UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
FACULTAD DE ESTUDIOS SUPERIORES ACATLÁN
SEMIÓTICA
MTRA. MIRNA EDITH TÉLLEZ ORDAZ
EQUIPO: ADAYA MORALES ENZO ALESSANDRO
CASTRO UGALDE GABRIELA ALEJANDRA
“LA BRUJA” SON VERACRUZANO
La historia de ‘La Bruja’ tuvo origen en el Istmo de Oaxaca, sin embargo, es considerada
veracruzana porque en 1954 fue grabado el primer disco de música jarocha por el grupo
Tierra Blanca y la canción estrella fue ‘La Bruja’.
El autor de esta melodía es José Luis López Santiago, originario de Matías Romero, en el
Istmo de Tehuantepec, no obstante, se mudó a Tierra Blanca, Veracruz. La canción original
era con música istmeña, pero se modificó para grabarse con arpa y jarana, es por ello que
se considera jarocha.
“La Bruja” puede interpretarse de muchas maneras, una de ellas es como una criatura
siniestra, en forma de mujer, que se alimenta de sangre; este canto representa a una mujer
solterona que sale en busca de hombres, para atraerlos y hacerlos suyos.
El baile consiste de un vaso o vela puesto sobre las cabezas de las bailarinas y con ella
demuestran el dominio del zapateado.
La Bruja es una reverencia al lazo que Veracruz tiene con lo sobrenatural, un cuento clásico
de seducción y magia, contado a través de danza clásica.
Formas objetivadas:
Las velas fungen como forma objetivada al representar el fuego.
Las vestimentas usadas en el baile, como el vestido, los mandiles o las flores, son una viva
representación de lo que representa este baile para la cultura jarocha y mexicana.
Una forma objetivada muy presente del baile es el zapateado propio que tiene esta danza.
De igual manera, la letra de la canción comunica las ideas y creencias que se tienen en esa
cultura.
Los instrumentos usados: el arpa y la jarana, instrumentos propios de la cultura Jarocha,
son característicos en esta pieza musical y son estos los que convierten esta canción en
algo perteneciente a dicha cultura a pesar de ser originalmente una canción Oaxaqueña,
pues los sonidos que producen los instrumentos previamente mencionados son una forma
objetivada de la misma.
Formas interiorizadas:
La creencia de que las brujas son una representación de sensualidad, libre pensamiento,
conocimientos científicos, entre otras cosas.
La superstición de que en muchos lugares las brujas aparecen como bolas de fuego (de ahí
la representación de las velas sobre la cabeza de las bailarinas).