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Plantas Medicinales en México: Usos y Riesgos

El documento presenta información sobre 8 plantas medicinales de uso común en México. Resume la información sobre 2 de ellas, el árnica y el epazote. Describe sus nombres científicos, usos tradicionales, composición química y evidencia científica que apoya sus usos reportados. Señala que ambas plantas contienen compuestos con propiedades antiinflamatorias, antimicrobianas y antiparasitarias demostradas en estudios, aunque también advierte sobre posibles efectos adversos al consumir epazote en ex

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Plantas Medicinales en México: Usos y Riesgos

El documento presenta información sobre 8 plantas medicinales de uso común en México. Resume la información sobre 2 de ellas, el árnica y el epazote. Describe sus nombres científicos, usos tradicionales, composición química y evidencia científica que apoya sus usos reportados. Señala que ambas plantas contienen compuestos con propiedades antiinflamatorias, antimicrobianas y antiparasitarias demostradas en estudios, aunque también advierte sobre posibles efectos adversos al consumir epazote en ex

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ESCUELA SECUNDARIA OFICIAL No.

0698
SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ
CCT TURNO VESPERTINO 15EES1380X

PLANTAS
MEDICINALES

Alumna: Sofia Vianey Chavarría Nieves


INTRODUCCIÓN

En México, el uso de plantas medicinales a través de la medicina tradicional es ancestral.


Se utilizan las diferentes partes de la planta, según sea la afectación o la receta en
cuestión. Lo más común es usar las hojas y las flores y esporádicamente, el tallo o la raíz.
Las plantas medicinales se consumen directamente o pueden prepararse como infusiones
o en presentación homeopática.
El uso de terapias complementarias, que incluyen los remedios con plantas, es una
práctica común y continúa extendiéndose a nivel mundial. Los remedios con plantas se
usan tradicionalmente en una variedad de presentaciones y una gran variación de dosis
que llegan hasta las más extremadamente bajas (Lannitti y col., 2016).
En la mayoría de los casos se desconoce el o los principios activos químicos relacionados
con los efectos benéficos que se les atribuyen. En años recientes, diversos grupos de
investigación realizan esfuerzos para identificar compuestos con actividad biológica en un
intento de aportar mayor conocimiento a este campo. Sin embargo, la caracterización
química exhaustiva de miles de especies utilizadas en la medicina tradicional está muy
lejos de completarse.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) publicó
un compendio de especies vegetales que contienen sustancias que presentan un posible
riesgo o se tiene cierta sospecha de algún efecto negativo sobre la salud (EFSA, 2012).
Esto debe obligar al público en general a tener ciertas reservas al momento de consumir
estas plantas; en particular, aquellas poco estudiadas.
En México, existe un sinnúmero de plantas medicinales de uso tradicional, producto de la
combinación de la herbolaria precolombina y la europea. En este documento se ofrece
información de ocho de ellas, las cuales fueron seleccionadas por ser ampliamente
conocidas por el público y ser de uso general. Además de ser recomendadas para tratar
malestares o enfermedades muy comunes como la diabetes, quemaduras y problemas
estomacales, entre otros.
En general, se desconoce la variabilidad genética de estas especies. A estas especies de
plantas medicinales se les puede encontrar a lo largo del país, en lugares tan populares
como los jardines de las grandes ciudades o en los traspatios de las casas del campo
mexicano. Algunas de estas plantas se ofertan frescas en los puestos de los “tianguis” o
secas por los “curyeros” o las tiendas naturistas. La comercialización tan generalizada y el
uso indiscriminado puede ponerlas en peligro de extinción.
El dicho popular señala que las plantas medicinales pueden “curar” cualquier enfermedad
o malestar. Sin embargo, su uso es responsabilidad del consumidor.
Antes de utilizar cualquier planta medicinal para tratar algún padecimiento, sobre todo
aquellos que son de alto riesgo, se sugiere primero consulten con un facultativo ya que no
se recomienda sustituir un tratamiento prescrito por un remedio casero que involucre
cualquier planta medicinal.
Árnica

Nombre científico y nombre común. La literatura describe al menos dos especies de


árnica: Heteroteca inuloides o árnica mexicana y Arnica montana L. de origen europeo.
Ambas especies pertenecen a la familia Asteráceas (Calderón y Rzedowski, 2001). Al
árnica mexicana también se le da el nombre de acáhutal o acahual (URL, 2004); mientras
que la árnica europea se conoce como estornudadera o tabaco de montaña. Lannitti y col.
(2016) hablan de otras especies de árnica aparentemente de origen europeo que no se
usan en México por lo que no viene al caso citarlas.

Uso tradicional. Las dos especies de árnica han sido recomendadas para tratar cuadros
inflamatorios o como antimicrobianas (Stafilococus aureus, Eschericha coli) y
antioxidantes (Lyss y col., 1998; García-Pérez y col., 2016) así como para el tratamiento
de contusiones, esguinces y problemas reumáticos (Kamatani y col., 2014), heridas,
hematomas, dolor y angina (Lannitti y col., 2016).

Composición química. Los compuestos bioactivos identificados en ambas especies de


