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Encrucijada de la Arquitectura Actual

El documento analiza el panorama actual de la arquitectura, considerando a la arquitectura como un sistema. Explora las tendencias de la arquitectura como arte del lugar y la arquitectura de la disolución del lugar. También discute sobre la importancia de las obras arquitectónicas individuales y la proliferación de enfoques intermedios en el panorama actual.

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Encrucijada de la Arquitectura Actual

El documento analiza el panorama actual de la arquitectura, considerando a la arquitectura como un sistema. Explora las tendencias de la arquitectura como arte del lugar y la arquitectura de la disolución del lugar. También discute sobre la importancia de las obras arquitectónicas individuales y la proliferación de enfoques intermedios en el panorama actual.

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SECCIONES

VERTICALES:
PANORÁMA
ACTUAL DEL
PENSAMIENTO
ARQUI-!
TECTÓNICO!
“A menudo pregunto a los críticos de arte o a los artístas: ¿Usted es
pre-moderno, anti-moderno, moderno, o postmoderno?. Como
ninguno de estos términos está ya de moda, la respuesta es siempre
la misma: “No me reconozco a mí en ninguno de estos conceptos”. Y
cuando replico: ¿Usted dónde está?, no hay respuesta. No hay
posición en el campo del arte. Cuando estas perdido del todo, tiene
todas las posibilidades de ser un artista epigonal. En realidad, la
mayoría de los artistas actuales son epígonos de otros artístas o de su
propio trabajo anterior”.!
!
Entrevista a Carlo Ginzburg, 1994.!
Epígono: (del gr. epígonos, nacido después) Con respecto a una
persona, otra que sigue sus huellas o sus enseñanzas. Se aplica
también a los que continúan una escuela o estilo anterior. !
“La identidad por tanto se lee así: La complejidad de un sistema
menos su capacidad de anticipación con respecto a su entorno es
igual a la incertidumbre del entorno menos su sensibilidad con
respecto al sistema”.!
!
Jorge Wagensberg, Ideas sobre la complejidad del mundo.!
0. INTRO-!
DUCCIÓN!
Partiremos del siguiente diagnóstico:!
!
La arquitectura de nuestro presente se encuentra en una encrucijada.
Agotado el impulso, renovado, del proyecto moderno, fijado en aquel
movimiento y disputado el lugar de su dominio: el espacio público y
privado, por los medios de comunicación, la arquitectura se ve
requerida tanto desde su interior, como por el entorno cultural que lo
rodea.!
¿Si aplicáramos la ecuación de la identidad propuesta por Wagensber
a la arquitectura, considerándola como un sistema, qué ocurriría?:!
!
complejidad de un sistema - capacidad de anticipación =
incertidumbre del entorno – sensibilidad al sistema.!
!
Un sistema, que durante las últimas décadas se ha querido autónomo,
es decir, desligado de cualquier condicionante exterior. Es, ahora, el
potente contexto mediático, que ya se contempla como un tercer
entorno, tele-alternativo y dominador de los dos anteriores: el natural
y el urbano. Ahí, la arquitectura como sistema propio presentaría una
complejidad superior a la mostrada en estadios anteriores, pero su
capacidad de anticipación es muy corta respecto a ese contexto.!
!
complejidad de un sistema - capacidad de anticipación!
!
Por otra parte, la incertidumbre del entorno es muy alta como
consecuencia de una lógica interna que hace de la aparente y
continuada innovación de sus propuestas y certidumbres su objetivo
central y que tiene en el fenómeno de la moda y del consumo sus
principales instrumentos. Si a ello añadimos que la sensibilidad del
entorno respecto al sistema de la arquitectura es muy baja, qué nos
queda?!
!
incertidumbre del entorno - sensibilidad al sistema!
complejidad de un sistema - capacidad de anticipación =
incertidumbre del entorno – sensibilidad al sistema.!
!
La ecuación estaría descompensada, a no ser que la complejidad del
sistema aumentara o lo hiciera la sensibilidad del entorno respecto a la
arquitectura. Ambas respuestas aparecen ya como caminos
apuntados, en las distintas localización de la arquitectura
contemporáneas. Este será otro soporte sobre el que ensayar las
diferentes hipótesis sobre el panorama actual.!
!
Y así:!
!
¿para qué la arquitectura en estos momentos?!
!
Desde los ochenta la arquitectura se ha visto enfrentada a la
necesidad de pensar sus instrumentos, su alcance. Por tanto, ahora
definitivamente, no encontramos en otra situación.!
¿Cómo presentarla?!
