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Imprenta y Economía de Mercado en Europa

1. La imprenta se expandió rápidamente por Europa a partir de 1450, difundiendo el uso del papel y los tipos móviles. Hacia 1500 había prensas en 236 ciudades europeas, imprimiendo unos 20 millones de libros. 2. En el siglo XVI la imprenta se aceleró aún más, con cerca de 140-200 millones de libros impresos, superando el crecimiento de la población europea. Las prensas y tipos móviles se exportaron a otras partes del mundo. 3. El crecient

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Imprenta y Economía de Mercado en Europa

1. La imprenta se expandió rápidamente por Europa a partir de 1450, difundiendo el uso del papel y los tipos móviles. Hacia 1500 había prensas en 236 ciudades europeas, imprimiendo unos 20 millones de libros. 2. En el siglo XVI la imprenta se aceleró aún más, con cerca de 140-200 millones de libros impresos, superando el crecimiento de la población europea. Las prensas y tipos móviles se exportaron a otras partes del mundo. 3. El crecient

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Instituto Tecnológico de Buenos Aires

Formación General I
UNIDAD 3
LA EXPANSIÓN DE LA ECONOMÍA DE MERCADO Y EL CAMBIO TÉCNICO: EL
CASO DE LA IMPRENTA

Texto extractado de:

Fernand Braudel, Civilisation matérielle, Économie et Capitalisme


XVe-XVIIIe Siècle, tomo I : Les Structures du Quotidien, pp.348-252
(Librairie Armand Colin, Paris, 1979)
Traducción, edición y adaptación del texto original: Juan Ruibal

La imprenta: condiciones técnicas, modos de uso y demanda de los


productos generados a través de un proceso de innovación

1. Difusión del uso del papel

El papel venía de muy lejos, probablemente de la China y fue transmitido hacia


el oeste a través de los países islámicos. Los primeros molinos de papel
funcionaron en España en el siglo XII. Sin embargo, la industria europea del
papel alcanzó su desarrollo al implantarse en Italia, a comienzos del siglo XIV.
Así, alrededor de Fabriano, desde el siglo XIV, una rueda hidráulica acciona
enormes pilones o mazos de madera, provistos de cuchillas y clavos, que
desgarran los trapos.
El agua sirve a la vez como fuera motriz y como ingrediente. Como la
fabricación del papel requiere enormes cantidades de agua limpia, deberá
situarse sobre ríos rápidos y en lugares altos de la ciudad, con menor polución.
El papel veneciano se fabrica alrededor del lago de Garde; los Vosgos tuvieron
tempranamente sus fábricas de papel;… En este ámbito geográfico, obreros y
empresarios italianos juegan un gran rol. Felizmente abundan los trapos viejos
para su utilización como materia prima, pues la cultura del lino y del cáñamo
avanzaba en Europa desde el siglo XIII, a expensas de los tejidos de lana;
además, las cuerdas viejas cordajes (por ejemplo, en el puerto de Génova)
también podían aprovecharse para fabricar papel. De todos modos, el progreso
acelerado de la nueva industria del papel provocó crisis de abastecimiento; así,
estallaban conflictos entre fabricantes de papel y traperos (vendedores
ambulantes de ropa o trapos viejos) atraídos por las grandes ciudades o la
reputación de los trapos de tal o cual región.
Sin la solidez, ni la belleza del pergamino, la única superioridad del papel era
su precio. Cuando un copista hacía un manuscrito de 150 páginas sobre
pergamino, se consumía la piel de una docena de ovejas., es decir que la copia
misma era el menor de los gastos de la operación. Pero es cierto que la
liviandad, la superficie lisa del nuevo material lo ponía como la única solución
posible ante el problema de la imprenta. En cuanto a ésta, todo, de antemano,
preparaba su éxito. Desde el siglo XII, el número de lectores se había
acrecentado de modo considerable en las universidades de Occidente, y aún

1
fuera de éstas. Una clientela ávida había provocado el auge de talleres de
copistas, en donde se multiplicaba la búsqueda de procedimientos más rápidos
para lograr copias correctas. Gracias a estos medios habían aparecido
verdaderas “ediciones”. Esto ocurrió con obras como el Viaje de Jean
Mandeville (médico francés, que partió hacia la China en 1322), terminado en
1356, 250 copias han llegado hasta nosotros (de las cuales, 73 en alemán y en
holandés, 37 en francés, 40 en inglés, 50 en latín).

