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Ineficacia en Ejecución de Sentencias Alimentarias

Este documento analiza la ineficacia de las reglas de ejecución de las sentencias alimentarias para niños, niñas y adolescentes. Señala que la etapa de ejecución de sentencia es donde se presentan mayores inconvenientes debido a la ausencia de reglas claras e interpretaciones incorrectas. También indica que la pensión alimenticia constituye un derecho fundamental de los niños reconocido en la Convención sobre los Derechos del Niño, por lo que el Estado debe establecer mecanismos efectivos para su protección. Finalmente,

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Ineficacia en Ejecución de Sentencias Alimentarias

Este documento analiza la ineficacia de las reglas de ejecución de las sentencias alimentarias para niños, niñas y adolescentes. Señala que la etapa de ejecución de sentencia es donde se presentan mayores inconvenientes debido a la ausencia de reglas claras e interpretaciones incorrectas. También indica que la pensión alimenticia constituye un derecho fundamental de los niños reconocido en la Convención sobre los Derechos del Niño, por lo que el Estado debe establecer mecanismos efectivos para su protección. Finalmente,

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[Link]

com/pe/document/universidad-nacional-mayor-de-san-
marcos/derecho-constitucional/el-docuemto-es-un-dictamen-fiscal-sobre-una-
demanda-de-alimentos/19324817

[Link]
psicologicos/dictamen-de-alimentos-nuevo/10585281

PERSONA Y FAMILIA
Enero - Diciembre. 2020, N°9: pp. 119-149
DOI: 10.33539/peryfa.2020.n9.2337

LA INEFICACIA DE LAS REGLAS DE EJECUCIÓN DE LAS SENTENCIAS


ALIMENTARIAS PARA NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES

THE INEFFECTIVENESS OF THE RULES FOR THE EXECUTION OF FOOD


SENTENCES FOR CHILDREN AND ADOLESCENTS

Abner Príncipe Mena


Investigador independiente
Lima-Perú
[Link]
abner077@[Link]

Esta obra está bajo licencia


internacional [Link]

Cómo citar
Príncipe Mena, A. (2020). La ineficacia de las reglas de ejecución de las
sentencias alimentarias para niños, niñas y adolescentes. Persona Y Familia,
(9), 119-149. [Link]

Resumen
El presente artículo tiene por objeto desarrollar algunas reflexiones sobre el
proceso de alimentos en la etapa de ejecución de sentencia; toda vez que,
constituye la etapa procesal que mayores inconvenientes viene presentando en
perjuicio de los justiciables pertenecientes a la infancia. Por ello, se resalta la
importancia de contar con reglas y procedimientos sencillos e idóneos, así
como una labor e interpretación tuitiva de la jurisdicción al momento de
ejecutar la sentencia; a fin de garantizar en forma efectiva el derecho
fundamental a la obtención de la pensión alimenticia.
Palabras clave: Pensión de alimentos; ejecución efectiva de la sentencia;
liquidación de pensiones devengadas.

Abstract
The purpose of this article is to develop some reflections on the maintenance
process at the sentencing stage; since it constitutes the procedural stage that
has been presenting the greatest inconveniences to the detriment of the
defendants belonging to children. For this reason, the importance of having
simple and suitable rules and procedures as well as a protective work and
interpretation of the jurisdiction at the time of executing the sentence is
highlighted; in order to effectively guarantee the fundamental right to obtain
alimony.
Keywords: Alimony; effective execution of the sentence; settlement of accrued
pensions.

INTRODUCCIÓN
En el presente artículo se desarrollan algunas reflexiones sobre el
proceso de alimentos como mecanismo institucional de protección del
derecho a la pensión alimenticia de niños, niñas y adolescentes. Se parte
sosteniendo que la pensión de alimentos constituye un auténtico derecho
fundamental que exige del Estado el deber de establecer reglas y
procedimientos rápidos y sencillos para el oportuno goce y satisfacción de los
derechos alimentarios.

El enfoque principal consiste en la etapa de ejecución de sentencia, en la


cual, desde nuestra opinión, se encontraría el principal problema del proceso
de alimentos, tanto de nivel legislativo como jurisdiccional. Ello se debe a la
ausencia de reglas claras e idóneas, así como a la incorrecta interpretación y
aplicación que se le viene dando en la administración de justicia, situación que
afecta el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva y el derecho a obtener las
pensiones alimenticias en forma oportuna.

Se observará que el verdadero calvario de los justiciables comienza luego de


emitida la sentencia de alimentos que pretenden ejecutarla. La existencia de
antinomias e incongruencias normativas obstaculizan el inicio la ejecución de
la sentencia debido a que, por un lado, se habilita que aquella sea ejecutada,
aunque haya apelación y, por otro, se exige que la sentencia tenga la calidad
de firme. Cabe añadir la poca utilidad de la figura de la ejecución anticipada de
sentencia que se forma en cuaderno separado, en los casos de renuencia del
obligado al pago de las pensiones alimenticias.

De otro lado, se ingresa al análisis de cómo la interpretación de las


disposiciones normativas efectuadas por jueces y juezas impiden la ejecución
oportuna de la sentencia, al considerar que el juez no podría impulsar de oficio
los actos de ejecución necesarios para la obtención de las pensiones
alimenticias, concretamente los casos relativos a la remisión de las copias
certificadas de la liquidación de las pensiones devengadas. También se verifica
el rechazo de los pedidos de las partes para el inicio de la ejecución por errores
que pueden ser subsanados de oficio por el órgano jurisdiccional; así como la
exigencia de la notificación del requerimiento de pago de las pensiones
devengadas que retarda mucho más en cumplimiento del pago.

Es importante conocer los problemas concretos que se vienen presentando en


la etapa de ejecución de la sentencia de alimentos; en
principio, porque poco se ha dicho y escrito sobre esta problemática, y
porque es urgente que se verifiquen exhaustivamente las reglas de ejecución,
así como la interpretación y aplicación que se le viene dando en los órganos
jurisdiccionales. Asimismo, conocer tal problemática permitirá reflexionar sobre
su regulación actual y sobre la necesidad de contar con instrumentos idóneos
para la protección efectiva del derecho fundamental a la pensión alimenticia,
según se apreciará en las líneas siguientes.

LAPENSIÓNDEALIMENTOSCOMODERECHOFUNDAMENTAL
Existe profuso desarrollo doctrinal y normativo sobre el derecho a la pensión de
alimentos y el mecanismo institucional que establece el Estado para su
protección: el proceso de alimentos. Sin embargo, poco se ha escrito respecto
de la categoría de dicho derecho, pues si bien se dice que se trata de un
derecho fundamental, no se han desarrollado las razones que justifican tal
categoría; pese a que se trata de un tema de vital importancia, de cara a
establecer cuál es el rol del Estado social y democrático de derecho en su
protección efectiva.

No se pretende en este trabajo ingresar a un desarrollo exhaustivo del derecho


a la pensión alimenticia; no obstante, ello, consideramos importante empezar
precisando algunas razones por las que se debe considerar que se trata de un
verdadero derecho fundamental.

Si revisamos la Constitución Política del Estado podríamos afirmar que,


aparentemente, no se trataría de un derecho fundamental expresamente
reconocido por la Constitución. Y es que el artículo 4 de la Norma Fundamental
alude de manera genérica a la protección especial del niño y el artículo 6,
segundo párrafo, establece como deberes de los padres alimentar, educar y
dar seguridad a los hijos. Sin embargo, el hecho de que no se encuentre escrito
o enumerado en el texto constitucional no quiere decir que el derecho a la
pensión alimenticia no responda a un auténtico derecho fundamental
plenamente reconocido.

Existen dos grandes grupos de derechos fundamentales, específicamente los


derechos expresamente positivados (o escritos) y los derechos fundamentales
no escritos, aquí generalmente considerados aquellos que no fueron objeto de
previsión expresa en el derecho positivo constitucional o internacional. Los
derechos fundamentales escritos son los que se encuentran en el catálogo de
derechos fundamentales o en otra parte del texto constitucional (derechos con
status constitucional material y formal) así como los derechos fundamentales
contenidos en los tratados internacionales y que igualmente fueron
expresamente positivados. (Sarlet, 2019 p. 114)

De este modo, si un derecho no está en la Constitución, pero sí en un tratado


no sería uno de carácter innominado, sino un derecho expresamente
reconocido (Sáenz 2009: 13 - 47), a la luz de lo prescrito por el artículo 55 de la
Constitución, que establece que los tratados celebrados por el Estado y en
vigor forman parte del derecho nacional. Serán derechos fundamentales
reconocidos no solo los que se encuentran dentro del catálogo de la
Constitución, sino los que también se encuentren expresamente reconocidos
en los tratados internacionales ratificados por el Estado peruano.

La Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por el Perú mediante
Resolución Legislativa N.° 25278, el 14 de agosto de 1990, vigente desde el 02
de setiembre del mismo año, establece en su artículo 27, numeral 1, que los
Estados Partes reconocen el derecho de todo niño a un nivel de vida adecuado
para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social. El numeral 4 de
dicha disposición prescribe que: Los Estados Partes tomarán todas las
medidas para asegurar la pensión alimenticia por parte de los padres u otras
personas que tengan la responsabilidad financiera por el niño, tanto si viven en
el Estado parte como si viven en el extranjero.

El derecho a la pensión alimenticia se encuentra reconocido expresamente en


la Convención sobre los Derechos del Niño, al establecer el derecho de todo
niño a un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual,
moral y social; y, a su vez, ordena que los Estados partes, como el Estado
peruano, adopten todas las medidas para asegurar la pensión alimenticia del
niño, niña o adolescente. Si la pensión de alimentos es un derecho reconocido
explícitamente por la Convención sobre los Derechos del Niño, el
reconocimiento explícito se extiende a todo nuestro ordenamiento jurídico
interno; razón por la cual, la pensión de alimentos se constituye como un
auténtico derecho fundamental reconocido expresamente en nuestro orden
constitucional.

A través de la pensión de alimentos se concretiza el derecho a los alimentos,


que no reduce únicamente a la alimentación (bienes comestibles) sino a todo lo
necesario para garantizar un nivel de vida adecuado para el desarrollo físico,
mental, espiritual y social del niño, niña o adolescente; de manera que, tal
como lo sostiene el profesor Aguilar Llanos:

Los alimentos del latín alimentum, significa nutrir, y aun cuando la palabra
alimentos es sinónimo de “comida”, no debemos reducir el instituto solo al
sustento, sino que el concepto es más amplio, extenso, pues comprende el
sustento, la habitación (vivienda), vestido, asistencia médica y psicológica, y si
el acreedor alimentario es menor de edad, también incluye la educación y el
rubro recreo, como parte importante de la atención integral del niño y
adolescente. (2016 p. 488)

La finalidad de la pensión alimenticia es que su beneficiario cuente con todo


aquello que resulte necesario para garantizar de manera efectiva la satisfacción
de sus necesidades propiamente humanas en sus dimensiones material,
espiritual, individual y social3. Así lo ha reconocido el legislador en el artículo
92 del Código de los Niños y Adolescentes, al considerar a los alimentos como
todo lo necesario para el sustento, habitación, vestido, educación, instrucción y
capacidad para el trabajo, asistencia médica y psicológica y recreación del niño
o del adolescente.

De esta forma, se hace indispensable que el Estado establezca garantías


institucionales y procesales efectivas que permitan una plena y real
satisfacción de la pensión alimenticia por sus titulares menores de edad. Lo
contrario, la ausencia de mecanismos procesales efectivos para protegerlo,
vaciaría de contenido y poco importaría su estatus constitucional. Los derechos
fundamentales son valiosos en la medida en que cuentan con garantías
procesales que permitan accionarlos no solo ante los tribunales, sino también
ante la administración e incluso entre los particulares (Landa 2018: 496). Por
ello, un Estado constitucional de derecho que se precie garante de derechos
fundamentales debe contar con mecanismos y garantías procesales efectivas
para que toda persona pueda hacer uso de ellas y lograr la protección de su
derecho a la pensión alimenticia, en forma oportuna y sencilla.

El mecanismo para proteger el derecho alimentario es el proceso de alimentos,


regulado por las disposiciones contenidas en el Subcapítulo 1, Capítulo II,
Título III de la Sección Quinta del Código Procesal Civil. Las disposiciones
normativas que regulan el proceso de alimentos para niños, niñas y
adolescentes, se encuentran contenidas en Capítulo IV del Título I del Libro III,
del Código de los Niños y Adolescente.

Siendo el proceso de alimentos el mecanismo institucional que


establecenuestroordenamientojurídicoparagarantizarelderechoalimentario,
dicho proceso debe ser uno que resulte sencillo, rápido y efectivo para el
verdadero cumplimiento y satisfacción de las pretensiones alimentarias. De
esta forma, las disposiciones legales sobre la materia y su aplicación por los
jueces y juezas en los procesos con pretensiones alimentarias deben ser
idóneos no solo para facilitar el acceso a la administración de justicia, tener un
debido proceso y obtener la sentencia que resuelve el caso; sino también, y
sobre todo, se debe contar con instrumentos procesales claros e idóneos para
ejecutar la sentencia judicial que fija el monto por concepto de pensión de
alimentos.

Frente a la falta de reglas idóneas o cuando las que establece el ordenamiento


procesal resultan un obstáculo para garantizar la ejecución efectiva de la
sentencia, el juez debe contar con poderes jurisdiccionales suficientes para
garantizar la ejecución oportuna de la sentencia y la satisfacción del derecho a
la pensión alimenticia. Una verdadera protección de este derecho fundamental
exige que el juez esté munido de poder jurisdiccional suficiente para la tutela
efectiva de los derechos; de manera que, se debe admitir que el juez puede
suprimir la omisión o la insuficiencia de la protección normativa procesal.
(Marinoni, 2016 p. 29)

EL ROL DEL JUEZ EN EL PROCESO: EN EL TRÁNSITO DEL ESTADO


LEGAL DE DERECHO AL ESTADO CONSTITUCIONAL DE DERECHO
En el Estado legal de derecho toda actuación del aparato estatal se reducía a
la supremacía de la ley, de manera que, era la aplicación de la ley lo que
determinada la protección de los derechos y libertades de las personas. En el
Estado legicentrista:

“(…) la ley es algo más –y distinto– que un instrumento técnico para garantizar
los derechos y libertades que ya se poseen. La ley es más bien un valor en sí y
no un mero instrumento, porque solo gracias a su autoridad se hacen posible
los derechos y las libertades de todos: con su ausencia, faltando un legislador
firme y autorizado se caería en el detestado pasado de la sociedad de los
privilegios del Antiguo Régimen”. (Fioravanti, 2009 p. 56).
Los derechos fundamentales existían y debían protegerse en la medida que
previamente lo reconocía la ley, máxima fuente del derecho, y a la vez, como
consecuencia también modo principal y privilegiado de garantía de derechos;
porque solo en la dimensión de la ley esos mismos derechos vienen
plenamente a la existencia jurídica. (Fioravanti 2009: 131). No había zona de
actuación del Estado que no se redujera a lo expresa y previamente
establecido en la ley otorgada por el Legislador, traduciéndose toda forma de
actuación en la centralidad de la ley.

De esta reducción del Derecho a la ley no era ajeno el ámbito jurisdiccional; a


tal punto que el rol del juez en el Estado decimonónico consistía en la
aplicación de la ley vigente a la solución de las controversias sometidas a su
decisión. Era tanta la reducción de la actividad judicial al texto formal de la ley a
tal punto de sostener que “fue casi un credo jurídico que el juez debe limitarse
a la aplicación de la ley mediante procesos mentales estrictamente lógicos y
que debe abstenerse de propias decisiones arbitrarias; que está vinculado
solamente al poder secular de la justicia reflejado en la ley, sin tener que
representar ni practicar un poder social propio”. (Bachof, 1985, p.23)

Las soluciones jurisdiccionales se determinaban a través de un mecanismo de


rápida, segura y uniforme aplicación de la ley por parte de los jueces
(Fioravanti, 2009, p. 115), siguiendo la convicción de que, una vez emanada la
ley, los jueces debían aplicarla de manera cierta y uniforme sin que los jueces
puedan inaplicarla. Así, el proceso era entendido como un simple trámite formal
cuya regulación se encontraba literalmente prevista en la ley; se concebía
como una actividad independiente y autónoma desprovista de todo valor;
asumiendo un grado de autonomía que, en vez de ser un instrumento del
derecho, este se convirtió en un instrumento del proceso. (Landa, 2018, p.495)

Se mantenía la idea del proceso como una mera consecución de actos


procesales formales no vinculados al derecho sustantivo, donde la procedure
era así el conjunto de formas que los ciudadanos debían seguir para obtener
justicia y que los tribunales habían de observar para otorgarla, pero esas
formas eran siempre las establecidas por la ley. Es la etapa de los Códigos y
por ello también la de los procedimientos legalmente establecidos. (Priori, 2011
pp. 911-936)

De esta manera, la judicatura ordinaria estaba sometida al control del


Parlamento, en la medida que el juez (a) era solamente vista como “la boca de
la ley”, ley que, como bien sabemos, era –y sobre todo en aquella época- la
expresión por excelencia de la labor parlamentaria. La tarea de los jueces se
limitaba así, únicamente a la composición de conflictos o la resolución de
situaciones de incertidumbre, y su parámetro de evaluación era la ley y no la
Constitución. (Espinoza-Saldaña, 2020, p. 95)

Luego de la Segunda Guerra Mundial del siglo XX, se plantea un nuevo


paradigma que importa el tránsito del Estado legislativo de derecho al Estado
constitucional de derecho, concibiéndose como un auténtico cambio genético
en el que “la ley, por primera vez en la época moderna, viene sometida a una
relación de adecuación, y por tanto, de subordinación, a un estrato más alto de
derecho establecido por la Constitución”. (Zagrebelsky, 1999, p. 34)

La seguridad de los derechos fundamentales se alcanza ahora con su


colocación en el núcleo fundamental de la Constitución, donde se encuentran
esos principios de justicia que caracterizan de manera profunda el tipo histórico
del Estado y de sociedad que está contenido en la Constitución, y que como
tales preceden a la dimensión de la libre decisión política, que a ellos debe
conformarse (Fioravanti 2009: 140). Así, los derechos fundamentales no tienen
efecto por más tiempo en función de las leyes, sino que, a la inversa son las
leyes las que tienen eficacia en función de los derechos fundamentales.
(Haberle, 199, p. 264)

Se concibe el cambio en la relación entre Constitución y proceso, procurando la


reintegración del derecho y el proceso, así como superando el positivismo
jurídico procesal basado en la ley, con base en reconocer un rol tutelar al juez.
Así, se parte de concebir a los propios derechos fundamentales como garantías
procesales; es decir, otorgándoles implícitamente a los derechos humanos un
contenido procesal de aplicación y protección concreta (Landa, 2018, p. 496).
En este cambio es decisivo el papel activo de los jueces ordinarios, quienes
ya no se limitan a aplicar la ley, sino, sobre todo, la Constitución.