árnica con propiedades anti-inflamatorias pertenecen a la familia de las lactonas
sesquiterpenas como la chamissonolida, helenalina e hidrohelenalina (Lyss y col., 1998;
Kos y col., 2005; Klaas y col., 2002; García-Pérez y col., 2016). Mientras que la actividad
antimicrobiana y antioxidante del árnica mexicana se debe a la presencia de compuestos
fenólicos y flavonoides (quercetina y kamferol) (García-Pérez y col., 2016) que actúan en
forma sinérgica con la chamissonolida, helenalina y hidrohelenalina (Rodríguez Chávez y
col., 2015). La presencia de ácidos grasos en el aceite del árnica favorece la penetración
a través de la piel de los compuestos bio-activos y antiinflamatorios (Bilia y col., 2006).
Evaluación científica. Los estudios científicos que apoyan el uso del árnica son variados.
Por ejemplo, la planta fue utilizada en formulaciones homeopáticas para tratar dolencias
inflamatorias en humanos con buenos resultados (Lannitti y col., 2016; Seeley y col.,
2006; Fioranelli y col., 2016).
Por otro lado, se ha demostrado que esta planta activa células del sistema inmune
incluidos los neutrófilos que son células que atacan bacterias dañinas (Olioso y col.,
2016). También se realizaron estudios sobre el efecto del árnica sobre edemas (exceso
de líquido en algún tejido) inducidos por sangre y se demostró que se reducían
significativamente en ratas (Conforti y col., 2007).
Existe muy poca evidencia sobre el uso de árnica o preparaciones de esta planta en
niños. En este sentido, se ha detectado que el árnica y otras plantas medicinales se están
utilizando para tratar a niños sin consultar al pediatra, en especial, después de un
procedimiento quirúrgico (Crow y Lyons, 2004). En este estudio, 84.7% de los padres
aceptaron haber administrado alguna planta medicinal (en su mayoría árnica y equinasea)
sin avisar al médico y sin medir las consecuencias sobre el posible efecto adverso o
interferencia con la anestesia y el procedimiento quirúrgico en sí. La recomendación es no
utilizar el árnica en niños que vayan a ser sometidos a algún proceso quirúrgico o que ya
se haya realizado, sin consultar al facultativo.
Epazote

Nombre científico y nombre común. La palabra epazote proviene del Nahuatl epatl,
hierbafétida, y tzotl, dulce, lo cual se refiere al olor tan fuerte que tiene esta hierba y que
para muchos es desagradable. El epazote pertenece a la familia Chenopodiace. El
nombre científico de esta especie es Chenopodium ambrosioides L. En México se le
conoce como epazote o yerba del zorrillo, paico, bitia o caa-ne. En Argentina y Perú se le
llama hierba de Santa María, mastruz y en Estados Unidos como worm grass. Mexican
tea Ofit weed. Esta planta también es conocida en el Japón donde lleva el nombre de
simé kontwá (Gómez-Castellanos, 2008). Es una planta aromática, perenne, más o
menos pubescente, con el tallo usualmente postrado, olor fuerte y de aproximadamente
40 cm de altura.
Uso tradicional. Los tes de las hojas, raíces e inflorescencias del epazote han sido
utilizado por siglos, de manera tradicional por diferentes poblaciones de América Latina y
el Caribe como condimento y en la medicina tradicional (Nascimento y col., 2006). En los
primeros años del siglo XX, el aceite esencial del epazote se utilizó como antihelmínticos
(contra las lombrices) en humanos, perros, gatos, caballos y cerdos. Su uso pasó de
moda cuando se descubrieron antihelmínticos más eficaces (Quinlan y col., 2002).
También se ha recomendado como emenagogo (estimula el flujo sanguíneo y puede
fomentar la menstruación) y abortificante (abortivo) (Gómez-Castellanos, 2008). La
manera tradicional de preparar el epazote es a partir de las hojas secas en infusiones
(MacDonald y col., 2004; Pardo de Santayana y col., 2005). Por otro lado, el aceite
esencial del epazote es un líquido ligeramente amarillo, de olor penetrante parecido al
alcanfor y levemente Epazote 12 amargo. Se extrae de toda la planta por destilación a
vapor (Gadano y col., 2006).
Composición química. Se ha reportado que el aceite del epazote contiene cuatro
monoterpenos hidroperóxidados además del ascaridol (Kiuchi y col., 2002). Se sabe que
el escardiol tiene un efecto analgésico con dosis de 100 mg/Kg y que a dosis de 300
mg/Kg produce convulsiones y toxicidad letal en ratones (Okuyama y col., 1993). Además,
el epazote contiene limoneno (importante antioxidante) y alcanfor, entre otros compuestos
(De Pascual, 1980, Sagrero-Nieves y Bartley, 1995).
Evaluación científica. Varios estudios científicos demostraron la actividad antiparasitaria
contra Tripanosoma cruzi (Kiuchi y col., 2002), Plasmodium alciparum (Pollack y col.,
1990) y Leishmania amazonensis (Patrício y col., 2008). Tripanosoma cruzi es un
protozoario que causa la enfermedad de Changas (fiebre, aumento en el tamaño del
hígado y el bazo y diversos problemas cardíacos), Plasmodium falciparum es el
protozoario que cusa la malaria en humanos y que es transmitida por el mosquito
Anopheles mientras que Leishmania amazonensis provoca la enfermedad conocida como
leishmaniasis que puede manifestarse en la piel y las mucosas o en las vísceras con
fiebre y anemia. Es importante aclarar que estos estudios se realizaron con el aceite del
epazote en ratas de laboratorio aplicado en forma cutánea e intraperitoneal
El empleo del epazote crudo, en té o en agua, es un remedio de uso ancestral para
eliminar los parásitos. Pero se debe tener cuidado, pues ingerido en exceso puede causar
graves daños a la salud, tanto en niños como en adultos. Algunos síntomas puede ser
náuseas, vómitos, e intenso dolor abdominal y de cabeza hasta trastornos neurológicos
con crisis convulsivas, parálisis y, en casos extremos, caer en un cuadro de coma. El
doctor Miguel Ángel Yrade Padilla, jefe del Servicio de Toxicología del Hospital General
del Centro Médico Nacional La Raza, pide no tratar de desparasitarse con esta planta. Lo
mejor es acudir con el médico familiar o de cabecera, para que, de acuerdo a la edad,
peso y talla, se determine la dosis adecuada.
Hierbabuena

Nombre científico y nombre común. El género Mentha, uno de los miembros más
importantes de la familia Lamiaceace, está representado por 19 especies y 13 híbridos
naturales (Shahbazi, 2015). La especie más común y popular es M. spicata de origen
europeo (Kumar y col., 2011). Su nombre común es hierbabuena, en inglés es
“spearmint.” Por sus características de aroma, esta planta es utilizada en diversos
alimentos y para dar sabor a productos industriales incluyendo refrescantes para el
aliento, antisépticos, enjuagues bucales y pasta de dientes (Kumar y col., 2011). A finales
del siglo XVII, fue aceptada e introducida al mercado por sus propiedades medicinales,
una nueva especie de hierbabuena conocida como “peppermint” en inglés. Esta nueva
especie fue el resultado de la cruza de Mentha x Peperita (Blumenthal, 1998).

