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XADEN POVS - Docx Versión 1

Violet Sorrengail, una estudiante de primer año, se enfrenta a Xaden en la colchoneta de lucha. A pesar de su pequeño tamaño, Violet muestra habilidad y determinación, aunque comete errores tácticos. Xaden la derrota varias veces pero también le da consejos para mejorar. Aunque inicialmente desconfía el uno del otro, comienzan a desarrollar cierto respeto mutuo a medida que continúan enfrentándose.
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XADEN POVS - Docx Versión 1

Violet Sorrengail, una estudiante de primer año, se enfrenta a Xaden en la colchoneta de lucha. A pesar de su pequeño tamaño, Violet muestra habilidad y determinación, aunque comete errores tácticos. Xaden la derrota varias veces pero también le da consejos para mejorar. Aunque inicialmente desconfía el uno del otro, comienzan a desarrollar cierto respeto mutuo a medida que continúan enfrentándose.
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CAPÍTULO 9 (XADEN´S POV)

- ¿No crees que las vas a necesitarás? - Pregunta Sorrengail, agarrando dos de sus dagas y me enfrenta en
la colchoneta con una impresionante falta de temblor. Demonios, parece más enojada que aterrorizada de
que esté a punto de derrotarla, a pesar de que le he entregado mis armas a Imogen.
- Esto es imprudente- me sermonea Sgaeyl.
- No. No cuando trajiste lo suficiente para los dos.- Mi boca se curva en una sonrisa mientras le doblo los
dedos y luego coloco mis escudos firmemente en su lugar, ya que Aetos se encuentra cerca. El de segundo
año es bueno en la colchoneta, incluso si es demasiado estricto para ser realmente el mejor en este lugar. -
Vamos.
Ella adopta una postura de lucha y me olvido de los miembros del segundo escuadrón rodeando la
colchoneta, olvidando la misión de que debo volar este fin de semana, centrándome únicamente en ella.
Violeta Sorrengail. La hija de un metro cincuenta y nada de la general que ejecutó a mi padre. Tengo todo
el derecho a arruinarla, según el Codex. Puede que caiga bajo mi cadena de mando, pero no está en mi
escuadrón. Podría romperle el cuello y nadie en esta habitación interferiría. Pero las ciento siete almas de
las que soy responsable pagarían el precio. Entonces ¿qué carajo estoy haciendo en esta colchoneta?
Su postura cambia sutilmente y su muñeca se mueve un segundo antes de lanzar una daga hacia mi
maldito pecho.
La atrapo por puro reflejo y luego chasqueó la lengua. - Ya he visto ese movimiento.
Esto es lo que estoy haciendo aquí. Me tomó dos semanas darme cuenta de que ella de alguna manera
descubrió a quién se enfrentaría y ha estado envenenando a sus oponentes. Esa brillante, tortuosa mente
podría excitarme aún más, pero ella se matará sola si depende únicamente de ese método, y arroja dagas
como en un acto de carnaval. Para mi sorpresa, la idea no me sienta bien. Nada sobre ella lo hace.
Ella ataca con una típica combinación de primer año, un combo de golpe y patada, que es fácil de predecir
y de bloquear. Le arrebató la daga mal empuñada de su agarre, la atrapó por el muslo, usando su propio
impulso y peso corporal contra ella para dejarla caer sobre la colchoneta.
Sus ojos color avellana se abren de par en par mientras me mira fijamente, luchando por respirar y dejo
caer la daga a su costado y la pateo fuera de su alcance, hacia el líder de escuadrón que debería haberle
enseñado mejor.
Si ella fuera otro oponente, pondría la daga contra su cuello para demostrar mi punto y terminar el
combate, pero que me jodan si no siento que de alguna manera le debo algo a la estudiante de primer año
por mantener la boca cerrada sobre la reunión que vio bajo el roble. Resulta que mi forma de gratitud es
no matarla mientras yace a mis pies, luchando contra sus propios pulmones.
Sus costillas finalmente se elevan y se levanta hasta quedar sentada, entonces ella trata de clavar su daga
en mi muslo.
Oh, por el amor de Dios.
Bloqueo el golpe con mi antebrazo derecho, luego agarro su muñeca con mi mano izquierda y la desarmo
mientras me inclino hacia su espacio, a pocos centímetros de su cara. -Vamos a buscar sangre hoy,
¿verdad, Violencia?- Susurro.
La rabia brilla en esos ojos fascinantes cuando dejo caer su daga sobre la colchoneta y también la pateo
fuera de alcance. Ella es demasiado fácil de desarmar y su falsa confianza de no la matarán. ¿Y por qué
carajo no está usando armas adecuadas para su tipo de cuerpo y estilo de lucha? No es que todavía tenga
un estilo de lucha.
- Me llamo Violet -, responde, y medio espero que me sisee como un gato. Eso es exactamente a lo que me
recuerda, todas líneas elegantes y garras desnudas. Sólo el pulso que late bajo mis dedos delata su miedo.
