ENTREGABLE 2
PORTADA
Santiago de Querétaro a 03 de diciembre del 2023
Nombre de la carrera: Derecho
Nombre de la materia: Derecho Romano
Nombre del profesor: Mtro. Martín Sánchez Colón
Nombre del alumno:
Número de matrícula:
Tema: ENTREGABLE 2:
Explique los elementos de la posesión y de la propiedad en el Derecho Romano
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INTRODUCCIÓN
Primeramente, es imprescindible citar que, en el Derecho Romano, tanto la posesión
como la propiedad son conceptos fundamentales. La posesión se define como el control
físico sobre una cosa, respaldado por la intención de poseerla. Los elementos principales
de la posesión son el corpus, que se refiere al contacto físico con el objeto, y el animus,
que implica la intención de poseerlo. Además, la buena fe, es decir, la creencia de que
se tiene derecho a poseerlo, también juega un papel importante. Por otro lado, la
propiedad se refiere al derecho total y exclusivo sobre una cosa. Los elementos
esenciales de la propiedad son el dominio, que implica el control absoluto sobre el objeto,
la exclusividad, que dicta que solo el propietario tiene derechos sobre el mismo, y la
duración, que establece que el derecho de propiedad puede durar indefinidamente.
Ahora bien, es importante citar la definición de La Posesión: es un concepto fundamental
en el Derecho Romano que se define como la tenencia de una cosa con ánimo de señor
y dueño. Para que exista posesión es necesario que se cumplan dos elementos
esenciales: el corpus, que se refiere a la tenencia física de la cosa, y el animus, que
implica la intención de considerarse como dueño de la misma. Además, se requiere
buena fe por parte del poseedor, es decir, que no tenga conocimiento de que su posesión
es ilegítima. Estos elementos de la posesión son distintos de los elementos de la
propiedad, los cuales se refieren al dominio sobre una cosa, la exclusividad de ese
dominio y la duración del mismo. Es importante destacar las diferencias entre posesión
y propiedad, tanto en su naturaleza jurídica como en el alcance de los derechos y la
protección legal que se les otorga. Estos conceptos tienen una gran importancia en el
Derecho Romano y han influido en el desarrollo del Derecho actual, debido a su
relevancia histórica.
Al igual que en el párrafo anterior toca mencionar la definición de La Propiedad: es
definida como el derecho absoluto que tiene una persona sobre una cosa, lo que implica
el poder de usar, gozar y disponer de ella de manera exclusiva. Para que exista
propiedad, es necesario que se cumplan tres elementos: el dominio, que se refiere al
poder de controlar la cosa; la exclusividad, que implica que la propiedad de una cosa no
puede ser compartida con otra persona; y la duración, que establece que la propiedad
puede perdurar en el tiempo. Estos elementos de la propiedad tienen diferencias
importantes con respecto a los elementos de la posesión, ya que la posesión es un mero
poder físico de tener una cosa, sin necesidad de tener un derecho absoluto sobre ella.
La importancia de estos conceptos en el Derecho Romano radica en su influencia en el
Derecho actual, así como en su relevancia histórica.
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DESARROLLO
Los elementos de la posesión en el Derecho Romano se componen de tres elementos
fundamentales: El corpus, el animus y la buena fe. El corpus es uno de los elementos
fundamentales de la posesión en el Derecho Romano. Se refiere a la capacidad de tener
un objeto bajo nuestro control físico. Es decir, tener el poder de usar, disfrutar y disponer
de él, asimismo, el corpus implica la relación directa entre la persona y la cosa, sin
necesidad de intermediarios y representa la dimensión material de la posesión y se
distingue claramente del animus, que es el componente psicológico.
El corpus es uno de los elementos fundamentales de la posesión en el Derecho Romano.
Se refiere a la realidad material o física que está bajo el control de una persona. Este
concepto es importante porque sin la existencia de un corpus, no puede haber posesión
propiamente dicha. Es decir, la mera intención de poseer no es suficiente, sino que
también debe haber una relación física con la cosa en cuestión. El corpus se diferencia
del animus, que hace referencia a la intención o voluntad de poseer, y de la buena fe,
que implica que el poseedor debe creer de buena fe que tiene derecho a la posesión.
