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El Greco y San Francisco

Este capítulo analiza las numerosas representaciones de San Francisco realizadas por El Greco. Describe cómo el artista capturó fielmente la representación de San Francisco en la mentalidad popular española. Examina varios ejemplos de cuadros de San Francisco del Greco y cómo su estilo evolucionó de una representación más italiana a una más española y ascética. También discute brevemente los retratos y paisajes del Greco.
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El Greco y San Francisco

Este capítulo analiza las numerosas representaciones de San Francisco realizadas por El Greco. Describe cómo el artista capturó fielmente la representación de San Francisco en la mentalidad popular española. Examina varios ejemplos de cuadros de San Francisco del Greco y cómo su estilo evolucionó de una representación más italiana a una más española y ascética. También discute brevemente los retratos y paisajes del Greco.
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THE J.

PAUL GETTY MUSEUM LIBRARY


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i ín 2015

[Link]
EL GRECO
EL GRECO
POR

MANUEL B. COSSÍO

CON I93 LÁMINAS

VOLUMEN II

MADRID
VICTORIANO SUÁREZ, PRECIADOS, 48

1 908
Madrid. — Imp. de Fortanet, Libertad, 29. — Teléfono 991.

IttE J. PAUL GuTTY (¿ü&tlM Lió.ríARY.


CAPÍTULO X

SAN FRANCISCOS. RETRATOS. PAISAJES.

San Franciscos.- -No hay figura de santo


que el Greco haya tratado con más amor ni
repetido con más insistencia que la de San
Francisco. Pudo no ser éste su tema predi-
lecto; pero es lo cierto que por él, más que

por otro alguno, vive en la fantasía popular:


manifiesta señal de que acertó el artista á tra-
ducir fielmente la representación que en Cas-
tilla podía caber de aquel «glorioso poverel di

Dio». De aquí las numerosas réplicas, con ó


sin variantes, que el pintor hubo de ejecutar
para satisfacer encargos. Pacheco, además
(t. ii, pág. 304), atribuye al Greco la gloria de

ser en su tiempo el mejor pintor de San Fran-


cisco, lo que explica la existencia de las infi-
nitas copias é imitaciones de tal asunto, hechas,
tal vez, en la segunda mitad del siglo xvn, y
372 CAPÍTULO X

que corren todavía como originales del artis-


ta. Tratólo éste probablemente desde el co-

mienzo de su carrera, y durante toda ella; aun-


que al final de la misma es cuando más debió
reproducirlo, según el estilo de los ejemplares
que nos quedan. Por este motivo, y por con-
servar á la serie su unidad y el interés mono-
gráfico que la acompaña, se ha creído preferi-
ble tratarla aquí, de una vez, cerrado ya y
conocido hasta su conclusión el desarrollo his-
tórico de la pintura del Greco. Lo mismo se
hace y por iguales razones, con los Retratos y
con los Paisajes.
. Hay motivo
para ser breves. Retratos y San
Franciscos proceden, como ya vimos, de un
origen común. Ambas series brotan, en lo que
tienen de español, de la misma fuente: el En-
tierro del Conde de Orgaz. Allí queda dicho y
allí ha de buscarse, por tanto, sin necesidad
de repetirlo ahora, todo lo esencial que inte-
resa para la inteligencia de estos dos órdenes
de asuntos: pues, de una parte, clérigos, frai-
les, santos y caballeros son retratos, no más

que retratos, y el cuadro entero, como enton-


ces se jamás superado, del
dijo, el fiel retrato,

alma castellana en aquel tiempo; y por otro


lado —volvemos á repetirlo —
de aquellos frai-
,

les,, en que más directa y claramente se en-


SAN FRANCISCOS.— RETRATOS. — PAISAJES 373

carna el ambiente místico-nacional de la obra,


han nacido todos los San Franciscos españoles
del Greco. Esta inmediata relación puede verse
en el que adorna el altar de Santa Bárbara,
en de San Nicolás de Toledo, y el
la iglesia

cual no es otra cosa que el mismo fraile gris


que ya conocemos; así como el San Agustín,
que con él hace pareja, repite igualmente los
rasgos y vestiduras con que se halla caracteri-
zado en el Entierro.
Y he dicho «españoles», porque existe afor-
tunadamente un ejemplar, uno solo hasta
ahora, que, pintado ó no en España, se apar-
ta del tipo que creó el Greco para sus San
Franciscos castellanos, y sirve, por tanto, á
manera de excepción, para poner de relieve
el cambio esencial experimentado por el ar-

tista en su modo de concebir y de componer,

á medida que fué derramándose en el espíritu


de la tierra y de la raza y por él dejándose pe-
netrar rápidamente. Esta joya (lám. 93), per-
teneciente, como ya se dijo (cap. 11, pág. 101),
al renombrado pintor y entusiasta del Greco

D. Ignacio Zuloaga, es una tabla pequeña,


que, por su empastada factura, semejante á la
Anunciación del Prado (lám. 9), por su abun-
dancia de veladuras y su técnica de esmalte,
así como por el espíritu con que está concebí-
374 CAPÍTULO X

da y compuesta, revela pertenecer, si no á la


época italiana, á los muy primeros años espa-
ñoles del Greco. La firma que lleva en finísi-
mos caracteres mayúsculos, según la primera
usanza de su autor, contribuye á acreditarlo.
Y sorprende observar cómo esta tablita, que
por todas sus condiciones debiera ser una mi-
niatura, se halla ejecutada con la amplitud y li-

bertad que corresponde á las obras de gran-


des dimensiones. Nadie pensaría sino que real-
mente las tiene, si hubiera de juzgarse de ella

por la fotografía.

Entre que podrían agregarse á


los ejemplos,

los muchos ya citados, para comprender el

cambio radical que durante su vida, en fondo


y forma, experimenta el Greco, no es el menos
claro y relevante el del contraste que ofrece
esta pintura con cualquiera de sus otros San
Franciscos. Escójase, para mayor exactitud, uno
de igual composición, v. gr., el que posee en
Madrid el marqués de Cerralbo (lám. 94),
que tengo por de los mejores, y que, sin duda,
corresponde al último período. No creo que
entre ambas obras medien menos de treinta
años; y sin embargo, la fórmula para disponer
las figuras apenas cambia. En la mitad izquier-
da, San Francisco, caídos los brazos, las ma-
nos extendidas, la mirada en alto, recibiendo
SAN FRANCISCOS. —RETRATOS — PAISAJES 375

los estigmas; en mitad derecha, su amigo y


la

discípulo, el hermano León, á quien el susto ha


derribado en tierra, ofrece al contemplador,
de un modo entre naturalista y afectado, so-
lamente su espalda y su tonsura. Pero aquí
concluyen las identidades. El áspero y rocoso
paisaje del monte Alvernia, con estrecho valle,
que se prolonga á la derecha, sembrado de
duros árboles serranos, como los fondos de
Velázquez, se trasforma en cueva lóbrega, sin
más planta que alguna mísera yedra colgante,
ni más rocas que la peña sobre la cual, unas
veces, y ante la cual, otras, se arrodilla San
Francisco. El lejano horizonte, el cielo abierto,
los irisados celajes del crepúsculo, las medias
tintas azules y carminosas, que inundan los
cortantes nubarrones, entre los cuales aparece
el diminuto han fundido en un solo
crucifijo, se
manchón oscuro, sobreel que se destacan las

figuras grises del Santo y del hermano, ejecu-


tadas sólo con blanco y negro, é iluminadas
violentamente en los bordes por destellos arro-
jados desde un pequeño rompimiento, siempre
en alto, y convertidos las más veces, en súbi-
ta detonante explosión luminosa.
Es un ejemplo más del proceso, tantas ve-
ces notado, de simplificación de los accidentes
y de concentración del interés en lo humano.
y

376 CAPÍTULO X

No es ya el personaje de la tablita, con perte-


necer ésta á la primera mitad de la vida del
Greco, el clásico San Francisco italiano —
esto nos inclina á creerla española — ; no es el

aventurero elegante, tierno, alegre, amoroso,


«tutto seráfico in ardore»; sino un tipo vulgar,
rayano en ordinario, un buen fraile de casta
labriega, soberanamente hermoso por su rea-
lismo y perfección técnica, pero de la familia
de los tipos plebeyos de Velázquez, cercano,
más todavía que á los Ermitaños^ al Cristo de la
columna y á los Hijos de Jacob, sobre todo. No
sabemos si el Greco pintaría algún otro San
Francisco anterior á éste y concebido más á la
italiana: lo que puede asegurarse es que éste
fué, comenzando por aquí la trasformación,
quien dió la fórmula y fijó el tipo del San Fran-
cisco castellano, escuálido, lúgubre, espiritado,
neurótico, hijo legítimo de la ascética y con-
ceptuosa mística nacional, de que se hizo mé-
rito ya en el Entierro.
Así son todos sus San Franciscos y así con- ,

tinuaron siendo en la pintura y en la escultu-


ra españolas: ya se hallen recibiendo los estig-
mas —ejemplares del Escorial (lám. 95), del
marqués de Pidal (lám. 96) y de D. R. P. de
Quinto (lám. 97) — ya en
;
éxtasis ardiente
ante el Crucifijo — ejemplares de D. R. Gar-
SAN FRANCISCOS.— RETRATOS. — PAISAJES 377

cía (lám. 98) y D. F. Brieva (lám. 99); de la


iglesia de Burguillos y del marqués de Castro
Serna (lám. 100); del Museo de Lille y de
D. S. Moret (lám. 101) —
ya en honda medita-
;

ción, contemplando la calavera, que sostiene


con ambas manos, como en el ejemplar del
Colegio de Doncellas, en Toledo (lám. 102)
y en otros muchos, que repiten este mismo mo-
delo. Esta última representación, que trae in-
voluntariamente al recuerdo la imagen de
Hamlet en el campo santo, por aquellos mis-
mos días engendrada, es, sin duda alguna, la
más original y más castiza, pero también, como
no podía menos, la más lejana, de aquel tro-
vador de Dios, dulce y humano, y de los sere-
nos frescos que, inaugurando el ciclo, consa-
gróle Giotto en Asís: cándida serenidad, que.
la iconografía de la Orden conservó en Italia.

Franciscanos. — Al Santo Patriarca, siguen


los inmediatos franciscanos: San Antonio de
Padna (lám. San Bernardino de Sena
103) y
(lám. 90); los dos en el Museo de Madrid (nú-
meros 2124 // y 2124 n). En tal orden deben
enumerarse, si se atiende á la época en que
fueron pintados, pues el segundo es muy pos-
terior al primero; pero no en cuanto al mérito.
Aunque el San Antonio seduce por su ingenua
37§ CAPÍTULO X

poética sencillez, que todavía recuerda la de


los primitivos, no es, sin embargo, fuerte como
labor pictórica. En cambio, el San Bemardino
es, en todos respectos, una obra maestra, fiel-

mente en fondo y forma, del úl-


característica,
timo tiempo. La sobria, firme y amplia factura;
la igualdad de ejecución, pues tanto valor tie-

nen las blancas mitras, como el rostro del san-


to; la fina gama monocroma, y la picante es-
piritualidadde la romántica figura, totalmen-
te moderna, actual, hasta con la enfermiza in-
tensidad de expresión de ciertos tipos de «in-
telectuales» de nuestros propios días, prestan á
este lienzo un irresistible encanto para todo
contemplador, que, no obstante el raro aspec-
to de aquel franciscano, sepa dejarse cautivar
por él y alcance á percibir tantas delicadezas.

Dominicos. —Pero, al lado de la seráfica, hay


que poner todavía la serie, mucho menor en
número, de los santos dominicos: porque se
halla interpretada con el mismo extático ar-
dor que la primera. Ya sea el fundador, ó al-

gún individuo de la Orden lo que no es fácil
decidir por la falta de atributos siempre nos—
aparecen de rodillas, doloridos, y contritos ante
el Crucificado. Así se nos muestra en el hermo-

so ejemplar del Sr. Sanz Bremón, de Valen-


SAN FRANCISCOS. — RETRATOS. — PAISAJES 379

cia (lám. 104), el mejor que conozco, y así en


otros varios, por ejemplo: el de Mr. L. R. Ehrich,
en Nueva York; los de D. Pedro Gil y M. De-
gas, en París; y los de la Catedral é iglesia de
San Nicolás, en Toledo (lám. 105); siendo este
último la postrera y más atormentada fase del
asunto en manos del como se
artista. El cual,
ve, adopta para Santo Domingo el mismo molde
penitencial y contemplativo, é igual modelo
macilento y melancólico, que para el andante
y soñador caballero umbrío; abandonándose á
su fantasía, á riesgo de oscurecer los tradicio-
nales rasgos de aquel castellano viejo de Ca-
leruega, gran progenitor de inquisidores, á
quien retrata San Buenaventura: «benigno ai

suoi ed ai nemici crudo». (Paraíso, xn.)

Retratos.— Sin contar todos los retratos del

Entierro, los de donantes en varios cuadros,


los esparcidos en otras composiciones, y los
de la (probable) familia del pintor de que se
habló en el cap. 1, pág. 47, todavía queda en
la labor del Greco, y con el exclusivo carác-
ter de retratos independientes, una serie de
treinta y ocho, la mayor parte conocidamente
auténticos; y sólo cuatro, cuya atribución pue-
de ser más ó menos dudosa. Hay que agre-
gar doce, que se citan en libros y catálogos
CAPÍTULO X

de crédito, pero cuyo paradero ignoro y que


no creo son ninguno de los hoy conocidos. La
investigación dista de hallarse agotada. Baste
decir que tres de los más importantes se han
con especial permiso, y por vez
fotografiado,
primera para estelibro (i); y si uno de ellos,
el del Cardenal Pavera, se admiraba ya por

todo el mundo, los otros dos, el de Niño de


Guevara y el de Paravicino, se hallaban toda-
vía sin catalogar ni citar en parte alguna, y
escondidos en casas particulares, de difícil ac-
ceso al estudioso, de donde recientemente han
salido fuera de España, comprados por museos
y particulares. Aún hay más. Pocos años hace
que el ya citado diligentísimo escudriñador de
pinturas marqués de Vega Inclán, á quien, en
este respecto, debo mucha gratitud, descubría
en Sevilla, y desde allí con generosa bondad
me enviaba, para que gozase de las primicias
de su contemplación, la admirable cabeza de
Paravicino, que hoy posee el marqués de Casa
Torres. Y hace todavía menos, que juntos
abríamos la caja, donde se encerraba otra ré-
plica, en busto, del Cardenal Niño, desconoci-

(i) Estas fotografías, lo mismo que otras, hechas también


para este trabajo, han circulado liberalmente, y á esto se
debe el que algunas se hayan reproducido ya en Revistas
nacionales y extranjeras.
SAN FRANCISCOS. — RETRATOS. — PAISAJES 38 I

da también, y por él igualmente encontrada


en la misma Sevilla.

Figura, pues, el Greco dignamente, en cuan-


to al número — que, por lo que hace al mérito,
no puede dudarse — entre los grandes retra-
tistas. En España, antes de Goya, sólo hay un
pintor de primer orden —y no incluyo en se-
mejante categoría á Sánchez Coello ni á Pan-
toja — que le supere: Velázquez; lo que no es
maravilla, dada la especial posición del artista
en la corte. Y si se trata de la calidad, sólo
con D. Diego igualmente admite el Greco, en
España, parangón en retratos.
Recordemos cuánto asombró el suyo propio
á los pintores de Roma. Para sobresalir en este
género, aparte de la indispensable habilidad
técnica, hace falta, más que nada, aquella in-
tensa fuerza de penetración, que sabe percibir
de un golpe y acierta á fijar, sin tanteos ni va-
cilaciones, la resultante característica de todo
el proceso espiritual del individuo, dispersa,
hasta entonces, en situaciones varias y momen-
tos diversos. Especie de intuición, puede
si así

decirse, de la fotografía compuesta. Por ha-


berla poseído, fué el Greco, ante todo y sobre
todo, un pintor de almas. En este especial res-
pecto, no lo hay más alto en la pintura espa-
ñola, porque ninguno ha sabido dar actualidad
382 CAPÍTULO X

más eterna á sus personajes; y de aquí el vivo


interés que despiertan y la profunda emoción
que causan en los contempladores educados,
sobre todo en aquellos que, en cualquier épo-
ca, se han abierto con mayor espontaneidad á
los aires de vida moderna.

Espíritu nutrido de cultura y artista de ideas,


el Greco debió complacerse frecuentando la
sociedad más ilustrada del medio en que vivía.
Jamás en sus y sólo por rara excep-
retratos,
ción en sus composiciones, aparecen tipos or-
dinarios. Para él no existieron, ni el mons-
truoso bufón, ni el rufián picaresco de Veláz-
quez y Goya. Su mundo fué esencialmente
aristocrático; más de la aristocracia del talen-
to que de la sangre; clase directora; intelectua-
les, como hoy se diría. Y no pocos de sus re-

tratos debieron ser entusiasta y generosa labor


de amigo. Indúcenme á pensarlo así, tanto el
carácter de aquellos personajes retratados,
cuya identificación no parece discutible, como
las señales que acompañan á algunos otros,

entre los muchos, todavía incógnitos. De la


primera clase sólo hay catorce, entre los trein-
ta y ocho, cuyo paradero hoy se sabe, y aun,
en realidad, redúcense á ocho, pues los seis
restantes no son sino réplicas.
Descartando los cardenales Tavera, Niño y
SAN FRANCISCOS —RETRATOS
. .
— PAISAJES 383

Quiroga, que debieron ser encargos para el

Hospital de San Juan Bautista, para el Con-


vento de San Pablo Ermitaño y para el Refu-
gio, en Toledo, tenemos á su protector en
Roma, Julio Clovio; á Pompeyo Leoni, otro
insigne artista, quién sabe si su introductor
cerca de Felipe II; al canónigo Antonio de
Covarrubias, erudito y helenista, tal vez su
amigo íntimo y su defensor en el Cabildo de
Toledo; al hermano de aquél, el famoso don
Diego, Obispo de Segovia y Presidente de
Castilla y de Estado, el primer jurisconsulto
español de su tiempo; á Rodrigo Vázquez, el

implacable juez en la causa contra Antonio


Pérez, y á Fray Hortensio Félix Paravicino, el

elegante predicador á la moda, el literato cul-

terano, que hubo de canjear su imagen por


aquel tan instructivo cuanto enrevesado sone-
to. Entre los desconocidos, hay que añadir: dos
un médico, un pintor y un
frailes, tres clérigos,

poeta; toda gente profesional y de cultura.


Quedan todavía tres damas y trece caballeros,
de los cuales sólo uno, con hábito de Santiago,
tiene aire aparatoso. Los restantes, me inclino
á pensar que también nos ocultan, más que
guerreros y cortesanos, hombres de letras y
de leyes de aquel tiempo.
Si la Historia sale perdiendo, la creadora
38 4 CAPÍTULO X

fantasía poética gana con esta ignorancia en


que vivimos de la mayor parte de los perso-
najes retratados. La contemplación de la obra
bella, y la elaboración del juicio estético son,
á su vez, producciones artísticas; y el especta-
dor culto, como el artista, se siente más libre
para dejarse impresionar y para construir sus
representaciones, cuando no se encuentra atado
á figuras históricas, analizadas ya y desmenu-
zadas por erudición y por la crítica. Ante el
la

retrato de un personaje conocido, todos, aun


sin quererlo, vaciamos el efecto que nos pro-
duce en el molde que de él llevamos formado.
Los desconocidos, en cambio, tienen para el
estudio y el goce valor universal, análogo al
de los tipos creados por los grandes poetas.
Con la pérdida del nombre propio, que en este
caso es una limitación, ganan la individualidad
genérica, se depuran, y como no son arbitra-
rias ficciones, sino seres que brotan de la mis-

ma realidad que los conocidos, tan reales, por


tanto, como ellos, al depurarse, desidentificán-
dose, se hacen más verdaderos, por la rica

y flexible amplitud que adquieren para encar-


nar nuestras libres representaciones; y de esta
suerte, se elevan á significar para la fantasía
contempladora, en vez de un determinado in-

dividuo, la esencia individualizada de la raza.


SAN FRANCISCOS.— RETRATOS. —PAISAJES 385

¿Qué importa que no sepamos quiénes son,


ni podamos decir de ellos como de los otros:
éste es Tavera ó éste es Paravicino, si para
el espectador son algo todavía más selecto,
porque consienten que en ellos se encarne
con mayor libertad el tipo de nuestro pue-
blo, la percepción clara de lo individual his-

tórico español, dentro de lo humano; si, en tal

respecto, vienen á ser, por consiguiente, lo que


en poesía el Ingenioso Hidalgo, el Alcalde de
Zalamea, García del Castañar ó Médico de
el

su honra? Tales individuos sin nombre son for-


mas vivas, palpitantes, que por su carácter anó-
nimo, incitan á apoderarse de ellos para vestir
las concepciones, que, en mayor ó menor gra-
do, todos forjamos; y el misterio que envuelve
á aquellos rostros contribuye á suscitar la sen-
sación de que así debieron ser los modelos de
Alonso Quijano el Bueno, D. Diego de Miran-
da, los duques, los hidalgos de las novelas
ejemplares y del teatro, y todos los demás
tipos eternos del siglo de oro de la literatura
castellana. Y, de estasuerte, lo que nos priva
de identificar á cada uno, diciendo: así fué el
personaje, nos impulsa á creer de todos ellos
que así fueron nuestros santos, nuestros reyes,
nuestros nobles, nuestros políticos, nuestros aven-
tureros, nuestros cardenales, nuestros inquisido-

25
3 86 CAPÍTULO X

res, nuestros frailes, nuestros clérigos, nuestros go-

lillas, nuestros poetas, nuestros artistas. De este


modo se explica que, sin mengua para el valor
aun para el representa-
pictórico de la obra, ni
tivo, pueda un pintor —
y el Greco nos ofrece
casos de ello —
haber retratado á gentes que
le fueron personalmente desconocidas. Porque

lo mero personal en el arte, como en la reali-

dad, tiene un círculo estrecho y una vida efí-


mera, mientras que lo genérico, individualiza-
do, dura eternamente. Si la erudición demos-
trara que el Carlos V en Mühlberg no se parecía
al Emperador, este retrato ecuestre de Tiziano
continuaría siendo para todos la más real y
poética efigie del César, impulsado por el des-
tino, en el crepúsculo ya de su fortuna. Tave-
ra, muerto treinta años antes de que el Greco
llegase á Toledo, será siempre el gran Carde-
nal, gobernador de Castilla. Y el V. M. Juan

de Avila, á quien tampoco alcanzó vivo el


Greco, no será Juan de Avila, pero sí la más
rica vestidura de carne y sangre que nos ha
dejado el pincel para personificar el misticismo
castellano. «A esto seguramente — más que á
lo que piensa Pacheco (t. n, pág. 133) — , ti-

raba aquella celebrada y graciosa paradoja de


Pablo de Céspedes, que notándole cierto amigo
suyo que un retrato que acababa de dibujar
SAN FRANCISCOS. —RETRATOS. — PAISAJES 387

de no era muy semejante á su original


lápiz

se lo dijo. A que respondió el Racionero con


gran descuido: «¿ahora sabe v. md. que los re-
tratos no se han de parecer? Basta, señor mío,
que se haga una cabeza valiente» (i).
Valientes son todas las cabezas del Greco y,
con ello, expresivas en grado supremo de los
caracteres físicos y morales del pueblo caste-
llano. Para comprobarlo, no hay más que vol-

ver la vista en el museo hacia los espectado-


res; contemplar con ojos expertos los tipos ac-

tualesde la sociedad española educada. No


hay retrato en toda la galería del Prado á que
más fácil y más abundantemente se halle pa-
recido entre los vivos, que estas enigmáticas

(1 ) Creemos que será de interés leer aquí las, tan breves


como que abundando en este sen-
sustanciales, palabras,
aunque con muy otra profundidad y alcance, escribe
tido,
Georg Simmel acerca de la naturaleza del retrato, al co-
mienzo de sus lecciones sobre Kant, en la Universidad de
Berlín.
«Cierto que para la inteligencia, el goce y la fecundidad
de una concepción filosófica del mundo, es de la más alta
importancia que sus partes no queden simplemente unas al
lado de otras, como las tierras de un continente, sino que
actúen como una unidad orgánica, mediante la unidad de la
personalidad creadora que tras de ellas existe. Sólo que esta
personalidad no es la del hombre histórico y rea], sino una
imagen ideal, que únicamente tiene efectividad, en cuanto
expresión ó símbolo para la interior positiva conexión de
sus partes. Los rasgos de un retrato, no obstante la mera co-

3 88 CAPÍTULO X

cabezas del Greco. Contribuye á ello, además,


su austera sencillez de fondo y de accesorios;
su indumentaria, tan cercana, en sobriedad de
forma y colorido, á la de nuestros días; y hasta
el pelo rapado y la corta y puntiaguda bar-

ba, que invariablemente llevan. La exigen-


cia de sujetarse aquí al natural ata al artis-

ta y le obliga á esfumar en sus retratos las


huellas de fantástica exaltación. Expresión,
dibujo y color son correctos. Pero desborda
en ellos el imborrable acento con que el Gre-
co ha sabido acusar los rasgos esenciales del
tipo: melancólica y adusta dignidad impulsiva,
en el espíritu; sarmentosa y avellanada enjutez,
cetrino color, en el cuerpo; que por los «mo~

locación de unos al lado de otros en el espacio, están man-


tenidos en una unidad por medio del alma, ácuya expresión

cooperan; pero, si esta alma sólo para cuya representación,
en último término, aquellos mismos rasgos se ordenan
es la del modelo real, ó si éste posee otra enteramente
distinta y no conforme á sus rasgos, es cuestión por com-
pleto indiferente para la obra de arte y su goce. Basta
con que los rasgos, tal como se ofrecen á la contemplación,
nos dejen sentir su alma, que les presta el servicio de la
unificación. Así, el alma del filósofo de que nosotros nos ser-
vimos para la unificación de sus manifestaciones, es sólo una
función de estas mismas; el símbolo solamente de su cone-
xión, y se halla en una esfera completamente distinta de la
realidad histórico-psicológica del hombre aquel que filoso-
fa.» Kant. Sechzehn Vorlesungen gehatten an der Berliner Uni-

versitiit, von Georg Simmel. Leipzig, 1904, pág. 3.


SAN FRANCISCOS. — RETRATOS. — PAISAJES 389

renicos de color verde» acostumbran á per-


derse las fogosas en España, según cantan
en Rinconete y Cortadillo. Y á tales caracteres
específicos agrega el pintor aquellos universa-
les que su conciencia de observador y su ín-

dole exaltada le llevan juntas á acentuar: la


asimetría facial y el ligero estrabismo. Cuando
tales síntomas se pronuncian en individuos de
una vida intensa cerebral, de un sentimiento
apasionado, ó de cierta perturbación orgánica,
surgen entonces de las blancas encañonadas
lechuguillas, aquellos inolvidables rostros de
verdor carminoso sobre el negro profundo,
ofreciendo al goce, en armonía con las aspira-
ciones del arte moderno, un admirable estudio
de valores, de suprema sencillez monocroma y
un conjunto de caracteres nerviosos y des-
equilibrados.
El Sr. Beruete ha podido decir con acierto
que son
(pág. 68), de los retratos del Greco,
de efecto único. Yo creo, sin embargo, de
acuerdo con el Sr. Tormo (pág. 190), que
hay todavía otros en la historia que susci-
tan impresión semejante. Lo que no hace sino
acrecentar su singularidad: porque me refiero
á los del Fayúm, que, desde el siglo 11 al v,

decoraban momias. La semejanza entre


las

aquéllos y éstos no es sólo á primera vista;


CAPÍTULO X

resiste al análisis; lo que prueba que la aso-

ciación, ni es superficial, ni caprichosa. He aquí


los rasgos que la crítica atribuye á las tablas
egipcias: «expresión de vida intensa, que pene-
tra en el contemplador, desconcertándolo; figu-
ras taciturnas y enfermizas; acentuado realis-
mo, aire moderno y de completa actualidad;
interés psicológico y moral para la interpreta-
ción del tiempo y de la raza en la decadencia
greco-romana» (i). ¿No son los mismos que
hemos visto en el Greco? ¿Y, acaso sus retratos,
no tienen como los egipcios, el más alto inte-
rés psicológico y moral para el período en que
se inaugura la decadencia española?

Su propio retrato. —Pasando ahora á exa-


minar rápidamente los retratos en orden cro-
nológico —
que no es fácil, por la casi abso-
lo

luta carencia de documentos justificativos


debe comenzarse, claro está, por los que cier-
tamente se sabe, ó con verosimilitud se presu-
me, que fueron pintados en Italia. Si el Greco
escogió deliberadamente su propio retrato
para presentarse, ofreciéndolo como muestra
de su habilidad, á los pintores romanos, dió
prueba de conocer sus cualidades; porque en

0) Girard, La peinture antigüe, p. 250.


1

SAN FRANCISCOS.— RETRATOS.— PAISAJES 39

apoderarse del carácter y en sorprender la

vida individual, pocos lo aventajaron. Por lo

que dice Clovio, hay que suponer que el trozo


de pintura sería excelente. Sin embargo, las
cuatro cabezas de pintores del cuadro de Yar-
borough (lám. 7) son flojas. Superior, la del
miniaturista á las restantes, tal vez por no es-
tar hecha de memoria, aunque muy inferior al

retrato que de él nos dejó su protegido y de


que ahora hablaremos.

El «Joven, del Museo de Viena». — Pero, an-


tes habríaque colocar, si fuese auténtico, el
del Museo de Viena (lám. 106), ya citado en
el cap.1, pág. 27, y que representa, de medio

cuerpo, á un vigoroso joven, de barba rubia,


vestido de negro, con cuello y puños blancos,
y con los guantes en la mano derecha. Tal
vez es aventurado afirmarlo en absoluto, por
faltar suficientes términos de comparación;
pero nos inclinamos á pensar que podría, en
efecto, ser obra de nuestro artista, si bien pin-
tada en su primera época, antes de 1 570 y de
su ida á Roma; no sólo porque es inferior al

retrato de Clovio, con menos vigor de expre-


sión y menos estudio de la cara y de las ma-
nos, sino porque le falta el acento personal,
que en aquél empieza ya á manifestarse. En
39 2 CAPÍTULO X

suma, un trabajo de juventud, dentro de la ca-


tegoría general de escuela veneciana. La false-
dad del Teoscopoli, de que se habló ya, argu-
ye más en favor que en contra. Raro sería
que en la época en que debió escribirse, y
fuera de España, se hubiera ocurrido semejan-
te atribución, á no existir ya la firma auténti-
ca ó conocerse el autor por otro conducto.

«Julio Clovio».- Más frecuente ha sido lo


contrario, como ya se ha visto; y atribuido era
á Clovio el del Museo de Nápoles (lám. 107),
á pesar de la firma, cuando en el siglo pasado
se hallaba en la «Camera de'Ritratti del Pala-
zzo del Giardino», de Parma.
En la serie de los conocidos, parece ser éste
el primero cuya autenticidad no ofrece dudas.
Pues, aunque en la última edición de XosAnnals
de Stirling (1891), se le califica de «an exce-
llent work, but more probably by an artist of
Venice», compréndese que no se tuvo en cuen-
ta, ni la indubitada firma, que, en caracteres
griegos, hay sobre el hombro derecho del per-
sonaje, ni la conocida relación del Greco con
Clovio; circunstancias que vienen á confirmar
lo que el estilo ya acredita.
Muerto [Link] en 1578, á los ochenta
años, el retrato, que debió ser hecho después
SAN FRANCISCOS. — RETRATOS. — PAISAJES 393

de 1 570, nos lo representa en los últimos de su


vida,y con marcadas señales de ancianidad.
Barba y cabello blancos, ancha frente, ojos
cansados y piel arrugada. En la forma usual
de dos tercios, y de medio cuerpo, caracteriza
al personaje el libro abierto, que, con minia-

turas en las dos hojas, tiene en la mano izquier-


da, y al cual señala con el índice de la dere-
cha, sin que en ninguna de ambas se advierta
todavía el típico alargamiento. Los libros han
sido el casi único recurso accesorio empleado
por el Greco en otros retratos, la mayoría de
los cuales se destacan sobre fondo unido y os-
curo, como éste de Clovio, donde también
aparece ya la extrema sencillez de elementos
que le fué tan grata: el negro profundo del
vestido y el blanco frío del cuello, en contraste
con la rosada ó gris carnación del rostro, que
aquí tiene también más de Tintoretto que de
Tiziano. El árbol que por la ventana, en el

ángulo alto de la derecha, se descubre, aunque


de Venecia procede — como puede verse, esco-
giendo entre muchos en que análogamente
se muestra, por ejemplo, en Magdalena del
la

Ermitage (núm. 98) — , se halla, sin embargo,


tanto por su estructura como por el sobrio
y azulado paisaje en que se destaca, más cerca
de los que luego nos ofrecerá Velázquez. Son
394 CAPÍTULO X

pormenores exclusivos de este retrato, que no


vuelve á repetir en ningún otro de los cono-
cidos.
De éste parece copia ó réplica el Curzon
portrait, reproducido en The Life of Clovio (pági-
na 1 y se explica la presunción de Brad-
86),
ley (pág. 335), de que fuese el mismo que Ste-
fano Lolli cita en su inventario de la Pinaco-
teca Farnesina (1708), el cual, sin embargo,
es el que hoy se halla en Nápoles y hemos
descrito.

«Vincentio Anastagi». —A la época italia-

na, á juzgar por la calidad del personaje, tiempo


en que vive é inscripción que le acompaña,
debe corresponder otro retrato de extraordi-
naria importancia, por ser uno de los pocos
que el Greco ejecutó de cuerpo entero, y
excelente sin duda, si atendemos á lo que de
él dice Stirling (pág. 1.357): «A fine full-lenght
portrait of Vincentio Anastagi, in a steel cui-
rass, green velvet breeches and white hose,
one of the stout knights of St. John who kept
the outport of Christendom against the Turk
with the Grand Master Giovanni di Valetta, is
probably the best specimen of his pencil in
England. It adorns the rich collection of Wi-
lliam Conyngham, Esq. On a pedestal near the

SAN FRANCISCOS. —RETRATOS. — PAISAJES 395

warrior is the folio wing inscription» (i). Esta-


ños informa, en italiano, de las hazañas y hono-
res de Anastagi, y de qué murió en Malta el
año de i 586, á los cincuenta y cinco de edad.
«It is signed by the painter in greek charac-
ters», según dice Sir Edmund Head, que tam-
bién lo cita (2).

Contemporáneo del anterior, tal vez sea


ya que en Italia son excepcionalmente raros
los cuadros del Greco de época española
cierto retrato con armadura, del cual daba no-
ticia á Justi (Z. /. B. K., pág. 179), en 1878,
el pintor griego Cav. Giorgio Mignati, diciendo
que hacía años lo había visto en Roma, en casa
de un negociante, que todos lo juzgaban de
Tiziano y que el restaurador halló la firma de
Theotocópuli.

La «Dama del armiño». —Viene ahora, á mi


juicio, aquél de mujer de la colección Stirling-
Maxwell, que tradicional, aunque falsamente,
pasa por la Hija del Greco (lám. 108). Sobre

(1) En 1849, aparece vendido en Christie á Mr, Farrer, tal

vez el antiguo negociante de cuadros en Bond Street. No


hemos tenido la fortuna de averiguar el actual paradero del
retrato, y nos holgaríamos de que esta indicación pudiera
servir para dárnoslo á conocer.
(2) A Hand-Book of the History ofthe Spanish and French
schools of Painting. London, 1848, pág. 83.
39 6 CAPÍTULO X

este error ya hemos dicho bastante en el ca-


pítulo i, pág. 45. No se sabe todavía quién
sea hermosísima y gentil dama del armi-
la

ño; pero su encantadora efigie sirve para en-


lazar los retratos con los indubita-
italianos
dos españoles del Es un eslabón que
artista.

ocupa, en su género, el mismo puesto que los


Mercaderes de Beruete y el Sa?t Francisco de
Zuloaga. Razón hay para decir con Mr. Claude
Phillips que la obra sis still in the main vene-
tian and vividly recalls Tintoretto» (1). A re-
serva de aplicarlo tan solo á los retratos,
también puede aceptarse con Mr. Timothy
Colé que «the portrait of the artist's daughter
would seem to be a unique example among his
works» (2).
Pero no me parece acertada la opinión del
técnico que aseguraba á Mr. Colé que «unless
in the manipulation of the high lights of the
ermine you might never know it was a
fur...

Theotocopuli». Ni menos la radical del Sr. Be-


ruete —
aunque su autoridad sea para mí tan
respetable —
que atribuye el retrato resuelta-
,

(1) Spanish art at Guildhall. Daily Telegraph, 30 Abril.


1901.
(2) The Century Illustrated Monthly Magazine. Febrero,
1902, pág.637. Oíd Spanish Masters, 11. Porirait of the
Daughter of El Greco.
SAN FRANCISCOS. — RETRATOS. — PAISAJES 397

mente á Tintoretto (i). Por lo que hace á la


ejecución, no son sólo «these few scattered
lights that bear the unquestioned impress of
the master ' s hand » , sino aquello que más
adelante, pero sin concederle la debida im-
portancia, nota el mismo Colé, á saber: que
«ít is cold, hard and light in treatment». Y, en
cuanto al espíritu, la autenticidad reside en un
rasgo que Colé percibe igualmente, pero al

que tampoco atribuye el singular valor que


encierra para decidirse en este caso: y es el

acentuado aire de reserva, que caracteriza á


la joven. Las mujeres de Tintoretto son es-
pléndidas; derrámanse al exterior en cuerpo

y alma; mientras que ésta, por el contrario,


se halla encerrada en sí y mira hacia adentro.
Su sobrio continente lleno de dignidad cir-

cunspecta, su aspecto discreto y comedido, su


aire de actualidad, la fusrte desviación de los
ojos, que tanto usa el Greco para intensiticar
la vida espiritual, la analogía del tipo con el de
la joven que sopla la candela (lám. 12, cap. 11)

y hasta la circunstancia de ver, en pintor tan


aferrado á sus moldes, que los otros cinco re-
tratos de mujer que de él nos quedan: — los cua-
tro del cuadro de la Familia (lám. 112) y el

(1) Gazette des Beaux Arts, Agosto, 1901.



39§ CAPÍTULO X

de Mr. Archibald Stirling, en Keir (lám. 1 1 8)


todos llevan la cabeza envuelta, aunque con

las naturales variantes, en blanca toca de tela

trasparente, como el de Londres, nos con-


firma en la idea de que á nadie puede aquel
atribuirse con más verosímiles motivos que al

Greco. Su colorido le da, es cierto, posición


extraña entre los demás retratos; pero esto
no es suficiente para que se le rechace, pues,
aparte de que la desemejanza no llega á ser
tan extremada que no deje el retrato de ofre-
cer analogías en dicho respecto con la Asun-
ción que estuvo en Santo Domingo el Antiguo,
(lámina 16) y con la Trinidad, del Museo de
Madrid (lám. 18), todos los restantes caracte-
res, sobre los que destaca el suave recogi-
miento de que la figura se halla impregnada,
nos llevan á considerarlo como hermano natu-
ral, que es lo importante, quiero decir, de la
misma sangre, de los otros retratos españoles.

El «Caballero de la mano al pecho». — Por


la juventud, la hermosura, la elegante distin-
y el lujo de la persona,
ción, el aire señoril
ninguno más digno de ponerse al lado del que,
á mi parecer, le sigue en orden cronológico:
el Caballero de la mano al pecho, núm. 242 del
Museo del Prado (lám. 109). Porque, en cuanto
SAN FRANCISCOS. — RETRATOS. — PAISAJES 399

á belleza masculina, noble elegancia, hipócrita


sobriedad en y porte soberanamente
el vestir,

aristocrático, bien puede pasar como prototipo


de la caballerosidad este melancólico joven.
Hasta en la disposición de las manos parécense
una y otro. Hay diferencia, sin embargo. Mien-
tras la mano de la doncella coge convenció-
nalmente el armiño, donde se funden sus de-
dos, como para hacer gala del rojo rubí y del
zafiro azul de sus dos sortijas, la del mancebo
no busca la áurea cadena que lleva al cuello,

ni el rico medallón medio oculto en los plie-

gues de la ropilla, ni el primorosamente cince-


lado puño de la espada, por bajo de cuya cruz
se corta el cuadro; sino que se extiende sobre
el pecho con franca naturalidad; más que sin
convencionalismo, con un convencionalismo
consciente y sincero. Es la misma mano que
vimos en el retrato probable de D. Diego de
Castilla (lám. 25); la misma de Jesús en el És~
polio, y, como allí, desafiando en interés al

semblante. La puntiaguda esbeltez del modelo,


percíbese en la finura del cuerpo y en los ras-
gos del rostro; hasta en la forma de la frente,
las extensas convergentes entradas del cabello
y el gracioso mechón central, que, prolongando
hacia arriba la cabeza, juega con la afilada
punta de la barba. El autor ha sabido acentuar
400 CAPÍTULO X

todo esto, que da carácter al personaje, ponién-


dolo de frente y recogido, para que no haya
curva que perturbe el efecto de la silueta api-
ramidada de y á esta impresión ver-
la figura;

tical contribuye hasta el puño de la espada, que

guarda paralelismo con el cuerpo. El caballero


no nos mira con esa frecuente afectada distrac-
ción de sus congéneres, para que á nuestra
vez lo miremos. Se dirige á nosotros, resuelto,
cara á cara; viene á confiarnos el motivo de
la serena, amarga tristeza que le domina y que
asoma á sus Es el único, entre todos los
ojos.
retratos, firmado con mayúsculas, y esto, junta-
mente con sus veladuras y empastada técnica,
acusan en el artista el primer tiempo.

«Un médico». — Por su ejecución y exangüe


tonalidad gris cenicienta, aproxímasele el nú-
mero 240, catalogado desde antiguo como
Un médico (lám. 110), á causa, sin duda, del
anillo que luce en el pulgar de la mano iz-
quierda, apoyada en el infolio, abierto sobre
una mesa, á cuyo lado, de medio cuerpo, co-
mo el anterior, y de tres cuartos, se halla en
pie el personaje. En aquél, los finos gavilanes
de la espada; en éste, las páginas de un grueso
volumen; ambos, anónimos, son encarnaciones
del noble linajudo y del científico ó letrado.
SAN FRANCISCOS. —RETRATOS — PAISAJES 4OI

Uno que escribe el libro y la dedicatoria;


es el
otro, el duque de Béjar ó el conde de Lemos,
que desdeñosos lo aceptan ó lo amparan bené-
volos. El doctor es más cadavérico aún que el
caballero; su ejecución, menos fundida. En sus
manos y rostros, hay algo de la angulosa se-
quedad de la talla.

«El Señor de la Casa de Leiva». —Es el ter-

cer retrato que, con los dos de que acabo de


hablar, considero del período de Santo Do-
y del San Mauricio] es de-
niingo, del Espolio

cir, 584, época del Entierro. Des-


anteriores á i

graciadamente, el lienzo no conserva del ori-


ginal más que recuerdos. De la Catedral de
Valladolid, donde estaba, debió salir bastante
maltratado. La fotografía (lám. 1 10 bis), he-
cha, al venderse con el San Jerónimo, en 1 904
(pág. 96), lo acredita. Cuando lo vi en Madrid,
había sufrido ya grave restauración, y en el
mercado de París debieron imponerle otra
nueva, á juzgar por que Mr. Erich
la fotografía,

me envía desde América, donde el cuadro se


halla actualmente, en Montreal (Canadá), en
poder de Sir William Van Horne. Los deplo-
rables afeites alcanzan lo mismo á lo principal

que á lo accesorio, pues la cruz de Santiago


ha desaparecido, y hasta la leyenda se ha es-
26
402 CAPÍTULO X

crito de nuevo, con bastante torpeza. El dibujo


de la persona, algunos pormenores de forma
y restos de color, delatan al artista, así como
la analogía con el Caballero de la mano alpecho,

al cual, como queda dicho, se aproxima en


época y en factura.

«Pompeyo Leoni». — No conozco el retrato


de Pompeyo Leoni, que busqué en Keir sin po-
der encontrarlo, ni me ha sido dable obtener
su reproducción. ¿Pertenece á este tiempo? Los
indicios eruditos sirven de poco, sin la inspec-
ción de la obra. Justi observa que, entre i 578
y 79, debió ir Pompeyo Leoni con frecuencia
á Toledo, donde trabajaba en el pedestal para
el sarcófago que había de contener los restos
de San Eugenio, traídos de St. Denis por Feli-
pe II. Podría añadirse que el escultor estuvo
en Italia desde 1582 al 90. Pero, en cambio,
acabo de descubrir (apénd. 14) que en 1604
va á Illescas á tasar el Retablo del Greco. Es-

tos datos, pues, cuando se ignora su relación


con el estilo de la pintura, casi nada significan.
No puedo hacer más que copiar lo que de ella
dice aquel citado crítico [Z.f. B. K. pág. 216):
«El retrato de Pompeo Leoni, bastante pos-
terior al de Cío vio y no tan bueno como éste,
es, tal vez, el primer ejemplo de aquellas efi-
SAN FRANCISCOS. —RETRATOS. — PAISAJES 403

gies de escultor en actitud de modelar, tan en


boga más tarde... Una cabeza alargada, ancha
por el medio, y acabando en punta por arriba
y por abajo, con fuerte y negra barba... So-
bre la mesa hay un busto de mármol, casi
acabado, de Felipe II, al que trata de corregir

algo, examinando al Rey. Con largo cincel,


apoyado á modo de palanca sobre un baston-
cillo de madera, procura limpiar el hueco en-

tre el cuello y la lechuguilla».


«Un hidalgo». El retrato que en el Museo
de Madrid se acerca más á la técnica del En-
tierro es el núm. 238 (lám. 1 1). El cuerpo de
1

color se ha aligerado; hay menos veladuras;


los toques del pincel son más independientes

y más libres; el carmín empieza suavemente


á pronunciarse más en las carnaciones. Para
el inteligente refinado, es difícil hallar, entre to-
dos los retratos del Greco, un trozo superior á
esta cabeza, por el severo ajuste de la ejecu-
ción y por la suprema sencillez de fondo y
forma: patrimonio tan exclusivo de las obras
selectas. Podrá ser duque y hasta de regia
estirpe el personaje aquí representado, pero
no recuerdo imagen alguna que suscite tanto
como ésta los rasgos del clásico hidalgo caste-
llano, «hombre de chapa y de buenas prendas,
CAPÍTULO X

de edad como de cincuenta años, las canas


pocas, el rostro aguileno, la vista entre alegre

y grave, y que usa para andar de camino una


hermosa yegua tordilla». Paréceme que va á
abrir los labios pararomper diciendo: «Yo,
señor caballero de Triste Figura soy un
la

hidalgo natural de un lugar donde iremos á


comer hoy, si Dios fuere servido; soy más
que medianamente rico y es mi nombre don
Diego de Miranda; paso la vida con mi mujer
y mis hijos y con mis amigos; mis ejercicios
son el de la caza y pesca, pero no mantengo ni
halcón ni galgos, sino algún perdigón manso
ó algún hurón atrevido; tengo hasta seis do-
cenas de libros, cuáles de romance y cuáles
de latín, de historia algunos y de devoción
otros...»

No es el noble, ni el cardenal, ni el letrado,


ni el artista; pero es quien los engendra á to-

dos: es el pueblo ya limpio y pulido; la tierra


bien abonada para la producción; la más fuerte
trama con que entonces se tejía y continúa
tejiéndose la vida del Estado.

La ¿«Familia del Greco»? — Si queremos en-


trar en la vivienda del hidalgo á conocer las

gentes que la habitan, el Greco nos ha dejado


la más realista y fiel imagen de ellas; porque
SAN FRANCISCOS. — RETRATOS. — PAISAJES 405

el cuadro de la Familia (lám. 1 1 2), sea ó no


la de Dominico, citado en el cap. 1, pág. 47 y
que hacia este tiempo debió de pintarse, re-
presenta á todas luces un conjunto de retratos
femeninos, puestos en acción, dentro del clásico
gineceo nacional, enel íntimo y retirado cuarto

de costura, donde viven y trabajan «con la pier-


na quebrada» las honradas mujeres castellanas.
Allí están la hija, doncellica todavía, ó, á lo que
aquí más me parece, «perfecta casada», llena
de modestia y de juvenil belleza, con la al-
mohadilla en el regazo, cosiendo afanosa, y

para dar ejemplo, sin levantar de la labor su


vista; á su lado, la madre, guardadora solícita
y un tanto gruñona, que no le quita ojo por
cima de los espejuelos, montados sobre la pun-
ta de la nariz y haciendo distraída y maqui-
nalmente calceta, como á su edad correspon-
de; luego, las dos mozas, criadas de verdad,
como nacidas y crecidas en la casa, y por esto,
en afectuosa familiaridad con sus amas, mien-
tras dura el trabajo; la una, hilando con la rue-
ca y el huso, la otra, cuidando al niño; éste,
vestido con esmero, todavía de corto; y el gato
sentado sobre la punta de la mesa, completando
la escena. Tan clara y franca conversión de re-
tratos en naturalista cuadro de género, si es ex-
cepcional en la obra del Greco, lo es igualmente
CAPÍTULO X

en la pintura española de aquel tiempo, y aun


me parece que en la de todas partes. Recuér-
dese que las obras comparables á ésta, tanto en

Velázquez como en los pintores holandeses,


tardarán todavía en aparecer bastantes años.

«Desconocido». — Al período que se extien-


de desde el Entierro hasta la capilla de San

José,y en el que se ejecutan las obras de Doña


María de Aragón, es decir, aproximadamen-
te,de 1584 á 1594, podrían, tal vez, corres-
ponder los retratos de la colección de Sir
John Stirling-Maxwell, en Londres, y del Mu-
seo Bonnat, en Bayona, así como los dos del
Prado, números 241 y 246. El de Londres y
el de Bayona son dos caballeros de medio

cuerpo y en la habitual actitud de tres cuartos.


Aquél, de fisonomía abierta y simpática, fren-
te despejada con iniciación de calvicie, pelo
rubio oscuro, como
barba y bigote, lleva
la

tabardo con vueltas de marta y enseña sólo la


mano derecha. Abundan en su carnación los
toques rosados, y es de los tipos menos espa-
ñoles del Greco.

El ¿«Duque de Benavente»? — El segundo


(lám. 1 1 2 bis)j al contrario, es neto español
por sus cuatro costados. Cara enjuta y alar-
SAN FRANCISCOS. —RETRATOS. — PAISAJES 4OJ

gada, nariz aguileña, expresión penetrante,


grandes y todo en
ojos, él, negro, lo mismo el

pelo, con entradas, que espesa barba y el


la

abundante bigote. Hasta puño de la espada


el

parece negro, y más negra que de ordinario,


la negra mancha de la capa que cuelga de sus

hombros. El tono es frío, y menos intensas que


en el anterior las tintas carminosas. Lleva la
mano izquierda, excepto el pulgar, dentro de
la escarcela, y la derecha, con rara y blanda

suavidad modelada, apóyase en el antebrazo


izquierdo, al nivel de la cintura. Su noble con-
tinente, sus atavíos y la fina randa que ador-
na la alta gorguera acreditan que, si no es el
Duque de Benavente, como dice el letrero, que
tiene por detrás, según se me asegura, es un
genuino grande de España, digno, por su por-
te aristocrático, de hacer pareja con el Caba-
llero de la mano al pecho) y por la vida y la per-

fección técnica, merecedor de ponerse entre


los escogidos.

«Rodrigo Vázquez». —De los dos del Prado,


uno es desconocido, el 246; el otro, 241, re-
presenta á Rodrigo Vázquez. Ambos, en cuanto
al mérito, no son de primer orden; y el último,
á pesar de su encumbrada presidencia de Cas-
tilla, me parece el inferior de todos, dicho sea
408 CAPÍTULO X

con el respeto debido á la opinión de Stirling,


que lo cree excelente. Verdad es que también
atribuye al Greco, como el mejor de sus retra-
tos, el que entonces pasaba por tal (i) y hoy
figura atribuido á Tintoretto (núm. 421). No
afirmaré que lo sea, pero sí ciertamente que
no pertenece al Greco, ni mucho menos que
pueda decirse de él «which Velazquez never
excelled», como asegura Stirling (t. 1, pági-
na 285).

«Un poeta». —Junto á este, ya descalificado,


citaré por analogía otro retrato, que corre
riesgo de llegar también á serlo. Hablo del
que figura en el Ermitage con el número 411
(lám. 1 13). No es más que un busto. Algunas
restauraciones que se observan en la nariz y
en otros puntos del rostro no han arreba-
tado su intensa expresión soñadora á esta
hermosa cabeza; ejemplar ajustado en sus ras-

gos, lo mismo á la psicología del pintor, que


al tipo y al genio de la raza. A pesar de lo cual,

el Sr. Beruete, según me manifiesta, no lo cree


auténtico. Cierto, que la técnica difiere de la
que el Greco emplea en la mayor parte de sus

a
(1) Catálogo del Prado, de 1858, 5. edición, núm. 528,
Caballero armado, de gorgüera y cadena de oro.
SAN FRANCISCOS.— RETRATOS. — PAISAJES 409

retratos, siendo aquí más empastada, trabajo-


sa y ordinaria, menos libre, fácil y magistral
de lo que él acostumbra; pero, á mi entender,
no se halla tan enteramente fuera de su estilo,
ni tan lejana, por ejemplo, de la empleada en
lacabeza de Paravicino (lám. 130), para que,
anulando el valor de los caracteres espiritua-
les teotocopulescos de la figura, me decidan á
seguir, por ahora, juicio tan atendible. En su
apoyo, sin embargo, debo añadir la forma re-
donda de la oreja, tan repulsiva al Greco. Un
pormenor da singular relieve al personaje: la
sobria corona de laurel que, ciñendo sus sie-
nes y destacando sobre el cabello corto y es-
peso —
análoga á aquellas con que Pacheco
adornó sus retratos — envuelve toda la figura

en ambiente poético. Y como la persona si-

gue siendo un misterio, pues á Ercilla, con


quien ha querido identificársele, en nada se
parece, á juzgar por las estampas de la épo-
ca, que de éste nos quedan singularmente el—
grabado en madera, de Arfe, que ilustra las
ediciones de la Araucana, de Madrid, de 1 578

y 1590 — , y además, el cuadro, si no fuera


auténtico, me parece, sin embargo, español,
época del Greco, y, por último, de
del linaje y
España procede, bien podría ponerse este re-
trato al lado de los de la «nobleza», el «pue-

CAPÍTULO X

blo» y las «letras», como genuina representa-


ción personal de toda la «poesía» castellana.

Segunda serie de retratos. — Los restantes


dos terceras partes todavía — creo que corres-
ponden á la segunda parte de la vida artística
del Greco, ó sea, á los veinte años que van
de 1 594 á 1614. Si, por las razones dichas, no
me parece posible fijar con rigor el orden en
que fueron pintados, pienso, embargo, que
sin

no sería del todo aventurado, atendiendo á su


ejecución, distribuirlos en tres grupos, corres-
pondientes á las fases representadas por la Ca-
pilla de San José, el Hospital de Illescas y el de
Tavera, prescindiendo, desde luego, tanto de
fijar límite exacto á cada uno de ellos, como
de intentar establecer cronología en los ejem-
plares dentro de cada grupo. Hay un solo re-
trato, cuya fecha se induce con exactitud: el

de Paravie iuo; y otro, con bastante aproxi-


mación: el de Niño de Guevara; lo que ayuda
también algo á establecer la serie. Tomada
ésta en conjunto, podríamos decir quehay un
corto número, con rasgos definidos, que la
inaugura; un núcleo importante que la cons-
tituye y caracteriza, y otro pequeño grupo,
con señales igualmente típicas, que viene á
cerrarla.
1

SAN FRANCISCOS. —RETRATOS. —PAISAJES 41

«El Cardenal Quiroga». — Probablemente á


este tiempo, entre 1594 y 1600, pertenece
el primero de los tres retratos de cardenal

que hizo el Greco; el menos importante de


los tres, y el último de ellos que se ha divul-

gado (lám. 120). Es el único enteramente de


perfilque del pintor conozco, y su descu-
brimiento ha servido, como ya se dijo (pági-
na 96), para acabar definitivamente con la
equivocada atribución que Justi y Sanpere
hicieron del San Jerónimo (lám. 10). El re-
trato, desgraciadamente, es casi una ruina.
Colgado, tal vez á la intemperie, en el Refugio
de Toledo, para el que fué pintado, según se
infiere de la inscripción que lleva, ha perdido
todas las veladuras, y no queda en el rostro,

sino el cuerpo de color en blanco y negro.


Pero conserva aún en la ejecución tanta fineza,
y tal magia expresiva el personaje, que, sin
contar el interés que ofrece, como revelador
de la técnica empleada por el artista, es toda-
vía este lienzo un hermoso trozo, apetecible
para inteligentes tan exquisitos como su due-
ño el Sr. Beruete. No sé si, debido á la va-
guedad de la pintura, á la composición de la

cabeza, al tipo del personaje, á la templanza


con que está representado, ó á todo ello junto,
es lo cierto que no hay para mí en la obra del
412 CAPÍTULO X

Greco otro ejemplar que tan de cerca recuer-


de á Tiziano.
El arzobispo D. Gaspar de Quiroga es, aca-
so, la figura más representativa en la última
mitad del reinado de Felipe II, y un castizo
ejemplo, como Tavera, de esa extraña mez-
cla,netamente castellana, de principesca opu-
lencia en el cargo y humilde austeridad en
la persona. Nacido en Madrigal, en i
5 13, y de
padres castellanos, trae, sin embargo, su ori-
gen del Pazo de Lor en Galicia, del linaje de
los Valcárcel y Valboa, y «está en cinco gra-
dos cabales de consanguinidad canónica con el

conde de Lemos, marqués de Sarria» (1). Co-


legial en el de Santa Cruz de Valladolid; licen-

ciado en cánones; catedrático de vísperas, de


leyes; doctor; vicario general y maestrescuela
en Alcalá de Henares; oidor en Valladolid; ca-
nónigo y vicario en Toledo; auditor de la Rota
en Roma; obispo de Plasencia, cuando el Papa,
con humorismo, contesta á su petición: «qui
rogat exaudiatur»; visitador extraordinario del
reino de Nápoles; obispo de Cuenca; inqui-

( 1 ) Don Pedro Gon-


Crónica del Gran Cardenal de España
galez de Mendoza. ..,por el Doctor Pedro de Salazar y de Men-
doca... En Toledo. Año de mdcxxv. Pág. 287, cap. xiv y si-
guientes: El cardenal D. Gaspar de Quiroga, Argobispo de
Toledo.
SAN FRANCISCOS. —RETRATOS. — PAISAJES 413

sidor general; arzobispo de Toledo, á la muerte


de Carranza; á la de Granvela, presidente del
Consejo de Italia, y á la de Covarrubias, nom-
brado también para la de Castilla, la cual re-
nuncia... No le faltó ser nada, oficialmente. Com-
préndese que no tuviese tiempo sino de rezar
maitines y laudes á la media noche; que cele-
brase misa al amanecer; que dijese que «este
solo rato que duraua el decilla v oilla que era
suyo, el resto del dia, de la República»; y que,
fatigado al final de su vida, solicitara retirar-

se á Toledo á cuidar de su iglesia. Pero el Rey,


de su mano, respondíale «que en lugares ma-
yores le hubiese puesto si los tuuiera para de-
xalle por padre de sus hijos, que tendrian
presto necesidad de su abrigo y consejo».
Liberal con el Monarca, le da, «en vezes,
con occasiones de las jornadas domésticas de
Portugal y Aragón, y en las invasiones de los
Ingleses y en otras, mas de trecientos mil du-
cados. Esto, demás de las Langas con que
siruio en los acometimientos de los hereges».
En cambio, cuando el Rey solicita visitarlo en
su última enfermedad, envíale á decir «que
pues la vida ya se le yua acabando por la posta,

-enaquel estado tenia mas necesidad de actos


de amor de Dios y de contrición de sus peca-
dos y fauores del cielo».
414 CAPÍTULO X

«Viuio siempre el cardenal con entera sa-


lud, porque tuuo muy recia complexión y ro-
busto natural, que le causo el comer templa-
damente... hazia colación con vn poco de pan
tostado... aun en la summa vejez... bebia agua
fria de nieue con mucho desorden y á todas
horas de noche y de dia tomaba grandes gol-
pes... y estando en conualecencia vna mañana

doce de Nouiembre dia de San Diego se puso


a rezar a vna ventana sobre vn jar din, tras-
passole aquella frescura... y no bastando reme-
dio alguno le acabo la vida en veinte dias de
el dicho mes y año (1594) como á las quatro
de la mañana... Mandóse enterrar en Madrigal
con sus padres y al lado izquierdo, como lo

han de hazer los buenos hijos... Lleuose el

cuerpo a esta villa acompañado de mas de


mil y quinientas personas, parientes deudos y
criados y diose luto a todos de veintidoseno
de Segouia.»
«Fue el cardenal de persona graue y auto-
rizada y de muy buen cuerpo y dispusicion.
El rostro alegre y abultado, el cabello y barba
rubio y muy compuesto. De muy buenas cos-
tumbres desde que nació, llano y afable. En-
tretenía mucho las conuersaciones hablando
en todas materias aproposito como conue-
nia, y sabia muchos quentos que contaua con
SAN FRANCISCOS. —RETRATOS. — PAISAJES 415

gran donayre. Gracejaua algunas vezes con la

vrbanidad que se permite a los Principes... En


el vestir y comer y en el tratamiento de su
persona fue muy moderado si bien tuuo gran
casa de criados con hábitos de todas las orde-
nes militares. . Para todos era su palacio escuela
de virtud, buena y loable vida... Mas
letras,

¿quien creerá esto? Muy pocos años antes que


muriesse vsaua de caigas de cordellate... Si a
ponerse el amicto le sentia perfumado v oloroso
lo reñía diziendo que en la yglesia no hauia de
hauer otro olor sino de incienso. Menos le con-
sintió en su persona, no puniéndose guantes de
ámbar ni admitiendo perfumes de pastillas o
pebetes ni de nada. El a lo menos no lo hauia
menester, porque el olor natural de su persona
fue tan fragranté como el de Alexandro. La
coyfa o paño de la cabeca se le perfumaua con
Anime, por ser necesario para su salud... Ja-
mas consintió sábanas de Olanda, siempre fue-
ron de Heneo como las camissas y nunca se
pudo acabar con el lo contrario. Por mas frió
que hiziese no dio lugar á que se le calentase
la cama aun quando era muy viejo. Al entrar

en ella dezia muy ordinariamente: Bendito sea


Dios que tengo esta cama en que dormir, mu-
chos haura que no tengan y preguntaualo
la

á los circunstantes y al punto proueya la ne-


416 CAPÍTULO X

cesidad que le proponían... Desdichado el que


no alcanca siete pies de suelo! — decia á sus
íntimos, rehusando el Sagrario de Toledo, que
el Cabildo le ofrecia para su enterramiento
con mis padres me quiero enterrar, que soy
el mayor pecador que nació de las mujeres, y

no merezco besar las losas de tan grande san-


tuario quanto mas tenelle por sepultura... Mu-
chos se lo oyeron y yo entre ellos, que todo
quanto posseya era de los pobres, hasta el cue-
llo de la camissa, y que no le enterrasen en sa-

grado si fundase Mayorazgo. Que no tenia ne-


cesidad de hazer testamento, pues todo era de
los pobres. Cumpliólo como dixo, y no quedo

por su voluntad vn ducado de renta a pariente


suyo.»
Rasgos, tan sencillos y vulgares, entresa-
cados á granel de los muchos referidos con
amorosa ingenuidad por quien fué su letrado

y lo conoció familiarmente, tal vez parezcan


prolijos en este lugar; pero son reveladores
del tipo, del país y de la raza, y creemos que
dan más intensa vida, y ambiente más ínti-
mo á esta hermosa efigie del cardenal Oui-
roga, haciéndonosla, en suma, más amable
que todos sus birretes, mitras, capelos y pre-
sidencias.
SAN FRANCISCOS. — RETRATOS. — PAISAJES 417

¿«Retrato del Greco»? — Otro anciano que,


como el anterior, posee también el Sr. Beruete,
debió ser pintado igualmente al finalizar el si-

glo xvi, ó en los primeros años del xvn. Un hom-


bre calvo y de barba rala; más que viejo, pre-
maturamente gastado; de expresión enfermiza
y dolorida. Hermosa cabeza, en cuanto á ejecu-
ción, por su extraordinaria suavidad y blandu-
ra,y mucho más interesante todavía por sus
rasgos morales. Es de las pocas colocadas de
y nos mira con penetrante dulzura in-
frente;
mensamente amarga, con aire de infinito ago-
tamiento. Bajo el ropón de pieles, parece tiri-

tar con el frío de la terciana. Por retrato del


propio Greco fué vendido á su actual dueño,
y como comienza á divulgarse, según ya
tal

dijimos (cap. i, pág. 36). Sus caracteres le ha-


cen digno de serlo; y yo siento no poder aban-
donarme sin reservas á tan sugestiva atribución,
porque me privo del refinado goce que han
de experimentar que ven en esta puntiagu-
los
da y consumida cabeza la misma de aquel sin-
gular Theotocópuli, cuando ya al final de su
vida, con sus anárquicos conceptos de arte,
escandalizaba á Pacheco.

«La dama de la flor». —A este primer grupo


paréceme corresponder también otro retrato
27
4i8 CAPÍTULO X

(lám. ii 8), interesante por su originalidad;


pues se trata de imagen de mujer que más
la

indubitadamente Greco nos ha dejado en


el

su segunda época. Posee esta rara preciosi-


dad, en su casa de Keir (Escocia), Mr. A. Stir-
ling-Maxwell. Es una joven de aspecto inte-
ligente y distinguido. El busto, de tres cuar-
tos, vestido de negro; el rostro, casi de fren-
te, el pelo castaño oscuro, con la habitual
sencillez peinado hacia arriba, dejando la fren-

te despejada, la cabeza cubierta por amplia


trasparente toca blanca, que cae sobre los
hombros y pecho, y en lo más alto de
el

aquélla, como único adorno, una sencillísima


flor blanca verdosa, con seis pétalos largos,
puntiagudos, y algunas hojas verdes de la mis-
ma especie. Los ojos, negros y grandes; la ex-
presión, tranquila.
Por la exquisita sobriedad de composición
y de colorido, respirase en este retrato, tal
vez como en ningún otro, el ambiente moder-
no. Vestido, paño blanco, y accesorios, se
hallan tratados con extrema soltura, casi como
boceto; el semblante, por el contrario, con
amorosa delicadeza. En cuanto al modelo, me
parece que no es ésta la primera vez que lo
hemos visto; pues la fisonomía de la joven re-
cuerda á la del paje del Entierro, y me in-
SAN FRANCISCOS. — RETRATOS — PAISAJES 419

diñaría á creer que es la misma figura, años


más tarde.

«Desconocida». — He dicho antes «más in-

dubitadamente», porque no creo pueda colo-


carse en el mismo grado de certeza que la

anterior, otra cabeza de mujer (lám. 18 bis) y

que pertenece Marqués de la Vega Inclán,


al

y que, como del Greco, se expuso en Guild-


hall, en 1901, con el caprichoso título de la

Princesa de Eboli\ y se publicó en Híspanla, con


elno menos arbitrario de La Mujer del Greco.
Las formas alargadas, lo acusado del esquele-
to, la intensidad del mirar, la tristeza, la man-
tilla blanca, y especialmente la sobriedad y les

toques sueltos y ligeros, con que se halla pin-


tada, suscitan con fuerza la impresión de un
Greco. Yno es extraño que Claude Phil-
así,

lips (1), que hallaba en esta figura algo sinies-

tro, afirmase que cabía poca duda, en modo

alguno, sobre la exactitud de la atribución.


Aunque yo no pensase que pueden existir los
motivos que he dicho para creerla auténtica,
bastaríame esta nota de una autoridad respe-
table, no ciertamente para jurar en sus pala-

(1) Spanish Art at GtiiídhalL Daily Telegraph, 30 Abril,


190 1.
420 CAPÍTULO X

bras, pero sí para incluir en este sitio, llaman-


do la atención acerca de ella, la imagen de se-
mejante dama misteriosa, ya que el estudio,
cada vez más penetrante, de Jos técnicos es el
único medio de esclarecer las dudas.

