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Historia Del Derecho Practica-4

1. El documento habla sobre la ocupación militar haitiana de Santo Domingo entre 1822 y 1844, un período en el que se impusieron leyes y códigos haitianos como adaptaciones de los códigos napoleónicos franceses. Se restringió el uso del español y se confiscaron bienes de la iglesia católica. 2. En 1844, después de 22 años de ocupación, la República Dominicana proclamó su independencia de Haití, poniendo fin al dominio haitiano. El general

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Historia Del Derecho Practica-4

1. El documento habla sobre la ocupación militar haitiana de Santo Domingo entre 1822 y 1844, un período en el que se impusieron leyes y códigos haitianos como adaptaciones de los códigos napoleónicos franceses. Se restringió el uso del español y se confiscaron bienes de la iglesia católica. 2. En 1844, después de 22 años de ocupación, la República Dominicana proclamó su independencia de Haití, poniendo fin al dominio haitiano. El general

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INTRODUCCIÓN

Muchas veces pasamos el tiempo tratando de explicar que somos y hacia dónde vamos, pero
en la mayoría de los casos no nos detenemos a preguntarnos o a investigar que todo lo que
somos y seremos de cierta forma depende de la siguiente interrogante: ¿De dónde venimos?

Con esta sencilla pregunta inicio esta monografía que lejos de ser una investigación profunda
sobre la historia del derecho es más bien un modesto análisis descriptivo del periodo
comprendido desde el 1822 hasta el 1861 de la Historia del Derecho Dominicano.

La época que es motivo de análisis en este trabajo Inicia con la Ocupación Haitiana
acontecimiento ocurrido en febrero de 1822 trayendo así un importante periodo en la historia
del derecho dominicano, que podría denominarse como el periodo puente entre los siglos
coloniales y la etapa republicana iniciada en 1844.

Con la ocupación haitiana se introduce un sistema jurídico totalmente diferente al que había
regido las etapas anteriores trayendo consigo varias modificaciones de índole jurídica ya que
todas las constituciones haitianas desde su independencia proclamaron de manera categórica
la abolición de la esclavitud, protegiendo siempre su raza contra los enemigos del exterior.

Tras 22 largos años de ocupación y estar regidos bajo la legislación haitiana cuyos códigos
eran adaptaciones de la codificación francesa específicamente los grandes códigos
napoleónicos que comenzaron a promulgarse en el mismo año que Haití se independizó de
Francia en el 1804, unidas todas las tendencias entre los dominicanos el 16 de enero del 1844
se lanzó el manifiesto que justificaba la independencia y el 27 de febrero se dio en Santo
Domingo el golpe que puso fin a la ocupación haitiana.

A 350 años del descubrimiento de la Isla, conquistan los habitantes de su más extensa parte
oriental el derecho de darse sus propias leyes y de administrarse a sí mismos, manteniendo en
principio las en vigencia las leyes haitianas para que pudieran seguir funcionando los
tribunales, la recaudación de impuestos, municipios, etc. en los que se dictaban las leyes
dominicanas, las cuales comenzaron a surgir a partir de octubre del 1844 donde se proclamó
la primera carta magna de la República Dominicana y así nació la vida institucional
dominicana. La constitución de 1844 tuvo una vigencia de 10 años, en febrero del 1854
fueron modificándose 70 artículos de la constitución anterior.
No obstante de ser modificada en diciembre del mismo año de produjo otra modificación que
permaneció hasta el 19 de febrero del 1858 cuando se promulgó la constitución de Moca,
siendo esta la más democrática de todas las cartas magnas aunque su vigencia fuera muy
corta, ya que el 27 de Septiembre del 1858 se decretó abolida la constitución de Moca y se
puso en vigencia de nuevo la constitución del diciembre del 1854.

Todas esas modificaciones tuvieron impregnadas de interesantes cambios y acontecimientos


que se desarrollaron en todos los aspectos políticos, judiciales, económicos, sociales,
municipales, comerciales, etc. durante los 17 años que duró la vida independiente y
constitucional dominicana. Periodo comprendido entre la ocupación haitiana que permaneció
del 1822 hasta el 1844 y la perdida otra vez de la Soberanía Dominicana que se llevó a
espaldas de los dominicanos con la Anexión a España.
1. Hable De La Dominación Haitiana, Códigos Napoleónicos Sus
Adaptaciones Y Traducciones

La ocupación militar haitiana de Santo Domingo en 1822 fue un período histórico que duró
22 años, en el cual Haití gobernó la parte oriental de la isla imponiéndose sobre el nuevo
Estado de Haití Español, el cual fue dividido en dos departamentos: situándose en la porción
norte, el Cibao y en la porción sur, el Ozama.

Los veintidós años de la ocupación haitiana de Santo Domingo, después de un breve período
de independencia son recordados en gran medida por los dominicanos como un período de
régimen militar brutal, aunque la realidad es más compleja. En este período se llevaron a
cabo expropiaciones de tierra a gran escala, en desmedro de los esfuerzos necesarios para la
producción de cultivos de exportación.

Se impuso el servicio militar, se restringió el uso de la lengua española y se trató de eliminar


las costumbres tradicionales como las peleas de gallos. Esta situación avivó la percepción que
tenían los dominicanos de sí mismos y sus diferencias con las costumbres haitianas en
términos de idioma, raza, religión y costumbres nacionales. Sin embargo, este fue también un
período que terminó definitivamente con la esclavitud como institución en la parte oriental de
la isla.

Haití prohibió la constitución de los blancos como propietarios de tierras y las principales
familias terratenientes se vieron privadas por la fuerza de sus propiedades. La mayoría
emigró a Cuba, Puerto Rico o a la Gran Colombia, por lo general con el apoyo de
funcionarios haitianos, que adquirieron sus tierras.

Los haitianos, que asociaban la Iglesia católica con sus amos franceses, que les habían
explotado antes de su independencia, confiscaron todos los bienes de la iglesia, deportaron a
todos los clérigos al extranjero y los restantes miembros del clero rompieron los lazos con el
Vaticano. La Universidad de Santo Domingo, la más antigua de América y que carecía de
estudiantes y profesores, fue cerrada.

Con el fin de recibir el reconocimiento diplomático de Francia, Haití se vio obligado a pagar
una indemnización de 150 millones de francos a los ex-colonos franceses, suma que
posteriormente fue reducida a 60 millones de francos. Esto motivó que Haití impusiera
pesados impuestos sobre la parte oriental de la isla.

Dada la incapacidad de Haití para mantener adecuadamente a su ejército, la fuerza de


ocupación sobrevivió, en gran medida, confiscando alimentos y suministros a punta de
pistola.
Los intentos de redistribución de la tierra en conflicto por el sistema de tenencia comunal de
la tierra (terrenos comuneros), que había surgido con la economía ganadera, y el
resentimiento de los recién emancipados esclavos hizo que la administración haitiana se viera
obligada a aumentar los cultivos comerciales, en virtud del Código Rural de Boyer. En las
zonas rurales, la administración haitiana fue demasiado ineficiente para hacer cumplir sus
propias leyes.

