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Cecilia García Robles - Astrogenealogía

Este documento es un libro titulado "Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares" escrito por Cecilia García Robles. El libro explora el tema de la astrogenealogía, que utiliza los principios de la astrología para estudiar las dinámicas familiares a través de las generaciones. El libro contiene capítulos sobre los fundamentos teóricos, las memorias sistémicas, la matriz zodiacal, los planetas, los linajes femenino y masculino, las casas y estudios de caso.

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Cecilia García Robles - Astrogenealogía

Este documento es un libro titulado "Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares" escrito por Cecilia García Robles. El libro explora el tema de la astrogenealogía, que utiliza los principios de la astrología para estudiar las dinámicas familiares a través de las generaciones. El libro contiene capítulos sobre los fundamentos teóricos, las memorias sistémicas, la matriz zodiacal, los planetas, los linajes femenino y masculino, las casas y estudios de caso.

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Cecilia García Robles

Astrogenealogía: un viaje
hacia las raíces familiares
Se hallan reservados todos los derechos. Sin autorización escrita del
editor, queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por
cualquier medio mecánico, electrónico u otro y su distribución mediante
alquiler o préstamo público.

García Robles, Cecilia


Astrogenealogía: Un viaje hacia las raíces familiares / Cecilia Garcia
Robles. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Kier, 2022.
240 p.;; 23 x 16 cm.

ISBN 978-950-17-6052-1

1. Astrología. l. Título.
CDD 133.501

LIBRO DE EDICION ARGENTINA


ISBN 978-950-17-6052-1
Queda hecho el depósito que marca la ley N º 11. 723
© 2022 Editorial Kier S.A.
Av. Santa Fe 1260 (C1059ABT)
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.
Tel: (54-11)4811-0507
[Link] - E-mail: info@[Link]

Se terminó de imprimir en agosto de 2022 en Mundo Gráfico S.R.L.


E. Zeballos 885 Avellaneda, Pcia de [Link]. República Argentina
mundografico_ srl@[Link]. ar

Impreso en Argentina
Printed in Argentina

Material de uso personal y exclusivo


para flaa.17@[Link]
Cecilia García Robles

Astrogenealogía:
un viaje hacia las
raíces familiares

ttkier
Este libro va dedicado a todo mi árbol, a cada una de aquellas personas que han
transitado antes de mí allanándome el camino. A mi hija, Emma; cuyo embarazo acom­
pañó la escritura de este libro. A mi compañero de vida; mis padres; mi hermano, y mis
amigos, por su apoyo incondicional. Pero; principalmente, quiero dedicárselo a mi ami­
ga y hermana del corazón, lrina Antolini; cuyas vidas y árboles quedaron eternamente
entrelazados. lrina dejó prematura e inesperádamente este plano poco antes de la publi­
cación de este libro, pero su dulzura, compañía y amorosidad me acompañarán toda la
vida. Esta despedida no es un adiós sino un hasta pronto. Gracias por ser mí luz en mo­
mentos de oscuridad; tu vida cambió mi existencia para siempre. 1e llevo en mí corazón.
INDICE

Introducción 11

Capítulo I : Fundamentos teóricos de la astrogenealogía 17


Trauma y epigenética 18
La compulsión a la repetición 20
Lealtades familiares 22
Los campos morfogenéticos y el inconsciente colectivo 25
La relación con la astrología 26
¿Cómo usaremos la astrología para el estudio transgeneracional? 30
¿Para qué sirve la astrogenealogía? 31

Capítulo 2: Memorias sistémicas 35


Repetición o compensación 35
Balance de elementos 37
Balance de elementos (versión simple) 38
Balance de elementos (versión compleja) 41
8 Cecilia García Robles

¿Podemos tener varias memorias? 44


Memoria de Fuego 45
Memoria de Tierra so
Memoria de Aire SS
Memoria de Agua 60

Capítulo 3. La matriz zodiacal 69


Combinatoria entre elementos y ritmos 70
Aries 72
Tauro 73
Géminis 75
Cáncer 77
Leo 79
Virgo 80
Libra 82
Escorpio 84
Sagitario 86
Capricornio 88
Acuario 90
Piscis 93

Capítulo 4. Los planetas en astrogenealogía 97


Planetas personales 99
El Sol 99
La Luna 103
Mercurio 107
Venus 110
Marte 113
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 9

Planetas sociales I I7
Júpiter 117
Saturno 121
Planetas transpersonales 124
Urano 125
Neptuno 128
Plutón 132

Capítulo 5. Linajes femenino y masculino 137


Planetas en Aries 142
Planetas en Tauro 144
Planetas en Géminis 145
Planetas en Cáncer 147
Planetas en Leo 149
Planetas en Virgo 151
Planetas en Libra 153
Planetas en Escorpio 155
Planetas en Sagitario 157
Planetas en Capricornio 159
Planetas en Acuario 161
Planetas en Piscis 163
Aspectos a los planetas 165
Aspectos de Plutón 166
Aspectos de Neptuno 167
Aspectos de Urano 168
Aspectos de Saturno 169
Reflexiones finales sobre los linajes 171
10 Cecilia García Robles

Capítulo 6: Las doce casas en astrogenealogía 173


Algunas consideraciones 173
Triángu lo de Fuego 174
Casal 175
CasaV 178
CasaIX 180
Triángulo de Tierra 183
Casall 183
CasaVI 185
CasaX 188
Triángulo de Aire 192
Casalll 193
CasaVII 195
CasaXI 198
Triángu lo de A gua 200
CasaIV 201
CasaVIII 204
CasaXII 207

Capítulo 7. Análisis de casos 211


John F. Kennedy 212
Drew B arryrn ore 219
Marilyn Monroe 225
[Link] 231

Bibliografia 237
INTRODUCCION

Desde el principio de los tiempos, el ser humano ha mirado al cielo y


se ha preguntado qué significan esas luces brillantes sobre su cabeza. Ob­
servó el movimiento del Sol y de la Luna, los eclipses y su relación con las
mareas. Testimonio de ello son las pinturas rupestres del Paleolítico, hace
más de veinticinco mil años.
Luego vinieron los babilonios y los caldeos, que sistematizaron el es­
tudio del cielo, contando con conocimientos mucho más sofisticados.
Comenzaron a buscar patrones, explicaciones en el cielo de los fenómenos
terrestres. Estos son los albores de la astrología, que se desarrolló durante
siglos con una fuerte tradición predictiva, ya que postulaba que en el mo­
vimiento de los astros a lo largo de la eclíptica se encontraba la causa de lo
que le ocurría al ser humano en la Tierra.
Tuvieron que pasar cientos (y hasta miles) de años y una etapa de os­
curantismo para que apareciera un pensador corno Carl Jung y definiera
el principio de sincronicidad corno "coincidencia en el tiempo de dos o
más eventos no relacionados causalmente que tienen el mismo o similar
significado" (Jung, 2001 ). Esta cosmovisión -de innegable similitud con
12 Cecilia García Robles

el principio hermético de correspondencia, que dice: "Como es arriba es


abajo; como es abajo es arriba" (Tres Iniciados, 1908 )- hablaría de una re­
lación de simultaneidad entre dos planos: el mental y el material, o el espi­
ritual y el terrenal. Dicho de otra manera, los fenómenos que nos ocurren
no tienen una causa en el cielo, sino que el cielo es un reflejo de la realidad
humana. Existe una sincronicidad entre el cielo y la tierra.
El principio de sincronicidad, las teorizaciones sobre la sombra, el
inconsciente colectivo, los arquetipos, los complejos psicológicos y las
proyecciones fueron los antecedentes de lo que actualmente conocemos
como astrología humanística, de la cual la astrogenealogía es heredera.
La astrología humanística surge en la década de los sesenta junto a las
corrientes humanistas de la psicología que buscaban superar la dualidad
mente-cuerpo, ubicar a los sujetos en un contexto y pensar al ser humano
de manera más holística, menos fragmentada, en comparación con lo que
venía realizando la psicología experimental y conductual.
La obra de Jung se enmarca en la ola transpersonal de la psicología, que,
aunque no fue incorporada en los currículos universitarios por carecer de
postulados científicamente probables (uno de los grandes debates en la
psicología), fue ampliamente difundida entre eruditos, académicos y estu­
diantes de distintas disciplinas.
De este modo, para llegar a la astrogenealogía fue necesario, prime­
ro, que la astrología comenzara a comprender el estudio de la carta natal
desde una mirada psicológica y humanística, lo cual fue posible gracias al
desarrollo de la psicología como disciplina de estudio y a los primeros as­
trólogos (como Dane Rudhyar) que tendieron puentes entre la psicología
junguiana y la astrología. Se sabe que Jung, erudito en muchas disciplinas
esotéricas, manejaba la astrología a la perfección y hasta levantaba la carta
natal de sus consultantes.
Astrogenealogía: un viaje hada las raíces familiares 13

Si desglosamos la palabra astrogenealogía, encontraremos que se com­


pone del prefijo astro- (vinculado al estudio de la astrología y la carta natal)
y genealogía (referente a nuestra ascendencia familiar). Por lo tanto, esta
disciplina particular, a diferencia de la astrología humanística (o psicológi­
ca) no estudia únicamente a la carta natal en términos intrapsíquicos, sino
que incorpora un componente familiar, sistémico.
Simultáneamente a los desarrollos de la astrología humanística a prin­
cipios de siglo XX, en Europa comienza a aparecer otra disciplina que sien­
ta las bases teórico-conceptuales del estudio de la astrogenealogía, que se
denominó psicogenealogía. La psicogenealogía es el estudio de las heren­
cias familiares y transgeneracionales para comprender por qué se produ­
cen ciertas sintomatologías o alteraciones en el bienestar psicofísico-emo­
cional de los individuos que no encuentran causas claras en los factores
meramente psicológicos o físicos. De la mano de psicoanalistas de origen
francés y húngaro, se comienzan a observar patrones de repetición de una
generación a otra de ciertas pautas, mandatos, fechas, conductas, que en
muchos casos no se pueden explicar por la exposición a dichos hábitos ya
que se saltean varias generaciones y se sustentan en secretos y traumas fa­
miliares.
Algunos de los principales exponentes de este estudio son lvan Boszor­
menyi-Nagyy AnneAncelin Schützenberger, quienes han teorizado sobre
la influencia de la historia familiar en la descendencia y son autores de dos
libros célebres y de cabecera: Lealtades invisibles y ¡Ay, mis ancestros!, respec­
tivamente (Boszormenyi-Nagy, 2012; Schützenberger, 2006).
El estudio del transgeneracional ha dado lugar a varios métodos de sa­
nación energética y holística que actualmente han cobrado mucho renom­
bre e importancia, como la técnica de constelaciones familiares, creada por
Bert Hellinger, o la Biodecodificación.
14 Cecilia García Robles

Y, como no podía ser de otra manera, la astrología, al constituir una me­


tadisciplina (como campo de estudio e investigación que trasciende toda
ciencia, método o paradigma, y puede aplicarse al estudio de todo lo exis­
tente), comenzó asimismo a incorporar conceptos de la psicogenealogía
para aplicarlos a la lectura de la carta natal.
La escuela inglesa de Liz Greene, CPA London, a través de conferencias
y libros dictados por distintos docentes (Howard Sasportas, Erin Sullivan
y la misma Liz Greene), comenzó a divulgar estos saberes que combinan
la investigación astrológica con las dinámicas familiares. Luego le siguie­
ron autoras francesas como Martíne Barbault, y estas ideas llegaron a La­
tinoamérica en la década de los noventa de la mano de Daniel Dancourt,
astrólogo y psicogenealogista peruano, quien impartió sus conocimientos
a través de una serie de conferencias y talleres por varios países. En Argen­
tina dio sólo dos conferencias en el Centro Astrológico de Buenos Aires,
pero fue suficiente para despertar la chispa de la curiosidad en muchos as­
trólogos y astrólogas presentes, quienes continuaron enriqueciendo este
campo.
Y así hemos finalmente arribado a este maravilloso e innovador estudio,
que se siguió nutriendo de las nuevas disciplinas que fueron apareciendo
y consolidándose en el horizonte sistémico, y sigue cada día creciendo un
poco más.
Heredera de estos maravillosos maestros (y muchos más que no he
mencionado), me propuse realizar un estudio detallado y profundo, nu­
triéndome no sólo de mis estudios en astrología, sino también en psico­
logía, psicoanálisis, psicogenealogía, biodescodificación, constelaciones
familiares y muchas otras disciplinas sistémicas, sumados a la práctica de
varios años en el terreno sistémico y astrológico. De este modo he llegado
a lo que denominé astrogenealogía integral.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 15

El objetivo de este libro es proporcionar lineamientos daros1 profun­


dos e integrados para nutrir la práctica profesional de los astrólogos o
estudiantes de astrología1 así como también de los que se dediquen a las
terapias sistémicas y transgeneracionales y quieran sumar a su práctica el
estudio de la carta natal.
En el primer caso1 adquirirán un nuevo lenguaje: el astrogenealógico.
Aprenderán a leer los símbolos zodiacales con una mirada sistémica y
transgeneracional; incorporarán conocimientos básicos sobre estas dis­
ciplinas que sirven de fundamento y complemento a la astrogenealogía;
podrán leer en la carta natal herencias familiares1 los linajes femenino y
masculino1 temáticas vinculares1 roles, experiencias traumáticas.
En el segundo caso1 incorporarán una técnica única para sus consultas
que les permitirá ver con más facilidad y rapidez las situaciones complejas
que vivió ese árbol, los núcleos conflictivos y el rol del consultante en su
sistema.
Espero que la lectura de este libro nutra a los lectores no solo profesio­
nalmente1 sino también a nivel personal y familiar1 y les permita compren­
der los misterios que su árbol oculta y que se encuentran encriptados en su
código natal, esperando a ser develados y descubiertos.
CAPITULO 1

Fundamentos teóricos
de la astrogenealogía

Para poder abordar el estudio de la carta natal desde una mirada sis­
témica, debemos acercarnos a ciertos conceptos fundamentales sobre el
estudio del árbol genealógico y las dinámicas familiares.
Partimos del presupuesto de que ciertas experiencias que han vivido
padres, abuelos, bisabuelos y ancestros, que dejaron una huella profunda
en su psique, no solo afectaron a cada uno de esos individuos y a los que
lo rodeaban. Estas experiencias, además, pueden tener implicancias en
miembros del sistema familiar varias generaciones después, incluso sin
que esos miembros de generaciones posteriores hayan conocido a la per­
sona que vivió esa experiencia.
Podemos pensar a la familia como un recorte de la sociedad, que fun­
ciona como una unidad y tiene el objetivo de aportar estabilidad y protec­
ción. La familia posibilita el desarrollo del niño hasta la adultez, transmite
el lenguaje, las costumbres y la identidad de los miembros, aporta conoci­
mientos, creencias y valores, y es la base de la socialización que es necesaria
para que ese niño se convierta en un adulto funcional.
18 Cecilia García Robles

Encontraremos en el seno de nuestra familia una narrativa, una forma


de explicar y contar los hechos, que no solo incluye los acontecimientos
vividos objetivamente por los miembros del sistema, sino también la in­
terpretación que se ha hecho de esos acontecimientos: cómo estas expe­
riencias han impactado psicológicamente en los miembros de la familia y
cómo ellos han podido responder para hacer frente a estos eventos.
Las circunstancias que vivimos, así corno las emociones que experi­
mentamos, en muchos casos no provienen de nuestra historia personal1
sino que podernos rastrear su origen en la historia de nuestros padres1
nuestros abuelos o generaciones anteriores.

Trauma y epigenética

Este postulado queda claro al estudiar los efectos del trauma y ha sido
explicado científicamente por la epigenética. Las experiencias traumáticas
experimentadas por un ancestro dejan una huella rnnérnica que se traduce
en sus descendientes corno síntornas1 dificultades, fracasos o temores irra­
cionales. La epigenética ha descubierto en nietos de prisioneros de guerra
la misma respuesta hormonal ante determinado estímulo que sus antepa­
sados, quienes vivieron el trauma en carne propia. Esto implica que el arn­
biente1 en especial las vivencias traurnáticas1 es capaz de alterar los genes.
Los hijos concebidos durante la gran hambruna de 1944 en Holanda1 en
plena guerra rnundiat presentaron mayor riesgo de padecer enfermedades
cardiovasculares y obesidad. 1 También se descubrió que los hijos de super-

"Las inesperadas enseñanzas que nos dejó la hambruna causada por los nazis en Holanda''.
BBC News, 06/11/2016. Disponible en [Link]
(última consulta: abril de 2022).
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 19

vivientes de guerra o del Holocausto viven menos años. Todo esto demues­
tra que no solo heredamos el color de pelo o de ojos, sino que heredamos
también cierto modo de respuesta frente a los estímulos del entorno.
Mark Wolynn llama a esto traumafamiliar heredado y explica que el do­
lor de las experiencias más dificiles que no pudieron procesarse adecuada­
mente no desaparece con los años, sino que queda grabado como recuer­
dos y sensaciones corporales (Wolynn, 2017).
Por trauma entenderemos aquellos acontecimientos que, sea por su
alta intensidad o por la incapacidad de la psique de dar una respuesta adap­
tativa, produce un efecto psicopatológico. Suelen ser experiencias difíciles
de procesar, asociadas a situaciones que producen asco, temor, dolor, ver­
güenza o miedo extremos, y dejan al sujeto en un estado de indefensión y
alta vulnerabilidad, sin defensas para hacerle frente.
Este fenómeno que encontraremos en lo's sistemas familiares es lo que
Freud denominó compulsión a la repetición. Freud sostiene que repetimos
en lugar de recordar, ya que repetir es una forma de recordar lo reprimido,
actuarlo, en lugar de ponerle palabras y representación psíquica. De esta
manera, repetir nos permite, por un lado, evitar tomar contacto con el con­
tenido que produce dolor o incomodidad; y; por otro lado, intentar darle
una solución efectiva al conflicto (Freud, 1980 [1914]).
El trauma tiende a repetirse en el aparato psíquico con la finalidad de
ser re-ligado, vuelto a unir, a integrar en la trama psíquica. Por eso es tan
importante la narrativa familiar: qué historias se cuenta esta familia en re­
lación con lo ocurrido. Encontraremos que, muy probablemente, el hecho
no coincida exactamente con el relato, pero es en el cómo es relatado don­
de encontraremos información valiosa sobre el funcionamiento familiar,
ya que aquí se anudan el evento y la interpretación que a este le ha dado la
familia.
20 Cecilia García Robles

Si esa vivencia traumática se interpretó como una situación arbitraria y


caótica, carente de explicación y lógica, y sin ningún sentido, tiende a pro­
ducir un sentimiento profundo de soledad y es un factor de riesgo para una
futura psicopatología (depresión, trastorno de ansiedad, estrés postrau­
mático, etc.). Por el contrario, si se logra simbolizar, dar sentido, encontrar
el para qué de aquella experiencia dolorosa, se logrará lo que se conoce
como resiliencia: la posibilidad de fortalecerse ante la adversidad en lugar
de salir debilitado.
El sentido trascendente que se les asigne a las experiencias vividas de­
pende necesariamente del sistema de creencias con el que se las interpreta.
Si el árbol se apoya en creencias expansivas sobre el mundo, viviendo con
esperanza y sabiduría, los individuos que lo integran podrán transformar el
dolor en aprendizaje, mientras que, si sus creencias son limitantes (respec­
to _a sí mismos o al mundo), es probable que la experiencia no sea procesa­
da adecuadamente y tienda a repetirse en siguientes generaciones.

La compulsión a la repetición

Acabamos de mencionar un concepto clave, que es la repetición. Todos


los sistemas familiares buscan la homeostasis (mecanismo de autorregu­
lación para mantener el medio interno constante ) y para ello utilizan una
serie de estrategias que han funcionado en el pasado. Si la familia cumple
la función de asegurar la protección, seguridad y supervivencia de los
miembros, activará mecanismos que hayan funcionado en el pasado con
tal fin. Estos son los llamados programas de supervivencia, una serie de có­
digos compuestos por modos de respuesta ante los desafíos del entorno,
que han sido satisfactorios para nuestros antepasados. Por ejemplo, si una
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 21

abuelita fue víctima de violencia de género, es posible que en su código


haya incorporado que, "para sobrevivir, es mejor estar sola". De este modo,
la nieta puede tener una compulsión ciega a seguir el destino de soledad de
la abuelita, que, aunque a nivel consciente lo rechace, a nivel inconsciente
le aporta seguridad y le asegura la supervivencia.
El árbol genealógico funciona como un organismo, como un aparato psí­
quico con su estructura, su dinámica y sus leyes de [Link] ser un
sistema, cada miembro cumple un rol dentro de él y cualquier cambio en un
componente del sistema alterará el funcionamiento de la totalidad.
Este sistema tiende a la repetición con el objetivo de resignificar esas
experiencias traumáticas para que dejen de producir dolor. Lo que muchas
veces ocurre es que la repetición ciega, sin conciencia, sin comprender qué
se está repitiendo ni por qué, no conduce a la elaboración, sino que queda
en un loop eterno donde nada cambia, todo se repite de manera circular.
Por eso, para poder generar un cambio, tenemos que incluir un tercer com­
ponente: la toma de conciencia.
Esta sería la representación del trauma cuando conduce a la repetición ciega:

e TRAUMA ) ( REPETICIÓNCIEGA)

El trauma se repite, lo cual vuelve a activar el trauma (ya que no se


elabora) y vuelve a conducir a la repetición. Este mecanismo fue amplia­
mente estudiado por Freud después la Primera Guerra Mundial, cuando
observaba en los combatientes que tenían sueños a repetición de aquellas
22 Cecilia García Robles

vivencias ocurridas durante la guerra. Llamó a esto neurosis de guerra, ya que


es un mecanismo desadaptativo que no conduce a la sanación, sino que re­
pite sin cambio las mismas escenas traumáticas. Él se preguntaba por qué la
psique humana es capaz de revivir escenas tan dolorosas sin un motivo apa­
rente y descubrió que es un intento de nuestro aparato psíquico de re-ligar
esos contenidos, encontrarles un sentido, anudarlos a la trama psíquica.
Actualmente, ese fenómeno se conoce como trastorno de estrés postrau­
mático (TEPT) y se sabe que ocurre ante varios eventos traumáticos, tales
como muertes prematuras o repentinas, accidentes, separaciones, viudez,
abusos sexuales, maltrato físico o emocional, guerras, terrorismo, ¡hasta
mudanzas frecuentes! H ay muchas situaciones que pueden ser traumáti­
cas y estas situaciones se pueden potenciar si ocurren en un corto lapso, ya
que el quantum emocional supera lo que la psique puede tolerar. La psique
no encuentra mecanismos de afrontamiento lo suficientemente fuertes
para resolver dicho conflicto y este queda fijado inconscientemente.
La psicogenealogía estudia el fenómeno de la repetición del trauma y
da un paso más allá: no se queda únicamente en el trauma individual, sino
que comienza a descubrir que las experiencias más dolorosas e intensas
que vive un individuo se repiten en siguientes generaciones. O, como dice
Frarn;oise Dolto en La imagen inconsciente del cuerpo: "[l] o que se calla en la
primera generación, la segunda lo lleva en el cuerpo" (Dolto, 1984).

Lealtades familiares

Las lealtades ciegas son otro mecanismo que hace que un individuo
quede atado al sistema familiar, lo que le dificultará vivir una vida propia y
auténtica. Ivan Boszormenyi-Nagy, uno de los pioneros de la psicogenea-
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 23

logía, describe una serie de factores por los cuales las personas establece­
mos lealtades que nos conducen al fracaso y al dolor (Boszormenyi-Nagy,
2012). La mayoría de ellas son inconscientes, aunque puede haber tam­
bién un componente de conciencia involucrado en algunos casos. Pode­
mos encontrar la coerción externa, el sentirse obligado o presionado por
los miembros de la familia a seguir tal o cual destino; la búsqueda de reco­
nocimiento y aceptación de parte de ellos, que otorga un sentimiento de
pertenencia; el miedo a ser excluido del sistema familiar si no se obedece;
mandatos, culpas, creencias, etc., entre varios factores.
Dice Anne Ancelin Schützenberger en ¡Ay, mis ancestros!:
La lealtad familiar supera las nociones simples de comportamientos
respetuosos de las leyes y del orden y de las tradiciones familiares. Hay,
si se toman las nociones de Moreno, una "espera-en-cuanto-al-papel". El
individuo está sometido a las conminaciones a la vez de las esperas exter­
nas y de las obligaciones interiorizadas, que pueden ser las mismas o que
pueden ser diferentes (Schützenberger, 2006).

De este modo, por lealtad no solo tendremos determinada conducta o


elección (de pareja, de vida, de profesión), sino que también cumpliremos
un rol que nos han adjudicado. Un rol es un guion que nos confiere la fa­
milia, que el sistema necesita que cumplamos. Podemos ocupar el rol del
hijo bueno, del niño síntoma, de la oveja negra, del chivo expiatorio, del
líder positivo, del saboteador y muchos más. Como si hubiera una obra de
teatro y a cada miembro le correspondiera interpretar un personaje. Ese rol
nos lo adjudica todo el sistema, pero también hay un proceso de asunción
por parte de nosotros. Podemos rehusar interpretar ese libreto, lo que en
muchos casos provocará un sentimiento de culpa por no estar haciendo lo
que nuestro sistema espera de nosotros.
24 Cecilia García Robles

Por lealtad nos mantenemos unidos al grupo y se establecen las jerar­


quías, los contratos familiares. La lealtad es la sustancia que cohesiona al
sistema, al mismo tiempo que aporta un sentimiento de hogar y lo que
Bert Hellinger, creador de las constelaciones familiares, denominó una
buena conciencia. La buena conciencia aparece cuando cumplimos con lo
que el sistema espera de nosotros, aunque nos perjudique directa o indi­
rectamente y presuponga un sacrificio o sufrimiento; y mala conciencia
será el sentimiento de culpa (consciente o inconsciente) provocado por
todo acto de rebeldía hacia o emancipación de esas normas, leyes y expec­
tativas familiares.
Aquellos que cumplen con las expectativas familiares (sean estas cuales
fueren) adquieren méritos. Por el contrario, los que se rebelan y rehúsan
ocupar ese papel que les fue adjudicado cargarán con deudas. Los méritos
aportan merecimiento y créditos, que más adelante serán permutados por
otra cosa, como un favor que se devuelve. Asimismo, el que tiene méritos
cree que los demás están en deuda con él, ya que dio más de lo que recibió.
Por el contrario, los que cargan con deudas tendrán que cumplir ciertas
obligaciones; vivirán con un sentimiento de culpa y tarde o temprano pa­
garán de alguna manera esa deuda para dejar al sistema equilibrado.
Esto se ve en muchos casos en la relación de hermanos. Es frecuente
encontrar que un hermano pudo estudiar una carrera universitaria1 sin
necesidad de aportar en el hogar, pero que años después otro hermano
no corrió con la misma suerte por las circunstancias familiares1 debiendo
renunciar a sus proyectos para ayudar a la familia. En este sistema se creó
una deuda: el hermano mayor tomó más de los padres que su hermano
menor, gozó de un privilegio que el otro no tuvo. Lo que he observado
en muchos casos es que de una manera u otra esta injusticia se salda y el
sistema se equilibra. Por ejemplo, el hermano mayor puede, sin saber por
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 25

qué, cederle parte de su herencia a su hermano menor u ofrecerle dinero


sin pedirle que se lo devuelva (lo que se conoce como retribución sistémica).
Por eso no es de extrañar que las deudas que se generen entre hermanos
se salden con las herencias o, en algunos casos, en generaciones siguientes.

Los campos morfogenéticos y el inconsciente colectivo

Este fenómeno de transferencia de conflictos varias generaciones des­


pués, sin conocimiento de lo que los ocasionó, es difícil de explicar por la
razón y la lógica. Para comprenderlo más cabalmente tenemos que explo­
rar la teoría del Dr. Rupert Sheldrake acerca de los campos morfogenéticos
(Sheldrake, 1990).
En los años cincuenta se había observado un fenómeno muy peculiar
entre los monos: cuando un grupo de cierta región del planeta aprendía
un comportamiento (por ejemplo, usar un palo para mover una rama y de
este modo tirar una banana), de algún modo inexplicable esta habilidad se
replicaba en otras regiones del globo, sin posibilidad de que hubiera sido
adquirida a través de la observación del fenómeno. Esto sólo se producía
cuando se alcanzaba un número (más de cien) de iniciados en esa conduc­
ta, lo que se denominó masa crítica. La causa de este proceso de generaliza­
ción era desconocida hasta entonces, pero fácilmente observable.
El Dr. Sheldrake se dispuso a estudiar este fenómeno y otros, como la
telepatía, o el hecho de que ciertos animales puedan anticipar catástrofes
naturales o de que dos investigadores en lugares remotos y sin ningún con­
tacto entre ellos alcancen el mismo descubrimiento simultáneamente.
Sheldrake propone la existencia de algo que denomina creada y lo expli­
ca de este modo: si arrojamos una bolita en la arena, esta generará un surco,
26 Cecilia García Robles

algo similar a los surcos neuronales que se forman en nuestro cerebro por
repetición de hábitos mentales. Lo que este surco produce es que, al tirar
otra bolita, lo más probable es que vuelva a entrar en ese surco y lo agrande
un poco más. Después de cien veces este surco estará bien marcado y esta­
blecerá un camino para futuras bolitas.
De este modo, sostiene que hay un campo colectivo, similar al incons­
ciente colectivo que propone CarlJung (2012), del que todos formamos
parte. Este campo nos contiene, aporta "surcos" en los cuales apoyamos
para guiar nuestras experiencias, pero también formamos parte de él como
sujetos activos cocreadores. Nos precede, nos condiciona, y a la vez lo re­
producimos y lo modificamos con nuestra existencia.
De este modo, de acuerdo con la teoría de la creoda, cuantas más veces
ocurra un fenómeno, más probabilidades habrá de que vuelva a producirse.
Y esto funciona como una especie de memoria colectiva que compartimos
los humanos, pero también se encuentra en la naturaleza: en la inteligencia
de los animales, las plantas y todo ser, animado o inanimado. A este fenó­
meno de repetición en la naturaleza Sheldrake lo llama resonancia mó,:fica.
De este modo, si somos parte de una memoria colectiva que va marcan­
do surcos, como caminos por donde circular, también formamos parte de
una conciencia y un inconsciente familiar, cuyas experiencias nos prece­
den, pero también aportan surcos de aprendizaje que tendemos a repetir.

