Cuentos Cortos para Adolescentes: Reflexiones
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15 cuentos cortos para adolescentes y sus reflexiones
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15 cuentos
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cortos para adolescentes y
sus reflexiones
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Este cuento pertenece a Libros rusos de lectura que publicó León Tolstói (1828 - 1910) en
1872, el primer proyecto en su país para proveer de material pedagógico a las escuelas.
De esta manera, cumple una labor didáctica. Intenta enseñar a los jóvenes que la
verdadera felicidad radica en la percepción que se tiene sobre las cosas y no en los
bienes materiales o circunstancias que rodean a las personas.
En el Lieh Tzu se cuenta que un hombre, que había perdido su hacha, sospechaba
que se la había robado el hijo de su vecino. Su modo de andar, su talante y su
manera de hablar lo señalaban como el ladrón. Sus acciones, cada uno de sus
movimientos y, de hecho, su conducta en general indicaban con claridad que él y no
otro había robado el hacha. Con el tiempo, sin embargo, mientras cavaba en su
jardín, el dueño se encontró con el implemento perdido. Al día siguiente, cuando
volvió a ver al hijo de su vecino, no halló ningún rastro de culpa en sus
movimientos, ni en sus acciones, ni en su conducta en general.
Franz Kafka (1883 - 1924) es considerado uno de los escritores más importantes de la
literatura moderna. Su obra es bastante autobiográfica y muestra al individuo frente a
las dificultades de la vida. Al ser de origen judío en la Europa de comienzos de siglo, tuvo
bastantes problemas para encajar en la sociedad del periodo. Además, sufrió de
tuberculosis desde su juventud, por lo que padecía de una salud delicada.
Por medio de una metáfora, intenta demostrar la resistencia humana frente a las
adversidades. Esto será característico en varias de sus obras, pues ante los problemas
de la vida, siempre pareciera haber una solución o una raíz que permita aferrarse.
El escritor Augusto Monterroso (1921 - 2003) se hizo reconocido a nivel mundial como el
creador del microcuento, género que pretende reducir al mínimo de elementos una
historia.
En este relato breve, el autor postula que la racionalidad no tiene por qué
necesariamente ser el camino adecuado en todas las situaciones de la vida. Hay muchas
veces en que el azar puede crear oportunidades maravillosas para una criatura tan
simple como un burro, del que nadie espera nada. Por ello, depende de cada quién
aprender a vislumbrar el potencial que puede llegar a tener cada cosa que sucede.
Julio Cortázar (Argentina, 1914-1984) es uno de los escritores más destacados del siglo
XX. En sus cuentos, trató de jugar con las posibilidades del lenguaje, planteando el texto
como un artefacto con diversas interpretaciones.
En "Instrucciones para llorar", busca hacernos reflexionar sobre algo tan básico para el
ser humano como expresar las emociones. Hace alusión a un acto completamente
común, para que así el lector pueda tomar consciencia de la necesidad de dejar de
racionalizar la vida y empezar a vivirla.
El Baby H.P. es una estructura de metal muy resistente y ligera que se adapta con
perfección al delicado cuerpo infantil, mediante cómodos cinturones, pulseras,
anillos y broches. Las ramificaciones de este esqueleto suplementario recogen cada
uno de los movimientos del niño, haciéndolos converger en una botellita de Leyden
De hoy en adelante usted verá con otros ojos el agobiante ajetreo de sus hijos. Y ni
siquiera perderá la paciencia ante una rabieta convulsiva, pensando en que es una
fuente generosa de energía. El pataleo de un niño de pecho durante las veinticuatro
horas del día se transforma, gracias al Baby H.P., en unos inútiles segundos de
tromba licuadora, o en quince minutos de música radiofónica.
El Baby H.P. no causa ningún trastorno físico ni psíquico en los niños, porque no
cohíbe ni trastorna sus movimientos. Por el contrario, algunos médicos opinan que
contribuye al desarrollo armonioso de su cuerpo. Y por lo que toca a su espíritu,
puede despertarse la ambición individual de las criaturas, otorgándoles pequeñas
recompensas cuando sobrepasen sus récords habituales. Para este fin se
recomiendan las golosinas azucaradas, que devuelven con creces su valor. Mientras
más calorías se añadan a la dieta del niño, más kilovatios se economizan en el
contador eléctrico.
Los niños deben tener puesto día y noche su lucrativo H.P. Es importante que lo
lleven siempre a la escuela, para que no se pierdan las horas preciosas del recreo,
de las que ellos vuelven con el acumulador rebosante de energía.
