Historia de la Catedral y de la Virgen
El origen de la imagen de la Virgen, que con el tiempo se había de llamar Santa
María la Real de la Almudena llega, según la tradición, hasta la generación
apostólica; y con ella la devoción que siempre ha tenido entre los madrileños.
Cuenta la leyenda que fue traída a España por el Apóstol Santiago cuando vino
a predicar el Evangelio, y dicen que la pintó San Lucas y la talló Nicodemus…
Esta pretensión de atribuir tan remoto origen a la Imagen, es muy de admirar.
Lo que si es cierto es que en la pequeña villa que luego habría de ser capital de
España, se veneró desde siempre como Patrona una imagen de la Madre de
Dios denominada “Santa María de la Vega” o de “La Concepción Admirable”.
Cuenta la tradición que a comienzos del siglo VIII, ante la inminencia de la
invasión sarracena ocurrida entre los años 711 a 714, los cristianos de la villa
para evitar la profanación de la imagen, escondieron a la Señora en un cubo de
la muralla; en 1083-1085 siendo Pontífice Gregorio VII, al conquistar Magerit el
rey Alfonso VI, convocó una procesión encabezada por él mismo, y al llegar
junto al cubo de la muralla cercano a la Almudayna unas piedras se
derrumbaron y en el hueco estaba la imagen de la Virgen con los dos cirios
encendidos. Era el 9 de noviembre del año 1085. Según esta tradición el Rey
Alfonso VI hasta la localización de imagen habría mandado pintar en el muro de
la Iglesia de la Villa una imagen. Esa imagen sería la conocida hoy en día de “la
Virgen de la Flor de lis”. Cuenta esta leyenda que los rasgos estaban inspirados
en su esposa Doña Constanza y que sostiene una imagen de flor de lis en su
mano puesto que Doña Constanza era francesa. Esta imagen es una pintura
mural probablemente de fines del siglo XII o principios del siglo XIII y muestra
a la Virgen con el Niño y con una flor de Lis en la mano. Bajo sus pies una Cruz
roja similar a la de la Orden de Calatrava. Seguramente tras la consagración
del templo (ya que había sido mezquita) se pintó una imagen de la Virgen con el
lirio (probablemente símbolo de pureza de María) muy utilizado como
ornamento decorativo por los visigodos y más tarde por los mozárabes. En
1638 se arrancó el bloque de yeso de 10 cm. de espesor sobre el que está
pintada la imagen y se trasladó a otro lugar de la iglesia. En 1868, cuando se
derribó la iglesia de Santa Maria, pasó a la del Santísimo Sacramento y desde
allí definitivamente a la Cripta donde hoy se venera. La Virgen de la Flor de Lis
es actualmente Patrona de los jardineros.
La imagen
La talla actual de la Virgen de la Almudena es de madera de pino dorada y
policromada, y sostiene al Niño en sus brazos y data seguramente de fines del
siglo XV o principios del XVI, fue realizada por un escultor relacionado con el
maestro Diego Copín de Toledo o por el mismo tal y como afirmaron José
Manuel Azcárate y Francisco Portela; sustituyó a la anterior que aparece
citada en algunas crónicas y cuya imagen es probablemente la que aparece
pintada en el arcón de San Isidro que se encuentra en la Capilla de la Catedral
dedicada a San Isidro, y que podría haber sustituido a una primitiva que se
habría quemado en tiempos de Enrique IV (1425-1474).
Esta imagen de Santa Maria la Real de la Almudena, estuvo vestida desde
1626. Durante este tiempo recibió gran cantidad de vestidos y mantos, regalo
de distintas Reinas de España, que se conservan en el Museo Catedral; pero el
18 de junio de 1890, por disposición del entonces Obispo de Madrid Don Ciriaco
Sancha, la Virgen salió en la Procesión del Corpus desposeída de sus
vestiduras de tela.