Violet es un nombre demasiado suave para ella. Demasiado frágil. Soy muy consciente de la mierda que la
gente dice sobre sus huesos y articulaciones, pero por lo que he visto, la mujer tiene un núcleo de acero.
- Creo que mi versión te queda mejor-. Suelto su muñeca y me levanto en toda mi altura, ofreciéndole una
mano y esperando que sea demasiado inteligente para tomarla. - Aún no hemos terminado.
Pero ella lo hace.
Mierda, ella es ingenua. La pongo de pie, luego la giro antes de que pueda orientarse, torciendo su brazo
detrás de su espalda y atrapando nuestras manos entre nosotros mientras la atraigo con fuerza contra mi
pecho. Muy ingenua para este lugar.
- ¡Maldita sea!- ella maldice.
Saco una de sus odiosamente grandes dagas de la vaina de su muslo colocándola en la suela piel de su
cuello, manteniéndola en su lugar con mi antebrazo. Su cabeza cae hacia atrás contra mi pecho, las puntas
plateadas de su cabello trenzado como una corona. Apenas me llega a la clavícula, así que bajo la cabeza
para que los espectadores no la escuchen, y Dios, huele muy jodidamente como…
No estes pensando en cómo huele, imbécil.
- No confíes en ninguna persona que esté frente a ti en esta colchoneta- le sermoneo en voz baja junto a su
oreja, con cuidado de mantener mi boca alejada de ella. ¿Desde cuándo hablo de poner mi boca sobre un
oponente?
-¿Incluso alguien que me debe un favor?-responde ella, manteniendo la voz igualmente baja.
Una calidez se enciende en mi pecho en agradecimiento por su discreción, su rápida observación de que
esta lección no es para su difusión pública, y dejo caer la daga, pateándola hacia el líder de su escuadrón al
igual que las otras dos, ignorando la expresión de amenaza fanfarrona que tiene.
- Soy yo quien decide cuándo conceder ese favor. No tú- La libero para no dislocarle el hombro y doy un
paso atrás.
Ella actúa de inmediato, se gira con el puño en alto y lo aparto de mi garganta.
- Bien. - No puedo evitar sonreír mientras bloqueo su próximo intento con la misma facilidad. -Ir por la
garganta es tu mejor opción, siempre y cuando esté expuesta.
Sus mejillas se sonrojan, la ira entrecerrando sus ojos mientras ella patea la misma maldita combinación de
ataque que ya ha probado, y agarro su muslo nuevamente. Desenvainando la última daga de allí y
dejándola caer antes de soltarla. Levanto mi ceja llena de cicatrices en pura decepción. Ella es más
inteligente que esto. - Espero que aprendas de tus errores. - Dando una patada para lanzar la daga a Aetos.
Saca su siguiente arma de la vaina de sus costillas y adopta una postura defensiva mientras me rodea. Es
todo lo que puedo hacer para no suspirar por completo toda mi molestia. No necesito verla para saber
cada paso que da en la colchoneta detrás de mí mientras ella duda.
- ¿Vas a bailar o vas a atacar?- Eso debería hacerla moverse.
Las sombras en la colchoneta la delatan, me giro y me agacho mientras ella se lanza hacia adelante, el
cuchillo cortando el aire donde había estado parado. Al menos ella realmente lo intentó, pero el
movimiento la deja expuesta, así que uso mi brazo para girarla alrededor de mi torso, enviándola de cara a
la colchoneta siguiéndola hacia abajo.
Ella jadea cuando le tomo el brazo en un agarre de sumisión, obligándola a para soltar la daga. Con cuidado
de equilibrar la mayor parte de mi peso sobre mi derecha, puse mi rodilla izquierda sobre su espalda lo
suficiente para aprisionarla. Tiene que aprender a moverse bajo presión, a pensar al borde de la muerte. Le
quito otra de sus dagas y la arrojo a los pies del líder del escuadrón, luego saco otra de sus costillas y la
coloco en la piel expuesta debajo de su mandíbula.
Luego invado el poco espacio que tiene. -Eliminar a tu enemigo antes la batalla es realmente inteligente,
tengo que admitirlo- le susurro al oído y ella se tensa debajo de mí. Sí, violencia, sé lo que has estado
haciendo. -El problema es que si no te estás poniendo a prueba aquí- arrastro la hoja por su cuello, con
cuidado de no hacerla sangrar -entonces no vas a mejorar. -
- Preferirías que muriera, sin duda- escupe ella, con un lado de la cara aplastado contra la colchoneta.
- ¿Y que me nieguen el placer de tu compañía? - El sarcasmo gotea en mi respuesta.
- Te odio, joder. - La comisura de mi boca se levanta. Dioses, ella es tan despiadada como Sgaeyl cuando
habla. -Eso no te hace especial.
Me levanto y le pateo las dagas a Aetos, dejando a Sorrengail con dos más para luchar mientras le ofrezco
mi mano nuevamente.
Ella frunce el ceño, pero esta vez no acepta la ayuda, se queda sola y otra sonrisa atraviesa mi boca. No
recuerdo la última vez que me divertí tanto. Cada una de sus expresiones es maravillosamente cruda. No
hay engaño. Ningún artificio. Pero tampoco hay control. – Si aprendes
