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Transición del Pensamiento Pagano al Cristiano

Este documento resume el pensamiento cristiano y la filosofía de Agustín de Hipona en tres pasos clave: 1) La transición de la filosofía pagana a la cristiana con la institución del cristianismo como religión oficial y el cierre de escuelas paganas. 2) La filosofía de Agustín enfatiza la fe sobre la razón y niega la autonomía moral al depender de la voluntad de Dios. 3) Agustín propone un equilibrio entre fe y razón aunque la fe sea el fundamento, y descub

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Transición del Pensamiento Pagano al Cristiano

Este documento resume el pensamiento cristiano y la filosofía de Agustín de Hipona en tres pasos clave: 1) La transición de la filosofía pagana a la cristiana con la institución del cristianismo como religión oficial y el cierre de escuelas paganas. 2) La filosofía de Agustín enfatiza la fe sobre la razón y niega la autonomía moral al depender de la voluntad de Dios. 3) Agustín propone un equilibrio entre fe y razón aunque la fe sea el fundamento, y descub

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FILOSOFIA

TEMA 3: El pensamiento cristiano.


En el tránsito de la filosofía pagana a la cristiana se dan tres pasos:

- Aristóteles y el Liceo.
- El paso de la época clásica a la helenística.
- El paso de la filosofía grecorromana (pagana) a la cristiana.

1. Aristóteles y el Liceo.

Aristóteles fue discípulo de Platón, estudió en la Academia, educó a Alejandro Magno y fundó
una nueva academia filosófica: el Liceo.

Aristóteles funda en Atenas el Liceo. Para él, los filósofos debían pensar en movimiento, es
decir, mientras paseaban, de ahí que los llamaran peripatéticos.

El Liceo es clausurado en el 529 d.C. por Justiniano. Durante el s. VI d.C. desaparece el


pensamiento aristotélico, que se retoma ya en el s. XII d.C.

2. El paso de la época clásica a la helenística.

Se da en el contexto histórico de la expansión del Imperio de Alejandro Magno. Podemos decir


que existe un paso de la cultura helena a la helenística: el pensamiento cambia, se pasa a una
visión universalista del ser humano.

Se produce una crisis en el modelo sociopolítico y cultural de la polis, aparece el


cosmopolitismo y el pensamiento individualista. Además, se incorpora el igualitarismo
mundial, a diferencia de la época griega en la que se pensaba que los que no eran griegos eran
bárbaros.

En este contexto se desarrollan nuevas escuelas filosóficas. El concepto de Paideia cambia, ya


no se trata de educar al buen ciudadano, sino de ayudar al individuo a encontrar la felicidad, a
diferencia del pensamiento de Platón, que buscaba la justicia común.

Nuevas escuelas filosóficas:

- Cinismo: fundada por Diógenes, defiende el ideal de autarquía y de autosuficiencia. Se


desprecia la política y se busca la satisfacción personal.

- Epicureísmo: fundada por Epicuro. Presenta un ideal ético de felicidad relacionado con
el hedonismo, es decir, la huida del dolor. Epicuro plantea el ideal de aponía (ausencia
de dolor físico) y la ataraxia (ausencia de dolor en el alma, tranquilidad). Epicuro divide
los placeres en naturales necesarios, naturales innecesarios y artificiales. Oara Epicuro,
mediante la razón podemos alcanzar la aponía y la ataraxia.

- Estoicismo: busca el ideal de la apatía, es decir, prescindir de las pasiones para que el
individuo pueda alcanzar la tranquilidad. El estoicismo persigue la imperturbabilidad y
defiende que depende de uno mismo y de su actitud el llegar a la felicidad.
- Escepticismo: asume el ideal de ataraxia y de afasia, es decir, no pronunciarse y
permanecer impasible, al margen de opiniones y juicios.

- Neoplatonismo: es la principal escuela filosófica del Imperio Romano a partir del S.III
d.C. Su principal representante es Plotino, que buscaba fundar una escuela filosófica
en Roma con las ideas de Platón. El Platonismo de Plotino utiliza elementos
sincréticos. Su principal obra son las Enéadas, en las que lleva a cabo una elaboración
espiritual y teológica de las ideas de Platón. Según Plotino, la realidad se articula en
tres Hipostasis (sustancias):

Ø El Uno: el único principio máximo. Para Platón sería la idea del bien, es decir,
la única realidad de la que todo procede. Este principio facilita el paso al
monoteísmo.
Ø La inteligencia o el espíritu: para Platón serían las ideas.
Ø El alma universal: creadora de todas las realidades. Dentro estaría el alma
suprema, el alma del todo y las almas particulares.

Para Plotino todo deriva a partir del Uno, una gran luz que lo ilumina todo (el Sol para
Platón). El proceso mediante el cual el Uno deriva en otras realidades es conocido como
emanación. También es posible la vía del retorno mediante la cual el alma particular se une al
Uno: la conversión, es decir, despojarse de lo material y centrarse en lo espiritual para llegar al
Ekstasis (la unión con el Uno).

3. El paso de la filosofía grecorromana (pagana) a la cristiana.

Teodosio I establece la religión cristiana como la oficial del Imperio Romano. Esto provoca el
fin de la filosofía pagana grecorromana y se clausuran las escuelas paganas (el Liceo o la
Academia).

Se produce una confrontación entre Fe y Razón y surge un nuevo ideal de Paideia. La razón
significa autonomía mientras que la fe representa la heteronomía. La fe significa no cuestionar
nada, creerlo todo por la infalibilidad de Dios. Solo mediante la fe se puede llegar a la verdad.

La nueva paideia recae en el teólogo, su base para la educación recae en los textos sagrados (la
biblia).

Gracias al neoplatonismo se producen puntos de encuentro entre la filosofía pagana griega y


la nueva filosofía cristiana.

En cuestiones teológicas:

- El Uno de Plotino, el Bien de Platón: da sentido a la línea del monoteísmo.


- La existencia de un mundo sensible (Platón) que sería el mundo terrenal en la filosofía
cristiana.
- El demiurgo de Platón da cierto sentido al creacionismo cristiano.

