Visintini. Las Condiciones de Riesgo
Visintini. Las Condiciones de Riesgo
de riesgo ambiental
en los pueblos
de la Costa
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Sugerencias y comentarios
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Las condiciones
de riesgo ambiental
en los pueblos
de la Costa
Pilar Cabre
Hortensia Castro
Manuel Del Rey Rodríguez
Juan Pablo Levrino
Carolina Gisela Schmidt
María Laura Visintini
Índice
PRÓLOGO / 7
AGRADECIMIENTOS / 9
INTRODUCCIÓN / 11
Capítulo 1
ESTADO DE LA CUESTIÓN Y PROPUESTA TEÓRICO–METODOLÓGICA / 15
Hortensia Castro
Perspectivas en torno a riesgos y desastres / 15
El enfoque fisicalista / 16
El funcionalismo y las respuestas ante la emergencia / 17
La economía política de los desastres / 18
Una propuesta latinoamericana: la Red de Estudios Sociales en Prevención
de Desastres (LA RED) / 19
La teoría de la «sociedad del riesgo» / 21
Los conceptos centrales / 24
El concepto de amenaza / 25
El concepto de vulnerabilidad / 27
Acerca de los recursos naturales y la configuración del riesgo / 33
La cuestión ambiental: riesgos, tensiones y conflictos / 35
Propuesta de esquema conceptual / 36
Antecedentes sobre la problemática en el área de estudio / 39
La operacionalización del planteo conceptual / 43
Las amenazas hidrometeorológicas / 44
Las vulnerabilidades sociodemográficas / 45
Las vulnerabilidades económico–productivas / 46
Las vulnerabilidades político–institucionales / 47
Referencias bibliográficas / 49
Capítulo 2
RASGOS FÍSICOS DEL TERRITORIO / 52
Manuel Del Rey Rodríguez y Juan Pablo Levrino
Alcances y objetivos de este capítulo / 52
Localización y caracterización física general del área / 54
Zonas diferenciadas de paisaje / 65
Planicie Aluvial del río Paraná / 66
Zona Central Elevada Discontinua / 72
Sector sureste del Bajo de los Saladillos / 75
Depresión lagunar Setúbal–El Capón y delta del Arroyo Leyes / 79
Consideraciones hidrometeorológicas / 82
De la hidrología del Paraná / 83
Sobre el fenómeno ENOS / 100
Sobre el régimen de precipitaciones locales / 101
Defensas y obras de infraestructura / 103
El perfil de las amenazas / 106
Principales tipos de amenazas / 107
Sobre crecidas y precipitaciones / 107
Los recintos defendidos: ¿una nueva amenaza? / 113
Conclusiones / 114
Anexo / 117
Referencias bibliográficas / 119
Capítulo 3
LOS COMPONENTES SOCIODEMOGRÁFICOS DE LA VULNERABILIDAD / 122
Hortensia Castro y María Laura Visintini
¿Cuántos y dónde? Composición y distribución de la población
de la Costa / 122
La trama de los asentamientos / 127
Viejos y nuevos residentes / 134
Transformaciones, procesos y relaciones / 137
Las condiciones de vida de la población / 138
Condición de actividad y perfil ocupacional de la población / 154
Características y problemáticas de las localidades del área / 160
La localidad de San José del Rincón / 163
La localidad de Arroyo Leyes / 166
La localidad de Santa Rosa de Calchines / 167
La localidad de Cayastá / 169
La localidad de Helvecia / 170
La localidad de Saladero Mariano Cabal / 171
La localidad de Colonia Mascías / 172
Características sociodemográficas y vulnerabilidades en los pueblos
de la Costa / 173
Anexo / 176
Referencias bibliográficas / 182
Capítulo 4
LAS VULNERABILIDADES ECONÓMICO–PRODUCTIVAS / 183
Carolina Gisela Schmidt
El aprovechamiento de los recursos pesqueros en los pueblos
de la Costa / 183
Eslabón primario / 184
Eslabón secundario / 190
Eslabón terciario / 191
Relación desigual entre los actores / 193
La actividad agropecuaria / 195
La ganadería de islas / 205
La actividad hortícola / 215
La construcción de los pueblos de la Costa como lugar turístico / 226
Construcción del atractivo turístico en cada distrito / 227
Las facilidades turísticas / 240
Los turistas / 246
Conflictos asociados a las actividades productivas / 246
Las vulnerabilidades económico–productivas / 254
Referencias biblográficas / 256
Capítulo 5
LAS VULNERABILIDADES POLÍTICO–INSTITUCIONALES / 259
María Laura Visintini y Pilar Cabre
Las instituciones: características y funciones / 262
El marco internacional de instituciones y organismos en riesgos de desastres:
lineamientos y perspectivas / 263
Nacionales / 266
Provinciales / 272
Gobiernos locales / 275
Etapas en la gestión de los riesgos de desastre en los pueblos
de la Costa / 279
Primera etapa 1991–2002: la técnica como respuesta a las inundaciones / 279
Segunda etapa 2003–2007: del desastre naturala la crisis social
y política / 300
Tercera etapa 2008–2016: hacia una gestión alternativa del riesgo / 312
Las ONG, asociaciones civiles y vecinales / 332
Algunas reflexiones finales sobre las vulnerabilidades
político–institucionales / 337
Referencias bibliográficas / 343
Creo oportuno presentar este libro como necesario y posiblemente —el tiempo
lo dirá— imprescindible para entender los pueblos de la Costa y las parti-
culares condiciones que los caracterizan y hacen tan interesantes y únicos.
La investigación que aquí se publica, en un formato accesible no solo para
expertos sino también para lectores interesados, tiene varios méritos que me
gustaría destacar. El primero es que se trata de un trabajo maduro pues el
área ha sido abordada por los autores en varios proyectos previos tanto de
investigación como de extensión y por ello, es sensible a las variadas dimen-
siones que se intersectan en ella posibilitando un conocimiento profundo de
las problemáticas presentes en los pueblos.
El segundo es que se trata de docentes investigadores de la universidad
pública, los cuales formulan y responden preguntas que no solo pretenden
iluminar problemas sino que buscan generar respuestas que se puedan comu-
nicar, trasmitir y que como material didáctico posibiliten transformar la
realidad, desde el nuevo conocimiento producido.
El tercero es que viene a llenar un espacio vacío dado que, si bien existen publi-
caciones sobre el área, se han generado datos cuantitativos y cualitativos precisos
que además están sólidamente sustentados tanto en un proceso de discusión
permanente del propio equipo como en el enraizamiento de las decisiones teóricas
y metodológicas en referentes del campo disciplinar, exhaustivamente interpe-
lados desde el caso concreto y, como decía al principio, muy bien conocido.
Los cinco capítulos desarrollados entusiasman en la lectura y permiten
encontrar en su trama la expertis específica de cada uno de los autores pero
también los hilos conductores y el diálogo entre los investigadores que han
guiado el trabajo y que se cierran en las conclusiones.
Provengo del campo de la arquitectura y el urbanismo y tengo especial
interés en los paisajes culturales de los que disfrutamos, y es por eso que
desde mi condición subjetiva quiero, realizada la anterior aclaración, destacar
algunos de los desarrollos e ideas que me han resultado más interesantes a fin
de anticipar el recorrido que están por iniciar.
El riesgo social como una construcción y las estrategias de operacionaliza-
ción a través de fuentes estadístico–censales y a través de testimonios de vida,
abordaje humano.
La construcción de cartografías necesarias y la voluntad manifiesta de hacerlas
cada vez más precisas y accesibles, lo que se corresponde —a mi modo de ver—
a la democratización del conocimiento y a la toma de mejores decisiones.
7
El relevamiento y cuantificación de las NBI y las condiciones particulares de
esta población especial y heterogénea (antiguos pobladores, nacidos y criados,
nuevos habitantes, visitantes, pescadores, trabajadores formales, informales,
temporales), y la construcción de datos que seguramente serán tan reveladores
para ustedes como lo fueron para mí porque conmueven prejuicios instalados
o evidencian las necesidades apremiantes.
La comprensión de las economías específicas que sostienen a la Costa, con
sus prácticas y con las tensiones que las mismas generan sobre el ambiente.
La idea de vulnerabilidad institucional que resulta tan importante y tan
explicativa de nuestros fracasos, sobre todo en tiempos en los que el Estado
está recargado de funciones y demandas impostergables.
8
Agradecimientos
9
Al doctor Francisco Guillermo Latosinski (Laboratorio de Hidráulica–
Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas) por sus aportes, tanto informa-
cionales como técnicos.
Al doctor Rodrigo Ezequiel Lorenzón de la Subsecretaría de Recursos
Naturales del Ministerio de Medio Ambiente de la Provincia de Santa Fe.
A la fich–unl en sus departamentos técnicos: Centro de Informaciones
Meteorológicas, al Laboratorio de Sedimentología a cargo del doctor Carlos
Ramonell y en especial al ingeniero agrimensor Ramiro Alberdi; a la doctora
Daniela Krölling y a la secretaria académica de la Facultad, ingeniera en
Recursos Hídricos, Silvia Wolansky, que nos acompañó en todas las etapas
del trabajo.
Al exdirector del ina, el magíster ingeniero Carlos Paoli.
A los presidentes comunales e intendente entrevistados.
A los senadores provinciales entrevistados.
Al personal administrativo de las comunas, que en la mayoría de los casos,
nos han recibido amablemente y han facilitado la información solicitada,
incluidos los mates y la paciencia en la búsqueda de archivos.
A los representantes del gobierno provincial entrevistados que accedieron
amable y diligentemente a las entrevistas, en especial a la profesora Vanina
Romero de la Dirección Provincial de Vialidad.
A los empleados administrativos de acsa (Asociación Civil de Sanidad
Animal) del departamento Garay y del departamento La Capital.
A los especialistas en cada tipo de actividad económica que trabajan en el
territorio, especialmente a veterinarios e ingenieros agrónomos consultados
sobre los aspectos productivos.
A los empleados de los frigoríficos que nos brindaron información sobre
la actividad.
A nuestras familias, que nos acompañan con paciencia y amor, resignando
tiempo compartido, pero alentando a seguir adelante.
10
Introducción
1 El departamento Garay posee una superficie de 3986 km², de los cuales 1500 km² son islas y
anegadizos, es decir, un 37,6 % del territorio (INTA, 2007). El departamento La Capital cuenta
con 2962 km², de los cuales 323 km² corresponden al distrito Arroyo Leyes y la relación entre
albardón y complejo isleño es de un 30 % y 70 % respectivamente; en los 170 km² que corres-
ponden al distrito San José del Rincón la relación entre esos ámbitos igual, 50 % del total cada
uno (SCIT, 2008).
11
Mapa 1. Ubicación área de estudio
Fuente: elaboración Manuel Del Rey con base en datos IGN y base Kosmosnimki.ru.
12
En función de aquel interés general y contemplando los procesos de cambio
inicialmente detectados, los objetivos específicos del proyecto han sido:
analizar y comprender las formas actuales de apropiación y uso del ambiente;
identificar y caracterizar las condiciones de riesgo ambiental e identificar las
competencias territoriales en materia ambiental.
Asimismo, el desarrollo del trabajo ha reorientado algunas de nuestras premisas
y estrategias iniciales; entendemos —desde una perspectiva constructivista—
que la elaboración del objeto de estudio se configura en el marco de múltiples
aproximaciones: las preguntas y objetivos iniciales, la disponibilidad y calidad
de las fuentes de información, la confrontación con eventos de la realidad que
nos instan a repensar y reorientar nuestro trabajo. Un ejemplo de ello es la defi-
nición del marco temporal del trabajo. Nuestro objetivo inicial era elaborar un
diagnóstico de la situación actual de las condiciones de riesgo y, teniendo como
hipótesis que gran parte de los cambios más recientes en los asentamientos
de población y la estructura productiva se perfilaban a partir de la década de
1990, elegimos ese momento como punto de partida. Ahora bien, la indaga-
ción acerca de la dinámica natural puso en evidencia otros marcos temporales
(por ejemplo, la visualización de la dinámica hídrica impone una aproxima-
ción del estilo «larga duración») y, con ello, la necesidad de ampliar el análisis
—para esos temas— a todo el siglo xx, ya que desde sus inicios se dispone de
información hídrica y climática.
El presente libro consta de cinco capítulos. El capítulo 1 ofrece un estado
del arte sobre las aproximaciones teóricas y metodológicas acerca de desas-
tres y riesgos; también, como derivación de aquel análisis, presenta nuestra
propuesta de indagación: los conceptos e ideas centrales, las variables y las
estrategias de relevamiento de información. El capítulo 2 se centra en la iden-
tificación de los principales factores naturales y el análisis de su dinámica
con el fin de establecer el perfil de amenazas o peligros naturales del área. El
capítulo 3 indaga sobre los componentes socio–demográficos de la vulnera-
bilidad social, en particular la composición y distribución de la población,
las condiciones de vida y el perfil ocupacional. El capítulo 4 se centra en las
vulnerabilidades económico–productivas, en particular aquellas asociadas
a las principales actividades del área: pesca, ganadería, horticultura y flori-
cultura, agricultura extensiva, turismo. El capítulo 5 ofrece un análisis de la
trama político–institucional implicada en la gestión del ambiente en general,
y del riesgo hídrico en particular, con el fin de identificar factores y tenden-
cias de vulnerabilidad. Las conclusiones y reflexiones finales buscan poner en
relación los diferentes componentes de peligrosidad y vulnerabilidad identi-
ficados y exponer algunas cuestiones críticas relativas al riesgo ambiental de
los pueblos de la Costa.
13
La autoría de este libro es, en principio, colectiva: es fruto de las lecturas, releva-
mientos, discusiones y análisis que desarrollamos todos los miembros del equipo.
Sin embargo, es importante señalar que cada integrante se abocó a una cuestión en
particular y es autor del capítulo que versa sobre ese tema. Así, Hortensia Castro
ha elaborado el capítulo 1, Juan Pablo Levrino y Manuel Del Rey Rodríguez
del capítulo 2; Hortensia Castro y María Laura Visintini el capítulo 3, Carolina
Schmidt ha elaborado el capítulo 4, María Laura Visintini y Pilar Cabre, el capí-
tulo 5. Con ello queremos destacar que este trabajo, en tanto derivado de un
proyecto de extensión de cátedra, ha buscado fomentar la articulación entre la
investigación y extensión sobre problemáticas de interés y relevancia social con
la formación de los estudiantes y graduados jóvenes universitarios.
14
Capítulo 1
Estado de la cuestión y propuesta
teórico–metodológica
Hortensia Castro
15
El enfoque fisicalista
16
Tennesee Valley Authority, una agencia estatal norteamericana, creada en 1933,
para administrar el uso del agua y contener las inundaciones en esa cuenca.
Este tipo de planteos y acciones han tenido fuertes críticas desde diferentes
sectores, tal como se detalla más adelante. En síntesis, estas se centran en el
carácter reduccionista de las propuestas, dado que no se tiene en cuenta la dimen-
sión social del problema así como las necesidades y posibilidades de la población
afectada; también, se cuestiona otra premisa básica de este planteo: la pretensión
ilusoria de que la tecnología, por sí sola, es capaz de eliminar los riesgos (Ribas
Palom y Saurí Pujol, 2006). Más allá de estos cuestionamientos, también cabe
señalar que estas propuestas presentan algunos aportes importantes: «el trabajo
colectivo de las instituciones científico–técnicas (…) ha permitido, sin duda,
un avance muy significativo en el conocimiento de las amenazas, su proyección,
cartografía, análisis y, a veces, predicción» (Lavell, 2005).
17
perspectiva estuvieron centradas en el desarrollo de más y mejores mecanismos
de comunicación de las condiciones de riesgo y las estrategias de evacuación
en situaciones de emergencia.
Hacia la década de 1970 surge un nuevo planteo sobre los desastres, cono-
cido como «economía política de los desastres» que, desde una perspectiva
estructuralista —y en particular, desde la teoría de la dependencia—, desafía
el enfoque funcionalista dominante por entonces en las Ciencias Sociales
anglosajonas, especialmente en la Sociología y la Geografía norteamericanas.
En particular, discute la concepción de los desastres como resultado de fallas
en la adaptación de los hombres a los cambios ambientales e incorpora la
necesidad de estudiar las condiciones estructurales (básicamente, políticas
y económicas) que determinan esos problemas. También, cuestiona la posi-
bilidad de trasladar o extrapolar los postulados teóricos y metodológicos de
la Ecología Humana a otros contextos sociales, distintos al estadounidense
(Ribas Palom y Saurí Pujol, 2006).
Las ideas y aportes más destacados parten de un grupo de investigadores
ligados a la Disaster Research Unit de la Universidad de Bradford (Inglaterra),
entre los que se encuentran Ben Wisner, Ken Westgate y Phil O’Keefe. El
argumento esencial de esta propuesta es que los desastres son el resultado
de procesos económicos y sociales globales, regionales y locales, que crean
condiciones de existencia humana insostenibles frente a los eventos naturales
extremos (Lavell, 2005). En definitiva, plantean que el problema de los desas-
tres es el problema de la vulnerabilidad humana. De esta manera, sustituyen el
concepto de adaptación, base de los enfoques funcionalistas, por el de vulne-
rabilidad, en referencia a «los distintos niveles de exposición que presentan
las diferentes clases sociales al riesgo» (Ribas Palom y Saurí Pujol, 2006:288).
El concepto de vulnerabilidad es central en este enfoque; por eso, muchos
denominan al grupo que lo inició como la «Escuela de la Vulnerabilidad».
¿Por qué ese concepto es central? Porque consideran que gran parte de las
amenazas, en particular las naturales, no pueden ser evitadas; por ejemplo,
se puede saber cuándo va a ocurrir un huracán y qué recorrido tendrá pero
no se puede evitar que ocurra (al menos hasta ahora, con la tecnología dispo-
nible). Sin embargo, sí se puede reducir la vulnerabilidad de la población a
esa amenaza; de esta manera, estos geógrafos buscan prevenir la ocurrencia
de un desastre o, al menos, a reducirla o mitigarla.
18
Otro concepto clave en esta propuesta es el de riesgo. Este es definido como
el «resultado de la interconexión existente entre un evento físico extremo y
la vulnerabilidad que presenta la población potencialmente afectada» (Ribas
Palom y Saurí Pujol, 2006:289).
Según Lavell (2005), para entender las raíces del enfoque desarrollado en
la Universidad de Bradford:
1 Uno de los ejemplos más citados, por su difusión y resonancia, es el caso del periodista Alan
Riding y su artículo del New York Times sobre el sismo de Guatemala (1976), al que calificó
como un «terremoto de clase».
19
De esta experiencia de estudio comienzan a ser planteadas, de manera colec-
tiva, algunas ideas y propuestas. Entre ellas cabe destacar:
• Lo crítico y central es la relación desarrollo–riesgo, más que las especifi-
cidades de las amenazas; por ello, plantean la necesidad de usar la noción
«continuo de riesgo».
• Los desastres podrían abrir una opción para el desarrollo, en la medida
en que la reconstrucción incorporase la prevención y mitigación de riesgos
y el proceso fomentase la promoción de las capacidades y participación de
la población.
• La población vulnerable pasa de ser objeto a ser sujeto y se sientan las
bases de «la mitigación popular» (hoy llamada «gestión local de riesgos»).
• La importancia de tomar en cuenta las necesidades diarias de la pobla-
ción en la búsqueda de promover la mitigación y de considerar de forma
cercana la manera en que ella misma ve el problema (a partir de este planteo
en la década de 1990 se desarrollará la discusión sobre los «imaginarios» de
la población y la subjetivación del riesgo).
• La gestión del riesgo debe combinar una transversalidad de la interven-
ción con esquemas intersectoriales e inter–territoriales.
2 Esta institución tiene organizaciones homólogas en África del Sur y Asia (Peri Peri y Duryag
Nivaran, respectivamente).
20
realidades construidas socialmente, a pesar de su claro y definitorio sustrato
físico» (Lavell, 2005:5. El subrayado es nuestro).
2. El nivel adecuado para el estudio de las amenazas, vulnerabilidades y
riesgos es el nivel local, particularmente, si el interés es discernir medidas
concretas para resolver los problemas enfrentados. Esto no significa que el
nivel local tenga autonomía en términos de la concreción de los contextos de
riesgo existentes o en términos de la intervención, dado que lo local forma
parte de una dinámica determinada por niveles más globales–regionales.
3. El riesgo no puede considerarse solamente de forma objetiva cuando se
evalúan las opciones para su reducción. Es sujeto de múltiples interpreta-
ciones, visto desde la perspectiva de actores sociales distintos. Estas subje-
tividades «científicas» tienen que ser tomadas en cuenta en la medida en
que se quieren encontrar soluciones factibles y eficaces para los problemas
reales o aparentes que se enfrentan.
4. La participación de las poblaciones afectadas, o en riesgo, es indispen-
sable en la búsqueda e implementación de soluciones. Estas ideadas por los
expertos o tecnócratas pueden resultar infructuosas si no se involucra diná-
micamente a los sujetos mismos del riesgo.
5. «El riesgo es el concepto fundamental en el análisis del problema, y no el
desastre como tal. El riesgo es dinámico: es un proceso. El desastre es un
producto, lo cual no descarta que encierra nuevos procesos de construcción
de riesgo. La reducción de la incidencia de los desastres requiere un cono-
cimiento profundo de las formas en que el riesgo se construye por parte
de los actores e instituciones de la sociedad. Este conocimiento es social y
solamente puede ser construido con el concurso integrado de las ciencias
sociales, básicas y aplicadas» (Lavell, 2005).
3 Beck es quien da fuerza a esa expresión, básicamente a partir de su libro La sociedad del ries-
go. Hacia una nueva modernidad (1994).
21
del peligro (…) difícil [de] delinear o controlar» (Beck, 2002:213). En otros
términos, se plantea que el riesgo es un fenómeno híbrido:
Los riesgos de la sociedad actual presentan caracteres que los hacen nuevos y
diferentes, en alguna medida, a los existentes con anterioridad. (…) La capa-
cidad tecnológica del hombre está consiguiendo imponer su sello hasta en
los enclaves más recónditos y, probablemente, hoy ya sí puede afirmarse que
no persiste en el planeta absolutamente ningún espacio que sea estrictamente
natural. Como consecuencia de ello, la frontera entre riesgos «naturales» y
riesgos «tecnológicos» es cada vez más borrosa. Mucho de lo que era natural
es actualmente producto o, al menos, está influido por la actividad humana,
no solo el mundo exterior, incluido posiblemente el clima de la tierra, sino el
«medio interno» del cuerpo. (Del Moral Ituarte y Pita López, 2002:80)
22
Otro componente de la sociedad del riesgo, según esta perspectiva, es su
carácter global, en tanto los nuevos peligros ambientales «no saben de fron-
teras». En particular se sostiene que el impacto de la forma de vida industrial
está espacial y temporalmente abierto y tiende a extenderse por toda la super-
ficie del globo, por una parte, y hacia la estratósfera, por la otra (Beck, 2002).
Ahora bien, la manifestación de esos riesgos se produce a nivel local; por eso
los nuevos tipos de riesgos son simultáneamente locales y globales, o «glocales».
Asimismo, y como extensión de aquel carácter global, se entiende que los
nuevos riesgos fluyen por encima de las diferencias de clase: «los peligros del
cambio climático, de la era atómica, de la química, de la genética, no pueden
delimitarse social y espacialmente con facilidad». Con esto no quiere afirmarse
que la distribución desigual de la vulnerabilidad social haya desaparecido, sino
que «las líneas divisorias de la sociedad del riesgo abandonan paulatinamente
las viejas fronteras de clase y pasan a dividir, por un lado, a quienes soportan
riesgos potenciales frente a quienes, por otro lado, soportan más difusamente
tales riesgos» (Beck, 2000:18).
Ahora bien, estos autores consideran que los nuevos riesgos ambientales
contienen un importante potencial político, en tanto una sociedad que se
percibe a sí misma como sociedad del riesgo se convertirá en reflexiva y, por
tanto, cuestionadora de ciertas políticas públicas y de cierto saber científico–
tecnológico. En términos del autor que venimos trabajando:
23
3. ¿Qué hay que considerar como prueba suficiente en un mundo en el
que el conocimiento sobre los riesgos medioambientales es necesariamente
discutido y probabilista?
4. ¿Quién debe decidir sobre la compensación por los afectados, y qué
constituyen formas adecuadas de limitación, control y regulación de los
daños futuros?
4 Preferimos usar ambos términos como sinónimos para evitar las confusiones usuales acerca
de los «desastres naturales» y las «catástrofes sociales»: consideramos que ambos términos
aluden a acontecimientos o situaciones de gran impacto y que, más allá del fenómeno físico
que las dispara, siempre serán sociales.
24
Otro elemento central en la conceptualización de desastre, además de la
interrupción significativa de las condiciones de vida existentes, es la capa-
cidad de la población de recuperarse de ese evento. Entonces, un desastre es,
además, un evento cuyo impacto es tan alto que la recuperación es impro-
bable sin ayuda externa (del Estado, de organizaciones humanitarias, etcétera).
Por lo tanto, y reformulando a (Cardona, 2003), un desastre es una situa-
ción o proceso social que se desencadena como resultado de la manifestación
de un fenómeno peligroso que, en el marco de situaciones de vulnerabilidad
en una población, en su producción e infraestructura, genera alteraciones
intensas, graves y extendidas en las condiciones de funcionamiento de la
zona o comunidad afectada, las cuales no pueden ser enfrentadas o resueltas
de manera autónoma, utilizando los recursos disponibles en la unidad social
directamente afectada.
Cabe señalar, finalmente, que los efectos de un desastre pueden ser concep-
tualizados en términos de consecuencias directas o indirectas. El primer caso
comprende a aquellos sucesos que tienen una relación directa e inmediata
con la ocurrencia de un evento extremo; suelen ser medidos en términos de
daño en las personas (enfermo, fallecido) y en los bienes y servicios (pérdidas
en infraestructuras, sistemas productivos, etc.). El segundo caso comprende
a aquellos sucesos o procesos relacionados con los efectos directos y que se
manifiestan de manera concatenada o diferida sobre la población, su produc-
ción e infraestructuras; por ejemplo, la dificultad de usar los suelos agrícolas
en las temporadas siguientes a una inundación o una erupción volcánica.
El concepto de amenaza
Tal como se señala más arriba, se entiende por amenaza a todo fenómeno
que representa un peligro potencial para las personas y sus actividades. En
un sentido más específico, y siguiendo a (Cardona, 2003), una amenaza es
25
función de diferentes aspectos: magnitud (es decir el grado o intensidad con
que se presenta), duración (la cantidad de días, semanas o meses que persiste),
extensión (es decir, la superficie geográfica que cubre e impacta) y frecuencia
(es decir, el ritmo de recurrencia), entre otros.
En los análisis sobre amenazas también son muy usuales las clasificaciones,
sobre todo aquellas que utilizan como criterio de discriminación el origen de
los fenómenos peligrosos. De esta manera, se suele distinguir entre amenazas
naturales (como huracanes, terremotos, erupciones volcánicas, entre otros)
y amenazas antrópicas (como escapes radioactivos y derrames de petróleo).5
Este tipo de clasificación plantea una cuestión: la dificultad, cada vez mayor,
de distinguir con nitidez el origen y carácter de los fenómenos peligrosos; por
ejemplo, ¿hasta qué punto podemos afirmar que una inundación es, estric-
tamente, un fenómeno natural, sobre todo cuando los procesos de defores-
tación y represamiento de aguas están afectando, en muchos casos, los regí-
menes hídricos?
Frente a esa dificultad, cabe identificar tres tipos fundamentales de amenazas,
que se distinguen entre sí por su origen predominante: las de origen predo-
minantemente natural, las de origen fundamentalmente antrópico y las de
origen socio–natural. En este continuum es cada vez mayor la identificación
de amenazas del último tipo, es decir de fenómenos naturales sobredetermi-
nados por acciones sociales.
En particular, una amenaza natural es un peligro latente asociado con la
posible manifestación de un fenómeno físico cuya génesis se encuentra funda-
mentalmente en los procesos naturales (Cardona, 2003). Se suelen clasificar, a
su vez, conforme el tipo de procesos que los originan: amenazas geodinámicas
endógenas (terremotos, erupciones volcánicas) o exógenas (procesos en remo-
ción en masa), hidrológicas (inundaciones, erosión), atmosféricas (tormentas
tropicales) y biológicas (plagas y virus).
Una amenaza socio–natural es un peligro latente asociado con la posible
manifestación de fenómenos físicos cuya existencia y/o características (inten-
sidad, recurrencia, etc.) se relaciona con procesos de intervención social en
los ecosistemas naturales (Cardona, 2003). El caso de las inundaciones, que
se ven alteradas en su recurrencia por procesos de deforestación de cuencas o
represamiento de ríos, es un ejemplo de este tipo de amenaza.
Una amenaza antrópica es un peligro latente generado por ciertas actividades
humanas, en particular asociadas a la producción, distribución y consumo de
bienes y servicios y a la construcción y uso de edificios e infraestructura. Más
5 En ocasiones, este tipo de distinción se suele extender, de manera errónea —creemos— hacia
los desastres.
26
precisamente «comprenden una amplia gama de peligros, como lo son las
distintas formas de contaminación de aguas, aires y suelos, las explosiones, los
derrames de sustancias tóxicas, los accidentes en los sistemas de transporte, la
ruptura de presas de retención de aguas, etc.» (Cardona, 2003:30–31). Algunos
autores incluyen dentro de este tipo no solo a las amenazas tecnológicas sino
también a aquellas referidas, en términos generales, a la guerra y la violencia
social (Blaikie et al., 1996).
En ocasiones las amenazas pueden ser de carácter concatenado, es decir
que puede existir un peligro latente asociado a una serie o secuencia de dos
o más fenómenos físicos peligrosos. Por ejemplo, las tormentas tropicales
que se abatieron sobre el estado de Lousiana (ee. uu.) en el año 2005 provo-
caron, además de vientos muy intensos y lluvias abundantes, la ruptura de
un dique, todo lo cual contribuyó, de manera concatenada, al anegamiento
de la ciudad de Nueva Orleáns.
Más allá de estas tipologías que buscan sistematizar y objetivar las amenazas,
nos interesa destacar, conforme (Lavell, 2005), que tales fenómenos peligrosos
no existen como entidades analizables y medibles sin referencia a la sociedad:
asumen un valor en la medida en que son relativizadas y vistas en función de
su relevancia social.
El concepto de vulnerabilidad
27
Si bien existe consenso acerca de incluir esos diferentes tipos y alcances de
la vulnerabilidad, la discusión sobre el concepto se vuelve más compleja al
considerar los temas y sentidos que se utilizan, los cuales expresan, en defini-
tiva, la perspectiva epistemológica y teórica de cada autor.
Por ejemplo, algunos estudios conceptualizan el término desde un planteo
sistémico. Es el caso de Timmerman (1981), quien enuncia:
28
alguna amenaza. Esto no significa, de manera directa, que vulnerabilidad sea
sinónimo de pobreza. Si bien en la mayor parte de los casos hay una estrecha
relación entre el nivel de ingresos y el grado de vulnerabilidad, ciertas situa-
ciones, como sucedió en el caso del terremoto de la ciudad de México en 1985,
demuestran que en la conformación de la vulnerabilidad no solo interviene
ese componente, como veremos en el ítem siguiente.
En relación con este carácter diferencial, cabe agregar otra idea: la de la
vulnerabilidad acumulativa. Con ella se busca destacar que la sucesión de
eventos peligrosos deja a los sectores más desfavorecidos en situaciones más
inseguras y precarias para enfrentar nuevas amenazas, es decir, que para ciertos
sectores los potenciales de pérdida se van sumando (o acumulando) desastre
tras desastre. De esta manera, se integra en el concepto de vulnerabilidad
no solo la capacidad de la población de anticipar y asistir a la ocurrencia de
un evento peligroso sino, además, la posibilidad de recuperarse del mismo
(Blaikie et al., 1996).
29
medios de producción, entre las principales. En la esfera nacional, se expresa
en una excesiva dependencia de factores externos (restricciones al comercio
internacional, precios de los productos, etc.) y falta de diversificación de la
base económica, como las más destacadas.
• La vulnerabilidad social refiere al nivel de cohesión interna que posee
una comunidad (vecindad física, sentimientos de pertenencia, estrategias
de autoorganización, entre otras expresiones).
• La vulnerabilidad política, ligada fuertemente a la anterior, expresa el
nivel de autonomía de una comunidad para la toma de decisiones; la misma
está definida, entre otros aspectos, por la disponibilidad de recursos econó-
mico–financieros y humanos y el carácter de las estructuras político–insti-
tucionales.
• La vulnerabilidad técnica, referida a la disponibilidad de conocimientos
y materiales que permitan reducir o mitigar el impacto de las amenazas.
Este tipo de vulnerabilidad podría estar incluida dentro de la física, en
tanto la expresa; también podría estar articulada a la educativa, en tanto
la comprende.
• La vulnerabilidad ideológica, relacionada con las ideas y creencias que
tienen las comunidades sobre los acontecimientos del mundo, que por
ejemplo pueden derivar en actitudes pasivas o fatalistas.
• La vulnerabilidad cultural, referida a la forma en que las personas se ven
a sí mismos en la sociedad y como comunidad; Wilches–Chaux considera
que en este componente juegan un rol central los medios de comunicación.
• La vulnerabilidad educativa, vinculada a la ausencia de conocimientos
sobre las causas y efectos por las cuales se desencadenan los desastres, el
desconocimiento de la historia local/comunal y la falta de preparación para
afrontar una emergencia.
• La vulnerabilidad ecológica, referida al deterioro de los ecosistemas a partir
del uso expoliativo y destructivo del ambiente y sus recursos.
• La vulnerabilidad institucional, dada sobre todo por la obsolescencia y
rigidez de las instituciones, sobre todo las jurídicas; se traduce en una falta
de preparación para afrontar un evento extremo o para reducir el riesgo de
manera eficiente y efectiva.
30
dimensiones política e institucional, por un lado, y a la cultural, la educativa
y la ideológica, por otro.
Además, así como trabajos posteriores han discutido la inclusión de lo
natural como una dimensión de la vulnerabilidad, entendemos que una
situación similar se presenta en relación con la vulnerabilidad ecológica. En
particular, su contenido alude a una serie de acciones sociales que potencian
las condiciones de amenaza; por lo tanto, consideramos más pertinente su
inclusión dentro de este último factor de riesgo.
Una última cuestión en relación, en particular, con la vulnerabilidad física.
En los últimos años se han elaborado muchos trabajos que identifican este
componente como algo central. De hecho, algunos estudios sistematizan la
vulnerabilidad bajo dos componentes centrales: la física (también denominada
exposición), que alude al posible impacto material, y la social, que refiere a
los aspectos socioeconómicos del estado antecedente y que pueden impedir o
dificultar la recuperación y reconstrucción (Cardona, 2003; Natenzon, 2003).
Al respecto consideramos, por un lado, que la vulnerabilidad física o exposi-
ción no es un componente en sí mismo, distinguible de otros, sino que es la
expresión material de (parte de) las otras dimensiones que sí configuran a la
vulnerabilidad. Por otro lado, y aquí sí seguimos a Wilches–Chaux, conside-
ramos que es más útil (por su poder analítico) abrir los elementos que confi-
guran a la vulnerabilidad social, y no agruparlos bajo un único componente
y rótulo (al respecto, véase esquema propuesto en ítem 3).
31
Tal como se reproduce en el esquema siguiente, Blaikie et al. (1996) plantean
la existencia de una serie de niveles de factores sociales que generan vulne-
rabilidad. Las más distantes son las causas de fondo (o causas subyacentes)
que comprenden procesos económicos, demográficos y políticos que afectan
la asignación y distribución de recursos entre diferentes grupos de personas;
expresa, por lo tanto, la distribución de poder en la sociedad. Las presiones
dinámicas son procesos y actividades que canalizan o «traducen» los efectos
de las causas de fondo en formas o condiciones particulares de inseguridad,
tales como la urbanización rápida y descontrolada o los programas de pago
de la deuda externa. Finalmente, las condiciones inseguras son las formas
específicas en las cuales se expresa, temporal y espacialmente, la vulnerabi-
lidad de una población.
32
Acerca de los recursos naturales y la configuración del riesgo
Por recurso natural se entiende una determinada propiedad del medio que ha sido
evaluada. La citada definición lleva implícitos dos supuestos que quizás convenga
aclarar. En primer término, es una definición antropocéntrica: los recursos natu-
rales se consideran una función de las capacidades humanas. También implica,
como es obvio, una consideración histórica de los recursos. En efecto, cada época,
cada siglo, tiene su propio horizonte de recursos. Las oportunidades tecnológicas,
los precios relativos, la estructura de propiedad y el sistema de valores definen
(…) qué tipo de substancias o procesos naturales son apetecidos, buscados y
puestos en valor. Todo cambio tecnológico, en particular, modifica la accesibi-
lidad y disponibilidad de recursos. Expande la gama de funciones o aplicaciones
de los bienes conocidos, y permite acceder a nuevas fuentes de energía o mate-
riales. Paralelamente, lleva a la obsolescencia de algunos bienes familiares. (1999:1)
33
Estas definiciones permiten subrayar el carácter social del recurso y
discutir, por lo tanto, el supuesto carácter natural al que alude su deno-
minación. Como correlato de ello, también permiten cuestionar el uso de
expresiones como «recursos naturales renovables» y «no renovables», que
llevan a pensar que la posibilidad de renovación de un recurso se debe a los
ritmos de la naturaleza y no a las formas sociales de uso (en particular, a las
tasas de extracción o explotación de los elementos y funciones naturales). De
manera similar, aquellos planteos también nos permiten discutir las apela-
ciones en torno a la escasez de recursos naturales y señalar que esa condi-
ción (de escasez) es relativa a determinadas formas de valorización y uso de
la naturaleza, y no a la oferta natural en sí misma; en términos de Harvey
(1977:98), «con frecuencia se admite, equivocadamente, que la escasez es
algo inherente a la naturaleza, cuando su definición es inextricablemente
social y cultural en su origen».
¿Cómo integrar la cuestión de los recursos al análisis de la configuración del
riesgo? Como se ha señalado anteriormente, Blaikie et al. (1996) han elabo-
rado una estrategia analítica (el Modelo de Acceso a Recursos) que focaliza
su atención en este tema. Su propuesta tiene como argumento central «que
menos acceso a recursos, en ausencia de otras compensaciones para ofrecer
condiciones seguras, conduce a mayor vulnerabilidad» (78); bajo ese marco
analiza, entonces, cómo los desastres afectan la disponibilidad y el acceso a los
recursos y, con ello, la posibilidad de supervivencia y recuperación.
Para llevar adelante su propuesta, los autores toman como unidad de análisis
a los hogares, en tanto ámbitos que «comparten mano de obra y otros insumos
y consumen conjuntamente bajo un mismo techo o recinto» (Blaikie et al.,
1996:79), y buscan definir su perfil de acceso a partir de la identificación y
análisis de los recursos7 que se poseen. De esta manera, definen los medios de
vida de cada hogar, resultado de la consideración de aquel perfil de recursos
junto con las oportunidades y calificaciones de ingresos; ello involucra,
asimismo, la inclusión de factores «externos» al hogar, como las estructuras
sociales de dominio, asignación de recursos y su variación espacial y temporal.
Los autores han utilizado este modelo para la elaboración de sistemas de
simulación,8 es decir, para predecir cambios en el perfil de los hogares frente
a diferentes escenarios, y contrastar esos resultados a partir de la ocurrencia
7 Cabe señalar que los autores utilizan una definición amplia de recursos que incluye los dife-
rentes elementos y capacidades que intervienen en la producción: la tierra agrícola, el ganado,
las herramientas y equipos, las reservas de alimentos y la fuerza de trabajo y habilidades espe-
cializadas, entre otros componentes.
8 Por ejemplo, lo han aplicado en zonas de Nepal a partir de la década de 1970, en base a la
realización de encuestas a hogares bajo la técnica de muestreo.
34
de diferentes desastres. Ello les ha permitido reconocer una serie estrategias
de sobrevivencia de la población: preventivas (evitar ubicaciones peligrosas en
tiempo y espacio), de minimización del impacto (creación y mantenimiento
de la fuerza del trabajo, almacenamiento de alimentos y activos, diversifica-
ción de la estrategia de producción y de las fuentes de ingresos, desarrollo
de redes sociales de soporte) y de supervivencia posdesastre (sustitución de
alimentos, ayudas de familiares, acceso a otras fuentes de ingreso, venta de
bienes, emigración).
En definitiva, la aplicación de este modelo busca poner en evidencia que
los conocimientos autóctonos, que sustentan gran parte de los patrones y
conductas de supervivencia, interactúan con los intentos «oficiales» en la
prevención y mitigación de los desastres; en otros términos, buscan incorporar
también las «visiones desde abajo» (Hewitt, 1996). Sin embargo, los autores
nos recuerdan que, con gran frecuencia, «la práctica de la mitigación y recu-
peración “oficial” presta poca atención a lo que hace la población. El resul-
tado es de recursos desperdiciados, oportunidades perdidas y más erosión de
las habilidades autóctonas para sobrevivir» (Blaikie et al., 1996:104).
9 Según Folchi Donoso (2001), «en la medida que una comunidad consigue estabilizar su rela-
ción con el ambiente, logra consolidar históricamente un espacio socio–ambiental caracteriza-
do por un tipo de relación sociedad/naturaleza que tiende a hacerse “tradicional” o “normal”,
en tanto funciona en armonía con las distintas expresiones culturales de esa sociedad: organi-
zación política, sistemas de creencias, distribución o asignación de recursos, etc. En general,
esta estabilización de la relación sociedad/naturaleza, aunque no implique necesariamente una
35
Ser consecuencia de la acción de algún agente extraño que altera o pretende
alterar las relaciones preexistentes entre una comunidad y su ambiente, o bien,
a la inversa, cuando una comunidad decide modificar su vinculación con el
ambiente afectando los intereses de alguien más. Lo que entonces se produce
no es un conflicto entre dos actores «por» el medio ambiente, sino un conflicto
de intereses entre dos actores, «en» un medio ambiente específico, o dicho con
otras palabras, una tensión entre intereses incompatibles, con el medio ambiente
de por medio, donde lo que se reivindica es el bienestar material objetivo (o
conveniencia) de cada parte. (5)
relación sustentable desde el punto de vista ambiental ni respetuosa de los equilibrios ecoló-
gicos, constituye un espacio socio–ambiental estable en lo relativo a estas dos dimensiones
básicas de la conexión entre una comunidad y su hábitat, esto es, la disponibilidad de recursos
y las condiciones de habitabilidad, en un período histórico concreto» (5).
36
al respecto cabe señalar que se ha elegido el plural para denotar la multipli-
cidad de formas de vulnerabilidad y de amenaza que, de manera interrela-
cionada, configuran el riesgo ambiental. Asimismo, el esquema plantea qué
dimensiones y factores componen a las vulnerabilidades y las amenazas (3º
columna) y las posibles variables para indagar sobre cada uno de ellos (4º
columna). Finalmente, el esquema cierra con las expresiones o formas en que
se traducen aquellas dimensiones de vulnerabilidad y factores de amenaza: los
tipos y grados de exposición física, los grados o capacidades de resistencia y
recuperación y las características en cuanto a magnitud, frecuencia, duración,
extensión y velocidad de los eventos peligrosos (5º columna).
-Estructura del
ingreso
-Condiciones
laborales
Económico–pro-
-Estructura pro-
ductivas
ductiva
-Disponibilidad
y manejo de Tipo y grado de
recursos exposición física
-Pautas de asenta- (localizaciones
miento peligrosas, edificios
-Condiciones de la inseguros, infraes-
vivienda tructura escasa o
Sociodemográficas -Condiciones deficiente)
Vulnerabilidades sanitarias
-Localización y Capacidad de
características de resistencia
la infraestructura y recuperación
(economías frágiles,
-Percepción de la falta de instituciones
Riesgo
población adecuadas o me-
-Formas de canismos inaptos,
Cultural–educativas organización y etcétera)
participación
-Rol de medios de
comunicación
-Normas
Político–institucio- -Políticas/acciones
nales -Planes frente a la
emergencia
Régimen de preci-
pitaciones
Régimen hidro- Magnitud, frecuen-
Amenazas
lógico cia, duración, exten-
(hidrometeoroló- Factores
sión y velocidad del
gicas) -Topografia
evento peligroso
-Estructura del
suelo
-Vegetación
37
Por otro lado, se considera relevante reconocer que las amenazas biofísicas no
suponen fenómenos naturales estáticos: están sujetas al cambio y la sociedad
misma participa, través de diferentes acciones y a distintas escalas, de su trans-
formación. El siguiente gráfico («La circularidad de los efectos») busca expresar
esa idea: la dinámica natural genera, en un lugar y tiempo determinados,
ciertos eventos que impactan en las formas de ocupación y uso del espacio
(por lo tanto, son peligrosos en función de las condiciones de vulnerabilidad
de la sociedad impactada); a su vez, los cambios en las formas de ocupación y
uso (tanto a escala local como extralocal) pueden alterar la dinámica natural,
que a su vez transforma la forma y ocurrencia de futuros eventos.
38
Antecedentes sobre la problemática en el área de estudio
10 Proyecto de Extensión de Interés Social (PEIS, UNL) 2000–2002 sobre «Elaboración y transfe-
rencia de un manual de procedimientos para monitoreo y conservación de los terraplenes de
defensa contra inundaciones».
39
en el área. Tuvo además, una difusión y llegada al territorio muy valiosa en
términos de visibilización del problema y de ofrecer elementos conceptuales
para entender el funcionamiento de las defensas para toda la comunidad.
Otros trabajos analizan la problemática del riesgo a escala provincial. Entre
ellos, cabe señalar el capítulo dedicado a la provincia de Santa Fe en el informe
de Herzer, Caputo y Celis (2004), en el que se realiza un relevamiento de los
desastres predominantes en la provincia durante el período 1971–2003. Más
precisamente, se destaca la presencia de inundaciones en todo el territorio
(tanto por su recurrencia como por sus impactos) y los fenómenos detonantes
(precipitaciones y desbordes); también se analiza la distribución de los eventos
por departamento y se concluye acerca del aumento del impacto de las inun-
daciones, en especial, para el caso de la ciudad de Santa Fe.11 A esta escala,
también cabe destacar el estudio del Instituto Nacional de Ciencia y Técnica
Hídricas (incyth) (1992) sobre la delimitación de las áreas de riesgo hídrico
en Santa Fe;12 este trabajo realiza una descripción del valle aluvial y de sus
diferentes tramos, una caracterización de las crecidas y de la ocupación de la
planicie de inundación y una síntesis cronológica de la implantación de obras
de infraestructura en el área.13
Luego de la inundación del año 2003, dentro de la Facultad de Ingeniería y
Ciencias Hídricas (fich–unl) se han presentado algunos proyectos de inves-
tigación vinculados a la temática. Entre ellos podemos encontrar el Proyecto
de Investigación Científica y Tecnológica (2005) titulado «Análisis de la
ocurrencia de inundaciones costeras por desborde del río Paraná y por lluvias
extraordinarias en zonas aledañas a la ciudad de Santa Fe en el contexto de
cambio climático», dirigido por Norberto García.
En el año 2011 comenzó a desarrollarse el Proyecto cai+d «Procedimientos
de Gestión del Desarrollo Sustentable en áreas inundables con gobernabi-
lidad difusa. Caso: Microrregión insular de Santa Fe, San José del Rincón y
Arroyo Leyes. Desarrollándose a partir de este proyecto actividades tales como
«Jornadas de Turismo Sustentable».
Otro proyecto vinculado a la temática es el titulado «Diseño y operación de
un sistema de apoyo de bajo costo a la red telemétrica de alerta hidrológico de
la Cuenca del Río Salado–Provincia de Santa Fe» (2013) dirigido por el doctor
11 Para ello, han elaborado y utilizado un índice de magnitud (IM), que resulta de la suma alge-
braica de tres subíndices: a) de impactos sobre bienes materiales y servicios, b) de impactos
sobre las personas y c) de duración del evento en días (Herzer, Caputo y Celis, 2004).
12 Al respecto, cabe señalar que esa delimitación de las áreas de riesgo solo comprende a la
ciudad de Santa Fe y el continuo urbano de Santo Tomé y Sauce Viejo.
13 Este trabajo fue actualizado en el año 2006. Esa misma institución ha realizado otros releva-
mientos más puntuales, como los de la dinámica hídrica en el sector de planicie aluvial del río
Paraná entre Cerrito y Rincón.
40
Carlos Vionnet. Este segundo proyecto busca agilizar la transmisión de datos
por problemas de transmisión en los Sistemas de Alerta Temprana. Proponía
implementar un sistema redundante de bajo costo capaz de transmitir datos
del Sistema de Alerta Hidrológico (sah) por canales independientes a los
operados actualmente por el Ministerio de Aguas, Servicios Públicos y Medio
Ambiente (maspyma). Bajo este esquema, los técnicos y gestores provinciales
contarán con un medio alternativo —aunque limitado— para la transmi-
sión del dato. Las poblaciones de la cuenca inferior del río Salado (Santa Fe,
Rafaela, y pueblos menores), serán sus beneficiarios indirectos en el mediano
plazo, mientras que en lo inmediato el estado provincial podrá contar con un
sistema redundante de transmisión de datos.
Finalmente, cabe señalar que existen muy pocos estudios que analicen la
problemática a escala local. Entre ellos se destaca el trabajo de Glur (2004)
que, desde la perspectiva de la Geografía del Comportamiento y la Percepción,
busca dilucidar la imagen colectiva de los habitantes de Santa Rosa de
Calchines acerca de los riesgos naturales y conocer los factores (culturales,
sociales, económicos y ambientales) que determinan las pautas de interpre-
tación de los riesgos. Basado en encuestas a la población de Santa Rosa (bajo
una muestra del 1,5 % del total) concluye que en el área existe una conciencia
del riesgo, en particular con respecto a las inundaciones (consideradas como
el principal riesgo del área, a pesar de que solo una cuarta parte de los encues-
tados había sido afectada directamente por ese fenómeno).
Los estudios referidos en general a factores y procesos naturales, econó-
mico–productivos y sociales, y que no analizan en sí la temática del riesgo
ambiental, constituyen un conjunto mucho más amplio y variado.
En cuanto a la dinámica natural del área se destacan los trabajos de Blanca
Fritschy (2000, 2003) y, en particular, su tesis doctoral; allí sistematiza las crecidas
y estiajes del río Paraná medio para el período 1904–2000 y presta especial
atención a los procesos que provocaron inundaciones a través del análisis de
diferentes variables, como recurrencia, duración e intensidad (Fritschy, 2003).
También cabe destacar el libro de Paoli y Schreider (2000), en el que se exponen
los principales factores y procesos naturales que, desde un punto de vista diná-
mico, configuran al río Paraná en su tramo medio y se analizan las prácticas
ingenieriles llevadas a cabo en ese sector; en particular, presentan rigurosas
mediciones y cálculos que, a través de su comparación con registros históricos,
permiten obtener una visión evolutiva del comportamiento hidrológico para-
naense. Algunos trabajos abordan especialmente el tema de la fauna del río; al
respecto se destacan, en particular, los estudios sobre depredación de la fauna
ictícola en el tramo medio del Paraná desarrollados por el Centro Regional de
Investigación y Desarrollo (ceride) del conicet.
41
Algunos trabajos articulan las dimensiones natural y productiva. Es el
caso del libro de Pilatti, Pensiero y D’Angelo (2002) sobre la cuenca de Los
Saladillos, en el oeste del área de estudio; contiene una serie de caracteri-
zaciones sobre aspectos climáticos, agronómicos y poblacionales y sobre el
uso actual y capacidad de uso de las tierras, entre otros temas, con el fin de
generar información básica para el cultivo del arroz y evaluar la potencialidad
del área para tales efectos. También es el caso del trabajo de Natenzon (1993),
que analiza las condiciones y modificaciones del medio natural de la provincia
(incluyendo un análisis de las estrategias de clasificación) y los instrumentos
de planificación ambiental.
La Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo ha llevado adelante diversas
investigaciones donde el eje ha sido la costa como paisaje (Bertuzzi, 2010;
Collado, 2011), el turismo como práctica para el desarrollo (Bagnera, 2010) y
el ordenamiento territorial en clave metropolitana (Soijet, 2011). En el ámbito
de la extensión encontramos proyectos tales como Proyecto de Extensión de
Cátedra (2009) titulado «Urbanización y participación ciudadana: puesta en
valor de Arroyo Leyes y su cultura» junto con el Proyecto de Responsabilidad
Social Universitaria titulado «Desarrollo y ordenamiento físico y turístico de
Arroyo Leyes y su inserción en el circuito turístico de la Costa Santafesina». A su
vez, en investigación encontramos el proyecto dirigido por la doctora Bertuzzi
titulado «Áreas urbanas ribereñas del área metropolitana Santa Fe (amsf) Tramo
Arroyo Leyes–Sauce Viejo» (2014) y el Proyecto cai+d Orientado «Los desafíos
urbanos en ambientes ribereños. Estudio integral del sistema de protección de
inundaciones y alternativas de integración físicas y socio–ambientales aplicadas
al litoral costero de la localidad de Cayastá».
Por su parte el conicet intervenía a través del Centro Regional de
Investigación y Desarrollo (ceride), con estudios vinculados a la depreda-
ción de la fauna ictícola en el tramo medio del Paraná.
En cuanto a la dimensión económico–productiva se destaca el trabajo de
Rostagno e Ifrán (2004), que ofrece una caracterización de las regiones agro-
económicas de la provincia para el período 1995–2001; en particular se señala la
distribución geográfica de las principales actividades agropecuarias y analiza la
evolución de los principales cultivos agrícolas extensivos y regionales a nivel depar-
tamental. Algunos trabajos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
(inta) también ofrecen información sobre esos temas, como la cartografía y el
análisis sobre la capacidad productiva de las tierras agrícolas de la provincia (inta,
2002) y la caracterización de las principales actividades agrarias (frutihorticultura,
ganadería y floricultura) del departamento Garay (inta, 2007).
También cabe destacar una serie de trabajos sobre la actividad turística en
la costa santafesina producidos en los últimos años, en consonancia con la
42
expansión de la actividad. Entre ellos cabe señalar el estudio realizado por la
Fundación para el Desarrollo Sustentable (2007) en el marco de un convenio
entre la Subsecretaría de Turismo de la Provincia de Santa Fe y el Consejo
Federal de Inversiones. Se trata de una exhaustiva sistematización del patri-
monio natural y cultural de la costa (más precisamente desde la localidad de
San José del Rincón hasta la de Romang) y de su estructura y organización
territorial, con el objetivo final de elaborar un programa de ordenamiento
urbano–ambiental para la gestión turística sustentable del área; se sitúa, por
lo tanto, en el marco de los estudios sobre la actividad turística como factor
de desarrollo local. En relación con esta temática también cabe señalar otros
trabajos, menos informativos acerca de las características territoriales y econó-
micas del área y más centrados en el relevamiento de los servicios turísticos
disponibles (Álvarez, 2002), en la exposición de los planes de gestión patri-
monial (Domínguez de Nakayama) y en la identificación de las potenciali-
dades turísticas del área (Trímboli y Vivas, 2002).
Finalmente, se han identificado muy pocos trabajos que aborden la dimensión
sociodemográfica. Entre ellos, cabe citar un estudio realizado, hace ya cuarenta
años, sobre el departamento Garay (Gallardo y Cervera, 1967) en el que se
indaga, junto a otros temas, sobre la dinámica y estructura poblacional por
localidades del área. También en relación con Garay cabe destacar el trabajo de
Glur (2004) centrado en el análisis de variables históricas, económicas y pobla-
cionales que explicarían las condiciones de subdesarrollo del departamento.
