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Cultura del Cuidado en la Vejez

Este documento presenta un ensayo sobre la cultura del cuidado en la vejez y el envejecimiento. Propone analizar el tema desde una perspectiva plural para comprender las diferentes posiciones sobre esta situación social. Define el cuidado como un proceso de acompañamiento entre personas que comparten un espacio, incluyendo el autocuidado. Analiza las valencias positivas y negativas de la cultura del cuidado, como las relaciones intergeneracionales y las desigualdades de género y clase respectivamente. Busca vislumbrar las distintas prá
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Cultura del Cuidado en la Vejez

Este documento presenta un ensayo sobre la cultura del cuidado en la vejez y el envejecimiento. Propone analizar el tema desde una perspectiva plural para comprender las diferentes posiciones sobre esta situación social. Define el cuidado como un proceso de acompañamiento entre personas que comparten un espacio, incluyendo el autocuidado. Analiza las valencias positivas y negativas de la cultura del cuidado, como las relaciones intergeneracionales y las desigualdades de género y clase respectivamente. Busca vislumbrar las distintas prá
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RUMBOS TS, año X, Nº 12, 2015.

ISSN 0718- 4182

Ontología de la cultura del cuidado en la vejez y el envejecimiento


Ontology of the culture of care in old age and aging

Fecha de recepción: 15 de octubre de 2015 / fecha aprobación: 15 de noviembre de 2015

Teresa Isabel Dornell Regueira1

Resumen

El presente trabajo investigativo realizará un análisis reflexivo articulador para la comprensión de los
fundamentos ontológicos del cuidado y sus componentes teóricos como instrumentales básicos,
permitirá plantear la existencia de un lenguaje propio y una relación entre teoría-práctica que
revitaliza aspectos perdidos o invisibilizados de las prácticas de las profesiones implicadas en este
proceso2. El rescatar los elementos fundantes del cuidado habilitará el abordaje del tema de la
cultura del cuidado como expresión esencial de la condición humana con énfasis en el envejecimiento
y la vejez.
El partir de un esquema de la cultura del cuidado en la vejez como un dispositivo para interpretar este
escenario en la que se presentan valencias positivas como negativas, aporta al entendimiento de
este fenómeno, atravesado por las esferas de la persona que recibe cuidados, el que cuida y el
cuidado de sí mismo (autocuidado), permitiendo proyectar estrategias que impliquen acciones
macro como microsociales en los diversos contextos de la vida social.
Las valencias positivas centran su análisis en: el cuidado en tanto derecho a cuidar como a ser
cuidado (colocando la tensión en la obligatoriedad del acto); las relaciones intergeneracionales
como generacionales; y la triangulación en las corresponsabilidades. Los aspectos negativos en las
problematizaciones de las inequidades de género en las relaciones de cuidado, en los servicios que
se ofrecen desde el Estado, como entidad reguladora y garante de los derechos de la población
(maltrato estructural)3 y en las desigualdades de clase.
Este esquema clasificatorio permite vislumbrar las prácticas distintas y distintivas que se generan
en la sociedad, en la cual convergen expresiones públicas y privadas, que traducen posiciones en el
actuar, pensar, valorar, sentir y percibir a las poblaciones en referencia al cuidado en la Vejez en los
actuales contextos contemporáneos, desde la interpelación de los dilemas éticos de las profesiones.

Palabras clave: Cultura- Vejez – Cuidado – Autocuidado

Abstract
This research work conducted an articulating reflexive analysis for understanding the ontological
foundations of care and their theoretical and basic instrumental components, allow to raise the
existence of a language and a relationship between theory and practice that revitalizes lost aspects
or invisible practices professions involved in this process4. Rescuing the fundamental elements of
care he will address the issue of the culture of care as an essential expression of the human condition
with emphasis on aging and old age.

The scheme from a culture of care in old age as a device to interpret this scenario in which positive
and negative valences present, contributes to the understanding of this phenomenon, the areas

1
Uruguaya. Profesora de la Facultad de Ciencias Sociales- Departamento de Trabajo Social- Área de Vejez y Trabajo Social
de la Universidad de la República. E mail: [email protected]
2
La preocupación central es poder dar cuenta del conjunto de habilidades y destrezas del saber, del hacer y de cómo
saber hacer ese cuerpo disciplinar (Trabajo Social) con formación y experiencia en Vejez a partir de la interpelación de los
principios éticos bajo el horizonte de la cultura del cuidado.
3
Maltrato estructural: ocurre en y desde las estructuras de la sociedad, mediante normas legales, sociales, culturales
y económicas que actúan como trasfondo de todas las otras formas de maltrato existente. Incluye la falta de políticas,
recursos sociales y de salud, el mal ejercicio e incumplimiento de las leyes existentes; y la presencia de normas sociales,
comunitarias y culturales que desvalorizan la imagen del viejo, resultando un perjuicio para su persona y no permitiendo
la satisfacción de sus necesidades. En: Forttes, P. Massad, C. (2009) Adultos Mayores en Chile: Situación, Avances y Desa-
fíos del Envejecimiento y la Vejez. SENAMA, Chile.
4
The central concern is to account for the set of abilities and skills of knowledge, know -how and how to make that body
of discipline (Social Work) with training and experience in Elderly from the questioning of ethical principles on the horizon
culture of care.

