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Ética en la Enseñanza: Obligación vs. Pasión

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Tema:

Análisis de un Caso Ético

Alumno:
Jeyson Alexander Vigo Saavedra

Docente:
Jorge Luis Gallo Chanduví

29 de enero del 2024


ANÁLISIS DEL CASO ÉTICO SER UN MAESTRO POR OBLIGACIÓN

I. Identificación del problema ético


si se quiere hablar de éxito escolar es necesario entender que este es el resultado de
valoraciones desde diferentes perspectivas que permiten identificar el dominio que
pueda tener un estudiante sobre un contenido especifico, y este conocimiento
usualmente proviene de la motivación que un docente genera en un estudiante.
De esta manera, se resalta la influencia del profesor y la estimulación que el mismo
ofrece, como factores esenciales en el aprendizaje. Sin embargo, esto no es posible
cuando la enseñanza se realiza desde la obligación y no desde le gusto.
Un docente que enseña por gusto, porque le apasiona lo que hace, y es consciente de
que el conocimiento se debe compartir, se transforma en un motor que impulsa el
proceso de aprendizaje que despierta el interés e incita al estudiante a investigar y a
complementar las temáticas de forma individual y voluntaria. Además, genera un efecto
bolo de nieve que va creciendo cada vez más, dando lugar a una motivación intrínseca,
porque a partir de este gusto acogido el estudiante puede terminar decidiendo un
enfoque practico para su vida.
Por otro lado, un docente que enseña desde la obligación, posiblemente porque no
encontró otra opción para desempeñarse en la vida, difícilmente va a lograr que un
estudiante despierte un interés real en lo que aprende; llegando a generar conocimientos
parciales o momentáneos, mientras se cumple con un objetivo que pueda ser la entrega
de un trabajo, una exposición, una evaluación; una actividad que genera una
cualificación pero que tan pronto se cumple con lo planteado, este conocimiento se
desecha de forma voluntaria.
En este caso el orientado puede llegar a sentir frustración y hasta desinterés por la
temática que está aprendiendo
De esta forma se puede observar que trabajar enseñando por obligación o por gusto
puede influir drásticamente en el comportamiento, siendo finalmente el único
responsable el docente u orientador

II. Valores transgredidos


 La integridad, el docente no esta actuando de acuerdo a los principios.
 El respeto, pues no lo tiene ni con él, mucho menos con sus orientados.
 La solidaridad, no comparte sus intereses, inquietudes o necesidades con los
demás.
 Ser positivo, pues una persona que no toma sus decisiones siempre esta
pensando en lo negativo.
 La vocación profesional, no es transparente con sus enseñanzas, no siente esa
inclinación hacia su campo de actividad.
 La colaboración, no ayuda a sus orientados a ser mejores personas.
 La humildad, no es agradecido con los demás no admite equivocaciones.
III. Consecuencias negativas
Le gusta exponer a sus alumnos ante sus fracasos e incluso ridiculizarlos. Además, este
tipo de profesores suelen generar un mal comportamiento en el alumno, disminuyendo
su capacidad de aprendizaje.
Logra que sus temores se acrecienten ante cualquier interrogatorio, sobre todo cuando
por alguna razón pudiera equivocarse ante una pregunta formulada por el profesor. Esto
llega a ocasionar ciertos grados de desconfianza en los alumnos y hace que sus
intervenciones se minimicen por sentir temor a equivocarse.
El profesor pierde el control de la clase y solo puede conservarlo intimidando a los
estudiantes. Le resultará imposible estimular la cultura del aprendizaje. Cuando se
pierde el control de la clase, la construcción de conocimientos se interrumpe, los
estudiantes pierden interés y terminan deseando que el tiempo pase rápido para poder
salir del salón.
Como consecuencia de la falta de liderazgo dentro del salón, el mal profesor tiene entre
sus características que llega a clases y se va sin dejar una huella perdurable, sin
fomentar la discusión, la investigación, la duda constructiva.
No se detiene a pensar por qué el 90 % del salón tuvo mala nota, aunque alega que todo
es producto del desinterés demostrado por los alumnos por las materias estudiadas.
Nunca hace una evaluación sobre cuál fue su cuota en todo esto.
Solo le interesa enseñar a sus alumnos las cosas básicas sobre los temas estudiados. En
consecuencia, del miedo que infunden, los alumnos no serán capaces de pedir una mejor
explicación al profesor.
Parte del problema de no profundizar es que tampoco se dedica a
actualizarse. No investiga, no tiene curiosidad por aprender y cree que ya lo sabe todo
acerca de las materias que imparte. No invita a los estudiantes a indagar y a expandir las
formas de conocer, yendo más allá de los libros de texto y consulta básica.
Si lo más natural es que un profesor tenga cierta empatía con cada uno de sus alumnos y
procure que disfruten su estancia en clase, ¿por qué existen unos a quienes no les gustan
los niños? Estas son algunas de las razones:
 En las escuelas primarias el motivo principal son los gritos y la algarabía que
suelen originar los alumnos, algo normal a esta edad.
 En las de secundaria el caso es que son jóvenes y, muchas veces, los usuarios
consideran que no son capaces de prestar atención o poner interés, que les
importan más otras cosas.
 Y en la universidad, los profesores son personas más exigentes por lo poco que
cobran, necesitando más esfuerzo para enseñar y exigiendo mayores dosis de
sacrificio. Si la motivación es nula, la consecuencia está clara.