43
Las amenazas hidrometeorológicas
44
Las vulnerabilidades sociodemográficas
15 El otro indicador de pobreza que se calcula en el país, el de línea de pobreza, solo está dispo-
nible para los principales aglomerados; por lo tanto, no permite un análisis y comparación sobre
la población de toda el área de estudio.
45
• Sobre el indicador de educación: permite captar el extremo inferior de la
pirámide educativa y, así, evidenciar situaciones de adversidad que se refle-
jarán, creemos, en oportunidades laborales y de desarrollo (Velázquez, 2004).
46
Los datos elaborados a partir de esas fuentes y técnicas se han sistemati-
zado a través de tres estrategias: una caracterización general de actividades y
condiciones laborales, un análisis de las principales actividades productivas del
área (agricultura intensiva, ganadería, pesca y turismo) en términos de tipo
de actores involucrados, formas de manejo de los recursos y configuración
de las etapas o eslabones productivos, y, finalmente, un análisis de los prin-
cipales conflictos vinculados a las formas actuales de acceso y uso productivo
de los recursos del área.
suelo se registran esas formas actuales de uso?, ¿cómo han variado históricamente estas
formas de ocupación?, g) ¿Cuál es la forma de acceso hacia los recursos?, ¿qué conflictos se
generan en dicho acceso?, ¿entre quienes se producen?
18 Las entrevistas a funcionarios estatales han seguido el siguiente cuestionario: a) ¿Cuáles son los
temas de incumbencia de esta institución?, b) ¿Qué tipo de competencia tiene en esos temas:
evaluación diagnóstica, diseño de políticas, ejecución, coordinación, otros?, c) ¿Cuál es su eva-
luación acerca de los problemas del área (los pueblos de la Costa), en particular desde sus tema
de incumbencia?, d) ¿Cuáles son las principales políticas implementadas para el área?, ¿desde
cuándo se desarrolla cada una de esas políticas?, ¿qué características tiene?, ¿cuál es el grado
de alcance?, ¿cuáles son los principales resultados obtenidos hasta la fecha?, y e) ¿Cuáles son
los principales proyectos previstos? (características, alcance) (Beck, 2002).
¿Cuáles considera que son las principales dificultades para su implementación?
47
También se ha intentado una aproximación hacia las vulnerabilidades
cultural–educativas a través de la indagación sobre las formas y el grado de
participación de la población. Para ello se ha utilizado la información provista
por los estudios institucionales y las entrevistas realizadas a representantes de
organismos gubernamentales y no gubernamentales.
48
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Fuentes
51
Capítulo 2
Rasgos físicos del territorio
Manuel Del Rey Rodríguez y Juan Pablo Levrino
52
Modelo Digital de Elevaciones de la República Argentina (mde–Ar) de 30 m
(con base a imágenes la Shuttle Radar Topographic Mission —srtm—, corre-
gidas y vinculadas con la red altimétrica nacional por el Instituto Geográfico
Nacional), así como con el dem de 5 m también elaborado por el ign y dispo-
nible para parte del territorio incluido en este estudio; el mosaico de cartas
topográficas 1:50 000 y 1:100 000 disponible a través del wms del ign sirvieron
como cartografía de apoyo.
Por su parte, las dinámicas fluviales e hidrometeorológicas fueron anali-
zadas a través del procesamiento de información del Sistema Nacional de
Información Hídrica (snih) —gestionado por la Secretaría de Infraestructura
y Política Hídrica de la Nación— (y hasta hace poco denominado Base de
Datos Hidrológica Integrada —bdhi—), así como de otros datos provistos por
diversos organismos, instituciones o ámbitos académicos: oficina de Coordi-
nación de Prevención Hídrica (Secretaría de Recursos Hídricos del Ministerio
de Infraestructura y Transporte del Gobierno de la Provincia de Santa Fe),
Prefectura Naval Argentina, Centro de Informaciones Meteorológicas (cim),
Centro Internacional de Estudios de Grandes Ríos (ciegri) y Laboratorio de
Hidráulica (estos tres últimos enmarcados en las actividades de la Facultad
de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral
(fich, unl).
Además, utilizamos información vectorial como el mapa de suelos de la
provincia de Santa Fe —elaborado por el Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria (inta)—, el mapa de bosque nativo (facilitado por la
Subsecretaría de Recursos Naturales del Ministerio de Medio Ambiente
provincial) y otra serie de capas de libre acceso suministradas básicamente por
el ign u otros organismos (como las capas de cuencas hídricas de la antigua
Subsecretaría de Recursos Hídricos —ssrh—, hoy disponibles a través de la
Comisión Nacional de Actividades Espaciales —conae—). Los datos adqui-
ridos fueron tratados del modo más operativo posible y la cartografía, así como
el tratamiento de imágenes, se generaron básicamente a través de softwares
de código abierto (qgis, por ejemplo). Datos abiertos y software libre son
dos excelentes herramientas de trabajo, y aplaudimos desde aquí su carácter
democrático y a las instituciones que lo promueven.
Por otro lado, no podemos dejar de mencionar que intentamos resumir
explicativamente las dinámicas del gran sistema hídrico del Paraná Medio,
proponiendo un somero acercamiento desde nuestra disciplina a la coti-
dianeidad científica de este «megarío» (Latrubesse, 2008:132). Así, describi-
remos ciertas características de los principales subsistemas hídricos existentes,
poniendo interés en los momentos de creciente que tanto afectan a la construc-
ción del riesgo. Cabe aclarar que no serán estas líneas un documento técnico
53
donde se cartografíen «áreas inundables»: más bien utilizaremos técnicas carto-
gráficas y mapeos existentes o de elaboración propia para generar un acerca-
miento visual a la «territorialización» del fenómeno, recurrente pero variable
en el tiempo y en el espacio que nos ocupa.
Las páginas que siguen, entonces, pretenden ser una aproximación general,
pero con el detalle necesario para que cualquier lector pueda imaginarse el
«paisaje natural» (por utilizar el sintagma, tan aglutinador como amplio, tan
impreciso como concreto) de los pueblos de la Costa sur del cotidianamente
llamado «Litoral» santafesino.
En el anexo presente al final de este capítulo se ofrece un resumen de las
imágenes multiespectrales y pancromáticas utilizadas, así como las estaciones
del snih de las que se consultaron datos.
54
El Capón–Setúbal, que se sitúa en el límite suroccidental de la zona tratada
en este escrito.
Cabe mencionar, en el sector central, la existencia de un área topográfica-
mente más elevada (con intermitencias en cuanto a sus cotas máximas) de
marcada linealidad so–ne, siendo el lugar en el que se sitúan los núcleos de
población más importantes y cuya denominación tradicional ha sido la de
«Albardón costero». Aprovechando este elemento fisiográfico se construyó
la Ruta Provincial 1, que se convierte en un elemento topográfico clave, ya
que representa una barrera para el desborde del sistema del río Paraná, como
veremos más adelante.
En toda el área que comprende «tierra firme» —es decir, fuera de la planicie
aluvial del Paraná— topográficamente domina el paisaje de llanura, con la
presencia generalizada de bajíos, cañadas, lagunas y otras depresiones ocupadas
por agua de manera intermitente. Esto, sumado a la presencia de la planicie
aluvial del Paraná, hace presente el hecho de que los humedales, entendidos
de manera amplia, sean una constante paisajística de mayor o menor recu-
rrencia, que deben ser tenidos en consideración en cualquier descripción de
este territorio.
Por su parte, las cotas no superan por lo general los 20 m sobre el nivel
del mar (msnm). Si observamos el croquis del mapa 1, podemos ver como
ninguna de las curvas de nivel representadas corta nuestro ámbito de estudio.
De este modo, se puede entender que las topografías de detalle son funda-
mentales a la hora de describir este ámbito, ya que los elementos paisajísticos
están en parte definidos por ellas. El Modelo Digital de Elevaciones (mde) que
da cuerpo a dicha cartografía nos muestra cómo las cotas prácticamente no
varían en todo el territorio (valores del píxel entre 4 y 30),1 y la uniformidad
de tonalidades nos indican, indirectamente, que las pendientes son mínimas.
Fijando un poco la atención en los valores de este mde podemos observar la
existencia de los sectores mencionados líneas arriba: un área oriental, con las
menores cotas y vinculada con la planicie aluvial del sistema hídrico del río
Paraná (representados con tonalidades más claras de azul–verdoso); otra área
deprimida, que se extiende al suroeste, hacia el área de la depresión ocupada
por la laguna Setúbal–El Capón y el delta del Arroyo Leyes; un área occi-
dental, algo más elevada, pero igualmente de notable planitud vinculada
con el llamado «Bajo de los Saladillos», y el sector lineal central del mencio-
nado y tradicionalmente descrito como «Albardón costero». En resumen, el
esquema topográfico representativo W–E sería, para toda el área con diferen-
1 A excepción de un sector con tonalidades blanquecinas, al oeste de Saladero Cabal, con valo-
res distorsionados debido a la presencia de forestaciones que pudieron influir en la asignación
de cotas a los píxeles en el posprocesamiento.
55
cias locales: zona baja y plana al oeste, cortada por bajíos y cañadas, elevación
central mencionada, coronada por la Ruta Provincial 1, y zona más baja de la
planicie aluvial del Paraná (perfiles A y B de la figura 1); este esquema varía en
el sector SW donde el sistema lagunar Setúbal–El Capón otorgan una confi-
guración algo distinta (perfil C, figura 1). Finalmente, las cotas disminuyen
en dirección N–S, lo que provoca que el escurrimiento, en líneas generales,
siga esta dirección.
56
Figura 1. Perfiles topográficos a partir del MDE–Ar 30 y 5 metros de resolución.
Fuente: elaboración propia a partir de MDE–Ar 30, MDE–Ar 5 y datos IGN. Relieves suavizados y exage-
rados verticalmente de manera gráfica.
Para localización general del ámbito de estudio consultar mapa 1, correspondiente a la Introducción.
2 En la actualidad, los derrames de este gran colector han disminuido su influencia hacia el W
por la construcción de la Ruta Provincial 1, cuyo terraplén actúa de barrera ante las eventuales
crecidas extraordinarias.
57
de fallamientos que sobre–eleva los territorios entrerrianos. El límite provin-
cial está marcado por la línea de máximas profundidades (thalweg) del canal
principal del río Paraná.
58
Mapa 3. Suelos. Orden y Gran Grupo
Fuente: elaboración propia a partir de Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Mapa de
Suelos de Santa Fe.
Para localización general del ámbito de estudio consultar mapa 1, correspondiente a la Introducción.
59
rada (de 100 a 120 días al año), y una frecuencia de tormentas de entre una y
cinco por mes. Se puede reconocer, un gradiente de disminución en sentido
norte–sur para las temperaturas y en sentido este–oeste para las precipita-
ciones (Iriondo et al., 2007).
Toda el área recibe la influencia moderadora de las aguas del Paraná, las
cuales aumentan el porcentaje de humedad y disminuyen los rigores del
invierno. Dicha influencia hace que las corrientes de calor que ingresan desde
el noreste dejen parte de ese calor sobre la superficie líquida, así se incrementa
la evaporación y formación de nubes, provocándose una menor recepción de
calor en la tierra; debido a ello, las temperaturas en verano, son más mode-
radas respecto a otras regiones con la misma ubicación latitudinal.
En cuanto al régimen de precipitaciones, cabe destacar que se ha tomado
como referencia los registros pluviométricos de la ciudad de Santa Fe, ya que
no se consiguieron en existencia registros históricos, continuos, precisos y
confiables para las localidades de la Costa. En este sentido, se considera que
los datos de Santa Fe pueden ser una referencia válida, dada su proximidad
con el área de estudio.
En relación con su distribución, las mismas se producen de manera desigual
a lo largo del año, registrándose los montos más elevados a fines del verano y
durante la primavera (este tema se abordará con mayor detalle en el apartado 3).
Por su parte, y desde un punto de vista biogeográfico, el área de estudio
constituye una zona de transición entre diversas ecorregiones: una mixtura
entre Chaco Húmedo, Pampa, Espinal y Delta e Islas del Paraná. La ecorre-
gión del Espinal se localiza conformando un arco boscoso rodeando por el
norte, oeste y sur a la ecorregión Pampa. Abarcando en parte una faja central
de la provincia de Santa Fe, coincidente con el área de estudio. Asimismo,
las particularidades de esta ecorregión, se ven combinadas con las de otra que
la atraviesa en forma norte–sur, otorgando el carácter de ecotono a esta área.
Nos referimos a la ecorregión Delta e Islas de los ríos Paraná y Uruguay, que
se extiende en las franjas ribereñas y complejos isleños de ambos ríos, sujeta
a la dinámica hídrica de estos, e influenciada por las incidencias climáticas
que ambos contribuyen a extender hacia más altas latitudes.
Entre las especies vegetales características del Espinal, resaltan las del
género Prosopis: Caldén (Prosopis Caldenia), Algarrobo Blanco y Negro
(Prosopis Alba y Prosopis Nigra), que se combinan con las propias del Delta
e Islas del Paraná y Uruguay: Sauce (Salix Humboldtiana), Ceibo (Erythrina
crista–galli), Canelón (Myrsine letevirens), Curupí (Sapium haematospermum),
Timbó blanco (Albizia inundata), Ingá (Inga vena), Sangre de Drago (Croton
Urucurana), Laurel de río (Nectandra falsifolia), Aliso (Tessaria integrifolia),
Aguaí (Pouteria Gardneriana) y Espinillo (Acacia Caven), entre los más desta-
60
cados (Matteucci, 2012:463). De esta manera, la formación vegetal caracte-
rística de los sectores ribereños y de los albardones de las islas, el bosque en
galería (imagen 1), se integra por diferentes estratos, en los que se combinan
especies de ambas ecorregiones. Uno superior, dominado predominantemente
por árboles caducifolios (timbó blanco y colorado y curupí) y perennifolios
(laurel, canelón, ingá, sangre de drago y aguaí). Un estrato intermedio, carac-
terizado por la presencia de ceibos y espinillos y en menor medida algarrobos.
En el estrato arbustivo, dominan el tala (Celtis spinosa) y la rosa del río, entre
otras (Fritschy, 2004). Entre las enredaderas, lianas y apoyantes se destacan
la dama de noche, la pasionaria o Mburucuyá, las zarzaparrillas coloradas y
blancas. En cuanto al estrato herbáceo se encuentran las variedades de trébol
principalmente y pajonales.
61
Imagen 2. Pajonales en área inundable y árboles dispersos al NW de Cayastá
62
Imagen 3. Vegetación higrófila en laguna interna de la planicie aluvial en las proximidades
de Helvecia
63
Mapa 4. Hidrografía general del ámbito de estudio
Fuente: elaboración propia a partir de datos IGN.
Para localización general del ámbito de estudio consultar mapa 1, correspondiente a la Introducción.
64
Finalmente, y retomando una idea vertida al inicio de este ítem, no podemos
olvidar que en toda la superficie que ha sido descrita hasta acá es recurrente la
presencia de áreas de humedal; estas son fundamentales desde un punto de vista
ecológico, dadas sus amplias funciones específicas (Benzaquén et al., 2013:17).
No es el tema central de este escrito, pero no podemos dejar de mencionar que
nos encontramos inmersos en un territorio perteneciente al corredor fluvial
Paraná–Paraguay, todo un «macromosaico de humedales donde influyen las
características del paisaje de cada unidad, pero donde estas están subordinadas
al régimen hidrológico de la unidad en su conjunto» (Secretaría de Ambiente
y Desarrollo Sustentable de la Nación —SAyDS—, 2011:16).
Así, los pueblos de la Costa se encontrarían dentro de las áreas denominadas
Humedales del Bajo de los Saladillos (Ramonell et al., 2013) y Humedales del
río Paraná con grandes lagunas (Marchetti et al., 2013) siguiendo la termino-
logía confeccionada para el Sistema de paisajes de humedales del corredor fluvial
Paraná–Paraguay propuesto en el marco del Inventario de los Humedales de
Argentina (SAyDS, 2013).
3 Por citar los más destacados: Paoli & Schreider, 2000; Pilatti et al., 2002; Ramonell, 2005;
Iriondo, et al., 2007; Iriondo, 2010.
65
Mapa 5. Zonas diferenciadas de paisaje
Fuente: elaboración propia. Imagen Base mosaico SENTINEL (imágenes del 02/04/2019 y 12/04/2019;
altura hidrométrica Puerto Paraná —HhPP— 3,08 y 3,12 respectivamente).
Para localización general del ámbito de estudio consultar mapa 1, correspondiente a la Introducción.
4 Este sistema fluvial ha sido objeto de numerosos estudios y un análisis pormenorizado se es-
capa a los objetivos de este trabajo. Las obras citadas son de obligada referencia para conocer
más en relación con el Paraná Medio.
66
heterogéneo de humedales, y en su canal principal, al paso por el aforo de la
«Estación Túnel» de la ciudad de Paraná, se ha estimado un caudal módulo
de aproximadamente 14 000 m3/s, aunque con tendencia al aumento si se
toman solo las últimas décadas (unos 16 000 m3/s desde los ’70) (Giacosa et
al., 2000). Los caudales del sistema poseen una variabilidad temporal muy
notable, ajustándose al sistema de «pulsos» propuesto por Neiff (1990), y cuya
comprensión es fundamental para entender los mecanismos de transmisión de
«información» (en un sentido ecológico amplio) que acontecen en el sistema.
De esta hidrología hablaremos en el apartado siguiente.
Ahora bien, dentro de esta planicie aluvial nos encontramos con diferentes
ámbitos que pueden ser diferenciados: existe una red de brazos y canales
secundarios que dan impronta al sistema y que tienen unos mecanismos de
funcionamiento específicos, y sus dinámicas se combinan para generar una
enorme diversidad de morfologías o unidades y elementos geomorfológicos.
No debemos olvidar que, en el área que nos ocupa, la planicie aluvial posee un
ancho variable, que va desde los cerca de 30 km en el límite norte de nuestra
zona, a aproximadamente la mitad en San José del Rincón; este fenómeno
se muestra tanto en la capacidad del sistema en cada uno de sus tramos para
movilizar caudales líquidos y sólidos como en las capacidades y maneras de
generar morfologías.
El canal principal del sistema circula sobre la margen izquierda, junto a
la barranca entrerriana (imagen 4). Tradicionalmente, se ha categorizado al
Paraná Medio como un río de patrón de cauce entrelazado con thalweg mean-
driforme (Iriondo, 1988; Ramonell et al., 2000) y desde un tiempo a esta parte,
como anabranch o cauce múltiple (Latrubesse, 2008). En este canal principal,
de lecho arenoso (predominio de arenas medias redondeadas, bien clasificadas
y mineralogía cuarzosa —Drago & Amsler, 1998—), los rasgos característicos
son poseer un thalweg bien definido, compaginar ensanchamientos y estre-
chamientos en su recorrido y poseer bancos e islas de cauce (imagen 5) que
pueden tener diferentes tipologías, disposiciones espaciales y haber sido gene-
rados por diferentes dinámicas. Una descripción precisa de los mecanismos de
generación de bancos e islas la encontramos en Pereira (2016) (figura 2 a y b).
67
Imagen 4. Canal principal fotografiado desde el camping «Toma Vieja» (Paraná) enfocando
al noreste. Se puede observar la barranca entrerriana, la «Isla Vacía» dividiendo el canal prin-
cipal y la planicie aluvial desarrollándose hacia el este
Imagen 5. Banco de arena al norte de la embocadura del río Colastiné, en la zona de las
Islas del Chapetón. La fotografía fue tomada enfocando hacia el N–NW, en aguas bajas
68
En el resto de la planicie encontramos una variada serie de unidades geomor-
fológicas que han sido descritas sistemáticamente (Iriondo, 1987; Alberdi &
Ramonell, 2013; Pereira, 2016), y que se vinculan de uno u otro modo con
los escurrimientos generales del sistema y con cada uno de los canales secun-
darios más importantes de nuestro ámbito de estudio así como con otros de
menor jerarquía que se multiplican en toda la planicie (imagen 6).
Imagen 6. Arroyo El Chipá, al NE de la embocadura del Arroyo Leyes (cortesía Julián Rolé).
Se trata de un canal secundario que conecta la sección terminal del río San Javier con el
Arroyo Leyes; la fotografía se tomó en un momento de aguas bajas
Entre estos canales destacamos en primer lugar el río (brazo) San Javier:
este canal secundario se vincula con otros canales menores a través de un
patrón anastomosado (figura 2 c), con sinuosidad variable de los canales indi-
vidualizados de patrón meandriforme, que generan espiras de meandro y la
aparición de unas morfologías descritas recientemente: los «albardones intra-
cauce» (Marchetti et al., 2013). Uno de sus canales principales se encuentra
sobre la margen derecha de la planicie y sus caudales son en los que, a efectos
prácticos, se miden las alturas hidrométricas (Hh). Entre la multiplicidad de
canales aparecen lagunas asociadas a los derrames de los mismos (figura 2 d).
A veces, las lagunas dominan el paisaje, ocupando en conjunto en algunos
lugares específicos (zona norte de Helvecia, por ejemplo —imagen 3—) una
superficie próxima al 45 % de la planicie (figura 2 e): se trata de sectores de
topografías de lecho más planas, cuya evolución y dinámicas han sido estu-
diadas en profundidad por Paira (Paira, 2003; Paira & Drago, 2007). La laguna
Setúbal–El Capón puede ser considerada igualmente una laguna similar, en
69
origen, a las de esta tipología (aunque ligada hoy de otra forma a los aportes
del sistema) y se describirá más adelante junto con el Arroyo Leyes y el Potrero.
Sí cabe mencionar que, de este último, se desprende un canal de menores
caudales pero muy importante para nuestro ámbito, ya que sus proximidades
se están poblando a un ritmo acelerado: el Arroyo Ubajay, con un canal prin-
cipal limítrofe con la costa en gran parte de su recorrido y un patrón anas-
tomosado, con presencia igualmente de morfologías ligadas a la migración
lateral continua (espiras), albardones intracauce y lagunas interiores transal-
bardón (figura 3 d, sector inferior derecho de la imagen).
Por último, hacia el sur tenemos un cauce secundario de cauce principal:
el río Colastiné. Se trata de un cauce secundario que se desarrolla entre las
proximidades de la Isla del Chapetón y el canal de acceso al puerto de Santa
Fe (fuera ya de nuestro ámbito de estudio), de patrón meandriforme y similar
en jerarquía al San Jerónimo o Espinillo, situados aguas arriba. Tiene una
notable movilidad en planta, habiendo cambiado su trazado de manera notoria
a lo largo de los últimos decenios (Domínguez Rubén, 2018); la capacidad de
migrar lateralmente de manera continua genera como características las áreas
conformadas por espiras de meandros consecutivas, en las que se da un perfil
de áreas de albardón con vegetación arbórea seguido de zonas bajas anega-
bles; a veces, los antiguos canales han sido rellenados total o parcialmente
por sedimentos y aparecen hoy como zonas obliteradas (cerradas al escurri-
miento), que poseen agua en los momentos de crecida del sistema (figura 2 f,
también visibles en 2 b).
a) Canal principal e islas y bancos de cauce (frente a localidad Santa Helena, Entre Ríos). Altura hidromé-
trica «Puerto Paraná»–HhPP– 2,30.
b) Canal principal e islas y bancos de cauce zona «Isla el Chapetón» (A); en la imagen se representa uno
de los típicos ensanchamientos del cauce principal del sistema. También se observar las embocaduras del
histórico Colastiné Viejo (B) y sobre él mismo la del Arroyo Leyes (C); el río Colastiné presenta su vincula-
ción actual con el cauce principal algo más aguas abajo (D). Para esta imagen HhPP 2,36; altura hidromé-
trica «río Colastiné»– HhColastiné –2,6.
c) Planicie aluvial y río (brazo) San Javier a la latitud de la localidad de Cayastá (Santa Fe). Podemos
observar el patrón anatomosado del conjunto de canales, así como el carácter meandroso de cada uno
de los canales individualizados. Aparecen espiras de meandro, lagunas y bajíos transalbardón, derrames,
etc.; hacia al norte, aumenta la frecuencia y el tamaño de los cuerpos lagunares. HhPP 2,56 / altura hidro-
métrica río San Javier en Cayastá –HhSJCayastá– 3,08.
(Ver figuras en página siguiente)
70
d) Zona con numerosas lagunas en el sector de planicie aluvial y río (brazo) San Javier a la latitud de la
localidad de Helvecia (Santa Fe). La imagen se situaría inmediatamente aguas arriba de c), y la fecha de
ambos recortes coincide; los cuerpos lagunares presentan gran conectividad. Las alturas hidrométricas
serían HhPP 2,56 / altura hidrométrica río San Javier en Helvecia –HhSJHelvecia– 2,99 (las alturas de los hidró-
metros no coinciden ya que existen variaciones tanto en la ubicación topográfica del «cero» del hidrómetro
como del tramo en cuestión).
e) Sector de grandes lagunas a la latitud de la localidad Saladero Cabal (Santa Fe). El carácter anastomo-
sado del conjunto de canales meandrosos se combina con la aparición de cuerpos de agua de extensión
notable: la más próxima a la costa posee una superficie, para esa altura hidrométrica, de aproximadamente
27 km2. HhPP 2,56 / altura hidrométrica río San Javier en Saladero Cabal –HhSJSaladero– 3,01.
f) Zona de morfologías vinculadas a río Colastiné, Arroyo Ubajay y cauce principal del río Paraná. Entre
las primeras podemos observar la notable planicie de espiras de meandro que tiene asociada este cauce
secundario; los bajíos, lagunas, derrames y demás ámbitos modifican su relación según los caudales del
sistema. El Arroyo Ubajay aparece como un canal menor en el sector más cercano a la costa NW y el canal
principal aparece al SE de la imagen. HhPP 2,36 / HhColastiné 2,6.
71
Zona Central Elevada Discontinua
5 Para el cartografiado aproximativo que ofrecemos se han interpretado imágenes SENTINEL (en
período de aguas medias) en combinación con imágenes LANDSAT correspondientes a la cre-
ciente extraordinaria de 1982–1983. Áreas donde la Ruta Provincial 1 fue el limitante para el
desborde de dicha creciente son las áreas bajas que subdividen esta unidad paisajística y que
no formarían parte de la misma, estén definidas o no en la cartografía geológica como depó-
sitos de albardón. Es fundamental aclarar que los límites oeste de las áreas consideradas en
esta unidad son imprecisos (no hay un quiebre radical, es un límite difuso) y su trazado es fruto
de fotointerpretación propia de los autores e interpretación de los antecedentes consultados.
72
Imagen 7. Panorámica «Vuelta de El Dorado»; aparece realizando mediciones topográficas
un ingeniero de la FICH para la realización de un estudio de erodabilidad
73
veles relativos entre dunas e interdunas son de 1 m como máximo ordinario.
(2005:56) (figura 3 b y c)
a) Área baja del sector «Vuelta del Dorado», ubicado entre Santa Rosa y Cayastá, que da discontinuidad a
la Zona Central Elevada... descrita; se pueden observar paisajes de cañadas y esteros hacia el oeste y la
planicie aluvial del Paraná al este, separadas claramente por la traza de la Ruta Provincial 1; al NE aparecen
morfologías propias del campo de dunas longitudinales de Cayastá. Altura hidrométrica del «Río San Javier
Estación Santa Rosa» –HhSJ.STRS– 5,78 / Altura hidrométrica «Puerto Paraná»–HhPP– 5,02.
b) El área central de la imagen (de mayor brillo por la fuerte reflectividad de la mineralogía cuarzosa de las
arenas) se sitúa el Campo de Dunas Longitudinales de Santa Rosa de Calchines; podemos observar los
espacios interduna colmatados con agua en este caso, con una dirección NW–SE de dichas estructuras.
En el sector este aparece la planicie aluvial con el río San Javier y otros canales menores; alturas hidro-
métricas iguales que en ítem anterior.
c) Zona de contacto entre el campo de dunas longitudinales de Cayastá y el Bajo de los Saladillos, con
marcado carácter difuso; la direccionalidad de los cuerpos dunares y la existencia de acumulación de agua
son similares a lo descrito en a).
d) Zona elevada de San José del Rincón, que queda como un resalto topográfico entre la planicie aluvial
(en este caso representada por el Arroyo Ubajay como canal más próximo a la costa) y la depresión del
sistema Setúbal–El Capón; HhPP 5,02; altura hidrométrica «Laguna Setúbal Estación la Guardia» –HhLS– 5,46.
74
Finalmente, hacia el oeste la unidad se desdibuja con pendientes tendidas,
ocupadas por áreas anegables propias del Bajo…, con un límite impreciso
(figura 3 c), o con el contacto con áreas ligadas a la dinámica del sistema
Setúbal–El Capón (figura 3 d). Toda el área se relaciona con los terrenos carto-
grafiados por el inta con suelos updisaments, aunque la cartografía de estos
es más extensa superficialmente que la propia de la Zona Central Elevada
Discontinua recién descrita.
75
Iriondo define el área como un nivel de terraza del río Paraná (Iriondo,
1987), aunque el paisaje actual es tratado como poligénico en obras poste-
riores (Ramonell, 2005). Las áreas anegables son recurrentes (imagen 10),
generando espacios de humedal que han sido clasificados en 3 tipologías
para el área del Bajo de los Saladillos —planicie de inundación actual de los
arroyos principales; lagunas y esteros en paleofajas importantes; y cañadas y
esteros de paleocauces meandriformes— (Ramonell et al., 2013)6 (figura 4 c).
Los cauces principales estarían dentro de la primera tipología y discurrirían
sobre antiguas fajas fluviales labradas por el cauce principal del río Paraná.
Imagen 10. Zonas inundables relacionadas con paleocauces meandriformes en las proximi-
dades de la Ruta Provincial 82. La imagen fue tomada enfocando al norte
76
Imagen 11. Hormigueros tacurúes: tomas generales y detalle de uno de ellos
77
Figura 4. Algunos ejemplos de morfologías del sector sureste del Bajo de los Saladillos
Fuente: elaboración propia en base a imágenes CBERS–HRC.
a) Zona de confluencia de los arroyos Saladillo Dulce y Saladillo Amargo, en las proximidades al puente
sobre la Ruta Provincial 61; obsérvense las numerosas morfologías ligadas a la presencia de agua, así
como la existencia de cuerpos de agua semicirculares en el interior y las proximidades de los lechos de
inundación ordinarios.
b) Detalle de un tramo de elevada sinuosidad del Arroyo Saladillo, aproximadamente unos 10 km al norte
de la desembocadura en la laguna El Capón, con marcada direccionalidad N–S y numerosas trazas de
meandros rectificados en el lecho de inundación ordinario.
c) Traza del Arroyo Saladillo Dulce (izquierda de la imagen), con sentido meridiano, y traza, con direccio-
nalidad NE–SW, de paleocauces meandriformes que conforman cañadas y esteros (humedales «Tipo C»
del área 3d del Sistema de Paisajes de Humedales propuesto para el corredor fluvial Paraná–Paraguay
—Ramonell, 2013—). La imagen corresponde al área ubicada hacia el oeste a la latitud de El Laurel.
78
Depresión lagunar Setúbal–El Capón y delta del Arroyo Leyes
79
que ingresaban previamente, ensanchando su cauce hasta aproximadamente
en 20 % y profundizando notablemente su lecho (fich–crl incyth, 1994). De
ahí en más, este arroyo y todo su sistema de distributarios se han convertido
en el aporte fundamental del sistema lagunar Setúbal–El Capón, y han gene-
rado un delta cuyo frente de avance posee una enorme dinámica y capacidad
de progradación (figura 6).
Figura 5. Algunos ejemplos de morfologías del sector laguna setúbal–el capón / delta del leyes
Fuente: elaboración propia en base a imágenes CBERS–HCR.
a) Desembocadura Arroyo Saladillo, al norte del sistema lagunar Setúbal–El Capón. Altura hidrométrica
Laguna Setúbal (Estación «La Guardia» –HhLS–) 2,83 / Altura hidrométrica «Puerto Paraná» –HhPP– 2,54.
b) Sector al este de la laguna El Capón (unos 5 km al NW de la localidad de Santa Rosa). Se puede observar
el contacto con la unidad «Zona Central...» HhLS 2,69 / HhPP 2,36.
c) Morfologías propias del sistema deltaico del Arroyo Leyes (albardones, lagunas transalbardón, derrames,
espiras de meandro, etc.). El Arroyo Leyes aparece en la imagen en el cuadrante superior derecho, con
dirección SE–NW, cambiando la misma posteriormente y convirtiéndose en el Arroyo Zanja Brava de marcada
dirección N–S. Altura hidrométrica Arroyo Leyes –HhAL– 5,44 / HhPP 2,36.
d) Estructura de derrame (Crevasse Splay) en la margen derecha del Arroyo Leyes, aguas abajo del puente
de la Ruta Provincial 1, con mismas Hh que en c).
80
El complejo deltaico al que nos referimos fue descrito por Pertovt (et al.,
2003), tratándose de un delta digitado que acrecienta su superficie mediante
un mecanismo de construcción de albardones y derrames de sus canales,
generando entre ellos lagunas interiores y bajíos transalbardón; otras morfo-
logías como espiras de meandros o bancos e islas de cauce son recurrentes
para todo el complejo y sus canales principales (figura 5 c). Cabe mencionar,
además que, en los eventos extraordinarios, se generaron importantes estruc-
turas de derrame (crevasse splay) en la margen derecha aguas abajo de puente
de la Ruta Provincial 1 (figura 5 d) (imagen 12).
81
Imagen 12. En la fotografía superior podemos observar el Arroyo Leyes a la izquierda y una
zona anegada a la derecha perteneciente a la estructura de derrame descrita; entre ellas se
observa el trazado de un camino que impide su normal conexión y por lo tanto perjudica su
dinámica de humedal. En la fotografía inferior podemos ver agua acumulada en la estructura
de derrame y el efecto barrera del camino
Consideraciones hidrometeorológicas
82
lluvias de notable intensidad. Se pretenden comentar de una manera resu-
mida los lineamientos generales que predominan en el área de los pueblos de
la Costa ligados a este gran río. Para una visión más detallada, se recomienda
la lectura de la bibliografía específica citada.
83
Mapa 6. Ubicación del área de estudio en el contexto del sector argentino de la Cuenca del
Paraná (sin cuenca del Paraguay)
Fuente: elaboración propia a partir de datos SSRH obtenidos desde CONAE.
Para localización general del ámbito de estudio consultar mapa 1, correspondiente a la Introducción.
7 En este punto hemos de aclarar que, dado el carácter de divulgación que se pretende, hemos
decidido utilizar para nuestros gráficos y comentarios el año calendario y no el año hidrológico
(que se establecería de septiembre a agosto).
84
Tabla 1. Caudales (Q) medios mensuales por subsistemas hídricos
Q med. máx. 4781 4276 5415 4495 5795 5942 6282 4381 2734 3123 3716 3737
Año Q med. máx. 1983 1983 1983 1983 1998 1983 1983 1983 1983 1983 1990 1982
Q med. mín. 779,2 1115,4 1076 1152 1101 927,1 819 698,4 628 616,5 723 715,5
Año Q med. mín. 1911 1928 1925 1925 1968 1944 1944 1944 1944 1944 1924 1917
Laguna Setúbal (Est. 3339 La Guardia)
Dato/Mes en. feb. mar. abr. may. jun. jul. ag. sept. oct. nov. dic.
Q med. 1129,2 1475,7 1759,1 1704,5 1503,2 1305,6 1204,5 823,6 581,9 727,0 915,1 930,2
Q med. máx. 6481,0 5669,8 6880,0 6181,0 9777,0 9538,0 12105,0 7340,0 2371,9 2725,0 2793,6 3916,0
Año Q med. máx. 2016 2016 1983 1983 1998 1983 1983 1983 2011 1957 1983 1982
Q med. mín. 0,4 83,1 119,7 191,9 89,1 7,7 0,38 0 -0,04 -0,04 0 0
Año Q med. mín. 1945 1953 1953 1925 1968 1944 1944 1944 1944 1944 1949 1917
85
La variación temporal de los caudales es un ritmo natural, un mecanismo
ecosistémico a modo de «pulso hidro sedimentológico» ya definido (y defen-
dido), por Neiff hace unos treinta años (Neiff, 1990). Ahora bien: en algunos
casos, la variación es mucho más importante y la cantidad de caudales se
presentan extremos, por defecto (como está ocurriendo en 2020, con la bajante
más pronunciada desde la década de 1940), o por exceso: se trata de las llamadas
crecidas extraordinarias y de ellas vamos a hablar en los siguientes párrafos.
Si nos fijamos en el gráfico 1 veremos la variabilidad del sistema. El mismo
está elaborado siguiendo no los caudales, sino las «alturas hidrométricas»
(Hh) que se alcanzan en un determinado punto en el que está instalado un
hidrómetro; en este caso se muestran las Hh en el Puerto de Santa Fe. Hemos
elegido esta medición (más allá de los caudales) por la extensión temporal
de los registros, que se deriva de su fácil mensura. En este caso, los valores
son los que se han registrado diariamente más próximos al mediodía.8 La
serie corresponde a los registros acaecidos desde el primero de enero de 1905
al primero de febrero de 2020 exceptuando, como se menciona en el pie del
mismo, los registros del onceavo mes de 2018.
86
Altura Hidrométrica Río Paraná. Puerto de Santa Fe. Serie 01-01-1905 / 18-05-2020*
8
7
6
5
4
3
2
1
0
-1
1/1/1905
8/6/1908
5/1/1913
4/8/1917
9/1/1921
3/3/1922
8/8/1925
7/3/1930
3/5/1939
7/5/1947
2/7/1956
6/7/1964
2/2/1969
1/9/1973
6/2/1977
5/9/1981
4/4/1986
9/9/1989
8/4/1994
4/6/2003
1/1/2008
8/6/2011
5/1/2016
23/2/1906
17/4/1907
31/7/1909
22/9/1910
27/2/1914
21/4/1915
12/6/1916
26/9/1918
25/4/1923
16/6/1924
30/9/1926
13/1/1929
29/4/1931
20/6/1932
12/8/1933
4/10/1934
17/1/1937
11/3/1938
24/6/1940
16/8/1941
8/10/1942
21/1/1945
15/3/1946
28/6/1948
20/8/1949
4/12/1951
25/1/1953
19/3/1954
11/5/1955
24/8/1957
8/12/1959
29/1/1961
23/3/1962
15/5/1963
28/8/1965
27/3/1970
19/5/1971
10/7/1972
31/3/1978
23/5/1979
14/7/1980
10/2/1985
27/5/1987
18/7/1988
1/11/1990
14/2/1993
31/5/1995
22/7/1996
13/9/1997
5/11/1998
18/2/2001
12/4/2002
26/7/2004
17/9/2005
9/11/2006
22/2/2009
16/4/2010
30/7/2012
21/9/2013
26/2/2017
20/4/2018
12/6/2019
14/11/1911
18/11/1919
22/11/1927
26/11/1935
30/11/1943
12/10/1950
16/10/1958
20/10/1966
12/12/1967
24/10/1974
16/12/1975
28/10/1982
20/12/1983
24/12/1991
28/12/1999
13/11/2014
Gráfico 1. Alturas hidrométricas Pto. Santa Fe 1905–2020 (*excepto noveimbre de 2018)
Fuente: elaboración propia a partir de datos de oficina de Coordinación de Prevención Hídrica (Secretaría de
Recursos Hídricos del Ministerio de Infraestructura y Transporte del Gobierno de la Provincia de Santa Fe).
87
Figura 7. Comparación Mosaico Infrarrojo 2019–1983
Fuente: elaboración propia a partir de bandas 8,4,3 de Sentinel 2B para el mosaico de 2019 (HhTÚNEL
3,08–3,12–3,49) y de bandas 2,3,4 de Landsat 4 para el mosaico de 1983 (HhPP 6,16 y 6,31). La rela-
ción de imágenes se puede consultar en la Tabla A del anexo este capítulo.
88
Figura 8. Detalle Comparación Mosaico Infrarrojo 2019–1983
Fuente: elaboración propia a partir de bandas 8, 4, 3 de Sentinel 2B para el mosaico de 2019 (HhTÚNEL
3,08–3,12–3,49) y de bandas 2, 3, 4 de Landsat 4 para el mosaico de 1983 (HhPP 6,16 y 6,31). La
relación de imágenes se puede consultar en la Tabla A del anexo este capítulo.
89
Ahora bien, la variación que hemos observado entre las dos situaciones
(2019–1983) de la figura 7 nos hace pensar que cada uno de los subsistemas
que encontramos en la planicie también sufrirá la misma. Una aproximación
a este hecho la podemos hacer con los datos de la Tabla 1 que vimos arriba.
En la figura 9 aparecen graficados los Q medios mensuales mediante unas
gráficas de barras y los Q máximos y mínimos observados para cada mes y
para cada estación como puntos (expresados en m3/s). Teniendo presente que
las diferencias de los valores absolutos de caudales entre los diferentes subsis-
temas son más que importantes y evidentes, si nos fijamos en el seno de cada
gráfica veremos cómo la variabilidad entre caudales medios y caudales medios
máximos de cada serie de cada caso es más que notable; los valores medios
máximos muchas veces duplican o triplican los valores medios, e incluso, para
algunos valores y algunos meses se ha llegado a sextuplicar (véase el caso de
julio en el Arroyo Leyes o en la estación La Guardia de la Laguna Setúbal).
Este hecho es de notable importancia en la determinación de la peligrosidad,
ya que las variabilidades (estudiadas, mensuradas, pensadas por hidrólogos y
otros cientistas —ver Jaime y Menéndez, 2002—) son clave para la gestión
de estos espacios. Para la elaboración de la figura se han tenido en cuenta los
datos que el snih ofrece de manera liberada en la Red, por lo que se eligieron
una serie de Estaciones (cuya relación y nombre completo se puede consultar
en la Tabla B del anexo este capítulo) que se encuentran diseminadas por
nuestro ámbito de estudio y que son representativas de diferentes canales
secundarios o zonas del mismo.
90
Figura 9. Caudales medios, medios máximos y medios mínimos por subsistemas (caudales
—Q— expresados en m3/s)
Fuente: elaboración propia a partir de datos del SNIH.
Dijimos con anterioridad que el número de episodios en los que los niveles
de alerta y evacuación han aumentado su frecuencia en los últimos tiempos.
Si volviésemos al gráfico 1 veríamos como este aumento sucede a partir de
1960, y más aún si tomamos el intervalo de 1980 hasta nuestros días (recor-
demos que desde la década de 1970 el Q módulo en Paraná había aumentado).
Además, acompañando este aumento, nótese la disminución de eventos de
bajante pronunciada: no se llega al «cero» del hidrómetro en ningún momento
dentro de la periodicidad de la gráfica desde 1970 en adelante, aunque 2020
está registrando unos niveles de bajante extraordinarios.9 Nos encontraríamos
9 En este punto, destacar que en mayo de 2020 se llegó a 0,48 como Hh mínima en el hidró-
metro Pto. Santa Fe, encontrándonos hasta fin de año inmersos en una bajante histórica.
91
ante un período húmedo ya mencionado, entre otros, por Giacosa, Cacik y
Paoli en los capítulos de la obra editada por este último y Schreider (2000).
En las gráficas 2, 3 y 4 se muestran las Hh correspondientes a Puerto Santa
Fe, Puerto Paraná y Río San Javier (en San Javier, aguas arriba de nuestro
ámbito de estudio, pero representativo de lo que sucede en gran parte de los
pueblos de la Costa sector sur); las mismas abarcan desde el primero de enero
de 1980 hasta el treinta y uno de enero de 2020 (con datos faltantes en algún
caso que se señala en el pie de la gráfica correspondiente). Se han tomado estos
tres hidrómetros porque son los que tienen una Hh de alerta y de evacuación
asociada (que se especifica en las Tablas 2, 3 y 4). De este modo, y sabiendo
que la hidrología general es una pero que cada subsistema responde de un
modo, podemos observar cómo, si bien los picos se repiten en cada una de las
gráficas, es en el hidrómetro del río San Javier (en la localidad de San Javier,
repetimos) en el que más frecuentemente se superan los niveles de evacuación.
Se ha creído conveniente incluir las 3 gráficas puesto que, territorialmente,
estas tres estaciones conformarían una especie de triángulo que abarcaría la
práctica totalidad de la planicie cuyo comportamiento estamos describiendo;
además, y por otro lado, las mediciones de la Hh Puerto Paraná se han tomado
como referencia para las imágenes multiespectrales utilizadas en este capítulo.
10 Agradecemos a los ingenieros Lucas Domínguez y Francisco Latosinski el suministro de los datos
correspondientes al período de creciente 2015–2016.
92
93
Gráfico 4. Gráfico 3. Gráfico 2.
10
0
1
2
3
4
5
6
7
8
9
2
3
7
8
0
1
2
3
4
5
6
7
8
0
1
4
5
6
Altura hidrométrica río Paraná. Estación 3227 río San Javier (San Javier). Serie 01/01/1980 – 31/01/2020
29/06/2011… 13/5/2011 11/04/2011…
21/11/2011… 5/10/2011 02/09/2011…
15/04/2012… 27/2/2012 25/01/2012…
07/09/2012… 21/7/2012 18/06/2012…
30/01/2013… 13/12/2012 08/11/2012…
25/06/2013… 7/5/2013 02/04/2013…
17/11/2013… 29/9/2013 24/08/2013…
12/04/2014… 21/2/2014 16/01/2014…
02/09/2014… 16/7/2014 10/06/2014…
22/01/2015… 8/12/2014 29/10/2014…
17/06/2015… 2/5/2015 20/03/2015…
10/11/2015… 24/9/2015 12/08/2015…
03/04/2016… 16/2/2016 04/01/2016…
24/08/2016… 10/7/2016 25/05/2016…
16/01/2017… 2/12/2016 16/10/2016…
11/06/2017… 26/4/2017 09/03/2017…
01/11/2017… 18/9/2017 30/07/2017…
27/03/2018… 10/2/2018 21/12/2017…
18/08/2018… 5/7/2018 14/05/2018…
10/01/2019… 27/11/2018 04/10/2018…
04/06/2019… 21/4/2019 26/02/2019…
28/10/2019… 13/9/2019 20/07/2019…
Para sintetizar esta información se generaron las Tablas 2, 3 y 4. En ellas se
muestran los periodos en los que se supera, en cada uno de los hidrómetros, la
Hh correspondiente a la Evacuación. Las mismas se inician con el evento de
1982–83, ya que el mismo supone un quiebre en cuanto a los caudales registrados
y al área afectada (al menos desde la última gran crecida a principio del siglo
xx), así como a unos cambios en la importancia relativa del Arroyo Leyes y sus
distributarios para con la hidrología del área (fich–crl incyth, 1994; Ramonell,
2005). Podemos observar como existen diferentes momentos al año en que se
presentan las crecidas, como la durabilidad de los mismos es enormemente
variable, como existen amplios períodos en los que son superados los niveles
de alerta y como la superación de los umbrales mencionados anteriormente
en San Javier duplica en número de casos las situadas aguas abajo; todos estos
fenómenos deberían ser tenidos en cuenta a la hora de una gestión integral del
riesgo en nuestro ámbito de estudio. Así, la información de estas tablas podría
ser completada por las situaciones hídricas existentes en las fechas señaladas en
otros subsistemas presentes en futuras investigaciones, que por ejemplo afecten
a otras poblaciones, y se presentan aquí como un insumo a tener en cuenta
para vincular los eventos de crecidas con episodios de concreción de desastres
en el área. No vamos a detenernos en una descripción detallada de las mismas.
Tabla 2. Eventos de crecida que superaron el nivel de evacuación 1982–2016. Puerto Santa Fe
Pto. Santa Fe
HH
Año(s) Fecha ↑ Alerta (5,30 m) ↑ Evacuación (5,70 m)
máx.
14/08/1982
1982 5,98 02/08/1982 a31/08/1982 09/08/1982 a 21/08/1982
15/08/1982
1982–1983 7,35 05/07/1983 14/12/1982 a 09/09/1983 16/12/1982 a 29/08/1983
20/10/1983 a 23/10/1983
1983 5,8 20/10/1983 14/10/1983 a 24/11/1983
25/10/1983
1992 7,43 22/06/1992 06/05/1992 a 06/08/1992 16/05/1992 a 28/07/1992
1995 6,16 26/03/1995 24/02/1995 a 16/04/1995 10/03/1995 a 06/04/1995
1997 6,75 23/02/1997 19/02/1997 a 28/03/1997 23/02/1997 a 22/03/1997
1997–1998 7,26 03/05/1998 20/11/1997 a 01/07/1998 14/12/1997 a 29/06/1998
5,77 15/03/2007 10/03/2007 a 23/03/2007
2007 05/03/2007 a 08/04/2007
5,94 31/03/2007 29/03/2007 a 03/04/2007
10/02/2010
2009–2010 6,02 29/12/2009 a 16/03/2010 03/02/2010 a 05/03/2010
11/02/2010
2015–2016 6,6 05/01/2016 25/12/2015 a 08/03/2016 28/12/2015 a 28/02/2016
2016 6,29 13/04/2016 22/03/2016 a 14/05/2016 25/03/2016 a 06/05/2016
Fuente: elaboración propia a partir de datos de Coordinación de Prevención Hídrica (Secretaría de Recursos
Hídricos del Ministerio de Infraestructura y Transporte del Gobierno de la Provincia de Santa Fe).
94
Tabla 3. Eventos de crecida que superaron el nivel de evacuación 1982–2016. Puerto Paraná
Pto. Paraná
HH
Año(s) Fecha ↑ Alerta (4,70 m) ↑ Evacuación (5 m)
máx.
1982 5,48 13/08/1982 27/07/1982 a 30/08/1982 04/08/1982 a 23/08/1982
05/07/1983
1982–1983 6,83 12/12/1982 a 10/09/1983 14/12/1982 a 03/09/1983
06/07/1983
19/10/1983 14/10/1983 a 03/11/1983
1983 5,39 20/10/1983 11/10/1983 a 30/11/1983 06/11/1983 a 13/11/1982
15/11/1983 a 18/11/1983
1987 5,40 17/06/1987 07/06/1987 a 14/07/1987 11/06/1987 a 27/06/1987
17/02/1990
1990 5,92 09/02/1990 a 02/03/1990 11/02/1990 a 27/02/1990
18/02/1990
1992 6,89 22/06/1992 04/05/1992 a 06/08/1992 13/05/1992 a 30/07/1992
23/03/1995
1995 5,61 15/02/1995 a 17/04/1994 02/03/1995 a 09/04/1995
25/03/1995
01/03/1997
1997 5,95 02/03/1997 16/02/1997 a 28/03/1997 21/02/1997 a 24/03/1997
03/03/1997
1997–1998 6,72 15/05/1998 09/11/1997 a 05/07/1998 27/11/1997 a 28/06/1998
1998 5,34 05/11/1998 07/10/1998 a 21/11/1998 24/10/1998 a 16/11/1998
2007 5,46 30/03/2007 28/02/2007 a 09/04/2007 04/03/2007 a 04/04/2007
2009–2010 5,78 21/02/2010 28/11/2009 a 23/03/2010 30/12/2009 a 15/03/2010
24/12/2015 a 06/03/2016
2015–2016 6,23 05/01/2016 21/12/2015 a 15/05/2016
18/03/2016 a 11/05/2016
95
Tabla 4. Eventos de crecida que superaron el nivel de Evacuación 1982–2016. Estación
3227 San Javier (Red Hidrológica Nacional)
San Javier
96
San Javier
Por último, teniendo en cuenta las crecidas más importantes de ese período
1982–2020, se analizaron una serie de imágenes multiespectrales (cuya relación
se da en la Tabla A del anexo este capítulo), para intentar conocer un poco más
97
detalladamente la «espacialidad» que tuvo cada uno de los eventos. A modo
de síntesis, se intentó delimitar de manera automática las zonas que fueron
ocupadas por el agua en esos períodos de crecida, que serían en cuestión los
de 1982–83, 1992, 1998 y 2015–16. Así, y utilizando las imágenes ópticas con
menor cobertura nubosa disponibles para las fechas en la que se generaron las
crecidas, se procedió a calcular para cada uno de los mosaicos de la zona (uno
para cada evento)11 el Índice Modificado de Diferencia de Agua Normalizado
(mnwdi),12 que permite diferenciar áreas inundadas o con elevado tenor de
humedad de otras sin presencia de agua (Ariza et al., 2013).
Los resultados se muestran en la figura 10: en la zona inferior de la figura
está individualizado cada uno de los episodios de crecida seleccionados, y en
la imagen superior se superpusieron todas las cartografías: de este modo, cual-
quier píxel que fuera reconocido con agua superficial o elevada humedad se
marcó con un color (a modo de máscara, eliminando previamente las áreas no
seleccionadas) que aparece en dicha combinación. Podemos observar como,
por ejemplo, en las fechas de las imágenes seleccionadas para 1992 el agua
estuvo más presente en el área norte del sistema lagunar Setúbal–El Capón
que en otros eventos, o como, en 2016, el sector norte de la planicie conside-
rado se cubrió de un modo más amplio.
Son resultados parciales y así debemos considerarlos, pero no debemos
dejar de entender que este tipo de cartografía puede hacer sinergia con otras,
más detalladas, como la que se muestra en el capítulo 5 (de áreas de Riesgo
Hídrico), y su utilización en la gestión del riesgo es valiosa; se trata de un
producto accesible derivado de imágenes libres procesadas con software de
código abierto.
11 Para la generación de los mosaicos se procuró tener imágenes lo más cercanas posibles desde
un punto de vista temporal, dentro del período de crecida. Así, pueden existir Hh diferentes
dentro de un mismo mosaico, aunque se intentó que las diferencias fueran mínimas. Los resul-
tados aquí mostrados son fruto de esta técnica y no pretenden ser tomados como definitivos,
sino como aproximativos.
12 Se trata de un índice propuesto por Xu (2006) que utiliza las bandas correspondientes al verde
y al infrarrojo próximo. Se calculó el mismo para cada uno de los periodos con las correcciones
atmosféricas previas pertinentes.
98
Figura 10. MNWDI, Índice Normalizado Modificado de Diferencia de Agua para el área de estudio
Fuente: elaboración propia a partir de imágenes multiespectrales de libre acceso (ver relación con Tabla
A del anexo).
Para localización general del ámbito de estudio consultar mapa 1, correspondiente a la Introducción.
99
Sobre el fenómeno ENOS
100
influenciados por esta dinámica hidrometeorológica, y también quienes han
realizado cualquier estudio sobre los ciclos hidrológicos del Paraná. El punto es
poder revisar los cambios que se van produciendo en los patrones de crecidas y
precipitaciones en conjunto, considerando también la influencia del fenómeno
enos. En particular, poner en cuestión las posibles situaciones de concurrencia de
eventos extremos con el objeto de preverlos. Se volverá sobre ello más adelante.
140
120
100
80
60
40
20
0
ENERO FEBRER0 MARZO ABRIL MAYO JUNIO JULIO AGOSTO SETIEMBRE OCTUBRE NOVIEMBRE DICIEMBRE
101
Más allá de los valores promedio mencionados en el párrafo anterior, es
importante considerar los episodios de precipitaciones excesivas en cortos
períodos de tiempo, esto es, episodios de pocas horas o pocos días de dura-
ción, pero con una concentración notable en cuanto al volumen de agua caída.
Estos aguaceros son potencialmente peligrosos en cuanto a la generación de
anegamientos en zonas puntuales, asociándose a tormentas intensas, cuando
la duración se registra en horas, o a importantes temporales, con ocurrencia
frecuente de intensos chaparrones durante varios días.
