AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
Magistrado ponente
STC303-2023
Radicación n.° 11001-22-03-000-2022-01616-01
(Aprobado en sesión de veinticinco de enero de dos mil veintitrés)
Bogotá, D.C., veinticinco (25) de enero de dos mil
veintitrés (2023).
Se decide la impugnación interpuesta contra el fallo
proferido el 12 de agosto de 2022 por la Sala Civil del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, dentro de
la acción de tutela promovida por Juan Fernando Durán
López, contra los Juzgados Dieciocho Civil del Circuito y
Primero Civil Municipal, ambos de Bogotá, a cuyo trámite
fueron vinculados las partes e intervinientes en el asunto
objeto de la queja constitucional.
ANTECEDENTES
1. El promotor, a través de apoderado judicial,
reclamó el amparo de sus derechos fundamentales al debido
proceso y al acceso a la administración de justicia,
presuntamente vulnerados por las autoridades encausadas.
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Solicita, entonces, que se ordene al «juzgado 1º Civil
Municipal de Bogotá deje sin ningún valor ni efecto el auto de
rechazo de la demanda de 21 de enero de 2022, confirmado
por auto de 6 de julio de 2022 del Juzgado Dieciocho Civil del
Circuito de Bogotá y disponga resolver lo que en Derecho
corresponda».
2. Son hechos relevantes para la definición de este
asunto los siguientes:
2.1. El accionante presentó demanda para proceso
divisorio contra Valentina del Toro Peña, con el fin de que se
rematara el automóvil Mercedes-Benz, referencia GLA 180
AMG Line, modelo 2022, para lo cual avaluó el bien conforme
al artículo 444 del Código General del Proceso, y afirmó que
al tratarse de un automotor y estar en poder de la
demandada, era «físicamente imposible» aportar el dictamen
pericial de que trata el artículo 406 ibídem, ante lo cual el
Juzgado Primero Civil Municipal de Bogotá inadmitió la
demanda y a la postre la rechazó el 21 de enero de 2022,
exigiendo se allegara el experticio, decisión que aquel atacó
mediante el recurso de apelación, pero fue confirmada el 6
de junio pasado por el Juzgado Dieciocho Civil del Circuito
de la misma ciudad.
2.2. La inconformidad del actor radica, puntualmente,
en que al interpretar el artículo 406 del Código General del
Proceso, los estrados accionados incurrieron en exceso ritual
manifiesto, porque en los escritos de demanda y subsanación
advirtió sobre la imposibilidad de acceder al vehículo objeto
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de división para practicar el peritaje, por lo cual, para tal fin,
solicitó que por intermedio del juzgado se procurara la
colaboración de su contraparte, puntualmente, «que en el
auto admisorio de la demanda, se requiera a la demandada
para que permita realizar el avalúo del vehículo a través de
peritos», para así poder apreciar en qué estado realmente se
encuentra el rodante, «que cambio, mejoras o desmejoras ha
tenido con el paso del tiempo o con el uso».
2.3. Agrega que la interpretación que hacen los
estrados accionados sobre el artículo 406 del Código General
del Proceso, respecto a la exigencia de aportar el dictamen
pericial, le impone un imposible, que podría superarse
admitiéndose la demanda y decretándose allí las medidas
necesarias para elaborar el mismo, máxime porque es obvio
que un automotor no es susceptible de partición material,
luego es claro que solo se puede optar por la división previa
subasta pública.
LAS RESPUESTAS DE LOS CONVOCADOS
1. El Juzgado Primero Civil Municipal de Bogotá
corroboró que conoce del proceso cuestionado, cuya demanda
inadmitió el 10 de diciembre de 2021 y la rechazó el 21 de
enero del presente año, porque el aquí accionante «no aportó
el dictamen pericial en los términos del artículo 406 del C.G.P.»
decisión que confirmó su superior inmediato.
2. El Juzgado Dieciocho Civil del Circuito de la misma
ciudad pidió que no se acceda al amparo, porque lo que decidió
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dentro del proceso consultó la normativa del proceso divisorio,
que exige presentar el dictamen con la demanda, además,
porque el gestor tuvo la oportunidad de acudir a una prueba
anticipada para luego si iniciar la acción divisoria, pero en vez
de ello, trasladó su carga al despacho y ahora acude a la tutela
«con el fin de que se omita lo que la ley exige, lo cual no se
considera procedente».
LA SENTENCIA IMPUGNADA
El a-quo constitucional denegó el resguardo, para lo
cual hizo un recuento de lo acontecido dentro del proceso,
del que coligió que la inadmisión y posterior rechazo del
escrito inicial se soportó en lo reglado en el inciso 3º del
artículo 406 del Código General del Proceso, de ahí que la
exigencia del juez de primer grado, confirmada por el
superior, se fundamentó en las reglas especiales del juicio
divisorio establecidas en el estatuto procesal, lo que descarta
«un desafuero jurídico en la postura adoptada por el juzgado
accionado, pues se itera, su motivación no es producto de la
subjetividad o el capricho».
Agregó que también está incumplido el requisito de la
subsidiariedad, porque al ser el actor consciente de los
requisitos para admitir la demanda, debió «desplegar, previo
a su presentación, los mecanismos judiciales pertinentes para
la consecución de ese fin, sin que así evidencia el plenario que
haya procedido, por lo que la queja deviene improcedente».
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LA IMPUGNACIÓN
La presentó el gestor, sosteniendo que no comprende en
qué consisten los mecanismos que se dejaron de agotar para
procurar obtener el dictamen, porque si fuera una prueba
anticipada de dictamen pericial o inspección judicial con
acompañamiento de perito, en todo caso no sería posible
obligar a la demandada a que permita su práctica, evento en
el cual solo se crearía un indicio en contra de ésta, que no es
útil para interponer la demanda divisoria, ya que según
criterio de las autoridades accionadas y del a quo
constitucional, es necesario aportar dicho trabajo técnico con
el escrito inicial, cuestión que podría superarse si por
ejemplo con el juicio en curso, se secuestra el bien o incluso
las partes de común acuerdo fijan el precio para el remate,
de ahí que la exigencia de las autoridades accionadas es
«desproporcionada e irrazonable».
