MÓDULO I
PSICONUTRICIÓN,
UN ABORDAJE INTERDISCIPLINARIO
La psiconutrición se basa en un enfoque integral del individuo, configurando un
abordaje del ser humano que contempla su cuerpo y mente. Estos últimos se en-
tienden como indivisibles. Por otro lado, la salud es el resultado del equilibrio y la
coherencia entre el cuerpo y la mente. Así como la nutrición y los pensamientos.
Este campo se fundamenta en el abordaje conjunto entre, al menos, dos pro-
fesionales: nutricionista y psicólogo/a. Así mismo, no existe un máximo de es-
pecialistas establecido, en tanto se respete la colaboración interdisciplinaria.
1.1. Diferencia entre abordajes
La diferencia entre un enfoque multidisciplinario e interdisciplinario está
en que el primero se refiere al trabajo que incluye a más de una disciplina,
pero cuyo mecanismo de interacción es la yuxtaposición entre estas. En
di- cha modalidad, las distintas disciplinas abordan partes del problema y
no transgreden sus límites (Klein, 2011).
Por su parte, el campo interdisciplinario se refiere al trabajo de coopera-
ción e integración entre dos o más disciplinas y su enfoque es la obten-
ción de síntesis que traspasen los límites de las disciplinas participantes. Si
para la multidisciplina el carácter de interacción es la yuxtaposición, para la
interdisciplina lo es la integración de conceptos, metodologías y prácticas
(Klein, 1996; National Academy of Sciences, 2005).
1.2. Psiconutrición: Un trabajo conjunto y profundo
El equipo interdisciplinario, entonces, se compone por otros profesionales,
tales como el médico general, médico psiquiatra y profesores de educación
física, entre otros. Estos se incorporan al equipo dependiendo de las caracte-
rísticas, necesidades y requerimientos del paciente a tratar.
La psiconutrición permite que se realice un trabajo más profundo y sustancial
con el motivo de consulta. Por tanto, no aborda únicamente la superficie del
problema, que puede ser de origen psicológico (ansiedad, angustia, comer
emocional) y/o nutricional (sobrepeso, bajo peso, entre otros).
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1.2.1. La metáfora del iceberg
Desde este enfoque, el comportamiento alimentario se puede represen-
tar a través de un iceberg. En la superficie del mismo aparece lo visible y
manifiesto, generalmente vinculado al motivo de consulta. Por ejemplo, un
aumento de peso, comer en exceso, no comer, entre otros.
Por otro lado, en la profundidad del iceberg encontramos todo aquello
que no se infiere tan fácilmente. Las emociones, pensamientos y sensa-
ciones. Es decir, la energía que dirige las acciones que se observan en la
superficie. Es por este motivo que se considera esencial el abordaje con-
junto entre nutricionista y psicólogo para que se realice una intervención
completa y efectiva.
Alimen tos
limentos comidA
nutrición
irA AlegríA
PsicologíA
AngustiA AnsiedAd
tristezA culPA
PreocuPAción descontrol
1.3. La importancia de la interdisciplinariedad
Si los profesionales en estas áreas únicamente abordaran el motivo de con-
sulta desde su perspectiva profesional (por ejemplo, como nutricionistas), se
estarían limitando a abordar una parte del problema (la superficie). Esto no ase-
guraría el éxito del tratamiento ya que únicamente se estaría tratando lo visible,
lo conductual y manifiesto, pero no se trabajaría en la profundidad; es decir, en
aquellas cogniciones y emociones que conducen a la persona a realizar dichas
conductas (por ejemplo, comer en exceso o no comer).
En el caso opuesto, si una persona acude a consulta psicológica para cambiar
sus hábitos alimentarios o mejorar su vínculo con la comida, el profesional po-
dría limitarse a trabajar únicamente la comprensión de los motivos que impul-
san sus conductas.
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Por ende, el paciente no aprendería hábitos alimentarios saludables, ni sabría
qué es lo mejor para su cuerpo y estilo de vida, por lo que el tratamiento tam-
poco sería efectivo. En ambos casos, es fundamental abordar ambos aspectos
para poder cumplir el objetivo real del tratamiento, cuyo objetivo es el man-
tenimiento a largo plazo.
1.4. Psiconutrición, aclarando algunos términos
El término Psiconutrición se ha puesto en boga en los últimos años, aunque su
aplicación precede a dicha popularidad. Por ello, es muy importante conocer
qué significa exactamente evitando confusiones en pacientes, profesionales y
la población en general. Lo cierto es que, no existe una formación profesional
específica en esta área orientada a un único profesional.
El pilar fundamental de este enfoque es el trabajo en equipo y de forma inter-
disciplinaria. A su vez, la psiconutrición implica contar con al menos un psicólo-
go y un nutricionista, que realicen una intervención enfocada en el vínculo con
el alimento, considerando la mirada del otro profesional como herramienta
clave para la intervención.
1.5. ¿Cómo trabajar desde la psicología y la nutrición?
Es el trabajo y la unión de estos dos campos, en conjunto, lo que ofrece el tra-
tamiento conocido como psiconutrición. El psicólogo/a ayudará a conocer la
historia y vínculo con la alimentación, las creencias irracionales de la persona,
los impulsos emocionales o las alteraciones de la imagen corporal, entre otros
aspectos. Por otro lado, el nutricionista enseñará la forma adecuada de alimen-
tación, teniendo en cuenta las características y necesidades de cada paciente.