Si se observan los gráficos 6 y 7, correspondientes a las precipitaciones
medias anuales para los períodos 1901–1959 y 1960–2019 respectivamente,
puede advertirse que la tendencia lineal en ambos es creciente, aunque una
diferencia es significativa, esta tendencia creciente es en el segundo período,
muy marcada. Fundamentalmente desde inicios de la década de 1970 se
registra un importante aumento en las precipitaciones medias anuales que se
sostiene hasta nuestros días. En tal sentido, pensar en las lluvias y en la modi-
ficación de sus patrones en términos de monto, frecuencia y distribución,
resulta relevante en cuanto que configuran una amenaza que puede combi-
narse con los pulsos de crecida del río.
140
120
100
80
60
40
20
0
1901
1903
1905
1907
1909
1911
1913
1915
1917
1919
1921
1923
1925
1927
1929
1931
1933
1935
1937
1939
1941
1943
1945
1947
1949
1951
1953
1955
1957
1959
102
Precipitaciones medias anuales 1960–2019
160
140
120
100
80
60
40
20
0
1960
1962
1964
1966
1968
1970
1972
1974
1976
1978
1980
1982
1984
1986
1988
1990
1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
2006
2008
2010
2012
2014
2016
2018
Precipitaciones medias anuales 1960-2019 Lineal (Precipitaciones medias anuales 1960-2019)
103
Colgante en 1924. Pero en lo que se refiere a nuestra zona de interés, la obra
de infraestructura que va a comunicar a estos pueblos con los centros más
importantes es la Ruta Provincial 1, ejecutada en 1942 desde la Guardia hacia
el NE, siguiendo las acumulaciones arenosas, hasta la localidad de San Javier,
conocida como «el camino de la costa».
Esta ruta se ha visto afectada por cada una de las crecidas importantes que
se han manifestado desde su ejecución. Durante las crecientes de 1959 y 1961
(caudales con picos del orden de los 30 000 m3/s) actuó como contenedora
de las aguas, impidiendo su paso hacia el oeste. Sin embargo, se produjo una
sobreelevación del nivel hasta que el terraplén de la ruta fue vencido, quedando
cortado en varios puntos, especialmente y por su magnitud los de la zona de
El Laurel y Vuelta del Dorado (zonas naturalmente más bajas, que marca-
rían las discontinuidades en nuestra «Zona Central Elevada Discontinua»).
Esta importante vía de comunicación se termina de construir en 1963 con
cotas adecuadas a la crecida de 1961. Con la creciente de 1966 se ve afectada
nuevamente y fue sobrepasada por el nivel de las aguas en largos trechos entre
las localidades de Saladero Cabal y Helvecia, entre Cayastá y Santa Rosa y
cerca de San José del Rincón (Paoli y Schreider, 2000). También se produjo
una fuerte erosión en la margen izquierda del puente sobre Arroyo Leyes con
una profundización general del lecho.
Las defensas de la Ruta Provincial 1 se fueron reforzando a un nivel superior al
de la crecida de 1966, para impedir que la misma volviera a cortarse. Sin embargo,
en 1982/83 se produce una crecida catastrófica, de cinco picos sucesivos, con un
máximo de 61 100 m3/s y con una altura de 7,35 m en Puerto Santa Fe. Durante
la misma la ruta actuó como contenedora de las aguas, por lo que estas debían
pasar hacia el oeste por los puentes de Arroyo Leyes y Potrero; sin embargo, en
el cuarto pico de crecida se produce un rebasamiento de la Ruta Provincial 1,
por donde se estima que han pasado unos 2400 m3/s. Luego de esta crecida, se
reparó y repavimentó, reforzando nuevamente aquellas zonas más afectadas.
Los brazos Leyes y Potrero (a los que se suma el canal de desborde de menor
jerarquía conocido como Santa Rita) al actuar como únicos caminos de paso
hacia el oeste de las crecidas, siguieron presentando problemas de socavación
en las pilas y estribos de sus puentes (Paoli y Schreider, 2000).
Con la crecida de 1992, se ha impedido el corte físico de la ruta por la menor
permanencia de las aguas, pero varias de las defensas de La Guardia, Colastiné
y Rincón fueron sobrepasadas y se inundaron gran cantidad de barrios.
Entre 1993 y 1996 se proyectan y construyen numerosas defensas contra
inundaciones a través de financiamiento del Banco Mundial. Las obras se
ejecutaron en Alto Verde, la Guardia y también a ambos lados de la Ruta 1, y
conforman un anillo de protección para San José del Rincón y Colastiné norte.
104
Con la crecida de 1998, que registró un caudal del orden de los 47 000
m3/s, se comprobó la efectividad de las obras emplazadas ya que no se han
observado afectaciones de importancia en aquellas áreas donde las obras ya
se habían consolidado; sí se vieron afectadas, en cambio, aquellas zonas que
contaban con obras provisorias. El puente de Arroyo Leyes, por ejemplo,
estuvo en una grave situación y las defensas provisorias de la Ruta Provincial 1
lograron mantenerse, pero con algunos trechos en situaciones de alto riesgo
de falla por la presencia de filtraciones (incyth, 1992).
Desde 1998 y hasta 2016 no se habían registrado eventos de gran magnitud,
lo que llevó a impulsar la realización de desarrollos de diferente naturaleza
dentro del valle de inundación, por ejemplo, el afianzamiento de actividades
agropecuarias y el relleno y ocupación de terrenos destinados a desarrollos
inmobiliarios y viviendas particulares.
Las obras construidas sobre el área, pretenden de alguna manera controlar
los problemas de las inundaciones y otras afectaciones derivadas de las crecidas.
Sin embargo, es de esperarse que, con cada nueva crecida aparezcan nuevos
impactos no previstos. El desarrollo de nuevas actividades (ganadería, turismo,
negocios inmobiliarios) en zonas naturalmente inundables, que no han sido
tenidas en cuenta durante la ejecución de obras previas, pone en duda la efec-
tividad de esas obras y la evolución del sistema en su conjunto.
Una problemática que surge con la implantación de obras es que se crea en
los pobladores una (falsa) idea de seguridad, también en las zonas «no prote-
gidas» por su cercanía a las «zonas protegidas». Este fenómeno es común,
como veremos, en las localidades de los pueblos de la Costa: con excepción de
Colonia Mascías, es frecuente la localización de asentamientos sobre la defensa,
sobre la margen del río y las áreas de reservorio (imagen 14), tanto de barrios
precarios como de casas de fin de semana. Asimismo, se observan algunas
construcciones recientes en términos de obras de infraestructura que, además
de ser irregulares, implican importantes transformaciones sobre el sistema de
drenaje natural dentro de la planicie aluvial y, por lo tanto, modificaciones del
paisaje. En este sentido, la apertura de caminos, la realización de terraplenes
y el relleno de áreas bajas que naturalmente conducen las aguas de desborde
durante los procesos de crecida, tanto con fines de uso particular como para
emprendimientos turísticos, representan algunas de las situaciones que generan
inquietud en cuanto a la configuración del riesgo.
105
Imagen 14. Construcciones en área de Reservorio y defensa. San José del Rincón
106
Principales tipos de amenazas
Cuando esta investigación se desarrolló entre 2006 y 2008, este escenario había
sido planteado como posibilidad, en términos de interrogante. ¿Qué pasaría
si confluyeran una crecida extraordinaria del Paraná y un evento meteoroló-
gico de lluvias excesivas?
107
En los años 2007 y 2015–2016, se produjo una situación que permitió
observar y registrar los efectos de una combinación de crecida extraordinaria
del Paraná y un evento de precipitaciones superiores al promedio.
Si se comparan los gráficos de crecidas con los de precipitaciones exce-
sivas puede notarse que no hay correspondencia estricta entre ambos fenó-
menos. Es decir, que las crecidas son independientes en cuanto al monto de
precipitaciones locales. Esto se debe principalmente al ya descrito régimen
de crecidas del río Paraná, que se da por aportes de la cuenca superior del
mismo. No obstante, es necesario tener en cuenta la influencia del mencio-
nado fenómeno enos.
Con base en registros históricos, en términos generales, puede reconocerse la
existencia de condiciones más húmedas que lo normal desde el sur de Brasil,
extendiéndose hacia la zona central de Argentina en los años/períodos en los
que se presenta el fenómeno de El Niño, identificándose una analogía entre
períodos de El Niño y los años de crecida (Giacosa et al., 2000; Fritschy, 2003;
Jaime y Menéndez, 2002). De esta situación puede derivar una combinación
de eventos extremos: crecida extraordinaria del Paraná y precipitaciones exce-
sivas a nivel local, que podrían potenciar esa amenaza. En este sentido, puede
ocurrir que, al momento de desbordar el río durante una gran crecida hacia
su llanura de inundación, las lagunas, bañados y brazos que lo componen se
encuentren con sus niveles aumentados por consecuencia de las lluvias locales,
disminuyendo su capacidad para retener las aguas traídas por la creciente y
aumentando de esta manera la magnitud y el impacto de la misma.
Si se compara las últimas crecidas consideradas extraordinarias del Paraná
tomando como punto de partida la «gran crecida» de 1983, con los ciclos de
ENOS (eventos cálidos) y al mismo tiempo, se toma en cuenta las precipitaciones
locales, resultan observables algunas regularidades entre tales procesos; haciendo
una lectura de los datos disponibles en cuanto a los tres tipos de eventos mencio-
nados (crecidas extraordinarias, fenómeno enos y precipitaciones excesivas a
nivel local), pueden mencionarse algunas conclusiones interesantes.
Tomando como referencia las crecidas extraordinarias de 1982–83, 1992, 1998
y 2016 (una selección de las acaecidas en los últimos 40 años), se concluye que
todas se han desarrollado en coincidencia con períodos de El Niño (evento
cálido), según los datos volcados en la Tabla 5 proporcionados por la noaa
(Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos).
Inclusive, numerosos estudios han comprobado similares coincidencias en
crecidas anteriores durante el siglo xx (Camilloni & Barros, 2001 y Jaime y
Menéndez, 2002).
108
Tabla 5. Ciclos de ENOS (Niño–Niña) entre 1980 y 2019
Año DEF EFM FMA MAM AMJ MJJ JJA JAS ASO SON OND NDE
1980 0.6 0.5 0,3 0.4 0.5 0.5 0,3 0.0 -0,1 0.0 0.1 0.0
1981 -0,3 -0,5 -0,5 -0,4 -0,3 -0,3 -0,3 -0,2 -0,2 -0,1 -0,2 -0,1
1982 0.0 0.1 0.2 0.5 0.7 0.7 0.8 1.1 1.6 2,0 2.2 2.2
1983 2.2 1.9 1,5 1.3 1.1 0.7 0,3 -0,1 -0,5 -0,8 -1.0 -0,9
1984 -0,6 -0,4 -0,3 -0,4 -0,5 -0,4 -0,3 -0,2 -0,2 -0,6 -0,9 -1,1
1985 -1.0 -0,8 -0,8 -0,8 -0,8 -0,6 -0,5 -0,5 -0,4 -0,3 -0,3 -0,4
1986 -0,5 -0,5 -0,3 -0,2 -0,1 0.0 0.2 0.4 0.7 0.9 1.1 1,2
1987 1,2 1,2 1.1 0.9 1.0 1,2 1,5 1.7 1.6 1,5 1.3 1.1
1988 0.8 0.5 0.1 -0,3 -0,9 -1,3 -1,3 -1,1 -1,2 -1,5 -1,8 -1,8
1989 -1,7 -1,4 -1,1 -0,8 -0,6 -0,4 -0,3 -0,3 -0,2 -0,2 -0,2 -0,1
1990 0.1 0.2 0,3 0,3 0,3 0,3 0,3 0.4 0.4 0,3 0.4 0.4
1991 0.4 0,3 0.2 0,3 0.5 0.6 0.7 0.6 0.6 0.8 1,2 1,5
1992 1.7 1.6 1,5 1.3 1.1 0.7 0.4 0.1 -0,1 -0,2 -0,3 -0,1
1993 0.1 0,3 0.5 0.7 0.7 0.6 0,3 0,3 0.2 0.1 0.0 0.1
1994 0.1 0.1 0.2 0,3 0.4 0.4 0.4 0.4 0.6 0.7 1.0 1.1
1995 1.0 0.7 0.5 0,3 0.1 0.0 -0,2 -0,5 -0,8 -1.0 -1.0 -1.0
1996 -0,9 -0,8 -0,6 -0,4 -0,3 -0,3 -0,3 -0,3 -0,4 -0,4 -0,4 -0,5
1997 -0,5 -0,4 -0,1 0,3 0.8 1,2 1.6 1.9 2.1 2.3 2,4 2,4
1998 2.2 1.9 1.4 1.0 0.5 -0,1 -0,8 -1,1 -1,3 -1,4 -1,5 -1,6
1999 -1,5 -1,3 -1,1 -1.0 -1.0 -1.0 -1,1 -1,1 -1,2 -1,3 -1,5 -1,7
2000 -1,7 -1,4 -1,1 -0,8 -0,7 -0,6 -0,6 -0,5 -0,5 -0,6 -0,7 -0,7
2001 -0,7 -0,5 -0,4 -0,3 -0,3 -0,1 -0,1 -0,1 -0,2 -0,3 -0,3 -0,3
2002 -0,1 0.0 0.1 0.2 0.4 0.7 0.8 0.9 1.0 1,2 1.3 1.1
2003 0.9 0.6 0.4 0.0 -0,3 -0,2 0.1 0.2 0,3 0,3 0.4 0.4
2004 0.4 0,3 0.2 0.2 0.2 0,3 0.5 0.6 0.7 0.7 0.7 0.7
2005 0.6 0.6 0.4 0.4 0,3 0.1 -0,1 -0,1 -0,1 -0,3 -0,6 -0,8
2006 -0,8 -0,7 -0,5 -0,3 0.0 0.0 0.1 0,3 0.5 0.7 0.9 0.9
2007 0.7 0,3 0.0 -0,2 -0,3 -0,4 -0,5 -0,8 -1,1 -1,4 -1,5 -1,6
2008 -1,6 -1,4 -1,2 -0,9 -0,8 -0,5 -0,4 -0,3 -0,3 -0,4 -0,6 -0,7
2009 -0,8 -0,7 -0,5 -0,2 0.1 0.4 0.5 0.5 0.7 1.0 1.3 1.6
2010 1,5 1.3 0.9 0.4w -0,1 -0,6 -1.0 -1,4 -1,6 -1,7 -1,7 -1,6
2011 -1,4 -1,1 -0,8 -0,6 -0,5 -0,4 -0,5 -0,7 -0,9 -1,1 -1,1 -1.0
2012 -0,8 -0,6 -0,5 -0,4 -0,2 0.1 0,3 0,3 0,3 0.2 0.0 -0,2
2013 -0,4 -0,3 -0,2 -0,2 -0,3 -0,3 -0,4 -0,4 -0,3 -0,2 -0,2 -0,3
2014 -0,4 -0,4 -0,2 0.1 0,3 0.2 0.1 0.0 0.2 0.4 0.6 0.7
2015 0.6 0.6 0.6 0.8 1.0 1,2 1,5 1,8 2.1 2,4 2.5 2.6
2016 2.5 2.2 1.7 1.0 0.5 0.0 -0,3 -0,6 -0,7 -0,7 -0,7 -0,6
2017 -0,3 -0,1 0.1 0,3 0.4 0.4 0.2 -0,1 -0,4 -0,7 -0,9 -1.0
2018 -0,9 -0,8 -0,6 -0,4 -0,1 0.1 0.1 0.2 0.4 0.7 0.9 0.8
2019 0.8 0.8 0.8 0.7 0.6 0.5 0,3 0.1 0.1 0,3 0.5 0.5
Períodos cálidos (rojos) y fríos (azules) basados en un umbral de +/- 0.5 o C para el Índice Oceánico El Niño
(ONI) (media de ejecución de 3 meses de anomalías en la región Niño 3.4 (5 o N-5 o S, 120 o -170 o W).
Fuente: Climate Prediction Center. National Weather Center. NOAA. https://origin.cpc.ncep.noaa.gov/
109
Tomando como referencia las alturas hidrométricas del Puerto de Santa
Fe para este período (ver Tabla 2) podemos hacer un recorrido histórico. La
primera de las crecidas mencionadas se desarrolla desde mediados de diciembre
de 1982, habiendo experimentado un preludio durante el mes de agosto de
ese año, en el que las aguas del Paraná habían alcanzado y superado el nivel
de alerta en Puerto Santa Fe (5,30 m) y el de evacuación (5,70 m) al menos
por doce días. Pero desde diciembre de aquel año y hasta fines de agosto de
1983, las aguas del Paraná se mantienen por encima del nivel de evacuación
con sucesivos picos de más de 7 m, alcanzando un máximo de 7,35 m. Según
la noaa, se registró en esa época un período de El Niño, con una anomalía
térmica positiva que duró desde marzo de 1982 a julio de 1983. En cuanto a
las precipitaciones locales, solamente se registraron montos superiores a los
promedios en los meses de febrero y mayo de ese año, manteniéndose los
demás meses con lluvias por debajo de los valores medios.
La crecida de 1992 comienza durante los primeros quince días del mes de
mayo de ese año con las aguas por encima del nivel de alerta. Desde mediados
de ese mes y hasta fines de julio se mantienen sobre el nivel de evacuación
y por encima de los 6 m, alcanzando picos de 7,42 m en Puerto Santa Fe.
Nuevamente, esta crecida coincide con un ciclo cálido de El Niño, que se
extiende entre mayo de 1991 y junio de 1992. Ese año no se registran montos
superiores a los promedios durante los meses que dura la crecida, sino que las
precipitaciones más abundantes se registran en el último trimestre del mismo.
La crecida de 1998 inicia a mediados de noviembre del año anterior cuando
las aguas superan el nivel de alerta, alcanzando el nivel de evacuación para
mediados de diciembre y extendiéndose en esa condición hasta fines de junio de
1998, con picos que se mantuvieron por encima de los 7 m entre abril y mayo.
Nuevamente en consonancia con El Niño, que desarrolló un período cálido
entre mayo de 1997 y el mismo mes de 1998. Ese año, las precipitaciones locales
superaron ampliamente los promedios durante los meses de enero y marzo.
En el año 2007, si bien no se consideró una crecida «extraordinaria» del
Paraná, hubo un pulso importante que mantuvo la altura del río por encima
del nivel de alerta y evacuación desde mediados de marzo hasta los primeros
días del mes de abril. Coincidentemente, en ese período se registraron en el
área de estudio precipitaciones en niveles extraordinarios tanto por los montos
totales como por la intensidad de las mismas, ya que ocurrieron en cortos
períodos de tiempo. Así, ese año en el mes de marzo se registró la caída de
más de 550 mm, superando ampliamente la media mensual de 143 mm. Cabe
destacar, que todo esto se desarrolla en consonancia con un breve período de
El Niño que tuvo lugar previamente, desde la primavera de 2006 y hasta los
primeros meses del verano de 2007.
110
Este evento meteorológico extraordinario causó gravísimos problemas de
anegamiento en toda la región (fundamentalmente por causa de los excesos
pluviométricos), tal vez uno de los casos más emblemáticos y de trascendencia
mediática fue la ocurrencia de una nueva inundación de numerosos barrios
de la ciudad de Santa Fe (la mayoría de los que ya habían sido afectados por
la inundación de 2003 por desborde del río Salado). En el área de estudio, y
como se dijo, en toda la región, los problemas fueron graves: evacuaciones de
gran cantidad de personas, pérdidas cuantiosas en el sector productivo, daños
en infraestructuras diversas, derivaron en profundizaciones de los niveles de
vulnerabilidad y en la necesidad de tener una nueva mirada sobre las amenazas,
ya que todos los sistemas estaban enfocados en la prevención y defensa contra
las inundaciones por los desbordes del río (que estaban funcionando en la
contención del pulso de crecida), pero en este caso, el mayor impacto fue origi-
nado por las precipitaciones dentro de los recintos defendidos y la ausencia de
una preparación adecuada para poder evacuar esas aguas, sobre todo en situa-
ción de altos niveles hidrométricos, lo que termina por configurarlos como
generadores de una nueva amenaza. Se volverá sobre este punto más adelante.
La crecida de 2016 se manifestó en dos pulsos. Hacia fines de diciembre de 2015
las aguas del Paraná alcanzan el nivel de alerta (5,30 m) en Puerto Santa Fe, y en
cuestión de días supera el nivel de evacuación. Esta situación se mantiene hasta
fines de febrero de 2016, promediando los 6,22 m en el puerto local. Luego de
un breve descenso que conservó las aguas fuera del nivel de alerta, pero siempre
por encima de los 5 m, hacia mediados de marzo, se da un repunte de las aguas
que se sostienen arriba de los 5,70 m hasta principios de mayo. Para este período,
la NOAA registró un evento cálido de El Niño que se extendió desde noviembre
de 2014 hasta mayo de 2016. En febrero, marzo y abril de ese año, las precipi-
taciones locales superaron el promedio para cada uno de los meses.
Cabe destacar que, en cuanto a las precipitaciones, en cada uno de los
años analizados a excepción de 2016, las lluvias totales anuales apenas supe-
raron el promedio. Esto significa que la variable decisiva a tener en cuenta es
la distribución a lo largo del año y no así los montos totales. En el caso del
año 2016, las precipitaciones, además de superar los promedios en los meses
más lluviosos y coincidentes con la crecida, registró montos pluviométricos
anuales muy superiores al promedio (en más de 400 mm).
De esta forma, como se mencionó anteriormente, resulta difícil establecer
un patrón de regularidad exacta entre los fenómenos analizados. Aunque en
líneas generales se puede considerar de marcada influencia la existencia de
eventos de El Niño significativos y la ocurrencia de crecidas extraordinarias
del Paraná. Pero resulta necesario analizar cada situación en particular, ya
que no siempre que han ocurrido episodios de El Niño, se han desarrollado
111
crecidas de magnitud extraordinaria en la cuenca del Paraná. En tal sentido,
puede resultar de importancia la consideración de estas anomalías meteoro-
lógicas como factores que pueden desencadenar grandes crecidas, como así
también, períodos de mayores registros pluviométricos.
El caso de 2016 es paradigmático en cuanto a la combinación de eventos que
se sucedieron (podría considerarse que los eventos de 2007 fueron un anti-
cipo en este sentido). Por un lado, ocurrencia de un período de El Niño muy
extenso, con una duración de más de dieciocho meses de anomalía térmica
positiva en las aguas del Pacífico, y un consecuente aumento de precipita-
ciones en toda el área de la cuenca del Paraná, lo que llevó a la concurrencia
de una crecida extraordinaria y precipitaciones excesivas en la escala local.
Tanto las tendencias al aumento de los montos máximos de precipitación
como las que indican el aumento en magnitud de las crecidas del Paraná son
alarmantes en términos de configuración a futuro del perfil de amenazas o
peligros naturales para el área, lo que adquiere aún mayor importancia si se
toma en cuenta el marcado crecimiento demográfico que han experimentado
los pueblos de la Costa, particularmente San José del Rincón y Arroyo Leyes.
Durante los primeros meses de 2016, como se mencionó anteriormente, se
generó una situación compleja: la concurrencia de una crecida extraordinaria del
Paraná que se combinó con precipitaciones que superaron los 300 mm en el mes
de abril (muy por encima del promedio mensual de 102,5 mm), que afectaron
el área, generando importantes anegamientos dentro de los recintos defendidos.
Dichos anegamientos se potenciaron con la crecida del río, que se mantuvo por
encima de los 6 m en Puerto Santa Fe entre enero y abril. En el orden de los regis-
tros pluviométricos, los valores extraordinarios no solo correspondieron al mes de
abril, sino que se superó ampliamente los promedios también para los meses de
febrero y marzo (277 y 150 mm respectivamente). Esta combinación de crecida y
precipitaciones dificultó la «salida» de las aguas precipitadas en el interior de las
defensas y al mismo tiempo, limitó la capacidad de absorción del suelo debido
a la saturación por el ascenso del nivel freático. Así lo describía entonces una
nota de Germán Ulrich para la agencia Télam, publicada el 24 de abril de 2016:
112
Los recintos defendidos: ¿una nueva amenaza?
Imagen 15. Estación de bombeo barrio «Los espinillos» San José del Rincón
113
Esto trae aparejados numerosos problemas:
• Daños materiales: la permanencia de las aguas y el ingreso a las viviendas
provoca el deterioro de las estructuras de estas, afectando los bienes que se
hallan en su interior y provocando la necesidad de evacuación de las fami-
lias durante períodos de tiempo variables.
• Daños sanitarios: la permanencia de las aguas estancadas favorece la proli-
feración de enfermedades virósicas e infecciosas, como así también la propa-
gación de sus vectores, insectos, roedores, parásitos, etcétera.
• Daños sobre la producción: las áreas naturalmente bajas y anegadizas,
que cuentan con suelos de escasa absorción, ocupadas para la producción
agrícola, ganadera o florihortícola, sufren las consecuencias de las inun-
daciones pluviales, ya que los cultivos al permanecer determinado tiempo
bajo el agua literalmente se pudren, y los animales al no contar con espa-
cios secos, sufren un gran deterioro físico, particularmente en cuanto a las
enfermedades que afectan a las patas y pezuñas, esto sin contar la falta de
alimento adecuado. Esta situación lleva a productores ganaderos a mantener
los animales con cercos provisorios en los márgenes de la Ruta Provincial 1,
y también, cuando las condiciones de inundación o anegamiento persisten,
se ven obligados a vender el ganado, generalmente a un muy bajo costo.
• Daños sobre la integridad de las personas: además de las afecciones sani-
tarias a las que deben hacer frente, las personas que sufren esta situación
deben recuperarse psicológicamente, ya que estas circunstancias generan
momentos de incertidumbre, y las pérdidas materiales (e inmateriales)
suponen en muchos casos, la necesidad de «comenzar de nuevo», impli-
cando cambios significativos en las formas de vida previas.
Conclusiones
Los pueblos de la Costa están indefectiblemente ligados al gran sistema del río
Paraná. Del Arroyo Leyes hacia el norte la mayor parte de la «tierra firme» se
encuentra hacia el oeste, pero el dinamismo y el carácter se lo ofrece la planicie
aluvial situada al este. En el sur, ambas direcciones están condicionadas por
el agua, y aunque hoy se pierde en parte lo «isleño y pescador» por la proxi-
midad a la capital y el dinamismo que eso conlleva, en su origen y esencia
siguen siendo pueblos costeros y es por ello, en parte, que son un importante
foco de atracción urbanística.
Dada esta realidad, los pulsos que la naturaleza ofrece han de ser conside-
rados para poder atenuar los riesgos o, más bien, su construcción social. Se
trata de áreas bajas, anegables, con deficiencias en la capacidad de los suelos
114
si se los observa desde un punto de vista productivista; es un territorio incó-
modo, exigente. Sin embargo, también es, en otro orden de cosas, un terri-
torio fantástico: humedales «terrestres» configurados por cañadas y cuerpos
de agua y humedales «fluviales» de una biodiversidad genuina pertenecientes
a uno de los mayores ríos del planeta. Una suerte.
Queda claro que existen ciertas tensiones que han de ser atendidas. El
aumento de los episodios de crecida y la conjugación de los mismos con las
lluvias son asuntos que deben seguir siendo considerados de manera funda-
mental por la gestión política (que es, a fin de cuentas, la que permite o no la
construcción en áreas inundables, la que permite o no el tratamiento de las
aguas residuales, la que controla o no la adquisición de aguas subterráneas).
Ya vimos como ciertas construcciones se presentan como auténticas barreras
orográficas al escurrimiento propio del sistema, por poner un ejemplo concreto
bien fijado en el espacio.
Nos hemos detenido en las líneas anteriores a describir las características
físicas más generales del área, haciendo hincapié en algunas cuestiones hidro-
meteorológicas. Sin embargo, hay muchas aristas que no se tuvieron en consi-
deración (por ejemplo, el asunto de las aguas subterráneas recién mencionado,
la pérdida de biodiversidad fuera de la planicie —¿y dentro?— o la quema
indiscriminada de parches con vegetación diversa, con fines diversos, todos
rentables y ¿«ecocidas»?). Algunas tensiones serán abordadas en los capítulos
que siguen. Otras muchas quedan para ser analizadas desde la academia, que
puede (que debe) con su capacidad estar al servicio de la población. Como
bien dice Neiff, «el conocimiento de la Humanidad, es de la Humanidad».
Desde la geografía física hemos intentado ordenar, un poco al menos, ciertas
consideraciones a tener en cuenta sobre cómo se configura la peligrosidad y
mostrar, también en la medida de lo posible, la hermosa variedad paisajís-
tica y las notables dinámicas naturales que posee este espacio concreto de la
cuenca del Paraná.
115
Imagen 16. Puente derruido sobre el Arroyo Saladillo Dulce
116
Anexo
117
Imágenes multiespectrales (pancromáticas en CBERS) utilizadas
118
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Fuentes
121
Capítulo 3
Los componentes sociodemográficos
de la vulnerabilidad
Hortensia Castro y María Laura Visintini
122
Tabla 1. Población de los pueblos de la Costa por distrito, según sexo (año 2010)
Sexo
Distritos comunales Total
Varón Mujer
San José del Rincón 5039 5139 10 178
Arroyo Leyes 1506 1506 3012
Santa Rosa de Calchines 3201 3067 6268
Cayastá 2186 2264 4450
Helvecia 3976 4018 7994
Colonia Mascías 738 583 1321
Saladero Cabal 456 401 857
Total del área 17 102 16 978 34 080
Fuente: elaboración propia en base a INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2010,
Base de Datos CELADE/CEPAL Sistema Redatam+SP.
Tabla 2 A. Población por distrito comunal según grandes grupos de edad (año 2001)
Fuente: elaboración propia en base a INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2010,
Base de Datos CELADE/CEPAL Sistema Redatam+SP.
123
Tabla 2 B. Población por distrito comunal según grandes grupos de edad (año 2010)
Fuente: elaboración propia en base a INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2010,
Base de Datos CELADE/CEPAL Sistema Redatam+SP.
¿Cómo han variado los volúmenes poblacionales en los últimos años? Para
responder esta cuestión, se ha comparado información sobre población total
del área para los tres últimos censos nacionales: 1991, 2001 y 2010. Tal como se
observa en la Tabla 3, a lo largo de ese período se detecta un aumento pobla-
cional de más del 30 % para el período 1991–2001 y se destaca el crecimiento
de las localidades de San José del Rincón, Arroyo Leyes y Santa Rosa; y un
aumento poblacional del 9,11 % para el segundo período 2001–2010. Este
valor se ubica muy por encima del crecimiento intercensal1 de la provincia
de Santa Fe, que para ese período tiene una variación porcentual relativa del
6,45 % (indec, 2010). Algunos informantes clave han coincidido, además, en
que esa tendencia continuaría hasta la actualidad.
1 La variación intercensal relativa hace referencia al porcentaje en que la población se modificó en-
tre dos censos, ya sea que haya aumentado o disminuido. El cálculo que se utiliza para obtenerla
es: población del último censo menos la población del censo anterior; a ese resultado se lo divide
por la población del censo anterior y se multiplica por 100 ((P1–P0) / P0 *100). Los datos se
obtienen a partir de los relevamientos realizados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos
(INDEC) a través de los Censos Nacionales de Población, Hogares y Viviendas.
124
Tabla 3. Población de los pueblos de la Costa por distritos (años 1991–2001 y 2001–2010)
Años
Variación
Distritos Variación Variación
1991– 2010
comunales 1991 2001 1991–2001 2001 2010 2001– 2010
(%)
(%) (%)
San José del
6463 9673 49,67 9673 10 826 11,92 67,51
Rincón
Arroyo Leyes 1599 2241 40,15 2241 3012 34,40 88,37
Santa Rosa 4223 5629 33,29 5629 6268 11,35 48,43
Cayastá 3088 3 80 22,41 3780 4450 17,72 44,11
Helvecia 7316 8505 16,25 8505 7994 -6,01 0,88
Colonia Mascías 1018 1128 10,81 1128 1321 17,11 29,76
Saladero Cabal 608 871 43,23 871 857 -1,61 40,95
Total 24 315 31 827 30,89 31 827 34 728 9,11 42,83
Fuente: elaboración propia en base a Santa Fe, Instituto Provincial de Estadística y Censos–INDEC, Censo
Nacional de Población y Vivienda 1991; INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2001,
Base de Datos CELADE/CEPAL Sistema Redatam+SP.
125
Tabla 4. Crecimiento vegetativo y saldo migratorio por distritos comunales (período 1991–2010)
Crecimiento
Crecimiento Saldo migratorio
Distritos poblacional
Nacimientos Defunciones vegetativo
comunales Nº %
Nº ** % *** ****
***** ******
San José del
4363 40,30 3509 1052 2457 1906 22,05
Rincón*
Arroyo Leyes 1413 46,91 557 101 456 957 41,51
Santa Rosa 2045 32,63 2289 615 1674 371 7,07
Cayastá 1362 30,61 1491 539 952 410 10,88
Helvecia 70 0,88 3600 884 2716 -2646 -33,25
C. Mascías 303 22,94 347 104 243 60 5,13
Saladero Cabal 857 100 361 84 277 580 135,36
Total 10 413 29,98 12 154 3379 8775 1638 5,55
Fuente: elaboración de Gustavo Peretti en base a Provincia de Santa Fe, Ministerio de Salud e INDEC, Censo
Nacional de Población y Vivienda 1991, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2001 y 2010.
126
I: más de 100 000 habitantes). Asimismo, se destaca que los distritos del centro
y norte del área presentan un comportamiento más variado y no conforme
al de los distritos de la región en que se inserta (región hortícola–arrocera,
según clasificación de D’Angelo, 1992). Según Peretti (2004), a lo largo del
período de referencia esa región presenta, en general, saldos migratorios nega-
tivos, que se hacen más marcados en la cohorte iii. Posiblemente, la cercanía
relativa de la ciudad de Santa Fe, y los procesos a ello asociados, estén alte-
rando esa pauta general.
2 El INDEC establece dos criterios concurrentes para definir población urbana y rural: el carácter
agrupado o disperso del asentamiento y, en base al concepto de localidad, el tamaño de la
aglomeración. A partir de ello definen como población urbana a aquella que reside en locali-
dades de 2000 y más habitantes, y como población rural a la que vive dispersa en el campo o
concentrada en localidades de menos de 2000 habitantes.
3 Se utiliza el término localidad en el sentido que define el INDEC, es decir siguiendo el criterio
físico. Más precisamente, refiere a una «concentración espacial de edificios conectados entre
sí por calles. (…) Es idea central de esta definición la proximidad entre edificios, estén o no
destinados a vivienda: dentro de un área que responde a la definición solo se admiten discon-
tinuidades de edificación menores (tierras intersticiales no edificadas, corrientes estrechas de
agua, espacios verdes, etcétera)» (Vapñarsky et al., 1998).
127
urbanización que, a la vez, transforma el tradicional patrón rural de asenta-
miento. En particular, gran parte del área (más precisamente el departamento
Garay) se ha caracterizado históricamente por el predominio de población
rural, tanto dispersa como agrupada; de hecho, ese departamento, y a pesar
del proceso mencionado, era en el año 2010 aún el más rural de la provincia,
con el 57,7 % de la población bajo esa condición.4
Tabla 5. Población urbana, rural y total por distritos comunales (años 1991, 2001 y 2010)
Fuente: elaboración propia en base a Santa Fe, Instituto Provincial de Estadística y Censos–INDEC, Censo
Nacional de Población y Vivienda 1991; INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2001
y 2010. Base de Datos CELADE/CEPAL, Sistema Redatam+SP y Resultados Provinciales–Población en
localidades, http://www.indec.mecon.ar
* Rural agrupada Rincón Potrero
** Rural agrupada Paraje la Costa
4 Para la provincia de Santa Fe la población rural representaba, en el año 2001, solo el 11 % del
total y para el año 2010 el 10,47 % (INDEC, 2001; 2010). No obstante, en el caso de Garay,
la tendencia hacia tiende hacia la urbanización, ya que en 2001 representaba el 45,5 %.
128
En relación con este proceso hay que destacar dos situaciones y puntos de
partida distintos. Por un lado, la existencia de algunas localidades que integran
el aglomerado Santa Fe,5 tanto en términos morfológicos (visualizado en la
existencia de una «mancha urbana») como en términos funcionales (eviden-
ciado en los desplazamientos cotidianos hogar–trabajo de la población); es el
caso de San José del Rincón, que ya formaba parte del aglomerado Santa Fe
en el año 1991, y de Arroyo Leyes, que lo integra en el 2001. Por otro lado, se
destaca la presencia de un conjunto de localidades sin contigüidad espacial,
localizadas a lo largo de la Ruta Provincial 1, en algunos casos originadas o
vinculadas a colonias agrícolas situadas en sus cercanías; es el caso de Santa
Rosa de Calchines, Cayastá, Helvecia, Colonia Mascías y Saladero Cabal
(véase mapa 2 en anexo).
A fin de ampliar aquella caracterización se ha elaborado y analizado informa-
ción censal del período 2001–2010 desagregada en cuanto a unidades espaciales
(fracción y radio censal) y tipo de asentamientos rurales (dispersos o agrupados).
En el siguiente conjunto de cuadros (Tablas 6 A y 6 B), que sistematiza esa
información, se puede observar que las zonas que concentran más población
son aquellos radios que corresponden a las principales localidades del área,
cabeceras de cada distrito; por ejemplo, casi todos los radios de San José del
Rincón; radios 7, 11 y 12 de la fracción 2 para Santa Rosa; radios 10 y 13 de la
fracción 2 para Cayastá; radios 11 a 14 de la fracción 1 para Helvecia (véase mapa
3 en anexo y Tabla 1 para la identificación de las fracciones y radios censales).
Además, dentro del conjunto de población rural se observa la importancia
de los asentamientos dispersos y no tanto de las localidades rurales en gran
parte de los radios censales: esta situación es más notoria (por el volumen de
población implicada) en Santa Rosa de Calchines (radios 5, 6 y 8), Cayastá
(radios 1 a 4), Helvecia (radios 4 a 10), Colonia Mascías y Saladero Cabal en
la totalidad de los radios.
En relación con los cambios para el período, se observa que en el distrito
Santa Rosa, el radio 7 de importante representatividad en cuanto al volumen,
tuvo un proceso de concentración puesto que pasó de rural a la categoría
mixta, pero disminuyó levemente su población. En Saladero Cabal aumenta
el radio 16 y los otros dos disminuyen su población.
5 Un aglomerado es una localidad integrada por una serie de componentes que corresponden a
distintas provincias, departamentos o áreas de gobierno local (Vapñarsky, 1998). El aglome-
rado Santa Fe está integrado por los siguientes componentes: Santa Fe, Santo Tomé, Sauce
Viejo, Recreo, San José del Rincón y Arroyo Leyes (INDEC, 2001).
129
Tabla 6 A. Población urbana, rural agrupada y rural dispersa por radios censales Distritos
comunales de la Costa (año 2001)
Población
F3 –R 4 504 - 14 518
F3 –R 5 644 - - 644
F3 –R 6 618 - - 618
F3 –R 7 1206 - - 1206
F3 –R 8 688 - - 688
San José del Rincón
F3 –R 9 1742 - 9 1751
F3 –R 10 1240 - - 1240
F3 –R 11 1838 - - 1838
F3 –R 12 1074 - 96 1170
Total 9554 - 119 9673
F3 –R 1 - 274 237 511
F3 –R 2 482 - 59 541
Arroyo Leyes F3 –R 3 543 - - 543
F3–R22 569 - 77 646
Total 1594 274 373 2241
F2 –R 5 - - 195 195
F2 –R 6 - - 403 403
F2 –R 7 246 - 891 1137
Santa Rosa de F2 –R 8 - - 326 326
Calchines F2 –R 9 - 515 417 932
F2 –R 11 1484 - - 1484
F2– R 12 1152 - - 1152
Total 2882 515 2232 5629
F2 –R 1 - - 16 16
F2 –R 2 - - 1532 1532
F2 –R 3 - - 132 132
Cayastá F2 –R 4 - - 57 57
F2 –R 10 1036 - - 1036
F2 –R 13 1007 - - 1007
Total 2043 - 1737 3780
130
Población
F1 –R 4 - - 70 70
F1 –R 5 - - 81 81
F1 –R 6 - - 1045 1045
F1 –R 7 - - 88 88
F1 –R 8 - - 395 395
F1 –R 9 - - 293 293
Helvecia
F1–R 10 - - 600 600
F1 –R 11 1201 - - 1201
F1 –R 12 2363 - - 2363
F1 –R 13 1201 - - 1201
F1 –R 14 1168 - - 1168
Total 5933 - 2572 8505
F1 –R 1 - - 347 347
Colonia Mascías F1 –R 2 - - 3781 781
Total - - 1128 1128
F1–R 3 - - 236 236
F1 –R 15 - - 84 84
Saladero Cabal
F1 –R 16 - 551 - 551
Total - 551 320 871
Tabla 6 B. Población urbana, rural agrupada y rural dispersa por radios censales Distritos
comunales de la Costa (año 2010)
Población
Distrito Fracción/radio
Urbana Rural Mixta* Total
F3 –R 4 2 2 - 4
F3 –R 5 621 - - 621
F3 –R 6 566 - - 566
F3 –R 7 1244 - - 1244
F3 –R 8 938 - - 938
San José del F3 –R 9 995 - - 995
Rincón F3 –R 10 1493 - - 1493
F3 –R 11 1575 - - 1575
F3 –R 23 805 - - 805
F3 –R 24 1317 - - 1317
R3 –R 27 622 - - 622
Total 10 178 - - 10 178
131
Población
Distrito Fracción/radio
Urbana Rural Mixta* Total
F3 –R 1 - - 589 589
F3 –R 2 - - 741 741
Arroyo F3 –R 3 517 - - 517
Leyes F3 –R 21 - - - -
F3 –R 22 - - 1165 1165
Total 517 - 2495 3012
F2 –R 5 - 151 - 151
F2 –R 6 - 470 - 470
F2 –R 7 - - 1097 1097
Santa Rosa de F2 –R 8 - 303 - 303
Calchines F2 –R 9 - - 1144 1144
F2 –R 11 1820 - - 1820
F2 – R 12 1283 - - 1283
Total 3103 924 2241 6268
F2 –R 1 - 16 - 16
F2 –R 2 - 2049 - 2049
F2 –R 3 - 98 - 98
Cayastá F2 –R 4 - 58 - 58
F2 –R 10 1 171 - - 1171
F2 –R 13 1 058 - - 1058
Total 2 229 2 221 - 4450
F1 –R 4 - 28 - 28
F1 –R 5 - 45 - 45
F1 –R 6 - 962 - 962
F1 –R 7 - 65 - 65
F1 –R 8 - - 374 374
F1 –R 9 - 266 - 266
Helvecia F1 –R 10 - 558 - 558
F1 –R 11 1307 - - 1307
F1 –R 12 1070 - - 1070
F1 –R 13 1200 - - 1200
F1 –R 14 1201 - - 1201
F1 –R 17 918 - - 918
Total 5696 1924 374 7944
F1 –R 1 - 374 - 374
Colonia Mascías F1 –R 2 - 947 - 947
Total - 1321 - 1321
F1–R 3 - 203 - 203
F1 –R 15 - 66 - 66
Saladero Cabal
F1 –R 16 - 588 - 588
Total - 857 - 857
132
Imagen 1. Viviendas rurales abandonadas (taperas) en zona cercana a Cayastá
133
Viejos y nuevos residentes
Otro de los aspectos sociodemográficos que nos interesa indagar se vincula con
la caracterización de la población según su antigüedad en el área. Este aspecto
nos importa, básicamente, por dos cuestiones: por un lado, porque permitiría
avanzar en la indagación sobre el crecimiento poblacional (en particular, vincu-
lado al componente migratorio), y, por otro, porque proporcionaría algunos
elementos para poner en relación la antigüedad de la residencia con el cono-
cimiento del área, y a ambos con el grado de vulnerabilidad al riesgo hídrico.
Las fuentes censales permiten una aproximación al tema al indagar acerca
de dónde vivía antes aquella población relevada en el año 2001; más precisa-
mente, a partir de la pregunta censal: ¿dónde vivía hace 5 años?
Tabla 7 A. Población por distrito según lugar de residencia hace 5 años (año 2001)
134
Tabla 7 B. Población por distrito según lugar de residencia hace 5 años (año 2010)
Fuente: elaboración propia en base a INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2001,
Base de Datos CELADE/CEPAL Sistema Redatam+SP.
6 El distrito Arroyo Leyes presenta una leve diferencia en esos valores: el 76 % de población vivía
en esa localidad o paraje y el 12,5 % residía en otra localidad o paraje de la provincia.
7 Cabe señalar que esas fuentes plantean la concurrencia de otros agentes sociales —como los
emprendedores inmobiliarios— en la realización de esas prácticas.
135
Algunos estudios también han abordado esta cuestión en un sentido similar,
sobre todo para el sector sur de la Costa, donde el fenómeno migratorio tiene
claramente una relevancia mayor. Por ejemplo, Wolansky (2001:12) señala la
importancia de considerar los diferentes «tipos de habitantes» en toda acción
que busque integrar a la población en el mantenimiento de las obras de defensa
a inundaciones. Como resultado de una serie de talleres realizados en el sector
sur de la Costa, distingue cuatro tipo de habitantes: a) «nativos históricos o
lugareños», es decir familias que viven en la zona desde hace mucho tiempo
y que han vivido la experiencia de inundaciones y traslados, b) los «nuevos
residentes», o sea familias que se instalaron en la zona hace pocos años (por
ejemplo, en Rincón después de 1996, momento de finalización de los anillos
de defensa) y que «son propietarios de lotes recientemente trazados», c) los
«sectores marginales (…), habitantes instalados en asentamientos irregu-
lares, en zonas bajas, reservorios e incluso en el talud de los terraplenes», y
d) los «visitantes y residentes temporarios», familias de la ciudad capital que
poseen terrenos o quintas en la zona, o que acceden a la infraestructura de
camping y clubes, y se instalan durante los fines de semana o en temporada
de verano. Cada uno de esos tipos de pobladores presenta, según la autora,
un patrón de comportamiento distinto con relación al ambiente y al riesgo
hídrico del área: sostiene que los lugareños son conscientes del riesgo y «han
incorporado hábitos y actitudes ante una posible inundación», mientras que
los nuevos residentes, en cambio, desconocen las implicancias de residir en
una zona como esa; en cuanto a los sectores marginales plantea que tienen
incorporadas las inundaciones como parte de su vida cotidiana, e «incluso
la emergencia significa poder acceder a recursos que habitualmente no están
a su alcance (chapas, colchones, etc.)»; sobre los residentes temporarios no
precisa patrón de comportamiento ni actitudes específicas.
La clasificación de Wolansky es, en parte, coincidente con otras, como la
de Subsecretaría de proyectos de inversión y financiamiento externo (SPIFE,
2006) que, para el caso de Rincón, distingue entre población nativa (con acti-
vidades en la zona), inmigrante desde zonas aledañas (con sus actividades en
Santa Fe) y habitante de fin de semana. Cabe destacar que, en ambos casos,
se utilizan diferentes criterios (aunque no de manera estrictamente sistemá-
tica): la antigüedad en el área (que permite diferenciar entre viejos y nuevos
pobladores), la continuidad en la residencia (que define el carácter perma-
nente o transitorio de la estancia) y el estatus socioeconómico (que, en el caso
de Wolansky, lleva a identificar un sector de población, los «marginales»).
En definitiva, estas clasificaciones tienen como supuesto que las caracte-
rísticas socioeconómicas y culturales de la población definen su percepción
y comportamiento ambiental; permiten, de este modo, discutir la existencia
136
de actitudes «irracionales», es decir, de valores y prácticas exentas de lógica.
Es una perspectiva que, creemos, busca comprender, por ejemplo, por qué se
ocupan sitios ambientalmente frágiles o se alteran las defensas, y considerar
esa diferencialidad social en el diseño de políticas.
A partir de la inundación del año 2007 y las recientes de 2015–2016, se ha
podido constatar en las entrevistas, que en los distritos del sur las valoraciones
hacia el riesgo de los nuevos pobladores han cambiado a partir de «experi-
mentar» las inundaciones, en especial los residentes del distrito Arroyo Leyes
que llevan adelante reclamos para la terminación–finalización de las defensas
por el oeste.
137
casos la reversión de la histórica tendencia hacia la emigración) de parte de la
población joven del área, debido al costo de vida relativamente mayor en las
ciudades próximas más importantes.
Cabe señalar que estos cambios sociodemográficos se producen en un
período de ausencia de crecidas extraordinarias y anegamientos y de realiza-
ción de obras de defensa en algunos sectores, lo que habría configurado una
percepción de disminución del grado de riesgo hídrico del área (al menos,
para muchos de los residentes más recientes). Volveremos sobre esta cuestión
cuando se analicen las características y transformaciones de las principales
localidades del área, hacia el final de este capítulo.
8 Los valores de población con NBI a nivel nacional eran del 19,9 % en 1991 y del 17,7 % en
2001. En el caso de la provincia de Santa Fe ese indicador osciló entre el 17,6 % y el 14,8 %
en 1991 y 2001, respectivamente.
138
Tabla 8. Población con NBI por distritos comunales (años 1991, 2001 y 2010)
Fuente: elaboración propia en base a Santa Fe, Instituto Provincial de Estadística y Censos–INDEC, Censo
Nacional de Población y Vivienda 1991; INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2001,
2010, Base de Datos CELADE/CEPAL Sistema Redatam+SP.
139
Tabla 9 A. Población con NBI por Radio Censal (año 2001)
Fuente: elaboración propia en base a INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2001,
Base de Datos CELADE/CEPAL Sistema Redatam+SP.
Tabla 9 B. Población con NBI por Radio Censal (año 2010)
141
Distritos Fracción/ radio Población con NBI % con NBI
F1 –R 4 - -
F1 –R 5 17 0,38
F1 –R 6 460 10,37
F1 –R 7 4 0,09
F1 –R 8 143 3,22
F1 –R 9 32 0,72
Helvecia F1–R 10 317 7,15
F1 –R 11 117 2,64
F1 –R 12 444 10,01
F1 –R 13 133 3
F1 –R 14 101 2,28
F1 - R17 143 3,22
Total 1711 38,58
F1 –R 1 142 3,20
Colonia Mascias F1 –R 2 308 6,94
Total 450 10,14
F1–R 3 56 1,26
F1 –R 15 24 0,54
Saladero Mariano Cabal
F1 –R 16 154 3,47
Total 234 5,27
Fuente: elaboración propia en base a INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2010,
Base de Datos CELADE/CEPAL Sistema Redatam+SP.
142
1991 2001 2010
Distrito comu- 3 3 3
nal/ total, varo- 1 2 4 5 1 2 4 5 1 2 4 5
Con- Con- Con-
Haci- Viv. Asist. Cap. Haci- Viv. Asist. Cap. Haci- Viv. Asist. Cap.
nes y mujeres dic. dic. dic.
Redatam+SP.
nan prec. esc. subs. nan prec. esc. subs. nan prec. esc. subs.
sanit. sanit. sanit.
2001 y 2010)
Fuente: elaboración propia en base a Santa Fe, Instituto Provincial de Estadística y Censos–INDEC,
2001 y Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2010, Base de Datos CELADE/CEPAL Sistema
Censo Nacional de Población y Vivienda 1991; INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda
Tabla 10. Población por distrito comunal y sexo, según componente de NBI (años 1991,
143
Se puede observar, en general, que los mayores valores se refieren a la exis-
tencia de situaciones de hacinamiento (es decir, con más de 3 personas por
cuarto) y de viviendas con condiciones sanitarias precarias (más precisamente,
viviendas que no tienen retrete).9 Se trata de dos aspectos que expresan situa-
ciones de pobreza y que marcan la mayor vulnerabilidad de esa población
frente a una posible emergencia hídrica; por ejemplo, la ausencia de retrete
se suele asociar a situaciones de mayor morbilidad.
En tercer lugar, se ubica la existencia de viviendas de tipo inconveniente
(precarias, ranchos, etc.), una característica directamente sensible en situa-
ciones de riesgo a inundaciones.
A fin de avanzar en estos componentes de vulnerabilidad y, en particular,
sobre el grado de exposición de la población en relación con la calidad de sus
viviendas, se ha seleccionado y procesado información sobre el tipo de mate-
riales en pisos, paredes y techos (véase Tablas 11 a 13). Como interesa iden-
tificar aquellas situaciones de mayor exposición, solo se ofrecen datos sobre
población en viviendas construidas con materiales de escasa resistencia al
agua, ya sea esta proveniente de desbordes, anegamientos o lluvias excesivas.
Tabla 11. Población por distrito en viviendas con pisos de tierra o ladrillo suelto (año 2001
y 2010)
Fuente: elaboración propia en base a Santa Fe, Instituto Provincial de Estadística y Censos–INDEC,
Censo Nacional de Población y Vivienda 1991; INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda
2001 y Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2010, Base de Datos CELADE/CEPAL Sistema
Redatam+SP.
9 Solo los distritos comunales de San José del Rincón y Arroyo Leyes presentaban en el año 1991
un orden distinto: en segundo lugar, se ubicaba el componente de vivienda precaria. En el año
2001 ese componente aparece en tercer lugar, en consonancia con los otros distritos para
ambos momentos.
144
En el primer caso se han considerado aquellas viviendas con pisos de tierra
o ladrillo suelto, en tanto expresarían la situación de mayor privación. Al
respecto, se observa que en Helvecia y Saladero Cabal la población en viviendas
con esas características ascienden al 20 % del total de cada distrito para 2001;
este valor adquiere una significatividad mayor en el caso de Helvecia dado
su volumen de población, el que además representa casi el 43 % del total de
habitantes del área de la Costa que residen en viviendas con esas condiciones.
Para 2010 estos valores disminuyen en un 15 %, para ambas localidades.
Tabla 12 A. Población por distrito según materiales de las paredes exteriores de la vivienda
(año 2001)
Fuente: elaboración propia en base a INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2001,
Base de Datos CELADE/CEPAL Sistema Redatam+SP.
145
Tabla 12 B. Población por distrito según materiales de las paredes exteriores de la vivienda (año 2010)
Fuente: elaboración propia en base a INDEC–IPEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas
2010. Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE.
146
Tabla 13 A. Población por distrito según material cubierta exterior de los techos de la vivienda
(año 2001)
Fuente: elaboración propia en base a INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2001,
Base de Datos CELADE/CEPAL Sistema Redatam+SP.
Tabla 13 B. Población por distrito según material cubierta exterior de los techos de la vivienda
(año 2010)
San José del Rincón 8095 79,9 122 1,2 104 1,02 284 2,8 8605 84,54
Arroyo Leyes 2448 86,5 119 4,2 27 0,95 191 6,75 2785 92,46
Santa Rosa Cal-
1499 82,4 24 1,3 14 0,7 132 7,2 1668 26,61
chines
Cayastá 1076 82,9 20 1,5 4 0,3 104 8,01 1204 27,05
Helvecia 1769 81,7 43 1,9 8 0,4 219 10,1 2039 25,5
Colonia Mascías 269 76,8 4 1,1 1 0,3 60 17,1 334 25,28
Saladero Cabal 166 72,5 6 2,6 3 0,9 42 1,2 217 25,32
Total 15 322 81,4 336 1,9 161 0,8 1 032 5,5 16 851 49,44
Fuente: elaboración propia en base a INDEC–IPEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas
2010. Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE.
*Para el año 2010 la información censal contempló otros tipos de techo que no son tenidos en cuenta en
la elaboración de este cuadro ya que se decidió utilizar la misma tipología que en 2001.
