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Tema 2

Este documento describe varios modelos psicosociales sobre el envejecimiento. Inicialmente presenta la perspectiva del ciclo vital y la teoría de la selectividad socioemocional. Luego cubre la teoría del desarrollo intencional y del control a lo largo del ciclo vital. También analiza la teoría de las tareas evolutivas de Havighurst, la cual propone que el envejecimiento exitoso implica adaptarse a los cambios a través de mantener la actividad y desarrollar nuevos roles. Finalmente, resume la teoría

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Este documento describe varios modelos psicosociales sobre el envejecimiento. Inicialmente presenta la perspectiva del ciclo vital y la teoría de la selectividad socioemocional. Luego cubre la teoría del desarrollo intencional y del control a lo largo del ciclo vital. También analiza la teoría de las tareas evolutivas de Havighurst, la cual propone que el envejecimiento exitoso implica adaptarse a los cambios a través de mantener la actividad y desarrollar nuevos roles. Finalmente, resume la teoría

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Tema 2

Intervención Psicológica en Tercera Edad

Tema 2. Modelos
psicosociales sobre el
envejecimiento
Índice
Esquema

Ideas clave

2.1. Introducción y objetivos

2.2. Aproximación general a los modelos psicosociales


sobre el envejecimiento

2.3. Perspectiva del ciclo vital

2.4. Teoría de la selectividad socioemocional

2.5. Teorías del desarrollo intencional y del control a lo


largo del ciclo vital

2.6. Otras propuestas teóricas

2.7. Referencias bibliográficas

A fondo

Teorías sobre la edad y el envejecimiento

Sabiduría y envejecimiento

Test
Esquema

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Tema 2. Esquema
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Ideas clave

2.1. Introducción y objetivos

En este tema se describen los principales modelos teóricos psicosociales o

hipótesis sobre el desarrollo adulto, que suponen un marco conceptual necesario

para contextualizar la evaluación e intervención psicológicas con personas mayores.

En primer lugar, se presenta la perspectiva del ciclo vital y, más concretamente, el

modelo de la optimización selectiva con compensación. Este, más que un

modelo, es un metamodelo o marco teórico en el que se han desarrollado y se

enmarcan algunos de los principales modelos psicosociales que explican el

envejecimiento, como es el caso de la teoría de la selectividad socioemocional.

Posteriormente se describen la teoría del desarrollo intencional y la del control a

lo largo del ciclo vital. Estas comparten con la perspectiva del ciclo vital la idea de

que el desarrollo emocional a lo largo del ciclo vital está profundamente influido por

los cambios biológicos, sociales y ambientales (contextuales) más o menos

normativos. Sin embargo, hacen hincapié en el papel de los procesos motivacionales

relacionados con el control y la autorregulación de las personas como factores clave

en el moldeamiento de las trayectorias individuales de envejecimiento.

Específicamente, en este tema los objetivos que se pretenden conseguir son:

▸ Aumentar el conocimiento respecto a los principales modelos teóricos psicosociales

utilizados para explicar el desarrollo adulto y el envejecimiento.

▸ Analizar los principales componentes implicados en desarrollo adulto y

envejecimiento en los diferentes modelos y teorías que se examinan en el tema


(perspectiva del ciclo vital, teoría de la selectividad socioemocional, teoría del

desarrollo intencional, teoría de control a lo largo del ciclo vital, entre otros).

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Tema 2. Ideas clave
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Ideas clave

2.2. Aproximación general a los modelos


psicosociales sobre el envejecimiento

El siglo XX ha sido testigo de una revisión radical de las nociones sobre el desarrollo

adulto y el envejecimiento. Las primeras posiciones conceptuales sobre el desarrollo

adulto enfatizaban un proceso de desarrollo lineal de carácter universal (generalista o

nomotético) que, según la mayor parte de los teóricos, se desplegaba a través de

una serie de etapas que finalizaban en un estado concreto (principio epigenético).

En la vertiente pesimista, predominante en un primer momento, distintos autores

consideraban como meta final del envejecimiento la aceptación resignada del


declive inevitable asociado a este (Bühler, 1933) o la aceptación de la inevitabilidad

de la pérdida de poder inherente al envejecimiento y la necesaria desvinculación del

mundo social (Cumming y Henry, 1961).

Se trataba de una visión de la vejez como un período de declive en todos los

sentidos. Este comenzaría por el ámbito de funcionamiento biológico, pero llegaría

también al plano afectivo, en el que se pensaba que se producía un empobrecimiento

de la experiencia emocional en el sentido de disponer de un rango más limitado de

afectos y presentar menor reactividad emocional (Botwinick, 1973) o incluso mayor

negatividad emocional (Banham, 1951; Looft, 1972; Tomkins, 1962).

Esta visión «deficitaria» de la vejez implicaba asumir que las pérdidas y problemas

que aparecen en la última etapa de la vida son acontecimientos «normales» y

esperables del desarrollo y evolución de los organismos en la sociedad. En concreto,

la teoría de desvinculación de Cumming y Henry (1961) asumía que en la vejez se

produce un mutuo alejamiento entre la persona mayor y la sociedad debido,

fundamentalmente, a la conciencia de la inminencia de la muerte, que llevaba a la

persona a la autorreflexión y a una pobre regulación emocional con predominio de

estados emocionales negativos o, al menos, «planos».

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Tema 2. Ideas clave
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Ideas clave

Dentro del pensamiento nomotético epigenético sobre el desarrollo adulto (que

asume una evolución o secuencia de etapas vitales comunes para todas las

personas), algunos autores plantearon visiones más optimistas, postulando como

cenit o cumbre del desarrollo estados psicológicos favorables como la consecución

de la sabiduría y de una humanidad completa, fusión de la masculinidad y feminidad

(Jung, 1933). Dos de estas visiones positivas son la teoría de las tareas evolutivas

(Havighurst, 1948; 1972) y la teoría de los estadios psicosociales de Erikson

(Erikson, 1968; 1984).

La teoría de las tareas evolutivas (Havighurst, 1948; Havighurst y Albrecht, 1953)

concibe el desarrollo adulto como un proceso que se despliega en seis fases. En

cada una de las cuales, existe una tarea evolutiva que la persona ha de afrontar de

modo adaptativo para pasar de forma satisfactoria a la siguiente fase y continuar

evolucionando de forma positiva o saludable.

Estas tareas evolutivas surgen de la interacción entre el desarrollo biológico, el

contexto histórico-social, la personalidad de cada persona y sus metas individuales.

Para Havighurst, la tarea correspondiente a la vejez sería la adaptación flexible a

los cambios asociados al envejecimiento, como el declive biológico o los cambios

sociales (jubilación, pérdidas afectivas…). Esta adaptación se realiza a través,

fundamentalmente, del mantenimiento de la actividad, el desarrollo de nuevos roles


(el rol de abuelo) y la potenciación de la relación con el grupo social al que el

individuo pertenece y que todavía está disponible (fundamentalmente, la familia).

Para Havighurst, la vejez exitosa de una persona se reflejaría en su satisfacción con

la vida, la madurez o integración de su personalidad y su capacidad para desligarse

de determinadas actividades o metas que ya no son alcanzables, pero manteniendo

niveles elevados de actividad (Cavan, Burguess, Havighurst y Goldhamer, 1949;

Williams y Wirths, 1965).