Con este cambio de concepción, donde ya no es la ley la que condiciona los


derechos fundamentales, sino la Constitución que contiene, los jueces cobran
un protagonismo basilar. El Legislador no puede prever todas las aplicaciones
posibles de la ley ni tiene un razonamiento puro y perfecto; carece de intensión
respecto de muchas cosas en las cuales la ley tendría que posteriormente
intervenir; y, aún de los casos que ha previsto, hay muchas cosas que se le
escapan, su intención no es completa, plena; y la expresión lingüística de tal
intención no es en general suficientemente clara y precisa porque el lenguaje
mismo es abierto y ofrece inevitablemente diferentes posibilidades de sentido.
(Trazegnies, p. 587)

Así, el proceso ya no se reduce a una concepción positivista que se centra en


la mera aplicación literal de las reglas procesales; sino que se empieza a
entender como todo un conjunto de instituciones procesales que expresan
verdaderos derechos fundamentales de garantía de cara a proteger otros
derechos fundamentales, cuya validez y eficacia ya no dependen de reglas
procesales autónomas, neutrales y/o científicas. Con razón Omar Sumaria
señala que:

Insistir en la autonomía del derecho procesal, es hoy, como si el físico se


preocupara por la demostración de la divisibilidad del átomo. La evolución de la
naturaleza y del objetivo puramente técnico del sistema procesal, es al mismo
tiempo, afirmación de su permeabilidad a los valores tutelados por el
ordenamiento político-constitucional y jurídico material, los cuales buscan su
efectividad a través de aquél, y realizan su inserción en el universo axiológico
de la sociedad a la que se destina, formándose así el concepto de tutela
jurisdiccional como derecho y valor constitucional. (2017, p. 113)
Se observa entonces que el proceso ha venido evolucionando, convirtiéndose
ahora no solo en un mecanismo formal de protección de derechos
fundamentales, sino, y sobre todo, en un auténtico derecho fundamental de
naturaleza procesal; en el que la tutela judicial efectiva y el debido proceso se
incorporan al contenido esencial de los derechos fundamentales, como
elementos del núcleo duro de los mismos, permitiendo
de esta manera que a un derecho corresponda siempre un proceso y a
un proceso suponga siempre un derecho; pero que en cualquiera de ambos
supuestos, su validez y eficacia la defina su respeto a los derechos
fundamentales. (Landa, 2018, p. 52)

En el Estado constitucional de derecho es sumamente relevante que cualquier


juez priorice como parámetro de actuación los valores y principios contenidas
en la Constitución, en todas las causas que tiene bajo su conocimiento, desde
que revisa el acceso a la judicatura, el trámite del proceso y hasta alcanzar una
efectiva ejecución de lo sentenciado. Se obtiene así una verdadera tutela
jurisdiccional efectiva que no se reduce a la respuesta formal de las
pretensiones de los justiciables, sino a la real y verdadera satisfacción de las
pretensiones; para lo cual es importante desterrar la idea de actividad
mecánica y toda aplicación formal de las reglas procesales que impidan u
obstaculicen el fin principal por el cual todo proceso es instaurado.

De esta forma, se logrará la efectividad de tutela judicial y se garantizará el


derecho fundamental a la pensión alimenticia cuando el beneficiario titular del
referido derecho pueda satisfacer oportunamente la pretensión material para lo
cual acudió a la administración de justicia, esto, es sus necesidades básicas
como la alimentación, salud, vestido, educación y todo lo necesario para un
nivel de vida adecuado e integral. Para ello, resulta indispensable contar con
instrumentos procesales idóneos que no obstaculicen la ejecución de la
sentencia, así como un papel activo del juez en la interpretación de las
disposiciones normativas que podrían dificultar la pronta ejecución, dejando
atrás la idea de juez autómata propio del pensamiento positivista del proceso.

LA EFICACIA DE LAS SENTENCIAS ALIMENTARIAS COMO


MANIFESTACIÓN DEL DERECHO A LA TUTELA JURISDICCIONAL
EFECTIVA
La tutela judicial y el debido proceso se incorporan al contenido esencial de los
derechos fundamentales, como elementos del núcleo duro de los mismos,
permitiendo de esta manera que a un derecho corresponda siempre un proceso
y que un proceso suponga siempre un derecho, pero en cualquiera de ambos
supuestos, su validez y eficacia la defina su respeto a los derechos
fundamentales (Landa, 2018, p.496). De esta manera, la tutela jurisdiccional
es concebida como un auténtico derecho fundamental de naturaleza procesal a
través de la cual se busca protección real de los derechos fundamentales de la
persona humana.

Para que la tutela judicial realmente garantice la protección de los derechos


fundamentales tiene que ser efectiva. La efectividad es algo consustancial al
derecho a la tutela judicial, puesto que, si no fuera efectiva, por definición no
sería tutela; ya que de nada servirían al ciudadano unas excelentes
resoluciones judiciales que no se llevarán a la práctica. Efectividad quiere decir
que no se le hurte al ciudadano una resolución al amparo de formalismos
exagerados; efectividad quiere decir que la resolución dictada realmente decida
el problema planteado. (Chamorro, 1994, p. 276)

En ese sentido, la efectividad de la tutela judicial no se agota con el acceso a la


jurisdicción, a contar con un debido proceso, o a obtener una sentencia
fundada en derecho, sino, y sobre todo, cuando se cumpla en los hechos y de
manera oportuna lo mandado en la sentencia. Lo que se persigue a través de
un proceso no es solamente que los tribunales dicten sentencia; sino que lo
mandado en la decisión final sea cumplido. La ejecución procesal constituye en
cierto sentido el punto culminante de la realización del derecho; de manera
que, el deber de cumplir lo ordenado por los tribunales se haya sancionado
como un deber constitucional. (Gonzáles, 1980, p. 223)

La ejecución de la sentencia constituye una manifestación del derecho


fundamental a la tutela jurisdiccional efectiva, reconocida por el artículo 139,
inciso 2 de la Constitución, cuando establece que ninguna autoridad puede
dejar sin efecto resoluciones que han pasado en autoridad de cosa juzgada ni
retardar su ejecución. Al respecto, el Tribunal Constitucional ha establecido en
la STC N.º 15-2001-AI, 16-2001-AI, 4-2001-AI, lo siguiente:

El derecho a la ejecución de las resoluciones judiciales constituye, pues, una


concreción específica de la exigencia de efectividad que garantiza el derecho a
la tutela jurisdiccional y que no se agota allí, pues por su propio carácter tiene
una vis expansiva que se refleja en otros derechos constitucionales de orden
procesal (v. gr. derecho a un proceso que dure un plazo razonable). El derecho
a la efectividad de las resoluciones judiciales garantiza que lo decidido en una
sentencia se cumpla, y que la parte que obtuvo un pronunciamiento de tutela, a
través de la sentencia favorable, sea repuesta en su derecho y compensada, si
hubiere lugar a ello, por el daño sufrido (…).

En el caso Furlan y familiares vs. Argentina, la Corte Interamericana de


Derechos Humanos ha señalado que:

(…) el principio de tutela judicial efectiva requiere que los procedimientos de


ejecución sean accesibles para las partes, sin obstáculos o demoras indebidas,
a fin de que alcancen su objetivo de manera rápida, sencilla e integral. (…) en
un ordenamiento basado sobre el principio del Estado de Derecho todas las
autoridades públicas, dentro del marco de su competencia, deben atender las
decisiones judiciales, así como dar impulso y ejecución de las mismas sin
obstaculizar el sentido y alcance de la decisión ni retrasar indebidamente su
ejecución.

De esta forma, la ejecución de la sentencia constituye parte importante del


proceso; toda vez que, en ella se determinará la realización concreta y real de
las pretensiones planteadas por las partes. Es en dicha etapa procesal donde
los justiciables verán si realmente valió la pena haber iniciado y seguido todo el
largo camino del proceso, pues de nada serviría haber logrado la ansiada
sentencia si esta no se ejecuta en sus propios términos y en forma oportuna.

Para que la sentencia pueda ser ejecutada y logre satisfacer las pretensiones
de los justiciables, es importante que el juzgador cuente con reglas idóneas
capaces de viabilizar de manera rápida y sencilla la efectiva ejecución de lo
sentenciado.

La falta de reglas idóneas y eficaces para la ejecución de sentencias en modo


alguno implicaría que el juez se quede de brazos cruzados frente a los
requerimientos de ejecución de los justiciables, pues la omisión del legislador
no puede justificar la omisión del juez (Marinoni, 2016, p. 27). Sin embargo, es
un hecho cierto que la falta de instrumentos normativos idóneos implica
dificultades al momento de ejecutar la sentencia; si esto es así, la situación se
vuelve más difícil cuando las propias reglas establecidas por el legislador
resultan incongruentes y contradictorias entre unas y otras, evidenciando la
existencia de serios obstáculos en la actuación del juez de ejecución,
en perjuicio de los derechos fundamentales de los justiciables.

Estas deficiencias y obstáculos normativos en la actuación del juez se


evidencian en los procesos de alimentos en etapa de ejecución, lo que viene
ocasionando que las sentencias alimentarias no puedan ser ejecutadas en
forma sencilla, rápida y oportuna, perjudicando gravemente a los beneficiarios,
en su mayoría perteneciente a la infancia, en la satisfacción de su derecho
fundamental a la pensión alimenticia.

ELVERDADEROPROBLEMAENLOSPROCESOSDEALIMENTOS
¿SU ACCESO, TRÁMITE PROCESAL O EJECUCIÓN?
A lo largo de todo este tiempo, se puede observar variados textos y opiniones
de especialistas respecto de los procesos de alimentos. La mayoría de dichos
textos se decantan por analizar situaciones previas al trámite del proceso y los
criterios a tener en cuenta para establecer el monto de la pensión alimenticia
en la sentencia. Se vienen emitiendo directivas para facilitar el acceso a la
administración de justicia, contar con celeridad procesal y obtener la sentencia
judicial en el breve plazo. Claro ejemplo es la Directiva N° 007-2020-CE-PJ
“Proceso Simplificado y Virtual de Pensión de Alimentos para Niña, Niño y
Adolescente”, aprobada por Resolución Administrativa N° 000167-2020-CE-PJ,
publicado el 18 de junio de 2020, en el diario oficial El Peruano.

Establecer fórmulas sencillas de acceso a la justicia y celeridad procesal para


obtener la sentencia de alimentos oportunamente es valioso e importante; por
cuanto, se trata de pretensiones alimentarias planteadas, en la mayoría de los
casos, por personas en situación de vulnerabilidad que muchas veces no
conocen los mecanismos institucionales para accionar en búsqueda de tutela
de sus derechos.

Se debe tener en cuenta incluso la dimensión pre procesal del derecho de


acceso a la justicia que implica el previo conocimiento del derecho de las
personas, identificándolo plenamente para accionarlos ante los tribunales de
justicia y contra los responsables de su afectación. Es importante que las
personas puedan reconocer la existencia de un problema, identificar que tiene
una naturaleza jurídica, identificar a la persona o entidad responsable o que
debe cumplir una obligación en relación con el mismo, así como convertir el
problema en una demanda o reclamo por la vía pertinente. (Ramírez, 2018, pp.
321-343)

Sin embargo, a pesar de la importancia de la identificación y reconocimiento de


los derechos y de los medios institucionales para acceder al sistema de justicia,
podemos sostener, sin temor a equivocarnos, que no resulta suficiente para
garantizar una verdadera y efectiva protección de las pretensiones
alimentarias; toda vez que, si bien, gracias a las diversas disposiciones de
simplificación y celeridad del proceso de alimentos se puede expedir una
sentencia oportuna, esta no logra ejecutarse en el tiempo que demanda las
exigencias del derecho fundamental de los alimentos. No obstante ello, poco se
ha dicho respecto de la problemática de la ejecución de las sentencias
alimentarias; pareciera que el proceso de alimentos cumpliría su finalidad con
la emisión de la sentencia que fija el monto de la pensión alimenticia; que la
tutela jurisdiccional efectiva de las prestaciones alimentarias se agotaría con el
dictado de la sentencia.

El problema de los procesos de alimentos no se encuentra solo en el aspecto


pre procesal, en su trámite o en la expedición de la sentencia. En realidad, el
verdadero problema se presenta con el inicio de la ejecución de la sentencia
que fija la pensión alimenticia; desde ese momento se inicia el verdadero
calvario para quien obtuvo la sentencia debido al incumplimiento del deudor
alimentario. Darle poca importancia a la fase de ejecución de los procesos de
alimentos implicaría desconocer el fin que se busca con dichos procesos,
alejándonos cada vez más de una verdadera tutela efectiva del derecho
fundamental a la pensión alimenticia.

EL VERDADERO CALVARIO DE LOS JUSTICIABLES EN LOS PROCESOS


DE ALIMENTOS QUE NO SE VE O NO SE QUIERE VER
Hemos venido sosteniendo que el problema central de los procesos de
alimentos se encuentra en la fase de ejecución de la sentencia.

En el Informe N° 001-2018-DP/ACC, publicado el mes de julio de 2018, la


Defensoría advirtió que solo el 38,9% de procesos con sentencia estimatoria
lograron ser ejecutados frente a un 50% que no lograron alcanzar ejecución.
También evaluó el tiempo que transcurrió hasta la ejecución de la sentencia; es
decir, cuánto tardó en hacerse efectivo el goce de una pensión de alimentos,
conforme al siguiente cuadro:

Como se observa, el 27,3% de los casos la ejecución demoró entre uno y cinco
meses; mientras que el 16% tuvieron que transcurrir entre seis y diez meses; el
10.4% tuvo una duración de 11 a 15 meses (hasta 01 año con 03 meses); y, en
el 23,5% de los procesos, la sentencia fue ejecutada en más de 15 meses (en
más de 01 año con 03 meses).

Si se hace una comparación con el tiempo de duración de los procesos en


primera instancia4, podemos advertir que para el caso de la ejecución de las
sentencias alimentarias, estas solo lograron ejecutarse en un 38.9% del total de
las sentencias emitidas en primera instancia; y sobre todo, el tiempo que
transcurrió hasta que logren ejecutarse con el pago efectivo de las pensiones
alimenticias es mayor al tiempo que demora el trámite del proceso hasta la
expedición de la sentencia.

Con ello podemos reiterar que la problemática en los procesos de alimentos se


encuentra en su fase de ejecución por el tiempo o retardo en efectivizarse la
sentencia; de manera que, hemos considerado oportuno desarrollar algunas
ideas que podrían constituir las causas que estarían retardando excesivamente
la ejecución de las sentencias alimentarias.

ANTINOMIAS EN LAS REGLAS DE EJECUCIÓN DE SENTENCIAS DE LA


PENSIÓN DE ALIMENTOS
En principio, es importante precisar que la incoherencia o incompatibilidad de
las consecuencias jurídicas entre dos normas constituye casos de antinomias.
Hablamos de antinomia o contradicción cuando dos reglas jurídicas
correlacionan el mismo caso de soluciones normativas incompatibles
(Rodenas, 2012, p. 21-51).

Según refiere Guastini, puede ocurrir –en realidad ocurre continuamente- que
dos normas dispongan para un mismo supuesto de hecho (una circunstancia o
una combinación de circunstancias) singular y concreto, consecuencias
jurídicas incompatibles entre sí (2018, p.125). En ese sentido, el jurista italiano
clasifica las antinomias de tipo abstracto y concreto; y refiere que:

Se tiene una antinomia en concreto cuando, en sede de aplicación, se advierte


que dos normas, que abstractamente no entran en conflicto, vinculan, no
obstante consecuencias jurídicas incompatibles a un mismo supuesto de hecho
concreto. Esto ocurre cada vez que un supuesto de hecho (…) queda
comprendido simultáneamente en dos clases de supuestos de hechos
conceptualmente independientes para lo que el derecho dispone
consecuencias jurídicas incompatibles. De modo que la antinomia puede ser
identificada solo en sede de aplicación de las normas a un caso concreto (al
que, precisamente por casualidad ambas son aplicables) (2018, p. 127-128)

Nuestro ordenamiento jurídico procesal no es ajeno a incoherencias


normativas; aquellas las podemos encontrar en las disposiciones contenidas en
los artículos 566 y 566-A del Código Procesal Civil (En adelante CPC),
aplicables al caso de la ejecución de las sentencias en los procesos de
alimentos. Así, el artículo 566 del CPC, prescribe lo siguiente:

La pensión de alimentos que fije la sentencia debe pagarse por período


adelantado y se ejecuta aunque haya apelación. En este caso, se formará
cuaderno separado. Si la sentencia de vista modifica el monto, se dispondrá el
pago de este.

Por su parte, el artículo 566-A del mismo código prescribe que:


Si el obligado, luego de haber sido notificado para la ejecución de sentencia
firme, no cumple con el pago de los alimentos, el Juez, a pedido de parte y
previo requerimiento a la parte demandada bajo apercibimiento expreso,
remitirá copia certificada de la liquidación de las pensiones devengadas y de
las resoluciones respectivas al Fiscal Provincial Penal de Turno, a fin de que
proceda con arreglo a sus atribuciones.

Se trata de dos disposiciones procesales antinómicas. De la interpretación de


la primera tenemos que la sentencia expedida en un proceso de alimentos se
ejecuta independientemente del recurso de apelación que se interponga en su
contra. La apelación concedida no tendría efectos suspensivos sobre la
sentencia y esta tendría que ejecutarse sin más trámite; es decir, ante el
incumplimiento del pago de la pensión alimenticia, se tendría que iniciar la
ejecución de la sentencia con la propuesta de las pensiones devengadas para
su liquidación y posterior aprobación.

Sin embargo, la disposición contenida en el artículo 566-A del mismo código,


exige que la sentencia de alimentos tenga la calidad de firme para que recién
pueda ejecutarse. No podría iniciarse los actos de ejecución si la sentencia no
adquiere la calidad de firme; de manera que, tampoco podría remitirse las
copias certificadas de las pensiones devengadas al Fiscal Provincial de Turno.
Para remitir las referidas copias certificadas se requiere previamente la
aprobación de la liquidación de las pensiones devengadas, lo cual no podría
determinarse si no se cuenta con sentencia firme.

Esta incompatibilidad normativa de carácter procesal no es advertida en la


propia judicatura. En la práctica judicial se viene aplicando la segunda
disposición normativa, casi invalidando la primera. No se inicia la ejecución de
la sentencia debido a que no se cuenta con sentencia firme, sea consentida o
ejecutoriada. Tampoco ha merecido algún pronunciamiento por la Comisión
Revisora que publicó el Proyecto de Reforma del Código Procesal Civil, por
Resolución Ministerial N° 0070-2018-JUS, de fecha 05 de marzo de 2018. Si
revisamos las disposiciones especiales contenidas en el Subcapítulo 1, del
Capítulo II, del Título III del proyecto de reforma, se puede observar que las
disposiciones citadas son las mismas que fueron modificadas e incorporadas
por Ley N° 28439, publicado con fecha 28 de diciembre de 2004. Al parecer,
las reglas procesales en materia de ejecución de sentencias alimentarias
estarían marchando bien.