Muchas extranjeros nos han preguntado por qué en la República Dominicana se aplican los
Códigos Franceses, y no pocos dominicanos se habrán hecho igual pregunta.

Somos un pueblo con raíces culturales mayormente españolas, y con sólo nueve años de
ocupación francesa (1800 a 1809), aparenta incomprensible que su legislación se base todavía
en la francesa. Veamos las razones de esta, aparentemente, rara circunstancia.

La Isla de Santo Domingo fue colonia de España, y en ella rigió la legislación hispana,
basada en antiguas leyes castellanas, luego modificadas por otras dictadas para las colonias
americanas, llamadas Leyes de Indias.

Esa legislación, al decir de comentaristas como Zabala, García-Gallo, Levene y Ots-


Capdequi, era casuística, ético-religiosa, minuciosa y detallista. De fuente principalmente
romana y visigótica, conservaba, aún en el Siglo XVI, muchos remanentes del feudalismo y
no fue casi modificada durante los tres siglos de dominación española.

En esa legislación se evidencian marcadas diferencias entre el tratamiento que se les daba a
los criollos, los extranjeros o los que no fueran católicos o blancos.

Desde el Siglo XVII, la parte occidental de la Isla de Santo Domingo fue ocupada por
franceses. Francia y España tenían legislaciones parecidas, pues sus principios jurídicos
provenían del antiguo derecho romano y ambas conservaban sus antiguas leyes feudales.

A partir del 1789, en Francia todo cambió con la Revolución, incluyendo su legislación, que
eliminó las diferencias entre los ciudadanos por razones de raza o condición social.

Al desaparecer los privilegios de la nobleza y el clero, la legislación se hizo igualitaria.


Abolida la esclavitud, los negros esclavos en la colonia de Saint Domingue fueron
emancipados. Esos cambios tan marcados, los trajo Toussaint en 1801, al ocupar la parte
española a nombre de Francia.

Si bien la ocupación de Toussaint fracasó y la esclavitud se restableció, durante los años de


ocupación francesa, se mantuvieron los demás derechos ciudadanos en la colonia.

El período de la España Boba, de 1809 a 1821, estuvo influencia do por las luchas
constitucionalistas en España, provocando la promulgación de la primera Constitución en
1812, e intentos de modernizar la antigua legislación.

Ya para esa época, en Francia regían los Códigos Napoleónicos, que fueron adoptados por los
hatianos en 1816, con escasas diferencias.

2. Hable De La Independencia Dominicana. Causas Y Consecuencias.


La Guerra de la Independencia Dominicana fue el proceso histórico que inició con la
proclamación de la República Dominicana y su separación de Haití en febrero de 1844.
Durante los 22 años que precedieron a la independencia, toda la isla de La Española estuvo
bajo el dominio de Haití, a consecuencia de la ocupación por parte de este país del estado de
Haití Español, surgido fugazmente en 1821 en la parte oriental de la isla.
La separación de Haití fue proclamada en la puerta de la Misericordia luego del disparo del
trabucazo dado por el patricio Matías Ramón Mella en la madrugada del día 27 de febrero de
1844 y por la enhestación de la bandera tricolor en la puerta de El Conde por el patricio
Francisco del Rosario Sánchez, ambos inspirados por los ideales del fundador de la
nacionalidad, Juan Pablo Duarte.

El fin a la ocupación haitiana tuvo buena acogida en los residentes de la ciudad de Santo
Domingo quienes hondearon banderas españolas en su mayoría y algunas francesas. Como
respuesta, Charles Rivière-Hérard encabezó desde Haití una invasión que fue sofocada por el
general Pedro Santana, secundado por el general Antonio Duvergé en la batalla del 19 de
marzo de 1844 en Azua. Quedaron en el campo más de 1000 haitianos muertos,mientras que
los dominicanos solo sufrieron 2 muertos y 3 heridos. No obstante Hérard en su retirada
incendió el pueblo de Azua, fusilando a los prisioneros que había hecho.

El 30 de marzo de ese mismo año las fuerzas dominicanas al mando del general José María
Imbert en compañía de Fernando Valerio en su «Carga de los Andulleros» derrotaron al
ejército invasor haitiano, el cual en su repliegue cometió numerosas fechorías, robos e
incendios hasta llegar a Haití. La primera batalla naval se libró el 15 de abril de 1844. El
resultado de la batalla fue que los dominicanos hundieron tres buques enemigos, sin perder ni
uno solo de los suyos.

En mayo de 1845 el general Pedro Santana asistido por el general Antonio Duvergé y el
general José Joaquín Puello, vencieron a las tropas haitianas en la Estrelleta y en Beller y
capturaron en Puerto Plata a la escuadra haitiana que había bombardeado esa población
causando cuantiosos destrozos.

En marzo de 1849 el presidente de la República de Haití Faustino Soulouque inició su


campaña contra la República Dominicana al frente de un ejército de 18 000 soldados matando
a todo el dominicano que encontraba a su paso, haciendo que las poblaciones se llenaran de
terror tratando de refugiarse en la Ciudad de Santo Domingo ante la violencia desatada por
los soldados haitianos.

En razón de esta situación, el presidente dominicano Manuel Jimenes fue derrotado en su


intento de parar la invasión haitiana y se vio obligado a aceptar la decisión del congreso de la
República de llamar al general Pedro Santana en compañía del general Antonio Duvergé para
hacerle frente al ejército invasor. Más tarde el general Duvergé logró derrotar a los haitianos
en la batalla de El Número, y tres días después de esta batalla el general Pedro Santana
derrotó a los haitianos en la batalla de Las Carreras.

En 1855, el emperador Soulouque invadió de nuevo la República con 30 000 soldados,


divididos en tres columnas sembrando el terror e incendiando todo lo que encontraba a su
paso hasta que fueron derrotados en las batallas de Santomé y en Cambronal huyendo los
haitianos en dirección a Haití. Más tarde fueron reducidos en Sabana Larga. Este triunfo
dominicano le valió al general Pedro Santana el reconocimiento del Senado de la República
Dominicana y el 27 de febrero se celebra lo que se le llama la independencia dominicana.
No obstante, como la situación fronteriza no quedó definida después del conflicto, Haití
siguió ocupando el altiplano central, donde están emplazadas las ciudades de Hincha, Las
Caobas, San Miguel de la Atalaya y San Rafael de la Angostura. Tras el tratado fronterizo de
1936, la República Dominicana terminó renunciando a esos territorios.
Santo Domingo, 3 de febrero de 1844. A los veintidos años de constante persecución, de
perjuicios económicos, de ataques a la religión que profesa la generalidad de los dominicanos
y de intentos por cambiar nuestras costumbres e idioma, atribuyen los firmantes del
comunicado que anuncia la independencia del nuevo estado, las causas del movimiento.

La Manifestación de los pueblos de la Parte Este, dada a conocer el pasado 16 de enero, citas
numerosas causas como motivadores del movimiento independentista. En uno de sus
primeros párrafos afirma que al llegar los haitianos en 1822, con ellos entraron "los
desórdenes y los vicios, la perfidia, la división, la calumnia, la violencia, la delación, la
usurpación, el odio y las personalidades".