El profesional en psicología contribuirá a detectar posibles trastornos de la
conducta alimentaria (en adelante por sus siglas, TCA) de forma temprana,
como la anorexia, bulimia, trastorno por atracón, etc. Posteriormente, en con-
junto con el nutricionista, debatirá las implicaciones y el impacto que pueden
tener determinadas dietas, eligiendo la opción que mejor se adapte a las
características individuales.
Finalmente, también abordará la adherencia al proceso de cambio. Así mismo,
el psicólogo se verá beneficiado y apoyado por el nutricionista, quien, cono-
ciendo los requerimientos y necesidades físicas del consultante, cuidará de su
salud y supervisará una alimentación acoplada al proceso de cambio.
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1.6. Una mirada al largo plazo
El objetivo principal de este novedoso enfoque es conseguir logros que per-
duren en el tiempo. Para alcanzar tal objetivo, es fundamental que cada profe-
sional aborde su campo de trabajo, sin ignorar el impacto de las demás inter-
venciones. Esto favorecerá la planificación y el trabajo conjunto.
La psiconutrición es compartir, respetar y aprender de otros especialistas que
persiguen los mismos objetivos. Así, permite que los profesionales se adentren
en aspectos más profundos de la alimentación y los hábitos saludables, sin im-
portar cuál sea su formación. Así pues, el enfoque implica trabajar la adherencia
al proceso de cambio y la consecuente toma de conciencia al respecto.
Significa un acompañamiento cercano al consultante, atendiendo las necesi-
dades del paciente dentro y fuera de la consulta. Y, a su vez, conlleva trabajar
conceptos muy arraigados, modificando posibles esquemas rígidos que pue-
da presentar la persona.
1.7. ¿Qué NO es la Psiconutrición?
El término “psiconutricionista” no existe como tal. Tampoco “nutricionista ex-
perto en psicología” ni “psicólogo experto en nutrición”. Si no hay trabajo in-
terdisciplinario, entonces no hay psiconutrición. La necesidad de combinar
el trabajo en equipo entre dos profesionales (psicólogo y nutricionista), como
hemos mencionado, es esencial en este abordaje.
Lo nuevo es el concepto y no la forma de abordaje. Por este motivo se
pueden confundirse conceptos y líneas de trabajo, haciéndose imprescin-
dible esclarecerlos.
1.8. ¿Qué objetivos persigue la psiconutrición?
Los principales objetivos de la psiconutrición son:
• Trabajar asociaciones entre comida y emociones.
• Mostrar herramientas propias de la persona.
• Proponer estrategias diferentes con las que enfrentar los problemas y sen-
tirse mejor.
• Canalizar y gestionar las emociones de forma adecuada.
• Forjar nuevos aprendizajes con el objetivo de adquirir hábitos y soluciones.
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Lazarevich (2015), por ejemplo, expone que comer es una estrategia de defen-
sa para enfrentar el estrés y la ansiedad, en ausencia de otras estrategias más
apropiadas. Es ahí, donde nos centramos en brindar y dar a conocer estrategias
más adaptativas.
Por último, es importante mencionar que no es una nueva titulación que puede
ejercer un único profesional. Tampoco una solución mágica a un problema.
No es una terapia psicológica, ni consiste en derivar la responsabilidad a otro
profesional para que resuelva el problema (Herrero, 2019).
1.9. ¿Cómo es un tratamiento psiconutricional?
El tratamiento de un TCA requiere, necesariamente, de la intervención de di-
versos profesionales. Cuando el/la paciente acude a estos tratamientos “por
separado” y no hay comunicación entre los profesionales, la adherencia al tra-
tamiento y su eficacia es menor, ya que las propuestas de los diversos profe-
sionales podrían ser incluso contradictorias, lo cual resulta confuso para este.
Por tal motivo, es clave la comunicación entre profesionales, ya que se deben
establecerse objetivos comunes, en otras palabras, una estrategia terapéutica
en común con acciones terapéuticas coordinadas y coherentes. Esta comuni-
cación le dará solidez al tratamiento, y seguridad y claridad al paciente.
No hay una regla única a seguir en cuanto al orden de las consultas y el mo-
mento de intervención de cada profesional, ni tampoco en relación a los profe-
sionales que deben intervenir, ya que depende de cada caso en particular. La
definición de este criterio se hará en conjunto entre los diversos profesionales y
estará fuertemente condicionada por quién realiza la consulta, la gravedad del
problema, cómo se manifiesta el trastorno en las distintas áreas de la vida del
paciente, y cuál es el nivel de consciencia que presenta respecto a su problema.
El equipo de trabajo estará conformado, como mínimo, por un profesional de
la Psicología y otro de la Nutrición. No obstante, dependiendo de las caracte-
rísticas del caso, puede requerirse de la intervención de otros profesionales,
por ejemplo: médico general, médico de familia, endocrinólogo, psiquiatra
y/o asistente social.
Esto en casos en los que, por ejemplo, la salud física del paciente está grave-
mente comprometida, llegando a implicar un riesgo vital. O cando hay afecta-
ción en las funciones psicológicas, la recuperación de cierto peso mínimo es
imprescindible para que el resto del tratamiento sea eficaz.
Siguiendo esta línea, en un caso como este, la intervención médica será la prio-
ridad al inicio. De igual manera, el grado de consciencia del problema también
es condicionante. Por ejemplo, si el paciente no tiene consciencia del mismo, se
deberán priorizar aspectos psicosociales (de ser posible) y poner el foco de la in-
tervención en la mejora del estado de ánimo y/o de relaciones interpersonales.