La relación con la astrología

A través del estudio pormenorizado de la carta natal podemos descu­


brir cuáles son las tramas más importantes que hemos heredado de padres,
abuelos y antepasados, hasta más de tres generaciones. Ya que las experien-
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 27

cias de nuestro árbol nos afectan directamente, establecen los nudos más
complejos de nuestra vida, configuran estilos vinculare�, predisposicio­
nes, gustos e intereses, incluso influyen en la elección de carrera y pareja, es
una conclusión lógica pensar que sus influencias aparecerán marcadas en
nuestra propia carta natal.
La familia en la que nacemos va a establecer nuestra visión del mundo,
a través de las creencias y mandatos que nos lega. Las experiencias de nues­
tros ancestros dejan huellas de dolor, miedos y esperanzas.
¿Acaso no llevamos a nuestros antepasados en el ADN? ¿Podemos ne­
gar que heredamos rasgos físicos de un padre, una madre, una abuela, un
tío? ¿No es frecuente encontrar una misma profesión en varias generacio­
nes? ¿No es lo más normal encontrar repeticiones de una generación a la
siguiente?
De hecho, sí lo es, porque nuestros ancestros nos habitan. Sus historias
son nuestras historias. Nuestra familia conforma nuestra identidad. Aun­
que tenemos la posibilidad de diferenciarnos, ya que hemos nacido en otra
generación, y de cuestionar muchos de los roles y condicionantes que nos
han adjudicado, no podemos negar que ellos constituyen la base de nues­
tra identidad.
Dice Brian Clark en su libro 1hefamily lega cy:
La astrología nos permite reflexionar sobre esa materia prima heredada
de la familia y nos ofrece formas en las que podemos ser auténticos en
respuesta a las herencias ancestrales. Mientras que la psicología del de­
sarrollo enfatiza la influencia de los padres y lafamilia en el crecimiento
humano, la doctrina astrológica sugiere que su improntaya está grabada
en el alma al nacer. [ ... ] Lafamilia es nuestro destino (Clark, 2016; la
traducción es mía).
28 Cecilia García Robles

A través del análisis de la carta natal investigaremos cuáles fueron las ex­
periencias más traumáticas para nuestros ancestros, qué efecto pudieron
haber tenido para ellos, cuáles fueron los mayores desafíos que vivieron,
pero también los talentos que nos transmitieron. Veremos las creencias y
los mandatos que conformaron su visión del mundo, cómo fue el apego
primario en el sistema familiar, el deseo, las relaciones sociales, el vínculo
con el trabajo, el dinero y muchos temas más.
H ay muchas teorías respecto a cómo interpretar las herencias ancestra­
les en la carta natal.
Algunos sostienen que es necesario conocer la carta natal de toda la fami­
lia. Si bien este abordaje (que he denominado astrología sistémica y es asunto
para otro libro) es muy interesante, no es necesario estudiar la carta de todos
los miembros del sistema para poder estudiar las herencias transgeneracio­
nales. El estudio de las cartas en red permitirá tener un panorama mayor, más
global y de conjunto, pero perderemos especificidad a la hora de investigar
qué es lo que este sujeto en particular viene a trabajar y resolver de su árbol.
Otros autores afirman que, para comprender las herencias ancestrales y
transgeneracionales, hay ciertos indicadores en la carta natal, como la casa
N (referida a las raíces y el hogar) y la casa XII (lo heredado de ancestros
más lejanos, lo que traemos de más atrás). Otros les suman las casas de aire
(casa III, de hermanos; casa VII, de pareja, y casa XI, de grupos), ya que son
casas vinculares.
Mi abordaje es distinto. Yo postulo que toda la carta natal puede estu­
diarse a la luz de las herencias familiares. Aquello que repetimos o busca­
mos reparar de nuestra historia familiar es visible no solo en ciertas partes
de nuestra carta. Las crisis, dificultades o desafíos se hallan escondidos en
cada rincón de esta: en esa cuadratura entre Mercurio y Júpiter, en esa casa
VII, en el nodo sur o hasta en la preponderancia de uno o varios elementos.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 29

Esta mirada está inspirada en la astrología humanística. La astrología


que se apoya en la obra de Carl Jung parte de la base de que la carta natal
funciona como un holograma, donde el todo está contenido en la parte.
Del mismo modo, el todo sistémico está presente en la propia carta natal.
Y voy a poner una analogía.
Cuando observamos un bosque desde arriba, vemos un montón de ár­
boles similares. No son exactamente iguales: algunos son más frondosos,
otros menos, algunos tienen hojas más oscuras que otros, algunos alcan­
zaron mayor altura, tienen más o menos ramas. Sin embargo, si tomamos
un pedazo de un árbol cualquiera (una hoja, una rama, parte de la corteza),
encontraremos en suADN fundamental los mismos componentes que en
cualquier otro árbol. Veremos que el todo (el bosque) se encuentra conte­
nido en la parte (la hoja). Seguramente notemos algunas diferencias entre
los árboles -distintos tamaños, distintas formas, colores más oscuros o cla­
ros-, pero tienen la misma estructura básica.
Esto podemos aplicarlo al estudio de la carta [Link] la carta na­
tal individual de forma astrogenealógica es similar a poner una hoja bajo
el microscopio: encontraremos información fundamental de todo el siste­
ma familiar. Sin embargo, esa hoja no es exactamente igual a la hoja de al
lado. Cuando comparamos las cartas de los distintos miembros del siste­
ma (hermanos, padres e hijos, primos, abuelos, etc.), es muy significativa la
cantidad de coincidencias que encontramos, aunque no serán jamás cartas
idénticas.
Por lo tanto, usaremos la carta natal del individuo a modo de radio­
grafía para observar y comprender esos conflictos y traumas heredados,
los talentos y complejos que aquel toma de ellos. El estudio astrológico,
al igual que una placa de rayos X, revela lo que a simple vista no surge, lo
que no se puede ver con la mera observación o cuesta mucho más tiempo
30 Cecilia García Robles

identificar. Por eso, nos ayuda a ir más rápidamente al hueso del problema.
O, citando a Daniel Dancourt,
[l]a expresión más directa de la carta astrológica de un ser humano es
que esta representa o simboliza la atmósfera familiar del momento de
nacimiento (serfamos más precisos si habláramos de la atmósfera emo­
cional que reinaba en lafamilia). Esa atmósfera del momento de nuestro
nacimiento viene dada por la historiafamiliar y por ello podemos supo­
ner que nuestra carta astrológica representa también el momento de la
historiafamiliar en que hemos nacido (Dancourt, 2005 ).

¿cómo usaremos la astrología para el estudio


transgeneracional?

Deberemos aprender primero el abecé astrogenealógico. Quizá mu­


chos de los lectores ya tengan conocimientos de astrología, pero estén más
acostumbrados a abordar una carta natal desde una mirada humanística,
predictiva o kármica. Por lo tanto, es necesario sacarnos las gafas astrológi­
cas que llevamos puestas, para aprender a pensar la carta natal de manera
sistémica y familiar.
Estamos acostumbrados a leer la carta natal de forma individual. Sin
embargo, en astrogenealogía los indicadores de la carta natal no solo nos
hablarán del sujeto, sino de todo su sistema de base.
Y, siguiendo con la metáfora del teatro, pensaremos a los planetas como
los actores de obra, o sea, los miembros de la familia y el sistema. Los sig­
nos serán los ropajes que vistieron esos actores: los temas de los que habla­
ron, las circunstancias que experimentaron nuestros ancestros. Las casas
astrológicas son los distintos escenarios donde se llevó a cabo la obra, los
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 31

ámbitos donde aquellos se encontraron más cómodos. Y los aspectos son


las dinámicas vinculares1 las relaciones entre ellos. Como verán los lecto­
res1 el uso del pretérito es frecuente, ya que estamos explorando el pasado,
lo que vivieron los miembros de la familia durante su vida, y estudiaremos
cómo eso afecta a las personas en la actualidad.
Por lo tanto, dejaremos (al menos parcialmente) de pensar a los plane­
tas como propios, sino que ahora son del sistema familiar.

¿Para qué sirve la astrogenealogía?

La astrogenealogía tiene múltiples propósitos: por un lado, nos ayuda a


determinar con qué miembros del sistema hay más implicaciones (lealta­
des ciegas\ de quiénes heredamos más situaciones, con quienes nos atan
más hilos invisibles.
Nos permite delimitar mejor cuáles son esas historias que estamos re­
pitiendo: ¿se trata de un tema de pareja?¡ ¿estamos aferrados a un duelo
que no se pudo tramitar?¡ ¿es acaso nuestro fracaso profesional una lealtad
a un ancestro que no pudo desarrollarse?¡ ¿estamos compensando una
deuda sistémica? En algunos casos también encontraremos que estamos
identificados inconscientemente con un excluido del sistema, con una he­
rida primaria o con un no nacido. Este estudio nos ayudará a comprender
mejor el rol que venimos a ocupar en ese sistema familiar, qué es lo que la
familia necesita de nosotros.
La astrogenealogía pone de relieve información que no nos parecía rele­
vante. Muchas veces naturalizamos cierta historia familiar porque la hemos
escuchado en repetidas ocasiones o porque nos criamos con esa información.
Pero no reconocemos cuán importante ha sido para esa abuelita el maltrato
32 Cecilia García Robles

del abuelo, para esa madre la renuncia a su profesión, para ese padre su orfan­
dad o para ese sistema ese ancestro alcohólico. Lo tomamos como una ob­
viedad y desconocemos el impacto que tiene en nuestro sistema y en nuestra
vida actual.
De este modo, exploraremos la sombra familiar: todos aquellos conflic­
tos, temores, traumas, vergüenzas y tabúes que desde el silencio impactan
en todo el sistema de forma negativa. Estudiaremos y comprenderemos
mandatos, condicionamientos y creencias limitantes que hemos reprodu­
cido sin darnos cuenta, para poder trascender esas lealtades. Recién allí
podremos tomar nuestra vida y hacer de ella lo que nosotros queramos,
sin sentir culpa o miedo a perder la pertenencia al sistema. Reconocer un
desorden sistémico ya es un primer paso para poner orden en él.
Esta es una labor para nada lineal ni rápida, sino más bien cíclica, con al­
tibajos, idas y venidas: por momentos el árbol se abre a que lo exploremos
y en otros momentos se cierra para reorganizarse y reequilibrarse. Muchas
veces estamos años investigando, trabajándonos, hasta que un día se pro­
duce un insight respecto de algo que era aparentemente obvio, y la informa­
ción dentro de nosotros se ordena y todo parece tener más sentido.
Esto suele producir efectos, a veces más sutiles y otras veces más drásti­
cos, pero seguro muy difíciles de predecir. Notaremos que de a poco sen­
timos más liviandad en nuestra vida. Aquellas situaciones que siempre es­
tuvieron bloqueadas, de la noche a la mañana se liberan. Ese síntoma físico
desaparece o empieza a aplacarse. La vida y la abundancia empiezan a fluir
y nos sentimos más auténticos. Un día estamos disponibles para esa pareja
o para ese cambio de profesión.
Esto no solo lo pude corroborar en mi vida, sino a través del relato de
pacientes, consultantes y cientos de estudiantes de mis formaciones que
comenzaron a ver cambios sustantivos en sus vidas después de trabajar
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 33

con su árbol genealógico.


Como todo, esto no es una panacea, no es la solución a todos los pro­
blemas. De más está decir que, ante cualquier dolencia física o mental, se
debe siempre recurrir al profesional de la salud (médico o psicólogo) co­
rrespondiente. Este trabajo no reemplaza ningún tratamiento, sino que es
un complemento. El objetivo que debemos perseguir no es superar pro­
blemas individuales (aunque esto ocurra por decantación), sino ordenar el
sistema familiar, para que cada miembro esté en el lugar que le correspon­
da, no ocupe el lugar de otro miembro, no viva un destino trágico ni actúe
por lealtad ciega, ya que esto sólo provoca sufrimiento en los involucrados.
Partimos de la máxima junguiana que dice: "Lo que niegas te somete;
lo que aceptas te transforma''. Esta máxima, que también nombramos en
astrología humanística, implica que, cuanto mayor sea la conciencia que
tengamos de las energías que nos habitan ( psicológicas, energéticas, sisté­
micas), menos experimentaremos escenas de destino, es decir, situaciones en
las que la vida nos trae nuestra propia energía de afuera (a través de expe­
riencias o vínculos) para que aprendamos a reconocernos en ella. Cuanto
más conscientes seamos de los roles que estamos ocupando, tenderemos a
repetir mucho menos y a vivir de forma más auténtica.
CAPITULO 2

Memorias sistémicas

Comenzaremos el estudio astrológico del transgeneracional a través de


la interpretación de las memorias sistémicas. Con memorias me refiero a
pautas heredadas de generaciones anteriores vinculadas al predominio de
un elemento (Fuego, Tierra, Aire o Agua) en el árbol genealógico. Estas
pautas se traducirán en ciertas creencias, dinámicas vinculares, modos de
conducta y talentos que se verán facilitados gracias a la repetición transge­
neracional.

Repetición o compensación

La tendencia general que encontramos es que una carta en la que h ay


un predominio de cierto elemento, por ejemplo, el Aire, nos habla de un
sistema donde las funciones de dicho elemento (la comunicación, el mo­
vimiento, el aprendizaje) han sido fundamentales para la supervivencia del
grupo.
36 Cecilia García Robles

En la mayoría de los casos, como dije, veremos que es así. Sin embargo,
a veces aparecerán otras dos posibilidades.
La primera es que haya un descendiente que tenga una cualidad distin­
ta al resto del clan. Por ejemplo, si en la familia hubo mucho Fuego (acción,
emprendimiento, riesgo) 1 con las consecuencias que esto haya tenido para
todo el sistema, nace una persona con mucha energía de Tierra. Pareciera
una contradicción: ¿por qué1 en una familia donde todos se mueven por el
impulso y la pasión, nace alguien más precavido1 con los pies en la tierra,
que más que correr riesgos prefiere evaluar las consecuencias? La respues­
ta se desprende de la pregunta: en este caso1 el sistema se ha desbalancea­
do. El exceso de Fuego ha provocado acciones desmedidas o exageradas,
acarreando consecuencias devastadoras1 como la pérdida de bienes o la
inestabilidad. El mismo sistema se equilibra trayendo un nuevo miembro
que tomará decisiones más concienzudas1 medirá sus acciones y frenará
sus impulsos. De este modo, aparece un miembro diferente al promedio,
pero que cumple una función fundamental para aportar al sistema lo que
necesita para su adecuado funcionamiento. Es decir, cumple una función
compensatoria.
La segunda es que un hijo, nieto o bisnieto herede más de un ancestro
que de otro. No todos los nuevos miembros del sistema heredan toda la
información de su árbol. Es muy frecuente que ciertos programas y nudos
conflictivos aparezcan más marcados en uno de los descendientes y que su
hermano o hermana traiga otro conflicto a resolver. Es decir1 si bien el todo
se encuentra en la parte de una u otra manera (y esto se constata compa­
rando cartas de hermanos y viendo la gran repetición de indicadores as­
trológicos en ellas)1 hay ciertas temáticas que están más enfatizadas en uno
que en otro hermano.
Resumiendo estos tres escenarios1 encontraremos:
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 37

• Replicación: Se da en la mayoría de los casos. Es la repetición del


mismo material de generaciones anteriores. En el caso de los ele­
mentos, predominio del mismo elemento que en el resto del sis­
tema.
• Mutación: Es un cambio, la incorporación de una cualidad nueva,
distinta, que compense cierta temática familiar que precisa equili­
brarse para el funcionamiento adecuado del sistema.
• Herencia especifica: Cada miembro del sistema trae ciertas temáti­
cas más marcadas que los demás, incluyendo también la tendencia
al predominio de un elemento.

Balance de elementos

Para establecer qué memoria predomina en una carta natal, debemos


apelar al balance de elementos para investigar las preponderancias o caren­
cias, es decir, determinar qué elemento se halla más fuerte, por una mayor
presencia de indicadores astrológicos en dicho elemento, así como tam­
bién qué elemento tiene menor presencia de planetas.
A la hora de establecer cuál de todos es prevalente en una carta, debe­
mos realizar un cálculo cuantitativo. Hay múltiples técnicas para calcular el
predominio de un elemento.
Lo primero que tendremos en cuenta es qué indicadores de la carta
natal vamos a considerar para el balance. ¿Cualquier planeta cuenta? ¿Se
toma alguna cúspide o ángulo de la carta natal?
En un principio, tendremos en cuenta los factores más personales de la
carta natal, es decir, los planetas personales y luminarias (Sol, Luna, Mer­
curio, Marte y Venus), los planetas sociales (Júpiter, Saturno), en menor
38 Cecilia García Robles

medida, y dos puntos fundamentales de la carta natal, que son Ascendente


y Medio Cielo. También, se puede dar un puntaje al gobernante de la carta
natal, es decir, el (o los) planeta(s) que rigen el signo del Ascendente.
Los planetas transpersonales, al encontrarse durante muchos años en
un mismo signo (Urano, siete años; Neptuno, catorce años, y Plutón, en­
tre once y treinta y tres años aproximadamente), no se considerarán en el
balance, ya que su función por signo habla de desaflos y cambios que se
producen en un determinado momento histórico, no son factores perso­
nales en una carta natal.
Una vez establecidos los indicadores astrológicos que usaremos para
el balance de elementos, es importante determinar si le daremos el mismo
puntaje a cada uno de ellos o si los distinguiremos de acuerdo con la rele­
vancia de cada función en el mapa natal.
Invito a los lectores a usar el balance que más resuene con sus cono­
cimientos y práctica profesional. Es posible que aquellos que ya cuenten
con conocimientos de astrología vengan usando un balance hace mu­
chos años. No pretendo cambiar su modo de trabajo, pero sí proponer
dos balances, uno simple (y, como tal, imperfecto) y otro más complejo,
pero también más apropiado, para establecer preponderancias y carencias.
Siéntanse libres de adherir a estas propuestas o usar sus técnicas preferidas.

Balance de elementos (versión simple)


Empezaremos recordando, a los recién iniciados en el lenguaje de la as-
trología, cuáles son los signos de cada elemento:
• Los signos de Fuego son Aries, Leo y Sagitario.
• Los signos de Tierra son Tauro, Virgo y Capricornio.
• Los signos de Aire son Géminis, Libra y Acuario.
• Los signos de Agua son Cáncer, Escorpio y Piscis.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 39

Dicho esto, el primer balance que vamos a presentar es un cálculo muy


rudimentario y simple, ideal para los que recién se están adentrando en
la astrología, pero que sería mejor ir superando con el tiempo ya que sus
resultados son inespecíficos.
El cálculo se basa en adjudicar un punto a cada elemento en función
de la presencia de uno u otro planeta en la carta natal, tomando en cuen­
ta los indicadores astrológicos señalados más arriba: Sol, Luna, Mercurio,
Venus, Marte, Júpiter, Saturno y Ascendente. Estos son los factores más im­
portantes de una carta natal por signo, aunque algunos querrán sumar el
Medio Cielo o el gobernante de la carta (regente del Ascendente ).
¿Qué ventajas tiene este balance? Es fácil, rápido y no requiere cálculos
rebuscados.
¿Qué desventajas tiene este balance? Se le adjudica el mismo puntaje a
Saturno (planeta social, que se encuentra dos años y medio promedio en
cada signo) que a la Luna (luminaria, que se encuentra dos días y medio en
cada signo) o al Ascendente (punto cardinal Este, horizonte de la carta na­
tal, que se encuentra dos horas promedio en cada signo). No se discrimina
factor personal de factor social. No se jerarquiza.
Recordemos los símbolos de los planetas y los signos:

Fuego Tierra Aire Agua

rv1 Aries c,Tauro n Géminis e:i5 Cáncer

ól,Leo rr:t>Virgo .n. Libra [Link]

X' Sagitario '1<> Capricornio �Acuario tf Piscis


40 Cecilia García Robles

Sol Luna Mercurio Venus Marte Júpiter Saturno

0 )) Q Q d l. "2

En el cuadro a continuación, se puede colocar el símbolo del planeta o


ángulo en el casillero correspondiente al elemento en el que se encuentra y
luego sumar para ver qué elemento tiene más planetas presentes.

Fuego Tierra Aire Agua

Planetas

Puntaje total

Vamos a poner un ejemplo de práctica:


Esta es la carta de John F. Kennedy con el programa de astrología Meri­
dian. Si seguimos el balance simple propuesto, el cuadro quedaría así:
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 41

Fuego Tierra Aire Agua

)HJ d '21. 0 Q AC ti Planetas

O puntos 4puntos 3 puntos 1 punto Pontaje

Al tener el Sol y Venus en Géminis, se suman dos puntos al Aire. Ade­


más, el Ascendente en Libra suma un punto más para el Aire.
La Luna en Virgo y Marte,Júpiter y Mercurio en Tauro dan un total de
4 puntos en Tierra.
Hay un solo planeta en Agua, Saturno.
No hay planetas en Fuego.
Como verán los lectores, se consideran los factores fundamentales de
la carta natal, dándole un punto a cada uno sin hacer diferencia entre ellos.
Encontramos una preponderancia de Tierra (con bastante Aire tam­
bién) y una carencia de Fuego. Posteriormente pasaremos a la interpreta­
ción de las memorias sistémicas¡ por el momento, la intención es presentar
las técnicas fundamentales para hacer balances de elementos.

Balance de elementos (versión compleja)


A continuación presentaré otro balance de elementos, que es el que se
utiliza en el Centro Astrológico de Buenos Aires y se encuentra explicado
en el libro Manual de técnicas de síntesis astrológica, de Jerónimo Brignone
(2005). Su cálculo es un poco más complejo, pero también más afinado,
ya que contempla las distintas velocidades planetarias y su importancia y
relevancia en una carta natal. De cualquier manera, no hay un único modo
de realizar balance de elementos; simplemente son distintos criterios as­
trológicos que vamos adoptando, considerando si la técnica tiene o no
sentido para nosotros a la hora de utilizarla.
42 Cecilia García Robles

Según este cálculo, se le dará un valor diferencial a cada factor astroló­


gico. Al Ascendente, por ser el indicador más personal de la carta natal (ya
que representa el horizonte que se encontraba en el cielo en el momento y
lugar exactos del nacimiento) se le darán 1 O puntos. Al Sol y a la Luna se les
asignan 7 puntos respectivamente. A Mercurio, Venus y Marte, 4 puntos.
Del mismo modo, se incorpora el Medio Cielo y se le asignan 4 puntos. A
los sociales, Júpiter y Saturno, 3 puntos. Les daremos un puntaje muy pe­
queño a los planetas transpersonales (2 puntos a Urano, 1 punto a Neptu­
no y 1 punto a Plutón), pudiéndose quitar 1 punto de Urano para dárselo
al regente del Ascendente. En lo personal, yo prefiero darle los 4 puntos de
los transpersonales al regente del Ascendente¡ en caso de que este se halle
en un signo con dos regentes (Escorpio, Acuario o Piscis), se le pueden
dar 2 puntos a cada uno de ellos (en el caso de Ascendente Escorpio, le
doy 2 puntos a Marte y 2 a Plutón¡ en el de Ascendente Acuario, 2 puntos
a Saturno y 2 a Urano¡ y en el de Ascendente Piscis, 2 puntos a Júpiter y 2
a Neptuno).
Para los que no tengan muy claras las regencias planetarias o necesiten
repasarlas, comparto el siguiente cuadro:

Signo II
Regencia d

Signo .n. m.
Regencia dé
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 43

En esta técnica el puntaje final siempre debe dar 50. Si no da 50, se pro­
dujo un error de cálculo. Volveremos a calcular el balance de la carta de
Kennedy con este segundo método. Para diferenciar el puntaje, al lado del
planeta coloqué la puntuación correspondiente:

Fuego Tierra Aire Agua

JJ/24 d/2!.3 07 94 AC 10 RA4 �3 MC4 Planetas

Pontaje
O puntos 18 puntos 25puntos 7 puntos
total

RA quiere decir 'regente del Ascendente'. Elegí darle 4 puntos a Venus


por ser regente del Ascendente, y quitárselo a los transpersonales. Como
ya dije, la influencia del planeta transpersonal por signo es ínfima, ya que
al permanecer tantos años en un signo solemos compartirlo con todos los
que nacieron durante esos años.
Al ser el puntaje final 50, se puede pasar el resultado a porcentajes, de
manera tan simple como multiplicar los valores parciales por dos( 50 pun­
tos x2= 100).
Por lo tanto, el balance quedaría así:
• Fuego: O puntos(0% ).
• Tierra: 18puntos(36%: 18x2=36).
• Aire: 25 puntos( 50%: 25 x 2= 50 ).
• Agua: 7puntos (14%: 7x2= 14).

Tanto sea que usemos los valores absolutos como los porcentajes, ve­
mos que al considerar el gobernante o regente del Ascendente (Venus) y
44 Cecilia García Robles

dar un valor diferencial a los planetas y ángulos, el Aire toma mayor predo­
minio que la Tierra. Los valores no son completamente distintos a los que
daba el balance anterior: sigue habiendo fuerte presencia de Aire y Tierra
y poco Fuego. Sin embargo, con este método, los resultados son más espe­
cíficos.
Algunos astrólogos usan otros balances, dándoles otros puntajes a los
planetas: 2,5 puntos a las luminarias, 2 puntos a los planetas personales, 1
a los sociales, por ejemplo. Hay múltiples técnicas que se pueden usar para
calcular el balance de elementos. Como dije, estas son sugerencias, pero, si
los lectores ya cuentan con un balance que es de su agrado y han compro­
bado su funcionamiento, no es necesario cambiarlo.
Incluso, con la práctica, el predominio y la carencia saltan a la vista sin
necesidad de rebuscadas sumas y cálculos. Pero ¡esto suele ocurrir con los
años y después de haber visto y trabajado con cientos de cartas natales!
Sugiero a los principiantes no pretender realizar el cálculo rápidamente o a
ojo porque terminarán equivocándose y frustrándose. Con el tiempo y la
pericia esto se irá automatizando.

¿podemos tener varias memorias?

Es frecuente que haya una memoria que predomine por sobre las de­
más y es allí donde encontraremos más presencia planetaria. Sin embargo,
puede ocurrir que haya dos elementos que tengan la misma incidencia en
la carta natal. No es necesario que el puntaje sea exactamente igual, sino
aproximado. En ese caso podemos tener fuertes lealtades con un linaje y
con el otro, con un tipo de conflicto y con el otro. En ocasiones menos
frecuentes encontraremos tres memorias muy marcadas.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 45

Pero, también, a veces ocurre que hay un equilibrio entre los cuatro ele­
mentos. En este último supuesto, no vemos una memoria más fuerte que
otra. Ahí debemos acudir a otro tipo de técnica para comenzar a abordar la
carta natal, ya que las memorias no están apuntando a un tipo de conflicto
u otro en particular, aunque podemos dar mayor relevancia e importancia
al signo o signos donde se encuentren el Sol y la Luna.
En las cartas natales donde hay un equilibrio entre los cuatro elementos
centraremos la atención en otros indicadores importantes, como la presen­
cia de una configuración planetaria, planetas en casa XII, planetas en los
ángulos de la carta natal (Ascendente, Descendente, Medio Cielo y Fondo
de Cielo) o factores astrológicos que se repiten por distintos lugares de ma­
neras diversas (ejemplo: Luna en casa 111, Mercurio en el Medio Cielo, As­
cendente en Géminis, todo apuntando a un tema de hermanos a trabajar).
Muchos de estos indicadores los iremos desarrollando a lo largo del libro.
A continuación, pasaremos a interpretar las cuatro memorias sistémi­
cas de acuerdo con el predominio de un elemento (Fuego, Tierra, Aire,
Agua) en la carta natal.