El «Cardenal Niño de Guevara». —A com-


pletar este primer grupo de retratos, y for-
mando con los anteriores vivo contraste, viene
ahora el más espléndido y magnífico entre to-
dos Greco (frontispicio y lám. 1 18 bis).
los del

Sáltase desde el dulce atractivo de la hermo-


sa doncella de Keir, á los austeros rasgos de
un viejo Inquisidor, cejijunto y entrecano, que
nos escudriña severamente á través de extra-
ñas, casi grotescas, antiparras. Pásase, de la in-

timidad de una sencilla cabeza, tratada con so-


bria elegancia, á la aparatosa ostentación de un
príncipe de la Iglesia, de cuerpo entero, senta-
do en sillón de terciopelo rojo, vestido de seda
encarnada y de encajes blancos, y en servicio
de cuya aparente y llamativa riqueza nada se
ha escatimado al espectador: desde los pies,
calzados de carmesí y ambos visibles, hasta el

birrete, del mismo color, en la cabeza; desde


los cuatro preciosos anillos en las manos, hasta
ellabrado pavimento de mármol blanco y ne-
gro y la puerta de maderas finas, que con el
1

SAN FRANCISCOS. —RETRATOS. — PAISAJES 42

soberbio envejecido brocado de oro compar-


te, por mitad, el fondo. El mismo enorme car-
tel de la firma, en el sitio más visible, rebosa

opulencia. Ejemplar excepcional de lo que en


este que acos-
género pomposo, opuesto á lo

tumbraba, le era dable alcanzar al pintor, no


dudo en considerarlo, desde este punto de
vista, como su más importante y estupendo

retrato. Bien puede, sin riesgo, colgarse al lado


de los más famosos, y sobre todo de aquellos
sus congéneres, como el Julio II y el León X,
de Rafael, el Paulo III, de Tiziano, que le pre-
cedieron en tiempo y fórmula, así como el Van
Thulden, de Rubens, el cardenal Bentivoglio,
de Van Dyck, y el Inocencio X, de Velázquez,
que le continuaron, en uno y otro respecto. En
nada les cede este fastuoso prototipo de la In-
quisición española, y con el último especialmen-
te guarda estrecha analogía, no tanto por la

disposición de la figura, que viene ya, como se


observa, en cierto modo consagrada, sino por
la semejanza de tonos y accesorios, por
tintas,
el enorme vigor realista de ambos semblantes,
que á cien leguas declaran su común estirpe, y
por la factura; pues que en esta obra, como en
ninguna otra, puede el estudioso darse cuenta
de si existe ó no parentesco espiritual y técni-
co, consciente ó fortuito, entre ambos artistas.
422 CAPÍTULO X

No ya sin pérdida, mas sin mengua siquiera


de su carácter, pone en este retrato el Greco,
lo mismo en fondo que en forma, toda la pru-
dencia y sensatez de que era susceptible. Que-
da en la figura la sincera actitud, no disimula-
da, del personaje, que se hace retratar lujosa-
mente ataviado y busca visible ostentación de
manos y sortijas; y aparece en el amplio y ex-
traño arreglo de la parte inferior del vestido,
la nota de extravagante despreocupación que
distingue al maestro. Subsiste en el color su
habitual gama fría, pero nada escandaliza en
él, ni desconcierta. El oro viejo mortecino del
brocado, el brillante moaré carmesí de los
hábitos, el blanco lechoso del largo roquete,
son justos y armoniosos para todo el mundo.
Por el rostro, que entona pronunciado carmín,
circula la sangre; y las finas aristocráticas ma-
nos — el trozo, tal vez, más selecto — son prodi-
gio de verdad y de ajuste. La pincelada larga
no puede ser más segura ni más sincera, ni los
entrecruzados toques más desunidos y valien-
tes. En los pliegues de la seda y en los perfiles

del traje, hay algo de la frecuente escultórica


dureza de sus telas; mas en la suave blandura
de la silueta del rostro, en el modelado y tras-
parencia de las manos, en la libre, espontánea
y aparentemente fácil ejecución de la barba y
SAN FRANCISCOS. —RETRATOS. —PAISAJES 423

de los encajes, en el asiento del modelo y en


la sobriedad y clase de factura, á nada es
comparable como á Velázquez, en sus últimas
obras. Percíbese en la técnica de este retrato,
más visiblemente que en los anteriores, su se-
mejanza con los cuadros de la capilla de San
José, á cuyo tiempo, en mi sentir, correspon-
de, ó sea al momento de mayor equilibrio
en su segunda época, puramente española, y
muy simplificados ya los procedimientos vene-
cianos.
La historia del personaje ayuda á pensarlo
así: porque «Don Fernando Niño de Guevara,
ilustre toledano, Presidente de Granada, y
muy apreciado de los príncipes soberanos por
su integridad, jurisprudencia y piedad», según
reza su epitafio, no fué Cardenal hasta 1596,

y arzobispo de Sevilla hasta 1601,


ni Inquisidor

viniendo á morir de sesenta y ocho años en


1609. Entre estas fechas debió hacerse el

retrato;y por su ejecución, me figuro que más


cerca de las primeras que de la última. Hállase
Don Fernando enterrado en la capilla mayor,
que fundaron sus antepasados en el Convento
de San Pablo Ermitaño, de Toledo, y frente
á su sepulcro, donde ahora se ve una mala co-
pia, tal vez colgó la admirable efigie, hasta ser
recogida por la casa de Oñate, poseedora del
424 CAPÍTULO X

condado de Añover de Tormes, en que radi-


ca la familia del Cardenal y el patronato del
Monasterio. De ella pasó á manos de su actual
dueño, Mr. Havemeyer, de Nueva York.
Curioso es leer, entre los sonetos de Gón-
gora— que, como es sabido, compuso dos al

Greco — el dedicado «A una Galería que en


la casa arzobispal de Sevilla hizo el Cardenal
arzobispo Don Fernando Niño de Guevara,
donde pintó todos los papas y padres del yer-
mo» (i), por donde se infiere que, siendo el In-
quisidor aficionado á las artes, tal vez sabría
estimar en todo su valer su propio retrato. %

Por rara coincidencia, así como existe en el


Ermitage el estudio de la cabeza que Veláz-
quez hizo para su Inocencio X, hay igualmente,
más que otra cabeza, un medio cuerpo (lá-
mina 1
1 9) del Cardenal Niño, hace pocos años
encontrado, como ya dijimos, en Sevilla. Muy
estimable también, aunque no tiene la fineza
y el esmero del gran retrato, del cual, más que
estudio previo, me parece réplica.

¿«Julián Romero»? —Al lado del de Niño


de Guevara, he de citar, por su analogía con él

(1) Es el núm. xxix de la Biblioteca de autores españoles


de Rivadeneyra. Tomo xxxn. Poetas Uricos. Vol. r.
SAN FRANCISCOS —RETRATOS. — PAISAJES 425

en riqueza, otro retrato opulento, si inferior á

aquel en ostentación, superior en conjunto,


pues más que simple retrato parece fragmento
de composición religiosa. Nada hay, sin em-
bargo, que confirme esta apariencia. Hablo del
lienzo,que poseyó en Granada D. L. Eguilaz
y hoy tiene en París D. Luis Errazu y que se
cree representa á «.Julián Romero el de las ha-
de Antequera, comendador de
zañas, natural
laOrden de Santiago, Maestre de campo, el
más famoso de los ejércitos de Italia y Flan-
des, de cuyos hechos gloriosos están llenas las

historias». Así reza la inscripción que lleva en


letras blancas y, á mi juicio, apócrifa. No quie-
ro decir que el personaje no sea Julián Ro-
mero, sino que la leyenda es posterior á la pin-

tura y nada fehaciente para el caso. Ni Ro-


mero era de Antequera, ni el Greco pudo co-
nocerlo, porque murió en Italia, yendo desde
este país á Flandes, á principios de 1578; y
hacía largos años que se hallaba peleando fue-
ra de España (1). Pero esto no es obstáculo

(1) «Julia Romero fue soldado en las guerras de Italia, y


por su valor llegó a ser Capitán de infanteria Española, y
siruio con ella en muchas ocasiones, y jornadas al Empera-
dor Carlos Quinto, y al Rey. Fue Maesse de Campo de infan-
teria Española del tercio de Sicilia con el qual passo a Flan-
des con el Duque de Alúa, y se halló en todas las ocasiones
426 CAPÍTULO X

para que no siendo de hecho la del


la figura,

famoso capitán, se haya pintado, sin embar-


go, ya sobre la base de otra anterior, ya sin
base alguna, que es lo que más creo, con in-

tención de representarlo. El aspecto del re-


trato, faltando,como falta, la imagen religiosa,
que razone su actitud de donante ó de oran-
te, más que de un vivo, parece ser de un muer-

de su tiempo en el cerco de Mons y en las entradas de Oláda.


Y en tiempo del Comendador mayor de Castilla socorrió á
Medialburque, peleando en la mar con la armada de los re-
beldes. Hallóse en el saco de Amberes, y fue Maesse de Cam-
po general, y hizo cosas muy señaladas en todo su tiempo.
Salió a Italia por las pazes que hizo con los Estados el Señor
don Juan de Austria, y boluiendo a socorrerle, murió en
Alexandria de la Palla lleuando a su cargo toda la infante-
ría.» Historia délas Ordenes Militares de Santiago, Calatrava

y Alcántara desde su fundación hasta el Rey D. Felipe II, por


el Licenciado Francisco Caro de Torres. Madrid, Juan Gon-
zález, 1629. Lib. ni, cap. iv, pág. 182.
En elexpediente de prueba para la merced del hábito de
Santiago al Capitán Julián Romero (Archivo Histórico Nacio-

nal, 7213), ninguno de los muchos testigos que desfilan dice


la edad del agraciado, sino aproximadamente, oscilando en-
tre 40 y 55 años. Afirman que es natural de Torrejoncillo de
Huete (Cuenca); hijo de Pedro Ibarrola, vizcaíno y maestro
de cantería, y de Juana López Romero, castellana. La infor-
mación lleva al final la nota «Sin aprovacion». En los Regis-
tros de 1558 á 56
1 1
no aparece la toma de hábito del Capi-
,

tán. En Cédula de 22 de Junio de 1 559, se le da la tenencia de


Jerez de Badajoz, «aun cuando aun no tiene el habito». En la
Cédula real original de concesión, fecha en Bruselas á 10 de
Julio de 1558, se dice que «fue herido en el asalto de Sant
Quintín en una pierna, de que quedo manco».

SAN FRANCISCOS. — RETRATOS. — PAISAJES 427

to, á quien su santo patrocina y recomienda


ante el cielo.

En el centro del cuadro y en primer térmi-


no, se halla el personaje, arrodillado sobre al-
mohadón de terciopelo verde y borlas de oro,
con las manos juntas á la altura del pecho, en
actitud de súplica, la barba corta, la cabeza
algo calva, desnuda, gorguera y puños enca-
ñonados, y el cuerpo enteramente cubierto
por el blanco y amplio manto de la Orden. En
el pecho, asoma el brazo alto de la roja cruz, y
debajo del antebrazo, el pomo de la espada.
Tras de en pie y de frente, un caballero,
él,

también descubierto y con barba y pelo cortos,


pone su mano derecha en el hombro del San-
tiaguista y, con la izquierda, hace ademán de
presentarlo. Lleva armadura y encima, echado
á la espalda y prendido al cuello, un manto
azul verdoso, salpicado de lises de oro; y á sus
pies hay un casco con penacho y una corona
real flordelisada. Ambos personajes miran al
alto y hacia el mismo sitio, A la izquierda del
cuadro se ve la parte inferior de una columna
y su pedestal, en el que, con blanco, está pin-
tado el susodicho letrero. El padrino es tan te-
rrestre y realista como el apadrinado, pero lejos
de representar al Condestable de Borbón
según se dice, aunque sin fundamento creo, —
428 CAPÍTULO X

por los atributos, que se trata de un San Luis,


rey de Francia, tratado tan humanamente
como acostumbraba el artista. El recuerdo del
San Luis donde proceden ar-
del Louvre, de
madura, yelmo, corona, lises, y hasta columna
y pedestal, me ayuda á pensarlo así. La dis-
posición, casi de perfil, del semblante, que es
rara, como ya hemos dicho, entre los retratos
del Greco; cierta indecisión y falta de vigor
que en él se nota; el convencionalismo en el
dibujo y modelado de las manos, me afirman
en la idea de que este original retrato, sea ó
no de Romero, fué hecho, como su congéne-
re, el de Felipe II en el cuadro de la Gloria,
muerto ya el personaje. Esta circunstancia,
y el proceder el cuadro de la casa, en Alcalá
la Real, de los marqueses de Lugros, cuyo
ascendiente, á lo que se dice, fué Julián Ro-
mero, son motivos suficientes, mientras otra
cosa no se demuestre, para inclinarse, más
que á dudar, á creer que el Greco tuvo en-
cargo de dejarnos aquí, aunque probablemen-
te de fantasía, la imagen de aquel tan célebre
maestre de campo. El lienzo vale más por su
extraña y poética composición y por la fuerza
expresiva de ambos personajes que por la fac-
tura, un tanto descuidada, y el colorido, que
es opaco y terroso. Resalta excepcionalmente
SAN FRANCISCOS. — RETRATOS. — PAISAJES 429

la tonalidad rojiza y carece de grises y carmi-


nes, circunstancias que, tal vez, puedan atri-

buirse á restauraciones y limpiezas poco afor-

tunadas, que en la obra se advierten.

«Desconocidos». — De los tres grupos


de re-
tratos indicados, el central se compone, en mi
sentir, de doce ejemplares, distribuidos de esta

suerte: tres caballeros, un pintor, cuatro cléri-


gos y cuatro frailes. Indumentaria y técnica,
en consonancia, acusan que, entrado ya el si-
glo xvii, debieron pintarse las tres soberbias
cabezas del Museo del Prado núms. 243, 244
y 245, á cual más vigorosa. Semejantes en-
tre síen disposición y pormenores, puede es-
tudiarse en ellas, comparándolas con las del
primer período, cómo se ha aligerado la téc-
nica y cómo se ha hecho dueño el pintor, cada
vez con más firme maestría, de los difíciles se-

cretos de la sencillez en el arte. Desde este


punto de vista de la sobriedad, hay una pro-
gresión manifiesta, sin que me atreva á decir
que significa á la vez orden cronológico, entre
los tres bustos: desde el 244 (lám. 122) al 243
(lám. 123), que ocupa el término medio, re-
cordando á Velázquez, para concluir en el 245

(lám. 124), el de menor empaste y cuerpo de


color, donde el pincel se desliza con más lige-
CAPÍTULO X

reza y parece que no hay otra cosa que blan-


co, sobre la roja imprimación al descubierto.
Los tres desconocidos tienen su indefectible
tranquila tristeza.

«Un pintor». — Compréndese la desilusión


que debe embargar á los modernos adoradores
del Greco, cuando la implacable crítica erudita
viene á convencerles de que el hechicero re-
trato de pintor, hoy en el Museo de Sevilla (lá-
mina 125), á pesar de los «fine hellenic featu-
res», que en él creía descubrir Stirling, no pue-
de conservar los rasgos de su ídolo. Si en el an-
ciano del Sr. Beruete no hay indicios bastan-
tes para afirmar su identidad en absoluto, las
pruebas sobran para negársela al joven de
Sevilla (cap. 1, pág. 29); y sin embargo, ejer-
cen uno y otro tan poderosa sugestión sobre
el contemplador, que, á despecho de todas las

erudiciones, y aun dudando de que ninguno de


aquellos rostros sea el del Greco, mientras no
se identifiquen con certeza, el espíritu, siem-
pre ansioso de personificar sus tipos, pensará
en el doliente viejo de Madrid, al recordar á
Theotocópuli, ya en el descenso de la vida,
defendiendo las preeminencias de la pintura
contra el alcabalero de Illescas; y en el atrac-
tivo mancebo de Sevilla, al representárselo
SAN FRANCISCOS. —RETRATOS. —PAISAJES 43 I

fogoso, peleando contra todo el Cabildo tole-


dano, por conservar las tres Marías en su fla-

mante Espolio.
Cautívanos en este retrato de pintor la es-

belta elegancia, y la distinguida naturalidad


en la disposición de sus manos; la derecha,
con el pincel, la izquierda, con el haz de pin-
celes pequeña paleta,
y la y ambas, tan her-
moso estudio del modelo como las de Niño de
Guevara. Pero lo que más sorprende es la ple-
nitud de moderna vida intelectual que ilumina
el rostro. Diríase que pertenece esta cabeza á
un literato ó á un artista de nuestros días, tal

como nos figuramos el tipo de los más ator-


mentados trabajadores del pensamiento en los
hirvientes centros cosmopolitas de producción
sutil, calenturienta y angustiosa. Su técnica
recuérdala de los números 243 y 245 del Mu-
seo del Prado. L. Solvay (pág. 137) hubiera
sido justo, limitándose á notar, como hace con
exactitud, que la paleta contiene «les cinq
couleurs, ni plus, ni moins, dont il se servait
habituellement... du blanc, du vermillon, de la

laque de garance, de l'ocre jaune et du noir


d'ivoire»; pero excédese al añadir que son
«ceux qui composent la gamme restreinte de
ses tableaux» y que «tous les autres tons ils
les a chassés de sa palette»... No: con aque-
432 CAPÍTULO X

líos cinco colores podrá haberse pintado el re-

trato del joven artistay todos los otros, en que


el Greco deliberadamente no creyó necesitar
de más recursos para traducir con verdad el
colorido; pero la esplendorosa Asunción de
San Vicente, tal vez su última obra, por no ci-

tar otras, echa por tierra aquella arbitraria ge-


neralización; y de Guevara y de
los retratos

Romero, ciertamente que tampoco han podido


pintarse con los cinco colores.

¿«El Maestro Juan de Ávila»? — Vengamos


á los clérigos. El más importante de los cuatro

que forman el grupo es el que existe en el Mu-


seo de Toledo y lleva en la parte alta, con ca-
racteres rojos, la inscripción: M. Juan de Avila
(lám. 126). El Greco no pudo conocerlo, pues
el venerable predicador murió lejos de Toledo,

en 1569; pero el retrato no es de fantasía;


trasciende en todos sus rasgos al modelo vivo.
¿Representará tal vez al jesuíta Alfonso de Avi-
la, que en Casa de Toledo vivió hasta 161 3?
la

El tipo no es de jesuíta. Antes bien, parece el


castizo cura de almas, respirando más amor y
bondad que cultura; de honda piedad sincera
y masculina; de religión neta, sin arrumacos
ni perendengues. Bajando ya la cuesta de la
vida, de cabello espeso, barba muy corta y
SAN FRANCISCOS. — RETRATOS. — PAISAJES 433

descuidada, moreno y arrugado de piel; con-


movida ternura en el rostro, y lamano dere-
cha abierta sobre el pecho, como para con-
vencernos de la sincera bondad de su alma,
está lleno este sacerdote de mansa unción
evangélica.
La ejecución, afectadamente tosca, realza el
carácter de la persona. Ni hay largas pincela-
das, ni suavidad de restriegue, sino toques
sueltos con tonalidad más caliente, más rojiza
que de costumbre, y sin huellas del frío car-
minoso, ^as manos, ambas visibles, son ejem-
plo de fiel naturalidad, como siempre que se
trata de ajustarse al modelo, sin convenciona-
lismos.

¿«San Ignacio de Loyola»? — Opuestos ca-


racteres distinguen á otro retrato de clérigo,
también desconocido, que durante muchos años
poseyó en Madrid D. Pablo Bosch y hoy aguar-
da comprador, en París, en casa de Trotty (lá-
mina 127).Es un jovencito, casi un adoles-
cente, imberbe, de pelo y ojos negros, volvien-
do con la mano izquierda las hojas de un in-
folio y en actitud de explicar con la derecha.

Está manchado con poco vigor, probablemen-


te barrido en malas limpiezas, y creo, casi
con seguridad, que hecho de memoria. Este sí
28

434 CAPÍTULO X

que tiene en todos sus rasgos, y hasta en su as-


pecto frío y doctrinal, ambiente jesuítico. Sos-
pecha Bosch, y á mi juicio con cierta
el Sr.

verosimilitud, que se trata de una representa-


ción de San Ignacio de Loyola. Los rasgos del
joven convienen con los de la raza vasca, y
algo armonizan con los tradicionales, que del
famoso fundador se nos han trasmitido. Su ac-
titud, á todas luces hierática, es con evidencia,

no la de un estudiante — título con que también


— sino de un maestro,
se le ha designado , la la

de un hombre que enseña; y nimbo el ligero


que rodea su cabeza — caso excepcional en el

Greco indica con claridad que se trata de


}

un santo. San Ignacio había muerto en i 5 56, y


no fué canonizado hasta 1622, cuando el Gre-
co ya no existía, pero fué beatificado en 1609,
fecha que concuerda bien con el estilo del re-
trato; y en Toledo florecía, y en relación con
el Greco estaba una de las importantes casas

de la Orden —
pues para ella se pintó la úni-
ca copia conocida del Entierro — ,
donde, por
entonces, escribía el P. Rivadeneira, discípulo
inmediato y conocedor personal de San Igna-
cio, la vida de éste. Ni es inverosímil que la

comunidad quisiese tener la imagen del fun-


dador, ni que el Greco fuese el encargado de
ejecutarla, valiéndose de antiguos retratos y
SAN FRANCISCOS.— RETRATOS. — PAISAJES 435

de referencias de los que alcanzaron al Santo.


El nimbo, que cuadra bien á la actitud del per-
sonaje, no parece haber sido añadido poste-
riormente.
Sin embargo, si dentro del aspecto de ac-
tualidad que tiene la figura, nos fijamos es-
pecialmente, como es natural hacerlo, en sus
rasgos juveniles, otros dos santos de aquella
época, también jesuítas, hay, á quienes pudiera
tener más justa y directa aplicación este re-
trato: San Estanislao de Kostka, muerto en
1 568; pero, sobre todo, San Luis Gonzaga. Re-
cuérdese que este último vino á España y lla-
mó la atención por sus virtudes en
la corte de

Felipe cuando sólo tenía quince años, hacia


II,

1582, y que en Madrid, es fama, decidió ante


la Virgen del Buen Consejo del Colegio Im-

perial hacerse jesuíta, lo que no podía menos


de aumentar, por entonces, su popularidad y
devoción en nuestro país. La resonancia de
su santidad, durante los seis años (de los 1 7 á
los 23 en que murió), que estuvo en la Orden,
así como la de sus milagros, inmediatamente
después de su muerte, en 1591, fué extraor-
dinaria. Si á esto se agrega la divulgación del
éxtasis,que tuvo Santa Magdalena de Pazzis,
el año 1600, y en el que se celebra á San Luis

Gonzaga como santo, podría explicarse, aun-


43^ CAPÍTULO X

que no fuese beatificado hasta 1621, ni


éste
canonizado hasta 1727, la indecisa vaguedad
del nimbo que rodea la cabeza del retrato,
como anticipada consagración de las fervoro-
sas aspiraciones de los devotos.
Si datos positivos viniesen, algún día á con-
firmar, en una ú otra dirección, estas meras
conjeturas, el cuadro, á pesar de su marcado
convencionalismo, ganaría interés histórico,
bastante á compensar su endeblez pictórica.
En técnica y colorido, forma también con-
traste con el de Juan de Avila. Es liso de fac-
tura; y abre la serie, fría por excelencia, que
podríamos llamar de solo blanco y negro, con
tenue y general inundación carminosa.

¿«García Ibáñez de Mugica»? — Del tercer


retrato de clérigo (lám. 128), ha de decirse
menos, por su poca importancia. Debo la no-
ticia y la fotografía del mismo á su descubri-
dor mi amigo D. Manuel Gómez Moreno, in-

teligente y concienzudo autor del Catálogo


monumental de las provincias de Zamora, Sa-
lamanca y Avila. En la Catedral de esta ciu-
dad se encuentra aquél, en la capilla del Car-
denal, y parece representar á Garcibáiíez de
Muxica Bracamonte, en cuyo arco sepulcral
está colgado. De medio cuerpo, en pie, ante
SAN FRANCISCOS. — RETRATOS. — PAISAJES 437

una mesa con tapete verde, la mano izquierda,


sobre un libro cerrado, junto al bonete, y la
derecha, al pecho. Se halla muy picado y me
hace efecto de estar hecho también de me-
moria. En punto á cualidades pictóricas, per-
tenece al mismo género que el precedente.
Como de poco relieve y cuerpo de color,
él,

aunque cubriendo por entero la tela, que es


y entonado sólo con carmín muy suave.
fina,

La mano derecha, los ojos, la boca y la oreja


son sus mejores trozos. Si se refrescase, gana-
ría mucho.

«Antonio Covarrubias». — En la serie blan-

quinegra y fría de los dos anteriores, ha de


colocarse igualmente el retrato del cuarto clé-
rigo; pero con extraordinaria superioridad res-
pecto de aquéllos. Es digno del de Juan de
Avila, á cuyo lado cuelga en el Museo de To-
ledo, y con el que forma, por la ejecución y
colorido, tan fuerte como educador contraste.
La hermosa cabeza está construida con suel-
tos y finos trazos negros, sobre una entona-
ción cenicienta, levemente rosada. No cabe
más sencillez, ni menos recursos. En esta es-
pecial manera, es, tal vez, el ejemplar modelo.
Del personaje ya se ha hablado en distintas
ocasiones. No se halla de perfil, como en el

4-3* CAPÍTULO. X

Entierro, sino de tres cuartos, y bastante más


viejo. Si allí contaba — confrontando fechas
alrededor de 6o años, ahora debe encontrarse
ya, cumplidos los 75, en su último lustro.

«Un fraile». — Cuatro son, como hemos di-

cho, los retratos de aunque sólo tres las


fraile,

personas retratadas. Tres, con hábito de trini-


tario; probablemente también el cuarto, y to-

dos parecen estudios directos del modelo vivo.


El que se halla en poder de D. Pablo Bosch
es sólo una cabeza de pequeños ojos azules,
pelo suelto y ralo, y bigote y barba incipien-
tes, con gran fuerza de expresión y poco atrac-

tiva. Excelente ejemplar, por su acentuado rea-

lismo, aunque con algunas restauraciones y


gastado, tal vez, por limpiezas. Junto al acos-
tumbrado carmín, se observan toques de ber-
mellón, que usa el Greco, á veces, en su últi-

mo tiempo.
En el Catálogo de la Exposición del Greco,
celebrada en Madrid, en 1902, se dice que
representa á Juan Bautista Mayno, mientras
que el Sr. Sanpere, en su citado estudio (Hís-
panla ¡ pág. 48), sospechaba que podría ser
Fray Hortensio Paravicino. Ignoro el funda-
mento de la primera atribución. Tiene en su
contra, sin embargo, que Mayno contaba sólo
SAN FRANCISCOS.- RETRATOS. — PAISAJES 439

veinte añoscuando el Greco murió, y todavía


á esa edad no había entrado en la Orden do-
minicana.

«Fray Hortensio Félix Paravicino » En . —


cuanto á la segunda, el mismo Sr. Sanpere
apresuróse á rectificarla, en su artículo, Expo-
siciones Rosales y Greco, al conocer la fotogra-

fía, que desde 1900 hice sacar para este libro,

del verdadero Paravicino (lám. 131), ignorado


hasta entonces, no en casa del conde de Oña-
te, como Sanpere publica, sino en la
el Sr.

de D. Francisco Javier de Muguiro, donde,


al descubrirlo, por casualidad, experimenté

uno de mayores goces que las investiga-


los

ciones para este trabajo me han proporcio-


nado. La noticia de la existencia del cuadro
débola á mis dos respetables amigos, el llorado
D. Federico Rubio y D. Juan Uña. Absor-
to ante aquel excepcional retrato entre todos
los del Greco, pues aún no conocía el de Niño
de Guevara, la gamada
cruz roja y azul, ca-
racterística de los Trinitarios calzados, sobre la
blanca sotana, fué una revelación; y antes de
saber por los dueños, que, ni tenían noticia del
personaje, ni de la antigua procedencia del
cuadro, ya había surgido en mi memoria aquel
párrafo de Palomino, que dice: «No será justo
440 CAPÍTULO X

omitir el célebre retrato, por tantos títulos re-

comendable, que hizo el Griego de aquel pe-


regrino ingenio, ornamento de su sagrada re-
ligión de
la Santísima Trinidad y honor de su

siglo, elPadre Maestro Fray Félix Hortensio


Palavicino, que es cosa eminente y para hoy
en poder del Excelentísimo Señor Duque de
Arcos...» Mi ánimo adquiría la certidumbre
de que tal era y no podía ser otro el que tenía
delante. Faltóme tiempo para tratar de com-
probarlo en la Sala de estampas de la Biblio-
teca Nacional, donde sólo pude hallar un mal
dibujo al lápiz, inédito entonces (i), de D. Va-
lentín Carderera, «sacado del original», dice,
y con la misma inscripción que el modelo ten-
dría: «P. M. ORTENSIO PALAVESINO» (lá-
mina 1 36, núm. 3). ¿Qué original era éste? Pro-
bablemente alguno que existiese en el Museo
Nacional de la Trinidad, y que hoy se halla
perdido. Mas, poco importa. Del Greco, cier-
tamente, no era, contra la opinión del Sr. San-
pere, porque, además de no tener su estilo, re-
presenta al fraile de más de cuarenta años,
es decir, cuando el autor había ya muerto. Sin
embargo, el dibujo satisfacía á mis deseos,

(1) Lo reprodujo luego el Sr. Sanpere , en su artículo,


Exposiciones Rosales y Greco.
SAN FRANCISCOS. — RETRATOS. — PAISAJES 441

pues no cabe duda de que, á pesar del cambio


de edad, eran aquellos, hasta en la disposición
del cabello, los mismos rasgos del gran retrato
de Muguiro, hoy, ya, por desdicha, en el Mu-
seo de Boston.
Aquí está, casi de cuerpo entero y mirán-
donos de frente, más que sentado, expuesto
con afectada gallardía, en el amplio sillón de
baqueta, y destacando sobre su alto respaldo,
aquel niño de prodigiosa precocidad, que es-
tudiaba latín á los cinco años; doctor y profe-
sor en Salamanca, á los veintiuno; fraile trini-
tario ahora, y el más famoso y elegante pre-
dicador de la Corte, en toda la espléndida
plenitud de su hermosura y de sus facultades,
á los veintinueve años, ostentando en su mano
el infolio propio del teólogo, y el tomito en
octavo, correspondiente al poeta, aquel

Hortensio celestial, á quien Zoilo


Respeta, el dulce, el casto, el alto ingenio,
Crisóstomo español, nuevo Cirilo,

que Lope de Vega celebró en su Epístola (i).

No mentían ni exageraban los biógrafos, al en-


salmar sus dotes físicas. Cuerpo esbelto, porte

'i) El jardín de Lope de Vega. Rivadeneyra, t. x'xxvm, 422.


442 CAPÍTULO X

distinguido, tez morena, ojos y pelo negros,


mirada profunda llena de inteligencia, rasgos
finos de su progenie italiana; toda su persona
es dechado de belleza masculina. Conócese,
además, que está persuadido de ello; envuél-
vele cierto ambiente de coquetería, que se re-
fleja en la abundancia del sedoso cabello, blan-

damente ondulado, y hasta en el romántico


rizo byroniano que adorna su frente. Es, en
suma, el retrato de un hombre fachendoso,
poseído de sí, conquistador, mundano.
Con hermosura más fresca y espontánea, y
con más recogido espíritu, nos lo muestra la
gentil cabeza (lám. 130) que el Greco debió
hacerle cuatro ó cinco años antes, y que hoy
posee el marqués de Casa Torres. Es aquí to-
davía el fervoroso y místico novicio, de sem-
blante ingenuo, con huellas de vigilia y estu-
dio. Menos trabajado en la ejecución que el

anterior, conócese que ésta es la cabeza dedi-


cada al amigo, para laintimidad de su celda, y
aquél, la figura aparatosa, que ha de osten-
tarse en la Galería, entre las demás celebrida-
des de la Orden. Por eso, hay, en el uno, más
sinceridad,aunque menos ajuste; y en el otro,
en cambio, puso el Greco tanto empeño como
en el de Niño de Guevara. Si no son las manos
tan buenas como en éste, hay más blandura
SAN FRANCISCOS. — RETRATOS. — PAISAJES 443

en el toque, más fuerza en la cabeza, hecha de


primera intención y sin retoques; y, gracias á
la sobria tonalidad blanca y negra, más atrac-

tivo español y contemporáneo, más castizo ca-


rácter.

«Un trinitario calzado». —En la más estre-

cha analogía de época, composición y dimen-


siones con el de Fray Hortcnsio, se nos mues-
tra este último retrato de Un fraile (lám. 132),
compañero suyo en la Orden, y casi seguro

que también en el Convento. Con ocasión uno


de otro, diríase que debieron ser pintados. Si
el de Paravicino ejerce superior atractivo, por
la gallardía, espiritual hermosura y singular
encanto del modelo, y si la ejecución del mis-
mo salió, tal más
feliz y acertada, no le
vez,
va muy en embargo, este otro «her-
zaga, sin
mano^, que guarda en Madrid el marqués de
la Torrecilla. En su factura, sigue las huellas
del y nada nuevo puede aquí aña-
anterior
dirse. Leves restauraciones ha sufrido, y en la

mano derecha, es donde más se notan. Pero


poco amenguan la extraordinaria importancia
de este lienzo, que, por sus especiales condi-
ciones, merece formar gL upo con Paravicino y
Niño de Guevara. El continente grave, la mo-
derada obesidad del retratado, su aire magis-
444 CAPÍTULO X

tral, y, si se quiere, hasta los anteojos que tie-


ne en la mano, sugieren el modelo realista de

un «prior del Convento». Porque en Paravici-


no hizo el Greco, no al «monje», sino al «poe-
ta, al hombre seductor por su ingenio, por sus

encantos personales y elocuencia. Aquí, en


cambio, nos ha dejado al «fraile», sin exagera-
ción, ni chabacanería, pero tal y como acos-
tumbramos á figurarnos, por lo general, el tipo
de «su paternidad», castizamente.

«Los Covarrubias».— Sin modelo vivo de-


lante están hechos los cuatro retratos que cie-

rran este período y la serie entera de los del


Greco: los dos Covarrubias, de la Biblioteca
Provincial de Toledo, el que lleva también
aquel nombre en la Galería Real de Rumania,
y el Cardenal Tavera.
Á Don Diego, muerto en Madrid en 1577,
es lo más probable que ni siquiera alcanzara á

verlo nuestro artista; y Antonio, que falleció en


1602, no existía ya cuando el Greco trazó este
retrato, el último que de él nos dejara: pues
yo creo que los cuatro de que ahora hablo, han
debido ejecutarse en los cinco años postreros
de la vida del pintor. El Don Diego, de Toledo
(lámina 134), está de sobrepelliz y bonete, con
el pectoral pendiente de una cadena. Su her-
SAN FRANCISCOS. — RETRATOS. — PAISAJES 445

mano (lám. 133) aparece como en el retrato


del Museo, aunque más acabado y consumido;
tal vez, según lo recordaría el artista, á los
ochenta años que aquél contaba al morir. Am-
bos ofrecen el último límite de la serie fría, de
que se ha hablado, y de la ejecución que la
acompaña, característica ahora por su rara
desenvoltura, aparente descuido, inverosímil
pobreza de tonos y de cuerpo de color, que
da á los lienzos aspecto de sargas, pintadas so-
lamente con blanco y negro. Ambos, también
de palidez espectral, con los eternos toques
de carmín; Canónigo tiene más vigor
el del

que el del Obispo, y los dos muestran la lige-


reza y extrema simplificación con que, á ve-
ces, trabajó el Greco en su postrera fase.

El clérigo de Bucarest, llamado Covarru-

134 bis\ recuerda algo á Don Diego;


bias (lám.
pero hay bastante desemejanza entre ambos,
para que también quepa pensar que se trata
de otra persona. No lo conozco directamente.
A juzgar por no sólo parece del
la fotografía,

mismo género que los dos anteriores y con —


ellos he creído que debe formar grupo sino —
el superior de los tres, tanto por la fuerza ex-
presiva,y el estudio cuidadoso del modelo,
como por la importancia de la composición:
pues aquí se nos muestra el personaje, abri-
446 CAPÍTULO X

gado con lujoso tabardo, de pie tras de una


mesa, y con ambas admirables manos sobre
un infolio abierto, que en aquélla descansa. Y

por todo ello, enlázase bien con el cuarto re-


trato de esta última serie.

«El Cardenal Tavera:». — Porque el del Car-


denal Tavera (lám. 135) diferénciase también
de los Covarrubias de Toledo por el inte-
rés y el acierto con que, dentro del mismo
estilo, se halla ejecutado. Los primeros son
á este último, como el San Bernardino del
Prado, ó San Francisco de Cerralbo, á la
el

Asunción, de San Vicente; y el efecto logrado


en el retrato corre parejas con el que nos pro-
duce aquel lienzo impresionista. Tan honda es
la expresión vital, tan vigoroso el naturalismo,
tan estudiada la ejecución del rostro, que na-
die pensaría que haya podido ejecutarse sin
modelo vivo. No obstante, el Cardenal había
muerto en Valladolid, adonde había ido á bau-
tizar al, después tan famoso, Príncipe Don
Carlos, en 1545, más de sesenta años antes de
que alGreco se le encargase la obra. El Doc-
tor Pedro de Salazar y Mendoza ya nos dice,
en su Crónica de Tavera (pág. 374): «mostró
también su mucha modestia en que no se con-
sintió retratar, si bien lo procuraron muchos
SAN FRANCISCOS. — RETRATOS — PAISAJES 447

valientes Pintores y escultores, particularmente


Alonso de Berruguete, que fué de los más ce-
lebrados de aquel tiempo. El retrato que se
puso en el Cabildo de su Santa y otros
Iglesia,

que hay en el Hospital, se hizieron después


que murió, por orden ó mano del mesmo Be-
rruguete.» Justo es pensar que, no pudiendo el
retrato del Greco incluirse en el número de
los hechos «por orden» de Berruguete, muerto
en el mismo Hospital en 1561, no estaría he-
cho todavía en 1603, cuando Salazar escribe:
pues, siendo de quien por entonces monopo-
lizaba el arte en Toledo, no hubiese dejado
aquél de mencionarlo. Y así, creo lo más pro-
bable que el retrato se pintara por los años en
que el Greco trabajó el Retablo del Hospital,
encargado, como vimos, por el mismo Salazar,
es decir,de 1609 al 14. Stirling, muy sensa-
tamente, dice que Greco «must have copied
el

the mild features of the Cardinal from the


work of some older artist »; pero el texto del
cronista nos enseña que, por desgracia, no
existe ninguna imagen, hecha en vida del pre-
lado.
A esto probablemente se debió el que el
Greco no quisiera utilizar las que existían para
su obra, y recurriese á fuente más directa y
verídica, á saber: la mascarilla del Arzobispo

448 CAPÍTULO X

(lám. 1 núm. 4), tal vez una de las varias imá-


3 6,
genes que, según Salazar,por orden de Berru-
guete se sacaron; y que algo maltratada, con-
sérvase todavía en la habitación del adminis-
trador del Hospital. Allí la descubrió el ya
citado mi amigo Sr. Simancas, y gracias á su
bondad tuve conocimiento de ella.
Desde el primer instante se comprende que
el Greco no ha hecho en su retrato, más que
,

abrir los ojos á la mascarilla; y al descubrir


cuál ha sido el modelo, se explica la intensa
palidezdel rostro, que el pintor probable-
mente quiso acentuar, en uno de esos arran-
ques de honrada sinceridad simbolista, tan
propios de su temperamento. En pie, como
Tavera decía que habían de morir los minis-

tros de César; de medio cuerpo, con muceta


roja, ante una mesa de tapete verde, sobre la

que se hallan el birrete y un breviario cerrado,


en que apoya extendida la mano izquierda
análoga actitud al conocido San Jerónimo de
sus primeros tiempos —
nos ha dejado el proto-
tipo del clérigo aristócrata, «en el consejo sabio,
seguro en la virtud, firme en la ciencia»; mo-
desto, con todo su poderío; sobrio y austero, en
medio de su opulenta vida; espléndido favo-
recedor de las artes, y mezclado en los más
altos intereses de la sociedad y del Gobierno.
SAN FRANCISCOS. —RETRATOS. —PAISAJES 449

De linaje ilustre, comienza su carrera como


Rector de la Universidad de Salamanca, y se
licencia en Derecho, mientras ejerce el car-
go Obispo de Ciudad Rodrigo son tantas
. ,

sus limosnas que, «de clérigo rico escri- — ,

be —me ha hecho Su Alteza Obispo po-


bre». Arzobispo de Santiago, Sevilla y To-
ledo, gasta sus rentas en esplendores de arte
para el culto divino. Cardenal, preside los Con-
sejos de Castilla, de la Inquisición y las Cortes
del Reino. El casa á Carlos V y á Felipe II,

ayuda á morir á la Emperatriz y bautiza al

Príncipe Don Carlos. El Emperador le llama


su «muy amado amigo» le envía de embajador

á Portugal, da á guardar su testamento y


le

codicilo, le deja por Gobernador de Castilla,


cuando su viaje á Gante, con encargo espe-
cial de vivir en Palacio al lado del Príncipe;

y lo mismo pondera su opulencia, diciendo:


«cuando sale de mi Corte Don Juan Tavera la
deja sola y desautorizada», que se lamenta de
su muerte, exclamando: «Háseme muerto un
viejo que me tenía en paz mis reinos.» Es el
procer eclesiástico por excelencia, en el mo-
mento culminante de nuestro poderío.
El Greco, volviendo á la vida la mascarilla
de Tavera, puso en el retrato los rasgos con
que el cronista lo describe: «Fué el Cardenal
29
CAPÍTULO X

alto de cuerpo, delgado y derecho, de presen-


cia muy autorizada y amable. Tenía el mirar
reposado, grave, alegre y honesto. El rostro
proporcionado con el cuerpo, más largo que
ancho; la frente, llana y ancha; los ojos, gran-

des, rasgados, verdes y alegres; la nariz, cur-


vada como pico de águila... Las manos, largas,
blancas, bien hechas. La habla, sosegada y gra-
ciosa. Las razones vivas, agudas, concentra-
das, elegantes
y breves...»
Extraña y castiza mezcla de austeridad y
rumbo, «caminando con dos casas tan llenas
como la corte de un príncipe muy poderoso;
sosteniendo cuarenta pajes y los mismos car-
gos que el rey en su palacio; gastando 400
raciones diarias...» «...y desayunándose, al

amanecer, en verano, y en invierno, después


de decir misa, con unas cuantas pasas que ha-
bían quedado en vino desde la noche antes».
Y muere manteniendo hasta el fin su carácter:
«perdonando generoso al Emperador 12.000
ducados de los 24.000 que le había prestado,
y dejando austeramente por herederos de toda
su fortuna á los pobres y enfermos del Hospi-
tal de Afuera, que había fundado».

He aquí, de un modo provisional y como


ensayo, el orden en que, á mi juicio, podrían
1

SAN FRANCISCOS. — RETRATOS. — PAISAJES 45

clasificarse, por ahora, los retratos del Greco.


Lejos de darle carácter definitivo, se publica
tan solo como tema de discusión y base pe-
rentoria de ulteriores y más delicadas obser-
vaciones.

«Paisajes».— Todavía resta hacer mención


de dos cuadros, que, por su asunto, no pueden
incluirse en ninguno de los grupos anteriores.
Me refiero á los paisajes. Es evidente que el

Greco ni fué ni podía ser pintor de paisaje, en


el sentido estricto que hoy damos á esta pa-
labra. Sin embargo, de lo que era capaz de
hacer en este género, da buena idea el precio-
sísimo fondo del Monte Albernia, en la tabla

de Zuloaga (lám. 93), en que se muestra tan ori-


ginal y espontáneo, tan libre y anticipado á su
época, como en los cuadros de figuras. Pero el

Greco no volvió á repetir este ejemplo. Castilla,


cuyo paisaje, según decía con frase penetrante
un delicado espíritu, «está en el cielo», empujó
más y más su carácter, esencialmente dramá-
tico, hacia lo humano; y así lo vemos moverse
en los interiores, en los fondos perdidos ó en
las lejanas y convencionales siluetas de Tole-
do, que, como ya se dijo, resultan casi un
símbolo. Por esto fué grande mi sorpresa al

encontrar un paisaje del Greco, un verdadero


452 CAPÍTULO X

paisaje, con el eterno Toledo, pero sin figuras,


y en el que la ciudad ofrece el mismo interés,
no mayor, que la tierra y el cielo. Y no hablo
de la tan conocida Vista panorámica, que todo
el mundo puede ver en el Museo Provincial de

aquella ciudad; sino de un ignorado lienzo


que, en perfecto estado de conservación, tuve
la suerte de descubrir y hacer fotografiar, por

vez primera, en el Palacio de Oñate, en Ma-


drid, donde hoy habitan las condesas de Año-
ver y de Castañeda, dueñas del cuadro. Aun-
que ambos tienen, no sólo el mismo estilo,
sino el mismo acento personal del pintor, y am-
bos pertenecen á sus últimos años, las diferen-
cias entre la Vista y el Paisaje son esenciales.
Trátase en aquélla de una obra de encargo,
hecha probablemente por y para el Cabildo
municipal, en la que el protagonista es Tole-
do, y la intención, representarlo con la mayor
fidelidad [Link] una especie de perspectiva
arquitectónica, documento geográfico-estadís-
tico, con su plano topográfico ai lado, su le-

yenda numerada, sus observaciones para ex-


plicarlo y para sincerarse de la libertad de ha-
ber introducido ciertos cambios; su clásico
símbolo convencional del río Tajo; y todo, á
pesar de la marcada intención científica, en-
vuelto en delicado ambiente de arte. Es un
SAN FRANCISCOS. —RETRATOS. —PAISAJES 453

Toledo como las Venecias del siglo xv, con


Cigarrales y Vega, sustituyendo á las lagunas,
y con la casulla de San Ildefonso por escudo,
en vez del león de San Marcos.
El Paisaje, por el contrario, es pura labor
artística, donde un mínimo trozo de la ciudad,
casi en silueta, alterada arbitrariamente y sin
contemplaciones, á de extremar su carác-
fin

ter, sirve de pretexto ó de salvoconducto para

entregarse á la representación de aquél, entre


suave y abrupto, pedazo de tierra, que se ve
desde la Huerta de Safón, mirando hacia el

Puente de Alcántara, con éste en el centro,


los cerros de la Sisla y de la Degollada en el

fondo y circunscrito, á Oriente, por el Casti-


,

llo de San Servando, y á Poniente, por el Al-


cázar. En el Panorama, se halla la ciudad estu-
diada con tan escrupulosa minuciosidad, que
podría cualquier vecino de aquella época en-
contrar su vivienda; el resto es boceto, lo mis-
mo el campo, que el cielo, que el realista mu-
chacho del verde jubón sosteniendo el mapa,
que el pequeño grupo, en alto, de la Virgen y
los ángeles, cuyo encanto, animación, fuerza
expresiva y colorido, haciendo olvidar su as-
pecto estrafalario, convierten este tardío bo-
ceto del Greco en admirable y selecto trozo
de moderno impresionismo.
454 CAPÍTULO X

En el Paisaje, campo, ciudad y cielo — pues


que figuras no existen, ó, para mayor exacti-
tud, sólo se adivinan, después de mucho es-
fuerzo, en unas tenues, casi imperceptibles lí-

neas que hay al lado de una barca, en primer


término, y en el camino que conduce al Puen-
te —todo se halla ejecutado con el mismo in-

terés y detenimiento. La Vista de entonación


}

clara, reproduce fielmente el acentuado frío

gris ceniciento de la ciudad, sus clásicos car-


minosos rodanderos, y su aspecto de apiñada
colmena, que le dan el incomparable sabor,
exclusivo entre todas las de España, para el

que la contempla desde la Virgen del Valle.


El Paisaje es sombrío. El oscuro verdor
del agua, de y del suelo trasforma
los árboles

la huerta del Tajo, que,si no es risueña, es

plácida y clara, en tenebrosa. Los monumen-


tos son plomizos, con luces violentas en los
ángulos; la silueta, cortante; la hoz del río,

más honda y estrecha que el natural; los ce-


rros, más agrios; el horizonte, negro; el cielo,
tormentoso. Todo lo contrario al huerto pri-
maveral de Fray Luis de León, y al «secreto
seguro deleitoso» en que se refugiaba. El Gre-
co, sin embargo, no miente ni falsea, exalta,
conforme á su habitual temperamento, exci-
tado en sus últimos días, el tan frecuente y ca
SAN FRANCISCOS. —RETRATOS. — PAISAJES 455

racterístico aspecto, hosco y ceñudo, de la na-


turaleza castellana.
Vista y Paisaje son, en tal sentido, la natu-
ral continuación de los retratos, porque nos
dan acordada imagen del campo y de la
la

ciudad en que aquellos personajes vivieron.


Si la Vista tiene sus antecedentes italianos,

que Greco sigue y amolda genialmente á


el

Toledo, al Paisaje no se los he encontrado toda-


ví[Link] sin figuras, tan sustantivo é indepen-
diente como él, con tanto aire de moderno ro-
manticismo, no recuerdo otro ejemplar en la

pintura tizianesca, que es donde habría que


buscarlo, dejando á un lado la pintura del Nor-
te, y anterior á 1614, última fecha en que
pudo pintarse. El ejemplo más próximo y aná-
logo, que le he podido hallar, es un simple Di-
bujo, de Giorgione (lám. 139, núm. 3), en los

Uffizi de Florencia.
La Vista contiene un pormenor de interés
que del
singularísimo: las únicas líneas escritas
Greco nos quedaban, antes del descubrimiento
del autógrafo, que publiqué hace un año (1).
Helas aquí con su propia ortografía:,
«Ha sido forzoso poner el Hospital de Don
Joan Tavera en forma de |
modelo porque no

(1) La Lectura. Madrid, 1905, núm. 50.


456 CAPÍTULO X

solo venia á cubrir la puerta de Visagra mas |

subia el cimborrios ó copula de manera que


sobrepujaua la ciudad y |
asi una vez puesto
como modelo y mouido de su lugar me pare-
ció |
mostrar la haz antes que otra parte y en
lo demás de como viene con la ciudad se
|

vera en la planta.

» También en la historia de nra. Señora que


trahe la casulla á S. Ildefonso |
para su ornato
y hazer las figuras grandes me he valido en
ciertamanera de ser cuerpos celestiales
|

como vemos en las luces que vistas de lexos |

por pequeñas que sean nos parecen gran-


des» (i).

No encuentro nada tan escogido como estas


pocas palabras, con su punta ingeniosa, para
cerrar el estudio de las obras pictóricas del
Greco.

(i)El Sr. Sanpere, en su artículo de Hispania (pág. 44),


y Domenech en su apéndice á la traducción española
el Sr.
del Apolo de S. Reinach (pág. 426), creen encontrar en estas
palabras un intento de explicación de las fórmulas estéticas
del Greco y del alargado canon de sus figuras. Yo no pienso
lo mismo, porque del texto no se desprende otra cosa que lo
que claramente dice, esto es: una ingenua disculpa para sin-
cerarse de la falta de proporción relativa entre el tamaño (no
el alargamiento) de las figuras del grupo celeste y los edifi-
cios de Toledo.
CAPÍTULO XI

ARQUITECTURA, ESCULTURA, DIBUJOS

Arquitectura. — Si antes de cerrar este tra-


bajo no se dijera algo sobre la arquitectura y
la escultura del Greco, quedaría incompleto

el estudio acerca de su personalidad y de su

obra.
Pocas líneas, sin embargo, consagraré á este
asunto; pues, arquitecto y como escul-
como
tor, sea porque época no fuese ya propicia
la

para alardes de originalidad en tales artes, sea


por la educación fundamentalmente veneciana
del maestro, ó débase á otras causas, es lo
cierto que Theotocópuli quedó lejos de su ge-
nial y gloriosa producción pictórica. Fenóme-
no, que, no siendo exclusivo suyo, tal vez ad-
quiere en él más relieve que en otros artistas
del Renacimiento.
En Toledo, si se desechan los pocos restos
458 CAPÍTULO XI

del antiguo Palacio en el Cigarral de Buena


Vista (cap. i), no se sabe, con seguridad, de
ninguna obra suya arquitectónica. Descripcio-
nes históricas y Guías del viajero siguen atri-

buyéndole la Iglesia de Santo Domingo el An-


tiguo y Casa del Ayuntamiento. En cuanto á
la

la primera, ya hemos visto (cap. iv) que pa-


rece ser de Nicolás de Vergara; y, por lo que
toca á la segunda, puedo asegurar que es de
Juan de Herrera; pues en el archivo municipal
de Toledo hallé inéditas las escrituras de su
construcción, que he publicado (i), y en ellas,

entre obligaciones de canteros, madereros, et-


cétera, desde 1575 (fecha en que el Greco no
debía estar aun en Toledo) hasta 1580, hay
tres documentos escritos y firmados por aquel
insigne arquitecto, que así lo acreditan (apén-
dice 9).
Convertidos en Palacio del Senado la Igle-

sia y colegio de Doña María, de Aragón, en


Madrid, que, probablemente, como vimos (ca-
pítulo viii), tampoco fué suya pues en las —
cuentas, hasta ahora encontradas, sólo se habla
del retablo —
y desaparecida por completo la
Iglesia de religiosos descalzos de San Francis-
co, en Illescas, que también se dice construyó,

(() La Lectura. Madrid, núm. 53, 1905.


ARQUITECTURA, ESCULTURA, DIBUJOS 459

no nos quedaba para juzgar de la arquitectura


del Greco, entre todo lo que de él se cita, más
que la del Hospital de Nuestra Señora de la
Caridad, en la misma Pero re-
villa (cap. ix).
cientemente he hallado en su archivo, que la
traza y dirección de las obras hubo de enco-
mendarse á Nicolás de Vergara, y la ejecu-
ción corrió á cargo de los alarifes Juan y Mateo
Quadrado, Pedro de Ugualde y Juan Martín,
entre otros (apénd. 14). Resulta, por tanto,
que lo que todo el mundo dice que construyó
el Greco no es de
, él; en su lugar , tal vez lo

sea aquello poco que nadie le atribuye.

Retablos. —Más datos nos quedan para juzgar


alGreco como constructor de retablos, y más
seguro es el testimonio que aquéllos nos ofre-
cen. Probablemente, hizo las guarniciones, se-

gún entonces se decía, de todas sus obras im-


portantes; y aunque muchas de aquéllas han
desaparecido, con las que se conservan puede
formarse idea de la clase y sucesiva trasfor-
mación de su trabajo. En el Altar de Santo
Domingo (lám. 14), ya vimos (cap. vi) cuán de
cerca sigue al modelo italiano. De escaso re-
salte arquitectónico, sincolumnas ni molduras
salientes, casi en un mismo plano, pa-
todo él

rece no tener otro oficio que el de encuadrar


460 CAPÍTULO XI

la pintura, haciendo resaltar la importancia de


é[Link] estatuas que contiene, más que de-
corativas, son,como ya dije, mera exigencia
de la adaptación del retablo á un sitio dema-
siado alto y desproporcionado para su pri-
mitiva y originaria traza.
Desaparecidas las Guarniciones del Espolio y
del Entierroy así como los Altares de Doña Ma-
ría de Aragón, hay que venir á los de la Capilla

de San José,en Toledo, y á los de la Caridad, de


Illescas (lám. 48), que guardan semejanza en-
tre sí, tanto como difieren del de Santo Do-
mingo. De dimensiones más exiguas que éste,

en relación con el emplazamiento que ocupan,


y casi sin esculturas, excédenle, en cambio, en
pesada exuberancia arquitectónica. Entabla-
mento, frontones, columnas y capiteles, siem-
pre corintios ó compuestos, son de mucho
relieve; el marco se trasforma en obra mo-
numental; y, perdiendo la fina esbeltez que
conserva todavía el de Sanio Domingo, ad-
quieren, en cambio, dentro del clásico trazado
greco -romano, la castiza achaparrada propor-
ción de nuestra arquitectura castellana. De la

última época, nos quedan dos retablos; uno,


probable: el de la Iglesia de Titúlela (cap. ix),

y otro, seguro: el del Hospital de Tavera (lá-


mina 140); aquél, con distribución ajedrezada
1

ARQUITECTURA, ESCULTURA, DIBUJOS 46

y compartimentos casi iguales entre sí, desti-


nados á encuadrar lienzos; éste, compuesto de
dos grandes cuerpos, uno encima de otro, de
gruesas columnas y pesado maderamen, con
nichos para cobijar estatuas; siendo, ambos, ex-
celentes ejemplares de los dos tipos de altar
que más se repitieron en España. El primero
representala última fase que adopta el reta-

blo de pintura; en tanto que el segundo, aun-


que todavía sin el tormento de la línea ni el

derroche de frutos y de hojarasca, nos ofrece


ya, en cierto grado, la traza y proporciones
del inflado retablo barroco, más arquitectó-
nico que escultórico, y pronto y tan
el cual

prolíficamente iba á invadir los templos.

Escultura. — Pocos elementos hay para juzgar


de la escultura del Greco. Descritas quedan
(capítulo iv), las cinco preciosas estatuas del
Retablo de Sanio Domingo, y expuestas las razo-
nes que me inducen á atribuírselas á Theotocó-
puli. Si, como no volvió á ha-
creo, son suyas,
cerlas mejores. La inferioridad que, respecto de
ellas, hay en las de los ocho Apóstoles, estofa-

dos de blanco, imitando mármol, como el con-


trato exigía, que componen el Retablo de Tave-
ra, se muestra evidente. No es que sean éstas
despreciables, con especialidad las cuatro de
462 CAPÍTULO XI

las hornacinas, bien dibujadas, compuestas con


amplitud y de sobrio y digno continente; pero
tienen poca vida y originalidad, y casi me
atrevería á decir que están en el límite de la
insignificancia.
Explícase bien la indiferencia general con
que y público miran á este retablo,
artistas

sin que á nadie, fuera de los eruditos, se ocu-


rra, atendiendo sólo á su carácter, atribuirlo
al Greco. Cuando se hace observar, por ejem-
plo, la proporción alargada de las figuras, la

pequenez de las cabezas, y la disposición de


los extremos y del plegado, se comprende que
quizá puede estar allí la mano del maestro;
pero no puso en semejantes estatuas ni uno
solo de aquellos rasgos decisivos que le hacen
inmortal é inconfundible.
Recordemos que fué ésta su última obra y
que probablemente la dejó inacabada; á lo que
puede atribuirse, aparte de ciertos pormeno-
res de mal gusto, que acusan falta de delica-
deza en la conclusión del trabajo, la manifiesta
inferioridad de las cuatro estatuas de la parte
alta. V erdad es que en la pintura, como vimos,
no hay suficiente motivo para dolerse de su
vejez; y si la violenta exaltación de sus últi-
mos cuadros puede ser para muchos decaden-
cia, hay que convenir en que tal carácter nada
ARQUITECTURA, ESCULTURA, DIBUJOS 463

tiene que ver con la plácida vulgaridad de sus


últimas estatuas.
Con el Convento de religiosos descalzos de
San Fra7icisco en Illescas, desaparecieron total-
)


mente sin que me haya sido posible saber lo
que se hizo de ellos, á pesar de lo reciente de
la destrucción, ocurrida muy entrado ya el siglo
xix — , los dos sepulcros colaterales, que Ponz
(t. 1, pág. 12), califica de magníficos y descri-
be: «adornados de pilastras con sus frontispi-
cios, y dentro de los nichos dos excelentes es-
tatuas de mármol del mismo autor, puestas de
rodillas, con una tarima delante, y en acto de
orar: representan á D. Gedeón de Hinojosa,
Ministro del Consejo y Cámara de Castilla, y
del Consejo y Cámara de Indias, que falleció

en 1 595. Al otro lado está la estatua de Doña


Catalina Velasco, su mujer: ambas son del ta-
maño del natural, y estos señores fueron los
fundadores del Convento é Iglesia». Tal vez
serían estos los dos ejemplares más importan-
tes de la escultura del Greco. Desde luego,
reunían dos condiciones originales: primera-
mente, la de ser los únicos sepulcros y esta-
tuas de personajes que de él se citan, y des-
pués, la de estar hechos de mármol, cuando
toda su restante labor es de madera.
Así, para enlazar á Santo Domingo el Antiguo
464 CAPÍTULO XI

con el Hospital de Tavera, sólo nos quedan tres


obras. Ante todo, las dos estatuas de mujer, re-
presentando la Fe y la Esperanza, en el Reta-
blo de la Caridad de Illescas. Por la analogía de
ademanes, conócese su íntimo parentesco con
las de igual simbolismo en Santo Domingo;
pero, en y la ejecución, son ya di-
el espíritu

ferentes. Las de Toledo están de pie, con aire


reposado, y respiran el tradicional ambiente
heroico; las de Illescas, de rodillas, sobre las
acroteras, retuercen sus cuerpos con expre-
sión religiosa más excitada, realista é íntima,
y sus vestiduras, menos clásicas también y más
familiares que las de aquéllas, se agitan, ofre-
ciendo un violento y acusado contraste de án-
gulos y de planos. En segundo lugar, tenemos
lasdos estatuas de Profetas (lám. 141), que cer-
ca de las anteriores hay en el presbiterio de la
misma iglesia, en pie, dentro de sus respectivas
hornacinas: Isaías, al lado del evangelio, y Si-
meón, al de con sus cartelones y tex-
la epístola,

tos, que responden al asunto de los lienzos

circulares que sobre ellos estaban (1). La Fe

y la Esperanza están doradas, mientras que

(1) El de Isaías, bajo la Anunciación, dice: Ecce Virgo


concipiet et pariet filium et vocabitur nomen ei Emmanuel.
Isai. cap. 7. — El de Simeón, bajóla Natividad, dice: Et tuam
ipsius animam pertransibit gladius. Sim. v. dlvc. c, 2.
ARQUITECTURA, ESCULTURA, DIBUJOS 465

los profetas son polícromos, lo mismo en vesti-

duras que en carnaciones; pero las cuatro per-


tenecen al mismo género de inspiración, estilo

y época. El Isaías recuerda mucho á la figura


de San Pedro, en el lienzo del Escorial; y la
cabeza del Simeón á y
Padre Eterno, en
la del

la Trinidad del Prado. Las Virtudes han per-

dido hoy toda su pureza de líneas, y los Pro-


fetas se han convertido en grotescos mamarra-
chos, por la escandalosa restauración de que
ya nos hemos lamentado.
En los libros de acuerdos, cuentas y asien-
tos del archivo del Hospital de Illescas, no he
podido hallar el contrato para el retablo, al-
tares laterales y pinturas que los adornan, ni
siquiera la fecha exacta en que el Greco em-
pezó á trabajar en tales obras. Como puede
verse (apénd. 14), el 30 de Abril de 1600 fué
Nicolás de Vergara desde Toledo á Illescas
«á tratar del altar mayor»; el cual debía estar
ya casi terminado, porque el domingo 4 de
Junio del mismo año «se mudo y traslado la
vendita ymagen de Nra. Señora de la Caridad
de su capilla viexa a su yglesia nueba». Sin
embargo, en 18 de Julio de 1603, se pagaba á
P.° de Garay por «empedrar el altar mayor,

gradas dél y capilla de Nra. Señora». Por en-


tonces, tal vez, surgieron diferencias entre los

30
4 66 CAPÍTULO XI

patronos del Hospital y el Greco, sobre la tasa

del retablo; porque en 1604 se pagan 416


reales «á Pompeo Leoni escultor y á eugenio
patricio Pintor y otros dos oficiales maestros
dorador y ensamblador que se trujeron de la

villa de madrid á esta villa, á ver y tantear el

valor del Retablo que dominico griego á he-


cho en que esta la santa ymagen de Nra. Sra.
Por acuerdo del Sr. Prioste y seises para sauer
el valor del dicho Retablo para quando se aya
de tassar; por combenir anssi
bien y utilidad
al

desta Sta. casa». El rompimiento vino en se-


guida. Pues por un acuerdo del patronato de
25 de Setiembre de 1606, sabemos que «que-
riendo la dha. casa y ospital pagar la cantidad
en que dho. Retablo fue tassado el dho. domi-
nico Griego Pintor no quisso Passar por la

dha. tassacion... se agravio dellay pidió retassa


del dho. Retablo y sobre ello Puso Pleito a la

dha. cassa y ospital»; por lo cual los seises, to-


dos unánimes, acordaron dar poder al señor
doctor Juan de Roxas, prioste, para seguir el

pleito. Continuó éste en Toledo en los años si-

guientes, como se ve en las cuentas, por mul-


titud de asientos de los gastos que ocasiona-
ba; pero no he podido averiguar la fecha en
que terminó ni el fallo que sobre él recayera.
De las pinturas, propiamente, hay una sola cita,
ARQUITECTURA, ESCULTURA. DIBUJOS 467

aunque de sumo interés, por lo reveladora de


la unidad de carácter, que el artista mantuvo

hasta el fin de sus días, así como del eterno


conflicto en que se halló con el público, en
medio del influjo, casi imposición, que sobre
este ejerciera. El día 15 de Mayo de 1606, el

prioste y seises del Hospital, molestados ya, sin


duda, por la negativa del Greco á admitir la

tasación del Retablo, «dixeron que atento que


en el Retablo que dominico griego Pintor v.°

de Toledo Higo para el altar mayor de la

yglesia y capilla desta Sta. Casa en que esta


puesta la Santa ymagen de nuestra Señora
hico y Pinto un quadro de la uirtud de la cha-
ridad que esta en lo alto del dho. Retablo -y
en el qual Puso el dho. Pintor dos figuras y
Rostros de personas señaladas y conocidas de
la dha. ciudad de Toledo con unas lechugui-

llas grandes abiertas con mucha yndecencia

Para el lugar en que esta y porque conviene


que el dho. quadro se quite Por el dho. defeto
y otros que tiene y se ponga otro en su lugar
de buena mano y qual conbenga Para el dho.
efeto acordauan y acordaron y cometieron al
dho. doctor Juan de rroxas Prioste que se yn-
forme y busque un buen pintor en la villa dé
madrid, y asiente y consiente con el que Haga
y pinte un quadro de la virtud de la charidad
4 68 CAPÍTULO XI

muy bueno y qual comvenga Para poner en


el dho. Retablo...» ¿No es éste, en el fondo, el
mismo conflicto que veintisiete años antes ocu-
rrió con las Marías del Espolio} Por fortuna, el

cuadro de la Caridad no fué sustituido; y si

las Marías continúan «cerca de Cristo» en la

Sacristía de Toledo, también siguen las lechu-


guillas abiertas, con toda su «indecencia», en
el Hospital de Illescas. Pero las personas «se-
ñaladas y conocidas» que las llevan, perma-
necen de todos ignoradas.
El tercero y último ejemplar tiene la impor-
tancia de ser el único grupo de alto relieve,
con figuras cuasi- exentas, que conocemos del
Greco; y perdido se hallaba desde que, á —
fines del siglo xvm, desapareció de la Sacris-
tía de la Catedral el altar que el artista hizo

para el Espolio, y al cual pertenecía — , hasta


que tuve la fortuna de dar con él, después
de buscarlo mucho tiempo sin éxito, el año
de 1 90 1 El punto de partida para intentar-
.

lo fué la mención que de dicho retablo hace

Cean Bermúdez, copiando lo que de él dice el


libro de la visita evacuada por el Arzobispo
Sandoval y Roxas en 1601, á saber: el carac-
terístico pormenor de llevar en «el banco unas
figuras de talla, también doradas, que son
cuando Nuestra Señora echó la casulla á San
ARQUITECTURA, ESCULTURA, DIBUJOS 469

Ildefonso» (cap. Y donde menos podía es-


v).

perarse, olvidado con otros objetos en una pe-


queña habitación del nuevo Seminario, descu-
brí, no el retablo, pero sí lo que con más afán

iba persiguiendo: el susodicho grupo escultó-


rico de la casulla (lám. 141), que lleva por de-
trás señales claras de haber sido arrancado del
banco donde el Greco lo puso. Hoy
del altar
se conserva cuidadosamente en el salón prin-
cipal del Seminario.
LaVirgen, con amplio y pesado mantD so-
bre la cabeza, sentada de frente, encima de
nubes y cabezas de ángeles, y recordando muy
de cerca el modelo y disposición de la que
hay en la Gloria del Entierro, se dispone á
echar la casulla á San Ildefonso, arrodillado á
su derecha. Cuatro ángeles, ya mancebos, en
pie, los rodean, desnudos el torso y las extre-
midades. Tres ayudan á la Virgen en su tarea,
y el cuarto sostiene la mitra del Santo Arzo-
bispo.
que primitivamente fué dorado,
El grupo,
hubo de colorearse luego, por desgracia muy
torpemente, y perdió por completo la pureza
de líneas y de modelado, sobre todo en ros-
tros, manos y demás desnudos. Pero, aun así,

y á pesar de los desperfectos que ha sufrido,


es el ejemplar más interesante que nos queda
47° CAPÍTULO XI

para juzgar de la escultura, ya enteramente


española, del Greco.
Desde la expresión de las figuras y la com-
posición del grupo, hasta las actitudes y pro-
porciones de las mismas y el plegado de pa-
ños, todo acusa los originales rasgos del maes-
tro, y viene á corroborar dos hechos: primero,
que en la época del Entierro, á que pertenece
este trozo, el escultor había experimentado la
misma trasformación que el pintor hacia el fa-
miliar realismo nacional; y segundo, que el uno
se hallaba muy lejos de alcanzar al otro en las
regiones del genio y de la gloria. Pese á su
amigo Góngora, no pudo el Greco dar tanto
«espíritu al leño» como «vida al lino». Su es-
cultura hízose, pues, realista y española, al par
que su pintura; pero no supo encontrar en
esta fase fórmula superior, ni siquiera compa-
rable, á la italiana de las estatuas de Santo Do-
mingo; y así, la decadencia en este arte fué
continua, hasta llegar á la pobreza que acusa
el Retablo de Tavera.
No no pueda señalarse con
es extraño que
claridad un influjo manifiesto de la escultura
del Greco en las obras de sus contemporá-
neos y continuadores locales, cuando en la pin-
tura, como veremos, ocurre lo mismo. Vaga-
mente, alguna traza de su estilo hallar íase en
1

ARQUITECTURA, ESCULTURA, DIBUJOS 47

ciertos retablos de Toledo, tal vez, por ejem-


plo, en el de la iglesia de San Pedro Mártir.
Coronando el altar de la epístola, en la parro-
quial de Miraflores de la Sierra, hay un grupo
de la Virgen poniendo la casulla á San Ildefon-
so, que recuerda bastante al del Seminario. Y
no estoy lejos San Fran-
de creer que, de los

ciscos pintados por el Greco, pueda haberse


originado el tipo de la pequeña escultura de
madera del mismo Santo, tan repetida y abun-
dante, sobre todo en Toledo, y cuyos mejo-
res ejemplares se atribuyen, no digo que con
justicia, ya á Alonso Cano, ya á Pedro de
Mena.