147
de metal sin cubierta ni cielorraso, chapa de fibrocemento o plástico sin cielo-
rraso, chapa de cartón y caña, tabla o paja (sola o con barro). El análisis de
los datos permite observar que esta es una variable significativa en la defini-
ción de las condiciones de precariedad: casi el 50 % de la población reside
en viviendas con techos poco resistentes a aquellos fenómenos naturales, y
en 2010 estos valores se mantienen casi estables, en un 49,4 %. Sin embargo,
este aumento significativo se produce en la chapa de metal (sin cubierta de
cielorraso), siendo que en 2001 predomina la chapa de cartón. Asimismo,
cabe notar que los porcentajes son similares al interior del área: los valores
de los distritos oscilan entre el 47 % (en Rincón y Santa Rosa) y el 59 % (en
Colonia Mascías) en 2001 y en 2010 son uniformes y oscilan entre 85 % en San
José del Rincón y el 98 % en Arroyo Leyes. Las localidades del departamento
Garay presentan porcentajes alrededor el 95 %, consideramos que los planes
de crédito para vivienda (procrear) tuvieron una importancia considerable
en relación con este proceso. Si se tienen en cuenta los valores absolutos, se
observa que los distritos más significativos (y problemáticos) son Rincón y
Helvecia: dados sus volúmenes de población, ellos concentran alrededor del
55 % de los habitantes con viviendas bajo esas condiciones. Para 2010 Arroyo
Leyes y Rincón que son los distritos más poblados concentran un 86,35 %
con viviendas de techo poco resistentes a fenómenos hidrometeorológicos.
Imagen 3. Vivienda con techo y paredes de paja zona San José del Rincón
148
Imagen 4. Elaboración de techos de paja. Sr. Antonio West. Helvecia
149
Garay10 para el período 1991–2010; también se suministra información para la
Provincia de Santa Fe en general con el fin de disponer de un punto de refe-
rencia para el análisis de los datos. A través de la tabla se puede observar que la
tasa de mortalidad infantil del departamento Garay presenta valores medianos
a bajos, aunque más altos que los de la Provincia en su conjunto. Si bien los
valores de los extremos del período evidencian un descenso en la tasa, llama
la atención la gran fluctuación año a año de los valores para el departamento
Garay. Una hipótesis al respecto es que tales oscilaciones se deban a variaciones
(desatenciones/logros de campañas específicas) en la atención sanitaria a ese
grupo de riesgo (niños y niñas menores de un año); sin embargo, a partir del
conocimiento de antecedentes de ese tipo, una hipótesis más probable es que
esas variaciones se deban a errores de registro, lo cual plantea dudas sobre la
validez de la fuente.
Tabla 14. Tasa de mortalidad infantil por 1000 nacidos vivos según jurisdicción de residencia
de la madre. Total provincia de Santa Fe y departamento Garay (período 1991–2010)
Total Total
Año provincia Departamento
Santa Fe Garay
1991–2001 16,1 20,41
2002–2010 11,47 10,04
2002 13,6 16,0
2003 13,4 19,6
2004 11,6 7,1
2005 12,0 9,7
2006 10,38 9,17
2007 11,17 3,28
2008 10,9 8,38
2009 10,47 8,26
2010 9,77 8,9
Promedio 1991–2001 1,46 1,85
Promedio 2002–2010 1,27 1,11
Fuente: Dirección General de Estadística. Dirección provincial de información para la gestión. Ministerio
de Salud de la Provincia de Santa Fe.
10 Solo se ofrece información sobre el departamento Garay dado que este —a diferencia de La
Capital— se encuentra comprendido en su totalidad dentro del área de estudio.
150
seguridad social (ni obra social ni plan médico). Incluso en algunos distritos
(Santa Rosa y Saladero Cabal) ese porcentaje rondaba el 70 %; esta situación
es indicativa de un mercado de trabajo informal (cuentapropistas, trabajadores
ocasionales, trabajadores familiares no remunerados, etc.) o precario (empleos
formales pero sin beneficios sociales), que sobre todo en el caso de Santa Rosa
y Helvecia posiblemente se encuentre vinculado a la actividad agraria (ya sea
en condición de productor o trabajador). Los distritos del departamento La
Capital, en cambio, presentaban los valores más bajos (en torno al 50 %); posi-
blemente, esta situación se relacione con la relativa alta participación de esta
población en el mercado de trabajo formal (por ejemplo, estatal) de las prin-
cipales localidades de esos distritos o de la ciudad de Santa Fe. En el censo de
2010 la cobertura de obra social aumenta para casi todos los distritos, desta-
cándose el caso de Santa Rosa de Calchines.
Tabla 15. Población por distrito sin cobertura de seguridad social (años 2001 y 2010)
Fuente: elaboración propia en base a INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2010,
Base de Datos CELADE/CEPAL Sistema Redatam+SP.
Dados los altos niveles de población sin cobertura de seguridad social, resulta
relevante entonces indagar acerca de la disponibilidad de centros estatales de
atención médica. Al respecto cabe señalar que, además de aquellos existentes
en la ciudad de Santa Fe (cercanos sobre todo para la población del sur del
área), el centro y el norte dispone de cuatro hospitales, todos con grado de
complejidad III: el de Santa Rosa de Calchines (con 14 camas para interna-
ción), el de Cayastá (con 10 camas), el de Helvecia (con 22 camas) y el de
Colonia Mascías (con 11 plazas); también existen centros de salud en cada
cabecera distrital y en otras localidades del área, como Los Zapallos y Campo
del Medio (Ministerio de Salud, 2007). Para 2010, el departamento Garay
cuenta con 33 efectores de salud, de los cuales 11 son públicos y 23 privados.
151
En relación con la cantidad de camas, son 58 para el sector público y la pobla-
ción sin cobertura social, en el año 2011 era de 10 600, que traducido en camas
públicas cada 1000 habitantes es de 5,47. Para Arroyo Leyes hay dos centros
de atención primaria y tres en San José del Rincón respectivamente.11
11 Sistema de información del Sistema de Salud del Ministerio de Salud (SIMS) de la provincia de
Santa Fe.
152
rior. Entendemos que esta mayor participación y permanencia en el sistema
educativo se relaciona con la implementación de programas12 implementados
desde el gobierno provincial y nacional respectivamente.
Imagen 6. Escuela Provincial Juan XXIII Colonia Mascías y Escuela Primaria Rincón Potrero
en Arroyo Leyes
153
Tabla 16. Población de 14 años y más sin instrucción o primario completo por distrito (años
2001 y 2010)
Fuente: INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2001, disponible en http://www.santafe.
gov.ar
154
Tabla 17. Índice de dependencia potencial por distrito (año 2001 y 2010)
Fuente: elaboración propia en base a INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2010,
Base de Datos CELADE/CEPAL Sistema Redatam+SP.
14 Más precisamente, de población de 14 años o más, conforme la legislación laboral vigente, que
pena el trabajo infantil.
155
cuenta dos cuestiones: por un lado, cabe recordar que —tal como advierten
algunos especialistas en estadísticas económicas— el censo de población es
una fuente poco sensible para captar modalidades de trabajo informal, por lo
que muy posiblemente la población que desarrollaba esas formas (en general,
los grupos más vulnerables, como mujeres y jóvenes, pobres) haya sido regis-
trada como desocupada o no activa. Por otro lado, también cabe recordar que
el censo fue relevado en un contexto de fuerte crisis económica (noviembre
de 2001), por lo cual ciertos valores, como los de desocupación, tienden a ser
especialmente elevados.15 Para el año 2010 la población económicamente activa
es de 63,5 %, lo que indica un aumento de los valores respectivos a 2001. A su
vez, se produce un aumento de la pnea a un 37,5 %. Quizás lo más significa-
tivo en este indicador sea el cambio en la situación de ocupación, ya que hay
un 97,7 % de pea ocupada y un 2,3 % de pea desocupada, indicando además
de un cambio de época en términos de situación económica, una profunda
reactivación de la actividad en la región.16
Teniendo en cuenta aquellas salvedades, se observa para ambos períodos censales
dentro de la pea ocupada la preeminencia del segmento que «solo trabaja», al igual
que el de «solo busca trabajo» dentro de la pea desocupada, por encima de las
categorías combinadas. A su vez, al interior de la población no económicamente
activa (en adelante, pnea) se destaca el segmento «otra situación» que, enten-
demos, involucra fuertemente a las mujeres, bajo la función de «amas de casa».
15 Cabe señalar que no se dispone de fuentes alternativas sobre condición de actividad para otros
años con ese nivel de agregación por área y de desagregación por distritos. Una fuente opcio-
nal, y más confiable, es la Encuesta Permanente de Hogares, pero esta solo es implementada
en los principales aglomerados del país (en este caso, se releva el aglomerado Santa Fe, pero
quedan excluidos los distritos del centro y norte del área de la Costa).
16 La provincia de Santa Fe tiene 2 018 806 habitantes en edad laboral (de 16 a 64 años inclusive),
que conforman el 63 % de la población total de la provincia, según datos del Censo de 2010.
Si uno compara datos de los Censos de 2001 y de 2010 para incorporar dos momentos de la si-
tuación laboral de las personas en edad activa encuentra que en el Censo de 2010, al interior de
la población económicamente activa (PEA), un 94,1 % de la población estaba ocupada y un 5,9
%, desocupada. Para los varones, la población estaba ocupada y un 5,9 %, desocupada. Para los
varones, la PEA es del 77,24 %, la ocupación del 95,9 % y la desocupación del 4,1 %. Para las
mujeres, la PEA disminuye al 53,84 %, la población ocupada es de 91,74 % y la desocupación
alcanza el 8,26 %.
Aparecen diferencias considerables cuando se comparan estos guarismos con los de 2001. El
Censo de aquel entonces encuentra una PEA del 56,37 %, una tasa de ocupación del 71,1
% y una tasa de desocupación del 28,9 %. De 2001 a 2010, la PEA se agrandó en 9 puntos
porcentuales aproximadamente, la ocupación aumentó en 23,1 y la desocupación disminuyó
por lo tanto en 23 puntos. Fuente: Santa Fe en Cifras.
156
En cuanto a la desagregación por distritos cabe señalar que se mantiene en
general la relación entre segmentos. Solo cabe destacar, con relación a la pobla-
ción desocupada para 2001, la existencia de dos situaciones extremas: distritos con
valores muy superiores a la media del área (Helvecia, con alrededor del 30 % de
la pea,17 y Mascías, con el 36 %) y otros con valores mucho más bajos (Cayastá,
alrededor del 13 %, y Saladero Cabal, 10 %). Además de las limitaciones de registro
de esta fuente, estas variaciones estarían vinculadas con la estructura económica
y laboral de los distritos; volveremos sobre esta cuestión en el capítulo siguiente.
Finalmente, se ha indagado sobre el perfil ocupacional de la pea del área.
Tal como se observa en la Tabla 19 A, en el año 2001 la mayor parte de la
población (el 67 %) estaba ocupada en la categoría «obrero o empleado», con
un leve predominio de la participación en el sector privado de la economía;
le siguen en orden de importancia las categorías «trabajador por cuenta
propia» y «trabajador familiar», en particular aquellos que no reciben sueldo.
A nivel de distritos se mantiene en general la participación por categorías;
solo se distancian el caso de Arroyo Leyes, donde los obreros o empleados en
el sector público ocupan el primer lugar, y los casos de Santa Rosa, Cayastá y
Helvecia, donde tienen una participación más destacada los trabajadores fami-
liares que no perciben sueldo, situación posiblemente asociada a la relevancia
de las explotaciones agrarias familiares en esos distritos. En el año 2010, se
mantienen las tendencias del período anterior, solo que la diferencia entre el
sector público y sector privado se incrementa. No se han encontrado discrimi-
nados los datos para el trabajador familiar en cuanto a si recibe o no sueldo.
17 Más allá de los valores indicados, esta situación es coincidente con la descripción realizada
por algunos informantes clave, como por ejemplo, Marta Nardoni, senadora provincial por el
departamento Garay, 16/08/2006.
157
Condición de actividad económica
158
Población económicamente activa Población no económicamente activa
Población Ocupada Desocupada
Distrito de 14 Busca
comunal años o Trabaja y Busca Jubilado
Sólo trabajo y Estu- Otra situa-
más Solo Trabaja y percibe trabajo Total % o pen- Total %
busca percibe diante ción
trabaja estudia jubil. o y estu- sionado
trabajo jubil. o
pensión dia
pensión
Rincón 6009 2415 204 147 704 167 43 3 680 61,2 683 555 1091 2329 38,8
Arroyo
1603 600 33 34 198 21 17 903 56,3 136 194 370 700 43,7
Leyes
Santa Rosa 3787 1585 67 72 312 43 21 2100 55,5 368 406 913 1687 44,5
Cayastá 2566 1042 38 54 140 17 9 1300 50,6 304 349 613 1266 49,4
Helvecia 5703 1844 59 93 689 96 57 2838 49,7 638 702 1 525 2865 50,3
Colonia
722 225 8 15 115 19 7 389 53,87 67 49 217 333 46,2
Mascías
Saladero
540 248 4 18 26 3 1 300 55,55 49 50 141 240 44,5
Cabal
Total 20 930 7959 413 433 2184 366 155 11 510 54,9 2 245 2305 4870 9420 45,1
nible en http://www.santafe.gov.ar
Fuente: elaboración propia en base a
Trabajador fa-
Obrero o empleado Traba- %
miliar
jador Población Población
Distrito comunal Patrón No
Sector Sector cuenta Recibe ocupada Ocupada
propia recibe
público privado sueldo sobre PEA
sueldo
San José del Rincón 906 940 181 654 42 43 2766 75,1
Arroyo Leyes 215 207 40 178 11 16 667 73,8
Santa Rosa 311 877 56 359 14 107 1724 82,1
Cayastá 259 451 64 287 9 64 1134 87,2
Helvecia 646 679 56 515 20 80 1996 70,33
Colonia Mascías 91 107 8 37 1 4 248 63,71
Saladero Cabal 68 106 8 64 4 20 270 90
Total 2496 3367 413 2 094 101 334 8805 76,5
Fuente: elaboración propia en base a INDEC–IPEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas
2001, disponible en http://www.santafe.gov.ar
Tabla 19 B. Población de 14 años o más por distrito según categoría ocupacional (año
2010).
Trabajador
Obrero o empleado Traba- %
familiar
Distrito jador Población Población
Patrón Reciba o
comunal Sector Sector cuenta ocupada Ocupada
propia no reciba
público privado sobre PEA
sueldo
San José del
1285 2004 391 1136 173 4966 99,5
Rincón
Arroyo Leyes 325 608 102 371 70 1183 80,14
Santa Rosa 470 1524 238 635 - 2867 97,02
Cayastá 408 803 180 501 - 1892 95,36
Helvecia 833 1294 230 748 - 3105 95,53
Colonia Mascías 59 294 17 73 78 521 97,02
Saladero Cabal 57 204 15 73 - 349 98,03
Total 3437 6731 1173 3537 321 14 883 95,85
Fuente: elaboración propia en base a INDEC–IPEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas
2010, disponible en http://www.santafe.gov.ar
159
Tabla 20. Composición por sexo de localidades costeras (años 1991, 2001, 2010)
Año
Localidad 1991 2001 2010
Total Varones Mujeres Total Varones Mujeres Total Mujeres Varones
San José del
5355 2694 2661 9673 4263 4217 10 826 5379 5447
Rincón
Arroyo Leyes
1599 826 773 2241 1128 1113 3012 1506 1506
(**)
Helvecia 7316 3784 3532 8505 4311 4194 7994 4018 3976
Santa Rosa
4223 2154 2069 5629 2908 2721 6268 3067 3201
de Calchines
Cayastá 3088 1580 1508 3780 1886 1894 4450 2264 2186
Saladero Ma-
608 304 304 871 457 414 857 401 456
riano Cabal
Colonia
1018 566 452 1128 597 531 1321 583 738
Mascías
Total 23 207 11 908 11 299 31 827 15 550 15 084 34 728 17 218 17 510
Fuente: INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2001, disponible en http://www.indec.
mecon.ar
(*) Para 2001 comprende Arroyo Leyes (543 hab.) y Rincón Norte (1051 hab.). El dato del Censo de 1991
comprende exclusivamente Rincón Norte; en dicho Censo Arroyo Leyes figura como población rural dispersa.
(**) No se dispone de información desagregada con respecto a la localidad de Colonia Mascías para los
censos 1991 y 2001.
160
Helvecia, a la altura del paraje El Laurel, y al sur de Cayastá, en el paraje Los
Cerrillos y Vuelta del Dorado; otro inconveniente de esta ruta es la permanente
amenaza de derrumbe de las cabeceras de los puentes sobre los arroyos Leyes y
Potreros (inta, 2007). Las comunicaciones terrestres de este a oeste se efectúan
por caminos de tierra, que se vuelven intransitables durante los días de lluvia y
que requieren un constante mantenimiento; se trata de las rutas 73 sur, desde
Colonia San Joaquín a Ramayón, la 281 sur desde Saladero Cabal a San Justo, la
61 desde el paraje El Laurel a Naré y la 62 desde el distrito Cayastá a Cayastacito
recientemente pavimentada. Frente a este panorama, queda en evidencia que la
red vial del área es una cuestión central a la hora de caracterizar el riesgo hídrico.
Algunos estudios recientes permiten avanzar en la caracterización socio-
demográfica de las localidades del área al ofrecer información sobre la infraes-
tructura sanitaria y el equipamiento público disponible. Por ejemplo, la infor-
mación de la Tabla 21 permite detectar que no existe red cloacal en ninguna
de las localidades del área, un aspecto central en materia sanitaria, sobre todo
en zonas expuestas a inundaciones y anegamientos como esta. También se
destacan otros problemas críticos en esas localidades, como los procesos de
contaminación de suelos, agua y paisaje, fundamentalmente por la falta de
tratamiento en la deposición de residuos sólidos urbanos y, en menor medida,
por la presencia de industrias peligrosas, como los frigoríficos.
Cabe señalar que otra de las problemáticas recurrentes en varias de las loca-
lidades del área es la escasez de lotes urbanos no anegables (es decir, a cota
elevada), lo cual se traduce en constantes reclamos por parte de los pobladores.
Por lo general, las administraciones comunales acompañan esos reclamos a
través de la organización de los loteos, aunque una de las principales dificul-
tades para su efectivización es la escasa disponibilidad de terrenos aptos, es
decir que cumplan el mínimo de cota exigido por los de planes de vivienda
en cada localidad. En relación con esta situación se detecta un crecimiento de
asentamientos espontáneos y precarios, por lo general en zonas bajas y anega-
bles; veremos con más detalle esta cuestión en las páginas siguientes, a partir
del análisis de las características y problemáticas de cada localidad.
161
Tabla 21. Infraestructura, equipamiento público y tratamiento de residuos según localidad
Infraestructura
Tratamiento Equipamiento
Localidad Red Red
Agua potable Cloacas de residuos público
eléctrica de gas
2 escuelas prima-
rias,
1 jardín de
infantes,
1 escuela secun-
daria técnica,
Recolección,
Sí, en red entre 1 EMMPA,
San José transporte y
km 4,5 y km Sí No No 1 hogar de
del Rincón depósito en re-
7,5 ancianos,
lleno sanitario
1 Samco,
1 centro comu-
nitario Colastiné
Norte,
2 centros eva-
cuación
Recolección,
transporte y
Por perforación, Escuelas nivel pri-
Arroyo Leyes Sí No No depósito sin
sin red mario, Samco
tratamiento a
cielo abierto
2 escuelas prima-
Sí, en red, Recolección, rias, 1 jardín
alcanza a 200 transporte y y guardería, 1
Santa Rosa beneficiarios Sí No No depósito sin empa, 1 escuela
de la localidad tratamiento a técnica, Samco,
de Santa Rosa cielo abierto hospital público y
clínica privada
Escuelas
primarias y de
educación media,
Recolección,
Samco, hospital
transporte y
público, clínica
Cayastá Sí, en red Sí No No depósito sin
privada, centro
tratamiento a
de integración
cielo abierto
comunal, hogar
de ancianos
comunal
Escuelas
Recolección,
primarias y de
transporte y
educación media,
Helvecia Sí, en red Sí No No depósito sin
Samco, hospital
tratamiento a
público, clínica
cielo abierto
privada
Recolección,
transporte y
Saladero Escuela primaria,
No Sí No No depósito sin
Cabal Samco
tratamiento a
cielo abierto
Fuente: elaboración propia en base a INDEC (2001), Fundación para el Desarrollo Sustentable (2007) y
observación en campo.
162
La localidad de San José del Rincón
La localidad de San José del Rincón está situada al noreste de la capital provin-
cial (aproximadamente a 15 km de distancia) y, dada la continuidad del tejido
urbano, integra el aglomerado Santa Fe. Se extiende a ambos lados de la Ruta
Provincial 1, más precisamente desde el km 4,5 hasta el km 10,5 de esa vía.
Rincón ha sido una de las localidades de los pueblos de la Costa con mayor
incremento poblacional: en el año 2010 había casi un 67,5 % más de habi-
tantes que en 1991 (véase Tabla 3). Este crecimiento se evidencia en la expan-
sión geográfica del tejido urbano, tanto de áreas residenciales como comer-
ciales. En particular, se destaca la expansión de asentamientos residenciales
con viviendas de fin de semana, fundamentalmente de habitantes de la ciudad
de Santa Fe.18
Este crecimiento se ha potenciado, según los informantes claves consul-
tados, a partir de la construcción del anillo de defensas que se extiende hasta
el km 8 de la Ruta Provincial 1, finalizado en el año 1996. Uno de los entre-
vistados describió el fenómeno como una verdadera «explosión demográfica
(…) por la llegada de gente de Santa Fe» (hg, Jefe de Departamento Técnico,
Comuna de Rincón, 30/09/07).
En efecto, la localidad de Rincón está asentada sobre una de las zonas más
estrechas del albardón, rodeada por el arroyo Ubajay, al este, y la laguna
Setúbal, al oeste. Por eso, la culminación de esa obra de defensa derivó en
una importante valorización de suelo urbano, organizada en gran medida por
agentes inmobiliarios. Según Wolasnky (2001:12), esa infraestructura produjo
«una vertiginosa transformación de la zona a partir de la construcción de
nuevas viviendas e instalación de comercios, campings y otras inversiones
económico–productivas». También contribuyó a este proceso la ampliación
de la Ruta Provincial 1 y la mejora en el servicio público de transporte.
Sin embargo, esa expansión del ejido urbano se ha realizado sin ordena-
miento alguno, ya que, según spife (2006), las posibilidades técnicas y opera-
tivas de planificación de la Comuna se vieron superadas. Por ejemplo, alre-
dedor del 70 % de los barrios está a cota 15, a pesar de que la Comuna exige
terrenos a cota 16 para la aprobación de las construcciones (hb, Ordenamiento
de Cuencas Hídricas, Comuna de Rincón, 27/09/07).
18 Según afirma el exsecretario general del municipio, Matías Chuard, en una nota al diario El
Litoral en 2016, estima que la población de esta ciudad ronda en los 26 000 habitantes.
Teniendo en cuenta que en el Censo de 2010 se midió 11 000 personas, se calcula un
crecimiento de más del doble de la población en 6 años. Procesos parecidos experimentaron
también las localidades de Sauce Viejo y Arroyo Leyes (El Litoral 18/06/2016).
163
Imagen 7. Asentamientos al borde de la defensa Zona San José del Rincón
todo el drenaje pluvial de la zona se realiza por calles, por zanjas domiciliarias y
por algunas conducciones a cielo abierto sin revestir. En los lugares donde hay
conducciones, el acceso a las mismas es directo (no existen instalaciones de capta-
ción) por lo que depende del estado del abovedado de las calles. (spife, 2006)
164
A ello se suman los obstáculos al trasvase de aguas de este a oeste: solo «hay
cuatro alcantarillas reguladoras del paso de agua hacia el oeste y son insufi-
cientes, quedó probado, y con la ruta obstruyen más el paso de agua».19
Dos tipos de fenómenos incrementan, además, ese riesgo de anegamiento. Por
un lado, se destaca el aumento en la impermeabilización de los terrenos a partir
de las edificaciones realizadas (viviendas, comercios), en tanto ello reduce la infil-
tración de las aguas pluviales y, a su vez, genera el incremento en las velocidades
y volúmenes escurridos. Por otro lado, también cabe subrayar el relleno de los
bajos naturales, para el posterior loteo y edificación de los terrenos, que reduce
entonces la disponibilidad de zonas de retención y almacenamiento temporario
de los excesos pluviales (spife, 2006). Se trata, como vemos, de dos fenómenos
directamente vinculados al incremento de la valorización urbana del suelo y
que, como hemos visto, se encuentran en franca expansión.
¿Qué sucede fuera del anillo defensivo? En estas zonas la principal proble-
mática hídrica es la ausencia o deficiencia de las conducciones; por ejemplo,
las conducciones existentes solo sirven para paliar áreas pequeñas y parciales,
sin importar las subcuencas aledañas, es decir sin un manejo integral de los
excedentes hídricos (spife, 2006).
Una característica de todas las localidades de la Costa es la ausencia de redes
cloacales. Dada la dinámica hídrica del área, esa carencia genera otros dos tipos
de problemáticas. En primer lugar, lleva a que las aguas servidas accedan direc-
tamente a la napa freática, colmaten sus reservas de humedad y, por ende, dismi-
nuyan la capacidad natural de absorber excedentes provenientes de la superficie
(spife, 2006). En segundo lugar, la ausencia de servicios cloacales pone a la pobla-
ción en riesgo sanitario: esto sucede entre los kilómetros 7,5 y 10,5 de la localidad,
un área en la que el agua para consumo humano se obtiene de los acuíferos a partir
de perforaciones domiciliarias, los que suelen estar contaminados por la descarga
de los pozos negros (Fundación para el Desarrollo Sustentable, 2007); es que
los sedimentos que conforman la tapada de los acuíferos que se explotan son
por lo general del tipo limo–arenoso. Aunque en la zona se encuentren capas
arcillosas, estas no son lo suficientemente potentes y continuas para separar
los acuíferos. Por esta razón los acuíferos más elevados, en donde descargan los
pozos negros, están en contacto con los que se extrae el agua para consumo
humano y con fines recreativos (llenado de piletas). Es decir que el agua extraída
por bombeo presenta contaminación en mayor o menor medida. Esta situa-
ción, agravada en épocas estivales, pone a la zona en altísimo riesgo sanitario.
(SPIFE, 2006)
19 Entrevista personal a Hector Bianchi (27/09/07), asesor técnico del área de Ordenamiento de
Cuencas Hidricas de la Comuna de Rincón.
165
La localidad de Arroyo Leyes
20 Entre ambas (Rincón Norte y Arroyo Leyes) existe otra localidad, Rincón Potrero, que el Censo
2001 no individualiza; en términos morfológicos se trata de un mismo continuo urbano.
21 Al respecto, el presidente comunal estimó que en el año 2006 la localidad tendría algo más de
3000 habitantes permanentes (HM, 30/08/06) y en proyecciones estadísticas más recientes,
unos 8000 habitantes para el año 2020.
166
les.22 En particular, refieren a la convivencia, en muchos casos conflictiva, de
diferentes sectores sociales: los nativos, que comprende a su vez un amplio
espectro ocupacional (empleados, pescadores, algunos agricultores) y los no
nativos, entre los que destacan a la población marginal procedente de la ciudad
de Santa Fe y los residentes temporarios (de fin de semana), de alto poder
adquisitivo. Estas diferencias socioculturales se expresarían, por ejemplo, en
el tipo de conocimiento y manejo del riesgo hídrico (los nuevos habitantes,
por ejemplo, rellenan sus terrenos) y de algunos recursos (los no nativos de
alto nivel adquisitivo, por ejemplo, consumen más agua que los nativos).
Imagen 8. Paredones de defensa contra inundaciones Paraje Los Zapallos (Santa Rosa de
Calchines)
167
Una de las principales transformaciones detectadas en la localidad desde
principios de la década de 1990 es el aumento de su población, la variación a
lo largo del período 1991– 2010 ha sido del 48,48 % (Tabla 3) un valor bastante
más elevado que el de la variación del distrito, que ascendió al 33 % (véase
Tabla 3). Según los informantes clave consultados, este proceso estaría asociado
al potencial productivo, tanto agrícola como agroindustrial, del distrito: una
parte importante de ese aumento poblacional se debería entonces a migrantes
que llegan con sus familias (por ejemplo, procedentes desde Helvecia o San
Javier) para trabajar como mano de obra temporaria en las chacras (funda-
mentalmente, para la cosecha de hortalizas y flores) y que, en muchos casos,
terminan radicándose en la localidad.
Esta dinámica demográfica habría originado o potenciado, a su vez, una
serie de problemáticas socioambientales, entre las que se destaca la expansión
de asentamientos precarios. Se trata de conjuntos de viviendas localizadas en
sitios anegables, construidas con materiales endebles y que no disponen de
infraestructura pública básica, por ejemplo sobre la ribera (Fundación para el
Desarrollo Sustentable, 2007). Esta situación se registra no solo en Santa Rosa
de Calchines sino también en otras localidades como los Zapallos, ubicada en
el sur, próxima al arroyo Leyes; allí la población aumentó de 271 a 515 habi-
tantes a lo largo del período 1991 y 2001 y, si bien se construyó un sistema de
defensa a inundaciones, algunos sectores quedaron fuera de él.
La cuestión de la precariedad de las viviendas se enlaza, como hemos visto,
con problemáticas sanitarias. En efecto, se calcula que un 90 % de la población
de Santa Rosa presenta parasitosis debido a que extraen el agua para consumo
personal de pozos subterráneos, que se encuentran contaminados por dese-
chos cloacales, efluentes de las chacras y, en algunos sectores, de frigoríficos
(MS, exfuncionaria comunal, 04/07/06). Si bien existe una cooperativa para
la provisión de agua potable, esta solo alcanza a 200 beneficiarios.
Frente a estas problemáticas en los últimos años se han implementado
algunos planes estatales que buscan relocalizar los asentamientos, acondicionar
las viviendas y/o proveer infraestructura básica (las características y resultados
de estos planes se analizan en el capítulo 5).
Los problemas de contaminación hídrica también se ven potenciados por
la falta de tratamiento de los desechos sólidos o basura, que son depositados
a cielo abierto en la zona de la islita, un espacio público ubicado sobre la
margen derecha del arroyo Calchines, al sur de la planta urbana. Esto consti-
tuye, como en casi todas las localidades de la Costa, un problema no solo de
contaminación hídrica sino también atmosférica y del paisaje, dos situaciones
que deterioran, además, la atractividad turística del área.
168
Finalmente, y vinculado de manera directa a la cuestión del riesgo hídrico,
cabe destacar que, sin bien la localidad de Santa Rosa está rodeada por defensas
en su totalidad, las mismas se encuentran en mal estado; de hecho, durante
las últimas crecientes extraordinarias se tuvieron que reforzar y controlar día
y noche porque había amenaza de rompimiento en varios sectores.
Imagen 9. Viviendas a la vera de la Ruta Provincial 1. Zona aledaña al Arroyo Santa Rita
La localidad de Cayastá
169
la localidad cuando se jubilan, por ejemplo» (entrevista personal a presidente
comunal de Cayastá, 04/07/06).
Ese incremento poblacional se evidencia, asimismo, en el crecimiento de la
localidad y la demanda de viviendas ante la comuna a lo largo de los últimos
años. En el relevamiento de campo, por ejemplo, se ha detectado la locali-
zación y extensión de dos nuevos asentamientos precarios, uno dentro de la
delimitación de la localidad (al norte del Parque Arqueológico) y otro fuera
de ella, hacia el sur, al oeste de la Ruta 1.
Dada la topografía del sitio, la localidad no presenta amenaza de inunda-
ción o anegamiento. En este caso el principal riesgo es indirecto: las inunda-
ciones pueden afectar —como hemos visto— otros tramos del corredor de la
Ruta Provincial 1 y repercutir, por tanto, en Cayastá, sobre todo en cuanto a
la afluencia de turistas. Una dinámica hídrica que sí impacta en la localidad
es la erosión del río sobre las barrancas, específicamente en el sur, en torno al
Parque Arqueológico, poniendo en riesgo la preservación de su patrimonio
(volveremos sobre esta cuestión en el capítulo siguiente).
Finalmente cabe señalar que, como en casi todas las localidades de la Costa,
la ausencia de cloacas es señalada como un problema importante, al igual que
la falta de tratamiento de los residuos sólidos.
La localidad de Helvecia
170
Según el informe de la Fundación para el Desarrollo Sustentable (2007),
otras problemáticas de la localidad son la contaminación por efluentes de
las industrias frigoríficas y la falta de tratamiento de residuos domiciliarios.
171
nuestro lugar, en nuestro pueblo. (…) Se sigue trabajando por eso, para defender
nuestro lugar de residencia, estamos trabajando a través del mantenimiento de
las defensas; yo creo que trae aparejado una gran tranquilidad para la gente, que
puede pensar su vida en función de que no va a tener ese riesgo. (ARP, 13/09/06)
Colonia Mascías presenta una trama muy distinta a la de las otras localidades
de la Costa: la mayor parte de la localidad consiste en un conjunto de viviendas
alineadas longitudinalmente al oeste de la Ruta Provincial 1; la única excep-
ción son las manzanas que rodean a la plaza, donde se sitúan los principales
edificios públicos de la localidad, como el hospital rural, la iglesia, la escuela
primaria y el centro de evacuados.
Aquella disposición del asentamiento se debe, precisamente, al riesgo hídrico
del área. Las sucesivas inundaciones que registró el pueblo de Colonia Mascías
entre fines de las décadas de 1970 y 1980, situado entonces al este de la Ruta 1,
llevaron a su despoblamiento. Según el actual presidente comunal, en 1989,
momento en que se crea la comuna homónima, se disponen terrenos para
reubicar a la población desplazada y se construyen las viviendas.
172
Características sociodemográficas
y vulnerabilidades en los pueblos de la Costa
173
Una carencia importante del área es la falta de redes cloacales. Se trata de
una cuestión clave no solo en materia sanitaria (porque los pozos negros
domiciliarios contaminan los acuíferos) sino, también, con relación a las
condiciones de anegabilidad del área (en tanto las aguas servidas colmatan
las napas freáticas). Frente a ello, algunos especialistas han señalado la nece-
sidad de evaluar el cambio de fuente de captación para la provisión de agua
potable, básicamente de subterránea a superficial.
Se trata, por lo tanto, de una población que, desde sus condiciones de vida,
expresa una alta vulnerabilidad. Al respecto, también cabe señalar que el área
de los pueblos de la Costa presenta una estructura demográfica relativamente
joven (el IDP de la población es muy alto porcentaje) lo cual plantea, entre otros
aspectos, desafíos futuros en términos de atención a la salud y la educación.
En este marco de precariedad de las condiciones de vida, cabe destacar
algunas tendencias positivas, como el decrecimiento de los niveles de NBI para
todos los distritos a lo largo del período 1991–2010, en gran medida resultado
de la realización de algunos planes de vivienda y de mejoramiento de barrios.
174
• Los problemas para la atención ante la emergencia
Las características de la red vial son una cuestión clave a la hora de orga-
nizar la atención de la población ante una emergencia; por lo tanto, participa
de la definición del riesgo hídrico del área. Al respecto, cabe señalar que las
principales localidades de los pueblos de la Costa están conectadas por una
única ruta asfaltada, la provincial 1, que, en ocasiones, registra problemas de
transitabilidad en torno al puente sobre el Arroyo Leyes y los parajes El Laurel
y Los Cerrillos. La Ruta 62, que une Cayastá con Emilia y que habilita una
salida permanente por el oeste.
Otra cuestión relevante en cuanto a la atención frente a la emergencia es
la disponibilidad de centros de evacuados. También como resultado de los
episodios catastróficos de la década de 1990, en la mayoría de las localidades
del área se han construido refugios. El problema es que su capacidad de
alojamiento es reducida (pueden albergar entre 10 y 15 familias y, en general,
solo hay uno por localidad); además, por lo general en la actualidad han sido
destinados a otros usos.
175
Anexo
176
Mapa 2. Población censo 2001
Fuente: elaborado por Mariel Buyatti.
177
Mapa 3. Población censo 2010
Fuente: elaborado por Mariel Buyatti.
178
Mapa 4. Necesidades Básicas
Insatisfechas 1991
Fuente: elaborado por Mariel Buyatti.
179
Mapa 5. Necesidades Básicas
Insatisfechas 2001
Fuente: elaborado por Mariel Buyatti.
180
Mapa 6. Necesidades Básicas
Insatisfechas 2010
Fuente: elaborado por Mariel Buyatti.
181
Referencias bibliográficas
Fuentes
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ellitoral.com/index.php/id_um/131837?utm_source=relacionadas-next
Fundación para el Desarrollo Sustentable (2007). Programa «Corredor turístico de la costa–
ordenamiento territorial para un desarrollo turístico sustentable. Ruta Provincial nº 1 Santa
Fe, Febrero de 2007».
Instituto Nacional de Estadística y Censos (1991). Censo Nacional de Población Hogares y
Vivienda de la República Argentina.
Instituto Nacional de Estadística y Censos (1998). Censo ’91. Serie D nº 4. El concepto de
localidad: definición, estudios de caso y fundamentos teórico metodológicos. Por César
Vapñarsky, Buenos Aires, 208 p.
Instituto Nacional de Estadística y Censos (2001). Censo Nacional de Población Hogares y
Vivienda de la República Argentina.
Instituto Nacional de Estadística y Censos (2010). Censo Nacional de Población Hogares y
Vivienda de la República Argentina.
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ciamiento externo (SPIFE). Ministerio de Economía y Producción de la Nación. Secretaría de
Política económica Unidad de Preinversión (UNPRE). Programa Multisectorial de preinversión
y préstamo BID 925 oc–ar términos de referencia Plan de Ordenamiento Hídrico integral de
la localidad de San José del Rincón, Consultoría Individual.
Ministerio de Salud de la Provincia de Santa Fe (2011). Sistema de Información del Ministerio
de Salud (SIMS), «Análisis de situación de salud de la población de la provincia de Santa
Fe». Santa Fe: Argentina.
182
Capítulo 4
Las vulnerabilidades económico–productivas
Carolina Schmidt
Este capítulo tiene por objetivo específico analizar las principales actividades
económicas del área de los pueblos de la Costa (pesca de río, ganadería, agricul-
tura y turismo) y caracterizar los conflictos socio–ambientales más relevantes
vinculados al uso de los recursos naturales en el marco de esas actividades.
Se espera con ello contribuir a precisar si las diversas formas de apropiación
y uso productivo de la naturaleza han modificado las condiciones de riesgo
ambiental en el área y, si lo han hecho, de qué manera.
En el análisis de las principales actividades productivas del área se ha utili-
zado como herramienta el concepto de circuitos espaciales de producción
(Moraes, 1989), que pone su atención en la espacialidad de la producción–
distribución–cambio–consumo del producto. Se trata de un planteo que
aborda el eslabonamiento de actividades económicas en términos de conflicto
por la convivencia «asociada» de diferentes actores y relaciones sociales en un
mismo circuito y con diferentes capacidades de apropiación del valor agregado.
La pesca tiene una raíz ancestral en los pueblos de la Costa: es una actividad
transmitida de generación en generación y en la actualidad, son numerosas las
familias que dependen de ella, tanto para la subsistencia como para la comer-
cialización. Es una actividad extractiva que impacta sobre el sistema natural
y, en especial, sobre la fauna del río. Además, es necesario remarcar que la
mayoría de los pescadores y sus familias presentan altos niveles de pobreza y
cualquier cambio en el acceso a este recurso repercute negativamente en su
supervivencia; precisamente este hecho es el que incita el análisis más profundo
de esta actividad, ya que permite indagar sobre la vulnerabilidad de un sector
importante de la población de la Costa.
En el circuito productivo de la pesca se pueden identificar los siguientes
eslabones o etapas: el proceso de captura de los peces, realizado por los pesca-
dores (eslabón primario); el proceso de acopio, traslado, transformación y
depósito (eslabón secundario) y una etapa final de venta o comercialización
de los productos (eslabón terciario).
183
Eslabón primario
El río Paraná junto a todo el sistema fluvial que lo engloba cumple funciones
irremplazables, como las de mitigar las grandes inundaciones y sequías,
recargar grandes acuíferos, mantener áreas de cría de peces y proveer abun-
dante cantidad de agua dulce de muy alta calidad. Desde el punto de vista de
las poblaciones de peces, el río Paraná es un sistema único por la riqueza de
especies (con más de 220 especies de peces, muchas de ellas con gran valor
comercial y deportivo como el sábalo, boga, patí, pacú, manguruyú, surubí
pintado, surubí atigrado, dorado, armado chancho, entre otras), por el tamaño
de las poblaciones y por la talla de los especímenes.
En este sistema, los peces migran de forma ascendente para reproducirse y
luego, los huevos y larvas son arrastrados pasivamente aguas abajo. Si se tiene
en cuenta la red trófica del sistema (es decir, la cadena alimenticia), su base
está ocupada por el sábalo, especie que transforma la materia orgánica que
hay en el agua, en proteína. Durante la migración pasiva las larvas, juveniles
y adultos de esta especie constituyen el alimento de predadores tope, como
Surubíes pintado y atigrado, Dorado, Manguruyú y Rayas. Por ello, se consi-
dera al sábalo como una especie de alto valor forrajero.
Es necesario remarcar que no solo se pesca con fines comerciales; también
existen otras modalidades de pesca como la deportiva (captura de pesca sin
fines de lucro, por esparcimiento o como deporte), la de subsistencia (es decir,
aquella realizada por pescadores sin recursos, con el único fin de proveerse de
alimento para sí y sus familias) y la pesca con fines científicos.
El pescador comercial es definido, según la Ley 12212 de Manejo Sustentable
de los Recursos Pesqueros, como aquel pescador que realiza la modalidad de
pesca con fines comerciales que cumple con ciertas condiciones: practica la
pesca dentro de la jurisdicción del departamento donde posee su domicilio;
tiene una residencia mínima de dos años en dicho departamento; pesca por
cuenta propia, sin establecer relaciones de dependencia laboral con terceras
personas; utiliza para ello embarcaciones a remo o con motores de hasta 15 hp
de potencia; el producto de su pesca es de su propiedad y el mismo es desti-
nado al consumo familiar, la venta directa al público, a comercios o acopia-
dores, según su propia decisión. Con estas condiciones, el pescador puede
acceder a un permiso o licencia de pesca que es personal e intransferible. Sin
embargo, en la realidad existen muchos pescadores que no poseen licencia
de pesca y, además, hay ciertas condiciones que no se cumplen ya que existen
mecanismos de dependencia laboral o lazos de subordinación de algunos de
estos pescadores con ciertos acopiadores.
184
Por otro lado, se pueden identificar dos modalidades de pesca con relación
a los pescadores comerciales: los sabaleros, que pescan con mallas y le venden
el volumen extraído a los frigoríficos, principalmente; y los que pescan con
anzuelos y extraen del río diversas especies de pescados que venden a pobla-
dores locales, turistas y pescaderías. En algunos casos, los pescadores realizan
ambas actividades, si tienen tiempo y es buena la pesca.
La rutina de trabajo de la mayoría de los pescadores es salir a la isla por la
tarde, pescar toda la noche y volver a la mañana del otro día. Solo un pequeño
porcentaje de pescadores vive en la isla por un tiempo o permanentemente
en puestos precarios. En bajadas accesibles a los diferentes afluentes (San
Javier) y subafluentes (Calchines, Arroyo Leyes) del río Paraná los esperan
los acopiadores con camiones térmicos o con algún sistema de enfriado (con
hielo) (ver imagen 1). El pescador entrega los pescados sin vísceras y limpios.
Por ejemplo, en la zona de Los Zapallos, la mayoría llega y desembarca en la
ribera norte del Arroyo Leyes, al pie del puente.1
Imagen 1. Bajada donde los pescadores entregan el fruto de su pesca a los acopiadores.
«La islita», Santa Rosa
185
Tabla 1. Evolución de la cantidad de pescadores comerciales (con licencia de pesca)
Fuentes: elaboración propia con base en: (*) Área de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Secretaría
de Estado de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable del Gobierno de la Provincia de Santa Fe, 2007.
(**) Ministerio de la Producción, Gobierno de la Provincia de Santa Fe, https://www.santafe.gov.ar/index.
php/web/content/download/154635/754752/file/pescadores_general.pdf (***) Subdirección de Ecología,
Ministerio de la Producción, Gobierno de la Provincia de Santa Fe.
Según los registros, los distritos con mayor porcentaje de pescadores comer-
ciales en los tres censos fueron Helvecia, Santa Rosa de Calchines y Cayastá.
Para el año 2007, Helvecia presentaba el mayor número (31,6 % del total), en
el 2012 Santa Rosa de Calchines encabezaba la lista con 29 % del total y en
el 2018 regresa Helvecia a tener la mayor cantidad de pescadores registrados
de la zona con el 34,9 %.
Los distritos con menor cantidad de personas dedicadas a esta actividad, de
forma oficial, siempre fueron Arroyo Leyes y San José del Rincón, es decir, los
ubicados al sur de la zona de estudio y los más cercanos a la metrópoli Santafesina.
Se observa, además, una clara tendencia de disminución de la cantidad de
pescadores registrados en los pueblos de la Costa en general pasando de 648 pesca-
dores en el 2007 a 412 en el 2018, con aproximadamente diez años de diferencia.
En casi todos los distritos disminuyó la cantidad, con excepción de San José
del Rincón, que era menor en el 2007 (solo 0,9 % del total), aumentó bastaste
en el 2012 (9,8 %) y disminuyó un poco en el 2018, pero le sigue en cantidad a
los distritos tradicionalmente más fuertes en la actividad con el 7,7 % del total.
La disponibilidad de los padrones de los pescadores comerciales también
posibilitó realizar una mirada de la presencia de las mujeres en la actividad
inferida a través de sus nombres.
186
En el censo del 2012, en Arroyo Leyes no había ninguna mujer registrada
como pescadora, en Saladero Cabal y en Colonia Mascías solo una por loca-
lidad, en Cayastá dos, en San José del Rincón y en Helvecia había tres en cada
localidad y en Santa Rosa había ocho.
En el 2018, en Arroyo Leyes ninguna mujer era pescadora comercial, en
Colonia Mascías, Saladero Cabal, Cayastá y en San José del Rincón había
solamente una mujer por localidad registrada, tres en Helvecia y cinco mujeres
en Santa Rosa de Calchines.
Esto demuestra el carácter netamente masculino de la actividad y una
tendencia de disminución en la cantidad de mujeres presentes en la misma.
Este análisis deja una puerta abierta a estudios de género y de estrategias fami-
liares en las producciones tradicionales de los pueblos de la Costa.
Además del registro de los pescadores comerciales, la subdirección de
Ecología del Ministerio de la Producción del Gobierno de Santa Fe tiene un
registro de la cantidad de pescadores de subsistencia. En la Tabla 2 se detallan
las cantidades de ambos tipos y el total general para el año 2018.
Pescadores Pescadores
comercia- Porcentaje artesanales Porcentaje Total de Porcentaje
les (con % (de subsis- % pescadores %
licencia) tencia)
Colonia
23 54,7 19 45,23 42 100 %
Mascías
Saladero
13 65 7 35 20 100 %
Cabal
Helvecia 144 71,64 57 28,35 201 100 %
Cayastá 94 74,60 32 25,39 126 100 %
Santa Rosa 36
98 64 55 153 100 %
de Calchines
Arroyo Leyes 8 47 9 53 17 100 %
San José
32 66,66 16 33,33 48 100 %
del Rincón
Totales
412 67,8 195 32,12 607 100 %
por tipo
Fuente: elaboración propia con base en los datos suministrados por la Subdirección de Ecología del Minis-
terio de la Producción del Gobierno de la Provincia de Santa Fe 2018.
187
En esta tabla, se observa que para el 2018 eran 607 personas registradas las
que se dedicaban a la actividad pesquera, siendo más los pescadores comerciales
con licencia (el 67,8 % del total) que los pescadores de subsistencia (32,12 %).
Helvecia tenía la mayor cantidad de pescadores en total y por tipo en relación
a los demás distritos, seguido por Santa Rosa de Calchines y luego por Cayastá.
En casi todos los distritos era mayor la cantidad de pescadores comerciales que
los de subsistencia, excepto en San José del Rincón con números casi parejos.
Otros datos interesantes sobre la actividad y sobre la vida cotidiana de
los pescadores fueron recabados a partir de un censo que se realizó desde la
Comuna de Santa Rosa de Calchines en el año 2006.2 Según los datos del
mismo, la mayor cantidad de pescadores se localizaba en la aglomeración
de Santa Rosa (145), le seguía los Zapallos con 42, y por último, el asenta-
miento en la ribera del Arroyo Leyes contaba con 28 (un número significa-
tivo teniendo en cuenta la escasa cantidad de población en el mismo). En
cuanto a la propiedad de las herramientas, en Santa Rosa la mayoría contaba
con herramientas propias, en Los Zapallos aparecía un aumento del porcen-
taje de pescadores con herramientas prestadas y en el asentamiento en la vera
del Arroyo Leyes, casi la mitad de los pescadores trabajaba con herramientas
prestadas. En estos últimos casos, la dependencia del pescador con respecto
del acopiador y del frigorífico que prestan las herramientas es mayor y no
puede pelear el precio del pescado. Por otro lado, teniendo en cuenta el lugar
de pesca, es de destacar que la mayoría de los pescadores de Santa Rosa y de
Arroyo Leyes realizaban su trabajo en la localidad de origen. Sin embargo, los
pescadores de Los Zapallos pescaban más en Arroyo Leyes. Además, aparecen
otros lugares de pesca como El Laurel, Los Cerrillos, Helvecia y Entre Ríos.
Por otro lado, es importante subrayar que en Santa Rosa el 26,8 % de los
censados trabajaba, además, en otra actividad. La coordinadora de este Censo,
en ese momento, comentaba que hay muchos pescadores que se dedican a
la albañilería (como ayudantes) o a la agricultura y ganadería (como jorna-
leros), cuando merma la pesca. A diferencia de la anterior localidad, en Los
Zapallos ninguno de los censados realizaba otra actividad y en Arroyo Leyes,
solo dos personas lo hacían.
El hecho de que los pescadores realicen otras actividades, además de la tradi-
cional, se puede analizar mediante el concepto de «pluriactividad» o «multio-
cupación». La pluriactividad puede adquirir el carácter de estrategia de soste-
nimiento de unidades familiares que anteriormente habían encontrado formas
2 Los encargados del Área Social de la Comuna de Santa Rosa de Calchines realizaron un censo
destinado a los pescadores. Los aspectos tomados en cuenta fueron: localidad de residencia,
la propiedad, o no, de las herramientas, el lugar de pesca, la posible realización de una activi-
dad extra, el nivel de instrucción y las características del grupo familiar.
188
más o menos exitosas de permanencia en la producción y que, en el actual
contexto económico–institucional del país combinado con el estado ambiental
de los recursos pesqueros, evidencian pérdidas generalizadas de ingresos que
ponen en cuestión la supervivencia de las familias. Pero, también, la pluriac-
tividad puede estar conectada, en algunos casos, con procesos de expansión
de la producción y el ingreso familiar, en los cuales la capitalización de la
actividad pesquera está viabilizada, en distinta medida, por ingresos externos.
En otros casos, este tipo de estrategia se puede vincular con la búsqueda de
ingresos familiares acordes con expectativas más altas.
Cuando se analiza la instrucción de los pescadores, es importante destacar
que en Santa Rosa predominaban las personas que tenían completo su ciclo
de educación obligatoria, a diferencia de Los Zapallos y Arroyo Leyes, donde
predominaban las personas que no habían completado sus estudios. Por otro
lado, solo una persona en Santa Rosa manifestaba ser analfabeta, pero había
un gran porcentaje de encuestados que no contestó esta pregunta (en Santa
Rosa, el 25, 5 % y el 7, 14 % en Arroyo Leyes y en Los Zapallos).
Por último, otro dato interesante que evidencia la vulnerabilidad de esta
población, es que en las tres localidades, más del 50 % de los encuestados tenía
familias numerosas (más de 4 personas).
En el eslabón primario también es necesario incluir otra manera de obtener
los peces, es decir, a través de la acuicultura y la piscicultura específicamente.
«La acuicultura se define como el conjunto de conocimientos y técnicas para
el cultivo de diversas especies acuáticas, vegetales o animales; cuando hablamos
de piscicultura, decimos que es el del cultivo de peces» (Pane, 2017:62).
En el año 2012 se creó el Plan Integral para el desarrollo de la acuicultura en
la provincia de Santa Fe, donde se comenzaron a llevar adelante medidas de
promoción y apoyo para el desarrollo responsable, la diversificación produc-
tiva y el crecimiento sostenido de la actividad teniendo como sede del Centro
Piloto a la localidad de San Javier. Allí se comenzó a criar especies de Rhamdia
y juveniles de Pacú. El objetivo primordial del programa fue que las familias
de pescadores puedan desarrollar una unidad económica de cría y engorde de
peces, para lograr tener un ingreso fijo anual sin parar la actividad en periodos
de veda, por ejemplo. Además, se preveía que la actividad productiva terminara
con la industrialización y así las familias pudieran obtener un valor agregado.
En la zona de estudio, la única localidad donde comenzó a realizarse una expe-
riencia de piscicultura en este marco fue en Helvecia a fines del 2012.3 En la
189
actualidad realizan la cría, engorde y comercialización de Pacú y Rhandia4
(Pane, 2017). De todas formas, la actividad de cría de peces es todavía inci-
piente y continúan las modalidades de relación desigual con los acopiadores
y los frigoríficos que pertenecen al siguiente eslabón.
Eslabón secundario
190
hielo en un cajón. En el caso del pescado de mayor calidad, se fracciona en plan-
chas de 10 kg que se embolsan y embalan en cajas de cartón; este último tipo de
producto se exporta congelado en camiones térmicos con 18° bajo cero de tempe-
ratura. En la actualidad, no se realiza un proceso de fileteado; sin embargo cuando
se vendían sábalos chicos, estos se fileteaban para que no se note su tamaño.
Eslabón terciario
191
En cuanto a la venta al exterior, en el año 20127 había nueve frigoríficos que
realizaban actividades de exportación. Dos son de Los Zapallos, en el distrito
Santa Rosa de Calchines, de la zona de estudio, tres de la ciudad de Santa Fe y
el resto se ubican en las ciudades de Santo Tomé, Villa Constitución, Arroyo
Seco y Cañada Rica. Ambos frigoríficos de la zona de estudio (Los Zapallos)
continúan en actividad y se puede agregar otro que no tiene la habilitación
de Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (senasa) pero
que si tiene empleados informales.8
Según los datos de kilogramos netos de exportación de sábalo para el 2012,
la lista estaba encabezada por uno de los frigoríficos de Los Zapallos con 1
173 000 kg durante los 9 meses en los que no hay veda. Y el quinto lugar era
para el otro frigorífico de la zona con 316 120 kg.
En el caso de la venta al mercado externo, se pueden identificar diferentes
características de los productos según el país de destino. Por ejemplo, el
pescado que se exporta a Brasil y África es un producto «arruinado» y se utiliza
para obtener harina. También se exporta pescado «fresco» de baja calidad a
Bolivia para su consumo en sopas. En cambio, los colombianos son los más
exigentes en cuanto a la calidad del producto porque lo consumen de la misma
forma que en nuestro país (asado, frito, en milanesas, etc.), según informó un
exempleado de frigorífico de pescado.
La modalidad de pesca mixta para exportación —es decir, aquella que se
practica con redes, espineles o tramperos y por la cual no se seleccionan las
especies a pescar sino que se extraen todas las que se atrapan— comienza a ser
relevante solo a partir de 1994. Según datos oficiales, en dicho año se expor-
taron 2785 toneladas de pescado, pero la cifra trepó en los últimos años hasta
alcanzar las 37 000 toneladas. Este incremento se explica por la desvaloriza-
ción de la moneda argentina, que favorece el cambio en relación con el dólar
en el año 2001, permitiendo una expansión de la exportación, principalmente
hacia Bolivia, Colombia, Brasil, Nigeria y Sudáfrica.
