Brigham Young University
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2016-10
Una Mirada Panorámica al Español Antillano
Orlando Alba
Brigham Young University - Provo,
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Alba, Orlando, "Una Mirada Panorámica al Español Antillano" (2016). Books. 10.
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UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO
Pedro Vergés
Ministro de Cultura
León Félix Batista
Director de la Editora Nacional
Amado Santana
Encargado de Ediciones
Orlando Alba
UNA MIRADA PANORÁMICA
AL ESPAÑOL ANTILLANO
Editora Nacional
Santo Domingo, República Dominicana
2016
Ministerio de Cultura
EDITORA NACIONAL
Oficina de la Feria del Libro
Plaza de la Cultura “Juan Pablo Duarte”
Ave. Máximo Gómez con Ave. México,
Santo Domingo
Tel. (809) 221-0736
www.cultura.gov.do
www.editoranacionalrd.blogspot.com
[email protected]
© Editora Nacional, octubre, 2016
Todos los derechos reservados para esta edición
ISBN:
Imagen de portada:
Impreso y hecho en República Dominicana
Printed and bound in the Dominican Republic
6 ORLANDO ALBA
Índice
0. Presentación ................................................................................. 11
I. Introducción .............................................................................. 13
1.1 Caracterización global del español antillano ........................ 13
1.2 Situación geográfica de las Antillas hispánicas ..................... 15
II. Cuba ......................................................................................... 17
2.1 Presentación general ............................................................ 17
2.2 Descripción panorámica del español en Cuba ..................... 18
2.2.A Rasgos fonéticos...................................................... 18
2.2.B Rasgos morfosintácticos .......................................... 21
2.2.C Rasgos léxicos ......................................................... 23
2.3. División dialectal ............................................................... 24
2.4. Textos y transcripción fonética ........................................... 29
2.5 Comentario dialectal .......................................................... 35
2.6. Cuestionario de revisión .................................................... 38
2.7 Respuestas del cuestionario ................................................. 39
III. Puerto Rico .............................................................................. 43
3.1. Presentación general ........................................................... 43
3.2 Descripción panorámica del español en Puerto Rico ........... 44
3.2. A Rasgos fonéticos..................................................... 44
3.2.B Rasgos morfosintácticos .......................................... 48
3.2.C Rasgos léxicos ......................................................... 50
3.3 Textos y transcripción fonética ............................................ 51
3.4 Comentario dialectal .......................................................... 58
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 7
3.5 Cuestionario de revisión ..................................................... 61
3.6 Respuestas del cuestionario ................................................. 62
IV. República Dominicana ............................................................ 65
4.1 Presentación general ............................................................ 65
4.2 Descripción panorámica del español
en la República Dominicana ................................................ 66
4.2.A Rasgos fonéticos...................................................... 66
4.2.B Rasgos morfosintácticos .......................................... 73
4.2.C Rasgos léxicos ........................................................ 75
4.3 Textos y transcripción fonética ............................................ 77
4.4 Comentario dialectal .......................................................... 84
4.5 Cuestionario de revisión ..................................................... 90
4.6 Respuestas del cuestionario ................................................. 92
V. Panorama Sociolingüístico del Caribe Hispánico Insular ......... 97
Introducción ............................................................................. 97
Rasgos compartidos ................................................................ 102
Distinciones sociolingüísticas .................................................. 106
La diversidad lingüística caribeña ............................................ 111
Perspectiva subjetiva ............................................................... 111
Perspectiva objetiva ................................................................. 118
Diferencias cuantitativas .......................................................... 119
Diferencias cualitativas ............................................................ 121
Conclusión ............................................................................. 128
VI. Referencias bibliográficas ...................................................... 131
8 ORLANDO ALBA
Una mirada panorámica al español antillano
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 9
10 ORLANDO ALBA
0. Presentación
El propósito fundamental de este trabajo es aun más modesto que la
escasa cantidad de sus páginas. Solo espera servir de ayuda comple-
mentaria en cursos de Dialectología en los que se incluye la descrip-
ción del español hablado en las islas del Caribe hispánico. También
podría ser de algún provecho para lectores no muy versados en estos
temas, pero interesados en tener una visión general, resumida y ob-
jetiva, del modo de hablar de los habitantes de esta zona lingüística
del extenso mundo hispánico.
Un conjunto de 36 breves textos orales, producidos por igual
número de hablantes de los diversos niveles socioculturales de Cuba,
Puerto Rico y la República Dominicana, constituyen la base para un
retrato panorámico del español hablado en la región. El contenido
se organiza en cinco capítulos. En el primero se ofrece una brevísi-
ma ambientación global de la realidad lingüística y geográfica de las
Antillas. En los tres siguientes se realiza un ligero repaso de los prin-
cipales rasgos que definen el modo de hablar en cada una de las islas.
La descripción general del dialecto es seguida por la versión ortográ-
fica, acompañada de su correspondiente transcripción fonética, de
una selección de los textos concernientes a cada país. Luego se pre-
sentan algunos comentarios dialectales, que se complementan con
un cuestionario y sus respuestas, con el fin de facilitar al lector la
revisión y la comprensión de lo expuesto previamente. En el quinto
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 11
capítulo, y a modo de epílogo, se reproduce con muy leves modifi-
caciones el artículo Panorama sociolingüístico del Caribe hispánico
insular, que apareció publicado hace varios años en la revista Español
Actual.
Tengo la esperanza de que el estudio ayude a manifestar tanto
las semejanzas como las diferencias lingüísticas, cualitativas y cuanti-
tativas, existentes entre los tres territorios del Caribe hispánico. A
pesar de la creencia extendida acerca de la firme homogeneidad
dialectal antillana, la lectura de este trabajo permitirá comprender
mejor, así espero, por qué no se justifica reconocer la presencia de
un solo español del Caribe, sino de un complejo compuesto de varias
modalidades. La idiosincrasia lingüística de cada una de las islas se
revela tanto por medio del examen de las diferencias objetivas, como
a través de la evaluación subjetiva que hacen los hablantes de ciertos
fenómenos en particular y de su lengua en general.
Agradezco al Comisionado Dominicano de Cultura en los Es-
tados Unidos el patrocinio de esta publicación, que se realiza con
motivo de la celebración, durante los últimos días de octubre del
año 2016, de la X Feria del libro dominicano en Nueva York.
No puedo cerrar estas líneas de presentación sin hacer men-
ción de mis cuatro nietas: Lyla, Jayda, Melissa y Maridalia. Ellas han
sido la motivación continua, tal vez inadvertida, que me ha impulsa-
do a lo largo de la redacción del presente trabajo. Por eso les dedico
estas páginas.
12 ORLANDO ALBA
I. Introducción
1.1 Caracterización global del español antillano
Muchos investigadores y gran parte de las personas no residentes
en la región antillana piensan que existe una compacta homoge-
neidad dialectal en el Caribe hispánico, y que los cubanos y los
dominicanos, por ejemplo, hablan del mismo modo. Esa impre-
sión de uniformidad ha sido fomentada por el hecho de que con
frecuencia la comparación se ha quedado al nivel de la norma cul-
ta de los diversos países. Se sabe que a medida que desciende la
condición sociocultural de los hablantes, se amplía el grado de di-
ferenciación dialectal entre las regiones y, a la inversa, las diver-
gencias se reducen cuando se comparan grupos de nivel alto. Se
trata de una consecuencia lógica de la acción niveladora que ejer-
cen la educación, los viajes y otros factores. Por esa razón, el cotejo
del habla de un obrero de Cuba y uno dominicano revelará como
resultado un mayor número de diferencias que la de un médico
habanero y uno de Santo Domingo.
Pero la diversidad dialectal no implica la ausencia de un paren-
tesco entre las diversas modalidades, que se descubre a través de una
serie de fenómenos compartidos, en mayor o en menor medida. Ta-
les rasgos se encuentran en el campo fonético, en el morfosintáctico
y en el léxico. Aquí se enuncian algunos de esos hechos en los que se
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 13
basa la percepción de homogeneidad lingüística antillana que tanta
gente comparte.
Nivel fonético-fonológico:
a. El español hablado en el Caribe exhibe gran estabilidad
del sistema fonológico de las vocales del español estándar.
No se produce el relajamiento y elisión de las vocales in-
acentuadas (ant’s, por antes) que es común en tierras altas,
como la zona central de México o de Bolivia. En la realiza-
ción fonética de esos segmentos, sin embargo, se percibe
una tendencia a la nasalización, aun en contextos que nor-
malmente no favorecen dicho proceso. Y en el habla cam-
pesina y popular, no son raras variaciones del tipo dipué,
por después; medecina, por medicina; semos, por somos, como
pasa también en las hablas populares del resto de países
hispanohablantes.
b. Por su parte, las grandes variaciones consonánticas sitúan
la zona caribeña como una de las más innovadoras o radi-
cales del mundo hispánico. Tanto la realización aspirada
faríngea de la /x/ como los procesos de cambio que experi-
mentan las alveolares /n, s, r, l/ situadas al fin de sílaba,
constituyen modificaciones causadas por un relajamiento
de la articulación. Hay que aclarar, sin embargo, que estos
cambios no aparecen con la misma frecuencia, ni se pre-
sentan con las mismas variantes, en todas las regiones anti-
llanas. Por ejemplo, con relación al proceso de desgaste de
la /s/, las modalidades cubana y puertorriqueña, donde
predomina la variante aspirada [h] ([líhto], listo), son más
conservadoras que la dominicana, en la que es mayoritaria
la elisión total ([do], dos). Por otra parte, la lateralización
de la /r/ ([pá te] y [muhél], por parte y mujer), está más
extendida en Puerto Rico que en Cuba y en la República
Dominicana.
14 ORLANDO ALBA
Nivel morfosintáctico:
a. En el habla popular de las tres islas, es muy frecuente el
uso de la marca –se para el plural de formas terminadas en
vocal acentuada. Las palabras ají y café aparecen como
ajise y cafese, respectivamente.
b. Es muy común en la zona, incluso en la norma culta, la
presencia sistemática del sujeto pronominal, que algunos
interpretan como consecuencia de la influencia del in-
glés: Yo quiero que tú me digas. Morales (1986) ha mos-
trado que el hecho podría explicarse mejor como una
tendencia a conservar el orden SVO (sujeto-verbo-objeto),
que se ratifica con la estructura no invertida de las ora-
ciones interrogativas, usual en todos los niveles sociales:
¿Qué tú quiere?
c. Recientemente se ha ido propagando el leísmo, que se juz-
ga más elegante y cortés que la distinción tradicional lo/le,
sobre todo en la comunicación escrita (Le saluda atenta-
mente…) y, en la lengua oral, en contextos de cierta for-
malidad (Encantado de conocerle…).
Nivel léxico:
Existe una serie de palabras que permite esbozar en conjunto
una imagen del habla caribeña, en oposición al vocabulario típico
de otras zonas hispánicas. Entre esas unidades léxicas aparecen indi-
genismos, como canoa, cazabe, güira; términos de origen africano,
como bachata o guineo; casos de adaptación semántica, del tipo gua-
po, con el sentido de valiente, y la forma guagua (autobús), que las
Antillas comparten con las islas Canarias.
1.2 Situación geográfica de las Antillas hispánicas
Las Antillas constituyen un archipiélago compuesto por tres
conjuntos de islas que, en forma de arco o media luna, se extienden
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 15
desde la punta oriental de la península de Yucatán y el sur de la
Florida, hasta la costa de Venezuela. Las Antillas Menores forman el
arco oriental del Caribe, que va desde Puerto Rico, hacia el sur y
después en dirección oeste, a lo largo de la costa de Venezuela. Cuba
es la isla más grande de las Antillas Mayores, a las que también per-
tenece La Española, la segunda en tamaño, y que comparten Haití y
la República Dominicana. El grupo llamado Antillas Mayores lo
completan Jamaica y Puerto Rico, que es un Estado libre asociado a
Estados Unidos. Dentro de este conjunto se encuentran los únicos
territorios hispánicos del archipiélago: Cuba, la República Domini-
cana y Puerto Rico. Algunos países independientes en las Antillas
Menores son Barbados, Bahamas, Trinidad y Tobago, Granada,
Dominica, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Grana-
dinas y Antigua y Barbuda. Y entre los territorios dependientes de
otros países están, por ejemplo, las Islas Vírgenes (EE.UU.), Guada-
lupe (Francia), Aruba (Países Bajos).
16 ORLANDO ALBA
II. Cuba
2.1 Presentación general
Cuba es la mayor de las tres islas del Caribe hispánico, con un terri-
torio de 110,860 km2, que está dividido administrativamente en
14 provincias: Pinar del Río, La Habana, Ciudad de La Habana,
Matanzas, Villa Clara, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila,
Camagüey, Las Tunas, Granma, Holguín, Guantánamo, Santiago
de Cuba. Las dos ciudades más importantes son La Habana (capital
del país, situada en el occidente) y Santiago de Cuba (ubicada en el
extremo oriental). La población del país sobrepasa ligeramente los
11 millones de personas.
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 17
2.2 Descripción panorámica del español en Cuba
2.2.A Rasgos fonéticos
En sentido general, los principales fenómenos fonéticos del es-
pañol cubano se pueden resumir de esta manera:
1. Asimilación de las líquidas /r/ y /l/ finales de sílaba y de
palabra a la consonante siguiente
Como consecuencia de este cambio, surge una secuencia de
dos consonantes gemelas dentro de la palabra o en la juntura de un
término con el siguiente. Por ejemplo, la forma puerta es articulada
[pwétta], algo [ággo] y el brazo [ebbráso].
Es un proceso muy generalizado en gran parte de la isla, que
está presente, aunque no en las mismas proporciones, en el habla
espontánea de los diversos grupos sociales. Sin lugar a dudas, el fe-
nómeno se puede considerar como uno de los más emblemáticos de
la pronunciación del español cubano. Junto a la entonación, consti-
tuye el rasgo que permite distinguir con mayor facilidad a un cuba-
no de un dominicano o de un puertorriqueño dentro del ámbito de
la zona caribeña.
En un estudio sobre el habla popular de La Habana, la lingüis-
ta rumana Dohotaru (2007) analiza 10,321 casos de /r/ en posición
implosiva en conversaciones libres. La investigación ratifica la idea
de que la solución preferida de los hablantes habaneros es indiscuti-
blemente la asimilación a la consonante siguiente. La autora conclu-
ye que “el habla popular habanera se caracteriza por producir…
escaso lambdacismo… pero frecuentes elisiones y muy abundantes
realizaciones asimiladas.” (p. 138). En el cuadro 2.1 se ofrecen los
resultados generales de su trabajo.
18 ORLANDO ALBA
Cuadro 2.1 Variantes de -/r/ implosiva
en el habla popular de La Habana
(Dohotaru, pág. 116)
Variante %
Lateralización [l] 7
Asimilación 46
Elisión [Ø] 26
Conservación [r, ] 16
Otras 5
De acuerdo con la posición, el contexto interior de palabra es
el que más favorece la asimilación a la consonante siguiente. En cam-
bio, la variante lateralizada [l], que es muy minoritaria en esta zona,
ocurre con más frecuencia al final que dentro de la palabra, como
indica el cuadro 2.2.
Cuadro 2.2 Variantes de -/r/ implosiva
según la posición en el habla popular de La Habana
Variante interna final
Lateral [l] 0.9% 13.6%
Asimilación 62% 30%
2. Aspiración y elisión de la /s/ final de sílaba y de palabra
El relajamiento de la /s/ implosiva es un fenómeno general, que
caracteriza el habla de toda la isla. La elisión alterna con el sonido
aspirado [h], similar a la jota. La palabra después, por ejemplo, po-
dría pronunciarse de manera variable bajo las formas [despwés],
[dehpwéh], [dehpwé], [depwé]. Sin embargo, al igual que en las
demás zonas hispánicas, la variación está condicionada por el factor
sociocultural, de manera que la frecuencia con que ocurre la elisión
se eleva en la medida en que desciende el nivel de escolaridad de los
hablantes. También hay que tener en cuenta que, si se compara con
la realidad del español dominicano, el proceso de reducción total de
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 19
la /s/ se encuentra en Cuba en una etapa menos avanzada, y la aspi-
ración predomina sobre la elisión, según se puede observar en el
cuadro 2.3.
Cuadro 2.3 Variantes de /s/ final de palabra en el español cubano
(T. Terrell 1978)
Variante Número Porcentaje
[s] 1,186 21.25
[h] 2,979 53.36
[Ø] 1,417 25.39
TOTAL 5,582 100
3. Velarización de la /n/ final de palabra
Como ocurre en el resto de la zona caribeña y en América Cen-
tral, por ejemplo, la pronunciación de la /n/ al final de palabra se
realiza moviendo la lengua hacia el fondo de la cavidad bucal. Se-
gún esto, la /n/ de la palabra pan suele ser articulada del mismo
modo que la -ng del inglés song, o la n de tengo ([té go]-[pá ]) y no
como la de nada, en la que el ápice de la lengua toca los alvéolos o
zona anterior del techo de la boca. Este tipo de articulación es co-
mún en el habla de los distintos grupos sociales de la isla y forma
parte de la norma culta cubana.
4. Aspiración (pronunciación débil) de la /x/ (jota) como [h]
La pronunciación aspirada de la jota, al igual que la variante
velar de la /n/ final, es un rasgo general del español cubano y caribe-
ño que no diferencia a los hablantes de la isla según su procedencia
geográfica ni por su condición social. La palabra jamón, por ejem-
plo, se articula [hamṍ ], con un sonido inicial más parecido al del
inglés hat, que a la jota fricativa tensa del castellano [xam n]. La
articulación velar fricativa, característica del español del norte de
20 ORLANDO ALBA
España, suena exagerada al oído de los caribeños que solo intentan
reproducirla cuando, por motivos jocosos, quieren imitar el habla
de un español.
5. Elisión de la /d/ intervocálica postónica
El proceso de eliminación de la /d/ intervocálica postónica se
produce a lo largo del territorio del país, condicionado por el nivel
social del hablante: [termináo], por terminado; [na], en vez de nada.
Igual que en todas partes, la frecuencia del fenómeno se acrecienta
en la medida en que desciende la escolaridad de la persona. Está
también condicionado por el factor contextual, de manera que sue-
le ser muy favorecido por la terminación -ado, y mucho menos por
-ido. Y a diferencia de lo que ocurre en el español peninsular, la
elisión tiende a ser considerada impropia del habla culta y formal
del país.
6. Lateralización de la /r/ final de sílaba
Este proceso, conocido también como lambdacismo, que con-
vierte en una /l/ a la /r/ colocada en posición final de sílaba (carta
[ká ļta], comer [komél]), es más frecuente en el habla popular de la
zona oriental de la isla. Según se indicó antes, en el habla popular de
La Habana es poco usual. Y como en las otras islas, se trata de un
fenómeno estigmatizado, no aceptado por la norma culta del país.
2.2.B Rasgos morfosintácticos
1. Una peculiaridad notable de la sintaxis cubana, comparti-
da con las islas vecinas, es la presencia de sujetos pronomi-
nales que acompañan a los verbos, en contraposición con
lo que sucede en otras zonas hispánicas donde los pronom-
bres en función de sujeto no se presentan explícitamente,
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 21
porque la información de persona aparece en las formas
verbales.
“Cuando tú llegues, llámame.”
“Yo no sé lo que él quiere.”
También es común la anteposición de sujeto a infinitivos:
“Está muy caliente para yo cogerlo con la mano.”
2. En la oración interrogativa, lo normal es la no inversión
del orden sujeto-verbo.
“¿Dónde usted va?” “¿Cuándo ella llega?”
3. Otro caso de orden de palabras en la frase se refiere al
cuantificador más, que precede a la negación en las se-
cuencias más nunca, más nada, más nadie.
“Yo, yo pienso que no se va más, más, más nadie.”
4. Tal como sucede en la mayor parte del mundo hispanoha-
blante, el alomorfo preferido del diminutivo es –ito. Sin
embargo, cuando la consonante final de la base a la que se
aplica la derivación es una /t/, actúa un proceso de disimi-
lación y se usa con mayor frecuencia la forma –ico. De ahí
que en el habla espontánea resulta más natural libretica
que libretita, o gatico que gatito. Después de cualquier
otra consonante, incluida la /d/, la variante utilizada es
siempre –it-: helado heladito, árbol arbolito, mesa
mesita, niño niñito.
“Que tienen que hacer algo, apúntenlo. Que piensan algo,
apúntenlo. Siempre apúntenlo, una libretica y un lápiz.
Si eso no cuesta trabajo ninguno.”
22 ORLANDO ALBA
5. Es también notable, especialmente en el habla popular y
en los estilos más informales, la predilección por el uso del
adjetivo posesivo acentuado pospuesto, en vez del inacen-
tuado antepuesto (la tía mía, frente a mi tía).
“Aquí en el cuarto de nosotros duerme el otro niñito de
nosotros.”
2.2.C Rasgos léxicos
Algunos elementos léxicos caracterizadores del español cubano
en relación con el resto del Caribe son:
afinar: ‘congeniar’
abofado: ‘dicho de una pared, pandeada, ahuecada’
ajiaco: ‘confusión, enredo’
biyaya: ‘muy inteligente’
boniato: ‘batata’
fruta bomba: ‘papaya’
fula: ‘dólar’
guajiro: ‘campesino’
guanajo: ‘bobo’
guateque: ‘fiesta campesina’
jaba: ‘bolsa de tela para llevar en la mano, cesta’
jarcia: ‘cuerda gruesa de henequén’
jelengue: ‘desorden, discusión’
malanga: ‘variedad de yautía’
marañón: ‘anacardo’, ‘cajuil’
ñángara: ‘comunista’
papalote: ‘cometa’
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 23
2.3. División dialectal
El lingüista Luis R. Choy López (2006:277) considera que
“existe una clara variación geográfica interna en el español hablado
en Cuba. Hasta los no especialistas son capaces de percibir diferen-
cias, sobre todo entre el léxico y la pronunciación -incluida la ento-
nación- de los hablantes de distintas regiones cubanas.” El autor
señala que, en el campo fonético, por ejemplo, aunque unos rasgos
son generales a todo el país, como la aspiración débil de la jota y el
relajamiento de la /s/ final de sílaba y de palabra, otros distinguen
las diversas regiones.
El investigador plantea la existencia de cinco zonas dialectales
en la isla, apoyándose en la variación de las consonantes implosivas
en el habla popular.
I. Zona occidental: (Pinar del Río, La Habana, Matanzas,
Cienfuegos y Trinidad)
Es una región innovadora desde el punto de vista fonéti-
co, aunque subsisten restos de usos gramaticales antiguos,
como la presencia de pronombres enclíticos en ciertos
contextos: díceme, dígole. Los cambios fonéticos más llamativos
son:
1. asimilación de /r/ y /l/ a la consonante siguiente:
vuelta [bwétta]; parque [pákke]
2. aspiración de /r/ ante /n/ o /l/:
carnaval [kahnaβ ál]; Carlos [káhlo]
3. debilitamiento de la palatal / / intervocálica:
playa [pláia]; bello [béio]
24 ORLANDO ALBA
II. Zona central: (Santa Clara, Sancti Spíritus y Ciego
de Ávila)
Aparecen aquí, atenuados, los rasgos de la occidental:
1. asimilación de /r/ y /l/ a la consonante siguiente:
calvo [kábbo]; carta [kátta]
2. debilitamiento de la /ǰ/ intervocálica:
quesadilla [kesa íia], camilla [kamíia]
3. aspiración de /r/ ante /n/ o /l/:
horno [óhno], diurna [djúhna]
III. Zona centro-oriental: (Camagüey, Holguín, Manza-
nillo, Las Tunas, Bayamo)
Es la zona fonéticamente más conservadora del país.
Es justo en algunas regiones de este territorio donde
se han registrado algunos restos de voseo:
¿Qué vos queréi(s)?, ¿Cómo estái(s)?)
Aquí los fenómenos fonéticos que se refieren a las zo-
nas anteriores están sumamente atenuados. Solo per-
sisten con igual vitalidad los siguientes:
1. la aspiración de /r/ ante /n/ o /l/:
pierna [pjéhna], contarle [ko táhle]
2. la aspiración de /s/ final de sílaba:
mosca [móhka], espera [ehpéra], estudio [ehtú jo]
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 25
IV. Zona sur-oriental: (Santiago de Cuba y Guantánamo)
Es también una zona lingüísticamente innovadora. El rasgo
fonético más llamativo se refiere a la baja frecuencia de la
aspiración de /s/ final de sílaba y, como contrapartida, la alta
continuidad de la desaparición: desde [dé e], mismo [mímo].
Aquí es más frecuente que en otras zonas la neutralización de
las líquidas, que tiene como efecto la pronunciación de [l]:
por favor [pol fa ól], Alberto [al é to]
Muy esporádicamente este cambio se realiza a favor de [r]:
dulce [dúrse], volver [borβ ér]
V. Zona extremo-oriental: (Baracoa)
Es una zona pequeña, durante siglos relativamente ais-
lada, donde confluyen tendencias innovadoras y con-
servadoras.
1. Aquí el proceso de reducción de la /s/ llega a un grado
incluso mayor que en otras zonas del país:
después [depwé], estudioso [etudjóso]
2. También son comunes aquí las omisiones de /r/, sobre todo
en las formas verbales de infinitivo:
fregar [fre á], comer [comé].
Por otro lado, no se escuchan aspiraciones de /r/ ante /l/ o
/n/, del tipo turno [túhno], y no son tan frecuentes los
cambios fonéticos más llamativos en otras regiones.
Desde la perspectiva social, Choy López aclara lo siguiente:
“A pesar de los cambios ocurridos en la Cuba actual y de la
tendencia lingüística a la homogeneización, son perceptibles
26 ORLANDO ALBA
claras diferencias entre el habla de los distintos grupos so-
ciales cubanos. Por ejemplo, los rasgos relativos a la varia-
ción regional (diatópica) que acabamos de describir, son
más evidentes en el habla popular que en el habla culta.
En consecuencia, en Ciudad de La Habana, las asimila-
ciones de /r/ y /l/ por la consonante siguiente, barco [bágko],
cerveza [sebbésa], algo [ággo], suelen ser menos frecuentes
en profesionales e intelectuales que en trabajadores ma-
nuales o de servicios. Asimismo, en Santiago de Cuba,
las omisiones de /s/ final de sílaba y medial de palabra,
escuela [ekwéla], peste [péte], asmático [amátiko], muy fre-
cuentes en el habla popular, son menos perceptibles en el
habla de profesionales e intelectuales, que prefieren la rea-
lización aspirada más común en toda el habla culta de
Cuba, escuela [ehkwéla], peste [péhte], asmático [ahmá-
tiko].” (2006, p. 279)
Otro estudio dialectal del español cubano es el de Montero
Bernal (2007). Realiza una zonificación similar a la de Choy López,
pero basada en un análisis cuantitativo de la variación de las líquidas
/r, l/ en el habla rural. Según la autora, los límites geográficos de sus
zonas dialectales resultaron más precisos que la propuesta geolectal
urbana de L.R. Choy, debido a que se trabajó con una red de pun-
tos poblados mucho más densa.” (p. 152) Las zonas propuestas son
las que se enuncian a continuación:
Zona I: Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Cienfuegos,
Trinidad (municipio de la provincia Sancti
Spiritus).
Zona II: Villa Clara, Sancti Spiritus (excepto la zona trini-
taria), Ciego de Ávila.
Zona III: Camagüey, Las Tunas, Holguín y los municipios
de la porción norte y oeste de la provincia Granma.
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 27
Zona IV: Porción sureste de la provincia Granma, Santiago
de Cuba y Guantánamo.
