Transición del Pensamiento Pagano al Cristiano
Transición del Pensamiento Pagano al Cristiano
- Aristóteles y el Liceo.
- El paso de la época clásica a la helenística.
- El paso de la filosofía grecorromana (pagana) a la cristiana.
1. Aristóteles y el Liceo.
Aristóteles fue discípulo de Platón, estudió en la Academia, educó a Alejandro Magno y fundó
una nueva academia filosófica: el Liceo.
Aristóteles funda en Atenas el Liceo. Para él, los filósofos debían pensar en movimiento, es
decir, mientras paseaban, de ahí que los llamaran peripatéticos.
- Epicureísmo: fundada por Epicuro. Presenta un ideal ético de felicidad relacionado con
el hedonismo, es decir, la huida del dolor. Epicuro plantea el ideal de aponía (ausencia
de dolor físico) y la ataraxia (ausencia de dolor en el alma, tranquilidad). Epicuro divide
los placeres en naturales necesarios, naturales innecesarios y artificiales. Oara Epicuro,
mediante la razón podemos alcanzar la aponía y la ataraxia.
- Estoicismo: busca el ideal de la apatía, es decir, prescindir de las pasiones para que el
individuo pueda alcanzar la tranquilidad. El estoicismo persigue la imperturbabilidad y
defiende que depende de uno mismo y de su actitud el llegar a la felicidad.
- Escepticismo: asume el ideal de ataraxia y de afasia, es decir, no pronunciarse y
permanecer impasible, al margen de opiniones y juicios.
- Neoplatonismo: es la principal escuela filosófica del Imperio Romano a partir del S.III
d.C. Su principal representante es Plotino, que buscaba fundar una escuela filosófica
en Roma con las ideas de Platón. El Platonismo de Plotino utiliza elementos
sincréticos. Su principal obra son las Enéadas, en las que lleva a cabo una elaboración
espiritual y teológica de las ideas de Platón. Según Plotino, la realidad se articula en
tres Hipostasis (sustancias):
Ø El Uno: el único principio máximo. Para Platón sería la idea del bien, es decir,
la única realidad de la que todo procede. Este principio facilita el paso al
monoteísmo.
Ø La inteligencia o el espíritu: para Platón serían las ideas.
Ø El alma universal: creadora de todas las realidades. Dentro estaría el alma
suprema, el alma del todo y las almas particulares.
Para Plotino todo deriva a partir del Uno, una gran luz que lo ilumina todo (el Sol para
Platón). El proceso mediante el cual el Uno deriva en otras realidades es conocido como
emanación. También es posible la vía del retorno mediante la cual el alma particular se une al
Uno: la conversión, es decir, despojarse de lo material y centrarse en lo espiritual para llegar al
Ekstasis (la unión con el Uno).
Teodosio I establece la religión cristiana como la oficial del Imperio Romano. Esto provoca el
fin de la filosofía pagana grecorromana y se clausuran las escuelas paganas (el Liceo o la
Academia).
Se produce una confrontación entre Fe y Razón y surge un nuevo ideal de Paideia. La razón
significa autonomía mientras que la fe representa la heteronomía. La fe significa no cuestionar
nada, creerlo todo por la infalibilidad de Dios. Solo mediante la fe se puede llegar a la verdad.
La nueva paideia recae en el teólogo, su base para la educación recae en los textos sagrados (la
biblia).
En cuestiones teológicas:
En cuestiones antropológicas:
-La Patrística.
-Contexto histórico.
El asalto a Roma y la decadencia del paganismo representan el final del mundo antiguo, que se
da por agotado.
-Filosofía y Fe.
Se da un enfrentamiento con el racionalismo ya que la razón niega la validez de la fe.
También existe un enfrentamiento con el fideísmo, es decir, creer algo por muy absurdo que
sea e ignorar la razón.
Para San Agustín debe existir un equilibrio entre razón y fe, aunque sea difícil. San Agustín
piensa que son complementarias y que ambas pueden ayudarse. “Creo para entender,
entiendo para creer”.