En cuestiones antropológicas:

- Inmortalidad dl alma: niegan la metempsicosis (reencarnación) y el carácter


contingente de la unión cuerpo-alma.
- Juicio tras la muerte: juicios en los que el alma, según su comportamiento tenía un
destino u otro. Para Platón había dos caminos: izquierda y derecha, mientras que para
el cristianismo sería cielo e infierno.

También encontramos puntos de ruptura como:

- El cristianismo introduce la doctrina del pecado original: nacemos con el pecado y la


culpa.
- Reinterpretación de la relación entre el ser humano y Dios: se interpreta en términos
de criatura/creador. Esto hace que la libertad humana quede relativizada al depender
de Dios.
- Se introducen las nociones de revelación y gracia: la revelación como conocimiento
revelado por Dios y la gracia como un don que poseen ciertas personas para conocer.

Es decir, en el pensamiento cristiano, lo humano pierde el valor y la autonomía y depende


de la voluntad de Dios. Se pasa así de una cultura antropocéntrica a una teocrática.

TEMA 4: La filosofía agustiniana.


Agustín de Hipona fue un maestro filosófico y artificie de la cultura medieval.

-La Patrística.

Agustín de Hipona establece el primer capítulo intelectual de la cristiandad. Aparece el


concepto de Ortodoxia, es decir, la forma correcta de pensar y actuar según las escrituras.
También aparece el concepto de herejía, es decir, una opinión desviada del dogma correcto
planteado por Dios.

-Contexto histórico.

Se da un acontecimiento fundamental para el desarrollo del pensamiento de Agustín de


Hipona que es el asalto de Roma por Alarico en el 410 d.C. Tras el asalto a Roma, se acusa al
cristianismo de este, por lo que Agustín de Hipona realiza La Ciudad de Dios como una apología
del cristianismo. Para Agustín de Hipona, la caída de Roma pone en evidencia la decadencia de
la Roma pagana y defiende la necesidad de encontrar un nuevo fundamento en la historia:
novus ordo christianus.

El asalto a Roma y la decadencia del paganismo representan el final del mundo antiguo, que se
da por agotado.

-Contexto biográfico de Agustín de Hipona:


Vemos un itinerario filosófico-espiritual que marca el tránsito del paganismo al cristianismo.
Dos etapas:
1. De su nacimiento a la Conversión al cristianismo: Recibió una educación pagana en
Cartago. Su evolución interior comienza con el estudio de la filosofía, en concreto con
Cinerón. En la búsqueda de la sabiduría, Agustín de Hipona diferencia tres etapas:

- Maniqueísmo: (religión herética). Defiende el dualismo radical entre bien y


mal, el pecado como consecuencia del principio universal del mal y la
eliminación de la necesidad de tener fe.
- Escepticismo académico: es una etapa de duda existencial.
- Viaje a Milán: allí encuentra un nuevo escenario intelectual. Conoce el
Neoplatonismo, a San Ambrosio y lee a San Pablo.

2. De su Consagración episcopal a la muerte: Se entrega al estudio del Neoplatonismo


para sentar las bases del cristianismo. Tras su bautismo, se instala en Hipona y
comienza a combatir la herejía donatista, aquella que va contra la palabra de Dios.
Tras convertirse en Obispo de Hipona se dedica a combatir las herejías pelagianas que
ponía en duda la salvación del alma por voluntad de Dios. San Agustín defiende que los
hechos son relativos y que la salvación recae en la gracia divina, la salvación es un
favor natural que Dios concede. Así San Agustín niega la autonomía moral, ya que la
moral está a merced de Dios.
Aspectos de la filosofía agustiniana:

-Filosofía y Fe.
Se da un enfrentamiento con el racionalismo ya que la razón niega la validez de la fe.
También existe un enfrentamiento con el fideísmo, es decir, creer algo por muy absurdo que
sea e ignorar la razón.
Para San Agustín debe existir un equilibrio entre razón y fe, aunque sea difícil. San Agustín
piensa que son complementarias y que ambas pueden ayudarse. “Creo para entender,
entiendo para creer”.

-Descubrimiento de la interioridad.
El “YO” es el principal problema filosófico, es el punto de partida para conocer.
El alma y la interioridad humana se presentan como el lugar de la verdad, un espacio
biográfico como elemento de reflexión. Gracias a esto, San Agustín consigue negar el
escepticismo: “si me equivoco, existo”.
San Agustín plantea una ascensión al conocimiento mediante distintos escalones:
- Sensaciones (sentidos).
- Criterios inmutables y perfectos (acciones buenas y malas).
- Verdad que proviene de una naturaleza inmutable y superior al alma humana.
- Verdad constituida por las ideas: ascenso a Dios.
Se produce así un distanciamiento del pensamiento platónico. Para San Agustín, las ideas
provienen de Dios. Además, rechaza la doctrina de la reminiscencia (el alma conoce de una
vida anterior) y se posiciona a favor de la doctrina de la iluminación divina (Dios nos ilumina en
el camino hacia la verdad).
San Agustín reformula la doctrina platónica en términos creacionistas: todo ha sido creado por
Dios y depende de él. Lo único necesario es Dios, el resto queda reducido a la contingencia.
Existe una dependencia del ser humano en cuanto a Dios.

