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Glosario de Psicopatología y Psicoanálisis

Extenso glosario de psicopatologia Lacaniana. Orientación de nivel inicial de los amplios conceptos del psicoanálisis
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Extenso glosario de psicopatologia Lacaniana. Orientación de nivel inicial de los amplios conceptos del psicoanálisis
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Lautaro Rentine - 3513432513

Esto es un glosario de los términos más importantes de la materia, armado a partir de lo visto
en las clases, tanto teóricas como prácticas, y de lo expuesto en los textos presentados por la
cátedra. Además, complementa algunos recursos, tales como resúmenes encontrados online,
cuadros propios, etc.

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Lautaro Rentine - 3513432513

ÍNDICE

PRIMER CONJUNTO TEMÁTICO: “PSICOPATOLOGÍA, PSIQUIATRÍA Y


PSICOANÁLISIS” 3
TEÓRICO 1: Psicopatología: el nacimiento de la clínica 3
PRÁCTICO 1: Relaciones entre psiquiatría y psicoanálisis 8
TEÓRICO 2: Los tres registros 9
PRÁCTICO 2: El nacimiento de la psicopatología 13
TEÓRICO 3: Estatuto del sujeto en Lacan 16
PRÁCTICO 3: Estatuto del sujeto en Freud 18
TEÓRICO 4: Estadio del espejo 21
PRÁCTICO 4: Narcisismo 24
TEÓRICO 5: Los tres registros del padre y el deseo de la madre y PRÁCTICO 6:
Función paterna y necesidad, demanda y deseo 26
TEÓRICO 6: Las tres grandes hipótesis psicopatológicas freudianas (HPF) 29

SEGUNDO CONJUNTO TEMÁTICO: “LAS ESTRUCTURAS FREUDIANAS DE


LAS NEUROSIS” 33
TEÓRICO 7: Etiología de las neurosis en Freud 33
PRÁCTICO 7: Fantasía 36
TEÓRICO 8: Estructura del síntoma histérico: pulsión e identificación 39
PRÁCTICO 8: Síntoma y fantasía 42
PRÁCTICOS 9 y 10: Histeria: Dora 45
TEÓRICO 9: La pregunta histérica 46
TEÓRICO 10: Elaboración lacaniana de la histeria 48
PRÁCTICO 11: Elaboración lacaniana de la histeria 50
TEÓRICO 11: Trayectoria típica de la formación de síntomas obsesivos 52
TEÓRICO 12: Estructura del síntoma obsesivo 55
TEÓRICO 13: Elaboración lacaniana de la neurosis obsesiva: demanda y deseo 58
PRÁCTICO 13: Neurosis obsesiva: Hombre de las ratas 60

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PRÁCTICO 14: Neurosis obsesiva: Hombre de las ratas y las elaboraciones


lacanianas de la neurosis obsesiva 61
TEÓRICO 14: Estructura del síntoma fóbico 62
TEÓRICO 15: Las coordenadas de la angustia 65
PRÁCTICO 15: Histeria de angustia y fobias: Juanito 68
PRÁCTICO 16: Las elaboraciones lacanianas de la fobia 70

TERCER CONJUNTO TEMÁTICO: “LAS ESTRUCTURAS FREUDIANAS DE LAS


PSICOSIS” 72
TEÓRICO 16: La clínica psiquiátrica de las psicosis: Paranoia 72
PRÁCTICO 17: La clínica psiquiátrica de las psicosis: Demencia precoz 76
PRÁCTICO 18: Psicosis maníaco-depresiva 84
TEÓRICO 17: Elaboración freudiana de la psicosis (primera parte) 86
TEÓRICO 18: Elaboración freudiana de la psicosis (segunda parte) 90
TEÓRICOS 19 y 21: Estructura del fenómeno psicótico 93
TEÓRICO 20: Estructura del fenómeno psicótico 95
PRÁCTICOS 20 y 21: Psicosis: Schreber (Historial clínico, Intr. Cap I y II)
(Mecanismo paranoico, cap. III) 99
PRÁCTICO 22: Diacronía de las psicosis 102

CUARTO CONJUNTO TEMÁTICO: “LAS ESTRUCTURAS FREUDIANAS DE LAS


PERVERSIONES” 105
TEÓRICO 22: La categoría de perversión en Freud 105
TEÓRICO 23: Elaboración lacaniana de las perversiones 105
PRÁCTICO 23: La categoría de perversión en Freud 108

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https://drive.google.com/file/d/1g9yQ0wZ11RwCz46jL8L5mGPb7PoZnf8o/view?usp=sharing
Este es un cuadro que nuclea a la materia entera. Son sólo los conceptos principales
nombrados e interrelacionados. Sirve para apoyar la lectura y guiar el estudio a través de las
distintas unidades. (Si deciden imprimirlo, recomiendo hacerlo en tamaño A1, ya que en otros
tamaños la letra se ve muy chica)

PRIMER CONJUNTO TEMÁTICO: “PSICOPATOLOGÍA,


PSIQUIATRÍA Y PSICOANÁLISIS”

TEÓRICO 1: Psicopatología: el nacimiento de la clínica

Bibliografía:
- Bercherie - “Los fundamentos de la clínica: Introducción”
- Bercherie - “La constitución del concepto freudiano de psicosis”
- Lanteri-Laura - “Nuestra psiquiatría”
- Muñoz - “Diferentes enfoques teóricos en Psicopatología”

Psicopatología: (Muñoz) disciplina que forma parte de la Psicología y que se ocupa de


estudiar los procesos y fenómenos psicopatológicos. Su objetivo es estudiar los procesos y
fenómenos psíquicos patológicos. Es una disciplina teórica autónoma, que constituye sus
conocimientos a partir de la observación de los hechos. Designa un discurso racional sobre
las enfermedades o pasiones del alma/razón, prácticas o tratamiento sobre las enfermedades
mentales; y un campo teórico en el que coexisten distintas teorías, consideradas modelos, que
se ocupan de circunscribir y, en ocasiones, explicar los fenómenos de patologías psíquicas.
Enfoques psicopatológicos: (Muñoz) a lo largo de la historia podemos distinguir tres
grandes grandes enfoques que se han ocupado de la patológica psíquica o tres enfoques
psicopatológicos:
Enfoque descriptivo: (Muñoz) enfoque del estudio de la patología mental que
concebía y explicaba a la enfermedad mental, y también aplicaba diferentes modelos
terapéuticos para tratar a la misma, desde su mera descripción y clasificación.

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Describía el o los cuadros clínicos para los diferentes abordajes. Durante mucho
tiempo los locos no eran considerados como enfermos pertenecientes al campo de la
medicina. Recién a mediados del siglo XVII surge el asilo como lugar de encierro,
pero no justamente para los locos, sino para todos aquellos sujetos que eran
considerados improductivos y por ellos, segregados del sistema. Estos espacios, no
estaban destinados ni al diagnóstico ni al tratamiento, sólo eran lugares de encierros.
Recién a partir de los ideales humanistas propugnados por la revolución francesa,
impone hacer la distinción entre aquellos que se consideraban locos de los que no lo
eran. Allí, aparece en la escena Pinel, quien es nombrado director del Hospital
Bicêtre, el primero dedicado al diagnóstico, tratamiento y atención de las alienaciones
mentales. Pinel es el primero en formular de manera precisa la demarcación entre la
“locura”, concepto social y cultural, y la “alienación mental”, término propiamente
médico. La alienación mental se constituye como una enfermedad lo cual tendrá
consecuencias diversas. Entre ellas establecer un tratamiento distanciado de los
prejuicios sociales, es decir, brindarle al alienado asistencia y cuidados. Pinel
consideraba a la “alienación mental” como un “género unitario”, en el que se
encuentran diversos cuadros sincrónicos. Se trata de un cuadro único que puede tomar
diversas formas en distintos pacientes o en distintos momentos, pero sin dejar de
constituir una única y misma enfermedad. La alienación mental es considerada por
Pinel una enfermedad en el sentido de las enfermedades orgánicas y definida como
una perturbación de las funciones intelectuales. Pinel fue de aquellos que
constituyeron la clínica médica como observación y análisis sistemático de los
fenómenos perceptibles de la enfermedad; resultado de ello es su nosografía. Para
Pinel, el cerebro no está dañado, la mente solamente está alterada en su
funcionamiento, de donde surge la acción posible del tratamiento moral y la
curabilidad potencial de la locura en una proporción que estima muy elevada. El
tratamiento moral entrañaba tres aspectos fundamentales: aislar al alienado de sus
familiares y allegados alojándolo en establecimientos especializados; dirigirse a la
parte racional del enfermo, a los restos de la razón y finalmente asignarle al enfermo
trabajos provechosos para su apaciguamiento y para el bien de la institución.
Enfoque interpretativo: (Muñoz) con Freud, la invención del Icc y sus tópicas, se
inaugura una nueva perspectiva en las consideraciones etiológicas: aporta una teoría
del aparato psíquico de la que se infiere un sujeto descentrado de la conciencia y una
nueva perspectiva terapéutica, la cura por la palabra. Se trata, entonces, de escuchar y

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leer lo que ese síntoma tiene para decir. Lacan sostiene que “el inconsciente es el
discurso del Otro”, las formaciones del Icc tienen estructura de lenguaje, un
entramado ordenado por las leyes de la metáfora y la metonimia, el cual puede ser
leído, interpretado y descifrado. Ahora bien, el psicoanálisis se resiste a las
taxonomías o cajones clasificatorios, si bien considera las nosografías, propone una
experiencia única para cada caso en singular. Pero debemos entender este singular,
como aquello que resiste a la clasificación, como lo que no puede tipificarse, y esa es
la noción de sujeto que Lacan va a utilizar. El sujeto como efecto del discurso. Es
decir, en este enfoque no se trata de lo observable, sino de lo inconsciente como hecho
de discurso.
Enfoque estadístico: (Muñoz) su mayor exponente es el DSM-V propuesto por la
APA, el cual es un nomenclador y no una nosografía clínica. Se asienta bajo tres
supuestos: a) la identificación objetiva de los trastornos (síndromes) mentales por vía
de una descripción “a-teórica”; b) el establecimiento de una progresiva correlación
bi-unívoca entre cada síndrome así identificado y una eventual fisiopatología cerebral,
que es el ideal de la psiquiatría biológica; y c) una terapéutica de dicha alteración
fisiopatológica propuesta mediante tratamiento farmacológico combinado con
psicoterapias cognitivas y cognitivo-conductuales que producen la rápida eliminación
de síntomas.
Clínica sincrónica: (Bercherie) en el siglo XVIII se funda, de la mano de Pinel, la tradición
de la clínica sistemática, la cual describe un estado en el momento en el que se lo observa. Se
la toma como ciencia de la pura observación y clasificación de síndromes, sin consideración
por la etiopatogenia. Se pone el acento en el síntoma saliente en el momento de la evaluación.
La locura era considerada como un género unitario homogéneo. Se propone el tratamiento
moral.
Bisagra histórica: (Bercherie) en 1822 se descubre la Parálisis General Progresiva (PGP) de
la mano de Bayle, la cual produjo una ruptura en la anterior clínica ya que la alineación
mental no se trata entonces de una única enfermedad, sino que habría que considerar la
existencia de distintas enfermedades, cada una de las cuales podría corresponder a una lesión
específica cerebral. Esto significó el inicio del modelo anatomo-clínico. El gran avance
conceptual de Bayle consistió en establecer que los síntomas mentales de la demencia
paralítica eran consecuencia de una lesión específica, observable y localizada en un lugar
concreto (localizacionismo cerebral).

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Clínica diacrónica: (Bercherie) este descubrimiento de Bayle es central para la psiquiatría,


porque se empieza a incorporar el método anatomo-clínico, es decir, a buscar la localización
de una lesión cerebral para explicar la alienación mental, y a considerar la evolución de la
enfermedad. La enfermedad mental ya no es única, la locura ya no es un género unitario sino
una clase de enfermedades yuxtapuestas unas a otras en una clasificación. Se observa a la
enfermedad en su comienzo, desarrollo, evolución y terminación. Búsqueda de etiologías
específicas. Sus mayores exponentes fueron Falret y Kraepelin.
Paradigmas en psiquiatría: (Lanteri-Laura)
Paradigma de la alienación mental: (Lanteri-Laura) corresponde al pasaje de la
noción social y cultural de la locura, al concepto médico de alienación mental. Es el
paso fundacional de la psiquiatría. La alienación mental se constituye en una
especialidad autónoma, opuesta a las otras enfermedades de la medicina. Se extiende
desde fines del siglo XVIII hasta los años 1850-1860, teniendo a Pinel como su mayor
exponente. Se corresponde con la clínica sincrónica propuesta por Bercherie.
Paradigma de las enfermedades mentales: (Lanteri-Laura) nace a partir de la crisis
comenzada por Esquirol en 1854, al sostener que la enfermedad mental no es única
sino que la patología mental está compuesta por un conjunto de especies mórbidas; y
se extiende hasta la posguerra de 1918. En este paradigma se constituyen las grandes
nosografías psiquiátricas tal como las conocemos hoy. Se corresponde con la clínica
diacrónica propuesta por Bercherie. Algunos psiquiatras reconocidos son: Magnan,
Séglas, Chaslin, Kraepelin, Jaspers. En este periodo de las enfermedades mentales, el
campo psiquiátrico se ordena por una multiplicidad de entidades mórbidas, lo que
deriva en una pluralidad de terapias e instituciones asistenciales. Es un momento
donde el énfasis está colocado en la semiología y en la observación clínica del
paciente. Se vuelve crucial la evaluación diagnóstica para poder realizar un pronóstico
y un tratamiento adecuado. Es el momento donde la semiología psiquiátrica alcanza
su mayor grado de desarrollo. En este momento se constituyen las grandes
nosografías psiquiátricas tal como hoy las conocemos. Es un periodo que se
caracteriza también por un empirismo estricto y una búsqueda anatomo-patológica de
las causas de las enfermedades. Este paradigma entra en crisis principalmente por dos
razones: 1) el método anatomo-patológico no logra situar las lesiones que operarían
como causa de los síntomas, por lo que empieza a caer la teoría de las localizaciones
cerebrales, programa que había sido inaugurado por Bayle; y 2) el furor de

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categorización condujo a una multiplicación de las especies mórbidas que estas fueron
perdiendo su especificidad.
Paradigma de las estructuras psicopatológicas: (Lanteri-Laura) a partir de una
crisis en el paradigma anterior a causa de una proliferación de categorías sin correlato
clínico específico y de dudosa utilidad para la orientación diagnóstica, surge el tercer
paradigma desde la Segunda Guerra Mundial hasta la década del ‘80. La nueva
distinción neurosis-psicosis le permite a la psiquiatría organizar todo lo que en el
campo de la patología mental no corresponda a lesiones cerebrales ni a factores
exógenos evidentes. En este momento, la psiquiatría clínica pasa a segundo plano
como una disciplina médica empírica y la psicopatología deviene dominante. El uso y
el abuso del concepto de estructura termina por convertirse en un problema de difícil
solución para este paradigma, lo cual conduce a su crisis. Después de esta crisis,
vienen los manuales diagnósticos. Según Lanteri- Laura estos no producen un nuevo
paradigma porque se encuentra en el campo de la psiquiatría una fragmentación y
pérdida de homogeneidad, lo que resulta un obstáculo a la hora de identificar un
cuarto paradigma. Esto no implica, que más adelante seamos testigos de un cuarto
paradigma.
Posición de la cátedra: en el plano del síntoma no se trata aquí de los enfoques que incluyen
al síntoma en la dimensión de la desadaptación, desequilibrio, es decir, lo anormal. Se trata
de aquello que no marcha, el síntoma es lo que se pone en cruz al andar, pero al mismo
tiempo es una oportunidad que despierta un posible nuevo orden subjetivo. Nos interesa
aquello que el sufriente experimenta y que señala como síntoma. Como señalaba Lacan, se
trata de ese real imposible de soportar, vinculado a la sexualidad y la pulsión. Porque en el
plano del diagnóstico, no se trata de sumar los síntomas, e incluirlos en las categorías pre
establecidas, al modo de catálogos, sino de establecer el diagnóstico bajo transferencia.
Finalmente, en el plano de la dirección de la dirección de la cura, no se trata de la
adaptación, ni de la domesticación del síntoma, ni del furor curandis, sino de establecer un
saber, en el plano del bien decir, sobre lo inconsciente. Se trata de lograr un cierto saber
hacer allí con lo que nos aqueja; de responder de otra manera que con el goce sufriente del
síntoma.

PRÁCTICO 1: Relaciones entre psiquiatría y psicoanálisis


Bibliografía:

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- Freud - “Conferencia 16: Psicoanálisis y Psiquiatría”


- Lacan (1966) - “Psicoanálisis y medicina”

Necesidad: (Lacan) la necesidad hace referencia a lo puramente biológico, a esas cosas que
el organismo necesita para sobrevivir –alimento, bebida, calor, limpieza–. La necesidad surge
por razones puramente orgánicas y se descarga totalmente en una acción específica. El sujeto
humano nace en un estado de desamparo, de indefensión tal, que es incapaz de satisfacer sus
propias necesidades; por lo tanto, depende de Otro que lo auxilie.
Demanda: (Lacan) para satisfacer sus necesidades y obtener la ayuda del Otro, el infante
tiene que articularlas en el lenguaje, es decir, tiene que expresar sus necesidades en una
demanda.
Deseo: (Lacan) el deseo es el excedente producido por la articulación de la necesidad en la
demanda. El deseo toma forma cuando la demanda se separa de la necesidad. El deseo es
entonces, una fuerza constante que nunca puede ser satisfecho, lo que lo diferencia de la
demanda, que puede ser satisfecha y deja de motivar al sujeto hasta que surge de nuevo. El
deseo no puede ser satisfecho y por tanto es eterno.

TEÓRICO 2: Los tres registros

Bibliografía:
- Lacan - “Lo imaginario, lo simbólico y lo real”
- Lacan - “El Seminario 3: cap. IV, par. 3; cap. V, par. 2; cap. VII, par. 2.”
- Lacan - “El seminario 22, clase 1”
- Lacan - “La tercera (p 81-85)”
- Lacan - “La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud. Cap. 1 y 2”
- Muñoz - “Los tres órdenes”

Registros esenciales: (Lacan) los registros esenciales de la realidad humana son categorías
conceptuales con valor instrumental que le permiten a Lacan leer a Freud. Son categorías con
valor teórico (le sirven para teorizar su enseñanza) y valor práctico (orienta la experiencia
psicoanalítica, es decir, la dirección de la cura). Desarrolla tres registros a lo largo de su obra,
dándole mayor peso teórico a alguno sobre los otros en diferentes momentos, pero que son

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equivalentes en cuanto a su valor. Ellos son: registro de lo imaginario, registro de lo


simbólico y registro de lo real.
Nudo borromeo: (Lacan) se trata de un nudo constituido por tres aros enlazados de tal forma
que, al separar uno cualquiera de los tres, se liberan los otros dos. Pero estrictamente
hablando es un enlace. Lacan ubica a cada uno de los registros en esos aros para representar
que son interdependientes y que se encuentran entrelazados. El nudo muestra que no hay una
superioridad de un registro sobre otro, ellos tienen un valor equivalente, hay una
homogeneidad en cuanto a su valor, lo cual implica que se pueden ordenar o combinar de
diversos modos sin alterar la equivalencia.
Imaginario: (Lacan) registro de las imágenes, de la representación, de la impostura, del
engaño, la ilusión, seducción, de las relaciones especulares intersubjetivas, de las
proyecciones imaginarias a los semejantes. También es el registro de la agresividad y de la
prestancia. El mundo de la fantasía, los sueños, entre tantos otros fenómenos, tienen también
una dimensión imaginaria. Dentro de este registro entra el Yo (moi), el cual es representado
por Freud como una construcción, es un dato secundario ya que es algo que se constituye en
el paso del autoerotismo al narcisismo, no es un dato primario. Lacan lo define, al Yo, como
una construcción imaginaria formada a partir del otro, a partir de una imagen ajena. Aquí se
sitúa el estadio del espejo, donde el yo se conformará en base a una identificación con la
imagen de un semejante. La imagen no se limita solo a lo imaginario, sino que entra en
conexión con lo simbólico, es decir, que las imágenes están sometidas a lo simbólico, las
imágenes se pueden simbolizar.
Fuentes: término imago tomado del psicoanálisis, el cual designa una representación
o imagen ideal de las figuras parentales (materna, paterna, fraterna) que, como
prototipo o esquema inconsciente, dirige y orienta, posteriormente, al sujeto en su
percepción de los otros y en su actitud y conducta hacia ellos. De los aportes de M.
Klein, toma las posiciones esquizo-paranoide y la depresiva, que se tratan de una
lectura de los estadios en términos estructurales y no evolutivos, lo cual le permite
insistir en el carácter estructurante y estructural del estadio del espejo. De la
psicología comparada, del test de Wallon, toma la comparación de las conductas de
los animales y los niños frente a un espejo, en el que advierte que los niños en algún
momento del desarrollo logran reconocer su imagen exteroceptiva, aunque no se
encuentren maduros fisiológicamente. De la etología, los estudios de Lorenz han
demostrado que en ciertas especies algunos cambios fisiológicos y sociales se
producen al observar un congénere. De allí que Lacan considere que un

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comportamiento puede volverse imaginario, cuando su orientación hacia las


imágenes, es capaz de desplazarse fuera del ciclo que asegura la satisfacción de una
necesidad natural. Por lo tanto, en la especie humana un fetichista pueda excitarse
mirando una pantufla. Este desplazamiento posibilita que se analice el fenómeno, o
sea, un fenómeno es analizable si representa algo que no sea él mismo. De la
embriología, la teoría de la fetalización de Bolk le permite afirmar que el estadio del
espejo es un drama cuyo empuje interno se precipita de la insuficiencia a la
anticipación. El niño se anticipa a la formación de una imagen unificada, a una forma
de Gestalt, que no corresponde con sus posibilidades de coordinación motriz. Se trata
de una forma ortopédica de su totalidad, una especie de muleta, una ilusión de unidad.
Del campo del arte toma, junto con Panofsky, que no interpreta los símbolos como si
tuvieran un significado fijo, sino que el significado dependerá del lugar que tenga el
símbolo en la obra y su contexto.
Simbólico: (Lacan) es el registro del lenguaje, el cual subvierte al hombre y determina los
lazos sociales. Las formaciones del Icc están estructuradas como el lenguaje, se resuelven por
lo simbólico. Lo reprimido se presenta como discurso articulado, ya formulado en un
lenguaje. Además, implica la dimensión de la palabra (una forma de acto). La palabra
introduce un valor simbólico a la relación intersubjetiva, en este sentido, al estar mediatizada
la relación especular por lo simbólico, la palabra toma una función pacificadora. Asimismo,
la palabra tiene una direccionalidad, ya que se dirige a otro. Este “otro” comprende un doble
registro, imaginario (otro especular, el semejante) y simbólico (el Gran Otro), aquello ante lo
cual se nos hacemos reconocer, pero en la medida que está reconocido de antemano, o sea, es
el Otro del discurso universal, es un lugar tercero garante de la posición simbólica. También
el gran Otro comprende la dimensión del inconsciente, en tanto “el inconsciente es el
discurso del Otro” El sujeto se constituye en el lugar del Otro, en la dependencia de lo que
allí se articula como discurso. Este discurso del otro no es el discurso del otro abstracto, del
otro en la díada, de mi correspondiente, ni siquiera simplemente de mi esclavo: es el discurso
del circuito en el cual estoy integrado. Soy uno de sus eslabones.
Fuente: Toma como fuente al estructuralismo de Saussure, quien define a la lengua
como un sistema de símbolos. Así un signo lingüístico está formado por el
significante y el significado, lo cual va a transformar Lacan proponiendo un nuevo
algoritmo. La barra significa la resistencia a la significación. Es decir, que el
significante determina el significado, pero, además, el algoritmo contradice la
idea de que un significante remite a un concepto o un significado único. El

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significante tiene mayor peso que el significado. De esta manera, el significante es un


elemento articulado, discreto y por sí mismo no significa nada, tiene que estar ligado a
una cadena significante (S1-S2). No debemos reducir estas unidades a los fonemas, es
decir, el significante puede ser un fonema, una palabra, una acción, un olvido, una
frase, lo importante es que mantenga la condición de ser elementos diferenciales y
últimos (un significante es lo que los otros no son). La estructura del significante
involucra una doble temporalidad: diacrónica (S1-S2) y sincrónica (tesoro de los
significantes). En su diacronía, la cadena significante implica una temporalidad donde
un significante anticipa al segundo y este lo resignifica. Es decir, en la intención de
significación se van conectando los significantes, pero la significación será
retroactiva, el punto de capitón o abrochamiento de la cadena significante lo producirá
el último término de manera regrediente. Mientras que la estructura sincrónica,
significa la coexistencia de los significantes al mismo tiempo, remite a la noción de
tesoro de los significantes, la cual se distingue del código, ya que en este se conserva
la correspondencia unívoca de un signo con algo. En cambio, en el tesoro de los
significantes (A), el significante no se constituye sino de una reunión sincrónica y
numerable donde ninguno se sostiene sino por el principio de su oposición a cada uno
de los otros.
A su vez, toma algunas leyes del lenguaje propuestas por Lacopson, las cuales son la
metáfora (condensación, sustitución de un significante por otro) y la metonimia
(desplazamiento, continuidad de los significantes). En la metáfora toda conexión
preestablecida con el léxico queda desarticulada. Esta no es una comparación, es más
que eso, se trata de una identificación. Por el contrario, en la metonimia, se sustituye
algo que se trata de nombrar, esto es, se nombra determinada cosa mediante otra que
la contiene por parte de ella o por su relación de contigüidad.
Temporalidad de la cadena significante en el grafo del
deseo: El grafo demuestra que la significación se produce
de manera retroactiva, con el bucle de arriba, produciendo
un efecto de sujeto.
S-S`: representan la cadena significante. // A: tesoro de los
significantes. // s(A): el significado del Otro, donde la
significación se constituye como producto; el lugar del mensaje. // $: Sujeto dividido,
efecto de la cadena significante. El sujeto del lenguaje, atravesado por el lenguaje, es

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el producto del encuentro con al menos dos significantes articulados. // *Triángulo* :


La necesidad.
Otras fuentes: de las matemáticas toma los términos de estructura, conjunto y
covarianza. Estructura es un grupo de elementos que forman un conjunto covariante.
Es un conjunto, no una totalidad. Cuando se habla de conjunto se está indicando un
grupo o colección de elementos definidos. De allí que podemos entender el concepto
de A sin barrar, la batería significante, como un conjunto donde se encuentran todos
los significantes que están, lo que significa que hay significante que no están (en todo
caso, no están en ese conjunto). Mientras que la covarianza, indicaría que cada
elemento que compone el conjunto no tiene valor por sí mismo, porque no posee una
relación fija con ningún otro elemento del sistema. La noción de estructura es
inseparable de la noción de significante, cuando se analiza la estructura se trata para
Lacan de la estructura del significante (elemento discreto y combinable). En este
sentido, el valor del elemento quedará determinado por el lugar que ocupe en relación
a los otros. Entonces, al analizar la estructura, analizamos el significante, lo
despejamos, pero siempre relacionado a los otros.
Real: (Lacan) es diferente a la realidad, la cual es simbólica e imaginaria. Es aquello que
queda afuera de la experiencia psicoanalítica, lo que la experiencia no puede capturar,
aprehender. En su texto “La Tercera” define lo real de cinco maneras: 1) lo real es lo que
vuelve siempre al mismo lugar (repetición), 2) lo real es lo imposible de una modalidad
lógica (lo real como imposible de simbolizar e imaginarizar, ni las palabras ni las imágenes
alcanzan para capturarlo), 3) lo real no es el mundo, no se puede representar en una imagen,
4) lo real no es universal (lo real es un pedazo de real, es un conjunto de elementos, no todos
los elementos), y 5) lo real en tanto se pone en cruz para impedir que las cosas anden (el
sentido del síntoma es lo real).
Inconsciente: (Lacan) está estructurado como un lenguaje.

PRÁCTICO 2: El nacimiento de la psicopatología


Bibliografía:
- Jaspers - “Psicopatología General”
- Jaspers - “Escritos psicopatológicos”
- Muñoz - “La influencia de la psiquiatría fenomenológica de Jaspers...”

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Fenomenología: (Jaspers) tiene la misión de presentarnos intuitivamente los estados


psíquicos que experimentan realmente los enfermos, de considerarlos según sus condiciones
de afinidad, de limitarlos y distinguirlos lo más estrictamente posible y de aplicarles términos
precisos. El enfoque fenomenológico de Jaspers implica que, por medio de la comunicación
con los enfermos, se pueda conocer los estados psíquicos conscientes y patológicos. Así, la
psicopatología debe ocuparse de la comprensión, desde la postura de “ponerse en el lugar del
otro” para hallar, en la historia del sujeto, lo que ha ocasionado la enfermedad. Propone, de
esta manera,, hacer un abordaje donde se cede la palabra al enfermo y que éstos sean los que
conformen las autodescripciones, que son más valiosas que la descripción que puede realizar
el psiquiatra; sin embargo el profesional debe tener una imparcialidad fenomenológica en
donde se comprenda la vivencia del enfermo, superando prejuicios.
Comprensión: (Jaspers) colocarse (empatizar) dentro del otro, lo sentimos, comprendemos y
consideramos los elementos de los fenómenos psíquicos en su correlación y secuencia,
dejando de lado todo conocimiento y juicio previo. Para Jaspers, al individuo hay que
comprenderlo, no explicarlo. Para ello se vale de autodescripciones: descripciones
minuciosas, procedimiento empírico que viene de los relatos de los enfermos sin prejuicios,
dejar atrás las teorías, no se interesa en las causas de lo psicopatológico. La escucha al
paciente es importante porque en él se encuentra el saber. El analista sólo es un sujeto
supuesto saber, no tiene el saber. Hay dos tipos de comprensión:
Por empatía: vivenciar ese fenómeno psíquico del enfermo. Aunque no sea
comprensible racionalmente, lo es por ser la reacción a algún acontecimiento. Se
comprende el contenido mental desde la identificación con los estados de ánimo que
provienen de lo que el otro dice.
Por razón: cuando no hay un modo lógico de ponerme en el lugar del otro para
vivenciar lo que esa persona estaría sintiendo, lo que hago es acudir a la razón. Es una
comparación para vivenciar, no explicar. Se pueden establecer analogías.
Explicación: (Jaspers) se explican las correlaciones físicas objetivadas que no
comprendemos. Se explica sin empatizar, es sólo una cuestión teórica. No hay límite, todo se
puede explicar causalmente.
Desarrollo: (Jaspers) devenir o transformación. Surgen contenidos relacionados con la
personalidad previa. Un evento desencadenante en relación con lo que sucede, en adelante es
comprensible desde la biografía de la persona (síntomas relacionados con la personalidad
previa). Es psicológico aunque con alguna influencia biológica. Se puede observar una vuelta

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al estado basal. Se mantiene la unidad de la personalidad. Hay un rol importante de las


vivencias y el ambiente. Paranoicos, inseguros.
Desarrollo de la personalidad: (Jaspers) fenómenos que por alguna razón son llamados
patológicos y se pueden comprender y explicar a partir de relaciones psicológicas y
racionales que se encuentran dentro de una conexión psicológica objetiva de predisposición
originaria y unitaria a pesar de la desarmonía o falta de consistencia. El desarrollo de la
personalidad es comprensible en tanto tiene que ver con un desarrollo normal en etapas. Se
comprende a todo el ser humano como personalidad. La personalidad es una unidad que no se
puede definir sino sólo vivenciar. Es una única unidad a lo largo de la vida que se desarrolla
en distintas etapas, es algo homogéneo. // La personalidad reúne diversas transformaciones
del sujeto que conforman una totalidad, una unidad, que se vivencia lentamente desde la
niñez (es homogénea).
Reacción: (Jaspers) modo en que reacciona la psiquis. Es cuando una persona responde
frente a una suma de efectos. Hay dos tipos: las reacciones patológicas legítimas e ilegítimas.
Las legítimas son cuando la persona reacciona frente a una vivencia, es decir el contenido de
la reacción está vinculado a la vivencia; las ilegítimas tienen que ver con un contenido que no
está vinculado a ninguna relación comprensible con la vivencia, sino que la persona ha
“acumulado” y responde de manera biológica/física. La reacción tiene una parte
comprensible (por la vivencia y el contenido), causal (porque es una alteración de lo
extraconsciente) y pronostica porque la alteración es pasajera, es decir cuando la reacción
culmina, la persona vuelve a su funcionamiento anterior.
Proceso: (Jaspers) surge algo nuevo y heterogéneo en la vida (sin articulación con la vida
previa) que implica un trabajo de síntesis que debe culminar en una personalidad nueva. Daña
la psiquis de una forma irremediable y a la persona sólo le queda desarrollar una nueva
personalidad. Es la alteración que irrumpe en el desarrollo, sin lesiones, que contiene una
transformación incurable, incomprensible, que interfiere en la personalidad logrando una
heterogeneidad de la misma, provocando una nueva personalidad. El proceso consiste en que
en un breve margen de tiempo surgen múltiples síntomas sin que haya una causa
desencadenante o una vivencia suficiente que justifique su desencadenamiento, así resultan
inaccesibles para nuestra comprensión, pero pueden ser explicados causalmente. No
denominamos proceso a todos los fenómenos psíquicos mórbidos, sino sólo a aquellos que
conducen a una transformación incurable, es decir, a un cambio permanente. [Lacan critica la
noción de proceso ya que sostiene que también puede ser algo normal, depende cómo lo lleve
la persona] Tipos de procesos:

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Proceso psíquico: alteración del psiquismo que ocurre cuando se irrumpe en el


desarrollo de la personalidad por la introducción de un elemento nuevo/heterogéneo.
Esto nuevo que irrumpe se integra al desarrollo de la personalidad haciendo que
empiece un nuevo desarrollo. Se integra a la personalidad. Encontramos relaciones
comprensibles, pero desconocemos las causas, hay que explicar también.
Proceso orgánico: no es una integración de algo nuevo a la personalidad lo que
implica una desintegración de la personalidad. Hay un órgano que se desintegra.
Lacan decía que a partir de que algo irrumpe, la personalidad reacciona de tal manera que
empieza un desarrollo nuevo, reacción que se inserta en un desarrollo comprensible.
Influencia de Jaspers en Lacan: (Muñoz) Lacan construye un concepto original de paranoia
en sus escritos psiquiátricos al caracterizarla como reacción de la personalidad ante
determinadas situaciones vitales. De ese modo, se reconoce como un representante más de la
corriente psiquiátrica conocida como “psicogénesis”. Lacan utilizará el caso Aimeé para
mostrar las relaciones de la paranoia con la personalidad. Lo que le interesa es que la relación
entre la paranoia y la personalidad evidenciada en la variedad de autopunición. Si tomamos
en cuenta que, para Lacan, la paranoia es el modelo a partir del cual pretende pensar el grupo
de las psicosis en su totalidad, podríamos decir que sus conclusiones se pueden generalizar a
ese grupo y, entonces, el caso Aimeé nos estaría dando la prueba de las relaciones de la
personalidad con las psicosis en general. Las relaciones de comprensión permiten dos cosas:
por un lado, una nueva concepción del trastorno mental que posibilita aislar la esquizofrenia
como una entidad clínica autónoma y, por otro, un develamiento del orden fragmentario
característico de esta enfermedad, resaltando la discordancia como su característica distintiva.
Lacan construye una concepción psicógena de la paranoia que la explica como reacción de la
personalidad a situaciones vitales, reacción que se inserta en un desarrollo comprensible.
Lacan desemboca en la idea jaspersiana según la cual la fuente comprensible del delirio
paranoico se encuentra en vivencias subjetivas o en estados del alma, deseos e instintos.
Afirma que para el estudio de las psicosis paranoicas: “el concepto central es el de proceso
psíquico”.

