Tema 3
Intervención Psicológica en Niñez y Adolescencia
Tema 3. Trastornos del
neurodesarrollo. Trastorno
por déficit de atención con
hiperactividad
Índice
Ideas clave
3.1. Presentación del caso clínico
3.2. Introducción y objetivos
3.3. Conceptos básicos e históricos
3.4. Clasificaciones diagnósticas del TDAH
3.5. Epidemiología, curso y comorbilidad
3.6. Principales manifestaciones clínicas en el TDAH
3.7. Hipótesis etiológicas
3.8. Evaluación
3.9. Intervención
3.10. Referencias bibliográficas
3.11. Resolución del caso
A fondo
Trastorno por déficit de atención con hiperactividad: guía
para padres y educadores
XII Jornadas sobre TDAH (IV parte)
Guía de práctica clínica sobre el TDAH en niños y
adolescentes
Hiperactivos: estrategias y técnicas para ayudarlos en
casa y en la escuela
Test
Ideas clave
3.1. Presentación del caso clínico
Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)
Francisco tiene diez años y seis meses y cursa cuarto de educación primaria. El tutor
del colegio se ha puesto en contacto con el orientador, puesto que Francisco
presenta problemas en su conducta y un importante desfase curricular. El orientador
cita a los padres para realizar una primera entrevista.
Una vez citados, los padres comentan que el embarazo y parto de Francisco habían
sido normales y que los hitos del desarrollo se adquirieron adecuadamente: inicio de
la marcha autónoma a los doce meses, un desarrollo del lenguaje adecuado y la
adquisición del control de esfínteres a los dos años. No ha tenido enfermedades y su
desarrollo físico y estado de salud es adecuado. Está bastante delgado y la madre lo
define como «un manojo de nervios». A nivel de autonomía, no hay problemas
aparentes.
Con respecto de la familia, el padre comenta que su madre (la abuela del niño)
refiere que Francisco es igual de nervioso que el padre, quien estuvo recibiendo
intervención farmacológica y psicológica por un diagnóstico de trastorno por déficit de
atención con hiperactividad. Ambos progenitores coinciden en que Francisco está
constantemente activo, ya que «es un torbellino, no para ni un solo segundo».
Además, la madre nota que no mide bien las consecuencias de sus actos, debido a
que «por la calle, le gusta ir subido a los bordillos y a los escalones, los más altos
que haya, y salta sin medir el peligro. En alguna ocasión, se ha caído y golpeado,
requiriendo sutura». Refiere también que nota que Francisco «no piensa antes de
actuar. Cuando tiene que resolver tareas motoras complejas, usa la fuerza más que
el análisis para saber cómo solucionar el problema».
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Tema 3. Ideas clave
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Ideas clave
También menciona que es olvidadizo. Si lo manda realizar una tarea doméstica, tiene
que estar recordándosela. Cuando llega a hacerla, Francisco no muestra desgana,
pero es «como si no escuchara lo que le digo». Le cuesta también terminar las tareas
del colegio y pasa de una actividad a otra constantemente.
Con respecto del estilo educativo, los padres afirman que cada uno tiene su forma de
educar y que a veces no coinciden. La madre se define como más autoritaria y ella
dice del padre que es muy laxo. Por el contrario, aunque el padre afirma que es
menos exigente, dice que, a veces, se siente reflejado en su hijo y que sabe que
hace las cosas sin pensar, pero que seguro no lo puede evitar. Los abuelos, que
pasan con Francisco mucho tiempo, también participan de su educación. Cuando va
con ellos al campo, le encanta realizar tareas pequeñas.
El orientador les comenta a los padres que, en clase, el tutor le informa de que
Francisco se relaciona bien, tiene buenas habilidades de comunicación con los
demás, pero, dado que le cuesta mucho permanecer sentado, incluso en períodos de
tiempo cortos, llama la atención de los compañeros para hablar o jugar. El tutor dice
que «se remueve en la silla. Después de diez minutos no sabe cómo ponerse». Él le
dice que se levante parar ir a escribir en la pizarra o para ir a secretaría por algún
material, pero nota que esta conducta está interfiriendo negativamente en su
aprendizaje.
Los compañeros lo estiman, pero a veces «los atosiga». «Habla muy rápido y en
momentos en los que es necesario estar en silencio». Últimamente, ha tenido algún
conflicto con alguno de sus compañeros, sobre todo, porque ellos se quejan de que
Francisco no los deja atender. También le cuesta respetar los turnos y levantar la
mano cuando tiene alguna duda.
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Ideas clave
3.2. Introducción y objetivos
En este tema, se abordarán las características principales del trastorno por déficit de
atención e hiperactividad (TDAH). Se comenzará por el análisis de la
conceptualización clínica del TDAH a lo largo de los distintos manuales
diagnósticos. Luego, se analizarán los criterios para realizar el diagnóstico de
TDAH en niños y adolescentes, así como la epidemiología, curso y comorbilidad de
este trastorno.
Más adelante, se hará un breve análisis sobre la etiología del TDAH. A
continuación, se examinarán los instrumentos de evaluación más importantes en el
TDAH y, para finalizar, se explicarán cuáles son y en qué consisten las estrategias
de intervención psicológica más adecuadas en este trastorno del neurodesarrollo.
Tras el estudio de este tema, podrás alcanzar los siguientes objetivos:
▸ Conocer las características principales de los niños y adolescentes con TDAH.
▸ Analizar la epidemiología, curso y prevalencia de los niños y adolescentes con
TDAH.
▸ Identificar las hipótesis más relevantes de la etiología del trastorno.
▸ Describir los criterios diagnósticos necesarios para categorizar a los niños y
adolescentes con síntomas compatibles con un diagnóstico de TDAH.
▸ Detallar cuáles son los instrumentos de evaluación necesarios en el TDAH de niños
y adolescentes.
▸ Aprender las bases teóricas de la intervención psicológica en el TDAH en la
población infantil y adolescente.
