TEMA 6.
EL RÉGIMEN DE LA RESTAURACIÓN (1874-1902)
6.1. El sistema canovista: la Constitución de 1876 y el turno de partidos. La oposición al
sistema.
6.2. Las guerras de Cuba, el conflicto bélico contra Estados Unidos y la crisis de 1898.
6.1. El sistema canovista: la Constitución de 1876 y el turno de partidos. La oposición al
sistema.
El sistema canovista: La Constitución de 1876 y el turno de partidos
La inestabilidad del Sexenio provocó que la burguesía se orientara hacia posiciones
conservadoras: el fracaso de la I República despertó en amplias capas sociales el deseo de una
restauración monárquica que restableciese el orden y garantizase la estabilidad.
Cánovas del Castillo fue el artífice de la Restauración, ya que fue él quien preparó la vuelta a
España de Alfonso XII, hijo de Isabel II. Cánovas volcó sus esfuerzos en presentar al príncipe
Alfonso como el candidato idóneo al trono; de hecho, la intención de Cánovas era que la
restauración borbónica se impusiera como resultado de un estado de opinión y no mediante un
nuevo pronunciamiento militar. Para ello, el político andaluz había redactado y hecho firmar al
príncipe Alfonso el Manifiesto de Sandhurst, en el que exponía al pueblo español sus ideales
religiosos y propósitos conciliadores.
Pese a ello, en diciembre de 1874 el general Arsenio Martínez Campos puso en marcha un
pronunciamiento en Sagunto, que proclamó rey de España a Alfonso XII. Cánovas se vio obligado a
admitir los hechos, en enero de 1875 el nuevo monarca llegaba a España.
Cánovas aspiraba a construir un sistema político estable y sólido, que lograra la separación de
los militares con respecto al poder civil. Su fuente de inspiración era el modelo inglés. De este
modo, el proyecto político de Cánovas se apoyaba sobre tres soportes:
A) El rey las Cortes:
Para Cánovas, la nación era una creación histórica, y de la experiencia histórica surgía una
constitución interna. La historia había convertido al Rey y a las Cortes en la columna vertebral de la
nación española.
B) Alternancia en el poder de dos grandes partidos
Siguiendo el modelo bipartidista inglés, Cánovas diseñó un sistema de dos grandes partidos: el
Partido Conservador (dirigido por él mismo), era continuador del Partido Moderado. Por otro lado,
se encontraba el Partido Liberal (dirigido por Sagasta), que unió a la izquierda moderada burguesa,
integrando a los antiguos constitucionalistas de Sagasta, un sector de los demócratas y los
republicanos de Castelar.
Excluidos del proyecto político de Cánovas quedaron los carlistas por la derecha, los
republicanos (muy divididos) por la izquierda, los nacionalistas y los partidos obreros.
C) Constitución moderada de 1876
La principal ventaja de esta carta magna (hasta el momento la más duradera en la historia de
nuestro país) era su elasticidad, ya que se podían variar las leyes ordinarias sin tener que cambiar la
Constitución, lo que otorgaba estabilidad al sistema político. Sus principales características eran:
-Soberanía compartida entre el Rey y las Cortes.
-Declaración de derechos: se limitaba a reconocer éstos de manera general, dejando la
regulación concreta a las leyes posteriores. Esto permitía al gobernante de turno limitar o anular
cualquier derecho con una nueva ley, sin necesidad de modificar la Constitución.
-Se declaraba el catolicismo como religión oficial del Estado y se prohibían las manifestaciones
públicas de cualquier otra religión, aunque se reconocía la libertad de culto.
1
-Aumentaron las prerrogativas del rey: mantenía el poder ejecutivo; nombraba a los ministros;
sancionaba y promulgaba las leyes; convocaba, disolvía y suspendía las Cortes.
-Se limitó el poder de las Cortes, que eran bicamerales: el Senado tenía un carácter elitista y
conservador, pues sus miembros eran elegidos por el rey, por los mayores contribuyentes y las
Corporaciones. El Congreso era electivo, pero la Constitución no determinaba el tipo de sufragio,
que quedaba a definir por la ley electoral. La primera ley electoral estableció el sufragio censitario.
El funcionamiento real del sistema
Todo el sistema político ideado por Cánovas, se traducía en la realidad en una auténtica farsa.
A) La alternancia en el poder entre los dos grandes partidos se convirtió en cambios de gobierno
pactados, el turnismo, que funcionaba de la siguiente forma:
-Los dos partidos se relevaban en el poder de forma pacífica, aceptando los cambios
importantes realizados por el gobierno anterior.
