f
I,
CAPiTULO III
DERECHO Y CAMBIO GLOBAL
1. DERECflO y crENClA.
Es frecuente la referencia al cambio global en materia de
ecologla. Por cambio global ("global change" en su designaci6n
inglesa) se entiende el conjunto de moditicaciones que sufre
el planet a, en particular en sus condiciones naturales.
Todo 10 que las ciericias naturales estan analizando en ma
teria de efecto invernadero, variaciones de temperatura, nivel
de la altura de los mares, perturbaciones mas 0 menos sensibles
del c1ima, no servirian de nada si tales investigaciones y com
probaciones no resultan trasferidas al campo de las cisncias
sociales.
No son muchas las aportaciones que se pueda seflalar como
de autentica interdependencia cientifica entre ciencia natural
y social.
Por Harold K. Jacobson y Martin F. Price (A framework
for research on the human dimensions of global environmental
change, ISSC, UNESCO, Serie 3), conocemos alguna aportaci6n
de la sociologta, peru tambien es urgente que se mezcle n los
conocimientos de la psicologia, la economia y el derecho para
que podamos pensar en obtener una autentica soluci6n cien
tffica global. En esta oportunidad, quiz .. consiga en particular
el Iderecho a ohtener el respeto que Ie corresponde como dis
ci'llina social. Su lugar preferente como sistema de planifica
cion social moderna no siempre se destaca, pues queda oculto
detras de los procedimientos judiciales de la abogacia, de tanta
importanoia individual y colectiva para Ia vida social, pero que
78 EUUARDO A. PIGHETTI
disminuyen al derecho como ciencia de la planificacion, al des
dibujarla en la herramienta "abogacia", tan necesaria pero no
exclusiva.
Los "hacedores de politica", como gustan Hamar los an
glosajones a quienes piensan soluciones y las instrument an en
textos legales, son de esencial importancia en esto de trustor
mar conclusiones tecnicas y cientificas de las ciencias naturales
a 10 social.
No hastara conocer el probable funcionamiento de la eco I
I
nornfa en raztm de los cambios naturales 0 apreciaciones sobre I
comportamiento social, que aporten los sociologos, ni las ac
titudes psicologicas para identificar pautas de conduct a indi
vidual 0 colectiva. La que sera trascendente (mas alla de la
irnportancia tremenda que concedernos a todos los mirajes que II
dejamos seiialados) es saber que ley 0 leyes sabran huscar la
solucion al tema del camhio climatico. En definitiva, el derecho
debara sefialar el camino de rest auracion de la correlaci6n na
I
tural del planeta.
Y si atendemos a las disciplinas que deberan ser utilizadas,
empezaremos por senalar que todo el derecho se debera utilizar.
Porque solo un sistema legal integramente aplicado dara res
puesta adecuada al problema.
Pero una vez formulada esta hip6tesis globalista, debemos
recorrer en sentido inverso el camino tan arduamente recorrido
por las disciplinasespecializadas. Esto es, se debera aplicar
las nuevas instituciones del derecho ambienta!, las que antes
fueron pensadas para el llamado "derecho de los recursos na
turales", para llegar, por ultimo, al mas antiguo y hoy lejano:
el derecho agrario, 0, como se 10 design6 al inicio, el derecho
rural.
Las instituciones agrarias, es decir, las categorias jurfdicas
que intentaron desde el primer c6digo agrario de que se tiene
idea (el de Hammurabi), saran las que signifiquen la esperanza
de poner uno de los limites a utilizar para que el cambio global i
suspenda sus efectos nocivos, r
~
EI cambio sera agrario, pero por sobre todas las cosas de i,
her a ser inverso al doctrinalmente recorrido hasta ahora. Ira i
de 10 ambiental, de la nocion totalizadora y globalist a, a la !
vision recursista que- supone una vision de conjunto de equi (,
librio natural y producci6n lmucho antes de la reuni6n de Rio ,
i,
DERECHD AMSlENTAL 79
denominada Eco 92 y del concepto de desarrollo sostanido).
