0% encontró este documento útil (0 votos)
85 vistas3 páginas

Crítica de "Die Dreigroschenoper" en Berlín

El documento resume la puesta en escena de la obra Die Dreigroschenoper de Bertolt Brecht dirigida por Robert Wilson en el Berliner Ensemble. Wilson crea un espectáculo histórico con un enfoque estético y ético único a través de una escenografía minimalista de paneles móviles iluminados que construyen varios espacios abstractos. La dirección enfatiza el carácter titiritero de los personajes y hace referencia al cine de entreguerras de manera desvergonzada. El resultado es un espectáculo fascinante
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
85 vistas3 páginas

Crítica de "Die Dreigroschenoper" en Berlín

El documento resume la puesta en escena de la obra Die Dreigroschenoper de Bertolt Brecht dirigida por Robert Wilson en el Berliner Ensemble. Wilson crea un espectáculo histórico con un enfoque estético y ético único a través de una escenografía minimalista de paneles móviles iluminados que construyen varios espacios abstractos. La dirección enfatiza el carácter titiritero de los personajes y hace referencia al cine de entreguerras de manera desvergonzada. El resultado es un espectáculo fascinante
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ESCENARIOS

II. España y extranjero

Die Dreigroschenoper
según Robert Wilson
Oriol Puig Taulé

Die Dreigroschenoper, de Bertolt Brecht, con música de Kurt Weill. Dirección, escenografía y
diseño de iluminación: Robert Wilson. Dirección musical: Hans-Jörn Brandernburg y Stefan
Rager. Vestuario: Jacques Reynaud. Dramaturgia: Jutta Ferbers y Anika Fárdos. Iluminación:
Andreas Fuchs. Ayudante de dirección: Tanja Weidner. Ayudante de escenografía: Daniel
Reim. Ayudante de vestuario: Wicke Naujoks. Ayudante de dramaturgia: Susanne Schmitt.
Dirección técnica: Klaus Wichmann. Dirección de maquillaje y vestuario: Barbara Naujok.
Maquillaje: Ulrike Heinemann. Sonido: Axel Bramann y Jens-Uwe Neumann. Producción:
Angela Sulek, Marcel Potrykus y Stephan Dierkes. Intérpretes: Jürgen Holtz (Jonathan Jere-
miah Peachum), Traute Hoess (Celia Peachum), Christina Drechsler (Polly Peachum), Stefan
Kurt (Macheath), Axel Werner (Brown), Gitte Reppin (Lucy), Angela Winkler (Jenny), Georgios
Tsivanoglou (Filch), Mathias Znidarec, Martin Schneider, Boris Jacoby, Christopher Nell, Kon-
rad Singer y Jörg Thieme (miembros de la banda de Macheath), Uli Plessman / Roman
Kaminski (Smith), Heinrich Buttchereit (Kimball), Ange Engelsmann, Ruth Glöss, Franziska
Junge, Marina Senckel y Gabriele Völsch (prostitutas) y Walter Schmidinger (una voz). Músi-
cos: Ulrich Bartel, Hans-Jörn Brandenburg, Tatjana Bulava, Martin Klingeberg, Stefan Rager,
Jonas Schoen, Benjamin Weidekamp, Otwin Zipp, Michael Wilhelmi y Joe Bauer. Berliner
Ensemble (Berlín), 27 de septiembre de 2007.

Entre la gran variedad de obras que puede ser otro que el de Bertolt Brecht, fun-
actualmente ofrece el Berliner Ensemble, en dador de la compañía (junto con su esposa
su repertorio podemos encontrar autores Helene Weigel en 1949) que desde 1954 tiene
como Max Frisch, August Strindberg, Peter la sede en el Theater am Schiffbauerdamm
Handke, Thomas Bernhard, Friedrich Schi- de Berlín. En la actual temporada 2007/2008
ller, Gotthold Ephraim Lessing o Yasmina el Berliner Ensemble tiene programadas,
Reza. No obstante, si un nombre destaca, cumpliendo la vasta oferta que caracteriza a
naturalmente, por encima de los demás, no todos los teatros berlineses, las obras

