Apuntes de Biología Celular Piapime
Apuntes de Biología Celular Piapime
ELABORADO POR:
Dra. Educ. Elizabeth Aguirre García, Dr. Carlos Gerardo García Tovar, Dra. Samantha
Jardon Xicotencatl, MVZ Esp. Hugo César López Farias, M. en C. Rosario Martínez
Calles, M. en C. Edith Nandayapa Duarte, Dr. Misael Rubén Oliver González, MVZ
Ángeles Robles Mota, Dr. Carlos Ignacio Soto Zárate, MVZ Liliana Zúñiga Martínez
I. MEMBRANA CELULAR
ESTRUCTURA ………………………………………… 1
TRANSPORTE ………………………………………… 8
II. CITOESQUELETO
GENERALIDADES……………………………………. 17
FILAMENTOS DE ACTINA ………………………….. 22
MICROTÚBULOS ……………………………………. 38
FILAMENTOS INTERMEDIOS……………………… 45
V. ORGÁNULOS……………………………………………… 67
ESTRUCTURA DE LA MEMBRANA.
Una célula viva consiste en un sistema de moléculas que se autorreproducen en el
interior de un contenedor. El contenedor es la membrana celular (también llamada
plasmática o citoplasmática), la cual es una película lipídica tan delgada y transparente
que no puede visualizarse directamente con el microscopio óptico. Todas las células
de la tierra contienen una membrana que separa y protege sus componentes químicos
del medio externo. Sin membranas no habría células y, por lo tanto, no habría vida
(Alberts et al., 2006).
1
el fosfolípido se denomina ácido fosfatídico. Si el fosfato se une con otros radicales, se
denominará de acuerdo con este radical. Los principales fosfolípidos están unidos a;
colina (fosfatidil colina o lecitina), serina (fosfatidil serina), etanolamina (fosfatidil
etanolamina), inositol (fosfatidil inositol), o con otra molécula de glicerol (fosfatidil
glicerol). En las membranas también hay otro fosfolípido (difosfatidil glicerol o
cardiolipina), formado por la unión de dos ácidos fosfatídicos con otra molécula de
glicerol (Paniagua et al., 2007; Chandar & Viselli, 2019).
2
los esfingolípidos parece contribuir a formar heterogeneidades laterales y también
participa en ciertos procesos metabólicos vitales como la síntesis de hormonas
esteroideas o de sales biliares (Alberts et al., 2006; Chandar & Viselli, 2019; Megias at
al., 2021; Paniagua et al., 2007).
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(fosfatidil etanolamina y fosfatidilserina). Es necesario puntualizar que esta distribución
desigual no es absoluta. Esto quiere decir, por ejemplo, que la mayor parte del
fosfatidilinositol presente en la membrana se encuentra en la hemimembrana interna,
salvo una pequeña cantidad localizada en la otra hemimembrana. La asimetría de la
bicapa lipídica se remonta a la síntesis de sus componentes y es necesario
mantenerla, ya que un cambio en la distribución de lípidos tiene notables
consecuencias biológicas (Alberts et al., 2006; Calvo, 2015; Chandar & Viselli, 2019;
Megias et al., 2021; Paniagua et al., 2007).
Las proteínas son las responsables de muchas de las funciones celulares que tienen
su base en las membranas. El contenido de proteínas de una membrana típica
respecto a los lípidos es variable dependiendo del tipo de membrana, pero puede ser
de cerca de 1:40 (1 proteína por cada 40 lípidos) y representar alrededor del 40% de
su peso, en una membrana promedio, lo que indica que las membranas contienen
muchas proteínas. Incluso estos valores pueden ser más altos en aquellas membranas
con funciones netamente metabólicas como la membrana interna de las mitocondrias
(Alberts et al., 2006; Calvo, 2015; Chandar & Viselli, 2019; Karp, 2011; Megias et al.,
2021; Paniagua et al., 2007).
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integrales están firmemente unidas a los lípidos por interacciones hidrófobas. Algunas
refuerzan su unión a lípidos con enlaces covalentes y sólo se pueden disociar con
tratamientos drásticos (detergentes, agentes que desnaturalizan las proteínas y
disolventes orgánicos) que destruyen la integridad de la membrana. Las proteínas
integrales pueden realizar movimientos de rotación y de traslación. Durante estos
movimientos las proteínas son capaces de mantener su orientación molecular y su
grado de intercalación en la membrana, como resultado de su estructura anfipática.
Algunas proteínas actúan como moléculas portadoras uniéndose a las sustancias
transportadas. Son proteínas transmembranosas que poseen actividades tipo
permeasa (Alberts et al., 2006; Calvo, 2015; Chandar & Viselli, 2019; Karp, 2011;
Megias et al., 2021; Paniagua et al., 2007).
Las proteínas integrales también tienen la posibilidad de una libre difusión lateral a
pesar de que las proteínas tienen numerosas restricciones a la movilidad, ocasionadas
por las interacciones de sus dominios intra y extracelulares con moléculas del
citoesqueleto y de la matriz extracelular. Estas interacciones anclan por tiempos
prolongados a estas proteínas de membrana a lugares concretos de la superficie
celular. Otra posibilidad es crear territorios a modo de corrales, donde las cercas son
los filamentos del citoesqueleto, de manera que, las proteínas, quedan encerradas en
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pequeñas regiones delimitadas por el citoesqueleto. Los filamentos de actina y
microtúbulos pueden controlar la difusión de las proteínas, además de los lípidos,
creando barreras a modo de vallas en la superficie citosólica de la membrana, creando
así dominios de membrana de lípidos sin la intervención del colesterol o los
esfingolípidos. Las interacciones con el citoesqueleto son importantes puesto que
cuando se desorganiza el citoesqueleto la membrana tiende a ser mucho más
homogénea. Adicionalmente, las células tienen otros mecanismos para confinar
proteínas a determinados dominios celulares. Por ejemplo, en las células epiteliales
del aparato digestivo ciertos transportadores y enzimas están localizados sólo en la
zona apical y otros en la basal gracias al cierre a modo de cinturón que realizan las
uniones estrechas, esta asimetría es esencial para el funcionamiento de la célula
epitelial (Alberts et al., 2006; Calvo, 2015; Chandar & Viselli, 2019; Karp, 2011; Megias
et al., 2021; Paniagua et al., 2007).
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este sentido se traduce en dos grandes funciones: 1) el reconocimiento y fijación de
moléculas libres en el medio extracelular, y 2) la adhesión específica entre dos células
y de una célula con la matriz extracelular (Calvo, 2015; Megias et al., 2021; Paniagua
et al., 2007).
FUNCIONES DE LA MEMBRANA.
Su abundancia de componentes lipídicos y proteicos propicia su participación en muy
diversos e importantes procesos, por ejemplo: transporte y permeabilidad selectiva de
sustancias e iones, excitabilidad, movilidad, diferenciación, exocitosis, reconocimiento
intercelular y transducción de señales extracelulares (Sánchez & Trejo, 2006; Meza et
all., 2010).
REFERENCIAS.
Alberts B, Bray D. Hopkin K, Johnson A, Lewis J, Raff M, Roberts K, Walter P. (2008)
Introducción a la biología celular, 3ª reimpresión. España. Editorial Médica
Panamericana.
Calvo A. (2015) Biología celular biomédica, España: Elsevier Health Sciences Spain.
Chandar N. & Viselli S. (2019) Biología molecular y celular. 2ª Ed. España. Wolters
Kluwer.
Karp G. (2011). Biología celular y molecular. 6a Ed. China: McGraw-Hill
Interamericana.
Kalkan KT y Esrefoglu M. (2020) The Cell Membrane: A Historical Narration.
Bezmialem Science 8 (1): 81-88.
Megías, M., Molist, P. & Pombal, M. (2021). La célula. En: Atlas de Histología Vegetal
y Animal. España. Universidad de Vigo.
Meza U., Romero-Méndez A., Licón Y; Sánchez-Armáss S. (2010) La membrana
plasmática: modelos, balsas y señalización. Revista de Educación Bioquímica,
29 (4): 125-134. Universidad Nacional Autónoma de México.
Paniagua, R., Nistal, M., Sesma, P., Álvarez-Uria, M., Fraile, B., Anadón, R., Sáez, F.
(2007) Biología celular. 3ª Ed. España. McGraw-Hill Interamericana.
Sánchez, G. y Trejo, B. (2006) Biología celular y molecular. México. Alfil.
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MEMBRANA CELULAR
Dra. Samantha Jardon Xicotencatl.
TRANSPORTE.
El transporte es la capacidad de mover selectivamente iones y moléculas orgánicas a
través de una membrana, es un proceso básico en la función celular. Las membranas
son algo más que simples barreras que restringen indiscriminadamente la entrada y
salida de sustancias, sino que poseen una permeabilidad selectiva, que permite el
intercambio controlado de moléculas y iones específicos para el correcto
funcionamiento de la célula y sus orgánulos. Una característica esencial de cada célula
o compartimiento intracelular es su capacidad para acumular una variedad de
sustancias en concentraciones diferentes a las del medio que les rodea. La mayoría
de las sustancias que atraviesan una membrana no son macromoléculas, sino iones y
pequeñas moléculas orgánicas en disolución, en otras palabras: solutos (Alberts &
Bray, 2011).
Para la mayoría de los solutos, el movimiento a través de la membrana, con una tasa
significativa sólo es posible por la presencia de proteínas integrales de membrana que
reconocen sustancias con una alta especificidad, acelerando su translocación,
denominadas proteínas transportadoras (Alberts et al., 2012; Becker et al., 2007).
Movimiento de solutos.
El movimiento de solutos a través de una membrana se realiza mediante tres tipos de
mecanismos: difusión simple, difusión facilitada o transporte activo (Alberts et al.,
2012).
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Difusión simple.
La difusión es siempre un movimiento que conduce al equilibrio (progresa siempre
desde regiones de mayor a menor concentración).
Aspectos cualitativos.
Existen tres factores que afectan la difusión de solutos: tamaño, polaridad y carga.
Tamaño del soluto: En términos generales, las bicapas lipídicas son más permeables
a las moléculas pequeñas que a las grandes. Las moléculas pequeñas más relevantes
para la función celular son el agua, el oxígeno y el dióxido de carbono. La regla del
tamaño sirve para moléculas de hasta 100 Da aproximadamente. El etanol (46 Da) y
el glicerol (92 Da) son capaces de difundir a través de membranas con una tasa de
transporte razonable, pero no así la glucosa (180 Da).
Polaridad del soluto: Las bicapas lipídicas son relativamente permeables a moléculas
no polares (se disuelven más fácilmente en la fase hidrófoba de la bicapa lipídica, por
ej., hormonas esteroides) y menos permeables a las moléculas polares (por ej.,
alcohol).
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de los casos se consigue con un gradiente de sodio (células animales) o de protones
(casi todas las demás células) (Alberts et al., 2021; Paniagua et al., 2017).
Aspectos cuantitativos.
En el proceso de difusión se deben considerar también las propiedades
termodinámicas y cinéticas del proceso. Termodinámicamente, la difusión simple es
siempre un proceso exergónico y, por lo tanto, no requiere energía. Las moléculas
individuales se difunden al azar en ambos sentidos, pero el flujo neto es siempre en
dirección de la menor energía libre (en el caso de las moléculas no cargadas, significa
a favor del gradiente de concentración). Desde el punto de vista cinético, una
propiedad básica de la difusión simple es que la tasa neta de transporte de una
sustancia, es proporcional a la diferencia de concentración de dicha sustancia a través
de la membrana.
Difusión facilitada.
La difusión facilitada es un movimiento a favor del gradiente de concentración, de
carga o ambos, asistido por proteínas. Es un proceso exergónico, pues el soluto
difunde en el sentido impuesto por el gradiente de concentración (en moléculas sin
carga) o el gradiente electroquímico (en iones) (Karp, 2011).
La mayoría de las sustancias en las células son demasiado grandes o polares para
atravesar las membranas por difusión simple con tasas de transporte razonables.
Estos solutos entran y salen de las células y de los orgánulos de forma eficaz gracias
a la asistencia de transportadores y canales proteicos, que intervienen en el
movimiento de solutos a través de la membrana facilitando la difusión a favor del
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gradiente de las sustancias, aunque el mecanismo por el cual lo hacen es distinto
(Paniagua et al.,2017; Karp, 2011).
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Los transportadores proteicos pueden movilizar uno o dos solutos, sin que se afecte el
número de solutos transportados y el sentido en el cual se mueven. Cuando una
permeasa transporta un solo soluto, el proceso se denomina uniporte. Cuando se
transportan dos solutos simultáneamente y de manera acoplada, es decir, que no se
produce el movimiento si uno de los solutos falta, se habla de transporte acoplado, el
cual se considera simporte (o cotransporte) cuando los dos solutos se mueven en el
mismo sentido o antiporte (o intercambio) cuando atraviesan la membrana en sentidos
opuestos (estos términos se aplican con independencia de que el transporte se realice
por difusión facilitada o por transporte activo; ya que el término no hace referencia a la
energética del proceso) (Alberts et al., 2021; Paniagua et al., 2017; Karp, 2011).
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La función de los canales iónicos es regulada por la presencia de estímulos
específicos. En las células animales existen tres tipos de estímulos que controlan la
apertura y cierre:
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Transporte activo.
El transporte activo corresponde al movimiento de solutos en contra de gradiente de
energía libre, asistido por proteínas. Es un proceso endergónico que hace posible el
movimiento de solutos en contra del equilibrio termodinámico (contra un gradiente de
concentración o contra el potencial electroquímico), acoplado a la hidrólisis de ATP o
al transporte concomitante de otro soluto, generalmente un ion, como H+ o Na+. En
otras palabras, el transporte activo acopla un proceso termodinámicamente
desfavorable (es decir, endergónico) a otro exergónico (Karp, 2011).
El transporte activo realiza tres funciones principales en las células y sus orgánulos:
Toma de sustancias nutritivas esenciales del medio circundante, incluso cuando sus
concentraciones son mucho menores que dentro de la célula.
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Los mecanismos activos de transporte pueden dividirse en varias categorías, que se
diferencian, principalmente, por la fuente de energía (directo o indirecto) y por el
número de solutos transportados (Alberts et al., 2012).
Existe un proceso empleado por las células para liberar proteínas sintetizadas en el
interior de la célula y retenidas en vesículas rodeadas de membrana: la exocitosis. En
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la exocitosis, las proteínas a secretar se sintetizan en los ribosomas unidos al retículo
endoplásmico, posteriormente se clasifican, modifican y empaquetan en vesículas
rodeadas de membrana en el retículo endoplásmico y en el aparato de Golgi. Las
vesículas o gránulos de secreción verterán su contenido hacia el exterior después de
fusionarse con la membrana plasmática. La secreción puede ser constitutiva (descarga
continua) o regulada (liberación rápida y controlada como respuesta a una señal
extracelular específica). De esta manera, las células animales segregan péptidos y
proteínas hormonales, mucus, proteínas lácteas y enzimas digestivas, mientras que
las células vegetales segregan enzimas y proteínas estructurales de la pared celular
(Paniagua et al., 2017; Karp, 2011).
REFERENCIAS.
Alberts, B., & Bray, D. (2011) Introducción a la biología celular. Ed. Médica
Panamericana.
Alberts, B; Hopkin, K; Johnson, A; Morgan, D; Raff, M; Roberts, K; Walter, P. (2021)
Introducción a la Biología Celular. 5ta edición. Ed. Médica Panamericana.