Dibujos. —En cuanto á Dibujos., seis hay en la


Biblioteca Nacional de Madrid, que, más ó me-
nos dubitativamente, se han atribuido al Greco.
De entre ellos, solo uno considero auténtico, el

San Juan Evangelista (lám. 21), mencionado


ya en el cap. iv, al identificar la figura del Re-
tablo de Santo Do?ningo; y es el único jalón se-
guro que puede servirnos de guía para clasi-
ficar los que vayan apareciendo. Ejemplar de
primer orden, los caracteres, que acredi-
tan en él la mano del maestro, son absoluta-
mente decisivos. En tal respecto, para nada
necesita y ninguna fuerza le agrega la línea
472 CAPÍTULO XI

manuscrita que lleva: «de mano de dominico


greco».
«Greco» se lee también en el dibujo de la
Cencía ó sea el que se ha tenido, después del de

San Juan, por más probable, tal vez á causa


del afectado y retorcido movimiento de los
personajes, y que, como auténtico, se publicó
en Híspanla. Pero le faltan, á mi entender, la
intensidad de expresión, el recogimiento de
escena, las proporciones de las figuras, y has-
ta el acento en el desnudo y en los paños, que
distinguen al Greco, y así, me parece una
obra tal vez italiana y de poca importancia.
Los restantes: San Sebastián, un Santo, un
Cardenal sentado y una Cabeza de hombre care-
cen, todavía más, de los caracteres típicos del
artista.

Lo mismo ocurre con los pocos que, en co-


lecciones particulares, diciéndolos suyos, he po-
dido examinar despacio. Y como tampoco los

he hallado en el Louvre, en el Gabinete de es-


tampas de París, en el Británico, en Berlín,
Dresde y Munich, resulta que, hasta ahora,
sólo puedo mencionar un dibujo del Greco.

Grabados. —
Sus cuadros fueron grabados por
Diego de Astor, en Toledo. Así lo acreditan
dos estampas de la Biblioteca Nacional de Ma-
ARQUITECTURA, ESCULTURA, DIBUJOS 473

drid. La una es excelente prueba, firmada en

1606, y reproduce el tan conocido San Fran-


cisco (lam. 102). Tal vez sea la misma de que
Cean pág. 81) habla: «estampa rara y
(t. i,

apreciable que conservo, por la corrección del


diseño y por la exacta imitación del original
de su maestro, que posee D. Nicolás de Var-
gas». La otra es prueba mediana, y repre-
senta, con ligeras variantes, al San Pedro y
San Pablo (lám. 87), llevando la fecha de 1608.
Otra cita Ponz pág. 166), en poder suyo,
(t. i,

de la Natividad, que entonces se hallaba en


una capilla y hoy se halla en el ático del Re-
tablo de Santo Domingo el Antiguo. De la. Nati-
vidad es también la que, con fecha 1605, guar-
da D. P. Bosch, aunque copia, no el cuadro de
Santo Domingo el Antiguo, sino el que hoy se
halla en el Museo de Nueva York (lám. 63),
con muy leves diferencias y la composición con-
trapuesta. D. C. Ferriz posee otra estampa (lá-
mina que reproduce un Santo Domingo,
143),
casi igual al de San Nicolás (lám. 105). Fe-
chada en 1606, lleva al pie, y con la leyenda
invertida, una ramplona cuarteta, que, por es-
tar dedicada á Santo Domingo, ha servido
para identificar las imágenes de esta clase en la
obra del Greco, las cuales no hay ya la menor
duda de que representan al propio fundador de
474 CAPÍTULO XI

la Orden. Más estampas habrá seguramente:


pues, prescindiendo de nuevos asuntos, á es-
en general, han de haber
tas pruebas, flojas
acompañado otras mejores, pero no las conoz-
co, ni siquiera por referencias (i).

(i) Don José Parada y Santín, catedrático de la Escuela


de Pintura de Madrid, en un artículo titulado «El pintor Ma-
nuel Arroyo» (El Liberal, 22 Julio 1902), dice: «Arroyo nos
aseguró tenía planchas de grabados del Greco y documen-
tos auténticos del excéntrico pintor cretense...»
CAPÍTULO XII

EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO

El Greco, según sus contemporáneos. — Tres


significativas leyendas se formaron, como ya
vimos, para explicar lo extraño del carác-
ter personal y de la obra del Greco. Una, po-
pular; las otras, eruditas. Para el vulgo, edu-
cado, siempre y en todas partes, en los lienzos
«harto apacibles y de mucha devoción» de los
abundantes y eternos «Juan Gómez»; para el
gusto de los españoles, que, según el P. Si-
güenza (i), «aman dulzura y lisura en los co-

(i) Hablando de las historias que en el claustro del Es-


corial pintó el insignificante Miguel Barroso, dice: «... que si
fuera Italiano le llamaran el nueuo Micahelo Angelo, y pe-
garasele tras esto alguna mas valétia, q ha sido comü vi-
cio d los pintores de España afectar mucha dulcura en sus
obras, y aballarlas como ellos dize, y ponerlas como debaxo
d vna niebla o de velo, cobardía sin duda en el arte, no
siedolo en la nació.» Historia de la Orden de San Jerónimo,
Madrid, mdcv, pág. 722.
476 CAPÍTULO XII

lores» (Ap. Cean: art. Juan Gómez), el hom-


bre que pintaba aquellos desapacibles y des-
comunales y ponía tanta «desazón» en
tipos
su colorido, no era posible que estuviese cuer-
do. Mediante este expedito procedimiento,
más tarde ó más temprano, había de inven-
tarse la locura del Greco. Los sabios, por su
parte, aseguraron que, al principio, cambió su
manera de pintar, fastidiado de que sus cua-
dros se confundieran con los de Tiziano; y que,
al final, lanzaba «crueles borrones, por afectar
valentía» (Pacheco). Dos explicaciones sobra-
do ingenuas, que se han ocurrido siempre en
casos semejantes. De ambas cosas fué acusa-
do Góngora, espíritu análogo al del Greco; y
de falta de sinceridad suele tacharse toda nue-
va tentativa artística, que, tendiendo á romper
losmoldes tradicionales, se halla en desacuer-
do con los modelos tenidos por clásicos.
Desequilibrio, aberración, extravagancia,
todo puede ser sincero, con tal de estar sen-
tido: porque, si la realidad es una y la misma
para todos, las modalidades de interpretación
son infinitas, y todas legítimas, todas igual-
mente aptas para producir belleza: ya que
ésta se mide, antes que nada, por el grado de
intensidad vital de la obra de arte.
La tercera de las leyendas, erudita, como
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 477

la va encaminada á exaltar más y


anterior,
más su fama de hombre raro; y es la referen-
te á que no vendía, sino que empeñaba sus

pinturas. El número y la calidad de los encar-


gos que tuvo nos dejan la misma impresión,
acerca de su persona y de su obra, que los
breves textos de Sigüenza, Pisa, Pacheco,
Jusepe Martínez, Góngora y Paravicino, á sa-
ber: la de que logró imponerse, y fué umver-
salmente respetado y admirado, pero no en-
tendido. Para todos, críticos, poetas y artistas,
fuéun sabio y hasta «un gran filósofo»... «elo-
cuente en sus discursos»... Engreído de sí mis-
mo, y envidiado de demás; «hizo cosas
los
excelentes... y algunas que lo colocan en el
número de los famosos pintores... ganó mu-
chos ducados», como
trabajador infatigable y
estudioso; «contentó á pocos»... «fué en todo
singular y de extravagante condición como
sus pinturas... y éstas, tan caprichosas, que
pondrían en confusión á cualquiera bien enten-
dido para discurrir su extravagancia... porque
son tan disonantes unas de otras, que no pa-
recen ser de una misma mano».

Palomino. — Un siglo más tarde, Palomino


limitóse á divulgar estos mismos conceptos,
contribuyendo más que ningún otro á la for-
47 8 CAPÍTULO XII

mación de las leyendas. Así, á vuelta de frases


laudatorias — que poco en autor que
significan
las prodiga hasta de «estupendas y
calificar

maravillosas» las medianías del P. May no lo — ,

que, en resumen, queda de su crítica, es la


extrañeza, el desequilibrio y la extravagan-
cia del Greco, «que llegó á hacer desprecia-
ble y ridicula su pintura, así en lo descoyunta-
do del dibujo como en lo desabrido del color»...
por donde el falso dicho de que «lo que hizo
bien, ninguno lo hizo mejor, y lo que hizo mal,
ninguno lo hizo peor» (pág. 481), hase perpe-
tuado, como axioma, hasta el presente.

Los neoclásicos. —El neoclasicismo tampoco


podía ser favorable al artista. Guiado, ante todo,
por la erudición, continuó afirmando que el

Greco «tiene en sí toda la manera del Tiziano,


y las cabezas manifiestan tal belleza y aire que
parecen del mismo Tiziano» (Caimo: Lettere
dun vago italiano; y Cean, t. v, pág. 4). Con
su típica sensatez, deshizo la leyenda de la
voluntaria caprichosa mudanza de estilo (Cean),

sustituyéndola por la idea de que, «siguiendo


siempre una manera árida y confusa, le salie-
ron buenos los cuadros que hizo con mucho
estudio y consideración, y malos y aun abo-
minables, los que hizo sólo para salir del día»
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 479

(Llaguno y Cean); juicio que, aparte su inge-


nuidad, viene en el fondo á decir lo mismo
que el antiguo.

Los románticos. —Los viajeros y escritores


de época romántica aceptaron sin discu-
la

sión y propalaron, si es que no inventaron, la


leyenda popular de la locura del Greco.. Era
natural que así ocurriese. ¿Qué cosa más in-

teresante, en este punto, para el romanticis-


mo nacional y extranjero, dada su eterna
identificación de «genio y locura», que expli-
carse al Greco como un «loco sublime»? No era
tiempo aún para poder apreciar todo el valor
de su obra, ni en cuanto al espíritu, ni menos
con respecto al colorido y á la técnica; pero
el Greco es, ante todo y sobre todo, un rebelde,
y el romanticismo había forzosamente de adi-
vinarlo, entonando el primer himno en ala-
banza de sus geniales «despropósitos».
Después de decir, con acierto, que los per-
Greco «dépassent tout ce que Le-
sonajes del
wis ou Anne Radcliffe ont pü réver de plus
mystérieusement fúnebre»... he aquí cómo
habla, por boca de uno de sus más genui-
nos representantes, delante del «escandaloso»
Bautismo, de Tavera: «II ya des abus de blanc
et de noir, des oppositions violentes, des tein-
48o CAPÍTULO XII

tes singuliéres, des attitudes strapassées, des


draperies cassées et chiffonnées á plaisir; mais
dans tout cela régnent une énergie dépravée,
une puissance maladive qui trahissent le grand
peintre et le fou de génie. Peu de tableaux
m'ont autant interessé que ceux du Greco, car
les plus mauvais ont toujours quelque chose

d'inattendu et de chevauchant hors du possi-


ble, qui vous surprend et vous fait rever (Gau-

tier, páginas 115, 171, 172). Así comiénzala


rehabilitación del pintor.
Escritores y aficionados románticos son los
que divulgan fuera de España su nombre y sus
obras; y en un viajero inglés de aquella época
es donde por primera vez se lee que «he desig-
ned like Michael Angelo»; que «themost mas-
terly freedom of design is always to be seen in
the worst of his productions»; que «many of
them appear been painted without out-
to have
line, in the mode of Tintoretto», y que «his bad
colour consist of livid hues of purple und lake
with ribbands, on streaks, oí white and other
colours frittering and destroying all harmony»
(Cook, t. n, pág. 157). Observaciones técnicas
de gran penetración y delicadeza, que no tu-
vieron, por entonces, eco; pues Mr. Richard
Ford, en su popular Handbook, concede po-
quísima importancia al artista, no citándolo
1

EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 48

siquiera en las listas de pintores, ni en la ojea-


da sobre la pintura española. Pocas líneas le

dedica, al hablar del Entierro, que él vió «ne-


glected and damaged», y en ellas, siguiendo
á Palomino, halla que «he was very unequal;
thus what he did well was excellent, while
what he did was worse than anything done
til

by any body He was often more lengthy


else.

and extravagant than Fuseli and as leaden as


cholera morbus» (pág. 781). Apenas si lo men-
ciona de paso otras dos ó tres veces, una de
ellas con motivo del Espolio, al que equivoca-

damente llama el Calvario or Christ bearing


his Cross, y que halla «somewhat raw» (pági-

na 793)- Verdad es que Mr. Ford no es un


connaisseur, sino un viajero, lleno de amena eru-
dición y de fino humorismo.
Sin embargo, en general, podría, tal vez, no-
tarse cierta superior estimación hacia el Greco,
en los escritores ingleses de aquel tiempo, con
respecto á los franceses. Los primeros suelen
acentuar el lado favorable; los segundos, el

adverso. «Unequal», lo halla también Sir Ed-


mund Head (páginas 80-83); pero hace ob-
servar que «his great study was coulour» y
que se trata de un «strange but admirable mas-
ter»... cuyo Espolio «... from its position and

the glow of its colour as well as the grouping


482 CAPÍTULO XII

of the subordínate personages gives an unity


to this work wich has been surpassed»...
rarely
«Some of El Greco's figures añade were— —
extravagant in length of an ashen-grey tone,
most singular in so fine a colourist»...; los dos
retratos de la Crucifixión del Convento de la
Reina (lám. 53) los encuentra «both wonder-
fully painted». Analiza los Grecos del Escorial,

que Ford ignora en absoluto; y el Museo del


Prado, donde este último se contenta con nom-
brar al Cristo muerto, halla Sir Edmund Head,
con complacencia, que «possesses no less than
ten pictures by this master many of them ,

portraits».
con no ser entusiasta admirador
Stirling,
del Greco, hace observar que «the perpetra-
tor of these enormities sometimes painted
heads that stood out from the canvas with the
sober strength of Velázquez, and coloured
figures and draperies with a splendour rivaling
Titians» (pág. 286). Además, piensa, como ya
vimos, que algunos de sus retratos hay, que
«jamás sobrepujó Velázquez»,- y llega á
los

reunir en Keir seis cuadros del maestro.


Viardot, por el contrario, vuelve á propa-
lar que «changeant brusquement de maniere
il se jeta dansune voie nouvelle oü, pour étre
original, il se fit volontairement faux et ridicu-
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 483

le»...; apenas si ve otra cosa en sus cuadros


que «le dessin fantastique, ce colorís grisátre,
palé, blafard... tout le partí pris d'une bizarre-
rie vraiment maladive» (pág. 266). Llega á
afirmar que «ses legons, ses conseils et ses ele-
ves, mieux que ses ouvrages» (pá-
valaient
gina 161). Verdad es que, en la biograíía que
traza del pintor, ni siquiera menciona el En-
tierro.

Los eclécticos. — El moderado é insulso eclec-


ticismo, en que se fué apagando el hervor ro-
mántico, era incapaz de comprender, ni mu-
cho menos de estimar, al Greco. Los escrito-
res franceses, Laforgue, Clément de Ris, La-
vice, Ch. Blanc, no hacen más que repetir, en

el fondo, á Viardot; y, lo mismo que en el perío-

do anterior, tal vez Inglaterra es también la


que se anticipa, en éste, á penetrar el carácter
del Greco y la importancia de su obra.
Sir J. C. Robinson, en su Memoranda of
Fifty Pictures, al describir la tabla Christ dri-
ving the Money-Cha?tgers ont of the Temple, hoy
en Richmond (lám. 7 bis\ tiene á su autor por
«capo seno la )
and one of the most original and
remarkable professors of the great cinque-cen-
to period; possessed of true genius, this high
gift was often dashed and mingled with extra-
484 CAPÍTULO XII

vagance... As a painter or colourist, ... Greco is

entitled to rank with Titian, Paul Veronese,


Tintoretto, Rubens, Velázquez and ReynoJds,
that is, on a level in this particular respect with
the greatest representad ve ñames in art».
Anticípase muchos años, no sólo al flamante
entusiasmo por el Greco, sino á los más discre-
tos que sobre el pintor se formulan
juicios
ahora, mediante el sagaz análisis que en bre-
ves palabras hace de la personalidad artística
y de la técnica de Theotocópuli (i).

(i) At all times — dice — and in all countries, however,


the works of this Master will appeal to the artist and true
connoisseur with an imperative voice whilst it is perhaps
equalJy certain they will always remain «Caviare to the mul-
titudes In the dim twilight of Spanish churches and con-
venís there are still scores of weird-looking canvasses of II

Greco, which the uninitiated observer passes over with


wonder and bewilderment, the grim angular figures and
draperies, and the flickering unrest of all the details, affec-
ting him almost as would a harsh tumult of discordant so-
unds. But to the possessor of real art appreciation, a closer
examination of even these unpromising specimens, reveáis
passages of admirable harmony which he will dwell upon as
on sweet music heard fitfully amidst the howlings of a tem-
pest. II Greco's style is altogether peculiar and indescri-
bable. It is however, in many respects like that of Tintoret-
to, being distinguished by a similar rapid € bravura» execu-
tion, poverfull jewel-like colouring, but, at the same time,
careless drawing; but II Greco's gamut of colour is very dif-
ferent, and essentially his own. Unfurtunately, many of his
works have sufiered from the same cause, wich has deterio-
ra ted nearly all those of our own Sirjoshua Reynolds, na-
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 485

Verdad es que estos juicios, ni circularon


extensamente, por el peculiar carácter del li-

bro en que se hallan expuestos, ajeno á la

propaganda, y más bien dedicado con espe-


cialidad á los aficionados, ni era fácil que se
hicieran nunca populares, como ya se anticipa
á advertir su autor.

Los modernos. — Sin embargo, la libertad


del arte, que se imponía, con tan diversos
nombres y tendencias, en el último cuarto del
siglo xix, agitó los sedimentos de la crítica, y
la riqueza de ideas, la amplitud de juicios, la

finura de percepción, que aquella hubo de ga-


nar, tradujéronse en reacción favorable, hoy
creciente todavía, hacia el Greco. Así, Paul
Mantz, tan poco indulgente con las desafi-
naciones, lamentábase, sin embargo, ya en
1874, de que hubiesen colgado á contraluz
en la «Exposition en faveur des Alsaciens-
Lorrains» , «une toile étrange et farouche,
X Arres tatio?i de Jesús de Theotocopuli , une
peinture que le bon Gautier aurait le droit
de qualifier de truculente»... porque, aña-

mely, the abuse of the Venetian practice of superficial gla-


zing, thepuré and brilliant but too attenuated surface tints,
having too often in the lapse of time, almost wanished away,
revealing again the black and white solid under-painting.»
4 86 CAPÍTULO XII

que le publique trop habitué


día, «il est bien,

aux choses tempérées et chetives soit quel-


que fois mis á méme d'étudier l'art dans ses
éxagerations et dans ses violences» (i). Por
aquella misma época, P. L. Imbert (2) se fija

con interés en los Grecos del Escorial y del


Museo de Fomento de Madrid; y en Toledo,
ante el Entierro escribe: «La partie supérieure
)

est une gloire oü sont disposées de longues


figures d'un coloris argenté, d'une composi-
tion étrange mais magistrale. La partie infé-
rieure, admirable de caractére est d'une ex-
traordinaire personalité... Chaqué téte est un
portrait d'une facture tres large, d'une touche
hardie et savante, d'une execution digne des
meilleurs tableaux Les noirs des
du Titien.
costumes sont d'une qualité harmonieuse qu'on
retrouve toujours chez les maítres espagnoli;
les blancs sont fermes, éclatants et transpa-
rents.» Algo después, Z. Astruc (3) se embria-
ga con el pintor, llamándole «luz de To)edo,
desconocido más allá de la vieja ciudad.» Y
cuatro años más tarde, Solvay estudia ya al

(1) Gazette des Beaux Arls, t. x, p. 298.

(2) L'Espagne, Splendeurs et Miseres. Voyage artistique


et pittoresque. Illustrations d'Alexandre Prévost. Paris,
PIod, 1875.
(3) Romancero del Escorial. 1883.
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 487

Greco, equivocadamente, á mi juicio, en algu-


nas de sus observaciones; pero á conciencia. En-
cuentra que «cet étranger fut, au milieu de la

troupe compacte de néo-italiens que l'Espagne


allaitait, précisement le plus personnel, le plus
espagnol des peintres depuis Morales et Sán-
chez Coello. On qualifia — dice, hablando de su
famoso cambio de estilo — ses nouvelles pro-
ductions d'absurdes et de fantasques. Hélas!
Cette absurdité, ce fantasque c'était le salut,

c'était la gloire». Apresúrase, es cierto, á li-

mitar su entusiasmo, añadiendo que «cette


gloire il ne faudrait pas outre mésu-
la grossir

re», puesto que du Greco n'est pas


«le talent
digne du premier rang»; pero no desconoce
«qu'il a aussi ses grandeurs qu'on a trop sou-
vent méconnues» . Halla en el Entierro «une
singular ité si attirante et si primesautiére, que
quoi qu'on fasse on est impréssionné,... c'est
du grand style, sans formules, sans banalité,
tout en étant étonnemment réaliste, si Ton en-
tend par ce mot ce qui donne la sensation
vive de la réalité». Nada de tan elocuente en-
señanza, como comparar su juicio acerca de la
Trinidad del Prado con el que Lavice hacía
del mismo lienzo, treinta años antes. Este úl-
timo escritor no ve en la composición sino
que «Jésus n'est pas simplement affaissé, il est
4 88 CAPÍTULO XII

disloqué. Dieu le Pére n'a que la peau sur les

os, les anges grimacent la douleur et plu-


sieurs d'entre eux ont des mollets dont l'am-
pleur dépasse celle de nos danseurs de l'Opé-
ra» (páginas 168, 169). Solvay, en cambio,
encuentra que «l'ensemble a de la grandeur,
les figures sont pleines de" caractére, et ríen

n'est plus émouvant dans sa noble simplicité».


Para venir á terminar diciendo: « Artiste d'ins-
tinct inégal et sympathique, avec des audaces
troublantes, des maladresses enfantines, des
ténébres éclairées tout á coup de lueurs génia-
les, il ne lui a manqué qu'un peu de science
et de sens pour devenir un tres grand maitre»
(páginas 137, 142). Juicios que forman la base
de lo que, en Francia, otros críticos, tales como
Lefort, Lostalot y Wyzewa, han escrito des-
pués sobre Greco. El interés y la estimación
el

hacia el mismo se acentuaron de día en día; y


el último de los escritores citados, por ejemplo,
«n'hésite pas á mettre Théotocopuli au pre-
mier rang des peintres espagnols du xvi e sié-

cle, comme le plus personnel et celui dont les


ceuvres traduisent le mieux la disposition gé-
nérale des esprits dans le pays oü il était venu
se fixer» (pág. 32).
En los días que corren, ingleses y france-
ses hablan del Greco en parecidos términos
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 489

de interés y entusiasmo. Hanna Lynch (aun-


que griega), poco después A. Symons, y últi-
mamente Stewart Dick, aquélla de un modo
más apologético, erudito y pintoresco, éstos,
con superior crítica y más á conciencia, han
estudiado la obra de Theotocópuli ,
especial-
mente en Toledo, desde un punto de vista
moderno, es decir, libres de preocupaciones
legendarias, estimando los influjos del medio,
el original valor de su arte, la trascendencia
de sus arriesgados ensayos, y escudriñando
los rincones de su potente personalidad, que,

como diceSymons, «goes back then frankly


how one personally sees co-
to first principies:
lour, form, the way in wich one remembers
expression, one's own natural way of looking
at things».

Con análoga orientación, dentro de la natu-


ral variedad de temperamentos y de impresio-
nes personales, escriben hoy los belgas y fran-
ceses. El abate Hoornaert admira en el artista
«la audacia de creador inquieto que concibe
un y no llega á darle forma»; y tiénelo
ideal
por «un iniciateur qui reste en route, rencon-
trant par fois l'extravagance en cherchant la
verité». Leo Bachelin y William Ritter, anali-
zando, algo fantásticamente, los Grecos de la
regia colección de Bucarest, en medio de
CAPÍTULO XII

«symphonies en bleu mineur», y de «notes


rouges, vertes, bruñes, noires et blanches qui
se heurtent et se contrarient, s'orchestrent en
un choral fugué, sinistre et sauvage», afirman
que «rien de plus étrangement moderne» pue-
de encontrarse. Pierre Mouliet, buscando su
encadenamiento en la pintura española, con-
cluye estableciendo «la grande influence exer-
cée par le Greco sur Velázquez, qui devait,
quelques années plus tard, trouver une formu-
le plus déliée, plus souple, plus élégante, mais
non pas plus profonde ni plus caractéristique
de la race espagnole». Y Paul Lafond, por úl-
timo, ya escribiendo sobre la colección de
D. P. Bosch, ya sobre la Capilla de San José,
de Toledo, ya en su estudio de conjunto, mul-
tiplica por doquier sus alabanzas, diciendo que

el Greco «est un penseur sublime qui au mo-

yen de l'image a exprimé des étres et des


états d'áme»; que «son ceuvre est une des plus
émues et des plus captivantes que l'art ait pro-
ductes»; y que «il eüt pu diré comme le vieux
Buonarrotti: Je marche seul dans les routesnon
frayées; et avec Delacroix: Tout travail oü
l'inspiration n'a pas sa part m'est impossible».
En Alemania, desde Kugler (i), que ignora

(i) Handbuch der Ktmstgeschichte. Stuttgart, 1861. Vierte


Auflage.
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 491

en absoluto al Greco, y Passavant (i), que, te-


niéndolo por «lleno de talento y originalidad,
aunque excéntrico», no creía, sin embargo,
que hubiera ejercido alguno en la pin-
influjo

hay un abismo. Har-


tura española, hasta Justi,
to ha podido verse en el curso de nuestro tra-
bajo, y no ha de repetirse ahora, lo que el crí-
ticoalemán, primero en su Diego Velázquez, y
luego en su Dominico Tlieotocopuli von Creta, ha
hecho en favor del Greco, ya esclareciendo
datos sobre su persona, ya estimando acendra-
damente y realzando muchas de sus desaten-
didas cualidades, en medio de juicios tan poco
exactos de que «los retratos del Mu-
como el

seo del Prado son muy amanerados» y el de


que el Entierro «está pintado en su peor esti-
lo» Pero importa hacer notar que, en
(2).

la nueva edición de su Velázquez, Justi ha


rehecho el capítulo sobre el Greco (3), y

(1) «Selbst der talentvolle, originelle abcr excentrische


ist fast ohne Einfluss auf die Künstler je-
D. Theotocopuli...
nes Landes geblieben». Die christliche Kunst in Spanien.
Leipzig, Rudolph Weigel, 1853, pág. 96.
(2) «... die Stück (viene hablando de los retratos: Bild-
nisse)des Pradomuseums sehr manierirt sind» «... in seiner
schlimmsten Art gemalt ist.» Velázquez, pág. 79.
(3) En cuestión de hechos, da por seguro lo que antes
ponía en duda, á saber: que el cardenal de la catedral de
Valladolid (láminas 10 y 10 bis), sea el retrato de D. Gaspar
Quiroga, y cambia la atribución del cuarto personaje, el
492 CAPÍTULO XII

como airada protesta contra la actual reha-


bilitación del mismo, de la que habla con
menosprecio, acentúa el lado desfavorable de
las condiciones del artista... «aquel salvaje
amaneramiento, que es comprender si
diíícil

no se acepta una perturbación patológica».


Casi busca apoyo en el ridículo texto: «ya
era loco» que los sacristanes repiten al en-
,

señar sus cuadros. Recarga de negras tintas


sus primitivos juicios sobre el pintor, dicién-
donos: «Parece llevar el pincel atado á horri-
ble ensueño, ofreciendo, como una revelación,
la deforme pesadilla de su calenturiento cere-
bro. Cual si fueran de caucho, retuerce con
dedos febriles las figurillas-modelos, de doce
tamaños de cabeza, que colgaba ante sí, y
con frenético sablazo, acuchilla sobre el lienzo,
sinmodelado, ni contornos, en un solo plano,
pero en fantástica, simétrica alineación, con
azul marino y amarillo de azufre, como colores
favoritos, y ya al final, solo con blanco y vio-
leta negruzco.» Halla «creíble que todo esto
se debiese á una enfermedad del órgano de
la vista (como en la vejez de Turner)».

desconocido, del cuadro de Yarborough, que antes creía


ser el Greco, y de quien ahora dice: «un joven de luengos
cabellos, que parece representar á Rafael». Véase lo que de
estos dos asuntos hemos escrito en las páginas 30 y 93.
,

EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 493

Señala como causas psicológicas «el afán de


originalidad, la megalomanía, la afectación de
bravura: miserias y aflicciones de aquel tiem-
po, que no podían respetar al extranjero».
Clavetea, apoyándose en el «degeneró des-
pués», de Ponz, la archisobada cantinela de la
decadencia y el cambio cronológico de un es-

tilobueno á otro perverso. Y concluye afir-


mando que «nunca orgullo satánico de artis-
ta despreció tan audazmente, ni con gesto tan

solemnemente patético, á aquello que, en todo


tiempo y lugar, se ha llamado naturaleza, arte
y razón» (pág. 51). En una palabra, Justi re-
presenta ahora, decididamente, las ideas tradi-
cionales acerca del Greco; y la historia no ha
podido deparar más fuerte y autorizado corifeo
al coro de los eternos escandalizados, que se-

guirá siendo innumerable.


No figura en él Max von Boehn. En su bre-
ve y sustancioso artículo, es un rehabilitador
convencido, pero justo y ecuánime, sin alhara-
cas vacías ni delirantes banalidades. La pintu-
tura del Greco «fué un enigma para su tiempo»
y «el pintor llegó á ser solamente él mismo.
Este subjetivismo de su arte, este fuerte ele-
mento personal, que introdujo en sus creacio-
nes, y á todo lo que pintaba imprimió una nota
tan extrañamente original, influyó de tal suer-
494 CAPÍTULO XII

te, que sus contemporáneos, no habiendo visto


nunca cosa semejante, lo tuvieron por loco,
mientras á nosotros, en un alto sentido, apare-
ce sólo como un moderno impresionista per-
dido en el siglo diez Moderno, no por-
y seis.

que hubiese intentado conquistar nuevos do-


minios del arte ó resolver nuevos proble-
mas, sino porque en todo lo que creó puso
por delante su personalidad; moderno, en sus
reclamaciones del derecho ilimitado de la in-
dividualidad. El quería hablar su propia len-
gua, porque tenía algo que decir en ella» (pá-
ginas 4 y 5). Consideraciones, que no impiden al

crítico reconocer con serenidad que «una co-


rriente patológica circula por todo el arte de
este hombre», y así lo va mostrando; pero tam-
bién reconoce que, si «el estilo es enfermizo
en su forma, fascinan, sin embargo,
qué y el el

cómo de sus discursos, pues constantemente ha-


bla en ellos un espíritu personal, con frecuencia
chocante, pero siempre lleno de interés», y que
«de todo en todo, es el Greco el más grande ori-
ginal en los anales de la nueva pintura» (pág. 8).
Y así, en tal orden de ideas, termina hermosa-
mente con estas palabras: «El Greco quedó en
su arte tan solitario y aislado como todos los

grandes; pero su obra, que, potente y típica,


abre la historia del arte español, proclama,
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 495

como una promesa, el dogma de la victoria final

de la individualidad sobre convención y


la el

molde, pues la dicha suprema de los hijos de la

tierra es sólo la personalidad» (pág. 14).


Por último, en cuanto á los escritores grie-

gos, Bikelas, Constantopoulos y Hannah Lynch,


guiados amorosamente por el sentimiento pa-
trio y recabando la filiación helénica del artis-
ta, ¿qué otra cosa, en general, habían de ha-
cer, el primero, siguiendo á españoles y fran-
ceses, el segundo, á Justi, y la tercera, repi-
tiéndose á sí misma, que aportar flores para la

corona, que nuestros días tejen al Greco?


Porque, en la actualidad, considérasele á
porfía como un sembrador de
artista genial,

originales tendencias, labrador de hondos sur-


cos, iniciador de poderosos influjos, tan le-

jano de la insignificancia, como indigno de la

desestima ó de la execración en que á veces,

y por lo que toca á la inmensa mayoría, ha


vivido. Para casi todos es hoy un exaltado,
un radical, en concepciones y procedimien-
tos; mas solo para aquellos que simpatizan
con su carácter, llega á ser un verdadero
maestro, al par de los más altos; no precisa-

mente por sus extravagantes disonancias, pero


tampoco á pesar de ellas, sino con ellas; pues, in-
separables de su personalidad, hay que admi-

496 CAPÍTULO XII

tir ésta en bloque, ó no admitirla de ningún


modo. Sin aquéllas, no sería el Greco lo que es;
y no faltará quien las estime como esenciales en
su obra y aun como el lado más meritorio de
ella; unos, por pensar que alguna vez «con-

viene escándalo»; y otros, todavía más auda-


el

ces, por creer que, precisamente en esa escan-


dalosa extravagancia es donde radica la savia
de una nueva y mejor vida para el arte.
Los descomunales tipos, tenidos antes por
locos desvarios, después por aberraciones vi-
suales de un enfermo (Justi, Hannah Lynch),
explícanse, con más acierto, como producto
de un originario ideal heroico, que tiene ante-
cedentes en la historia, desde los lejanos de
los vasos griegos y los mosaicos bizantinos,
hasta los más próximos é intensos de Tin-
toretto y que en Theotocópuli toman sólo el
marcado acento que corresponde á la exal-
tación del [Link] antes no solía verse
más que la falta de proporción y el desdibujo,
vese ahora algo más y algo menos; pues, como
en la anécdota de Carducho (páginas 1 56-1 57),
puede también contestarse en este caso á los
Zoilos que preguntan: —
«¿Cómo no ve V. tra md.
este pie tan mal hecho y fuera de su lugar?
No los habia visto, porque esta mano y este
pecho me lo encubrían con su excelencia y
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 497

dificultad». En el peor cuadro del Greco so-


bran siempre trazos y planos para encubrir
con su libertad y firmeza de construcción to-
dos los aparentes [Link] que antes no
era más que «desazón» y «crueldad», cuando
no misérrima pobreza de colorido, ha llegado á
ser hoy su mayor gloria; porque convierte al

Greco en el más claro representante, entre los


antiguos, de una nueva estética del color, que
busca el natural á toda costa, y cuya verdad
é importancia sólo en nuestra época podía
comprenderse. Los espectros, que han espan-
tado á la generación educada en el culto de
las muelles falsedades de Paul Delaroche y
Winterhalter, atraen ahora por su intensa ori-
ginalidad á las nuevas generaciones, que sus-
piran por la rebelión y persiguen ante todo
en el arte algo que viva.

El cambio de estilo. —Más ó menos explí-


citamente, todos los escritores sobre el Greco
vienen á reconocer y á confirmar el súbito
cambio, que, según los antiguos, experimentó
el artista, en un cierto instante de su vida, por
lo que hace á su técnica. Pero, d^l estudio
que venimos haciendo, se desprende, que hay
puntos esenciales que rectificar en tales juicios.
En primer término, el cambio, que en el ar-

32
498 CAPÍTULO XII

tista se verificó, ni fué de una vez, ni súbito,

ni siquiera rápido, sino lento y continuado,


aunque manifestándose por impulsiones ó pe-
ríodos alternados demayor ó menor intensi-
dad, según se produce generalmente todo pro-
ceso en los organismos y en sus actividades.
Desde los más tempranos cuadros del Greco,
hemos visto aparecer claramente todos los

gérmenes, que, andando tiempo, y favo-


el

reciendo el medio, han de dar sello tan per-


sonalísimo á su obra. En segundo lugar, ni se
distingue bien entre la crisis de carácter ge-
neral, relativa al dibujo y al color, y la de ca-
rácter especial, que corresponde al realismo,
producida principalmente por el influjo caste-

llano; ni se advierte que en esta última fase


quedan siempre claros vestigios de su anterior
manera. Olvídase, al escindir con sobra de
Greco en dos mita-
simplificación el estilo del
des sucesivas, una, «haute montée en couleurs
généreuses»; otra, de «teintes presque cada-
vériques» (Lostalot, pág. 130), que, muy ade-
lantada ya la segunda época de su vida, á que
la última mitad se aplica, pintáronse, entre otras
muchas, aquellas riquísimas, prodigiosas armo-
nías, tales como la Virgen de la Capilla de San
José, el Sueño de Felipe II y el Retrato de Niño
de Guevara, en las que todo puede hallarse,
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 499

menos que hubiera perdido el artista el senti-

miento del color, como pretende Solvay.


Y aparte de otros errores, como el de supo-
ner, según hace Lefort, que recuerda el «des-
orden cándido de un principiante» lo que no
es sino quintaesencia de reflexión, pura teolo-
gía pictórica, desconócese que la exaltación
de nuestro artista, más gradual también de lo

que vulgarmente se cree, no alcanza su máxi-


mo hasta los últimos años de la vida del Gre-
co, análogamente en esto á Turner, contra lo

que Robinson piensa, al establecer, por otro


lado con gran acierto, el paralelo entre ambos
pintores (pág. 39); ignórase, finalmente, que
ni aun á esta postrera etapa es aplicable la

simplificación de los cinco colores del retrato


de Sevilla, teoría propagada con fortuna desde
la primera observación de Solvay, pero que
los hechos se encargan de destruir, con sólo
recordar, como ya se dijo, la Asunción, de San
Vicente, de Toledo.

La crítica española. —En España, la crítica

profesional, la que con más frecuencia se ex-


terioriza en catálogos, libros y discursos aca-
démicos, ha seguido las fluctuaciones de la
extranjera con respecto al Greco; pero jamás
ha dejado de haber, al par de ella, otra espe-
5oo CAPÍTULO XII

cié de opinión esotérica, que, sin darse á luz


literariamente tanto como la erudita, ha man-
tenido vivo el culto hacia el Greco, conser-
vando, ya el respeto, ya la queadmiración,
por él sintieron sus convecinos de Toledo y
aun mismo Pacheco. Esta corriente no ha
el

podido menos de ejercer su influjo y de salir >

de vez en cuando, á la superficie. Así se com-


prende que, en el período menos favorable
para el Greco, escandalizado Lavice de ver
dos de los retratos del pintor en el Prado
«placés sur la méme ligne au méme poste
d'honneur que des Titiens, des Velázquez, des
Van Dyck de premier ordre!» se lamentase de
que «chaqué pays a ses prejugés et ses folies
tendresses» (pág. 168). Siempre ha existido
aquí, en algunos, un fondo de apasionada ter-
nura hacia el artista, una inclinación á consi-
derarlo y amarlo como cosa propia. Y así se
da la curiosa incongruencia, de que el corifeo
en nuestro país de la crítica pictórica durante
cincuenta años, D. Pedro de Madrazo, cuando
funciona de erudito académico clasifique al
Greco en la escuela italiana {Catálogo) y hable
de él con fría reserva, y cuando escribe popu-
larmente, lo •
ensalce y lo coloque entre los
grandes maestros de la escuela española (Al-
manaque).
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 5OI

El bizantinistno. —No es extraño que, con


y el hábito de contemplar los nu-
la facilidad

merosos cuadros del Greco, tan raros fuera


de España, hasta estos días, haya sido aquí
donde han tenido origen y luego tomado
cuerpo, dos importantes observaciones acer-
ca del pintor: la relativa á su bizantinismo y
la que se refiere á su influjo sobre Ve-
lázquez.
La primera se ha hecho notar sólo des-
de época reciente, procede del campo eru-
dito y de él aún no ha salido. La segun-
da es antigua y ha tomado carta de natura-
leza,haciéndose popular entre el círculo de
los y apasionados del Greco. El ori-
artistas

gen griego de éste ha servido, sin duda algu-


na, como excitante para buscar el influjo bi-

zantino en sus cuadros, y lo extraño es que


se haya tardado tanto en ello. Hasta donde
conozco, Madrazo (Ahnanaque) es el primero
que hizo observar semejante carácter, aplicán-
dolo al color; Alcántara nota lo propio; Justi
lo refiere á la composición del Espolio y á la
educación del artista; Constantopoulos insiste
sobre lo último; Tormo
lo halla en la expre-
sión de las figuras, y Sanpere (Hispania), en
la técnica, comparando la del Greco con la
noticia que el manuscrito del Monte Athos
.

5 o2 CAPÍTULO XII

da sobre cómo pintaban los cretenses (


i
)

Puede admitirse como muy probable la

primitiva educación cretense del Greco, y


creo justo aceptar este supuesto, mientras
datos positivos no vengan á destruir los indi-
cios tan verosímiles en que se funda. El cons-
tante y decidido empeño que el pintor pone
en citar su patria, más que el recuerdo
de una simple noticia de referencia familiar ó

(i) —
«Comment travaillent les Crétois. Peignez ainsi les
vétements: préparez un proplasme foncé, esquissez et faites
les reflets á deux ou trois reprises. Employez le fard pour
les figures, et peignez-les ainsi qu'il suit: mettez de l'ocre
foncé, un peu de noir et trés-peu de fard; employez le pro-
plasme, et achevez d'esquisser avec du noir tres-fon cé. Fai-
tes les yeux. Pour les prunelles, vous n'emploierez que du
noir pur. Vous mélerez du fard, un peu d'ocre et de cina-
bre, afin que les chairs ne soient pas jaunes, mais plutót
d'un rouge blanc. Faites attention de ne pas couvrir en-
tiérement le visage, mais seulement les parties éclairées,
et d'aller en diminuant sur les bords. Ajoutez un peu de cou-
leur de chair presque blanche, sur les lumiéres, et redon-
nez un peu de forcé aux ombres et quelques touches
de fard. Vous pourrez travailler ainsi pour les pieds et
pour les mains. Les cheveux des jeunes gens, vous les fe-
rez de la maniere suivante: faites un proplasme noir foncé;
esquissez avec un autre noir, et faites les parties lumineu-
ses, qui se fondront avec celles qui sont dans l'ombre. Vous
éclairerez d'une autre maniere les barbes et les cheveux des
vieillards, en employant le linum et en donnant quelques
touches de fard.» Manuel d' Iconographie chrétienne grecque
et latine, par M. Didron, traduit du manuscrit byzantin: Le
guide de la peinture, par le Dr. Paul Durand. Paris. lmpri-
merie royale, mdccxlv.
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 503

la lejana y vaga memoria infantil, parece in-


dicar cierto amoroso sentimiento, alimen-
tado por la nostalgia de juveniles años de
aprendizaje, que trascurrieron en la isla na-
tiva. Pero no creo que esto baste por sí solo
á explicar el parentesco, más ó menos real,

más ó menos remoto, que, desde los varios

puntos de vista indicados y con independen-


cia unos de otros, han señalado los críticos,

entre la pintura bizantina y la del Greco. Si


se analiza la exactitud y legitimidad de esta
impresión, me parece que á despertarla con-
tribuye la concurrencia de varios elementos;
no todos en el mismo grado, y aún pienso que
cada uno de ellos aisladamente no bastaría á
producirla. El más accesible, el de mayor
efecto, á primera vista, es la desmesurada lon-
gitud, junto con la escualidez y verticalidad
de las figuras. Sigue, luego, unas veces, el

agrio abigarramiento, la «desazón» del colo-


rido, los «crueles borrones», que llevan á la

vaga apariencia del mosaico; otras veces, la

monocromía gris cenicienta ó pizarrosa de


ciertas figuras aisladas, como
San Francis- los
cos, que, más vagamente aún, nos conducen

á los muros y tablas pregiotescas. Viene, en


tercer lugar, con carácter más esencial que
los anteriores, pero menos frecuente y llama-
CAPÍTULO XII

tivo, la agrupación notada del Espolio, seme-


jante, por ejemplo, á Cimabue, en análogo
asunto (lám. 58, núm. 4), y la tendencia á
destacar las enormes figuras aisladas, concen-
trando en ellas todo el interés sobre un fondo
unido: talescomo San José, de Toledo, San
San Bernardino, del Pra-
Pedro, del Escorial,
do, etc. Pero el más intenso y de fondo, al
par que el más constante, es la extraña inten-
sidad expresiva de los personajes, que viven
solo interiormente y para sí mismos; su abso-
luta falta de placidez, su aire enfermizo, de
resignada protesta. En los retratos lo hice ya
notar, por parecerme el lugar más oportuno.
Ahora bien, ¿qué parte de todo esto corres-
ponde á la originaria, extraña individualidad
del artista, influida por Italia y por España;
cuál á su herencia griega ó á su probable
educación cretense? Aquí deben entrar las re-

servas. La desproporción de las figuras, cuali-


dad, que, como ya se dijo, lo mismo aparece
en el florecimiento de los lequitos atenienses
que en la decadencia de los mosaicos ravena-
tes; la «crueldad de los borrones», signo tam-
bién de escuela ó tendencia, antes que de
país ó de época, ¿no son fenómenos, cuya in-
terpretación más natural puede encontrarse
en el influjo de los tipos del Tintoretto y de la
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 505

ardiente «bravura di tocco», tan grata á los

pintores venecianos, al caer todo ello en la ori-


ginaria y siempre creciente exacerbación per-
sonal del artista? Y, puesto que la reminiscen-
cia bizantina de la composición del Espolio es,
hasta ahora, única y excepcional, en la obra
del Greco, no pudiendo señalarse en los de-
más asuntos religiosos, tratados por el pintor,

otros moldes que los usuales italianos, ya sim-


plificados en sentido local ,
realista, ya trasfor-
mados libremente en su época española, ¿no
será, más bien, un mero producto de esta
misma tendencia hacia el realismo, y ajeno á
todo influjo cretense, el extraño aspecto, por
otra parte grandemente escultórico, de sus
figuras aisladas? Finalmente, la analogía de
sentimiento entre sus figuras y los encaústicos
greco-alejandrinos, desconocidos para el Gre-
co, ¿no envolverá una pura coincidencia de los
mismos con temperamento desapacible del
el

artista, el lado triste de


puesto á interpretar
la raza, más que un producto de su primera

educación ó un fenómeno de atavismo? Si todo


esto fuera así, del bizantinismo del Greco,
aparte de la afición á repetir una y otra vez
sus composiciones, quedaría sólo el sentido
despectivo de la frase, es decir, el aire de ex-
travagancia. El estudio de las pinturas creten-
506 CAPÍTULO XII

ses, de que habla Constantopoulos, ayudará, tal

vez, á decidirse, ya que los datos del manus-


crito publicado por Didron no son, ni mucho
menos, concluyentes.

Color y técnica. — Si el Greco, como me in-

clino á creer, hubiera recibido sus primeras


enseñanzas artísticas en Creta, legítimo sería
buscar allí explicación de su estilo; y, aunque
excepciones hay en contrario, es lo probable
que aquél hubiese conservado, y que pudiera
descubrirse en sus obras, algún influjo de sus
primeros maestros. Pero la misma inclinación
que siento hacia tal creencia, que todavía no
es un hecho, en vez de dejarme seducir fácil-
mente por todo lo que parezca confirmarla,
me obliga, al contrario, procediendo con re-
serva, á poner de relieve el lado adverso de
los testimonios, para no aceptar sino lo que

resulte bien probado. Así, pienso que la ana-


logía entre los cuatro colores, que en el ma-
nuscrito del Monte Athos se recomiendan, y
los cinco que aparecen en la paleta del Pintor

de Sevilla, dice menos de lo que á primera


vista parece; porque, como ya hemos hecho
observar, la generalización de dicha paleta á
toda la obra del Greco, aun en su último tiem-
po, sería inexacta y arbitraria, debiendo limi-
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 507

taraos á afirmar tan solo, si no se ha de caer


en error, que con tales colores pintó aque-
lla cabeza y, muy verosímilmente, las otras

análogas. Pero el Greco, en este caso, lo que


hizo fué abandonar, en vez de seguir, las tradi-
ciones cretenses. En apoyo de lo que decimos
viene un dato tan significativo como el del
nuevo quinto color, la laca de garance, que
aparece en la paleta; pormenor elocuente,
porque indica dos cosas: la independencia con
que Greco procedía respecto de sus anti-
el

guas enseñanzas y el camino por donde bus-


caba aquello que más le distingue, su nota
personal, que nada tiene que ver con la pin-
tura cretense: el delicado gris desús finas car-
naciones. La originalidad, por otra parte, más
que en los colores, se halla en el modo de
emplearlos, es decir, en procedimiento y en
el

el predominio resultante de tonos y tintas.


Lógico es presumir, por ejemplo, que Tristán
usaría los mismos colores que el Greco, y, sin
embargo, su entonación es lo que jamás logró
asimilarse. En ninguno de aquellos dos res-
pectos aparece tampoco clara la relación del
Greco con las recetas cretenses. En cuanto al
primero, lo que al artista caracteriza, como
hemos podido ver en el curso de nuestro es-
tudio, es justamente la rica y libre multiplici-
5 o8 CAPÍTULO XII

dad de técnica, imposible de reducir á fórmu-


unas veces tan sencillas y otras tan vagas,
las,

como son las del manuscrito griego. Véase, en


prueba de ello, lo que de la técnica del Gre-
co dice el Sr. Beruete, el más práctico é inte-
de nuestros días: «C'est
ligente crítico español
un véritable enigme que son procédé: tantót
il parait compliqué, tantót il est si simple qu'on
peut suivre la trace du coup de pinceau sur
la préparation rougeátre de la toile. Le Gre-
co empate en général ses chaires sans exagera-
tion, á petites touches, et il ajoute quelques
coups de pinceau définitifs tres accentués mais
tres délicats (pág. 68).» Y ;
en cuanto al segun-
do, no es el negro ni el asfalto su entonación
característica, sino el gris ceniciento y carmi-
noso. Sus figuras son cárdenas, exangües, ca-
davéricas, si se quiere, pero jamás rojizas, ne-
gruzcas ó asfaltosas, como son las antiguas
falsas imitaciones de sus cuadros, de donde
procede tan inexacta idea. Y es difícil repre-
sentarse cómo hubiera podido sacar el Greco,
ni del colorido, ni de la técnica cretense, la

gama de sus tintas, tan pronto, suave, tan


pronto, agria; á veces, simplificada; rica y abun-
dante, otras; «les effets de couleur les plus
surprenants et les harmonies les plus délicates,

en méme temps que les contrastes les plus


EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 509

étranges et parfois méme les plus discor-


dants... la gradation des valeurs dans ses ta-
bleaux qu'est á elle seule un enseignement... et

les blancs, tantót brillants et purs, tantót tein-


tés de gris ou de jaune, mais toujours d'une
qualité rare». (Beruete, pág. 68.)

Influjos recibidos. — Nada más lógico que


buscar en la herencia acumulada, en el medio
ambiente nativo, en las primeras enseñanzas
recibidas, el fondo primordial de las cualida-

des del Greco, acentuado en ocasiones como


caso atávico; pero guardémonos de atribuir li-

geramente á un supuesto legado de enseñan-


za bizantina las grandes dotes que han hecho
al artista. Su genial personalidad tiene
inmortal
más antiguas, hondas y universales, que
raíces
meramente las de un primer é incierto aprendi-
zaje técnico. Después de aquélla, lo que encon-
tramos, ya con perfecta claridad, son los po-
derosos, evidentes influjos, así del arte italia-

no como de la naturaleza y la vida castella-

[Link] elemento originario, débese la intensi-


dad que infunde á sus figuras, el dramatismo,
la constante preocupación por nuevos proble-
mas pictóricos, tan contraria á la mortecina
quietud de toda clase de cánones; la excita-
ción creciente, que le lleva hasta la extrava-

CAPÍTULO XII

gancia. Aunque moldeado y fundido de nuevo


por su vigorosa originalidad, de Italia procede
el tono ideal de su espíritu, su primer colorido
y lo esencial de la composición y del procedi-
miento (i). Y España le suministró la atmósfera

(i) La analogía, en el modo de trabajar, entre el Greco y


Tintoretto, ha sido ya notada por muchos. Del primero, dice
Pacheco t. n, p. n: «Dominico Greco me mostró el
año 6 una alacena de modelos de barro de su mano, para
1 1 1

valerse de ellos en sus obras, y, lo que excede de toda ad-


miración, los originales de todo cuanto había pintado en su
vida, pintados al óleo en lienzos más pequeños, en una
cuadra que por su mandato me mostró su hijo.» Del Tinto-
retto cuenta Ridolfi en Le maravighe delV arte... 1648, ,

tomo 11, páginas 6 y 7, que «Esercitauasi ancora nel far


piccioli modelli di cera, e di creta, vestendoli di cenci, ricer-
candone accuratamente con le pieghe de' panni le parti delle
membra, quali diuisaua ancora entro picciole case e pros-
pettiue composte di asse e di cartoni, accommodandoui lumi-
ciai per le fenestre recandoui in tale guisa i lumi e 1'ombre.
Sospendeua ancora alcuni modelli co' fili alie trauature, per
osseruare gli effetti che faceuano veduti all' insu, per formar
gli scorci posti ne soffitti, componendo in tali modi bizarre
inuentioni: le reliquie di quali si conseruano ancora nella
stanza secretaria de' pellegrini suoi pensieri.»
Analogías y diferencias, por lo que hace al color y al
dibujo entre ambos maestros, sugieren también las siguien-
tes citasde Ridolfi (páginas 59 y 60), tocantes al Tintoretto:
«Dimandato quali fossero i piü belli colorí, disse e il ñero
ed il bianco perche 1' vno daua forza alie figure profondando
le ombre, l'altro il rilieuo». —
«Haueua ancora in uso di diré
che i bei colorí si vendeuano nelle botteghe di Rialto: ma
che il disegno si traeua dallo scrigno dell' ingegno con molto
studio, e lunghe vigilie che per ció era da pochi inteso e
praticato.»
Finalmente, no hace falta ir á Venecia; en muchos Museos y
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 5 1 I

propicia para su realismo familiar, su tristeza,


sus violentas acritudes, la finura de sus carmi-
nes y sus grises. Aquí halló un mundo para él
nuevo, que había de ser forzosamente visto
en alto relieve por ojos extranjeros, penetrado-
ressiempre de algo más, y de algo más típico,
que quizá escapa á los ojos de los naturales,
que nunca salieron de su y que había de
tierra,

ser traducido con el intenso carácter, que en


el mismo mundo descubriría un espíritu, como

el suyo, de otra raza y pueblo, no embotado

por el hábito de la diaria contemplación de


aquel medio.
Hay una nota que constituye, mejor que
otra alguna, el fondo originario y perma-
nente de la personalidad pictórica del Greco,
á saber: la constante entonación fría que
vemos aparecer vagamente desde sus pri-
meros cuadros, y que luego se pronuncia de
un modo exclusivo; el empleo, como sistema,
de la serie ciánica de los colores, del predo-
minio del azul sobre el rojo para buscar el

colecciones abundan obras de Tintoretto, en las que se puede


hallar un inmediato parentesco con las del Greco, en el es-
píritu, la composición, el dibujo, el color y la técnica. Sin
salir del Prado, compárense especialmente el Paraíso, núme-
ro 428 (así como también el mismo asunto, del Louvre, y del
Museo de Lille); el Bautismo de Cr¿s¿o,núm. 4 13, y los admira-
bles bocetos para frisos, números 422, 423, 424, 425, 426 y 427.
CAPÍTULO XII

tono, caso admirable por lo original en aquel


tiempo, en que la pintura movíase dentro de
la serie xántica, de las entonaciones doradas
y calientes, llevadas á su más alta expresión
por Tiziano. ¿Cuál es su procedencia? ¿El
temperamento individual del artista? ¿Las pri-
mitivas enseñanzas locales? ¿El influjo de Tin-
toretto, en quien asoma también aquel carác-
ter? Probablemente todo ello junto. Sólo una
cosa hay cierta: que al España se
llegar á
acentúa esta nota, que aquí se exalta de día
en día, que ella traduce fielmente, con perfec-
to sabor realista, el tono de la raza y de la tie-
rra castellanas, y que por ella, mediante las
apagadas armoniosas sinfonías de plata y vio-
leta, marca el Greco su -honda huella en el

más grande de los pintores españoles.

Su influjo en Velázquez. —El Greco ha in-

fluido en Velázquez; hay algo en Velázquez,


que procede del Greco. Esta apreciación ha
sido, desde antiguo, mucho más familiar y co-
rriente que la del bizantinismo, entre los artis-
tas é inteligentes españoles, antes de que tam-
bién lo fuese, como hoy sucede ya, entre los
críticos extranjeros.
Brotaba tal idea fácilmente del continuo pa-
rangonar en el Prado los retratos de ambos
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 513

maestros, aparte de la sugestión en todo


tiempo ejercida por Palomino, el primero, tal

vez, en publicar semejante analogía, cuando


afirma en su Vida de Velázquez (pág. 481), que
«en los retratos, imitó á Dominico Greco, por-
que sus cabezas, en su estimación, nunca po-
dían ser bastantemente celebradas». Otra re-
lación indirecta establece todavía Palomino
entre el Greco y Velázquez, al decir, refirién-

dose á los años de aprendizaje del último, en


Sevilla, que que causaban á su
«las pinturas
vista mayor armonía eran las de Luis Tristán,

discípulo de Dominico Greco, pintor de Tole-


do, por tener rumbo semejante á su humor,

por extraño del pensar y viveza de los con-


lo

ceptos; y por esta causa se declaró imitador


suyo». Desconozco las fuentes en que Palo-
mino se inspirara para hacer tales afirmacio-
nes; pero, independientemente de la verdad
de los hechos, no las tengo, sobre todo á la
primera, por ocurrencias é invenciones del
biógrafo, y creo, más bien, que expresan el es-

tado de laopinión en aquel tiempo.


Fácil sería examinar paso á paso los textos,
para ver cómo los autores, ó han afirmado, ó
no han contradicho ni puesto en duda la rela-

ción de Velázquez con el Greco. El repetido y


apurado estudio que del primero se ha hecho
33
5H CAPÍTULO XII

en época moderna y la exaltación que de su


la

personalidad se ha producido, contribuyeron á


convertir aquella relación en íntimo parentes-
co, más aún, en poderoso influjo de maestro á
discípulo. Y por semejante camino se lanzó la

crítica con tal vehemencia, que no tardó en


levantarse la natural protesta, por parte de los
últimos biógrafos de D. Diego, temerosos, sin
duda, del menoscabo que, en la gloriosa inde-

pendencia del maestro, pudiera producirse.


Stevenson y Beruete, aunque comenzando
ambos por reconocer, aquél, vaga, éste, explí-
citamente, la relación entre el Greco y Veláz-
quez, han procurado, el primero, desvirtuar la

opinión reinante con observaciones, á mi juicio,

poco exactas; el segundo, reducir sus propor-


ciones, señalando, con la claridad y el saber
que le distinguen, lo único, á su entender, que
el pintor de Felipe IV tomó del cretense. El
reconocimiento del influjo es unánime; y estoy
por decir que es unánime también la aprecia-
ción de los elementos comunes entre ambos
maestros. La diferencia empieza, al fijar la im-
portancia que debe atribuirse al hecho.
Yo
he sido desde antiguo, y continúo siendo,
de aquellos que la creen extraordinaria. Ex-
puse mi opinión en 1897 (Boletín); y ahora,
como entonces, pienso que el Greco es un
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 5T5

antecedente necesario en la obra de V elázquez;


que la personalidad artística de éste, en mu-
chas de sus cualidades, es inseparable de la

obra de Theotocópuli y que, sin ésta, á juzgar


por los hechos, no puede aquélla explicarse de-
bidamente. Y tengo la fortuna de que el fino

análisis del Sr. Beruete, la más alta autoridad

que reconozco, haya venido implícitamente, á


pesar de todas sus atenuaciones, á confirmar
mi opinión en este punto. Cierto que el ilustre

crítico, combinando su perfecta serenidad de


juicio con su moderación de lenguaje, empieza

por advertirnos, acerca de la relación de Ve-


lázquez con el Greco, que «il ne faudrait pas
outrer ses conséquences, comme tel qui sou-
tient que le jour viendra peut étre oú Velázquez
passera pour l'éléve du Greco» (pág. 66). Poco
importa el sentido literal de la palabra «discí-
pulo». Velázquez no conoció personalmente al
Greco, muerto cuando aquél tenía quince años;
pero ¿cabría exageración en aplicarle semejante
concepto, después de las siguientes observacio-
nes del Sr. Beruete? «Pendant cette période de
la vie de Velázquez, se produisit un fait digne

de remarque, étant donnée la personnalité et


l'indépendance du maítre. II s'agit de l'influen-
ce indiscutable qu'exercérent alors sur lui les

tableaux du Greco. II les vit et les étudia sans


51 6 CAPÍTULO XII

doute á Toléde... Velázquez, qui s'était sous-

trait á l'influence de Rubens et qui avait


échappé aux séductions des Vénitiens, trouva
sans doute chez le Greco quelque chose de
supérieur qu'il tache de s'assimiler» (pág. 66).
Hay que advertir que este «algo superior»,
que Velázquez procuró asimilarse, no era, se-
gún queda dicho, lo accesorio, sino nada me-
nos que aquellas cualidades características del
Greco, por que se refiere al colorido,
lo al

gran problema que le preocupaba.


Verdad es que el biógrafo, celoso por la in-
dependencia del maestro, asegura que «il ne
donna prise á aucune influence étrangére; celle
du Greco, que nous avons signalée, se borna á
Tadjonction de certaines des qualités de cet ex-
traordinaire artiste á celles qu' avait déjá Veláz-
quez» (pág. 197). Mas, ¿qué influjo, pequeño ó
grande, consiste en otra cosa que en la unión
de ciertas cualidades á las que ya se tienen?
Lo que importa fijar, es su profundidad
y tras-
cendencia, cosa que no se mide sino por el va-
lor de estas mismas cualidades. He aquí ahora

el alcance que el Sr. Beruete les concede:

«Velázquez n'eut jamáis une palette exubé-


rante: il n'employait que les couleurs néces-
saires á l'obtention de ees tons dégradés oü
sont combinées toutes les teintes du gris. Et
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 5 I
7

il arrivait ainsi, gráce á la finesse avec laquelle


sont determinés les rapports des différentes
valeurs, á des harmonies d'une supréme dis-

tinction. C'est á cette qualité, plutót qu'á son


fameux naturalisme, que Velázquez doit d'étre
tenu aujourd'hui pour le plus original des
peintres; c'est elle qui lui vaut la grande in-

fluence qu'il exerce sur l'art contemporain»


(pág. 196).
Ahora bien, ¿de dónde proceden esos tonos
apagados, en que se combinan todas las tin-

tas del gris, suprema dis-


esas armonías de
tinción, que hacen de Velázquez el más ori-

ginal de los pintores, y á lo cual debe el


grande influjo que ejerce sobre el arte con-
temporáneo? El mismo escritor nos lo dice:

«L'adoption par Velázquez de teintes gris ar-


genté dans la coloration des chairs, l'emploi
des certains carmins, une plus grande liberté
d'éxecution... tels sont les points oü se fait

sentir l'influence du Greco... II lui doit certai-


nes finesses de coloris, une harmonie de tons
gris tres distinguée, que ses toiles ne présen-
taient pas jusque-lá» (pág. 69). «L'étude des
ceuvres du Greco lui apprend á employer les
gris fins dans le coloris der chairs et enrichit
sa palette de plusieurs couleurs nouvelles»
(Pág- 114).
5i8 CAPÍTULO XII

Después de tales enseñanzas, no de un mo-


dernista vehemente apasionado del Greco,
sino del más sereno y técnico biógrafo de
Velázquez, á la vez que del más celoso defen-
sor de su independencia, yo creo que hay su-
ficiente motivo para afirmar que no puede
concebirse á Velázquez, al verdadero Veláz-
quez, en su pleno desarrollo, sin el Greco, y
que no cabe más adecuada denominación
para caracterizar la relación que entre ambos
existe, que la de maestro á discípulo. En tal
sentido, y para gloria de ambos, el Greco fué
el único maestro de Velázquez, y Velázquez

el único discípulo del Greco.

Sus discípulos oficiales. — Como tales, sin

embargo, han indicado, desde antiguo, los


historiadores á su hijo Jorge Manuel, al Padre
Mayno, á Orrente y á Tristán. Del primero,
no conozco más que un solo cuadro: la variante
reducida del Espolio, del Museo del Prado
(lám. 32) y cuya autenticidad he podido
comprobar, cotejando la firma que lleva: Jorge
Manuel Theotocópuli, con otras del mismo,
que hallé en el Archivo de protocolos y
en el Municipal de Toledo (apénd. 2). Co-
pia insignificante, mas de gran valor como do-
cumento; pues nos ilustra, según ya se dijo,
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 519

sobre la mano que debió ejecutar tantas otras


anónimas, entre malas y medianas, inconfun-
dibles con las obras auténticas, pero confun-
didas con ellas, merced al ambiente familiar, á
la réplica de asuntos, á la contemporaneidad
de ejecución, y á veces, á alguna que otra pin-
celada del maestro, en cuyo estudio y para
satisfacer pedidos de poca monta, tal vez se
trabajaron. Jorge Manuel, por tanto, como pin-
tor, es poco menos que fabuloso.
De Mayno y Orrente, no hay para qué ha-
blar. A quien conozca sus obras, siempre cau-
sará sorpresa oir que ambos pasaron por el

taller del Greco. Tal vez cierta extrañeza que


se observa en la Adoración de los Reyes, de
Mayno (núm. 2.166 /. del Prado), sea pro-
ducto de aquel Es todo lo que puede
influjo.

notarse. En Orrente, ni aun esto. Lo mismo


en sus cuadros originales, por ejemplo, en
uno de los mejores, la Casulla de San Ilde-

fonso, en la Sacristía de la Catedral de Toledo,


que en sus imitaciones de los Bassanos, nada
recuerda al Greco, ni en el espíritu, ni en la
factura.
Con Luis Tristán sucede lo propio. Mara-
villa ver cómo ha pasado este pintor, y toda-
vía pasa en la opinión vulgar, por una especie
de segundo Greco, y hasta, muchas veces, su-
5 20 CAPÍTULO XII

perior á éste mismo. Discípulo predilecto suyo,


ejecutor, por recomendación del maestro, de
aquellos encargos importantes, que éste no
quería, ó no podía ya llevar á cabo en sus úl-
timos años, era natural creer que nadie estu-
viese en mejores condiciones para experimen-
tar su influjo y asimilarse su estilo. Y de aquí,
sin duda, hubo de originarse aquella leyenda,

apoyada luego para la observación superficial,
con que la generalidad se satisface más que —
por la servil imitación de algunas de sus com-
posiciones, tal como la Trinidad, de la Sacris-
tía de los Cálices, en la Catedral de Sevilla
(lám. 144) (1), por la multitud de Cristos ex-
pirantes y de tétricos San Franciscos, unos y
otros,en fondos lóbregos, con que Tristán y
sus malos imitadores é ignorados copistas
inundaron á España. Y aquí concluyen todas
las afinidades de Tristán con el Greco. Si éste
no influyó en aquél, en cambio los cuadros
de aquél han influido, hasta hace poco tiempo,
en desprestigio de éste; pues la observación
inexperta, incapaz de analizar con finura, y
sugestionada por los datos biográficos, cayó
en confundir las obras de ambos y ha venido
atribuyendo al maestro las malas cualidades

(1) Firmada: Luys tristán fa \


ciebat \
Toleti 1624.
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 521

exclusivas del discípulo. Confusión, que tras-


ciende, á veces, hasta á la crítica mejor inten-
cionada, aunque falta de experiencia; y así se
ve á Lefort publicar en su Historia de la Pin-
tura española, como del Greco, la Trinidad de
Tristán, de que antes hemos hablado; á Sy-
mons, analizar el Retablo, de Santa Clara, de
Toledo, que es también del discípulo, como
obra típica de juventud del maestro; y á
la

tantos otros, que sería prolijo enumerar, atri-


buirle precipitadamente opacidades de tintas
y entonaciones rojizas y asfaltosas, que jamás
tuvo y que caracterizan á Tristán y á sus imi-
tadores. La obra maestra de éste, el Retablo,
de la Parroquial de Yepes, subsiste aún, para
probar dos cosas: que su pintura no traspasó
el límitede una insignificante medianía y que
no acertó á asimilarse ninguno de los rasgos,
ni del carácter, ni de la técnica, que distin-
guen al Greco.

Velázquez, su alumno libre. — Maestro tan


peligroso como difícil modelo, Velázquez fué
el único capaz de aprender de él beneficiosa-
mente, apoderándose de los dos elementos
esenciales, que para el porvenir contenía su
obra. Por una parte, de lo que el Greco no
diré descubrió, pero sí afirmó, como nadie an-
5 22 CAPÍTULO XII

tes quey de una vez para siempre; de lo


él,

que debía ensanchar el horizonte del arte,


abriendo nueva edad al colorido; y por otro
lado, de aquella alta idealidad, á la que nadie
con los pinceles, como el Greco, llegó en nues-
tra patria, y de la cual fluyen todas las ele-
gancias, noblezas, distinciones y aires caballe-
rescos, que enlazan á uno con otro artista y
que son patrimonio común, casi exclusivo, de
ambos en la pintura española. El realismo
ideal de Theotocópuli ahogó en Velázquez los
últimos vestigios del pintor de bodegones y
trasformó su castizo realismo prosáico en otro
no menos castizo realismo poético. En cambio,
con el supremo talento que le caracteriza, sabe
sustraerse á todo lo que del Greco podía da-
ñarle. Elimina lo que,agotado ya y destinado
á morir, no podía dar fruto para la nueva era:
las reminiscencias épico-heroicas, que atan al

cretense con Italia, con el Renacimiento y con


su educación clásica; y rechaza aquellas cuali-
dades que, por personalísimas, son inasimila-
bles ó se trasforman en corrupción decadente,
al pasar, con forzado artificio, á otro tempera-
mento. Tales eran: el ambiente de mística tris-

teza, el sabor de intelectualidad conceptuosa


y la intensa exacerbación de las composicio-
nes y figuras del Greco. EnD. Diego, sólo ha-
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 523

llamos reposada y serena contemplación, fino


humorismo, ausencia de pretensiones intelec-
tuales, ánimo ponderado, justa medida — quien
sabe si, á veces, demasiado justa: que la cons-
tante corrección y el no equivocarse nunca
tienen también su precio — el más perfecto equi-
librio que, infundiendo vida al lienzo, han visto
las edades. No hay en este sentido contradicción
tan radical, antítesis tan violenta como la que
ofrecen los caracteres de uno y otro maestro.
Velázquez mantuvo el suyo incólume; no, cier-
tamente, por carecer de que son inevi-
influjos,

tables; sino porque supo fundir de nuevo en el

crisol de su personalidad lo que aprendió de

Theotocópuli. Su originalidad queda intangible.