Los rumores acerca de que algunos niños mueren electrocutados por la corriente
que ellos mismos generan son completamente irresponsables. Lo mismo debe
decirse sobre el temor supersticioso de que las criaturas provistas de un Baby H.P.
atraen rayos y centellas. Ningún accidente de esta naturaleza puede ocurrir, sobre
todo si se siguen al pie de la letra las indicaciones contenidas en los folletos
explicativos que se obsequian en cada aparato.
El Baby H.P. está disponible en las buenas tiendas en distintos tamaños, modelos y
precios. Es un aparato moderno, durable y digno de confianza, y todas sus
coyunturas son extensibles. Lleva la garantía de fabricación de la casa J. P.
Mansfield & Sons, de Atlanta, Ill.
Juan José Arreola (México, 1918 - 2002) se caracterizó por una obra en la que predomina
el humor, la ironía y el juego con el lector. En este cuento, toma el estilo de la
propaganda para intentar vender un producto que promete sacar provecho al exceso de
energía de los niños.
Por medio del humor, realiza una fuerte crítica a la sociedad capitalista que intenta que
todo en la vida de las personas pase a ser parte del mercado. Arreola se adelanta
bastante a su época, pues lo publicó en 1952, en donde la productividad y el consumo
no eran tan fuertes como hoy.
Resulta necesario que las nuevas generaciones puedan discutir los límites entre
tecnología y humanidad, para así poner en cuestión la dirección que está tomando la
sociedad contemporánea.
Braulio Arenas (Chile, 1913 - 1988) se dedicó a la poesía, al teatro y a la narrativa. En este
breve texto, recurre al formato de las fábulas antiguas para relatar, de forma cómica,
que las apariencias no siempre son lo que parecen.
Hola, Barbie
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Al fin, alguna gente de la villa vecina, viendo que el caballero daba a la larga o
descuidaba el asunto, comenzó a preguntarse si el buen hombre les permitiría
excavar, porque sin duda había allí dinero escondido. Pues, si él consentía en que
ellos lo cogieran si lo encontraban, excavarían y lo encontrarían aunque tuvieran
que excavar toda la casa y tirarla abajo.
El caballero replicó que no era justo que excavaran y tiraran la casa abajo, y que por
eso obtuvieran todo lo que encontraran. ¡Eso era muy duro de tragar! Pero que él
autorizaba esto: que ellos acarrearían todos los escombros y los materiales que
excavaran y aparecían los ladrillos y las maderas en el terreno vecino a la casa, y
que a él le correspondería la mitad de lo que encontraran.
En una palabra, este mordisco en su ambición hizo trabajar a los campesinos como
burros y meterse más en el engaño. Pero lo que más los alentó fue que en realidad
encontraron varias cosas de valor al excavar en la casa, las que tal vez habían
estado escondidas desde el tiempo en que se había construido el edificio, por ser
una casa religiosa. Algún otro dinero fue encontrado también, de modo que la
continua expectación y esperanza de encontrar más de tal manera animó a los
campesinos, que muy pronto tiraron la casa abajo. Sí, puede decirse que la
demolieron hasta sus mismas raíces, porque excavaron los cimientos, que era lo
que deseaba el caballero, y que hubiérale llevado mucho dinero hacer.
Estaban tan persuadidos -a raíz de la aparición que caminaba por la casa- de que
había dinero escondido ahí, que nada podía detener la ansiedad de los campesinos
por trabajar. De hecho, sí encontraron algunos objetos de valor del antiguo
monasterio, algo que los espoleó aún más. Al final, la casa fue derruida por entero y
los escombros retirados, cumpliendo el caballero con su deseo y empleando para
ello apenas un poco de ingenio.
Daniel Defoe (Inglaterra, 1660 - 1731) es reconocido a nivel mundial como el autor
de Robinson Crusoe , una de las novelas de aventuras más famosas de todos los tiempos.
En este relato breve se analizan dos temas. Primero, se puede encontrar la figura del
pícaro, aquel que utiliza su ingenio para obtener provecho. Luego, el autor nos muestra
que debido a la avaricia de las personas, el hombre logra su cometido, pues no parece
haber ningún obstáculo cuando el ser humano se mueve a partir del dinero.