Señala que sus decretos y disposiciones fueron motivo de discordia y señal de destrucción,
forzando a las principales familias a emigrar y luego confiscado sus tierras que eran
mantenidas por sus familiares, reduciendo a éstos a la miseria. Afirma que los ataques a la
iglesia incluyeron el despojo de sus riquezas, sus rentas y derechos y que vilipendió y ajó a
los ministros de la fe católica.

En el documento se hace mención de la ley del 8 de julio de 1824, que "determina cuáles son
los bienes mobiliares e inmobiliares, radicados en la parte del Este, que pertenecen al Estado,
y regula, respecto de los particulares en esa parte, del derecho de propiedad territorial,
conforme al modo establecido en las otras partes de la República, y que fija los sueldos del
alto clero del Cabildo Metropolitano de la Catedral de Santo Domingo, y asegura la suerte de
los religiosos cuyos conventos han sido suprimidos" a la que atribuye la ruina de la crianza de
animales y el empobrecimiento de numerosos padres de familia.

Como es sabido, la organización de la tierra en la parte del Este se basa en los llamados
terrenos comuneros, que son propiedad común y se utilizan para pastar ganado,
principalmente. Esta forma de propiedad viene de la colonia y es una consecuencia de la
escala población y de la relativa abundancia de tierra.

En el documento se afirma además como causa de la separación, el fraude cometido contra


las esperanzas del pueblo dominicano que apoyó la revolución de Los Cayos que derrocó el
gobierno del general Juan Pedro Boyer. Los dominicanos apoyaron el movimiento con la
esperanza de que el mismo trajera la libertad y la prosperidad perdida bajo el régimen
despótico de Boyer, pero el nuevo presidente Hérard, "en nada ha variado nuestra condición:
los mismos ultrajes, los mismos tratamientos de la administración anterior, los mismos o
mayores impuestos, el mismo sistema monetario sin garantía y una Constitución
mezquina…", afirma el documento.

Los dominicanos se quejan de los ataques al idioma natal y a la religión, como causa
principales de sus agravios contra el gobierno haitiano.

Como puede verse, sólo la paciencia del pueblo dominicano y su relativa debilidad permitió
estos atropellos por más de veinte años, pero ahora, por lo que parece, hay un cambio de
actitud que, confiamos, se manifieste en la pronta proclamación de la independencia del país.
Proclaman la nueva Constitución Haitiana

Con un solemne acto fue proclamada la Constitución de la República votada por la Asamblea
Constituyente, el pasado 31 de diciembre de 1843, en Puerto Príncipe.

A tal efecto se celebró un acto en el Palacio del Gobernador y en la Plaza de Armas, donde se
dió lectura al nuevo texto constitucional, que tiene 200 artículos y que, sin dudas, es mucho
más liberal que la constitución de 1816, que rigió todo el gobierno de Boyer.

Al acto asistieron la generalidad de las autoridades haitianas y algunos de los funcionarios


dominicanos de la ciudad, incluyendo varios de los asambleístas dominicanos que
participaron en la redacción de la Carta Magna.

Entre estos últimos podemos citar a Juan Nepomuceno Tejera, de Santo Domingo,
Buenaventura Báez, diputado por Azua, el presbítero José Santiago Díaz de Peña,
representante de Neiba, Manuel María Valencia, diputado por Santo Domingo, Remigio del
Castillo, representante de Higuey, Francisco Javier Abreu, asambleísta por Santo Domingo y
Miguel Antonio Rojas, diputado por Santiago.

La reunión de la Asamblea Constituyente fue una de las promesas hechas por la revolución
triunfante de La Reforma, iniciada el pasado mes de enero de 1843 en Los Cayos. La
Asamblea Constituyente se instaló el pasado 23 de septiembre y la nueva Constitución fue
proclamada el 31 de diciembre.

Como es sabido, los patriotas dominicanos aprovecharon el movimiento de La Reforma para


avanzar sus planes de independizar el país, y al efecto comisionaron a varios miembros de la
Sociedad Secreta La Trinitaria con la finalidad de lograr un acuerdo de trabajo con lo
reformistas haitianos para derrocar a Boyer. El plan se concretó, y los dominicanos apoyaron
en marzo del pasado año, el movimiento de Praslin.

A partir de las elecciones, ganadas por los dominicanos, el presidente Hérard desató una
fuerte persecución contra los sindicados como líderes del movimiento independentista. Hizo
prisioneros en varias poblaciones, entre los que se cuentan varios sacerdotes y el patriota
Matías Ramón Mella, quien se dedicaba a labores revolucionarias en el interior.

Estas detenciones y el clima general de desasosiego que se observa, son causa de


preocupación en los círculos políticos que preludian una fuerte sacudida revolucionaria en la
parte del Este, a pesar de la ausencia del líder de la revolución, el joven Juan Pablo Duarte,
exiliado en la vecina isla del Curaçao.

3. Refiérase Al Análisis De La Primera Justicia Dominicana.

I. Período Pre Republicano, 1492 - 1844


La más antigua instancia judicial de mayor nivel que registra la historia dominicana es la
Real Audiencia de Santo Domingo, creada en 1511 y compuesta por un presidente y tres
oidores (jueces).
Actuaba como tribunal de apelación, salvo en los llamados "Casos de Cortes" en los cuales
litigaba la Corona Española, entonces se constituía en primera instancia, para luego ser
llevada al Real Consejo de Indias con sede en Sevilla, con facultades de tribunal de segundo
grado. Siglos más tarde, en 1776, se le agregó el cargo de regente con la finalidad de agilizar
los procesos y velar por la pronta solución de estos.

Teóricamente al pertenecer República Dominicana a Francia con motivo del Tratado de


Basilea, a partir de 1795 se cuenta con un tribunal de casación. Este mismo alto tribunal fue
consagrado por la Constitución haitiana de 1801, que rigió por breve tiempo en la República
Dominicana. A partir de 1802 y durante la Era de Francia, se tuvo la Academia Imperial
como tribunal supremo, con tres oidores españoles y tres jueces franceses.

La Constitución de Cádiz estableció nuevamente la Real Audiencia para conocer de los


recursos de nulidad de los asuntos conocidos en apelación por una real audiencia vecina. En
el efímero gobierno independiente del Lic. José Núñez de Cáceres, se creó una Corte
Superior de Justicia.

A partir de la dominación haitiana en 1822 se volvió a tener un tribunal de casación de


carácter nacional, instituido por la Constitución haitiana de 1816 para conocer de los recursos
sometidos a su conocimiento pero sin ahondar en ellos. A partir de 1826 comenzaron a tener
vigencia los Códigos haitianos basados en la legislación francesa, en materia civil, penal, de
comercio, de procedimiento civil y de instrucción criminal. Años después la Constitución de
Haití de 1843, mantuvo la organización judicial encabezada por una Corte de Casación, pero
esta Constitución apenas fue conocida en la República Dominicana por el golpe patriótico del
27 de febrero de 1844.

