TECNICATURA UNIVERSITARIA EN COSMETOLOGIA FACIAL Y
CORPORAL
COSMETOLOGÍA FACIAL Y
ANEXOS
Cátedra II
Encargada de Materia: Marcela
Crivelli
JTP: Daiana Lagos
Año 2021
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INTRODUCCIÓN AL ENVEJECIMIENTO CUTÁNEO.
El envejecimiento es un proceso fisiológico que se inicia en el momento del nacimiento. Se
presentan una serie de modificaciones, como consecuencia del paso del tiempo. Sus
primeras repercusiones estéticas, empiezan a ser evidentes entre los 25-30 años y a partir
de este momento evolucionan lenta pero irreversiblemente, convirtiendo a la piel en el
órgano que más rápidamente delata la edad cronológica de la persona.
Histológicamente, este proceso afecta tanto a la epidermis, dermis e hipodermis, dando
lugar a la aparición progresiva de una flaccidez cutánea con atrofia, alteraciones
vasculares y pigmentarias, acentuación de pliegues y surcos, caída del cabello, etc. Pero
sin duda, es la aparición de flaccidez y arrugas lo que constituye el signo más importante
del envejecimiento, y por tanto el que despierta mayor preocupación en el ser humano,
deseoso de ofrecer una apariencia estética joven, sana y agradable ante sí mismo y ante el
resto de la sociedad.
ALTERACIONES HISTIOLÓGICAS DEL ENVEJECIMIENTO CUTÁNEO .
El envejecimiento es un proceso fisiológico que afecta a todos los órganos del cuerpo humano,
produciendo alteraciones histológicas características. A nivel cutáneo produce modificaciones a
nivel de la epidermis, dermis e hipodermis.
Alteraciones a nivel de la epidermis:
Adelgazamiento progresivo de la epidermis.
Disminución de las mitosis celulares
Aumento de la descamación
Aumento del espesor del estrato córneo, con mayor número de células
muertas.
Aplanamiento de la membrana dermoepidérmica, con pérdida progresiva
de las ondulaciones.
Alteraciones a nivel de la dermis:
Desorientación y desorganización de las fibras de colágeno.
Alteración de las propiedades mecánicas de las fibras de colágeno.
Disminución de su resistencia a la ruptura y disminución de su extensibilidad.
Degeneración de las fibras elásticas, con disminución de la producción de elastina.
Alteraciones celulares y de la sustancia fundamental.
Disminuye la capacidad mitótica de los fibroblastos y el contenido de ácido
hialurónico de la sustancia fundamental, con lo que disminuye su grado de
hidratación y permeabilidad.
Se produce una pérdida de elasticidad, asociada con los efectos de gravedad,
responsable de los pliegues caídos en las mejillas, cuello, párpados
Disminución de la secreción de las glándulas sudoríparas ecrinas (falta de agua). –
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Disminución de las glándulas sebáceas (falta de sebo).
Alteraciones a nivel de la Hipodermis:
Atrofia generalizada
Predominio en cara, dorso de manos y tobillos
Acentuación de pliegues y surcos
Prominencias óseas y vasos más visibles.
CAUSAS QUE LO DESENCADENAN O ACELERAN
Naturalmente la edad (factor biológico) es uno de ellos, sin embargo no es el único ni el
más importante, los factores ambientales como la luz del sol, el clima, el contacto con
solventes y detergentes, el aire seco de los sistemas de calefacción, por mencionar
algunos, son los que se encargan de determinar los defectos en la firmeza, elasticidad y
capacidad de regeneración epidérmica. En las zonas de piel que no están expuestas a la
luz este daño se refleja una vez que la persona ha llegado a una edad madura, sin
embargo, en las zonas de la piel que si están expuestas a la luz solar, el daño se nota a
edades muy tempranas. Las zonas del cuerpo que generalmente están más expuestas al
sol son la cara, las manos, el cuello y el área del escote, es en éstas en que el
envejecimiento cutáneo es más evidente.