Zona V: Municipios de Baracoa, Maisí e Imías (de Guan-
tánamo) y los municipios Moa y Sagua de Tánamo
(de la provincia Holguín).
Los datos del cuadro 2.4, elaborado con la información que ofre-
ce la autora en su tabla 6 (p. 164), muestran que la zona más oriental
del país, la V, es la más conservadora, donde la /r/ resulta invariable.
Cuadro 2.4 Distribución de las principales variantes de -/r/ implosiva
en el habla rural cubana según la zona dialectal
zonas [r] [l] [asimilada] [Ø]
I 51% 18% 16.8% 3.5%
II 89.3% 4% 2.9% 2.2%
III 95.1% 1% 1.4% 1.4%
IV 59% 33.7% 3.4% 2.3%
V 99.6% 0.4% 0% 0%
Por su parte, la zona I, la más occidental de todas, que incluye a la
capital, manifiesta el mayor grado de variabilidad de la líquida /r/. Se
destacan en esa región las lateralizaciones y las asimilaciones. La zona
IV, a su vez, donde sobresale la provincia de Santiago de Cuba, se
distingue de las otras por la gran frecuencia de las lateralizaciones.
28 ORLANDO ALBA
2.4. Textos y transcripción fonética
Cuba.1
Versión ortográfica:
“Y Raúl Castro realmente ha traído más, eh… ecuanimidad,
yo digo, más sentido económico. Eso es, eso es indudable. Eso
no se puede discutir, independientemente que no hay una rup-
tura ideológica, porque no la hay. Además, en el terreno de…
de los intelectuales ha dejado un poco más que los intelectuales
hablen, expresen, hagan sus obras, escriban. Por ejemplo, eh,
yo no concibo que Padura hubiera escrito el libro este que aca-
ba de escribir del, el hombre que amaba a los perros, y que
después viviera, pudiera vivir en Cuba, eso es impensable. Y
bueno, pues, Padura sigue viviendo en Cuba. Y, y asimismo
hay muchos intelectuales cubanos que están diciendo cosas muy
serias a favor de los cambios y no les pasa nada. O sea, hay otra,
hay otra mentalidad. Eso no quiere decir que Raúl Castro sea
un demócrata ni mucho menos, pero sí tiene otro estilo. Hay
represión, todavía, hay que decirlo. No es posible salir de la
crisis, de la grave crisis que tenemos en Cuba sin cambios.”
Transcripción fonética:
[irˉaúlkáhtrorˉAealmẽņte͜ átraíδo | más | ekwanĩmiδáǰoδíγo | máseņtíδo͜
ekonṍmiko | éso͜ é | éso͜ éh iņduδáβle | éso nó se pwéδihkutír |
iņdepeņdjéņtemẽņte ke nw͜ ái̭ una rˉEAuβtúra | iδeolóhika poke nó la ái̭
| aδemás en el terˉéE no δe: | δe loh iņteleγtwále | á δeháo͜ um póko
más ke loh iņteleγtwáleh áβleŋ ehpréseŋ | áγaŋ sus óβrah ehkríβaŋ |
porehémplo | ǰó nó konsíβo | ke: paδúra͜ uβjéra͜ ehkríto͜ el:íβro͜ éhte
ke͜ akáβaδehkriβír δel | elómbre ke͜ amáβa:loh pérˉo | ike δehpwé
βiβjéra | puδjéra βiβír eŋkúβa | éso͜ éh impensáβle | iβwéno pweh
paδúra síγe βiβjéņdweŋkúβa | jasimíhmo͜ ái̭ múčoh iņteleγtwáleh
kuβánoh kehtáņ disjéņdo kósah múi̭ sérja | a faβór δe loh kámbjoh |
i nó leh pása náδa | oséa | ái̭ ótra | ái̭ ótra meņtaliδá | éso nó kjé
δesík ke rˉaúlkáhtro séa͜ uņ demókrata ni múčo mḗnoh | pero sí |
tjéne ótro͜ estílo | ái̭ rˉepresjóŋ | toδaβía | ái̭ keδesíllo | nwéh posíβle |
salíδ δe la krísih | de la γráβe krísih ke tenḗmos eŋkúβa |
siŋkámbjos]
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 29
Cuba.2
Versión ortográfica:
“Yo recuerdo que un hijo de un amigo mío, que era muy ágil
mentalmente, una vez, cuando tenía cuatro o cinco años, le
preguntaron: ‘Michael, ¿y qué tú quieres ser cuando seas gran-
de?’ Dijo: ‘¿Yo?, extranjero.’ Porque ser extranjero significaba
que podías ir a los hoteles, podías comprar en tiendas, podías
eh, comer mejor. Es decir, ya no era las aspiraciones de ser, esto,
astronauta, cosmonauta, médico, abogado, no. Simplemente
extranjero y se resolvían los problemas. Y creo que, que esa res-
puesta de ese, de ese niño, eh, resumió lo que después sería esa
generación. Es una generación que se ha ido de Cuba, sobre
todo los más capaces, en una cantidad, eh, realmente muy no-
table, eh y los que han quedado en Cuba son gentes que, que
tratan de buscarse la vida por cualquier medio y con la menor
participación social posible. A diferencia de mi generación, que
sí creyó en esos proyectos colectivos. Y creo que ya los nietos de,
de mi generación, esos, esto, sí absolutamente no creen en nada.”
Transcripción fonética:
[Ɉo rˉekwérδo | ke͜ úŋ ího | δe únãmíγo mío | ke éra múi̭ áhil |
mẽņtálmḗņte | una βéh | kwaņdo tenía kwátro:síŋko͜ áɲoh | le
preγuņtároŋ: mái̭ kel | iké tú kjéresér kwaņdo séah γráņde | δího | Ɉó |
ehtraŋhéro | porke | sér ehtraŋhéro siγnifikáβa ke poδíahír a loh otéleh |
poδíah kompráreņtjéņdah | poδíah e | komér mehór | ehdesír | Ɉá | nó éra
lahahpirasjóneh δesér | esto | ahtronáṷ.ta | kohmonáṷ.ta | méδiko͜ aβoγáδo
| nó | símplemḗņtehtraņhéro | iserˉesolβíaŋ lohproβlémah | ikréoke ke | ke
| ésa ˉrehpwéhta δése | dése nĩɲo | e | ˉresumjó | lo ke δehpwésería | ésa
henerasjóŋ éh úna henerasjóŋ ke se á íδoδekúβa | soβre tóδo loh máh
kapáseh | eŋ ṹna kaņtiδá | rˉealmḗņte múi̭ notáβle | e: | iloh ke͜ áŋkeδáδo͜
eŋkúβa | soŋ héņteh ke ke trátaņde βuhkárse la βíδa | por kwalkjér
méδjo | ikoŋ la mẽnór partisipasjón sosjál posíβle | aδiferénsja δe mi
henerasjóŋ ke sí kreǰó͜ eŋ ésoh proǰéγtoh koleγtíβoh | ikréo ke ǰá loh
njétoh δe | δe mi henerasjóŋ | ésoh | ehto | sí aβsolútamḗņte | nó kréŋ
en:áδa]
30 ORLANDO ALBA
Cuba.3
Versión ortográfica:
“Es una situación incómoda para los que se quedaron. Es difícil
jugar con diez jugadores, con tres lesionados. Pero les deseo la
suerte a los que se quedaron porque quieren buscar el profesio-
nalismo. Es una cosa lógica. Derrochamos valor, coraje. Hici-
mos todo lo que pudimos por la victoria. Ahora la clasificadera
se nos pone un poco más difícil, pero nada es imposible. Vamos
a salir a darlo todo contra Panamá de nuevo y vamos a salir a
buscar la victoria. Yo, yo pienso que no se va más, más, más
nadie. Todo el mundo está muy unido…”
Transcripción fonética:
[ehúna:sitwasjóŋ ĩŋkómoδa palokesekeδároŋ | é δifísihuγákkoņdjé
huγaδóre | koņ trélesjonáo | pero leδeséo la swétte͜ a loke se keδároŋ
pokke | kjéreŋ buhkál el profesjonalíhmo | éh úna kósa lóhika | derˉ
očámos βalór | koráhe | isímoh tóδo lo ke puδímo polla βiγtórja | aóra la
klasifikaδéra se no póne͜ um póko má δifísi | pero náδeh imposíβle |
bámo͜ a salíl a δállo tóδo koņtra panãmá δe nwéβo͜ iβámo͜ a salíl a βukál
la βiγtórja | Ɉo ǰo pjénso ke nó se βa máh | máh | máh naδje | tóδwel
mṹņdo͜ ehtá múi̭ : uníδo]
Cuba.4
Versión ortográfica:
“Bueno, yo desearía el mejor para el futuro el mejor. ¡Quién
no quiere vivir mejor! Bueno, mi sueño es, ya te digo, lograr
que todas las viviendas tengan sus documentos y que cambien
su estructura. Es el mejor sueño que yo tengo para este barrio
es ese.
Bueno, lo que mejor, lo que más yo quisiera es que se me diga a
mí, ‘no mira eso, eso es suyo’, ¿usted me entiende? Tenga que
pagar el precio que tenga que pagar. Pero es lo que más yo
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 31
deseo. Estoy aquí desde el año ochentainueve. Yo no conozco a
nadie allá, yo no tengo roce ya allá. Yo no sé, yo vivo aquí y no
me qui… no me, no me hallo vivir en otro lado. Ni obligado yo
no espero que me vayan a llevar, me vayan a llevar para allá,
porque me llevan para allá y yo regreso para acá, porque yo
vivo aquí.”
Transcripción fonética:
[bwéno ǰo δesearía͜ el mehól pal futúro δel mehól | kjéŋ no kjére βiβíl
mehól | bwéno | mi swéɲo͜ éh ǰá te δíγo | loγrál | ke tóδah lah βiβjéņdah
téŋgaŋ suh δokumḗņtoh i ke kámbjeŋ su͜ ehtruγtúra | eh el mehór swéɲo
ke ǰó téŋgo | para͜ éhte βárˉjo eh ése | bwéno lo ke mehól | lo ke máh ǰo
kisjéra͜ é | ke se me δíγa mĩ nṍ míra͜ éso | éswe súǰo | utémẽņtjéņde |
téŋga ke paγál el présjo ke téŋga ke paγál | pero é lo ke má ǰó δeséo | tói̭
akí δeδel áɲočeņtai̭ nwéβe | Ɉó nó konóko͜ a náδje͜ aǰá ǰó nó téŋgo ˉróse
ǰa:ǰá ǰó nó sé ǰó | bíβo͜ akí | inṍ me ki nṍme nṍme͜ áǰo βiβíl enótro láo | ni͜
oβliγáo ǰó no͜ epéro ke me βáǰan a ǰeβál | me βáǰan a ǰeβál paǰá poke me
ǰéβam paǰá͜ i ǰó rˉeγréso paká poke ǰó βíβo͜ akí]
Cuba.5
Versión ortográfica:
“No te voy a decir como dicen algunas personas, ‘ni muerto’,
no, no. No te voy a decir eso. Regresar a Oriente, bueno, de
Oriente vine para acá. Si tuviera que volver por alguna razón
lógica, tal vez lo haría. No son mis mayores deseos, te lo puedo
decir así. Quiero ver si, si se, se me deja trabajar para que mis,
para que mis hijos se, se críen sin ningún problema. No estoy
pidiendo nada, que se, que dejen esos niños vivir. Los planes,
los sueños dependen de cosas, dependen de cosas. Y lo que sí
no puedo perder es la esperanza, de lograrlo, que yo creo que sí
se puede.”
32 ORLANDO ALBA
Transcripción fonética:
[nó te βói̭ a δesík komo δíseŋ alγúnah pessóna ni mwéδto | nṍ nṍ nó | te
βói̭ a δesír éso | rˉeγresár a͜ orjéņte | bwéno δe͜ orjéņte βíne paraká si
tuβjéra ke βoββél | por aγγúna rˉasóŋ lóhika | taββé lo͜ aría | nó sóŋ mih
maǰóreh δeséoh | te lo pwéδo δesír así | kjéro βér si | si se se me δéha
traβahál pake mis pake mis ího se se kríeŋ siŋ nĩŋgúm proβléma | no tói̭
piδjéņdo náδa | ke se ke δéheŋ ésoh nĩɲo βiβíl | loh pláneh | loswéɲo |
depéņdeņ de kósas | depéņdeņ de kósa | i lo ke sí nó | pwéδo peδdél e
la͜ ehperánsa | de loγrállo | ke ǰó kréo ke sí se pwéδe]
Cuba.6
Versión ortográfica:
“Aquí en el cuarto de nosotros duerme el otro niñito de noso-
tros, nacido el veintisiete de febrero del dos mil seis, llamado
Elián, en honor a toda la cosa linda que se hizo para rescatar a
Elián de las garras del Imperio. Mira, le puse Elián, y yo ya
tengo antecedentes de que mi nombre es Fidel. Aquí vivimos
Fidel y Elián, mira, y los demás niños míos, Lisleny y Lilibeth.
Cada vez que se daba una marcha, ahí estamos para defender
los principios de la revolución, nosotros, el barrio este entero,
completo, siempre está cuando hay una marcha ahí, luchando
en la batalla de ideas. Cuántos compañeritos que viven aquí
son trabajadores sociales, policías…”
Transcripción fonética:
[akí enel kwáļto: | de nosótro δwélme | el ótro nĩɲíto͜ e nosótro | nasíδo |
ebbeņtisjéte δe feβréro | deļ do mí séi̭ | ǰamáδo | eljáŋ | en õnól a tóδa la
kósa líņda ke se íso | para ˉrekatál a͜ eljáņ de la γárˉa δel impérjo míra le
púse | eljáŋ | i ǰó ǰá téŋgo aņteseδéņte δe ke mĩ nṍmbre é fiδél | akí
βiβímo fiδél i eljáŋ | míra | i loh δemáh nĩɲoh mío lihléni | i liliβé | káδa
βéh ke se δáβunã málča | aí͜ ehtámo pa δefeņdél | lo prinsípjo δe la
rˉeβolusjóŋ nosótro | el βárˉjo͜ éhte eņtéro kompléto | sjémpretá
kwaņdw͜ ái̭͜ unã málčaí | lučáņdweŋ la βatáǰa δe͜ iδéa | kwáņto
kompaɲeríto ke βíβen akí soŋ | traβahaδóre sosjále polisía ||]
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 33
Cuba.7
Versión ortográfica:
“Estaba despajando un maíz y vino una gallina y me cantó al
lado. Yo le di una mazorca de maíz y se fue, pero al momento
vino y me cantó dos veces más. Y por la tarde dieron la noticia
de una mujer ahí que estaba enferma, que se había muerto.
Pensé que podría ser que la gallina lo había anunciado, y la
gallina la vendí. Entonces después, a lo poco, como al mes y
pico, volvió otra que nunca acostumbraban eso y cantó como
gallo de nuevo. Y se murió una hermana de, de, del yerno mío.
Después por la tarde trajeron la noticia de que se había muer-
to. Esa gallina sí la maté y la boté, porque dice que la gente de
antes decían que esas gallinas no se debían de comer. Y yo la
cogí, la maté y la boté. No sé hasta dónde sea verdad eso, pero
yo creo que algo haiga porque a mí me pasó.”
Transcripción fonética:
[táβaδehpaháņduŋ maí: | iβínũnaγaǰína͜ i me kaņtw͜ álláo | ǰó leδi͜ únã
masókke maí | i sefwé | pero am:õmḗņto βíno͜ i me kaņtóδóhbéseh máh |
i pol la tádde δjéroŋ | la notísja δe͜ únã muhér aí kehtáβa eɱfémma ke
si͜ aβía mwétto | pensé ke puδjéra sél | ke la γaǰína lwaβjánũnsjáo | i la
γaǰína la βeņdí | eņtónse δehpwéh | aloh póko | komw͜ ammé͜ i píko |
bobbjó ótra | ke núŋkakotumbráβaŋéso | ikaņtó komo γáǰo δenwéβo | i |
ise murjó | unẽmmãna | de | delɈénnõ mío | depwé pollatádde trahéroŋ la
notísja | deke sjaβjámwétto | ésa γaǰína síla maté͜ ilaβoté | poke δíse ke |
lahéņteδe͜ áņteδesíaŋ késahγaǰínã noseδeβíaŋ dekomél | iǰó la kohí la
maté͜ i la βoté | no sé | ahtaδóņdeséaβeļdá͜ éso | pero ǰókréo ke͜ ággo͜ ái̭ γa
poke | a mĩme pasó |]
34 ORLANDO ALBA
2.5 Comentario dialectal
Se puede comprobar muy fácilmente que los textos 1 y 2 co-
rresponden a hablantes de nivel sociocultural alto. El primer indica-
dor de la condición culta de estos hablantes se encuentra en el uso
del vocabulario. El primero utiliza las unidades léxicas ecuanimidad,
concibo, y las frases nominales sentido económico, ruptura ideológica.
Por su parte, el segundo recurre a las palabras aspiraciones, astronauta,
cosmonauta, proyectos colectivos. En ambos casos, se trata de una ter-
minología que puede calificarse como sintomática del sociolecto
alto, muy improbable en el léxico disponible de una persona de nivel
popular.
Desde el punto de vista fonético, varios fenómenos apuntan
también en la misma dirección. En primer lugar, no se descubre
ningún ejemplo de lateralización de la /r/ ([mehól] - mejor), que es
uno de los fenómenos típicos del habla popular. Y son muy escasas
las asimilaciones de las líquidas a la consonante siguiente, que gene-
ran pares de geminadas del tipo [pákke] en vez de ‘parque’. En lo
que respecta a las variantes de la /s/ implosiva, es significativo el pre-
dominio categórico de la aspirada [h], característica de la norma
lingüística culta cubana, en oposición a una mayor frecuencia de la
elisión en el habla popular. Los ejemplos de la variante aspirada en
estos textos son muy abundantes: [esoehiņdu a le], [no se pwé ih-
kutír], [ehprése ], [susó rah], [ehkrí a ]; [po í ahír alohotéleh],
[podíah kompráre tjé dah], [lohmáh kapáseh]. En esos mismos
textos se confirma también el hecho de que la realización fonética
regular de la /x/ en el español cubano consiste en una articulación
relajada faríngea [h], que coincide fundamentalmente con la variante
aspirada de la /s/. Estas realizaciones se manifiestan, por ejemplo, en
las palabras ideológica, hijo, ágil, extranjero, mejor. Con relación a la
/n/ final de palabra, se observa repetidamente que la solución nor-
mal es la velarizada [ ], como muestran los casos [á la ], [ehprésa ],
[pre u táro ], [henerasjó ].
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 35
En el terreno morfológico, se destaca la presencia reiterada de
adverbios terminados en –mente, un uso que suele considerarse como
una señal del habla culta. A este respecto, resulta revelador el hecho
de que en las muestras correspondientes a los hablantes de nivel so-
ciocultural bajo no aparece ningún ejemplo de este tipo de adver-
bio. Sin embargo, en el texto número uno, aparecen las unidades
independientemente, realmente, y en el dos, mentalmente, simplemente,
realmente, absolutamente. En este texto, también cabe comentar la
complejidad sintáctica que se manifiesta, por ejemplo, en la oración
“Es una generación que se ha ido de Cuba, sobre todo los más capaces,
en una cantidad, eh, realmente muy notable, y los que han quedado en
Cuba son gentes que tratan de buscarse la vida por cualquier medio y con
la menor participación social posible.” Esta estructura compuesta, que
incluye coordinación y subordinación, contrasta con las oraciones muy
breves, casi siempre simples, del texto número tres, correspondiente a
una persona de nivel social bajo: “Es difícil jugar con diez jugadores, con
tres lesionados. Es una cosa lógica. Derrochamos valor, coraje. Hicimos
todo lo que pudimos por la victoria.” Otro detalle digno de mención es
el relativo al orden sintáctico de la interrogación, con el sujeto prono-
minal colocado delante del verbo, en el fragmento “Michael, ¿y qué tú
quieres ser cuando seas grande?”, citado por el hablante número 2. Este
uso certifica el carácter general del fenómeno, que no solo está pre-
sente en el habla popular, sino también en la culta.
El análisis de los demás textos, desde el 3 hasta el 7, permite
reconocer la condición social baja de quienes los han producido. En
el nivel fonético, se descubren fenómenos populares como los si-
guientes:
a. Reducción de la preposición para a pa, con elisión de la /r/
intervocálica y la subsecuente fusión de las dos /a/ conse-
cutivas. Algunos ejemplos que ilustran este proceso son:
[pa lo que se ke ároŋ], en el texto 3; [me é ampa á], en
el 4; y en el 6, [aíehtámo pa efe dél].
36 ORLANDO ALBA
b. Predominio de la eliminación total de la /s/ final de sílaba
y de palabra, que se produce con una frecuencia mucho
más elevada que la aspiración: [é lo ke má ó eséo], [no
tói̭ pi jé do ná a], [do mí sé ]. Este hecho crea una distin-
ción cuantitativa frente a los hablantes con niveles altos de
escolaridad, que presentan el fenómeno de la elisión de /s/,
pero con una frecuencia menor.
c. Frecuentes casos de lateralización de la /r/ final de sílaba:
[i ámo a salíl a ukál la i tórja], [ i íl mehól], [en el kwá to
(
e nosótro wélme].
d. Asimilación de las líquidas a la consonante siguiente: [swét-
te] (suerte), [dállo tó o] (darlo todo), [eb be tisjéte] (el
veintisiete), [tádde] (tarde), [bobbjó] (volvió).
e. Varios casos de elisión de la /d/ intervocálica postónica:
[ko trélesjonáo], [enótro láo], [ni o li áo], [lo a ían nsjáo].
(
En cuanto a la sintaxis, en varios de los textos populares se des-
cubren fenómenos como estos:
a. Presencia del cuantificador más delante de la negación: no
se va más nadie. Esta misma tendencia a anteponer el mo-
dificador intensificador aparece en otro contexto, delante
del pronombre sujeto: lo que más yo quisiera.
b. Presencia sistemática de los sujetos pronominales que acom-
pañan a los verbos, como sucede en las otras islas hispáni-
cas del Caribe. El texto número cuatro contiene múltiples
ejemplos: yo quisiera, yo deseo, Yo no conozco a nadie allá,
yo no tengo roce, Yo no sé, yo vivo aquí, yo no espero, yo
regreso porque yo vivo aquí.
c. Anteposición de sujeto al infinitivo. En el texto 5 aparece
la secuencia siguiente: que dejen esos niños vivir.
d. Preferencia por el posesivo acentuado pospuesto, en lugar
del inacentuado antepuesto. En el texto 6 aparece: Aquí
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 37
en el cualto de nosotro duelme el otro niñito de nosotros; y
en el 7, una hermana… del yerno mío.
2.6. Cuestionario de revisión
1. ¿Cuál es el proceso fonético que podría considerarse más
emblemático del español cubano?
2. Mencione dos fenómenos sintácticos caracterizadores del
español cubano.
3. ¿Cuál es la forma léxica común en Cuba para nombrar la
papaya?
4. La variante habitual del diminutivo de la palabra libro en
el español de Cuba, ¿es librillo, librito o librico?
5. Comente el tema de la posición de los adjetivos posesivos
en el habla popular cubana.
6. ¿Tienen en Cuba el mismo valor sociolingüístico la aspira-
ción de la /s/ y la lateralización de la /r/? Comente.
7. ¿Cuál es, en Cuba, la denominación usual para la cometa
(volantín) y para la batata?
8. Describa la estructura sintáctica de la oración interrogati-
va en el español de Cuba.
9. Comente brevemente cómo es la pronunciación de la jota,
/x/, en el español cubano.
10. Al igual que en Nicaragua o en Costa Rica, ¿es común el
voseo en Cuba?
11. ¿Se puede reconocer la condición social de un cubano a
partir de su pronunciación de la /n/ final de palabra?
12. ¿Es la lateralización de /r/ un fenómeno popular generali-
zado en todo el país?
13. De acuerdo con Luis Choy López, ¿los habaneros de los
distintos grupos socioculturales producen por igual el fe-
nómeno de la asimilación de las líquidas a la consonante
siguiente?
38 ORLANDO ALBA
14. ¿Cuál es, según la división dialectal realizada por Montero
Bernal, la zona de Cuba más conservadora con respecto a
la variación de la /r/?
15. Apoyándose en los textos citados, señale dos fenóme-
nos, uno morfológico y otro sintáctico, que permiten
distinguir el modo de hablar de un hablante cubano
con educación profesional del de un obrero de nivel
social bajo.
2.7 Respuestas del cuestionario
1. Aparte de la entonación, el fenómeno fonético más em-
blemático o típico del español de los cubanos es la asimila-
ción de las líquidas /r/ y /l/ a la consonante siguiente, dan-
do lugar a la creación de una pareja de consonantes gemi-
nadas: carbón [kabbón].
2. Dos fenómenos sintácticos del español cubano, comparti-
dos con las otras islas antillanas son, por ejemplo, la no
inversión del orden sujeto-verbo en la oración interrogati-
va (¿Qué tú quiere(s)?) y la preferencia por el posesivo pos-
puesto (la casa de nosotros, en lugar de nuestra casa).
3. La denominación usual de la papaya en Cuba es fruta-
bomba.
4. La forma estándar del diminutivo de la palabra libro en el
español cubano es librito, no librillo, ni mucho menos li-
brico. El alomorfo regular del diminutivo es –it–, excepto
cuando la última consonante de la base es /t/. En este caso,
suele usarse –ik–: gatico, zapatico.
5. Especialmente en el habla popular y en el estilo espontá-
neo de otros grupos socioculturales, los posesivos tienden
a colocarse después del sustantivo: el hijo de nosotros. La
colocación en frente del sustantivo (nuestro hijo) es menos
común y se considera más formal.
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 39
6. Igual que en otros países del Caribe hispánico, el proceso
de aspiración de la /s/ implosiva ([ehkwéla] escuela) es un
hecho prestigioso en el español de Cuba, propio de la nor-
ma culta. Sin embargo, el cambio de /r/ a /l/ ([ká ta]) es
un fenómeno popular estigmatizado.
7. La designación para la cometa es papalote; y para la bata-
ta, boniato.
8. La estructura de la oración interrogativa en el español de
Cuba mantiene el pronombre sujeto antepuesto al verbo
(¿Dónde usted va?), sin la transposición requerida por el
patrón tradicional de la lengua general (¿Dónde va usted?).
9. La jota es pronunciada de forma relajada en el español
cubano, con un sonido aspirado faríngeo: [há o] - jarro, y
no con la realización fricativa velar [xá o].
10. No, el voseo no es un fenómeno común en Cuba. Solo
subsisten remanentes que surgen ocasionalmente en la zona
centro-oriental de la isla (Camagüey, Las Tunas, etc.), de
acuerdo con la división dialectal hecha por Choy López.
11. No, la condición social de un cubano no puede ser reco-
nocida a partir de su pronunciación de la /n/ final de pa-
labra, porque en esa posición, normalmente aparece la
variante velar [ ] en el habla de las personas de los distin-
tos sectores sociales del país.
12. La lateralización de /r/ ([pá te], por parte) es un fenómeno
frecuente solamente en el habla popular de la región orien-
tal de Cuba, no en todo el país.
13. No. Aunque es cierto que el fenómeno de la asimilación
de las líquidas /r/ y /l/ a la consonante siguiente (carta
[kátta], algo [á o]) traspasa las fronteras sociales y se pro-
duce en el habla de los habaneros de cualquier grupo so-
ciocultural, se revela una distinción cuantitativa según el
factor social, de forma que un profesional suele realizarlo
con menor frecuencia que un obrero.