Otras imágenes
Hay otras representaciones de la Almudena, copias más modernas y casi
idénticas a la anterior. La primera se encuentra en la cripta; en el museo
catedral existe otra imagen, vestida con un traje de tisú blanco, bordado en
oro, que nos la muestra tal y como la veneraban los madrileños de los siglos
XVII, XVIII y XIX. Así mismo se han realizado otras copias: la que se encuentra
en el muro de la cuesta de la Vega recordando su aparición en la muralla, o la
que se utiliza para posesionar o presidir los actos diocesanos en el exterior del
templo.
El Templo
La Catedral de Nuestra Señora la Real de la Almudena. Comenzó a gestarse el
22 de diciembre de 1868 (si bien anteriormente habían protagonizado diversos
intentos la Reina Isabel de Borbón en el año 1623 y en 1669 la Reina Maria Ana
de Austria) cuando la Congregación de Esclavos de la Virgen de la Almudena
solicitó al Arzobispo de Toledo permiso para construir otra iglesia dedicada a la
Virgen, petición que apoyaría la Reina Da. Mª de las Mercedes, esposa de
Alfonso XII.
Diez años más tarde don Francisco de Cubas, más tarde Marqués de Cubas,
recibió el encargo de preparar el proyecto para la construcción de una
importante iglesia Parroquial que más tarde albergaría el cuerpo de la reina Mª
de la Mercedes. El 4 de abril de 1883, S. M. el Rey Don Alfonso XII colocó la
primera piedra de la futura iglesia.
La iglesia pasará a ser Catedral cuando en 1884 Madrid es erigida en diócesis
por el Papa León XIII. El Marqués de Cubas reformó entonces su inicial
proyecto de Iglesia parroquial modificándolo para convertirlo en Templo
Catedral realizando un proyecto grandioso, por sus dimensiones y por su
arquitectura, de un estilo neogótico exuberante y profuso. Un dato curioso
sobre esta Catedral es que a diferencia del resto de las catedrales, cuya
orientación tradicional es Este-Oeste, la de la Almudena tiene una orientación
Norte- Sur, que obedece al hecho de haber sido proyectada desde sus orígenes
como parte integrante del conjunto del Palacio real; su fachada principal,
situada a los pies del templo, mira hacia la fachada sur del Palacio.
El Marqués de Cubas diseñó una catedral de grandes dimensiones, de estilo
neogótico florido francés, con planta de cruz latina y capillas laterales que se
comunicarían directamente por un estrecho deambulatorio; el crucero
presentarla también tres naves mientras que la cabecera sería semicircular
con girola y cinco capillas radiales. La imagen de la Almudena estarla colocada
en el Altar Mayor.
La fachada principal presentaría dos pares de torres, más anchas y altas las
extremas, que flanquearían el gran pórtico de entrada formado por tres puertas
góticas sobre las que se alzaba un piso de ventanas, un inmenso rosetón y una
galería de reyes; las fachadas laterales serían más simples. El proyecto está
expuesto en el Museo catedral. La cripta se finalizó en 1911, pero el Marqués
había fallecido unos años antes, en 1899. A éste le sucedió el arquitecto Miguel
Olabarría a quien sustituye Enrique Repullés y Vargas, que a su vez es
sustituido por Juan Moya, quien ya hizo sustanciales reformas sobre el proyecto
inicial. Las obras avanzaban muy lentamente, con el lógico parón acaecido
entre 1936 y 1939. En 1944 el director general de Bellas Artes, Marqués de
Lozoya, promueve un concurso nacional para dar a la Catedral una nueva
solución arquitectónica.
Ganan este concurso los arquitectos Fernando Chueca Goitia y Carlos Sidro,
que cambian el inicial proyecto para adecuarlo al entorno, y obtienen con él el
Premio Nacional de Arquitectura de 1944. El resultado es la actual Catedral,
con las lógicas modificaciones surgidas a lo largo de estos 50 años.