Antinomias o no, lo cierto es que estamos frente a una incongruencia normativa


de carácter procesal que no ha llamado la atención que se merece al legislador
y la opinión jurídica y judicial. De esta forma, se incumple el deber del
legislador de establecer procedimientos de ejecución accesibles para las partes
y sin obstáculos y demoras indebidas, conforme lo establecido la Corte
Interamericana de Derechos Humanos en el caso Furlan y familiares vs.
Argentina.
LA EJECUCIÓN ANTICIPADA DE LA SENTENCIA DE ALIMENTOS EN
CUADERNO SEPARADO
De acuerdo con lo prescrito por el artículo 566 del CPC, la pensión de
alimentos que fija la sentencia se ejecuta aunque haya apelación. Ya se ha
advertido líneas arriba sobre la incongruencia presentada en las normas
procesales; por cuanto, el artículo 566-A del CPC, establece que para la
efectiva ejecución se exige que la sentencia se encuentre firme. Sin embargo,
la primera norma citada, agrega que en dicho caso (para ejecutar la sentencia
aunque haya sido apelada) se formará cuaderno separado; para lo cual se
ordena al demandado abrir una cuenta de ahorro a nombre de la demandante
para el pago y cobro de la pensión alimenticia ordenada.

La primera observación a la norma consiste precisamente en que se ordena al


demandado abrir una cuenta de ahorros a favor de la demandante. Siendo el
demandado quien debe efectuar los pagos por pensiones de alimentos poco
interés tiene en abrir dicha cuenta de ahorros; excusándose en que al no haber
sentencia firme por haberse interpuesto recurso de apelación no resulta aún
exigible el pago y por ende la apertura de cuenta alguna. Frente a esta
situación, es la propia demandante quien recurre, por lo general, al Banco de la
Nación para que se le otorgue una cuenta de ahorros que luego se comunica al
demandado para el cumplimiento del pago de las pensiones alimenticias.

De otro lado, la norma dispone que para ejecutar la sentencia se forma un


cuaderno separado de ejecución anticipada. Se entiende entonces que ante el
incumplimiento del pago de las pensiones alimenticias la demandante podrá (o
podría) iniciar los actos de ejecución necesarios para la liquidación de las
pensiones devengadas y de los intereses legales en el cuaderno de ejecución
anticipada, en los términos establecidos en la sentencia aunque hubiese sido
apelada. Sin embargo, como se ha anotado, no es posible ejecutar una
sentencia que se encuentra en apelación ya que no tiene la calidad de firme.

La sentencia de alimentos constituye el título que contiene la obligación de


pago de una suma de dinero por concepto de pensión de alimentos; siendo así,
para la ejecución de la sentencia se hace necesario que la obligación (pago de
la pensión de alimentos) resulte exigible; es decir, no debe encontrarse sujeta a
ninguna condición o modo. Sin embargo, el artículo 566-A del CPC, habría
establecido una condición legal para iniciar la ejecución de la sentencia
alimentaria al exigir que adquiera la calidad de firme, pues establece que el
obligado se encuentre notificado para la ejecución de la sentencia firme. En
tanto no se cumpla esta condición (sentencia firme) no existe obligación
alimentaria exigible; por ende, no se podría iniciar materialmente los actos de
ejecución para la liquidación de las pensiones devengadas en el cuaderno de
ejecución anticipada.

Esta situación impide que jueces y juezas puedan iniciar materialmente la


ejecución de las sentencias alimentarias, conforme a lo prescrito por el artículo
568 del CPC, según el cual, concluido el proceso, sobre la base de la
propuesta que formulan las partes, el Secretario del Juzgado practicará la
liquidación de las pensiones devengadas y de los intereses computados a partir
del día siguiente de la notificación de la demanda. De esta forma, no es posible
acudir a la justicia penal por el delito de Omisión a la Asistencia Familiar y
tampoco la inscripción en el Registro de Deudores Alimentarios Morosos -
REDAM, en tanto es necesario la existencia de deuda exigible por un periodo
determinado, lo que se obtiene cuando se aprueba la liquidación de las
pensiones devengadas que se inicia con la ejecución de la sentencia firme.

Por consiguiente, el cuaderno de ejecución anticipada de la sentencia de


alimentos, que debe formarse en aplicación del artículo 566 del CPC, no
constituye instrumento idóneo para efectivizar realmente el pago de las
pensiones alimenticias ante la renuencia del deudor alimentario. A lo mucho se
podría apercibir con la imposición de multas al deudor renuente; aunque, en
efecto, ello no protege y satisface de manera real y efectiva los derechos e
intereses declarado en sentencia a favor del beneficiario con la pensión. El
cuaderno de ejecución anticipada resulta útil cuando los pagos de las
pensiones se realizan a través de descuentos que el empleador realiza de las
remuneraciones mensuales del obligado; o cuando el obligado
conscientemente cumple con los pagos y comunica al juzgado adjuntando los
documentos pertinentes.

En situaciones de incumplimiento reiterado del pago de las pensiones


alimenticias, el cuaderno de ejecución anticipada no cumple en realidad la
finalidad para cual debe ser formado; esto es, para exigir concretamente y
con resultados efectivos el pago de la pensión de alimentos; dado que,
únicamente se puede reiterar, las veces que sea necesario, el cumplimiento de
pago de la pensión al obligado, bajo los apercibimientos que en modo alguno
satisfacen el derecho a obtener en forma oportuna y sencilla la pensión
alimenticia.

RECHAZOS INDEBIDOS DE LA PROPUESTA DE LIQUIDACIÓN


DE PENSIONES DEVENGADAS
Una vez obtenido la sentencia firme, sea porque quedó consentida o porque
fue resuelta por el superior en vía de apelación (ejecutoriada), las y los
demandantes inician la ejecución de la sentencia con la presentación de la
propuesta para la liquidación de las pensiones devengadas, conforme lo
establece el artículo 568 del CPC. Sin embargo, cometen algunos errores al
momento de formularla, pues afirman y proponen que los devengados deben
liquidarse desde la fecha de la presentación de la demanda de alimentos; otras
veces, no precisan el periodo de la liquidación, o no hacen un adecuado cálculo
aritmético lo que arroja como propuesta un monto devengado distinto al que
realmente corresponde.

Los errores advertidos muchas veces motivan que no se acepte la propuesta


de pensiones devengadas para su liquidación; de manera que, el órgano
jurisdiccional rechaza y devuelve a la parte proponente para que la corrija y la
formule adecuadamente; sin tener en cuenta que en los procesos de alimentos
una gran cantidad de justiciables acuden a la vía judicial sin la asesoría técnico
jurídica de Abogado, lo que se evidencia, sobre todo, en la etapa de ejecución
de la sentencia; razón por la cual, la exigencia de una correcta presentación de
la propuesta de devengados deviene en excesiva y afecta el derecho a
obtener de manera oportuna la pensión alimenticia declarada en sentencia
judicial.

Lo que la ley establece expresamente es que las partes presenten solo la


propuesta para la liquidación de pensiones devengadas. La liquidación de lo
devengado y de los intereses legales se practica en el juzgado que ejecuta la
sentencia; de manera que, somos de la opinión que rechazar la propuesta de
devengados por algunos errores relacionados con la fecha de inicio de la
liquidación o el periodo devengado, exigiendo el monto correcto, implica que la
parte ya no presenta una propuesta sino la liquidación en sí misma de las
pensiones devengadas y de los intereses legales, contraviniendo lo prescrito
por el artículo 568 del CPC. Rechazar y devolver la propuesta de lo
devengado por el incumplimiento de pago del deudor alimentario, exigiendo a
la parte vencedora de un proceso de alimentos una exacta y detallada
propuesta para su liquidación, contraviene el derecho a una ejecución sencilla y
rápida.

Por ello, consideramos que ante cualquier error en la presentación de la


propuesta de devengados no debería implicar su no aceptación y su
devolución, sino la corrección de oficio por el juzgado de ejecución al momento
de practicar la liquidación, pues es quien conoce de las actuaciones recaídas
en el proceso y quien tiene el expediente a la vista. Lo contrario atenta el
principio de la tutela judicial efectiva, que conforme se ha desarrollado, requiere
que los procedimientos de ejecución sean accesibles para las partes, sin
obstáculos o demoras indebidas, a fin de que alcancen su objetivo de manera
rápida, sencilla e integral. Corresponde a la autoridad judicial, dentro del marco
de su competencia, atender las decisiones judiciales, dar impulso y ejecutar lo
sentenciado sin obstaculizar ni retrasar indebidamente su ejecución.

También es importante agregar que se ha vuelto práctica común el excesivo


empleo de los llamados córrase traslado. Cada vez que se presenta la
propuesta de pensiones devengadas se traslada previamente al demandado
para que absuelva en el plazo de tres días. Con o sin la absolución, si la parte
interesada no reitera su pedido para que se practique la liquidación de
pensiones devengadas y de los intereses, esta no se realiza. Y si hay
observación del demandado a la propuesta, se corre traslado a la demandante
para que, de igual forma lo absuelva. Una vez practicada la liquidación de las
pensiones devengadas por el Secretario del Juzgado, nuevamente se pone en
conocimiento de dicha liquidación a las partes, y ante cualquier observación
nuevamente se corre traslado a la parte contraria.

Estas disposiciones judiciales vienen siendo equivocadamente interpretadas a


partir de artículo 568 del CPC, en cuanto prescribe que la liquidación se
practica sobre la base de la propuesta que formulen las partes. Somos de la
opinión que si bien la norma no establece correr traslado en cada momento del
proceso, debería modificarse para que la liquidación de las pensiones
devengadas y los intereses legales se practiquen sin la necesaria presentación
de la propuesta referida; siendo suficiente que se indique el periodo a
liquidarse. De esta forma, lo que se pondría en conocimiento de la partes es la
liquidación practicada en el juzgado de ejecución para que, previa absolución u
observación de las partes, se determine su aprobación total o parcial; evitando
una excesiva demora en la aprobación de la liquidación de lo devengado.

LA NOTIFICACIÓN DEL REQUERIMIENTO DE PAGO DE LAS PENSIONES


DEVENGADAS AL DEMANDADO
Por disposición del artículo 566-A del CPC, aprobada la liquidación de las
pensiones devengadas se requiere al obligado para que cumpla con el pago en
el plazo de tres días; bajo el apercibimiento de remitirse copia certificada al
Ministerio Público para la acusación penal por el delito de omisión a la
asistencia familiar, tipificado por el artículo 149 del CP; dicho acto sustituye el
trámite de la interposición de la denuncia penal. Ante el incumplimiento de pago
de la deuda aprobada, y previa notificación al domicilio procesal del obligado, el
Juez remite copia certificada de la liquidación de las pensiones devengadas y
de las resoluciones respectivas al Fiscal Provincial Penal de Turno.

Al respecto, es importante anotar que un sector de la judicatura dispone


notificar solo al domicilio procesal o casilla electrónica del Abogado del
obligado fijada en el proceso. Así, se observa que en el Exp. N° 5804-2018- 0,
por resolución 06, de fecha 10 de abril de 20195, se resolvió:

… Aprobar la Liquidación …; en consecuencia, requiérase al emplazado


… para que dentro del plazo del tercer día de notificado cumpla con cancelar
su pago, bajo apercibimiento de ser denunciado por el delito de misión a la
asistencia familiar, debiendo notificársele al demandado en su domicilio
procesal que indicó. …. (Resaltado agregado).

En el Exp. N° 0841-2010-0, por resolución 31 de fecha 02 de mayo de 20196,


se dispuso:

… Tener por bien notificada a la parte demandada … en su domicilio


procesal constituido por la casilla electrónica …, perteneciente al letrado
…, el cual ha designado como abogado defensor por la propia parte
demandada; y en concordancia con lo argumentado se dispone: REMITIR a la
Quinta Fiscalía Provincial Mixta de San Juan De Lurigancho, …”7.

Otro sector de la jurisdicción exige que la notificación, además de la dirigida


al domicilio procesal o casilla electrónica, debe notificarse necesariamente al
domicilio real del demandado que figura en la Ficha RENIEC. Así, en el Exp. N°
480-2017-0, por resolución número 11, de fecha 27 de mayo de 20198, se
resolvió:

… Aprobar la Liquidación de las Pensiones Alimenticias Devengadas,


…: REQUIÁRESE al demandado …, a efectos de que … cumpla con hacer
efectivo su pago, bajo apercibimiento de remitirse copias certificadas de lo
actuado al Ministerio Público …. Debiendo la presente resolución ser notificada
al demandado tanto en su domicilio real como el procesal ….

Asimismo, en el Exp. N° 0355-2004-0, por resolución número 92, de fecha 07


de setiembre de 20169, se resolvió:
Aprobar la Liquidación de Pensiones Alimenticias Devengadas …; en
consecuencia, REQUIERASE al demandado … cumpla con hacer efectivo su
pago, bajo apercibimiento de ley en caso de incumplimiento
…. Debiendo la presente resolución ser notificada al demandado tanto a su
domicilio real como procesal ….

El problema persiste cuando vez remitido las copias de la liquidación de las


pensiones devengadas y de los demás actos procesales al Ministerio Público,
la Fiscalía viene exigiendo que el requerimiento de pago sea notificado al
domicilio real y procesal del obligado. La omisión en la notificación al domicilio
real del obligado no podría dar inicio al cumplimiento de sus atribuciones; es
decir, el fiscal no podría iniciar la acusación penal por el delito tipificado en el
artículo 149 del CP; por cuanto, no se tendría certeza que el demandado haya
tomado conocimiento del requerimiento de pago; y se procede, por tanto, con
la devolución de las copias de la liquidación al juzgado de ejecución de las
sentencias alimentarias:

Se advierte que por resolución … se aprueba la liquidación de pensiones


devengadas y además se requiere el pago de esta deuda …, sin embargo, solo
se ha adjuntado el cargo de notificación de esta resolución cursado al domicilio
procesal, sin que se adjunte documento que acredite haberse notificado el
requerimiento también al domicilio real, por lo que no tenemos la certeza que el
demandado haya tomado conocimiento de este requerimiento; lo que
imposibilita a esta Fiscalía determinar el ejercicio de la acción penal; al no
haberse recaudado el documento que acredite la notificación de la resolución
… al domicilio real del demandado, corresponde devolver el cuadernillo de
copias certificadas …10;

Para la Fiscalía es requisito indispensable para inicio de la acusación penal


por el delito de la omisión a la asistencia familiar, que la notificación del
requerimiento de pago de la deuda alimentaria sea notificada al domicilio real,
esto es, al que figura en la Ficha RENIEC del obligado; caso contrario no se
podría determinar el ejercicio de la acción penal. Sin embargo, la exigencia de
la notificación del requerimiento de pago al domicilio real del demandado
constituye una de las principales razones de la demora excesiva de la
ejecución de las sentencias alimentarias; toda vez que, el demandado no se
siente conminado por la justicia penal al pago de las pensiones devengadas; de
manera que, a continuación daremos algunas ideas por las que no debería
presentarse tal exigencia.

INVALIDA LAS NOTIFICACIONES EFECTUADAS EN EL


JUZGADO DE EJECUCIÓN
La norma jurídica que se invoca a nivel Fiscalía para exigir la notificación al
domicilio real, es el artículo 155 del CPC; así, sostienen que el acto de
notificación tiene por objeto poner en conocimiento de los interesados el
contenido de las resoluciones judiciales, las que solo producen efectos en
virtud de notificación hecha con arreglo a lo dispuesto por el Norma Procesal.

Sin embargo, debe advertirse que mediante Disposición Complementaria de la


Ley N° 30229, publicado el 12 de julio de 2014, en el marco del Adecuado
Uso de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones en los Servicios
de las Notificaciones de las Resoluciones Judiciales, se incorporan al Texto
Único Ordenado de la Ley Orgánica del Poder Judicial, entre otros, los artículos
155-A, 115-B, 155-C, 155-D y 155-E. Estas disposiciones establecen que la
notificación electrónica es un medio alternativo a la notificación por cédula y se
deriva a casilla electrónica de manera obligatoria en todos los procesos
contenciosos y no contenciosos tramitados ante los órganos jurisdiccionales del
Poder Judicial; de manera que es requisito de admisibilidad que las partes
procesales consignen en sus escritos postulatorios la casilla electrónica
asignada por el Poder Judicial.

De esta forma, el artículo 155-C, de la Ley Orgánica del Poder Judicial,


incorporado por la Ley N° 30229, prescribe que la resolución judicial surte
efectos desde el segundo día siguiente en que se ingresa su notificación a la
casilla electrónica, con excepción de las que son expedidas y notificadas en
audiencias y diligencias especiales. Asimismo, por Resolución Administrativa
260-2015-CE-PJ, de fecha 19 de agosto de 2015, dispuso la aprobación de la
Directiva 006-2015- CE-PJ, denominada “Lineamientos para el diligenciamiento
de las notificaciones electrónicas”, que estableció que la casilla electrónica
constituye domicilio procesal electrónico, a efectos de optimizar el servicio de
notificaciones judiciales, directiva que es de aplicación y cumplimiento
obligatorio en todas las instancias jurisdiccionales y administrativas del Poder
Judicial en donde se encuentre implementado el servicio de notificaciones
electrónicas.

De esta forma, cuando los emplazados se apersonan al proceso de alimentos,


sea al contestar la demanda o en cualquier posterior escrito de
apersonamiento, el abogado que ejerce la defensa señala su casilla electrónica
para que se le notifiquen todas las resoluciones judiciales emanadas en el
proceso, conforme a las normas vigentes citadas; de manera que, las
notificaciones de la resolución judicial de requerimiento de pago de las
pensiones devengadas derivada a la casilla electrónica del abogado del
demandado se encuentran dentro del marco de las normas vigentes que le
otorgan validez y plenos efectos. No se podría sostener, entonces, que dichas
notificaciones no otorgan certeza del conocimiento que haya tomado el
demandado sobre el requerimiento de pago de las pensiones devengadas.

Asimismo, al desconocer en sede de fiscalía las notificaciones electrónicas del


requerimiento de pago efectuadas por el juzgado de ejecución, se estaría
actuando como sede de instancia, invalidando y dejando sin efecto todas las
notificaciones electrónicas realizadas en el proceso. El Ministerio Público no es
sede de instancia ni órgano revisor en los procesos de alimentos; de manera
que, no es legalmente posible que invaliden o dejen sin efecto las
notificaciones electrónicas y exigir la notificación al domicilio real del obligado,
menos que dispongan la devolución de las copias certificadas al juzgado de
ejecución; por cuanto, con ello se afectan los derechos e intereses de los
menores beneficiarios a la obtención de una pronta satisfacción del derecho a
las pensiones alimenticias.