II. Período Republicano, 1844 - 1908


La Constitución original dominicana votada en San Cristóbal el 6 de noviembre de 1844,
consignó entre otras atribuciones de la Suprema Corte de Justicia la facultad de conocer de
los recursos de nulidad (casación) contra las sentencias dadas en última instancia por las
Cortes de Apelación. Pero también se le atribuyó por la Ley Orgánica Judicial de 1845 el
conocimiento del fondo de los asuntos en última y tercera instancia.

La misma Constitución de 1844 confirió competencia a la Suprema Corte de Justicia para


velar por la uniformidad de la jurisprudencia, de manera que las sentencias dadas por los
tribunales y juzgados que hubieran adquirido la autoridad definitiva de la cosa juzgada
pudieran ser examinadas con fines de uniformar la jurisprudencia sin que este fallo
aprovechara o perjudicara a las partes litigantes. Esta disposición se repitió expresamente en
todas las reformas constitucionales hasta la de 1877.

Pero la revisión de la Carta Magna en febrero de 1854 suprimió el recurso de nulidad y dejó a
la Suprema Corte de Justicia como tribunal de apelación. Esta situación se mantuvo a todo el
largo de la vida, desde 1854 hasta 1908, cuando la Suprema Corte de Justicia reconquistó su
verdadera función de Corte de Casación. Excepcionalmente en la reforma efectuada en Moca
en 1858, se establece la Corte de Casación para conocer sobre la "infracción de fórmulas o
violación a la ley", pero la contrarrevolución encabezada por el Gral. Pedro Santana impidió
este paso de avance.

En el período de la Anexión a España, 1861 - 1865, se restableció la antigua Real Audiencia


que funcionó en la larga época colonial.

Con la Restauración Nacional se volvió al mismo sistema de Corte de Apelación como


atribución principal de la Suprema Corte de Justicia.

En la reforma de 1877 y hasta la reforma de 1907, durante todos estos años se le atribuyó
expresamente a la Suprema Corte de Justicia la facultad "de declarar cual es la ley vigente,
cuando alguna vez se hallen en colisión". La Ley Orgánica Judicial de 1884 dispuso que la
Suprema Corte de Justicia "resolverá las consultas que le soliciten los tribunales inferiores,
pero nunca antes de éstos dar sentencias".

En el mismo año de 1884 de manera definitiva se aprobaron y se promulgaron, traducidos al


español y adecuados a nuestro medio, los Códigos franceses en materia civil, comercial,
penal, de procedimiento civil y de procedimiento criminal, que desde 1845 se había ordenado
su observación en todo el territorio nacional.

El número de jueces de la Suprema Corte de Justicia ha tenido diferentes cantidades a través


del tiempo. En 1844, un Presidente y tres Vocales. Luego a principios de la Segunda
República, un Presidente y dos Jueces. En la Carta Magna de 1908, 7 jueces en total. En la
Carta Magna de 1963, 9 jueces, aunque por Ley promulgada en 1958 se elevó el número a 11,
pero más tarde se redujo nuevamente a 9. Actualmente es de 16 jueces.

Desde la reforma de 1878 (artículo 38) la Suprema Corte de Justicia ha tenido la potestad de
tomar la iniciativa en la formación de las leyes que se refirieran a asuntos judiciales. Esta
situación nunca ha sido modificada desde entonces y actualmente está vigente a través del
artículo 38 de la reforma de 1994.

La reforma de 1908 le atribuyó de manera principal a la Suprema Corte de Justicia las


funciones de Corte de Casación. Para ello se promulgó la Ley de Organización Judicial y de
Procedimiento de Casación, el 2 de junio de 1908. Dos días después se puso en
funcionamiento la nueva Corte de Casación. Tres años más tarde se votó una Ley sobre
Procedimiento de Casación, la del 12 de abril de 1911.

La existencia de la pena de muerte como castigo capital para los acusados que así lo
merecieran, dio lugar a que la Suprema Corte en pleno formara parte de las Comisiones
militares que en virtud del artículo 210 de la Constitución de la República, fueran creadas una
en 1847, la cual ordenó el fusilamiento de los hermanos José Joaquín y Gabino Puello, y otra
en 1848, que fue más indulgente condenando a penas de reclusión en unos casos y descargo
para otros acusados. En ambas oportunidades fueron juzgados por cometer crimen de
conspiración contra la seguridad del Estado.
Dada su categoría de Diputado al Congreso Nacional el Gral. Santiago Pérez, Acusado del
crimen de homicidio en perjuicio del poeta Eduardo Scanlan, por causa de este último
cometer el presunto delito de adulterio con la esposa del reo, fue condenado dicho Gral.
Santiago Pérez, a la pena de muerte por la Suprema Corte de Justicia y posteriormente
ejecutado en 1887.

III. Período Republicano, 1908 - 1994


Con motivo de las nuevas atribuciones de la Suprema Corte de Justicia como Corte de
Casación se crearon las Cortes de Apelación de Santo Domingo y Santiago, y poco tiempo
después de La Vega. Poco a poco y a través del tiempo se aumentó el número de las Cortes
hasta llegar actualmente a nueve, de manera que, posteriormente a las tres originales se
crearon sucesivamente las de San Cristóbal, San Pedro de Macorís, San Juan de la Maguana,
Barahona, San Francisco de Macorís y Montecristi.

En 1908 se consagró la competencia de la Suprema Corte de Justicia para "decidir en último


recurso sobre la constitucionalidad de las leyes, decretos y reglamentos en todos los casos
que sean materia de controversia judicial entre partes". El Recurso de Inconstitucionalidad,
pero únicamente sobre las leyes, fue establecido en la Carta Magna de 1874, y continuado en
la de 1875, pero luego desapareció en las siguientes reformas. Para esos días este recurso se
admitía "como decisión particular, fallo razonable que redima a la parte de responsabilidad o
perjuicio que pudiera sobrevenirle".

La reforma de 1924 amplió el Recurso de Inconstitucionalidad y esto pasa a tener el carácter


"concentrado", al otorgársele por el artículo 61, inciso 5: la facultad de "Decidir en primera y
última instancia sobre la constitucionalidad de las leyes, decretos, resoluciones y reglamentos
atentatorios a los derechos individuales consagrados por la presente Constitución".

Pero semejante fórmula fue eliminada en la siguiente reforma de 1927, con la finalidad de
restablecer el "control difuso", establecido en la de 1908, para lo cual debía haber
previamente controversia judicial y en consecuencia poderse admitir el recurso de
inconstitucionalidad y no como en 1924 que disponía que el recurso estaba abierto aún en
ausencia de litigio. Desde 1927 hasta 1994 este sistema de "control difuso" se mantuvo, es
decir un recurso por vía de excepción.

La reforma de 1908 suprimió la pena de muerte por causa de delitos políticos. En la siguiente
de 1924 se consagró el principio de la inviolabilidad de la vida y se descartó para siempre la
pena de muerte, la que fue sustituida por la pena de trabajos públicos por Ley No. 64, de
1924 y esta a su vez fue suprimida para convertirla en pena de reclusión, por Ley No. 224 de
1984.

