CONTENIDO UNIDAD I
Unidad I. Conceptualización para la elaboración de un programa y proyectos
psicopedagógicos
1.1 Conceptos de programa y proyectos
El programa psicopedagógico tiene el objetivo de contribuir en el campo educativo,
a través de la creación de espacios de prevención, promoción, orientación y
enriquecimiento para la comunidad educativa en los fenómenos que intervienen en el
clima escolar.
El modelo de programas en psicopedagogía permite definir las actuaciones para
mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje en función de las características de cada
individuo.
Servicios que ofrece el programa psicopedagógico
1. Acompañamiento en la actualización del manual de convivencia de acuerdo a lo
dispuesto en el Decreto 1965 de 2013.
2. Desarrollo de los componentes de prevención, promoción y protección dispuestos en el
manual de convivencia y en la Ruta de Atención Integral para la convivencia escolar, bajo
el marco de la Ley 1620 y en sus artículos 29 y 30.
3. Apoyo al Proyecto Educativo Institucional (PEI) de cada una de las instituciones, con el
fin de apoyar el mejoramiento de la calidad Educativa a la luz de los enfoques de
derechos, de competencias y diferencial, acorde con la Ley General de Educación, el
Decreto 1860 de 1994, la Ley 1098 de 2006.
4. Orientación y desarrollo de espacios de discusión y formación para los padres y madres
de familia dentro de la escuela, la Ley 1404 de 2010.
5. Capacitación de docentes y personal administrativo en pro del fortalecimiento del clima
escolar.
6. Orientación vocacional con miras al enriquecimiento del proyecto de vida de los
estudiantes.
Nuestra planeación y fases de ejecución son:
Fase 1
Planeación y organización del programa de intervención psicoeducativa
Fase 2
Promoción del programa
Establecimiento de convenios con I.E o colegios
Fase 3
Intervención psicoeducativa
Evaluación trimestral de las intervenciones llevadas a cabo
Fase 4
Ampliación del programa psicoeducativo hacia el bienestar escolar
Adherencia con otros profesionales de salud
La psicopedagogía es la disciplina dentro de la ciencia social que estudia los
mecanismos que se dan en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Como su nombre
indica, dentro de esta disciplina convergen dos ciencias: la psicología y la pedagogía; por
tanto, los psicopedagogos estudian los procesos de la mente humana en relación a la
ciencia de la educación.
El modelo de programas en psicopedagogía, a través del estudio de necesidades
previas, desarrolla una serie de actuaciones a fin de mejorar los procesos de enseñanza-
aprendizaje de las personas en función de las características propias de cada individuo.
A la hora de definir un programa, encontramos diferentes conceptos que podemos
resumir en la siguiente definición: “se entiende por programa una acción continuada,
encaminada a lograr unos objetivos, previamente planificada, con la finalidad de satisfacer
necesidades, y/o enriquecer, desarrollar o potenciar determinadas competencias” (Morrill,
Rodríguez Espinar et al. y Riart).
A pesar de que existen diferentes definiciones, todas coinciden siempre en los
siguientes puntos:
Un programa debe de tener una base teórica fundamentada, es decir, basarse en
alguna teoría psicológica de intervención.
Evitar la improvisación ya que debe tratarse de una actividad totalmente
planificada.
Se diseña con el objetivo de dar solución a una serie de necesidades detectadas.
Uno de los aspectos sin determinar son los requisitos mínimos para reunir la
condición de programa, ya que, para determinadas personas, un programa puede ser de
métodos de estudio, de orientación vocacional, de prevención de drogodependencia, etc.
y para otros, solo es una parte de un programa más amplio con diferentes aspectos.
En general, la intervención por programas se caracteriza por:
Estar elaborada en función de las necesidades diagnosticadas.
Actuar por objetivos en un período de tiempo y sobre el contexto.
Estar dirigida a todo el entorno implicado.
Es preventiva y de desarrollo.
Tener capacidad para anticiparse a dificultades o necesidades
futuras.
Fases de un programa
Dentro de un programa conviene aclarar en qué fases se estructura una
intervención a partir de las siguientes referencias:
Bisquerra y Álvarez
Análisis del contexto para detectar necesidades
Formular objetivos
Planificar actividades
Realizar actividades
Evaluación del programa
Álvarez Rojo y Hernández
Evaluación de necesidades
Diseño del programa
Aplicación del programa
Evaluación del programa
Análisis de necesidades
Cuando se diseña cualquier intervención, se debe tener en cuenta el destinatario
de la misma. En el ámbito de intervención de la psicopedagogía, se encuentran grupos
diana diversos con unas claras necesidades ante las cuales se pretende dar respuesta, es
por esto que es imprescindible analizar la realidad en la que se va a trabajar y las
prioridades a las que se debe atender.
Para ello, existen diferentes mecanismos de recogida de información, desde la
observación, entrevistas, cuestionarios, test estandarizado… A partir de la información
obtenida, se conceptualiza el problema origen, las causas del mismo y los efectos que
puede generar.
Con esto, se puede hacer una priorización de necesidades y determinar las
técnicas o estrategias de intervención más adecuadas para cumplir con los objetivos
propuestos, teniendo en cuenta el tiempo que se va a dedicar, así como el grupo diana
con el que se va a trabajar.
Metodología
Se deberá establecer el tipo de estrategias y mecanismos que se van a poner en
marcha a la hora de establecer las acciones o actividades que se llevarán a cabo para
conseguir los objetivos marcados.
Como toda disciplina científica, diferentes escuelas de pensamiento y teorías
marcan criterios y claves para desarrollar los diferentes programas de intervención
psicopedagógica. Será fundamental tomar en consideración qué tipo de metodología se
va a poner en marcha a la hora de intervenir y que esta sea acorde con los demás
elementos propuestos en el programa.
