. Unidad 1: Introducción al concepto de la Locura .
MICHEL FOUCAULT (1926-1984)
Desarrolla a lo largo de su vida el estudio de la locura atravesada por:
● El saber: la medicina, que saber le dieron a la locura, la ciencia, la psiquiatría.
● El poder: institucional, como a lo largo del tiempo se modifican las prácticas.
● El sujeto psicológico.
Entre los 60’ y 70’, intelectuales, artistas y jóvenes del mundo cuestionaron los límites del
poder y discutieron sobre las libertades individuales.
En este clima, Michel Foucault revoluciona los estudios sobre la sociedad. Obsesionado por
los modelos de disciplinamiento, instala una nueva terminología (biopolítica) para describir
escenarios conocidos como las estructuras de las cárceles, manicomios, hospitales, asilos de
ancianos y redefine los sistemas de poder aceptados socialmente.
La función de la biopolítica es tratar que los cerebros se autocontrolen, autorregulan, la
gestión total de la vida. Es la implementación de acciones políticas sobre la vida, tanto en
cuerpos individuales como en la sociedad.
Sus estudios del pensamiento del poder parten de las cárceles. Foucault toma ese modelo
de disciplinamiento social y lo amplía a toda la sociedad.
A través de la verdad, el poder disciplinario controla voluntad y pensamiento por un
proceso denominado normalización. Los grupos de poder utilizan eso a su favor para
determinar cuál es la verdad y controlar a los individuos para que cumplan su rol dentro del
cuerpo social.
El discurso sobre la LOCURA por psiquiatras, psicólogos define a la locura como ANORMAL. A
través de la normalidad se establecen las relaciones de poder en la sociedad. La persona
normal tiene poder sobre la anormal.
En la época clásica, ocurre lo que Foucault define como el GRAN ENCIERRO, locos,
delincuentes, hasta epilépticos fueron encerrados. Que en la modernidad democrática
cambia y aparece una solución más civilizada, la cárcel. Acá la sociedad no solo tolera, sino
que se le exige que se le haga sufrir.
El formato de las cárceles, se expande luego a los asilos, hospitales hasta a las escuelas.
Foucault afirma que el capitalismo se perpetúa gracias al ejercicio de poderes que se halla
presente en cada trama social, en los grupos sociales quienes hacen uso del poder, y de
manera sutil en instituciones, espacios laborales, lazos familiares, etc. denominado
micropoderes, y al conjunto una superestructura.
Esta reflexión condujo a Foucault al concepto de sociedad disciplinaria. Solo las mentes y
cuerpos disciplinados pueden garantizar la productividad (aceptación de las normas). Pero
este modelo de la sociedad de control fue cambiando. Con la llegada de la postmodernidad,
el control está depositado en la seducción y el consumo.
La LOCURA es definida y tratada en cada cultura y en cada momento histórico de forma
particular, de acuerdo con las ideas hegemónicas de la época. La locura no es un dato
objetivo sino un dato histórico y social (por ejemplo, antes la homosexualidad era una
enfermedad mental).
- Antigüedad: La locura era sagrada, ya que se creía que era enviada por las divinidades
como castigo o venganza y las personas eran víctimas de fuerza de las que no tenían control.
Se pensaba que aparecía porque hizo algo malo, y que para eso hay que portarse bien.
- Edad Media: Con el cristianismo la locura aparece como una categoría de lo sagrado,
relacionada con la divinidad o con el demonio. En el nuevo testamento la locura es
considerada como una posesión por los malos espíritus a los que hay que despojar del
cuerpo enfermo para curarlo.
Los locos eran declarados incapaces por pedido de los familiares. El juez y la policía eran los
que podían declarar al sujeto incapaz.
En la Edad Media, los “insensatos” fueron quemados, golpeados y muchas veces tratados
como animales. Se creía que existía “la piedra de la locura” y que ésta se hallaba en el
cerebro.
Las observaciones sobre enfermos mentales en la Edad Media no están en los manuales de
medicina sino en los protocolos de hechiceros y exorcizadores. El saber estaba relacionado
con la extensión del cristianismo en ese periodo. Proporcionando un esquema de lucha de
Satán contra Dios por el dominio del hombre.
- Época clásica (Renacimiento): Con el Renacimiento los locos dejan de ser endemoniados.
Algunos médicos dirán que los locos nada tienen que ver con fuerzas sobrenaturales y por lo
tanto pertenecen al médico y no a la hoguera donde quemaban a las brujas.