Luego pareció tranquilizarse. Fue hacia uno de los granos de azúcar que antes
había formado parte del medio terrón, pero no lo cargó. Cuando reinició su marcha
no había perdido la ruta. Pasó rápidamente sobre una D oscura, y al reingresar en
la zona clara, otro obstáculo la detuvo. Era un trocito de algo, un palito acaso tres
veces más grande que ella misma. Retrocedió, avanzó, tanteó el palito, se quedó
inmóvil durante unos segundos. Luego empezó la tarea de carga. Dos veces se
resbaló el palito, pero al final quedó bien afirmado, como una suerte de mástil
inclinado. Al pasar sobre el área de la segunda A oscura, el andar de la hormiga era
casi triunfal. Sin embargo, no había avanzado dos centímetros por la superficie
clara del papel, cuando algo o alguien movió aquella hoja y la hormiga rodó, más o
menos replegada sobre sí misma. Sólo pudo reincorporarse cuando llegó a la
madera del piso. A cinco centímetros estaba el palito. La hormiga avanzó hasta él,
esta vez con parsimonia, como midiendo cada séxtuple paso. Así y todo, llegó hasta
su objetivo, pero cuando estiraba las patas delanteras, de nuevo corrió el aire y el
palito rodó hasta detenerse diez centímetros más allá, semicaído en una de las
rendijas que separaban los tablones del piso. Uno de los extremos, sin embargo,
emergía hacia arriba. Para la hormiga, semejante posición representó en cierto
modo una facilidad, ya que pudo hacer un rodeo a fin de intentar la operación
desde un ángulo más favorable. Al cabo de medio minuto, la faena estaba cumplida.
La carga, otra vez alzada, estaba ahora en una posición más cercana a la estricta
horizontalidad. La hormiga reinició la marcha, sin desviarse jamás de su ruta hacia
el zócalo. Las otras hormigas, con sus respectivos víveres, habían desaparecido por
algún invisible agujero. Sobre la madera, la hormiga avanzaba más lentamente que
sobre el papel. Un nudo, bastante rugoso de la tabla, significó una demora de más
de un minuto. El palito estuvo a punto de caer, pero un particular vaivén del cuerpo
de la hormiga aseguró su estabilidad. Dos centímetros más y un golpe resonó. Un
golpe aparentemente dado sobre el piso. Al igual que las otras, esa tabla vibró y la
hormiga dio un saltito involuntario, en el curso del cual, perdió su carga. El palito
quedó atravesado en el tablón contiguo. El trabajo siguiente fue cruzar la
hendidura, que en ese punto era bastante profunda. La hormiga se acercó al borde,
hizo un leve avance erizado de alertas, pero aún así se precipitó en aquel abismo de
centímetro y medio. Le llevó varios segundos rehacerse, escalar el lado opuesto de
la hendidura y reaparecer en la superficie del siguiente tablón. Ahí estaba el palito.
La hormiga estuvo un rato junto a él, sin otro movimiento que un intermitente
temblor en las patas delanteras. Después llevó a cabo su quinta operación de carga.
El palito quedó horizontal, aunque algo oblicuo con respecto al cuerpo de la
hormiga. Esta hizo un movimiento brusco y entonces la carga quedó mejor
acomodada. A medio metro estaba el zócalo. La hormiga avanzó en la antigua
dirección, que en ese espacio casualmente se correspondía con la veta. Ahora el
paso era rápido, y el palito no parecía correr el menor riesgo de derrumbe. A dos
centímetros de su meta, la hormiga se detuvo, de nuevo alertada. Entonces, de lo
alto apareció un pulgar, un ancho dedo humano y concienzudamente aplastó carga
y hormiga.
Mario Benedetti (Uruguay, 1920 - 2009) se caracteriza por una narrativa sencilla que
reflexiona sobre la cotidianidad en la existencia. En este cuento, el autor hace un
llamado a considerar a cada criatura que existe en el mundo.
Con gran detalle, narra la travesía de una pequeña hormiga que, con todo su esfuerzo,
lucha por llevar un terrón de azúcar a su hogar. Sin embargo, luego de enfrentar muchos
obstáculos es destruida por un dedo humano.
El título "A imagen y semejanza" alude al relato bíblico en el que el hombre fue creado a
imagen y semejanza de Dios. La lección se encuentra en que las personas deben
aprender a respetar cada vida, por muy insignificante que parezca, ya que todos forman
parte del milagro de la creación.
-¿Divino?… ¿Me negarás que adora sus cabellos blondos, sus ojos profundos, su
sangre real, su saber misterioso, su dominio sobre las gentes; su belleza, en fin?
-No cabe duda; pero lo ama sin esperanza, y por esto es divino su amor.
Leopoldo Lugones (1874 - 1938) fue el máximo exponente del modernismo en Argentina.
En este breve relato, intenta hacer reflexionar al lector sobre el poder de la fe. Aunque
tener una creencia religiosa ayuda muchísimo a sobrellevar los problemas del día a día,
es ese amor sin esperanza de recibir nada a cambio lo que caracteriza el poder de los
creyentes.