Actividades
Por actividades dentro de los programas de intervención en psicopedagogía, se
entiende todas las acciones que se llevan a cabo a fin de conseguir los objetivos
marcados.
Se establecen una serie de pasos y dinámicas a seguir que permitirán llegar a las
metas propuestas o atender a las necesidades establecidas. Es importante en el diseño
de dichas actividades tener en cuenta los recursos, tanto materiales como humanos, que
se van a utilizar, así como el tiempo dedicado para la realización de las mismas, el
objetivo que se pretende y a la disposición de los participantes.
Por tanto, la puesta en marcha de actividades dentro de los programas de atención
psicopedagógica, implica la reflexión, planificación y organización de todas las variables
implicadas en el buen desarrollo de los programas.
Recursos
Para poner en marcha los programas de atención psicopedagógica, son
necesarios recursos personales o humanos, así como materiales. Cuando se detallan los
recursos necesarios para el desempeño de un programa, deberemos especificar a todo
profesional implicado, o material utilizado durante el proceso. De esta manera permite
contar con los recursos necesarios, prever costes o anticipar los requisitos necesarios
para dicha puesta en marcha y posibles contratiempos.
Evaluación
Evaluar implica valorar todos los elementos establecidos en el programa de
intervención. A través de la evaluación, se toma conciencia del grado de consecución de
los objetivos planteados inicialmente, así como se conoce la adecuación de los mismos a
las necesidades detectadas en su momento. Por otro lado, se determina si los tiempos y
recursos empleados fueron los idóneos.
En un proceso de intervención psicopedagógica, existen diferentes momentos de
evaluación. Primero, se realiza una evaluación que permite tomar conciencia del punto de
partida y diseñar las líneas de intervención. A lo largo del desarrollo del programa, se
deberá mantener el registro de evaluación continua a fin de poder detectar con la
suficiente anticipación las nuevas necesidades que van surgiendo y, con ello, reformular
de una manera dinámica todos los elementos del programa. Esto permite que los
programas de intervención psicopedagógica sean estructuras vivas, adaptadas a las
circunstancias reales de los destinatarios y entornos. Poder mantener ese continuo
feedback permite anticipar problemas y adaptarnos constantemente a los cambios
permanentes que sufren los grupos objeto de intervención.
Para realizar la evaluación, vamos a necesitar una serie de recursos, los cuales
dependen del grupo al que analicemos, el momento y el aspecto a evaluar. Por ello, se
utilizarán hojas de registro, encuestas, entrevistas, diarios de campo, hojas de
observación, test psicométricos…
Por otro lado, existe una evaluación final que permite hacer balance de todo el
proceso, crear una memoria de la intervención llevada a cabo y, con ello, reflexionar sobre
la práctica desarrollada y los resultados alcanzados a fin de mejorar los programas futuros
de los psicopedagogos y profesionales relacionados.
Concepto de proyectos
El proyecto pedagógico es una estrategia de aprendizaje que articula teoría-
práctica-investigación durante el proceso formativo de los profesionales licenciados en
educación.
El proyecto pedagógico como estrategia de aprendizaje posibilita que los
licenciados en formación se acerquen, intervengan y transformen la realidad
socioeducativa desde la racionalidad crítica inherente al perfil de un profesional
comprometido con la sociedad.
Estructura de los proyectos pedagógicos
Los proyectos pedagógicos son la estrategia de aprendizaje de las
prácticas pedagógicas.
Los proyectos pedagógicos se estructuran teniendo en cuenta la planeación,
ejecución, evaluación y plan de mejora con su fundamentación, profundización y
profesionalización.
Componentes académicos de los proyectos psicopedagógicos
La Fundamentación: Pretende el acercamiento a la realidad educativa y
sensibilización frente a ella a través del reconocimiento de agentes, factores, ambientes y
condiciones en las que se desarrollan diferentes procesos formativos; se busca que el
futuro profesional licenciado de la educación reconozca su campo de estudio, las
problemáticas que lo rodean en diferentes escenarios educativos que trasciendan el aula.
La Profundización: La relevancia es el reconocimiento del área específica de
formación; pretende favorecer la interacción en los diferentes escenarios educativos y la
identificación de situaciones socioeducativas; se refiere al conjunto de reflexiones que se
deben llevar a cabo sobre la historia, desarrollo y futuro del saber pedagógico en los
diferentes escenarios educativos.
La Profesionalización o aplicación: La intención es el mejoramiento de los
procesos formativos que se desarrollan en los diferentes escenarios y sus respectivas
modalidades. Cada estudiante practicante va descubriendo los modos propios para el
ejercicio de su formación. Se reflexiona en torno a su propia propuesta pedagógica, busca
su propia identidad en su ejercicio pedagógico.
Componentes administrativos de los proyectos pedagógicos
Planear
Es concretar y precisar lo que se quiere realizar; organizar y estructurar la
intención pedagógica, la cual, parte de una necesidad del contexto o escenario educativo
teniendo en cuenta los alcances del mismo en el período académico.
Ejecutar
Hacer efectivas las decisiones tomadas; enmarcadas en estrategias de la
investigación, la pedagogía y la práctica misma, porque estas son las dan la ruta de
implementación.
Evaluar
Es seguir cursos de acción que conduzcan a la obtención de determinados
resultados en torno a la reflexión pedagógica del ser, saber, saber hacer y el convivir.
Plan de mejoramiento
Es retroalimentar el proceso llevado a cabo y plantear acciones de mejora.
1.2 Finalidad de programas psicopedagógicos
Brindar atención a alumnos con dificultades personales y/o sociales que impacten
su desempeño académico. (Integración grupal, conflictos individuales y/o grupales, etc.)