2. Los tipos móviles

Poco importa que el inventor de los tipos móviles haya sido, en Occidente,
hacia mediados del siglo XV, el maguntino Gutemberg y sus colaboradores, o
Prokop Waldfogel, oriundo de Praga e instalado en Aviñón, o el holandés
Coster de Harlem, si es que este último existió; en fin, también podría ser tal o
cual desconocido. Más bien, el problema sería el de saber si este
descubrimiento ha sido, o no, resurgimiento, imitación, redescubrimiento.

La China conocía la imprenta en el siglo IX y el Japón imprimía libros budistas


en el siglo XI. Pero estas primeras impresiones sobre planchas de madera
grabadas, de las cuales cada una correspondía a la composición de una
página, era infinitamente lenta. Es entre 1040 y 1050 que Pi Cheng tuvo la idea
revolucionaria de los tipos móviles. Hechos de cerámica, estos caracteres
estaban fijados con cera sobre una base de metal. No tuvieron difusión alguna;
lo mismo ocurrió con los tipos de estaño fundido que sucedieron a los
mencionados y que se deterioraban muy fácilmente. Pero a comienzos del siglo
XIV, a partir de su irradiación desde China se hizo corriente el uso de los tipos
móviles en madera desde el Lejano Oriente, hasta Turkestán. Finalmente, en la
primera mitad del siglo XV, los caracteres metálicos se perfeccionan, en China
y en Corea, y esto se difunde ampliamente durante los cincuenta años que
preceden la “invención” de Gutenberg. ¿Hubo transferencia de Oriente hacia
Occidente? Es lo que sugiere Loys Le Roy, en 1576 (en verdad, se trata de un
testimonio tardío, más de un siglo posterior a la acción de Gutenberg). Según
su testimonio, los portugueses “que han navegado por todo el mundo, trajeron
de China libros impresos en la escritura de aquel país, diciendo que hacía
mucho tiempo que se hace esto en aquellos lugares. Lo que movió a algunos a
creer que la invención haya sido llevada a Alemania desde Tartaria y Moscovia,
y después comunicada a otros cristianos” (Loys Le Roy, De la Vicissitude o
Variété des choses en l´Univers, 1578). La filiación no está probada. Pero hubo
suficientes viajeros, y viajeros cultos, que hicieron el viaje de ida y vuelta a la
China, como para que la invención europea sea, en principio, una de las más
dudosas.

En todo caso, copia o reinvención, la imprenta europea se pone en marcha


hacia 1440-1450, no sin dificultades, a través de sucesivos reajustes, puesto
que los tipos móviles deben ser fabricados con una aleación con dosis
apropiada de plomo, estaño y antimonio (y las minas de antimonio no parecen
haber sido descubiertas hasta el siglo XVI), suficientemente resistente sin ser
demasiado dura. Tres operaciones se imponen: fabricar los punzones de acero
muy duro que llevan los tipos en relieve; en una matriz de cobre,

2
excepcionalmente de plomo, realizar el molde del tipo; por fin, a través del
fundido de la aleación, obtener el tipo que será utilizado. En seguida habrá que
“componer”, ajustar las líneas y las interlíneas, entintarlas, presionarlas sobre la
hoja de papel. Las características de la prensa se estabilizaron durante varios
siglos: la que ya se utilizaba hacia mediados del siglo XVI no se modificó hasta
el siglo XVIII.

La principal dificultad de la primitiva imprenta de tipos móviles era que se


requería un uso veloz de dichos tipos y para reemplazarlos, cuando se
gastaban, había que volver a los punzones, o sea, empezar todo el proceso de
aprovisionamiento de nuevo. Era un verdadero oficio de orfebres. No tiene
nada de sorprendente que la nueva invención haya salido de ese medio
(Gutemberg y la mayoría de los pioneros de la imprenta del siglo XV eran
orfebres) y no, como se sostuvo, de los fabricantes de xilografías (páginas
impresas a partir de una plancha de madera esculpida y después entintada). Al
contrario, esos vendedores de las populares imágenes xilografiadas lucharon,
un instante, contra la nueva invención. Hacia 1461, Albrecht Pfister, impresor
en Bamberg, incorporó por primera vez al libro impreso el grabado sobre
madera. Desde entonces, la competencia era imposible. Al igual que lo ocurrido
con el sistema de prensado, el oficio de tipógrafo (fabricante de tipos e
impresor) fue de lento perfeccionamiento, y permanecía aún en el siglo XVIII,
poco más o menos igual que en sus comienzos.