De alii llegara a las instituciones de siempre relativas a los
conceptos de unidad econ6mics, conservaci6n de suelos, con
centraci6n parcelaria, el regimen de los recursos forestales y
su protecci6n, las areas naturales. Ello, 'todo junto y en com
binaci6n con las modernas formas de protecci6n colectiva y ge
neral, que proceden del derecho de los recursos naturales y
del derecho agrario,
Las instituciones legales que han quedado serialadas aeran
a partir de ahora las que necesariamente se debera utilizar
en la correcci6n de los efectos negatives que el hombre causa
al planeta,' En esta parte repasaremos los contenidos que hay
que estudiar, con vistas no s610 a proteger el suelo sino a pro
teger el medio ambience.
2. EL RECURSO SUELO.
EI analisis de los aspectos vinculados al recurso suelo es
de suyo de extraordinaria amplitud. Bastenos recordar que la
actividad humana tiene como infraestructura basica a este re
curso.
El recurso suelo es de especial consideraci6n para el re
gimen jurfdico de los recursos naturales. Como se comprende,
el suelo constituye la infraestructura operacional del hombre
sobre el planeta yes, adamas, en una consideraci6n conven
clonal, reservorio de otros recursos, tales como agua, minerales,
flora, fauna, etc. 'I'iene, en consecuencia, un regimen propio
de utilizaci6n como mera plataforma, el que merece de por sf
una atenci6n jurfdica distinta de la que puede ser objeto de
consideraci6n por las explotaciones culturales 0 silvestres a que
puede ser sometido. La decision politica que se puede adoptar
sobre base tecnica, orientada a que el uso del suelo no sea
indiscriminado sino el result ado de una ponderaci6n de las con
diciones naturales, se expresa en el derecho como la instituci6n
de la "zonificaci6n". Con tal nombre se indica el conjunto de
regulaciones juridicaa que permite establecer que areas quedan
sometidas al uso ciudadano, cuales al uso rural y aun, dentro
de elias, cuales dirigidas a servir la producci6n, cuales al co
mercio, la residencia hurnana 0 la distracci6n.
80 EDUARDO A. PIGRETTJ
Este concepto es relativamente moderno y se vincula a las
tecnicae denominadas de planeamiento ftsico, mediante las cua
les se analiza primero teoricamente y se define despues los
mas convenientes USDS para una area 0 region determinados.
En el antiguo derecho estes conceptos se los definia mediante
el criterio del ejido municipal, el que definla este limite general
entre 10 urbano y 10 rural. Dentro de 10 urbano, la definicion
entre dominio publico (correspondiente al uso colectivo) y do
minio privado se delimita con el concepto de linea de edifica
cion, que 10 establece la autoridad publica atendiendo a las ,
I
necesidades de comunicaci6n y desplazamiento propias de las ciu
dades. Es tambien en el orden municipal en donde se perfec
ciona el criterio de impedir el fraecionamiento indiscriminado I
de los lotes, los que deben someterse a minimos, por debajo
de los cuales no se ad mite parcelamiento alguno. Fue una evo r
luci6n posterior la que llevo a la distincion de zonas residen
dales, industriales, recreativas, etc., y la consecuente jerar I
quizacion de un derecho de policia de la propiedad, que en
mas de un supuesto limita a tal extremo que hubo de desa
rrollarse el criterio de la denominada expropiacion inversa, que
se produce cuando las limitaeiones irnplican una desposesion
en favor del Estado, aun cuando no exista acto juridieo ex
presamente dictado al efecto.
Magnitud de la propiedad.
Tal como ha quedado expresado, diversas razones han ido
condicionando el ambito Fisico en que se ejerce la propiedad
superficiaria, sea esta eiudadana 0 rural, dimensionando las
formas y superficies que adoptan.
