Suicidio
La Asociación Americana de Psiquiatría define el suicidio como la muerte autoinfligida con
evidencia (tanto explícita como implícita) de que la persona tenía la intención de morir.
En cuanto a las conductas autolesivas, la APA diferencia entre: intento de suicidio: conducta
autolesiva con un resultado no mortal acompañado de la evidencia (tanto explícita como implícita)
de que la persona tenía la intención de morir; intento de suicidio abortado: conducta potencialmente
autolesiva con la evidencia (tanto explícita como implícita) de que la persona tenía la intención de
morir pero paró el intento antes de que el daño físico tuviese lugar; y autolesión deliberada: acto
doloroso, destructivo o perjudicial intencionado y autoinfligido sin la intención de morir.
Kreitman (1977) han utilizado el término parasuicidio para denominar toda conducta autolesiva no
mortal, análoga al suicidio, independientemente de la intencionalidad u orientación a la muerte.
Silverman et al. (2007) en la nomenclatura revisada para el estudio del suicidio y las conductas
suicidas, definen las conductas relacionadas con el suicidio como “una conducta autoinfligida
potencialmente dañina para la cual hay evidencia (explícita o implícita) de que: a) la persona
deseaba aparentar que se iba a matar para conseguir otro objetivo o b) la persona intentaba en un
indeterminado o determinado grado matarse”. En la siguiente figura se puede ver la representación
esquemática de la clasificación que hacen dichos autores de las diversas conductas relacionadas con
el suicidio, clasificadas en función del resultado de la conducta y la intencionalidad. La diferencia
entre las conductas clasificadas como “I” y las clasificadas como “II” es que mientras las primeras
no producen ninguna lesión las segundas producen algún tipo de lesión sin que la persona llegue a
perder la vida.
Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define los
intentos de suicidio como: “Aquellas situaciones en las que la persona a
cometido un acto que amenaza su vida con la intención de poner su
vida en peligro o con la apariencia de dicha intencionalidad. Esto
incluye actos interrumpidos por otros antes de que el daño se produzca”
En la actualidad se considera la conducta suicida como un síntoma de la depresión
mayor y el trastorno límite de la personalidad. Sin embargo, la conducta suicida
también ocurre
esquizofrenia, trastornos de abuso de sustancias y trastornos de ansiedad, entre
otros, y aproximadamente el 10% de las personas que intentan suicidarse o mueren
por suicidio no tienen ningún trastorno psiquiátrico identificable
La ideación suicida, o los pensamientos de acabar con la propia vida,
pueden variar en severidad en función de la concreción de los planes
de suicidio y de la voluntad de llevarlos a cabo. Así, la ideación
suicida puede expresarse como pensamientos momentáneos respecto
a la falta de sentido o al valor de la vida o breves pensamientos de
muerte, o llegar a implicar planes concretos y permanentes para
matarse y una preocupación obsesiva con la idea de suicidarse, de
manera que puede oscilar entre presentaciones agudas y crónicas
La ideación suicida es más frecuente que los intentos de suicidio o que los suicidios
consumados.
Ideación suicida, planes e intentos en
diversos entornos culturales
En la siguiente tabla podemos ver la frecuencia de los métodos
empleados para el intento de suicidio y sus diferencias entre hombres y
mujeres, siendo el método más frecuente la ingestión de medicamentos
y otros tóxicos.
Conclusiones
Los datos previamente presentados señalan que el suicidio es una causa importante de muerte y de AVP en jóvenes,
dado que en ese grupo de edad la mortalidad en países desarrollados es muy baja. En algunos grupos, sólo se
mantienen por delante los accidentes de tráfico. A medida que desciende el número de muertes por tráfico, el
suicidio cobrará mayor importancia relativa; sin embargo, si tenemos en cuenta la discapacidad, la carga de
enfermedad que los accidentes causan, así como el abuso de alcohol y las drogas, estarían muy por delante del
suicidio propiamente dicho. Por otra parte, las tasas más altas por suicidio se dan en edades avanzadas y es donde
están aumentando, si bien su importancia relativa en ese grupo de edad es muy baja. Los datos expuestos confirman
el patrón que se refleja en la bibliografía: mayor número de suicidios consumados en hombres pero mayor número
de intentos entre las mujeres. Igual respecto a los métodos.
“En algún momento consideré
“Escribe
el una
suicidio,
cita aquí”
pero no les daría el gusto de
matarme”
-Herta Müller
– Juan López