TEÓRICO 3: Estatuto del sujeto en Lacan

Bibliografía:
- Lacan - “El Seminario 3: cap. XIV, par.1 y 2”

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- Lacan - “El sentido del retorno a Freud en el psicoanálisis”


- Lacan - “De una cuestión preliminar...: cap. III, par. 1, 2 y 5”
- Muñoz - “El sujeto del psicoanálisis”
- Muñoz - “Histructura y estructoria”

Sujeto: (Lacan) Lacan inserta el sujeto en la estructura del lenguaje y allí rompe con el
estructuralismo. Para él, no hay en la batería de significantes el significante que represente al
sujeto, por eso lo escribe tachándolo, sujeto barrado. Crea el concepto de gran Otro, escrito
con A, definido como el conjunto de los significantes, pero termina por tacharlo también pues
el sujeto no puede contarse allí más que como falta. El sujeto lacaniano es desustancializado
y puede definirse como lo representado por un significante para otro significante, es decir
como falta. Como características del mismo, sostiene que es paradojal (puesto que el sujeto
del inconsciente no se causa a sí mismo, sino que es causa del lenguaje, causa del campo del
lenguaje del Otro), intervalar (en tanto no se aloja ni en el s1 ni en el s2, sino que se sitúa en
el intervalo de la cadena significante) y carente de reflexividad (el sujeto no es reflexivo
respecto de sí mismo, carece de un sí mismo, carece de un ser, es un puro símbolo; es carente
de la posibilidad de reflejarse en cualquier tipo de representación o sentido de sí mismo). En
la acepción lacaniana del término sujeto en francés se escribe sujet y tiene una acepción
diferente a la de la española. Sujet quiere decir: asunto - tema a tratar; no se acerca a lo que
nosotros llamamos sujeto, a una persona, a un individuo, que produce una acción.
Sujeto dividido: concepto freudiano de spaltung. La esquizia, la división del yo al
servicio de un proceso defensivo.
Sujeto barrado ($): efecto del lenguaje, efecto del significante. Pero significante que
no termina de apresar al sujeto del inconsciente.
Sujeto del Icc: aquel que se supone sujeto debajo de cadenas asociativas
inconscientes.
Inmixión de otredad: el sujeto, aparte de ser un sujeto insustancial (sin cualidad ni forma),
es irreflexivo, evanescente y dividido por y entre significantes que lo determinan de modo
insuficiente. A esto se agrega un elemento más: es un sujeto en inmixión de otredad, es decir,
los sujetos no son aislados, pero tampoco son colectivos, tienen cierta forma estructural, un
inmixing (supone una mezcla de elementos en la que la esencia misma de tales elementos
está disuelta y participa de la mezcla; no es uno, pero no es sin el Otro).
Yo (moi): imaginario. Cuando se le pregunta a alguien: ¿Cómo es tu forma de ser? Allí la
respuesta invoca al yo moi, porque se plasma en una imagen.

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Yo (je): es puramente simbólico. No se remite a ninguna identificación imaginaria ni ninguna


entidad imaginaria, no se plasma de forma unívoca.
Esquema L: (Lacan) la condición de sujeto del
inconsciente, depende de aquello que tenga lugar en el
campo del Otro y sitúa así la dependencia constitucional
del sujeto respecto del Otro. Sería la formulación
científica de la relación con ese Gran Otro del sujeto y los
elementos intervinientes: serían 4 líneas vectorizadas con una dirección de las cuales 3 son
líneas continuas ininterrumpidas y la última en desarrollarse se ve interrumpida y es
simbolizada con un sucesión de puntos.
Lacan dice que partimos de un sujeto que todavía no puede ser considerado del
inconsciente, sino que lo va a denominar sujeto en su inefable y estúpida existencia
(después lo llamará sujeto mítico del goce). Lacan lo simboliza con un “Es” sin barrar.
Es (en alemán) = se presenta, en homofonía, el Ello de Freud. Un Ello primordial de
antes de la represión fundante del aparato psíquico, antecede a la incidencia del
lenguaje.
De allí parte el primer vector o línea vectorizada hacia el primer semejante (a), es el
primer objeto con el cual se encuentra ese sujeto en su inefable y estúpida existencia.
Se produce un segundo movimiento. En el cual el sujeto en su inefable y estúpida
existencia se precipita a identificarse (a´) con la imagen especular del otro y asumir
esa imagen como propia (como si fuese su propio yo) lo que en Freud sería
narcisismo primario (matriz identificatoria primaria). Lacan sostiene que lo que
convalida y legitima esa identificación siempre de proviene del campo de lo
simbólico, es decir que si no disponemos del Gran Otro de la cultura, para que
sancione y legitime esa identificación, no pasaríamos nunca más que del estadio
animal del reconocimiento de un congénere de la misma especie. En el estadio del
espejo, esto se plantea como el infante se vuelve hacia la figura que representa ese
Gran Otro del lenguaje y solicita la sanción simbólica de esa identificación y
encontramos allí el Gran Otro del lenguaje (A) tesorero de los significantes.
Ahora vuelve la flecha hacia arriba. El discurso del A es lo que condiciona aquello
que tiene lugar en nuestro sujeto primordial. A partir de la incidencia del lenguaje,
toda la estructura hace que el mensaje que proviene del otro encuentre siempre límite
a su reconocimiento por parte del sujeto. La barrera de lo imaginario del sentido, lo
imaginario, hace de velo a esa determinación subjetiva proveniente del otro a través

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de los significantes y, por ende, Lacan sitúa esta línea como partida, como
interrumpida y, luego, como algo que se asemejaría bastante a la idea del Icc
reprimido freudiano, algo que el sujeto no puede obtener reconocimiento alguno.
Hasta allí una primera formulación de lo que sería el esquema L o Z. Ese recorrido, en
su desarrollo, marca la incidencia del lenguaje en el sujeto primordial del goce o de la
satisfacción. Entonces ahí, ya no hablamos del sujeto primordial sino del $ (sujet) del
psicoanálisis.
Quiasma: denota la dependencia del sujeto con el Gran Otro para su formación como sujeto
dividido, y la dependencia del Yo de un otro semejante para su constitución.
Retroactividad del lenguaje: (Lacan) los hechos del pasado se ven posibilitados porque un
hecho presente los actualiza (diacronía y retroactividad). Un significante actual
(constituyente) le da el carácter, diacrónicamente, histórico al significante del pasado
(constituido). Resignificación de los significantes.

PRÁCTICO 3: Estatuto del sujeto en Freud


Bibliografía:
- Freud - “Formulaciones sobre...”
- Freud - “Conferencia 31”
- Freud - “Lo inconsciente, cap. 1 y 2”

Procesos psíquicos inconscientes: (Freud) los más antiguos, los primarios, relictos de una
fase del desarrollo en que ellos eran la única clase de procesos anímicos. Se definen como el
principio de placer-displacer, el cual abarca los procesos que aspiran a ganar placer y se retira
(represión) de los actos que pueden suscitar displacer. Su objetivo es disminuir los niveles de
excitación del aparato psíquico al mínimo nivel posible.
Principio de realidad: (Freud) es un nuevo principio inscripto en la actividad psíquica, que
ya no se representa lo que es agradable, sino lo que es real, aunque fuese desagradable. Así,
el principio de realidad presenta ciertas consecuencias: fallo imparcial, memoria, atención,
acción, fantaseo. No implica el destronamiento del placer sino su aseguramiento. Se
abandona un placer momentáneo, pero inseguro en sus consecuencias, sólo para ganar por el
nuevo camino un placer seguro que vendrá después.

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Elección de neurosis: (Freud) mientras el yo recorre la trasmudación del yo-placer al


yo-realidad, las pulsiones sexuales experimentan aquellas modificaciones que las llevan
desde el autoerotismo inicial, pasando por diversas fases intermedias, hasta el amor de objeto
al servicio de la función de reproducir la especie. Si es cierto que cada estadio de estas dos
líneas de desarrollo puede convertirse en el asiento de una predisposición a enfermar más
tarde de neurosis, ello nos sugiere hacer depender la decisión acerca de la forma que adquirirá
después la enfermedad de la fase del desarrollo del yo y de la libido en el cual sobrevino
aquella inhibición del desarrollo, predisponente.
Represión: (Freud) mecanismo o proceso psíquico del cual se sirve un sujeto para rechazar
representaciones, ideas, pensamientos, recuerdos o deseos y mantenerlos en el inconsciente,
es decir, impedir a que devengan conscientes. Todo lo reprimido tiene que permanecer
inconsciente, pero lo reprimido no recubre todo lo inconsciente. Lo reprimido es una parte de
lo inconsciente. Tres fases:
Represión primordial: la represión originaria, la que al expulsar de la conciencia las
primeras representaciones intolerables asociadas a la pulsión, marca una escisión de la
vida anímica delimitando las áreas consciente e inconsciente y posibilita la represión
posterior. El postulado hipotético de Freud es que toda representación, para poder ser
reprimida, requiere de ser atraída por estas representaciones originariamente
reprimidas.
Represión propiamente dicha: o represión secundaria, desplaza hacia el
inconsciente y mantiene allí las representaciones intolerables para la consciencia,
magnetizadas por el polo de atracción del núcleo del inconsciente constituido por la
represión originaria.
Retorno de lo reprimido: fracaso de la represión, irrumpe en la conciencia desde el
lugar de la fijación. Donde lo reprimido expresa su efectividad psíquica, puesto que
mantiene una tendencia a acceder de algún modo a la consciencia, a obtener algún
tipo de satisfacción a través de las formaciones del inconsciente, como los sueños, los
actos fallidos, los síntomas neuróticos.
Inconsciente: (Freud) Freud propone al inconsciente como un supuesto necesario, legítimo y
eficaz. Necesario, porque los datos de la conciencia son en alto grado lagunosos, en sanos y
en enfermos aparecen a menudo actos psíquicos cuya explicación presupone otros actos de
los que la conciencia no es testigo. Legítimo, puesto que para establecerlo no se aparta ni un
solo paso de su modo habitual de pensamiento, que se tiene por correcto. Es eficaz porque

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produce efectos. Estos fenómenos (formaciones del icc) son de superficie (banda de
moebius). Se manifiesta por sus efectos: síntomas, patologías, consecuencias.
Multivocidad del concepto de lo inconsciente: (Freud)
Dinámico: un acto psíquico, en general, atraviesa por dos fases de estado, entre las
cuales opera como selector una suerte de examen (censura). En la primera fase, él es
inconsciente y pertenece al sistema Icc; si a raíz del examen es rechazado por la
censura, se le deniega el paso a la segunda fase; entonces se llama reprimido y tiene
que permanecer inconsciente. Pero si sale airoso de este examen entra en la segunda
fase y pasa a pertenecer al segundo sistema, el sistema Cc. No es aún consciente, sino
susceptible de conciencia, puede ser objeto de ella sin una particular resistencia toda
vez que se reúnan ciertas condiciones. Llamamos al sistema Cc también el
preconciente. El sistema Prcc participa de las propiedades del sistema Cc, y que la
censura rigurosa está en funciones en el paso del Icc al Prcc (o Cc).
Sistemático: inconsciente como sistema donde se reprimen al inconsciente aquellas
experiencias conscientes inaceptables o que originan un conflicto.
Descriptivo: el inconsciente son aquellas representaciones que no estén presentes en
la conciencia, las que se encuentran latentes. Y conciente a aquellas representaciones
que sí están presentes en la conciencia.
Fijación: (Freud) la libido se puede dirigir con fuerza a personas, objetos e imágenes. Esa
proyección de la libido puede provocar la fijación, que consiste en la dependencia emocional,
generalmente con connotaciones erótico-sexuales, hacia un objeto de la infancia, y que
persiste en la vida posterior. También se utiliza este término para señalar el hecho de quedarse
ligado a una de las etapas de desarrollo psicosexual (oral, anal, fálica, latencia y genital) y no
avanzar en su normal desarrollo por las siguientes.
Síntoma: (Freud) proviene de lo reprimido, es por así decir su subrogado ante el yo. Lo
reprimido es para el yo tierra extranjera, una tierra extranjera interior. Desde el síntoma, el
sendero lleva a lo inconsciente, a la vida pulsional, a la sexualidad. El ser humano enferma a
raíz del conflicto entre las exigencias de la vida pulsional y la resistencia que dentro de él se
eleva contra ellas.

TEÓRICO 4: Estadio del espejo

Bibliografía:

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- Lacan - “El Estadio del espejo como formador de la función del yo...”
- Lacan - “Algunas reflexiones sobre el yo”
- Lacan - “Seminario 10: clase III, par. 1”
- Lacan - “El seminario 1: cap. VII, par. 1 y 2; cap. X, par. 2; cap. XI, par. 2”

Estadio del espejo: fase del desarrollo psicológico del niño, es un momento/acto inaugural,
comprendida aproximadamente entre los seis y los dieciocho meses de edad. Se trata de
aquella etapa en la cual el niño o la niña se encuentra por primera vez capacitado/a para
percibirse, o más exactamente, percibir su imagen se completa la fase del espejo. En esta
fase, de acuerdo a la teoría lacaniana, se desarrollaría el yo como instancia psíquica. Denota
la relación con el cuerpo, la formación del yo y la constitución de la realidad. Tiene un doble
valor: histórico, ya que afecta al desarrollo del ser humano, marca un antes y un después; y
tipifica una imagen libidinal del ser humano, es decir, una identificación con una imago. Es
así que la imagen produce transformación en el sujeto, se toma a la imagen del semejante
como el sí mismo -sosteniendo un vínculo inaugural entre la relación con el Otro y el
advenimiento de la función de la imagen especular-, y tiene ciertos efectos formativos en el
sujeto.
Transformaciones por la asunción de la imago:
I – Precipitación en una forma primordial del YO (je) como matriz simbólica. Aquí el
niño NO está preparado para dominar su cuerpo, aparece como forma rudimentaria,
por la falta del lenguaje.
II – Instancia Yoica como ilusión de unificación entre el YO (je – simbólico) y el YO
(moi – imaginario). Parece que el yo se hace transparente.
III – Adquisición de Gestalt del cuerpo: imagen total y exterior, se adquiere de afuera,
incluso cuando provenga de un espejo, se da a través de la mirada y del lenguaje.
Anticipación ante la prematuración (específica del nacimiento) – dominio corporal. El
niño está desvalido de sí mismo, el EE le da un “adelanto” a esa posibilidad, dominio
imaginario por el momento. (Este momento se corresponde con el autoerotismo que
postula Freud: pulsiones parciales caóticas)
Antecedentes:
1- La experiencia psicoanalítica: toma la idea corporal y miembro fantasma de
Schilder, fantasía del cuerpo despedazado, sueños y experiencias del doble (visto en el
texto “Lo ominoso” de Freud).

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2- Psicología Francesa sobre la paranoia: usa el concepto de transitivismo de Bühler


Charllote quiere decir que hay indistinción / confusión entre yo y el otro. Se puede ver
en la infancia, por ejemplo cuando un niño juega con otro y le pega, y el que pegó es
el que llora; se confunde el cuerpo.
3- Biología: Harrison sobre la maduración sexual de la paloma hembra y los estudios
de Chauvin sobre la langosta migratoria o saltamontes (tipo gregario o solitario, según
con qué miembro de la especie se encuentre, evoluciona de esa manera).
4- Embriología y fisiología: Bolk sobre la fetalización o prematuración humana. El
ser humano nace con un desarrollo inacabado del desarrollo piramidal, luego del
nacimiento se logra completar.
5- Psicología Comparada: conclusiones de Baldwin sobre la cría humana y la del
chimpancé, ambos puestos frente a un espejo entre los 6 y 18 meses. El chimpancé
cuando descubre que la imagen reflejada es su imagen, pierde el interés; en cambio el
bebé cuando descubre que la imagen reflejada es su imagen, se siente alegre y se
entusiasma.
Las pulsiones parciales NO se sintetizan en una pulsión única, sino
que siguen estando aún cuando se asume la imagen corporal. La
imagen corporal viene a recubrir la fragmentación, pero que sigue
estando presente. Da la idea de síntesis. La fragmentación sigue existiendo.
(Lacan) se da tensión erotoagresiva con esa imagen
que se ve exterior, que se ve de una forma completa.
Genera agresión y fascinación, porque ese otro está
completo y yo no, hasta tanto se asuma y se integre. La coraza narcisista es porque se
defiende del caos de la fragmentación, cada vez que el yo se sienta amenazado se generará la
angustia, en recuerdo de ese momento lógico de fragmentación y de caos de las pulsiones
parciales. Esta dialéctica no es que se resuelve una vez y para siempre, si bien tiene valor
histórico, se da en toda la vida de la persona porque no deja de existir la fragmentación.
Para Lacan, la estructura del lenguaje es fundamental para el yo y esa estructura simbólica
opera mediante el Gran Otro. Cuando el niño está frente al espejo se gira mirando a quién lo
sostiene buscando una validación de la imagen que está observando en el espejo. Es el Otro
quien ordena lo imaginario en el bebé para poder ubicarse. Es por ello que la identificación es
"alienante" porque la imagen es externa y proviene del Gran Otro.
Ortopédica de su realidad: (Lacan) en el Estadio del Espejo se pasa desde una imagen
fragmentada del cuerpo hasta una ortopédica de su totalidad. Lo fragmentado no se une,

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parece solamente por la imagen. La identidad (un significante) es alienante y arma una
armadura rígida, a partir de la cual la persona se moverá durante su vida. En otras palabras,
pasa de una forma fragmentada a una ortopédica, que le da la ilusión de estar completo, de
estar saludable, que lo unifica y lo libera de la fragmentación obteniendo ese complemento
que le faltaba por su fetalización. Sin embargo, es una ilusión de esa totalidad que manifiesta
el júbilo, por la coordinación muscular que aún no ha logrado.
Experiencia del ramillete invertido: (Lacan) es una experiencia que permite ubicar lo que
es y lo que no es del Yo. La imagen del cuerpo es lo que no es el Yo. Puede verse desde una
cierta posición adecuada, para captar esa completud. Relación entre lo imaginario y lo real.
Lo real como la parcialidad (las flores sueltas) y lo imaginario (las flores contenidas). La
posición adecuada refiere a lo simbólico, el lugar, el mundo de la palabra. ¿Desde donde se
mira el sujeto? Lo sabremos a través de la palabra, escuchando al sujeto.
La base imaginaria para la conformación del lugar del otro simbólico, sí puede inclinarse
(cambiar), dirigida por la voz del otro simbólico a través de la palabra, mediante el lenguaje,
es que se logra ordenar y apaciguar el registro de lo imaginario junto a los efectos que se
producen.
Lacan utiliza esta experiencia para demostrar esta estadio donde el cuerpo sería la imagen
real (las flores dentro del florero), las flores son las pulsiones parciales, aquello del cuerpo
fragmentado que posee el niño y la ilusión de que el jarrón contiene a las flores es la
identificación que tiene el infante frente al espejo.
Imagen virtual: es la que vemos allí donde el objeto no está. Podemos producir una
imagen virtual con un espejo plano o una lupa. Por ejemplo: reflejo del espejo.
Imagen Real: es la que vemos allí donde está. Se forma mediante los reflejos de los
rayos luminosos y recibe también el nombre de objeto porque puede ser proyectada en
una pantalla (lienzo o panel) tal como si fuera un objeto. Podemos producir una
imagen real con un espejo esférico o curvo. Por ejemplo: arco iris.
Objeto Virtual: es la imagen virtual producida a partir de una imagen real. Es decir,
podemos capturar en una imagen a la imagen real.
Esquema de los dos espejos: (Lacan) se replica la experiencia anterior, pero, luego, esta
imagen se refleja en un espejo plano logrando una imagen virtual a partir de una imagen real.
Esto demuestra que no sólo depende de quien mira sino también de quién le habla a esa
persona, de ese Otro que si se mueve, en el espejo plano se pierde la ilusión.
Dos narcisismos: (Lacan) el primero es cuando se conforma el cuerpo a partir de una imagen
con un yo rudimentario, prematuro y primordial, que es aquel del estadio del espejo que

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permite organizar la representación del propio cuerpo. Es representado por la ilusión del
ramillete invertido. El segundo narcisismo es la identificación a un semejante que
posteriormente será el gran Otro junto con el ideal del yo. Se ve representado en el esquema
de los dos espejos con el espejo plano. Este proceso permite situar la relación imaginaria que
la persona tiene desde su yo con el mundo, la realidad y el otro. La relación simbólica
permite que a través de la ley instaurada por el Otro el sujeto se posicione como vidente
(donde la voz del Otro le permite verse en el espejo como ser hablante y logre un intercambio
verbal, simbólico.

PRÁCTICO 4: Narcisismo
Bibliografía:
- Freud - "Introducción del narcisismo, cap. 1 y 2”
- Freud - “Caso Schreber, cap. III: pp. 55-58”

Narcisismo: (Freud) el término narcisismo, tomado de Nacke, hace referencia a una


perversión mediante la cual un individuo trata a su propio cuerpo como un objeto sexual. Sin
embargo, Freud propone que hay un narcisismo normal y esperable (dejando de lado la
perversión), el cual es una fase constitutiva del desarrollo del sujeto, al que llamamos
narcisismo primario. Entonces sería un estado donde el sujeto dirige su libido hacia sí mismo,
es decir que toman a toda la unidad del yo como objeto sexual. Freud propone que el
pensamiento de los niños y los pueblos primitivos permiten una vía de acceso al estudio del
narcisismo primario, ya que en ambos casos se presenta un pensamiento mágico y una
omnipotencia del pensamiento. Además, propone cuatro vías para estudiar el narcisismo
secundario: la parafrenia, las enfermedades orgánicas, la hipocondría y la vida amorosa de los
sexos.
Narcisismo primario: nuevo acto psíquico, la libido está toda reservada en el yo, el
individuo es su majestad el bebé, él es su propio ideal, este es un yo ideal.
Narcisismo secundario: se apoya en el primario, en el que el yo retira su libido de su
objeto y la vuelve hacia el yo.
Hipocondría: (Freud) libido que estaba depositada en algún objeto recae sobre alguna región
del cuerpo, pero no hay afectación del órgano, en ella tampoco hay mecanismo psíquico.

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Parafrenia: (Freud) concepto recuperado por Freud para referirse al grupo constituido por la
paranoia y la demencia precoz. Considera que los enfermos de parafrenia presentan dos
características principales: el delirio de grandeza y la falta de interés por el mundo exterior.
Caso Schreber: (Freud) El caracter paranoico reside en que para defenderse de una fantasia
de deseo homosexual se reacciona, precisamente, con un delirio de persecución de esa clase.
Lo patologiconi es la moción de deseo homosexual, sino el querer defenderse de eso. Lo
patológico es la defensa.
La ocasión de contraer la enfermedad fue la emergencia de una fantasía de deseo femenina
(es homosexual pasiva) cuyo objeto es el doctor Flechsig. La lucha defensiva que se libró
contra esa moción homosexual tomó la forma de delirio persecutorio. La persona ansiada se
vuelve perseguidor y el contenido de la fantasía de deseo homosexual pasa a ser de
persecución.
El delirio de persecución sufre un cambio: de ser perseguido por el médico, ahora lo es por
dios. No puede ser la mujer del médico porque eso genera resistencia del yo, pero sí puede
ser la mujer de dios. La emasculación ya no es insultante porque ahora sirve a un propósito
divino y está acorde al orden del universo. Así se encontró una manera de satisfacer a las dos
partes: el yo se beneficia por la manía de grandeza y, a su vez, se acepta la fantasía de deseo
femenina.

TEÓRICO 5: Los tres registros del padre y el deseo de la madre y


PRÁCTICO 6: Función paterna y necesidad, demanda y deseo

Bibliografía:
- Lacan - “El Seminario 5: cap. VIII, IX, X y XI”
- Muñoz - “Deseo de la madre y sexuación”
- Lacan - “El Seminario 5: caps. I, par. 1 y 2; cap. V, par. 2 y 3, IX, X y XI”
- Lacan - “De una cuestión preliminar..., cap. III, par. 6 y 7”

Lacan hace una innovación de los conceptos del Complejo de Edipo y Castración, es decir,
se toma de una forma diferente a la manera freudiana, no enfatiza la dimensión cronológica
del desarrollo infantil sino que se refiere a las operaciones simbólicas que se inscriben en el
inconsciente. El padre y la madre ingresan a la estructura, como funciones simbólicas y no

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como personajes reales (de la realidad). En función de cómo se transite esa operación
simbólica, se van a determinar los tipos clínicos; en este momento para Lacan, la operación
simbólica determina la neurosis, la psicosis y la perversión. El fracaso de la metáfora
paterna implica la condición de la psicosis, la forclusión (exclusión) de un significante
primordial (del nombre del padre).
Metáfora paterna: (Lacan) (Lectura sincrónica) El significante del padre ha sustituido al
significante del deseo de la madre y ha producido una nueva significación, es el nuevo
término como resultado, el nombre del padre ha reprimido el deseo de la madre. El Nombre
del Padre se ha inscripto en el Lugar del Otro y el Falo como el significante de los
significados, y además, indica que se constituye como significante de la falta y deseo del otro.
El registro del Otro ya no es sólo el tesoro de los significantes o lugar de la palabra, sino que
también allí hay deseo, entonces el falo es el significante del deseo del Otro. La fórmula
resuelta implica que la metáfora indica que a partir de su eficacia el niño puede producir
respuesta al deseo del otro y además la posibilidad de desear.

Nombre del padre: (Lacan) NO es el PATRONÍMICO, NI EL NOMBRE PROPIO, NI EL


PADRE DE LA FAMILIA, es un SIGNIFICANTE PRIMORDIAL ESENCIAL, organizador
que marca la carretera principal, es el significante del otro en el otro, que soporta la ley en el
lugar del otro, en el lugar es el Símbolo del Padre, Lacan lo asocia al mito de tótem y tabú, es
la muerte del padre; es el padre muerto en tanto símbolo del padre.
Refiere a la Dimensión Simbólica y no la dimensión real ni la dimensión imaginaria.
Distinguir en el complejo el significante del nombre del padre y el padre en la familia que es
el de la realidad, aquel que podemos definir como “bueno, trabajador, vago, etc”
Será algo central que el sujeto adquiera por la vía que sea este significante, se puede
desarrollar más allá si estuvo presente o no en la realidad el padre, no importa con quien se
haya criado el niño. Lacan, discute con los psicoanalistas de la época que habían enfatizado
en la dimensión imaginaria del padre en tanto lo biográficos o lo ambiental en vez de verlo en
términos simbólicos, es decir, si ese significante primordial fue inscripto en el inconsciente, si
se dió o no lugar a la constitución de la metáfora

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Deseo de la madre: (Lacan) es un significante, es el primer objeto simbolizado. Las idas y


vueltas de la madre, (fort-da) abren la interrogación sobre el deseo de la madre, este
significante está articulado y nos remite al complejo de edipo freudiano. Freud hace
diferencia en el Complejo de Edipo en el niño con respecto al de la niña, son asimétricas las
salidas, la niña sale del complejo con el deseo de madre, es decir: el falo que le falta.
El Deseo de la Madre se presenta como un agente de cuidado y amor (en el mejor de los
casos) pero además la madre ofrece un lugar donde el niño se podrá identificar, en el falo que
a la madre le falta. Lacan señala que a la mujer no le falta el pene, es biológicamente
completa. Lo que le falta, es sancionada por lo simbólico, es el símbolo que introduce una
falta donde no la hay. Cuando se habla del Deseo de la Madre, es una versión caprichosa,
deseo incontrolado sin ley, es como la pisada de elefante, la boca del cocodrilo.
Falo: (Lacan) no es el pene, es un significante, de la falta, del deseo. Lacan, lo coloca en el
lugar del significado, la significación fálica, el falo como significante que va a significar los
significados, un común denominador.
Padre real: (Lacan) refiere a un hecho del lenguaje, a la persona, quien ocupa como función
de padre, padre del órgano, padre potente, biológico u otro que se rebela al deseo de la madre.
Padre imaginario: (Lacan) es el padre de las representaciones, la imagen que tienen los
sujetos cuando hablan en el análisis, el registro que se escucha de ellos.
Complejo de Edipo: (Lacan) Lacan hace una innovación de los conceptos del Complejo de
Edipo y Castración, es decir, se toma de una forma diferente a la manera freudiana, no
enfatiza la dimensión cronológica del desarrollo infantil sino que se refiere a las operaciones
simbólicas que se inscriben en el inconsciente. El padre y la madre ingresan a la estructura,
como funciones simbólicas y no como personajes reales (de la realidad). En función de cómo
se transite esa operación simbólica, se van a determinar los tipos clínicos; en este momento
para Lacan, la operación simbólica determina la neurosis, la psicosis y la perversión. El
fracaso de la metáfora paterna implica la condición de la psicosis, la forclusión (exclusión) de
un significante primordial (del nombre del padre).
Primer tiempo: (Lacan) El niño desea ser el deseo de la madre; desea ser el falo
imaginario de la madre, el objeto imaginario del deseo de la madre. El padre está de
manera velada. La metáfora actúa en sí.
La posición del padre en lo simbólico (abajo) es simétrica, es metafórica, hay vínculo
entre el padre y el falo. Funda la posición del falo en el plano imaginario.