-Descubrimiento de la interioridad.
El “YO” es el principal problema filosófico, es el punto de partida para conocer.
El alma y la interioridad humana se presentan como el lugar de la verdad, un espacio
biográfico como elemento de reflexión. Gracias a esto, San Agustín consigue negar el
escepticismo: “si me equivoco, existo”.
San Agustín plantea una ascensión al conocimiento mediante distintos escalones:
- Sensaciones (sentidos).
- Criterios inmutables y perfectos (acciones buenas y malas).
- Verdad que proviene de una naturaleza inmutable y superior al alma humana.
- Verdad constituida por las ideas: ascenso a Dios.
Se produce así un distanciamiento del pensamiento platónico. Para San Agustín, las ideas
provienen de Dios. Además, rechaza la doctrina de la reminiscencia (el alma conoce de una
vida anterior) y se posiciona a favor de la doctrina de la iluminación divina (Dios nos ilumina en
el camino hacia la verdad).
San Agustín reformula la doctrina platónica en términos creacionistas: todo ha sido creado por
Dios y depende de él. Lo único necesario es Dios, el resto queda reducido a la contingencia.
Existe una dependencia del ser humano en cuanto a Dios.
-Filosofía de la Historia:
San Agustín niega el carácter cíclico del tiempo. Para él, la historia es una creación de Dios y
discurre tal y como Dios quiere.
Plantea el problema del mal mediante tres planos:
- Metafísico: existe una fuerza maligna que determina los actos de maldad en el ser
humano.
- Físico: es la consecuencia del pecado original.
- Moral (pecado): como consecuencia de la libertad humana.
Para San Agustín la historia tiene sentido (logos) ya que es una expresión terrenal de Dios y
existe un orden dispuesto por él.
También tiene una finalidad (telos) u objetivo, a diferencia del planteamiento Platónico.
Vemos aquí un enfrentamiento entre la providencia cristiana y el destino pagano. La
providencia es el plan organizado por Dios para la humanidad. Por lo tanto, al ser un plan de
Dios, solo es concebible una concepción lineal de la historia.
Por eso, a pesar del diluvio universal (por voluntad divina), San Agustín defiende que la
concepción de la historia sigue siendo lineal ya que Noe desciende de Adán.
San Agustín entiende la historia como un valle de lágrimas que tiene su origen en el pecado
original y que terminará con el juicio final, por lo tanto, es una concepción teleológica: la
humanidad está encaminada hacia el juicio final.
Por lo tanto, para San Agustín, la historia de la humanidad queda en segundo plano, es un
tránsito, un peregrinaje para llegar a la salvación o a la condena.
La historia tiene sentido, pero no por si misma, ya que es solo un medio para alcanzar un fin.
Con el orden eterno escatológico (pasa tras la muerte) queda eliminada la posibilidad de una
utopía terrenal, ya que solo existe el paraíso celestial.
La concepción de la historia humana de San Agustín se basa en la existencia de dos ciudades
moralmente heterogéneas (valores diferentes).
- La Ciudad Terrenal: definida por la soberbia, relacionada con la autonomía pagana.
Estaría representada por Roma. Para San Agustín, la ciudad terrenal está llamada a la
condena eterna.
- La Ciudad Celestial: definida por la humildad y los valores de la iglesia. Está llamada a
la salvación eterna. En la Ciudad Celestial se desprecia lo mundano y lo material.
Ambas ciudades están mezcladas en el curso de la historia. Para San Agustín, pertenecer a la
Iglesia no es garantía de salvación, ya que la salvación depende enteramente de la voluntad de
Dios.
A lo largo de la historia se representa la aparición de las dos ciudades: el relato del Génesis de
Caín y Abel nos muestra la división de ambas ciudades.
San Agustín señala tres hitos fundamentales para entender la planificación de la historia:
- El pecado original.
- La espera de la llegada de un salvador.