En ese sentido, somos de la opinión que cuando se trata de la notificación del


requerimiento de pago al demandado, es válida y con plenos efectos la
notificación a la casilla electrónica del abogado, en conformidad con las normas
incorporadas a la Ley Orgánica del Poder Judicial; razón por la cual, no resulta
exigible la notificación al domicilio real del obligado que figura en la Ficha
RENIEC.

SE ALEJA DE LOS CRITERIOS, AUNQUE NO VINCULANTES, DE ALGUNOS


PLENOS JURISDICCIONALES DISTRITALES
Esta problemática ha sido, incluso, materia de plenos jurisdiccionales distritales
en algunas cortes del país. En el II Pleno Jurisdiccional Distrital en Materia
Constitucional y Familia, realizada en la Corte Superior de Justicia de
Huancavelica, con fecha 29 de diciembre de 2008, se planteó la siguiente
pregunta: ¿Cuál es el acto de notificación válido respecto a las resoluciones de
requerimiento de pago de alimentos devengados para exigir su cumplimiento?
En conclusión plenaria de los jueces de esta corte, se aprobó por mayoría la
postura de la primera posición: “La notificación es válida (o suficiente) en el
domicilio procesal del obligado demandado”.

Asimismo, en el Pleno Jurisdiccional Distrital Penal de la Corte Superior de


Justicia de Junín, realizada con fecha 29 de diciembre de 2015, los jueces de
dicha corte se plantearon como Tema N° 02: Notificación del requerimiento de
pago en el domicilio real o procesal del denunciado. La Primera Ponencia
sostenía que la notificación debe efectuarse en el domicilio real, no siendo
necesaria la notificación en el domicilio procesal. La Segunda Ponencia, por el
contrario, establecía que la resolución de requerimiento de pago basta que se
notifique al domicilio procesal; siendo el fundamento de esta ponencia que el
proceso por el delito de Omisión a la Asistencia Familiar ha nacido de un
proceso civil en el que se ha respetado el debido proceso; por lo que, el
emplazamiento deberá efectuarse en el domicilio procesal señalado en el
proceso de alimentos. El Pleno por unanimidad adoptó la segunda ponencia:
La resolución de requerimiento de pago basta que se notifique al domicilio
procesal, a excepción del caso de rebeldía que deberá efectuarse en el
domicilio declarado en RENIEC.

Ahora bien, recientemente en Pleno Jurisdiccional Distrital de Familia de la


Corte Superior de Justicia de Lima Este, ante la pregunta planteada:

¿Es necesario que el requerimiento de pago por el monto aprobado de las


pensiones devengadas de alimentos sea dirigido al domicilio real del
demandado que tiene registrado en su Ficha RENIEC o es suficiente que se
le notifique con dicho requerimiento a su domicilio procesal o casilla
electrónica? Los jueces por mayoría se decantaron, erróneamente desde mi
humilde opinión11, por la segunda ponencia que establecía: Sí es necesario
que la resolución de requerimiento de pago de las pensiones devengadas sea
notificada al domicilio real del demandado señalado en su Ficha RENIEC;
siendo insuficiente la notificación al domicilio procesal o casilla electrónica.

En conclusión, podemos sostener que si bien existen plenos jurisdiccionales


contradictorios, nos inclinamos por los criterios adoptados por los jueces que
establecieron como criterios la notificación al domicilio procesal o
casilla electrónica del Abogado del obligado, salvo cuando se encuentre
en calidad de rebeldía, en cuyo caso corresponde notificar al domicilio real que
figura en la Ficha RENIEC. Todas las notificaciones, también la del
requerimiento de pago de las pensiones devengadas, dirigidas al domicilio
procesal o casilla electrónica resultan plenamente válidas; desconocer la
validez y los efectos de dichas notificaciones implica invalidar las notificaciones
efectuadas en el proceso de alimentos para la determinación de la deuda
alimentaria; situación que contraviene el derecho a la efectividad de tutela
judicial, conforme a los criterios establecidos por la Corte Interamericana de
Derechos Humanos en el caso Furlan y Familiares vs Argentina.

Ante estas incongruencias en la actuación de los órganos de la administración


de justicia, se hace necesario que se fijen reglas idóneas y eficaces que
permitan una efectiva ejecución de las sentencias alimentarias.

DESCONOCE LOS CRITERIOS ASUMIDOS POR EL TRIBUNAL


CONSTITUCIONAL
En sede de fiscalía penal se considera que no basta que la resolución que
aprueba las pensiones devengadas y requiere su pago se encuentre notificado
al domicilio procesal o a la casilla electrónica del Abogado del demandado, sino
que es indispensable que la notificación se dirija al domicilio real (que figura en
la Ficha RENIEC del demandado); caso contrario, no existe certeza que el
demandado ha tomado conocimiento del requerimiento y por tanto no se podría
iniciar la acción penal por el delito de omisión a la asistencia familiar.

Sin embargo, consideramos que la exigencia de notificar al domicilio real del


demandado no se encuentra prevista en ninguna norma jurídica que la ampare;
de manera que, resulta suficiente y conforme a las normas vigentes la
notificación de la resolución de requerimiento de pago de las pensiones
devengadas al domicilio procesal o a las casillas electrónicas señaladas en el
proceso de alimentos. El Tribunal Constitucional, en el Exp. N° 01283-2012-
PA/TC ha establecido lo siguiente:

… se observa, respecto de la resolución cuestionada, que en el proceso de


alimentos se ha realizado la notificación de acuerdo con el domicilio procesal
que el recurrente indicó en su escrito de contestación de la demanda, y no se
evidencia que haya manifestado variación alguna.
... siendo así, las alegaciones vertidas por el recurrente respecto a que no
tomó conocimiento oportuno de la resolución que contenía la liquidación de
pensiones devengadas resultan desvirtuadas ... toda vez que al estar
válidamente notificado, el actor tenía expedito su derecho a interponer el medio
impugnatorio pertinente. (Resaltado agregado)

En el proceso de amparo recaído en el Exp. 00848-2009-PA/TC, se


cuestionaba que nunca se notificó ninguna resolución dictada en el proceso de
alimentos al demandado, lo que no garantizó su legítimo derecho de defensa y
a ser oído antes que se emita resolución. Sobre el particular, en la sentencia
constitucional se estableció que:
… de las mismas piezas procesales que corren de fojas 62, 63 y 65, y del
reporte de seguimiento de expedientes que corre a fojas 88, 87 y 86, se
aprecia que el Juzgado cumplió con notificar al recurrente la resolución Nº 1
que dispone remitir los actuados al Ministerio Público, la resolución Nº 2 que
tiene por recibido el dictamen y señala vista de la causa para el día 4 de
febrero del 2005, la resolución N.º 3 que concede el uso de la palabra a la
demandante y obviamente la sentencia que declara fundada la demanda, todas
ellas remitidas a la Casilla Nº 322 del Cono Norte, domicilio legal designado por
el accionante, cuyos cargos se encuentran debidamente recepcionados
conforme se ha podido comprobar del reporte de expedientes del Poder
Judicial que vía web es de público conocimiento. (Resaltado agregado)

Existe reiterada jurisprudencia del Tribunal Constitucional que valida las


notificaciones a los domicilios procesales, a las casillas físicas y, desde el
2014, a las casillas electrónicas señaladas por las partes en el proceso de
alimentos, en virtud al artículo 155-E del Texto Único Ordenado de la Ley
orgánica del Poder Judicial, incorporado por la Primera Disposición
Complementaria Modificatoria de la Ley N° 30229. De esta forma,
consideramos que la exigencia de notificar la resolución que aprueba las
pensiones devengadas y dispone el requerimiento de pago al domicilio real de
los demandados, contraviene la propia y reiterada doctrina jurisprudencial del
Tribunal Constitucional.

EL IMPEDIMENTO DE DECRETAR EL APERCIBIMIENTO


DE OFICIO PARA REMITIR COPIAS CERTIFICADAS DE LAS
PENSIONES DEVENGADAS AL MINISTERIO PÚBLICO
Se ha convertido en práctica judicial reiterada que el impulso de los procesos
judiciales siempre corre a cargo de las partes; son las partes quienes deben
señalar expresamente el acto procesal que corresponde expedir al órgano
jurisdiccional. Los procesos de alimentos no son ajenos a esa equivocada
práctica realizada por los juzgados que conocen dichos procesos; de manera
que, se sigue pensando que toda actuación procesal dependerá
necesariamente de lo que las partes hayan formulado expresamente en sus
escritos.

En etapa de ejecución de la sentencia de alimentos, una vez aprobada la


liquidación de las pensiones devengadas y de los intereses legales, se requiere
al obligado el pago de la deuda aprobada. En esta circunstancia del proceso,
surge la pregunta si el juez podría decretar de oficio el apercibimiento
contenido en el artículo 566-A del CPC; esto es, remitir copia certificada de la
liquidación de las pensiones devengadas y de las resoluciones respectivas al
Ministerio Público para el inicio de la denuncia penal por el delito de Omisión a
la Asistencia Familiar.

Se sostiene que el juez no podría decretar de oficio dicho apercibimiento; toda


vez que, la propia norma dispone que “… el Juez, a pedido de parte y previo
requerimiento a la parte demandada bajo apercibimiento expreso, remitirá
copia certificada de la liquidación de las pensiones devengadas y de las
resoluciones respectivas al Fiscal Provincial de Turno …”. De esta forma, se
viene interpretando en el sentido de que debe ser la parte quien precise que
ante el incumplimiento de la deuda aprobada se remita copia certificada al
Ministerio Público:

… Aprobar la Liquidación de Pensiones Alimenticias Devengadas …


REQUIÉRASE al demandado … cumpla con hacer efectivo su pago; bajo
apercibimiento de ley en caso de incumplimiento; por lo cual la demandante
deberá cumplir con precisar si el requerimiento de pago de lo adeudado se va a
efectuar bajo el apercibimiento señalado en el artículo 566-A del CPC, o de
inicio de ejecución forzada a efectos de continuar con la secuela de proceso.
(Resaltado agregado)

Dicho criterio también fue asumido en el Pleno Jurisdiccional Distrital de


Familia, realizado en la Corte Superior de Justicia de Lima Este, el 23 de
noviembre de 2018, con la siguiente formulación del problema: ¿El
apercibimiento de remitir copias certificadas de las pensiones devengadas de
alimentos al Fiscal Provincial Penal de Turno, para el inicio la acción penal por
el delito de Omisión a la Asistencia Familiar, debe ser solicitado
necesariamente por la parte demandante o puede ser decretado de oficio por el
Juez?

Las juezas y jueces que participaron en el pleno consideraron que el


apercibimiento de remitir copias certificadas al Ministerio Público ante el
incumplimiento de pago del obligado solo podía ser a pedido de parte; no
puede el juez decretarlo de oficio; de manera que por mayoría se adoptó la
ponencia siguiente: “El apercibimiento de remitir copias certificadas de las
pensiones devengadas de alimentos al Fiscal Provincial Penal de Turno para la
denuncia penal por el delito de la Omisión a la Asistencia Familiar, debe ser
solo a pedido de parte. El juez no puede decretar de oficio dicho
apercibimiento”.12
Al respecto, somos de la opinión que la norma no prohíbe expresamente
decretar de oficio el apercibimiento de remitir copias al Ministerio Público para
la formulación de la denuncia penal. Sin embargo, genera incertidumbres en su
interpretación y aplicación al prescribir que el juez, a pedido de parte, remitirá
copia certificada de la liquidación de las pensiones devengadas; lo que ha
motivado que jueces y juezas exijan que la propia parte precise qué
apercibimiento se va imponer al obligado en caso este no cumpla con el pago
de la deuda alimentaria, como se ha anotado líneas arriba.

Exigir que la parte impulse la ejecución de la sentencia de alimentos


contraviene lo establecido por la Corte Interamericana de Derechos humanos
en el caso Furlan y Familiares vs. Argentina, pues todas las autoridades
públicas, dentro del marco de su competencia, deben atender las decisiones
judiciales, así como dar impulso y ejecución de las mismas sin obstaculizar el
sentido y alcance de la decisión ni retrasar indebidamente su ejecución. Sin
perjuicio de ello, consideramos que el legislador debería proveer a la judicatura
de reglas idóneas y no ambiguas o contradictorias para la efectiva y pronta
ejecución de las sentencias alimentarias.

ALGUNAS CONCLUSIONES
La pensión de alimentos es un auténtico derecho fundamental reconocido por
el ordenamiento interno y como derecho humano por el ordenamiento
internacional; de manera que, su goce y satisfacción efectiva deberían estar
plenamente garantizados por los mecanismos de tutela de derechos que
establece el Estado; esto es, a través del proceso de alimentos. Sin embargo,
se ha advertido que el referido proceso judicial viene presentando serios
inconvenientes, sobre todo, en la fase de ejecución de la sentencia de la
pensión de alimentos.

La falta de reglas idóneas y la aplicación formal de las que prevé nuestro


ordenamiento procesal vienen generando demoras excesivas en la ejecución
de las sentencias alimentarias, tal como lo ha advertido el Informe de Adjuntía
N° 001-2018-DP/AAC, de la Defensoría del Pueblo; pese a ello, no existe un
enfoque legislativo real respecto de la crisis en los procesos de alimentos; se
sigue pensando que el problema solo está en el acceso y el trámite. Sin
embargo, -como se ha indicado- el verdadero problema de los procesos de
alimentos se encuentra en la etapa de ejecución de sentencia.

De esta forma, no se garantiza el derecho a la tutela judicial efectiva, pues de


nada sirve que el juzgado emita sentencia en el breve plazo si luego, en base a
formalismos exagerados y a la omisión legislativa de reglas idóneas, la
ejecución puede extenderse en el tiempo de manera irrazonable o, incluso, la
sentencia puede quedar incumplida. Por consiguiente, debería reformarse las
reglas de ejecución vigentes; toda vez que, como actualmente se encuentran
diseñadas, no garantiza de manera efectiva y oportuna contar con las
pensiones alimenticias declaradas judicialmente.

Las reglas de ejecución de las sentencias alimentarias es uno de los temas que
poco interés ha tenido por parte del legislador y de los juristas, así como de las
propias autoridades del Poder Judicial; sin embargo, es quizá uno de los
factores problemáticos –no el único por supuesto- que viene generando una
excesiva carga procesal en materia de alimentos ante los órganos
jurisdiccionales de su competencia.

REFERENCIAS

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Lex & Iuris. Bachof, Otto (1985.) Jueces y Constitución. Madrid: Editorial
Civitas.
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 Espinoza Saldaña, Eloy (2020). Sobre los límites del juez constitucional.
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 Haberle, Pedro (1991). La Garantía Constitucional de los Derechos
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Procesal. Consulta: 15 de septiembre de
2020. [Link]
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 Sáenz, Dávalos, Luis (2009). Los derechos no enumerados y sus
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reconocidos por el Tribunal Constitucional. Gaceta; 13 – 47.
 Sarlet, Ingo W. (2019.) La eficacia de los derechos fundamentales. Una
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 Trazegnies Granda, Fernando. La muerte del legislador. Consulta: 06 de
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 Zagrebelsky, Gustavo (1999). El derecho dúctil. La ley, derechos y
justicia. Segundo Edición. Madrid: Trotta.

Fecha de recepción: 18-09-2020 Fecha de aceptación:

_______________________________________

3 El cuerpo de la persona humana presenta una serie de exigencias y


necesidades. La primera y fundamental es la de mantenerse con vida, para lo
cual – por ejemplo – debe satisfacer necesidades de alimentación. Una
segunda, también fundamental, es que la existencia no puede ser cualquier
existencia. Debe ser una tal que permita a la per- sona humana operar sus
distintas facultades propiamente humanas. Respecto al ámbito espiritual, se
reconoce en la persona humana, una fuerza que anima su cuerpo y que es
capaz de determinarlo y de dirigirlo en su actuación. En ese contexto aparece
el alma humana como una realidad espiritual dotada de entendimiento y de
voluntad libres, por lo que es independiente del cuerpo o materia misma
(Castillo Córdova, Luis (2007).Los Derechos Constitucionales. Elementos para
una teoría general. Lima: Palestra Editores, p. 31-33)
4 En relación al tiempo de duración del proceso en primera instancia, el
informe advirtió que el 28,2% de procesos que culminaron con sentencia han
durado entre 181 a 365 días, es decir, entre seis meses y un año. En el 19,3%
de los casos el proceso se prolongó por encima del año, pese a que las vías
procedimentales con las que se debe tramitar el proceso de alimentos tienen la
intención de ser céleres y expeditivas.
5 Este proceso se encuentra en fase de ejecución ante el Quinto Juzgado
de Paz Letrado de San Juan de Lurigancho.
6 Este proceso también viene tramitándose en etapa de ejecución en el
Quinto Juzgado de Paz Letrado de San Juan de Lurigancho.
7 En esta resolución se dispuso con ratio decidendi lo siguiente: De lo
expresado en los literales precedentes se puede afirmar categóricamente que
el demandado señalo un domicilio procesal y que ha tenido la oportunidad de
pre- sentar los recursos que estimo pertinente en virtud de ser patrocinado por
letrado y por haber sido emplazado en el domicilio procesal que indico, y
posteriormente esta judicatura a partir de la resolución número 27 ha dispuesto
emplazar a la parte demandada únicamente en la Casilla Electrónica del
abogado patrocinante que el propio de- mandado ha indicado; no pudiendo
esta judicatura soslayar ese hecho, a pesar de que la parte emplazada haya
dejado de presentar escritos. Siendo además indiscutible el hecho de que ni el
abogado defensor ha indicado que ya no patrocina a la parte emplazada, ni la
parte demandada ha manifestado a esta judicatura que ya no cuenta con los
servicios del letrado que ella misma nombro.
8 Este proceso fue tramitado en el Primer Juzgado de Paz Letrado de San
Juan de Lurigancho.
9 Este proceso se encuentra en etapa de ejecución ante el Tercer Juzgado
de Paz Letrado del Módulo Básico de San Juan de Lurigancho.
10 Ingreso N° 651-2019, de fecha 05 de junio de 2019. Distrito Fiscal de
Lima Este. Quinta Fiscalía Provincial Mixta – S.J.L.
11 En este Pleno Jurisdiccional el autor se encontraba a favor de la primera
ponencia; sosteniendo como razones que se debe priorizar la efectividad de la
sentencia y el pago de la deuda alimentaria; y ya habiendo domicilio del
deman- dado fijado en el proceso de alimentos, aquél tiene pleno conocimiento
de las resoluciones expedidas, incluso en su fase de ejecución; por lo que, es
innecesario notificar al domicilio real cuando ha señalado su domicilio procesal
o casilla electrónica. Sin embargo, por una mayoría de 08 a 06, se estableció la
segunda ponencia.
12 Como magistrado que también participó en dicho pleno jurisdiccional,
consideré que no existe norma expresa que prohíba al juez remitir de oficio las
copias de la liquidación de devengados al Ministerio Público; y es en base a la
efectividad de las resoluciones judiciales, que el juez pueda adoptar todas las
medidas de ejecución posible para que se cumpla la sentencia, en forma
verdadera y oportuna, siempre garantizado el derecho al contradictorio del
obligado.
PERSONA Y FAMILIA
Enero - Diciembre. 2020, N°9: pp. 119-149
DOI: 10.33539/peryfa.2020.n9.2337

LA INEFICACIA DE LAS REGLAS DE EJECUCIÓN DE LAS SENTENCIAS


ALIMENTARIAS PARA NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES

THE INEFFECTIVENESS OF THE RULES FOR THE EXECUTION OF FOOD


SENTENCES FOR CHILDREN AND ADOLESCENTS

Abner Príncipe Mena


Investigador independiente
Lima-Perú
[Link]
abner077@[Link]

Esta obra está bajo licencia


internacional [Link]

Cómo citar
Príncipe Mena, A. (2020). La ineficacia de las reglas de ejecución de las
sentencias alimentarias para niños, niñas y adolescentes. Persona Y Familia,
(9), 119-149. [Link]

Resumen
El presente artículo tiene por objeto desarrollar algunas reflexiones sobre el
proceso de alimentos en la etapa de ejecución de sentencia; toda vez que,
constituye la etapa procesal que mayores inconvenientes viene presentando en
perjuicio de los justiciables pertenecientes a la infancia. Por ello, se resalta la
importancia de contar con reglas y procedimientos sencillos e idóneos, así
como una labor e interpretación tuitiva de la jurisdicción al momento de
ejecutar la sentencia; a fin de garantizar en forma efectiva el derecho
fundamental a la obtención de la pensión alimenticia.
Palabras clave: Pensión de alimentos; ejecución efectiva de la sentencia;
liquidación de pensiones devengadas.

