1. ¡Mi Señor y Dios, tú eres tan bueno!
¡Mi Señor y Dios, tú eres tan bueno! Gracias por la bendición de poder ver este
nuevo día. Gracias por mi familia y por la salud que nos das. Acompáñanos en
este día mientras realizamos cada una de nuestras tareas y ayúdanos a dar lo
mejor de nosotros para tu gloria y tu honra. Queremos que seas exaltado en
todo lo que hacemos, Padre amado.
Señor, queremos vivir para ti hoy y cada uno de nuestros días. Queremos
obedecerte y vivir conforme a tu voluntad. Nuestro gran deseo es agradarte en
todo lo que hacemos. Ayúdanos, por favor, a ser de bendición para todos los
que nos rodean.
Bendícenos hoy y cuídanos a mí, a mi familia y a todos los que amamos,
Padre. En tus manos estamos. Danos un día lleno de paz, por favor. En el
nombre de Jesús, amén.
2. Mil gracias, Señor
Mil gracias, Señor, por este nuevo día que me permites comenzar. ¡Es tan lindo
despertar sabiendo que estás conmigo! En esta mañana recibo tu paz y tu
amor. Gracias porque me acompañas siempre y me ayudas. Hoy quiero estar
atento a tu presencia y a tu voz para andar conforme a tu voluntad.
Por favor, protégeme y guíame en este día. Quiero que tú me dirijas en todo lo
que tengo que hacer con mi familia, en el trabajo y dondequiera que yo vaya.
Quiero hacer tu voluntad y ser sensible a tu dirección. Ayúdame a saber
cuándo hablar y cuándo permanecer en silencio. Que mis palabras reflejen tu
amor y tu interés genuino por las demás personas. Quiero vivir para ti hoy y
por siempre. En el nombre de Jesús, amén.
Gracias, Señor, por este nuevo día que me permites comenzar. Por favor,
protégeme y guíame en todo lo que tengo que hacer. Quiero hacer tu voluntad
hoy y por siempre. Te amo, Señor, mi Dios. Amén.
3. Padre Dios, gracias por tu provisión fiel
Padre Dios, gracias por tu provisión fiel para nuestra familia día tras día.
Gracias porque tenemos un lugar para vivir y porque cada día podemos tener
algo para comer. Tú nos cuidas y nos ayudas siempre y por eso estamos muy
agradecidos.
En este momento te damos gracias por los alimentos que están sobre nuestra
mesa y que comeremos dentro de poco. Te ruego que sean de provecho para
nuestros cuerpos y que nos den las fuerzas que necesitamos para seguir
adelante. Ayúdanos a recordar siempre que tú eres el dador de todo lo bueno.
En el nombre de Cristo Jesús, amén.
4. ¡Qué bueno eres, Señor!
¡Qué bueno eres, Señor! Estamos llenos de gratitud porque tú siempre
provees a todas nuestras necesidades y nos ayudas en medio de cualquier
circunstancia. Tú has sido y eres fiel en ayudarnos, por eso te damos gracias
hoy.
Padre nuestro, muchas gracias por esta comida que nos has provisto para que
la podamos disfrutar en este momento. Te damos gracias porque cada día nos
das la cantidad suficiente de alimentos para nutrirnos y tener fuerzas para
seguir adelante. Ayúdanos a estar siempre atentos a tu cuidado amoroso, tu
provisión y a ser agradecidos. En el nombre de Jesús, amén.
5. Señor, consuela y fortalece a los que sufren
Señor, ¡hay tanto sufrimiento en este mundo! Muchas veces es difícil ver todo
lo que sucede a nuestro alrededor. Padre amado, te pido, por favor, que hoy
consueles y fortalezcas a los que sufren. Ayúdales a sentir tu presencia de una
forma especial y a saber que tú no los dejarás solos en ningún momento.
Padre, que vean tu mano obrar trayendo el alivio que necesitan.
Amado Dios, que tu presencia amorosa traiga alivio y esperanza a los que
sufren debido a la enfermedad, la persecución, el hambre, la injusticia o
alguna otra situación difícil. Obra, mi Señor, en medio del sufrimiento.
Cúbrelos con tu paz, que sientan tu presencia fortalecedora. Concédeles la
victoria en medio de sus circunstancias. Te ruego que todos ellos puedan
recibir hoy un toque de tu amor y sentir tu paz. En el nombre de tu hijo amado,
Jesucristo, amén.
Padre Dios, sé con aquellos que están a punto de desfallecer debido a su
sufrimiento. Abrázalos, Señor. Renuévales el espíritu con tu presencia
sanadora y alivia su pesar. Por Cristo Jesús, amén.
6. Padre, protégenos y líbranos del mal
Padre amado, vivimos en un mundo lleno de peligros. Gracias porque
contamos con tu presencia protectora todo el tiempo. Te ruego que estés con
nosotros en este día y nos libres de todo mal. Te suplico, Señor, que hoy nos
protejas y nos ayudes a ser prudentes para que no nos metamos en
situaciones peligrosas.