-Filosofía de la Historia:
San Agustín niega el carácter cíclico del tiempo. Para él, la historia es una creación de Dios y
discurre tal y como Dios quiere.
Plantea el problema del mal mediante tres planos:
- Metafísico: existe una fuerza maligna que determina los actos de maldad en el ser
humano.
- Físico: es la consecuencia del pecado original.
- Moral (pecado): como consecuencia de la libertad humana.
Para San Agustín la historia tiene sentido (logos) ya que es una expresión terrenal de Dios y
existe un orden dispuesto por él.
También tiene una finalidad (telos) u objetivo, a diferencia del planteamiento Platónico.
Vemos aquí un enfrentamiento entre la providencia cristiana y el destino pagano. La
providencia es el plan organizado por Dios para la humanidad. Por lo tanto, al ser un plan de
Dios, solo es concebible una concepción lineal de la historia.
Por eso, a pesar del diluvio universal (por voluntad divina), San Agustín defiende que la
concepción de la historia sigue siendo lineal ya que Noe desciende de Adán.
San Agustín entiende la historia como un valle de lágrimas que tiene su origen en el pecado
original y que terminará con el juicio final, por lo tanto, es una concepción teleológica: la
humanidad está encaminada hacia el juicio final.
Por lo tanto, para San Agustín, la historia de la humanidad queda en segundo plano, es un
tránsito, un peregrinaje para llegar a la salvación o a la condena.
La historia tiene sentido, pero no por si misma, ya que es solo un medio para alcanzar un fin.
Con el orden eterno escatológico (pasa tras la muerte) queda eliminada la posibilidad de una
utopía terrenal, ya que solo existe el paraíso celestial.
La concepción de la historia humana de San Agustín se basa en la existencia de dos ciudades
moralmente heterogéneas (valores diferentes).
- La Ciudad Terrenal: definida por la soberbia, relacionada con la autonomía pagana.
Estaría representada por Roma. Para San Agustín, la ciudad terrenal está llamada a la
condena eterna.
- La Ciudad Celestial: definida por la humildad y los valores de la iglesia. Está llamada a
la salvación eterna. En la Ciudad Celestial se desprecia lo mundano y lo material.

Ambas ciudades están mezcladas en el curso de la historia. Para San Agustín, pertenecer a la
Iglesia no es garantía de salvación, ya que la salvación depende enteramente de la voluntad de
Dios.
A lo largo de la historia se representa la aparición de las dos ciudades: el relato del Génesis de
Caín y Abel nos muestra la división de ambas ciudades.
San Agustín señala tres hitos fundamentales para entender la planificación de la historia:
- El pecado original.
- La espera de la llegada de un salvador.
- La encarnación y la pasión del hijo de Dios y la constitución de la Iglesia.
En resumen, San Agustín reduce la historia del mundo a la historia del pecado original (este
pecado pone en marcha la historia) y de la gracia o voluntad divina (que permite la separación
de ambas ciudades).
En política podemos tomar el pensamiento de San Agustín como el deber del Estado a
subordinarse a la Iglesia (Agustinismo político).

TEMA 5: El pensamiento renacentista.


Nos situamos entre el siglo XV y el XVI, con hechos históricos como el descubrimiento de
América, la caída de Constantinopla y la creación del imperio Otomano. Se da la Reforma
protestante y la Contrarreforma. Italia se consolida como capital cultural. La invención de la
imprenta en serie fue fundamental para la difusión de conocimientos.

Paso del pensamiento medieval al pensamiento renacentista:

Identificamos dos posturas:

- Rupturista: defiende que el renacimiento es totalmente diferente a la época medieval,


ruptura total con esta época y recuperación del mundo antiguo.
- Continuista: defiende un paso fluido de un pensamiento al otro.

El pensamiento renacentista se sitúa en un periodo de transición entre la Edad Media y la Edad


Moderna.

Crisis del modelo filosófico-cultural de la Edad Media.

La filosofía medieval parte de las bases establecidas por San Agustín y actualizadas por Santo
Tomás. Las claves de este modelo filosófico eran:

1. El Agustinismo:
- Ausencia de distinción entre la filosofía y la teología (para San Agustín son lo
mismo).
- Reducción de la historia del mundo a la historia del pecado original y la gracia
divina.
- El Estado debe estar subordinado a la Iglesia.

Estas tres claves del Agustinismo tienen en común la heteronomía, es decir, la


pérdida de la autonomía por parte del ser humano.

2. La Escolástica:
- Considerada la sucesora de la patrística.
- Reelabora los temas de la filosofía clásica adaptándolos a la teología.
- Referente: Tomás de Aquino.
-Tomás de Aquino.

Realiza una síntesis filosófica desde la filosofía de Aristóteles hasta el pensamiento cristiano.
Santo Tomás redescubre el pensamiento aristotélico, que genera diferentes reacciones:

- El rechazo por parte de los jesuitas y los Neoplatónicos.


- La postura de los averroístas: tratan de compatibilizar la revelación musulmana y la
lógica aristotélica.
- La postura de Santo Tomás: intenta cristianizar a Aristóteles y establecer una
mediación entre fe y razón.

Para Tomás de Aquino existen dos tipos de conocimiento:

- La manera racional de conocer (razón).


- La manera fideísta de conocer (fe).

Según Tomas de Aquino debemos encontrar la manera de cohesionarlas. Santo Tomás


intersecciona las verdades naturales (obtenidas por la razón) y las verdades sobrenaturales
(obtenidas en las sagradas escrituras). En la zona común encontramos una forma de demostrar
racionalmente las verdades divinas, es decir, demostrar racionalmente la existencia de Dios.

Para corroborar racionalmente la existencia de Dios, Santo Tomás utiliza el pensamiento


aristotélico mediante 5 vías que parten de un razonamiento empírico. La vía fundamental es la
del Movimiento, en la que se busca una primera causa que cause este movimiento. Es decir,
para Santo Tomás, debemos llegar a una primera causa definitiva que Aristóteles reconoce
como el primer motor inmóvil. Para Santo Tomás, esto sería la figura de Dios.

Tomás de Aquino rechaza la postura de San Agustín que defiende que la filosofía queda
subordinada a la teología. Pero también rechaza la tesis averroísta de la Doble Verdad que
dicta que la filosofía está al mismo nivel que la fe. La tesis de la Doble Verdad reconoce la
autonomía de la filosofía y la independencia en cuanto a Dios, por lo que Santo Tomás la
considera una herejía.

Surge el pensamiento renacentista.

Se trata de un pensamiento humanista, el interés se dirige hacia el ser humano y sus


problemas mundanos. El pensamiento renacentista pone en duda el argumento de autoridad
(Dios).

-Contexto sociopolítico de cambios:

- Surge el capitalismo: la burguesía como clase emergente.