-Cuando un partido consideraba que había llegado el momento de cambiar de gobierno lo
pactaba con el otro partido y con el rey. El rey encargaba formar gobierno a un nuevo partido,
disolvía las Cortes y convocaba nuevas elecciones que, manipuladas, otorgaban la mayoría al
partido que quería gobernar. El partido saliente del gobierno se convertía en oposición y esperaba su
turno para gobernar.
B) Caciquismo y fraude electoral
Las elecciones eran debidamente amañadas, pues los dos partidos tenían sus redes de
organización para asegurarse los resultados electorales adecuados, de manera que el fraude electoral
se realizaba de arriba hacia abajo, coordinado por el ministro de la Gobernación: desde Madrid los
oligarcas transmitían las instrucciones a los gobernadores civiles de cada provincia; éstos elaboraban
la lista de los candidatos que debían de ser elegidos en cada localidad (“encasillados”) y se lo
comunicaban a los caciques locales. Éstos eran personalidades con poder e influencia que podían
controlar a mucha gente que dependía de ellos. Los caciques manipulaban los resultados mediante
actitudes paternalistas y protectoras a los electores, amenazas o la práctica del pucherazo (cambio de
urnas, añadido de votos falsos…).
Evidentemente, la capacidad de manipulación y fraude era menor en las ciudades que en el
medio rural. El sistema de la Restauración era una fachada para ocultar el verdadero control del
poder-económico, social y político-por parte de una reducida oligarquía.
Evolución política del reinado
1. Reinado de Alfonso XII (1875 a 1885)
El Partido Conservador acaparó el poder en los primeros años (1875-81) consolidando el
sistema de la Restauración. Cánovas promulgó la Constitución de 1876, se acabó con el
protagonismo de los militares, se disfrutó de una buena coyuntura económica y se terminó con las
guerras heredadas del periodo anterior (Tercera Guerra Carlista y Guerra de los Diez Años)
El partido liberal de Sagasta permitió el regreso del exilio a los líderes de la revolución de 1868
y a todos los republicanos, solucionó el problema universitario reponiendo en sus cátedras a los
profesores demócratas y permitiendo la legalización de partidos políticos reformadores y
republicanos.
2
La terrible epidemia de cólera de 1885 otorgó gran popularidad al monarca, por su empeño en
visitar los hospitales de infecciosos contra las recomendaciones del gobierno. A los pocos meses
fallecía Alfonso XII, víctima de tuberculosis.
A la muerte del rey, éste no tenía heredero varón, pero su segunda esposa, María Cristina de
Habsburgo y Lorena, estaba embarazada de Alfonso XIII que fue, “virtualmente” rey en el vientre
de su madre, que quedó encarga de la regencia.
2. Regencia de María Cristina (1885-1902)
Para garantizar la estabilidad del país tras la muerte del rey, se reunieron Cánovas, Sagasta y
otros líderes y acordaron el Pacto de El Pardo. En esta reunión se decidió la alternancia pacífica de
los dos grandes partidos y la lucha contra los posibles desórdenes.
Durante la etapa de gobierno liberal se promulgaron los Códigos de Comercio y Civil; la ley de
Asociaciones de 1887 (legalizaba las organizaciones obreras) y la ley de Sufragio Universal (1890)
Con los conservadores de Cánovas de nuevo en el poder se aplicaron aranceles proteccionistas
que beneficiaban a los empresarios de la siderurgia, industria textil y los grandes cerealistas. En
1897 el régimen sufrió un duro golpe cuando Cánovas (entonces presidente del gobierno) fue
asesinado por un terrorista anarquista.
La oposición al sistema.
A) Los partidos republicanos
Se encontraban muy divididos en distintas tendencias, en las elecciones obtuvieron representación
parlamentaria escasa y concentrada en las ciudades.
B) Nacionalismos y regionalismos
*El catalanismo
Desde 1830 se había iniciado en Cataluña la Renaixenca, un movimiento que buscaba recuperar
la lengua y cultura catalanas, como prueba la restauración de los Juegos Florales. El origen del
catalanismo político lo encontramos en el manifiesto de Almirall Lo Catalanisme (1886), obra en la
que se apostaba por un catalanismo interclasista que luchara por una autonomía política y por la
defensa de las señas de identidad catalanas.
A finales del siglo se publicaron las Bases de Manresa, que propugnaban la vuelta de algunas
instituciones eliminadas por los Decretos de Nueva Planta. Pero el más activo ideólogo catalanista
fue Prat de la Riba, uno de los inspiradores de la Lliga Regionalista Catalana. Este partido
conservador aspiraba a la autonomía de Cataluña y estaba apoyado por clases medias y altas, sobre
todo las vinculadas a la industria catalana.