Intervención Psicológica en Tercera Edad 6


Tema 2. Ideas clave
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Ideas clave

Dada la importancia que este modelo teórico confiere a la actividad de la persona y

de cara a contrastar esta visión positiva con la teoría negativa de la desvinculación

(Cumming y Henry, 1961), comentada anteriormente, esta teoría fue bautizada con el

nombre de teoría de la actividad.

Por su parte, la teoría de los estadios psicosociales de Erikson (Erikson, 1968;

1984) fue elaborada por este autor partiendo de una perspectiva freudiana y tuvo una

gran influencia en la historia posterior del pensamiento gerontológico, ya que

destacaba la importancia de los factores sociales y culturales en el moldeamiento del

desarrollo de las personas.

Para este autor, el desarrollo psicosocial implica el paso de la persona por ocho

etapas distintas, en cada una de las cuales se produce una crisis que la persona

debe resolver. Estas crisis son de naturaleza psicosocial porque implican un

conflicto entre las necesidades de la persona y las de la sociedad.

Cada etapa y, dentro de esta, cada crisis, puede ser resuelta de forma satisfactoria

por la persona, dando lugar al crecimiento psicológico o desarrollo sano de la

personalidad (adquisición de virtudes básicas o fortalezas del yo). Sin embargo, las

crisis también pueden ser mal resueltas, lo que daría lugar a un bloqueo en el

desarrollo, un desarrollo patológico o disfuncional y a problemas emocionales y en el


sentido del yo o identidad.

Para el tema que nos ocupa, resultan especialmente interesantes las dos últimas

etapas del ciclo vital, que se presentan en la tabla 1. La resolución satisfactoria de la

última crisis desemboca en la consecución de un estado de integridad del yo, de

sabiduría y paz psicológica.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 7


Tema 2. Ideas clave
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Ideas clave

Tabla 1. Últimas etapas del desarrollo psicosocial y crisis asociada. Fuente: Erikson, 1968.

Las hipótesis iniciales universalistas sobre el envejecimiento cuentan con

importantes limitaciones, tanto desde el punto de vista teórico (por ejemplo,

problemas de operativización de sus constructos) como metodológico (escasa


investigación empírica que las sustente).

Además, como vimos en el tema «La Psicogerontología: conceptos fundamentales»,

la evidencia empírica disponible en la actualidad, que avala la enorme

heterogeneidad de la población mayor y la presencia de múltiples líneas o

trayectorias vitales, es incompatible con modelos universalistas y secuenciales de

desarrollo, como los representados por formulaciones como la de Erikson.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 8


Tema 2. Ideas clave
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Ideas clave

Sin embargo, debe reconocerse el importante papel que han tenido estos

primeros intentos de analizar y explicar la vejez con éxito. Y es que se presentan

como puntos de partida inspiradores de los subsiguientes pasos dados en la

investigación sobre desarrollo emocional adulto.

Estas concepciones se han ido sustituyendo progresivamente por modelos más

integrativos y multidimensionales de desarrollo. Estos, con mayor flexibilidad, se


caracterizan por resaltar el papel del contexto y de la interacción entre el individuo y

el entorno en el moldeamiento de los patrones individuales de cambio y estabilidad.

Estas nuevas conceptualizaciones de desarrollo, si bien postulan leyes o

mecanismos básicos del mismo, aceptan la multiplicidad de trayectorias

evolutivas posibles, ajustándose mejor a la enorme variedad de experiencias de

envejecimiento humano.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 9


Tema 2. Ideas clave
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Ideas clave

2.3. Perspectiva del ciclo vital

El modelo de la optimización selectiva con compensación (OSC o SOC) (Baltes y

Baltes, 1990) constituye la representación más paradigmática de la perspectiva del

ciclo vital (lifespan).

Se trata de un metamodelo teórico (Baltes y Carstensen, 2003), puesto que ofrece

un esquema de conceptos fundamentales sobre el desarrollo humano general a

lo largo del ciclo vital, en base al cual se han articulado posteriormente numerosas

formulaciones más concretas y aplicadas a áreas específicas del funcionamiento en

la edad avanzada.

Puede resaltarse una serie de principios básicos de este metamodelo:

▸ Existe una gran variabilidad en las trayectorias de desarrollo adulto y envejecimiento

(envejecimiento normal, patológico y óptimo).

▸ Si bien el envejecimiento implica una disminución en la capacidad de reserva o

adaptación de las personas, esta capacidad continúa existiendo en las personas que
envejecen.

▸ A lo largo del desarrollo se producen pérdidas y ganancias, siendo el balance entre

estas cada vez más negativo (inclinándose a favor de las pérdidas).

▸ El conocimiento personal y social y la experiencia adquirida a lo largo de la vida

(inteligencia cristalizada) pueden compensar las pérdidas en otros procesos


implicados en la inteligencia y adaptación (inteligencia fluida).

▸ La persona es un agente activo de su proceso de desarrollo, resultando

fundamentales los procesos de afrontamiento y regulación que despliega ante las


pérdidas y desafíos del envejecimiento.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 10


Tema 2. Ideas clave
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Ideas clave

Según el modelo OSC, los elementos integradores del proceso de desarrollo humano

son la biología (procesos maduracionales y de envejecimiento biológico), la cultura

(procesos de socialización y aprendizaje social) y el propio individuo en desarrollo,

cuyas elecciones y cursos de acción, guiados por sus objetivos y metas (procesos

volicionales o motivacionales), tienen un papel principal en el moldeamiento de su

propio desarrollo (Staudinger y Lindenberger, 2003) (se puede ver un esquema de

los mismos en la figura 1). Puedes conocer el marco conceptual explicativo del

envejecimiento desde el modelo biopsicosocial en el primer recurso disponible en la

sección A fondo.

Figura 1. Elementos integradores del proceso de desarrollo adulto a lo largo del ciclo vital. Fuente:

Staudinger y Lindenberger, 2003.

Estos elementos se encuentran claramente influidos por dos factores clave para la

comprensión del desarrollo a lo largo de la vida de las personas: los factores

históricos o características del momento de la historia en que se desarrolle la vida

de la persona y la edad cronológica o momento del ciclo vital en el que se

encuentre una persona y los acontecimientos normativos asociados a este. Y es que,

dependiendo del momento histórico concreto y de la edad de la persona, la cultura y

la biología tendrán distintos efectos sobre su desarrollo.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 11


Tema 2. Ideas clave
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Ideas clave

En cuanto a los factores de tipo histórico-contextual, es evidente que los

cambiantes contextos sociohistóricos y culturales en los que los individuos de

distintas generaciones se han desarrollado (con sus distintas normas, valores y

estándares sociales) han ido moldeándolos de forma diferente. Estas diferencias en

los contextos históricos y de socialización, denominadas genéricamente diferencias

o efectos de cohorte, son, en muchas ocasiones, las que explican las diferencias

entre personas de distinta edad documentadas por numerosos estudios.

