Sentencia del TS sobre sanción a Guardia Civil
Sentencia del TS sobre sanción a Guardia Civil
TRIBUNALSUPREMO
Sala de lo Militar
Sentencia núm. 1/2024
Fecha de sentencia: 24/01/2024
Tipo de procedimiento: RECURSO CASACION CONTENCIOSO
Número del procedimiento: 21/2023
Fallo/Acuerdo:
Fecha de Votación y Fallo: 23/01/2024
Ponente: Excmo. Sr. D. Fernando Marín Castán
Procedencia: TRIBUNAL MILITAR CENTRAL
Letrado de la Administración de Justicia: Ilmo. Sr. D. José Palazuelos Morlanes
Transcrito por: RCF
Nota:
RECURSO CASACION CONTENCIOSO núm.: 21/2023
Ponente: Excmo. Sr. D. Fernando Marín Castán
Letrado de la Administración de Justicia: Ilmo. Sr. D. José Palazuelos Morlanes
TRIBUNAL SUPREMO
Sala de lo Militar
Sentencia núm. 1/2024
Excmos. Sres. y Excma. Sra.
D. Jacobo Barja de Quiroga López, presidente
D.ª Clara Martínez de Careaga y García
D. José Alberto Fernández Rodera
D. Fernando Marín Castán
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JURISPRUDENCIA
ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.- Por resolución de 11 de mayo de 2018, el Sr. Director General de la Guardia Civil impuso al Guardia
Civil D. Tomás , a resultas del expediente disciplinario núm. NUM000 , la sanción disciplinaria de ocho meses
de suspensión de empleo, como autor de una falta muy grave de "utilizar los medios técnicos regulados en la
normativa legal sobre videocámaras para fines distintos de los previstos en ésta", tipificada en el artículo 7,
apartado 22, de la Ley Orgánica 12/2007, de 22 de octubre, del régimen disciplinario de la Guardia Civil.
SEGUNDO.- Contra dicha resolución, el Guardia Civil sancionado interpuso recurso de alzada, que fue
expresamente desestimado por resolución dictada el 3 de diciembre de 2018 por la Excma. Sra. Ministra de
Defensa.
TERCERO.- Agotada la vía administrativa, el Guardia Civil D. Tomás , bajo la dirección letrada de D.
Roberto Terrazas Fernández, interpuso contra las mencionadas resoluciones recurso contencioso-disciplinario
militar ordinario ante el Tribunal Militar Central, tramitado con el núm. 26/19, en cuya demanda solicitaba
se dictara sentencia que, con estimación del recurso, declarara no ser conforme a derecho la resolución
sancionadora recaída en el expediente disciplinario NUM000 , con su consiguiente anulación, acordando las
medidas necesarias para el pleno restablecimiento de la situación anterior a la misma, con todos los efectos
profesionales inherentes, consiguiente cancelación de la sanción, reintegro de los haberes dejados de percibir
y abono del interés legal correspondiente.
CUARTO.- El 8 de mayo de 2023, el Tribunal Militar Central, poniendo término al mencionado recurso, dictó
sentencia, cuya declaración de hechos probados es la siguiente:
"Se declaran expresamente probados, a la vista del expediente disciplinario incorporado a las actuaciones, y
de la prueba documental practicada y obrante a la pieza separada, los siguientes: Que el día 20 de abril de 2017
el Guardia Civil D. Tomás , destinado en el Puesto de Llodio de la Comandancia de Álava, entregó en el Grupo
de información de ésta, a la que había llegado en el mismo vehículo que el Teniente Jesús Carlos , varios
informes acompañados de una instancia. Uno de ellos contenía información recopilada por el sancionado en
un CDR -disco intitulado INFO.GC. Tomás DE 37.9 Mb- dentro de sobre oficial cerrado, relativa al movimiento
de extrema izquierda y antiespañol alde hemendik. Cuyo contenido consistía en tres carpetas en formato pdf.
designadas como INFO 013.04-17.pdf; INFO 18.04-17.pdf e INFO 20.04-17.pdf. Resultando que en la primera
de ellas, que contenía el informe "Manifestación Alde Hemendik", de fecha 16 de noviembre de 2016, que tuvo
lugar en la misma localidad de Llodio, obraban en los folios 10 y 11 unas fotografías donde aparecían unos
sujetos a los que se identificaba con nombre y apellidos y a los que se imputaba la comisión de actos de interés
para el Grupo y relativos a la seguridad del Acuartelamiento y de la Institución en su conjunto.
Tales imágenes habían sido obtenidas por el sancionado con su teléfono móvil a partir de archivos no
custodiados, que se encontraban en el cuarto de monitores y habían sido captados por el sistema de vídeo-
vigilancia del Acuartelamiento de Llodio, dado que al pie de las mismas figuraba la leyenda "(13) DOMO1
167117216 [sic] 19:23:00: (15) DOMO 1 16/11/2016 19:22:5, y que correspondían a la cámara de dicho
sistema que enfoca a la Avenida de Zumalacárregui con puerta de acceso a cocheras de planta baja del
acuartelamiento.