499
ESCENARIOS / II. España y extranjero ESCENARIOS / II. España y extranjero

siguientes de Bertolt Brecht: Trommeln in la palabra, por la perfección de la coreografía los que se conseguía dotar el espacio de una tamente cautivador, fascinante e inteligente-
der Nacht (1919), Die Klein Bürgerhochzeit de los actores, por la precisión técnica del galería o un museo de arte contemporáneo mente teatral, que deja al público maravilla-
(1919), Mann ist Mann (1926), Mutter Cou- lenguaje escénico, por la belleza del telón con un cariz totalmente diferente. (Echamos do en sus butacas. Mackie Messer, interpre-
rage und ihre Kinder (1938/1939), Der lleno de luces haciendo parpadeos… En defi- en falta alguna obra de Dan Flavin en la tado por Stefan Kart, es presentado por
aufhaltsame Aufstieg des Arturo Ui (1941), nitiva, por la nitidez y la extrema pulcritud exposición del MACBA «Un teatre sense tea- Wilson como una estrella ambigua de caba-
Die Antigone des Sophokles (1947) y la obra de todos y cada uno de los elementos que tre» de 2007, teniendo en cuenta que el ret berlinés de entreguerras, con tanto o más
que nos ocupa, Die Dreigroschenoper, estre- intervienen en la puesta en escena. Un telón museo dispone en su colección permanente maquillaje que su nueva esposa, pestañas
nada en el mismo Theater am Schiffbauer- de luces parpadeantes a la Broadway es el de varias obras del artista que poseen un postizas, corpiño y, naturalmente, cabello
damm en 1928. marco de fondo para esta presentación, y los carácter eminentemente teatral.) teñido de rubio oxigenado. Maestro de cere-
El crítico, el aficionado al teatro, el estu- personajes desfilan casi como si se tratara de Respecto al espacio sonoro de Die Drei- monias tanto del espectáculo como de su
dioso de artes escénicas o simplemente cual- maniquíes móviles o autómatas, enfatizando groschenoper, Robert Wilson utiliza amplia- propia vida, Macheath es quien lleva el peso
quier persona con cierta curiosidad intelec- de esta forma su carácter más titiritero, mente la interacción de los actores con soni- del espectáculo, tasca que en ciertos momen-
tual y estética, no puede permitirse dejar podríamos decir que casi es grotesco. dos, ruidos, gritos y elementos gravados tos parece que Stefan Kart no acabe de con-
pasar esa lectura que un director de la talla de Robert Wilson firma la escenografía y el varios, que le sirven de contrapunto cómico seguir plenamente.
Robert Wilson ha construido a partir de una diseño de luces del espectáculo, dos aspectos y alienante de la acción que se produce en Robert Wilson juega desvergonzadmente
de las obras más conocidas y representadas indivisibles el uno del otro en sus montajes, ya escena. El matrimonio Peachum, excelente- con las referencias cinematográficas durante
de Brecht y, además, dirigiendo a la compa- que no se pueden entender separadamente. La mente interpretado por Jürgen Holtz y Trau- todo el espectáculo: sitúa a los actores en
ñía del Berliner Ensemble. El resultado no luz construye el espacio y viceversa. Un gran te Hoess, está caracterizado —podríamos posiciones que recuerdan filmes expresionis-
defrauda de ningún modo las altas expectati- ciclograma blanco sirve de fondo del escena- afirmar que casi caricaturizado— a partir de tas, con guiños obvios al cine cómico clásico
vas depositadas en este proyecto, y podemos rio y, mediante la iluminación con colores su interpretación grotesca y de corte expre- (como en el momento de la persecución
afirmar que estamos ante un espectáculo his- vivos —«marca de la casa» del estilo Wil- sionista, así como por la calidad de sus entre el policía y Mackie, puro Chaplin), y