La modificación primordial que efectuaron Chueca y Sidro fue la de rebajar la
altura del nuevo edificio, con el fin de que resultara más armonioso en relación
con el Palacio Real. De esta forma la nave central pasa de medir 32 metros a
25,8, adquiriendo unas proporciones menos afrancesadas y más castellanas.
Las obras se fueron realizando poco a poco según las circunstancias.
Comenzaron en 1950 por la zona más próxima a la calle Bailén, con el proyecto
del claustro, siendo alcalde de Madrid en ese momento, Moreno Torres. Bajo el
mandato del siguiente alcalde José Escrivá de Ramoní, Conde de Mayalde, se
construyó la fachada principal del templo, que mira al Palacio Real, y se
elevaron los primeros tramos de las naves del templo antes del crucero. Tras
estos primeros avances hubo una paralización de las obras a la que se puso fin
en 1984, momento en el que el Cardenal Suquía se tomó un especial interés,
formando un patronato que quedó constituido el 6 de octubre, reanudándose
las obras el día 15 del mismo mes. En el Patronato que presidía el propio
Cardenal, figuraba el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad Autónoma, Caja
Madrid, la Cámara de Comercio, la Asociación de la Prensa y varias personas
significativas en la vida de la ciudad.
Gracias a este nuevo organismo las obras de la Almudena comenzaron a
prosperar de una forma notable, dividiéndose lo que quedaba por hacer en
varias fases:
a) Fachada saliente o de la calle Bailén
b) Fachada de poniente o del Campo del Moro
c) Obras que quedaban por hacer en el ábside
d) La cúpula, (que a su vez fue dividida en dos partes).
b) La fachada simétrica a esta, la de poniente o del Campo del Moro. Esta
estaba más adelantada cuando comenzaron las obras del último periodo
realizadas por Chueca y Sidro. Con anterioridad se había elevado una parte
considerable y lo que había que hacer era rematarla; también tenía una
característica diferente de la anterior, pues si bien la de la calle Bailén era de
piedra granítica y de Colmenar, en esta se utilizaba casi exclusivamente la de
Novelda con algunos elementos de la de Colmenar.
Las dos fachadas quedaron completamente terminadas y se pasó a realizar las
obras correspondientes a la fase tres, que comenzarían en 1988 y se
terminarían en 1990.
c) En el presbiterio se siguió la norma que había prevalecido en las naves
anteriores, construidas en época del Conde de Mayalde. Se realizó un ábside
poligonal con nervios de piedra y plementería de ladrillo, enfoscado después
pensando en la futura decoración pictórica de las bóvedas.
d) Sin duda la empresa más comprometida de toda la amplia fase final de las
obras fue la construcción de la cúpula que tenía que coronar el tramo central
del crucero. Se dieron muchas soluciones para esta cúpula, algunas de tipo
más tradicional, como la cúpula de tambor cilíndrico con remate en forma de
media naranja, tipo de cúpula que podía seguir la línea más repetida durante el
Renacimiento y que en España tuvo como ejemplo destacado la cúpula de la
basílica del Monasterio del Escorial.
Las obras, que se reanudaron en 1984 concluyeron en su parte más sustancial
en junio de 1993, cuando el día 15 de junio de ese mismo año el Papa Juan
Pablo II vino a Madrid para dedicar y consagrar la Catedral. Durante este
periodo (1984 a 1993) se llevaron a cabo otras importantes obras, como fue la
pavimentación completa del templo con mármol crema y verde de Almería,
formando dibujos sencillos pero de gran impacto visual; se ordenó el
presbiterio, de acuerdo con modelos de la nueva liturgia, inspirados, sobre
todo, en las últimas reformas de la catedral de Milán; se creó, igualmente, el
altar de la Virgen de la Almudena, con una escenografía que exaltara la
dignidad de la imagen, incorporada en un bello retablo de Juan de Borgoña.
Asimismo se hicieron obras en algunas capillas y se llevaron a cabo
instalaciones de calefacción por hilo radiante bajo pavimento; iluminación por
focos y protectores adecuados al ambiente, así como la instalación de
megafonía.