El día en que se grabaron las imágenes el sancionado se encontraba de vacaciones y por tanto no prestaba
servicio alguno. No solicitó a nadie permiso para obtener las fotos, ni lo puso en conocimiento de la
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JURISPRUDENCIA
superioridad. Entregó el expediente conteniendo sus informes de modo directo en el Grupo de información, sin
seguir el conducto reglamentario, a pesar de las reiteradas amonestaciones de su capitán y teniente para que
lo hiciese a través del Cabo 1º jefe de puesto, a quién sólo entregó la instancia, pero no el sobre conteniendo
los informes e imágenes. Ante sus superiores había manifestado previamente que lo hacía así, por desconfiar
del Cabo 1º, dado que éste bebía y en tales momentos era indiscreto con terceras personas.
Los informes del guardia Tomás eran ampliación de notas informativas remitidas con anterioridad por el
Puesto de Llodio, por conducto reglamentario, al Grupo de información de la Comandancia de Álava con motivo
y ocasión de sucesos acaecidos [ ] en la localidad de Llodio.
MOTIVACIÓN
La convicción de que los hechos han acaecido en la forma expresada, resulta de los particulares del expediente
disciplinario número NUM000 incorporado a las actuaciones, y de la prueba practicada obrante en la pieza
separada.
I.- A los folios 1 et al. obra unida resolución de incoación de expediente por falta muy grave del director general
de fecha 14 de agosto de 2017, y parte disciplinario del cabo 1º jefe del Puesto de Llodio contra el guardia
Tomás por presunta falta grave del artículo 8.20 de la Ley disciplinaria, por "cualquier otra infracción a la
normativa legal sobre la utilización de medios técnicos de captación de imágenes y sonidos por las Fuerzas y
Cuerpos de Seguridad en lugares públicos". Igualmente se acompaña de informe del general jefe de la Zona de
la Comunidad autónoma vasca, previo el de su asesor jurídico, en el que reputa los hechos como falta muy
grave, en concreto la prevista en el artículo 7.22 de la citada normal legal.
II.- A los folios 39 a 46 obra copia de la Instrucción técnica núm. 2 de la Dirección general del Cuerpo (Dirección
adjunta operativa) de 4 de agosto de 2008, sobre Procedimientos de actuación del fichero de vídeo-vigilancia,
a cuyo contenido y alcance se hará referencia en los fundamentos jurídicos.
III.- A los folios 55 a 57 obra la declaración del encartado, ahora demandante, quien reconoció que los hechos
sucedieron, en lo fundamental, como hemos relatado.
IV.- A los folios 58 et al. obra ratificación de parte y declaración del cabo 1º Ezequias , jefe del Puesto de
Llodio, del teniente Jesús Carlos , capitán Candido , así como del capitán jefe del Grupo de información de la
Comandancia de Álava y del teniente coronel jefe interino de la misma.
A los folios 130 et al. declaraciones del sargento Genaro , Guardia Herminio y Guardia Hugo .
En los fundamentos de derecho se pergeñarán las aproximaciones pertinentes a lo que la Sala tiene por
elementos de relieve de las declaraciones, queriendo hacer hincapié únicamente en este trance, en que no
hemos observado circunstancias que nos lleven a poner en duda la credibilidad de ninguno de los declarantes.
No obstante lo cual, genera en la Sala cierta inquietud el hecho de que a todos los declarantes, excepción
ineludible representa la del encartado, se les haya exigido prestar juramento o promesa de decir verdad. La
misma sólo tiene verdadero sentido en el ámbito de lo jurisdiccional, toda vez que viene impuesta por la
legislación procesal y a la que se anuda, en caso de transgresión, el castigo penal por delito de falso testimonio
del artículo 458 y concordantes del Código Penal.
Lo que en modo alguno es predicable de las declaraciones prestadas en sede administrativa. Se impone a los
testigos lo que norma ninguna prevé, con el añadido, al temor de lo delictivo, del respeto de lo religioso que en
concreto lleva ínsito el juramento. Cosa distinta es que se hubiera exhortado a decir verdad, con indicación en
su caso, de las previsiones legales para la deslealtad, ya en el ámbito penal, ya en el disciplinario, al tratarse
de un asunto del servicio en que todo miembro de la Guardia Civil está obligado a decir verdad.
Utcumque erit, no cree la Sala haber observado flaqueos en las manifestaciones recogidas, ni contradicciones
de enjundia.