Uso tradicional. La hierbabuena es utilizada ampliamente en el tratamiento de diversos


padecimientos como nauseas, vómito y desordenes gastrointestinales (Kumar y col.,
2011). En el pasado, la hoja seca en polvo se llegó a utilizar para emblanquecer los
dientes (Hajlaoui y col. 2008). La planta y el aceite de hierbabuena también se han
utilizado como repelente de hormigas, mosquitos y avispas (Tyagi y Malik, 2010a, b).

Composición química. Los principales componentes químicos de la hierbabuena y su


aceite son compuestos fenólicos como el carvonene y el limonene (Telci y col., 2010).
También se ha reportado que la hierbabuena contiene diversos ácidos cinámicos
(Triantaphyllou y col., 2001), agliconas y flavonoides (Fialová y col., 2008) y al ácido
rosmarínico como el compuesto fenólico más abundante (Rita y col., 2016). Hierbabuena
Evaluación científica. Derivado del interés que esta planta tiene a la fecha, se
encontraron 228 investigaciones científicas relacionadas con la hoja y el aceite de la
hierbabuena, se consultó la página de búsqueda MedPub. Aquí sólo se presentan
aquellos considerados de mayor interés.
El aceite exhibe actividad anti-bacteriana contra microorganismos como bacterias Gram-
positivas (Basillus, Clostridium, Corynebacterium, Lactobacillus, Listeria, Staphylococcus)
en un nivel mucho más alto que contra bacterias Gram-negativas (Neisseria gonorrhoeae,
N. meningitidis, Moraxella catarrhalis) (Shahbazi, 2015). Basado en estos resultados, se
sugiere que tanto la hoja como el aceite de la hierbabuena pueden servir como agentes
antibacterianos. Por otro lado, la hierbabuena se considera una planta con excelentes
propiedades antioxidantes (Triantaphyllou y col., 2001).
El aceite esencial de la hierbabuena presenta efectos antinflamatorios e inhiben a los
receptores del dolor en ratas, dependiendo de la dosis consumida, es decir, a mayor
dosis, mayor el efecto (Mogosan y col., 2017). Al inhibir a los receptores del dolor, el
aceite puede ser utilizado para tratar pacientes con osteoartritis (Mahboubi, 2017). Un
estudio realizado en 2014 indica que los tés de hierbabuena pueden contener compuestos
con un efecto tóxico para células cancerígenas y que, por lo tanto, este tipo de bebidas
pueden encontrar uso en el desarrollo de agentes anticancerígenos (Sharma y col., 2014).
Las dos especies de hierbabuena, M. spicata y Mentha x Peperita, son Generalmente
Reconocida como Seguras (GRAS, por sus siglas en inglés) calificación que otorga la
FDA (Administración para los Alimentos y Fármacos, por sus siglas en inglés) a bebidas,
productos farmacéuticos y de repostería. Por otro lado, recientemente se realizó un
estudio con adultos sanos quienes consumieron hasta 900 mg al día de polvo de un
extracto acuoso de hierbabuena por 90 días y no se detectaron efectos negativos como el
deterioro de la memoria asociado a la edad (Lasrado, 2017).
Insulina

Nombre científico y nombre común. La especie Costus igneus Nak con sinónimos: C.
pictus D. Don, C. mexicanus Liebm ex Petersen y C. congenitus Rowle son formas
distintas de la familia Costaceae (Thomas, 2016). Esta planta es conocida comúnmente
como planta de la insulina, Insulina Costus igneus (Prakash y col., 2014) Costus igneus
(Shetty y col., 2010) C. pictus D. Don (Synonimo, Costus mexicanus Liebm) (Thomas,
2016) costus ardiente, escalera y byera en espiral. Es originaria de Centro y Sudamérica y
tradicionalmente se utiliza como planta ornamental (Prakash y col., 2014). A la insulina C.
pictus se le acostumbra llamar caña brava.
Uso tradicional. Las hojas de la insulina se utilizan como suplemento en el tratamiento
de la diabetes; se sabe que las personas diabéticas se comen una hoja diaria para
mantener bajos los niveles de glucosa en la sangre (Devi y Urooj 2008). En años
recientes se le ha recomendado como diurético, antioxidante, anti-microbiano y anti-
cancerígeno (Prakash y col., 2014). En la medicina tradicional de nuestro país, la parte
aérea de la insulina (C. pictus D. Don) es utilizada como infusión para tratar desordenes
renales (Meléndez-Camargo y col., 2006).
Composición química. La hoja de la insulina (C. igneus) es rica en proteína, hierro y
compuestos antioxidantes como el ácido ascórbico, α-tocoferol (vitamina C), β-caroteno
(vitamina A), esteroides y flavonoides (Devi y Urooj, 2010; Shankarappa y col., 2011). En
un extracto metanólico se detectaron además triterpenoides, alcaloides, taninos,
saponinas y flavonoides (Jothivel y col., 2007).
Otros estudios realizados en la hoja de insulina (C. pictus) demostraron que las hojas
contienen fibra y el esteroide ergastenol (George y col., 2007), la extracción con vapor dio
como resultado la presencia de un terpenoide, luperol y un compuesto esteroide,
sigmasterol (Manjula y col., 2012). En C. igneous también se han identificado la
quercetina, diosgenina, sapogenina (Kalailingam y col., 2011) y apreciable contenido de
potasio, calcio, cobre y zinc en C. pictus (Jayasri y col., 2008).
Evaluación científica. Existen muchos trabajos de investigación realizados para evaluar
el efecto anti-diabético de la planta de insulina. Prakash y col. (2014) hicieron un resumen
de 19 estudios realizados en ratas de laboratorio que fueron inducidas químicamente a la
diabetes. A estos animales se les suministraron dosis variadas que fueron de 2 hasta 500
mg/kg de peso. En todos los casos, el nivel de glucosa en la sangre de los animales
diabéticos bajo significativamente. Por otro lado, un estudio clínico realizado en pacientes
humanos diabéticos a los que se les suministró una cucharada de polvo de hoja fresca de
insulina (C. igneus) redujo de forma eficiente la glucosa (Shetty y col., 2010a).
Cuando se dosificaron 10 a 40 g/kg de peso de extractos acuosos a ratas no se observó
ningún efecto negativo en su comportamiento ni provocó mortalidad (Meléndez-Camargo
y col., 2006). Otro estudio realizado en ratas, demostró que dosis de hasta 5 g/kg de peso
de un extracto etanólico de insulina (C. igneus), no provocó ningún efecto visible ni se
presentó mortandad (Bhat y col., 2010). Sin embargo, dos estudios realizados en ratas
reportaron cierto grado de toxicidad cuando se dosificaban 250 mg/kg de peso de un
extracto metanólico de insulina (C. pictus) (Krishnan y col., 2011). La explicación que se
dio fue que el nivel de ácido palmítico presente en la hoja, provocó los desórdenes
cardíacos (José y Reddy, 2010) y que, por lo tanto, debería ser consumida con
moderación.
Lavanda