En nuestro derecho, la recepcion de tales principios para I
el ambito rural se habia iniciado en las leyes de tierra fiscal
y colonizacidn, en las que se establecieron los tamaiios de los
lotes, siguiendo luego los ordenamientos provineiales dictados
I
para regular la fundacion de pueblos y eiudades. Posterior
mente se desarrolla el eoncepto en las leyes de arrendamientos
y aparcerias rurales. En 1942 se encomend6 a la Divisi6n de
I
,
~
Arrendamientos y Apareerias Rurales el estudio de cada zona
y tipo de explotaci6n con vistas a establecer las unidades de
!,
superficie que produzcan mejores rendimientos econ6micos (ver
Ij
DERECHO AMUlENTAL 81
decreto 115.574/42). EI criterio de fijar superficies medias de
chacras que permitan una explotaci6n econ6mica se reitera en
el decreto 136.321/42 (art. 23), el decreta 18.290/45 (inc. a del
art. 26); el art. 34 de la ley 12.842 y en los decretos reglamen
tarios de la ley 13.256 (ver decretos 7786/49 [art. 30]; 11.204/52
[art. 1]; 17.447/59 [art. 25]). 'I'ambien menciona el concepto la
ley 17.253 (art. 12), COn la cual se dio fin a las prcrrogas de
los contratos de arrendamiento y aparcerfa. EI concepto que
se ha desarrollado en las leyes citadas ha sido en general eco
nomico-social. Se definieron dos tipos de criterios econ6micos,
que dan en llamarse unidad familiar y unidad adecuada. La
primera es la superficie de tierra que permite vivir a una fa
milia cam pesina en forma decorosa, mientras que la unidad
adecuada es la que coincide con la realidad de trabajo que reo
cibe, esto es, cuando la familia mas otros trabajadores que se
Ie suman son suficientes para una optima produccion agraria
del lote. De resultas de tal' concepto puede haber unidades
adecuadas de muy diferente superficie, aun cuando las ccndi
ciones del suelo, clima y aguas sean iguales. Es el factor hu
mano el que define el concepto de odecuada.
Los economistas reconocen tarnbien la existencia de la uni
dad economica agraria, que se caracteriza por permitir la evo
lucien de una familia con dependientes, con una evoluci6n co
mercial que permite advertir la existencia de una verdadera
empresa. Este criterio es desde un punto de vista econ6mico
el mas conveniente para el pais, pues asegura un proceso pro
ductivo mayor de mas sencilla comercializaci6n.
Tambien Be seiiala la existencia de una unidad econrimzcc
deseable, similar a la agraria antes definida, cuya unica dife
rencia es el nivel satisfactorio de vida por parte de la familia
campesina.
Tarnbien existe la unidad economica de hecho cuando se
analiza la dimensi6n de las explotaciones tal cual se presentan
en la realidad.
Desde la sanci6n de las reformas del C6digo Civil mediante
la ley 17.711 se estableci6 el principio de economicidad en el
usn y aprovechamiento de las cosas. En el caso de los inmue
bles, el art. 90 de la ley agrega como segundo parrafo del art.
2326 del C6digo Civil la facultad de las autoridadea locales
(provinciales) de reglamentar la superficie minima de la unidad
-.
82 EDUARDO A. PIGRETTI
economics. Esta delegacion a la autoridad provincial se funda
en el respeto a los principios federales de la Republica, con
forme con los cusles la regulaci6n y definicion del derecho de
propiedad es propia del Codigo Civil, mientras que los aspectos
reglamentarios son de caracter local.
La provincia de Buenos Aires tiene experiencia en materia
de determinacion de la unidad economica agraria. EI Instituto
Agrario de la Provincia de Buenos Aires aplicaba el concepto
establecido por la ley de su propis creacion, con forme al cual
no ers posible que la natural subdivision de Ia propiedad fun,
diaria de como resultado superficies ineptas para la produccion
agropecuaria. Cuando el mencionado organismo desaparecio
hacia 1967, sus facultades pasaron a la Direccion de Coloni
I
zacion del Ministerio de Asuntos Agrarios, entidad que siguio
aplicando eI concepto de que era indispensable en toda sub
division que se proponia Ia necesaria presentacion de un plan
de explotacion, sin el cual no era posible acceder a la subdi
I
vision que el propietario particular pedis.
Toda esta experiencia que los organismos de la provincia
de Buenos Aires fueron adquiriendo, motivaron la especial con
sideracidn por parte de Ia Comision Redactora, que desde 1967
elaboro el proyecto de la ley 7616, que se conoce bajo eI nombre
de Codigo Rural de la Provincia de Buenos Aires (actual ley
10.081).