La pintura no ha producido, tal vez, otra más
sustantiva. Pero no por ello se sustrae, como
no se ha sustraído ningún otro genio, Fidias y
Miguel Ángel inclusive, á las leyes históricas.
Y con lo dicho basta para mostrar que el au-
tor de las Meninas tiene raíces hondas y abun-
dantes en nuestro Dominico.
A confirmarlo vienen otros hechos muy
significativos, aunque de menos importancia.
Las dos composiciones religiosas, que Veláz-
quez hizo en su última época, están impreg-
nadas de inspiración del Greco. La Coronación
de ¿a Virgen (núm. 1.056 del Museo del Prado)
CAPÍTULO XII

(lám. 145), puesta en relación con las de San


José, de Toledo, Illescasy D. Pablo Bosch (lá-
minas 44 bis y 57), así como el fondo de los
Ermitaños (núm. 1.057) (lám. 145), comparado
con el paisaje del San Francisco, de Zuloaga
(lám. 93), son preciosos ejemplares para ana-
lizar que Velázquez tomó y rechazó del
lo

Greco; para enseñarnos cómo se puede hacer


obra original con motivos ajenos es decir, ,

hasta qué punto el influjo experimentado por


el artista se compadece con su independencia.

Si no existiesen tales antecedentes, no me


aventuraría á señalar analogías entre los retra-
tosde ambos pintores, porque, al fin, las fór-
mulas de aquéllos eran entonces demasiado
comunes y generalizadas; pero cuando, no
ya sólo en los cuadros dichos, sino hasta en
,

Las Lanzas (lám. 145), se pueden hallar vagas


reminiscencias de la composición del San Mau-
ricio, ya en ponderación de sus grupos, ya en
la

la disposición de sus figuras, en el arreglo de


picas y alabardas y en el detalle de las mismas
lanzas, no me parece aventurado descubrir pa-
rentesco entre Pompeyo I^coni y el Monta-
el

ñés así
¡
como entre el Niño de Guevara y el Ino-
cencio X (lám. 145). Los recuerdos llegan, á
veces, hasta á ínfimos pormenores. ¿Quién po-
drá desconocer que las cabezas de ángeles
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 525

puestas á los pies de la Virgen en la Coronación,


de Velázquez, guardan la más estrecha analo-
gía con las que el Greco puso, á los pies del

Cristo, en su Trinidad, del Museo del Prado?


(lám. 18). Por otra parte, no soy yo, sino el

Sr. Beruete, quien hace observar que la arma-


dura del Conde de Be?tavente (núm, 1.090 del
Museo del Prado) «rappelle par sa couleur et
ses réflets celle que porte le principal person-
nage des Funérailles du Seigneur d'Orgaz...»
(pág. 70);y que en los Retratos ecuestres del
Conde-Duque y de Felipe IV (números 1 .063
y 1.066 del Museo del Prado), lo mismo que
en Las Lanzas (núm. i.o6o)j en uno de los
ángulos, «se voit une feuille de papier dépliée
et blanche absolument semblable á celle que
se trouve dans divers tableaux de Theotocó-
puli...» (pág. 1 12).
Dos testimonios conozco de la alta estima-
ción en que Velázquez debió tener al Greco.
Los tres cuadros de éste que, aparte de San
Mauricio y de I^a Gloria, hay en el Escorial,

llevados fueron por aquél al Monasterio, cuan-


do de orden del Rey, aumentó y arregló sus
colecciones (1). Y entre los cuadros que se

(1) »De orden de su Magestad, que Dios haya, compuso


Capítulo del Prior y otras Piegas de
la Sacristía, la Aulilla, el

tan grandiosas Pinturas originales, como hemos visto, y


CAPÍTULO XII

hallaron en «el cuarto del Principe por muerte


de Diego Velázquez», que era donde el pin-

tor tenía sus aposentos en el Alcázar, tres


eran del Greco y los tres retratos: «vna ca-
ueca de vn clérigo»..., «medio cuerpo de vna
muger»... y «vn viejo antiguo». (Documentos...,
pág. 423.)
He aquí, por último, una prueba de la sim-
patía del ^sentimiento artístico entre ambos
[Link] el Greco, ya recordamos lo que
era Miguel Ángel: «un buen hombre que no
sabía pintar». Velázquez, contestando á Sal-
vator Rosa, «está por decir, si ha de ser sin-

cero, que Rafael no le gusta nada... que en


Venecia se encuentra lo bueno y lo hermoso...

y que es Tiziano el que lleva la bandera» (1).

Admiró Velázquez á los venecianos, pero

iremos viendo, vnas que se estavan aquí desde Filipo Segun-


do, otras que por su diligencia se truxeron de diversas
partes de Europa.» Descripción del Escorial... por el P. San-
tos, pág. 82.
(1) Col dir: caro signor per cortesia
Cosa diseu del nostro Rafael?
Se haué visto in Italia il bon, e'l bel;
No giudicheu che questo el megio sia?

Lu storse el cao cirimoniosamente,


E disse: Rafael (a dirue el vero;
Piasendome esser libero, e sinciero)
Stago per dir, che nol me piase niente.
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 527

no los imitó, sino á través del Greco. Su natu-


raleza de pintor, como la de éste, era esen-

cialmente analítica y antidecorativa. Por esto,


ninguno de los dos cultivó el fresco, ni las
grandes composiciones enlazadas en ciclo.

Buscaron, ante todo y sobre todo, el alma de


las cosas, la escena simplificada, la traducción

de puramente individual, la actualidad, el


lo

cuadro contemporáneo, la ejecución de un


trozo. Y, en ello unidos, como en el arduo

problema del color, abren juntos las puertas


al arte moderno.

Su glorificación actual. — Indiscutible pare-


ce ya que Velázquez es el influjo capital,
que, de la antigua pintura, recibe la mo-
derna. A mostrarlo, analizando las «lec-
ciones de realismo y de impresionismo»,
que al gran artista debe el arte contemporá-

Tanto che (repliché quela persona)


Co' no ve piase questo gran Pitor;
In Italia nissun ve da in l'vmor:
Perche nu ghe donemo la Corona.

Don Diego repliché con tal maniera:


A Venetia se troua el bon, e'l belo:
Mi dago el primo liogo a quel pénelo:
Tician xe quel che porta la bandiera.
. La carta del navega?- pitor esco. Dialogo... Opera de Marco
Boschini... In Venetia... [Link]., pág. 58.
5*8 CAPÍTULO XII

neo, dedica Stevenson lo mejor de su libro.

Ya hemos visto, por otra parte, cómo piensa


Beruete, el cual extiende á otros pintores ac-
tuales el influjo de Velázquez, que sobre Mi-
llais y Whistler señala Richard Muther (i), co-

rroborando la observación que éste hace, de


que «el problema, cuya solución se busca en
este siglo, á saber: la representación de los ob-
jetos en su atmósfera de luz y de aire, y no en
sus líneas y sus formas solamente, como se
había hecho hasta aquí, es un problema nue-
vo en exceptuando sólo la
la historia del arte,

obra de Velázquez». Esa fué, á no dudarlo, su


conquista por excelencia, la nota personalísi-
ma entre tantas personales; salvaguardia más
firme y positiva de la independencia del pin-
tor, que las ilusorias ficciones de imposibles
autoctonías. Pero ya era hora, á mi juicio, de
recabar la parte, pequeña para algunos, gran-
de según otros, entre los que me cuento, pero
parte, al fin, que, en dicho influjo, corresponde
al Greco. Encerrado en Toledo, desconocido

fuera de España casi en absoluto, no lo ha


ejercido, como hemos visto, sino indirectamen-
te, á través de Velázquez, mediante aquellas

(i) Geschichte der Malerei im neunzehnten Jahrhwidert.


Munich, 1893. t. 11, pág. 508.
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 529

cualidades afines con él y en que Theotocó-


puli se anticipó al pintor cortesano. Tal vez
hubiera ocurrido lo mismo, si sus cuadros hu-
biesen abundado en los museos de Europa;
porque, hecho para escandalizar y no para
atraer, escondió lo genial tras de lo extrava-
gante, nuevos y duros vientos
y hacían falta

de escándalo, para que pudiera llegar á cum-


plirse la primera parte de lo que Paravicino
anunció en su soneto:

« y su extrañeza
admirarán, no imitarán edades».

Aquellos vientos soplan ya con fuerza, y


por eso, hasta los días que alcanzamos no
ha sido admirado, con sincero entusiasmo,
el verdadero Greco, todo el Greco, no
sólo el sensato, que admiró é imitó Veláz-
quez, sino el escandaloso, el disonante, el es-
trafalario, el loco. Claro es que el movimiento
ha tenido que prepararse con lentitud y espo-
rádicamente. Fortuny guardaba, como oro en
paño, un cuadro del Greco, cuando casi nin-
gún artista de ambiente europeo conocía y se
interesaba por nuestro Dominico; Millet poseía
que á su muerte adquirió Degas, y que
otro,
aún conserva; y estos hechos son bastante
significativos acerca del camino por donde
34
53o CAPÍTULO XII

se ha operado la rehabilitación del Greco en


el arte moderno, cuando se tiene en cuenta
el temperamento independiente é innovador,
cada cual por su estilo, de aquellos tres pin-
tores. En los años trascurridos desde que tra-
cé el plan de este trabajo, la admiración, an-
tes esporádica y privada, se ha generalizado y
hecho pública, llegando á penetrar ya hasta
en los mismos santuarios oficiales. Un grupo
de literatos y artistas catalanes, de los educa-
dos en Montmartre, de los que viven más la
vida universal dentro de España, levanta en
Sitges una estatua al Greco, celebra en su ho-
nor románticas fiestas y lleva en procesión
sus cuadros al Cau Ferrat, como los florentinos
del siglo xiv se ha dicho que llevaron á Santa
María Novella la Madona de Cimabue. Los jó-
venes escritores españoles, la última genera-
ción de «intelectuales», hace del Greco uno de
sus temas favoritos; cítalo de continuo; se ins-
pira en sus cuadros; se recrea en los lugares
en que aquél vivió; respira su ambiente; des-
entraña su significación; utiliza de él cuanto
puede, y, con amor acendrado, pone su alma
entera en la hermosa labor educadora de ha-
cer penetrar al Greco en el sentimiento y en
la conciencia populares.
Pintores y críticos de los más contrarios
1

EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 53

temperamentos comulgan en ferviente culto


por el olvidado artista. Las grandes revis-
tas ilustradas y los periódicos mundiales co-
mienzan á popularizarlo con artículos y re-
producciones de sus obras . Literatos sen-
sacionales esparcen por el mundo un Toledo
visto á través del pincel de Theotocópuli.
Comerciantes de cuadros y de antigüeda-
des lo lanzan al mercado , á los más altos
precios, y se disputan á poriía la caza de
un Greco. Sus pinturas huyen de las igle-
sias, conventos y casas de España hacia las

colecciones extranjeras. El San Luis de Man-


zi ostenta ya en el Louvre su serena me-

lancolía; el Paravicino, que hace pocos años

identifiqué, casi oculto, en la alcoba de una


casa de Madrid, lo he vuelto á estudiar de
nuevo en el Museo de Boston, adquirido por
el influjo de uno de los admiradores de la pri-

mera hora, el gran pintor Sargent; el San Je-


rónimo, de la Catedral de Valladolid, como el

Niño de Guevara, de la casa de Oñate, en


la Quinta avenida de Nueva York hay ya que
buscarlos; hacia ella se encaminará proba-
blemente el Julián Romero, de Granada, que
en la rué Laffite aguarda ya de paso; la Asun-
ción de Santo Domingo el antiguo, es hoy la
joya más preciada de la pintura antigua, en
53 2 CAPÍTULO XII

el «Art de Chicago; y en el Museo


Institute»
Metropolitano cuelga la Adoración de pastores,
uno de esos «engendros patológicos», que al
Justi de última hora repugnan, vendido en
España, hace doce años, en precio insignifi-

cante, y adquirido, no ha mucho, en más de


200.000 francos, para satisfacción de los mo-
dernos «temperamentos problemáticos», aná-
logos al de Theotocópuli; de los «espíritus,
ya superiores, ya limitados y groseros, que en
accesos efímeros estiman formalmente, como
un camino de salud, el desconsiderado y abo-
rrecible abandono de la tradición y de las re-
glas»; de «los doctos que predican á las gen-
tes seriamente que cierren los ojos á la reali-

dad por obediencia á la fe»; de los que bro-


tan cuando «el terreno se halla restaurado
para el puro de aberraciones psico-
cultivo
lísicas, multiplicadas por la vanidad y el espí-
ritude imitación»; de todos aquellos, en fin,
para quienes, á mi entender, con menos razón
que violencia, declara dicho autor que la «crí-

ticano es ya competente y debe dejar la in-


terpretación al psicópata y al oftalmólogo.»
(Velázquez, pág. 52).
La admiración, pues, se fragua en estos
mismos días; y es aún tan reciente ó inesta-
ble, que en la famosa España negra de Ver-
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 533

haeren no se habla del Greco; Israel, el ilustre

pintor holandés, pasa en 1898 por el Prado


y por Toledo, sin que una vez lo cite (1); el
Toledo and Madrid, de 1903, por Leonard
Williams, apenas si lo nombra; y en la más
reciente Historia de la fii?itura italiana aparece
de paso en una sola línea, y todavía se le lla-

ma Teoscópoli! (2).

Su influjo directo. — Indicadas quedan las

causas principales de todo este actual movi-


miento favorable hacia el Greco. Débese, en
primer lugar, á la revelación de su íntimo pa-
rentesco con Velázquez. El Greco fué su pre-
cursor y, en la historia, los precursores no son
comprendidos hasta que los mesías no han
penetrado por completo en la vida. Es un
proceso regresivo. Estos deben á aquéllos su
existencia; aquéllosdeben á éstos su rehabili-
tación. Mientras Velázquez no se ha derra-
mado enteramente por el arte moderno, mien-
tras no se ha visto agotado su influjo, no ha
surgido la cuestión de su génesis; y el proble-
ma de los orígenes, en todas las esferas, es

(1) Spain. The Story of a Jourtiey by Jozef Israéls... Lon-


don, 1900.
(2) Storia deü'arte italiana dalle origini al secólo XX. Di
a
Basilio Magni. 2. ed. Roma, 1905, t. ra, pág. 16.
534 CAPÍTULO XII

hoy — en esta nuestra edad de la evolución


y esencialmente historicista — el problema por
excelencia, el que mayor interés despierta
en la vida contemporánea. Sólo después de
saberse á Velázquez de memoria, se ha enten-
dido al Greco; porque raras veces las innova-
ciones perturbadoras han pasado á la vida
directamente desde los caracteres radicales,
sino purgadas de excesos, moldeadas y medi-
das por otros caracteres de ponderación y
equilibrio. Asimiladas por este camino, en-
tonces somos aptos para gustar la rústica
frescura, la acre espontaneidad de las precur-
soras olvidadas primicias. El ojo impregnado
de las suaves armonías de Velázquez es el

único capaz de percibir todo el valor de las

violentas anticipaciones coloristas del Greco.


Sólo cuando el espíritu se ha hecho á contem-
plar tanta vida, tanto carácter, tanto realismo
de un pueblo y de una época como serena-
mente manan de Las Meninas, llega á descu-
brir que esa misma vida y realismo y fuerza
expresiva de carácter de ese mismo pueblo y
de esa misma época también brotan, aunque
con intensidad tumultuosa, del Entierro. El
interés aumenta con la sorpresa del hallazgo
de semejante relación, tanto tiempo escondida
en las oscuras iglesias toledanas.
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 535

Pero, aparte de esto, el Greco no ha llega-


do á sentirse ni admirarse hasta nuestros días,
porque en ningún otro período ha mostrado
el arte tan estrechas afinidades, como las que
guarda el contemporáneo, con los caracteres
del de Theotocópuli.
El clasicismo era impotente para entender
al Greco. El romanticismo comenzó su rehabi-
litación; pero solo el actual neo-romanticismo,
que llamamos modernismo, ha podido acabarla.
En él, como en nuestro autor, encontraremos
el predominio de lo intelectual, que lleva á lo
sutily engendra lo retorcido y conceptuoso.
Góngora y Paravicino fueron sus grandes ami-
gos. Góngora y Gracián son modelos de la li-
teratura modernista. ¿Cómo no ha de serlo
también el Greco para aquellos pintores que
hoy buscan eso mismo intelectual, sutil, retor-
cido, dislocado, conceptuoso, cuando, según
se ha dicho muy bien, él ha sido el primero en
«dislocar el dibujo para trasmitir al lienzo, con
toda su energía y vivacidad, el movimiento?»
Modelo ha de ser, por este lado, para toda es-
pecie de simbolistas y decadentes, para los in-
timistas, para los pintores de la elegancia ner-
viosa, para los delicuescentes, para las psi-
cologías complicadas, para el misticismo ale-
górico, para las misteriosas visiones, para los
536 CAPÍTULO XII

infinitos aspectos, en suma, del neo-idealis-


mo literario y pictórico, que hallarán en la
sutil espiritualidad de las neuróticas figuras
del Greco, en el trascendentalismo poético
que las envuelve, mucho que responde á su
unánime protesta contra la nuda reproducción
de la realidad, ya grosera, ya vacía de con-
ceptos y sin alma.
Por otra parte, una tristeza y un pesimismo,
más hondos, por ser más reales y menos sim-
ples que los poetizados por la generación del
año 30, invaden al arte moderno. En la litera-
tura de La Intrusa y de Los Espectros, en los
bretones de Cotet y de Simón, en el Carlyle
de Whistler (lám. 136), en los interiores de
Lesidaner, en los paisajes de Renoir, en los
jardines abandonados de Rusiñol, no puede
menos de hallar eco la fúnebre tristeza del pin-
tor toledano.
El neo-impresionismo, con su desdén hacia
la forma; sus alardes de incorrección; su ten-
dencia á provocar simplemente las sensacio-

nes, dejando al espíritu libre, ya para comple-


tarlas, ya para trasformarlas; sus procesos de
eliminación y de simplificación; su estudio de
los valores; su ensalzamiento del cromatismo
contra el pasado gris monocromo, y contra los
elementales recursos del primitivo plein air\
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 537

sus vibraciones de luz; sus sombras azules; sus


reflejos anaranjados; sus acritudes coloristas;
sus agresiones lumínicas; su dogma de la téc-

nica divisionaria, tiene que sentir atractivo ha-


cia Theotocópuli, por sus líneas dislocadas, sus
pinceladas explosivas, sus toques sueltos é in-
dependientes, sus iluminaciones por reflejos,
su desmayo, desazón y desabrimiento de color,
su extraña y anticipada apología del colorido
contra el dibujo.
Y únicamente ahora, en este arte contempo-
ráneo, rebelde, y desequilibrado
inquieto
como nuestro artista, en este movimiento ac-
tual, sin distinción de escuelas, donde, huyendo

de la platitude, que es lo único de que se abo-


mina, todo sistema, toda tendencia, toda extra-
vagancia, toda aberración, toda monstruosidad,
encuentra —por fortuna— aplauso, con tal de
que la obra haga vivir, suscite intensamente
la impresión de la vida, es cuando se ha po-
dido, no ya comprender y perdonar, sino ad-
mirar y aplaudir, al Greco estrafalario,
al Greco

escandaloso, al Greco loco.


A mi juicio, es todavía pronto para poder
decir si el arte novísimo, que de tal suerte ha
venido á coincidir con el Greco, habrá tam-
bién experimentado ya su influjo. Lostalot
afirma que Manet se inspiró en sus retratos; y
538 CAPÍTULO XII

natural es creer que otros chispazos hayan


prendido y prendan en adelante. Por el mo-
mento, hay que limitarse á señalar tales coin-
cidencias. Ellas casi bastan á desmentir la se-
gunda parte del soneto de Paravicino y á mos-
trar que, en un amplio sentido, «las edades
han llegado ya, no sólo á admirar, sino á imitar
la extrañeza del Greco».

Conclusión. — «Creta le dió la vida.» De su


legado familiar nada sabemos. El es, ante todo,
un germen de libre personalidad, extravagante,
anárquica. De la raza, trae la finura y lo ines-

table del espíritu; quizá del primitivo medio,


la cultura helénica; de la herencia artística
acumulada, el ambiente greco-alejandrino que
en sus composiciones y figuras persiste y la

bizantina afición á repetir sus fórmulas; de


Italia y del siglo xvi, la amplitud de orienta-
ción, los destellos de saber universal, el he-
roico idealismo. El Greco es el último epígono
del Renacimiento.
Venecia lo educa en el arte. Tiziano le

enseña la técnica; Tintoreto lo seduce por el

dramatismo en fondo y forma, por las tonali-


dades de carmín y plata; Miguel Angel lo en-
durece y amarga, lo excita y reconcentra,
pero, sobre todo, lo viriliza. La adusta y agria
EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 539

Castilla fué para él benigna, porque lo hizo


libre. Solitario en ella, olvida reglas y aban-
dona maestros, se acoge á sí propio, intima
con el espíritu y la naturaleza regionales, de-
rrámase en ellos liberalmente, á la vez que se
deja penetrar por los mismos; se apodera, al
fin, y del alma españo-
del genio de la tierra
la; traduce fielmente de que vibra al ellas lo

unísono con su singular temperamento la —


violencia, la dignidad, la exaltación, la tristeza,
el misticismo, la intimidad realista, la ceni-
cienta y carminosa monocromía —y tras rápido,
ineludible tanteo, llega á hacer obra original

y eterna, y encuentra un camino que puede


llamar suyo.
Y por él sigue, inquieto, atormentado con pe-
netrante clarividencia por problema del co-
el

lor y de la luz, que todavía es hoy el problema


pictórico;en creciente vertiginosa exaltación
de fondo y forma, de líneas y colores; con el
ardoroso anhelo de iniciador ferviente; hu-
yendo de toda trivialidad y reposo; incorrecto,
informe, desmarañado; nunca flojo ni lamido;
despeñándose unas veces, acertando otras,
como todo el que se aventura por nuevos de-
rroteros; proclamando que la pintura no es
arte, es decir, asunto de recetas ni de cánones,
sino labor de inspiración, personalísima; menos-
CAPÍTULO XII

preciando á Miguel Angel, con quien le unen,


sin embargo, el perenne descontento y la in-

quietud de espíritu; constante suscitador,


como él, de nuevas dificultades;
y idealista
realista; claro y diáfano unas veces, como el
Quijote] intrincado y conceptuoso otras, como

el Persiles; pintando lo humano mejor que lo

divino, y sujetando lo divino casi siempre á lo


humano; más libre, más moderno, más actual
cuanto más viejo, y siempre rebelde, hasta el
último instante de su vida. Este fué el Greco.
Los Mercaderes de Richmond y el Ciego de
Dresde parecen ser, hasta ahora, sus primeros
ensayos venecianos. En el Ciego de Parma, hay
ya maestría é influjo de Roma. Los Mercaderes
de Yarborough significan la temible fase roma-
nista. Los de Beruete, la salvación del maneris-

mo, la revelación de la potente personalidad


del pintor, que ha fundido, con carácter origi-
nal, á Venecia con Roma. El Retablo de Santo
Domingo el antiguo y el Espolio representan la
ostentosa y magistral afirmación de esa misma
personalidad, penetrada ya fuertemente por los
nuevos influjos locales y con notas esporádi-
cas, pero sonoras, del familiar realismo caste-
llano. El San Mauricio, la aguda y febril cri-

sis entre lo antiguo y lo nuevo. El Entierro, la

perfección y el ideal logrados. D. a María de


1

EL GRECO, VELÁZQUEZ Y EL ARTE MODERNO 54

Aragón, San José de Toledo, E¿ Escorial,


///escás, son los peldaños de la escala triunfal

por el nuevo camino realista, siempre impreg-


nado del primitivo idealismo, con medida unas
veces, otras con desequilibrio, con paz ó con
desasosiego, razonable ó desaforado, sereno ó
fúnebre, pero jamás vulgar ni insignificante,
siempre lleno de vida, siempre dispuesto á
intentar nuevas empresas coloristas; penetran-
do más cada día los secretos escondrijos del
modelo y dominando más cada hora la técni-
ca de su arte. La Asunción, de San Vicente, es
el producto más escogido de la originaria

exaltación del artista, exacerbada al final de


su vida; el ensayo más perfecto de las obse-
siones de luz y de color que le acosaban; su
última profesión de fe pictórica.
Alto y raro ejemplo este que el Greco nos
ofrece contra la falsa idea usual del casticismo.
Un extraño, un cretense, recriado en Italia,

despertando, oreando, encauzando, fijando la


eterna tradición de la pintura patria; abriendo
el surco, para que en él siembrey recoja, el
más grande, el más universal y humano, y por
esto el más castizo de los pintores españoles;
impregnando de tristeza á sus héroes en los
mismos días en que Cervantes forjaba su eter-
namente castizo Caba/kro de /a triste figura.
CATÁLOGO
CATÁLOGO DE LAS OBRAS DEL GRECO

Advertencia. — Aunque este catálogo no contie-


ne, claro está, todas las obras que he llegado á cono-
cer de entre las que corren atribuidas liberalmente al

Greco, incluyo en él, sin embargo, con las que, sin va-
cilar, estimo auténticas, algunas, en muy corto número,
sobre las cuales, mi juicio, ya favorable, ya adverso,
ó no es tan decisivo como respecto de las anteriores,

6 se halla contrarrestado por autoridades respetables.


Me induce á proceder así el tratarse de un pintor, que
es todavía bastante ignorado, y la idea de que los
pocos cuadros suyos, que con razón pueden parecer
dudosos al inteligente, más conviene, por el momento,
entregarlos al público, que contribuir, con un juicio

anticipado, á sustraerlos de la crítica. La labor del


Greco no está, ni mucho menos, depurada; y en este
ensayo provisional de catálogo, es preferible, á mi en-
tender, incluir en vez de eliminar semejantes ejempla-
res, siempre escasos, en que la vacilación y la oscu-
ridad pueden ser legítimas. De esta suerte, creo, ade-
más, ofrecer facilidades para las rectificaciones que
habrá de experimentar mi trabajo.

35
546 CATÁLOGO

Al intentar una clasificación cronológica de las

obras del Greco, me he servido, naturalmente, délos


jalones que, según puede verse en el texto, presen-

tan mayor firmeza. En primer término, aparece el

pequeño grupo de los cuadros de juventud, pintados


en Italia. Con este nombre se designan; y, como entre
ellos existe marcada diferencia de perfección técnica,

indícanse unos, como de primera, y otros, como de


segunda época italiana. En la española, me ha pareci-

do difícil, por ahora, señalar más de tres períodos


bien caracterizados. El primero y el último — de con-
formidad con lo que generalmente muestra todo des-
arrollo — más cortos que el medio, el cual constituye

la fase más extensa de la labor del artista.


Señálanse como de primera época los cuadros que
pueden agruparse con el Retablo de Santo Domingo el

Antiguo, el Espolio y el San Mauricio, ó sea, de 1576


á 1584, aproximadamente. El Entierro del Conde de
Orgáz sirve de guía para una primera etapa, 1 584
á 1594, de la segunda época; así como las obras de
la Capilla de San José é Illescas lo son igualmente

para la segunda parte, 1594 á 1604, del mismo perío-


do. La última época comprende los diez años res-
tantes de la vida del Greco, hasta 1614, y tiene por

bases la Asunción de San Vicente, el Bautismo de


Tavera y el Retrato de Paravicino.
Sin embargo, sobre esta iluminación lanzan con
frecuencia mucha sombra la complicada naturaleza
y la mudable técnica del Greco. Y así, he de antici-
CATÁLOGO 547

parme á declarar que no en todos los casos puede


ofrecerse la clasificación sin reservas.

La fecha exacta sustituye, siempre que es posible,


á las aproximadas, así como también se hace obser-

var el carácter de transición de aquellos cuadros,


que, en efecto, lo muestran, entre unas y otras épo-

cas. Cuando falta la indicación cronológica es por-


que también faltan los indicios para fijarla.

Los cuadros de que se habla en el texto llevan en


el catálogo, por lo que hace á su descripción y críti-

ca, solamente la llamada al pasaje en que figuran. Las


nuevas indicaciones se reservan para los ejemplares
de importancia, que no han sido citados, y especial-
mente para aquellos sobre los cuales se ha publicado
algún estudio de interés cuando el mío estaba ya im-
preso y cuyo valor todavía he podido utilizar de esta
suerte.

El catálogo sigue orden alfabético de países y


el

localidades, y dentro de éstas, el de museos, iglesias

y colecciones privadas.
Los cuadros que no he visto directamente, llevan

un *. De su autenticidad nada puedo responder; pero


temo que muchos habrían de quedar eliminados. Tal
vez alguno de ellos se halle entre los que conozco
y no sé fijamente donde paran.
Cuando llevan dos **, quiere decir que mi juicio

descansa sobre reproducciones y críticas autorizadas.


Las dimensiones se indican por el sistema métrico
decimal, y la primera cifra expresa siempre la altura.
54« CATÁLOGO

Cuando no hay advertencia especial, se entiende

que el cuadro está pintado en lienzo.


He procurado perseguir hasta el último instante el

sitio y el actual poseedor de los cuadros; pero sería


muy aventurado presumir que todos se encontrasen,
dentro de pocas semanas, al publicarse este libro,
donde en él se indica; pues sabido es el continuo pe -

regrinar en estos días de las obras del Greco. El


catálogo mismo abunda ya en correcciones al texto

y á las láminas.
Al final aparecen todos los cuadros que he visto
ó de que tengo noticia, pero cuyo paradero ignoro;
y señalo además la sospecha, donde ésta puede ca-
ber, de que el ejemplar se halle ya citado en el ca-
tálogo.

PINTURA

ALEMANIA

Berlín. H. L. Kribben.
1 San Francisco de Asís.

Última época. 1604 á 1614. 0,52 X 0,41. Firma- —
do. Semejante al reproducido, lám. 95, pero sin ca-
pucha. Queda pura la cabeza; las manos, muy reto-
cadas. Perteneció en Madrid últimamente á D. J. Or-
tiz de Pinedo.

Dresde. Galería Real.


2 La Curación del Ciego. (Núm. 276.)
Italia, i.
a
época. Antes de 1 57 1
.
— 0,65 X 0,84.
Tabla. — V. pág. 64; lám. 4.

Estrasburgo. Colección municipal de Pintura.


3 La Virgen. ** (Núm. 351.)
2.
a

1594 á 1604. 0,52 X 0,36. Firmado.
época. —
Busto, con toca blanca y manto azul. Es igual al nú-
mero 2124 Museo
del Prado, lám. 86, aunque
del
muy en calidad. Regalado por Sir Ch.
superior á él

Robinson, de Londres. Reproducido en Verzeichnis


der Stddtischeii Gemalde-Sammlung in Sii'assburg,
1903.

Stuttgart. Museo Real de Bellas Artes.


4 Cristo sentado en un trono, con San Juan Bau-
——

CATÁLOGO

tista, de pie, á un lado, San Marcos, al otro,


y el donante arrodillado. ** (Núm. 488.)
Italia, i.
a
época. Antes de 1 57 1 .
— 1,245 X 1,130.
Procede de la colección Barbini-Breganze, dónde
era atribuido á Bonifazio, con el núm. 49. En el ca-
tálogo anterior se atribuía á Tintoretto. La nueva
atribución ha sido dada por Ch. Loeser y por von
Fabriczy. El Sr. Beruete piensa que, en efecto, pue-
de ser de su primer tiempo, imitando á Tintoretto,
y que recuerda al cuadro de Dresde. Reproducido
por Zottmann, Heft 4. «Es, dice, uno de los pocos
cuadros del Greco en que el paisaje se ha tratado
tan en detalle y á plena luz del día... La concepción
entera de la figura del donante y su técnica, com-
paradas con retratos de Senadores, especialmente
del Palacio ducal y del Museo cívico de Venecia,
suscitan la presunción de que algunos de entre
ellos, que no se puede creer por completo sean de
Tintoretto ni tampoco de Tiziano, pertenecen á
nuestro artista», pág. 82.

La Piedad. ** (Núm. 489.)


Italia, i.
a
época. Antes de 1 57 1
.

0,905 X 0,835.
La Virgen, sentada, tiene en su regazo el cadáver
de Cristo. A sus lados, Magdalena, Salomé, San Juan
y Nicodemus. En la colección Barbini-Breganze lle-
vaba el núm. 79 y era atribuido á Carlos Caliari. Per-
teneció ála familia Zanetti y estuvo originariamente
en la Capilla de su casa de campo, en Fiesso. La
nueva atribución se debe á Ch. Loeser. El Sr. Be-
ruete no encuentra en él nada que recuerde al
Greco. Zottmann, que lo reproduce, dice: «En su
completa disposición del color recuerda mucho ála
Curación del Ciego, de Parma, así como al cuadrito
La Anunciación, de la Academia de Viena». Heft 4.
V. para éste y el anterior: Verzeichnis der Gemalde-
Sammlung in KoniglichenMuseum der bildenden
Künste zu Stuttgart, W. Stremann, 1903.

CATÁLOGO 551

AUSTRIA

Viena. Galería Imperial.

6 Retrato de un joven. (Núm. 596.)


a
Atribuido. Italia, i. época. ¿Antes de 1 57 1 ?

0,87 X 0,59. — V. págs. 27 y 391; lám. 106. — Engerth,


en cuyo Caí. tiene el núm. 446, asegura que «bajo
el nombre Teoscopoli hay dos líneas ininteligibles,
la primera de las cuales podría leerse como Ste-

phanus*.

7 La Adoración de ¿os Reyes. (Núm. 272.)


Italia, ¿2.
a
X 1,17. Véa-
época? 1571 ¿75.-0,93 —
se pág. 74; lám. 6. En
de Engerth tiene el nú-
el Cat.
mero 48. Zottmann lo reproduce ya decididamente
como del Greco, haciendo notar los rasgos caracte-
rísticos que de éste tiene y los que el cuadro con-
serva todavía del arte de los Bassanos. «Lo que en
Bassano atraía principalmente al Greco era cierta-
mente su sentido del color y su predilección por el
problema de la luz y las sombras. Los Bassanos no
salieron del choque entre colores resplandecientes
y una fuerte iluminación. Esto, que en ellos tenía
que dar por resultado fragmentariamente una ex-
tinción de la fuerza lumínica veneciana, llevó al
Greco, por el contrario, á su tonalidad gris platea-
da. Heft 4, pág. 86.

— Academia de Bellas Artes.


8 La Anunciación. (Núm. 471.)
Italia,
i.
a
época. 0,62 0,76. — X
La Virgen, á la —
derecha, arrodillada en un reclinatorio; el ángel, á
la izquierda. La escena es una sala con piso de már-
mol, y á través de las arcadas del fondo se ve una
puerta con frontón de mármol blanco. La arquitec-
tura, las ropas y alas del ángel tienen adornos de
;

552 CATÁLOGO

oro. «Se apoya, sin duda, dice Zottmann, en la Anun-


ciaciónde Tintoretto, del Museo de Berlín, y es un
primer paso para su propia pequeña Anunciación,
del Museo del Prado... La arquitectura de la sala y
del fondo es muy semejante á la del cuadro del Pra-
do.» Heft 4, pág. 84. Atribuido antes á Pablo Vero-
nés. La nueva atribución ha sido dada por el doctor
G. Ludwig. Donativo del conde Lamberg.

CANADÁ
Montreal. Sir William Van Horne.
9 Retrato del Señor de la Casa de Leiva.
1 .
a
577 á 1 584.-0,87 X 0,69. V. pág. 40
época. 1 — 1

lám. 110 Procede de la Catedral de Valladolid,


bis.

donde fué adquirido, en 1904, por el anticuario de


Madrid Sr. Pares.

10 Un Santo. (¿Fragmento?)
2.
a
época. 1586 á 1594. — 0,25 X 0,20. —V. pági-
na 299; lám. 43 bis. Núm. Expo-
7 del Catálogo de la
sición del Greco, Madrid, 1902. Su último poseedor
en España fué D. Antonio Vives.

ESPAÑA
Alhama de Granada. D. Mariano González dé
Aguilar.
11 San Francisco de Asís. *
Firmado. Semejante al reproducido, lám. 10 1.

Procede de Úbeda.

Alcoy. D. Luis Pérez (San Nicolás, 58).


12 San Francisco. *

0,91 X 0,59.
CATALOGO 553

13 Ecce Homo (cabeza). *


0,20 X 0,16.

Ávila. Catedral. Capilla del Cardenal.


14 Retrato de :

c
García Ibáñez de Mugica Braca-
monte?
Última época. 1604 á 16 14. — 1.10 X 0,94. — V. pá-
gina 436; lám. 128.

Barcelona. Museo municipal de Bellas Artes.


15 Las Lágrimas de San Pedro. *

0,98 X 0,78. — Semejante al reproducido, lám. 69.


Depósito. Propiedad de D. Guillermo de Guillen
García. (Aragón, 288).

16 La Oración del Huerto. * (Núm. 277.)


1,20 X 0,60. — Adquirido, en 1905, del Barón de
Quinto.

— Marqués de Alós (Aragón, 85).

17 Santa Catalina. *
0,90 x 0,60.

18 La Natividad de la Virgen. *

0,66 x 0,32.

— D. Juan Antiga (Claris, 50).

19 San Pedro y San Pablo. *


0,68 X 0,47. — Semejante al reproducido, lám. 87.

— D. Dionisio Cabot (Paseo de Gracia, 120).


20 Las Lágrimas de San Pedro. *
0,08 X 0,06. — Miniatura. Cobre.
554 CATÁLOGO

Barcelona. D. a Paulina de Junyent (Rambla del


Prat, 21).

21 Un apóstol. *

0,36 X 0,30.

22 Un apóstol. *

0,36 X 0,30. — Probablemente ambos tienen la


misma procedencia que los núms. 28, 29, 35, 91
y 132.

— D. Rafael Puget (Mayor, 61, Gracia).

23 Santiago. **
0,70 X 0,54. — Semejante al reproducido, lám. 42.

— Herederos de D. Luis Ouer (Minerva, 2,

Gracia).

24 San Francisco de Asís. **


í,io X 0,67. — Semejante al reproducido, lám. 102.
Reproducido en el núm. 92 de Peí y Ploma, Barce-
lona, 1903, y en el Catálogo de venta de la colección.
Núm. 7.

25 Cristo abrazado á la Cruz. **

0,54 X 0,39. — Semejante al reproducido, lám. 33.


Reproducido en el Catálogo de ve?ita. Núm. 8.

0
Bargas (Toledo). Iglesia parroquial. 2. altar de
la epístola.

26 San Francisco de Asís.



Ultima época. 1604 á 16 14. 1,66 X 0,96. Firma- —
[Link] al reproducido, lám. 102. Núm. 32, del
Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902, como propiedad de
D. León Roca y Pérez.
CATÁLOGO 555

Bilbao. D. Ei^EUTERio Aguirre (Henao, 16).

27 San Francisco de Asís. *


0,45 x 0,35. — Núm. 77 del Cat. Exp. Pintura re-
trospectiva, Bilbao, 1904.

28 Santiago. *
°>37 X 0,28. — Núm. 78 del Cat. anterior.

29 San Pablo. *
°>37 X 0,28.- -Núm. 79 del Cat. anterior. Ambos
proceden de un Apostolado, de Toledo, vendido en
la casa de antigüedades del Sr. Arteche (Madrid,

Carrera de San Jerónimo).

— I). Antonio Gorostiza (Ronda, 2).

30 San Jerónimo.
0,65 X 0,40. — Núm. 80 del Cat. anterior. Muy
dudoso.

31 La Huida á Egipto.
0,16 X 0,22.— Núm. 81 del Cat. anterior. Muy
dudoso.

32 San Pedro.
1,06 x 0,70.— Núm. 82 del Cat. anterior. El fondo
queda original. El resto está repintado.

— D. Laureano Jado (Paseo del Arenal).


33 San Francisco de Asís.
2.
a

época. 1594 á 1604. 0,60 X 0,44. Semejante —
al reproducido, lám. 97, pero es sólo la cabeza y par-
te del busto. Restaurado.

34 La Magdalena.
0,30 X 0,25. — Tabla. Restaurado. Perteneció á
D. Antonio Cánovas del Castillo.
556 CATÁLOGO

35 Un apóstol.

0,37 X 0,28. — De la misma procedencia que los


núms. 2i, 22, 28, 29, 35, 91 y 132.

Boadilla del Monte (Madrid). Palacio del Du-


que de Alcudia.

36 San Juan Evangelista y San Francisco.


Última época. 1604 á 16 14. — 1,09 X 0,86. — Firma-
do. Análogo al núm. 2124 ñ, del Museo del Prado,
lám. 89, aunque mejor que él.

Burguillos (Toledo). Iglesia parroquial. Presbi-


terio; muro de la epístola.

37 San Jerónimo penitente.


Última época. 1604 á 1614. — 1,07 X 0,93. — Seme-
jante al reproducido, lám. 72.

Presbiterio; muro del evangelio.

38 San Francisco de Asís.


Última época. 1604 á 1614. — 1,07 X 0,89. — Seme-
jante al reproducido, lám. 100. Ambos proceden de
la Ermita de San Blas, en el mismo pueblo.

Cádiz. Iglesia del Hospital de Mujeres.

39 San Francisco de Asís.


Última época. 1604 á 1614. 2,03 X 1,23. — — Firma-
do. Semejante al reproducido, lám. 94.

Calera (Toledo). Parroquia de San Pedro.


40 Santo Domingo de Silos. *

1,10 X 0,84. — Procede del Museo del Prado, en


cuyo inventario figura con el núm. 636.
CATÁLOGO 557

Córdoba. D. a Socorro Núñez del Prado (Buen


Pastor, 2).
*
41 San Andrés.
0. 74 x 0,62.

Escorial (Madrid). Monasterio. Sacristía.

42 San Eugenio.
2.
a
época. 1594 á 1604. — 2,22 X 1,05.— V. pági-
na 322; láms. 51 y 51 a. Núm. 90 del Cat. Poleró.

43 San Pedro.
2.
a
época. 1594 á 1604. — 2,07 X 1,05. — V. pági-
na 322; lám. 52. El P. Santos, el P. Ximenez, Ponz y
Cean describen este cuadro y el anterior en las Sa-
las de los Capítulos; Quevedo, Poleró y Rotondo, en
la Sacristía. Núm. 96 del Cat. Poleró.

Salas Capitulares.

44 San Mauricio.
a
1. época. 1580 á 1584.-4,44 x 3,02.— Firmado.
V. cap. VI; lám. 35. El P. Sigüenza lo describe en las
Salas del Capítulo; el P. Santos, en la Iglesia Vieja;
el P. Ximenez, Ponz, Cean y Quevedo, en la Capi-
del Colegio; Poleró y Rotondo, en
lla la Iglesia Vieja.
Núm. 485 del Cat. Poleró.

45 El Sueno de Felipe II.


a
época. 1594 á 1604.
2. 1,40 i>io. —
Firmado. X —
V. pág. 315; lám. 50. El P. Santos lo describe en la
Sacristía del Panteón; Palomino, «en la Capillita de
la Virgen, como salimos de la Sacristía á la iglesia»;
el [Link], Ponz y Cean, en la Celda prioral;
Quevedo, Poleró y Rotondo, en la Sacristía. Núme-
ro 62 del Cat. Poleró.
55» CATÁLOGO

46 San Francisco de Asís.


2.
a
época. 1584 á 1 5 1
4. — 1,07 X 0,87. — Firmado.
V. pág. 376; lám. 95. Núm. 63 del Cat. Poleró (1).

Granada. D. a Paulina Crusat de Eguilaz (Carre-


ra de Darro).
47 San Francisco de Asís.
2.
a
época. 1594 á 1604. 1,06 0,82. Análogo — X — al
reproducido, lám. 95. Adquirido en Málaga (2).

Illescas (Toledo). Iglesia del Hospital de la Ca-


ridad. Crucero; altar lateral del evangelio.
48 San Ildefonso.
2.
a
época. 1600 á 1604.-1,85 X 1,02. — Firmado.
V. pág. 312; láms. 49 y 49 a.

Crucero; altar lateral de la epístola.

49 La Virgen de la Caridad.
2.
a
época. 1600 á 1604. — 1,55 X i,i 1. — Las dimen-
siones son del lienzo antiguo, sin la reciente aña-
didura. V. págs. 311 y 467.

Bóveda del presbiterio.

50 La Coronación de la Virgen.
2.
a
época. 1600 á 1604. — ¿1,50 X 2,20? — Ovalado.
Semejante al reproducido, lám. 57. V. pág. 311.

(1) La copia del Matrimonio místico de Santa Catalina, del Correggio, que
los autores antiguos y modernos, desde el P. Santos hasta el Sr. Sanpere y
Miquel, atribuyen al Greco, no tiene, á mi entender, rasgo alguno que lo

acredite. Tampoco le pertenece el insignificante cuadro, que en las mismas


Salas Capitulares lleva su atribución y representa Los dos Santos Juanes, de
pie, sobre un campo. (Núm. 77 del Cat. de Poleró.) mucho menos le co- Y
rresponde el Jesús, que hay sobre la silla prioral de la Iglesia Vieja, y que

D. José Quevedo, en su Descripción del Escorial, igualmente le asigna.

(2) El San Francisco de Asis, en la Catedral, altar de Jesús Nazareno, no


es del Greco. Es una mala imitación, con firma en latín, peor todavía.
CATÁLOGO 559

Presbiterio; muro de la epístola.

51 La Natividad.
2.
a
época, ióooá 1604. — 1,21. — Circular. Firmado.
V. pág. 311.

Presbiterio; muro del evangelio.

52 La Anunciación.
2.
a
época. 1600 á 1604. — 1,21. — Circular. Firmado.
V. pág. 3 ir.

Jerez de la Frontera (Cádiz). D. Gualterio


J. Buck.
53 El Espolio.
a
i. época. 1579 á 1584.-1,33 X 1,65.— V. pági-
na 189; lám. 31. Núm. 10 del Cat. Exp. Greco, Ma-
drid, 1902.

— D. Ramón Díaz.
54 Jesús crucificado.
Última época. 1604 á 16 14. 0,94 X 0,59 — — Fir-
mado. Semejante al reproducido, lám. 92.

Logroño. Instituto general y técnico.


55 San Francisco de Asís.

Última época. 1604 á 16 14. 1,28 X 1,02. Fir- —
mado. Deteriorado y con caracteres dudosos. Seme-
jante al reproducido, lám. 102. Procede de un Con-
vento de la provincia. Figuró en la Exposición del
Greco, Madrid, 1902, con el núm. 62, aunque no en
el Catálogo de la misma.

Madrid. Museo del Prado.


56 La Anunciación. (Núm. 2124 a.)

i.
a
época.
1577 á 1580.-0,26 X 0,19. — Tabla.
V. pág. 156; lám. 9.
560 CATÁLOGO

57 La Trinidad. (Núm. 239.)


a
1. época. 1577 á 1579-— 3 X i,79-— V. pág. 141;
lám. 18. Comprado por Fernando VII al escultor de
cámara D. Valeriano Salvatierra, en 1832. Se cita
en el Museo por primera vez en el Catálogo. de 1843,
con el núm. 375 y bajo el título de Jesucristo di-
funto.

58 El Entierro del Conde de Orgáz. Parte baja.


(Núm. 2124 o.)


Última época. 1,89 X 2,47. Atribuido. Tal vez —
de Jorge Manuel, con retoques del Greco. V. pági-
na 286; lám. 37. Núm. 1 5 (en la Antesala á la Sala de
pinturas reservadas) del Cat. de la R. Acad. de San
Fernando, Madrid, 1824.

59 El Bautismo de Cristo. (Núm. 2124 c.)

2.
a
época. 1584 á 1594. — 3,50 X 1,44. — Firmado.
V. pág. 293; lám. 38.

60 Jesús en la Cruz. (Núm. 2124.)


2.
a

época. 1584 á 1594. 3,12 X 1,69. Firmado. —
V. pág. 293; lám. 39. Procede del Museo Nacional
de la Trinidad. Núm. 1141 del Cat. provisional.. .,
por D. G. Cruzada Villamil, Madrid, 1865.

61 La Resurrección. (Núm. 2124 m.)


2.
a
época. 1584 á 1594. — 2,75 X
Firmado. i)27. —
V. pág. 293; lám. 49. Ponz y Cean citan
(t. 5, p. 24)
una Resurrección en el camarín de N. a S. a de Atocha.
Procede del Museo Nacional de la Trinidad. Núme-
ro 13 19 del Cat. citado.

62 San Benito. (Núm. 2124 e.)

2.
a
época. 1584 á 1594. 1,16 X 0,76. —
V. pági- —
na 299; lám. 43. Procede del Museo Nacional de la
Trinidad. Núm. 446 del Cat. citado, donde se le lla-

ma San Basilio, obispo.


CATÁLOGO

63 La Sagrada Familia. (Núm. 2124 b.)


2.
a
época. 1594 á 1604. — 1,07 X o,6q. — V. pági-
na 332; lám. 55.

64 La Virgen. (Núm. 2124/.) .

2.
a
época. 1594 á 1604. — 0,53 X 0,40- — V. lám. 86.
La firma, rehecha malamente en la restauración.

65 San Juan Evangelista y San Francisco de


Asís. (Núm. 2124 ñ.)
2.
a
época. 1594 á 1604. — 0,64 X 0,50. — V. pági-
na 370; lám. Restauración en rostros, manos y
89.
fondo. Muy dudoso. Parece más bien obra del taller.
Desde 1884 á 1902, estuvo prestado en la Casa de Sa-
lud del Rosario, de Madrid. De allí fué vendido ó
sustraído. Pudo recuperarse casualmente. Procede
del Museo Nacional de la Trinidad. Núm. 169 del
Caí. citado.

66 San Antonio de Padna. (Núm. 2124 h.)

2.
a
época. 1594 á 1604. —
1,04 X o, 79- Firmado. —
V. págs. 19 y nota y 377; lám. 103. Prestado, des-
de 1884 á 1902, en la Capilla del Seminario de Lugo.
Procede del Museo Nacional de la Trinidad. Núme-
ro 452 del Caí. citado.

67 La Pentecostés. (Núm. 2124 //.)


Última época. 1604 á 1614. 2,75 X >>27. La fir- —
ma, rehecha equivocadamente en la restauración.
V- pág- 354'» lám. 65. Prestado, desde 1884 á 1902, en
el Gremio de fabricantes de Sabadell. Procede del

Museo Nacional de la Trinidad. Núm. 138 del 1

Cat. citado.

68 San Bernardino de Sena. (Núm. 2124 n.)


Ultima época. 1604 á 1614. — 2,69 X 1,44. — Fir-
mado. V. pág. 378; lám. 90. Pintado en lienzo de
manteles. Vino del Instituto de Toledo, en 1902,
con motivo de la Exposición del Greco.

36
562 CATÁLOGO

69 Un apóstol. (Núm. 247.)


2.
a
época. 1594 á 1604. — 0,70 X0,56. —
Busto de
tamaño natural. La mano izquierda, sobre un infolio
cerrado. El Catálogo del Prado lo llama San Pablo
y dice que decoraba el antiguo Alcázar y Palacio de
Madrid en 1734. Se cita por vez primera en el Caí.
de 1858, con el núm. 1847.

70 Cristo abrazado á la Cruz. (Núm. 2124/.)


2.
a
época. 1594 á 1604. 1,08 X 0,88. —Firmado. —
Semejante al reproducido, lám. 33, aunque muy in-
ferior. Prestado, desde 1884 á 1902, en la Universi-
dad de Zaragoza.

71 San Francisco de Asís. (Núm. 2124 /.)


Última época. 1604 á 1614. 1,52 X 1,13. Fir- —
mado y de poco mérito. Semejante al reproducido,
lám. 102. Prestado, desde 1884 á 1902, en el Consejo
de Estado. Procede del Museo Nacional de la Trini-
dad. Núm. 171 del Cal. citado.

72 Retrato de un caballero con la mano al pecho.


(Núm. 242.)
i.
a
época. 1577 á 1584. — 0,81 X 0,66. — Firmado
con mayúsculas. V. pág. 398; lám. 109.

73 Retrato de un médico. (Núm. 240.)


1.
a

época. 1577 á 1584. 0,93 X o,79. Firmado. —
V. pág. 400; lám. 1 10. Tal vez es este el primer cua-
dro del Greco en el Museo del Prado, pues debe co-
rresponder al núm. 396 Poi't?-ait d'homme avec un
livi'ea la main, único que se halla en la Notice des
tableaux exposésjusqu 'a présent dans le Muse'e Roy al
de Peinture au Prado. Madrid, 1823. El núm. 141
dice: Ecole du Grec. Portrait inconnu.

74 Retrato de un caballero desconocido. (Núme-


ro 238.)
2.
a
época. 1584 á 1594. — 0,46 X o, 43. --Firmado.

V. pág. 403; lám. ni.


CATÁLOGO 563

Retrato de un caballero desconocido. (Núme-


ro 246.)
2.
a
época. 1584 á 1594. — 0,66 X 0,55.— V. pági-
na 407; lám. 13. 1

Retrato de Rodrigo Vázquez. (Núm. 241.)


2.
a
época. 1594 á 1604. — 0,62 X 0,42. — V. pági-
na 407; lám, 1 14-

Retrato de un caballero desconocido. (Núme-


ro 244.)
Última época. 1604 á 16 14. — 0,65 X 0,49. — Fir-
mado. V. pág. 429; lám. 122.

Retrato de un caballero desconocido. (Núme-


ro 243.)
Última época. 1604 á 1614. — 0,64 X 0,51.— Fir-
mado. V. pdg. 429; lám. 123.

Retrato d: un caballero desconocido. (Núme-


ro 245.)

Última época. 1604 á 1614. 0,70 X 0,62. V. pá- —

gina 429; lám. 124. Ponz, en su Viaje, hablando del
Palacio de la Quinta, en el Real Sitio del Pardo,
dice: «Entre los retratos hay seis ú ocho originales
de Dominico Greco...», t. 6, p. 163. Tal vez son es-
tos mismos, venidos luego al Museo. También, al
hablar del Palacio del Retiro, dice: «En dos galerías,
que cercan parte de la Real habitación, está colo-
cada gran porción de retratos... hay originales del
Greco...», t. 6, p. 126. Esto último repite Cean: «Buen
Retiro. Algunos retratos de reyes y personajes en
dos galerías.» Probablemente, son los mismos que
figuran ya en el inventario de Palacio, de 1666, á
la muerte de Felipe IV. —
En la NoVcia de los cuadros
que se hallan colocados en la G alerta del Rey nuestro
Señor sila en el Piado de esta Corle, Madrid, 1828,
todavía no se cita más que uno, con el núm. 483:
Retí alo de hambre con barba y cabe/los canosos ves-
564 CATÁLOGO

tido de negro. En el Catálogo de los cuadros del Real


Museo de Pintura..., por D. Pedro de Madrazo,*
a
i. edición, Madrid, 1843, aparecen ya los ocho re-,

tratos con los núms. 373, 763, 1


134, 1136, 1149, 1150,
1 1
53 y 1
1 54- Y se atribuye también al Greco, con
el núm. de un caballero armado,
528, el «Retrato...
con gorguera y cadena de oro», que hoy lleva el nú-
mero 421 y pasa por de Tintoretto (1).

Madrid. Convento de las Salesas Nuevas (San


Bernardo, 82). En clausura.

80 La Oración del Huerto.


Última época. 1604 á 1614. 1,02 X 1,3 1. La mi- — —
tad izquierda guarda bastante analogía con el re-
producido, lám. 65 bis. Deteriorado y malos repin-
tes. Lo mejor que queda es el ángel, parte de los
apóstoles y el grupo de gente armada. Ponz (t. 5,
p. 50) cita una Oración del Huerto en el antecama-
rín de la Capilla de Capocavana, en la Iglesia de Re-
coletos. Cean lo repite.

81 Jesús crucificado.
a
época. 1594 á 1604.
2. 1,84 X i, 10. Cortado— —
por arriba y por abajo y maltratado. Inscripción
en las tres lenguas. Análogo, aunque más violento,
al reproducido, lám. 53, pero sin los donantes.

— Condesas de Añover y Castañeda (Mayor, 2).

82 Un evangelista.
Ultima época. 1604 á 1614. 0,68 X 0,52. Firma- — —
do. V. lám. 72 bis. Semejante al San Simón (Núm. 1 54)
del Apostolado del marqués de San Feliz, Oviedo.

(i) El núm. 2124 d, San Bjsí/ío, es copia antigua del San Eugenio del
Escorial (núm. 42), con un fondo de paisaje y episodios de la vida del Santo,
sin la menor relación con el estilo del Greco. El núm. 2I24f, Sjn Francisco
en éxtasis, es también una copia, pero más insignificante que la anterior.

CATÁLOGO 565

83 Paisaje de Toledo.
Última época. 1604 á 16 14. 1,21 X 1,06. —
Fir- —
mado. V. pág. 451; lám. 137. Ponz (t. 5, p. 50) y Cean
citan un Paisaje de Toledo en el antecamarín de la
Capilla de Capocavana en La Iglesia de Recoletos.

Madrid. Conde de Arcentales (Almagro, 5).

84 La Virgen. (¿Fragmento?)
1.
a
época. 1577 á 1584. 0,62 X 0,42. —
Busto de —
tamaño natural, con las manos cruzadas sobre el pe-
cho. Toca blanca, pelo rubio, manto verde. Algo
barrido. Procede del marqués de Cubas.

Marqués del Arco (Trujillos, 5)-

85 San Jerónimo.
Última época. 1604 á 161 4. — 1,07 X 0,87. — V. pá-
gina 96. Semejante á los reproducidos, láms. 10 y
10 bis. Adquirido en el comercio, hacia mediados del
siglo pasado.

86 La Adoración de los Pastores.


a
época. 1594 á 1604.
2. 1,09 X 0,63. —
Parece un —
término medio entre las Adoraciones, láms. 23 y 63.
Semejante á la que ocupa el ático del Retablo de
Santo Domingo el Antiguo. La inscripción de la
filacteria de los ángeles, en latín. Adquirido en el
comercio, como el anterior.

— D. Aureliano de Beruete (Genova, 15).

87 Jesús echando del Templo á los mercaderes.


Transición de Italia á España. 1575 á 1577.

0,41 X — V.
pág. 81; lám. 8. Núm. 75 del Cata-
0,52.
logue oftlie Exhibition of the Works of Spa?iish Pain-
ters, Art Gallcry of the Corporation of London, 1901.
Núm. 5 del Cal. Exp. Greco, Madrid, 1902. V. p. 80
la cita del pequeño boceto de que habla Cook. Ponz
5 66 CATÁLOGO

(t.5, p. 63) y Cean mencionan que en la Sacristía de


San Sebastián «el quadro de Jesu Christo arrojando
del Templo á los mercaderes es de Dominico Gre-
co». Adquirido, en 1899, en la venta verificada en
Madrid de la Galería de cuadros de los Sres. Vest-
Servert, que procedían, en su mayoría, según el Ca-
tálogo, de la colección del infante D. Antonio de
Borbón.

88 Cristo abrazado á la Cruz.


2.
a
época. 1594 á 1604. — i,o5 X 0,69. — Firmado.
V. pág. 190; láms. 33 y 33 a. Núm. 3 del Cat. Exp.
Greco, Madrid, 1902. Adquirido, en 1897, del anti-
cuario D. M. Borondo (Madrid, Plaza de Isabel II).

89 ¿Retrato del Greco?


a
época. 1594 á 1604. 0,59
2. 0,46. —
Firmado. X —
V. págs. 36 y 417; lám. 117. Núm. 4 del Cat. Exp.
Greco, Madrid, 1902. Adquirido, en 1892, al anticua-
rio Sr. Arteche (Madrid, Carrera de San Jerónimo).
Procede de la galería del marqués de Heredia, don-
de pasaba por autoretrato del pintor.

90 Retrato del Cardenal D. Gaspar de Qniroga.


2.
a
época. 1594 á 1604. — 0,64 X 0,51. — V. pági-
na 411; lám. 120. Adquirido del marqués de la Vega
Inclán; y antes, del anticuario Sr. Lafora (Madrid,
Carrera de San Jerónimo). Procede del Convento
de Santa Úrsula de Toledo.

91 U11 apóstol. (Boceto de uno de los de la Sa-


cristía de la Catedral de Toledo.)
0,35 X 0,25. — Semejante al reproducido, lám. 82.
Adquirido al anticuario Sr. Arteche. Procede de To-
ledo, como los núms. 21, 22, 28, 29, 35 y 132.

Madrid. D. Pablo Bosch (Serrano, 61).


92 La Coronación de la Virgen.
a i,oi.— Firmado.
2. época. 1594 á 1604.-0,98 X
CATÁLOGO 567

V. pág. 330; lám. 57. Núm. 14 del Cat. Exp. Greco,


Madrid, 1902. Adquirido del anticuario Sr. Borondo.

93 Retrato de un fraile.

Última época. 1604 á 16 14. —


0,35 X
0,25. V. pá- —
gina 438; lám. 129. Núm. 52 del Catalogue of the Ex-
liibitiou oftlie Works ofSpanish Painicrs, Art Gallery
of Corporation of London, 1901.
¿lie Núm. 15 del
Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

Madrid. I). César Cabanas (Atocha, 23).

94 San Juan Evangelista.


2.
a

época. 1594 á 1604. 0,90X0,77- Restaura- —
do. Semejante al reproducido, lám. 76, aunque dis-
tinto modelo.

— Marqués de Casa Torres ( Ventura Rodrí-


guez, 5).

95 Retrato de Fray Hortensio Félix Paravicino.



Ultima época. 1604 á 1609. 0,63 X 0,52. V. pá- —
gina 439; lám. 130. Adquirido del marqués de la
Vega Inclán, quien lo adquirió en Sevilla, proceden-
te de la colección de D. M. Urzáiz.

— Herederos del Marqués de Castro Serna


(Cuesta de la Vega, 3).

96 San Jerónimo.
a
época. 1584 á 1594. 0,64
2. 0,54.—V. pági- X —
na 97; lám. 10 bis. Núm. 55 del Cat. Exp. Greco.
Madrid, 1902.

97 San Francisco de Asís.


a
época. 1594 á 1604.
2. 1,03 —
0,86. Firmado. X —
V. pág. 377; lám. 100. Núm. 53 del Cat. Exp. Greco.
Madrid, 1902.
5 68 CATÁLOGO

98 San Pablo.

Ültima época. 1604 á 16 14. 1,04 X 0,81. Repin-—
tes en cabeza, espada é inscripción griega del pa^
peí. Semejante al reproducido, lám. 84. Núm. 54 de!
Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

99 San Francisco de Asís.



Última época. 1604 á 1614. 1,10 X 0,64. Fir- —
mado. De caracteres dudosos. Semejante al repro-
ducido, lám. 102. Núm. 52 del Cat. Exp. Greco, Ma-
drid, 1902. Todos adquiridos en el comercio por el
conde de Adanero, á mediados del siglo pasado.

Madrid. Marqués de Cerralbo (Ventura Rodrí-


guez, 2).

100 San Francisco de Asís.



Última época. 1604 á 1614. 1,93 X 1,48. Firma- —
do. V. pág. 374; lám. 94. Pintado en lienzo de man-
teles. Núm. 57 del Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

— D. José Cintora (Pez, 18).

101 San Francisco de Asís.


2.
a
época. 1594 á 1604. —1,22 x 1,04. —
Firmado.
Semejante á los reproducidos, láms. 96 y 97. Con la
restauración, que es muy grande, ha desaparecido
el principio de la firma.

— D. Cristóbal Ferríz (Ponzano, 2).

102 La Magdalena.
2.
a

época. 1594 á 1604. 1,05 X 0,80. —
Retocada
y enteramente barrida; le faltan todas las veladu-
ras. El paisaje, parte del cielo, del rostro y de la
mano y brazo derechos acusan autenticidad. Ad-
quirido en el comercio. Núm. 28 del Cat. Exp. Gre-
co, Madrid, 1902.
CATÁLOGO 569

Madrid. D. Rafael García (Duque de Alba, 13).

103 La Verónica.

Ultima época. 1604 á 1614. 0,102 x 0,79. Se- —
mejante al cuadro del mismo asunto que posee, en
Buenos Aires, D. M. Casado del Alisal. (Núm. 356).
La factura del cuello blanco, del sudario y de la
mano izquierda, hacen pensar en el Greco. El resto
parece más bien una obra de su taller. Procede de
la casa del marqués de Valmar, en Deva. Adquirido

del marqués de Faura.

104 San Andrés.


1,08 x
0,64.— Figura de cuerpo entero; apoyado
con el brazo izquierdo en el aspa. Paisaje y silueta
de Toledo. Estuvo convertido en un San Juan
Eva?igelista. Con durezas por las restauraciones.

— - D. Mariano Hernando (Fuencarral, 45).


105 Escena de género.
¿Ultima época. 1604 á 6 14? — 0,66 X 0,98.
1 — Ré-
plicade los reproducidos, láms. 12 y 12 bis. Muy
ligera de factura y sin modelado.

106 La Adoración de los Pastores.


Ultima época. 1604 á 1614. —
1,45 X 1,12. Seme- —
jante al reproducido, lám. 63. Absolutamente des-
hecho y perdido por malos repintes. Sólo queda
algún pequeño resto sano en las telas, así como los
carmines característicos en la mano izquierda del
ángel, el pie de San José y la cabeza del asno. Lleva
en blanco el núm. 684.

Herederos de D. Juan de Ibarra (Caballero de


Gracia, 34).

107 Jesiis bendiciendo.


2.
a
época. 1594 á 1604. — 0,720 X 0,545. — Firmado
CATÁLOGO

con iniciales. V. págs. 368, 69; lám. 85 bis. Figura en


el texto como perteneciente al Sr. Castillo y vendi-
do al extranjero.

Madrid. D. Juan Lafora (Carrera de San Jeróni-


mo, SO-
108 La Anunciación.
Ultima época. 1604 á 1614.-0,82 X 0,64. Seme- —
jante al reproducido, lám. 60 bis. Procede de la Igle-
sia de Ventas con Peña Aguilera (Toledo).

— D. José Lázaro Galdeano (Fomento, 7).

109 San Francisco de Asís.


a

época. 1577 ái586? 0,91 X 0,59. V. lám. 98.
¿i. —
Puede ofrecer dudas por su corrección y por su téc-
nica. Procede de la colección del Sr. Portilla, y an-
tes, de Toledo. Adquirido á D. Rafael García.

— D.
a
María del Carmen Mendieta (Mayor, 85).

110 Santiago.
a
2 época. 1584 á 1594.-0,43 X 0,37.— V. pági-
na 299; lám. 42. Núm. 9 del Cat. Exp. Greco, Madrid,
1902, con el título de San Roque.

111 San Francisco de Asís.


2.
a
época. 1594 á 1604. — 0,43 X 0,37. — Firmado.
Muy restaurado. Análogo al reproducido, lám. 99.
Núm. 8 del Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

— D. Julián Mengs (Serrano, 46).


112 Cristo abrasado d la Cruz.
2.
a
época. — 0,67 X 0,50 —
Firmado. Análogo al
reproducido, lám. 33. Enteramente barrido y res-
taurado. Procede de Jaén. Núm. 29 del Cat. Exp.
Greco, Madrid, 1902.
CATÁLOGO 571

a
Madrid. I). María Montejo (Villanueva, 17).

113 San Jirihuiiio.


2.
a
época. 1584 á 1594. 2,15 X 1,20. Firmado.— —
Añadido por arriba, por abajo y por la derecha. El
lienzo antiguo mide: 1,73 X ¿>n. Muy perdidas las
veladuras. V. lám. 71. Núm. 43 del Cat. Exp. Greco,
Madrid, 1902, con el título de San Francisco.

— D. Segismundo Moret y Quintana (Genova, 15).

114 San Francisco de Asís.


2.
a
época. 1584 á j 594. — 1,40 X 1,03. — La firma,
mal restablecida por restauraciones. V. pág. 377;
lám. 10 1. Procede de la colección del marqués de
Remisa. Núm. 2 del Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

D. Luis Navas (Núñcz de Arce, 7 y 9).

115 La Asunción de la Virgen.


Ultima época. 1604 á 1614. 1,08 X 0,82. V. pá- — —
gina 351; lám. 62. Procede de Cádiz; anticuario
Sr. Borondo, Madrid; marqués de Casa Torres; mar-
qués de la Vega Inclán. Núm. 18 del Cat. Exp. Greco^
Madrid, 1902.

116 Escena de género.


2.
a
época. 1584 á 1594. 0,66 X 0,94. Réplica de — —
los reproducidos, láms. 12 y 12 bis. Restaurado.
Lleva por detrás esta nota: «S Marin 2 0 del Real |

Mu ... |
S. M
1853 Dia 21 Mayo 1853-
lo | ro |
|

S Marin.» Adquirido del anticuario D. Rafael García.


Procede de la provincia de Toledo.

— D. Ezequiel Ordóñez (Goya, 6).

117 San Francisco de Asís.


Ultima época. 1604 á 1614. 0,62 0,51. Seme- — X —
jante al reproducido, lám. 10 1. Bastante deshecho
57 2 CATÁLOGO

por restauraciones. Núm. 42 del Cat. Exp. Greco,


Madrid, 1902.

Madrid. D. Guillermo de Osma (Fortuny, 17).

118 Alegoría de la vida eremítica de los Camal-


dulenses.
12.
a
- época. 1594 á 1604? — 1,24 X 0,90. — Bosque,
con ermitas. A los lados, en primer término San Be-
nito y San Romualdo, y en medio de ellos, una car-
tela con un alusivo himno en latín.

— D. Ricardo Pascual de Quinto (Santa Te-


resa, 14).