Memoria de Fuego

El Fuego es la llama que nos mantiene vivos, que insufla energía, deseo
de vivir, confianza en nosotros mismos y en la vida, impulso para iniciar
nuevos proyectos o para luchar por lo que queremos. Representa lo eleva­
do, la llama del corazón, el fuego del espíritu que nos conecta con la tras­
cendencia y la búsqueda de la verdad.
Cuando en una carta natal encontramos una preponderancia de Fuego
(podemos pensar en su preponderancia cuando es el elemento que domi-
46 Cecilia Garda Robles

na la carta natal o tiene más presencia que los otros tres), encontramos que
la persona proviene de un clan donde ha primado el deseo, el impulso, la
búsqueda de experiencias, la acción y la agresión. Era más importante co­
rrer riesgos que medir los resultados. La máxima de esa familia era "Quien
no arriesga no gana':
Estamos en presencia de un clan marcado por figuras con un fuerte li­
derazgo y carisma personal, que han hecho lo necesario para conseguir sus
metas, guiadas por la ambición, el emprendimiento y la lucha por la super­
vivencia. Personas que han viajado, han corrido riesgos y se han encontra­
do gran parte de su vida en constante actividad: aventureros y migrantes,
se animaron a descubrir nuevos rumbos y tierras para hacer avanzar a toda
la familia.
En general encontremos fuertes lealtades con el linaje masculino (pa­
dres, abuelos, tíos) del clan. Y aquí vale hacer una aclaración importante:
¿por qué hablamos de varones al referirnos al Fuego?; ¿es porque las muje­
res no tienen Fuego en su carta natal?; ¿no hay mujeres líderes o empren­
dedoras?
No se trata de que las mujeres no tengan el talento de abrirse camino en
el mundo, sino que es importante situar el contexto sociocultural que es­
tamos estudiando. Al remontarnos a las vidas e historias de nuestros ante­
pasados, nos encontraremos que, dos o tres generaciones atrás, las mujeres
tenían prohibido votar, ingresar a la universidad, heredar tierras o trabajar.
Por lo tanto, la causa de que el Fuego de la familia esté más fuertemente
asociado a los hombres del clan no reside en factores intrínsecos al hom­
bre. El varón no es por naturaleza más "fogoso" que la mujer, ya que hay
hombres con fuertes energías yin (impulso pasivo y receptivo) en sus car­
tas natales, del mismo modo que encontramos mujeres con fuertes ener­
gías yang (impulso activo y directivo). El acceso a ciertas oportunidades y
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 47

potenciales está determinado por la distribución desigual del poder entre


los sexos y la jerarquía sexual establecida por un sistema patriarcal, donde
los hombres son educados para encarnar la dominación, la fuerza, el co­
raje (ya desde pequeños sus primeros juguetes son cochecitos, pelotas y
armas) y las mujeres son socializadas para reprimir sus enojos y mostrarse
pasivas, sensibles y empáticas (dándoseles desde pequeñas muñequitos de
bebés con cochecitos y mamaderas, maquillaje y cocinitas para jugar).
Esto ha hecho que gran parte de la energía potente haya quedado repri­
mida en las mujeres y proyectada en sus parejas hombres, padres y herma­
nos, así como, en los hombres, la energía más receptiva, sensible e intuitiva
fue rechazada, por no ser culturalmente aceptada para un varón, y proyec­
tada en las figuras femeninas (madres, abuelas, esposas y hermanas).
Por eso, encontraremos en la mayoría de los casos con un predominio
de memoria de Fuego una fuerte influencia de los hombres del clan, quie­
nes podían brillar, tomar decisiones autónomas e independientes, desta­
carse, correr riesgos y priorizar sus deseos e impulsos personales, mientras
que las mujeres quedaron relegadas a los roles de cuidado y protección de
las crías y la familia (vinculadas a la energía de la Tierra y del Agua).
Un clan con predominio de Fuego estará asociado a la presencia de per­
petradores, aquellos miembros de la familia que han provocado algún daño,
sea intrasistémico (dentro del sistema familiar, a sus esposas, hijos, etc.) o
extrasistémico (fuera del sistema familiar, a otras personas del entorno).
Las lealtades con los perpetradores, también llamados victimarios o
agresores, producen muchas veces culpas inconscientes, necesidad de re­
parar constantemente, saldando las deudas que generaron los ancestros
que produjeron un daño a otros. Encontramos escenas como violencia
machista, abandono de hijos y familia, crímenes, delitos, agresiones, narci­
sismo patológico, psicopatía, acciones excesivas o desmedidas, riesgos in-
48 Cecilia García Robles

necesarios que produjeron un dolor en la familia, alcoholismo, ludopatía,


búsqueda de dominio o control de otros, irresponsabilidad, autoritarismo
y tiranía.
También podemos encontrar ancestros que estuvieron en guerras o
luchas civiles, realizaron activismo político o fueron líderes sociales o em­
presariales. En algunos casos veremos que tuvieron problemas con la auto­
ridad, sea porque cometieron actos delictivos o porque se rebelaron frente
a sus mandatos familiares. Es la memoria migratoria, que en muchos casos
produjo un corte de los lazos familiares: ancestros que emprendieron y li­
deraron olvidándose de los demás, dejando atrás a sus esposas o hijos.
El Fuego debe aprender a vincularse con otros, a compartir, a cuidar a
los demás y dejarse cuidar por otros. Bien integrado, dará un fuerte sen­
timiento de amor propio, pero en sus octavas bajas puede producir una
necesidad de autonomía que le dificulta el encuentro con los demás y el
contacto con sus emociones. En el Fuego no hay espacio para la ternura,
la vulnerabilidad, la tristeza; rápidamente busca traducir esas emociones
en acciones. También, el Fuego debe aprender a medir sus actos y pensar
en las consecuencias antes de actuar, para evitar situaciones irreversibles
(tareas que realiza la Tierra).
Así como puede ser egoísta, violento, corrupto y autoritario, también
puede aportar grandes talentos al que tiene una carta con predominio de
este elemento: la habilidad para liderar, tomar decisiones con convicción,
animarse a emprender, salir de la inercia, luchar por los sueños y deseos.
Se hereda la capacidad de defensa personal, la búsqueda de la verdad, la
facilidad para explorar y animarse a descubrir nuevos horizontes. Quienes
reciben este legado son personas con una gran energía, vitalidad y fuerza
de voluntad. Actúan con pasión y convicción personal, y tienen una fortí­
sima intuición.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 49

Para el Fuego la autenticidad es un gran valor, y la búsqueda de la ver­


dad, un requisito básico. Qµienes tienen predominio de este elemento ne­
cesitan estar motivados constantemente, aunque a veces se aburren por
demás. Tienen la capacidad de ser fieles a sí mismos, transparentes, y bus­
can que las relaciones sean lo más auténticas posible.
En los sistemas con mucho Fuego no suele haber secretos. Por el con­
trario, tienden a "sacar los trapos al sol': lo que suele ocasionar entornos
familiares de peleas y discusiones constantes.
En algunos casos, el predominio de Fuego en una carta natal será la
manera que encuentre el árbol de compensar la falta de impulso o indi­
vidualidad de los miembros del sistema. A veces nace un heredero con
mucho Fuego en un árbol donde hubo mucha indiferenciación, miedo o
conservadurismo, para que alguien se anime a abrirse camino, como un
pionero o buscador, trayendo una energía que equilibrará al árbol. Esta
otra posibilidad se corrobora comparando la carta del nativo con la de sus
padres y antepasados, o en el diálogo durante la consulta y la devolución
astrológica.
Los enojos afectan al hígado, que es el órgano relacionado con la ira y
la irritabilidad, tanto para la medicina tradicional china como para el Ayur­
veda y la biodescodificación. Sea que vivamos en constantes ataques de ira
o que reprimamos la ira y no le demos una salida sana, el hígado se sobre­
cargará y se manifestará a través de dolores de cabeza, enrojecimientos y
contracturas. Además, es el primer órgano que se afecta con el exceso de
alcohol. En astrología el hígado se vincula con Júpiter, que es un planeta de
Fuego que nos puede llevar al fanatismo, el exceso y el riesgo.
Otro órgano que se puede dañar es el corazón. Así como el Sol (quien
rige el corazón) es el centro vital del sistema solar, el corazón es el centro
del ser humano, irradiando la sangre a todos los órganos y tejidos.
so Cecilia García Robles

Una forma de encauzar el enojo es a través del deporte y la competen­


cia. La actividad física, las artes marciales, la competición son una buena
manera de gastar energía y transformar las tendencias dominantes y agre­
sivas en algo lúdico y saludable.
Convertir la agresividad en asertividad es una tarea importante para las
personas que vienen de sistemas con mucho Fuego, porque lo más proba­
ble es que esto no haya sido posible en generaciones anteriores. Tenemos
que considerar el contexto político y económico en el que se criaron nues­
tros padres, nuestros abuelos, nuestros bisabuelos. La mayoría de ellos
huyó de guerras, sobrevivió gobiernos militares, atravesó hambrunas, pes­
tes, enfermedades, y tuvo que trabajar y luchar duramente para sobrevivir.
Sin embargo, nuestra realidad actual, en la mayoría de los casos, es distinta.
Tenemos acceso a mucha más educación y oportunidades que la mayoría
de nuestros antepasados, lo que nos da cierta ventaja. Canalizar ese Fuego
constructivamente hacia metas, objetivos, y ser claros con lo que deseamos
en lugar de imponerlo es una gran tarea de reconciliación con el elemento
Fuego que nos toca a las siguientes generaciones integrar.

Memoria de Tierra

La Tierra es la fuerza de la vida que tiende a la materialización. A través


de ella podemos habitar la realidad material, encarnar en un cuerpo físico
que tiene necesidades concretas (de alimento, de descanso, de higiene, de
contacto), podemos construir o adquirir objetos reales, concretar proyec­
tos y ocuparnos de las cuestiones cotidianas.
La Tierra se asocia al sentido del deber, a las obligaciones diarias, a la
necesidad de obtener dinero a través de nuestro trabajo. Nos impulsa a cuí-
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 51

dar los logros obtenidos, a ponernos metas y ambiciones, y a trabajar dura


y diligentemente para alcanzar esos objetivos.
La Tierra se ocupa de lo que hay que hacer, aquí y ahora. Por eso se
dice que alguien "tiene los pies sobre la tierra" cuando es alguien realista,
responsable y serio.
Con esta descripción, no es dificil imaginar cuáles habrán sido las preo­
cupaciones de nuestros ancestros si tenemos un predominio de Tierra en
la carta natal. Nos encontramos un sistema orientado a la productividad,
la utilidad, la resolución de los problemas cotidianos, materiales y econó­
micos. Podemos heredar la tarea de mejorar el estatus social de la familia,
sumada a un gran sentido del deber y de realidad. Temas como el cuidado
de niños y enfermos, la atención a la salud y la obtención de dinero y ali­
mento fueron importantes para nuestros antepasados.
Las personas con un predominio de Tierra en su carta natal suelen te­
ner lealtades con las personas del clan que se hicieron cargo de las tareas
cotidianas y rutinarias, de la preparación de los alimentos, de la limpieza,
del cuidado de los niños y enfermos, generalmente, las madres y abuelas.
Solemos encontrar personas en la familia que se han sacrificado mucho
por los demás, ocupándose de los asuntos materiales, realizando tareas
que beneficiaban al resto. Cuando tenemos un fuerte predominio de Tie­
rra en la carta natal traemos programas inconscientes de que, para asegurar
que las necesidades básicas estén cubiertas, hay que esforzarse demasiado
(muchas veces renunciando a los propios deseos, gustos, placeres y volun­
tad personal).
Veremos figuras muy autoexigentes, autónomas y responsables, que
hacían lo que hiciera falta para sostener a la familia, que trabajaron incan­
sablemente para alcanzar sus metas, que tuvieron carencias o enfermeda­
des de todo tipo. Es importante preguntarse si hubo enfermos en la familia
52 Cecilia García Robles

y quiénes se ocuparon de ellos, para tener una pista de hacia qué antepa­
sados tendremos las mayores lealtades. Quizá se trate de esa abuelita que
tuvo que cuidar a sus hermanos porque su mamá estaba deprimida o de
ese bisabuelo que salió a trabajar desde pequeño para ayudar a sus padres.
La Tierra aporta un sentido de solidez interna y responsabilidad como
ningún otro elemento. Para los descendientes que heredan los talentos de
la Tierra, todo es posible con suficiente voluntad. Pisan firme en su profe­
sión, saben lo que deben hacer y no le temen al trabajo duro. Suelen contar
con una facilidad para planificar a largo plazo y materializar sus proyectos
con constancia y paciencia. Tienen un sentimiento de autosostén y auto­
nomía, y la capacidad de administrar bien los recursos, sacando el mayor
provecho al dinero.
El lado oscuro de la Tierra es el apego a los bienes materiales, las ten­
dencias conservadoras y las cortas miras, ya que su función es cuidar la
materia, no ponerla en riesgo. Por eso quienes tienen predominio de este
elemento suelen ser extremadamente cautos y les cuesta actuar de forma
espontánea (a diferencia del Fuego). También nos encontraremos con una
dificultad para conectar con las emociones (trabajo del Agua), ya que la
Tierra se ocupa de asuntos concretos, no emocionales. Este elemento le
teme a lo novedoso, a todo aquello que lo saque de su statu quo y de su
zona de confort. Es frecuente que haya problemas en la vinculación social,
ya que la Tierra tiende al ostracismo (a diferencia del Aire, que es abierto
y social).
También hay que considerar, en algunos casos, la posibilidad de que
un fuerte predominio de Tierra en la carta natal no sea una repetición de
patrones familiares, sino una mutación como modo compensatorio. Si du­
rante la entrevista astrológica vemos que la persona cuenta anécdotas de
mucho cambio, toma de decisiones impulsivas, falta de cautela en su clan
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 53

familiar, o por comparación con la carta de sus antepasados encontramos


que no hay demasiada Tierra en generaciones anteriores, podría ser que
este sujeto haya nacido con mucha Tierra para equilibrar al árbol aportan­
do prudencia y estabilidad a las tendencias extremistas de generaciones
anteriores.
La emoción que predomina en estas personas es el miedo. Norberto
Levy, en su libro La sabiduría de las emociones, dice: "El miedo es una va­
liosísima señal que indica una desproporción entre la amenaza a la que
nos enfrentamos y los recursos con que contamos para resolverla" (Levy,
2008 ). Aunque el miedo en muchos casos nos congela, tiene como obje­
tivo marcarnos un peligro, una amenaza a nuestra integridad. Por eso, gra­
cias al miedo, la Tierra puede controlar todas las variables para proteger y
asegurar la vida de los descendientes.
Al ser obedientes y tradicionalistas, las personas con mucha Tierra sue­
len sentir culpa cuando no cumplen con las expectativas o mandatos. Esto
puede traducirse en que encarnen el rol del chivo expiatorio. Se dice que
antiguamente el pueblo hebreo elegía un chivo para expiar todas las culpas
a través de un ritual llamado d(a de la expiación. La persona que encarna el
chivo expiatorio de la familia es quien carga con toda la culpa familiar, in­
dependientemente de su inocencia. A veces, es el hijo adolescente al que le
va mal en la escuela, el padre que pasa muchas horas fuera de casa, la nuera
que se "robó al hijo'� etc.
El chivo expiatorio cumple un rol familiar fundamental alivianando
el padecer de los miembros del sistema. Hace un sacrificio por la familia,
aunque la mayoría de las veces no de forma consciente. Podríamos decir
que cumple un rol protector, ya que, cargando con las culpas, evita un mal
mayor. Sin embargo, no es un rol sano ni agradable para quien lo ocupa,
y exime de responsabilidad al resto de la familia. En astrogenealogía, en-
54 Cecilia García Robles

contramos la energía de Saturno (planeta regente de Capricornio) fuerte­


mente asociada a esta figura, ya que Saturno nos obliga a hacernos cargo,
responsabilizarnos: sentimos el peso en nuestros hombros.
Saturno rige al sistema óseo, que puede verse afectado en las personas
con mucha Tierra o que cargan con un exceso de responsabilidad. Según
la biodescodificación, los problemas en los huesos hablan de un conflicto
emocional de falta de soporte, a veces por soledad o desprotección. La per­
sona siente que no puede soportar todas las demandas del entorno o no se
siente valorada. En muchos casos, estos conflictos los acarreamos de varias
generaciones atrás, lo que muestra cómo estos roles de sacrificio tienen
graves consecuencias para todo el árbol.
También la Tierra tiende a la somatización, pudiendo verse afectada
la digestión. Glándulas como la tiroides, por ejemplo, pueden alterar su
[Link]. Puede haber problemas de indigestión o intolerancia a
ciertos alimentos, como fruto de los problemas nutricionales del pasado o
por excesiva preocupación.
Una forma de superar esta tendencia a dar de más de la Tierra es tra­
bajando muy bien los límites personales, algo que pudo costarles a los an­
tepasados. Aprender a poner límites sin culpa es un proceso sano. Saber
cuándo debemos ayudar y cuándo no, reconocer si estamos realizando un
sacrificio por la familia y poder corrernos, y, principalmente, responsabili­
zar a cada uno de lo suyo es una tarea a cumplir si tenemos predominio de
Tierra. Debemos trabajar para renunciar a querer llevar el peso del mundo,
cual Jesús en la cruz (símbolo, por cierto, capricorniano), y comprender
que cada persona tiene su parte de responsabilidad y que las cargas se de­
ben compartir para que la situación sea justa para todos.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 55

Memoria de Aire

Después de la Tierra viene el Aire, para poner un poco de movimiento


y ligereza a la estricta Tierra. Este elemento, de naturaleza yang (extroverti­
da, expresiva, activa), es una energía libre, cambiante y creativa. Nos conec­
ta con la dimensión social y vincular de la vida, con la necesidad de comu­
nicarnos, establecer acuerdos, aprender cosas nuevas y soltar los apegos,
para vivir de forma más liviana.
El Aire no busca quedarse, fijarse o establecerse como la Tierra. Más
bien quiere cambio, novedad, creatividad e ingenio. Necesita estar siempre
. informado con las últimas noticias y aparatos informáticos, saber de todo
un poco, no aferrarse a lo viejo, sino hacer un viaje al futuro.
Cuando tenemos un predominio de Aire en la carta natal, encontramos
personajes en nuestro árbol que fueron adelantados para su época, mos­
trando ideas vanguardistas y una disposición para la inventiva: ancestros
que estudiaban en épocas en que eso no era tan común, con pensamien­
tos novedosos y una gran capacidad de transmitirlos. Heredamos de ellos
talentos intelectuales inigualables y una facilidad para el aprendizaje y los
idiomas.
Por lo tanto, es importante preguntarse quiénes han sido los intelec­
tuales, estudiosos o genios creativos, ya que es probable que sus vidas e
historias arrojen información interesante sobre las lealtades que estamos
cargando a través de esta memoria.
En muchos casos también es posible encontrar personas que han es­
tado comprometidas con actividades sociales, como el activismo por los
derechos humanos, la política, las leyes y las ciencias sociales.
Por eso, suele haber una lealtad mayor con los hombres del clan. Si
bien cualquier persona, hombre o mujer, tiene capacidades intelectuales,
56 Cecilia García Robles

cuando nos remontamos al pasado, recordamos que hasta principios de


siglo XX las mujeres no podían acceder a los estudios universitarios, con la
consecuencia de que el desarrollo intelectual, la inventiva y la creatividad
se desplegaran más en los hombres del árbol.
Las experiencias en un sistema de Aire incluyen cambios constantes,
mudanzas, separaciones y, en muchos casos, un sentimiento de desarraigo.
Es posible que nuestros antepasados hayan vivido en ambientes inestables,
marcados por el desapego, el movimiento y la falta de seguridad. Si bien las
relaciones sociales eran importantes, no lo eran desde un punto de vista
emocional o sentimental (a diferencia del Agua), sino desde el costado so­
ciable, amigable y comunicativo.
La falta de límites que produce el Aire, el sentimiento de no tener raíces
sólidas, la pérdida de la cohesión, sumados a una constante superficialidad
en las emociones, puede provocar en muchos casos una sensación de ines­
tabilidad en los descendientes de estos clanes.
Veremos que las relaciones sociales y entre los miembros de la familia
son uno de los puntos a mejorar. Es importante indagar cómo fue la rela­
ción entre hermanos o primos en el árbol, que en muchos casos es el gran
tema a resolver para los descendientes.
Otro de los conflictos a superar es con la comunicación. El Aire es livia­
no y muchas veées habla mucho, pero no de los asuntos realmente impor­
tantes. Por eso las personas con mucho Aire vienen a evidenciar lo dicho y
lo no dicho en la familia.
Es frecuente encontrar, en los sistemas en que predomina el Aire, al­
gunos miembros de la familia distintos, fuera de la norma, excéntricos o
extravagantes: figuras que exploraron su singularidad única, que buscaron
hacer su camino, aunque por momentos parecieran andar sin rumbo. Y en
algunos casos, para poder hacerlo, cortaron lazos con la familia, volvién-
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 57

<lose forasteros sin raíces. De allí proviene la palabra desarraigo, que alude
a una experiencia asociada al Aire: la falta de arraigo, de pertenencia, y la
consecuente pérdida de identidad.
En general, el personaje en el que prepondera el Aire se vuelve la oveja
negra de la familia. Es el miembro que tiene pensamientos distintos al resto,
el que no elige las mismas cosas que la familia, el que decide romper con
la tradición familiar y no se deja someter por las culpas y los mandatos.
La familia lo vive como el problemático, el conflictivo; sin embargo, no en
todos los casos es realmente así. Muchas veces tiene distintas opiniones o
intereses, y esto provoca un gran choque con la familia, que querría que to­
dos obedecieran y se comportasen de acuerdo con los cánones esperados.
Debemos recordar que la familia establece pautas, normas, y que bus­
ca que los miembros se adapten a ellas. Entonces, el mensaje que les da a
estos es que solo quienes cumplen con las normas tendrán asegurada la
pertenencia. El sistema familiar funciona con una lógica tribal, donde se
minimizan las diferencias entre los individuos y se resaltan las similitudes.
De esta manera, a cambio de recibir seguridad, sostén y protección, los
miembros deben renunciar a su singularidad. Por eso, se suele rechazar al
diferente, ya que amenaza la supervivencia del grupo.
Estos personajes son indispensables, ya que sin ellos el sistema no evo­
lucionaría nunca, quedaría aferrado siempre a ideas obsoletas. Los cam­
bios en la sociedad siempre se debieron a estos pocos sujetos que se atre­
vieron a mostrar su diferencia y no temieron ser rechazados, los grandes
Prometeos del mundo, cuya rebeldía le llevó la llama de la sabiduría a la
humanidad.
Sin embargo, en algunos sistemas muy rígidos y con poca flexibilidad,
encontramos que estas personas, en lugar de ser agentes de cambio y evo­
lución, se vuelven los excluidos. Cuando esto ocurre, el sistema se desorga-
58 Cecilia García Robles

niza. Como no pueden quedar espacios vacíos, es frecuente que un miem­


bro de futuras generaciones enferme o actúe de modo similar al excluido
como resultado de una lealtad inconsciente a este, para reintegrarlo al sis­
tema (aunque no sepa que lo está haciendo).
También hay que barajar la posibilidad, en algunos casos, de que esa
memoria de Aire no sea un reflejo del modus operandi de generaciones
anteriores, sino una compensación con el objetivo de equilibrar al árbol
trayendo novedad, cambio y capacidad de adaptación.
Las sombras del Aire son la verborragia, la dificultad para detenerse y echar
raíces y la tendencia a la dispersión, como si anduviera deambulando en busca
de nuevas aventuras constantemente. Esto produce una falta de compromiso
ya que no es posible atender a responsabilidades y promesas. Para construir
hay que quedarse, detenerse y arraigarse (función de la Tierra).
También nos encontraremos con la dificultad para conectar con las
emociones (Agua), que, unida a la tendencia a la racionalización extrema,
les hace muy difícil a estas personas estar realmente presentes en cuerpo y
alma. Las emociones no se sienten, sino que se piensan y racionalizan.
En muchos casos veremos una falta de honestidad y transparencia en
sus actos y palabras, ya que el Aire no se maneja por el mismo criterio mo­
ral y ético que el Fuego. De este modo, debe aprender del Fuego a compro­
meterse con lo que cree que es la verdad.
Uno de los rasgos que encontraremos en este tipo de sistemas es la im­
paciencia, ya que la mente es muy veloz y lo quiere todo para ayer. Esto
hace que a quienes presentan predominio de Aire les cueste mucho estar
en el presente, en el aquí y ahora, y que tiendan a la anticipación. El futuro,
lo que vendrá, las múltiples posibilidades son mucho más interesantes que
el lento y aburrido presente. Por eso, la emoción que debe trabajar el aire
es la ansiedad.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 59

La ansiedad no es negativa per se, sino que comienza a producir sínto­


mas cuando se sale de control y opera de manera desregulada. Este meca­
nismo anticipatorio se activa ante un riesgo poniéndonos alertas, lo que
nos permite protegernos y prepararnos para enfrentarlo. De esta manera,
previendo el peligro, evitamos las consecuencias indeseables (y, en espe­
cial, nos protegemos de la sorpresa y de lo inesperado). Sin embargo, la
ansiedad nos mantiene siempre pensando en el futuro. Por lo tanto, no es
más que una respuesta emocional ante un estímulo que requiere nuestra
plena atención. El problema es que, cuando la alarma está constantemente
encendida y nunca podemos bajar esas defensas, puede activarse ante estí­
mulos inocuos y de forma constante. En este caso se vuelve desadaptativa,
ya que termina saturando al sistema nervioso.
Como el Aire tiende a disociar, es fundamental trabajar con la integra­
ción mente-cuerpo-emoción, poder ponerles palabras a las emociones
que no pudieron sentirse en la historia familiar, estudiar los secretos, lo
no dicho, las infidelidades del árbol, cómo fueron los vínculos familiares y
todo lo relativo al aprendizaje y los procesos mentales.
Estos conflictos pueden provocar enfermedades en los pulmones y en
el aparato fonador (tráquea, laringe, faringe, cuerdas vocales), por donde
pasa el aire. A través de los pulmones nos oxigenamos.y tomamos la vida.
De este modo vemos que, si no se logra la cohesión familiar y no se trabaja
la pertenencia, no estaremos en paz y armonía. Viviremos desconectados,
sin un rumbo.
Según Bert Hellinger, si hay excluidos, el árbol está enfermo o incom­
pleto; por lo tanto, no pueden fluir el amor y la vida correctamente a través
de los miembros del sistema. Es fundamental, entonces, para estar alinea­
dos y tomar toda la abundancia que tiene la vida para nosotros, integrar a
todos los excluidos y rechazados del sistema.
60 Cecilia García Robles

Una sugerencia para esta memoria es mejorar el contacto con el cuerpo


y las emociones a través de la meditación y la respiración consciente (como
el método Mindfulness), con el objetivo de habitar el presente y dejar de
vivir en el futuro. De esta manera se puede superar la disociación mente­
-cuerpo-emociones, la dispersión, el miedo al compromiso, y se vive en el
aquí y ahora. Aprender a gestionar la ansiedad y superar la desconexión
emocional ayudará a todo el sistema a equilibrarse.

Memoria de Agua

El último elemento es el Agua. Venimos del Aire, que es mental, disper­


so, desapegado, y nos adentramos en el Agua, el elemento más sensible,
profundo y emocional de los cuatro.
La energía del Agua es la fuerza del amor. Es lo que nos cohesiona con
la familia, con los afectos, con los seres queridos. Es lo que produce ese
sentimiento de pertenencia y seguridad emocional que necesitamos como
especie. Los humanos somos mamíferos y necesitamos sentirnos parte de
una manada que nos aporte la protección física y emocional necesaria du­
rante nuestros primeros años de desarrollo biopsicosocial.
Cuando encontramos una carta con un predominio de Agua, vemos
que en esa familia primó la necesidad de conexión emocional: un árbol
altamente sensible, profundo, con vínculos muy fuertes e indiferenciados.
Al contrario del Aire, que buscaba la libertad y la falta de ataduras, en el
Agua la libertad se interpreta como frialdad, y lo que la familia quiere es
intimidad en los vínculos.
Quienes tienen predominio de Agua en su carta natal suelen tener fuer­
tes lealtades con sus madres y abuelas, ya que, en un sistema patriarcal, es
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 61

la mujer la que se encarga de los roles de cuidado, la nutrición afectiva y el


apego primario (aunque en la actualidad vemos que algunos hombres es­
tán comenzando a generar un vínculo emocional más profundo y afectivo
con sus hijos, de a poco asumiendo las tareas de cuidado).
Esta memoria nos conecta con las necesidades fundamentales del ser
humano, presentes desde el primer instante de vida por el solo hecho de
nacer en total estado de indefensión, que lo vuelve completamente depen­
diente de sus cuidadores (padres y familia) durante un largo tiempo de de­
sarrollo. Es frecuente que el estilo de apego primario (seguro o ansioso) se
repita de una generación a otra: si una persona sintió que sus cuidadores
estaban disponibles para atender sus necesidades, seguramente ella misma
pueda estarlo con sus hijos. Por el contrario, si los cuidados eran intermi­
tentes o inconsistentes, es posible que la inseguridad, el miedo al abando­
no o la frialdad emocional se trasladen a los vínculos afectivos con la pareja
y los hijos en el futuro.
Por eso, queda claro que quien trae memoria de Agua viene a trabajar
el amor en la familia y para eso debe comprender cómo fue la experiencia
de seguridad afectiva de los bebés y niños, cómo se experimentó el calor
de hogar (si lo hubo) y cuáles fueron las carencias afectivas más presentes
en su árbol. De este modo, su función será conectar con sus raíces a través
de los dolores no tramitados y permitir que el flujo del amor fluya sin dete­
nerse hacia las siguientes generaciones.
Abunda el sentimiento de ser uno con los demás, donde se pierden
los bordes entre el tú y el yo. Por eso, en el Agua, todo vale. Aquellos que
pertenecen, los que están dentro, tienen todo permitido. En muchos casos
vemos que en este tipo de clanes las mentiras, complicidades y engaños
están a la orden del día. Cuando un miembro del sistema comete un acto
indebido, en general, el sistema sale a su salvación encubriéndolo, aunque
esto perjudique a otros.
62 Cecilia García Robles

El árbol funciona de este modo porque interpreta que a los de aden­


tro hay que protegerlos, pase lo que pase, ya que, según esta lógica, todos
somos uno. Pero, a cambio de la protección, el árbol pide fidelidad. Los in­
tegrantes cumplirán con las expectativas familiares y serán leales a los que
mandan, ajustándose a las normas y tradiciones. Cuando un miembro del
sistema se sale de este camino impuesto o rompe una promesa, el clan re­
acciona de forma virulenta y culpabilizadora. Utiliza la manipulación emo­
cional para lograr que sus miembros vuelvan a obedecer, se comporten
como la familia espera que lo hagan.
Al funcionar como un bloque, el sistema necesita que todos sean igua­
les y tiende a minimizar las diferencias personales. De esta forma logra ese
sentimiento de identidad familiar. De este modo, a cambio de ser cuida­
dos, protegidos y defendidos de cualquier ataque, los integrantes del clan
deben ser leales. Aunque las ganancias claramente son muchas, ya que los
seres humanos necesitamos sentir la pertenencia familiar, al mismo tiem­
po se paga un precio muy alto: sacrificar la propia individualidad (el propio
Fuego). Cuando en este tipo de sistemas un miembro quiere individuali­
zarse mostrando un rasgo inusual o distinto al resto, todo el sistema reac­
ciona homogeneizándolo.
Es por esto por lo que los miembros de la familia con mucha Agua en su
carta, por culpa o por amor a su clan, pueden ocultar algún rasgo personal
que sienten que de una manera u otra traicionaría a la familia si se descu­
briera, sacrificando su espontaneidad y deseo personal. Si decidieron, por
ejemplo, abandonar sus estudios, puede ser que se lo oculten a sus padres
con tal de no decepcionarlos. Incluso, en algunos casos, encontraremos
que toman ciertas decisiones (como elegir una pareja, carrera o profesión)
solo para complacer a la familia, aunque no es lo que ellos desean. La leal­
tad aquí es más fuerte que en los otros elementos, y el deseo de ser uno con
el clan puede sobrepasar cualquier deseo personal.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 63

A su vez, las emociones nublan la objetividad y dificultan el ejercicio


de la libertad y el desapego (del elemento Aire). También será importante
que integren los talentos de la Tierra, ejercitando el sentido común, el rea­
lismo y la conexión con la materia.
En el Agua los roles suelen ser confusos: los integrantes del clan asu­
men papeles que no les corresponden porque sienten que es lo que la
familia necesita de ellos. Es frecuente encontrar hijos que encarnan el rol
de padre o madre para sus propios hermanos o incluso "maternan" a sus
padres, matrimonios cuyos miembros tienen una relación de hermandad
más que de pareja, hijos que funcionan como pareja con la madre o el pa­
dre, abuelos que cuidan de sus nietos como si fueran hijos propios, entre
otros desórdenes sistémicos.
El Agua es el mundo de la fantasía, en el que creemos en las ilusiones y
los espejismos, entregándonos a ellos en cuerpo y alma. Esta fusión es una
manera de volver a experimentar ese estado previo a la vida donde todos
éramos uno, donde todavía no existía la dualidad terrestre: una especie de
retorno al útero materno, una añoranza de fusión, dos almas volviéndose
una. Este sentimiento de unidad es lo que hace que estos sistemas funcio­
nen como un bloque, donde cuesta ver con claridad, evaluar objetivamen­
te, aceptar las diferencias personales y tomar decisiones realistas.
En algunos casos cabe también preguntarse si el predominio del ele­
mento Agua está efectivamente ilustrando el estado de situación de ese ár­
bol en las últimas generaciones o es, como hemos visto que ocurre en algu­
nos casos, una forma compensatoria. Si encontramos que en generaciones
anteriores primó el desapego, la dispersión familiar, el individualismo, es
posible que un heredero nazca con preponderancia de Agua para cumplir
la misión de aportar esa cohesión, calidez y ternura que el árbol perdió y
necesita incorporar.
64 Cecilia García Robles

Entre los defectos del Agua encontramos las mentiras y los engaños. Es
frecuente que estudiando el árbol aparezcan vacíos de información o situa­
ciones incomprensibles. Abunda la falta de claridad y de honestidad. Pue­
de haber una tendencia a la manipulación afectiva, donde el sentimiento
de culpa es moneda corriente para lograr que los demás hagan lo que uno
quiere. También encontramos en muchos casos enfermedades mentales,
depresión, trastorno bipolar o psicosis.
El vicio del Agua tiene que ver con las drogas y el alcohol, todo aquello
que conduzca a la evasión de la realidad, ya que de ese modo es posible
refugiarse en las fantasías. Muchas veces las mentiras o exageraciones son
producto de estas mismas fantasías o consecuencia de las altas idealizacio­
nes que se proyectan entre sí los miembros, que les impiden ver la realidad
tal cual es.
Encontramos figuras como el redentor, aquel capaz de sacrificarse a sí
mismo por salvar a los demás. El psicólogo Stephen Karpman definió una
problemática muy común en las familias, marcada por tres lugares o roles,
que denominó triángulo dramático. Uno de los roles es el de víctima (figura
típica del elemento Agua), un sujeto que sufre a causa de un daño ejercido
por otra persona, que se denomina perseguidor o perpetrador (en muchos
casos, asociado al Fuego), y que necesita de una tercera figura, la del salva­
dor¡ capaz de rescatarla de las garras del villano (Edwards, 2011 ).
Una vez que ingresamos en este triángulo con algún miembro de nues­
tra familia, es muy difícil salir, ya que los roles son interdependientes. Son
dinámicas familiares que solo conducen al malestar y que no pueden resol­
verse dentro del circuito, ya que las personas que participan están dema­
siado involucradas para reconocerlo. El Agua suele estar implicada (iden­
tificada inconscientemente) con las víctimas del clan, sean aquellos que
sufrieron algún perjuicio dentro del sistema o aquellas víctimas de otros
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 65

sistemas que padecieron el daño de algún perpetrador de la propia familia.


