Complejo de Edipo
El complejo de Edipo, según Freud, se refiere a una de las fases de desarrollo
psicosexual del niño llamada fase fálica, en la que comienza a sentir deseo por uno de
los progenitores y odio o celos hacia el otro. Freud distingue a un complejo de Edipo
positivo y un complejo de Edipo negativo. Donde el positivo (heterosexual) es el odio o
rivalidad hacia el progenitor del mismo sexo y atracción hacia el progenitor del sexo
opuesto. Mientras que el negativo (homosexual) es el amor hacia el progenitor del
mismo sexo, así como rivalidad y rechazo hacia el progenitor del sexo opuesto.
Según Freud, el complejo de Edipo se presenta entre los 3 y 6 años de edad, cuando
hay un cambio en el comportamiento del niño que hace que idealice a su madre y
desarrolle un sentimiento de amor hacia ella y, al mismo tiempo, genere celos hacia su
padre viéndolo como un rival, pudiendo llegar incluso a desarrollar sentimiento de
odio hacia él. En esta etapa, el niño comienza a apegarse más a la madre, deseándola
sólo para él, pero al descubrir que su padre también ama a su madre, siente que es su
competidor. Como el niño no consigue eliminar a su "competidor", que es el padre, en
algunos casos puede empezar a desobedecerlo y a tener algunas actitudes agresivas.
El niño empieza a darse cuenta que no es el centro del mundo y que el amor de los
padres no es sólo para él, sino que también se comparte entre ellos. Es en esta fase, en
donde el niño comienza a descubrir su órgano genital, manipulándolo con
más frecuencia, siendo este comportamiento generalmente desaprobado por sus
padres, creando en el niño el miedo a la castración. Esto hace que ese amor y deseo
por la madre retroceda, ya que ve al padre como un rival superior a él.
Según Freud es también en esta fase que los niños y las niñas están preocupados por
las diferencias anatómicas entre los sexos. Las niñas pasan a sentir envidia del órgano
masculino y los niños tienen miedo a la castración porque piensan que el pene de la
niña fue cortado. Por otro lado, la niña, al descubrir la ausencia de un pene, se siente
inferior y culpa a la madre, desarrollando un sentimiento de odio.
¿Cómo resuelve el niño el complejo de Edipo? Aproximadamente entre los 5 y los 7
años, va desapareciendo el complejo de Edipo. El niño suprime (desplaza de la
conciencia) sus deseos hacia su madre y comienza a identificarse con su padre (adopta
sus rasgos). Lo mismo ocurre con la niña, esta va identificándose con su madre y
eliminando la atracción por su padre. Freud sugirió que mientras en un primer
momento el Ello quiere eliminar al padre, el Yo, mucho más realista, sabe que el padre
es mucho más fuerte. El Ello, como sabemos, es la fuente primaria de energía que
busca satisfacer de inmediato todos los impulsos inconscientes. El Yo es la parte de la
personalidad que emerge tras mediar entre los impulsos del ello y las exigencias de la
realidad.
Con el paso del tiempo el niño comienza a apreciar las cualidades del
padre comenzando generalmente a imitar su comportamiento, y a medida que avanza
en la edad adulta, el niño se va despegando de la madre haciéndose independiente,
empezando a interesarse por otras mujeres.
Los mismos síntomas pueden ocurrir en las niñas, pero el sentimiento de deseo se da
en relación al padre y el de rabia y celos en relación a la madre. En las niñas a esta fase
se le da el nombre de Complejo de Electra.
Etapas del desarrollo psicosexual según Freud
Durante el proceso de crecimiento, se produce un cambio en la zona de concentración
de la energía de la libido en todo el cuerpo que explica el desarrollo de la persona.
Freud define las siguientes etapas:
Oral (0 - 1,5 años)
Anal (1,5 años - 3 años)
Fálica (3 años - 6 años)
Latente (6 - 12 años)
Genitales (a partir de los 12 años)
Etapa Oral:
A lo largo de este periodo (desde el nacimiento hasta los 18 meses), el bebé depende
por completo de alguien que le cuide y la zona oral es la que más se asocia a
la satisfacción de las necesidades biológicas y los sentimientos placenteros.
El principal reto al que se enfrenta el bebé durante el periodo de dependencia oral es
el de consolidar actitudes básicas: dependencia, independencia, confianza y apoyo en
los demás.
Al principio, el bebé no es capaz de distinguir su propio cuerpo del pecho de su madre
y esto le permite experimentar la ternura y el amor hacia sí mismo. Sin embargo, con
el tiempo el pecho será sustituido por una parte de su propio cuerpo: el bebé se
chupará el dedo o la lengua para reducir el estrés causado por la falta de atención, por
eso es tan importante no interrumpir la lactancia.
