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Alma Llanera Historia

El documento describe la creación del joropo "Alma Llanera", considerado el segundo himno de Venezuela. Fue compuesto en 1914 por Pedro Elías Gutiérrez con letra de Rafael Bolívar Coronado para la zarzuela del mismo nombre. El estreno tuvo lugar en el Teatro Caracas y cautivó al público. Con el tiempo, "Alma Llanera" se popularizó en todo el país y pasó a ser interpretado en fiestas y eventos patrióticos, convirtiéndose en un símbolo de la identidad venezolana.

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Alma Llanera Historia

El documento describe la creación del joropo "Alma Llanera", considerado el segundo himno de Venezuela. Fue compuesto en 1914 por Pedro Elías Gutiérrez con letra de Rafael Bolívar Coronado para la zarzuela del mismo nombre. El estreno tuvo lugar en el Teatro Caracas y cautivó al público. Con el tiempo, "Alma Llanera" se popularizó en todo el país y pasó a ser interpretado en fiestas y eventos patrióticos, convirtiéndose en un símbolo de la identidad venezolana.

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Hoy, a 100 años de la creación del "ALMA LLANERA".

CONOCE LOS AUTORES DEL “ALMA LLANERA”, EL SEGUNDO HIMNO MUSICAL DE VENEZUELA,
RAFAEL BOLIVAR CORONADO Y PEDRO ELIAS GUTIERREZ...

Considerado como el segundo Himno de Venezuela, “Alma llanera” es un tema musical folclórico
venezolano en ritmo de joropo, cuya música fue compuesta por Pedro Elías Gutiérrez basado en
un texto de Rafael Bolívar Coronado. Este tema, creado como zarzuela, fue estrenado el 19 de
septiembre de 1914 en el Teatro Caracas, bajo el nombre “Alma Llanera: zarzuela en un acto” y su
representación estuvo a cargo de la compañía española de Matilde Rueda.

Vale decir que en el Teatro Caracas, inaugurado en 1854, nunca se había visto nada igual como lo
que presenciaron los parroquianos de ese entonces en 1914, pues nunca antes habían oído nada
tan emocionante en un país que no llegaba todavía a los dos millones y medio de habitantes.

“Alma Llanera” describía episodios costumbristas de los llanos venezolanos, con música del
contrabajista Pedro Elías Gutiérrez, nativo del puerto de La Guaira y letra del escritor y periodista
de Villa de Cura, Aragua, Rafael Bolívar Coronado. El escenario de esta obra musical era una casa
de campo en los llanos del estado Apure. En un momento dado se escuchó una voz atiplada que
entonaba un joropo que inmediatamente cautivó a los asistentes y que, según los reportes de la
época, éstos aplaudieron fervorosamente al terminar el pagajoso tema musical. Días después,
compañía de Matilde Ruedas llevó la zarzuela a las ciudades de Valencia, Puerto Cabello y
Barquisimeto y, al mismo tiempo, Pedro Elías Gutiérrez elaboró una reducción de la partitura para
ser ejecutada por la Banda Marcial de Caracas, de la cual fue su director durante cuarenta y tres
años.

De esta forma, el joropo “Alma llanera” se popularizó de la noche a la mañana por todos los
estratos de la población venezolana, siendo escuchado al piano en los salones de los pudientes, y
con cuatro y maracas en las rancherías de los peones que laboraban en las haciendas vecinas.

Al año siguiente Bolívar Coronado editó la obra, (Tipografía Americana, 1915) y de su puño y letra
le hizo la siguiente dedicatoria a Matilde Rueda: "A Matilde Rueda, que de tan humilde opúsculo
ha hecho una llamarada de exaltación y ensueño". Vale señalar también que los primeros actores
venezolanos de aquellos años, Jesús izquierdo (1881 – 1937) y Rafael Guinand (1881-1957), se
destacaron en el reparto de aquel estreno, cuya calidad del joropo lo convertiría en un evento
histórico, puesto que no solamente se estrenaba una zarzuela nacional con "escenas de la vida de
las sabanas venezolanas a las riberas del Arauca", como decía una publicación del día, sino que la
obra estaba avalada por firmas populares, como eran dos personajes conocidos y con ambiente en
la capital, es decir Rafael Bolívar Coronado, de amplia labor periodística y el maestro Pedro Elías
Gutiérrez, con reconocido prestigio de musico (excelente contrabajista) compositor y brillante
batuta, por demás famosa en los conciertos o retretas, así como en actos protocolares al frente de
la Banda Marcial, de tan sonora actuación en los fastuosos festejos del Centenario, en 1911.

Además, previo al estreno de la zarzuela, corría una "bola" (rumor) por toda Caraas, de esas de
toda índole que jamás han faltado en la capital venezolana, llamada entonces “La Sultana del
Ávila”; sobre algo "que no estaba en el Programa" y que resultaría noticia cierta, evidente, en
medio de la función: “¡La obra tiene un joropo y de seguro que lo baila Mamerto: El negro
Mamerto, quien era un criollo refistolero, pimientoso, "más alegre que un cascabel", según los
ciudadanos de la época, coterráneos y contemporáneos que no le olvidan chanzas ni andanzas, ni
su chispa venezolanísima de pies, ojos y lengua. ¡Ah, Mamerto!

