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TEMA 1
LAS MIGRACIONES GERMÁNICAS
Y EL FIN DEL IMPERIO ROMANO
1. La Crisis Del Bajo Imperio.
Desde el siglo III asistimos a una crisis imparable, que las reformas de los emperadores
solo retardo y no la pudo frenar, pues era una crisis no solo política sino productiva, social y
financiera.
Las ciudades empiezan a fortificarse, la sociedad se ruraliza, fruto del miedo a los bárbaros.
Diocleciano intento salvar el vasto imperio, creando junto a él la figura de “Augusto”,
añadiendo poco después la de otros dos “Césares”. El abandono de Roma como residencia del
emperador fue otro síntoma de la crisis.
Constantino aposto por la unión del cristianismo y el poder político, fundo Constantinopla
(324) y el traslado de las principales magistraturas, acelero el hundimiento de la parte
Occidental del Imperio. Tras la muerte de Teodosio (395) se divide el imperio: Oriente para
Arcadio y Occidente para Honorio.
El cristianismo se vuelve la religión oficial del imperio en el (392), adquiriendo la iglesia
un papel fundamental en el día a día, su estructura administrativa, calco de la del estado, hará
que lo vaya sustituyendo en los lugares donde va declinando. Teodosio favoreció la presencia
masiva de barbaros en el ejército, en la calidad de Foederati.
2. Los Pueblos “Bárbaros” Antes De Las Invasiones.
El limes del imperio se extendía a lo largo de varios miles de km., muchas zonas
fortificadas, pero otras eran permeables. Tras ellas estaban numerosos pueblos que recibían el
apelativo de barbari.
A partir del siglo III, se ofreció la posibilidad de hacer carrera militar para muchos
guerreros barbari en el ejército romano, que los situaba en un plano superior al resto de sus
connacionales, creándose al mismo tiempo una sociedad más militarizada.
En la frontera oriental, se encontraban los persas, así como los eslavos.
En la costa del Mar del Norte, encontramos a los anglos y sajones, en la península de
Jutlandia y desembocadura del Elba, los jutos y frisones, en Gran Bretaña e Irlanda, pictos y
escotos. Todos ellos se hallaban en la Edad del Hierro, con una organización tribal, una
federación de clanes y asolaban las costas romanas de Britania y la Galia.
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En la desembocadura del Rin, los francos; entre el Rin y el Danubio los alamanos y en el
Danubio medio, los quadros y marcomanos. Todos eran paganos y componían una sociedad de
soldados y campesinos.
Junto al Elba, los mejores estructurados, con reyes a la cabeza y practicantes del
arrianismo, burgundios, vándalos y lombardos. Tras el Danubio, los visigodos y ostrogodos.
Finalmente en África los diferentes pueblos beréberes.
3. Los hunos y la primera invasión germánica.
Lo hunos, pueblo nómada de las estepas de Asia central, hábiles jinetes, se ponen en
movimiento en el siglo iv, desplazan a los alanos y tras cruzar el don, derrotan a los astrogodos
en el 374, que provoco el desplazamiento de los visigodos hacia el Danubio, el cual cruzaron
en el 376, instalándose en la mesia, tras alcanzar un acuerdo de Foedus con el emperador
Valente. Pero el elevado número de barbaros (70000) generaron pronto problemas, para su
avituallamiento y así como con los dirigentes romanos estallaron revueltas y en el 378 es
derrotado y muerto el emperador Valente en batalla, así pactan con Teodosio un nuevo tratado
en el 482, estableciéndose en la mesa inferior como foederati.
Tras la muerte de Teodosio en el 395, Alarico I reclamó a arcadio I el título de magister
militum, que se lo negó y amenazo Constantinopla, teniendo que concederle el título de
magister militum per illiricum. En el 401 invadió Italia y fue derrotado por Estilicón, pero tras
el asesinato de este en el 408 y el establecimiento del emperador en Ravena, dejo el camino
libre de Alarico hacia roma, que compro su retirada con un fuerte rescate en el 408. Ante la
nueva negativa de Honorio de concederle asentamiento dentro del imperio, se presentó a las
puertas de roma y la saqueo en 410, excepto las basílicas de san pedro y san pablo, muriendo
poco después al dirigirse al sur de Italia, en un intento de pasa al norte de áfrica y asentarse
allí. Su sucesor Atulfo reemprendió camino hacia el norte y en 412 entro en la Galia, donde se
casó con la hermana de Honorio.