Surge el modelo de programas como superación del modelo de servicios. Durante
la década de los setenta, numerosos trabajos han venido denunciando la insuficiencia del
modelo de servicios. Diversos autores, a la hora de analizar las tendencias presentes y
futuras de la orientación, ponen de manifiesto la necesidad de intervenir por programas y
que cualquier organización, servicio, etc., que se adopte debe ser la consecuencia del
programa que se pretende llevar a cabo.
El término programa se utiliza con mucha frecuencia por parte de diversos tipos de
profesionales, entre ellos los orientadores, es decir, los profesionales de la intervención
psicopedagógica. Sin embargo, no se dispone de una definición del concepto “programa”
que pueda ser unánimemente aceptada.
En un intento de definir este concepto se han presentado diversas propuestas:
Morrill (1980) lo define como una “experiencia de aprendizaje
planificada, estructurada, diseñada a satisfacer las necesidades de los
estudiantes”.
Rodrígruez Espinar et al. (1993) un programa es “un conjunto de
acciones sistemáticas, cuidadosamente planificadas, orientadas a unas metas
como respuesta a las necesidades educativas de los alumnos, padres y profesores
de un centro.
Riart (1996) programa es una planificación y ejecución (elemento
diferenciador de la palabra programar; prgramar no implica ejecutar; sino que
implica todo el proceso de puesta en práctica), en determinados períodos de
tiempo (continuos o intermitentes), de unos contenidos (conceptuales,
actitudinales o procedimientales), encaminado a lograr unos objetivos
determinados a partir de unas necesidades (preventivas, de desarrollo o de
intervención) de las personas, grupos o instituciones inmersas en un contexto
espacio-temporal determinado.
Recogiendo estas definiciones podemos establecer que “se entiende por programa
una acción continuada, previamente planificada, encaminada a lograr unos objetivos, con
la finalidad de satisfacer necesidades, y/o enriquecer, desarrollar o potenciar
determinadas competencias.”
En cualquier caso, las distintas definiciones suelen coincidir en los siguientes
puntos: Se trata de una actividad planificada. Se aplica en un contexto determinado. Se
diseña y realiza con la intención de obtener unos objetivos concretos. Se diseña a partir
de la identificación de unas necesidades concretas (diagnóstico de necesidades).
La intervención por programas se caracteriza a grandes rasgos por:
Ser una intervención desarrollada en función de las necesidades
diagnosticadas (de los alumnos, centro, servicios de institución, etc.)
Actúa por objetivos a lo largo de un lapso de tiempo.
Centrarse en las necesidades de un colectivo. Su actuación sobre el
contexto. Ser dirigida a todos los agentes implicados y usuarios.
Ser una intervención preventiva y de desarrollo.
Tener carácter proactivo.
Según Montané y Martínez (1994), podemos destacar las siguientes
características de este modelo referido a un centro educativo:
a) En cuanto al rol del orientador, la intervención por programas surge de su total
integración y colaboración con la institución educativa, partiendo de sus necesidades y
competencias de las cuales surgen las propuestas de intervención. Esto enlaza con el
modelo de consulta: el orientador actúa como consultor, asesor y formador de formadores.
b) En lo relativo a la planificación; los programas persiguen la consecución de los
objetivos educativos del centro o del aula, que se basan y entroncan a su vez en los
planteamientos de la institución y de su proyecto curricular.
c) Los recursos en la intervención por programas son en realidad todos los del
centro educativo y su entorno inmediato: el currículo, la metodología, los equipamientos,
los distintos profesionales, etc.
d) Los programas son procesos de acción integrados en mayor o menor medida en
el currículo general ordinario o facilitan dicha opción.
e) Respecto al equipo docente, un programa permite y favorece la cooperación, el
intercambio y el trabajo en equipo, así como la mejora progresiva del mismo puesto que
este equipo y cada uno de sus integrantes conocen y saben poner en práctica los
programas de orientación.
f) La evaluación en este tipo de intervención tiene una finalidad esencialmente
formativa, de mejora continua de los procesos y productos educativos por lo que favorece
el desarrollo.
g) El papel de los discentes es activo, en la mayor parte de los casos estos son
conocedores de las necesidades y potencialidades y de los beneficios y mejoras que su
desarrollo conllevará, por lo que son parte activa en el mismo.
h) El tipo de intervención más frecuente suele ser sobre déficits o necesidades
inmediatas, pero debería ser una intervención preventiva, grupal, proactiva y/o
intervención orientada al desarrollo.
i) La institución es un elemento dinámico en evolución. La intervención por
programas, a través del trabajo en equipo y la reflexión sobre la propia práctica genera
procesos de reforma, cambio e innovación en la propia institución educativa.
1.3 Tipos de programas psicopedagógico
La psicopedagogía es la disciplina dentro de la ciencia social que estudia los
mecanismos que se dan en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Como su nombre
indica, dentro de esta disciplina convergen dos ciencias: la psicología y la pedagogía; por
tanto, los psicopedagogos estudian los procesos de la mente humana en relación a la
ciencia de la educación. El modelo de programas en psicopedagogía, a través del estudio
de necesidades previas, desarrolla una serie de actuaciones a fin de mejorar los procesos
de enseñanza-aprendizaje de las personas en función de las características propias de
cada individuo.
A la hora de definir un programa, encontramos diferentes conceptos que podemos
resumir en la siguiente definición: “se entiende por programa una acción continuada,
encaminada a lograr unos objetivos, previamente planificada, con la finalidad de satisfacer
necesidades, y/o enriquecer, desarrollar o potenciar determinadas competencias” (Morrill,
Rodríguez Espinar et al. y Riart).
A pesar de que existen diferentes definiciones, todas coinciden siempre en los
siguientes puntos:
Un programa debe de tener una base teórica fundamentada, es
decir, basarse en alguna teoría psicológica de intervención.
