Árnica
Nombre científico y nombre común. La literatura describe al menos dos especies de árnica:
Heteroteca inuloides o árnica mexicana y Arnica montana L. de origen europeo. Ambas especies
pertenecen a la familia Asteráceas (Calderón y Rzedowski, 2001). Al árnica mexicana también se le
da el nombre de acáhutal o acahual (URL, 2004); mientras que la árnica europea se conoce como
estornudadera o tabaco de montaña. Lannitti y col. (2016) hablan de otras especies de árnica
aparentemente de origen europeo que no se usan en México por lo que no viene al caso citarlas.
Uso tradicional. Las dos especies de árnica han sido recomendadas para tratar cuadros
inflamatorios o como antimicrobianas (Stafilococus aureus, Eschericha coli) y antioxidantes (Lyss y
col., 1998; García-Pérez y col., 2016) así como para el tratamiento de contusiones, esguinces y
problemas reumáticos (Kamatani y col., 2014), heridas, hematomas, dolor y angina (Lannitti y col.,
2016).
Composición quí[Link] compuestos bioactivos identificados en ambas especies de árnica con
propiedades anti-inflamatorias pertenecen a la familia de las lactonas sesquiterpenas como la
chamissonolida, helenalina e hidrohelenalina (Lyss y col., 1998; Kos y col., 2005; Klaas y col., 2002;
García-Pérez y col., 2016). Mientras que la actividad antimicrobiana y antioxidante del árnica
mexicana se debe a la presencia de compuestos fenólicos y flavonoides (quercetina y kamferol)
(García-Pérez y col., 2016) que actúan en forma sinérgica con la chamissonolida, helenalina y
hidrohelenalina (Rodríguez Chávez y col., 2015). La presencia de ácidos grasos en el aceite del
árnica favorece la penetración a través de la piel de los compuestos bio-activos y antiinflamatorios
(Bilia y col., 2006).
Evaluación científica. Los estudios científicos que apoyan el uso del árnica son variados. Por
ejemplo, la planta fue utilizada en formulaciones homeopáticas para tratar dolencias inflamatorias
en humanos con buenos resultados (Lannitti y col., 2016; Seeley y col., 2006; Fioranelli y col.,
2016).
Por otro lado, se ha demostrado que esta planta activa células del sistema inmune incluidos los
neutrófilos que son células que atacan bacterias dañinas (Olioso y col., 2016). También se
realizaron estudios sobre el efecto del árnica sobre edemas (exceso de líquido en algún tejido)
inducidos por sangre y se demostró que se reducían significativamente en ratas (Conforti y col.,
2007).
Existe muy poca evidencia sobre el uso de árnica o preparaciones de esta planta en niños. En este
sentido, se ha detectado que el árnica y otras plantas medicinales se están utilizando para tratar a
niños sin consultar al pediatra, en especial, después de un procedimiento quirúrgico (Crow y
Lyons, 2004). En este estudio, 84.7% de los padres aceptaron haber administrado alguna planta
medicinal (en su mayoría árnica y equinasea) sin avisar al médico y sin medir las consecuencias
sobre el posible efecto adverso o interferencia con la anestesia y el procedimiento quirúrgico en sí.
La recomendación es no utilizar el árnica en niños que vayan a ser sometidos a algún proceso
quirúrgico o que ya se haya realizado, sin consultar al facultativo.
Epazote
Nombre científico y nombre común. La palabra epazote proviene del Nahuatl epatl, hierbafétida, y
tzotl, dulce, lo cual se refiere al olor tan fuerte que tiene esta hierba y que para muchos es
desagradable. El epazote pertenece a la familia Chenopodiace. El nombre científico de esta
especie es Chenopodium ambrosioides L. En México se le conoce como epazote o yerba del
zorrillo, paico, bitia o caa-ne. En Argentina y Perú se le llama hierba de Santa María, mastruz y en
Estados Unidos como worm grass. Mexican tea Ofit weed. Esta planta también es conocida en el
Japón donde lleva el nombre de simé kontwá (Gómez-Castellanos, 2008). Es una planta aromática,
perenne, más o menos pubescente, con el tallo usualmente postrado, olor fuerte y de
aproximadamente 40 cm de altura.