El loco deja de considerarse como poseído y se transforma en una persona peligrosa, y por
esta razón debe ser internado, como los criminales, los mendigos, los gitanos, los
discapacitados, todo lo indeseable de las ciudades al encierro.
“La nave de los locos” es un cuadro de El Bosco 1490-1500.. Representaba como se trataba a
la locura. Simbolizaba la limpieza de las ciudades, en donde se ve la práctica de meterlos a
los locos en un barco y mandarlos a la deriva.
-En el siglo XVII - XVIII: Comienza el gran encierro, surge la institución como un dispositivo
de control del orden. Se utilizan los leprosarios para este encierro. El encierro no tenía razón
médica sino de exclusión. Separación de la razón de la sin razón. El poder institucional es el
juez, policía y carceleros para producir el encierro. Se buscaba encerrar para mantener el
orden y la coacción.
(etapa de encierro colectivo) Los espacios de la locura son compartidos entre los locos,
delincuentes, prostitutas, mendigos, borrachos, homosexuales, gitanos, retrasados
mentales, etc. El Estado se constituye como agente del orden público en convivencia con
una historia social y política que le sirven de fundamento.
- Época Moderna (siglo XIX): Aparece la Revolución Psiquiátrica, que marca un corte entre el
gran encierro gracias a la aparición del Pinel, quien rompe las cadenas para liberar a los
locos. Él categorizó los síntomas, escuchó y entendió a los pacientes. Buscaba las causas de
la enfermedad. Cambia el carcelero por la figura del psiquiatra. Comienza a articular un
marco legal, en donde ya nadie podía ser castigado si no había sido anteriormente juzgado.
(ETAPA DE LEGALIZACIÓN DE JUICIOS)
El loco era tomado como persona peligrosa que debía ser internado en un lugar diferente al
criminal, indigente, etc. Con las ideas de Pinel surge el hospital para enfermos mentales. Se
busca discriminar la locura de lo que no es locura. Pasa a dar explicación más técnica y
científica, el loco pasa de ser insensato a ser alienado. La alienación es producto de la
herencia de factores socioambientales.
El hospital pasa a ser un espacio médico, surgen los tratamientos y la medicalización y esto
va a dar lugar a la idea de enfermedad mental. Aunque estaba alejado de la ciudad, como la
nave de los locos, para mantenerlos aislados. El primero se inauguró en 1975.
El trabajo es una función importante, la actividad es ordenadora y disciplinadora. El asilo
corrector, normalizador, y apaciguador de pasiones, hacer sentir útil al enfermo, le daban
trabajo para corregirlo. Se dirigía a conductas que se consideraban buenas y malas, horarios
para comer, etc.
La psiquiatría era (y en cierta forma es) omnipotente frente al enfermo mental, cuyo
discurso es negado por incoherente y cuya palabra sólo sirve para verificar un diagnóstico.El
enfermo era sometido a tratamientos en contra de su voluntad, como por ejemplo: choques
biológicos e insulínicos, abscesos de fijación, contención mecánica, celdas de aislamiento,
lobotomías, altas dosis de psicofármacos, electrochoque, punciones cisternales, diciéndose
“aplicadas con fines terapéuticos y no disciplinarios”.
-Siglo XX: con Freud y la influencia del psicoanálisis, se dio en llamar la Segunda Revolución
Psiquiátrica. El descubrimiento del inconsciente en el pensamiento contemporáneo influyó
considerablemente en la mirada de la conducta humana y por supuesto en la de la locura. Es
así como hasta ese entonces algunos de los síntomas de la locura aparecían como absurdos
a la conciencia pero que tomaban otra resignificación a partir del psicoanálisis.
La medicina comienza a intentar ver los grandes cuadros nosográficos: signos y síntomas,
diagnóstico y pronóstico.
La industria farmacológica hace un gran despegue. Todos los pacientes estaban medicados
en los manicomios. Relaciones particulares de los psiquiatras, vistos como los carceleros,
con los pacientes. Chaleco de fuerza primero y después el chaleco químico por la
farmacología.
En los 60’, de la mano de David Cooper surge la antipsiquiatría. Entre las décadas de 1930 y
1951 se popularizó en Estados Unidos procedimientos médicos muy agresivos, como el
electroshock (que en esa época provocaba graves efectos secundarios) y la lobotomía,
consistente en cortar las conexiones del lóbulo frontal. Todos estos tratamientos muy
cruentos, sumado a la aparición en los años 50’ del primer antipsicótico, que planteaba
algunas reacciones adversas asociadas a su consumo, éste y otros fármacos siguieron
desarrollándose y utilizándose de forma masiva, esta época fue llamada la “edad de oro de
los psicofármacos”.