Por otro lado, la edad cronológica o momento del ciclo vital en el que se encuentra

la persona se asocia a acontecimientos normativos de tipo biológico y social. En

cuanto a los factores normativos de tipo biológico, los cambios físicos y

neurofisiológicos que acompañan al envejecimiento tienen claras influencias sobre el

repertorio de conductas de las personas. Pero no solo los factores genéticos,

también cualquier factor que implique el funcionamiento biológico (nutrición, hábitos

saludables frente a los tóxicos, etc.) moldea de forma considerable la trayectoria de

envejecimiento de la persona y su capacidad adaptativa en la vejez.

En relación con la influencia de factores de tipo social, hay que resaltar el papel de

las variables sociales normativas, que enmarcan el envejecimiento de las personas y

lo moldean.

El ciclo vital está dividido en períodos en los que se espera que ocurra un

determinado tipo de eventos y no otros (por ejemplo, en la vejez se asume que las

pérdidas de seres queridos son frecuentes). Además, las personas que se

encuentran atravesándolos se caracterizan por tener determinados derechos,

responsabilidades y roles. Es lo que conocemos con el nombre de «agenda vital».

Las contingencias ambientales, en forma de presión ambiental, van moldeando al

individuo en desarrollo a través de mecanismos de refuerzo y castigo,

conduciéndole a comportarse de la manera adecuada a su edad (Haan, Millsap y

Hartka, 1986; Hogan, 1996).

Intervención Psicológica en Tercera Edad 12


Tema 2. Ideas clave
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Ideas clave

En la vejez, se producen notables transformaciones o transiciones en importantes

roles sociales, como son el laboral, el marital o el parental (por ejemplo, la jubilación

o convertirse en abuelo). Estas transformaciones generan cambios motivacionales

que, a su vez, pueden modificar los patrones de comportamiento de las personas.

Es importante señalar que, mientras que la «agenda vital» establece de forma

bastante clara lo que se espera de las personas situadas en grupos de edad más

jóvenes, no ocurre lo mismo en relación con las personas mayores. Y es que en esta
etapa de la vida está más claro «lo que no se espera» de ellas (en forma de

«castigos» o consecuencias negativas de determinados comportamientos) que lo

que se espera.

Existe pues, todavía, en muchas de nuestras sociedades, un «vacío normativo» en

la vejez, que se manifiesta en una falta de incentivos para desarrollar actividades y

roles significativos (útiles) y en una limitación importante en los escenarios y las

oportunidades que se da a estas personas para ejercerlos. Esto supone un gran

desafío para las personas que envejecen, quienes, si quieren disfrutar de salud y

bienestar psicológicos en esta etapa vital, van a tener que adoptar un papel activo,

fundamental en su desarrollo.

Como ya se comentó al principio de este apartado, esta idea de que las personas

s o n agentes activos en su desarrollo que juegan un papel fundamental en la

selección y moldeamiento de sus ambientes (los cuales, a su vez, afectan de forma

fundamental los repertorios de conducta de las personas [Caspi y Moffitt, 1993]) es

un pilar teórico fundamental del modelo OSC.

En este sentido, la edad también se asocia a una acumulación tanto de conocimiento

y experiencias de aprendizaje personal o vicario como de procesos de

autobservación y reflexión a partir de las propias experiencias (por ejemplo, una

persona deprimida que acude a terapia aprende a observar y conocer los

determinantes de su conducta para poder moldearla de forma adaptativa). Esto está

Intervención Psicológica en Tercera Edad 13


Tema 2. Ideas clave
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Ideas clave

muy relacionado con su capacidad de autorregulación e influye claramente en el

moldeamiento de su trayectoria evolutiva particular.

Esta capacidad de autorregulación va a resultar fundamental para hacer frente al

desafío del «vacío normativo» de una manera satisfactoria, lo que dará como

resultado la adaptación de la persona a su nuevo entorno y circunstancias.

Como también se comentó al inicio de esta sección, otro postulado central en la

perspectiva del ciclo vital es que la capacidad adaptativa de los individuos o la

capacidad para la consecución exitosa de sus metas va cambiando a lo largo del

tiempo, a través de procesos que pueden implicar pérdidas, ganancias,

mantenimiento o transformaciones en las distintas funciones responsables de

dicha adaptación (Baltes, 1997).

Si bien se asume una relación dialéctica entre pérdidas y ganancias (cualquier

pérdida, a cualquier edad, implica alguna ganancia y viceversa), se reconoce que el

envejecimiento conlleva un incremento de las pérdidas (restricciones en los recursos

tanto biológicos como sociales y personales) con respecto a las ganancias.

Sin embargo, la adaptación es posible también en la edad avanzada. Las personas

mayores pueden conseguir alcanzar sus metas significativas incluso en presencia de

progresivas pérdidas y restricciones en sus recursos. Este proceso de envejecer con

éxito o alcanzar de forma satisfactoria metas personales significativas está


orquestado por tres procesos básicos que facilitan la adaptación a la progresiva

limitación de recursos que implica el envejecimiento: los procesos de selección, de

compensación y de optimización (Baltes y Baltes, 1990). La tabla 2 ofrece un

esquema descriptivo de estos procesos.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 14


Tema 2. Ideas clave
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Ideas clave

Tabla 2. Esquema descriptivo de los procesos de selección, compensación y optimización

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Ideas clave

Modelo de los dos componentes del desarrollo intelectual a lo largo del ciclo vital

Una concreción muy relevante del modelo SOC es la teoría o modelo de los dos

componentes del desarrollo intelectual a lo largo del ciclo vital, en la que se

distingue entre la mecánica y la pragmática del funcionamiento cognitivo (Baltes,

Staudinger y Lindenberger, 1999).

La mecánica de la cognición se refiere a los procesos cognitivos básicos asentados

en la biología y vinculados al desarrollo biológico y del cerebro: el hardware de la

inteligencia (Villar, 2005). Por su parte, la pragmática de la inteligencia hace

referencia al funcionamiento intelectual «en contexto», esto es, enmarcado en

escenarios de conocimiento y experiencia. En palabras de Villar (2005), se trata de

«conocimientos moldeados por las metas y entornos culturales que la persona

experimenta a lo largo de su vida, conocimientos que permiten afrontar y adaptarse a

las situaciones reales. Desde la metáfora informática, representaría el componente

de «software cognitivo».

Uno de los procesos pragmáticos más paradigmáticos es la sabiduría, definida

como un sistema de conocimiento experto e integrado sobre la vida y las personas

que refleja una coordinación equilibrada entre mente (razón) y emoción, permitiendo

el buen juicio y la dirección del desarrollo y evolución de la persona hacia el bienestar

y la excelencia (desde el punto de vista humano), al tiempo que busca el bienestar

colectivo (Baltes y Staudinger, 2000). En el segundo recurso disponible en la sección

A fondo puedes profundizar en el constructo de sabiduría y su relación con la edad.