4. Las Grandes Migraciones
4.1 Suevos, Vándalos Y Alanos
La presión de los Hunos obligó a los alanos a desplazarse, tras intentar cruzar el Danubio
(401), avanzaron hacia el Rin, arrastrando a los vándalos silingos y suevos asentados sobre el
Maine, atravesando el Rin por Maguncia (406), recorriendo y saqueando la Galia desprovista
de tropas, saquearon Aquitania y se dirigieron hacia Hispania, atravesando los pirineos en el
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otoño del [Link] llegar a un acuerdo con los representantes del emperador (411), los suevos
y vándalos asdingos se asentaron en Galicia y norte de Portugal; los alanos en la Lusitania y la
Cartaginense y los vándalos silingos en la Bética. En incumplimiento de los pactos, hizo que el
imperio encargara al rey visigodo Valia que los sometiera, logrando someter a los vándalos
silingos y a los alanos. Para alejar a los visigodos de España tras sus campañas fueron
acantonados en Aquitania (418) con capital en Tolosa. Tras esto los vándalos asdingos y los
alanos, al mando de Gunderico se apoderaron de la Bética, las Baleares y cruzaron el estrecho
(429) iniciando la conquista de África. Mediante un foedus (435) al mando de Genserico se
establecieron en Numidia, pero rompió el pacto y conquisto Cartago, Sicilia y Cerdeña, tras lo
cual se acordó el matrimonio de Eudoxia hija de Valentiniano III y Hunerico hijo de
Genserico.
4.2 Los “Bárbaros” En El Norte De La Galia Y Gran Bretaña
Tras la rotura de la frontera del Rin (406), los francos, divididos en salios y renanos. Los
primeros se extendieron por las costas de Holanda y norte de Bélgica, fijados por Aecio en
calidad de federados, con capital en Tournai. Los francos renanos, se habían sido fijados en el
Rin medio, empezaron a moverse en el 407 y tras cruzar el Rin, extendieron por el valle del
Mosela, Alsacia y el Palantino.
Los burgundios, ante la presión de los hunos, se dirigieron hacia Occidente, siendo
vencidos por Aecio en el 436, donde murió su rey Gúnther, siendo establecidos en la Saboya
francesa hacia le 443.
En Gran Bretaña la presencia romana fue débil y no se extendió por toda ella sino que
alcanzo únicamente hasta el Muro de Adriano, tras el permanecían los pueblos celtas,
abandonando las últimas tropas la isla en el 407. La población bretona, se vio sobrepasada por
celtas y escotos, que ocuparon la costa occidental y por los germanos (anglos, sajones y jutos)
procedente de Dinamarca ocuparon la costa Oriental.
Los ostrogodos se asentaron en la Panonia desde el 380 que el emperador Teodosio I lo
permitió, tras su derrota en el 451 se dirigieron a la Mesia, ocupando la Panonia los gépidos
hasta que fueron vencidos por avaros y lombardos.
5. El Final Del Imperio De Occidente
En el año 446 Atila asesino a su hermano Bleda y quedo como único rey, empezó sus
correrías por la parte Oriental del imperio fueron una constante, posteriormente reclamo a
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Honoria, hermana del emperador Valentiniano III como esposa exigiendo la mitas del imperio.
Entro en negociones con el rey Visigodo Teodoredo, para forzar piza contra el imperio.
En el 451cruzo el Rin, se apodero de Metz, Reims y Troyes, puso sitio a Orleans. El general
Aecio, al mando de un ejército bárbaro, derrotándolo en la batalla delos Campos Cataléuticos,
donde murió en rey visigodo Teodorico I. Atila se retiro a sus bases y al año siguiente, arraso
Aquilea, Verona y Vicenza, llegando a las puertas de Milán y Pavía. El emperador Valente III
abandono Rávena y se trasladó a Roma. Una embajada encabezada por el papa León I, compro
la retirada de Atila de Italia, que moriría en el 453.
Valentiniano III asesino a Aecio en el 454 y murió asesinado por un soldado de Aecio en el
455, entrando el imperio de Occidente en una lenta agonía, hasta que el 476 Odoacro depuso a
Rómulo Augusto y remitió las insignias imperiales al emperador Zenón de Oriente.
6. Los Reinos Barbaros Hasta Su Declive
6.1. Vándalos
Dominaron el norte de África, las Baleares, Córcega, Cerdeña y Sicilia. Los sucesores de
Genserico, fervientes arrianos y antiromanos, desterraron a numerosos católicos, confiscando sus
tierras, desatando persecuciones de obispos y sacerdotes. La llegada al trono de Hilderico (523),
nieto de Genserico y Valentiniano III, favorable a un entendimiento con los católicos y una
aproximación a Constantinopla, le supuso ser depuesto y encarcelado por Gelimer(450), dando
lugar a la intervención de Justiniano.
6.2. Visigodos
Tras la muerte de Teodorico I en el 451, sus hijos se hicieron con el poder extendiéndose
por la Galia, al tiempo que como federados intervenían en Hispania para frenar a los suevos de
Galicia. Eurico(466) ocupó toda la Provenza y lazó a la conquista de la Tarraconense,
conquistando Pamplona y Zaragoza. A su muerte en el 488 se extendía a ambos lados de los
Pirineos, pero su arrianismo lo enfrentó a sus súbditos católicos.
El joven Alarico II, se vio enfrentado a los francos de Clodoveo, que lo vencieron y dieron
muerte en la batalla de Vouillé en el 507. La pronta intervención de los ostrogodos retraso la caída
del reino tolosano, pero la continua presión de los francos provoco su desplazamiento a España,
ocupando progresivamente la Tarraconense y la Bética.