Al mismo tiempo produce cierta inquietud a la Sala la constatación de la amplitud y generosidad de las
preguntas efectuadas por el instructor a los testigos, en relación con la labor profesional y vicisitudes de
índole personal del encartado en la unidad. Si bien alguna de las preguntas puede tener justificación, por
hacer referencia a ocasiones y actitudes en que evitaba seguir el conducto reglamentario a través del cabo 1º,
otras se nos antojan menos justificables, rezumando ciertos tintes de causa general contra el demandante,
por referirse a puntos no atinentes al hecho sancionado. Además, se plantea a los testigos si le consideran
digno de vestir el uniforme de la Guardia Civil, lo que tenemos por fuera de lugar sin ningún género de dudas;
se les requiere opinión sobre sus restantes actuaciones y su influencia en la convivencia de la unidad y así
sucesivamente.
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JURISPRUDENCIA
De ello se obtiene una imagen del demandante abrumadoramente negativa, no pudiéndose evitar producir la
impresión de que el instructor se ha dejado influir por estos elementos ajenos a los hechos, e incluso ha sido
él mismo factor proactivo en la producción de tal resultado. Y lo mismo podría ser predicable de algún otro
de los [ ] intervinientes en el procedimiento. La conclusión que de todo esto se deriva, no puede ser otra, sino
la de la constatación para todos quienes tuvieren acceso al expediente, de la mala imagen del sancionado en
casi todos los ámbitos de su quehacer profesional y muy particularmente en sus relaciones de camaradería,
convivencia con sus compañeros y contribución al buen desenvolvimiento de la vida en la unidad. Por lo que la
Sala realizará el correspondiente esfuerzo por abstraerse de lo reseñado y analizar y juzgar en exclusiva de los
hechos por los que se sancionó al guardia Tomás y sus circunstancias concomitantes, siempre que resulten
de indeleble e inevitable conjunción con aquéllos".
QUINTO.- La parte dispositiva de la expresada sentencia, en la que formuló voto particular el Vocal Militar, es
del siguiente tenor literal:
"Que debemos ESTIMAR y ESTIMAMOS el RECURSO CONTENCIOSO DISCIPLINARIO MILITAR ORDINARIO
número 26/19, interpuesto por el guardia civil D. Tomás contra la resolución de la Ministra de Defensa de 3
de diciembre de 2018, que agotó la vía administrativa al confirmar en alzada el acuerdo del Director General
de la Guardia Civil de fecha 11 de mayo de 2018, que le impuso la sanción de OCHO MESES DE SUSPENSIÓN
DE EMPLEO como autor de una falta muy grave consistente en " Utilizar los medios técnicos regulados en la
normativa legal sobre videocámaras para fines distintos de los previstos en ésta", prevista y sancionada en el
artículo 7, apartado 22 de la Ley Orgánica 12/2007 de Régimen Disciplinario de la Guardia Civil. Resoluciones
ambas que anulamos, con todos los efectos anejos según la Ley, por ser contrarias a Derecho.
Notifíquese a las partes la presente sentencia, con expresión de que contra ella cabe interponer recurso de
casación ante la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo, que deberá prepararse ante este Tribunal en el plazo
de treinta días conforme a lo dispuesto en los artículos 503 de la Ley Procesal Militar y 89 y siguientes de la
Ley 29/1998 de 13 de julio, Reguladora de la Jurisdicción Contencioso Administrativa, en la redacción dada a
los mismos por el apartado uno de la disposición final tercera de la Ley orgánica 7/2015, de 21 de julio.
En el acto de la notificación se significará a las partes que, con arreglo a cuanto determina el artículo 89.2.f/
de la Ley 29/1998, reguladora de la jurisdicción contencioso administrativa, en el escrito de preparación
del recurso deberán justificar, con especial referencia al caso, la concurrencia de alguno o algunos de los
supuestos que, de acuerdo con los apartados 2 y 3 del artículo 88 de la misma Ley, permiten apreciar el
interés casacional objetivo y la conveniencia de un pronunciamiento de la Sala Quinta, de lo Militar, del Tribunal
Supremo.
Así por esta nuestra Sentencia, extendida en veinticuatro folios de papel de la Administración de Justicia, lo
pronunciamos, mandamos y firmamos en el lugar y fecha que se indica en el encabezamiento.
OTROSÍ DECIMOS: Que a la vista de cuando consta en la Sentencia y en particular del fundamento de derecho
CUARTO, procede remitir testimonio de la misma, una vez firme, al general jefe de la 11ª Zona de la Guardia
Civil a los efectos disciplinarios pertinentes".
SEXTO.- Notificada la sentencia a las partes, el Ilmo. Sr. Abogado del Estado, en la representación que
legalmente tiene atribuida, remitió al Tribunal Militar Central, en fecha 22 de junio de 2023, a través del sistema
telemático LexNET , escrito de preparación de recurso de casación por considerar que "la sentencia recurrida
infringe lo dispuesto en el artículo 7.22 de la LORDGC, y la Jurisprudencia existente al respecto". El recurso
anunciado se tuvo por preparado por auto del Tribunal sentenciador de fecha 28 de junio de 2023.