Es fundamental diferenciar entre estos dos componentes, dado que el

envejecimiento no parece afectarlos del mismo modo. Mientras que parece que la

eficacia del funcionamiento de la mecánica cognitiva experimenta un declive

importante a partir de la juventud, la pragmática cognitiva parece mantenerse e

incluso podría mejorar a lo largo del ciclo vital, incluyendo la vejez. La figura 2 ilustra

este modelo.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 16


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Ideas clave

L o s estudios sobre los efectos de la edad en el funcionamiento cognitivo

proporcionan apoyo empírico sólido a este modelo. Si bien parece bastante

respaldado por la evidencia empírica el declive asociado al envejecimiento en la

eficacia de procesos cognitivos relacionados con la velocidad de procesamiento y la

inteligencia fluida, también es un hallazgo robusto que este declive se atenúa

enormemente cuando los procesos cognitivos se miden en contextos ricos en

significado y que requieren de destrezas pragmáticas o «de experiencia», como la

solución de problemas sociales o prácticos (Berg y Klaczynksi, 1996; Marsiske y

Willis, 1998), social cognition (Blanchard-Fields y Hess 1996), la memoria en

contextos colaborativos (en equipo) (Dixon y Gould 1996; Hess y Pullen, 1996) o la

habilidad para jugar a las cartas (Charness y Bosman, 1990).

Aunque los estudios no permiten afirmar que exista una relación significativa entre la

edad cronológica y la sabiduría, la buena noticia es que el envejecimiento no afecta


negativamente a esta condición, que es igualmente alcanzable por personas de

cualquier edad, incluidas las personas mayores.

Figura 2. Modelo de los dos componentes del desarrollo intelectual a lo largo del ciclo vital. Fuente:

Baltes, Staudinger y Lindenberger, 1999.

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2.4. Teoría de la selectividad socioemocional

Esta teoría, formulada por Laura Carstensen y colaboradores (Carstensen, 1987;

1993; 1995; Carstensen, Isaacowitz y Charles, 1999), se desarrolló desde el marco

de la perspectiva lifespan y puede ser considerada como una concreción de esta, al

estar específicamente centrada en el área del funcionamiento socioafectivo y

emocional de las personas.

Como su propio nombre indica, la teoría de la selectividad socioemocional (TSS)

explica los cambios asociados al envejecimiento (mayoritariamente adaptativos) en el

funcionamiento socioemocional, como resultado de la puesta en marcha de procesos

de selección y compensación, íntimamente relacionados con procesos

motivacionales y de regulación emocional.

Según la TSS, a medida que las personas se acercan al fin de su vida y van tomando

conciencia de su limitación temporal, se produce un importante cambio de

naturaleza motivacional. Y es que existe un desplazamiento del interés de las

personas desde metas relacionadas con el logro y la adquisición de conocimiento o

información, más típicas de la juventud y adultez temprana, hacia metas orientadas

a la obtención de significado, la satisfacción con la propia vida y la

optimización de las relaciones emocionales más importantes, habitualmente

representadas por la familia y los amigos de toda la vida.

Este cambio motivacional es el precipitante de los procesos de selección,

consistentes, fundamentalmente, en que las personas se impliquen activamente en

reestructurar su actividad social de modo que se maximice la frecuencia de

experiencias emocionales positivas.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 18


Tema 2. Ideas clave
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Ideas clave

De este modo, las personas mayores seleccionan cuidadosamente sus relaciones

sociales, eligiendo pasar más tiempo e invertir más esfuerzo en aquellas que son

más significativas emocionalmente y desconectándose progresivamente de los que

son simplemente «conocidos», esto es, de relaciones más superficiales.

Diversos estudios avalan la selectividad social de las personas mayores (Lang,

Staudinger y Carstensen, 1998; Lansford, Sherman y Antonucci, 1998). Así, se ha

documentado una tendencia de las personas mayores a emplear más tiempo en

relaciones sociales emocionalmente significativas que en otro tipo de relaciones

(Fredrickson y Carstensen, 1990; Fung, Carstensen y Lutz, 1999; Fung, Lai y Ng,

2001) y a conceder gran importancia a metas relacionadas con la generatividad o

tendencia a buscar el bienestar de otras personas (Narushima, 2005).

Además, la TSS subraya que esta inversión selectiva en relaciones significativas

es una herramienta altamente útil en la compensación de pérdidas en áreas como

las sensoriales, ya que, en esos casos, es más probable que los familiares cercanos

adapten su discurso a la persona mayor con problemas auditivos (por ejemplo,

hablando de forma más clara o al oído bueno) a que lo hagan personas menos

cercanas.

En el ámbito de estudio de la cognición colaborativa (para una revisión ver Dixon,

1999), cada vez se acumulan más evidencias del enorme potencial adaptativo que
tiene la colaboración social con personas muy cercanas en tareas cognitivas de

la vida cotidiana (por ejemplo, memoria), colaboración que tiene un enorme

potencial compensatorio de posibles déficits cognitivos y sensoriales. Es presumible

que esta colaboración se realice exclusivamente con relaciones muy cercanas en las

que exista un alto grado de conocimiento mutuo.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 19


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Como ya se ha sugerido, la TSS propone que la optimización de la experiencia

emocional, esto es, las metas relacionadas con la regulación emocional, ocupe un

lugar preferente en la jerarquía motivacional de las personas mayores. Esta mayor

importancia de la regulación emocional tiene una serie de consecuencias de distinta

naturaleza. Una de ellas es que las personas mayores presentan una mayor

tendencia a atender información relacionada con las emociones. Así, con la

edad, se produce un incremento en la relevancia de la información emocional y en la

importancia de las situaciones y estímulos emocionales, especialmente los

pertenecientes al contexto de las relaciones interpersonales más íntimas y cercanas.

La investigación ha encontrado que las personas mayores recuerdan mejor la

información de tipo emocional que de tipo neutral cuando se evalúa su memoria de

narraciones (Carstensen y Turk-Charles, 1994) o al desplegar estrategias de

afrontamiento centradas en la emoción para solucionar dilemas interpersonales

(Blanchard-Fields, Camp y Jahnke, 1995; Blanchard-Fields y Camp, 1990).

Además, el envejecimiento se ha encontrado asociado a una mayor eficacia en la

regulación emocional, la cual se refleja en distintas áreas del funcionamiento de las

personas. Existen bastantes estudios que han encontrado que las personas mayores

disponen de una mayor capacidad para controlar las emociones en comparación


con los jóvenes (Márquez-González, Izal, Montorio y Losada, 2008). Esta mejora en

la regulación podría explicar los datos que sugieren una menor reactividad del

sistema nervioso autónomo ante la estimulación emocional negativa y funcionar

como amortiguador de los efectos tóxicos de la excesiva reactividad cardiovascular

sobre la salud (Krantz y Manuk, 1984; Tsai, Levenson y Carstensen, 2000).

Otros estudios sugieren que los mayores emplean con mayor frecuencia que los

jóvenes la estrategia de reevaluación cognitiva (interpretar de un modo distinto las

situaciones) (John y Gross, 2004), siendo especialmente eficaces en la

reinterpretación positiva (Shiota y Levenson, 2009). Algunos estudios

Intervención Psicológica en Tercera Edad 20


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Ideas clave

neurocientíficos que usan la metodología de resonancia magnética funcional (fMRI)

encuentran que la amígdala de las personas mayores presenta una menor activación

ante estímulos negativos (Mather et al., 2004).

Algunos autores (Cacioppo, Berntson, Bechara, Tranel y Hawkley, 2011) han llegado

a sugerir que el envejecimiento trae cambios en zonas cerebrales implicadas en la


generación de las emociones negativas. Este sería el caso de la amígdala, que

parece reducir su activación, dando lugar a una menor frecuencia de afecto y

emociones negativas en las personas mayores, como han encontrado algunos

estudios (Charles, Reynolds y Gatz, 2001).