40 ORLANDO ALBA
14. Según la división dialectal hecha por Montero Bernal, la
zona más conservadora de la /r/, donde el segmento per-
manece prácticamente invariable, es la V, la más oriental
del país (varios municipios de Guantánamo y de Holguín).
15. Un factor morfológico que puede servir de ejemplo para
mostrar la diferencia entre el modo de hablar de las perso-
nas con formación profesional y las del nivel popular es el
uso de los adverbios terminados en –mente, del tipo real-
mente, por parte de las primeras. En el terreno sintáctico,
se puede citar la complejidad de las oraciones que, en el
caso de los hablantes profesionales, incluye estructuras
compuestas, subordinaciones y coordinaciones, como se
observa en este ejemplo, tomado del texto número 1: “Yo
no concibo que Padura hubiera escrito el libro este que acaba
de escribir del, el hombre que amaba a los perros, y que des-
pués viviera, pudiera vivir en Cuba.”
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 41
42 ORLANDO ALBA
III. Puerto Rico
3.1. Presentación general
Puerto Rico es la más pequeña de las islas hispánicas del Caribe,
con una extensión territorial de 9,104 kilómetros cuadrados. Su
población es de alrededor de tres millones y medio de habitantes.
Las dos ciudades más importantes son San Juan (la capital), en la
costa nordeste, y Ponce, en la zona Sur. Su estatus político de esta-
do libre asociado, dependiente de los Estados Unidos, coloca el
español hablado en su territorio en una situación de mayor exposi-
ción o contacto con el inglés que el que experimentan las otras dos
islas. Este hecho lleva a muchos a la creencia de que el español
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 43
puertorriqueño se encuentra hondamente alterado por la influen-
cia inglesa, e incluso a pensar que se ha convertido en una especie de
lengua mixta.
Con respecto a esta preocupación, López Morales (2004) afir-
ma lo siguiente:
“Algunos intelectuales y muchos ciudadanos de a pie mi-
ran con tristeza la situación lingüística actual de la isla, que
les parece de amplio deterioro del español, motivado por
la agresiva presencia del inglés. No están en lo cierto.”
“Los estudios hechos sobre el español de Puerto Rico ha-
blan de una variedad que comparte rasgos lingüísticos con
otras antillanas y del Caribe continental y que, por
supuesto, presenta sus propias características.”
3.2 Descripción panorámica del español en Puerto Rico
3.2. A Rasgos fonéticos
En cuanto a la pronunciación, los dos fenómenos más sobresa-
lientes, que pueden ilustrarse en el mismo nombre de la isla (Puerto
Rico), son los siguientes:
1. la lateralización de la vibrante simple, o cambio de /r/ a /l/
en posición final de sílaba y de palabra:
[bé de] por verde, [pwé ta] por puerta, [komél] por comer
2. la pronunciación posterior, en la zona del velo, de la vi-
brante múltiple / / (erre), con un sonido parecido al de la
jota castellana:
[káRo] por carro, [Ríko] por rico
El primero de los fenómenos (r l) no es exclusivo de Puerto
Rico, pero su frecuencia global (más del 30%) es superior a la que se
44 ORLANDO ALBA
produce en las islas vecinas. Y, a diferencia de lo que sucede en las
otras, el fenómeno está difundido por todo su territorio.
La realización velar de /rˉ / (erre) es, sin embargo, un hecho típi-
co de la isla, porque, aunque surge ocasionalmente en otras zonas,
siempre ocurre con frecuencias mínimas. Acerca del origen de este
fenómeno se han lanzado varias hipótesis, como la posible huella indí-
gena, o la influencia de las lenguas africanas. Ninguna de ellas ha
podido ser comprobada.
Lo que sí está claro es que tanto la lateralización de la /r/ como
la velarización de la / / son fenómenos estigmatizados. Su frecuen-
cia se eleva en el habla de las personas del grupo social bajo, y su uso
desciende en estilos más formales. Diversas investigaciones han con-
firmado que las actitudes de los hablantes frente a ambos hechos
suelen ser negativas o de rechazo.
Aparte de los casos anteriores, otros fenómenos fonéticos en el
español en Puerto Rico se citan a continuación. Algunos de ellos,
como el relajamiento en la pronunciación de la /s/ implosiva y de la
/x/, como la velarización de la /n/ final, son procesos generales que
están presentes en el habla de los distintos sectores de la sociedad.
.
3. La /s/ final de sílaba y de palabra se aspira con frecuencia;
sin embargo, la elisión aparece moderadamente, en com-
paración con lo que sucede en el habla de los vecinos do-
minicanos.
ehta propuehta; eh así
4. La /n/ final de palabra se suele velarizar, como pasa en el
resto del área antillana.
muy bie , educació
5. La /x/ (jota) se convierte en una aspiración débil [h].
por ehemplo
6. La / / muestra tendencia hacia la realización fricativa, con
pérdida del momento oclusivo, especialmente en el habla
de los sectores de la franja inferior del continuo social. Así,
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 45
la palabra muchacho, por ejemplo, se realiza [mušášo], con
un sonido afín a la sh en inglés (show) o la ch en francés
(chat).
7. La /d/ intervocálica postónica se elide de forma variable,
como en otras zonas del mundo hispánico, condicionada
por factores sociales y lingüísticos.
acabao
Los resultados de la investigación de López Morales (1983)
sobre San Juan, la capital, arrojan luz sobre estos hechos.
Cuadro 3.1 Variantes de /s/ en San Juan (López Morales)
Variante N %
[s] 2,235 9
[h] 12,905 52
[Ø] 9,679 39
N 24,819 100
Los datos presentados en el cuadro 3.1 confirman la idea de
que la variante aspirada [h] de la /s/ es la preferida por los hablantes.
Si bien la investigación fue realizada con puertorriqueños de San
Juan, sus resultados pueden considerarse válidos para toda la isla, ya
que en ninguna otra zona del territorio se ha documentado una
situación distinta a la de la Capital con respecto a la variación de la /s/.
Cuadro 3.2 Contribución del factor sociocultural a la elisión
de -/s/ en San Juan (López Morales)
Nivel sociocultural Índice probabilístico
Medio alto .41
Medio .43
Medio bajo .57
Bajo .56
46 ORLANDO ALBA
El cuadro 3.2 indica, según lo que sugiere la intuición general,
que el proceso de elisión es favorecido por los hablantes de la parte
baja del espectro sociocultural, lo que equivale a decir que la proba-
bilidad de que la /s/ se elida es más alta si el hablante pertenece a los
sectores bajos de la sociedad.
Con respecto al proceso de relajación de la / / (che), el cuadro
3.3 muestra que son también los hablantes de los niveles sociales
bajos quienes favorecen la realización del cambio.
Cuadro 3.3 Contribución de los factores sociales
a la regla de fricativización de / / en San Juan
Edad Nivel sociocultural
20-34 .41 Medio alto .48
35-54 .58 Medio .14
55- + C Medio bajo .69
Bajo .72
Vaquero (1996:59) señala que “las realizaciones del fonema
africado /č/ presentan gran variación: en Puerto Rico pueden orga-
nizarse en seis tipos, con marcada tendencia a la fricación.”
Y con relación a la /r/ final de sílaba, el corpus del estudio de
López Morales en San Juan contiene 9,082 casos de la consonante.
Las variantes estándares (la vibrante simple [r] y la fricativa [ ]) lo-
gran el 59.6%. La elisión ocurre muy escasamente, pero las laterali-
zaciones se producen con una frecuencia considerable (34.6%), lo
que contribuye a la distinción del dialecto de la isla frente al de sus
vecinos caribeños.
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 47
Cuadro 3.4 Variantes de _ /r/ en San Juan (López Morales)
Variantes de _ /r/ N %
Vibrante [r] 1,274 14
Fricativa [ ] 4,150 45.6
Lateral [l] 3,145 34.6
Elidida [Ø] 513 5.6
En cuanto a la velarización de la / / en San Juan, el cuadro 3.5
aporta una información importante: la probabilidad de que ocurra
el proceso aumenta con la condición social baja y la procedencia no
urbana de los hablantes. Según las cifras del cuadro, los hablantes
que menos favorecen el fenómeno son los nacidos en la capital, y los
que más lo practican son los que llegaron a San Juan con más de 20
años de edad, con sus hábitos lingüísticos ya formados en el interior
de la isla o en zonas rurales.
Cuadro 3.5 Contribución de los factores sociales al proceso
de velarización de la / / en San Juan (López Morales)
Medio-alto .30
Medio .46
Nivel social
Medio-bajo .64
Bajo .59
Nacidos en San Juan .31
Procedencia En SJ a los 6-12 años .39
En SJ a los 13-20 años .56
En SJ con más de 20 años .71
3.2.B Rasgos morfosintácticos
Varios rasgos morfosintácticos son comunes a las tres islas:
1. Se coloca el pronombre con función sujeto delante del
verbo, de la misma manera que en las islas vecinas.
48 ORLANDO ALBA
“Sí, yo lo que le quiero preguntar es cuántas querellas él ha
generado, y que demuestre las evidencias de tantas querellas
que él dice. Yo lo que vi fue que cuando yo traté de quitar un
portón aparecieron sesenta efectivos de la policía.”
2. En la interrogación, no se invierte el orden sujeto–verbo.
“Me miraban y me decían, ¿de dónde tú eres?”
“Ante ese ambiente, este, Néstor, tú que has estado en ese
mundo político analista desde el otro bando, ¿cómo tú ves
a los muchachos de azul?”
3. Los pronombres personales aparecen como sujetos ante-
puestos a los infinitivos.
“Y en verdad, el dibujo me gusta, pero no es algo para,
para yo vivir de eso.”
4. Como en el resto de Hispanoamérica, se suele pluralizar el
verbo impersonal haber. Es un uso muy generalizado en
los distintos grupos sociales.
“Habían personas de toda la isla, de Vieques, de Patilla,
de, de Guayanilla, de... Habemos gente de toda la isla.”
5. En el habla popular, se produce el cambio que sustituye el
morfema –mos por –nos en las formas verbales esdrújulas
de primera persona plural, como ocurre también en otros
países: estábamos–estábanos. En contraste con la plurali-
zación del impersonal haber, este uso no pertenece a la
norma culta.
“Noh quedamos en el lugar más seguro, que era el nego-
cio donde ehtábano.”
Por su parte, otros hechos pueden servir para marcar una dife-
rencia entre Puerto Rico y las otras dos islas.
6. En el habla popular, aparece el orden de palabras lo más
que, en vez de lo que más.
“Lo más que me… eso es lo más que me duele.”
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 49
7. El alomorfo del diminutivo es –it, independientemente
de cuál sea la última consonante de la palabra. No se pro-
duce la alternancia con la forma –ik-, como sucede en
Cuba y en la República Dominicana, cuando la última
consonante de la base es /t/.
“Tú te llevas a la tía, y la sientas en un cuartito.”
8. Por su relación especial con los Estados Unidos, se explica
la presencia de ciertas estructuras sintácticas anglicadas que
son extrañas en el resto de las Antillas, como el uso del
gerundio con función nominal, entre otras formas no or-
todoxas.
“Lo que hace es corrigiendo exámenes.”
“¿Cómo te gustó la playa?”
Según los análisis llevados a cabo por Amparo Morales (1986),
la aparición reiterada del sujeto pronominal no necesita verse como
compensación de la pérdida de flexiones verbales, especialmente si
se considera que el refuerzo se da, en mayor medida, en las dos pri-
meras personas y que lo experimentan los dos argumentos funda-
mentales de la oración, sujeto y objeto. La pérdida de las consonan-
tes finales de palabra actúa como un proceso fonético-fonológico
independiente. Así lo indican los datos generales que no han ofreci-
do resultados concluyentes. De acuerdo con la investigadora, este
hecho y la no inversión del orden en la interrogación podrían expli-
carse como un resultado de la tendencia a mantener el orden SVO
(sujeto-verbo-objeto).
3.2.C Rasgos léxicos
Algunos términos característicos de la lengua de la isla son:
ay bendito: ‘Dios mío’
amarillo: ‘plátano maduro’
50 ORLANDO ALBA
changuería: ‘coquetería’
chavos: ‘dinero’
china: ‘naranja dulce’
chiringa: ‘cometa’
cocolía: ‘cangrejo de mar o de río, jaiba pequeña’
coquí: ‘tipo de sapo pequeño’
coquito: ‘bebida navideña hecha con leche de coco y ron’
cucubano: ‘cocuyo, luciérnaga’
monga: ‘catarro, gripe’
nene: ‘niño’
pantallas: ‘pendientes, aretes’
piragua: ‘refresco granizado, de hielo picado’
pon: ‘autoestop’
revolú: ‘desorden’
serenata: ‘plato frío con bacalao, huevos, pimientos, etc.’
3.3 Textos y transcripción fonética
Puerto Rico.1
Versión ortográfica:
“No sería justo de mi parte levantarme de esta mesa sin recono-
cer el equipo de voluntarios que ha ayudado a la Academia
Puertorriqueña de la lengua española a cumplir con las modes-
tas tareas que nos impusimos para este congreso. La sombrilla
grande del congreso nos ha permitido volver a encontrar a to-
dos los hermanos de las academias, como en el dos mil dos,
cuando tuvimos el congreso internacional de la lengua. Yo quie-
ro destacar entre esos, esos, esas personas, de manera muy espe-
cial, a la secretaria de la Academia, doña María Inés Castro,
que ha estado al pie del cañón, a la doctora Lorna Polo, que
desde el primer día hasta el último día, a veces sin almorzar,
estuvo llevando los trabajos de la sala del día.”
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 51
Transcripción fonética:
[no sería: | húhto δe mi párte | leβaņtárme δéhta mésa | siŋ ˉrekonosér |
el: | ekípo: | δe βoluņtárjos | ke͜ á aǰuδáδo͜ a lakaδémja pwertorˉikéɲa δe la
léŋgwa͜ ehpaɲóla | a kumplír koŋ lah moδéhtah taréah | ke noh
impusímos | para͜ éhte | koŋgréso | la sombríǰa γráņde δel koŋgréso | noh
á permitíδo | bolβér a͜ eŋkoņtrár | a tóδoh loh ermãnoh δe lah akaδémjah
komo͜ en eļ doh míļ dós | kwaņdo tuβímoh el koŋgréso͜ iņternasjonáļ de
la léŋgwa | ǰo kjéro δehtakár eņtre ésoh | ésoh | ésah persónah | de
mãnéra múi̭͜ ehpesjál | a la sekretárja δe lakaδémja | doɲã marinéh
káhtro | ke͜ á͜ ehtáδo | al pjé δel kaɲṍŋ | a la δoγtóra lórna pólo ke δehδel
primér δía | ahta͜ el úļtimo δía | a βéses sin almorsár | ehtúβo ǰeβáņdo loh
traβáhoh δe la sála δeļ día]
Puerto Rico.2
Versión ortográfica:
“Pero, pero sé que el tiempo es generoso porque lo pasé con mi
madre hace veinte años, y el tiempo es generoso y papi está
donde tiene que estar. Dios no se equivoca. Y yo acepto la vo-
luntad de Dios, la acepto. La tristeza es algo que no puedo evi-
tar, no la puedo evitar. Pero en honor a él, y a lo que él repre-
senta en mi vida, y en la vida de nosotros como sus hijos, ver-
dad, porque no es exclusivo mío. Él siempre gozaba de los lo-
gros de nosotros, de que nosotros fuéramos luchadores. Él fue
un luchador, el luchador mayor. Me acuerdo que hasta, en un
momento dado, hubo amigos míos que se refirieron a él como
un guerrero de la luz, porque montones de veces nos vimos en,
en una situación donde él estaba a punto de irse y no se fue.
Entonces, eso es un ejemplo, para mí.”
52 ORLANDO ALBA
Transcripción fonética:
[péro | péro sé ke | eļ tjémpo͜ é heneróso porke lo pasé koŋ mĩ máδre͜ áse
βéņte͜ áɲoh | jeļ tjémpo͜ é heneróso | i pápi ehtá | doņde tjéne kestár |
djóh nó sekiβóka | iǰó͜ aséβto la βoluņtá δe δjós | laséβto | la trihtésa͜ eh
álγo ke nó pwéδo͜ eβitár | nó la pwéδo͜ eβitár | pero͜ eŋ õnór a͜ él | i a lo
ké:l rˉepreséņta͜ eŋ mi βíδa | jen la βíδa | de nosótroh komo sus íhoh
βeɹδá | poɹke | nó͜ éh ehklusíβo mío | él | sjémpre γosáβa δe loh lóγroh
δe nosótroh | de ke nosótro fwéramoh lučaδóreh | él fwé͜ uŋ | el lučaδór
maǰóɹ | me͜ akwérδo ke͜ ahta | en ũn mõmḗņto δáδo | úβw͜ amíγoh míoh
ke se rˉefirjéroŋ a͜ él komo úŋ gerˉéro δe la lúh | poke | mõņtóneh δe
βéseh noh βímoh eŋ | eŋ ṹna sitwasjóņ doņdél ehtáβa púņto δe͜ írsei̭ nó
se fwé | entṍse | ésw͜ eh uŋ ehémplo | para mí]
Puerto Rico.3
Versión ortográfica:
“Mayweather le va a dar el campeonato, el campeón a Cotto,
para que se lo cuide en lo que él sale. Después viene la revan-
cha, entre Cotto y Mayweather, que es casi de cincuenta millo-
nes de pesos, y va a…, va a ganar Mayweather. Está arreglada
hace rato. Esta pelea está arreglada hace seis meses atrás, por
Mayweather y Cotto. …y que el candidato para pelear con,
con, con Mayweather era, era Pacquiao, y él no quiso pelear
con Pacquiao. Seguro, eso está preparado ya. Y va a ganar… y
Cotto va a ganar en el octavo round… él se va, se va a quitar…”
Transcripción fonética:
[mai̭ wéδe le βá δál | al kampeonáto | el kampeóŋ a kóto | pake se lo
kwíδeŋ lo kél sále | δipwé βjéne la Reβáᶇča͜ eņtre kótoi̭ mai̭ wéδel | ke é |
kási δe siŋkwéņta miǰóne δe péso | iβá | βá γanál mai̭ wéδel |
ehtá:Reγláδáse Ráto | éhta peléa͜ ehtáReγláδase séi̭ méseh atrá | pol
mai̭ wéδel i kóto | ikel kaņdiδáto pa peljál koŋ | koŋ | koŋ mai̭ wéδel | éra
| éra pakjáo | jél no kíso peljál koŋ pakjáo | seγúro͜ eso tá preparáo ǰá | i
βá γaná | i kóto | βáγanál | en el oγtáβo Ráuŋ | él se βá | se βá kitál]
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 53
Puerto Rico.4
Versión ortográfica:
“Si yo viviera en Fajardo me iría de allí, por lo menos este fin de
semana, porque parece que va a estar caldeada la cosa. El problema
que tiene el Penepé es que ahí parece que no hay, nadie habla con
nadie. Son como los ciegos: todos se miran y nadie se ve. Parece que
el domingo va a ser la continuación de una guerra que parece que
no va a terminar hasta marzo del dos mil ocho. Ahora, yo me pre-
gunto: ¿llegará Fortuño a marzo del dos mil ocho con la misma fuer-
za que dice que tiene ahora contra Roselló? Porque este era el mismo
señor que decía al principio de la semana que tenía más de veinte y
pico de alcaldes, y que tenía la mayoría de los representantes, y que
ahora pues parece que como que no es lo mismo contra Leo que
contra Pedro. Esa es mi duda, si él va a, a llegar a marzo del dos mil
ocho con esa fuerza y segundo, Pedro Roselló no sacará votos fuera
del Penepé, pero tiene un gran sector del Penepé con él. De eso no
hay duda, y yo creo que el domingo Fortuño va a sentir ese caliente y,
eh como decíamos ayer, que no le dé el Hernán Padilla syndrom,
que parece ser el escenario al que va a enfrentarse el domingo.”
Transcripción fonética:
[si ǰó βiβjéreɱ faháļdo mei̭ ría δe͜ aǰí | pol lo mḗno͜ éhte fíņ de semãna |
polke | parése ke βa͜ ehtál kaļdjá la kósa | el | proβléma ke tjénel penepé |
éh kjaí parése ke nwái̭ | náδje áβla kon:áδje | sóŋ komo lo sjéγo | tóδo se
míraŋ ĩ náδje se βé | parése ke | eļ domĩŋgo βa séɹ | la koņtinwasjóŋ
dúna γérˉa ke parése ke nó βá termĩnár ahta márso δeļ doh míl óčo | jaóra
ǰó me preγúņto | Ɉeγará foļtúɲo | amálso δeļ do míl óčo | koŋ la míhma
fwélsa ke δíse ke tjéne͜ aóra | koņtra rˉoseǰó | poketérel míhmo seɲól | ke
δesía prinsípje la semãna ke tenía máh de βeņti píko δalkáļde | i ke tenía
la maǰoría͜ e lo rˉepreseņtáņteh | i ke͜ aóra pweh parése ke | komo ke nwéh
lo míhmo koņtra léo ke koņtra péδro | ésah mi δúδa si͜ él βa ǰeγár a |
amálso δeļ domilóčo koŋ ésa fwélsa | iseγúņdo | péδro rˉoseǰó no | sakará
βóto fwéra δel penepé | pero tjénṹŋ gráŋ seγtóļ del penepé koŋ él | déso
nwái̭ δúδa | iǰó kréo keļ domĩŋgo | foļtúɲo βá seņtír ése kaljéņte | i | é
komo δesíamo͜ aǰél | ke nó le δé el elnãŋ paδíǰa síņdroŋ | ke parése sél |
el esenárjo͜ al ke βá͜ eɱfreņtálseļ domĩŋgo]
54 ORLANDO ALBA
Puerto Rico.5
Versión ortográfica:
“Eso era a las cuatro de la tarde, un viernes, llegando, sin haberse
dado un trago. Así es que para mañana a las dos o las tres de la
tarde, que ya los muchachos se han probado uno que otro Cuba
libre o peores cosas, ya mañana la cosa entrará en calor y para el
domingo, pues, se necesita la fuerza de choque, sólida, allí, porque,
Dios sabe lo que va a pasar. Pero, que el hotel reforzó, dobló la, la
policía interna del hotel. Qué interesante que para una asamblea
de un partido que quiere ser unido a los Estados Unidos, el hotel
tiene que reforzar su seguridad, que lo que va para allá es caña de
azúcar, tú sabes, pero ya está. Fortuño dice que va a primarias no
importa contra quién. Roselló dice que si el pueblo lo reclama, él
está dispuesto a correr para lo que el pueblo diga. Leo, hoy dijo, hoy
dijo que retiró su, su candidatura, su posible candidatura a la Gober-
nación. Sí, lo oí por la radio, no, no, no lo he visto aquí. Pero, ante ese
ambiente, Néstor, tú que has estado en ese mundo político, analista
desde el otro bando, ¿cómo tú ves a los muchachos de azul.”
Transcripción fonética:
[éswéra lah kwátro δe la táļde | úŋ bjénne | Ɉeγáņdo | siŋ aβélse δáo͜ uņ
tráγo | así͜ eh ke para mãɲãna | a lah dóh o lah tréh δe la táļde | ke ǰá loh
mučáčo | se͜ áŋ proβáδo | úno ke͜ ótro | kuβalíβre | o peóreh kósah | Ɉá
mãɲãna la kósa͜ eņtrará͜ eŋkalól | i paļ domĩŋgo | pwe se nesesíta la
fwélse čóke | sóliδaǰí | pokke | djó sáβe lo ke βá pasál | péro | kel otél
Reforsó | doβló la | la polisíai̭ ņtérna δel otél | kíņteresáņte ke
parúnasambléa | de úŋ partíδo | ke kjére sér uníδo | a loh etáδosuníδo |
el otél tjéne ke Refolsál | sú seγuriδá lo ke βá paǰá͜ eh káɲa δe͜ asúkaɹ tú
sáβe | péro | ǰa͜ ehtá | foļtúɲo δíse | ke βá a primárja nwimpórta koņtra
kjéŋ | rˉoseǰó δíse ke | sjel pwéβlo lo rˉekláma | él ehtá δihpuéhto͜ a korˉé
pa lo kel pwéβlo δíγa | léo | ói̭ δího | ói̭ δího ke Retiró su | su kaņdiδatúra
| su posíβle kaņdiδatúra la γoβeɹnasjóŋ | sí | loí pol la rˉáδjo no | no no
lwe βíhto akí | péro | aņtése ambjéņte | néstoɹ | tú kahtáδo͜ eŋ ése mũņdo
polítiko | analíhta δehdel ótro βáņdo | kómo tú βéh | a loh mučáčo δe͜
asúl]
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 55
Puerto Rico.6
Versión ortográfica:
“La pugna de poder entre la universidad y el municipio. Es
bien difícil porque cuando se buscan servicios en el municipio,
pues, la… es difícil porque no quieren ofrecerlos porque somos
de la universidad, y eh, pero con eso se está trabajando, y los
residentes son bien luchadores y ellos están dispuestos a todo.
Esta propuesta, pues, se encarga de rehabilitación de viviendas,
comercios, eh, también darles uso a lotes baldíos, darles la posi-
bilidad de que ellos rehabiliten… rehabiliten esas, esas estruc-
turas, para, pues, a… para también comercios o viviendas, que
sean de bajos ingresos o medianos, para que los mismos resi-
dentes, pues, tengan la oportunidad de, de optar por una de
esas opciones…”
Transcripción fonética:
[la púγna δe poδél | eņtre la͜ uniβersiδá jel mũnisípjo | é βjéŋ difísil poɹke
kwaņdo se βúhkaŋ selβísjo | en el mũnisípjo pweh | la | éh δifísil poke
nó kjéreŋ ofreséllo poke sómo δe luniβelsiδá | pero: | koŋ éso sehtá
traβaháņdo | i lo: rˉesiδéņteh sóŋ bjéŋ lušaδóreh jéǰoh ehtáŋ dihpwéhtoh
a tóδo | éhta propwéhta pweh seŋkálγa δe rˉeaβilitasjóŋ de βiβjéņdah |
koméɹsjo | e tambjéŋ dálle͜ úso a lóteh βaļdíoh | dálle la posiβiliδá δe ké:ǰo
rˉeaβilíteŋ ˉreaβilíteŋ ésah ésah ehtruγtúrah | para: | pwéh a para tambjéŋ
komérsjoh o βiβjéņdah | ke séaŋ de βáho͜ iŋgrésoh | o meδjánoh para ke
loh míhmo rˉesiδéņteh pweh téŋgaŋ loportuniδá δe | de͜ oβtár por úna
δésah oβsjóneh]
Puerto Rico.7
Versión ortográfica:
“Hay que entender que este es un issue político, o sea, esto hay
que llevar a los políticos y decirles yo no voy a votar por ti si tú
sigues permitiendo el desparrame urbano. Nosotros tenemos
ya hoy en día la conciencia que no teníamos quizá hace veinte
56 ORLANDO ALBA
años atrás. Yo recuerdo cuando yo empecé en el ambientalismo
que las reuniones se dividían y se rompían por política. Ya el día
de hoy ni una sola reunión comunitaria se divide por política.
Eso demuestra una madurez que es la que nos va a permitir a
nosotros superar estas dificultades y reconstruir nuestro país
para convertirlo en un país precioso, bonito, sin marginación,
donde nosotros disfrutemos el ambiente y las áreas construidas
por igual.”