- La encarnación y la pasión del hijo de Dios y la constitución de la Iglesia.
En resumen, San Agustín reduce la historia del mundo a la historia del pecado original (este
pecado pone en marcha la historia) y de la gracia o voluntad divina (que permite la separación
de ambas ciudades).
En política podemos tomar el pensamiento de San Agustín como el deber del Estado a
subordinarse a la Iglesia (Agustinismo político).
La filosofía medieval parte de las bases establecidas por San Agustín y actualizadas por Santo
Tomás. Las claves de este modelo filosófico eran:
1. El Agustinismo:
- Ausencia de distinción entre la filosofía y la teología (para San Agustín son lo
mismo).
- Reducción de la historia del mundo a la historia del pecado original y la gracia
divina.
- El Estado debe estar subordinado a la Iglesia.
2. La Escolástica:
- Considerada la sucesora de la patrística.
- Reelabora los temas de la filosofía clásica adaptándolos a la teología.
- Referente: Tomás de Aquino.
-Tomás de Aquino.
Realiza una síntesis filosófica desde la filosofía de Aristóteles hasta el pensamiento cristiano.
Santo Tomás redescubre el pensamiento aristotélico, que genera diferentes reacciones:
Tomás de Aquino rechaza la postura de San Agustín que defiende que la filosofía queda
subordinada a la teología. Pero también rechaza la tesis averroísta de la Doble Verdad que
dicta que la filosofía está al mismo nivel que la fe. La tesis de la Doble Verdad reconoce la
autonomía de la filosofía y la independencia en cuanto a Dios, por lo que Santo Tomás la
considera una herejía.
Encontramos tres hitos culturales que marcan el desarrollo del pensamiento renacentista:
1. El avance de la ciencia: se dan gran cantidad de descubrimientos y
perfeccionamientos técnicos (invención de la imprenta). También se redescubre la
ciencia de la antigua Grecia y se reclama autonomía intelectual, es decir, libertad
para desarrollar la ciencia.
Estos puntos doctrinales son el reflejo de una de las caras del espíritu
renacentista:
El ser humano deja de ser una creación de Dios para pasar a ser artificie de si mismo. No existe
un destino determinado por Dios, sino que forjamos nuestro propio destino.
- Neoepicureismo.
- Neoplatonismo renacentista.
- Aristotelismo renacentista.
- Naturalismo.
- Pensamiento utópico (relacionado con el descubrimiento de América).
- Realismo político de Maquiavelo: defiende la autonomía política, es decir, la política ha
de mantenerse al margen de la religión.
Maquiavelo piensa en lo que el ser humano puede realmente hacer en esta vida y no en la
salvación del alma, etc.
Se sitúa en contra del Platonismo por su carácter utópico (La República) y también en contra
de San Agustín por el pensamiento de que el ser humano depende de Dios y por la división de
ciudades (celestial y terrenal) que lleva al utopismo.
Maquiavelo descarta los pensamientos idealistas ya que no cree que sean posibles y no son
compatibles con el carácter humano.
-Contexto histórico.
Nos encontramos en una época en la que Italia está muy fracturada, en un momento de gran
inestabilidad tanto social como política, a pesar del gran esplendor cultural. Es una época de
gran corrupción en la que se confunde el poder temporal con el espiritual, es decir, se mezclan
los asuntos políticos con los del Estado.
-Contexto biográfico.
Maquiavelo nace en Florencia en 1469, año en el que los Medici acceden al poder. En 1494 se
instaura la república teocrática tras desalojar del poder a los Medici. En 1948 Maquiavelo es
nombrado secretario de la Segunda Cancillería, pero es destituido en 1512 por Giovanni de
Medici y escribe El Príncipe en 1513.
Maquiavelo reivindica el paganismo ya que, para él, la religión no debe controlar la vida
política. Considera que un estado cristiano es imposible ya que tiene un carácter utópico. Para
Maquiavelo, los valores cristianos son incompatibles con la política. Maquiavelo admira a los
Reyes Católicos, pero no por ser religiosos, sino por ser buenos gobernantes.