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crossed by the person receiving care, which care and self-care (self-care ), allowing project strategies
involving macro and micro social actions in various contexts of social life.

The positive valences focus their analysis: care as a right to care and to be cared for (putting stress
on the obligation to act); intergenerational relationships and generational; and triangulation in
responsibilities. Problematizations negatives of gender inequities in care relationships in the
services offered from the state as regulator and guarantor of the rights of people (structural
violence)5 and class inequalities aspects.

This classification scheme allows a glimpse of the different and distinctive practices that are
generated in society, in which public and private expressions converge, which translate positions in
the act, think, assess, feel and sense the populations in reference to care in old age in today’s
contemporary contexts, from the questioning of the ethical dilemmas of the profession.

Key words: Culture, Aging, Care, Self Care

Introducción

E
l presente trabajo es un ensayo sobre un tema que preocupa a las sociedades modernas
contemporáneas en el entendido de que el abordaje teórico conceptual del cuidado con
énfasis en la vejez adquiere relevancia destacable en los últimos 30 años.

La elección de esta modalidad de presentación del tema (ensayo) es producto de la


interrogante inicial que se plantea en el documento, en el sentido de problematizar desde una
perspectiva argumentativa plural, opiniones y posicionamientos de una situación social desde la
mirada de una profesión de las ciencias sociales y humanas.

El seleccionar que conocer y como conocer de aquello que nos interpela y preocupa de la
realidad, se refiere al planteo de la necesidad de decidir como recortar las experiencias que son
parte de la realidad que se quiere acceder a través del conocimiento, y que esta condicionada por
la subjetividad de quienes estén implicados en esa interpelación.

El conocer, por ende, tiene una connotación no sólo subjetiva sino también ideológica y
política, por estar basada en una concepción del conocimiento, en el cual no existe la neutralidad,
pues los seres humanos parten de un lugar del conocimiento que es previo y el reconocerlo y
explicitarlo los introduce en la preocupación de objetivarla para comprenderla, manteniendo así
la alerta necesaria de la vigilancia epistémica.

Por ello, si bien existe una diversidad de maneras de conceptualizar el cuidado, las cuales
representan una compleja y contradictoria gama de comprenderlo, en esta instancia se ha consi-
derado pertinente partir de la premisa de delimitar el concepto resaltando que éste puede ser
entendido como un proceso de acompañamiento que concierne a las personas que conviven en
un mismo ámbito temporo-espacial. Así el cuidado puede definirse como el conjunto de acciones
articuladas que emprenden las personas y que contiene referencialmente dos temas centrales:
(i) el abordaje del valor -como bien para sí y para el otro/otros y (ii) las prácticas sociales
compartidas- en el entendido del cuidado-autocuidado.

5
Structural abuse: occurs in and from the structures of society through laws, social, cultural and economic background of
acting as all other existing forms of abuse. It is including lack of political, social and health resources, poor exercise and
breach of existing laws; and the presence of social and cultural norms , community that devalue the image of the old,
resulting in an injury to his person and not allowing the satisfaction of their needs. In: Forttes , P. - Massad, C. ( 2009)
Aging in Chile: Situation, Progress and Challenges of Aging and Aging. SENAMA, Chile.

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Ontología de la cultura del cuidado en la vejez y el envejecimiento por Teresa Isabel Dornell Regueira

El abordaje del cuidado desde la perspectiva de la antropología cultural, se construye a partir


de dos dimensiones: una que se expresa a través las prácticas individuales y colectivas, envol-
viendo rituales y rutinizaciones consensuadas que reproducen un mandato social (en el sentido
de Bourdieu) sobre qué se entiende por cuidar y ser cuidado; y la otra, moral (en tanto referencia
ideológica), que asigna al cuidado un valor, que legitima el actuar a través del consenso en torno
al bienestar de las personas viejas y sus cuidadores.

El comprender los fundamentos ontológicos del cuidado y sus componentes teóricos como
instrumentales básicos, permite plantear la existencia de un lenguaje propio y una relación entre
teoría-práctica que revitaliza aspectos perdidos o invisibilizados de las prácticas de las profe-
siones implicadas en este proceso. El rescatar los elementos fundantes del cuidado permitirá
abordar el tema de la cultura del cuidado como expresión esencial de la condición humana con
énfasis en el envejecimiento y la vejez.