Abstract
The purpose of this article is to develop some reflections on the maintenance
process at the sentencing stage; since it constitutes the procedural stage that
has been presenting the greatest inconveniences to the detriment of the
defendants belonging to children. For this reason, the importance of having
simple and suitable rules and procedures as well as a protective work and
interpretation of the jurisdiction at the time of executing the sentence is
highlighted; in order to effectively guarantee the fundamental right to obtain
alimony.
Keywords: Alimony; effective execution of the sentence; settlement of accrued
pensions.

INTRODUCCIÓN
En el presente artículo se desarrollan algunas reflexiones sobre el
proceso de alimentos como mecanismo institucional de protección del
derecho a la pensión alimenticia de niños, niñas y adolescentes. Se parte
sosteniendo que la pensión de alimentos constituye un auténtico derecho
fundamental que exige del Estado el deber de establecer reglas y
procedimientos rápidos y sencillos para el oportuno goce y satisfacción de los
derechos alimentarios.

El enfoque principal consiste en la etapa de ejecución de sentencia, en la


cual, desde nuestra opinión, se encontraría el principal problema del proceso
de alimentos, tanto de nivel legislativo como jurisdiccional. Ello se debe a la
ausencia de reglas claras e idóneas, así como a la incorrecta interpretación y
aplicación que se le viene dando en la administración de justicia, situación que
afecta el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva y el derecho a obtener las
pensiones alimenticias en forma oportuna.

Se observará que el verdadero calvario de los justiciables comienza luego de


emitida la sentencia de alimentos que pretenden ejecutarla. La existencia de
antinomias e incongruencias normativas obstaculizan el inicio la ejecución de
la sentencia debido a que, por un lado, se habilita que aquella sea ejecutada,
aunque haya apelación y, por otro, se exige que la sentencia tenga la calidad
de firme. Cabe añadir la poca utilidad de la figura de la ejecución anticipada de
sentencia que se forma en cuaderno separado, en los casos de renuencia del
obligado al pago de las pensiones alimenticias.

De otro lado, se ingresa al análisis de cómo la interpretación de las


disposiciones normativas efectuadas por jueces y juezas impiden la ejecución
oportuna de la sentencia, al considerar que el juez no podría impulsar de oficio
los actos de ejecución necesarios para la obtención de las pensiones
alimenticias, concretamente los casos relativos a la remisión de las copias
certificadas de la liquidación de las pensiones devengadas. También se verifica
el rechazo de los pedidos de las partes para el inicio de la ejecución por errores
que pueden ser subsanados de oficio por el órgano jurisdiccional; así como la
exigencia de la notificación del requerimiento de pago de las pensiones
devengadas que retarda mucho más en cumplimiento del pago.

Es importante conocer los problemas concretos que se vienen presentando en


la etapa de ejecución de la sentencia de alimentos; en
principio, porque poco se ha dicho y escrito sobre esta problemática, y
porque es urgente que se verifiquen exhaustivamente las reglas de ejecución,
así como la interpretación y aplicación que se le viene dando en los órganos
jurisdiccionales. Asimismo, conocer tal problemática permitirá reflexionar sobre
su regulación actual y sobre la necesidad de contar con instrumentos idóneos
para la protección efectiva del derecho fundamental a la pensión alimenticia,
según se apreciará en las líneas siguientes.

LAPENSIÓNDEALIMENTOSCOMODERECHOFUNDAMENTAL
Existe profuso desarrollo doctrinal y normativo sobre el derecho a la pensión de
alimentos y el mecanismo institucional que establece el Estado para su
protección: el proceso de alimentos. Sin embargo, poco se ha escrito respecto
de la categoría de dicho derecho, pues si bien se dice que se trata de un
derecho fundamental, no se han desarrollado las razones que justifican tal
categoría; pese a que se trata de un tema de vital importancia, de cara a
establecer cuál es el rol del Estado social y democrático de derecho en su
protección efectiva.

No se pretende en este trabajo ingresar a un desarrollo exhaustivo del derecho


a la pensión alimenticia; no obstante, ello, consideramos importante empezar
precisando algunas razones por las que se debe considerar que se trata de un
verdadero derecho fundamental.

Si revisamos la Constitución Política del Estado podríamos afirmar que,


aparentemente, no se trataría de un derecho fundamental expresamente
reconocido por la Constitución. Y es que el artículo 4 de la Norma Fundamental
alude de manera genérica a la protección especial del niño y el artículo 6,
segundo párrafo, establece como deberes de los padres alimentar, educar y
dar seguridad a los hijos. Sin embargo, el hecho de que no se encuentre escrito
o enumerado en el texto constitucional no quiere decir que el derecho a la
pensión alimenticia no responda a un auténtico derecho fundamental
plenamente reconocido.

Existen dos grandes grupos de derechos fundamentales, específicamente los


derechos expresamente positivados (o escritos) y los derechos fundamentales
no escritos, aquí generalmente considerados aquellos que no fueron objeto de
previsión expresa en el derecho positivo constitucional o internacional. Los
derechos fundamentales escritos son los que se encuentran en el catálogo de
derechos fundamentales o en otra parte del texto constitucional (derechos con
status constitucional material y formal) así como los derechos fundamentales
contenidos en los tratados internacionales y que igualmente fueron
expresamente positivados. (Sarlet, 2019 p. 114)

De este modo, si un derecho no está en la Constitución, pero sí en un tratado


no sería uno de carácter innominado, sino un derecho expresamente
reconocido (Sáenz 2009: 13 - 47), a la luz de lo prescrito por el artículo 55 de la
Constitución, que establece que los tratados celebrados por el Estado y en
vigor forman parte del derecho nacional. Serán derechos fundamentales
reconocidos no solo los que se encuentran dentro del catálogo de la
Constitución, sino los que también se encuentren expresamente reconocidos
en los tratados internacionales ratificados por el Estado peruano.

La Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por el Perú mediante
Resolución Legislativa N.° 25278, el 14 de agosto de 1990, vigente desde el 02
de setiembre del mismo año, establece en su artículo 27, numeral 1, que los
Estados Partes reconocen el derecho de todo niño a un nivel de vida adecuado
para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social. El numeral 4 de
dicha disposición prescribe que: Los Estados Partes tomarán todas las
medidas para asegurar la pensión alimenticia por parte de los padres u otras
personas que tengan la responsabilidad financiera por el niño, tanto si viven en
el Estado parte como si viven en el extranjero.

El derecho a la pensión alimenticia se encuentra reconocido expresamente en


la Convención sobre los Derechos del Niño, al establecer el derecho de todo
niño a un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual,
moral y social; y, a su vez, ordena que los Estados partes, como el Estado
peruano, adopten todas las medidas para asegurar la pensión alimenticia del
niño, niña o adolescente. Si la pensión de alimentos es un derecho reconocido
explícitamente por la Convención sobre los Derechos del Niño, el
reconocimiento explícito se extiende a todo nuestro ordenamiento jurídico
interno; razón por la cual, la pensión de alimentos se constituye como un
auténtico derecho fundamental reconocido expresamente en nuestro orden
constitucional.

A través de la pensión de alimentos se concretiza el derecho a los alimentos,


que no reduce únicamente a la alimentación (bienes comestibles) sino a todo lo
necesario para garantizar un nivel de vida adecuado para el desarrollo físico,
mental, espiritual y social del niño, niña o adolescente; de manera que, tal
como lo sostiene el profesor Aguilar Llanos:

Los alimentos del latín alimentum, significa nutrir, y aun cuando la palabra
alimentos es sinónimo de “comida”, no debemos reducir el instituto solo al
sustento, sino que el concepto es más amplio, extenso, pues comprende el
sustento, la habitación (vivienda), vestido, asistencia médica y psicológica, y si
el acreedor alimentario es menor de edad, también incluye la educación y el
rubro recreo, como parte importante de la atención integral del niño y
adolescente. (2016 p. 488)

La finalidad de la pensión alimenticia es que su beneficiario cuente con todo


aquello que resulte necesario para garantizar de manera efectiva la satisfacción
de sus necesidades propiamente humanas en sus dimensiones material,
espiritual, individual y social3. Así lo ha reconocido el legislador en el artículo
92 del Código de los Niños y Adolescentes, al considerar a los alimentos como
todo lo necesario para el sustento, habitación, vestido, educación, instrucción y
capacidad para el trabajo, asistencia médica y psicológica y recreación del niño
o del adolescente.

De esta forma, se hace indispensable que el Estado establezca garantías


institucionales y procesales efectivas que permitan una plena y real
satisfacción de la pensión alimenticia por sus titulares menores de edad. Lo
contrario, la ausencia de mecanismos procesales efectivos para protegerlo,
vaciaría de contenido y poco importaría su estatus constitucional. Los derechos
fundamentales son valiosos en la medida en que cuentan con garantías
procesales que permitan accionarlos no solo ante los tribunales, sino también
ante la administración e incluso entre los particulares (Landa 2018: 496). Por
ello, un Estado constitucional de derecho que se precie garante de derechos
fundamentales debe contar con mecanismos y garantías procesales efectivas
para que toda persona pueda hacer uso de ellas y lograr la protección de su
derecho a la pensión alimenticia, en forma oportuna y sencilla.

El mecanismo para proteger el derecho alimentario es el proceso de alimentos,


regulado por las disposiciones contenidas en el Subcapítulo 1, Capítulo II,
Título III de la Sección Quinta del Código Procesal Civil. Las disposiciones
normativas que regulan el proceso de alimentos para niños, niñas y
adolescentes, se encuentran contenidas en Capítulo IV del Título I del Libro III,
del Código de los Niños y Adolescente.

Siendo el proceso de alimentos el mecanismo institucional que


establecenuestroordenamientojurídicoparagarantizarelderechoalimentario,
dicho proceso debe ser uno que resulte sencillo, rápido y efectivo para el
verdadero cumplimiento y satisfacción de las pretensiones alimentarias. De
esta forma, las disposiciones legales sobre la materia y su aplicación por los
jueces y juezas en los procesos con pretensiones alimentarias deben ser
idóneos no solo para facilitar el acceso a la administración de justicia, tener un
debido proceso y obtener la sentencia que resuelve el caso; sino también, y
sobre todo, se debe contar con instrumentos procesales claros e idóneos para
ejecutar la sentencia judicial que fija el monto por concepto de pensión de
alimentos.

Frente a la falta de reglas idóneas o cuando las que establece el ordenamiento


procesal resultan un obstáculo para garantizar la ejecución efectiva de la
sentencia, el juez debe contar con poderes jurisdiccionales suficientes para
garantizar la ejecución oportuna de la sentencia y la satisfacción del derecho a
la pensión alimenticia. Una verdadera protección de este derecho fundamental
exige que el juez esté munido de poder jurisdiccional suficiente para la tutela
efectiva de los derechos; de manera que, se debe admitir que el juez puede
suprimir la omisión o la insuficiencia de la protección normativa procesal.
(Marinoni, 2016 p. 29)

EL ROL DEL JUEZ EN EL PROCESO: EN EL TRÁNSITO DEL ESTADO


LEGAL DE DERECHO AL ESTADO CONSTITUCIONAL DE DERECHO
En el Estado legal de derecho toda actuación del aparato estatal se reducía a
la supremacía de la ley, de manera que, era la aplicación de la ley lo que
determinada la protección de los derechos y libertades de las personas. En el
Estado legicentrista:

“(…) la ley es algo más –y distinto– que un instrumento técnico para garantizar
los derechos y libertades que ya se poseen. La ley es más bien un valor en sí y
no un mero instrumento, porque solo gracias a su autoridad se hacen posible
los derechos y las libertades de todos: con su ausencia, faltando un legislador
firme y autorizado se caería en el detestado pasado de la sociedad de los
privilegios del Antiguo Régimen”. (Fioravanti, 2009 p. 56).

Los derechos fundamentales existían y debían protegerse en la medida que


previamente lo reconocía la ley, máxima fuente del derecho, y a la vez, como
consecuencia también modo principal y privilegiado de garantía de derechos;
porque solo en la dimensión de la ley esos mismos derechos vienen
plenamente a la existencia jurídica. (Fioravanti 2009: 131). No había zona de
actuación del Estado que no se redujera a lo expresa y previamente
establecido en la ley otorgada por el Legislador, traduciéndose toda forma de
actuación en la centralidad de la ley.

De esta reducción del Derecho a la ley no era ajeno el ámbito jurisdiccional; a


tal punto que el rol del juez en el Estado decimonónico consistía en la
aplicación de la ley vigente a la solución de las controversias sometidas a su
decisión. Era tanta la reducción de la actividad judicial al texto formal de la ley a
tal punto de sostener que “fue casi un credo jurídico que el juez debe limitarse
a la aplicación de la ley mediante procesos mentales estrictamente lógicos y
que debe abstenerse de propias decisiones arbitrarias; que está vinculado
solamente al poder secular de la justicia reflejado en la ley, sin tener que
representar ni practicar un poder social propio”. (Bachof, 1985, p.23)

Las soluciones jurisdiccionales se determinaban a través de un mecanismo de


rápida, segura y uniforme aplicación de la ley por parte de los jueces
(Fioravanti, 2009, p. 115), siguiendo la convicción de que, una vez emanada la
ley, los jueces debían aplicarla de manera cierta y uniforme sin que los jueces
puedan inaplicarla. Así, el proceso era entendido como un simple trámite formal
cuya regulación se encontraba literalmente prevista en la ley; se concebía
como una actividad independiente y autónoma desprovista de todo valor;
asumiendo un grado de autonomía que, en vez de ser un instrumento del
derecho, este se convirtió en un instrumento del proceso. (Landa, 2018, p.495)

Se mantenía la idea del proceso como una mera consecución de actos


procesales formales no vinculados al derecho sustantivo, donde la procedure
era así el conjunto de formas que los ciudadanos debían seguir para obtener
justicia y que los tribunales habían de observar para otorgarla, pero esas
formas eran siempre las establecidas por la ley. Es la etapa de los Códigos y
por ello también la de los procedimientos legalmente establecidos. (Priori, 2011
pp. 911-936)

De esta manera, la judicatura ordinaria estaba sometida al control del


Parlamento, en la medida que el juez (a) era solamente vista como “la boca de
la ley”, ley que, como bien sabemos, era –y sobre todo en aquella época- la
expresión por excelencia de la labor parlamentaria. La tarea de los jueces se
limitaba así, únicamente a la composición de conflictos o la resolución de
situaciones de incertidumbre, y su parámetro de evaluación era la ley y no la
Constitución. (Espinoza-Saldaña, 2020, p. 95)

Luego de la Segunda Guerra Mundial del siglo XX, se plantea un nuevo


paradigma que importa el tránsito del Estado legislativo de derecho al Estado
constitucional de derecho, concibiéndose como un auténtico cambio genético
en el que “la ley, por primera vez en la época moderna, viene sometida a una
relación de adecuación, y por tanto, de subordinación, a un estrato más alto de
derecho establecido por la Constitución”. (Zagrebelsky, 1999, p. 34)

La seguridad de los derechos fundamentales se alcanza ahora con su


colocación en el núcleo fundamental de la Constitución, donde se encuentran
esos principios de justicia que caracterizan de manera profunda el tipo histórico
del Estado y de sociedad que está contenido en la Constitución, y que como
tales preceden a la dimensión de la libre decisión política, que a ellos debe
conformarse (Fioravanti 2009: 140). Así, los derechos fundamentales no tienen
efecto por más tiempo en función de las leyes, sino que, a la inversa son las
leyes las que tienen eficacia en función de los derechos fundamentales.
(Haberle, 199, p. 264)

Se concibe el cambio en la relación entre Constitución y proceso, procurando la


reintegración del derecho y el proceso, así como superando el positivismo
jurídico procesal basado en la ley, con base en reconocer un rol tutelar al juez.
Así, se parte de concebir a los propios derechos fundamentales como garantías
procesales; es decir, otorgándoles implícitamente a los derechos humanos un
contenido procesal de aplicación y protección concreta (Landa, 2018, p. 496).
En este cambio es decisivo el papel activo de los jueces ordinarios, quienes
ya no se limitan a aplicar la ley, sino, sobre todo, la Constitución.
Con este cambio de concepción, donde ya no es la ley la que condiciona los
derechos fundamentales, sino la Constitución que contiene, los jueces cobran
un protagonismo basilar. El Legislador no puede prever todas las aplicaciones
posibles de la ley ni tiene un razonamiento puro y perfecto; carece de intensión
respecto de muchas cosas en las cuales la ley tendría que posteriormente
intervenir; y, aún de los casos que ha previsto, hay muchas cosas que se le
escapan, su intención no es completa, plena; y la expresión lingüística de tal
intención no es en general suficientemente clara y precisa porque el lenguaje
mismo es abierto y ofrece inevitablemente diferentes posibilidades de sentido.
(Trazegnies, p. 587)