Sin embargo, hasta este año de 1999, la Catedral de la Almudena ha estado a la
espera de unos últimos retoques, ya que durante ese periodo de años se
arregló el resto de las capillas, se decoró la iglesia, se pintaron sus techos, se
colocaron las vidrieras, y se adecuaron los exteriores: calle Bailén, la plaza que
se encuadra entre la calle Mayor y Bailén y la culminación de los elementos
decorativos de la fachada principal.
La Catedral: su interior
En su interior, la Catedral de la Almudena presenta planta de cruz latina con
una nave central y dos laterales; amplio crucero de tres naves, rematado en
uno de sus lados por la Capilla de la Titular; cabecera curva con girola y cinco
capillas radiales. Llama la atención el suelo de este templo catedralicio: rica
combinación de mármol verde serpentina de Granada y amarillo de travertino
pulido; la mesa del altar, de seis por dos metros, también ha sido realizada en
mármol verde serpentina. A su derecha se encuentra la Cátedra Episcopal,
tallada en nogal, de estilo neogótico, obra realizada por Ramón Fonollosa en
1885.
Detrás del Altar Mayor se sitúa el Cristo Crucificado de Juan de Mesa (Córdoba,
1583-1627), encargado por el Colegio Imperial de Madrid y que al igual que la
sillería del Coro, situada a ambos lados del altar, procede de la Colegiata de
San Isidro.
Altar de la Virgen
Al final del crucero de la derecha, frente a la entrada por la calle de Bailén, se
halla el Altar de Santa Maria de la Almudena; ocupa el testero de poniente y
más que de una capilla se trata de un altar elevado, al que se accede por dos
escaleras laterales con barandilla de bronce. La Virgen está colocada en la
hornacina central de este impresionante retablo, que fue pintado por Juan de
Borgoña (finales del siglo XV / comienzos de siglo XVI), y que está constituido
por 18 tablas con escenas de la vida de Nuestro Señor. La Virgen sobre el trono
de plata regalo del regalo de “la villa de Madrid”. En las escaleras un escudo
Madrid inspirado en el que se puede contemplar en el plano de Texeira
realizado en 1656, donado por la Fundación Villa y Corte. Bajo la Virgen la
Sepultura de la Reina Mercedes. Flanqueando las escaleras dos tallas de gran
valor, un Cristo atado a la columna de Giacomo Colombo de 1698 y el Cristo
nazareno de Juan Martínez Montañés, siglo SXVIII
Capilla del Santísimo
Iniciando la girola, por su lado de poniente, se encuentra la Capilla del
Santísimo. Decorada en mosaicos del P. Ivan Marko Rupnik, sj. Responsable del
taller de arte del centro Aletti que lleva más de diez años de producción. El tipo
de arte que Rupnik desarrolla es eminentemente litúrgico. En este sentido el
arte no es puramente decoración sino que es elemento constitutivo de la
liturgia. A través de la puerta de cristal se contempla la Adoración de los
magos con una frase explícita “venimos a adorarlo”. A partir de ahí
penetramos en el lugar de la presencia real del misterio de Dios en Cristo. El
centro de la capilla es el sagrario colocado en una “torre eucarística”. El
trasfondo de la torre eucarística es la noche, sobre ella Dios impone la luz.
Desde ahí a izquierda y derecha se presenta la eucaristía como fármaco, la
primera de la izquierda Moisés en el desierto con la serpiente de bronce frente
a ella el buen samaritano. La eucaristía nos hace capaces de la caridad. A la
izquierda y derecha dos ángeles testigos de la presencia de Dios. A
continuación el episodio del maná del desierto, frente al él a la derecha a
continuación del ángel la multiplicación de los panes y peces. Finalmente y a
la entrada de la capilla la escena de Emaús, al reconocerlo constatan su
resurrección
Nada más salir de la capilla del Santísimo, nos encontramos con una gran tabla
de Ricci depósito del Museo del Prado. Bajo ella descansa un Cristo yacente
del escultor Juan de Ávalos, Premio Nacional de Escultura.