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Hay una operación del nombre del padre en la medida que está fundando el falo; abre
el campo. Es el principio del esquema, que después será el esquema de la realidad
psíquica.
El niño ingresa como súbdito a una ley descontrolada y caprichosa que es la ley de la
madre. Recibe ese mensaje de la madre en bruto, no está mediatizado por el padre.
Simbolización del primer tiempo de la metáfora: el padre opera de manera velada,
porque abre en el registro de lo simbólico la posibilidad de
que el niño se identifique con el falo imaginario.
Segundo tiempo: (Lacan) es nodal y negativo, da la posibilidad de ligar el primer
tiempo con el tercer tiempo, actúa sobre la identificación con el falo imaginario de la
madre, o desaloja de la madre, el falo positivizado ahora se negativiza, y el falo pasa a
ser simbólico, es un tiempo que liga al niño a la ley del padre.
El padre ya no está como velado sino como padre prohibidor, que instaura doble
incesto “no te acostarás con tu madre y no reintegraras tu producto”, priva a la madre
del objeto simbólico, el padre castra a la madre, es un tiempo donde el niño puede
elegir SER O NO ser el falo, es decir, correrse o quedarse en esta identificación con el
falo imaginario o dar lugar a la introducción del significado del nombre del padre para
que se produzca la metáfora del nombre del padre. Si se queda fijado, se vinculará con
fijaciones perversas, por la identificación del niño al falo imaginario de la madre , por
ejemplo en el fetichismo.
Si el primer tiempo, el niño recibe el mensaje de la madre en bruto. En el segundo
tiempo, lo recibe mediatizado, la palabra del padre mediatizada por el mensaje de la
madre.
Esto indica que el nombre del padre va a depender de la relación que tenga la madre
con la PALABRA DEL PADRE, no con la figura del padre sino con lo que hace con
la palabra del padre.
CORRE AL NIÑO DE LA IDENTIFICACIÓN DEL FALO IMAGINARIO Y LO
LIGA A LA LEY DEL PADRE, lo que Lacan denomina la prohibición. En este
tiempo, si el niño entraba como súbdito (sujetado a la ley caprichosa de la madre) en
el segundo tiempo, el mensaje de la madre se remite a un más allá (representado con
la línea de puntos en el esquema) El mensaje del padre
actúa sobre el mensaje de la madre, es un mensaje sobre un
mensaje. Padre imaginario.

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Tercer tiempo: (Lacan) El padre aparece como posibilitador, padre dador, padre del
SI, ya no es la ley ni el padre terrorífico, sino que está sometido a la ley, la representa
pero la puede transgredir, es decir, es el padre que habilita. El padre aquí aparece
como el portador del falo, el padre potente, se hace preferir por la madre. Padre real.
En este tiempo se define la salida del complejo de Edipo, que será distinta: en el caso
del niño, habrá identificación del niño con el padre, el niño llevará su título en el
bolsillo , y en el algún momento los utilizará y en algún momento de la vida dará
cuenta de ellos, después de la pubertad seguramente; en la niña, la salida es más
simple porque no hay identificación con el padre sino que ella sólo tiene que advertir
dónde está el falo, porque allí lo irá a buscar en el futuro. El final o
resultado de la operación metafórica es la significación fálica.

TEÓRICO 6: Las tres grandes hipótesis psicopatológicas freudianas (HPF)

Bibliografía:
- Freud - “Las neuropsicosis de defensa”
- Freud - “Nuevas puntualizaciones...”
- Freud - “Introducción del narcisismo”
- Freud - “Neurosis y psicosis”
- Freud - “Pérdida de la realidad en neurosis y psicosis”
- Muñoz - “Opacidades del diagnóstico en psicoanálisis”

Hipótesis psicopatológicas freudianas: (Freud) son tres grandes hipótesis (dentro de


muchas) de la psicopatología que son consideradas como las más conocidas y más incidentes
desde Freud. Freud utilizó las hipótesis psicopatológicas y etiopatogénicas no sólo para ver
cómo funcionan los cuadros clínicos, sino que también observar cómo llegaron a enfermarse
los pacientes (es decir, el “origen” de la enfermedad y lo que la causó, etiología). Las
hipótesis psicopatológicas le sirven a Freud para probar y oponer lo que sí es abordable por el
psicoanálisis y lo que no es abordable. Para Freud, no hay contradicción entre éstas, sino que
hay un programa, un proyecto de abordaje del padecimiento humano que se va reordenando a
partir de los descubrimientos que la clínica le va proporcionando. La primer parte de
"Neurosis y Psicosis", nos aclara esto, que se superan las hipótesis la una a la otra, no se trata

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de teorizar, sino de reordenar a partir del reverdecer lo que se vive en la experiencia clínica,
esto diferencia a Freud de otras personas y pensadores del padecimiento, porque se basa en la
experiencia que se va modificando permanentemente.
Dos grandes formas de ordenar la psicopatología:
Psicopatología nosológica: es la forma de ordenar la psicopatología en la que se
organizan diagnósticos a través de la lógica de la enfermedad, en la forma en la que la
enfermedad se produce y se desenvuelve en su recorrido en el individuo. Freudiana.
Psicopatología nosográfica: es la forma de ordenar la psicopatología la cual implica
una descripción de los cuadros y observación empírica desde el comienzo hasta el fin.
Primera hipótesis psicopatológica freudiana: (Freud) hipótesis de la defensa. Opone las
neuropsicosis de defensa y las neurosis actuales (o simples).
Neuropsicosis de defensa: son cuatro cuadros los que corresponden a la idea del
funcionamiento de una defensa operando en la constitución del cuadro. El psiquismo
funciona a través de representaciones (Rp) y están conformadas por un contenido
ideativo y también por un contenido afectivo. Para enfermar de alguna de estas
neuropsicosis, es necesario que alguna de las representaciones de la vida psíquica se
torne, en alguna medida, inconciliable en el orden representacional de ese paciente, es
decir, respecto de las otras representaciones. Esa inconciabilidad es lo que alerta y
hace operar a la defensa. La defensa opera en las dos partes de la representación.
Organizan un cierto mapa de diagnósticos, un esbozo de nosología freudiana que nos
platea que dentro de ese conjunto de neuropsicosis de defensas quedan incluidas: la
histeria de conversión, la neurosis obsesiva, la fobia, la psicosis alucinatoria y la
paranoia. Y quedan por fuera las neurosis actuales o simples que no obedecen al
trámite psíquico de la defensa.
Neurosis actuales: en éstas, no podemos dar cuenta de un trámite psíquico, sino que
son simplemente acumulación de libido insatisfecha o que encuentran vía de descarga
alternativa e inadecuada. No se relacionan con una vivencia, sino con muchas
vivencias y se da manifestación de afecto de angustia. Son las neurosis actuales:
neurastenia y neurosis de angustia. Éstas son resultado de la transformación de libido
en manifestaciones del orden de la angustia. En la neurastenia la acción específica es
la práctica de onanismo, es decir, masturbación excesiva. En la neurosis de angustia,
la etiología depende de otra acción inadecuada, por ejemplo: coitos interruptus.
Segunda hipótesis psicopatológica freudiana: (Freud) opone la neurosis de transferencia y
la neurosis narcisista. Básicamente las neurosis de transferencia pueden ser analizadas, en

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cambio las neurosis narcisistas no. En la neurosis narcisista toda la libido regresa al yo y no
hay conexión con el mundo exterior entonces no sería recomendable el análisis
psicoanalítico. Hay un factor etiológico común en ambas: la frustración. El yo
progresivamente inviste a los objetos del mundo exterior, entonces hay satisfacción, pero
siempre hay un límite contingente de esa satisfacción. Esa frustración en tanto factor común,
hace que la libido emprenda un camino regrediente, un camino de retorno, buscando la
satisfacción sexual en dónde estuvo asegurada antes en fases anteriores (fijación).
Neurosis de transferencia: histeria - fobia - obsesión. La libido se mueve hacia los
objetos del mundo exterior y se toma al analista como objeto de esa misma
transferencia libidinal. La libido retorna del mundo exterior a la vida de fantasía y de
allí se relanza. A través del síntoma, se puede conectar con el mundo exterior. De
acuerdo a la fase que se vea privilegiada en ese retorno de la libido a la fantasía,
vamos a tener: Histeria: ORAL / Neurosis obsesiva: ANAL / Fobia-Neurosis de
angustia: FÁLICO.
Neurosis actuales o simples: en el caso de que la vida de fantasía o la satisfacción a
nivel de las fantasías inconscientes no sea suficiente para garantizar que la libido
retorna de allí para que vaya a los objetos del mundo exterior, el camino regrediente
de la libido es denominado por introversión. El camino regrediente puede continuar e
investir fases previas al desarrollo libidinal. Se puede ubicar en una fase antecedente a
la preocupación por el órgano del cuerpo (la hipocondría). Será el punto intermedio
entre las neurosis de transferencia y neurosis narcisistas. La hipocondría se encuentra
con las neurosis actuales y junto con neurosis de angustia y neurastenia.
Neurosis narcisista: paranoia - melancolía – parafrenia (esquizofrenia de Bleuler y
demencia precoz de Kraepelin) - mania. La libido retorna del mundo exterior al yo
(narcisismo en la paranoia o autoerotismo en la parafrenia) y de ahí se relanza. A
través del delirio, se puede conectar con el mundo exterior. También ubica dentro de
estas a la melancolía y la manía.
Tercera hipótesis psicopatológica freudiana: (Freud) se opone neurosis y psicosis. La
vemos en la segunda tópica de "El yo y el ello" y en el texto del "Más allá del principio del
placer". El Yo y el Ello están en pugna permanentemente. Debemos tener presente los
vasallajes del Yo, provenientes del mismo ello, del mundo exterior y del Superyó. Ésta
hipótesis da cuenta de la tripartición del aparato psíquico (Ello = sede de las pulsiones / Yo =
intermediario entre el psiquismo y el mundo exterior / Superyó = como instancia moral cuya
intensidad libidinal se encuentra con raíces en los componentes más primarios del Ello).

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Freud no era un defensor fundamentalista de esta partición neurosis-psicosis, simplemente a


esto llega con sus investigaciones. Él no plantea que de la neurosis no se pueda pasar a la
psicosis, incluso en ésta configuración agrega Freud a la neurosis narcisista, la mantiene y
define a la melancolía, en la cual están en juego las dos denominaciones, porque no se trata
de psicosis lisa y llanamente aunque entra en juego la lógica de la psicosis. En ese interjuego
con las instancias, no se puede servir a dos amos a la vez. De acuerdo a quien elija servir el
Yo, será el cuadro que quedará configurado para la clínica.
Neurosis: el Yo se encuentra en conflicto con el Ello, que pretende dar satisfacción a
todas sus pulsiones, y es avasallado sobrepasado por el mundo exterior que lo somete
a realizar (es representante el superyó) nuevos procesos represivos de esos impulsos.
Psicosis: el conflicto del Yo se juega con el mundo exterior y el avasallamiento que se
sobreimpone es el Ello.
Melancolía: el conflicto del Yo se encuentra con el Superyó y es avasallado por las
pulsiones del Ello, a través de las cuales se reinstala en el mundo exterior con un
delirio de indignidad, se satisfacen las pulsiones del ello autocastigo y los imperativos
superyoicos.

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SEGUNDO CONJUNTO TEMÁTICO: “LAS ESTRUCTURAS


FREUDIANAS DE LAS NEUROSIS”

TEÓRICO 7: Etiología de las neurosis en Freud

Bibliografía:
- Freud - “Sobre la justificación de separar...”
- Freud - “Las neuropsicosis de defensa, cap. I”
- Freud - “Carta 69”
- Freud - “Conferencias 22 y 23”

Etiología: estudio de las causas.


Neurastenia: (Freud) síntomas: cansancio, fatiga y depresión. Se genera toda vez que el
aligeramiento adecuado (la acción adecuada) es sustituido por uno menos adecuado, o sea,
cuando al coito normal, realizado en las condiciones más favorables, lo reemplaza una
masturbación o una polución espontánea.
Neurosis de angustia: (Freud) (1HPF) síndrome separado de la neurastenia que presenta 10
síntomas juntos: irritabilidad general, expectativa angustiada, ataques de angustia, ataques
de angustia rudimentaria y equivalente del ataque de angustia, terror nocturno, ataque de
vértigo, grupos de fobias (tales como la agorafobia), actividad digestiva perturbada,
parestesias (sensación de hormigueo y adormecimiento de las partes del cuerpo), varios de
los síntomas se presentan también de manera crónica. Tiene un mecanismo conjeturado:
nítido aminoramiento de la libido sexual, del placer psíquico, una insuficiente satisfacción;
una acumulación de excitación; el importantísimo hecho de que la angustia que está en la
base de los fenómenos de esta neurosis no admite ninguna derivación psíquica; los síntomas
se presentan como unos subrogados de la acción específica omitida que sigue a la excitación
sexual. Llevan a la neurosis de angustia todos los factores que estorban el procesamiento
psíquico de la excitación sexual somática. Los fenómenos de la neurosis de angustia se
producen cuando la excitación sexual somática desviada de la psique se gasta en reacciones
de ningún modo adecuadas, lo cual no es lo mismo que decir que no sean normales ni
moralmente correctas, sino que no son adecuadas nomás.
Diferencias con la histeria: en la histeria hay mecanismo psíquico, mientras que en
la neurosis de angustia no hay procesamiento psíquico. En esta última, no hay manera
de satisfacer psíquicamente, ante la imposibilidad de la satisfacción sexual. La

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excitación en cuyo desplazamiento se exterioriza la neurosis es puramente somática


en la neurosis de angustia (la excitación sexual somática), mientras que en la histeria
es psíquica (provocada por un conflicto). Por eso no puede asombrar que histeria y
neurosis de angustia se combinen. Hacer una objeción ante la satisfacción sexual,
significa que sí hay procesamiento psíquico solamente que es inconsciente. Ante la
objeción de conciencia de la histeria (endógena), aparece la desviación hacia lo
somático y en la neurosis de angustia directamente se debe desviar a lo externo
porque por motivos de fuerza mayor debe realizarse. ¿Por qué hacia lo somático?
Porque la persona puede sentir los síntomas que nombramos en sí mismo. En la
neurosis de angustia hay excitación que se desplaza y va a lo somático, sin conflicto
ni procesamiento psíquico y allí aparece la angustia. En la histeria, es psíquica, hay
conflicto ante la posible satisfacción sexual.
Semejanzas con la histeria: la neurosis de angustia es como el correspondiente
somático de la histeria. Una acumulación de excitación (fundamento para la
semejanza entre los síntomas); una insuficiencia psíquica, a consecuencia de la cual se
producen unos procesos somáticos anormales; en vez de procesamiento psíquico
interviene una desviación de la excitación hacia lo somático.
Angustia: (Freud) la psique cae en el afecto de la angustia cuando se siente incapaz para
tramitar, mediante la reacción correspondiente, una tarea (un peligro) que se avecina desde
afuera; cae en la neurosis de angustia cuando se nota incapaz para reequilibrar la excitación
(sexual) endógenamente generada.
Histeria y representaciones obsesivas y fobias: (Freud) hay ciertas representaciones
inconciliables que se presentan al yo que no se olvidan del todo, lo cual conlleva a producir
una escisión de conciencia, en la que ha de verse la expresión de una predisposición
patológica. Lo que se separa en esa escisión de conciencia es un contenido ideativo (huella
mnémica) de un contenido afectivo (afecto adherido a la representación). La suma de
excitación adherida a una representación es separada de ella para ser aplicada a otro empleo,
con el objetivo de convertir una representación intensa en una representación débil. Hasta
aquí son iguales los procesos en estas neurosis de defensa, luego, los caminos se separan.
“Ya no creo en mi neurótica”: (Freud) la realidad es psíquica. Para el inconsciente, no
importa si ocurrió o no ocurrió realmente algo. No se puede distinguir la verdad de la ficción
investida con afecto. No dice que están mintiendo, la operación es de él, es considerar lo que
dicen de otra manera. En el psicoanálisis trabajamos con representaciones, no con vivencias.

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Condición de las neurosis: (Freud) (2HPF) hipótesis por fijación libidinal. La condición
general es la frustración. La frustración es libidinal, en el momento donde se expresa la
neurosis de transferencia hay un momento de frustración en la vida adulta. Luego, hay
fijación libidinal, que la empuja en determinadas direcciones, son prefijadas de antemano.
Hay, además, una inclinación al conflicto, proveniente del yo, que rechazó esas mociones
libidinales. Moción es un movimiento o fuerte pedido, una demanda por parte de las
pulsiones para satisfacerse y el yo las rechaza. Así, de manera esquemática, se puede
formular así: en la etiología de las neurosis la fijación libidinal es el factor interno,
predisponente, y la frustración es el factor externo, accidental.
Series complementarias: (Freud) sobre la causación de las neurosis, los casos se ordenan en
una serie dentro de la cual dos factores (constitución sexual y vivencia, o fijación libidinal y
frustración) tienen una relación inversa: uno aumenta cuando el otro disminuye. Mayor
fijación, menos frustración. Menor fijación, mayor frustración.
Conflicto psíquico: (Freud) entre las pulsiones yoicas y las pulsiones sexuales.
Regresiones de dos clases: (Freud) retroceso a los primeros objetos investidos por la libido,
que son de naturaleza incestuosa (histeria), y retroceso de toda la organización sexual a
estadios anteriores (neurosis obsesiva). Las dos se presentan en las neurosis de transferencia.
En la histeria: la regresión predominante se da en los objetos sexuales primarios,
incestuosos, no una regresión a una etapa anterior de la organización sexual. El papel
principal recae en la represión. NO ES A LA ETAPA ORAL, ESO ES UN ERROR.
En la neurosis obsesiva: la regresión que se da hacia un estadio previo de la
organización sádico-anal es el hecho más llamativo y el decisivo para la
exteriorización en síntomas.
“Todos estamos enfermos, o sea, todos somos neuróticos”: (Freud) para Freud, la
normalidad no existiría, todos estamos atravesados por lo neurótico. Los síntomas
neuróticos son el resultado de un conflicto en torno de una nueva modalidad de la
satisfacción pulsional. Las dos fuerzas enemistadas (pulsiones yoicas y pulsiones sexuales)
se reconcilian gracias al compromiso de la formación del síntoma. El síntoma es una
satisfacción real de la libido frustrada, la cual ante el rechazo, busca satisfacción mediante
otros caminos. Con el síntoma, la libido obtiene una satisfacción real. El síntoma es una
representación, es decir, tiene un mensaje. Las representaciones a las cuales la libido inviste
pertenecen al sistema del inconsciente y están sometidas a sus procesos: la condensación y el
desplazamiento.

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Ecuación etiológica de las neurosis o fórmula canónica: (Freud) la predisposición es


aquello con lo que el ser humano nace, el Ello, las pulsiones sexuales y autoeróticas + las
vivencias infantiles que luego serán representaciones. En el vivenciar accidental traumático
adulto, desde el momento de la adolescencia, algo ocurre en la vida de la persona donde
aparece la frustración y esto hace que todo lo anterior adquiera relevancia. La lectura en
psicoanálisis es por retroacción, no es evolutiva. Lo que pasa hoy, determina el pasado.
Causación de la neurosis = Predisposición por fijación libidinal + Vivenciar accidental
(Constitución sexual + traumático adulto
vivenciar infantil)
Neurosis infantil: (Freud) en la neurosis infantil el factor del diferimiento temporal es muy
reducido o falta, son consecuencia directa de las vivencias traumáticas. Mayoritariamente se
presentan como histeria de angustia (más adelante fobia). Función de la fantasía en la
determinación de los síntomas: las escenas infantiles no siempre son verdaderas, en la
mayoría de los casos no lo son, y en algunos están en oposición directa a la verdad histórica;
poseen realidad psíquica, por oposición a una realidad material, en el mundo de la neurosis la
realidad psíquica es decisiva.
Fantasía: (Freud) las vivencias infantiles no son realidades verídicas, pero son
representaciones de la realidad psíquica que, por medio de la fantasía, la persona puede
desarrollar medios de satisfacción. La fuente de las mismas son las pulsiones.

PRÁCTICO 7: Fantasía
Bibliografía:
- Freud - “Pegan a un niño”
- Lacan - “El Seminario 5: Clase XIII”

Fantasía: (Freud) el camino intermedio a la formación de síntoma, vehiculiza libido


insatisfecha, por el principio de realidad, si la realidad no puede satisfacerla, con la repetición
a la fijación se hace.
Pegan a un niño: (Freud) Freud desarrolla tres fases de unas fantasías que eran manifestadas
en adultos, pero que ocurrían en su infancia, entre los 5 años de edad, que no están asociados
al periodo escolar donde en esa época era común que los padres/maestros azotaran a los
niños. Puede esclarecer mediante esta fantasía: la génesis de las perversiones en general, y en
particular el masoquismo; parte de la vida sexual del niño, referida al amor incestuoso de

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objeto, Complejo de Edipo, conciencia de culpa; la perversión infantil puede convertirse en


fundamento para el despliegue de una perversión de igual sentido; perversión infantil,
onanismo, conciencia de culpa en la neurosis. Las fantasías infantiles de paliza en el sexo
masculino, ser-azotado es también ser-amado en sentido genital, el inconsciente “soy azotado
por el padre” es desde el comienzo una fantasía pasiva. El varón se sustrae de la
homosexualidad reprimiendo y refundiendo la fantasía inconsciente. En ambos casos,
masculino y femenino, la fantasía de paliza deriva de la ligazón incestuosa con el padre.
Primera fase: corresponde a una época muy temprana de la infancia. Algo
indeterminado, pero una certeza: el niño azotado nunca es el fantaseador, es otro niño,
un hermanito. Fantasía sádica, aunque no es el niño quien pega. Quien pega es un
adulto, indeterminado, y luego se reconoce que es el padre. La primera fantasía de
paliza se formula: “el padre pega al niño”. El contenido que se pesquisa: “el padre
pega al niño que yo odio”. Es consciente, “ser azotado aunque no haga mucho daño,
significa una destitución del amor y una humillación”. Es una representación
agradable que el padre azote a este niño odiado, y quiere decir; “el padre no ama a ese
otro niño, me ama solo a mí”. El contenido y significado de la fantasía satisface los
celos del niño, depende de su vida amorosa y recibe apoyo de sus intereses egoístas.
Difícilmente pueda clasificarse de puramente sexual, pero tampoco es completamente
sádica.
Segunda fase: entre la primera y la siguiente se producen transmudaciones. El padre
sigue siendo quien pega. El niño azotado ha devenido otro, el niño fantaseador
mismo. La fantasía se ha teñido de placer. Su contenido es “yo soy azotado por el
padre”, de indudable carácter masoquista. Es la más importante y grávida en
consecuencias, pero nunca ha tenido existencia real, en ningún caso es recordada,
nunca ha llegado a devenir consciente. Se trata de una construcción en análisis. El
amor incestuoso o mociones incestuosas ya no son acogidos por la conciencia en esta
fase, y en este proceso represivo aparece la conciencia de culpa, anudada a deseos
incestuosos y justificada por su perduración en el inconsciente. La fantasía de ser
azotado por el padre, pasa a ser expresión directa de la conciencia de culpa, ante la
cual sucumbe el amor por el padre. Así ha devenido masoquista.
Ser-azotado: en todos los casos el factor que transmuda el sadismo en masoquismo es
la conciencia de culpa. Este ser-azotado es ahora una conjunción de conciencia de
culpa y erotismo; no es sólo el castigo por la referencia genital prohibida, sino
también su sustituto regresivo, y a partir de esta última fuente recibe la excitación

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libidinosa que desde ese momento se le adherirá y hallará descarga en los onanistas.
Es la esencia del masoquismo. La fantasía permanece por regla general inconsciente y
debe reconstruirse en análisis.
Tercera fase: tiene el texto conocido por el paciente. Es similar a la primera fase: “el
padre pega al otro niño, sólo me ama a mi”. Es consciente. La persona que pega nunca
es el padre, o bien, se deja indeterminada o es investida por un subrogante, un maestro
por ejemplo. La persona propia del fantaseador ya no sale a la luz, y si se pregunta
insistentemente dicen “probablemente estoy mirando”. El niño fantaseador aparece
como espectador. En lugar de un solo niño ahora hay varios. Muchos niños
indeterminados a quienes el maestro azota, son solo sustituciones de la persona
propia. La situación de ser azotado puede variar y el azotar mismo puede ser
sustituido por otros castigos y humillaciones. La fantasía es ahora portadora de una
excitación intensa, inequívocamente sexual, y como tal procura satisfacción onanista.
Solo la forma de esta fantasía es sádica, la satisfacción que se gana con ella es
masoquista.
Fantasma pegan a un niño: (Lacan) Freud se detiene en el hecho que el significado de este
fantasma parece haber absorbido sino toda, al menos una parte importante de las
satisfacciones libidinales del sujeto. Se trata de un fantasma (sádico o perverso, cualquiera)
que se consuma y fija en una forma cuyo tema el sujeto comunica con reticencia, asociado a
la culpabilidad. “Pegan”, el sujeto está como espectador, el que pega es el padre o autoridad,
Nombre del Padre, categoría más allá del padre real. El fantasma conoce cierto número de
estados sucesivos donde se constata que: algo cambia, los personajes; algo permanece
constante, “fijada la investidura para el sujeto de la propiedad de constituir una imagen
privilegiada en la que encontrarán su soporte las satisfacciones genitales que pueda
experimentar”.
El Nombre del Padre, en el interior del sistema significante tiene la función de significar el
conjunto del sistema significante, de autorizarlo a existir, a dictar su ley. El falo entra en
juego en el sistema significante a partir del momento en que el sujeto tiene que simbolizar, en
oposición al significante, el significado en cuanto tal, la significación al falo: que es el
significante del significado en general. El látigo es: instrumento; significante; permanece
como un signo hasta el final, como un eje, modelo, de la relación con el deseo del Otro.
Entrar en el mundo del deseo es para el ser humano experimentar la ley del significante.
Fantasma: (Lacan) la función del fantasma terminal es manifestar una relación esencial del
sujeto con el significante. El fantasma es su significación –el fantasma donde el sujeto

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aparece como un niño pegado- se convierte en la relación con el otro por quien se trata de ser
amado. Ese fantasma se sitúa entonces en algún lugar en la dimensión simbólica entre el
padre y la madre, entre los cuales, por otra parte, oscila efectivamente.
El fantasma es imaginario en uso significante, es un modo de relación entre el sujeto con el
objeto, con el mundo, que permite alojar fantasías (ya que al no poder realizarse en la
realidad, se simbolizan) y manifestarse por medio del discurso. Lacan dice que el fantasma es
una forma que tiene la persona de responder frente al enigma de qué es el deseo del Otro, es
una forma de suplir la falta. El fantasma conformado como un “guión” quiere decir que está
estructurado como significante.

TEÓRICO 8: Estructura del síntoma histérico: pulsión e identificación

Bibliografía:
- Freud - “Fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad”
- Freud - “La perturbación psicógena de la visión”
- Fragmentos del caso Dora.
- Freud - “Psicología de las masas y análisis del yo: Cap. VII”

Histeria: (Freud) etimológicamente proviene del término Histerá (útero, matriz), por lo que
históricamente fue considerada una enfermedad propiamente femenina. Freud incluye las
histerias masculinas. Según Freud, es una afección psíquica que pertenece al grupo de las
neurosis, que afecta tanto a hombres como a mujeres. Se caracteriza por un mecanismo de
formación de síntoma particular. Una de las histerias que investiga Freud es la histeria de
conversión: los síntomas se presentan en el cuerpo, traducirían de manera simbólica algún
elemento reprimido.
Relación entre síntoma y fantasía: (Freud) la actividad de fantasear es compartida tanto en
hombres como en mujeres. En mujeres suele ser erótica, mientras que en hombres suelen ser
de naturaleza erótica, pero también ambiciosa. Estas fantasías son cumplimientos de deseo
engendradas por la privación y la añoranza y llevan el nombre de sueños diurnos, por lo que
son fantasías conscientes. Esta actividad suele requerir un gran trabajo por parte del sujeto y
se vivencian con el afecto de vergüenza, pertenecen a la vida íntima o privada de la persona.
Freud resalta que hay fantasías conscientes, pero también hay algunas que siempre han sido
inconscientes, y otras que han sido conscientes y por efecto de la represión se trasmudaron a

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lo inconsciente. Aquí, el contenido de la fantasía puede ser el mismo de la fantasía consciente


o puede ser una variante, es decir, que puede haberse desfigurado de la fantasía original. Las
fantasías inconscientes mantienen vínculo con la vida sexual de la persona, es idéntica a la
fantasía que le sirvió para su satisfacción sexual durante su periodo de masturbación (vida
sexual infantil). El acto masturbatorio inicialmente se compone de dos fragmentos: por un
lado, se convoca una fantasía; y por otro lado, sobre esa fantasía, aparece una operación
activa, es decir, una operación de autosatisfacción, una acción autoerótica. La acción
autoerótica era una empresa autoerótica pura en sus inicios. Entre esos dos elementos se
produce una soldadura (se unen). Luego, ante ciertas circunstancias, el sujeto renuncia a esta
soldadura, se reprime. Si la persona no logra obtener una nueva modalidad de satisfacción
sexual (sublimación, por ejemplo), se generan las condiciones necesarias para que se dé lugar
a la formación del síntoma histérico.
Los síntomas histéricos no son otra cosa que las fantasías inconscientes figuradas mediante
conversión y en la medida en que son síntomas con harta frecuencia están tomados del
círculo de las mismas sensaciones e inervaciones motrices que originalmente acompañaron a
las fantasías todavía conscientes en esa época.
Técnica o dirección de la cura: (Freud) no abocarnos al síntoma sino a la fantasía
que dio su origen. Que el psicoanalista no dé tanta atención al síntoma sino al
contenido de las fantasías. El contenido de las fantasías inconscientes se corresponde
con las situaciones de satisfacción, es decir con las acciones llevadas a cabo por los
perversos. Es por eso que se vivencian con vergüenza, un vínculo con ese aspecto
sexual, que está por fuera de cierta norma. Por lo general, un síntoma no corresponde
a una única fantasía, sino a una multiplicidad, está sobredeterminado.
Fórmulas:
1- El síntoma histérico es el símbolo mnémico de ciertas impresiones y vivencias
(traumáticas) eficaces.
2- El síntoma histérico es el sustituto, producido mediante conversión, del retorno
asociativo de esas vivencias traumáticas.
3- El síntoma histérico es -como lo son también otras formaciones psíquicas-
expresión de un cumplimiento de deseo.
4- El síntoma histérico es la realización de una fantasía inconsciente al servicio del
cumplimiento de deseo.

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5- El síntoma histérico sirve a la satisfacción sexual y figura una parte de la vida


sexual de la persona (en correspondencia con uno de los componentes de la pulsión
sexual).
6- El síntoma histérico corresponde al retorno de una modalidad de la satisfacción
sexual que fue real en la vida infantil y desde entonces fue reprimida.
7- El síntoma histérico nace como un compromiso entre dos mociones pulsionales o
afectivas opuestas, una de las cuales se empeña en expresar una pulsión parcial o
uno de los componentes de la constitución sexual, mientras que la otra se empeña en
sofocarlos.
8- El síntoma histérico puede asumir la subrogación de diversas mociones
inconscientes no sexuales, pero no puede carecer de un significado sexual.
9- El síntoma histérico es la expresión de una fantasía sexual inconsciente masculina,
por una parte, y femenina, por la otra. [En el fantasear histérico hay una posición
masculina y femenina, y esta es su relación con la bisexualidad]
Relación entre síntoma y pulsión: (Freud) para explicar el síntoma conversivo, Freud
recurre al estudio de ciertas afecciones con causas psicológicas que repercuten alterando un
órgano (en su caso, el ojo, ceguera histérica). Así, parte de la tesis del conflicto pulsional y
parte de la idea de que estas afecciones se producen por una autosugestión, hay un divorcio
entre procesos inconscientes y conscientes en el acto de ver. En la consciencia están ciegos y
en el inconsciente pueden ver. Estas perturbaciones se producen porque un grupo de
representaciones que están asociadas al acto de mirar caen bajo la represión. Para explicarlo
recurre a la teoría del dualismo pulsional (pulsiones sexuales y de autoconversación). Un
órgano o sistema de órganos están al servicio de ambas pulsiones, pero no es fácil servir a dos
amos al mismo tiempo. Cuando la pulsión sexual se convierte en hipertrófica, se hace muy
intensa, el Yo hace una contradefensa en la que intenta reprimir los representantes que
representan la pulsión sexual. Se produce un divorcio entre el Yo y el acto de ver: la
consciencia pierde el dominio del ojo y su función. Entonces, aparece un retorno de lo
reprimido mediante una formación sustitutiva (en este caso, la ceguera histérica). Aparece
una voz superyoica que castiga.
Relación entre síntoma e identificaciones: (Freud) se define a la identificación como la más
temprana exteriorización de una ligazón afectiva con otra persona. Dentro de las
identificaciones vinculadas a la formación de síntomas se encuentran tres, en las que las
primeras dos son identificaciones que están soportadas en una relación afectiva a la libido
previa a los objetos edípicos:

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Identificación con el objeto rival del CE: es una identificación que se produce bajo
la influencia del sentimiento de culpa, conjuga el deseo y el castigo. Es con quien
posee una relación libidinal, es decir con los primeros objetos de un sujeto. En esta
identificación, la persona busca sustituir al rival para expresar afecto al objeto amado
en el complejo de Edipo y lo desarrolla por medio del síntoma con la consciencia de
culpa, identificándose con alguna afección desde el castigo y el sufrimiento.
Identificación con el objeto amado del CE: actualizando el vínculo libidinal con el
objeto del complejo de Edipo y reemplazando la elección de objeto.
Identificación que prescinde de la relación de objeto: (identificación histérica, en
Lacan) se produce sobre la base de poder o querer ponerse en la misma situación que
otro. La empatía nace por la identificación. Un Yo ha percibido en el otro una
analogía en un punto, identificándose a ello. La identificacion por el síntoma pasa a
ser el indicio de un punto de coincidencia entre los dos Yo que debe mantenerse
reprimido. Una identificación de un deseo hacia otro deseo. La identificación
prescinde de una relación de un objeto.