CONSIDERACIONES
1. Conforme al artículo 86 de la Constitución Política,
la acción de tutela es un mecanismo jurídico concebido para
proteger los derechos fundamentales, cuando son
vulnerados o amenazados por los actos u omisiones de las
autoridades públicas, en determinadas hipótesis, de los
particulares, cuya naturaleza subsidiaria y residual no
permite sustituir o desplazar a los jueces funcionalmente
competentes, ni los medios comunes de defensa judicial.
Por lineamiento jurisprudencial, en tratándose de
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actuaciones y providencias judiciales, el resguardo se abre
paso de manera excepcional y limitado a la presencia de una
irrefutable vía de hecho, cuando «el proceder ilegítimo no es
dable removerlo a través de los medios ordinarios previstos en
la ley» (CSJ STC, 11 may. 2001, rad. 2001-00183-01); y por
supuesto, se cumpla el requisito de la inmediatez.
2. La queja del promotor recae sobre el auto de 6 de
julio del presente año del Juzgado Dieciocho Civil de Circuito
de Bogotá, que confirmó la decisión de 21 de enero anterior
del Juzgado Primero Civil Municipal de la misma ciudad, de
rechazar la demanda en el proceso divisorio que promovió
contra Valentina del Toro Peña, pues según expuso, le es
imposible aportar el dictamen pericial exigido con la
demanda, porque el bien objeto de la división no se encuentra
en su poder, además de que, por ser un automóvil, es
evidente que no puede ser objeto de división material, sino
solo ad valorem.
3. Observa la Sala que, al momento de presentar el
escrito con que se buscó subsanar la inadmisión de la
demanda, el actor manifestó en punto al requerimiento de la
prueba en comento, que «es irrazonable la exigencia del
dictamen pericial por parte del despacho teniendo en cuenta
que, el vehículo no se encuentra en poder de mi cliente tal como
se desprende de los hechos de la demanda, y no se puede
presentar un avalúo con estimados. Por lo anterior y si el
Juzgado considera absolutamente necesario y en virtud de la
carga dinámica de la prueba y del deber de las partes
contemplado en el artículo 233 del Código General del Proceso,
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solicito respetuosamente que en el auto admisorio de la
demanda, se requiera a la demandada para que permita
realizar el avalúo del vehículo a través de peritos», frente a lo
cual el a quo accionado decidió rechazar la demanda, tras
considerar que el aquí inconforme «no aportó el dictamen
pericial, conforme lo dispone el artículo 406 del C.G.P. en el
sentido de precisar por el perito la procedencia o no de la
división y la actualización del valor del mismo», y en cuanto a
la prueba solicitada consideró que «no corresponde a un
trámite del proceso».
En la decisión de segundo grado cuestionada, el ad
quem accionado consideró que la precitada decisión merecía
ser confirmada, porque,
[E]n el auto emitido el 10 de diciembre de 2021 el Juzgado
1 Civil Municipal de esta ciudad inadmitió la demanda de la
referencia y en el numeral 1º pidió: “Aporte el dictamen pericial
respectivo en donde se determine el tipo de división si es o no
procedente, de conformidad con lo dispuesto en el inciso final del
artículo 406 del C.G.P., y su valor actual” y frente a ello en el
escrito de subsanación se mencionó el numeral 5 del artículo 444
del Código General del Proceso y dijo que en la demanda allego el
auto avalúo comercial de la Secretaría de Hacienda año gravable
2021; además, aseguró que el vehículo no es susceptible de
división material y debido a que el vehículo no se encuentra en
poder del demandante no podía presentar avalúo con estimados y
dijo que en caso que el despacho lo considerara necesario en el
admisorio de la demanda se requiriera a la demandada para que
permitiera realizar el avalúo del vehículo a través de peritos y
debido a ello fue que el a – quo resolvió rechazar la demanda.
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Ahora bien, teniendo en cuenta que la norma específica del
proceso divisorio exige que en todos los casos debe presentarse un
dictamen pericial, era deber de la parte demandante realizar todas
las gestiones para poder cumplir con esa exigencia previo a
presentar la demanda, pues ello es un anexo necesario para
admitirse que se reitera ello está establecido en la respectiva
norma y la parte demandante no puede pretender trasladar esa
carga al despacho, por tanto, esta sede judicial comparte la
decisión del a – quo y confirmará la decisión de rechazar la
demanda por no haber cumplido con lo requerido en el
inadmisorio».
Se observa entonces que la precitada decisión los
estrados accionados la respaldaron en el inciso final del
artículo 406 del Código General del Proceso, que establece
que al presentarse la demanda para pedir la división material
de la cosa común o su venta para que se distribuya el
producto, «en todo caso, el demandante deberá acompañar un
dictamen pericial que determine el valor del bien, el tipo de
división que fuere procedente, la partición, si fuere el caso, y
el valor de las mejoras que reclama», peritaje cuya presencia
dichas autoridades estimaron absolutamente necesaria al
momento de proponerse el juicio.
4. No obstante, para la Sala el anotado razonamiento
pasa por alto el evento en que por algún motivo justificado el
dictamen pericial no puede ser aportado por el demandante
junto con el escrito inicial, evento en el cual tal interpretación
normativa le impediría a dicho extremo acceder a la
administración de justicia para obtener la pretendida
división, al abocarlo a un imposible o cuando menos, a agotar
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unos trámites previos que no garantizan la obtención del
peritaje.
4.1. Si bien es cierto la interpretación gramatical del
aparte normativo arriba citado exige que, «en todo caso», el
dictamen pericial sea presentado con la demanda, el
prohijamiento irrestricto de esa premisa puede conducir a
negar el derecho del demandante a buscar la división, en el
evento en que fundadamente no puede allegar dicha prueba,
desenlace que debe evitar el juez, ya que, por mandato del
artículo 11 del Código General del Proceso, «al interpretar la
ley procesal (…) deberá tener en cuenta que el objeto de los
procedimientos es la efectividad de los derechos reconocidos
por la ley sustancial (…)».
4.2. En el caso particular, en que el actor sostuvo que
no allegaba el peritaje porque no tiene acceso al automotor
objeto de la división, porque está en poder de la demandada,
el juez, en vez de optar por la interpretación que cierra a éste
el acceso a la administración de justicia, debió procurar dar
curso al ruego, mediante la aplicación del artículo 227 del
Código General del Proceso, que para el evento en que no se
pueda aportar el dictamen, habilita al juez a conceder un
término para ello, para lo cual «hará los requerimientos
pertinentes a las partes y terceros que deban colaborar con la
práctica de la prueba».