Por ejemplo, si un ancestro cometió un crimen, es posible que un descen­
diente con mucha Agua en su carta se identifique inconscientemente con
la víctima, reproduciendo incluso rasgos personales o conductas de esta,
como un modo de solucionar esta problemática. Otro de los roles que sue­
le asumir el Agua (y en ocasiones también la Tierra) es el de salvador, ya
que es capaz de sacrificarse por amor ciego a su familia.
Muchas veces encontraremos duelos no elaborados de personas que
fallecieron prematura o traumáticamente. Estos eventos suelen producir
un golpe tan fuerte que en algunas ocasiones produce que se deja de nom­
brar al muerto o desaparecido. De esta manera, en lugar de darle espacio
a esa tristeza, se la socava y reprime. No se lo vuelve a mencionar, ya que
es más importante sobrevivir y seguir adelante, tarea que a veces puede
bloquearse temporalmente por el trabajo del duelo. En algunos casos estas
emociones quedan guardadas y se expresan varias generaciones más tarde
a través de depresiones o angustias. También es frecuente que hallemos
tabúes sexuales, secretos o abusos de los que no se quiso hablar. Los temas
que produjeron culpa, temor o vergüenza solían ser guardados, por miedo
a las consecuencias si salían a la luz o para evitar perder la cohesión familiar.
Es por eso por lo que, en este elemento más que en cualquier otro, es
fundamental trabajar con las lealtades ciegas, tratar de hacer conscientes
las implicancias transgeneracionales. Conectar con los que han sufrido,
con los que se sintieron abandonados, investigar qué ocurrió con los em­
barazos y los niños, si hubo abortos, qué ocurrió con las madres y si hubo
abusos y sacrificios en el sistema se volverá una tarea indispensable.
Estas problemáticas muchas veces se expresan físicamente a nivel de
los genitales o del aparato reproductivo, ya que representan la parte ínti­
ma y dadora de vida. Cuando hubo conflictos sexuales o con la niñez, en
66 Cecilia García Robles

algunos casos encontramos programas inconscientes de infertilidad para


evitar que se repitan las condiciones bajo las que se produjeron los naci­
mientos o asegurar la supervivencia de las mujeres.
Uno de los talentos que se heredan de este clan es la gran capacidad de
cuidar y alojar a los que lo necesitan, sean bebés, niños, ancianos o desvali­
dos. Quienes nacen con predominio de Agua son capaces de crear climas
emocionales de intimidad y confianza. Tienen una gran capacidad para dar
amor y contención y permitirse también recibirlos de los demás. Además,
esta memoria se asocia al arte, la música y la fantasía, dotando de habilida­
des únicas a los herederos. Estos tienen una gran conexión espiritual y vo­
cación de servicio, ya que poseen una empatía emocional muy profunda.
La emoción que más fuertemente encontramos en esta memoria es la
tristeza. Como el Agua siente todo, lo propio y lo ajeno, es capaz de sentir
el dolor de sus antepasados: la tristeza de la abuelita que enviudó joven y
tuvo que sacar la familia adelante, el sufrimiento que el abuelito escondía
detrás de esa botella de whiskey, la soledad de esa madre que todos los días
veía como su marido no volvía a casa o la desolación de ese niño que fue
abandonado en el orfanato. Todas las historias, las dichas y las no dichas de
la familia, el Agua las siente como si fueran propias.
El trabajo con las emociones será fundamental en esta memoria. Las
emociones son parte de la vida: no podemos evitarlas ni tampoco debe­
mos intentarlo. Sin embargo, podemos aprender a diferenciar qué tristeza
es propia y cuál es del árbol, cuál es nuestro alcance con las emociones
ajenas, especialmente en lo que se refiere a temas no resueltos de nuestros
padres o nuestros abuelos. Empatizar con los demás no implica quedar
tomados por su dolor o querer salir a su rescate, atentando contra las pro­
pias necesidades o el proceso de evolución ajeno. Es importante distinguir
que no es lo mismo ayudar a otros por solidaridad y amor que intentar
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 67

salvarlos por culpa o miedo al abandono. Si la ayuda no va acompañada de


límites sanos puede volverse una fuente de sufrimiento, con el consecuen­
te resentimiento por haber hecho sacrificios que no fueron retribuidos ni
reconocidos, que conduce a una posición victimista y reivindicadora.
El verdadero camino hacia la madurez emocional que debe realizar el
Agua implica transformar esa tristeza en amor y descubrir los grandes po­
tenciales que es capaz de desplegar si se lo propone. De esta manera, no
solo estará sanando sus emociones, sino que también estará liberando las
emociones bloqueadas y no tramitadas de sus ancestros.

CAPITULO 3
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La matriz zodiacal

Los doce signos zodiacales son la matriz energética de la carta natal.


Nos dan el trasfondo básico sobre el que se viven las experiencias humanas.
En los doce signos están condensadas todas las vivencias de la humanidad,
como matrices arquetipales. Cuando hablamos de arquetipos nos referimos
a moldes o patrones de comportamiento que la humanidad ha adoptado
desde el inicio de los tiempos, que funcionan como un telón de fondo de
nuestras conductas como individuos, ya que tienen una carga colectiva e
inconsciente que nos condiciona.
Por lo tanto, en los doce signos encontraremos esas experiencias que la
humanidad ha atravesado, incluyendo desafíos, talentos innatos y distintas
situaciones que dejaron una fuerte impronta en la vida de las personas.
Conocemos los signos como usualmente se estudian en un horóscopo per­
sonal, pero poco se conoce sobre su interpretación familiar y transgeneracional.
Los doce signos serán los ropajes que vistan los actores en la trama fa­
miliar. En astrogenealogía interpretamos la carta individual en clave genea­
lógica; por lo tanto, los planetas ya no le pertenecen al individuo, sino que
70 Cecilia García Robles

nos cuentan experiencias familiares que dejaron una huella en el sistema,


especialmente aquellas que la persona hereda de sus antepasados, ya que,
como vimos anteriormente, tendemos a implicarnos con ciertas temáti­
cas familiares más que con otras, repartiéndose los conflictos (y talentos)
transgeneracionales entre todos los miembros de la familia.
Es importante recordar que los doce signos se hallan presentes en todo
lo que hacemos y vivimos. Todos tenemos los doce signos en alguna u otra
área de nuestra vida. Sin embargo, podemos o no tener planetas presentes
en un signo. Además, ese signo puede hallarse en una casa o punto astro­
lógico muy importante, como es el Ascendente o el Medio Cielo. Eso nos
mostrará las proporciones de esas energías que hemos incorporado de
nuestro sistema familiar y los asuntos que tendemos a reparar.
De este modo, para que la trama familiar heredada cobre mayor senti­
do, es fundamental estudiar los signos a la luz de los emplazamientos pla­
netarios.
En este capítulo realizaremos un recorrido por los doce signos como
energías básicas de la experiencia humana en términos transgeneraciona­
les (de varias generaciones hacia el presente) e intrafamiliares (en nuestro
núcleo cercano). Cuando trabajemos con los planetas, seremos capaces de
poner más luz y conciencia sobre cómo han operado las dinámicas fami­
liares como herencias genealógicas.

Combinatoria entre elementos y ritmos

Podemos decir que los signos son la combinatoria de un elemento


(Fuego, Tierra, Aire y Agua) con un ritmo o modalidad, lo que en astrolo­
gía se conoce, respectivamente, como triplicidad y cuadruplicidad.
Astro genealogía: un viaje hacia las raíces familiares 71

De los elementos hemos hablado en el capítulo anterior, pero no he­


mos mencionado los ritmos. Estos se refieren a modos de manifestación
energética que adopta cada uno de los elementos.
Cuando hablamos de la cardinalidad nos referimos a esos signos que
dan comienzo a las estaciones (equinoccios y solsticios). Son, por lo tanto,
energías de arranque. Implican un cambio de rumbo, una energía que vira
a otra dirección. Eso hace de los signos cardinales (Aries, Cáncer, Libra y
Capricornio) energías tendientes a los inicios, con un rumbo claro y defi­
nido. Sienten el impulso interior y esto hace que busquen afuera concretar
lo que se inició adentro.
Respecto a lafijeza, encontramos los signos que estabilizan las estacio­
nes, cuando estas ya están claramente diferenciadas y muestran sus rasgos
esenciales. Por lo tanto, los signos fijos (Leo, Tauro, Escorpio y Acuario)
son energías que, como indica la palabra, tienden a fijar, a mantener en el
tiempo, a acumular. Son signos que buscan guardar y materializar, soste­
niendo procesos diferenciales dependiendo de qué elemento sea.
Por último, la mutabilidad se encuentra en los cuatro signos que ponen
fin a las estaciones (Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis). Los signos muta­
bles son los adaptables, los que se preparan para el cambio de estación; por
ende, nos disponen a cerrar ciclos. Por eso necesitan ser versátiles, curio­
sos y cambiantes.
Iremos describiendo cada uno de los doce signos incluyendo informa­
ción astrológica fundamental, como sus elementos, ritmos y regencias, su
modo de manifestación energética y las temáticas y actores familiares pre­
valentes en cada uno. También estudiaremos los conflictos que debemos
superar y los talentos que pudimos haber heredado si traemos informa­
ción en la carta relativa a esa energía.
72 Cecilia García Robles

Aries

Empezamos con el signo del carnero, el que abre la rueda zodiacal. Es un


signo de Fuego, lo que habla de una fuerte conexión con el deseo, la auten­
ticidad y la espontaneidad. Al ser cardinal, es impulsivo, decidido y lanzado.
Está regido por el planeta Marte, el guerrero del Zodíaco, aquel que nos
ayuda a defendernos de los peligros y a conquistar nuestros deseos.
Es, por lo tanto, un signo de mucha potencia. Al tener que iniciar el Zo­
díaco, necesita ese impulso iniciat el deseo de salir al exterior y expresarse
tal cual es. Como un bebé que está naciendo al mundo, la expresión aria­
na es ciega, agresiva, intensa y potente. El nacimiento es el mayor acto de
autonomía posible, aunque todavía no h aya un ego que pueda decir: "Yo
nazco''. Es energía pura, sin mediación. Es el cuerpo y la pulsión en su plena
manifestación.
Cuando Aries está prominente en una carta natal o tenemos emplaza­
mientos planetarios en dicho signo (con esto nos referimos a planetas per­
sonales y sociales, como el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, el Ascen­
dente o el Medio Cielo), es posible que h aya habido en el árbol presencia
de personas pioneras, emprendedoras, que se hayan diferenciado del resto
de la familia, aquellos que abrieron camino para que otros pudieran tran­
sitarlo. Son los valientes, que se atreven a salir del lugar conocido y seguro,
para emprender su viaje del héroei figuras que han sido autónomas, que no
han necesitado de nadie o se han sabido valer por sí mismas. Por lo tanto,
Aries sana los conflictos por falta de autonomía o miedo a salir al mundo
aportando su valentía y coraje.
Esto en muchos casos produce un sentimiento de soledad. Al ser el pri­
mero que sale de la familia (por ejemplo, el primero que decide no con­
tinuar con el negocio familiar o no tener hijos, o el que se va a vivir a otra
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 73

ciudad o funda una empresa), puede llegar a sentirse solo. Los sistemas
familiares tienen una tendencia homogeneizadora: buscan que todos los
miembros compartan valores, experiencias e intereses y suele castigar o
apartar a los que piensan o actúan distinto, ya que pueden representar un
peligro para la integridad del clan.
Una de las temáticas a trabajar con la energía de Aries son los enojos,
las peleas, las expresiones incontroladas de ira. A Aries le cuesta tolerar la
frustración, la espera, el tener que demorar la expresión de su deseo. Esto
se pudo haber expresado en la familia como conflictos familiares, extremo
individualismo, luchas de poder en las que cada bando quería hacer preva­
lecer su deseo por encima del ajeno.
También podemos encontrar situaciones en las que los miembros de la
familia tuvieron que tomar decisiones rápidamente, sin mucho tiempo para
evaluar las consecuencias. Es frecuente que haya accidentes, peligros, perso­
nas que tuvieron que superar obstáculós y hacer lo impensado para sobrevivir.
Respecto a los talentos, vemos que se hereda la facilidad para tomar
decisiones importantes y críticas, la habilidad de liderazgo de estos miem­
bros de la familia que sabían lo que querían y luchaban por lograrlo, el don
de mando, la capacidad de superación de los miedos y obstáculos, la fuente
inagotable de energía, motivación y vitalidad y la fuerte y profunda cone­
xión con el deseo y la acción.

Tauro

Tauro es el segundo signo zodiacal. Todo ese empuje, fuego y pasión


arianos se detienen y se estabilizan. Este es un signo de Tierra, de naturale­
za yin (introspectiva, receptiva, interna); por lo tanto, su función es enfriar
74 Cecilia García Robles

y endurecer. Este pasaje de la explosión ariana a la condensación taurina es


necesario para estabilizar el impulso y darle forma. La naturaleza taurina es
fija, lo que vuelve al signo estable, inmutable y conservador.
Este signo está regido por Venus, la diosa de la belleza y el amor. Esto le
da a Tauro atributos vinculados al buen gusto, el aprecio de lo bello y ar­
monioso, el placer de los sentidos, la conexión con el cuerpo y la búsqueda
de la calma.
Es la energía de la vida que busca guardar y cuidar lo creado en el es­
tadio ariano. Por ende, la naturaleza de Tauro no es el cambio ni el movi­
miento, sino la estabilidad y la durabilidad. Tiene el objetivo de acumular y
asegurarse de que habrá suficiente materia para darle forma a los proyectos
y objetivos que se van iniciando.
En una carta natal con fuerte presencia de este signo (es decir, empla­
zamiento de planetas o ángulos importantes de la carta natal) encontrare­
mos experiencias asociadas a la acumulación de objetos o dinero. Depen­
diendo del planeta presente en dicho signo, podemos suponer que hubo
personas que se dedicaron a la tierra y los cultivos, la industria alimentaria,
la ganadería, que acumularon bienes o tierras, o administraron recursos.
Como temáticas taurinas, lo económico será algo central en esta fami­
lia, tanto por haber acumulado riquezas como también por haberlas perdi­
do de una u otra manera. También es frecuente hallar artistas en la familia,
especialmente cantantes o escultores, o personas volcadas al mundo de la
estética (sastres, costureras).
Como dificultades en el sistema familiar veremos, entre otras, las ten­
dencias conservadoras, el miedo al cambio, la terquedad, la falta de miras,
el miedo a tomar decisiones o correr riesgos. Quienes nacen con este sig­
no destacado deberán trabajar la capacidad de adaptación a los cambios y
apertura a lo nuevo. A veces encontramos personas en el sistema familiar
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 75

que no pudieron adecuarse a las nuevas situaciones por apego a la seguri­


dad material y económica del pasado. Tauro viene a sanar las carencias de
alimento o de dinero, a través del cuidado de la materia.
Entre los muchos talentos que encontraremos, está la importancia que
se ha dado en esa familia a cuidar las pertenencias y los valores. Esto brinda
a los descendientes la facilidad para apreciar los objetos, el dinero, y asegu­
rarse una fuente de ingresos y la estabilidad material. En el seno familiar
la rutina fue fundamental, lo que permitió vivir una vida sin exabruptos,
marcada por la calma y la armonía, y el rechazo del conflicto y las peleas, lo
cual vuelve a los descendientes serenos y amables.

Géminis

Después del signo del toro, seguimos con los gemelos. Este es un signo
de Aire, asociado a la comunicación, las relaciones y el aprendizaje. Ade­
más, es el primer signo mutable, que expresa su intelecto a través de la dis­
persión y la curiosidad. Esta combinatoria hace de Géminis una energía
muy versátil, cambiante y adaptable a las circunstancias.
Está regido por Mercurio, el planeta que nos permite aprender, incor­
porar conocimientos, comunicar nuestros pensamientos e ideas y relacio­
narnos con todos aquellos que están a nuestro nivel (no jerarquía), como
son hermanos, primos, vecinos y pares.
Es, entonces, un signo muy sociable y vincular. Con Géminis aparece
el lenguaje, como los niños cuando empiezan a balbucear y curiosear con
las palabras, como si fuera un juego. Géminis tiene esa energía juvenil, des­
preocupada y liviana. Está relacionado con los procesos de aprendizaje,
desde las palabras, los números, la psicomotricidad, la prensión fina y las
76 Cecilia García Robles

habilidades motrices, sociales y verbales necesarias para vivir en sociedad.


Podríamos decir que en Géminis empieza una experiencia mucho más
humana, ya que el lenguaje nos abre al mundo simbólico.
En una carta natal con fuertes emplazamientos geminianos encontrare­
mos personas intelectuales o que pudieron haber heredado su amor o de­
seo por el aprendizaje. Quizá los ancestros fueron comerciantes, astutos,
de mente rápida y excelente oratoria, que sabían cómo convencer y per­
suadir a otros. Es posible también que hayan sido muy inteligentes, pero
que por algún motivo no h ayan podido completar su escolaridad.
Las temáticas geminianas son muy variadas, como las de todo signo
mutable, ya que podemos encontrar en el árbol temas de alfabetización,
mensajes y correos, documentación, charlatanería, viajes y desplazamien­
tos cortos, comercio, docencia, etc. También será importante indagar la
temática de hermanos (o a veces incluso de primos), tanto de la persona
como de sus antepasados.
En Géminis muchas veces encontraremos que la palabra no fue respe­
tada¡ por lo tanto, este signo debe evaluar muy bien qué va a decir antes de
hablar, ya que cada palabra que diga cuenta. En muchos casos veremos la
experiencia de la dualidad geminiana en sus distintos formatos: dificulta­
des en unir a la familia, un hogar dividido, con dos casas o medios herma­
nos desconocidos. Géminis viene a sanar las divisiones del árbol y a tender
puentes de comprensión a través de la comunicación y la palabra.
Los talentos que encontramos son muy variados, incluyendo una gran
rapidez mental, facilidad para el aprendizaje, astucia para los negocios, la
capacidad de comunicarse con distintos tipos de personas y la gran habili­
dad de adaptarse a los cambios de entorno. Básicamente, Géminis puede
adecuarse a casi cualquier situación o escenario.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 77

Cáncer

Cáncer es un signo de Agua, por lo que trabaja con las emociones, la


cohesión familiar, el amor y las necesidades afectivas. A su vez, es cardinal.
Otra vez aparece la energía de inicio y empuje, pero en el caso de Cáncer no
es tan clara como en Aries. Implica un cambio de rumbo y una definición,
en el sentido de que debe alojar al cachorro humano con sus necesidades
físicas y emociones. Para hacerlo, debe cerrar muchas puertas, tomar una
dirección y responder activamente a las demandas de esa criatura. Por lo
tanto, Cáncer inicia, pero en ámbitos emocionales (familiares, afectivos).
Es un signo regido por la Luna, nuestro satélite natural, aquel que se
encuentra más cerca de la Tierra, y también cumple una función funda­
mental protegiéndonos de cuerpos celestes en el espacio y regulando las
mareas y los líquidos en nuestro planeta. La Luna es altamente cambiable:
cada dos días y medio pasa a otro signo. Esto vuelve a los cancerianos un
poco ciclotímicos o reactivos. La emocionalidad canceriana irrumpe (de
ahí la cardinalidad) y en algunos casos es difícil de gestionar, pero también
es frecuente que a lo largo del día haya varios estados anímicos con poco
tiempo de distancia entre uno y otro.
Como dijimos, es una energía que busca cerrarse del afuera para pro­
teger la vida que lleva en su interior, como un útero que aloja y cuida a un
feto. Para asegurar las condiciones de esa interioridad, debe crearse una
simbiosis o indiferenciación entre el que es contenido (feto, bebé, niño)
y el contenedor (madre, padre o familia). La familia y el hogar hacen las
veces de útero contenedor, por eso es frecuente que las personas se sientan
más cómodas cuando llegan a su hogar: ya no tienen que usar máscaras
sociales y se sienten protegidas del mundo externo. Por lo tanto, Cáncer es
la energía que está detrás de los procesos de cuidado de otros vulnerables y
dependientes, así como también del sentido de pertenencia familiar.
78 Cecilia García Robles

En cartas con fuertes emplazamientos en Cáncer encontraremos la


importancia de trabajar estas temáticas: qué ocurrió en términos de emo­
ciones, cómo fluyó el amor, cómo se construyó esa identidad por perte­
nencia, cómo fue la cohesión familiar. No siempre encontraremos las me­
jores condiciones familiares: tener energía de Cáncer no asegura que hubo
amor y protección, sino que esa es una experiencia que estuvo marcada en
el linaje. Por lo tanto, es un tema a trabajar en la vida de la persona. Depen­
diendo de los planetas allí presentes, la casa astrológica en la que se ubique
y los aspectos, podremos definir un poco mejor cómo transcurrieron estas
experiencias.
Será importante indagar cómo se vivieron los embarazos, si hubo situa­
ciones importantes vinculadas con nacimientos, cómo fue el apego de los
padres con sus padres y de los abuelos con los suyos, si hubo orfandad y todo
lo vinculado a la base psíquica emocional de los miembros de la familia.
Cincer, así como tiene múltiples talentos, debe trabajar el excesivo mie­
do que a veces presenta. Tiene una predisposición a refugiarse en el hogar
y temerle al mundo exterior, al que siente a veces que no puede hacer fren­
te. Suele aferrarse a las costumbres y tradiciones, aunque estas tendencias
conservadoras a veces no le permiten actualizarse. El apego excesivo a la
familia, a lo conocido, y la necesidad de ser leal a sus padres y a sus ances­
tros muchas veces pueden dificultarle su individuación, y estas pueden ser
trabas u obstáculos que se repitan en generaciones venideras.
Como talentos, encontramos la capacidad de cuidar de los más nece­
sitados, de crear climas de seguridad y protección afectiva, de propiciar la
conexión emocional de los miembros del clan, de facilitar la pertenencia
a la familia lijando las asperezas y diferencias interpersonales. Cáncer es
quien atesora las historias, los relatos y los recuerdos, preservando la iden­
tidad familiar.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 79

Leo

Leo es el segundo signo de Fuego del Zodíaco, después de Aries. Al


igual que en este, se siente la llama de la confianza, el entusiasmo y el deseo,
pero, al ser un signo fijo en lugar de cardinal, la energía no sale tan dirigida,
sino que está más contenida. Este signo representa el fuego de una llama o
fogata, que brinda calor y atrae a los que están alrededor. El fuego leonino
cohesiona, organiza y cautiva, como el Sol, su regente planetario.
Sin el Sol no estaríamos vivos; por lo tanto, el Sol es fuente no solo de
calor, sino también de vitalidad. Es conocido el efecto psicológico que tie­
ne el Sol en las personas, generando una sensación de bienestar, motiva­
ción y alegría.
Todos estos indicadores hacen de Leo una energía sumamente vital y
vigorizante. Su brillo irradia a aquellos a los que tiene a su alrededor, pro­
vocando una atracción digna de líderes y guías.
La función de la energía leonina es irradiar con entusiasmo, honestidad
y orgullo brindando sus dones y talentos generosamente a los demás. Re­
suelve conflictos familiares de falta de autoconfianza o de miedo a la expo­
sición o al ridículo, enseñándonos a confiar en nuestros talentos innatos y
a animarnos a expresarnos tal cual somos.
Por eso, en el árbol de las personas con fuerte energía leonina, es factible
encontrar experiencias relacionadas con el honor y el orgullo. Es posible
que haya habido ancestros que fueron reconocidos, referentes en su pro­
fesión, sea porque se dedicaban a la política, al espectáculo o a la docencia.
Una temática a revisar en este sistema es la autenticidad y la originali­
dad. Vale la pena preguntarse cuánto pudieron los antepasados expresarse
de forma transparente y única, o si se sintieron coartados o condicionados
por el medio.
80 Cecilia García Robles

En algunos casos hallaremos temas no resueltos con relación al honor


y el apellido, que los herederos intentan saldar dando un buen nombre a la
familia o haciendo sentir orgullosos a sus padres o sus abuelos.
También encontraremos ancestros que supieron liderar a otros, que
actuaron con honor y valentía, convencidos de sus decisiones, con auto­
confianza y transparencia.
Entre los temas a trabajar con la energía de Leo está la tendencia al
egocentrismo y el excesivo individualismo. Podemos ver antepasados que
tomaron decisiones sin pensar en los demás, que se impusieron tiránica­
mente a otros o que esperaban que les rindieran pleitesía. Por lo tanto, es
importante trabajar la humildad y la posibilidad de considerar y escuchar a
los demás y no actuar solo por propia voluntad.
Como fuertes talentos tendremos la lealtad y la generosidad, rasgos que
se pasaron a las siguientes generaciones junto con la valentía, el honor y el
orgullo. Las experiencias positivas de liderazgo tienden a heredarse como
rasgos de carácter de mucha autoconfianza y autoestima.