Uso tradicional. Los tes de las hojas, raíces e inflorescencias del epazote han sido utilizado por
siglos, de manera tradicional por diferentes poblaciones de América Latina y el Caribe como
condimento y en la medicina tradicional (Nascimento y col., 2006). En los primeros años del siglo
XX, el aceite esencial del epazote se utilizó como antihelmínticos (contra las lombrices) en
humanos, perros, gatos, caballos y cerdos. Su uso pasó de moda cuando se descubrieron
antihelmínticos más eficaces (Quinlan y col., 2002). También se ha recomendado como
emenagogo (estimula el flujo sanguíneo y puede fomentar la menstruación) y abortificante
(abortivo) (Gómez-Castellanos, 2008). La manera tradicional de preparar el epazote es a partir de
las hojas secas en infusiones (MacDonald y col., 2004; Pardo de Santayana y col., 2005). Por otro
lado, el aceite esencial del epazote es un líquido ligeramente amarillo, de olor penetrante parecido
al alcanfor y levemente Epazote 12 amargo. Se extrae de toda la planta por destilación a vapor
(Gadano y col., 2006).
Composición química. Se ha reportado que el aceite del epazote contiene cuatro monoterpenos
hidroperóxidados además del ascaridol (Kiuchi y col., 2002). Se sabe que el escardiol tiene un
efecto analgésico con dosis de 100 mg/Kg y que a dosis de 300 mg/Kg produce convulsiones y
toxicidad letal en ratones (Okuyama y col., 1993). Además, el epazote contiene limoneno
(importante antioxidante) y alcanfor, entre otros compuestos (De Pascual, 1980, Sagrero-Nieves y
Bartley, 1995).
Evaluación cientí[Link] estudios científicos demostraron la actividad antiparasitaria contra
Tripanosoma cruzi (Kiuchi y col., 2002), Plasmodium alciparum (Pollack y col., 1990) y Leishmania
amazonensis (Patrício y col., 2008). Tripanosoma cruzi es un protozoario que causa la enfermedad
de Changas (fiebre, aumento en el tamaño del hígado y el bazo y diversos problemas cardíacos),
Plasmodium falciparum es el protozoario que cusa la malaria en humanos y que es transmitida por
el mosquito Anopheles mientras que Leishmania amazonensis provoca la enfermedad conocida
como leishmaniasis que puede manifestarse en la piel y las mucosas o en las vísceras con fiebre y
anemia. Es importante aclarar que estos estudios se realizaron con el aceite del epazote en ratas
de laboratorio aplicado en forma cutánea e intraperitoneal
1. [Link]
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El empleo del epazote crudo, en té o en agua, es un remedio de uso ancestral para eliminar los
parásitos. Pero se debe tener cuidado, pues ingerido en exceso puede causar graves daños a la
salud, tanto en niños como en adultos. Algunos síntomas puede ser náuseas, vómitos, e intenso
dolor abdominal y de cabeza hasta trastornos neurológicos con crisis convulsivas, parálisis y, en
casos extremos, caer en un cuadro de coma. El doctor Miguel Ángel Yrade Padilla, jefe del Servicio
de Toxicología del Hospital General del Centro Médico Nacional La Raza, pide no tratar de
desparasitarse con esta planta. Lo mejor es acudir con el médico familiar o de cabecera, para que,
de acuerdo a la edad, peso y talla, se determine la dosis adecuada.
Hierbabuena
Nombre científico y nombre común. El género Mentha, uno de los miembros más importantes de
la familia Lamiaceace, está representado por 19 especies y 13 híbridos naturales (Shahbazi, 2015).
La especie más común y popular es M. spicata de origen europeo (Kumar y col., 2011). Su nombre
común es hierbabuena, en inglés es “spearmint.” Por sus características de aroma, esta planta es
utilizada en diversos alimentos y para dar sabor a productos industriales incluyendo refrescantes
para el aliento, antisépticos, enjuagues bucales y pasta de dientes (Kumar y col., 2011). A finales
del siglo XVII, fue aceptada e introducida al mercado por sus propiedades medicinales, una nueva
especie de hierbabuena conocida como “peppermint” en inglés. Esta nueva especie fue el
resultado de la cruza de Mentha x Peperita (Blumenthal, 1998).
Uso tradicional. La hierbabuena es utilizada ampliamente en el tratamiento de diversos
padecimientos como nauseas, vómito y desordenes gastrointestinales (Kumar y col., 2011). En el
pasado, la hoja seca en polvo se llegó a utilizar para emblanquecer los dientes (Hajlaoui y col.