Girola
La capilla central de la girola está dedicada a San Isidro Labrador y su esposa
Santa María de la Cabeza. Las imágenes de ambos santos, imponentes tallas
policromadas de estilo barroco (siglo XVII y XVIII) atribuidas a Villabrille y Ron,
flanquean el arca funeraria, protegida por una doble urna de cristal, que
contuvo los restos incorruptos del santo que, en la actualidad, se encuentran
en la Colegiata de San Isidro. Este arca, del siglo XIII y procedente del Palacio
Episcopal, presenta escenas del santo, pintadas al óleo sobre cuero estucado;
se desarrollan éstas entre arquerías góticas típicas del s. XIII. El sarcófago
está realizado en madera revestida de pergamino.
La girola por su lado de levante esconde un retablo atribuido en principio de
Berruguete (Paredes de Nava 1450-1504) y hoy día a su yerno, Domingo
Becerrill, de muy buena factura. Bajo el retablo la “estela de la Almudena”
realizada por el platero Manuel carrera en 2011 y costeada por la Fundación
Villa y Corte.
Capillas Laterales
Entre las capillas laterales destaca la del Baptisterio (primera a la derecha
según se entra por la puerta
principal), contiene una pila de bautismo de mármol pardo de Estremoz,
procedente de la extinguida parroquia de San Martin; en esta capilla, y
colocada sobre un alto pedestal, podemos ver la imagen policromada de San
Juan Bautista, obra de Roberto Michel (Puy de Velay 1720-1786), escultor de
cámara de Carlos III, en esta pila fue bautizada el día 4 de diciembre de 1826
Santa Soledad Torres Acosta, fundadora de las Siervas de María y canonizada
por el Papa Pablo VI el 25 de enero de 1978.
A ambos lados de la entrada principal aparecen dos grandes inscripciones en
las que puede leerse:
“Su Santidad el Papa Juan Pablo IIdedica solemnementeesta santa iglesia
Catedralde Nuestra Señora de la Almudenael día 15 de Junio de 1993siendo
arzobispo de Madridel cardenal Angel Suquíay el Rey de España Juan Carlos I”
Al lado derecho, según se entra por la puerta principal, se lee:
“El cardenal Angel SuquíaArzobispo de MadridTerminó las obras de esta
catedralIniciada en 1883y la habilitó para el [Link] Santidad el Papa Juan
Pablo IIDedicó solemnementeesta Santa Iglesia Catedralde Nuestra Señora de
la Almudenael día 15 de junio de 1993″.
El resto de las capillas están dedicadas a Santos contemporáneos, madrileños
o relacionados con la ciudad: Bto. Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del
Opus Dei en Madrid; Bta. Mariana de Jesús Navarra, mercedaria nacida en
Madrid en 1565; Santa María Micaela del Santísimo Sacramento, fundadora de
las RR.. Adoratrices, nacida en Madrid en 1809; a Santa Maravillas de Jesús,
madrileña y Carmelita Descalza del Cerro de los Ángeles, Beata Sor Ángela de
la Cruz, fundadora de la compañía de la Cruz, en Sevilla, pero con una gran
actividad en Madrid.
Destacan asimismo las dedicadas a San Vicente de Pául y Santa Luisa de
Marillac, a María Josefa del Corazón de Jesús, a Pedro Poveda, a Santa María
Soledad Torres Acosta, a Francisco de Asís Méndez Casariego… Casi todas
estas capillas están decoradas con altares, de factura contemporánea, cuadros
relacionados con los santos o esculturas de los mismos.
De gran valor es un Via Crucis de catorce estaciones que responden al estilo
flamenco neogótico y que habría sido realizado a finales del siglo XIX, de
procedencia alemana, dicho Vía Crucis está realizado en óleo sobre cobre y su
marco es de madera de castaño decorada a mano.