tórico por lo que se refiere a otro acercamien- son—, adopta el aspecto necesario para el movimientos y su integración con los ele- hasta se permite jugar con la linterna mági-
to estético y ético a Die Dreigroschenoper marco en donde se desarrolla cada parte del mentos móviles de la escenografía. Igual- ca, ya que la escenografía de tubos fluores-
como una de las obras capitales del siglo XX. espectáculo. La sabiduría escénica, la expe- mente, algunos elementos sonoros que centes (en muchos momentos casi la única
El principio del espectáculo, después de riencia acumulada por Wilson y, sobre todo, corresponderían a sus interpretaciones iluminación que se utiliza en escena) crea un
la apertura instrumental, ya supone de entra- el uso del precepto principal del minimalis- (como los gritos que se regalan mutuamen- efecto estroboscópico cuando los actores
da una inmersión total dentro del universo mo (less is more) le llevan a construir un te) son efectuados en off, obligando a los pasan y corren por delante. Igualmente, el
estético de Robert Wilson. Los personajes espacio que, mediante las formas abstractas, actores a un playback totalmente estudiado y carácter marcadamente expresionista de la
desfilan ante la atenta mirada del público (no construye los espacios principales donde milimetrado. Del mismo modo, elementos puesta en escena surge efecto gracias al uso
podía ser de otra forma) en primer término y sucede la acción. Una serie de paneles móvi- del gestus brechtiano de vital importancia, que hace Wilson de la iluminación. Práctica-
de izquierda a derecha del escenario, mien- les dotados de tubos fluorescentes colocados como sus relaciones con el dinero o con mente cada personaje tiene su propio foco,
tras Mackie Messer entona las notas de su vertical o horizontalmente, idea primaria y objetos cotidianos, son interpretados que le sigue y ilumina donde se encuentre, ya
Moritat personal. Este desfile se produce simple donde la haya, permiten a Wilson mediante el papel clave que juegan las accio- sea de cuerpo entero o sólo la cara. Esta téc-
mientras dura la canción, pero sin duda crear una gran variedad de espacios y nes en las obras de Brecht, y acercando la nica permite focalizar la atención del público
alguna la desearíamos eterna, por la belleza ambientes, en un juego constante de luces y estética de la puesta en escena al cartoon o en una parte concreta del cuerpo (como la
de la escena y por la imagen absolutamente formas abstractas. Las formas geométricas los dibujos animados de la productora de los mano misteriosa que surge de un lateral del
fascinante de los personajes que desfilan en simples, principalmente enrejadas y cuadri- años veinte: cara blanca, labios pequeños y escenario, o la pierna provocadora que apa-
ella. Unos personajes expresionistas, ya que culadas, recuerdan vivamente la obra del rojos en forma de corazón, voz aguda hasta rece de quién sabe donde) o del rostro, evi-
su caminar, su gestualidad, los maquillajes y artista norteamericano Dan Flavin, que la exasperación. Gracias a la extrema riqueza tando en todo momento un acercamiento
el vestuario hermoso que llevan, hacen pen- durante los años setenta y ochenta se dedicó de registros interpretativos de la actriz que le naturalista al lenguaje teatral. Los actores
sar en las películas de cine mudo. Se trata de a crear instalaciones con tubos de luz fluo- da vida, Christina Drechsler, su Jenny de los cantan de cara al público, lo miran, se diri-
un inicio deslumbrante en todo el sentido de rescente de distintos colores y medidas, con piratas se convierte en un momento absolu- gen directamente a él, y los efectos sonoros