Evitar la improvisación ya que debe tratarse de una actividad
totalmente planificada.
Se diseña con el objetivo de dar solución a una serie de
necesidades detectadas.
Uno de los aspectos sin determinar son los requisitos mínimos para reunir la
condición de programa, ya que, para determinadas personas, un programa puede ser de
métodos de estudio, de orientación vocacional, de prevención de drogodependencia, etc.
y para otros, solo es una parte de un programa más amplio con diferentes aspectos.
En general, la intervención por programas se caracteriza por:
Estar elaborada en función de las necesidades diagnosticadas.
Actuar por objetivos en un período de tiempo y sobre el contexto.
Estar dirigida a todo el entorno implicado.
Es preventiva y de desarrollo.
Tener capacidad para anticiparse a dificultades o necesidades
futuras.
Son muchos los autores que, en el contexto educativo, han realizado diferentes
tipologías de programas, adoptando distintos criterios para su clasificación.
Algunos de los tipos de programas que hay según Álvarez Rojo y Hernández
Fernández (1998), atendiendo a las dimensiones son los siguientes:
Programas preventivos:
Tradicionalmente estos programas se han asociado al ámbito educativo,
pero la prevención debería de ir más allá, iniciándose antes de la escolaridad. La
prevención como principio de intervención psicopedagógica, debe estar presente
en todo el ciclo vital del individuo, abarcado todos sus ámbitos, facetas y
contextos.
Programas de desarrollo personal:
También se les denomina programas de educación o formación psicológica.
Este tipo de programas hacen referencia al logro de competencias psicológicas y
personales. Surgen a principios de los setenta y parten del principio de prevención
y desarrollo.
Programas centrados en los aspectos vocacionales:
Los programas de orientación profesional deben de considerar los distintos
ámbitos de actuación orientadora profesional, que han de desarrollar procesos de
formación y orientación profesional a lo largo de la vida. Según Romero
Rodríguez, 2000, los ámbitos son tres: Ámbito educativo, ocupacional y de la
organización.
Siguiendo a Bonals y Sánchez Cano (2007) las posibilidades de la intervención
psicopedagógica a través de programas son tantas y tan diversas como lo es la
intervención psicopedagógica en general. Por eso, los intentos de clasificar de alguna
forma los programas dan lugar a múltiples criterios, muchas veces entrelazados, y su
categorización será una u otra –y probablemente todas igualmente válidas- en función del
criterio que se utilice. Veamos algunos ejemplos de estas posibles maneras de
agruparlos:
Se pueden clasificar en función del proyecto de centro con el cual
se hallan vinculados. Por ejemplo, mediante un programa destinado a la mejora de
algún área específica de aprendizaje (lengua, matemáticas…) se colabora con el
proyecto curricular de un centro. Si, en cambio, se trabaja con los docentes un
programa sobre cómo tratar la relación familia-escuela, se estará interviniendo en
el marco de su proyecto educativo.
Otra posible clasificación puede hacerse desde una perspectiva de
bloques temáticos: orientación, acción tutorial, hábitos de autonomía, resolución
de conflictos, relaciones familia-escuela, entre otros temas.
También son agrupables por ámbitos de actuación, como, por
ejemplo: alumnos y familias, centros y sector.
Podemos basarnos también en el origen de la intervención: puede
partir de una propuesta del asesor o ser fruto de una demanda de los
destinatarios. Existen programas promovidos por la Administración Educativa;
otras veces se aplican de forma colaborativa programas de tipo comunitario en los
que, además de los centros educativos, participan instituciones no propiamente
escolares.
Pueden clasificarse también según la amplitud de su alcance. Un
programa puede ir destinado a profesionales pertenecientes a distintos centros de
un sector o bien aplicarse a un solo centro; y dentro de él dirigirse al conjunto del
claustro o bien a una etapa, ciclo.
Según los destinatarios, hay programas más centrados en los
alumnos y otros cuyo objetivo fundamental es el de proporcionar estrategias al
profesorado. Desde esta misma vertiente, cabe añadir que algunos tipos de
programas pueden incidir a la vez en distintos niveles de destinatarios: un
programa de transición de primaria a secundaria, puede incluir también algunas
actividades específicas destinadas al grupo de padres de estos alumnos, a los
centros de secundaria que se van a hacer cargo del grupo, etc.
1.3.1 De orientación
Existen diferentes criterios a partir de los cuales se han realizado distintas
clasificaciones de los modelos de orientación educativa. Se han realizado clasificaciones
en función del período histórico donde se desarrollaron cada modelo, en función de la
teoría o escuela psicológica que sustenta el modelo, en función de la relación que
mantienen entre sí los agentes de la orientación (orientador, demandante de la
orientación, contexto social), en función del tipo de intervención, etc. Ciertos autores han
recurrido a más de un criterio para ofrecer una clasificación de los modelos (Monereo,
1996; Álvarez y Bisquerra, 1997).
Así, por ejemplo, el profesor J. M. Escudero Muñoz, en 1986 (cit., Vélaz de
Medrano, 1998) utilizaba como criterio de clasificación la relación que mantienen entre sí
el orientador y la persona orientada. Diferenciaba tres tipos de modelos:
Modelo psicométrico: Donde el orientador es un experto en técnicas
de orientación, y el orientado el destinatario de los resultados de las mismas.
Modelo clínico-médico: El orientador es un diagnóstico y diseñador
de intervenciones, que son puestas en la práctica por el tutor/profesor.
Modelo humanista: El profesor adquiere el papel de orientador
activo. La orientación se entiende como un proceso de ayuda al individuo.