!
A principios de siglo la arquitectura inauguró un camino: el de la
novedad radical, pasado el tiempo sus propuestas alcanzaron el
estatuto de Estilo Internacional, para luego, en una sucesión
dialéctica de afirmaciones y negaciones, pasar a ser tradición
moderna. Hoy, como afirma Rafael Moneo, “la modernidad ha
pasado y sus intereses no son ya por venir, no son evangelio”.
Perdida entonces aquella referencia que ha guiado el siglo XX, ahora
ya no tradición sino historia, la arquitectura se enfrenta a un contexto
muy diferente, por cuanto, al integrarse como producción estética en la
producción general de mercancías, se ha hecho técnica de
comunicación espectacular.!
1. EL LUGAR DE
LA ARQUI-!
TECTURA: !
LA OBRA COMO
PRINCIPIO
CONS-!
TITUTIVOS!
En la década de los noventa, la arquitectura estaría invadida por una
tendencia que sólo en su interior alcanza su máximo desarrollo y
consolidación: la arquitectura como arte del lugar.!
Álvaro Siza. CGAC, Santiago de Compostela, 1992
A este fenómeno múltiple y diverso, formado por una madeja
entrelazada de obras, se superpondría otro, no menos múltiple y
complejo, que actúa como respuesta a lo que pretendemos que sea
una nueva naturaleza del entorno: la arquitectura de la disolución
del lugar (espacios mediáticos, no lugares y espacios virtual o
ciberespacio).!
!
Tanto la arquitectura como arte del lugar y la arquitectura de la
disolución del lugar están sacados del libro de José María Montaner,
La modernidad superada. Arquitectura, arte y pensamiento del siglo
XX. Barcelona, 1997.!
Por tanto nos encontramos en un panorama polarizado por dos
tendencias opuestas que sin embargo pocas veces entran en debate,
permaneciendo una ajena a la otra como si desarrollaran su trabajo en
ámbitos diferentes. Pero tal polarización ocultaría un fenómeno que no
deja de tener importancia por cuanto presupone una tercera vía de
procedimientos: sería aquella formada por la mezcla de tendencias,
por la ruptura de sus límites y la captura de instrumentos y
planteamientos de la otra.!
!
La dificultad para construir o desvelar el panorama actual puede venir,
por tanto, de la mano de la creciente proliferación de
planteamientos intermedios, pero también de un rasgo constitutivo
básico de la situación actual: la renuncia o la carencia de un mínimo
substrato común sobre el que afianzar la obra arquitectónica y su
recepción. Esto obliga a que cada arquitectura se convierta, desde su
singularidad, en la base sobre a que construir una respuesta global a
las condiciones actuales de producción.!
“En el fondo, la autoreferencialidad de mucha arquitectura actual se
lleva a cabo en la estela de la tradición moderna, exactamente al
poner en escena, no otra cosa, que los principios constitutivos de la
obra y sus procedimientos: dando salida a un arte que constituye, de
cuando en cuando sus reglas y funda su esperanza en la obra misma”.!
!
Pier Luigi Nicolin, Representar la construcción en la revista Lotus 78.!
Por lo tanto, a cada obra correspondería singularmente una
arquitectura diferente, irreductible, puesta en escena,
exclusivamente, por la misma obra. Y con ello, el panorama no sería
sino una constelación de obras aisladas sin ningún punto de
contacto que con el advenimiento de sucesivas obras podrían
dibujar una trayectoria difusa. !
“Es carácterístico de la condición actual de la producción
arquitectónica, una actitud en la que la “productividad” de la
innovación lingüística parece venir medida en función de su capacidad
para incentivar el desarrollo del mercado, ya sea como producción de
imágenes comunicativas, ya sea como interés coincidente en la
adquisición por parte del autor de un capital simbólico (el autor y no la
obra es aquí el centro del sistema) y en la posibilidad de venta del
producto”.!
!
V. Gregotti, La arquitectura de la conclusión, en rev. Casabella.!
Y entonces cabría sustituir obras por autores y arquitecturas por
biografías, haciendo valer como condición extrema de éxito la
narración de sus experiencias, estableciéndose como único acceso a
la comprensión de la producción la complicidad (identificación) con
el autor, o mejor con el discurso que le acompaña y le da acceso.
Parece como si lo único que pudiera aún sustentar la unidad de la
diversidad y de la experiencia temporal fuera la doble coincidencia de
una imagen y una narración en la tangible opinión de una persona. El
producto pasa a sí a segundo plano, para que aparezca destacado
sobre su fondo el marchamo de una identificación inequívoca: la del
arquitecto como creador de un lenguaje, de unas señas de
identidad propias, de una diferencia.!