En cuanto a las vidrieras, destacan las situadas en el vano de la nave del
crucero, en el vano central de la girola baja, en el ventanal de la fachada de
poniente, la situada en la fachada principal y en las torres, que están
dedicadas, respectivamente, a la Virgen de Atocha, San Isidro, La Coronación a
la Virgen de la Flor de Lis y a los Ángeles.
a) Vitral Virgen de Atocha
La vidriera de la Virgen de Atocha fue contratada en septiembre de 1998 Según
informaron en su día las vidrieristas Marta Balmaseda, Consuelo Perea y
Carmen Otero, al tratarse de un gran vano único “fue preciso dividir la vidriera
en módulos, encajados a su vez en una estructura de hierro, en la que quedaron
ubicados los paneles que componían la totalidad del vitral”.
b) Vitral de San Isidro
La vidriera de San Isidro se contrató en 1998 para decorar el vano central de la
girola baja. Al igual que la de Atocha, al tratarse de un gran ventanal único,
hubo que dividir la vidriera en módulos; consta de un total de once paneles
divididos en tres calles, siendo la central más ancha para acoger las figuras
que contiene la composición.
c) Vitral Coronación de la Virgen
La vidriera sobre la Coronación de la Virgen realizada en octubre de 1998
Se trata de un gran ventanal de vano único dividido en doce paneles
ensamblados en una estructura de hierro, en esta vidriera predominan los
colores amarillos, azules, violetas y rojos, mientras que para las carnaciones de
Dios Padre, Dios Hijo y angelitos se utilizó la grisalla color carne y marrón
trabajado con un suave picado para conseguir un agradable sombreado.
d) Vitral de la Virgen de Flor de Lis
La vidriera de Santa Maria de la Flor de Lis realizada en junio de 1998.
En los colores del crisol de esta vidriera predomina el color azul, seguido del
rojo y el verde, mientras que para las carnaciones se ha utilizado la grisalla
difuminada mediante un picado suave, para conseguir un modelo armonioso.
La fachada principal
Situada a los pies del templo, y mirando hacia la cara sur del Palacio Real, se
encuentra la fachada principal de la catedral. Esta fachada terminada en el año
1950 a falta de los elementos decorativos, que se han hecho esperar casi
medio siglo. Coronan la fachada principal cuatro estatuas, realizadas por el
escultor Ramón Chaparro, que a su vez flanquean una imagen de la Virgen de la
Almudena, entronizada en una gran espadaña.
Cuatro estatuas coronan esta cara sur: San Isidro, Santa Maria de la Cabeza,
Santa Teresa de Jesús y San Fernando; tienen 3,30 metros de altura, incluido
un pequeño plinto, y están ejecutadas en piedra blanca de Colmenar. La Virgen
de la Almudena, realizada por Chaparro, está ubicada en una gran espadaña
construida por el arquitecto del templo Fernando Chueca Goitia.
Las estatuas del balcón de la loggia, representan a los cuatro evangelistas y
miden más de dos metros. Han sido realizadas por el escultor José Luis Parés.
Junto a ellas cuatro relieves de mármol realizados por Marco Augusto Dueñas
que representan: el voto de la Villa, la coronación de la Virgen de la Almudena,
San Isidro labrador rezando ante la Virgen, y el Papa Juan Pablo II en oración
ante la Virgen de la Almudena.
Los escudos de la parte inferior de la fachada, realizados en bronce y con unas
medidas de 4,60 m. por 3,40m. representan las Armas Plenas de la Casa Real
Española y el Escudo Pontificio; ambos portados por dos tenantes.
