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Por el Pastor:
Introducción:
Tenemos un Dios grande y maravilloso, un Dios bueno y poderoso, que nos colma de favores y misericordias cada día,
todos los días. Un Dios, que no ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a
nuestros pecados. Por tanto, tenemos muchas grandes razones y muy poderosos motivos por los cuales estar y ser
agradecidos con nuestro buen Dios y Padre celestial.
I. ¿QUÉ ES EL DAR GRACIAS?
El dar gracias es el volverse («entonces uno de ellos viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran
voz» vers. 15) o devolverse con expresiones o acciones hacia quien nos ha hecho un favor, o nos ha brindado ayuda
o nos ha hecho bien.
Cuando alguien nos obsequia algo, nos dirigimos hacia él con una sonrisa o un abrazo o con palabras de agradecimiento
y entre más valioso es el obsequio, el favor o la ayuda que recibimos, más grande es nuestro agradecimiento para
quien nos lo da.
Y son esas acciones y expresiones que damos o hacemos cuando reconocemos el gesto y la amabilidad de alguien para
con nosotros, las que nos hacen ser agradecidos y la carencia de ellas nos hacen ser mal agradecidos.
El dar gracias a Dios es la respuesta de un corazón humilde
De un corazón que no olvida y que reconoce las bendiciones maravillosas que Dios le da. El dar o el decir gracias es
parte de una educación, pero para nosotros el dar Gracias a Dios debe de ser una devoción.
Todo hijo de Dios debe de ser agradecido, debemos expresar con nuestros labios gratitud a Dios, debemos de bendecir
su nombre y darle acciones de Gracias. («Bendice, alma mía a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre.» Salmo
103:1).
Procure que toda su vida, que todo su ser, sea una acción de gracias a Dios, no nos olvidemos de que tenemos muchas
razones por las cuales dar gracias.
El dar gracias no se hace simplemente o solamente con palabras, sino también con hechos y creo sinceramente que
de eso carecen muchos hijos de Dios.
II. ¿Por qué debemos de dar Gracias a Dios?
¡Gracias a Dios por su don inefable! 2 Corintios 9:15
Si empezáramos a enumerar todas las razones por las cuales agradecer a Dios no tendría fin nuestra lista. (Por la
vida, la salud, el alimento, por su sacrificio, por rescatarnos del pecado, del diablo, de la muerte, por el don de ser
llamados hijos suyos, por su Espíritu, su gracia, por su presencia, por su eterno amor, por su bondad, porque Él es
bueno, porque nos ha dado grandes y poderosos privilegios, nos ha hecho príncipes y sacerdotes, nos guarda de todo
mal, nos ha dado la victoria nos ha hecho libres y más que vencedores, etc. etc. etc.) (1 Corintios 15:57; 2 Corintios
2:14; Efesios 5:20).
Todos los que somos hijos de Dios deberíamos estar conscientes de todos los favores y de todas las misericordias
que Dios nos da, pero lastimosamente no es así. A veces vivimos sin la comprensión de lo que Dios hace en nosotros
y por nosotros, esto sin mencionar lo que ya hizo y lo que aún hará.
¿Puede usted enumerar una por una las bendiciones, los favores y las misericordias que Dios le ha dado este día?
Sin contar la que ha hecho por su familia, ahora enumere las que usted ha hecho en gratitud a Dios hoy. Sé que
jamás por mucho o todo lo que hagamos podremos pagarle a Dios lo que él hace por nosotros, ¡nunca podremos!,
seremos eternamente deudores, pero si podemos ser agradecidos y estar agradecidos por la eternidad.
¡Oh, sí conociéramos el don de Dios y quién es el que nos lo da!
III. ¿Por qué muchas veces no le damos Gracias a Dios? ¿Por qué no somos agradecidos?
Te has puesto a pensar si eres o no agradecido con Dios. Una de las razones por las cuales no somos agradecidos es
precisamente por la carencia del conocimiento de todas las cosas que Dios hace por nosotros.
Si nosotros supiéramos realmente, qué es lo que Dios hizo y hace y aun hará por nosotros, que es lo que Él nos ha
dado y quienes somos para Él, estaríamos todos los días, todo el tiempo de rodillas adorándole y agradeciéndole.
Si verdaderamente estuviéramos conscientes, sabidos de su obra por nosotros y en nosotros, fuésemos agradecidos.
Aprendamos a reconocer todas las obras de Dios en nuestras vidas, porque muchas veces esperamos cosas
sorprendentes, milagros maravillosos y estamos tan a la espera de eso, que no nos damos cuenta que Dios ya está
actuando tan sutilmente y de manera habitual que cometemos el error de asumir los hechos como lógicos o naturales
y no le damos la gloria a Dios, no le damos gracias porque pensamos que pasó porque tenía que pasar o porque era
obvio o lógico que pasara y no nos damos cuenta del milagro extraordinario que Dios hizo para que sucediera.
Dios no estaba en el Fuego, ni en el torbellino ni en el terremoto cuando le habló a Elías en la cueva, Él estaba en el
silbo apacible, de un viento suave. «Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas« Proverbios 3:6
Somos olvidadizos
Otra de las razones es porque somos olvidadizos, es decir, nos olvidamos de lo que Dios hace («Bendice, alma mía, a
Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios» Salmo 103:2) Pero, ¿qué pasa? se nos olvida y lejos de agradecer, lo
que hacemos es murmurar. Dios le habló a Israel y le dijo: («Cuídate de no olvidarte de Jehová que te sacó de la
tierra Egipto, de casa de servidumbre.» Deuteronomio 6:12) Y esto fue lo primero que hizo Israel.