- Expansión geográfica: el descubrimiento de América pone en cuestión las escrituras
bíblicas.
- Se desvincula lo político de lo religioso.
- Consolidación de los grandes estados.
- Proceso de secularización: la religión ya no es el criterio de organización de la
sociedad.

Encontramos tres hitos culturales que marcan el desarrollo del pensamiento renacentista:
1. El avance de la ciencia: se dan gran cantidad de descubrimientos y
perfeccionamientos técnicos (invención de la imprenta). También se redescubre la
ciencia de la antigua Grecia y se reclama autonomía intelectual, es decir, libertad
para desarrollar la ciencia.

2. La reforma protestante de Lutero: se opone a la filosofía y la condena, es vista


como una actividad herética porque reclama autonomía y puede romper con el
dogma cristiano. Lutero manifiesta unos puntos doctrinales:

- La salvación del alma depende de la fe, no de las obras.


- Infalibilidad de las Santas Escrituras (quiere desmentir a Copérnico).
- Sacerdocio universal y libre lectura de las escrituras.

Estos puntos doctrinales son el reflejo de una de las caras del espíritu
renacentista:

- El deseo de renovación religiosa y de regeneración.


- El retorno a los orígenes y a las fuentes originales (la biblia).
- La crítica a la autoridad de la Iglesia y la defensa del derecho individual a la
verdad.

3. El Humanismo: nuevo concepto de paideia, se busca recuperar el saber clásico. La


clave de esta nueva educación está en la antigüedad clásica grecolatina. Según los
humanistas, es ahí donde se encuentra el modelo de actitud. El alcance filosófico
del termino “humanismo” se divide en dos posturas:
- Un fenómeno literario: no existe una renovación de la filosofía.
- Un fenómeno esencialmente filosófico: renovación total de la filosofía.

Nuevo sentido del ser humano: el Antropocentrismo.

A diferencia del pensamiento Agustiniano, el ser humano vuelve a tener autonomía. En el


renacimiento se exalta la vida mundana, se da valor a lo terrenal y a la naturaleza. Se
desarrolla el sensualismo y se afirma la libertad e importancia del individuo (a diferencia de la
Edad Media, que solo da valor a Dios).

El ser humano deja de ser una creación de Dios para pasar a ser artificie de si mismo. No existe
un destino determinado por Dios, sino que forjamos nuestro propio destino.

Corrientes filosóficas renacentistas.

Están desarrolladas en el marco del antropocentrismo, pero con distintos intereses:

- Neoepicureismo.
- Neoplatonismo renacentista.
- Aristotelismo renacentista.
- Naturalismo.
- Pensamiento utópico (relacionado con el descubrimiento de América).
- Realismo político de Maquiavelo: defiende la autonomía política, es decir, la política ha
de mantenerse al margen de la religión.

TEMA 6: La filosofía política de Maquiavelo.


En la filosofía de Maquiavelo encontramos un ejercicio de realismo político y moral.
Maquiavelo quiere encontrar una filosofía política que sirva para gestionar este mundo, no le
interesa el mundo de ultratumba (el celestial).

Maquiavelo piensa en lo que el ser humano puede realmente hacer en esta vida y no en la
salvación del alma, etc.

Se sitúa en contra del Platonismo por su carácter utópico (La República) y también en contra
de San Agustín por el pensamiento de que el ser humano depende de Dios y por la división de
ciudades (celestial y terrenal) que lleva al utopismo.

Maquiavelo descarta los pensamientos idealistas ya que no cree que sean posibles y no son
compatibles con el carácter humano.

-Contexto histórico.

Nos encontramos en una época en la que Italia está muy fracturada, en un momento de gran
inestabilidad tanto social como política, a pesar del gran esplendor cultural. Es una época de
gran corrupción en la que se confunde el poder temporal con el espiritual, es decir, se mezclan
los asuntos políticos con los del Estado.

-Contexto biográfico.

Maquiavelo nace en Florencia en 1469, año en el que los Medici acceden al poder. En 1494 se
instaura la república teocrática tras desalojar del poder a los Medici. En 1948 Maquiavelo es
nombrado secretario de la Segunda Cancillería, pero es destituido en 1512 por Giovanni de
Medici y escribe El Príncipe en 1513.

-Naturaleza humana y el Estado.


El punto de partida de la filosofía de Maquiavelo será el enfrentamiento entre el paganismo y
el cristianismo.

Maquiavelo reivindica el paganismo ya que, para él, la religión no debe controlar la vida
política. Considera que un estado cristiano es imposible ya que tiene un carácter utópico. Para
Maquiavelo, los valores cristianos son incompatibles con la política. Maquiavelo admira a los
Reyes Católicos, pero no por ser religiosos, sino por ser buenos gobernantes.

Maquiavelo se sitúa en un pesimismo antropológico para nutrir su realismo político, es decir,


siempre espera lo peor del ser humano.

Realiza una reivindicación de una moral que sirva para gestionar con eficacia el mundo terrenal
(el único que existe e importa).
Maquiavelo ofrece una reflexión útil para el político sobre la naturaleza humana:

Piensa que es posible hacer un cálculo racional de las acciones humanas (nos permite
predecirlas). Este pensamiento se sitúa en contra del concepto de providencia divina de San
Agustín. Así, Maquiavelo elabora un tipo uniforme de la naturaleza humana, es decir, lo que
nos permite reconocernos como humanos.

Para Maquiavelo, la naturaleza humana responde a la ambición, es decir, priorizar nuestros


propios deseos e intereses. Por lo tanto, el hombre actúa acorde a su ambición.

Maquiavelo defiende que la ambición es la causa de la corrupción humana y de la


degeneración sociopolítica. Considera que la ambición está relacionada con la política, pero no
con la moral.

Para Maquiavelo, la ambición es el motor que mueve la historia (para San Agustín sería Dios).

Por eso, Maquiavelo piensa que la política debe saber frenar la ambición y saber anteponer el
bien común al propio. De ahí nace el Estado y el concepto de justicia.