119 San Francisco de Asís.


2.
a

época. 1584 á 1 594.— ,14 x 1,05. V. pág. 376;
1

lám. 97. Núm. 30 del Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

— Marquesa de Perinat (Prado, 28).

120 San Pedro y San Pablo.


a
2. época. 1594 á 1604. —
1,23 x 0,92. V. pág. 368; —
lám. 87. Perteneció á la vizcondesa de San Javier.
Núm. 1 del Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

— Marqués de Pidal (Serrano, 14).

121 San Francisco de Asís.


2.
a
época. 1684 á 1594.
1,09 —
0,84 X
V. pág. 376; —
lám. 96. Firmado. Adquirido hacia 1858 por el pri-
mer marqués de Pida], en la testamentaría del señor
Dalborgo di Primo, Barón del Asilo, ministro de Di-
namarca en España. Núm. 1 del Cat. Exp. Greco,
1

Madrid, 1902.

122 ¿San Buenaventura}


¿i.
a
época. 1576 á 1584? —
1,03 X 0,84. Todo ha —
sido rehecho sin carácter, excepto el rostro, que>
CATÁLOGO 573

aunque barrido, queda más puro; los ojos, la nariz


y, sobre todo, la oreja. La composición es propia

del pintor; análoga á las láms. 10, 10 bis y 110, 128,


134 bis y 135. El modelo recuerda al San Bernar-
dina, lám. 90. La misma procedencia que el ante-
rior. Núm. 12 del Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

Madrid. D. Alejandro Pidal (Fernando el San-


to, 22).

123 La Anunciación.
Ultima época. 1604 á 16 14. 1,09 X 0,80. —
Seme- —
janteal reproducido, lám. 60 bis. La misma proce-

dencia que los dos anteriores.

124 San Francisco de Asís.


2.
a
época. 1594 á 1604. — 0,26 X 0,18. — Semejante
al reproducido, lám. 102.


-
D. Fabricio Potestad (Serrano, 46).
125 La Anunciación.
2.
a
época. 1594 á 1604. —
X 0,67. Semejante al
1 —
reproducido, lám. 60 bis. Adquirido en el comercio.
Procedente de Toledo. Restaurada la mano derecha
del ángel.

— D. Luciano Puigdollers y Vinader (Góngora, 3).

126 San Francisco de Asís.


Ultima época. 1604 á 6 14. 0,97 X 0,63. Seme-
1 — —
jante al reproducido, lám. 94. Muy deshecho y per-

dido. Núm. 36 del Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

— D. Juan Angel Rosillo (Padilla, 1).

127 San Francisco de Asís.


Ultima época. 1604 á 1614.- 0,46 x Qt35« Fir- —
mado. Muy abundante en toques y perfiles rojizos.
De pie; se ve hasta las rodillas; con calavera; capu-
574 CATÁLOGO

cha puesta; y algo análogo en la composición al re-


producido, lám. 95.

Madrid. D. Mauricio Salvatierra (Ferraz, 21).

128 San Francisco de Asís.


Ultima época. 1604 á 1614.-0,99 X 0,88. V. pá- —
gina 376; lám. 99. Perteneció á D. F. Brieva. Procede
del escultor de cámara D. V. Salvatierra. Núm. 38
del Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

— D. Felipe Sanghen.
129 Las Lágrimas de San Pedro.
Ultima época. 1604 á 161 4. 0,79. — X
Seme-
1 —
jante al reproducido, lám. 69. Muy retocado y des-
hecho. Perteneció á D. José Suárez. Núm. 25 del
Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

— Vizconde de San Javier (Serrano, 96).

130 Santo Domingo.



Ultima época. 1604 á 1614. 0,45 X 0,35. Res- —
taurado y barrido. Algo análogo al reproducido,
lám. 105; pero mira á la derecha, está sin capucha
y cortado por las rodillas.

— Conde de San Luis (Plaza de la Independen-


cia, 3).

131 La Resurrección de Cristo.


2.
a
época. 1584 á 1594. — 1,03 X 0,51. — Semejante
al reproducido, lám. 40. Muy restaurado.

— D. Juan Blas Sitges (San Joaquín, 2).

132 U11 apóstol.


0,36 x 0,26. —
Semejante al núm. 247 del Museo
del Prado. Procede de D. F. Vañó, de Valencia. Pro-
CATÁLOGO 575

bablemente formó colección con los núms. 2 1 , 22, 28,

29, 35 y 9*«

Madrid. D. José Suárez (Turco, 7).

133 San Francisco de As's.


Ultima época. 1604 a 1614.-0,455 x 0,345. Fir- —
mado. Rehecho y con caracteres dudosos. Núm. 49
del Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

— Marqués de la Torrecilla (Peligros, 2).

134 Retrato de un trinitario calzado.


Ultima época. 1604 á 1614.-0,93 X 0,84. — Fir-
mado. Alguna restauración, sobre todo en la mano
derecha. V. pág. 443; lám. 132.

— Marqués de Urquijo (Alcalá, 49).

135 Jesús crucificado.



Ultima época. 1604 á 6 14. 1,11 X 0,64. Fir-
1 —
mado. Restaurado y añadido por la parte baja. La
inscripción, en las tres lenguas. Fondo, paisaje de
Toledo. Análogo al reproducido, lám. 92.

136 La Anunciación.
¿1.
a
época. 1576 á 1584? 2,44 —2,09. X
Retocado —
y barrido. Análogo al reproducido, lám. 41.

— Duque de Valencia (Evaristo San Miguel, II).

137 San Francisco de Asís.


Ultima época. 1604 á 1614. —
1,02 x 0,79. Reto- —
cado y muy perdido. Dudoso. El nimbo, que no
pone nunca el Greco á sus Snn Franciscos, añadido
posteriormente. En su disposición, al que más se
acerca es al reproducido, lám. 90, pero sin calavera,
y con la mano levantada en vez de baja. Núm. 60
del Cal. Exp. Greco, Madrid, 1902.
576 CATÁLOGO

Madrid. D. José Eduardo Valle (Sal, 2).

138 La Curación del Ciego.


¿2.
a
época. 1584 á 1594? — 1,16 X 1,44. — V. pág. 73;
lám. 5 bis.

— D. Clemente de Velasco (Cervantes, 30).


139 San Francisco de Asís.
2.
a

época. 1594 á 1604. 0,93 X 0,74. Firmado. —
Semejante al reproducido, lám. 101. Núm. 47 del
Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

— Marqués de Villatoya (San Marcos, 45).


140 El Espolio.
¿2.
a
época. 1594 á 1604? — 0,82 X 0,62. — Semejante
á los reproducidos, láms. 27, 28, 29 y 30. Varían al-
gunos modelos; se ve más tierra por la parte infe-
rior,y el cielo azul se prolonga, á derecha é iz-
quierda de la figura, hasta la mitad del cuadro. Ad-
quirido al Sr. D. Xavier Laffitte.

Marratxi (Mallorca). Señores de Verí.


141 El Espolio. *
1,40 X 1,65. — Tal vez, análogo al reproducido,
lám. 31.

Medinaceli (Soria). Capilla del Palacio ducal.


142 La Oración del Huerto. **
1,75 X 1,10. —Firmado. Análogo al reproducido,
lám. 65 bis.

Monforte (Lugo). Colegio de la Compañía. Celda


rectoral.

143 San Francisco de Asís.


2
a
época. 1594 á 1604. — i,53Xo,97- — Firmado.
Muy ligero de factura y muy reseco. Citado ya en
CATÁLOGO 577

el testamento del fundador, el arzobispo de Sevilla


D. Rodrigo de Castro (i mando que
523-1600). «Item
lasimágenes que yo tengo e otra de San Francisco,
que tiene una calavera en la mano y á los pies su
compañero se pongan en los altares que se hicieren
en la iglesia y capilla de dicho Colegio...» Galicia,
por M. Murguía. Barcelona, 1888, p. 1.053. Seme-
jante al reproducido, lám. 102.

Móstoles (Madrid). Iglesia parroquial.

144 La Santa Faz.


2.
a
época. 1594 á 1604. — 0,68X0,52. — Restaura-
do, añadido, sucio y deteriorado. Citado por Ponz,
t. 7, p. 4. V. lám. 92 bis. Es el mismo modelo del Je-

sús, lám. 85 bis.

Olot (Gerona). Iglesia parroquial. Sala de Con-


ferencias de San Vicente de Paul.

145 Cristo abrazado á la Cruz. **


0,95 x 0,80. —
Firmado. Semejante al reprodu-
cido, lám. 33. Reproducido en el núm. 89 de Peí y
Ploma, Barcelona, 1903.

Oviedo. Marqués de San FiaJz (Plaza de Daoiz y


Velarde).

Apostolado: **

146 San Pedro.


147 San Pablo.
148 San Andrés.
149 Santiago.
150 San Juan.
151 San Felipe.
152 San Bartolomé.
153 San Mateo.
37
578 CATÁLOGO

154 Santo Tomás.


155 Santiago el Menor.
156 San Simón.
157 San Tadeo.

Ultima época. 1604 á 1614. 0,700 X 0,525. Lle- —
van rótulos, tal vez de la época. Desiguales en fac-
tura; parecen los superiores San Pablo y San Simón.
Casi todos ellos repiten con gran analogía los mo-
delos y composición del Apostolado reproducido,
láms. 73 á 84. Sólo tres cambian por completo: San-
tiago el Menor, San Bartolomé' y San Simón. Este
último es réplica del reproducido, lám. 72 bis. Pro-
ceden del Convento de monjas de San Pelayo, en
Oviedo, donde se hallaban en clausura, y fueron
descubiertos, en 1900, por el pintor D. Luis Menén-
dez Pidal.

Palencia. Catedral. Sacristía.

158 San Sebastián.


i.
a
1577 á 1582.-1,92 X 1,48. Firmado
época. —
con mayúsculas de gran tamaño. Pintado en lienzo
de manteles. V. pág. 156; lám. 26.

—- D. Francisco Simón (San Juan, 22).

159 San Francisco de Asís. *

0,56 X 0,44-

Palmar (Murcia). Torre de Guil. Marqués de


VlLLAMANTILLA DE PERALES.
*
160 La Magdalena.
0,73 X 0,52. — Análogo al reproducido, lám. 70
bis. La firma, en caracteres latinos, es muy sos-
pechosa.
CATÁLOGO 579

Pito (El) (Muros, Oviedo). I). Ezequiel Selgas.

161 La Asunción de la Virgen.


Ultima época. 1604 á 161 4. — 1,10 X 0,6o, — Seme-
jante al reproducido, lám. 61.

Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Palacio del


Infante D. Antonio de Orleans.

162 Laoconté*
Ultima época. 1604 á 1614. -1,42 X 1,93. — V. pá-
gina 357; lám. 67. Núm. 155 del Catálogo de los
cuadros y esculturas pertenecientes á la Galería de
SS. A A. RR. los Serenísimos Señores In fantes de
España, Duques de Móntpensier. Sevilla, 1866.

San Sebastián (Guipúzcoa). Doña Dolores Alonso.


163 Cristo echando del Templo á los mercaderes.
a
época. 1594 á 1604?
¿2. 1,05 X 2 5-—Semejante l
,

alreproducido, lám. 8. Retocado, y perdido en la
parte baja.

Sevilla. Museo provincial. (Núm. 42.)

164 Retrato de un pintor.


Ultima época. 1604 á 1614. o,8iX°i56. Fir- — —
mado. V. págs. 29 y 430; lám. 125. Procede de la
colección de los Infantes de España, duques de
Móntpensier, en el Palacio de San Telmo; núm. 153
del Catálogo de 1856. El mismo que figura con el
«núm. 260: Portrait du Greco, 0,75 X 0,49» en la
Notice des tableaux de la Galerie espagnole exposes
dans les Salles du Musée Royal au Louvre. París,
1838. Allí lo describe Stirling (Annals, t. 1, p. 285)
en 1847, como Retrato del pintor.
5 8o CATÁLOGO

Sevilla. D. Alberto Henke (Santo Tomás, 29).


*
Apostolado:
165 Jesús.
166 San Pedro.
167 San Pablo.
168 San Andrés.
169 Santiago.
170 San Juan.
171 San Felipe.
172 San Bartolomé.
173 San Mateo.
174 Santo Tomás.
175 Santiago el Menor.
176 San Simón.
177 .S#72 Tadeo.
0,62 X 0,50. — Proceden de las galerías de los se-
ñores López Cepero y Cañaveral,

— D. Fernando López Cepero (Plaza de Alfaro, 7).

178 El Salvador. *

0)i75 X —
°^3S' Lienzo adherido á tabla. Repro-
duce el busto y la mano del Salvador del Espolio.
Procede de la antigua galería López Cepero.

— Marqués de la Motilla (Cuna, 15). Ora-


torio.

179 **
Jesús crucificado.
¿2,00 x 1,20?

— D. Antonio Sánchez Bedoya (Aguilas, 16).


180 San Francisco de Asís. *
1,09 x 0,93.
CATÁLOGO 581

Sigüenza (Guadalajara). Catedral. Sala Capitular.


181 La Anunciación.
Ultima época. 1604 á 16 1
4. — 1,52 X 0,99. — Seme-
jante al reproducido, lám. 60.

Sitges (Barcelona). I). Santiago Rusiñol. Cau


Ferrat.
*
182 Las Lágrimas de San Pedro.
1,10 X 0)88. — Semejante al reproducido, lám. 69.
Procede de la colección de D. Pablo Bosch, Madrid,
y antes, del comercio.

183 La Magdalena. *
1,05 X 0,93. — Semejante al reproducido, lám. 70
bis. La misma procedencia que el anterior.

184 Santa Catalina. **

1,00 X o>77- — De medio cuerpo; mirando al cielo;

la mano izquierda, al pecho, apoyando el codo en


la la mano derecha, una palma. Ésta, así
rueda; en
como corona que lleva en la cabeza, ¿serán añadi-
la
das? Parece barrido y desfigurado por repinte. Re-
producido con el núm. 31 en El Greco, de Utrillo.
Adquirido, en Madrid, del anticuario Sr. Borondo.

Titulcia ó Bayona de Tajuña (Madrid). Iglesia


parroquial. Altar mayor.

Lado bajo del evangelio.

185 Jesús hablando con la Magdalena.


1,66 X I»02.

Lado alto del evangelio.

186 El Angel apareciéndose á la Magdalena.


1,66 x 1,02.
582 CATÁLOGO

Lado alto de la epístola.

187 Jesús apareciéndose á la Magdalena.


1,66 x 1,02.

Ático.

188 La asunción de la Magdalena.


¿1,66 X 1,02?

Centro del cornisamento del primer cuerpo.


189 La Santa Faz.
¿0,50 X 0,75? — Última época. 1604 á 1614. — Véa-
se pág. 353.

Toledo. Biblioteca provincial.

190 Retrato de D. Diego Covarrubias y Leiva.


Última época. 1604 á 1614. — 0,68 X 0,56. — V. pá-
gina 444; lám. 134. Firmado. El marqués de la Vega
Inclán acaba de adquirir, procedente de Segovia, y
del marqués de Lozoya, el original, que, con toda
verosimilitud, debió servir Greco para hacer este
al

retrato; pues, como ya se dijo, lo probable es que no


tuviera ocasión de conocer al personaje. Se trata
de una excelente efigie de D. Diego, al parecer, del
natural, cuando éste contaba 62 años, si no miente
la inscripción: Etatis sue (sic) 62, que lleva en alto.

Habiendo nacido Covarrubias en 15 12, corresponde,


pues, al año de 1574, es decir, cuando no hay toda-
vía indicios de que estuviese en España el Greco,
quien se ajusta tan escrupulosamente y con tal exac-
titud á este modelo, desde las líneas generales y el
tamaño de la figura hasta el último pormenor, que
no puede decirse con entera verdad sino que lo
copia. Y, sin embargo, ofrece el mayor interés ob-
servar de qué suerte la técnica peculiar y la incon-
fundible interpretación personal de los rasgos espi-
rituales hacen de su retrato una obra nueva, ente-
CATÁLOGO 583

ramente distinta de la que le sirvió de molde y


de patrón, no ya de guía. El estilo de ésta recuerda
en parte á Alonso Sánchez Coello, quien, precisa-
mente en 1574, pintaba el retablo y la cortina del
Espinar, con permiso de D. Diego Covarrubias,
obispo de Segovia.

191 Retrato de Antonio Covarrubias y Leiva.


Última época. 1604 á 6 14. 1 — 0,68 X 0,56. — V. pá-
gina 444; lám. 133. Firmado.

Toledo. Museo provincial.

Apostolado:
192 San Pedro.
193 San Andrés.
194 Santiago.
195 San Juan.
196 San Mateo.
197 San Tadeo.
198 Santo Tomás.
199 Santiago el Menor.
200 San Simón.
201 San Felipe.
202 San Bartolomé.
203 San Pablo.
204 Jesús.

Última época. 1604 á 1614. 0,99 X 0,79. Muy —
resecos y maltratados. V. pág. 366; láms. 73 á 85.
Proceden de la Iglesia de San Pedro Mártir, de la

misma ciudad.

205 Vista y plano de Toledo (Núm. 436).


Última época. 1604 á 1614. — 1,35 X 2,28. — V. pá-
gina 451; láms. 138 y 1 38 ¿z.
5 84 CATÁLOGO

206 Jesús crucificado (Núm. 437).


¿Última época. 1604 á 16 14? — 0,80 X 0,60. — Bas-
tante estropeado.

207 Retrato de Antonio Covarrubias (Núm. 435).


2.
a
época. 1594 á 1604. — 0,66 X 0,52. — V. pági-
na 437; lám. 1 16.

208 Retrato del V. M. Juan de Avila (Núm. 438).


2.
a
época. 1594 á 1604. — 0,75 X 0,61. — V. pági-
na 432; lám. 126.

209 Retrato de D. Diego Covarrubias. (Cabeza.)


(Núm. 440.)
0. 33 X 0,27. — Muy pasado, y viéndose toda la
imprimación rojiza. Flojo de expresión. V. lámi-
na 1 1 6 bis.

Toledo. Catedral. Sacristía.

210 El Espolio.
a
1. época. 1579.-2,85 X 1,73.— V. cap. V; pági-
na 159; lám. 27.

Apostolado:
211 Jesús.
212 San Pedro.
213 San Pablo.
214 San Andrés.
215 Santiago.
216 San Juan.
217 San Felipe.
218 San Bartolomé.
219 Santo Tomás.
220 San Mateo.
221 Santiago el Menor.
CATÁLOGO 585

222 San Jadeo.


223 San Simón.
a
Fin de la 2. época y principios de la última.
1602 á 1606. — 0,98 X 0,78. — Muy resecos. V. pági-
na 451. La composición y modelos de la mayor par-
te son análogos á los reproducidos, láms. 73 á 85. Al-
gunos varían, como, por ejemplo, el Santiago, que es
el mejor, tal vez, de la colección, y lleva un libro
abierto con la miniatura de la Virgen. La Virgen
que acompaña al Apostolado, no es autentica.

Vestuario.

224 San Francisco de Asís.

0,83 X 0,58. — Semejante al reproducido, lám. 102.

Tesoro.
225 Santo Domingo.
1,20 X 0,95. — Semejante al reproducido, lámi-
na 104 (1).

Sacristía de la Capilla de San Pedro.


226 Las Lágrimas de San Pedro.
a
2. época. i594 á 1604. 1,00 X 0,96. —
Semejante —
al reproducido, lám. 69. V. pág. 364 (2).

Toledo. Hospitalillo de Santa Ana. Altar mayor.


227 Sagrada Familia.
2.
a
época. i584 á 1604. — 1,60 x 1,00. — V. pág. 331.

(1) El San Francisco, que hay en el Tesoro, no es original, á pesar de la

firma.

(2) La Dolorosa, que algunas Guías citan como del Greco, en la Sacristía
de la Capilla de Reyes Nuevos, nada tiene que ver con el pintor.
586 CATÁLOGO

Toledo. Convento de Capuchinas. En clausura.

228 San Francisco de Asís.


Ultimo tiempo. 1604 á 1614. 0,49 X 0,41. Se- — —
mejante al reproducido, lám. 99. Parece firmado en
el ángulo bajo derecho. Deteriorado. Se ve mucho
la imprimación roja.

— Convento de Santo Domingo el Antiguo. Al-


tar mayor.

Cuerpo bajo, lado de la epístola.

229 San Juan Evangelista.


i.
a
época. 1577 á 1579. — 2,05 X 0,78. — V. pági-
na 147; láms. 20, 20a y 21.

Cuerpo bajo, lado del evangelio.

230 San Juan Bautista.


i.
a
época. 1577 á 1579. — 2,05 x 0,78. — V. pági-
na 148; lám. 22.

Centro del entablamento, bajo el ático.

231 La Santa Faz.


1.
a
época. 1577 á 1579. 0,75X0,55- Ovalo. — —
V. pág. 158. Semejante al reproducido, lám. 92 bis.

Ático.

232 La Adoración de los Pastores.

2.
a
época. 1594 á 1604. — 3,00 X 1,80. — V. pági-
nas 342 y 352.

Crucero. Altar lateral del evangelio.

233 La Adoración de los Pastores.

1 .
a
época. 1 577 á 1 579. — 1 ,90 X 1 ,22. — V. pág. r 51;
lám. 23.
CATÁLOGO 587

Crucero. Altar lateral de la epístola.

234 La Resurrección.
i.
a
época. 1577 á 1579. — 1,90 X 1.22. — V. pág. 153;
láms. 24 y 24 a.

En clausura.
235 La Verónica.
1.
a
época. 1579 á 1584. 1,00 — x
0,75.— V. pág. 191;
lám. 34. Estuvo hasta hace poco colgado en el muro
norte de la nave de la Iglesia.

Toledo. Colegio de Donc ellas, ('i de los Remedios.


236 San Francisco de Asís.
Ultima época. 1604 á 6 14. 1 — 1,93 X 1,26. — Fir-
mado. V. pág. 377; lám. 102.

Sacristía.

237 'Jesús crucificado.

0,65 X 0,30. — Caracteres dudosos.


238 San Francisco de Asís.
Ultimo tiempo. 1604 á 1614. — 1,89 X 1.22. — Seme-
jante al reproducido, lám. 102. Añadido por la iz-

quierda y parte con un árbol, un loro y parte


alta,
del lego. Núm. 41 del Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

— Capilla de San José. Altar mayor. En el centro.


239 San José con el Niño Jesús.
2.
a
época. 1597 á 1599. —
2,89 X i,47- — Firmado.
Semejante al reproducido, lám. 44. V. pág. 301.
Reproducido en El Greco de M. Utrillo.

Altar mayor. Ático.


240 La Coronación de la Virgen.
2.
a
época. 1597 á 1599.— ;i,40X 1 ,47? — V. pági-
na 302; lám. 44 bis.
588 CATÁLOGO

Altar lateral de la epístola.

241 La Virgen con Santa Inés y ¿Santa Tecla?


2.
a
época. 1597 á 1599. —
1,91 X 0,98. Firmado —
con iniciales. V. pág. 303; láms. 45, 45 a y 45 b.

Altar lateral del evangelio.

242 San Martín.


2.
a
época. 1597 á 1599.-1,91 X 0,98. — Firmado.
V. pág. 304; lám. 46.

Muro de la epístola.

243 San Francisco de Asís.


2.
a
época. 1594 á 1604. 1,04 X 0,80. —
Firmado. —
De más de medio cuerpo, con capucha, y las manos
en alto, como el reproducido, 4ám. 95, pero con ca-
lavera, como el de las láms. 96 y 97 (1).

Toledo. Hospital de San Juan Bautista, ó de Ta-


vera. Iglesia. Crucero.

Altar lateral de la epístola.

244 El Bautismo de Cristo.


Ultima época. 1609 á 1614. — 4,12 X 1 ,95. — V. pá-
gina 343; lám. 59.

Ático del mismo altar.

245 Las LágrÍ7nas de San Pedro.


¿1,10 X 0,95? — Semejante al reproducido, lám. 69.
V. pág. 338.

(i) En la Sacristía, sobre la puerta, hay un cuadro que representa, de


medio cuerpo, á un clérigo muerto, con bonete en la cabeza y descansando
sobre la almohada. Tiene todos los caracteres de ser una mala copia de un
perdido original del Greco, retrato, tal vez, del capellán Martín Ramírez,
sobrino del fundador, y quien encargó las pinturas.
CATÁLOGO 589

Ático del altar lateral del evangelio.


246 La Sagrada Familia.
2.
a época. 1594 á 1604. — ¿1,10X0,95? — V. pági-
na 331 y 339.

Presbiterio, muro de la epístola.

247 Retrato del Cardenal Tavera.


Ultima época. 1609 á 16 14. — 1,10 X 0,88. — Fir-
mado. V. pág. 446; lám. 135.

Presbiterio, muro del evangelio.

248 San Francisco de Asís.


Ultima época. 1609 á 1614. — X 0,85. — Análogo
1

al reproducido, lám. 10 0). 1

Toledo. Iglesia de San Juan Bautista.


Crucero, brazo de la epístola.

249 San Juan Bautista y San Juan Evangelista.


2.
a
época. 1524 á 1604.-1,09X0,85. — Firmado.
V. pág. 370; lám. 88 (2).

Iglesia de Santa Leocadia. Primer altar en la

nave del evangelio.


250 El Jispolio.
2.
a
época. 1584 á 1 594. — 1,86 X 1,26.— V. pág. 189.

Ático del mismo altar.

251 La Verónica.
2.
a
época. 1584 á 1594. — 0,80 X 0,70. — Semejante
al reproducido, lám. 34.

(1) Un Esf-o/o, en la Sacristía, que algunos libros y guías citan como-


del Greco, no tiene nada que ver con el autor.

(2) Una Magdalena, que se atribuye al Greco (Capilla 2.


a
,
lado del evan-
gelio), no es auténtica.
59° CATÁLOGO

Toledo. Iglesia de la Magdalena. Sacristía.

252 San José con el Niño Jesús.


2.
a
época. 1594 á 1604. — 1,13 X 0,58. — V. lám. 44.
Reseco y maltratado.

— Iglesia de San Nicolás. Altar de Santa Bárbara.


253 San Francisco de Asís.
a
2. época. 1584 á 1594.-1,25 X 0,44.— V. pág. 373.

254 San Agustín.


a
2. época. 1584 á 1594.-1,25 x 0,44.— V. pág. 373.

255 ¿El Salvador?


2.
a
época. 1584 á 1594. — 1,25 X 0,70.
Los tres son flojos y con caracteres poco decidi-
dos. Tal vez son obra del taller.

Sacristía. (No expuestos al público.)

256 Santo Domingo de Guzmán.


Ultima época. 1604 á 1 6 14. — 1,10 X 0,65. — V. pá-
gina 379; lám. 105.

257 La Anunciación.
Ultima época. 1604 á 1614. — 1,1 1 X 0,64. — V. pá-
gina 333; lám. 60.

258 Jesús crucificado.


Ultima época. 1604 á 1614. — 0,63 X 0,36. — V. pá-
gina 333; lám. 92.

— Convento de San Pablo Ermitaño. Clausura.

259 La despedida de Cristo y la Virgen.


2.
a
época. 1594 á 1604. — 1,10 X 1,02.— V. pág. 325;
lám. 52 bis.
CATÁLOGO 59I

Toledo. Iglesia de Santo Tomé.


260 El Entierro del Conde de Orgáz.
1.
a
á 2. a época. Hacia 1584. 4,80X3,60. Fir- — —
mado. V. capítulo vn; láms. 36 y 36 a, b, c, d, e.

— [glesia de San Vicente Mártir. Primera ca-


pilla de la epístola.

261 La Asunción de la Virgen.


Ultima época. 1608 á 1614. 3,23 X 1,67. — — V. pá-
gina 348; lám. 61, y apénd. núms. 4 y 8.

Segunda capilla, lado del evangelio. Ático


del altar.
262 Un apóstol.

c°i75 X 0,60: Semejante al núm. 247 del Museo


del Prado (1).

— D. José Pérez Caballero.


263 Jesús crucificado.
1,05 X 0,63. — Semejante al reproducido, lám. 92.

— Marqués de la Vega Inclán. Casa del Greco.

264 Las Lágrimas de San Pedro.


2.
a
época. 1594 á 1604. — 1,09 X 0,885. — Firmado.
V. pág. 364; lám. 69. Adquirido en París, proce-
dente de la colección del Sr. Taladrid, en Va-
lladolid.

(i) Son copias antiguas: San Pedro, San Ildefonso y la Despedida de Cristo
y ¡a mayor, así como el cuadro de este último asunto que
Virgen, en el altar
cuelga en la Capilla de la Asunción. Tampoco le pertenecen, aunque se le

atribuyen, la Pentecostés, de la Iglesia de San Marcos} un San Francisco, en la

de San Andrés; el retablo de! Convento de Santa Clara, que es de Tristan;

y «un lienzo grande en la escalera de la casa de Ayuntamiento, que repre-


senta la vista de Toledo y de sus contornos», Cean.
592 CATÁLOGO

265 San Sebastián.


Ultima época. 1604 á 1614. — 1,13 X 0,83. — V. pá-
gina 369; láms. 91 y 91 a. Adquirido del marqués
de Casa Torres, y antes, en el comercio. Núm. 19
del Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

266 Grupo de Angeles. (Fragmento.)


Ultima época. 1604 á 1614. — 0,80X0,63. —Son
tres cabezas y parte de los bustos. Núm. 22 del
Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902, donde está reprodu-
cido. Perteneció á D. Plácido Francés.

267 Jesús. (¿Fragmento?)


o,37 X 0,22. — Cabeza semejante á
la de Jesús en
el Espolio,con corona de hojas verdes, y parte del
busto, con manto rojo. Adquirido en el comercio, en
Madrid.

268 San Francisco de Asís.


Ultima época. 1604 á 1614.-1,05x0,77. Fir- —
mado. Semejante al reproducido, lám. 102. Adqui-
rido del Sr. Salazar, en Sevilla.

269 Retrato de una dama.


2.
a
época. 1594 á 1604. — —
0,40X0,33. Tabla.
V. pág. 419; lám. bis. Procede de la colección
Golfín, en Valladolid.

Valencia. Colegio del Patriarca. Antesala Rec-


toral.

270 La Adoración de los Pastores.


1,41 X 1,1 1. — Semejante al reproducido, lám. 63.

Rectoral.

271 San Francisco de Asís.


1,04 xo,65. — Semejante al reproducido, lám. 102.
CATALOGO 593

Valencia. D. Jesús Lacuadra (Ouevedo, 16).


*
272 San Francisco de Asís.
1,30 X 0,90.- Parece semejante, en la disposición,
al núm. 127.

— D. Antonio Sanz Bremón (Almirante, 10).

273 Santo Domingo de Guzmdn.


2.
a
época. 1594 á 1604. 1,18 X 0,86.— Firmado. —
Ligeras restauraciones. V. pág. 378; lám. 104. Nú-
mero 37 del Caí. Exp. Greco, Madrid, 1902. Forma
parte de la colección antigua en la familia.

— D. Fede:rico Vanó (Sorní, 2).

274 San Pablo. **


0,70 x 0,53. — Firmado. Semejante al reproduci-
do, lám. 84. Adquirido á D. J. Lacuadra.

Valladolid. Colegio de los Ingleses. Sacristía.

275 La Magdalena.
2.
a
época. 1584 á 1594. — 1,07 X 1,02. — Firmado.
v -
P á g- 365; lám. 70.

Villanueva y Geltrú (Barcelona). Biblioteca-


Museo Balaguer.
276 La Anunciación.
a
época. 1584 á 1594.-3,20 X 1,86. Firmado.
2. —
V. pág. 298; lám. 41. Pertenece al Museo del Prado,
núm. 120 de su Inventario.

Vitoria. I). José M. a de Zavala (Herrería, 5).

277 Las Lágrimas de San Pedro.


a
2. época. 1584 á 1604. — 1,21 X 1,05. — Semejante
al reproducido, lám. 69.

38
594 CATÁLOGO

ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

Boston. Museo de Bellas Artes.


278 Retrato de Fray Hortensio Félix Paravicino.
Última época. 1609. — 1,10 X 0,84. —Firmado. Véa-
se pág. 439; lám. 131. Núm 17 del Cat. Exp. Greco,
Madrid, 1902. Adquirido con los recursos de la fun-
dación Isaac Sweetser, 1904.

Chicago. Instituto de Arte.


279 La Asunción de la Virgen.
i.
a
época. 1577. 3,85 — x 1,96. — Firmado y fecha-
do. V. pág. 132; lám. 16. Núm. Exp. Gre-
6 del Cat.
co, Madrid, 1902. Estuvo en el Museo Nacional de

Fomento, donde lo describe Lavice en 1864. Justi lo


describe en Pau, cuando volvió á poder del Infante
D. Sebastián. Sus herederos dejaron el cuadro en el
Museo del Prado, después de la Exposición del Gre-
co, hasta 1905, en que fué adquirido por M. Durand-

Ruel, de París, de donde pasó, en 1906, al Art Insti-


tute, de Chicago.

— Ch. Deering, Esq.


280 Un apóstol. **

Ultima época. 1604 á 1614. ¿ ?


— — Reproduci-
do, con elnúm. 21, en El Greco de M: Utrillo.

Filadelfía. J. Widner, Esq.


281 San Francisco de Asís. *

Reproducido en el Catálogo de la colección del


poseedor.
CATÁLOGO 595

Nueva York. Museo Metropolitano.


282 La Adoración de los Pastores.
Ultima época. 1604 á 1614.-1,64 1^7. X
V. pá- —
gina 351; lám. 63. Perteneció á D. Luis Navas, de
Madrid. Figuró en la Exposición Histórica de Ma-
drid, en 1892. Adquirido, en 1895, por el pintor es-
cocés Mr. E. Kcrr-Lawson; y luego, en posesión de
Mr. D. Mcckorkindale, en Escocia. Núm. 89 del Ca-
talogue of the Exhibiíion of ihe Works of Spanish
pa'uiters. Art Gallery of the Corporatiom of Lo7ido?i,
1901.

H. O. 1 Íavemeyer, Esq. (Fifth Avenue).


283 Retrato del Cardenal D. Fernando Niño de
Guevara.
a
época. 1594 á 1604.
2. 1,22 X — 1,08. — Firmado.
V. pág. 420; frontispicio y lám. 1 19 bis. Núm. 13 del
Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

— L, R. EyRicu, Esq. The Ehrich Galleries (463,


465 Fifth Avenue).
**
284 San Jerónimo.
¿Ultima época. 1604 á 1614? — 0,805 X 0,655. — Fir-
mado. V. pág. 365; lám. 72. Viene de la colección
de M. Paul Mersch, de París, y antes, de la del doc-
tor Bambery, de Niza.

285 Santo Domingo de Guzmán. **

a
época. 1594 á 1604?— 0,735 X 0,595.— Firma-
,2.

do. Semejante al reproducido, lám. 104. Viene de


la colección de M. Henrí Rochefort, de París.

¿Pitsburgo. J. Frick, Esq.-


286 San Jerónimo.
2.
a
época. 1584 á 1594.- -i. 11 X 0,96. Firmado. —
V. pág. 96. Semejante á los reproducidos, láms. 10
59 6 CATÁLOGO

y 10 bis. Procede de la Catedral de Valladolid v


donde lo adquirió, en 1904, el anticuario Sr. Pares»
Reproducido en Forma, Barcelona, 1904, pág. 196,,
con el título: el Cardenal Quiroga.

FRANCIA

Bayona. Museo Bonnat.


287 San Jerónimo. (Núm. 12.)
0,32 X 0,27. — V. pág. 97. Semejante al reprodu-
cido, láms. 10 y 10 bis, pero sin las manos y el libro.
Adquirido, en España, por el pintor D. E. Mélida.
En el Catalogue Sommaire, par Gustave Grüyer, 1902,.
figura con el título: Por ¿rail d'uu Cardinal.

288 (Retrato del duque de Benavente? (Núm. 13.)


2.
a
época. 1584 á 1594. — 1,01 X 0,76. — V. pági-
na 406; lám. 1 12 bis.

Lille. Museo de Pintura.


289 La Oración del Huerto. (Núm. 765-899.)
Última época. 1604 á 1614.-1,38 X 0,92. V. pá- —
gina 355; lám. 65 bis. Don. de M lles Cottini en 1879.

290 San Francisco de Asís. (Núm. 764-898.)


2.
a
época. 1594 á 1604.-1,22 X 0,97. Firmado. —
Semejante al reproducido, lám. 10 1. La firma está
mal trascrita en el Catálogo. Adquirido en 1879.

Lyon. Museo de Pintura.


291 El Espolio. (Núm. 57.)
0,46 X 0,58.. — V. pág. 189. Semejante al reprodu-
cido, lám. 31. Lleva por título: Le Christ emmene
par de? soldáis. Legado Bellet du Poisat, 1884.
CATÁLOGO 597

París. Museo del Louvre.


292 San Luis, Rey de Francia.
2.
;i
época. 1594 á 1604. — [,17 X 0,95. — V. pági-
na 327; Lám. 56. Procede de M. Glanzer, y antes de
M. L. Manzi (1).

— M. P. A. Cherámy (ii bis , rué xArséne-Hous-


saye).

293 San Bernardo.


a
i. época. 1577 á 1584.-1,12 X 0,75.— V. pági-
na 149; lám. 22 bis. Lavice lo cita en el de Fomento,
de Madrid, donde estaban los cuadros confiscados al
infante D. Sebastián. Núm, 22 del Catalogue of Oit
paintings... helonging to... D. Pedro de Borbon duque
de Burea i... (hijo de D. Sebastián) to be sold... at New-
York, April, l8Sg at the American Art Gallen'es.
t

294 El Espolio.

0,67 X 0,34. — Tabla. V. pág. 189. Con respecto al

de Toledo, varía algo la colocación de la penúltima


cabeza de la derecha, así como las lanzas y alabar-
das. El espacio de cielo y de tierra es un poco ma-
yor. Firmado en el mismo sitio que aquél; lo que se
percibe con más claridad es la palabra Kpr,<j. Perte-
neció á Delacroix. Adquirido en la venta de su tes-
tamentario, Barón Schwter, por recomendación del
pintor M. E. Degas. Por detrás, en un papel pegado,
hay escrito lo siguiente: «Un cuadro de composi |

cion, Boceto concluido y pintado para la duquesa


|

de Alba del grand (sic) cuadro que existe en


| | |

(i) El San Francisco de Asís, que antes estaba expuesto, ofrece pocos ca-
racteres de autenticidad. Zottmann (Heft 3, pág. 67) incluye entre las
obras de la primera época italiana del Greco «una copia, que se halla en el
Louvre, del Matrimonio místico de Santa Catalina, de Correggio». Se refiere,
sin duda, al núm. 1664, Sala VII, ahora retirado de exposición.

59§ CATÁLOGO

la Sacristía de Toledo echo por Domeni


| co |

Grecco.» (Alba, interlineado sobre del gr and.) En la


tabla misma hay una gran corona ducal y debajo de
ella un monograma, compuesto de una D, una G

y una H
enlazadas, todo hecho con tinta. Reprodu-
cido en Les Arts, París, Abril, 1907. Núm. 64.

295 La Piedad.
a
1. época. 1577 á 1584.-0,25 X 0,20.— Tabla. Se-
mejante al reproducido, lám. 25.

París. M. Christian Cherfils (41, Avenue Kleber).


296 Escena de género.
¿2.
a
época italiana. 1571 á 1576? — 0,87 X 0,66.
V. pág. 98; lám. 12. Adquirido de M. Féret, 37, rué
du Colisée.

297 San Francisco de Asís.


2.
a
época. 1594 á 1604.-0,66 X 0,52. Firmado.—
Semejante al reproducido, lám. 10 1. Restauraciones.

— M. Edgard Degas (37, rué Víctor Massé).

298 Sanio Domingo de Gtizmán.


2.
a
época. 1594 á 1604. —
1,02 X 0,92. Firmado. —
Semejante al reproducido, lám. 104. Adquirido del
perito M. Févre (rué S George), quien lo obtuvo, á
l

cambio de dibujos, á la muerte de la viuda de Mi-


llet, el cual tenía el cuadro á la cabecera de su le-

cho. «On sait que Millet avait toujours dans son ate-
lier de Fontainebleau, un tablean de Greco suspen-
du au mur pour se mettre au ton, disait-il». Bache-
lin, Tableaux Anciens..., pág. 216.

299 San Ildefonso.



Ultima época. 1604 á 16 14. 1,12 X 0,65. Seme- —
jante al reproducido, lám. 49. Tuvo marco circular
por la parte alta, como el de Illescas, pero ahora
CATALOGO 599

está encuadrado. Añadido alrededor. Oscuro y sor-


do, por suciedad y malos barnices. Adquirido en el
comercio. Llevado de España por M. Z. Astruc.

París. M. Cesare Detti (41, rué Víctor Massé).


300 El Espolio.

0,75 —
X 0,45. Ligeras variantes con el de la Sa-
cristía de Toledo. Puede ofrecer dudas.

— Maison Durand-Ruel (16, rué Laffitte).

301 La Anunciación.
¿2.
a
época. 1594 á 1604? — 1,280 X 0,845. — Análo-
go al reproducido, lám. 60 bis.

— M. Th. Duret (4, rué Vignon).

302 El Espolio.

2.
a
época. 1584 á 1594. 1,65 — 1,28. X
Figuras de —
medio cuerpo, como el reproducido, lám. 31. Exce-
lente ejemplar.

303 ¿Santiago?
0,90 0,45. X —
Figura de cuerpo entero. Túnica
blanca; manto. rojo; sombrero con conchas de pere-
grino, á la espalda; lleva en la mano derecha el bor-
dón y en la izquierda un libro; paisaje con monu-
mentos de Toledo. Lo mejor, el rostro y las manos.
El resto parece retocado.

— D. Luis de Errazu (56, Avenue de Jena).


304 ¿Retrato de Julián Romero?
2.
a
época. 1594 á 1604. — 2,07 X 1,27. — V. pági-
na 424; lám. 121.
6oo CATÁLOGO

París. M. E. Fischoff (50, rué St. Lazare).

305 La Magdalena. **
0,605 X 0,495.— V. lá m - 70 bis. Adquirido en la ter-
cera venta(5 Junio 1907) de la colección Ch. Sedel-
meyer, en cuyo Catálogo figura con el núm. 201.

— D. Pedro Gil (65, Boulevard Beausejour).


306 Santo Domingo de Guzmán. **

1,14 X 0,90- — Semejante al reproducido, lám. 104.

— M. Rodolf Kahn (A venue de l'Alma\


307 Retrato del Cardenal Niño de Guevara.
2.
a

0,74 X 0,51.— V. pág. 424;
época. 1594 á 1604.
lám. Procede del Puerto de Santa María, donde
1 19.
lo adquirió su anterior dueño el marqués de la Vega
Inclán.

— D. Raimundo de Madrazo (32, rué Beaujon).


308 La Sagrada Familia.
2.
a
época. 1594 á 1604. — 1,04 X 0,85.— V. pági-
na 327; láms. 54 y 54 a. En el Catálogo de la Galería
de Cuadros de la posesión de Vista-Alegre, del mar-
qués de Salamanca, figura con el núm. 162; y se dice
que «perteneció á la Galería del conde de Oñate».
Y antes figura también en el Catálogo de la Galería
de Cuadros de D. José de JSÍadrazo, Madrid, 1856».
Adquirido al perito y restaurador M. Haro (rué Bo-
naparte), París. Núm. 152 del Catálogo de la Exhi-
bition of Spanish Art. The New Gallery, London,
1895-1896.

— M. Louis Manzi (20, rué Pigalle).

309 San Martin.


Última época. 1604 á 16 14. — 1,03 X 0,58. — V. pá-
gina 330; láms. 47 y 47 a-
CATÁLOGO

París. M. S. O'Rossen (io, Place Vendóme).


310 La Sagrada Familia.
2.
a
época; 1594 á 1604. — 1,30 X !,oo. — V. pági-
na 332; lám. 45 bis.

— M. A. Raoul.
311 San Francisco de Asís. **
1,06 X o, 86. — Análogo al reproducido, lám. 100.
Adquirido en la tercera venta (5 Junio 1907) de la

colección Ch. Sedelmeyer, en cuyo Catálogo figura


con el núm. 200, y está reproducido.

— M. L. Rouart (235, Faubourg S Honoré). c

312 ¿Un apóstol?



Última época. 1604 á 1614. 0,70 X 0,54. Firma- —
do con iniciales. Figura de medio cuerpo, casi del
natural; túnica azul claro; barba puntiaguda; pelo
corto; cabeza inclinada á su izquierda; boca torcida;
mano derecha afilada. Excelente trozo.

313 San Francisco de Asís. *


0,90 X 0,74.

— M. Ivan Stchoukine (91, Ayerme de Wagram);


314 Cristo en casa de Simón. **
Última época. 1604 á 1614.-1,50 X 1,04. — V. pá-
gina 353; lám. 64. Procede de Reims. Muy intere-
sante y de primer orden.

315 San Francisco de Asís.


0,95 X 0,73. — Semejante al reproducido, lám. 97.
Adquirido á M. Ch. Cherfils.

*
316 Las Lágrimas de San Pedro.
0,93 x 0,75.
602 CATÁLOGO

317 Jesús crucificado. *

0,47 x 0,34. — Procede de D. Eduardo Lozano, de


Madrid.

318 La Magdalena. *

0,65 x 0,55.

319 La Magdalena. *

1,54 x 1,20.

320 La Magdalena. *
0,25 X 0,20. — ¿Boceto para el cuadro anterior?

321 San Juan Bautista. *


0,50 x 0,40.

322 Santiago. *
0. 59 X 0,30. ,

París. MM. Trotty et O (8, Place Vendóme).

323 La Piedad.
a
1. época. 1577 á 584.-0,66 X 0,48.— V. pág. 156;
1

lám. 25. Procede de D. Luis Navas, de Madrid.

324 ¿Retrato de San Ignacio de Loyola?


Ultima época. 1604 á 1614. 0,70 X 0,55. V. pá- — —
gina 433; lám. 127. Procede de D. Pablo Bosch, de
Madrid. Núm. 16 del Caí. Exp. Greco, Madrid, 1902.

- Príncipe de Wagram (15, Avenue de l'Alma).

325- Jesús en casa de Simón.


Ultima época. 1604 á 1614. — 1,42 X 0,98. — V. pá-
gina 353. Semejante al reproducido, lám. 64. Care-
ce del artesonado; el interior, formado por grandes
arcadas; en la mesa, platos, vasos, etc. Perteneció, en
Bilbao, al pintor Sr. Guinea, y luego al Sr. Plasencia.
CATÁLOGO 603

París. D. Ignacio Zuloaga (54, rué Caulaincourt).


326 San Francisco de Asís.
¿1.
a
época. 1577?— 0,29 X 0,21. Tabla. V. pági- —
nas 10 y 373; lám. 93. Firmado. Adquirido, en Bil-
1

bao, del Sr. Nardiz; procedente de la colección Sa-


lazar.

327 ¿Del Apocalipsis} (Fragmento.)


Ultima época. 1604 á 1614. — 2,20 X 1,91.— V. pá-
gina 355; lám. 66. Perteneció á D. J. Núñez de Pra-
do, á D. Antonio Cánovas del Castillo, en Madrid,
y á D. Rafael Vázquez de la Plaza, en Córdoba.
Núm. 21 del Cat. Exp. Greco, Madrid, 1902.

328 La Anunciación.
Última época. 1604 á 1614.-0,83 0*63. V. lá- X —
mina 60 bis. Adquirido en el comercio, en Madrid.

329 San Francisco de Asís. *


0,225 X 0,170. — Medio cuerpo. Adquirido en Bur-
deos, y venía de Oloron. Procede de la colección del
infante D. Antonio de Orleans.

330 San Francisco de Asís. *


i.o2 X 0,78. — De rodillas, en oración, delante de
una cruz y una calavera. Semejante al reproducido,
lám. 101.

331 San Francisco de Asís. *


1,00 X 0,78. — Firmado. Semejante al reproducido,
lám. 102. Muy deteriorado.

*
332 La Magdalena.
0,63 X
0.54. - Semejante al reproducido,' lámi-
na 70 Perteneció á D. Julio Schmidt, de Sevilla,
bis.

y procede de la colección López Cepero.

333 *
Jesús crucificado.
iw7 X 1 ,06. — Paisaje y figuras en el fondo. Seme-
»

CATÁLOGO

jante al reproducido, lám. 92. Adquirido en el .co-

mercio, en Madrid.

*
334 Jesús crucificado.
0,57 X 0,41. — Semejante al anterior. Adquirido
en Segovia.

*
335 Jesús crucificado.
0,30 X 0,23.— Sobre una cruz de madera. Adqui-
rido en el comercio, en Madrid.

Prades (Pirineos Orientales). Casa Ayunta-


miento.

336 Jesús en la Cruz. **


2.
a

época. 1590 á 1600. 2,59 X 1,68. - Firmado.
V. pág. 325; lám. 53. Isaac Pereire regaló este cua-
dro á la ciudad de Prades, como reclamo electoral,
cuando en 1863 fué candidato á la diputación por
este distrito. El Catálogo de la venta de su colec-
ción, hecha en 1872, dice: «Déla Galería Urzáiz, de
Madrid, compuesta principalmente de telas de gran-
des dimensiones, y que adquirieron en España los
Sres. Pereire, no conservaron sino los cuadros más
importantes. Los religiosos y de historia se donaron
á iglesias y establecimientos públicos de provincia;
los menos interesantes se vendieron públicamente
en París, en 1868.» (Debo esta nota al Sr. Presiden-
te del Tribunal de Prades.) Sin embargo, esta Cru-
cifixión, después que salió de Toledo, en 1836, no
debió venir á poder del Sr. Pereire por la colección
Urzáiz, sino por la de Luis Felipe, pues en su Ca-
tálogo de 1838 figura con el núm. 254: «Le Christ
avec le portrait des deux donataires. — 2,56 X 1 »79-
CATÁLOGO 605

GRAN BRETAÑA

Keir (Stirling. Escocia). Captain Archibald


Stirling.

337 El Sueño de Felipe II.

¿2.
a
época. 1594 á 1604?— 0,540 X °>355- — Tabla.
Firmado. V. pág. 334; lám. 50 bis. Núm. 173 del Ca-
tálogo de la Exhibí tion of Spanish Art. The New Ga-
Uery, London, 1895- 1896, con e ^ título de Philip II
adoring ¿he Sacred Cypher in Heaven. A sketch. En
la No fice des Tableaux de la Galcrie espacióle expo-

sés daiis les salles du Muse'e Royal au Louvre, Pa-


rís, 1838, figura así: «256. Le jugemetit dernier. On
distingue dans ce tableau Charles Quint, Francois
i
er
, le Pape, le Doge de Venise et plusieurs person-
nages célebres de cette époque.» Adquirido por Sir
W. Stirling en la venta de la colección del Rey-
Luis Felipe, 1853.

338 Cristo abrazado á la Cruz.


¿2.
a
época. 1594 á 1604? —
1,04 X 0,735.— Seme-
jante al reproducido, lám. 33. Núm. 10 del Catálo- 1

go de la Exhib ilion of Spanish Art. The New Galle/y,


London, 1895- 1896.

339 La dama de la flor.


2.
a
época. 1594 á 1604. — 0,50 X 0,41. — Firmado.
V. pág. 416; lám. 18. 1

340 Retrato de Pompeyo Leoni. **


1.
a época.

0,915 X 0,860.
1576 á 1582. V. pági- —
na 402; lám. 108 bis. Núm. 60 del Catálogo de la Ex-
hib ilion o Spanish Art. The New Gallery, London,
f
1895- 1896.Núm. 257 de la Notice des Tableaux de la
Galerie espagnole exposes dans les Salles du Musée
6o6 CATÁLOGO

Roy al au Lpuvre, Paris, 1838. Adquirido por Sir


W. Stirling en la venta de la colección del rey Luis
Felipe, 1853. La fotografía de este admirable retra-
to me en el último instante. Aunque la auten-
llega
ticidad del personaje parece ofrecer pocas dudas,
he buscado, sin embargo, pruebas para una plena
identificación del mismo, pero sin éxito hasta aho-
ra. En la sección de estampas de la Biblioteca Na-
cional, como en el inventario de la Junta de icono-
grafía, no hay nada de Pompeyo Leoni; y en los Ca-
tálogos que he tenido á mano, tampoco he hallado
ninguna medalla que lo represente. Me induce á
pensar que, tal vez, ésta no exista, ó no se conozca,
el ver que Plon, en su gran obra sobre los Leoni,
reproduce dos medallas con la efigie de León y nin-
guna con la de Pompeyo, no citando, además, repre-
sentación alguna de este último. No me queda tiem-
po ya para seguir buscando. Al comparar las meda-
llas del padre con el retrato del hijo, tal vez podría
advertirse cierta analogía en la estructura de las ca-
bezas, la acentuación de los rasgos y el pelo rizoso.
El retrato parece pertenecer á la primera época del
Greco en Toledo. Así lo acreditan lo mismo la téc-
nica del cuadro que la edad y la indumentaria del
personaje. Probablemente se pintó antes de 1582,
en que Pompeyo, hombre entonces de 40 á 45 años,
sale para Milán, de donde no regresó á España has-
ta 1589. Como composición es, sin duda, el retrato
más importante de su primer tiempo español; y, en
la escasísima serie de los que podríamos llamar ?'e-
presentativos, por oposición á los íntimos, es digno
de figurar al lado del Paravicino, de sus últimos
días; así como, en otro respecto, es del mayor inte-
rés compararlo con el Pinto?-, de Sevilla, para obser-
var una vez más el constante proceso de simplifica-
ción y de recogimiento que en el artista se produ-
ce, al tratar de tan diverso modo un asunto análogo
ya al principio, ya al fin de su vida.

CATÁLOGO 607

Londres. Galería Nacional.


341 San Jerónimo. (Núm. 1122.)
a
2. época italiana. 1571 á 1576.-0,585 X 0,470.
V. pág. 93; lám. 10.

342 Cristo echando del Templo d los mercaderes.


(Núm. 145/.)
a
época. 1584 á 1594.
2. —
1,055 X 1,270. —V. pági-
nas 82 y 84. Semejante al reproducido, lám. 8. Re-
galado por Sir J. Charles Robinson, en 1895.

— S. L. Bensusan, Esq. (2, Harcourt Buildings.


Inner Temple, E. C).
343 **
Escena de género.
0. 710 X 0,925.— Firmado. V. pág. 97; lám. 12 bis.

— Messrs. Duveen Brothers (21, Oíd Bond St).


344 El Espolio.
a

época. 1579 á 1584.- 1,65 x 0,99.— V. pág. 189;
1.

lám. 30. Procede de las colecciones sevillanas de


los Sres. López Cepero y Cañaveral. Lavice cita en
Sevilla: «Collection de García de Leaniz (D. Pedro),
rué Naranjo, 4, L¡ Arrcstation de Jesús». Adquirido
de D. Rafael Abren, de Sevilla.

— John Sargent, Esq. (31, Tite Street, Chelsea).


345 San Martin.
1,40 x 0,85.— Semejante al reproducido, láms. 46
y 47. En este ejemplar aparece, detrás del pobre, á
la izquierda, un árbol y á la derecha, haciendo con

él juego, un obelisco terminado en un globo. Sus ca-


racteres hacen pensar en una obra del taller del
Greco. Núm. 59 del Catálogo de la Exhibition of
1

Spanish Art. The New Gallery, London, 1895- 1896.


6o8 CATÁLOGO

Londres. Sir John Stirling- Maxwell, Bart. (21,


Portland Place).
346 La dama del armiño.
Transición de Italia á España. 1575 á 1579.

0,62 X — V.
pág. 395; lám. 108. Ñúm. 81 del
0,51.
Catálogo de la Exhibition of Spanish Art. The New
Gallery, London, 1895- 1896, con la atribución de
Portrait of the Artist's Daughter. Núm. 77 del Catá-
logo de la Exhibition of the Works of Spanish Pain-
ters, at the Corporatio7i of London. Art Gallery, 1901.
Núm. 259 de la Notice des tableaux de la Galerie es-
pagnole exposes dans les Salles du Musée Poyal au
Louvre, Paris, 1838. Adquirido por Sir W. Stirling
en la venta de la colección del rey Luis Felipe.
El Catálogo dice: «Comprado de M. Serafino, en
Madrid».

347 Retrato de un caballero.


2.
a
época. 1594 á 1604. — 0,73 X 0,46. — V. pági-
na 406; lám. 121 bis. Núm. 258 de la Notice des ta-
bleaux de la Galerie espagnole expose's dans les Salles
du Musée Roy al au Louvre, Paris, 1838. Adquirido
por Sir W. Stirling en la venta de la colección del
rey Luis Felipe, 1853.

— Lord Yarborough.
348 Cristo echando del Templo d los mercaderes.
a
2. época italiana. 1 57 1 á 1576.-0,66 x 0,84.—
V. pág. 76; lám. 7. Waagen dice, en sus Treasures of
Art iu Great Britain, 1854, vol. ir, pág. 87, nota,
que la colección, antes en Appledurcombe, Isla de
Wight, había sido trasladada á la mansión de Lord
Yarborough, en Lincolnshire. En el iv vol., Suple-
mento , 1857, describe la colección -en Arlington
Street, y el cuadro, en la escalera: «The conccption
is very dramatic though not free from undignified

motives. The colouring is clear and warm», pág. 70.


CATÁLOGO

Richmond. Sir F. Cook, Bart

349 Cristo echando del Templo á los mercaderes.


a
época italiana. Hacia 1571.-0,66 X 0,84. Ta-
1. —
bla. Firmado. V. pág. 77; lám. ibis. Núm. 130 del
Catálogo de la Exhibition of Spanish Art. The New
Gatle/y, London, 1895-1896. Descrito en el núm. 28
de Memoranda on Jufiy Pictures, by J. C. Robinson.
Núm. 182 del Catálogo de la Exhibition of Veneiian
A/t, London, 1894- 1895.

GRECIA

Atenas. K. Esteban Scouloudy.


350 San Francisco de Asís. **

1,04 X 0,65. — Firmado. Semejante al reproduci-


do, lám. 102. Adquirido en España y procedente de
la colección del conde de Altamira.

K. Ifigenia Syngros.
351 San Martín. **

1,06 X 0,67.— Semejante á los reproducidos, lá-


minas 46 y 47. Adquirido del comercio, en Madrid.

352 T
n apóstol. **
i

0,75 X
o, 35- —
Semejante al núm. 247 del Musco
del Prado. Adquirido del comercio, en Madrid.

Reproducidos los tres por Lynch en riavaQr)vaa.

39
6lO CATÁLOGO

ITALIA

Florencia. Charles Loesér, Esq.


353 La última Cena. **
Italia. i.
a
época. — 2,09 X 0,95. — Representa el

momento en que Jesús anuncia la traición. Zottmann


(Heft 4, págs. 80 y 81) lo reproduce y analiza. He
aquí, en resumen, sus indicaciones. La nota capital
del cuadro está en el modo de tratar el espacio, y
en la fuerte impresión que produce, de hallarse ce-
rrado por ambos extremos, las últimas figuras, cor-
tadas por el marco, y, en cambio, con las amplias
ventanas abiertas en el fondo; procedimiento de
iluminación, que se hará luego fundamental en el
arte del Greco. La sensación de la perspectiva se
produce por uniforme y repetida oblicuidad de
la
cada dos figuras, y por su diferenciación de uno á
otro plano. La simetría, la agrupación de los após-
toles de dos en dos, sus nimbos, la mayor impor-
tancia del del Salvador y la proyección de éste so-
bre la columna, como punto central, son elementos
anticuados. En cambio, Judas se caracteriza sólo
por la fisonomía, y San Juan está casi enteramente
desprendido del pecho del Salvador, lo que perju-
dica al realce de esta figura; siendo raro que al Gre-
co se le escapase por completo el utilizar á seme-
jante fin las luces que vienen por detrás; para lo
cual la Cena de Leonardo era un ejemplo tan bri-
llante. Actitudes, movimientos y caracteres de los
apóstoles son uniformes y de poca vida; pero apa-
recen ya ciertas peculiaridades del futuro maestro:
la muy naturalista figura de San Juan, echado sobre
la mesa, y la expresiva manifestación de sentimien-
to, que se traduce en la posición de la mano dé
Cristo sobre el hombro del discípulo amado. Que el
artista procede de la escuela veneciana, se ve en (a

CATÁLOGO Gil

composición general, ta arquitectura, el cielo, los ti-


pos, la mesa, los accesorios, el muchacho negro que
sube la escalera con la bandeja (el cual, por cierto,
aparece también en la Adoración de los Reyes, de Vk -

na, lám. 6, según hace notar en otro sitio Zottmann),


y más aún, en la reprimida scntimentalidad del dra-
ma, tan opuesta á las movidas y casi tormentosas
representaciones de Leonardo y Andrea del Sarto.

Parma. Galería Real. (Núm. 201.)


354 La Curación del Ciego.
2.
a
época italiana. 57 á 1576. 0,49 X 0,61.
1 1 —
Firmado. V. pág. 64; lám. 5. Vendido á la Pinacote-
ca, en 1862, por el Mayor Mariano Inzani.

Roma. Palacio del Príncipe del Drago.


355 El Espolio. **
i.
a
época. 1579a 1584. 0.56 — X 0,31. —Tabla. Fir-
mado. V. pág. 189; lám. 29.

Nápoles. Museo Nacional.


356 Un muchacho soplando para encender tina
vela.
Italia. 1571 á 1576. — 0,65 X 0,50. — V. pág. 98; lá-

mina 1. El hweniario de la Pmacoteca Farnesina,


1

de Parma, hecho por Stefano Lolli en 1708, pág. 6,


dice: «Quadro senza cornice, alto braccio uno, oncie
due e mezza, largo oncie undici. Una Notte, con
mezza figura d'un giovine che colsoffio accende una
picciola candela, di Giulio Clovio. No. 161.» Apud
Bradley.

357 Retrato de Julio Clovio.


Italia. 1571 á 1576.-0,65 X 0,95. — Firmado. Véa-
se pág. 392; lám. 107. El hivevtario citado anterior-
mente dice, pág. 18: «Quadro con cornice dorata,
alto braccio uno, oncie due, largo braccio uno, oncie
^

6l 2 CATÁLOGO

otto. Retratto di Don Giulio Clovio, con barba bian-


ca, che con la destra accentia un libro aperto miniato,.
qual tiene nella sinistra, di Giulio Clovio. No. 154.»
Apud Bradley (1).

REPÚBLICA ARGENTINA

Buenos Aires. D. Manuel Casado.


358 La Verónica. **
¿1,10 0,78? — Reproducido por Sanpere y Mi-
X
quel en la Revista... (V. Bibliografía). Falta compro-
bación reciente del dato local.

\\) El Cur<z,on portrmt (V. pág. 394) de que hab'a Bradley, es una peque-
ña copia (0,14 X 0,17) del de Ñapóles, y así lo dice la inscripción que lleva
por detrás: «Portrait of Don Julio Clovio, a famous illuminator of manus-
cripts, copied by Mr. Carvausson, from a large picture in the Museo Bor-
bónico at Naples.» Lo posee hoy Lord Zouche, en Parham, Pulborough,.
Sussex, Inglaterra.
Zottmann (Heft 3, pág. 66) atribuye todavía al Greco en Italia los dos-
pequeños cuadros de la galería de Urbino: La ú tima Cena y la Resurrección, que
pasan por de la última época de Tiziano, y de los cuales fusti (Z. f. B. K. y
Heft 8, pág. 179', se limita á decir que el Greco «pudo verlos, con sus cho-
cantes escorzos, sus formas de dedos y sus arquitecturas, en el estudio del
maestro». Y además la Resurrección, núm. 513 de la Academia de Vene-
cia (1,20 X I,Ol), de la cual dice: «Tal vez haría falta una prueba más
concluyente deque la Academia de Venecia (Nr. 513
Resurrección de la '

atribuida allí á Domenico Tintoretto, no es, de igual modo, un primer es-


bozo influido por Tintoretto el padre, de las posteriores Resurrecciones del
Greco en Toledo y en el Prado. Muchas cosas hablan en este sentido: la
semejanza de la composición; tipos aislados, especialmente el de uno de los
guardas con la espada, que es una fiel imagen del San Esteban en el Entierro
del Conde de Org¿%, en Toledo; el trazado de las figuras, sobre todo la c'e

Cristo; el modo de concebir los contornos con acentuaciones de luz á modo


de aureolas, y capitalmente los colores luminosos, casi ya de la perfección
con que se ven en el Espolio, de Toledo, y la tonalidad plateada, como, ante

todo, muestra el lado derecho del cuadro en la colina con edificios. Sobre la

procedencia del cuadro, no se sabe más, sino que viene del legado Renier.»
Heft 4, pág. 87.

CATÁLOGO 613

RUMANÍA

Bucarest. Galería Real Carlos i.°

359 ¿Retrato de D. Diego Covarrubias? ** (Nú-


mero 161.)
Úitima época. 1604 á 1614.-1,15 X 0,86. — V. pá-
gina 444; lám. 134 bis.

360 La Adoración de los Pastores. ** (Nüm. 162.)


a
2. época. 1584 á 1594.-3,46 X 1,37.— V. lámi-
na 63 bis. Firmado. Núm. 253 de la Notice des ta-
bleaux de la Galerie cspagtwlc exposés dans les Salles
du Afusée Roy al au Louvre, Paris, 1838.

361 Los desposorios de la Virgen. ** (Núm. 163.)


Final de la 2.
a
época. Hacia 1604. — 1,50 X 0,80.
V. pág. 314; lám. 49 bis.

362 Cristo abrazado á la Cruz. ** (Núm. 164.)


i,io X 0,66. — Semejante al reproducido, lám. 33.

363 La Sagrada Familia. ** (Núm. 165.)


0,70 X 0,54.— Por la descripción, se puede presu-
mir que se trata de una obra de último tiempo, se-
mejante en la composición á la Sacra Familia del
Hospital de Tavera, en Toledo.

364 San Mauricio. ** (Nüm. 166.)

[,41 x 1,02. -V. pág. 222. Lleva el título de Les


Quarante Martyrs.

365 La despedida de Cristo y la Virgen. ** (Nú-


mero 167.)
0,23 X 0,20. — Semejante al reproducido, lámi-
na 52 bis.
4

6 14 CATÁLOGO

366 San Martín. ** (Núm. 168.)


2.
a
época. 1594 á 1604. 1,08 — X
c\58. -V. pág. 304.
Lleva el título: Don Carlos a cheval. Semejante á
los reproducidos, láms. 46 y 47.

367 San Sebastián. ** (Núm. 169.)


2.
a
época. 1594 á 1604. — 0,88 x 0,68.— V. lámi-
na 91 bis.

RUSIA

San Petersburgo. Ermitage.

368 Un poeta. (Núm. 411.)


2.
a
época. 1 590 á 1600. — 0,45 X 0,42.— V. pág. 408,-.

lám. 115. Lleva el título: Le poete Alonso Er cilla y


Zuñiga. Procede de las adquisiciones hechas en 181
y 1815 por Alejandro I, en Amsterdam, del banquero
W. C. Coesvelt, quien había formado gran parte de
su colección en España. De 72 cuadros adquiridos,
53 eran españoles. V. Ermitage Imperial, Catalogue..-
par A. Somof, S Petersbourg, 1899.
1

LOCALIDAD DESCONOCIDA

VISTOS

369 Jesús en la Cruz.


1,05 X 0,67. — Firmado.
La Virgen y San Juan, de
medio cuerpo, dos á un mismo lado de la Cruz.
los
Restauraciones. D. Feliciano Lorente, Madrid (Fer-
nando VI, 13).
CATÁLOGO 615

370 La Anunciación.
Marques de Corvera (Pez, 1), y antes D. 1
J. Ortiz
de Pinedo, Madrid (Claudio Coello, 60).

371 Las Lágrimas de San Pedro.


1,04 X 0,81. —
Semejante al reproducido, lám. 69.
Marquesa de Guad-el-Jelú, Madrid (Plaza de la In-
dependencia, 5).

372 Jesús en la Cruz.

1,56 X —
La Virgen y San Juan, de más de
0,96.
medio cuerpo, á uno y otro lado. D. José Suárez,
Madrid (Turco, 7), y antes D. Faustino Alonso,
León. Es el mismo descrito por Ponz y Cean en la
Sacristía de la de San Clodio, en León. Figu-
Iglesia
ra en el índice de Exposición histórica y de arta
la

retrospectivas , celebrada en San Sebastián el ano


de 1899, pág. 34.

373 San Francisco de Asís.


1,71 X 1 ,00.— Semejante al reproducido, lám. 102.
D. Rafael García, Madrid (Duque de Alba, 13), y an-
tes, D. M. Borondo, Madrid (Plaza de Isabel II).

374 Las Lágrimas de San Pedro.


0,92 X 0,74. —
Semejante al reproducido, lám. 69.
D. Gustavo Moreno, Madrid (Prado, 4), y antes don
Rafael García. ¿Núm. 316?

375 Jesús crucificado.


I). Rafael García, Madrid.

376 Jesús crucificado.


2,06 X 1,04. — D. Arturo Perea, Madrid (Prado, 9).
Vendido en Inglaterra.

377 San Juan Bautista.


1,08 X —
Firmado. Muy deshecho y dudoso.
0,69.
Tienda de antigüedades, Madrid (Prado, 6).
i6 CATÁLOGO

378 La Magdalena.
0,62 X 0,52. — D. A. Cabrejo, Madrid (Plaza de
Santa Ana, 7), y antes en almoneda (Amor de Dios,
12 y 14). ¿Núm. 318?

379 Cristo abrazado á la Cruz.

0,55 X 0,39. — Firmado.


Semejante al reproduci-
Dudoso. D. J. Pares, Madrid (Prado, 13).
do, lám. 33.
Procedía de D. Antonio Vives. ¿Núm. 25?

380 Jesús.
0,65 X 0,49. —
Busto, tamaño natural. Completa-
mente barrido y restaurado. Expuesto en el Salón
Amaré, Madrid (Alcalá, 23).