Esos requerimientos podrán incluir la orden expresa a
la demandada de permitir la inspección del bien objeto del
juicio, so pena de incumplir el deber establecido en el
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numeral 8º del artículo 78 del Código General del Proceso, de
«prestar al juez su colaboración para la práctica de pruebas y
diligencias», infracción que podría llegar a catalogarse como
un actuar temerario o de mala fe, conforme al numeral 4º del
artículo 79 ibidem, lo que habilitaría imponer condena a
dicho extremo por los perjuicios que pudiera causarle al
demandante, en los términos del artículo 80 ibid.
Lo anterior aunado a la posibilidad con que también
cuenta el juez de aplicar a la demandada las consecuencias
procesales por el incumplimiento al deber de colaboración
que para la prueba pericial, específicamente establece el
artículo 233 ib., consistentes en apreciar la conducta como
indicio grave en su contra, presumir por ciertos hechos
susceptibles de confesión y/o imponer multas de entre cinco
(5) a diez (10) salarios mínimos legales mensuales vigentes.
En verdad, con la herramienta de distribución de la
carga de la prueba establecida en el artículo 167 del Código
General del Proceso, puede el juez desde el inicio del proceso,
ante una situación de imposibilidad probatoria como la aquí
alegada por el demandante, involucrar de manera activa a la
demandada para que colabore en la elaboración del dictamen
pericial, so pena de imponerle los apremios a que haya lugar,
pues, sin duda, está en inmejorable posición para tal
actividad, debido a que tiene en su poder el bien objeto de la
prueba.
Es más, en un evento extremo de renuencia de la
demandada, y ante la carencia de norma expresa que
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solvente el impase, puede el juez, por analogía, autorizar al
actor a avaluar el vehículo conforme a las reglas señaladas
en el numeral 5º del artículo 444 del Código General del
Proceso, y establecer los puntos restantes del dictamen
conforme a algún método que no requiera el examen directo
del vehículo, o incluso acudir a las reglas de la experiencia,
de manera que, si alguna inconformidad presenta la
demandada con el resultado de dicho proceder, podrá
aportar la prueba que la sustente, para que el asunto se
defina en el proveído con que se decrete la venta de la cosa
común.
4.3. Lo cierto es que, ante el evidenciado vacío que en
criterio de la Sala muestra el inciso 3º del artículo 406 del
Código General del Proceso, para el evento en que es patente
la imposibilidad de acompañar a la demanda del dictamen
pericial sobre el bien objeto de división, le corresponde al juez
distribuir la carga para la obtención de esa prueba en la
forma señalada en el artículo 167 ibidem, propósito para el
cual cuenta con los poderes de dirección del proceso, la
posibilidad de imponer sanciones probatorias y/o
económicas, e incluso, por excepción, puede acudir a normas
adjetivas que regulen casos análogos, conforme autoriza el
artículo 12 ibid., procurando eso sí, conservar lo mejor
posible la estructura general del proceso, sin desfallecer en
el deber superior de hacer efectivo el derecho sustancial.
4.4. De este modo, la intervención activa del juez desde
la admisión de la demanda, le permitirá al demandante
cumplir con el requisito para dar vía a su solicitud, sin que
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el obstáculo necesariamente se pueda sortear con alguna
actuación previa, como lo sería una prueba anticipada, ya
que, si bien un peritaje o una inspección judicial con
acompañamiento de perito apuntan a obtener la prueba en
comento, no garantizan en últimas el acceso al bien objeto
del peritaje para inspeccionarlo físicamente y de esa manera
lograr obtener la información que exige el inciso final del
artículo 406 del Código General del Proceso, esto es,
determinar «el valor del bien, el tipo de división que fuere
procedente, la partición su fuere el caso, y el valor de las
mejoras si las reclama».
Nótese que para el caso del dictamen pericial y la
inspección judicial, en caso de que alguna de las partes no
colabore en la práctica de la prueba, la conducta, según lo
que respectivamente establecen los artículos 233 y 238 del
Código General del Proceso, «se hará constar así en el
dictamen y el juez apreciará tal conducta como indicio en su
contra», y, «si alguna de las partes impide la práctica del
dictamen, se presumirán ciertos los hechos susceptibles de
confesión que la otra parte pretenda demostrar con el
dictamen y se le impondrá multa de cinco (5) a diez (10)
salarios mínimos mensuales», del mismo modo «cuando
alguna de las partes impida y obstaculice la práctica de la
inspección se le impondrá multa de cinco (5) a diez (10)
salarios mínimos legales mensuales vigentes (smlmv) y se
presumirán ciertos los hechos que la otra parte pretenda
demostrar con ella, o se apreciará la conducta como indicio
grave en contra si la prueba hubiere sido decretada de oficio»;
consecuencias procesales que en modo alguno permitirían
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lograr el cometido de la norma procesal antes citada, el cual,
se enfatiza, requiere el acceso físico al bien por parte del
perito, para la directa observación de sus características, las
cuales no pueden establecerse mediante indicios en contra
de la parte que impida la práctica de la prueba o
estableciendo por ciertos los hechos susceptibles de
confesión.
5. Bajo este panorama, la decisión de no dar curso
legal al proceso divisorio, pese a la imposibilidad alegada por
el demandante para aportar el dictamen pericial y su
solicitud para procurar dicha prueba con la mediación del
juez, afectó la garantía fundamental de dicho extremo al
acceso a la administración de justicia, lo que impone a la
autoridad de segunda instancia accionada, volver a emitir
decisión sobre ese particular, tras dejar sin efecto el auto de
6 de julio del corriente año, con que resolvió el recurso de
apelación contra el proveído de 21 de enero anterior, con que
el juzgado de primer grado rechazó la demanda.
6. En consonancia con lo expuesto, se revocará la
decisión constitucional de primer grado para en su lugar
acceder a la protección reclamada.
DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,
en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la ley, revoca el fallo
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impugnado y en su lugar concede la protección invocada. En
consecuencia, dispone:
Primero: Ordenar al Juzgado Dieciocho Civil del
Circuito de Bogotá, que que dentro de las cuarenta y ocho
(48) horas, contadas a partir de la fecha en la cual le sea
devuelto el expediente del proceso divisorio que Juan
Fernando Durán López promovió contra Valentina del Toro
Peña, deje sin valor y efecto el proveído que emitió el 6 de
julio del presente año y las actuaciones que dependan de
éste, y en su lugar, en un término no superior a diez (10)
días, resuelva el recurso de apelación presentado contra el
auto de 21 de enero anterior del Juzgado Primero Civil
Municipal de la misma ciudad, teniendo en cuenta lo
plasmado en las precedentes consideraciones.
Por Secretaría remítasele copia de esta determinación.
Segundo: Ordenar al Juzgado Primero Civil Municipal
de Bogotá remitir al Juzgado Dieciocho Civil del Circuito de
la misma ciudad, en un término no superior a un día, el
expediente del proceso antes individualizado, para que dicho
estrado dé cumplimiento a lo dispuesto en el ordinal anterior.
Tercero: Comuníquese mediante telegrama a los
interesados y remítase el expediente a la Corte
Constitucional para la eventual revisión.
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Salvamento de Voto
HILDA GONZÁLEZ NEIRA
Presidenta de Sala
MARTHA PATRICIA GUZMÁN ÁLVAREZ
AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
Salvamento de Voto
LUIS ALONSO RICO PUERTA
OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE
FRANCISCO TERNERA BARRIOS
15
Firmado electrónicamente por Magistrado(a)(s):
Hilda González Neira
Firma con Salvamento de voto
Martha Patricia Guzmán Álvarez
Aroldo Wilson Quiroz Monsalvo
Luis Alonso Rico Puerta
Firma con Salvamento de voto
Octavio Augusto Tejeiro Duque
Francisco Ternera Barrios
Este documento fue generado con firma electrónica y cuenta con plena validez jurídica, conforme a lo dispuesto
en artículo 103 del Código General del Proceso y el artículo 7 de la ley 527 de 1999
Código de verificación: 2D8C95A9B980A6AB486BBCCEECB97E525C357D802B50142CD90575036791D047
Documento generado en 2023-01-26
SALVAMENTO DE VOTO
MAGISTRADA HILDA GONZÁLEZ NEIRA
Radicación n° 11001-22-03-000-2022-01616-01
Con el mayor respeto hacia los Magistrados que
acogieron la sentencia de la cual tomo distancia, me permito
expresar los motivos de discrepancia con dicha solución.
1.- La Sala mayoritaria revocó el fallo proferido el 12 de
agosto de 2022 por la Sala Civil del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Bogotá y, en su lugar, concedió el amparo
constitucional reclamado por Juan Fernando Durán López
contra los Juzgados Dieciocho Civil del Circuito y Primero
Civil Municipal de esta capital; en consecuencia, ordenó al
primero de dichos estrados, dejar «sin valor y efecto el proveído
que emitió el 6 de julio del presente año y las actuaciones que dependan
de éste, y en su lugar, en un término no superior a diez (10) días, resuelva
el recurso de apelación presentado contra el auto de 21 de enero anterior
del Juzgado Primero Civil Municipal de la misma ciudad, teniendo en
cuenta lo plasmado en las precedentes consideraciones», en el proceso
divisorio promovido por el actor frente a Valentina del Toro
Peña (rad. 2021-01117).
Radicación n.° 11001-22-03-000-2022-01616-01
Para llegar a dicha conclusión, sintetizó los hechos del
libelo, así:
«(…) El accionante presentó demanda para proceso divisorio contra
Valentina del Toro Peña, con el fin de que se rematara el automóvil
Mercedes-Benz, referencia GLA 180 AMG Line, modelo 2022, para
lo cual avaluó el bien conforme al artículo 444 del Código General
del Proceso, y afirmó que al tratarse de un automotor y estar en
poder de la demandada, era «físicamente imposible» aportar el
dictamen pericial de que trata el artículo 406 ibídem, ante lo cual
el Juzgado Primero Civil Municipal de Bogotá inadmitió la
demanda y a la postre la rechazó el 21 de enero de 2022,
exigiendo se allegara el experticio, decisión que aquel atacó
mediante el recurso de apelación, pero fue confirmada el 6 de junio
pasado por el Juzgado Dieciocho Civil del Circuito de la misma
ciudad».
No acogió la tesis de los funcionarios censurados que,
según afirmó, se respaldó,
«(…) en el inciso final del artículo 406 del Código General del
Proceso, que establece que al presentarse la demanda para pedir
la división material de la cosa común o su venta para que se
distribuya el producto, «en todo caso, el demandante deberá
acompañar un dictamen pericial que determine el valor del bien, el
tipo de división que fuere procedente, la partición, si fuere el caso,
y el valor de las mejoras que reclama», peritaje cuya presencia
dichas autoridades estimaron absolutamente necesaria al
momento de proponerse el juicio.
En su criterio, dicho razonamiento, pasa por alto el
evento en que por algún motivo justificado el dictamen
pericial no puede ser aportado por el demandante junto con
el escrito inicial, evento en el cual tal interpretación
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Radicación n.° 11001-22-03-000-2022-01616-01
normativa le impediría a dicho extremo acceder a la
administración de justicia para obtener la pretendida
división, al abocarlo a un imposible o cuando menos, a agotar
unos trámites previos que no garantizan la obtención de la
experticia, lo que conduciría a «(…) negar el derecho del
demandante a buscar la división, en el evento en que fundadamente no
puede allegar dicha prueba, desenlace que debe evitar el juez, ya que,
por mandato del artículo 11 del Código General del Proceso, «al
interpretar la ley procesal (…) deberá tener en cuenta que el objeto de los
procedimientos es la efectividad de los derechos reconocidos por la ley
sustancial (…)».