Hasta los reinados de Leovigildo (568) y su hijo Recaredo (586) no adquirieron el pleno
dominio de la península tras incorporar el reino suevo (585), recobran gran parte de Bética de
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manos bizantinas y lograr la unidad religiosa, tras la conversión al catolicismo en el III Concilio
de Toledo. El llamado morbo gótico dará al traste con este reino en el 711.
6.3. Francos
Tras la muerte de los francos salios Childerico, eligieron a su hijo Clodoveo, acabo con las
tropas romana de la Galia al frente de Siagrio en el 486, ocupando el territorio entre el Somme y
el Loira. Después derroto a los alamanos en Tolbiac en el 496, uniendo asi las 2 ramas de los
francos. En el año 500 infligió una gran derrota a los burgundios.
Se convirtió al catolicismo en el 498 o 499, siendo el primer rey bárbaro que abrazo el
catolicismo, Tras su muerte en Paris en el 511, dejo sellado un sólido pacto entre los francos y la
población galoromana. Sus hijos sometieron a burgundios (523), turingios (531), alamanos(536) y
bávaros (555). Clotario I era a su muerte en el 561 en el monarca más poderos de Europa.
6.4. Ostrogodos
Tras la muerte de Atila quedaron acantonados en la Mesia inferior al mando del rey
Teodorico I, que a la muerte del emperador León apoyo la candidatura de Zenón, que lo colmo de
honores y lo envió a Italia (488), como magister militum praesentialis y cónsul, para deshacerse
de Odoacro en el 493, asentándose en el régimen de hospitalitas , obteniendo asi la tercera parte
de los dominios rurales. Respetó la ficción imperial u acuño la cara del emperador en sus
monedas, dejo su administración en manos de romanos (Boecio, Casiodoro), aunque era arriano
ejerció una política tolerante hacia los católicos, hizo de Rávena la capital de su imperio. Sus
últimos años ensombrecidos por problemas religiosos, a su muerte en el 526 le sucedería su nieto
Atalarico, ocupando la regencia su madre Amalasunta, que no supo continuar su labor y fue
víctima de una conjura nacionalista capitaneada por su primo Teodato ala que desposo y asoció al
trono, pero fue encarcelada y solicito amparo a Justiniano, tras su muerte en el 535 provoco la
intervención bizantina y la desaparición del reino en el 562 entrando a formar parte del imperio
Bizantino.
6.5. La Heptarquía Anglosajona
Los bretones , parcialmente romanizados y cristianos, emigro a la Bretaña francesa, siendo
prácticamente exterminada en el resto de la isla, los invasores eran paganos por lo que era un
muro infranqueable. A esta época se le conoce como la Heptarquía, ya que fueron 7 los reinos
principales que se formaron: Sússex, Éssex, Wéssex (sajones); Angli del Este, Mercia y
Northumbria (anglos) y Kent (jutos). La figura descollante de algunos reyes hizo que
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ocasionalmente alguno adquiriese supremacía temporal sobre los demás y se le reconociera con el
título de bretwalda .
Hasta su conversión al cristianismo, hacia el 600 en tiempos de San Gregorio Magno, se
mantuvieron al margen de las corrientes políticas del resto de Europa. Irlanda que nunca fue
ocupada por los romanos, los scotos eran paganos, en el siglo
IX grupos de Irlandeses sometieron a los pictos del Norte de Gran Bretaña y fundaron Escocia.
6.6. Lomgobardos
7. Las Formas De Asentamiento Y Las Relaciones Romano-Germánicas.
El Imperio Romano venía practicando desde hacía mucho tiempo el sistema de la hospitalitas, por el
cual proporcionaba alojamiento, en la casa de un romano, y manutención, a cargo de la annona
(avituallamiento) militar, a los diversos contingentes bárbaros enrolados en sus ejércitos en calidad de
auxiliares (foederati). Los almacenes militares no estaban en condiciones de satisfacer esta demanda y
surgió así la idea de instalar a estos foederati en tierras, y nada mejor que los grandes latifundios para
solucionar el problema mediante la institución de la hospitalitas, el hosped se quedaba con 2/3 de la
terra indiminicata y con 1/3 de la terra dominicata, el resto de tierra al 50%. Sabemos que este sistema
se aplicó a los burgundios, visigodos y ostrogodos.
Los vándalos, en la zona de Cartago, y los lombardos, en las llanuras del Po, expropiaron
violentamente las tierras a sus propietarios y los expulsaron de las mismas. Otro tanto hicieron los
anglos, sajones y jutos con los bretones, mientras que los francos, alamanos y bávaros, se establecieron
en vastos espacios casi sin población.
7.1.- Integración o aislamiento.
La debilidad numérica de los invasores hizo que vivieran agrupados a fin de no diluirse entre la
población conquistada. La prohibición de los matrimonios mixtos dictada por los emperadores
Valentiniano y Valente, fue renovada por visigodos y ostrogodos, que vieron en ella una medida útil para
salvar su propia identidad.