Por su parte, la profesora Rodríguez Moreno (1995) desde un criterio histórico,
distingue:
Los modelos históricos (los más “antiguos”) donde incluye el modelo de Frank
Parson de orientación vocacional, y el modelo de Brewer de principios del siglo XX.
Los modelos modernos. Incluye las aportaciones de Koos y Kefauver de 1932,
el modelo de orientación clínico, el modelo de consejo, y el sistema ecléctico.
Los modelos contemporáneos centrados en los servicios, la reconstrucción
social, y el desarrollo personal.
Los modelos centrados en las necesidades sociales contemporáneas, basadas
en las técnicas consultivas, la intervención directa, los Programas Integrales de
Orientación de carácter preventivo, y la adquisición de habilidades para el ciclo vital.
En función de los fines y ámbitos de intervención, el concepto de enseñanza-
aprendizaje, la relación entre orientador y resto de agentes y el enfoque psicológico
subyacente, como criterios de clasificación, el profesor Carles Monereo diferenciaba
en 1996 los siguientes tipos de modelos:
Modelo asistencial o remedial (enfoque clínico).
Modelo de consejo (vinculado a la corriente humanista). Modelo
consultivo (que relaciona con el enfoque conductista de la orientación).
Modelo constructivista.
Por su parte, Álvarez y Bisquerra (1997) basaron su clasificación en los criterios
siguientes: teoría subyacente, tipo de intervención y tipo de organización de la institución
donde se realiza la orientación. En función de estos criterios distinguieron los siguientes
tipos:
Modelos teóricos: Se trata de modelos de origen teórico-académico que proceden
de muy distintas corrientes (modelo humanista, modelo psicoanalítico, modelo
conductista, modelo de la Gestalt, etc.).
Modelos de intervención: diferenciando entre modelos básicos (clínico, de
servicios, de programas y de consulta) y mixtos (resultado de una combinación de
enfoques, teorías, sistemas, etc.).
Modelos organizativos: incluyendo los modelos institucionales (sistemas seguidos
por los ministerios, comunidades autónomas, instituciones europeas, etc.) y los modelos
particulares (sistemas que ponen en marcha los centros educativos o los gabinetes
privados de orientación).
Por último, es necesario hacer referencia a la clasificación aportada por Rodríguez
Espinar, Álvarez, Echevarría y Marín en 1993, que clasifican los modelos a partir del tipo
de intervención. Esta clasificación aparecerá después como Modelos Básicos en la
tipología de Álvarez y Bisquerra del año 1997 (opus cit.):
Modelo de intervención directa e individualizada: modelo de counseling o modelo
clínico. Modelos de intervención directa y grupal: modelo de servicios, modelo de
programas, y modelo de servicios actuando por programas.
Modelo de intervención indirecta (individual o grupal): modelo de consulta.
Modelo de intervención a través de medios tecnológicos: modelo tecnológico.
Modelo de Consulta
El modelo de consulta trata de capacitar a las personas que demandan este
servicio (normalmente maestros y tutores) para que sean ellos/as quienes realicen las
intervenciones de orientación. Este modelo surge vinculado al ámbito de la salud, si bien
su desarrollo se produce en tres campos:
• Salud mental: Este campo fue impulsado por Caplan (1970), entendiendo la
consulta como un proceso de interacción entre dos profesionales con la intención de
resolver un problema. Aunque la consulta se realiza entre iguales, la acción está dirigida a
solucionar el problema, no a intervenir sobre la persona que presenta el problema, sino
sobre este directamente. La intervención es por tanto tanto proactiva como preventiva.
Esta forma de entender la consulta derivó en dos submodelos, el clínico y el conductual.
El submodelo clínico está centrado en el cambio de actitud de las personas y mantiene
una perspectiva terapéutica. Mientras, el submodelo conductual se centra en la
modificación de conducta, y su finalidad es tanto terapéutica como preventiva y de
desarrollo de la persona.
• Desde las organizaciones: Desarrollado por Lippit en la década de los cincuenta
del siglo pasado, concibe al consultor como un agente externo a la acción, que se centra
en el desarrollo de la persona en el mundo escolar, así como en la transmisión de valores.
Su actividad no es por tanto aconsejar sino desarrollar, con la intención de prevenir, y a
través de la mejora del clima.
• Ámbito educativo: En este ámbito cabe señalar la figura de Patonillet (1975) para
quien el consultor es un profesional que promueve el trabajo colaborativo entre todos los
agentes implicados en el desarrollo del alumno/a. Este submodelo tiene un carácter
preventivo, remedial y dirigido al desarrollo. Además, es un submodelo que contextualiza
la intervención en lo educativo, se preocupa por los elementos afectivos, y utiliza
procedimientos de modificación de conducta y desarrollo de las organizaciones.
En general, dentro del modelo de Consulta (y sus submodelos), el consultor es un
formador de formadores y de padres, así como un impulsor de la estructura funcional de
la organización educativa. Esto se pone de manifiesto en las fases habituales de
intervención del modelo: establecer las relaciones adecuadas, realizar los procesos y
analizar el impacto de las acciones.
Modelo de Counseling Durante la década de los 30 del siglo pasado, aparece el
término “counseling” (asesoramiento) pasando a utilizarse con el término que hasta el
momento dominaba el ámbito de la orientación educativa (guidance o dirección, aunque
con el sentido de dirigir u orientar). La utilización del término counseling responde a un
intento de especialización, aunque vinculada inicialmente al campo de las ciencias de la
salud y sobre todo a las teorías psicológicas de la personalidad. Dentro del counseling se
han desarrollado dos perspectivas básicas:
• Perspectiva vocacional: Se sustenta en la teoría de la psicología diferencial y el
diagnóstico psicológico. Fomentan la personalización de la orientación vocacional. El
procedimiento de intervención orientativa se inicia con el diagnóstico pasando al consejo y
por último al seguimiento de los resultados obtenidos.