De este modo, las personas mayores podrían ser especialmente eficaces en orientar

de forma selectiva su vida social y su procesamiento de la información (atención y

memoria) hacia la información estimular y los entornos que maximicen la

probabilidad de experimentar estados emocionales positivos y minimicen los

negativos. Esta tendencia se ha denominado sesgo de positividad y ha sido

identificada en estudios sobre procesos atencionales y de memoria (Charles, Mather

y Carstensen, 2003; Mather y Carstensen, 2003).

Así, las personas mayores atienden más a la información emocional positiva que a la

negativa, tanto en condiciones normales (Mather y Carstensen, 2003) como cuando

se encuentran en un estado de ánimo negativo (Isaacowitz, Toner, Goren y Wilson,

2008), lo cual podría tener la función de regulación del estado de ánimo.

De este modo, la atención y la memoria de las personas mayores son procesos

activamente implicados en la regulación emocional. Sin embargo, es interesante

recalcar que el sesgo de positividad requiere de un esfuerzo y consume

recursos cognitivos, como demuestra el dato encontrado de que este sesgo se

produce especialmente en las personas mayores con un nivel adecuado de


funcionamiento cognitivo (funciones ejecutivas eficaces) (Mather, 2006).

Intervención Psicológica en Tercera Edad 21


Tema 2. Ideas clave
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Ideas clave

Es importante resaltar que, de acuerdo con la TSS, el resultado de la optimización de

las estrategias de regulación emocional no es simplemente un incremento de los

niveles de afecto positivo y una disminución del afecto negativo. De hecho, las metas

de regulación no son exclusivamente de tipo hedonista, sino que también se

relacionan (y probablemente de forma especial en la vejez) con la consecución de

metas vitales y la extracción de significado de la propia vida, aunque ello


implique emociones negativas.

Sin embargo, la misma TSS sugiere que, en la mayoría de los casos, la mejora en la

eficacia de la regulación emocional acaba generando un balance hedónico-afectivo

favorable a los estados emocionales agradables o positivos. Aunque hay que

reconocer que este aspecto no se encuentra suficientemente clarificado en la teoría.

A pesar de que la TSS reconoce la importancia de las diferencias individuales

relacionadas con los recursos de afrontamiento personales y sociales de cara a

conseguir las metas emocionalmente significativas, esta teoría plantea que las

diferencias asociadas a la edad en la experiencia y regulación emocional son lo

suficientemente robustas y fiables como para sugerir que con el envejecimiento tiene

lugar un avance o ganancia adaptativa en el plano emocional que puede

considerarse un ejemplo de adquisición evolutiva de tipo normativo.

En este punto, resulta fundamental resaltar que la mayor parte de los estudios que

encuentran el sesgo de positividad en las personas mayores han sido realizados en

el contexto norteamericano (Estados Unidos). Pero también se han encontrado

patrones de resultados distintos en otros contextos (países), dadas las diferencias

culturales y educativas (diferencias de cohorte) existentes, las cuales pueden

moldear en gran medida estos procesos de regulación emocional (Márquez-

González et al., 2008).

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Ideas clave

En siguiente vídeo, Modelos teóricos gerontológicos aplicados a casos concretos, se

ahondará en la utilidad de los modelos teóricos expuestos para comprender la salud

psicológica y la adaptación en la vejez, ilustrando la aplicabilidad de los conceptos

propuestos a través de ejemplos concretos.

Accede al vídeo:
https://unir.cloud.panopto.eu/Panopto/Pages/Embed.aspx?id=23af4190-961b-
4901-ab44-afc80108287c

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2.5. Teorías del desarrollo intencional y del control


a lo largo del ciclo vital

Teoría del desarrollo intencional a lo largo del ciclo vital

La teoría del desarrollo intencional a lo largo del ciclo vital, también llamada teoría

dual del afrontamiento acomodativo y asimilativo (el modelo de Brandtstädter y

colaboradores [Brandtstädter y Greve, 1994; Brandtstädter y Rothermund, 2003])

sobre el desarrollo adulto, está basada de forma fundamental en los conceptos de

voluntad, intencionalidad y orientación a metas.

El postulado básico sobre el que estos autores construyen su modelo es que el

desarrollo humano es producto de las interacciones constantes entre el programa

ontogenético, las influencias históricas, el momento vital (edad e influencias

normativas de tipo biológico o social asociadas a esta) y la acción de las propias

personas en desarrollo, quienes, a lo largo del ciclo vital, intentan optimizar sus

perspectivas de desarrollo y mantener un balance favorable entre las ganancias y las

pérdidas asociadas a dicho desarrollo.

En otras palabras, el desarrollo intencional hace referencia al proceso de


crecimiento personal por el que una persona, intencionalmente, realiza acciones para

influir sobre su identidad, autoconcepto y personalidad (Brandtstädter, 2006). Este

proceso implica fundamentalmente el establecimiento de metas personales, el

diseño de planes de acción para alcanzarlas y la constante evaluación de su

grado de consecución.

Según estos autores, en cualquier momento vital las personas se enfrentan a dos

tareas adaptativas: mantener las metas y objetivos personales en presencia de

obstáculos o dificultades importantes para su consecución y ajustar la propia

jerarquía de metas y objetivos, así como los cursos de acción elegidos, ante

pérdidas o restricciones irreversibles.

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Dicho de otro modo, este modelo propone que existen dos formas de enfrentarse a

posibles obstáculos que pueden dificultar la consecución de las metas personales:

l a s actividades de tipo asimilativo, referidas a intentos activos por cambiar el

entorno para conseguir las metas y objetivos personales y las actividades de tipo

acomodativo, que reflejan los ajustes que las personas realizan en sus jerarquías de

valores y metas, en sus pensamientos o en sus emociones ante la presencia de

importantes bloqueos u obstáculos para la obtención de los resultados deseados.

De acuerdo con esta formulación, los procesos asimilativos son siempre

preferibles a los acomodativos, ya que las personas persistirán en la persecución


de sus metas mientras perciban tener control y eficacia sobre este proceso, los

recursos sean suficientes y el camino esté libre de obstáculos. Solo cuando los

recursos no son suficientes o las pérdidas irreversibles (las metas planteadas

resultan ser inalcanzables), entran en juego los procesos acomodativos.

Si bien estos dos pueden parecer procesos antagónicos, en realidad se

complementan mutuamente en numerosos sentidos, coordinándose habitualmente

para facilitar la adaptación de las personas. Numerosos problemas en la vida

(enfermedades crónicas, pérdidas afectivas, desempleo, etc.) requieren de la

activación conjunta de procesos relacionados con la persistencia asimilativa y otros

de flexibilidad acomodativa. De hecho, con frecuencia, la puesta en marcha de un

ajuste flexible de metas (flexibilidad acomodativa) favorece y garantiza el

mantenimiento persistente del esfuerzo asimilativo.

Pongamos el caso de un deportista que, debido a un accidente, pierde un grado

importante de movilidad en las extremidades inferiores. Obviamente, de cara a un

adecuado afrontamiento de esta pérdida, las metas concretas de ejecución de este

deportista tendrán que ser modificadas sustancialmente (reducir la intensidad de los

entrenamientos o correr menos kilómetros diarios).