Alberts, B; Johnson, A; Lewis, J; Raff, M; Roberts, K; Walter, P. (2012). Biología
molecular de la célula. 5ta edición. Ed. Omega. Barcelona, España.
Becker, W. M., Kleinsmith, L. J., Hardin, J., Bertoni, G. P., Elías, I. A., & Céspedes, A.
M. (2007). El mundo de la célula. 6ta edición. Ed. Pearson Educación.
Karp, G. (2011). Biología celular y molecular: conceptos y experimentos. McGraw
Hill. 6ta edición. México.
Paniagua, R; Nistal, M; Sesma, P; Álvarez-Uría, M; Fraile, B; Anadón, R; Saéz F.
(2017). La biología celular y molecular. 4ta edición. McGraw Hill.
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CITOESQUELETO
Dra. Samantha Jardon Xicotencatl.
GENERALIDADES.
El interior de una célula eucariota está altamente estructurado y organizado para poder
interactuar de forma eficaz con su medio ambiente interno y externo, para lo cual
cuenta con el citoesqueleto que por definición es una red intracelular tridimensional de
filamentos y que se encuentran en las células eucariotas. Este término expresa de una
manera acertada la función general de esta red filamentosa, organización en el
espacio, dando forma, resistencia y estructura interna a la célula, además de permitirle
la interacción mecánica con su medio ambiente, permitiéndole cambiar de forma,
moverse y poder realizar rearreglos internos, es así como el citoesqueleto proporciona
una estructura arquitectónica a las células eucariotas (Alberts et al., 2022; Becker et
al., 2007).
COMPONENTES
La gran variedad de funciones del citoesqueleto depende del comportamiento de tres
familias de proteínas, que se ensamblan formando tres tipos principales de filamentos:
los filamentos de actina, microtúbulos y filamentos intermedios; estos componentes
estructurales presentan distintas propiedades mecánicas, dinámicas y biológicas, pero
comparten ciertos principios fundamentales que proporcionan la base para la
comprensión general de cómo trabaja el citoesqueleto. Cada uno de estos elementos
estructurales del citoesqueleto tiene un tamaño, estructura y distribución intracelular
características, y se originan por la polimerización de un tipo de subunidad diferente
(Becker et al., 2007).
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forma polímeros polares, con actividad enzimática ATPasa. Se localizan en todas las
células eucariotas y sus funciones primarias consisten en dar la forma celular además
de ser responsables del movimiento de la célula durante la migración y participan en
funciones de contractibilidad (Alberts et al., 2022; Alberts & Bray, 2011; Johnson,
2002).
Los microtúbulos son filamentos polares que forman cilindros huecos rígidos de 25 nm
de diámetro y resultan de la polimerización de la proteína globular tubulina que tiene
actividad GTPasa. Son más rígidos que los filamentos de actina y están presentes en
todas las células eucariotas. Sus funciones primarias están relacionadas con la
organización interna de la célula y en el movimiento intracelular, ciliar y flagelar. Se
ubican extendiéndose por todo el citoplasma unidos a un centro organizador de
microtúbulos, como lo es el centrosoma (Alberts et al., 2022; Alberts & Bray, 2011;
Johnson, 2002).
PRINCIPIO BÁSICO
Los tres tipos de filamentos son estructuras altamente dinámicas que se forman a partir
de ensamblajes helicoidales de subunidades específicas mediante un proceso de
polimerización, que se auto asocian como protofilamentos (uniones extremo-extremo)
los cuales se unen lateralmente para formar los filamentos. Las uniones son por
interacciones no-covalentes débiles lo que permite el ensamblaje y desensamblaje de
sus subunidades para su remodelación constante, esto es polimerización y
18
despolimerización y permitir formar estructuras resistentes, estables y a la vez
dinámicas. Las diferencias en la estructura de las subunidades y la forma de
autoensamblaje les proporcionan a los filamentos propiedades mecánicas distintas en
las células (Alberts & Bray, 2011; Iwasa & Marshall, 2020).
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basal, así como sus partes laterales (Alberts et al., 2021; Iwasa & Marshall, 2020;
Paniagua et al., 2017; Johnson et al., 2002).
Dentro de las proteínas accesorias resaltan aquellas que proveen funciones motoras
lo que le permite a la célula mover componentes dentro de la misma (transporte
intracelular, desplazamiento de cromosomas durante la división celular), movimiento
de partículas sobre la superficie (movimiento ciliar), internalizar moléculas o partículas
(endocitosis y fagocitosis), acortar su longitud para producir movimientos del cuerpo o
de las paredes de órganos huecos (contracción muscular) o movimiento de la célula
como un todo (migración celular mediante movimiento flagelar o ameboideo). Los
filamentos del citoesqueleto que tienen la capacidad de interaccionar con proteínas
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motoras están los filamentos de actina (proteínas motoras, miosinas) y los
microtúbulos (proteínas motoras, cinesinas y dineínas) (Alberts et al., 2022; Iwasa &
Marshall, 2020).
REFERENCIAS.
Alberts, B. & Bray, D. (2011). Introducción a la biología celular. Ed. Médica
Panamericana.
Alberts, B.; Heald., R; Johnson, A.; Morgan, D.; Martin, R.; Roberts, K: & Walter, P.
(2022). Molecular Biology of the Cell, 7th ed. W.W. Norton & Co. Canada.
Alberts, B; Hopkin, K; Johnson, A; Morgan, D; Raff, M; Roberts, K; Walter, P. (2021)
Introducción a la Biología Celular. 5ta edición. Ed. Médica Panamericana.
Becker, W. M.; Kleinsmith, L. J.; Hardin, J.; Bertoni, G. P.; Elías, I. A. & Céspedes, A.
M. (2007). El mundo de la célula. 6ta edición. Ed. Pearson Educación.
Iwasa J. & Marshall W. (2020). Karp´s Cell and Molecular Biology. John Wiley and
Sons, 9th ed. Newb Jersey, USA.
Johnson, A.; Lewis, J.; Raff, M.; Roberts, K. & Walter, P. (2002). Molecular biology of
the cell. Garland Science.
Paniagua, R; Nistal, M; Sesma, P; Álvarez-Uría, M; Fraile, B; Anadón, R; Saéz F.
(2017). La biología celular y molecular. 4ta edición. Ed. McGraw Hill.
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FILAMENTOS DE ACTINA
Dr. Carlos Gerardo García Tovar.
INTRODUCCIÓN.
La actina es una proteína globular de 375 aminoácidos (43 kDa) que se aisló por
primera vez de células musculares, muy abundante (5 a 10% de la proteína total) en
toda clase de células eucariotas. En los mamíferos existen al menos 6 genes de actina
diferentes que expresan las isoformas β y γ en células no musculares diferentes
isoformas α y β en diferentes células musculares. (Alberts et al., 2015; Pollard &
Earnshaw, 2008)
Los filamentos de actina son estructuras polares debido a que cada monómero de
actina, que recuerda una forma de almeja, con dos valvas que se abren a través de
una bisagra, siempre se une al filamento en la misma posición, cada monómero de
actina tiene sitios de unión que median la interacción cabeza con cola con otros dos
monómeros de actina, por lo que un extremo del filamento es diferente al otro, la región
de la bisagra siempre ve hacia el mismo extremo del filamento y esta diferencia no solo
es a nivel estructural sino también funcional, ya que la polimerización se da a mayor
velocidad en este extremo que es conocido como extremo “+” (llamado extremo
barbado) y en el otro extremo la polimerización es a menor velocidad por lo que se
conoce como extremo “-” (conocido como extremo en punta). Los nombres de
“barbado” y “en punta” proceden de las primeras observaciones que se hicieron de los
filamentos de actina que se purificaban junto con las cabezas de miosina y daban la
impresión de formar cabezas de flecha, en donde la punta de la flecha se orientaba
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hacia el extremo “-” y la base hacia el extremo “+” (Alberts et al., 2015; Iwasa &
Marshall, 2020; Pollard & Earnshaw, 2008).
La actina es una ATPasa, por lo que, para que un monómero de actina pueda
polimerizar en un filamento requiere tener unida una molécula de ATP. Una vez en el
filamento, el monómero hidroliza el ATP por ADP + Pi, después libera el Pi y el
monómero se hace menos estable y tiende a soltarse del filamento. Para entender
mejor esta situación, se toma como ejemplo la rueda de molino, los monómeros de
actina unidos al ATP se adhieren al extremo “+”, ya en el filamento hidrolizan el ATP a
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ADP. Los monómeros unidos a ADP se liberan del filamento en el extremo “-”
provocando su despolimerización. (Pollard & Borisy, 2003; Pollard, 2007)
Existe una diversidad de proteínas de unión a actina, que en general se clasifican como
aquellas que se unen a monómeros de actina, de unión colateral, unión a los extremos,
fragmentadoras de filamentos, entrecruzadoras, asociadas a membrana y motoras.
(Alberts et al, 2015; Pollard & Earnshaw, 2008)
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otros o bien transporta “cargas”, por ejemplo, organelos como las mitocondrias, a lo
largo de los filamentos (transporte intracelular). (Alberts et al, 2015)
Una de las características de una célula es la naturaleza física de su citosol, que se
puede encontrar en estado de gel, un estado más sólido, o sol, un estado más soluble.
Mientras más estructurada esté la actina, formando filamentos, es decir polimerizada,
más firme (gel) es el citosol; mientras menos estructurada esté la actina, es decir
despolimerizada, más soluble será el citosol (sol). Los filamentos de actina dan así las
bases moleculares de muchas de las propiedades del citoplasma de la célula,
formando un material viscoelástico, que puede resistir el flujo como un líquido viscoso
y almacenar energía mecánica cuando es estirada o comprimida como un resorte.
(Chandar & Viselli, 2019)
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reciben su nombre por ser proteínas relacionadas con actina, esto es, su estructura es
muy similar a la actina, pero existen diferencias que evitan que polimericen formando
filamentos, sin embargo las proteínas Arp 2 y 3 pueden unirse entre ellas y con otras
proteínas, dando lugar al complejo Arp2/3, para originar núcleos en donde se unen
monómeros de actina que polimerizan para formar filamentos. Estos complejos Arp2/3
pueden unirse a los lados de filamentos de actina, polimerizar nuevos filamentos como
ramificaciones. (Alberts et al., 2015; Chandar & Viselli, 2019; Iwasa & Marshall, 2020;
Pollard & Earnshaw, 2008)
Lamelipodios: motilidad.
Cuando las células migran se polarizan en uno de los polos (en la parte anterior) se
forma una extensión aplanada de la membrana plasmática que dirige el avance de la
célula, mientras que el otro polo (posterior), es una zona de contracción para el
desplazamiento de la célula, este tipo de movimiento se conoce como amiboideo y en
él se distinguen tres fases: protrusión (formación del lamelipodio), adhesión (fijación
del lamelipodio al sustrato) y contracción (retracción del polo posterior para
desplazarse hacia adelante). (Alberts et al., 2015; Iwasa & Marshall, 2020)
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núcleo y la mayoría de los organelos. Los lamelipodios tienen ciclos de formación y
retracción. (Alberts et al., 2015; Cooper & Hausman, 2009; Cramer, 1997)
Al observar el lamelipodio se puede distinguir una red dendrítica a nivel del borde líder,
seguida por una zona de remodelaje y a nivel de la lámina se observan haces de
filamentos largos. La red dendrítica es una zona de polimerización, la zona de
remodelaje predomina la despolimerización y en la lámina los filamentos se mantienen
en un estado de equilibrio. En el borde libre se observa un treadmilling dendrítico, en
donde los filamentos polimerizan continuamente como ramas asociadas a filamentos
preexistentes, a partir del complejo Arp2/3 y su función es “empujar” la membrana
plasmática para ocasionar su protrusión. En la parte trasera de las redes dendríticas
actúan proteínas desestabilizadoras de filamentos, como la cofilina y twinfilina,
fragmentando los filamentos y con esto su despolimerización, corresponde a la zona
de remodelaje. Los monómeros libres son activados por la profilina, intercambian ADP
por ATP y son llevados al frente de la red dendrítica (profilactina) para polimerizar
nuevas ramas de filamentos de actina. La estabilización de la lámina es mediante la
proteína filamina formando redes en malla. Una vez que se forma el lamelipodio este
se adhiere al sustrato mediante adhesiones focales que se realizan a través de
integrinas. En la parte trasera de la célula se forman haces contráctiles de filamentos
de actina/miosina cuya contracción provoca la retracción de la célula completando el
ciclo del movimiento amiboideo (Cramer, 1997; Iwasa & Marshall, 2020; Pollard, 2007;
Pollard & Borisy, 2003; Schaks et al., 2019; Volkmann et al., 2015)
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Los filopodios se pueden encontrar emergiendo de cualquier sitio de la superficie
celular y también se localizan en el borde libre de los lamelipodios y pueden emitirse
de forma individual o en gran número, incluso por todo el perímetro de la célula. Los
filopodios actúan para explorar el microambiente, incluyendo la matriz extracelular y
las características de otras células, por lo que se reconocen como sensores del
microambiente. (Heckman & Plummer, 2013; Passey et al., 2004)
Un filopodio puede crecer y extenderse hasta entrar en contacto con otra célula
formando citonemas (nanotúbulos), relacionados con comunicación paracrina y con el
tráfico de proteínas de señalización. (Roy & Kornberg, 2015; Sherer & Mothes, 2009)
Las microvellosidades son un tipo especial de filopodios con haces paralelos de actina
entrecruzados por la villina, además los filopodios intervienen en funciones como son
morfogénesis de la ramificación neuronal, morfogénesis en la ramificación angiogénica
y formación de las adhesiones focales. (Fischer et al., 2020; Iwasa & Marshall, 2020)
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filamentos y hacerla más resistente para fortalecer a la membrana plasmática contra
fuerzas de presión externas. La corteza celular es una estructura dinámica, que puede
sufrir rearreglos estructurales y alteraciones en la unión de la actina a la membrana
cambiando así sus propiedades mecánicas, como rigidez, viscoelasticidad y tensión.
Es posible encontrar regiones de la membrana, llamados dominios de membrana, en
las cuales los filamentos de actina están unidos a la membrana y otras regiones en
donde no existe esta unión. Los dominios en donde los filamentos de actina se unen
fuertemente a la membrana forman una corteza más rígida y aquellos en donde no se
establece esta unión la corteza es elástica. Lo anterior viene a colación porque explica
cómo las células pueden cambiar de forma regulando la estructura de la corteza
celular. (Alberts et al., 2015; Fehon et al., 2010; Roubinet et al., 2012; Salbreux et al.;
2012; Svitkina, 2020)
Pseudópodos: fagocitosis.
Los pseudópodos son protrusiones de membrana en forma de elevaciones
redondeadas que se asocian con la fagocitosis. El proceso mediante el cual se forman
implica la destrucción de la corteza celular en el sitio en donde se habrán de formar
los pseudópodos, se presenta la polimerización de círculos de actina los cuales
polimerizan formando la evaginación que posteriormente se convertirá en un
pseudópodo, en su extremo se forma la copa de fagocitosis alrededor de la partícula
a fagocitar, por ejemplo una bacteria, que es envuelta por la extensión de la membrana
plasmática en el borde de la copa de fagocitosis y que cubre a la bacteria hasta que
esta es endocitada en una vesícula conocida como fagosoma. La formación y
crecimiento del pseudópodo, así como la formación de la copa de fagocitosis depende
de la polimerización de actina formando redes dendríticas asociadas al complejo
Arp2/3. (Freeman & Grinstein, 2014)
29
Fibras de tensión: adhesión, contractilidad y mecanotransducción.