Realiza una reivindicación de una moral que sirva para gestionar con eficacia el mundo terrenal
(el único que existe e importa).
Maquiavelo ofrece una reflexión útil para el político sobre la naturaleza humana:
Piensa que es posible hacer un cálculo racional de las acciones humanas (nos permite
predecirlas). Este pensamiento se sitúa en contra del concepto de providencia divina de San
Agustín. Así, Maquiavelo elabora un tipo uniforme de la naturaleza humana, es decir, lo que
nos permite reconocernos como humanos.
Para Maquiavelo, la ambición es el motor que mueve la historia (para San Agustín sería Dios).
Por eso, Maquiavelo piensa que la política debe saber frenar la ambición y saber anteponer el
bien común al propio. De ahí nace el Estado y el concepto de justicia.
La virtud es para Maquiavelo una capacidad flexible que puede utilizarse en cada situación con
los medios oportunos para frenar la ambición. Estos medios (recursos) pueden ser leyes,
armas, coacción o represión, utilizadas en situaciones políticas de emergencia. Por lo tanto,
Maquiavelo está legitimando así el poder represivo del Estado siempre y cuando sea en
búsqueda del bien común.
Maquiavelo defiende que el mal político ha de solucionarse mediante la política y sin recurrir a
la religión, ya que la política es una cuestión humana.
-Filosofía de la Historia.
En sus discursos sobre la primera década de Tito Livio, Maquiavelo dice que en el pasado está
el modelo que ha de renacer para edificar el futuro. Este modelo es la República Romana. Para
Maquiavelo, el buen gobernante ha de conocer la historia pasada.
Este referente histórico (la república romana) ha de funcionar como un ideal normativo, es
decir, debe ser un modelo a seguir.
- En El Príncipe, el “ser” se impone al “deber ser”, es decir, el realismo político. Esta obra
surge con urgencia debido a la situación de Florencia.
- En sus Discursos, el “ser” ha de aspirar al “deber ser”, dando así lugar al idealismo
político.
En El Príncipe, Maquiavelo emplea el realismo político, defendiendo la autonomía de la política
(al margen de la religión). Para Maquiavelo, el príncipe (el gobernante) debe cuidar siempre el
bien común, aunque en la obra se vive una situación de crisis en la que el príncipe tiene carta
blanca para lograr el bien común por cualquier medio (represión, leyes, armas…).
Maquiavelo rechaza las teorías de la historia de la inspiración cristiana de San Agustín por su
carácter lineal. Maquiavelo defiende que podemos repetir la antigüedad ya que la condición
humana es estable.
Se recupera así el modelo histórico cíclico de Petrarca. En este caso, la perspectiva escatológica
cede paso a la perspectiva cíclica en la que se ven momentos de auge y decadencia.
La historia no tiene un objetivo (la salvación para San Agustín) por lo que pierde el sentido
teleológico. También pierde el sentido escatológico ya que deja de ser un tránsito.
La concepción cíclica:
Maquiavelo toma como referencia el anacyclosis de Polibio, es decir, una sucesión cíclica de las
formas de gobierno. A diferencia de la concepción cíclica de Platón (degeneración constante),
en el concepto cíclico de Maquiavelo existe la corrupción y la regeneración debido al
enfrentamiento entre la ambición y la virtud.
Por lo tanto, para Maquiavelo existe una ley histórica, es decir, la historia sigue un orden, una
lógica de la que se puede obtener lecciones políticas.
Precisamente porque la historia se repite podemos calcular y predecir lo que va a ocurrir. Por
lo tanto, para Maquiavelo la historia es inteligible porque la podemos comprender (semejanza
con San Agustín: comprendemos la historia por voluntad de Dios), por lo que, al comprender la
historia podemos intervenir en ella de forma relativa. Es decir, no podemos frenar el curso
cíclico, pero podemos paliar las etapas negativas y potenciar las positivas.