El polvo que levantó el joropo la noche de su estreno en las tablas históricas y caraqueñísimas del
Teatro Caracas, se extendió como las sucesivas polvaredas de las veces que lo bailó Mamerto y
también las incontables veces que lo disfrutó todo el mundo en los arroces (fiestas hogareñas) de
las parroquias San José y San Juan. Entonces la gente decía y seguía diciendo: “No hay fiesta o acto
popular que no finalice sin escucharse las notas del “Alma Llanera”, ya que esa canción nos hacer
apreciar más el sentimiento de nuestra nacionalidad”. Tales expresiones populares se convirtieron
sin duda en una profecía, por cuanto a través del tiempo sucedió así ya que no había fiesta o
celebración donde no se cerrara el acto sin escucharse las contagiantes notas del sabroso joropo
“Alma llanera”, que de canción popular pasó a convertirse en el segundo Himno Nacional de
Venezuela, siendo interpretado por miles y miles de artistas nacionales e internacionales que le
han llevado a convertirse en la canción de mayor importancia dentro del cancionero popular
latinoamericano.

Por ese camino de la popularidad plena, capitalina y nacional, vino la consagración en las retretas
de la Plaza Bolívar caraqueña y una costumbre infalible: que "Alma Llanera" se utilizara como
broche de oro para funciones, conciertos y fiestas, hasta en los bailes de la Casa Amarilla, centro
del poder venezolano de aquella época.

Rafael Bolívar Coronado, autor de la letra del popular joropo “Alma Llanera”, nació en Villa de
Cura, Estado Aragua, el 6 de junio de 1884. En 1912 se trasladó a Caracass y comenzó a canalizar
sus inquietudes hacia la intelectualidad, colaborando con las publicaciones más importantes de la
época: “El Cojo Ilustrado”, “El Nuevo Diario” y “El Universal”. En ese tiempo conoce al maestro
(músico y director de orquesta) Pedro Elías Gutiérrez y tiempo después le escribe la letra de su
próximo gran estreno musical, la zarzuela “Alma Llanera”; que se estrenaría en Caracas en el año
de 1914.

Dada la notoriedad y aceptación de la que comienza a gozar su obra, el general Juan Vicente
Gómez, presidente de la República, lo premia con una beca para España y es allá donde “las
excentricidades” de Bolívar Coronado comienzan a generar escándalos dentro de la crítica literaria
española, pues se dedicó a escribir y a publicar con seudónimos en vez de utilizar su propio
nombre, pero los seudónimos que utilizaba eran nombres de importantes escritores venezolanos,
algunos que habían muerto recientemente y otros, vivos y con esos nombres vendía sus obras a
las editoriales.

Era tal su osadía, que llegó a escribir y venderle a Rufino Blanco Fombona el libro “Letras
Españolas”, asegurándole que la autoría era de Rafael María Baralt y en otra ocasión vendió el
trabajo “Obras Científicas”, que presentó como original de la autoría de Agustín Codazzi. Acerca de
la extraña manera de proceder, el historiador Rafael Ramón Castellanos, en su libro sobre Bolívar
Coronado, dice que éste usó más de 600 nombres.

Las falsificaciones de Bolívar Coronado fueron reveladas en Venezuela en un aviso publicado en la


revista Billiken el 6 de diciembre de 1919. En tal ocasión, el aviso denunciaba la edición de un libro
con prologo de Luis Felipe Blanco Meaño (hermano del poeta Andrés Eloy Blanco) que este nunca
escribió.

Ante las denuncias efectuadas, sus escritos personales Bolívar Coronado trató de justificar sus
acciones aludiendo asuntos de necesidad, afirmando “Ellos (los españoles) necesitaban nombres
famosos y yo necesito trabajar para salir de apuros que comienzan a hacerse también famosos y
que como yo no tengo nombre en la República de las Letras (España), he tenido que usar algunos
nombres de autores consagrados, porque no puedo darme el lujo de que me salgan telarañas en
las muelas”.

Vistos los acontecimientos y con su reputación en tela de juicio, Bolívar Coronado nunca regresó a
Venezuela y vivió el resto de sus días marginado y en la pobreza. Murió en Barcelona, España, el
31 de Enero de 1924 víctima de una epidemia de gripe, cuando, curiosamente, escribía para el
diario barcelonés "El Diluvio".
Pedro Elías Gutiérrez Hart nació en La Guaira, Litoral Central, el 14 de marzo de 1870 y murió en
Macuto, Litoral Central, 31 de mayo de 1954, fue un compositor y músico venezolano, creador de
la música de la zarzuela Alma Llanera, cuyo tema musical homónimo es considerado como el
segundo Himno Nacional de Venezuela.

Pedro Elías Gutiérrez fue considerado un extraordinario ejecutante del contrabajo y uno de los
mejores de toda Latinoamérica. También se destacó como un excelente arreglista y director
musical.

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