La vocación presidencial ejecutiva del presidente de la Suprema Corte de Justicia ha sido


consagrada en varias cartas sustantivas. En 1878 lo fue en forma interina el Lic. Jacinto de
Castro, Presidente de la Suprema Corte de Justicia. En 1970 para garantizar un proceso
electoral lo fue el titular Lic. Manuel Ramón Ruiz Tejada y en el período 1982 - 1986 por
ausencia del Presidente de la República y por haber fallecido el Vicepresidente, lo fue
algunas veces interinamente el Dr. Manuel Bergés Chupani.

La Suprema ha mantenido sin ningún tipo de interrupción el "Boletín Judicial" fundado el 31


de agosto de 1910 y que aparece mensualmente hasta nuestros días.

Durante este período se hicieron numerosas modificaciones a los Códigos Civil, Penal, de
Comercio, de Procedimiento Civil y de Procedimiento Criminal, y se instituyeron nuevas
legislaciones en materia bancaria, de seguridad individual (libertad provisional bajo fianza,
habeas corpus, perdón condicional de la pena, régimen penitenciario), trabajo (accidentes y
préstamos laborales), seguridad social (jubilaciones, pensiones, asistencia hospitalaria).

Por Ley No. 25-91 se promulgó la Ley Orgánica de la Suprema Corte de Justicia,
dividiéndola en dos Cámaras: una Civil, Comercial y de Trabajo y otra Penal, Administrativa
y Constitucional, mediante el artículo 25 se consagró la capacidad del Presidente de la
Suprema Corte de Justicia para ser apoderado directamente por querella de parte, fijando
audiencia en materia correccional y nombrando un Juez de Instrucción para los fines de la
investigación de lugar en caso criminal.

IV. Período Republicano 1994 - 1998


La reforma constitucional de 1994 resulta trascendental en la vida institucional del Poder
Judicial, al consagrarse por el artículo 63 la autonomía administrativa y presupuestaria de este
órgano del Estado, más la designación de la Suprema Corte de Justicia por el Consejo
Nacional de la Magistratura, presidido por el Presidente de la República, o a su falta por el
Vicepresidente de la República o a falta de ambos por el Procurador General de la República
y compuesto además por el Presidente del Senado y un Senador escogido por el Senado que
pertenezca a un partido diferente al partido del Presidente del Senado; por el Presidente de la
Cámara de Diputados y un Diputado también escogido por la Cámara que pertenezca a un
partido diferente al partido del Presidente de dicho estamento; el Presidente de la Suprema
Corte de Justicia y un Juez de la misma Suprema Corte de Justicia escogida por ella, quien
fungirá como Secretario.

Designada así la Suprema Corte de Justicia, corresponde a esta elegir los Jueces de la Corte
de Apelación, del Tribunal de Tierras, de los Juzgados de Primera Instancia, los Jueces de
Instrucción, los Jueces de Paz y sus suplentes, los Jueces del Contencioso Tributario y los
demás Jueces de cualesquiera otros tribunales del orden judicial creados por la ley y los
cargos administrativos que sean necesarios para que el Poder Judicial cumpla cabalmente con
sus atribuciones y finalmente todos los funcionarios y empleados que dependan del Poder
Judicial, que como todos los sueldos y remuneraciones de todo el tren judicial y su personal
administrativo.

Desde 1844 hasta esta reforma de 1994, los nombramientos de todos los jueces del Poder
Judicial estaban a cargo originalmente por el Consejo Conservador y luego por el Senado de
la República, dentro del sistema bicameral legislativo o por el Senado consultor, la Cámara
Legislativa o el Congreso Nacional en los años en que reinó el sistema unicameral. Por Ley
No. 156-97 el número de jueces de la Suprema Corte de Justicia fue elevado a 16 (diez y
seis), un Presidente y tres cámaras identificadas como, Primera (Civil), Segunda (Penal) y
Tercera (Tierra, Laboral, Contencioso Administrativo y Contencioso Tributario).

La misma reforma de 1994 restableció el "control concentrado", de la constitucionalidad


como atribución de la Suprema Corte de Justicia, en materia de leyes y a instancia dicho
recurso del Poder Ejecutivo, de uno de los Presidentes de las Cámaras o parte interesada. Este
recurso de carácter erga ormes no cierra el camino tradicional del recurso de
inconstitucionalidad por la vía de excepción, "control difuso".

De acuerdo con el arriba mencionado artículo 63 de la misma Constitución de 1994 la ley


reglamentaría la Carrera Judicial y el régimen de jubilaciones y pensiones de los jueces,
funcionarios y empleados del orden judicial. Por otra parte consignó que las funciones
judiciales son incompatibles con otro cargo o empleo público salvo la docencia y cargos
honoríficos; y sino también declaró que los jueces son inamovibles, salvo suspensión o
destitución por la Suprema Corte de Justicia, en la forma que determine la ley.

4. Hable Del Primer Derecho Dominicano (Sus Causas Y


Consecuencias)

En febrero del 1822 se inició un importante periodo en la historia del derecho Dominicano,
que podemos denominar periodo puente entre los siglos coloniales y la etapa republicana
iniciada en 1844.

Durante 22 años la actual República Dominicana estuvo unida a Haití, se introdujo un


sistema jurídico totalmente diferente al que había regido en las etapas anteriores y este nuevo
régimen es básicamente el que ha continuado rigiendo desde entonces en la Republica
Dominicana. De ahí que ese periodo sea tan importante para el estudio del Derecho
Dominicano.

El primer gobierno haitiano fue el de Dessalines, duro aproximadamente 2 años y se destacó


por tratar de mantener el mismo sistema jurídico y económico que existió en la durante la
dominación francesa, los nuevos amos fueron los generales y funcionarios del gobierno,
mientras que los antiguos esclavos se convirtieron en peones asalariados de éstos en las
grandes plantaciones agrícolas que pasaron a manos del estado, a la muerte de Dessalines, en
octubre de 1806, la unidad de la nueva nación se destruyó y Haití quedo dividida en dos
estados uno gobernado por Henri Christopher y el otro gobernado por Alejandro Petion, este
último murió en 1818 y lo sustituye Juan Pablo Boyer y luego a la muerte violenta de Henri
Cristophe en ese mismo año se reunifica la isla.

Todos los sucesos acontecidos en ese periodo incidieron en la unificación de la isla en 1822
puesto en este periodo se destacaron varios cambios en la vida jurídica haitiana.

Todas las constituciones haitianas desde su independencia proclamaron la abolición de la


esclavitud. El justificado temor de los haitianos a ser reconquistados por los franceses o por
alguna otra potencia europea y se volviera a implementar la esclavitud los indujo a proclamar
enfáticamente en sus constituciones la prohibición de que los blancos tuvieran derecho a
poseer tierras en Haití.
Haití fue el primer país en el mundo en abolir la esclavitud, el primer país de América donde
se verifico de hecho y sin ninguna consagración legal una autentica y radical reforma agraria
a raíz de su independencia. Los continuos maltratos a lo que fueron sometidos los negros creo
un pavor a todo lo que fuera extranjero y de raza blanca y esto se manifestó en sus
constituciones de manera tal que se quiso crear un país compuesto de propietarios, haitianos y
negros, como garantía contra los enemigos del exterior.