*El nacionalismo vasco
El nacionalismo vasco no podía tener su origen, como el catalán o el gallego, en la recuperación
y defensa de una cultura y una lengua propias, ya que el euskera carecía por completo de tradición
literaria. Su aparición se debió a dos factores:
-Rápida industrialización de Vizcaya a finales del siglo XIX, que estaba transformando la
economía, la sociedad y la cultura tradicionales por la llegada masiva de inmigrantes no vascos.
-La abolición de sus fueros tras la última guerra carlista (1876).
A partir de una idealización de su pasado y de la sociedad tradicional vasca (católica y rural), el
nacionalismo vasco rechazó la “españolización” de los trabajadores no vascos llegados desde el
3
resto del país (maquetos). Como reacción a la llegada de emigrantes no vascos, se exaltó lo vasco,
reivindicándose un estado propio. Asimismo, la influencia de la tradición carlista dio al
nacionalismo vasco un componente bélico y violento.
A finales del siglo XIX Sabino Arana fundó el Partido Nacionalista Vasco (PNV), de carácter
conservador y defensor de los intereses agrarios y de la pequeña burguesía tradicionalista de Bilbao
(su lema era “Dios y ley vieja”). Al principio su apoyo social fue escaso, pero desde inicios del siglo
XX evolucionó hacia posiciones más moderadas.
*El regionalismo gallego
En 1846 se produjo un levantamiento autonomista que fue reprimido. A partir de este momento,
el regionalismo gallego se desarrolló de forma lenta y con menor arraigo social, debido al atraso
económico de la región y a una burguesía reducida.
A mediados del siglo XIX apareció el movimiento de O Rexurdimento, de carácter cultural,
pero que ya planteaba determinadas ideas políticas. En 1889 Murguía (esposo de Rosalía de Castro)
fundó la Asociación Regionalista Galega, de carácter tradicional y que significó el inicio del
galleguismo político.
C) El movimiento obrero y campesino
-El movimiento anarquista: el anarquismo fue la corriente mayoritaria dentro del movimiento
obrero español. Sus principales focos estaban en el campo andaluz y en el proletariado urbano
catalán. Dentro del anarquismo existieron dos tendencias: la pacífica y la propaganda por el hecho,
que defendía la violencia terrorista.
Durante el último tercio del siglo XIX los atentados anarquistas se sucedieron (bomba del
Liceo, atentado contra Cánovas…), respondidos por los gobiernos con una fuerte represión,
acompañada a su vez de nuevos atentados y represión.
-El movimiento socialista: en 1879 Pablo Iglesias fundó junto con otros trabajadores el Partido
Socialista Obrero Español en la clandestinidad. Sus aspiraciones iniciales eran la abolición de clases
y de la propiedad privada y la posesión del poder político por la clase trabajadora. En 1888 se creaba
la Unión General de Trabajadores (UGT) como sindicato del partido, si bien tanto la UGT como el
PSOE fueron hasta inicios del siglo XX movimientos minoritarios.
En 1889 se fundó la II Internacional, en la que predominaba la corriente socialista. Se estableció
el uno de mayo como día del obrero para reivindicar la jornada laboral de ocho horas. El PSOE
convocó mítines y manifestaciones, lo que provocó el despido de cinco mineros bilbaínos. Esto
desencadenó una huelga general en Bilbao, que acabó con grandes logros obreros como la jornada
de diez horas o la abolición del truck system.
6.2. Las guerras de Cuba, el conflicto bélico contra Estados Unidos y la crisis de 1898.
Las guerras de Cuba, el conflicto bélico contra Estados Unidos
Casi todo el imperio colonial español se independizó en la década de 1820. A España le
quedaron Cuba y Puerto Rico en el Caribe, el archipiélago de Filipinas, Marianas, Carolinas y
Palaos en el Pacífico, y unas pequeñas posesiones en África.
El final del imperio colonial español se produjo en 1898 a consecuencia de la guerra entre
España y Estados Unidos, que se desarrolló en Cuba y Filipinas, donde habían surgido movimientos
independentistas. En Cuba se produjeron diversos conflictos:
4
1. Guerra de los Diez Años en Cuba (1868-78)
Ante el estallido de una revuelta independentista en la isla, se envió al general Martínez Campos
con un ejército de 25.000 hombres. Este militar combinó las victorias militares con gestiones
políticas para lograr la paz de El Zanjón (1878), con la que finalizaba la guerra y se ofrecían
concesiones a los rebeldes cubanos: mejora de las condiciones políticas de la isla y amplia amnistía.
2. Guerra Chiquita (1879-1880)
Apenas un año después estalló una nueva contienda, la Guerra Chiquita, que acabó de nuevo con
victoria española y en la que la guerrilla cubana fue reducida con facilidad.