PRÁCTICO 8: Síntoma y fantasía


Bibliografía:
- Freud - “Conferencias 17 y 23”
- Lacan - “El Seminario 5: Clase XVIII”

Sentido del síntoma: (Freud) la psiquiatría hace muy poco caso de la forma de manifestación
y del contenido del síntoma individual, pero es justamente allí donde el psicoanálisis ha
comprobado que el síntoma es rico en sentido y se entrama en el vivenciar de la persona. Los
síntomas neuróticos tienen su sentido, como las operaciones fallidas y los sueños y, al igual
que estos, su nexo con la vida de las personas que los exhiben. Cuanto más individual sea el
cuño del síntoma, tanto más fácilmente esperaremos establecer este nexo. La tarea es, para
una idea sin sentido y una acción carente de fin, descubrir aquella situación del pasado en que
la idea estaba justificada y la acción respondía a un fin.
Síntomas típicos de la enfermedad: (Freud) son aquellos que en todos los casos son más o
menos semejantes, sus diferencias individuales desaparecen o al menos se reducen tanto que

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resulta difícil conectarlos con el vivenciar individual del enfermo y referirlos a unas
situaciones vivenciadas singularmente. Nos orientan para formular el diagnóstico.
Neurosis obsesiva: (Freud) se porta más como un asunto privado del enfermo, renuncia casi
por completo a manifestarse en el cuerpo y crea todos sus síntomas en el ámbito del alma. Se
exterioriza del siguiente modo: pensamientos o representaciones obsesivas que en verdad no
le interesan, o son disparatadas; impulsos que les parecen muy extraños, de espantoso
contenido; crímenes, de los cuales se aleja mediante prohibiciones, renuncias y restricciones
de su libertad; acciones obsesivas como repeticiones inofensivas, floreos ceremoniales sobre
actividades cotidianas, se convierten en tareas fastidiosas, insolubles. Lo común en todas
estas formas es el desplazamiento de su obsesión, pero sin suprimirla. La desplazabilidad de
todos los síntomas bien lejos de su conformación originaria es un carácter principal de su
enfermedad. La permutación, poner en lugar de una idea estúpida otra de algún modo
debilitada, avanzar desde una preocupación a otra.
Síntoma: (Freud) (síntomas psíquicos o psicógenos y de enfermedades psíquicas) son actos
perjudiciales o, al menos, inútiles para la vida en su conjunto. A menudo, la persona se queja
de que los realiza contra su voluntad y conllevan displacer o sufrimiento para ella. Su
principal perjuicio consiste en el gasto anímico que ellos mismos cuestan y, además, en el que
se necesita para combatirlos. Si la formación de síntomas es extensa, estos dos costos pueden
traer como consecuencia un extraordinario empobrecimiento de la persona en cuanto a
energía anímica disponible y, por tanto, su parálisis para todas las tareas importantes de la
vida.
Matriz del síntoma: (Freud) es la fantasía inconsciente.
Síntoma neurótico: (Freud) desde un punto de vista teórico, todos estamos enfermos, puesto
que las condiciones para la formación del síntoma pueden pesquisarse también en las
personas normales. El síntoma neurótico es el resultado de un conflicto que se libra en torno a
una nueva modalidad de satisfacción pulsional. Las dos fuerzas contrapuestas vuelven a
coincidir en el síntoma gracias al compromiso. La libido insatisfecha, rechazada por la
realidad, tiene que buscar otros caminos para la satisfacción. La realidad permanece
inexorable, la libido regresa y es cautivada por la fijación. Las representaciones sobre las
cuales la libido transfiere su energía en calidad de investidura, pertenecen al sistema
inconsciente y están sometidas a los procesos allí posibles: condensación y desplazamiento.
En el síntoma se engendra un retoño de cumplimiento de deseo libidinoso inconsciente
desfigurado de manera múltiple. Es un sustituto para la satisfacción frustrada, por medio de la
regresión de la libido a épocas anteriores. Repite aquella modalidad de satisfacción de la

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temprana infancia, desfigurada por la censura, que nace del conflicto. Por regla general,
volcada a una sensación de sufrimiento y mezclada con elementos que provienen de la
ocasión que llevó a contraer la enfermedad. La modalidad de satisfacción que aporta tiene
mucho de extraño, es irreconocible para la persona que lo siente como sufrimiento y que se
queja por ello.
Fantasía: (Freud) hay un debate sobre la verdad de las vivencias infantiles donde la libido
está fijada, se trata de verdades que, en algunos casos, están opuestas a la verdad histórica.
Las vivencias infantiles construidas en el análisis, o recordadas, son unas veces
irrefutablemente falsas, otras con certeza son verdaderas. El contenido de las fantasías poseen
realidad psíquica, por oposición a la realidad material, y son decisivas en el mundo de las
neurosis. Ejemplos de fantasías primordiales son: observación del comercio sexual entre los
padres, la seducción por una persona adulta, la amenaza de castración. El demorarse en los
cumplimientos de deseo de la fantasía, trae consigo una satisfacción, aunque no se trata de
una realidad permanente. Los sueños diurnos son las fantasías más conocidas.
Deseo: (Lacan) aquello que se aprehende en los síntomas, sean patológicos o lo que hasta ese
momento se presentaba como más o menos reductible a la vida normal. El sueño, por
ejemplo, es siempre un cumplimiento de deseo, una satisfacción del deseo. El deseo es deseo
de aquella falta que en el Otro, designa otro deseo. El deseo se articula en la demanda.
Función del deseo: (Lacan) el deseo humano no está directamente implicado en una
relación pura y simple con el objeto que satisface, sino en una posición adoptada por
el sujeto en presencia de dicho objeto. De manera que nunca es tan simple en la
relación con el objeto.
Carácter del deseo: (Lacan) vagabundo, huidizo, insaciable. Si bien soy yo quien
desea, eso que hay en mí sólo se puede captar en la diversidad de los deseos. Doble
carácter del deseo: reconocimiento del deseo y deseo de reconocimiento.
Síntoma: (Lacan) llama síntoma, en su sentido más general, tanto al síntoma mórbido como
al sueño o cualquier cosa analizable. El síntoma es lo que es analizable. El síntoma es una
satisfacción al revés, la satisfacción presenta un carácter problemático. Así, el deseo aparece
vinculado con algo que es su apariencia: su máscara, se presenta bajo una forma paradójica.
El síntoma habla en la sesión (eso habla), es algo que habla y que se articula. El síntoma va
en el sentido del reconocimiento del deseo.
Máscara del deseo: (Lacan) significa que el deseo se presenta bajo una forma ambigua que
precisamente no nos permite orientar al sujeto hacia un objeto. Es un interés del sujeto por la
situación, por la relación de deseo. Es lo que Lacan llama el elemento de máscara del

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síntoma. Lacan desarrolla que el deseo no está vinculado con su objeto, por ello es un deseo
insatisfecho y que, además, implica el deseo del Otro. El sujeto busca reconocer su deseo,
pero lo manifiesta como síntoma, ya que es un deseo excluido por el sujeto porque quiere
hacerlo reconocer. El deseo busca que se reconozca el deseo mediante la máscara.

PRÁCTICOS 9 y 10: Histeria: Dora


Bibliografía:
- Freud - “Fragmento de análisis de un caso de histeria (Dora)”

Caso Dora: la importancia del caso es que a partir del mismo se puede explicar el
mecanismo de formación del síntoma. Freud utiliza el caso en un intento por confirmar lo que
había establecido con anterioridad en su texto Interpretación de los sueños. Se plantea cómo
los sueños tienen la misma estructura del síntoma y pueden ser analizados e interpretados de
la misma manera a través del mecanismo de formación del síntoma. Freud cataloga el caso
como una petit hystérie.
Síntomas: afonía y tos.
Pre-solicitación somática: autosatisfacción por el chupeteo. En la infancia era una
“chupeteadora”. El padre le había quitado esa costumbre. Es la pre-condición somática que
pide después ser satisfecha en esa zona del cuerpo en específico.
Solicitación somática - soldadura con la fantasía: fantasía en relación al padre y la Sra. K y
escena con el hermano.
- Se reprime la fantasía y la acción autoerótica.
- Se produce el síntoma (afonía y tos). Quejas repetidas y monótonas junto con una tos.
Significado del síntoma: figuración de una fantasía sexual. Si el padre era impotente, ella
tenía alguna fantasía con la satisfacción oral.
- En el historial vemos síntomas por identificaciones a la madre, al padre y otras
identificaciones no edípicas, por ejemplo: con la prima, con la Sra. K y el Sr. K.

Fórmula canónica de la causación de la neurosis en el Caso Dora: la escena del lago


(trauma biográfico) resulta inservible para explicar la especificidad de los síntomas
principales de Dora (tos y afonía), esto puede rastrearse a cuando era niña. Por lo cual, esa
escena que cobra un valor traumático está reactualizando otra cosa, otra escena. Por lo que

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esa escena del lago es la conformación última de la enfermedad, puede funcionar como un
trauma psíquico, pero es un trauma biográfico. La sintomatología de Dora ya se expresaba
antes. Hay una escena que Dora le cuenta a Freud y que éste considera más apropiada para
producir el encuentro de un trauma sexual (hecho a los 14 años, cuando el Sr. K la apoya y le
da un beso).

TEÓRICO 9: La pregunta histérica

Bibliografía:
- Freud - “Conferencia 33”
- Lacan - “Seminario 3: cap. VII, par.1; cap. XII, par.3; cap. XIII, par. 1 y 2”

(Lacan) Como psicoanalistas nos interesa, además de la manifestación clínica, establecer las
coordenadas estructurales en las que el discurso se presenta a partir de la escucha de un
discurso.
Histeria: (Lacan) la histeria no depende solamente de la presentación clínica de los síntomas
conversivos, de la producción sintomática conversiva, sino que entiende que la estructura de
la histeria también se puede constatar en la estructuración del discurso de nuestros pacientes,
por ende, no va a ser preciso o indispensable que haya una manifestación clínica para que
podamos pesquisar las coordenadas del deseo histérico sino que escuchando podremos
individualizar las características propias de la estructuración del deseo histérico. Deseo que se
presenta como escindido de una cierta satisfacción de la demanda y la demanda es demanda
de amor. El deseo se plantea en términos de deseo insatisfecho.
Lectura del discurso histérico - Caso Dora: (Lacan) ambigüedad en Dora respecto de cuál
sería para ella su objeto de amor, ambigüedad en cuanto al objeto de amor, de deseo o de
identificación (el padre, Sra. K, Sr. K). El
objeto de amor no varía en Dora, es el
padre, es lo fundante en el Edipo, es el
objeto de amor por excelencia. La
identificación es una forma de relación
amorosa, el padre es el objeto de amor
privilegiado y, a su vez, el objeto de rivalidades.

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La Sra. K es objeto de deseo, en tanto y en cuanto es a ella el lugar a donde Dora dirige su
pregunta acerca de la femeneidad (¿Qué es ser mujer?). La pregunta que está en juego de la
estructura del discurso histérico.
El Sr. K funciona en tanto objeto de identificación, pero no simbólica como en el padre, sino
una identificación viril imaginaria. El Sr. K es el cuarto elemento que intermedia las
relaciones de Dora, haciendo una triangulación, le hace a Dora poder soportar toda esta
situación, esta estructura cuaternaria (ballet de a cuatro), y le permite sostener con cierta
estabilidad la pregunta acerca de su deseo. Esa estructuración del discurso histérico ubica la
necesidad de ese cuarto elemento para que la histeria se mantenga, de alguna manera,
estabilizada. Realiza un rodeo similar al que hace la persona histérica para asumir la forma de
posición sexual.
En la escena del lago, cuando el Sr. K dice la fatídica frase “mi mujer no significa nada para
mí”, frase dirigida a aquel lugar que posibilitaba que la pregunta se produjese
metafóricamente, genera la caída de la Sra. K de este lugar propiciador de la pregunta. Es
decir, se produce una disolución imaginaria de la estructura de la pregunta de manera
inconsciente.
Esta estructuración del discurso histérico nos enseña cómo funcionan las cosas para el
histérico a nivel de su deseo. El deseo funciona indispensablemente en la histeria a partir de
una cierta procuración tanto por la vía del padre, como por la vía del deseo a partir de poder
identificarlo en algún otro, ya sea un semejante a partir de una identificación imaginaria o,
más fundamentalmente, a partir de una identificación simbólica. En esta forma de
estructuración del discurso, siempre el histérico toma su deseo como proveniente de algún
rasgo identificado en el deseo del otro, deseo procurado a partir del deseo del otro.
La procuración del objeto de deseo de la histeria depende esencialmente de la mediación de
un otro, es decir de un cuarto elemento, para que la situación de deseo y para que la
proximidad del sujeto con su objeto de deseo pueda ser soportada por un sujeto histérico que
no ha asumido todavía su posición sexual.
La disolución imaginaria, de producirse en una situación espontánea y sin ningún tipo de
brújula orientativa en una cura, orientaría al sujeto histérico a los que se llama como el pasaje
al acto. El cachetazo se debe interpretar como un pasaje al acto.
Para Lacan, toda neurosis se estructura a partir de una pregunta que en el dispositivo analítico
debemos subjetivar. Es a través de las preguntas que el paciente se hace, que en la práctica
clínica se accede a la neurosis. La neurosis está condenada a tener estructura de pregunta
debido a que la neurosis es un efecto del lenguaje y, como tal, estructura todas sus

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manifestaciones a través de las leyes del lenguaje (metáfora y metonimia). Desde el punto de
vista de la pulsión, la neurosis está condenada a ser una pregunta, porque nuestras pulsiones
carecen de un objeto natural. El objeto de la pulsión se encuentra contingentemente o se
construye.
Lacan formula una pregunta universal para las neurosis histéricas, sea femenina o masculina.
La pregunta de todo histérico es la pregunta sobre sus dificultades para asumir la posición
sexual. La pregunta es ¿soy hombre o soy mujer? De esa pregunta podemos localizar de
manera diferencial la pregunta propiamente desarrollada en la histeria femenina: ¿qué es ser
una mujer? En la histeria masculina, la pregunta fundamental sería: ¿soy capaz de procrear o
no lo soy?

TEÓRICO 10: Elaboración lacaniana de la histeria

Bibliografía:
- Lacan - “Intervención sobre la transferencia”

(Lacan) Lacan utiliza a Hegel con su dialéctica para analizar al caso Dora, con el objetivo
de conceptualizar la transferencia. Su objetivo es trabajar sobre la transferencia desde el
análisis de este caso.
Dialéctica hegeliana: (Hegel) la aparición de una tesis puede ser una idea, un concepto dado,
inmediato, que se da por sentado. Ante esto, se antepone una antítesis, algo que se opone, que
contradice esta idea. Luego, surge una síntesis, una especie de solución provisoria al conflicto
entre tesis y antítesis. Al ser una nueva tesis encontrará una nueva antítesis, para recomenzar
el círculo, la dialéctica.
“El psicoanálisis es una experiencia dialéctica”: (Lacan) hay momentos en la estructura del
sujeto en los que se establecen discontinuidades, hay una irrupción, y se transforma una
verdad que se sostenía. Y, además, no sólo transforma su comprensión del mundo sino que
también tiene consecuencias en la posición misma desde la cual sostiene los objetos. Los
objetos son personas con las que nos relacionamos y también los objetos de satisfacción.
Inversiones dialécticas: (Lacan) escansiones de la estructura en las que se transmuta para el
sujeto la verdad, y que no tocan solamente a su comprensión de las cosas, sino a su posición
misma en cuanto sujeto del que los objetos son función. Lo que puede provocar la inversión
dialéctica es mostrarle al sujeto, que no es que él sea función de los objetos con los cuales se

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relaciona, sino que los objetos con los que se relaciona son función de su posición de sujeto.
Salir de la queja de que “el otro me hace tal cosa”, a poder descubrir de cómo la posición que
el sujeto tiene en relación con otros colabora y ayuda, funcionando muy bien para mantener
esas relaciones.
Transferencia: (Lacan) puede definirse en términos puramente dialécticos. El caso Dora es
el primero en el que Freud distinguió a la transferencia y pudo conceptualizarla como
obstáculo.
Dialéctica hegeliana aplicada al caso Dora: (Lacan) lo hace en seis pasos intercalando el
desarrollo de la verdad y sus transmutaciones.
1. Primer desarrollo de la verdad: queja de ser objeto de un odioso cambalache.
Dora se siente un objeto de intercambio entre el padre, la Sra. K y el Sr. K.
2. Primer inversión dialéctica: Freud le plantea “¿cuál es tu propia parte en el
desorden del que te quejas?” es decir, “¿en qué medida participas de lo que te
quejas?”, pregunta fundamental para el inicio de análisis del caso Dora.
3. Segundo desarrollo de la verdad: silencio, complicidad y protección de Dora ante
la ficción entre ella y el Sr. K y la relación entre el padre y la Sra. K. Hay
identificación con el padre. Este desarrollo de la verdad permite conjeturar esta
identificación. En la histeria las identificaciones son abundantes. En el caso Dora, la
principal identificación es con el padre, es gracias a esta identificación que se pueden
explicar los síntomas, sobre todo los relacionados con la zona oral. Es justamente por
la impotencia del padre lo que refuerza su identificación con él. Dora habla de una
práctica de felación porque si el padre es impotente, la manera que tiene para tener
relaciones sexuales es la felación [contradicción, no aparece del todo claro].
4. Segunda inversión dialéctica: los celos hacia el padre enmascaran su interés hacia
la rival, la Sra. K, porque no hay queja ante ella, no hay rivalidad ante ella sino más
bien una fascinación.
5. Tercer desarrollo de la verdad: atracción fascinada de Dora hacia la Sra. K.
Aparecen los relatos de Dora sobre las confesiones y las charlas de sexualidad
femenina. Freud sostiene que Dora estaba enamorada de la Sra. K. A esto lo descubre
cuando escribe el caso, pero luego en el análisis insiste en que Dora estaba enamorada
del Sr. K, y por haber sido una hipótesis inexacta no se pudo finalizar el análisis.
6. Tercera inversión dialéctica: la Sra. K es el misterio de la propia femineidad
corporal de Dora. No se da. La Sra. K era objeto de deseo del padre y del Sr. K
también, entonces ella puede dar una respuesta sobre lo que es ser una mujer. Es una

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hipótesis con la lectura de Lacan, entonces no se llega a ese punto en sí (es una
suposición de lo que podría haber pasado).
Se puede descubrir lo que para Dora significa el hombre y la mujer de diversas maneras.
Primero, tomar que el error de Freud para Lacan, es que él se pone en lugar del Sr. K y de
alguna manera cuando Dora se despierta de los sueños y huele el olor a humo le recuerda a
ambos. El análisis se interrumpe. Segundo, en la escena del lago, que es la desencadenante de
todo, se cae el cuarteto que Dora había sostenido. Lo que significó para ella, no es algo que lo
diga explícitamente, pero se interpreta de esta manera lo asintomático. Tercero, el recuerdo de
Dora donde en estado de no adquisición del lenguaje, se chupa el dedo y le toca la oreja al
hermano. La mujer está relacionada con el deseo primitivo oral, define la feminidad. Estas
inversiones dialécticas se pueden hipotetizar desde lo que significan la masculinidad y la
feminidad para ella misma.
Hay una dificultad en Dora para aceptarse a sí misma como objeto de deseo y no a la Sra. K,
que se podría haber logrado en el análisis con Freud. No es que haya una tendencia
homosexual en la histeria, sino más bien hay una pregunta por lo femenino, tanto en el
hombre como en la mujer.
Lacan define a la transferencia como “no es nada real en el sujeto, sino la aparición, en un
momento de estancamiento de la dialéctica analítica, de los modos permanentes según los
cuales constituye sus objetos”. Lacan concluye en que es la aparición de la forma en las
cuales el sujeto se relaciona con sus objetos, en el sentido que Freud no pudo captar. Los
modos permanentes de las identificaciones, otro modo de constituir, es la pregunta por la
femineidad en la Sra. K. No logra responder a esa pregunta. Qué es lo femenino tiene que ver
con ser objeto de deseo, conectado con un deseo primitivo oral que no logra descubrir por sí
misma en el análisis.

PRÁCTICO 11: Elaboración lacaniana de la histeria


Bibliografía:
- Lacan - “El Seminario 4: cap. VIII”
- Lacan - “El Seminario 5: cap. XX y XXI”
- Lacan - “La dirección de la cura, cap. V”

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(Lacan) El objeto de Dora, y de toda histérica, es homosexual y, como menciona Lacan, se da


por una identificación con una persona del otro sexo, es decir, una identificación viril que en
el caso de Dora es imaginaria con el Sr. K, por medio de su Yo que le permite estar vinculada
con la Sra. K, a quien le dirige su pregunta. Entonces, la identificación en la histérica es una
identificación viril imaginaria con alguien del otro sexo, a través del cual aborda, se acerca, a
su objeto (causa de deseo) homosexual. Dora necesita abordar a la Sra. K a causa de la
pregunta histérica, la pregunta por su sexualidad (¿qué es ser una mujer?). Toma a la Sra. K
como objeto porque ella parecería tener la respuesta a esto, debido a que es deseada por
todos, logra captar, capturar el deseo de los hombres.
Dora se encuentra en el esquema entre el padre y la Sra. K en línea recta porque el padre ama
a la Sra. K, en otras palabras, ama más allá de Dora. Pero Dora ama a su padre aunque él no
le pueda brindar nada (vinculado con la identificación por la impotencia de su padre).
El esquema culmina cuando, en la escena del lago, el Sr. K le menciona que a su mujer no le
da importancia. Esto permite que caiga el deseo de Dora, ese deseo insatisfecho característico
de la histeria. Al mencionar esto, se desmorona esta estructura al no permitir que Dora pueda
constituir su deseo ya que la Sra. K no tiene importancia para él, y no le da lugar a Dora a
plantear su enigma por la feminidad.
Deseo en la histeria: (Lacan) el deseo en la histeria es un deseo insatisfecho porque tiene la
necesidad de crearse uno. Éste no queda reducido a la demanda, que no es captado por el
lenguaje y es la falta del sujeto. Es un deseo que no se satisface, que es un resto, una falta y
aquí puede ubicarse el significante del deseo: el falo. La demanda es una demanda de amor,
de una respuesta del Otro. Lacan plantea el más acá y más allá de la demanda: el más allá de
la demanda implica el deseo, ese resto que no se reduce a la demanda; el más acá de la
demanda implica al Otro en su presencia o ausencia, al Otro del lenguaje de los significantes.
Lacan sostiene que no se entenderá nada de la histeria si no se parte del principio de que el
deseo es deseo insatisfecho y que está siempre mediatizado por otro. El signo de
insatisfacción en la histeria se presenta articulado a una demanda, es algo que pide y nunca
alcanza.

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TEÓRICO 11: Trayectoria típica de la formación de síntomas obsesivos

Bibliografía:
- Freud - “Las neuropsicosis de defensa: cap. II”
- Freud - “Nuevas puntualizaciones...: cap. II”
- Freud - “Obsesiones y fobias”

Neuropsicosis de defensa: (Freud) son desarrolladas durante la 1HPF y en ellas se agrupan:


la histeria adquirida, las fobias, las representaciones obsesivas y ciertas psicosis alucinatorias.
Lo que tienen en común es la operación de la defensa. Según cómo trabaje la defensa se va a
producir una variación de neuropsicosis.
Defensa: (Freud) mecanismo psicológico que, Freud conjetura, tiene como finalidad suprimir
cualquier modificación de la homeostasis del aparato psíquico. Cuando aparece una
representación que hace peligrar la homeostasis, viene a ser el aparato anímico quien intenta
suprimir la representación por ser inconciliable para la misma. La representación no se puede
cancelar definitivamente, entonces una forma de lidiar con ella es convertirla en débil,
quitarle fuerza, intensidad. Esto se produce a partir del divorcio de dos elementos: el
contenido ideativo (representación inconciliable) y el afecto. El afecto que está adherido a la
representación se tiene que separar para que deje de perturbar a la conciencia. El síntoma
conversivo también opera de este modo, el afecto se va a mudar a una parte del cuerpo en el
caso de la histeria de conversión.
Neurosis obsesiva: (Freud) este cuadro entra dentro de las neuropsicosis de defensa, por lo
que sigue todo el mecanismo anteriormente descrito. En este caso, a diferencia de la histeria
de conversión, se produce un falso enlace (mésalliance). Para defenderse de una
representación inconciliable se le quita el afecto a la representación, quedando segregada de
toda asociación dentro de la conciencia. El afecto se adhiere a representaciones no
inconciliables. Las representaciones contradictorias a la conciencia tienen relación con la vida
sexual de las personas. En este mecanismo, el afecto se dirige a una representación no
inconciliable, es decir, ciertas ideas que no son contradictorias y que pueden convivir con la
conciencia (representaciones obsesivas). Así, se produce el síntoma característico de las
obsesiones: ideas que parecen absurdas, que no tienen sentido, no son justificadas, pero que
para Freud sí tienen pleno sentido, dado que se produjo un mecanismo de desplazamiento en
el afecto. La representación inconciliable queda en la conciencia, pero separado de la
posibilidad de relación, queda sin afecto alguno.

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Representaciones obsesivas: (Freud) se figuran como un sustituto de una representación


sexual inconciliable para la conciencia. Las representaciones que se imponen están
sustituyendo otra cosa. El mecanismo de falso enlace se produce de manera inconsciente. Los
enfermos mantienen en secreto sus representaciones obsesivas. El afecto en las
representaciones obsesivas aparece dislocado. El psicólogo puede ensayar la “retraducción a
lo sexual”. El afecto permanece sin cambios, solo se ha desplazado. La representación ha
quedado excluida del recordar, forman parte de un grupo psíquico segundo. Las
representaciones obsesivas pueden estar aisladas en un cuadro o combinadas con otro cuadro
clínico. No son de igual tenor las representaciones obsesivas y representaciones sexuales de
tiente penoso.
Obsesiones y fobias: (Freud) las obsesiones y las fobias son neurosis separadas y se
diferencian en cuanto al mecanismo y la etiología. En toda obsesión hay dos cosas: una idea
que se le impone al enfermo y un estado emotivo asociado. Mientras que en las fobias
predomina un estado emotivo (angustia o ansiedad), en la neurosis obsesiva hay una
variación de estados emotivos (duda, sentimiento de culpa, reproches, remordimiento,
ansiedad, angustia, etc.). Las obsesiones son múltiples, mientras que las fobias son
monótonas. También hay una diferenciación entre las neurosis obsesivas y las obsesiones
intensas. Estas últimas son una representación o recuerdo que no ha sido lo suficientemente
tramitado por el aparato psíquico y eso produce que se presenten de manera obsesiva, que
tomen esa cualidad. En muchas verdaderas obsesiones, el estado emotivo constituye la cosa
principal, puesto que ese estado persiste inalterado, en tanto que la idea asociada varía. El
estado emotivo está siempre justificado. Entonces, el sesgo patológico consiste en: el estado
emotivo que se ha eternizado, y la idea asociativa que ya no es la original sino un sustituto.
Así mismo, la idea original puede sustituirse por otra idea, o puede sustituirse por actos o
impulsiones que de origen sirvieron como alivio. El motivo de la sustitución es un acto de
defensa del yo contra la idea inconciliable. El estado emotivo no desaparece por el hecho
mismo de la sustitución.
Etiología de la N.O.: (Freud) propone una teoría de la etiología traumática de la neurosis
obsesiva. Las neuropsicosis de defensa tienen como condición una experiencia traumática
sexual (un acontecimiento) que se experimenta en la temprana infancia. En las neurosis
histéricas, la vivencia sexual se ha caracterizado por ser pasiva y displacentera, el sujeto fue
objeto de una seducción. En la neurosis obsesiva, la vivencia sexual se caracteriza por ser una
vivencia sexual activa y placentera. En ambas hay, en sus orígenes, una escena de seducción.
Freud propone una fórmula simple para la neurosis obsesiva: las representaciones obsesivas

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son siempre reproches mudados, que retornan de la represión y están referidos siempre a una
acción sexual de la infancia realizada con placer.
Trayectoria típica de una N.O.: (Freud) propone una diacronía de la obsesión, un desarrollo
de la enfermedad en períodos. El primer periodo, llamado periodo de inmoralidad infantil, es
la condición necesaria ya que es el germen de la neurosis posterior. En él se producen las
vivencias sexuales, ya sean activa o pasiva. Después se puede resignificar para dar lugar al
segundo período. Este segundo, caracterizado por el recuerdo de las acciones placenteras,
ante el cual el sujeto se reprocha por las acciones y el nexo con la vivencia de pasividad
(seducción). Luego, se reprime el reproche y se conforma el síntoma defensivo primario
(escrúpulos a la conciencia moral, vergüenza, desconfianza de sí mismo). En un tercer
periodo, periodo de salud aparente, se da una especie de defensa lograda, donde no se
manifiesta la enfermedad propiamente dicha. La neurosis no se ha desencadenado. El cuarto
periodo, el retorno de los recuerdos reprimidos y la enfermedad propiamente dicha, es donde
ha fracasado la defensa primaria. Ésta fracasa ya sea por una cuestión contingente, azarosa, o
por experiencias sexuales en conexión con las experiencias reprimidas que propiciaron el
retorno de lo reprimido. El fracaso de la defensa implica el desarrollo de la enfermedad y sus
síntomas. El retorno será siempre desfigurado, se forma un compromiso en representaciones
reprimidas y representaciones represoras. Freud diferencia dos formas de neurosis obsesiva:
Retorno de la acción-reproche: retornan los recuerdos de los contenidos mnémicos
de la acción infantil. En este caso, predominan las representaciones obsesivas que son
doblemente desfiguradas (algo actual sustituye algo pasado y algo sexual sustituye
algo no sexual). Estas representaciones obsesivas aparentemente ilógicas están
constituidas por una secuencia lógica de pensamiento. Hay que dilucidar esa
formación. Estas representaciones obsesivas tienen un curso psíquico forzoso, no por
el valor en sí mismo, sino por la fuente original. Es decir, se le va a imponer al
paciente de manera forzosa.
Retorno del afecto-reproche: se caracteriza por los afectos obsesivos. Aquellos
reproches que se le habían acuñado tras recordar vivencias iniciales infantiles. Hay
una mudanza de afectos. El contenido ideativo se desfigura. Las neurosis obsesivas
pueden ser con afectos obsesivos de la vergüenza (que otros se enteren de las
acciones), la angustia hipocondríaca (por las consecuencias corporales de la acción
reproche), la angustia social (referida a la condena social, que otros se enteren), la
angustia religiosa (pena o castigo por sus actos), el delirio de ser notado (que no lo

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descubran, que sean señalados), la angustia de tentación (una justificada desconfianza


de caer en tentación hacia aquellas acciones reprimidas y reprochadas).
Luego del cuarto periodo, aparecen los síntomas de defensa secundaria, una serie de medidas
protectoras que buscan combatir las representaciones y/o afectos obsesivos. Si las medidas
protectoras triunfan, se produce una tercera plasmación de la neurosis: las acciones
obsesiones. Estas tres formas pueden aparecer combinadas, aunque hay cierto predominio de
unas sobre otras. Las defensas secundarias se diferencias según:
Defensa secundaria frente a las representación obsesivas: se caracterizan por el
desvío del pensamiento, por ejemplo la compulsión de cavilar, pensar en cosas
suprasensibles. Esto puede derivar en la compulsión a examinar y la manía de duda.
Ese afecto de duda se eterniza y se dirige a cualquier idea.
Defensa secundaria frente a los afectos obsesivos: acciones obsesivas que se
pueden agrupar según la tendencia: medidas expiatorias (ceremoniales, observación
de números), medidas preventivas (fobias, supersticiones, meticulosidad,
engrosamiento del síntoma de los escrúpulos de la conciencia moral), miedo a
traicionarse (colección de objetos, misantropía), aturdimiento (dipsomanía).