Virgo

Virgo es el segundo signo de T ierra del Zodíaco, después de Tauro. La


Tierra, como hemos visto, se asocia a todo lo terrestre: la realidad, el traba­
jo, el dinero y el cuerpo. Pero, a diferencia de Tauro -que es un signo fijo-,
Virgo es mutable, dotando a los nativos en quienes predomina de una gran
capacidad de adaptación a los cambios.
Es por eso por lo que Virgo es la energía del servicio, porque es capaz
de mimetizarse con las necesidades ajenas, a través de la observación silen­
ciosa, y de adoptar la función que sea necesaria en ese momento en deter-
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 81

minado sistema. Virgo entiende que lo más importante es ser funcional,


servir, colaborar y hacerlo de manera útil, práctica y concreta.
Regido por Mercurio, es un signo altamente mental y racional. Está vin­
culado a los procesos de razonamiento matemáticos y lógicos. Su objetivo
es que el sistema funcione adecuadamente y para eso habrá que realizar los
ajustes y la depuración necesaria.
Por eso Virgo tiene la función de ayudar a otros, de mejorar la realidad,
y necesita tener una mente aguda y precisa para hacerlo. No se le escapa ni
un detalle, y menos si un argumento carece de lógica o coherencia.
En una carta natal con fuerte energía de Virgo hallaremos un árbol que
ha conocido la importancia del trabajo, el sacrificio, el servicio y la humil­
dad. Seguramente hubo antepasados que tuvieron que atravesar procesos
de enfermedad que conllevaron sacrificio o una reducción de su calidad
de vida. También en muchos casos vemos como tuvieron que aprender a
ajustarse, sea en términos de dieta, rutinas o ingresos. Nos encontraremos
con familias que atravesaron o superaron problemas económicos redu­
ciendo sus gastos y optimizando sus recursos.
Es muy frecuente que miembros de la familia se hayan dedicado al ser­
vicio: funcionarios públicos, personal de salud, personas que se ocuparon
de ancianos o niños, madres sacrificadas que tuvieron que cuidar de toda
su familia, padres que llevaron varios trabajos simultáneamente, etc.
Virgo nos enseña a ser humildes, a ayudar a otros, a ser útiles y a cum­
plir nuestro rol para un bien mayor; por lo tanto, resuelve conflictos por
exceso de ego, egoísmo, o problemas de salud por negligencia en la dieta o
las rutinas diarias.
Virgo debe aprender a pedir ayuda, ya que muchas veces está al servi­
cio, pero no se deja ayudar muy fácilmente. Es importante que reconozca
el valor de las personas y las cosas, y que no se quede fijado sólo en el error
82 Cecilia García Robles

y el problema, sino que también vea lo bueno de cada situación. Y princi­


palmente, uno de los mayores desafíos es aprender a disfrutar, que la vida
no es solo trabajo y esfuerzo.
Cuando logra equilibrar estas posibles trabas, es muy factible que se
vean los dones de esta maravillosa energía. La humildad virginiana y el de­
seo de ayudar y ser útil a los demás es uno de sus más sobresalientes ras­
gos. Asimismo, quienes nacen con predominio de Virgo tienen una mente
despejada, clara y racional, capaz de comprender los razonamientos más
complejos y arribar a resultados lógicos de maneras asombrosas, inteligen­
cia que suelen heredar de generaciones anteriores.

Libra

Nos encontramos con el séptimo signo zodiacal, el segundo del ele­


mento Aire, después de Géminis. Por lo tanto, la cuestión social y comu­
nicativa vuelve a entrar en escena. A diferencia de Géminis, signo mutable
que nos acercaba a la curiosidad y la variabilidad, Libra es cardinal. La car­
dinalidad lo vuelve un signo con una dirección y un rumbo claros, en este
caso, orientados a la búsqueda del otro social. Libra no necesariamente co­
munica y se vincula con todos los que están en su entorno, como lo hacía
Géminis, sino que está más enfocado en la persona que tiene enfrente: la
pareja, el socio, el amigo, el paciente, el cliente o quien sea que lo comple­
mente en cierto contexto.
Libra está regido por Venus, la diosa del amor, al igual que Tauro. Pero
la Venus libriana, a diferencia de la taurina, no está tan orientada a la bús­
queda de placer sensorial, sino a la consecución del equilibrio de las for­
mas y la imagen. Por eso Libra es un signo altamente estético y armonioso.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 83

Valora lo bello, el buen gusto, la moda, y se orienta a las relaciones sociales


de forma diplomática y protocolar.
Libra es la energía que nos conduce hacia el vínculo con un otro sig­
nificativo, alguien con quien compartir la vida, que funcionará como un
complemento para equilibrar aquellas energías de las que carecemos o
que tenemos poco desarrolladas. La media naranja de Libra es una forma
de proyección de aquellos rasgos no reconocidos o en sombra. Por eso,
Libra tiene la función de trabajar las relaciones sociales con sus juegos de
proyecciones e identificaciones.
Las personas con fuertes emplazamientos en el signo de Libra suelen
tener la tarea de hacer pareja, encontrar alguien con quien compartir, en
muchos casos por problemas o conflictos de pareja en el árbol genealógi­
co. A veces, encontraremos ancestros que han tenido relaciones muy du­
raderas y formales en apariencia, pero que en la práctica tenían fuertes ca­
rencias o dificultades. Por eso, es fundamental en estos casos comprender
cómo fue la elección de pareja en el árbol: padres, abuelos y generaciones
anteriores.
Otra de las temáticas que trabaja Libra es la armonía y la paz. En mu­
chos casos veremos familias que han guardado bajo la alfombra los con­
flictos, no han querido embarrarse tocando temas delicados o tabú, han
mirado para otro lado cuando alguien de la familia realizaba alguna acción
indebida o han dado excesiva importancia a las apariencias.
Pero tampoco sería de extrañar que una persona con mucha energía de
Libra nazca para equilibrar los conflictos y peleas familiares, ya que Libra
resuelve conflictos de falta de equilibrio o exceso de egoísmo. He visto car­
tas donde los ancestros han participado de guerras y han ejercido violencia
hacia otros (sea hacia personas de la familia o ajenas), y sus descendientes
han nacido con emplazamientos en Libra como forma de aportar la armo-
84 Cecilia García Robles

nía perdida en el árbol. Recordemos que las familias son sistemas con me­
canismos de autorregulación interna, y uno de ellos es la compensación
de los conflictos experimentados mediante el aporte de la energía opuesta.
Las profesiones de sastre, costurera o modista son típicas de árboles
con energía libriana. También encontraremos personas muy elegantes,
educadas y refinadas, con muy buen gusto y modales, o que se dedicaron
a la música, la pintura u otras formas de arte. En algunos casos veremos
abogados y personas involucradas en política, ya que este es un signo muy
interesado en las temáticas sociales.
Libra tiene que trabajar su dependencia emocional de otros. Tiende a
hacer todo de a dos y le cuesta la individualidad. Otro tema a superar es la
excesiva complacencia y el miedo al conflicto.
Los talentos que podemos heredar son varios: desde el aprecio por lo
bello y el arte, pasando por las habilidades sociales y diplomáticas, hasta la
capacidad de lograr el equilibrio y la calma incluso en contextos conflictivos.

Escorpio

Llegamos a Escorpio, uno de los signos menos comprendidos del Zo­


díaco. Es un signo de Agua; por lo tanto, nos conduce al mundo emocional,
psíquico e inconsciente. Pero, a diferencia de Cáncer, es fijo. Por lo tanto,
las emociones de Escorpio no varían tanto, sino que se mantienen duran­
te mucho tiempo. Esto hace que nos permita bucear en la oscuridad del
alma humana, donde debemos permanecer lo suficiente para afrontar los
miedos, las sombras y las resistencias a encontrarnos con esos contenidos.
Su regente tradicional, Marte, se explica no solo porque se requiere de
coraje para sondear las profundidades psíquicas, cuyos misterios son tan
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 85

fascinantes como escalofriantes, sino también porque es un signo conoci­


do por sus ansias de venganza cuando es lastimado o herido.
Escorpio nos confronta con toda la gama de las emociones humanas,
algunas muy hermosas y otras que pueden volverse destructivas si no son
bien comprendidas y gestionadas. No es malo per se, sino que requiere de
una maestría emocional que muchas veces es difícil de alcanzar y se termi­
na manifestando en sus octavas inferiores.
El modus operandi de Marte como regente de Escorpio no es el de
Aries, impulsivo y espontáneo, sino que más bien es estratega, midiendo,
evaluando y especulando antes de atacar.
Además, está regido por Plutón, planeta transpersonal descubierto en
1930. Es considerado el planeta de los procesos de muerte y renacimiento
en la humanidad. Por lo tanto, esto hace que Escorpio sea un signo altamente
profundo y transformador, y uno de los más complejos en astrogenealogía.
Es la energía que permite que todo se recicle en la naturaleza. Para que
haya vida (Tauro), es necesario que también h aya muerte, eliminación y
depuración. Todo es cíclico, todo implica un nacimiento y un final, y Es­
corpio se encarga de arrancar lo que ya no es vital para que el organismo
tenga mayor energía. Por lo tanto, nos habla de procesos de regeneración a
través de una renuncia o muerte.
En una carta natal con fuertes energías de Escorpio es normal encon­
trar experiencias familiares vinculadas a procesos profundos de crisis y
renacimiento, en las que uno o más miembros de la familia pudieron ha­
ber experimentado situaciones dramáticas o traumáticas. Escorpio viene
a reparar los conflictos por los duelos que quedaron bloqueados por su
altísimo nivel de intensidad y dolor.
Es frecuente hallar secretos y temas tabú en todas las familias y, justa­
mente, la persona que trae energías de Escorpio en su carta natal suele ser
86 Cecilia García Robles

la designada para sacar a la luz estas cuestiones y develar información clave


que estuvo sepultada durante mucho tiempo. Por eso, es quien habla de
los asuntos más difíciles, como sexualidad, abusos, vergüenzas, engaños,
conflictos y otras temáticas que normalmente cuesta asimilar.
Podemos encontrar ancestros muy misteriosos y profundos, algunos
incluso manipuladores o abusadores; otros, también, apegados al poder
y al dinero. A veces veremos investigadores, psicoanalistas, ocultistas y
personas que buscaron llegar al fondo de las situaciones, costase lo que
costase.
Uno de los temas que más tiene que trabajar Escorpio es el apego al do­
lor, las tendencias conflictivas, la desconfianza y la dificultad para disfrutar
de lo bello de la vida. Al tener una mente tan filosa y profunda, suele serle
más fácil ver la sombra que la luz, lo que, si bien puede ser un gran talento,
en exceso puede conducir a la depresión y la amargura.
A pesar de estas dificultades, Escorpio nos permite renacer como el ave
fénix. Quienes tienen este signo destacado son personas que han hereda­
do una gran resiliencia, habilidades mentales, psíquicas e intuitivas, con
mucha astucia y coraje para llegar a donde pocos se animan a ir.

Sagitario

Después del descenso al inframundo escorpiano, solo queda salir a flo­


te y disfrutar del viaje. Este es el propósito de Sagitario, signo de Fuego,
que nos conecta con la expansión, la alegría, la confianza y la búsqueda de
sentido. Sagitario es mutable: su llama no sale disparada en una dirección,
como en Aries, ni queda fija en el centro para irradiar a los que están a su
alrededor, como es el caso de Leo: la llama sagitariana se esparce a cada
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 87

rincón de la tierra. Por eso Sagitario es el arquetipo del maestro, aquel que
se cree portador de la verdad y quiere hacer llegar su luz a otros para ilumi­
narlos.
Este signo está regido por Júpiter, el planeta de la expansión de con­
ciencia, las filosofias de vida, aquel que nos conduce al viaje en busca de
la verdad y la fe. Por eso, Sagitario es un signo altamente optimista, ya que
sabe que detrás de cada situación hay un sentido (y una guía) a develar.
Gracias a la energía de Sagitario podemos salir del pantano escorpiano
y, con toda esa sabiduría adquirida producto del encuentro con la propia
sombra (y la sombra familiar), liberarnos de esas ataduras y cadenas que
nos impiden ser libres. Sagitario es como el caballo salvaje que corre en
el desierto, guiado por su intuición y su deseo, sin miedos y con absoluta
confianza.
En el caso de una carta con prominente energía sagitariana, encontra­
remos que la persona hereda temáticas vinculadas con los viajes y las mi­
graciones. Es factible que parte de su linaje sea extranjero y haya recorrido
grandes distancias para establecerse, incluso dentro de otras culturas o te­
niendo que hablar otros idiomas.
También es frecuente hallar temas religiosos, de ideologías o de fe. Pro­
bablemente, haya algún ancestro creyente o incluso religioso que dejó una
fuerte impronta en la familia.
Sagitario viene a reparar conflictos de falta de fe, pesimismo, peleas
ideológicas, pérdida de la libertad o desconfianza. Su función es confiar en
el camino, independientemente de llegar o no a la meta. Sabe que hay una
energía que se encuentra detrás de todo lo que nos ocu�e y que, si confía,
todo se solucionará. Por eso encontraremos familias que han podido salir
de la cueva, del encierro, del temor1 y se han lanzado a descubrir nuevos
rumbos y a crear sus propios caminos. No es raro encontrar algún ancestro
88 Cecilia García Robles

aventurero, que recorrió el mundo, que atravesó continentes y se estable­


ció en lugares apartados de sus raíces.
Entre los temas que Sagitario tiene que trabajar se encuentra el excesivo
optimismo, que puede conducir a la negación de la realidad o el alejamien­
to del dolor. Es importante que incluya en su vida también lo oscuro, para
que su luz brille aún más fuerte.
Otro de los temas a moderar es el posible fanatismo. Es tanta la confian­
za y la sabiduría que muchas veces puede pecar de soberbio o arrogante,
queriendo imponer a otros su credo o su fe.
Aunque Sagitario, como todos los signos, tiene su sombra a trabajar, sus
talentos son innegables. Quienes tienen preponderancia de este signo son
buscadores eternos de la verdad, amantes de la sabiduría y la filosofía, y son
capaces de crear puentes interculturales.

Capricornio

En Capricornio llegamos al último signo de Tierra del Zodíaco (los


anteriores: Tauro y Virgo). Estamos nuevamente en el terreno de lo con­
creto y material: el dinero, el mundo profesional, el realismo. Sin embargo,
Capricornio es cardinal: tiene una meta clara y precisa, y lucha incansable­
mente para alcanzarla.
Al igual que la cabra que no desiste hasta alcanzar la cima de la monta­
ña, Capricornio es tenaz y obstinado. Regido por Saturno, nos enseña el
sentido del trabajo, la obligación, la perseverancia y la constancia.
Capricornio es la energía del logro y la consecución. Gracias a esta
energía somos capaces de volvernos adultos responsables y asumir nues­
tras tareas y obligaciones, tanto familiares como civiles. Nos ayuda a com-
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 89

prender las consecuencias de nuestros actos y es la fuerza de la naturaleza


que nos hace envejecer y madurar; por eso Saturno, su regente, es el dios
del tiempo.
En las cartas natales con fuertes emplazamientos en Capricornio es
común encontrar temáticas familiares asociadas a las carencias y el sacri­
ficio: situaciones de orfandad, soledad, límites y obligaciones; ancestros
que trabajaron duro por elevar su posición social, por lograr sus metas y
mejorar su vida. Por eso Capricornio sana conflictos vinculados a la falta
de estructura, la irresponsabilidad y los problemas con la ley, volviéndonos
sujetos respetuosos de las tradiciones y la autoridad.
Es común hallar ancestros que estuvieron muy abocados a trabajar y
emprender, con una mente muy realista y concreta y metas ambiciosas
pero alcanzables. También veremos personas que tuvieron cierta autori­
dad, tanto en el hogar como en la sociedad; antepasados pragmáticos, rea­
listas y conservadores, que buscaron mantenerse en el poder o sostener a
la familia; personas que conocían el significado del esfuerzo y la disciplina,
y gracias a ello lograron conservar el linaje.
Entre los temas que tiene que trabajar Capricornio, encontraremos
la rigidez, el miedo al cambio, el apego a las tradiciones y la estrechez de
miras, dificultades que pudieron estar presentes en varios antepasados:
personas en la familia que estuvieron tan volcadas a lo profesional que ol­
vidaron la importancia de cuidar las relaciones y escuchar sus necesidades
emocionales. Por eso, Capricornio debe limar sus asperezas y conectarse
con la ternura para poder vivir una vida más plena y alegre, evitando caer
en la amargura y la soledad.
Los talentos que pueden heredar quienes tienen Capricornio desta­
cado en su carta son inmensos, comenzando por su habilidad para com­
prender el mundo de la materia y dar forma a sus proyectos, siguiendo
90 Cecilia García Robles

por sus capacidades de mando y organización, hasta su gran estoicismo,


necesario para alcanzar un objetivo ambicioso. Capricornio no se con­
forma con poco, siempre aspira a lo mejor y a llegar más lejos. Con metas
claras, no duda en hacer los esfuerzos y sacrificios necesarios para lograr
su cometido.

Acuario

El anteúltimo signo, Acuario, el signo del aguador, es una energía de


Aire, pero un aire fijo, a diferencia de Géminis y Libra. Por lo tanto, lo que
Acuario hace con las ideas es acumularlas. Mucho se ha dicho sobre el
cambio acuariano; sin embargo, considero que lo que no se ha compren­
dido es que el cambio que propone Acuario, a diferencia de Géminis, no
proviene de la mutabilidad, la dispersión y la versatilidad. Acuario, lejos
de ser versátil, es obstinado con sus ideas. Regido por Saturno, que le da
constancia, estructura y firmeza, Acuario es capaz de sostener y prolongar
un sistema de pensamiento el tiempo necesario para lograr que sus argu­
mentos sean lo suficientemente fundamentados y probados. Esto permite
que aquel cambio que tanto anhela (en términos sociales, científicos o tec­
nológicos) sea un verdadero antes y después en las condiciones de vida de
la sociedad.
Por lo tanto, estamos nuevamente en terreno mental, de ideas, de pen­
samiento, pero estas ideas son organizadas y sostenidas a lo largo del tiem­
po. Por eso Acuario es el signo de la revolución, esto es, como indica la
palabra, el acto de dar vuelta. Revolucionar implica poner patas arriba un
argumento, un dogma, una premisa, una cosmovisión o todo un sistema,
y para eso se requiere una disciplina que solo Saturno es capaz de aportar.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 91

Pero en 1781 se descubrió a Urano, pocos años antes de la Revolución


francesa, cuyo lema, "Igualdad, fraternidad y libertad'� se volvió la consigna
acuariana por excelencia. Por lo tanto, se determinó que Urano sería el re­
gente moderno de Acuario, aportándole ese toque rebelde, inconformista
y excéntrico.
En una carta natal con fuerte energía acuariana es muy común encon­
trar temas sociales muy marcados, vinculados a personas que quedaron
excluidas del sistema (social o familiar). En algunos casos se las aisló por
su forma de pensar o por presentar algún rasgo o característica que era
repudiado en esa época. Es por esto por lo que Acuario repara temáticas
de excluidos en el árbol, buscando que todos, sin importar su raza, sexo,
orientación sexual o sistema de creencia, queden dentro de la hermandad
humana.
También es frecuente que aparezcan ancestros que fueron genios, crea­
tivos, excéntricos, diferentes a la norma, o que introdujeron ideas vanguar­
distas. Sin embargo, sabemos cómo reacciona la humanidad ante lo nue­
vo: con miedo y rechazo. Recordemos que los sistemas familiares buscan
en primer lugar la supervivencia de la especie. Por lo tanto, todo aquello
que amenace la integridad del grupo puede ser leído como un enemigo a
erradicar.
La lógica sistémica está más de la mano de la energía de Cáncer, donde
las diferencias individuales deben ser minimizadas a favor de la homoge­
neización: ''.Aquí dentro, en el nido, somos todos iguales, y los distintos son
los de afuera, los ajenos al sistema': Esto inmediatamente trae aparejada
una pregunta o interrogante: ¿qué pasa si alguien dentro del grupo se di­
ferencia tanto que rompe con esa homogeneidad? La respuesta es simple,
pero no menos dolorosa: se lo aísla, se aparta a ese miembro por rupturis­
ta. Por eso Acuario es un signo poco comprendido. Su función primordial
92 Cecilia García Robles

no es traer discordia (aunque a veces sea el efecto que produce, especial­


mente en ambientes y medios conservadores), sino acercarnos al futuro,
abrirnos al cambio verdadero y duradero, permitirnos preparar el terreno
para las futuras generaciones.
Acuario es altamente sociable y aboga por los derechos humanos. No
tolera las injusticias, y es capaz de sacrificarse y asumir corno propia una
bandera colectiva, al igual que el dios Prorneteo, que robó el fuego de los
dioses para llevárselo a la humanidad.
Es importante comprender que esta, corno toda energía, si no está
equilibrada en una carta natal, puede dar grandes dificultades. En este
caso, podernos encontrar personas que se han autoexcluido con tal de no
sentirse oprimidas dentro del seno familiar. Es importante que Acuario
comprenda que la pertenencia es tan importante corno la libertad y que
ambas energías y necesidades deben convivir para que el árbol funcione
adecuadamente. Por eso, es importante que no sea extremista y no caiga
en la hybris, el famoso pecado de creerse más que los dioses, al que Bert
Hellinger alude con la palabra arrogancia. La arrogancia en constelaciones
familiares es creerse mejor que los padres y los abuelos, creerse por encima
de ellos. Si no comprendernos que venirnos de esta familia y que ella nos
constituye tanto corno nosotros a ella, nunca podremos ser felices plena­
mente y nos sentiremos desarraigados (sin raíces).
Los talentos acuarianos son tan necesarios corno únicos. Es posible ha­
ber heredado una creatividad y genialidad únicas, así corno una inteligen­
cia poco común, capaz de comprender cuestiones muy complejas y lograr
soluciones creativas a los problemas. Gracias a Acuario, podernos dar el
salto cuántico de conciencia corno colectivo social y crear una sociedad
más justa para todos los seres vivos, por eso Acuario es la energía de la libe­
ración de la opresión y la reivindicación social.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 93

Piscis

Llegamos al último signo zodiacal, el que cierra el ciclo. El signo de los


peces es de Agua, por lo que nos conecta con el mundo emocional y psí­
quico. Pero, a diferencia de Cáncer y Escorpio, Piscis es mutable. Esta emo­
cionalidad está lista para la disolución final, por eso la diseminación de la
mutabilidad implica agotar y consumar los procesos que todavía necesiten
concluirse.
Piscis tiene doble regencia. Por un lado, Júpiter, el regente tradicional,
muestra el lado idealista y espiritual de Piscis, su conexión con los proce­
sos de expansión de conciencia y el deseo de ir más allá de lo aparente para
conectar con una sabiduría superior. Por otro lado, tenemos a Neptuno,
planeta descubierto en 1846, que representa los estados alterados de con­
ciencia (esto coincide con la época de su descubrimiento, en la que se esta­
ba explorando la psique, el inconsciente y los estados hipnóticos).
Esto hace de Piscis un signo muy espiritual. Representa todo lo que está
más allá de los ojos, lo invisible, los mundos sutiles, fantasiosos y oníricos.
Nos conecta con lo trascendente, con la fuente de la que todos venimos y
hacia la que iremos al despedirnos de este cuerpo terrestre. Para lograrlo
necesita disolver las barreras y rigideces que construye el ego, que impide
la conexión con los demás. Piscis comprende que todos somos uno. Este
proceso de disolución implica una pérdida (al menos temporal) del ego
para permitir que se transforme en algo más. Por eso podemos encontrar
experiencias de lo que Freud llamó sentimiento oceánico, un estado mental y
emocional de ausencia de límites y conexión con la inmensidad.
En las cartas natales con emplazamientos planetarios importantes en
el signo de Piscis es común encontrar experiencias familiares vinculadas a
estos estados de disolución, que muchas veces, mal canalizados, se pueden
94 Cecilia García Robles

convertir en pérdida de control, enfermedad mental, evasión o abuso de


sustancias.
Al ser energía transpersonal (más allá de lo personal), requiere un tra­
bajo extra de conciencia para poder encauzarla hacia metas superiores, lo
que en psicoanálisis se conoce como mecanismo de sublimación. En algunos
casos encontraremos en el árbol ancestros que fueron capaces de elevar
esta energía en estados de meditación, conexión espiritual, sensibilidad,
empatía hacia los más necesitados, o mediante la creatividad artística, a
través de la música, el arte, el cine, la poesía, la pintura o la fotografía. En
otros casos (o, a veces, simultáneamente), personas en la historia familiar
que se abandonaron a sí mismas o fueron negligentes o abandónicas con su
familia, que perdieron el rumbo y la estructura evadiéndose de la realidad,
incluso, en casos extremos, hasta llegar a la indigencia.
Piscis repara conflictos familiares permitiéndonos sentir la unión con
todos los miembros de nuestro árbol genealógico, reconciliándonos a tra­
vés del amor que todo lo une y lo abarca.
Entre los temas que tiene que trabajar está la pérdida del sentido de rea­
lidad, que pudo ser un problema para algunos antepasados. A veces, Piscis
tiende por demás a crearse fantasías o caer en engaños, temáticas que pudie­
ron haber perjudicado al sistema en el pasado. Por eso, es importante que
trabaje el discernimiento y distinga lo real de la ficción. También, que forta­
lezca sus raíces y valore la importancia de las rutinas y de cuidar la materia.
Muchas veces, encontraremos vínculos de tipo víctima-salvador como
temas destacados en el árbol, situaciones que tienden a girar siempre en
torno a esos dos únicos lugares, dificultando la posibilidad de asumir la
propia responsabilidad por los actos y las decisiones tomadas.
Algunos de los hermosos talentos de este signo son la empatía, la ca­
pacidad de establecer conexiones profundas e inconscientes con otros, el
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 95

amor y la sensibilidad por los más necesitados (enfermos, huérfanos, an­


cianos, desvalidos), la capacidad de sacrificar todo por los seres a los que
uno ama y su búsqueda y conexión espiritual.
CAPITULO 4

Los planetas en astrogenealogía

Siguiendo con los indicadores astrológicos, uno de los componentes


más importantes a estudiar son los planetas. En este libro hablaremos de
los diez planetas más importantes, desde la Luna hasta Plutón (bajo el ró­
tulo de planetas incluimos otros cuerpos celestes, como la Luna, que es un
satélite, el Sol, una estrella, y Plutón, al que actualmente se considera pla­
neta enano).
Los planetas personales en astrología clásica y humanística cumplen
funciones personales que constituyen nuestra psique, como las habilida­
des cognitivas de Mercurio o la capacidad de amar de Venus.
Además, es frecuente que se manifiesten en personas de nuestro entor­
no. Nuestra identidad solar no solo habla de nuestro sentido de yo, sino
que está fuertemente influenciada por nuestros padres y las figuras que
han sido modelos de rol identitario.
En astrogenealogía enfocaremos la lectura en la variable sistémica, bus­
cando interpretar toda la carta en términos de herencias familiares ancestra­
les (desde los conflictos a resolver hasta los talentos innatos heredados). Por
98 Cecilia García Robles

lo tanto, los planetas representarán los actores de la trama familiar, incluso


en muchos casos remontándonos a ancestros más lejanos y desconocidos.
También aluden a situaciones experimentadas por nuestros antepasa­
dos, en un rol activo, ejerciendo la influencia de estos planetas, o en un rol
pasivo, padeciendo o recibiendo el influjo desde fuera. Estas situaciones
han dejado una fuerte impronta a lo largo de las generaciones. El hecho
de que aparezcan marcadas en la carta natal indica que, o bien no se han
terminado de resolver, o han dejado una enseñanza o aprendizaje en los
descendientes.
Siempre que hablamos de signos, planetas o casas estamos refiriéndo­
nos a símbolos. El lenguaje astrológico es un lenguaje simbólico. Los signi­
ficados astrológicos no son casilleros estancos y fijos ni conllevan una úni­
ca lectura, sino que apuntan a posibles experiencias en todas sus variables
y vertientes. Este abanico de posibilidades incluye manifestaciones más
bajas en términos vibratorios o expresiones más evolutivas y luminosas.
Por ejemplo, Plutón pudo haberse expresado como una muerte prematura
y dolorosa o como una capacidad de resiliencia y transformación empode­
radora para la familia.
De antemano, no podemos saber a ciencia cierta cómo se manifestó
la energía en este sistema, pero esto sí se puede ir develando a través del
diálogo en la consulta astrogenealógica.
La astrología funciona como un puente de significado entre el relato
del consultante y las experiencias y desafíos del sistema familiar. Valiéndo­
nos del mapa natal, podemos darles un sentido mayor a dichas experien­
cias, ponerlas de relieve, resignificarlas y aportar una clave de lectura que
habilite una comprensión superior y trascendente.
Esta lectura, más orientada a lo sistémico, se cruza y combina con la
lectura humanística, tradicional o kármica que la persona pudiera conce-
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 99

derles a los planetas de la carta natal. No rechaza ni refuta otras posibles


lecturas, sino que las complementa y les aporta una visión más global y
holística.

Planetas personales

Empezaremos por los cinco planetas personales, incluyendo las lumi­


narias (Sol y Luna ). Estos hablarán de funciones básicas en la psique fami­
liar y sistémica (tales como la identidad familiar, la cohesión del sistema
o la comunicación), actores relevantes del árbol -padres, hermanos, tíos,
abuelos y bisabuelos- y asuntos importantes para todo el sistema, como la
relación con el dinero o la búsqueda de reconocimiento.