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Ideas clave
3.3. Conceptos básicos e históricos
La historia de la conceptualización de lo que hoy conocemos como trastorno por
déficit de atención e hiperactividad (TDAH) está unida a numerosos cambios, tanto
en la denominación en los distintos manuales diagnósticos como en la localización
del foco de las principales dificultades.
Así, en la historia de los distintos manuales diagnósticos, el Manual diagnóstico y
estadístico de los trastornos mentales, primera edición (DSM-I) no aludía al TDAH y
fue en 1968, en el DSM-II, donde se definía como reacción hipercinética de la
infancia (énfasis en la hiperactividad). Ya en el DSM-III, en el año 1980, se habla de
trastorno por déficit de atención (TDA), siendo el foco de interés la inatención y se
definen subtipos (con o sin hiperactividad). En la revisión del DSM-III, se denominó
trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), actual denominación
(Lee et al., 2008).
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Ideas clave
Tabla 1. Recorrido histórico del concepto de TDAH. Fuente: elaboración propia.
Pero antes de las concepciones del DSM, se habló del TDAH. El trastorno por déficit
de atención e hiperactividad fue expresado por primera vez por Hoffmann en el siglo
XIX, quien llevó a cabo la primera conceptualización y análisis científico de las
características conductuales de un niño con exceso de actividad motora.
Sin embargo, fue Still quien trató de operativizar las características observadas
hasta el momento en estos niños y adolescentes. Este autor pensaba que la causa
de las alteraciones conductuales observadas en estos niños se debía a un déficit de
naturaleza crónica en el control moral de su conducta y que se asociaba a un
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Ideas clave
alto porcentaje de fracaso escolar. Por tanto, se comenzó a investigar sobre las
causas de este trastorno, sugiriendo, en un primer momento, el sufrimiento
perinatal como causa principal de la hiperactividad (Quintero et al., 2021).
La nomenclatura del déficit de atención e hiperactividad ha contado con muchas
modificaciones a lo largo de su estudio hasta llegar a la denominación de TDAH
actual. Kahn y Cohen lo denominaron síndrome de impulsividad orgánica y
plantearon que el origen de esta alteración procedía de la disfunción
troncoencefálica.
Posteriormente, fueron Clements y Peters quienes sustituyeron este nombre por el
de disfunción cerebral mínima, proponiendo, por primera vez, causas bioquímicas
como origen funcional del trastorno, añadidas a las que orgánicamente podrían tener
lugar (Pelayo Terán, Trabajo Vega y Zapico Merayo, 2012).
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Ideas clave
En la Tabla 2, se pueden observar los principales cambios en la conceptualización
del TDAH:
Tabla 2. Conceptualización del TDAH. Fuente: basada en Quintero, Correas y Quintero, 2010.
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Ideas clave
3.4. Clasificaciones diagnósticas del TDAH
Criterios DSM
El TDAH ha sido una entidad diagnóstica, dentro de las distintas que contempla el
DSM, que ha llevado asociada algunos cambios reseñables. Los más importantes se
destacan en la siguiente Tabla 3:
Tabla 3. Diferencias en los criterios diagnósticos de TDAH entre DSM-IV-TR y DSM-5 (quinta edición).
Fuente: Bell, 2011.
Además, el DSM-5 incluye más ejemplos de conducta en adolescentes y adultos.
Las principales características del TDAH son el patrón persistente de
inatención y la hiperactividad-impulsividad, las cuales interfieren en el
funcionamiento o desarrollo.
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Ideas clave
La inatención se manifiesta como desviaciones en las tareas, falta de persistencia,
problemas para mantener la atención y la desorganización (Antshel y Barkley, 2020).
L a hiperactividad alude a una actividad motora excesivamente inapropiada,
jugueteos, golpes o locuacidad en demasía. La impulsividad hace referencia a
acciones apresuradas, sin reflexión y que pueden dañar al individuo.
El DSM-5 señala que el requisito de haya síntomas antes de los doce años transmite
lo importante que es su presentación clínica en la infancia, pero que no se especifica
una edad más temprana por la dificultad para establecer con precisión y
retrospectivamente el inicio durante la infancia (American Psychiatric Association
[APA], 2013).
Los síntomas pueden variar de un contexto a otro, pero deben estar presentes al
menos dos de ellos. A continuación, se recogen los criterios diagnósticos que
presenta el DSM-5.
Criterios diagnósticos TDAH según el DSM-5 (APA, 2013)
Patrón persistente de inatención o hiperactividad-impulsividad que interfiere con el
funcionamiento o desarrollo, que se caracteriza por los siguientes aspectos:
▸ Inatención: seis (o más) de los siguientes síntomas se han mantenido por lo menos
durante seis meses en un grado que no concuerda con el nivel de desarrollo y que
afecta directamente a las actividades sociales y académicas o laborales. Los
síntomas no son meramente una manifestación de una conducta oposicionista,
desafiante, hostil o una dificultad para comprender las tareas o instrucciones. Para
los adolescentes mayores y adultos (a partir de los diecisiete años), se requiere un
mínimo de cinco síntomas.
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Ideas clave
• Con frecuencia falla en prestar la debida atención a detalles o por descuido se
cometen errores en las tareas escolares, en el trabajo o durante otras actividades.
Por ejemplo, se pasan por alto o se pierden detalles, el trabajo no se lleva a cabo
con precisión, etc.
• Con frecuencia tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades
recreativas. Por ejemplo, tiene dificultad para mantener la atención en clases, en
conversaciones o durante la lectura prolongada.
• Con frecuencia parece no escuchar cuando se le habla directamente. Por ejemplo,
parece tener la mente en otras cosas, incluso en ausencia de cualquier distracción
aparente.
• Con frecuencia no sigue las instrucciones y no termina las tareas escolares, los
quehaceres o los deberes laborales. Por ejemplo, inicia tareas, pero se distrae
rápidamente y se evade con facilidad.
• Con frecuencia tiene dificultad para organizar tareas y actividades. Por ejemplo,
problemas para gestionar tareas secuenciales, dificultad para poner los materiales y
pertenencias en orden, descuido y desorganización en el trabajo, y mala gestión del
tiempo con incumplimiento de los plazos.