«Los principales compradores durante 2015 de las 4598 toneladas de pescado
exportadas fueron Colombia, con 2476 toneladas, y Bolivia, con 2068;
seguidas de Brasil, con un saldo muy menor de 54 toneladas» (UNO, 2016,
26 de junio).
La mitad de las exportaciones siempre estuvieron representadas por una
especie: el sábalo. Este es el pez más abundante de la cuenca del Plata y hasta
hace no más de 15 años era una especie muy poco apreciada en general. Se lo
pescaba principalmente para la realización de harina y para usar sus vísceras
192
como carnada. Su consumo como pescado fresco estaba limitado a los pobla-
dores ribereños. Con la apertura de la comercialización hacia el exterior, esta
especie pasó a ser un buen negocio para varios frigoríficos y hoy es una de las
más explotadas y vendidas.
Las capturas del sábalo en gran escala comenzaron a partir de la década de
1930, con el desarrollo de plantas para la elaboración de aceite de pescado y
guano (fertilizante) con la fracción sólida, que posteriormente se utilizó para
la fabricación de harina de pescado para alimentos balanceados. Entre 1982 y
1984 se realizaron exportaciones de sábalo eviscerado congelado, para consumo
directo, a países sudamericanos y africanos, con un máximo de 10 738 tone-
ladas, en 1982. Luego de la declinación de la industria de reducción (actual-
mente inexistente) se produjo una fuerte reactivación de la actividad expor-
tadora, a partir de mediados de la década de 1990, que impulsó un rápido
incremento en las capturas a niveles sin precedentes. Entre 1994 y 2004 las
exportaciones registradas pasaron de 2785 toneladas a 32 000 toneladas de
sábalo eviscerado (correspondientes aproximadamente a 3133 y 36 000 tone-
ladas de pescado entero), situando a esta especie en un lugar destacado en las
exportaciones argentinas (Subsecretaría de Pesca y Acuicultura de Nación,
2006). Ello ha derivado en la sobreexplotación del recurso, lo cual desenca-
denó importantes conflictos entre los diferentes actores sociales que participan
de la actividad, tal como veremos en el ítem 5 de este capítulo.
193
La situación más generalizada es la última, en la cual existen varios actores
sociales independientes en los eslabones de captura, elaboración y comercia-
lización del producto. Sin embargo, es necesario aclarar que a pesar de que
el pescador (principal actor social del eslabón de extracción de la materia
prima) extrae por su cuenta, tiene ciertos compromisos de venta con una o
dos pescaderías o con un frigorífico (actores sociales del eslabón secundario y
terciario). En la mayoría de los casos, el acopiador le suministra a los pesca-
dores las herramientas (lancha, malla) y entonces se establece un compromiso
de compra–venta entre las partes.9
Por otro lado, a medida que se avanza en la cadena del circuito produc-
tivo la cantidad de participantes disminuye, produciéndose un fenómeno de
concentración de la riqueza en pocas manos. La etapa final de acopio, enfriado
y venta al exterior (en donde se genera mayor valor agregado) está consti-
tuida por pocos agentes con relación a los del eslabón primario (pescadores).
El presidente comunal de Helvecia advierte sobre este hecho cuando dice:
194
Extracción de materia Transformación Comercialización y consumo final
prima
Pesca
Acopio Mercado interno Mercado externo
Pescador de
subsistencia Pescaderías Supermercados Bolivia
Frigorífico
Pescador Brasil
comercial
Colombia
Intermediario
Puestos de
venta precarios
Pescador
deportivo
Domicilio
Pescador con fines
científicos
Piscicultura
Figura 1. Síntesis de las relaciones entre los actores sociales del circuito productivo de la pesca
Fuente: elaboración propia.
La actividad agropecuaria
195
Mapa 1. Capacidad productiva agraria de los pueblos de la Costa
Fuente: Manuel Del Rey Rodríguez con base en datos provenientes de INTA Rafaela (http://geointa.inta.
gov.ar/geoserversf/wms).
Referencias: B2: Aptitud productiva media/baja. C: Áreas en las que predominan tierras de aptitud produc-
tiva baja (riesgo productivo alto). D, E, F: Áreas en las que predominan tierras de aptitud productiva muy
baja o nula (riesgo muy alto).
10 Es necesario aclarar que en la Tabla 3 no figuran las comunas de Saladero Cabal y Colonia
Mascías porque todavía no habían sido creadas. Sin embargo, la superficie de ambos se puede
incorporar en el distrito de Helvecia, en 1986.
196
Tabla 3. Superficie destinada a la ganadería y a la agricultura (año 1986, departamento Garay)
Superficie total
Distrito % de sup. ganadera % de sup. agrícola % de sup. Otros
declarada
Cayastá 31 578 74,03 5,99 19,96
Helvecia 21 0798 76,21 3,27 20,50
Santa Rosa 35 598 75,76 5,55 18,67
Total Dpto. 277 974 75,90 3,87 20,21
197
Tabla 4. Datos de la actividad agropecuaria según la encuesta ganadera de junio del 2007
Granja,
Explota- Superficie Superficie Montes
Superficie floricultura, Superficie
ciones dedicada a dedicada a forestales y
total (en horticultura de desperdi-
Distritos agrope- la agricultu- la ganadería frutales (en
ha y por- y otras (en cio (en ha y
cuarias ra (en ha y (en ha y ha y porcen-
centaje) ha y porcen- porcentaje)
(unidad) porcentaje) porcentaje) taje)
taje)
San José del 7 1 4 2
3 - -
Rincón (100 %) (14,2 %) (57,14 %) (28,57 %)
1260 1260
Arroyo Leyes 6 - - - -
(100 %) (100 %)
7042 216 11 6792 2 21
Santa Rosa 33
(100 %) (3 %) (0,15 %) (96,4 %) (0,02 %) (0,29 %)
11 337 831 10 202 4 300
Cayastá 96 -
(100 %) (7,3 %) (89,98 %) (0,03 %) (2,64 %)
13 930 1042 126 12 762
Helvecia 119 - -
(100 %) (7,48 %) (0,9 %) (91,61 %)
Saladero 65 65
3 - - - -
Cabal (100 %) (100 %)
Colonia 17 103 2840 11 630 2634
46 - -
Mascías (100 %) (16,6 %) (67,9 %) (15,4 %)
Tabla 5. Datos de la actividad agropecuaria según la encuesta ganadera de junio del 2015
Granja,
Superficie Montes Superficie Super-
Explotacio- Superficie floricultura,
dedicada a forestales dedicada a ficie de
nes agrope- total (en ha horticultura
Distritos la agricultu- y frutales la ganadería desperdicio
cuarias y porcen- y otras (en
ra (en ha y (en ha y (en ha y (en ha y
(unidad) taje) ha y porcen-
porcentaje) porcentaje) porcentaje) porcentaje)
taje)
San José del 24 24
1 - - - -
Rincón (100 %) (100 %)
1016 17 57 942
Arroyo Leyes 6 - -
(100 %) (1,67 %) (5,6 %) (92,7 %)
11730 276 11 11424 19
Santa Rosa 44 -
(100 %) (2,35 %) (0,09 %) (97,39 %) (0,16 %)
21 704 31 56 21 617
Helvecia 147 - -
(100 %) (0,14 %) (0,25 %) (99,59 %)
Saladero 11025 926 10 099
7 - - -
Cabal (100 %) (8,39 %) (91,6 %)
Colonia 13 278 1989 10 258 1030
37 - -
Mascías (100 %) (14,97 %) (77,25 %) (7,7 %)
198
La diferencia de tipos de cultivos entre el norte y el sur de los pueblos de la
Costa se observa en el mapa 2 de caracterización agrícola de la Provincia de
Santa Fe del año 2001. En tanto en Colonia Mascías y Saladero Cabal (norte)
predominan la soja, en Helvecia, Cayastá, Santa Rosa y San José del Rincón
(los distritos del sur, excepto Arroyo Leyes donde predomina el maíz, pero
podría referirse al maíz dulce o choclos) predominan los cultivos regionales
(frutihorticultura, en este caso).
Mapa 2. Caracterización agrícola de la Provincia de Santa Fe, año 2001 Fuente: Ministerio de
la Producción de Santa Fe. Dirección General de Análisis de la Producción Agropecuaria.
199
En el gráfico 1 de evolución porcentual del área sembrada con soja por
departamento en la Provincia de Santa Fe, se observa cómo en la década de
los 90 aumenta el cultivo de la soja en el departamento Garay, un departa-
mento tradicionalmente ganadero.
Gráfico 1. Evolución porcentual del área sembrada con soja por departamento en la Provincia
de Santa Fe
Fuente: Ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio del Gobierno de la Provincia de Santa
Fe (MAGIC), con base en datos del IPEC.
11 En dicha tabla se extraen los cultivos que no se siembran en ninguno de los distritos por motivos
de espacio pero en los datos originales se nombran cultivos como el mijo, la caña de azúcar, el
girasol.
200
Tabla 6. Superficie sembrada con cereales, industriales y oleaginosas en los distritos del
departamento Garay y los del departamento La Capital de la Costa (año agrícola 2006–2007)
201
Pujadas (2014), en su análisis de la cadena arrocera santafesina, explica que el
circuito comienza con la producción primaria de arroz cáscara, se encadena con
las actividades industriales de molinería donde se realiza el descascarado, pulido
y envasado obteniéndose el arroz blanco apto para el consumo y algunos subpro-
ductos, como el arroz partido. Y luego, se comercializa tanto en el mercado
interno (distribución mayorista y minorista) como en el mercado internacional.
En la zona de la costa, en la producción primaria, el sistema de riego utili-
zado es mediante bombeo directo del río San Javier y el arroyo Saladillo Dulce
(ver imagen 4).
En cuanto a la evolución de la actividad, durante la década de los 90 se
observó una gran expansión de la producción con la creación del mercosur
(Mercado Común del Sur) en 1994, ya que la cadena arrocera se vio beneficiada
con la demanda de Brasil. En esa etapa se realizaron numerosas mejoras tecno-
lógicas como la automatización, siembre directa, nuevas prácticas de riego,
etc. (ver imagen 5), pero un dato interesante es que la rotación entre ganadería
vacuna y el arroz siguió siendo importante (ver imagen 6). Al respecto, es
necesario comentar que la gran mayoría de los molinos de la zona de estudio
mantienen las dos actividades.
Imagen 4. Sistema de riego para el cultivo de arroz. Sistema de bombeo desde el río y cana-
lización. Colonia Mascías
202
Imagen 5. Fumigación aérea en campos con cultivo de arroz. San Joaquín (Colonia Mascías)
203
rarse al aumentar las exportaciones y diversificarse los destinos. Ya no solo se
exporta a Brasil, sino también a Chile, Irán, España, Haití, Cuba y Senegal,
entre otros (Pujadas, 2014).
En el área de estudio hay cinco molinos arroceros en funcionamiento: dos
en San Joaquín (Colonia Mascías), dos en Cayastá y uno en Santa Rosa. Todos
tienen su propia producción primaria y también le compran a terceros. Dos
son de capitales internacionales y el resto locales (entrevista personal a Marcelo
Soressi) (ver imágenes 7 y 8).
204
En relación con la producción de arroz, es necesario considerar dos cues-
tiones importantes. Una es la que cita María Fernanda Pujadas (2014) en la
primera página de su artículo que nos hace reflexionar sobre nuestras pautas
de alimentación y la soberanía alimentaria:
La ganadería de islas
205
Imagen 9. Ganadería de islas cuando el río crece. Helvecia
Tabla 7. Existencia ganadera en los pueblos de la Costa en los años 2007 y 2015
Fuente: elaboración propia con base en las encuestas ganaderas de junio del 2017 y junio del 2015.
206
Según el ingeniero agrónomo Marcelo Soressi —miembro del Instituto
Nacional de Tecnología Agropecuaria (inta) con un rol protagónico en los
pueblos de la Costa como asesor y gestor de proyectos—, en la zona hay
diversidad de productores: hay productores grandes y productores pequeños
y muy pequeños (entrevista personal a Marcelo Soressi).
Este dato es confirmado en la Tabla 8 de cantidad de cabezas de ganado
por titulares con renspa (Registro Nacional Sanitario de Productores
Agropecuario),12 elaborada con los datos suministrados por acsa La Capital
y acsa Garay (Asociaciones Civiles de Sanidad Animal correspondientes a
cada departamento) y además, se puede afirmar que predominan los produc-
tores con menos de 200 cabezas de ganado en todos los distritos, es decir, los
productores pequeños.
RENSPA’s 0–200
Total 201–500 501–1000 + de 1000
por distrito cabezas
San José del Rincón 5 4 1 0 0
Arroyo Leyes 70 66 3 1 0
Santa Rosa de Calchines 127 102 11 7 7
Cayastá 384 340 30 8 6
Helvecia 486 422 40 18 6
Saladero Cabal 49 41 2 2 4
Colonia Mascías 99 83 8 4 4
Fuente: elaboración propia a base de datos suministrados por ACSA La Capital y ACSA Garay. Sistema Inte-
grado de Vacunación Anti–Aftosa y Brucelosis 2018.
Otro dato importante que arroja el análisis de esta tabla es que los distritos
con mayor cantidad de productores ganaderos son Helvecia y Cayastá.
Con respecto a las modalidades más comunes de tenencia y utilización de
las tierras para la ganadería (Tabla 9), tanto a nivel provincial como en el área
de estudio, predomina la propiedad particular, en la que el propietario pone
en producción sus campos, seguido de propietarios que las arriendan a otros
particulares o al Estado (tierras fiscales provinciales o nacionales) (ver imagen
10). Las islas también son de propiedad particular, predominando este tipo
de tenencia (Tabla 10).
207
Tabla 9. Régimen de tenencia (%). Evolución 1988–2002 en el departamento Garay
Combinación propiedad–
Propiedad Arrendamiento
arrendamiento
1988 2002 1988 2002 1988 2002
73 63 8 13 12 21
Fuente: elaboración propia sobre la base de datos suministrados y publicados por el IPEC.
Imagen 10. Ganadería en campos altos con monte. San Joaquín (Colonia Mascías)
208
Tabla 10. Régimen de propiedad de las islas de la provincia de Santa Fe, según datos preli-
minares del relevamiento 2004–2005 sobre la base de datos del SCIT (Servicio de Catastro
e Información Territorial, Gobierno de la Provincia de Santa Fe)
209
tecnología y en los distritos con mayor tradición ganadera, particularmente
los del departamento Garay.
Imagen 11. Traslado de ganado de un potrero a otro por la Ruta Provincial 1. Santa Rosa
de Calchines
13 El sistema de cría consiste en tener vientres productivos, una cantidad de toros y luego del
destete natural se venden las crías al invernador. El sistema de invernada, es la etapa final de
la crianza y engorde de los vacunos antes de la faena, es decir, producción de carne basada en
el engorde de terneros de cría como de vaquillonas, novillitos, toros y/o vacas.
210
la genética; además, cuando hay creciente y hay que salir de la zona isleña,
hay pérdidas económicas, ya que se debe alquilar tierras altas en otros lugares
cercanos, y también pérdida genética, debido a que parte de la hacienda se
muere por ahogamiento o se enferman muchos animales durante el traslado
que se realiza, en casi todos los casos, «a azote», es decir, se saca de las islas el
rodeo todo junto nadando en los arroyos. Solo algunos productores hacen
exclusivamente engorde. «Hay productores que tienen isla; cuando hay pasto,
agarran y compran 100 terneros de 170 k, lo llevan a la isla y le dan de comer.
Compran todos machos. Lo llevan de 170 k a 250 k y los venden» (entrevista
personal a Marcelo Soressi, 2019). También hay algunos que hacen feedlot, es
decir, el engorde acelerado de los animales a partir de su confinamiento en
corrales y la alimentación necesaria para lograr tal fin (ver imágenes 12 y 13).
Sin embargo, este sistema extremadamente intensivo es practicado por muy
pocos productores en la zona. Según Soressi, este sería el más adecuado, ya
que hay menos posibilidades de pérdidas económicas y genéticas.
Eso es mucho más eficiente. Porque, por ejemplo, viene una creciente y vos vendes
los animales y listo. Esté o no esté a término. ¿Cuál es el tema? Es que tenés que
tener cintura, tenés que guardarte la plata para volver a invertir después. Es más
eficiente en kilos de carne, es un manejo mucho más sencillo y sanitariamente
no se te muere ninguno. (entrevista personal a Marcelo Soressi, 2019)
211
Imagen 13. Producción ganadera feedlot. Santa Rosa de Calchines
Solo los productores grandes (que son pocos) hacen invernada y realizan
el ciclo completo.
Tabla 11. Tipo de rodeo por distrito según el sistema productivo principal
Cantidad de
Cría Invernada Cría e invernada Feed Lot Total
establecimientos
San José del Rincón 4 1 0 0 5
Arroyo Leyes 61 6 3 0 70
Santa Rosa de Cal-
92 8 0 0 100
chines
Cayastá 255 15 0 1 271
Helvecia 374 9 0 0 383
Saladero Cabal 34 2 0 0 36
Colonia Mascías 73 5 0 0 78
Fuente: elaboración propia a base de datos suministrados por ACSA La Capital y ACSA Garay. Sistema Inte-
grado de Vacunación Anti–Aftosa y Brucelosis 2018.
212
Por su parte, las razas más difundidas son las cruzas entre razas índicas y
británicas tales como Bradford, Brangus y Santa Gertrudis y en menor propor-
ción razas cebuinas casi puras. Las cruzas índicas combinan la rusticidad del
cebú con la calidad carnicera de las razas británicas y se adaptan muy bien a
este tipo de explotación.
En cuanto a la sanidad animal cabe destacar la labor de las Asociaciones
Civiles de Sanidad Animal (acsa, Garay y acsa, La Capital).
En cuanto al proceso de comercialización, según Combín, Schmidt y
Visintini (2010), el ganado se puede vender en remates o ferias en Helvecia,
San Justo, Emilia y otras localidades cercanas, en los mercados de las ciudades
más grandes, a las carnicerías, a los frigoríficos, a otros productores para
feedlot o destinarlo a la exportación. Una práctica muy común es la venta del
ganado a intermediarios que capturan gran parte de las ganancias sin correr
demasiado riesgo, ya que es el productor del primer eslabón el que esperar
más tiempo para vender su producto con el riesgo de mortandad por inunda-
ciones, baja en pasturas, etc. Los productores más grandes venden el ganado
en el mercado de Rosario y de Buenos Aires y hay un pequeño grupo que
tienen las condiciones de trazabilidad que se exigen para exportar y le venden
a frigoríficos exportadores.
Entre las principales ventajas de la ganadería en zona de islas se destacan
la aceptable calidad forrajera durante cierta estación del año, su capacidad
de engorde (120 a 160 k por cabeza y por año), el brindar la posibilidad de
descanso del pastizal del campo alto (si se posee) y su aptitud para la termina-
ción de novillos en primavera y verano con ganancias de hasta 1 k/animal/ día.
También es importante mencionar que la zona de islas es uno de los
ambientes con potencial ganadero menos conocido y con menor desarrollo
entre los existentes en el este y norte provincial santafesino. Presenta un amplio
margen de desarrollo como resultante de la combinación entre su bajo costo
y el potencial de engorde de sus recursos forrajeros en las épocas más favo-
rables del año. A ello se suma la baja o nula contaminación ambiental resul-
tante del mantenimiento de su estado original y de la calidad de las carnes al
ser un sistema de alimentación natural.
Por otro lado, la desventaja principal de la ganadería de islas es que las
crecientes se repiten periódicamente, y la configuran claramente como una
actividad inestable, ya que en esas circunstancias es inevitable tener que retirar
todo el ganado para impedir su pérdida por ahogamiento. A este procedi-
miento de evacuación del ganado se lo conoce como «salir» de la isla, el que
se realiza en la mayoría de los casos a nado o, excepcionalmente, en lanchones
o barcazas adaptadas para el transporte de hacienda de capacidad variable
(generalmente 20 a 30 animales adultos). Este último método de evacuación
213
posibilita salir rápidamente de la isla aun cuando ya es imposible hacerlo por
arreo y nado; tiene la ventaja de la reducción de riesgos, principalmente de
ahogamiento, y del esfuerzo físico de animales y personal. Sin embargo, solo
los grandes productores son propietarios de barcazas o tienen el poder adqui-
sitivo para alquilarlos durante una creciente. Y en la zona de estudio predo-
minan los pequeños productores.
De lo dicho anteriormente se desprende que es prácticamente necesario
para el productor ganadero contar con campo disponible en el albardón o
con la alternativa de conseguir un arreglo a pastaje hasta que el agua baje; de
lo contrario, los productores deberán vender su ganado a precios muy bajos
debido a su situación de urgencia (ver imagen 14). Esto expone los efectos del
desplazamiento de la ganadería hacia la zona de islas: frente a la emergencia,
solo los productores más grandes cuentan con campos alternativos hacia donde
llevar su ganado (o con dinero para arrendar nuevos campos), mientras que
los más pequeños tienen dificultades para contratar lanchones y camiones de
traslado y muchos terminan vendiendo su hacienda a bajos precios. A esto se
le suma la falta de potreros para alquilar (en el caso que se hubiera querido),
consecuencia directa del avance de la soja y de otros cultivos que extendieron
la frontera agrícola sobre antiguos terrenos ganaderos en los departamentos
cercanos. Por su parte, durante una emergencia hídrica, también aumentan
los precios de los forrajes por especulación comercial y se comienzan a liquidar
los rodeos a precios ínfimos, logrando importantes pérdidas económicas para
los productores.
Imagen 14. Creciente del río en el 2016: ¿evacuación o venta del ganado? Arroyo Leyes
214
Debido a las particularidades anteriormente citadas y entre ellas, no saber
exactamente con cuánta superficie se va a contar ni durante cuánto tiempo
ni en qué momentos del año, las posibilidades de realizar una planificación
ganadera con cierto grado de precisión aparecen borrosas.
Otras desventajas que presenta esta forma de organización y manejo de la
actividad ganadera es la imposibilidad de mantener el control de la totalidad
de la hacienda que se encuentra en la zona de islas, así como el número de
cabezas de ganado que ingresa o que sale de las mismas, a causa de la falta de
control e infraestructura ganadera (aunque en la actualidad los productores se
muestran optimistas de que los procedimientos de «blanqueo» que comienzan
a realizar los entes sanitarios resulten fructíferos), la presentación de carencias
minerales en ciertas áreas, sumadas a las dificultades para la suplementación
correctiva, la formación de grandes superficies ocupadas por pajonales de baja
calidad y que dificultan las recorridas y el aumento creciente de la faena clan-
destina. A esto se le suma la competencia con el turismo y los pescadores que
se introducen en las islas privadas sin permiso y si hay alguna pérdida son los
primeros a los que se culpa.
Entre los principales problemas de tipo sanitario se destaca la infestación de
los animales con garrapatas, la Brucelosis y la Bichoquera, que es una enfer-
medad caracterizada por el endurecimiento articular del animal, adelgaza-
miento progresivo y finalmente la muerte.
La actividad hortícola
215
Mapa 3. Cantidad de hectáreas dedicadas a la horticultura
Fuente: Ministerio de la Producción, Provincia de Santa Fe.
216
Imagen 16. Cultivo de maíz dulce (choclos). Sistema de riego por aspersión y utilización de
abono orgánico (guano de gallina). Santa Rosa de Calchines
217
Imagen 17. Plantación de frutillas. Arroyo Leyes
218
En Santa Rosa de Calchines, por su parte, predominan los productores
medianos y locales, que en general son propietarios de parte de las tierras
que cultivan y también arriendan otras. Según Soressi, esta zona produc-
tiva tiene la ventaja —con respecto a otros cinturones hortícolas— que hay
recambio generacional, es decir, que hay gente joven trabajando en el campo
y ello implica que se incorpora tecnología con más facilidad. Los hijos e hijas
de los productores son los que están en contacto con los ingenieros, con los
vendedores de insumos, buscan alternativas de cambio ante las dificultades,
participan de reuniones y talleres, etc. Además, es una zona donde los produc-
tores tradicionalmente han inventado y modificado maquinas diseñadas para
otros cultivos, para mejorar sus prácticas agrícolas.
En esta área, la especialización en los dos cultivos mencionados (zana-
horia y choclos) se debió, según el ingeniero agrónomo, a la escasez de mano
de obra. En sus palabras: «Se fue dando porque no hay gente para trabajar
en el campo; porque la zanahoria y el choclo la haces con una sembradora,
con el tractor y con la máquina fumigadora porque ponés herbicida y listo»
(entrevista personal a Marcelo Soressi, 2019). Desde principios de los 2000,
se fueron incorporando distintos tipos de maquinarias para reemplazar a la
mano de obra y el uso de semillas híbridas para realizar siembra de precisión.
Primero se incorporó la sembradora neumática entre el 2006/2007 y más
tarde la cosechadora de zanahorias, en 2010/2011 (ver imagen 19). De todas
formas, la cosecha «a mano» tanto de zanahorias como de choclos continúa
(ver imagen 20). Una de las problemáticas en esta zona es el aumento de colo-
nias de nemátodos, que son organismos que viven en la tierra y afectan al
cultivo de la zanahoria principalmente. La zanahoria cosechada cada vez tiene
menor calidad, los precios disminuyen y el descarte por parte de los lavaderos
aumenta. Este problema se agrava al no producirse rotación de cultivos y no
dejar descansar el suelo.
219
Imagen 19. Cosecha mecanizada de zanahorias. Santa Rosa
220
Imagen 20. Cosecha a mano de zanahorias. Santa Rosa
221
económicamente a una familia, pero cuando la superficie a explotar tiene menos
de esa cifra queda mano de obra ociosa que se emplea en explotaciones mayores,
o bien, un miembro o más de la familia debe buscar trabajo en otra actividad.
El uso de mano de obra asalariada es temporal, dependiendo del tipo de
cultivo que se coseche y la superficie sembrada. Por ejemplo, el zapallito es
una de las hortalizas que más laboreo necesita, por lo cual demanda mayor
cantidad de mano de obra asalariada que otras hortalizas. Además, si la super-
ficie sembrada es pequeña, predominará el trabajo familiar y la mano de obra
asalariada se incrementará a medida que aumenta la superficie cultivada.
Los productores reclaman un cambio sustancial en las condiciones de
producción actuales, ya que se presentan un conjunto de elementos que difi-
cultan su continuidad. En primer lugar, los insumos y semillas son en su
mayoría importados y se adquieren en dólares y a crédito (a pagarse al terminar
la cosecha); por tanto, cualquier inestabilidad en el cambio de moneda durante
el período que transcurre entre la siembra y la cosecha impacta directamente
en las ganancias del productor. Teniendo en cuenta además, que la produc-
ción se vende en el mercado interno en pesos.
En segundo orden, la diversificación productiva terminó con la exclusividad
de producciones específicas para determinadas provincias o regiones; es decir,
que en todos lados se produce de todo. Vale la pena destacar que «el desarrollo
de algunas producciones en Corrientes y La Plata a través de créditos blandos
significó el crecimiento de esas zonas en detrimento de esta, que nunca gozó
de algún tipo de apoyo financiero», según expresó un productor frutihortícola
de la Costa. «Otro factor que perjudicó la producción de la Costa fue el climá-
tico, con heladas muy fuertes y tardías y con varias crisis hídricas», manifestó
dicho productor. Las heladas o las inundaciones por crecientes y/o por excesivas
lluvias, generan la pérdida de todos los lotes sembrados o también la pérdida
de calidad de los productos, lo que implica la disminución del precio de venta.
Al respecto, en el Plan de Gestión Integrada de Riesgos en el sector agrope-
cuario de la Provincia de Santa Fe (2019), se hizo un estudio de los decretos
provinciales de declaraciones de emergencia y/o desastre agropecuario que se
dictaron desde el año 1998 hasta el año 2018 en cada departamento, y para Garay
y La Capital (donde se encuentran los distritos en estudio), fueron relevantes los
excesos hídricos, y las sequías. Es decir, el agua fue el elemento protagonista.14
Al analizar los eventos ocurridos desde el año 1998 hasta el 2018, se pudo
cuantificar que en 16 de 20 años (80 % del tiempo) algunos distritos del
222
departamento Garay y La Capital estuvieron declarados en situación de
Emergencia Agropecuaria.
En 16 años en que el departamento La Capital estuvo declarado en emergencia
agropecuaria se produjeron 24 eventos que desencadenaron la sanción de decretos
de emergencia, de los cuales el 41,7 % se dieron a causa de excesos hídricos, el
29,2 % a causa de sequía, el 4,2 % a causa de tornados, el 12,5 % vientos huraca-
nados y el restante 12,5 % por granizo. En cambio, en el departamento Garay,
hubo 21 eventos, pero siguen teniendo importancia los que tuvieron como causa
a los excesos hídricos (52,4 %), seguidos por sequías (33,3 %), el 4,8 % a causa de
tornados, el 4,8 % vientos huracanados y el restante 4,8 % por granizo.
Otro problema que los productores señalan como «de fondo y persistente»
es de tipo legal–impositivo, ya que se sienten perseguidos por una legislación
que no contempla las características específicas de esta producción donde el
trabajo es temporal (ver imagen 21).
Imagen 21. Cosecha manual de cebollas. Trabajo por un día. San Joaquín (Colonia Mascías)
223
Según un ingeniero agrónomo de la zona otro problema es la carencia de
vínculos de cooperación entre los productores:
224
Imagen 22. Reactivación de industria de congelados para procesamiento de frutillas. La
empresa se encarga de la producción de frutillas, despalillado, lavado y acondicionamiento
de las mismas para uso industrial. Santa Rosa
225
por parte de los lavaderos fue aumentando paulatinamente de la mano de la
falta de rotación de los cultivos y el desarrollo de patógenos que afectaron a
la calidad de las mismas, y también, frente a las inundaciones por excesivas
lluvias o por la creciente de los ríos.
226
Troncoso, 2005). Asimismo, es necesario considerar que «cualquier decisión en
este sentido no es meramente declamativa, sino que exige medidas en cuanto
a inversiones, gastos, planificación, políticas, recursos humanos, etc., todo
ello según las finalidades que se establezcan al respecto» (Getino, 2002:50). El
turismo resulta, así, en base funcional y operativa, un servicio de «servicios»,
ya que reúne muchos otros para poder existir como tal.
¿Qué eslabones se pueden identificar en la organización de la actividad
turística? En tanto servicio, la actividad turística cuenta con dos eslabones: el
eslabón primario, en donde se puede caracterizar la producción del servicio
turístico, y el terciario, de comercialización y consumo. Ambos eslabones se
localizan en un mismo espacio geográfico (el espacio receptor, que en este caso
lo constituyen los distintos pueblos de la costa). En la caracterización de estos
eslabones se ha tenido en cuenta:
1. Los elementos del ambiente seleccionados como «atractivos» y, si corres-
ponde, como «patrimonio»; también se analizarán algunas de las tipologías
de turismo desarrolladas y los actores sociales involucrados en esta selección.
2. Los servicios (o «facilidades») que conforman la actividad turística, es decir,
aquellas que colaboran en la generación y constitución del producto turís-
tico al posibilitar la permanencia del turista en el centro receptor. Entre ellas
se destacan el equipamiento de alojamiento, los servicios de gastronomía, las
amenidades turísticas, y la infraestructura y servicios para la accesibilidad y el
transporte (Vasconi, 1996). En este apartado se analizará la oferta de servicios,
en cantidad y calidad, y las características de los actores sociales implicados
(localización, dotación de medios de producción y origen de los capitales).
3. Algunas características de los turistas que consumen estos productos
turísticos.
227
a la pesca, la caza deportiva y la recreación náutica, es decir, se estaba valo-
rizando, solamente, el medio natural o, al menos, ciertos atributos de este
(fauna terrestre e ictícola, y el río). Sin embargo, en los últimos años se está
intentando diversificar la oferta turística poniendo en valor otros atributos,
fundamentalmente culturales e históricos, en tanto patrimonio de la Costa.
En cuanto a los actores sociales implicados, en general, la actividad fue
impulsada en sus comienzos por actores sociales privados extralocales que
decidieron invertir en la zona. Sin embargo, en los últimos años, surgen
emprendimientos por iniciativa de actores sociales locales.
Además, desde el sector público se comenzó a fomentar el turismo como
una actividad productiva alternativa que dinamizaría la economía regional. En
ello vienen participando instituciones estatales de diferente escala: Secretaría
de Turismo de la Nación, Secretaría de Turismo de la Provincia de Santa Fe,
el Ente Autárquico Mixto de Turismo de la municipalidad de la ciudad de
Santa Fe (en adelante, safetur), la senaduría y los gobiernos locales.
A nivel provincial, se define al «Corredor de la Ruta Provincial 1, el «Camino
de la Costa» como una de las 8 regiones turísticas de la provincia de Santa Fe,
en el Plan Estratégico de Turismo 2025. Este plan fue elaborado en el 2015
por la Secretaría de Turismo junto a distintos actores sociales vinculados a la
actividad, con la misión de «desarrollar productos turísticos accesibles y de
calidad, involucrando a la comunidad local y que sean sustentables y sosteni-
bles» (Provincia de Santa Fe, Ministerio de Producción, Secretaría de Turismo,
2015:15). En este trabajo, el Camino de la Costa santafesina abarca desde la
localidad de Romang hasta la ciudad de Santa Fe, unidos vertebralmente por
la Ruta Provincial 1. Se postulan al río, la pesca deportiva y la naturaleza como
principales atractivos, sumando al Parque Arqueológico Ruinas de Santa Fe
La Vieja, como complemento.
En el caso del Municipio de Santa Fe, incluye a los pueblos de la Costa
en el «Corredor Turístico de la Costa Santafesina» donde se puede «disfrutar
del sol y la frescura del valle aluvial del Río Paraná» haciendo excursiones de
pesca, cabalgatas, safaris fotográficos, etc. En este caso, la valorización turís-
tica exclusiva de la naturaleza es mayor.
Además, desde el gobierno provincial, en el 2016, se impulsó un Plan de
Desarrollo Sustentable para los departamentos Garay y San Javier, que se
denominó «A toda Costa» con la participación de los gobiernos locales, de las
instituciones de cada localidad, de los empresarios y la población en general.
El objetivo fue desde su inicio el desarrollo social y económico–productivo
del territorio, priorizando el turismo sustentable y el cuidado medioambiental
para generar una mejor calidad de vida de los habitantes de la región. De los
93 proyectos que se elaboraron con la participación ciudadana a través de
228
talleres y reuniones con actores locales vinculados a cada área de desarrollo,
16 fueron específicamente diseñados para el desarrollo del turismo. Todos
ellos apuntan al trabajo sobre las debilidades diagnosticadas en relación al
sector. Por ejemplo, hay un proyecto de relevamiento de la Planta Turística
del corredor de la Ruta 1, teniendo en cuenta que sin datos reales y confia-
bles no se pueden desarrollar políticas públicas. Otros proyectos apuntan a la
dotación de servicios y la «construcción» de los atractivos turísticos de cada
localidad, por ejemplo, la disponibilidad de bicicletas de uso gratuito para
recorrer los cascos urbanos de cada pueblo, el mejoramiento de las plazas y
espacios públicos para el disfrute de los turistas y de los lugareños, la instala-
ción de cartelería turística (ver imagen 23), el mejoramiento de los balnearios
públicos, el desarrollo de centros comerciales a cielo abierto y la actualización
y sistematización de las fiestas populares turísticas en el marco del calendario
provincial. También se plantean algunos proyectos más particulares para la
localidad de Cayastá, como es la puesta en Valor del Museo de Santa Fe La
Vieja y la dotación de infraestructura en la Reserva Provincial Cayastá aledaña
a las Ruinas de la planta urbana de la primera fundación de Santa Fe.
229
Los elementos naturales valorizados turísticamente tienen que ver con el
ambiente vinculado al río Paraná, sus afluentes e islas. El mismo proporciona
una amplia variedad de fauna y flora que atrae a los turistas, ya sea para su
disfrute como paisaje (ecoturismo) o para una actividad de implicación con el
mismo a través de la caza, la pesca o la práctica de deportes náuticos (turismo
deportivo y de aventura) (ver imagen 24).
230
los animales que son atractivo para los cazadores deportivos se destacan el pato
en sus variedades Crestón, Sirirí y Pampa, la Gallineta, el Pacaá, el Ciervo (en
las especies antílope, el dama, el axis), la Nutria y el Carpincho (el roedor más
grande de América y una de las especies protegidas de la provincia de Santa Fe).
Entre las variedades ictícolas aprovechadas para la pesca deportiva (ver
imagen 25) se destacan el bagre, surubí, dorado, sábalo, amarillo, boga y patí.
La mayoría son aprovechables durante todo el año, excepto el dorado y el
surubí que tienen restricciones para su pesca según la Ley Provincial de Pesca
12212. En el caso del dorado, únicamente se permite su pesca deportiva con
devolución obligatoria, y en el caso del surubí pintado y el surubí atigrado,
se prohíbe su captura, acopio, transporte y comercialización durante los dos
últimos meses del año; por otra parte hay dos especies: el pacú y el mangu-
ruyú, que no se pueden pescar de forma permanente ni con devolución.
Imagen 25. Cartel de zona de pesca deportiva. Paraje Vuelta El Dorado (Cayastá)
231
inundación del Paraná. La misma cuenta con una superficie de 300 ha, de las
cuales, el 70 % se inunda en crecientes normales (Gobierno de Santa Fe, 1997).
Asimismo, en Saladero Cabal existe una reserva forestal, situada al oeste de
la Ruta Provincial 1. También podemos encontrar Parques naturales públicos
sobre la Ruta 1, como el ubicado al sur de la planta urbana de Santa Rosa y
otro en el distrito Helvecia.
Como se señala al inicio de este apartado, en los pueblos de la Costa viene
desarrollándose un proceso de activación patrimonial, sobre todo de ciertos
elementos vinculados a la historia de las localidades, sus pobladores y activi-
dades. En particular, la historia de fundaciones y traslados ha dejado un sinnú-
mero de huellas que se han rescatado y convertido en recursos turísticos. Entre
ellos, el más importante es el Parque Arqueológico de Santa Fe la Vieja, pero
también hay museos, templos y otras huellas del pasado en cada una de las loca-
lidades que se están valorizando como atractivo turístico. Tal es el caso del museo
Tradicional y Regional de la Costa, en San José del Rincón, que funciona en
la biblioteca popular «Domingo Silva», desde 1980 y la iglesia «Nuestra Señora
del Carmen», declarada monumento histórico provincial en 1973 (ver imagen
26). El museo fue inaugurado el 23 de mayo de 1980 y en él se pueden observar
elementos patrimoniales como muebles típicos de épocas pasadas, atuendos,
adornos, fotografía, óleos, entre otros (González, Zarza de Alarcón, 1994).
Imagen 26. Iglesia Nuestra Señora del Carmen. San José del Rincón
232
También en Santa Rosa de Calchines, el patrimonio arquitectónico es valo-
rado por el turismo como el templo parroquial «Santa Rosa de Lima», un
edificio que data de mitad del siglo xix ubicado en el centro del pueblo (ver
imagen 27) y una capilla erigida en 1902 en honor a San Antonio que está
ubicada al norte de la localidad, que fue restaurada entre el 2012 y el 2015 (ver
imagen 28). También, hay un museo comunal «Aníbal Bergallo» que actual-
mente presenta una muestra estable de tres momentos de la historia de Santa
Rosa, basados en la obra de Mateo Booz La tierra del Agua y del Sol.
233
Por su parte, en Helvecia se han valorizado como atractivos turísticos dife-
rentes viviendas pertenecientes a antiguos pobladores de la localidad, como la
Casa Antille y la Casa Zimmermann. También se ha organizado un museo histó-
rico, denominado «Doña Eulogia María Encina de Antille» y la iglesia «Nuestra
Señora del Carmen» también forma parte del patrimonio histórico y arquitec-
tónico de este distrito. Es de destacar la construcción de un circuito turístico
en el cementerio de Helvecia denominado «Más allá de la vida» (ver figura 2),
por parte de los alumnos y profesores de la Tecnicatura Superior en Turismo de
la localidad al cumplirse los 150 ° aniversario de la misma. El circuito incluye
la visita a diferentes tumbas, mausoleos y monumentos donde se realiza una
reseña de los comienzos del pueblo, incluyendo relatos sobre hechos y perso-
najes que forjaron el desarrollo de la localidad hasta la actualidad. El objetivo de
los docentes y alumnos de la tecnicatura fue el de rescatar y preservar el patri-
monio histórico–cultural del cementerio de Helvecia, evitando la continuidad
del deterioro de las tumbas, mausoleos y monumentos del mismo, propiciando
su restauración y, a la vez fomentar el turismo local y regional, posicionando a
Helvecia como un destino turístico cultural del corredor de la Ruta Provincial 1.
Figura 2. Folleto para promocionar el circuito turístico «Más allá de la vida» en el cementerio
de Helvecia elaborado por docentes y alumnos de la Tecnicatura en Turismo del ISP N° 10
«Mateo Booz»
234
Además, cerca del límte sur del distrito se encuentra el monumento al
boxeador Carlos Monzón (en el lugar del trágico accidente automovilístico
en el que falleció). Actualmente, la estatua del boxeador está en reparación y
también está en discusión su vuelta al lugar debido a los debates en torno a
la violencia de género ligada a su figura.
Por último, en Saladero Cabal se destacan los edificios y construcciones
pertenecientes al antiguo saladero (establecimiento para salar carnes que luego
serían reemplazados por los frigoríficos). La chimenea del saladero, construida
en 1873, se conserva en la plaza principal del pueblo.
Un análisis especial merece el Parque Arqueológico de Santa Fe La Vieja, en
tanto es considerado como uno de los atractivos culturales e históricos más
importantes no solo del área sino de toda la provincia.
El sitio en el que se creó el parque corresponde al asentamiento original de
la ciudad de Santa Fe, desde su fundación en 1573 hasta la década de 1660,
cuando fue trasladada 78 km hacia el sur. Su localización y excavación se
debe a Agustín Zapata Gollán (1895–1986), quien inició sus investigaciones
a mediados de 1949. En el sitio pueden distinguirse dos áreas que tuvieron
usos y formas de ocupación diferenciadas: el entorno de la Plaza de Armas,
con solares dedicados a usos religiosos, administrativos y viviendas, y la zona
de las «cuadras», dedicadas a cultivos urbanos (frutales y viñedos).
El área actual del sitio, de casi 69 has, corresponde a las dos terceras partes
de la traza fundacional. En este sector se ubican el remanente de la Plaza
de Armas, las iglesias conventuales de San Francisco, Santo Domingo y La
Merced, el Cabildo y un número significativo de viviendas, entre ellas: las de
Cristóbal de Garay, nieto del fundador, y las de Alonso Fernández Montiel,
Francisco de Páez, el escribano Juan de Cifuentes, Juan González de Ataide
y Manuel Ravelo.
De las construcciones originales se conservan partes bajas de los muros y
sus cimientos, construidos con la técnica de tapia o tierra apisonada, además
de fragmentos de tejas, algunas de ellas con dibujos e inscripciones. En rela-
ción con estas estructuras, las investigaciones arqueológicas han puesto a la luz
un importante caudal de objetos que testimonian la vida de la ciudad hasta
mediados del siglo xvii: cerámica indígena, hispano–indígena y española,
porcelana oriental, tejas, ladrillos, monedas, medallas, cuentas de collares y
rosarios, amuletos, útiles de labranza y herramientas. El registro arqueológico
da cuenta de una sociedad compleja y pluriétnica en la que conviven españoles,
mestizos, aborígenes y africanos. Dentro del recinto de los templos las excava-
ciones dejaron al descubierto los restos de los pobladores allí enterrados, dos
centenares de sepulcros de los cuales Zapata Gollán pudo identificar algunos
de los más importantes, entre ellos los de la hija de Garay, fundador de la
235
ciudad, y su esposo Hernandarias de Saavedra, el primer gobernador criollo
del Río de la Plata.
En cuanto a los actores sociales involucrados en la valorización del sitio, es
necesario remarcar la obra de Zapata Gollán y las numerosas instituciones
que se fueron creando gracias a su obra. En 1940 se crea el Departamento
de Estudios Etnográficos y Coloniales (deec) que en 1949 se hace cargo del
cuidado y conservación del lugar, para luego gestionar el museo del sitio a
partir de 1974. En 1941, se crea el museo Etnográfico y surgen asociaciones
afines a la historia del lugar como la Asociación Amigos de Santa Fe la Vieja
(1953), la Asociación Conmemorativa de la Primera Yerra (1973) y el Centro
de Estudios Hispanoamericanos (1981).
La importancia de este sitio arqueológico —que lo transforma en atrac-
tivo turístico a nivel mundial— radica en que allí está representada la primer
ciudad planificada que se desarrolló entre el período colonial temprano y la
primera etapa de consolidación del sistema en el Río de la Plata, cuya traza
urbana, planta catastral y registro arqueológico y documental ponen de mani-
fiesto procesos culturales con características singulares. Estos procesos surgen
de la convivencia en un contexto urbano de grupos humanos diferentes, que
originan una sociedad multicultural organizada bajo el modelo y con hege-
monía del componente hispánico (Falco, s/f ).
Entre los logros más importantes en cuanto a la gestión del lugar, se pueden
mencionar: la declaración de Lugar Histórico Nacional a partir de 1942 a
través del decreto 112765/42 y más tarde, en 1957, en virtud de los descubri-
mientos posteriores, la ampliación de la misma a la categoría de Monumento
Histórico Nacional.
El río San Javier, que forma un meandro (curva pronunciada del río) a la
vera de este primer emplazamiento de la ciudad, fue erosionando las orillas
y poniendo en peligro el patrimonio arquitectónico. De hecho, en la actua-
lidad se conservan solo 46 manzanas de las 66 iniciales, pues la erosión del río
destruyó hasta un 30 % del trazado urbano, incluido el entorno de la Plaza
de Armas, donde se levantaba la Iglesia Matriz, la de la Compañía de Jesús y
la de San Roque, junto con algunas casas importantes, incluso la del propio
Garay. Este fue el motivo por el cual en 1991 se construye una defensa para
el sitio y luego, durante la gobernación de Bonfatti, en el 2015, se amplían y
readecuan las mismas. Además, entre el año 2017 y 2019 se restauró el edificio
del Museo del sitio y se refaccionaron los pórticos de ingreso, entre otras obras
de mejoramiento del predio (Sin Mordaza, 2019, 14 de noviembre).
Por otro lado, también se ha valorizado turísticamente el patrimonio
cultural, pasado y actual, de tipo inmaterial, como el musical, el gastronó-
mico y el festivo. En cuanto a la música, se puede englobar a este espacio en
236
la Región Litoral donde las melodías y letras tienen influencia guaranítica,
por eso actualmente lo más escuchado es el Chamamé. En cuanto a las tradi-
ciones culinarias, la comida con frutos del río que más se destaca es el sábalo
frito. Antes se fritaba en su propia grasa. Pero esto hace mucho que no se ve,
debido a la gran depredación que hay, lo que impide extraer ejemplares bien
desarrollados. Otras comidas típicas de la zona son el asado de carpincho,
chorizos de carpincho y de nutria, asado con cuero, chupín de pescado, sopa
de pescado, la torta frita y la torta asada. Entre los sabores dulces se destaca la
elaboración de las «cara sucias» (tortas con azúcar negra) y el dulce de leche, un
producto que antes se fabricaba mucho en la zona (Trimboli y Vivas, 2002).
Entre el patrimonio festivo (ver Tabla 12) se destacan las fiestas donde se
admiran diferentes producciones artísticas como los carnavales de febrero en
casi todas las localidades; las fiestas productivas como la de la Yerra o de la
Zanahoria en Cayastá; religiosas como las fiestas patronales de cada distrito;
históricas como el aniversario de la fundación de Santa Fe, en Cayastá y
variados concursos de pesca como la Fiesta del Amarillo, en Helvecia.
En cuanto al patrimonio material de tipo artesanal se destacan las obras
realizadas con recursos naturales del lugar, como la madera, paja, hojas de
palmera, arcilla, cueros de diversas especies animales, astas, etc. En la actua-
lidad se elaboran tejidos con fibra vegetal (cardo, espadaña y totora); se comer-
cializan cortinas, bolsos, porta termos, sombreros, posa fuentes, posa vasos.
Se fabrican los techos de paja para los quinchos (ver imagen 29). También
se elabora el tejido de la típica silla isleña artesanal, construidas en sauce y
labradas a cuchillo. Un grupo de vecinos de Arroyo Leyes junto a la comuna
respectiva organizan asiduamente una feria de productos regionales y arte-
sanales, en la cual se ofrecen productos caseros elaborados artesanalmente y
sin conservantes, como: pan, tortas, pasteles, alfajores, empanadas, conservas,
dulces, licores, etc. y artesanías de caña, tejidos, velas, aros, pulseras, etc.
Además, se comercializan las hortalizas y miel que producen los integrantes
de la cooperativa (ver imagen 30).
237
abla 12. Calendario de fiestas populares y concursos de pesca
Fuente: elaboración propia a base de información extraída de textos periodísticos varios, publicidades y
trabajo de campo.
238
Imagen 29. Elaboración de techos de paja por Antonio West. Helvecia
239
Imagen 30. Predio donde se realiza la Feria Colectiva de productos artesanales y regionales.
Arroyo Leyes
240
En cuanto al número de plazas, el Departamento Garay (donde se ubican
los distritos con mayor densidad de equipamiento hotelero), contaba en el
2005 con aproximadamente 870 plazas entre bungalows, cabañas, duplex,
hosterías y casas de alquiler, sin contabilizar la capacidad de los camping que
se localizan en el mismo. Cayastá ocupaba, en ese momento, el primer lugar
con 376 plazas; Santa Rosa de Calchines el segundo lugar con 334, Helvecia el
tercero con 110 plazas y, por último, Saladero Cabal con 50 (entrevista personal
a Guillermo Kees Scotta,15 2005).
En el 2007 se estimaba que en el área de estudio existían alrededor de 40
complejos hoteleros de diferente categoría y 10 campings, tanto públicos como
privados. Con el agregado de las viviendas secundarias utilizadas solamente
los fines de semana o en vacaciones, principalmente en Rincón, Arroyo Leyes
y Saladero Cabal (Kingsland, 2007).
Diez años después, en el 2018, según información suministrada por la
Secretaría de Turismo de la Provincia de Santa Fe (ver Tabla 13) en los pueblos
de la Costa (sin contar a Saladero Cabal y Colonia Mascías por no disponer
de datos), la cifra de establecimientos de alojamiento (incluyendo cabañas,
bungalows, hosterías, hoteles, albergues, etc.) subió a 124 opciones, es decir,
que se incrementó exponencialmente la infraestructura hotelera de la zona.
En cuanto al número de plazas, para el 2018, se contaba con 2460 con Cayastá
con el mayor número como lo era en el 2008 (con 904 plazas), seguido de
Santa Rosa de Calchines con 562 plazas y en orden decreciente, Arroyo Leyes
con 424 (que es un número importante y no se contaba con datos en el 2008),
Helvecia con 351 plazas y San José del Rincón con 219 plazas.
Estos datos demuestran el desarrollo turístico que ha tenido la zona en estos
últimos años y la apuesta de inversores locales y extralocales.
241
Tabla 13. Equipamiento de alojamiento en los pueblos de la Costa 2018
Fuente: elaboración propia a base de datos suministrados por la Secretaría de Turismo de la Provincia de
Santa Fe, 2018.
242
mientos están en manos locales y en Helvecia, solo uno (ubicado en Campo
del Medio) es oriundo de la ciudad de Santa Fe (Ministerio de la Producción
del Gobierno de la Provincia de Santa Fe, 2013).
En cuanto a la localización de la infraestructura turística (equipamientos de
alojamiento, camping, guarderías y bajadas de lanchas y clubes) y las casas de
fin de semana se puede observar que en todos los distritos se instalan, en su
mayoría, en los márgenes de los ríos o arroyos correspondientes para aprove-
char el paisaje como atractivo. Incluso en Santa Rosa de Calchines existe un
complejo que se ubica en la zona de islas y se accede al mismo solamente en
lancha. En Arroyo Leyes, por ejemplo, la mayor densidad de cabañas se loca-
lizan en los márgenes de los arroyos Potrero y Leyes y sobre el río Colastiné.
En el caso del distrito Santa Rosa, el equipamiento turístico se instala en su
totalidad sobre la margen derecha del Riacho Calchines, tanto en la planta
urbana de Santa Rosa como en la zona rural (ver imagen 32) y también, en
la planta urbana de la localidad de Los Zapallos. En el distrito Cayastá, la
mayoría de los complejos, Las Ruinas de Santa Fe La Vieja y los campings
privados y públicos se instalan a orillas del meandro que forma a esta altura
el Río San Javier. En Helvecia se destacan los complejos ubicados sobre el Río
San Javier a la altura de la localidad de Campo del Medio; también, aquellos
ubicados en la planta urbana de la localidad de Helvecia propiamente dicha.
Sin embargo, es de destacar que en esta localidad, existen hospedajes alejados
(unas cuadras) del río, al igual que en Saladero Cabal.
Imagen 32. Complejo turístico Santa Catalina. Antigua Estancia restaurada para el aloja-
miento de turistas en la zona rural de Santa Rosa, a orillas del río
243
En general, se observa una gran dispersión de la infraestructura turística y
muchos complejos están emplazados en zonas rurales alejados de los centros
de servicios y de la localización de los atractivos de tipo histórico–culturales.
Se verifica una ausencia de un sistema turístico organizado espacialmente en
circuitos, áreas o enclaves.
La oferta de servicios de gastronomía y amenidades en general se reduce a
pocas opciones y lugares a lo largo del corredor de la Ruta 1. Por ejemplo, en
todos los distritos analizados, existen solo tres comedores que ofrecen platos
típicos con diferentes especies de pescado y uno que ofrece pescado asado,
entre otros platos.
La localización de la infraestructura de alojamiento y de gastronomía a
orillas de los ríos de cada localidad hace que la actividad sea altamente vulne-
rable ante una eventual crecida de los mismos, principalmente aquellos que
están ubicados por fuera del anillo de defensas. Además, la actividad turística
es altamente perjudicada durante los periodos de crecientes extraordinarias
porque se reducen los espacios de playa, las mismas no se habilitan, hay más
peligros en las islas para transitar con las lanchas, el paisaje cambia porque
aparecen en las zonas más altas cercanas a la ruta muchas viviendas precarias
que se transforman en refugios para los habitantes de cada lugar a los que se
le inunda su vivienda, y el miedo paraliza a los posibles turistas.
Por otro lado, solo en la mitad de los distritos del área de estudio (Helvecia,
Cayastá y Santa Rosa) se puede encontrar una Oficina de Información Turística.
La infraestructura y/o equipamiento en general, utilizada tanto por el habi-
tante permanente como por el turista, es escasa, poco diversificada y cubre
espacios reducidos, tal como se ha visto en el capítulo 3 de este libro. Por
ejemplo, existen ciertos servicios como provisión de agua potable, al cual se
puede acceder solamente si el hospedaje o casa de fin de semana se localiza en
la planta urbana. Por otro lado, muchos de los servicios se cubren con inver-
siones privadas de cada complejo, por ejemplo, el alumbrado público en el
caso de localizarse en zonas alejadas de la planta urbana.
De todos los distritos analizados, Arroyo Leyes y Saladero Cabal son los únicos
que no cuentan con red de agua potable en una parte de la planta urbana. Todos
los distritos cuentan con red de telefonía, electricidad y alumbrado público pero
en ninguno de ellos las calles están pavimentadas en su totalidad (solo las calles
principales en algunos de ellos). Este último hecho se fundamenta en que no
resulta una prioridad, ya que el suelo es arenoso y cuando llueve no se dificulta
el tránsito. Además, resulta ser un atractivo más para los turistas (se contrapone
al espacio pavimentado de las grandes ciudades). Tampoco existe red de cloacas
ni de gas natural, pero sí proyectos que los incluyen.