Nombre científico y nombre común. El género lavándula agrupa plantas de la familia


Lamiaceas la cual incluye un gran número de especies diferentes que pueden crear
confusión al tratar de identificar una planta de lavya en particular (TPL, 2013). Por
ejemplo, hay mucha confusión con respecto al nombre científico; para darse una idea, de
los 132 nombres y especies que se han identificado en este género, se acepta el nombre
del 35.6% (47 nombres), el 56.1% (74 nombres) se consideran sinónimos y el 8.3% (11
nombres no están bien definidos (TLP, 2013). A este género se le conoce comúnmente
como lavya, alhucema, espliego o cantueso.
Uso tradicional. Históricamente las plantas de lavya son utilizadas como plantas de
ornato y para la obtención de concentrados aromatizantes o con fines de condimentación.
La especie más utilizada es L. angustifolia conocida como espliego (sinónimos: L.
oficinales Chaix, L. spica y L. vera DC). También se utilizan los lavyienes de origen híbrido
(abrial, super, grosso) y, en menor medida, L. dentata, L. stoechas, y L. pedunculata.
La esencia se utiliza en la industria de la cosmetológica y muy ocasionalmente en
pomadas y otros productos para enmascarar olores desagradables. El aceite inhalado ha
sido recomendado para disminuir la ansiedad y mejorar la memoria. Las infusiones,
decocciones, pomadas y lociones de flor de lavya también han sido recomendados como
diuréticos, cicatrizante y analgésico. Los tés de flores y tallos también son recomendados
para tratar dolores reumáticos, tortícolis, dolor de cabeza, heridas, quemaduras, picaduras
de insectos, hematomas, caída del pelo, anginas y resfriados (Montiel-Secundino 2010).
Lavanda Lavya o Lavyula angustifolia P. Mill. Foto: Mario Rojas Alba, 2009.
Composición química. Los aceites esenciales en general y el de la lavya en particular
son mezclas extremadamente complejas de diversos compuestos químicos con
concentraciones muy variables (Ayaz y col., 2017). Los compuestos fundamentales del
aceite de la lavya y otros aceites esenciales, son compuestos aromáticos como los
terpenos, terpenoides y moléculas alifáticas de bajo peso molecular. Otros compuestos
que pudieran estar en el aceite y en la planta de la lavya incluyen al limonene, aldehídos
cinámicos, linalol, vainillina y carvacrol.
Si se desea tener un aceite esencial con una composición química uniforme, se debe
extraer de la misma parte de la planta la cual haya sido cosechada bajo las mismas
condiciones de suelo, agua, fertilización y clima y de la misma época del año (Ayaz y col.,
2017; Smith y col., 2005).
Evaluación científica. El aceite de la especie de la lavya L. agustifolia se utiliza en
inhalaciones como agente antioxidante en casos de demencia (Hanciany y col., 2013),
para mejorar la falta de atención (Shimizu y col., 2008), tratar ataques de agitación en
pacientes con demencia severa (Elliott y col., 2007; Lin y col., 2007). Por otro lado, el
extracto de la flor de la lavya no produce ansiedad, como se creía (Cline y col., 2008).
Además de presentar una alta capacidad antioxidante (L. multifida) (Neffati y col., 2017) y
antiinflamatoria (Rodríguez y col., 2016)
No hay estudios que reporten efectos tóxicos o secundarios para la lavya. Sin embargo,
no se debe abusar en su uso y debe ser utilizada como cualquier planta medicinal, con
precaución y con medida.
Stevia