Cooper, Lairse Sasz replantea el lugar del loco, las terapias familiares, critica la represión
institucional y sus prácticas basadas en callar al loco. Tratamientos ponían a ese sujeto en un
lugar de no interés. Con esto se cambia el lugar del loco, el lugar del manicomio, para pasar
a un lugar donde pueda ser escuchado y no encapsular el discurso por la medicación. Surgen
asambleas, comunidades terapéuticas. Se defendían los derechos humanos de las personas
con problemas mentales y la relación de poder desigual médico-paciente.
La antipsiquiatría viene a cuestionar herramientas y conceptos inapropiados de los médicos,
medicalización de problemas sociales, pacientes medicados en contra de la voluntad, nexos
económicos con industria farmacológica y que utilice catálogos o sistemas de categorías
diagnósticas que estigmatizan a las personas.
En este sentido, los movimientos anti psiquiátricos apuntaron a redefinir el concepto de
Salud Mental y sus prácticas. Allí nace la idea de “desmanicomialización”, es decir, el
cuestionamiento al manicomio y su modalidad de atención y cura caracterizada como
violenta y represiva, en la segunda posguerra.
Son propuestas contra hegemónicas que se oponen al Modelo Médico Manicomial que se
basa en el internamiento crónico, promoviendo prácticas alternativas a éste como
instancias de cura.
Argentina también formará parte de esta corriente, importando y adaptando tales ideas.
Este giro en el modo de pensar el proceso de salud-enfermedad mental es dado por
diferentes disciplinas sociales que comienzan a cuestionar las prácticas psiquiátricas con su
modalidad asilar en la cura de los enfermos. Estas corrientes teóricas enfatizan lo social en la
producción de la enfermedad y, consecuentemente, focalizan en la sociedad el espacio para
la cura.
Fase de incertidumbre, regresión y duda: Entre 1780 y 1793 desaparece el internamiento,
dejando a la locura sin punto de inserción precisa en el espacio social. Después del período
monárquico, se establecieron los DERECHOS DEL CIUDADANO, haciendo impartir la ley del
juicio previo. Empiezan a intervenir los TRIBUNALES.
Para desmanicomializar bien. Franco Rotelli:
En gran parte de Europa y EEUU hubo una deshospitalización brusca ante la crisis, que
incluyó reducción de camas, cierres de hospitales, etc. Esto se da por las medidas
neoliberales, con un reajuste en el Estado de bienestar.
La política de deshospitalización se acompañó de una reducción en la duración de estadías y
de un aumento complementario de las altas y recaídas. La desinstitucionalización como
política de externaciones produjo el abandono de sectores relevantes de la población
psiquiátrica.
Había también una alta especialización de los servicios psiquiátricos que generaba una
exclusión con respecto a qué pacientes se trataban. Muchos eran dejados de lado y
abandonados.
Los psiquiatras innovadores de Italia tuvieron la hipótesis de que la falla en la psiquiatría
estuvo en separar la enfermedad de la existencia global de la persona. Sobre esta
separación se constituyeron las instituciones todas referidas a la enfermedad. Esto es lo que
hay que desinstitucionalizar para retomar contacto con la existencia de los pacientes.
A partir de esto comienza la desinstitucionalización. El primer paso consiste en no afrontar
la etiología de la enfermedad, sino orientarse hacia una intervención práctica que retroceda
en la cadena de las determinaciones normativas, de las definiciones científicas a través de
las cuales la enf mental adquirió aquella forma de existencia y expresión. Importa la acción
terapéutica.
El énfasis ya no se pone en la curación sino en la reproducción social del paciente, se busca
usar la riqueza de los roles sociales. Los pacientes pasan a ser actores activos.
Con la desinstitucionalización se busca transformar las relaciones de poder entre la
institución y los sujetos, los pacientes en primer lugar.
Desmantelamiento del manicomio: eliminar los medios de contención, restablecer la
relación del individuo con su propio cuerpo, reconstruir el derecho y la capacidad de uso de
los objetos personales, restablecer el derecho y la capacidad de usar la palabra, abrir las
puertas, producir relaciones, espacios y objetos de interlocución, etc.
También se le da un trabajo al paciente como condición preliminar para que pueda estar
mejor y ayudarlo tmb a hacer y vivir de ese trabajo.