Los filamentos de actina forman haces antiparalelos que junto con la miosina forman
los haces contráctiles (haces de actinomiosina) en donde la fuerza producida por la
hidrólisis del ATP dirige el movimiento del dominio motor de la miosina a lo largo del
filamento de actina. Debido a que la miosina se enlaza en haces bipolares y los
filamentos de actina están arreglados de manera antiparalela, la actividad de la
miosina resulta en la contracción de los haces de actinomiosina que en células
animales participan en la formación del anillo contráctil durante la citocinesis,
miofibrillas de células musculares, cambios de forma y en la formación de las fibras de
tensión de células no musculares. (Alberts et al., 2015; Hotulainen & Lappalainen,
2006; Tojkander et al., 2012)
Las fibras de tensión son las principales estructuras contráctiles en muchas células
animales. Están formados por haces antiparalelos (bipolares) de actina, entrecruzados
por α−actinina. Los haces de actinomiosina se observan como haces filamentosos que
cruzan la célula de un lugar a otro y a menudo están anclados en adhesiones focales
que conectan con la matriz extracelular (Fig. 2). (Alberts et al., 2015; Tojkander et al.,
2012)
30
dinámica y maduración de las adhesiones focales. (Alberts et al., 2015; Cooper &
Hausman, 2009; Tojkander et al., 2012)
Los filamentos de actina sometidos a una mayor tensión enlazarán, con mayor avidez,
a la miosina para dar mayor resistencia a la célula mediante filamentos de
actinomiosina. Esto significa que los filamentos de actina son estructuras muy
dinámicas, que pueden actuar como mecanotransductores de las fuerzas externas a
las que son sometidas las células y esto redundará en la formación de estructuras
como las fibras de tensión. (Galkin et al., 2012)
CONTRACCIÓN MUSCULAR.
Existen tres tipos de músculo, el estriado esquelético, el estriado cardiaco y el no
estriado (liso). El músculo estriado esquelético, se caracteriza por ser voluntario y está
formado por células alargadas resultado de la fusión de muchas células, los
mioblastos, con la propiedad de la contractilidad y que por su apariencia se denominan
fibras musculares dentro de las cuales se localizan un sinnúmero de núcleos
periféricos. (Iwasa & Marshall, 2020)
Las fibras musculares están constituidas por una serie repetida de sarcómeras,
unidades morfofuncionales del músculo estriado, que al microscopio se ven como
estructuras alargadas formadas por bandas claras (bandas I) y bandas oscuras
(bandas M), de donde toma su nombre el músculo estriado. A nivel del centro de la
banda I se observa una línea oscura, la línea Z, que limita dos sarcómeras, es así
como cada sarcómera se extiende de una línea Z a la siguiente.
31
miosina. Los filamentos delgados que se empalman forman la banda I y el empalme
de los filamentos gruesos junto con el extremo de los filamentos delgados forman la
banda M. Los filamentos de actina se anclan en el disco Z, que forma la línea Z y
terminan a nivel del extremo de las bandas M. Los filamentos de miosina se anclan en
el centro de la banda M, la línea M y se orientan hacia las bandas I, sin invadir estas
bandas. De esta forma la contracción muscular consiste en el acortamiento de la
sarcómera mediante el deslizamiento de los filamentos delgados sobre los filamentos
gruesos. (Alberts et al., 2015; Iwasa & Marshall, 2020; Pollard & Earnshaw, 2008)
En cada filamento grueso sobresalen las cabezas de miosina orientadas hacia los
filamentos de actina. La contracción se activa con la salida de calcio del retículo
endoplásmico liso (retículo sarcoplásmico). En los filamentos de actina se encuentra
el complejo troponina que bloquea el sitio de unión a miosina en la actina. Otra
proteína, la tropomiosina, se une a la troponina y se extiende sobre 7 monómeros de
actina bloqueando también el sitio de unión de miosina en cada monómero de actina
del filamento. El calcio se une a la troponina que sufre un cambio conformacional que
libera el sitio de unión a miosina, al realizar este cambio jala a la tropomiosina y
también se liberan los sitios de unión de los monómeros de actina. (Alberts et al, 2015;
Iwasa & Marshall, 2020)
Para comprender la contracción muscular hay que explicar el ciclo mecanoquímico que
sucede entre los filamentos de actina al deslizarse sobre los filamentos de miosina. La
miosina tiene actividad ATPasa y durante el reposo se encuentra separada de la
actina, una vez activada la contracción por el calcio, la miosina une ATP lo cual
produce un cambio conformacional en la cabeza de miosina, provocando que la
miosina se mueva en dirección del siguiente monómero de actina, en ese momento se
hidroliza el ATP por ADP+Pi, se libera el Pi y la cabeza de miosina se une a la actina,
se libera el ADP y la miosina sufre un cambio conformacional arrastrando al filamento
de actina hacia la línea M, denominado golpe de poder y de esta forma se avanza en
el deslizamiento del filamento delgado sobre el grueso (movimiento procesivo). Esto
se realiza de forma repetitiva y los discos Z se aproximan uno a otro en cada sarcómera
32
lo que resulta en la contracción muscular. Para terminar la contracción el calcio se
regresa al retículo sarcoplásmico, troponina y tropomiosina bloquean nuevamente el
sitio de unión de actina para miosina. (Alberts et al., 2015; Iwasa & Marshall, 2020;
Pollard & Earnshaw, 2008)
33
actinomiosina se localiza en todo el citosol de la célula en forma semejante a las fibras
de tensión. En este caso, en la membrana plasmática existen receptores que unen a
su ligando y esto induce la liberación de calcio del retículo endoplásmico liso, el cual
se une a la calmodulina la que a su vez activa la cabeza de miosina y esto provoca el
deslizamiento de los filamentos de actina sobre los de miosina y la célula se contrae.
(Alberts et al., 2015)
Estos cambios son regulados por señales externas e internas controlados por la familia
de proteínas Rho, que son GTPasas monómericas y están en las vías de señalización
que controlan la estructura y función de los filamentos de actina. Pertenecientes a esta
familia están las proteínas Cdc42, Rac y Rho, cuya activación promueve la formación
de diferentes estructuras soportadas por los filamentos de actina, por ejemplo, la
proteína Cdc42 activada estimula la formación de filopodios, la proteína Rac activada
estimula la formación de lamelipodios y la proteína Rho activada estimula la formación
de fibras de tensión. Cada una de estas proteínas inducen o inhiben alguna de las
proteínas de unión de actina para la formación de estructuras de orden superior, por
ejemplo, en una célula en migración al formarse lamelipodios en el frente de una célula
en migración, la proteína Rac estimula la formación de redes dendríticas (complejo
34
Arp2/3) y redes en malla (filamina) y bloquea la formación de haces contráctiles (α-
actinina y miosina); por el contrario, en la parte trasera de la célula, la proteína Rho
estimula la formación de haces contráctiles (α-actinina y miosina) y bloquea la
formación de redes dendríticas o en malla (complejo Arp2/3 y filamina) (Alberts et al.,
2015)
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37
MICROTÚBULOS
M en C. Ma. del Rosario Martínez Calles.
INTRODUCCIÓN.
Los microtúbulos son estructuras proteicas que asemejan a tubos huecos, largos y
cilíndricos, son relativamente rígidos, presentan un diámetro de 23 a 25 nm y una
longitud de hasta de 50 µm. En una célula animal típica los microtúbulos se originan
en el centrosoma (región central de la célula) y se extienden a la periferia de manera
radial, formando un sistema de guías (Alberts et al., 2021; Chandar & Viselli, 2019; de
Juan, et al., 2022).
ESTRUCTURA.
Están formados por subunidades de moléculas de tubulina, cada subunidad es un
heterodímero compuesto por dos proteínas globulares, denominadas α y β tubulina,
dispuestas de manera alterna y unidas por enlaces no covalentes, a su vez los mismos
heterodímeros se ensamblan de forma lineal por el mismo tipo de enlace para formar
los protofilamentos que se dispondrán de manera paralela entre uno y otro, hasta
formar 13 protofilamentos, los cuales formarán la pared de la estructura hueca
cilíndrica, algunos microtúbulos pueden presentar 12, 15 o 16 protofilamentos. Los
protofilamentos en cada extremo tienen una polaridad estructural. El extremo de la β
tubulina se conoce como extremo + (más) y el extremo opuesto donde está la α
tubulina es el extremo – (menos). El hecho de que su estructura tenga una dirección
definida (polaridad), es crucial para su formación del microtúbulo, al momento que se
realiza el ensamblaje y también para realizar el transporte de moléculas en la célula
(Alberts et al., 2021; Chandar & Viselli, 2019; de Juan et al., 2022; Estévez, 2020).
FUNCIÓN.
Dentro de algunas funciones que realizan los microtúbulos, se encuentran: formar
estructuras de forma filiformes con movimientos rítmicos conocidos como cilios y
38
flagelos, los cuales actúan como medios de propulsión o despejando el fluido presente
sobre la superficie celular. En las células que entran en división forman estructuras
denominadas “huso mitótico”. Son los encargados del transporte intracelular y de
anclar organelos membranosos. También se ha encontrado que participan en el
transporte de impulsos eléctricos en cilios sensitivos de los túbulos contorneados
proximales en el riñón (Alberts et al., 2021; Estévez, 2020; de Juan et al., 2022;
Scarinci, 2020).
Polimerización.
La polimerización del microtúbulo también se le conoce como ensamblaje, este
proceso se vuelve un poco complejo, puesto que los microtúbulos cambian de manera
continua entre las fases de crecimiento y acortamiento, es decir están en un estado de
cambio en su fase de crecimiento, dando una característica al microtúbulo de
“Inestabilidad dinámica”, ya que, en el acortamiento del microtúbulo, también se realiza
una despolimerización o desensamblaje (Chandar & Viselli, 2019).
39
después de la polimerización de un microtúbulo en crecimiento, el GTP asociado a la
tubulina es hidrolizado, obteniendo GDP (difosfato de guanosina).
Un objetivo por el cual aumenta su longitud el microtúbulo es para buscar contacto con
organelos celulares o con los cromosomas en la mitosis a los cuales se puedan
enlazar. La etapa en donde inicia la unión de estos heterodímeros se conoce como
nucleación (Alberts et al., 2021; Chandar & Viselli, 2019; de Juan et al., 2022).
En este anillo, dos proteínas accesorias se unen directamente a la γ tubulina, junto con
otras proteínas que facilitan la creación del anillo en espiral, el cual servirá de molde
para crear un microtúbulo. Los microtúbulos en la célula tienen una velocidad de
polimerización por lo general de 10-15µm/min.
40
melanogaster). Los centriolos no cumplen ningún papel en la nucleación de los
microtúbulos en el centrosoma, las células vegetales carecen de ellos; son muy
idénticos a los cuerpos basales (presenta una membrana) que organizan a los
microtúbulos en cilios y flagelos; también participan en la formación del huso mitótico
(Alberts et al., 2021; Chandar & Viselli, 2019; Scarinci, 2020).
A veces la tubulina del extremo libre del microtúbulo hidroliza su GTP antes de que se
añada la siguiente tubulina, de manera que los extremos libres de los protofilamentos
están compuestos, ahora, por subunidades GDP-tubulina, induciendo el
desensamblaje del microtúbulo. Una vez que se ha iniciado la despolimerización, ésta
tiende a continuar, a menudo a una gran velocidad. El microtúbulo comienza a
contraerse con rapidez e, incluso, puede desaparecer.
41
microtúbulos citoplasmáticos. Esto les permite desensamblarse con rapidez y luego
reensamblarse en el huso mitótico (Alberts et al., 2021; Chandar & Viselli, 2019).
PROTEÍNAS QUE SE UNEN A MICROTÚBULOS.
La estructura dinámica de los microtúbulos y su interacción con otros elementos
celulares está regulada por proteínas asociadas a los Microtúbulos (MAPs). Por lo
tanto tenemos proteínas estructurales o estabilizadoras de microtúbulos (MAP l,
Familia Tau/Map 2, STOP, MAP 7 y doblecortina); Proteínas desestabilizadoras de
microtúbulos (Estatmina, Proteínas cortadoras, EMAP, kinesina 13 y MINUS);
Proteínas que controlan la localización de los microtúbulos (Tubulina γ, proteína TIP +
y -, XMAP215, entre otras) y finalmente otro tipo de proteínas denominadas proteínas
motoras, que se asocian a los microtúbulos, permitiendo que los microtúbulos
desplacen vesículas, organelos y otros componentes celulares al momento de que las
proteínas también se desplazan a lo largo de los microtúbulos citoplasmáticos, como
las del axón de una célula nerviosa. Por lo tanto, tenemos a las cinecinas, que suelen
desplazarse hacia al extremo más de un microtúbulo (alejándose del centrosoma;
hacía afuera del cuerpo celular), y las dineínas, que se desplazan hacia el extremo
menos del microtúbulo (hacía el centrosoma); hacía adentro (de Juan et al., 2022;
Matellan, 2020).
42
CILIOS Y FLAGELOS.
Son estructuras formadas por microtúbulos, se caracterizan por presentar movimiento,
lo que permite que las células realicen funciones específicas. Los cilios se localizan,
por ejemplo, en células del aparato respiratorio, oviducto, útero, canal del epéndimo y
en células que revisten los ventrículos cerebrales, ayudan a que estas células
epiteliales realicen funciones específicas sobre el borde apical de las mismas,
realizando un movimiento pendulante cíclico que ayude a desplazar sobre este borde
el moco secretado del mismo tejido epitelial en donde se localizan. Son estructuras
sensoriales que sobresalen de la superficie celular, están cubiertos por una membrana
que difiere de la membrana citoplasmática.
Los flagelos son más largos que los cilios, en el espermatozoide permite el
desplazamiento del mismo por completo en los fluidos, su estructura y generación del
movimiento es muy similar al cilio, pero el movimiento que se realiza sólo es de tipo
ondulatorio (Alberts et al., 2021; Chandar & Viselli, 2019; Scarinci, 2020).
REFERENCIAS.
43
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(Tesis de doctorado). Universidad Nacional de Quilmes, Bernal, Argentina.
Disponible en RIDAA-UNQ Repositorio Institucional. Digital de Acceso Abierto
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http://ridaa.unq.edu.ar/handle/20.500.11807/3064
44
FILAMENTOS INTERMEDIOS
Dra. Samantha Jardon Xicotencatl.
45
ESTRUCTURA.
Todos los filamentos intermedios son producto de una familia de genes relacionados
y poseen rasgos comunes, aunque presentan diferencias significativas en el tamaño y
en las propiedades químicas. A diferencia de la actina y la tubulina, que son proteínas
globulares, los filamentos intermedios son proteínas filamentosas (Becker et al., 2007).
Todos los dominios centrales de las diferentes proteínas de los filamentos intermedios
son similares, en tamaño y secuencia de aminoácidos, de modo que cuando se
agrupan forman filamentos de un diámetro y una estructura interna similar. A ambos
lados del dominio central helicoidal se encuentran los extremos N- y C-terminal,
sobresaliendo como dominios globulares en cada extremo, estos difieren mucho en
tamaño, secuencia y función entre las distintas proteínas de los de filamentos
46
intermedios y que presumiblemente explican la diversidad funcional de estas proteínas
(Alberts et al., 2021; Paniagua et al., 2017; Becker et al., 2007).
Se cree que ninguno de estos pasos del ensamble requiere la participación directa de
ATP o GTP. Puesto que los bloques tetraméricos de construcción carecen de
polaridad, el filamento ensamblado tampoco la tiene, esta es otra característica que
distingue los filamentos intermedios de otros elementos del citoesqueleto, por lo que
el ensamble y desensamble se controlan sobre todo por fosforilación y desfosforilación
de las subunidades (Karp, 2011).