La torre derecha de la fachada ha recibido el nombre de Torre Mariana, ya que
cada una de sus campanas está dedicada a una advocación de la Virgen:
Santa Maria la Real de la Almudena, Santa Maria de la Flor de Lis, Santa Maria
de Atocha y Santa Maria de la Paloma. Las leyendas de las cuatro campanas
son las siguientes, por orden de tamaño:
1º Santa Maria la Real de la Almudena
“Pro vobis et pro multis” Cardenal Suquía Goicochea
2º Santa Maria de la Paloma
‘In ecclesiae communione” Cardenal Ronco Varela
3º Santa Maria de Atocha
“Sacerdos et Hostia” Mons. García Lahiguera
4º Santa Maria de la Flor de Lis
‘In lauden gloriae ejus” E£ 1, 12 Cabildo Catedral
La Plaza
Entre las calles Bailén y Mayor se ha construido una plaza que sirve de atrio
ampliado a la fachada de Levante de la Catedral. En ella, centrada, se levanta
una estatua de más de 3 m que representa al Papa Juan Pablo II y que ha sido
realizada por el escultor Juan de Ávalos; la adornan cuatro fuentes y farolas de
estilo fernandino A dicha plaza se tiene acceso desde una escalera imperial,
quedando todo el conjunto cerrado por hermosas rejas
Cripta de la Catedral. Parroquia de Santa María de la Almudena.
Su fachada da a la calle Mayor, que a esa altura desciende muy
pronunciadamente hacia la Cuesta de la Vega. Para entrar hay que subir una
escalinata de 15 peldaños.
El acceso se realiza por una triple puerta en arco de medio punto, de estilo neo-
protogótico, pero con impronta decorativa románica en las arquivoltas.
El cuerpo alto de la fachada, por encima de las puertas, presenta una galería
con siete ventanas en arco de medio punto peraltado. Las ménsulas ofrecen
variedad de modelos y formas estilísticas medievales. Los paneles decorativos
al frente de los pilares son de clara línea arabesca.
En su interior la planta es de cinco naves con dos capillas laterales desde la
entrada hasta el crucero, a partir del cual presenta nueve naves.
Extrañamente, al entrar y tras una doble girola, topamos con el ábside. Se
comprende que así sea, puesto que la cripta tenía que ser el soporte de la
iglesia superior, y ésta había de estar orientada de forma que la entrada
principal fuera desde la Plaza de la Armería, y el ábside diera a la calle Mayor.
El estilo de la cripta es neo-románico con influencias bizantinas. Destacan las
suntuosas columnas en número de 558, pero especialmente, las cincuenta
columnas monolíticas, (de una sola pieza), en la nave central y el crucero,
notables por su tamaño, (3,28 m.. de altura y 2,20 de perímetro) y por la calidad
de la piedra. Es de admirar el adorno que cada columna lleva al pie, para llenar
el ángulo muerto, entre la basa redonda y el basamento cuadrado, así como los
capiteles, por la belleza de sus tallas, por su tamaño (80 cm. Por 1 m..) y por la
singularidad de ser todos diferentes a pesar de su número (cerca de 600).
Tiene planta de cruz latina y una nave central con intercolumnios que forman
dos naves laterales muy estrechas y otras dos naves laterales, ya de anchura
normal En la construcción de la cripta se emplearon unos 16000 m3 de piedra
de Chao Maças (Portugal).
La Capilla Mayor del ábside es concebida a modo de templete. No tiene retablo.
En el centro sobre un pilar se venera una imagen de Nuestra Señora de la
Almudena, que preside el altar desde 1956.
En las naves laterales hay varias capillas, cinco en cada lado, a partir del
crucero en dirección a los pies de la iglesia. Rematando esta zona. Existe una
gran capilla central a cuyos lados se encuentra un altar.
El total de las capillas, comenzando por la derecha a partir de la puerta
principal son la siguientes:
1. Dedicada a Nuestra Señora de Vallivana. Enterramiento de la familia Pallarés
González. Sobre proyecto de Repullés y Vargas, fue construida por Algueró e
hijo. Los dos ángeles de bronce son de Benlliure.
2. Dedicada a San José. Familia José Martí Prats y Pilar Colás Eguía. Los
relieves de mármol blanco son también de Benlliure.