En algunos casos la exigencia de que se presente un plan
de trabajo podrIa suponerse una ohligacion costosa frente a
parcel as que en una primera observacion, 0 mediante una corn
probacion muy preliminar, demostraban a todas luces la con
veniencia de admitir su division si n desmedro de las condiciones
de explotaci6n agraria. Es por tal motiuo que el art. 45 del actual
C6digo Rural establece la facultad administratiua de determi
nar en zonas agrarias las condiciones minimas mediante las
cuales puede establecerse de monera cierta lao conueniencia de
la subdivision:
Esta facultad adrninistrativa puede perrnitir un muy ace I
lerado accionar por parte del organismo encargado de Ia ve
rificacion, con evidente conveniencia de los particulares. I
Deseamos poner de manifiesto, ademas de este concepto
novedoso, Ia designacion que el C6digo da a la instituci6n que
tratamos aI hablar de unidad economica de explotacion.
DERECHO AMRlENTAL 83
Con tal concepto se persigue distinguir la unidad eccnomica
puramente social (tradicionalmente conocida en la Argentina
por estar destinada al sustento de una familia campesina), de
la unidad econ6mica que interesa activamentea la politica na
cional, en cuanto no soluciona un problema particular familiar,
sino que llega a implicar una unidad de explotacion apta para
el desarrollo de explotaciones agropecuarias de caracter estrie
tamente productive.
EI Codigo Rural trata de la unidad econ6mica en el libro I,
seccion I, titulo II, relativo a la propiedad rural. En capitulo
unico se faculta al Poder Ejecutivo provincial a efectuar la po
licla de la subdivision de inmuebles que se destinen al apro
vechamiento agropecuario, a cuyo fin debe establecer la regla
mentacion correspondiente. Conforme se anticipo mas arriba,
el procedimiento puede ser curnplido mediante la presentacion
de un estudio agroeconomico que justifique el parcelamiento
o ajust ando la subdivision a pautas que con caracter general
establezca el mismo Poder Ejecutivo. Este ultimo medic per
mite eximir aI propietario de un estudio costoso, cuando, a las
claras, determinadas condiciones hacen prever innecesario un
detenido estudio agroeconcmico.
Otraa provincias han establecido tarnbien sus propios sis
temas de determinacion de la unidad econdmica.
3. DELIMITACION DE LA PROP1EDAD.
Cabe formular algunas consideraciones en torno de la de
limitaci6n de la propiedad. Esta materia escapa a la legisla
cion cornun del Codigo Civil, y en el caso agropecuario ha sido
recogida en los codigos rurales, En el caso de la provincia de
Buenos Aires, la materia ha sido tratada en el libro primero,
seccion primera, titulo I, en dos capltulos, el primero relativo
al deslinde y amojonamiento y el segundo normative de la ma
teria de cercos. EI Codigo ha resuelto irnponer la obligacion
de cercar el limite de los terrenos frente a caminos publicos,
cuando el costo de los trabajos no implique un valor superior
al 10 % de la valuaci6n fiscal del inmueble. Se ha definido
tam bien la obligacion del propietario colindante de contribuir
al pago del cerco que construya el vecino y que favorezca el
cerramiento de la propiedad. Esta norma no estaba explfci
84 EDUARDO A. PTGRETTI
I
tamente formulada en el derecho rural anterior, aun cuando
existian algunos preceptos que permitian concluir en la exis
tencia de esa obligacion, si bien debian ser interpretados para
lograr el fin querido. En 10 relativo a deslinde y amojonamiento
no se invade la esfera propia del derecho civil, sino que se
describe las facultades que el Poder administrativo puede ejer
cer en eae am bito.
A) Conseroacion de la propiedad.