381 San Francisco de Asís.

Semejante al reproducido, lám. 102. Vendido al


extranjero por el Sr. Lafora. Procedente de la Igle-
sia parroquial de Ventas con Peña Aguilera (Toledo).

382 San Francisco de Asís.

0,71 X 0,53. — Figura de dos tercios; mira al alto,

á la izquierda; capucha puesta; lágrimas en ojos;


manos suplicantes; roca y calavera. Muy dudoso.
Maison Guesnu, Biarritz.

383 La Magdalena.
0,61 X 0,51. — Firmado. Semejante al reproduci-
do, lám. 70 bis. Maison Guesnu, Biarritz.

DE REFERENCIA Y CITAS

384 ¿La familia del Greco?


a
2. época. Hacia 1586.-1,00 X 1,77.— V. págs. 47
y 404; lám. 1 Adquirido por el Sr. Goyena, de Se-
12.

villa, al Sr. Escosura, de París. Procedía de Toledo.


CATÁLOGO 617

385 San Benito.

V. pág. 149. Herederos del infante D. Sebastián.

386 El Espolio.
Perteneció á Fortuny. ¿Núm. 291?

387 ¿Del Apocalipsis? Mitad superior del cuadro.


(Núm. 311.)
V. pág. 355. Herederos del marqués de Castro-
serna.

388 La Anunciación.
Citado por el profesor de la Escuela de Bellas Ar-
tes, de Madrid, D. Manuel Arroyo, quien poseía una
pequeña copia, hecha por él mismo, que conservan
sus herederos.

389 El Salvador.
Figura de medio cuerpo. Desaparecido de la Igle-
sia de Titulcia, al mismo tiempo que el cuadro del
altar mayor. V. pág. 353.

390 La cena de Jesús con los apóstoles.


D. J. Gasina, Santander.

391 La Magdalena.
D. J.
Rodríguez, comercio de antigüedades, Se-
villa.

392, 393, 394 Tres apóstoles.


De medio cuerpo. Procedentes de la colección dé
D. J. Lacuadra, Valencia.

395 «Una pintura de un Apóstol de cerca de una


vara de alto y tres quattas de ancho, ori-
ginalde Dominico Greco; marco antiguo.»
En el Alcázar Real de Madrid. Documentos inédi-
tos, pág. 441.
6i8 CATÁLOGO

396 «Un Retrato del griego; medio cuerpo de una


mujer.»
En el Alcázar Real de Madrid. Documentos inédi-
tos, pág. 423.

397 «Un Retrato del griego, de una cabeza de un


clérigo.»
En el Alcázar Real de Madrid. Documeiitos inédi-
tos, pág. 423.

398 «Otro (Retrato), del mismo, de un viejo an-


tiguo.»
En el Alcázar Real de Madrid. Documentos inédi-
tos, pág. 423.

399 Un Nacimiento.
Inventario de los bienes de Diego Valentín Díaz,
pintor de Valladolid (n. hacia 1585; m. hacia 1660).
Martí y Monsó, Estudios Vallado-
kistdrz'co-art/sticos,
lid, 1 898-1 901, pág. 7.

400 La Santa Faz.


Casarrubios (Toledo). «En un poste de la Iglesia
(la de San Pedro) se ve una Santa Faz ó Verónica,

del Greco, parecida á la que referí á V. de Mósto-


les.» Ponz, t. 7. La Iglesia de San Pedro está
7, pág.
destruida. En
de Santa María, á donde se llevó
la

algo de aquélla, hay una Santa Faz, muy mala, que


nada tiene que ver con el Greco. ¿Pudo Ponz con-
fundirla? Cean se equivoca diciendo Iglesia de San
Andrés.

401 «Algunos Retratos de reyes y personajes; en


dos galerías.»
Madrid, Buen Retiro. Ponz y Cean. Los persona-
jes pueden ser los retratos del Museo del Prado. De
reyes no hay nada que pueda referírseles, á no ser
elSan Luis, del Louvre. Núm. 292.
CATÁLOGO 619

402 «Una Resurrección del Señor; en el camarín


de la Virgen.»
Madrid, Atocha. Ponz y Cean. ¿Núms. 61 y 131:

Dos quadros en la pieza que está antes del camarín


de Nuestra Señora de Copocavana, y representan:
r
403 / )ia vista de Toledo,

404 La Oración del Huerto.-»


Madrid, Recoletos. Ponz y Cean. ¿Núms. 83 y 80:

405 «El Prendimiento del Señor; en la Sacristía.»

Madrid, San Sebastián. Cean. ¿Sería uno de los


Espolias}

406 «¿Las Pinturas del altar mayor, que pertene-


cen á la vida de Cristo?»
Madrid, Doña María de Aragón. Ponz y Cean.
Sólo se ha identificado el núm. 59.

407 «Un San Francisco de Asís.»


Madrid, Las Recogidas. Ponz y Cean.

408 «San Martín partiendo la capa con el pobre;


en la segunda pieza de la portería.»
Madrid, La Merced. Ponz y Cean. ;Núms. 309, 345,
35 1
y 366?

409 «La Cabeza de un santo] en la tercera pieza


del camarín.»
Madrid, Carmelitas descalzos. Ponz y Cean. ¿Nú-
mero 10?

410 á 421 cün Apostolado, de medio cuerpo; en


la Sacristía.»
Madrid, Las Baronesas. Ponz y Cean. ¿Núms. [65
á 177, ó los Apóstoles dispersos?
Ó20 CATÁLOGO

422 «Dos Santos de la orden de San Francisco.»


Escalona. Palacio del marqués de Villena, Capilla,
altar de la epístola. Ponz y Cean.

423 «San Juan Bautista y San Juan Evange-


lista.-»

Escalona. Palacio del marqués de Villena, Capilla,


altar del evangelio. Cean.

424 «Cuadro de la Virgen.»


Illescas. Iglesia de religiosos descalzos de San
Francisco, altar mayor. Cean.

425 «Cuadro grande del retablo principal, que


representa la Santísima Trinidad.»
La Guardia (Toledo). Iglesia de PP. Trinitarios.
Cean.

426 « San Francisco de Asís. »

Sigüenza. Colegio de San Antonio, Capilla. Cean.

427 «Un cuadro con dos Santos ermitaños.»


Toledo. Monasterio de la Sisla. Cean.

428 «Algún otro Cuadro en la Sacristía.»

Toledo. Monasterio de la Sisla. Cean.

429 «Borrón del cuadro de San Mauricio.»


Toledo. Monjas de San Torcuato. Cean. V. pági-
na 221 .

430 «Un Crucifijo.»


Toledo. San Marcos. Cean.

431' «Algunos Lienzos en los postes.»

Toledo. Parroquia de San Juan Bautista. Cean.


¿Núm. 249?
CATÁLOGO 621

432 «Crucifijo.»
Toledo. Iglesia de Mercenarios calzados. Cean.
Cean están hechas siguiendo
Casi todas las citas de
á Ponz.

433 «Retrato de un Duque de Alba enfermo, y un


practicante con una jeringa en la mano.»
Con título semejante me
da noticia D. Angel Bar-
cia, el ilustrado jefe de sección de estampas de
la

la Biblioteca Nacional, de haber visto la cita de un

cuadro, atribuido al Greco, en un inventario de la


casa de Alba, del siglo xvin. Así, serían tres los
cuadros de este asunto en los inventarios de di-
cha casa, perteneciendo los otros dos á Velázquez
y á Rizi. V. A. Paz y Melia, Sales españolas, segunda
serie. Madrid, 1902, vol. 121 déla Colección de escri-
tores castellanos. Advertencia, pág. vnr. Publica el
Diálogo de Villalobos referente al suceso.

434, 435 «Dos cuadros de Dos filósofos, de más


de medio cuerpo; su autor Greco.»
Inventario manuscrito de la galería del conde del
Aguila, en Sevilla, en 1784. Folio 66 vuelto. Docu-
mento que posee el marqués de la Vega Inclán.

436 <602. (Dominico Theotocopuli il Greco) ,

(i550-1625). La Virgen y Jesús, con una


mujer de rodillas á sus pies (III).»
Inventario de M. F. Quilliet. Las colecciones de
cuadros del Príncipe de la Paz, por D. Juan P. de
Guzmán España Moderna, Agosto, 1900, t. 140,
.

pág. 114.

437 «124. Penitencia de tutos religiosos; de Do-


minico Theotocopuli, llamado el Greco.»
Catálogo... de laReal Academia de San Fernan-
do, 1818. Lo cita también Th. Gautier: «uneesquis-
.

622 CATÁLOGO

se fantastique du méme Greco


réprésentant des
moines en des pénitences...» Voya-
train d'accomplir
ge en Espagne, pág. 115. (El Entierro del Conde de Or-
gáz núm. 2124 o no figura todavía en este Catálogo.)

438, 439, 440 «... y á la derecha tres pinturas


más, que todas parecen del Greco en su
mal género, y representan á San Miguel
Arcángel, á una Reina vestida á la antigua
española, y á otra Reina también con un
príncipe ó infante de la mano: ninguna de
ellas nos parece digna de figurar más que
en el sitio en que están.»
Toledo. Catedral, Sala de los Gigantones. Parro,
Toledo en la mano, 1. 1, pág. 719.

441 «161. La Institución del Sacramento de la


Eucaristía. (Figuras de la mitad del natu-
ral.) — 1,49 X 1,02.»
Cal. de la Gal. del marqués de Salamanca.

442 «163. La A nunciación »

0,58 X 0,42. — Cal. de la Gal. del marqués de Sa-


lamanca.

443 «255. Mort de Saint Frangois. — 1,21x1,09.»


Notice des tableaux de la Galerie espagnole exposés
dans les Salles du Musée Roy al au Louvre, Paris,
1838.

444 «450. Un Evangeliste. — 0,65x0,30.»


En la Notice... anterior. Supplément.

445 «Retrato de Vincentio Anastagi.»


V. pág. 394.

CATÁLOGO 623

446 « Retrato con armadura.»


V. pág. 395-

447 «/;'/ Espolio.»

Transición de Italia á España. 1575 á 1579.


p,73 X 0,54.— Tabla. V. pág. 170; lám. 28.

448 Mezza ño-ura


o d'un Giovinetto villano che
sta soffiando un tizzone per ranimare la
fiamma.»
V. pág. 98.

449 cOf the Spanish school Ionly remarked one


specimcn— a spirited and finely executed
male Portrait by Domenico Theotocopuli
called II Griego.»
Treasurcs of Art in Great Britain by Dr. Waagen.
Letter xxn, vol. 11, pág. 420. Collection of Mr. La-
bouchere at Stoke.

450 «Poi'trait of D. Alvara de Basan (sic).»

Vendido en Londres, en Christie and Manson,


en 1853, á Mr. Nienwenhuys, por 155 £. Art Sales,
vol. ir. London, 1888, pág. 254.

451 «897. Don Rodrigo Ponze de León, in rich

gilt armour, wearing the order of the Gol-


den Fleece, holding a baton in his right

hand, his left on the hilt of his


resting
sword, a plumed helmet by his side. Half- —
length. 50 7* in. by 37 in.»

Catalogue of... IVorks of Art... o f Ralph Bernal...


sold...byMessrs. Christie and Manson, London, 1855,
pág- 73- Citado también en Art Sales, vol. 11, Lon-
don, 1888, pág. 254.
624 CATÁLOGO

452 «900. A
Spanish marshal, in a yellow dou-
bletand steel gorget, holding a baton, a

morion at his side. Half-length. 41 / 4 in. 1

by 32 Vz in.»
Catalogue Works of Art... of Ralph Bernal...
of...

sold by Messrs. Chrisíie and Man son, London, 1855,


pág. 74. Citado también en Art Sales, vol. 11, Lon-
don, 1888, pág. 254.

453 « 1 1
45 . A
Spanish Officer, in armour, after
Greco. Small portraits in oils.» —
Catalogue of... Works of Art... of Ralph Bernal...
sold by Messrs. Christie and Manson, London, 1855,
Pág. 95-

454 «Portrait of the Artisfs daugkter: head only.


Circle.»
Vendido, en 1886, en Christie and Manson, por
300 £ de la colección de Mr.
, Graham á W . ,

Mr. Exors Vokins. Art Sales, vol. 11, London, 1888,


pág. 254. Citado también en Mentor ials of Christie 's.
A Record of Art Sales from 1766 to iSgó by W. Ro-
berts, London, 1897, pág. 92.

455 «LArrestation de Jesús...


... appartient a M. Piot. C'est l'esquisse ter-
minée du grand tableau conservé dans la
sacristie de la Cathedrale de Tolede.»

Expositmt en faveur des Alsadens-Lorrains, par


Paul Mantz. Gazetie de Beatix Arts, t. x, 1874, pági-
na 298.

456 «Un beau et fier portrait d'homme (n° 170)


appelé VAretin est aussi. attribué par le

Catalogue au Tintoretto, mais le faire

en atteste plutót l'école du Bassano ou


CATÁLOGO 625

peut-étrc la main du curieux peintre El


(friego.»

Academie de Londres, Exposii¿o?i d'hiver, par Gan-


de Phillips. Gazette de Beaux Arts, t. xxix, pági-
na 180 (1).

(i) Al entrar en prensa este último pliego del Catálogo, aparece el nú-
mero de Julio, 1907, de DU Christliche Kunst, Heft 10, con la conclusión del
estudio de Zottmann, donde veo las siguientes indicaciones, de que no te-
a
nía noticia: i. «La Asunta, atribuida al Grecoen el Museo Calvet de Avi-
ñón, con un paisaje muy finamente ejecutado, á la luz del día, es un exce-
lente cuadro de origen español, pero no desciende del Greco» (pág. 221).
2. a El retrato de Julio Clovio «recuerda mucho al Andrés Vesalio de Tinto-
retto, en la Pinacoteca de Munich» (pág. 232).— 3. a «Es de notar un Re-
trato de hombre, de muy expresiva fisonomía, en Copenhague» (pág. 234).
4.
a
«Dos figuras de mujer se conocen todavía de su mano: la, en todo caso
dudosa, que antes se titulaba Madre de Tt-ziano, en la Academia de Vene-
cia... (0,46x0,37!, una dama vieja, con traje negro, pañuelo blanco al seno
y toca plegada, del mismo color. En el rostro de rasgos decididos, pálido
como la cera, resplandecen con fuerza especial los ojos oscuros. Particulari-
dades en dibujo y modelado, tales como la característica profunda escota-
dura del cuello y la fuerte acentuación de la laringe, hacen pensar en el
Greco, pero el gran repinte no consiente formular juicio definitivo» (pági-
nas 234 y 236).
Tampoco he podido introducir en su sitio correspondiente un retrato que
acabo de ver en Toledo, y que guardan en clausura las monjas de la Purí-
sima Concepción, vulgo «Las Benitas». Por el tamaño, es una miniatura:
0,09 X 0,06. Un papel, pegado por detrás, dice que representa al Dr. D. Fran-
cisco de Pisa, autor de la Historia de Toledo, que hemos citado principalmente
con motivo del Entierro del Conde de O/gáz, muerto el 3 de Diciembre
de 1616, á los 83 años, y el cual fundó un Beaterío anejo á dicho Convento.
La pintura es sobre lienzo, pegado en tabla, probablemente cuando se le
puso el marco de madera que lleva, y cuando se escribió el papel mencio-
nado; tal vez, á mediados del siglo último. Entonces debió restaurarse el

fondo y el traje. La cabeza queda intacta y es excelente. El capellán mayor


de mozárabes representa tener entre 60 y 70 años, con pelo corto y barba
puntiaguda, ambos ya enteramente blancos. La expresión acentuada, el

modelado, el dibujo de ¡a boca y de la oreja, y sobre todo el empleo de las

lacas de carmín, hacen pensar en el Greco, quien, contemporáneo y conve-


cino del Dr. Pisa, pudo bien retratarlo hacia 1600. que es la época á que

parece corresponder la pintura.

40
ARQUITECTURA

H leseas (Toledo). Hospital de la Caridad.

457- i Retablo.
a
Fin de la 2. época. 1604. V. pág. 460; lám. 48.

458- 2 Altar lateral de la epístola.

459- 3 Altar lateral del evangelio.

Titulcia (Madrid). Iglesia parroquial.


460- 4 Retablo.
Última época. 1604 á 1614. V. pág. 460.

Toledo. Cigarral de Buenavista.


461- 5 Casa-Palacio.
Última época. 1600 á 16 14. V. págs. 15 y 458.

— Santo Domingo el Antiguo.


462- 6 Retablo.
a
1. época. 1577. V. pág. 126; lám. 14.

463- 7 Altar lateral de la epístola.

464- 8 Altar lateral del evangelio.

— Capilla de San José.


465- 9 Retablo.
a
2. época. 1597 á 1599. V. pág. 460.
628 CATÁLOGO

466- io Altar lateral de la epístola.

467- n Altar lateral del evangelio.

Toledo. Hospital de Tavera. Iglesia.

468- 12 Retablo.
Ultima época. 1609 á 1614. V. pág. 461; lám. 140-

469- 13 Altar lateral de la epístola.

470- 14 Altar lateral del evangelio.

— San Vicente Mártir.


471- 15 Altar de la Asunción.
Última época. 1 508 á 1 5 1
3. V. apénds. 4 y 8.
ESCULTURA

Illescas (Toledo). Hospital de la Caridad. Re-


tablo.

Acroteras del frontón, lado de la epístola.

472- i Estatua de la Esperanza.

Lado del evangelio.


473- 2 Estatua de la Fe.
a
2. época. 1600 á 1604. Tamaño natural. V. pági-
na 464; lám. 48.

Presbiterio, muro de la epístola.

474- 3 Estatua de Isaías.

Muro del evangelio.

475- 4 Estatua de Simeón.


a
2. época. 1600 á 1604. Tamaño natural. V. pági-
na 464; lám. 141.

Toledo. Santo Domingo el Antiguo. Retablo.

Sobre el frontón del ático, lado del evangelio.

476- 5 Estatua de la Fe.

En el centro.

477- 6 Estatua de la Caridad.


6$0 CATÁLOGO

Lado de la epístola.

478- 7 Estatua de la Esperanza.

Sobre el entablamento, lado del evangelio*


479- 8 Estatua de un profeta.

Lado de la epístola.

480- 9 Estatua de un profeta.

En el tímpano del frontón.


481- io Dos niños sosteniendo un medallón con la
«Santa Faz».
a
i. época. Hacia 1577. Todas, de tamaño mayor
que el natural. V. pág. 132; lám. 14.

Toledo. Seminario.
482- 1 1 Grupo de la Virgen y cuatro ángeles ponien-
do la casulla d San Ildefonso.
1585 á 1587. —
0,85 X 1,25. — Alto relieve, casi
exento. V. pág. 468; lám. 142.

— Hospital de Tavera. Iglesia. Retablo.

Cuerpo inferior, nicho de la epístola.


483- 1 2 Estatua de San Pablo.

Nicho del evangelio.


484- 13 Estatua de San Pedro.

Cuerpo superior, nicho de la epístola.

485- 14 Estatua de San Mateo.

Nicho del evangelio.


486- 15 Estatua de Santiago.
CATÁLOGO

Sobre el entablamento del cuerpo superior, en


el centro.

487- 16 Estatua de Jesús crucificado.

Lado de la epístola.

488- 1? Estatua de San Juan.

489- i 8 Estatua de Santo Tomás.

Lado del evangelio.

490- 19 Estatua de la Virgen.

491- 20 Estatua de San Andrés.


Última época. 1609 á 16 14. Todas, mayores que el

natural. Tal vez las dejó sin concluir. V. pág. 461.

ole do. Marqués de la Vega Inclán. Casa del


Greco.
492- 2 1 La Virgen.
¿2.
a

época. 1594 á 1604? 0,35. V. lám. 142 bis.—
Se ve bien, sobre todo en el velo, que sobre el pri-
mitivo dorado ha sido estofada con flores de color,
posteriormente. El dibujo de la cabeza y del cuello,
el plegado de los paños, las líneas del busto y del

torso, y el canon de diez rostros, acusan la mano


del Greco. Es interesante el hallazgo, como pista
para otros ejemplares análogos que, sin duda, han
de encontrarse en Toledo y la región castellana.
Adquirido en el comercio en Toledo.
632 CATÁLOGO

LOCALIDAD DESCONOCIDA

493- 22 Ornato de madera para «El Espolio».


1585 á 1587. V. pág. 185.

494- 2 3 Guarnición y adorno para el «Entierro del


Conde de Orgáz».
¿1584 á 1586? V. pág. 233.

495- 24 Retablo del Colegio de D. a María de


Aragón.
a
2. época. ¿1590 á 1596? V. pág. 291.

496- 25 Sepulcro de D. Gedeón de Hiñojosa.


a
497- 26 Sepulcro de D. Catalina Velasco.
¿Última época? Illescas, Convento de San
Francisco. Mármol. V. pág. 463.
DIBUJOS

Madrid. Biblioteca Nacional.


498-i San Juan Evangelista.

0,255 X 0,155. — V. pág. 471; lám. ai.


I
BIBLIOGRAFIA

RIfcJLK >GRAFÍA

Advertencia. — No
se mencionan aquí todos los
lugares donde Greco aparece citado: historias, dic-
el

cionarios, viajes, guías, catálogos, etc., la mayoría de


ellos, no haciéndolo, sino de pasada y como mera re-

petición y extracto —
con frecuencia erróneamente
de otros anteriores. Inclúyense sólo: las fuentes
antiguas y modernas, que suministran datos de pri-
mera mano; 2.°, los estudios especiales de mayor in-
terés publicados en revistas y periódicos, aunque no
todos tengan la misma importancia; y 3. 0 algunos de ,

los libros, de diversa índole, que contienen, ya noti-


cias y resúmenes sobre la vida y obras del pintor,
ya apreciaciones de valer y nuevos puntos de vista
acerca de su arte.

Ai —
cántara, Francisco. El precursor de Velázquez. En La —
Justicia. Madrid. Números 94 y 95, 1888.— Juicio, en el
sentido que indica el título, sobre los principales cuadros
del Greco.

I. Ante las obras del Greco. — II. El Greco y sus


obras. — III. El Greco, pintor cristiano.— En El Imparcial.
Madrid, 29, 31 Mayo y 5 Junio de 1902. — Estudio sobre
e] arte del Greco, con motivo de la Exposición de sus
obras.
638 BIBLIOGRAFÍA


Arteaga, D. Félix de. Obras posthumas divinas y huma-
nas... Madrid. Por Carlos Sánchez. Año 164 1. Cuatro so- —
netos, dedicados: «Al túmulo que hizo el Griego en To-
ledo para las honras de la Reyna Margarita, que fué de
piedra»; «Al mismo Griego en un retrato que hizo del
Autor»; «A un rayo que entró en el aposento de un pin-
tor»; «Al túmulo de" este mismo pintor que era el Griego

de Toledo». En el primero y en el último, se halla ex-
plícitamente dicho que el Greco era de Creta. V. Apén-
dice 7.

Bachelin, L. — Tableaux anciens de la Galerie Charles ier.

Roí de Roumanie. Catalogue raisonne\ avec jó heliogravu-


res de MM. Braun, Clement el C™. Paris, 1898.— Obser-
vaciones críticas sobre los nueve cuadros del Greco que
en la Galería existen; 3 reproducciones.

Baroja, Pío. — Cuadros del Greco. — En El Globo. Madrid, Ju-


lio, 1900. Los retratos del Museo del Prado. Núme-
«I.

ro 8.970. —
Asuntos religiosos del Museo del Prado. Nú-
II.

mero 8.975. — III. Tierra Castellana. En Santo Tomé. Nú-


mero — Impresiones.
8.983».

Beruete, A. de. — Velázquez. Paris, 1898. —Juicio y relación


de Velázquez con Greco. — Traducción inglesa: Veláz-
el
quez by A. de Beruete, With 94 plates. Methuen and Co.
London, 1906.

Br/.sXa;, A. — Ao[i.r[v.xo3 ©sotoxÓtüouaos. — En E .xovoypacpr¡ a£vr


,

l
(

E;xia. Atenas, núm. 10, 13 Marzo 1894. — Restablece el

verdadero nombre del pintor, desfigurado por los escri-


tores italianos y griegos, con bibliografía de éstos, y cree
ser el primero en leer en los cuadros la palabra crete?ise.

Ka: 7raXtv [Link] ©sotoxorcoiAou. — En Ei/.ovoyp a<pr]|i.sv7]


E;iia. Atenas,núm. 15, 22 Mayo 1894. Noticias de cua- —
dros y opiniones de autores sobré erGreco.

Bodenhausen, Dr. Eberhard Freiherr von...— R. A. M. Ste-


venso7i. Velázquez, übersetz und eingeleitet von... Mün-

BIBLIOGRAFÍA 6 39


chcn, 1904, Bruckmann. En su Introducción, dedica las
páginas 23 á 26 á comparar á Vclázqucz con el Greco,
analizando el influjo de éste sobre aquél; pero solamente

con motivo de los cuadros de uno y de otro que repre-


sentan la Coronación de la Virgen.

Bobhn, Max yon... —


El Greco. Separat- Abdruck aus Das

Museurñ. X. 10. Stuttgart, 1905. Excelente crítica de la
personalidad del pintor. En los datos sigue á Justi.

Butrón, D. Juan. —
Discursos apologéticos en que se defiende
laingenuidad del arte de la pintura. Madrid, 1626. Pri- —
mera vez que aparece el nombre del Greco incluido en-
tre noticias biográficas de otros pintores.

Carducho, Vicente. — Diálogos de la pintura. Madrid, 1633.


Segunda edición, Madrid, 1865.— Razones que el Consejo
de Hacienda tuvo para sentenciar en favor de la pintura
el pleito entre el alcabalero de Illescas y el Greco.

[Link], R. La estatua del Greco por Reyncs.— En La Van-


guardia. Barcelona, 30 Agosto 1898. — Corta noticia y
apreciaciones.

Ceáx Bermúdez, D. Juan Agustín.— Diccionario histórico de


los más ilustres pro/esores de las Bellas Artes en España.
Madrid, 1800. — Noticias de vidas y obras. Rectificaciones
de Palomino. Nuevos datos de archivos. Primer bosquejo
de Catálogo. Muy utilizado por los posteriores.

Colé, Timothy. —
Oíd Spanish Masters. II. Portrait of the —
daughter of El Greco.— En The Century illustrated Mon-
thly Magazine. London, núm. 4, Febrero 1902. — Descrip-
ción de dicho cuadro (lám. 108), con grabado en madera
del mismo. En el núm. 3, Enero 1903, reproduce, sin tex-
to, el Pintor del Museo de Sevilla (lám. 125).

Cook, Captain S. S.— Sketches ¡n Spain during the years


l82Q 30,31 and 32... Vol. n. London. Th. and W. Boone
x


mdcccxxxiv. Una de las mejores noticias, especialmente
por su acertado juicio sobre el Greco.

640 BIBLIOGRAFÍA

Cossío, M. B. La pintura española. — En la Enciclopedia po-


pular ilustrada de Ciencias y Artes, por F. Gil lman. Ma-
drid, Gras y C.
a
1886.
, —
Corta noticia. Importancia del
Greco en la pintura española.

Preparación para el estudio del arte en Toledo. — j

En el Boletín de la Institución libre de enseñanza. Ma-


drid, 1897, núm. 442. — Indicación sobre la importancia
del Greco en la historia de la pintura y en Toledo.

— Documentos inéditos para la historia del arte espa-


El autógrafo del Greco. — En La Lectura. Madrid, nú-
ñol.
mero 50, Febrero, 1905. — Publícanse tres peticiones: dos
del Greco, una de ellas escrita toda por el pintor (su úni-
co autógrafo conocido), y la tercera, de Jorge Manuel. Es-
tudio del cuadro La Asunción de San Vicente, en Toledo
(lám. 61), á que hacen referencia. Facsímile del autógrafo.
V. Apénds. 4 y 8.

Más documentos inéditos para la historia del arle


español. La Casa Ayuntamiento de Toledo. — En La Lec-
tura. Madrid, nú[Link], 1905. Prueban que dicha
53, —
casa no fué obra del Greco, sino de Juan de Herrera, y
que Jorge Manuel estuvo encargado de ella como alarife.
Facsímile de un autógrafo de éste. Apénds. 5 y 9.

Diccionario enciclopédico hisp ano-americano. Barcelona. Mon-


taner y Simón. Tomo xx, 1907. Artículo Theotocopuli ó
Theotocopulo (Domingo). —
Nota biográfica, siguiendo prin-
cipalmente á Madrazo.

Dick, Stewart. — The Heart of Spain. An artisfs impressions


f Toledo.
o T. N. Foulis. London, 1907.— El capítulo vu
está dedicado al Greco. Excelente crítica del pintor, des-
de el punto de vista moderno, y su s comparación con Ve-
lázquez. 4 ilustraciones.

Domenech, Rafael. — Arte español moderno. Pintura. — Apén-


dice tercero, en la traducción española de Apolo, por Sa-
lomón Reinach. — Concede al Greco toda la importancia
— —

BIBLIOGRAFÍA 641

que merece. Biografía, crítica, observaciones personales.


6 pequeñas ilustraciones.

El Wagner de la pintura. El Greco: su vida y sus obras. — En


Alrededor del Mundo. Madrid, 5 Junio 1902. Breve noti- —
cia sobre vida, estilo y cuadros del Greco. 4 ilustra-
ciones.


Ene. Exposición de obras del Greco. En Blanco y Negro. —

Madrid, 7 Junio 1902, núm. 579. Brevísima nota, protes-
tando contra la locura y las dos maneras que se atribu-
yen al Greco. 2 ilustraciones.


Koradada y Gastan, D. José. Datos biográficos desconocidos
ó mal apreciados, acerca del celebre pintor Dominico Theo-
iocópoli. —
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos.

Madrid, 1876, números 8 y 9. Publica por primera vez
la partida de defunción del Greco.

Gautier, Théophilb. — Voyages en Espague (1840). Paris,


— Impresiones y juicios muy acertados.
1878.

Góngora, D. Luis de. — Todas las obras Madrid, 1633. de. ..


Un soneto: «Al sepulcro de Dominico Greco, excelente
pintor». Apcnd. 7.

Grau Delgado, J.
—Notas de viaje. — En La Vanguardia. Bar-
celona, Junio 1900. — Impresiones.
Guillen García, D. G. J. Dominico Theotocópuli (El Gre-
co). — En la Revista de la Asociación Ariist ico- Arqueoló-
números 13 y 14. Ar-
gica barcelonesa. Barcelona, 1899, —
tículo de conjunto, siguiendo á Madrazo, y catálogo, si-
guiendo á Cean, con muy pocas adiciones.

Justi, Carl.— Diego Velázquez und


Bonn, seiu Jahrhundert.
1888. Zweite ncubearbeitetc Auflage, 1903. por — Publica
primera vez que el Greco se firmaba en sus cuadros
«Cretense Pormenores originales sobre la época y
cuadros italianos del pintor.

4'
642 BIBLIOGRAFÍA

Jüstí, Carl. — Domenico Theotocopuli von Kreta. — En Zeits-


chrift für Bildende Ktmst. Leipzig, vm Jahrg. 1897, Heft 8
und Heft 11; ix Jahrg, 1898, Heft 9. Excelente estudio —
sobre el Greco. Nuevas investigaciones originales sobre
la época y obras italianas del pintor. Utiliza todas las

fuentes con el esmero y discreción que caracterizan al


docto profesor. Incompleto; alcanza sólo á la época del
San Mauricio.

KtovsTavT07:oúXo;, K. —-O Ao¿ü£vixo<; 0soto-/.o-ouXo; ev IxaX'.a.—


En Apftovta. Atenas, núm. 3, Marzo 1900. — Extracto óc,

los artículos de Justi, con un apéndice original sobre el


origen bizantino del apellido y familia ©cwxo/.oc.

Lafond, Paul. — La Collection de D. Pablo Bosch a Madrid. —


En Les Arts. Paris,Octubre 1903, n° — Breves indica-
22.
ciones. 3 ilustraciones.

Donwiikos Theotokopuli dit le Greco.— En Les


Arts. Paris, n° 58, Octubre 1906. —
Número consagrado
por entero al pintor. Datos biográficos y examen de sus
obras principales. A pesar de algunos errores de he-
cho (p. ej.: continuar dando como Retrato del Cardenal
Quiroga el San Jerónimo de la Galería Nacional de Lon-
dres), es hasta ahora el estudio más completo en francés,
estimable además por sus hermosas 3 ilustraciones. 1

La Chapelle San José de Tolede et ses peintures


du Greco.— En Beaux-Arts. Paris, Noviem-
la Gazette des

bre 1906. Indicaciones sobre la fundación de la Capilla
y descripción de sus cuadros. Traduce la Concordia en-
tre el Greco y el patrono de la Capilla sobre el precio
del Retablo; documento ya publicado en español desde
1901. La Asunción, que reproduce y de la que habla ex-
tensamente, no estuvo nunca en la Capilla. Es hoy pro-
piedad de D. Luis Navas, en Madrid, y antes, del marqués
de la Vega Inclán.

Laudrín, H. — Z,¿ Musée dé Madrid. En — la Revue des Beaux-


Arts. 17 Setiembre 1893. Crítica.—

BIBLIOGRAFÍA 643

La vice, A. Rcvue des Añtsées d''Espague. Catalogue raison-


n¿... Paris, 1864. — Noticias de cuadros.

Lbfort, Paul. La pet'nture espagnole. Paris, 1893. — Indica-
ciones de conjunto.

Le Greco. — En Histoire des Peintres. Eco/e Espag-


nole. Paris. — Noticia y crítica.
I [Link], A. de. — IV. L'Ecole Espagnole. La peinture jus-
qu'au XVII siecle.— En
Les Musces de Madrid. Paris,
1896. — Apreciaciones en sentido moderno.

López de Ayai.a y Alvarez de Toledo, Jerónimo. Joledo —


en el siglo X VI. Discurso leído ante la Real Academia de
la Historia. Madrid, 1901. —
Publica entre los documentos,
con el núm. xn: «Nuevos datos acerca de El Greco. Con-
cordia entre Dominico Theotocópuli y el Patrono de la
Capilla de San José de Toledo sobre el precio del Reta-
blo, hecho por aquel para dicha Capilla (1599)».

Lynch, Hannah. —
Toledo. London, 1898. —
En este libro, más
abundante de erudición histórica que de noticias de arte,
la autora, siguiendo acertadamente la inspiración del se-

ñor Beruete, ha consagrado un capítulo al Greco, conce-


diéndole toda la importancia que merece. Prescindien-
do de ciertos errores en la parte biográfica, es uno de
los mejores artículos sobre el artista y hace inútil con-
sultar, en este punto, para Toledo, á Ford y á Bacdeker.

Auvtg, Avvx. — Aopijvixog 0:oto/o-ojXo;. — En IavaOr


I
(
Ate-
va-.a.

nas, núm. 65, 15 Junio 1903. — Extracto del capítulo sobre


El Greco, en su libro Toledo. 7 ilustraciones; 3 de ellas,
de cuadros que se hallan en Atenas.

Llaguno y Amirola, D. Eugenio. — Noticias de los arquitec-


tos y arquitectura de España hasta su restauración. Ma-
drid, 1829. — Datos sobre vida y obras.

Madrazo, D. Pedro de.— Catálogo descriptivo é histórico de


— —

6 44 BIBLIOGRAFÍA

los cuadros del Museo del Prado de Madrid. Parte pri-


mera. Escuelas italianas y españolas. Madrid, 1872. — Bio-
grafía y noticias de cuadros.

MADRAZO, D. Pedro de. — Dominico Thcotocópuli (El Greco). --


En el Almanaque de la Ilustración española y americana.
Madrid, 1880. — El artículo de conjunto más completo en
español, aunque con alguna inexactitud en datos.


Martí y Monsó, José. Dominico Iheotocópuli intérprete grie-
go.— En el Boletín de la Sociedad castellana de excursio-
nes. Valladolid, Noviembre 1903, núm. 11. Extracto del —
proceso contra Michel Rizo Carcandil, griego, acusado de
morisco en la Inquisición de Toledo, y en el cual sirvió el
Greco de intérprete y declara el lugar de su nacimiento.


Martínez, Jusepe. Discursos practicables del Nobilísimo arle
de la Pintura. Madrid, 1866.— Noticias procedentes de
época muy próxima al Greco, pues su autor escribe á
mediados del siglo xvn.

Martínez Ruiz, J. El Museo. Una sala para el Greco. —


En La Correspondencia de España. 18 Diciembre 1901.
Breve artículo sobre la evolución de la crítica respecto
del Greco.

Moultet, Pierre. — Une serie d'expositions relrospectivcs ct

modemes de peintures c'lrangéres. — Kn Le monde catholique


illustré. París, nums. 10-11, Mayo-Junio 1902. Brevísima—
indicación sobre la importancia del pintor. 8 ilustraciones.

Navarro Ledesma, Francisco. — El Greco en Toledo. — En La


Ilustración Nacional. Madrid, 1894, núm. 36. Rectifica- —
ción al artículo del Sr. Rico, en cuanto á los datos.

Orlandi, R. P. —
Pellegrino Antonio. Abecedario Pi/torico...
rislampaio... dalVSignor Cavaliere D. Francesco Sjlimcna.
Napoli, 173V —
Cita ya al Greco, tomada la noticia de
Butrón. En la edición dcVenecia, 17 53, corretta da Pictro
Guareud, aparece, además, otro artículo: Domcnico Teos-

BIBLIOGRAFÍA 645

copoli, con una noticia más extensa, tomada de Palomino.


A este sigue Preziado, en la Racolta di Leitere sulla Plt-
tura, Scultura ed Architettura. Roma, 1766, t. v. Lanzi,
que los aprovecha, en su Storia pittorica della llalla,
nada añade de nuevo; lo mismo que Ticozzi, en su Dizio-
nario de¿ Piltori.


Pacheco, Francisco. Arle de la Pintura, su antigüedad y
grandeza. Sevilla, 1649. - Segunda edición. Madrid, 1866.
Las noticias más directas é inmediatas sobre el Greco.

Palomino de Castro y Velasco, D. Antonio. — Museo Pic-


tórico y Escala Optica. Madrid, 17 15. — El tomo ni, que es
aquí el interesante, lleva por título: El Parnaso español
pintoresco laureado. Madrid, 1724. —
El primer biógrafo
del Greco, utilizado y seguido por casi todos los poste-
riores.

Parro, D. Sisto Ramón. —


Toledo en la mano. Toledo, 1857.--
Datos sobre cuadros en Toledo.

Pisa, El Dr. Francisco de. — Apwitamieiitos para la segunda


parte de la Historia de Toledo... 161 — Manuscrito en
2. la

Biblioteca provincial de Toledo. Datos para el Entierro


del Coiide de Orgáz.

Ponz, D. Antonio. — Viaje de España. Madrid, 1776.— Noti-


cias y descripción de cuadros.

Rico, Martín. — El Greco en Toledo. — En El Liberal. Ma-


drid, 30 de Noviembre de 1894.—Juicio encomiástico.

Ritter, William. — La Galerie des Tableaux du rol Charles í er

de Poumante. — En L'Arl et les París, núm.


Ai-tistes, 19,
Octubre 1906. — Indicaciones inspiradas en Catálogo de
el

la misma galería de M. L. Bachelin. 2 ilustraciones.

Robinson, J. C— Memoranda on fifty Plctures... London,


1868, n° Domenico Theotocopulo called «TI Greco».
28.
Christ driving tke Money-Changers out of the Temple. —
646 BIBLIOGRAFÍA

Observaciones interesantes acerca del pintor, al describir


dicho cuadro, que es el que hoy posee en Richmond
Sir Frederic Cook (lám. 7 bis).


Ronchini, Amadio. Atti e Memorie della R. R. Deputazionc
di Síoria patria per le provincie mode?ie7isi e parmensi. V.
III. Módena, 1865. —
Publica por primera vez la carta de
Clovio al Cardenal Farnesio, sobre El Greco, único docu-
mento del Greco en Italia.

Rusinol, Santiago. — Impresiones de arte. Barcelona. — Apre-


ciaciones entusiastas en sentido modernista.

Sakcinski, Ivan Kukuljevic. — Jure Glovic prozvan Julijo-


Klovio... Zagreb, 1878. — Publica la carta de Clovio al Car-
denal Farnesio, recomendando á un joven candiota, discí-
pulo de Tiziano, tomada de Ronchini, y hace notar que
éste da ya por seguro que se refiere á Domenico Teoto-
cópuli, citando el retrato de Clovio por el Greco en e1
Museo de Nápoles.

Sanpere y Miquel, D. Salvador. — Domenikos Theotokopou-


los. — En la Revista de la Asociación artistico-arqueológica
barcelonesa. Barcelona, 1900, núm. 18. — El artículo más
completo sobre la persona del Greco, utilizando todo lo
anterior, incluso Justi.

Greco, por...— Este trabajo ocupa todo el nú-


El
mero 71 (30'Enero 1902) de la revista de Barcelona, His-
pania, que está consagrado al Greco. Sirve de comple-
mento al estudio citado anteriormente, del cual repito
gran parte. Discurre sobre el Greco en Venecia y en
Roma, la analogía de su técnica con la de los cretenses
y las diferentes fases de su arte en España. 22 ilustra-
ciones.


Exposiciones Rosales y Greco. En la revista Al-
bum Salón, núm. 1 15. Barcelona, i.° de Junio de 1902.—

Breves observaciones acerca del pintor, con motivo de


algunos de sus cuadros. 4 ilustraciones.
BIBLIOGRAFÍA 647

Santos, P. Fr. Francisco de los. — Descripción breve del Mo-


nasterio dé San Lorenzo el Real del Escorial. Madrid,
1657. — Nueva edición, más completa, en 1698. — Noticias
de cuadros del Greco en el Escorial.

SlGÜENZA, P. Fr. Josef de. — Historia de la Orden de San Ge-


rónimo. Madricl, 1605. — El tomo que contiene la Des-
ni,

cripción del Monasterio de San Lorenzo del Escorial, y


que es el que interesa ahora, ha sido reimpreso en Ma-
drid, en 1881. Datos sobre el San Mauricio.

[Link], LvciEs.—L'art espagnol. Paris, 1887. —Juicios acerca


del colorido.

Stirling, William.— Annals of the Artists 0/ Spain. London,


— Edición completa de las Obras de Sir Stirling-
1848. IV.
Maxwell. Londres, 1891. — Aprovecha y hace inútiles
todos los autores anteriores ingleses que citan al Greco:
Anecdotes..., by R. Cumberland, 1782; Diciionary..., by
A. O'Neil, 1833-34; History..., by the author of Travels
tkrough Sicily, etc., 1843; Handbook..., by Richard Ford,
1845; Y Handbook..., by Sir Edmund Head, 1848. Y es se-
guido y extractado por todos los posteriores que he po-
dido ver, y que, con frecuencia, no se han cuidado de
corregir los datos erróneos ni los cambios experimenta-
dos: Murillo and the Spanish School of Painting, by W. B.
Scott, 1873; French and Spanish Painlers..., by James
Stothert, 1877; Painting, Spanish and French, by Gerard
\V. Smith, 1884. —
Es de lamentar que la 2. a edición de
los A?inals no esté tampoco corregida y puesta al co-
rriente en este punto.


Symons, Arthur. A Siudy ai Toledo.—-En The Monthley
Revieu. Marzo, Londres, 1901. —
Análisis muy interesan-
te de las condiciones peculiares del Greco. Algunos
errores de hecho. No se hace notar que la Asunción, en
el Altar mayor de Santo Domingo el Antiguo, es una co-

pia; se atribuye al Greco, siguiendo á guías faltas de


crítica, el Retablo de Santa Clara, que es de Tristán; y
no se citan las admirables pinturas de la Capilla de San

648 BIBLIOGRAFÍA

José, tan interesantes por tocios conceptos en la obra del


Greco.


The New York Herald. Supplément d'art. Paris, 27 Diciem-
bre, 1903. Le Louvre acheté tm tableau par le Greco. Bre- —
ve noticia sobre biografía, método, estilo. Con ilustración
del San Luis (lám. 56). El número de 29 Mayo, 1904 re-
produce el Retrato de Paravicino (lám. 131).

Tormo y Monzó, Elias. —


Desarrollo de la pintura española
del siglo XV I. —
Madrid, 1902. Conferencias pronunciadas
en el Ateneo de Madrid, en 1900. Utiliza lo anterior para
datos y análisis de cuadros. Crítica personal. Observa-
ciones interesantes sobre el bizantinismo del Greco, por
lo que hace á la expresión de sus figuras.

Utrillo, Miguel. — Le Greco. — En L'Art et les Artistes, nú-


mero 6. París, Setiembre, 1905. — Bréve artículo de con-
junto. 10 ilustraciones.

Domenikos Theotokopulos «El Greco» per... Barce-


lona, Establiment gráfic —
Thomas. Es una colección de
50 pequeñas ilustraciones, fotograbadas de las más
importantes obras del Greco, con una corta noticia al
frente sobre la vida y carácter del mismo, escrita en
catalán, y una bibliografía al final. Constituye el primer
volumen de la Coleccid de vulgar isació Forma. Se ha pu-
blicado en Octubre de 1906 y es imitación de la biblio-
teca económica de arte: The Masterpieces, publicada por
Gowans and Gray en Londres y Glasgow. Hay también
edición en francés.

Varios. —Los olvidados. El Greco. —


En Mercurio. Madrid,
3 Marzo 190 1. — Colección de pequeñas notas sobre la
crítica, el ambiente y los cuadros del Greco.

Venturi, Adolfo.— Tro quadri delta raccolta dei principi del


Drago in Roma.—Estvztto da L'Arte, anno vn, fase. i-it.
Nota breve sobre El Espolio (lám. 29), con reproducción.

BIBLIOGRAFIA

Villegas, Maestro Alonso me.—EIos Sánelo/ um. Tercera


parte en que se cscriuen las vidas de Sanctos extrauagantcs
y de varones Alustres en virtud... Toledo... [Link].
Al final, c<>n nueva paginación y portada, dice: Addicion
d la tercera parte del /-'/os Sanctorum: en que se ponen vi-
das de varones ¡Ilustres: los quales aunque no están canno-
uizados, mas piadosamente se cree detlos que gozan de Dios
por haucr sido sus vidas famosas en virtudes según lo colli-
gio de a actores graues y fidedignos el Maestro Alonso de
Villegas. Con privilegio. En Toledo en casa de Pedro
Rodríguez, Impressor. Año de [Link]. En esta —
parte de esta ¿segunda? edición, al folio 30 verso: Vida
iXj Del filustre don Goncalo Ruiz de Toledo, hallo la pri-
mera cita impresa en España sobre el Greco. Dice, al
margen, al hablar del Entierro: ^Dominico Theoto- |

copu li de nació Griego». Y en el texto: «y costó sin


j
|

la guarnición y adorno mil y dozietos ducados. Ene el artí-

fice y pintor Dominico Theotocopuli de nación griego».

Viardot, Louis. Les Musées d' Espagne... suivis de nolices


biographiques sur les principaux pcintres de L' Espagne.
Paris, 1855.— Fuente principal de otros autores franceses.

Viniegra, Salvalor. — Catalogo /lustrado de la Exposición de


las obras de Domenico Theotocopuli, llamado El Greco.
J. Lacoste, sucesor de Laurent, fotógrafo-editor, Madrid,


1902. Dicha exposición es la que se celebró en Junio del
año indicado en el Museo Nacional de Pintura y Escul -
tura. Precede una pequeña noticia sobre el Greco y sus
obras. Consta de dos partes. La primera comprende los
cuadros del pintor que se hallan en el Prado. La segund.i
abraza 61 números correspondientes á las obras más ó
menos auténticas, que los particulares expusieron. 37 pe-
queñas fototipias.

Wyzeu a, T. de. — Les Grauds peintres de /' Espague et de


l'Afigteierre. Paris, 1891. — Corta noticia y juicio.
Zarco i>el Valle, D. M. R. —
Documentos inéditos para la
Historia de las Bellas Artes en España. Madrid, 1870. -
65o BIBLIOGRAFÍA

Cuentas y litigio del Espolio. Encargo y cuentas del re-


tablo para dicho cuadro.

Zottmann, Ludwig. — Zur


Kuust von «El Greco». En Die
München, III Jahrgang. Hefte 3, 4, 5, 8,
Christliche Kunst.
9 y 10, Diciembre 1906, Enero, Febrero, Mayo, Junio y
Julio 1907. 31 ilustraciones. —
El último estudio de impor-
tancia acerca del Greco. Como indica su título, no es de
erudición biográfica ni comprensivo de todos los aspectos
de la obra del pintor. Lo avaloran principalmente, de un
lado, la indicación de los cuadros que, atribuidos á otros
autores, ha ido la crítica, en estos últimos años, con más
ó menos fundamento, devolviendo al Greco, como perte-
necientes á su época italiana; y de otro, las observacio-
nes relativas al análisis del empleo de la luz y del color,
estudiado comparativa y progresivamente en muchas
de sus pinturas. Los juicios son interesantes, aunque, á
veces, se fundan en ejemplares que notoriamente, ó son
copias ó no pertenecen al Greco, p. ej.: la Pentecostés, de
la Iglesia de la Trinidad, y la Despedida de Cristo y su

Madre, de la Iglesia de San Vicente, ambas de Toledo.


Algunos errores de hecho, como dar por original el Es-
polio de Jorge Manuel, en el Museo del Prado; decir que,
como el de Lyon, sólo es «un fragmento, ó sea la parte alta
del de Toledo» (Heft 5, pág. 108); creer que tienen razón
los que piensan que el San Jerónimo, de Londres, es el
retrato del Cardenal Quiroga; repetir que el San Martin
reproduce los rasgos del Príncipe D. Carlos, etc. (Heft 10,
págs. 230 y 231), en nada amenguan los muy interesantes
juicios que el trabajo contiene.
APÉNDICES
Apéndice núm. 2. <v. pág. 19.)

FIRMAS DEL cRECÜ

A0ahm^ efoswnv/ip-RPHC cnott 2

X4P /l0WNÍKtf

1. Xa Purificación del Templo Núm. 349; La Virgen, Santa Inés y Santa Tecla
2. » • 348; un caballero desconocido
Retrato de
3. La Curación del Ciego 354; San Bernardino
4. San Francisco de Asis 326; Tasación del Espolio. 15 Junio 1579 Arcuh i de Protocolos, Toledo.
6. La Magdalena • 275; Contrato del Retablo de Tavera. 19 Mayo 16CW.
Apéndice núm. 3. (v. págs. 27 y sis.)

1. El Espolio, del Museo del Prado; lám. 32.


2. Contrato del Retablo de Tavera, 1609. Archivo de Protocolos, Toledo.
Apéndice núm. 5. (v pi g <u.>

AUTÓGRAFO L)E JORGE MANI


Apéndice núin. 6. (v. pág. 42.)

CASA DEL GRECO Y SU BARRIO EN TOLEDO

42
Apéndice núm. 7.

Los cuatro sonetos que Fray Hortensio Félix Paravicino


dedicó al Greco, y se hallan en la primera edición de sus

obras. (V. Bibliografía y págs. 12 y siguientes.)

Al túmulo que hizo el Griego en Toledo para las honras


de la Reyna Margarita, que fué de piedra.

SONETO

Huésped curioso á quien la pompa admira,


deste aparato Real milagro Griego,
no lúgubres exequias juzgues ciego,
ni marmoi fiel en venerable pira.
El Sol que Margarita estable mira
le arrancó del fatal desasossiego
desta vana región, y en puro fuego,
vibrantes luzes á su rostro aspira.
Al nácar que vistió Cándido, pone
Toledo agradecido, por valiente
mano decreta caxa peregrina.
Tosca piedra la maquina compone,
que ya su grande Margarita ausente,
no le ha quedado á España piedra fina.

(Folio 62 vuelto.)
66o APÉNDICES

Al mismo Griego en un retrato qtte hizo del Autor.

SONETO

Divino Griego de tu obrar, no admira,


que en la imagen exceda al ser el arte,
sino que della el cielo por templarte
la vida, deuda a tu pinzel retira.

No el Sol sus rayos por su esfera gira,


como en tus Mengos, basta el empeñarse (t)
en amagos de Dios, entre a la parte
naturaleza que vencer se mira.
Emulo de Prometheo en vn retrato
no afectes lumbre, el hurí o vital dexa,
que hasta mi alma á tanto ser ayuda.
Y contra vein e y nueve años de trato,
entre tu mano, y la de Dios, perpleja,
qual es el cuerpo en que ha de viuir duda (2).

(Folio 63.)

(1) Se. Fácilmente se corrprende la errata.

(2) Este Soneto se ha publicado recientemente, traducido al inglés y en

verso, en Museum 0/ t'we si>t% Bultetm. Boston, Junio, 1907. Núm. 26, con
un fotograbado del Retrato de Puraviáno.
1

APÉNDICES 66

A un rayo, que entró en el aposento de un Pintor.

SONETO
Ya fuesse Griego ofensa, ó ya cuidado,
que emulo tu pincel de mayor vida,
le diese á Jobe, nieue vi encendida,
el taller de tus tintas ilustrado.
Ya sea que el laurel horror sagrado,
guardó lumbre ya que reprimida,
la
la saña fué de imagen parecida,
desvaneció el estruendo, venció el hado.
No por tus liencos perdonó á Toledo,
el triunfador del Asia, antes más dueño
governaste del cielo los enojos.
Embidia los mostró, templólos miedo,
y el triunfo tuyo su castigo, ó ceño,
hiziste insignias, quando no despojos.
(Folio 73 vuelto.)

Al túmulo deste mismo Pintor, que era el Griego de Toledo.

SONETO
Del Griego aqui lo que encerrarse pudo
yaze, piedad lo esconde, fee lo sella,
blando le oprime, blando mientras huella
cafir, la parte que se hurtó del nudo.
Su fama el Orbe no reserva mudo,
humano que á obscurecclla,
clima, bien
se arma una embidia, y otra tanta estrella,
nieblas no atiende de Orizonte rudo.
Obró á siglo mayor, mayor Apeles,
no el aplauso venal, y su estrañeza
admirarán no imitarán edades.
Creta le dió la vida, y los pinceles
Toledo, mejor patria donde empieca
á lograr con la muerte, eternidades.
(Folio 74 )
662 APÉNDICES

El Soneto que Góngora dedicó al sepulcro del Greco, co-


piado de las «Obras en Verso del Homero español que re-
cogió Juan López de Vicuña... En Madrid. Por la viuda de
Luis Sánchez Impressora del Reyno. Año [Link]».

Sonetos fúnebres.

SONETO vi

Esta en forma elegante, o peregrino,


De pórfido luziente dura llave
El pinzel niega al mundo mas suaue
Que dio espiritu a leño, vida a lino.
Su nombre, aun de mayor aliento diño,
Que en los clarines de la fama cabe
El campo ilustra de esse marmol graue:
Venéralo, y prosigue tu camino.
Yaze el Griego. Heredo naturaleza
Arte, y el arte estudio, Iris colores,
Febo luzes, si no sombras Morfeo.
Tanta urna, a pesar de su dureza,
Lagrimas beua y quantos suda olores,
Corteza funeral de árbol sabeo.

(Folio 31 vuelto.)
»

Apéndice núm. 8.

Documentos relativos al cuadro de La Asunción, en la igle-

sia de San Vicente mártir, de Toledo. (V. págs. 348 y siguien-


tes, lám. 61.)

A. Peticiones del Greco y de su hijo.

-Dominico Greco digo q VS a me encargo el Retablo


i.°

y adorno del Retablo de Isabel de Oballe y yo me obli-


|

gue por escritura a darlo acabado dentro de ocho meses


|

por precio de mil y docientos escudos de q se me ha li-


|

brado quatrocientos q es la primera paga y es así q la


|

según da q son otros quatrocientos escudos ha muchos dias


¡

q ha cumplido el plazo y la obra esta muy adelante.


|

Pido y suplico a V S a q para q no cese la dicha obra y yo |

pueda cumplir con mi obligación mande se me libre la di- |

cha segunda paga q en ello recebire md. Dominico Theo- | |

tocopuly.»
El decreto marginal dice: «Iníormen los señores comisa-
rios por escrito
j
» —
El registro, al folio verso, dice: Domi- <

nico Greco En 13 de Ag.° 1608.» En todo el documento, no


|

hay de letra del pintor más que la firma.

2. «Domj co Theotocopuli V o desta Cidad digo que yo


0

eecho un reta blo para la capilla de isabel de oballe el qual


|

eecho por orden de V S ia y le tengo acabado y una de las


|

condiciones de la escritura es que seaya de tasar primero


|

que se ponga y le quiero poner |

A V S'? pido y suplico mande se nombren tasadores que


se junten con los que yo nombrare que en ello receuire
Md Domj c0 Theotocopuly.
|

El decreto marginal dice: «Los ss Patrones bean esta pe- |


»

66 4 APÉNDICES

ticion y la ¿escritura? quel |


dho Dominico tiene ffa J
y trai-
gan su parezer.»
El registro,al verso, dice: «Dominico Theotocopuli )
En
17 de Abril 1613.»
Es el autógrafo, apénd.núm. 4.

0
3. «Jorje Manuel Pintor y architeto Digo que |
el reta-
blo y demás obra de la capilla de isabel de oballe que mi |

P e estaba obligado a hazer esta acabada y sentado el dicho


|

retablo
Por tanto a V S ia pido suplico mande se haga la cuenta
i |

de lo que tengo rezebido y se me de libranza de lo que se


|

me deuiere que en ello recebire M d Jorje Manuel


¡
j
|

Theotocopuly.
El decreto marginal dice: «Los ss Patrones informen esta |

peticiona (1).
El registro, al verso, dice: «Jorje Manuel |
mzo 1615».
13
La petición está escrita íntegramente de mano de Jorge
Manuel, cuyo carácter de letra ofrece tan absoluta semejan-
za, casi identidad con la de su padre, que pudiera dar lugar
á creer que ambas son de uno mismo.

P>. Referencias al patronato de Isabel de Oballe.

El contenido de las tres peticiones necesita alguna expli-


cación.
Las guías mas eruditas de Toledo Parro, el Vizconde de —
Palazuelos— nada dicen acerca de este punto; pero sábese en
la ciudad, y lo acredita el correspondiente escudo, que la
capilla de patronato del Ayuntamiento, en la parroquia de
San Vicente, es la primera, cerca del prebisterio, por el lado
de la epístola, y donde se halla el retablo con el maravilloso
cuadro de la Asu?tcio'n, á los cuales, por tanto, no cabe duda
que se refieren las súplicas del pintor y de su hijo.
Reservando, hasta disponer de tiempo para ello, el bus-

(i) La lectura de los decretos marginales está consultada con mi buen


amigo el distinguido archivero y académico de la Historia D. Antonio Ro-
dríguez Villa, de tan continua y acreditada práctica en esta materia.
>

APÉNDICES 665

car escritura de que se habla en el primer documento, di-


la

fícil —
de encontrar en el supuesto de que el protocolo en que
esté contenida se conserve á causa del gran número de es-
cribanos que entonces actuaban en Toledo, procuré indagar,
sin salir del archivo, algunos pormenores acerca de la fun-
dación de Isabel de Oballe, tarea sencilla, por la abundancia
de papeles que, sobre la misma, allí se guardan. Y sin pasar
del primer cuaderno que vino á mis manos, y en cuya por-
tada se lee: «Toledo Año de 173 1. Patronato de D Isavel de
¡

Oballe en San Vicente de esta ciud», hallé lo suficiente para


|

satisfacer, por ahora, mis deseos. Es uno de los muchos expe-


dientes formados en diferentes épocas, con objeto de averi-
guar el derecho que asiste á las personas que solicitan las
dotes, instituidas por Isabel de Oballe, para contraer matri-
monio ó entrar en clausura. De sus testimonios proceden las
siguientes acotaciones, que bastan á nuestro propósito.
«... este Ayuntamiento Patrón único de las memorias que

fundo Isauel de Oballe en la Parroquial de San Vicente desta


ciudad...»
López de Soxo marido lex m0 que fue de Isavel
«...Pedro
de Oballe difuntos era pariente de consanguinidad mui cer-
cano de Lope López de Soxo fundador que fue del vinculo
y mayorazgo de dicha casa...»
«... Mayorazgo de la casa solariega y Torre de Sojo sita en

el Lugar del mismo apellido en el Valle y Tierra de Ayala en


la provincia de Alava...

«... Obras pías fundadas por la dha Isavel de Oballe en el

testamento que otorgo en la ziudad de los Reyes (1) del Perú


Reino de la nueba España en ocho dias del mes de Marzo de
no
mili quinientos y cinquenta y siete anos ante Ju" Frz es.
ppco d
y ¿el cabildo de dicha ziu ...»
«D n Ramón Fran c0 de la Palma y FonsecaRex or perpetuo
y Alg gral de V S. en cumplimiento del acuerdo anteceden-
1

te: Dize ha reconocido en quanto han sido conduzentes los


papeles pertenecientes á la memoria de Isavel de Oballe, la
que en primer lugar llamo p ra patrón a Pedro López de Soxo
su marido por los días de su vida y para después la persona

1
1) Hoy, Lima.
666 APÉNDICES

de su linaje el señalare juntamente con V S. y en su


que
nombre dos señores Rexidores que V S. nombrare á
los
quienes en cada un año se diesen quinientos Duc s a cada uno
y después de los días de la persona que así nombrare el dho
Pedro López de Soxo fuese patrón sola te V S. y en su nom-
bre dhos dos S res Rexidores como se registra del T t0 de la
fundadora en el Ter° quaderno su fecha en la Ciudad de los
Reies...>
«... Pedro López de Sojo viudo se caso con D a Ines de Agui-
lar en quien tubo a D. F c0 López de Sojo con quien siguió
V S. dilatados litigios p a la cobranza de los 500 Dc s de ca-
pital sobre que se hizo la Escritura de Concordia...» que
«paso ante Balthassar de Toledo en siete de Diz re de 1592.»
Por falta de cumplimiento «V S. acudió a la ciudad de Sevi-
lla... al concurso que se formo de los bienes de D F
co
»... «la

R. Audiencia de Sevilla confirmo que D F co pagase los 500


Duc s de renta...» y «Desde el año 1605 se halla empezada á
cumplir la voluntad de la testadora».
¿Entraba en tal voluntad el que se hiciese el retablo de la
Capilla? Cuando tenga tiempo trataré de averiguarlo, buscan-
do la copia del testamento. Lo cierto es que, hasta después
de 1605— por fortuna para el arte— el Ayuntamiento no pudo
disponer nada sobre ello.
Apéndice núm. 9.

Documentos referentes á la obra de la Casa Consistorial


de Toledo.

Forman dos grupos. Uno, perteneciente al siglo xvi, y otro,

al El interés del primero consiste en que nos descubre


xvii.
al verdadero autor de la traza y diseños de dicho monumen-

to, que viene atribuyéndose al Greco por casi todos los escri-

tores; y el del segundo, en que nos explica el motivo que ha


podido haber para tan general cuanto equivocado supuesto.
Los publiqué en La Lectura, Madrid, núm. 53, Mayo 1905,
y como no se refieren directamente al Greco, no hay para
que reproducirlos en este sitio.
No sólo por inéditos, dije allí, sino aun por desconocidos
los tengo: pues, de io contrario, es seguro que el señor Con-
de de Cedillo, en su erudito discurso de entrada en la Aca-
demia de la Historia (Junio 1901), trabajo de conjunto el más
reciente que conozco sobre c Toledo en el siglo xvi», los hu-
biera utilizado para rectificar la falsa atribución de que aca-
bo de hablar.
Ignoro quién la haya inventado. Los contemporáneos y los
inmediatos continuadores del pintor: Pacheco, Jusepe Martí-
nez, el Doctor Pisa, en su Descripción de Toledo (1605), el li-
cenciado Pedro de Herrera, en su Capilla del Sagrario (1617),
no lo mencionan. Palomino guarda igualmente silencio: y la
primera vez que lo encuentro es en Ponz.

«Se habló dice— de la Casa del Ayuntamiento inmediata
al Palacio Arzobispal, y le pagué la noticia de su fachada con
decirle que la fábrica del Ayuntamiento, de gentil y elegan-
te arquitectura, era obra de Dominico Greco, que por tal la
tenían los inteligentes... (1)». De esa opinión délos inte lige?i-

(i) Viaje de España: t. I, carta 5. a , pág. 203.


668 APÉNDICES

tesrecogida por Ponz, me inclino á creer que proceden las


y

demás uniformes repeticiones, desde Llaguno y Cean Ber-


múdez hasta Ford, Parro, Cuadrado, el Vizconde de Palazue-
los y el universal Bádeker. Amador de los Ríos, en su Tole-
do Pintoresca, pág. 145, con más acierto, como veremos lue-
go, atribuyela á Jorge Manuel, ó porque algo descubriera en
sus eruditas investigaciones, ó por creer al hijo más indubi-
tado arquitecto que al padre. Caveda, por último [Historia dé-

la Arquitectura, pág. de supeiior prudencia en este


479), el
caso, se limita á decir que «no se sabe de quién es» la obra.
Buscando en el Archivo municipal de Toledo, el funda-
mento de tales opiniones, encontré al verdadero autor de
las Casas Consistoriales. En un volumen, que se guarda
en la tercera estancia, y que lleva por título: «Escripturas
de la ciudad desde el año de 1584 hasta el de 1645»,
hay, al final del mismo, una parte, que dice: «Obras del
Ayuntamiento». Las hojas están sin foliar y el tejuelo, equi-
vocado; pues las escrituras que el tomo contiene datan, por
lo menos, de 1575. Los documentos correspondientes á esta
última parte, la de las obras, única que ahora nos interesa,
son veintiocho y ni están numerados, ni cosidos cronológica-
mente. Se puede hacer de ellos tres grupos. El principal y
de mayor interés, está compuesto por tres autógrafos de Juan
de Herrera, que deben constituir la cabeza de todos los
restantes. El segundo lo forman contratos, obligaciones y
fianzas de maestros de cantería, de herrería, de carpintería,
soladores, cerrajeros y madereros, hechos desde Febrero
de 1575 á igual mes de 1576, para la la construcción de la
fachada principal del Ayuntamiento. El tercero es de igual
clase, pero corresponde á Mayo y Junio de 1580, y se refiero
á las fachadas laterales del mismo edificio. En la forma que
acabo de indicar, es como debieran ordenarse.
Los tres autógrafos de Herrera, que constituyen el primer
grupo, llevan estos epígrafes:
1) «Los disinos que a hecho Juan de herrera Para las ca-
sas De Ayuntamiento de la ciudad de Toledo son los si-
|

guientes
2) cLa costa que paresce podra tener toda la fabrica de
las casas de Ayuntamiento de la cibdad de Toledo es la si-
¡

guiente
APÉNDICES 669

3) « Cosas que se deuen aduertir para la buena execucion

de la obra que la ciudad de toledo haze en sus casas de


¡

ayuntamiento.
No tienen fecha estos documentos, pero no pueden ser
posteriores á 1575, si se considera que, como antes se dijo,
á ese año pertenecen las escrituras de contrato y obligacio-
nes del segundo grupo, el cual debería encabezarse con una
que dice: «Las condiciones y orden como se ha de hacer y fun-
dar la obra de cantería de la delantera y fachada de las cas-
¡

sas de Ayuntamiento desta ciudad de T d0 son las siguien-


|

tes.» Ocupa el documento cuatro hojas completas por ambos


lados; y, al final, hay escrito, de otra letra, lo siguiente:
«Aqui no se trata de las condiciones del paseo por c[ se a |

de hazer después q estubiese hecha la delante ra porq ha- |

ría gran destorbo y se perdería el paso.»


Las últimas escrituras de este grupo, correspondientes ya
á 1576, toman su origen en el documento que lleva por títu-
lo: «La esquina del Ayuntamiento^
y que comienza así: «Muy
Ill
rs
.S ers Las condiciones con que se an de encargar de las
.
|

piedras y sillares q son menester para la esquina de la to-


|

rre déla delantera del Ayuntamiento de T do son las siguien-


|

tes y asimismo de los demás sillares suelas y fajas que para


¡

toda la dha delantera y torres fuesen menester.» Ocupa fo-


|

lio y medio, y se halla, no sólo firmado, sino todo escrito de

puño y letra hermosa de Nicolás de Vergara.


