Poesía Forense
Poesía Forense
prendo la luz
del escritorio
pronto a escribir
y los mosquitos
me invaden
avanzan, avanzan
los espanto
no se rinden
tal vez merezcan
un poco de mi sangre
procuro no nadar
no meterme al mar
cuando el mar está calmo
y el cielo despejado
no sabría distinguir
dónde termina uno
y empieza el otro
destino cruel, fatal
dejamos nuestra huella más inspiradora
a orillas del mar
pocas personas siguen sus propias huellas
las desorientadas
las locas
las narcisistas
todas acaban mal
podremos usar
distintos pares de zapatos
pero todos quedarán gastados
en el mismo lugar
a MRL
si has de atravesar
un campo de cardos
pisa donde ya han pisado
hemos llegado a la luna
algunas lo saben
algunas lo dudan
lo que nadie sabe
lo que no sabe persona alguna
es que es una gran
bola de humo
arrojamos piedras contra la luna
-inspiración de poemas-
y al llegar el sol
creemos que es obra nuestra
ante la soledad del paisaje
ante la oscuridad de las almas
ante la noche más fría
el crujir de hojas secas
puede hacerte compañía
¡hasta el otoño sabe apiadarse!
bajo la lluvia
el sediento
sigue buscando
qué beber
somos azar
nuestra vida nuestra fe
suma de azares
nuestras cabezas
con rosca mueca
y de sombrero
tuerca universal
somos azar
nuestra vida nuestra fe
nuestras cabezas
con rosca mueca
suma de azares
y de sombrero
tuerca universal
observando la laguna y tomando nota
cuando ingresa
el ser humano
a la laguna quieta
su pesado pie
mueve el fondo
y ya nada puede ver
que ande cerca:
ni el pie, ni el pez,
todo se oscurece
nada se observa
un paso más da
buscando la claridad
que se ve delante
pero es su pie nuevamente
su pesado pie
su pie gigante
lo que todo enturbia
lo que todo altera
observando el jardín y tomando nota
a las raíces
les cuesta imaginar
las flores
no saben bien
a quién alimentan
de día
les exijo
estricta disciplina
la desolación
es una foto familiar
en la mesita de luz
y nadie al costado de la cama
la soledad
es la carta del mazo
que le gana a la muerte
ninguna
de las tres agujas del reloj
me sirve hoy
para medir el paso del tiempo
tu sombra a mi lado
a mi lado noche y día
tu sombra siempre
hasta que las sombras
lo fueron todo
lo fueron todo noche y día
día y noche
y tu sombra se me confundía
con todas las sombras
y todas las sombras
cubrieron mi vida
a un paso de la locura
a un paso de la locura
sombra mía
negamos la existencia de dios
sacudiendo fervientemente
nuestro puño al cielo
qué difícil es
dejar de creer
en lo que no creemos
la discusión se volvió circular
nadie comprendió nada
y, sin embargo, sonreíamos
los silencios
sin verdades
son sólo ruido
hubo un tiempo
en que ingresábamos
al laberinto de espejos
de las ferias
para intentar buscar
la salida
somos un grito
leve débil
pero constante
sólo escuchado
por nuestros propios oídos
nos aturdimos
barco a la deriva
persiguiendo luciérnagas
navegamos
observando mapas de tesoros y tomando nota
en el mar
quisimos ser agua
y fuimos botellas
intenciones…
he caído en desgracia
ya nadie quiere hablarme
ni siquiera el espejo
me devuelve la palabra
introspección
no hay impostor en mí
soy todos
pero algunos duermen
mejor que otros
observando el viento y tomando nota
sentada en su mecedora
en su porche una nube
y con sombra de guadaña
con su cabellera blanca
y su mirada cansada
no repasa su historia
no ahonda en recuerdos
piensa en el futuro
tomamos el agua con la mano
cerramos el puño
el agua se escapa
pero el puño dejamos cerrado
cuando graben mi nombre
en un mármol una piedra
me reiré de quienes
luzcan sus relojes
en ese club exclusivo
(no cualquiera entra)
me reiré
de quienes usen calzones
de quienes lleven corpiño
de quienes usen corbata
de quienes se la dejen floja
más que de quienes la lleven ajustada
de quienes tengan los lentes consigo
o guarden plata en sus bolsillos