CLASIFICACIÓN.
Las subunidades polipeptídicas de los filamentos intermedios pueden dividirse en
cinco clases principales según el tipo de célula en la que se encuentran y con base en
criterios bioquímicos, genéticos e inmunológicos. Esta descripción se limita a las
clases I-IV, que forman parte de la composición de filamentos citoplásmicos y se
consideran los filamentos intermedios tipo V las láminas, que se describen como parte
del recubrimiento interno del núcleo (Alberts & Bray, 2011; Becker et al., 2007).
En función del tipo celular en el que se encuentren, podemos diferenciar seis clases
de filamentos intermedios. Las clases I y II comprenden a las queratinas, las proteínas
que constituyen los tonofilamentos de las células epiteliales que tapizan las superficies
del cuerpo y bordean sus cavidades. (Los filamentos intermedios que se observan bajo
la red terminal de la célula de la mucosa intestinal están formados por queratina.) Las
queratinas de clase I son queratinas ácidas, mientras que las de clase II son queratinas
básicas o neutras; cada una de estas clases está formada por al menos 15 queratinas
diferentes (Alberts & Bray, 2011; Becker et al., 2007).
47
se extiende hasta la periferia de la célula. La desmina se encuentra en las células
musculares y la proteína gliofibrilar ácida es característica de las células gliales que
rodean y aíslan a las células nerviosas (Alberts & Bray, 2011; Becker et al., 2007).
Los neurofilamentos de las células embrionarias del sistema nervioso están formados
por nestina, que constituye la clase VI (Alberts & Bray, 2011; Becker et al., 2007).
Filamentos de queratina.
Están constituidos por numerosas clases de proteínas fibrilares (40-70 Kda), ácidas y
básicas, con un diámetro de 8 nm. Constituyen el mayor subgrupo dentro de los
filamentos intermedios. Su función principal es proteger a las células epiteliales del
estrés mecánico. Últimas investigaciones revelan un nuevo papel de los filamentos
intermedios, siendo esenciales en el crecimiento celular y en el tamaño por intervenir
en la regulación de la síntesis proteica. Existen diferencias en la expresión de dichas
proteínas entre las distintas células de un mismo vertebrado (Lee & Coulombe, 2009;
Kim & Coulombe, 2007).
Los filamentos de queratina abarcan el interior de las células de un lado a otro y los
filamentos de las células epiteliales adyacentes se conectan indirectamente a través
de desmosomas. Las citoqueratinas no son exclusivas de los epitelios queratinizados.
Se encuentran también en la mayoría de las células epiteliales incluyendo los
endotelios, excepto en los epitelios glomerular, del cristalino o del iris, entre otros. Esta
proteína está ligada a otra: la filagrina, se trata de una proteína estructural que
interviene en uniones desmosómicas y es barrera de protección celular frente a ciertas
48
agresiones externas. Estudios realizados con difracción de rayos X muestran que
existe un patrón de citoqueratinas típico del tejido epitelial (Etienne-Manneville, 2018;
Martínez & Martínez, 2010).
La composición de subunidades de citoqueratinas es extremadamente heterogénea,
variando con dependencia de la localización anatómica, el crecimiento celular, el
ambiente, el estado de diferenciación y el momento del desarrollo embrionario (Lira,
2019).
Filamentos de vimentina.
La trama de filamentos de vimentina es muy dinámica además de conferir soporte
estructural y resistencia a la tensión mecánica, desempeña un papel crucial en la
migración celular y en la transición epitelio-mesénquima, un proceso implicado en la
metástasis tumoral. Es el primero los elementos del citoesqueleto en formarse en
cualquier tipo de célula eucariota (Lira, 2019).
Desmina.
La desmina es una proteína de 52 Kd de 10 nm de diámetro que se expresa en el
músculo liso, cardiaco y esquelético; su principal función es la estructural, no tiene
relación con la contracción sino con la estructura e interconexión. También se
encuentran en los miofibroblastos y en el músculo estriado, en este último, es la
encargada de unir los miofilamentos y rodear las líneas Z para que puedan quedar al
mismo nivel, así́ como anexionar el retículo sarcoplásmico y los túbulos T al sarcómero
(Martínez & Martínez, 2010).
49
Proteína gliofibrilar ácida.
También llamada filamentos gliales de 55 Kd. No se encuentran en todas las células
gliales, sólo en el citoplasma de los astrocitos y de células asociadas a éstos. Este
filamento es el responsable de modular el movimiento y proporcionar estabilidad
estructural a los procesos astrocitarios aunque al carecer de las interconexiones que
presentan los neurofilamentos tienen menos movimiento. Poseen un diámetro de 8
nm. Al igual que otros proteínas del tipo III, no pueden ensamblarse con
las queratinas (proteínas de los tipos I y II de los filamentos intermedios). En las células
que expresan ambos tipos de proteínas, forman redes de filamentos intermedios
separados (Martínez & Martínez, 2010).
Neurofilamentos.
Están constituidos por tres polipéptidos diferentes, de 65, 105 y 135 Kda (Kilodalton),
que son los llamados NF-L, NF-M y NF-H, respectivamente. Se encuentran en las
neuronas y a lo largo de los axones del sistema nervioso central y periférico,
confiriendo resistencia y estabilidad al momento de la transmisión de impulsos
eléctricos. Tienen un diámetro de 10 nm. Cada neurofilamento se relaciona con su
vecino a través de unas proteínas asociadas. Su función es fundamentalmente
estructural (Alberts et al., 2021).
Láminas nucleares.
Los filamentos intermedios son importantes en la organización nuclear de la célula, las
láminas nucleares contribuyen a establecer la posición del núcleo en la célula, revisten
y refuerzan la superficie interior de la membrana nuclear interna, organizados como
una malla bidimensional, a diferencia de los demás filamentos intermedios que en el
citoplasma forman estructuras semejantes a cuerdas en configuración de haz, como
se ha descrito anteriormente (estas proteínas llamadas "láminas" no deben
confundirse con la laminina que es una proteína de la matriz extracelular) (Alberts et
al., 2021).
50
Las láminas nucleares están constituidas por tres tipos de polipéptidos (de 74, 72 y 62
Kda), dando lugar a las láminas A, B y C, respectivamente. Forman dímeros que se
juntan a su vez para dar lugar a redes trabeculares (Paniagua et al., 2017).
Nestina.
La nestina es una proteína fibrosa implicada en el crecimiento axonal en su grosor. Su
peso molecular es de 66 Kd y conforma un tipo minoritario de filamentos
intermedios que se encuentran presentes en neuronas primordiales, en embriones. Se
expresa en el sistema nervioso central en células madre neuroepiteliales durante la
embriogénesis, en la que se atribuye un papel fundamental. La nestina promueve
la fosforilación de la vimentina, durante la mitosis neuronal. Además, ayuda con la
reorganización citoesquelética de los otros filamentos intermedios en las células hijas.
Es indispensable para el desarrollo del cerebro, así como para el ojo y el nervio óptico
(Berry et al., 2013; Martínez & Martínez, 2010).
51
de la familia de proteínas de la plaquina. Dichas uniones proporcionan la resistencia
mecánica, sin embargo, la función de las plaquinas como nexos mecánicos no se
reduce únicamente a los desmosomas y hemidesmosomas (Karp, 2011).
REFERENCIAS.
Alberts, B., & Bray, D. (2011). Introducción a la biología celular. Ed. Médica
Panamericana.
Albert, B; Hopkin, K; Johnson, A; Morgan, D; Raff, M; Roberts, K; Walter, P. (2021)
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MATRIZ EXTRACELULAR
MVZ. Liliana Zúñiga Martínez.
INTRODUCCIÓN.
La vida en la tierra se originó en la forma de organismos simples unicelulares, la
transición de lo unicelular a lo multicelular se dio por la capacidad de las células de
reconocerse, adherirse y comunicarse entre sí dando origen a los organismos
multicelulares La mayoría de los organismos multicelulares están organizados en
ensamblados cooperativos denominados tejidos: nervioso, muscular, epitelial y
conectivo. Los tejidos permiten a los organismos moverse, metabolizar, reproducirse
y llevar a cabo otras actividades esenciales (Alberts et al, 2020). Cada tejido crea un
ambiente estable en que sus constituyentes celulares metabolizan nutrientes,
responden a estímulos externos, crecen y se diferencian según sus propias
necesidades (Chandar & Viselli, 2019; Iwasa & Marshall, 2018; Lodish, et al., 2016).
Las células establecen relaciones entre sí y también con los componentes del medio
al que se ha denominado Matriz Extracelular (ME) es el conjunto de macromoléculas
que secretan las células del tejido conectivo (fibroblasto), en el cartílago
(condroblastos) y en el hueso (osteoblastos). La ME es una red organizada de
moléculas que confiere resistencia a los tejidos, proporciona andamiaje a las células y
tejidos que la rodean (Alberts et al., 2020; Iwasa & Marshall, 2018).
54
tejido muscular y nervioso están compuestos ante todo de células, en tanto el tejido
conectivo tiene una matriz abundante de macromoléculas en su espacio extracelular
(Chandar & Viselli, 2019).
COMPONENTES DE LA MATRIZ EXTRACELULAR.
La naturaleza química de la Matriz extracelular (ME) difiere entre organismos, en la
mayoría de las células eucariotas la ME tiene algo en común: contienen FIBRAS largas
y flexible (proteínas fibrosas) pertenecientes a dos tipos funcionales: Proteínas
estructurales como colágenos y elastinas, que aportan resistencia y flexibilidad a la
matriz y (proteínas Adhesivas) fibronectina y laminina. Embebidas en una matriz
amorfa e hidratada de moléculas ramificadas que generalmente son proteínas y
polisacáridos denominada "Sustancia Fundamental" (Becker et al., 2007; Paniagua et
al., 2017).
PROTEÍNAS ESTRUCTURALES.
Las fibras de colágeno y la elastina son proteínas fibrosas de la ME componentes
importantes del tejido conectivo, la piel y las paredes de los vasos sanguíneos.
Fibras de colágeno.
Las proteínas colágenas (gr. Cola=pegamento; genos=nacimiento) son el
constituyente principal de las matrices extracelulares, se produce principalmente por
los fibroblastos, El colágeno es una familia de proteínas, las diferentes combinaciones
entre los distintos tipos de cadenas producen diversas configuraciones de colágeno
que originan a todas las variedades de fibras de colágenas de acuerdo con su
estructura y función. Existen 28 tipos distintos, los tipos I, II y III se describen como
colágenos fibrilares (fibrillas rígidas tipo cable), el tipo IV y VII forman forma redes y
adopta la forma de una malla tridimensional, se destacan por su alta resistencia a la
tracción. (Chandar & Viselli, 2019; Iwasa & Marshall, 2018; Paniagua et al., 2017).
55
colágeno se forman fibrillas (10-300 nm de diámetro) y fibras de colágeno (0,5-3 µm
de diámetro).El colágeno es una estructura helicoidal, triple, larga y rígida, en la que
tres cadenas polipeptídicas de colágeno se enrollan entre sí en una superhélice similar
a una cuerda con un diámetro aproximado de 1,5 nm de espesor, cada cadena
polipeptídica de aminoácidos (cadena α) se caracteriza por repeticiones de una unidad
de tres aminoácidos Gly (glicina), X, Y, que pueden ser cualquier aminoácido pero con
una gran cantidad de prolina y lisina que están hidroxiladas y son importantes para
mantener la estabilidad de la triple hélice formando puentes de hidrógeno entre los
componentes de las cadenas que le confieren rigidez y sirven como sitio de unión para
los carbohidratos (Alberts et al., 2020; Becker et al., 2007; Iwasa & Marshall, 2018;
Jiménez & Merchant, 2003).
Fibras de elastina.
Las fibras de elastina son sintetizadas por los fibroblastos o por las células musculares
de las arterias son fibras de 0.2 a 1 µm de anchura que se dividen y anastomosan, su
característica funcional más importante es la elasticidad, con el microscopio
electrónico una fibra de elastina aparece como un conjunto de microfibrillas de 12 a 14
nm de espesor, embebidos en una matriz amorfa. Las microfibrillas están formadas de
varias glucoproteínas no contienen prolina ni lisina y son ricas en aminoácidos polares
y cisteína, la glicoproteína predominante es la fibrilina, no es sulfatada.
56
PROTEÍNAS DE ADHESIÓN.
Las células en los tejidos se pueden adherir directamente entre sí (adhesión célula-
célula) a través de proteínas de membrana. Las células en los tejidos animales también
se adhieren indirectamente (adhesión célula-matriz) a través de la unión de los
receptores de adhesión en la membrana plasmática a los componentes de la ME
circundante (Lodish et al., 2016).
Las proteínas de adhesión son glicoproteínas tales como las fibronectinas y las
lamininas que anclan las células a la matriz (son pegajosas y forman láminas) unen
los componentes de la ME entre sí y fijan a las células a la ME. La fibronectina consiste
en una matriz lineal de 30 dominios Fn (fibronectina) que se combinan para formar
subunidades polipeptídicas funcionales más grandes que se unen a numerosos
componentes de la ME como el colágeno, proteoglicanos y otras fibronectinas
formando una red interconectada, su función es formar la ME, la adhesión celular
durante la embriogénesis y la organogénesis, la migración celular, la opsonización y
cicatrización, entre otras funciones. La laminina es una glicoproteína extracelular que
consta de tres cadenas polipeptídicas diferentes unidas por un enlace disulfuro y
organizadas en una estructura en forma de cruz con tres brazos cortos uno largo e
influyen en la migración, crecimiento y diferenciación de una célula, las lamininas se
pueden unir a otras moléculas de laminina, a proteoglicanos y a otros componentes de
las membranas basales formando redes entrelazadas dando a la membrana
resistencia y flexibilidad (Chandar & Viselli, 2019; Iwasa & Marshall, 2018; Jiménez &
Merchant, 2003).
57
Existen otras glucoproteínas como la tenascina, trombospondilina, y el nidógeno están
presentes en menor cantidad, la tenascina se encuentra en tejidos embrionarios
segregada por las células mesenquimáticas, y el tejido nervioso su función es guiar los
movimientos celulares en el desarrollo y promover o inhibir la adhesión celular. La
trombospondilina es abundante en los gránulos de las plaquetas que la secretan
durante la coagulación sanguínea, el nidógeno es una pequeña proteína se sitúa en el
cruce de los brazos de la laminina, sirve de enlace entre laminina y colágeno IV
(Paniagua et al.,2017).
SUSTANCIA FUNDAMENTAL.
La sustancia fundamental es la matriz hidratada y viscosa de la ME en las que están
inmersas las fibras de colágeno y elastina están compuestas por complejos proteína-
polisacáridos formados por proteoglucanos, la sustancia fundamental proporciona
andamiaje a las células y tejidos que rodea, proporciona señales físicas, bioquímicas
y mecánicas que pueden desempeñar funciones reguladoras que determinan la forma
y actividad de la célula (Iwasa & Marshall, 2018; Paniagua et al., 2017).
Proteoglucanos (PG).
Los proteoglucanos constan de un eje proteico de longitud variable sobre el que se
disponen de manera perpendicular desde decenas hasta centenares de cadenas de
glucosaminoglucanos (GAG) que quedan unidas covalentemente a los aminoácidos
del eje proteico. El eje proteico de los PG es rico en residuos de serina y treonina que
unidos covalentemente a GAG pueden ensamblar complejos gigantescos. Los
proteoglicanos forman geles debido a sus cargas negativas y se unen a gran cantidad
de cationes que a su vez se unen a grandes cantidades de agua. Como resultado los
proteoglucanos forman un gel poroso e hidratado que llena el espacio extracelular
como material de empaque y resiste las fuerzas de compresión, mientras que las
58
moléculas de colágena resisten fuerzas de tracción y proporcionan un andamiaje para
los proteoglucanos.