Transcripción fonética:
[ai̭ keņteņdér kehteh un íšu polítiko | oséa | éhto͜ ái̭ ke ǰeβár a loh
polítikoi̭ δesíle ǰó no βói̭ a βotár por tí si tú síγeh permitjéņdel δehparˉ
áme͜ urβáno | nosótroh tenḗmoh | Ɉá | ói̭͜ eņ día la konsjénsja | ke nó
teníamoh kisá:se βéņte͜ áɲoh atráh | Ɉó rˉekwérδo kwaņdo ǰo͜ empesén
el ambjeņtalíhmo | ke lah rˉeṷnjóne se δiβiδíaŋ i se rˉompíaŋ por polítika |
Ɉa͜ eļ día δe͜ ói̭ | ni úna sóla ˉre ṷnjóŋ komũnitárja se δiβíδe por polítika |
éso δemwéhtra͜ unã maδuréh | ke éh la ke noh βá permitír a
nosótrosuperár éhtah δifikuļtáδeh | i rˉekoņtruír nwehtro paíh | para
kombertíllo͜ eŋ ṹŋ paíh presjóso βoníto siŋ marhinasjóŋ | doņde nosótro
δihfrutémo͜ el ambjéņte͜ i las áreah koņtruíδa por igwál]
Puerto Rico.8
Versión ortográfica:
“Sí, yo lo que le quiero preguntar es cuántas querellas él ha
generado, que, y que demuestre las evidencias de tantas quere-
llas que él dice. Yo lo que vi fue que cuando yo traté de quitar
un portón, aparecieron sesenta efectivos de la policía y apare-
cieron, este, la fuerza de choque. Yo entiendo que la policía
está funcionando muy bien, están haciendo su labor muy bien.
Lo que no, lo que yo no exhorto es que se le mienta a la policía,
como estas personas están todo el tiempo mintiéndole a la poli-
cía. ¿Qué le estamos enseñando nosotros a nuestros niños? ¿Que
está bien que se le puede mentir a la policía si tienen dinero y
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 57
no te va a pasar nada? Sí, tenemos permiso de un portón en la
playa, y ¿qué pasa? Esas personas, ¿se les, se les a a dar algún tipo
de multa? No, solamente, ok, quitar el portón porque no tie-
nen permiso. ¿Cómo va a ser eso?”
Transcripción fonética:
[sí | Ɉó: lo ke le kjéro: preγuņtár éh kwáņtah keréǰah él á heneráδo | ke
ike δemwéhtre lah eβiδénsjah δe táņtah keréǰah kéļ díse | Ɉó lo ke βí fwé
ke kwaņdo ǰó traté δe kitár uŋ poļtóŋ aparesjéroŋ seséņta efeγtíβoh δe la
polisía | japaresjéroŋ | ehte la fwélsa δe čóke | Ɉó͜ eņtjéņdo ke la polisía͜
ehtá funsjonãņdo múi̭ βjéŋ ehtáŋ asjéņdo su laβól | múi̭ βjeŋ | lo ke nó | lo
ke ǰó nó | eγsórto éh ke se le mjéņta la polisía | komw͜ éhtah persónehtáŋ
tóδo͜ eļ tjémpo mĩņtjéņdole͜ a la polisía | k é lestámoh enseɲãņdo nosótro͜
a nwehtroh nĩɲoh | kehtá βjéŋ ke se le pwéδe mẽņtír a la polisía si
tjénẽŋ dinéro | i no te βá pasár náδa | sí tenẽmoh permíso δuŋ portóŋ en
la pláǰa | i ké pása | ésah persónah se le | se le βa δár algúŋ típo δe múļta
| nó | sólamḗņte okéi̭ | kitá͜ el poļtóŋ poke nó tjénẽŋ permíso | kómo βá:
sér éso |]
3.4 Comentario dialectal
Los dos primeros textos incluyen varios datos importantes
que manifiestan la alta condición social de los hablantes que los
producen. En primer lugar, se observa la bajísima frecuencia de
las elisiones de la /s/ implosiva y el predominio casi absoluto de la
variante aspirada [h]. En el texto número uno, aparecen 34 casos
de /s/ en posición final de sílaba y de palabra. De ese total, 31 se
realizan como aspiraciones [h] y en 3 ocasiones se conserva la
sibilante [s]. En estos tres casos, resulta relevante la acción del
contexto fonético, ya que todos se originan ante pausa: volunta-
rios, impusimos, doh mil dos. A su vez, el texto dos contiene 31
sílabas terminadas en /s/, donde dicho segmento se realiza de la
siguiente manera: aspirada [h] en 25 ocasiones, sibilante [s] en 4
y elisión [Ø] en 2. Los datos de estos dos textos confirman el
estatus de la aspirada como la variante de /s/ que mejor representa
58 ORLANDO ALBA
la norma culta del español puertorriqueño. Además, la ausencia
total de lateralizaciones de la /r/ implosiva y de la variante velari-
zada de la / / son también reveladores de que ambos textos co-
rresponden a hablantes cultos. Es un hecho que demuestra el
carácter estigmatizado de estos dos procesos fonéticos, que ac-
túan como marcas cualitativas de los sociolectos bajos y medio
bajos de la isla.
Por su parte, el texto número 3, que pertenece a un hablante
de nivel sociocultural bajo, muestra un contraste considerable con
los anteriores. Este breve fragmento, donde se encuentran distin-
tos procesos de cambio que están estigmatizados en la isla, ilustra a
la perfección el modo de hablar popular en Puerto Rico. Lo pri-
mero que sobresale es la abundante lateralización de la /r/, que
ocurre en todas las palabras del texto que acaban con la vibrante:
[dál, ganál, peleál, pol, kitál]. Lo mismo sucede con la vibrante
múltiple / /, que aparece en 4 palabras, y en todos los casos es
pronunciada con la variante velarizada [R]: revancha, arreglada
(dos veces), rato, round. Son, asimismo, sintomáticos del nivel so-
cial bajo del hablante, los siguientes fenómenos: la gran cantidad
de elisiones de /s/ (millone de peso, etá, sei meseh atrá), la apócope
de la preposición para (pa que se lo cuide, pa peleal), y la disimila-
ción vocálica en dipué, por después.
Con relación a los textos 4 y 5, se produce un fenómeno intere-
sante que pone de manifiesto la gran difusión del proceso de latera-
lización de la /r/ implosiva que, por su frecuencia, diferencia el modo
de hablar puertorriqueño del de las islas vecinas. Los dos textos son
pronunciados por periodistas, analistas políticos, que comentan la
actualidad en un programa de radio. A pesar de estas circunstan-
cias, es decir, que se trata de hablantes con al menos un grado medio
de educación, y no de obreros sin instrucción escolar, y que, por
otro lado, no se encuentran en un ambiente de familiaridad do-
méstica, las lateralizaciones de la /r/ implosiva constituyen la nor-
ma de su articulación. El texto 4 incluye ejemplos como Fajaldo,
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 59
pol, polque, ehtal, malzo, fuelza, sectol, ayel, sel, enfrentalse. Y en el 5
aparecen los términos talde, habelse, calol, pasal, fuelza, Foltuño. En
este pasaje número 5, se descubre también el fenómeno de la velari-
zación de la / /, que se da de manera variable en tres de siete ocasio-
nes posibles: reforzó, reforzar, retiró. En otros casos, se mantiene la
pronunciación alveolar de la vibrante múltiple: Roselló, reclama, co-
rrer, radio. Con respecto a otros asuntos, vale la pena destacar en el
texto 5, la oración “él ehtá ihpuéhto a ko é pa lo kel pwé lo í a”,
donde aparece el calco del inglés correr (de ‘run’), en vez de postular-
se. El mismo texto ejemplifica la estructura de la oración interrogati-
va sin el desplazamiento del orden sujeto verbo, típica de toda la
zona del Caribe: [kómo tú éh | a loh mu á o easúl] (¿Cómo tú ves a
los muchachos de azul?).
También el texto 6 corrobora la gran difusión del fenómeno de
la lateralización de la /r/, que no está presente solo en el habla de los
sectores bajos de la sociedad. En este caso, una estudiante universita-
ria realiza el proceso, si bien con una frecuencia menor que los ha-
blantes de los textos 3, 4 y 5. Unos ejemplos son estos: podel, selvicio,
univelsidá. En el fragmento de la misma hablante número 6 se en-
cuentra, además, un ejemplo de relajamiento de la palatal / /, que es
realizada como fricativa [š]: [bjéŋ luša óreh]. Y con relación a la /s/,
se comprueba una vez más que la variante mayoritaria es la aspirada,
no solamente en el sociolecto alto, sino incluso en el habla de las
personas de clase media: [jé oh ehtá dihpwéhtoh a tó o, éhta pro-
pwéhta, lóteh a díoh, ésah ehtru túrah].
El texto 7, por otro lado, contiene una muestra del empleo de
un anglicismo crudo, el término issue, pronunciado incluso con la
palatal fricativa sorda [š] propia del inglés. Este ejemplo corrobora la
idea de que la presencia de los anglicismos resulta más intensa en
Puerto Rico que en las otras dos islas hispánicas, donde no son de
uso generalizado, ciertos préstamos que pertenecen al léxico habi-
tual de los puertorriqueños, como bill, break, brown, counter, dry
cleaning, front desk, laundry. En el terreno sintáctico, este mismo
60 ORLANDO ALBA
texto ofrece varios ejemplos de la presencia constante del pronombre
delante del verbo: [ǰó no βói̭ a βotár por tí si tú síγeh]; [nosótroh
tenémoh ǰá]; [Ɉó ˉrekwérδo kwaņdo ǰo͜ empesén el ambjeņtalíhmo]. El
mismo fenómeno es más notable aun en el texto número 8, donde se
repiten secuencias del tipo [Ɉó lo ke le kjéro preγuņtár éh kwáņtah
keréǰah él á heneráδo]; [keréǰah kéļ díse]; [Ɉó lo ke βí fwé ke kwaņdo
ǰó traté δe kitár uŋ portóŋ]; [Ɉó eņtjéņdo]; [lo ke ǰó nó | eγsórto]. En
cuanto al tema de la variación de la /s/, el hablante de clase social media
que produce estas secuencias ofrece más evidencias de que la variante
aspirada [h] es la predominante: [kwáņtah keréǰah, nwehtroh nĩɲoh,
ésah persónah]. Y se podría apuntar que, como marca de su puerto-
rriqueñeidad, al texto analizado no le faltan casos de lateralización de
las /r/ finales de sílaba y de palabra: [poltóŋ, fwélsa, laβól].
3.5 Cuestionario de revisión
.
1. ¿Se puede considerar Puerto Rico un territorio bi-
lingüe?
2. Basados únicamente en la pronunciación de la /s/ final de
sílaba y de palabra, ¿es posible conocer el diferente nivel
social de dos hablantes puertorriqueños?
3. ¿Cuál es el cambio que experimenta la / / en el habla
popular de Puerto Rico?
4. ¿Tiene origen africano esa pronunciación peculiar de la / /
en Puerto Rico?
5. Se ha dicho que esa pronunciación de la / / es un proceso
fonético que marca una distinción cualitativa del español
de Puerto Rico. Explique, comente.
6. Mencione dos fenómenos morfosintácticos comunes al es-
pañol puertorriqueño y al cubano.
7. Cite un hecho fonético y otro morfológico que se encuentren
estigmatizados en el español de Puerto Rico.
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 61
8. En Puerto Rico, las líquidas implosivas se neutralizan. ¿Ocu-
rre este fenómeno en ambos sentidos: /r/↔ l/? Comente.
9. ¿Podría dar un ejemplo de la influencia del inglés en la
sintaxis del español en Puerto Rico?
10. Explique de qué manera las variantes del diminutivo per-
miten distinguir el español de Puerto Rico del de las otras
islas antillanas.
11. ¿Cuál es la procedencia etimológica de las palabras guaya-
ba y ñame: a. indígena y española; b. africana e indígena;
c. indígena y africana?
12. Enuncie la denominación popular en Puerto Rico para la
naranja, la cometa y la gripe fuerte.
13. ¿Qué puede usted decir acerca de la pronunciación del
fonema / / en el español de Puerto Rico?
14. ¿Cuáles son los dos fenómenos fonéticos más notables y
emblemáticos del español de los puertorriqueños?
3.6 Respuestas del cuestionario
1. No. A pesar de la creencia extendida al respecto, Puer-
to Rico no es un territorio bilingüe. Muchos profesio-
nales han aprendido inglés a través de sus estudios, pero
la mayor parte de la gente del pueblo es monolingüe en
español.
2. Sí. Aunque el relajamiento de la /s/ final de sílaba está
presente en el habla de todas las personas, se descubre una
distinción cuantitativa entre los hablantes: los que perte-
necen al nivel sociocultural bajo eliden el segmento con
mayor frecuencia que los del nivel alto.
3. En el habla popular puertorriqueña, la / / es articulada
variablemente llevando la lengua a la zona del velo del
paladar, un cambio que la transforma en un sonido simi-
lar a la /x/ tensa del norte de España.
62 ORLANDO ALBA
4. Es muy poco lo que se conoce acerca del origen de la / /
velar en Puerto Rico. No hay pruebas de que se deba a la
influencia africana.
5. La pronunciación velar de la / / es un proceso fonético
que marca una distinción cualitativa dentro de las Antillas
porque permite conocer el origen puertorriqueño de quien
lo practica. El cambio no aparece en el habla cubana ni
dominicana.
6. Dos fenómenos morfosintácticos comunes a Cuba y Puerto
Rico son, por ejemplo: la no inversión del orden sujeto-
verbo en la interrogación y la tendencia al uso del posesivo
acentuado pospuesto en el habla espontánea.
7. Un hecho fonético estigmatizado es la velarización de la
/rˉ /; y uno de tipo morfológico es el uso de un morfema
–nos, en lugar de –mos: íbanos, por íbamos.
8. La neutralización de las líquidas NO ocurre en ambos sen-
tidos en Puerto Rico. La solución normal es la lateraliza-
ción o el lambdacismo (puelta). Resulta extraño el rotacis-
mo (úrtimo, en vez de último).
9. Un ejemplo de la influencia del inglés en la sintaxis del
español en Puerto Rico es el uso del gerundio en función
adjetiva, como en la frase La muchacha limpiando la ven-
tana es de Ponce.
10. La forma del diminutivo permite distinguir el español de
Puerto Rico del de Cuba y la República Dominicana por-
que en estas islas el alomorfo –ito alterna con –ico si la
última consonante de la base es una /t/: niñito, pero za-
patico. En Puerto Rico se mantiene siempre la variante
–ito: niñito, zapatito.
11. La palabra guayaba tiene origen indígena y ñame, africano.
12. La denominación popular en Puerto Rico para la naranja
es china; para la cometa, chiringa; y para la gripe fuerte,
monga.
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 63
13. De acuerdo con los trabajos de Vaquero, las realizaciones
del fonema / / presentan gran variación en Puerto Rico,
pero con marcada tendencia a la fricación. Según esto,
una palabra como muchacho puede aparecer bajo la forma
de [mušášo].
14. Los dos hechos fonéticos más sobresalientes, que la mayo-
ría de las personas asocia con la identidad dialectal de Puerto
Rico son, sin duda, la lateralización de la /r/ final de sílaba
y de palabra (puelta, por puerta; comel, por comer), y la
velarización de la / /, que genera un sonido similar a la
jota tensa del norte de España.
64 ORLANDO ALBA
IV. República Dominicana
4.1 Presentación general
El territorio de la República Dominicana cubre una extensión
de 48,670 kilómetros cuadrados. Ocupa dos tercios de la isla de la
Hispaniola, al este de Haití, que puebla el otro tercio. Tiene 360
kilómetros de frontera con Haití y 1,288 de costa marítima. Su po-
blación aproximada en la actualidad es de 10.5 millones de habi-
tantes. La Capital, Santo Domingo, en la costa sur, es la ciudad
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 65
más importante del país, seguida por Santiago, en la región norte.
El territorio está dividido políticamente en 31 provincias y un distri-
to nacional. Esta enumeración sigue un orden descendente según la
población: Santo Domingo, Distrito Nacional, Santiago, San Cris-
tóbal, La Vega, Puerto Plata, San Pedro de Macorís, Duarte, La Al-
tagracia, La Romana, San Juan, Espaillat, Azua, Barahona, Monte
Plata, Peravia, Monseñor Nouel, Valverde, Sánchez Ramírez, María
Trinidad Sánchez, Monte Cristi, Samaná, Bahoruco, Hermanas
Mirabal, El Seibo, Hato Mayor, Dajabón, Elías Piña, San José de
Ocoa, Santiago Rodríguez, Independencia, Pedernales.
4.2 Descripción panorámica del español en la República Dominicana
4.2.A Rasgos fonéticos
Con relación a las consonantes, existen tres tipos de hechos fo-
néticos en el español dominicano:
I. Rasgos variables con prestigio (estimación social alta)
II. Rasgos generales (estimación social implícita)
III. Rasgos variables sin prestigio (estimación social baja)
Los rasgos variables que cuentan con alta estimación social (tipo
I) en todo el país son:
1. conservación moderada de la /s/ final de sílaba: bastante,
dos
2. realización variablemente aspirada de la /s/ final de sílaba:
dehde, loh lunes
3. conservación de la /l/ y la /r/ finales de sílaba: carta, algo,
papel
4. conservación de la /d/ intervocálica postónica: acabado,
nada
66 ORLANDO ALBA
Por su parte, son rasgos generales, sin valor discriminatorio des-
de el punto de vista social ni geográfico, la velarización de la /n/ final
de palabra [plá ] - plan, y la pronunciación aspirada de la jota [márhe ]
-margen.
Finalmente, entre los fenómenos estigmatizados, rechazados por
la norma culta, están:
1. eliminación muy frecuente de la /s/ final de sílaba: guto
(gusto), tre (tres)
2. eliminación de la /r/ final de palabra: comé (comer)
3. lambdacismo o conversión de la /r/ en /l/: talde (tarde)
4. rotacismo o conversión de la /l/ en /r/: úrtimo (último)
5. vocalización o cambio de /l/ y /r/ a una semivocal [ ]: ca ta
(carta), pape (papel)
6. eliminación frecuente de la /d/ intervocálica: lao (lado),
na (nada)
7. conservación de “h” procedente de /f/ inicial latina: jondo
(hondo)
8. prótesis de “g” ante diptongos que inician con /u/: güeso
(hueso)
9. epéntesis: enchufle (enchufe), aposentro (aposento)
10. metátesis: probe (pobre)
La /s/ final de sílaba y de palabra
Uno de los rasgos más notables de la pronunciación dominica-
na es la alta frecuencia con que se elimina la /s/ final de sílaba y de
palabra ([do], en vez de dos). Se puede decir con certeza que todos
los dominicanos eliden la /s/ en determinadas circunstancias. Pero,
como es lógico, existen diferencias en cuanto a la proporción en que
lo hacen unos y otros. En este sentido, tiene mucha importancia el
factor sociocultural, en especial, el nivel de educación de las perso-
nas. El proceso de reducción llega a ser casi sistemático en el nivel
social bajo, que suprime 9 de cada 10 /s/ finales, como indica la
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 67
gráfica 4.1. Este hecho sugiere la idea de que la elisión tan repetida
de esta consonante es un fenómeno rechazado socialmente. Así lo
indica también el descenso de la pérdida de la /s/ cuando se pasa del
estilo espontáneo, hablando en casa, por ejemplo, a otro más for-
mal, participando en una reunión escolar, o cuando habla una per-
sona de nivel social alto.
Gráfica 4.1 Variación de la /s/ final en el nivel social bajo
Por su parte, según señala la gráfica 4.2, los hablantes con edu-
cación superior, que representan el habla culta, también eliminan la
/s/, pero lo hacen mucho menos: en 4 de cada 10 ocasiones.
Gráfica 4.2 Variación de la /s/ final en el nivel social alto
68 ORLANDO ALBA
En este grupo de hablantes, predomina la pronunciación aspi-
rada, que constituye aproximadamente la mitad de las realizaciones.
Este hecho revela el carácter prestigioso de la variante [h], lo cual se
confirma en versiones estilísticas de mayor formalidad. El cuadro
4.1 recoge los datos relativos a la /s/ en la participación en progra-
mas televisivos de doce profesionales de las más diversas áreas. Como
es natural, en este caso se reduce la elisión, que del 41% en conver-
saciones menos formales, baja al 8.93% en un estilo de mayor cuida-
do. En contraposición, aumentan las variantes de prestigio: la [s]
triplica su frecuencia (32.44%) y la [h] se consolida como la opción
mayoritaria de la norma culta en el país (58.63%).
Cuadro 4. 1 Variación de la /s/ en hablantes cultos dominicanos en TV
hombres mujeres totales %
[s] 57/190 52/146 109/336 32.44
[h] 120/190 77/146 197/336 58.63
[Ø] 13/190 17/146 30/336 8.93
Cuadro 4.2 Contribución de factores lingüísticos y sociales
al proceso de elisión de -/s/ interna de palabra en Santiago
Sexo Escolaridad Cons. siguiente Acento
0-6 años .74 Sonora .68
M .60 Síl. átona .62
7-12 años .55 Sorda .65
F .40 Síl. tónica .38
Profesional .23 Nasal .20
El cuadro 4.2 ofrece los resultados del análisis probabilístico
del proceso de elisión de la /s/ final de sílaba interna de palabra,
como en [ekwéla], por escuela, o [éto], por esto. Dos factores exter-
nos, el sexo y la escolaridad, son relevantes para que se realice la
elisión. Según se observa, el cambio es favorecido por los hombres y
por los hablantes que no han cursado estudios profesionales, lo que
normalmente revela la falta de prestigio del fenómeno. Y entre los
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 69
factores lingüísticos, una consonante nasal a continuación de la /s/
(en mismo, por ejemplo), así como el hecho de que la sibilante esté
en la sílaba acentuada de la palabra (por ejemplo, en costa), actúan
como un elemento atenuante de la elisión.
Otra particularidad del comportamiento de la /s/ con relación
al acento es su conservación si está al final de una palabra inacentua-
da (artículos o adjetivos posesivos), frente a una vocal tónica. La grá-
fica 4.3 indica que en las ocho o mis hijos, la /s/ de las y mis se conser-
va de forma sistemática, casi invariable, con una frecuencia próxima
al 100%, incluso en el habla de las personas sin instrucción escolar.
La explicación de este hecho está en el carácter inacentuado del ar-
tículo y el posesivo, que facilita la adhesión a la vocal siguiente, cau-
sando una resilabificación. Al decir las ocho en un solo grupo tónico,
la /s/ del artículo pasa a ocupar la posición inicial de la sílaba si-
guiente (la – so – cho), quedando así exenta de la predisposición al
desgaste de las consonantes finales de sílaba. En este aspecto, el dia-
lecto dominicano se distingue del andaluz o del chileno, donde ocu-
rren casos usuales de lajocho o laocho. En cambio, muestra afinidad
con el francés, que pierde la /s/ final, pero la mantiene ante vocal: les
femmes [lefám] (las mujeres), pero les hommes [lezóm] (los hombres).
Gráfica 4.3 Variación de la /s/ final de palabras sin acento
(artículos, posesivos) delante de vocal acentuada
70 ORLANDO ALBA
Sin embargo, si la /s/ final pertenece a una palabra acentuada,
como señala la gráfica 4.4, el enlace con la vocal no se facilita y la
conservación es poco frecuente. En el habla popular, ellos eran se
dice [é o éra ].
Gráfica 4.4 La /s/ final de palabras con acento
(nombres, pronombres, verbos) delante de vocal acentuada
Variación de las líquidas /r/ y /l/
Otro de los fenómenos fonéticos más sobresalientes del espa-
ñol hablado en la República Dominicana es el relativo a las conso-
nantes /r/ y /l/ cuando se encuentran en posición final de sílaba.
La variación de estos fonemas en el habla popular ha hecho posi-
ble la división dialectal del país en cuatro zonas, según indica la
gráfica 4.5: en el Norte, predominio de la vocalización; en el Este,
asimilación a la consonante siguiente; en La Capital, lateralización
de la /r/; y en el Suroeste, conversión de /l/ en /r/ (Jimenes Sabater,
1975).
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 71
Gráfica 4.5 Distribución de las variantes de /r/ y /l/ implosivas
(Jimenes Sabater, 1975)
Líneas verticales: | r l (puelta)
Líneas oblicuas: / r, l (pueita)
Líneas horizontales: — asimilación (puetta)
En blanco: l r (farda)
Conviene precisar que la observación rápida del mapa puede
llevar a una visión distorsionada de la realidad dialectal del país,
porque parece indicar que en cada región dominicana existe uni-
formidad y que, en la zona norte, por ejemplo, solamente se cumple
una manera de pronunciar las consonantes /r, l/, que todo el mundo
dice pueita, en vez de puerta. El mapa no cuenta la historia comple-
ta, porque el fenómeno está condicionado por una serie de factores
externos, como son el nivel de escolaridad, o la edad y el sexo de la
persona, y por causas internas, como el acento de la palabra. Por
ejemplo, según este último factor, se sabe que el proceso de vocaliza-
ción no ocurre en contextos como por eso, el otro (al final de palabra
72 ORLANDO ALBA
inacentuada, delante de vocal acentuada). Y respecto a los factores
externos, ese uso es inexistente o, en el mejor de los casos, muy mi-
noritario en el habla de las personas con altos niveles de escolaridad.
En lo que concierne a Santo Domingo, la Capital, el mapa no
menciona la elisión de la /r/ final de palabra (jugá, por jugar), cuya
frecuencia supera la alcanzada por la lateralización (González 1987).
Cuadro 4.3 Contribución de los factores sociales al proceso
de vocalización de -/r/ interna de palabra en Santiago
Sexo Escolaridad
M .60 0-6 años .93
F .40 Universitarios .07
El cuadro 4.3 reúne los resultados del análisis probabilístico
del proceso de vocalización de la /r/ final de sílaba interna de pala-
bra, como en [ká ta], por carta. Tal como sucede con la elisión de la
/s/, dos factores externos, el sexo y la escolaridad, son importantes
para que se realice el proceso. Según se observa, el cambio de la /r/
final de sílaba a una semivocal [ ] es muy poco probable si el hablante
tiene estudios universitarios y, por otra parte, es favorecido más por
los hombres que por las mujeres.
4.2.B Rasgos morfosintácticos
1. Como en Cuba, y a diferencia de Puerto Rico, la variante regu-
lar del diminutivo es –ito si la consonante final de la base no es
/t/. En este caso, el habla familiar prefiere –ico, como se mues-
tra en poco-poquito-poquitico; chico-chiquito, chiquitico.
“Entonces, tiene que tener su billetico en el bolsillo para
comprarse su fría.”
2. En el habla popular, la formación del plural de las pala-
bras agudas terminadas en vocal tiende a realizarse aña-
diendo el alomorfo –se: ají-ajise, cebú-cebuse.
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 73
Probablemente actúa en esta práctica la analogía con for-
mas agudas terminadas en –z, como feliz, luz, que en la
pronunciación pierden la consonante final, pero la re-
cuperan en la formación del plural: [feli(z)-felise(s)],
[lu(z)-luse(s)].
En el habla popular de la zona suroeste del país, esta prác-
tica puede extenderse a las palabras llanas, como gallina/
gallínase.
3. Igual que en las otras islas antillanas, es frecuente la pre-
sencia, aparentemente innecesaria, del pronombre sujeto
frente al verbo. Este uso no solo define el modo de hablar
popular, sino también el de todos los niveles sociales.
“Cuando tú me llame(s), yo te digo.” “Yo quiero que tú
sepa(s)...”
4. También resulta una práctica usual en todos los sociolec-
tos dominicanos la no inversión del orden sujeto-verbo en
la interrogación.