Estos tres elementos, corpus, animus y buena fe, son indispensables para que exista la
posesión en el Derecho Romano.
El animus es uno de los elementos fundamentales en la posesión según el Derecho
Romano. Se refiere a la intención del poseedor de actuar como propietario de un bien.
Es decir, no solo basta con tener el corpus, que es el control físico sobre la cosa, sino
que también se debe tener la intención de poseerla como propia. El animus puede ser
demostrado a través de diferentes actos, como el uso, el disfrute y el ejercicio de
derechos sobre la cosa. Es importante destacar que el animus debe ser legítimo, es decir,
no puede estar basado en el engaño, la violencia o la mala fe. En resumen, el animus es
el elemento subjetivo de la posesión que complementa al corpus y confiere al poseedor
la protección jurídica correspondiente.
Y la Buena fe es un elemento importante en el derecho romano que se refiere a la
creencia honesta y sincera de que uno tiene derecho a poseer o adquirir propiedad. La
buena fe implica una actitud de honestidad y confianza en las relaciones jurídicas y se
considera fundamental para las transacciones comerciales. En el derecho romano, la
buena fe se presume, a menos que se demuestre lo contrario. Si una persona adquiere
propiedad de buena fe, se le otorga protección legal y no puede ser desposeída por
alguien que reclame un derecho anterior. Sin embargo, si se demuestra que la persona
adquirió la propiedad sabiendo que no tenía derecho a ella, se considera mala fe y se
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pierde la protección legal. La buena fe es un principio que ha influido en el derecho
moderno y en la protección de los derechos de propiedad. En resumen, la buena fe es
un elemento esencial en el derecho romano que garantiza la protección de los derechos
de propiedad de aquellos que actúan de buena fe en sus transacciones.
Aunado a lo anterior importante citar los elementos de la propiedad en el Derecho
Romano los cuales son el dominio, la exclusividad y la duración. El dominio se refiere al
derecho absoluto y principal sobre una cosa, mientras que la exclusividad implica que no
puede haber otro titular con los mismos derechos sobre la misma cosa. Por último, la
duración se refiere al carácter perpetuo de la propiedad, es decir, que no tiene un límite
de tiempo establecido. Estos elementos eran fundamentales en el Derecho Romano para
establecer y proteger los derechos de propiedad sobre los bienes. Su importancia
histórica radica en su influencia en el Derecho actual, ya que muchos conceptos y
principios legales derivan de esta época.
El dominio es uno de los elementos fundamentales de la propiedad en el Derecho
Romano. Se refiere al derecho exclusivo de poseer y disponer de un bien, que incluye
tanto el poder material sobre el objeto como su titularidad jurídica. El dominio implica la
facultad de uso, goce y disposición del bien, así como el derecho a excluir a otros de su
utilización. Esta característica otorga al propietario un control absoluto sobre su
propiedad y le permite ejercer todos los derechos inherentes a la misma. En resumen, el
dominio es el elemento central de la propiedad en el Derecho Romano y representa la
máxima expresión de poder sobre un bien.
La exclusividad es uno de los elementos fundamentales de la propiedad en el Derecho
Romano. Este concepto se refiere al hecho de que el propietario tiene el derecho
exclusivo de usar y disfrutar de su propiedad, así como el derecho exclusivo de excluir a
los demás de su uso y disfrute. En otras palabras, la exclusividad implica que nadie más
puede ejercer los mismos derechos que el propietario sobre la propiedad. Esta
característica de la propiedad se basa en el principio de la individualidad y el derecho de
cada persona a tener un control exclusivo sobre sus bienes. La exclusividad asegura que
el propietario pueda ejercer plenamente sus derechos sobre la propiedad sin
interferencia o intrusiones de terceros.