Al verse inmersos en una cultura superior, fueron muchos los reyes que tuvieron preceptores y
secretarios romanos. En las cortes se utilizó muy pronto el latín y las órdenes y reglamentos se
escribieron en esa lengua.
Otro elemento diferenciador fue el Derecho, los pueblos bárbaros se regían por leyes orales y el
procedimiento judicial se confiaba a expertos. Todo tipo de daños corporales estaba tasado y su valor
variaba según la calidad de las personas. Los litigios entre romanos y bárbaros iban en aumento, por lo
que se acudió al principio de personalidad de las leyes frente a la territorialidad de las mismas, propio
del derecho romano. Todo esto motivó que pronto se pusieran por escrito las leyes de los distintos
pueblos bárbaros, que se redactaron en latín excepto las anglosajonas.
Otro factor importante de diferenciación entre los romanos y bárbaros, fue la religión. La mayoría de
los pueblos bárbaros profesaba el arrianismo y algunos de ellos el paganismo y normalmente se
mostraron tolerantes con sus súbditos católicos, excepto los vándalos, que los persiguieron violentamente.
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7.2.- La Lenta Fusión Entre Romanos Y Bárbaros.
En las zonas de mayor densidad romana se ejerció una atracción de lo romano sobre lo bárbaro, en
líneas generales en las ciudades continuaron funcionando, que ni se modificó ni sufrió cambios un
sistema básico de administración., se observa una clara discrepancia en la interpretación al noción
romana de res publica, ya que los monarcas barbaros consideraban el reino propiedad privada.
En algunos pueblos (francos) se impuso el principio hereditario y sus reyes pertenecían a la familia de
Meroveo, de ahí el nombre de la Dinastía Merovingia, mientras que en otros (visigodos) el principio
electivo pugnó con el hereditario, acudiendo muchos monarcas visigodos a los concilios para confirmar
su legitimación. En los primeros tiempos el título del monarca hace referencia a su pueblo, no a un
territorio.
7.3.- La Economía.
El proceso de ruralización iniciado en el Bajo Imperio, se acelera con las invasiones al punto de
considerarse la explotación de la tierra como la única fuente de riqueza. El asentamiento de los bárbaros
no hizo sino reforzar el sistema agrario romano. El gran dominio agrícola de época romana, la villa, fue el
predominante. Constaba de dos partes: el ager o tierras cultivadas, en las que se encuentra la casa del
propietario, las cabañas de los siervos y colonos y los almacenes, y el saltus o tierras incultas, bosques,
etc. El manso era la unidad de explotación familiar de entre 5 a 10 hectáreas.
La antigua ciudad romana (civitas) lleva una vida lánguida convertida en centro administrativo y sede
del poder religioso. En ella reside el conde y el obispo y mantiene una cierta actividad comercial y
artesana.
El comercio mediterráneo a través de Rávena, Marsella o Barcelona, aunque muy disminuido, no ha
cesado. En cuanto a la moneda, el nomisma bizantino es el patrón que imitan los reyes bárbaros, aunque
va siendo sustituido por el tremissis, de ⅓ de su valor, claro síntoma del declinar del comercio.
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TEMA 2
EL IMPERIO ROMANO DE OCCIDENTE
FRENTE A LA PERSIA SASANIDA
1. La Creación Del Imperio De Oriente(395-527).
Tras la muerte de Teodosio en 395, su hijo Arcadio se convirtió en Augusto de Oriente, nombró
heredero a su hijo Teodosio II de 5 años, que fue tutelado por su hermana Pulqueria y su esposo Marciano
hasta el 416. Después de su derrota con Atila, cedió Panonia como tributo, pero fortificó Constantinopla,
asegurando su inexpugnabilidad por tierra durante siglos. Su gran obra fue la promulgación del Codex
Theodosianus, que recopilaba leyes desde Constantino.
En el 457, León I "el Tracio", respaldado por el partido germánico, llegó al poder. La coronación fue
oficiada por el Patriarca de Constantinopla, estableciendo esta sanción como esencial en la entronización del
emperador. Introdujo los isáuricos en el ejército, cuyo jefe se bautizó como Zenón y se casó con su hija
Ariadna que le trasmitió los derechos al trono, promulgó el polémico del Edicto de la Unión
(Henótico) en 482, redactado por Acacio patriarca de Constantinopla , por el que se intentaba
solucionar la querella monofisita que ya había sido condenada por el Concilio de Calcedonia (451). Al
tolerar sus postulados, se contentaba a la población de Egipto y Siria, donde el monacato era favorable al
monofisismo., constatando así la separación de los patriarcados de Alejandría y Constantinopla.
Ariadna transmitió los derechos imperiales a su segundo esposo, Anastasio I, que se enfrentó a
Longenino hermano de Zenón entre otros enemigos externos para gobernar. G racias a una
reforma en 498 dejó una importante reserva económica, cuyo punto de debate fue el chrysargyron.
Le sucedió Justino I (518-527), un militar iletrado, quien abolió el Henótico y restableció relaciones con
el Papado mediante la "fórmula de la Unión" en 519.