- Ella aprende rápido- responde.
- Eso aún está por verse.- Doy dos pasos hacia atrás y le hago señas para que avance doblando mis dedos
nuevamente.
- Has dejado claro tu maldito punto.- Su voz se eleva a un nivel público e Imogen jadea detrás de mí, sin
duda preocupada de que pierda los estribos y mate a la de primer año.
Pero matarla es lo último que tengo en mente.
- Créeme, apenas he empezado.- Me cruzo de brazos y cambio mi peso hacia atrás, con curiosidad por ver
qué hace a continuación y aún más perplejo de por qué me importa tanto.
Claro, ella es hermosa, pero nunca he dejado que la simetría de los rasgos faciales de alguien me importe.
Y tampoco es el odio palpable en sus ojos siempre cambiantes. Estoy acostumbrado a que me odien. Pero
la combinación de su odio y su silencio acerca de vernos conocernos es demasiado intrigante para
ignorarla.
Ella se mueve, y estoy demasiado jodidamente distraído para reaccionar como de costumbre, cuando ella
patea la parte posterior de mis rodillas, caigo. Duro.
Santa mierda
- ¿Qué dije sobre ser imprudente?- Sgaeyl empuja a través de mis escudos. -La chica de cabello plateado es
una distracción que no te puedes permitir.
Planto mis pies en esa ladera mental en Tyrrendor y refuerzo mis escudos, bloqueándola. Ella nunca me
dejará olvidar esto.
Sorrengail aterriza sobre mi espalda e intenta hacerme una llave de cabeza. Bien por ella, es una opción
sólida, pero ella no es lo suficientemente fuerte físicamente como para cortar mi suministro de aire. Está
peleando como si fuera quince centímetros más alta y tuviera otros veinte kilos más en lugar de apoyarse
en sus verdaderos puntos fuertes.
No me molesto con sus brazos. Girándome rápidamente, rompo su agarre y la tomo de la parte posterior
de sus muslos con un solo movimiento, lanzándonos en un giro que termina con ella inmovilizada de
espaldas a la colchoneta. Antes de que pueda tomar otro respiro, coloco mi antebrazo contra la delicada
línea de su garganta, pero no presiono.
Hay más de una docena de formas diferentes de acabar con ella en esta posición y yo tengo toda la
ventaja. Pero aunque mis caderas la mantienen sobre la colchoneta, tengo la mayor parte de mi peso
apoyado en mi brazo izquierdo para no aplastarla.
Ella está jodidamente atrapada, y el destello de miedo que rápidamente es enmascarado por la furia en sus
ojos me dice que ella también lo sabe.
Maldita sea. No quiero aplastarla.
¿Qué carajo me está pasando?
Agarra una daga y comete el monumental error de atacar mi hombro.
Abandono su garganta para capturar su muñeca, inmovilizándola sobre su cabeza. Luego miro su rostro
con absorta fascinación mientras su expresión cambia de sorpresa en sus ojos muy abiertos, a un miedo
tenso, a una ira con los labios fruncidos, todo en cuestión de segundos. La velocidad con la que procesa la
información y compartimenta sus sentimientos es una gran ventaja, y dudo que incluso ella lo supiera.
Comienza a sonrojarse desde el cuello hasta sus mejillas, y de repente me encuentro estudiándola por una
razón completamente diferente. El sonrojo, el pulso acelerado, la forma en que su mirada se dirige hacia
mi boca por menos de un segundo... no soy el único atraído aquí.
Joder. Esto es peligroso. Ella es peligrosa.
El mundo exterior deja de existir cuando mi atención se reduce solo a Violencia. Ella es realmente
deslumbrante, especialmente cuando está enojada. Oleadas de tensión comienza a crecer entre nosotros,
y los latidos de mi corazón saltan a pesar de mi mejor esfuerzo por bloquear esa mierda. Pero maldita sea
si no soy críticamente consciente de la sensación de su cuerpo debajo del mío, el calor de su piel bajo mis
dedos, la forma en que su respiración se detiene cuando bajo mi cara hacia la de ella lentamente.
Deslizando mis dedos por la palma de su mano, fuerzo su puño a abrirse, luego. Lanza la hoja sobre la
colchoneta antes de liberar su muñeca.
- Coge tu daga- exijo.
- ¿Qué?- Sus ojos se abren como platos.
- Coge. Tu. Daga- repito, moviendo su mano con la mía y arrastrándola hasta sus costillas, hasta la última
de sus dagas. Enrosco mis dedos alrededor de los de ella agarrando la empuñadura.
Incluso sus manos son suaves. Frágil. Quebradiza. Y si no le enseño cómo usar su pequeño tamaño a su
favor, el próximo oponente lo usará para destrozarla. Y por alguna maldita razón que no puedo identificar
ni negar... me importa.
Maldita sea.
- Eres pequeña.- La ira hierve en mi estómago.
- Soy muy consciente de ello.- Ella me mira.
- Así que deja de buscar movimientos más grandes que te expongan.- Llevo nuestras manos entrelazadas a
mi costado y arrastro la punta por mis costillas. -Una puñalada en las costillas habría funcionado bien.-