Y la Perpetuidad es uno de los elementos esenciales de la propiedad en el Derecho
Romano. Se refiere a la idea de que la propiedad puede durar de manera ilimitada en el
tiempo, es decir, no tiene un límite temporal. A diferencia de la posesión, que puede ser
temporal o precaria, la propiedad es duradera y se transmite de generación en
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generación. La perpetuidad de la propiedad otorga estabilidad y seguridad jurídica a los
propietarios, ya que les permite disfrutar y disponer de sus bienes sin restricciones a
largo plazo. En resumen, la perpetuidad es un rasgo distintivo de la propiedad romana,
que la diferencia de la posesión y le confiere su carácter perdurable.
En base a lo anterior es menester mencionar las diferencias entre posesión y propiedad
en el Derecho Romano. En primer lugar, la posesión se refiere a tener el control físico de
un bien, mientras que la propiedad implica tener el derecho legal sobre ese bien.
Además, la posesión puede ser transitoria y no necesariamente permanente, mientras
que la propiedad es duradera y puede transmitirse a través de generaciones. Por último,
la posesión está sujeta a protección legal en menor medida que la propiedad, ya que los
derechos de los propietarios son más amplios y garantizados. Estas diferencias son
importantes en el Derecho Romano y han influido en el desarrollo del derecho actual,
teniendo una relevancia histórica significativa.
Debido a lo anterior la naturaleza jurídica de la posesión y la propiedad en el Derecho
Romano es un aspecto fundamental para comprender su funcionamiento. La posesión
se caracteriza por la existencia de tres elementos principales: corpus, animus y buena
fe. El corpus se refiere al control material de la cosa, el animus se refiere a la intención
de tener el dominio sobre ella, y la buena fe se relaciona con la creencia de que se tiene
un derecho legítimo sobre la misma. Por otro lado, la propiedad se basa en el dominio,
la exclusividad y la duración. El dominio implica tener el control absoluto sobre la cosa,
la exclusividad garantiza que solo el propietario puede ejercer derechos sobre ella, y la
duración establece que la propiedad se mantiene en el tiempo, ya que puede ser
transmitida a través de la sucesión o la venta. Estas diferencias en la naturaleza jurídica
de la posesión y la propiedad son de suma importancia en el Derecho Romano, ya que
determinan los derechos y obligaciones de los individuos sobre las cosas, y han tenido
una influencia significativa en el Derecho actual y en la historia en general.
Asimismo, la protección legal es un aspecto fundamental en el Derecho Romano para
garantizar tanto la posesión como la propiedad de los bienes. En este sentido, se
establecen normas y reglas que aseguran la defensa de los derechos del poseedor y del
propietario frente a cualquier interferencia o usurpación. Además, se establecen
sanciones para aquellos que violen estas normas, lo cual busca preservar la estabilidad
y seguridad jurídica en las relaciones patrimoniales. Es importante destacar que la
protección legal brinda una base sólida para la consolidación y perpetuación de la
posesión y la propiedad en el Derecho Romano, siendo un elemento esencial en el
desarrollo de esta rama del derecho.
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CONCLUSIÓN
En conclusión, la importancia de la posesión y la propiedad en el Derecho Romano radica
en su influencia en el Derecho actual y en su relevancia histórica. En primer lugar, estos
conceptos han sido fundamentales en el desarrollo del sistema jurídico vigente, ya que
establecen los derechos sobre los bienes. En segundo lugar, su relevancia histórica se
encuentra en la consolidación de los principios legales que aún hoy en día son la base
de muchos sistemas legales. La comprensión de estos elementos en el Derecho Romano
nos permite comprender cómo se han ido construyendo y evolucionando las nociones de
posesión y propiedad a lo largo del tiempo.
Aunado a lo anterior, hemos explorado los elementos fundamentales de la posesión y la
propiedad en el Derecho Romano. En cuanto a la posesión, hemos analizado El corpus,
el animus y la buena fe como elementos esenciales, así como las diferentes
clasificaciones de la posesión según su naturaleza. Finalmente, hemos destacado las
diferencias entre posesión y propiedad en términos de naturaleza jurídica, derechos y
facultades, así como la protección legal brindada a cada uno. En resumen, este estudio
nos ha permitido comprender la importancia y los elementos clave de la posesión y la
propiedad en el Derecho Romano.
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