Restáuranos, Señor Dios Todopoderoso;
haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y sálvanos.
(Salmo 80:19)
Introducción
El trabajo de restauración es siempre complicado y lento. Muchas obras de
arte demoran meses y a veces años hasta volver a tener sus características
originales. Pero, aun con toda la dificultad que la restauración puede acarrear,
vale la pena invertir en la renovación y rehabilitación de algo que es valioso.
1. Tu familia es preciosa a los ojos de Dios
La familia es un proyecto antiguo (y actual) de Dios. Él la instituyó desde el
principio (Génesis 2:18-25) y por eso es tan valiosa. La familia es la cuna de la
sociedad y es donde aprendemos las bases para la convivencia y el amor.
Desafortunadamente, la familia también es atacada por los enemigos de Dios,
por eso vemos tantas familias desgastadas, arruinadas y desmoronadas. ¡Pero
Dios quiere restaurar tu hogar!
2. Dios es especialista en restaurar hogares rotos
En la Biblia vemos un sinnúmero de historias de restauración realizadas por
Dios en vidas individuales y en familias. Dios hace todo nuevo. Él reforma
familias y reconstruye sueños:
Job - La historia de un hombre temeroso de Dios demuestra cómo un
torbellino de sufrimientos puede destruir nuestras familias y nuestros
sueños. Pero el Señor intervino en su historia y restauró la fortuna de
Job (Job 42:10-17), trajo comunión con su familia y amigos, le dio otros
hijos y una larga vida.
Noemí - Esta mujer sufrió también una dura pérdida. Estando lejos de
su tierra natal, perdió a su marido y a sus dos hijos (Rut 1:1-5). Pero Dios
siempre mantiene un hilo de esperanza: Rut adoptó a su suegra con
amor. Y así, Dios concedió una nueva familia de cuyo linaje vendrían
reyes y el mismo Redentor del universo: Jesús.
María y Juan - Jesús cuidó de su madre y de su discípulo amado (Juan
19:26-27). Incluso en el sufrimiento desde la cruz, dio un nuevo hijo a la
que estaba a punto de perder a su primogénito y dio una madre a aquel
discípulo que quedaría huérfano de su Señor y Maestro.
3. Sigue creyendo, aunque parezca que no hay solución
Aunque estés enfrentando crisis graves en tu familia (desempleo, enfermedad,
separación, drogas, peleas, etc.), para Dios no hay nada imposible (Lucas
18:27). El Señor puede traer paz, reconciliación, puertas abiertas,
transformación, sanidad, liberación y salvación a tu hogar. Cree en el Señor y
búscalo en nombre de tu familia. Como barro en las manos del alfarero, así es
nuestra familia en las manos de Dios (Jeremías 18:2-6).
Conclusión de la predicación sobre la familia:
Dios es el Alfarero, el Constructor y Restaurador por excelencia. Cree (Hechos
16:31). ¡Él es el Salvador fiel, y él puede ayudar a que tu familia sea restaurada!
Confía tu casa en las sabias y poderosas manos del Padre (Salmo 37:5). Son
sus manos las que pueden restaurar y hacer todo nuevo en tu vida y familia.
No desprecies tu hogar, sino ora, cuida y vela por tu familia (1 Timoteo 5:8).