Para Maquiavelo, la ambición se contrarresta con la virtud (no en el sentido agustiniano de


alabar a Dios, sino en el sentido griego: Areté).

La virtud es para Maquiavelo una capacidad flexible que puede utilizarse en cada situación con
los medios oportunos para frenar la ambición. Estos medios (recursos) pueden ser leyes,
armas, coacción o represión, utilizadas en situaciones políticas de emergencia. Por lo tanto,
Maquiavelo está legitimando así el poder represivo del Estado siempre y cuando sea en
búsqueda del bien común.

Maquiavelo defiende que el mal político ha de solucionarse mediante la política y sin recurrir a
la religión, ya que la política es una cuestión humana.

Maquiavelo sitúa la política en un espacio de inmanencia, es decir, la política ocurre en este


mundo, a diferencia del espacio de trascendencia que plantea San Agustín.

-Filosofía de la Historia.
En sus discursos sobre la primera década de Tito Livio, Maquiavelo dice que en el pasado está
el modelo que ha de renacer para edificar el futuro. Este modelo es la República Romana. Para
Maquiavelo, el buen gobernante ha de conocer la historia pasada.

Este referente histórico (la república romana) ha de funcionar como un ideal normativo, es
decir, debe ser un modelo a seguir.

Podemos ver una diferencia en sus obras:

- En El Príncipe, el “ser” se impone al “deber ser”, es decir, el realismo político. Esta obra
surge con urgencia debido a la situación de Florencia.
- En sus Discursos, el “ser” ha de aspirar al “deber ser”, dando así lugar al idealismo
político.
En El Príncipe, Maquiavelo emplea el realismo político, defendiendo la autonomía de la política
(al margen de la religión). Para Maquiavelo, el príncipe (el gobernante) debe cuidar siempre el
bien común, aunque en la obra se vive una situación de crisis en la que el príncipe tiene carta
blanca para lograr el bien común por cualquier medio (represión, leyes, armas…).

Maquiavelo rechaza las teorías de la historia de la inspiración cristiana de San Agustín por su
carácter lineal. Maquiavelo defiende que podemos repetir la antigüedad ya que la condición
humana es estable.

Se recupera así el modelo histórico cíclico de Petrarca. En este caso, la perspectiva escatológica
cede paso a la perspectiva cíclica en la que se ven momentos de auge y decadencia.

Para Maquiavelo, la historia y su curso es ajena a la providencia divina, es decir, Dios no


interviene. A pesar de esto, la historia no es ajena a la fortuna.

La historia no tiene un objetivo (la salvación para San Agustín) por lo que pierde el sentido
teleológico. También pierde el sentido escatológico ya que deja de ser un tránsito.

La concepción cíclica:

Maquiavelo toma como referencia el anacyclosis de Polibio, es decir, una sucesión cíclica de las
formas de gobierno. A diferencia de la concepción cíclica de Platón (degeneración constante),
en el concepto cíclico de Maquiavelo existe la corrupción y la regeneración debido al
enfrentamiento entre la ambición y la virtud.

1. Monarquía: comienza con la elección de un líder (el más fuerte).


Pero se trata de una forma de gobierno insostenible, la ambición
lleva a la tiranía. Desde la tiranía surge una reacción:
2. Aristocracia: se imponen los personajes cualificados que buscan
mantener el bien común, pero se acaba degenerando por la
ambición, se convierte en oligarquía: los gobernantes se preocupan
por sus propios intereses y se alejan del concepto de virtud.
3. Democracia: surge un gobierno del pueblo con intención virtuosa,
pero es insostenible, la ambición lo lleva a convertirse en una
oklatría o anarquía en la que solo se busca el interés propio y reina
el desorden, se vuelve así al estado de naturaleza.

Por lo tanto, para Maquiavelo existe una ley histórica, es decir, la historia sigue un orden, una
lógica de la que se puede obtener lecciones políticas.

Precisamente porque la historia se repite podemos calcular y predecir lo que va a ocurrir. Por
lo tanto, para Maquiavelo la historia es inteligible porque la podemos comprender (semejanza
con San Agustín: comprendemos la historia por voluntad de Dios), por lo que, al comprender la
historia podemos intervenir en ella de forma relativa. Es decir, no podemos frenar el curso
cíclico, pero podemos paliar las etapas negativas y potenciar las positivas.

Para Maquiavelo es fundamental la intervención humana en el curso de la historia debido a la


inmanencia, es decir, el mundo terrenal es el único que tenemos y por lo tanto, debemos
actuar en él.
El modelo de la República Romana.

Para Maquiavelo, el modelo de la República Romana representa las tres formas de gobierno
virtuosas.

Este modelo será el que más igualdad socioeconómica traiga y el que mayor posibilidad tiene
de evitar la corrupción (no emergen figuras únicas). Políticamente habría un gobierno mixto en
el que estarían representados todos los estamentos sociales.

La República Romana se caracteriza por:

- La universalidad de derechos y deberes: defender la patria garantiza el bien común.


- Imperio de la ley: el gobierno está sujeto a la legalidad.
- Garantiza la paz social, la estabilidad y la libertad.

Esto representa para Maquiavelo la idea del Vivere Civile (vida civil), cuyo objetivo es cuidar la
libertad individual para asegurar el bien común.

-Dialéctica (debate) entre necesidad o libertad.


Para Maquiavelo, necesidad y libertad son términos opuestos pero que se necesitan el uno al
otro.

Maquiavelo piensa que la realidad histórica es producto del ser humano, es decir, de su
libertad de acción. La historia tiene una legalidad propia (unas leyes) en las que tienen cabida
el azar y la contingencia, es decir, existen cosas que pasan pero podrían no haber pasado, hay
cosas que no podemos prever porque son casuales.

Para referirse a estos elementos, Maquiavelo emplea el término Fortuna, sustituyendo así el
concepto de Providencia del pensamiento cristiano.

Maquiavelo tiene una concepción clásica de la fortuna. La concibe como una diosa buena
sobre la que se puede actuar en algunas ocasiones para favorecer el curso de la historia. Es
una concepción misógina: “la fortuna como mujer, se puede maltratar para domarla”.