En la dermis y en la hipodermis es en la zona en que se producen las afecciones
estructurales que definen el proceso biológico del deterioro en la piel, tales como la falta de
firmeza, descolgamiento, palidez, etcétera. Al paso de los años, el metabolismo de las
células dérmicas disminuye su ritmo; esto resulta en que la velocidad para sintetizar el
colágeno se vea mermada afectando directamente en la firmeza y elasticidad de la piel.
Las medidas dermocosméticas destinadas a cuidad este tipo de piel están encaminadas,
principalmente, a cubrir las necesidades de las tres capas cutáneas: epidermis, dermis,
hipodermis.
Evitan la sequedad de la piel y estimulan el proceso de renovación celular mediante
el aumento de la función barrera.
Consolidan las funciones estructurales y nutritivas de la dermis.
FACTORES ENDÓGENOS
Son factores endógenos de envejecimiento aquellos que no están dirigidos desde el exterior,
como el proceso involutivo biológico general. Estos factores son el debilitamiento de la capa
de regeneración celular, decremento en la actividad de las glándulas sebáceas y sudoríparas,
reducción de la producción de estrógenos. Este tipo de envejecimiento
está determinado genéticamente, da lugar a cambios en la estructura y aspecto de la piel que
provocan el trastorno de sus funciones. Entre estos podemos enumerar:
Nutrición y hábitos alimenticios desequilibrados.
Ciertas enfermedades como la diabetes y trastornos cardiovasculares como
principales agravantes del proceso de envejecimiento.
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FACTORES EXÓGENOS.
Son los factores exógenos los responsables de envejecer la piel prematuramente; el
envejecimiento exógeno está dirigido desde el exterior y puede ser minimizado con los
cuidados permanentes.
Entre estos podemos enumerar:
La radiación Ultravioleta (UV) y los radicales libres.
El tabaco y el alcohol
Las influencias ambientales y climáticas
Las señales del envejecimiento cutáneo se comienzan a manifestar a partir de los 40 años
de edad; éstas no están necesariamente relacionadas con el proceso general de
envejecimiento, pues dependen, en gran medida, de los factores externos que han actuado
de forma constante en la piel. Cuando la piel se expone de manera intensa y permanente a
la luz del sol, tiende a envejecer prematuramente. Estos efectos está acentuados en
personas con piel clara, zonas descubiertas de la piel (cara, nuca, manos y antebrazos),
personas expuestas constantemente a una acción más intensa de la luz solar. La
radiación UV que actúa por periodos prolongados sobre la piel provoca alteraciones
degenerativas crónicas. Los signos de envejecimiento se desarrollan prematuramente y su
magnitud está relacionada directamente a la intensidad y duración de la exposición a la luz
y el grado de sensibilidad de la piel. Cuando la piel está cubierta, puede regenerar por si
misma el estrato epidérmico basal con células nuevas, a diferencia de la piel que está
constantemente expuesta a la luz del sol, pues en este caso, la radiación es tan intensa
que la piel no alcanza a reparar todos los trastornos que los rayos UV le ocasionan. Esto, a
su vez, hace que la epidermis se adelgace.
FISIOLOGIA DE LA PIEL MADURA
En el campo fisiológico, la diferencia entre el envejecimiento endógeno y el envejecimiento
prematuro generado por los factores externos antes mencionados es casi inexistente.
- Pérdida de Elasticidad y Turgencia
Se forman más fibras de tejido conectivo en el corión, sin embargo se trata de una
acumulación de fibras patológicas en la dermis; al no tener estas fibras capacidad
funcional, el corion pierde su arquitectura fibrilar normal, resultando en la pérdida de
elasticidad de la piel, arugas y flacidez.