2008). La planta y el aceite de hierbabuena también se han utilizado como repelente de hormigas,
mosquitos y avispas (Tyagi y Malik, 2010a, b).
Composición química. Los principales componentes químicos de la hierbabuena y su aceite son
compuestos fenólicos como el carvonene y el limonene (Telci y col., 2010). También se ha
reportado que la hierbabuena contiene diversos ácidos cinámicos (Triantaphyllou y col., 2001),
agliconas y flavonoides (Fialová y col., 2008) y al ácido rosmarínico como el compuesto fenólico
más abundante (Rita y col., 2016). Hierbabuena
Evaluación científica. Derivado del interés que esta planta tiene a la fecha, se encontraron 228
investigaciones científicas relacionadas con la hoja y el aceite de la hierbabuena, se consultó la
página de búsqueda MedPub. Aquí sólo se presentan aquellos considerados de mayor interés.
El aceite exhibe actividad anti-bacteriana contra microorganismos como bacterias Gram-positivas
(Basillus, Clostridium, Corynebacterium, Lactobacillus, Listeria, Staphylococcus) en un nivel mucho
más alto que contra bacterias Gram-negativas (Neisseria gonorrhoeae, N. meningitidis, Moraxella
catarrhalis) (Shahbazi, 2015). Basado en estos resultados, se sugiere que tanto la hoja como el
aceite de la hierbabuena pueden servir como agentes antibacterianos. Por otro lado, la
hierbabuena se considera una planta con excelentes propiedades antioxidantes (Triantaphyllou y
col., 2001).
El aceite esencial de la hierbabuena presenta efectos antinflamatorios e inhiben a los receptores
del dolor en ratas, dependiendo de la dosis consumida, es decir, a mayor dosis, mayor el efecto
(Mogosan y col., 2017). Al inhibir a los receptores del dolor, el aceite puede ser utilizado para
tratar pacientes con osteoartritis (Mahboubi, 2017). Un estudio realizado en 2014 indica que los
tés de hierbabuena pueden contener compuestos con un efecto tóxico para células cancerígenas y
que, por lo tanto, este tipo de bebidas pueden encontrar uso en el desarrollo de agentes
anticancerígenos (Sharma y col., 2014).
Las dos especies de hierbabuena, M. spicata y Mentha x Peperita, son Generalmente Reconocida
como Seguras (GRAS, por sus siglas en inglés) calificación que otorga la FDA (Administración para
los Alimentos y Fármacos, por sus siglas en inglés) a bebidas, productos farmacéuticos y de
repostería. Por otro lado, recientemente se realizó un estudio con adultos sanos quienes
consumieron hasta 900 mg al día de polvo de un extracto acuoso de hierbabuena por 90 días y no
se detectaron efectos negativos como el deterioro de la memoria asociado a la edad (Lasrado,
2017).
Insulina
Nombre científico y nombre común. La especie Costus igneus Nak con sinónimos: C. pictus D. Don,
C. mexicanus Liebm ex Petersen y C. congenitus Rowle son formas distintas de la familia Costaceae
(Thomas, 2016). Esta planta es conocida comúnmente como planta de la insulina, Insulina Costus
igneus (Prakash y col., 2014) Costus igneus (Shetty y col., 2010) C. pictus D. Don (Synonimo, Costus
mexicanus Liebm) (Thomas, 2016) costus ardiente, escalera y byera en espiral. Es originaria de
Centro y Sudamérica y tradicionalmente se utiliza como planta ornamental (Prakash y col., 2014).
A la insulina C. pictus se le acostumbra llamar caña brava.
Uso tradicional. Las hojas de la insulina se utilizan como suplemento en el tratamiento de la
diabetes; se sabe que las personas diabéticas se comen una hoja diaria para mantener bajos los
niveles de glucosa en la sangre (Devi y Urooj 2008). En años recientes se le ha recomendado como
diurético, antioxidante, anti-microbiano y anti-cancerígeno (Prakash y col., 2014). En la medicina
tradicional de nuestro país, la parte aérea de la insulina (C. pictus D. Don) es utilizada como
infusión para tratar desordenes renales (Meléndez-Camargo y col., 2006).
Composición química. La hoja de la insulina (C. igneus) es rica en proteína, hierro y compuestos
antioxidantes como el ácido ascórbico, α-tocoferol (vitamina C), β-caroteno (vitamina A),
esteroides y flavonoides (Devi y Urooj, 2010; Shankarappa y col., 2011). En un extracto metanólico
se detectaron además triterpenoides, alcaloides, taninos, saponinas y flavonoides (Jothivel y col.,
2007).