El Sol
Tradicionalmente, el consenso astrológico sitúa al Sol como el signifi­
cador por excelencia de la identidad personal. Como el centro del sistema
solar alrededor del cual giran los planetas, el Sol es la fuente de vida, cohe­
sión e identidad. Es el que dirige al resto de los planetas, los agrupa y los
organiza. Por lo tanto, podemos asimilarlo al ego o yo autoconsciente.
El Sol muestra entonces el rol que ocupa el sujeto dentro de la familia.
Por eso, será importante estudiar profundamente el signo solar, que nos
hablará de talentos y dones que pudo haber heredado de sus padres y sus
ancestros. La casa astrológica mostrará el área en el que su manifestación
estuvo más facilitada y los aspectos que reciba de otros planetas teñirán la
manifestación solar.
Es importante recordar que estamos haciendo referencia a las heren­
cias específicas de esta persona dentro de su árbol. Si bien es muy frecuen-
100 Cecilia García Robles

te encontrar fuertes coincidencias cuando estudiamos las cartas natales de


todos los miembros del sistema y es indudable que, si la persona tiene cier­
tas energías facilitadas, esto tuvo que partir de la transmisión familiar gene­
racional, también veremos que las lealtades son más fuertes hacia algunos
ancestros que hacia otros. No heredamos la totalidad de los aprendizajes,
sino aquellos que más tienen que ver con el desarrollo que venimos a reali­
zar. Las situaciones por resolver se distribuyen entre los distintos miembros
del sistema; por eso dos hermanos tendrán diferencias en sus cartas natales.
Si nos referimos a los talentos que heredan de su familia, es posible que
los soles en Fuego (Aries, Leo y Sagitario) hayan aprendido directa o indirec­
tamente de las aventuras de sus antepasados, reconociendo la importancia
de ser auténticos y luchar por lo que realmente desean, implicándose cons­
ciente o inconscientemente con los buscadores, líderes y emprendedores.
Los soles de Tierra (Tauro, Virgo y Capricornio) han aprendido la im­
portancia del trabajo y la constancia, y tienen una afinidad con los antepa­
sados que han sostenido a la familia física y materialmente.
Los soles de Aire (Géminis, Libra y Acuario) incorporaron talentos in­
telectuales y sociales de los abuelos y bisabuelos que han podido estudiar,
que han tenido una fuerte participación en la esfera social o que han apren­
dido a relacionarse con otros a través del comercio o los viajes.
Y los soles de Agua (Cáncer, Escorpio y Piscis) aprendieron la importan­
cia de cuidar los vínculos y el amor, especialmente a través de la madre y las
abuelas del sistema, y todas aquellas figuras familiares que se encargaron
de mantener la calidez y el sentido de pertenencia familiar.
De acuerdo con otro significado tradicional) el Sol representa al pa­
dre, ya que refiere a aquellas personas que para nosotros tienen un brillo
y constituyen un modelo. Nacemos con un yo incipiente, un potencial,
apuntalado en la función lunar, y durante la infancia vamos interiorizando
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 101

quiénes debemos ser, imitando a las figuras de nuestro entorno, especial­


mente las que admiramos y valoramos.
Sin embargo, comprendiendo profundamente por qué el Sol repre­
senta en astrología clásica al padre, en pleno siglo XXI deberíamos cues­
tionarnos por qué no podría la madre ser una figura solar, que funcionase
como un modelo identificatorio para el niño. En los tiempos en que fue­
ron hechas estas definiciones, las mujeres no gozaban prácticamente de
derechos o libertades personales; estaban recluidas en el ámbito domés­
tico, ocupando roles lunares, y su participación en la esfera pública esta­
ba prohibida o reducida. Pero, gracias a la lucha feminista de los últimos
cientos de años, las mujeres hemos conquistado algunos derechos básicos,
que nos han permitido lograr cierta visibilidad. Aunque la proporción de
mujeres en el poder sigue siendo baja, es indudable que el rol de las muje­
res se ha transformado en estos últimos siglos. Por lo tanto, entendiendo
que la carta natal nos habla de energías, roles y arquetipos, lo más sabio es
comenzar a incluir a las madres ( y otras figuras del sistema familiar ) como
posibles modelos identificatorios para el individuo, dependiendo del gra­
do de conservadurismo del sistema familiar y las características que este
haya adoptado en términos de igualdad entre los sexos.
Al referirnos a los gobernantes, guías y referentes familiares, el Sol puede
representar a todas aquellas personas que hayan tenido roles de liderazgo
para la familia. Posiblemente, si nos remontamos muy atrás en el tiempo,
encontremos que las decisiones importantes las tomaban los varones de la
familia, pero siempre es útil, antes de saltar a conclusiones, preguntar quié­
nes pudieron brillar, fueron independientes y obtuvieron reconocimiento,
para comprender las influencias solares en el sujeto (directas o indirectas).
Incluso podría haber una fuerte presencia de figuras externas al sistema, a
quienes los padres o abuelos admiraban.
102 Cecilia García Robles

De este modo, no es de extrañar que una persona con Sol en Leo se


identifique con los artistas, guías o líderes de la familia, un Sol en Capri­
cornio con las figuras de autoridad, un Sol en Acuario con los rebeldes e
insubordinados, y un Sol en Escorpio con las personas que detentaron un
poder o guardaron secretos. En muchos casos las identificaciones no son
del todo conscientes. En terapia sistémica preferimos hablar de implicación,
ya que representa una identificación por lealtad familiar, que se manifiesta
a través de repeticiones ciegas de conductas o experiencias similares a las
de los antepasados.
Además de hacer referencia a las figuras masculinas, los líderes y los
modelos de rol, el Sol en astrología sistémica puede hablarnos de la identi­
dadfamiliar o, al menos, de cómo la persona la experimentó e interiorizó.
Esto incluye la expresión que tuvo la familia, tanto hacía dentro del sistema
como hacía el entorno. Nos muestra cómo ha sabido o podido expresarse
en cuanto yo grupal coherente. Por eso, el Sol puede aludir a la autocon­
ciencia familiar, a todo lo que la familia es capaz de reconocer de sí misma
y expresar con optimismo y entusiasmo.
De este modo, nos habla de la fuerza y vitalidad familiar, de la energía
con la que sus integrantes han tomado decisiones y han buscado manifes­
tarse en el mundo. Es frecuente que los soles de Tierra muestren familias
con objetivos terrenales y concretos, con una manifestación más bien sería
y responsable, y un sentido de realidad muy grande. Por el contrario, los
soles de Agua tienden a hablar más de familias con una autoidentificacíón
más inconsciente y simbiótica, que busca la conexión emocional y espiri­
tual entre los miembros.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 103

LaLuna
Nacemos en un estado completo de indefensión y precisamos que los
adultos de nuestro entorno satisfagan nuestras necesidades básicas. Lo
lunar proporciona contacto y las condiciones de apego que se requieren
desde el inicio de la vida.
Esta función} al igual que la solar} depende de las figuras que se hallan
en el entorno cercano del niño} que funcionarán como apuntalamiento de
sus necesidades básicas} proporcionando ese contenedor capaz de anidar­
lo durante todo el tiempo que lo necesite. En la medida en que crecemos}
la Luna queda como un estado interno, inconsciente, de apego emocional
hacia las figuras importantes de nuestra vida} y proporciona nuestra capa­
cidad de crear un nido afectivo con nuestra pareja y nuestros hijos.
Los roles de crianza y cuidado de los hijos han sido, históricamente}
delegados casi en exclusividad a las mujeres. Aunque es posible encontrar
excepciones de padres involucrados en los cuidados} la nutrición y la se­
guridad afectiva} la distribución sexista de roles ha hecho que los hombres
adopten otro tipo de tareas. Por eso, es más frecuente encontrar una aso­
ciación entre la Luna y la madre. Sugiero, a la hora de interpretar una carta}
tener apertura de miras y considerar la posibilidad de que en la función
lunar de nuestro consultante haya también una influencia paterna.
Además de pensar en la madre real, a la hora de aportar una mirada
sistémica debemos pensar en la Luna simbólica. Como dice Daniel Dan­
court, "al menos tres generaciones hacen a una madre" (Dancourt, 2005),
ya que la transmisión del apego se repite de generación en generación. El
estilo de apego que fuimos capaces de constituir con nuestros cuidadores
dependerá del apego que ellos establecieron con los suyos, y los abuelos
con los bisabuelos. No es de extrañar que, en hogares disfuncionalesJ la
falta de seguridad y protección sea una constante que se vaya transmitien-
104 Cecilia García Robles

do de una generación a la siguiente. Ya que las investigaciones demuestran


que el estilo de apego infantil condiciona nuestras relaciones adultas, es
frecuente que una madre o un padre cuiden a sus hijos de forma muy simi­
lar a como fueron cuidados por sus padres2 •
Por lo tanto, estudiando la Luna de la persona por signo, casa y aspectos,
encontraremos no solo cómo el sujeto ha vivido sus vínculos primarios de
amor y protección con sus padres, sino cómo se han trasladado carencias y
traumas infantiles de generaciones atrás.
Las Lunas en Fuego suelen mostrar un estilo de crianza más centrado en
la acción y en la necesidad de reconocimiento. La fusión no es tan fuerte,
sino que predominan el orgullo, el deseo y la intensidad. Se valora que los
niños desde pequeños desarrollen la autonomía y valentía, en muchos ca­
sos debido a experiencias ancestrales donde primó la lucha por la supervi­
vencia en circunstancias de vida apremiantes.
En el caso de las Lunas en Tierra, podemos encontrar factores econó­
micos que hayan intervenido en el vínculo de amor primario: cuidadores
que procuraban satisfacer las necesidades materiales por encima de todo,
producto de traumas o carencias propias o de generaciones atrás. Recor­
demos que venimos de un siglo plagado de guerras, en el que muchos de
nuestros abuelos y nuestros bisabuelos padecieron grandes dificultades
para asegurarse el alimento. El sistema puede creer que dar amor es pro­
porcionar a los hijos todo lo que necesiten materialmente, a expensas de
otras necesidades afectivas.
Cuando tengamos Lunas en signos de Aire, encontraremos una familia
que ha valorado especialmente el desarrollo intelectual de sus hijos. No
hay un apego tan fuerte como en el Agua, por ejemplo, sino que predo-

2 https:/ /[Link]/[Link]?script=sci_arttext&pid=S0718-4808200900010001 1.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 105

minan el diálogo y la comunicación. Es típico de aquellas familias nume­


rosas con muchos tíos, primos y hermanos, donde reina el bullicio y los
encuentros casuales. Puede haber una tendencia familiar a la racionaliza­
ción, tramitándose mentalmente lo que cuesta sentir a nivel emocional. A
veces encontramos desde muchas generaciones atrás dificultades para la
gestión emocional de traumas y duelos, lo que produce un enfriamiento
en los vínculos primarios como una forma de protección del dolor.
Por último, las Lunas en signos de Agua hablarán de una tendencia a la
indiferenciación con el resto de los miembros del árbol. El nativo sentirá
un profundo vínculo emocional con sus antepasados, con sus historias,
sus dolores y necesidades, que le dificulta por momentos distinguir sus
propias emociones de las familiares. Están en resonancia directa con las
experiencias y necesidades infantiles de sus padres, sus abuelos e incluso
de generaciones anteriores. Podemos encontrar una madre, una abuela o
incluso una bisabuela deprimidas, que esconden un dolor, un secreto o un
trauma (como la muerte de un hijo, la pérdida de un embarazo o un abu­
so sexual) que quedaron enquistados energéticamente sin posibilidad de
elaboración. Un descendiente puede repetir ese estado emocional a través
de una implicación trágica, desarrollando una enfermedad o sufriendo un
accidente o un fracaso, por amor y lealtad hacia el árbol, como una forma
de sacrificio o tributo.
Si nos referimos al linaje femenino, especialmente al rol de cuidado­
ras de las mujeres (sin excluir la posibilidad de que haya una influencia
también paterna), podemos comprender a través de la Luna cómo se han
sentido las madres al quedar embarazadas y tener que cuidar de sus hijos
e hijas: si han tenido que hacer renuncias y concesiones, y si han o no dis­
frutado de la maternidad. Es bien conocido en el ámbito de la psicología
que, cuando somos padres, se actualizan esas heridas infantiles y se reviven
106 Cecilia García Robles

las experiencias primarias con los cuidadores. Por eso, todo lo no resuelto
afectiva y emocionalmente se tenderá a repetir en los hijos.
A través de la Luna estudiaremos cómo es la cohesiónfamiliar, cómo cir­
cula el amor y la protección, incluso más allá de la infancia y del vínculo
primario de amor. Como dice lvan Boszormenyi-Nagy ( 2012), "[c]iertas
necesidades afiliativas de un orden de desarrollo más elevado se atribuyen
a sentimientos (cargados de culpa) de obligación, servicio y sacrificado al­
truismo lleno de abnegación': Estas conductas son sin duda resabios luna­
res que aportan un sentimiento de pertenencia y buena conciencia familiar.
Esto explica por qué tendemos a repetir y reparar temáticas familiares
atentando, incluso1 contra nuestro bienestar y deseo personal. Lo lunar ope­
ra de forma inconsciente, aportándonos identidad y pertenencia. Como
mamíferos que somos1 ser parte de un grupo mayor que nos protege es una
necesidad primaria y asegura nuestra supervivencia como especie.
La Luna marca ritmos de repetición y pautas de conducta estereoti­
pada1 fijada y mecánica. Como aquellos lugares seguros y conocidos1 nos
muestra lo que es normal encontrar como hábito. Por eso, veremos cos­
tumbres y rutinas familiares1 tradiciones basadas en la lealtad1 tendencias
repetitivas inconscientes y la necesidad de cumplir con ciertas expectati­
vas familiares para sentirnos amados y aceptados por la tribu.
Por ejemplo1 en las Lunas en Fuego es frecuente que la pelea1 la compe­
tencia o el reconocimiento se expresen como una costumbre o hábito en
la familia. En las Lunas de Tierra1 el respeto a las tradiciones y costumbres
se traducirá en incorporar la cultura del trabajo y el esfuerzo. En las Lunas
de Aire puede haber una tendencia a refugiarse en el diálogo y la comuni­
cación. Y en las Lunas de Agua encontraremos tendencias inconscientes a
aferrarse a los vínculos1 crear fuertes lazos de amor, incluso recurriendo a
manipulaciones emocionales con tal de evitar la separación.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 107

Mercurio
Mercurio nos permite incorporar información y conocimiento a través
de las funciones cognitivas, como el lenguaje, la atención, la percepción
y la memoria. Podemos comunicar y codificar los mensajes verbales y vi­
suales, incorporar conceptos, expresar nuestras ideas y tener conciencia de
nosotros mismos y del mundo que nos rodea.
No sería extraño que gran parte de nuestro modo comunicativo res­
pondiera a lo que hemos escuchado de nuestros padres y nuestros abuelos
en el hogar. Estudiando a Mercurio por signo, casa y aspecto, podremos
discernir cómo ha fluido la comunicación en la familia.
Mercurio nos mostrará lo dicho y también lo no dicho en el sistema
familiar, cómo llegaron los mensajes, las cartas y las comunicaciones. An­
tiguamente, la única manera de recibir una noticia era por correo postal.
En tiempos de guerra y posguerra muchas de estas cartas se perdían y la
familia quedaba desconectada: hombres que iban al frente, cuyas mujeres
debían esperar meses o años una comunicación que a veces no llegaba;
hijos que migraban a América dejando para siempre sus tierras y a sus pa­
dres, para comunicarse esporádicamente a través de cartas que tardarían
meses en llegar. Toda esta información está grabada en el emplazamiento
de Mercurio en la carta natal. Por ejemplo, Mercurio en aspecto tenso con
Saturno podría indicar cartas que demoraron o no llegaron, mientras que
aspectos tensos de Urano podrían mostrar cortes abruptos en las comuni­
caciones o mensajes intermitentes.
Además, veremos situaciones vinculadas a documentación, contra­
tos y escritos. Los aspectos tensos entre Neptuno y Mercurio podrían
mostrar engaños, estafas o documentos perdidos generaciones atrás, que
ocasionaron un problema para nuestros antepasados y las siguientes ge­
neraciones.
108 Cecilia García Robles

Mercurio también nos mostrará cómo se llevaron los hermanos y los


primos entre sí, qué tipo de relación entablaron, y cómo fue el modelo de
vínculos fraternos heredado, que se extrapolarán a otro tipo de relaciones
de pares, como amistades, sociedades, alianzas y vínculos de camaradería.
Incluso, podemos remontarnos a situaciones experimentadas por ances­
tros más lejanos, como abuelos o bisabuelos, que podrían ser la causa de
los propios conflictos con hermanos.
La parentalización es la adjudicación de roles adultos a los niños, como
cuando uno de los hermanos cuida o se ocupa de otros, volviéndose una
figura de autoridad. El vínculo fraterno, que debería ser horizontal (sin je­
rarquías), se vuelve vertical, como se observa en aspectos entre Saturno
o la Luna y Mercurio. Esto, que pudo haber ocurrido generaciones atrás,
afecta la imagen familiar del rol fraterno. Como ya vimos, el árbol tiene una
hoja de méritos y deudas. Aquellas injusticias que quedan sin saldar en la
generación de los abuelos es frecuente que se repitan entre los hijos o los
nietos para equilibrar la balanza.
Anne Ancelin Schützenberger, en su libro ¡Ay, mis ancestros! ( 2006) da
un ejemplo muy claro de esta dinámica. Su abuelo era el mayor de mu­
chos hermanos. Cuando muere su padre, sale a trabajar para mantener a su
madre y sus hermanos, asegurándose de que todos sus hermanos meno­
res puedan estudiar y casarse. Ella tiene un trígono partil entre Mercurio
en Aries y Saturno en Leo, mostrando que ese abuelo (Saturno) cumplió
un rol de líder y padre (Leo), asegurando la supervivencia de sus herma­
nos (Mercurio en Aries). Aunque fue muy provechoso para resolver un
problema sistémico, produjo una deuda, ya que el sacrificio abnegado de
su abuelo nunca fue retribuido en vida. Muchos años después, cuando la
propia Anne, de adulta, pasa por una crisis económica, una prima (nieta
de uno de los hermanos menores de su abuelo) le cedió una gran suma de
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 109

dinero. Esta era la forma en la que el sistema encontraba equilibrio nueva­


mente, devolviendo a los descendientes de este abuelo parte de los méritos
que había ganado.
Los Mercurio de Fuego pueden establecer cierta jerarquía en los vínculos
fraternos, ya que el Fuego tiende al liderazgo. Puede haber un hermano
que ha funcionado como un referente para el avance y la supervivencia del
resto. Esto favorece el desarrollo de habilidades intelectuales volcadas a la
superación personal y el emprendimiento, pudiendo incluso promover la
competencia entre hermanos.
Mercurio en signos de Tierra puede mostrar un vínculo fraterno orienta­
do a la consolidación material, frecuente en hermanos que han tenido que
trabajar desde muy jóvenes para asegurarse el sustento económico. Por
eso, la inteligencia estuvo volcada en acciones concretas que favorecieran
la estabilidad de todo el sistema.
Mercurio en Aire mostrará una gran influencia fraterna en temas de es­
tudio. Quizás encontremos la presencia de un hermano (propio, de los
padres o de los abuelos) que se destacó académicamente y sentó las bases
para la curiosidad intelectual del resto. El vínculo fraterno suele ser liviano
y fluido, salvo que los aspectos marquen otra cosa.
Mercurio en signos de Agua, por el contrario, hablará de vínculos frater­
nos marcados por el amor y el apego. A veces, mostrará confusión en los
roles, lealtades, apegos inconscientes o falta de información clara respecto
a uno de los hermanos del árbol.
Además de lo vincular, Mercurio tiene una fuerte influencia intelec­
tual. Estudiaremos cómo fue la actitud familiar hacia el aprendizaje y la
escolaridad, encontrando en algunos casos conflictos o complejos de in­
ferioridad, especialmente en ciertos emplazamientos más desafiantes de
Mercurio, como en aspecto tenso a Saturno o Plutón. En estos casos, la
110 Cecilia García Robles

persona puede sentir un fuerte impulso por destacarse intelectualmente,


que se reflejará en mucha energía de Mercurio o un fuerte Géminis o Vir­
go en su carta.
Entre los múltiples significados de Mercurio, uno interesante a explo­
rar en astrología sistémica es el referido al comercio y los desplazamientos
cortos. El oficio de vendedor y comerciante estaba muy difundido en ge­
neraciones anteriores. Esto hizo que muchos de nuestros padres, nuestros
tíos o nuestros abuelos tuvieran que movilizarse a otros pueblos cercanos,
lo que pudo haber contribuido en algunos casos a la inestabilidad o los
quiebres en la familia, especialmente si Mercurio se encuentra en aspecto
tenso a Urano, o en signos de Fuego (memoria migrante) o Aire (que be­
neficia los traslados).

Venus
Venus en la carta natal habla de cómo nos relacionamos de manera
afectiva con otros. Nos muestra lo que apreciamos y valoramos, lo que nos
produce placer y nos agrada. Por eso, es importante para establecer relacio­
nes amorosas de pareja y vínculos con otros complementarios.
Se vuelve fundamental estudiar la posición astrológica de Venus para
comprender el estilo de pareja que se ha incorporado a través de la relación
entre los padres, los abuelos o los bisabuelos, entendiendo que la relación
de pareja no solo se basa en lo que observamos directamente en el seno
familiar, sino que hay una fuerte influencia transgeneracional.
Venus mostrará cómo fue el amor conyugal, si las parejas tendían al en­
tendimiento mutuo o más bien se daban fricciones y roces constantes, si
en lo vincular había luchas de poder, muchas veces marcadas por aspectos
entre Venus y Plutón, o si existieron amores platónicos o idealizados, ob­
servables en aspectos entre Venus y Neptuno.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 111

El Dr. Salomon Sellam explica que tenemos algo así como una bibliote­
ca interior donde está grabada la novela familiar. Ya venimos con esos libros
escritos previamente a nuestro nacimiento, y también seremos partícipes
de ese proceso al aumentar los volúmenes de la biblioteca. Aquellas histo­
rias que todavía evocan emoción o no han sido resueltas por la dinámica
familiar siguen vigentes actualmente, aunque los protagonistas ya no estén
vivos (Sellam, 2013).
La relación de pareja es una de las tantas formas que encuentra el árbol
genealógico para reparar esos dolores o injusticias familiares. Hay mensa­
jes que todavía están activos dentro del inconsciente familiar, que se repi­
ten por lealtad y que configuran ciertas elecciones de pareja como una for­
ma de solucionar algún tema no resuelto. Por ejemplo, un drama familiar
marcado por la enfermedad puede resolverse a través de un matrimonio
con un médico.
Cuando hay una fuerte presencia de Venus en signos de Fuego es posible
que el vínculo de amor haya sido individualista. A través de las relaciones
de pareja, los antepasados se aseguraron la supervivencia, el avance o el re­
conocimiento social. También es frecuente encontrar historias pasionales
o incluso violencia doméstica.
Venus en signos de Tierra tiende a reparar problemas económicos en las
raíces familiares. Puede mostrar matrimonios arreglados con fines mate­
riales o prácticos. A veces, puede haber cierta frialdad afectiva, pero sole­
mos encontrar parejas estables y duraderas.
Venus cuando se encuentra en signos de Aire repara problemas vincula­
res en el árbol. Encontraremos que el vínculo de los padres, los abuelos o
los bisabuelos parecía una amistad o una hermandad más que una pareja.
El Aire favorece el intercambio y la relación, pero a expensas de la profun­
didad afectiva.
112 Cecilia García Robles

Cuando Venus se halla enAgua1 las relaciones de pareja pueden ser sim­
bióticas y aportar seguridad afectiva. Es posible que los antepasados hayan
consolidado su hogar o su pertenencia a través del matrimonio1 donde cir­
culaban emociones profundas. Puede haber fantasía o idealización1 inclu­
so amores platónicos.
Podremos estudiar1 a través de la posición natal de Venus1 cómo se ha
incorporado en la familia la relación con el placer y el disfrute. Una Ve­
nus en Tauro1 por ejemplo, podría indicar que se ha heredado un vínculo
estrecho con el cuerpo y un aprecio por el buen gusto, mientras que en
Escorpio este planeta tiende al conflicto1 a disfrutar la intensidad y a buscar
la fusión emocional en los vínculos.
Su posición astrológica indica aquello que se ha valorado en el seno
de la familia, qué ha sido apreciado e importante para nuestros padres o
nuestros abuelos. Por ejemplo, en los casos de Venus en Fuego, mostrar
la valentía y el honor puede ser más importante que las posesiones en sí1
mientras que las Venus de Tierra suelen valorar más el dinero y el trabajo.
Por eso también veremos cómo fue la relación del clan con el dine­
ro y los bienes. Por ejemplo1 cuando hay un aspecto tenso entre Venus y
Saturno, pudo haber pobreza o limitaciones económicas en el árbol, que
se transmitieron a futuras generaciones como miedo a la carencia o sen­
timiento de no merecimiento. Esto puede producir que el nativo tenga,
durante parte de su vida1 que trabajar muy duro para asegurarse lo básico.
En los aspectos tensos entre Venus y Plutón podríamos encontrar mani­
pulación o violencia económica en la familia1 donde el dinero se usó para
imponer poder. En estos casos1 es importante ir a la raíz del problema, que
seguramente provenga de conflictos no resueltos de generaciones anterio­
res. Hasta no ver, comprender y sanar esos traumas y bloqueos1 el vínculo
con el dinero no fluirá sanamente.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 113

Entendiendo que en la sociedad se educa a las mujeres para ser compla­


cientes, bellas y agradables, reprimiendo muchas veces su lado más agresi­
vo y determinado (su Marte), es más frecuente que Venus se h aya mani­
festado en experiencias vinculadas a las mujeres del árbol genealógico: la
madre, las abuelas, las tías y otros miembros del sistema. Sin embargo, esto
no es excluyente. En muchos casos encontramos que Venus ( y no Marte)
representa a algún ancestro varón con dotes artísticas, que se dedicó a un
trabajo relacionado con la estética o que era diplomático o refinado.
Cuando Venus se encuentra en signos de Agua, es posible hallar perso­
nas en el árbol con un fuerte talento artístico para la música o la pintura. A
través de la expresión creativa se han podido tramitar emociones y temas
afectivos, y esto se puede heredar como un talento.
Venus en los signos de Fuego a veces da talentos artísticos para el esce­
nario, la actuación o el canto. Puede referirse a antepasados que gozaron
de cierta notoriedad o que disfrutaron de ser líderes, políticos o referentes
para otros.
Venus en los signos de Aire suele favorecer el aprecio y el gusto por la lectu­
ra y el desarrollo intelectual. Es frecuente encontrar que alguno de los padres,
los abuelos o las abuelas fue una persona inteligente y culta, que apreciaba
el aprendizaje, y por quien el nativo puede sentir una profunda admiración.
En cambio, en los signos de Tierra, la expresión creativa puede ser más
concreta y realista, favoreciendo las habilidades manuales y prácticas.

Marte
Marte es el último planeta personal, pero, a diferencia de los anteriores,
es exterior, ya que está por fuera de la órbita entre la Tierra y el Sol. Esto
hace que sea un planeta que nos conecta con el mundo) y es mucho más
visible y evidente que el resto. El impulso marcial emerge desde las tripas y
114 Cecilia García Robles

se manifiesta con una fuerza incontrolable, como cuando alguien tiene un


arranque de ira y no puede ocultarlo.
Como energía, Marte nos aporta esa fuerza (casi animal e instintiva)
que nos permite defendernos de los peligros, atacar al enemigo, abalanzar­
nos ante la presa y luchar por sobrevivir. Por eso, su posición astrológica
nos permitirá comprender cómo ha sido la energía agresiva en la familia.
Debemos estudiar la posición de Marte junto con la de Venus en un
mapa natal. Un predominio de Marte en la carta (por ejemplo, un Marte
en casa I o X, Marte en Fuego, mucho Aries y Escorpio, o Marte en aspecto
a las luminarias) puede hablar de un árbol que tendió más a la dominación
que a la sumisión, donde pudieron existir fuertes luchas o conflictos de los
hombres hacia las mujeres del sistema, de los varones del árbol entre sí o de
los hombres hacia personas ajenas a la familia.
Por el contrario, un predominio más venusino (marcado por una Ve­
nus en casa I o X, Venus en aspecto a las luminarias o muchos planetas en
Tauro y Libra) podría hablar de un árbol genealógico más bien asociado a
la sutileza, la calma, la cooperación y la evitación del conflicto.
A través de la posición astrológica de Marte podremos observar cómo
se gestionaron los enojos, la ira y la competencia en la familia. Los plane­
tas que contacte Marte en la carta natal indicarán aquellos actores o situa­
ciones que pudieron estar cargados de conflictos y peleas. Por ejemplo, es
frecuente observar en aspectos tensos entre Mercurio y Marte peleas entre
hermanos en la familia (posiblemente entre el padre o la madre y alguno
de sus hermanos, o incluso en generaciones anteriores). Los aspectos en­
tre Marte y Plutón podrían ser indicadores de enojos o violencia extrema,
marcados por una fuerza destructiva y tóxica, mientras que aspectos entre
Marte y Neptuno, por el contrario, pueden mostrar cómo se ha intentado
esconder o tapar el enojo.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 115

Marte nos muestra cómo se ha expresado la fuerza de voluntad en la


familia, la capacidad de lucha por sus metas o la expresión energética. Nos
indica la fuerza de trabajo disponible para emplear en los proyectos.
Marte en signos de Fuego habla un linaje marcado por una gran fuerza
de voluntad, de personas capaces de luchar por sus derechos y emplear
mucha energía para lograr sus metas. Por eso es frecuente encontrar em­
prendedores y líderes en el árbol. Sin embargo, suele faltar la paciencia y
la disciplina necesaria que tiene Marte cuando se encuentra en signos de
Tierra, que es capaz de demorar la satisfacción inmediata de los deseos im­
pulsivos por un bien mayor, aunque tenga menos iniciativa. Marte en sig­
nos de Agua en general lucha más por temas emocionales y puede aludir a
grandes defensores de los más necesitados, aunque tiene ciertas dificulta­
des a la hora de poner límites. En los signos de Aire invierte mucha energía
y potencia en asuntos sociales e intelectuales, defendiendo sus ideales.
En términos de personajes en el linaje familiar, Marte suele representar
a los hombres: la imagen del padre como hombre, los tíos y los abuelos.
También puede hacer referencia a algún hombre que haya cumplido un
rol importante para el sistema familiar, como un cuñado, un vecino, un
amigo de la familia, etc.
Retomando la cuestión de los sexos, no hay nada en la biología del hom­
bre que lo haga más marcial (decidido, dominante y agresivo). El neurose­
xismo fue ampliamente desmentido por la comunidad científica, como lo
explica la neurocientífica Gina Rippon en su libro El género y nuestros cere­
bros (Rippon, 2020 ). La diferencia de conductas y roles entre hombres y
mujeres no se puede explicar sobre la base de la biología o del cerebro, sino
de la cultura y de los estereotipos que se siembran desde la infancia y deter­
minan qué es aceptable y qué no en cada sexo. Los niños desde pequeños
aprenden que las conductas marciales son normales entre los varones, y
116 Cecilia García Robles

las opuestas, entre las mujeres. Por eso, es frecuente encontrar en los ma­
pas natales que los que han desempeñado tareas y comportamientos más
marciales han sido los hombres (quienes han tenido habilitado y fomenta­
do el uso de la fuerza y la individualidad). Por eso lo asociaremos al linaje
masculino.
Sin embargo, no podemos reducir un símbolo como Marte a la mitad
de la población y olvidar que las mujeres han participado y colaborado con
la supervivencia de la especie humana. En muchos casos, especialmente
con padres ausentes, las mujeres han tomado la iniciativa y han trabajado
y luchado por sus hijos y su familia. Cada vez más, en los últimos tiempos,
vemos mujeres habitando espacios que tradicionalmente eran de varones,
como la militancia, los deportes, la política y el liderazgo empresarial, así
que podríamos encontrar en Marte la influencia también de alguna madre
o abuela, aunque en menor medida.
Uno de los temas más importantes a estudiar a través de la posición de
Marte es la sexualidad. Marte determinará aquello que nos atrae del com­
pañero o compañera sexual, lo que nos enciende y estimula la pasión y el
deseo.
Así como hemos visto que la relación de pareja está fuertemente in­
fluenciada por las experiencias transgeneracionales, también veremos
que aquello que nos entusiasma y motiva del vínculo sexual-afectivo con
otros también estará tejido a la trama familiar. Es muy frecuente encontrar
parejas que, luego de uno o dos hijos, dejen de tener sexo. Se produce un
incesto simbólico: el compañero, en lugar de generar un estímulo sexual, se
transforma en un amigo o hermano. Esto en muchos casos se debe a que
hubo, varias generaciones atrás, un casamiento entre primos o familiares;
en otros casos, a que, simbólicamente, la pareja está cumpliendo el rol sis­
témico de un hermano o padre.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 117

También es usual hallar el tema de la infidelidad en la pareja. Tanto se


la ejerza como se la padezca, hay que ir a rastrear si no hay algún factor
sistémico que influya en esta conducta, especialmente cuando es repetitiva
en las relaciones y de carácter compulsivo. Por ejemplo, en algunos empla­
zamientos de Marte en Fuego pudo haberse producido una infidelidad ge­
neraciones atrás, ya que el Fuego suele asociarse a los perpetradores del ár­
bol. Si a ese ancestro se lo excluyó o si ese hecho no se terminó de resolver,
generaciones siguientes pueden tener conductas de este estilo, repitiendo
las infidelidades o, por el contrario, evitando la intimidad.