Por último, las obligaciones del tercer grupo, fechadas ya
en 1580, se desprenden de un escrito encabezado así: <Las
condiciones y como se a de hazer los dos lados de las torres
de las casas del Ayuntamiento desta cibdad q'an de atar con
la delantera del dicho Ayuntam' 0 el un lado mira a la ca-

lle del pozo amargo y el otro a las casas arzobispales Estos


dos lados destas dichas torres se conciertan ahora de nuevo
con Fran c0 de bargas maestro de cantería que aestos no es-
taua obligado el dicho Fran co de bargas en el destajo que tie-
ne de la delantera del dicho ayuntamiento.» Trascribo su
primera cláusula, porque confirma una vez más el objeto
principal de este apéndice. Dice: «Primeramente que el di-
cho Fran co de bargas vaya prosiguiendo los lados de las
|

dos torres de la manera q'esta empesgado hacer y confor-


|

me a la traza q' de las dichas torres esta hecha y firma-


| |
670 APÉNDICES

da de Juan de herrera maestro mayor |


de las obras de su
mag u .»
La obra debió llevarse con lentitud; pues en los primeros
años del siglo xvn, es decir, antes de 1605 en que está im-
preso su libro (1), el Doctor Pisa habla de ella del siguiente
modo: «Del tiempo de Juan Gutiérrez Tello Corregidor que-
do comencada y no acabada de labrar vna delantera muy so-
beruia de piedra tosca, por la parte que cae a la plaza con
verjas de piedra torneadas; y debaxo deste lienco ay nueue
casas pequeñas para que siruan de escritorios públicos para
los escriuanos del numero. En los portales que caen encima
destos escritorios solían hazer audiencia de causas ciuiles el
Alcalde mayor y el de Aleadas y los alcaldes ordinarios, cada
día á las horas señaladas.»
Es referencia (no puede llamarse descripción) más an-
la
tigua que conozco del Ayuntamiento de Toledo, en la parte
que proyectó Juan de Herrera, y por ella sabemos claramen-
te que, cuando Pisa escribía, á juzgar por el tiempo del ver-
bo que éste emplea, tal vez hiciese bastantes años que se
hallaba parada.
Llegado á este punto, largo tiempo estuve creyendo que,
á pesar de la opinión de los inteligentes, recogida por Ponz,
ni el Greco ni su hijo habían intervenido jamás en las obras
del Ayuntamiento de Toledo, hasta que pude ver en el ar-
chivo municipal, juntamente con el autógrafo de Dominico,
los de Jorge Manuel Theotocopuli. Prueban estos últimos
que su autor estuvo encargado de continuar, en calidad de
maestro contratista, por los años de 1613 y 14, la construc-
ción de la Casa consistorial, habiendosido probablemente él
quien la llevó á su término, ocurrido en 1618, y ponen de
manifiesto que, aunque infundado, algún motivo tuvieron los
inteligentes para atribuir al Greco ó á su hijo la arquitectura
del Ayuntamiento de Toledo.
*
Los autógrafos son siete (números 1, 2, 4, 5, 6, 7 y 1 1. V. La
Lectura, 1. c). En el núm. 3, no hay de Jorge Manuel más que

(i) «Descripción de la imperial ciudad de Toledo y Historia de sus an-


tigüedades y grandeza y cosas memorables... Primera parte. Compuesto
por el doctor Francisco de Pisan... Año 1605. En Toledo, por Pedro Ro-
dríguez, pág. 33.
APÉNDICES

la firma. En cambio, el nú[Link] no es petición suya,


5,

está todo escrito de su puño yletra; excepto el encabeza-

miento y la rúbrica. El núm. 6 nos ha parecido el más digno


de ser fotograbado (Apénd. 5), por el interés que despierta la
desventura de la prisión del pobre constructor. Las núme-
ros8, 9 y 10 representan la parte contraria al arquitecto, y
todos juntos forman un interesante proceso de las difíciles,
con frecuencias abusivas relaciones, que, en todos tiempos,
han debido existir, tanto de una como de otra parte, entre
los maestros contratistas y las corporaciones municipales.
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APÉNDICES

B. Traducción.

Consagrado á los Santos bienhechores y á la piedad.

Aunque vayas deprisa, párate un poco, caminante, y oye


en breves palabras una antigua historia de nuestra ciudad.
D. Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de la villa de Orgáz, nota-
rio mayor de Castilla, entre otros testimonios de su piedad,
cuidó de que que ves, del apóstol Tomás, donde,
la iglesia

por testamento, mandó enterrarse, en otro tiempo, angosta y


mal conservada, se restaurase con mayor amplitud, á sus ex-
pensas; añadiendo muchas ofrendas, así de plata como de
oro. Cuando los sacerdotes se preparaban á enterrarle, ¡cosa
admirable é insólita!, San Esteban y San Agustín, bajados
del cielo, lo sepultaron aquí con sus propias manos. Como
es largo de contar el motivo que impulsara á estos Santos,
pregúntalo á los hermanos agustinos, si tienes tiempo. El
camino es corto. Murió en el año de Cristo de 13 12. Oiste el

ánimo agradecido de los celestes. Oye ahora la inconstancia


de los mortales. El mismo Gonzalo legó en testamento al pá-
rroco y ministros de esta iglesia, como también á los pobres
de la parroquia, 2 carneros, 16 gallinas, 2 pellejos de vino,
2 cargas de leña y 800 monedas de las que nosotros llama-
mos maravedises, que habían de recibir anualmente de los
de Orgáz. Rehusando éstos durante dos años pagar el pia-

doso tributo, en la esperanza de que con el trascurso del


tiempo se oscurecería el asunto, han sido obligados á ello,
por sentencia de la Cnancillería de Valladolid, el año de Cris-
to de 1570, habiéndolo defendido enérgicamente Andrés
Núñez de Madrid, cura de este templo, y Pedro Ruiz Du
rón, ecónomo.

43
Apéndice núm. 11.

Documentos relativos al Colegio de Doña María de Aragón,


en Madrid.

A. Escritura en que el Greco levanta el embargo que tenía


hecho de los bienes de la fundadora.

«En la ciudad de Toledo veinte y dos dias del mes de Junio


de mili y quinientos y nouenta y nuebe años en presencia de
mi el scriuano y testigos. El señor dominico greco Pintor re-
sidente en esta ciudad y dixo que de su pedimento se enuar-
garon ciertos juros que la señora doña maria de aragon di-
funta dexo al tiempo de su fin e muerte. En esta ciudad y en
segura de la sierra canpo de montiel y villa de yllescas sobre
rentas reales y otras cossas y este enuargo se hico por mili
ducados que por prouision de su magestad se mandaron pa-
gar al dicho señor domenico greco y avn que no a cobrado
de la dicha cantidad alguna agora se le pide por los dichos
albaceas de la dicha señora doña maria de aragon que alce
este enbargo y los que mas tubiere echos en bienes de la di-
cha señora doña maria para que con doña beatriz puedan los
dichos sus albaceas cobrar sus rentas e porque en esto el
dicho señor dominico les quiere serbir y dar gusto por esta
presente escriptura en la mejor forma que puede e a lugar
de derecho sin que por hacerla quede pribado de ussar del
derecho o derechos que tiene en qualquier forma. O tubiere
contra los bienes de la dicha señora doña maria aora o en
qualquier tienpo porque deste derecho y derechos a de usar
quando y como le convenga = Otorgo que el alcaua y alcc3
qualquier enbargo v enbargos que de su pedimiento se avran
fecho en los dichos juros y en qualesquier otros bienes de la
dicha señora doña maria de aragon y quiere e consiente que
se acuda con los dichos juros bienes e rentas e que ansi es-

APÉNDICES 675

tubiere echo el dicho enbargo«=e quien e como se auia de


acudir sino le ubiere echo e pide e suplica a qualesquier jus-
ticias e jueces que sean conpetentes desta causa alcen el di-
cho enbargo que ansi de su pedimiento estubiere fecho para
que puedan vssar de los dichos bienes como podían antes
que se vbiera echo el dicho enbargo que quan copioso con-
sentimiento que se necesite en todo le hacia e higo y otorgo
y al cumplimiento dello obligo su persona e bienes y en tes-
timonio dello otorgo esta escriptura de la manera que dicha
es ante mi el presente escriuano y testigos infrascriptos que
fue fecha e otorgada en la dicha ciudad de Toledo el dicho
dia mes y año sussodichos y lo firmo de su mano el dicho
otorgante yo el escriuano conozco a testigos el señor dotor
alonso narbona y diego narbona su padre francisco de gan-
boa vezinos de toledo. Dominico Teotocopuli. — Passo ante
mi Juan de Soria.— Derechos vn real.»

(Archivo de Protocolos de Toledo.)

B. Algunas partidas de cuentas,


sacadas del Archivo de Protocolos de Madrid (1).

«Cuentas que da Alonso de Arevalo á cuyo cargo está la


cobranza de los juros y rentas que dejó D. a Maria de Ara-
gón pertenecientes al Colegio de N. a S. a de la Encarnación,
de la Orden de S. Agustín, de Madrid.»

(
1 597) *Se le cargan 38.600 mrs. que Alonso de Arevalo
cobró á cumplimiento de 412.500 mrs. que D. a Maria de Ara-
gón dejó de renta en cada un año en Segura de la Sierra, y
lo restante cobró Dominico Greco, pintor, para su cuenta
a
del retablo que hace para el Colegio de la dicha Sra. D. Ma-
ria de -Aragón.»

(i) Tengo que agradecerlas á la bondad de mi respetable amigo D. Cris-


tóbal Pérez Pastor, á quien tantas y tan valiosas investigaciones debe la

cultura patria.
676 APÉNDICES

(1600) cSe le reciben en cuenta 2.500 reales que pagó á


Dominico, pintor, á buena cuenta de lo que ha de haber por
el retablo que hace para la iglesia del dicho Colegio, como
consta de la libranza y carta de pago de 20 de Octubre de
1600.»

(1600) «Mas 650.000 mrs. que pagó á Dominico, pin-


tor á cuenta de los 65.300 reales que hubo de haber por
el retablo que hizo para la iglesia del dicho Colegio, que se
tasó en la dicha cantidad Carta de pago de 23 de Octubre
de 1600.»
(Protocolo de Antonio Fernández, 1601,
.

Apéndice núm. 12.

Documentos relativos á la Capilla de San José, de Toledo (i).

A. Escritura de concordia entre el Greco y el Patrono


de la Capilla sobre el pago del retablo.

«En la ciudad deToledo á trece dias del mes de diziembre


de mili y quinientos é nouenta y nueue años en pressencia
de mi el Scriuano y testigos parecieron el Doctor martin
Ramirez clérigo Cathedratico de Theulugia desta Uniuersi-
dad y Patrón y cappellan mayor de la capellanía que fundó
en esta ciudad, la buena memoria de martin Ramirez difunto
vecino que fué della de una parte y de otra dominico greco
teotocopvli Pintor vecino desta ciudad y dixeron que entre
ellos a hauido Pleito ante el visitador general desta ciudad
sobre que hauiendose tasado el Retablo que el dicho dominico
hico y asentó en la dicha capilla en treinta y un mili y tre-
cientos y veinte y ocho rreales por personas puestas por las
partes conforme á una escritura que sobre ello otorgaron al
tiempo que el dicho dominico se encargó de la dicha obra
ante Pedro Ruiz de Bustos Scriuano del número de esta
ciudad en ella á veinte de nouiembre de nouenta y siete.
El dicho doctor martin Ramirez pretendía estar muy subido
el dicho precio y agrauiado en mucha cantidad del sobre lo
qual se hauia de tratar pleito y con él hauian de suceder
costas é gastos y por excusarlos anbas partes sean conue-
nido y concertado y por esta escritura por transacion y con-
cordia se conuienen y conciertan en que el dicho doctor mar-
tin Ramirez aprueua y consiente la tasación hecha del dicho

(i) Han sido ya publicados por el Sr. Conde de Cedillo en su Discurso de

recepción leído ante la Real Academia de la Historia. Madrid, 1901


678 APÉNDICES

retablo en los dichos treinta y un mili y trecientos y veinte


y ocho rreales y promete de no ir contra ella en tiempo
alguno pidiendo rretasa ni otro rremedio que le pueda per-
tenecer que todo lo rrenunció y á quenta de los dichos
treinta y un mili trecientos y veinte y ocho rreales el dicho
doctor Martin Ramirez tiene pagado al dicho dominico gre-
co honce mili rreales en diferentes ueces, lo qual confessó
anssí el dicho dominico greco y sobre la entrega rrenunció
las leyes della y excepción de la non numerata pecunia y
tanuien tiene pagado por el dicho dominico greco trecien-
tos y treinta rreales al que uino a tasar la dicha obra desde
madrid que esta cantidad tocó al dicho dominico greco y
tanuien se encarga el dicho dotor martin Ramirez de pagar
luego á francisco de medina lencero mili y cinquenta y tres
rreales que le deue el dicho dominico greco y cinco mili y
quinientos rreales que le á de dar de contado juan sanchez
cota para quien á de dar letra el dicho doctor martin Rami-
rez y la rresta cumplimiento á los dichos treinta y un mili y
trecientos y veinte y ocho rreales que son trece mili y qua-
trocientos y quarenta y cinco rreales el dicho dotor martin
Ramirez se obligó con su persona y uienes de gelos dar y
pagar al dicho dominico greco ó á quien su poder ouiere en
dos pagas iguales en cada una la mitad que la primera será
fin de setiembre de mili y seiscientos años y la segunda y últi-
ma de allí en quatro messes seguientes que será á fin de lle-
nero del año de mili y seiscientos y un año. Y si durante este
tiempo el dicho doctor martin Ramirez vendiese la custodia
que el dicho dominico greco tiene en su poder que es la
que hico para la ,dicha capilla todo el precio en que la
uendiere lo á de rreceuir el dicho dominico greco á esta
quenta de los dicho trece mili quatrocientos é quarenta y
cinco rreales y la rresta se le á de pagar en las dichas dos
pagas como dicho es. Y anbas partes cada vna por lo que
toca de cumplir esta escriptura obligaron sus personas y
vienes é dieron poder á las justicias que dello deuan cono-
cer á quien se sometieron renunciaron su fuero jurisdicion
y domicilio y lo rreciuieron por sentencia pasada en cosa
juzgada renunciaron las leyes de su fauor y la que proiue la
general renunciación en testimonio dello lo otorgaron ante
mí el pressente Scriuano siendo á ello testigos francisco Pre-
APÉNDICES 679
boste y francisco de ganboa y gregorio de la Torre vecinos
de Toledo é lo firmaron los otorgantes que yo el Scriuano
conozco. Doctor martin Ramírez dominico theocopui. Pasó
ante mí, Juan de soria Scriuano público.»

B. Escritura de pago, según lo convenido en la concordia


anterior.

«En Toledo á catorce de diziembre de mili y quinientos y


nouenta e nueue años en pressencia de mí el Scriuano y tes-
tigos el dicho dominico greco Theocopoli reciuio del dicho
doctor martin Ramírez los cinco mili y quinientos rreales
que por esta scriptura le libró en juan sanchez cota para el
qual se hauia de dar libranca los quales dichos cinco mili y
quinientos rreales reciuio en reales en presencia de mí el
Scriuano y testigos desta Scriptura de que doy fee dió dellos
carta de pago é lo firmo, testigos francisco preboste y fran-
cisco despinossa y andres lopez vecinos de Toledo é lo firmó
el otorgante que yo el Scriuano conozco dominico Theotx>
copoli ante mí juan de soria Scriuano publico.
Yo juan sanchez de Soria Scriuano de su magestad uno de
los del número de Toledo fui á ello presente y en testimonio
de verdad lo signé. =Juan de soria Scriuano público (níbrica).
A continuación hay dos anotaciones de Gabriel de Morales,
consignando el pago de las dos partidas de 6.722 reales, en
que se convino en satisfacer los 13.445 que quedaron pen-
dientes.»

(Archivo de la Ilustre Capilla de San José de Toledo.)


Apéndice núm. 13.

Documentos relativos al Retablo del Hospital de Ta vera,


en Toledo.

A. Escritura de contrato para la construcción del Retablo.

«Enel ospital de señor san juan baptista extramuros de


la ciudad de Toledo fundación del 111. m0 señor cardenal don
juan pardo Tauera arzobispo que fue de la santa yglesia de
la dicha ciudad y gobernador destos reynos a diez y seis
dias del mes de Nobiembre de mili y seiscientos y ocho
años ante mi el escriuano publico y testigos infrascriptos
pareció el señor dominico Theotocopuli vezino de la dicha
ciudad de Toledo y se obligo en fauor del dicho ospital y
del señor doctor Pedro Salazar de mendoza su administra-
dor que presente estaua en su nombre a hazer y hará el re-
tablo mayor y colaterales de la capilla mayor del dicho os-
pital en quanto a fabrica ensanblage escultura dorado y es-
tofado en la forma que adelante dirá y con las condiciones
y declaraciones siguientes
1. Primeramente el dicho retablo mayor y colaterales se
an de hazer por las trazas que están firmadas del señor ad-
ministrador del dicho ospital y del dicho dominico y del es-
criuano infrascripto.
2. Iten que todas las columnas grandes cada vna confor-
me a su orden saluo las chicas que acompañan los nichos al-
tos an de ser estriadas.
3. Iten que los angeles que staban sobre el frontispicio
adorando el cordero y las otras figuras de los remates ande
ser doradas y todas las de los nichos fingidas de marmol.
4. Iten que este mismo orden que se a de guardar en el
retablo se haya de seguir y guardar en los colaterales.
5. Iten con condición que el xpo resucitado de la cus-
1

APÉNDICES 68

todia y las armas que están sobre los altares colaterales an


de ser de estofado y las demás figuras que están en las acro-
terias an de ser doradas y las que an de yr dentro de los ni-
chos fingidas de marmol=adbiertese que esta custodia esta
ya fecha por el dicho dominico muchos dias a y le esta paga-
da y solo faltan en ella doze figuras de bulto las quales aora
se an de hazer fingidas de marmol en los nichos y fáltale ansi-
mismo el dorado a la dicha custodia lo qual y las dichas figu-
ras y estofado se encargara de hazer el dicho dominico.
6. Iten que todo el resto del dicho retablo y colaterales
a de ser dorado.
7. Iten que an de ser a costa y cuenta del dicho domini-
co todos los materiales que se gastaren en la dicha obra la
qual a de ser toda por su cuenta assi la escultura como el
ensanblage dorado y estofado fabrica y todo lo demás de
manera que el ospital no le ha de dar cosa alguna de poca
ni de mucha importancia mas del precio atassacion como
adelante se dirá.
8. Iten que la madera oro y lo demás necesario para el
dicho retablo a de ser muy bueno como lo pide tal obra y
conforme al arte.

9. de ser por cuenta y costa del dicho dominico


Iten a
todo que fuere necesario para que los dichos retablo y co-
lo
laterales queden firmes asentados bien puestos y acauados
en toda perfection no entendiéndose esto de los altares so-
bre que an de cargar los dichos retablos porque los dichos
altares los a de labrar el dicho ospital por su cuenta y costa.
10. Iten que el dicho dominico por su persona a de amaes-
trar la dicha obra y acabarla y hazerla por la de sus oficiales
y no la a de encargar a otra persona alguna pues por onbre
tan excelente en el dicho arte a sido escogido para lo suso
dicho.
11. Iten dicho señor administrador pueda ber y
que el
visitar y vea y obra como se fuere haziendo
visite la dicha
todas las vezes que le pareciere para que si le pareciere
aver remission en ella por parte del dicho dominico suspen-
da si quisiere el dar dineros al dicho dominico a cuenta de
la dicha obra según el orden que en darlos a de aver de que
se tratara adelante.
12. Iten el dicho dominico ha de ser obligado y se obliga
682 APÉNDICES

a dar acauados el dicho retablo y colaterales de todo punto


y puestos y asentados en la dicha capilla mayor del dicho
ospital dentro de cinco años los quales an de enpezar a co-
rrer y contarse desde el dia que el dicho dominico vbiere
cobrado la mayor parte de los treynta mili reales que por el
dicho ospital se le librara quenta de la dicha obra por pri-
mera paga sobre esta ciudad y ayuntamiento de toledo de
que a de constar por declaración por escripto del mayordo-
mo de la dicha ciudad v de otra persona que en la dicha
ciudad hiziere la paga en la qual dicha declaración queda
diferido y valga como si en juicio se difiriera.
13. Iten que en cada mes que tardare en asentar el dicho
retablo y colaterales cvnplidos los dichos cinco años se ayan
de baxar y baxen al dicho dominico de lo que vbiere de
aver por la dicha obra treynta ducados por los quales duca-
dos en los meses que tardaren montaren por ellos menos
se a dentender y entienda queda obligado e que se obliga a
azer la dicha obra y no los a de poder pedir ni cobrar ni el
ospital a de tener obligación a dárselos y para que esto ansí
se guarde y execute se otorga por la mejor bia que ay y ale-
gación en derecho.
14. Iten es condición que acabado el dicho retablo y co-
laterales antes de asentarse en los altares se an de tasar por
dos peritos nombrados por la vna por el administrador del
dicho ospital y la otra por el dicho dominico y por lo que
las tales personas declararen conformándose ellas se este y
pase y no conformándose a de nombrarse vn terzero por el
señor deán de la santa yglesia de Toledo estando en la dicha
ciudad y no lo estando le nombre el padre prepósito de la
casa profesa de la conpañia de jesús de la dicha ciudad y por
lo que el terzero haciendo como a de hacer officio de tal de-
clarare se a de estar y pasar.
15. Iten de lo que declararen los tasadores nombrados
conformándose o no se conformándose lo que declare el ter-
cero no sea de poder reclamar ni pedir retasa por las dichas
partes ni algunas dellas ni demasías ni refactiones ni otra
cosa alguna y renunciaron el derecho que en su fauor sea
por hazer lo contrario.
16. Iten el dicho dominico queda obligado y se obliga a
que por diez años la dicha obra no hará quiebra ni bicio y si
APÉNDICES 683

lo hiciere a de ser por cuenta y riesgo del dicho dominico


el remedio y reparo o lo que se vbiere de gastar hasta que
quede perfecto sin quiebra ni vicio alguno. El qual lo a de
hazer y reparar luego como subzeda y a ello pueda ser y sea
apremiado por todo rigor de derecho,
17. Iten que en caso que el dicho dominico no cunpla lo
contenido y que se conterna en esta escriptura por qual-
quier accidente en vida o en muerte pueda el administra-
dor de dicho ospital poner otros maestros y oficiales que lo
hagan y acaben la dicha obra como hallare.
18. Iten quel dicho ospital aya de dar y de luego al di-
cho dominico treynta mili reales para comprar madera y los
otros materiales necesarios para la dicha obra librados en la
dicha ciudad y ayuntamiento de Toledo para que se los de
y pague luego de mayor cantidad que la dicha ciudad debe
al dicho ospital de plazos pasados de las dichas trecientas

y veinte e cinco mili y ciento y ochenta y cinco marauedis


de tributo en cada vn año que la dicha ciudad paga al dicho
ospital el qual a de quedar e queda obligado al saneamiento
dellos en esta manera que todo el tiempo que se dilatare la
obra dellos se haya de dilatar mas el dicho termino de los
cinco años en que se obliga el dicho dominico a hazer la di-
cha obra demás de lo qual las costas que en la cobra hiziere
el dicho dominico an de ser por cuenta y costa del dicho os-
pital cuyo administrador a de dar luego poder en causa pro-
pia para la dicha cobranza al dicho dominico y todos los de-
mas recaudos a contento del suso dicho.
19. Iten que el dicho ospital aya de dar y de al dicho do-
minico trecientos y veinte e cinco mili y ciento y ochenta y
cinco marauedis en cada vno de los dichos cinco años en
que se obliga de dar acauada la dicha obra y librados en la
dicha ciudad de Toledo para que los cobre de otros tantos
marauedis de tributo en cada vn año que la dicha ciudad
paga al dicho ospital y la primera renta de año que a de co-
brar a de ser la que ba corriendo desde fin de febrero deste
año de seiscientos y ocho que el año cunple para fin de fe-
brero de seiscientos y nueue y ansi subzesiue y continuada-
mente en los quatro años siguientes las dichas trecientas y
veinte e cinco mili y ciento y ochenta y cinco marauedis y
a de quedar y queda obligado el dicho ospital a la seguridad
68 4 APÉNDICES

y saneamiento dellos y que si a los dichos plazos a que la


dicha ciudad paga no salieren ciertos se los yra dando y pa-
gando a el dicho dominico como bayan llegando los dichos
plazos en cada vno la cantidad que en el llegare yncierta le
saliere con mas las costas que hiziere el suso dicho con la
cobranza en caso que haga diligencia para cobrar de la di-
cha ciudad porque si no quisiere hazer ninguna no a de te-
ner obligación a hazerlas sino cobrare luego del dicho ospi-
tal lo que incierto le saliere y para la dicha cobranza le ha

de dar y otorgar luego poder en caussa propia el dicho se-


ñor administrador y entregarle los demás recaudos echos a
satisfacion del dicho dominico.
20. Iten por quanto la dicha ciudad de toledo deue oy al
dicho ospital de corrido del dicho tributo mas cantidad que
la que en los corridos libra el dicho administrador al dicho

dominico que son treynta mili reales se declara que lo res-


tante que al dicho ospital se deue hasta fin de febrero deste
año de seiscientos y ocho le queda al dicho ospital sin que
el dicho dominico lo pueda cobrar ni cobre porque precisa-
mente se a de guardar el orden de paga dicho en los dos
capitulos anteriores.
21 Iten es condición que si antes de cabar de cobrar el di-
.

cho dominico lo que dicho es redimiere la dicha ciudad el di-


cho tributo aya de ser obligado el dicho ospital a dar y de al
dicho dominico de los demás bienes suyos los dichos trezien-
tos y veinte y cinco mili y ciento y ochenta y cinco maraue-
dis al año desde quando zesare de correr el dicho tributo.
22. Iten es condición que acabados los dicho retablo y
colaterales y asentados en sus altares el dicho administrador
del dicho ospital y el dicho dominico sean obligados a lle-
garse a cuentas y pagar luego de contado la vna parte a la
otra y la otra a la otra lo que pareciere deberse conforme a
la tasación y a los marauedis que el dicho dominico vbiere
rezibido a lo qual se puedan apremiar la vna parte a la otra
y la otra a la otra por todo rigor de derecho y justicia.
23. Iten que el dicho dominico aya de dar y de por sus
fiadores para el cumplimiento y paga de todo lo contenido
y que se conserua en esta escriptura a que se queda por ella
obligado a los señores licenciado domingo Pérez de ribade-
neyra relator del consejo del Illmo Cardenal arzobispo de
APÉNDICES 685

Toledo y dotor gregorio de ángulo regidor de su ciudad


y
Jorge manuel los quales se han de obligar de mancomunan
forma en fauor del dicho ospital y ande declarar y declaran
como no tienen pedido ni les esta fecho resguardo por el
dicho dominico y que en caso que parezca tenerle sea siem-
pre mejor y mas antiguo el derecho del dicho ospital que el
suyo contare el dicho parte y sus bienes y que ellos avnque
vayan bastando no puedan pedir ni cobrar cosa alguna hasta
tanto que se aya cunplido con todo quanto se obligan en
fauor del dicho ospital y se le aya dado satisfacion de lo
dado por los dichos parte y fiadores.
24. Iten se declara que por falta del dicho cominico por
muerte suya v por otro qualquier casso queda encargado y
desde luego para entonzes se encarga la dicha obra al dicho
Jorge manuel el qual a de subzeder enella en la misma forma
que se da al dicho dominico teotocopuli y enel poder en
causa propia que a parte se le da oy para cobrar de la dicha
ciudad de Toledo en el estado que entonzes todo estubiere
y sin enbargo de la dicha mudanza sienpre todos parte y
fiadores an de quedar obligados al cunplimiento y paga de
lo contenido y que se conserva en justicia haziendo e hazen
vnos para otros y otros para otros de deuda y cosa alguna
suya propia ansi de presente como para quando lo suso di-
cho subzeda.
25. Iten por quanto al presente no esta en Toledo el di-
cho jorge manuel para otorgar esta escriptura quedan por
ella obligados y se obligan los dichos dominico y el licen-
ciado domingo perez e regidor gregorio de ángulo de man-
común a que dentro de treinta dias el dicho jorge manuel
por antel scriuano en bastante forma se obligara al cunpli-
miento y guarda de lo contenido y que se conserva en justi-
cia y de mancomún con ellos a satisfacion del dicho señor
administrador y a ellos sean obligados apremiados por todo
rigor de derecho.
Y en esta forma se obligo el dicho dominico teotocopuli
como parte obligado y los dichos regidor Gregorio de án-
gulo y licenciado domingo perez de Ribadeneyra que pre-
sentes estaban todo lo que dicho es se obligo como sus fia-
dores y partes obligados haziendo como hizieron de deuda
y cosa alguna suya propia todos tres juntamente de manco-
686 APÉNDICES

mun y a voz de vno y cada vno dellos y de sus bienes por si


y por el todo renunciando como renunciaron la ley de duo-
bus rex debendi y el autentica presente (?) de fide justicia
el beneficio de la diuission y execucion y todas las demás
leies fueros y derechos que estaban en fauor de los que se
obligan de mancomún como en ellas se contiene que no les
balgan a guardar hazer y cunplir e pagar todo lo que dicho
es que por mi les a sido leydo y si nezesario es otra bez lo
an aqui por dicho los dichos fiadores y parte y a que no sera
dejado de cunplir por mas por menos ni por el tanto ni por
otra niguna razón sobre que renunciaron las leyes del dolo
y del engaño y de las justas y medias justas partes como en
ellas se contiene que no les valgan ni a alguno dellos so pena
que a su costa dellos pueda el señor administrador del dicho
ospital dar a gastar lo que dicho es a qualesquier maestros y
oficiales que quisiere caros o baratos como hallare y lo que
mas le costare al dicho ospital se obligan de se lo pagar con
lo que para la dicha obra el dicho ospital vbiere dado y el
dicho dominico y el dicho jorge cada vno en su tiempo vbiere
recibido y con las costas danos yntereses y menoscavos que
sobre lo suso dicho al dicho ospital se le siguiesen y recre-
zieren por todo lo qual sean executados por esta escriptura
y la declaración del dicho administrador en que diga y de-
clare lo que todo lo suso dicho fuere en que lo dejan y
difieren y valga como si en juicio les fuera dejado y diferido
bien ansi como por deuda liquida deuida por contrato pu-
blico quarentigio de plazo pagado que tray consigo apare-
jada execucion la qual se siga y prosiga contra ellos y sus
bienes y llebe a deuido efecto e asta que le sea fecho entero
y cunplido pague dicho ospital con todo lo suso dicho con
ellas sin que para ello proceda requirimiento y citación ni
otra diligencia alguna porque todas las nezesarias dan por
fechas otodauia pueda el administrador del dicho ospital
compelerles y apremiarles por prisión y por todo rigor de
derecho y justicia a que ayan y cunplan lo que dicho es a
que están obligados quel mas el quisiere y sin apremiarlos
al dicho cumplimiento o a coger otros maestros y oficiales o

a qualquier cosa dello vbiere el administrador del dicho


ospital de enbiar fuera de su ciudad a quien quisiere se
obliga de pagar y que pagaran a la persona que en ello en-
APÉNDICES 687

tcndiere dos ducados de salario cada vn dia de quanto en


ello se ocupare de yda estada y vuelta a esta ciudad y por
los dichos salarios sean executados como por el principal
con solo el juramento de la persona que en ello entendiere
en que diga y declare los dias que se ocupare sin que sea
nezesaria otra prueba ni averiguación alguna porque en el
dicho juramento queda diferido desde luego y ba fecho
como si en juizio lo fuera=y para el cumplimiento seguridad
guarda y paga de todo lo en justicia contenido y de cada
cossa dello que a ellos toca obligación en sus personas e
bienes reales auidos y por auer ansi bienes muebles como
raizes todos parte y fiadores deuajo de la dicha mancomuni-
dad y renunciación de leyes della.
Y el dicho señor dotor pedro de salazar de mendoza en
nombre del dicho ospital como su administrador hazepto
esta scriptura en la forma sussodicha y por lo que al dicho
ospital toca le obligo a la guarda cunplimiento y paga de
todo lo en ella contenido por los plazos y términos y so las
penas y con las condiciones y declaraciones y como de suso
se contiene para cuyo cumplimiento guarda y paga obligo
los bienes y rentas del dicho ospital ávidos y por aver.
Y por esta carta todos los dichos otorgantes dieron poder
a las justicias es a saber el dicho señor administrador en
nombre del dicho ospital a los que de sus causas conozcan
y los demás en salas de su magestad de qualquier partes y
especialmente a las de la dicha ciudad de Toledo y renun-
cio su propio fuero jurisdicion y domicilio de las partes para
que por bia executiva e por todo rigor de derecho les com-
pelan y apremien a lo ansi cunplir como si a ello fueran
conpelidos por sentencia definiva de juez competente con-
tra ellos dada y por ellos cons. da y pasada en cosa juzgada e
renunciaron qualquier leies fueros y derechos dé las dichas
partes y especialmente la lei en derecho en que dize que
general renunciación fecha de leies non valga otrosí renun-
cio el dicho señor administrador por el dicho ospital toda
execucion engaño por via de hedad y el beneficio de ta
rres tn in yntegrum testigos que fueron presentes pedro
de xueza y bernardo Torlan y juan sañudo vecinos estantes
en Toledo y los dichos señores otorgantes a quien yo el
scriuano conozco lo firmaron en el respaldo desta carta. Do-
688 APÉNDICES

tor gregorio deAngulo.— El Dotor Salazar de Mendoza.— El



Licenciado perez de Riuadeneira. Dominico Theotocopuli.
Ante mi migue! diaz scriuano publico.»

B. Carta de pago de la obra del Retablo, otorgada por el


Greco d favor del Hospital.

«Sepan quantos esta carta de pago vieren como yo domi-


nico Theotolocopuli vesino desta ciudad de toledo obligo y
conozco que doy carta de pago al ospital de señor san juan
baptista extramuros desta ciudad y al señor doctor pedro
salazar de mendoza su administrador en nombre suyo que
presente esta de treynta mili reales a quenta de lo que mon-
tare e yo vbiere de aver por la obra que esta encargada del
retablo mayor y colaterales de la capilla mayor del dicho
ospital en lo tocante a escultura ensamblage dorado y esto-
fado en la fianza con da en la escriptura que sobrello paso
ante el scriuano ynfrascripto a diez y seis de nobiembre del
año de seiscientos y ocho y estos dichos treynta mili reales
son aquellos que por la dicha escriptura se dixo aberseme
de dar librados en la ciudad y ayuntamiento de toledo como
en efecto se me libraron en el dicho día por el dicho señor
administrador ante el dicho escriuano para que los vbiere
de mayor suma que la dicha ciudad deuia y deue al dicho
ospital de corridos del zenso que paga la dicha ciudad cada
vn año al dicho ospital los quales dichos treynta mili reales
el dicho ospital y el dicho su administrador en su nombre

me han fecho y hazen pagados en esta manera=tres mili y


nouecientos y nouenta e cinco reales y veinte y ocho mara-
vedís que yo reciui y cobre de la dicha ciudad en nombre
del dicho ospital en birtud de la dicha libranza y los veinte
y seis mili y quatrocientos y seis marauedis recibo de pre-
sente de mano del señor administrador el qual dize ser
aquellos que oy a prestado al dicho ospital para hazer esta
paga el señor dotor gregorio de ángulo regidor y vezino
desta ciudad de toledo ansi que enesta forma estoy pagado
de los dichos treynta mili reales de que me doy por entre-
gado y satisfecho a toda mi voluntad y renuncio sobre el
la exepcion de la nonnumerata pecunia y leyes de
APÉNDICES 689

la entrega e paga como en ellas se contiene por tanto obligo


que de los dichos treinta mili reales doy por libre al dicho
ospital y a sus bienes y rentas y al dicho señor su adminis-
trador y me obligo a que por mi ni por otro en mi nombre
ni por otra persona alguna no le serán pedidos ni parte
dellos en tiempo alguno so pena de se los pagar con el doblo
y con las costas y daños intereses y menoscabos que sobrello
se le siguen y recrezen y la pena pagada o no esta carta sea
y obligóme a retrozeder mis derechos para la cobra
de los dichos veinte y seis mili y quatrocientos y seis mara-
uedis en fauor del dicho ospital por pagárseme como nqui
se dize=y para el cunplimiento y guarda de todo lo suso
dicho obligo mi persona e bienes y doy poder a las justicias
realesque conp an a lo ansi cumplir como por sentencia pa-
sada en cosa juzgada e renuncio las leyes de mi fauor y la
general y derechos della y lo otorgo antel scriuano publico
y testigos infraescriptos en la dicha ciudad de toledo a diez
y nueue dias del mes de mayo de mili y seiscientos y nueue
años testigos que fueron presentes juan sañudo y simón
gonzalez y bernardo de torea vezinos de toledo y el dicho
otorgante que yo el escriuano conozco lo firmaron en el res-

paldo desta carta.— Dominico Theotocopuli. Ante mi mi-
guel diaz scriuano publico.»

Del mismo protocolo de Miguel Diaz, en el Archivo de


Toledo, he copiado los siguientes documentos, que, por bre-
vedad, no incluyo en este sitio:
i.° Carta de poder otorgada por el Dr. Salazar de Men-
doza á favor del Greco, para cobrar á cuenta de la obra del
retablo, ciertas cantidades que la ciudad de Toledo adeudaba
al Hospital de Tavera, «a diez y seis dias del mes de nobiem-

bre de mili y seiscientos ocho años».


0
2. Retrocesión á favor del Hospital, del poder anterior-
mente otorgado, y obligación á favor del Dr. Gregorio de
Angulo, para cobrar las cantidades por él anticipadas para
que continuase la obra del Retablo, «a diez y nueve del mes
de mayo de mili y seyscientos y nueue años».
0
3. Obligación de Jorge Manuel, como fiador de su padre
en la obra del Retablo, «a tres dias del mes de henero de
mili y seiscientos y nueue años.

44
Apéndice núm. 14.

Documentos relativos á las pinturas, retablo y fábrica


de la iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Caridad,
en Illescas.

A. Sobre el cuadro de «La Caridad».

(Al margen). — Acuerdo Para Hacer


el quadro de la chari-
dad y quitar de dominico.
el
«En la villa de yllescas A quince dias del mes de mayo de
mili y seiscientos y seis años Los señores doctor Juan de Ro-
xas prioste Fran co Lopes de castro di° de noreña alonso ma-
dridano Pedro franco de molina francisco sanchez delgado y
diego del valle seises de la cassa y osPital de nuestra señora
de la charidad desta dha villa estando juntos en su cauildo
como lo tienen costumbre de se juntar Para las cosas tocan-
tes a la dha santa cassa y osP ante mi el presente escriu 0 di-
1

xeron que atento que en el Retablo que dominico griego


Pintor v.° de Toledo Hico para el altar mayor de la yglesia
y capilla desta s. casa en que esta puesta la santa ymagen
tíl

de nuestra señora hico y Pinto un quadro de la uirtud de la


charidad que esta en lo alto del dho Retablo y en el qual Puso
el dho Pintor dos figuras y Rostros de personas señaladas y
conocidas de la dha ciudad de Toledo con unas lechuguillas
grandes abiertas con mucha yndecencia Para el lugar en que
esta y porque conviene que el dho quadro se quite Por el
dho defeto y otros que tiene y se ponga otro en su lugar de
buena mano y qual conbenga Para el dho efeto acordauan y
acordaron y cometieron al dho doctor Juan derroxas Prios-
te que seynforme y busque un buen pintor en la villa de
Madrid, y asiente y conzierte con el que Haga y pinte un
quadro de la virtud de la charidad muy bueno y qual com-
venga Para poner en el dho Retablo a tasación o en la for-
»

APÉNDICES 691

ma que mas conbenga y se pague de los bienes y hacienda


de dha s ta casa y quitando el que esta puesto se pomga
la
y
asiente en el dicho Retablo y para ello y lo que en Racon
dello se ofrezca hacer le dieron bastante com on ta
des casa y
lo firmaron.=Por si y por los que no supieron.— El D. or Ro-
jas. D.° de noreña. — Pedro fran. co de molina.— A.° de ma-
dridano.— Fr. co Sánchez delgado.— Ante mi Juan de Arenas
esc.

(Libro de acuerdos del cabildo desta S la Casa que empieza año


1596 y
acaba año de 1623, fol. 31. Archivo del Hospital de la Caridad.)

B. Sobre pago del Retablo.

(Al margen). — Cadena de oro.


«Hazesele cargo de mili y ochenta y ocho reales en que
se vendió una cadena de oro que el hermano Alonso Martí-
nez truxo de valladolid. que se la dio un teatino, la qual dexo
a esta santa casa. Un letrado de frixinal y en estos se tasso
por el contraste de T d0 y los R° para en cuenta del Retablo
dominico griego de que a de dar carta de pago en el libro
de la obra.
(Al margen). — Dio carta de p° dominico en el libro de la
obra enp da de 37.400 ms.

(Libro donde se saben las cuentas de cargo y descargo de los censos y


Rentas desta santa cassa de ntra señora de la caridad desta villa de ylles-
cas Comienza desde diez y seis de jullio deste presente año de mili y
seiscientos y tres años .... Y tiene fin este libro en el año de 1613 en las
quentas que se le tomaron de su priostazgo al S. r In.° de Bega —(Asien-

to núm. 125, fol. 57 v. Archivo del Hospital de la Caridad.)

C. Sobre la tasa del Retablo.

(Al margen). — A los maestros q vinieron a tantear el rre-


tablo.
«Regivensele mas en q a cuatrocientos y diez y seis rrea-
les. que por un memorial firmado del Hermano alonso mar-

tinez gasto y pago a Ponpeo Leoni escultor y a eugenio pa-


>

692 APÉNDICES

tricio Pintor y otros dos ofiziales maestros dorador y ensan-


blador que se trajeron de la villa de madrid a esta villa, a
ver y tantear valor del Retablo que dominico griego a he-
el

cho en que esta la santa ymagen de ñra ss a Por acuerdo del ,

r
s Prioste y seises para sauer el valor del dicho Retablo, para
quando se aya de tassar; por combenir anssi al bien y utili-
dad desta s ta casa y los dhos mrs fueron de lo que se dio a
los dhos maestros Por su ocupación y gasto que con ellos se
hico como pareze del dho memorial.

(Ibldem, asiento núm. 190, fol. 90 v.j

D. Sobre el pleito del Retablo.

(Al margen). — Acuerdo sobre el siguimiento del pleito del


Retablo.
«En la villa de Illescas Domingo veintey cinco dias del
mes de Sseptiembre de mili y seiscientos y seis años Los
señores doctor Juan de Roxas Prioste, francisco lopez de cas-
tro diego de noreña alonso madridano francisco schz delga-
do P° franco de molina y diego del valle seises de la cassa y
osPital de nuestra señora de la charidad desta dha v. a ante
mi el presente escriuano estando juntos en su cauildo como
lo tienen de costumbre para tratar Las cosas y negocios to-
cantes a la dicha santa casa y ospital dixeron que por quan-
to esta santa casa y osPital Prioste y seises della con Lizen-
cia y autoridad de los señores del consejo del IU m0 cardenal
arcouispo de Toledo concertaron con dominico Teotocopuli
Griego Pintor v° de la ciudad de Toledo que hubiese de ha-
cer como hico un Retablo Para el altar mayor de la yglesia
desta santa casa en que esta puesta la santa ymagen de nues-
tra señora, en ia forma y con las condiciones contenidas en
Ja escriptura. que sobre ello se hico y otorgo entre la dha
cassa y Pintor, y que auiendose fecho y asentado el dho Re-
tablo y tasadose Por personas Puestas y nombradas Por la
dicha santa casa conforme a la dha escriptura. y queriendo
la dha casa y osPital Pagar La cantidad en que dho Retablo
fue tassado el dho Dominico Griego Pintor no quisso Passar
por la dha tassacion que descontrauiniendo a la dha escrip-
APÉNDICES 693

tura y contracto se agrauio della y Pidió Retassa del dho


Retablo y sobre ello Puso Pleyto a la dha cassa y osPital
ante los dhos señores del consejo del 111. ,n0 de Toledo, ante
quien se sigue y trata y Porque al derecho desta santa cassa
combiene que la dha escripturay Primera tassacion se guar-
de y cumpla. Por ser justo y conforme a derecho y a lo asen-
tado y concertado con el dho Pintor y si oviese otras Reta-
sas y novedades a esta s. a casa se la Haria notable agrauio y
se la siguirian costas y gastos y mucho daño. Por lo qual com-
viene y es necesario que Por parte della se defienda y siga
el dho Pleyto Para el Remedio dello todos unánimes y con-
formes, acordauan y acordaron que se remita al dho s r doc-
tor Juan de Roxas Prioste Como desde luego dixeron se lo
Permiten y cometen y se encargan que con todo cuydado y
diligencia en nombre de la dha casa y osPital y a costa, y por
quenta de los vienes y Rentas della. siga y saga siguir el di-
cho Pleyto contra el dho dominico Griego Pintor asi en la
ynstancia que al presente se esta como en las demás que sea
necesario ante los dhos juizes de Toledo y los demás que
convenga que se ponga Persona como por procuradores y
10
otras Personas y todo Lo que en la solicitud y siguirn. del
dho Pleyto se gastare con su quenta y Racon Por el dho doc-
tor Roxas y los demás a quien lo encargare se le Reciva en
quenta y descargue de la hacienda y marauedis de la dha
cassa que son y fueren a su cargo como tal Prioste, y se le
pase en las quentas que se le tomaren del dho oficio sin yr
Pedimiento alguno por quanto como dho es conviene se siga
el dho Pleyto al bien y utilidad de la dha casa y osPital y
ansi lo dixeron y acordaron y lo firmaron de sus nombres.=
Por si y los que no supieron.— El D or Rojas.— D.° de nore-
ña.— A. de madridano.— Fr co Sánchez delgado.— Pedro fran-
co de molina. — Ante mi Juan de arenas esc.»

(Libro de acuerdos..., fol. 30.)

E. Cuentas del pleito del Retablo.

En el citado Libro donde se saben las cuentas, etc.» apare-


<:

cen diversas partidas de cargo, por gastos hechos con moti-


vo del pleito. Véase asientos números 76 (fol. 129); 89 (fol. 130
APÉNDICES

vuelto); 97, por error dice 67 (fol. 131 v. y 132); 143 (fol. 137
vuelto); 152 (fol. 138 v.); 158 (fol. 139);28 (fol. 173); 35 (folio
173 v.); 44 (fol. 174); 1
13 (fol. 181 y.) Sirvan de muestra los
siguientes:
«97. — Gasto de fran co
ortiz. —
Recibensele en cuenta trein-
ta y seis Rs que
dio y pago a Fran co hortiz escriuano del
apuntamiento desta villa poi el gasto que hizo en la ciudad
de toledo que fue por esta Santa Cassa a ynformar a los se-
ñores del g° de su señoría 111. ma sobre el pleito que se trata
con Domynico greco sobre la obra del retablo y aunque el
susodho se ocupo quinze dias se contento con ellos por al-
gún gasto que hizo con el procurador y dros de secret 0 y ca-
valgadura que el llevo y no llevo salario ninguno porque no
lo quisso y el dho fran c0 ortiz dixo aver R d0 los dhos treinta

y seis Rs en dos de abril de mili y ssescientos y seis años


dijo que son treinta Rs los que Ro por lo susodho supra.
143. —Pleito del Retablo. —
Reciuensele en quenta sete-
cientos y quarenta y un Reales que gasto en seguir el pleito
que esta santa casa trata con dominico greco pintor sobre la
tasa del Retablo que hico para la iglesia desta santa cassa
Los quales gasto con letrados procuradores y secretarios y
personas que fueron a solicitarlos a las ciudades de toledo
y burgos en ios quales entran quatro cientos rs que el
Dher no navarro dixo por un memorial auer gastado en el dho
pleito en un viaxe que hico a burgos para la vista del pleyto
todo lo qual parescio por un memorial que mandosele dho
doctor Roxas.
152. —Gastos de hermanos presos en Toledo. Reciben- —
sele en quenta sesenta y cinco Rs que por mano del dicho
Juan Mugalo dio y pago a los hermanos navarro y genaro
estando presos en dha ciudad por mandamiento del S. r vica-
rio general en la carzel de la ciudad de Toledo y gastos que
se hicieron en su prisión sobre el negocio y pleito de la tas-
sacion del Retablo.»
APÉNDICES 6 95

F. Sobre la fábrica de la iglesia, que se atribuye al Greco.

a) «Lizenzia de los S res del Consejo de la Gobernazion de


Toledo, para la fabrica del Santtuario, en que al presentte se
venera, nra S ra de la Charidad de Illescas.»
,

Es un testimonio del notario Pedro Fran co Sánchez de


Conttreras, en virtud de auto del «Liz. do D. n León Frñz, de
Alday Visitador eclesiástico en Illescas a doze de henero
de mili settezienttos y diez y nueue años» en el que se certi-
fica «que entre los papeles de esta Audienzia Ay un quader-
no queda Principio con vna scrip ra de obligazion otorgada
en esta villa de Yllescas ante Ger mo Ramirez ss n0 a veintte y
nueue de Abrill de mili quinienttos y nouenta y dos años en-
tre parttes, de la vna el Liz do Gabriel de Callejera Priostte;
y Lorenzo de Sotto; Fran co López de Casttro clérigos; Luis
de León y Fran co Sánchez Priostes y seises que en dho año
heran de la Cofradía Hermita y hospital de nra S ra de la
Charidad por si y como tales ofiziales y cofrades; y en nom-
bre de los demás, y déla ottra Juan Quadrado; y Juan Do-
mínguez vezinos de la ziudad de Toledo, maesttros de Arba-
ñileria y carpintteria de la fabrica de la hermita y Santtua-
rio que se hauia de hazer y en ella estta insertta la Lizenzia
del thenor siguiente
Lizenzia. Nos el Cardenal Arzobispo de Toledo etc. Por la
presente, encargamos a Vos Juan Quadrado e Juan Domín-
guez vezinos de Ziudad de Toledo la obra, de que en la
la
Pettizion escriptta, en las espaldas deestta ñra cartta, se
haze menzion que se haze y a de hazer, en la casa y ospittal
de ñTa S ra de la Charidad de la Villa de Illescas, para que la
,

hagáis como sea en mas uttilidad y provecho del dho hospi-


tal, haziendo conttratto e condiziones con el Priostte e seises

del dho hospital conforme a lo conthenido en la dha Petti-


zion con asistenzia y parezer, de Nicolás de Bergara, maes-
tro mayor de las Obras de la nuesttra Santta Iglesia deestta
Ziudad

dada en Toledo a treze de henero, de mili y quinienttos y


nouenta y dos años »
(Archivo del Hospital. Papeles sueltos.)
696 APÉNDICES

b) Asientos en el «Libro de Quentas que empieza a. de


1596 y acaba a. de 1602.»
«Al maestro que trujo bergara. — Dio a un maestro que
trujo bergara que le ayudase en la traca beinte y quatro r s .»
(Fol. 121 v.)


«Por traer a Nyculas de Vergara. Con mi carro y muías
truxe de la Ciudad de T.° a Niculas de Vergara maestro ma-
yor de las Obras de la Santa Iglesia de la ciudad de Toledo
quando vino a tratar del altar mayor y puertas y ventanas

de la dha obra y de volverle a Toledo. En treinta de Abril
de mili y seiscientos años.» (Fol. 184 v.)

c) Cartas del cardenal Arzobispo « dada en Toledo a once

dias del mes de de mili y seiscientos» para que en «el


Julio
pleito y caussa que en nro Conssejo pende enttre los here-
deros de Joan Cuadrado y Joan Domínguez, de la una parte
y Vos de la ottra sobre la tassacion De la obra que los ssusso
dhos Hicieron enel dho ospital se aga la dha tassacion
como esta probeydo » y «dada en Toledo a veinte y
dos dias deel mes de agosto de mili y seec. y quince años»
s

para que los tasadores acudan al Consejo a hacer su declara-


ción acerca de «la obra que en el hospital de la caridad de la
villa de Yllescas an hecho Joan quadrado y Joan dominguez
maestros de obras y sus herederos »

(Archivo del Hospital.' Papeles sueltos.)

En los citados «Libros de acuerdos, cuentas y gastos»,


aparecen asientos y partidas, interesantes para seguirla his-
toria del monumento, pero que no trascribimos, ya que, se-
gún se ve, ni en la traza de éste, ni en su dirección ni eje-
cución, tuvo parte el Greco.
ADICIONES Y CORRECCIONES (i)


Pág. 4, nota. A la bondad del Emmo. Sr. Cardenal Ar-
zobispo de Toledo debo el haber podido entrar en el Con-
vento de Santo Domingo el Antiguo, habiendo visto que ni
en el coro ni en el trascoro queda señal alguna del sepulcro
del Greco. En embutido torpemente en
esta última pieza, y
el muro un arco de yeso, adorna-
lateral del evangelio, bajo
do con labores de renacimiento, hay un hermoso sepulcro de
mármol, que debió estar primitivamente exento, de estilo
gótico, del siglo xv, con la estatua yacente de un caba-
llero armado. La parte de inscripción que está visible, dice:
«onso señor e
• de Ajofrin| q Dios pdone fijo
• • •

de •Alfonso de Ajofrin e de donna Inés de Baroso este


. : :

ca val ero fue onrado e murió el rea...» Nada aparece del



|

nombre de Juan Aliones, que debe haberse formado por


error de lectura ó de oído. Del Greco, pues, como de Cer-
vantes, se sabe la iglesia, pero no el sitio de ella en que está
enterrado.

Pág. 5, y otras muchas veces, se ha escrito: Sampere, en vez


de: Sanpere.

Pág. 16.- Al final de la nota, en que se habla de los San Pa-


blos, hay que añadir: el del marqués de San Feliz, en Oviedo.

Pág. 19, nota. — El número: 2124 debe ser: 2124//. Y el

105: 103.

Pág. 35, lín. 4.— La palabra: sin, cámbiese por: tiene.

(i) Hay que agregarlas á todas las que, según se habrá visto, han teni-

do ya cabida en el Catálogo.
6g8 ADICIONES Y CORRECCIONES

Pág. 48, lín. 18.— Dice: 25; y debe decir: La Piedad (lá-
mina 25).


Pág. 50, lín. 18. Está escrito: en todo fué singular como
en la pintura; y debe escribirse: «en todo fué singular como
en la pintura». *


Pág. 51, nota. Repetí, en efecto, personal é infructuosa-
mente la busca, en Simancas, con el auxilio del digno jefe de
aquel Archivo, D. Julián Paz y Espeso. El me sugirió la idea
de investigar en el de la antigua Chancillería de Vallado-
lid, y á él he debido posteriormente la indicación de que

Illescas pertenecía á la de Granada, que es donde debe con-


tinuarse la busca.

Pág. 77, lín. 18. — El nombre: Herbert debe sustituirse por:


Frederic.

Pág. 98. —Á los ejemplares citados del cuadro, Escena de


género, de M. Cherfils y del Sr. Navas, deben añadirse los nú-
meros 105 y 343 del Catálogo (lám. 12 bis).

Pág. 149, lín. 26. — A San Bernardo hay que agregar: (lá-

mina 22 bis).

Página 183. — La página dice: 138.

Págs. 190 y 191, nota. — A los


ejemplares citados de
siete
Cristo con la cruz, hay que agregar
de Bucarest (núm. 362
el
del Catálogo). El indicado con paradero desconocido debe
ser el número 25, del Catálogo.

Págs. 22
1 y 222. —
No sólo Ponz y Cean citan el «borrón para
el San Mauricio», sino Amador de los Ríos en su Toledo Pin-
toresca, en 1845, en cu ya fecha, por tanto, el cuadro parece

que se hallaba todavía en Toledo. A última hora recibo las
fotografías de los cuatro Grecos que, entre los nueve de la
Galería Real de Rumania, no habían sido aún reproducidos,
y que S. M. Carlos I se ha dignado bondadosamente hacer fo-
tografiar para mi conocimiento. Les Quarente Martyrs (nú-
ADICIONES Y CORRECCIONES

mero 364 del Catálogo), no es, en efecto, otra cosa que una
réplica de último tiempo, del San Mauricio; y conviene por
entero, como puede verse (lám. 35 bis), con la descripción
hecha de la copia que pertenecía en Madrid, á D. F. Brieva,.
y que hoy posee D. M. Salvatierra. El lienzo parece hallarse
muy deteriorado.


Pág. 233. Tratando de resolver las dudas sobre la fecha
en que se pintó el Entierro del Conde de Orgdz, he procura-
do hallar la licencia dada por el Cardenal Quiroga y vista por
Villegas. El ilustrado secretario del Archivo General Dioce-
sano de Toledo, D. Ricardo S. Hidalgo, á quien debo mucho
agradecimiento, me comunica lo infructuoso de sus investiga-
ciones en la siguiente carta:
«Toledo 3 Agosto 1906. Primeramente se ha registrado
el Indice general de expedientes despachados en estas Ofi-
cinas arzobispales, y en el cual debía constar la nota del for-
mado por el Cardenal Quiroga, dando provisión y licencia
para que se pintara el cuadro del Conde de Orgáz, objeto
de nuestra busca. En este índice ó registro general, mirado
escrupulosamente desde el año 1583 al 1600, nada se ha en-
contrado.
Después se han mirado los inventarios de la Parroquia de
Santo Tomé; pues, guardándose en ella la admirable obra
del Greco, y habiendo sido ésta costeada de fondos parro-
quiales, parecía lógico figurara el referido cuadro entre las al-
hajas y objetos de valor registrados en el inventario. Nada,
sinembargo, se encuentra, desde 1604, fecha del más antiguo,
hasta el del 18 14, el cual, en la sección de Altares y Retablos,

describe uno así: «Otro retablo de Yeso, también con su mesa


y en él colocada la efigie de Nuestra Señora de la Concepción
con un quadro grande al lado que demuestra el entierro del
Conde de Orgáz. > Esta nota aparece idéntica en inventarios
posteriores.
Por último, se han mirado los libros de cuentas de fábri-
ca parroquial, el más largo, pero sin duda, el más seguro de
los procedimientos para llegar á término feliz en nuestra in-
teresante busca.
De estos, el más antiguo de los encontrados en estos Ar-
chivos, ha sido el que principia en el año 1598, esto es, ca-
700 ADICIONES Y CORRECCIONES

torce después de dado el permiso. Mirado cuidadosamente


dicho libro, donde con minuciosidad escrupulosa se anotan
toda clase de gastos parroquiales, no aparece ninguno rela-
cionado, de cerca ni de lejos, con el celebrado cuadro del
Conde, y, al no tener tanto interés en servir á V., se hubiera
desistido; pero, en nuestro deseo de proporcionarle alguna
noticia, seha seguido buscando y, por fin, pareció en las
cuentas del año 1672 la siguiente nota que copio, aun sin
considerarla de gran importancia, con relación á la fecha del
cuadro, pero para probar que este se costeó y conservó á

expensas de Fábrica parroquial. La nota es esta:


la

«42 Iten se le pasan enquenta quarenta y siete reales que


por libranca del Cura se pagaron á Simón bicente. de aber
linpiado el quadro del Santo Conde y de aber renobado el
epitafio consto por dha libranca.»
Este Simón era pintor, según consta por la partida 25 de
las mismas cuentas.
Sólo nos ha faltado encontrar el libro correspondiente á la
fecha de la licencia, que no ha podido ser hallado, á pesar
de nuestro interés. En él, seguramente, con todo detalle es-
tarán fecha, precio y causas de la ejecución del cuadro; pero,
repito, no lo hemos podido encontrar.»
Así, pues, sólo queda, como dato cierto, que Villegas vió
el permiso dado en 1 584 para pintar el Entierro, y que, en
1586, cuando escribía su E/os Sanctorum, el cuadro estaba
ya en su sitio.
El lienzo que, á mediados del siglo último, se hallaba en
gran descuido, colgando sin sujeción por la parte baja, fué
restaurado poco después, bajo la dirección de los señores
D. F. de Madrazo y D. Matías Moreno.
Para percibir, por medio de un contraste, toda la fuerza
que hay en la concepción y composición del Entierro, del
Greco, ofrece interés compararlo con el cuadro del mismo
asunto, tratado por el pintor del siglo xvn, Sebastián Muñoz,
núm. 2.173 ¿) del Museo del Prado.

Pág. 291. — Más datos para calcular la fecha en que debieron


pintarse los cuadros de doña María de Aragón.
Una cédula de Felipe II dada en «Heluas de Portugal a 20
de Enero de 1581 » dice... «hazemos merced gracia y donación
ADICIONES Y CORRECCIONES

a vos Dona María de Aragón, para efeto de edificar y fundar


el Monasterio o Colegio en un pedaco délos sitios nuestros. .

son délos que mande comprar del Monasterio de San Mar-


tin, del orden de San Benito y de otras personas particula-
res cerca de la fuente que llaman de Leganitos».
La inscripción en mármol con letras de oro, en latín y
a
castellano, dice: «D Maria de Cordoua y Aragón f a 5 de Se-
tiembre de 1593... sus testamentarios acabaron esta iglesia a 5
de Enero de 1599»...
«He visto un papel original... firmado del Santo Fray Alon-
so de Orozco que declara... Entramos en esta Casa del Cole-
gio Martes a 3 de Abril de 1590 años. Dixo fray Alonso de
Orozco la primera Missa Jueves del mismo mes dia de
1 1

San León Magno y púsose el Sacramento con licencia del


Cardenal con mucha solemnidad por mano del Obispo de
Cordoua a 16 de Mayo del dicho año.»
Teatro de las Grandezas de la Villa de Madrid... por el
Mro. Gil González d'Avila... Madrid... 1623. Págs. 260 y 261.

Pág. 300. — Para más pormenores sobre la Capilla de San


José de Toledo, es muy interesante leer el capítulo xv del
Libro de las Fundaciones, de Santa Teresa: «En que se trata
de la fundación del monesterio del glorioso San Josef en la

ciudad de Toledo, que fue año de mdlxviii. >

a
Pág. 304, lín. i. — Dice: cuyo, y debe decir: cuya.

Pág- 317, lín. 14.— Dice: de, por: del.

Pág. 325, lín. 19.— La réplica de Bucarest (núm. 365 del


Catálogo), es igual, salvo las dimensiones, al cuadro de
Toledo (lám. 52 bis). Excelente ejemplar, sin perjuicio de las
restauraciones que en él se notan.

Pág. 332, lín. 20.— Donde dice: 777, debe decir: 165. Esta
Sacra Familia de Ja Colección Real de Bucarest (núm. 363
de nuestro Catálogo; lám. 45 ter), es casi igual á la proce-
dente de Torrejón de Velasco y que hoy posee en París M. S.
O'Rossen (núm. 3 10, lám. 45 bis). Varían los rostros y peina-
dos de la Virgen, del Niño y de San José. El lienzo de Ruma-
702 ADICIONES Y CORRECCIONES

nía parece conservarse mucho más puro que


el de París.
a
Debe pertenecer á laépoca del pintor, entre 1594 y 1604;
2.

y es, sin duda, uno de los más interesantes Grecos de la Ga-


lería Carlos í.°.


En el brazo derecho de Laoconte, pertenecien-
Pág. 361.
te áuna antigua réplica del grupo, y descubierto en Roma el
año 1906, por el Dr. Pollak, la serpiente acomete también á
la cabeza del padre, como en la medalla, en la pintura de
Pompeya y en el cuadro del Greco.

Pág. 368, lín. 8. — Después de: Castañeda, debe añadirse:


{lámina 12 bis).

Pág. 368, lín. 16.— Posteriormente he tenido noticia del


San Pedro y San Pablo, núm. 19 del Catálogo.

Págs. 368 y 369. —


El Salvador (núm. 107 del Catálogo), que
consideré perdido, he vuelto á hallarlo, de un modo casual,
últimamente, y he podido reproducirlo en la lámina 85 bis,
que servirá para rectificar la descripción del texto; pues el
mundo no lleva cruz, ni está sostenido en la mano de Jesús,
sino apoyada ésta sobre aquél. Y así, la semejanza con el de
Tiziano no es tan completa.

Págs. 379, 382 y 383. —


Datos recientes obligan á hacer una
ligera rectificación en el recuento de los Retratos.
La serie de los independientes, en sitio conocido, es sólo
de treinta y siete. Los cuya legitimidad no
identificados,
ofrece duda, son diez, y sus réplicas, cuatro. En la enumera-
ción de los mismos debe agregarse: «al Señor de Leiva, un
Consejero de Estado y Guerra». Entre los desconocidos (don-
de debe añadirse: con ó sin identificación atribuida), los clé-
rigos son cuatro, y los caballeros, once.

Pág. 406. — El Sr. Beruete ha visto recientemente el citado


Retrato de un caballero desconocido, que posee en Londres Sir
John Stirling-Maxwell, núm. 347, lámina 121 bis, y piensa
que c tiene añadida una faja en la parte inferior, donde está
la mano, que no es del Greco, seguramente ».
ADICIONES Y CORRECCIONES 703

Pág. 419, lín. 6. — El número: 18, debe ser: 118.

Pág. 420, lín. 10. — El número: 118, debe ser: 119.

Pág. 444, lín. 24. — Donde se lee: cinco, estará mejor leer:
diez.


Pág. 444, lín. 27. El pectoral no pende de una cadena,
sino de una cinta, blanca como el roquete.

Pág. 486, lín. 18. — Dice: espagnoli, por: espagnols.


Pág. 536, lín. 14.— Está escrito: Carlyle, y debe ser: Carlyle.

Pág. 538. — Después de Renoir, debe añadirse: en los es-


quematismos y estilizaciones de Gauguin y Sezame...

Págs. 564 y 565. —


Los números 82 y 83, que he visto y foto-
grafiado,hace dos meses, donde indica el Catálogo, acabo de
saber que se hallan ya en París, en la Maison Durand-Ruel.

Pág. 61 1.— El núm. 356 mide 0,59 X 0,49, y lleva, en el úl-


timo Inventario general del Museo Nacional de Nápoles, el nú-
mero 83934; en el Inventario, del Cav. Michele Arditi, 1821,
vol. 1, que lo atribuía á Cío vio, el 56; y en el Catalogo r agio-
1

nato della Regia Pinacoteca (lato oriéntale) compilato dal Prin-


cipe di San Giorgio, 1852, el 232. Este dice: «... per Gherar-
do delle Notti secondo le antiche indicazioni, ma vi meglio
attribuito a Domenico delle Greche». —
El núm. 357 mide
0,58 X 0,86, y lleva, en el actual Inventario, el núm. 83948;
en Arditi, el 152; y en San Giorgio, el 226. Tengo que agra-
decer estas noticias, recibidas á última hora, al Sr. Gattini,
Director encargado de dicho Museo.

Pág. 639.— Debe agregarse el siguiente libro que ahora


llega á mismanos:
Calvert, Albert Y— Toledo, anhistorical and descriptive
account of tlie of Generations», with over joo illustra-
< City
London, John Lañe, 1907.— El último capítulo, en co-
tions.
laboración con Mr. C. Gasquoine Hartley, es un corto estu-

ADICIONES Y CORRECCIONES

dio (23 págs.) dedicado al Greco, avance de una obra que, so-
bre el pintor, se anuncia en el prólogo. Es notable el con-
traste que aparece entre el juicio general, á mi entender
acertado, y los errores de hecho, especialmente el desconoci-
miento que acusa la elección de láminas. Entre las 63 que
contiene, hay varias de cuadros manifiestamente falsos, y
hasta (la 456) de alguna tabla del último estilo gótico.
Como los la bondad de nombrarme (pág. 157)
autores tienen
al en inglés textualmente, pero sin indicar el sitio
trascribir
de donde procede, una cita mía acerca del Greco, que tenía
por inédita, tal vez no es aventurado suponer que han po-
dido servirse de la parte de mi manuscrito, que hubo de tra-
ducirse en Inglaterra.

Pág. 642. — En los estudios de Justi y Constantopoulos debe


añadirse: con ilustraciones.

Pág. 646.— En el artículo de Sanpere debe añadirse: con


ilustraciones.

Pág. 647. — En los libros de Solvay y Stirling debe añadir-


se: con ilustraciones.

Pág. 668, lín. 3. — Dice: Cuadrado, por: Quadrado.


Pág. 671, lín. 8. — Dice: frecuencias, por: frecuencia.

POST SCRIPTUM

Impresa la última palabra de este libro, se ha divulgado


la la Capilla de San José de Toledo,
profanación artística de
que, por lo visto, hace tiempo venía fraguándose. Con ó sin
ley escrita (lo que ahora empieza á ventilarse), pero contra
los más altos ideales que ennoblecen la vida, el patrono del
templo, pretendiendo cambiar su condición de talpor la de
ADICIONES Y CORRECCIONES

dueño, por fin ha arrancado y vendido al extranjero los lien-


zos de los altares laterales: San Martin y la Virgen (pági-
nas 299 á 307), mutilando el único santuario de los decora-
dos por el Greco, que aun nos quedaba íntegro.
¡Manes de la última duquesa de Villahermosa! ¡Tú, que sin
opulenta fortuna, rechazaste con dignidad millón y medio
de pesetas, para que el pueblo español, hambriento de cul-
tura, pudiese elevar su alma, contemplando y custodiando á
D. Diego del Corral y Arellano!
En plena siesta veraniega; cerrada la Capilla y cubiertos
los altares; en automóvil, y hasta dicen que de noche, se fue-
ron los lienzos... ¡Qué ingenuas precauciones! ¡Cuántos te-
mores vanos!
La vida es orgánica. Y aquella mansa inconsciencia del po-
bre cura del prólogo no podía ir seguida de lúcida exalta-
ción en el Ayuntamiento y pueblo toledanos; de invencible
resistencia contra la venta, y de rápida y eficaz acción di-
plomática para el rescate, en los poderes públicos; ni de in-
cesante, atronador clamoreo del pueblo, al creer que se le
arrebataban su patrimonio secular de vida espiritual y sus
más saneados millones de renta futura.
Unos cuantos ilusos, que no quieren, al menos, aguantar
con mansedumbre el escarnio, y se empeñan quijotesca?nente
en despertarnos de esta felicísima modorra, han suscrito un
papel en que se dice que Toledo se había adueñado de los
cuadros. ¡Adueñarse...! Mentira. ¡Si se hubiese adueñado...!

45
INDICE

Abreu. xvi, 172, 184, 189, 607. Ajofrín. 697.


Academia S. Fernando. 286, Ó2I. Alamillos. 44.
» Venecia. 125, 134, 138, 612. Alargamiento figuras del G. 89,
» Londres. 625. 496.
Aceves. 43. Alba, duque. R. Desconocido. 621.
Actualidad del G. vil, ss., 527, 535. Alba, duque. 231, 597.
Adán y Eva. 138. Albernia. 451.
Adanero. 568. Album Salón. 13, 646.
Adaptación del G. al medio espa- Alcalá de Henares. 412.
ñol. 1 12, 134 ss., 165 ss., 174 ss., Alcalá la Real. 428.
195 ss., 211, 224 ss. ; 234, 313 ss., Alcalde de Zalamea. 385.
374 385
ss., ss -> 539- Alcántara, F. 501, 637.
Adiciones. 697 ss. » orden. 43.
Adoración de pastores. Toledo. Santo » puente. 302, 453, 637.
Domingo; altar mayor. 141, Alcázar, Madrid. 562, 617, 618.
352,565,586. » Toledo. 231, 284, 302, 453.
» » » altar evangelio. 151, 161, Alcibiades. 139.
176, 586. Alcocer. 230, 254.
» Arco. 565. Alcoy. 552.
» Hernando. 569. Alcudia. 556.
» Bucarest. 313. Alejandro 1. 614.
» Nueva York. 351, 595. Alemania. 549.
Adoración de pastores. Estampa. 473. Alexandría. 426.
Adoración de reyes. Viena. 62 ss., 74, Alfabético, orden. 547.
551,611. Alfaro. 324.
» Mayno. 519. Alfonso VJ. 150.
Advertencia Catálogo. 545.
al Alfonso el Sabio. 231.
» á la Bibliografía.
637. Algibes. x.
Aguilar, D. 185. Alguacil. 39.
Aguilar, I. 666. Alhama de Granada. 552.
Aguirre. 555. Almanaque de la Ilustración. 21 6, 644.
Agustín, Han. Tol. S. Nic. 373, 590. Aloe. 26.
Agustín, San. Entierro. 67, 232, 249, Alonso, D. 579.
2 54; Alonso, F. 615.
Agustín, colegio. V. Aragón, doña Alós, 553.
María. Alrededor del Mundo. 64 1.
708 ÍNDICE

Altamira. 609. Anunciador. Corvera. Desc. 615.