Luego llevo nuestras manos hacia mi espalda, dejándome vulnerable por primera vez desde que entré en
esta prisión de una escuela de guerra. -Los riñones también encajan bien desde este ángulo.
Ella traga y lucho contra el impulso de observar el movimiento de su garganta, sosteniéndole la mirada. Lo
juro, sus ojos parecen diferentes cada vez que los miro. No es de extrañar que no pueda apartar la mirada.
Llevo nuestras manos a mi cintura, manteniendo mis ojos fijos en los de ella. -Lo más probable es que, si tu
oponente tiene armadura, aquí sea débil. Esos son tres lugares fáciles en los que podrías haber apuñalado
antes de que tu oponente hubiera tenido tiempo de detenerte.
Sus labios se abren y respira entrecortadamente.
- ¿Me escuchaste?- Estoy seguro de que no repetiré esta lección.
Ella asiente.
- Bien. Porque no puedes envenenar a todos los enemigos con los que te cruzas- susurro, viendo cómo la
sangre sale de su rostro mientras mantengo la acusación. -No vas a tener tiempo para ofrecerle té a algún
jinete de grifos braeviano cuando venga hacia ti.
- ¿Cómo lo supiste?- Ella se tensa debajo de mí, y joder, sus muslos se aprietan alrededor de mis caderas.
Tengo que largarme antes de que se dé cuenta de que tiene otro tipo de arma a su disposición cuando se
trata de mí. -Oh. Violencia, eres buena, pero he conocido mejores maestros del veneno. El truco consiste
en no hacerlo tan obvio.
Brennan daría uno de sus suspiros frustrados si supiera cuán obvia era su hermana pequeña. Por otra
parte, también intentaría patearme el trasero por la posición en la que tengo Violencia.
Un sabor amargo inunda mi boca. Ella no tiene idea de que él está vivo. Abre la boca como si estuviera a
punto de hablar.
-Creo que ya le han enseñado lo suficiente por hoy.- Aetos grita. Se necesita cada gramo de control que
poseo para no sobresaltarme ante el repentino recordatorio de que no estamos solos. -¿Siempre es tan
sobreprotector?- murmuro, poniendo un par de centímetros entre nosotros.
- Él se preocupa por mí.- Ella me mira entrecerrando los ojos, lo cual estoy empezando a pensar que es su
expresión predeterminada.
- Él te está frenando. No te preocupes. Tu pequeño secreto de envenenamiento está a salvo conmigo.-
Arqueo mi ceja llena de cicatrices y espero que ella también entienda la indirecta para mantener mi
secreto a salvo. Luego deslizo nuestras manos unidas a lo largo de su costado y envaino la espada con
empuñadura de joyas que no tiene por qué llevar. Es demasiado grande para ella. Demasiado fácil soltarse.
-¿No me vas a desarmar?- cuestiona mientras deslizo mis dedos de los de ella y levanto mi peso de encima.
Gracias a Dios, ella tiene el sentido común de liberar mis caderas del agarre de sus muslos, porque las mías
han huido, reemplazadas por la necesidad de dejarlas justo donde estaban y llevarla a la habitación vacía
más cercana para ver cuán atraídos estamos ambos.
Pero el modo en que miente es un desastre absoluto.
- No. Las mujeres indefensas nunca han sido mi tipo. Hemos terminado por hoy.- Me levanto
inmediatamente, la dejo allí y camino hasta el borde de la alfombra para coger mis armas de manos de
Imogen.
- ¿Qué diablos fue eso?- Susurra, devolviéndome el último de mis cuchillos.
- Aetos.- Ignoro su pregunta y me giro hacia el líder del escuadrón al otro lado de la alfombra, que está
ocupado mimando a Violencia como de costumbre.
Su cabeza se dirige hacia la mía y la ira que hay allí casi me hace sonreír.
- Le vendría bien un poco menos de protección y un poco más de instrucción.- Le lanzo una mirada
acusatoria hasta que él asiente, luego me doy la vuelta y me alejo.
- Estás de humor para entrenar con los de primer año?- Pregunta Garrick, siguiendo mi ritmo una vez que
estoy a unos pasos del Segundo Escuadrón, con una sonrisa en su boca. -¿O sólo con una estudiante de
primer año en particular?
- A veces odio lo jodidamente observador que eres.
- Es difícil pasar por alto la forma en que la miras- dice, bajando la voz.
- ¿Como si quisiera matarla?" Respondo, viendo una coincidencia interesante en la Sección Garra.
- Oh mi…
- No termines esa frase cuando estoy de humor para golpear a la gente.- Tenemos una destrucción mutua
asegurada el uno contra el otro, lo que nos convierte en los compañeros de entrenamiento perfectos, pero
estoy lo suficientemente irritado como para hacerle un daño real a mi mejor amigo, a pesar de la
diferencia de tamaño que tiene sobre mí.
- Oh, ¿podrías, por favor?- Se lleva la mano al corazón y sonríe. -Necesito que uses esas manos grandes y
fuertes para mostrarme
Empujó su hombro lo suficientemente fuerte como para hacerlo tambalearse hacia un lado y sigo
caminando fuera de su sección, rumbó a la sección Garra. Cuanto más lejos, mejor cuando se trata de
Sorrengail.
Traductor: 𝕲𝖔𝖑𝖉𝖊𝖓 𝕱𝖊𝖆𝖙𝖍𝖊𝖗𝖙𝖆𝖎𝖑