59
Glucosaminoglucanos (GAG).
Los GAG también se conocen como mucopolisacáridos y son polímeros lineales sin
ramificaciones que están compuestos por cadenas repetidas de disacáridos uno de los
dos azúcares de este disacárido es siempre el ácido glucurónico o urónico y la otra es
un aminoazúcar N- acetilada (N-acetilglucosamina o N-acetilgalactosamina) que en la
mayoría de los casos se encuentra sulfatado.
Los GAG son muy ácidos debido a la presencia de grupos sulfato y carboxilo unidos a
los anillos de azúcar (Alberts et al., 2020; Becker et al., 2007; Chandar & Viselli, 2019;
Iwasa & Marshall, 2018; Jiménez & Merchant, 2003).
Disacárido repetido
Glucosaminoglucano Peso Monosacárido Monosacárido Otros glúcidos
molecular A B Localización
(KDa)
Ácido hialurónico 4-8000 Ácido glucurónico N- acetil D-galactosa Tejido conjuntivo en general; cartílago,
D-glucosamina D-xilosa líquido sinovial; cuerpo vitreo
Condroitín sulfato 4 5-50 Ácido glucurónico N- acetil D-galactosa Conjuntivo de la dermis; arterias y
(sulfato de condroitina A) D- D-xilosa córnea; cartílago; hueso
galactosamina
Condroitín sulfato 6 5-50 Ácido glucurónico N- acetil D-galactosa Conjuntivo de la dermis; arterias y
(sulfato de condroitina C) D- D-xilosa córnea; cartílago; hueso
galactosamina
Dermatán sulfato 4 15-40 Ácido D-glucurónico N- acetil D-galactosa Conjuntivo de la dermis; vasos
(sulfato de condroitina B) o ácido L-idurónico D- D-xilosa sanguíneos y corazón; sangre.
galactosamina
Heparán sulfato 5-12 Ácido D-glucurónico N- acetil D-galactosa Conjuntivo de arterias; pulmón y
o ácido L-idurónico D-glucosamina D-xilosa corazón; lámina basal; superficies
celulares.
heparina 6-25 Ácido D-glucurónico N- acetil D-galactosa Conjuntivo de dermis; pulmón e hígado;
o ácido L-idurónico D-glucosamina D-xilosa gránulos de células cebadas
Queratán sulfato 4-19 D-galactosa N- acetil D-galactosa Conjuntivo de la córnea; cartílago;
D-glucosamina D-xilosa discos intervertebrales
60
ESTRUCTURA DE LA MEMBRANA BASAL.
Adosada a la cara basal de la membrana plasmática de los epitelios se observa una
banda de 50-80 nm de espesor de estructura amorfa es denominada lámina o
membrana basal (MB), la membrana basal es una estructura especializada de la ME
que separa a las células epiteliales y endoteliales del tejido conectivo, está compuesta
de colágeno tipo IV, y proteínas lamininas que interactúa con la fibronectina
conectando la membrana basal de las células epiteliales con la ME (Paniagua et al.,
2017).
La membrana basal (MB) rodea las fibras nerviosas, los músculos y las células grasas,
proporciona soporte mecánico para las células unidas, generan señales que
mantienen la supervivencia celular, sirven como sustrato para la migración celular
separan los tejidos adyacentes dentro de un órgano y actúan como una barrera para
el paso de las macromoléculas (Iwasa & Marshall, 2018; Jiménez & Merchant, 2003).
61
La remodelación /degradación de la ME está mediada por metaloproteasas asociadas
a la membrana y cuyas actividades están reguladas por la activación y por inhibidores
de proteínas TIMP (inhibidores tisulares de MMP) y RECK (proteína inductora de la
reversión) muchos procesos como la morfogénesis tisular, control de la proliferación y
motilidad celular, respuesta a lesiones dependen de la remodelación y degradación de
la ME (Chandar & Viselli, 2019; Lodish et al., 2016).
REFERENCIAS.
Alberts, B., Hopkin, K., Johnson, A., Morgan, D., Raff, M., Roberts, K. & Walter, P.
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(España): Wolters Kluwer.
Iwasa, J., & Marshall, W. (2018). Karp Biología Celular y Molecular 8a ed. México:
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Jimenez , L.F. & Merchant, H. (2003). Biología Celular y Molecular. México: Pearson
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Lodish, H., Berk , A., Kaiser, C., Krieger, M., Bretscher, A., Ploegh, H. & Scott, M.
(2016). Biología Celular y Molecular 7a ed. Autónoma de Buenos Aires:
Médica Panamericana.
Paniagua, R., Nistal, M., Sesna, P., Uría, M.A., Fraile, B., Anadón, R. & Sáenz, F.J.
(2017). Biología Celular y Molecular. Madrid España: McGraw-
Hill/interamericana de España, S.L.
62
UNIONES INTERCELULARES
Dra. en E. Elizabeth Aguirre García.
Las uniones intercelulares permiten a los organismos, tales como los animales y los
vegetales tener la forma, fortaleza y consistencia que los caracteriza, estas estructuras
son las que les permiten unirse y comunicarse entre sí, y con la matriz extracelular,
convirtiéndose en estructuras cruciales para la supervivencia de los organismos
(Alberts et al., 2002).
Las uniones celulares y la matriz extracelular juegan también un rol central durante
diversos procesos de importancia en los organismos pluricelulares, algunos ejemplos
de esto es la histogénesis y morfogénesis, así como en el mantenimiento de la
homeostasis corporal. Esto se observa durante la migración celular colectiva, que se
produce cuando varias células (capas enteras, frecuentemente) se mueven al mismo
tiempo, en dos o tres dimensiones, manteniendo sus uniones celulares intactas (Ilina
& Friedl, 2009) y donde los citoesqueletos de las células contiguas se continúan a
través de las uniones celulares (Urquiza-Bardone & Carezzano, 2013).
Existen diversos tipos de uniones intercelulares, entre las más conocidas y estudiadas
están:
63
Uniones de oclusión
Uniones de anclaje
Uniones adherentes
Desmosomas
Hemidesmosomas
Uniones comunicantes
Uniones tipo gap
Uniones eléctricas
Plasmodesmos
Dependiendo del tipo de unión podrá permitir la unión entre célula y célula o bien entre
célula y componentes de la matriz extracelular. En la mayoría de los epitelios es posible
encontrar todos estos tipos de uniones (Alberts et al., 2011).
64
Las proteínas principales pertenecen básicamente a tres tipos. Primeramente, se
hallan las integrinas que intervienen en las uniones célula- matriz extracelular, en
segundo lugar, se tiene a las cadherinas, protagonistas de la unión célula-célula, de
carácter adhesivo y fuerte como las encontradas en desmosomas y uniones
adherentes, y en tercer lugar se encuentran las claudinas, presentes en las uniones
oclusivas (Urquiza-Bardone & Carezzano, 2013).
Podría agregarse como un cuarto tipo a las conexinas y proteínas equivalentes de las
uniones comunicantes (Saito et al., 2012; Sánchez et al., 2005), presentándose en
todos los casos moléculas diferentes y especializadas según el tipo de unión.
65
Existen también aquellas uniones que están relacionadas con el citoesqueleto. En el
caso de las uniones adherentes y los desmosomas conectan a las células epiteliales
entre sí, mientras que los hemidesmosomas unen a las células con la lámina basal. Su
función es proporcionar resistencia mecánica, la molécula que forma los tramos de
adhesión atraviesan la membrana y están unidas en el interior de las células con
filamentos fuertes del citoesqueleto.
En las uniones adherentes existen unas 170 proteínas con roles estructurales o
regulatorios, uno de cuyos resultados es la asociación de los citoesqueletos de actina
de células vecinas, con lo que se forman grandes redes moleculares que las conectan,
permitiendo así la consecución de variados movimientos morfogenéticos como la
gastrulación o neurulación, en las que capas enteras de células se mueven
ordenadamente (Urquiza-Bardone & Carezzano, 2013).
Otro tipo de uniones son las comunicantes (gap, en inglés), éstas aparecen en la
mayoría de los epitelios, cuando dos membranas están paralelas y en contacto
66
estrecho (con un espacio de 2 a 4 nm), dicho espacio está ocupado por complejos
proteicos de las células yuxtapuestas, los conexones, los cuales forman canales que
permiten el paso de iones inorgánicos y pequeñas moléculas hidrosolubles que se
desplazan de citosol a citosol entre ambas células creando un acoplamiento eléctrico
y metabólico.
REFERENCIAS.
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de los animales. The Biologist, Vol. 11, Nº 2. Lima, Perú.
67
ORGÁNULOS
Dr. Misael Rubén Oliver González.
GENERALIDADES.
Los orgánulos son subunidades de células eucariotas limitados por membrana, que
mantienen comunicación regulada con el citoplasma para llevar a cabo sus funciones.
Los orgánulos limitados por membrana son el núcleo, mitocondrias, retículo
endoplásmico, aparato de Golgi, peroxisomas y lisosomas. Cabe recordar que existe
un orgánulo no limitado por membrana, que se extiende por todo el citoplasma, el
citoesqueleto (Izwasa & Marshall, 2019; Pollard et al., 2017).
Las bacterias, como sabemos, son células procariotas y no cuentan con orgánulos,
por lo que la membrana plasmática realiza varias funciones, pues bombea iones,
sintetiza ATP, secreta proteínas y sintetiza lípidos (Alberts et al., 2015; Lodish et al.,
2016).
Para la célula eucariota ancestral no fue suficiente con la membrana, por lo que, con
invaginaciones de la membrana plasmática se formaron compartimientos que originan
los orgánulos para mantener aislados territorios celulares y llevar a cabo sus funciones
específicas mediante complejos mecanismos moleculares, protegiendo así por
ejemplo: el DNA en el núcleo, enzimas hidrolíticas en lisosomas y enzimas oxidativas
de los peroxisomas, además, regulando los procesos proteicos en retículo
endoplásmico y aparato de Golgi. En células vegetales, además, se formaron los
cloroplastos y los plastidios. Aquí sólo estudiaremos los orgánulos de células animales
(Alberts et al., 2015; Archibald, 2015; Margulis & Bermudes, 1985).
Las mitocondrias se originaron por diferente proceso. Esto es, la célula ancestral
eucariota anaeróbica de gran tamaño, fagocitó a células procariotas aeróbicas. Estas
células procariotas tienen la capacidad de aprovechar el oxígeno para producir ATP a
base de glucosa. Entonces se llevó a cabo la simbiosis, así, la célula eucariota provee
nutrientes a la célula procariota y esta genera el ATP.
68
VÍA BIOSINTÉTICA. ENDOCÍTICA Y SECRETORIA.
Existen 3 mecanismos por los cuales las proteínas son transportadas a través de los
orgánulos. Esos mecanismos son: transporte por poros nucleares, transporte a través
de membrana y transporte vesicular.
Importación nuclear Pro, Pro, Lis1, Lis1, Lis1, Arg1, Lis1, Val1.
Exportación nuclear Leu3, Ala, Leu3, Lis, Leu3, Ala, Gli, Leu3, Asp, Lis3.
Retorno a RE Lis1, Asp2, Glu2, Leu3, COO-.
Importación a peroxisomas Ser4, Lis1, Leu3, COO-
Tabla.1. Algunos ejemplos de secuencias señales típicas. 1. Carga positiva 2. Carga
negativa 3. Hidrofóbicos. 4. Hidroxilados. (Alberts et al., 2015).
Los péptidos de señal se ubican en el extremo amino terminal de las proteínas, pero
también se presentan en porciones medias, estos péptidos indican que deben quedar
ancladas las proteínas en la membrana y no seguir adelante. Estos péptidos medios
indican que continúe la transferencia de la proteína a través de la membrana o que se
detenga, de ahí que haya proteínas ancladas en la membrana. Existen algunos
péptidos señal localizados en el extremo carboxi terminal (Alberts et al., 2015; Alberts
et al., 2019; Cooper, 2018).
69
NÚCLEO.
Como se indicó antes, el núcleo se originó por invaginación de la membrana
plasmática de la célula eucariota ancestral, así, quedó rodeado el DNA y las proteínas
que se asocian con él. Este orgánulo presenta doble membrana: membrana nuclear
externa y membrana nuclear interna, quedando un espacio entre ellas, el espacio
perinuclear. Ambas membranas presentan perforaciones nanométricas, los poros
nucleares, por los que se comunica el núcleo con el citoplasma. Los poros nucleares
presentan un centenar de proteínas que forman el complejo de poro nuclear que regula
y hace posible la importación y exportación nuclear mediante el transporte a través de
los poros nucleares (Alberts et al., 2015; Cooper, 2018; Lodish et al., 2016).
Las proteínas de poros nucleares, las nucleoporinas están organizadas de tal manera
que forman los complejos de poros nucleares (NPCs por sus siglas en inglés). Sólo
mencionaremos algunas de ellas como las nucleoporinas en anillo que están ancladas
en la membrana nuclear alrededor del poro en forma transmembranal. Las
nucleoporinas de canal se disponen hacia la luz del poro formando una capa proteica.
Las nucleoporinas de escalafón están entre las nucleoporinas de canal y de anillo
haciendo un soporte del complejo. De las nucleoporinas de escalafón, se desprenden
proteínas que se dirigen hacia el interior del núcleo para conformar una estructura
parecida a una encesta o canasta. Ocupando la luz del poro se encuentra un gran
número de nucleoporinas que forman la zona desordenada. Finalmente, hacia el
citoplasma, se presentan filamentos proteicos llamados fibrillas citosólicas. (Alberts et
al., 2018; Alberts et al., 2015; Lodish et al., 2016).
70
Transporte a través del NPC.
El transporte de proteínas hacia y desde núcleo se lleva a través del NPC, esto es, el
conjunto de nucleoporinas ubicadas en los poros nucleares. Por difusión simple se
transportan moléculas pequeñas y por transporte activo las moléculas grandes, en este
último se necesita gasto de energía y la energía se obtiene por hidrólisis de GTP. Las
proteínas transportadas por el NPC no necesitan desplegarse, así, en su conformación
nativa son transportadas.
Con las nucleoporinas existen proteínas que actúan como receptores y como
adaptadores. Los receptores reconocen a los péptidos señal de las proteínas de
importación o exportación nuclear y las llevan al NPC, algunos receptores nucleares
necesitan proteínas adaptadoras para el reconocimiento proteico.
Como se mencionó el transporte activo del NPC se requiere hidrólisis de GTP para
obtener la energía. La enzima responsable de hidrolizar GTP es Ran-GTPasa, que se
encuentra dentro del núcleo. En el citosol, la Ran-GTP se encuentra como Ran-GDP
y para intercambiar GDP por GTP, debe entrar al núcleo a través del NPC, este
intercambio lo regula la proteína Ran-GEF. Ya como Ran-GTP sale del núcleo y con
la acción de la proteína Ran-GAP, se hidroliza el GTP a GDP con la liberación de un
fosfato inorgánico para quedar como Ran-GDP, de esta manera regresar al interior del
núcleo. A la Ran-GTPasa se unen los receptores de exportación nuclear llevando la
proteína a exportar y a Ran-GDP cuando se va importar una proteína del citoplasma
al núcleo (Alberts et al., 2015; Cooper, 2018; Izwasa & Marshall, 2019; Lodish et al.,
2016).