Señor, mi Dios, danos sabiduría para saber cómo actuar en medio de
cualquier circunstancia. No queremos andar en busca del peligro, pero
tampoco deseamos vivir encerrados y llenos de temor. Queremos que nos
guíes día tras día y te suplicamos que pongas un cerco protector alrededor
nuestro guardándonos del mal. Gracias porque tú estás siempre a nuestro
lado y eres nuestro refugio. Por Cristo Jesús, amén.
7. Dios amado, necesito más de ti
Padre amado y Dios mío, reconozco que necesito más de ti, más de tu
presencia en mi ser. Renueva mi espíritu, quiero volver a enamorarme de ti,
que mi amor por ti crezca cada día más y más. Mi alma tiene sed de ti, Señor.
Sacia esta sed de tu presencia y de tu mover en mi vida, por favor.
Mi Señor, tal como oró el salmista en el Salmo 51:10-12, yo te ruego: «Crea en
mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me
alejes de tu presencia ni me quites tu santo Espíritu. Devuélveme la alegría de
tu salvación; que un espíritu obediente me sostenga.» Te pido esto de todo
corazón, Señor. En el nombre de Jesús, amén.
8. Gracias por tu presencia en nuestras vidas
Señor amado, mi familia y yo te damos gracias por tu presencia en nuestras
vidas y por tu cuidado diario. Es de gran bendición tenerte como nuestro
Señor y Salvador. Queremos vivir cada día para tu gloria, Señor.
Ahora te suplicamos que nos ayudes a tomar el tiempo necesario para
descansar y recuperar fuerzas. Gracias porque tú nos acompañas siempre, de
día o de noche, estemos en la casa o en la calle, tu presencia está con
nosotros. Sigue protegiéndonos de todo mal y fortaleciéndonos.
Te amamos, Señor, y queremos vivir siempre para ti. Sé con nosotros cada día,
sigue concediéndonos fuerzas y salud. En el nombre de tu Hijo Jesús, amén.
9. Mi Señor y mi Dios, tú eres nuestro escudo protector
Mi Señor y mi Dios, tú eres nuestro escudo protector y en ti confiaremos por
siempre. Protégenos de todo mal en este día, por favor. Que tus brazos nos
rodeen en todo momento y que tu presencia nos acompañe en medio de
cualquier situación. Padre, por favor, envía a tus ángeles para que nos cuiden
en todos nuestros caminos (Salmo 91:11).
No sabemos lo que nos depara este día, pero sí sabemos que contamos con tu
presencia y tu ayuda. Gracias porque podemos refugiarnos en ti en medio de
cualquier problema o circunstancia. Tú obras a favor de los que te temen,
somos tus hijos. Guárdanos del mal en este día, por favor. En el nombre de tu
Hijo Jesucristo. Amén.
Señor, tú eres nuestro escudo protector y en ti confiaremos por siempre. Que
tus brazos nos rodeen en este día y nos protejan del mal. En el nombre de
Jesucristo, tu Hijo amado, amén.
10. Señor, cúbreme con tu presencia
Señor amado, vivimos tiempos difíciles y a veces parece que sobreabundan
las malas noticias. ¡Quiero refugiarme en ti! Necesito sentir tu abrazo
reconfortante y recordar que en ti tengo paz. Cúbreme con tu presencia y
ayúdame a recordar que tú eres el Dios todopoderoso y que tú tienes el
control de todo.
Padre Dios, gracias porque tu presencia me fortalece en medio de las
dificultades. En tus manos pongo las situaciones difíciles que estamos
pasando individualmente y como familia. Gracias porque sé que obrarás y
veremos la manifestación de tu poder. En tus manos estamos. Por favor,
ayúdanos a sentir tu ayuda y tu consuelo en todo momento. En ti confío. En el
nombre de Jesús, amén.
11. Padre celestial, hoy recuerdo a los que sufren
Amado Padre celestial, hoy quiero recordar a aquellos que sufren por causa de
la enfermedad, el desempleo, la escasez, la guerra o la persecución. ¡Son
tantos los motivos por los que podemos sufrir! Gracias porque tú eres
todopoderoso y tu gracia cubre cualquier situación. Acércate hoy a los que
sufren y alivia sus cargas.
Padre amado, gracias porque tú no nos dejas solos en medio del sufrimiento.
Te ruego que todos los que sufren puedan sentir tu compañía y experimentar
tu ayuda en este momento. Señor, tu palabra dice que tú te compadeces y
reconfortas el espíritu de los que claman a ti (Salmo 86:3-4). ¡Escucha el
clamor de tu pueblo sufridor y acude a su ayuda! Abrázalos, Señor. Renuévales
el espíritu con tu presencia sanadora y alivia su pesar. Por Cristo Jesús, amén.