CAPÍTULO 16 (XADEN´S POV)


- ¿No ves lo que pasó? ¿Lo que ha hecho Xaden?- Aetos le pregunta a Sorrengail, entrando en pánico como
el soldado de infantería que debería haber sido e insinuando que cambié el resultado de Trilla.

Si actúo cada vez que alguien arrastra mi nombre a través de un montón de mierda. Nunca terminaría. En
su mayor parte, tomo nota de la ofensa, la archivo para consideración futura y sigo adelante. Como a Sgaeyl
le encanta recordarme, a los dragones no les preocupan las opiniones de las ovejas... ni de la mayoría de
los humanos.

Pero los dedos de Aetos se hunden en los hombros del uniforme de Sorrengail, justo encima del vendaje de
donde corto la espada del de primer año que fue incinerado por Tairn, y una rabia inexplicable bombea en
mis venas como pequeños fragmentos de hielo, cortando todo a su paso. Reviso mis escudos mentales
como lo hago cada vez que estoy cerca de alguien, y mucho mas de un lector de memoria.

- Por favor, dime qué crees que he hecho.- entro en el luz de la luna que ilumina la mayor parte del campo
de vuelo y corta el flujo de poder de Sgaeyl, dejando que las sombras de la noche vuelvan a caer en su
estado natural para que este imbécil pueda verme claramente.

-Manipulaste la Trilla- Aetos quita sus manos de los hombros de Sorrengail, y decido dejar que las conserve.
Por ahora.

En serio. De todas las leyes que rompo por aquí, ¿esa es la que a él le importa?

Casi me río, pero entonces el imbécil se pone delante de Sorrengail, porque Violencia realmente necesita
su protección. Él no la vio el campo hoy como lo hice yo, o no estaría rondando como una niñera.

– Dain, eso es...- Sorrengail sale detrás de él.

- ¿Es esa una acusación oficial?- Dioses, por favor denme una razón para romper al pomposo amante del
Codex. Sólo una vez.

- No es más que un irritante. Ten un poco de autocontrol- me sermonea Sgaeyl, como si su afecto por el
pequeño dragón dorado no fuera lo que nos puso en esta jodida situación.

Mantengo mi mirada fija en Aetos, fuera de los ojos anchos y color avellana de Sorrengail y los rasguños
que estropean su piel. Definitivamente no dejo que mi atención se desvíe por esas curvas cerradas.

Joder, ella es una distracción. Uno que no puedo permitirme y, sin embargo, me acaban de cargar por el
resto de mi maldita vida. Y en lugar de mirarme con ese fuego del que parece que no puedo alejarme, es el
miedo lo que hace que sus ojos parezcan más ámbar que azul a la luz de la luna.

¿Miedo por...Aetos? Algo desagradable se retuerce en mis entrañas.

- ¿Interviniste?- Aetos pregunta, su voz se torna quejumbrosa

- ¿Hice qué?- Levanto la ceja, dejando que todo mi odio por su culo mimado brille. El bocado diminuto de
arsénico puro casi hace que la maten en ese campo, ¿y su preocupación es el protocolo? -¿La observe
superada en número y herida? ¿Pensé que su valentía era tan admirable como jodidamente imprudente?-
Cometo el monumental error de mirarla y el rígido control que mantengo sobre mi temperamento se
desvanece. Podría haber muerto ahí fuera. Casi lo hizo. Justo en frente de mí.

- Y lo haría de nuevo.- Ella inclina su testaruda barbilla hacia mí.

- ¡Bueno, carajo!- Mierda. Hasta aquí solo siento como me escapa mi control, simplemente se evaporó. -¿La
vi luchar contra tres cadetes más grandes que ella?- Entrecierro los ojos hacia Aetos. -Porque la respuesta a
todo eso es sí. Pero estás haciendo la pregunta equivocada, Aetos. Lo que deberías preguntarte es si Sgaeyl
también lo vio.-

-Dime que no me metiste simplemente en esta tontería.

-Tú seguramente que me arrastraste a esto. ¿Desde cuándo te vuelves blanda con los dragones más
pequeños?- No es que el dorado no sea lindo. Pero ser blando con lo lindo hace que te maten aquí, que es
exactamente lo que hace que Sorrengail sea tan peligrosa para mí.

Aetos mira hacia otro lado con nerviosismo, como debería.

- Su compañero se lo dijo- susurra Sorrengail. Supongo que alguien la informó sobre el vínculo de
apareamiento de Tairn y Sgaeyl.

- ¿Desde cuándo te emocionas con las mujeres humanas?- Sgaeyl me reta.

- Estoy enojado, no emocionado- la corrijo. -Ella nunca ha sido fanática de los matones- confirmo. -Pero no
lo confundas como un acto de bondad hacia ti. Le tiene cariño al pequeño dragón. Desafortunadamente,
Tairn te eligió por su cuenta.

- Mierda.- Murmura Aetos finalmente

- Pensé exactamente igual.- Sacudo la cabeza hacia el líder del escuadrón. -Sorrengail es la última persona
en el Continente con la que me gustaría estar encadenadp. Yo no hice esto.- Un segundo en ese campo, y
mi actitud hacia Violencia cambió de tal vez la mataré a tal vez debo protegerla a cualquiercosta .

Y no porque sea brillante, hermosa o exasperantemente capaz de destruir mi control cuidadosamente


elaborado, a pesar de que ella es absolutamente todas esas cosas. No. No tuve elección en esto. Tairn tomó
mi decisión por mí.

- E incluso si lo hubiera hecho.- Entro en el espacio de Aetos y, para su crédito, no retrocede mientras me
cierro sobre él. -¿Realmente harías esta acusación sabiendo que eso habría sido lo que salvó a la mujer a la
que llamas tu mejor amiga?- En algún momento, Sorrengail tendrá que reconocer que el último año en el
cuadrante ha convertido a su pequeña amiga en alguien a quien en realidad no conoce.