3. Dedicada a San Antonio. Familia Alonso de Santeiro Aspuru. En el crucero,
aparte de la entrada a las dependencias parroquiales, se veneran – sin capilla
propia – las imágenes del Cristo del buen Camino en talla y Nuestra Señora de
la Flor de Lis; cuya historia se indica con anterioridad.
4. Capilla de los señores Ruiz Senén.
5 Capilla propiedad de la Nunciatura
6. Capilla enterramiento del primer arquitecto de la Almudena. Están
enterrados: Don Francisco de Cubas y González Montes y Doña Matilde de Erice
y Urquijo, Marqueses de Cubas y de Fontalba.
7. Propiedad de los hijos del anterior: Don Francisco de Cubas y Erice y Doña
María de la Encarnación de Urquijo y Ussi Marqueses de Fontalba y de Cubas,
Condes de la Almudena.
8. Dedicada a la Virgen de los Dolores. Enterramiento de los Marqueses de
Urquijo.
9. Dedicada a Cristo Crucificado. Familia Trueba Barquín.
Al fondo destaca el fastuoso monumento funerario de la familia Soto y Alba
Siguiendo desde aquí por el lado opuesto en dirección a la puerta principal,
encontramos:
1. Capilla del Sagrado Corazón y de la Inmaculada Concepción. De la familia
Peña Boeuf.
2. Dedicada a la Virgen con el Niño, San José y San Juan. Pertenece a los
Marqueses de San Juan
3. Capilla de las familias Lanuza, Yravedra y Figueroa.
4. Familias Bernáldez, Robador y Noriega.
5. Capilla de la Sagrada Familia. De los Condes de Santa María de Sisla. La obra
es de Benlliure
6. En este lado del crucero, la primera capilla según venimos del fondo habría
sido enterramiento de las Damas de la Reina Mercedes, si ella hubiera sido
enterrada en la capilla contigua. Hoy, adosado al muro de este brazo del
crucero, está el enterramiento de los Condes de San Esteban de Cañongo7.
Esta capilla, originalmente, estaba destinada a enterramiento de la Reina
Mercedes, y habría de ser decorada con el mausoleo diseñado por el propio
Marqués de Cubas, arquitecto inicial de la iglesia. En la actualidad preside el
altar una imagen de San Fernando y en el lateral hay una Inmaculada y una
copia vestida de Nuestra Señora de la Almudena.
8. Dedicada a Nuestra Señora de las Cruces (de Daimiel) y a Nuestra Señora de
la Encarnación. La primera advocación acoge a las familias Jiménez de
Galanes, Muñoz Morales y Salinas Barroso; la segunda a la familia de Ellas
Tejada Espínola. Actualmente se encuentra en esta capilla la ultima copia de la
imagen de Nuestra Señora de la Almudena, obra de José Luis Parés, Más
pequeña que las anteriores (sólo mide 1,20).
9. Dedicada a Nuestra Señora del Carmen, corresponde a la familia Trobo. Tiene
igual tamaño y forma que la Sacristía, situada a esta misma altura en el lado
opuesto de la iglesia
10. La capilla del testero del crucero por este lado está dedicada al Sagrado
Corazón y es de la familia García Diego. En ella se venera un Cristo yacente.
11. La antigua capilla bautismal, cuya pila de mármol blanco ha sido colocada,
últimamente, a la derecha del Presbiterio, ha sido adaptada para nuevos
enterramientos, la imagen que presidirá esta capilla es la de la Soledad, que
provisionalmente está en la capilla dedicada a Nuestra Señora de Cruces.
12. Capilla del Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de los Dolores.
Pertenece a los Marqueses de Maltrana y Condes de Bustorredondo. Es obra de
los arquitectos Repullés y Laredo.
En la Cripta se encuentran importantes joyas, como la talla en madera
policromada del siglo XVIII que se venera como el Cristo del Buen Camino y
que procede de la iglesia de Santa Maria.