SÉPTIMO.- Recibidas las actuaciones en esta Sala, se pasaron a su sección de admisión, a los efectos
previstos en los artículos 90 y siguientes de la Ley 29/1998, Reguladora de la Jurisdicción Contencioso-
Administrativa, habiendo recaído auto de fecha 3 de octubre del año en curso, en el que, sin prejuzgar sobre el
fondo del asunto, se acordó la admisión a trámite del recurso anunciado.
OCTAVO.- Continuada la tramitación del recurso, el Ilmo. Sr. Abogado del Estado, en la representación que
legalmente ostenta, formalizó el recurso de casación anunciado, mediante escrito remitido a este Tribunal
Supremo, a través de LexNET, el 7 de noviembre de 2023.
Dado traslado de las actuaciones a la representación procesal de la parte recurrida, verificó el trámite conferido
mediante escrito presentado, también a través de LexNET, el 18 de diciembre de 2023, en el que se opuso
al recurso de casación interpuesto por la Abogacía del Estado y solicitó a la Sala que dicte sentencia por la
que se desestime dicho recurso y confirme la sentencia impugnada del Tribunal Militar Central con todos los
efectos inherentes a ello.
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JURISPRUDENCIA
NOVENO.- No habiendo interesado las partes la celebración de vista, ni considerándola necesaria la Sala, por
providencia de fecha 21 de diciembre de 2023, se señaló para la deliberación, votación y fallo del presente
recurso el día 23 de enero de 2024 a las 10:30 horas.
DÉCIMO.- Por providencia de 15 de enero de 2024, habiéndose observado que constaba en las actuaciones
informe emitido, en calidad de General Consejero Togado, por el Excmo. Sr. Magistrado D. Ricardo Cuesta del
Castillo, quien, a su vez, formaba parte de la Sala convocada por la providencia de 21 de diciembre de 2023,
para votación y fallo del presente recurso, se acordó convocar al Pleno de la Sala, según lo dispuesto en el
artículo 197 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, excluyéndose del mismo al citado Magistrado, por el motivo
expuesto. Deliberación, votación y fallo que se llevó a cabo por dicho Pleno con el resultado decisorio que a
continuación se expresa.
UNDÉCIMO.- El Magistrado ponente terminó de redactar la presente sentencia en fecha 24 de enero de 2024,
pasándola a continuación a la firma del resto de miembros de la Sala.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- 1. La Ilma. Abogacía del Estado interpone el presente recurso extraordinario por interés casacional
objetivo frente a la sentencia núm. 1/23, de fecha 8 de mayo de 2023, dictada por el Tribunal Militar Central,
la cual estimó el recurso contencioso-disciplinario militar ordinario núm. 26/19 interpuesto por el Guardia
Civil D. Tomás , asistido por el Sr. Letrado D. Roberto Terrazas Fernández, contra la resolución de la Excma.
Sra. Ministra de Defensa de 3 de diciembre de 2018, que agotó la vía administrativa al confirmar en alzada
el acuerdo del Sr. Director General de la Guardia Civil de 11 de mayo de 2018, que impuso al citado Guardia
Civil la sanción de ocho meses de suspensión de empleo como autor de una falta muy grave consistente en
"utilizar los medios técnicos regulados en la normativa legal sobre videocámaras para fines distintos de los
previstos en ésta", tipificada en el artículo 7, apartado 22, de la Ley Orgánica 12/2007, de 22 de octubre, del
Régimen Disciplinario de la Guardia Civil.
2. En el escrito preparatorio del recurso, el Ilmo. Sr. Abogado del Estado adujo que "la sentencia recurrida
infringe lo dispuesto en el art. 7.22 de la LORDGC [Ley Orgánica del régimen disciplinario de la Guardia Civil]
y la Jurisprudencia existente al respecto".
Las razones por las que considera que se ha infringido el mencionado precepto, por su "inaplicación indebida",
en relación a diversos preceptos de la Ley Orgánica 4/1997, de 4 de agosto, "su reglamento de aplicación en su
caso, y demás disposiciones" aparecen expuestas en lo que la parte recurrente denomina "Motivo de Casación
Primero" del escrito de interposición del recurso. Son, en síntesis, las siguientes:
A. La utilización del teléfono móvil particular para fotografiar imágenes de un monitor del cuarto de monitores
es "medio técnico" a los efectos legales, a tenor de lo establecido en el artículo 1.2. de la Ley Orgánica 4/1997.