Nombre científico y nombre común. La estevia es una planta nativa del valle del río
Monday en las llanuras del Paraguay. Los indios guaraníes la utilizaban desde tiempos
precolombinos para endulzar sus comidas y bebidas y la llamaban “ka’a-hée”, que
significa “hierba dulce”. La estevia fue introducida a Europa en 1887, descrita y clasificada
en 1889 por el botánico suizo Moisés Santiago Bert. (1857-1929). El doctor Bertoni le
asignó el nombre científico de Stevia rebaudiana Bertoni. Existen más de 154 miembros
del género Stevia en la selva Paraguayo-Brasileira, pero S. rebaudiana es la única
especie con propiedades endulzantes gracias a los compuestos que coloquialmente se
les llama “esteviósidos” (Bryle y col., 1998; Herrera-Cedano y col., 2012).
Uso tradicional. Las hojas de estevia se utilizan como agente edulcorante en general. En
años recientes, la hoja de la estevia es consumida como tal o preparada en tés para
pacientes diabéticos con el fin de reducir los niveles de glucosa en la sangre.
Composición química. Las hojas de estevia contienen varios compuestos que son
conocidos como glucósidos de esteviol, los cuales no son calóricos y presentan un alto
poder edulcorante. Se conocen al menos quince glucósidos de esteviol de los cuales el
esteviósido y el rebaudiósido A, son los más importantes. El esteviosido es 143 veces
más dulce que el azúcar, mientras que el rebaudiósido A es 242 veces más dulce.
Además de estos compuestos, la estevia contiene otros que presentan actividad biológica
incluyendo los flavonoides, ácido quínico y caféico y sus derivados, sesquiterpendoides,
oligosacáridos y retinoles (Molina-Calle y col., 2017).
Evaluación científica. Las hojas de la estevia y sus glucósidos en particular reducen los
niveles de glucosa en sangre en pacientes con diabetes tipo II y protegen contra el daño
renal y hepático además de presentar efectos terapéuticos contra diversas enfermedades
como el cáncer, hipertensión, inflamación, cistic fibrosis, la obesidad y la caída de dientes
(Momtazi-Borojeni y col., 2016). Naveen y col. (2013) y Hagh- Nazari y col. (2017)
reportaron que extractos de estevia ricos en polifenoles incrementaron el nivel de insulina
en ratas y en consecuencia se presentó una disminución del daño renal, así como una
mayor actividad de enzimas antioxidantes. Adicionalmente, se han realizado estudios
clínicos en los cuales se evaluó el efecto de la hoja de estevia, reportándose que esta
disminuye los niveles de glucosa en ayuno, mejora la glucosa postpryial (que se presenta
después de consumir alimentos) y eleva los niveles de insulina (Jeppesen y col., 2000). +
Diversos estudios han demostrado que los compuestos presentes en las hojas de la
estevia no son teratogénicos (efectos congénitos), mutagénicos o carcinogénicos y que no
producen toxicidad aguda o subaguda (Momtazi-Borojeni y col., 2016).
Manzanilla

Nombre científico y nombre común. La manzanilla es una de las plantas medicinales


más antiguas conocidas por el género humano. Es miembro de la familia Asteraceae y
representada por dos variedades, la manzanilla alemana (Chamomilla recutita) y la
manzanilla romana (Chamaemelum nobile) (Srivastava y col., 2010).
Uso tradicional. Las preparaciones de la manzanilla se utilizan para tratar muchos
padecimientos incluidos la fiebre, inflamación, espasmos musculares, desordenes
mestruales, insomnio, ulcera, herida, desordenes gastrointestinales, dolor reumático y
hemorroides. El aceite de la manzanilla es usado en cosméticos y aromaterapia. Se
calcula que a nivel mundial se consumen más de un millón de tazas de té herbal de
manzanilla al día (Srivastava y col., 2010). La flor se consume en polvo, pero también se
hacen preparaciones con agua, etanol y metanol. Una tintura de manzanilla comúnmente
se prepara con una parte de flor de manzanilla en cuatro partes de agua con 12% de
alcohol grado alimenticio y se utiliza para combatir la diarrea o para prevenir calambres
(Srivastava y col., 2010). Las vaporizaciones del aceite se usan contra la ansiedad y la
depresión.
Composición química. Las flores secas de la manzanilla contienen muchos terpenoides
y flavonoides que contribuyen a sus propiedades medicinales. La planta contiene entre
0.24 y 1.9% de aceite con un color que va de azul brillante a un gris oscuro y que se torna
en un amarillo oscuro al almacenarse. La manzanilla contiene aproximadamente 120
compuestos ya identificados, incluyendo 28 terpenoides y 36 flavonoides (Mann y Staba,
1986; McKay y Blumberg, 2000; Srivastava y col., 2010). Manzanilla De los terpenoides,
los mayoritarios son α-bisabolol y sus óxidos azulene y chamazulenes, entre muchos
otros; mientras que de los flavonoides sobresalen la apigenina (el de mayor
concentración), luteolina, patuletina y la quercetina (Lemberkovics y col., 1998; Baser y
col., 2006.) Un extracto manejado en forma correcta debe contener 1.2% de apigenina
que es uno de los compuestos bio-activos más eficaces. La infusión herbácea preparada
con agua contiene menor cantidad de epigenina, pero altos niveles de epigenina-7-O-
glucosido (Srivastava y col., 2010).
Evaluación científica. Un estudio realizado en humanos demostró que el aceite de la
manzanilla penetra hasta las capas más profundas de la piel (Merfort y col., 1994). Esto
es importante cuando se utiliza para aliviar inflamaciones de forma tópica ya que asegura
la penetración de los compuestos bio-activos (Srivastava y col., 2009). Por otro lado, se
han realizado estudios para evaluar el efecto anticancerígeno de esta especie. La mayoría
de los trabajos se han centrado en la apigenina. Por ejemplo, los estudio en modelos pre-
clínico sobre el cáncer de piel, próstata, seno y ovario mostraron resultados promisorios
con un efecto inhibitorio en su crecimiento (Birt y col., 1997; Way y col., 2004; Patel y col.,
2007; Gates y col., 2007). Con respecto a su efecto benéfico en problemas cardíacos,
aunque existen pocos estudios promisorios, es necesario realizar más pruebas con la
manzanilla para confirmar un efecto real en este tipo de enfermedades (Srivastava y col.,
2010). Un par de estudios clínicos han evaluado la eficiencia de la manzanilla para tratar
cólicos en niños, después de siete días de tratamiento, los padres informaron que los
cólicos se eliminaron en el 58% de los infantes (Kell, 1997; Gardiner, 2007). Muchos otros
estudios se han realizado para evaluar la eficiencia de la manzanilla para tratar eczema
(lesión inflamatoria de la piel) (Nissen y col., 1988; Albring y col., 1983; Patzelt-Wenczler y
Ponce-Pöschl, 2000), problemas gastrointestinales (Kroll y Cordes, 2006; Khayyal y col.,
2006), hemorroides (Lyseng-Williamson y Perry, 2003; Misra y Parshad, 2000),
osteoporosis (Kassi y col., 2004) aunque hacen falta muchos más estudios para ver su
eficacia en este padecimiento, insomnio (Gould y col., 1973; Shinomiya y col., 2005),
ansiedad (Awad y col., 2007; Amsterdam y col., 2009; Herdari y col., 2009) y diabetes
(Kato y col., 2008; Eddouks y col., 2005; Cemek y col., 2008), entre muchos otros
estudios, con resultados promisorios. Relativamente, pocas personas son sensibles o
desarrollan reacciones alérgicas a la manzanilla (Budzinski y col., 2000). En un estudio
realizado en 3,851 pacientes voluntarios que utilizaron un parche con extracto de la
planta, solo 3.1% experimentaron reacciones alérgicas (Hausen, 1996). Por otro lado, la
manzanilla es reconocida como un alimento GRAS (generalmente reconocida como
segura, por sus siglas en inglés) por la FDA (Administración para los alimentos y los
medicamentos) (Srivastava y col., 2010)
Sábila