El pueblo se olvidó de los grandes prodigios que hizo Jehová por ellos, para liberarlos. Abrió el mar rojo, por lo cual
pasaron en seco, todos ellos, vieron con sus ojos esa maravillosa escena. Vieron la columna de fuego y recibían la
sombra que les dada la nube durante el día, y por si fuera poco les dio de beber agua de una peña y los alimentó con
pan del cielo, el maná.
Y ellos nunca agradecieron, lo que hicieron fue murmurar y decían: mejor nos hubiéramos quedado en Egipto, aquí
moriremos, no tenemos otra cosa que comer, imagínese estaban hastiados del maná, cosa única y asombrosa, pero
para ellos no fue suficiente. Y eso nos sucede a nosotros también.
A veces estamos deseando y pensando tanto en lo que no tenemos, que no podemos ver lo maravilloso que Dios nos
ha dado. Pasamos el tiempo lamentándonos por cosas tan absurdas, porque el vecino tiene más, o tiene lo que
nosotros queremos; porque no salen las cosas como queremos y no somos felices, ni dejamos que otros lo sean, por
nuestro murmurar, cosa muy desagradable para Dios.
«Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus
razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido» Romanos 1:21.
Aprendamos, amados, a no olvidar que sin Dios somos menos que nada, nada somos sin Él. No olvidemos que Él es
quien provee todas las cosas, que por Él subsiste todo y todo es para Él.
No olvidemos ningún favor de Dios por muy pequeño que se vea, porque Dios no hace cosas pequeñas, pero si para
tu ojo es poco agradece eso poco entonces y luego aprende a ver las cosas grandes que Dios hace por ti y sé
agradecido.
No cometamos el mismo error de Israel
No olvidemos quien es Dios y lo que hace por nosotros, él nos sacó de la esclavitud del pecado y del mundo y nos ha
hecho libres. No prefiramos volver atrás, antes bien seamos agradecidos y valoremos todas las bondades que Dios
hace por nosotros, porque Él no tiene por qué hacerlo pero lo hace porque así le ha placido, porque está en su corazón
el hacernos bien.
Porque («Por la misericordia de Jehová, no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias
«) Lamentaciones 3:22.
Aprendamos a ser agradecidos en todo tiempo, por todo y en todo. La palabra dice en 1 Tesalonicenses 5:18 «Dad
gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús «.
Otra razón por la que no le agradecemos a Dios es porque no le creemos, le creemos más al enemigo que a Dios
mismo.
Porque Dios te dice: yo estoy contigo hasta el fin, no te dejaré ni te desampararé, yo soy quien te guardo, quien te
sustentó con mi mano derecha, no temas, todo lo puedes en mí, tu casa tu familia está en mis manos.
Pero entonces viene Satanás y comienza a decirte en tu mente no puedes, estas solo, nadie está contigo, eres un
fracasado, no podrás contra mi, el mal vendrá y te alcanzará a ti a los tuyos.
Y tú en vez de reprenderle y decirle lo que Dios te ha dicho comienzas a escucharle más, a creer en sus mentiras y
a deprimirte a llenarte de tristezas y rencores que no te hacen bien y comienzas a vivir en la mentira del diablo por
no creerle a Dios que te ha dicho que tiene una vida diferente, verdadera, gloriosa y victoriosa para ti.
Creámosle a Dios porque «Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta…» Números
23:19
si Él lo ha dicho así lo hará. Vivamos no por vista sino por fe.
IV. ¿Cómo podemos ser agradecidos o dar gracias a Dios?
La mejor manera de hacerlo es como el Espíritu diga.
1. Expresiones: abriendo nuestros labios, nuestra boca expresando palabras lindas, oraciones, alabanzas. Siempre el
expresar gratitud a Dios se convierte en alabanza.
Hebreos 13:15
«así que ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Él, sacrificio de labios que confiesen su nombre «.
Y la alabanza es poderosa y el enemigo Satanás, lo sabe muy bien, es por eso que hace muchas cosas para quitarnos
la alabanza de nuestros labios. ¿Por qué? Porque cuando un pueblo alaba a Dios suceden cosas maravillosas.
Fue con alabanza que los muros de Jericó cayeron, con la alabanza a Dios se rompen las cadenas, tiembla la tierra,
las batallas son ganadas, se obtiene la victoria, huye el enemigo.
Alabanza de corazón, en espíritu y en verdad, es lo que Dios desea, porque Él busca a tales adoradores. Conviértete
tú en uno de ellos. Abramos nuestros labios con toda libertad y expresémosle a nuestro Dios y Señor toda la gratitud
de nuestro corazón. Porque Él lo está esperando de ti y de mí.
2. Acciones: acciones de gracias es hacer es actuar. Es dejar de hacer lo malo, es entregarle por completo a Dios
todas las áreas de nuestra vida, es darle a Dios toda la gloria, todo el control de nuestro ser por entero, espíritu,
alma y cuerpo.
Acción de gracias es hacer la voluntad de Dios y no la nuestra.
En Romanos 12:1 dice «así que hermanos os ruego por la misericordia de Dios que presentes vuestros cuerpos en
sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional«.
Es dejar un tiempo específico sin interrupciones, sin distracción, para Dios, acción de gracias es una entrega, es un
compromiso, tanto la ofrenda monetaria como la ofrenda de nuestra vida es una acción de gracias.
Conclusión:
No seamos como los nueve leprosos indiferentes y mal agradecidos. Vivamos agradando y siendo agradecidos con
Dios, todos los días, todo el día, en todo tiempo y en todo lugar.