• Perspectiva terapéutica: Se basa en la “terapia centrada en el cliente” de Carl
Rogers que permanece al margen de la visión médica o psicoanalítica. Esta perspectiva
sustituye el diagnóstico por la entrevista como sistema de recogida de información para el
proceso de orientación.
El concepto de counseling ha ido evolucionando, tal como puede comprobarse a
comparar las distintas definiciones que los autores han ido aportando. Por ejemplo, C.
Rogers afirmaba en 1951 que counseling era el proceso mediante el cual la estructura del
yo se relaja en el medio seguro de la relación con un terapeuta, generando dinámicas de
integración en un yo modificador. sin embargo, Blocher, en 1981 afirmaba que se trata de
ayudar a una persona a tomar conciencia de sí mismo y de los modos en que reacciona a
las influencias que ejerce el ambiente sobre su conducta, así como a establecer un
significado personal a sus conductas y clarificar metas y valores que le orienten en su
futura. A pesar de esta evolución y las distintas definiciones, la mayoría suelen coincidir en
estos elementos básicos:
El counseling tiene como objetivo principal ayudar a tomar
decisiones personales.
El counseling implica un proceso de aprendizaje.
En resumen, las características esenciales del modelo son las siguientes:
Es un modelo relacionado con las teroías psicodinámicas de la
personalidad y de la salud mental.
La intervención es directa e individual.
El objetivo es la resolución de un problema (carácter terapéutico y
remedial).
La utilización del término counseling, y su traducción directa por “consejo” o
“asesoramiento”, puede inducir a cierto grado de confusión respecto a las características
del modelo, puesto que aconsejar o asesorar, en la expresión coloquial, no suelen
utilizarse para referirse al psicoanálisis con la intervención psicoterapéutica (estamos
refiriéndonos al lenguaje coloquial de la calle). Por otro lado, las propias características
del modelo pueden dar pie a confundirlo directamente con la psicoterapia. Para tratar de
evitar estos errores, puede ser útil tener en cuenta las siguientes consideraciones:
• Counseling vs psicoterapia: La psicoterapia trata trastornos conductuales de
relativa severidad (depresión, anorexia, dificultades de aprendizaje, etc.) mientras que el
counseling se centra en problemas de la persona vinculados principalmente al ámbito
escolar, y relativos a valores, actitudes, decisiones, etc.
• Counseling vs orientación: Con relación a la orientación existen tres posturas,
una de ellas que afirma que el counseling es una técnica más de la orientación. Otra
postura afirma que el counseling es el conjunto de actividades de asesoramiento que
realiza el psicopedagogo/pedagogo en un centro escolar, mientras que realmente orientar
lo hace el tutor o profesor. Por último, la tercera postura al respecto afirma que la
distinción entre counseling y orientación es inútil, puesto que la orientación es una
actividad compleja que implica dos tipos de intervención, la directa sobre los sujetos (sería
el counseling) y la indirecta sobre el centro educativo, escuela, familia, etc. (al que se
llamaría referiría con la expresión guidance).
Este modelo tiene la virtud de atender las demandas individuales, pero no es
capaz de poner en marcha los recursos necesarios para generalizar los beneficios al
grupo social ni a las instituciones.
Modelo de servicios
El modelo de servicios ha estado vinculado a las prestaciones que las instituciones
públicas han ofrecido a la ciudadanía. El fin básico de estas prestaciones o servicios ha
sido, tradicionalmente, atender las necesidades que la población ha demandado. Es decir,
el proceso de servicio se ha puesto en marcha en la medida que ha existido una demanda
previa.
En general este modelo puede definirse como toda aquella intervención directa
que realiza un equipo de profesionales especializados, sobre un grupo de sujetos que
presentan una necesidad y demandan la prestación.
El modelo de servicios tiene una voluntad pública, centrándose principalmente en
las necesidades de aquella parte del alumnado que presenta dificultades de aprendizaje o
se encuentra en situación de riesgo. Los orientadores, dentro de esta perspectiva, actúan
sobre el problema concreto (por tanto, sobre la persona que presenta el problema)
dejando el contexto en un segundo plano. En cuanto a sus características física, suelen
ser centros ubicados fuera de los colegios e institutos de enseñanza secundaria,
organizados por distritos, zonas o sectores.
Esta forma de actuar permite conectar los centros educativos con el sistema de
servicios a la comunidad. Actúan por tanto como una correa de transmisión entre la
realidad de colegios y los servicios comunitarios. Sin embargo, esta misma ventaja corre
el riesgo de desvalorizarse si no existe una voluntad expresa y manifiesta por parte de
ambas instituciones (colegio - servicio de zona) por mantener abiertas y en
funcionamiento las vías de comunicación. Además, por su propia idiosincrasia, estos
servicios actúan por funciones preestablecidas, y cuando lo hacen suelen
descontextualizar tanto la valoración del problema como la intervención (consecuencia
directa de la falta de implementación de sus funciones en el propio centro escolar). A esto
se añade otras deficiencias como el predominio de una perspectiva terapéutica
(lógicamente reforzada por su propia organización funcional) o la falta de recursos
materiales y humanos (generalizables a casi todos los sistemas educativos de los
distintos países).
Modelo de programas
El modelo de programas aparece como un intento de superar las deficiencias de
los modelos anteriores, más tradicionales y más antiguos en el tiempo. Este modelo se
basa en la intervención por programas. Cabe preguntarse por tanto qué se entiende por
programa. Las respuestas son muy diversas, casi tantas como corrientes de pensamiento
existen en las ciencias sociales. Puede comprobarse al cotejar la definición que ofrecen
distintos autores al respecto. En cualquier caso, las distintas definiciones suelen coincidir
en los siguientes puntos:
Se trata de una actividad planificada.