Su silencio es jodidamente delicioso y dice más para incriminarlo de lo que yo podría jamás.

- Hay... reglas- tartamudea, haciendo lo mejor que puede para mirarme incluso aunque soy algunos
centímetros más alto que él. Es un momento extraño para que le crezca la columna vertebral, pero es
bueno para él.

- Y por curiosidad, ¿habrías, digamos, roto esas reglas para salvar a tu pequeña y preciosa Violet en ese
campo?- Su nombre me sabe raro en mi lengua, más suave que el apodo que prefiero.

- Esto es cruel, incluso para ti- señala Sgaeyl con un poco de diversión.

- Es lamentable que le duela, pero tendrá que fortalecerse para sobrevivir con tu pareja, y Aetos no puede
estar cerca de nosotros

- Oh, ¿entonces no estamos discutiendo que ya te estabas moviendo cuando Tairn aterrizó?- responde ella.
-Eso si él no hubiera llegado, serias culpable De lo qué te acusa el hijo del coronel?.

- Me moví por un instinto de protec...

- No nos avergonzaremos el uno a otro si te dejo terminar esa frase.

Odio cuando hace eso. Ella es el único ser del continente con una lengua más afilada que la mía. Bueno.
Violencia podría darle competencia.

Carajo, Aetos sigue sin dar una respuesta.

- Es injusto preguntarle.- Sorrengail camina directamente hacia mí, poniéndose al lado de Aetos mientras el
rítmico batir de las alas del dragón llena el aire. Supongo que el Empíreo ha tomado una decisión sobre si le
permitirán unir a ambos dragones.

-Te ordeno que respondas, líder de escuadrón.- Fijo mi mirada en él. Oh vamos, muéstrale quién eres
realmente.

Aetos traga con tanta fuerza que puedo oírlo y luego cierra los ojos con fuerza. -No. No lo habría hecho.
Me rio. Maldito cobarde amante de las reglas. No merece respirar el mismo aire que Violencia. Ella es la
mitad de su tamaño y mil veces más valiente. Habalndo de una relación desproporcionada. No hay ninguna
regla en esta universidad olvidada de Dios que me impida salvar la vida de Bodhi, Garrick o Liam... y ahora
la de ella.

Aetos gira su rostro hacia Sorrengail, pero incluso yo puedo ver que el daño ya está hecho. Parece como si
alguien acabara de destrozar su libro favorito. Mierda. ¿Qué es ese peso incómodo que se sienta en mis
pulmones? Es eso...

No. No puede ser culpa. No recuerdo la última vez que me sentí culpable por bueno... cualquier cosa que
no involucrara a un marcado

- Me habría matado ver que te pasará algo, Vi, pero las reglas- se queja Actos.

- Todo está bien.- ella interrumpe, levantando su mano hacia su hombro. Y es suficiente para que la culpa
se convierta en náuseas, algo por lo que estoy extrañamente agradecido.

-Los dragones están regresando.- Digo lo obvio cuando comienzan a aterrizar, lo que hace que los cadetes
se aparten del camino. -Vuelve a la formación, líder de escuadrón.

Aetos se escabulle como la pequeña rata que es.

-¿Por qué le hiciste esto?- Sorrengail casi me grita, luego sacude la cabeza. -Olvídalo-. Ella me despide y se
aleja sin decir una palabra más.

[Link] juro por Amari, un metro cincuenta y algo es un dolor en mi trasero, es la única persona que
alguna vez tiene el descaro de despedirme. Me muevo antes de que mi sentido común pueda decirme que
lo deje en paz.

-Porque pusiste demasiada fe en él- La alcancé en cuestión de pasos. -Y saber en quién confiar es lo único
que te mantendrá viva- mantenernos vivos -no sólo en el cuadrante sino después de la graduación.

-No existe un nosotros- responde, evitando apenas la colisión con otro ciclista que pasa corriendo, lo que
hace que mi corazón se acelere. Ayer quizá no me hubiera importado. Hoy su sangre es mi sangre.

"- Oh, creo que descubrirás que ese ya no es el caso.- Sujétandola por el codo y sácandola del camino de
otra colisión inminente. ¿Así será tratar de mantener a esta mujer con vida?, ¿ella se pondrá de pie frente a
tres matones armados para defender al dragón más pequeño, pero ella no mira por dónde diablos camina?
-Los vínculos de Tairn son muy poderosos, tanto para el compañero como para el jinete, porque él es muy
poderoso. Perder a su último jinete casi lo mata. Lo que, a su vez, casi mata a Sgaeyl. Las vidas de las
parejas apareadas son...

-Interdependiente, lo sé.-responde bruscamente, con la ira resaltando el azul de sus ojos mientras aparta su
mirada de la mía, enfocándose en el movimiento de los disturbios mientras aterrizan.

En nombre de Dunne, ¿qué me pasa para que me dé cuenta de cosas como esa?

- ¿Ahora quién se está poniendo blando?- pregunta Sgaeyl.