B. El fundamento del tipo disciplinario del artículo 7.22 LORDGC, tal como establece el artículo 1.1 de la Ley
Orgánica 4/1997 en su párrafo segundo, es la protección de los derechos fundamentales a la propia imagen,
de forma que las imágenes que se obtengan en virtud de los medios oficiales de videograbación se utilicen
para fines lícitos y debidamente autorizados.
C. El artículo 8.3 de la expresada Ley Orgánica 4/1997 prohíbe la cesión o copia de las imágenes y
sonidos obtenidos de conformidad con esta Ley salvo cuando las grabaciones estén relacionadas con
infracciones penales o administrativas graves o muy graves, o con una investigación policial en curso o con
un procedimiento judicial o administrativo abierto.
D. El apartado 4 del artículo 8 de la Ley Orgánica 4/1997 permite rebatir el punto central de la censura que
contiene la sentencia sobre la no aplicación de más preceptos que la Instrucción Técnica núm. 2 dictada
por la Dirección Adjunta Operativa de la Guardia Civil, pues dicho artículo habilita a que "reglamentariamente
la Administración competente" determine los extremos que contempla -esto es, "el órgano o autoridad
gubernativa que tendrá a su cargo la custodia de las imágenes obtenidas y la responsabilidad sobre su ulterior
destino, incluida su inutilización o destrucción", siendo dicho órgano "el competente para resolver sobre las
peticiones de acceso o cancelación promovidas por los interesados"- fines que cumple la citada Instrucción
Técnica, toda vez que "el susodicho Art 8.4 no exige que estos mandatos se desarrollen por real Decreto,
bastando una "disposición o instrucción" normativa menor (ante la claridad de la LO 4/97) ni tampoco se
desprende esa exigencia en las disposiciones disciplinarias en blanco".
De la citada Instrucción "cabe colegir que las grabaciones efectuadas por dichas videocámaras se rigen por el
principio de confidencialidad, y que entre otras prescripciones, el responsable del fichero y de su tratamiento
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JURISPRUDENCIA
es el Coronel Jefe de la UPROSE, descentralizándose en los Jefes de Zona, Servicio, Comandancia o Unidad
similar, Centro de enseñanza o dependencia [...]"
E. En consecuencia, "la conducta del encartado fue antijurídica y típicamente incardinable en el Art. 7.22
LORDGC, no sólo por la prohibición establecida en la tan meritada Instrucción Técnica Nº 2., sino porque la
copia de imágenes obtenidas por videograbación está categóricamente prohibida por el ya citado Art. 8.3 LO
4/97, en salvaguarda del derecho constitucional a la propia imagen de las personas, y con las excepciones
tasadas por el Art. 8.1 de la misma LO", excepciones que, a juicio del recurrente, no concurrían en el presente
caso.
En el denominado motivo segundo, la Ilma. Abogacía del Estado no formula alegación nueva alguna,
limitándose en él a señalar que "que debe ser estimado este recurso de casación, confirmando la sanción
impuesta, ninguno de cuyos elementos (culpabilidad, proporcionalidad, individualización de la sanción) fue
cuestionado por el recurrente en su demanda".
3. La representación procesal del Guardia Civil D. Tomás basa su oposición al recurso de casación en los
propios razonamientos de la sentencia impugnada en los que se explica pormenorizadamente que la conducta
de dicho Guardia Civil relatada en los hechos probados no encaja en el tipo disciplinario aplicado por la
Administración sancionadora.
Argumenta que la acción del referido Guardia Civil "fue realizada única y exclusivamente para uso profesional,
para facilitársela al Servicio de Información de la 11ª Zona del País Vasco, con el lógico conocimiento y
requerimiento de miembros de dicho Servicio para que así lo hiciera, con conocimiento de sus Mandos un
Cabo 1º, un Teniente, y un Capitán, a quienes sólo les molestó que no siguiera el conducto reglamentario para
remitir los informes que elaboró a raíz de esas imágenes para el servicio de información", coincidiendo, pues,
los fines perseguidos por el encartado con los propios de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
A continuación, se refiere la parte recurrida a la jurisprudencia de esta Sala, con cita, entre otras, de las
sentencias núms. 21/2020, de 27 de febrero, 41/2020, de 9 de junio, 56/2020, de 29 de septiembre, 67/2020,
de 20 de octubre, y de 8 de mayo de 2017, en las que se pone de relieve que el examen de las alegaciones
en las que se denuncia vulneración del derecho a la legalidad sancionadora y su complemento técnico de
tipicidad requiere: atenerse a los hechos que el Tribunal ha declarado probados como consecuencia de la
razonable valoración de la prueba de cargo y de descargo; que "la tipicidad exige que la conducta depurada
obtenga cabal y clara previsión en la norma", quebrando cuando la aplicación de la norma incorpora conceptos
excesivamente abiertos que permiten sostener otras interpretaciones igualmente razonables, y que los tipos
disciplinarios en blanco obligan a acudir a otra norma en la que se debe incluir de forma taxativa, previsible,
clara y concreta la conducta en cuestión.