• Con frecuencia evita, le disgusta o se muestra poco entusiasta con iniciar tareas que
requieren un esfuerzo mental sostenido. Por ejemplo, trabajos escolares o
quehaceres domésticos; en adolescentes mayores y adultos, la preparación de
informes, completar formularios, revisar artículos largos, etc.
• Con frecuencia pierde cosas necesarias para tareas o actividades. Por ejemplo,
materiales escolares, lápices, libros, instrumentos, billetero, llaves, papeles del
trabajo, gafas, el móvil, etc.
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Ideas clave
• Con frecuencia se distrae con facilidad por estímulos externos. En adolescentes
mayores y adultos, puede incluir pensamientos no relacionados.
• Con frecuencia olvida las actividades cotidianas. Por ejemplo, hacer las tareas, hacer
las diligencias; en adolescentes mayores y adultos, devolver las llamadas, pagar las
facturas, acudir a las citas, etc.
▸ Hiperactividad e impulsividad: seis (o más) de los siguientes síntomas se han
mantenido durante, al menos, seis meses en un grado que no concuerda con el nivel
de desarrollo y que afecta, directamente, a las actividades sociales y académicas o
laborales. Los síntomas no son meramente una manifestación de una conducta
oposicionista, desafiante, hostil o una dificultad para comprender las tareas o
instrucciones. Para los adolescentes mayores y adultos (a partir de los diecisiete
años), se requiere un mínimo de cinco síntomas.
▸ Con frecuencia juguetea, golpea las manos o los pies o se retuerce en el asiento.
▸ Con frecuencia se levanta en situaciones en las que se espera que permanezca
sentado. Por ejemplo, se pone de pie en la clase, en la oficina o en otro lugar de
trabajo o en otras situaciones que requieren que se mantenga en su lugar.
▸ Con frecuencia corretea o trepa en situaciones en las que no resulta apropiado. En
adolescentes o adultos puede limitarse a estar inquieto.
▸ Con frecuencia es incapaz de jugar o de ocuparse tranquilamente de actividades
recreativas.
▸ Con frecuencia está ocupado y actúa como si «lo impulsara un motor». Por ejemplo,
es incapaz de estar o se siente incómodo estando quieto durante un tiempo
prolongado, como en restaurantes o reuniones; los demás pueden pensar que está
intranquilo o que le resulta difícil seguirlos.
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Ideas clave
▸ Con frecuencia habla excesivamente.
▸ Con frecuencia responde inesperadamente o antes de que se haya concluido una
pregunta. Por ejemplo, termina las frases de otros o no respeta el turno de
conversación.
▸ Con frecuencia le es difícil esperar su turno. Por ejemplo, mientras se encuentra en
una cola.
▸ Con frecuencia interrumpe o se inmiscuye con otros. Por ejemplo, se mete en
conversaciones, juegos o actividades; puede empezar a utilizar las cosas de otras
personas sin esperar o recibir permiso; en adolescentes y adultos, puede inmiscuirse
o adelantarse a lo que hacen otros.
Algunos síntomas de inatención o hiperactividad-impulsivos estaban presentes antes
de los doce años.
Varios síntomas de inatención o hiperactividad-impulsivos están presentes en dos o
más contextos. Por ejemplo: en casa, en la escuela o en el trabajo, con los amigos
o parientes o en otras actividades.
Los síntomas interfieren en el funcionamiento social, académico o laboral.
Los síntomas no se producen exclusivamente durante el curso de la esquizofrenia o
de otro trastorno psicótico y no se explican mejor por otro trastorno mental.
En las especificaciones hay que determinar qué tipo de presentación de síntomas
ocurre en el individuo (Figura 1):
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Figura 1. Tipos de presen taciones clínicas según el DSM-5. Fuente: elaboración propia.
Igualmente, es necesario especificar el nivel de gravedad, distinguiendo entre:
▸ Leve: pocos o ningún síntoma están presentes además de los necesarios para el
diagnóstico. Los síntomas solo producen un deterioro mínimo del funcionamiento
social o laboral.
▸ Moderado: los síntomas o deterioros funcionales presentes están entre los leves y
graves.
▸ Grave: presencia de muchos síntomas aparte de los necesarios para el diagnóstico
o los síntomas producen un deterioro notable del funcionamiento social o laboral.
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Ideas clave
Criterios CIE
En la Clasificación internacional de enfermedades, décima edición (CIE-10), se habla
d e trastornos hipercinéticos. Consisten en un grupo de trastornos con comienzo
precoz (normalmente, en los cinco primeros años de vida), falta de persistencia en
las tareas que requieren esfuerzo intelectual y tendencia a cambiar de actividad sin
acabar ninguna. La actividad es desorganizada, irregular y excesiva (World Health
Organization [OMS], 1992).
Para el diagnóstico del trastorno hipercinético, se requiere la presencia clara y
simultánea de déficits de atención, hiperactividad o impulsividad. Además, han
de ser generalizadas en el tiempo y en diferentes situaciones. No pueden deberse a
otros trastornos (por ejemplo, TEA o trastornos afectivos).
L o s criterios diagnósticos que especifica la CIE-10 son similares a los que
presenta la CIE-11, pero esta última incluye, en el capítulo dedicado a los trastornos
mentales, del comportamiento y del neurodesarrollo, el trastorno por hiperactividad y
déficit de atención. Lo incluye en el nuevo epígrafe de trastornos del neurodesarrollo,
a diferencia de la CIE-10, que lo incluía en el epígrafe de los trastornos del
comportamiento, de las emociones de comienzo habitual en la infancia y
adolescencia y de los trastornos hipercinéticos.
La CIE-11 mantiene los tres grupos de síntomas nucleares (inatención,
hiperactividad e impulsividad) y el criterio temporal de seis meses. Además, señala
que estos deben manifestarse en más de un escenario (Bell, 2011 y Reed et al.,
2019).
Criterios diagnósticos CIE-10 (OMS, 1992)
▸ G1: déficit de atención. Al menos seis de los siguientes síntomas de déficit de
atención persisten por al menos seis meses, en un grado que es maladaptativo e
inadecuado para el nivel de desarrollo del niño:
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• Frecuente incapacidad para prestar atención a los detalles, junto a errores por
descuido en las labores escolares y en otras actividades.