Seguidamente, aseveró, que en el sub lite, donde el
gestor afirmó que no allegaba el peritaje porque no tiene
acceso al automotor objeto de la división, en tanto el mismo
está en poder de la demandada, el juez «(…) debió procurar dar
curso al ruego, mediante la aplicación del artículo 227 del Código General
del Proceso, que para el evento en que no se pueda aportar el dictamen,
habilita al juez a conceder un término para ello, para lo cual «hará los
requerimientos pertinentes a las partes y terceros que deban colaborar
con la práctica de la prueba»; aplicar, en caso de incumplimiento
de tales requerimientos, el numeral 8° del artículo 78 ibídem;
«(…) lo que habilitaría imponer condena a dicho extremo por los perjuicios
que pudiera causarle al demandante, en los términos del artículo 80
ibid»; unido a la «posibilidad de aplicar a la demandada las
consecuencias procesales por el incumplimiento al deber de colaboración
que para la prueba pericial, específicamente establece el artículo 233 ib.,
consistentes en «apreciar la conducta como indicio grave en su contra,
presumir por ciertos hechos susceptibles de confesión y/o imponer
multas de entre cinco (5) a diez (10) salarios mínimos legales mensuales
vigentes».
Sostuvo que, ante el evidente vació que, en opinión de
la Sala, muestra el inciso 3º del artículo 406 del Código
General del Proceso,
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Radicación n.° 11001-22-03-000-2022-01616-01
«para el evento en que es patente la imposibilidad de acompañar
a la demanda del dictamen pericial sobre el bien objeto de división,
le corresponde al juez distribuir la carga para la obtención de esa
prueba en la forma señalada en el artículo 167 ibidem, propósito
para el cual cuenta con los poderes de dirección del proceso, la
posibilidad de imponer sanciones probatorias y/o económicas, e
incluso, por excepción, puede acudir a normas adjetivas que
regulen casos análogos, conforme autoriza el artículo 12 ibid.,
procurando eso sí, conservar lo mejor posible la estructura general
del proceso, sin desfallecer en el deber superior de hacer efectivo
el derecho sustancial.
4.4. De este modo, la intervención activa del juez desde la
admisión de la demanda, le permitirá al demandante cumplir con
el requisito para dar vía a su solicitud, sin que el obstáculo
necesariamente se pueda sortear con alguna actuación previa,
como lo sería una prueba anticipada, ya que, si bien un peritaje o
una inspección judicial con acompañamiento de perito apuntan a
obtener la prueba en comento, no garantizan en últimas el acceso
al bien objeto del peritaje para inspeccionarlo físicamente y de esa
manera lograr obtener la información que exige el inciso final del
artículo 406 del Código General del Proceso, esto es, determinar
«el valor del bien, el tipo de división que fuere procedente, la
partición su fuere el caso, y el valor de las mejoras si las reclama».
Concluyo, que «(…) la decisión de no dar curso legal al proceso
divisorio, pese a la imposibilidad alegada por el demandante para
aportar el dictamen pericial y su solicitud para procurar dicha prueba
con la mediación del juez, afectó la garantía fundamental de dicho
extremo al acceso a la administración de justicia (…)».
2.- No comparto la determinación, principalmente,
porque la Sala Civil del Tribunal Superior de Bogotá no
incurrió en excesivo ritual manifiesto que vulnerara los
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Radicación n.° 11001-22-03-000-2022-01616-01
derechos fundamentales invocados por el precursor. Son mis
razones las siguientes:
2.1.- Tal y como lo adujo el a quo constitucional, la
inadmisión y posterior rechazo de la demanda se soportó en
el inciso 3º del artículo 406 del Código General del Proceso,
de ahí que la exigencia del juez de primer grado, confirmada
por el superior, tiene fundamento en las reglas especiales
establecidas en el estatuto procesal para el juicio divisorio, lo
que descarta «un desafuero jurídico en la postura adoptada
por el juzgado accionado, pues se itera, su motivación no es
producto de la subjetividad o el capricho».
2.2.- El artículo 227 del C.G.P. no contiene una
hipótesis atinente a la imposibilidad de acceso al objeto
materia de avaluó para allegarlo, sino a que “el término
previsto sea insuficiente para aportar el dictamen” dentro de
la respectiva oportunidad probatoria; es más, dicho precepto
es diáfano en señalar desde el inicio que “La parte que
pretenda valerse de un dictamen pericial deberá aportarlo en
la respectiva oportunidad para pedir pruebas”, y la del
demandante es con la demanda, máxime en el proceso
divisorio, en el que así lo impone el inciso final del canon 406
de dicho estatuto procesal.
2.3.- El vació normativo al que alude la Sala, no
considero que deba llenarse o solventarse con el empleo de
los artículos 80, 176, 233, 444-5 del CGP, porque el mismo
estatuto prevé instrumentos extraprocesales que permiten el
recaudo de la prueba pretendida, aunado a que la tesis
propuesta abre innecesariamente una puerta que puede
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resultar contraria al debido proceso, en la medida que del
expediente reprochado y de la tutela no hay medio de
convicción alguno que corrobore que la demandada
efectivamente se niega o impide a realizar el dictamen
ambicionado (En el expediente no hay constancia de haber
sido notificada).
2.4.- Que una prueba anticipada como el peritaje o
inspección judicial con acompañamiento de perito no
garanticen que la persona que tiene en sus manos la cosa
materia de estimación la permita apreciar, no torna
inexistente tales mecanismos para tratar de lograr la práctica
de tal medio de convicción; por tanto, es a ellos a los que el
interesado debe acudir con dicho fin.
Igualmente, es con estos procedimientos que se puede
saber con certeza si el poseedor del bien niega el acceso a él,
al quedar constancia de ello, amén que nada obsta para que
en los mismos el juez cognoscente haga uso de sus poderes
correccionales y sancionatorios.
2.5.- Sólo cuando el precursor agote tales herramientas
y no obtenga la pericia, es cuando puede solicitar su práctica
en el juicio directamente, apoyado en la conducta desleal de
su contraparte, caso en el cual, el iudex puede ejercer sus
poderes de ordenación para llevarla a cabo, en caso de que
no haya colaboración de la parte y, en últimas, imponer las
sanciones procesales a que haya lugar.
2.6.- Por último, como lo destacó el Tribunal Superior
de Bogotá, consciente el querellante de los requisitos exigidos
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Radicación n.° 11001-22-03-000-2022-01616-01
en la ley para la admisión de la demanda divisoria, debió
«desplegar, previo a su presentación, los mecanismos
judiciales pertinentes para la consecución de ese fin, sin que
así evidencia el plenario que haya procedido, por lo que la
queja deviene improcedente», al no atender la exigencia de la
subsidiariedad, propia de la acción de tutela.
