REACCIONES DE AGLUTINACIÓN
Las reacciones de aglutinación y de precipitación son la base de la mayor parte de
las técnicas inmunológicas. Su principio se basa en la reacción antígeno-
anticuerpo. Para comprender lo anterior es necesario definir qué es un antígeno y
un anticuerpo. Antígeno es una sustancia de alto peso molecular, con cierta rigidez
estructural y que tiene la particularidad de ser parcialmente “metabolizado” por
células especializadas llamadas macrófagos, por lo tanto es capaz de generar una
respuesta inmune en un organismo que la detecte como un agente extraño.
Mientras que un anticuerpo es una glicoproteína, producida por linfocitos B
activados, llamados células plasmáticas, como respuesta a la presencia de un
antígeno en el organismo, a su vez los anticuerpos pueden ser producidos por
líneas celulares in vitro, como es el caso de la producción de anticuerpos
monoclonales. Dichos anticuerpos llamados también inmunoglobulinas, se
presentan en cinco clases principales, IgG, IgM, IgA, IgD e IgE, que se diferencian
entre sí por sus características físicas, químicas y biológicas.
La capacidad inmunogénica de distintas partículas es en orden decreciente la
siguiente: proteínas,
glicoproteínas, polisacáridos, lípidos y azúcares. Las reacciones de precipitación
son medibles en cantidad y son fáciles de ejecutar. Las técnicas de aglutinación
son sólo semicuantitativas y algo más difíciles. La aglutinación de los antígenos
nativos insolubles o de las partículas recubiertas por el antígeno puede evaluarse
a simple vista con o sin la ayuda del microscopio. Entre las ventajas de las
reacciones de aglutinación están su alto grado de sensibilidad y la enorme
variedad de substancias
identificables a través del uso de partículas que están recubiertas por antígeno o
por anticuerpo. La aglutinación es la expresión visible de la agregación de
antígenos y anticuerpos. Las reacciones de aglutinación se aplican a antígenos de
prueba particulados que se han conjugado con un portador. El portador podría ser
artificial (como partículas de látex o carbón) o biológico (como glóbulos rojos).
Estas partículas conjugadas reaccionan con suero del paciente que
presumiblemente contiene anticuerpos. El punto final de la prueba es la
observación de grumos resultantes de la formación de ese complejo antígeno-
anticuerpo. La calidad del resultado está determinada por el tiempo de incubación
con la fuente del anticuerpo, la cantidad y avidez del antígeno conjugado con el
portador, y las condiciones del ambiente de prueba (por ejemplo, pH y
concentración de proteína). En inmunología diagnóstica se utilizan diversos
métodos de aglutinación, que incluyen aglutinación de látex, pruebas de
floculación, aglutinación bacteriana directa y hemaglutinación.
METODOLOGIA
a partícula compleja formada se mezcla con la muestra (p. ej., líquido
cefalorraquídeo o suero); si el anticuerpo o el antígeno buscados están presentes
en la muestra, producirán el entrecruzamiento de las partículas, lo que se observa
como una aglutinación.
En general, las reacciones de aglutinación pueden ser observadas a simple vista,
sin necesidad de aumento ni la ayuda de microscopio. En la actualidad, las
partículas más empleadas como portadoras de antígeno o anticuerpo en las
reacciones de aglutinación son: látex, partículas de gelatina y partículas de
carbón. Los eritrocitos son empleados para las reacciones de hemaglutinación.
Los ensayos de aglutinación pueden clasificarse en:
- Ensayo de aglutinación directa: es la clásica reacción que involucra la agregación
de células o antígenos en partículas.
- Ensayo de aglutinación indirecta o pasiva: el desarrollo de esta técnica tiene
numerosas ramificaciones en el laboratorio. Esta consiste en la aglutinación de
células o partículas recubiertas artificialmente con antígeno soluble.
- Ensayo de aglutinación pasiva en reversa: es la modalidad de la aglutinación, en
la que el anticuerpo está unido a las partículas.