Así, el proceso ya no se reduce a una concepción positivista que se centra en


la mera aplicación literal de las reglas procesales; sino que se empieza a
entender como todo un conjunto de instituciones procesales que expresan
verdaderos derechos fundamentales de garantía de cara a proteger otros
derechos fundamentales, cuya validez y eficacia ya no dependen de reglas
procesales autónomas, neutrales y/o científicas. Con razón Omar Sumaria
señala que:

Insistir en la autonomía del derecho procesal, es hoy, como si el físico se


preocupara por la demostración de la divisibilidad del átomo. La evolución de la
naturaleza y del objetivo puramente técnico del sistema procesal, es al mismo
tiempo, afirmación de su permeabilidad a los valores tutelados por el
ordenamiento político-constitucional y jurídico material, los cuales buscan su
efectividad a través de aquél, y realizan su inserción en el universo axiológico
de la sociedad a la que se destina, formándose así el concepto de tutela
jurisdiccional como derecho y valor constitucional. (2017, p. 113)

Se observa entonces que el proceso ha venido evolucionando, convirtiéndose


ahora no solo en un mecanismo formal de protección de derechos
fundamentales, sino, y sobre todo, en un auténtico derecho fundamental de
naturaleza procesal; en el que la tutela judicial efectiva y el debido proceso se
incorporan al contenido esencial de los derechos fundamentales, como
elementos del núcleo duro de los mismos, permitiendo
de esta manera que a un derecho corresponda siempre un proceso y a
un proceso suponga siempre un derecho; pero que en cualquiera de ambos
supuestos, su validez y eficacia la defina su respeto a los derechos
fundamentales. (Landa, 2018, p. 52)

En el Estado constitucional de derecho es sumamente relevante que cualquier


juez priorice como parámetro de actuación los valores y principios contenidas
en la Constitución, en todas las causas que tiene bajo su conocimiento, desde
que revisa el acceso a la judicatura, el trámite del proceso y hasta alcanzar una
efectiva ejecución de lo sentenciado. Se obtiene así una verdadera tutela
jurisdiccional efectiva que no se reduce a la respuesta formal de las
pretensiones de los justiciables, sino a la real y verdadera satisfacción de las
pretensiones; para lo cual es importante desterrar la idea de actividad
mecánica y toda aplicación formal de las reglas procesales que impidan u
obstaculicen el fin principal por el cual todo proceso es instaurado.
De esta forma, se logrará la efectividad de tutela judicial y se garantizará el
derecho fundamental a la pensión alimenticia cuando el beneficiario titular del
referido derecho pueda satisfacer oportunamente la pretensión material para lo
cual acudió a la administración de justicia, esto, es sus necesidades básicas
como la alimentación, salud, vestido, educación y todo lo necesario para un
nivel de vida adecuado e integral. Para ello, resulta indispensable contar con
instrumentos procesales idóneos que no obstaculicen la ejecución de la
sentencia, así como un papel activo del juez en la interpretación de las
disposiciones normativas que podrían dificultar la pronta ejecución, dejando
atrás la idea de juez autómata propio del pensamiento positivista del proceso.

LA EFICACIA DE LAS SENTENCIAS ALIMENTARIAS COMO


MANIFESTACIÓN DEL DERECHO A LA TUTELA JURISDICCIONAL
EFECTIVA
La tutela judicial y el debido proceso se incorporan al contenido esencial de los
derechos fundamentales, como elementos del núcleo duro de los mismos,
permitiendo de esta manera que a un derecho corresponda siempre un proceso
y que un proceso suponga siempre un derecho, pero en cualquiera de ambos
supuestos, su validez y eficacia la defina su respeto a los derechos
fundamentales (Landa, 2018, p.496). De esta manera, la tutela jurisdiccional
es concebida como un auténtico derecho fundamental de naturaleza procesal a
través de la cual se busca protección real de los derechos fundamentales de la
persona humana.

Para que la tutela judicial realmente garantice la protección de los derechos


fundamentales tiene que ser efectiva. La efectividad es algo consustancial al
derecho a la tutela judicial, puesto que, si no fuera efectiva, por definición no
sería tutela; ya que de nada servirían al ciudadano unas excelentes
resoluciones judiciales que no se llevarán a la práctica. Efectividad quiere decir
que no se le hurte al ciudadano una resolución al amparo de formalismos
exagerados; efectividad quiere decir que la resolución dictada realmente decida
el problema planteado. (Chamorro, 1994, p. 276)

En ese sentido, la efectividad de la tutela judicial no se agota con el acceso a la


jurisdicción, a contar con un debido proceso, o a obtener una sentencia
fundada en derecho, sino, y sobre todo, cuando se cumpla en los hechos y de
manera oportuna lo mandado en la sentencia. Lo que se persigue a través de
un proceso no es solamente que los tribunales dicten sentencia; sino que lo
mandado en la decisión final sea cumplido. La ejecución procesal constituye en
cierto sentido el punto culminante de la realización del derecho; de manera
que, el deber de cumplir lo ordenado por los tribunales se haya sancionado
como un deber constitucional. (Gonzáles, 1980, p. 223)

La ejecución de la sentencia constituye una manifestación del derecho


fundamental a la tutela jurisdiccional efectiva, reconocida por el artículo 139,
inciso 2 de la Constitución, cuando establece que ninguna autoridad puede
dejar sin efecto resoluciones que han pasado en autoridad de cosa juzgada ni
retardar su ejecución. Al respecto, el Tribunal Constitucional ha establecido en
la STC N.º 15-2001-AI, 16-2001-AI, 4-2001-AI, lo siguiente:
El derecho a la ejecución de las resoluciones judiciales constituye, pues, una
concreción específica de la exigencia de efectividad que garantiza el derecho a
la tutela jurisdiccional y que no se agota allí, pues por su propio carácter tiene
una vis expansiva que se refleja en otros derechos constitucionales de orden
procesal (v. gr. derecho a un proceso que dure un plazo razonable). El derecho
a la efectividad de las resoluciones judiciales garantiza que lo decidido en una
sentencia se cumpla, y que la parte que obtuvo un pronunciamiento de tutela, a
través de la sentencia favorable, sea repuesta en su derecho y compensada, si
hubiere lugar a ello, por el daño sufrido (…).

En el caso Furlan y familiares vs. Argentina, la Corte Interamericana de


Derechos Humanos ha señalado que:

(…) el principio de tutela judicial efectiva requiere que los procedimientos de


ejecución sean accesibles para las partes, sin obstáculos o demoras indebidas,
a fin de que alcancen su objetivo de manera rápida, sencilla e integral. (…) en
un ordenamiento basado sobre el principio del Estado de Derecho todas las
autoridades públicas, dentro del marco de su competencia, deben atender las
decisiones judiciales, así como dar impulso y ejecución de las mismas sin
obstaculizar el sentido y alcance de la decisión ni retrasar indebidamente su
ejecución.

De esta forma, la ejecución de la sentencia constituye parte importante del


proceso; toda vez que, en ella se determinará la realización concreta y real de
las pretensiones planteadas por las partes. Es en dicha etapa procesal donde
los justiciables verán si realmente valió la pena haber iniciado y seguido todo el
largo camino del proceso, pues de nada serviría haber logrado la ansiada
sentencia si esta no se ejecuta en sus propios términos y en forma oportuna.

Para que la sentencia pueda ser ejecutada y logre satisfacer las pretensiones
de los justiciables, es importante que el juzgador cuente con reglas idóneas
capaces de viabilizar de manera rápida y sencilla la efectiva ejecución de lo
sentenciado.

La falta de reglas idóneas y eficaces para la ejecución de sentencias en modo


alguno implicaría que el juez se quede de brazos cruzados frente a los
requerimientos de ejecución de los justiciables, pues la omisión del legislador
no puede justificar la omisión del juez (Marinoni, 2016, p. 27). Sin embargo, es
un hecho cierto que la falta de instrumentos normativos idóneos implica
dificultades al momento de ejecutar la sentencia; si esto es así, la situación se
vuelve más difícil cuando las propias reglas establecidas por el legislador
resultan incongruentes y contradictorias entre unas y otras, evidenciando la
existencia de serios obstáculos en la actuación del juez de ejecución,
en perjuicio de los derechos fundamentales de los justiciables.

Estas deficiencias y obstáculos normativos en la actuación del juez se


evidencian en los procesos de alimentos en etapa de ejecución, lo que viene
ocasionando que las sentencias alimentarias no puedan ser ejecutadas en
forma sencilla, rápida y oportuna, perjudicando gravemente a los beneficiarios,
en su mayoría perteneciente a la infancia, en la satisfacción de su derecho
fundamental a la pensión alimenticia.

ELVERDADEROPROBLEMAENLOSPROCESOSDEALIMENTOS
¿SU ACCESO, TRÁMITE PROCESAL O EJECUCIÓN?
A lo largo de todo este tiempo, se puede observar variados textos y opiniones
de especialistas respecto de los procesos de alimentos. La mayoría de dichos
textos se decantan por analizar situaciones previas al trámite del proceso y los
criterios a tener en cuenta para establecer el monto de la pensión alimenticia
en la sentencia. Se vienen emitiendo directivas para facilitar el acceso a la
administración de justicia, contar con celeridad procesal y obtener la sentencia
judicial en el breve plazo. Claro ejemplo es la Directiva N° 007-2020-CE-PJ
“Proceso Simplificado y Virtual de Pensión de Alimentos para Niña, Niño y
Adolescente”, aprobada por Resolución Administrativa N° 000167-2020-CE-PJ,
publicado el 18 de junio de 2020, en el diario oficial El Peruano.

Establecer fórmulas sencillas de acceso a la justicia y celeridad procesal para


obtener la sentencia de alimentos oportunamente es valioso e importante; por
cuanto, se trata de pretensiones alimentarias planteadas, en la mayoría de los
casos, por personas en situación de vulnerabilidad que muchas veces no
conocen los mecanismos institucionales para accionar en búsqueda de tutela
de sus derechos.

Se debe tener en cuenta incluso la dimensión pre procesal del derecho de


acceso a la justicia que implica el previo conocimiento del derecho de las
personas, identificándolo plenamente para accionarlos ante los tribunales de
justicia y contra los responsables de su afectación. Es importante que las
personas puedan reconocer la existencia de un problema, identificar que tiene
una naturaleza jurídica, identificar a la persona o entidad responsable o que
debe cumplir una obligación en relación con el mismo, así como convertir el
problema en una demanda o reclamo por la vía pertinente. (Ramírez, 2018, pp.
321-343)

Sin embargo, a pesar de la importancia de la identificación y reconocimiento de


los derechos y de los medios institucionales para acceder al sistema de justicia,
podemos sostener, sin temor a equivocarnos, que no resulta suficiente para
garantizar una verdadera y efectiva protección de las pretensiones
alimentarias; toda vez que, si bien, gracias a las diversas disposiciones de
simplificación y celeridad del proceso de alimentos se puede expedir una
sentencia oportuna, esta no logra ejecutarse en el tiempo que demanda las
exigencias del derecho fundamental de los alimentos. No obstante ello, poco se
ha dicho respecto de la problemática de la ejecución de las sentencias
alimentarias; pareciera que el proceso de alimentos cumpliría su finalidad con
la emisión de la sentencia que fija el monto de la pensión alimenticia; que la
tutela jurisdiccional efectiva de las prestaciones alimentarias se agotaría con el
dictado de la sentencia.

El problema de los procesos de alimentos no se encuentra solo en el aspecto


pre procesal, en su trámite o en la expedición de la sentencia. En realidad, el
verdadero problema se presenta con el inicio de la ejecución de la sentencia
que fija la pensión alimenticia; desde ese momento se inicia el verdadero
calvario para quien obtuvo la sentencia debido al incumplimiento del deudor
alimentario. Darle poca importancia a la fase de ejecución de los procesos de
alimentos implicaría desconocer el fin que se busca con dichos procesos,
alejándonos cada vez más de una verdadera tutela efectiva del derecho
fundamental a la pensión alimenticia.

EL VERDADERO CALVARIO DE LOS JUSTICIABLES EN LOS PROCESOS


DE ALIMENTOS QUE NO SE VE O NO SE QUIERE VER
Hemos venido sosteniendo que el problema central de los procesos de
alimentos se encuentra en la fase de ejecución de la sentencia.

En el Informe N° 001-2018-DP/ACC, publicado el mes de julio de 2018, la


Defensoría advirtió que solo el 38,9% de procesos con sentencia estimatoria
lograron ser ejecutados frente a un 50% que no lograron alcanzar ejecución.
También evaluó el tiempo que transcurrió hasta la ejecución de la sentencia; es
decir, cuánto tardó en hacerse efectivo el goce de una pensión de alimentos,
conforme al siguiente cuadro:

Como se observa, el 27,3% de los casos la ejecución demoró entre uno y cinco
meses; mientras que el 16% tuvieron que transcurrir entre seis y diez meses; el
10.4% tuvo una duración de 11 a 15 meses (hasta 01 año con 03 meses); y, en
el 23,5% de los procesos, la sentencia fue ejecutada en más de 15 meses (en
más de 01 año con 03 meses).

Si se hace una comparación con el tiempo de duración de los procesos en


primera instancia4, podemos advertir que para el caso de la ejecución de las
sentencias alimentarias, estas solo lograron ejecutarse en un 38.9% del total de
las sentencias emitidas en primera instancia; y sobre todo, el tiempo que
transcurrió hasta que logren ejecutarse con el pago efectivo de las pensiones
alimenticias es mayor al tiempo que demora el trámite del proceso hasta la
expedición de la sentencia.

Con ello podemos reiterar que la problemática en los procesos de alimentos se


encuentra en su fase de ejecución por el tiempo o retardo en efectivizarse la
sentencia; de manera que, hemos considerado oportuno desarrollar algunas
ideas que podrían constituir las causas que estarían retardando excesivamente
la ejecución de las sentencias alimentarias.

ANTINOMIAS EN LAS REGLAS DE EJECUCIÓN DE SENTENCIAS DE LA


PENSIÓN DE ALIMENTOS
En principio, es importante precisar que la incoherencia o incompatibilidad de
las consecuencias jurídicas entre dos normas constituye casos de antinomias.
Hablamos de antinomia o contradicción cuando dos reglas jurídicas
correlacionan el mismo caso de soluciones normativas incompatibles
(Rodenas, 2012, p. 21-51).
Según refiere Guastini, puede ocurrir –en realidad ocurre continuamente- que
dos normas dispongan para un mismo supuesto de hecho (una circunstancia o
una combinación de circunstancias) singular y concreto, consecuencias
jurídicas incompatibles entre sí (2018, p.125). En ese sentido, el jurista italiano
clasifica las antinomias de tipo abstracto y concreto; y refiere que:

Se tiene una antinomia en concreto cuando, en sede de aplicación, se advierte


que dos normas, que abstractamente no entran en conflicto, vinculan, no
obstante consecuencias jurídicas incompatibles a un mismo supuesto de hecho
concreto. Esto ocurre cada vez que un supuesto de hecho (…) queda
comprendido simultáneamente en dos clases de supuestos de hechos
conceptualmente independientes para lo que el derecho dispone
consecuencias jurídicas incompatibles. De modo que la antinomia puede ser
identificada solo en sede de aplicación de las normas a un caso concreto (al
que, precisamente por casualidad ambas son aplicables) (2018, p. 127-128)

Nuestro ordenamiento jurídico procesal no es ajeno a incoherencias


normativas; aquellas las podemos encontrar en las disposiciones contenidas en
los artículos 566 y 566-A del Código Procesal Civil (En adelante CPC),
aplicables al caso de la ejecución de las sentencias en los procesos de
alimentos. Así, el artículo 566 del CPC, prescribe lo siguiente:

La pensión de alimentos que fije la sentencia debe pagarse por período


adelantado y se ejecuta aunque haya apelación. En este caso, se formará
cuaderno separado. Si la sentencia de vista modifica el monto, se dispondrá el
pago de este.

Por su parte, el artículo 566-A del mismo código prescribe que:


Si el obligado, luego de haber sido notificado para la ejecución de sentencia
firme, no cumple con el pago de los alimentos, el Juez, a pedido de parte y
previo requerimiento a la parte demandada bajo apercibimiento expreso,
remitirá copia certificada de la liquidación de las pensiones devengadas y de
las resoluciones respectivas al Fiscal Provincial Penal de Turno, a fin de que
proceda con arreglo a sus atribuciones.

Se trata de dos disposiciones procesales antinómicas. De la interpretación de


la primera tenemos que la sentencia expedida en un proceso de alimentos se
ejecuta independientemente del recurso de apelación que se interponga en su
contra. La apelación concedida no tendría efectos suspensivos sobre la
sentencia y esta tendría que ejecutarse sin más trámite; es decir, ante el
incumplimiento del pago de la pensión alimenticia, se tendría que iniciar la
ejecución de la sentencia con la propuesta de las pensiones devengadas para
su liquidación y posterior aprobación.

Sin embargo, la disposición contenida en el artículo 566-A del mismo código,


exige que la sentencia de alimentos tenga la calidad de firme para que recién
pueda ejecutarse. No podría iniciarse los actos de ejecución si la sentencia no
adquiere la calidad de firme; de manera que, tampoco podría remitirse las
copias certificadas de las pensiones devengadas al Fiscal Provincial de Turno.
Para remitir las referidas copias certificadas se requiere previamente la
aprobación de la liquidación de las pensiones devengadas, lo cual no podría
determinarse si no se cuenta con sentencia firme.

Esta incompatibilidad normativa de carácter procesal no es advertida en la


propia judicatura. En la práctica judicial se viene aplicando la segunda
disposición normativa, casi invalidando la primera. No se inicia la ejecución de
la sentencia debido a que no se cuenta con sentencia firme, sea consentida o
ejecutoriada. Tampoco ha merecido algún pronunciamiento por la Comisión
Revisora que publicó el Proyecto de Reforma del Código Procesal Civil, por
Resolución Ministerial N° 0070-2018-JUS, de fecha 05 de marzo de 2018. Si
revisamos las disposiciones especiales contenidas en el Subcapítulo 1, del
Capítulo II, del Título III del proyecto de reforma, se puede observar que las
disposiciones citadas son las mismas que fueron modificadas e incorporadas
por Ley N° 28439, publicado con fecha 28 de diciembre de 2004. Al parecer,
las reglas procesales en materia de ejecución de sentencias alimentarias
estarían marchando bien.

Antinomias o no, lo cierto es que estamos frente a una incongruencia normativa


de carácter procesal que no ha llamado la atención que se merece al legislador
y la opinión jurídica y judicial. De esta forma, se incumple el deber del
legislador de establecer procedimientos de ejecución accesibles para las partes
y sin obstáculos y demoras indebidas, conforme lo establecido la Corte
Interamericana de Derechos Humanos en el caso Furlan y familiares vs.
Argentina.