Conclusión: Estoy convencida que el resguardo no
debió ser concedido, en tanto la demanda divisoria tenía que
ser inadmitida y luego rechazada, porque Durán López no
allegó con ella la experticia exigida en el artículo 406 del
Código General del Proceso.
Con el debido respeto, dejo así consignada mi
discrepancia.
HILDA GONZÁLEZ NEIRA
Magistrada
7
Firmado electrónicamente por Magistrado(a)(s):
Hilda González Neira
Firma con Salvamento de voto
Este documento fue generado con firma electrónica y cuenta con plena validez jurídica, conforme a lo dispuesto
en artículo 103 del Código General del Proceso y el artículo 7 de la ley 527 de 1999
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Radicación n.º 11001-22-03-000-2022-01616-01
SALVAMENTO DE VOTO
Con pleno respeto por los integrantes de la Sala que
conformaron mayoría para la adopción de la sentencia
proferida en el asunto de la referencia, me permito expresar
los motivos de mi discrepancia.
1. Precisiones sobre el sub exámine.
En el caso analizado, el accionante, Juan Fernando
Durán López, reclamó la protección de sus garantías
fundamentales de acceso a la justicia y debido proceso,
supuestamente vulneradas por los Juzgados Dieciocho Civil
del Circuito y Primero Civil Municipal, ambos de Bogotá,
respectivamente; con ocasión del trámite divisorio que aquel
adelantó contra Valentina del Toro Peña respecto de un
automóvil, ya que el libelo se rechazó porque no se adosó el
dictamen de que trata el inciso 3.º del artículo 406 del Código
General del Proceso, dado que era «físicamente imposible», pues,
según indicó, el automotor se encuentra en poder de la
demandada.
En la providencia de la cual me aparto, en relación con
la queja referenciada, la mayoría de la Sala optó por revocar
Rad. n.º 11001-22-03-000-2022-01616-01
la providencia desestimatoria del tribunal a quo; para, en su
lugar, conceder el resguardo y, en tal virtud, ordenar al
estrado ad quem de la causa revisada que, nuevamente,
resuelva el recurso de apelación presentado por el gestor,
contra el auto de primer grado que previamente rechazó la
mencionada demanda.
Lo anterior, porque, grosso modo, se estimó que «el
anotado razonamiento pasa por alto el evento en que por algún motivo
justificado el dictamen pericial no puede ser aportado por el demandante
junto con el escrito inicial, evento en el cual tal interpretación normativa
le impediría a dicho extremo acceder a la administración de justicia para
obtener la pretendida división, al abocarlo a un imposible o cuando
menos, a agotar unos trámites previos que no garantizan la obtención
del peritaje».
En ese orden, relievó que «si bien es cierto la interpretación
gramatical del aparte normativo arriba citado exige que, «en todo caso»,
el dictamen pericial sea presentado con la demanda, el prohijamiento
irrestricto de esa premisa puede conducir a negar el derecho del
demandante a buscar la división, en el evento en que fundadamente no
puede allegar dicha prueba, desenlace que debe evitar el juez, ya que,
por mandato del artículo 11 del Código General del Proceso, «al
interpretar la ley procesal (…) deberá tener en cuenta que el objeto de los
procedimientos es la efectividad de los derechos reconocidos por la ley
sustancial»».
Sobre el caso particular, la Sala señaló que «el actor
sostuvo que no allegaba el peritaje porque no tiene acceso al automotor
objeto de la división, porque está en poder de la demandada, el juez, en
vez de optar por la interpretación que cierra a éste el acceso a la
administración de justicia, debió procurar dar curso al ruego, mediante
la aplicación del artículo 227 del Código General del Proceso, que para el
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evento en que no se pueda aportar el dictamen, habilita al juez a
conceder un término para ello, para lo cual «hará los requerimientos
pertinentes a las partes y terceros que deban colaborar con la práctica
de la prueba»».
Con todo, en la decisión se destacó que «ante el
evidenciado vacío que en criterio de la Sala muestra el inciso 3º del
artículo 406 del Código General del Proceso, para el evento en que es
patente la imposibilidad de acompañar a la demanda del dictamen
pericial sobre el bien objeto de división, le corresponde al juez distribuir
la carga para la obtención de esa prueba en la forma señalada en el
artículo 167 ibidem, propósito para el cual cuenta con los poderes de
dirección del proceso, la posibilidad de imponer sanciones probatorias
y/o económicas, e incluso, por excepción, puede acudir a normas
adjetivas que regulen casos análogos, conforme autoriza el artículo 12
ibid., procurando eso sí, conservar lo mejor posible la estructura general
del proceso, sin desfallecer en el deber superior de hacer efectivo el
derecho sustancial».
2. Sobre la razonabilidad de la determinación
cuestionada a través de esta acción.
Verificada la decisión proferida por el Juzgado
Dieciocho Civil del Circuito de Bogotá el 6 de julio de 2022, a
través de la cual ratificó, en sede de apelación, el rechazo de
la demanda divisoria por la falta de subsanación de lo
requerido en el inadmisorio; contrario a la postura
mayoritaria, respetuosamente considero que no se incurrió
en defecto específico de procedencia excepcional del
resguardo, ya que en la providencia se efectuó el análisis
pertinente sobre la problemática estudiada en ese asunto, sin
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Rad. n.º 11001-22-03-000-2022-01616-01
desconocer el criterio de esta Sala de Casación, como pasa a
explicarse.
En efecto, nótese que, con fundamento en el artículo 90
del Código General del Proceso1, en concordancia con el
inciso 3.º del canon 406 ejusdem2, la autoridad encartada
precisó que:
«(…) en el auto emitido el 10 de diciembre de 2021 el Juzgado 1
Civil Municipal de esta ciudad inadmitió la demanda de la
referencia y en el numeral 1º pidió: “Aporte el dictamen pericial
respectivo en donde se determine el tipo de división si es o
no procedente, de conformidad con lo dispuesto en el inciso final
del artículo 406 del C.G.P., y su valor actual” y frente a ello en el
escrito de subsanación se mencionó el numeral 5 del artículo 444
del Código General del Proceso y dijo que en la demanda allegó el
auto avalúo comercial de la Secretaría de Hacienda año gravable
2021; además, aseguró que el vehículo no es susceptible de
división material y debido a que el vehículo no se encuentra en
poder del demandante no podía presentar avalúo con estimados y
dijo que en caso que el despacho lo considerara necesario en el
admisorio de la demanda se requiriera a la demandada para que
permitiera realizar el avalúo del vehículo a través de peritos y
debido a ello fue que el a – quo resolvió rechazar la demanda».