El partir de un esquema de la cultura del cuidado en la vejez como un dispositivo que


interprete este escenario en el que se presentan valencias positivas como negativas, aporta al
entendimiento de este fenómeno, atravesado por las esferas de la persona que recibe cuidados,
el que cuida y el cuidado de sí mismo (autocuidado), permitiendo proyectar estrategias que
impliquen acciones macro como microsociales en los diversos contextos de la vida social.

Este esquema clasificatorio reconoce comprensivamente las prácticas distintas y distintivas


que se generan en la sociedad, en la cual convergen expresiones públicas y privadas, que
traducen posiciones en el actuar, pensar, valorar, sentir y percibir a las poblaciones en referencia
al cuidado y autocuidado.

Las valencias positivas proponen distintos aspectos a analizar: el cuidado en tanto derecho
a cuidar como a ser cuidado (que a su vez coloca la tensión de la obligatoriedad del acto); la
relevancia de las relaciones intergeneracionales como generacionales; y la triangulación en la
corresponsabilidad entre el Estado-Mercado-Familia.

Entre los aspectos negativos, se encuentran las problematizaciones en las inequidades de


género que generalmente aparece en las relaciones de cuidado, al igual que en los servicios que
se ofrecen desde el Estado, como entidad reguladora y garante de los derechos de la población
(maltrato estructural). A su vez, el considerar la desigualdad de clase, evidencia que el cuidado
puede ser una tarea más ardua cuando no se cuenta con determinadas condiciones materiales.
La crisis de cuidado acompaña estos elementos y habilita su cuestionamiento y planificación,
para hoy y para las personas que lo necesitaran a futuro.

En el presente trabajo se realizará un análisis reflexivo articulador de los aspectos ante-


riormente mencionados, con énfasis en la cultura del cuidado. Este punto se rescata debido a
la relevancia del autocuidado en esta ecuación, ya que sólo en la medida que las personas reco-
nozcan la importancia de cuidarse a sí mismas, podrán desempeñar de forma saludable y satis-
factoria esta función.

A su vez, se introducirá los debates en torno a la temática de los dilemas éticos del cuidado
desde las valencias positivas y negativas, los desafíos de las profesiones de impronta inter-
ventiva como el Trabajo Social y su interpelación en la producción de conocimientos desde el
campo de la vejez y el envejecimiento con una mirada del cuidado como valor a preservar.

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Para ello, se parte de tres preguntas disparadoras iniciales: (i) de qué se habla cuando se
aborda el tema de los desafíos éticos de las profesiones; (ii) porqué se habla de este tema, cuáles
son sus ideas constitutivas y problematizaciones y, (iii) cuál es la finalidad del abordaje de esta
temática en el campo de la Vejez y el Trabajo Social.

La preocupación central es poder dar cuenta del conjunto de habilidades y destrezas del
saber, del hacer y de cómo saber hacer ese cuerpo disciplinar (Trabajo Social) con formación y
experiencia en Vejez a partir de la interpelación de los principios éticos bajo el horizonte de la
cultura del cuidado.

Por eso, para la comprensión del devenir de la profesión se ordenara el análisis reflexivo de
estas complejidades de manera que permita ir conociendo los hitos y las encrucijadas en tres
momentos sustantivos: (a) el momento adaptativo que refiere a las aproximaciones de Enveje-
cimiento y Vejez y su correlato con la determinación cuidado humano; (b) el momento asociativo
que presenta los dilemas éticos del cuidado en Vejez y, (c) el momento inclusivo- incluyente
de los desafíos de la cultura del cuidado en el conocimiento en Vejez y Trabajo Social desde los
dilemas éticos.

1. Aproximación al tema del Cuidado

La ontología del cuidado hace a la ontología del ser social, es la ontología de cada hombre y de
cada mujer, a través de la interpretación de su condición humana- como ser social, como ser
político y como ser cultural y por ende como ser histórico6. Se muestra como la tensión discursiva
entre el relato natural (ser en el mundo) y el relato social (estar en el mundo).

