0% encontró este documento útil (0 votos)
20 vistas12 páginas

Libia

Este documento resume el conflicto abierto en Libia desde 2011. Tras la guerra civil que derrocó a Gadafi, el país quedó inmerso en la inestabilidad política e inseguridad debido a las milicias armadas. En 2014, el general Haftar lanzó la "Operación Dignidad" para disolver el Congreso controlado por islamistas y derrotar a las milicias, dando inicio a una nueva fase del conflicto con enfrentamientos en varias ciudades entre fuerzas leales a Haftar y milicias islamistas apoy

Cargado por

Kina Cossio
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
20 vistas12 páginas

Libia

Este documento resume el conflicto abierto en Libia desde 2011. Tras la guerra civil que derrocó a Gadafi, el país quedó inmerso en la inestabilidad política e inseguridad debido a las milicias armadas. En 2014, el general Haftar lanzó la "Operación Dignidad" para disolver el Congreso controlado por islamistas y derrotar a las milicias, dando inicio a una nueva fase del conflicto con enfrentamientos en varias ciudades entre fuerzas leales a Haftar y milicias islamistas apoy

Cargado por

Kina Cossio
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Relaciones Internacionales en el Magreb y Oriente Medio

El conflicto abierto de Libia

Cristina Cossío Lavandera

Práctica III
01/01/2017
Índice

Introducción..……………………………………….. 3

Antecedentes del conflicto…………………………. 3

Contexto……………………………………………. 4

Detonante y desarrollo del conflicto……………..... 5

Repercusión regional del conflicto

y principales actores……………………………….. 9

Conclusiones………………………………………. 10

Bibliografía………………………………………… 12

2
Introducción
El control del territorio libio se encuentra en una encrucijada de hostilidades. La
heredada inestabilidad política desde la guerra de 2011 no ha hecho más que
acrecentarse, hasta que las tensiones entre las diferentes facciones políticas y militares
han resultado en una reanudación los enfrentamientos y la creación de dos instituciones
legislativas en busca de legitimidad tanto nacional como internacional. La pobreza y la
violencia siguen siendo los factores de inseguridad de Libia en un escenario en el que
las diferentes potencias internacionales intentan asumir el papel de mediador para
expandir sus influencias democratizadoras. Sin embargo y pese a los esfuerzos, el
conflicto en Libia sigue siendo una herida abierta de difícil y compleja gestión y de
profundo análisis en la zona del Magreb.

Antecedentes
Las demandas sociales y de mejora económica de la población libia (en parte inspiradas
por la triunfo de las manifestaciones del país vecino Túnez, en el contexto de la
Primavera Árabe) desembocaron en una guerra civil en el año 2011. Fue un conflicto
militar entre el gobierno de Libia, liderado por Muamar el Gadafi, contra una parte del
ejército sublevado, milicias civiles, y tropas internacionales (principalmente de
la OTAN).

En los primeros meses del conflicto los rebeldes tomaron la zona este del país. La
ofensiva del ejército libio estuvo a punto de acabar con las bases rebeldes cuando se
produjo la intervención armada de la OTAN, amparada en una resolución de
las Naciones Unidas que les permitía la creación de una zona de exclusión aérea. Este
apoyo supuso un cambio en los pesos de poder en la balanza de la guerra a favor de los
rebeldes, consiguiendo tomar la ciudad de Trípoli. Sus acciones tuvieron también el
apoyo mediático por parte de la comunidad internacional, si bien el territorio seguía
inmerso en el conflicto armado, y la población bajo la inseguridad y el descontento
social.

En octubre, Gadafi fue sorprendido por un bombardeo de la OTAN mientras


abandonaba Sirte. Capturado herido por los milicianos rebeldes fue linchado por estos y
su cadáver exhibido públicamente. Tras la muerte del líder libio se dio el fin de la

3
guerra, pero las desigualdades, la pobreza y la inestabilidad política continuaron pese a
ello, en un país donde las milicias rebeldes continuaron desplegadas por todo el
territorio sin unificación en cuanto a un futuro político común. El anterior gobierno de
Gadafi fue disuelto y perseguido, y el nuevo gobierno de Alí Zeidan tuvo que hacer
frente a una población mermada y frustrada, a una situación económica prácticamente
destruida y a una nueva administración de la política de un país en el que las milicias
rebeldes se negaban a abandonar las armas.

Contexto
El Gobierno de Alí Zeidan fue incapaz de hacer frente al problema de las milicias que
habían luchado contra Gadafi en la guerra de Libia de 2011, las cuales diferían en
ideologías e intereses y gestionaban su poder bajo sus propias normas.