TEÓRICO 12: Estructura del síntoma obsesivo

Bibliografía:
- Freud - “Acciones obsesivas y prácticas religiosas”
- Freud - “Inhibición, síntoma y angustia: cap. II, V y VI”
- Freud - “Conferencia 17”

Comparación entre N.O. y religión: (Freud) Freud propone una comparación entre la
sintomatología del neurótico obsesivo (especialmente desde las acciones obsesivas) y las
prácticas religiosas compartidas socialmente. Es así que se realizan ciertas comparaciones
entre los ceremoniales y rituales, entre la continuidad del adentro/afuera, naturaleza/cultura,
inmixión de lo interno/externo, lo social/lo individual. Una especial comparación que realiza
es aquella defensa del neurótico y del religioso frente a una angustia. Freud sostiene que tanto
en la religión como en la N.O., se trata de hacer frente a la renuncia del orden de lo pulsional,
que en ambos discursos debió producirse. Así, en la N.O. se produce una renuncia a la
satisfacción de pulsiones sexuales, mientras que en la religión se produce una renuncia a las

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pulsiones egoístas en pos del bien común. Encuentra ciertas semejanzas entre ambas
prácticas: la omisión de algún ceremonial suscita angustia, se requiere de cierta privacidad
para el desarrollo de los rituales y se realizan con total escrupulosidad. En ambos casos, se
tratan de medidas defensivas. También, encuentra algunas diferencias: en la N.O. existe una
diversidad de rituales según la particularidad de cada sujeto; la N.O. no es un fenómeno
social, se desarrolla en la intimidad; y cada religión tiene para cada ritual un sentido
compartido, mientras que en la N.O. se presentan en una primera instancia o en apariencia
como carentes de sentido.
Inercia libidinal: (Freud) la libido o energía psíquica tolera de muy mala manera las
postergaciones y las frustraciones de las satisfacciones de sus pulsiones sexuales. Por lo
tanto, de una u otra manera, ya sea de manera prioritaria o de manera permutable, va a buscar
siempre encontrar alguna forma de satisfacción.
Desplazabilidad de la libido: (Freud) teniendo en cuenta que la libido es una energía
fundamentalmente desplazable, puede ir invistiendo diferentes objetos y diferentes
representaciones, siempre en búsqueda de encontrar esa ansiada satisfacción pulsional.
Mecanismo de la formación del síntoma en la N.O.: (Freud) no se trata sólo del falso
enlace o méssaliance, sino que para que ese falso enlace se produzca y termine de formarse el
síntoma neurótico obsesivo y ese síntoma se presente como sobreinvestido de libido, pero
muy absurdo o carente de sentido a nivel cognitivo o representacional, tiene que haber
sucedido en los estadios previos de la formación de síntoma un divorcio entre el contenido
ideativo original (inconciliable para el individuo) y el afecto o las investiduras libidinales
vinculadas a ese contenido ideativo. La libido liberada por efecto de este divorcio se desplaza
hacia una nueva representación o hacia un nuevo contenido ideativo, vinculado al contenido
ideativo original por alguna asociación fundamentalmente de contigüidad u homofónica, pero
en apariencia anodina o carente de importancia. De allí que muchas veces los rituales caigan
en cosas, acciones o prácticas que no modificarían la vida del sujeto. Esa libido se divorció
del contenido ideativo y allí comienza a actuar el mecanismo de la represión, característico
de la N.O. En ese divorcio, luego, hay un desplazamiento de la libido y un falso enlace, que
es el final del mecanismo de la formación de síntoma, es la condición final para que se
complete este camino, ya que une esa libido retirada o divorciada del contenido ideativo
original a un nuevo contenido no amenazante, anodino, absurdo en apariencia.
Fijación libidinal: (Freud) ver Práctico 3.
Regresión: (Freud) ver Teórico 7.
Frustración: (Freud) ver Teórico 6.

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Integración de las teorías freudianas: (Freud) en el texto “Inhibición, síntoma y angustia”,


Freud realiza una integración de lo expuesto durante sus tres HPF. Así, sostiene que la
situación original de la neurosis obsesiva no es muy distinta de la situación original de la
histeria, en ambas se trata de defenderse de las exigencias libidinales correspondientes al
complejo de Edipo. Freud articula la idea inicial de su primera hipótesis de la defensa, los
desarrollos posteriores del complejo de Edipo y los desarrollos de la segunda hipótesis, la
desplazabilidad de la libido. En la neurosis, la defensa va a frustrar las satisfacciones
libidinales correspondientes a los objetos del complejo de Edipo para que la libido se
desplace a otros objetos, en este caso, se desplaza hacia la formación de un síntoma obsesivo,
como podría ser un ceremonial.
Defensa: (Freud) propone una diferencia entre defensa y represión, ya que no son una misma
y única forma de producir la neurosis. La defensa de la N.O. se presenta como más amplia y
constituida por diversos mecanismo de los cuales la represión es sólo uno de ellos. Así, la
represión se podría encasillar en los desarrollos pertenecientes a la 1HPF. Sin embargo, hay
otros dos grandes mecanismos de defensa que pueden actuar de igual manera en la formación
del síntoma obsesivo. Uno de ellos es la regresión (2HPF), que ante la frustración de la
satisfacción sexual o la satisfacción de mociones libidinales sexuales en los objetos del
mundo exterior, el obsesivo va a regresar, retornar con su libido, a aquellas fases o instancias
donde la satisfacción libidinal estuvo garantizada. En la N.O., por lo general, esa regresión se
da a la vida de fantasía, pero sobre todo a fantasías inconscientes de orden u origen
sádico-anal. El otro mecanismo de defensa general de la neurosis obsesiva es la formación
reactiva (3HPF). Ante la emergencia de una moción pulsional proveniente del Ello que
requiere satisfacción inmediata, el Yo va a hacer lo posible para postergar esa satisfacción
pulsional y, en su defecto, va a erigir una suerte de formación reactiva a esa moción, de
carácter moralmente correcto y de acuerdo a las exigencias del mundo exterior. Por otra parte,
Freud adhiere otras dos técnicas auxiliares de la represión, que son la anulación de lo
acontecido o anulación retroactiva (ante una representación conflictiva para el aparato
psíquico o una representación inconciliable, el yo opta por dar lugar a algún tipo de acción o
de representación que venga a anular la inscripción de la primera acción o representación
inconciliable o conflictiva) y el aislamiento (aislar esa representación de las comunicaciones
o asociaciones con el resto de las representaciones, aislandola con el monto de afecto que le
corresponde e intentar que ningún vínculo asociativo despierte esa representación aislada).

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TEÓRICO 13: Elaboración lacaniana de la neurosis obsesiva: demanda y


deseo

Bibliografía:
- Lacan - "Seminario 10: cap. XXI, par. 3; cap. XXII, par. 3 y 4; cap. XXIII, par. 3”
- Lacan - “El Seminario 5: cap. XXIII y XXVI”
- Lacan - "Función y campo de la palabra y del lenguaje...: págs. 290-2”. "

Las estructuras neuróticas son distintas según en dónde se haga hincapié en el discurso
neurótico: si se hace hincapié en la insatisfacción del deseo, estamos trabajando en una
estructura histérica; si se hace hincapié en la dependencia con el Gran Otro en el acceso al
deseo, estamos trabajando con una neurosis obsesiva. En la N.O. se mantiene igualmente un
deseo insatisfecho, pero este deseo depende de un Otro.
Deseo evanescente: (Lacan) que se desvanece, se esfuma. El deseo desaparece, se desvanece
en algún momento. “A medida que intenta por las vías que le proponen acercarse al objeto, su
deseo se amortigua hasta llegar a extinguirse, a desaparecer”. Cuando el obsesivo se va
acercando al objeto de su deseo, a cumplir su deseo, empieza a titubear, a debilitarse, a
amortiguar su deseo por ese objeto. El obsesivo para poder acceder a su deseo mantiene una
dependencia respecto del Gran Otro. Para sostener ese deseo hace que lo sostenga un Otro,
entendiendo o manteniendo ese deseo como prohibido, prohibido por un Otro. Para el
obsesivo, este deseo, el acceso a su deseo se encuentra prohibido, obstaculizado, dificultado
por el Otro.
Particularidad del Otro: (Lacan) es un Otro que mantiene la prohibición del acceso a su
deseo. Otro como destructor y prohibidor. El obsesivo está todo el tiempo pidiendo permiso,
preguntando si puede hacer tal cosa, se la pasa preguntando al Otro en relación con la
demanda propia, hace pasar por una demanda su deseo, nunca pone en juego su deseo, lo
hace pasar por la decisión del Otro. Esto es porque el acceso a su deseo está obstaculizado,
dificultado, sostenido por un Otro que decide por él y se lo prohíbe. También, la otra cara es
la agresividad hacia el otro con minúscula (Otro y otro pueden ser la misma persona). La
agresividad en el neurótico se juega en un punto de “o vos o yo”. La relación imaginaria con
el otro se da en términos de agresividad. Esto se debe a que el obsesivo teme que su deseo sea
destruido por el otro. La emergencia de su deseo, de alguna manera, conmemora aquel primer
momento de acceso a su deseo donde este fue destruido por un otro, por lo que cada vez que
aparece el deseo del obsesivo, provoca el surgimiento de la agresividad, la cual es siempre en

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términos del eje imaginario, con la cual la agresividad se juega en torno con un otro en
minúscula. Según Lacan, uno tiene que estar preparado, como analista, para desatar un
infierno, porque el obsesivo se presenta como pacífico y obediente, pero hay una
ambivalencia que es una respuesta de un odio y agresividad muy fuerte.
Fantasma oblativo en la N.O.: (Lacan) además de los fantasmas sádicos, también vemos
fantasmas oblativos, que se puede encontrar en la predisposición para cumplir con la
demanda del Otro. Oblativo significa ofrenda y sacrificio que se hace a un dios.
Hazaña: (Lacan) es una acción que realiza el neurótico obsesivo para ganarse el favor del
Otro que prohíbe su deseo y, al ganarse su favor, de alguna manera, tendría permitido acceder
a su deseo. Es una manera de pedir permiso. En la hazaña hay una presencia de tres
elementos: el Otro, el otro y el sujeto. Hay un escenario en el que el sujeto realiza una hazaña
en donde está incluido un otro (que puede ser en términos de competencia a un otro
semejante), pero siempre hay un Otro en donde el sujeto mismo está colocado ahí mirándose
a sí mismo, y ahí entra el elemento de la mirada, hay un Otro que toma nota de estas hazañas.
Lo que busca el obsesivo todo el tiempo con las hazañas es que el Otro note cómo él las
realiza y, de alguna manera, obtenga el contento de este Otro. Su objetivo esencial es el
mantenimiento del Otro, que se mantenga presente, ya que es únicamente con él, en su
interior, que puede cumplirse la validación tan difícil de sus deseos. En el neurótico obsesivo,
el Otro tiene que validar su deseo. Los obsesivos son personas muy sacrificadas y lo hacen
para validar su propio deseo.
Deseo obsesivo en el circuito del grafo: (Lacan) describe al deseo del obsesivo como deseo
sub cero (D0). En el caso de la histeria, tenemos el deseo enigmático, que es el deseo sub x
(Dx). En cambio, en la neurosis obsesiva está un poco más claro el objeto de su deseo, sin
embargo se trata de un deseo evanescente, que tiende a cero. Cada vez que en el obsesivo nos
encontramos en el plano del deseo, primero hay una emergencia de la agresividad en
términos imaginarios. También, en términos simbólicos, vemos el deseo obsesivo en relación
con la demanda, de la cual el obsesivo está muy pendiente de la demanda del Otro, de alguna
manera convierte la demanda en objeto porque está todo el tiempo atento a ella. Y también
emergen los fantasmas sádicos y oblativos en relación con la demanda, es decir, el sacrificio.
El obsesivo hace de la demanda un objeto porque está muy pendiente de la demanda para
confundir su deseo con la demanda, todo el tiempo confunde el deseo del Otro o el propio
deseo con una demanda. Esta predisposición hace que todo el tiempo esté postergando su
propio deseo.

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PRÁCTICO 13: Neurosis obsesiva: Hombre de las ratas


Bibliografía:
- Freud - “A propósito de un caso de neurosis obsesiva (Hombre de las ratas)”
- Freud - “Tótem y tabú: cap. 3 y 4”

Caso Hombre de las ratas: se presenta como un caso de gravedad por su duración (un año),
sus dañinas consecuencias y la apreciación subjetiva del paciente. Sin embargo, el
tratamiento logró el restablecimiento de la personalidad y la cancelación de sus inhibiciones.
Los neuróticos obsesivos graves se someten raramente a tratamiento y, si lo hacen, lo hacen
en estadios avanzados de su enfermedad. Además, disimulan su enfermedad todo el tiempo.
Este caso se presenta para ejemplificar al mecanismo de formación de síntomas en la neurosis
obsesiva, ya que en él se puede pesquisar lo que se aprendió en las clases anteriores.
[Recomiendo leer el caso para poder entender las ejemplificaciones o, en su defecto, algún
resumen del mismo]
Mecanismo del falso enlace: cuando el paciente relata algunos de sus temores, resalta su
temor hacia la muerte de su padre en varias ocasiones. Es posible notar en su relato un
componente pulsional sexual (placer de ver a mujeres desnudas), cuyo resultado es el deseo
que aparece siempre y con mayor intensidad. Sin embargo, junto a ese deseo se anuda un
temor obsesivo, ya que toda vez que piensa algo así, teme que suceda algo terrible. Entonces,
hay un afecto penoso (angustia por desear ver mujeres desnudas) y acciones de defensa
(acciones obsesivas donde realiza todo tipo de cosas para evitar su deseo). Aquí es posible
notar el mecanismo del falso enlace, ya que a través de él algo reprimido (deseo que su padre
se muera), se enlaza con un pensamiento actual (ver mujeres desnudas). Por lo tanto, los
pensamientos obsesivos están compuestos por una idea actual y un afecto enlazado que tiene
relación con lo reprimido. Es decir, este mecanismo opera sobre una representación
desligándola de su afecto, pero la representación permanece en lo consciente y el afecto se
liga a una representación anodina, la cual adquiere un investimiento libidinal con un temor
exacerbado, del que el sujeto no puede dar cuenta.
Trayectoria típica de la N.O.: en un primer periodo (periodo de inmoralidad infantil), en el
paciente se presenta una escena de seducción en su infancia, ya que expresa que su vida
sexual comenzó temprano (a los cinco años) con su gobernanta (hecho que, sostiene, le
generó la futura curiosidad por ver el cuerpo femenino). Así mismo, es posible notar el
segundo periodo donde el recuerdo de estas acciones provocan el autorreproche. En este

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tiempo, aparecen ciertos síntomas defensivos primarios relacionados a escrúpulos de la


conciencia moral, vergüenza, entre otros (su delirio de que sus padres sabrían sus
pensamientos y el tratar de evitar pensarlos). Luego de un tercer periodo de salud aparente,
aparece el cuarto periodo del retorno de lo reprimido. Es aquí donde se da el retorno de la
acción-reproche, configurando un tipo de neurosis obsesiva en el que predominan las
representaciones obsesivas. A su vez, de la mano de los síntomas defensivos secundarios,
tienen lugar las acciones obsesivas como medidas protectoras. Entre ellas se dan en el caso
del hombre de las ratas: la compulsión de comprender, compulsión protectora, compulsión de
contar.
Animismo: (Freud) en Tótem y Tabú se menciona la técnica del animismo, la cual involucra
a la magia. Este elemento está motivado por el deseo y tiene la función de protección ante el
peligro y se realiza por medio de la proyección hacia otro. Su principio fundamental es la
omnipotencia de los pensamientos, en donde da a entender que es la acción mágica la que
produce lo deseado. La omnipotencia del pensamiento está vinculada con la posición
supersticiosa de los neuróticos obsesivos, porque piensan que el mundo exterior se altera por
sus pensamientos.

PRÁCTICO 14: Neurosis obsesiva: Hombre de las ratas y las elaboraciones


lacanianas de la neurosis obsesiva
Bibliografía:
- Freud - “A propósito de un caso de neurosis obsesiva (Hombre de las ratas)”
- Lacan - “El mito individual del neurótico”

Mito individual del neurótico: (Lacan) un mito es aquello que es transmitido en análisis de
forma discursiva y es donde se concreta la relación instaurada en el complejo de edipo. El
mito del neurótico se presenta en forma de guión, de drama, como lo es el fantasma, que en el
caso del hombre de las ratas es la representación de que el castigo de introducir ratas por el
ano le ocurrirá a su padre y a su amada. Este fantasma le produce una angustia que actualiza
su prehistoria: el mito familiar. Hay dos escenas míticas que caracterizan al historial del
Hombre de las Ratas porque estructuran simbólicamente al mismo, ambas están relacionadas
al complejo paterno. Una es al ámbito matrimonial del padre, donde previamente estaba con
una mujer “pobre”, pero luego termina contrayendo matrimonio con su madre, una mujer

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“rica”. Esta situación se ve reflejada en el hombre de las ratas cuando se le insinúa casarse
con una mujer “rica” que le provoca entrar en una dubitación con su amada “pobre”. Este
conflicto conduce al paciente a desencadenar su neurosis. El segundo elemento es la deuda
del padre, ya que éste en su época militar era un jugador y en una situación tuvo que acudir a
solicitar un préstamo a un amigo que jamás tuvo lo oportunidad de saldar esa deuda; la
situación de la deuda por los anteojos le permite al hombre de las ratas situarse aquí,
construyendo el argumento fantasmático de que si él no salda su deuda con el mandamiento
que se había impuesto, a su padre (desde un lugar imaginario) y su amada sufrirán el castigo
de las ratas.

TEÓRICO 14: Estructura del síntoma fóbico

Bibliografía:
- Freud - “Inhibición, síntoma y angustia: cap. IV, VII y VIII”
- Freud - “Lo inconsciente: Cap. 4”

Fobia: (Freud) derivado de fobos, que significa pánico. En la mitología griega, personificaba
al miedo y el horror. La fobia designa el miedo de un sujeto frente a un objeto, un ser vivo o
una situación (agorafobia, zoofobia, etc.). Freud fue variando las conceptualizaciones según
la evolución de sus obras. En 1894, Freud la considera dentro de las neuropsicosis de defensa.
En 1895 diferencia las obsesiones de las fobias, destacando el mecanismo de formación del
síntoma en cada una de ellas. Allí destaca que las fobias se caracterizan por ser monolíticas,
es decir, se dirigen a un objeto (no a una pluralidad de objetos) y se vinculan con un afecto
específico (ansiedad o asco). También realiza la distinción entre: fobias comunes o miedos
compartidos (el común de las personas tienen estos temores, como miedo a la muerte, la
oscuridad, a las serpientes, etc.) y las fobias ocasionales (es temor en determinadas
condiciones y no se produce en las personas sanas, son patológicas).
Angustia: (Freud) en un principio, Freud vincula el afecto de ansiedad o angustia con las
neurosis actuales, es decir, la expresión de suma de excitación, una tensión sexual no
tramitada que se expresa en angustia. Aquí tenemos la primera tesis en relación a la angustia.
En 1909, en el Caso Juanito, considera que la histeria de conversión y la histeria de angustia
comparten en principio, el mecanismo de formacion de sintoma y se diferencian en un punto:
en que en la histeria de conversión el afecto se liga a una zona del cuerpo, en cambio en la

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histeria de angustia el afecto queda libre, no se liga hacia nada, queda flotando. Entonces se
produce el afecto de angustia. Esta es una segunda tesis en relación a la angustia. Aquí, la
angustia es consecuencia de la represión. En tiempos anteriores no era así, la angustia
pertenecía a las neurosis actuales y no había un mecanismo psíquico.
Represión: (Freud) en su texto “El inconsciente”, Freud propone una exposición
metapsicológica de la represión, que contempla aspectos tópicos, dinámicos y económicos.
La tesis que maneja es que la represión se caracteriza por la sustracción de investidura Prcc
de la representación inconciliable, sin embargo, en el inconsciente esa representación sigue
teniendo catexis libidinal, sigue pujando hacia la conciencia. La represión se mantiene
mediante la contrainvestidura que le permite al sistema Prcc protegerse de las
representaciones inconscientes, es una contrafuerza. Esta contrainvestidura se produce por la
libido sustraída de la representación inconciliable. Esa libido preconsciente que estaba ligada
a la representación inconciliable, se va a convertir en una contrainvestidura, se desplaza hacia
otra representación y de allí funciona como una contrafuerza. En este texto, Freud utiliza casi
de manera equivalente a la fobia y a la histeria de angustia.
Histeria de angustia: (Freud) en una diacronía de la constitución de la fobia, Freud distingue
tres fases para que se constituya esta patología:
Primera fase: consiste en que la angustia surge sin que se perciba ante qué. La
angustia carece de objeto. Cuando alguien atraviesa este afecto, desconoce la causa,
no se sabe bien porqué pasa esto. Se produce porque en el Icc, una moción pulsional
se intenta trasponer al Prcc, pero el Prcc no lo aloja y esa moción se transmuta y se
expresa en el afecto de angustia. Entonces, la investidura libidinal inconsciente de la
representación así rechazada fue descargada como angustia. Esta es la tesis de la
angustia como consecuencia de la represión.
Segunda fase: se produce la formación sustitutiva, se constituye el objeto fóbico.
Aquí se intenta racionalizar la angustia, a partir de la ligazón de esa libido a alguna
representación. Esta representación va a pasar a ser la representación sustitutiva, el
objeto fóbico. Esta a su vez, guarda algún nexo con la representación original y
reprimida. Esta formación sustitutiva va a funcionar como una contrainvestidura. Para
que se concluya el proceso de represión, falta todavía inhibir el desarrollo de angustia
que parte del sustituto. El proceso de la represión no está culminado, porque de la
formación sustitutiva todavía surge la angustia.
Tercera fase: todo el entorno asociado a la representación sustitutiva es investido con
una intensidad particular, de suerte que puede exhibir una elevada sensibilidad a la

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excitación. Una excitación cualquiera de este parapeto, dará una señal de angustia a
fin de inhibir el ulterior avance de la representación sustitutiva. Es como una
repetición ampliada de la segunda fase, porque incluye al entorno que rodea al objeto
fóbico. El conjunto de estas tres fases lleva el nombre de fobia. Si se vulnera el
parapeto, se produce una señal de angustia.
Inhibición: (Freud) implica la limitación o disminución de una función, no necesariamente
es un hecho patológico.
Síntoma: (Freud) es un hecho patológico, es un proceso más complejo. La constitución de un
síntoma implica ciertos procesos psíquicos más complejos que en la inhibición. En su
fórmula canónica, Freud la define como una satisfacción sustitutiva de una pulsión que ha
sido interceptada.
Tesis sobre el Caso Juanito: (Freud) en su zoofobia histérica infantil, el síntoma es la
incomprensible angustia frente al caballo, la inhibición es la incapacidad de andar por
la calle, mientras que la angustia es aquella expectativa de angustia que se desarrolla
bajo el pensamiento de que el caballo lo puede morder. Lo que la convierte en
neurosis es la sustitución del padre por el caballo (metáfora). La fobia de Juanito es un
intento de solucionar un conflicto pulsional (ambivalencia) dirigido hacia el padre. La
moción pulsional hostil hacia el padre se reprime. Si Juanito hubiera maltratado a los
caballos, probablemente no hubiera desarrollado una fobia.
Regresión: (Freud) ver Teórico 7. La represión no es el único recurso que dispone el Yo para
defenderse de una moción pulsional desagradable, también lo es la regresión, la cual daña de
manera más enérgica que la represión.
“La angustia es el motor de la represión”: (Freud) la angustia surge frente a una castración
inminente. La angustia no proviene del proceso represivo, sino de lo represor mismo. La
angustia de la zoofobia es la angustia de castración inmutada. Es decir, angustia realista,
angustia frente a un peligro que amenaza efectivamente o es considerado real. La angustia
“crea” la represión.
Angustia de castración: (Freud) mediante la formación sintomática (sustitución de ser
castrado por el padre por ser mordido por el caballo) manifiesta dos ventajas: se esquiva un
conflicto de ambivalencia y permite al yo suspender el desarrollo de la angustia. En la fobia
se sustituye un peligro exterior por otro exterior. La angustia es la reacción frente a la
situación de peligro. Los síntomas son creados para evitar la situación de peligro que es
señalada mediante el desarrollo de angustia. Así, Freud cambia su tesis: la angustia no es
consecuencia de la represión, sino la causa. El síntoma es una especie de remedio y solución,

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ya que soluciona el estado de angustia. La angustia de castración es la reacción frente a una


pérdida o separación.
Angustia: (Freud) es un afecto con sus cualidades y características propias. Sería el
fenómeno fundamental y el principal problema de la neurosis. A diferencia del miedo que
tiene un objeto, la angustia carece de objeto. El almacigo de la angustia es el yo. La angustia
es un afecto, y como tal es algo sentido, y es algo displacentero. Pero no todo displacer
provoca angustia. Las sensaciones más frecuentes sobrevienen en la respiración y el corazón.
Se pueden distinguir en la angustia: un carácter displacentero específico, acciones de
descarga y percepciones de estas acciones. A diferencia del duelo y el dolor, en estas las
exteriorizaciones motrices no forman parte de estos estados.
Vivencia del nacimiento: (Freud) el estado de angustia reproduce la vivencia del nacimiento.
Ésta es el arquetipo de la angustia, ya que se trata de un estado de desvalimiento. Si la
angustia se generó como una reacción frente a un peligro, en lo sucesivo aparecerá cuando un
estado semejante se vuelva a presentar. La exteriorización infantil de angustia se da: cuando
el niño está solo, cuando está en la oscuridad y cuando halla a una persona ajena en el lugar
de la que le es familiar. En todas se echa de menos a la persona añorada. Cuando el niño
añora la percepción de la madre es porque sabe que ella satisface sus necesidades. El aumento
de las tensiones de las necesidades genera un estado de tensión displacentero. La ausencia de
la madre, señala entonces el peligro de quedar desvalido ante ese incremento económico. Lo
cual es análogo a la vivencia de nacimiento. A lo largo de la vida, las situaciones de peligro
se van modificando, no son las mismas. La primera situación de peligro es la pérdida de
objeto-madre (fase fálica, peligro de castración). Esta situación es sustituida por una nueva
situación de peligro: la angustia de conciencia moral. La situación de peligro contiene la
expectativa que sobrevenga una situación de desvalimiento. Esta situación es señalada
mediante la angustia. La angustia es, por una parte, una expectativa del trauma y, por otra
parte, una repetición amenguada de él.

TEÓRICO 15: Las coordenadas de la angustia

Bibliografía:
- Lacan - “Seminario 10: cap. I”.
- Freud - “Inhibición, síntoma y angustia”

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Angustia: (Freud) ver Teórico 14. Primero lo relaciona con las neurosis actuales, luego con
las simples. Postula que en el cuadro, el síntoma central es el ataque de angustia y las
manifestaciones físicas relativas al excedente de afecto angustioso. El primer momento está
definido por las insatisfacciones de las investiduras libidinales sexuales. Así, la angustia es
libido insatisfecha trasmudada en el afecto de la angustia. De esta manera, es un proceso
físico que es difícil pesquisar determinantes psíquicos y queda reducido a los fenómenos
somáticos. Se intenta circunscribir al campo de las neurosis actuales (neurosis de angustia).
Este modelo conceptual encuentra sus límites al abordar las neuropsicosis de defensas,
abordando el caso Juanito y el hombre de las ratas, se empieza a poner en jaque el postulado
de la angustia en tanto libido transpuesta en angustia o insatisfecha. Freud conceptualiza la
idea de que lo que causa la angustia en estas modalidades clínicas es la incidencia de un
proceso represivo que actúa sobre las pulsiones libidinales que atañen a los objetos sexuales
privilegiados del complejo de Edipo. En 1914, Freud plantea una nueva distinción entre
angustia realista y angustia neurótica. Aquí ya no vincula la libido o la represión, sino que
retoma una idea de que la angustia depende de cierto desvalimiento del yo. Se basa en
situaciones de desvalimiento objetivo, realidad catastrófica y frente a estos peligros externos,
la angustia realista emerge en tanto el yo se encuentra desvalido para tramitar ese peligro
externo. Entonces es una reacción del yo frente a una excitación exógena, proveniente del
mundo exterior. En contraposición, en la neurosis hay una situación de desvalimiento frente
al peligro interno, un ataque pulsional que ha sido reprimido. El peligro es endógeno y
proveniente de esas pulsiones sometidas a la represión.
Posterior al giro del 20, cambiará la hipótesis. Ahora la angustia causa la represión de una
manera defensiva. Advierte la posibilidad de peligro. Provoca ciertos ajustes en el sujeto,
como lo son las inhibiciones. Si no puede hacer estos ajustes, se hace una nueva represión.
Así, se produce una nueva distinción entre la angustia automática (es la que el yo hace frente
a un peligro o amenaza hacia la integridad del yo, frente a la cual no puede reaccionar y
generan un monto de angustia) y la angustia señal (se da ante cierta amenaza, en la que el yo
lanza o dispara a propósito de alguna situación de peligro interno, de ataque pulsional, es lo
que realiza una advertencia, que implica un gasto psíquico).
Inhibición: (Freud) concierne a la instancia yoica. Son afectadas las funciones de
autoconservación como la alimentación, el sueño, la sexualidad, la locomoción.
Síntoma: (Freud) se define como indicio de un proceso patológico pero como extraterritorial
al yo, responde a una lógica externa al yo.

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Inhibición: (Lacan) toma esta última definición de Freud para explicar la modalidad
subjetiva por las cuales se pasa por la inhibición (deseo puro), hasta llegar al afecto de la
angustia (un afecto primordial en tanto se vincula directamente con el deseo). Inhibición,
síntoma y angustia tienen una vinculación con el deseo inconsciente, pero se encuentran en
distintas posiciones. [Inhibición: imaginario / Síntoma: simbólico, está simbolizado /
Angustia: real, es la traducción del resto, de lo que falta].
Coordenadas de la angustia: (Lacan) inhibición, síntoma y angustia no se encuentran en un
mismo eje, sino que se dan en un suerte de serie diagonal. Hay ciertas coordenadas que llevan
de la inhibición a la posición que lleva al sujeto a la angustia, y se dan en dos ejes: dificultad
(horizontal) y movimiento (vertical), debido a que todo lo correspondiente a la inhibición es
vinculado con la dificultad para moverse (movimiento pulsional que busca la satisfacción)
que posee el yo para cumplir con su autoconservación.
Inhibición: en un inicio es como un síntoma que no provoca ningún tipo de crisis. No
produce malestar, no tiene dificultad. La inhibición es cuando se detiene el
movimiento.
Impedimento: ya es una inhibición sintomática. Mayor dificultad. Es un síntoma ya
que impide la realización que va del deseo a la inhibición de una acción que cumpla
ese deseo.
Síntoma: es un impedimento porque detiene al sujeto, por eso se ubican en la misma
columna.
Embarazo: embarazo subjetivo, el sujeto está dividido por una situación. El sujeto
está tapado por el efecto de la barra. Tiene dificultades con el movimiento. El sujeto
no sabe qué hacer consigo mismo y se encuentra en la barra, por ello es el lugar con
mayor plenitud pulsional. Es una inhibición en la dimensión de la angustia, por eso es
una angustia leve.
Emoción: las emociones (raíz etimológica = motion = movimiento) es el extremo
más absoluto aún cuando no implique el movimiento físico, pero está el movimiento
psíquico.
Turbación: es el modo en que la inhibición se acerca al mayor grado de angustia por
vía de la emoción (agitación interna aunque no de movimiento psíquico). La turbación
es un trastorno.
Acting out: mayor agitación interna.
Pasaje al acto: ambos provocados por el ejercicio de la praxis analítica, los cuales no
pertenecen a la estructuración de la neurosis ni psicosis.

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Angustia: es el mayor grado de dificultad, planteado por Lacan como un afecto


vinculado con la estructuración del sujeto, que no está reprimido sino desplazado. Lo
que está reprimido son los significantes que la envuelven. La angustia es la
imposibilidad de ubicar el significante de la falta del Otro, del deseo del Otro, para
poder encontrar su propio lugar como sujeto. El sujeto establece la relación con el
significante a partir de la pregunta ¿qué quiere el Otro de mí?

