RESUMEN CAP 3
Productividad del trabajo y ventaja
comparativa: El modelo Ricardiano.
Los países participan en el comercio internacional por dos razones básicas, y ambas contribuyen
a que obtengan ganancias del comercio. En primer lugar, los países comercian porque son
diferentes. Las naciones, como los individuos, pueden beneficiarse de sus diferencias mediante
una relación en la que cada uno hace aquello que sabe hacer relativamente bien. En segundo
lugar, los países comercian para conseguir economías de escala en la producción.
EL CONCEPTO DE LA VENTAJA COMPARATIVA:
Un país tiene ventaja comparativa en la producción de un bien si el coste de oportunidad en la
producción de este bien en términos de otros bienes es inferior en este país de lo que lo es en
otros países.
Por ejemplo, Colombia tiene una ventaja comparativa en la producción de rosas de invierno y
Estados Unidos en la producción de PC. El nivel de vida puede aumentar en ambos lugares si
Colombia produce rosas para el mercado estadunidense mientras que Estados Unidos produce
PC para el mercado colombiano. Disponemos así de una reflexión esencial sobre la venta
comparativa y el comercio internacional: el comercio entre dos países puede beneficiar a ambos
si cada uno exporta los bienes en lo que tiene una ventaja comparativa.
UNA ECONOMIA CON UN FACTOR PRODUCTIVO:
Las posibilidades de producción: Puesto que los recursos que tiene cualquier economía son
limitados, hay limites para lo que puede producir, y siempre hay que hacer elecciones: para
producir más de un bien la economía debe sacrificar una parte de la producción de otro bien.
Estas elecciones o intercambios se muestran gráficamente en la frontera de posibilidades de
producción
Analizado el modelo ricardiano, el modelo más sencillo que muestra como las diferencias entre
países dan origen al comercio y a las ganancias del comercio. En este modelo el trabajo es el
único factor de producción, y los países difieren solo en la productividad del trabajo en diferentes
industrias.
En el modelo ricardiano, los países exportaron los bienes que su trabajo produce de forma
relativamente más eficiente e importaron los bienes que su trabajo produce de forma
relativamente más ineficiente. En otras palabras, la pauta de producción de un país es
determinada por la ventaja comparativa.
Precios relativos y oferta: La frontera de posibilidades de producción ilustra las distintas
combinaciones de bienes que puede producir la economía. Sin embargo, para determinar qué
producirá en realidad, necesitamos conocer los precios. Concretamente, necesitamos saber el
precio relativo de los dos bienes de la economía, es decir, el precio de un bien en función del otro.
En una economía competitiva, las decisiones de oferta se determinan a partir de los intentos que hacen
los individuos para maximizar sus ingresos. Si no hay comercio internacional, nuestro país tendrá que
producir ambos bienes. Pero producirá ambos bienes solo si el precio relativo del queso es igual a su coste
de oportunidad. Puesto que el coste de oportunidad es igual a la relación de los requerimientos de trabajo
en la producción de queso y vino, podemos resumir la determinación de los precios, cuando no hay
comercio internacional, con una simple teoría del valor trabajo: si no existe comercio internacional, el
precio relativo de los bienes es igual a sus requerimientos relativos de trabajo por unidad de producto.
• Se puede demostrar de dos formas que el comercio beneficia a un país. Primero, podemos
pensar en el comercio como un método de producción indirecto. En vez de producir un
bien por sí mismo, un país puede producir otro bien e intercambiarlo por el bien deseado.
El modelo muestra que, cuando se importa un bien, es porque esta «producción»
indirecta requiere menos trabajo que la producción directa. Segundo, podemos
demostrar que el comercio amplía las posibilidades de consumo de un país, lo que implica
ganancias del comercio.
• La distribución de las ganancias del comercio depende de los precios relativos de los
bienes que produce un país. Para determinar dichos precios relativos es necesario analizar
la oferta y demanda relativa de bienes. El precio relativo implica también un salario
relativo.
• La proposición de que el comercio es beneficioso es incondicional. Es decir, no se requiere
que un país sea «competitivo» o que el comercio sea «justo». En concreto, podemos
demostrar que hay tres creencias comúnmente aceptadas sobre el comercio que son
erróneas. Primera, un país gana con el comercio incluso si tiene menor productividad que
sus socios comerciales en todas las industrias. Segunda, el comercio es beneficioso incluso
si las industrias extranjeras son competitivas debido a los bajos salarios. Tercera, el
comercio es beneficioso incluso si las exportaciones de un país incorporan más trabajo
que sus importaciones.
• La ampliación del modelo de un factor y dos bienes a un mundo con muchos bienes no
altera estas conclusiones. La única diferencia es que se hace necesario analizar
directamente la demanda relativa de trabajo para determinar los salarios relativos en vez
de hacerlo por medio de la demanda relativa de bienes.
• Además, se puede utilizar un modelo de muchos bienes para ilustrar el importante hecho
de que los costes del transporte pueden producir una situación en la que existen algunos
bienes no comerciables.
• Aunque algunas de las predicciones del modelo ricardiano son claramente poco realistas,
su predicción básica (que los países tenderán a exportar los bienes en los que tienen una
productividad relativamente elevada) ha sido confirmada por varios estudios.