Esquema conceptual Nº 1

Condición Humana

Vejez y
Envejecimiento

Ontología del Ontología del


ser social Cuidado

6
Aquí el concepto de ontología se asemeja al concepto de “ontología crítica” de Foucault, en el entendido de ser
comprendida como “...una vida filosófica, en la que la crítica de lo que somos sea al mismo tiempo análisis histórico de
los límites que se nos imponen, y experimentación de la posibilidad de transgredirlos”. (Foucault, 1987:30)

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Ontología de la cultura del cuidado en la vejez y el envejecimiento por Teresa Isabel Dornell Regueira

El cuidado desde esta perspectiva puede formularse como expresión del ser humano que
le es inherente en tanto ser social y que le da sentido a sus prácticas en la configuración del ser
universal -general hacia la significación del ser singular- peculiar- particular. En otros términos,
el cuidado, es lo que se manifiesta a través de esas prácticas históricas, es lo que le permite verse
como ser humano y por ende, se traduce en una determinación de ese ser.

Este posicionamiento interpretativo lleva a pensar en que el ser humano es esencia en sí


mismo y su existencia es el cuidado, no solo, como síntesis de su cuerpo y su alma, sino como
complejidad que le da significado a esa existencia. Existencia que no es el ser en sí mismo, sino
que es ser junto a otros y con otros.

La potencialidad de que el ser humano se descubra como poder ser, lo ubica en una
dimensión de encontrarse, de poder expresarse, de comunicarse y de proyectarse. El momento
temporal de ser junto a otro/otros se relaciona al presente, pero la compresión de sus propias
posibilidades lo coloca en la dimensión de proyectarse en un encontrarse con el mismo y con los
otros, en un momento temporal de futuro.

La presencia del ser humano junto a los otros implica una relación humanizante y huma-
nizadora, es un encuentro interactivo e integrativo. Es un proceso mutuo, de intercambios que
genera transacciones continuas de las partes en juego, en ese transcurso de la implicación.

Esquema conceptual Nº 2

Cultura del Cuidado


y autocuidado

Vejez y
Envejecimiento

Bien Social Prácticas sociales


como Valor compartidas

Si se niega la capacidad de comprensión del ser humano se niega la existencia del cuidado
como determinación del mismo. El incorporar en el debate la comprensión del ser humano hace
posible el entendimiento del cuidado como elemento sustantivo de la condición humana.

La problematización en torno al tema del cuidado no es novedad, ya los griegos en el siglo


VI a C presentaban preocupación por los términos “cura” o “cuidado”, los cuales eran empleados
como conceptos correlativos. Para ellos, la esencia del ser humano era la existencia del cuidado,
el no reconocerlo lo despojaba de su condición humana y eso lo convertía en un ser carente, en
un ser que no se diferenciaba de otras especies. Se convertía en un ser sin conocimientos, sin
conciencia y por ende sin pensamiento.

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Etimológicamente asociaban los conceptos de cura y cuidado al pensamiento y expresaban


que la cura era el pensar y que el cuidado era ese pensar puesto en acción, puesto en práctica, o
sea, que era pensamiento, como expresión del ejercicio de ese pensar.

A partir de lo anteriormente expuesto, se podría colocar la siguiente interrogante: ¿la


ontología del cuidado es la tensión entre el ser y el deber ser de ese ser humano?. Interrogante
que no se pretende responder en este ensayo, sino que merece un capítulo aparte de debate,
que se espera poder dar cuenta de ella en otros trabajos correlativos sobre el tema.

2. Dilemas éticos del cuidado en la Vejez y el Envejecimiento

Para el abordaje de estos dilemas éticos se considero pertinente retomar algunos compo-
nentes que se encuentran en las bases argumentativas de la dialéctica hegeliana, que son
tratadas por Derrida (1972) en su concepto de deconstrucción.

La deconstrucción se puede definir como el procedimiento por el cual se va debelando las


parejas conceptuales que se enuncian como opuestas y que expresan dualidad, contraposi-
ciones entre sí y contradicciones, pero que en definitiva se constituyen en pares opuestos que
se complementan.

Se trata de ir detectando los dilemas éticos del cuidado en la Vejez, como parejas concep-
tuales opuestas, pero que a su vez, coexisten, en donde uno aparece como subsumido frente al
otro, aflora como dependiente frente al discurso imperativo y dominador de una lógica imperante
en el sistema discursivo de esa sociedad.

Esquema conceptual Nº 3

Dilemas éticos

Cultura del Cuidado


en la
Vejez y Envejecimiento

Tensión entre Complejidades de las


saber y hacer Trayectorias sustantivas

En ese discurso, en donde un término conceptual predomina y domina frente a otro, la lógica
ordenadora y consensuado de ese sistema de pensar, explica y a su vez prescribe los cuerpos de
ese sistema social dándole sentido y contenido a esas prácticas, por medio de la descripción y
explicación de las mismas.

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Para la comprensión de las complejidades del cuidado en el devenir de los dilemas éticos en
vejez y envejecimiento, se propone la presentación en momentos que ponen de manifiesto las
trayectorias vividas y vivencias, en el inter-juego entre pasado y presente, los mismos oficiarán
de sistematizadores categoriales que se congregarán según momentos sustantivos de estos
debates.

