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La Sensibilidad del Espacio en Chillida

El documento explora la relación entre el vacío y el espacio arquitectónico a través de las obras de Chillida y los escritos de Heidegger. Propone que el vacío no es nada sino la matriz del espacio, y que el espacio surge de la contraposición entre el vacío y la forma. El vacío genera el espacio y la forma simultáneamente, cualificando el espacio a través de la luz, volumenes y materiales.

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La Sensibilidad del Espacio en Chillida

El documento explora la relación entre el vacío y el espacio arquitectónico a través de las obras de Chillida y los escritos de Heidegger. Propone que el vacío no es nada sino la matriz del espacio, y que el espacio surge de la contraposición entre el vacío y la forma. El vacío genera el espacio y la forma simultáneamente, cualificando el espacio a través de la luz, volumenes y materiales.

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LA PARADOJA DEL VACIO.

SOL MADRIDEJOS, JUAN CARLOS SANCHO OSINAGA

Sorprendentemente no son muchos los escritos de pensadores que hayan abordado directa y
profundamente el tema del espacio desde un punto de vista arquitectónico. Y la mayoría de los que
han sido planteados, han estado rodeados de cierta incertidumbre, y en ocasiones, de polémica
(nota 1). Pero, excepcionalmente, surgen textos que, con sigilo, se afianzan y se convierten en
verdaderos puntos de referencia, instigadores, a posteriori, de la actividad arquitectónica. Algo de
esto ocurre con Die Kunst und der Raum (El Arte y el Espacio), un pequeño y renovador texto
sobre el sentido del espacio de M. Heidegger, publicado en 1.969, con siete litografías de Chillida.

Ya en los noventa, y con ocasión de la última obra realizada por Chillida, se ha vuelto la mirada a
este texto, en un esfuerzo de revisión de la influencia de las hipótesis Heideggerianas sobre el
espacio, en relación a la obra plástica de Chillida.

Esto nos sirve de pretexto y de reflexión, en primer lugar, sobre el auténtico sentido de la obra
actual de Chillida; pudiendo plantear que, si bien lo que hace veinte años para Heidegger era un
establecimiento teórico a nivel de reflexión sobre el espacio, silenciosamente hoy, en Chillida, es
una afirmación plástica, incluso revisada y potenciada, dentro de un logro creativo revitalizador.

Por otro lado, una segunda reflexión se basa en la observación del brote de una vigorosa
sensibilidad frente al espacio y frente al objeto surgida, entre otras variables, del sugerente texto de
Heidegger, asumida y expresada con mayor nitidez en la obra de Chillida. Así, es de aquí de donde
partimos, desde un intento de indagar en las cualidades de esta sensibilidad frente al espacio y
corresponderla con el espacio arquitectónico. Esta indagación nos coloca directamente en el texto
de Heidegger.

En Die Kunst und der Raum, Heidegger nos adentra, aunque genéricamente, en tres estados del
espacio:

1). El espacio dentro del cual la presencia plástica puede ser entendida como un objeto.
2). El espacio que rodea los volúmenes de las formas (figuras). 3). El espacio existente como vacío
entre volúmenes.

Chillida, en paralelo con Heidegger, retoma abiertamente este mismo modelo y sitúa su espacio
escultórico en un lugar común:

"No hablo del espacio que esta fuera de la forma, que rodea al volumen, y en el cual viven las
formas, sino que hablo del espacio que las formas crean, que vive en ellas y que es tanto mas
activo cuanto mas oculto actúa".

Esta metáfora de asociación, casi dialéctica, entre forma y espacio, lleva implícita la contraposición
entre dos tipos de espacio. Chillida, para expresar ese espacio casi mágico (que conlleva estar
oculto y que, cuanto mas oculto mas activo), empieza por resaltar de que tipo de espacio no se
trata, diciéndonos: no es "el espacio en el cual viven las formas"; para revelar inmediatamente que
se trata, en cambio, del "espacio que las formas crean".

Cualitativamente Chillida afirma un cierto tipo concreto de espacio que, volviendo a los tres estados
de Heidegger, y en una primera lectura, podría relacionarse al "espacio existente como vacío entre
los volúmenes", dotando a ese vacío de la particularidad de "ser creado por las formas".
Atendiendo, en un primer acercamiento, a este tipo de espacio retomado por Chillida, podemos
relacionar este vacío con ese espacio que las formas crean y no con el otro en donde las formas
viven.

Dejando por el momento esta idea, podemos seguir su huella, reparando en lo que el mismo
Chillida nos dice mas adelante:

"(Este espacio) pone en movimiento la materia que lo configura, determina sus proporciones, mide
y ordena sus ritmos”.

Este segundo párrafo nos va a permitir profundizar a partir de dos reflexiones, finalmente
coincidentes, ya planteadas en base a un acercamiento al espacio arquitectónico:
- La primera reflexión se basa en la existencia en esta frase de un cierto aroma lecorbusierano.
Aroma que nos acerca a la década de los anos veinte, cuando Le Corbusier, con un sentido del
movimiento retomado del Cubismo, plantea también la relación espacio-movimiento-objeto, que se
resume claramente en la siguiente cita de C. Zervos, hablando sobre los papiers-colles:

"El espacio en el cual los objetos se encontraban situados era creado por el desplazamiento hacia
adelante de los objetos."