Otros estudios realizados en la hoja de insulina (C. pictus) demostraron que las hojas contienen
fibra y el esteroide ergastenol (George y col., 2007), la extracción con vapor dio como resultado la
presencia de un terpenoide, luperol y un compuesto esteroide, sigmasterol (Manjula y col., 2012).
En C. igneous también se han identificado la quercetina, diosgenina, sapogenina (Kalailingam y
col., 2011) y apreciable contenido de potasio, calcio, cobre y zinc en C. pictus (Jayasri y col., 2008).
Evaluación científica. Existen muchos trabajos de investigación realizados para evaluar el efecto
anti-diabético de la planta de insulina. Prakash y col. (2014) hicieron un resumen de 19 estudios
realizados en ratas de laboratorio que fueron inducidas químicamente a la diabetes. A estos
animales se les suministraron dosis variadas que fueron de 2 hasta 500 mg/kg de peso. En todos
los casos, el nivel de glucosa en la sangre de los animales diabéticos bajo significativamente. Por
otro lado, un estudio clínico realizado en pacientes humanos diabéticos a los que se les suministró
una cucharada de polvo de hoja fresca de insulina (C. igneus) redujo de forma eficiente la glucosa
(Shetty y col., 2010a).
Cuando se dosificaron 10 a 40 g/kg de peso de extractos acuosos a ratas no se observó ningún
efecto negativo en su comportamiento ni provocó mortalidad (Meléndez-Camargo y col., 2006).
Otro estudio realizado en ratas, demostró que dosis de hasta 5 g/kg de peso de un extracto
etanólico de insulina (C. igneus), no provocó ningún efecto visible ni se presentó mortandad (Bhat
y col., 2010). Sin embargo, dos estudios realizados en ratas reportaron cierto grado de toxicidad
cuando se dosificaban 250 mg/kg de peso de un extracto metanólico de insulina (C. pictus)
(Krishnan y col., 2011). La explicación que se dio fue que el nivel de ácido palmítico presente en la
hoja, provocó los desórdenes cardíacos (José y Reddy, 2010) y que, por lo tanto, debería ser
consumida con moderación.
Lavanda
Nombre científico y nombre común. El género lavándula agrupa plantas de la familia Lamiaceas la
cual incluye un gran número de especies diferentes que pueden crear confusión al tratar de
identificar una planta de lavya en particular (TPL, 2013). Por ejemplo, hay mucha confusión con
respecto al nombre científico; para darse una idea, de los 132 nombres y especies que se han
identificado en este género, se acepta el nombre del 35.6% (47 nombres), el 56.1% (74 nombres)
se consideran sinónimos y el 8.3% (11 nombres no están bien definidos (TLP, 2013). A este género
se le conoce comúnmente como lavya, alhucema, espliego o cantueso.
Uso tradicional. Históricamente las plantas de lavya son utilizadas como plantas de ornato y para
la obtención de concentrados aromatizantes o con fines de condimentación. La especie más
utilizada es L. angustifolia conocida como espliego (sinónimos: L. oficinales Chaix, L. spica y L. vera
DC). También se utilizan los lavyienes de origen híbrido (abrial, super, grosso) y, en menor medida,
L. dentata, L. stoechas, y L. pedunculata.
La esencia se utiliza en la industria de la cosmetológica y muy ocasionalmente en pomadas y otros
productos para enmascarar olores desagradables. El aceite inhalado ha sido recomendado para
disminuir la ansiedad y mejorar la memoria. Las infusiones, decocciones, pomadas y lociones de
flor de lavya también han sido recomendados como diuréticos, cicatrizante y analgésico. Los tés de
flores y tallos también son recomendados para tratar dolores reumáticos, tortícolis, dolor de
cabeza, heridas, quemaduras, picaduras de insectos, hematomas, caída del pelo, anginas y
resfriados (Montiel-Secundino 2010). Lavanda Lavya o Lavyula angustifolia P. Mill. Foto: Mario
Rojas Alba, 2009.