La constitución promulgada en el 1816 fue la que rigió Haití hasta el 1843 y por ende fue el
texto constitucional aplicado a los dominicanos durante la ocupación haitiana. Para los
dominicanos fue la segunda constitución después de la de Cádiz de 1812, que tuvo en
vigencia por solo 3 años.

Los puntos más notables de la constitución se refieren al problema racial que tanto
preocupaba a los haitianos aparte de declarar que nunca habría esclavos en Haití y que ningún
blanco podía poseer tierras.

La constitución proclamó los derechos del hombre resumiéndolos en cuatro: “La libertad, la
igualdad, la seguridad y la propiedad”. Asimismo se proclamó que “la agricultura como
primera fuente de la prosperidad de los estados y que la misma seria protegida y fomentada.
En cuanto a los deberes del hombre, estos fueron resumidos dos grandes principios: “No
hagas a otro lo que no quieras para ti mismo” y “Haced siempre al prójimo todo el bien que
queráis recibir”. Como libertades públicas se destacan la de expresión, la tolerancia de cultos
y la inviolabilidad del domicilio y la libertad contra persecuciones y prisiones arbitrarias.

En cuanto a la forma de gobierno, la constitución estableció la división de los tres poderes:


legislativo, ejecutivo y judicial.

El poder legislativo estuvo a cargo de dos cámaras: la de Representantes de las Comunas y la


del Senado. Las elecciones se celebraban en las parroquias y podían votar en estas elecciones
todos los ciudadanos mayores de edad pero específicamente solo podían ejercer el voto los
comerciantes y propietarios.

Competía a la cámara de representantes recibir los proyectos de ley emanados del presidente
de la república y votar sobre ellos, y a el Senado tenía como competencia aprobar o no los
presupuestos anuales del gobierno, juzgar al presidente y otros funcionarios, proponer la
reforma de la Constitución y conocer de las leyes aprobadas por la cámara de representantes,
aprobarlas y rechazarlas, en caso de aprobarlas, las enviaba al Poder Ejecutivo para su
promulgación.

En cuanto al poder ejecutivo, este era ejercido por un presidente vitalicio, con poderes muy
amplios y con capacidad de designar su sucesor. El presidente era el Jefe de las Fuerzas
Armadas, era quien proponía las leyes al poder ejecutivo, nombraba todos los funcionarios
civiles, municipales y militares y los miembros del Poder Judicial, dirigía las relaciones
internacionales del país y declaraba la guerra, con sanción del Senado.

La constitución estableció un Poder Judicial encabezado por el “Gran Juez” especie de


Ministerio de Justicia, quien a su vez presidía un organismo denominado “Alto Tribunal de
Justicia”, cuerpo temporal, cuya misión era únicamente la de conocer de las acusaciones
aprobadas por el Senado contra el Presidente y otros funcionarios. Además el Gran Juez era
quien dirigía administrativamente la Justicia y quien decidía sobre la interpretación de las
leyes y sus sentencias. Era designado por el poder ejecutivo.

Esta constitución con relación a las fuerzas armadas declaraba que ellas eran esencialmente
obedientes y no podían nunca deliberar.

Bajo el presidente, la administración pública quedaba dirigida por tres altos funcionarios: El
Secretario de Estado, el Secretario General y el Gran Juez. El secretario de estado era el
encargado de las finanzas y de la recolección de impuestos y tenía bajo su control los bienes
nacionales, el secretario general era quien contra-firmaba todos los actos y decretos
presidenciales y les ponía el sello de la república, el gran juez tenía a su cargo la supervisión
de todos los tribunales, le correspondía la fiel ejecución de las leyes y de que fueran aplicadas
correctamente, dando directrices e interpretaciones de las mismas, conservaba los archivos
públicos y legalizaba los documentos que iban para el extranjero.

Todo lo anterior nos muestra que en poco tiempo Boyer logro organizar administrativamente
la parte este de la isla, pero fue más difícil adaptar a los dominicanos al sistema legal haitiano
el cual estaba basado en la tradición jurídica francesa.

El sistema judicial vigente durante los 22 años de la ocupación haitiana tuvo sus bases en la
constitución, así como en dos leyes principales de Organización de Tribunales.

Quedo establecido un sistema compuesto por Juzgados de Paz, los Tribunales Civiles y el
Tribunal de Casación. No existieron las Cortes de Apelación. Las constitución y la leyes
autorizaron que los conflictos civiles fueran puestos por las partes en manos de árbitros
escogidos por ellas, pudiéndose renunciar al derecho de recurrir contra las decisiones de los
mismos.

5. Hable Del Primer Instrumento Jurídico Dominicano Y Sus Procesos


Subsiguientes.

6. Hable De La Constitución De 1844 Y Sus Modificaciones

La Constitución es definida como el conjunto de reglas fundamentales que rigen la


organización y las relaciones entre los poderes públicos y fijan los grandes principios del
derecho público de un Estado.

Según las notas de derecho Constitucional del jurista Manuel A. Amiama, la Constitución
dominicana después de proclamada en 1844 ha sido modificada 39 veces, la primera fue en
1854 y la última en el 2015, pero según el autor hasta 1994 no se habían alterado
esencialmente la teoría política que desde el principio la inspiró.

Amiama destaca que las reformas más fundamentales han sido: la reafirmación del sistema
bicamarista; la supresión del refrendo ministerial de los actos del Presidente; la instauración
del sufragio directo para las magistraturas políticas; la creación del recurso de casación; la
extensión de los derechos políticos de la mujer; entre otros.
Sin embargo, a lo largo de la historia 15 gobernantes dominicanos han cambiado la
Constitución de acuerdo a los intereses del momento, como el debate del establecimiento o
no de la Reelección Presidencial y el empeño de los gobernantes de obtener poder, entre ellos
Pedro Santana, Buenaventura Báez, Ramón Cáceres, Horacio Vásquez, Rafael Leonidas
Trujillo Molina, Joaquín Balaguer, Hipólito Mejía, Leonel Fernández y el actual presidente,
Danilo Medina.

Entre las reformas más recientes están las de 1994, tras la crisis electoral de ese año y de los
cambios que produjo, estableció la no reelección presidencial consecutiva, estableció el
porcentaje de 50 y más para ganar la Presidencia de la República y los Colegios Electorales
Cerrados.

Estableció que si ninguno de los candidatos presidenciales logra 50 y más, los dos candidatos
más votados van a una segunda vuelta.

Otra reforma constitucional fue la de 2002, impulsada por el presidente Hipólito Mejía para
restablecer la reelección presidencial e intentar ser reelecto.

Se presentó como candidato y fue derrotado por el candidato del Partido de la Liberación y
fuerzas aliadas, Leonel Fernández.

El entonces Presidente Fernández designó a expertos en materia constitucional para que


dirigieran una consulta popular en el Distrito Nacional y todas las provincias del país para
conocer los pareceres de los dominicanos sobre la reforma constitucional.

De ahí nació el proyecto de reforma que dio origen a la Constitución de 2010, la más amplia
en la historia de la República Dominicana y posteriormente en mayo de este año dar paso a la
reforma número 39, en su artículo 124 que establece la reelección presidencial.