MITOCONDRIA.
Las mitocondrias se limitan con doble membrana, membrana externa e interna y
cuenta con su propio DNA que contiene genes en donde se codifican proteínas propias
de la mitocondria y tienen la capacidad de auto-replicarse con lo que se reemplazan
mitocondrias que termina su tiempo de vida útil (Alberts et al., 2018; Lodish et al., 2016;
Margulis & Bermudes, 1985; Pollard et al., 2017; ).
71
En la mitocondria se lleva a cabo el transporte de proteínas a través de la membrana
mediante complejos proteicos denominados translocones mitocondriales.
La mitocondria forma una red compleja interconectada y muy dinámica mantenida por
complejos procesos de fisión y fusión. La fisión mitocondrial se regula por proteínas
dinamina 1 (Drp-1) y la proteína de fisión (Fis 1). Dinamina 1 es homologa de la
proteína dinamina que participa en el tráfico vesicular y endocitosis. Estas proteínas
actúan como enzimas GTPasas que cortan ambas membranas mitocondriales por
constricción. Drp-1 se encuentra en citoplasma con una fracción que se localiza en
puntos específicos de la membrana externa de la mitocondria que son sitios de fisión.
Drp-1 no tiene péptido señal para mitocondria, quien la reconoce es Fis 1 que actúa
como proteína adaptadora. Hay que tomar en cuenta que el proceso de fisión
mitocondrial se da en células en estado normal. Sin embargo, también se asocia a
condiciones de estrés metabólico (Alberts et al., 2015; Kuzmicic et al, 2011).
72
La fusión mitocondrial la realizan las proteínas multifusinas (Mfn) y las proteínas de la
atrofia óptica (OPA1). Hay dos isoformas de las multifusinas (Mfn 1 y Mfn 2) que se
ubican en la membrana externa mitocondrial con su extremo amino terminal y su
extremo carboxiterminal hacia el citosol. Mientras que las Mfn 1 y 2 interactúan entre
sí para coordinar la fusión de la membrana mitocondrial externa de mitocondrias
opuestas a OPA1 que se localiza en el espacio intermembranal y asociada a la
membrana mitocondrial interna que participa en el remodelado de las crestas
mitocondriales y el acercamiento y la fusión de la membrana mitocondrial interna. La
fusión de ambas membranas mitocondriales parece funcionar como dos eventos
independientes. Mientras que la fusión de la membrana externa mitocondrial requiere
baja concentración de GTP, la fusión de la membrana interna requiere de la hidrolisis
de GTP, además de depender de un potencial de membrana mitocondrial intacto y de
una alta síntesis de ATP. La fusión regula el metabolismo mitocondrial, de esta forma,
la disminución de la concentración de cualquiera de las dos Mfn mediante ARN de
interferencia conduce a la formación de mitocondrias fragmentadas con menor
consumo de oxígeno y menor membrana mitocondrial (Alberts et al., 2015; Kuzmicic
et al, 2011).
73
mitocondria y otras sintetizadas en el citoplasma (Alberts et al., 2015; Alberts et al.,
2019; Lodish et al., 2016; Pollard et al., 2017).
Existen proteínas que su péptido señal indica que deben quedar en membrana externa
mitocondrial, para esto, TOM transloca la proteína al espacio intermembranal, aquí,
proteínas chaperonas reconocen a la proteína y la llevan al translocón SAM, el cual
ensambla a la proteína en membrana externa y formar poros.
Otras proteínas son translocadas por TOM al espacio intermembranal y luego TIM23
las ancla a la membrana interna eliminando el péptido señal, dejando el péptido de
transferencia que indica dónde debe quedar esa proteína. El complejo OXA capta
proteína translocadas a la matriz mitocondrial, las integra a membrana interna y hace
lo mismo con proteínas sintetizadas en matriz mitocondrial por la propia mitocondria.
74
algunas proteínas que fueron ancladas a membrana interna por los translocones
TIM23 y OXA, son reconocidas por proteasas en el espacio intermembranal y les
cortan el péptido de transferencia para quedar libres en el espacio intermembranal
(Alberts et al., 2015; Chandar & Viselli, 2018; Lodish et al., 2016; Plopper et al., 2013;
Pollard et al., 2017).
PEROXISOMAS.
La célula cuenta con varios cientos de peroxisomas, estos orgánulos son pequeños
compartimentos rodeados por una sola membrana. Esta membrana también cuenta
con translocones que transportan proteínas en forma selectiva de citoplasma y retículo
endoplásmico reconociendo el péptido señal de las proteínas destinadas a
peroxisomas, los cuales son muy cortos, constan de 3 aminoácidos y se localizan en
el extremo carboxi-terminal de algunas proteínas y en el extremo amino-terminal de
otras. Al ser reconocida una proteína en cualquiera de las dos señales por un receptor
hidrosoluble de importación peroxisomal, esta proteína es importada a este orgánulo.
75
el torrente circulatorio (Alberts et al., 2019; Chandar & Viselli, 2018; Izwasa & Marshall,
2019; Pollard et al., 2017).
RETÍCULO ENDOPLÁSMICO.
El retículo endoplásmico es una serie de sáculos y túbulos de membrana que forman
varios espacios interconectados entre ellos, formando una especie de laberinto. Es el
sistema de membrana más grande de la célula. En la superficie externa de este
orgánulo se unen ribosomas, lo que da una apariencia rugosa de ahí su nombre
retículo endoplásmico rugoso (RER) y en la zona donde no hay ribosomas da una
apariencia lisa a lo que se conoce como retículo endoplásmico liso (REL).
76
al péptido señal de la proteína a importar y también se une al ribosoma que está
sintetizando la proteína, luego, la SRP expone un sitio de unión al receptor de la SRP.
Las proteínas de membrana contienen péptidos señales de paro, esto es que contiene
aminoácidos hidrofóbicos para poder quedar ancladas en la membrana y dependiendo
del número de péptidos señales de translocación y de paro es como quedan ancladas
las proteínas con uno o varios pases. Es así como se encuentran proteínas
transmembranales de varios pases como la rodopsina de las células de la retina del
ojo que reacciona a los rayos de luz y la proteína G que se asocia al receptor llamado
receptor asociado a proteína G que cuentan muchas células del organismo. Estas dos
proteínas tienen siete pases en la membrana (Alberts et al., 2015; Chandar & Viselli,
2018; Lodish et al., 2016; ).
77
Hay N-glicosilación y O-glicosilación. La primera consiste en unir los oligosacáridos en
el grupo amino del aminoácido asparagina, este tipo de glicosilación es la más común,
representa el 90%, la O-glicosilación es la menos frecuente y se da con la unión del
oligosacárido en el grupo oxhidrilo de los aminoácidos serina, treonina o lisina. El
primer sacárido es unido en retículo endoplásmico y la unión de los demás sacáridos
se da en Aparato de Golgi.
Cuando las proteínas hayan recobrado su conformación original son exportadas del
retículo endoplásmico al aparato de Golgi para después ser transportadas a su destino.
Si no recuperan su conformación, las proteínas son captadas por chaperonas y las
incorporan al translocador que las exporta al citoplasma en donde la enzima N-
glicanasa elimina a la glucosa, la proteína es poliubiquitinada para ser marcada para
degradación en proteasoma (Alberts et al., 2015; Chandar & Viselli, 2018; Gong et al.,
2017; Izwasa & Marshall, 2019; Jing et al., 2017; Lodish et al., 2016).
El REL, con una serie de reacciones químicas, llevadas a cabo en la superficie externa,
sintetiza los fosfolípidos de membrana celular como fosfatidilcolina y colesterol.
También está relacionado con la detoxificación y sirve para almacenar calcio. (Alberts
et al., 2015).
APARATO DE GOLGI.
El núcleo, el retículo endoplásmico y el aparato de Golgi guardan cierta secuencia,
incluso la membrana nuclear externa se continúa con el retículo endoplásmico. Luego,
del retículo endoplásmico se desprenden vesículas que alcanzan en forma inmediata
78
al aparato de Golgi. Entre RE y Golgi inicia la ruta del transporte vesicular, las proteínas
son seleccionadas para ser transportadas por vesículas que se forman en RER para
llegar a Golgi.
Las proteínas que vienen de RER son procesadas químicamente por enzimas que
contiene cada tipo de cisternas de Golgi (compartimentalización funcional). Algunos
ejemplos de procesamiento de proteínas son, remoción de manosa y adición de N-
acetilglucosamina, galactosa y ácido N-acetilneuramínico. De las cisternas y redes
trans de Golgi se forman vesículas que transportan proteínas a lisosomas, a la
membrana plasmática y a secreción, procesos que describiremos en seguida (Alberts
et al., 2015; Chandar & Viselli, 2018; Izwasa & Marshall, 2019; Scott et al., 2009).
79
La N y O glicosilación y la sulfatación de las proteínas en Golgi colaboran en la
maduración de proteínas (Alberts et al., 2015).
LISOSOMAS.
Los lisosomas son otros orgánulos limitados por una membrana y contienen enzimas
hidrolíticas en estado inactivo y sólo actúan en un ambiente ácido. Las enzimas
degradan las macromoléculas que ya han cumplido su actividad, a las mitocondrias
que han muerto y a moléculas importadas del exterior mediante endocitosis. En las
células del sistema inmune los lisosomas son muy numerosos ya que al ser
fagocitados los microorganismos patógenos son llevados a estos organelos para su
degradación.
80
TRANSPORTE VESICULAR.
Las proteínas de RE son transportadas al aparato de Golgi por vesículas. Las
vesículas que se forman en retículo endoplásmico viajan por los microtúbulos
formando complejos tubulares vesiculares para llegar a la red cis de Golgi. En Golgi
también se forman vesículas, unas brotan de la red cis y de todas las cisternas que
hacen el transporte de retorno a RE de proteínas propias de este organelo. Las demás
vesículas se desprenden de la red trans de Golgi para transportar proteínas a
lisosomas, a la membrana plasmática y al exterior de la célula, realizando con esto
último la exocitosis. De la membrana plasmática también se forman vesículas para
captar nutrientes u otros elementos realizando la endocitosis (Alberts et al., 2015;
Chandar & Viselli, 2018; Hong et al., 2013; Izwasa & Marshall, 2019; Scott et al., 2009).
81
Clatrina consta de tres cadenas de aminoácidos cortas y tres cadenas largas que se
ensamblan para formar una estructura llamada triesquelion. Los trisquelion de clatrina
se ensamblan en una estructura molecular de forma de canasta hexagonal o
pentagonal cubriendo la superficie citosólica de la membrana del brote de vesícula.
Exocitosis.
Vesículas formadas de la red trans de Gogi, como vimos van a lisosomas, ahora
estudiaremos las que van a membrana plasmática para proveerla de nuevas proteínas
y fosfolípidos para su renovación, así como las que transportan moléculas al exterior
celular mediante las vías secretoras constitutiva y regulada.
Endocitosis.
En la superficie interna de la membrana plasmática se presenta la proteína de cubierta
clatrina. Esta proteína hace el brote de vesículas hacia el citoplasma, captando
moléculas grandes y pequeñas, así como líquidos extracelulares para endocitarlas.
82
Hay dos tipos de endocitosis, la pinocitosis y la fagocitosis. Con el primero la célula
capta moléculas muy pequeñas menores a 150 nm, con la fagocitosis capta moléculas
grandes, mayores a 150 nm. En nuestra vida la pinocitosis es como “beber agua” y la
fagocitosis es el mecanismo de “comer”. Este último mecanismo es muy especializado
en las células fagocíticas para comerse a microorganismos patógenos que han
invadido a un organismo animal (Alberts et al., 2019; Plopper et al., 2013; Pollard &
Earnshaw 2008).
83
endosomal. Ya maduro el endosoma tardío se fusiona con lisosomas formando
endolisosomas para degradar su contenido (Alberts et al., 2015).
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85
CICLO CELULAR
MVZ. María de los Ángeles Robles Mota
Cada dos meses todas las células de la superficie del cuerpo se eliminan y se
reemplazan por otras. El revestimiento epitelial del intestino delgado se renueva a un
ritmo aún más rápido, sustituyéndolo por completo en el lapso de tres a cinco días. Al
igual que la mayoría de las células de nuestro cuerpo, estas células epiteliales son
terminales o postmitóticas, lo que significa que ya no se dividirán para dar lugar a
nuevas células. A medida que envejecen y se deterioran por el desgaste se
reemplazan continuamente a través del trabajo de las células madre. Por el contrario,
otras células en el cuerpo son demasiado longevas y no parecen ser reemplazadas en
absoluto, incluidas algunas poblaciones neuronales (Karp, 2009)
La división celular no se detiene con la formación del organismo maduro, sino que
continúa en ciertos tejidos durante toda la vida. Aunque la división celular ocurre en
todos los organismos, tiene lugar de manera diferente en procariotas y eucariotas. En
una población de células en división, ya sea dentro del cuerpo o en una placa de
cultivo, cada célula pasa por una serie de etapas definidas fácilmente visibles con un
microscopio óptico (Karp, 2009)
Una de las propiedades que distingue a varios tipos de células dentro de una planta o
un animal multicelular es su capacidad de crecer y dividirse. Podemos reconocer tres
categorías de células:
86
Células altamente especializadas y carecen de la capacidad de dividirse como las
neuronas, las células musculares y los glóbulos rojos. Una vez que estas células se
han diferenciado, permanecen en ese estado hasta que mueren.
INTERFASE
La interfase es el periodo entre divisiones celulares, es un periodo donde la célula
crece y efectúa diversas actividades metabólicas y puede durar por días, semanas o
87
más tiempo, según el tipo celular y las condiciones imperantes. La interfase consta de
tres fases: G1, S y G2.
Fase G1.
En esta fase ocurre la síntesis del ARN; en primer término, se observa la duplicación
de los centriolos y se sintetizan las proteínas necesarias para la replicación del ADN,
además, en ésta como en las siguientes fases existen puntos de control que aseguran
la progresión a través del ciclo celular. En esta fase, el punto de control se encarga de
verificar que la célula tenga el tamaño adecuado y favorable para poder continuar con
la siguiente fase del ciclo (Sepúlveda, 2012).
Con algunas excepciones, las células que dejan de dividirse ya sea de forma temporal
o permanente entran en un estado de reposo previo al inicio de la síntesis de ADN, se
dice que se encuentran en un estado G0, y ante una señal promotora de crecimiento
pasará de G0 a G1 para continuar con el ciclo.
Fase S.
Recibe este nombre porque es la etapa en la cual tiene lugar la síntesis de ADN, utiliza
las proteínas recién sintetizadas en la fase G1 y origina una célula con cromosomas
dobles formados por dos cromátides hermanas idénticas, que permanecen
estrechamente unidas entre sí debido a que unos complejos proteicos llamados
cohesinas se ensamblan a lo largo de cada una de ellas conforme se replica el ADN.
El sistema de control en esta fase está encargado de regular el comienzo apropiado
de la replicación del ADN y que esta suceda solo una vez por ciclo (Sepúlveda, 2012).
Fase G2.
En esta fase se sintetizan las proteínas necesarias para llevar a cabo el proceso de
mitosis, ocurre un almacenamiento de energía y termina la replicación de los
centriolos. El punto de control verifica que existan las condiciones necesarias para
efectuar la mitosis (Sepúlveda, 2012).