Etapa Anal:
La etapa anal comienza alrededor del año y medio hasta los tres años de edad. En este
período, el niño aprende a ir al baño por sí mismo. Este control le produce una gran
satisfacción, ya que es una de las primeras funciones que le exigen ser consciente de
sus actos.
Lo ideal es que los padres animen a sus hijos a ir al baño con regularidad y elogiarlos
por ello. Desde la perspectiva de Freud, este enfoque, que apoya los esfuerzos del niño
por controlarse a sí mismo, alimenta la autoestima positiva y puede incluso fomentar
la creatividad. Por el lado contrario, si se le fuerza puede afectar comportamientos del
niño, desarrollando un tipo de personalidad anal-retentiva. Estos adultos son
particularmente tercos, tacaños, sistemáticos y específicos.
Etapa Fálica: (complejo de Edipo-Electra)
A partir de los tres y a los seis años, los intereses del niño se desplazan a una nueva
zona, la genital. En el estadio fálico, los niños pueden considerar y explorar sus
genitales y mostrar interés por cuestiones relacionadas con la sexualidad. Aunque sus
percepciones de la sexualidad adulta suelen ser vagas, erróneas y muy imprecisas,
Freud creía que la mayoría de los niños entienden la naturaleza de las relaciones
sexuales con más claridad de lo que suponen sus padres.
Un conflicto predominante en la etapa fálica es lo que Freud denominó complejo de
Edipo, un conflicto similar en las niñas se llama complejo de Elektra. Aproximadamente
entre los cinco y los siete años, va desapareciendo el complejo de Edipo y el de Electra:
el niño suprime (desplaza de la conciencia) sus deseos hacia su madre y comienza a
identificarse con su padre (adopta sus rasgos). Lo mismo ocurre con la niña esta va
identificándose con su madre y eliminando la atracción por su padre.
Los problemas no resueltos del complejo de Edipo fueron considerados por Freud
como una fuente importante de comportamientos neuróticos posteriores,
especialmente los relacionados con la impotencia y la frigidez.
Etapa latente:
A partir de los 6 y 7 años y hasta el inicio de la adolescencia, la libido del niño se dirige
hacia el exterior mediante la sublimación (reorientación hacia la actividad social). En
esta fase, el niño se interesa por diversas actividades intelectuales, por los deportes y
por socializar con sus compañeros. El periodo de latencia puede considerarse como
una época de preparación para la edad adulta, que se da en la última etapa
psicosexual.
En la personalidad del niño aparecen estructuras como el ego y el superego. Son los
principios básicos de la teoría de la estructura de la personalidad de Freud, a
continuación, se presenta un esquema:
El superego es un sistema de normas, valores, en otras palabras, la conciencia
de una persona. Se forma en la interacción del niño con figuras significativas,
en primer lugar, con los padres.
El ego, es el responsable del contacto directo con el mundo exterior. Es
percepción, pensamiento, aprendizaje.
Los id son los impulsos, aspiraciones instintivas, innatas e inconscientes.
Por tanto, a la edad de 6 a 7 años un niño ya ha formado todas esas cualidades de la
personalidad y variantes de respuestas, que utilizará durante toda su vida. Y durante el
período de latencia, se produce la agudización y el fortalecimiento de sus puntos de
vista, creencias, visión del mundo. Mientras tanto, el instinto sexual está
supuestamente dormido.
Etapa Genital:
Y la última etapa del desarrollo psicosexual es la etapa genital, que configura la actitud
de la persona hacia su pareja, la elección de estrategias de conducta en las relaciones
sexuales.
Una vez finalizada la etapa de latencia, que dura hasta la pubertad, empiezan a
restablecerse los impulsos sexuales y agresivos, así como el interés por el sexo
opuesto. El inicio de la fase genital (el periodo que va desde la madurez hasta la
muerte) se caracteriza por cambios bioquímicos y fisiológicos en el organismo. El
resultado de estos cambios es un aumento de la excitación y una mayor actividad
sexual característica de la adolescencia.
El carácter genital es el tipo de personalidad ideal en la teoría psicoanalítica. Es una
persona madura y responsable en las relaciones sociales y sexuales. Freud estaba
convencido de que para que se formara el carácter genital ideal, la persona debía
adoptar un papel activo en la resolución de los problemas de la vida, abandonar la
pasividad propia de la primera infancia, cuando el amor, la seguridad, el confort físico
(en esencia, todas las formas de satisfacción) se daban fácilmente y no se exigía nada a
cambio.
Al conocer las características de las etapas de formación de la psique, se puede ayudar
al niño, con un daño mínimo, a aprender a gestionar sus impulsos internos, sin limitar
su potencial creativo.