Nombre científico y nombre común. La sábila es una de las plantas medicinales más
antiguas registradas debido a sus propiedades biológicas y efectos benéficos. Su nombre
científico es Aloe vera, también se le conoce como Aloe barbadensis Miller y pertenece a
la familia Liliaceae (Rahman y col., 2017). El nombre de aloe vera deriva de la palabra
árabe “alloeh” que significa “substancia brillante amarga” y vera del latín que significa
“verdadera” (Surjushe y col., 2008).
Uso tradicional. Los registros históricos muestran que los antiguos chinos y egipcios
utilizaban la sábila para tratar quemaduras, heridas y para bajar la fiebre (Ahlawat y
Khatkar, 2011). Hoy en día, aparte de usarse para tratar diversos malestares, también se
utiliza en cosmetología (Rahman y col., 2017).
Composición química. La sábila contiene al menos 75 compuestos identificados con
actividad biológica, incluídos varios polisacáridos, vitaminas, enzimas aminoácidos y
minerales que actúan en asociación con otros compuestos del cuerpo humanos que
generan numerosos beneficios para la salud (Reynolds y Dweck, 1999; Habeeb y col.,
2007). La sábila tiene en menor cantidad (1%) polifenoles que presentan capacidad
antioxidante (Ahlawat y Khatkar., 2011).
Evaluación científica. La sábila presenta efectos anti-fúngicos (De Rodríguez y col.,
2005), antisépticos (Surjushe y col., 2008), antivirales (Athiban y col., 2012),
antibacterianos (Banu A., 2012), anti-inflamatorios (Langmead y col., 2004), antioxidantes
(Hu y col., 2003) y para curar heridas (Davis y col., 1994). En consecuencia, la sábila se
ha convertido Sábila en un cultivo atractivo en el campo de los biomateriales y la
ingeniería de tejidos debido a que promueve la migración celular (proceso vital en el
desarrollo y mantenimiento de organismos multicelulares), y la proliferación y el
crecimiento celular (Jithendra y col., 2013; Mary y Dev, 2014; Chithra y col., 1998; Gupta y
Malhotra, 2012; Suganya y col., 2014; Davis y Stewart, 1992). No se encontraron estudios
que reporten efectos tóxicos o secundarios por el uso de la sábila.
Guajillo

Nombre científico y nombre común. El guajillo, también conocido como timbre


(Acaciella angustissima), es un arbusto perteneciente a la familia de las fabáceas. Es
originario de América Central. Crece con rapidez, tiene capacidad de fijación de nitrógeno
y acumula taninos en su corteza. Debido a sobre uso, sobrepastoreo, incendios forestales
y el cultivo de la tierra se ha reducido la distribución y la densidad de estos árboles y ha
causado una disminución drástica en la fertilidad del suelo. Habita en regiones áridas y
semiáridas de México. Es un árbol fijador de nitrógeno sus hojas son asimétricas con una
nervadura central (8-20 cm longitud) y con 8-12 pares de pinnas. Sus inflorescencias son
racimos cortos, con cabezuelas blanquecinas (2 cm diámetro) que se tornan de color
naranja cuando se secan. Las vainas son dehiscentes, oblongas, 3-6 cm (centímetros) de
longitud y 6-9 mm (milímetros) de ancho, con márgenes sinuosos, inicialmente verdes,
volviéndose de color café-marrón cuando maduran.
Uso tradicional. Esta planta es empleada comúnmente para el tratamiento de trastornos
digestivos, particularmente contra la diarrea, en estados de la zona centro del país
(Hidalgo, Michoacán y Morelos), aunque también se hace referencia de este uso en
Sonora. Es la corteza en cocimiento administrada por vía oral durante tres días, la forma
de uso más generalizada. En algunas localidades indígenas, esta planta es utilizada en té
para curar diarrea causada por ingerir comidas frías en exceso, pero si la curación resulta
difícil, se sospecha de brujería o daño al animal compañero, entonces se recurre a
curaciones mágico-religiosas.
Esta misma preparación o el cocimiento de la cáscara con cal, se toma como té en
ayunas y suele ocuparse para "curtir” el estómago de niños lactantes. Sin embargo,
también se aconseja beber el cocimiento de la raíz, que además de aliviar la diarrea sirve
para controlar lacalentura y curar la gastritis; o bien, para tratar la anemia, se toma el
cocimiento del tallo y la corteza durante todo el día. Este cocimiento también se usa para
suministrar baños. Además, se menciona su uso medicinal en caso de tifoidea,
crecimiento de bazo, inflamación de garganta, corazón débil, llagas, heridas y parasitosis.
Calidad de la planta: caliente
Composición química. De las hojas con tallos de A. angustisima se han aislado los
ftavonoides cianidín, fesetinidín y robinetinidín. De las hojas, el alcaloide de isoquinolina
N-metil-beta-fenetilamina, de la corteza del tallo, el beta sitosterol, y de la semilla, algunos
componentes derivados del ácido butírico y oxalilalbizina.