Uno de los temas fund amentales del regimen de los re
cursos naturales es el relativo a Ia conservacion del recurso
suelo. Mientras la teoria juridica partie del concepto del jus
abutendi y el concepto politico de la ley se reflrio a "laisser
[aire", no s.e podia pensar seriamen te en establecer un regimen
de presorvacion de las condiciones naturales del suelo. Pero
a partir de la consider acion de la naturaleza como un bien
que debe ser administrado cuidadossmente en provecho de las
generaciones presentes y Iuturas, se produce una modificacion
en la politica legal que en nuestro pais se recibe por vez primera
en la ley de arrendamientos rurales y aparcerias 13.246. Esta
I
I
ley, en salvaguarda del interes del propietario, exige del arren
datario el cumplimiento de modalidades de trabajo que eviten
la erosion. Ese criterio de defensa de la propiedad privada
evoluciona hacia un criterio mas general, deede que l a ley
17.711 sustituyo el art. 2513 del Codigo Civil, conforme al cual
se autorizaba al propietario a desnaruralizar, degradar 0 des i
truir su propiedad. I
i
EI nuevo texto en vigencia deterrnina que el usa y ~oce
de la propiedad debe ser conforme a un ejercicio regular. Este I
supone una lirnitaci6n esenciaI al temperamento anterior de
caracter liberal, permitiendo el est ablecimiento de pautas de
!
conservaci6n de lOB bienes, que en el caso de protecci6n de
las condiciones naturales del suelo resultan de extraordinaria !
import.anoia, por cuanto se puede adoptar medidas de correc
cion a malas practicas agropecuarias y exigir conductas de pre
servacion de las condiciones ecologicas de los suelos, que la
Iegislacion anterior no podia adoptar sin producir un grave da
no al sistema juridico vigente. La ley 22.428 fomenta con ere
ditos la conservacion de suelos.
DERECHO AMBfK,\'T."U. 85
Con anterioridad a tales disposiciones legales, algunas pro
vincias establecieron, sin embargo, norrnas de conservacion de
suelos basandosa en el ejercicio de un poder de palicia sabre
la natursleza.
El C6digo Rural de la Provincia de Buenos Aires, por su
parte, estableci6 en el Iibro I, secci6n prirnera, titulo III, dis
posiciones especiales en el sentido indicado, normativas del
quehacer del Estado y los particulares. Dentro del ambito pu
blico se autoriza al Poder Ejecutiva provincial a determinar
las regiones 0 areas erosianadas a fin de poder controlar con
eficacia el estado de elias y aplicar con caracter obligatorio
planes y trabajos de restituci6n de calidades 0 mantenimiento
de condiciones de fertilidad.
B) Concentracion parcelaria.
Cuando el ren6meno de pulverizaci6n de la propiedad ugra
ria es grave, por efecto de haberse configurado areas de mi
nifundio, esto es, de superficies de producci6n agrarias no cons
titutivas de unidades econ6micas, se debe recurrir a soluciones
como la concentraci6n parcelaria. Con esta designaci6n se co
noce en el derecho agrario el conjunto de disposiciones mediante
las cuales se consigue adjudicar a cada propietario una su
perficie de explotaci6n conveniente. Para lograr este resultado
es necesario reubicar a los propietarios, mejorando los limites
inicialmente fijados mediante el estudio del terre no y la nueva
asignaci6n de las propiedades.
Este proceso ha sido aplicado esencialmente en Europa,
en donde el trascurso de los arios ha ido configurando propie
tarios titulares de varios lotes pequenos separados entre sf,
que deben atender sus tareas agrfcolas con gran perdida de
esfuerzos y magros resultados.
El procedimiento de reagrupamiento de las propiedades
es en las leyes europeas un procedimiento vohintario, pues re
quiere por 10 general el consentimiento de mas del 50 % de
los propietarios. Cuando no se obtiene ese porcentaje, el Es
tado se ve obligado a expropiar, con la secuencia del mayor
costo y oposicion de los interesados, aspectos que perturban
pI exito del plan 0 10 tornan de dificil ejecuci6n.