-Atraído y blando no son lo mismo.- Y por primera vez ya estoy enojado conmigo mismo. Estoy seguro de
que no caeré en el segundo. - Cada vez que un dragón elige un jinete, ese vínculo es más fuerte que el
anterior, lo que significa que si mueres, Violencia, se desencadena una cadena de eventos que
potencialmente terminan conmigo muriendo también. Así que sí, desafortunadamente para todos los
involucrados, ahora habrá un nosotros si el Empyrean deja que la elección de Tairn se mantenga.

Sus ojos brillan y sus labios se abren.


Y definitivamente no estoy pensando en su boca, no cuando tengo preocupaciones más importantes como
cómo mantenerla con vida. Tampoco pensando en el mejor ángulo para besarla. O cómo se sentiría su culo
perfecto en mis manos.
-Y ahora que Tairn está en juego, que otros cadetes saben que está dispuesto a unirse...- Dioses, van a ir
tras ella. En la escalera. En los pasillos. En la maldita cámara de baño en la que no puedo exactamente
patrullar. Fuerzo mi mirada lejos de ella y exhalo con fuerza suficiente como para llamarlo suspiro.
-Por eso Tairn me dijo que me quedara contigo- susurra, como si finalmente estuviera comprendiendo la
gravedad de nuestra situación. -Por los no vinculados.
- Los no vinculados intentarán matarte con la esperanza de tener a Tairn.

-De todas las personas en el cuadrante, ¿Tairn tuvo que unirse a Sorrengail?- La vida está a punto de
volverse infinitamente más complicado.
- Siéntete libre de cuestionar sus motivos- sugiere Sgaeyl.

-Diablos, no. Prefiero mantener aun mi cabeza- Es un hijo de puta hosco. -Tairn es uno de los dragones más
fuertes del continente y el vasto poder que canaliza está a punto de ser tuyo. Los próximos meses, los no
vinculados intentarán matar a un jinete recién emparejado mientras el vínculo es débil, mientras todavía
tienen la posibilidad de que ese dragón cambie de opinión y los elija para que no retrocedan un año
completo. ¿Y por Tairn? Harán casi cualquier cosa.- No puedo evitar suspirar de verdad esta vez. -Hay
cuarenta y un cadetes sin vinculo. Y ahora eres el objetivo número uno. - Levanté mi puntero con más
precisión.
-Y Tairn cree que harás de guardaespaldas.- Ella resopla. -No tiene ni la mejor idea de cuento te desagrado

-Él sabe exactamente cuánto te desagrada y con qué frecuencia la miras fijamente... -Seré voluntario para
cada misión de clima frío que exista si tú...

- Grosero. Como si tu incapacidad para controlar tus propias hormonas repercutiera... en mi malestar.- Ella
se estremece mentalmente. Por más despiadado y cruel que pueda ser mi corazón, ella pone límites al frío
a menos que estemos volando hacia Aretia.
-Él sabe exactamente cuánto valoro mi propia vida.- respondo, mi mirada vagando por el cuerpo de
Sorrengail. No hay absolutamente nada que no me guste de lo que veo. De hecho, si la propia Amari alguna
vez diseñó a una mujer pensando en mi perdición... Bueno, joder. Quizás eso sea exactamente Violencia: mi
perdición. Piel suave. Mente aguda. Temperamento feroz. Mortal con una daga. Valiente hasta el extremo.
Y absolutamente imperturbable.
-Estás increíblemente tranquilo para alguien que acaba de enterarse de que están a punto de ser cazada.
¿Qué la hace perder el control total? ¿Qué clase de hombre dejaría que la desentrañara?

-Ella es dos años menor que tú y está en tu cadena de mando.- dice Sgaeyl finguiendo indignación.
-Y tú eres cincuenta años más joven que Tairn. ¿Qué quieres decir?

-Es un miércoles típico para mí.- Sorrengail se encoge de hombros y mi mirada se fija en el rubor de sus
mejillas, esa delicada coloración rosada que me dice que no la afecto tanto como le gusta fingir. -Y,
sinceramente, ser perseguida por cuarenta y un personas es mucho menos intimidante que vigilar
constantemente los rincones oscuros-
Buen punto

El dragón dorado aterriza detrás de nosotros, seguido por la monstruosidad a la que Sgaeyl llama
compañero, y me alejo lo más rápido posible ahora que Sorrengail está protegida, cruzando el campo hacia
donde Sgaeyl espera al final de la fila con los otros dragones de líderes de ala.

Garrick se encuentra justo al lado de Chradh, su cola de escorpión marrón, y levanta las cejas cuando me
acerco. -Entonces, tú y la hija de la general...

-No es divertido.- Sacudo la cabeza e ignoro la risa de Sgaeyl a mi lado mientras el General Melgren toma el
frente del estrado. Se me eriza la piel, como siempre que está cerca. Maldito asesino. No es difícil
desconectarse de él: he practicado ignorarlo durante años. Además, no necesito escuchar para saber lo que
va a decir.

Tairn se saldrá con la suya. Ella se unirá a ambos dragones. Incluso el Empyrean no le va a decir no al
segundo dragón más grande del continente cuando finalmente quiere unirse. Quieren que vuelva al campo
de batalla.
-¿Esto va a ser un problema? -Pregunta Garrick mientras Melgren sigue parloteando.
-No
-Correcto.- La palabra destila sarcasmo. -Estoy bien.- Escaneo a los de primer año que sobrevivieron a la
Trilla

-He visto cadáveres mejores que tú- murmura mi mejor amigo.

