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Sentimiento Antifrancés en el Sahel

El documento describe el resentimiento creciente contra Francia y Occidente en el Sahel debido al colonialismo y neocolonialismo continuos. Tras un golpe de Estado en Níger, Occidente condenó el golpe pero no intervino directamente, intentando en su lugar que la CEDEAO invadiera el país. La CEDEAO amenazó con una intervención militar pero no lo ha hecho hasta ahora debido a la oposición popular, mientras que los países vecinos apoyan al nuevo gobierno de Níger.

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Sentimiento Antifrancés en el Sahel

El documento describe el resentimiento creciente contra Francia y Occidente en el Sahel debido al colonialismo y neocolonialismo continuos. Tras un golpe de Estado en Níger, Occidente condenó el golpe pero no intervino directamente, intentando en su lugar que la CEDEAO invadiera el país. La CEDEAO amenazó con una intervención militar pero no lo ha hecho hasta ahora debido a la oposición popular, mientras que los países vecinos apoyan al nuevo gobierno de Níger.

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No a la

intervención militar
contra Níger

ALERTA ROJA | No 17

¿A qué se debe el aumento del sentimiento antifrancés y


antioccidental en el Sahel?
Desde mediados del siglo XIX, el colonialismo francés ha galopado
por el norte, oeste y centro de África. En 1960, Francia controlaba casi
cinco millones de kilómetros cuadrados (ocho veces el tamaño de la
propia Francia) solo en África Occidental. Aunque los movimientos de
liberación nacional desde Senegal hasta Chad consiguieron la inde-
pendencia de Francia ese año, el gobierno francés mantuvo el control
financiero y monetario a través de la Comunidad Financiera Africana o
CFA (antes Comunidad Francesa de África), manteniendo la moneda
francesa del franco CFA en las antiguas colonias de África Occidental
y obligando a los nuevos países independientes a mantener al menos
la mitad de sus reservas de divisas en la Banque de France.
La soberanía no solo estaba restringida por estas cadenas moneta-
rias: cuando surgían nuevos proyectos en la zona, se topaban con
la intervención francesa (como en el notable caso del asesinato del
presidente burkinés Thomas Sankara en 1987). Francia mantuvo las
estructuras neocoloniales que han permitido a las empresas france-
sas apoderarse de los recursos naturales de la región (como el ura-
nio de Níger, que alimenta un tercio de las bombillas francesas) y
han obligado a estos países a aplastar sus esperanzas mediante un
programa de deuda y austeridad impulsado por el Fondo Monetario
Internacional.
El resentimiento latente contra Francia se intensificó después de que
la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) destruyera
ALERTA ROJA | No 17

Libia en 2011 y exportara la inestabilidad a toda la región africana del


Sahel. Una combinación de grupos secesionistas, contrabandistas
transaharianos y ramificaciones de Al Qaeda se unieron y marcharon
al sur del Sahara para capturar casi dos tercios de Mali, amplias zonas
de Burkina Faso y regiones de Níger. La intervención militar francesa
en el Sahel a través de la Operación Barkhane (2013) y mediante la
creación del proyecto neocolonial G-5 Sahel provocó un aumento de
la violencia por parte de las tropas francesas, incluso contra civiles.
El proyecto de deuda-austeridad del FMI, las guerras occidentales
en Asia Occidental y la destrucción de Libia provocaron un aumento
de la migración en toda la región. En lugar de enfrentar las raíces
de la migración, Europa intentó construir su frontera sur en el Sahel
con medidas militares y de política exterior, incluida la exportación
de tecnologías ilegales de vigilancia a los gobiernos neocoloniales
de este cinturón de África. El grito “¡La France, dégage!” (‘¡Francia,
fuera!’) define la actitud de descontento masivo en la región contra
las estructuras neocoloniales que intentan estrangular el Sahel.

¿Por qué hay tantos golpes de Estado en el Sahel?


A lo largo de los últimos 30 años, la política de los países del Sahel
se ha erosionado gravemente. Muchos partidos con una historia que
se remonta a los movimientos de liberación nacional e incluso a los
movimientos socialistas (como el Parti Nigérien pour la Démocratie
et le Socialisme-Tarayya de Níger) se han degenerado hasta conver-
tirse en representantes de sus élites, que, a su vez, son conductos de
una agenda occidental. La entrada de las fuerzas de contrabando de
Al Qaeda dio a las élites locales y a Occidente la justificación para
asfixiar aún más el escenario político, reduciendo las ya limitadas
libertades sindicales y extirpando a la izquierda de las filas de los
partidos políticos establecidos. La cuestión no es tanto que los líde-
res de los principales partidos políticos sean fervientemente de dere-
cha o de centro-derecha, sino que, sea cual sea su orientación, no
tienen independencia real de la voluntad de París y Washington. Se
han convertido en “títeres” de Occidente.