No obstante, concluyó que «teniendo en cuenta que la norma
específica del proceso divisorio exige que en todos los casos debe
presentarse un dictamen pericial, era deber de la parte demandante
realizar todas las gestiones para poder cumplir con esa exigencia
previo a presentar la demanda, pues ello es un anexo necesario
para admitirse que se reitera ello está establecido en la respectiva
norma y la parte demandante no puede pretender trasladar esa
carga al despacho, por tanto, esta sede judicial comparte la decisión
1
Artículo 90 del actual Estatuto Procesal: «(…) Mediante auto no susceptible de recursos el juez
declarará inadmisible la demanda solo en los siguientes casos: 1. Cuando no reúna los requisitos
formales. 2. Cuando no se acompañen los anexos ordenados por la ley. (…)».
2
Canon 406 ibídem: «En todo caso el demandante deberá acompañar un dictamen pericial que
determine el valor del bien, el tipo de división que fuere procedente, la partición, si fuere el caso, y el
valor de las mejoras si las reclama» Se resalta.
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Rad. n.º 11001-22-03-000-2022-01616-01
del a – quo y confirmará la decisión de rechazar la demanda por no haber
cumplido con lo requerido en el inadmisorio»; interpretación que, en
ese puntual evento, se muestra razonable y armónica con el
criterio jurisprudencial desarrollado por la Sala de Casación
Civil.
En casos de contornos fácticos y jurídicos similares al
sub-lite, esta Corporación ha prohijado la juridicidad de las
decisiones de rechazo de la demanda divisoria ante la falta
de subsanación del requerimiento de aportar el respectivo
dictamen pericial exigido por la norma (artículo 406, inciso
3.º: «[e]n todo caso el demandante deberá acompañar un
dictamen pericial que determine el valor del bien, el tipo de división
que fuere procedente, la partición, si fuere el caso, y el valor de las
mejoras si las reclama»), de la siguiente manera:
«(…) revisado ese proveído de segunda instancia, mediante el cual
la magistratura convocada confirmó el rechazo de plano de la
demanda divisoria formulada por quien aquí acciona, no logra
advertirse la vulneración de la garantía fundamental invocada, en
razón a que tal decisión obedeció a una hermenéutica respetable
de los elementos de juicio que obraban en la foliatura, así como a
una aplicación seria y fundamentada de las normas y la
jurisprudencia que regulan la materia.
Para convenir en ello, es importante anteponer que no
resulta arbitrario ni caprichoso que los falladores
encartados le hubieran exigido al accionante,
preliminarmente, la presentación de un avalúo de los
inmuebles sobre los que versaría el juicio divisorio, pues así
expresamente lo ordena el artículo 406 del Código General
del Proceso, según el cual, en esa clase de litigios, «en todo caso
el demandante deberá acompañar un dictamen pericial que
determine el valor del bien, el tipo de división que fuere procedente,
la partición, si fuere el caso, y el valor de las mejoras si las
reclama». Justamente con base en ese precepto, el tribunal indicó
lo siguiente:
5
Rad. n.º 11001-22-03-000-2022-01616-01
«El artículo 406 del Código General del proceso y en relación con el
proceso divisorio que es el que nos ocupa, estipula que cualquier
comunero puede pedir la división material de la cosa común o su
venta para que se distribuya el producto. Refiere dicha
normatividad que la demanda deberá dirigirse contra los demás
comuneros y a ella se acompañará la prueba de que demandante
y demandado son condueños. Si se trata de bienes sujetos a
registro se presentará también certificado del respectivo
registrador sobre la situación jurídica del bien y su tradición, que
comprenda un período de diez (10) años si fuere posible. Además,
impone al demandante la obligación de acompañar un dictamen
pericial que determine el valor del bien, el tipo de división que fuere
procedente, la partición, si fuere el caso, y el valor de las mejoras
si se van a reclamar. El actor no acompañó dicho dictamen, y por
ello el juez de conocimiento inadmitió la demanda y le concedió 5
días para aportarlo, pero al no hacerlo procedió al rechazo de la
demanda. Argumenta el recurrente la imposibilidad de acompañar
dicha pericia, puesto que los demandados están en posesión de
los inmuebles objeto de demanda, y no permiten la realización del
experticio. Considera la Sala que tales vicisitudes no exoneran al
actor de la carga de cumplir con la exigencia inadmisoria de la
demanda. Se afirma, sin prueba alguna, que se recurrió a solicitud
de prueba anticipada que le fue negada, pero precisamente el
Código General del Proceso consagró como novedad, no solo cuál
sería el juez competente para conocer de las solicitudes de pruebas
anticipadas, sino que determinó que lo son en primera instancia,
haciendo así posible la impugnación vertical que tanto se había
reclamado durante la vigencia del Código de Procedimiento Civil.
Por manera que, el legislador del Código General del Proceso
descartó la posibilidad de solicitarle al juez que decrete un
dictamen pericial, ya que exigió aportarlo en la oportunidad legal
para pedir pruebas (art. 277) a excepción del amparado por pobre
(art. 229 inc. 2). En efecto la posibilidad de que en un proceso se
practique dictamen pericial a solicitud de parte se limita a que lo
solicite el amparado por pobre o que se trate de un proceso de
filiación (arts. 228 y 386) o tenga que ver con la capacidad de las
personas (art. 396 y 586) y siendo así, la providencia recurrida
habrá de confirmarse».
Ante esos raciocinios, no se observa el desafuero jurídico que se
enrostró al fallador encartado. Por el contrario, la providencia
criticada se basó en una motivación que no es producto de la
subjetividad o el capricho, por lo que resulta improcedente la
intervención excepcional del juez de tutela, más cuando se tiene
claro que no se puede recurrir a esta vía para imponer al fallador
ordinario una particular interpretación del contexto jurídico
6
Rad. n.º 11001-22-03-000-2022-01616-01
escrutado o un enfoque de la normativa aplicada que coincida con
el de las partes, porque es precisamente en ese campo en donde
se expresa con mayor fuerza su independencia.