- Reducción de las Glándulas Sebáceas y Sudoríparas
Al decrecer la secreción de dichas glándulas con la edad, hay una carencia de sustancias
necesarias para la formación de la película hidrolipídica y el manto ácido protector, lo que
resulta en una piel quebrada y pobre en grasas. Por lo tanto reacciona con mayor
sensibilidad a los jabones y soluciones alcalinas. Esto es, a su vez, eliminan más lípidos de
la piel, lo que genera una mayor sequedad en la piel debido al aumento de la pérdida
transepidérmica de agua. Se forma una superficie cutánea áspera, con pequeñas fisuras
en la capa córnea; la piel se vuelve tirante y pica. Se forma lo que se denomina
seboestasis senil.
- Disminución de la Tasa de Multiplicación Celular en la Epidermis
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Al alcanzar la edad madura, la piel pierde la capacidad de reparar todos los daños en el
ADN que le generó la exposición a la luz solar. La tasa de multiplicación celular en la capa
basal de la epidermis disminuye, por lo que cada vez se forman menos células nuevas.
- Susceptibilidad aumentada frente a los álcalis
La piel, al perder su capacidad para neutralizar las soluciones alcalinas, se torna
vulnerable frente a la acción de los compuestos de higiene. Esta alcalinización produce
efecto de picazón. El lavado frecuente con jabón, empeora la situación de la piel, pues al
desgrasarla, se alcaliniza más, además de arrastrar las sustancias humectantes naturales
desde el estrato córneo. Estas sustancias, junto a la película hidrolipídica, son las
responsables de mantener el agua en la epidermis.
MANIFESTACIONES
Se caracteriza por presentar alteraciones en el subcutis, en la dermis y en la epidermis. En
el envejecimiento cutáneo, el tejido adiposo subcutáneo mengua de modo gradual, el tejido
conectivo de la dermis pierde su estructura fibrilar normal así como su capacidad para la
retención de agua; la unión dermoepidérmica pierde consistencia y ambas capas se
deslizan entre ellas, las fibras elásticas se degradan ocasionando arrugas. La epidermis
también se vuelve más delgada al no producir suficientes células.
ARRUGAS
Son surcos o pliegues en la piel, que aparecen principalmente por efecto de la edad. Se
producen por la pérdida de flexibilidad de los estratos superficiales y por la falta de
hidratación de las capas más profundas de la piel.
Las primeras arrugas que aparecen son las llamadas arrugas de expresión que se
producen por la acción repetida de los músculos de la cara para realizar las expresiones
faciales.
Tipos de arrugas:
Según el origen:
- De expresión (contracción). Debidas a la mímica facial. La contracción de los
músculos crea la arruga permanente de expresión y la degradación de la matriz
extracelular (colágeno y elastina), de la zona afectada. La mayoría se encuentran
en la cabeza, encargada de transmitir nuestras emociones, y sus formas se
adaptan al contorno y volumen de la cara: patas de gallo en forma de abanico,
verticales en el entrecejo (glabela), horizontales en la frente y en forma de arco en
los lados de la nariz y extremo de los labios.
- Debidas al envejecimiento cutáneo: (edad, agresiones medioambientales,…)
Según el tiempo de aparición:
- Primarias: dejan una depresión en la piel que interrumpe la uniformidad de la piel.
- Secundarias: aparecen a continuación de las primarias. Las dos localizaciones
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más profundas son: las nasogenianas y las comisurales.
- Terciarias: de aparición tardía. Agrava tanto las arrugas primarias como las
secundarias.
Las arrugas tiene una preocupación personal, hoy tiene una gran importancia la imagen
estética, y las arrugas que más preocupan son las faciales, pero principalmente las oculares,
ya que en el ojo se puede apreciar todos los signos de estado armónico en nuestro cuerpo,
felicidad, preocupación, stress, descanso, etc. En cuanto a las manos, en ellas se
manifiestan los signos más visibles del envejecimiento, por lo que hay que tenerlas bien
protegidas tanto de productos químicos, sol, o cualquier tipo de agresión, ya que el daño en
estas es muy difícil de revertir.