Se aplica en un contexto determinado.
Se diseña y realiza con la intención de obtener unos objetivos
concretos.
Se diseña a partir de la identificación unas necesidades concretas
(diagnóstico de necesidades).
El modelo de programa, como resultado natural de una evolución en la reflexión
sobre la orientación educativa, así como el resultado de un intento por adecuarse a los
contextos educativos contemporáneos, presenta una serie de características que lo
diferencian de modelos previos. Entre otras las siguientes:
La intervención que promueve es directa, es decir, sobre las
personas o grupo de interés, si bien puede solicitar la colaboración de cualquier
agente para conseguir los objetivos del programa.
El programa se suele diseñar para un grupo de sujetos, aunque con
pretensiones de que los resultados puedan alcanzar a todo el alumnado.
El elemento primario es el conjunto de necesidades diagnosticadas
inicialmente, a partir de las cuales se planifican las acciones, sistematizándolas y
contextualizándolas.
La evaluación es una parte más de la acción, acompañando a la
intervención en todo momento.
Estas características hacen que el modelo genere una serie de ventajas sobre los
anteriores:
Permite establecer prioridades de intervención, a partir de los
resultados obtenidos en el diagnóstico de necesidades.
Fomenta la reflexión crítica de la propia intervención basándose en
los resultados generados en la evaluación.
Cuando se extienden los resultados de la intervención alcanzan a
un amplio número de personas.
Promueve un sistema de trabajo basado en la cooperación y la
colaboración
No obstante, este modelo no es la panacea de la acción orientadora. Como
cualquier otra actividad genera una serie de problemas, algunos derivados de la realidad
del sistema educativo, y otros de la propia naturaleza del modelo. La Orientación basada
en Programas se enfrenta a la falta de implicación de los agentes activos de la
orientación. En la mayoría de las ocasiones se debe a la falta de recursos temporales y
materiales para poder afrontar el cambio que exige este modelo de trabajo holístico. Si
duda, la existencia de una infinidad de tareas cotidianas, la inexistencia de espacios de
encuentro que permitan el trabajo colaborativo, así como un número incontable de
factores fomentan esta situación.
1.3.2 Prevención o de intervención
La Orientación y la Intervención Psicopedagógica es un proceso de ayuda que
debe llegar a todas las personas, al objeto de potenciar el desarrollo humano en todos sus
aspectos, durante todo el ciclo vital. Este proceso debe formar parte del proceso
educativo formal y no formal, integrando todos los aspectos de la orientación en una
unidad de acción coordinada en la que se contemplan diferentes áreas y contextos de
intervención:
Áreas :
• orientación para la carrera
• orientación en los procesos de enseñanza y de aprendizaje
• prevención y desarrollo personal
• atención a la diversidad
Contextos:
• educación (formal, no formal, pública, privada...)
• laboral (privado, institucional...)
• comunitario (servicio social, servicio privado, organización)
• personal
• familiar
Programas de Intervención Psicopedagógica en el contexto Escolar
La Planificación
Los Programas han de estar integrados en el proceso educativo para ser aplicados
por el profesor en el aula al objeto de enriquecer, desarrollar o potenciar las
competencias.
Aspectos del diseño de los programas:
• aplicados en el aula (marco de la acción educativa)
• pensados en el aplicador (profesor y profesor-tutor)
• aplicables en distintos contextos y situaciones (flexibles)
• fáciles de aplicar (asequibles)
• interactivos
Contenidos básicos de los programas:
• motivación
• atención
• autoestima
• hábitos de trabajo
• clima de aprendizaje
• adaptación al cambio
• disciplina
• valores educativos
Los activadores del aprendizaje como contenidos de la Intervención
La tutoría no resulta adecuada cuando se pretende el éxito personal y académico.
El núcleo de la intervención es el aula. Es en la relación profesor-materia-alumnos donde
se generan comportamientos de indisciplina, desmotivación, falta de autoestima
(académica y personal), desatención y cima de aprendizaje poco propicio.
Programa de Orientación del clima de aula
• Describe su importancia en el aprendizaje y para la enseñanza.
• Determina las variables, los agentes y la importancia de su interacción.
• Expresa las percepciones que profesores y estudiantes tienen del C.A.
• Desarrolla actividades que pueden mejorar ciertos aspectos del C.A.
• Al finalizar el programa se obtienen los mejores resultados.
Metodología:
• A través de dimensiones y subdimensiones
• Contando con todos los agentes y factores
Programa de Orientación de la motivación Académica y del Aprendizaje
• analiza cómo se desprenden pautas de intervención para la motivación
• conciencia al profesor de la importancia de un nivel adecuado de motivación para
el aprendizaje eficaz
•Ofrece actividades sencillas y breves a integrar día a día en el aula para que los
estudiantes de motiven más por él estudia de la materia
Metodología:
• se trabaja la motivación desde la preocupación por relacionar los aspectos
internos y externos que pueden influir en la motivación por estudiar.
Programa de Orientación de la atención en el Aula
• muestra, a partir de los atributos, los tipos, las funciones y los factores de la
atención, cómo puede trabajar el profesor para mantener el nivel adecuado de atención.
• informa al profesor hasta qué punto sabe mantener el nivel adecuado de atención
en los estudiantes.
• ofrece recursos al profesor para que mantenga a sus alumnos con el nivel
adecuado de atención que favorezca su aprendizaje.
• desarrolla todos los contenidos de la atención que pueden influir en el
rendimiento académico para utilizarlos como recursos.
Programa de Orientación de los HÁBITOS de ESTUDIO
• se trata de corregir lagunas relacionadas con el aprender a aprender.
• el profesor debe enseñar a aprender y los estudiantes aprender a aprender.