88
La desregulación de la progresión de este ciclo celular conduce a la proliferación
celular incontrolada dando lugar a cáncer. Por lo tanto, no es sorprendente que sea un
proceso estrechamente regulado, con mecanismos de control multifacéticos y muy
complejos. Durante la conversión de las células normales hacia células cancerosas, la
aparición de múltiples mutaciones origina inestabilidad genética. Las mutaciones en
los genes de reparación del ADN, predisponen a los portadores de estas mutaciones
a un aumento de inestabilidad genómica (Urrego et al., 2014).
Hay dos clases principales de puntos de control del ciclo celular: los puntos de control
de daño del ADN y los puntos de control de dependencia.
Los puntos de control de daño en el ADN retrasan las transiciones del ciclo celular de
G1 a S y de G2 a M, proporcionando así más tiempo para la reparación del ADN. Los
componentes esenciales del punto de control G1 incluyen los genes ATM, ATR, p53,
RB, Chk2 y p21Waf1. Los puntos de control de dependencia, como el daño del huso,
la poliploidía y los puntos de control de decatenación, son aquellos que retrasan las
transiciones de fase del ciclo celular cuando no se han completado los eventos
esenciales del ciclo celular (Doherty et al., 2003).
89
Estos puntos de control funcionan para mantener la estabilidad genética,
proporcionando tiempo adicional para la reparación de daños en el ADN y la
terminación de los acontecimientos que son necesarios para la división celular precisa
(Juan et al., 2021).
Existe otro mecanismo de control durante el proceso mismo de duplicación del material
genético, en la fase S llamado punto de control G2/M este punto de control está al final
de la fase G2, que asegura que la duplicación ocurra una sola vez por ciclo esto último
lo hace la S/Cdk. Luego la célula entra en la fase G2. Ya en la fase G2, existe un
segundo punto de control en el cual la célula “evalúa” si está preparada para entrar en
mitosis; este mecanismo de seguridad garantiza que solo entren en mitosis aquellas
células que hayan completado la duplicación de su material genético. El pasaje de la
célula del punto R depende de la integración del conjunto de señales externas e
internas que recibe. El sistema de control del ciclo celular está basado en dos proteínas
clave, las ciclinas y las proteínas quinasas - o cinasas- dependientes de ciclinas (CDK,
por sus siglas en inglés), que responden a esta integración de señales (Curtis et al.,
2008).
90
Ciclinas
Como ya se mencionó el ciclo está regulado por las CDK, las cuales dependen de su
unión con las ciclinas, de tal forma que cuando los niveles de ciclina son altos la cinasa
se activa y cuando los niveles de ciclina bajan la cinasa se inactiva. Esta regulación
depende de procesos de fosforilación (cinasas) y desfosforilación (fosfatasas). (Juan
et al., 2021)
Las ciclinas son una familia de proteínas que intervienen en el control del ciclo celular,
y se denominan así por que experimentan fluctuaciones cíclicas, siendo sintetizadas y
degradadas cíclicamente en cada ciclo celular. Tras realizar su función son
ubicuitinizadas y degradadas en el proteasoma 26S. Podemos distinguir tres grandes
grupos de ciclinas:
91
Para su degradación las ciclinas son marcadas con ubiquitina (ubiquitinización) por
una cadena de complejos enzimáticos formados por: E1 (activador de la ubiquitina),
E2 (conjugador de la ubiquitina) y E3 (ubiquitina-ligasa). El proceso de ubiquitinización
se realiza de forma secuencial con la participación de E1, E2 y E3, iniciando con la
activación de la ubiquitina para lo cual se requiere trifosfato de adenosina (ATP). (Juan
et al., 2021)
Cinasas
Las CDK, en su forma activa, fosforilan toda una serie de proteínas y enzimas,
activándolas para que ejecuten los mecanismos moleculares que determinarán el
progreso de la célula durante las diferentes fases del ciclo celular y los puntos de
control.
Las CDK están reguladas en tres niveles. En un primer nivel por el acoplamiento a una
o varias ciclinas, para formar complejos funcionales constituyendo el complejo
ciclina/CDK; en este momento la ciclina produce un cambio de configuración que
convierte a la CDK en un elemento catalítico, tomando en cuenta que aún no es activo.
En un segundo nivel se lleva a cabo la activación del complejo ciclina/CDK a través de
una serie de fosforilaciones secuenciales, proceso en el cual se activa catalíticamente
la actividad cinasa del complejo. Y en un tercer nivel intervienen las proteínas
inhibidoras de las CDK, una familia de proteínas CIP/KIP (CDK interacting
proteins/kinase inhibitoy proteins) (Juan et al., 2021).
Proteínas inhibidoras
En la regulación de estos complejos ciclina-CDK intervienen proteínas inhibidoras
vinculadas a evitar que continúe el ciclo y en dado caso la división celular cuando el
ADN se encuentra dañado o es aberrante.
La primera proteína inhibidora descrita fue la p21, capaz de inhibir varias CDK
como la CDK2, 3, 4 y 6; debido a esta propiedad se la denominó CDK interactiva
proteínico 1 (CIP1). Paralelamente se identificó un gen WAF1, que codifica a una
92
proteína de 21 kDa con las mismas propiedades que CIP1 por lo que se conoce como
p21(CIP1/WAF1).
Cuando el ADN no está dañado, los mitógenos activan al complejo ciclina D/CDK4-6,
que hipofosforila la proteína Rb (proteína de retinoblastoma), la cual está unida al
factor de transcripción E2F. Al final de G1 el complejo ciclina E/CDK2, si no está
bloqueado por p21, hiperfosforila Rb, que libera factor de transcripción de los genes
que son necesarios para entrar en la fase S (Juan et al., 2021).
93
dependent kinase inhibitor” en inglés), sustratos de CDK, y proteínas de control
(Lacefield, 2014).
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94
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95
MITOSIS
M en C. Edith Nandayapa Duarte.
En organismos pluricelulares, que inician su vida con una célula, la división celular
mitótica es un proceso primordial para el desarrollo y mantenimiento de los tejidos,
órganos y sistemas que lo forman. La mitosis es el proceso nuclear por el cual los
cromosomas replicados se segregan en dos núcleos hijos, esto generalmente va
acompañada de la citocinesis, que es la división del citoplasma y separación física de
las dos células hijas. Las nuevas células resultantes son genéticamente idénticas a la
célula madre (Rodríguez & Frias, 2014). El proceso mitótico dura generalmente menos
de una hora. Durante este proceso, la célula se ocupa en una actividad principal, que
es la segregación cromosómica y prácticamente detiene el metabolismo, la
transcripción y la traducción (Rodríguez & Frias, 2014).
La preparación de la célula para la mitosis inicia durante la fase S del ciclo celular, los
cromosomas se replican, de manera que en el momento de iniciar la división celular,
cada uno de los cromosomas replicados tendrá dos cromátidas unidas por el
centrómero, cada una de ellas representa un cromosoma funcional. Cada cromátida
hermana de un cromosoma formará parte de una célula hija. El movimiento de los
cromosomas está dado por el huso mitótico (estructura compuesta principalmente por
microtúbulos), este, es el encargado de alinear a los cromosomas replicados y
condensados en el centro de la célula, para así posicionar a las cromátidas hermanas
con el cinetocoro de una, apuntando hacia un polo y el de la otra apuntando al polo
opuesto. Aquí el huso mitótico mediante sus microtúbulos jala las cromátidas hacia
polos opuestos. El último paso es la reintegración del núcleo y la división del citoplasma
para formar dos células hijas idénticas (Mclntosh et al., 2012; Ong & Torres, 2019;
Rodríguez & Frias, 2014).
96
PROFASE
La profase es la primera etapa de la mitosis. Del griego pro= primeramente y fasis=
aparición. Se caracteriza por la condensación de los cromosomas y la desorganización
parcial de la envoltura nuclear. Además, los centrosomas duplicados se separan,
migran a polos celulares opuestos y comienza el ensamblaje del huso mitótico (Calvo,
2015).
Esta etapa abarca cerca del 40% del tiempo total de la división celular, al comienzo de
esta, los cromosomas están constituidos por dos cromátidas hermanas emparejadas
en toda su longitud, que tendrán una tendencia progresiva a la condensación que los
hará más cortos, gruesos y compactos. Estos permanecen en el interior del núcleo,
aunque la membrana de este último empieza a fragmentarse hasta desintegrarse
posteriormente. Este proceso de condensación de cromatina se inicia después de la
activación del complejo ciclina B/CDK1.
97
se desplazan, los microtúbulos se alargan hacia el centro de la célula y se forman las
fibras polares del huso mitótico. El proceso de separación y migración de los
centrosomas tiene lugar por fuerzas simultáneas que son mediadas por proteínas
motoras que actúan favoreciendo la separación (dineína y la quinesina 5), o
promoviendo la aproximación (quinesina 14) (Calvo, 2015).
PROMETAFASE
Segunda etapa de la mitosis caracterizada por la completa desorganización de la
envoltura nuclear, esto permite que los extremos de los microtúbulos del huso mitótico
se encuentren con los cromosomas y se anclen a ellos. Cada cromátida hermana se
unirá solo a las fibras de uno de los polos de la célula a nivel del centrómero y el puente
de unión es el cinetocoro (De Juan et al., 2021; Ong & Torres, 2019).
METAFASE
Etapa intermedia de la mitosis que corresponde al 20% de la división celular, se
corresponde con el momento en que los cromosomas se alinean en el centro de la
célula. En este momento el huso mitótico está completamente formado por una serie
organizada de microtúbulos que de forma funcional y espacial se pueden dividir en 3
grupos: microtúbulos astrales (irradian desde el centrosoma hacia la región fuera del
cuerpo del huso, ayudan a mantienen el huso en su posición y a establecer el plano
98
donde se llevará a cabo la citocinesis), microtúbulos del cinetocoro (se extienden entre
el centrosoma y los cinetocoros de los cromosomas, ejercen fuerza de atracción sobre
los cinetocoros que permite mantener los cromosomas ya sea en el ecuador o atraerlos
hacia los polos) y microtúbulos interpolares (se extienden desde el centrosoma más
allá de los cromosomas, mantienen la integridad mecánica del huso) (Alberts et al.,
2021; Karp, 2019; Ong & Torres, 2019).
ANAFASE
Esta es la cuarta etapa de la mitosis, corresponde al 10% de la mitosis, el prefijo “ana”
significa hacia arriba. Se caracteriza por el movimiento de los cromosomas hacia los
polos opuestos del huso, hacia el polo del huso al que están unidas. Esto se debe al
acortamiento de los microtúbulos del cinetocoro (anafase A) y a la separación de los
polos del huso acompañado de elongación de microtúbulos interpolares (anafase B).
Lo que contribuye a la segregación de los cromosomas (Alberts et al., 2021). El
anafase A se encuentra bajo el control de una enzima llamada complejo promotor del
anafase/ciclosoma (APC/C), este complejo adhiere una proteína llamada ubiquitina
(Ub) como si fuera una etiqueta o marca para destruir a las Cohesinas, siendo estos
últimos los que mantienen juntas a las cromátidas hermanas. En el anafase B
intervienen las mismas proteínas motoras responsables de la separación de los
centrosomas: la dineína y la quinesina 5 (Calvo A, 2015). Al final de esta etapa, las
masas de cromatina individuales corresponden a cada cromosoma, cuando llegan al
polo, se agrupan entre ellas por acción de la proteína motora cromokinesina KID
(kinesina 10) (Alberts et al., 2021; Karp, 2019).
TELOFASE
Fase final de la mitosis, constituye alrededor del 30% del proceso de la mitosis. Una
vez que se ha completado la separación de los cromosomas, el huso mitótico se
desensambla y los cromosomas se descondensan en esta fase, y a medida que pasa
esto se vuelve a formar la envoltura nuclear alrededor de los mismos. El punto de
partida de la reconstrucción de la envoltura nuclear se inicia en el anafase con el
complejo de la nucleoporina Nup107-160 alrededor de la cromatina y formando los
99
preporos. En la telofase, membranas del retículo endoplásmico rugoso se extienden
sobre la cromatina, envolviéndola y formando la doble membrana de la envoltura
nuclear, esto gracias a la acción de un grupo de proteínas llamadas reticulones.
Después de la de la formación de la doble membrana del núcleo se reorganizan los
poros nucleares y con ello el intercambio entre el núcleo y el citoplasma, continuando
prosigue la incorporación de las láminas al núcleo y formación de la lámina nuclear
(De Juan et al., 2021). Una vez concluido lo anterior la transcripción se reanuda, el
núcleo se expande y el nucléolo reaparece, marcando así el término de la mitosis
(Calvo A, 2015).
CITOCINESIS
La separación de los cromosomas duplicados en los núcleos de las células hijas se da
durante la Mitosis, pero la célula se divide en dos células hijas por un proceso llamado
Citocinesis (del griego cyto= célula y cinesis= división) y se corresponde con el
momento en el que el citoplasma se divide y se generan dos nuevas células con un
núcleo cada una. Este proceso inicia durante el anafase como un surco de la superficie
celular, en una banda angosta alrededor de la célula, esta se va profundizando hasta
formar una hendidura. El surco se localiza en el mismo plano en el que se encontraban
la placa metafásica y al profundizar pasa por los remanentes de la porción central del
huso mitótico, formando un puente entre las dos células hijas llamado “cuerpo central”,
las superficies finalmente se fusionarán y la célula se dividirá (Karp, 2019).
100
CONTROL DE LA CANTIDAD Y EL TAMAÑO CELULAR
La muerte celular es un proceso habitual esencial en la homeostasis celular, formando
parte del desarrollo de órganos y sistemas. Existen dos mecanismos principales de
muerte celular: apoptosis y necrosis.
APOPTOSIS
La apoptosis se define como la muerte celular programada. Es un evento celular
natural y controlado, por el cual se eliminan células de los tejidos de manera ordenada
como parte del mantenimiento normal. Se diferencia de la necrosis por características
morfológicas específicas, las células en apoptosis presentan condensación de la
cromatina, disminución general del volumen de la célula, pérdida de adhesión de las
células contiguas, fragmentación del núcleo y formación de vesículas en la membrana
plasmática. La célula se contrae y se rompe en fragmentos rodeados por membrana
llamados “cuerpos apoptóticos", por lo que no representa una amenaza para las
células circundantes. Los cambios en la membrana plasmática actúan como señal, que
permite la fagocitosis con rapidez por macrófagos, así se evita que el contenido celular
se derrame hacia el área que rodea a la célula, por lo que no se produce reacción
inflamatoria (Fortoul, 2017; Gartner & Hiatt, 2019; Lodish et al., 2016).
Las caspasas son la forma activa de estas enzimas, mientras que a sus precursoras
inactivas se les denomina: procaspasas. Existen dos grandes grupos de caspasas, las
denominadas iniciadoras y las ejecutoras. Las caspasas iniciadoras son activadas por
101
autoproteólisis cuando son translocadas a compartimientos específicos o mediante
adaptadores activadores. Las caspasas ejecutoras son activadas mediante el corte
específico mediado por las caspasas iniciadoras (Alberts et al., 2021; Karp, 2019).
La apoptosis puede iniciarse por estímulos internos (vía intrínseca) o por estímulos
externos (vía extrínseca), estas vías se estudian por separado, pero tienen
comunicación cruzada y señales extracelulares pueden activar la vía intrínseca.
Vía extrínseca
También llamada externa o mediada por receptor. Se activa por moléculas externas,
mediada por los llamados receptores de muerte, que son receptores de membrana que
al unirse a su ligando específico desencadena la apoptosis. Pertenecen a la
superfamilia de receptores del factor de necrosis tumoral (TNFR-1, Fas/CD95, DR-4,
DR-5). El proceso inicia en el dominio citoplasmático del receptor que posee una
secuencia llamada dominio de muerte (DD), formándose un complejo de señalización
inductor de muerte (DISC), este último lleva a la activación de la caspasa 8 y la
caspasa 3 que llevaran a la fragmentación del DNA y muerte celular (Lozano et al.,
2005).