244
En cuanto a la infraestructura y/o equipamiento y servicios para la acce-
sibilidad y de transporte se destaca la Ruta Provincial 1 como único eje arti-
culador de las localidades y, además, como soporte de los servicios y equipa-
mientos. Sin embargo, posee una serie de carencias: la falta de señalización,
la precariedad de las banquinas y el reducido ancho de la calzada en lo que
respecta a la seguridad vial. Existen solo dos rutas transversales asfaltadas que
comunican a los pueblos de la Costa con el interior santafesino: la Ruta 62 que
comunica Cayastá y Emilia y la Ruta 39 que une San Javier con Gobernador
Crespo. Y la única vía de comunicación terrestre con la vecina provincia de
Entre Ríos es el Túnel Subfluvial Raúl Uranga–Carlos Sylvestre Begnis. Las
distancias entre las localidades en estudio y la ciudad de Santa Fe Capital se
pueden observar en la Tabla 14, siendo la más cercana a la capital, la ciudad
de San José del Rincón y la más alejada, la localidad de Saladero Cabal.
En cuanto a los medios de transporte terrestres, existe solo una empresa
de colectivo de media distancia que transita la Ruta 1 desde Santa Fe capital
hasta Colonia Mascías con horarios rotativos (desde Santa Fe salen unidades
con una hora promedio de diferencia). Y existe una empresa de colectivos
urbanos que llega hasta Los Zapallos en el distrito de Santa Rosa de Calchines
desde la ciudad de Santa Fe con variedad de horarios.
El río, en cambio, no tiene un rol importante como medio de transporte
por la falta de infraestructuras de soporte a la navegabilidad. Por ejemplo,
podemos referir la carencia de una cadena de pequeños puertos o embarca-
deros estratégicamente conformada para la complementariedad de actividades
y oferta de paisajes y servicios turístico–productivos.
245
Los turistas
246
como los pescadores, los acopiadores, los empresarios, los empleados, la pobla-
ción local, los turistas y el Estado en sus diferentes escalas, algunas organiza-
ciones ambientalistas y los emprendedores turísticos, entre otros.
En este apartado se hará un recorrido cronológico de la problemática sobre
la disminución de peces en el río incluyendo un análisis de la participación
de diversos actores sociales.
La disminución de los recursos ictícolas fue advertida y asumida por los
propios pescadores, tanto comerciales, de subsistencia y deportivos desde
principios de este milenio, y paralelamente se fueron desarrollando distintos
estudios que fueron aportando datos más sistemáticos sobre esta situación.
En el 2003, el Grupo de Recursos Pesqueros del intec16 realizó una inves-
tigación que comparaba la abundancia de la pesca comercial de hace 30 años
con la de ese momento, teniendo en cuenta la actividad de Puerto Sánchez,
ubicado en la ciudad de Paraná (Entre Ríos). Los resultados denotaron que
la cantidad promedio en kilos de pescado capturado había disminuido a la
tercera parte, al igual que la talla media de los peces, que se había reducido en
15 cm. Otro dato alarmante en ese momento era la reducción de la diversidad
de especies, observándose en la escasez de ejemplares que en otros momentos
históricos eran habituales, como el Pacú, el Manguruyú, el Surubí atigrado,
Salmón de río y Pejerrey, entre otros. El caso más inquietante fue el del Surubí
Pintado que hacía 30 años atrás representaba para la pesquería de Puerto
Sánchez el 22 % en peso (biomasa) del total de la captura y en el 2003 solo el
2 %. Similarmente, el Dorado había disminuido 3 veces su representatividad
y el Armado Chancho 7 veces.
A partir del 2001 se incrementó la presión sobre los recursos ictícolas al
aumentar la demanda externa. El mayor porcentaje de extracción recayó sobre el
sábalo, que a pesar de haber sido durante años poco apreciado y llamado el «pescado
de los pobres», desde ese momento se convirtió en la especie más exportada
(Peña, 2004–2005). Al respecto se puede observar en el gráfico 2 cómo aumen-
taron exponencialmente las capturas de sábalo en toneladas entre 1935 y el 2005.
247
Gráfico 2. Capturas de sábalo entre los años 1935 y 2005 (en tn)
Fuente: Subsecretaría de Pesca y Acuicultura de Nación, 2006.
Nota: no hay información disponible entre 1988 y 1993; los datos a partir de 1994 corresponden sola-
mente a las capturas para exportación.
248
recuperación y sustentabilidad por parte de los pescadores comerciales y los
frigoríficos, debido a la creciente demanda internacional de pescado de río.
Con respecto a la incidencia de las grandes obras de infraestructura, señalaba:
Sin embargo, al igual que otros especialistas, Martín Peña señalaba como
causa principal de la disminución de la pesca a la sobreexplotación de las
especies longevas.
Las grandes especies migradoras también son las que mayormente se ven afec-
tadas por el gran aumento de la presión de pesca comercial en las últimas dos
décadas. Los pescadores comerciales, motivados por atrapar más peces para
cubrir la demanda del mercado exterior, principalmente el del sábalo que es
muy abundante y tiene alta tasa reproductiva, han aumentado el desarrollo
de sus redes y disminuido la apertura de malla de las mismas. Este cambio
está provocando un serio impacto ecológico al capturar también los juveniles
y adultos de las citadas especies longevas que no resisten las elevadas tasas de
explotación a las que se está sometiendo el recurso. Al mismo tiempo, se ve
afectada la pesquería de sábalo porque un alto porcentaje de las piezas captu-
radas de esta especie no alcanzan la medida reglamentaria, lo cual significa
que muchos de esos peces son extraídos antes de que alcancen la maduración.
(Peña, 2004–2005:13)
249
Como el ejemplar más capturado desde el 2001 fue el sábalo, una serie de
instituciones y organizaciones de la Nación y de las provincias ligadas a la
cuenca del Paraná,17 se asociaron en el 2005 para realizar un estudio en el cual
se analizaron las posibles repercusiones en la cantidad y calidad de esta especie
en el río Paraná por el incremento de la captura. Se llevó adelante una evalua-
ción del stock de sábalo a lo largo de un ciclo anual, mediante la realización de
cinco campañas de pesca exploratoria entre abril de 2005 y marzo de 2006. De
los datos obtenidos se desprendió que las capturas comerciales del sábalo no
estaban fuera de los límites de sustentabilidad por el momento, pero se calculó
como talla crítica entre los 40 y 42 cm (tamaño en que conviene pescar esta
especie para obtener máximo rendimiento sin afectar el recurso). Además, se
observó la escasez de ejemplares grandes, que por ser mejores reproductores
son una garantía para el mantenimiento del stock.
Sin embargo, las normas en cuanto a longitudes mínimas y máximas, tipos
de mallas permitidas y cantidad de ejemplares que se podían capturar por
especie, no se respetaron en los años siguientes a la reglamentación de la ley
12212. Algunos datos que atestiguan la depredación de los grandes acopiadores
y frigoríficos y sus prácticas ilegales son las numerosas actas de infracción y
decomisos. En el 2006, a través de diferentes operativos de control, la provincia
labró 170 actas de infracción, se decomisaron más de 100 toneladas de peces
que no alcanzaban las medidas mínimas legales y se secuestraron 50 000 m
de malla fuera de medida (El Paraninfo, mayo de 2006).
El conflicto continuó y se agravó. A tal punto, que en el 2007 desde el
Estado Nacional se intentó una vía de resolución: el 2 de enero la ministra
de Economía y Producción Felisa Miceli expidió una Resolución a través
de la cual se suspendían, por el término de ocho meses, las exportaciones
de especies comerciales obtenidas en la cuenca del río Paraná. Además, en
ese momento se establecieron la realización de evaluaciones periódicas de la
situación de los recursos, para analizar la posible liberación de las exporta-
ciones o el potencial establecimiento de cupos de exportación de las especies
involucradas, en base a los resultados científicos–técnicos que se obtuvieran
(Informe Digital, 2007, 4 de enero).
Luego de las disposiciones del estado nacional, el gobernador Jorge Obeid
aprobó la ley 12703, por la cual se prohibió la captura de toda especie de
peces de río durante los meses de noviembre, diciembre y enero de cada año,
a partir del 1 de enero del año 2007, es decir, se estableció una veda. Dicha
ley fue sancionada por la legislatura provincial el 28 de diciembre de 2006 y
250
aprobada y promulgada como ley por el gobernador el 4 de enero del 2007.
Asociado a este hecho, se hizo efectivo el subsidio de $ 400 a los pescadores
afectados por esta ley durante la veda.
Con esta medida se recrudeció el conflicto y estallaron las voces de antiguos
y nuevos actores sociales. Comenzaron las acciones de protesta (cortes de ruta,
panfletos, debates en los medios de comunicación) por parte del Sindicato de
Pescadores de la Provincia de Santa Fe (SIPESA) que se opuso rotundamente
a la veda y al deterioro de su fuente de trabajo. En una carta abierta a los
ciudadanos santafesinos explicaron que desde el sindicato siempre se habían
propuesto soluciones que ayudarían al control de cantidad y variedad de las
especies capturadas pero nunca habían sido escuchados. Además, solicitaron
que de imponerse la veda, se le retribuya a cada pescador con $ 1000 por mes
y que la misma sea total, incluyendo a deportistas y turistas.
En el 2016 (una década después), expertos y pescadores artesanales, comer-
ciales y deportivos siguen advirtiendo que lo preocupante es que ya no se
ven ejemplares de Surubí y se pescan muy pocos Manguruyú y Pacú. Según
Norberto Oldani, doctor en biología e investigador del conicet (Consejo
Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) hubo un año fatídico para
la población de peces del Paraná que fue el 2011, cuando se registró un pico
de destrucción nunca visto, cuyas consecuencias explotan a la vista ahora. «El
pico de capturas fue en 2011, lo que provocó que los peces migradores como
el surubí, el dorado, y el sábalo dejaran de reproducirse masivamente, o se
reprodujeran pero en muy poca cantidad, señaló Oldani» (La Capital, 2016,
20 de marzo). Según explica el investigador, la cantidad de ejemplares de
esas especies descendió hasta un 15 % porque las mismas tardan más tiempo
en reproducirse. Por ejemplo: el sábalo se reproduce a los dos años pero el
Surubí lo hace a los cinco. «Tenemos una población castigada sin reproduc-
tores, y encima tenemos menos peces, porque los que se deberían reproducir
no nacieron, agregó» (La Capital, 2016, 20 de marzo).
Atendiendo a la continuidad de la problemática, desde la Nación e invi-
tando a todas las provincias que comparten la cuenca del Paraná, se desarrolló
el proyecto «Evaluación biológica y pesquera de especies de interés deportivo
y comercial en el río Paraná, Argentina» desde el 2005 al 2016. En el mismo
participaron la Dirección de Pesca Continental de la Nación y todas las áreas
gubernamentales ligadas a la actividad pesquera de las provincias de Santa Fe,
Entre Ríos, Corrientes y Chaco. Se realizaron campañas estacionales de inves-
tigación pesquera en las zonas donde se asientan las principales pesquerías
comerciales de sábalo (entre ellas estuvieron incluidas Cayastá y Helvecia) y los
datos obtenidos permitieron estimar variables de interés como la abundancia
de cada especie, estructura de tallas, edades de las poblaciones, su reproduc-
251
ción, etc. Los informes producidos luego de cada campaña y los generados
cada año, permitieron revisar las leyes de pesca de cada provincia y ajustar la
reglamentación vigente. Por ejemplo, en la provincia de Santa Fe, frente a la
mayor importancia que fue adquiriendo el pescador de tipo deportivo (nuevo
actor social en la problemática), se hicieron modificaciones en las normas.
Entre actividad pesquera y turismo se pueden establecer dos tipos de
conflictos. Por un lado, se advirtió que los pescadores deportivos que visi-
taban la costa con fines de disfrute de la naturaleza y ocio fueron contribu-
yendo a la sobreexplotación del recurso, ya que hasta el 2014 no estaba claro
en la ley 12212 cuales eran las responsabilidades de los mismos ni tampoco
había controles eficaces sobre estas acciones. Por otro lado, los intereses de los
actores sociales vinculados a la práctica del turismo en el área se vieron afec-
tados por la merma del recurso, ya que el turismo deportivo y el ecoturismo
son dos de las modalidades turísticas que más se promocionan. Esta merma
se fue observando en los numerosos concursos y fiestas asociadas a la Pesca
que se fueron desarrollando en el área.
En julio de 2014, la Secretaría de Medio Ambiente de la Provincia de Santa
Fe dicta la resolución 207/14, para ajustar la normativa vigente en relación a
la pesca deportiva adecuándola a los nuevos conocimientos obtenidos a partir
de los resultados del proyecto denominado «Evaluación biológica y pesquera
de especies de interés deportivo y comercial en el río Paraná» nombrado ante-
riormente. Reafirma que los pescadores deportivos deben tener licencia de
pesca como lo establece la ley 12212, excepto para capturar, tener y transportar
la especie del sábalo (Prochilodus lineatus = P. platensis) y establece que los
ejemplares que no cumplan con la talla reglamentada deben devolverse con
vida a su ambiente natural. La resolución fija nuevas longitudes mínimas y
máximas para la captura de cada especie y también fija nuevos cupos máximas
de piezas (según las Tablas 15 y 16).
252
Tabla 15. Longitudes mínimas y máximas de cada especie permitidas para su captura
253
Además, establece que cada pescador deportivo con licencia puede retener
y transportar hasta un máximo de 10 ejemplares en la suma total de especies,
y solo dos de surubí sea de la especie «pintado» o « atigrado», ya que son las
especies más afectadas por la pesca comercial y en peligro por su disminu-
ción. Por último, reglamenta las condiciones de los concursos de pesca estable-
ciendo las pautas que se deben respetar para no atentar contra el ambiente y los
recursos ictícolas (Provincia de Santa Fe, Secretaría de Medio Ambiente, 2014).
Como conclusión, se puede afirmar que en cuestiones legislativas se avanzó
bastante pero no así en lo que se refiere al control estatal sobre el cumplimiento
de las leyes. Por ejemplo, la pesca del dorado está vedada desde 2007 (solo se
puede hacer pesca con devolución y ni siquiera está permitido transitar por
territorio santafesino con esa especie en el auto), pero a veces aparecen ejem-
plares colgados en los locales de venta de pescado o forma parte del menú
que ofrecen la mayoría de los restaurantes náuticos de la zona. Otra cuestión
a tener en cuenta son los cupos de exportación del sábalo que fija la Nación
lo cual genera luego fricción entre las provincias. Por ejemplo, para el año
2016 se autorizaron hasta 15 mil toneladas, una cifra que a Santa Fe (30 %
de las ventas externas) le parece demasiado alta, pero que Entre Ríos (70 %
de las exportaciones) acepta. Con estas decisiones estatales, muchos opinan
que desde los niveles gubernamentales no hay una visión real de alarma con
respecto a la pesca indiscriminada (La capital, 20 de marzo 2016).
254
emplean a muchas personas y garantizan el bienestar económico de mucha
población. Por tanto, el papel del Estado como mediador se torna sumamente
importante no solo a través de políticas y leyes acordes (como la ley 12212 y la
ley 12703) sino también a través del control del cumplimiento de las mismas.
En segundo lugar, cabe señalar la expansión de la actividad agrícola extensiva
en el norte del área, en particular a través del cultivo de soja y el arroz. Este
proceso ha potenciado situaciones de concentración de la tierra y, por tanto,
de mayor vulnerabilidad económica para el resto de los (pequeños) produc-
tores de ese sector. En los distritos del sur se ha detectado la potenciación de
una agricultura intensiva, fundamentalmente destinada a la producción de
hortalizas pero con distintas características en cada zona. En este ámbito, los
mayores problemas y conflictos se vinculan con los procesos de anegamiento en
las tierras más bajas (las pérdidas económicas son enormes teniendo en cuenta
que los insumos se pagan en dólares), con la informalidad en la contratación
de mano de obra y con la comercialización de la producción (en particular,
por tratarse de una producción que se comercializa en fresco, la capacidad
negociadora del productor se encuentra muy condicionada).
En tercer lugar, cabe señalar que a pesar de la mencionada expansión
agrícola, la ganadería sigue siendo la actividad predominante en la región
(al menos por superficie ocupada). Al respecto, el principal problema son las
pérdidas económicas de los pequeños productores (primer eslabón de la cadena
y mayoría) que realizan el sistema de cría y pierden mucha hacienda cuando
hay escasez de tierras de cotas altas durante las crecientes e inundaciones.
En cuarto y último lugar, cabe destacar el incremento del aprovechamiento
turístico del paisaje y otros recursos naturales de la costa, lo cual ha derivado
en una revalorización de terrenos cercanos al río San Javier y otros afluentes del
Paraná, es decir, se ha potenciado (y se continúa potenciando) la localización de
servicios e infraestructura turística en sitios ambientalmente frágiles. Sin embargo,
un aspecto positivo es que la mayoría de la infraestructura de hospedaje de la zona
corresponde a inversionistas locales, es decir, que el desarrollo es «endógeno».
Cabe señalar también que la cuestión de la accesibilidad en momento de
crecientes e inundaciones es un problema que atraviesa a todas las actividades
productivas del área: altera los recursos ictícolas y su posibilidad de aprovecha-
miento, dificulta la comercialización de la producción hortícola (altamente
perecedera), reduce los espacios para ubicación de los rodeos ganaderos (sobre
todo en el sector de islas pero también en el albardón) y dificulta —o hasta
ahuyenta— la llegada de turistas.
Para finalizar, puede concluirse que los actores sociales vinculados a los primeros
eslabones (que son la mayoría de la población activa) de todas los circuitos
económico–productivos de los pueblos de la Costa se presentan como los más
vulnerables y propensos a sufrir pérdidas y daños frente a un fenómeno hídrico.
255
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258
Capítulo 5
Las vulnerabilidades político–institucionales
María Laura Visintini y Pilar Cabre
259
Gubernamentales (ONG), que se suman en este proceso puesto que también
gestionan en y con la población aspectos sociales, económicos y políticos.
En lo que refiere a las perspectivas y modos de abordaje institucional de los
riesgos de desastre, se han podido diferenciar dos grandes enfoques: por un lado,
uno más tradicional centrado en el manejo del desastre, es decir, un posicio-
namiento que entiende la situación de desastre como un evento excepcional y
por lo tanto, establece etapas o fases de intervención temporal, enmarcadas en
el «ciclo del desastre» y se caracterizan por darse al momento del evento, distin-
guiendo las acciones específicas en el antes, durante y después. Según Natenzon
(2003), en el antes se identifican y monitorean los fenómenos peligrosos para
predecirlos. El durante es el momento del desastre y, generalmente, reina el
caos. Y el después es el momento de intervención con las acciones de recupera-
ción de las consecuencias del fenómeno, que van desde la asistencia externa a la
construcción de obras o instrumentos técnicos que «controlen» a la naturaleza.
Por otra parte, el enfoque alternativo denominado gestión del riesgo de
desastre surge a mediados de los años 90 y se centra en las políticas, estrate-
gias que permitan reducir, prevenir y controlar el riesgo de desastre, es decir,
se enfoca en el proceso continuo del riesgo, entendiendo que el mismo —al
ser una construcción social—, requiere que se establezcan las causas sociales,
políticas y económicas que lo provocan (Lavell, 2002; Estrategia Internacional
para Reducción de Desastres, 2004; Natenzon y Viand, 2005; Natenzon et al.,
2009; Calvo y Viand, 2015). La implementación de las medidas de intervención
se realiza en momentos encadenados teniendo en cuenta la prevención–mitiga-
ción (anticipar y tomar medidas para evitar la amenaza y, por otra parte reducir
y atenuar y la vulnerabilidad a través de medidas de intervención), la prepara-
ción–respuesta (organización y planificación de acciones durante el impacto),
y la recuperación (rehabilitación y reconstrucción) (Calvo y Viand, 2015).
En este capítulo se intentará determinar, cuáles han sido las perspectivas
dominantes por parte de las instituciones estatales en el abordaje de los riesgos
en el período analizado, así como también establecer una caracterización de
la vulnerabilidad institucional como dimensión constitutiva del riesgo enten-
dido como un proceso social y dinámico.
Metodológicamente se llevó adelante un análisis diacrónico, de carácter
descriptivo–analítico, situando el punto de partida en la década de los años 90
hasta la actualidad, relacionándolo con aspectos sustanciales del contexto en el
que se manifiestan las peligrosidades/amenazas: las inundaciones producidas
por el desbordamiento de los cursos de agua durante las crecidas extraordina-
rias de 1992–1993, 1998, y las inundaciones por anegamientos debido a lluvias
locales y afloramientos de aguas subterráneas de marzo de 2007 y 2015–2016
(Castro et al., 2008).
260
Considerar a las catástrofes como elemento de quiebre de las etapas permite
ponderar y explicar que las mismas logran, con su efecto devastador, visibilizar
la ausencia de políticas, las fallas de las existentes y las necesidades a corto y
largo plazo. Al respecto, consideramos relevante para este trabajo, el aporte
que realizan Beltramino y Filippon (2017) distinguiendo en etapas la gestión
del riesgo entre desastres (2003–2007), el riesgo como eje central de la agenda
pública (2007–2011) y la significación particular que adquirieron a partir de lo
acontecido en el año 2003 en la ciudad de Santa Fe —que fue cuando ocurrió
el mayor desastre en la historia de la ciudad—, puesto que la inundación se
instala como un problema público al quedar en evidencia la ineficiencia en la
gestión de la catástrofe por parte del Estado. En este sentido, coloca la etapa
posdesastre como el período donde se conforma la arena posdesastre en la
que se jerarquiza el problema de las inundaciones como un tema relevante
para la acción pública. Beltramino y Filippon (2017) encuentran una diver-
sidad de perspectivas en las políticas de esta etapa, propias de un proceso de
construcción social del riesgo que se dirime entre aquellas visiones fisicalistas,
que ven a las inundaciones como un desastre natural, o las perspectivas de
corte más social que incorporan a la prevención como el principio que debe
orientar la gestión de los riesgos.
El capítulo está organizado de la siguiente manera, en primer lugar se
describen cuáles son las instituciones internacionales, provinciales y de los
gobiernos locales en cuanto a las competencias y funciones directas con la
problemática de las inundaciones. Luego, presentamos el análisis organi-
zado en tres etapas: la primera denominada «la técnica» como respuesta a
las inundaciones entre los años 1991 a 2002, la segunda «del desastre natural
al desastre social y político, entre los años 2003 a 2007» y la tercera «hacia
una gestión alternativa del riesgo, de 2008 a 2016». Finalmente, se realizan
reflexiones finales.
Para cada etapa se realizó el relevamiento de las instituciones y normativas
que constituyen un instrumento indirecto con competencia territorial en el
tema riesgos, las cuales fueron organizadas según la escala político–admi-
nistrativo de orden internacional, nacional, provincial, municipal/comunal.
Según Pirez (2013), en la producción de la ciudad intervienen instrumentos
directos e indirectos.
261
que operan sobre los parámetros del comportamiento de los actores (estatales,
mercantiles y comunitarios) por medio de diferentes sistemas de normas. (52)
Por otra parte, se tuvieron en cuenta las acciones desplegadas por quienes
pertenecen al ámbito de lo no gubernamental: ONG, asociaciones civiles, veci-
nales, referentes locales.
Se utilizaron fuentes primarias, como entrevistas semi–estructuradas a los
representantes de la gestión, informantes clave y representantes institucio-
nales. También se efectuó la consulta sobre fuentes documentales, como los
informes de gestión de Senaduría de los representantes departamentales. A
su vez, se relevaron fuentes secundarias, como trabajos realizados por otros
organismos, como el Instituto Nacional del Agua, la Bolsa de Comercio y el
informe hídrico realizado por la ong de Rincón «Trama tierra y Arenas» titu-
lado «Situación hídrica de San José del Rincón: miradas y aportes a partir de
los encuentros–talleres 2016» y el informe técnico de Universidad Católica
Argentina (Facultad de Química e Ingeniería del Rosario) llamado «Plan
de ordenamiento urbano territorial. Zonificación y usos de suelo. Informe
técnico» coordinados por la magister y arquitecta Espinosa Ana.
262
Por otra parte, como indican Natenzon y Viand (2005), dentro de la confi-
guración institucional, existen los programas de acción, que a diferencia de
las dependencias institucionales, no tienen «continuidad en el tiempo y su
finalidad es canalizar y distribuir fondos, generalmente internacionales y que
tienen objetivos específicos» (7). Esta modalidad también coincide con el
contexto de Reforma del Estado, tanto por la flexibilidad de quienes trabajan
en dichos programas, como por el tiempo y modalidad de ejecución.
263
todas las localidades del litoral argentino han experimentado a lo largo de su
historia desastres por inundaciones, situación que seguirá sucediendo según
señala el Primer Reporte Bienal de Actualización de la República Argentina
en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Para
la Región Húmeda (que incluye a la Provincia de Santa Fe), se destacan incre-
mentos en las temperaturas máximas y aumentos de precipitación heterogé-
neos junto con frecuencia de eventos extremos entre 1960 y 2010. La tempe-
ratura media anual del período 1960–2010 aumentó en 0,4º C (Secretaría
de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, 2015:88), así como han
aumentado los eventos extremos (vinculados a los elementos temperatura y
precipitación). Dichas estimaciones fueron proyectadas a partir de observa-
ciones históricas o modelizaciones por regiones.
Hacia el año 2005, se realiza la Conferencia Mundial sobre la Reducción
de Desastres Naturales en Kobe (Hyogo, Japón) conocida como el Marco de
Acción de Hyogo 2005–2015 cuyo punto focal en Argentina fue el Ministerio
de Seguridad de la Nación. Se propone una continuidad del dirnd pero se
cambia por la denominación Reducción de Riesgo de Desastres (rrd), y se
incorpora el concepto de riesgo (frente al de desastre natural) y el de resi-
liencia, como estrategia para la mitigación. En el año 2009, la Oficina de las
Naciones Unidas para la reducción de Riesgos de Desastres (unisdr) incor-
pora el concepto, definiéndolo como «la capacidad de un sistema, comunidad
o sociedad expuestos a una amenaza, a resistir, absorber, adaptarse y recupe-
rarse de sus efectos de manera oportuna y eficaz, lo que incluye la preservación
y restauración de sus estructuras, y funciones básicas» (unisdrt, 2009:28).
Incluye conductas (individuales y grupales) que pueden ser aprendidas y desa-
rrolladas por cualquier persona u organización. Es un término que tiene sus
orígenes en la Psicología sistemática y adquiere relevancia a partir de estra-
tegias autogestivas de un grupo de individuos en un contexto de pobreza.
Estos organismos se detuvieron, en una primera instancia, en el conoci-
miento de los eventos naturales extremos de potencialidad peligrosa y en las
etapas de emergencia, reconstrucción y recuperación y luego abordaron la
perspectiva centrada en reducir los riesgos de desastre, es decir, en atender a
las condiciones de vulnerabilidad social. Por este motivo, las líneas de inves-
tigación se orientaron, en esa primera, etapa a los estudios provenientes de las
ciencias naturales y aplicadas y en la segunda, se profundizaron en los aportes
de los estudios provenientes del campo de las ciencias sociales.
En virtud de lo que analizaremos en este capítulo, nos parece importante
señalar que la incorporación del concepto de resiliencia ha tenido un gran
impacto en la política de la gestión del riesgo a nivel local, sobre todo en la
última etapa, a partir de una estrategia para reducir la vulnerabilidad social
264
en los territorios. Esta propuesta entiende que atender a la vulnerabilidad no
es suficiente, fundamentalmente, porque existe una vulnerabilidad previa y
otra pos desastre. La resiliencia se refiere a la capacidad de reacción y recons-
trucción pos desastre, y en combinación con la vulnerabilidad pos desastre
(estrés, enlace social, marca social y espacial) actuarían en el plano de lo indi-
vidual y colectivo, respectivamente. Atender al después, en esta combinación,
sería; desarrollar capacidades de innovación en la información, en el hábitat,
en el modo de vivir. Se plantea que la resiliencia individual (la recuperación
pos desastre) crea una resiliencia territorial, donde el territorio actuaría como
un tutor para la situación futura, que crearía una nueva territorialidad. Los
grupos sociales que se preparan en el marco de la resiliencia, estarían incor-
porando un aspecto más en la evaluación del riesgo (Mazurek, 2015).
Otra característica de la nueva perspectiva de abordaje de la gestión de
riesgos en la segunda etapa está relacionada con la incorporación de elementos
jurídicos para la construcción del gobierno de los riesgos, es decir, la ingeniería
jurídica. Esto se vincula con un contexto político económico neoliberal que en
el plano de la gestión se expresa en nuevas lógicas, como la global governance,1
donde el estado es partícipe de la «pérdida de unidad del mayor poder público,
internamente y la pérdida de soberanía en relación con el exterior» y con el
fenómeno de constitución de poderes públicos globales «que se imponen a los
estados, aunque estos hayan contribuido a constituirlos» (Cassese, 2003:32),
como el protocolo de Kyoto o el sistema de nnuu.
Sintetizando los aspectos centrales del nuevo paradigma de la gestión del
riesgo de desastre, Lavell (2002) advierte que es necesario comprender que
debe ser abordada como un proceso; y ello significa atender a una serie de fases
que van desde la identificación y conocimiento hasta la implementación de
estrategias y acciones. La idea del continuo del riesgo, implica atender tanto a
la gestión correctiva, a intervenir (de un modo conservador o transformador)
para corregir lo que viene mal desde atrás; para desarrollar una gestión pros-
pectiva, es decir, atendiendo a la situación del riesgo aún no existente pero
que puede ocurrir.
Finalmente, el último encuentro significativo para el establecimiento de
líneas de acción en el plano de la gestión de riesgos de desastres fue el Marco
de Sendai 2015–2030, adoptado en el marco de la tercera Conferencia Mundial
de las Naciones Unidas, realizada en Sendai (Japón) el 18 de Marzo de 2015 y
tiene como punto focal en Argentina a la Comisión de Cascos Blancos depen-
265
diente del Ministerio de Relaciones Exteriores. En lo central, se plantea la
continuidad del Protocolo de Hyogo en lograr el aumento de la resiliencia
de las naciones y las comunidades ante los desastres mediante una serie de
prioridades establecidas en Hyogo, que son: 1) comprender el riesgo de desas-
tres; 2) fortalecer la gobernanza del riesgo de desastres para gestionar dicho
riesgo; 3) invertir en la reducción del riesgo de desastres para la resiliencia;
4) aumentar la preparación para casos de desastre a fin de dar una respuesta
eficaz y para «reconstruir mejor» en los ámbitos de la recuperación, la reha-
bilitación y la reconstrucción.
Nacionales
266
El artículo 15: «agua como factor de riesgo», desarrollar normativa, planes de
contingencia e infraestructura para prevenir y mitigar los impactos negativos
creados por situaciones asociadas tanto a fenómenos de excedencia como escasez
hídrica y fallas de infraestructura»; el artículo 16 sobre «gestión descentralizada
y participativa» (responsabilidad de los estados provinciales y la participación
de la sociedad en forma comunitaria); y el artículo 17 «gestión integrada del
recurso hídrico» que plantea el paso del manejo integral (territorial, conserva-
cionista de suelos y ecosistemas) en contraposición al sectorial y descoordinado.
(cohife, 2003:11)
267
Estas instancias constituyen una etapa previa o un planteamiento en términos
del «deber ser» para las políticas que efectivamente se implementarían tiempo
después. Cabe preguntarse en qué medida las catástrofes producidas en los años
anteriores 1982–1983, 1992 y 1998 en el Litoral, 2001 en el noroeste pampeano y
2003 en la ciudad Santa Fe, hayan incidido en el tratamiento del tema.
Respecto a las perspectivas que se adoptan para la gestión de los riesgos de
desastres se observa que hasta el año 2007, prevalecía la visión tradicional,
caracterizada por un tratamiento coyuntural del tema, es decir durante
el evento, mientras que el antes y el después eran relegados a un segundo
plano (Natenzon y Viand, 2009). Por lo tanto dentro de las oficinas públicas
de gobierno, quien ejercía un rol central para asistir en las situaciones de
desastre era Defensa Civil, con excepción de un breve plazo en el que actuó
el Sistema Federal de Emergencias (sifem, 1999–2002). Tanto el sifem, como
la Subunidad Central de Coordinación para la Emergencia (succe), eran
programas de acción de gobierno, a diferencia de las oficinas públicas, según
Natenzon y Viand (2005).
A partir del año 2007, dos años después del Marco de Acción de Hyogo,
Argentina constituye la Plataforma Nacional Argentina para la Reducción de
Desastres (pnrd). En el año 2010, la eird lanzó su «Campaña Mundial de
Reducción de Desastres 2010–2013: desarrollando ciudades resilientes», con
la intención de construir instrumentos y herramientas que estén a disposi-
ción de los gobiernos locales. Santa Fe participó de la misma y por ello recibió
el Premio Sasakawa de las Naciones Unidas para la Reducción de Desastres
en Ginebra (mayo de 2011), contribuyendo significativamente a la expe-
riencia internacional en la materia. Defensa Civil pasó de la órbita castrense
a ser Dirección Nacional de Protección Civil, dependiente del Ministerio de
Seguridad, es decir, a depender del Poder Ejecutivo.
En lo que refiere a políticas y acciones vinculadas a inundaciones, los orga-
nismos encargados son los Ministerios dependientes del Poder Ejecutivo, que
desarrollan una serie de programas que se han multiplicado en los últimos
períodos. Excede al presente informe realizar un análisis detallado de los
mismos, interesa destacar aquellos que han sido mencionados durante las
entrevistas por los actores sociales entrevistados y los aspectos centrales de las
competencias. La referencia más importante para ampliar sobre este tema es
el documento PAIS 20122 de riesgo de desastres en Argentina que constituye
2 Fue impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Cruz
Roja Argentina, en el contexto de los Proyectos DIPECHO VII (Programa de Preparación ante los
Desastres del Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea) que se ejecutan
en la Argentina. Colaboraron también la Dirección Nacional de Protección Civil del Ministerio
del Interior y Transporte.
268
el trabajo más relevante tanto por el carácter interdisciplinario e interinsti-
tucional con el que fuera elaborado, como por el relevamiento integral del
estado de situación de la reducción del riesgo de desastres en la Argentina:
principales amenazas, escenarios de riesgos, experiencias vinculadas al planea-
miento y ordenamiento territorial, instituciones que actúan, pero fundamen-
talmente porque introdujo la perspectiva procesual acerca del tratamiento de
riesgo de desastres siendo un puntapié para la posterior instrumentación de
la ley y creación del Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo y
la Protección Civil (sinagir).
Según el informe PAIS diversas oficinas de gobierno trabajan articuladamente
en la incorporación de la reducción de riesgo de desastre (rrd), concretamente
la Subsecretaría de Recursos Hídricos (ssrh), Dirección Nacional de Vialidad
(dnv), Secretaría de Obras Públicas (sop), Subsecretaría de Desarrollo Urbano
y Vivienda (sduv), es decir aquellas ligadas a la ejecución de obras. Por otra
parte, existe desde el año 2006 el Programa Nacional de Reducción del Riesgo
de Desastre concebido como un componente del proceso de elaboración del
Plan Estratégico Territorial.
Un organismo histórico que ha evolucionado tanto en su enfoque como en
su denominación es la Dirección Nacional de Protección Civil (ex Defensa
Civil) que pasó de depender de la órbita castrense a la civil, introduciendo el
concepto de prevención y mitigación en sus acciones y no tanto en la respuesta.
En diciembre de 2004, por decreto 1697/2004 se fijaron competencias de la
Dirección Nacional de Protección Civil. La Secretaría de Protección Civil y
Abordaje Integral de Emergencias y Catástrofes funciona dentro del Ministerio
de Seguridad de la Nación, es el organismo a través de la cual se coordinan
las acciones tendientes a solucionar situaciones extraordinarias o emergencias
que se produzcan en el territorio de la Nación en las etapas de mitigación,
respuesta y reconstrucción.
Como se señaló anteriormente, en el año 2016 se sanciona y reglamenta
la ley 27287 de creación del (sinagir). Este organismo está integrado por:
Consejo Nacional para la Gestión Integral del Riesgo y la Protección Civil y
Consejo Federal de Gestión Integral del Riesgo y la Protección Civil y una
Secretaría Ejecutiva. El objetivo del organismo es «integrar acciones y arti-
cular el funcionamiento del organismos para la reducción de riesgos», y para
ello se elaboró recientemente el Plan Nacional para la Reducción del Riesgo
de Desastres 2018–2023. Este plan es un instrumento central en materia polí-
tica y ejecutiva, y va en sintonía con el marco de acción de Hyogo 2005–2015
y de Sendai 2015–2030. La novedad más importante es que integra a los tres
niveles del estado (nacional, provincial y municipal) así como a las organiza-
ciones no gubernamentales y a la sociedad civil.
269
Como señalamos anteriormente, el problema de las inundaciones se rela-
ciona con el de las problemáticas ambientales y, también, con el del manejo de
los recursos hídricos. El artículo de la Constitución Nacional que refiere a los
mismos es el 41, según el cual las autoridades garantizarán que los habitantes
gocen de un ambiente sano, equilibrado y apto para el desarrollo humano y
de las actividades productivas. Pero, por otra parte, la legislación argentina
también establece que la gestión de los recursos naturales es potestad de las
provincias, por no existir delegación en el gobierno nacional (Martinez, 1994).
Entonces, uno de los principales problemas en materia legal para el caso de
las inundaciones era la ausencia de normas relativas al uso del agua hasta la
reforma del Código Civil en el año 2015, la provincia de Santa Fe participó
en todas las instancias e incorporó los mismos en el año 2003.
Por otra parte, en materia legal, existe un debate al interior de la jurispru-
dencia, en relación con los principios sobre los que se regula el problema de
las inundaciones: pueden prevalecer los principios preventivos, propios del
derecho de daños, donde los riesgos son considerados probables, es decir,
ciertos (que se pueden probar) o los principios precautorios, propios del
derecho ambiental, donde los riesgos son considerados como potenciales
y por lo tanto, no se requiere de certezas o pruebas para actuar sobre los
mismos. Entonces, el tema se encuentra «cruzado» tanto por los principios
del derecho civil como del derecho ambiental, ya que es dentro de estas áreas
pertenecientes al ámbito del derecho privado donde se resuelven la mayoría
de los conflictos ocasionados por las inundaciones; ya sea a la población o a
sus actividades, siendo en general, solicitudes de resarcimiento económico de
los damnificados, declaraciones de emergencia, autorizaciones a los poderes
ejecutivos provinciales a gestionar y obtener créditos para asistir financiera-
mente a productores y empresas afectadas.
Entre los organismos nacionales de carácter científico–técnico se encuentra
directamente vinculado el Instituto Nacional del Agua y el Ambiente (INA). Este
organismo actúa en forma descentralizada desde 1973 en el Centro Regional
Litoral, dependiente de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación con
sede en Ezeiza, tiene como misión brindar asesoramiento técnico a diferentes
organismos públicos y privados que soliciten tratamiento de información rela-
tiva al manejo de Recursos Hídricos. Lleva adelante «un sistema de alerta hidro-
lógico en la Cuenca del Plata» y elaboran pronósticos precisos porque se recibe
«información de lluvia y de niveles del curso de agua», ya que allí se hace el
monitoreo que dejó de hacerse en 1989 en el Salado. El diagnóstico respecto del
Paraná, y también del Paraguay y del Uruguay, es «muy certero y se hace a través
de modelos de simulación pronosticando el nivel esperado en todos los puntos
aguas abajo» (Paoli cit. en Página 12, 2003). Entre los estudios más importantes
270
que realizó se encuentra el Informe de delimitación de áreas de riesgo hídrico en
1992 y su reactualización, al 2006. Este informe sienta un importante y único
precedente de carácter científico–técnico acerca de la «peligrosidad» del área en
cuanto a la dinámica de las inundaciones por crecida de ríos y fue la base sobre
la que se reglamentó la ley 11730 que más adelante reseñaremos. El informe
PAIS, también reseña al INA como uno de los organismos nacionales que más
ha incorporado avances al incluir las influencias del cambio climático en las
modelaciones hídricas e hidráulicas, así como también la necesidad de redefinir
los parámetros de diseño de las obras, en función de dichas transformaciones y
de la adecuación de las anteriores. El exdirector de la institución, el magíster e
ingeniero, Carlos Paoli, destaca que hay un gran conocimiento técnico sobre la
región en cuanto a la dinámica hídrica y que el principal problema es suponer
que las obras proyectadas van a controlar o proteger para siempre la mayor
crecida posible, y por lo tanto, resumir la solución a una obra hídrica. Debería
observarse que una gran superficie de ocupación urbana se encuentra por debajo
de cotas de inundaciones de máximas históricas y una superficie aún mayor, por
debajo de las cotas correspondientes a hipotéticas crecidas. Otro trabajo rele-
vante es el de Hidráulica Fluvial y Modelación Hidrológica realizado en forma
conjunta con la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas.
En un breve señalamiento de los aportes realizados por el ina hacia la
zona encontramos que desde el año 1990 existe un Acuerdo de Colaboración
Recíproca existente entre el Instituto Nacional del Agua−Centro Regional
Litoral (ina−crl) y el Ministerio de Asuntos Hídricos (mah), y de allí nace
el Proyecto Investigación de Procesos Erosivos y Efectos Antrópicos en
Terraplenes de Defensa Costera. Entre los objetivos del mismo se encontraban:
a) realizar estudios tendientes a la investigación en procesos erosivos en los
terraplenes de defensa costera de La Guardia, Colatiné, San José del Rincón
y Arroyo Leyes y b) obtener datos hidrométricos pluviográficos y manomé-
tricos mediante instrumental instalado por el Proyecto con la finalidad de
constituir una fuente de información para ambos organismos (ina−mah).
Ante la inundación de 1992, el estado nacional en conjunto con algunas
provincias y a partir de financiamiento del Banco Mundial y jexim Bank llevó
a cabo un Plan de acciones para la mitigación y prevención de inundaciones.
Dentro de las mismas se incluyó el equipamiento en software y hardware de
los Sistemas de Alerta Temprano del ina (Paoli, 2004). El sistema de alerta
hidrológico está organizado a partir de una red de estaciones para medir datos
hidrológicos y meteorológicos de la cuenca, enviados por el ina, el Servicio
Meteorológico Nacional (smn) y la Comisión Nacional de Energía Atómica
(conae), para luego ser procesados para la elaboración de un diagnóstico. Este
pronóstico se envía a un receptor, quien evalúa la pertinencia o no de activar
un plan de contingencia (Viand y Calvo, 2015).
271
También ha realizado un «Plan Director de drenaje pluvial zona interna
terraplén de la costa» y una «Evaluación del Sistema de Defensa de Santa Fe,
Recreo y anillos de la Ruta Provincial 1».
En el año 1997 se llevó a cabo el estudio titulado «Evaluación de compor-
tamiento de las defensas costeras de la zona de La Guardia y San José del
Rincón». Este identificó tres factores que afectaban al anillo: a) el problema
de erosión ocasionado por las lluvias y el viento, agravado en crecientes con
oleaje; b) la falta de información para poder evaluar dicha situación y c) la
acción del hombre que deterioraba las defensas.
Respecto al segundo estudio mencionado («Evaluación del Sistema de
Defensa de Santa Fe, Recreo y anillos de la Ruta Provincial 1»), realizado en el
año 2010 tenía como objetivo primordial la evaluación de las defensas contra
inundaciones ubicadas en algunas localidades entre ellas San José del Rincón
y Arroyo Leyes y de los sistemas de defensa independientes ubicados en los
ejidos municipales y comunales, teniendo en cuenta su cota de coronamiento
y su estabilidad estructural. Actualmente, existe un Sistema de Información
Geográfica (sig) de Evaluación del estado y grado de protección del Sistema de
Defensas de las ciudades de Santa Fe, Recreo y Anillos de la Ruta Provincial 1
según áreas de riesgo hídrico con el objetivo de analizar su cota de corona-
miento y estabilidad estructural.
Otra institución nacional con injerencia en el territorio costero es la
Agencia de Extensión Santa Fe del inta (Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria), que a través de distintos programas y proyectos específicos,
en conjunto con el Centro de Investigaciones en Recursos Naturales (cirn)
trabajan sobre sistemas de alerta y control, meteorología satelital, teledetec-
ción y recursos naturales. De acuerdo con la organización que tiene esta insti-
tución, la información y los servicios están disponibles tanto para la comu-
nidad como para instituciones y, sobre todo, para las distintas unidades (de
extensión e investigación) distribuidas en todo el país.
Provinciales
Con el objetivo de profundizar acerca de la relación entre las políticas y las prác-
ticas y por otra parte, dimensionar el impacto de las mismas en la configuración
del riesgo analizamos las competencias provinciales en esta materia de manera
diacrónica sobre dos ámbitos de poder gubernamental: el ejecutivo y el legislativo.
Se intentará cruzar la información con la escala comunal y municipal en
el análisis por etapas a fines de visualizar las interrelaciones entre los actores
intervinientes, de manera tal de comprender que la gestión no es un proceso
272
lineal donde las acciones funcionan como compartimentos estancos, sino
por el contrario, es más bien una compleja urdimbre de vínculos institu-
cionales y actores sociales en el territorio.
En primer lugar, se indagó acerca del poder ejecutivo provincial cuyos dife-
rentes ministerios y dependencias fueron elegidos previamente en función de
las problemáticas emergentes de la región que nos interesaban abordar ya sean
de tipo social, económica o ambiental. En segundo lugar, se sistematizaron
las normativas y políticas públicas trabajadas en el marco del poder legisla-
tivo (diputados y senadores). El aparato legislativo provincial compuesto por
dos cámaras: Diputados (Cámara baja) y Senadores (Cámara alta) tiene un
sistema de representación diferente al poder ejecutivo que repercute de alguna
manera en la gestión. Si bien tanto los diputados como los senadores se eligen
cada 4 años, los senadores son 19 y representan a la población de cada departa-
mento. En cambio, los diputados representan al total de la población provin-
cial, esto es, la provincia como distrito único, suman en total 50 diputados:
28 para quien obtiene la mayoría política y los 22 restantes entre las minorías.
A partir de la implementación de la ley provincial 12367 del año 2005 que
modificó el sistema electoral, se retorna a la elección por internas abiertas y
generales y, de esta manera, se garantiza la representación en la cámara baja
de al menos un diputado por lista oriundo del departamento, cumpliendo
de esta manera con el artículo 32 de la Constitución Provincial que establece
«los partidos políticos incluirán en sus listas de candidatos por lo menos uno
con residencia en cada departamento» (Constitución de la Provincia de Santa
Fe, 2006:29). Según informantes oficiales esta situación no se respetaba hasta
el cambio de ley, siendo perjudicial para casos como el departamento Garay
que en muchos períodos ha carecido de representantes locales en la Cámara
de Diputados. Asimismo, sucede exactamente lo contrario con el departa-
mento La Capital, donde los distritos San José del Rincón y Arroyo Leyes se
encuentran dentro del segundo departamento más poblado de la provincia
y el grado de representación es notablemente alto. Por ejemplo, para el año
2007 había nueve diputados «oriundos» y electos desde el departamento, lo
cual puede significar indirectamente un mayor grado de representación de
los intereses y problemas del departamento y localidades dentro de la cámara.
En términos partidarios, la representación política de los departamentos fue
mayoritariamente desempeñada en el departamento La Capital por el Partido
Justicialista hasta el año 2007, del mismo modo que en el departamento Garay,
que a excepción del período 2003–2007 donde el socialismo ganó la bancada,
luego el Peronismo volvió a representar a este departamento hasta la actua-
lidad. Por el contrario, partir del año 2007 en el departamento La Capital la
senaduría queda en manos del Frente Progresista Cívico y Social (fpcys). En
el cuadro 2 se detallan los diferentes períodos.
273
Senadores
Período Gobernadores Diputados(*)
Dpto. La Capital Dpto. Garay
Sr. Carlos A. Papaleo (La Pignata
1991–1995 s/d
Reutemann (PJ) Capital, PJ) (Garay, PJ)
Hammerly, Esquivel, Dalla
Sr. Carlos A. Fontana, Caviggiuri, Reutemann, Gutierrez (La Pignata
1995–1998
Reutemann (PJ) Paganini, Pochettino, Barrera, Capital PJ) (Garay PJ)
Tate, Molinas, Bullrich. Total: 12
Mauri, Bernardi, Farías, Piaggio,
Caballero, Vazquez, Riestra,
Ing. Jorge A. Questa, Marcucci, Maschero- Esquivel (La Pignata
1999–2002
Obeid (PJ) ni, Cavuto, Maguid, Barrera, Capital PJ) (Garay PJ)
Meotto, Reutemann, Kilibarda,
Lacava. Total: 17
Boscarol, Simoniello, Marcucci y
Mascheroni por el FCyS.
Ing. Jorge A. Mercier (La Nardoni (Ga-
2003–2006 Scataglini, Reutemann, Lacava,
Obeid (PJ) Capital PJ) ray, FPCYS)
Cejas, Hammerly por el PJ.
Total: 9
Ricardo
2007–2010 Hermes Binner Marcucci Hugo
Kauffmann
(FPCYS) por el (FPC y S)
(FPV)
Ricardo
2011–2015 Antonio Bonfatti Miguel González
Kauffmann
(FPCYS) (FPC y S)
(FPV)
Ricardo
Miguel Lifchitz Miguel González
2016–2019 Kauffmann
(FPCYS) (FPC y S)
(FPV)
Cuadro 2. Representantes Poder Ejecutivo y Poder Legislativo Provincial entre 1992 y 2019.
Fuente: elaboración propia en base a información legislativa.
(*) Solo se cita el número de diputados que fueron postulados y luego resultaron electos por el departa-
mento La Capital.
Una vinculación fuerte se establece entre las comunas y las sucesivas gestiones
legislativas debido a que estas constituyen el único puente entre poder ejecutivo
y legislativo en forma directa. Los senadores provinciales, cuya representación
es un funcionario por departamento, manejan un presupuesto establecido por
comisión de administración del Senado en función de la cantidad de habitantes
y de pedidos y solicitudes recibidas por el senador, de parte de la población.
El mecanismo por el cual se gestionan fondos por fuera del presupuesto para
obras y otros fines es dirigido, primeramente, hacia el Gobierno Provincial (en
la competencia específica) y caso contrario, hacia el Gobierno Nacional.
Un organismo que desempeña un rol importante de intervención durante
la emergencia es la Dirección Provincial de Defensa Civil, que fue creada por
ley provincial 8094 del 08/08/1977 reglamentada en 1980 por el decreto 4401,
que establece la creación de dos órganos de asistencia al Poder Ejecutivo, como
son la Junta Provincial y la Dirección General de Defensa Civil, a su vez que
establece las responsabilidades de todos los niveles de gobierno: ministros,
274
intendentes, presidentes de comuna. Si bien el análisis de este artículo aborda
temporalmente hasta el año 2016, creemos importante mencionar breve-
mente que a partir del año 2018 se conformó como Secretaría de Protección
Civil, dependiente del ministerio de Gobierno, Justicia, Derechos Humanos
y Diversidad en el marco de adhesión a la ley nacional 27287 y se observa que
incorporó en sus funciones la previsión, prevención, planificación, rehabili-
tación. Asimismo, en su esquema de organización y trabajo, se introduce la
conceptualización de la perspectiva de la gestión de riesgos; de esta Secretaría
dependen los Bomberos Voluntarios. En la zona de la costa hay cuarteles en
las localidades de Santa Rosa de Calchines, Cayastá y Helvecia.
Gobiernos locales
275
Período
276
San José Santa Rosa Saladero Colonia
Etapas gestión Arroyo Leyes Cayastá Helvecia
del Rincón de Calchines M. Cabal Macías
(no importa)
Fecha creación
de comunas y 21/11/1991 13/09/1990 14/07/1886 18/06/1886 14/07/1886 10/12/93 15/09/1989
municipios
Departamento La Capital La Capital Garay Garay Garay Garay Garay
1989–1991; Horacio Ma- Elbio Victor Hugo Armando
Teresa Faci- Marcelo Du- Juan Rodolfo
1991–2002 1992–1993; cedo (PJ) Yossen Flores (UCR– Pereyra
no1 (PJ) praz (FPCyS) Schmidt (PJ)
fuera el señor Mario Facino, actualmente bajo arresto domiciliario según la causa Nº 311 del Juzgado
Federal de Santa Fe por la que fue procesado el 17/02/05 por asociación ilícita durante sus funciones
cifras oficiales del CNPHyV 2010 y se confirmara que existían 10 178 habitantes, superando el umbral de
1. Designada según normativa vigente como reemplazante del jefe comunal elegido en ese período, quien
(**) Municipio desde 2013, ley provincial 13341 se declaró ciudad, luego de que se dieran a conocer las
Fuente: elaboración propia sobre datos suministrados por la Subsecretaría de Comunas, Ministerio coor-
Arroyo Leyes se conforma como comuna de primera categoría en el año
2010 y la estructura administrativa pasa a estar conformada por un presidente
comunal y una comisión comunal que tiene cinco miembros titulares e igual
número de suplentes.
277
La situación económica de las comunas se debe en gran medida a los
aportes de los ciudadanos en materia de tributos y de los aportes de la
provincia en concepto de participación de los Impuestos Nacionales (Ley de
Coparticipación Federal 23548 de distribución quincenal) y del Impuesto a
los Ingresos Brutos (distribuido mensualmente) que vuelven sobre las loca-
lidades por los fondos coparticipables; en este sentido, las diferencias en los
montos que percibe cada comuna se explica en función de cuánto tributa y
cuánto recibe respecto del total. Otro mecanismo de financiamiento para obras
es el Fondo para la construcción de obras menores (ley 12385) el cual destina
un monto por año para asistir a las administraciones comunales y munici-
pales de segunda categoría, tiene un carácter no reintegrable y una vigencia
de dos años y está destinado a la compra y/o expropiación de terrenos para
solucionar problemas habitacionales, construcción de viviendas, regulariza-
ción dominial, instalación de redes de agua potable y redes cloacales, edifica-
ción y mantenimiento de centros comunitarios y asistenciales, estaba lizado
de caminos rurales y obras de alumbrado público entre otras.
Existen, además, para las comunas y municipios un sistema de líneas de prés-
tamos y créditos blandos para la realización de viviendas contra inundaciones,
construcción de enlace catastral, parques y áreas industriales, gasoductos,
capacitación, sistemas informatizados, control de cargas, patentes, recursos
humanos, municipios productivos, asociativismo municipal, aportes para la
producción, refinanciación de deudas, recursos para la red vial, mejoramiento
de barrios, inversión en salud, equipamiento vial.
El grado de complejidad de las estructuras administrativas comunales está rela-
cionado a la cantidad de población que tributa, habita y por defecto vota, pero
en general, las comunas tienen un cargo administrativo o dos que se comple-
mentan con la creación de secretarías o comisiones vecinales según corresponda.
Desde el retorno de la democracia se dio una continuidad en la gestión del
Peronismo que mantuvo el control de la gobernación santafesina desde 1983
hasta el año 2007, gracias a «una fuerte red relaciones, una vinculación con las
estructuras sindicales y una tradición política poderosa» (Alonso, 2006:112).
Esta estabilización no fue excluyente en la región, según Alonso, «se aprecia a
nivel de las localidades, combinándolos con dos fenómenos correlacionados:
el debilitamiento de las identidades programáticas y la estatización de los
partidos de gobierno» (123).
La vuelta a la democracia en vez de significar una apertura y pluralidad, se
configuró en algunos casos como un factor de recrudecimiento de disputa de
intereses y poderes que reforzaron el clientelismo en algunos casos, situación
que en espacios poblacionalmente pequeños, como el de esta región, se exten-
dieron también hacia los demás estamentos institucionales como —las asocia-
278
ciones civiles— y ocasionaron dificultades a la hora de establecer acuerdos,
emprender proyectos conjuntos, gestionar fondos o generar procesos de parti-
cipación ciudadana que beneficien a la población en su conjunto.