Compara la parte recurrida el caso actual con el de la última sentencia citada, la de 8 de mayo de 2017, en la que
se confirmó la sentencia del Tribunal Militar Central que anuló la sanción impuesta por la falta grave prevista en
el artículo 8.19 de la Ley Orgánica 12/2007 a un Guardia Civil por hacer una foto con su móvil a la pantalla del
monitor de la cámara de seguridad en la que aparecía otro Guardia Civil que aparentemente usaba un vehículo
oficial para fines particulares y enviar esa foto por WhatsApp a otro Guardia Civil. Entre las razones para la
anulación de la sanción, se consideró que se trataba de "...un caso de utilización de video vigilancia en las
relaciones internas en el ámbito de la Guardia Civil, en el que las cámaras de seguridad constituyen un elemento
atribuido al servicio mismo y al control de las condiciones de su prestación". Argumenta la parte recurrida
que, si en ese caso se anuló la sanción aun siendo inferior el reproche inicial -al calificarse la conducta por la
Administración sancionadora como falta grave y no muy grave- y consistir el uso de la foto en su envío a otro
Guardia Civil, con mayor razón es procedente la anulación en el caso actual en el que la foto y su utilización fue
para realizar informes sobre aspectos profesionales con remisión exclusivamente al servicio de información
de la Guardia Civil.
Concluye la representación procesal del Guardia Civil D. Tomás su oposición al recurso con citas textuales de
la sentencia impugnada en las que, según manifiesta, se pone de relieve que la conducta de su representado
encajaba en los fines para los que se utiliza el sistema de video vigilancia del Acuartelamiento y explican "lo
injusto" de "la situación vivida y sufrida por mi representado, tanto con el expediente disciplinario como con la
difícil convivencia en su entorno profesional, y la búsqueda de cesarle en su destino".
SEGUNDO.- 1. La cuestión a resolver en el presente recurso queda ceñida, según el propio planteamiento de la
Ilma. Abogacía del Estado recurrente, a determinar si la sentencia recurrida ha infringido lo dispuesto en el art.
7.22 de la Ley Orgánica del régimen disciplinario de la Guardia Civil y la jurisprudencia existente al respecto,
partiendo para ello de los hechos que la referida sentencia declara probados, al no haber sido éstos discutidos
por las partes y derivar tal exigencia de lo dispuesto en el artículo 87 bis de la Ley 29/1998, de 13 de julio,
reguladora de la Jurisdicción Contencioso-administrativa.
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En cuanto a los fines, la perspectiva que impone el binomio legalidad-tipicidad es bidireccional; especificar
qué fines persigue la normativa y determinar los fines opuestos que buscó el infractor. Y los razonamientos
sancionadores van dirigidos en exclusividad a poner de relieve el incumplimiento por parte del guardia civil
Tomás de la Instrucción técnica citada. Con la única excepción de lo expresado en el informe de la Asesoría
jurídica del Ministerio de Defensa, en que fundó la Ministra de Defensa su desestimación en alzada, cuando
expresa: "constituye un cabal incumplimiento de la previsión dispuesta sobre el objeto de la utilización de
videocámaras de seguridad por los CC y FF de seguridad del Estado, esto es, contribuir a asegurar la convivencia
ciudadana, la erradicación de la violencia y la utilización pacífica de las vías y espacios públicos, así como de
prevenir la comisión de delitos, faltas e infracciones relacionadas con la seguridad pública".
Aunque se sigue sin indicar la normativa incumplida, al menos se hace hincapié en los fines establecidos por
la misma. No obstante, se continúa sin señalar los fines dispares que perseguía el infractor. Y de cualquier
manera, el momento debe ser considerado tardío, ya que el sancionado carecía de posibilidad de réplica ante
la nueva argumentación de la Administración.
Resultaría pues aceptable estimar desde este momento cuasi-liminal lo pretendido por el demandante. No
se indica la normativa legal infringida y tampoco se señalan los fines por ella establecidos y los ilícitos del
sancionado".
En el Fundamento de Derecho Tercero, la sentencia impugnada profundiza en el análisis del elemento
normativo del tipo disciplinario relativo a los fines, comenzando por el estudio de la impropiamente
considerada por la Autoridad sancionadora "normativa legal", consistente en la referida Instrucción Técnica
cuyo incumplimiento reprochaba la resolución sancionadora al Guardia Civil D. Tomás , estudio del que deduce
"no hace referencia a los fines previstos legalmente, ni a ningún otro fin, pues nada se indica al respecto. La
Instrucción técnica se limita a recoger el modus operandi, con sus atribuciones y restricciones, de quienes
participan o tienen contacto, de una u otra manera, con las videocámaras a cargo del servicio de protección
y vigilancia de la Guardia Civil. Por tanto, normas esencialmente procedimentales o como tanto gusta hoy en
día decir, según el protocolo".