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Será precisamente este ajuste flexible en las metas el requisito necesario para que

esta persona pueda volver a estar motivada por metas alcanzables y, por tanto,

vuelva a realizar acciones de tipo asimilativo (seguir entrenando) para alcanzarlas.

Según Brandtstädter y Greve (1994), habría otro tipo de mecanismos que participan

en la adaptación de igual modo que estos procesos, si bien lo hacen desde el nivel

de las representaciones cognitivas autorreferentes, esto es, del autoconcepto.

Concretamente, los denominados procesos de inmunización serían mecanismos

que moldean el procesamiento de la información de manera que las

autodescripciones de la persona permanezcan estables y a salvo de evidencias que

amenacen o discrepen del autoconcepto actual de la persona (por ejemplo, una

persona que se considera «en plena forma» niega que está fatigada al dar el paseo

habitual).

En cuanto a las implicaciones concretas de este modelo en la explicación del

desarrollo adulto, Brandtstädter y colaboradores (Brandtstädtdter y Greve, 1994)

postulan que, con el envejecimiento, y, asociadas a este, la acumulación de

eventos irreversibles y la disminución de los recursos de resistencia y reserva del

organismo, van cobrando un mayor protagonismo los procesos acomodativos

frente a los asimilativos.

Así, a medida que se van cumpliendo años, cada vez resulta más difícil continuar

rindiendo con la misma efectividad que en la juventud en multitud de áreas y los

costes de mantener los estándares del funcionamiento ideal empiezan a superar a

los beneficios. De este modo, los procesos acomodativos, que implican el ajuste y

remodelación de las metas personales y estándares de autoevaluación, van

cobrando relevancia, al tiempo que disminuye el empleo de estrategias relacionadas

con la persistencia tenaz en la consecución de metas.

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Las actividades acomodativas, como ya se ha introducido, implican básicamente la

capacidad de desconectarse de metas bloqueadas y el reajuste de las

aspiraciones personales. Para desengancharse de metas bloqueadas, se pueden

poner en marcha distintos mecanismos: intentar disminuir el atractivo de la meta

bloqueada («en realidad, no es tan importante para mí alcanzar esa meta»), valorar

positivamente el estado actual («no estoy tan mal») o hacer ambas cosas.

Para reevaluar positivamente el statu quo, una estrategia muy útil es la consistente
en cambiar (normalmente, rebajar o acercar a la realidad) los estándares de

autoevaluación, realizando, por tanto, comparaciones favorecedoras de la autoestima

(compararse con personas de su misma edad en lugar de con otras más jóvenes o

con personas que estén en una peor situación que uno mismo).

Según este modelo, el envejecimiento, además de implicar un predominio del modo

acomodativo, genera un cambio en el foco intencional de las actividades

asimilativas, el cual pasa de estar centrado en el crecimiento y la expansión de los

recursos a estarlo en objetivos de prevención de las pérdidas y mantenimiento de

los niveles actuales de funcionamiento (Brandtstädter y Rothermund, 2003).

El limitado cuerpo de estudios empíricos que avala esta teoría sugiere que muchas

personas mayores, especialmente las mayores «jóvenes», se ven a sí mismas como

agentes activos de su propio desarrollo y se plantean como algo fundamental el

establecimiento de metas y su implicación en ellas, así como la realización de

acciones para alcanzarlas (Bhattacharya, Gupta y Mehrotra, 2011).

Por otro lado, se ha encontrado evidencia de que, en comparación con las personas

más jóvenes, las personas mayores informan con mayor frecuencia de procesos de

«desenganches» de metas no realistas o difícilmente alcanzables (Frazier, Newman

y Jaccard, 2007), lo cual refleja ese ajuste flexible de metas planteado en este

modelo teórico.

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Teoría del control a lo largo del ciclo vital

Una línea teórica que surge de forma paralela al modelo de desarrollo intencional

(Brandtstädter y Greve, 1994), y que guarda profundas similitudes con este, es la

teoría del control a lo largo del ciclo vital (Heckhausen y Schulz, 1995; Schulz y

Heckhausen, 1997). En este caso, el punto de partida es la motivación por ejercer

control sobre el entorno, que es considerado por estos autores como el principal

objetivo que mueve la conducta humana desde la infancia hasta la vejez.

Esta motivación por ejercer control primario o por tener la capacidad de producir

contingencias conducta-consecuencias en su entorno, esto es, ejercer

manipulaciones efectivas del medio externo para satisfacer las propias necesidades

y optimizar su potencial de desarrollo, es un concepto muy cercano al de actividades

asimilativas, descrito en el marco del modelo del desarrollo intencional (Brandtstädter

y Renner, 1990). Cuando la posibilidad de ejercer control primario es muy baja o nula
debido a restricciones u obstáculos varios, entran en juego los procesos de control

secundario, dirigidos a modificar aspectos del propio individuo (metas, creencias,

expectativas o emociones), que se ajustan a las situaciones y a las restricciones

implícitas en estas.

De nuevo, puede constatarse el paralelismo entre este modelo y el de Brandtstädter

en la similitud entre el concepto de control secundario y procesos acomodativos

(Brandtstädter y Renner, 1990). A lo largo de todo el ciclo vital, el deseo o

motivación por ejercer control primario es la fuerza motivadora de la acción y

permanece constante, mientras que el control secundario se ejercería,

principalmente, cuando las oportunidades para ejercer el control primario sean

inexistentes (cuando un problema no es modificable, como cuando se produce una

pérdida afectiva). Así, control primario y secundario trabajan orquestadamente para

satisfacer la necesidad de control del individuo, optimizando su desarrollo a través de

procesos de selección y compensación de fallos.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 28


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En este proceso, las emociones serían el «combustible» del sistema motivacional

descrito, actuando como recursos motivacionales básicos y mediadores en la

consecución del control primario (Schulz y Heckhausen, 1997). Concretamente, las

emociones moldean las acciones o estrategias de control de los individuos: el

afecto positivo tendría un valor reforzador de la consecución del control primario,

mientras que el afecto negativo sería instigador de un mayor esfuerzo para

conseguirlo cuando este ha fallado.

Centrándonos en el análisis de los cambios a lo largo del ciclo vital, es constatable

que, a medida que los organismos envejecen, las oportunidades y recursos para

ejercer control primario se ven reducidos a causa de la disminución de recursos

biológicos y los cambios sociales.

Ante dicha acumulación de obstáculos para ejercer el control primario, entran en

juego los mecanismos de control secundario, que van ganando relevancia con el

envejecimiento (cuando el control efectivo del medio no se puede ejercer, el sistema

debe acomodarse). Y es precisamente en estos procesos donde las emociones


tienen un papel protagonista, ya que el objetivo de estas estrategias de control es

acomodativo: cambiar esquemas, creencias o la jerarquía de metas para ajustarse a

las limitaciones impuestas por el entorno.

Es importante subrayar que el deseo de ejercer el control primario y lograr así una

adaptación al entorno permanece constante a lo largo de toda la vida, aunque la

capacidad para ejercerlo con acciones directas sobre el entorno se reduce. Esto es

compensado con una mayor optimización de las estrategias de control secundario.

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La figura 3 ilustra los postulados de esta teoría.