Para apaciguar las tensiones se creó el Comité de Seguridad Supremo para que todos los
milicianos formaran parte de él como una estructura organizativa nacional oficial. Sin
embargo el proceso no resultó como se esperaba: los grupos de milicias se integraron en
la estructura sin intención de disolver las brigadas; así, estos grupos quedaban
legitimados al integrarse bajo la oficialidad del Estado, pero no disueltos.

Por otro lado, el Presidente del Congreso, Nuri Abu Sahmain (que era próximo a la
ideología de los Hermanos Musulmanes) utilizó su estatus de jefe del ejército para
reforzar y apoyar las brigadas mencionadas anteriormente, de las cuales la mayoría eran
de ideología islamista A mediados de 2013 ordenó la creación de la Sala de Operaciones
de los Revolucionarios Libios, que dos meses después secuestraría al Primer Ministro
Zeidan, en un intento de hacerse con el control del país.

Con todo ello, nos encontramos ante una crisis de carácter político: no existe un
ejercicio de poder efectivo y homogéneo en el territorio libio. El Congreso General
(órgano legislativo), estaba dominado en su mayoría por miembros islamistas próximos
a los Hermanos Musulmanes, los cuales eran contrarios al liberal Zeidan. La estrategia
que aplicaron fue la del bloqueo institucional, paralizando cualquier propuesta
legislativa, y con ello, el desarrollo de la transición del país.

La tensión fue en aumento y a principios de 2014 los miembros del Partido Justicia y
Construcción (PJC), de ideología islamista, retiran a sus miembros del Ejecutivo, lo que
complica aún más para Zeidan la resolución del bloqueo político al que se ve sometido

4
su gobierno (Meneses, 2014). En este nuevo escenario, los congresistas islamistas
organizaron repetidas mociones de censura para intentar destituir al Primer Ministro;
destitución que se volvió efectiva en marzo, momento en el que se reemplazó a Zeidan
por Abdullah al-Thani. Sin embargo, el nuevo Primer Ministro tampoco cumplió las
expectativas en cuanto a un efectivo ejercicio del poder y fracasó como su antecesor en
instaurar la estabilidad en la nación; su fin llegó por su impopularidad (recibía amenazas
por parte de los grupos armados), por lo que acabó dimitiendo. El sector islamista del
Congreso General impuso la elección por mayoría de Ahmad Mitig, un ministro
favorable a sus intereses; la Corte Suprema declaró la inconstitucionalidad de la
elección y devolvía al poder a al-Thani ante una posible quiebra del Congreso. No
obstante, la legitimidad de la autoridad de al-Thani siguió en entredicho por gran parte
de los miembros del Congreso.

La inestabilidad política y el continuismo de la violencia por parte de los grupos


militares hicieron crecer la impopularidad por parte de la sociedad civil hacia el
Congreso, que aplazó el traspaso de poder. La indignación de los ciudadanos se vio
canalizada a través de una serie de manifestaciones liberales que reclamaban nuevas
elecciones para dejar atrás la administración del congreso y dar vía libre a una nueva
autoridad que pudiera gestionar y solventar los acuciantes problemas de la nación libia.

Pese al descontento general de la población, el Congreso General aprobó la renovación


de sus miembros a través de una convocatoria de elecciones para julio de 2014: al
mismo tiempo se creó la Cámara de Representantes, en intento de crear un órgano
legislativo alternativo al ilegítimo Congreso.

Detonante y desarrollo del conflicto


En el mes de mayo de 2014, Jalifa Haftar, general del ejército libio, anunció la creación
de la llamada Operación Dignidad cuyo fin era el de disolver al Congreso y derrotar a
las milicias de sus bases. En el Congreso General la mayoría islamista de los Hermanos
Musulmanes, incluido el Presidente del Congreso, Nuri Abu Sahmain, acusó a los
militares de un "intento de Golpe de Estado". Por otro lado, la Alianza de Fuerzas
Nacionales apoyó la operación para poner fin a la violencia miliciana Además de estos
apoyos, recibió el respaldo de los militares que habían formado parte de los ejércitos

5
profesionalizados que desertaron de la Jamahiriya en el este del país durante los inicios
de la revolución contra Gadafi en 2011.

A partir de este momento, los conflictos se desarrollaran en distintos focos repartidos


por el país, y los papeles protagonistas en cada zona serán a su vez diversos e incluso
antagonistas.