86 EDUARDO A. PIGRETTl
En nuestro pals, el proceso mas conocido de concentracion
se ha cumplido en La Rioja, en donde, por efecto del regimen
de mercedes reales preexistentes y de las particulares condi
ciones de los terrenos, existia un mayor numero de propietarios
de los deseables en algunos lugares crtticos. Para solucionar
la dificultad, un ente especialmente establecido, el Instituto
del Minifundio y Tierras Indivisas, procedi6 a reubicar a los
ocupantes de los predios y a indemnizar y trasladar a quienes
no tuvieran cabida en los lotes remodelados.
En nuestro pais, la provincia de Tucuman y ciertas areas
de las de Corrientes y Buenos Aires presentan una concen
tracion minifundista que podria encontrar encuadre mediante
alguns legislacion del tipo comentado.
C) Legislacion de uso del suelo.
1. Introduccion.
No son uniformes en la teorfa jurfdica los criterios respecto
del ambito que se debe conceder a una ley de uso de suelo.
Adernas, las reales preocupaciones que cada gobierno debe asu
mir en oportunidad de dictar este tipo de ley, distorsionan el
contenido que est.as leyes deben reconocer.
En razon de estos dos presupuestos, una ley de uso de
suelo trata de servir de marco de referencia a un conjunto de dis
posiciones normativas que doten al Estado del conjunto de nor
mas juridicas operativas mediante las cuales pueda procederse
con facilidad a determinar las condiciones del uso y ordana
miento de la superficie.
AI tratarse de una ley-marco, que preste bases a futuros
ordenamientos, no se puede esperar de esta ley la determina
cion de aspectos de detalles 0 verdaderas "estratificaciones"
en que puede caer el derecho, por obra de una circunatancial
mora legislativa.
Es prop6sito dellegislador, en consecuencia, dar un am plio
marco de libertad de acci6n para que no s610 mantengan su I
vitalidad actual las norrnas en vigencia, en cuanto sean sufi
J
cientemente aptas, sino que en el futuro las autoridades pro-,
vinciales 0 municipales puedan adecuarse a la realidad, sin I,
necesitar forzar el cuadro legislative vigente. I
DERECHO AMBIENTAL 87
Esta posicion permite, adem as, servir de singular ahento
ala obra del planificador fisico, figura sin la cual esta ley esta
condenada irremisiblemente al fracaso.
Quede entonces en claro que el proposito es ofrecer un an
damiaje jurfdico dentro del cual pueda el planificador ffsico
en el ejercicio de las autoridades y competencias que se define,
moverse dentro del marco constitucional y legal sin verse obli
gada a recbazar postulados 0 soluciones que su propia disciplina
Ie permiten.
II. Aspectos esenciales de las leyes de usa del suelo,
Sefialaremos a continuacion los puntas centrales que las
leyes intentan resolver. En elIas Se desarrollan ideas relativas
a los planes territoriales, el regimen urbanistieo del suelo en
sf mismo, los procedimientos de ejecucirin de las urbanizaciones
y normas novedosas sabre fomento de la edificacion e inter
vencion en la edificacion y usa del suelo, como tam bien dis
posiciones sobre proteccion del paisaje y conservacion del me
dio, Dentro de esto esquema general se desarrollan tarnbien
aspectos complementarios.
Desde el punto de vista de la planificacion fisica, esta fuera
de discusion la necesidad de con tar can planes a los fines de
orientar un adecuado erecimiento de las ciudades y pueblos.
En tal sentido, parece definitivamente abandonada la posibi
lidad de dejar "piedra libre" a la iniciativa privada en este
aspecto, No es el caso, pues, de discutir aqui la neeesidad y
conveniencia de obrar sobre la base de un plan. Las leyes des
eriben como competencia urbanistica la facultad estatal de re
dactar planes provinciales de urbanisrno, asf como tam bien el
de forrnalizar planes municipales. Ella supone, al mismo tiem
po, la posibilidad de zonificar las areas de usa, ocupacion, sub
division y equipamiento del suelo dentro de norm as flexibles.
Queda, pues, claro el proposito de dotar, en ejercicio del poder
de policla estatal, a las autoridades publicas de los elementos
necesarios para seftalar emplazamientos, centres ctvicos, di
mensionar parcelas, limitar el uso del suelo, y orientar la com
posicion arquitectonica de edificaciones.