• se relaciona con los hábitos de trabajo, la memoria y la atención
Metodología:
• el marco teórico del programa gira en torno de las estrategias de aprendizaje que
favorezcan este hecho. Las estrategias se dividen en dos apartados: las que se realizan
fuera del aula (organización del estudio en casa, control-autocontrol de tareas...), y las
que se realizan en el aula (toma de apuntes, lectura comprensiva, resumen, preparación
de exámenes, trabajos de curso...)
Programa de Orientación de la autoestima Académica y Profesional
• ofrece el concepto del constructor y examina los modelos de autoestima para
entender el proceso por el que el estudiante llega a integrar la valoración de sí mismo que
recibe del exterior.
• trabaja los tipos de autoestima relacionados con las aspiraciones académicas y
con el rendimiento académico.
• ofrece pautas y recomendaciones para modificar los niveles de autoestima en el
aula.
Metodología:
Además de los aspectos relacionados con el profesor, se han de trabajar los
relacionados con la familia.
Programa de Orientación de la disciplina en el Aula
• explica los comportamientos disruptivos en el aula y la forma en que son vistos
por los profesores.
• inicia al profesor en el campo teórico-práctico de la orientación de la disciplina en
el aula presentando brevemente modelos disciplinarios que puedan explicar y tratar los
comportamientos que interfieren en el proceso educativo (enseñanza y aprendizaje).
• pretende que el profesor entienda por qué se producen ciertos comportamientos
en el aula y ofrecer pautas para prevenir/corregir los disruptivos que dificultan el
aprendizaje del grupo.
Metodología:
Se ha de trabajar en relación con el programa de Clima de Aula y enfocado desde
los ámbitos escolar y familiar; en el primer caso con los referentes educativos de valores y
normas del Centro y, en el segundo, con los valores, normas y hábitos familiares.
Programa de Orientación al cambio
• es una ayuda a la enseñanza y al aprendizaje para que los estudiantes aprendan
a resolver situaciones nuevas que no pueden ser previstas ni por los profesores ni, en
consecuencia, por los programas que éstos elaboran; aunque sí puedan resolver a partir
del currículo establecido.
Metodología:
Se ha de integrar en el currículo de todas las materias la transferencia de los
aprendizajes para adaptar la formación de la formación y el meta aprendizaje a los futuros
requerimientos.
1.4 Bondades y beneficios de un programa psicopedagógico
La psicopedagogía se encarga de realizar evaluaciones para detectar las
deficiencias de aprendizaje y trabajar en ellas para que puedan ser superadas. El modelo
educativo de las escuelas es estandarizado y, en consecuencia, genera deficiencias en la
enseñanza al no tomar en cuenta los diversos modos o estilos de aprendizaje: algunas
personas son visuales y son capaces de memorizar pinturas y mapas conceptuales para
reproducirlos posteriormente; otras son son auditivas, es decir, repiten y aprenden lo que
escuchan; hay quienes pueden resolver operaciones matemáticas velozmente.
La psicopedagogía ofrece numerosos beneficios tanto para los estudiantes como
para la comunidad educativa en general. Los estudiantes con dificultades de aprendizaje
pueden superar sus dificultades y mejorar su rendimiento académico gracias a las
estrategias y técnicas diseñadas por los psicopedagogos. Además, la psicopedagogía
también puede ayudar a mejorar el bienestar emocional y social de los estudiantes, y
prevenir problemas de comportamiento en el aula. En cuanto a la comunidad educativa en
general, la psicopedagogía puede contribuir a un ambiente de enseñanza más inclusivo y
diverso, y también a mejorar la colaboración entre los maestros, padres y
psicopedagogos.
Para determinar el estilo de aprendizaje de una persona, se sugiere realizar una
intervención psicopedagógica y así identificar cuál es el estilo de aprendizaje que más se
adapta a las necesidades educativas.
La psicopedagogía tiene el objetivo de mejorar la forma en que una persona
desarrolla sus actividades. Tiene como misión principal lograr el desenvolvimiento
satisfactorio en el ámbito educativo a través del trabajo en conjunto de diversas áreas,
como:
Área cognitiva: que es la encargada de la atención/concentración,
pensamiento, memoria, lenguaje, percepción y psicomotricidad.
Área socio-afectiva: encargada del entorno escolar, familiar y
personal.
Área de lecto-escritura: que abarca la comprensión lectora,
velocidad, ritmo y errores de lectura y escritura, así como otras relacionadas con el
uso del lenguaje para comunicación con otras personas de manera oral y escrita.
Área de cálculo: que incluye la comprensión del lenguaje
matemático, manejo de operaciones y resolución de problemas, y todo lo
relacionado con cálculos matemáticos.
La intervención psicopedagógica ayuda a potenciar las fortalezas y a desarrollar
las áreas que se identifican como de mejora para que tu hijo tenga un mayor rendimiento
académico y, con ello, autoconfianza y bienestar personal.
La intervención psicopedagógica, además, otorga a tu hijo las herramientas
necesarias para que sea capaz de superar por sí mismo las dificultades cotidianas, tanto
en lo académico como en el área personal, usando habilidades que le permitirán apoyarse
en sus fortalezas y habilidades durante el proceso de aprendizaje.
Es importante resaltar que la psicopedagogía es una disciplina capaz de realizar
aportes en el desempeño académico que trascienden en el tiempo e influyen en la futura
vida laboral de tu hijo.
Entre los beneficios de la intervención psicopedagógica se encuentran:
Proporciona respuestas a las necesidades individuales, alejándose de las
comparaciones con las necesidades de otros, evitando englobar todas las necesidades
educativas en un modelo único.
Mejora el rendimiento académico.
Ayuda a fortalecer la autoestima.
Aporta herramientas que serán de utilidad en el futuro de tu hijo