Figura 3. Evolución del control primario y secundario a lo largo del ciclo vital. Fuente: Heckhausen,

Wrosch y Schulz, 2010.

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2.6. Otras propuestas teóricas

Hipótesis sobre la reducción de recursos de procesamiento

E l envejecimiento lleva asociado cierto nivel de declive en determinadas

funciones cognitivas. En este apartado, se describen brevemente algunas

propuestas teóricas, específicamente desarrolladas para dar cuenta de los cambios


asociados al envejecimiento en el ámbito cognitivo, que están enmarcadas en el

marco teórico general denominado teoría de reducción de recursos de

procesamiento.

Para numerosos autores (por ejemplo, Salthouse, 2000), la tarea fundamental de la

investigación sobre envejecimiento cognitivo es detectar las fuentes primarias de

influencia en los cambios cognitivos asociados a la edad (cognitive primitives), esto

es, los procesos cognitivos básicos o «primitivos» que subyacen a todos los

cambios cognitivos asociados al envejecimiento. De este modo, se podría elaborar

una interpretación teórica que diera cuenta de todo el conjunto de evidencias

empíricas sobre el envejecimiento cognitivo.

Muchos de los efectos negativos asociados a la edad identificados en muchas y

diferentes variables cognitivas se relacionan íntimamente entre sí (no son

independientes). Las estimaciones de varianza compartida llegan en ocasiones al

100 %, indicando que en determinadas circunstancias los factores específicos de la

tarea pueden no estar añadiendo nada en la explicación de las diferencias asociadas

a la edad en concretas variables cognitivas. Entonces, ¿cuál es esa fuente común de

influencias que determina las diferencias asociadas a la edad en tantas variables

cognitivas?

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Las teorías que revisamos en este apartado parten de las siguientes premisas

básicas:

▸ El procesamiento cognitivo consume recursos, entendiendo estos como los

requisitos necesarios para el adecuado funcionamiento cognitivo.

▸ Los recursos de procesamiento son limitados.

▸ La cantidad de recursos de procesamiento disponibles y su eficacia se ven

reducidos con el envejecimiento.

▸ El declive cognitivo asociado al envejecimiento es el resultado de esa

reducción en la cantidad y eficacia de los recursos disponibles. Pero ¿cuáles


son estos recursos?

Distintos investigadores han especulado acerca de cuáles son las claves o los

procesos cognitivos «primitivos» que estarían en la base de la influencia de la edad

sobre tantas variables cognitivas. Se han realizado diferentes propuestas, planteando

como recursos de procesamiento la atención, la memoria y la velocidad en el

procesamiento cognitivo, principalmente.

No cabe duda de que las funciones cognitivas más afectadas por el envejecimiento

son la atención y la memoria, aunque no son unitarias, tienen múltiples facetas y no

todas ellas se ven afectadas de igual modo por el mismo.

Centrándonos en la atención, la faceta que parece estar más afectada por el

envejecimiento es la atención dividida o la capacidad para dividir la atención entre

varias tareas simultáneas (Glisky, 2007). Este tipo de atención está íntimamente

relacionada con el control flexible y la capacidad para cambiar el foco atencional

(atención fluctuante o alternante).

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Uno de los mejores ejemplos de actividad mental en los que se han observado

consistentemente amplias diferencias asociadas a la edad es en el procesamiento en

situaciones de doble tarea (Kramer y Larish, 1996).

No obstante, es importante subrayar que la investigación ha demostrado

ampliamente que el entrenamiento puede mejorar de forma significativa las

habilidades de atención dividida y control atencional en las personas (Bherer, Kramer

y Peterson, 2008; Kramer, Larish, Weber y Bardell, 1999).

La atención dividida y el control del foco atencional vertebran las llamadas

«funciones ejecutivas», que están implementadas fundamentalmente en el lóbulo

frontal del cerebro, una de las áreas más afectadas por el envejecimiento. Entre

estas funciones se encuentra la memoria de trabajo (working memory), cuya

capacidad y eficiencia parece verse reducida con la edad (Craik, 1986).

Estos hallazgos han dado lugar a la denominada teoría del córtex prefrontal sobre

el envejecimiento. Según esta, los cambios cognitivos asociados al envejecimiento

se deben al declive en el funcionamiento y la eficacia de los procesos

inhibitorios (por ejemplo, inhibir la atención y el procesamiento de estímulos

distractores) sustentados en el córtex prefrontal (Dempster, 1991; Harnishfeger y

Bjorklund, 1993; Hasher y Zacks, 1988; West, 1996), uno de los más claramente
afectados por el envejecimiento biológico (reducción del volumen de la corteza,

atrofia neuronal, pérdida de sinapsis, etc.) (Raz y Rodrigue, 2006).

Algunos autores señalan la insuficiencia de estas teorías basadas exclusivamente en

la atención y las funciones cognitivas.

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Y es que, según ellos, no son capaces de dar cuenta de los efectos negativos del

envejecimiento sobre procesos de memoria, como la capacidad reducida de

recuerdo y reconocimiento de información en tareas de memoria prospectiva

(acordarse de que tiene que hacer algo), la estimación retrospectiva de la frecuencia

de los eventos, la memoria episódica y la memoria de fuente (de dónde viene esta

información que tenemos, cuál es su fuente: experiencia propia, lo he leído, alguien

me lo ha dicho, quién me lo dijo, etc.) (West, 1996).

Finalmente, Salthouse (1985; 1988; 1991; 1996; 2000), partiendo de la constatación

de que la mayor parte de los efectos asociados a la edad se dan en las primeras

fases de la práctica de la tarea concreta que se les pida realizar, con tiempos de

presentación breves y en las versiones más simples de las tareas cognitivas (en

base a una serie de cuidadosos estudios experimentales realizados por él y su

equipo), deduce que las diferencias en rendimiento cognitivo asociadas a la

edad deben darse más a niveles básicos de procesamiento de información y no

tanto en los procesos cognitivos superiores.

Salthouse propone que un buen candidato a ser un crítico «primitivo cognitivo» que

permita integrar los hallazgos empíricos sobre el envejecimiento cognitivo es la

velocidad de procesamiento y ejecución de tareas cognitivas (Salthouse, 1996).

Según este, el factor principal en la explicación de las diferencias relacionadas con la

edad en muchas variables cognitivas es la reducción asociada a la misma en la

velocidad de ejecución de muchas de las operaciones. Y es que la velocidad de

procesamiento es particularmente importante para el funcionamiento cotidiano de las

personas mayores, su capacidad funcional y el mantenimiento de su autonomía y de

una buena salud.

Afortunadamente, la investigación ha demostrado que estas capacidades pueden

ser potenciadas (prevención de declive y potenciación de su eficacia) a través del

entrenamiento cognitivo específico, que consigue incrementar la velocidad de

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procesamiento de las personas mayores (Edwards, Vance, Wadley, Cissell, Roenker

y Ball, 2005; Roenker, Cissell, Ball, Wadley y Edwards, 2003; Ball, Edwards y Ross,

2007).