Maquiavelo describe la fortuna como:

- Una fuerza natural.


- Algo caprichoso, sin ningún orden racional, como una mujer (misógino).
- Imprevisible.
- Inexplicable.
- Perniciosa: que puede causar mucho daño.
- Solo es dominable por la virtud.

La fortuna es el límite con el que se encuentra el ser humano para hacerse cargo de su entorno
(no lo podemos controlar del todo). Puede ser compatible con la idea del destino (antigüedad)
pero existe una diferencia: el destino no se puede cambiar mientras que la fortuna puede ser
alterada por la virtud.

Por lo tanto, para Maquiavelo, la fortuna nos concede la posibilidad del libre albedrío o
autonomía. La libertad del ser humano consiste en la capacidad que tiene de actuar de
manera controlada, es decir, canalizar las propias pasiones e impulsos y dosificar los principios
morales.

Maquiavelo piensa que el ser humano puede ser árbitro de sus acciones mediante la virtud, las
consecuencias de estas dependerán de su ejercicio de autonomía. Si somos capaces de poner
diques y controlar la fortuna, las consecuencias de estas serán menores. Nunca podremos
evitar los conflictos, pero sí podremos dotar a la sociedad de los elementos necesarios para
contrarrestarlos (la virtud).

Para Maquiavelo, la virtud no es una cuestión moral o religiosa sino política, se trata de la
capacidad humana para analizar una situación, evaluarla y decidir la acción más adecuada
(esto sería un cálculo racional para anticiparse a la fortuna).

Es la virtud la que nos permite separar la historia de la fortuna y convertirnos en los


protagonistas.

TEMA 7: El pensamiento moderno.


Nos situamos entre los siglos XVII y XVIII, en una época en la que se comienzan a perfilar los
grandes estados. Gran influencia de la Contrarreforma y la Inquisición. Tiene lugar la
revolución francesa (ejemplo histórico de la Ilustración).

El pensamiento moderno se divide en dos ejes intelectuales:

1. La revolución científica.

Se da un cambio en la imagen que se tiene del universo. Copérnico sustituye el


geocentrismo por el heliocentrismo, lo cual choca con los ideales cristianos.

Esta revolución científica propicia un cambio en la concepción de la ciencia y su relación


con la fe. Surge de nuevo la cuestión de la autonomía de la ciencia. Los filósofos se
posicionan a favor de una ciencia autónoma. Descartes, con su Discurso del Método,
realiza un manifiesto a favor de la ciencia y defiende la divulgación de los conocimientos
científicos. Para Descartes, la ciencia nos permite ser dueños de la naturaleza.

La ciencia se convierte en una práctica experimental que exige autonomía intelectual


(respecto a la religión). Figuras como Galileo son acusadas de herejía y procesadas por la
Inquisición.

La posición de la Reforma y de la Contrarreforma es el anticopernicanismo, ya que, para la


Iglesia, las Sagradas Escrituras son infalibles.

Por otro lado, Galileo defiende que la ciencia ha de ser independiente de la teología.
Realiza esta reivindicación basándose en la confianza en las facultades humanas.

2. La ilustración.
Nos situamos en un contexto histórico de hechos como la revolución gloriosa en Inglaterra
o la revolución francesa.

La confianza en la razón es la característica principal de la Ilustración, en la medida en que


su uso implica el progreso de la humanidad.

Para los ilustrados, el progreso se basa en la confianza en la ciencia, pero también en la


mejora ético-política.

La ilustración rompe con la tradición y critica los dogmas y las supersticiones religiosas. Los
ilustrados buscan combatir los prejuicios religiosos. Además, se critica el autoritarismo y se
defienden los derechos humanos. También se defiende el conocimiento científico y la
educación como forma de mejorar la condición humana.

Podemos decir entonces que la Ilustración realiza un uso crítico y constructivo de la razón
con la intención de mejorar la humanidad.

- ¿Qué es la ilustración para Kant?

Para Kant, la Ilustración no es solo una época. Kant percibe la Ilustración como la salida del
hombre de su minoría de edad, es decir, dejar de ser dependiente, comenzar a pensar por sí
mismo, y llegar alcanzar la autonomía. La Ilustración no es un momento histórico, sino una
actitud.

Además, Kant defiende que el uso de la razón ha de ser público, la razón debe ser universal.
Solo puede hacer uso público de la razón quien haya sido formado.

También concibe la Ilustración como un proyecto, un plan que ha iniciado y que debe
continuar en el futuro. “No vivimos en una época ilustrada, pero sí de Ilustración” con esto
Kant quiere decir que no se ha alcanzado el objetivo aún, pero ya comienzan a haber indicios
(la revolución francesa) del proyecto de la Ilustración.

TEMA 8: El criticismo de Kant.


Kant nos ofrece una concepción de la historia coherente con el proyecto de la Ilustración.

-Contexto histórico.

Nos situamos en el reinado de Federico II el grande, en el reino de Prusia.

Existen factores clave como la Revolución Francesa que permiten a Kant afirmar que es posible
un progreso moral. La Revolución Francesa es para Kant un símbolo de esperanza, pero
advierte del peligro que puede llevar, ya que piensa que solo con la predisposición moral no se
asegura el triunfo del progreso.

-Dominio de la filosofía.
Todo lo que preocupa a Kant se resume en tres cuestiones:

- ¿Qué puedo saber? Influenciada por la revolución científica y los nuevos


conocimientos.
- ¿Qué puedo hacer? En función del conocimiento que se tenga, entra en cuestión el
problema de la liberta moral.
- ¿Qué puedo esperar? Entra en cuestión el problema del destino del ser humano. Kant
realiza una incursión en el futuro y contesta a la pregunta de dos maneras:
1. El problema del destino humano tras la vida (religión).
2. El problema de la realización del género humano en el espacio y
tiempo (historia).