2. 2.- La Expansión De Bizancio Bajo Justiniano (527-565).
2.1.- La Organización Territorial Del Imperio. La Obra Legislativa.
Bajo el gobierno de Justiniano (527-565), la Dinastía vivió un apogeo político en Oriente con el
objetivo de restaurar el Imperio Romano. Justiniano, asociado al trono, contó con destacados colaboradores
como su esposa Teodora, el jurista Triboriano, y generales como Belisario.
Durante los primeros cinco años, Constantinopla enfrentó disturbios y revueltas, especialmente la
revuelta de la Niké en 532. Justiniano encomendó a Belisario sofocar la insurrección, seguido de una
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reforma administrativa en 535-536. Se llevó a cabo una compilación del Derecho Romano, resultando en el
Codex Iustinianeus (529), el Digesto o Pandectae, las Institutiones (533) y las Novellae, formando el
Corpus Iuris Civilis, esencial para el derecho bizantino.
El emperador, considerado la personificación del Estado, adoptó una forma autocrática de gobierno
basada en el designio divino. La emperatriz compartía títulos y privilegios, y el Sacro Palacio era el centro
administrativo. La jerarquía civil incluía el magíster officiorum y el quaestor Sacri Palatii. En lo militar, los
magistri militum lideraban los ejércitos.
Desde el siglo VI aparecieron los exarcas de África y de Italia, que pasaron de ser meros jefes de
tropas a convertirse en gobernadores generales con plenos poderes. El Senado de Constantinopla y las
asambleas (se celebraban en el Hipódromo), restringidas o generales, constituían los organismos
consultivos del Estado. La política exterior de Justiniano hubo de hacer frente a persas, ostrogodos,
vándalos y visigodos, frenando asimismo el avance de los pueblos eslavos que, ante el empuje provocado
por los ávaros, se habían asentado en los límites del territorio bizantino, llegando a instalarse en
Macedonia y Mesia. En el año 532 Justiniano firmó la paz con Persia En cuanto a la expansión del
dominio bizantino, el hombre encargado de realizar los proyectos del emperador y volver a los ideales de
la vieja Roma, restaurando el Imperio unificado, fue Belisario, un general tracio de origen germánico, se
embarcó con un ejército reducido con la misión de destruir el reino vándalo de Gelimer, confiscar el
tesoro y reconquistar el territorio de los vándalos para el Imperio. Acto seguido, recibió del emperador la
orden de ir contra el reino ostrogodo. Una nueva campaña en Persia (544), y la operación de limpieza
contra los invasores búlgaros (559), fueron sus últimos hechos notables. Poco después era acusado ante el
emperador de haberse quedado parte de los tesoros, y este ordenaba privarle de sus honores.
Rehabilitado (560) moría poco después. El eunuco Narsés fue el encargado de completar la obra de
Belisario en Italia y de gobernarla, con título de patricio y residencia en Rávena.
Demográficamente, el Imperio, que tendría entre 20 y 30 millones de habitantes, con grandes
ciudades de 600.000 (Constantinopla) a 200.000 habitantes (Alejandría y Antioquía), llegó a tener en sus
filas antes del año 552 unos 645.000 hombres, acantonados en las distintas provincias y exarcados.
2.2 .- La Economía Bizantina.
La economía bizantina se basaba en la agricultura, especialmente en la triada mediterránea de cereal,
vid y olivo, con un hábitat concentrado en aldeas. Además de los propietarios, la legislación revela la
presencia de enfiteutas y colonos dependientes, quienes arrendaban tierras y trabajaban para otros. La
condición de los cultivadores, vinculados a la tierra, se asemejaba a la servidumbre, intensificada por la
peste entre 541 y 544. Constantinopla destacaba como centro de comercio internacional, mientras Siria y
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Egipto se destacaban por sus actividades comerciales. Asia Menor era principalmente agrícola y
ganadera.
Los impuestos indirectos gravaban la venta y circulación de bienes, y el Estado monopolizaba la
importación de artículos de lujo y las industrias alimenticias. Constantinopla, Antioquía, Alejandría y
Tesalónica eran grandes mercados urbanos. Algunos comerciantes, actuando como agentes estatales,
adquirían mercancías en aduanas y las revendían, convirtiéndose en cambistas de moneda y banqueros.
En el Imperio Oriental, la Iglesia estaba influenciada por el Estado a través de una política religiosa
imperial. El conflicto central involucraba la disputa entre monofisitas y diofisitas. En respuesta al
nestorianismo, que sostenía la existencia de dos naturalezas separadas en Cristo, Eutiquio y el patriarca
Dióscoro de Alejandría propusieron el monofisismo, argumentando que las dos naturalezas en Cristo eran
tan íntimas que formaban una sola naturaleza, con predominio de lo divino.