• Frecuente incapacidad para mantener la atención en las tareas o en el juego.
• A menudo parece no escuchar lo que se le dice.
• Imposibilidad persistente para cumplimentar las tareas escolares asignadas u otras
misiones que le hayan encargado en el trabajo. No es originada por una conducta
deliberada de oposición ni por una dificultad para entender las instrucciones.
• Diminución de la capacidad para organizar tareas o actividades.
• A menudo evita o se siente marcadamente incómodo ante distintas tareas, como los
deberes escolares que requieren un esfuerzo mental mantenido.
• A menudo pierde objetos necesarios para tareas o actividades, tales como material
escolar, libros, lápices, juguetes o herramientas.
• Se distrae fácilmente ante estímulos externos.
• Con frecuencia es olvidadizo en el curso de las actividades diarias.
▸ G2: hiperactividad. Al menos tres de los siguientes síntomas de hiperactividad
persisten durante al menos seis meses, en un grado maladaptativo e inadecuado
para el nivel de desarrollo del niño:
• Con frecuencia muestra inquietud con movimientos de manos o pies o removiéndose
en el asiento.
• Abandona el asiento en la clase o en otras situaciones en las que se espera que
permanezca sentado.
• A menudo corretea o trepa en exceso en situaciones inapropiadas. En los
adolescentes o en los adultos puede manifestarse solamente por sentimientos de
inquietud.
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Ideas clave
• Es, por lo general, inadecuadamente ruidoso en el juego o tiene dificultades para
entretenerse tranquilamente en actividades lúdicas.
• Exhibe, persistentemente, un patrón de actividad motora excesiva que no es
sustancialmente modificable por los requerimientos del entorno social.
▸ G3: impulsividad. Al menos uno de los siguientes síntomas de impulsividad persiste
durante al menos seis meses, en un grado maladaptativo e inadecuado al nivel de
desarrollo del niño:
• Con frecuencia hace exclamaciones o responde antes de que se la hagan las
preguntas completas.
• A menudo, es incapaz de guardar un turno en las colas o en otras situaciones de
grupo.
• A menudo irrumpe o se entromete en los asuntos de los otros; por ejemplo, irrumpe
en las conversaciones o en los juegos de los demás.
• Con frecuencia habla en exceso sin contenerse ante las consideraciones sociales.
▸ G4: el inicio del trastorno no es posterior a los siete años.
▸ G5: carácter generalizado. Los criterios deben cumplirse para más de una sola
situación, es decir, la combinación de déficit de atención e hiperactividad debe estar
presente tanto en el hogar como en el colegio o en el colegio y otros ambientes
donde el niño pueda ser observado, como en la consulta médica. La evidencia de
esta generalización requiere, por lo general, la información suministrada por varias
fuentes. Las informaciones de los padres acerca de la conducta del niño en el
colegio no son de ordinario suficiente.
▸ G6: los síntomas de G1 a G3 ocasionan un malestar clínicamente significativo o una
alteración en el rendimiento social, académico o laboral.
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▸ G7: el trastorno no cumple los criterios para ser un trastorno generalizado del
desarrollo (F84), episodio maniaco (F30), episodio depresivo (F32) o trastorno de
ansiedad (F41).
Diferencias y semejanzas entre la CIE-11 y el DSM-5
Los criterios diagnósticos que plantea la CIE-11 parecen asemejarse más a los del
DSM-5 que los que presentaban sus respectivos manuales predecesores. En la
Tabla 4, se pueden observar las principales semejanzas y diferencias:
Tabla 4. Diferencias entre el DSM-5 y la CIE-11. Fuente: elaboración propia.
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Diagnóstico diferencial
El DSM-5 señala que el diagnóstico diferencial del TDAH se ha de realizar respecto a
un conjunto de entidades diagnósticas que se señalan a continuación (American
Psychiatric Association, 2013):
▸ Trastorno negativista desafiante.
▸ Trastorno explosivo intermitente.
▸ Otros trastornos del neurodesarrollo.
▸ Trastornos específicos del aprendizaje.
▸ Discapacidad intelectual.
▸ Trastornos del espectro autista (TEA).
▸ Trastorno de apego reactivo.
▸ Trastorno de ansiedad.
▸ Trastorno depresivo.
▸ Trastorno bipolar.
▸ Trastornos psicóticos.
▸ Trastornos de la personalidad.
▸ Síntomas de TDAH inducidos por medicación.
▸ Trastornos neurocognitivos.
Por último, hay que señalar como aspecto relevante que hay que distinguir el TDAH
de los comportamientos normales de un niño, como corretear, moverse, jugar, etc., y
de la inquietud que un niño puede mostrar en ambientes poco estimulantes.
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3.5. Epidemiología, curso y comorbilidad
Epidemiología y curso
Del acuerdo con el DSM-5, la tasa de prevalencia del TDAH es del 5 % en los niños.
Representa entre el 20 y el 50 % de las consultas en salud mental infantil. En
España, según diversos estudios, la prevalencia es del 6,8 % en menores de edad
(Catalá-López et al., 2012). Se da con mayor medida en varones, con una proporción
4:1 (Rowland, Lesesne y Abramowitz, 2002).
El comienzo es temprano, generalmente, antes de los cinco años. Comúnmente, la
clínica nuclear se mantiene durante los años escolares, pero después, en la
mayoría de los casos, tiende a disminuir. Sin embargo, puede mantenerse la clínica
nuclear en la edad adulta con un cambio cualitativo en la expresión sintomática
(Castellanos Romero, 2017).
Comorbilidad
Los trastornos por déficit de atención aparecen frecuentemente asociados a muchos
otros problemas, como déficits de aprendizaje, fracaso escolar, problemas
emocionales, ansiedad y entornos familiares problemáticos.
Se ha observado que, en los niños con TDAH, el exceso de actividad motora tiene
lugar con mayor frecuencia en situaciones sedentarias o de muy alta estructuración;
por ejemplo: el aula.