LA EJECUCIÓN ANTICIPADA DE LA SENTENCIA DE ALIMENTOS EN


CUADERNO SEPARADO
De acuerdo con lo prescrito por el artículo 566 del CPC, la pensión de
alimentos que fija la sentencia se ejecuta aunque haya apelación. Ya se ha
advertido líneas arriba sobre la incongruencia presentada en las normas
procesales; por cuanto, el artículo 566-A del CPC, establece que para la
efectiva ejecución se exige que la sentencia se encuentre firme. Sin embargo,
la primera norma citada, agrega que en dicho caso (para ejecutar la sentencia
aunque haya sido apelada) se formará cuaderno separado; para lo cual se
ordena al demandado abrir una cuenta de ahorro a nombre de la demandante
para el pago y cobro de la pensión alimenticia ordenada.

La primera observación a la norma consiste precisamente en que se ordena al


demandado abrir una cuenta de ahorros a favor de la demandante. Siendo el
demandado quien debe efectuar los pagos por pensiones de alimentos poco
interés tiene en abrir dicha cuenta de ahorros; excusándose en que al no haber
sentencia firme por haberse interpuesto recurso de apelación no resulta aún
exigible el pago y por ende la apertura de cuenta alguna. Frente a esta
situación, es la propia demandante quien recurre, por lo general, al Banco de la
Nación para que se le otorgue una cuenta de ahorros que luego se comunica al
demandado para el cumplimiento del pago de las pensiones alimenticias.

De otro lado, la norma dispone que para ejecutar la sentencia se forma un


cuaderno separado de ejecución anticipada. Se entiende entonces que ante el
incumplimiento del pago de las pensiones alimenticias la demandante podrá (o
podría) iniciar los actos de ejecución necesarios para la liquidación de las
pensiones devengadas y de los intereses legales en el cuaderno de ejecución
anticipada, en los términos establecidos en la sentencia aunque hubiese sido
apelada. Sin embargo, como se ha anotado, no es posible ejecutar una
sentencia que se encuentra en apelación ya que no tiene la calidad de firme.

La sentencia de alimentos constituye el título que contiene la obligación de


pago de una suma de dinero por concepto de pensión de alimentos; siendo así,
para la ejecución de la sentencia se hace necesario que la obligación (pago de
la pensión de alimentos) resulte exigible; es decir, no debe encontrarse sujeta a
ninguna condición o modo. Sin embargo, el artículo 566-A del CPC, habría
establecido una condición legal para iniciar la ejecución de la sentencia
alimentaria al exigir que adquiera la calidad de firme, pues establece que el
obligado se encuentre notificado para la ejecución de la sentencia firme. En
tanto no se cumpla esta condición (sentencia firme) no existe obligación
alimentaria exigible; por ende, no se podría iniciar materialmente los actos de
ejecución para la liquidación de las pensiones devengadas en el cuaderno de
ejecución anticipada.

Esta situación impide que jueces y juezas puedan iniciar materialmente la


ejecución de las sentencias alimentarias, conforme a lo prescrito por el artículo
568 del CPC, según el cual, concluido el proceso, sobre la base de la
propuesta que formulan las partes, el Secretario del Juzgado practicará la
liquidación de las pensiones devengadas y de los intereses computados a partir
del día siguiente de la notificación de la demanda. De esta forma, no es posible
acudir a la justicia penal por el delito de Omisión a la Asistencia Familiar y
tampoco la inscripción en el Registro de Deudores Alimentarios Morosos -
REDAM, en tanto es necesario la existencia de deuda exigible por un periodo
determinado, lo que se obtiene cuando se aprueba la liquidación de las
pensiones devengadas que se inicia con la ejecución de la sentencia firme.

Por consiguiente, el cuaderno de ejecución anticipada de la sentencia de


alimentos, que debe formarse en aplicación del artículo 566 del CPC, no
constituye instrumento idóneo para efectivizar realmente el pago de las
pensiones alimenticias ante la renuencia del deudor alimentario. A lo mucho se
podría apercibir con la imposición de multas al deudor renuente; aunque, en
efecto, ello no protege y satisface de manera real y efectiva los derechos e
intereses declarado en sentencia a favor del beneficiario con la pensión. El
cuaderno de ejecución anticipada resulta útil cuando los pagos de las
pensiones se realizan a través de descuentos que el empleador realiza de las
remuneraciones mensuales del obligado; o cuando el obligado
conscientemente cumple con los pagos y comunica al juzgado adjuntando los
documentos pertinentes.

En situaciones de incumplimiento reiterado del pago de las pensiones


alimenticias, el cuaderno de ejecución anticipada no cumple en realidad la
finalidad para cual debe ser formado; esto es, para exigir concretamente y
con resultados efectivos el pago de la pensión de alimentos; dado que,
únicamente se puede reiterar, las veces que sea necesario, el cumplimiento de
pago de la pensión al obligado, bajo los apercibimientos que en modo alguno
satisfacen el derecho a obtener en forma oportuna y sencilla la pensión
alimenticia.

RECHAZOS INDEBIDOS DE LA PROPUESTA DE LIQUIDACIÓN


DE PENSIONES DEVENGADAS
Una vez obtenido la sentencia firme, sea porque quedó consentida o porque
fue resuelta por el superior en vía de apelación (ejecutoriada), las y los
demandantes inician la ejecución de la sentencia con la presentación de la
propuesta para la liquidación de las pensiones devengadas, conforme lo
establece el artículo 568 del CPC. Sin embargo, cometen algunos errores al
momento de formularla, pues afirman y proponen que los devengados deben
liquidarse desde la fecha de la presentación de la demanda de alimentos; otras
veces, no precisan el periodo de la liquidación, o no hacen un adecuado cálculo
aritmético lo que arroja como propuesta un monto devengado distinto al que
realmente corresponde.

Los errores advertidos muchas veces motivan que no se acepte la propuesta


de pensiones devengadas para su liquidación; de manera que, el órgano
jurisdiccional rechaza y devuelve a la parte proponente para que la corrija y la
formule adecuadamente; sin tener en cuenta que en los procesos de alimentos
una gran cantidad de justiciables acuden a la vía judicial sin la asesoría técnico
jurídica de Abogado, lo que se evidencia, sobre todo, en la etapa de ejecución
de la sentencia; razón por la cual, la exigencia de una correcta presentación de
la propuesta de devengados deviene en excesiva y afecta el derecho a
obtener de manera oportuna la pensión alimenticia declarada en sentencia
judicial.

Lo que la ley establece expresamente es que las partes presenten solo la


propuesta para la liquidación de pensiones devengadas. La liquidación de lo
devengado y de los intereses legales se practica en el juzgado que ejecuta la
sentencia; de manera que, somos de la opinión que rechazar la propuesta de
devengados por algunos errores relacionados con la fecha de inicio de la
liquidación o el periodo devengado, exigiendo el monto correcto, implica que la
parte ya no presenta una propuesta sino la liquidación en sí misma de las
pensiones devengadas y de los intereses legales, contraviniendo lo prescrito
por el artículo 568 del CPC. Rechazar y devolver la propuesta de lo
devengado por el incumplimiento de pago del deudor alimentario, exigiendo a
la parte vencedora de un proceso de alimentos una exacta y detallada
propuesta para su liquidación, contraviene el derecho a una ejecución sencilla y
rápida.

Por ello, consideramos que ante cualquier error en la presentación de la


propuesta de devengados no debería implicar su no aceptación y su
devolución, sino la corrección de oficio por el juzgado de ejecución al momento
de practicar la liquidación, pues es quien conoce de las actuaciones recaídas
en el proceso y quien tiene el expediente a la vista. Lo contrario atenta el
principio de la tutela judicial efectiva, que conforme se ha desarrollado, requiere
que los procedimientos de ejecución sean accesibles para las partes, sin
obstáculos o demoras indebidas, a fin de que alcancen su objetivo de manera
rápida, sencilla e integral. Corresponde a la autoridad judicial, dentro del marco
de su competencia, atender las decisiones judiciales, dar impulso y ejecutar lo
sentenciado sin obstaculizar ni retrasar indebidamente su ejecución.

También es importante agregar que se ha vuelto práctica común el excesivo


empleo de los llamados córrase traslado. Cada vez que se presenta la
propuesta de pensiones devengadas se traslada previamente al demandado
para que absuelva en el plazo de tres días. Con o sin la absolución, si la parte
interesada no reitera su pedido para que se practique la liquidación de
pensiones devengadas y de los intereses, esta no se realiza. Y si hay
observación del demandado a la propuesta, se corre traslado a la demandante
para que, de igual forma lo absuelva. Una vez practicada la liquidación de las
pensiones devengadas por el Secretario del Juzgado, nuevamente se pone en
conocimiento de dicha liquidación a las partes, y ante cualquier observación
nuevamente se corre traslado a la parte contraria.

Estas disposiciones judiciales vienen siendo equivocadamente interpretadas a


partir de artículo 568 del CPC, en cuanto prescribe que la liquidación se
practica sobre la base de la propuesta que formulen las partes. Somos de la
opinión que si bien la norma no establece correr traslado en cada momento del
proceso, debería modificarse para que la liquidación de las pensiones
devengadas y los intereses legales se practiquen sin la necesaria presentación
de la propuesta referida; siendo suficiente que se indique el periodo a
liquidarse. De esta forma, lo que se pondría en conocimiento de la partes es la
liquidación practicada en el juzgado de ejecución para que, previa absolución u
observación de las partes, se determine su aprobación total o parcial; evitando
una excesiva demora en la aprobación de la liquidación de lo devengado.

LA NOTIFICACIÓN DEL REQUERIMIENTO DE PAGO DE LAS PENSIONES


DEVENGADAS AL DEMANDADO
Por disposición del artículo 566-A del CPC, aprobada la liquidación de las
pensiones devengadas se requiere al obligado para que cumpla con el pago en
el plazo de tres días; bajo el apercibimiento de remitirse copia certificada al
Ministerio Público para la acusación penal por el delito de omisión a la
asistencia familiar, tipificado por el artículo 149 del CP; dicho acto sustituye el
trámite de la interposición de la denuncia penal. Ante el incumplimiento de pago
de la deuda aprobada, y previa notificación al domicilio procesal del obligado, el
Juez remite copia certificada de la liquidación de las pensiones devengadas y
de las resoluciones respectivas al Fiscal Provincial Penal de Turno.

Al respecto, es importante anotar que un sector de la judicatura dispone


notificar solo al domicilio procesal o casilla electrónica del Abogado del
obligado fijada en el proceso. Así, se observa que en el Exp. N° 5804-2018- 0,
por resolución 06, de fecha 10 de abril de 20195, se resolvió:

… Aprobar la Liquidación …; en consecuencia, requiérase al emplazado


… para que dentro del plazo del tercer día de notificado cumpla con cancelar
su pago, bajo apercibimiento de ser denunciado por el delito de misión a la
asistencia familiar, debiendo notificársele al demandado en su domicilio
procesal que indicó. …. (Resaltado agregado).
En el Exp. N° 0841-2010-0, por resolución 31 de fecha 02 de mayo de 20196,
se dispuso:

… Tener por bien notificada a la parte demandada … en su domicilio


procesal constituido por la casilla electrónica …, perteneciente al letrado
…, el cual ha designado como abogado defensor por la propia parte
demandada; y en concordancia con lo argumentado se dispone: REMITIR a la
Quinta Fiscalía Provincial Mixta de San Juan De Lurigancho, …”7.

Otro sector de la jurisdicción exige que la notificación, además de la dirigida


al domicilio procesal o casilla electrónica, debe notificarse necesariamente al
domicilio real del demandado que figura en la Ficha RENIEC. Así, en el Exp. N°
480-2017-0, por resolución número 11, de fecha 27 de mayo de 20198, se
resolvió:

… Aprobar la Liquidación de las Pensiones Alimenticias Devengadas,


…: REQUIÁRESE al demandado …, a efectos de que … cumpla con hacer
efectivo su pago, bajo apercibimiento de remitirse copias certificadas de lo
actuado al Ministerio Público …. Debiendo la presente resolución ser notificada
al demandado tanto en su domicilio real como el procesal ….

Asimismo, en el Exp. N° 0355-2004-0, por resolución número 92, de fecha 07


de setiembre de 20169, se resolvió:

Aprobar la Liquidación de Pensiones Alimenticias Devengadas …; en


consecuencia, REQUIERASE al demandado … cumpla con hacer efectivo su
pago, bajo apercibimiento de ley en caso de incumplimiento
…. Debiendo la presente resolución ser notificada al demandado tanto a su
domicilio real como procesal ….

El problema persiste cuando vez remitido las copias de la liquidación de las


pensiones devengadas y de los demás actos procesales al Ministerio Público,
la Fiscalía viene exigiendo que el requerimiento de pago sea notificado al
domicilio real y procesal del obligado. La omisión en la notificación al domicilio
real del obligado no podría dar inicio al cumplimiento de sus atribuciones; es
decir, el fiscal no podría iniciar la acusación penal por el delito tipificado en el
artículo 149 del CP; por cuanto, no se tendría certeza que el demandado haya
tomado conocimiento del requerimiento de pago; y se procede, por tanto, con
la devolución de las copias de la liquidación al juzgado de ejecución de las
sentencias alimentarias:

Se advierte que por resolución … se aprueba la liquidación de pensiones


devengadas y además se requiere el pago de esta deuda …, sin embargo, solo
se ha adjuntado el cargo de notificación de esta resolución cursado al domicilio
procesal, sin que se adjunte documento que acredite haberse notificado el
requerimiento también al domicilio real, por lo que no tenemos la certeza que el
demandado haya tomado conocimiento de este requerimiento; lo que
imposibilita a esta Fiscalía determinar el ejercicio de la acción penal; al no
haberse recaudado el documento que acredite la notificación de la resolución
… al domicilio real del demandado, corresponde devolver el cuadernillo de
copias certificadas …10;

Para la Fiscalía es requisito indispensable para inicio de la acusación penal


por el delito de la omisión a la asistencia familiar, que la notificación del
requerimiento de pago de la deuda alimentaria sea notificada al domicilio real,
esto es, al que figura en la Ficha RENIEC del obligado; caso contrario no se
podría determinar el ejercicio de la acción penal. Sin embargo, la exigencia de
la notificación del requerimiento de pago al domicilio real del demandado
constituye una de las principales razones de la demora excesiva de la
ejecución de las sentencias alimentarias; toda vez que, el demandado no se
siente conminado por la justicia penal al pago de las pensiones devengadas; de
manera que, a continuación daremos algunas ideas por las que no debería
presentarse tal exigencia.

INVALIDA LAS NOTIFICACIONES EFECTUADAS EN EL


JUZGADO DE EJECUCIÓN
La norma jurídica que se invoca a nivel Fiscalía para exigir la notificación al
domicilio real, es el artículo 155 del CPC; así, sostienen que el acto de
notificación tiene por objeto poner en conocimiento de los interesados el
contenido de las resoluciones judiciales, las que solo producen efectos en
virtud de notificación hecha con arreglo a lo dispuesto por el Norma Procesal.

Sin embargo, debe advertirse que mediante Disposición Complementaria de la


Ley N° 30229, publicado el 12 de julio de 2014, en el marco del Adecuado
Uso de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones en los Servicios
de las Notificaciones de las Resoluciones Judiciales, se incorporan al Texto
Único Ordenado de la Ley Orgánica del Poder Judicial, entre otros, los artículos
155-A, 115-B, 155-C, 155-D y 155-E. Estas disposiciones establecen que la
notificación electrónica es un medio alternativo a la notificación por cédula y se
deriva a casilla electrónica de manera obligatoria en todos los procesos
contenciosos y no contenciosos tramitados ante los órganos jurisdiccionales del
Poder Judicial; de manera que es requisito de admisibilidad que las partes
procesales consignen en sus escritos postulatorios la casilla electrónica
asignada por el Poder Judicial.

De esta forma, el artículo 155-C, de la Ley Orgánica del Poder Judicial,


incorporado por la Ley N° 30229, prescribe que la resolución judicial surte
efectos desde el segundo día siguiente en que se ingresa su notificación a la
casilla electrónica, con excepción de las que son expedidas y notificadas en
audiencias y diligencias especiales. Asimismo, por Resolución Administrativa
260-2015-CE-PJ, de fecha 19 de agosto de 2015, dispuso la aprobación de la
Directiva 006-2015- CE-PJ, denominada “Lineamientos para el diligenciamiento
de las notificaciones electrónicas”, que estableció que la casilla electrónica
constituye domicilio procesal electrónico, a efectos de optimizar el servicio de
notificaciones judiciales, directiva que es de aplicación y cumplimiento
obligatorio en todas las instancias jurisdiccionales y administrativas del Poder
Judicial en donde se encuentre implementado el servicio de notificaciones
electrónicas.
De esta forma, cuando los emplazados se apersonan al proceso de alimentos,
sea al contestar la demanda o en cualquier posterior escrito de
apersonamiento, el abogado que ejerce la defensa señala su casilla electrónica
para que se le notifiquen todas las resoluciones judiciales emanadas en el
proceso, conforme a las normas vigentes citadas; de manera que, las
notificaciones de la resolución judicial de requerimiento de pago de las
pensiones devengadas derivada a la casilla electrónica del abogado del
demandado se encuentran dentro del marco de las normas vigentes que le
otorgan validez y plenos efectos. No se podría sostener, entonces, que dichas
notificaciones no otorgan certeza del conocimiento que haya tomado el
demandado sobre el requerimiento de pago de las pensiones devengadas.

Asimismo, al desconocer en sede de fiscalía las notificaciones electrónicas del


requerimiento de pago efectuadas por el juzgado de ejecución, se estaría
actuando como sede de instancia, invalidando y dejando sin efecto todas las
notificaciones electrónicas realizadas en el proceso. El Ministerio Público no es
sede de instancia ni órgano revisor en los procesos de alimentos; de manera
que, no es legalmente posible que invaliden o dejen sin efecto las
notificaciones electrónicas y exigir la notificación al domicilio real del obligado,
menos que dispongan la devolución de las copias certificadas al juzgado de
ejecución; por cuanto, con ello se afectan los derechos e intereses de los
menores beneficiarios a la obtención de una pronta satisfacción del derecho a
las pensiones alimenticias.

En ese sentido, somos de la opinión que cuando se trata de la notificación del


requerimiento de pago al demandado, es válida y con plenos efectos la
notificación a la casilla electrónica del abogado, en conformidad con las normas
incorporadas a la Ley Orgánica del Poder Judicial; razón por la cual, no resulta
exigible la notificación al domicilio real del obligado que figura en la Ficha
RENIEC.