Altares. V. Retablos. » Salamanca. Desc. 622.
Aliones. 4, 697. Añover. xvi, 368, 452, 564.
Alvarez Osorio. 118. Aparicio. 133.
Amaré. Aparición personalidad del G. 81 ss.
34, 616.
Amberes. 426. Apéndices. 651.
Amor profano. V. Apocalipsis. 355, Apocalipsis. 355, 359, 603, 617.
Apolo Timbnco. 362.
359- 603.
Amor sagrado. V. Apocalipsis. Desc. Apóstol, Un. Yunyent. 554.
M * 554-
356, 617.
Ammanati. 88. » Jado. 556.
Amsterdam. 614. » Beruete. 566.
Ana, reina. 291. n Sitges. 574.

» Hospitalillo de Sta. 331, 585. » Toledo, S. Vicente. 591.


Anastagi, Vincentio. R. Desc. 394, » Rouart. 601.
» Syngros, 609.
395, 622.
Ancheta. 128. » Deering. 594.
Andalucía. 107, lió, 241. » Madrid-Alcázar, Desc. 617.
Andrés, S. To'edo, Museo. 593. Apostolados. Tol., Museo. 367, 583.
» » Catedral. 584. » t) Catedral. 366, 584.
» Oviedo. 577. ;j Oviedo. 367, 577.
» Sevilla, 580. » Sevilla. 580.
» Córdoba. 557. » Baronesas. Desconocido. 619.
» García. 569. Apóstoles, Tres. Lacuadra. Desc. 617.
Andrés, S. Estatua. 631. Aragón, 413.
Andrés, S. Iglesia. 618. Aragón. Colegio, iglesia altares de
Angeles sosteniendo á Cristo. 145. D. a María. 291 ss., 340, 343,
Angeles, Grupo de. 592. 458, 460, 541, 632, 674, 700-
Angelo, Pedro. 96. Araucana. 4O9.
Angulo. 689. Arcentales. 565.
Antiga. 553- Arco, xvi, 96, 565.
Antonelli. 113. Arcos. 440.
Antonio, S. Prado. 19, 377, 561. Arctinos de Mileto. 362.
Antonio, S. Palma Viejo. 131. Archivo hist. nac. 17 (1), 51, 426.
Antonio, S. Colegio. 620. » Palacio Real. 363.
Anunciación. Prado. 48, 156 ss., 373, » Ministerio Hacienda. 51.
559- » Tribunal Supremo. 51.
» lllescas. 311, 333, 559. » Tribunal Cuentas. 51.
» Toledo, S. Nicolás. 333, 590. » Protocolos. 292, 675.
» Tavera. Desconocido. 339.
» » Toledo municipal. 39, 458, 661
» Sigüenza. 581. y siguientes.
» Villanueva. 298, 593. » diocesano. 699.
))

» Lafora. 570. » San José. 300, 677.


»
» Pidal. 573. » » Sto. Tomé. 2, 40.
» Potestad. 573. » » Protocolos. 19, 48, 292, 674,
» Urquijo. 575. 680 ss.

» Durand-Ruel. 599. ») lllescas. Caridad. 465, 690 ss.

» Zuloaga. 603. » Valladolid, Cnancillería. 698


» Viena. 551. » Granada, Chancillería. 698.
» Arroyo. Desc. 617. Arditi. 703.

íl) Se olvidó consignar allí, que el proceso en que el G. declara su patria


se guarda y se ha consultado en dicho Archivo.
ÍNDICE

Arenas. 691. Badoero. 1 n.


Aretin, L'. R. Desconocido. 624. Baedeker. vil), I, 668.
Arévalo. 291, 675. Baldinucci. 21.
Arfe. 409. Bambery. 595.
Aristóteles. 238, 346, 347. Bandinelli. 88, 360.
Armand, Collection. 81. Bárbara, altar de Sta., Tol. S. Nic.
28, 642.
[Link]. 373-
Arqueológico, Museo. 96. » » Palma, Venecia. 129 ss.
Arquitectura del G. 457, 627. Barbini-Breganze. 550.
Arrestation de Jesús. Piot. Desc. 624. Barcelona, xvi, 23, 553.
Arroyo. 474, 617. Barcia. 621.
Art Institute, Chicago, 594. Bargas. 554.
Arteaga. 638. Barocci. 56, 170.
Arteche. 555, 566. B a roja. 638.
Artist's Daughter. R. Desc. 624. Baronesas, Las. 619.
Asilo. 572. Barroso. 341, 475.
Asís. 377. Bartolomé, S. Tol. Mus. 367, 368, 583.
Astor. 472. » » Catedral. 584.
Astorga. 128. » Oviedo. 577.
Astruc. 486, 599. » Sevilla. 580.
Asunción. Sto. Dom. Chicago.
104, Bartolomé, S. Iglesia. 4.

131, 132 ss., 143, 144, 151, Bartsch. 146, 151, 354.
Basilio, S. 299, 564. V. Benito.
154, 155, 160, 163, 175, 218,
3i9, 35°, 369- 398, 594- Bassanos. 51, 56, 61, 64, 75, 76,
» San Vic. 40, 48, 336, 348 ss ,
98, 551.624.
369, 446, 541, 591, 663 ss.
Batha. 10.
» Vega, Navas. 351, 571, 642. Bautismo de Cristo, Prado. 293 ss.,

» Selgas. 579. 560.


Assunta, Aviñón. 625. » Tavera. 338 ss., 588.
» Tiziano. 125, 132, 133, 136. Bautismo de Lnsto. Tintoretto. 511.
» Tintoretto. 133, 134. Bavon, S. 138.
» Veronés. 133, 134. Bayona. 97, 406, 596.
Atenas. 12, 28, 121, 330, 609. Bayona deTajuña. V. Titulcia.
Ateneo. 13, 17, 141. Bazán, PortraitofD. A. R. Desc. 623.
Athos. 506. Becerra. 107, 128.
Atocha. 560, 619. Beethoven. 163.
Austria. 551. Bell and Sons. xn.
» Casa de. 112. Bellet du Poisat. 596.
» D. Juan. 426. Bellini. 60, 249.
Autenticidad cuadros G. 545, 547. Belvedere. 358.
Autógrafo del G. 38 ss., 656. Benavente, conde. Veláz. 525, 526.
X)Jorge Manuel. 38 ss., 657. ¿Benavente, duque? R. 406.
Autoridades eclesiásticas. I ol. xvi. Benitas, Las. 625.
Avila. 553. Benito, & 13I, 149. 5 6o 57 2 >
-

» Alfonso. 432. » desc. 617.


» Hernando. 127 ss., 341. Benoit. xvi.
Avila, Maestro Juan. R. 432, 584. Bensusan. 607.
Aviñón. 625. Benthoglio. Van Dyck, R. 42 1.
Ayala. 665. Berenson. 90.
Ayuntamiento. Toledo. 458, 667. Bergamasco. 105.
Berlín. 364, 549-
Bernal. 623, 624.
Bacanal. 158. Bernardina,' S. 377, 378, 44<3, 5^1-
Bachelin. 223, 489, 598, 638, 645. Ber nardo, S. 149, 597-
ÍNDICE

Berruguete. 106, 107, III, 128, 447. Brizio. 364.


Bertaux. xvi. Brown. xvi.
Beruete. xv, 1, 36, 75, 82, 84, 93, Bruselas. 138, 426.
96, 162, 172, 191, 389, 396, 408, Bucarest. 315, 325, 330, 34O, 445,
411, 508, 514, 550, 565, 638, 613, 698, 701.
643, 702. Buck, 189, 559.
Biarritz. 616. Buckinghan. 31, 77.
Bibliografía. 637. Buenaventura, S. 379.
Biblioteca. Toledo. 234, 444, 582. Buena Vista, Cigarral. 15, 121,458,
» Madrid. 146, 148, 360, 471, 627.
472, 633. Buonarroti. V. Miguel Angel.
» París. 8l. Burdeos. 603. -

» Villanueva y Geltrú. 298. Burgos. 128, 131.


» Didot. 362. Burguillos. 366, 377, 556.
Bikelas. 12, 26, 30, 281, 495, 638. Burrell, xm.
Bilbao, xvi, 555, 602. Butrón. 22, 308 ss., 639, 644.
Bisagra, puerta. 358.
Bizantinismo del G. 169 ss., 501 ss.

Blanc, Ch. 360, 483. Caballero armado. R. 408.


Blanco y Negro. 64 1. Caballero de la mano al fecho. R. 398,
Blas, S. Ermita. 556. 402, 407, 562.
Bliimner. 361. Caballero de la Triste Figura. 541.
Boadilla del Monte. 556. Cabanas. 567.
Bodenhausen. 638. Cabot. 553.
Boehn. 493, 639. Cabrejo. 616.
Boldrini. 359. Cadore. 55.
Boletín., obc. Cast. Excursiones. 17, Caillebot. xn.
644. Caimo. 252, 478.
» Institución libre de Enseñanza. IIO, Calatrava. 43.
514, 640. Caliari. 550.
» R. Academia Historia. 96. Calvert. 703.
» Academia Buenas letras. Barcelo- Calver. 625.
na. 10. Callot, 320.
Bonifazio. 57, 550. Camaldulenses, alegoría. 572.
Bonnat. 97, 406, 596. Cambio de estilo del G. 497 ss.

Borbón, Condestable. 427. Camino del Calvario. 169.


» Cardenal. D. L. M. a 188. Campagnola. 25.
» Infante D. Sebastián. 133, 143, Canadá. 552.
149, 617. Candia. 17.
» » D. Antonio. 566. Cangiasi. 105.
Borbónico, Museo. 26. Cano, Alonso. 471.
Bordone. ¿O. Cánovas. 555, 603.
Borgoña, Juan. 106, 112. Cañaveral. 580, 607.
Borondo. 566, 567, 571, 581, 615. Caños de oro. 44.
Boston. 441, 594. Capitulares, Salas. Escorial. 201,
Bosch. xvi. 75, 330, 433, 434, 438, 213, 324> 557-
473. 566, 581, 602. Capocavana. 564, 565.
Boschini. 75, 527. Capper. xvj.
Bradley. 9, 394, 6ll, 612. Caracteres personales del G. 49 ss.

Brancacci. 137. Carderera. 440.


Braun. 223. Carducci. vm.
Breitkopf. 360. Carducho. 308, 309, 496, 639.
Brescia. 363. Caridad, lllescas. 300, 307, 310 ss.,

Brieva. 143, 221, 377, 574, 699. 319, 402, 410, 459, 541.
.

ÍNDICE 711

Caridad , firgen. 311, 326 , 467, Cena de Jesús. Salamanca. Desc. 622.
558, 690. » Urbino. 612.
Caridad, Estatua. 132,629. Cena. Leonardo. 610.
Carlos V. 126, 318, 425, 449, 450. » Andrea del Sarto. 610.
Carlos V en Müliiberg. 58, 1 38. Cepero López. 580, 603, 607.
Carlos III. ix, 3, 362. Cerralbo. 324, 568.
Carlos, Príncipe. 446, 449, 650. Cervantes, i, 120, 239, 54I
Carlos I de Rumania, xv, 698. Céspedes. 107, 112, 386.
Caro de Torres. 426. Ciánica, serie. 511.
Carlyle. 536. Ciego y
Curación del. Dresde. 62 ss
,
Carmelitas, 619. 84 ss., 540, 549.
Carranza, 413 » Parma. 62 ss., 83, 91, 133, 161,
Carteggio Farnesiano. 8. 540. 611.
Cartón de Pisa. 80. » Madrid. 73, 576.
Carvajal. 112. Cigarrales. 120 ss., 453, 530.
Carvausson. 612. Cimabue. 530.
Casa del G. 38, 45, 658. Cincinati. 105, 209.
Casa Torres. 380, 442, 567, 571, Cintora. 568.
592. Cisneros. 111.
Casado. 569, 6l2. Cisneros, Los. 127.
Casarrubios, 618. Clara, Sta. Iglesia. Tol.521,591.
Casellas. 639. Clérigo, Un. R. Desc. 618.
Castañeda, xvi, 368, 452, 564. Cle'rigomuerto. 588.
Castañeda, Diego. 178. Clovio, Julio. 5, 8, 12, 19, 25, 31,
Castello della Pieve. 246. 34» 38, 53' 55. 56, 79. 98, 105»
Castilla. 107, lió, 182, 241, 245, 145-
371, 407, 451, 539. V. España. Clovio Julio. R. 27, 30, 35,6l, IOI,
Castilla, D. 106, 126, 154, 160, 399. 383, 391 ss., 611,612,625, 646,
Castillo. 369. 703-
Casticismo. 541. Coeswelt. 614.
Castro, A. 324. Colé, Th. 396, 397, 639.
Castro, R. 577. Color, luz, técnica del G. 72, 91,
Castro Cimbrón, B. 178. 173 ss., 218, 305, 349, 389, 506.
Castro Serna. 16, 97, 368, 377, Comontes. 106.
567, 617. Compañía de Jesús. 286.
Casulla San Ildefonso. V. Ildefonso, San. Concentración, proceso de. 90. 162,
Catalina, Sta. Entierro. 286. 208 ss., 246 ss., 302, 374 ss.
)) Alós. 553. Conde-Duque. Velázquez. 525.
)) Cau-Ferrat. 581. Conclusión del libro. 538.
Catalina, Desposorios. Sta. Escorial. 558. Consejo de Castilla. 285, 413.
» Louvre. 597. » Real. 308.
Catálogo, xiv, 575. » Estado. 285, 562.
Católicos, Reyes, viii, 43 » Italia. 413.
Cau-Ferrat. 530, 581. » Hacienda. 309.
Caveda. 668. Consistorial, Casa. V. Ayunta-
Caxesi. 105. miento.
Cean Bermúdez. 55, 127, 141, 185, Constantinopla. 231.
187, 2l6. 217, 221, 291, 292, Constantopoulos. 28, 495, 501, 506,
307> 337> 34i» 473' 478. 557» 703.
Contemporáneos del G. Juicios.
564, 565, 615, 619, 639, 667.
Cedillo. 667, 677. 199 ss., 476.
Cellorigo. 118. Cook, Capitán. 79, 80, 480, 565.
Cena de Jesús. Loeser. 6lO. Cook, Sir F. xvi, 78, 93> 609, 639,
» Gabina. Desc. 617. 646, 698.
712 ÍNDICE

Copenhague. 625. Crucifixión. Zuloaga. 603.


Córdoba, xvi, 557, 603. » » 604.
Corfú. 28. » » 604.
Cornaro L. 94. Crucifixión. Estatua. 631.
Coronación de ta Virgen. Tol. 302, 326, Crucifixión. Rafael. 296.
524, 587- Crusat. 558.
» Bosch. 330, 524, 566. Cruzada Villamil. 560
» lllescas. 311, 326, 524, 558. Cuadros, algunos. Desc.620.
Coronación, Tintoretto. 331. Cubas. 565.
Coronación. Veláz. 144, 523, 525. Cumberland. 647.
Correcciones. 548, 697 ss. Curzon portrait. 394, 6l2
Correggio. 558, 597.
Correspondencia de España. 644.
Cort, Cornelio. 55. Cheramy. xvi, 150, 189, 597.
Corvera. 615. Cherfils. xvi, 98, 598, 601.
Cossío. xii, 109, 639. Chicago. 594.
Cotet. 536. Christie a. Manson. 623, 624.
Cottini. 596.
Covarrubias, Alonso. 111.
» Los. 121. Daily Telegraph. 396, 419.
Covarrubias. Diego. R. 284, 383, 444, Dalborgo. 572.
582, 584. Dama del Armiño. R. 395, 608
Cwarrubias, Antonio. R. 1^2, 284, Dama de la Flor. R. 417, 418.
383,437, 444, 583, 584.* Damasceno. 10.
Creta. 11, 14, 28, 38, 506, 659, Das Museum. 639.
66l. Deering. 594.
Cretenses. Su pintura. 502. Defunción del G. 2, 653
Criado. 41. Degollada. 453.
Crisis pictóricas del G. 195, 204, Degas. 334, 379, 529, 597, 598.
215, 224 ss., 341, 348, 497 ss. Delacroix. 177, 597.
Cristo V. Crucifixión. Delaroche. 497.
Cristo muerto. V. Trinidad. Dente. 360.
Cristo muerto. Palma el Viejo. 131. Desconocida,Dama. R. Vega. 419.
Cristo en trono. 549. Desconocida, localidad. 548.
Crivelli. 60. Desconocido, Caballero. K. Prado.
Cronología de las obras G. 546. 403, 562.
Prado. 293, 296, 333,
Crucifixión. )) »407, 562.
560. » »429, 563.
» Salesas. 564. » » 429, 563-
» Urquijo. 575. » » 429. 5 6 3-
» Lorente. Desc. 614. » Londres. 406, 608, 702.
» Suárez. Desc. 615. » Copenhague. 625.
» García. Desc. 615. Desconocimiento del G. vil, ss.
» Perea. Desc. 615. Despedida de C r isto y la Virgen. To-
» Toledo. Museo. 584. ledo S. Pablo. 325, 334, 590.
)) » S. Nicolás. 333, 590. )i » S. Vicente. 591.
» » Doncellas. 587. » Bucarest. 613, 701.
» » Pérez Caballero. 591. Desposorios de la Virgen. 314, 613.
» » S. Marcos. Desc. 620. Desposorios. Lotto. 99.
» Mercenarios. Desc. 621. Despojo •vestiduras. 1 59 V.. Espolio.
» Sevilla. 580. Detti. 599.
» Jerez. 559. Deva. 569.
)i Prades. 325. 482, 604. Diaz, Diego Valentín. 618.
» Stchoukine. 602. Diaz, M. 336, 688, 689.
ÍNDICE 713
Diaz,R. xvi, 35, 93, 559. Encyclopedia Británica. 25.
Diccionario enciclopédico. 640. Ene. 641.
Dibujos del G. 471, 633. Engerth. 27, 75, 551.
Dick. 489, 640. Enlace con ltaiia, del G. 123.
Dideroc. 240. Enterramiento del G. 3, 697.
Didron. 502, 506. Enterrement a Ornara. 279.
Die Cjirhtliche Kunst. 650. Entierro del Conde de O/gaz. 36,
37,
Dimensiones, obras G. 547. 48, 186, 199, 214, 2l6. Su es-
Dinamarca. 572. tudio especial: 224 á 287, 289,
Director Coleg. Ingleses, Valí. xvi. 291, 293, 294, 296, 300, 305,
Discípulos del G. 518. 3ii> 373» 376, 379>403, 406,
Doloroso. Toledo. 585. 438, 460, 469, 470, 481, 486,
Domenech. x vi, 640. 487 491, 525, 540, 591,699,
Domínguez. 695, 696. 700.
Domingo el Antiguo, Sto. Convento. » Prado. 2S6, 560
124 ss.,
458. Epeo. 362.
» Retablo. 126, 459, 627. Epifanía. V. Adoración reyes.
Domingo el Real, Sto. 124. 120, 409, 614
fcürcilla.

Domingo, Sto. Tol. Cat. 379, 585. Ermitage. 368, 408, 614.
» » S. Nicolás. 379, 590. Ermitaños, dos Santos. Desc. 620.
» S. Javier. 379, 574. Ermitaños. Velázquez. 376, 524.
» Sanz. 379, 593. Errazu. 425, 599.
» Ehrich. 379, 595. Escalona. 620.
» Degas. 379, 598. Escena de género. París. 98 ss., 598.
» Gil. 379, 600. » Londres. 607, 698
Domingo, Sto. Estampa. 473. » Hernando. 569, 698.
Domingo de Silos. Sto. 556. » Navas. 571.
Dominicos. 378, 379. Escorial. 105, 108, 132, 133, 236,
Drago. 189, 6ll. 265, 315) 3i6, 318, 321, 322,
Dresde. 64 ss., 137, 162, 163, 549, 345» 370, 376> 482, 486, 504,
550. 525. 54i, 557.
Durand-Ruel. 133, 594, 599, 703. Escosura. 616.
Durand, Dr. 502. Escuela de Atenas. 87, I39.
Durcal. 597. Escultura del G. 461, 629.
Durero. 57, 146, 147, 151, 353, Escurial, F. Diego. 116.
356. España, Castilla, Toledo, el G. en.
Duret. 189. 599. 103 ss.; arte, 106 ss.; ambiente,
Duween. 607. 112 ss.; literatura, 119 ss.; his-
toria, 236 ss.; raza, 240; triste-
za, 242; misticismo, 243; catá-
Eboli, Princesa de. 419. logo, 552.
Ecce Homo. 553. Española, crítica del G. 499.
Eclécticos, sobre el G. 483 Espectros Los. 536.
Edad del G. 4 ss. Esperanza. Estatua. 464. 630.
Edimburgo, xvi. Espinar. 126, 582.
Eguilaz. 425. Espolio. Tol. Cat. 84, IOI ss., 123,
Ehrich. xvi. 379, 401, 525. estudio especial, 159 ss., 191,
EixovoYpacp7)u.ev7] E^T'.a. 638. 204, 205,248, 2S2, 286, 289,
El Globo'. 638.' 310, 350, 399, 401, 460, 468,
El Imparcial. 638 481, 501, 504. 505, 540, 584.
El Liberal. 445. » Sta. Leocadia. 19, 589.
El Via]ero. 44. » Villatoya. 576.
Emperatriz, la. 449. » Buck. 189, 559
Encomienda. 42, 43, 44. » Son Veri. 189, 576.
7*4 ÍNDICE

[Link]-Londres. 37, 173, Fechas, cuadros del G. 1547.


189, 607. Felipe, S. Toledo. Museo. 583.
» Manfrin. 36, 37, 48, 172, 173» » » Catedral. 584.
188, 623. » Oviedo. 577.
» Drago. 189, 611. » Sevilla. 580.
» Lyon. 189, 596. Felipe II. íx, 55, 105, 108, 112,
» Cheramy. 189, 597. 236, 291, 316, 318, 321, 322, 383,
» Duret. 189, 599. 402, 449, 700.
» Fortuny. Desconocido. 617. Felipe IV. 120, 138, 324, 525, 563.
» Tavera. Copia. 589. Feret. 598.
Espolio. Jorge Manuel. 189, 222. Fernández, Alejo. 106.
229, 518. Fernández, A. 676
Estados Unidos de América. 594. Fernández Jiménez, x.
Estampas del G. 472. Fernando V. 329
Estatuas del G. 461, 629, 630. Fernando Vil. 229, 560.
Esteban, S. 67, 231, 232, 249, 254, Ferríz, xvi, 473, 568.
255, 260, 273. Févre. 598.
Estilos. V. Crisis. Fidias. 523.
Estímulos para esta obra, x, xi. Fieso. 550.
Estrasburgo. 325, 549. Filadelfia. 594.
Eucaristía. V. Cena. Filiación del G. 169.
Eugenio S. 322, 340, 557, 564. Filippino. 250.
Eugenio S. 113. Filosofía del G. 345 ss.
Eugenio Patricio. 466. Filósojos,Dos. Desc. 621.
Europa. 114. Fin de ¿as glorias de este mundo. 244.
Evangelista. 564, 703. Firmas del G. 18, 19, 654, 655.
Evangeliste. Desc. 622. Fischel, 363.
Exacerbación. V. Crisis. FischofT. 600.
Exposición del Greco. 13. Flandes. 117, 425.
Exposición Universal de 1889. 242. Florencia. 138, 610.
Extravagancia del G. 50, 496. Fomento, Museo. 597.
V. Crisis. Fonseca. 111.
Extremadura. 107. Fontainebleau. 598.
Eyck J.
van. 138. Foradada. 2, 182, 641.
Ford, vin, 118, 480, 647, 667.
Forma. 598.
Fabriczy. 550. Formosa, Sta. María. 129, 130.
Face de Jesús Christ. 151. Fortuny. 320, 529, 617.
Familia del G. 38. Fraile, Un. R. 438, 567.
Familia del Greco. Rs. 45 ss., 404, Francés, 592.
405,6l6. Francesco della Vigna. 78.
Farnesina. 121. Francia. 117, 242, 326, 328,596.
Farnesina, Pinacoteca. 394 Franciscanos. 377.
Farnesio, A. 8, 61, 236, 646. Franciscanos, Escalona. Desc. 620.
Farnesio, Palacio, Galena. 46, 98, Francisco, Convento de San. Ules-
III. cas. 307, 458.^
Farrer. 395. Francisco, S. Berlín. 548.
Faura. 569. » Alhama. 552.
Fayum. 389. » Alcoy. 552.
Faz, Santa. Toledo. 143, 150, 191 » £
uer 554--

» Titulcia. 353, 582. » Bargas. 554.


» Móstoles. 577. » Aguirre. 555.
» Casarrubios, Desc. 618. » J^o. 555.
Fe. Estatua. 464, 629. » Burguillos. 556.
ÍNDICE 715
Francisco, S. Cádiz. 556. Francisco, S. Biarritz.
Desc. 616.
» Escorial. 376. 558. )>Recogidas. Desonocido. 619.
» Granada. 558. » Sigüenza. Desconocido. 620.
» » Catedral. 558. Francisco S. Estampa. 473.
» Logroño 559. Franciscos S. 280,
344, 37 1.
» Prado. 562. Francois mort. Desc. ¿22.
» » Copia. 564. Frari. 3, 125.
» Castroserna. 77, 567. Fría, entonación. 511.
» » 568. Frick. 595.
» Cerralbo. 374. 568. Fuentes del libro, xni.
» Cintora. 568. Fuseli. 481.
» Lázaro. 570.
» Mendieta. 570.
» Moret. 377, 571. Galatea. 120.
» Ordóñez. 571. Galería nacional. Londres, vn, 82,
» Quinto. 376, 572. 84, 94, 145, 607.
» Pidal, marqués. 376, 572. Gamero. 15, 118, 122.
» Pidal, A. 573. Gandía. 43.
» Puigdollers. 573. Gante. 449.
» Rosillo. 573. Garance. 507.
» Salvatierra. 376, 574. García del Castañar. 385-
» Suárez. 575. García, R. 376, 569, 570, 571, 615.
» Valencia, duque. 575. García Leaniz. 607.
» Velasco. 576. Garcilaso. 120.
» Monforte. 576. Garay. 465.
» Palencia. 578. Gasina. 617.
y> Sevilla. 580 Gattini. 703.
» Toledo, Catedral. 585 Gauguin. 703.
» » Tesoro. 585. Gautier, Th. 480, 621, 641.
» » Capuchinas. 586. Ga'zette Beaux Arts. 397, 486.
des
y>» Doncellas. 377, 587. 624, 625, 642.
» » » 587. Género, obras de. 97.
» » S. José. 588. Gerland. 10.
» )> Ta vera. 589. Gherardo delle Notti. 703.
» » S. Nicolás. 590. Giardino, palazzodel. Harina. 64.
» » S. Andrés. 591 Gil. 379, 600.
» » Vega Jnclán, Errázuriz. San- Giorgione. 57, 455.
tiago de Chile. 592. Giotto. 377.
» Valencia, Patriarca. 592. Giovinetto. Desc. 623. V. Muchacho.
» )) Lacuadra. 593. Giralte. 128.
» Filadelfia. 594. Girard. 390.
» Lille. 596. Glanzer. 597.
» Louvre. 597. Glasgow. 145
» Cherfils. 598. Gloria del G. V. Sueño.
» Raoul. 601. Gloria, de Tiziano. 318.
» Rouart. 601. Gloria del Entierro. 258 SS.

» Stchoukine. 601. Gayangos, D. a E. 10.


» Zuloaga. 603. Giorgio dei Greci, S. II.
» » 603. Giorgio maggiore, S. 331.
» » 603. Goethe. 238, 362.
> » 603. Golfín. 592.
» Atenas. 609. Gómez, maestro Alvaro. 233, 672.
» García. Desc. 615. Gómez, Juan. 475.
» Lafora. Desc. 616. Gómez Moreno, M. xvt, 436.
716 ÍNDICE

Góngora. 20, 49, 475, 535, 641, Heredia. 566.


662. Hernández, M. a Ana. 41.
Gonzaga, San Luis. 435. Hernández, F. 96.
González de Aguilar, M. 552. Hernández. S. 185.
González Dávila. 701 Hernando, M. 569.
González de Mendoza, P. 126. Herrera. 55.
González, C. 9. Herrera, A. 96, 129.
Gorostiza. 555. Herrera, Juan. 458, 668.
Gottlob. 360. Herrera, Pedro. 667.
Gowans. 648. Hidalgo. 699.
Goya. 228, 244, 245, 320, 381, Hija del G. 45 ss., 395.
382. Hijo del G. 38 á 49.
Goyena. 47, 616. Hijos de Jacob. Veláz. 376.
Grabados del G. 472. Hinojosa, D. Gedeón. Sepulcro. 463,
Gracián. 121, 531. 632
Graham. 624. Hirth. 360.
Granada, xvi, 557. Híspanla. 53, 54, 8l, 95, 172, 183,
Granada, Fray L. de 314. 438, 646, 656.
Gran Bretaña. 605. Holanda. 228, 236, 426.
Granvela, 413. Holzhausen. 75.
Grau. 641. Hornaert. 489.
Greca. 24. Horne. 401, 552.
Grecia. 26, 281, 609. Hospital con moribundos. 242.
Greco, Pedro el. 10. Huida á Egipto. 555.
¿Greco, Retrato del? R. 417. Hurtado de Mendoza. 44.
Greche, Domenico dalle. 10, 24,
25, 26, 103.
Grechi. 24. IbáSez de Mugjca. R. 436, 553.
Grevel. 360. Jbarra. xvi, 569.
Grignano, Ludovico. 324. I barróla, Pedro. 426.

Gris, colorido. 506. Idealismo. V. Adaptación.


Gruyer. 596. Ignacio de Loyola, San, R. 433, 602.
Guad-el-Jelú, 615. Ildefonso, San. lllescas.
312, 315,
Guarienti. 22, 644. 334, 558-
Guarniciones del Espolio, del Entie- » Degas. 598.
rro. 460, 632. » Toledo. S. Vicente. 591.
Guesnu. 616. Ildefonso, Casulla, S. 'Escultura. 468
Guía de Pecadores. 297. y siguientes, 471, 630.
Guil, Torre de. 578. » Fragmento, Vista. 453.
Guillen García. 553, 641. Ilustraciones del libro, xiv.
Gutiérrez Tello. 670. 120.
Ilustre fregona.
Guzmán, Juan Pérez. 62I. Ulán, D. Esteban. 231.
Guzmán, D. a Gregoria. 41, 42. lllescas. 51, 132, 300, 307, 309,
310, 315, 323, 329, 330, 334,
402, 558, 620, 627, 690 ss.
Haan. 188. Imbert. 486.
Hals. 139. Impresionismo del G. xil. 348 ss.,
Hamilton. 94. 453-
Haro. 600. Indias. 114.
Havemeyer. 595. Ingenioso hidalgo. 385 •

Head 395- 48l 647-


-
,
Influjo del G. en Velázquez. xu,
Helst, van der. 139. 512.
Henke. 580. » Moderno y directo del G. 533.
Henniker-Heaton. xm. » En la escultura. 471.
.- .

INDICE 7I7

Influjo recibido por el G. 55 ss., Jesús bendiciendo. Sevilla. 580.


509- )> Ibarra. 368, 569, 702.
Inglaterra. 77. 'Jesús. Tiziano. 368-
Inocencio X. Velázquez. 42 1, 524. Jesús guerissant un aveugle. 64.
Inquisición. 17, 113. Jordán, Esteban. 185"
Institución libre de Enseñanza, xi. Jordán, Lucas. 198, 354.
Intendencia de la R. C. xvi. Jorge Manuel. 5, 38 ss., 48, 49,
Intensificación. V. Crisis. 189, 337, 339, 5i8, 56o, 663, 664,
Intérprete, el G. como. 17. 668, 689.
Intrusa, La. 536. José, Capilla S. 299 ss., 314, 319,
Inurria, xvi. 329, 33°, 332, 339, 406, 410, 677,
Invencible, armada. 336. 701.
Inventario, pinturas, Escorial. 363- José, S. Tol. Capilla. 301, 329, 587.
Inzani. 6ll. » » Magdalena. 330, 590.
Isabel, emperatriz. 126. Joven de Viena. R. 27, 391, 55 1
Isaí[Link]. 464, 629. Juan Bautista, S. [Link]. Domingo.
isidoro, San. 312. 131, I48, 154, 176, 2l8, 586.
Israel. 533. » Desconocido. 615.
Italia, el G. en. 38, 53 ss., 106, Juan Bautista. Iglesia. 589.
170 ss.,331, 377, 390, 395, 6lO. Juan Bautista y Juan Evangelista
Toledo. 370, 589.
» Escalona. Desconocido. 620.
Jacobello del Fiore. 78 Juan Evangelista, S. Tol. Sto. Dom.

J^o. 555. 131, 144, 147, 153 ss., 17O,


Jaén. 570. 218, 586.
Jáuregui. xin. » » Museo. 583.
Jerez de Badajoz. 426. » » Catedral. 584.
Jerez de la Frontera. 35, 93, 559. » Oviedo. 577.
Jerónimo, S. Londres. 93, 607. » Sevilla. 580
» Valladolid-Frick. 96, 595. » Cabanas. 567.
» Castroserna. 97, 597. Juan Evangelista, S. Dibujo. 471,
» Arco. 96, 565. 633-
» Bonnat. 97, 596. Juan Evangeista, S. Estatua. 63 1
» Burguillos. 366, 556. Juan Evangelista y S. Francisco. Pra-
» Ehrich. 365, 595. do. 561.
» Gorostiza. 555 » Boadilla. 556.
» Montejo. 571. Juan de la Cruz, S. 245.
Jesuítas, iglesia. Toledo. 370. Juan de los Reyes, S. 113.
Jesús. Toledo, S. Nicolás. 590. Juana la Loca. 243.
» Vega. 562. Juanes, Juan de. 107.
» Cepero. 580. Juanes, Santos. 370, 558.
» Amaré. Desc. 61. Julio II, Rafael. 42.
» Titulcia. Desc. 617. Juni, Juan de. 128.
» Escorial. 558. Junyent. 554.
Jesús abrazado á ¡a Cruz. Beruete. Justi. i, 9, II, 12, 25, 30, 31, 34, 35-

190, 191. 61,64, 79,82, 95, 132, 148, 168,


» Prado. 562. 169, 170, 172, 182, 187, 212, 316,
y> Mengs. 570. 320, 395, 402, 411, 491, 532, 594,
» Quer. 554. 6l2, 641, 646, 703.
» Stirling. 605.
)i Bucarest. 613, 698. Kahn. óoo.
» Desconocido. 616. Kant. 387.
Jesús bendiciendo. Tol. Museo. 583 Keir. 334, 402, 482, 605.
» » Catedral. 584. Kerr Lawson. 595.
7i8 ÍNDICE

Kenzon. 281. Lewis. 479.


KwvaxavxoTiouXo;. 642. Leyendas sobre el G. 475.
Kostka, S. Estanislao. 435. Lienzos. Desc. 620.
Kribben. 549. Lille xvi, 355, 577, 596.
Kugler. 490. Linche, H. 1. 489, 495, 609, 643.
Locura del G. 196, 475 ss.
Loeser. 610.
Labouchere 623. Logroño. 559.
Lacuadra. 593, 617. Lolli. 394, 611.
La España Moderna. 326. Londres. 33, 78, 83, 84, 94, 97,
Laffite. 576. 145, 281, 398, 607.
Lafond. 490, 642. Lope de Vega. 120, 121, 308, 441.
Lafora. 566, 570, 616. López Romero, Juana. 426.
Laforgue. 483. López de Sojo. 665.
La Guardia. 620. López de Vicuña. 662.
La Ilustración Nacional. 644. Lorente. 614.
La Justicia. 637. Lorenzana. 187, 188.
La Lectura. 39, 455, 458, 64O, Lorenzo, San. Tiziano. 56.
667. Lostalot. 488, 498, 537, 643.
Lamberg. 552. Lotto, L 60, 99.
Láminas de este libro, xiv. Louvre. vil, 328, 329, 597,
Lanzas, Las. 219, 524, 525. ¿Loyo'a, Sun Ignacio? R. 433.
Lanzi. 24, 25, 26, 103, 645. Lozano. 602.
Laoconte. 357, 359, 361, 363, 579, Lozoya. 582.
702. Ludwig. 552.
L Art et les Ar tisis. 645. Lugo. 561.
VArte. 648. Lugros. 428.
Laudrin. 642. Luis, San. 327, 329, 428, 597.
La Vanguardia. 639, 64I. Luis Felipe. 45, 223, 604, 605, 606.
Lavatorio. Tintoretto. 213. 608.
Lavice. 483, 487, 500, 594, 597, Auvt?, A. 643. V. Lynch.
607, 643. Luxemburgo. xn.
Lázaro. 570. Luz. V. Color.
Lefort. 177, 488, 499, 643. Luzerna. 358.
Le grand Smge. 360. Lyon. xvi, 189, 596.
Leipzig. 360, 363.
Leiva, Señor de. R. 4OI, 702.
Leocadia, Sta. Toledo. 113, 125, Llaguno. 39, 479, 643, 667.
189, 191. Llegada del G. á Toledo. 103.
Le Monde Catholique. 644.
León. 615.
León, de San Marcos. 453. Maccorkindale. 595.
León, Fr. Andrés. 194. Madoz. 299.
León, Fr. Luis. 245, 314,454. Madrazo, J. 600.
León X. Rafael. 421. Madrazo, P. 30, 183, 216, 263,
Leonardo. 610, 6ll. 271, 327, 329> 5°o> 501, 504,
Leoni, León. 606. 643» 644, 700.
Leoni Pompcyo. R. 383, 402, 466, Madrazo, K. xvi, 600.
605, 606. Madre de Tiziano. 625.
Leopoldo Guillermo. 75. Madrid. 108, 121, 559 ss.
Lepanto. 112. Madrigal. 412, 414.
Les Arts. 598, 642. Magdalena. Vallad. 19, 365, 593.
Lesidaner. 536. » J ado; 555-
Lessings Laolton. 361. » Fernz. 568.
ÍNDICE 719
Magdalena. Palmar. 578. Mateo, S. Catedral. 584.
» Cau-Ferrat. 581. » Oviedo. 577.
» Rodríguez. Desc. 617. » Sevilla. 580.
» Fischoff. 600. Mateo. S. Estatua. 630.
» Stchoukine. 602. Matrimonio de la Virgen. V. Despo-
» » 602. sorios.

i)» 602. Mauricio, S. 12, 36, 37. Su estu-


» Zuloaga. 603. dio: 193 ss., 224,225,230,261,
» Cabrejo. Desconocido. 616. 262, 265, 273, 282, 283, 289,
» Biarritz. Desconocido. 616. 294, 316, 321, 327, 401, 525,
» Toledo. Copia. 589. 540, 557.
Magdalena, Jesús hablando con. 353 » Bucarest. 222, 613, 698.
ss., 582. » Borrón. Toledo. Desc. 620, 698.
» apareciéndose á. 353, 5^ 2 * )) Copia. 221.
» el Angel y. 353, 582. Mayno. 438, 518.
» Asunción de. 353, 582. Medialburque. 426.
» en casa de Üimón. Stchoukine. Médicis. 147.
353. 601. Medico, Un. R. 400, 562.
» Wagram.353, 602. Medico de su honra. 385.
Magdalena, Ermitage. Tiz. 365, 397. Medina. 301.
Magdalena de Pazzis. 435. Medinaceli. xxi, 355, 576.
Magni. 583. Medinilla. 14, 120.
Málaga. 558. Mediterráneo. 243.
Malta. 395. Melche. 75.
Mancha, La. 116. Mélida, J. R. 44.
Manchester. xvi. Mélida, E. 596.
Manerismo y el G. 69 ss. Memorial de Toledo á Felipe III. 118.
Manet. 229, 537. Memorias de la R. Acad. Esp. 324.
Manfrin. 36, 98, 102, 170, 173, Mena. 471.
184, 188. Mendieta. 299, 570.
Mantz, P. 485, 624. Mendoza. 111.
Manzi, L. xvi. 330, 597, 600. Menéndez Pidal. 578.
Maratxi. 189, 576. Mengs. 191.
Marcos, San. III. Meninas. 34 1, 534.
Mariana. 120. Merimée. xvi.
Marín. 571. Mercaderes, Cristo y los. Reruete. 84
Marqués, plazuela. 44. 123, 124, 163 ss., 173,
ss.,
Martí Monsó. 17, 618, 644. 396, 540, 565.
Martín, S. Toledo. 49, 304, 328, » Galena Nacional. 82, 84, 607.
330, 588. » Yarborough. 77 ss , 172,608.
» Manzi, 330, 600. » Richmond. 77 ss., 609.
» Sargent. 330, 607. » S. Sebastián. 579.
» Atenas. 330, 609. » Jerez. Copia. 35.
)> Bucarest. 330, 614. » Dibujo, Miguel Angel. 80, 8l.
)) Merced. Desc. 619. Merced, La. 619.
Martín. 459. Mercurio. 648.
Martínez, Jusepe. 20, 49, 56,
7, Mersch. 366, 595.
245, 260, 261, 664, 667. Metropolitano. Museo. 595.
Martínez de Castañeda, Pero. 178. Mignati. 395.
Martínez de Mata, F. 118. Miguel S. Desconocido. 622.
Martínez Ruiz, J. 644. Miguel Angel. 30, 32, 34, 35. 54>
Masaccio. 138. 59, 80, 87, 88, III, I44> 145»
Mascarilla de Tavera. 447. 146, 222, 345, 347» 523. 520)
Mateo, S. Toledo. Museo. 583. 538, 540.
.

720 ÍNDICE

Milagro de San Marcos. 7$>. 253. Mustoxides. 26, 27.


Milán. 606. Muther. 360, 528.
Millais. 528.
Millet. 529, 598.
Milopotamo. 28. Nacimiento del G. 4.
Miraflores de la Sierra. 4yi. V. Natividad.
Nacimiento.
Misticismo G. 243.
del Nacional, Trinidad, Museo. 292,
Modernismo del G. V. Actualidad. 293, 299.
Moderno, Museo. Madrid. 242. Nagler. 22, 27.
Modernos, sobre el G. 485, 495. Nápoles. 98, 392, 394, 412,611.
Moisés. 148. Nardiz. 603.
Molina, D. a M. a 231. Natividad de Jesús. Ulescas. 3II,
Monegro. 127, 131 559-
Monforte. 576. » Valladolid. Desconocido. 618.
Mons. 426. Natividad de la Virgen. 553.
Mon tañer. 640. Naturalismo. V. Adaptación.
Montañés. 524. Navaggiero. 111, 118, 119, 254.
Montejo. 366, 571 Navarrete. 107.
Montemayor. 300. Navarro. 644.
Montmartre. 530. Navas. 98, 156, 191, 571, 594,
Montoya. 179, 182 602, 642.
Montpellier. xvi. Negroponte. 78.
Montpensier. 579. Neoclásicos, sobre el G. 478.
Montreal. 405, 552 Nepote, Cardenal. 8.
Mora. 229. Neptuno, 361.
Morales, Luis. 107, 228. Nicolás, S. igl. Tol. 340, 373, 379.
Morales, Gabriel. 679. Nienwenhuys. 623.
Morales, D. a Catalina. 41, 42. Niño de Guevara K Nueva York
. .

Moreno, Quiteria. 41. xni, 420 ss., 595.


Moreno, M. 700. » París. 424, 600.
Moreno, G. 615. Niza. 595.
Moret Quintana. 377, 571. Nombre del G. 17 ss.
Moro. 107, 198. Notte, La. 145.
Móstoles. 577, 618. Nueva York. 352, 379, 473, 594.
Motilla. 580. Nuncio. Hospital. 368.
Mouliet. 490, 644. Núñez de Castro. 119
Muchacho soplando. Ñapóles. 98 ss., Núñez de Madrid. A. 232, 285,
6ll, 703- 672, 673.
» Desc. 98, 623. Núñez de Prado, J. 603.
Mudo. 370. Núñez de Prado, D. a S. 557.
Muerte^del G. I. Nuremberg. 151.
Muguiro. xvi, 439.
Mujer del G. 38 ss., 45 ss.
Mujer delG. R. 419. V. Desconocida. Oballe. 663 ss.
Mujer, Una. R. Desconocido. 618. Ofrenda á Venus, 136.
Munich. 360, 625. Olivares. 118.
Muñoz. 41. Olorón. 603.
Muñoz, Sebastián. 700. Olot. 191, 577.
Murcia. 178. O'neil. 647.
Murguía 577. Oñate. xvi, 423, 452, 600.
Murillo. xn, 6, 244. Oración del huerto. Salesas. 355, 564.
Murillo, F. xvi. » Medinaceli. 355, 576.
Murillo Velarde, P. 119 » Lille. 355, 596.
Museum of Fine Arts Bulle tin. 660. » Recoletos. Desconocido. 619.
.

ÍNDICE 721

Orense. 104. Pardo, El. 563.


Orgaz. 231, 232, 233, 237, 248, Pares. 552, 596 616.
252, 286,313, 591. Parham. 612.
Orlandi. 21, 644. París. 401, 597 ss.
Orleans, Infante D. A. 357, 579, París Bordone. 57, 60.
603. Parma. 8, 32, 33, 36, 37, 64, 65,
Oropesa. 231. 66, 67, 70, 72, 73, 76, 83, 85,
O'Rossen. 601, 701. 91, 93, 137, 162, 163, 172, 319»
Orrente. 518. 392, 550, 611.
Ortiz de Pinedo. 549. 615. Parro. 221, 622, 645, 664, 668.
Ortografía del nombre del G. vil, Paso del Mar Rojo. 24.
17 ss. Passavant. 360, 491.
Osma. 572. Pau. 594.
Oviedo, xvi, 367, 564, 577. Paulo III, Tiziano 42 1.
Paz Espeso, J. 698.
Paz Melia, J. 621.
Pablo, S. 318. Pedro, S. Escorial. 322, 324, 340,
Pablo, S. Tol. Catedral. 16, 368, 465, 557
584. » Toledo. Catedral. 584.
» » Museo. 16, 368, 583. » » Museo. 593.
» Oviedo. 367, 577, 697. » » S. Vicente. 591.
» Castroserna. 16, 568. » Oviedo. 577.
» Vanó, ió, 593. » Sevilla. 580-
Pablo, S. del Entierro. 285 » Gorostiza. 555.
Pablo, S. Estatua.
46 1, 630. Pedro, Lágrimas de ¿'.Tol. Cat. 365,
Pablo ermitaño, S. Convento. 325. 585.
Pacheco. 29, 49, 56, 260, 345^ss., » Tavera. 338, 588.
371, 386, 510, 645, 667. » Vega Inclán. 365, 591.
Padua. 94. » Vitoria. 365, 593-
Pagano. 26, 27 » Barcelona. 553.
Paisaje de Toledo. 302, 375, 393, » Cabot. 553.
451 ss -> 565- 703- » Sanghen. 574.
Paje, del Entierro. 2$2, 418. » Cau-Ferrat. 381.
Palacio Real de Madrid. 356. » Stchoukine. 601.
Palacios Reales. 363. » Guad-el-Jelú. Desconocido.615.
Palazuelos. 664. 668 » Moreno. Desconocido.615.
Palencia. 156, 369, 578. Pedro y Pablo, S. Perinat. 368, 572.
Paleólogo, Pedro. 231. » Antiga. 553, 702.
Palestina. 25. Pedro y Pablo, S. Estampa. 473.
Palma, el Viejo. 57, 131, 132. Pedro, S. Estatua 46 1, 630.
Palmar. 578. Pedro, rey don. 126.
Palomino. 2, 7, 10 ss., 20 ss., 127, Pedro, S. Iglesia, ni.
2l6, 217, 261, 286, 291, 292, Pedro Mártir, 471, 583.
S. Iglesia.

307» 309» 320, 354, 439» 477, Peí y Ploma. 554, 577.
513, 6 4 5> 667. Pelayo, S. 578.
Pan, Signorelli. 364. Península ibérica. 250.
návxOr va'.a. 643. Penitencia de religiosos. Desc. 62 1.
(

Parada Santín. 474. Pentecoüe's. Prado. 354, 561.


Par ano. Tintoretto. 511. » Toledo. 591.
Paravicino. 12 ss., 20, 49, 638, Perea. 615.
659 ss. Pereire. 326, 604
Paravicino. R. Boston. 380, 383, Pérez, Antonio. 383.
439, 443, 444, 594, 606. Pérez, L. 552.
» Casa Torres. 442, 567. Pérez Caballero. 29, 591-
722 ÍNDICE

Pérez de Herrera. 118. Puerto de Santa Mana. 600.


Pérez Pastor. 291, 675. Puget. 554.
Perinat. 368, 572. Puigdollers. 573.
Per siles. 540. Purgatorio. Tintoretto. 319.
Personajes, Desc. 6l8. Purificación del Templo. 63, 76, 80.
Perú. 655. V. Mercaderes.
Perugino. 21, 249.
Pesar o, Madonna di casa. 58-
Phillips, Claude. 396, 419, 625.
Quadrado Juan y Mateo. 459, '695,
Pidal, A. 573.
696.
Pidal, marqués, xvi, 376, 572.
Cuiadrado, J. M. a . 668. 704.
Piedad, Navas, Trotty. 56 ss., Ó02.
¿guárante martyrs, Les. 222, 613.
» Cheramy. 598.
fíuer. 554.
Piedad. Clovio. 145.
Quevedo. 557, 558.
Pijoán. xvi.
Quijote y el G. 238, 540.
Pintor, Un. R. 430, 506, 579, 606.
Cniilliet. 621.
Pintura. Catálogo. 549.
Quinta, Palacio. 563.
Piombo, Sebastián. 190.
Quinto, barón. 553.
Piot. 624.
Quinto R. P. xvi. 376, 572.
Pisa. 229, 230, 233, 234, 282, 645,
£>uiroga, El cardenal. R. 41 1 ss., 566,
667, 670.
Pisa. R. 625. 596, 642, 650.
Quiroga, cardenal. 233, 281, 699.
Pito, El. 579.
Pitsburgo. 595.
Pitti. Galería. 94, 145, 365.
Plano de Toledo. V
. Vista. Radcliffe. 479.
Plasencia. 412, 602. Rafael, vni, 31, 35, 250, 526.
Platón. 316. Ramírez, Martín. 300, 301, 588,
Pleito. Espolio. 178. 677.
» Illescas. 466 ss., 690 ss. Raoul. 601.
Plon. 606. Raza, la. 240.
Pobreza de colorido del G. 497. Realismo. V. Adaptación.
Poleró. 316, 557. Recogidas, Las. 619.
Pollak. 702. Recoletos. 564, 565, 619.
Pompeya. 361, 702. Redondo, xvi.
Ponce de León, Rodrigo. R. Desc. Refugio. 96, 383, 411.
623. Rehabilitación del G. 601.
Ponfredi. 22. Reims. x.
Ponz. 141, 142, 221,
229, 292, Reina, Una. Desconocido. 622.
307, 326, 341, 473- 557. 563> » » »

564, 565, 615, 618, 619, 645, Reina, Convento. 482.


667, 668. Reinach. 456.
Portilla. 570. Relieve de la Casulla de San Ildefonso.
Portugal. 126, 413. V. Ildefonso. Escultura.
Poseedores de G. 548. Remisa. 571.
Potestad. 573. Renacimiento. 57, 58, 60, 109, 140,
Prades. 326/333, 604. 242.
Prado, Blas. 108. Renier, 612.
Prado, Museo. 242, 559 ss. Renoir. 536, 703.
Praga. 25. Representación de la Universidad de To-
Priorato de San Benito. 43. ledo á Felipe III 115.
Prendimiento. 169. República Argentina. 6l2.
Preciado, F. 22, 23, 24, 645. Requesens. 105.
Profetas. Estatuas. 132, 464, 630. Resumen del libro. 538.
.

ÍNDICE 723

Resurrección. Tol. Sto. Domingo. Antonio Covarrubias. Toledo. Musco


153, l6l, 297, 359, 587. 383.437, 584-
» Prado. 293, 294, 297, 333, 560. » » Biblioteca. 444, 582.
» San Luis. 574. Un fraile. 438, 567.
» Venecia. 612. Fray Hortensto Félix Paravicino, Bos-
» Urbino. 612. ton- 336, 380, 409. 410, 439,
» Atocha. Desconocido 619. 594-
Resurrección Tiziano. 363.
. » Casa Torres. 442, 567.
Retablos del G. 126 ss., 185 ss., Un trinitario calzado.
443, 575.
233» 300, 310, 336, 353» 459 ss., D. Diego Covarrubias. Toledo. Bi-
627 ss., 632, 663 ss., 680 ss., blioteca. 383, 444, 582-
690 ss. » » Museo. 584.
Retiro. 563, 618. » Bucarest. 445, 613.
Retratos del G. 8, 29 ss., 390, 417, Cardenal Tavera. 380, 382, 446, 589.
566, 702.
Retratos por el G. IOI, 280, 284,
372, 379 ss. 5 410. DE REFERENCIAS Y CITAS:

Retrato del G. Roma. 390.


CONOCIDOS Y QUE SE REPRODUCEN: Vincentio Anastagi. 394, 622.
Retrato con at madura. 395, 623.
Joven, Museo Viena. 27, 39 1, 55 1. Medio cuerpo de una mujer, 6l8.
Julio Clovio. 383, 392, 6ll. Cabeza de un clérigo. 618.
Dama Armiño. 395, 608.
del Un viejo. 618.
Caballero de la mano al pecho. 398, 562. Reyes
y persona jes. 618
Un médico. 400, 562. Duque de Atba. 62 1.
El Señor de la Casa de Leiva. 401 , 552. Retrato de hombre. '.Labouchere. 623.
Pompeyo Ltoni. 32 1, 383, 402, 605. D. Alvaro de Basan. 623.
Un hidalgo, núm. 238. Prado. 403, D. Rodrigo Ponze de León. 623.
562. Un general español. 624.
¿Familia del Greco? 45 ss., 4O4, 616. Un oficial español. 624.
Desconocido, núm. 246 Prado. 406, Hija del artista. 624.
5°3- El Are tino. 624.

Desconocido. Stirling. 406, 608, 702. Retrato de hombre. Copenhague. 625.


Duque de Benavente. 406. 596. Revista de Archivos. 17, 64I.
Rodrigo Vázquez. 383,407, 563. Revista de la Asociación Artística Ar-
Un poeta.
408, 614. queológica Barcelonesa. 646.
Cardenal 2>uiroga. 383, 411, 566. Revue des Beaux Arts. 64 1, 642.
¿El Greco? 36, 417, 566. Revuelta, x.
Dama de la Flor. 417, 605. Reyes. R. Desconocidos. 618.
Desconocida. 419, 592. Riaño. x, xi.

Cardenal Niño de Guevara. Nueva Ribalta. 107.


York. 380, 382, 410, 420, Ribera. 16, 108, 147, 244.
595- Rico. 644, 645-
» París. 424, 600. Richmond. 78, 79, 8l, 9 J > 93»
Julián Romero. 424, 599. 483, 609, 646.
Desconocido, núm. 243. Prado. 429, Ridoifi. 363, 510.
563- Rincón. 106.
» 244, Prado. 429, 563. Rinconete y Cortadillo. 389.
» 245, Prado. 429, 563. Ríos, J. A. 668, 698.
Un pintor. 29,430, 579. Ríos, R. A. 326.
¿Maestro Juan de Avila? 432, 584. Ris. 483.
¿San Ignacio de Loyola? 433, Ó02. Ritter. 489, 645.
¿García lbañe% de Mugica? 436, 553* Rivadeneyra. 120, 434.
.

724 ÍNDICE

Rizi. 621. Salvatierra,V. 143, 560 574, 699


Rizo Carcandil. 644. Salvator Rosa. 526.
Roberts. 624. Samuel Levi. 44.
Robmsón. 483, 499, 549, 607, 609, Sánchez Bedoya. 580.
645- Sánchez Coello. 107, 128, 228,
Roca. 554. 370, 582.
Rocherort. 595. Sancho el Bravo. 231.
Rodríguez. 617. Sandoval y Rojas. 15, 187.
Roma, el G. y sus obras en. 8, 46, Sandro, vm.
53,60, 67, 82, 105, IOÓ, III, San Feliz, xvi, 367. 564, 577' 697.
127, 152, 155, 391, 395, 6ll. San Giorgio. 703.
Romanas, obras del G. 60 ss. Sanghen. 574.
Román. 231. San Javier. 572, 574.
Románticos, sobre el G. 479. San Lorenzo. 362, 363.
Romero, JulLn, R. 424, 426, 599. Sanlúcar de Barrameda. 579.
Romualdo, S. 572. San Luis. 332, 574.
Ronchini. 8, 9, 12, 646. Sanpere. 5, 9, 10, 13, 15, 19, 26,
Rosales. 13. 27> 3.3' 35' 36, 46, 75' 80, 95,
Rosario, Casa Salud. 561. 148, 172, 173, 183, 184, 411,
Rosillo. 573. 440, 501, 558' 612, 646, 697,
Rosini. 25 703-
Rotondo. 557. San Petersburgo. 612.
Rouart. 368, 601. San Quintín. 426.
Roxas. 466 San Sebastián. 93, 566, 579.
Rubens. 245, 516. San Servando. 302, 453.
Rubio. 439 Sansovino. 111, 132.
Ruiz Bustos. 677. Santamaría. 118.
Ruiz Durón. 286, 672, 673. Santa Cruz. 106.
Ruiz de Toledo, Gonzalo. 231. Santa Cruz. Colegio. Valí. 412.
Rumania. 222, 314, 330, 444, 613. Santander. 617.
Rusia. 614. San Telmo. 357, 363, 579.
Rusiñol, 536 581, 646. Mendieta 299, 570.
Santiago.
» Puget- 554-
» Aguirre. 555.
Sabadell. 561. » Toledo, Catedral. 368, 583.
Sacra Familia. Prado. 36, » » Museo. 584.
37, 46,
4§> 332, 561. » Oviedo. 577.
» Madrazo. 37, 327 600.
ss., » Sevilla. 580.
» Tavera. 37, 331, 339, 589. » Duret. 599.
» Sta Ana. 331 ss., 585. » Stchoukine. 602.
» O'Rossen. 332, 601. Santiago. Estatua. 630.
» Bucarest. 332, 613, 701. Santiago menor. Tol. Catedral. 583.
Safon. 453. » » Museo. 584.
Sagra, La. 110. » Oviedo. 577.
Sagrario. 187. » Sevilla. 580.
Sakcinski. 9, 12, 25, 646. Santo, Un. 299, 552.
Salamanca. 230. » Desconocido. 619.
Salamanca, marqués. 600, 622 Santos, Padre. 209, 317, 318, 320,
Salazar. 592, 603. 322, 324, 526, 558, 647.
Salazar de Mendoza. 339, 412, San Victorio. xv.
446, 603. Sanz Bremón, xvi, 378, 593.
Salesas Nuevas. 355, 564. Sargent. 330, 531, 607.
Salvador. V. Jesús. Sarto, Andrea. 61 1
Salvatierra, M. 188. Scott. 647.
,

ÍNDICE

Scouloudy. 609. Solvay. 431, 486, 499, 647,


704
Scuola di San Rocco. i6>. Somof. 614.
Scherer. 146, 151, 354. Soms. 181
Schmidt. 603. Sonetos sobre el G. 13, 14, 659 ss.
Schwter. 597. Spagna 113.
Sebastián, S. Palencia156 192, ss., Spamsh marshal. R. Desc. 624.
369. 57?. Spamsh Officer. R. Desc. 624.
» Vegalnclán. 192, 369, 592. Stchoukine. 353, 601.
» Bucarest. 370, 614 Stephanus. 551.
Sebastián, S. Palma, el Viejo. 131. Stevenson. 514.
Sebastián, Infante D. 594., Stirling-Maxwell, xv. 24, 30, 45,
597, 617.
Sedelmeyer. 600, 601. 191, 229, 286, 287, 392 , 394,
Segovia. 285, 604. 398, 40S, 447, 482, 605, 606,
Selgas, E. xvi, 579. 608, 647, 702, 704.
Manuel Theotocopuli. 655.
Sello, de Stirling, Archibald. xvi, 605.
Seminario. Toledo. 469. Stoke. 622.
Senado, palacio. 292. Stothert. 647.
Sepulcros. Illescas. 463, 632. Stuttgart. 549.
Sepulcro del G. 3, 697. Suárez. 574. 575, 615.
Serafín, ó Pedro el Greco 10. Sueño de telipe 11. Escorial, 315
Serafino. 608. 319, 321, 334, 557.
Serna, 118. » Keir. 334, 605.
Seroux d'Agincourt. 169. Sweetser. 594.
Sevilla, xvi, 30, 36, 45, 46,
47, Symons. 220, 349, 489.
108, 113, 116, 172, 357, 380, Syngros. 330.
38i, 579-
Sezame. 703.
Sicilia. 425. Tadeo S. Tol. Catedral. 584.
Signorelli. 298, 364. » » Museo. 583.
Sigüenza, Padre. 49, 200, 260, 321, » Oviedo. 578.

.475» 557» 58l» 620, 647.


'> Sevilla. 580.
Sigüenza. 581. Tafalla. 128.
Silíceo, Cardenal, ni. Taladrid. 591.
Silva, D.a M 8
3, 126. Talmud, xi.
Simancas, Archivo. 698. Tajo. 110, 113, 121, 124, 231,452,
Simancas, M. 42, 188, 448. 454-
Simeón. Estatua. 464, 629. Taylor. 45, 223.
Simmel, G. 387. Tavera. Hosp. 19, 48, 299, 331.
Simón. 536. 338, 339, 341» 383, 410, 450.
Simón, F. 578. 588, 628, 630, 680 ss
Simón, S. Toledo. Catedral. 583. Tavera, Card III, 385, 386, 4* 2
» » Museo. 584 Tai-era, R. 444, 446 ss., 5S9
» Oviedo. 1577. Técnica del G. V. Color.
» Sevilla. 580. Ttoscopoti. 22, 25, 26, 392, 551.
Sinagoga de S. Levi. 42, 43. Teresa, Sta 120, 245, 300, 701.
Sisla. 453, 620. Testamento del G. 3.
Sitges. 530, 581. Texto, único, del G. 455.
Sitges, j. R. 574. The Century. M.;ga%ine. 396 639.
.

Smith, S. W. 647. The Monthky. Rev. 647.


Sócrates. 139. The Neiv York Herald. 329, 648.
Sojo. 665. Theotocopuli, Ortografía, m.
Soler, E. xvi. 17. Theotocopuli, Jorge Manuel. 38.
Soler, L. xvr. Theotocopoulos. 18.
Solimena. 22. Theotocos. 28.
. .

726 ÍNDICE

Thulden, Van. 431 Ubeda. 552.


Tibaldi. 105, 345. Uffizzi. vn.
Ticozzi. 26, 645. Ugualde. 459.
Tiepolo. 198. Ulises. 362.
Tintoretto. 21, 55, 66, 67, 76, Ultimo estilo del G. 341
84, 90. 92, 94» I33j 145» l68 ,
Unamuno. 281.
174, 213, 229, 248, 250, 252, Uña. 459.
277» 295, 319, 331, 393, 397, Urbino. 612.
408, 510, 538, 550, 552, 564, Urquijo. 340. 575.
612, 624, 625. Ursula, Santa. 566.
Tirso de Molina. 121. Urzáiz. 567, 604.
Titulcia. 581, 617. Utrillo. 581, 587, 594, 648.
Tiziano. 3, 8,
23, 24, 30, 35,
51 ss., 66, 94, 103, 105, 108,
125, 132 ss., 144, 174, 176, 216, Vago italiano. V. Caimo.
217, 257, 286, 318, 319, 360, V aldésLeal. 244.
362, 363, 368, 386, 393, 395, Valencia, xvi, 107, Il8, 368, 378,
412, 538, 550) 612, 702. 592-,
Todele. 28. Valencia, duque. 575.
Toledo, yin ss., 103 ss., 108 ss., Valmar. 569.
451 ss., 582 ss. Valladolid. 96, 128, 365, 412, 446,
Tomás, Tol. Museo. 583.
Sto. 59i> 592, 593, 596, 618.
» » Catedral. 584. Valle, xvi, 73, 576.
» Oviedo. 578. Vallejo. xvi.
» Sevilla. 580. Vanó. 16, 368, 574, 593.
Tomás, Sto. .Estatua. 63 1. Vargas, Luis. 107.
Tomé, Sto. Iglesia.
2,44, 230 ss., Vargas, N. 473.
246, 250, 272, 295 ss., 591. Varios. 648.
Torcuato, S. 221. Vassari. 80.
Tormo. 141, 389, 501, 649. Vassillachi. 10.
Torre, F. 4. Vázquez de la Plaza. 603.
Torre, Nicolás. 10. Vázquez Rodrigo, R. 383, 563.
Torrecilla, xvi, 443, 575 Vecellio. V. Tiziano.
Torrejón de Velasco. 117, 332,701. Vega, Toledo. 453.
Torrejoncillo. 426. Vega Inclán. xv, 45, 351, 365, 380,
Torrijos. 117. 566, 567» 57i> 582, 591» 600,
Tránsito. 42, 43, 44. 621, 631, 642.
Trento. 120. Velasco, C. 576
Truádad. Prado. 141 ss., 161, 175, Velasco, L. 108, 178, 34I.
h
2l8, 294, 398, 482, 560. Velasco, D. Catalina. Sepulcro. 463,
» La Guardia. Desc 620. 632.
Trinidad. Tintoretto. 145. Velázquez. xn, 6, II, 29, 36, 55,
» Ribera. 147. 95, 108, 138, 139, 144» 169, 174,
» Tristán. 520. 228, 244, 324, 331, 375» 370,
R. 443, 575-
Trinitario calzado. 381, 382,393,512,52155 , 621.
Trini te. Durer.
146 Veludo. IO.
Tristán. 507, 513, 518, 591, 647. Venecia, el G. y sus obras en. 24,
Triste herencia. Sorolla. 243. 53» 57» 58,60,69,98, 105, 155,
Tristeza. 242, 541. 393» 538, 550, 612, 625.
Tritemio, Juan. 313. Ve necias. 453-
Triunfo de la muerte. 244. Ventas con Peña Aguilera. 590,
Trotty. 433, 602. 616.
Troya. 358. Venturi. 648.
Turner. 499. Vergara, Nicolás. III, 127, 138,
ÍNDICE

178, 458, 459, 465, 669, 695, Vitoria. 365,593.


696 Vives. 299, 552, 616.
Verhaeren. 533. Volcins 624.
Veri. 189, 576.
Veronés, Pablo. 56, 59, 64, 67, 75,
77, 85, 92, 105, 133, 134, 229, Waagen. 77, 84, 608, 623.
55 2 Wagram. 353, 602.
Verónica. Tól. Sto. Dom. 191, 587. Whistler. 229, 528, 536.
» » Sta. Leocadia. 589.
Widner, T. C94.
» García. 569.
Wight. 608.
» Buenos Aires. 612.
Williamson. xm.
Vesalio. 625.
Williams. 533.
Vest-Servert. 566.
Winterhalter. 497.
Viardot. 482, 649
Wyzewa. 488, 649.
Vicente mártir, S. Jglesia. Toledo.
324, 325, 340,-348, 350, 351.
Vicenza. 360.
Victoria de Samotr acia Xantica, Serie. 512.
349. .

Viejo,Un. R. Desconocido. 618 Xiles,Tomás. 41.


Viena. 27, 146, 391, 550. Ximénez, P. 557.
Villalobos. 621
Villalpando. 112.
Villamantilla de Perales. 578. Yarborough. xvi, 8, 31, 33, 34
Villanueva y Geltrú. 593. 35' 55^ 77 ss - 93» I44> 162, 163
Villaquirán. 104. 172, 390, 608.
Villatoya. 576. Yepes. 521.
Villegas, A. 20, 229, 230, 233, Yuste. 318.
234, 281, 649.
Viilena. 42, 620
Viniegra. 649. Zacarías. 148.
Virgen. Prado. 56 1. Zanetti. 550, 551, 552.
» Arcentales. 565. Zanni. 23, 24, 25.
» Estrasburgo. 549. Zaragoza. 562.
» lllescas. Desconocido. 620. Zarco del Valle. 649.
Virgen, Sta. Ir.e'sy Sta. Tecla. 19, 48, Zavala. 365, 593.
303 588.
ss., Zeitsc/irift Jür B. K. 53, 642.
Virgen. Estatua. Tavera. 631. Zottmann. 550, 597, 6lO, 6l2
» » Vega Inclán. 631. 625,650
Virgen del Valle, x. Zouche. 6l2.
Virgilio. 362. Zuccherf. 105.
Vista Alegre. 600 Zuloaga. xvi, 101, 356, 373, 451
Vista de Toledo. 452, 583, 591. 603.^
» Desconocido. 619. Zurbarán. 244.
518 9 2
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