La invención corrió por todo el mundo. Los impresores expertos, llevando esta
riqueza consigo, viajaban a la aventura, se instalaban donde encontraban
oportunidades y volvían a partir cuando aceptaban la acogida de un nuevo
mecenas. A partir del momento inicial marcado por la Biblia “de 42 líneas”
impresa por Juan Gutenberg en 1452 en la ciudad de Maguncia, los primeros
libros impresos en París y en Venecia son de 1470, en Nápoles de 1471, en
Lovaina de 1473, en Cracovia de 1474. Más de 110 ciudades europeas son
conocidas, en 1480, por las prensas de sus impresores. De 1480 a 1500, el
procedimiento se difunde en España, su implantación se multiplica en Alemania
y en Italia y llega hasta los países escandinavos. En 1500, 236 ciudades de
Europa tienen sus talleres.

Un cálculo da, para los libros llamados incunables –es decir, anteriores a 1500-
un tiraje global de 20 millones de ejemplares. Aproximadamente, Europa tenía
entonces una población de 70 millones de habitantes. En el siglo XVI, el
movimiento se acelera: 38.000 ediciones sumando sólo dos ciudades de
Francia (París y Lyon), 45.000 en Alemania, 15.000 en Venecia, 10.000 en
Inglaterra, 8.000 en los Países Bajos. Como para cada edición hay que
considerar un tiraje medio de 1000 ejemplares, dato un total de ediciones que
se estima entre 140.000 a 200.000, en el siglo XVI se imprimieron de 140 a 200
millones de libros. Este incremento es claramente superior al del número de
habitantes: al finalizar el siglo XVI, haciendo llegar la extensión de Europa
hasta Moscú, su población no superaba los 100 millones de habitantes.

Libros y prensas de Europa se exportan hacia África, América, los Balcanes


(donde penetran, desde Venecia, los impresores ambulantes de Montenegro) y
Constantinopla (donde los refugiados judíos llevan prensas de Occidente). A

3
favor de los viajes marítimos portugueses, las prensas y los tipos móviles
llegan a la India y naturalmente a la ciudad capital de su imperio, Goa (1557),
después Macao (1588) a la sombra de Cantón y Nagasaki en 1590. Si la
invención venía primitivamente de la China, ahora se producía la corriente en
sentido inverso.

3. Los libros y sus lectores, como motor de difusión de la imprenta

Lujo, el libro estuvo sometido desde los comienzos del juego a las leyes
rigurosas del beneficio, de la oferta, de la demanda. El material de un impresor
se renueva a menudo, la mano de obra se paga caro, el papel representa más
del doble de los otros gastos, las entradas de fondos son lentas. Ya en el siglo
XV, las imprentas requerían de importantes préstamos y las redes de
distribución de libros estaban controladas por financistas.

Mercancía, el libro está ligado a las rutas, a los tráficos, a las ferias: desde el
siglo XVI, las de Lyon y de Francfort; en el siglo XVII, las de Leipzig. El libro fue
un medio de poder al servicio de Occidente. Todo pensamiento vive a través de
contactos, de intercambios. El libro precipitó, amplió las corrientes generadas
por el antiguo libro manuscrito. De donde algunas aceleraciones, pese a los
frenos poderosos. En el siglo XV, en la época de los incunables, el latín es
predominante y con el latín, las principales lecturas provienen de una literatura
religiosa y devota. Solamente las ediciones en latín y en griego de la literatura
antigua, van a favorecer el impulso del humanismo, que aspira a cierta
independencia respecto de las normas de la cultura europea medieval. Un poco
más tarde, la Reforma y después la Contrarreforma van a tomar el libro a su
servicio.

Sin embargo, no podría decirse, en pocas palabras, que la imprenta haya


estado preferentemente al servicio de alguien en particular. Sí puede
sostenerse que esta innovación amplió y fortaleció a todas las expresiones de
la cultura escrita.

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