Gerotrascendencia

Propuesta por Tornstam en 1989, esta teoría de carácter marcadamente

fenomenológico arranca de una profunda crítica a la gerontología occidental por

su masiva aplicación a la conceptualización de las personas mayores de los valores

propios de la juventud y la mediana edad, tales como la productividad, actividad,

efectividad y autonomía. Este autor propone sustituir el énfasis en las

capacidades humanas orientadas a la ejecución y el logro, de tipo productivo,

por cualidades y valores alternativos como el descanso, la relajación, la calma, la

satisfacción, la creatividad o la sabiduría, entre otros.

De modo similar a la teoría de la desvinculación de Cumming y Henry (1961), aunque

desde una perspectiva más positiva, esta teoría plantea que, a medida que

envejecemos, nuestra conciencia va cambiando de forma natural y se va haciendo

más «cósmica» y desconectada del mundo, entrando en una fase de sabiduría

caracterizada por los siguientes aspectos: una mayor experiencia de la trascendencia

y de la conexión con el universo; una nueva forma de percibir el tiempo, el espacio, la

vida y la muerte; un descenso del miedo a la muerte, del egocentrismo y del interés

en lo material y en las relaciones sociales superficiales y, finalmente, por un

incremento en la experiencia de afinidad y conexión con las generaciones pasadas y

futuras.

En definitiva, se propone que el envejecimiento va asociado a un incremento en

la «interioridad», esto es, la tendencia a replegarse hacia uno mismo, siendo las

personas mayores más reflexivas, filosóficas y orientadas al mundo psicológico

interior (Tornstam, 2005).

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Tema 2. Ideas clave
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
Ideas clave

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Intervención Psicológica en Tercera Edad 45


Tema 2. Ideas clave
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
A fondo

Teorías sobre la edad y el envejecimiento

Bengtson, V., Gans, D., Putney, N. M. y Silverstein, M. (2009). Theories about Age

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Recuperado de https://ps.b-ok.xyz/dl/975072/d69560

Este documento es la introducción a un manual de teorías sobre el envejecimiento.

En él se presentan los fundamentos de la teorización en este ámbito, un marco

conceptual en el que se explica el envejecimiento desde el modelo biopsicosocial y

una breve descripción de lo que se presenta en cada capítulo del manual.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 46


Tema 2. A fondo
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
A fondo

Sabiduría y envejecimiento

Krzemien, D. (2012). Sabiduría y envejecimiento: Una revisión conceptual y

operacional del constructo sabiduría y su relación con la edad. Anales de Psicología,

28, pp. 120-138. Recuperado de


https://revistas.um.es/analesps/article/download/140602/126692/0

En este documento se revisan las principales propuestas científicas sobre la

sabiduría, sus criterios de operacionalización y los avances propuestos sobre su

evaluación. Se analizan los factores que facilitan el desarrollo de la sabiduría en el

curso vital y se aborda la controvertida relación entre sabiduría y edad.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 47


Tema 2. A fondo
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
Test

1. ¿Qué autor desarrolló una teoría evolutiva epigenética que confería una

importancia central a la actividad en la vejez?

A. Baltes.

B. Erikson.

C. Havighurst.

D. Cumming.

2. De acuerdo con Erikson, la tarea evolutiva correspondiente a la etapa de la vejez

es:

A. Conseguir la integridad del autoconcepto o «yo».

B. Desarrollar la generatividad.

C. Lograr aplicar los procesos de optimización.

D. Aumentar la mecánica cognitiva.

3. ¿Cuál de los modelos revisados en este tema puede considerarse, más bien, un

metamodelo, ya que ofrece una perspectiva o enfoque amplio en el que pueden

integrarse otras teorías gerontológicas?

A. La teoría del córtex prefrontal sobre el envejecimiento.

B. El modelo de desarrollo intencional (autorregulación) de Brandtstädter y

colaboradores.

C. La gerotrascendencia.

D. La perspectiva del ciclo vital de Baltes y sus colaboradores.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 48


Tema 2. Test
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
Test

4. ¿Qué modelo teórico destaca la importancia de las influencias sociales

normativas que establecen una «agenda vital» para las personas?

A. El modelo de desarrollo intencional (autorregulación) de Brandtstädter y

colaboradores.

B. La perspectiva del ciclo vital de Baltes y colaboradores.

C. La teoría de la selectividad socioemocional de Carstensen y colaboradores.

D. La teoría de la desvinculación de Cumming y Henry.

5. Julia tiene 70 años y se ha apuntado a un curso de informática para aprender a

usar las nuevas tecnologías. De acuerdo con el modelo de optimización selectiva con

compensación (Baltes y Baltes, 1990), Julia está aplicando una estrategia de:

A. Selección.

B. Optimización.

C. Compensación.

D. Estancamiento.

6. El pianista Arthur Rubinstein seguía tocando el piano maravillosamente bien a

sus 80 años. Una de las estrategias que empleaba era la siguiente: como ahora le

costaba más ejecutar las partes rápidas de la melodía, enlentecía las secuencias

adyacentes o contiguas a estas de cara a producir, por el contraste, un efecto de

mayor rapidez. De acuerdo con el modelo de optimización selectiva con

compensación (Baltes y Baltes, 1990), esta estrategia de Rubinstein es una

estrategia de:
A. Selección.

B. Optimización.

C. Compensación.

D. Agenda vital.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 49


Tema 2. Test
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
Test

7. ¿En qué modelo teórico se enmarca la investigación sobre el efecto de

positividad en el procesamiento de la información?

A. En los modelos sobre la reducción de recursos de procesamiento cognitivo.

B. La teoría de la selectividad socioemocional de Carstensen y colaboradores.

C. La teoría del control a lo largo del ciclo vital, de Heckhausen y Schulz.

D. La gerotrascendencia.

8. ¿Con qué hipótesis sobre el envejecimiento, basada en la reducción de recursos,

asocias a Salthouse y sus investigaciones?

A. Hipótesis que propone a la atención como «primitivo cognitivo».

B. Hipótesis que propone a la memoria como «primitivo cognitivo».

C. Hipótesis que propone a la velocidad de procesamiento como «primitivo

cognitivo».

D. Hipótesis que propone a la memoria visual como «primitivo cognitivo».

9. ¿Qué afirmación de las siguientes sobre los cambios psicológicos asociados al

envejecimiento es falsa?

A. El envejecimiento se asocia a un declive en la mecánica de la inteligencia,

pero estabilidad en la pragmática.

B. El envejecimiento se asocia a un incremento en el nivel de sabiduría de las

personas.

C. El envejecimiento lleva asociado un declive en la eficacia cognitiva en


tareas que dependen de las funciones ejecutivas.

D. En el envejecimiento las oportunidades y recursos para ejercer control

primario se ven reducidos.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 50


Tema 2. Test
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
Test

10. ¿Con qué teorías asocias los siguientes conceptos, respectivamente: ajuste

flexible de metas, optimización de la regulación emocional y reducción del control

inhibitorio?

A. Teoría del desarrollo intencional, teoría de la selectividad socioemocional e

hipótesis de reducción de recursos de procesamiento.

B. Perspectiva del ciclo vital, teoría de la selectividad socioemocional y teoría

del envejecimiento cognitivo.


C. Teoría del control a lo largo del ciclo vital, perspectiva del ciclo vital y teoría

del envejecimiento cognitivo.


D. Teoría del córtex prefrontal sobre el envejecimiento, teoría del control a lo

largo del ciclo vital, teoría de la desvinculación.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 51


Tema 2. Test
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

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