Esquema conceptual N° 4

Momento Adaptativo

Momentos Sustantivos en la
Cultura del Cuidado en la
Vejez Envejecimiento

Momento Momento
Asociativo Incluyente

i) Momento adaptativo: Aproximaciones al Envejecimiento y la Vejez

Los cambios demográficos y el envejecimiento poblacional como fenómeno mundial,


traen nuevas demandas y por ende, diferentes dilemas éticos que se producen a la luz de los
cambios relacionados con la reciprocidad intergeneracional, los inciertos arreglos familiares y
los servicios sociales y de salud, entre otros.

Una de las consecuencias de los avances científico-tecnológicos es la variación, al menos en


los países centrales, de la estructura poblacional. La caída de las tasas de morbilidad y mortalidad
ha contribuido al desarrollo de sociedades cada vez más añosas. El incremento de la longevidad
impresiona, como uno de los beneficios del progreso de la ciencia (Outomuro, 2003).

La esperanza de vida aumenta progresivamente debido a las condiciones de vida y al


desarrollo de las ciencias biomédicas, por lo que cada año aumenta el número de viejos y éstos
alcanzan mayor edad; dándose el fenómeno del “envejecimiento del envejecimiento”.

Estos cambios impondrán grandes retos, especialmente en aquellos países de recursos


económicos más limitados y suscitarán además, dilemas de tipo social, económico, político y
ético que no podrán ser ignorados. El aumento de la población vieja repercutirá sobre el sector
productivo de forma significativa, frente a un modelo de economía social centrado en las capa-
cidades productivas y activas de la población joven. Esta situación es de especial importancia
para los encargados de diseñar políticas sociales, laborales y culturales que permitan el continuo
aprovechamiento y participación de los viejos, con dignidad y reconocimiento y no como personas

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no productivas y pasivas que puedan ser consideradas un gasto para la lógica imperante de estas
sociedades modernas capitalistas (Pérez y García, 2007).

El envejecer es un cambio de estado, es mutar a través del paso del tiempo, es así, que el
envejecimiento es el proceso de un estado que es la vejez y es un trayecto biográfico socio-
cultural, que va más allá de la biología humana. La vejez y el envejecimiento son construcciones
socio-culturales; sus representaciones, sus manifestaciones y su institucionalización en la
realidad social desde la condición humana en tanto cuidado de la especie expresan momentos
socio-históricos determinados, que responde a cada persona en particular desde su singu-
laridad.

La dimensión cultural de vejez y envejecimiento en correlato con el cuidado, conlleva


sentido (percepción que cada individuo tiene de su propia vejez y/o envejecimiento) y signi-
ficado (valoración que los otros, la sociedad o la cultura hacen de nosotros). La relación entre
sentido y significado, entre lo individual y lo comunitario se caracteriza por tensiones que suelen
desembocar en auténticos dilemas (Outomuro, D; 2003).

Los contextos en tanto tendencias y transformaciones sociales, políticas, culturales y


económicas habilitarán a su vez, la ubicación en la historia y los procesos de los sujetos implicados
en torno a trayectorias que encierran concepciones éticas, no sólo como cuerpo que instituye
categorías analíticas, sino como posicionamiento teórico y referencial de las relaciones con los
otros, en tanto, personas viejas. Las disciplinas deben/deberían estar preparadas para enfrentar
estos desafíos profesionales y éticos en general.

Esquema conceptual Nº 5

Sentido y significado de
la Cultura del cuidado en vejez

Momento Sustantivo
Adaptativo

Interrelación Tensión en el sistema


individual y relacional de las personas
colectiva

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ii) Momento asociativo: Los dilemas éticos y su correlato con el cuidado

En las actuales sociedades contemporáneas, la premisa se centra en los valores que


optimizan el individualismo y la falsa ideación de la belleza eterna en la juventud y por ende, el
aislamiento social, y la inequitativa en la condición según clases de edad (Bourdieu; 1992) hacen
que en la vejez y envejecimiento se agudicen estas situaciones.

Pero, los colectivos sociales responden a esta premisa oficiando de espacios subversivos
y de resistencia que impulsan y privilegian los procesos vinculares apostando a proyectos
inclusivos e incluyentes desde el abordaje territorial, como un auténtico espacio de encuentro.

Los territorios se constituyen en espacios de creación, de hallazgos de nuevos tipos de soli-


daridad, de nuevas formas de existencia del ser, de la interpelación de nuevos desafíos éticos,
por ser lugares naturales de producción de subjetividades (Guattari & Rolnik; 2006).