Tras la aceptación del monofisismo en el Concilio de Éfeso en 449, Pulquería y Marciano convocaron
el Concilio de Calcedonia en 451, que proclamó la fórmula de "un Señor con dos naturalezas en una
persona". Dióscoro fue depuesto, pero esto generó protestas monofisitas en Alejandría. El emperador
Zenón propuso el Henoticón en 482, pero el cisma acaciano (484-519) marcó la ruptura entre la Iglesia de
Oriente y Occidente. El emperador Justiniano intentó reconciliar a los monofisitas en el V Concilio
Ecuménico de Constantinopla en 553, pero el decreto no fue reconocido por Roma, provocando la
separación de las provincias eclesiásticas de Milán y Aquileya.
La intervención de la emperatriz Teodora, partidaria de los monofisitas, condujo a la deposición del
papa Silverio y a obstaculizar las misiones ortodoxas. La Iglesia oriental siguió la voluntad del
emperador, destacando la influencia imperial en el V Concilio Ecuménico de 553. A pesar de esto, varias
Iglesias territoriales monofisitas y nestorianas en el Oriente permanecieron en abierta oposición al
emperador.
2.4.- La Primera Edad De Oro: Renovación Cultural Y Artística
En el ámbito artístico, los arquitectos Isidoro de Mileto y Antemio de Tralles fueron colaboradores
destacados de Justiniano. Juntos diseñaron la impresionante iglesia de Santa Sofía (Hagia Sophia) en
Constantinopla, construida entre 532 y 537, con la participación de unos diez mil obreros durante
aproximadamente seis años, construida como contrapunto a la basílica constantiniana de San Juan de
Letrán en Roma, se erigió como la principal iglesia de Constantinopla, destacando por sus dimensiones y
originalidad arquitectónica. Fomentaba las ideas de restauración del Imperio Romano en la ciudad.
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Otros proyectos notables incluyeron la iglesia de Santa Irene, la cisterna de agua en la capital, las
murallas de Darás y Palmira, las fortificaciones de las Termópilas, y los templos de San Vital y San
Apolinar Nuevo en Rávena, este último conocido por sus excepcionales mosaicos. La arquitectura civil y
palaciega bajo el gobierno de Justiniano se detalla en "De Edificiis" de Procopio. Antemio de Tralles,
además de arquitecto, destacó como matemático, al igual que Proclo. En el ámbito literario, destacaron
los monjes orientales Juan Clímaco, autor de la "Escalera del Paraíso", y Juan de Éfeso, con su obra
"Historia Eclesiástica"
3 Los Sucesores De Justiniano Hasta Heraclio
Al fallecer Justiniano, el Imperio experimentó un aumento territorial pero quedó agotado
económicamente. Las conquistas lombardas arrebataron la mayor parte de Italia, dejando a los bizantinos
solo una franja entre Roma y Rávena, Apulia, Calabria y Sicilia, lo que devastó la política de renovación
imperial. Además, las migraciones de ávaros y eslavos asolaron Tesalónica y los Balcanes, marcando un
movimiento poco documentado pero que dejó población eslava en toda Grecia.
Un momento crucial fue el gobierno de Mauricio (582-602), que se destacó por la creación de los
exarcados como unidades administrativas en Italia y África para hacer frente a la situación generada por las
últimas invasiones. Inspirándose en las reformas de Diocleciano y Constantino, Mauricio concibió
circunscripciones excepcionales donde el poder civil y militar estuvieran unidos bajo un general (estrategos).
, donde la defensa estaba en manos de campesinos-soldados provenientes de otras partes del Imperio, que
recibían tierras como recompensa, siguiendo el modelo de los limitanei romanos y fueron precursores del
sistema de themas que se desarrollaría en el siglo siguiente.
Mauricio fue liquidado por Focas junto con su familia (602-610) en una rebelión que se aprovechó de
la debilidad imperial, el aumento del poder del Senado y el descontento tanto del pueblo como del ejército.
Su gobierno se caracterizó por el resurgimiento de la amenaza persa, al considerar que había roto la paz
establecida entre Cosroes II y Mauricio. La amenaza de esta invasión llevó a la sublevación del exarca de
Cartago, fruto del sistema creado por Mauricio, y al establecimiento de la dinastía Heracliana en el año 610.
4 La Provincia Bizantina En Hispania
En el año 549, la elección de Agila como monarca visigodo provocó conflictos con las poderosas
familias que gobernaban las ciudades de la Bética, Atanagildo se alzó en Sevilla en oposición a Agila.
Aprovechando la llamada de auxilio de Atanagildo, Justiniano vio la oportunidad de expandir el Imperio
reincorporando la antigua provincia de Hispania, por ello ordenó el envío de un ejército desde Sicilia,
comandado por el patricio Félix Liberio, para respaldar la causa de Atanagildo.
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La guerra que siguió duró cinco años, hasta que las tropas de Agila se rebelaron contra él y lo
asesinaron en 555, paralelamente, la lucha imperial por Italia llegó a su fin. La intervención de
Justiniano en la Península Ibérica condujo a la ocupación de una parte significativa del litoral sureste,
con Liberio nombrado magister militum Hispaniae, desempeñando roles de gobernador, comandante
militar y gobernador general. Se formó la provincia de Hispania, que incluía Baleares desde el año 540,
y Ceuta se incorporó a la provincia Mauritania II.