La locura en un nuevo espacio social reestructurado:
● Se generó un espacio organizado, con determinadas actividades y horarios
específicos.
● La locura se considera como una desviación que implica un exceso, una exaltación de
las funciones afectivas y una desviación de las funciones intelectuales
● El trabajo pasó a ser un factor muy importante. El loco tenía que trabajar porque es
una actividad ordenadora, que disciplina.
● El médico cuenta con cierto poder, establece los límites de la libertad del alienado.
Impone coacciones y obligaciones, principalmente a través del castigo, pero tmb
intervenciones persuasivas y advertencias.
● Se creía que el loco debía ser separado de sus familias por interferir en la curación
● Se pensaba que si el loco se metía en la sociedad, el resto podía contagiarse. Por eso
debían quedan en un ámbito neutralizado.
Tres estructuras determinantes de Michel Foucault referidas a los espacios de encierro y
nuevos espacios médicos:
❖ La primera estructura se encuentra conformada por una reunión del espacio de
encierro conjuntamente con el espacio médico. Dentro de esta nueva institución de
la razón médica, lo que cura al loco, es la institución misma. El antiguo espacio de
internamiento se convierte en un escenario médico. El internamiento es a la vez
espacio de verdad y espacio de coacción. Y es en este nuevo espacio que ocupa
ahora la locura, que se posibilita la medicina como una práctica con un valor
terapéutico.
❖ La segunda estructura se caracteriza por una nueva relación de saber, de
conocimiento sobre el loco, y sobre la locura misma. Foucault resalta el gesto de
Pinel de una “liberación de los locos de sus cadenas”, sin embargo, esta liberación se
llevó a cabo gracias a como empieza a intervenir el poder de la palabra. La figura del
médico dentro del internamiento, es una figura de poder, de autoridad, por lo tanto
es también el médico el que debe reemplazar a la familia ausente. Se produce de
este modo una idea de configuración de un espacio de aislamiento en conjunto con
una idea de familia. Empieza a haber una idea de VÍNCULO PACIENTE – MÉDICO
(aunque todavía es médico – loco).
❖ La tercera estructura supone la ubicación de la locura en relación a la sociedad. Es
cuando los dispositivos jurídicos y penales, comienzan a avalar el papel diferente de
la locura, con temas relacionados a la responsabilidad como así también a la
imputabilidad. Es una nueva relación que se va dibujando en el espacio público.
TERAPIA OCUPACIONAL EN SALUD MENTAL
A través de los presentados podemos concluir que en la modernidad se produjo el paso
inicial en donde el internamiento tomó partido de la verdad médica, y de esta forma
pasó a constituirse como un lugar de curación. Pero más importante aún, es destacar
que esta transformación del internamiento al asilo, no se hizo por la introducción
progresiva de la medicina, sino que se produjo por una reestructuración interna de ese
espacio de internamiento que, si tenemos en cuenta la concepción de la época clásica,
tenía solo por funciones la exclusión y la corrección.
No sin antes tener en cuenta, el largo proceso por el cual tuvo que transitar la locura,
hasta llegar a un punto en el cual la libertad no fuera solo un hecho del decir, sino una
práctica constituida en torno de la subjetividad. Reformulando esto, podemos contar
con diferentes tipos de relaciones, pero destacando principalmente la relación particular
entre el crimen y la locura, que marca un principio importante para una nueva
concepción, dado que anteriormente, en la penalidad clásica, la locura no connota un
estado de imputabilidad, ya que no era tomada en cuenta en el análisis de un acto
criminal. Gracias a este nuevo estatuto de la penalidad comienzan a reconfigurar toda
una serie de “actos criminales”, estudiados ahora en torno a lo pasional, diferenciando
así a los crímenes por sus motivos ocultos y no por el grado de determinación, ya que
este no da cuenta de la responsabilidad de la persona que lo cometió.
Momento de transformaciones: Todos estos puntos marcan cómo se va configurando
un espacio social en vías de reestructuración.
La experiencia moderna es la que da luego lugar a la consolidación de la idea de
enfermedad mental, luego de que se haya implementado la jurisdicción médica como
así también los modelos positivistas. La naciente situación de la locura se abre como
una nueva visión de la enfermedad mental.
Entre los años 1780 a 1793, se produce la desaparición del internamiento que deja a la
locura sin punto de inserción precisa en el espacio social. Se plantea así una situación
ambigua, que se da gracias a las nuevas formas de experiencias que están naciendo.