A partir de 1844, la Carta Sustantiva de la nación ha sido objeto de 39 modificaciones,


algunas de las más importantes son:

El primer documento constitucional que reguló la vida independiente fue proclamado el 6 de


noviembre de 1844, en San Cristóbal.

-En 1854 hubo dos reformas a la Constitución. La primera fue promulgada el 25 de febrero,
que suprimió el artículo 210 restringiendo los poderes del Ejecutivo y amplió las facultades
del Poder Judicial y del Congreso.

-La segunda fue proclamada el 23 de diciembre del mismo año, se convirtió en el texto
preferido de las dictaduras del siglo XIX.

-El 19 de febrero de 1858 se proclamó la Constitución de Moca, la más democrática de la


República Dominicana.
-En 1865 se reformó nuevamente la Carta Magna de la nación, donde por primera vez se
consagra en el texto el voto “para toda la ciudadanía”, sin tomar en cuenta que las mujeres
estaban excluidas del derecho al sufragio.

-La Constitución de 1866 vino a ser la de 1865 con ligeras variantes. La de 1872 fue
modificada por iniciativa del presidente Buenaventura Báez.

-Abril de 1874 llega con un nuevo texto constitucional que suprimió el requisito de saber leer
y escribir para los votantes y estableció un congreso unicameral compuesto por 31 diputados
elegidos por voto directo.

-Esa constitución se reformula sucesivamente en 1875, 1876, 1877, 1878, 1879, 1880, año en
que el general Gregorio Luperón decreta la celebración de elecciones para la Asamblea
Nacional que debía dotar al país de una nueva Constitución.

-Luperón, también promovió otra reforma en 1881, la que tendría vigencia hasta 1887 cuando
comienzan las ejecuciones dictatoriales de Ulises Heureaux.

-En la cuarta gestión de gobierno de Lilís propició otra reforma constitucional que le
permitiría la reelección en 1896. A partir de ese momento y hasta 1907, no hubo más
revisiones a la Carta Magna.

-En el siglo XX, se produjeron seis reformas constitucionales antes de la dictadura de Rafael
Leónidas Trujillo: dos con Ramón Cáceres en 1907, 1908 y cuatro con Horacio Vásquez en
1924, 1927, y dos en 1929.

-Luego se sucedieron siete reformas durante la “Era de Trujillo”. Período de gobierno


dictatorial que duró del 1930 al 1961.

-Reforma de 1961, del 29 de septiembre, se estableció el Consejo de Estado.

-Reforma de 1962, septiembre 10, Reforma hecha por el Consejo de Estado, presidido por el
Lic. Rafael F. Bonnelly. El consejo del estado desde la proclamación de la constitución
votada en 1961 venía ejerciendo los poderes legislativo y ejecutivo.

-Constituyente 1963, 29 de abril. Gobierno de Juan Bosch.


-La constitución de 1961 había conferido mandato al consejo del estado para convocar a
elecciones representantes de una asamblea revisora de la constitución, la cual no pudo
llevarse a cabo en la fecha prevista en la citada ley que 5968 del 20 de junio de 1962. Esto es,
a más tardar el 15 de agosto de 1962. Por los dichos consejos de estado sanciona a la ley
número 6050 del 23 de septiembre de 1962, que convoca a una asamblea revisora.

-Acta institucional del 1965, 09 de agosto, que puso fin a la guerra civil. El ensayo de
gobierno democrático surgió de la libérrimas elecciones del 20 de diciembre 1962 quedó
frustrado por un injustificado cuartelazo militar, a penas a 7 meses de haber iniciado el
ejercicio del poder el gobierno constitucional que en lo que iba de siglo más tributo y respeto
rindiera a las libertades públicas y a los derechos del hombre.

-El golpe militar del 25 de diciembre del 1963, por medio del manifiesto dirigido al pueblo
dominicano por los comandos de las fuerzas armadas y la policía nacional que depusieron al
presidente de la república Juan Bosch, declaro “Inexistente la última constitución de la
República votada por la constituyente surgida de las últimas elecciones generales.

Revisión de 1966, 29 de noviembre. En cumplimiento de lo dispuesto por el artículo 53 del


acto institucional de 1965 el Dr. Joaquín Balaguer presidente de la república a partir del 1 de
julio de 1966, en fecha 19 de julio de ese mismo año, se dirigió al presidente del senado con
el propósito de que el congreso nacional determinara los medios por los cuales debía
integrarse la asamblea constituyente, encargado de tomar una decisión sobre el problema
constitucional.

-La constitución de 1966 representa el proceso de evolución de nuestro ordenamiento


sustantivo de mayor tiempo de vigencia de las 34 enmiendas que le presidieron, al regular la
actividad el estado dominicano y sus administrados por espacios de casi 3 décadas.

–Reforma de 1994, 25 de julio, reforma del 2002, 25 de julio se aprobó la reelección


presidencial la cual fue prohibida en la reforma de 1994.

-Reforma 2010, 26 de enero. Consta de 277 artículos y 19 disposiciones transitorias. La


nueva Constitución contempla la igualdad de género y la participación popular para
presentación de proyectos de leyes ante el Congreso.

– Reforma 2015, 28 de mayo. Artículo 124 para establecer la reelección presidencial,


establece que “se consigne que en el caso eventual de que el presidente de la República
actual, correspondiente al periodo 2012-2016, sea candidato presidencial para el periodo
2016-2020, no podrá presentarse para el siguiente período y a ningún otro”.

7. Hable De La Anexión A España

El 18 de marzo de 1861, fue arriada en toda la República la bandera tricolor símbolo del
pueblo dominicano, en su lugar fue enarbolada la española. Volvía la nación a ser tutelada
por el trono peninsular, esta vez dirigido por Doña Isabel II.
La soberanía era entregada voluntariamente, sin derramamiento de sangre, por el Presidente
de la República, General Pedro Santana Familia, quien fue honrado por la Corona
de España con pomposos títulos, como el de Gobernador Civil, Capitán General de la
Colonia, Senador del reino, Teniente General de Los Reales Ejércitos y Marqués de las
Carreras.
Santana había nacido en el Poblado de Hincha en el año de 1801, poseía un hato en la ciudad
del Seibo llamado Hacienda el Prado, se había destacado como General y Patriota durante la
guerra en contra de Haití y, era considerado como héroe nacional, por haber derrotado al
ejército haitiano en las Batallas de Azua y las Carreras.
A la sazón ejercía la presidencia de la República por tercera vez. A sus 60 años el Hatero del
Seibo carecía de la energía mostrada en el pasado. Tratando de perpetrarse en el poder, envió
a Felipe Alfau en calidad de ministro en misión especial a España, con el fin de gestionar la
anexión a la madre patria. Argumentó querer librar al país de la amenaza haitiana, así como
de las incontables escaramuzas políticas que diezmaban su población.
Los dominicanos en su gran mayoría estaban en contra de la Anexión. Sin embargo, Santana
presentó la solicitud al Gobierno de España simulando que todo el pueblo simpatizaba con
esa medida. Las gestiones llevadas a cabo ante la corona, encontraron terreno fértil, pero no
contaban con el apoyo del pueblo, el cual no había sido consultado. Por lo que prontamente
se iniciaron las protestas en todo el territorio dominicano.