Planetas sociales

Júpiter y Saturno mostrarán el impacto que tuvo sobre la familia la di­


mensión social y cultural, estableciendo códigos de conducta y normas
sociales que se espera que los miembros del sistema respeten, compartan
y transmitan. Estos son necesarios para la introducción del individuo a la
sociedad, una de las tareas familiares más importantes.

Júpiter
ConJúpiter estudiaremos la influencia familiar de las ideologías políticas,
filosóficas o religiosas, y cómo han sido legadas de generación en generación.
Veremos cómo se ha transmitido la religión, el sentido del deber es­
piritual y la fe, cómo fueron las figuras religiosas -curas, chamanes ... - o
aquellas personas depositarias del saber para la familia que han funciona­
do como guías o maestros, con cierta autoridad moral.
Generalmente lo jupiteriano es dificil de cuestionar, ya que está tan
impregnado en la familia desde el nacimiento y es compartido tan am-
118 Cecilia García Robles

pliamente por la comunidad que tiende a naturalizarse. Además, aporta


sentido a la vida. Rebelarse ante dichas creencias no suele generar conse­
cuencias legales, sino más bien un sentimiento de culpa, exclusión o extra­
ñamiento, con el consecuente miedo a la represalia.
Aunque la familia no tenga una fuerte orientación religiosa, incluso en
las más ateas, encontraremos una cosmovisión, una visión del mundo, una
forma de percibir, interpretar y comprender la realidad.Júpiter da sentido
a las experiencias, aportando el para qué, la misión. Nos permite confiar,
creer en un orden mayor que impregna y trasciende las experiencias hu­
manas.
Los emplazamientos deJúpiter en Fuego y Agua refieren a familias que
tienden más a la adhesión a prácticas y rituales espirituales y religiosos. El
Fuego transmite la fe, la búsqueda de la verdad espiritual y, en casos extre­
mos, el fanatismo. A veces veremos la presencia de un líder de autoridad en
materia religiosa o moral.
EnAgua,Júpiter transmite la lealtad y el apego por los valores religiosos.
Hay una fuerte creencia espiritual, que trasciende los límites de lo racional.
La fe y los rituales constituyeron el sistema de creencias familiar que pro­
porcionó estabilidad o seguridad emocional en el árbol, por eso es más
difícil cuestionarlos.
Por el contrario, los emplazamientos en Tierra y Aire son más escépti­
cos y objetivos a la hora de evaluar las creencias religiosas. La Tierra pue­
de adherir a ellas por costumbre o conservadurismo y siente el peso de la
obligación en sus hombros, aunque es más bien incrédula. Incluso es posi­
ble que los valores espirituales que se hayan incorporado de los padres, los
abuelos y los antepasados sean realistas y prácticos. La Tierra no favorece
la sublimación, sino que nos ancla a la realidad. A veces, alguna situación o
carencia produjo una pérdida de la fe en el seno de la familia, adquiriendo
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 119

esta valores destinados a la conservación de la posición social y la acumu­


lación de bienes. Frases como ''.Al que madruga Dios lo ayuda" pueden ser
máximas espirituales arraigadas en la importancia del trabajo y el esfuerzo
para ver resultados y crecimiento.
El Aíre es, sin duda, el elemento más descreído y rebelde en materia es­
piritual. Es posible que las personas con Júpiter en Aire se desliguen de los
mandatos morales y espirituales que les pasaron sus antecesores favore­
ciendo el análisis racional y científico, aunque también es de esperar que
en estos emplazamientos la variable religiosa no haya sido tan fuerte en
generaciones anteriores o haya habido descreimiento o pérdida de la fe.
Los valores encontrados en Júpiter en Aire suelen estar más asociados al
cuestionamiento de los dogmas y a la adhesión a ideologías políticas que
expliquen el funcionamiento de la sociedad y que aporten valores de justi­
cia y derechos humanos, más que tradición y moralismo.
Los principios morales a veces parten de otro tipo de ideologías, como
la política. Una familia muy politizada puede impregnar con sus creencias
a las siguientes generaciones; esperando el respeto a dichos preceptos y
convicciones. Esto es más frecuente que ocurra en los emplazamientos de
Júpiter en signos de Aire o de Fuego.
Otro significado de Júpiter está relacionado con el extranjero y lo trans­
cultural. Es el astro que nos permite trascender nuestros bordes y fronteras.
Es sabido que viajar y contactar con otras culturas e idiomas suele ampliar
la conciencia del viajero, quien a través del contacto con otras costumbres
y valores se cuestiona las "verdades" que ha repetido ciegamente. Cuanto
más variado haya sido el trasfondo cultural, probablemente, menos dog­
mática haya sido la educación.
Por lo tanto, a través del emplazamiento de Júpiter, podremos estudiar
la relación de la familia con el extranjero y con los idiomas foráneos, inclu-
120 Cecilia García Robles

so revisar cómo estas experiencias han dejado su impronta en las siguien­


tes generaciones. Un clan que proviene de raíces extranjeras o de otras
culturas o trasfondos religiosos o ideológicos podría estar marcado por un
Júpiter en Sagitario o en la casa IV (el hogar), mientras que aspectos entre
Júpiter y Urano podrían hablar de cortes abruptos o desconexiones pro­
ducto de viajes o lejanía.
Júpiter nos abre al mundo académico, de la enseñanza superior, por
eso es frecuente que encarne personas ( tanto dentro de la familia como
externas) que han representado una autoridad académica: profesores, uni­
versitarios, filósofos o guías que hayan participado en la expansión de con­
ciencia para el sistema familiar.
Estas figuras pudieron haber transmitido sus ideas con entusiasmo, pa­
sión y convicción (Júpiter en Fuego), incluso intentando imponer o coloni­
zar con sus ideas, y es probable que hayan sido una autoridad moral en la
familia.
Por el contrario, con Júpiter en Aire pudieron haber aportado argumen­
tos racionales y lógicos para comprender el funcionamiento del mundo
habilitando el debate y el diálogo, y sin esperar pleitesías u obediencia
como en el Fuego.
En el Agua puede hacer referencia a una autoridad moral, como un cura
o líder espiritual, a quien se adoraba sin cuestionamientos y quien pudo
haber incluso engañado o manipulado a la familia en beneficio propio.
Hay una mayor tendencia a idealizar y caer en encantamientos con este
emplazamiento.
En la Tierra, si hubo un líder moral, era realista y estricto. No esperaba
lealtad sino resultados, y se manifestaba a través del respeto y las obligacio­
nes materiales.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 121

Saturno
Con Saturno llegamos al último planeta visible a ojo en el sistema solar.
Con sus anillos marca el límite de la materia. Establece un borde, más allá
del cual deberemos realizar un salto hacia lo transpersonal. Indica los lími­
tes del espacio-tiempo y todo lo que presupone una dificultad o frontera
inquebrantable.
Por eso es frecuente que su emplazamiento natal muestre dónde se pro­
dujeron aprendizajes difíciles en el árbol, en qué áreas (casas astrológicas)
se vivieron carencias, dónde hubo que crecer y madurar tempranamente,
y quiénes fueron los actores que padecieron dificultades y limitaciones.
Por ejemplo, en aspecto a la Luna podremos interpretar que estas caren­
cias las vivieron las mujeres y madres del árbol, sintiéndose solas durante
el embarazo y la crianza. También podría indicar carencias nutricionales o
afectivas a temprana edad en la infancia. En aspecto tenso con Marte lo que
pudo verse limitado fue el deseo y la valentía, producto del temor al fracaso
o de límites excesivos por parte de padres castradores o exigentes.
Saturno nos permite incorporar las leyes y normas colectivas para po­
der convivir en sociedad. Establece lo que está bien y lo que está mal, pero
no en términos morales, como Júpiter, sino en términos legales. Dictamina
derechos y obligaciones cuyo incumplimiento se traducirá en castigos y
pérdida de libertades.
La posición astrológica de Saturno por signo, casa y aspectos marcará
cómo ha interiorizado la familia la importancia del respeto a la ley y a las
figuras de autoridad. Nos mostrará si han sabido respetar las pautas socia­
les o si, por el contrario, han tenido problemas con la justicia. Veremos si la
transmisión de las normas se dio de manera respetuosa y amorosa o si más
bien se impusieron con una ley propia o arbitraria.
122 Cecilia García Robles

Podremos estudiar cómo se han transmitido mandatos y expectativas


en cuanto al éxito y logro social. Como somos seres sociales, emocional­
mente dependientes y familiarmente apegados, tendemos a querer cumplir
con lo que se espera de nosotros. Esto es lo que Bert Hellinger llamó buena
conciencia (Hellinger, 2011b). Aunque atente contra nuestra individualidad,
ser aceptados y tenidos en alta estima es mucho más importante de lo que a
veces queremos admitir. En muchos casos, estas creencias sobre el mundo
y el deber social están tan impregnadas y cargadas de miedos y culpas que
ni registramos que estamos actuando por mandato en lugar de por deseo.
Saturno es tradicionalista, conoce la importancia de respetar a los ma­
yores y mantener el statu quo. Por eso, su estudio es fundamental para
descifrar estas experiencias que se transmitieron a través de las figuras de
autoridad en el árbol: padres, abuelos y educadores.
Es frecuente que Saturno en signos de Fuego hable de expectativas fa­
miliares de logro, éxito y reconocimiento social, muchas veces impartidas
de forma brusca o violenta, que implican superar miedos y demostrar las
propias capacidades. Las figuras de autoridad en el árbol se manifestaron
de modo convincente y estimulante, pero también autoritario o tiránico. El
Fuego es individualista y, si bien nos invita a ser auténticos, también quiere
imponer su visión del mundo y su voluntad.
Saturno en signos de Tierra habla más de mandatos relacionados con
el logro de objetivos materiales y la acumulación, con una fuerte transmi­
sión de la cultura del trabajo. Las figuras de autoridad suelen ser personas
firmes y estables, aunque también pudieron ser rígidas, conservadoras y
temerosas.
Saturno en signos de Aire indicará inseguridades y exigencias respecto a
las capacidades intelectuales y sociales. Las figuras de autoridad familiares
suelen ser personas racionales e instruidas, aunque también en muchos ca-
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 123

sos, debido a frustraciones académicas, podremos encontrar que sus expec­


tativas en este ámbito se trasladan a los hijos o los nietos, de quienes se es­
pera que alcancen los logros intelectuales que ellos no pudieron conseguir.
Y, por último, en Agua, veremos condicionamientos emocionales, car­
gados de culpa y sacrificio y deseo de pertenencia. Las figuras de autoridad
son personas intensas y profundas, que han transmitido el sentido del de­
ber familiar a través del amor, pero en algunos casos también de la mani­
pulación emocional. Por lo tanto, no cumplir con sus expectativas puede
producir culpa o miedo a dejar de ser amados y aceptados.
Un nivel de lo saturnino nos hablará de miedos, limitaciones y caren­
cias. En este nivel de conciencia, indicará problemas y obstáculos a superar,
legado de generaciones previas. Nos trae cierto sentimiento de inadecua­
ción, ya que estuvo acompañado de exigencias y demandas. Por ejemplo,
aspectos entre Saturno y Mercurio pueden referirse a complejos de infe­
rioridad intelectual que se hayan transmitido por analfabetismo de algún
abuelo o bisabuelo.
En un segundo nivel, tenderemos a obedecer por miedo, culpa o leal­
tad. Sabemos lo que tenemos que hacer porque lo hemos visto o escucha­
do de nuestros padres y nuestros abuelos. Saturno cuando opera en este
nivel otorga estructura y orden, planificando sabiamente nuestro futuro y
las metas a cumplir, que, sin embargo, no parten de un deseo personal sino
del sentido del deber. Aunque esto puede ayudarnos a posicionarnos so­
cialmente como adultos, si no proviene de un lugar de autenticidad aten­
tará contra nuestra individualidad. Por ejemplo, Saturno en aspecto al Sol
podría mostrar una identificación con los mandatos y expectativas familia­
res, que, si no se la cuestiona, puede opacar el brillo personal del individuo.
En un nivel más maduro, somos capaces de poner límites a nuestros
propios miedos, a las proyecciones que nuestros padres depositaron sobre
124 Cecilia García Robles

nosotros respecto de las carencias que experimentaron y a las tradiciones


familiares que ya son obsoletas o demasiado conservadoras. Podemos
construir un sentido interno de estructura, comprendiendo la importan­
cia de las leyes, pero también entendiendo que no todo lo pasado es mejor
y que ciertas normas deben ser cuestionadas o revisadas.
Dependiendo del grado de apertura o conservadurismo del sistema,
esto último puede ser integrado y comprendido, aceptándose las diferen­
cias individuales, o puede ser interpretado como una traición o un desca­
rrilamiento. Recordemos que la lógica sistémica es lunar-saturnina: busca
la cohesión, homogeneización y reproducción a lo largo de las generacio­
nes. Todo lo que atente contra estos principios puede ser peligroso y se
tenderá a excluirlo.
Y esto nos da pie para hablar de Urano y pasar a terreno transpersonal.

Planetas transpersonales

Estos planetas están muy lejos en el sistema solar, transitando muchos


años un mismo signo. Para la lectura de una carta natal individual o familiar}
no trataremos tanto su interpretación por signo, ya que marca el tono de
los desafíos que enfrenta el grupo social que comparte ese emplazamiento.
Sin embargo, su interpretación es fundamental en combinación con
otros planetas natales y por casa astrológica, donde tienen una influen­
cia decisiva. Indican experiencias que, por su intensidad, han producido
grandes transformaciones en el seno de la familia, generalmente vividas de
forma pasiva, como situaciones que escaparon al control de nuestros ante­
pasados, que produjeron un antes y un después en sus vidas, y en muchos
casos acompañadas de desconcierto, ansiedad y trauma.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 125

Urano
Urano nos habla de experiencias que se produjeron en el seno familiar
de forma abrupta e impredecible. Cambios rápidos y sin aviso, que pudie­
ron haber generado un gran malestar por su imposibilidad de controlarlos
y predecirlos. Esto suele dejar como secuela cierta confusión y angustia, ya
que, ante el desconcierto, la humanidad reacciona reforzando sus defensas.
No es de extrañar que muchas experiencias de este tipo h ayan aumentado
las tendencias conservadoras del árbol, bajo la idea de que, si se controlan
todas las variables de antemano, se podrá predecir un evento.
Las familias que han vivido experiencias traumáticas de tipo uraniano
(que solemos encontrar en aspectos tensos de Urano a las luminarias)
pueden presentar estrés postraumático, trastornos de ansiedad o crisis de
pánico. En general, lo traumático de lo uraniano no está tanto en el evento
en sí, sino en lo dificil que se vuelve predecirlo y el gran gasto de energía
que implica recuperar el equilibrio perdido. Urano golpea cuando menos
se lo espera y produce un cambio de frecuencia y vibración que requiere
un ajuste completo a las nuevas condiciones.
Recordemos que los sistemas familiares funcionan de acuerdo con el
principio de homeostasis, buscando siempre volver a un estado de equili­
brio interno. Cualquier cambio (tanto si proviene de las condiciones exter­
nas como de algún miembro del clan) produce un desequilibrio temporal.
Las fuerzas conservadoras, encarnadas por el principio lunar de cohesión
y pertenencia, y el principio saturnino del mantenimiento y el respeto a las
tradiciones, lucharán contra estas fuerzas uranianas, que en muchos casos
provienen de las nuevas generaciones, que imponen ideas vanguardistas,
o de algún miembro del sistema que presenta características distintas de la
masa, y que exigen un trabajo integración de componentes innovadores y
heterogéneos.
126 Cecilia García Robles

Por eso, ante muchos eventos caóticos y desorganizadores, es frecuen­


te que el sistema traiga a un descendiente con mucha Tierra, con fuertes
energías de Cáncer o un Saturno y una Luna prominentes, como una for­
ma de solucionar el conflicto. A través de la compensación, un miembro
del sistema adoptará tendencias que refuercen las tradiciones y ayuden a
conservar o recuperar la estabilidad.
Dentro de las experiencias uranianas que pudieron transitar nuestros
antepasados podemos encontrarnos con separaciones familiares, mar­
cadas en la carta por aspectos tensos entre Urano y la Luna; accidentes o
desastres naturales, que pueden ilustrarse en aspectos tensos de Urano a
Marte; desapariciones o cortes abruptos en relación con algún miembro
de la familia, que, dependiendo de quién sea este ancestro, se verá como
un aspecto tenso al Sol, a Venus, a Mercurio o algún otro planeta personal
o social; divorcio o infidelidad completamente inesperados, señalados por
aspectos a Venus o Marte; o cualquier situación que haya producido un
cambio drástico y completo en muy poco tiempo.
También es frecuente encontrar personas (tanto dentro como fuera del
sistema) que cumplieron un rol rupturista de las tradiciones familiares, in­
conformistas que desafiaron la autoridad saturnina incorporando pensa­
mientos o creencias novedosas o vanguardistas que pudieron amenazar la
estabilidad de la familia. Lo uraniano rompe la continuidad, introduciendo
un elemento nuevo, capaz de producir un salto de conciencia, pero difícil
de procesar en muchos casos.
Por eso, es la energía de los excluidos, aquellos que se rebelaron a los
mandatos, a las tradiciones y normas, y que muchas veces tuvieron que pa­
gar el precio siendo expulsados de la familia. En otros casos, ante la rigidez
familiar, su único camino fue la automarginación.
Antiguamente, el mayor castigo que se podía infligir a alguien era el
destierro, ya que el individuo necesitaba de la comunidad para sobrevivir.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 127

Esto implicaba perder las raíces, la protección y la identidad, y quedar a


la merced de cualquier peligro. Negarle la pertenencia a un miembro del
sistema es una de las situaciones que más síntomas producen, y no solo
para el excluido. Así como nuestro cuerpo no puede operar adecuadamen­
te sin los pulmones o el corazón, el sistema necesita de todos y cada uno
de los miembros para su correcto funcionamiento. Cuando a alguien se lo
expulsa, el sistema busca compensar ese vacío trayendo a otro miembro a
ocupar su lugar, quien quedará implicado con ese ancestro y comenzará
a repetir, inconscientemente, ciertas pautas y dificultades comunes. Hasta
que no se lo integre al lugar que le pertenece, nadie podrá ser libre, ya que
el árbol se encuentra herido e incompleto.
Por eso, es fundamental trabajar con Urano para comprender qué per­
sonajes o situaciones han producido estos cortes familiares que terminan
por desconectar a todo el conjunto familiar. En aspecto con Venus, la rup­
tura puede provenir de una mujer o un vínculo de pareja inaceptable para
la familia. En aspecto con Marte, la exclusión puede provenir de un hom­
bre o de un rebelde del sistema. En aspecto a Mercurio, un tío o tío abuelo
pudo haber roto vínculo con sus hermanos, o el propio padre (o abuelo o
bisabuelo) pudo haber sido rechazado por sus hermanos por ser distinto.
Aunque la energía de Urano pueda asustar, contiene grandes aprendi­
zajes que permitirán el despliegue de características hasta ahora no pre­
sentes, habilitando el avance familiar. Urano nos invita a abrazar la incer­
tidumbre, comprendiendo que la vida es mutación constante, que no h ay
imperio que dure mil años y que para que el sistema pueda seguir vigente
es necesario muchas veces revisar si las bases y fundamentos de aquello
que se edificó son lo suficientemente fuertes y justas para todos.
Como es la energía de la evolución y la creatividad, los aspectos que
haga Urano señalarán quiénes han encarnado aires de renovación y genio
128 Cecilia García Robles

en el árbol genealógico. Aspectos entre Urano y Mercurio podrían indicar


algún antepasado con ideas vanguardistas y muy inteligente, que se haya
destacado por sus pensamientos renovadores. Aspectos entre Urano y Jú­
piter podrían mostrar algún viajero que introdujo creencias e ideologías
nuevas y originales. Y aspectos a Venus podrían hablar de un genio creati­
vo aplicado al arte y a la imaginación.
Urano nos desafía a aceptar a todos nuestros ancestros, por más raros
o distintos que parezcan, abrazando las diferencias y transformándolas en
fuente de creatividad.

Neptuno
Neptuno es un planeta transpersonal que nos conduce a los estados
alterados de conciencia, la sublimación y los mundos sutiles. Al igual que
Urano, su interpretación por signo nos habla de la generación en la que
nacimos, pero es fundamental estudiar su posición por casa y los aspectos
que realice con otros planetas personales o sociales en nuestra carta natal.
Este planeta nos conduce a disolver los límites de la materia, con el
objetivo de elevarnos a otras realidades donde ya no es necesario separar
entre el yo y el otro, donde todos somos uno porque vibramos de manera
resonante. Nos vuelve sensibles, permeables y empáticos a los más necesi­
tados. Pero, como toda energía transpersonal, para llegar a contactar con la
neptuniana tendremos que haber interiorizado los límites saturninos. Las
experiencias de Neptuno sin una estructura interna sólida pueden desor­
ganizar hasta el punto de producir una pérdida de la realidad.
Esto pudo haberle ocurrido a algún antepasado que, por padecer un
trastorno psiquiátrico, vivía en mundos paralelos, desconectado de la rea­
lidad, como se puede observar en aspectos tensos entre Neptuno y Mer­
curio.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 129

Neptuno nos conduce a la evasión, por lo que es común encontrar en


el clan situaciones liminares, con tendencia a la disolución de las fronteras.
Esto se pudo expresar a través de adicciones, como el alcohol, las drogas u
otros fármacos u opiáceos. Por ejemplo, en casos de aspectos de Neptuno
a las luminarias (Sol y Luna) es posible hallar problemas de adicciones, de­
presión o pérdida de la realidad en alguno de los padres del sistema familiar.
Con Neptuno es frecuente caer en autoengaños o ser víctima de estafas
y mentiras. Por ejemplo, aspectos tensos de Neptuno a Venus pueden ha­
blar de mujeres que han sido engañadas, de amores platónicos o de alguna
abuela que evitó ver o aceptar una situación conyugal.
Los aspectos de Neptuno a Marte podrían indicar falta de fuerza para
defenderse de los ataques, amantes secretos o incluso impotencia sexual
que haya padecido algún antepasado. Esto puede repetirse en descendien­
tes a través del miedo a entablar vínculos de pareja o de la búsqueda de una
pareja que repetirá los mismos patrones de adicciones o engaños.
También encontraremos ancestros que evadieron sus responsabilida­
des mundanas, fuera huyendo a mundos de fantasía o abandonando a sus
familias. Incluso, ha habido casos de personas que desaparecieron sin dar
más rastros, de forma incomprensible para el resto.
Como la entrega que supone Neptuno implica una superación del ego
mundano, comprenderlo y expresarlo sanamente requiere de una gran
conciencia y espiritualidad. Los planetas no son buenos o malos, sino que
tienen modos de manifestación más sanos y otros más conflictivos. Pero,
bien canalizado, Neptuno nos permite sublimar nuestra vida abriéndonos
a mundos sutiles y fantásticos. Por eso, es posible encontrar en el árbol la
influencia de artistas, músicos o poetas capaces de contactar con lo más
elevado de la humanidad y darle forma en la realidad, especialmente en
aspectos de Neptuno con Venus o el Sol.
130 Cecilia García Robles

Además, es la energía del amor universal. Por eso, muchas veces la for­
ma en que se expresa el principio neptuniano es a través del servicio des­
interesado y la espiritualidad. Los aspectos entre Neptuno y alguna de las
luminarias podrían hablar de figuras parentales en el árbol que han tenido
una gran compasión y deseo de ayudar a otros.
Si Neptuno se logra encauzar dentro de los límites de Saturno, se podrá
aprovechar su máximo potencial. Pero, si la oleada neptuniana desborda, la
padeceremos, ya que nos veremos inmersos en dinámicas de tipo víctima­
-salvador. Al perder el discernimiento entre el yo y el otro, podemos caer en
una identificación tal que nos impida tener claridad. Esto probablemente
se vivió como confusión en los roles familiares, con una madre o un padre
con dificultades, que demandó de sus hijos. Estos, sumidos en la compa­
sión o la culpa, dieron de más, volviéndose los rescatadores de sus padres.
Ese tipo de dinámicas que trastocan el orden familiar suelen ser fuente de
conflicto, no solo en la infancia y en la vida adulta de los niños sacrificados,
sino en todo el árbol, ya que tienden a repetirse.
Como mencionamos en el capítulo anterior, el triángulo dramático
descripto por el psicólogo Stephen Karpman (Edwards, 2011) es un tipo
de vínculo nocivo de tres posiciones: víctima, salvador y perseguidor.
El salvador es quien rescata a la víctima de su martirio, mientras esta, en
posición pasiva, espera que alguien venga a salvarla. Asimismo, tiende a
colocarse en un rol de niño frente a otros, lo cual implica que una figura
saturnina encarnará el rol de perseguidor.
Tanto la víctima como el salvador son arquetipos neptunianos, muy
presentes en los sistemas familiares. Podemos ver, por ejemplo, el rol de
víctima en una madre que padece las infidelidades de su marido una y otra
vez, que podría verse en la carta en aspectos entre la Luna y Neptuno. El
marido, sin duda el perseguidor o perpetrador (asociado a la memoria de
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 131

Fuego, la energía de Marte o Plutón), puede estar implicado con algún an­
cestro (quizá su propio padre) que no pudo establecer una relación amo­
rosa y de respeto, y repite compulsivamente el patrón dañino. Uno de los
hijos puede asumir el rol de salvador, intentando sacar a su madre de ese
lugar y confrontando a su padre.
Como explica Boszormenyi-Nagy (2012), el que da de más también
incorpora méritos en el libro de cuentas familiares. Más adelante, esto
se traducirá como una deuda, que alguien deberá saldar para devolver el
equilibrio al sistema. Si un hijo de padres depresivos o alcohólicos sacrifi­
có su infancia por ayudar a estos o para criar a sus hermanos, crecerá con
un sentimiento de haber sido estafado por la vida. Siguientes generaciones
buscarán saldar esa deuda que se generó cuando dio lo que no tenía ni de­
bía dar. Bert Hellinger (201 la) dice: primero viene el orden (Saturno) y
después el amor. Para que el amor y la abundancia fluyan de arriba hacia
abajo, de los ancestros a los descendientes, el manantial de la vida no debe
cortarse. Cuando esto ocurre, es importante comprenderlo y sanarlo; de lo
contrario, se generará una rueda eterna de salvadores y víctimas que bus­
can recompensa.
Cuando este tipo de vínculos es muy frecuente en el seno familiar,
es importante comenzar a trabajar los límites saturninos, devolviendo a
cada miembro a su lugar en el sistema. También es conveniente rastrear
la posición de Neptuno por casa1 y los aspectos que realice con los plane­
tas personales, ya que indicarán dónde se encuentra la herida a sanar, el
sentimiento de culpa o desamor, cuál fue la desilusión familiar, y de esta
manera se podrán encontrar formas más sanas de tramitar esas emociones
contenidas.
132 Cecilia García Robles