IV. Análisis del código de ética


El más alto cargo que un ciudadano puede desempeñar en una democracia es el de
maestro.
El educador profesional está al servicio del educando, sus colegas, el pueblo, la
sociedad y la patria.
La esencia de ese ejercicio profesional es la formación integral del educando, a cuyo
logro se dedica con afecto, lealtad y respeto a su dignidad.
La ética en el ejercicio del educador profesional es en cumplimiento de los principios y
valores contenidos en el presente código de ética y deontología profesional.
Dignidad, tolerancia e igualdad entre sus integrantes.
Autonomía institucional, participación democrática de sus miembros.
Actualización, desarrollo profesional y perfeccionamiento permanente.
La honestidad y la integridad como valores en lucha contra toda forma de corrupción.

V. Recomendaciones para la toma de decisiones éticas


El fin propio de la educación, es la formación del ser humano en su integralidad. Esa
formación implica colaborar con el mejoramiento de nuestros estudiantes, tanto en el
afinamiento de sus habilidades y perspectiva humanística y crítica de la realidad.
Entonces, todo profesional en docencia ha de ejercer comprometida y responsablemente
su labor, no porque exista un código de ética profesional que lo debe haber, sino porque
se cree profundamente en lo que se hace. No se debe actuar moralmente sólo porque hay
mecanismos externos que nos compulsan, sino por respeto y deber para con uno mismo
y para con el otro.
La formación universitaria debería incluir en su currículo, junto a la formación ética, el
desarrollo de valores. Se trata de desarrollar en los futuros profesionales una visión y
sentido ético que pueda guiar su práctica y refleje en sus acciones un accionar idóneo en
la resolución de problemáticas emergentes que estén basados en un análisis crítico,
reflexión para la toma de decisiones pertinentes.
De este modo, la labor del docente en un sentido complejo, supone la formación de una
ciudadanía crítica, donde la preparación técnica debe ser complementada con el
desarrollo de valores propios del ciudadano y del futuro profesional.
Uno de los desafíos que enfrentan los docentes es saber enseñar no es transferir
conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción y construcción,
transferir conocimiento, no solo requiere ser aprehendido por él y por los educandos en
sus razones de ser ontológica, política, ética y epistemológica, pedagógica, sino que
requiere ser testimoniado, vivido.

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