8. HABLE DEL GOBIERNO DE LA RESTAURACIÓN

Los patriotas atacaron los pueblos de Sabaneta y Montecristi. El combate sé inició el 6 de


septiembre de 1863, la lucha fue cruenta y duró todo el día, resultando el saldo favorable para
los patriotas. Dueñas de la ciudad las tropas restauradoras iniciaron el 7 de septiembre la
toma de la fortaleza San Luis.
En la batalla de Santiago se consagraron los generales Gaspar Polanco – que por su eficiencia
y valor alcanzó el grado de Generalísimo - y el general Gregorio Luperón- quien surgió como
uno de los héroes más distinguidos de la guerra de restauración, por la forma magistral que
condujo sus tropas-.
Al ver el general Buceta que era imposible vencer a las huestes restauradoras, inició
negociaciones de paz con el general Luperón. Los patriotas requirieron que los españoles
marcharan hacia Puerto Plata luego de entregar las armas. Buceta indignado contesto que:
"Las tropas de su majestad, jamás han entregado las armas que les han sido confiadas para
defender su honor". La retirada de las tropas de Santiago hacia Puerto Plata, costó a los
españoles más de mil muertos y 200 heridos, pues fueron hostigados por los restauradores
durante todo el trayecto. Ocho días después de la toma de Santiago, el 14 de septiembre; se
formó el Gobierno Restaurador presidido por José Antonio Espaillat y se redactó el acta de
independencia, donde se manifestaron los motivos de la lucha.
La salida de las tropas españolas se inició el 10 de julio de 1865. La nación volvía a ser libre
y soberana de toda potencia extranjera, como planteara su ilustre fundador. Germinaba de
nuevo la semilla de la libertad y el honor. Los miles de patriotas que habían caído no lo
habían hecho en vano. Pues las últimas palabras pronunciadas por Matías Ramón Mella
Castillo en su lecho de muerte, palpitaban en el corazón de cada Quisqueyano. "Aún hay
patria". "Viva la República Dominicana".

9. Análisis Del Gobierno Comprendido Entre 1865-1930. (Proyecciones


De La Norma Jurídica Dominicana En El Siglo XXI.
La Segunda República dominicana empezó con la restauración del país en 1865 y culminó
con la intervención estadounidense en 1916.

En el período de la Segunda República sigue la pugna política, ahora entre el último gobierno
restaurado por el general Antonio Pimentel, quien se negaba a gobernar desde Santo
Domingo, como lo mandaba el Congreso, y el general José María Cabral quien tuvo que
comandar desde Santo Domingo, respondiendo a la no diputación de Pimentel. Cabral logró
quedarse con el poder y remodeló la Constitución.

En el gobierno de Cabral, los partidos de colores se hicieron dueños del escenario político
siendo estos: Rojo y Azul, siendo el Rojo al mando de Buenaventura Báez, y el partido más
poderoso quien gobernó por seis años.

Luego durante los años siguientes hubo una sucesión de gobiernos hasta 1889, cuando
comienza la dictadura de Ulises Heureaux, Lilís, que duró hasta 1899.

Como parte de la sociedad misma, el derecho evoluciona junto con ella. Si no lo hace, si no
va en armonía con los cambios que se producen en otros estratos de la sociedad, no sólo se
anquilosa, sino que deja de cumplir su misión, deja de jugar el papel de estabilizador de las
relaciones entre las personas. Por ello, es misión, primero del legislador y luego del juez, ir
adaptando el derecho a la circunstancias de una cambiante sociedad.

Aunque hay principios que pudiéramos decir que son inmutables, toda la vida cambia y con
ella debe cambiar el derecho. Estas consideraciones vienen al caso, en el momento en que la
República Dominicana realiza un denodado esfuerzo para modernizarse en muchos órdenes
de la vida del país. Las comunicaciones, el comercio, la industria, el transporte, la educación,
las ciencias, las artes, evolucionan para servir a una sociedad que les exige ponerse al día.
Esto mismo tiene que lograrlo el derecho.

Causa gran expectativa, que comisiones de eminentes juristas hayan concluido sus trabajos y
hayan presentado sus anteproyectos de los nuevos códigos dominicanos. Enhorabuena! No
conocemos los textos ni sabemos cuáles son los cambios, pero abrigamos la esperanza de que
de promulgarse, esos códigos sean realmente lo que el país necesita en esta nueva estructura
social del siglo XXI. Los códigos existentes, se originan a principios del siglo XIX y por lo
tanto van pronto a cumplir 200 años, y desde entonces la sociedad ha evolucionado tanto que
no tiene parecido alguno con la existente cuando el genio de Napoleón concibió esos códigos.
CONCLUSIÓN

Como hemos podido ver desde nuestro descubrimiento en 1492 hemos tenido mucho andar
por diversos cambios en todos los aspectos de la vida nacional, iniciándonos con los
españoles, luego con franceses, de nuevo los españoles, seguido de los haitianos, hasta que
por fin logramos en 1844 ser dominicanos por primera vez dominicanos, luego continuó la
lucha.

La historia de nuestro derecho ha sido un camino bastante largo y espinoso pero el tiempo se
encargó y se está encargando de hacer valer la lucha por nuestra soberanía y nuestra propia
legislación, los continuos cambios que sufrimos en los periodos que fueron expuestos en esta
monografía reflejan todos los experimentos jurídicos a los cuales fuimos sometidos que de
cierta forma nos sirvieron de experiencias y conocimiento previo para poder crear y
establecer una legislación acorde con nuestro sistema de vida y a nuestras realidades sociales
y circunstanciales de la época.

Para antes de la perdida de la soberanía con la anexión a España La idea de


constitucionalidad ya estaba bien arraigada en el país y a ningún presidente se le ocurrió
gobernar sin constitución. Gobernaban violando sus preceptos, pero necesitaban invocarlos
para gobernar.

Después de 328 largos años del periodo de la dominación colonial y de la ocupación haitiana
durante 22 años, la Republica Dominicana dio un drástico giro en su vida institucional
logrando en 1844 una vida independiente y constitucional, con elecciones de los funcionarios
más importantes, con cierta libertad de prensa y con tolerancia religiosa.

Es cierto que la vida institucional del país durante la primera república no había sido tan
democrática como aparece en sus constituciones y leyes, pero siempre se estuvo bajo una
constitución y por ello pelearon los dominicanos en más de una ocasión y se estuvo siempre
sometido al principio de que el poder político emanaba del pueblo, el cual poder estaba
claramente delimitado, y con regímenes políticos que permitieran un mínimo de derechos a
los ciudadanos.
Luego del año 1861 la historia del derecho dominicano sigue su agitado curso, a partir de
dicha fecha los dominicanos pierden su independencia y sigue su largo peregrinar hasta llegar
a formar su propio derecho.

Es mucho lo que falta por decir, por analizar y hasta por hacer pero he aquí un breve análisis
descriptivo de los acontecimiento

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