Tambien las leyes definen los principales problemas que
se vinculan al usa del suelo en relacion a la economia. Asi,
par eiernplo, se trata de obtener que el suelo sea usado en
,I
I
I
88 EnCARfJO A. PIGRETTl !
congruencia can su fin publico, tratando de evitar Is distorsion
del mercado de terrenos, y afectando el aumento del valor del
suelo originado par el planeamiento al pago de. los gastos de
organizaci6n. Todo 10 expresado sin perjuicio de las facultades
de ejecucion de urbanizaciones y control de elias que compete
al Estado, las que se definen can toda especificidad.
Respeeto a la geati6n urbanistica, las leyes tienen un am
plio contenido en cuanto perm iten que los 6rganos que se de
diquen a esta tarea sean publtcos, m ixt.os 0 de la iniciativa
privada. En este sentido las corrientes europcas conceden un
amplio campo de intervenci6n a Is aetividad privada, que sin
Iugar a dudas cs pianera en Ia realizaci6n de 88tOS temas.
Algunas disposiciones especiales indican las exigencias for
males minimas para que queden caractcrizados los planes pro
vinciales y los respect ivos planes comunales 0 intercomunales.
Se garantizs, adem as, que a partir de un momenta de
terminsdo, loa planes se olicialicen, de modo que los derechos
no queden sujetos a incertidumbre. La figura de "fuel' a de or
denaci6n" impliea un autentico congelarniento de Ia situaci6n
y limita al propietario la posibilidad de incremental' obras 0
consolidarlas mas alia de las reparaciones que exijan la higiene,
el urnato y la conservacion de los inmuebles .
. De tal manera se intenta lograr un razonable equilibria
entre los intereses particulares y el enriquecimiento que de
ellos produce la planificacion ffsica.
Dentro de la misma linea de pensamiento, se impone la
I,
necesidad de adaptarse al ambiente estetico del sector de las
nuevas construcciones que se roaliccn.
La doctrina tradicional sefiala que a los suelos se los de
l
norninara urbanizados, de reserva urbana y rural, establecien
do a partir de esa primera division las dernas clasificaciones
en uso poria pl anificacion moderna. Se dan tarnbien las pau
tas de clasificacion, atendiendo 01 tipo de uso del suelo, 0 la
extension de ocupacion del suelo, a la intcnsidad de esa ocu
pacicn, a 1a subdivision y caracterfsticas de la infraestructura
de servicios y equipamiento comunitario.
La ley 8912 de Ia Provincia de Buenos Aires crea macanis
mos de movilizaci6n del suelo urbano, tales como la declaraci6n
de zonas de provision prioritarias de servicios y equipamiento,
DERECHO A"lBIENT.'\.L 89
zonas de edificacion necesaria 0 forzosa y la posibilidad del
gobierno municipal de proceder al englobamiento parcelario.
En 10 que se refiere a la ejecucion de las urbanizaciones.
el modelo espafiol permite que los planes de urbanismo Be eje
cuten por cualquiera de los siguientes sistemas: cooperacion,
expropiacion total, cornpensacion y cesirin de terrenos. En esta
enuncioci6n 10 que result a novedoso es el sistema de compen
sacion.
Para tal hipotesis Be preve que los propietarios de fincas
emplazadas en sectores que fueren objeto de urbanizacion, de
beran subvenir a esta, en justa compensacion a lOB beneficios
que su ejecucion habra de report aries. A tal fin se autoriza
no solo la cesicn de terrenos lib res de gravamenes, sino t ambien
el costearniento de las obras, aspecto que se regulara en el
modo y proporcion que se establezca en cada caso por el plan
respectivo.
Moncion especial merece el capitulo que Be refiere a la
conservacion y valorizaci6n del patrimonio historico y arttstico
de la Provincia, asi como tarnbien el de sus bellezas naturales.
Dentro de este esquema el planeamientn urb anistico queda fa
cultado para afectar con fines de prutecciou incluso a huertas,
cultivos y espacios forestales , a cuyo fin se autoriza el usa de
restricciones de modo de impedir la desaparicion 0 altsracion
de las condiciones naturales existentes.