12. Gracias, Dios, porque tú has sido nuestro refugio
Mi Dios amado, gracias porque tú has sido nuestro refugio de generación en
generación (Salmo 90:1). Gracias porque te hemos visto obrar poderosamente
a través de la historia de nuestra familia. Sabemos que aun hoy estás obrando
y nuestra confianza está puesta en ti.
Ayúdanos en medio de las dificultades que enfrentamos en estos momentos.
Ven, Espíritu Santo, y llénanos de ti. En medio de cualquier circunstancia difícil
que nos toque enfrentar, ayúdanos a mantenernos firmes en las promesas que
encontramos en tu Palabra, Señor. Padre, que nuestros ojos se mantengan
puestos en ti y que nuestra fe no decaiga. Necesitamos tu ayuda. Gracias
porque nos escuchas y sabemos que obrarás. Amén.
13. ¡Renuévame, Padre amado!
¡Renuévame, Padre amado! Dame una unción fresca de tu Espíritu Santo y
ayúdame a vivir para ti y a serte fiel en todo momento. No quiero seguir siendo
un cristiano a medias, quiero que tú reines para siempre sobre todo mi ser.
Que mi vida esté completamente consagrada a ti, Señor, mi Dios.
En este día reconozco que necesito buscar más de ti. Gracias porque tú nunca
me has abandonado. Tú estás siempre cerca, me escuchas y respondes al
clamor de mi ser. Anhelo sentir el toque de tu Espíritu nuevamente.
Perdóname por haberme enfriado en mi andar contigo y por haberle dado
más importancia a otras cosas y personas. Ahora solo deseo hacer tu
voluntad, disfrutar de tu presencia y llenarme de ti. Ayúdame, por favor. En el
nombre de Jesús, amén.
14. Gracias, Señor, por tu cuidado y tu ayuda
Gracias, Señor, porque he sentido tu cuidado y tu ayuda durante todo este día.
Gracias por la salud y las fuerzas que tuve y porque pude cumplir con todos
mis compromisos. Gracias por tu compañía y tu ayuda en todo momento.
Gracias por la forma en la que obraste y me sostuviste en medio de las
dificultades.
Ahora te pido que sigas conmigo en esta noche. Ayúdame a descansar bien, a
reponer fuerzas para poder seguir adelante cumpliendo con la obra que has
puesto en mis manos. Con el salmista digo: «En paz me acuesto y me duermo,
porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado», (Salmo 4:8). En el nombre de
Jesús, amén.
Cómo orar a Dios
Orar es hablar con Dios. Como Padre amoroso que es, a Dios le encanta
escuchar la voz de sus hijos. Dios conoce todo sobre nosotros, pero de todas
formas se goza cuando le expresamos nuestros sentimientos y le compartimos
nuestros anhelos. Por eso, no debes sentir ningún temor de compartir con
Dios tus inquietudes y tus sentimientos.
Si deseas tener una orientación o un orden específico para orar, puedes seguir
el modelo que nos da el Padre nuestro:
1. Comienzas reconociendo que hablas con Dios Padre.
2. Pasas a exaltar a Dios aceptando su reinado sobre este mundo, sobre tu
vida, tu familia, y ruegas que se cumpla su voluntad en medio de lo que
estés viviendo.
3. Llevas tus peticiones ante él, le expresas cuáles son tus necesidades.
4. Le pides perdón por los errores cometidos y tomas tiempo para
examinar tu corazón para ver si necesitas perdonar a alguien.
5. Ruegas su protección sobre tu vida, que te libre del mal.
6. Reconoces que tu vida está en sus manos, él es el Rey por toda la
eternidad y puedes confiar en él.
PARA HABLAR CON DIOS
Señor: aquí me tienes delante de ti, para ponerme en tus manos, para decirte que te amo y que sin
ti mi vida es muy difícil. Quiero agradecerte por este nuevo dia y por todas las cosas lindas que me
has regalado, especialmente te doy gracias señor por creer en mi y por darme hoy una nueva
oportunidad de vivir y ser mejor.
También quiero pedirte que me perdones por todas mis fallas, con todo aquello con lo cual te he
ofendido, dame un corazón bueno y nuevo para poderte amar como tu lo quieres.
Ayúdame a ser menor todas las idas, con tu ayuda yo se que pueden mejora muchas cosas,
perdóname sobre todo si le he hecho daño al alguien y bendice a quien haya hecho sufrir con mis
actitudes.
Señor, dame el pan de hoy, de mañana y de siempre, sobre todo dame la alegría necesaria para no
llenarme de temor en los momentos de dificultad, dame la fe para saber que nunca me
abandonarás y dale a mi corazón toda la paz y la serenidad que necesita para afrontar los
momentos difíciles de la vida.
Yo te amo señor y quisiera demostrártelo con mi propia vida, si tu me ayudas todo es más fácil, me
pongo en tus manos señor y también a mis seres queridos y amados para que nos protejas y nos
ayudes siempre señor.
Hasta pronto señor