El Trabajo Social como otras disciplinas interventivas a través de sus prácticas tiende a
confrontar el individualismo, propio de las sociedades de mercado, con la solidaridad y la coope-
ración, a través de prácticas que promuevan espacios de gestión y decisión en la vida social de
los viejos.

Las prácticas, son susceptibles de análisis éticos que va más allá de los estrechos márgenes
de la ética profesional. El abordaje de los dilemas que se presentan en la sociedad como conse-
cuencia del envejecimiento de su población, lleva al debate de los cuatro principios éticos orien-
tadores, para descubrir la conflictividad que en la misma se produce.

Esquema conceptual Nº 6

Campo de la Ética

Momento Sustantivo
Asociativo

Supuestos Actividad práctica


básicos histórico- social

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La ética puede definirse como el estudio del reflejo real del hombre, de su existencia social,
que surge de su actividad histórico-social y de la práctica, correspondiente a relaciones sociales
que afectan la vida y el bienestar del hombre (Morejón Giraldoni; 2008).

La ética se sustenta en cuatro principios básicos: autonomía, beneficencia, no maleficencia


y justicia. Se presentarán los mismos en correlato con su par dialéctico opuesto- complementario.

(a) Autonomía7- paternalismo (heteronomía8)

La autonomía9 es la premisa que parte de respetar los deseos y necesidades del otro, se
basa en la convicción de que el ser humano debe ser libre de todo control y ser respetado en
sus decisiones vitales básicas. Esto significa que las personas viejas son sujeto de derecho y no
un objeto sujetado de derechos, por ende, deben ser correctamente dotados de información,
respetando sus decisiones.

Con el acceso a la información puede pensar en ella (pensamiento autónomo), puede elegir
su preferencia (pensamiento decisorio) y expresarla libremente (autonomía del deseo), para
finalmente hacer su voluntad (autonomía en la acción). No se debe correlacionar la autonomía10
con competencias para las tareas. El considerar que un viejo, no puede tomar determinadas deci-
siones en cualquier esfera de su vida es vulnerar sus derechos más elementales.

A veces, pueden surgir conflictos entre los principios de autonomía y beneficencia, pero la
responsabilidades disciplinares imponen en la mayoría de sus Códigos de Ética que debe primar
el de beneficencia.

(b) Beneficencia – Maltrato (riesgo- daño)

La beneficencia es la proposición de hacer bien al otro, es un principio ético básico que se


aplica no solo al viejo sino a la humanidad, y a generaciones futuras que puedan beneficiarse de
los avances del desarrollo exponencial de la ciencia y de la tecnología.

El sentido de la palabra beneficencia no es el de una caridad ineficaz y paternalista, sino que


depende de valores e intereses de las personas afectadas, de jerarquización de valores

7
Las prácticas autónomas son prácticas de búsqueda y de creación, en el lugar de las grietas, se construyen haciéndose
lugar desde los bordes.
8
Las prácticas heterónomas son prácticas que confrontan al individualismo y la competencia desleal, propia del Mercado,
en esa relación binomica con el Estado. La tensión entre heteronomía como práctica autoritaria y la existencia compartida
de valores lleva a reflexiona sobre las construcciones de sociedades agresivas y violentas, que violentan Derechos.
Los cuerpos vulnerados y vulnerables, presentan vulnerabilidad vital (cuerpos en situación de riesgo), vulnerabilidad
fragilizada (cuerpos que se sienten amenazados) y vulnerabilidad de los subsistemas (cuerpos que se viven como
dañados), cuya corporalidad se objetiva con proyectos de vida acotados e inmediatistas que no permiten la construcción
de procesos vitales de trayectorias y transiciones.
9
El concepto de autonomía hace referencia a la presencia de las personas en el mundo, en tanto, reproducción simbólica
del campo cultural, como construcción de prácticas sociales y culturales identificatorias, que construyen identidad, por
ser el lugar comunicacional de encuentro con el otro.
10
Si bien, en el estudio de la naturaleza humana, como condición de la vida se habla de tres tipos de autonomía: autonomía
constitutiva (es histórica y se refiere a las competencias), autonomía funcional (se relaciona a los actos de las personas, es
la que adscribe los actos) y la autonomía personal (es la de las capacidades y se correlaciona con la dimensión subjetiva
de las personas), en este trabajo se la asocia con la triangulación de las tres modalidades.

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implicados y de su evaluación, así como, de la ponderación de las consecuencias individuales y


sociales.

(c) No-maleficencia- Cuidado (autocuidado)

La no-maleficencia es el postulado de no causar ningún mal al otro. La práctica del Trabajo


Social ha estado asociada con la máxima latina primum non nocere -no hacer daño al otro-
aunque lo pida. El daño que se hace a una persona vieja es más rechazable que el no haber
promovido su bien en ciertas circunstancias. De este principio se derivan normas concretas para
el quehacer profesional al exigirle un trato equitativo- igualitario de consideración y respeto de
lo que determinen en sus acciones (Códigos de Ética del Trabajo Social).