Composición química. Los aceites esenciales en general y el de la lavya en particular son mezclas
extremadamente complejas de diversos compuestos químicos con concentraciones muy variables
(Ayaz y col., 2017). Los compuestos fundamentales del aceite de la lavya y otros aceites esenciales,
son compuestos aromáticos como los terpenos, terpenoides y moléculas alifáticas de bajo peso
molecular. Otros compuestos que pudieran estar en el aceite y en la planta de la lavya incluyen al
limonene, aldehídos cinámicos, linalol, vainillina y carvacrol.
Si se desea tener un aceite esencial con una composición química uniforme, se debe extraer de la
misma parte de la planta la cual haya sido cosechada bajo las mismas condiciones de suelo, agua,
fertilización y clima y de la misma época del año (Ayaz y col., 2017; Smith y col., 2005).
Evaluación científica. El aceite de la especie de la lavya L. agustifolia se utiliza en inhalaciones
como agente antioxidante en casos de demencia (Hanciany y col., 2013), para mejorar la falta de
atención (Shimizu y col., 2008), tratar ataques de agitación en pacientes con demencia severa
(Elliott y col., 2007; Lin y col., 2007). Por otro lado, el extracto de la flor de la lavya no produce
ansiedad, como se creía (Cline y col., 2008). Además de presentar una alta capacidad antioxidante
(L. multifida) (Neffati y col., 2017) y antiinflamatoria (Rodríguez y col., 2016)
No hay estudios que reporten efectos tóxicos o secundarios para la lavya. Sin embargo, no se debe
abusar en su uso y debe ser utilizada como cualquier planta medicinal, con precaución y con
medida.
Stevia
Nombre científico y nombre común. La manzanilla es una de las plantas medicinales más antiguas
conocidas por el género humano. Es miembro de la familia Asteraceae y representada por dos
variedades, la manzanilla alemana (Chamomilla recutita) y la manzanilla romana (Chamaemelum
nobile) (Srivastava y col., 2010).
Uso tradicional. Las preparaciones de la manzanilla se utilizan para tratar muchos padecimientos
incluidos la fiebre, inflamación, espasmos musculares, desordenes mestruales, insomnio, ulcera,
herida, desordenes gastrointestinales, dolor reumático y hemorroides. El aceite de la manzanilla es
usado en cosméticos y aromaterapia. Se calcula que a nivel mundial se consumen más de un
millón de tazas de té herbal de manzanilla al día (Srivastava y col., 2010). La flor se consume en
polvo, pero también se hacen preparaciones con agua, etanol y metanol. Una tintura de
manzanilla comúnmente se prepara con una parte de flor de manzanilla en cuatro partes de agua
con 12% de alcohol grado alimenticio y se utiliza para combatir la diarrea o para prevenir
calambres (Srivastava y col., 2010). Las vaporizaciones del aceite se usan contra la ansiedad y la
depresión.
Composición química. Las flores secas de la manzanilla contienen muchos terpenoides y
flavonoides que contribuyen a sus propiedades medicinales. La planta contiene entre 0.24 y 1.9%
de aceite con un color que va de azul brillante a un gris oscuro y que se torna en un amarillo
oscuro al almacenarse. La manzanilla contiene aproximadamente 120 compuestos ya
identificados, incluyendo 28 terpenoides y 36 flavonoides (Mann y Staba, 1986; McKay y
Blumberg, 2000; Srivastava y col., 2010). Manzanilla De los terpenoides, los mayoritarios son α-
bisabolol y sus óxidos azulene y chamazulenes, entre muchos otros; mientras que de los
flavonoides sobresalen la apigenina (el de mayor concentración), luteolina, patuletina y la
quercetina (Lemberkovics y col., 1998; Baser y col., 2006.) Un extracto manejado en forma
correcta debe contener 1.2% de apigenina que es uno de los compuestos bio-activos más eficaces.
La infusión herbácea preparada con agua contiene menor cantidad de epigenina, pero altos
niveles de epigenina-7-O-glucosido (Srivastava y col., 2010).