Conviene agregar que, si bien el actor aludió tangencialmente en
su demanda divisoria a la renuencia de su copropietaria a permitir
la elaboración de la aludida experticia, nada en la foliatura refleja
que ante los jueces de conocimiento hubiera presentado prueba
siquiera sumaria de esa situación, ni tampoco que hubiera
indicado razones de peso que llevaran a colegir que esa eventual
situación tornara imposible obtener la probanza que le exige el
ordenamiento» (CSJ STC4311-2021, 23 abr.).
En línea con lo dicho en precedencia, en otra
oportunidad esta Colegiatura respaldó una decisión similar,
en la que, al igual que en el caso auscultado, se rechazó el
libelo por no aportarse el mencionado dictamen pericial:
«Los interlocutorios proferidos por el Juzgado Promiscuo Civil del
Circuito de Belén de Umbría, con los que inadmitió el libelo
divisorio, luego lo rechazó y después no concedió la apelación
contra el último de ellos, no lucen antojadizos ni caprichosos,
ya que aplicó las normas procedimentales vigentes, las
cuales «son de orden público y, por consiguiente, de
obligatorio cumplimiento» (art. 13 del Código General del
Proceso), como son los cánones 82 y siguientes ib. y los especiales
para cada tipo de litigio, concretamente, el artículo 406 ídem que
exige para el «proceso divisorio», que el demandante
«acompañe un dictamen pericial que determine el valor del
bien», requisito que advirtió no satisfecho por la promotora.
Fue así como en el auto «inadmisorio» la previno para que
subsanara el escrito genitor, porque: “1. No se aportó el valor del
avalúo catastral para determinar la cuantía del proceso. (Art. 25-
4); 2- No se aportaron los linderos actuales del bien objeto de
división. (art. 83); 3- La demanda está dirigida contra algunos
comuneros y no contra todos los comuneros. (artículo 406); 4- No
se aportó el dictamen pericial como lo dispone el inciso final art.
406; 5- De otra parte, solicita la declaratoria de la existencia de la
comunidad, lo que genera una indebida acumulación de
pretensiones improcedente para el presente proceso» (16 feb.
2021). Aspectos frente a los que [la interesada] recordó que «desde
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Rad. n.º 11001-22-03-000-2022-01616-01
la demanda se advirtió que la parte demandante no contaba con
dicha prueba documental; razón por la cual (solicitó) exhortar al
demandado Mario Ibáñez para que aporte con la contestación de
la demanda el avalúo catastral del inmueble objeto de división»,
adecuó los linderos, citó a los otros comuneros, pidió que se
decretara dentro del juicio el «dictamen pericial», «exhortando» la
colaboración del demandado y excluyó la pretensión de
«declaratoria de la comunidad». Raciocinios que llevaron al
funcionario cuestionado a «rechazar la demanda», luego de
concluir, que: «el dictamen pericial debe ser aportado, pues es
un requisito de la demanda y debemos tener claridad que
este proceso es un proceso especial, por lo que la falta del
dictamen pericial no permite su admisibilidad. Si como lo
dice la parte demandante hay dificultades en la realización del
dictamen, estas las puede solucionar por fuera del proceso y no
dentro del mismo como erradamente lo propone el abogado» (1°
mar.). Y sin cambiar de criterio, el 19 de marzo, al decidir el recurso
de reposición interpuesto contra éste, resaltó, que: (…) No es de
recibo, la manifestación hecha por el apoderado en su demanda,
pretender que el Despacho en el auto admisorio traslade una carga
probatoria que inicialmente es suya al demandado» (…)
3.- Así las cosas, independientemente que esta Sala comparta o no
las disertaciones transcritas, no emerge defecto alguno que
estructure una «vía de hecho» como lo anhela la gestora,
quien aspira a imponer su propia visión acerca de la
solución que debió dársele a la controversia, sin que tal
propósito se acompase con la finalidad del sendero superlativo,
cuyo objetivo tuitivo no es servir de tercera instancia con el fin de
discutir los fundamentos de la autoridad judicial en el ámbito de
sus competencias (STC, 6 may. 2011, Rad. 00829-00; reiterada,
entre otras, en STC,9232-2018)» (CSJ STC6688-2021, 9
jun.)-
Conforme con ello, de manera respetuosa estimo que,
contrario a lo sostenido por la mayoría de la Sala, la decisión
del Juzgado Dieciocho Civil del Circuito de Bogotá, de
ratificar el rechazo de la demanda (rad. n.º 2021-01117), no
contiene defecto específico de procedencia que habilitase la
viabilidad excepcional de este mecanismo contra
providencias judiciales; pues, por el contrario, la intelección
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que la autoridad convocada desarrolló de las normas
aplicables al sub-examine, lejos de ser arbitraria o de
constituir una barrera para «acceder a la administración de
justicia» –como se concluyó en el pronunciamiento del cual me
aparto–, se muestra acorde con los citados postulados3 y con
el desarrollo jurisprudencial que esta Corporación ha
prohijado en otras oportunidades.
3. Conclusión.
Por lo expuesto, comedidamente considero que, en el
sub-lite, debió ratificarse la desestimación del auxilio, en
tanto que la determinación de confirmar el rechazo de la
demanda divisoria es razonable y no configura, per se,
ningún desafuero susceptible de ser corregido a través de
esta vía.
En los anteriores términos dejo fundamentado mi
salvamento de voto, con la reiteración de respeto por los
demás integrantes de la Sala de Casación Civil.
Fecha ut supra,
LUIS ALONSO RICO PUERTA
Magistrado
3
Normas, que, ciertamente, son de orden público, tal como lo desarrolla el canon 13 del Código General
del Proceso: «Las normas procesales son de orden público y, por consiguiente, de obligatorio
cumplimiento, y en ningún caso podrán ser derogadas, modificadas o sustituidas por los funcionarios o
particulares, salvo autorización expresa de la ley. (…)».
9
Firmado electrónicamente por Magistrado(a)(s):
Luis Alonso Rico Puerta
Este documento fue generado con firma electrónica y cuenta con plena validez jurídica, conforme a lo dispuesto
en artículo 103 del Código General del Proceso y el artículo 7 de la ley 527 de 1999
Código de verificación: 001546E81952DD1C67AECFD0476B12087D22959FBA7A5AD2E3F0B5B803EFAF92
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