Pero ahora Chillida, con ese mismo sentido, invierte sorprendentemente la dirección, cambia los
términos: ahora es el espacio el que pone en movimiento la materia y no a la inversa, planteando
una asociación de dirección inversa a la de Le Corbusier (o cubista). Aparente matiz dialéctico pero
con un gran cambio sustancial. Así, es el espacio el que concede los atributos de orden y
proporción a la materia; el que determina la cualidad de la forma. Interesante cambio de dirección,
notablemente influido por la mentalidad de Heidegger. Innegablemente esta posición nos coloca en
otro punto de partida: el que la forma vaya determinada por el espacio y no a la inversa, nos trae el
rumor de Debussy, cuando afirmaba que

"La música no esta en las notas, esta entre las notas".

Homenaje a Kandinsky. Eduardo Chillida, 1965

- Por otra parte, una segunda reflexión nos introduce en el siguiente párrafo, casi al final del texto
citado de Heidegger:

"La forma tiene lugar dentro de una delimitación, que es la inclusión y la exclusión en relación con
un límite... Por este hecho, el espacio entra en juego. Es ocupado por la forma plástica
caracterizada como volumen cerrado, como - volumen perforado y como volumen vacío".

Vemos como, para Heidegger, el espacio es inevitablemente apriorístico, ocupado mas tarde por la
"forma plástica". Este hecho nos introduce en tres tipos de volúmenes que conquistan el espacio: el
cerrado, el perforado y el vacío, apareciendo el poético y paradójico "volumen vacío", expresión un
tanto escultórica pero sugerente: el vacío como entidad apreciable.

Esto nos lleva directamente al espacio arquitectónico, en donde nos adentramos otra vez en este
complejo pero provocador concepto: el del vacío. Jacques Dupin ya plantea que "el vacío no es la
nada, sino la matriz del espacio. No se define más que por lo que excluye o ignora". De este modo,
y volviendo a lo sugerido por Debussy, el vacío viene a corresponder con esa emocionante
potencialidad inicial que existe entre dos notas, entre dos sonidos; desde el silencio tenso hasta la
plenitud sonora.

Desde este punto, el vacío se convierte en la matriz del espacio, el que pasa a configurar ese
espacio manipulando las formas. Surge así un entendimiento del vacío como un espacio
apriorístico y potencial; ahora el espacio es un vacío que se deja capturar, en tensión, en silencio,
invadido o excluido por las formas y cualificado por la luz. Al construir con ese vacío se aprehende,
se conforman, se hacen realidad los volúmenes, los objetos y el espacio que por ellos se genera,
un espacio vivo bajo la luz. El vacío necesita de la forma, "llama a la forma", para generar espacio.
Podríamos afirmar entonces que se entiende el espacio como algo definido, generado, que surge
del enfrentamiento entre este vacío y la forma.
Esta idea de espacio apriorístico que entendemos como vacío, que llama a la forma, entra en
contraposición paradójica, aunque sea aparentemente (o formalmente), con ese otro espacio ya
visto, chillidiano, de raíz clásico-platónica, donde eran las formas las que lo creaban. Pero tan solo
se trata de un espejismo paradójico.

Porque de esta manera emerge la presencia del vacío construido como esencia del entendimiento
del espacio, que expresa y pone en movimiento los objetos que contiene, y que revela, asume,
ordena y determina todos los atributos del espacio arquitectónico, como son: la proporción, la
medida, el ritmo, la armonía, la escala, el movimiento o la monumentalidad. Esto rompe con tres
tradiciones clásicas: la de la cimentación del ideal de la belleza arquitectónica basada en la forma,
en el contorno (modenature), y en la construcción de la materia. Ahora la forma, la forma en
arquitectura, no tiene mas sentido que como respuesta a este enfrentamiento con el vacío. Sin este
entendimiento las formas se vuelven conectores formales carentes de contenido, (así, entretenerse
en intentar hacer arquitectura desde la forma lleva irremediablemente a formalismos inútiles). Y
aquí podemos repetir el categórico aforismo de Stendhal, quien ya afirmaba que "en todo arte,
detenerse en perfecciones subalternas es confundir miserablemente el medio con el fin".

Ahora el núcleo de la arquitectura pasa irremediablemente por el espacio: el espacio como materia.
En donde el material bruto es el vacío y la materia trabajada es el espacio.

Volviendo a la aparente paradoja, podemos decir que la propuesta de este espacio que nos
interesa se entiende, en su realidad, solamente desde una contraposición vacío-volumen, y en su
manifestación en simultaneidad, en donde la dirección clásica y platónica de "forma genera
espacio", sino se vuelve ahora en favor a "vacío genera espacio y forma" simultáneamente.

Así, el vacío se trabaja con los volúmenes, con los materiales, con la luz, creando espacios en
tensión, en gravedad, en densidad. Las formas, en contraposición, tallan el vacío incluyendo o
excluyéndose, cualificándolo hasta darle una impronta, un talle: esto ya es espacio. Espacio
materializado.

La arquitectura debe ser capaz de expresar y construir esta nueva sensibilidad frente al vacío,
ahora si, cargado de espacio, donde esa contraposición surgida parte como emblema de la
expresión del vacío, del vacío construido.

Sol Madridejos, Juan Carlos Sancho Osinaga.

Notas
1. Véase la clásica polémica entre pensadores y arquitectos en las conferencias Darmstadter
Gesprach de 1951 en las que M. Heidegger leyó su muy citado texto ~Bauen-Wohen-Denken~
(Construir-Habitar-Pensar). En cuanto a Ortega y Gasset, apoyó la tesis de Heidegger en la
conferencia "El mito del Hombre allende la técnica" y en un anejo posterior en torno al coloquio de
Darmstadt: "Sobre el estilo en la Arquitectura".

CIRCO M.R.T. Coop. Rios Rosas n. 11, esc. A, piso 6, 28003 MADRID.
Editado por: Luis M. Mansilla, Luis Rojo y Emilio Tuñón

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