Las arrugas de los ojos
Los ojos es la zona más expresiva del rostro. Es una zona muy importante en la estética
femenina por lo que se le dedica una gran atención. Pero además, es el lugar del rostro
donde primero se manifiestan los signos del envejecimiento. En la zona del contorno ocular
no sólo se manifiestan los signos del tiempo sino también el stress, la fatiga, falta de
sueño,…. La órbita ocular es una de las zonas más frágiles y delicadas del rostro:
- Está en constante movimiento (unos 15.000 parpadeos diarios).
- Su fisiología es diferente a la del resto del rostro (menor grosor de la piel, no hay
musculatura que sostenga la piel y tiene disminuidos los niveles de sebo protector y film
hidrolipídico.
- Se manifiestan tres problemas básicos: arrugas (patas de gallo), bolsas y ojeras.
Patas de gallo (nombre común dado a las arrugas perioculares) Se llaman así por
su forma de tridente que recuerda a la pata de un gallo. Se producen por el
movimiento constante de la zona unido a sus particularidades fisiológicas.
Bolsas. Es una hinchazón que se debe a un edema, a una retención persistente de
líquidos en la zona inferior de la región periocular por falta de drenaje. Este
estancamiento produce inflamación de los tejidos.
Ojeras: Su origen está relacionado con una mala circulación sanguínea que por una
cierta permeabilidad de los capilares permite que se filtre sangre y plasma. El
estancamiento produce su característico color oscuro.
Las manos
Las manos es una de las partes del cuerpo donde se manifiesta más claramente el paso
del tiempo. El envejecimiento de la piel de las manos está sujeto a las consideraciones que
el del resto del cuerpo (adelgazamiento de la piel, hiperpigmentación, flacidez de los
tejidos) con el agravante de que su envejecimiento inducido es superior al sufrir una mayor
exposición al sol sin protección que el resto del cuerpo y que las manos suelen entrar en
contacto con múltiples sustancias potencialmente agresivas para ellas (detergentes,
lejías,..). Las manos tienen otra particularidad importante: la dificultad para ocultar y/o
combatir las manifestaciones del paso del tiempo, arrugas, manchas,…
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MANIFESTACIONES HISTIOLÓGICAS
Ahora vamos a realizar un breve repaso por las diferentes manifestaciones histológicas que
en la piel madura aparecen:
Atrofia cutánea
Casi todas las estructuras que componen la piel están disminuidas en la edad madura. Esta
reducción de los componentes de la piel recibe el nombre de atrofia de la piel por
envejecimiento.
- Tejido Subcutáneo. Durante el proceso de envejecimiento, el tejido adiposos del subcutis
involuciona progresivamente.
- Dermis. El tejido conectivo pierde su estructura fibrilar y se reemplaza por un tejido
conectivo esclerótico sin capacidad de absorción de agua. Se produce la elastosis (cuando
el colágeno se deteriora a tal grado en que no puede mantener la unión dermoepidérmica).
Las fibras elásticas se degeneran produciendo arrugas. Estos aspectos ocasionan que la
piel envejecida se note flácida y arrugada. Dicho adelgazamiento es más notorio en el
dorso de las manos y en los antebrazos. Los vasos sanguíneos de la piel se dilatan, la
sangre circula con lentitud; en el rostro se comienzan a formar las telangiectasias, finas
asas vasculares que por atrofia epidérmica se aproximan a la superficie. Estas asas son el
resultado de una dilatación de los vasos capilares. En el dorso de las manos y en los
antebrazos se hacen más notorias, los vasos sanguíneos a través de la piel. Son frágiles y
con frecuencia tienen salidas de sangre hacia el espesor de la piel. Aparecen manchas
rojo-violáceas (”púrpura senil”).
- Epidermis. Pierde el orden exacto de sus estratos. La cornificación se realiza de forma
desordenada. En regiones de la piel expuestas al sol se forman queratosis actínicas. Se
trata de disturbios de la cornificación causados por la irradiación solar que conducen a la
formación de nódulos de superficie áspera y verrugosa. Estas queratosis actínicas pueden
presentar una degeneración carcinomatosa.