!
Nada sorprendente si lo comparamos con el proceso similar del
mercado en general, donde de la venta del producto hemos pasado a
la de la marca.!
En el balcón de Ayto. de Sevilla, de izquierda a derecha: Vázquez
Consuegra, Jean Nouvel, Alcalde de Sevilla, Norman Foster, Promotor y
Arata Isozaki.!
Pero este hecho hace que la madeja se enrede aún más, al secuestrar
la posibilidad de una interpretación que pueda superar la mera
identificación o constatación de las marcas de mercado, todo se
convierte en una enorme tautología: una rosa es una rosa, es… o al
igual: Ghery es Ghery… Imposibilitando así una vía que haga
verificables las diferencias más allá de este primer nivel de
reconocimientos. Y, con ello, rompa la rastrera técnica de la
duplicación como único acceso al aprendizaje y a la puesta en valor
de la arquitectura.!
!
Frente a ello, estaría ya presente una de las exigencias que la tarea
de reconocimiento de la situación actual de la arquitectura nos hace:
que nuestra mirada se desplace desde el aparente fondo hasta la
figura identificada, desde lo particular y microscópico a la globalidad
o extensión del panorama, que no quede presa jamás de un único
punto, que vague como perdida pero concentrada en la diferencia, que
relacione en la distancia o rastree la superficie como si no existiera
fondo, sólo apariencia. !
Daniel Libeskind. Micromegas. The Garden!
!
Daniel Libeskind. Micromegas. The Sections!
Gahda Amer. Bordados!
Gahda Amer. Bordados!
United Colors of Benetton. Aids!
La exigencia, por tanto, de una mirada especial, que bien podríamos
calificar como: múltiple, abarcativa, relacional, estrábica, asistida,
efectista, dinámica, dinámica, memorizadora, medida. Una mirada que
nos lleva hacia una sensibilidad muy distinta de la moderna y que
podría ser representada por el efecto moiré.!
!
El término que procede de una técnica de impresión y ha sido
reutilizada por el diccionario de IBM para describir el efecto que
s u f r e n l a s fi g u r a s c u a n d o s u s d i m e n s i o n e s s o n
descontextualizadas, ha sido utilizada por Federico Soriano en un
artículo donde se interroga sobre la diferencia entre las “plantas”
actuales y las de la modernidad.!
Efecto moiré!
Efecto moiré!
Efecto moiré!
El redimensionado de nuestro entorno es de tal calado, sólo con leer
las primeras páginas de Telépolis nos haríamos cargo del mismo, que
todos los umbrales de identificación del ambiente que vivimos se
modifican: ahora un barrio sería nuestra casa y la Tierra entera
nuestra patria. La paradoja es que frente a este hecho cuyas causas
van más allá de lo arquitectónico, la disciplina presenta actitudes y
sensibilidades muy diversas, que van desde la negación de lo que
está ocurriendo hasta su proyección más amplificada por la misma.!
2. CUESTIÓN
DE
PERCEPCIÓN: !
OTRAS
CONDICIONES!
Procedamos desde la infraestructura de la situación actual; por otra
parte, ya reconocida y aceptadas, incluso teorizadas, a partir de
Barcelona 96.!
!
Congreso de la UIA, Barcelona 1995. Propuesta de I. Solá-Morales,
Presente y futuro. Arquitectura de la ciudad, recogida en Debates
centrales. Forum Internacional, Quaderns 213. Barcelona 1996. En
cuanto a considerar a la arquitectura como una desciplina, es decir: el
sometimiento de su práctica y conocimiento a unas normas severas,
se sigue conservando mucho tiempo después la ilusión de un campo
autónomo de la arquitectura.!
En 1984, en las páginas de la revista Casabella coincidían dos
análisis de la marcha de la arquitectura de la década. Ambos análisis
parecían complementarse en sus conclusiones y propuestas, ambos
apuntaban una caracterización radicalmente diferente para las
condiciones y la instrumentación de la arquitectura: !
!
Bernardo Secchi. Las condiciones han cambiado: A partir de una
amplia visión del desarrollo urbano de las ciudades occidentales en
este siglo, nos hacía observar como, alrededor de 1964, comienzan a
invertirse los procesos urbanos, de crecimiento y concentración, que
caracterizaron y sirvieron de base para la elaboración de las
propuestas del urbanismo y la arquitectura moderna. Ante esta
situación, de cambio estructural, no era posible sino plantearse
radicalmente los fundamentos de la disciplina; y como consecuencia
de ello, las bases sobre las que se había generado la revisión de los
años sesenta.!