Más adelante, en el mismo Fundamento de Derecho, el Tribunal de instancia detalla "los fines atestiguados
por el legislador patrio relativos a las funciones todas de la Guardia Civil y por ende implícitas en la utilización
de videocámaras", contenidos en las Leyes Orgánicas 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad y 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana, así como los contemplados
específicamente en la Ley Orgánica 4/1997, de 4 de agosto, por la que se regula la utilización de videocámaras
por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en lugares públicos y su Reglamento aprobado por Real Decreto
596/1999, de 16 de abril, comparándolos con los que, a tenor de la prueba contenida en el expediente
disciplinario -también analizada por el Tribunal de instancia-, perseguía el Guardia Civil sancionado.
La comparación entre los fines determinados en dicha normativa y los perseguidos con su conducta por el
Guardia Civil sancionado llevan al Tribunal de instancia a concluir que su acción no conculcó ninguna normativa
en cuanto a cumplir con los fines para los que se instalaron y utilizaron las cámaras del Acuartelamiento de
Llodio. Entre los razonamientos que sustentan dicha conclusión destacamos los siguientes:
"Que la acción del sancionado puede subsumirse en estos fines, queda atestiguado, corroborado en realidad,
por el hecho de que fuese autorizado a llevarla a cabo por dos de sus superiores, capitán y teniente. Que
tuvieron pleno acceso y perfecto conocimiento del contenido de las informaciones, aunque ello no implique o
signifique que fuesen conscientes del origen inmediato de las fotos o de la presumible falta de permiso para su
utilización. Pero sí de que se trataba de un asunto del servicio y del servicio relativo a la seguridad, vigilancia y
protección del Acuartelamiento de Llodio, cuando menos, y de las unidades y miembros de la Guardia Civil más
en general. Y sucedido en vía pública en inmediaciones del cuartel. Y autorizaron expresamente al demandante
a llevar a debido efecto su supuesta acción antiteleológica, con relevante quiebra del ordenamiento jurídico,
según la sanción. No parece sencillo compaginar ambas aseveraciones.
A lo que debe añadirse que el propio dador del parte, cabo 1º Ezequias , hace mención en aquél a lo ya señalado.
Que la unidad, entendemos que el Puesto de Llodio, ya había recogido informes de semejante tenor y es de
suponer que adobado de imágenes de igual procedencia, aunque no se mencione expresamente, dirigidos
al Grupo de información. Grupo que por ende, no parece pertenecer a la categoría de terceros externos no
autorizados a recibir copia de las imágenes obtenidas mediante las cámaras. Más bien al contrario. Aunque
esto sería cuestión procedimental y no atinente a la cuestión de los fines.
De su lado los miembros del Grupo de información reconocen la colaboración del interesado, aunque
manifiesten que la información que transmitía no era de especial interés y que nunca le dijeron que prescindiera
del conducto reglamentario, ni le solicitasen información, siendo él mismo quien por propia iniciativa la
suministraba".
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JURISPRUDENCIA
En definitiva, colige el Tribunal de instancia que la conducta del sancionado no encaja en la descripción del
epígrafe legal escogido para su sanción, incurriendo la resolución sancionadora en infracción de ordinaria
legalidad al haber elegido la aplicación de un precepto que no se corresponde con la descripción fáctica de la
conducta que se considera reprochable, sin que tampoco se dé el caso de la homogeneidad:
"Una investigación que en principio habría debido dirigirse a escudriñar una infracción por presunto
incumplimiento de normativa procedimental por no pedir permiso para obtener imágenes de un sistema de
CCTV y remitirlo al margen del conducto reglamentario a quien ciertamente tenía competencia para investigar
los hechos o personas contenidos en las imágenes -Grupo de información de la Comandancia-, fue continuada
y concluida por un motivo normativo diverso, que en último término no encaja con su antecedente fáctico. No
se nos muestra el desajuste entre el acto del demandante y los fines previstos en la normativa legal para el
empleo de las cámaras".
3. Esta Sala no puede apreciar en tan completa y acorde a Derecho motivación -que llevó al Tribunal de instancia
a estimar el recurso contencioso-administrativo interpuesto por el Guardia Civil sancionado con fundamento
en que la resolución sancionadora había vulnerado el principio de legalidad en su vertiente de tipicidad- la
infracción de ley que la Ilma. Abogacía del Estado alega en su recurso de casación.