(d) Justicia (equidad)- Vulneración de Derechos

El principio de justicia o equidad no significa que se deba tratar a todas las personas
de la misma forma, pero sí se debe garantizar que cada uno tenga accesibilidad a todo lo
que la sociedad dispone, o sea, no beneficiar a unos en detrimento de otros. Esta premisa
pone en discusión los fundamentos que propugnan la limitación de determinadas pres-
taciones socio-sanitarias a los viejos, basados en «la calidad de vida», así como, los
criterios de la edad cronológica, fomentando la exclusión de las personas viejas.

Esquema conceptual Nº 7

(a) Autonomía- Heteronomía

Pares dialécticos de los principios


básicos en Ética

(d) Justicia- (b) Beneficiencia- Maltrato


Vulneración de (c) No maleficiencia- Cuidado
Derecho

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iii) Momento inclusivo- incluyente: Desafíos del conocimiento del cuidado en Vejez y
Trabajo Social desde los dilemas éticos

Se postula que los principios éticos deben/deberían promover prácticas de carácter


pluralista, transdisciplinario y procedimental, con discursos que articulen los intereses eman-
cipatorios de las personas viejas, y que contribuyan a abordajes personalizados, humanizados
y humanizantes.

Los dilemas éticos en la vejez se verán transversalizados desde dos puntos de vista; la
relación del viejo con su familia y la sociedad en referencia a la toma de decisiones y la relación
del viejo con las profesiones, apareciendo la discusión de la edad y sus limitantes en las deci-
siones de esas prácticas.

Esquema conceptual Nº 8

Abordajes Humanizantes
y Humanizadores en Vejez

Momento Sustantivo
Inclusivo- Incluyente

Prácticas Emancipación
pluralistas de los viejos

En el caso de esta tríada: personas (viejas), profesiones (Trabajo Social) y sociedad; cada
uno contiene una significación ética específica. Así, el viejo actúa guiado por el principio ético de
autonomía, el trabajador social por el postulado de beneficencia y la sociedad por la premisa de
equidad.

En base al sentido y al significado del envejecimiento-vejez, se debería virar de un extremo


a otro, en las prácticas constitutivas del Trabajador Social, bajo la condición del respeto de los
postulados básicos de la integridad ética, configurando propuestas de actuación que potencien
la dignidad, la confidencialidad y la autonomía11 de las personas viejas.

11 En este párrafo se comprende a la autonomía como el conjunto de actos comunicacionales que son producto de la
interacción comunicativa de las personas, en donde se comparten valores (en el sentido de principios), en un espacio de
ejercicio libre, que pretende fortalecer procesos equitativos de inclusión en la vida social.

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Aparecen otros elementos emergentes, necesarios de incorporar en esta discusión, como


son:

-La relación generacional. En las relaciones generacionales se forman conflictos depen-


dientes de la experiencia previa acumulada y del grado de desarrollo intelectual y espi-
ritual que haya alcanzado cada uno en particular, en referencia al grado de autoestima-
autonomía del viejo, reaccionará ante el medio que lo rodea, y va a ser determinante en
todas las esferas de la vida.

Esto refuerza la premisa: la autonomía de la vejez como constructo social no disociado, pero
tampoco como sinónimo de dependencia y deterioro.

-La relación intergeneracional. A través de la historia, la relación del concepto de viejo


como constructo social, con la sociedad se ha modificado desde una exaltación de la
vejez, hasta la visión de ser no productivo y consumidor. La vejez ha vivenciado la presión
de la sociedad, en los momentos actuales en que se rinde culto a la velocidad de los
procesos vivenciales, la tecnología, la eficiencia y la juventud, se olvidan con frecuencia
la sabiduría y la experiencia, se establecen así conflictos del papel social de individuo, del
rol históricamente instituido en esa etapa.

Esto refuerza la proposición: El respeto hacia los viejos como constructo social no desligado
de su ‘utilidad’.

-Los lazos familiares. Los conflictos se generan a partir de las diferencias generacionales
como intergeneracionales, entrecruzados con aspectos socio-psico afectivos que
componen esta relación, que pueden ir desde la sobreprotección-negligencia positiva
hasta el maltrato.

Esto refuerza al principio: El cuidado hacia los viejos como constructo social no separado de
la pérdida de autonomía.