!
Secchi emplaza con su ensayo a la arquitectura moderna a una
pendiente renovación, desde su propio fundamento externo, desde
aquello que había constituido la razón de ser de esta arquitectura.
Dicho escuetamente: hemos pasado de un proceso de crecimiento
y concentración urbana a otro de relentización y dispersión del
mismo, frente a ello la arquitectura sigue manejando
mayoritariamente los mismo principios e instrumentos anterior.!
Vittorio Gregotti. Modificación: Se opone a una concepción del
mundo basada en la racionalidad y en la individualidad: una
arquitectura de la modificación, donde la particularidad de cada
actuación se base en la captura de su singularidad, a través de la
constitución de un diálogo con el otro y, a la vez, una afirmación de
que tal principio responde a un orden general de las cosas.!
!
El término modificación representa adecuadamente el tránsito de una
concepción transformadora de la realidad, desde reglas aceptadas a
priori, a otra en la que siempre existe el punto de partida externo a la
propia disciplina con el cual hay que establecer un principio de
acuerdo. El desplazamiento del centro a los bordes del campo
arquitectónico que presupone dicha actitud, posibilita una
distancia adecuada para una lectura de las nuevas condiciones
externas, así como del tránsito interno de la arquitectura. !
A este diagnóstico se une el realizado por Manfredo Tafuri en el
último capítulo de su Storia della Architettura italiana, titulado: El
umbral y el problema. Allí se sanciona el cierre de la larga
aventura de catástrofes de la arquitectura moderna y el paso de la
misma a otra realidad. La arquitectura italiana con este último
movimiento cierra una etapa de desarrollo que ha protagonizado el
debate internacional y da paso a otra geopolítica de la arquitectura,
que tendrá su ubicación en países muy diseminados, que van
tomándose el relevo como nuevos centros de debate y propuestas.
Estos centros no van a seguir otro camino que el abierto por el análisis
precedente, la reconsideración de la trayectoria de una
arquitectura que había cumplido su tarea, dando paso a otras
condiciones.!
La aguda percepción de Secchi y su posterior interpretación de la
distintas condiciones con las que debía trabajar la arquitectura, desde
una fecha bastante anterior al diagnóstico, hace que en su momento la
arquitectura permanezca ajena a las implicaciones que ello supone y,
hasta bien entrada la década de los noventa, no esté en condiciones
de asumir dicho teatro de maniobra. Es por el impulso y el
compromiso de distintos creadores y su capacidad de proponer
nuevos escenarios para la arquitectura, por lo que la disciplina
termina por reconocer que su estatuto anterior está caducado y
necesita de una profunda renovación. Esta no es igual en todos los
lugares, amoldándose allí donde puede a sus antiguas condiciones y
saltando sobre sí misma donde no tiene más remedio que reconocer
su obsolescencia.!
!
Ello hace que no podamos trazar un límite claro, un horizonte,
para el panorama de este final de siglo, sino que el paisaje al que
hacemos referencia esté desbordado continuamente hacia otros
mundos adyacentes; bien sea, espacial o temporalmente, hasta ese
punto ha llegado a erosionarse un campo de conocimiento que hasta
hace bien poco presumía de una autonomía plena.!
!
3. ¿CUÁL ES EL
ORDEN DE LO
MÚLTIPLE,
TEMPORAL Y
COMPLEJO?!
Si el paisaje al que nos asomamos se nos ofrece como múltiple,
diverso, diferencial y sus elementos reconocibles, las obras, como
totalidades irreductibles, que no nos permiten establecer ninguna
relación con ellas sino seccionándolas, abriéndolas, desmontándolas.
Toda lectura, es decir, todo intento de dotar de sentido a lo que allí
sucede, de identificarlo y establecer relaciones, se convierte en un
proceso de deconstrucción e interpretación. !
!
Pero este paisaje no es un decorado vacío todo lo contrario, más bien
sería una superposición de superficies más o menos movidas, que
esconden detrás dimensiones de una gran profundidad, con una
característica añadida: si nuestra mirada profundizara a través de esas
superficies, la estructura formal que nos encontraríamos sería similar.
Es por ello, que como instrumento para su lectura proponemos
trazar secciones verticales. A partir de las cuales podamos
relacionar las diferentes superficies y medir la profundidad
cambiante de esas capas. !