Para Maquiavelo, el modelo de la República Romana representa las tres formas de gobierno
virtuosas.
Este modelo será el que más igualdad socioeconómica traiga y el que mayor posibilidad tiene
de evitar la corrupción (no emergen figuras únicas). Políticamente habría un gobierno mixto en
el que estarían representados todos los estamentos sociales.
Esto representa para Maquiavelo la idea del Vivere Civile (vida civil), cuyo objetivo es cuidar la
libertad individual para asegurar el bien común.
Maquiavelo piensa que la realidad histórica es producto del ser humano, es decir, de su
libertad de acción. La historia tiene una legalidad propia (unas leyes) en las que tienen cabida
el azar y la contingencia, es decir, existen cosas que pasan pero podrían no haber pasado, hay
cosas que no podemos prever porque son casuales.
Para referirse a estos elementos, Maquiavelo emplea el término Fortuna, sustituyendo así el
concepto de Providencia del pensamiento cristiano.
Maquiavelo tiene una concepción clásica de la fortuna. La concibe como una diosa buena
sobre la que se puede actuar en algunas ocasiones para favorecer el curso de la historia. Es
una concepción misógina: “la fortuna como mujer, se puede maltratar para domarla”.
La fortuna es el límite con el que se encuentra el ser humano para hacerse cargo de su entorno
(no lo podemos controlar del todo). Puede ser compatible con la idea del destino (antigüedad)
pero existe una diferencia: el destino no se puede cambiar mientras que la fortuna puede ser
alterada por la virtud.
Por lo tanto, para Maquiavelo, la fortuna nos concede la posibilidad del libre albedrío o
autonomía. La libertad del ser humano consiste en la capacidad que tiene de actuar de
manera controlada, es decir, canalizar las propias pasiones e impulsos y dosificar los principios
morales.
Maquiavelo piensa que el ser humano puede ser árbitro de sus acciones mediante la virtud, las
consecuencias de estas dependerán de su ejercicio de autonomía. Si somos capaces de poner
diques y controlar la fortuna, las consecuencias de estas serán menores. Nunca podremos
evitar los conflictos, pero sí podremos dotar a la sociedad de los elementos necesarios para
contrarrestarlos (la virtud).
Para Maquiavelo, la virtud no es una cuestión moral o religiosa sino política, se trata de la
capacidad humana para analizar una situación, evaluarla y decidir la acción más adecuada
(esto sería un cálculo racional para anticiparse a la fortuna).
1. La revolución científica.
Por otro lado, Galileo defiende que la ciencia ha de ser independiente de la teología.
Realiza esta reivindicación basándose en la confianza en las facultades humanas.
2. La ilustración.
Nos situamos en un contexto histórico de hechos como la revolución gloriosa en Inglaterra
o la revolución francesa.
La ilustración rompe con la tradición y critica los dogmas y las supersticiones religiosas. Los
ilustrados buscan combatir los prejuicios religiosos. Además, se critica el autoritarismo y se
defienden los derechos humanos. También se defiende el conocimiento científico y la
educación como forma de mejorar la condición humana.
Podemos decir entonces que la Ilustración realiza un uso crítico y constructivo de la razón
con la intención de mejorar la humanidad.
Para Kant, la Ilustración no es solo una época. Kant percibe la Ilustración como la salida del
hombre de su minoría de edad, es decir, dejar de ser dependiente, comenzar a pensar por sí
mismo, y llegar alcanzar la autonomía. La Ilustración no es un momento histórico, sino una
actitud.
Además, Kant defiende que el uso de la razón ha de ser público, la razón debe ser universal.
Solo puede hacer uso público de la razón quien haya sido formado.
También concibe la Ilustración como un proyecto, un plan que ha iniciado y que debe
continuar en el futuro. “No vivimos en una época ilustrada, pero sí de Ilustración” con esto
Kant quiere decir que no se ha alcanzado el objetivo aún, pero ya comienzan a haber indicios
(la revolución francesa) del proyecto de la Ilustración.