Evaluación científica. Un estudio realizado en humanos demostró que el aceite de la manzanilla
penetra hasta las capas más profundas de la piel (Merfort y col., 1994). Esto es importante cuando
se utiliza para aliviar inflamaciones de forma tópica ya que asegura la penetración de los
compuestos bio-activos (Srivastava y col., 2009). Por otro lado, se han realizado estudios para
evaluar el efecto anticancerígeno de esta especie. La mayoría de los trabajos se han centrado en la
apigenina. Por ejemplo, los estudio en modelos pre-clínico sobre el cáncer de piel, próstata, seno y
ovario mostraron resultados promisorios con un efecto inhibitorio en su crecimiento (Birt y col.,
1997; Way y col., 2004; Patel y col., 2007; Gates y col., 2007). Con respecto a su efecto benéfico en
problemas cardíacos, aunque existen pocos estudios promisorios, es necesario realizar más
pruebas con la manzanilla para confirmar un efecto real en este tipo de enfermedades (Srivastava
y col., 2010). Un par de estudios clínicos han evaluado la eficiencia de la manzanilla para tratar
cólicos en niños, después de siete días de tratamiento, los padres informaron que los cólicos se
eliminaron en el 58% de los infantes (Kell, 1997; Gardiner, 2007). Muchos otros estudios se han
realizado para evaluar la eficiencia de la manzanilla para tratar eczema (lesión inflamatoria de la
piel) (Nissen y col., 1988; Albring y col., 1983; Patzelt-Wenczler y Ponce-Pöschl, 2000), problemas
gastrointestinales (Kroll y Cordes, 2006; Khayyal y col., 2006), hemorroides (Lyseng-Williamson y
Perry, 2003; Misra y Parshad, 2000), osteoporosis (Kassi y col., 2004) aunque hacen falta muchos
más estudios para ver su eficacia en este padecimiento, insomnio (Gould y col., 1973; Shinomiya y
col., 2005), ansiedad (Awad y col., 2007; Amsterdam y col., 2009; Herdari y col., 2009) y diabetes
(Kato y col., 2008; Eddouks y col., 2005; Cemek y col., 2008), entre muchos otros estudios, con
resultados promisorios. Relativamente, pocas personas son sensibles o desarrollan reacciones
alérgicas a la manzanilla (Budzinski y col., 2000). En un estudio realizado en 3,851 pacientes
voluntarios que utilizaron un parche con extracto de la planta, solo 3.1% experimentaron
reacciones alérgicas (Hausen, 1996). Por otro lado, la manzanilla es reconocida como un alimento
GRAS (generalmente reconocida como segura, por sus siglas en inglés) por la FDA (Administración
para los alimentos y los medicamentos) (Srivastava y col., 2010)
Sábila
Nombre científico y nombre común. La sábila es una de las plantas medicinales más antiguas
registradas debido a sus propiedades biológicas y efectos benéficos. Su nombre científico es Aloe
vera, también se le conoce como Aloe barbadensis Miller y pertenece a la familia Liliaceae
(Rahman y col., 2017). El nombre de aloe vera deriva de la palabra árabe “alloeh” que significa
“substancia brillante amarga” y vera del latín que significa “verdadera” (Surjushe y col., 2008).
Uso tradicional. Los registros históricos muestran que los antiguos chinos y egipcios utilizaban la
sábila para tratar quemaduras, heridas y para bajar la fiebre (Ahlawat y Khatkar, 2011). Hoy en día,
aparte de usarse para tratar diversos malestares, también se utiliza en cosmetología (Rahman y
col., 2017).
Composición química. La sábila contiene al menos 75 compuestos identificados con actividad
biológica, incluídos varios polisacáridos, vitaminas, enzimas aminoácidos y minerales que actúan
en asociación con otros compuestos del cuerpo humanos que generan numerosos beneficios para
la salud (Reynolds y Dweck, 1999; Habeeb y col., 2007). La sábila tiene en menor cantidad (1%)
polifenoles que presentan capacidad antioxidante (Ahlawat y Khatkar., 2011).
Evaluación científica. La sábila presenta efectos anti-fúngicos (De Rodríguez y col., 2005),
antisépticos (Surjushe y col., 2008), antivirales (Athiban y col., 2012), antibacterianos (Banu A.,
2012), anti-inflamatorios (Langmead y col., 2004), antioxidantes (Hu y col., 2003) y para curar
heridas (Davis y col., 1994). En consecuencia, la sábila se ha convertido Sábila en un cultivo
atractivo en el campo de los biomateriales y la ingeniería de tejidos debido a que promueve la
migración celular (proceso vital en el desarrollo y mantenimiento de organismos multicelulares), y
la proliferación y el crecimiento celular (Jithendra y col., 2013; Mary y Dev, 2014; Chithra y col.,
1998; Gupta y Malhotra, 2012; Suganya y col., 2014; Davis y Stewart, 1992). No se encontraron
estudios que reporten efectos tóxicos o secundarios por el uso de la sábila.