Los trastornos que aparecen más asociados son el trastorno de Tourette (aunque
en general el TDAH suele ser anterior), el trastorno disocial y el trastorno
negativista desafiante. El TDAH presenta una comorbilidad de hasta el 90 % con
los trastornos de conducta (Banaschewski et al., 2017).
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3.6. Principales manifestaciones clínicas en el
TDAH
De acuerdo con la mayor parte de la literatura sobre el TDAH, son tres las
principales manifestaciones:
▸ Déficit de atención.
▸ Problemas de actividad motora.
▸ Impulsividad.
Estas manifestaciones son las que han subrayado autores como Barkley, quien,
además, señala que esta triada en ocasiones resulta escasa para abordar la
heterogeneidad del trastorno (Antshel y Barkley, 2020).
Además de los déficits primarios señalados, son frecuentes los problemas escolares
y de aprendizaje, sociales y conductuales. A nivel conductual, los aspectos alterados
son el comportamiento y la ejecución de tareas, la conducta social y la conducta
motora.
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3.7. Hipótesis etiológicas
Modelos biológicos
▸ Hipótesis genética: diferentes estudios realizados tanto con gemelos como con
familiares sugieren una predisposición genética del trastorno. Algunos estudios
señalan que niños con padres con un diagnóstico de TDAH tienen hasta un 50 %
más de probabilidad de desarrollar el trastorno (Tripp y Wickens, 2009).
▸ Alteraciones fisiológicas: algunos autores defienden que se trata de una alteración
en los procesos de activación de la inhibición del sistema nervioso central como
base del trastorno. Además, se han encontrado algunas alteraciones
neuroquímicas, como una menor proporción de dopamina en el líquido
cefalorraquídeo (Alexander y Farrelly, 2018).
▸ Signos madurativos: los avances en la imagen han señalado que en la etiología del
trastorno puede estar influyendo una baja tasa de actividad en ciertas regiones de la
corteza cerebral, especialmente, en los lóbulos prefrontales y en el sistema límbico
(Barkley, Murphy, y Fischer, 2008).
Modelos psicológicos
▸ Factores psicosociales: los principales factores psicosociales que se han
estudiado se centran en la familia, en la que pueden existir elevados niveles de
estrés, un funcionamiento disfuncional o puede aparecer alguna psicopatología en
alguno de los cuidadores principales. Adicionalmente, un sistema normativo familiar
muy desestructurado o con muchas responsabilidades influiría en la etiología o
el mantenimiento de la clínica del TDAH (Sharma y Couture, 2013).
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Ideas clave
▸ Hipótesis desde la psicología del aprendizaje: se han señalado distintas hipótesis
que toman como base los modelos de aprendizaje. Se ha estudiado la aversión a la
demora del refuerzo en los niños con TDAH que buscan una recompensa
inmediata, lo cual produce un desajuste en el funcionamiento conductual de los
padres, reforzando conductas desadaptadas. También, desde este modelo, se ha
señalado la falta de previsión de las consecuencias, la dificultad para inhibir las
conductas prepotentes y los déficits de autorregulación (Quintero y Castaño de
la Mota, 2014).
▸ El modelo atencional de Douglas: este modelo señala como problema nuclear el
déficit de atención. Hace hincapié en la existencia de una serie de predisposiciones
en los niños hiperactivos, como, por ejemplo (Widiger y Samuel, 2005):
• El rechazo a dedicar esfuerzo y atención a tareas de mayor complejidad.
• La tendencia a buscar estimulación y gratificación de forma inmediata.
• Las dificultades de aprendizaje ante estímulos aversivos.
• La poca capacidad para inhibir respuestas impulsivas.
• La escasa capacidad de regulación de la activación.
▸ Modelo motivacional de Barkley: desde este modelo, se considera como problema
principal la falta de control de la conducta a raíz del déficit motivacional. Desde las
premisas de este modelo, se plantea una insensibilidad relativa a los estímulos
ambientales socialmente relevantes, así como un déficit en las conductas
estructuradas por reglas. Este autor señala que, en el TDAH, el problema principal
es la pobre inhibición comportamental (Barkley, 1997).
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Ideas clave
3.8. Evaluación
Normalmente, además del psicólogo, están implicados otros profesionales, como el
neurólogo o el pediatra.
A la hora de evaluar a un niño con sospecha de TDAH, se ha de dar mucha
importancia a la observación (durante meses e, incluso, años), a la recogida de
información con cuestionarios (para profesores y padres) y a la información del
comportamiento atencional de los niños en diferentes situaciones o ambientes. Para
ello, podemos utilizar, además de la entrevista clínica, diversas escalas y
cuestionarios (Quintero et al., 2021).
Tabla 5. Recomendación pruebas de evaluación. Fuente: basada en Belloch Fuster, 2020.
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Ideas clave
3.9. Intervención
En los últimos tiempos, se está tratando de primar el tratamiento combinado,
buscando potenciar los efectos logrados en las terapias tradicionalmente empleadas,
asegurar el mantenimiento y la generalización de los resultados obtenidos y reducir
los costes terapéuticos observados en términos de efectos secundarios.
El tratamiento debe focalizarse conjuntamente en el niño, los padres y la escuela.
Siempre deberá ser individualizado y la duración variará en función de la edad, la
gravedad, la comorbilidad y la calidad de la red de apoyo estructurada en torno al
niño o niña.
Los objetivos de la intervención serán los siguientes (Belloch Fuster, 2020):
▸ Mejorar la atención en sus distintas dimensiones.
▸ Adquirir estrategias cognitivas que faciliten el aprendizaje.
▸ Minimizar la afectación en el área social a medida que las exigencias
interrelacionales aumentan.
▸ Fomentar el desarrollo de estrategias del control de la impulsividad.
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En la Tabla 6, se puede observar, de forma esquemática, el conjunto de
intervenciones en los casos de TDAH:
Tabla 6. Tratamientos en el TDAH. Fuente: basada en Belloch Fuster, 2020.