-Contexto histórico.
Existen factores clave como la Revolución Francesa que permiten a Kant afirmar que es posible
un progreso moral. La Revolución Francesa es para Kant un símbolo de esperanza, pero
advierte del peligro que puede llevar, ya que piensa que solo con la predisposición moral no se
asegura el triunfo del progreso.
-Dominio de la filosofía.
Todo lo que preocupa a Kant se resume en tres cuestiones:
Estas tres preguntas tienen respuestas críticas para Kant (criticismo). La actitud crítica la
adquiere tras, según él, “despertar del sueño dogmático” gracias a Hume. El sueño dogmático
significa pretender alcanzar mediante la razón un conocimiento de la realidad que va más allá
de nuestra experiencia.
Para Kant, se debe llevar a cabo un uso crítico de la razón y se ha de establecer los límites y
fundamentos de esta.
La doctrina del idealismo transcendental fija la atención en el sujeto y en los elementos que ya
conoce (a priori). Para Kant, esta doctrina realiza un giro copernicano ya que cambia el
esquema del conocimiento.
La preocupación principal de Kant es poder distinguir entre lo que podemos conocer y lo que
no. Por eso establece una dicotomía (diferencia) entre:
Para que podamos conocer algo se tienen que dar dos condiciones:
Por lo tanto, para Kant solo podemos conocer aquello que entra dentro de lo fenoménico, es
decir, que es demostrable y sensible.
Las ideas metafísicas (Dios, el alma, etc.) se quedan fuera de lo fenoménico ya que no se
pueden demostrar y no son experiencias sensibles. Lo que ocurre con las ideas metafísicas se
conoce como Dialéctica Trascendental, es decir, otorgar a las ideas el carácter de objeto.
Al intentar conocer estas ideas (Dios, alma, etc.) nos vemos avocados a errar ya que hacemos
una aplicación indebida de las categorías y pretendemos conocer lo noúmeno. Por lo tanto, se
genera así una antinomia en la que dos ideas racionales se contradicen.
Para Kant, las ideas metafísicas no tienen relevancia teórica o científica pero sí moral, ya que
se trata de postulados. Un postulado es algo que no podemos conocer o demostrar
científicamente pero que debemos admitir como posibilidad moral (la existencia de dios, la
libertad, etc.).
Kant defiende que la moral es la posibilidad de decidir si obrar bien o mal, y para tomar la
decisión se necesita libertad, pero la ciencia nos da una imagen determinada del mundo
contraria a la libertad.
Para responder a la pregunta “¿Qué debo hacer?” Kant trata de justificar racionalmente la
libertad humana (libertad entendida como autonomía).
Para Kant, la voluntad está determinada por el imperativo categórico, es decir, actuar de tal
manera que pueda adoptarse como un comportamiento universal. (Nietzsche lo negará en un
futuro: cada uno tiene un imperativo individual).
Así Kant plantea la forma en la que deben ser nuestras acciones: acorde al imperativo
categórico.
Para Kant, la historia es un ámbito que permite alcanzar la libertad. La historia se entiende
como un proyecto y progreso.
Por eso para Kant es fundamental tener fe en el sentido de la historia, esto se convierte en un
deber moral ya que no se puede demostrar científicamente. Por lo tanto, el progreso para Kant
es un postulado. A pesar de que no podemos asegurar el progreso ya que no es un dominio
empírico, tampoco podemos negar la posibilidad del progreso porque sí es un dominio moral
(postulado).
Kant piensa que sería absurdo que la naturaleza no desarrollase la disposición moral
implantada en el género humano, como el uso de la razón, que nos permite concebir la
libertad.
Para Kant, el conflicto que surge de esa insociable sociabilidad es el motor del progreso. Es la
competitividad lo que nos hace progresar. En este pensamiento de Kant influyen “La Fábula de
las Abejas” y “La Riqueza de las Naciones”.