SE ALEJA DE LOS CRITERIOS, AUNQUE NO VINCULANTES, DE ALGUNOS


PLENOS JURISDICCIONALES DISTRITALES
Esta problemática ha sido, incluso, materia de plenos jurisdiccionales distritales
en algunas cortes del país. En el II Pleno Jurisdiccional Distrital en Materia
Constitucional y Familia, realizada en la Corte Superior de Justicia de
Huancavelica, con fecha 29 de diciembre de 2008, se planteó la siguiente
pregunta: ¿Cuál es el acto de notificación válido respecto a las resoluciones de
requerimiento de pago de alimentos devengados para exigir su cumplimiento?
En conclusión plenaria de los jueces de esta corte, se aprobó por mayoría la
postura de la primera posición: “La notificación es válida (o suficiente) en el
domicilio procesal del obligado demandado”.

Asimismo, en el Pleno Jurisdiccional Distrital Penal de la Corte Superior de


Justicia de Junín, realizada con fecha 29 de diciembre de 2015, los jueces de
dicha corte se plantearon como Tema N° 02: Notificación del requerimiento de
pago en el domicilio real o procesal del denunciado. La Primera Ponencia
sostenía que la notificación debe efectuarse en el domicilio real, no siendo
necesaria la notificación en el domicilio procesal. La Segunda Ponencia, por el
contrario, establecía que la resolución de requerimiento de pago basta que se
notifique al domicilio procesal; siendo el fundamento de esta ponencia que el
proceso por el delito de Omisión a la Asistencia Familiar ha nacido de un
proceso civil en el que se ha respetado el debido proceso; por lo que, el
emplazamiento deberá efectuarse en el domicilio procesal señalado en el
proceso de alimentos. El Pleno por unanimidad adoptó la segunda ponencia:
La resolución de requerimiento de pago basta que se notifique al domicilio
procesal, a excepción del caso de rebeldía que deberá efectuarse en el
domicilio declarado en RENIEC.

Ahora bien, recientemente en Pleno Jurisdiccional Distrital de Familia de la


Corte Superior de Justicia de Lima Este, ante la pregunta planteada:

¿Es necesario que el requerimiento de pago por el monto aprobado de las


pensiones devengadas de alimentos sea dirigido al domicilio real del
demandado que tiene registrado en su Ficha RENIEC o es suficiente que se
le notifique con dicho requerimiento a su domicilio procesal o casilla
electrónica? Los jueces por mayoría se decantaron, erróneamente desde mi
humilde opinión11, por la segunda ponencia que establecía: Sí es necesario
que la resolución de requerimiento de pago de las pensiones devengadas sea
notificada al domicilio real del demandado señalado en su Ficha RENIEC;
siendo insuficiente la notificación al domicilio procesal o casilla electrónica.

En conclusión, podemos sostener que si bien existen plenos jurisdiccionales


contradictorios, nos inclinamos por los criterios adoptados por los jueces que
establecieron como criterios la notificación al domicilio procesal o
casilla electrónica del Abogado del obligado, salvo cuando se encuentre
en calidad de rebeldía, en cuyo caso corresponde notificar al domicilio real que
figura en la Ficha RENIEC. Todas las notificaciones, también la del
requerimiento de pago de las pensiones devengadas, dirigidas al domicilio
procesal o casilla electrónica resultan plenamente válidas; desconocer la
validez y los efectos de dichas notificaciones implica invalidar las notificaciones
efectuadas en el proceso de alimentos para la determinación de la deuda
alimentaria; situación que contraviene el derecho a la efectividad de tutela
judicial, conforme a los criterios establecidos por la Corte Interamericana de
Derechos Humanos en el caso Furlan y Familiares vs Argentina.

Ante estas incongruencias en la actuación de los órganos de la administración


de justicia, se hace necesario que se fijen reglas idóneas y eficaces que
permitan una efectiva ejecución de las sentencias alimentarias.

DESCONOCE LOS CRITERIOS ASUMIDOS POR EL TRIBUNAL


CONSTITUCIONAL
En sede de fiscalía penal se considera que no basta que la resolución que
aprueba las pensiones devengadas y requiere su pago se encuentre notificado
al domicilio procesal o a la casilla electrónica del Abogado del demandado, sino
que es indispensable que la notificación se dirija al domicilio real (que figura en
la Ficha RENIEC del demandado); caso contrario, no existe certeza que el
demandado ha tomado conocimiento del requerimiento y por tanto no se podría
iniciar la acción penal por el delito de omisión a la asistencia familiar.
Sin embargo, consideramos que la exigencia de notificar al domicilio real del
demandado no se encuentra prevista en ninguna norma jurídica que la ampare;
de manera que, resulta suficiente y conforme a las normas vigentes la
notificación de la resolución de requerimiento de pago de las pensiones
devengadas al domicilio procesal o a las casillas electrónicas señaladas en el
proceso de alimentos. El Tribunal Constitucional, en el Exp. N° 01283-2012-
PA/TC ha establecido lo siguiente:

… se observa, respecto de la resolución cuestionada, que en el proceso de


alimentos se ha realizado la notificación de acuerdo con el domicilio procesal
que el recurrente indicó en su escrito de contestación de la demanda, y no se
evidencia que haya manifestado variación alguna.
... siendo así, las alegaciones vertidas por el recurrente respecto a que no
tomó conocimiento oportuno de la resolución que contenía la liquidación de
pensiones devengadas resultan desvirtuadas ... toda vez que al estar
válidamente notificado, el actor tenía expedito su derecho a interponer el medio
impugnatorio pertinente. (Resaltado agregado)

En el proceso de amparo recaído en el Exp. 00848-2009-PA/TC, se


cuestionaba que nunca se notificó ninguna resolución dictada en el proceso de
alimentos al demandado, lo que no garantizó su legítimo derecho de defensa y
a ser oído antes que se emita resolución. Sobre el particular, en la sentencia
constitucional se estableció que:

… de las mismas piezas procesales que corren de fojas 62, 63 y 65, y del
reporte de seguimiento de expedientes que corre a fojas 88, 87 y 86, se
aprecia que el Juzgado cumplió con notificar al recurrente la resolución Nº 1
que dispone remitir los actuados al Ministerio Público, la resolución Nº 2 que
tiene por recibido el dictamen y señala vista de la causa para el día 4 de
febrero del 2005, la resolución N.º 3 que concede el uso de la palabra a la
demandante y obviamente la sentencia que declara fundada la demanda, todas
ellas remitidas a la Casilla Nº 322 del Cono Norte, domicilio legal designado por
el accionante, cuyos cargos se encuentran debidamente recepcionados
conforme se ha podido comprobar del reporte de expedientes del Poder
Judicial que vía web es de público conocimiento. (Resaltado agregado)

Existe reiterada jurisprudencia del Tribunal Constitucional que valida las


notificaciones a los domicilios procesales, a las casillas físicas y, desde el
2014, a las casillas electrónicas señaladas por las partes en el proceso de
alimentos, en virtud al artículo 155-E del Texto Único Ordenado de la Ley
orgánica del Poder Judicial, incorporado por la Primera Disposición
Complementaria Modificatoria de la Ley N° 30229. De esta forma,
consideramos que la exigencia de notificar la resolución que aprueba las
pensiones devengadas y dispone el requerimiento de pago al domicilio real de
los demandados, contraviene la propia y reiterada doctrina jurisprudencial del
Tribunal Constitucional.

EL IMPEDIMENTO DE DECRETAR EL APERCIBIMIENTO


DE OFICIO PARA REMITIR COPIAS CERTIFICADAS DE LAS
PENSIONES DEVENGADAS AL MINISTERIO PÚBLICO
Se ha convertido en práctica judicial reiterada que el impulso de los procesos
judiciales siempre corre a cargo de las partes; son las partes quienes deben
señalar expresamente el acto procesal que corresponde expedir al órgano
jurisdiccional. Los procesos de alimentos no son ajenos a esa equivocada
práctica realizada por los juzgados que conocen dichos procesos; de manera
que, se sigue pensando que toda actuación procesal dependerá
necesariamente de lo que las partes hayan formulado expresamente en sus
escritos.

En etapa de ejecución de la sentencia de alimentos, una vez aprobada la


liquidación de las pensiones devengadas y de los intereses legales, se requiere
al obligado el pago de la deuda aprobada. En esta circunstancia del proceso,
surge la pregunta si el juez podría decretar de oficio el apercibimiento
contenido en el artículo 566-A del CPC; esto es, remitir copia certificada de la
liquidación de las pensiones devengadas y de las resoluciones respectivas al
Ministerio Público para el inicio de la denuncia penal por el delito de Omisión a
la Asistencia Familiar.

Se sostiene que el juez no podría decretar de oficio dicho apercibimiento; toda


vez que, la propia norma dispone que “… el Juez, a pedido de parte y previo
requerimiento a la parte demandada bajo apercibimiento expreso, remitirá
copia certificada de la liquidación de las pensiones devengadas y de las
resoluciones respectivas al Fiscal Provincial de Turno …”. De esta forma, se
viene interpretando en el sentido de que debe ser la parte quien precise que
ante el incumplimiento de la deuda aprobada se remita copia certificada al
Ministerio Público:

… Aprobar la Liquidación de Pensiones Alimenticias Devengadas …


REQUIÉRASE al demandado … cumpla con hacer efectivo su pago; bajo
apercibimiento de ley en caso de incumplimiento; por lo cual la demandante
deberá cumplir con precisar si el requerimiento de pago de lo adeudado se va a
efectuar bajo el apercibimiento señalado en el artículo 566-A del CPC, o de
inicio de ejecución forzada a efectos de continuar con la secuela de proceso.
(Resaltado agregado)

Dicho criterio también fue asumido en el Pleno Jurisdiccional Distrital de


Familia, realizado en la Corte Superior de Justicia de Lima Este, el 23 de
noviembre de 2018, con la siguiente formulación del problema: ¿El
apercibimiento de remitir copias certificadas de las pensiones devengadas de
alimentos al Fiscal Provincial Penal de Turno, para el inicio la acción penal por
el delito de Omisión a la Asistencia Familiar, debe ser solicitado
necesariamente por la parte demandante o puede ser decretado de oficio por el
Juez?

Las juezas y jueces que participaron en el pleno consideraron que el


apercibimiento de remitir copias certificadas al Ministerio Público ante el
incumplimiento de pago del obligado solo podía ser a pedido de parte; no
puede el juez decretarlo de oficio; de manera que por mayoría se adoptó la
ponencia siguiente: “El apercibimiento de remitir copias certificadas de las
pensiones devengadas de alimentos al Fiscal Provincial Penal de Turno para la
denuncia penal por el delito de la Omisión a la Asistencia Familiar, debe ser
solo a pedido de parte. El juez no puede decretar de oficio dicho
apercibimiento”.12
Al respecto, somos de la opinión que la norma no prohíbe expresamente
decretar de oficio el apercibimiento de remitir copias al Ministerio Público para
la formulación de la denuncia penal. Sin embargo, genera incertidumbres en su
interpretación y aplicación al prescribir que el juez, a pedido de parte, remitirá
copia certificada de la liquidación de las pensiones devengadas; lo que ha
motivado que jueces y juezas exijan que la propia parte precise qué
apercibimiento se va imponer al obligado en caso este no cumpla con el pago
de la deuda alimentaria, como se ha anotado líneas arriba.

Exigir que la parte impulse la ejecución de la sentencia de alimentos


contraviene lo establecido por la Corte Interamericana de Derechos humanos
en el caso Furlan y Familiares vs. Argentina, pues todas las autoridades
públicas, dentro del marco de su competencia, deben atender las decisiones
judiciales, así como dar impulso y ejecución de las mismas sin obstaculizar el
sentido y alcance de la decisión ni retrasar indebidamente su ejecución. Sin
perjuicio de ello, consideramos que el legislador debería proveer a la judicatura
de reglas idóneas y no ambiguas o contradictorias para la efectiva y pronta
ejecución de las sentencias alimentarias.

ALGUNAS CONCLUSIONES
La pensión de alimentos es un auténtico derecho fundamental reconocido por
el ordenamiento interno y como derecho humano por el ordenamiento
internacional; de manera que, su goce y satisfacción efectiva deberían estar
plenamente garantizados por los mecanismos de tutela de derechos que
establece el Estado; esto es, a través del proceso de alimentos. Sin embargo,
se ha advertido que el referido proceso judicial viene presentando serios
inconvenientes, sobre todo, en la fase de ejecución de la sentencia de la
pensión de alimentos.

La falta de reglas idóneas y la aplicación formal de las que prevé nuestro


ordenamiento procesal vienen generando demoras excesivas en la ejecución
de las sentencias alimentarias, tal como lo ha advertido el Informe de Adjuntía
N° 001-2018-DP/AAC, de la Defensoría del Pueblo; pese a ello, no existe un
enfoque legislativo real respecto de la crisis en los procesos de alimentos; se
sigue pensando que el problema solo está en el acceso y el trámite. Sin
embargo, -como se ha indicado- el verdadero problema de los procesos de
alimentos se encuentra en la etapa de ejecución de sentencia.

De esta forma, no se garantiza el derecho a la tutela judicial efectiva, pues de


nada sirve que el juzgado emita sentencia en el breve plazo si luego, en base a
formalismos exagerados y a la omisión legislativa de reglas idóneas, la
ejecución puede extenderse en el tiempo de manera irrazonable o, incluso, la
sentencia puede quedar incumplida. Por consiguiente, debería reformarse las
reglas de ejecución vigentes; toda vez que, como actualmente se encuentran
diseñadas, no garantiza de manera efectiva y oportuna contar con las
pensiones alimenticias declaradas judicialmente.
Las reglas de ejecución de las sentencias alimentarias es uno de los temas que
poco interés ha tenido por parte del legislador y de los juristas, así como de las
propias autoridades del Poder Judicial; sin embargo, es quizá uno de los
factores problemáticos –no el único por supuesto- que viene generando una
excesiva carga procesal en materia de alimentos ante los órganos
jurisdiccionales de su competencia.

REFERENCIAS

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Lex & Iuris. Bachof, Otto (1985.) Jueces y Constitución. Madrid: Editorial
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 Fioravanti, Mauricio (2009). Los Derechos Fundamentales. Apuntes
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Civitas. Guastini, Riccardo (2018). Interpretar y Argumentar. Lima:
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 Haberle, Pedro (1991). La Garantía Constitucional de los Derechos
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 Marinoni, Luiz Guilherme (2016). Tutela anticipatoria y tutela inhibitoria.
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 Priori Posada, Giovanni (2020). La Constitucionalización del Derecho
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 Sarlet, Ingo W. (2019.) La eficacia de los derechos fundamentales. Una
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 Ramirez Huaroto, Beatriz (2018). Derecho de acceso a la justicia en
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 Ródenas, Ángeles (2012). Los intersticios del Derecho. Barcelona:
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 Trazegnies Granda, Fernando. La muerte del legislador. Consulta: 06 de
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 Zagrebelsky, Gustavo (1999). El derecho dúctil. La ley, derechos y
justicia. Segundo Edición. Madrid: Trotta.
Fecha de recepción: 18-09-2020 Fecha de aceptación:

_______________________________________

3 El cuerpo de la persona humana presenta una serie de exigencias y


necesidades. La primera y fundamental es la de mantenerse con vida, para lo
cual – por ejemplo – debe satisfacer necesidades de alimentación. Una
segunda, también fundamental, es que la existencia no puede ser cualquier
existencia. Debe ser una tal que permita a la per- sona humana operar sus
distintas facultades propiamente humanas. Respecto al ámbito espiritual, se
reconoce en la persona humana, una fuerza que anima su cuerpo y que es
capaz de determinarlo y de dirigirlo en su actuación. En ese contexto aparece
el alma humana como una realidad espiritual dotada de entendimiento y de
voluntad libres, por lo que es independiente del cuerpo o materia misma
(Castillo Córdova, Luis (2007).Los Derechos Constitucionales. Elementos para
una teoría general. Lima: Palestra Editores, p. 31-33)
4 En relación al tiempo de duración del proceso en primera instancia, el
informe advirtió que el 28,2% de procesos que culminaron con sentencia han
durado entre 181 a 365 días, es decir, entre seis meses y un año. En el 19,3%
de los casos el proceso se prolongó por encima del año, pese a que las vías
procedimentales con las que se debe tramitar el proceso de alimentos tienen la
intención de ser céleres y expeditivas.
5 Este proceso se encuentra en fase de ejecución ante el Quinto Juzgado
de Paz Letrado de San Juan de Lurigancho.
6 Este proceso también viene tramitándose en etapa de ejecución en el
Quinto Juzgado de Paz Letrado de San Juan de Lurigancho.
7 En esta resolución se dispuso con ratio decidendi lo siguiente: De lo
expresado en los literales precedentes se puede afirmar categóricamente que
el demandado señalo un domicilio procesal y que ha tenido la oportunidad de
pre- sentar los recursos que estimo pertinente en virtud de ser patrocinado por
letrado y por haber sido emplazado en el domicilio procesal que indico, y
posteriormente esta judicatura a partir de la resolución número 27 ha dispuesto
emplazar a la parte demandada únicamente en la Casilla Electrónica del
abogado patrocinante que el propio de- mandado ha indicado; no pudiendo
esta judicatura soslayar ese hecho, a pesar de que la parte emplazada haya
dejado de presentar escritos. Siendo además indiscutible el hecho de que ni el
abogado defensor ha indicado que ya no patrocina a la parte emplazada, ni la
parte demandada ha manifestado a esta judicatura que ya no cuenta con los
servicios del letrado que ella misma nombro.
8 Este proceso fue tramitado en el Primer Juzgado de Paz Letrado de San
Juan de Lurigancho.
9 Este proceso se encuentra en etapa de ejecución ante el Tercer Juzgado
de Paz Letrado del Módulo Básico de San Juan de Lurigancho.
10 Ingreso N° 651-2019, de fecha 05 de junio de 2019. Distrito Fiscal de
Lima Este. Quinta Fiscalía Provincial Mixta – S.J.L.
11 En este Pleno Jurisdiccional el autor se encontraba a favor de la primera
ponencia; sosteniendo como razones que se debe priorizar la efectividad de la
sentencia y el pago de la deuda alimentaria; y ya habiendo domicilio del
deman- dado fijado en el proceso de alimentos, aquél tiene pleno conocimiento
de las resoluciones expedidas, incluso en su fase de ejecución; por lo que, es
innecesario notificar al domicilio real cuando ha señalado su domicilio procesal
o casilla electrónica. Sin embargo, por una mayoría de 08 a 06, se estableció la
segunda ponencia.
12 Como magistrado que también participó en dicho pleno jurisdiccional,
consideré que no existe norma expresa que prohíba al juez remitir de oficio las
copias de la liquidación de devengados al Ministerio Público; y es en base a la
efectividad de las resoluciones judiciales, que el juez pueda adoptar todas las
medidas de ejecución posible para que se cumpla la sentencia, en forma
verdadera y oportuna, siempre garantizado el derecho al contradictorio del
obligado.

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