Evaluación científica. El extracto etanólico obtenido de hojas y tallos presentó una


actividad antitumoral en rata con sarcoma WM256, cuando se administró por vía
intraperitoneal. El extracto metanólico de la corteza del tallo ejerció una acción
molusquicida y el extracto en solución salina de la semilla tiene actividad hemaglutinante
probado en glóbulos rojos humanos.
Huizache

Nombre científico y nombre común. Achellia farnesiana, conocida comúnmente como


aromo, güisache, güizache, huisache o huizache (del náhuatl huixachin,en México) es una
especie arbórea del género Vachellia. Posiblemente originaria de la América tropical, se
encuentra naturalizada y cultivada en todo el mundo.
Huisache, huechachin, wichachin (náhuatl). Aroma, cascalote, colita, corteza de curtidora,
espina divina o sagrada, espino blanco, guizache, maroma, pedo de burro, vinorama.
Guerrero: huisache, wichachin (náhuatl), ínucua(mixteco); Michoacán: arumbari, güizache
yondero, tsurimbíní, tsurumbíni, tzurembini, tzurinbini; Morelos:huechachin (náhuatl),
nacazcalotl, panthahochoixachin;. Oaxaca: xemb, xhag, yag guiichi; Quintana Roo:
cakilizche,cashaw, cuntich, k’ank’ilixche, x’k’ant’ilix, subin, subinche, subinche (maya);
Sonora: kuka’; San Luis Potosí:thujanom (tenek); Sonora: joesh kam u’ushe (pima);
Veracruz: hichin.

Uso tradicional. Esta planta se usa principalmente para curar el empacho en algunos
estados costeros de la República Mexicana, como Jalisco, en donde se toma en ayunas el
cocimiento de las raíces de huisache, tuna (Opuntia ficus-indica), y orégano (Origanum
vulgare), junto con la corteza de guamuchil hogadizo (Pithecellobium dulce), tomatillo
(Solanum sp.) y semilla de cóbano (Swietenia humilis). En Michoacán, cuando el
empacho es causado por comer frutos inmaduros, se utiliza la cocción de la corteza
mezclada con hueso de durazno (Prunus persica) hecho polvo, hueso de aguacate
(Persea american) y tortilla tostada. En Guerrero y Morelos se recomienda tomar el
cocimiento de la corteza.
Cada una de las partes de la planta se emplea en diversos padecimientos. El fruto se
utiliza para curar fuegos en la boca, o afianzar la dentadura (V. dientes flojos), también
contra la disentería y como antiespasmódico, antituberculoso y astringente. Si a una mujer
purépecha ”le entra frío” puede enfermar de cachán o cachanes. Éste mal se caracteriza
por la pérdida del apetito, hinchazón en el vientre, dolor intenso en las articulaciones,
picazón en los tobillos, dolor de cabeza y sensación de frío.
Uno de los tratamientos que suelen prescribir las parteras consiste en dar frotaciones
después del baño con alcohol en el que se ha macerado la raíz de cachancapotle,
calentado al sol. Si el cachán es grave, además de las frotaciones se recomiendan
lavados vaginales con una infusión de salvia, cuachalalate y orégano, o de huisache,
malva y flor de sábila, a la que se agrega una cucharada de vinagre. La corteza en
cocimiento es útil para abrir el apetito, curtir el estómago, para aliviar dolores de estómago
constantes, para quienes la bruja les ha chupado el estómago (V. chupada de bruja). Una
tintura que se prepara con la corteza o la raíz puesta en alcohol durante 20 días, se aplica
en piquetes de insectos. También se puede tomar un té elaborado con raíz, y/o masticar
el” pellejito” del huisache, tragando la saliva, contra las picaduras de alacrán.
Entre los huicholes, en caso de lastimaduras provocadas por insectos, se prepara un
cocimiento para beberlo, con corteza y espinas de huizache.
Es particularmente apreciado para tratar la picadura del alacrán, aunque al parecer se
trata de un remedio puramente mágico, ya que, si hace falta un segundo tratamiento, se
ata al cuello del enfermo un trozo de corteza pelada. Las flores en infusión, se usan para
la disentería, inflamaciones de la piel y de las mucosas así como en casos de dispepsia.
Frescas, se restriegan sobre las aftas bucales. Molidas junto con otras plantas, se utilizan
como agua de tiempo para el espanto. La raíz se hierve junto con la de cornezuelo (sp.
n/r) y se toma como agua de tiempo, cuando hay hemorragia vaginal. Las hojas
machacadas y remojadas, se aplican externamente a la mujer ojeada (mal de ojo). Las
ramas se ponen debajo de la cabeza para dormir. La resina se usa como antitusígeno,
administrada por vía oral tres veces al día, antes de cada comida. La epidermis de la
planta se amarra sobre la frente cuando hay hemorragia nasal. Otros padecimientos en
los que se emplea el huisache son: diarrea, tifoidea, bazo crecido, catarro, inflamación de
garganta, heridas, llagas, corazón débil, dolor de cabeza, nubes en los ojos y pasmo
(comezón en los ojos).

Composición química. En las hojas de A. farnesiana se han detectado los esteroles


colesterol, estigmasterol y beta-sitosterol, el alcaloide isoquinolínico tiramina y el
flavonoide camferol. De las flores se han aislado los componentes fenílicos anizaldehído,
alcohol y aldehido benzoico, para-cresol, el éster metílico del ácido salicílico y el eugenol.
En el fruto se han encontrado los flavonoides glucósido y galoil-glucósido de camferol; en
la semilla, los aminoácidos raros ácido djenkílico, sus acetilglutamil y acetilsulfóxido, ácido
pipecólico y su derivado 4-hidroxilado.