“¿Qué sugerencia usted hace?”
“¿Qué tú piensas?”, “¿Cómo tú tá?”
5. En el habla popular de una gran parte de la República, es
común la supervivencia del pronombre ‘ello’ como sujeto
impersonal. Es un uso con valor emblemático del español
dominicano, ya que no aparece en las otras islas.
“Ello hay huelga mañana.”
“Ello no se sabía si era hembra o varón.”
6. Cada vez más se percibe la difusión progresiva del leísmo
en la lengua escrita y en el habla formal.
“Señor Embajador, bienvenido al programa. Es un placer
para nosotros tenerle aquí.”
7. En el habla popular, especialmente en zonas rurales, como
ocurre en otros países, se dan usos del presente del sub-
juntivo por el indicativo, y de concordancia entre la terce-
ra persona verbal con la primera del pronombre.
74 ORLANDO ALBA
“Nosotro tengamo que levantarno temprano.”
“Yo toy dede eta mañana aquí y no ha vito nada.”
8. También en sociolectos bajos y medio-bajos, como pasa en
otras zonas hispánicas, se produce alternancia entre las
variantes –mos y –nos, para la primera persona del plural
de las formas verbales esdrújulas.
“Nosotro cobrábano quince, ahora cobramo trece peso.”
9. Hay preferencia por el posesivo acentuado pospuesto, en
lugar del inacentuado antepuesto, igual que en las otras
islas.
“El problema de nosotro e el combutible muy caro.”
10. Una característica sintáctica distintiva del dialecto domi-
nicano es el uso de la doble negación, especialmente en los
sectores populares.
“Yo no le sé el nombre no.”
4.2.C Rasgos léxicos
Algunos términos representativos del léxico dominicano son:
allantoso: ‘que trata de impresionar a los demás,
que alardea’
barajar: ‘perder el tiempo, no concentrarse en el trabajo’
bola (dar…): ‘trasladar gratuitamente a un viajero’
bonche: ‘diversión, fiesta’
bufear: ‘burlarse de alguien, engañarlo’
calimete: ‘paja para sorber líquidos’
can: ‘diversión, fiesta’; - canear, canero
comparón: ‘engreído, pretencioso, orgulloso’
concón: ‘arroz que se pega al fondo de la olla o la paila’
concho: ‘carro de transporte público urbano’
cuarto: ‘dinero’
chele: ‘centavo’
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 75
chepa: ‘casualidad’; chepazo, cheposo
chichigua: ‘cometa, papalote’
chin: ‘poquito’
chiripero: ‘persona que hace trabajos ocasionales’
chivo: (m.) ‘escrito que se lleva a la escuela para copiarlo
en el examen’
chivo: (adj.) ‘receloso’, ‘desconfiado’
figurear: ‘mostrarse o exhibirse con orgullo para atraer
la atención’
fracatán: ‘gran cantidad de personas o de cosas’
macuteo: ‘pedido de dinero a cambio de la exención
de algo’
mangú: ‘plátano verde cocido y amasado’
marchanta: ‘vendedora ambulante de verduras’
moro: ‘arroz mezclado con habichuelas o guandules’
motoconcho: ‘motocicleta utilizada para el transporte
individual’
pariguayo: ‘persona tímida, que tiene poca habilidad,
tonta’
rebú: ‘desorden, reyerta’
tollo: ‘desorden, mezcolanza; cosa mal hecha’
tostón: ‘rodaja frita de plátano verde’
yipeta: ‘vehículo deportivo, todoterreno’
yunyún: ‘hielo raspado, mezclado con un refresco;
friofrío’
76 ORLANDO ALBA
4.3 Textos y transcripción fonética
República Dominicana.1
Versión ortográfica:
“Ninguna política de manera aislada resuelve el problema, eh,
ni siquiera el, la reforma del sistema penitenciario y convertirlo
en el mejor modelo penitenciario, eso solo no resuelve el pro-
blema. Ahora, eh, tiene que haber una, una cantidad de medi-
das y entre ellas, el tema de la pena es correcto. Yo estoy total-
mente de acuerdo con que es saludable, como una de las tantas
medidas que hay que tomar para mejorar el sistema de justicia en
la República Dominicana, poner la pe, la cadena perpetua, sim-
plemente, por el hecho de que aquí nadie cumple la pena que le
ponen. Voy a repetirlo: nadie cumple la, la pena que le ponen. Al
que, al que lo condenan a treinta, o lo indultan o se va a los
quince, y así por el estilo. Pero en cadena perpetua, entonces ahí
no tiene ninguna posibilidad. Entonces, hay crímenes muy gra-
ves que yo creo sí que ameritan cadena perpetua.”
Transcripción fonética:
[nĩŋgúna: |polítika δe mãnéra ai̭ sláδa ˉreswélβel proβléma |e| ni sikjéra͜ el
| la ˉrefórma δel sihtéma penitensjárjoi̭ kombertírlo͜ eŋ el mehór moδélo
penitensjárjo | éso | sólo | nó rˉeswélβel proβléma | aóra | e | tjéne kjaβér
úna | úna kaņtiδá δe meδíδas | i eņtré:ǰah eļ téma δe la péna͜ es korˉéγto ǰó
| ehtói̭ totálmḗņte δe͜ akwérδo | koŋ ke ésaluδáβle komo͜ úna δe lah
táņtah meδíδah ke͜ ái̭ ke tomár para mehorár el sihtéma δe huhtísjeŋ la rˉ
epúβlika δomĩnikána ponér la pe la kaδéna perpétwa | símplemḗņte | por
el éčo δe ke͜ akí | náδje kúmple la péna ke le pónẽŋ | bói̭͜ a rˉepetírlo |
náδje kúmple la | la péna ke le pónẽŋ | al ke | al ke lo koņdénãŋ a tréņta |
o loi̭ ņdúļtaŋ | o se βá a loh kínse | jasí por el ehtílo | pero͜ eŋ kaδéna
perpétwa | eņtónse͜ aí nó tjéne nĩŋgúna posiβiliδá | eņtónse͜ ái̭ krímẽneh |
múi̭ γráβeh ke ǰó kréo sí ke͜ amerítaŋ | kaδéna perpétwa]
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 77
República Dominicana.2
Versión ortográfica:
“Y entonces yo hacía unas conexiones con la teoría weberiana,
pero pasó algo, interesante. Siendo profesor del Colegio Loyo-
la, uno de mis alumnos era José Antonio Molina, hijo del doc-
tor Molina Morillo, entonces propietario de la Revista Ahora y
de Publicaciones Ahora. Y por sugerencia del doctor Molina, -
¿Por qué tú no escribes, no preparas un libro que sirva de mate-
rial de apoyo a tus estudiantes de literatura? - Así surge mi primer
libro, la Antología de la literatura dominicana, de mil novecien-
tos setentaidós. Casi nunca un autor comienza con una antolo-
gía, porque esa no es una obra propiamente del que la hace, sino
de los autores que ha reunido en ese libro, pero la antología esa
tiene una, una larga introducción de más de cien páginas.”
Transcripción fonética:
[jeņtónse ǰwasía͜ únah koneγsjóneh koŋ la teoría βeβerjána | péro pasó
álγo | iņteresáņte | sjéņdo profesór δel koléhjo loǰóla | úno δe mis
alúŋnos éra hose͜ aņtónjo molína | ího δeļ doγtór | molínã moríǰo |
eņtónseh propjetárjo δe la rˉeβíhtaóra | i δe puβlikasjónes aóra | i por |
suherénsja δeļ doγtór molína | por ké tú nw͜ ehkríβeh | no prepáras uŋ
líβro | ke sírβa δe materjáļ de͜ apóǰo | a tus ehtuδjáņteh δe literatúra | así
súrhe mi primér líβro | la:ņtolohía | de la literatúra δomĩnikána | de míl
noβesjéņtos seteņtai̭ δós | kási nṹŋka͜ uŋ aṷ.tór komjénsa koŋ
ũnãņtolohía | porkésa nwéh úna͜ óβra | própjamḗņte | del ke la áse | sinó
δe los | aṷtóreh ke á ˉreṷníδo | eŋ ése líβro | pero laņtolohía͜ ésa tjéne͜ úna
| úna lárγai̭ ņtroδuγsjóŋ de máh δe sjéŋ páhinah]
República Dominicana.3
Versión ortográfica:
“Desde que se estableció que esas eran las causas de la avería, y
comprobando que, aunque las plantas de emergencia habían,
eh…, entrado en servicio, los cables no transmitían la corriente,
78 ORLANDO ALBA
pues procedimos inmediatamente a la contratación y a la insta-
lación de tres plantas externas de emergencia, de dos megava-
tios cada una, para poder suministrar el servicio energético a la
terminal sur del aeropuerto que era la que se estaba viendo
afectada. Es importante destacar que debido a que están co-
nectados en circuitos independientes de la terminal, en nin-
gún momento, tanto el sistema de ayuda visual, entiéndase como
las luces de pista como el radar o el sistema de radio ayuda
dejaron de funcionar.”
Transcripción fonética:
[dehδe ke se | ehtaβlesjó késéraŋ lah káṷsah δe laβería | i komproβáņdo
ke͜ aṷ ŋke lah pláņtah δemerhénsja | aβíaŋ | e | eņtráδo͜ eŋ serβísjo loh
káβleh nó trasmitíaŋ | la korˉjéņte | pweh proseδímoh im:eδjátamḗņte
|a la koņtratasjóŋ ͜i a lai̭ nstalasjóņ de trés pláņtas eγstérnah δe
emerhénsja δe δóh meγaβátjoh káδa͜ úna |para poδér sumĩnihtrár |el
serβísjo͜ enerhétiko͜ a la termĩnál súr δel aeropwérto kéra la ke setáβa
βjéņdo | afeγtáδa | és importáņte δehtakár | ke | deβíδo͜ a kehtáŋ
koneγtáδoh eŋ sirkwítos iņdepeņdjéņtes de la termĩnál | eŋ nĩŋgún
mõmḗņto | táņto͜ el sihtéma δe͜ aǰúδa βiswál | eņtjéņdase kómo | lah lúseh
δe píhta komw͜ el rˉaδár | o | el sihtéma δe ˉráδjo͜ aǰúδa δehároŋ de
funsjonár]
República Dominicana.4
Versión ortográfica:
“Y ella estaba feliz ese día. Ella iba a tener una comida con
todas sus amigas. Y se levantó como un cascabel. Mi abuela,
que se ponía un… en la salita de música donde estaba el piano
y ahí ella se pasaba toda la mañana, y leía el periódico de cabo a
rabo, como decimos nosotros, es decir, del principio hasta el fin,
y en un momento le dice ella: María, ven acá, mi tía. Y viene mi
tía, feliz, dando saltos, porque era una persona increíble. Eh, y le
dice ella: ay María, mira esta noticia en el periódico. Y dice mi
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 79
tía, ¿Y qué pasa? Dice ella, pero con toda esa picardía, dice:
mira lo que pasó, una anciana de sesenta años, murió arrollada
por un árbol, o un camión, qué sé yo, y dice mi tía: ¿Tú lo que
me quieres decir es que yo soy una vieja, y que me calme un
poco?”
Transcripción fonética:
[jéǰa͜ estáβa felís ese δía éǰa͜ íβa tenér úna komíδa koŋ tóδasus amíγah i
se leβaņtó komo͜ úŋ kaskaβél | mjaβwéla | ke se ponía͜ uŋ eŋ la salíta δe
músika͜ oņdehtáβel pjáno jaí͜ éǰa se pasáβa tóδa la mãɲãna | i leía͜ el
perjóδiko δe káβo͜ a rˉáβo komo δesímoh nosótro͜ e δesír del prinsípjo͜
asta͜ el fíŋ | i | eŋ ṹŋ mõmḗņto le δíséǰa maría beŋ aká | mi tía | i βjéne mi
tía felís δáņdo sáļtoh pokérúna persóna͜ iŋkreíβle | e | i le δíséǰa | ái̭
maría | míra͜ esta notísja͜ eŋ el perjóδiko | i δíse mi tía͜ i ké pása | dísé:ǰa |
pero koŋ tóδa͜ ésa | pikarδía | díse míra lo ke pasó | únãnsjána δe seséņta
áɲos | murjó͜ arˉoǰáδa por úŋ árβol | o͜ úŋ kamjón ké sé ǰó | i | iδíse mi tía |
tú lo ke me kjéres δesír es | ke ǰó sói̭͜ úna βjéha | i ke me kálme͜ úŋ póko]
República Dominicana.5
Versión ortográfica:
“Mis hijos, por lo menos, yo les doy, les estoy dando buena
crianza a mis hijos. Yo les digo a ellos, yo salgo a la seis de la
mañana, y yo les digo a mis hijos, vean: yo salgo a la seis de la
mañana y yo, por lo menos, donde encuentro una persona
que me dice vamos a tal parte, que yo veo por lo menos que
es una persona que yo sé que no me puede hacer un daño,
porque como está la cosa ahora mismo también. Uno sale a
buscarse su comida de sus hijos, cuando uno viene a ver,
monta un malhechor ahí en la cola del motor y es para qui-
tarle el motor y quitarle hasta la vida a uno también. Enton-
ces, yo les digo a mis hijos, vean, yo salgo a las seis de la
mañana y hay días que yo estoy a las doce, a la una de la
mañana, en la calle. No haciendo lo mal hecho, es buscán-
doles su comida a ustedes, para que ustedes, ese, ese es el
80 ORLANDO ALBA
ejemplo que yo les doy a ustedes, lo que ustedes ven que yo
haga, eso tienen ustedes que hacer también. Por lo menos
trabajar, no hacer lo mal hecho, estudiar para que quizá no
pasen el trabajo que yo estoy pasando hoy. Eso es lo que yo
les digo a mis hijos.”
Transcripción fonética:
[mis ího poi̭ lo mḗno | Ɉó le δói̭ letói̭ δáņdo βwéna krjánsa mis ího Ɉó le
δíγwa͜ éǰo ǰó sái̭ γo | a la séi̭ δe la mãɲãna i ǰó le δíγwa mis ího βéaŋ Ɉó
sái̭ γo͜ a la séi̭ δe la mãɲãna | i Ɉó poi̭ lo mḗno δoņdeŋkwéņtrúna pei̭ sóna
ke me δíse bámwa tái̭ pái̭ te ke ǰó βéo poi̭ lo mḗno ké úna pei̭ sóna | ke ǰó
sé ke nó me pwé͜ asé͜ uŋ dáɲo poke komotá la kósaóra míhmo tambjéŋ |
úno sále͜ a βukái̭ se su komíδa δe sus ího | kwaņdúno βjéne͜ a βéi̭ |
mṍņtuŋ malečói̭ aí͜ eŋ la kólei̭ motói̭ | i é para kitái̭ lei̭ motói̭ i kitái̭ le hata
la βíδa͜ úno tambjéŋ | tónse ǰó le δíγo͜ a mis ího βéaŋ ǰó sái̭ γwa la séi̭ δe
la mãɲãna jái̭ δía ke ǰó͜ etói̭ a la δóse͜ a la úne la mãɲãna͜ eŋ la káǰe nó͜
asjéņdo lo mal éčo͜ é βukáņdole su komíδa͜ utéδe | para ke͜ utéδe | ése
éséh el ehémplo ke ǰó le δwa͜ utéδe lo kutéδe βeŋ ke ǰó͜ áγa éso tjéneŋ
utéδe ke͜ aséi̭ tambjéŋ | poi̭ lo mḗno traβahái̭ | nwaséi̭ lo mál éčo | etuδjái̭
| para ke kisá no páseŋ ei̭ traβáho ke ǰó tói̭ pasáņdo ói̭ | éso͜ é lo ke ǰó le
δíγwa mis ího]
República Dominicana.6
Versión ortográfica:
“Y yo me eché mi muchachita al hombro y le dije a la otra,
vámonos, porque nada más habíamos tres solas en la casa. Digo,
vámonos que nos ahogamos y dejamos todo así, trancado con
candado sí. Y cu, y, nos tiramos para allá, y voy a llamar a otra
hija mía que vive allí, y cuando quise llamarla me tumbé con
todo, que me pelé una rodilla.”
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 81
Transcripción fonética:
[i Ɉó mečé mĩmučačítalómbroi̭ le δíhe͜ a la͜ otra βámõno poke naδa
máβíano tré sólenlakása | díγo βámõno ke nwahoγámo | i δehámo tó͜ así
traŋkáo koŋ kaņdáo sí | iku | i no | tirámo paǰái̭ βói̭͜ a ǰamá otra͜ íha mía
ke βiβe͜ aǰí | i kwaņdo kíse ǰamála metumbé koņ tó ke me pelúnarˉoδíǰa]
República Dominicana.7
Versión ortográfica:
“No, pero que yo nunca en mi vida había puesto una bomba.
¿Ustedes se van a llevar de mí? Yo me hice comunista después
que caí preso. Lo que pasa es que esa vaina estaba de moda. A
mí me estaba llevando el diablo y me metí a ese grupo. Hasta
que un día dicen los tigres: Francisco, que hay que poner una
bomba. Iba conmigo uno que sí sabía ponerla. Yo tenía que
pasar a buscar al hombre a su casa por la madrugada. Cuando
yo llegué a su casa, ¿tú sabes con lo que me salió ese tigre?”
Transcripción fonética:
[nó | pero ke Ɉó nṹŋkeŋ mi βíδaβía pwéto͜ úna βómba | utéδe se βáŋ a
ǰeβá δe mí | Ɉó míse komũníta δepwé ke kaí préso | lo ke páse késa βái̭ na
táβa δe móδa | a mĩ metáβa ǰeβáņdo͜ eɹ δjáβlo͜ i mẽ metí͜ a͜ ese γrúpo | ata
kúŋ día δíseŋ lo tíγre fransíko ke͜ ái̭ ke poné͜ una βómba | íβa kom:íγo
úno ke sí saβía ponéla | Ɉó tenía ke pasá βukálómbre͜ a su kása po la
maδruγáδa | kwaņdo Ɉó ǰeγé͜ a su kása tú sá βe koŋ lo ke me saljó͜ ése
tíγre]
República Dominicana.8
Versión ortográfica:
“Yo cogí y embarriqué las, las que me tocaron a mí. Eran a
medias, me tocó a mí carga y media y cinco cajones. Eh, por-
que la, el gorgojo daña las habichuelas si uno las guarda, pero
si uno las entra en barrica, no les pasa nada. Y esperé a que
82 ORLANDO ALBA
cogieran precio. Y ¿usted sabe cómo se vendieron? A cien pe-
sos, cada carga, el que esperaba un tiempo a que se pusieran
escasas, las vendí a cien pesos. Y así las vendí yo. Pero con eso, yo
pagué. Cogí once cargas de maíz en el conuco. Pero me salió
malísimo el conuco, no salió bueno, eh, no sirvió. Cogí, lo sem-
bré de plantas y no me comí una, porque las plantas no sirvió.
Entonces, al otro año siguiente, ya yo había pagado, al otro año
siguiente, volví y me quedé con el conuco, pero con las partes
mejores nada más, donde se me dio el tabaco. Ah, cogí doce
quintales de tabaco y medio, donde se me dio el tabaco y las
habichuelas se dieron mejor, me quedé con esa parte y la otra
parte la dejé.”
Transcripción fonética:
[Ɉó kohí | i͜ embarˉiké la la ke me tokároŋ ã mí | éraŋ ã méδja me tokó͜ a
mí | kái̭ γai̭ méδjai̭ síŋko kahóne | poi̭ kei̭ γoi̭ γóho | δáɲa laβičwéla si͜ úno la
γwái̭ δa pero si͜ úno la δéņtreŋ barˉíka | nó le pása náδa | jeperé | a ke
kohjéraŋ présjo | juté sáβe kómo se βeņdjéroŋ | a sjéŋ péso | káδa kárγa
ei̭ keperáβa | uŋ tjémpo͜ a ke se pusjéraŋ ekása | la βeņdí a sjéŋ péso |
jasí la βeņdí ǰó | pero koŋ éso | Ɉó paγé | kohí | ónse kái̭ γa δe maí eŋ ei̭
konúko | pero me saljó malísimw͜ ei̭ konúko nó saljó βwéno | e nó siβjó |
kohí lo sembré δe pláņta | i nõ me komí úna | poi̭ ke la pláņta nó siβjó |
eņtónse | al ótro͜ áɲo siγjéņte | Ɉá Ɉo͜ aβía paγáδo | al ótro͜ áɲo siγjéņte |
βoi̭ βí: me keδé koŋ ei̭ konúko pero koŋ la pái̭ te mehóre náδa má | doņde
se me δjó͜ ei̭ taβáko | á kohí δóse | kiņtále taβákoi̭ méδjo | doņde se me
δjó͜ ei̭ taβáko | i laβičwéla se δjéroŋ mehói̭ | me keδé koŋ ésa pái̭ te | i la͜
ótra pái̭ te la δehé]
República Dominicana.9
Versión ortográfica:
“Ya no tenemos tierra. Estamos luchando a ver si alguien, si el
Gobierno, por favor, nos hace la presa, porque si no, Quita-
corasa, a media noche va a ser ahogado el pueblo entero de
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 83
Quitacorasa. La gente se está muriendo de hambre, no hay
empleo, no hay trabajo, porque, porque una parte del trabajo y
el empleo es el campo. Que el Gobierno invierta en el campo,
que no están invirtiendo en el campo.”
Transcripción fonética:
[Ɉá nó tenḗmo tjérˉa | támo lučáņdo͜ a βéɹ | si͜ árγjeŋ | sjeɹ γoβjélno | poɹ
faβól | no͜ áse la présa | poke si nó | kítakorása | a méδja nóče βa sé |
ahoγáδo | eɹ pwéβlo͜ eņtéro δe kítakorása | la héņte setá murjéņdo δjámbre
| nwái̭͜ empléo | nwái̭ traβáho | poke | pokúna párte δel traβáho͜ jel
empléo͜ é er kámpo | keɹ γoβjélno͜ imbjélta͜ en er kámpo | ke nó táŋ
ĩmbiltjéņdweŋ er kámpo]
4.4 Comentario dialectal
Los primeros textos manifiestan un síntoma muy claro que faci-
lita el reconocimiento de la condición social alta de esos cuatro ha-
blantes dominicanos. Se trata de la realización fonética de las líqui-
das finales de sílaba y de palabra, que aparecen pronunciadas con
los variantes estándares ([r, ]). En ninguno de los cuatro casos se des-
cubren los cambios a los que están sometidas la /r/ y la /l/ en el habla
popular de las distintas regiones del país. Según se comentó oportuna-
mente, esta variación es el indicador que permite dividir la República
Dominicana en cuatro zonas dialectales: el norte o Cibao, con predomi-
nio de la vocalización; el este, donde sobresale la asimilación a la conso-
nante siguiente; Santo Domingo, caracterizado por la lateralización y la
elisión; y el suroeste, con el cambio de /l/ a /r/ o rotacismo. Pero cuando
se eleva el nivel de escolaridad de las personas, se reducen e incluso
pueden desaparecer tales diferencias. Resulta, así, muy difícil distin-
guir a un hablante culto de una región, de otro de una zona distinta
a partir de la pronunciación de las líquidas.
Otro detalle que identifica a los primeros cuatro textos y sirve
como sello del modo de hablar culto en la República Dominicana es
84 ORLANDO ALBA
la realización de la /s/. Tanto los dos breves trozos correspondientes a
los hombres, un abogado y un escritor, como los producidos por las
mujeres, una funcionaria gubernamental y una profesora universi-
taria, muestran una pronunciación del fonema /s/ con predominio
casi absoluto de la variante aspirada [h]. El texto número uno, por
ejemplo, contiene 18 casos de /s/ en posición implosiva. De ese to-
tal, en 3 se conserva la sibilante y solo en 2 se produce la elisión. Los
13 restantes, nada menos que el 72%, se presentan como aspiradas.
En el fragmento siguiente, hay solamente un ejemplo de elimina-
ción y 6 donde se mantiene la /s/; en el texto 3, curiosamente, suce-
de exactamente lo mismo y se encuentra un solo caso de eliminación
y 6 de conservación de la /s/; el cuarto texto, sin embargo, corres-
pondiente a una profesora universitaria, muestra un aspecto más
conservador: se mantiene la sibilante en 11 de los 17 casos posibles
(65%); la aspiración se produce en 4 casos y la elisión, en 2.
Con relación a la pronunciación de la /x/ (jota) y de la /n/ final
de palabra, en las muestras analizadas se verifican los resultados es-
perados de acuerdo con los estudios hechos sobre el tema. La /x/ es
pronunciada sistemáticamente de manera relajada como un sonido
aspirado faríngeo [h]: [mehór, huhtísja, koléhjo, hosé, páhinah, emer-
hénsja, eháro ]. Y la /n/ final de palabra es pronunciada con una
articulación velar relajada, incluso cuando está colocada delante de
vocal: [pónẽ , ko déna a tré ta, ameríta , ko la teoría, u lí ro, u
a tór, trasmitía , e sirkwítos, e u mõm to].
El léxico también constituye un indicador importante del esta-
tus social de los hablantes. En el texto 1 pueden citarse unidades
léxicas cultas como los adjetivos aislada, penitenciario, perpetua; los
sustantivos reforma, sistema, modelo; y los verbos indultan, ameritan.
A esto hay que agregar el uso de dos adverbios terminados en men-
te: totalmente y simplemente. También en el 2 se registra el adverbio
propiamente y una serie de términos muy poco probables en el voca-
bulario de un hablante de nivel sociocultural bajo. Entre estas ex-
presiones cabe citar conexiones, teoría weberiana, sugerencia, surge,
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 85
antología. Y las dos mujeres a quienes pertenecen los pasajes 3 y 4
utilizan unidades como estableció, avería, transmitían, procedimos,
instalación, megavatios, suministrar, servicio energético; y cascabel,
picardía, anciana, arrollada.
En lo que toca al texto número 5, una simple observación lleva
inequívocamente al reconocimiento de la condición sociocultural y
de la procedencia geográfica del hablante que lo produce. No cabe
ninguna duda de que se trata de una persona de nivel obrero, de
muy escasa escolaridad, y que procede de la región norte o Cibao.
La clase social baja del hablante no solamente queda reflejada a tra-
vés del contenido de su conversación, cuando se refiere al hecho de
que en ocasiones se pasa hasta la una de la mañana en la calle, bus-
cándoles la comida a sus hijos, sino también, de manera específica,
por medio de su pronunciación. El fragmento provee abundantes
ejemplos del fenómeno más emblemático del habla popular de la
región norte dominicana. La vocalización de la /r/ y la /l/ en posi-
ción final de sílaba y de palabra es el proceso fonético cargado de
mayor valor distintivo desde el pundo de vista geográfico y social en
la República Dominicana. Los siguientes ejemplos sirven como ilus-
tración del fenómeno: [ ó po lo m no, úna pe sóna, e tra áho,
bámwa tá pá te, m tu male ó aí e la kóle motó ]. Al escuchar
(
estos datos, cualquier ciudadano del país sería capaz de identificar al
hablante como cibaeño de nivel social bajo. Según se observa, la
variación que convierte la /r/ y la /l/ en la semivocal [ ] se produce
de manera regular tanto en el interior ([pe sóna]) como al final de la
palabra ([motó ]). Sin embargo, en ciertos contextos, el cambio es
bloqueado y la líquida se conserva intacta: [el ehémplo], [lo mal é o].
