Tercer Parcial
Ensayo de La genética y el comportamiento
Asignatura: Bases Biológicas del Comportamiento
Institución: Universidad Juárez Autónoma de Tabasco
División Académica de Ciencia de la Salud (DACS)
Profesor (a): Julio Cesar Ovando Torres
Alumno:
Gabriel Alejandro Villegas Rosas
1ro C Lic. En Psicología
Matutino
Ensayo: Bases Genéticas del Comportamiento
Las bases genéticas del comportamiento constituyen un fascinante campo de estudio
que busca comprender cómo la información codificada en el ADN influye en la forma en que
los individuos se comportan. El ADN, o ácido desoxirribonucleico, es la molécula que alberga
la información genética en todos los organismos vivos. Este código genético contiene las
instrucciones necesarias para el desarrollo y funcionamiento de cada célula en el cuerpo, pero
también desempeña un papel crucial en la determinación de aspectos fundamentales del
comportamiento humano. El ADN se organiza en estructuras llamadas genes, que son
secuencias específicas de nucleótidos que codifican proteínas o realizan funciones
reguladoras en el organismo. Estos genes son transmitidos de generación en generación, y
las variaciones en su secuencia pueden dar lugar a diferencias individuales en la apariencia,
la salud y, sí, incluso en el comportamiento, haciendo referencia a la investigación científica
que explora la relación entre la información genética almacenada en el ADN y las
manifestaciones observables del comportamiento en los seres humanos.
El ADN, que se encuentra en el núcleo de cada célula del cuerpo humano, contiene
instrucciones específicas en forma de genes. Estos genes actúan como códigos que
determinan la síntesis de proteínas y otras moléculas esenciales para el funcionamiento
celular. Además de controlar aspectos fundamentales del desarrollo y la salud, estos genes
también desempeñan un papel crucial en la configuración de ciertos aspectos del
comportamiento.
Cuando hablamos de cómo la información codificada en el ADN influye en el
comportamiento, nos referimos a la idea de que las variaciones en la secuencia de genes
pueden contribuir a diferencias individuales en la forma en que las personas piensan, sienten
y se comportan. Estas variaciones genéticas pueden influir en rasgos como la inteligencia, la
personalidad, la predisposición a ciertos trastornos mentales, entre otros.
La investigación en este campo se centra en identificar los genes específicos que
pueden estar asociados con ciertos comportamientos y en comprender cómo estas
variaciones genéticas interactúan con factores ambientales para dar forma a la expresión final
del comportamiento. Este estudio profundo de las bases genéticas del comportamiento tiene
implicaciones no solo para la comprensión científica de la naturaleza humana, sino también
para el desarrollo de tratamientos médicos personalizados y estrategias de intervención en el
ámbito de la salud mental.
Uno de los aspectos más notables de las bases genéticas del comportamiento es la
comprensión de que no hay un único gen responsable de un rasgo o comportamiento
específico. En cambio, múltiples genes interactúan entre sí y con factores ambientales para
dar forma al comportamiento humano. Este concepto se conoce como herencia poligénica. La
herencia poligénica se refiere al fenómeno en el que la expresión de un rasgo o
comportamiento está influenciada por la acción conjunta de varios genes, cada uno de los
cuales contribuye con un pequeño efecto a la variación observada. En otras palabras, en lugar
de un único gen que determine un rasgo específico, son múltiples genes los que contribuyen
de manera acumulativa a la manifestación de ese rasgo.
La complejidad del comportamiento humano, que abarca desde la inteligencia hasta la
susceptibilidad a trastornos mentales, generalmente implica la interacción de numerosos
factores genéticos. Cada gen puede tener un efecto pequeño pero acumulativo, y su
interacción con otros genes y factores ambientales es lo que finalmente da forma al
comportamiento observable.
Este concepto desafía la noción simplista de que un solo gen determina un rasgo específico y
destaca la importancia de comprender las complejas redes de interacciones genéticas. La
herencia poligénica también explica por qué ciertos rasgos o comportamientos pueden variar
significativamente en la población y por qué es difícil identificar un único gen responsable.