Un primer pivote del conflicto es la ciudad de Bengasi. Desde su liberación en 2011, la


seguridad de esta ciudad dependía de los grupos armados autónomos de carácter
islamista. Cuando se produjo el comunicado de Haftar, varios sectores del ejército se
movilizaron y numerosos empresarios financiaron ataques para expulsar a los islamistas
de la ciudad. A pesar de la superioridad del ejército, los grupos yihadistas tenían mayor
control y conocimiento del territorio, y este factor, acompañado de la inferioridad
numérica del ejército, resultó en una pobre recuperación de territorio. Tras este fracaso
por parte del general Hafter de recuperar Bengasi, las fuerzas islamistas de los grupos
milicianos decidieron reorganizarse ante la amenaza en el llamado Consejo de la Shura
de los Revolucionarios de Bengasi (Gartenstein-Ross y Barr, 2015), lo que obligó a un
Haftar, sin control alguno del territorio, a olvidar su intención de tomar la ciudad.

El descontento hacia el Congreso también cobró grandes magnitudes en el este de Libia,


donde las brigadas armadas realizaron un intento de toma de la capital. Siguiendo el
llamamiento de Haftar, las fuerzas de la localidad de Zintan (al-
Qa'qa y Sawa'iq) ocuparon el edificio del Congreso General. Tras este ataque, el
general Mokhtar Farnana (involucrado en la Operación Dignidad) dijo que el Congreso
quedaba oficialmente "suspendido" (Stephen, 2014).

En un tercer vector se da la creación de la Operación Amanecer Libio: los grupos


armados islamistas apoyados por el Congreso General tomaron el Aeropuerto de Trípoli
en una acción conjunta.

Ante estas situaciones, se incrementa aún más la tensión entre las facciones en busca del
poder en la nación libia, llegando al punto de constituir dos bloques políticos
enfrentados. En el verano de 2014 se constituyó el nuevo parlamento libio, la Cámara de
Representantes de Libia. Sin embargo, el presidente del antiguo Congreso General, Nuri
Abu Sahmain, se negó a traspasar los poderes al nuevo órgano. La Cámara, no obstante,
empezó a legislar; en un periodo se mantuvo neutral en el conflicto y ordenó la
disolución de todas las brigadas armadas que se formaron en Libia tras la guerra de

6
2011; al tiempo que hizo una petición las NNUU para lograr el alto al fuego entre los
dos bandos (Markey, 2014). No obstante, tras los ataques al aeropuerto de Trípoli, los
miembros de la cámara acusaron al Amanecer Libio y al Consejo de la Shura de
Bengasi de ser grupos terroristas.

Como respuesta, el grupo Amanecer Libio ordenó al Congreso General que siguiera
gobernando desde Trípoli. La administración de al-Thani se posicionó con la Cámara de
Representantes y ejerció como su jefe de gobierno. Ante esta situación, el Congreso
nombró a su propio gabinete, el Gobierno de Salvación Nacional. Se consolidó así la
fragmentación de Libia con dos gobiernos y dos parlamentos, uno islamista radicado en
Trípoli y otro más liberal en el este del país, que se disputarán los territorios
circundantes a estas ciudades en una serie sucesiva de ofensivas y ataques.

Otro factor de gran importancia en el conflicto es la expansión y posterior condena de la


ocupación de territorios por parte del DAESH. Aprovechándose del caos político de la
zona, el DAESH inició una serie de ataques contra todos los bandos del conflicto en
Libia para incrementar la influencia de su califato. Consiguió ampliar fronteras en los
alrededores de las ciudades de Sirte y Bengasi; si bien perdió fuerzas en Derna y
Tobruk. Ante esta evolución, los distintos bandos de poder de Libia se centraron en
frenar las victorias del DAESH a través de ataques e intervenciones militares con apoyo
militar internacional (OTAN y EEUU). Concretamente, el Ejército Libio bajo el mando
del general Haftar organizó una operación militar a gran escala en Bengasi que obligó a
las milicias islamistas a retirarse de algunas zonas importantes de la ciudad.

Ante un escenario de gran envergadura belicista, la ONU asume el papel de mediador


para las negociaciones pacíficas, lanzando una propuesta de creación de un Gobierno de
Acuerdo Nacional, liderado por Fayez al-Sarraj, que tuviera la aprobación tanto de la
Cámara de los Representantes como del Congreso General; ante la amenaza del avance
del DAESH y los grupos armados en otras zonas del país, en busca de un cierto
consenso para estabilizar la situación política de Libia. Si bien en un principio este
órgano no obtuvo el apoyo necesario, fue ganando popularidad entre la sociedad civil,
hasta que se convirtió en una institución legítima para tomar el relevo del poder en pos
de una futura paz en la nación. Este nuevo papel, que no fue reconocido ni por el
Congreso ni por la Cámara, obtuvo el consentimiento y el apoyo de la ONU y de la
comunidad internacional, que a su vez impusieron sanciones a los líderes libios.