Tratamiento farmacológico
Aunque el abordaje del tratamiento farmacológico en los casos de TDAH depende de
los especialistas pertinentes, es importante tener unas nociones básicas, ya que se
deberá tener en cuenta, de forma coordinada entre los distintos especialistas, la
información del tratamiento farmacológico. El tratamiento más frecuente consiste en
estimulantes, por lo que los más empleados son el metilfenidato, la
dextroanfetamina, la lisdexanfetamina y la pemolina (Buoli, Serati y Cahn, 2016).
El más utilizado y recomendado es el metilfenidato, tarda unos treinta minutos en
hacer efecto y la duración es de unas cuatro o cinco horas, aunque, actualmente,
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existen distintos formatos de liberación y se hace necesario tomarlo con menos
frecuencia.
El metilfenidato tiene menos efectos secundarios que otros
estimulantes.
Tratamiento psicológico
La mayoría de las acciones que hay que llevar a cabo en el tratamiento psicológico
se deben realizar en el contexto del hogar y del colegio, por tanto, implica el
entrenamiento de padres y profesores. En general, los tratamientos conductuales
son bastante costosos en tiempo y esfuerzo y requieren de constancia.
Normalmente, se utilizan programas multicomponentes integrados, en los que se
incluyen técnicas conductuales de aprendizaje operante (para el entrenamiento
de padres y profesores y el entrenamiento en habilidades sociales) y técnicas de
carácter cognitivo, como el entrenamiento en autoinstrucciones o el entrenamiento
en resolución de problemas (Serrano-Troncoso, Guidi y Alda-Díez, 2013). Estas
estrategias se emplean durante períodos de tiempo prolongados.
En estos programas, se persigue como objetivo fundamental el incremento de las
conductas adaptativas. Por lo tanto, se recurre a técnicas generales, como el
acuerdo de conductas, la economía de fichas o, de forma específica, el refuerzo
positivo.
La forma fundamental para reducir el comportamiento desadaptativo es potenciando,
mediante refuerzos, los comportamientos incompatibles con las conductas
desadaptadas. Esto se realiza mediante procedimientos de reforzamiento de
conductas incompatibles (RDI), procedimientos de reforzamiento positivo contingente
de cualquier conducta (RDO) o con reforzamientos diferenciales de tasa baja
(RDTB).
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Intervenciones con el niño
Es importante enfocar la intervención con el niño desde un punto de vista de
aprendizaje de estrategias y tratar de minimizar el impacto que haya podido tener en
su desarrollo emocional verse como un «niño malo». Esto va a contribuir a que tome
conciencia y disminuya su sentimiento de culpa.
A continuación, se describen los principales objetivos de la intervención con el
niño:
▸ Autorregulación: se ha empleado la autobservación seguida de un
autorreforzamiento si se produce la conducta deseada. Se busca que el niño tome
conciencia de su comportamiento y que obtenga una gratificación si realiza una
conducta adaptada, llegando a un control interno sobre sí mismo. También se ha
utilizado el entrenamiento en autoinstrucciones como mecanismo de autorregulación.
▸ Control de la irritabilidad: el control de la ira es un objetivo terapéutico prioritario.
En general, veremos que estos niños sufren elevados niveles de frustración de
forma constante, también expresan una gran intensidad en sus conductas agresivas
y tienen dificultad para manejarlas o controlarlas. Se utilizan autoinstrucciones y
tiempo fuera.
▸ Programa de comunicación: el objetivo es resolver las dificultades interpersonales
del niño para lograr una mejoría en su proceso de adaptación social. Se han
empleado técnicas de solución de problemas, contratos de contingencias (ya en
adolescentes) y la técnica de la tortuga (en niños pequeños).
▸ Técnica de la tortuga: creada por Schneider y Robin (1976), se puede aplicar
individualmente o en grupo. El objetivo que persigue es enseñarles a los niños
pequeños (desde educación infantil a los primeros cursos de educación primaria) a
controlar sus conductas impulsivas, perturbadoras y agresivas. En la Tabla 7,
se pueden observar las fases de la técnica de la tortuga (Orjales, 2007).
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Tabla 7. Fases de la técnica de la tortuga. Fuente: basada en Orjales, 2007.
▸ Neurofeedback: el objetivo de incluirlo en el tratamiento es entrenar al paciente en
disminuir sus ondas lentas (theta) e incrementar las ondas rápidas (beta) con el fin
de cambiar un estado anormal a uno similar al de los niños sanos (Holtmann et al.,
2014).
Intervenciones con los cuidadores principales
En muchas ocasiones, resulta fundamental que los padres adquieran un rol de
coterapeutas en el tratamiento de sus hijos con el objetivo de motivar el cambio
conductual. Según las últimas evidencias científicas, parece que las intervenciones
familiares grupales poseen resultados más efectivos y son más eficaces
(Korzeniowsk e Ison, 2008).
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El entrenamiento para padres se basa en la psicoeducación, en el refuerzo positivo
de las conductas deseables y la extinción de las conductas indeseables, en la
realización de economía de fichas y en la sobrecorrección.
Intervenciones con el profesorado
Los objetivos del entrenamiento con profesores son los siguientes:
▸ La mejora del rendimiento.
▸ El entrenamiento en técnicas de estudio y comportamientos adecuados para el
aprendizaje.
▸ El entrenamiento en la realización de exámenes.
▸ La mejora de la autoestima académica.
▸ El refuerzo de conductas adaptativas.
▸ Eliminación de las conductas desadaptativas.
▸ Coordinación de los distintos profesionales que intervienen en el proceso de cambio
del niño.
L a s técnicas empleadas incluyen psicoeducación, técnicas de modificación de
conducta, entrenamiento en la aplicación de programas de autocontrol y resolución
de problemas y el uso de la denominada autoevaluación reforzada (Siegenthaler y
Presentación, 2011).