PRÁCTICO 15: Histeria de angustia y fobias: Juanito


Bibliografía:
- Freud - “Análisis de la fobia de un niño de cinco años (Juanito)”

Caso Juanito: (Freud) Freud sitúa que el tratamiento de Juanito fue abordado por el padre y
no por él, teniendo una gran ventaja ya que el niño le confiesa todo a su padre con la
confianza habitual, que en un análisis con Freud hubiese sido más dificultoso, debido a la
edad del niño. El inicio de la comunicación entre el padre de Juanito y Freud incluye un
elemento central en la organización del niño: el “hace-pipí”. Este interés por el cuerpo, en
especial esa zona erógena, le lleva al infante a preguntarle a su madre, a su padre, a fijarse en
los animales si este miembro también lo poseían los demás; incluso el niño se estimula a
tocarselo, provocando que a sus tres años y medio, su madre aplique una amenaza, donde el
doctor se lo cortará. El hace-pipí le permite a Hans ser un niño investigador, logrando
diferenciar entre los seres vivos y los abióticos, entre lo inanimado y lo vivo. Al año y medio
de Hans ocurre la venida de una hermana, Hanna, la cual le provoca ser privado de la madre,
es decir que es separado por un tiempo de ella; ocurre una reactivación de sus vivencias de
cuidado infantiles las cuales son placenteras que le conlleva a una sensación de falta de
satisfacción; y también genera que el niño se cuestione la procedencia de los bebés. En un
inicio Hans estaba celoso de la venida de esta niña, hacía comentarios en relación a que no
tenía dientes, no podía hablar, o con respecto a que ella poseía un “hace-pipí” pequeño, pero

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luego de medio año los celos fueron superados. Así, en cuanto al diagnóstico, Freud dice que
Juanito posee una histeria de angustia, en donde en un inicio no tiene un objeto determinado
pero luego se sitúa en una serie de objetos relacionados al caballo, conformándose así, una
fobia; que no deviene en cualquiera sino que Hans ya era un niño predispuesto a la neurosis.
Escenas de angustia: el comienzo de la angustia se sitúa en un sueño, donde el niño creía
que su madre estaba lejos y no podía realizar “cumplidos” con ella, no tener mimos, ser
acariciado. A continuación se presenta otra situación, el niño sale a pasear a un parque junto
con su niñera pero en un momento empieza a llorar pidiendo que sea acercado a su madre
para “hacer cumplidos”; aquí el infante no podía identificar a que le tenía miedo, no podía
localizar el sitio de angustia. Al siguiente día, es llevado al parque con su madre, a lo que el
niño nuevamente comienza a llorar porque tiene miedo, manifestando que tiene miedo “que
un caballo lo muerda”, así esta angustia es exteriorizada en un objeto fóbico: el caballo.
Freud interpreta que el amor que le tiene a la madre por medio de la representación es
transmudado en angustia. De esta manera, se presentan las tres fases expuestas por Freud en
su tesis sobre las fobias.
Freud manifiesta que la angustia de Juanito es doble, una angustia ante el padre y angustia
por el padre, debido a que hay dos mociones, una de amor y otra hostil hacia el padre, a causa
de que el niño es un “pequeño Edipo” como menciona Freud, ya que compite por su madre.
Juanito tiene un deseo reprimido que es que su padre se vaya lejos o que se muera, lo cual le
permite quedarse solo con su madre, dormir con ella; pero este deseo conlleva a angustia. El
objeto de Juanito va variando, en un inicio es miedo a que un caballo lo muerda, luego a que
se tumben, se caigan. También le teme a los carruajes, a los caballos grandes más rústicos y
que van rápido. Tambien menciona que les teme a los que tienen en la boca algo negro
(interpretado como el bigote del padre) y aquellos que llevaban algo en los ojos (los anteojos
del papá).
Ocasionamiento de la enfermedad: se debe a una vivencia previa a la fobia en donde había
un caballo que se cayó y pataleo, provocando que el niño se asustara mucho pensando que el
animal se encontraba muerto. Esto conlleva a pensar que el caballo es el padre y desea dentro
de su moción hostil inconsciente, que su padre “caiga” y esté muerto, debido al Edipo de
querer poseer a su madre. La neurosis se anuda a esta vivencia y toma al caballo como objeto,
donde se anuda también a la vivencia cuando su amigo Frizl se cae jugando al caballo y
también a la vivencia en donde un padre le advierte a su hija que si le toca al caballo este la
puede morder, siendo que es asimilada por la advertencia del padre contra el onanismo (no
pasar el dedo). El temor de ser mordido por el caballo Freud lo interpreta como el temor de

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ser castrado por el padre. El desarrollo de la enfermedad de a poco fue disminuyendo debido
a que el niño inicialmente no quería salir de la casa y cuando veía un caballo o carruaje
entraba horrorizado, pero luego ya podía situarse en la puerta y verlos. Cuando según Freud
el niño estaba dominando el complejo de la castración, Juanito pudo comunicar el deseo
amoroso hacia la madre por medio de la fantasía de las jirafas. Prácticamente la angustia de
Hans culmina con la fantasía final, la cual él se casa con su madre y tiene hijos.
Fantasías: en el caso Juanito se dan diferentes fantasías, tales como las onanistas, la fantasía
de la jirafa, la fantasía de la bañera, la fantasía del instalador.

PRÁCTICO 16: Las elaboraciones lacanianas de la fobia


Bibliografía:
- Lacan - “El Seminario 4: cap. XIII, par. 2 y 3; cap. XIV, par. 2 y 3; cap. XV, par. 2 y 3;
cap. XXI, par. 3; cap. XXIII, par. 2”

Elaboraciones lacanianas: (Lacan) para Lacan la fobia es una respuesta frente a la


emergencia de angustia, se encuentra cuando el sujeto está alejado de su existencia, no sabe
donde está ubicado, no logra reconocerse y ello se debe porque está fuera de lo simbólico.
Juanito utilizaba el “hace-pipí” para articularse con los demás ya que era el elemento que le
permitía organizar su mundo. Lacan sitúa que hay dos acontecimientos que favorecen al
desarrollo de la angustia, son dos elementos de lo real: el pene real y el nacimiento de la
hermanita. Su hermanita le dejó marcas sobre el desplazamiento, porque el vínculo con su
madre es menor, ya que él es desplazado como objeto de deseo del Otro, porque ahora
aquello que tiene para dar no es suficiente. Con respecto al pene real, es el momento en el que
este elemento cobra movimiento, pero a su vez Juanito se da cuenta que lo que tiene para
ofrecer no es suficiente, comienza a despegarse de su existencia, no logra reconocerse porque
ya no se sitúa en el deseo del Otro, desembocando en la angustia que aparece como
manifestación de una pulsión: el pene como real. Esto se debe a que Juanito se encontraba
atrapado en el lugar del falo de la madre, él era la metonimia de la falta, por ello la angustia
se desarrolla por lo que no puede brindarle al Otro. La madre de Juanito no vehiculiza la
prohibición, le permite que siga durmiendo con ellos o le dejaba que entrara con ella al baño,
entonces cuando ella quiere introducir la castración diciendo “no te lo toques que te lo vamos
a cortar”, no funciona y el niño sigue. Para Lacan, la relación de Juanito con su padre no es

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de temor, sino que lo consideraba como un igual, como un semejante, y no como un padre
castrador; en sus fantasías posiciona a su padre como aquel que transgrede las reglas (fantasía
donde rompen vidrios). Entonces ante aún no estar presente el significante del
Nombre-del-padre, se presenta una fobia como sustitución de este significante. Así, la fobia
introduce la estructura, inicialmente hacia la angustia y luego permite diferenciar lo interno
de lo externo, logrando posicionar al objeto fóbico como externo. La fobia permite
diferenciar entre la angustia y el miedo, debido a que el objeto de Juanito, el caballo, emerge
de la angustia pero causa miedo, esto se debe porque el afecto de angustia no posee objeto
entonces es transformado en miedo porque este afecto le permite ser articulable, logra ser
más pacificador ya que actúa como defensa. Al no ser el padre quien opera la castración, la
madre toma a Juanito como su falo y ella intercede la ley. Juanito al no sentirse amenazado
por su padre, al no operar el significante del Nombre-del-Padre, este se reemplaza por la
fobia, es decir hay una función metafórica del objeto fóbico. La fobia lo separa de la madre,
para no quedar alojado allí, hace un llamado al padre, buscando salir de ese lugar y la fobia lo
protege de la angustia, desembocando en un objeto: el caballo.
Diferencia entre Freud y Lacan: la diferencia entre estos dos psicoanalistas reside en la
interpretación del desplazamiento del padre de Juanito en el objeto fóbico. Freud menciona
que es el temor de ser devorado por el padre, de ser castrado, ya que la angustia se posiciona
frente a la amenaza de castración, en cambio Lacan dice que es el temor de ser devorado por
la madre, porque teme no poder salir de ese lugar del falo.

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TERCER CONJUNTO TEMÁTICO: “LAS ESTRUCTURAS


FREUDIANAS DE LAS PSICOSIS”

TEÓRICO 16: La clínica psiquiátrica de las psicosis: Paranoia

Bibliografía:
- Kraepelin - "La locura sistemática (paranoia)"
- Kraepelin - "Paranoia (Lección 15)”
- Sérieux-Capgras - "Delirio de interpretación, delirio de reivindicación"
- De Clérambault - "Las psicosis pasionales"

Enfoque descriptivo: ver Teórico 1. No busca las causas, ni explicaciones de las


enfermedades mentales. Solamente una descripción de los cuadros clínicos.
Kraepelin - Escuela Alemana
Serieux y Capgras y De Clérambault - Escuela Francesa
Alucinación: (diversos autores) es sensoperceptual, se trata de alguna sensación que, en
términos de Kraepelin, es percepción sin objeto, porque no está en el mundo exterior, llámese
objeto a una persona, una cosa, una idea, algo abstracto.
Delirio: (diversos autores) es de contenido ideativo, es una representación sobre un objeto, en
relación con un sentido que se le da a un objeto.
Paranoia: (Kraepelin) el autor la llama “locura sistemática”. Desarrollo precoz, progresivo e
insidioso de un sistema delirante, de entrada característico permanente e inconmovible, pero
con una total conservación de las facultades mentales y del orden de los pensamientos.
Sistema delirante quiere decir que no son ideas desordenadas y variadas, sino que las ideas
conforman una coherencia y sus elementos están relacionados entre sí. Las ideas delirantes
giran en torno a un sistema y se organizan de tal manera. Desarrollo precoz quiere decir que
se inicia tempranamente. Es progresivo, va muy de a poco, puede durar años y comienza a
tomar fuerza. Y es insidioso, es imperceptible, en secreto, pero tiene una gravedad
importante. Es permanente e inconmovible, quiere decir que será para siempre y no se podrá
conmover. Pero tiene una conservación de las facultades mentales, a pesar del delirio. Se
conservan las capacidades afectivas y el orden en el pensamiento.
Con esta definición de paranoia (locura sistemática), se logra reducir el diagnóstico a un 1%
de las admisiones, cuando antes le correspondía a un 80% de los casos. Los diagnósticos se
basaban solamente en síntomas, y en la oposición de juicio y afecto. Entonces Kraepelin dice

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que esa oposición puede ser útil psicológicamente, pero no en términos clínicos. La propuesta
de Kraepelin no es tanto ver los síntomas solamente, sino que es poder ingresar la perspectiva
diacrónica, es decir la evolución y el desenlace en la historia de un caso particular. Es
importante ver qué es lo esencial y qué es lo accesorio.
Signos patognomónicos: (lo característico de una enfermedad) incurabilidad y
progresión continua de ideas delirantes. Predominio de delirios sobre la base de
interpretaciones patológicas de acontecimientos reales. [No es una alucinación porque
no hay acontecimientos reales, son delirios] Se entiende de manera patológica un
evento real.
Fase inicial: entre los 20-30 años, puede extenderse por muchos años. Cierta
depresión, desconfianza, quejas corporales y temores hipocondríacos. Se abre un
abismo entre él y su entorno. Delirios de persecución, ideas de grandeza, paranoia
erótica. Alucinaciones (ilusiones sensoriales) casi no hay. Sí hay ilusiones de la
memoria (la persona ve su pasado de otra manera).
Característica común: inquebrantabilidad del delirio, no hay manera de ir en contra
de eso. [Lacan llama a esto “la certeza en la psicosis”] Esto es lo que lo hace
incurable.
Varias décadas luego de la fase inicial, comienza un debilitamiento psíquico creciente,
mientras el sistema delirante no deja de enriquecerse. Finalmente, todo queda bajo la
influencia del delirio. No hay un trastorno somático. Pero sí, Kraepelin considera una
suposición de disposición hereditaria importante.
Hay que distinguir la locura sistemática de los delirios paranoicos que se pueden dar
en las demencias, en la parálisis general progresiva, en la locura maníaco-depresiva.
Tipos de delirios: delirio de persecución, donde a partir de la mirada de las personas,
el paciente interpreta que le tienen desprecio; delirio de grandeza, piensa que las
personas atentan contra él y están de acuerdo para llevar a cabo aquello, como así
también presenta la convicción de que el paciente es un personaje importante, a veces
están bajo el miticismo y creen que fundarán un nueva religión, organización o raza;
delirio erotomaníaco o paranoia erótica el cual deviene porque, según ellos, un
persona de otro sexo los mira porque está enamorado/a del paciente. Por otra parte, se
pueden dar, también, el delirio de querulancia, el cual evoluciona de manera diferente
que los anteriores.
Delirio de querulancia: (Kraepelin) (dentro de la paranoia, es un tipo de ella) es un tipo de
delirio sistematizado. Comparten con la paranoia sus rasgos. Su postulado de base es la

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convicción de un perjuicio real y de la necesidad imperiosa para el enfermo de pelear hasta el


fin por la reparación de esta injusticia que está persuadido de haber sufrido. Esa convicción
puede insertarse sobre una desventaja cualquiera de la que el enfermo fue víctima de buena
fé. Es decir, surge de algo que ocurrió realmente, puede ser cualquier acontecimiento, puede
haber sido víctima de buena fé, pero aun cuando haya logrado su cometido, no podrá sentirse
satisfecho. Lo que lo caracteriza es la incapacidad de comprender la verdadera justicia y el
acento se pone en sus propios intereses, a expensas de los puntos de vista del sistema judicial.
Se inicia entre los 35 y 45 años. Lo patológico no radica en la demanda sino en el modo de
entablarla y agrandar desmesuradamente el asunto. Otra característica es la ira exaltada, que
luego de la evolución del delirio, va disminuyendo por el mismo debilitamiento psíquico.
Hay una total incapacidad de poder aprender de los errores del pasado. Pero, por fuera del
delirio, son personas totalmente tranquilas.
Diferencia con los querellantes: son personas que viven en perpetuo conflicto con su
entorno. Luego de una querella hay una calma. No hay sistematicidad. Los
querulantes no se calman, no tienen un momento de quietud y tranquilidad.
Delirio de interpretación: (Sérieux y Capgras) son locuras razonantes (al igual que los
delirios de reivindicación), trabaja con el razonamiento todo el tiempo. Los delirios de
interpretación y la locura sistemática son diferentes a causa de no ser delirios con un sistema,
no son un sistema delirantes. Son a la locura sistemática lo que los delirios querellantes a los
querulantes. En los delirios de interpretación buscan qué significado tiene todo lo que
acontece. Todo el tiempo se interpreta lo de alrededor de manera patológica. Al final, llegan a
una concepción delirante del mundo exterior. Se alejan tanto del mundo que crean uno nuevo.
Se caracterizan por la existencia de dos fenómenos: trastornos delirantes manifiestos y
conservación increíble de la actividad mental.
Síntomas positivos: (que están, son manifiestos) •Concepciones delirantes: falta de
sistematización ante la abundancia de interpretaciones y de carácter dubitativo. Más
dudas delirantes que convicciones delirantes. •Interpretaciones delirantes exógenas,
mediante los sentidos, y endógenas, por sus sensaciones internas.
Síntomas negativos: (síntomas que no aparecen) •Integridad de las facultades
intelectuales y afectivas. •Ausencia o escasez de alucinaciones.
Delirio de reivindicación: (Sérieux y Capgras) psicosis sistematizada, caracterizada por el
predominio de una idea fija que se impone en forma obsesiva, orientando solamente la
actividad mórbida de la persona en sentido manifiestamente patológico y exaltándolo en la
medida de los obstáculos encontrados. Acento en la idea obsesiva y la exaltación maníaca.

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Tiene un comienzo súbito. No llegan a concepciones delirantes acabadas. No hay una


concepción delirante del mundo. Los reivindicativos se presentan como un obsesivo y un
maníaco, al mismo tiempo.
Idea obsesiva: no luchan con su obsesión, a diferencia de los obsesivos. •Aparición
repentina de un hecho material o una idea abstracta que dirige su actividad. •Valor
desmesurado de la misma. •Ausencia de las interpretaciones múltiples del delirio de
interpretación.
Exaltación maníaca: •Hiperactividad. •No es secundaria a la idea obsesiva, no es una
reacción a estas. Al contrario, a partir de la exaltación maníaca, surge una idea
obsesiva. •Períodos de excitación (mayores y menores).
Tipos: egocéntrico (aquel que busca satisfacer sus ideas egoístas queriendo satisfacer
sus propios intereses) y altruista (son soñadores inofensivos porque se basan en ideas
abstractas sobre teorías en base a ciencias).
Psicosis pasionales: (de Clérambault) el autor habla sobre las psicosis pasionales en
comparación con la paranoia, destaca el afecto que tienen las psicosis. Para este psiquiatra, la
paranoia es un delirio de interpretación, por lo que los toma como sinónimos. La paranoia
delira junto a su carácter, lo cual quiere decir que las emociones cotidianas se prefijan como
hábitos. La paranoia se caracteriza por una desconfianza que es antigua, la cual rige todas sus
vinculaciones, corre peligro su propia personalidad y que busca explicaciones en el pasado.
En cambio, en los pasionales se produce un núcleo ideo-afectivo inicial, en el que el elemento
afectivo está constituido por una emoción vehemente, profunda, destinada a perpetuarse sin
cesar y que acapara todas las fuerzas de la persona desde el primer momento. Puede darse de
forma erotómana (cuando la persona asegura que alguien está enamorado de ella), de forma
reivindicativa (la persona piensa que lo están prejuzgando) o por celotipia (el cual piensan
que quieren a su pareja).
Postulado fundamental: es la base axiomática del delirio. Rige tanto las actividades
como los pensamientos, pero no modifica la visión que se tienen de sí mismos.
Constituido por el núcleo ideo-afectivo. Lo primero cronológicamente es la pasión, a
la cual luego se le suma una idea, conformando el núcleo ideo-afectivo.
Si se derriba ese postulado, se cae el delirio, pero se construirá otro delirio por el
afecto. Una perspectiva de tratamiento puede ser que el delirio que aparece
acompañando a la pasión sea más acorde a la vida y que cause menos molestia.

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PRÁCTICO 17: La clínica psiquiátrica de las psicosis: Demencia precoz


Bibliografía:
- Bleuler - "Dementia praecox o el grupo de las esquizofrenias"
- Kraepelin - "La psicosis irreversible, caps. 1 y 4”
- Kraepelin - "Demencia precoz (Lección 3)”
- De Clérambault: “Psicosis basadas en el automatismo”

Demencia precoz: (Kraepelin) de manera provisoria, se llama demencia precoz al estado


mórbido, que se traduce por la degradación de la inteligencia y la afectividad, relacionado
con ciertos estados de depresión. La afección evoluciona progresivamente. En un caso
presentado por Kraepelin se dan los siguientes síntomas: degradación intelectual y pérdida de
las reacciones sensitivas, risa tonta y vacía que no responde a ningún sentimiento de alegría;
otros signos son muecas, contorsiones, fino temblores en el rostro; tendencia a usar lenguaje
estrafalario, a hacer palabras por asonancia, sin preocuparse por el sentido; tienden a dar la
mano de manera rígida. La característica fundamental y permanente de la demencia precoz es
el debilitamiento del juicio. Se da una evolución desfavorable. Podemos plantear como regla
que todos los estados de depresión con alucinaciones sensoriales, muy marcadas al comienzo,
o con delirios estúpidos, son en general la primera fase de la demencia precoz.
El concepto kraepeliano de demencia precoz está constituido alrededor de la distinción
entre: un síndrome basal caracterizado por el doblegamiento afectivo, la indiferencia, la
apatía, la ausencia de iniciativa voluntaria, la desorganización del pensamiento y de la
psicomotricidad; de síntomas accesorios variados (depresión, excitación, ideas delirantes,
alucinaciones, síndrome catatónico, etc.) que especifican formas clínicas de la afección.
Afecta esencialmente la esfera afectiva y volitiva, corazón y soporte de la personalidad, que
ella, por lo tanto, la desagrega. Todo esfuerzo de Kraepelin conduce, de esta manera, a la
posibilidad de un diagnóstico que anticipe sobre la evolución ineluctable de la demencia
precoz. Por oposición a las demencias orgánicas, el síndrome basal define esta demencia
donde las funciones intelectuales de base-memoria, orientación, razonamiento, están
intactas. Todo el esfuerzo de Kraepelin está puesto en el diagnóstico que anticipe sobre la
evolución ineluctable. (Bercherie)
Cuadro general de la enfermedad: (Kraepelin) la demencia precoz consiste en una serie de
estados, cuya característica común es la destrucción peculiar de las conexiones internas de la

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personalidad psíquica. Los efectos de este daño predominan en las esferas emocional y
volitiva de la vida mental. Hay tres grupos principales de la demencia precoz:
Hebefrenia: se confunde con lo que hasta aquí se describió como demencia precoz.
Es la esquizofrenia desorganizada. Es un trastorno mental en el que el
comportamiento del individuo sufre alteraciones espontáneas sin ningún propósito o
motivación, agitación y desinhibición. Se manifiestan conductas regresivas, infantiles,
la persona no es capaz de emitir juicio, hay estereotipia.
Catatonia: es un síndrome neuropsiquiátrico caracterizado por anormalidades
motoras, que se presentan en asociación con alteraciones en la conciencia, el afecto y
el pensamiento. Inicialmente, Kahlbaum describió el síndrome, en 1868, cuando
observó pacientes que padecían una condición de "profunda melancolía". Síndrome
conductual caracterizado por una incapacidad para moverse normalmente. Involucra
al cuerpo físico quieto, inmovil y en un momento tiene un movimiento brusco, la cual
se debe a una excitación motriz.
Paranoide: comprende la clásica demencia paranoide, los cuadros clínicos ligados
antes a la paranoia que evolucionan rápidamente a un profundo debilitamiento
psíquico. Implica episodios de ideas delirantes o alucinaciones que están vinculadas
con las ideas persecutorias.
Síntomas fundamentales: apatía (indiferencia afectiva), abulia (pérdida de voluntad),
pensamiento y lenguaje desorganizado, pérdida de la unidad (cuerpo fragmentado).
Síntomas accesorios: delirios, alucinaciones, automatismos gestuales catatónicos, periodos
de depresión y excitación.
Trastornos fundamentales: son más nítidos al final de la evolución, cuando la demencia
precoz no está más enmascarada por los signos secundarios que acompañan a la enfermedad.
Percepción: es una función cognoscitiva de aprehensión, es una construcción y no un
simple reflejo de la realidad objetiva exterior. Por lo general, no está demasiado
disminuida, saben donde se encuentran, reconocen las personas presentes y pueden
dar fecha del día. Solo en estados de estupor y de angustia intensa, la orientación
puede estar más nítidamente alterada, conservan una perfecta conciencia, incluso
durante el curso de un acceso de agitación intensa.
Atención: es la capacidad de concentración en un objeto o actividad determinada. Se
observa visiblemente alterada, es muy común que pierdan tanto la inclinación como la
habilidad para mantener su atención fija por propia iniciativa en cualquier lapso de
tiempo. Resulta sumamente difícil hacer que presten atención. Los pacientes no miran

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cuando se les habla y no demuestran, ni por su aspecto ni por su comportamiento, que


son sensibles a las impresiones externas. No prestan ninguna atención a lo que pueden
percibir muy bien, ni tratan de comprenderlo y no siguen lo que sucede a su alrededor,
incluso cuando pueda llegar a tener una gran importancia para ellos. No prestan
atención a lo que se les dice, no se preocupan por el significado de lo que leen.
Memoria: permite retener acontecimientos pasados y se divide en corto, mediano y
largo plazo. Se encuentra relativamente poco trastornada, son capaces a condición de
desearlo, de entregar datos exactos y circunstancias del pasado.
Pensamiento:
Curso del pensamiento: termina siempre, más o menos rápidamente, por
estar alterado, es una regla que cierta incoherencia del pensamiento se instale
progresivamente. En casos menos graves aparece como distracción o una gran
versatilidad del pensamiento, la atención se embota rápidamente y retorna
enseguida sin razón hacia cualquier parte, o se produce intrusión de ciertos
giros o frases inútiles o de pensamientos desadaptados. En los casos más
graves se desarrolla un profundo desorden del lenguaje, con una pérdida de la
lógica y la formación de neologismos. También se encuentran estereotipias,
fijaciones sobre ciertas representaciones que pueden dominar los pensamientos
durante un tiempo prolongado.
Juicio: entendido como la cognición con la que trabaja el pensamiento, y
supone el establecimiento de una relación entre dos o más conceptos, de este
juicio se pueden deducir nuevos conceptos o juicios. Esta capacidad queda
más tarde profundamente alterada, perturbada. Frecuentemente no tiene más
que una opinión bastante inexacta de su propia situación y de su estado. Les
falta la capacidad de comprender más en profundidad la gravedad de sus
trastornos y la importancia de sus efectos, comprender en relación a ello, todo
lo que concierne a su futuro.
Contenido: ideas delirantes, durables o transitorias se desarrollan con extrema
frecuencia. En los primeros momentos de la enfermedad tienen tonalidad
depresiva con temas hipocondríacos, de culpabilidad y de persecución. Un
poco más tarde agregan ideas de grandeza. Por lo general, estas ideas quedan
rápidamente teñidas de incoherencia. Lejos de permanecer inquebrantables se
modifican día a día.

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Afectividad: La vida afectiva es el conjunto de estados y tendencias que el individuo


vive de forma propia e inmediata (subjetividad), que influyen en toda su personalidad
y conducta (trascendencia), especialmente en su expresión (comunicatividad) y que,
por lo general, se distribuyen en términos duales como placer-dolor, alegría-tristeza
(polaridad).
Al comienzo de la enfermedad es frecuente los estados de tristeza, de ansiedad,
acompañados de una viva excitación. Hay que dar importancia al deterioro de la
afectividad que a los estados transitorios. La indiferencia como característica en sus
relaciones afectivas, el embotamiento del interés respecto a sus amigos y familia,
parecen pasar días enteros sin participar de la vida, para terminar sumergidos en una
oscura apatía o euforia sin sentido.
Voluntad: se despliegan importantes trastornos del comportamiento y las acciones. Es
una disminución de impulsos voluntarios, que se exacerba en los estados terminales
donde la voluntad parece inexistente.
Negativismo: uno de los signos más importantes.
Estereotipias gestuales, más tarde verbigeraciones y finalmente manierismos.
Automatismo de comando. Son dóciles y altamente influenciables.
La capacidad para el trabajo se encuentra severamente perturbada.
Trastornos somáticos: además de los trastornos psíquicos creados por la enfermedad se
puede observar una serie de signos mórbidos que pueden tocar el cuerpo: ataques descritos
por Kahlbaum y Jesnsen, síncopes o convulsiones epileptiforme. También se observó
frecuentemente calambres y parálisis de tipo histérico, afonías, contracturas localizadas,
embotamientos súbitos, etc. El sueño está profundamente trastornado a todo lo largo de la
evolución de la enfermedad, incluso mientras están aparentemente calmos. La alimentación
puede ir de la anorexia total hasta la más grande bulimia.
Diagnóstico diferencial: Kraepelin se pregunta si la demencia precoz es una entidad mórbida
homogénea y plantea como fundamental diferenciarla de otras enfermedades mentales con
pronóstico relativamente favorable. Debe distinguirse:
- La hebefrenia de evolución lenta de los estados neurasténicos.
- Demencia precoz y parálisis general.
- Estados iniciales de catatonia y estados epilépticos.
- Inicio de la demencia precoz y el primer acceso depresivo de una locura
maníaco-depresiva. Fundamentalmente no confundir el negativismo de los catatónicos
con la reticencia ansiosa y la inhibición en la locura maníaco-depresiva.

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- Las numerosas formaciones delirantes que aparecen en el curso de la demencia precoz


dan lugar al diagnóstico de paranoia. En la paranoia misma, las ideas delirantes se
desarrollan siempre de una manera muy progresiva y el delirio se presenta como una
explicación y una interpretación mórbida de acontecimientos reales. En el paranoico
el núcleo del delirio siempre queda igual, mientras que en la demencia precoz
desaparecen de múltiples maneras o son reemplazadas por otras.
- Respecto al comportamiento exterior, en la demencia paranoide se instalan
estereotipias y manierismos, desórdenes del lenguaje, llegando incluso a neologismos,
mientras que la paranoia conserva un aspecto de un sujeto sano, alcanzando muy
buenas performances en algunas áreas.
Esquizofrenia: (Bleuler) llamó a la demencia precoz “esquizofrenia” porque el
desdoblamiento de las distintas funciones psíquicas es una de sus características más
importantes. Si la enfermedad es pronunciada, la personalidad pierde su unidad. Designa un
grupo de psicosis cuyo curso, a veces, es crónico y, a veces, marcado por ataques
intermitentes y que puede detenerse o retroceder a cualquier etapa, pero que no permite una
completa restitutio ad integrum. Se caracteriza por: tipo específico de alteración del
pensamiento, los sentimientos y la relación con el mundo exterior. Bleuler planteó que era
necesario otorgarle otra denominación a la demencia precoz, por lo que la desarrolla como
esquizofrenia debido a que la nomenclatura anterior sólo designaba a la enfermedad y no al
enfermo, y destaca que no todos estos pacientes son dementes ni lo desarrollan precozmente.
Se divide en 4 subgrupos:
Paranoide: las alucinaciones o ideas delirantes ocupan continuamente el primer plano
del cuadro clínico.
Catatonia: los síntomas catatónicos dominan continuamente, o durante periodos muy
largos.
Hebefrenia: aparecen síntomas accesorios pero no dominan el cuadro clínico.
Esquizofrenia simple: a través de todo su curso sólo pueden descubrirse los síntomas
básicos específicos.
Síntomas fundamentales: asociación de pensamientos laxos, afectividad aplanada, abulia y
automatismo. Consisten en trastornos de la asociación y la afectividad, la predilección por la
fantasía en oposición a la realidad, y la inclinación a divorciarse de la realidad (autismo).
Además, podemos añadir la ausencia de otros síntomas que juegan un papel tan grande en
otras afecciones, tales como los trastornos primarios de la percepción, la orientación, la

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memoria, etc. Otra cuestión que ocurre en esta patología es la ambivalencia de tres tipos:
afectiva, en la voluntad e intelectual.
Síntomas accesorios o secundarios: ideas delirantes (persecución, de grandeza, ideas
hipocondríacas), alucinaciones (auditivas, sensoriales y corporales), ilusiones, alteración del
lenguaje y escritura.
Funciones simples:
Funciones simples alteradas:
Asociación: las asociaciones pierden su continuidad, el pensamiento se hace
ilógico y a menudo extravagante. Tienen importancia desusada las
asociaciones por el sonido (asonancias), así como las asociaciones indirectas.
Dos o más ideas son condensadas en una sola. La tendencia al estereotipo
produce la inclinación a aferrarse a una idea a la que el paciente retorna una y
otra vez. Generalmente, hay una marcada escasez de ideas, hasta llegar al
monoideísmo -persistencia de una sola idea- (No en formas expansivas,
parafrénicas, muy productivas). En el curso de las asociaciones, en cuanto al
elemento tiempo de las asociaciones de ideas, encontramos en los estados
maníacos un flujo acelerado o fuga de ideas y en los estados depresivos, un
retardamiento.
Afectividad: en las formas francas de la esquizofrenia la “deterioración
emocional ocupa el primer plano”. Una psicosis "aguda curable" se convierte
en crónica cuando comienzan a desaparecer las emociones. En las últimas
etapas, muchos esquizofrénicos dejan de manifestar afecto alguno durante
años y aún decenios enteros. En las formas menos graves de la enfermedad, la
indiferencia parece ser el signo exterior de su condición; una indiferencia ante
todas las cosas, ante los amigos y conocidos, la vocación y los esparcimientos,
los deberes y los derechos, la buena y la mala fortuna. Los esquizofrénicos
pueden escribir autobiografías completas sin manifestar la menor emoción.
Describirán sus sufrimientos y sus acciones como si fueran un tema de física.
Ambivalencia: La tendencia de la psique esquizofrénica a otorgar a los
psiquismos más diversos un índice positivo y otro negativo al mismo tiempo,
no siempre es muy explícita. No obstante, luego de una observación lo
suficientemente larga, siempre se la encontrará presente, inclusive en los casos
leves. La afectividad y la voluntad son sólo distintas facetas de una misma

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función; aun las contradicciones intelectuales, a menudo no pueden separarse


de las afectivas.
- Afectiva: el mismo concepto puede estar acompañado
simultáneamente por sentimientos agradables y desagradables: el
esposo ama y odia a su mujer.
- De la voluntad: el paciente quiere y no quiere comer. Comienza a
llevar la cuchara a su boca docenas de veces, pero nunca completa el
acto, o hace algún movimiento inútil.
Funciones simples intactas: sensación, percepción, orientación, memoria,
conciencia, movilidad. En contraste con las psicosis orgánicas, comprobamos en la
esquizofrenia, al menos con nuestros métodos de investigación actuales, que la
sensación, la memoria, la conciencia y la movilidad no están afectadas directamente.
Un proceso patológico muy avanzado puede quizás alterar inclusive esas funciones;
pero en los pacientes en quienes aparecen tales perturbaciones no podemos
distinguirlas de las alteraciones secundarias que a veces se presentan. Las anomalías
que verificamos en esas esferas son todas secundarias y por ello, accidentales. Por
ello, debemos clasificarlas como síntomas accesorios.
Funciones compuestas o complejas:
Relación con la realidad: autismo del esquizofrénico. Los esquizofrénicos más
graves, que no tienen más contacto con el mundo externo, viven en un mundo propio.
Se han encerrado en sus deseos y anhelos (que consideran cumplidos), o se ocupan de
las vicisitudes y tribulaciones de sus ideas persecutorias; se han apartado en todo lo
posible de todo contacto con el mundo exterior. A este desapego de la realidad, junto
con la predominancia, relativa y absoluta de la vida interior, lo denominamos autismo.
Atención: en cuanto a fenómeno parcial de la afectividad, la atención se ve afectada
junto con ella por la deterioración. En la medida que existe interés, la atención parece
ser normal. Donde falta la disposición afectiva, no habrá una atención activa. La
atención pasiva está alterada de forma distinta. Por un lado, es evidente que los
pacientes que no muestran interés por el mundo exterior y se han encerrado en sí
mismos, prestan escasa atención. También, la atención puede desdoblarse. Falta de
disposición afectiva.
Voluntad: en cuanto resultante de los diversos procesos afectivos y asociativos, es
alterada de varios modos, pero sobre todo por la postración emocional. Los pacientes
parecen ser perezosos y negligentes, porque ya no se sienten impulsados a hacer nada.