7
El nuevo Gobierno de Acuerdo Nacional comenzó a intentar recuperar el poder de
forma gradual a través de la toma de las ciudades más importantes. Las respuestas a
estas acciones fueron variadas: mientras muchas milicias en el este del país mostraron
su apoyo al gobierno de al-Sarraj y al proceso de paz, la Cámara de los Representantes
seguía negando la autoridad del mismo. En cuando al Gobierno de la Salvación y el
Congreso General, muchos de los miembros del gobierno dimitieron ante la gravedad de
la situación; y un grupo de diputados anunció la disolución del órgano y el respaldo al
proceso de paz propuesto por las Naciones Unidas. Las dos fuerzas políticas restantes se
enzarzaron en una lucha de influencias por el control y la administración de Libia. Cabe
destacar que muchas potencias europeas, EEUU y algunos países árabes llevaron a cabo
reuniones con la voluntad de proporcionar apoyo armamentístico al Gobierno de
Acuerdo Nacional en la lucha contra el DAESH (Wintour, 2016).

Pese al relativo optimismo del panorama político, el Gobierno de Acuerdo Nacional no


dio los resultados deseados en cuanto a mejora de la estabilidad social y económica del
país. Además de ello, la Cámara de Representantes continuaba sin prestar el apoyo
necesario para la paz al gobierno de al-Sarraj. Ante la inestabilidad política y
económica, el Gobierno de Acuerdo Nacional perdió simpatizantes mientras las
tensiones con el otro órgano parlamentario de Libia se incrementaban.

A estos problemas se le sumaría un obstáculo más: la creación de una organización de


base islamista opositora a la propuesta de paz de la ONU liderada por Sadiq al-Ghariani.
Se une al juego por el poder el llamado Dar al-Ifta que, para el Consejo de la Shura de
los Muyahidines, era la verdadera fuente de legitimidad y autoridad de Libia. El
movimiento nacionalista-islámico de Ghariani obtuvo el apoyo de parte de las milicias
islamistas, que comenzaron a asentarse en Trípoli y lugares cercanos.

A finales del año 2016, ante una progresiva victoria ante el DAESH, los
enfrentamientos armados seguían produciéndose (batallas por el control de los puertos
petrolíferos), lo que hace destacar la profunda inestabilidad política y social de Libia,
que en un lento y complejo proceso de paz, que es también un fenómeno convulso y
cambiante, se encuentra dividido y repartido bajo distintos grupos e instituciones que no
logran homogeneizar la política del territorio libio.

8
Repercusión regional del conflicto y
principales actores internacionales
Tras los convulsos acontecimientos en Egipto en 2013, por los que Mohamed Mursi
(integrante de los Hermanos Musulmanes), a través de un golpe de estado, perdió el
poder del país, la comunidad internacional árabe se quebró en dos grupos ideológicos:
aquellos que apoyaban los regímenes de inspiración islamista y aquellos que
respaldaban ejecutivos nacionalistas. Las similitudes entre los generales Al-Sisi y
Haftar, así como entre el Gobierno musulmán de Mursi y el Congreso General de
Trípoli, hicieron que el conflicto de Libia se convirtiera en un tentador objetivo para la
intervención internacional, incrementando así el impacto del conflicto en el panorama
político global.

Uno de los más influyentes actores regionales en intervenir fueron los Emiratos Árabes
Unidos que en el verano de 2014 comenzó a atacar bases de los grupos islamistas de
Trípoli, en coalición con Egipto (Maher y Pack, 2016). En el otro
frente, Turquía, Sudán y Catar crearon una alianza para respaldar a los grupos armados
islamistas en el panorama político internacional, denunciando los intentos del general
Haftar de subyugar algunas ciudades a políticas autoritarias, a la vez que
proporcionaban provisiones y armamentos a Trípoli.

En cuanto a la intervención de actores internacionales extra-regionales podemos decir


que, aunque la comunidad internacional estuvo orientando muchas de las acciones de
los grupos políticos, cabe destacar la actuación de algunos actores internacionales en
cuando a dos fenómenos de la historia política reciente de Libia.

Por una parte, a medida que aumentaba la belicosidad de los combates, las Naciones
Unidas y la Unión Europea se vieron obligadas a intervenir para mediar entre las
facciones enfrentadas ante la amenaza de un posible efecto contagio y una inestabilidad
política de grandes dimensiones. Para ello emplearon todo el peso judicial de la
comunidad internacional para amenazar a los dos parlamentos rivales de Libia con un
embargo petrolero y sanciones económicas si se negaban a iniciar un proceso de
negociaciones que desarrollara la idea de un gobierno en común. Fueron los artífices del
primer acercamiento entre los dos frentes del conflicto libio, y coordinaron las acciones
a través de la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (UNSMIL).