Durante este periodo, se trasladó la sede de la diócesis a la basílica de San Vicente de Córdoba, se
construyeron edificios palatinos y se fortificó la zona sur de la ciudad. Se establecieron castra para
defender la frontera interior, y se amplió y fortificó el puerto de Cartagena, que se convirtió en la nueva
capital. Málaga y Cartagena, bajo control bizantino, se convirtieron en importantes centros comerciales
La influencia cultural bizantina sobre los visigodos fue considerable, especialmente en términos
políticos, legislativos, urbanísticos y militares. La ciudad de Recópolis es un ejemplo de esta influencia.
La presencia bizantina en Hispania continuó bajo los sucesores visigodos Sisebuto (612-621) y Suintila
(621-631), quienes finalmente lograron eliminar la presencia bizantina en la región.
5 El Imperio Oriental Y Los Pueblos Eslavos
En la primera mitad del siglo VI, los pueblos eslavos, designados como tales en contacto con la
frontera del Imperio Romano Oriental, comenzaron a ser una presencia significativa cuando Justiniano
redefinió y urbanizó la frontera danubiana y de los Balcanes. Utilizando el término "sklabenoi" o
"sclaveni" en latín, se refería a dos grupos de pueblos que hablaban una forma similar de protoeslavo: los
esclavenos (de donde deriva la palabra "eslavo") y los antes, en la zona de Ucrania.
En la primera fase, durante la década de 540, las expediciones eslavas desde la ribera norte del
Danubio resultaron en la eslavización progresiva de gran parte de la Península Balcánica. Estos ataques
afectaron Constantinopla y Dyrrachium.
Con la llegada de los lombardos a Italia alrededor de 565, los ávaros, un pueblo turco, se estableció
en el Danubio medio, frenando la expansión eslava hacia el sur y sometiendo a las tribus eslavas
meridionales. Se produjeron incursiones eslavas, escapando de la presión ávara o combinadas con tropas
ávaras,. En el año 580, durante una gran invasión, se fundó el primer asentamiento eslavo en suelo
griego, y la ciudad de Sirmio fue destruida.
Hacia el 600, los bizantinos perdieron todo el territorio al norte de Salónica debido a la necesidad de
mantener frentes tanto con eslavos como ávaros, así como con los persas en el este. A pesar de un
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intento débil de consolidación por parte de Mauricio, la frontera del Imperio fue prácticamente
abandonada por Focas. La derrota de los ávaros frente a los muros de Constantinopla en 626 permitió la
sublevación de tribus eslavas, algunas de las cuales lograron independizarse bajo líderes como Samo, un
mercader franco, que estableció un reino eslavo en el Danubio superior y medio, con Nitra como su
capital. Sin embargo, después de su muerte en 679, los eslavos cayeron bajo el dominio del pueblo turco
búlgaro. Bajo la dirección de Asparuk, los búlgaros conquistaron las tierras eslavas entre el Morava y el
Mar Negro, formando el reino de Bulgaria, que desempeñó un papel importante en la política balcánica.
6. El Imperio Persa Sasánid
6.1. La Dinastía Sasánida
La dinastía sasánida se originó en el triunfo de líderes locales en la región de Fars sobre los
soberanos partos y sus vecinos en el siglo III d.C. Ardashir I, el fundador de la dinastía, se atribuyó una
ascendencia mitológica relacionada con Sasán, un sacerdote del templo de Anahita en Istajr. Ardashir lideró
una coalición que derrotó al último rey parto, Ardavan, y buscó erradicar la influencia helenística en Persia.
También luchó contra el Imperio Romano, haciendo de Istajr el centro espiritual de Persia.
Los sucesores de Ardashir I, como su hijo Sapor I y Sapor II, continuaron expandiendo el imperio y
enfrentándose a Roma. Después de la caída de Roma, la política exterior de la dinastía osciló entre el
conflicto y la amistad con el Imperio Oriental. Yezdigerdes I, tutor de Teodosio II por encargo de Arcadio,
mantuvo la paz mediante un tratado que limitaba la construcción de nuevas fortalezas en la frontera (421).
Durante su reinado, la situación de los cristianos en Persia mejoró a expensas de los zoroastrianos.
El imperio sasánida enfrentó crisis morales y económicas en el siglo VI debido a conflictos con los
hunos. Bajo el reinado de Kavad I, un sacerdote zoroastriano llamado Mazdak lideró reformas sociales que
promovían la igualdad social y la división de tierras. Kavad utilizó estas reformas para debilitar el poder de
la nobleza y los terratenientes. Sin embargo, enfrentó un golpe de Estado, refugiándose entre los turcos, pero
regresó con su ayuda para recuperar el trono y firmar la paz con Bizancio (506).