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Abulia. Sin embargo, en otros casos, puede verse lo que llamamos hiperbulia.
Pacientes que ejecutan con la mayor energía lo que se les ha metido en la cabeza, sea
algo razonable o absurdo.
La persona: la orientación autopsíquica es habitualmente normal. Los pacientes
saben quiénes son, en la medida que las ideas delirantes no falsifiquen su
personalidad. Pero el ego puede sufrir múltiples alteraciones, en especial, la tendencia
al desdoblamiento. La pérdida de la sensación de actividad y, en particular, la
incapacidad de dirigir los propios pensamientos, despojan al ego de uno de sus
principales componentes.
“Demencia” esquizofrénica: en la esquizofrenia no vemos absolutamente nada de la
pérdida definida de las imágenes de la memoria, ni de otros en los trastornos de la
memoria que pertenecen verdaderamente al concepto de demencia. La demencia en el
sentido de las psicosis orgánicas, es algo fundamentalmente diferente. El cuadro de la
demencia esquizofrénica se caracteriza mucho más por el estado de la afectividad, por
la falta de interés y de actividad, que por el trastorno intelectual en sentido estricto.
Síntomas accesorios: alucinaciones, ideas delirantes e ilusiones.
Automatismo mental: (de Clérambault) el término automatismo mental designa cierto
síndrome clínico que contiene fenómenos automáticos de tres órdenes: motor (cuando la
persona realiza gestos o movimientos involuntarios), sensitivo (hace mención a aquello
auditivo, visual, olfativo, cinestésico) e ideo verbal (ecos del pensamientos, por ejemplo).
Engloba todos los tipos de alucinación conocidos. Es el elemento inicial, fundamental,
generador de las psicosis alucinatorias crónicas, llamadas psicosis sistematizadas y
progresivas. El núcleo de dicha psicosis está en el automatismo como un primer momento, y
luego se conforman las alucinaciones. Son las alucinaciones las que crean las ideas de
persecución y no a la inversa. El automatismo preexiste bajo la forma de una paranoia, ya sea
de psicosis interpretativa, de persecución completa. Los primeros trastornos experimentados
en el terreno ideoverbal -especialmente el eco del pensamiento- son de tenor neutro y pueden
persistir mucho tiempo, incluso sin modificaciones y sin el agregado del delirio. El
automatismo mental es de carácter anideico, quiere decir que no hay una asociación de ideas,
es un pensamiento y discurso incoherente.
El delirio, reacción secundaria: (de Clérambault) la idea delirante es la reacción de un
intelecto y una afectividad conservados a sanos, a los trastornos del automatismo, que surgen
espontáneamente y sorprenden a la persona.

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Automatismos simples: (de Clérambault) sensitivos, donde se incluyen todos los modos de
sensibilidad -olfativos, cenestésicos o emotivos-, motor, o mental propiamente dicho.
Comienza con el pequeño automatismo mental -llamado también “síndrome de pasividad”-,
con síntomas positivos, negativos y neutros. Las características de esta ideación son la de ser
sufrida por el sujeto y de tener una naturaleza mecánico-automática y parasitaria.
Tres rasgos esenciales de los fenómenos de automatismo mental: neutros, no
sensoriales, no temáticos (anideicos).

PRÁCTICO 18: Psicosis maníaco-depresiva


Bibliografía:
- Kraepelin - “Estados mixtos de locura maníaco depresiva (Lección 8)”
- Freud - “Duelo y melancolía”
- Muñoz - “Duelo, manía y melancolía”

Duelo: (Freud) es por regla general, la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de
una abstracción que haga sus veces. Nunca se nos ocurre considerarlo un estado patológico ni
remitirlo al médico para su tratamiento. Confiamos en que pasado cierto tiempo se lo
superará, y juzgamos inoportuno y aún dañino perturbarlo. Es un afecto (penoso) normal.
Síntomas comunes: desazón, cancelación del interés por el mundo externo, pérdida de la
capacidad de amar e inhibición de la productividad. Es una desviación de la conducta normal,
es habitual y no patológico, donde se visualiza un empobrecimiento del mundo exterior. El
examen de realidad demuestra que el objeto ya no está, por ello es una pérdida consciente,
permitiendo que la libido vuelva al yo. Una vez que culminó, el yo está libre, restituyendo el
deseo y la cadena libidinal, desapareciendo sin dejar secuelas registrables.
Melancolía: (Freud) es la pérdida de objeto inconsciente en donde la persona sabe a quién
perdió, pero no qué perdió de ese objeto. Este extravío recae en el yo, generando un
empobrecimiento del mismo, posicionándolo como indigno, moralmente despreciable,
permitiendo que la persona se formule autorreproches (que son un reproche con el objeto
perdido que retorna al yo). Se singulariza en lo anímico por una desazón profundamente
dolida, una cancelación del interés por el mundo exterior, la pérdida de la capacidad de amar,
la inhibición total de la productividad y una rebaja en el sentimiento de sí que se exterioriza
en autorreproches y autodenigraciones y se extrema hasta una delirante expectativa de

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castigo. El duelo muestra los mismos rasgos excepto la perturbación del sentimiento de sí. El
mecanismo metapsicológico de la melancolía es que una parte del yo se contrapone a la otra,
la critica, conformando así a la conciencia moral.
Trabajo de duelo: pérdida del objeto amado, desasimiento de la libido de sus enlaces con ese
objeto. En el trabajo del duelo se absorbe al yo, de allí la inhibición y falta de interés, el
mundo se hace pobre y vacío. En la melancolía, la pérdida puede ser de carácter más ideal y
el objeto se pierde como objeto de amor: en esa pérdida se sabe a quién perdió, pero no lo que
perdió en él. Esto nos lleva a referir en la melancolía a los aspectos inconscientes en lo que
atañe a la pérdida. La inhibición melancólica resulta enigmática, no acertamos a ver qué es lo
que absorbe tan enteramente a la persona, el yo se hace pobre y vacío, la persona lo describe
como indigno, estéril y moralmente despreciable, se hace reproches, se denigra y espera
repulsión y castigo. El retraimiento de la libidio hacia el yo, conforma que una parte del yo se
identifique con el objeto, por lo que la sombra del objeto recae sobre el yo, se introyecta al
yo, conformado una identificación narcisista debido a que se sustituye la elección de objeto
por la identificación.
Manía: (Freud) el yo no se ve arrasado, sino que triunfa sobre la pérdida del objeto, sobre el
duelo por la pérdida, sobre el objeto mismo. Definido como triunfo, una identificación con el
ideal, una fiesta para el yo, defensa del yo avasallado por el súper yo en la melancolía. Esto
justifica su emparejamiento con el término locura, en tanto que en la “fiesta” se admiten
locuras, desbordes, manifestaciones exageradas, excesos, etc. En el texto “El yo y el ello”,
Freud va a plantear que la manía es como una defensa, una solución ante el conflicto que
configura la melancolía.
Locura maníaco-depresiva: (Kraepelin) el cuadro clínico está formado por un estado mixto
que se denomina estupor maníaco, caracterizado por la pobreza mental del paciente, su
embotamiento y taciturnidad, y a veces su enmudecimiento absoluto, al mismo tiempo que
dan suelta a la exuberancia de su alegría con toda suerte de jugueteos y adornos tanto como
en su lenguaje deshonesto, jocosas indicaciones y juegos de palabras. En su curso clínico se
puede esperar el restablecimiento tras el ataque, donde las manifestaciones de la excitación
maníaca se han mezclado de modo extraño con las correspondientes a la depresión. La
disposición alegre y, a veces, irritable ha ido junto con el pensamiento impedido, y el
impedimento a la voluntad ha sido arrollado por la tendencia a ejecutar, a ocuparse en algo:
signo indicativo común de la manía. Se ha señalado la presencia de alucinaciones en la locura
maníaco-depresiva, en especial de ideas de culpabilidad y persecución, y por excepción de

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ideas de grandeza. Estas alucinaciones no son realmente signos de la enfermedad, pueden


faltar por completo o hallarse tan pronunciadas que den carácter engañoso al conjunto.
Así, la manía y la melancolía se articulan porque muestran cómo los estados de ánimo oscilan
y pueden generar una patología mixta en donde se ven estos estados alternados. En algunos
casos hay mayor depresión, en otros hay mayores exaltaciones maníacas.

TEÓRICO 17: Elaboración freudiana de la psicosis (primera parte)

Bibliografía:
- Freud - “Las neuropsicosis de defensa: cap. III”
- Freud - “Nuevas puntualizaciones...: cap. III”
- Freud - “Manuscrito H: Paranoia”
- Freud - “Introducción del narcisismo: cap. I”
- Freud - “Historial de Schreber: cap. III”

Freud propone hipótesis referidas al mecanismo de la formación de síntomas. Para él, las
afecciones psíquicas correspondían a determinados mecanismos psicológicos inconscientes
que generaban afecciones, entre ellas: las psicosis. Él se ocupa de este asunto en los distintos
tiempos de su obra. La concepción sobre la psicosis se fue modificando según la hipótesis de
ese momento.
Defensa: (Freud) corresponde a la 1HPF. Freud describe un mecanismo psicológico, que es
complejo, es inconsciente, que consiste en defenderse de una representación inconciliable, de
carácter penoso, con implicancia sexual. Los diferentes tipos clínicos que Freud delimita
están caracterizados por esta noción.
Confusión alucinatoria: (Freud) cuadro clínico que Freud ubica dentro de las neuropsicosis
de defensa (1HPF). Es un modo de psicosis que se caracteriza por la alucinación. Freud
abandona prontamente esta categoría. La defensa opera aquí de una manera particular. Existe
y es un mecanismo más efectivo que el que ocurre en la histeria y la neurosis obsesiva. El yo
desestima (verworfen) la representación insoportable junto a su afecto, como si nunca hubiera
comparecido. La defensa es como si borrara la representación insoportable. Esa
representación queda inexistente, no se olvida ni se desplaza, sino que se borra. Esto implica
que el yo se deshace de un fragmento de la realidad objetiva. Eso va a retornar mediante un
fenómeno psicótico: las alucinaciones. Estas serán amistosas con el yo y sostienen la defensa.

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No serán visuales o auditivas que produzcan injurias, no van en contra del yo, sino por el
contrario es acorde al yo.
Paranoia: (Freud) otra modalidad de psicosis. Son categorías que Freud recupera de la
psiquiatría. La paranoia crónica en su forma clásica es un modo patológico de la defensa,
como la histeria, la neurosis obsesiva y la confusión alucinatoria. Uno se vuelve paranoico
por cosas que no tolera, suponiendo que uno posea la predisposición psíquica peculiar para
ello. En el mecanismo defensivo aquí, se proyecta al exterior tanto la representación como el
afecto. No hay un divorcio entre contenido ideativo y afecto (como en la H y la N.O.), como
tampoco hay borramiento de la representación (como en la C.A.). Se proyecta hacia afuera
algo que el sujeto no tolera. Sin embargo, la proyección no es un mecanismo exclusivo de la
psicosis, es psicológicamente universal, en la neurosis también hay proyección. En la
paranoia hay un abuso de la proyección a los fines de la defensa. Hay un abuso desmedido de
este mecanismo defensivo. En todos los casos, la idea delirante es sustentada con la misma
energía con que el yo se defiende de alguna otra idea penosa insoportable. Así, pues, aman al
delirio como a sí mismos. La idea delirante, de algún modo, le permite al sujeto distanciarse
de esa idea penosa, eso lo defiende en cierto sentido.
Comparación con la N.O.: (Freud) en el texto “Nuevas puntualizaciones…”,
encuentra ciertas analogías: en ambos, se presentaría una vivencia sexual infantil
(etiología sexual); síntomas de defensa primaria (desconfianza, inquina, ideas
delirantes), donde el reproche se dirige hacia el mundo exterior; luego, hay una
tercera fase que implican unos síntomas de retorno de lo reprimido (alucinaciones
visuales, auditivas, cenestésicas, etc.); síntomas de defensa secundaria que no se
hallan como tales, en su lugar aparece un delirio de interpretación que desemboca en
una alteración del yo (cambio de personalidad en el sujeto).
Caso Schreber: (Freud) a partir de éste, la noción de libidio y narcisismo tienen un lugar
importante en las elaboraciones de Freud. En esta época empieza a delimitar estas nociones.
En este texto, Freud empieza a formular una nueva hipótesis psicopatológica vinculada al
mecanismo de formación de síntoma en la paranoia. Ahora, le asigna un rol central a la
fantasía de deseo homosexual en la paranoia. Freud trabaja con la idea de que ciertas
afecciones se caracterizan en su origen por una predisposición patológica que implicaría la
fijación de la libido en alguna etapa del desarrollo libidinal: en la paranoia, la fijación se
produce en el narcisismo. Freud sostiene que hay distintas formas o tipos de paranoia que
pueden delimitarse a partir de la contradicción en una sola frase: “yo (un varón) lo amo (a un
varón)”. Así, las variedades del delirio pueden ser:

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Delirio persecutorio: contradicción del verbo. “Yo no lo amo -pues yo lo odio-


porque él me persigue” (el perseguidor es el objeto amado).
Delirio erotomaníaco: contradicción del objeto. “Yo no lo amo -yo la amo- porque
ella me ama”.
Delirio de celos: contradicción del sujeto. Delirio de celos de los alcohólicos. “Yo no
amo al varón -es ella quien los ama”.
Delirio de grandeza: contradicción íntegra de la frase. “Yo no amo en absoluto y no
amo a nadie. Yo me amo sólo a mí”.
A estas elaboraciones freudianas, Lacan las va a poner en una tesis distinta, que corresponden
a otras cuestiones etiológicas para la paranoia.
Proyección: (Freud) lo característico de la paranoia es la forma de la represión y el
mecanismo de la formación de síntomas. En cuanto a este último, es llamativo el papel de la
proyección: una percepción interna es sofocada, como sustituto de ella deviene a la
conciencia su contenido con cierta desfiguración, pero como una percepción de afuera. La
proyección no es un síntoma patognomónico. No es exclusivo de esta afección. No
desempeña el mismo papel en todas las formas de paranoia, como tampoco ocurre solo en las
paranoias. No es correcto decir que la sensación interiormente sofocada es proyectada hacia
afuera, más bien inteligimos que lo cancelado adentro retorna hacia afuera. Hay algo que fue
cancelado en el aparato psíquico y retorna desde afuera, desde el otro, por eso el otro lo
persigue, lo acosa, va a querer gozar de él. Esta tesis freudiana es una especie de argumento
para Lacan para decir “lo que es forcluido en lo simbólico, retorna en lo real”.
Fases de la represión: (Freud) recuperadas en el caso Schreber.
Primera fase: represión primaria o primordial, fijación. Las pulsiones no hacen todo
su recorrido y quedan fijadas a determinadas etapas del desarrollo infantil. [Caso S.:
fijación en el narcisismo]
Segunda fase: represión propiamente dicha, represión secundaria. El retorno de
ciertos retoños pulsionales que han sido fijados, intensificados, que dan marcha al
proceso represivo. Se reprimen los representantes que representan la pulsión. [Caso
S.: silenciosa, cuasi-mudo, no hay una manifestación clara de síntomas, desasimiento
de la libido de personas y cosas. La libido depositada en el exterior, regresa hacia el
narcisismo]
Tercera fase: retorno de lo reprimido. Aquello que ha sido reprimido va a retornar a
partir de alguna formacion del inconsciente (en el caso de las neurosis). [Caso S.:
ruidosa, proliferación intensa de síntomas. Proceso de restablecimiento, que deshace

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la represión y reconduce la libido al exterior. Lo que nosotros consideramos la


producción patológica, la formación delirante, es, en realidad, el intento de
restablecimiento, la reconstrucción]
Comparación entre demencia precoz y paranoia: (Freud) Freud critica las categorías de
demencia precoz (Kraepelin) y esquizofrenia (Bleuler), y propone utilizar la noción de
parafrenia para sustituirlas. Critica a la esquizofrenia por su significado literal (mente
escindida), que va en oposición a su tesis de división del aparato psíquico. Freud propone que
la paranoia es un cuadro independiente, pero puede complicarse con fenómenos parafrénicos.
En la demencia precoz, la fase siguiente del alejamiento de la libido del mundo exterior, no se
caracteriza por la proyección, sino por el mecanismo alucinatorio. El desenlace de la
demencia precoz, toda vez que la afección no permanezca demasiado parcial, aporta la
segunda diferencia: aquel es, en general, más desfavorable que el de la paranoia; no triunfa la
reconstrucción, sino la represión. La regresión en la demencia precoz es al autoerotismo. El
mecanismo de las fantasias de deseo homosexual no son tan importantes en la demencia
precoz.
Diagnóstico de Schreber: (Freud) es demencia paranoide. Da razón de lo parafrénico la
relevancia de las fantasías de deseo y las alucinaciones. Da razón del carácter paranoide el
mecanismo de proyección y el desenlace. La demencia paranoide es una categoría que mezcla
la parafrenia y la paranoia.
Narcisismo: (Freud) ver Práctico 4. No sería una perversión, sino el complemento libidinoso
del egoísmo inherente a la pulsión de autoconservación, de la que justificadamente se
atribuye una dosis a todo ser vivo. Freud toma la existencia de un narcisismo primario, en el
que luego la libido se dirige a los objetos para no enfermar, pero cuando regresa al yo se
constituye el narcisismo secundario. Éste le permite pensar los delirios de grandeza porque el
narcisismo se engrosa. Un motivo acuciante para considerar la imagen de un narcisismo
primario y normal surgió a raíz del intento de incluir bajo la premisa de la teoría de la libido
el cuadro de la demencia precoz (Kraepelin) o esquizofrenia (Bleuler), los enfermos que se ha
propuesto designar como parafrénicos. Los parafrénicos muestran dos rasgos
fundamentalmente de carácter: el delirio de grandeza y el extrañamiento de su interés
respecto del mundo exterior (personas y cosas). La libido depositada en el mundo exterior,
regresa hacia el yo. Esta última alteración los hace inmunes al psicoanálisis, los vuelve
incurables para nuestros empeños. Es a partir de estas elaboraciones (2HPF) que Freud
empieza a considerar que el psicoanálisis no sería el dispositivo que cura a pacientes

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psicóticos, porque no se generan vínculos transferenciales y sería imposible trabajar con


ellos.
Nuevo dualismo pulsional: (Freud) libido del yo y libido de objeto. El valor de los
conceptos de libido yoica y de objeto reside en que provienen de un procesamiento de los
caracteres íntimos del suceder neurótico y psicótico. Esto conlleva una nueva nosografía: las
neurosis de transferencia y las neurosis narcisistas. Estas últimas involucrarían las psicosis,
que no serían aptas para el tratamiento ya que no producen transferencia. En las neurosis de
transferencia también se produce un extrañamiento del mundo exterior, pero la diferencia es
que la libido se sitúa en la fantasía, en cambio en las psicosis regresa hacia otro lugar.
En la actualidad, ya se superó la idea de que el dispositivo psicoanalítico no es apto para
tratar las psicosis. La transferencia en la psicosis se considera de un modo diferente a la
transferencia de la neurosis con otras implicancias clínicas.

TEÓRICO 18: Elaboración freudiana de la psicosis (segunda parte)

Bibliografía:
- Freud - “Neurosis y psicosis”
- Freud - “Pérdida de la realidad en...”
- Freud - “Lo inconsciente: cap. VII”

Libido: (Freud) ver Teórico 6. Se va desarrollando en el sujeto a través de diferentes


instancias. En un primer momento, en la etapa del autoerotismo, hay zonas erógenas sin
objeto. Luego, en la etapa del narcisismo, se da pie a lo que va a ser la constitución del yo,
constituido en lo que sería la satisfacción libidinal del narcisismo. Luego, los órganos
también son investidos libidinalmente, lo cual es corroborado por la regresión propia de la
hipocondría. En la neurosis, los objetos de satisfacción pulsional (sobre todo los
correspondientes al complejo de Edipo) se mantienen en la vida de fantasía y son también
investidos libidinalmente en la constitución de lo que van a ser los objetos de satisfacción
libidinal del mundo exterior. Es así como se pasa del autoerotismo al narcisismo, y del
narcisismo al amor objetal, es decir, a la investidura de los objetos del mundo exterior (o de
las representaciones de los objetos del mundo exterior). Freud plantea que la libido cuando se
encuentra invistiendo las representaciones de los objetos del mundo exterior, se puede frustrar
en el logro de su satisfacción (2HPF), puesto que el mundo exterior tiene condiciones y traza

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límites para que el acceso al objeto y la satisfacción se produzcan. La libido tolera de muy
mala manera esa postergación de su satisfacción. Y ante esa postergación retorna o regresa a
los puntos donde aquella satisfacción fue garantizada. Se corrobora por esta vía que la libido
en la neurosis regresa a la fantasía, a las modalidades orales y anales (en la neurosis obsesiva)
o a los objetos sexuales inconscientes mantenidos a través de la vida de las fantasías
inconscientes (en la histeria). Además, se podían investir las representaciones de los órganos
(lo cual caracteriza a la hipocondría o delirio hipocondríaco) o, por vía regrediente, se podía
investir al narcisismo, al propio yo (paranoia) o a las modalidades autoeróticas (parafrenia en
Freud, demencia precoz en Kraepelin o esquizofrenia en Bleuler). En síntesis, la libido, a
partir de la frustración de su satisfacción de los objetos del mundo exterior, puede iniciar un
camino regrediente hacia ciertos puntos de fijación: fantasía (neurosis), narcisismo (paranoia)
o autoerotismo (parafrenia).
Representaciones: (Freud) lo plantea en términos representacionales. El psiquismo no
funciona con la realidad material de los objetos, sino que los objetos que interesan son los
que tienen una realidad psíquica. No se requiere la presencia física del objeto. Lo que
llamamos mundo exterior o realidad son representaciones de objetos. Entonces, las
investiduras toman representaciones del objeto del mundo exterior. Freud distingue entre la
cualidad de inscripción de la realidad de los objetos psíquicos o de las representaciones de los
objetos. Todas las representaciones están conformadas por: una representación cosa (huellas
mnémicas del objeto o asociadas al mismo, son fundamentalmente inconscientes) y una
representación palabra (las palabras que denominan al objeto, recuerdos que llegan a la
conciencia, son preconscientes). Entonces, las representaciones de objeto suelen tener la
cualidad de ser conscientes, de estar inscritas a nivel de la conciencia, ya que es la conciencia
la que ejerce la función de síntesis de todo lo perceptual.
Comparación entre las neurosis de transferencia y las esquizofrenias: (Freud) hay ciertos
puntos en común y ciertas diferencias entre ambos. En ambos, se trata de una huida, un
retroceso de la libido por efecto de una frustración de la satisfacción libidinal en los objetos
del mundo exterior. Sin embargo, esa huida tiene diferente magnitud, la cual es más radical
en los cuadros de las psicosis. Además, hay una diferencia en el punto de fijación al cual
regresa la libido.
En la esquizofrenia, de manera diferencial, lo que sucede es que la huida es mucho más
masiva y radical, pero se mantiene como cierta referencia al lenguaje, un lenguaje de órgano,
muy preocupado por lo más concreto de realidad material. La huida de la libido es muy
masiva, pero deja como secuela o huella esa referencia a nivel de lo que es el lenguaje de

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órgano y lenguaje hipocondríaco. Esto se debe a que, luego de la vuelta masiva hacia el
autoerotismo, en ese deshacerse de las representaciones del objeto, vuelve a investir de
manera selectiva solamente las representaciones palabra (representación palabra desposeída
de la representación cosa, la cual se mantiene como rechazada a lo largo del intento),
correspondientes a las representaciones de objeto. Sería un intento de curación o
restablecimiento de las investiduras libidinales con aquello que es lo menos intolerable. Por
lo tanto, en este campo, no hay lugar para el inconsciente, hay un rechazo del inconsciente (es
hasta cultural, no es solamente de una categoría psicopatológica). Entonces, para Freud, el
delirio fue un intento de curación, fue un parche a esa ruptura con el mundo exterior para
reconectarse con él.
Matriz diferencial de neurosis y psicosis: (Freud) la neurosis sería el resultado del conflicto
o incapacidades del Yo para manejar las cargas pulsionales libidinales del Ello. Y en ese
conflicto se ve, de alguna manera, avasallado por las exigencias de las representaciones del
mundo exterior. En el caso de la psicosis, se trataría de las dificultades del Yo para
sobrellevar las exigencias de las representaciones objetales del mundo exterior, avasallado
por los influjos provenientes de las aspiraciones libidinales del Ello (3HPF). Es posible leer
una suerte de correlación en Freud entre ambos cuadros y una serie de pasos que dan lugar a
la construcción del síntoma dominante en cada uno de ellos. En ambos, hay un punto
etiológico común: se trata de que surge a partir de una frustración de las satisfacciones
libidinales en las representaciones del objeto del mundo exterior. Esa frustración implica una
huida de la libido de esas representaciones. En las neurosis también hay un retiro de las
investiduras libidinales, pero este paso es, de algún modo, saludable, porque le permite al
individuo encontrar alguna suerte de satisfacción sustitutiva en las fantasías inconscientes sin
llegar a la formación de un síntoma. En tanto que, en la psicosis, ese primer retiro de las
investiduras libidinales es en sí mismo patológico porque es un retiro masivo, entonces ese es
el paso patológico. Por lo tanto, el intento de restablecimiento de las investiduras libidinales
(mediante el delirio o cualquier manifestación clínica de la psicosis) sería parte de un proceso
saludable. En tanto que en la neurosis, ese segundo paso que vendría luego del retiro de las
investiduras del mundo exterior, es en sí mismo el paso patológico, en tanto que implica la
formación de un síntoma que se dirige a los objetos del mundo exterior a nivel de un mensaje
cifrado o un pedido de interpretación (en términos de Lacan, quien toma al síntoma neurótico
como un mensaje a descifrar).

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TEÓRICOS 19 y 21: Estructura del fenómeno psicótico

Bibliografía:
- Lacan - “De una cuestión preliminar...: cap. 1”
- Séglas - “Alucinaciones psíquicas y pseudoalucinaciones verbales”

Alucinaciones psíquicas: (Séglas) no son alucinaciones psicosensoriales (definidas como


una percepción sin objeto), siendo la alucinación visual su “tipo perfecto”. Las alucinaciones
psíquicas no tienen que ver con la percepción exterior sino que son de carácter subjetivo. Las
primeras descripciones aparecen con los místicos. En 1844, Ballanger las hace entrar al
campo de la psiquiatría. Estas alucinaciones psíquicas pueden afectar los mismos campos
sensoriales que las otras. Según quienes experimentan estas cosas, pueden ver gracias a los
ojos del alma, lo que los ojos del cuerpo no alcanzan a ver. Lo que se percibe no se localiza
en el exterior, sino que es intelectual y subjetivo. Según Séglas, hay dos grupos de
alucinaciones psíquicas: aquellas que se relacionan con objetos, es decir, fenómenos de
visiones, ruidos, olores, gustos puramente intelectuales, no tienen para el paciente la
apariencia de un objeto exterior, son las pseudoalucinaciones de Kandinsky; y las de carácter
verbal, que tienen dos categorías: las alucinaciones verbales o kinestésicas, que son
percepciones patológicas de palabras que se gesticulan pero hay una intervención motriz de
lo que se escucha; y las pseudoalucinaciones verbales, que es una percepción de un lenguaje
interior, pero de forma patológica.

Pseudoalucinaciones verbales: (Séglas) lo que se manifiesta es una hiperendofasia (es ese


lenguaje interior o pensamiento de cada persona) que ya no expresa el pensamiento de la
persona. Considera a estas palabras como insignificantes, absurdas, extrañas, enigmáticas, la
mayoría de las veces opuestas a sus deseos y a su voluntad; no sabe de dónde vienen; no las
crea, las sufre y no puede modificarlas. Ajenas a su yo. Hay automatismo y objetivación
psíquica (se genera automáticamente). Ausencia de exteriorización espacial (no las escucha
desde afuera). Puede afectar la función del lenguaje en todos sus elementos auditivos,
visuales, kinestésicos, de forma combinada o aislada.
Perceptum: lo que se percibe, el objeto.
Percipiens: el agente que percibe.

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Sensorium: el aparato a través del cual se percibe, los sentidos.