En el primer caso ([el ehémplo]), la /l/ termina un vocablo sin acen-
to, el artículo el, que aparece seguido por una vocal. Estas circuns-
tancias favorecen un ajuste de la silabificación, que traslada a la /l/ a
la posición inicial de la sílaba siguiente [e.le.hém.plo]. En el otro
caso ([lo mal é o]), sucede algo muy similar. Aunque en otros con-
textos la palabra mal tiene acento (huele mal), en la frase mal hecho
86 ORLANDO ALBA
tiende a perder ese carácter, porque se lexicaliza y se integra en una
forma compuesta, al estilo de nuevemil, donde la palabra nueve pier-
de el acento. Por otra parte, en el fragmento analizado hay un par de
palabras en las que la /r/ se elide: [nó me pwéaséu dá o poke]. La
(
espontaneidad y la rapidez del habla permiten explicar la estrecha
ligazón que se efectúa entre el verbo hacer y el determinante un, de
forma que al desaparecer la /r/ final, surge una sinalefa en la juntura
de ambas vocales. En la eliminación de la /r/ interna de la conjun-
ción porque, podría contribuir tanto su carácter inacentuado como
la elevada frecuencia de su aparición en el discurso.
Finalmente, con relación a la /s/ final de sílaba y de palabra, el
trozo analizado incluye 55 ejemplos. De ese gran total, el 87% apa-
rece elidido ([la sé e la mã ãna, komotá la kósa, é uká dole su
komí a a uté e]); y hay dos casos de aspiración: [ése éh el ehémplo],
que se produce al final de palabra, delante de vocal; y el otro, en
interior de palabra, ante nasal, en mismo [míhmo]. Esta supremacía
abrumadora de la elisión se asocia inmediatamente con el nivel so-
ciocultural bajo del hablante que la produce. En 6 ocasiones se man-
tiene la sibilante [s], siempre en el mismo contexto: al final de las
formas posesivas inacentuadas (mis y sus), colocadas delante de vocal
acentuada. Se repite cinco veces la secuencia mis hijos ([mis ího]) y
una vez, sus hijos ([sus ího]). Pero, por si todo lo anterior fuera poco,
el texto 5 contiene otro hecho muy sintomático del sociolecto bajo,
que es la pronunciación aspirada de la [h] en la palabra hasta: [kitá
le hata la í a úno].
(
El texto número 6, correspondiente a una mujer de nivel socio-
cultural bajo de Santo Domingo, es breve, pero muy rico en infor-
mación dialectal, porque contiene numerosos ejemplos de fenóme-
nos del habla popular. En contraste con el fragmento 5, no apare-
cen ahora las vocalizaciones típicas de la región norte, sino las elisio-
nes de /r/ en las formas verbales del infinitivo, tan comunes en el
habla de la Capital del país: [ amá, amála]. Con relación a la /s/
final de palabra, se confirma el avanzado estado de desgaste en que
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 87
se encuentra el segmento en el habla popular dominicana. Los 11
casos incluidos en el texto aparecen elididos: [bámõno, ke nwaho á-
mo, tré sólenlakása, ehámo, tirámo]. De manera semejante ocurre
también con la /d/ intervocálica postónica, que se elide en todas las
palabras, excepto en nada: [tó, tra káo ko ka dáo]. También tiene
mucha fuerza como marcador del sociolecto bajo o popular, el man-
tenimiento de la aspirada [h] en la palabra ahogamos: [ke nwaho á-
mo]. En el terreno morfológico, un fenómeno popular es el cambio
del alomorfo –mos, de habíamos, por –nos: [na a má íano tré]. Y
también vale la pena mencionar el aspecto léxico, que incluye las unidades
echarse, en el sentido de cargar, levantar [i Jóme é m mu a ítalómbro];
tirarse, con el valor de irse [no tirámo pa á]; tumbarse, por caerse
[metumbé ko tó], asociadas con el modo de hablar popular y con
el estilo familiar o espontáneo.
El pasaje siguiente, el número 7, corresponde también a un
capitaleño del nivel social bajo. Esto se confirma con las repetidas
elisiones de la /r/ final de los infinitivos verbales que incluye el texto.
Las cinco posibles apariciones de la vibrante en este contexto son
reducidas al cero fonético: [ e á, poné, ponéla, pasá, uká lómbre].
También se elide la consonante final de la preposición por, colocada
delante del artículo la: [po la ma ru á a]. No hay dudas de que, en este
caso, la naturaleza inacentuada de ambas palabras juega algún papel. La
única líquida final que no se elide es la /l/ del artículo que, precisamente,
se transforma en /r/ en el contexto el diablo: [a m metá a e á do e r
(
já lo]. Este proceso aislado de rotacismo, producido por un hablante
de un dialecto donde el fenómeno no es usual, parece tener un valor
intensificador, enfático, en el habla espontánea dominicana.
El relajamiento de la /s/ implosiva revela también el radicalis-
mo fonético propio del sociolecto bajo dominicano, y los 15 casos de
la consonante incluidos en el texto son eliminados totalmente: [uté e,
epwé, tá a e mó a, lo tí re]. Además, conviene señalar que el texto
proporciona otros indicios de haber sido pronunciado con un alto gra-
do de espontaneidad. Una de esas señales consiste en que las sinalefas se
88 ORLANDO ALBA
efectúan mediante una unión tan íntima que solo se articula una de
las dos vocales. Como consecuencia de estos enlaces fonéticos, la ca-
dena nunca en mi vida había puesto aparece como [n ke mi í a ía
pwéto]; yo me hice comunista, es realizado [Jó míse kom níta]; que
esa vaina, [késa á na].
Por su parte, tanto en el texto 8 como en el 9, el tema sobre el
que gira la conversación denuncia claramente que ambos hablantes
son de procedencia rural. Uno señala: [e konúko nó saljó wéno;
kohí lo sembré e plá ta]. Y el otro dice: [Já nó ten mo tjé a | ke r
o jélno imbjélta en er kámpo]. Y su actuación lingüística, llena de
(
(
rasgos populares, ratifica su tipificación como miembros del grupo
sociocultural bajo. Sin embargo, la pronunciación de cada uno mues-
tra múltiples fenómenos que permiten descubrir su distinto origen
geográfico: cibaeño o norteño el primero, y sureño el segundo. En el
texto número 8 abundan los procesos de vocalización de las líquidas
/r, l/: [po ke o óho; ónse ká a e maí e e konúko; o í i me
ke é ko la pa te mehóre]. En cambio, en el 9, prevalece el rotacismo
en las secuencias [si ár je ; e pwé lo e téro; é er kámpo].
Con relación al fenómeno de la vocalización, se confirman las
noticias sobre la acción del contexto fonético en el cumplimiento o
no del proceso. En primer lugar, cuando la consonante se encuentra
al final de una palabra inacentuada, como el artículo, y sigue de
inmediato una vocal acentuada, el cambio no se produce y la líquida
se mantiene, como muestra la secuencia [al ótro áɲo si jé te]. En
(
segundo lugar, si la vocal de la sílaba terminada en /r/ o /l/ es una
/i/, el resultado no es la vocalización, que crearía un diptongo inad-
misible de vocales iguales [í ], sino la elisión, como se observa en [nó
si jó] (no sirvió). En otro orden, el mismo texto 8 contiene un caso
de prótesis de /d/, de fuerte connotación rural, en el verbo entrar,
por la asociación semántica con la palabra adentro: [si úno la é tre
ba íka]. Y en el terreno de la sintaxis, el pasaje analizado ofrece
varias pruebas de que la ausencia de la /s/ no implica una pérdi-
da de la expresión de la noción de pluralidad. A pesar de que la
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 89
/s/ final es inexistente en el texto, no hay ningún ejemplo que pue-
da ser considerado ambiguo, porque otros elementos del contexto
manifiestan la pluralidad. En la frase [la ke me tokáro a mí], la
concordancia entre el verbo (tocaron) y el sujeto (la que), evidencia
que la que vale, o debe ser entendido como las que. La misma situa-
ción se da en [i la i wéla se jéro mehói̭ ], donde se entiende per-
fectamente que la habichuela [la i wéla] significa las habichuelas,
por la concordancia con el verbo dieron. En [sí ko kahóne], la
falta de la /s/ final de cajones es compensada con creces por dos
recursos adicionales: la presencia del numeral cinco y la –e final
de la marca de número. De modo similar ocurre con [a sjé péso],
donde el numeral cien hace innecesaria la /s/ final de pesos. En la
frase [la pá te mehóre], de nuevo es la marca morfológica –e al final
de mejore la que se encarga de expresar la diferencia.
Finalmente, el texto 9, representativo de la región suroeste, ilustra
la condición de variabilidad del proceso de rotacismo, considerado
típico de la zona, pero que también convive con el de lateralización.
En varias secuencias, alternan diversas soluciones, y la /l/ se convier-
te en /r/ en una palabra y en la ocasión siguiente se mantiene; y lo
mismo sucede con la /r/, que unas veces se mantiene y otras, se trans-
forma en una /l/: [si ár je | sje o jélno; po fa ól; e pwé lo e té-
ro; ke o jélno imbjélta en er kámpo].
4.5 Cuestionario de revisión
1. ¿Por qué se dice que el español dominicano es uno de los
dialectos más radicales del mundo hispánico?
2. ¿En qué consiste el fenómeno de la vocalización de las
líquidas que se produce en la República Dominicana?
Provea ejemplos.
3. Enumere y comente los procesos fonéticos que se mani-
fiestan en la pronunciación de la siguiente frase:
[sjaka wé ó ] (Se acabó el ron).
90 ORLANDO ALBA
4. Especifique tres fenómenos fonéticos estigmatizados pre-
sentes en el español popular dominicano.
5. ¿Tiene el acento algún efecto en los cambios de la /s/ y de
las líquidas en la R.D.?
6. ¿El modo de hablar culto o ejemplar de los dominicanos
requiere pronunciar la /s/ final de sílaba en el 100% de
los casos?
7. Describa la distribución geográfica de las variantes de /l/ y
/r/ implosivas en el habla popular de la República Domi-
nicana.
8. Compare la valoración social de la articulación aspirada
de la /s/ implosiva y la dela [h] procedente de la /f/ inicial
de palabra latina.
9. ¿Está estigmatizada en la República Dominicana la pro-
nunciación velar [ ] de la /n/ final de palabra?
10. Cite un fenómeno sintáctico típico del español dominicano.
11. ¿Tienen el mismo valor sociolingüístico en la R. Domini-
cana, el uso de ello ante verbos impersonales y la anteposición
frecuente de pronombres a infinitivos?
12. ¿Cómo se reconoce la pluralidad en la oración El baño estaba
lleno de cucaracha y en La que me tocaron a mí no servían?
13. ¿Existe el leísmo en la República Dominicana? Comente.
14. ¿Crean confusión entre singular y plural los altos índices
de elisión de la /s/ en el habla popular dominicana?
15. ¿Se considera vulgar en la República Dominicana la no
inversión del orden sujeto-verbo en la interrogación?
16. Enuncie la forma regular en el habla espontánea domini-
cana para expresar:
Que tiene mucho coraje, valiente:___________________
Paja para sorber líquidos:________________________
Vehículo todoterreno:___________________________
Porción pequeña de algo, poquito:___________________
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 91
4.6 Respuestas del cuestionario
1. La razón en la que se apoyan quienes creen que el español
de los dominicanos es un dialecto muy radical es, princi-
palmente, el elevadísimo índice de eliminación de la /s/ en
posición final de sílaba, que supera el que se observa en
otros países.
2. La vocalización de las líquidas /r, l/ consiste en convertirlas
en la semivocal [ ] cuando están en posición final de sílaba
interna de palabra, como en paite (parte), y al final de
palabra, como en papei (papel).
3. Procesos fonéticos que se producen en [sjaka wé ó ] (Se
acabó el ron):
a. Sinalefa entre la /e/ y la /a/ en ‘se acabó’, que se
hace más compacta cerrando la vocal media /e/
en /i/, para la formación del diptongo crecien-
te [ja].
b. Sinalefa de la /o/ y la /e/ en ‘acabó el ron’, que se hace
más estrecha cerrando la vocal media /o/ en /u/, para
la formación del diptongo creciente [wé].
c. Vocalización en [ ] de la /l/ del artículo el, en el ron.
d. Como consecuencia de la vocalización, se crea el trip-
tongo [wé ].
e. Velarización de la /n/ final de palabra: /ron/ [ ó ].
4. Ejemplos de rasgos fonéticos estigmatizados en el español
popular dominicano son: vocalización de /r/ y /l/ (pueita,
aigo); eliminación frecuente de la /d/ intervocálica (aca-
bao); conservación de la [h] aspirada procedente de /f/
inicial latina (jijo – ‘hijo’).
5. Sí, el acento tiene un efecto en los procesos de cambio de
la /s/ y de las líquidas en la República Dominicana. Cuan-
do esas consonantes finales corresponden a una palabra
inacentuada (el, por, las, mis) que aparece delante de una
92 ORLANDO ALBA
vocal acentuada, se conservan firmemente, incluso en el
habla popular: e lotro, por eso, las uña(s).
(
(
(
6. No. Dentro de la norma culta del país, es decir, en el espa-
ñol dominicano que se considera ejemplar, es aceptable
pronunciar la /s/ implosiva de manera variable, mante-
niéndola unas veces, otras, reduciéndola a la variante aspi-
rada faríngea [h] con una frecuencia que puede alcanzar
el 50% de los casos y en otras ocasiones, incluso, elidién-
dola con una frecuencia moderada.
7. Las variantes de /l/ y /r/ en el habla popular permiten
trazar una división dialectal del país en cuatro zonas: el
Suroeste, donde destaca el cambio de /l/ a /r/ (úrtimo); el
Cibao, con predominio de la vocalización (caibón); el Dis-
trito Nacional, que se caracteriza por la lateralización (cal-
bón); y el Este, donde lo más común es la asimilación a la
consonante siguiente (cabbón).
8. La valoración social de la articulación aspirada de la /s/ y
la de la /h/ procedente de la /f/ inicial de palabra latina, es
muy distinta. Un ciudadano dominicano culto puede de-
cir [ehkwéla], en vez de escuela, incluso en una situación
formal, sin riesgo de ser mal visto. No sucedería lo mismo
si dijera [hasér] (jaser), en vez de hacer [asér]; o [hó do]
(jondo), en lugar de hondo [ó do]. En otras palabras, la
aspiración de la /s/ tiene prestigio, cuenta con aceptación
social. Sin embargo, la articulación aspirada está estigma-
tizada, es decir, recibe el rechazo social, cuando se trata de
la /h/ procedente de la /f/ inicial latina, como en hembra o
en hierro.
9. No. La pronunciación velar de la /n/ final de palabra es
plenamente normal en elhabla culta dominicana, como
sucede en Venezuela o en Cuba, por ejemplo.
10. Uno de los fenómenos sintácticos más típicos del español
dominicano es la doble negación: Yo no quiero no.
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 93
11. No. El uso de ello ante verbos impersonales (Ello hay agua),
es característico delhabla popular y se considera impro-
pio del habla culta; en cambio, la anteposición de los pro-
nombres a infinitivos (Para tú llegar a tiempo, tú tienes que
irte ya) se produce en el habla de todos los sectores del
país y cuenta con aceptación social.
12. A pesar de la ausencia de la /s/ final, la pluralidad en la
oración El baño estaba lleno de cucaracha se manifiesta por
medio de un factor sintáctico (la falta de determinante
entre la preposición y el sustantivo cucaracha) y por la in-
formación semántica provista por el contexto precedente
estaba lleno. En La que me tocaron a mí no servían, no hay
ningún peligro de ambigüedad. La concordancia entre el
sujeto (La que) y el verbo (tocaron) obliga a entender la
que como las que.
13. Aunque el leísmo no es un fenómeno generalizado en el
país, se nota su difusión cada vez mayor en la lengua escri-
ta y en estilos formales de la lengua hablada, donde parece
sentirse más elegante que el uso tradicional.
14. Los altos índices de elisión de la /s/ en el habla popular no
crean confusión entre singular y plural, porque la lengua
dispone de recursos alternativos que sirven para indicar
la diferencia a pesar de la ausencia de la /s/. Por ejemplo,
en la frase ocho silla, se entiende que silla significa sillas
por estar precedida por el numeral ocho; en un enunciado
como la mujere, la marca final –e, en mujere, señala la dife-
rencia con respecto a la mujer.
15. La no inversión del orden sujeto-verbo en la interroga-
ción es normal en el modo de hablar de los dominicanos
de todos los sectores de la sociedad. No se considera
vulgar una pregunta como ¿Dónde tú vive(s)? Se podría
decir, incluso, que las formas panhispánicas o propias del
modelo general o estándar, ¿Dónde vives? / ¿Dónde vives tú?,
94 ORLANDO ALBA
pueden sonar un tanto extrañas o poco espontáneas en el
país.
16. La denominación regular en el habla espontánea domini-
cana para expresar:
Que tiene mucho coraje, valiente: guapo
Paja para sorber líquidos: calimete
Vehículo todoterreno: yipeta
Porción pequeña, poquito: chin
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 95
96 ORLANDO ALBA
V. Panorama Sociolingüístico del Caribe Hispánico
Insular1
Introducción
El objetivo central del presente artículo consiste en mostrar un pa-
norama sociolingüístico de la zona del Caribe hispánico insular. Desde
esta perspectiva se podrá advertir que, a pesar de las conocidas seme-
janzas existentes en su modo de hablar, Cuba, la República Domini-
cana y Puerto Rico mantienen su propia identidad dialectal, que se
revela tanto por medio de un análisis de las diferencias objetivas,
como de la evaluación subjetiva que hacen los hablantes de su len-
gua en general y de ciertos fenómenos en particular. Por esa razón,
no se justifica plantear la existencia de un español del Caribe, sino
de varias modalidades caribeñas.2 La noción de un solo dialecto cari-
beño ha sido fomentada por el estudio global de una amplia serie de
fenómenos, cuya diversidad se descubre mucho mejor precisamente
por medio del análisis sociolingüístico.
1
Este trabajo reproduce, con muy ligeras modificaciones, mi artículo publicado en la
revista Español Actual 98/2012, 97-126.
2
Tradicionalmente, cuando se habla del español en el Caribe, no solo se alude a las
Antillas, sino también al modo de hablar de la mayor parte de Venezuela, de Panamá
y de la costa atlántica de Colombia, entre otros. En beneficio de la sencillez, la cohe-
rencia y la adecuación del análisis, en este trabajo me limitaré al examen del español en
las islas caribeñas que, según la mayoría de los estudios, exhiben una gran homogenei-
dad y constituyen, además, el centro neurálgico de la zona. Agradezco al colega Lynn
Williams la lectura crítica del borrador de este artículo.
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 97
A lo largo de la historia de los estudios lingüísticos caribeños se
pone de manifiesto la existencia de una constante y de una variante
con respecto al nivel de análisis preferido por los investigadores. La
constante para las tres grandes Antillas ha sido en todas las épocas la
escasez de trabajos sobre la sintaxis, una situación que se puede en-
tender por ser este el nivel lingüístico con menor índice de variación
y el que probablemente requiere mayor preparación profesional para
su análisis serio y riguroso. La variante, en cambio, se presenta a
través de la alternancia de los otros componentes lingüísticos. El gra-
do de atención otorgado por los investigadores a esos campos se ha
invertido: mientras en el pasado lejano fue notable la preferencia
por la confección de inventarios y de recuentos lexicográficos (cu-
banismos, provincialismos, indigenismos, dominicanismos), en las
últimas décadas predominan los estudios sobre aspectos fonético-
fonológicos. En este sentido, se ha producido un significativo au-
mento cuantitativo de los trabajos fonéticos y fonológicos, y también
un visible avance en la solidez teórica y metodológica de las investi-
gaciones. La descripción impresionista y atomista de otros tiempos
ha dado paso a estudios que analizan amplios conjuntos de datos de
manera rigurosa por medio de la computación electrónica y que al
mismo tiempo consideran los hechos como etapas que experimen-
tan los procesos evolutivos en cuya realización influyen factores lin-
güísticos y sociales.
En efecto, el área de investigación que, sin lugar a dudas, ha
producido frutos más abundantes es el análisis cuantitativo de la
variación fonética. Los dialectos caribeños no solamente fueron las
primeras variedades hispánicas en ser objeto de investigaciones so-
ciolingüísticas en este terreno, sino que además han servido de base
para el planteamiento de diversas posturas teóricas dentro del mar-
co de las concepciones generativistas y post-generativistas.3 Entre los
3
Entre esos trabajos, se encuentran: en HUMBERTO LÓPEZ MORALES (ed.), Corrientes
Actuales en la Dialectología del Caribe Hispánico, Editorial Universitaria, Universidad
de Puerto Rico, Río Piedras, 1978, el estudio de TRACY TERRELL, “Aportación de los
98 ORLANDO ALBA
temas objeto de análisis cabe mencionar, por ejemplo, la importan-
cia del acento en los procesos de reducción del fonema /s/; el plan-
teamiento, posteriormente rebatido por varios autores, de la ausen-
cia de este segmento a nivel subyacente en el habla popular de los
dominicanos; y la pertinencia de factores gramaticales en la varia-
ción fonética, como es el caso de la verificación realizada por diver-
sos investigadores de la hipótesis funcional, según la cual un seg-
mento fonológico que transmite información gramatical (por ejem-
plo, la /s/ en niños y en cantas, o la /n/ en hablan) se elide con
menor frecuencia que otro que no tiene ese valor (como la /s/ en
lunes o la /n/ en examen).
Asimismo, hay que consignar, en justicia, que, en años más re-
cientes, los estudios léxicos han experimentado un importante ade-
lanto con la realización de rigurosos análisis estadísticos que trabajan
con abundantes materiales recogidos con las técnicas adecuadas.
Aparte de la elaboración de los léxicos básicos de Puerto Rico y de la
República Dominicana, realizados sobre la base de copiosos textos
escritos, también se han realizado varias investigaciones de campo
sobre el léxico disponible.4
estudios dialectales antillanos a la teoría fonológica”; y el de MARÍA VAQUERO, “Hacia
una espectrografía dialectal: el fonema / / en Puerto Rico”; en RAFAEL NÚÑEZ CEDEÑO
y otros (compiladores), Estudios sobre la fonología del español del Caribe, La Casa de
Bello, Caracas, 1986, el de ROBERT HAMMOND, “En torno a una regla global en la
fonología del español de Cuba”; el de SHANA POPLACK, “Acondicionamiento gramati-
cal de la variación fonológica en un dialecto puertorriqueño”; y el de TRACY TERRELL,
“La desaparición de /s/ posnuclear a nivel léxico en el habla dominicana”; y en ROBERT
HAMMOND y MELVIN RESNICK (eds.), Caribbean Spanish Dialectology, Georgetown
University Press, Washington, 1988, el de NELSON ROJAS, “Fonología de las líquidas
en el español cibaeño”; y el de RAFAEL NÚÑEZ CEDEÑO, “Alargamiento vocálico com-
pensatorio en el español cubano: un análisis autosegmental”. Son también exponentes
notables de esta línea de investigación, el libro de HUMBERTO LÓPEZ MORALES, Estrati-
ficación social del español de San Juan de Puerto Rico, UNAM, México, 1983; y el de
ORLANDO ALBA, Variación fonética y diversidad social en el español dominicano de
Santiago, Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, Santiago, 1990.
4
Puerto Rico cuenta con la obra de AMPARO MORALES, Léxico básico del español de Puerto
Rico, Academia Puertorriqueña de la Lengua, San Juan, 1986; y con la de HUMBERTO
LÓPEZ MORALES, Léxico disponible de Puerto Rico, Arco Libros, Madrid, 1999. En
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 99
Como es lógico, ha atraído igualmente la atención de los investiga-
dores la influencia del inglés en el español de la región. La mayoría de los
trabajos se concentran en la innegable presencia de los préstamos léxicos
que, como es bien sabido, se manifiestan en todas partes, pero con espe-
cial intensidad en Puerto Rico. Aunque con menor frecuencia, también
se ha discutido la posibilidad del mismo influjo en la sintaxis. En este
campo son fundamentales los trabajos de Amparo Morales sobre la apa-
rición redundante o no necesaria del sujeto pronominal y otras estruc-
turas sintácticas. La investigadora entiende que “en cuanto a la sintaxis,
la posible influencia del inglés es más difícil de probar”, y que lo que
parece estar fuera de duda es que “el inglés puede haber servido de
refuerzo a muchas de las tendencias internas del sistema”.5
Otro tema de interés para muchos investigadores ha sido, sin
duda, el de la polémica sobre la base del español caribeño. Con
relación a este asunto, está claro que la hipótesis andalucista es la que
cuenta con el apoyo mayoritario de la comunidad académica. A los
cuantiosos fenómenos lingüísticos que la zona del Caribe comparte
con la región sur de la Península, se suma también el dato demográ-
fico proporcionado por Boyd Bowman según el cual entre 1493 y
1508, el 60% de los colonizadores eran andaluces; y entre 1509 y
1519, las sevillanas representaban el 67% de las mujeres llegadas a
las Antillas.6 Esta circunstancia histórica es la razón, como señala
República Dominicana se ha publicado el libro de ANTONIO GONZÁLEZ, S. CABANES Y
F. GARCÍA, Léxico básico de la lengua escrita en la República Dominicana, Universidad
Nacional Pedro Henríquez Ureña, Santo Domingo, 1982. Además, las investigacio-
nes de ORLANDO ALBA, El léxico disponible de la República Dominicana, Pontificia
Universidad Católica Madre y Maestra, Santiago, 1995, y Observación del cambio
lingüístico en tiempo real: el nuevo léxico disponible de los dominicanos, Banco de Reser-
vas y Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, Santo Domingo, 2014.
5
Véase su trabajo “El español de Puerto Rico: panorama actual”, en ANA M. CESTERO
MANCERA Y OTROS (eds.), Estudios sociolingüísticos del español de España y América, Arco
Libros, Madrid, 2006, pág. 174. Es muy importante su libro Gramáticas en contacto:
análisis sintácticos sobre el español de Puerto Rico, Editorial Playor, Madrid, 1986.
6
PETER BOYD BOWMAN, Índice geobiográfico de cuarenta mil pobladores españoles de Amé-
rica en el siglo XVI, vol. I, Instituto Caro y Cuervo, Bogotá, 1964, págs. 1493-1519.
100 ORLANDO ALBA
Vaquero, de que ‘la primera nivelación lingüística sea de signo meri-
dional’ y se pueda llegar a la conclusión de que el modo de hablar
andaluz es la base y el punto de partida del posterior desarrollo del
español antillano.7 A este respecto, también conviene considerar la
importancia, ya apuntada por Alvar, del papel jugado por las Islas
Canarias. En ocasiones, el andaluz llega a América adaptado ya en
las Islas.8
Pero sobre esta cuestión se ha planteado también una interpre-
tación diferente según la cual el español antillano surge de un siste-
ma simplificado que se desarrolló desde el siglo XVI por el contacto
con lenguas africanas.9 Se trata de la hipótesis criolla, que supone la
existencia en las Antillas hispánicas de una situación sociolingüística
similar a la que se creó en el Caribe inglés o francés, que propició el
desarrollo de lenguas criollas. No son pocas las críticas hechas a esta
hipótesis, que atribuye origen criollo a fenómenos presentes en to-
das las hablas innovadoras de España y de América (pérdida de la
/s/, neutralización de /r/ y /l/, velarización de la /n/ final, etc.), a
pesar de que en varias de esas regiones no hubo presencia africana.10
7
MARÍA VAQUERO, “Antillas”, en MANUEL ALVAR (director), Manual de dialectología
hispánica. El español de América, Editorial Ariel, S.A., Barcelona, 1996, págs. 51-67.