Desde el año 2007 hasta el año 2016, la asunción de gobernadores socialistas
influyó en el recambio del signo político de algunas comunas, al igual de lo
que sucediera en la senaduría del departamento La Capital.
279
lo que Lascurain ha denominado la «nueva política», es decir, un nuevo tipo
de vínculo que realza la retórica «antipolítica», la «proximidad» para con la
ciudadanía y la «moralización» de la relación de representación, así como el
carácter «técnico o experto», que se diferencia de las anteriores gobernaciones
peronistas cuyo ascenso al poder ejecutivo fue a través del «puente sindical»
(Lascurain, 2018). Este cambio en el perfil político guarda también relación en
lo que respecta al tratamiento que la problemática de las inundaciones tendrá
en este período, ya que el enfoque técnico y experto es el que va a prevalecer.
Reutemann y Obeid alternaron sus mandatos. El ingeniero Jorge Obeid,
que si bien provenía del campo político, seguía los lineamientos anteriormente
descritos, gobernó entre 1996–1999 y 2004–2006. Por su parte, Reutemann
lo hizo nuevamente entre 2000–2003.
Es importante considerar que la inundación de 1983, tanto por el tiempo
de permanencia del agua en la zona como por el impacto que provocó en
la vida y actividades de los pobladores de la zona de la costa y de la ciudad
de Santa Fe, fue considerada y visibilizada por los medios locales como el
desastre más importante del siglo xx para Santa Fe. En términos discursivos
se reflejaba una perspectiva donde la inundación era un «embate de la natu-
raleza» y que la sociedad tenía poco para hacer frente a esta fuerza incontro-
lable. Un suplemento especial del diario El Litoral del 07/08/1983, dedicado
a las inundaciones, reúne una mesa redonda donde participan naturalistas,
ingenieros, biólogos e ingenieros en recursos hídricos, donde los ejes princi-
pales del debate son las formas violentas de intervención de la técnica sobre
la naturaleza (planteado por ambientalistas y biólogos); las causas naturales
y antrópicas del fenómeno y la necesidad de utilizar el término crecida en
lugar de inundación, reforzando la idea de la «naturalidad» del fenómeno.
Además de las graves consecuencias económicas y sociales que incremen-
taron las condiciones de vulnerabilidad de la población, la inundación provocó
severos daños en algunas obras claves para la región como el puente sobre
el Arroyo Leyes —que abordaremos más adelante—, la Ruta Provincial 1 en
diferentes tramos y fundamentalmente las defensas.
En tal sentido, se vuelve un tema central en la gestión de Reutemann
quien convoca a un conjunto de técnicos y expertos que alientan dos tipos
de proyectos para su solución: por un lado, quienes plantean la ejecución de
una presa lateral dentro del gran proyecto de la Represa Paraná Medio, y por
otro, quienes alentaban la construcción de un sistema de defensas, que fue el
proyecto que efectivamente se desarrolló.
Durante su gestión, el ingeniero Obeid (1995) se reúne con Carlos Menem
(presidente de turno), Jorge Busti (gobernador de Entre Ríos) y Romero Feris
(gobernador de Corrientes) así como también con los representantes de Energy
280
Developers International (edi), Nicholas Brady y George Bush (hijo) para dar
curso al Proyecto Hidráulico Paraná Medio (phpm). La relevancia que cobra
la propuesta tiene que ver con dos cuestiones; por un lado, porque es presen-
tada como una obra de modernización y desarrollo para toda la región, pero,
sobre todo, porque podría ser una posible medida preventiva frente a inun-
daciones. Mientras la coalición política se manifestaba a favor del proyecto,
insistiendo en el beneficio de la regulación de las inundaciones, para las loca-
lidades ribereñas (sobre todo de Santa Fe) y haciendo eco de un factor cier-
tamente sensible, un conjunto de militantes ambientalistas y ong se expre-
saban en contra de la ejecución de la misma (Rausch, 2018). El proyecto se
termina de dirimir en parte por la fuerza de este frente opositor integrado por
organizaciones como la «Asociación en Defensa de los Trabajadores del río
Paraná», la Asociación de Entidades Ambientalistas (aea) en Entre Ríos que
trabajaron en conjunto con otras organizaciones santafesinas como Fundación
proteger y el CeProNat (Centro de Protección a la Naturaleza), movilizán-
dose en contra del proyecto, junto al municipio de Paraná.
En este contexto, la solución técnica al problema de las inundaciones fue
la propuesta más convenientemente sostenida por los actores sociales ya que
congregaba tanto los intereses políticos y económicos de distintos sectores,
como también el reclamo de las comunidades locales.
281
Período Ley provincial Fecha Autoridad de aplicación Tema
Modificación del ejido municipal de
10723 1991 Santa Fe y creación de la comuna de
San José del Rincón
Se crea la Comuna de Mariano Sala-
dero Cabal.
1108 1993 Poder Ejecutivo Provincial
Por decreto 1166 del 8 de mayo de
1994 se designa el primer comisionado
Otorgamiento de explotación de las
rutas provinciales a Comunas y Munici-
palidades que la soliciten.
11204
Las comunas de Helvecia, Saladero M.
Dirección Provincial de Cabal y Colonia Mascías han pedido
(reglamentada 1995
Vialidad la adhesión a la Municipalidad de San
por decreto
Javier.
0461/95)
Sin embargo, no disponemos de núme-
ros de ordenanzas correspondientes a
cada localidad que compone el cuadro
18/11/1999
Secretaría de Medio Ley Medio Ambiente y Desarrollo
11717 (actualizada en
Ambiente y Desarrollo Sustentable
2009, 2014, 2017)
«Zonificación de Áreas Inundables».
Régimen de uso de bienes situados
en las áreas inundables dentro de la
1991–2002
282
La ley 11204 establece el otorgamiento de explotación de las rutas provin-
ciales a Comunas y Municipalidades que la soliciten. Esta normativa permi-
tiría agilizar el mantenimiento de las rutas provinciales mediante convenios
directos entre comunas y Vialidad Provincial. La Dirección provincial de
Vialidad, data de 1958, es un ente autárquico, descentralizado, que se rige
por la ley provincial 4908. Dependía en esta etapa del Ministerio de Obras
Públicas y es relevante el vínculo con las comunas a partir de este cambio,
porque les permitió realizar convenios directos anuales para la realización de
obras menores.
Otra normativa relevante para el tema de estudio es la ley provincial 11717
del año (1999) que crea la Secretaría de Ambiente en un contexto nacional de
sanción de la Ley General del Ambiente 25675. En los lineamientos de acción
«sobre» el medio ambiente, específicamente el ítem E: «La protección, preser-
vación y gestión de los recursos hídricos y la prevención y control de inun-
daciones y anegamientos» se señala que las inundaciones son competencia
de la Secretaría de Ambiente. Esto puede entenderse en consonancia con la
perspectiva fisicalista, donde se pensaba el control de las inundaciones como
una forma de control sobre la naturaleza. La ley, además, introduce el orde-
namiento territorial para la planificación y gestión como una herramienta de
planificación para la toma de decisiones sobre la localización de actividades
en el espacio geográfico o ámbito físico de un territorio.
En lo que refiere a la cuestión hídrica, se sancionan una serie de leyes de
significativa relevancia y distinta naturaleza. En primer lugar, la ley 11862 que
permite convenios entre Vialidad y la Sub Unidad Provincial de Coordinación
para la Emergencia (supce) para la recuperación de obras afectadas por inun-
daciones. También la Ley de Conflictos Hídricos (12081) que entra en vigencia
en el 2003, establece las sanciones sobre la base de la definición de las obras
que puedan provocar alteraciones en el normal escurrimiento de las aguas y
las autoridades competentes en la ejecución de las mismas.
Tanto por la relevancia de contar con un instrumento técnico de ordena-
miento del suelo, como por las implicancias institucionales que acarrea su
implementación, consideramos que la ley provincial 11730 de Zonificación de
Áreas Inundables, constituye un punto de partida significativo ya que esta-
blece el régimen de uso de bienes situados en las áreas inundables dentro de
la jurisdicción provincial. Si bien se reglamentó en el período siguiente (en el
año 2003) se considera un instrumento significativo para la regulación y uso
de bienes en áreas inundables. La cartografía que acompaña es una herramienta
para la planificación urbana, en función de las prohibiciones y restricciones de
uso del área ii y advertencia de uso del área iii (ver mapa 1).
283
Mapa 1. Áreas de riesgo hídrico según Ley 11730 Zonificación de Áreas Inundables
Otros aspectos que dicha ley aborda tienen que ver con la creación de un
consejo de medio ambiente y desarrollo sustentable, mecanismos de partici-
pación ciudadana, educación y clasificación de residuos peligrosos.
Hacia fines del año 2002 la provincia firma el acta acuerdo con la Nación
para la creación del Consejo Hídrico Federal (cohife), que se conformará en
marzo del año 2003 antes de las inundaciones.
284
El marco legal en los gobiernos locales
Del conjunto de ordenanzas comunales relevado en el cuadro 5 se observa
que, casi la totalidad de las mismas se refieren a medidas de tipo estructural,
de construcción y gestión de obras específicas; algunas declaraciones de emer-
gencia (agropecuaria e hídrica) que en su mayoría fueron emitidas durante la
crecida extraordinaria de 1998. Otras ordenanzas aparecen a partir del año 2001
ligadas a la reparación posdesastre, es decir, refieren a la rehabilitación y reacon-
dicionamiento, como la construcción de viviendas y refugios para inundados,
bajo la ejecución de programas de la Subunidad Central de Coordinación
para la Emergencia (succe). Las obras de alcantarillado, desagües y drenajes
pluviales son competencia de la Dirección Provincial de Obras Hidráulicas.
Estas obras menores que mitigan el riesgo tuvieron lugar en la comuna de
Saladero Cabal que aparece como una de las más intervenidas en este aspecto.
4 En los diferentes registros hidrográficos, el nivel del río en Arroyo Leyes alcanzó los días 21
y 22/6 del año 1992 y el 14/05/98: 9,76 m. En el de Colastiné 7,15 m el 21/06/92 y el
15/05/98; en el de A. Potrero 9,76 el 21/06/92 y 9,74 el 13/05/98; en el Puerto de Santa Fe:
7,33 m en 1992 y 7,26 m en 1998 (Base de Datos Hidrológica Integrada).
287
Imagen 2. Defensa casco urbano de Helvecia y bomba extractora. Zona Calle Chacabuco.
Gentileza del Senador Pignata
Imagen 3. Club de Casa y Pesca de Helvecia. Detalle de proceso erosivo. Gentileza del
Senador Pignata
288
Imagen 4. Defensa Saladero Cabal tramo crítico por línea de corte en la estructura de la
defensa socavada
289
Imagen 5. Defensa Saladero Cabal con problemas erosivos. Gentileza del Senador Pignata
290
Imagen 6. Defensa área rural Paraje El Laurel con procesos erosivos. Gentileza del Senador
Pignata
291
Posteriormente, entre los años 1993 y 1996, se realizó la construcción del
terraplén de defensa hasta el km 7,8 de la Ruta Provincial 1, que constituye la
obra más importante en cuanto a la envergadura, inversión y efectos sobre el
histórico problema de las inundaciones. Originalmente, el programa comenzó
con la ampliación de defensas de los barrios El Pozo, Alto Verde y La Guardia
(municipalidad de Santa Fe) y la construcción de un anillo de protección
para San José del Rincón y Colastiné Norte, a lo que se sumó la instalación
de estaciones de bombeo.
Imagen 7. Terraplén Garello con bloque de hormigón y terraplén Garello con bolsas rellenas
con suelo o mezclas de suelo rellenas con cal o cemento
292
Imagen 8. Estaciones de bombeo en terraplén Garello Zona San José del Rincón
Las defensas existentes en la zona costera, que tenían en promedio cota 4,60
m (de altura) en 1966, se elevaron a cota 9 m en 1995 (ambas cotas referidas al
0 del puerto de Santa Fe). En la implementación de esta técnica se contem-
5 Las crecidas extraordinarias de los años 1982/83 y 1991/92 ambas vinculadas a un intenso
episodio ENOS, son consideradas las más importantes en términos de catástrofe del siglo XX. La
primera, por el tiempo de permanencia de las aguas y la segunda, por el nivel alcanzado en el
pico de crecida (cinco sucesivos, con un máximo de 7,33 m en Puerto Santa Fe) (Castro, 2009).
293
plaba que se iba a pasar de riesgo cero al máximo ante una potencial ruptura
del sistema, no obstante, se decidió avanzar sobre su ejecución.6
Las prioridades definidas por el informe del Banco Mundial en ese momento
eran defender los cascos urbanos y la Ruta Provincial 1, fundamentalmente
se aludía a la recuperación, rehabilitación del sistema y prevención de futuras
inundaciones. No obstante, el programa deja de funcionar en el año 2000
aunque siguen existiendo obras en garantía.
294
Defensa contra inundaciones para toda la Mesopotamia conocido como el
informe Halcrow que señalaba a esta zona como «barrera natural» y «área de
difícil drenaje» y le atribuía un valor urbano «más potencial que real» y como
un área de «gran reserva para el desarrollo del conglomerado». Este señala-
miento del estudio resulta relevante ya que el informe fue elaborado como
parte del programa que habilitaría la ejecución de las obras de defensas. Sin
embargo, no fue considerado en términos de insumo para la formulación de
políticas orientadoras en materia de planeamiento urbano, porque la obra no
formaba parte de un plan integral, sino de una respuesta reparadora ante los
daños que las sucesivas inundaciones dejaron en la costa (Visintini, 2018). El
mantenimiento de dichos terraplenes continúa siendo una problemática en
la gestión, ya que si bien la Ley 10958 Terraplenes de Defensa contra inunda-
ciones, distrito San José del Rincón y Santa Fe, establece que el mantenimiento
de los terraplenes de defensa es una responsabilidad del Estado provincial,
existen controversias políticas ligadas al financiamiento de las obras e inver-
siones que se requieren para su mantenimiento, como al control, ejecución y
monitoreo del sistema en forma permanente.
En este contexto, existían otros conflictos latentes en relación con la obra
pública: la falta de obras de recuperación pos inundación 1983 para el acue-
ducto Colastiné–Santa Fe, el mantenimiento del dragado de las vías navega-
bles donde existía una controversia entre el Gobierno Provincial y la Dirección
Nacional de Construcciones portuarias y vías navegables, a raíz del agrava-
miento que provocó la falta de mantenimiento del dragado del río Colastiné
provocando la obstrucción y por ende la elevación de las aguas río arriba; la
posibilidad de que se rompa la cloaca máxima provocando una emergencia
sanitaria y los daños sobre la Ruta Provincial 1 a la altura de Los Cerrillos y
El Laurel como los puentes sobre los arroyos Leyes, Santa Rita y Potreros.
Por otra parte, el puente sobre el Arroyo Leyes arrastraba una larga historia
de problemas que emergían con cada crecida extraordinaria.7 El mismo
estuvo cortado por diferentes lapsos de tiempo durante y después de las dife-
rentes crecientes.
7 En 1911 se construyó un puente de madera cuyo funcionamiento duró 2 años, cuando una
inundación destruyó los terraplenes de acceso. No hubo restauración hasta 1923 donde se
reconstruye y permanece hasta 1942 cuando Vialidad Nacional construye el actual puente. En
la inundación de 1966 nuevamente destruye el estribo sur y se coloca un puente Bailey de 23
m que funciona hasta 1970 donde se reemplaza por estructura de hormigón. En la inundación
de los años 82 y 83 se ve afectado nuevamente el estribo sur, por un socavón enorme, se
amplía la cabecera, se incorporan 24 000 tn de gaviones (Yoris et al., 2011). El informe y
administración fue denunciado por el propio organismo de Vialidad Provincial como un fraude
hacia el Gobierno provincial por parte la empresa ejecutora (El Litoral, 11/03/1992).
295
El estudio del año 1987 «Sistema Hídrico Leyes–Setúbal» se planteaba
como la respuesta a la regulación del sistema. Cabe señalar que desde el año
1991, la provincia contaba con financiamiento del Banco Mundial para cons-
truir el proyecto que fuera elaborado por la Facultad de Ciencias Hídricas
(FICHS–UNL). Según Yoris et al. (2011) entre 1987 y 1992 se realizan estudios
del comportamiento hidráulico de distintas obras de corrección del cauce y
se concluye que el puente necesitaba mayor luz.
La situación de desastre de 1992–1993 volvió a alterar el funcionamiento
del puente y en 1995 la Dirección Provincial de Vialidad comienza un estudio
de construcción de un nuevo puente 150 m aguas arriba del existente. Este
debía tener 440 m de longitud, con pilotes a 60 metros de profundidad e
inició una controversia entre el gobierno y los productores que se resistían
alegando un ingreso de agua cada vez mayor entre el río Paraná y la laguna
Setúbal, planteando como solución la implementación de un plan de regula-
ción integral, como el plan de 1987.8 Este conflicto perduró en el tiempo, y
no fue resuelto por ninguna de las dos propuestas. Se realizó una destrucción
programada de parte del tramo sur del puente y en su reemplazo se colocó
un puente Bailey el día 29/04/1998 que funcionó hasta el año 2007. Cabe
destacar el rol central del puente en la comunicación de todas las localidades
del departamento, siendo la Ruta Provincial 1 hasta la pavimentación de la
Ruta Provincial 62, la única vía de salida hacia el sur.
8 La propuesta del sector cuya representación estaba encabezada por la Cooperativa Agrícola
Ganadera de Santa Rosa, es construir un nuevo puente de 120 metros de extensión, además
de una represa, para controlar el ingreso de agua a la laguna Setúbal (La Nación, 11/11/2009).
296
Por otra parte, el funcionamiento y potencial efectividad de las defensas
fueron probadas con la creciente del año 1998, y se detectaron filtraciones y
varios sectores vieron afectadas sus viviendas por el ingreso de agua y el poten-
cial peligro de colapsamiento (El Litoral, 28/06/98).
Imagen 11. Terraplenes de defensa inundación 1998, zona Helvecia. Gentileza del Senador
Pignata
297
Una alteración en el registro hidrométrico en plena emergencia aumentó la
incertidumbre respecto de cuál era la altura máxima (7,24 m) que alcanzara el
río en lo que sería la cuarta creciente más importante del siglo XX.9
De las entrevistas realizadas a funcionarios provinciales, se observa un
silencio hacia ciertos temas ya que ninguno consideraba la ruta como dique
en sí, o que la creciente urbanización sin reglamentación sobre áreas inunda-
bles fuese un factor que potenciaría el problema.
Hasta el año 2003, el principal organismo dentro del Estado Provincial era
la Dirección Provincial de Obras Hidráulicas. El sistema de alertas temprana
para la cuenca del Río Paraná, contaba con dos estaciones hidrométricas y eran
manejadas por Evaluación de Recursos SA (EVARSA) y el Instituto Nacional de
Limnología (INALI), algunas de ellas dejaron de funcionar durante la gestión
Reutemann. No había otras dependencias que se ocuparan específicamente
de las denominadas medidas no estructurales, solamente Defensa Civil inter-
venía durante y después de las emergencias.
Para los distritos de Arroyo Leyes y Rincón la senaduría del departamento
La Capital estuvo representada por el señor Mario Papaleo y el contador
Juan Carlos Mercier, y en el departamento Garay por el señor Duilio Pignata
todos del PJ.
Dentro de la gestión del exsenador Papaleo, se destaca como proyecto la
creación de las comunas, que jerarquizó a los territorios en ese momento, luego
de años de depender administrativamente del municipio de Santa Fe. Otros
proyectos fueron la creación de un centro asistencial de salud, la repavimen-
tación de la Ruta Pronvincial 1 y, la construcción de las defensas. Respecto al
puente sobre el Arroyo Leyes, señala que el proyecto de la regulación no era
incompatible con la construcción del puente:
Estaba el dinero, estaba todo para que lo construya Obeid después del año
1995, pero había una oposición muy fuerte por parte de los productores, que
pedían la regulación (represa) y eso salía cuatro veces más caro que hacer un
puente nuevo. Reutemann decía que si les regalaba la tierra a los productores
en otro sitio salía más barato que hacer la regulación. En realidad había que
hacer las dos cosas, pero en definitivas no se hizo ni la una ni la otra. (entre-
vista a Mario Papaleo)
9 Sin dar aviso, la Dirección Nacional de vías navegables, corrió de lugar el hidrómetro ubicado
en el Dique II del puerto de Santa Fe hacia el Dique 1, estableciendo una diferencia de 16 cm
con las mediciones que realizaba la Dirección Provincial de Hidráulica y la municipalidad de la
ciudad de Santa Fe. Las especulaciones giraban en torno a la conveniencia por parte de Nación
en la calificación de los daños para el envío de partidas asistenciales, así como también la com-
petencia con el puerto de Rosario por los trabajos de dragado (El Litoral, 05 y 06/05/1998).
298
En relación con la gestión del Cdor. Mercier, casi todos los proyectos refe-
ridos a la problemática hídrica suscitada durante las inundaciones de 1991–
2003 son pedidos de informe y comunicación y los demás son de educación,
salud, servicios sociales y de infraestructura comunal local. Según consta
en expedientes legislativos, durante el período 2004 a 2008 ha presentado
301 proyectos, de los cuales 28 están vinculados a las localidades de Arroyo
Leyes y Rincón: 18 corresponden a comunicación, 7 pedidos de informes y
3 proyectos de ley. La mayoría resultaron caducos (17). El senador destacó su
posicionamiento respecto a los aspectos jurisdiccionales, en relación a que
Colastiné, San José del Rincón y Leyes como un distrito único, un muni-
cipio. En alusión a la conformación de la comuna de San José del Rincón y
Arroyo Leyes, señaló que:
299
El organismo del estado provincial que intervenía de manera directa durante
y después de cada inundación era Defensa Civil. Tanto los senadores como
por los presidentes comunales entrevistados indicaron que era la institución
más competente. No obstante, las autoridades locales si bien asumían la nece-
sidad de conformar la junta comunal de defensa civil, no la concretaban,
con excepción de Helvecia. Paradójicamente, expresaban la importancia de
la misma para la prevención y la aplicación de sistemas de alerta temprana.
Para finalizar este apartado se detallan las políticas y acciones de esta
primera etapa, en lo que respecta a estudios realizados por la Universidad
Nacional del Litoral (Facultad de Ingeniería y Recursos Hídricos) bajo la
forma de servicios a terceros. Entre ellos se destacan tres que son de interés
para la zona: la reconstrucción del acueducto Colastiné–Santa Fe, un estudio
Hidráulico–Sedimentológico del puente aliviador 11 de Ruta Nacional 168
tramo Colastiné–Túnel; y el estudio de seguimiento periódico de la morfología
del cauce en la zona del puente de la Ruta Provincial 1 sobre el Arroyo Leyes.
300
personas) como por los damnificados y daños ocasionados a más de 150 000
personas. Si bien el desastre del año 2003 no afectó directamente a las loca-
lidades costeras, fue un punto de inflexión en una multiplicidad de aspectos
como la política institucional en materia de gestión de riesgos, pero funda-
mentalmente, en una crisis de legitimidad de todo el sistema político insti-
tucional. La magnitud del evento y sus causas, han dado lugar a la primera
causa penal sobre funcionarios públicos, iniciada por afectados y referentes
de organizaciones sociales.10
Según Beltramino (2019), el carácter distintivo del evento 2003 fueron las
causas antrópicas que situaron el carácter social de la construcción del riesgo
y del evento como un desastre. Consideramos, además, que la visibilización
y judicialización de las responsabilidades políticas sentaron las bases sociales
del problema de las inundaciones como un problema político, ambiental y
económico. Es en parte por ello que después del desastre del año 2003 se cons-
tituyen varios organismos en el marco de la Ley de Defensa Civil, el comité de
Crisis el comité de Emergencia Hídrica y la Junta Provincial de Defensa Civil.
La jerarquización de lo hídrico es forzada por los desastres y por el costo
político que desencadenaron.11 Hacia el final de la gestión de Obeid (agosto
de 2006) se crea el Ministerio de Asuntos Hídricos, el Código de Aguas, el
Plan Director de los Recursos Hídricos de la Provincia de Santa Fe y a su vez
se propone la extensión del Comité de Cuencas hacia toda la provincia. Los
Comités de Cuenca son organismos estatales de mucha importancia en la
regulación de los sistemas hídricos. Se rigen por la ley provincial 9830 sancio-
nada en el año 1986, y fueron creados originalmente para realizar tareas de
mantenimiento de obras secundarias y terciarias; pero actualmente también
realizan obras principales, ya que poseen el control de las maquinarias. Han
participado en la ejecución de obras como la construcción de las primeras
defensas contra inundaciones de Santa Fe La Vieja, en el año 1991.
Actualmente, dependen de la Dirección general de cuencas y talleres,
Subsecretaría de gestión territorial, dentro del Ministerio de Infraestructura,
Servicios Públicos y Hábitat. La ley los define como «personas jurídicas de
derecho público a los cuales se les fijará competencia territorial» (art. 1), esto les
ha permitido tener un funcionamiento relativamente autónomo y particular
10 Las organizaciones sociales denominaron «Crimen hídrico» al desastre en virtud de las respon-
sabilidades políticas en lo que refiere a la administración, ejecución de la obra pública; así
como también por la ausencia de políticas de prevención en materia de riesgo de inundaciones.
Los colectivos Carpa Negra y 29 de abril, así como los querellantes de la causa alegan que
las autoridades sabían desde el día 27 de abril el posible ingreso de las aguas por el tramo no
concluido de la Av. Circunvalación oeste. Para ampliar ver Pascual (2013).
11 Para profundizar sobre la «arena política entre desastres» ver Tamara Beltramino (2019).
301
en relación con otras dependencias públicas, ya que el plan de acciones,
presupuesto y obras lo define cada comité año a año.
El segundo evento fue la inundación de los meses de marzo–abril del año
2007 por anegamientos debido a lluvias excesivas en toda la provincia que
afectó tanto a la ciudad de Santa Fe como a un conjunto de localidades de la
provincia, entre ellas San José del Rincón y Arroyo Leyes, que tuvieron afec-
tadas a el 70 % de su población, ya que en ambas. Es importante señalar que
la cota o altura de la mayoría de los terrenos se encuentra entre los 12 y 20 m
(Instituto Geográfico Nacional, IGN).
En este caso el desastre fue producido por la combinación de al menos
cuatro factores: lluvias excesivas (en una semana se registraron más de 400
mm cuando la precipitación media anual es de 1500 mm), la incapacidad de
escurrimiento del suelo, el endicamiento del agua dentro del recinto defen-
dido y el nivel alto del río.
Consideramos que en el plano político ambos desastres significaron el dete-
rioro y fin del ciclo peronista, tanto en el gobierno provincial como municipal.
En relación a la perspectiva o enfoque en la gestión de los riesgos, la inunda-
ción del 2003 representó el fin del enfoque fisicalista y la incorporación de la
idea de que los desastres no son naturales, sino que existen causas políticas,
económicas y sociales en su conformación o construcción12 y la segunda, la
del año 2007, lo que Beltramino denominó «el momento instituyente, a partir
de las transformaciones que se producen en el campo político local y en la
relevancia que adquiere en la agenda de políticas públicas la gestión de riesgos
de inundaciones» (2020).
12 Existe una vasta y amplia bibliografía sobre este hecho, reseñamos aquí algunos académicos y de
organizaciones sociales y políticas, como el libro A mí nadie me avisó. La tesis de grado de Viand,
J. (2009). «El antes del desastre. La construcción social del riesgo en la ciudad de Santa Fe y la
inundación del año 2003», los trabajos coordinados por Hilda Herzer y Hugo Arrillaga (Arrillaga,
Grand y Busso, 2009) sobre la vulnerabilidad en el aglomerado Santa Fe, planteando las relaciones
entre el proceso de construcción social del riesgo y la exclusión social. La tesis de grado de Tamara
Beltramino explora acerca del papel que las representaciones en torno al sentido que las inunda-
ciones han tenido en los pobladores de Santa Fe y su relación con los desastres, especialmente
la catástrofe del año 2003. Actualmente en su tesis doctoral, trabajó en torno a las políticas de la
gestión del riesgo en la ciudad de Santa Fe entre 2003 y 2011. Sobre la vulnerabilidad institucional,
Wolansky (2002), Wolansky et al. (2003), Beltramino y Filippon (2014), Ullberg (2013).
302
Período Ley provincial Fecha Autoridad de aplicación Tema
Ministerio de Obras, Ser-
Autoriza a suscribir convenio para proyecto de protección
vicios Públicos y Vivienda:
11515 02/04/2003 contra inundaciones, tiene su origen en Senadores y en el
Dirección Provincial de
Ministerio de Obras, Servicios Públicos y Vivienda
Obras Hidráulicas
Declara en estado de emergencia y zona de desastre a
Unidad Ejecutora de
varios departamentos, entre ellos Garay, y La Capital, hasta
12106 19/05/2003 Recuperación de la Emer-
el 31 de diciembre de 2003. Crea la unidad ejecutora de
gencia Hídrica y Pluvial
recuperación de la emergencia hídrica y pluvial
Aprueba el convenio suscrito en fecha 13/11/2002, entre el
gobierno de Santa Fe y el Consejo Federal de Inversiones,
12164 06/11/2003 para el estudio, proyectos y gestiones para el financiamien-
to de obras de saneamiento de áreas productivas afectadas
por los excedentes hídricos
Creación del Ministerio de Asuntos Hídricos. Es reglamenta-
12257 18/12/2003 da por la ley 12261/2004, derogada por la 12817/2007 y
modifica a la ley 10101/19 87
Modifica a la ley 12183
Régimen de reparación excepcional destinado a habitantes
2003–2007
303
La leyes 12106, 12259 y 12709 son leyes de declaratoria de emergencia hídricas
promulgadas durante los eventos 2003 y 2007 respectivamente. Estas declara-
torias implican la designación de fondos para la reparación, la expropiación
de inmuebles localizados en zona de ejecución de obras, la sistematización
de información para agilizar el proceso administrativo, el otorgamiento de
beneficios impositivos de tributos provinciales, prórrogas y la creación en el
ámbito legislativo provincial de la Comisión Bicameral de Emergencia.
304
Autoridad de
Localidad Ordenanza Fecha Tema
aplicación
Comuna de Santa Rosa
609 2007 Declaración de Emergencia Hídrica.
de Calchines
Ministerio de Asuntos
613 11/05/2007 Mejoramiento del sistema de desagüe.
Hídricos de Santa Fe.
Santa Rosa
Comuna de Santa Rosa Declaración de emergencia por el tiempo estipulado en
de Calchines 623 12/06/2007
de Calchines Ley Provincial 12.709.
Constitución de Servidumbre del Acueducto para asiento
Comuna de Santa Rosa
624 22/06/2007 de la toma y estación de bombeo del desagüe pluvial en
de Calchines
Barrio Sur.
Reacondicionamiento de canales sector rural distrito Hel-
51/2003 26/09/2003 Comuna de Helvecia
vecia (Dirección Provincial de Obras Hidráulicas).
50/2003 8/09/2003 Comuna de Helvecia Programa de Rehabilitación de Zonas Inundadas.
Reacondicionamiento de Desagües en la zona rural del
45/2003 8/09/2003 Comuna de Helvecia
Distrito Helvecia.
Programa de Rehabilitación de Zonas Inundadas. Contrato
40/2003 8/09/2003 Comuna de Helvecia
Préstamo BID 1118/OC-AR
24/2003 Medidas preventivas por registros de lluvias e inundacio-
5/05/2003 Comuna de Helvecia
nes de grandes áreas rurales y urbanas del distrito.
Acuerdo con Dirección Provincial de Vialidad para la eje-
32/2004 24/08/2004 Comuna de Helvecia cución de cabezales, muros de ala, recinto para bombeo y
Helvecia compuertas en alcantarilla transversal a la Ruta N° 1.
Pedido de estudio de factibilidad y construcción de defen-
34/2004 26/08/2004 Comuna de Helvecia
sa sobre el margen San Javier y afluentes.
Construcción de alcantarilla transversal en la Ruta Provin-
41/2006 03/04/2006 Comuna de Helvecia
cial N° 1 tramo Cayastá-Helvecia.
Rehabilitación de obras hidráulicas menores en el marco
27/2007 10/05/2007 Comuna de Helvecia
del Decreto de Emergencia.
35/2007 14/06/2007 Comuna de Helvecia Mejora terraplén Ruta 253-S.
Eximir del pago correspondiente al período 2007 a los
contribuyentes de la Tasa General de Inmuebles Rurales
64/2007 31/10/2007 Comuna de Helvecia
de la Comuna de Helvecia debido a que fueron perjudica-
dos intensas lluvias.
Alcantarillado Ruta N° 62 y 82,5 Tramo Cayastá-Arroyo
02/97 14/04/2003 Comuna de Cayastá Saladillo Dulce/Ruta 62 y 253 en el marco del Comité de
Emergencia Hídrica.
Medidas de prevención y conservación a raíz de reclamo
/2003 12/03/2003 Comuna de Cayastá de vecinos de “Costa Hermosa” afectados por avance del
Cayastá
Rio San Javier y precipitaciones.
Convenio con la D.P.V. para conservación de la Red Vial
40/04 12/12/2004 Comuna de Cayastá
Provincial.
Convenio con la D.P.V. para la construcción de una alcan-
41/2004 12/12/2004 Comuna de Cayastá
tarilla de tubos de Hormigón armado.
Saladero
Cabal1
Colonia
Mascias2
305
Podemos observar además, que Helvecia y Arroyo Leyes presentan el mayor
número de ordenanzas emitidas para este período, estando las ordenanzas
vinculadas a medidas estructurales como construcción de desagües y alcan-
tarillas, reacondicionamiento de canales y mejoramiento de desagües.
Dentro de las medidas no estructurales identificamos una ordenanza especí-
fica de la comuna de Helvecia donde se configura medidas preventivas a partir
del registro de lluvias e inundaciones en distintas áreas del distrito (24/2003).
Por su parte, en la comuna de Helvecia, más allá de las ordenanzas que
comparten contenido en común con otros gobiernos locales, encontramos la
ordenanza 34/2004, donde se eleva un pedido de estudio y factibilidad para
la ejecución de obras de defensa, cuestión que entendemos «demorada» si
observamos los eventos hídricos acaecidos en la zona.
Por otro lado, otro grupo de ordenanzas regulan los convenios con institu-
ciones de gobierno (DPV y Ministerio de Asuntos Hídricos) para la realización
de obras de infraestructura durante el período en que ocurren los eventos.
No se registran medidas vinculadas por ejemplo, a reducción de la vulnera-
bilidad, sino más bien son medidas coyunturales.
En Cayastá hacia el año 2003, aparece una ordenanza sobre medidas de
prevención y protección a partir del reclamo de un privado —dueño del hotel
más importante de la localidad— frente a las inundaciones. Cayastá emitió
ordenanzas referidas a obras de infraestructura vinculadas a la red vial y fue
la única que no lo hizo durante la emergencia 2007.
Arroyo Leyes y San José del Rincón fueron las únicas comunas que emitieron
ordenanzas vinculadas al ordenamiento territorial y al uso de suelo. San José
define un plano específico de zonificación y Arroyo Leyes emite ordenanza
específica (32/2006) que incorpora modificaciones al reglamento de loteo y
edificaciones, como la ampliación de lotes mínimos, establecimiento de una
nueva cota (16 m IGN) en consonancia con los criterios que tomó anterior-
mente San José del Rincón y Santa Fe, que se orientan a fomentar el uso
recreativo y paisajístico de la zona.
Las únicas ordenanzas promulgadas en consonancia con la ley 12709 (decla-
ración de emergencia hídrica para todos los departamentos provinciales)
corresponden a las comunas de Santa Rosa de Calchines y Helvecia.
306
Las políticas y las acciones relacionadas con el problema
de las inundaciones
Como se ha señalado anteriormente, una de las consecuencias de la inun-
dación del 2003 fueron algunos cambios en la estructura del Estado, como
la creación del Ministerio Coordinador y el Ministerio de Asuntos Hídricos
(Contursi, 2015). Otras dependencias cambian su denominación, observando
que esta práctica es habitual cuando se produce un cambio en el signo polí-
tico de la gestión.
El paso institucional más relevante fue la conformación de la Subsecretaría
de Emergencia, puesto que pasa a coordinar el accionar de todos los orga-
nismos del Estado sobre los desastres y emergencias que ocurren dentro del
ámbito provincial a través de la Dirección Provincial de Defensa Civil. Esta
dependencia es responsable de promover la creación en los municipios y
comunas de planes de contingencia para prevenir y elaborar hipótesis de sinies-
tros, que deben ser compatibles con los elaborados por las comunas limítrofes,
con el Plan Provincial y con los planes nacionales. Para esto, se fomentó la
creación de Juntas Municipales y Comunales de Defensa Civil que tenían la
misión de asistir al intendente municipal y presidentes de comunas en todo
lo referente a planificación, organización, dirección y control de la defensa
civil en su jurisdicción territorial. También se previó la creación Centros de
Operaciones de Emergencia, a nivel provincial, municipal y/o comunal, con
responsabilidad primaria de planificar, ejecutar y coordinar todas las acciones
en el lugar del siniestro.
En materia habitacional se ejecutaron planes de viviendas provenientes de
programas nacionales a través de cooperativas de la Dirección Provincial de
Vivienda y Urbanismo.
En el ámbito de la producción se registran tres tipos de intervenciones
orientadas a fomentar políticas productivas, en primer lugar, para el sector
agropecuario: ganadería, horticultura y pesca. En segundo lugar, se fortalece
el plan ganadero, ya que existe cierto «atraso» en las prácticas productivas
respecto al desarrollo que tiene con relación al del nivel provincial en produc-
ción y sanidad animal. A partir de la emergencia hídrica del año 2007, se han
presentado problemas estructurales por la excesiva carga animal que provocó la
pérdida de miles de cabezas y un retraimiento del sector, situación que requirió
ser compensada a través del mecanismo de declaraciones juradas por los daños
sufridos, para lo cual se otorgaron subsidios monetarios y materiales (forrajes)
a los productores. Desde la Subsecretaría de Agricultura, se proyectaba incor-
porar como medida preventiva informar sobre los riesgos agroclimáticos, y
como medida reglamentaria la exigencia a los productores de declarar super-
ficies para ubicar en tierra firme la carga animal destinada a la zona de islas.
307
En tercer lugar, en el marco de un programa de desarrollo de turismo en la
zona se reglamenta y capacita en torno a la oferta de servicios turísticos, así
como también se realizan campañas para concientizar acerca del aprovecha-
miento del río como recurso generador de ingresos.
En lo que refiere al poder legislativo, hacia el año 2003 el cuerpo de sena-
dores y diputados creó una comisión Bicameral de Emergencia Hídrica para
tratar exclusivamente el problema de la reparación económica de los afectados.
Estaba conformada por tres senadores y tres diputados, y dejó de funcionar al
momento de «finalizar» la misma. En el departamento La Capital continúa
la gestión el contador Mercier, y de los informes analizados, se encuentran
algunos proyectos tendientes a fortalecer la institucionalización de los órganos
administrativos locales, como el de la municipalización de San José del Rincón,
que no se concretaron por resistencias de la oposición política.
Entre los lineamientos de acción general (desde senaduría) vinculados a la
temática hídrica del departamento La Capital se destacaban: la iniciativa de
crear un ente de administración regional de las defensas, generar una nueva
jurisdicción (Arroyo Leyes, Rincón y Colastiné), a manera de área ecológica,
con hábitat crítico, diferenciado del resto del departamento y generar y mejorar
las vías de comunicación y accesos a través de incorporación de estaciones de
peajes que gestionen las comunas. No obstante dichas propuestas, la efecti-
vamente llevada a cabo desde el gobierno provincial fue la regularización de
los desagües en ruta 1 km 4,5 en San José del Rincón.
Por su parte, la comuna de Arroyo Leyes llevó adelante un saneamiento inte-
gral de los excedentes pluviales. Mientras que en San José del Rincón se realizó
el mantenimiento de desagües pluviales, se elaboró un plan de contingencia
y plan de emergencia hídrica, se conformó la comisión local de la comuna
para asistir en caso de ocurrencia de un evento y se pensó un plan de reorde-
namiento de la cuenca hídrica del distrito.
En lo que respecta a la senaduría del departamento Garay, se destaca la
participación en un proyecto de protección ambiental y desarrollo sostenible
integrado del sistema acuífero guaraní, proyecto financiado por el BM, y orga-
nizado por el el BIRF, Organización de los Estados Americanos (OEA) y Fondo
Mundial para el Medio Ambiente (Global Environment Facility, GEF), del
año 2002, durante la gestión del senador Pignata que estuvo al frente de la
cartera por dos períodos consecutivos (1995–2003).
Las acciones concretas llevadas a cabo desde la gestión de los senadores de
Garay se destacan: mejoras en los accesos y puentes, cierre de alcantarillas
en el paraje Campo del Medio de la localidad de Helvecia, reparación de las
defensas costeras al terraplén, construcción de casas bombas para la extracción
de aguas pluviales en la localidad de Santa Rosa de Calchines.
308
Para este período desde los gobiernos locales se llevaron a cabo algunas
acciones concretas vinculadas al tema hídrico. En Cayastá se llevaron a cabo
obras sobre desagüe y canales y obras de contención de barrancas. En Colonia
Mascías se realizó el traslado de población desde zonas inundables a zonas
altas y el mantenimiento de desagües pluviales y canales. En Saladero Cabal
se realizaron trabajos de mantenimiento de terraplén, se realizó un convenio
con Ministerio de Obras Públicas por defensas, se construyeron refugios y
viviendas para inundados. A su vez, se colocó una estación bomba en Ruta 1,
se construyeron tubos para drenaje y alcantarillas en la Ruta 1 tramo: El
Laurel–Saladero Cabal.
309
Imagen 13. Estación de bombeo, zona Colonia Mascías
13 Al momento de realizarse la entrevista, el senador entregó una carpeta con los proyectos pre-
sentados o iniciados durante la gestión entre el 2004 y el 2008, 301 proyectos según consta
en los «Expedientes legislativos» brindados por su oficina.
14 Se refiere a la ley 11730, según Mercier esa ley fue impulsada por el poder ejecutivo a través
del Ministerio de Obras Públicas, en la cual él era ministro.
310
En el año 2006, se realizó un plan de ordenamiento hídrico integral para
San José del Rincón que incluyó un relevamiento de los barrios y de los reser-
vorios para ordenar el drenaje pluvial.
Respecto a los gobiernos locales, la emergencia suscitada en 2007 dejó en
evidencia que ninguno contaba con personal capacitado, a excepción de asis-
tentes sociales que, según lo ocurrido en el último episodio de inundaciones
de marzo/abril de 2007, intervienen directamente en la emergencia junto a
los demás miembros de las comisiones comunales, con asistencia (médica,
material) y evacuación de personas y bienes. Asimismo, en todas las locali-
dades, las organizaciones y lazos sociales de las comunidades actuaron en la
contención, motivados principalmente por un espíritu de solidaridad que
hace que la población se movilice desde diferentes sectores ante la contin-
gencia del evento.
La última gestión significativa para la zona de la costa en esta etapa fueron
los dos llamados a licitación y la reserva de una partida presupuestaria desti-
nada para la ampliación de un cuarto carril para la Ruta Provincial 1 desde el
barrio Colastiné Norte (Santa Fe) hasta la localidad de San José del Rincón
(un total de 7,5 km), que no se logra efectivizar hasta la siguiente etapa.
Imagen 14. Ruta Provincial 1 con tres carriles, zona Colastiné año 2011
Fuente: diario El Litoral.
311
Tercera etapa 2008–2016: hacia una gestión
alternativa del riesgo
15 El PEP Visión 2030 comprendía 346 proyectos, de los cuales 106 son de escala provincial y
240 de escala regional. Se constaba desde un primer momento con fondos provenientes del
programa cooperación descentralizada entre la Unión Europa y América Latina, URB–AL III.
312
Las consecuencias más importantes alteraron la vida cotidiana de los pobla-
dores: severos anegamientos, calles intransitables, ausentismo escolar, riesgo
de contaminación, acumulación de malezas en las localidades de San José
del Rincón, Arroyo Leyes, Paraje Los Zapallos (Santa Rosa de Calchines).
Las alturas del río Paraná estuvieron por encima del nivel de alerta desde el
24/12/2015 al 15/5/2016 y por encima del nivel de evacuación desde el 27/12/15
hasta el 28/02/2016. En Colastiné Sur, barrio perteneciente a la municipalidad
de Santa Fe pero lindante con la ciudad de San José del Rincón, el municipio
ordenó la evacuación de la población del barrio el día 02/01/2016, siendo esta
un precedente histórico: fue la primera vez en la historia de la ciudad que
un intendente dispone una orden de evacuación. Durante la emergencia, y a
partir de filtraciones en la defensa, los vecinos trabajaron junto a personal de
la municipalidad y del gobierno de la provincia en el refuerzo de la misma. Al
igual que en 2007, los principales problemas denunciados fueron los anega-
mientos, la falta de escurrimiento. Los medios de prensa señalaron 40 000
personas afectadas, y el número de evacuados en «446 corresponden a Santa
Fe Capital (incluyen Colastiné norte y sur de la municipalidad de Santa Fe),
350 a Santa Rosa de Calchines, 200 a Arroyo Leyes» (Télam, 04/01/2016;
24/04/2016; Rosario 12, 13/04/2016; Página 12, 25/04/2016; El Litoral).
Somos un grupo de vecinos del lado oeste del kilómetro 10 de la Ruta
Provincia 1, jurisdicción de San José del Rincón; que junto a la Municipalidad
venimos conteniendo la crecida de la laguna desde el sábado 26 de diciembre.
Básicamente, improvisamos una defensa, en el terreno más bajo, con 12 000
bolsas de arena y 50 camiones de tierra. (El Litoral, 04/01/2016)
313
Imagen 15. Inundación año 2016, anegamientos en loteos y viviendas, zona Arroyo Leyes
314
Marco legal provincial
En primer lugar la ley 12132 de adhesión a la política hídrica nacional, constituye
un paso significativo ya que si bien estos principios no son leyes de cumplimiento
obligatorio, son una referencia para que cada provincia establezca gradualmente
sus propias leyes. Se proponía así una federalización de la gestión del agua y, por
otra parte, un cambio de perspectiva en la gestión del riesgo.
En consonancia con ello se sancionan la ley 13509 que materializa institucio-
nalizando y reorganizando las funciones administrativas, por ejemplo, que sea
competencia del Ministerio de Infraestructura y Transporte la coordinación de
la política hídrica con las obras de infraestructura vial (Dirección Provincial de
Vialidad, DPV) contemplando así la complejidad de la problemática y saliendo
de las miradas sectoriales. La otra norma significativa es la Ley de Aguas 13740,
reglamentada en 2018, que permitirá gestionar los recursos hídricos en el terri-
torio provincial y establece pautas claras para la aprobación, realización y control
de obras, como los canales. Un ejemplo de ello fue la intervención, por parte
del Estado provincial, ante la acción de la empresa que fabrica el arroz Trimacer;
que al construir un canal clandestino, produjo el colapso de la alcantarilla
ubicada sobre la Ruta 1 —7 km al norte del acceso a Colonia Teresa—, como
así también la erosión de la zona de banquinas y cunetas y, en consecuencia, el
corte la ruta durante varios días. Por ello, la provincia debió costear la recons-
trucción de la vía de comunicación a partir de tareas que incluyeron la colo-
cación de un puente Bailey en el lugar (Zona crítica, 12/02/2019). Este hecho
fue considerado por la fiscalía como una flagrante violación a lo normado en
la ley que prevé «que la ejecución de toda obra hídrica a realizarse por particu-
lares debe ser notificada al Ministerio de Infraestructura para su previa autori-
zación; no habiendo los denunciados iniciado trámite alguno ante esta cartera».
No obstante, Paoli (2017) señala que es necesario el acompañamiento a la
normativa con un Plan Hídrico Provincial por parte de la autoridad de apli-
cación (Ministerio de Infraestrutura y Transporte de manera que trascienda
a las sucesivas gestiones de gobierno (Paraninfo, marzo 2018).
En lo que respecta a la organización burocrática ministerial, una de las
primeras acciones llevadas a cabo por el gobierno de Binner se vincula a la
sanción de la Ley Orgánica de Ministerios (ley provincial 12817/2007, regla-
mentada y puesta en vigencia en 2008) la cual establece una nueva cartera
ministerial. Esta ley se presenta como clave ya que la antigua ley ministerial
(ley provincial 10101) databa de 1987. La ley 10101 marcó un punto de partida
al establecer la organización del Estado provincial para los años subsiguientes
a 1987 hasta fines de 2007. Considerando el ajuste estructural de los años
90 y los debates ambientalistas que datan de dicha década y principios de
siglo, durante los 20 años de su vigencia, esta ley no recibió modificaciones
315
profundas en su estructura a excepción de la creación de una Secretaría de
Estado de Ambiente y Desarrollo Sustentable (ley provincial 11717).
Otras normativas a destacar son la ley provincial 12091 y nacional 26648,
que sancionan la creación del Parque Nacional Islas de Santa Fe. Si bien no
refieren directamente a la zona, revisten interés por lo que representan para
el desarrollo del turismo islero como práctica social en la zona.
La ley provincial 12817/2007 reagrupa ministerios que se encontraban sepa-
rados, es así que la mencionada Secretaría de Estado de Ambiente y Desarrollo
Sustentable, junto con parte del Ministerio de Obras, Servicios Públicos
y Vivienda y el Ministerio de Asuntos Hídricos pasarán a integrarse en el
Ministerio creado Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente (MASPyMA).
En relación con las inundaciones, el paso más significativo fue el Proyecto
de prevención de inundaciones y drenaje urbano (PIDU) de la Subsecretaría
de Proyectos de Inversión y financiamiento externo (SPIFE) del Gobierno
de la provincia, que consistió en darle cuerpo a la reglamentación de la ley
provincial 11730 a los efectos de ser implementada. El estudio «Zonificación
y regulación del uso del suelo en áreas inundables en sistemas hídricos de la
provincia de Santa Fe. Resumen Ejecutivo. Consultora INCOCIV. 27/08/2013»
estableció zonas de riesgo hídrico a partir de la determinación de los pelos
de agua o líneas hasta donde ha llegado el río durante las crecidas extraordi-
narias (ver mapa 1).
No obstante, esta ley no es retroactiva, por lo tanto sobre las áreas de riesgo
hídrico ya ocupadas y consolidadas solamente se han establecido cuáles son
las responsabilidades frente a posibles inundaciones para los pobladores y para
el municipio. En el gobierno provincial se constituyó un sistema de evalua-
ción ambiental de loteos que incluye la presentación de la factibilidad hídrica
para loteos y urbanizaciones en el marco de los requerimientos técnicos que
establece esta ley, siendo la premisa, demostrar la no inundabilidad de los
predios. No se establecen prohibiciones respecto de la ocupación o loteos de
las zonas inundables, por lo tanto, la municipalidad de San José del Rincón,
introduce un sello en la tasa municipal que reza «área de riesgo hídrico», indi-
cando que la responsabilidad en caso de inundaciones le corresponde a los
dueños de lotes situados en zona de riesgo hídrico II o III según la normativa.
En lo que refiere al ámbito legislativo para el departamento La Capital, la
senaduría estuvo representada entre 2011 y 2015 por el senador Cdor. Hugo
Marcucci. Previamente fue diputado de la provincia de Santa Fe durante
dos períodos consecutivos 2003–2007 y 2007–2011. Durante los mismos
podemos identificar algunas acciones vinculadas al tema hídrico, caracteri-
zadas por desarrollarse luego de la inundación del año 2003. La información
316
que hemos recabado proviene de la consulta efectuada al Sistema Integral de
Expedientes Legislativos.
Durante el año 2004 y 2005 se destacan las relacionadas con la declara-
ción de Interés Legislativo de la publicación MANUAL 2, Las Inundaciones
en Santa Fe: Desastres Naturales y Mitigación del Riesgo, realizado en el marco
del Proyecto de Extensión de Interés Social (PEIS) de la Universidad Nacional
del Litoral, denominado «Elaboración y Transferencia de un Manual de
Procedimientos para monitoreo y conservación de los terraplenes de defensa
contra inundaciones», diversos pedidos de informes vinculados al sistema de
alerta temprana a realizar para monitorear la cuenca del Rio Salado, la catás-
trofe hídrica del año 2003 —con motivo del trágico ingreso de las aguas del
Río Salado a numerosos departamentos de la provincia de Santa Fe— y el
plan de gestión elaborado por los funcionarios del Ministerio de Asuntos
Hídricos para el año 2004.
Aquí reviste interés el hecho de que otras propuestas elevadas por el dipu-
tado, referidas a inundaciones y de interés no fueron tratadas por la cámara y
caducaron. Entre estas se encuentra un proyecto de ley para la constituir una
Comisión Bicameral con la intención de investigar y esclarecer los hechos
ocurridos antes, durante y después de que se produjera el trágico ingreso
de las aguas del Río Salado a la ciudad de Santa Fe y constituir una cámara
investigadora para el análisis de causas naturales y antrópicas relacionadas a
las inundaciones de Santa Fe.
Durante el año 2007, encontramos una propuesta referida, específicamente,
al resarcimiento económico para productores afectados por las inundaciones
por lluvias sufridas dicho año. Durante el año 2008, para la zona de estudio,
sobresale la propuesta referida a la declaración de interés legislativo por la
realización de la «xlx Edición de la Fiesta del Islero», dicha fiesta había sido
declarada de interés provincial en 2006.
Entre los años 2010 y 2011, son reiterativas las propuestas referidas a obras
públicas (pedido de informes, llamado a licitaciones y estado de obra) sobre
la Ruta Provincial 1, en el tramo que comprende Santa Fe, Arroyo Leyes y San
José del Rincón, siendo dicha ruta considerada como «una importante arteria
vial de toda la zona costera del departamento La Capital, Garay y San Javier».
Como hemos podido observar, la temática vinculada a inundaciones y riesgo
hídrico aparece los años posteriores a la inundación del año 2003, lo que en
otras ocasiones Beltramino (2019) ha denominado «la arena posdesastre».
El último período estuvo el senador doctor Gonzalez pero no hemos podido
acceder a los informes de gestión, al igual que con el senador Kaufmann,
representante por el departamento Garay.
317
Período Ley provincial Fecha Autoridad de aplicación Tema
Disponer la cesión a favor del Estado Nacional
Poder Ejecutivo de Santa de la jurisdicción y dominio de la Reserva Natural
12901 02/09/2008
Fe Estricta «El Rico», con destino a la creación del
futuro Parque Nacional «Islas de Santa Fe»
La Provincia de Santa Fe adhiere y hace suyos
13132 26/10/2010 los «Principios Rectores de Política Hídrica de la
República Argentina»
Se declara ciudad a la localidad de San José
del Rincón, Departamento La Capital, debiendo
13341 23/05/2013 incluirse la misma en la convocatoria a los cargos
de Intendente y miembros titulares y suplentes
del Concejo Municipal
Terraplenes de Defensa contra inundaciones,
distrito San José del Rincón y Santa Fe.
Declara genéricamente de interés general y
sujetos a expropiación, todos los inmuebles, esta-
blecimientos, préstamos destinados a defensas,
yacimientos y reservorios, instalaciones, muebles,
maquinarias y equipos que la autoridad admi-
10958
nistrativa determine como necesarios, conforme
los planos obrantes en el Proyecto, agregados
a los antecedentes de la presente Ley, para la
construcción, reconstrucción, conservación,
mantenimiento de los «Terraplenes de Defensa
contra inundaciones, distrito San José del Rincón
2008–2016
318
Marco legal de los gobiernos locales
En el análisis de las normativas locales encontramos que Arroyo Leyes y
Santa Rosa de Calchines son las comunas con mayor número de ordenanzas
emitidas para este período, especialmente durante las crecidas de los años
2009, 2013, 2014 y 2015. Las mismas refieren de manera directa a la cuestión
hídrica en relación con la técnica, es decir, al mantenimiento y ejecución de
defensas, convenios con DPV, obras de mantenimiento de la Ruta Provincial
1, y a la actuación durante y después del evento: la conformación de juntas
defensa civil, la eximición y moratoria del pago de tasa de inmuebles afec-
tados y declaratorias de emergencia.