Evaluación científica. La evaluación in vitro de la actividad antibiótica de esta planta no


comprobó actividad antibacteriana, pero sí evidenció actividad frente al hongo Candida
[Link] extracto obtenido de las vainas presentó actividad antiinflamatoria en edema
de la pata en roedores, inducida por carragenina e histamina, y actividad vasodilatadora,
evaluada en perros, por vía intravenosa.
El aceite esencial obtenido de los frutos y evaluado en intestino de conejos mostró una
actividad relajante del músculo liso, y por vía intraperitoneal en ratas, mostró actividad
potenciadora de barbitú[Link] mismo aceite esencial, así como una mezcla de
glicósidos extraída de la planta, mostró actividad cardiotónica, ejerciendo efecto inotrópico
y cronotrópico [Link] extracto acuoso de las semillas presentó actividad inhibidora de
la tripsina.
Gordolobo

Nombre científico y nombre común. Verbascum thapsus, popularmente llamado


verbasco, hierba del paño, o gordolobo (al igual que otras especies), es una especie de la
familia Scrophulariaceae natural de Europa, Asia occidental, África, Norteamérica,
Sudamérica y en el Himalaya, crece en terrenos incultos, taludes y praderas secas.
Tlaliztahyac (náhuatl): "tierra blanquecina"; Alcanfor, cola de zorra, flor de melón,
gordolobo, melones, plumasilla, plumilla, plumerillo, plumajillo, real de oro; Michoacán:
tsitsiki; Morelos: tlaliztahyac (náhuatl).
Uso tradicional. El uso más popular que se da a esta especie es para aliviar el dolor de
oídos. Así en el Estado de México se recomienda exprimir el jugo de toda la planta en
forma de gotas, en el oído. En Chiapas las ramas son hervidas y con este líquido se lavan
los oídos. En Hidalgo se usa con este mismo fin. Se le emplea además para el tratamiento
de padecimientos gastrointestinales tales como cólico, "empacho" de niños (V. empacho
de leche), dolor de estómago, diarrea con sangre, disentería, empacho en general,
vómito, espasmos intestinales y latido.
Se utilizan, con más frecuencia las ramas con o sin flores y existen diversas maneras de
prepararlas, la más popular es la decocción. Ésta se administra para ayudar al parto,
cuando los bebés no pueden nacer y se ponen morados. Para tratar la "alferecía de
niños" se hierve la ramita agregando la raíz de la planta llamada cola de tlacuache (sp.
n/r), de esto se da de beber una taza antes de cada comida, hasta que desaparezcan los
síntomas, y otra parte de la cocción se le aplica en todo el cuerpo. Asimismo se usa para
quitar la tos, dolor de cabeza y el insomnio. Agregando al cocimiento de las ramas
excremento de burro prieto envuelto en un trapo y tomado como té, una o dos veces al
día, se le emplea para la bilis.
Una tintura elaborada con la planta sirve para las contusiones. Para el tratamiento de la
esterilidad, se utiliza la infusión acompañada de romero, garañona y raíz de cabeza de
niño. Otras recomendaciones para el uso de la milenrama son: heridas, nervios, golpes,
dolor de regla, para lavar granos,llagas, y como analgésico.
Composición química. Las ramas y las flores de A. millefolium contienen un aceite
esencial rico en mono y sesquiterpenos. Del primer grupo de compuestos se han
encontrado la iso-cetona de artemisia, borneol, su acetato, deltacadineno, camfeno,
alcanfor, cineol (sólo en las ramas), cuminaldehído, paracimeno, limoneno, mentol,
mirceno, ocimeno, alfa y beta-pineno, sabineno, terpinenol, alfa-terpineno, terpineol,
terpinolena y alfatuyona y tricicleno (sólo en las ramas). También se han identificado los
sesquiterpenos azúlenos, cariofileno. cariofilenol y humuleno, y sólo en el aceite esencial
de las ramas achillicín, achillín, su derivado hidroxilado, 8-acetoxi-artabsin. 8-angeloil-oxi-
artabsín, austrín, balchanolido, su derivado acetilado, gamma-cadineno, chamazuleno,
ácido chamazulen-carboxílico, farneseno, guaiazuleno, leucodín, dihidroxi-deacetoxi-
matricín, milletín, millefolide y gama-muroleno. Los componentes fenílicos eugenol y ácido
salícílico y ácido iso-valérico se han aislado de las ramas, y los flavonoides artemetín,
casticín, el triterpeno arnidol, y el beta-sitosterol de la inflorescencia.
En las hojas se han detectado los flavonoides apigenin, 3-metil-butulefol, centauredín,
pectolinarigenín e iso-ramnetín y los lignanos ácidos clorogénico y cafeoil-quínico. De las
ramas se han extraído el alcaloide estaquidrina; el diterpeno fitol, los triterpenos alfa y
beta-amirina y taraxasterol; los esteroles campesterol, estigmasterol y beta-sitosterol; y el
flavonoide glucósido de luteolín.
Evaluación científica. Se ha demostrado que un extracto etanólico obtenido de las
ramas presentó actividad antiinflamatoria en rata, cuando se administró por intubación
gástrica a la dosis de 100mg/kg en edema de pata inducido con carragenina. El mismo
efecto se observó en conejo con una fracción cromatográfica obtenida de las flores
aunque no se especifica la dosis. El extracto etanólico ejerció también una acción
anticonvulsiva en ratón por vía intraperitoneal cuando se indujeron convulsiones mediante
corazol y electrochoque supramaximal. En este mismo animal se observó el efecto
antipirético de un extracto acuoso y del jugo obtenido de las ramas administradas por vía
oral a la dosis de 50 y 25 g/kg respectivamente. El extracto acuoso estimuló las
contracciones uterinas probado en tejido aislado de cuyo. Los extractos acuosos y
metanólicos de las flores presentaron actividad antiespasmódica en intestino aislado de
conejo, y una ligera acción estrogénica en ratón hembra infante por vía subcutánea. El
extracto acuoso de las ramas fue activo contra el nemátodo Meloidogyne incognita y el
extracto clorofórmico presentó actividad antibiótica contra las bacteriasStaphyhcoccus
aureus, Mycobacterium phlei y el hongo Candida albicans.
En el hombre, los extractos etanólicos de las ramas y las flores estimularon la secreción
gástrica por vía oral en individuos sanos. El aceite esencial obtenido de las flores en
aplicaciones externas ejerció una acción antiinflamatoria.

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