Manchas Seniles
Comienzan a formarse a partir de los cuarenta años principalmente en el dorso de las
manos, antebrazos y rostro. Son manchas de color parduzco que pueden medir desde
unos cuantos milímetros hasta varios centímetros. Estas manchas son el resultado de la
multiplicación de melanocitos en el estrato basal epidérmico.
Verrugas seniles
Son excedencias verrugosas benignas y pigmentadas que comienzan a aparecer en la
edad media y aumentan su frecuencia con el paso de los años. Se forman en las áreas
expuestas al sol y en el tronco.
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Fotoenvejecimiento
Es el término utilizado para definir los cambios de la piel causados por la exposición
crónica a la RUV. En la dermis, la RUV provoca una reacción molecular en cadena que
promueve la expresión de metaloproteinasas de la matriz estimulando la producción de
colagenasa en fibroblastos y queratinocitos, con lo cual disminuye la síntesis de
procolágeno. Como respuesta a la agresión externa, el organismo desarrolla defensas
antioxidantes enzimáticas y no enzimáticas, activa los procesos de reparación y la
eliminación de las células dañadas, con el fin de mantener la estabilidad del genoma.
Debido a los efectos acumulativos de la RUV sobre la piel, la reparación del daño en el
ADN mitocondrial de los
fibroblastos se deteriora y
conduce a la disminución de
colágeno y elastina. En la piel
fotoenvejecida, la producción
de colágeno (tipo I y III) se
reduce en aproximadamente
un 40% en comparación con
la piel no expuesta. Es
probable que tales cambios
en los precursores del
colágeno puedan conducir a
niveles reducidos y/o
alteración de la organización
de colágeno fibrilar, y por lo
tanto, contribuir a la aparición
de arrugas en la piel
fotodañada.
En el fotoenvejecimiento
están asociados cambios
cutáneos e histológicos
secundarios a exposición
solar a largo plazo.
Clínicamente, el
fotoenvejecimiento cutáneo
se caracteriza por elastosis
solar, cambios en el color de
la piel y en su textura, mayor
rugosidad, así como
desarrollo precoz de arrugas
más profundas, queratosis,
lentigos solares y aparición
gradual de telangiectasias y
purpura. Estos cambios se
producen con mayor
frecuencia en áreas
expuestas al sol, tales como la cara, el cuello, el escote, las manos y los antebrazos.
Glogau y col. desarrollaron una "escala de arrugas" que describe el envejecimiento
cutáneo provocado por la exposición crónica a la RUV (Fig.5).
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La severidad del fotoenvejecimiento es proporcional a la exposición solar acumulada e
inversamente relacionada con el grado de pigmentación de la piel
Hay características histológicas que acompañan a los cambios clínicos del
fotoenvejecimiento: aunque el espesor de la epidermis disminuye con la edad, es mayor en
la piel expuesta al sol; hay un aplanamiento de la unión dermo-epidérmica que puede
conducir a la aparición de atrofia y, la característica clave de la piel fotoenvejecida es la
acumulación de elastina amorfa con degradación de la fibrina que se encuentra debajo de
la unión dermo-epidérmica.
La desorganización de la elastina, debida a los efectos de la inflamación crónica, suele ser
más grave en la piel fotoenvejecida en comparación con la piel cronológicamente
envejecida. El colágeno, que compone más del 90% de las proteínas totales de la piel, se
desorganiza, observándose una disminución acentuada en el colágeno tipo I y tipo III en la
piel expuesta al sol.
La exposición a la RUV acelera el envejecimiento intrínseco directamente a través del daño
del ADN y la formación de ERO, e indirectamente, interfiriendo con las enzimas
involucradas en la reparación del ADN.