500 501
son el contrapunte cómico que acompaña en hay “detrás”: detrás del texto se esconde una francés experimentó durante su visita en la momentos de «verdad» teatral, algunos mo-
todo momento a la acción (sin llegar a los delicada ironía, detrás de las historias encon- ciudad de Florencia, totalmente extasiado mentos de pasión en la interpretación de los
extremos de perfección y manierismo de la tramos ideas, detrás de los personajes hay por la belleza que le envolvía. La perfección actores o que, como mínimo, mostraran un
compañía de Nueva York, The Wooster historias, detrás del espacio reside cierta ten- formal, el esteticismo de un buen gusto poco de vida en escena… pero a lo mejor
Group, deutora en muchos aspectos del sión. Para mí esto ha supuesto un gran desa- extremo y la absoluta precisión técnica de los entonces ya no estaríamos ante un espectá-
«padre Wilson»). Las canciones se interpre- fío: encontrar estos elementos escondidos en espectáculos de Wilson, es al mismo tiempo culo de Robert Wilson, que por algún motivo
tan en su mayoría delante del impresionante su obra, en este “detrás” tan amplio que no su característica principal y su telón de es considerado uno de los mejores directores
telón de terciopelo, en primer término del está escrito en papel.» Aquiles. Se desearía experimentar algunos teatrales de la segunda mitad del siglo XX
escenario, conformando las rupturas y «alie- ¿Consigue Wilson lo que se proponía?
niaciones» perfectas que Brecht deseaba para Seguramente en su lectura personal no cum-
su teatro. La Canción de Salomón interpreta- ple varias de las premisas del teatro épico,
da por una vieja y demacrada Jenny (esplén- pero, sin embargo, se trata de un acercamien-
dida Angela Winkler), iluminada sólo por un to absolutamente personal y válido, de acuer-
foco, como si se tratara de una decrépita do con el estilo único e inconfundible de
Edith Piaf en una de sus últimas actuaciones, Robert Wilson. El director tejano firma,
es uno de los momentos más inquietante- como es habitual en él, una puesta en escena
mente fascinantes del espectáculo. limpia, precisa, técnicamente perfecta. ¿Pro-
La orquesta, dirigida por Hans-Jörn bablemente fría y distante? A lo mejor sí.
Brandenburg y Stefan Rager, interpreta la Ante un espectáculo de Wilson no puede
música de Kurt Weill con fuerza y con gran pretenderse encontrar emotividad y viscera-
variedad de registros, que van desde la ener- lidad. La formación técnica de Wilson (licen-
gía y la pasión en los momentos puramente ciado en Arquitectura en el Pratt Institute de
orquestrales, hasta la finura del banjo y el Brooklyn), así como sus estudios puramente
piano en los momentos más intimistas. De la artísticos realizados en París, le acercan más
misma forma, Wilson se permite añadir ele- al lenguaje estético de una instalación de arte
mentos que nos atreveríamos a llamar elec- minimalista, que no al lenguaje puramente
trónicos o «sampleados» (cortes de sonido teatral en el sentido que podríamos llamar
real grabado que son utilizados, mediante la «tradicional» del término. Aún recordamos
repetición o la modificación, como si fuera el gran impacto que nos causó la exposición
un instrumento más) en algunas piezas, «Imágenes del cuerpo. El museo interpretado
como los pies que marchan de manera mili- por Robet Wilson», que pudimos ver en el
tar la Canción de los cañones. Museu Barbier-Mueller de Barcelona, inte-
Robert Wilson escribe en el programa grado en los actos del Forum Universal de las
del espectáculo: «Brecht deseó un teatro Culturas 2004. En esta muestra, Wilson ofre-
épico, y en el teatro épico todos los elemen- cía una visión propia de la colección de arte
tos tienen la misma importancia. Siento las precolombino del museo, enmarcando las
ideas de Brecht muy próximas a mi trabajo, y piezas artísticas dentro de sus fascinantes y
por este motivo he creado un paisaje sin alucinógenas escenografías luminosas. Pode-
escenografía, intentando mostrar sólo una mos afirmar que los objetos cobraban real-
parte del todo. Uno de mis objetivos ha sido mente una nueva vida, bajo la luz a la que las
el de intentar encontrar espacios parecidos, exponía Wilson. La experiencia estética que
tanto físicos como sonoros, a los que Brecht supone asistir (y gozar) de un espectáculo de
creó. […] Lo que encuentro más interesante Robert Wilson, puede ser comparable a sufrir
del teatro de Bertolt Brecht es el espacio que el llamado síndrome de Stendhal, que el autor

502 503

También podría gustarte