La notable cantidad de declaraciones de emergencia agropecuaria y de
desastre hídrico en Santa Rosa de Calchines se interpreta en relación con el
peso que tienen las actividades agrícolas en el distrito, respecto del resto. El
otro distrito netamente productivo es Helvecia, aunque curiosamente no se
registraron declaratorias para el período.
Una ordenanza en Arroyo Leyes plantea la elevación de la cota de edifica-
ción a 17 m modificando el reglamento de edificación del año 2006 que la
establecía en 16 m IGM como cota mínima permitida.
Por su parte, Helvecia y Cayastá no presentan ordenanzas vinculadas a la
cuestión hídrica pero sí se detecta una ordenanza sobre «emergencia turís-
tica» para Helvecia que se relaciona con la emergencia hídrica de 2009. Esta
última puede ser considerada un antecedente ya que contempla, además del
sector agropecuario, al turismo como actividad que puede ser afectada por los
fenómenos hídricos, lo cual revela el carácter central de dicha actividad en la
zona. Por otra parte, es interesante resaltar que la misma surge de reclamos
elevados por los prestadores de servicios que ven sus actividades perjudicadas.
Cabe resaltar, además, que los propietarios de los complejos de cabañas y de
servicios turísticos no son pobladores de la zona.
San José del Rincón deja de ser comuna de primera categoría en el año
2013 (ley 13341) debido al exponencial crecimiento demográfico —señalado
en el capítulo 3—, superando los 10 000 habitantes exigidos para la confor-
mación de un municipio de segunda categoría. En virtud de ello se reorga-
niza la estructura administrativa, a la vez que cambia el signo político luego
de más de 30 años de gobiernos peronistas.
Referida a la cuestión hídrica encontramos la ordenanza 014/08 que «declara
en estado de emergencia hídrica» a la jurisdicción, a la vez que realiza un deta-
llado estado de situación de los inconvenientes enfrentados durante la inun-
dación recientemente acontecida (diciembre 2007), señalando un conjunto
de acciones planteadas por el plan de ordenamiento hídrico diagramado por
la comuna pero que a la vez, le resultan imposibles de realizar sin contar con
319
fondos y gestiones del gobierno provincial (ampliación de reservorios y expro-
piación de terrenos inundables). La normativa explicita la relación entre la
problemática de los anegamientos, las defensas y la urbanización creciente
como la principal causa y reclama al gobierno provincial la «creación de un
Consejo consultivo en problemas hídricos que integra a la Municipalidad de
Santa Fe, Comunas de San José del Rincón y Arroyo Leyes».
Otras ordenanzas emitidas sobre la cuestión hídrica refieren a: convenios
para ejecución, conservación, integridad y mantenimiento de las defensas
(0111, 0030). En el relevamiento realizado encontramos una carpeta destinada
específicamente por el municipio al relevamiento de la normativa hídrica, bajo
el título «Tema hídrico», en parte por la preocupación que la temática fue
adquiriendo a partir de los eventos hídricos 2007 y 2016. Allí se encuentra el
«Estudio de delimitación de Áreas de Riesgo Hídrico en Santa Fe» (Collins,
2006) que delimitó las áreas de inundación para distintas recurrencias combi-
nadas de los ríos Salado y Paraná para condiciones «reales» y «potenciales»;16
la diferencia entre una y otra es la existencia de la defensa, es decir, que sin la
defensa toda la costa sería Área tipo II.17
Según establece la ley orgánica de comunas 2439, las mismas son responsa-
bles de confeccionar su respectivo expediente urbano y Plan Regulador. Según
el nivel de complejidad urbano–territorial y capacidades, el nivel de planifi-
cación básica que le corresponde a esta localidad es el Plan de Ordenamiento
Nivel 3–Esquema de Ordenamiento Urbano–Territorial (EUT). Para cumplir
con esta obligación, la comuna encargó la elaboración del plan de ordena-
miento urbano territorial —ambiental de zonificación y usos de suelo—, a un
equipo de técnicos quienes plantearon la zonificación a partir de lo establecido
en la ley provincial 11730/2000, que establece el régimen de uso de bienes en
áreas inundables. Dicho estudio plantea la planificación integral a partir de
tres ejes: saneamiento urbano (dotación de agua potable y cloacas), protección
urbana contra inundaciones (desagües pluviales y mantenimiento de defensas)
y saneamiento rural (drenajes, retenciones, vías fluviales con protección de
320
márgenes). En términos normativos, el ordenamiento se cumplimentará otor-
gando el carácter de Ordenanza Comunal a la gráfica de zonificación.
En el caso de San José del Rincón se debe considerar la ley orgánica de
municipios 2756, que establece en su artículo 3: «Las municipalidades deberán
confeccionar su respectivo expediente urbano y Plan Regulador, el que
contendrá las previsiones necesarias de su organización y el desarrollo futuro
de la ciudad». Si bien cuenta con el Reglamento de loteos y urbanizaciones
y edificaciones, la ordenanza 082/12 reglamenta el uso del suelo zonificando
el municipio según el riesgo hídrico que establece la resolución 696/11 del
Ministerio de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente, y clasifica 12 zonas
para el municipio. Se generan también modificaciones en lo que respecta a
edificaciones, cambiándose los valores de cota para urbanizaciones.
321
Localidad Ordenanza Fecha Autoridad de aplicación Tema
Declaración de Emergencia Hídrica en todo el
05/2008 29/02/2008 Comuna de Arroyo Leyes
Distrito de Arroyo Leyes.
07/2009 23/02/2009 Comuna de Arroyo Leyes Modifica ordenanza 01/1996.
014/08 2006 Comuna de Arroyo Leyes Declaración de Estado de Emergencia Hídrica
Constitución de la Junta Comunal de Defensa
35/2009 30/10/2009 Comuna de Arroyo Leyes
Civil.
Se declara emergencia hídrica y sanitaria en la
37/2009 23/11/2009 Comuna de Arroyo Leyes
jurisdicción de Arroyo Leyes.
Se exime del pago de tasa de inmuebles a lotes
07/2010 20/04/10 Comuna de Arroyo Leyes (especificados en la ordenanza) afectados por
Emergencia Hídrica (2009).
Convenio entre Dirección Provincial de Vialidad
02/2011 9/02/2011 y la comuna para obras solicitadas por Empresa
Comuna de Arroyo Leyes
Provincial de la Energia sobre la Ruta Provincial
N° 1.
09/2012 24/05/2012 Comuna de Arroyo Leyes Modifica ordenanza 01/1996.
Arroyo
Leyes Declaración de Emergencia Hídrica y Sanitaria
28/2013 28/06/2013 Comuna de Arroyo Leyes debido a crecida extraordinaria del Rio Paraná y
sus afluentes.
36/2013 30/08/2013 Comuna de Arroyo Leyes Modifica cota de edificación a 17(IGM).
21/2014 13/06/2014 Comuna de Arroyo Leyes Declarase Emergencia Hídrica.
Convenio con Ministerio de Aguas, Servicios Pú-
blicos y Medio Ambiente de la Provincia de Santa
32/2014 15/08/2014 Comuna de Arroyo Leyes
Fe para ejecución de la obra de “Cierre Anillo de
Defensa Este en la Calle N° 72”
Eximición del pago de tasa de inmuebles a lotes
38/2014 12/09/2014 Comuna de Arroyo Leyes (detallados en la ordenanza) afectados por la
crecida del rio Paraná y sus afluentes.
Moratoria de tributos comunales con importantes
02/2015 Comuna de Arroyo Leyes rebajas para regularizar situaciones de deuda
impositiva.
35/2015 6/10/2015 Comuna de Arroyo Leyes Declaración de Emergencia Hídrica y Sanitaria.
00003 03/01/2011 Comuna de San José del Rincón Creación del Servicio de Respuesta Inmediata
Convenio Ejecución de la obra Custodia y Man-
0111 1/12/2011 Comuna de San José del Rincón tenimiento de Defensas Zona Este del Pueblo
contiguo Arroyo Ubajay - 2° Etapa
Desarrollo urbano, turístico, social y comercial de
082/2012 10/12/2012 Comuna de San José del Rincón
la localidad de San José del Rincón.
Deja sin efecto la Sección "Servicio de Respuesta
00001 01/03/2013 Comuna de San José del Rincón
San José Inmediata", creado por Ordenanza N° 03/2011
del Rincón Organización del Departamento Ejecutivo Munici-
003
19/12/2013 Comuna de San José del Rincón pal incluyen secretarias de Gobierno, Hacienda y
Servicio públicos, obras y recursos hídricos.
0030 28/08/2014 Comuna de San José del Rincón Integridad de Defensas contra Inundaciones.
Organización del Departamento Ejecutivo
074 28/12/2015 Comuna de San José del Rincón Municipal. Modifica la Ordenanza N° 3. Agrega
Secretaria de Desarrollo Social.
322
Localidad Ordenanza Fecha Autoridad de aplicación Tema
Ejecución, conservación y mantenimiento de de-
Comuna de Santa Rosa de
1055 9/07/2013 fensas sobra la Ruta N° 1 ante crecida extraordina-
Calchines
ria Rio Paraná.
Convenio con Dirección Provincial de Vialidad para
Comuna de Santa Rosa de
555 la ejecución de trabajos de protección y restitución
Calchines
de defensa Ruta N° 1.
Declaración de situación de Emergencia/Desas-
Comuna de Santa Rosa de
1107 29/04/2014 tre Agropecuario para el Distrito Santa Rosa de
Calchines
Calchines.
Convenio con Dirección Provincial de Vialidad para
Comuna de Santa Rosa de
1112 2014 mantenimiento y conservación de defensas Ruta
Calchines
Provincial N° 1.
Solicitud de Ayuda Económica no Reintegrable
Comuna de Santa Rosa de
1115 14/07/2014 (RAE) para paliar situación de emergencia debido a
Calchines
crecida extraordinaria del Paraná.
Santa Rosa
Comuna de Santa Rosa de
de Calchines 1116 14/07/2014 Programa Ayudas por Emergencia.
Calchines
Declaración de Situación de Emergencia y Desas-
Comuna de Santa Rosa de
1180 09/03/2015 tre Agropecuario para el Distrito Santa Rosa de
Calchines
Calchines.
Comuna de Santa Rosa de Declación de emergencia hídrica en Santa Rosa de
1234 06/10/2015
Calchines Calchines.
Trabajos de mantenimiento y protección de defen-
Comuna de Santa Rosa de sas y Ruta N° 1 debido a emergencia hídrica por
1275 15/04/2016
Calchines precipitaciones y crecida extraordinaria del caudal
de los ríos.
Solicitud de Ayuda Económica no Reintegrable
Comuna de Santa Rosa de
1276 15/04/2016 (RAE) para afrontar situación de emergencia
Calchines
hídrica.
Comuna de Santa Rosa de Declaración de estado de desastre hídrico en todo
1277 15/04/2016
Calchines el distrito de Santa Rosa de Calchines.
07/2010 2010 Comuna de Helvecia Emergencia hídrica en toda la jurisdicción comunal.
Helvecia
10/2010 22/02/2010 Comuna de Helvecia Declaración de “emergencia turística”.
Acuerdo con Dirección Provincial de Vialidad para
121/2008 12/12/2008 Comuna de Cayastá ejecutar trabajos de desmalezado en la Red Vial
Provincial.
Acuerdo con Dirección Provincial de Vialidad para
122/2008 12/12/2008 Comuna de Cayastá ejecutar trabajos de conservación de la Red Vial
Provincial.
Acuerdo con Dirección Provincial de Vialidad para
Cayastá
275/2013 4/02/2013 Comuna de Cayastá ejecutar trabajos de desmalezado en la Red Vial
Provincial.
Convenio con la Dirección Provincial de Vialidad
por el cual esta Comuna ejecutará la protección,
Comuna de Cayastá
284/2013 1/07/2013 conservación y mantenimiento de defensas sobre
la Ruta prov. Nº 1 debido a crecida extraordinaria
del Paraná.
Saladero
Cabal1
Colonia
Mascias2
324
tico y se diagramó en función de cuatro ejes de acción claves: a) Evaluación y
Diagnóstico a Futuro del Riesgo por Inundaciones, b) Diseño de un Sistema de
Alerta Temprana, c) Elaboración de un Plan de Gestión Institucional del Riesgo
de Desastre y estrategias de comunicación y d) Identificación de obras pilotos de
mitigación. Dentro de este programa se preveía la «Construcción de Defensas
del Parque Arqueológico de Santa Fe La Vieja, Protecciones Costeras en Cayastá
y Obras de Regulación» las cuales fueron efectuadas años más tardes durante el
desarrollo del «Plan a Toda Costa».
Este fue uno de los planes provinciales claves, fue un plan de desarrollo
sustentable para los departamentos Garay y San Javier, pensado y debatido con
sus habitantes, sus autoridades locales, sus instituciones y referentes sociales,
productivos y culturales. Entre sus objetivos se encontraba: «consolidar la
infraestructura de conectividad, el ordenamiento territorial, contemplando el
manejo del riesgo hídrico y la provisión de servicios para la región». Dentro
de estas acciones podemos identificar por ejemplo: obras de defensas inte-
grales en los departamentos Garay y San Javier, incluyendo Costanera Santa
Rosa de Calchines y Helvecia y otras obras como son las mejoras en la defensa
Cayastá y parque arqueológico Santa Fe La Vieja con el fin de prevenir/detener
el proceso de erosión por márgenes. A su vez, ha sido notable la inversión en
el mejoramiento de las vías de acceso (rutas y caminos) y el mantenimiento
y arreglo de calzadas para facilitar el escurrimiento de aguas por lluvias. En
este sentido, a continuación se detallan algunas de dichas obras teniendo en
cuenta la información disponible sobre las mismas y su ejecución parcial o
final. Dicha información proviene de fuentes oficiales como son los informes
finales o parciales de gestión y los portales web oficiales de la provincia.
325
Imagen 16. Terraplenes de defensa contra inundaciones Helvecia, Cayastá, Santa Rosa y
Vuelta del Pirata
326
Es interesante observar que el plan «A toda Costa» no aparece mencionado,
como tampoco el plan estratégico 2008 ni en el de 2012, solamente, los aspectos
del plan estratégico que habían sido desarrollados anteriormente. Esta super-
posición puede pensarse como una estrategia política para darle «entidad» o
«categoría» al plan en un territorio que se consolida como ventana turística
nacional. El crecimiento de este sector productivo —desarrollado en el capí-
tulo 4— superó las capacidades oficiales de ordenamiento, gestión y enmar-
carlo de esta manera jerarquizaría el asunto.
En mayo del año 2014 se realiza la finalización de la obra de ampliación
del tramo de la Ruta Provincial 1 entre las localidades Santa Fe–San José del
Rincón y comenzaron nuevos trabajos sobre el tramo de la Ruta Provincial
1 comprendido entre el km 0 y 6,4. El plan de obra incluyó tres líneas de
trabajo: tendido subterráneo de la línea eléctrica de 33 KW; el alcantarillado
lateral y transversal a la ruta y la construcción del cuarto carril. Según Vialidad
Provincial, se estima que por día circulaban más de 20 000 autos y que durante
los fines de semana esta cifra ascendía a más de 40 000. Como parte del Plan
«A Toda Costa», se realizaron obras de reparación entre Alejandra (San Javier)
y Cayastá (Garay).
327
A partir del programa «Equipar Santa Fe», contenido dentro del Plan «A Toda
Costa», algunas localidades recibieron fondos para la adquisición de maquinarias
y rodados, entre ellas, Helvecia, Santa Rosa de Calchines y Cayastá.
Por otro lado, se efectuó la repavimentación del tramo Santa Rosa de
Calchines–Cayastá de una longitud de 30 km, así como también la cons-
trucción de banquinas, sumidores y desagües para paliar los problemas que
existen con lluvias copiosas; además de pantalla de hormigón entre sumidero
y defensa, y señalización vertical y horizontal.
En la localidad de Santa Rosa de Calchines se efectuaron también acondi-
cionamientos de desagües pluviales (2012) consistentes en la limpieza de más
de 2000 m de desagüe, la construcción de nuevas cámaras y reparación de
canales y se llevó a cabo la nivelación de banquinas Ruta 1; la nivelación se
realizó con declive hacia las cunetas para facilitar el mejor escurrimiento de
las aguas de lluvia. Dentro de las tareas desarrolladas en el marco del Plan «A
toda Costa» referidas a inundaciones encontramos conformación del «Comité
de Emergencia» (2013) y el relevamiento de productores hortícolas (identifica-
ción de la situación particular que cada productor sufrió luego del temporal
de lluvia y granizo ocurrido en noviembre de 2016). A su vez, se llevó a cabo
el entubamiento en La Vuelta del Pirata, costado este Ruta 1, Colonia Oeste
y Calle Buenos Aires.
328
Como mencionamos con anterioridad, como parte del financiamiento
realizado por el BID se efectuaron obras de mejora en la defensa del Parque
Arqueológico Santa Fe La Vieja. Las mismas buscaban regular el caudal de
ingreso al brazo Cayastá del río San Javier con el objetivo de mitigar el proceso
erosivo actual y mantener activo el brazo para todas las condiciones de niveles
de aguas. En el departamento Garay se ejecutaron también obras para evitar
anegamientos en el casco urbano de Helvecia y se ejecutó el Acueducto
Noreste 1 Helvecia (Toma Helvecia) de 180 km de extensión.
Durante los gobiernos socialistas la política de gestión integral del riesgo
comenzó por la realización de obras infraestructurales en lugares que arras-
traban problemas históricos como la cuenca del arroyo Ludueña o la Laguna
La Picasa. Del informe parcial de la gestión de Antonio Bonfatti, se observa el
destino de partidas presupuestarias para el saneamiento hídrico rural, impul-
sando un programa orientado a llevar adelante una política de conservación del
medio ambiente, asegurar la preservación de los humedales, los bajos naturales
y los sistemas naturales de escurrimiento. Por otro lado, se dio continuidad al
programa de protección urbana contra inundaciones en todas las localidades
con riesgo potencial. Esta acción incluyó la continuidad de obras en ejecución
y el mantenimiento de otras. Se implementó también un programa de preven-
ción, asistencia técnica, seguimiento y evaluación de las emergencias en coordi-
nación con la Secretaría de Protección Civil y con los municipios y comunas. El
programa de protección urbana contra inundaciones se llevó a cabo en algunas
de las localidades que integran nuestra zona de estudio: Cayastá y Arroyo Leyes.
En el informe final de la Gestión de Antonio Bonfatti (2015) se cita, además,
una inversión total de $ 1000 millones en protección urbana contra inunda-
ciones, discriminadas tanto en medidas estructurales como en no estructurales.
Se plantea el trabajo participativo con comunas y municipios y la búsqueda de
un «reordenamiento hídrico armónico», ya sea a través de la protección urbana
como el saneamiento de cuencas hídricas. A partir de los relevamientos efec-
tuados en esta investigación, se ha verificado que a nivel local, las comunas y
municipios solo emitieron ordenanzas en materia de obras y aspectos estructu-
rales mientras siguen sin regularse las medidas no estructurales.
Otro proyecto importante en materia hídrica, aún no impulsado, es el desa-
rrollo del sistema provincial de acueductos para garantizar el sistema perma-
nente de agua potable por 30 años, correspondiéndole a la zona de la costa
la toma Helvecia y la toma en Colastiné. Paralelamente, se instalaron plantas
potabilizadoras, en el marco de un plan provincial de saneamiento.
329
Imagen 19. Acueducto de la costa. Toma de agua
330
movilizarse y comenzar a exigir la ampliación de del terraplén de defensa desde
el km 8 hasta el km 22 de la Ruta Provincial 1. A partir de dicho reclamo los
nuevos vecinos, algunos asentados en zona de riesgo hídrico II del área oeste,
están solicitando la terminación dichas defensas costeras en forma conjunta
con vecinales del municipio de Rincón ante el Ministerio de Infraestructura.
No obstante, hay discrepancias en torno a su construcción y hasta el momento
no hay planes ni proyectos asociados a su ejecución. Otro aspecto solicitado
es el mejoramiento en la infraestructura a partir de la construcción de una
red cloacal. No obstante este proyecto fue, una vez más, motivo de reclamo
para los vecinos, ya que una de las plantas de tratamiento se emplaza sobre
un área inundable y por otra parte, demandará nueve años de ejecución y un
costo a abonar en cuotas durante 5 años por los vecinos.
Imagen 20. Inundación año 2016, zona loteo Lagos del Leyes y terrenos colindantes
331
Con motivo de las inundaciones del 2016, se crea en el año 2017 la Comisión de
Riesgo Hídrico y estado de las Defensas compuesta por autoridades del gobierno
de la Provincia de Santa Fe, San José del Rincón, Arroyo Leyes y algunas vecinales,
con el objetivo de realizar un monitoreo de la infraestructura y acciones en materia
de riesgo hídrico. Para ello, han sostenido sucesivas reuniones a lo largo este año,
generando acuerdos y compromisos entre las partes, entre ellas, un convenio con
el Ministerio de Infraestructura y transporte de la provincia por el monitoreo de
las defensas, mantenimiento y custodia en el marco de un programa.
En cuanto a otro tipo de políticas vinculadas al abastecimiento de servicios
y usos del suelo, San José del Rincón realizó la extensión de la red de agua
potable, el plan de regularización dominial y la extensión de la red de gas
natural. No obstante, no hay plan de contingencia y durante las situaciones
de emergencia se incorpora el uso de la aplicación de Whatsapp para que los
vecinos informen si existe algún tipo de problema relacionado con anega-
mientos por lluvias. A través de las redes sociales (Facebook, Whatsapp), se
envía durante la situación de emergencia un texto con las acciones que se llevan
adelante (relevamiento de estaciones de bombeo, distribuciones de cuadri-
llas en puntos estratégicos para relevar el estado de alcantarillas y sistemas
de drenajes, realizando su limpieza o reparación en caso que corresponda).
Hasta el momento hemos trabajado a partir de las acciones llevadas a cabo por
la gestión y las normativas sancionadas, no obstante consideramos que para
tener una visión más integral de lo que sucede en estos territorios se debe-
rían tener en cuenta los procesos llevados a cabo por las organizaciones civiles
en los territorios. Desde el retorno a la democracia, y más específicamente a
partir de la profundización de las desigualdades que se impusieron a través
del proceso de Reforma del Estado y que limitaron y restringieron las capaci-
dades estatales, las ONG comenzaron a tener un rol clave en la búsqueda por
garantizar condiciones de vida digna a los ciudadanos. En palabras de Alonso:
332
No obstante, desde los años 90 a esta parte, hubo cambios tanto en la forma
de participación como en la organización interna. Por ejemplo, en el caso de
las organizaciones ambientales, que crecieron mucho a partir del cambio de
milenio, lo más destacado de esta última década ha sido la expansión de nuevas
formas de organización social que se aproximan a las denominadas «organiza-
ciones de base», en contraposición a las «organizaciones no gubernamentales»
o «profesionales» (Bryant y Bailey, 1997; Reboratti, 2000, 2012). Estas nuevas
organizaciones se distinguen de las típicas ONG tanto por su formato organiza-
cional (horizontalidad de las decisiones y trabajo voluntario) como por recurrir
a las herramientas propias de los movimientos sociales (movilización y protesta)
para expresar sus demandas ante el Estado. Componen actualmente, junto con
las organizaciones de tipo más profesional, el heterogéneo universo de las orga-
nizaciones ambientales argentinas (Gutierrez e Insuani, 2013).
Imagen 21. Zona final de defensa por el oeste. San José del Rincón
333
ASOCIACIONES CIVILES
Nombre Visión-Información relevante Actividades
La Asociación Civil CAPIBARA, Naturaleza, Derecho y
Intervención y asesoramiento de los vecinos de Sta. Rosa
Sociedad se conforma como un espacio integrado por
de Calchines ante la instalación de una antena de telefonía
abogadas, abogados y estudiantes de la carrera de abo-
Capibara (NDS) celular.
gacía de la ciudad de Santa Fe cuyo objetivo consiste en
En Cayastá talleres e intervenciones vinculadas a la caza
contribuir a la tutela de los derechos de la naturaleza en
indiscriminada y la Trata de Personas.
armonía con el derecho a un ambiente sano.
- Unidad ejecutora del plan “Reconstruir con Esperanza”:
seis viviendas en Arroyo Leyes, un salón (PPI), 17 reha-
bilitaciones en Santa Rosa y 6 rehabilitaciones en la zona
debajo de los puentes, mas de 10 viviendas en la planta
urbana de Cayastá y seis viviendas nuevas en Saladero
Promover y sensibilizar a los gobiernos comunales en el
Cabal; Diagnóstico participativo. Talleres para la organiza-
CANOA planeamiento estratégico y movilizar a las instituciones
ción de “grupos promotores locales”.
intermedias
2004-2005: Programa Hábitat y Desarrollo local.
2005-2006: conformación de espacios interactorales:
grupo de la costa.
2007: Taller de Aproximación Diagnóstica, Santa Rosa de
Calchines.
Protege las aves silvestres y la naturaleza de Argentina.
Contribuye a la conservación de hábitats; identificando, Participación en taller “La Helvecia, reserva del Saladillo”.
ONG “Aves
monitoreando y restaurando áreas importantes para la Presentación del trabajo “Bañados del Saladillo, Aves
argentinas”
conservación de las aves. Protegen sitios y promovemos Migratorias del lugar”.
el cuidado de estas áreas claves para la biodiversidad.
Participan 15 localidades del corredor de la Ruta 1 (los
RAICES (Red de El programa RAICES procura garantizar el derecho a la
Laureles, Colonia Duran, Romang, Alejandra, La Gallareta,
Arraigo Inclusión libertad de cada ciudadano de la provincia de Santa Fe
Margarita, Calchaquí, San Javier, Colonia Mascías, Sala-
y Cooperación en de elegir dónde quiere construir su destino individual y
dero Cabal, Helvecia, Cayastá, Santa Rosa de Calchines,
Santa Fe) colectivo.
Arroyo Leyes y San José del Rincón).
Capacitación en la cooperativa Ubajay; Apoyo a una
línea de microcrédito. En Cayastá, Helvecia y San Javier:
acciones de extensión como: capacitación en turismo
sustentable, intercambios de productores de autoconsumo.
AVSI AVSI Argentina
Conformación de una organización en Arroyo Leyes de Pro-
moción turística: grupo de turismo de la costa. Desarrollo
de cooperativa de productores, realización de Feria de
Artesanos, apoyo familiar y a jóvenes.
Asociación de
Presenta más de 570 socios registrados bajo declaración
Pescadores de Zona Influencia: Reconquista, Romang, San Javier, San
jurada personales ante el ministerio de la producción con
la Provincia de Javier, Colonia Mascias, Colastiné, La Guardia y Cayastá.
referentes y filiales.
Santa Fe
Cooperativa de Área de incidencia: Comienza siendo una cooperativa
Proyecto Fortalecimiento (2011) ampliar la convocatoria
Productores de de Arroyo Leyes impulsada por el Gruppo di Voluntariato
a quinteros y frutilleros de otras zonas para ofrecerles el
Arroyo Leyes Civile, Italia), en 2011 se anexan otras localidades como
procesado y congelado de frutas y verduras.
(CoProAl) Santa Rosa, Helvecia y Cayastá.
Asociación civil Gestión del Programa Nueva Oportunidad para el desarrollo
Arroyo Leyes
manos vivas. de producción agroecológica.
Asociación Conforma los acuerdos básicos presentados para la ley de
Civil Feria de la Economía Social y Solidaria con otras 54 organizaciones
Área de incidencia: Arroyo Leyes
Emprendedores e instituciones vinculadas a la temática, junto con el Go-
de Arroyo Leyes bierno provincial, a través de mesas de diálogo regionales.
Cooperativa de En trabajo en conjunto con CERIDE-CONICET (Brindó apoyo
Trabajo de Múl- a través de capacitación y otras actividades. Cada integran-
Área de influencia: San José del Rincón
tiples Emprendi- te de dicha cooperativa generó un microemprendimiento y
Desde 2004 en funcionamiento.
mientos Ubajay se han unido para fortalecerse frente a las situaciones de
Ltda. mercado como compra de materias primas; venta).
334
ASOCIACIONES CIVILES
Nombre Visión-Información relevante Actividades
Participación junto con organismos de gobierno en la ela-
Asociación Veci- boración y transferencia de un manual de procedimientos
San José Del Rincón
nal Los Espinillos para monitoreo y conservación de terraplenes de defensa
contra inundaciones.
San José del Rincón.
Unión de Veci-
Compuesta por las vecinales: Barrio Acería, Barrio la Taller de mapeo post desastre (2015-2016).
nales
Lonja, Villa Añatí, Centro, Norte, Villa California.
Denuncia por falta de mantenimiento de desagües pluvia-
Villa California San José del Rincón
les y defensas.
Estimular la participación cívica, democrática, solidaria y
de integración. Propender el mejoramiento de la calidad
Asociación
de vida, progreso y desarrollo local. Participar en la gestión
Vecinal Villa San José del Rincón
Comunal, mediante control y supervisión de servicios, la
California
presentación de peticiones, inquietudes, etc. Propender la
formación de dirigentes vecinales.
San José del Rincón
Es un colectivo de personas que tiene como finalidad
Arenas (Iniciativa
trabajar diferentes problemáticas vinculadas al ordena- 2016- Talleres y realización del Informe “Situación Hídrica
Popular Rinco-
miento territorial de San José del Rincón, atendiendo a de San José del Rincón”.
nera)
la dimensión ambiental, espacial, social, económica y
política administrativa.
2016- Talleres y realización del Informe “Situación Hídrica
San José del Rincón. Es una organización ecologista,
de San José del Rincón”.
conformada por personas motivadas en aportar, desde
Trama Tierra una perspectiva crítica, que integra las dimensiones am-
Después de la inundación 2015-2016 apoyaron a Arenas
biental, económica, social y política, en la construcción
y a la Unión de vecinales en hacer mapeo colectivo por el
de sociedades sostenibles.
riesgo
Consorcio “La Han propuesto a la municipalidad y comunas el armado de
Grupo de vecinos autoconvocados de Arroyo Leyes, San
costa no es una ordenanza y comisión de seguimiento dentro de las
José del Rincón y Santa Rosa de Calchines.
basura” estructuras administrativas por el tema basura.
Asociación Sani- Instalaciones comunitarias en Santa Rosa, Cayastá y
dad Animal Acción Sanitaria (Aftosa). Resolucion 108/2001. Colonia Macías. Convenio con INTA para el asesoramiento
Inscripto bajo normativa Resolución 108/2001 Senasa. técnico en manejo de pasturas. Puesto para la policía rural
(ACSA Garay) “Los Pumas”
Asociación
de Bomberos
Zona de Influencia: Cayastá Servicios a la comunidad. Jornadas de capacitación.
Voluntarios de
Cayastá
Asociación Bom-
beros Voluntarios Zona de Influencia: Helvecia Servicios a la comunidad. Jornadas de capacitación.
de Helvecia
Proyectos que permitan reencauzar la actividad pesquera,
Asociación Civil 2016- Reclamos por exportación de pescados de rio. Orga-
en parámetros de productividad y sustentabilidad.
de Pescadores nización en torno a denuncias sobre el funcionamiento de
Mejorar las condiciones y generar nuevas expectativas
Independientes frigoríficos como monopolios de exportación (con fijación
con respecto a la ocupación de mano de obra. Zona de
de Helvecia de precios unilateralmente).
Influencia: HELVECIA
Asociación Bom-
beros Voluntarios
Zona de Influencia: Santa Rosa de Calchines. Servicios a la comunidad. Jornadas de capacitación.
de Santa Rosa
de Calchines
Participación junto con organismos de gobierno en la ela-
Biblioteca Popu-
boración y transferencia de un manual de procedimientos
lar "Domingo G. Santa Rosa de Calchines
para monitoreo y conservación de terraplenes de defensa
Silva"
contra inundaciones.
Cuadro 10. Asociaciones civiles vinculadas a la temática hídrica o con intervenciones sobre
el tema en el área de estudio
Fuente: elaboración propia.
335
En relación con las organizaciones no gubernamentales, «Trama Tierra»
base ecologista y fue quien comenzó a trabajar, primero visibilizando y sensi-
bilizando a la comunidad para impulsar junto a las vecinales en el año 2012
distintos reclamos y propuestas ante las diferentes administraciones comu-
nales, sin lograr avances significativos por el tema de los Residuos Sólidos
Urbanos (RSU). A partir del año 2018 y gracias a la vinculación con investiga-
dores (CONICET–INALI) y a la visibilización que la problemática fue teniendo
en los medios de comunicación, se logra ampliar el colectivo, conformando un
grupo de autoconvocados denominado «La costa no es basura» que incluye a
vecinos de las tres localidades: San José del Rincón, Arroyo Leyes y Santa Rosa
de Calchines, logrando presentar una propuesta de ordenanza para establecer
una comisión de seguimiento de este tema dentro de las administraciones.
Por su parte, «Trama Tierra» participó aportando la experiencia de realización
del mapeo colectivo junto con la iniciativa popular rinconera «Arenas» durante
la emergencia de 2015–2016. De este trabajo surge un estudio muy significativo
sobre la problemática hídrica en San José del Rincón que recoge y analiza los resul-
tados de normativa, estudios, y los tres encuentros–talleres realizados en el mes
de octubre de 2016 con carácter participativo y con el objetivo de recuperar las
experiencias para determinar amenazas y vulnerabilidades hídricas en la localidad
a través de herramientas como el mapeo colectivo y del análisis del Plan Director
de Drenaje Pluvial Zona Interna Terraplén de la Costa Etapa II, elaborado por el
INA. A su vez, realizaron una encuesta acerca del territorio y la situación hídrica
cuyos resultados más relevantes señalan que el 70 % de los encuestados declaró
haber sido afectado por el agua, el 80 % identificó a Rincón como una zona de alto
riesgo hídrico, entre otras (Trama–Arenas, 2016). En términos de conclusiones,
plantea la alta vulnerabilidad hídrica del territorio de San José del Rincón y la
necesidad de políticas con miradas integrales basadas en la planificación territorial,
social ambiental, urbanística participativa y en diálogo con las localidades vecinas,
destacando las diversas formas de habitar culturalmente el territorio (Tramatierra,
2016:32). Destacan como principal problemática el proceso de urbanización, y en
tal sentido, la necesidad urgente de adecuación del plan director II y la institucio-
nalización que establece a nivel cuenca–subcuenca, así como la adhesión a la Ley
de Comités de Cuenca (9830).
En Arroyo Leyes la Asociación civil «Manos Vivas», viene trabajando sobre
la problemática de las aplicaciones de biocidas en los cultivos de frutillas, y la
situación de vulnerabilidad sociolaboral de los trabajadores y habitantes de
los predios. La propuesta alternativa que se ha presentado para este problema
es la producción agroecológica a través del programa provincial «Nueva
Oportunidad», y el desarrollo de huertas comunitarias para jóvenes de 16 a
30 años. En lo que refiere a las inundaciones, desde el año 2007 participan en
336
la coordinadora de organizaciones no gubernamentales de la costa, identifi-
cando como principal problema la urbanización desmedida por loteos, la falta
de posibilidades de acceso a la tierra y a la vivienda por parte de los antiguos
habitantes de la costa, la oposición tanto a la construcción del proyecto del
puente Santa Fe–Paraná, como al proyecto de prolongación de las defensas por
el oeste, ya que ven a la misma no como una solución sino como un agrava-
miento del problema. Otro proyecto que está unido al anterior y que también
fue vetado por esta organización, sobre el cual realizaron notas al Ministerio
de Ambiente, es el de la construcción del sistema de cloacas, que conside-
raron inviable por las consecuencias socio–ambientales que ocasionarían. Se
encuentran trabajando en el pedido de acciones para la ampliación y exten-
sión de la red de agua potable, así como también al mencionado proyecto de
tratamiento de RSU «La costa no es basura», sobre el que vienen realizando
tanto campañas de concientización sobre la separación de residuos, como la
realización de talleres de compostaje.
Asimismo, en todas las localidades se evidencia que, en situaciones coyuntu-
rales, las redes sociales de las comunidades actúan (en mayor o menor medida)
en la contención, motivados principalmente, por un espíritu de solidaridad
que hace que la población se movilice desde diferentes sectores.
Analizar la gestión del riesgo nos exige revisar una serie de aspectos que
conforman las condiciones de su producción (Lavell, 1996). Esta trama sobre
la cual se ha construido socialmente el riesgo es, en parte, la historia territorial
reciente de la costa, y se compone tanto por las intervenciones políticas en
términos de programas de acción, las regulaciones, aspectos que permiten en
cierta medida evaluar con qué herramientas político institucionales se cuenta
para prevenir, organizarse y actuar frente a las inundaciones.
De lo recabado y expuesto a lo largo de todo el capítulo haremos una serie
de reflexiones en relación con el estado de situación sobre el tema, en parti-
cular al modo en que lo político institucional condiciona la producción de
vulnerabilidad social.
Del análisis diacrónico de la historia reciente podemos observar que los quie-
bres en este proceso se producen porque las coyunturas de los desastres han
forzado a la generación de políticas públicas. Por tal motivo, las perspectivas
en torno a cómo hacerlo, han cambiado; en parte porque la recurrencia y la
fuerza de lo contencioso lo ameritan, y en parte porque, el cambio en la polí-
337
tica del marco global de abordaje de los desastres (UNISDIR) lo propiciaron. La
incorporación del enfoque de los desastres como un problema social comienza
a cobrar fuerza y sentido en Santa Fe desde el año 2003 pero el cambio efec-
tivo del enfoque naturalista del problema, en términos de política pública,
logra legitimarse e institucionalizarse recién en 2008, con un cambio político
institucional a nivel provincial que jerarquiza la problemática como parte de
su política de gestión pública. No obstante, es importante considerar que los
cambios a nivel nacional influyeron casi de manera determinante en la adop-
ción del enfoque de la gestión integral de riesgos de desastres; como también
el rol que los movimientos sociales tuvieron en la visibilización, judicialización
y reclamo frente al desastre del año 2003, como se ha señalado anteriormente.
Otro aspecto que surge es el fragmentado y disociado conocimiento y capa-
citación en la burocracia estatal, tanto comunal como provincial, ya que si
bien se asume la existencia del riesgo a inundaciones y de población en condi-
ciones de vulnerabilidad social y económica, se sigue pensando y actuando en
función de alternativas fisicalistas. Esto se verifica, por ejemplo, en la escasa
valoración que tiene la normativa como forma de mitigar los problemas: la
mayor parte de la legislación que regula el problema aparece en momentos
coyunturales, es decir, donde la emergencia se hace presente y no como un
sistema de prevención. Además, por la compleja articulación interjurisdic-
cional no están claramente identificados los actores sociales responsables en la
actuación tanto para la prevención como para la actuación en la emergencia.
Durante la realización del trabajo, asistimos a dos eventos de gran magnitud
y gravedad para el área, el del mes de abril de 2007, y enero 2016, que provo-
caron severos anegamientos por precipitaciones dentro de la localidades de
Arroyo Leyes y San José del Rincón, en donde se evidenció la falta de escu-
rrimiento —debido al anillo defensivo— y a la situación de ausencia de un
plan de contingencia y evacuación. El agravante de la situación lo completa
la crecida extraordinaria (prevista por el INA) de los ríos que dificultaron el
escurrimiento de las aguas pluviales, las cuales por los niveles alcanzados ya
habían generado el desplazamiento de cabezas de ganado y el anegamiento de
viviendas ubicadas en las islas y zonas más bajas aledañas al albardón.
La cadena de actuaciones, es decir las funciones claramente asignadas de
las que cada actor institucional es responsable, cumple un papel fundamental
tanto en la prevención (estructural o no), en la predicción (a corto, medio,
largo plazo), y en la emergencia (agentes implicados en los sistemas de alerta).
En el marco del Taller de Aproximación Diagnóstica (Santa Rosa de Calchines,
marzo 2007), realizado durante la emergencia, pudimos presenciar que si bien
esta cadena no está conformada en esos términos, lo que existe es un accionar
a partir de la experiencia de inundaciones anteriores. La emergencia convoca,
338
además, a situaciones donde se extreman los conflictos; por ejemplo, los testi-
monios de los funcionarios comunales designados en el área de asistencia
social quienes plantean la resistencia de los pobladores a aceptar las órdenes
de abandonar el hogar, ante la inminente presencia de agua.
Si bien desde 2008 a esta parte se ha trabajado fuertemente en el cambio
de perspectiva en el abordaje de la problemática hídrica la mayor parte de las
acciones gubernamentales siguen estando centradas en la creación y/o el forta-
lecimiento de los sistemas de defensa y estaciones de bombeo, en la limpieza
de canales y en hacer eficiente el sistema de drenaje, que se considera nece-
sario y fundamental, pero a la vez debe ser acompañado con otras medidas.
Por la misma razón, sigue siendo central la vinculación en caso de emergencia
hídrica con la Dirección de Protección Civil de la Provincia.
La construcción de las defensas se convirtió en la respuesta ante el embate
de las inundaciones al tiempo que provocaron una sensación de seguridad
sobre la abundante tierra vacante que fuera aprovechada por el mercado
inmobiliario que reconvierte estos espacios otrora inundables en tierra habi-
table. Como ya se ha mencionado, este artefacto técnico amplificó la amenaza
hídrica, ya que si bien evitó el ingreso de aguas del río, se comportó como
una trampa que impedía el escurrimiento, produciendo anegamientos. Por
otra parte, la controversia en torno a su mantenimiento, control y cuidado
por parte de las dependencias estatales queda supeditada más en términos de
voluntad política que de acciones concretas. El principal problema es suponer
que las obras proyectadas van a controlar o proteger para siempre la crecida
más grande posible, y por lo tanto, resumir la solución a una obra hídrica. Se
debería observar que una gran superficie de ocupación urbana se encuentra
por debajo de cotas de inundaciones de máximas históricas y una superficie
aún mayor por debajo de las cotas correspondientes a hipotéticas crecidas. La
ausencia de un plan o de una mirada más amplia hacia la gestión de riesgos
evidencia una vez más, que se produce ciudad al modo y ritmos que el mercado
propone. Este proceso está siendo coadyuvado por cierto imaginario de una
costa «segura» a partir de la existencia de las defensas, promovido en parte
por el sector inmobiliario a través del marketing hacia sectores medios y altos
con acceso a través del crédito o en forma directa al suelo urbano. Las publici-
dades promueven y realzan tres atributos con el que se viene construyendo un
imaginario del lugar: el verde y la tranquilidad en una primera instancia, y en
una segunda instancia, al agua como ámbito de recreación (Visintini, 2018).
Otra problemática estructural (e histórica) detectada obedece a los sucesivos
cambios en la estructura administrativa provincial. Este asunto quizás forme
parte de una forma de concebir la cultura política en el país que modifica muchas
veces innecesariamente las funciones respondiendo al interés político de los
339
funcionarios que a las necesidades reales de los ciudadanos. Los sucesivos cambios
en las denominaciones de las áreas específicas termina diluyendo las responsabili-
dades y generando incertidumbres en torno a cuáles son los organismos respon-
sables, situando la problemática en la intervención durante la emergencia, es
decir, no atendiendo al proceso continuo de construcción de riesgos.
En lo que refiere a la perspectiva y la conceptualización de esta gestión se
observa que el término «vulnerabilidad» es utilizado indistintamente para hacer
referencia tanto a situaciones de pobreza como a población expuesta a inunda-
ciones. Esto se observa en los funcionarios como en la prensa escrita donde los
términos «vulnerabilidad hídrica» y «riesgo hídrico» son utilizados sin distinción.
En ese sentido, la vulnerabilidad se confunde con la peligrosidad, y la aproxi-
mación a la misma es desde la exposición. La configuración social estructural
no es considerada como la causa principal de la vulnerabilidad social.
La incorporación de la normativa 11730 Zonificación de Áreas inundables,
junto con la Ley de Aguas de la provincia (13740) constituyen un marco rele-
vante, significativo y necesario para el uso de áreas consideradas inundables, ya
que como señala Melé (2016:12) esta «calificación jurídica del espacio» hace que
los habitantes tengan además de un documento que garantice sus derechos, la
posibilidad de observar el devenir de los mismos a partir de cómo las prácticas
sociales son compatibles, o no, con dicha delimitación. Ejemplo de ello es que
la densificación de viviendas asentadas en la zona sur del área de estudio avanzó
en el último período por la vía de la excepción, que la misma ley contempla,
constituyendo el problema más relevante en términos de producción de espa-
cios de riesgo. En tal sentido, se advierte también la importancia de contar con
archivos documentales de tipo administrativo conformado por el cuerpo de
ordenanzas, decretos, expedientes, notas, actas, organizadas e inventariadas que
progresivamente las comunas van sistematizando y digitalizando.
Como hemos señalado en el capítulo 1, reducir el riesgo es disminuir las
condiciones de vulnerabilidad en sus múltiples dimensiones y en lo institu-
cional requiere de un ejercicio de articulación constante en las diferentes esferas
estatales y comunitarias. Lavell (2005) señala que el riesgo tiene un carácter
dinámico porque está en función de la dinámica social y del momento. La
consideración de los riesgos como un proceso de construcción social indica
que también pueden ser intervenidos socialmente, si bien no se pueden evitar,
por su condición latente, se pueden gestionar, es decir intervenir para reducir
el grado de peligrosidad y amenaza y en ese sentido el desafío es poder pasar
de una gestión prospectiva (ciclo del desastre) a una gestión correctiva o miti-
gadora del riesgo (continuo del riesgo).
Se podría considerar, a futuro, que en un territorio con las características
físico–naturales como el de los pueblos de la Costa debería existir una estra-
340
tegia integral de gestión del riesgo a inundaciones que contemple tanto el
diagnóstico así como también una gestión participativa del riesgo.
Este tipo de gestión debería de ocuparse de definir mecanismos de prevención
y de mitigación del riesgo. Una evaluación que permita dimensionar el «antes», el
«durante» y, fundamentalmente, el «después» de ocurrido el evento; por ejemplo
en la dimensión económica: conocer la cantidad de población, viviendas y bienes
públicos comunitarios que se encuentran en zonas inundables o expuestas a
posibles inundaciones, el número, tamaño y tipo de explotaciones agropecua-
rias, industriales y de servicios, y los instrumentos financieros y/o técnicos que
les posibiliten a estas recuperarse. Establecer un monitoreo del ordenamiento
del uso del suelo a través de la reglamentación vigente según las áreas de riesgo
hídrico, controlando de esta manera la expansión urbana hacia zonas inundables
aún deshabitadas. En zonas donde la población ya reside, incorporar infraes-
tructura adecuada (viviendas palafíticas) o el mantenimiento de los sistemas de
defensa acompañado, de igual forma, con la provisión y mantenimiento de la
infraestructura urbana de servicios (desagües, cloacas, etc.). En la dimensión
social y cultural: mejorar los mecanismos de prevención, preparación y alerta.
Del relevamiento de las ordenanzas emitidas observamos que ningún gobierno
local cuenta con un plan de contingencia.
No obstante, y por encima de todo lo anterior, pensamos que las mejores
alternativas surgirán con los propios actores locales, a través de lo que ellos
puedan generar e intervenir, entonces, para el territorio vivido y por vivir. Se
considera oportuno avanzar en estudios sobre los impactos que las dinámicas
urbanas producen sobre áreas inundables como la creciente impermeabiliza-
ción del suelo que la densificación urbana produce, o los escurrimientos dife-
renciales, así como también la relación que estas tienen con los procesos que
se articulan en la generación de ámbitos urbanos y que son desarrollados por
el Estado, el sector inmobiliario y la sociedad civil.
Se considera oportuno introducir el enfoque participativo en la gestión,
teniendo en cuenta que la sociedad costera ha dado muestras de organización
y acción frente a las problemáticas que modifican la vida cotidiana y social
de estos pueblos y esto puede ser una oportunidad para instrumentar nuevas
formas de prevención y gestión del riesgo (De Marchi y Ravetz, 2001).
En la misma línea, el abordaje de situaciones complejas que tienen una
importante carga de incertidumbre, algunas emergentes del escenario del
cambio climático, otras de las propias acciones sobre el territorio, requiere
crear nuevas formas de construcción de conocimiento. El enfoque de la
ciencia posnormal (Funtowicz y Ravetz, 1997; 2000) se considera oportuno
para generar nuevas formas de conocimiento. Este enfoque;
341
que se ubica en el controvertido interfaz entre la ciencia y la sociedad, y
promueve la investigación «precautoria», ya que una de sus mayores preocupa-
ciones son los efectos perversos no intencionados del progreso (…) se caracteriza
por abordar hechos inciertos, en los cuales hay conflictos de valores, lo que está
en juego es importante y las decisiones son urgentes. (López Cerezo, 2003:10)
342
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349
Conclusiones y reflexiones finales
Sobre la estrategia
350
más desfavorecidos en situaciones más inseguras y precarias para
enfrentar nuevas amenazas.
351
ambiental en el área. En primer lugar, cabe destacar el significativo aumento
de la población registrado en los tres últimos censos nacionales de población
(1991, 2001 y 2010), que alcanza al 42,83 % para el área en su conjunto y supera
el 60 % en el caso de San José del Rincón y el 80 % en el caso de Arroyo Leyes.
Además, el análisis de información censal desagregada a nivel de fracción y radio
ha permitido identificar cambios en el patrón de distribución geográfica de la
población, con una tendencia a la concentración en las localidades situadas
en torno a la Ruta Provincial 1, y en especial en las cabeceras de cada distrito
comunal. Estos cambios estarían originados en varios factores, en gran medida
convergentes. Por ejemplo, el menor precio relativo de los terrenos urbanos,
sobre todo en San José del Rincón y otros lugares del sur del área, en compara-
ción con los de la ciudad de Santa Fe, habría generado el asentamiento, defini-
tivo o de fin de semana, de población originaria de la ciudad capital. También,
y en relación con la población más carenciada, se señala la mayor posibilidad
relativa de obtener un plan social (Jefa de Hogar, por ejemplo) y/o una vivienda
en las comunas del área. Algunos plantean, asimismo, el regreso (o en algunos
casos la reversión de la histórica tendencia hacia la emigración) de parte de la
población joven del área, debido al costo de vida relativamente mayor en las
ciudades próximas más importantes. Estos factores están enmarcados, a su vez,
en un contexto de disminución de la percepción del grado de riesgo en el área,
producto de la realización de obras de defensa (sobre todo, en el sector sur) y de
la ausencia de crecidas extraordinarias y anegamientos (hasta marzo del 2007).
En segundo lugar, se ha detectado una serie de cambios en el aprovecha-
miento productivo del área. Entre ellos cabe destacar la expansión de actividad
agrícola extensiva en el norte del área (en particular, con el cultivo de soja)
que, a su vez, habría potenciado al desplazamiento de la actividad ganadera
hacia la zona de islas. También, el incremento del aprovechamiento turístico
del paisaje y los recursos «de la costa», que ha conllevado una revalorización
de terrenos cercanos al río San Javier. Finalmente, cabe señalar la expansión
de la actividad pesquera, en particular bajo condiciones de sobreexplotación
de la fauna ictícola (principalmente, del sábalo).
En tercer y último lugar se ha indagado sobre la gestión territorial, en parti-
cular de aquellos aspectos implicados en el riesgo a inundaciones. La mayor
parte de las acciones gubernamentales ha estado centrada en la creación y/o
el fortalecimiento de los sistemas de defensa, lo cual expresa el predominio
de una concepción fisicalista de la gestión del riesgo, es decir, de visualización
de los fenómenos naturales (y, en particular, de una «naturaleza agresiva»)
como causa principal de los desastres y de priorización de las ciencias básicas
y aplicadas en el tratamiento del problema. En particular, cabe precisar que
en el sector sur (hasta el kilómetro 8 de la Ruta 1) se ha construido un anillo
352
de defensas consolidadas y se está debatiendo la ampliación del sistema por
el oeste hasta el km 20, mientras que en el resto del área las acciones son de
carácter puntual y, por lo general, desconexas. En relación con esto último,
y ya en un plano más general, se detecta una fuerte desarticulación entre los
distintos niveles e instituciones gubernamentales con respecto a la gestión del
ambiente y del riesgo a inundaciones. A pesar de la existencia de una norma-
tiva provincial (ley 11730) que jerarquiza y posibilita una gestión del riesgo
ligada a las peligrosidades hidrometeorológicas.
¿De qué manera estos procesos y acciones han reconfigurado las condiciones
de riesgo ambiental del área?
El aumento de la población y las nuevas formas de valorización productiva
del área está provocando una expansión en la ocupación de sitios ambiental-
mente frágiles y, con ello, un incremento en la vulnerabilidad de parte de la
población a la dinámica natural. En paralelo, el acceso a lotes en terrenos a
cota elevada (una exigencia central para la aprobación de planes de vivienda)
se ha convertido en uno de los principales problemas del área.
La percepción de seguridad —la amnesia ambiental— que otorga el sistema
de defensas, está fuertemente condicionada por la promoción del área para
uso residencial y turístico. A pesar de la existencia de eventos confluentes de
crecida del río y lluvias extraordinarias en marzo de 2007 y enero 2016, la
dinámica urbanística no se detuvo, esto queda manifiesto en incremento de
las superficies de loteos y edificaciones.
La perspectiva predominantemente fisicalista que se detecta en la gestión
gubernamental del área contribuiría de manera fundamental al incremento del
riesgo: se presta escasa atención a los procesos que, en forma interconectada,
potencian ciertas vulnerabilidades de la población, a la vez que se ignoran las
propias acciones que van modificando el perfil de las amenazas.
Se detectan algunas pocas acciones y procesos que conllevarían una mitiga-
ción del riesgo, como la existencia de centros de evacuados o refugios (aunque
algunos han sido derivados hacia otros usos), la pavimentación de la Ruta 62
—que podría oficiar de vía alternativa en caso de corte de la Ruta 1—, la
tendencia hacia la concentración de la población —en tanto una población
aglomerada, en una situación de emergencia, es más fácil de alertar y evacuar—,
y el conocimiento de gran parte de la dinámica del medio natural por parte de
los antiguos residentes (un saber que escasamente se pone en consideración al
diseñar los planes de prevención y alerta).
353
Sobre las autoras y los autores
354
en Educación y tic, y en Problemáticas de las Ciencias Sociales y su ense-
ñanza (Escuela Normal Superior N° 32, infd, Ministerio de Educación de la
Nación). Sus temas de interés se vinculan a la ruralidad, el riesgo ambiental
y la construcción de los espacios geográficos como «centros turísticos».
355
Este libro es el resultado de un trabajo de extensión–investigación
sobre los pueblos de la costa que ha buscado fomentar la articula-
ción entre la investigación y extensión sobre problemáticas de
interés y relevancia social con la formación de los estudiantes y
graduados jóvenes universitarios.
Con un enfoque proveniente de la Geografía de los riesgos que
entiende a los desastres como un proceso de construcción social
e histórico, nos preocupamos por analizar y comprender las
formas actuales de apropiación y uso del ambiente, identificando
y caracterizando las condiciones de riesgo ambiental y las compe-
tencias territoriales en materia ambiental.
Está destinado a quienes se interesen por este tipo de abordajes
y especialmente dedicado a las comunidades que habitan San
José del Rincón, Arroyo Leyes, Santa Rosa de Calchines, Cayastá,
Helvecia, Saladero Cabal y Colonia Mascías.