3. Guerra hispano-estadounidense o 3ª Guerra de Cuba (1895-1898)
La mayoría de los políticos españoles eran contrarios a conceder ningún tipo de autonomía a Cuba.
Esta actitud provocó que disminuyeran los partidarios cubanos de la autonomía, y aumentaran los
independentistas. En 1895 estalló la revuelta, bajo la dirección de José Martí, dirigente e ideólogo del
Partido Revolucionario Cubano
España envió de nuevo al general Martínez Campos, quien dimitió y fue sustituido por el general
Weyler, cuyo objetivo era la victoria militar sin negociaciones. Sin embargo, a finales de 1897, se
sustituyó a Weyler y se retomó, demasiado tarde, la estrategia negociadora. La clave del conflicto fue la
intervención de Estados Unidos, que antes de inmiscuirse en la contienda había realizado gestiones para
resolver el conflicto a su favor, incluida una oferta de compra de la isla al gobierno español.
Finalmente, tuvo lugar la voladura del acorazado Maine en 1898: enviado a la bahía de la Habana
para proteger a los residentes estadounidenses en Cuba, explotó en extrañas circunstancias. Con este
pretexto, Estados Unidos declaró la guerra a España, a la que responsabilizaba del suceso. La flota
española fue aniquilada en Santiago de Cuba, mientras tropas estadounidenses invadían Cuba y Puerto
Rico.
El otro escenario colonial fueron las Islas Filipinas, donde había estallado en 1896 una revolución
que aspiraba a la independencia. Cuando los estadounidenses declararon la guerra a España en 1898 por
la cuestión cubana, se presentaron también ante los filipinos como sus libertadores. Al igual que en
Cuba, la flota estadounidense infligió una aplastante derrota a la española en Cavite, cerca de Manila y
posteriormente, las tropas americanas entraron en la capital filipina.
La guerra hispano-norteamericana finalizó con la rendición de España en agosto de 1898 y la firma
del Tratado de París en ese mismo año. En virtud de este tratado España perdía Cuba (ocupada de modo
provisional por Estados Unidos), y cedía a los estadounidenses Puerto Rico, Guam y las islas Filipinas a
cambio de 20 millones de dólares.
El Tratado de París representó el primer capítulo del colonialismo estadounidense y el último del
colonialismo español, pues a España sólo le quedaban en el Pacífico las islas Marianas, Carolinas y
Palaos, que fueron vendidas poco después a Alemania.
En cualquier caso, los grandes perdedores fueron los más de 200.000 soldados fallecidos en la
contienda; todos ellos reclutados entre las clases trabajadoras de España por el clasista sistema de cuota:
los jóvenes llamados a quintas podían librarse del servicio militar si pagaban una elevada cantidad de
dinero.
La Crisis del 98. El desastre colonial de 1898 tuvo amplias consecuencias:
-Se criticó la torpeza de los gobernantes, pero el sistema político sobrevivió al desastre.
5
-Se perdieron los mercados coloniales, aunque también se repatriaron a España los capitales
situados en América, lo que permitió un gran desarrollo de la banca española.
-Ideológicamente se produjo una auténtica crisis de la conciencia nacional, que se manifestó de
forma muy especial en la Generación del 98 (literatura) y en el Regeneracionismo.
El regeneracionismo fue una corriente política extendida a raíz de la crisis del 98, como respuesta
alternativa al sistema de la Restauración. El Regeneracionismo representaba la opinión de amplios
sectores de las clases medias y burguesas, que no se identificaban con un régimen y una sociedad al
servicio de una reducida oligarquía. Dentro del Regeneracionismo había dos grupos:
-Un regeneracionismo crítico desde dentro del sistema, representado por Silvela o Maura, ministros
del Partido Conservador. Éstos limitaban su crítica sólo a los aspectos más negativos del sistema, pero
aceptaban su validez general.
-Un regeneracionismo al margen del sistema, con figuras como Joaquín Costa, que criticaban el
sistema político de la Restauración, como “organismo enfermo y degenerado”, que debía ser sustituido
por completo.
La Generación del 98 fue un conjunto de escritores españoles que se vieron profundamente
afectados por la crisis moral, política y social desencadenada en España por la derrota militar en la
guerra hispano-estadounidense y la consiguiente pérdida de las colonias en 1898. Algunos de sus
representantes más destacados fueron Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Ramón del Valle-Inclán,
Ramiro de Maeztu, Azorín o Ángel Ganivet.
Además, en esta época aparecieron nuevas corrientes pedagógicas como la Institución Libre de
Enseñanza, fundada por Francisco Giner de los Ríos, las Escuelas del Ave María del padre Manjón o
las Escuela Moderna, fundada por Francisco Ferrer Guardia.