8
MANUEL ALVAR, “Significación de las Islas Canarias”, en Norma lingüística sevillana y
español de América, Ediciones de Cultura Hispánica, Madrid, 1990, págs. 63-84.
9
Se citan aquí solo algunos de los defensores de esta postura: GERMÁN DE GRANDA,
Español de América, Español de África y hablas criollas hispánicas, Gredos, Madrid,
1994; y del mismo autor, El español en tres mundos. Retenciones y contactos lingüísticos
en América y África, Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Valladolid,
Valladolid, 1991. Entre los trabajos de JOHN LIPSKI, véase “Contactos hispano-africa-
nos en el África ecuatorial y su importancia para la fonética del Caribe hispánico”, en
ROBERT HAMMOND y MELVIN RESNICK (eds.), Caribbean Spanish Dialectology, George-
town University Press, Washington, 1988, págs. 50-65; y El español de América,
Cátedra, Madrid, 1994, (Cap. IV, La conexión africana). Finalmente, RICARDO OTHE-
GY, “The Spanish Caribbean: A creole perspective”, en CHARLES-JAMES BAILEY y ROGER
SHUY (eds.), New ways of analyzing variation in English, Georgetown Universtiy,
Washington DC, 1973, págs. 323-339.
10
Algunas de las refutaciones más importantes son: MARÍA BEATRIZ FONTANELLA DE WEIN-
BERG, “El español del Caribe: ¿rasgos peninsulares, contacto lingüístico o innovación?”,
Lingüística Española Actual, II/2, (Madrid, 1980), págs. 189-199; HUMBERTO LÓPEZ
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 101
Conviene advertir, por otra parte, que el desarrollo de los estu-
dios lingüísticos no ha corrido paralelo en las tres islas. Si bien es
cierto que correspondió a Cuba desempeñar el papel de pionera o
decana de la labor dialectológica en el Caribe, que se inicia allí a
principios del siglo XIX, entrado el siglo XX, Puerto Rico pasa a
ocupar una indiscutible posición de vanguardia. En efecto, basta un
ligero acercamiento a la bibliografía existente para comprobar que
el español puertorriqueño ha sido asediado de una manera más con-
tinua, sistemática, profesional y científica que el de la República
Dominicana y el de Cuba. Morales (op. cit., 2006) puntualiza que
esta situación privilegiada de Puerto Rico tiene sus raíces en las con-
tribuciones de Navarro Tomás, autor de El español de Puerto Rico, el
primer atlas lingüístico de Hispanoamérica; de Augusto Malaret,
pionero en la redacción de recuentos de americanismos; y de Ma-
nuel Álvarez Nazario con sus trabajos sobre la historia del dialecto
puertorriqueño. Pero es incuestionable que, a partir de esa base ini-
cial, posteriormente el estudio del español de los puertorriqueños se
ha desarrollado y ha prosperado profusamente con los trabajos de,
entre otros, la propia Amparo Morales, María Vaquero y, especial-
mente, Humberto López Morales.
Rasgos compartidos
Es indiscutible que las islas del Caribe hispánico comparten
muchos rasgos lingüísticos. En el terreno fonético vale citar diversos
fenómenos de reducción consonántica, como la realización variable
de la /s/ implosiva como sibilante, aspirada o elidida; la velarización
de la /n/ final de palabra; la pronunciación aspirada de la jota; la
neutralización de /l/ y /r/ en el habla popular.
MORALES, “Sobre la pretendida existencia y pervivencia del criollo cubano”, Anuario
de Letras, 5, (México, 1980), págs. 85-116; y MARÍA VAQUERO, “Reseña a Caribbean
Spanish Dialectology”, ROBERT HAMMOND y MELVIN RESNICK (eds.), Lingüística, I,
(Caracas, 1989), págs. 205-226.
102 ORLANDO ALBA
Con respecto a los fenómenos sintácticos, la coincidencia se re-
vela en la presencia constante del sujeto pronominal frente al verbo
(Cuando tú me llames, yo te digo); la no inversión del orden sujeto-
verbo en la oración interrogativa (¿Qué tú piensas? ¿Dónde usted va?);
la preferencia por el posesivo pospuesto (en el cuarto de nosotros); la
difusión paulatina del leísmo, especialmente en estilos formales, como
las despedidas de cartas, presentaciones (Le saluda atentamente…
Tengo el gusto de invitarle…).
En el campo léxico, suele destacarse el uso de arcaísmos penin-
sulares, como bravo (enojado), bregar (trabajar), dilatarse (demorar-
se), frisa (manta). Tampoco falta la mención de los marinerismos,
como amarrar (atar), botar (echar, tirar), guindar (colgar), zafar (sol-
tar). Como es natural, se insiste en la presencia de indigenismos: ají,
batey, bohío, cacique, caoba, cazabe, conuco, guanábana, güira, hi-
güero, jaiba, maíz, maní. Entre los afronegrismos, se incluyen bembe
o bemba (labio grueso), cachimbo (pipa), champola (refresco de gua-
nábana), fucú (mala suerte, fatalidad), guarapo (jugo de la caña de
azúcar), guineo (banana), mofongo (plátano frito molido con chicha-
rrones), ñame (tubérculo comestible). Y, por supuesto, abundan los
anglicismos en el campo de la ropa: suéter, zipper, jacket, short; de la
casa: closet, pantry, freezer; de la alimentación: corn flakes, catchup,
pancake, fruit punch; del deporte: softbol, rally, béisbol, pitcher, strike.
En este sentido, no resulta extraño que prácticamente todos los
investigadores que estudian estos temas consideren que las tres Anti-
llas hispánicas exhiben un alto grado de homogeneidad y de unidad
lingüística que hace posible y apropiado hablar del español antilla-
no como una entidad dialectal única.
En la obra de conjunto más completa sobre el tema, López
Morales, si bien de forma un tanto cautelosa, afirma lo siguiente:11
“Aunque como en todas las comunidades de habla los rasgos
lingüísticos no son completamente homogéneos, el Caribe
11
Humberto López M., El español del Caribe, Editorial MAPFRE, Madrid, 1992, p. 295.
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 103
hispánico presenta una situación de relativa identidad, sobre
todo si se lo compara con sus vecinos insulares, en los que len-
guas europeas y criollas comparten el escenario en estructura
diglósica.”
En el mismo sentido se expresan Moreno Fernández y Otero
Roth12, cuando declaran:
“En términos generales, el español caribeño configura una
de las grandes áreas del mundo hispánico, caracterizada por su
tendencia a favorecer los usos más innovadores en el plano fo-
nético (debilitamiento de consonantes en posición final de síla-
ba), junto a ciertos rasgos particulares del área (por ejemplo,
orden del pronombre en las interrogativas: ¿qué tú quieres?).”
Más adelante, sin embargo, los autores matizan esa afirmación
al indicar que a pesar de que el español caribeño comparte muchos
rasgos, “cada isla y territorio continental tiene una personalidad lin-
güística suficientemente marcada” (pág. 38).
En realidad, ha sido en trabajos escritos en fechas menos re-
cientes donde se ha insistido de forma más categórica en el carácter
unitario del habla antillana. Por ejemplo, todas las propuestas de
zonificación dialectal del español en América que han sido formula-
das en el pasado coinciden en situar a las tres islas antillanas dentro
del mismo grupo o zona dialectal. Uno de los primeros autores que
esbozó una clasificación fue precisamente el filólogo dominicano
Pedro Henríquez Ureña.13 Curiosamente, sin embargo, el estudioso
12
Francisco Moreno Fernández y Jaime Otero Roth, Atlas de la lengua española en el
mundo, Editorial Ariel, S.A., Barcelona, 2007, pág. 37.
13
Pedro Henríquez Ureña, “Observaciones sobre el español de América”, Revista de Filología
Española, VIII, (Madrid, 1921), págs. 357-390. El autor basaba su división en tres
criterios fundamentales: la proximidad geográfica, los lazos políticos y culturales, el substra-
to indígena. A partir de esa base, planteó la existencia de cinco zonas dialectales: la del Río
de la Plata (Argentina, Uruguay y Paraguay), con substrato guaraní; la chilena (norte,
centro y sur de Chile), con substrato araucano; la andina (la mayor parte de Colombia y
104 ORLANDO ALBA
solo menciona los países incluidos en cada zona, pero parece dar por
supuestos los rasgos lingüísticos que las caracterizan y no los señala ni
los describe. Inconforme con el análisis de Henríquez Ureña, el uru-
guayo José P. Rona, después de criticar severamente la propuesta del
dominicano, plantea su propia división, sin duda mucho más objeti-
va y rigurosa, pero basada únicamente en cuatro fenómenos que,
obviamente, resultan insuficientes para poder establecer una tipifi-
cación válida de la compleja realidad de los dialectos hispanoameri-
canos.14 Más tarde, J. Zamora y J. Guitart consideran inadecuada
esta clasificación y proponen otra, por cierto muy similar a la de
Rona, apoyándose ahora solo en tres fenómenos: dos fonéticos y uno
sintáctico.15 Una revisión crítica de estas y otras propuestas de divi-
sión dialectal del español en América puede consultarse en un tra-
bajo anterior de Orlando Alba.16
parte de Venezuela, Bolivia, Perú y Ecuador), con substrato quechua; la mejicana (México,
América Central y el sudoeste de los Estados Unidos), con substrato nahua; y finalmente,
la del Mar Caribe (las tres Antillas españolas -Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico-, gran
parte de Venezuela y la costa atlántica de Colombia), con substrato arahuaco-caribe.
14
JOSÉ PEDRO RONA, “El problema de la división del español americano en zonas dialecta-
les”, en Presente y futuro de la lengua española, Tomo I, Ediciones Cultura Hispánica,
Madrid, 1964, págs. 215-226. La división de Rona se basa en la presencia o la ausencia
de cuatro fenómenos: uno fonológico (el yeísmo), uno fonético (el eísmo), uno sintác-
tico (el voseo) y otro morfológico (la forma verbal que acompaña al vos). De acuerdo con
eso, el autor propone la existencia de 16 zonas en Hispanoamérica. Una de ellas incluye
nada menos que a México (excepto Chiapas, Tabasco, Yucatán y Quintana Roo), las
Antillas, la costa atlántica de Venezuela y Colombia, y la mitad oriental de Panamá, ya
que todas esas regiones coinciden en practicar el yeísmo y no tener eísmo ni voseo.
15
JUAN ZAMORA y JORGE GUITART, Dialectología Hispanoamericana. Teoría-Descripción-
Historia, Ediciones Almar, Salamanca, 1982. Los fenómenos elegidos por los autores
son la presencia (o ausencia) sistemática de la /-s/ implosiva, la pronunciación velar (o
la simple aspiración) de la /x/, y la presencia (o ausencia) del voseo. La aplicación de
esos criterios coloca en una misma zona a las Antillas, junto a la costa oriental de
México, la mitad oriental de Panamá, la costa norte de Colombia, y a Venezuela,
menos la cordillera. Esa amplia región geográfica coincide en el relajamiento de la /-s/
implosiva, la aspiración de la /x/, y el tuteo.
16
ORLANDO ALBA, “Zonificación dialectal del español en América”, en CÉSAR HERNÁN-
DEZ (ed.), Historia y Presente del Español de América, Junta de Castilla y León, Pabecal,
Valladolid, 1992, págs. 63-84.
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 105
Distinciones sociolingüísticas
La visión unitaria que suele presentarse del español en la región
es producto de unos análisis dialectales globales que tienden a gene-
ralizaciones no cuantitativas. Es necesario puntualizar que a menu-
do no se separan unos hechos de otros. No son pocas las ocasiones en
las que se mezclan, dentro de una misma lista, fenómenos heterogé-
neos, muy desiguales según su uso y su valor sociolingüístico. Sin
que se haga ningún tipo de aclaración, se presentan hechos genera-
les que tienen prestigio dentro de la comunidad hablante, junto a
otros que son regionales o populares y están estigmatizados.17 Por
ejemplo, en el campo fonético, por un lado se menciona la pronun-
ciación aspirada de la jota y la velarización de la /n/ final de palabra,
y por el otro, siempre se cita la neutralización de las líquidas /r/ y /l/
finales de sílaba y de palabra. Sin embargo, resulta evidente, incluso
para un observador inexperto, que en tanto los dos primeros fenó-
menos son generales y forman parte de la norma lingüística culta y
prestigiosa de las tres islas, el último es un hecho estigmatizado, re-
chazado por la conciencia del hablante educado.
Sirven para ilustrar la pronunciación aspirada de la jota y la
velarización de la /n/ final de palabra los siguientes textos, incluidos
en conversaciones de dos hablantes cultos del Caribe: dominicano
el primero (Cardenal y Arzobispo de Santo Domingo) y cubano el
segundo (Ministro de Relaciones Exteriores), que reiteradamente
pronuncian el fonema /x/ como [h] y /n/ final de palabra como
[ ]:18
“Con tanta deficiencia y con tanta gente [héņte], pasando
calamidad, no, no, no. Yo creo que el médico tiene que medir
17
Son ejemplos de publicaciones donde no se hace la debida distinción, la de ALONSO
ZAMORA VICENTE, Dialectología Española, Gredos, Madrid, 1970, págs. 413-417; y
la de JOSÉ MORENO DE ALBA, El español en América, Fondo de Cultura Económica,
México (segunda edición corregida y aumentada), 1993, págs. 166-167.
18
Estos ejemplos y todos los que se incluyen en el artículo proceden de grabaciones
hechas u obtenidas por el autor a lo largo de varios años.
106 ORLANDO ALBA
mucho más sus decisiones, y su lenguaje [le gwáhe] de, de paro,
porque ¿a quién [kjé ] está afectando? A la población [po-
β lasjó ].”
“Por eso estuvieron [ehtu jéro ] haciendo lo indecible para
no juzgarlo [huh árlo]. Ahora, fíjate [fíhate] cuál eh el proble-
ma: si lo ponen [póne ] en [e ] libertad, eøtá bien [bié ], lo po-
nen [póne ] en [e ] libertad porque la jueza [hwésa] ordenó que
lo soltaran [soltára ], porque a un [u ] mentiroso no se le puede
mantener preso tanto tiempo nada máh que por eso.”
Tales realizaciones relajadas de /x/ y de /n/ se escuchan en los
estilos más formales, como es el caso de la lectura de noticias de radio
y de televisión.
Por su parte, los siguientes trozos corresponden, respectivamente,
a un obrero cubano que participa en un reportaje noticioso de la
televisión de su país y a un empleado puertorriqueño que opina so-
bre los candidatos en las próximas elecciones en la isla. En ambos
textos se observan repetidos ejemplos de lateralización de la /r/ implo-
siva, aparte de los frecuentes casos de reducción de la /s/. Realizacio-
nes similares se encuentran también en el habla popular de varias re-
giones de la República Dominicana. En la actualidad se conoce muy
bien el carácter estigmatizado del fenómeno de la lateralización en el
Caribe, como indican diversas investigaciones sociolingüísticas.19
19
En Cuba, el fenómeno caracteriza sobre todo el habla popular en la zona oriental de
la isla. Ver LUIS ROBERTO CHOY LÓPEZ, “Coordenadas del español de Cuba”, Encuentro
de la cultura cubana, 41/42, (La Habana, 2006), págs. 274-281; y PUICA DOHOTARU,
“El segmento fonológico –/R/ en el habla popular de la ciudad de La Habana”, en
MARLEN A. DOMÍNGUEZ HERNÁNDEZ (ed.), La lengua en Cuba. Estudios, Universidad
de Santiago de Compostela, Santiago, 2007, págs. 101-146. Para Puerto Rico, ver
HUMBERTO LÓPEZ MORALES, op. cit., 1983, págs. 77-103. Para Rep. Dominicana,
ORLANDO ALBA, Cómo hablamos los dominicanos, Colección Centenario-Grupo León
Jimenes, Santo Domingo, 2004, págs. 88-89; y CARLISLE GONZÁLEZ, “Neutralización
de los fonemas r y l implosivos en el dialecto hablado en Santo Domingo”, en Actas del
VII Congreso de la Asociación de Lingüística y Filología de América Latina, Publicación
de ALFAL, tomo II, Santo Domingo, 1987, págs. 19-34.
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 107
“Tenemo máh ambiente, aunque aún noh queda mucho
por hacel y tenemo que luchal pol seguil adelante. Hay que
buøcal todo loh medio de que se sienta y se sientan bie y que
en veø de que loh habitanteø de aquí salgan a trabajal a otro
lugal, que aquí mihmo sea donde se ehtabilice la fuelza del in-
genio.”
“Esa eh mi duda, si él va a llegar a malzo del doh mil ocho
con esa fuelza y segundo, Pedro Roselló no sacará votoø fuera
del Penepé, pero tiene un gran sectol del Penepé con él. De eso
no hay duda, y yo creo que el domingo Foltuño va a sentir ese
caliente y, eh como decíamoh ayel, que no le dé el Helnán Padi-
lla syndrom, que parece sel el escenario al que va a enfrentalse.”
Una situación similar de falta de discriminación entre los he-
chos del habla culta y de la popular se presenta en el campo de la
morfosintaxis. Regularmente se menciona como propio de la mor-
fología caribeña, la alternancia en la formación del diminutivo de
los alomorfos –ito, –ico. Se puntualiza, con razón, que –ico solo apa-
rece, por disimilación, cuando la última consonante de la raíz es una
t-. Así, frente a perrito, heladito y arbolito, por ejemplo, se encuen-
tran con frecuencia gatico, zapatico y ratico. Este uso variable de las
marcas diminutivas, que por cierto no forma parte de la norma puer-
torriqueña, es general en el habla espontánea de todos los grupos
sociales de Cuba y de la República Dominicana. El siguiente texto
corresponde a la conversación de una mujer dominicana de clase
media alta:
“Los Santos Reyes en ese entonces nos ponían un cariñito.
Y nosotros hasta decíamos, ay pero los Reyes siempre son muy
pobres. Ya que a ellos también les dejábamos cartitas. Entonces
les poníamos ahí en las cartitas: ‘yo quiero Santos Reyes que
ustedes me dejen tal cosa, tal cosa’. Apenas les dejábamos una
cosita. Y además, les dejábamos con su cartita, bien sea el que
tenía arbolito, arbolito, pero el que no se lo ponía debajo de su
108 ORLANDO ALBA
camita de uno. Y les dejábamos yerbas, una que le decían
dizque yerba de guinea, que mi abuelita salía con nosotros a
buscarla por donde fuera. Entonces les dejábamos esa yer-
ba, ese poquito de agua para los camellos. Entonces, sí, hay
muchos que les ponían galleticas, yo no ponía galleticas,
galleticas.”
El texto anterior demuestra con claridad que el alomorfo regu-
lar que utiliza esta hablante es –it, presente en todos los contextos:
después de ñ (cariñito), de s (cosita), de l (arbolito, abuelita), de m
(camita), de k (poquito). El único contexto donde aparece –ico es
después de t, en alternancia con –it (cartita, galletica). En ocasiones,
esta variación podría atribuirse a razones estilísticas. Se descubre al
principio del párrafo anterior que –it aparece después de t en la
palabra cartitas; sin embargo, al final, cuando la persona habla con
mayor rapidez y parece haber alcanzado más confianza, entonces
utiliza la forma –ic (galleticas), que se considera más informal y es-
pontánea que –it en este contexto. En todo caso, lo importante aquí
es saber que el empleo de la variante diminutiva –ic no actúa como
marca estigmatizada, que identifique de forma exclusiva el habla del
grupo social bajo, sino que aparece en la actuación lingüística de
todos los grupos sociales. En otras palabras, el uso de formas como
gatico o zapatico no permite reconocer la condición social del ha-
blante que las emplea.
Lo mismo ocurre con la consabida no inversión del orden suje-
to-verbo en la interrogación, que es una estructura normal en el
español de los diversos grupos socioculturales. Este rasgo sintáctico
se descubre incluso en los estilos formales de los hablantes cultos del
Caribe. El siguiente ejemplo forma parte de un spot publicitario
que la Secretaría de Educación en Santo Domingo patrocina en su
campaña de promoción de la carrera magisterial.
“Mi hijo, por fin, ¿qué tú vas a estudiar? – Mami, yo quiero
ser maestro.”
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 109
Este uso se encuentra tan arraigado en la norma culta de la
zona caribeña que no solo aparece en los registros más formales del
plano oral, sino que también se manifiesta en la lengua académica
escrita. En un diario dominicano se reseña una investigación llevada
a cabo en una universidad del país sobre el problema de la violencia
intrafamiliar. Una de las preguntas del cuestionario que se usó para
recoger la información fue la siguiente:
“¿Qué tipo de violencia usted ha sufrido?”
Ambos ejemplos constituyen, sin duda, un indicio bastante se-
guro del estatus prestigioso de este orden sintáctico que forma parte
de la lengua estándar en esta región del mundo hispánico.
Por su parte, frente a los fenómenos morfosintácticos anterio-
res, a menudo se incluyen otros netamente estigmatizados, como el
uso de haiga (por haya), íbano (íbamos), yo no ha venido (yo no he
venido) y me se olvidó (se me olvidó), que solamente aparecen en el
habla popular y, en consecuencia, no tienen cabida en la norma
culta de ningún lugar de las Antillas. Los siguientes ejemplos perte-
necen a conversaciones efectuadas por un obrero puertorriqueño y
otro dominicano, respectivamente:
“Noh quedamo eh, en el, en el lugar má seguro, que era el
negocio donde ehtábano. Cuando salimo de ahí, la carretera eta-
ba intransitable, entonce, pueh, noh dimoh a la tarea de, de por
lo meno sacar loh, loh ganchoh, los árbole de la, de la carretera.”
“Nosotro cobrábano quince, ahora etamo cobrando trece
peso.”
De acuerdo con las consideraciones anteriores, resulta legítimo
y oportuno subrayar el hecho de que a la hora de realizar descripcio-
nes y clasificaciones dialectales es necesario mantener un orden me-
todológico. Hay que colocar cada cosa en el lugar que le correspon-
de. Y para el logro de esta meta es de trascendental importancia la
adopción de una perspectiva sociolingüística.
110 ORLANDO ALBA
La diversidad lingüística caribeña
A pesar de las semejanzas que se señalan en el modo de hablar
de las islas antillanas, es posible cuestionar la existencia de un espa-
ñol del Caribe desde dos puntos de vista: el subjetivo y el objetivo.
Perspectiva subjetiva
Desde el punto de vista subjetivo, está claro que los antillanos
tienen conciencia de su identidad lingüística nacional. La impresión
de unidad y hasta de uniformidad del español caribeño que tienen
los investigadores y muchas personas que no residen en esta zona
contrasta patentemente con las creencias y las apreciaciones subjeti-
vas de los propios ciudadanos puertorriqueños, dominicanos y cu-
banos. Para los hablantes de la región, sus respectivos dialectos resul-
tan inconfundiblemente distintos. Y por eso, muchos dominicanos
son capaces de reconocer por su manera de hablar a un puertorri-
queño o a un cubano. Y cuando no logran identificarlos de forma
positiva, al menos descubren negativamente que no son dominicanos.
Lo mismo ocurre, naturalmente, en sentido inverso.
Un ejemplo de la percepción de la diferencia se encuentra
en la siguiente anécdota contada por un conocido humorista domi-
nicano:
“Lo dominicano somo una raza que no damo a conocer
dondequiera que vamo. El dominicano no tiene que ver para
darse a conocer. Mira. Lo dominicano vamo a Puerto Rico, y
hablamo como puertorriqueño. Cruzamo pa Miami y habla-
mo una mehcla de puertorriqueño con cubano. Y ponemo vai-
na de aquí. Y te dicen, -pueh nene, epérate un momento, que tengo
que ir a chequear esa vaina, chico-. Que eso e, -etá del carajo-.
Porque se te meclan toda la cosa. El caso e no quedar mal.”
Resulta evidente que cuando dice y hablamo como puertorri-
queño, y más adelante, una mehcla de puertorriqueño con cubano, sin
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 111
ambigüedad alguna, el humorista manifiesta la percepción, com-
partida por muchos de sus compatriotas, de que la forma de hablar
de los dominicanos es distinta a la de sus dos vecinos antillanos. En
su caricaturización, enfatiza especialmente el factor de la entona-
ción y un elemento léxico emblemático de cada isla: nene para Puerto
Rico y chico para Cuba.
Otra muestra de la percepción de la propia identidad lingüística
se descubre en las expresiones de una señora dominicana de nivel
sociocultural bajo que, por medio de un video, le envía un mensaje
a una amiga norteamericana que se ha mudado a Puerto Rico:
“Mira, rubia, tú sí ere mala, ni siquiera llama, ni te acuer-
da de nosotro. Te queremo, loca vieja. Mira, rubia, ¿cuándo
viene, nena? Soy boricua ahora. Llama a uno.”
Luego de recriminarla por no haberse comunicado por teléfo-
no, la señora alude de forma festiva al hecho de que su amiga se ha
ido a vivir a Puerto Rico, llamándola nena, un vocativo que en las
Antillas se considera típicamente puertorriqueño, y describiéndose
irónicamente a sí misma como boricua, es decir, puertorriqueña. Al
hacerlo, intenta hablar con vocabulario y entonación propios de
Puerto Rico, revelando así su creencia de que ambos modos de ha-
blar son distintos.
En una encuesta realizada hace unos años en Santo Domingo y
en Santiago, se solicitó a 235 estudiantes universitarios que manifes-
taran su opinión acerca de la siguiente afirmación: “La manera de
hablar de los dominicanos es diferente a la de los cubanos y los puerto-
rriqueños”. Según se puede observar en la gráfica número 1, una
aplastante mayoría del 97% de la muestra evalúa positivamente el
enunciado. Y tres de cada cuatro jóvenes no solo aprueban la idea
expresada en la oración, sino que dicen estar muy de acuerdo con
ella. Estas cifras confirman la hipótesis de que, al menos desde la
perspectiva subjetiva de las creencias que tienen los hablantes, existe
un modo de hablar típico de los dominicanos.
112 ORLANDO ALBA
Gráfica 1. “La manera de hablar de los dominicanos
es diferente a la de los cubanos y los puertorriqueños.”
Otro aspecto que permite establecer una diferencia sociolin-
güística entre las tres Antillas desde la perspectiva subjetiva, es la
presencia de un sentimiento de inseguridad lingüística en la mente
de muchos dominicanos y su ausencia, o la presencia atenuada de
dicha actitud, entre los hablantes de los otros dos dialectos. A este
propósito resulta pertinente hacer referencia al fenómeno de la hi-
percorrección en la pronunciación de la /s/ que se descubre en la
actuación de los locutores y reporteros de las noticias en la televisión
dominicana.20 Los datos del trabajo de Alba sobre este tema revelan
que los presentadores y reporteros de Cuba, de Puerto Rico y de
otros países no tienen reparo en pronunciar variablemente la /s/,
utilizando unas veces la variante [s] y otras, la variante relajada [h].
En cambio, sus homólogos dominicanos, en un obvio despliegue de
inseguridad lingüística, pronuncian de forma exclusiva la variante
sibilante. Es como si se avergonzaran del uso de la variante aspirada,
a pesar de ser esta la forma preferida por los hablantes cultos del
país. No sería absurdo pensar que el sentimiento de inseguridad lin-
güística, presente en la conciencia de muchos dominicanos y que
20
El tema ha sido estudiado por ORLANDO ALBA, “Hipercorrección en los programas de
noticias en la televisión de la República Dominicana”, en RAÚL ÁVILA (ed.), Variación
del español en los medios, El Colegio de México, México, 2011, págs. 165-192.