La investigación en este campo ha revelado que ciertos comportamientos, como la
predisposición hacia la inteligencia, la agresión o la tendencia a desarrollar trastornos
mentales, pueden tener una base genética. Sin embargo, es crucial destacar que la genética
no determina completamente el comportamiento. Aunque la información genética puede influir
en la predisposición hacia ciertos rasgos, la forma en que estos rasgos se manifiestan en la
vida cotidiana está fuertemente influenciada por el entorno en el que una persona se
desarrolla y vive.
El ambiente juega un papel crucial en la determinación de cómo se expresan los rasgos
genéticos. Factores como la educación, la crianza, las experiencias de vida y las interacciones
sociales pueden modular y modificar la influencia de los genes en el comportamiento. La
interacción entre factores genéticos y ambientales es compleja y multifacética, lo que significa
que la expresión final de un rasgo o comportamiento es el resultado de una combinación única
de factores genéticos y experiencias ambientales específicas para cada individuo.
Por ejemplo, alguien con una predisposición genética hacia la inteligencia aún requerirá
estímulos y oportunidades educativas para desarrollar completamente su potencial intelectual.
De manera similar, la predisposición genética hacia ciertos trastornos mentales puede
manifestarse o no según las experiencias y circunstancias de la vida de un individuo.
La identificación de genes específicos asociados con ciertos comportamientos ha
llevado a avances significativos en la comprensión de condiciones como el trastorno del
espectro autista, la esquizofrenia y la depresión. Sin embargo, es crucial abordar estos
descubrimientos con cautela y reconocer la importancia de los factores ambientales. La
plasticidad del cerebro, la influencia de las experiencias de vida y las interacciones sociales
son elementos fundamentales que afectan el desarrollo y la expresión de los rasgos de
comportamiento.
La identificación de genes vinculados a estas condiciones ha sido un avance
significativo en la investigación científica, ya que proporciona información sobre las bases
biológicas subyacentes a estos trastornos. Por ejemplo, se han identificado ciertos genes que
parecen estar relacionados con un mayor riesgo de desarrollar esquizofrenia o que están
asociados con ciertos patrones de comportamiento en personas con trastorno del espectro
autista.
Sin embargo, la advertencia de abordar estos descubrimientos con cautela se refiere a
la necesidad de no simplificar en exceso la relación entre los genes y el comportamiento.
Aunque se han identificado genes específicos, la influencia de estos genes en el desarrollo de
un trastorno o comportamiento no es determinista. La interacción con factores ambientales
también desempeña un papel crítico.
La plasticidad del cerebro, que se refiere a la capacidad del cerebro para adaptarse y
cambiar a lo largo de la vida, es un factor crucial que debe considerarse. Las experiencias de
vida, las interacciones sociales y otros factores ambientales tienen el poder de modular la
expresión de los genes y afectar cómo se manifiestan los rasgos de comportamiento. Esto
significa que dos personas con la misma predisposición genética pueden tener resultados muy
diferentes según sus experiencias y entorno.
Por lo tanto, la comprensión de la genética de estas condiciones no debe llevar a la
simplificación excesiva ni a la exclusión de la influencia del entorno. Es necesario considerar
la complejidad de la interacción entre factores genéticos y ambientales para tener una
comprensión más completa de la base biológica y ambiental de los trastornos mentales y el
comportamiento humano en general.
La importancia de comprender las bases genéticas del comportamiento no radica solo
en la explicación de por qué las personas actúan de cierta manera, sino también en sus
implicaciones para la medicina, la psicología y la sociedad en general. La investigación
genética puede abrir nuevas vías para el desarrollo de tratamientos personalizados y
estrategias de intervención para trastornos mentales, así como para mejorar la educación y
promover ambientes que favorezcan el bienestar emocional.
En conclusión, las bases genéticas del comportamiento constituyen un campo
fascinante y complejo que se encuentra en constante evolución. La interacción entre los
genes y el ambiente modela la diversidad del comportamiento humano, y la comprensión de
esta interrelación tiene el potencial de transformar la manera en que abordamos la salud
mental y el bienestar en la sociedad. Aunque los genes pueden proporcionar un marco inicial,
la riqueza y complejidad del comportamiento humano solo se revelan a través de la
interacción dinámica entre la genética y el entorno.
Referencias
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comportamiento/#:~:text=La%20gen%C3%A9tica%20conductual%20tiene%20como,rasgos%20psicol
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v=W7btCSEQi2Q&ab_channel=BaylorCollegeofMedicine