La cantidad y composición de la radiación ultravioleta solar depende de varios factores
que debemos considerar a la hora de protegernos contra ella:
Latitud: la intensidad de la radiación es mayor en el ecuador puesto que incide
perpendicularmente en la superficie terrestre, disminuyendo progresivamente al
acercarnos a los polos.
Altitud: la intensidad de los rayos ultravioleta aumenta con la altura y, por tanto, se
incrementa el riesgo de quemaduras.
Espesor de la capa de ozono: el ozono absorbe gran cantidad de radiación ultravioleta. El
espesor de la capa de ozono que hay sobre la vertical de cada lugar del planeta guarda
relación directa con la intensidad de la radiación.
Hora del día: la radiación es más intensa entre las 11.00 y las 16.00 h.
Estación del año: en verano los rayos inciden más perpendicularmente y por tanto la
radiación es mayor.
Efectos de reflexión: a la incidencia directa de la radiación ultravioleta hay que añadir la
radiación reflejada por algunas superficies como la nieve o la arena.
Factores atmosféricos: la nubosidad, la polución, la humedad, etc., pueden afectar a la
cantidad de radiación solar, o bien a la sensación con la que la percibimos, favoreciendo
la posibilidad de sobreexposición.
La mayor exposición humana a la radiación ultravioleta proviene de la luz solar, aunque
otras fuentes incluyen las lámparas de fototerapia médica, camas solares, aparatos de
soldadura de arco, y lámparas halógenas de tungsteno y fluorescentes no protegidas.
Efectos negativos de la exposición solar sobre la piel
La exposición solar provoca una serie de efectos agudos, que incluyen el eritema o
quemadura, el cambio de pigmentación o melanogénesis (bronceado) y la
fotoinmunosupresión. Los efectos nocivos tardíos o crónicos son el fotoenvejecimiento y
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la fotocarcinogénesis (mencionados anteriormente).
El eritema o enrojecimiento de la piel supone una respuesta inflamatoria al daño causado
por la exposición solar. En función de la intensidad de la exposición puede variar desde
un ligero enrojecimiento hasta la quemadura de diferentes grados. Se debe
fundamentalmente a la acción de los rayos UVB. La pigmentación de la piel o bronceado
es consecuencia, en una primera fase, de la radiación UVA; y, en una segunda, más
duradera, de la UVB. El bronceado ofrece una protección parcial sobre las quemaduras
solares, pero no sobre los efectos tardíos o crónicos. Además, las radiaciones UVA y
UVB promueven una serie de cambios que conllevan una depresión inmunitaria, que se
puede manifestar localmente en la zona irradiada o en sitios distantes de ésta.
El término foto-envejecimiento se refiere al envejecimiento prematuro de la piel por la
exposición a radiación ultravioleta. Se caracteriza por la aparición de arrugas profundas,
pérdida de elasticidad, alteraciones de la pigmentación (manchas llamadas léntigos
solares, pequeñas zonas blancas despigmentadas) y de la vascularización (pequeñas
venitas, arañas vasculares, etc.). También pueden aparecer lesiones tumorales benignas,
premalignas y malignas. El cáncer de piel es la consecuencia más grave de la exposición
solar (fotocarcinogénesis). Aparte del melanoma, existen otros tipos de cáncer de piel: el
carcinoma espinocelular y el basocelular. El melanoma es el cáncer de piel menos
frecuente y más grave.
Prevenir los efectos de la radiación solar
En primer lugar hay que evitar la exposición al sol en torno al mediodía, cuando la
intensidad de la radiación es mayor. Las primeras exposiciones solares deben ser
progresivas y preferentemente en movimiento. Debe utilizarse gorra o sombrero para
proteger la cabeza y la cara, y gafas de sol que absorban la radiación ultravioleta. La
protección debe extremarse en zonas donde la reflexión solar es mayor, como en la playa
o en la nieve. Es conveniente beber abundante cantidad de agua para compensar la
pérdida por el sudor. Especialmente en la infancia, las medidas de protección deben ser
rigurosas
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