Esta dimensión espacial estaría interrelacionada con el tiempo y
por tanto sometida a fluctuaciones que provienen tanto desde su
estructura interna como desde su exterior. El equilibrio inestable
del propio sistema está además condicionado por la integración del
mismo en el entorno mediático, en su lógica de consumo y moda. La
arquitectura, como todas las técnicas de comunicación integradas en
una producción continuada de discursos diferentes y contrastados,
está sometida a una estructura de comportamiento caracterizada por
un continuo intercambio de novedades, que desplazan los límites de
su campo y la obliga a competir, aún compulsiva y no con el ritmo
cadencioso de la moda, con la aparición del resto de los
acontecimientos mediáticos.!
Todos sabemos ya que entre la imagen satinada de las revistas o el
brillante desplazamiento de la cámara y la experiencia directa de las
obra media el propio artificio del medio. Y algo parecido ocurre con
nuestra mirada, que es desafiada por la visión de este panorama
requerido de ella una adaptación de nuestro mecanismo como visión,
hasta que alcance los rasgos que más arriba describíamos. Lo que
finalmente dibujaría un paisaje que representaría una nueva
forma de abordar la arquitectura, no sería sino que esta mirada
coincidiera con aquella que constituye la obra, el hacer
arquitectura. De esa forma la irrupción de otra forma de
arquitecturar, donde estuviera comprometido el pasado y el
presente, o este y el futuro, coincidiría con la constitución de una
sensibilidad perceptiva y habitativa diferente, distinta a la
anterior. !
!
Arquitecturar: el término lo debemos a José Quetglas que en su
artículo Para una arquitectura insustancial parafrasea a Vattimo y lo
propone como la palabra más adecuada para una actividad que se
quiere transitiva, proyectada hacia otro.!
Alguien podría oponer a dicho diagnóstico, cualitativo, el
protagonismo de la cantidad: afirmando la supremacía de la forma de
hacer arquitectura que responde a los planteamientos de la
modernidad, e incluso, en los últimos años, una vuelta a una
situación anterior a la misma. Esta visión antitética de la anterior
es válida y dibuja una interrelación más de este panorama que
queremos construir. Sería reductivo y manipulador negar tal realidad,
no ahora sino en cualquier momento histórico. Lo que parece de
cualquier forma necesario tener en cuenta en un momento como éste,
es la disposición de proyección que esta arquitectura aún minoritaria
tiene y su repercusión respecto al mundo que nos rodea, a los valores
y proyecciones sociales que este mantiene, a su adecuación a las
condiciones materiales del mundo.!
4. IMAGINEMOS
LAS
CONDICIONES
DE NUESTRO
TRABAJO!
En nuestra cultura del espectáculo los fenómenos, las acciones, las
trayectorias tienden a identificarse con el nombre de una persona,
incluso cuando no sabemos qué ha hecho, sabemos que suena y ese
rumor debe identificar algo, al menos una persona o un cuerpo.!
!
A poco que nos enfrentamos con las etiquetas y le demos vuelta al
artilugio que nombras, deteniéndonos en la materialidad del producto
o la obra, las cosas comienzan a mostrar otra cara, otro aspectos no
menos significativos. Debidamente interpretadas presentarán aspectos
que contradicen lo afirmado de primera mano por la crítica o nos harán
ver hasta que punto nos movemos a partir de simplificaciones de
fenómenos más ricos y atractivos. Que la identificación, a parte de ser
un paso previo, a poco conduce, que es necesario, hoy aún más,
cuestionarnos las apariencias si queremos comprender lo que nos
rodea y construir unas señas propias de identidad y un proceder capaz
de afrontar la realidad de una práctica abarcativa, sintética, dialogante,
plural.!
El reto, contrariamente a lo que se podría suponer no es afrontar la
novedad, ello ya está en el medio, y mucho menos apostar por la
identidad propia, el mundo está tan enriquecido que, una vez más, la
metáfora del deslizamiento de Deleuze, nos muestra el camino:
conocer el medio, diríamos construir el medio, única posibilidad a la
vez que lo destruimos, es la primera acción de nuestro navegar: a
mayor identificación y conocimiento del medio por el que nos
deslizamos, mayor alcance de nuestra orza, más propagación de
nuestra onda. Hoy más que nunca estamos en esa condición
medieval, donde las instituciones o las gradaciones sociales han sido
destruida para ser sustituida por un discurso único, que no trae sino el
enganche y la expropiación. Por eso, hoy, es fundamental conocer el
medio, practicar la prudencia del que ambiciona una larga trayectoria.
Ese es el fin último de este panorama.!

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