Los razonamientos de la representación de la Administración del Estado no desvirtúan los de la resolución
impugnada, principalmente, porque es cierto que, como advierte la sentencia impugnada, la resolución
sancionadora no acredita que los fines perseguidos por el sancionado al enviar al Servicio de Información de la
Guardia Civil de Álava una serie de informes ilustrados con imágenes captadas por las cámaras del sistema de
video-vigilancia del Acuartelamiento de Llodio fueran distintos de los determinados en el artículo 1.1, párrafo
primero, de la Ley Orgánica 4/1997, de 4 de agosto, por la que se regula la utilización de videocámaras por las
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en lugares públicos.
Una cosa es el fin, es decir, el objeto o motivo con que se ejecuta algo, y otra bien distinta es el procedimiento
utilizado para conseguirlo. Y es patente que la infracción definida en el artículo 7.22 de la ley disciplinaria de la
Guardia Civil lo que tipifica es el desajuste entre los fines previstos en la normativa legal sobre videocámaras
y los perseguidos por el que utiliza los medios técnicos regulados en esa normativa. No la irregularidad del
método, modo o procedimiento con el que se ha accedido a dichos medios técnicos ni la omisión del conducto
reglamentario.
Argumenta la Abogacía del Estado que el apartado 4 del artículo 8 de la Ley Orgánica 4/1997 permite rebatir
el punto central de la censura que contiene la sentencia sobre la no aplicación de más preceptos que la
Instrucción Técnica núm. 2 dictada por la Dirección Adjunta Operativa de la Guardia Civil, pues dicho artículo
habilita a que "reglamentariamente la Administración competente" determine los extremos que contempla.
Sin embargo, tal argumentación no puede ser asumida por la Sala. No debería ignorar la Abogacía del Estado
recurrente que una Instrucción Técnica no puede desarrollar "reglamentariamente" una Ley Orgánica, como
tampoco debería confundir procedimientos con fines. Lo primero resulta vetado por la Ley 50/1997, de 27 de
noviembre, del Gobierno, por cuanto reserva la potestad reglamentaria de las leyes estatales al Gobierno, en
el ámbito de la Administración General del Estado, previendo en su artículo 24.2 únicamente dos niveles de
reglamentos en función del rango de la norma que los aprueba:
"Los reglamentos se ordenarán según la siguiente jerarquía:
1.º Disposiciones aprobadas por Real Decreto del Presidente del Gobierno o acordado en el Consejo de
Ministros.
2.º Disposiciones aprobadas por Orden Ministerial".
De hecho, el Reglamento de desarrollo y ejecución de la Ley Orgánica 4/1997, de 4 de agosto, por la que se
regula la utilización de videocámaras por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en lugares públicos se aprobó
por Real Decreto 596/1999, de 16 de abril, norma que no es citada en la resolución sancionadora.
Pero es que, además, el desarrollo reglamentario habilitado por el artículo 8.4. de la Ley Orgánica 4/1997,
invocado por la Ilma. Abogacía del Estado, no se refiere a los fines de utilización de videocámaras sino que
queda ceñido a los siguientes extremos: determinación del órgano o autoridad gubernativa que tendrá a
su cargo la custodia de las imágenes obtenidas y la responsabilidad sobre su ulterior destino, incluida su
inutilización o destrucción, órgano que será también el competente para resolver sobre las peticiones de
acceso o cancelación promovidas por los interesados.
Tampoco la referida Instrucción Técnica determina los fines a los que se orienta la utilización de videocámaras
por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, limitándose a establecer, como determina su enunciado o
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JURISPRUDENCIA
FALLO
Por todo lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad que le confiere la Constitución, esta sala ha decidido
1º.- Desestimar el recurso de casación núm. 201-21/2023, interpuesto por la Ilma. Abogacía del Estado, contra
la sentencia núm. 1/23, de fecha 8 de mayo de 2023, dictada por el Tribunal Militar Central en el recurso
contencioso- disciplinario militar ordinario núm. 26/19, por la que se estimó la pretensión deducida por el
Guardia Civil D. Tomás , asistido por el Sr. Letrado D. Roberto Terrazas Fernández, contra la resolución de la
Excma. Sra. Ministra de Defensa de fecha 3 de diciembre de 2018, que agotó la vía administrativa al confirmar
en alzada la resolución sancionadora del Sr. Director General de la Guardia Civil de 11 de mayo de 2018, que
impuso al citado Guardia Civil la sanción de ocho meses de suspensión de empleo como autor de una falta muy
grave, consistente en "utilizar los medios técnicos regulados en la normativa legal sobre videocámaras para
fines distintos de los previstos en ésta", tipificada en el artículo 7, apartado 22, de la Ley Orgánica 12/2007, de
22 de octubre, del Régimen Disciplinario de la Guardia Civil; sanción que fue anulada por la referida sentencia.
2º.- Confirmar la sentencia recurrida por ser la misma ajustada a Derecho.
3º.- Declarar de oficio las costas del presente recurso.
Notifíquese esta resolución a las partes personadas e insértese en la colección legislativa.
Así se acuerda y firma.
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