Kant afirma que el progreso histórico tiene forma jurídica porque depende del desarrollo de
una constitución universal y de que se instaure una sociedad civil que administre el derecho.
Para Kant, la moral queda recogida en el imperativo categórico, por lo que, si una acción no se
ajusta a este, sería considerada inmoral. Es cada individuo el que ha de plantearse la moralidad
de sus acciones.
Pero Kant se da cuenta de que solo con el imperativo categórico no es suficiente ya que la
naturaleza humana tiene una parte de maldad. Por eso Kant recurre al derecho como forma de
regular la moral. Afirma que una constitución universal sería la manera de cumplir con el
imperativo categórico y vivir en libertad bajo leyes. Esto corrobora que el ser humano no es
capaz por sí mismo de comportarse bien moralmente y por lo tanto necesita unas normas de
carácter coercitivas, es decir, que implican un castigo si se incumplen.
Por lo tanto, afirma que la historia no se ajusta solamente al puro deber, pero sí que debe
discurrir conforme al deber. Esto quiere decir que la humanidad no actúa como debe por
naturaleza, por lo que son necesarias unas normas.
Por eso Kant plantea la historia como un proceso indefinido que avanza hacia el progreso. El
concepto de progreso queda definido como un ideal regulativo, es decir, el progreso regula y
organiza las acciones de la humanidad.
El concepto de progreso de Kant podría considerarse como un utopismo crónico, es decir, una
propuesta sin una fecha concreta, sin límite de tiempo, pero siempre con la idea de avanzar.
Por lo tanto, el progreso y el desarrollo de una constitución universal es lo que debe regular las
acciones políticas.
Kant se distancia del planteamiento de Rousseau, que afirma que es la sociedad la que corroe
al ser humano y que conforme avanzamos hacia el progreso nos alejamos de la bondad natural
del individuo. Kant, por el contrario, es optimista conforme al progreso.
Para Kant, la historia universal en sentido cosmopolita no es una quimera ni una especulación,
sino que existen indicios en la realidad. Kant piensa que el progreso se ve reflejado en la
instauración de constituciones republicanas.
Es el hilo conductor de la historia el que nos permite descubrir el sentido de las acciones
humanas. La disposición moral del ser humano nos permite afirmar que siempre ha existido el
concepto o la idea de progreso.
Kant plantea una historia a posteriori al intentar descubrir las claves de la historia, pero
también plantea la historia a priori al centrar su atención en lo que le deparará a la
humanidad.
-El Positivismo.
El positivismo defiende que la única manera de conocer la realidad es mediante la
experiencia. Esta corriente exalta la racionalidad científico-técnica como la expresión más
perfecta de la realidad humana. Para los positivistas razón = ciencia.
Comte propone una utopía científica basada en el desarrollo de la ciencia. Afirma que la
ciencia es lo único que puede garantizar el altruismo.
-Marxismo.
Marx establece un análisis de lo que está sucediendo en la sociedad del momento. Para ello,
plantea una concepción de la naturaleza que se ciñe al ser humano.
Marx presenta una concepción naturalista del ser humano, es decir, lo concibe como un
animal. El ser humano es un ser natural, histórico, social y que se realiza en el trabajo
(autorrealización, concepción romántica del trabajo).
Realiza una crítica de la ideología burguesa, expresando que el ser humano se encuentra en un
estado de alienación por la burguesía.
Para Marx, es necesario el desarrollo de una nueva clase social (el proletariado) que obtenga
consciencia de clase, es decir, que entienda que la lucha de clases (el progreso) está en sus
manos.
En contra de la posición marxista vemos a Schopenhauer, que sería la antítesis de Marx ya que
solo se queda con la parte negativa de la humanidad, pero no concibe el progreso de esta. Por
otro lado, Fukuyama se posiciona en contra de la concepción marxista de la historia a raíz de la
caída del muro de Berlín.