Este cuento comienza describiendo a la "araña pollito", un insecto de gran tamaño que
suele verse en el campo. Luego, se muestra que el anciano peca de soberbia. Ha vivido
tantas experiencias traumáticas en su contacto con el mundo salvaje, que no le teme a
aquella simple criatura que, por lo general, es lenta y poco agresiva.
raíces en los pies, y a veces hasta carecen de pies. No les brotan raíces de los
cabellos ni suaves lianas atan su tronco a alguna clase de suelo. Son como algas
impulsadas por las corrientes marinas, y cuando se fijan a alguna superficie es por
casualidad y dura sólo un momento. En seguida vuelven a flotar y hay cierta
nostalgia en ello.
La ausencia de raíces les confiere un aire particular, impreciso; por eso resultan
incómodos en todas partes y no se los invita a las fiestas ni a las casas, porque
resultan sospechosos. Es cierto que en apariencia realizan los mismos actos que el
resto de los seres humanos: comen, duermen, caminan y hasta mueren, pero quizás
el observador atento podría descubrir que en su manera de comer, de dormir,
caminar y morir hay una leve y casi imperceptible diferencia. Comen
hamburguesas McDonald's o emparedados de pollo Pokins, ya sea en Berlín,
Barcelona o Montevideo. Y lo que es mucho peor todavía: encargan un menú
estrafalario, compuesto por gazpacho, puchero y crema inglesa. Duermen por la
noche, como todo el mundo, pero cuando despiertan en la oscuridad de una
miserable habitación de hotel tienen un momento de incertidumbre: no recuerdan
dónde están, ni qué día es, ni el nombre de la ciudad en que viven.
Aunque algunos al nacer poseían unos filamentos nudosos que sin duda con el
tiempo se convertirían en sólidas raíces, por alguna razón u otra las perdieron, les
fueron sustraídas o amputadas, y este desgraciado hecho los convierte en una
especie de apestados. Pero en lugar de suscitar la conmiseración ajena, suelen
despertar animadversión: se sospecha que son culpables de alguna oscura falta, el
despojo (si lo hubo, porque podría tratarse de una carencia de nacimiento) los
vuelve culpables.
Una vez que se han perdido, las raíces son irrecuperables. En vano el desarraigado
permanece varias horas parado en una esquina, junto a un árbol, contemplando de
soslayo esos largos apéndices que unen la planta con la tierra: las raíces no son
contagiosas ni se adhieren a un cuerpo extraño. Otros piensan que permaneciendo
mucho tiempo en la misma ciudad o país es posible que alguna vez le sean
concedidas unas raíces postizas, unas raíces de plástico, por ejemplo, pero ninguna
ciudad es tan generosa.
Sin embargo, hay desarraigados optimistas. Son los que procuran ver el lado bueno
de las cosas y afirman que carecer de raíces proporciona gran libertad de
movimientos, evita las dependencias incómodas y favorece los desplazamientos. En
medio de su discurso, sopla un viento fuerte y desaparecen, tragados por el aire.
Cristina Peri Rossi (Uruguay, 1941) es una de las voces latinoamericanas más
interesantes del panorama actual. Debido a la dictadura en su país natal, tuvo que
Los inmigrantes cortan sus lazos con el pasado y existen en una especie de presente
perpetuo en el que les resulta imposible volver a aferrarse. La historia intenta hacer
entender la sensación que tiene alguien que ha debido abandonar su país y radicarse en
un lugar con otra cultura y costumbres.
El narrador afirma "en apariencia realizan los mismos actos que el resto de los seres
humanos: comen, duermen, caminan y hasta mueren". Con esto, intenta hacer
reflexionar al lector sobre la actitud que se tiene ante los extranjeros, un tema que es
necesario analizar y discutir en la actualidad.
Para encontrar esa respuesta habrá que retroceder hasta una tribu de Neanderthal,
una noche en especial. Los hombres y mujeres están alrededor del fuego, buscan
calor y celebran el fin de otra jornada. A la mañana de ese mismo día, los hombres
habían partido de caza en busca de alimentos. Las mujeres, en tanto, cuidaban a
sus críos. Ahora que el sol ya se fue, es tiempo de descanso y de contar las
experiencias del día. Cada hombre dice cómo atrapó a la presa que perseguía. No
sabe mentir.
Pero para uno de estos hombres la caza había sido un fracaso. Cuando llega su
turno, no tiene proezas para contar. Entonces decide inventarlas. Miente una
cacería imposible. Lo hace con tal perfección que transforma esa mentira en una
historia bella y apasionante. Todos piden que la repita. Aquella noche, sin saberlo,
ese anónimo hombre de Neanderthal acababa de inventar la literatura.
El escritor argentino Vicente Battista (1940) plantea el poder que tienen las palabras
para crear realidad. Frente a la cruda decepción de su día, aquel "primer" hombre
intentó mirar de forma más alegre sus circunstancias. Así, creó la literatura como una
herramienta que enseña, entretiene y ayuda a los seres humanos en el transcurso de su
existencia.
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