Cosroes I (531-579) gobernó de manera fructífera y conquistó Yemen, Siria, Antioquía y el país de
los lácios o colcos. Construyó murallas en las fronteras y llevó a cabo reformas internas, incluida la
traducción al persa de obras literarias griegas. Su hijo, Hormizdas IV, no tuvo éxito en política y se enfrentó
a problemas internos y conflictos con la nobleza y sacerdotes debido a sus medidas pro cristianas.
Cosroes II, tras enfrentarse con el general Bahram y refugiarse en Bizancio, recuperó el trono con la
ayuda de los turcos. Gobernó con éxito hasta 628, conquistando territorios importantes, pero Heraclio de
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Bizancio logró contener su expansión. La caída de Cosroes II y la dinastía sasánida ocurrió en 651 cuando el
último soberano, Yezdigerdes III, fue derrotado por los árabes en la batalla de Kadesiya, poniendo fin al
imperio sasánida y pasando sus territorios al califato islámico.
6.2. Organización Territorial Y Administrativa Del Imperio Persa
El Imperio Persa, a pesar de equilibrar su población nómada y sedentaria, se destacó como un
imperio urbano y una de las maquinarias administrativas más importantes del mundo durante la Alta Edad
Media. Los emperadores persas fundaron y renombraron numerosas ciudades, incluyendo la palabra "Irán"
en algunos topónimos para resaltar la gloria de los arios. Las tribus nómadas se denominaban "kurd", entre
ellas los dailamitas, gilani y kermani, y se utilizaban como fuerza militar.
El imperio estaba dividido en un territorio central (Irán o Persia) y tierras circundantes bajo su
dominio (An-Iran o Iranshahr), como Mesopotamia, Armenia y Georgia, con fronteras variables.
Administrativamente se dividía en regiones, cada una liderada por un general y un maestro espiritual. Cada
región se dividía en provincias o distritos administrados por reyezuelos locales o gobernadores provinciales.
A nivel local, los poblados (deh) eran gobernados por jefes (dehcanes), y los sacerdotes zoroastras (mow)
tenían un papel tanto en el ámbito religioso como en la burocracia del Estado.
El ejército persa estaba compuesto por cuerpos de caballería, infantería y elefantes en la retaguardia.
Se utilizaban arqueros montados en torreones de elefantes para lanzar flechas con mayor visibilidad. La
jerarquía sasánida incluía al rey de reyes, el hijo principal, el primer ministro, generales, jueces, consejeros y
quilarcas. Los sacerdotes zoroastras también tenían roles judiciales y económicos.
En el ámbito militar, un general en jefe (Iran Spahbed) lideraba las cuatro subdivisiones provinciales
del ejército. El imperio persa mantuvo su grandeza y complejidad administrativa a lo largo de la Alta Edad
Media.
6.3. La Vida Económica
La vida económica del Imperio Persa Sasánida no se ajustaba a un modelo feudal clásico. La
agricultura se dividía en tierras estatales, tierras de fundaciones vinculadas a templos, tierras de propiedad
colectiva y tierras de fundaciones piadosas. La propiedad de los canales de riego, determinando el control
del agua, era objeto de regulaciones y pleitos entre el Estado y propietarios colectivos, incluyendo
comunidades judías y monasterios cristianos que a menudo utilizaban mano de obra esclava.
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Las provincias más fértiles eran Juzestán e Iraq, donde se cultivaban caña de azúcar, arroz y otros
productos generadores de importantes rentas para el tesoro sasánida. La ganadería nómada también estaba
controlada y pagaba impuestos al Estado. La urbanización contribuyó al desarrollo de oficios urbanos,
especialmente en textiles, vidrio y metal, con la influencia de ingenieros romano-bizantinos capturados en
guerras.
La importancia de Persia en la Ruta de la Seda favoreció el comercio, siendo intermediaria entre
Bizancio y el Lejano Oriente. Las ciudades clave para el comercio incluían Ctesifonte, Hamadán y Siraf.
Persia controlaba ambas costas del Golfo Pérsico, asegurando rutas marítimas hasta Sri Lanka y Malasia,
donde tenían colonias comerciales. En la ruta terrestre de la Seda, Persia estableció talleres para la seda en
Susa, Gundeshapur y Shushtar, con comerciantes sogdianos desempeñando un papel destacado.
El comercio sirio también contribuyó al desarrollo económico persa, con la producción local de
productos como el vidrio al deportar trabajadores de la región. Se utilizaron rutas alternativas, como las de
Mesopotamia y Arabia, debido a conflictos entre Persia y Bizancio en la región. El comercio estaba en
manos de compañías y comunidades religiosas, como los zoroastras, pero a menudo eran sogdianos,
cristianos y judíos quienes realizaban las transacciones.
La economía persa transitó de un modelo de intercambio a uno monetario, con la emisión de monedas y
estandarización de pesos dirigida desde el palacio en Persis. Las monedas sasánidas circularon hasta la
India, donde fueron imitadas, y su patrón de oro fue utilizado por los bizantinos. Las minas de Panjshir en el
Jurasán eran destacadas productoras de plata para Persia, y también se producía acero que alcanzó hasta
China, siendo considerado de alta calidad.
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