-Por supuesto que los cadáveres están bien. No tienen nada de qué preocuparse.- Y me acaban de entregar
a la maldita Violet Sorrengail para que la proteja si quiero vivir. Lo cual haré. O mejor dicho, tengo que
hacerlo. Especialmente porque Melgren acaba de anunciar que podrá unir a sus dragones.

Bajo mis escudos lo suficiente para sentir el vínculo. El de zafiro duro que comparto con Sgaeyl está
bloqueado en su lugar como siempre, pero ahora hay dos más. El ónix lo reconozco como Tairn, y el otro,
un reluciente mechón de... plata, como las puntas de su cabello. Mierda. Él realmente la unió. Sólo un
vínculo de apareamiento como el de Sgaeyl y Tairn podría vincularme con otro jinete, lo quiera o no.

Sorrengail me mira a través del campo, vuelvo a colocar mis escudos en su lugar y levanto el dedo índice.
Ahora ella es el objetivo número uno por aquí y mi mayor responsabilidad.

-Supongo que tendremos que mantenerla con vida.- murmura Garrick mientras la general Sorrengail da un
paso adelante para dar su discurso anual sobre la familia a pesar de que ella arrojó la suya a los dragones.

-Sí.- ¿Cómo diablos voy a mantenerla viva durante toda la mierda del primer año en la que no estoy ni
cerca? Miro al otro lado del campo y veo a Liam, mi hermano adoptivo, parado frente a su nuevo Red
Daggertail mientras los dragones regalan a sus jinetes reliquias para canalizar la magia. -Tal vez debería
mover a Liam en su escuadrón.
-¿Liam?- Pregunta Garrick.

-Es el mejor de su año.-Asiento mientras los de primer año celebran. -Lo entrené para pelear, así que sé que
es capaz de protegerla.- Además, es tan leal conmigo como yo lo soy con él.

-O podrías darle la oportunidad de hacerlo sola primero.- Garrick cruza los brazos sobre el pecho y me mira
de reojo.

Hay multitud de razones por las que podría tener razón.

-Pero si esa es la ruta que eliges, a todos les gusta Liam, así que espero que ella también lo haga. Le
resultará más fácil protegerla.
-A ella le agradará-Esa sensación desagradable vuelve a arder en mis entrañas, retorciéndose en un nudo.

Garrick sonríe. -No te preocupes. Él no se la follará.

Mis ojos se estrechan hacia Garrick. -¿Por qué me importaría si él...- Las palabras muere en mi lengua
mientras Aetos camina detrás de Sorrengail y busco inhalar por mi nariz y exhalar por mi boca para sofocar
el rápido retroceso. Ese imbécil le está desatando la armadura. Tiene sus manos sobre su piel, las náuseas
van dn aumento.
-Relájate, él la está atando de nuevo.- Garrick dice, y se sin mirarlo que el imbécil sigue sonriendo. -¿Ves?
Ella ya se está dando la vuelta.
Sorrengail se gira en los brazos de Aetos, y él levanta sus manos hacia su rostro. No dudo que esté robando
sus recuerdos para ver si realmente interferí.
-Nada que... Oh, mierda.- La voz de Garrick se desvanece hasta convertirse en un susurro mientras Aetos
baja la cabeza y besa a Sorrengail.

El fuego corre por mis venas y las sombras se espasman a mi alrededor, distorsionando mi visión por un
segundo. Dain puto Aetos tiene su boca sobre mi Violencia.
No mía. Pero eso no impide que el nudo en mi estómago se despliegue y se propague como ácido en mi
sistema, quemando mi pecho y haciendome difícil respirar hasta que ese idiota mocoso levanta la cabeza. -
Maldita sea. ¿Estás bien allí?-Pregunta Garrick, con risas en su tono.

-Yo estoy...- Clavo mis pies al campo con sombras para evitar marchar hacia allí y darle a Aetos con mi puño.
¿Cómo se atreve a besarle la boca aunque que no rompería ninguna regla para protegerla, cuando yo...?

- Sí, ¿qué harías?- pregunta Sgaeyl.


Mierda. ¿Qué haría?

-Te ves un poco verde.- Garrick se ríe a carcajadas y fuerzo el aire entre y salga de mis pulmones cuando
Sorrengail se aleja de Aetos. Él le sonríe, pero... espera. Ella no está devolviendo el sentimiento.

No. Parece que Sorrengail acaba de besar accidentalmente a su primo y no puede retirarse lo
suficientemente rápido. Luce de incómoda.

-En veinte años que tengo, no creo haberte visto celoso antes. Esto es asombroso.- Garrick me pone la
mano en el hombro.

Celoso. Eso es exactamente lo que es este sentimiento ardiente y corrosivo: celos. Y ahora estoy vinculado
a esta mujer por el resto de nuestras vidas.

Necesito mantenerme lo más lejos posible de ella.

-Pero no lo harás.- redice Sgacyl, y estaría tentado a levantar el dedo medio si no pensara que ella me
arrancaría la maldita cosa con un mordisco como recordatorio de que puede hacerlo.

Traductor: 𝕲𝖔𝖑𝖉𝖊𝖓 𝕱𝖊𝖆𝖙𝖍𝖊𝖗𝖙𝖆𝖎𝖑

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