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Fenómeno de Pareidolia Explicado

La pareidolia es un fenómeno psicológico donde se perciben imágenes vagas como formas reconocibles, como caras, debido a sesgos perceptivos. Estudios muestran que el cerebro procesa estímulos parecidos a caras de manera rápida e inconsciente, lo que podría explicar por qué identificamos formas simples como caras. La pareidolia puede deberse a procesos similares a cuando reconocemos objetos conocidos y puede llevar a interpretaciones como avistamientos paranormales.
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Fenómeno de Pareidolia Explicado

La pareidolia es un fenómeno psicológico donde se perciben imágenes vagas como formas reconocibles, como caras, debido a sesgos perceptivos. Estudios muestran que el cerebro procesa estímulos parecidos a caras de manera rápida e inconsciente, lo que podría explicar por qué identificamos formas simples como caras. La pareidolia puede deberse a procesos similares a cuando reconocemos objetos conocidos y puede llevar a interpretaciones como avistamientos paranormales.
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Pareidolia

Cara en una pared

La pareidolia (derivada etimológicamente del griego eidolon (εἴδωλον): ‘figura’


o ‘imagen’ y el prefijo para (παρά): ‘junto a’ o ‘semejante a’)1 es un
fenómeno psicológico donde un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una
imagen) se percibe como una forma reconocible, debido a un sesgo perceptivo.
Una explicación de este fenómeno, conforme al funcionamiento del cerebro, es
descrito por Jeff Hawkins en su teoría de memoria-predicción. Este fenómeno
se utiliza en evaluaciones psicológicas, como en el test de Rorschach.

Descripción[editar]

Una simple colección de líneas puede ser percibida


como una cara, e incluso ser interpretada como expresando una emoción particular.

Es un término de origen psiquiátrico que se ha ido popularizando en el lenguaje


común y ha ido perdiendo el sentido patológico.1 La pareidolia puede hacer que
las personas interpreten imágenes aleatorias, o patrones de luces y sombras,
como caras.2 En 2009, un estudio de magnetoencefalografía encontró que los
objetos percibidos como caras evocan una activación temprana (165 ms)
del área fusiforme de las caras en un momento y lugar similar al provocado por
las caras, mientras que otros objetos comunes no evocan tal activación. Esta
activación es similar a un tiempo ligeramente más rápido (130 ms) que se
observa para imágenes de caras reales. Los autores sugieren que la
percepción de la cara evocada por objetos similares a la cara es un proceso
relativamente temprano, y no un fenómeno de reinterpretación cognitiva tardía.
Una imagen por resonancia magnética funcional (fMRI) en 2011 mostró de
manera similar que la presentación repetida de formas visuales novedosas que
se interpretaron como significativas condujo a una disminución de las
respuestas de fMRI para objetos reales. Estos resultados indican que la
interpretación de estímulos ambiguos depende de procesos similares a los
provocados por objetos conocidos.3

Estos estudios ayudan a explicar por qué las personas identifican unas pocas
líneas y un círculo como una "cara" tan rápidamente y sin dudarlo.
Los procesos cognitivos son activados por el objeto "similar a una cara", que
alerta al observador tanto del estado emocional como de la identidad del sujeto,
incluso antes de que la mente consciente comience a procesar o incluso recibir
la información. Una "cara de figura de palo", a pesar de su simplicidad, puede
transmitir información sobre el estado de ánimo y ser dibujada para indicar
emociones como la felicidad o la ira. Se supone que esta capacidad robusta y
sutil es el resultado de eones de selección natural que favorecen a las
personas más capaces de identificar rápidamente el estado mental, por
ejemplo, de amenazar a las personas, proporcionando así al individuo la
oportunidad de huir o atacar preventivamente. En otras palabras, procesar esta
información de manera subcortical, por lo tanto inconscientemente, antes de
pasarla al resto del cerebro para un procesamiento detallado, acelera el juicio y
la toma de decisiones cuando se necesita una reacción rápida.4 Esta
capacidad, aunque altamente especializada para el procesamiento y el
reconocimiento de las emociones humanas, también funciona para determinar
el comportamiento de la vida silvestre.5

La pareidolia puede ser considerada una subcategoría de apofenia.

Ejemplos[editar]

Este despertador parece tener una cara triste.

La pareidolia, por sí sola o combinada con la apofenia y con la hierofanía,


podrían ser el origen de la consideración de espacios sagrados dada a
determinados sitios arqueológicos, así como a algunas pinturas rupestres.67

Ejemplos de pareidolia son:

• Visión de animales o rostros en la forma de las nubes.


• Visión de rostros, de cuerpos humanos u objetos en los perfiles
montañosos
• Visión de rostros en la parte delantera o trasera de un vehículo (los faros
representarían los ojos, la parrilla la boca o dentadura y el parabrisas la
frente o cabeza)
• Imágenes de rostros en aparatos o edificios.
• Visión de personas o siluetas en el pavimento.
• Audición de mensajes reconocibles en grabaciones en idiomas
desconocidos o reproducidas al revés.
• Avistamientos de ovnis, críptidos, fantasmas u otros
fenómenos paranormales.
• Numerosas figuras religiosas o simplemente humanoides en objetos
astronómicos como la Luna, la Nebulosa del Águila, etc.
• Imágenes religiosas en objetos cotidianos (árboles, rocas, plantas).
• Los nombres actuales de las constelaciones astronómicas.
• La llamada Cara de Marte.

Galería[editar]

La inscripción de algunos jeroglíficos (como estos del templo de Abidos) sobre otros
más antiguos –tras la pérdida de la pasta de relleno– originan curiosas formas que se
asemejan a helicópteros o aviones.

La Mujer Muerta o Jebel Musa, una montaña en Ceuta.

Forma de cabeza humana en Marcahuasi, meseta al este de Lima.

Busto de mujer con un sombrero, conocida como "el guardián de Daluis" en la región
de Niza (Francia).

Rostro humano sonriente, pizarra roja, Provenza (Francia).

Esta nube sugiere la forma de submarino o de tiburón.

Las sombras de esta meseta en Marte, conocida como "cara de Marte", la hacen
parecer un rostro humano.

Vista del Castillo de Santa Bárbara desde el barrio de la Santa Cruz (Alicante) donde
se puede apreciar la «cara del moro».

Una de las más famosas pareidolias fotográficas, donde se ve aparecer una cabeza
de Cristo, que realmente es un bebé con un sombrero, sentado en el regazo de su
padre.

Nudos en una tabla de madera tienen la forma de dos cabezas humanas.

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