9
En un segundo aspecto, las potencias europeas así como los Estados Unidos y potencias
regionales ya mencionadas como Egipto o los Emiratos Árabes jugaron un papel
protagonista en las numerosas ofensivas en la guerra contra el DAESH. Los intereses
socioeconómicos de las potencias radicarían en lograr una efectiva influencia sobre un
territorio de gran importancia geoestratégica y un posible proyecto de democratización
negociada en la zona; además de intereses económicos en cuanto a facilidad de acuerdos
petrolíferos y pactos beneficiosos con otras potencias como Arabia Saudí. Podemos
encontrar varios casos en los que se ha percibido la intervención extranjera en el
conflicto: en cuanto a la batalla de Sirte, Estados Unidos lanzó la Operación Odyssey
Lightning a petición del Gobierno de Acuerdo Nacional (bombardeos aéreos a las bases
islamistas). Además de este ejemplo, encontramos apoyo europeo en proyectos de
ayuda humanitaria (por parte de Italia, en la construcción de hospitales y aportación de
personal sanitario). Además de todo lo anterior, el ejército del Gobierno de Acuerdo
confirmó además estar recibiendo apoyo logístico de Reino Unido en su lucha contra el
DAESH; y los medios de comunicación confirmaron la presencia de aeronaves
francesas en territorio libio. Si bien las facciones opositoras en libia niegan la presencia
de tropas británicas y norteamericanas, su huella ha sido innegable para algunos
investigadores y medios de comunicación.

Conclusiones
La guerra de Libia ha sido calificada según algunos autores como el ejemplo clave de lo
que podría llamarse el “Invierno Árabe”, que ha perdido el carácter prodemocrático y de
modernización de la política que inspiró la Primavera Árabe para dejar paso a valores
autoritaristas y de radicalidad religiosa. Lo anterior, unido a los fracasos en cuanto a
lograr un gobierno legítimo y unificado que ponga fin a los conflictos armados y la
inestabilidad política han provocado un alto nivel de descontento y pesimismo entre la
ciudadanía libia. En consecuencia un gran sector de la población comenzó una nueva
oleada de protestas y manifestaciones en las calles de las principales ciudades, donde las
consecuencias de la partición del poder (pobreza, desigualdad, inseguridad) son más
visibles.

10
En el panorama internacional, los escasos logros en cuanto a la pacificación del país ha
supuesto un gran mayores fracasos de los proyectos de pacificación tanto de la ONU
como de los EEUU.

11
Bibliografía
ALONSO, I. (2015) Libia y los 42 años del Coronel. El Orden Mundial en el [Link].
[Online] Disponible en: [Link] [Consultado: 22 de diciembre 2016]

FERNÁNDEZ, E. (2011) Intervención en Libia: la responsabilidad de proteger a


debate. Cuadernos Electrónicos de Filosofía del Derecho. 22 (6). p. 13-39.

GARTENSTEIN-ROSS, D., BARR, N. (2015) Dignity and Dawn: Libya’s Escalating


Civil War. ICCT: Internacional Center for Counter Terrorism. p. 18-58.

MAHER, M., PACK, J. (2014) Los conservadores árabes intervienen. El País. [Online]
Disponible en: [Link] [Consultado: 8 de enero
2017]

MARKEY, P. (2014) Libya's parliament calls for UN aid to quell militia fighting.
Reuters. [Online] Disponible en: [Link] [Consultado:
28 de diciembre 2016]

MENESES, R. (2014) Dimiten todos los ministros islamistas del Gobierno libio. El
Mundo. [Online] 21 enero. Disponible en: [Link]
[Consultado: 27 de diciembre 2016]

PARDO, P. (2011) Gadafi, sodomizado en cuerpo y alma. El Mundo. [Online] 24


octubre. Dispobible en: [Link] [Consultado: 20 de diciembre 2016]

STEPHEN, C. (2015) Gunmen storm Libyan parliament amid anti-government


uprising. The Guardian. [Online] Disponible en: [Link]
[Consultado: 27 de diciembre 2016]

VARO, L. (2016) En el frente contra el Estado Islámico en Libia. El Mundo. [Online]


Disponible en: [Link] [Consultado: 3 de enero de 2017]

WINTOUR, P. (2016) World powers prepared to arm UN-backed Libyan government.


The Guardian. [Online] Disponible en: [Link]
[Consultado: 8 de enero 2017]

12

También podría gustarte