Tratamiento posible de la psicosis: (Lacan) Lacan hace una crítica sobre el entender que el
percipiens es una unidad acabada que percibe como agente un objeto exterior. [Siguiendo los
planteos de Séglas, en la psicosis, en las alucinaciones psíquicas sería un perceptum sin
objeto] Lacan dice que se le pide al percipiens que dé cuenta del perceptum, cuando en
realidad es al revés: el percipiens es función del perceptum. Así, empieza a asemejar el
concepto percipiens con su concepto de sujeto, con una cierta división. No se puede pretender
que la persona que alucina dé cuenta de su alucinación si ésta escapa a su voluntad. No se le
puede pedir que diga qué alucina, por qué alucina o qué significa. Él pone el acento en la
división subjetiva que, en todo caso, hay en el percipiens a partir del perceptum. Hay que
atender a la relación del sujeto con lo percibido.
Esto se relaciona con la psicosis. Ya no vamos a ver si lo que se alucina, se lo percibió con
ciertos sentidos, si lo escuchó o no, si lo dijo o no, si es interno o externo, eso queda
totalmente por fuera. Vamos a atender a la noción de sujeto, a su relación con la alucinación
que haya tenido. Por eso Lacan dice que a la alucinación verbal (que es el fenómeno típico de
las psicosis) no hay que reducirla ni al sensorium, ni a un percipiens en cuanto a que le daría
su unidad. No estamos en el terreno de la ilusión de la unidad.
Cadena significante y fenómeno psicótico: (Lacan) ambos comparten las mismas
propiedades (punto crucial), dado que el sensorium es indiferente en la producción de una
cadena significante, es decir, que ambos son independientes al sensorium. Las características
que comparten son:
1- Ésta se impone por sí misma al sujeto en su dimensión de voz (no necesariamente
es audible).
2- Toma como tal una unidad proporcional al tiempo, perfectamente observable en la
experiencia, que implica su atribución subjetiva, es decir que ocupa un lapso de
tiempo que puede ser observable en la experiencia, como en la articulación motriz de
una alucinación verbal. En otras palabras, toma una realidad proporcional al tiempo
desde la continuidad entre significantes y desde la retroacción, en donde el sujeto
busca entenderse a partir de aquellas voces que no considera suyas.
3- Su estructura propia en cuanto significante es determinante en esa atribución que,
por regla, es distributiva, es decir, con varias voces (no hay un “yo digo tal cosa”), y
que plantea como tal al percipiens, pretendidamente unificador como equívoco (se
puede introducir siempre una equivocación en torno a lo que se dice en una cadena
significante). La estructura determina atribución subjetiva a alguien o algo debido a

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que hay una distribución de varias voces, posicionando al percipiens como equívoco y
ya no más como la concepción unívoca que planteaba la psiquiatría.
Vengo del fiambrero: (Lacan) es un ejemplo que toma Lacan para ilustrar a la cadena
significante y el fenómeno psicótico. Lo presenta como un delirio de a dos, de una madre y su
hija, donde se presenta un amante de su vecina que le dice "marrana" pero la hija previamente
había dicho "vengo del fiambrero". Este ejemplo sirve para demostrar la alucinación verbal,
en donde hay una frase que no sabe a dónde se dirige, tiene una dimensión de voz (la primera
propiedad de la cadena significante) y posee un equívoco porque hace una alucinación pero
carece de un significante (última propiedad de la cadena significante). La frase de "vengo del
fiambrero" es un claro ejemplo de los fenómenos de cadena rota de mensaje, donde una frase
es interrumpida carente de significante.
Fenómenos de cadena rota: (Lacan) son los fenómenos que se dan en las psicosis. La
cadena significante, en un momento de su funcionamiento, de su andar, de su movimiento, se
rompe. Hay un significante que falta y lo que viene en su lugar son los fenómenos de código
y de mensaje.
Fenómenos de código: locuciones neológicas o neologismos. Por su forma:
neologismos lexicales, son palabras que no son parte del código, se inventan en ese
momento para significar algo (la palabra “almicida” en el caso Schreber). Por su
empleo: en este sentido, podemos hablar justamente en torno a lo semántico. Palabras
que ya existen pero se les da un nuevo uso, un nuevo empleo inédito hasta el
momento (los rayos divinos, los nervios, los “hombres hechos a la ligera” en el caso
Schreber).
Fenómenos de mensaje: refieren a mensajes que se interrumpe. No se dicen de forma
completa, son frases interrumpidas. Se componen de una noción que en lingüística se
llama shifters. Son aquellos que indican adverbialmente algo del sujeto de la oración
(“vengo del fiambrero”).

TEÓRICO 20: Estructura del fenómeno psicótico

Bibliografía:
- Lacan - “Seminario 3: cap. I, par. 2 y 3; cap. III, par. 1; cap. IV, par. 1; cap. VI, par. 1,
3 y 4; cap. X, par. 3”
- Freud - “La negación”

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Negación: (Freud) es un modo de tomar noticia de la represión. Un contenido de


representación o de pensamiento reprimido puede aparecer en la conciencia a condición de
que se deje negar. La negación es un modo de tomar noticia de lo reprimido, por eso se la
ubica en la tercera fase de la represión [1: fijación / 2: represión propiamente dicha / 3:
retorno de lo reprimido]. Es una cancelación de la represión, aunque no una aceptación de lo
reprimido. La función del juicio tiene dos decisiones que adoptar: atribuir o desatribuir una
propiedad a una cosa y admitir o impugnar la existencia de una representación en la realidad.
No hay mejor prueba de que se ha logrado descubrir al inconsciente que en la frase “no me
parece”, “nunca se me ocurrió”, es decir, el yo de algún modo toma reconocimiento del
inconsciente, pero a condición de negar.
Para Freud, algo puede ser admitido/incorporado al aparato psíquico, introyectado,
originando el yo placer. Se introyecta lo bueno y lo que no se introyecta, es decir, lo que
queda expulsado por fuera del aparato psíquico, va a constituir el afuera y va a ser, en este
tiempo, idéntico a lo malo. Por otra parte, algo presente como representación dentro del yo
puede ser reencontrado también en la percepción, en la realidad. Entonces, lo no real, lo
meramente representado, lo subjetivo, es sólo interior; lo otro, lo real, está presente también
ahí afuera. Para Freud, hay una condición lógica (y no cronológica) para que se dé la
negación y es que, antes de que algo sea negado, primero tiene que ser afirmado.
Negación: (Jean Hyppolite) el autor realiza un comentario sobre el texto "La negación" de
Freud, y dice que la estructura de ésta no es tanto la negación en el juicio o la negación del
juicio, sino que dice que es una especie de desjuicio. La diferencia parece sutil, pero es
importante ya que implica una diferencia en cuanto a la posición enunciativa. Se está
negando de que no se está diciendo tal cosa, y eso será principalmente la negación. Según el
autor, ese juicio afirmativo previo a la negación propuesto por Freud a través del interjuego
de las pulsiones primarias, implica un primer tiempo simbólico donde algo puede ser
inscripto en lo simbólico. Eso que puede ser inscripto en lo simbólico va a ser objeto de una
afirmación primordial (Bejahung), es decir, implica que algo puede o no inscribirse en lo
simbólico. Lo que no se inscribe en lo simbólico, afirma Lacan, va a ser objeto de una
Verwerfung (forclusión). Tenemos, entonces, dos operaciones estructurales vinculadas a la
inscripción o rechazo de algún elemento simbólico.
Verwerfung (forclusión): (Lacan) como verbo, significa, en sentido figurativo, rechazo o
exclusión. Entonces, cuando se ha forcluido algo es que se ha rechazado o excluido algún
elemento simbólico. Como acepción jurídica, significa el vencimiento de una facultad o

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derecho no ejercido en los plazos prescriptos. Es decir, que si ese derecho no se ha ejercido
en algún momento particular, no se puede reclamar luego, ya está forcluido.
Para Lacan, esa admisión en lo simbólico en un tiempo místico (Bejahung) puede estar
presente o ausente. Puede faltar, por lo menos, una parte de la simbolización. Esto no quiere
decir que en la psicosis no haya afirmación primordial sino que va a existir la ausencia de la
afirmación primordial, de un significante principal y esencial que es el significante del
Nombre del Padre.
Para que se produzca la negación (Verneinung), se tiene que producir con antelación la
afirmación primordial (Bejahung). Entonces, si se piensa en tiempos lógicos de la
constitución de la negación, es necesario que primero exista la afirmación, después tenemos
la represión propiamente dicha (Verdrängung) y, luego, la Verneinung, que sería el retorno de
lo reprimido o la negación. Estos elementos, esta estructura, esta negación, va a retornar en
un registro particular que es el registro de lo simbólico.
En cambio, cuando un significante primordial no es inscripto (Nombre del Padre), no se
produce, no es objeto de la Bejahung (afirmación primordial), ese significante va a ser
forcluido y, por lo tanto, va a retornar ya no en lo simbólico, sino en el registro de lo real.
Según Lacan, no se puede cuantificar ni medir el significante. No es un objeto empírico, sino
que la inscripción o ausencia de ese significante la podemos leer a posteriori a partir de los
fenómenos que se producen en la estructura del lenguaje. Si estamos escuchando una
estructura del lenguaje organizada a partir de lo simbólico, es decir una estructura donde se
producen formaciones del inconsciente, estamos escuchando una estructura del lenguaje
neurótica. Si estamos escuchando una estructura del lenguaje donde esas formaciones no se
producen sino que aparecen otros fenómenos, como pueden ser los fenómenos psicóticos
(alucinaciones auditivas, visuales, delirios, etc.), estaríamos ahí con otra cadena significante,
es decir, que eso no ha retornado en lo simbólico sino que ha retornado en lo real.
Lo forcluido en lo simbólico retorna en lo real: (Lacan) lo que se ha inscripto en lo
simbólico va a retornar en el mismo registro, en lo simbólico. Esto va a posibilitar
determinada posición del psicoanalista: va a poder establecer una determinada maniobra en
función de eso que esté escuchando, por ejemplo, si hay formaciones del inconsciente va a
poder interpretar, pedir asociaciones, descifrar, etc. Ahora, si lo que está escuchando es una
estructura del lenguaje donde aparecen fenómenos psicóticos, donde no hay una articulación
de cadenas significantes, sino que el fenómeno ha aparecido en lo real, entonces la posición
del psicoanalista va a ser otra.

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Lo forcluido en lo simbólico retorna en lo real está indicando que lo que van a aparecer no
son formaciones del inconsciente en la psicosis, sino que son fenómenos psicóticos
(fenómenos esenciales). Fenómenos que carecen de la particularidad del significante de
conectarse con otros significantes. Aparece en lo real está indicando no tanto que aparecen en
la realidad, sino que no están simbolizados, no tiene la posibilidad de producir una cadena
significante, de producir significación. [Lo real como lo imposible de simbolizar]
Estatuto del inconsciente: (Lacan) de algún modo, la inscripción o rechazo de ese
significante primordial (Nombre del Padre), implica que se organice de manera diferencial lo
inconsciente tanto en la neurosis como en la psicosis. Es decir, la estructura del lenguaje en la
neurosis y en la psicosis van a tener organizaciones distintas.
Neurosis:
- Bejahung (afirmación primordial)
- Represión secundaria
- Retorno de lo reprimido, a partir de las formaciones inconscientes. Esto
indica que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, un significante
articulado y siempre articulado.
Psicosis:
- Verwerfung (forclusión, expulsión primordial).
- Retorno en lo real. Una vez que comience la psicosis, una vez que se
desencadena, una vez que se manifieste, van a aparecer los fenómenos
psicóticos en lo real. Así, aparecen los fenómenos elementales, ciertos
trastornos del lenguaje (neologismos, intuiciones delirantes, etc.). Esto implica
que en la psicosis no es que no existe el inconsciente, pero tiene otro estatuto.
El inconsciente en la psicosis está a cielo abierto, el psicótico es mártir del
inconsciente, por lo tanto, no se va a poder reconocer en esos fenómenos que
aparecen en lo real. En la psicosis, la estructura del lenguaje se presenta como
una cadena rota.
Esquema L: (Lacan) este circuito (circuito del inconsciente y relación imaginaria) es como si
estuviera, de algún modo, cancelado en la psicosis. Es como si estuviera rechazado y no
reconocido el lugar del Otro.
La estructura está en el fenómeno: (Lacan) la noción de estructura es inseparable de la
noción de significante. Cuando se analiza la estructura se trata, para Lacan, de la estructura
del significante (elemento discreto, articulable y combinable). En este sentido, el valor del
elemento quedará determinado por el lugar que ocupe en relación a los otros. Entonces, al

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analizar la estructura, analizamos el significante, lo despejamos, pero siempre relacionado a


los otros.
Fenómeno psicótico: (Lacan) no está en juego la realidad, sino la certeza. La certeza es
radical. El fenómeno psicótico implica la emergencia en la realidad de una significación
enorme que parece una nadería, ya que nunca entró en el sistema de simbolización, pero que
en determinadas condiciones puede amenazar todo el edificio. El significante no está
articulado. El significante sufre reordenamientos, es decir, hay afectación de la estructura de
significantes.
Fenómenos de franja: se dan en el fenómeno psicótico, están por fuera del campo de
lo imaginario. Son fenómenos de borde porque se sitúan en un borde del registro de lo
imaginario. Cuando aparecen en el registro de la voz pueden ser murmullos, chicheos,
carcajadas, fenómenos que están en el registro de lo verbal, pero que ni siquiera
alcanzan a tomar una estructura semántica, están al borde de lo asemántico. Cuando
aparecen del lado del sujeto, pueden ser gritos, risas, etc. Pero son fenómenos que se
caracterizan por su exterioridad donde ni siquiera el sujeto se siente agente de ese
sonido, como puede ser un grito. Cuando se trata del registro de la mirada, pueden ser
fenómenos del orden del brillo, la luminosidad, etc. Fenómenos que bordean las
imágenes visuales, no alcanzan a ser fenómenos de alucinación visual.
Comienzo de la psicosis: (Lacan) alude al desencadenamiento de una subjetividad que
implica la posibilidad de que se manifieste la psicosis. Todo aparenta indicar que la psicosis
no tiene prehistoria. Lo único que se encuentra es que cuando, en condiciones especiales que
deben precisarse, algo aparece en el mundo exterior que no fue primitivamente simbolizado,
el sujeto se encuentra absolutamente inerme, incapaz de hacer funcionar la Verneinung con
respecto al acontecimiento. ¿Qué significa que no tiene prehistoria? Antes de formularse la
pregunta, en la neurosis, cuando una pulsión aparece en un sujeto para quien dicha pulsión ya
fue puesta en juego en algunos momentos de su simbolización previa (en su neurosis
infantil), puede expresarse por ciertos números de síntomas.

PRÁCTICOS 20 y 21: Psicosis: Schreber (Historial clínico, Intr. Cap I y II)


(Mecanismo paranoico, cap. III)
Bibliografía:
- Freud - “Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia...”

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- Schreber - “Memorias de un neurópata”

Caso Schreber: Schreber no fue paciente de Freud, sin embargo escribió sus memorias
relatando su afección que le permiten a Freud tomarlas y analizar el caso desde el historial ya
que mayormente los paranoicos no pueden vencer sus resistencias y dicen lo que ellos
quieren, en cambio con el propio relato el análisis será más exhaustivo.
Enfermedades: Schreber informa en su escrito que tuvo dos enfermedades, ambas se deben a
que estuvo frente a un exceso mental. La primera enfermedad ocurrió en 1884 cuando fue
candidato a la cámara baja del parlamento, es decir como director de tribunal regional; aquí
fue atendido por el doctor Flechsig y diagnosticado como un ataque de hipocondría grave,
que a fines de 1885 había sanado.
En el periodo intermedio entre ambas enfermedades, el paciente fue notificado de que sería
nombrado Presidente del Superior Tribunal, donde asumió el primero de octubre de 1893; en
este momento tuvo sueños en donde regresaba a la enfermedad anterior y también en un
estado de duermevela (entre el sueño y la vigilia) a Schreber se le presenta la fantasía de “lo
hermosísimo que es sin duda ser una mujer sometida al acoplamiento”. Aquí Freud ubica al
estallido de la enfermedad.
La segunda enfermedad comienza a finales de octubre del mismo año con la característica de
un atormentador insomnio que le sucedió con una internación con un empeoramiento de la
enfermedad. El médico realizó un informe que describe el estado, el mismo decía que al
inicio tenía ideas hipocondríacas, decía que se moriría, siguió con ideas de persecución con
espejismos sensoriales y, luego, visuales y auditivos. Imaginaba que en su cuerpo ocurrían
maltratos espantosos que eran con una finalidad sagrada, quiso suicidarse, pero poco a poco
las ideas delirantes se acercaron a lo mítico y religioso ya que tenía trato directo con dios,
veía milagros, entre otras. Schreber insultaba a personas que creía que lo perseguían, como el
doctor Flechsig al que lo denominaba con el neologismo de “almicida”, el asesino de almas.
Sin embargo, aunque el paciente, debido al sistema delirante, reconstruyó su personalidad,
por momentos su inteligencia y memoria no estaban afectadas.
Sin embargo, hubo una tercera enfermedad, esta es posterior a la publicación del escrito. Fue
cuando su esposa tuvo un ataque y él culmina enfermando.
Contenido del delirio: el contenido del mismo era porque él estaba designado a redimir el
mundo al devolverle su bienaventuranza, pero sólo se lograría luego de que él fuera mudado
de hombre a mujer. Esta misión era enviada por lo divino y tenía que ser mujer, no dependía
de si quería o no. Schreber menciona que habían voces que hablaban con él, que también

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sufrió destrucción de órganos de su cuerpo, pero mientras sea varón él sería inmortal ya que
por medio de los rayos, los milagros divinos, sus órganos eran restablecidos. A su vez, él
sentía que transitó unos nervios femeninos que fueron una fecundación de dios en donde se
conformarán hombres nuevos, que a partir de allí él podría morir de manera natural.
En síntesis, se sitúa primero un delirio hipocondríaco, luego un delirio persecutorio que es
relacionado con lo místico y religioso que culmina con un delirio de grandeza, ya que se debe
a que la libido vuelve al yo y tiene el fin de salvar al mundo.
Relaciones de Schreber con los otros: Freud realiza un estudio teológico-psicológico en
base a los elementos y relaciones en el delirio de Schreber. La relación de Schreber con dios
involucra los elementos de los nervios, la bienaventuranza, la jerarquía divina y las
propiedades de dios. Principalmente, el paciente relata que los hombres están compuestos por
cuerpos y por nervios, los cuales les otorga el significado de que eran la espiritualidad, es
decir, eran el alma. Por el contrario, dios sólo estaba conformado por nervios infinitos, los
cuales eran denominados “rayos”. Dios posee su propio lenguaje: la lengua fundamental. La
bienaventuranza es la vida en el más allá y está sexualizada, en donde la masculina es la que
está más allá y la femenina incorpora el sentimiento de voluptuosidad. La jerarquía divina
incluye los reinos de adelante, donde estaban las almas purificadas, y el de atrás, donde se
encontraba el Dios superior (Ormuz) y el Dios inferior (Arimán). Dios no aprende de la
experiencia y sólo tiene un trato con los difuntos.
Por otra parte, la relación de Schreber con Flechsig se caracteriza porque el médico, según el
paciente, era un “almicida” en donde éste intentó asesinar su alma, considerándolo así como
un perseguidor que su influjo sucumbió a dios. El análisis que realiza Freud aquí es que
mayormente el sentimiento que tiene el paciente se proyecta hacia el exterior de forma
contraria, en donde ahora quien es temido y odiado, antes era amado y venerado, y es así ya
que luego de la primera enfermedad, Schreber recordaba a su médico con gran afecto y hasta
su esposa conservaba un retrato suyo.
Cambios en el delirio: Freud realiza un análisis sobre los cambios que se presentaron dentro
del delirio de Schreber, en donde hay una sustitución de Flechsig por dios, ya que la mudanza
en mujer deja de ser rechazada para ser aceptada con el fin de recrear la humanidad. Es por
ello que aquí se sitúa un delirio de grandeza, en donde la libido se sitúa en el yo. Aquí, el
perseguidor está fragmentado porque se debe a una reacción frente a una identificación previa
con ambos, en donde Flechsig antes era amado, y es el subrogado del hermano, mientras que
Dios es el padre.

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Schreber tenía un vínculo con su padre en donde este último era un médico de educación
familiar y escolar en donde ponía en práctica ejercicios un poco tortuosos sobre postura
corporal, entre otras modalidades. Dios es el padre, lo cual se asemeja porque Dios trataba
solo con cadáveres en donde realizaba milagros, y los médicos también, y Dios no aprende de
la experiencia, que se asocia con su padre por un reproche recibido, en donde el almicidio de
Flechsig es una autoacusación. Es por ello, que Freud asocia que el caso Schreber está frente
al complejo paterno, en donde la lucha con Flechsig es una disputa con Dios, es decir el
conflicto infantil; sin embargo, el padre en la infancia actúa como perturbador del goce
sexual.

PRÁCTICO 22: Diacronía de las psicosis


Bibliografía:
- Lacan - “Seminario 3: cap I. V, par. 1 y 3; cap. XI, par. 2; cap. XIV, par. 3; cap. XV,
par. 3; cap. XXIII, par. 3; cap. XXV, par. 3”

Diacronía de las psicosis: tres coordenadas para la psicosis:


- Forclusión del significante Nombre del Padre
- Coyuntura dramática
- Desencadenamiento de la psicosis
Desencadenamiento de la psicosis: (Lacan) como estructura de base participa la forclusión
del significante Nombre del Padre. No necesariamente todos los forcluidos se desencadenan.
Este significante, dentro del campo de la neurosis, viene a cumplir una función de regulación
a ese deseo caprichoso, aplastante, mortífero de la madre. Le posibilita despegarse de esa
posición de falo imaginario, identificarse al padre y servirse de los títulos para asumir una
virilidad al momento que le toque hacerlo. Entonces, hasta que el sujeto no le toque
confrontar con el cuerpo del otro no tendrá que hacer uso de eso.
Lacan menciona que el comienzo de la psicosis se caracteriza por no tener prehistoria, en
donde ocurre que algo no es simbolizado y el sujeto se encuentra incapaz de funcionar la
verwerfung. Es decir, hasta que no ocurrió algo en la realidad que le exige aquello que no fue
simbolizado, no se desencadena la psicosis; en el caso Schreber se visualiza cuando él asume
como Presidente, recién ahí su psicosis de desencadena debido a que debe compensar ese
significante del Nombre del Padre.

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Compensación imaginaria: antes que se desencadene la psicosis, el sujeto se sostiene,


funciona, simboliza a través del mecanismo de la compensación imaginaria, que es la
compensación del Edipo ausente. Si el Edipo hubiera opera de manera satisfactoria, hubiera
ingresado una simbolización que al sujeto le permitiría hacer una articulación con respecto a
la virilidad y, así, poder sujetarse al mundo de una manera distinta. Entonces, la
compensación imaginaria es la del Edipo ausente que le hubiera dado la virilidad, no bajo la
imagen paterna, sino bajo el significante del Nombre del Padre. Así, cuando al sujeto se le
presenta la imposibilidad de asumir este significante a nivel simbólico, le queda la imagen a
la que se reduce la función paterna. Una imagen que no tiene inscripción en ninguna
dialéctica, pero cuya función de modelo de alineación especular le da peso a todo, un punto
de enganche al sujeto, y le permite aprehenderse en el plano imaginario. Entonces, frente a la
imposibilidad de inscripción del significante del Nombre del Padre, sólo le queda al sujeto
sostenerse a partir de una imagen que no está articulada en una triangulación
(madre-padre-niño), una identificación masiva a una imagen que se toma de un sujeto
determinado y que le posibilita aprehenderse al mundo de una manera determinada.
Es decir, Lacan plantea que en la psicosis al no poder asumir ese significante, el sujeto se
reduce a la imagen de la función paterna, desde un plano imaginario, logrando así que se
desarrolle el mecanismo de “cómo sí” en donde el sujeto imita, por medio de una
identificación, cómo es ser hombre, ya que carece del significante primordial; el sujeto se
identifica debido a la característica viril para compensar imaginariamente la ausencia de
metáfora paterna que posee.
Coyuntura dramática: el pre-psicótico se defiende de no acercarse al lugar donde no hay
respuesta a la pregunta. Cuando el agujero y la falta se hacen sentir en cuanto tal, cuando se
aproxima a una coyuntura aproximada de su vida para la cual no tiene respuestas. Para
Schreber, la coyuntura dramática, el dato biográfico preciso, fue tener que asumir como
presidente del tribunal de justicia. De manera tal que se aproximó a un borde sobre el cual no
hay respuestas. El desencadenamiento está aquí, en ese borde, no en el momento en el que se
construye el significante del Nombre del Padre.
Puntos de apoyo significante: a través de ellos, el sujeto se sostiene en el mundo. Los
puntos de apoyo significante que tiene la neurosis son distintos a los de la psicosis. En esta
última, Lacan va a decir que el taburete está mal apoyado, se sostiene en puntos que abrochan
al sujeto a la experiencia de la vida (en las compensaciones imaginarias) hasta el momento tal
que tiene que confrontar un agujero sobre el cual no tiene respuestas. Este derrumbe de la

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experiencia simbólica es resuelto a través del delirio. Y la manera de anoticiarse de eso es a


través del fenómeno de cadena rota.
Metáfora de la carretera principal: Lacan va a hacer uso de esta metáfora para dar cuenta
de la función que cumple el significante dentro del campo de la subjetivación. Una carretera
principal es como un significante que ordena el resto de las significaciones. De manera que el
resto de los elementos se agrupa satelizando a este elemento principal. Hay una vía, una
dirección, un sentido. Cuando no hay carretera principal, hay caminos aledaños que vienen a
suplirla: estos son los delirios y las alucinaciones.

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CUARTO CONJUNTO TEMÁTICO: “LAS ESTRUCTURAS


FREUDIANAS DE LAS PERVERSIONES”

TEÓRICO 22: La categoría de perversión en Freud

Bibliografía:
- Freud - “Tres ensayos de teoría sexual, cap. 1”
- Freud - “Fetichismo”

No se dio.

TEÓRICO 23: Elaboración lacaniana de las perversiones

Bibliografía:
- Lacan - “Seminario 4: cap. IX y X”

Perversión: hay toda una discusión sobre si en verdad existe la perversión como estructura
clínica, como estructura subjetiva; o si se trata sobre rasgos perversos, fenómenos perversos,
o fantasías perversas dentro de una subjetividad. Además, un fenómeno, un acto, un modo de
satisfacción, no define a una estructura. Desde la cátedra, se considera como una estructura a
la perversión, pero también son muy raros los casos de perversión porque es muy raro que
una persona con estructura perversa consulte. Normalmente, se consulta cuando hay una
insatisfacción en su vida, o cuando el régimen de satisfacción que venían sosteniendo se cae,
falla, entonces, a partir de ahí, se genera una consulta. En el caso de una estructura perversa,
siempre se encuentra un modo de satisfacción, lo cual permite considerar que hay muy pocos
casos de perversión en consulta.
Entonces, resumiendo: un diagnóstico no puede establecerse sobre un fenómeno que puede
considerarse moralmente o socialmente perverso; los casos de perversión son muy raros; hay
mucha discusión sobre considerar o no a la perversión como una estructura clínica.
Complejo de Edipo: (Lacan) para Lacan, la prevalencia del personaje paterno en el complejo
de Edipo no se trata de algo natural, sino que se trata de una normativa cultural. Y depende de
las culturas, que mecanismos simbólicos establecen para el atravesamiento de la sexualidad,
de los procesos de sexuación. El complejo de Edipo es una normativa simbólica, no es algo
natural. Es un ordenador normativizador de las sexuaciones. Está en decadencia, pero, sin

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embargo, es algo que sigue teniendo cierta injerencia en la clínica y sirve para pensar algunas
subjetividades que incluso hoy llegan a consulta.
Diferencia simbólica de los sexos: (Lacan) también hay una diferencia simbólica de los
sexos. La maquinaria edípica tiene como resultados, a nivel de la subjetividad y la sexuación,
la prevalencia fálica. Y esa es la diferencia simbólica, porque el falo es un significante. En
todo caso, esa diferencia se trata de quién lo tiene y quién no (no se trata de algo biológico,
sino sobre quién tiene falo, quién no lo tiene, quién es falo o quién no en las relaciones
subjetivas). El falo siempre está más allá de toda relación, porque es lo que marca el deseo (el
deseo siempre está más allá del objeto en sí).
Función de interposición: (Lacan) es lo que ocurre en una relación de amor (cualquiera sea).
Aquello que se ama en el objeto de amor (en el otro) es siempre algo que está más allá. Ese
más allá del objeto es una nada, es simplemente un más allá, es el falo.
Estructura del fetichismo: (Lacan) la función de interposición en la perversión se da de una
manera particular. Lacan toma al fetichismo (propuesto por Freud) como paradigma, como
estructura de la perversión. Teniendo en cuenta que se pueden llamar como modalidades de la
perversión al sadismo, masoquismo, fetichismo, voyeurismo y exhibicionismo. De estos, el
fetichismo sería el paradigmático de la perversión y era el más común en esa época de sus
formulaciones [Lacan más adelante toma al masoquismo como modalidad paradigmática].
Para Lacan, el fetiche representa al falo como ausente, al falo simbólico. El fetiche es un
símbolo, un significante. En la perversión se ingresa un velo en la interposición entre el
sujeto y el objeto. En toda relación de amor, hay algo del orden de función de interposición
porque se ama algo que está más allá del objeto amado. En la perversión, eso se materializa,
se imaginariza bajo la presencia de un objeto que en definitiva va a ser un significante. El
velo, como una cortina, permite que lo que se proyecta más allá como una falta, como la
nada, en realidad se materialice, se proyecta en la cortina como una imagen. Por eso es la
exigencia del fetichista de que exista siempre un objeto (una cosa o característica puntual que
al fetichista le llama la atención) para entablar una relación con su persona de interés.
Ese fetiche, como simbólico, representa algo que no está. Sin embargo, al aparecer el fetiche,
permite darle una imagen a eso que no está (se lo imaginariza). Sobre el fetiche se proyecta o
se imagina tanto una presencia como una ausencia, con la cortina se tapa algo que se sabe que
está ahí.
Como es la presencia de algo que es, a la vez, una marca de lo que no está, esta es la función
del fetiche en relación con la castración que Freud describe. Una manera de renegar, de
desmentir la castración. Un significante que viene en lugar de una ausencia. Por eso, Freud

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caracteriza al fetiche como un monumento: a la vez que es presencia que deniega la


castración, la señala. Entonces, el fetiche tiene una doble función: a la vez que aparece como
un objeto o significante, como algo que tiene que estar, es para denegar o desmentir la
castración (la falta de falo).
Sobre el velo hay una especie de captura imaginaria. Se captura una imagen de eso que no
está. Se trata del descenso al plano imaginario del ritmo ternario sujeto-objeto-más allá,
fundamental en la relación simbólica. En el fetiche se lo hace existir a ese algo que está más
allá. Esa relación que remite a un más allá del objeto (en una relación amorosa en sí, que el
sujeto ve en el objeto algo que no está, no lo tiene y que, entonces, remite a un más allá), es
una relación simbólica. Porque el sujeto se relaciona con un objeto (amado) en tanto remite a
una ausencia. En el fetichismo, a eso se lo aplana, se lo lleva a una relación imaginaria,
porque el fetiche viene como imagen de eso que está más allá, se lo hace existir a eso que el
otro representa para mí. Aquí surge lo que convierte a la falta en una figura, el fetiche, que
puede ser el soporte ofrecido al deseo, pero el deseo como perverso. Cuando el deseo
depende de la presencia de una imagen, de una imagen siempre fija, estamos hablando del
deseo perverso. Sobre el velo es donde el fetiche dibuja lo que falta más allá del objeto. No
hay un soportar la falta y esto es un gran drama para el perverso. Todo el tiempo logra taparla
mediante el fetiche. Si está el fetiche es porque alguna vez hubo alguna noticia en relación
con la castración, con la falta.
Diacronía del fetichismo: (Lacan) lo que constituye el fetiche, el elemento simbólico que
fija el fetiche y lo proyecta sobre el velo, se toma prestado especialmente de la dimensión
histórica. Es el momento de la historia en el cual la imagen se detiene. La película se detiene
de pronto, precisamente antes del momento en que lo que se busca en la madre, es decir el
falo que tiene y no tiene, se ha de ver como presencia-ausencia y ausencia-presencia. En ese
momento, la imagen se detiene, entonces viene el fetiche a suplantar esa falta.
Posiciones en la perversión: (Lacan) si a la posición fetichista hay que buscarla en ese
momento preedípico de encuentro con la castración materna, Lacan formula algunas
cuestiones importantes en relación con la perversión, ya que pone en forma lo que Freud
desarrolla, permitiendo avanzar en el tema. La génesis del fetichismo está articulada
esencialmente con el complejo de Edipo. Por otra parte, en las relaciones preedípicas, la
madre fálica es el elemento central, el motor decisivo. El niño se encuentra enfrentado a una
oscilación bipolar entre los dos polos de la relación imaginaria primitiva. Deja al sujeto
entregado a la relación imaginaria, ya sea por la vía de la identificación con la mujer, ya sea

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ocupando el lugar del falo imaginario, es decir, de cualquier forma, en una simbolización de
la relación tercera.
Estructura de la omnipotencia: (Lacan) la estructura de la omnipotencia no está,
contrariamente a lo que se cree, en el sujeto, sino en la madre, es decir, en el Otro primitivo.
Quien es omnipotente es el Otro. Pero tras esta omnipotencia, se encuentra la falta última de
la que se halla suspendida su potencia. En cuanto el sujeto percibe, en el objeto cuya
omnipotencia espera, la falta que le hace a él mismo impotente, el mecanismo último de la
omnipotencia es remitido más allá, a saber, allí donde algo no existe, en grado máximo.
Travestismo: (Lacan) es el polo opuesto del fetichismo, pero como fenómeno y no como
componente de la perversión. En el travestismo (práctica sexual donde se utiliza un vestido o
vestimienta del otro sexo, no hace referencia a la identidad sexual) lo que ocurre es que el
sujeto se identifica con lo que se encuentra detrás del velo, con el objeto que le falta algo, es
decir se identifica con la madre fálica que le falta el falo. Es por ello que el vestido
materializa el objeto y cumple una función de esconder el objeto y la falta de objeto. El
travestismo en sí no es una perversión.

PRÁCTICO 23: La categoría de perversión en Freud


Bibliografía:
- Freud - “Pulsiones y destinos de pulsión”
- Freud - “El problema económico del masoquismo”

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