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Ideas clave
3.10. Referencias bibliográficas
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Tema 3. Ideas clave
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Tema 3. Ideas clave
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Tema 3. Ideas clave
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Ideas clave
3.11. Resolución del caso
A partir del caso de Francisco, se puede comprobar que cumple criterios para el
diagnóstico del trastorno por déficit de atención e hiperactividad y una presentación
clínica predominantemente hiperactiva-impulsiva. Cumple los siguientes criterios:
▸ Con frecuencia juguetea, golpea las manos o los pies o se retuerce en el asiento.
▸ Con frecuencia se levanta en situaciones en las que se espera que permanezca
sentado. Por ejemplo, se pone de pie en la clase, en la oficina, en otro lugar de
trabajo o en otras situaciones que requieren que se mantenga en su lugar.
▸ Con frecuencia corretea o trepa en situaciones en las que no resulta apropiado. En
adolescentes o adultos puede limitarse a estar inquieto. Para comprobar este criterio,
habría que indagar más en la entrevista. La madre informa que, por la calle, va
andando por sitios inapropiados, pero su descripción se atribuye más a
características de impulsividad. Sí se puede afirmar que, en general, se siente
inquieto.
▸ Con frecuencia es incapaz de jugar o de ocuparse tranquilamente de actividades
recreativas.
▸ Con frecuencia está ocupado y actúa como si «lo impulsara un motor». Por ejemplo,
es incapaz de estar o se siente incómodo estando quieto durante un tiempo
prolongado, como en restaurantes o reuniones; los demás pueden pensar que está
intranquilo o que le resulta difícil seguirlos.
▸ Con frecuencia habla excesivamente.
▸ Con frecuencia responde inesperadamente o antes de que se haya concluido una
pregunta. Por ejemplo, termina las frases de otros o no respeta el turno de
conversación.
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Tema 3. Ideas clave
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Ideas clave
▸ Con frecuencia le es difícil esperar su turno. Por ejemplo, mientras se encuentra en
una cola.
▸ Con frecuencia interrumpe o se inmiscuye con otros. Por ejemplo, se mete en las
conversaciones, juegos o actividades y puede empezar a utilizar las cosas de otras
personas sin esperar o recibir permiso. En adolescentes y adultos, puede inmiscuirse
o adelantarse a lo que hacen otros.
Para evaluar a Francisco, se utilizó la entrevista con los padres para recoger la
anamnesis. Asimismo, se realizó una evaluación clínica en el niño a través de la
entrevista para los trastornos afectivos y la esquizofrenia para niños en edad escolar,
versión actual y vital (K-SADS-PL) para confirmar el diagnóstico. Adicionalmente, se
administraron una serie de cuestionarios a los padres; por ejemplo: check behavioral
checklist (CBCL) y la escala Conners (esta escala también se administró al tutor del
colegio).
Además, se le entregó a la familia un registro de observación para conocer cómo
se aplicaban las contingencias en casa y otro al tutor para explorar la aplicación de
refuerzos. Por último, a Francisco se le administró una batería de instrumentos de
evaluación del rendimiento académico (batería EVALÚA-4) para analizar el estado de
su desempeño.
Los resultados de dicha evaluación, en resumen, confirman el diagnóstico de TDAH
con presentación clínica con predominio de hiperactividad-impulsividad. Las áreas
con puntuación significativa en el CBCL fueron:
▸ Problemas de atención.
▸ Comportamiento que rompe reglas.
▸ Problemas sociales.
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Tema 3. Ideas clave
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Ideas clave
En la escala Conners, administrada a los padres, se evidenció una puntuación
elevada en hiperactividad, así como en la escala administrada a los profesores. Los
resultados de la batería EVALUA-4 pusieron de manifiesto la presencia de
puntuaciones normativas en todas las áreas, a excepción de las áreas reflexividad,
organización perceptiva, memoria-atención y comprensión lectora, donde la
puntuación observada se encontraba por debajo de lo esperado al ser comparado
con su grupo de referencia.
Una vez realizada la evaluación de Francisco, se ha propuesto un plan de
intervención que tenga como objetivos:
▸ Mejorar su reflexividad.
▸ Disminuir las conductas disruptivas de Francisco.
▸ Mejorar el manejo de los padres con respecto de la aplicación de contingencias a la
conducta de Francisco.
▸ Mejorar la falta de control en clase.
Para ello, se propuso, en primer lugar, comenzar un programa de entrenamiento
parental grupal para que los padres de Francisco aprendieran a identificar las
conductas problema y aplicar correctamente los reforzadores, tanto positivos como
negativos, así como la retirada de reforzadores (coste de respuesta). Con este
programa, se pretendía que los padres también contaran con apoyo social y
proporcionarles un lugar en el que pudieran compartir las experiencias con otros
padres de niños con TDAH.
Por otro lado, a Francisco se le informó, ajustando la información a su edad y con
consentimiento de los padres, sobre sus dificultades, tratando de hacerlo consciente
y disminuyendo cualquier sensación de culpa, enfocando dicha información hacia la
búsqueda de soluciones para mejorar. Se comenzó a trabajar la reflexividad sobre
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Tema 3. Ideas clave
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Ideas clave
las situaciones antes de llevar a cabo una actuación de carácter impulsivo. Para ello,
se utilizaron las autoinstrucciones, siguiendo cada uno de los pasos establecidos
en esta técnica. Asimismo, se trabajaron las habilidades sociales, como pedir
permiso, respetar los turnos, etc.
En el colegio, al tutor, junto con el trabajo del orientador, se le dieron pautas sobre
cómo gestionar las situaciones en las que notaba que Francisco estaba comenzando
a ponerse nervioso. Por ejemplo, hacerlo partícipe en una actividad grupal, darle
algún papel más protagonista y que dirigiera al grupo en dicha actividad, etc.
Asimismo, se les indicó, tanto a padres como a profesores, la importancia del
reforzamiento positivo de las conductas que no eran disruptivas.
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Tema 3. Ideas clave
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A fondo
Trastorno por déficit de atención con
hiperactividad: guía para padres y educadores
Burgos, R., Barrios, M., Engo, R., García, A., Gay, E., Guijarro, T. y Sánchez, V.
(2009). Trastorno por déficit de atención con hiperactividad: guía para padres y
educadores. Editorial Glosa.