Estas tres preguntas tienen respuestas críticas para Kant (criticismo). La actitud crítica la
adquiere tras, según él, “despertar del sueño dogmático” gracias a Hume. El sueño dogmático
significa pretender alcanzar mediante la razón un conocimiento de la realidad que va más allá
de nuestra experiencia.

Para Kant, se debe llevar a cabo un uso crítico de la razón y se ha de establecer los límites y
fundamentos de esta.

-¿Qué puedo saber? (Crítica de la razón pura).


Kant formula la teoría del idealismo transcendental. Para conocer qué puedo saber hay que
fijarse en el sujeto (el que conoce) y no en el objeto (lo que se conoce).

La doctrina del idealismo transcendental fija la atención en el sujeto y en los elementos que ya
conoce (a priori). Para Kant, esta doctrina realiza un giro copernicano ya que cambia el
esquema del conocimiento.

Por lo tanto, mediante el idealismo transcendental llegamos a la conclusión de que no


podemos conocer la realidad en sí misma, sino que conocemos cómo se nos aparece a
nosotros según la estructura de nuestra subjetividad. Para Kant, solo podemos ver la realidad
que se ajusta a nuestro conocimiento.

La preocupación principal de Kant es poder distinguir entre lo que podemos conocer y lo que
no. Por eso establece una dicotomía (diferencia) entre:

- Fenómeno: lo que podemos conocer (sensible).


- Noúmeno: lo que está fuera del alcance de nuestro conocimiento.

Para que podamos conocer algo se tienen que dar dos condiciones:

- Que el objeto sea una experiencia sensible.


- Que el sujeto imponga sus conocimientos adquiridos anteriormente.

Por lo tanto, para Kant solo podemos conocer aquello que entra dentro de lo fenoménico, es
decir, que es demostrable y sensible.

Las ideas metafísicas (Dios, el alma, etc.) se quedan fuera de lo fenoménico ya que no se
pueden demostrar y no son experiencias sensibles. Lo que ocurre con las ideas metafísicas se
conoce como Dialéctica Trascendental, es decir, otorgar a las ideas el carácter de objeto.
Al intentar conocer estas ideas (Dios, alma, etc.) nos vemos avocados a errar ya que hacemos
una aplicación indebida de las categorías y pretendemos conocer lo noúmeno. Por lo tanto, se
genera así una antinomia en la que dos ideas racionales se contradicen.

Para Kant, las ideas metafísicas no tienen relevancia teórica o científica pero sí moral, ya que
se trata de postulados. Un postulado es algo que no podemos conocer o demostrar
científicamente pero que debemos admitir como posibilidad moral (la existencia de dios, la
libertad, etc.).

-¿Qué debo hacer?


Kant recupera las ideas que no son científicamente relevantes, pero sí moralmente. La libertad
es uno de los postulados de la moral, así como la existencia de Dios, la inmortalidad del alma,
etc.

Kant defiende que la moral es la posibilidad de decidir si obrar bien o mal, y para tomar la
decisión se necesita libertad, pero la ciencia nos da una imagen determinada del mundo
contraria a la libertad.

Para responder a la pregunta “¿Qué debo hacer?” Kant trata de justificar racionalmente la
libertad humana (libertad entendida como autonomía).

Para Kant, la voluntad está determinada por el imperativo categórico, es decir, actuar de tal
manera que pueda adoptarse como un comportamiento universal. (Nietzsche lo negará en un
futuro: cada uno tiene un imperativo individual).

Así Kant plantea la forma en la que deben ser nuestras acciones: acorde al imperativo
categórico.

Lo fundamental a la hora de poner en práctica el imperativo categórico ha de ser nuestra


intención, es decir, el valor de la propia consciencia. Para Kant son acciones morales las que se
hacen por puro deber, pero no las que se hacen conforme al deber.

-¿Qué puedo esperar? (Filosofía de la Historia).


En “Ideas para una historia universal, pero en clave cosmopolita” Kant muestra su interés por
la historia del género humano, pero en clave cosmopolita, es decir, existe un fin común y una
convergencia (unión) entre todas las naciones (este fin común es el progreso).

El cosmopolitismo, presente en otras corrientes como el estoicismo, defiende las acciones


acordes al bien común de toda la humanidad.

Para Kant, la historia es un ámbito que permite alcanzar la libertad. La historia se entiende
como un proyecto y progreso.

Kant recupera el sentido lineal y teleológico (finalidad) de la historia. La historia es un avance


con un Telos (fin), para Kant, la historia tiene un sentido y una lógica. A diferencia de la
concepción agustiniana, la historia para Kant es un espacio abierto e indefinido, no existe un
final (para San Agustín sería el juicio final). La historia para Kant tiene una finalidad, pero no
tiene un final.
Kant dirige el texto “Ideas para una historia universal, pero en clave cosmopolita” hacia los
gobernantes, queriendo que su ambición pueda hacerse convergente con la búsqueda del bien
común de la humanidad.

Para explicar el objetivo o la finalidad de la historia, Kant plantea un plan oculto de la


naturaleza. Kant asume así el concepto de naturaleza que tiene que ver con la racionalidad
humana en su vertiente ética.

-La fe en el sentido de la historia: un deber moral.

Por eso para Kant es fundamental tener fe en el sentido de la historia, esto se convierte en un
deber moral ya que no se puede demostrar científicamente. Por lo tanto, el progreso para Kant
es un postulado. A pesar de que no podemos asegurar el progreso ya que no es un dominio
empírico, tampoco podemos negar la posibilidad del progreso porque sí es un dominio moral
(postulado).

Kant piensa que sería absurdo que la naturaleza no desarrollase la disposición moral
implantada en el género humano, como el uso de la razón, que nos permite concebir la
libertad.

A la hora de concebir el progreso, Kant emplea elementos como la insociable sociabilidad, es


decir, que la inclinación del ser humano a vivir en sociedad es compatible con la hostilidad
(ambición) que amenaza constantemente con disolver esa sociedad.

Para Kant, el conflicto que surge de esa insociable sociabilidad es el motor del progreso. Es la
competitividad lo que nos hace progresar. En este pensamiento de Kant influyen “La Fábula de
las Abejas” y “La Riqueza de las Naciones”.