Vía intrínseca
También llamada mitocondrial o interna. Asociada a un cambio en la permeabilidad de
la membrana externa de la mitocondria. Se induce principalmente por estrés celular
(daño en el ADN) y ausencia de factores de crecimiento en el medio. El estrés celular
hace que la familia de las proteínas Bcl-2 que favorecen la apoptosis, como Bax, se
internen en la membrana mitocondrial externa, esto conduce a la liberación de
moléculas del citocromo c a través de poros de la membrana mitocondrial que se
forman por oligómeros de Bax. Una vez en el citosol el citocromo c se une a la proteína
citosólica llamada Apaf-1 y moléculas de procaspasa 9 para formar el apoptosoma. La
forma activa de la procaspasa 9 activa a las caspasas ejecutoras de la apoptosis
(caspasas 3, 6 y 7) (Calvo, 2015; Karp, 2019).
102
La proteína Bid sirve de unión entre la vía extrínseca y la intrínseca. La caspasa 8,
generada por la vía extrínseca, induce la proteólisis de Bid y dando lugar a su forma
truncada (tBid). tBid se transloca a la mitocondria, donde actúa junto con miembros
proapoptóticos Bax y Bak, que inducen finalmente la liberación del citocromo C en el
citosol (Calvo, 2015; Cooper & Housman, 2009; Karp, 2019; Lozano et al., 2005).
NECROSIS
Es un tipo de muerte celular pasiva y descontrolada, cuando los estímulos externos
superan la capacidad de adaptación de la célula, esta experimenta lesiones
irreversibles que la conducen a la necrosis. El resultado final es la ruptura de la
membrana celular y el derrame del contenido celular y citocinas en el espacio
intersticial, provocando una respuesta inflamatoria en el área (Fortoul, 2017). La
presencia de detritos de las células necróticas es interpretada por el sistema inmune
como un signo de alarma y es la señal que dispara la respuesta inmune (De Juan J, et
al., 2021).
Estos estímulos se procesan e integran durante la fase G1 del ciclo celular. Cuando
recibe señales mitógenas, normalmente aportadas por moléculas de tipo proteico
denominadas factores de crecimiento, la célula puede reiniciar el ciclo celular,
completando la fase G1, la replicación del ADN y la mitosis. La progresión a través del
ciclo celular está controlada por una familia de proteínas quinasas, las quinasas
dependientes de ciclinas (CDK), que se activan al interaccionar con unas pequeñas
103
proteínas, las ciclinas. Una de las principales proteínas reguladoras que intervienen en
la integración de estímulos extracelulares en la fase G1 es la proteína del
retinoblastoma, o proteína Rb. Esta se activa por ciclina D y es sustrato de la CDK4.
El factor de crecimiento transformante β (TGF- β) inhibe fuertemente el crecimiento de
muchas células epiteliales (Jiménez & Merchant, 2003; Laguna, 2014; Lozano et al.,
2005).
104
Las células embrionarias producen también desde etapas muy tempranas del
desarrollo factores de crecimiento, que actúan sobre las células vecinas induciendo su
proliferación y modificando su grado de diferenciación (Jiménez & Merchant, 2003;
Laguna, 2014).
REFERENCIAS
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Washington, DC. ASM PRESS.
De Juan, J., Fernández, E., Iborra, F. & Ribera, J. (2021). Biología celular: Conceptos
esenciales. Buenos Aires: Editorial Médica Panamericana.
Fortoul van der Goes, T. I. (2017). Histología y biología celular. 3a Edición. México D.
F. Mc Graw Hill.
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Wolters Kluwer Health.
Jiménez, L., & Merchant, H. (2003). Biología celular y molecular. México. Pearson
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Karp, G. (2019). Biología celular y molecular. 8ª Edición. México. McGraw Hill.
Lagunas, M., Valle, A. & Soto, I. (2014). Ciclo celular: Mecanismos de regulación.
Vertientes. 17(2), 98-107.
Lodish, H., Berk, A., Kaiser, C., Krieger, M., Bretscher, A., Ploegh, H., Amon, A. &
Scott, M. (2016). Biología Celular y Molecular. 7ª Edición. México. Editorial
Médica Panamericana.
Lozano, J., Galindo, J., García, J., Martínez, J., Peñafiel, R. & Solano, F. (2005).
Bioquímica y Biología Molecular para ciencias de la salud. 3ª Edición. España.
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Rodríguez, A. & Frias, S. (2014). La mitosis y su regulación. Acta Pediátrica de México.
35(1), 55-86.
106
COMUNICACIÓN CELULAR
Dr. Carlos Ignacio Soto Zárate.
107
Las señales extracelulares se transforman en señales intracelulares. Cuando la
molécula señal (ligando) se une al receptor, se inicia una señalización intracelular que
transmite dicha señal al interior de la célula (citoplasma y/o núcleo). Todas las señales
van a terminar en alguna de las siguientes posibilidades; modificación del
metabolismo, modificación del citoesqueleto y/o modificación de la expresión génica
(Alberts et al., 2015).
TIPOS DE SEÑALIZACIÓN.
Los diferentes tipos de señalización mediante moléculas secretadas se suelen dividir
en cuatro grandes clases en función de la distancia recorrida por la molécula
señalizadora.
108
Señalización endocrina. Las moléculas señalizadoras (hormonas) son secretadas por
células endocrinas especializadas, y se transportan a través de la circulación
sanguínea, actuando sobre las células diana localizadas en lugares lejanos en el
organismo.
Señalización paracrina. Una molécula liberada por una célula actúa sobre las células
dianas vecinas. Un ejemplo lo proporciona la acción de los neurotransmisores que
transportan la señal entre células nerviosas en la sinapsis.
MECANISMOS DE ENCENDIDO/APAGADO.
Cinasas y fosfatasas.
Muchas de las proteínas que intervienen en una cascada intracelular son proteínas
cinasas, es decir, enzimas con la capacidad de fosforilar a otras proteínas en residuos
de aminoácidos específicos. En este caso, la fosforilación secuencial de proteínas,
corriente abajo, es lo que transmite la señal. Posteriormente, las proteínas fosforiladas
pierden su grupo fosfato mediante la acción de las enzimas fosfatasas, haciendo que
109
éstas vuelvan a su estado inicial.
GTP/GDP.
Otro sistema de “activación/inactivación” frecuente es la unión de los nucleótidos
GTP/GDP a proteínas específicas. En este caso, las proteínas en estado inactivo están
unidas a GDP. Cuando esa proteína necesita activarse para comenzar la señalización
intracelular, intercambia el GDP por GTP. Esta reacción de intercambio está mediada
por una familia de proteínas denominadas GEF (factores intercambiadores de
guanina). Una vez que ha finalizado la señalización, se produce la hidrólisis del GTP
hacia GDP + Pi, quedando la proteína unida a GDP (estado inactivo). Esta reacción
de hidrólisis está mediada por la familia de proteínas GAP (proteínas con actividad
GTPasa) (Alberts et al., 2011; Calvo, 2015).
110
disminución del ritmo cardíaco, en el músculo esquelético promueve su contracción,
mientras que en las células epiteliales de las glándulas salivales estimula la secreción.
Este fenómeno se debe, a la presencia de diferentes tipos de receptores que
reconocen una misma señal, en distintos tipos de células. Aunque, incluso en células
que tienen el mismo tipo de receptor, la señalización intracelular puede seguir rutas
divergentes y, por lo tanto, dar lugar a efectos diferentes (Alberts et al., 2011; Calvo,
2015).
TIPOS DE RECEPTORES.
Superfamilia de receptores nucleares.
Todas las moléculas señalizadoras actúan mediante la unión a receptores que son
expresados por las células diana. En muchos casos, estos receptores se expresan en
la superficie de la célula diana, pero otros receptores son proteínas intracelulares que
se localizan en el citosol o en el núcleo. Estos receptores intracelulares interaccionan
con moléculas señalizadoras pequeñas e hidrofóbicas que son capaces de difundir a
través de la membrana plasmática. Las hormonas esteroideas son el típico ejemplo de
este tipo de moléculas señalizadoras, entre las que también se incluyen la hormona
tiroidea, la vitamina D3 y el ácido retinoico. Una vez en el interior celular, se unen a
receptores intracelulares, los cuales son miembros de una familia de proteínas
111
denominada superfamilia de receptores nucleares, son factores de transcripción que
contienen tres dominios: dominio de unión al ligando, dominio de unión al ADN y
dominio de activación de la transcripción. La unión al ligando regula su función como
activadores o represores de sus genes diana, por lo que las hormonas esteroideas y
moléculas relacionadas son reguladores directos de la expresión génica (Alberts et al.,
2011; Karp, 2019).
Receptores de superficie.
La mayoría de los ligandos responsables de la señalización intercelular se unen a
receptores de superficie de las células diana. Se pueden distinguir los siguientes tipos:
112
(p. ej. proteína Ras). La subunidad α se une a los nucleótidos de guanina que regulan
la actividad de la proteína G. En el estado inactivo, la subunidad α está unida a GDP
formando un complejo con β y γ. La unión del ligando al RAPG induce un RAPG
activado, que va a actuar como un factor intercambiador de nucleótidos de guanina
(FEG) e induce a la subunidad α a liberar su GDP unido, lo que permite el intercambio
con GTP. La unión con GTP provoca un cambio conformacional en la subunidad Gα,
con el que se libera la proteína G del receptor y desencadena la disociación de la
subunidad Gα del complejo Gβγ. Posteriormente, la Gα va a interactuar con diversos
objetivos, como enzimas y canales iónicos en la membrana plasmática, que van a
transmitir la señal intracelularmente (Alberts et al., 2015; Karp, 2019).
113
denominada elemento de respuesta a AMPc o CRE. En este caso, la señal desde el
citoplasma al núcleo la lleva la subunidad catalítica de la PKA, que es capaz de entrar
al núcleo después de su desacoplamiento de la subunidad reguladora. En el núcleo,
la PKA fosforila a un factor de transcripción denominado CREB (proteína de unión a
CRE), con lo que activa los genes diana del AMPc. Este tipo de regulación de la
expresión génica por el AMPc desempeña un papel importante en el control de la
proliferación, la supervivencia y la diferenciación de diversos tipos de células animales.
Igualmente, la PKA tiene acción sobre el metabolismo y el citoesqueleto de diferentes
tipos celulares (Tabla 1).
114
Proteína Gq, Fosfolípidos de Inositol y calcio (Ca+2).
115
Órgano blanco Ligando Respuesta
Hígado Vasopresina Rompimiento del glucógeno
Páncreas Acetil colina Secreción de amilasa
Músculo liso Acetil colina Contracción muscular
Tabla 2. Procesos fisiológicos que se realizan a través de la PKC.
116
así por su homología con la región 2 de Src (proteína oncogénica del virus del sarcoma
de Rous) o, menos comúnmente, dominios PTB (de unión a fosfotirosina). Al reconocer
tirosinas fosforiladas específicas, estos pequeños dominios de interacción permiten
que las proteínas que los contienen se unan a RTKs activados, así como a muchas
otras proteínas de señalización intracelular que han sido fosforiladas transitoriamente
en sus residuos tirosina. Muchas proteínas de señalización también contienen otros
dominios de interacción que les permiten interactuar específicamente con otras
proteínas como parte del proceso de señalización. Estos dominios incluyen el dominio
SH3, que se une a motivos ricos en prolina en proteínas intracelulares. Algunas
proteínas están compuestas, casi en su totalidad, de dominios SH2 y SH3, lo cual les
permite funcionar como adaptadores ya que permiten que proteínas con tirosinas
fosforiladas se acoplen con otras proteínas que no poseen dominios SH2. Así, estas
proteínas adaptadoras ayudan a acoplar RTKs activados con Ras (proteína G
monomérica) (Alberts et al., 2015).
Al igual que otras proteínas de unión a GTP, Ras funciona como un interruptor
molecular, alternando entre dos estados conformacionales distintos: activo (GTP
unido) e inactivo (GDP). Para las GTPasas monoméricas, existen dos clases de
proteínas que regulan su actividad al influir en su transición entre los estados activo e
117
inactivo. Los factores de intercambio de nucleótidos de guanina (FEG) estimulan la
disociación del GDP y su posterior intercambio por GTP, logrando así el estado activo.
Las proteínas con actividad GTPasa (GAP) median la hidrólisis del GTP unido a Ras,
consiguiendo el estado inactivo (Alberts et al., 2015; Cooper & Hausman, 2015).
118
Los módulos de señalización de la MAP cinasa operan en todas las células eucariotas.
Algunos de estos módulos utilizan una o más de las mismas cinasas y, sin embargo,
pueden activar diferentes proteínas efectoras y, por lo tanto, diferentes respuestas.
Una forma en que las células evitan el entrecruzamiento de las diferentes vías de
señalización y se aseguran de que cada respuesta sea específica, es por medio de
ciertas proteínas de anclaje que van a sostener a las proteínas participantes de cada
módulo. Esta estrategia es muy importante pues en una célula de mamífero pueden
operar, al mismo tiempo, por lo menos cinco módulos paralelos de MAP cinasas
(Alberts et al., 2015).
119
El primer paso en esta vía de señalización es la dimerización del receptor inducida por
la unión del ligando y la fosforilación cruzada de las tirosina-cinasas asociadas. Una
vez fosforiladas, estas cinasas activas fosforilan al receptor, lo que proporciona sitios
de unión de tirosinas fosforiladas para las proteínas señal intracelulares con dominios
SH2. Por lo tanto, la combinación de estos receptores más las tirosina-cinasas
asociadas, funciona de la misma manera que lo hacen los receptores con actividad
tirosina-cinasa. Las cinasas asociadas con estos receptores pertenecen a la familia de
las cinasas Janus o JAK. Los miembros de la familia JAK parecen ser universalmente
necesarios para la señalización a través de receptores de citocinas (Alberts et al.,
2015; Karp, 2019).
Vía JAK/STAT.
Esta vía proporciona una conexión más rápida entre las proteínas-tirosina-cinasas y
los factores de transcripción. Los elementos clave de esta vía son las proteínas STAT
(transductores de señal y activadores de transcripción). Las proteínas STAT son una
familia de factores de transcripción que contienen dominios SH2. Son inactivos en
aquellas células que no han sido estimuladas y, entonces, se localizan en el
citoplasma. Al ser estimulado el receptor, las proteínas STAT se unen al dominio
citoplasmático de los receptores, específicamente, a las secuencias de tirosinas
fosforiladas a través de dominios SH2. Tras su unión a los receptores activados, las
proteínas STAT son fosforiladas por miembros de la familia JAK. Esta fosforilación
induce la dimerización de las proteínas STAT, las cuales se translocan al núcleo,
donde activan la transcripción de sus genes diana (Alberts et al., 2015; Karp, 2019).
120
Ligando Receptor STATs Respuestas
IFN-γ JAK1 y -2 STAT 1 Activa a los macrófagos
121
regulan la expresión génica, la proliferación celular y la supervivencia de la célula, que
se activan en respuesta a los factores de crecimiento (Cooper & Hausman, 2015).
REFERENCIAS
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Cooper, G.M. & Hausman, R.E. (2015). La Célula. 6a edición, Marbán Libros, España.
Karp, G. (2019). Biología Celular y Molecular. McGraw-Hill Interamericana, 8ª edición,
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122