Se trata de una guía muy útil para recomendar a las familias y al profesorado,
incluyéndola, como psicólogos, en nuestro repertorio de recursos a recomendar.
Intervención Psicológica en Niñez y Adolescencia 41
Tema 3. A fondo
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A fondo
XII Jornadas sobre TDAH (IV parte)
Canal Educación Activa. (2014). XII Jornada sobre TDAH (IV parte) [Vídeo].
YouTube. [Link]
Esta parte de las XII Jornadas sobre TDAH tiene un interés especial, ya que recoge
el testimonio de dos jóvenes con un mismo diagnóstico y una trayectoria totalmente
diferente. Estas historias nos permiten concluir sobre la importancia de un
diagnóstico y una intervención precoz.
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Tema 3. A fondo
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A fondo
Guía de práctica clínica sobre el TDAH en niños y
adolescentes
Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. (2017). Guía de Práctica
Clínica sobre las Intervenciones Terapéuticas en el Trastorno por Déficit de Atención
con Hiperactividad (TDAH). Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.
[Link]
content/uploads/2018/12/GPC_574_TDAH_IACS_compl.pdf
El TDAH afecta a muchos niños en edad escolar y, si no se trata a tiempo, provoca
un efecto negativo cada vez mayor. Esta guía ofrece información para una
intervención individual, escolar y familiar.
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Tema 3. A fondo
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A fondo
Hiperactivos: estrategias y técnicas para ayudarlos
en casa y en la escuela
Rojas, L., Barkley, R., Fernández, A., Peña, M., Orjales, I., Scandar, R., Bernal, J.,
Urra, J. y Gamo, J. R. (2008). Hiperactivos: estrategias y técnicas para ayudarlos en
casa y en la escuela. Lo que no existe.
Expertos a nivel internacional responden a diferentes preguntas planteadas en el II
Congreso de TDAH, celebrado en Madrid en el año 2008. El libro también narra
testimonios de personas que han vivido y convivido con este trastorno.
Intervención Psicológica en Niñez y Adolescencia 44
Tema 3. A fondo
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Test
1. ¿Quién realizó la primera descripción científica del primer paciente con TDAH?
A. Spitz.
B. Still.
C. Hoffmann.
D. Bleuler.
2. Señala cuál de las siguientes afirmaciones, con respecto de los aspectos
epidemiológicos, es cierta:
A. Se estima que un 5 % de la población infantil es diagnosticada con este
trastorno.
B. El TDAH es un trastorno más frecuente en mujeres que en hombres.
C. Las mujeres poseen mayor tendencia a manifestar una presentación típica
de hiperactividad en comparación con los hombres.
D. Ninguna de las anteriores es correcta.
3. ¿Cuál de las siguientes es una manifestación de inatención, según el DSM-5?
A. Con frecuencia parece no escuchar cuando se le habla directamente.
B. Con frecuencia corretea o trepa en situaciones en las que no resulta
apropiado.
C. Con frecuencia responde inesperadamente o antes de que se haya
concluido una pregunta.
D. Con frecuencia está ocupado y actúa como si lo impulsara un motor.
Intervención Psicológica en Niñez y Adolescencia 45
Tema 3. Test
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Test
4. ¿Cuál de los siguientes instrumentos se utiliza para evaluar la atención
sostenida?
A. El BASC.
B. El WISC-IV.
C. El CPT-3.
D. La escala Conners.
5. Señala cuál es una diferencia entre los criterios diagnóstico del DSM-5 y la CIE-
11:
A. El nombre del capítulo en el cual incluyen la entidad diagnóstica de TDAH.
B. El criterio temporal.
C. La especificación del número de escenarios donde debe aparecer la clínica
de TDAH
D. La edad de inicio de los síntomas del trastorno.
6. Dentro de los modelos psicológicos en la comprensión de la etiología del TDAH,
el modelo atencional de Douglas señala lo siguiente:
A. Lo nuclear es la aversión a la demora del refuerzo en los niños con TDAH
que buscan una recompensa inmediata.
B. Los factores principales son los factores psicosociales, señalando como
más destacados los elevados niveles de estrés en las familias.
C. Este modelo señala como problema principal el déficit de atención.
D. Desde este modelo, se considera como problema principal la falta de
control de la conducta a raíz del déficit motivacional.
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Tema 3. Test
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Test
7. A la hora de valorar el tratamiento farmacológico, hay que saber:
A. Que el tratamiento farmacológico no ha demostrado su eficacia para la
mejora de los síntomas del TDAH.
B. El más utilizado y recomendado es el metilfenidato.
C. El metilfenidato es el fármaco que más efectos secundarios produce.
D. Ninguna de las anteriores es correcta.
8. Señala la respuesta correcta con relación al tratamiento psicológico en el TDAH:
A. Son tratamientos breves y puntuales en el tiempo.
B. Se llevan a cabo solo en el contexto del hogar.
C. Requieren el entrenamiento de los padres y los profesores.
D. Todas las anteriores son correctas.
9. Señala la respuesta correcta con respecto a las principales características de las
intervenciones psicológicas en el TDAH:
A. En general, son breves y no se prolongan en el tiempo.
B. Suelen incluir exclusivamente a los cuidadores principales, no siendo
necesaria la participación del colegio ni del niño o niña.
C. Normalmente, incluyen técnicas conductuales operantes para el
entrenamiento para padres y profesores, entrenamiento en habilidades
sociales y en técnicas cognitivas, como el entrenamiento en
autoinstrucciones.
D. Normalmente, son programas unicomponentes.
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Tema 3. Test
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Test
10. Señala la respuesta correcta. A la hora de utilizar programa de comunicación en
la intervención con los niños con TDAH, es necesario saber que:
A. Se utilizan autoinstrucciones y tiempo fuera.
B. Se ha incluido la autobservación seguida de un autorreforzamiento si se
produce la conducta deseada.
C. El objetivo es resolver las dificultades interpersonales del niño para lograr
una mejoría en su proceso de adaptación social y se han empleado técnicas
de solución de problemas.
D. Todas las anteriores son correctas.
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Tema 3. Test
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