Kant afirma que el progreso histórico tiene forma jurídica porque depende del desarrollo de
una constitución universal y de que se instaure una sociedad civil que administre el derecho.

Para Kant, la moral queda recogida en el imperativo categórico, por lo que, si una acción no se
ajusta a este, sería considerada inmoral. Es cada individuo el que ha de plantearse la moralidad
de sus acciones.

Pero Kant se da cuenta de que solo con el imperativo categórico no es suficiente ya que la
naturaleza humana tiene una parte de maldad. Por eso Kant recurre al derecho como forma de
regular la moral. Afirma que una constitución universal sería la manera de cumplir con el
imperativo categórico y vivir en libertad bajo leyes. Esto corrobora que el ser humano no es
capaz por sí mismo de comportarse bien moralmente y por lo tanto necesita unas normas de
carácter coercitivas, es decir, que implican un castigo si se incumplen.

Por lo tanto, afirma que la historia no se ajusta solamente al puro deber, pero sí que debe
discurrir conforme al deber. Esto quiere decir que la humanidad no actúa como debe por
naturaleza, por lo que son necesarias unas normas.

Es necesaria la coerción para que se abra paso la moralidad.

-Dificultad para desarrollar una constitución universal.


Kant no contempla que se vaya a conseguir de manera perfecta o completa, pero sí contempla
que nos podamos acercar a esta idea.

Por eso Kant plantea la historia como un proceso indefinido que avanza hacia el progreso. El
concepto de progreso queda definido como un ideal regulativo, es decir, el progreso regula y
organiza las acciones de la humanidad.

El concepto de progreso de Kant podría considerarse como un utopismo crónico, es decir, una
propuesta sin una fecha concreta, sin límite de tiempo, pero siempre con la idea de avanzar.

Por lo tanto, el progreso y el desarrollo de una constitución universal es lo que debe regular las
acciones políticas.

Kant se distancia del planteamiento de Rousseau, que afirma que es la sociedad la que corroe
al ser humano y que conforme avanzamos hacia el progreso nos alejamos de la bondad natural
del individuo. Kant, por el contrario, es optimista conforme al progreso.

Para Kant, la historia universal en sentido cosmopolita no es una quimera ni una especulación,
sino que existen indicios en la realidad. Kant piensa que el progreso se ve reflejado en la
instauración de constituciones republicanas.

El republicanismo sería la fórmula para conseguir el progreso o la paz perpetua. El principio


último del republicanismo sería la colegislación, es decir, todos somos responsables de las
leyes. Para Kant, el republicanismo podría evitar las guerras y garantizar la igualdad ante la ley.

-El hilo conductor de la historia.

Es el hilo conductor de la historia el que nos permite descubrir el sentido de las acciones
humanas. La disposición moral del ser humano nos permite afirmar que siempre ha existido el
concepto o la idea de progreso.

Kant plantea una historia a posteriori al intentar descubrir las claves de la historia, pero
también plantea la historia a priori al centrar su atención en lo que le deparará a la
humanidad.

TEMA 9: El pensamiento postilustrado.


Nos situamos en un contexto de desarrollo del nacionalismo, la revolución industrial, un
cambio en el pensamiento.

Podemos entender el pensamiento postilustrado de dos maneras:

1. Como un pensamiento posterior a la Ilustración pero que continua con el desarrollo de


estos pensamientos: Positivismo, Marxismo.
2. Como un pensamiento que reacciona contra los ideales ilustrados. En este caso existe
una ruptura en el pensamiento, que se ve influido por el romanticismo. En esta
postura encontramos el pensamiento de Nietzsche.

-El Positivismo.
El positivismo defiende que la única manera de conocer la realidad es mediante la
experiencia. Esta corriente exalta la racionalidad científico-técnica como la expresión más
perfecta de la realidad humana. Para los positivistas razón = ciencia.

Auguste Comte es el pensador más destacado de la corriente positivista. Comte quiere


reconfigurar racionalmente (es decir, científicamente) la vida social. El progreso ha de
confiarse a la ciencia. Comte propone una filosofía de la historia con tres estadios:

- Estadio Teológico (niñez).


- Estadio Metafísico (juventud, filosofía de Kant, minoría de edad).
- Estadio Positivista (madurez, la ciencia rige todos los aspectos de la vida).

Comte propone una utopía científica basada en el desarrollo de la ciencia. Afirma que la
ciencia es lo único que puede garantizar el altruismo.

-Marxismo.

Marx establece un análisis de lo que está sucediendo en la sociedad del momento. Para ello,
plantea una concepción de la naturaleza que se ciñe al ser humano.

Marx presenta una concepción naturalista del ser humano, es decir, lo concibe como un
animal. El ser humano es un ser natural, histórico, social y que se realiza en el trabajo
(autorrealización, concepción romántica del trabajo).

Realiza una crítica de la ideología burguesa, expresando que el ser humano se encuentra en un
estado de alienación por la burguesía.

Marx piensa que el progreso se basa en la dialéctica y que ha de confiarse a la revolución


proletaria. Plantea una filosofía de la historia muy precisa, con una concepción materialista y
dialéctica de la historia. Para Marx, la historia es una sucesión de los diferentes modos de
producción. El motor de la historia es la lucha de clases.

Para Marx, es necesario el desarrollo de una nueva clase social (el proletariado) que obtenga
consciencia de clase, es decir, que entienda que la lucha de clases (el progreso) está en sus
manos.

Marx define el enfrentamiento entre la burguesía y el proletariado como el fin de la historia, es


decir, alcanzar un punto definitivo (no que se acabe). Por lo tanto, el comunismo sería el fin de
la historia (fin=objetivo).

En contra de la posición marxista vemos a Schopenhauer, que sería la antítesis de Marx ya que
solo se queda con la parte negativa de la humanidad, pero no concibe el progreso de esta. Por
otro lado, Fukuyama se posiciona en contra de la concepción marxista de la historia a raíz de la
caída del muro de Berlín.

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