2
A falta de instrumentos políticos o democráticos fiables, los secto-
res rurales y pequeño burgueses desechados de los países del Sahel
recurren a sus hijos urbanizados en las fuerzas armadas para que
los dirijan. Personas como el capitán de Burkina Faso Ibrahim Traoré
(nacido en 1988), criado en la provincia rural de Mouhoun y que estu-
dió geología en Uagadugú, y el coronel de Mali, Assimi Goïta (nacido
en 1983), procedente de la localidad ganadera y reducto militar de
Kati, representan estas amplias fracciones de clase. Sus comunida-
des se han visto totalmente marginadas por los duros programas de
austeridad del FMI, el robo de sus recursos por las multinacionales
occidentales y los pagos a las guarniciones militares occidentales
en el país. Marginados, sin una verdadera plataforma política que
hable por ellos, amplios sectores del país se han unido a las inten-
ciones patrióticas de estos jóvenes militares, que a su vez han sido
empujados por movimientos de masas —como sindicatos y organi-
zaciones campesinas— en sus países. Por eso el golpe de Estado
en Níger está siendo defendido en concentraciones multitudinarias
desde la capital, Niamey, hasta las pequeñas y remotas poblaciones
fronterizas con Libia. Estos jóvenes líderes no llegan al poder con
un programa bien elaborado. Sin embargo, sienten cierta admiración
por personas como Thomas Sankara: el capitán Ibrahim Traoré, de
Burkina Faso, por ejemplo, lleva una boina roja como Sankara, habla
con la sinceridad izquierdista de Sankara e incluso imita su forma de
hablar.

¿Habrá una intervención militar prooccidental para derrocar al


gobierno de Níger?
Las condenas del golpe de Estado en Níger no se hicieron esperar
en Occidente (sobre todo en Francia). El nuevo gobierno de Níger,
dirigido por un civil (el ex ministro de Finanzas Ali Mahaman Lamine
Zeine), ordenó a las tropas francesas que abandonaran el país y
decidió cortar las exportaciones de uranio a Francia. Ni Francia ni
Estados Unidos —que ha construido la mayor base de drones del
mundo en Agadez (Níger)— están dispuestos a intervenir directa-
mente con sus propias fuerzas militares. En 2021, Francia y EE. UU.

3
protegieron a sus empresas privadas, TotalEnergies y ExxonMobil,
en Mozambique pidiendo al ejército ruandés que interviniera mili-
tarmente. En Níger, Occidente quiso primero que la Comunidad
Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) invadiera
el país en su nombre, pero el descontento masivo en los Estados
miembros de la CEDEAO, incluyendo las condenas de los sindicatos
y las organizaciones populares, impidió el avance de las “fuerzas de
mantenimiento de la paz” de la organización regional. El 19 de agosto
de este año, la CEDEAO envió una delegación para reunirse con el
presidente depuesto de Níger y con el nuevo gobierno. Ha mantenido
sus tropas en estado de alerta, advirtiendo de que ha elegido un “día
D” no revelado para una intervención militar.
La Unión Africana, que inicialmente había condenado el golpe y sus-
pendido a Níger de toda actividad sindical, declaró recientemente
que no debía producirse una intervención militar. Esta declaración no
ha impedido que corran rumores, como que Ghana podría enviar sus
tropas a Níger (a pesar de la advertencia de la Iglesia Presbiteriana
de Ghana de no intervenir y de la condena sindical de una posible
invasión). Los países vecinos han cerrado sus fronteras con Níger.
Mientras tanto, los gobiernos de Burkina Faso y Mali, que enviaron
tropas a Níger, han declarado que cualquier intervención militar
contra el gobierno de Níger se tomará como una invasión de sus
propios países. Se está debatiendo seriamente la creación de una
nueva federación en el Sahel que incluya a Burkina Faso, Guinea, Mali
y Níger, que suman una población de más de 85 millones de habitan-
tes. Los rumores entre las poblaciones de Senegal a Chad sugieren
que estos podrían no ser los últimos golpes de Estado en este impor-
tante cinturón del continente africano. El crecimiento de plataformas
como la Organización de los Pueblos de África Occidental es clave
para el avance político en la región.

@tricontinental_ar @asambleapueblos

eltricontinental.org www.ipa-aip.org

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