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 113
conduce a una especie de menosprecio del modo de hablar propio,
sea el causante de una reacción extrema, exagerada, de hipercorrec-
ción, de parte de los locutores, de los reporteros, de los presentadores
y, por qué no, incluso de los productores de las noticias y los dueños
de los medios orales de comunicación. Si los comunicadores domi-
nicanos piensan que el habla culta de sus compatriotas no es correc-
ta ni apropiada para usos formales, resulta lógico que, consciente o
inconscientemente, intenten distanciar la manera de hablar empleada
en la transmisión de las noticias, del modo como se expresan ellos
mismos y los demás miembros de la comunidad en situaciones natu-
rales. Y lo hacen utilizando como recurso la retención sistemática
del segmento /s/, cuya eliminación muy frecuente se ha convertido
en emblema del habla popular (‘incorrecta’) dominicana.
Gráfica 2. Variantes de /s/ en el habla de presentadores
y reporteros de noticias en TV dominicana
En la gráfica 2 se ofrecen los datos correspondientes a las va-
riantes de la /s/ final de sílaba y de palabra que aparecen en las
intervenciones de 10 reporteros y presentadores de la televisión
dominicana. La cantidad total de casos de /s/ registrados fue de
523. Según se observa, las cifras de la gráfica son verdaderamente
impresionantes: revelan una pronunciación prácticamente inva-
riable y uniforme de la /s/.
114 ORLANDO ALBA
Para ilustrar la realidad expresada por los porcentajes de la grá-
fica, se muestran aquí los siguientes textos, correspondientes a sen-
dos reporteros de noticias:
“Vamos a iniciar esta entrega con la autoridad metropolita-
na de transporte, que ha detenido cerca de dos mil vehículos en
dos días, por circular sin renovar las placas. Los apurados dueños
reconocen sus faltas y realizan gestiones tales como pagar la multa
que encarece aún más el impuesto para renovar el marbete.”
“Lanzaron escombros a la vía y obstruyeron el tránsito ve-
hicular. Denunciaron que las autoridades veganas han prome-
tido varias veces la reparación de esa importante vía en el Pinito
y nunca han cumplido su promesa.”
Frente a los textos anteriores, resulta oportuno incluir el co-
mentario que en un panel de televisión hizo un conocido abogado,
ex rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo:
“Ninguna política de manera aislada resuelve el proble-
ma, eh, ni siquiera el, la reforma del sihtema penitenciario y
convertirlo en el mejor modelo penitenciario, eso solo no re-
suelve el problema. Ahora, eh, tiene que haber una, una canti-
dad de medidas y entre ellah el tema de la pena es correcto. Yo
ehtoy totalmente de acuerdo con que es saludable, como una
de lah tantah medidah que hay tomar para mejorar el sihtema
de juhticia en la República Dominicana, poner la pe, la cadena
perpetua, simplemente, por el hecho de que aquí nadie cum-
ple la pena que le ponen. Voy a repetirlo: nadie cumple la, la
pena que le ponen. Al que, al que lo condenan a treinta, o lo
indultan o se va a loh quince, y así por el ehtilo. Pero en cadena
perpetua, entonceØ ahí no tiene ninguna posibilidad.”
Fácilmente se comprueba el visible contraste que revela el texto
anterior, en el que la aspirada [h] es la variante mayoritaria del
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 115
fonema /s/, con relación a los dos primeros, en los que dicho seg-
mento es realizado de manera constante y sistemática como sibi-
lante [s].
Con su comportamiento, los periodistas que presentan las no-
ticias en la televisión dominicana marcan una neta diferencia con
la norma lingüística culta de su propio país que, incluso en los
estilos más formales, incluye elevados porcentajes de la variante
aspirada.
La gráfica 3, que se presenta a continuación, recoge las va-
riantes de /s/ producidas por 10 hablantes cultos dominicanos
(abogados, médicos, economistas, etc.) cuando participaban en
entrevistas en distintos programas de televisión. Según se puede
observar, la variante aspirada [h] aparece en el 63% de los casos,
una frecuencia casi tres veces mayor que la de la sibilante [s] (22%),
en un contexto comunicativo que, si bien es cierto que se puede
catalogar de natural, implica, sin embargo, un alto nivel de forma-
lidad, como es la situación de un programa de debate o una entre-
vista por televisión.
Gráfica 3. Variantes de /s/ en hablantes
cultos en entrevistas de TV
116 ORLANDO ALBA
Ese marcado distanciamiento de la pronunciación de los lo-
cutores dominicanos con respecto a la de los hablantes cultos de su
país, no se percibe en la actuación de sus homólogos de Cuba y de
Puerto Rico, que parecen aceptar la variante aspirada de la /s/ como
válida para el uso en las transmisiones de noticias de la televisión.
El primero de los siguientes ejemplos corresponde a una reportera
cubana y el segundo, al presentador y a un reportero de un pro-
grama de noticias de Puerto Rico. En ambos casos, la /s/ aparece
alternativamente bajo las variantes [s] y [h], lo que resulta con-
gruente con la pronunciación formal de los hablantes cultos de sus
respectivos países.
“En la velada hizo entrega del original de ‘Canción de
cuna para dehpertar a un negrito’, una poesía ehcrita por Ni-
coláh Guillén, en mil novecientos cincuenta y tres, y que se
encontraba en los archivos del periódico Gramma. La jornada
de la prensa en Camagüey, prevé en su programación el inter-
cambio con ehtudiantes de periodihmo y organismos de la Pro-
vincia, la colocación de una ofrenda floral a José Martí, entre
otras acciones. Dehde Camagüey, Judith Márqueh Díah, Sihte-
ma Informativo de la Televisión Cubana.”
“Chelsea Clinton reiteró en la ihla nena el compromiso de
su madre de devolver y limpiar lah tierrah que fueron ocupa-
dah por la Marina. Rafael Elín López noh tiene la noticia de
primera plana. En un acto estrictamente proselitihta, en el
que otra vez, la prensa no puede preguntar, Chelsea Clinton
caminó por lah calleh de Vieques y visitó varios centroh comu-
nitarios con loh lídereh localeh de la campaña de su madre.”
En resumen, la actuación de los presentadores y reporteros de
las noticias televisivas constituye al menos un síntoma de que en la
mente de una parte de la población dominicana persiste un senti-
miento de inseguridad lingüística o de falta de apego a su propio
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 117
modo de hablar que está ausente o, si existe, es muy discreto en el
caso de los cubanos y de los puertorriqueños.21
Perspectiva objetiva
Desde el punto de vista objetivo, existen importantes diferen-
cias dialectales entre las tres Antillas. Los estudios de conjunto desta-
can la unidad lingüística antillana porque se apoyan en la considera-
ción global de ciertos hechos: debilitamiento consonántico, elemen-
tos léxicos de origen marinero, indígena, africano. Suponen que esos
procesos fonéticos están presentes en las tres islas con la misma pro-
porción y que el vocabulario arcaico, indígena, etc., está integrado
por las mismas unidades. Sin embargo, el análisis cuantitativo de
varios fenómenos evidencia distinciones lingüísticas notables entre
las tres Antillas.
En realidad, todo depende de la amplitud o del alcance de la
investigación. Lógicamente, el resultado de la comparación cam-
bia según los rasgos lingüísticos que se elijan para hacer el estudio.
Es indudable que el español hablado en las tres islas coincide si se
toman en cuenta, por ejemplo, el seseo, el yeísmo, la velarización de
la /n/ final, la denominación guagua para el autobús, la no inver-
sión del orden sujeto-verbo en la interrogación. Pero no sucede
igual si en la comparación se trabaja con fenómenos como la varie-
dad de realizaciones de las líquidas /r/ y /l/ en posición implosiva,
la pronunciación de la erre, el uso de ciertos pronombres, la ento-
nación, y una larga serie de unidades léxicas, como los términos
referentes a la cometa (o volantín), al autoestop, o a la papaya, entre
otros.
21
Para más detalles acerca del sentimiento de inseguridad lingüística de los dominicanos,
puede consultarse ORLANDO ALBA, op. cit., 2004, págs. 314-325 (disponible en
Internet: http://scholarsarchive.byu.edu/books/3/). Además, ORLANDO ALBA, “Nues-
tro español es peor, pero es nuestro español”, Español Actual, 80 (Madrid, 2003),
págs. 85-92.
118 ORLANDO ALBA
Diferencias cuantitativas
En muchas ocasiones, un dialecto o modo de hablar se diferen-
cia de otro, no por la presencia frente a la ausencia de ciertos rasgos,
sino más bien porque estos rasgos se encuentran con mayor o con
menor frecuencia en uno u otro modo de hablar. Un examen cuida-
doso permite descubrir distinciones fonéticas cuantitativas entre los
dialectos de Puerto Rico y de la República Dominicana. De acuerdo
con los resultados de los análisis de López Morales22 y de Alba23, el
proceso de desgaste de la /s/ se encuentra en una etapa mucho más
avanzada en la República Dominicana que en Puerto Rico. Los da-
tos del cuadro 1 ponen de manifiesto que, en el español dominicano
de Santiago de los Caballeros, la elisión de la sibilante sobrepasa el
60% de los datos globales y la variante aspirada apenas aparece en
alrededor del 20% de las ocasiones. Sin embargo, en San Juan de
Puerto Rico, los índices de elisión se mantienen por debajo del 20%
en posición interna de palabra, y los de aspiración se elevan hasta
alcanzar el 80%, con lo que se revela el mayor conservadurismo de
la modalidad puertorriqueña.
Cuadro 1. Porcentaje de las variantes de /s/ implosiva,
interna de palabra (esto) y final de palabra (dos),
en San Juan, PR, y en Santiago, RD
Los textos siguientes, tomados de conversaciones libres de dos
jóvenes universitarias, permiten ilustrar la situación que denuncian las
22
Ver Humberto López Morales, op.cit., 1983, pág. 42.
23
Orlando Alba, op. cit., 1990, págs. 58 y 77.
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 119
cifras anteriores. En cada caso, las realizaciones aspiradas aparecen in-
dicadas con el símbolo h, y las elisiones, con la ausencia de la letra s.
Estudiante universitaria puertorriqueña:
“Noh hemoh unido, porque hemoh vihto que ehtamoh
peleando lo mihmo, gente no solo ambientalihtah, ciudada-
noh comuneh y corrienteh, que eso eh lo que se le hace difícil a
la gente entender. Somos ciudadanoh comuneh y corrienteh
que noh han pasado ehtah cosa y hemoh vihto que ehtá pasan-
do lo mihmo en todoh lado y noh hemoh unido para que se
ehcuche nuehtra voh, a ver si por fin pasa algo.”
Estudiante universitaria dominicana:
“Y a nosotro lo ingeniero, como ella dijo, se no cataloga
aquí, principalmente, en este país, de que privamo, que sabe-
mo mucho Cálculo, mucha Física, y que todo lo sabemo. No es
así. Bueno, ella epecificó Ingeniería Civil, pero quiero defen-
der lo ingeniero. Simplemente que a nosotro no dan tanta Físi-
ca y tanto Cálculo que de alguna forma tenemo que sacarlo en
cara, ¿uté no cree?”
Una rápida mirada a las breves muestras anteriores pone en
evidencia que mientras la estudiante puertorriqueña utiliza casi de
forma exclusiva la variante aspirada [h], la dominicana, en cambio,
conserva la sibilante [s] en unas pocas palabras, pero elimina com-
pletamente el sonido en la mayor parte de los casos.
Cuando se considera el habla de los sujetos de clase social baja,
se manifiesta con mucha mayor claridad la situación del desgaste
experimentado por el segmento /s/ en la modalidad dominicana.
En este caso, la elisión alcanza unos índices extremos que se aproxi-
man al 100% del total, como queda confirmado en los siguientes
textos:
120 ORLANDO ALBA
Ama de casa dominicana de clase baja:
“Nosotro, por ejemplo, mi papá se iba, una veh mi papá tra-
bajaba en una presa. Y cuando él se iba a trabajar, era como a las
cinco o a la cuatro de la mañana, cuando nosotro no levantábamo
ya él se había ido y no lo veíamo en el día entero, hata las sei de la
tarde o la siete que él llegaba. Pero cuando él llegaba, nosotro lo
eperábamo, aunque no trajera nada, lo eperábamos siempre, ¡ey!,
para que él contara, eh, como, qué sé yo, lo que hizo en el día. Que
él siempre tenía algo que contar, aunque fuera una mentira.”
Obrero dominicano:
“Y necesitaban una persona para que trabajara como maquini-
ta fijo, porque un señor, lamentablemente, que fue el que me llevó, el
padrino mío, dicutió con una persona y dijo que no iba a trabajar
má, y le tiró su puñetazo. Lamentablemente salió el padrino y se
quedó el ahijao. El ahijao atendió el asunto. Resolví la máquina como
ocho mese. Me fijaron como maquinita. A todo el mundo lo fijan
como aparador, a mí me fijaron como maquinita. Otra ecala buena.
Me gutó esa. Luego me interesé, comencé punchando con una lla-
ve, reparando cosita luego. Etudié, etudié, etudié hata que en la
graduación me dieron mi diploma, fui uno de lo mejore…”
Diferencias cualitativas
Pero las diferencias fonéticas existentes no solo son de carácter
cuantitativo. Las realizaciones de otros fonemas permiten establecer
diferencias fonéticas cualitativas que, como se sabe, tienen un poder
de discriminación dialectal mucho mayor que las primeras. La dis-
tinción no se basa en este caso en la presencia numérica desigual de
las mismas variantes de una variable en diversos dialectos, como pasa
con las realizaciones [s], [h] y [Ø] del fonema /s/, sino en la utiliza-
ción de un fenómeno típico o exclusivo de una zona geográfica o de
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 121
un grupo social determinado. Son ejemplos de esta situación, la pro-
nunciación velar de la vibrante múltiple / / y la realización fricativa
de la / / en el español de Puerto Rico, hechos que no aparecen de
forma usual y generalizada en la República Dominicana ni en Cuba.24
Con relación al proceso de velarización de la vibrante múltiple,
López Morales (op. cit. 1983, pág. 139) indica que “Puerto Rico se
destaca del resto del Caribe hispánico por este fenómeno que resul-
ta prácticamente desconocido en otros dialectos de la zona”. Por tal
razón, muchos hablantes de las islas vecinas utilizan este rasgo em-
blemático de Puerto Rico para caricaturizar y hacer burla de sus
habitantes. Los análisis sociolingüísticos que se han hecho sobre el
fenómeno dejan ver que se trata de un caso con una fuerte estigma-
tización. Es producido por hablantes que pertenecen a diferentes
niveles del espectro social, pero las diferencias de frecuencia son muy
grandes. Las cifras aumentan considerablemente a medida que se
baja a los estratos inferiores. A continuación, se ofrecen algunas ilus-
traciones del fenómeno, tomadas de conversaciones libres realizadas
por hablantes de Puerto Rico.
“El tanque de oxígeno se usa para respirar. Y ¿quién te lo
dio? ¿Tu abuelo? ¿Y tu abuelo te dijo algo? Me dijo: No te lo
lleves, no te lo lleves. Eso sería el único chiste… que se me ocurre.”
“Se me atahcó aquí, eh, la carreta de bueyes.”
Con respecto al relajamiento de la palatal / /, Vaquero (op.
cit., 1996, pág. 59) señala que “las realizaciones del fonema africado
/ / presentan gran variación: en Puerto Rico pueden organizarse en
seis tipos, con marcada tendencia a la fricación”. Esta propensión
señalada por Vaquero al describir la pronunciación puertorriqueña,
no ha sido documentada en el español dominicano ni en el cubano.
El siguiente ejemplo fue tomado de la respuesta de una em-
pleada del Gobierno en Puerto Rico:
24
En Cuba, solamente en Yateras, una pequeña población del oriente de la isla, parece
producirse el fenómeno de la velarización.
122 ORLANDO ALBA
“Y realmente no sé, no sé si esa es la deuda que tiene el
muchacho [mušášo] o si el papá está mintiendo. Por cuarenta
dólares es poco. Una vida vale mucho, mucho más que eso.”
Por su parte, la vocalización de las líquidas implosivas carac-
teriza de forma cualitativa el español de gran parte de la Repú-
blica Dominicana: comei (comer), paique (parque), aigo (algo).
Se trata de un fenómeno fuertemente estigmatizado, convertido
en emblema del habla popular de la región norte dominicana,
que no se encuentra en el español cubano ni en el puertorrique-
ño.25 El texto que se muestra corresponde a un obrero de la zona
norte dominicana:
“Y yo poi lo meno donde encuentro una peisona que me
dice ‘vamo a tai paite’, que yo veo poi lo meno que e una peiso-
na que yo sé que no me pue hacé un daño, poque como etá la
cosa ahora mihmo también.”
Con respecto al español de Cuba, lo típico en el terreno fonéti-
co es la asimilación de las líquidas a la consonante siguiente ([kobbá-
ta] corbata), originando un proceso de geminación muy minoritario
en la República Dominicana y en Puerto Rico, según atestigua la
bibliografía correspondiente en cada país. Los ejemplos siguientes per-
tenecen a dos cubanos: un obrero y un profesor, respectivamente:
“Lo que sí no puedo per[d]der[l] eh la ehperanza de
lograr[l]lo.”
“Los cubanos estamos todos regados por el mundo pre-
guntándonos el por[k]qué de esta mal[d]dición de estar todos
tan separados.”
25
El hecho de que este y los demás hechos citados sean peculiares de una sola zona
geográfica o de determinado grupo social en una de las islas, demuestra precisamente
que ni siquiera dentro de un mismo país hay completa homogeneidad lingüística,
reforzando así la idea de la diversidad dialectal antillana que se defiende en este
trabajo.
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 123
A las distinciones anteriores hay que añadir las notables dife-
rencias en las curvas de entonación propias de cada isla que son la
marca más visible que permite a los hablantes antillanos reconocer el
origen de sus vecinos. En el caso dominicano, un rasgo peculiar de
la entonación, que se ha generalizado sobre todo en el habla femeni-
na, consiste en una subida considerable del tono en enunciados con
valor aclaratorio, tal vez enfático, en el interior de la oración.26 Estas
curvas logran una altura tonal propia de interrogaciones hasta llegar
justo antes de la última sílaba acentuada, para caer bruscamente en
la sílaba final, como se comprueba en el espectrograma 1, que re-
produce la secuencia “en el Grupo médico Bolívar”.
Espectrograma 1: “en el Grupo médico Bolívar”
26
Sobre este y otros esquemas propios de la entonación dominicana, pueden verse los
trabajos de ERIK WILLIS, “Tonal Prominence Relations in Dominican Spanish Decla-
ratives and Interrogatives”, Journal of Portuguese Linguistics, 5/6 1 & 2, (Lisboa, 2007),
págs. 179-202; y ERIK WILLIS, “Dominican Spanish Absolute Interrogatives in Broad
Focus”, en TIMOTHY FACE (ed.), Laboratory Approaches to Spanish Phonology, Mouton
de Gruyter, Berlín, 2004, págs. 61-91.
124 ORLANDO ALBA
El enunciado presentado en el espectrograma 1 forma parte
del texto siguiente, producido por una señora dominicana de clase
media:
“Me lo mandó a hacer el encefalograma, me lo mandó a
hacer en el Grupo Médico Bolívar, pero yo no se lo hice allá
porque había que llamar para coger cita. Y se lo hice en el Vein-
te-treinta. Luego se lo llevé, me dijo que ese estudio no servía,
que yo tenía que volvérselo a hacer al Grupo Médico Bolívar.”
Para resaltar contrastivamente las diferencias, a continuación,
se muestran los esquemas que caracterizan la curva de entonación
propia de la interrogación. La misma frase es pronunciada por un
hablante de cada una de las tres Antillas. Se trata de la pregunta
“¿Llamó Helena?”, que proporciona como ilustración la Real Acade-
mia Española en la reciente obra que acompaña el tomo de Fonética
de la Nueva Gramática.27 Como es lógico, de la comparación de
estos tres ejemplos no se pueden extraer conclusiones definitivas.
Para ello habría que realizar una investigación mucho más amplia,
apoyada en una muestra representativa que incluya hablantes de
ambos sexos y de distinta condición sociocultural. Pero las diferen-
cias reveladas por el análisis al menos son un indicio de la existencia
de unos patrones peculiares que podrían corroborar la percepción
que tienen muchos antillanos de la individualidad dialectal de cada
isla.
La confrontación de las tres gráficas permite apreciar unas di-
ferencias importantes. En primer lugar, es notable el contraste que
revela la curva de entonación desde el punto en que comienza a
subir, el valle, hasta el lugar donde empieza a bajar, el pico final.28
En el caso de Cuba, la diferencia entre ambos puntos es de 165 Hz
27
Real Academia Española, Las voces del español. Tiempo y espacio, Espasa, Madrid,
2011.
28
Dejo constancia aquí de mi agradecimiento al colega Scott Alvord, por su valiosa
ayuda en la confección e interpretación de las gráficas, realizadas con el programa
computacional Praat.
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 125
(200 Hz en el punto bajo y 365.3 Hz en el más alto). Estas cifras
revelan un salto brusco que representa más del doble del que se
observa en la gráfica correspondiente a la hablante puertorriqueña,
donde la diferencia es solo de 74 Hz (188.4-262.4 Hz). Pero la
oposición es aun más apreciable cuando se coteja la curva cubana
con la dominicana. En esta ocasión, la distancia es cuatro veces ma-
yor, ya que el hablante dominicano produce un aumento de apenas
39 Hz entre el punto más bajo y el más alto de la secuencia interro-
gativa (111 frente a 150 Hz). Por su parte, otro factor digno de
mención es la duración de las sílabas tónicas, que marca una dife-
rencia muy destacada, especialmente entre Cuba y la República
Dominicana: 213ms frente a 141ms, respectivamente, para la sílaba
acentuada de la palabra Helena. Asimismo, merece subrayarse la
colocación del pico culminante con relación a las sílabas tónicas. En
tanto las gráficas cubana y puertorriqueña manifiestan una corres-
pondencia entre el pico y la última sílaba acentuada de la frase, en la
dominicana el pico se sitúa justo antes de la sílaba tónica, en la He
de Helena.
Espectrograma 2. Cuba: “¿Llamó Helena?”
126 ORLANDO ALBA
Espectrograma 3. Puerto Rico: “¿Llamó Helena?”
Espectrograma 4. República Dominicana: “¿Llamó Helena?”
En el terreno sintáctico también existen diferencias de tipo cua-
litativo entre las tres Antillas. Por ejemplo, en el habla popular do-
minicana se dan fenómenos como la doble negación (No, todavía no
ha salido no.) y el uso del pronombre ello ante verbos impersonales
(Ello hay. Ello no se sabía.), que no se encuentran en el español de las
otras islas. Por su parte, en Puerto Rico es común el orden lo más que,
en vez de lo que más: Eso es lo más que me duele. Lo más que le ilusiona
ahora a Juan es poder regresar a su pueblo. A su vez, en la República
Dominicana y en Cuba es normal el uso de la forma diminutiva –ico
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 127
cuando la última consonante de la raíz es t- (ratico, gatico), un fenó-
meno que no ocurre en Puerto Rico.
Además, muchos elementos léxicos marcan una oposición en-
tre las tres Antillas. Aparte del tema de los anglicismos, que por razo-
nes obvias son más abundantes en Puerto Rico que en las otras islas,
existen palabras distintivas de cada país. Dentro de la zona caribeña,
son exclusivos de Cuba, los términos frutabomba (papaya), fula (dó-
lar), guanajo (tonto), jelengue (desorden, discusión), marañón (anacar-
do), papalote (cometa); de Puerto Rico, chango (bromista), chiringa
(cometa), coquí (pequeño sapo), monga (catarro, gripe), pon (autoes-
top); y de la República Dominicana, chichigua (cometa), chin (po-
quito), concón (arroz pegado a la olla), lechosa (papaya), yeyo (desma-
yo), yipeta (vehículo todoterreno), yunyún (granizado). El cuadro 2
reúne algunos de los términos distintivos de cada dialecto.
Cuadro 2. Algunos términos distintivos de cada isla del Caribe
Conclusión
Alguien podría argüir que las distinciones señaladas resultan
escasas en relación con los múltiples rasgos lingüísticos comunes a
las tres Antillas. Y, lógicamente, las semejanzas no solo son, sino
que tienen que ser más numerosas que las discrepancias. No puede
olvidarse que, al fin de cuentas, en las tres islas se habla la misma
lengua, por lo que las diferencias entre el modo de hablar en una y
128 ORLANDO ALBA
otra quedan necesariamente enmarcadas dentro del sistema espa-
ñol. Además, cuando se establece una comparación, se parte de la
premisa de que los elementos que se contrastan son semejantes,
homogéneos, es decir, pertenecientes a la misma clase: comparten
el mismo género o naturaleza. Así, para que dos entidades sean
confrontables, se espera que haya entre ambas una base común de
comparación. Por eso, parece normal que se compare un lápiz con
un bolígrafo o con una pluma, pero no con una gallina ni con la
libertad, por ejemplo. En consecuencia, dando por sentada la co-
incidencia general o básica de la mayoría de sus propiedades, unos
pocos rasgos pueden resultar suficientes para establecer la oposi-
ción entre dos realidades, ya sean dos novelas, dos pinturas, dos
personas o dos dialectos.
Aunque es obvio que el español de las tres grandes islas antilla-
nas comparte muchos rasgos, no muestra la homogeneidad lingüís-
tica necesaria para poder ser considerado como una sola entidad
dialectal. Al contrario, cada isla posee y manifiesta su propia idiosin-
crasia lingüística.
Según se ha mostrado en este trabajo, en el plano objetivo son
muy importantes las diferencias fonéticas cuantitativas y también
las cualitativas entre los dialectos de cada país. Asimismo, son distin-
tas algunas estructuras sintácticas, y una serie de unidades léxicas
actúan también como elementos distintivos. A todo esto, se añade la
entonación, posiblemente el indicador de mayor fuerza diferencia-
dora desde el punto de vista dialectológico y sociolingüístico.
Por otra parte, las diferencias se revelan también desde la pers-
pectiva subjetiva. Hay evidencias de que los hablantes tienen plena
conciencia de su propia identidad lingüística nacional. Por esa ra-
zón, muchos no solamente son capaces de distinguir por su manera
de hablar a los ciudadanos de las otras dos islas, sino que a veces
incluso los caricaturizan y se burlan de su variedad lingüística, por-
que son distintos en cada una de las Antillas los juicios evaluativos y
las actitudes de los hablantes ante determinados hechos, como la
UNA MIRADA PANORÁMICA AL ESPAÑOL ANTILLANO 129
entonación, variantes fonéticas peculiares, algunas formas sintácticas
y ciertas unidades léxicas.
Por tanto, de acuerdo con las ideas de Labov29, aun aceptando
que las coincidencias lingüísticas objetivas entre las islas hispánicas
de las Antillas son predominantes, hay que concluir que las tres per-
tenecen a la misma comunidad lingüística (obviamente, en todas se
habla español), pero que no componen una misma comunidad de
habla. Y esto equivale a reconocer, en definitiva, que no comparten
el mismo modo de hablar, es decir, el mismo dialecto.
29
WILLIAM LABOV, Sociolinguistic Patterns, University of Pennsylvania Press, Philadel-
phia, 1984, pág. 158. De acuerdo con el autor, una comunidad de habla no se puede
concebir como un grupo de hablantes que utilizan las mismas formas, sino como un
grupo que comparte las mismas normas con relación a la lengua.
130 ORLANDO ALBA
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Esta edición de
Una mirada panorámica al español antillano
se terminó de imprimir en el mes de octubre de 2016
Santo Domingo, República Dominicana.
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