Los dilemas en las prácticas de las profesiones de lo social están movidos por los principios
de beneficencia-no maleficencia, si la posición que asume el profesional es paternalista, rara vez,
se conseguirá alcanzar una relación dialógica con el viejo y su práctica se verá impregnada de la
violentación (consciente o no) de la autonomía y por ende de los derechos de esas personas.

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Esquema conceptual Nº 9

Lazos vinculares
familiares y societales

Momento Sustantivo
Inclusivo- Incluyente:
Emergentes a incorporar
en el debate

Relación Relación
Generacional Intergeneracional

Algunas consideraciones

Las transformaciones sociales, políticas, culturales y económicas contextualizan la historia


y los procesos de los sujetos implicados, como cuerpo conectivo de categorías analíticas y como
posicionamiento ético referente de las relaciones con los otros. La comprensión del entramado
anteriormente mencionado permitirá acompañar a los otros en la dotación de saberes, capa-
cidades y actitudes como mecanismos de socialización e inclusión social, supuesto que se puede
asociar al concepto de pedagogía de Foucault en su texto la Hermenéutica del sujeto (1987).

La mirada ontológica del cuidado desde la concepción del otro -ser humano, como ser
histórico social, señala diferencias en las formas de interacción que las personas en una sociedad
establecen, estas son permeadas y transversalizadas según los posicionamientos éticos consen-
suados en ese sistema social.

La visión de un esquema categorial de valores, nutre las prácticas de esos espacios


sociales, las cuales fundamen­tan los procesos relacionales e interrelacionales, como expresión
intersubje­tiva, que moldea y conforma el proceso de acciones de cuidado- autocuidado centradas
en la vejez y el envejecimiento.

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Ontología de la cultura del cuidado en la vejez y el envejecimiento por Teresa Isabel Dornell Regueira

Esquema conceptual Nº 10

La realidad social como


campo cultural en el cuidado

Prácticas sociales
institucionalizadas
impregnadas de historias
colectivas y singulares

Estructuras estructurantes Estructuras des-estructurantes


instituidas de instituyentes de
las construcciones sociales la cotidianeidad

Estas expresiones signifi­cativas acordadas y consensuadas en las prácticas de cuidado,


están dotadas de sentido, en el entendido que contienen significados interpelativos de esas
acciones identificatorias, que se manifiestan en las trayectorias vitales de los seres humanos
y sus modalidades organizativas, las cuales constituyen el eje central de acción y reflexión de la
profesión del Trabajo Social.

El forjar un debate que contengan ideas consensuadas o con disensos que busquen profun-
dización y enriquecimiento interpelante de nuevas perspectivas es el reto de estas resoluciones.
Este acto comunicativo del conjunto de los discursos argumentativos, de las confrontaciones
de ideas, en tanto, construcciones mentales que componen narraciones son generadoras de
nuevas realidades y posibilidades.

Esto implica la deliberación de posturas que se concretan en una propuesta concluyente,


en donde la generación de espacios de encuentro comunitario y de intercambio, promueven
prácticas pro-activas, que son producto de la circulación de la información, que contiene
inquietudes compartidas de las personas viejas.

Estas modalidades de participación activa en la vejez brindan la posibilidad de incidir en


la toma de decisiones de manera conjunta, habilitando la aparición de un sujeto enérgico, que
aporta a la transformación de lazos comunitarios compartidos hacia vínculos interactivos soli-
darios.

El Trabajo Social como campo profesional construye subjetividades desde su posiciona-


miento, en la toma de decisiones como en las formas de observar y comprender el mundo, y
es a través de sus prácticas constantes de acompañar, de rescate de esos saberes (Rebellato;
2009), de develar el verdadero sentido de lo que se esta haciendo que se generan rupturas
de consensos tradicionales- de prácticas instituidas, que puedan ir contra la lógica acordada y

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conquistada por los actores con cuales se incursiona en este proceso complejo y contradictorio
que es la realidad.

Las disciplinas (Trabajo Social) con una impronta interventiva, a partir de estas comple-
jidades interpelantes sustentadas en los dilemas éticos y sus problematizaciones, construyen
desafíos sostenidos en la comprensión de los principios éticos básicos. Estos principios ofician
de orientadores para la edificación de relaciones sociales dialógicas con el viejo y sus contextos,
centrados en valores de respeto y solidaridad, direccionadas hacia la fomentación de la
autonomía y reivindicación de derechos.

En síntesis, se considera que el tema central planteado -ontología de la cultura del cuidado-
se constituye en un foco temático de interés en el entendido que interpela una dimensión de
la condición humana y por ende de la vida social, en la que existe exigua problematización en
comparación con otras áreas de estudios relacionadas a las Ciencias Sociales y Humanas.

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Ontología de la cultura del cuidado en la vejez y el envejecimiento por Teresa Isabel Dornell Regueira

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