Plutón
Finalmente, llegamos a Plutón. Es la energía de los extremos: la vemos
tanto en aquellas situaciones límite que nos permiten despertar nuestro
poder interior como también en aquellas personas o experiencias destruc­
tivas y tóxicas que pueden llevarnos a tocar fondo.
La función de Plutón es liberar la energía que se encuentra contenida
en la materia y esto lo realiza a través de los procesos de purga y regene­
ración. Por eso, hasta que no arranca toda la hierba mala, no concluye su
proceso. Esto suele ser doloroso, pero necesario.
Los aspectos que realice Plutón en la carta natal mostrarán las experien­
cias profundas y los procesos de muerte y renacimiento que se produjeron
en el seno de la familia. Estas situaciones tienen una intensidad tan alta que
en algunos casos provocan una desorganización que conduce a enferme­
dades, depresión o bloqueos, incluso varias generaciones después de pro­
ducido el trauma.
Son aquellas grandes crisis y duelos que, si no se tramitan adecuada­
mente, pueden quedar obturados y provocar una desesperanza o una
desconfianza en la vida y en las personas. Las temáticas plutonianas son
las que más tienden a guardarse bajo llave en el baúl de los recuerdos y
explorarlas requiere mucho trabajo personal y familiar. Por eso, una de las
tareas fundamentales en astrogenealogía es sacar a la luz los temas ocultos,
reprimidos o negados del árbol. En general, estas experiencias suelen re­
primirse porque provocan vergüenza, culpa, miedo o dolor.
La sombra familiar se refiere a todas aquellas experiencias y situaciones
que, por su altísima intensidad, no pudieron procesarse adecuadamente y
quedaron excluidas de la conciencia familiar. Recordemos que nuestro abor­
daje es sistémico; por lo tanto, un evento traumático (como un abandono,
una muerte, un abuso) ocurrido varias generaciones atrás puede estar toda-
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 133

vía vigente e incluso traducirse en síntomas en algún descendiente. No es de


extrañar que, si una abuelita murió trágicamente dando a luz, una nieta o una
bisnieta tenga problemas de fertilidad, ya que hereda un programa incons­
ciente que le dice: "No tendrás hijos si quieres sobrevivir''. Todos nuestros
programas están cargados de creencias asociadas a situaciones dolorosas e
intensas y nos previenen de peligros. Buscan nuestra supervivencia, aunque
a simple vista no lo parezca y tengamos que descifrar el sentido oculto.
Cuando nos referirnos a programas inconscientes estarnos hablando de
una codificación transgeneracional en nuestra memoria celular. Dentro
de nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones queda, de forma
encriptada, una instrucción cuya raíz suele hallarse en las experiencias de
nuestros ancestros, en la vida intrauterina o en los primeros años de vida.
En muchos casos está latente hasta que en la adultez algún hecho lo activa.
Para comprender el trasfondo de ese programa debernos estudiar las expe­
riencias del árbol, ahondando en las aguas del inconsciente familiar para
desanudar esas tramas del pasado. De esta forma podernos poner nombre
a lo indecible y de a poco estas experiencias son integradas a la conciencia,
lo que se conoce corno decodificación biológica.
Este es un proceso plutoniano, que implica entrar en contacto con el
dolor para poder comprenderlo, atravesarlo y liberarlo. Corno dice Jung,
"[h]asta que lo inconsciente no se haga consciente, seguirá dirigiendo tu
vida y lo llamarás destino''.
La carta natal, a través del estudio de las posiciones planetarias, espe­
cialmente el emplazamiento de Plutón por casa y los aspectos tensos a
otros planetas, puede darnos muchas claves para comprender la raíz de
esos conflictos.
Por ejemplo, no es de extrañar que aspectos tensos de Plutón a la Luna
indiquen traumas sistémicos ocurridos en la primera infancia, abortos o
134 Cecilia García Robles

muerte prematura de niños, mientras que aspectos a Venus podrían repre­


sentar abusos sexuales a jóvenes o mujeres, incluso dentro de la pareja de
alguno de nuestros abuelos o antepasados.
Si bien estas experiencias plutonianas pueden dejar una coraza cargada
de una intensidad difícil de tramitar y que se transmite generación a gene­
ración, bien elaboradas, despertarán la capacidad de resiliencia del árbol,
mostrando que no hay crisis que no se pueda superar. Solo los supervi­
vientes a una enfermedad, una relación abusiva, un trauma o una depre­
sión comprenden lo que se siente transitar y superar el conflicto. Estas ex­
periencias dolorosas lamentablemente han ocurrido con mucha frecuen­
cia en nuestra historia familiar y han desafiado los límites de la resiliencia
humana, pero también han fortalecido las raíces de nuestro árbol. Aunque
queramos que no ocurran (y cada vez hay mayor conciencia en la sociedad
de la importancia de hablar de estos temas), no podemos evitar vivir algu­
na situación desafiante, que despierte nuestro potencial interior. Pero para
transformar ese dolor en una regeneración es necesario poner el trauma en
palabras, contar con el apoyo familiar y despertar la toma de conciencia so­
cial respecto de la importancia de hablar de estos temas tabú y dolorosos.
Como figuras plutonianas que pueden aparecer dentro o fuera de la
familia, veremos individuos dominantes, manipuladores, abusadores o
controladores, capaces de cualquier artilugio para lograr sus metas, como,
por ejemplo, en aspectos de Plutón al Sol o Marte¡ personas sedientas de
poder, que pudieron haberlo obtenido a través de sus profesiones o haber­
lo ejercido a través de abusos de tipo psicológico, físico o sexual.
En su octava más evolutiva Plutón nos permite ir al fondo de las situa­
ciones para sacar a la luz la sombra. Por eso, podremos encontrar investi­
gadores, psicoanalistas, buscadores de la verdad, figuras capaces de tolerar
la intensidad que requiere confrontar la oscuridad del alma humana y que
Astrogenealogia: un viaje hacia las raíces familiares 135

pudieron sacar a la luz los secretos y los conflictos más escondidos en el


árbol.
Plutón busca el poder. Aunque la humanidad no sabe gestionarlo sa­
namente, el poder es necesario en la vida. Nos permite tener las riendas
de nuestro futuro e, incluso en momentos críticos, tomar las decisiones
importantes1 las que cambiarán para siempre nuestra existencia. Aspectos
entre Plutón y el S011 por ejemplo, podrían indicar padres o abuelos pode­
rosos1 políticos1 empresarios, que sentaron un precedente para sus hijos y
su descendencia, o que emplearon su capacidad de resiliencia para sobre­
vivir a situaciones extremas.
CAPITULO 5

Linajes femenino y masculino

La palabra linaje hace referencia a nuestra ascendencia genealógica. Es


la cadena de antepasados y descendientes que nos trasciende, de la que
somos tan solo un pequeño eslabón. Y, como hemos visto en capítulos
anteriores, las experiencias de una generación (especialmente, la reacción
emocional ante ciertos estímulos del ambiente, conocida como epigenéti­
ca) se trasladan a las futuras generaciones. Por eso hacemos tanto hincapié
en estudiar las repeticiones y las acciones compensatorias, ya que de una
u otra manera, sea porque repetimos pautas similares o porque tomamos
decisiones que inconscientemente resuelven cuestiones pendientes del
árbol, seguimos girando alrededor de determinada temática (marcada en
nuestra carta natal a través de los elementos, signos, planetas, etc.).
Se habla mucho de sanar los linajes femenino y masculino, y para eso es
necesario conocer las historias de nuestros ancestros, comprenderlas, eva­
cuar esas emociones que quedaron bloqueadas y reconciliarnos con nues­
tro árbol. En este punto la astrología nos aporta mucha luz ya que pone el
foco (a través de los emplazamientos planetarios) en los puntos clave que
tenemos que trabajar.
138 Cecilia García Robles

Cuando hablamos de linajes femenino y masculino estamos dividiendo


nuestra ascendencia en mujeres y hombres. En un mundo donde nacer mu­
jer o varón no tiene el mismo peso, valor ni significado (por la carga cultural
y patriarcal que se ha adjudicado a cada sexo), es importante estudiar cómo
fueron las experiencias de cada linaje y cómo fue el vínculo entre ellos.
En astrología podemos estudiar nuestro linaje femenino a través de la
posición natal de Venus y de la Luna y nuestro linaje masculino a través de
Marte y el Sol.
Y, antes de avanzar, quiero hacer una aclaración, para evitar volver a caer
en los estereotipos de género que tanto daño han hecho (y siguen hacien­
do) a los seres humanos.
Erin Sullivan, reconocida astróloga de origen canadiense que se desempe-
ñó como docente en la escuela CPA London, fundada por Liz Greene, dice:
La astrología no se basa en el sexo de las personas: los planetas no son
energías discretas que nos mueven a hacer cosas, ni tienen género sexual
según lo entendemos como masculino y femenino. Masculino y femeni­
no no necesariamente se refieren siempre a hombres y mujeres. Si dichas
afirmaciones son ciertas, no podemos afirmar: "El Sol es masculino y la
Lunafemenina, por lo tanto, el Sol es nuestro padre arquetípico y la Luna
es nuestra madre arquetípica" ( Sullivan, 2001 ).

Los planetas son energías, algunas más yin (como Venus y la Luna) y
otras más yang (como el Sol y Marte). Estas energías, cuando encarnan en
lo humano, se expresan a través de acciones, roles, tendencias, actitudes
y conductas. Las cualidades de Venus (pasividad, sensualidad, compla­
cencia, belleza, delicadeza) no son intrínsecas a las mujeres, es decir, no
están en la biología o en los genes, ya que cada mujer es diferente: habrá
mujeres que en su constitución básica tengan energías más marciales (ac-
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 139

tivas, dominantes, emprendedoras) y otras más venusinas. Sin embargo, a


las mujeres se nos impone la feminidad desde que nacemos. Se nos educa
para ser unas "señoritas': no decir malas palabras, no trepar a los árboles,
hacer poco ruido y agradar. Esto nos va moldeando para volvernos más
venusinas, independientemente de nuestras energías natales (reprimien­
do nuestros impulsos y proyectando nuestra potencia en los hombres).
Del mismo modo, pero a la inversa, ocurre con los varones. La energía de
Marte se imprime en los varones desde que nacen, tanto por la educación
familiar como por la sociedad. Se los educa para ser valientes, activos, con­
quistadores, y evitar a toda costa expresar cualquier rasgo de feminidad
venusina, que suele (en gran parte) ser reprimida y proyectada en figuras
femeninas de su entorno.
Si estudiamos el simbolismo de la Luna y el Sol, pasa algo similar. A las
niñas desde pequeñas se nos educa con una bebota y un biberón, se nos
enseña a cocinar y se nos carga de mensajes vinculados a la maternidad y
a que nuestro espacio es el doméstico (lunar), mientras que a los varones
se los educa para que busquen el poder, el brillo, la individualidad (el Sol).
Por lo tanto, la socialización sexista hizo que las mujeres a lo largo de
los años se hayan instalado en posiciones lunares-venusinas, y los varones,
en roles solares-marciales. Si bien estamos comenzando a ver cambios en
la sociedad, con iniciativas volcadas a romper los estereotipos de género
para que hombres y mujeres podamos expresarnos libremente (y de este
modo encarnemos todos nuestros planetas, sin necesidad de proyectarle
lo lunar-venusino a nuestra esposa y lo marcial-solar a nuestro marido),
lejos estamos de una integración completa.
Jung llamaba "las bodas alquímicas" a la integración de los principios
solar y lunar, función que nos facilita el planeta Mercurio, que, al ser neu­
tro, no tiene polaridad positiva ni negativa. De este modo, a través del en-
140 Cecilia García Robles

tendimiento, el cuestionamiento, la lectura, el discernimiento (funciones


mercuriales) estamos dando los primeros pasos hacia la integración de
toda nuestra carta natal, de los polos yin y yang.
Sin embargo, si hacemos astrogenealogía, el factor sociocultural e his­
tórico debe ser tenido en cuenta. Si observamos con una óptica realista y
objetiva cómo fueron las vidas de nuestras abuelas y nuestras bisabuelas,
veremos, debido a los condicionantes de la época, que ellas se vieron obli­
gadas a encarnar la energía lunar y venusina mucho más que la marcial y
solar (aunque no exclusivamente y en su totalidad). Y lo mismo a la inversa
podríamos decir de nuestros ancestros hombres.
De este modo, haciendo esta salvedad, trabajaremos con estas equi­
valencias, comprendiendo que estamos describiendo, no prescribiendo.
Cuando vemos en Venus a las mujeres del árbol, no estamos diciendo que
ellas no puedan aparecer en Marte o que estén destinadas a habitar la pasi­
vidad (ni que deban hacerlo por el hecho de ser mujeres). Cuando vemos
en Marte a los hombres del árbol, no estamos diciendo que su sensibilidad
está prohibida o que si muestran rasgos más delicados dejarán de ser hom­
bres. Simplemente, estamos estudiando cómo fueron las experiencias de
estos ancestros a la luz de los roles que eran posibles para ellos.
También debemos considerar que lo venusino no se limita a lo bello
y agradable: encontraremos otros significados que ya hemos señalado en
el capítulo anterior, asociados, por ejemplo, al dinero, al arte y a lo social,
rasgos que pueden tener una influencia del linaje masculino. Lo mismo
para Marte, que, además de representar lo agresivo y dominante, también
se asocia a la supervivencia y a la capacidad de lucha, que no podemos ne­
gar que en parte se las debemos a nuestras ancestras. Lo mismo podríamos
aseverar sobre los principios solar y lunar: cuando pensamos en la Luna
incluimos el apego, el hogar, la necesidad de pertenencia, donde puede
Astrogenealogia: un viaje hacia las raíces familiares 141

aparecer parte de la figura paterna, y en el principio solar de búsqueda de


roles identitarios puede haber alguna influencia materna.
De este modo, debemos siempre tener en mente que un planeta no se
reduce a una persona o a una experiencia: es un símbolo y, como tal, alu­
de a múltiples significados y a muchísimas manifestaciones, de acuerdo
con el estado de conciencia de la humanidad en determinado momento
y espacio sociocultural, y también dependiendo [Link] que cada
familia pudo habilitar, entre otros factores.
Aquí tampoco hay que olvidar que Saturno juega un rol fundamental.
El planeta de la estructura y la responsabilidad ha sido muchas veces cla­
sificado como símbolo de la función paterna. Básicamente, implica el es­
tablecimiento de los límites y mandatos familiares, rol que muchas veces
ha cumplido el padre, aunque también la madre ha sido una fuerte figura
moldeadora del carácter del niño. Saturno nos dice cómo debemos actuar
en la sociedad, lo que está bien y lo que está mal. Establece el sentido del
deber. Por ende, es posible que en Saturno también encontremos figuras
parentales, aunque es una función que suelen también asumir los abuelos,
los docentes y toda figura de autoridad en el mundo.
Y, por último, debemos recordar que nuestros padres y nuestros ances­
tros están representados en toda nuestra carta. Sin duda ayudan a moldear
la mente y la forma de pensar (Mercurio), el sistema de creencias y la fe
(Júpiter). También nos han acercado las energías transpersonales de cam­
bio y evolución (Urano, Neptuno y Plutón), y se encuentran muchas veces
representados en el eje IV-X (Fondo de Cielo y Medio Cielo).
Haremos, entonces, una aproximación a las experiencias y cualidades
de nuestros linajes trabajando con el Sol, la Luna, Marte y Venus, nom­
brando algunas posibles manifestaciones de estas energías planetarias en
cada uno de los signos zodiacales.
142 Cecilia García Robles

Planetas en Aries

En el caso del Sol en Aries, los modelos masculino-paternos fueron de


hombres deseantes, dominantes, impulsivos, en contacto con su deseo,
que no temían hacerse valer. Veremos que algún ancestro varón (padre,
abuelo, bisabuelo) se abrió camino antes que nadie y fue un pionero para
los demás. En algunos casos, esto se vivió desde la soledad, sin ningún re­
ferente a quien seguir, lo que muchas veces deja un dolor, herida o enojo
guardados, que se pueden heredar y reivindicar varias generaciones des­
pués. Esto le puede dar al nativo el don del coraje, la confianza y el impulso
para actuar de acuerdo con su deseo, ya que vio estos rasgos en su padre
o sus abuelos. Pero estas figuras también pudieron haberse expresado de
forma egoísta o violenta. Por eso, es importante ver si algún padre, abuelo
o bisabuelo en la familia antepuso sus deseos a sus responsabilidades o a
su familia, ya que en algunos casos encontraremos abandonos de hijos o
conductas impulsivas y hasta agresivas en el hogar.
Cuando es la Luna la que se encuentra en Aries estos rasgos pudieron
estar presentes en las mujeres del clan, especialmente en sus roles mater­
nos. Veremos que en algunos casos estas madres se sintieron solas, tenien­
do que ocuparse de sus hijos y la gestión del hogar. La maternidad quizá
se ejerció de forma agresiva o invasiva, con madres dominantes que impu­
sieron sus deseos o necesidades a sus hijos, por encima de los de ellos. En
otros casos, este emplazamiento de la Luna podría mostrar familias y ho­
gares donde la acción estaba a la orden del día, incluso las peleas y los desa­
fíos. Aquí podría haber algún niño o niña pequeño (mamá, papá, abuelos)
que se sintió solo en el hogar o poco comprendido, y esto puede dejar una
huella emocional profunda que se traslade a siguientes generaciones. La
persona (o su madre o su padre) pudo sentir que sus padres eran figuras
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 143

egoístas o impulsivas, y esto la llevó a dejar el hogar tempranamente para


abrirse camino sola.
En el caso de Marte en Aries, es posible haber heredado una fuerte ener­
gía volcada a la supervivencia, cueste lo que cueste. Aquí consideramos a
los hombres no como padres o como figuras identitarias, sino más bien en
su rol activo en la sociedad y en sus familias. Vemos que a la hora de actuar
lo hacían con fuerza, impulso y confianza. En algunos casos podremos ha­
llar violencia o agresión, sea a otros miembros de la familia (esposas, hijos)
o hacia otras personas del entorno, fuera del árbol. Si Marte presenta al­
guna tensión con planetas como Saturno, podría indicar un conflicto en­
tre los hijos y los padres o problemas con la autoridad, mientras que si se
encuentra en aspecto tenso a Venus o a la Luna podría estar hablando de
violencia doméstica. El linaje masculino es fuerte y dominante, pero h ay
que ver cómo se gestionaron los enojos y la ira.
Cuando Venus está en Aries esta energía potente y deseante la encar­
naban las mujeres, pero no en su rol materno. Puede ser la imagen de la
madre o las abuelas de jóvenes, o como mujeres, o incluso incluir a tías
o tías abuelas. En este caso veremos que estas mujeres sabían defenderse,
buscaban la individualidad a toda costa, incluso en algu nos casos a través
de la soledad, ya que el matrimonio podía vivirse como una prisión. Es
el arquetipo de las amazonas, las mujeres guerreras que no necesitan de
ningún hombre para sobrevivir y luchan por lo que desean, cueste lo que
cueste. Se hereda una imagen de mujeres fuertes y aguerridas, aunque tam­
bién posiblemente solitarias. En este caso hay que trabajar qué ocurrió a
nivel de pareja, ya que estas mujeres pudieron sentir que tenían que llevar
el matrimonio o la familia solas o que no podían entregarse al vínculo, a
veces, por un deseo de ejercer la autonomía y no depender de la pareja,
pero en desmedro del amor y de permitirse compartir con otros.
144 Cecilia García Robles

Planetas en Tauro

Con el Sol en Tauro el modelo paterno es de hombres estables, confia­


bles, seguros y obstinados. Muy conectados con la materia y los gustos de
la vida, valoraban exageradamente los bienes materiales. Por eso, es posible
encontrar dos escenarios: en uno, el que el padre sufrió carencias económi­
cas y esto le dio un carácter más bien conservador; en el otro, provenía de
un hogar con tierras o riquezas, donde el tema económico era importante
(esto vale también para los abuelos o los bisabuelos). Por uno u otro moti­
vo, estos padres se han ocupado de hacer dinero, cuidarlo y conservarlo a
toda costa. De carácter en general tranquilo, en muchos casos también tie­
nen algún talento artístico. Los nativos de Tauro heredan la facilidad para
conectar con los propios recursos y la abundancia de la vida.
En el caso de que esté la Luna en el signo de Tauro, estos rasgos suelen
encontrarse más en la madre, las abuelas y las bisabuelas del árbol. Veremos
mujeres que se han apegado a lo material, a la buena vida y a los placeres
mundanos. En algunos casos encontraremos una preocupación por el dine­
ro durante la infancia propia o incluso de los padres. El modelo de cuidados
recibido y transmitido en el árbol se basa en la satisfacción de las necesida­
des físicas y corporales. Encontraremos madres y abuelas que se ocuparon
de que no faltase un plato de comida (generalmente elaborado), que satis­
ficieron todo lo que los niños necesitaban, aunque a veces no incluyeran el
factor emocional, ya que la Tierra es más concreta y realista que sensible.
Con Marte en Tauro tenemos una situación levemente distinta, ya que
el planeta del fuego y la acción se encuentra un poco apaciguado en el
signo del toro. Veremos que en este caso las figuras masculinas del árbol
pudieron estar un poco apagadas o a la espera, que les faltó la iniciativa,
que les costaba arrancar, que tendían a la comodidad antes que al esfuerzo.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 145

Marte en Tauro muchas veces habla de problemas en la familia por temas


de dinero. Sin embargo, en su vertiente positiva podemos encontrar hom­
bres asociados al arte, que daban pasos lentos pero firmes, que una vez que
arrancaban (con esfuerzo) eran imparables, que contaban con la paciencia
y la firmeza necesarias para alcanzar sus objetivos, y que supieron cuidar su
energía y no despilfarrarla.
En el caso de Venus en Tauro encontraremos un clan de mujeres que
buscaron la comodidad y el placer, valorando los bienes y la materia. En
muchos casos se hereda un talento para el arte y el buen gusto, digno de
una Venus en su domicilio. Se le enseñó a la descendencia a valorar los bie­
nes y al cónyuge, pero es frecuente hallar parejas que se casaron por conve­
niencia o comodidad. La seguridad pudo estar por encima del amor o del
deseo. Por eso es importante estudiar las historias de amor de las ancestras
para evaluar esta posibilidad. Se hereda el amor hacia lo bello, talentos para
el canto y la valoración del dinero. También, al estar en su propio signo,
los vínculos de pareja tendieron a ser armoniosos, tranquilos, afables y una
fuente de placer en la familia.

Planetas en Géminis

Pasamos al elemento Aire y en el caso de Géminis encontraremos que,


con el Sol en dicho emplazamiento, la imagen que trae la persona a través
de su linaje es la de un padre par o amigo. Aquí vemos que cuesta establecer
la jerarquía, ya que Géminis no cree mucho en la autoridad. Al ser el signo
de la jovialidad, la liviandad y el cambio, estos rasgos pudieron encontrar­
se en los padres de la familia. En muchos casos el padre o los abuelos del
nativo fueron hombres viajeros, curiosos, inteligentes y autodidactas, que
146 Cecilia García Robles

hablaban varios idiomas y tenían una gran cultura general. Estudiosos e


intelectuales o, por el contrario, sin estudios formales, adquirieron su pers­
picacia y su rapidez mental por las experiencias vitales. Los nativos de este
signo heredan de su clan la facilidad para el aprendizaje y la capacidad de
adaptación a los cambios.
Cuando es la Luna la que está en el signo de Géminis, el linaje que trae
estas experiencias es el femenino, a través de los roles maternales. Los cui­
dados básicos que dispensaron las madres a lo largo de las generaciones
tuvieron un componente aéreo: liviano, juguetón, ágil y mutable: madres
charlatanas y sociables, cuyo modo afectivo era más bien mental y curioso
en lugar de apegado y sensible. Encontraremos que la madre y las abuelas
tenían una gran facilidad con la palabra y eran muy rápidas mentalmente.
Desde pequeños se les inculca a los niños la importancia del estudio, la in­
teligencia o la agudeza mental, que pudo haber sido un rasgo valorado en
el hogar, necesario en el árbol para asegurar la cohesión y la seguridad en la
familia. También en al gunos casos hallamos en el clan dos hogares, ya que
la Luna representa a la familia y Géminis es un signo dual.
Marte en Géminis hablará de hombres que pelearon o lucharon con la
pluma en lugar de con la espada, con altas habilidades mentales o intelec­
tuales, con las que conquistaron sus deseos. Es posible que la palabra haya
sido el arma que proporcionó la capacidad de supervivencia para el árbol.
Este emplazamiento en algunos casos también se refiere a peleas entre her­
manos del clan (por ejemplo, entre el padre y sus hermanos o entre algún
abuelo y los suyos) o con primos y familiares cercanos. En otros casos ha­
bla de discusiones familiares, de una lengua filosa y puntiaguda que pudo
usarse para herir a los otros. En cualquier caso, estos hombres supieron
utilizar su agudeza mental de forma astuta para abrirse camino en la vida,
y esto se hereda como una gran fuerza mental destinada al logro de las me-
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 147

tas. También es posible encontrar hombres que tuvieron una doble vida,
con amantes o incluso hijos fuera del matrimonio.
Cuando Venus se encuentra en Géminis veremos muchos de estos ras­
gos asociados a las mujeres del árbol. La imagen de la madre, las tías, las
abuelas y otras ancestras (en su rol social no maternal) es de mujeres curio­
sas, inteligentes, lectoras o incluso escritoras, que deseaban estudiar y nu­
trirse intelectualmente. Recordando que muchas de nuestras antepasadas
no podían estudiar (sea porque no era legal en aquellas épocas, o porque
no era costumbre que las mujeres accedieran a los estudios superiores),
esto pudo haber dejado una herida, especialmente si encontramos que Ve­
nus recibe aspectos tensos de planetas transpersonales o de Saturno.

Planetas en Cáncer

El Sol en Cáncer nos habla de un fuerte apego emocional al padre y al


linaje masculino del árbol. Los padres de la familia eran figuras afectivas,
hogareñas y conservadoras. Valoraban a la familia y las tradiciones familia­
res por encima de todo. En muchos casos, estos padres eran sensibles y ca­
riñosos con sus hijos y sus parejas. En su sombra, podían parecer aniñados
o infantiles, ya que estaban muy en contacto con sus necesidades afectivas
y podían actuar conforme a lo que sentían, no a lo que era más conveniente
para la familia o sus hijos. Los nativos de este emplazamiento heredan el
talento para valorar la familia, la tradición, el pasado común y los afectos¡
aprenden a cuidar de los seres queridos y la importancia de la pertenencia.
Suelen ser los guardianes del árbol genealógico.
Con la Luna en Cáncer veremos que las madres se han ocupado de sos­
tener la cohesión y el amor del árbol, forjando vínculos profundos basados
148 Cecilia García Robles

en el afecto y la pertenencia. Hay una fuerte lealtad emocional hacia las ma­
dres del clan y en algunos casos esto puede dificultar la individualidad, ya
que pueden aparecer las culpas por separarse o hacer el propio camino. Si
las mujeres gozaron de la maternidad, en general se construye un modelo
positivo que se replica en los propios hijos. Pero, si estas mujeres sufrieron
por soledad o falta de apoyo o si se victimizaron, la persona quizá tenga
dificultades para crear su propia familia porque siente culpa de traicionar
a su madre o a sus ancestras. Especialmente si esta Luna recibe aspectos
tensos, podría hablar de padres, madres o ancestros que quedaron huérfa­
nos o padecieron carencias afectivas primarias, y en algunos casos es este
nativo o nativa quien intenta remediarlo, incluso cayendo en la parentaliza­
ción (Boszormenyi-Nagy, 2012), es decir, la asunción de un papel paterno
hacia los propios padres, produciéndose una inversión de roles.
Con Marte en Cáncer el panorama es bastante distinto. Aquí es posible
encontrar que ha habido agresión en el hogar, en algunos casos violencia
hacia las esposas. Esto puede llevar al nativo a tener un complejo salvador,
buscando proteger a las mujeres a toda costa, ya que en su árbol ellas pu­
dieron sentirse desamparadas y desprotegidas. Cáncer puede ser capri­
choso, y con Marte, el planeta del impulso, el enojo y el deseo, no es raro
escuchar que los hombres tenían arranques de ira inesperados o irracio­
nales, o que eran ciclotímicos. Puede costar el control del impulso, ya que
h ay una conexión entre el enojo (Marte) y las emociones (Cáncer). En su
mejor versión, Marte en Cáncer puede hablar de hombres protectores con
su familia, que actúan y luchan por amor a ella. Por eso, dependiendo de
cómo hayan encarnado estas energías nuestros antepasados, podríamos
encontrarnos tanto hombres protectores de su clan y de sus hijos como
hombres impulsivos y reactivos.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 149

Venus en Cáncer suele mostrar una fuerte asociación al linaje femenino.


Las mujeres de la familia han sido cuidadoras, sensibles, románticas o poé­
ticas, a veces un poco idealistas, especialmente con relación a las parejas y
los vínculos. Valoraban las relaciones familiares e íntimas por encima de
todo. Este emplazamiento muchas veces habla de que se ha identificado el
rol de mujer con el de madre, ya que Cáncer es el signo natural de la Luna.
Sea que fueran nutricias y protectoras con sus parejas, o sea que estuvieran
más volcadas hacia los hijos que hacia los esposos, estas mujeres mostra­
ron un lado maternal y cálido muy marcado. A veces, puede haber celos y
dependencia emocional hacia la pareja, ya que esta se vive como una fuen­
te de seguridad emocional.

Planetas en Leo

Cuando el Sol se encuentra en Leo, podemos tener el modelo de un


padre que se ha destacado por sus talentos, ha obtenido brillo y recono­
cimiento. Esto es extensivo a otros padres en el árbol. Podemos venir de
un linaje de artistas, políticos o empresarios. A veces encontraremos un
padre o un abuelo que fue el centro de la familia o del pueblo, porque era el
médico al que todos acudían o era un referente para los demás. En algunos
casos, pudo haber sueños frustrados, aires de grandeza o tiranía. Por eso,
los nativos de Leo vienen a trabajar qué pasó con el honor y el orgullo,
comprender si estos hombres tuvieron o no el poder que anhelaban y si
este poder los cegó o, por el contrario, ejercieron su gobierno con lealtad y
honra. En este último caso, se hereda el don de ser y expresarse auténtica­
mente, la autoconfianza y el amor propio.
150 Cecilia García Robles

La Luna en el signo de Leo nos hablará de madres que han buscado u


obtenido reconocimiento. En el primer caso, estos deseos pudieron verse
frustrados (especialmente si la Luna recibe aspectos tensos), provocando
un malestar y un carácter reivindicativo; estas madres buscarán que se las
reconozca por encima de todo, volviéndose autocentradas y descuidan­
do en muchos casos las necesidades afectivas de sus hijos. En el segundo
caso, hallaremos una madre o una abuela que tuvieron cierto brillo social,
a veces por ser una artista ( actriz, cantante) o por el apellido que portaban.
Si las necesidades de reconocimiento y brillo se pudieron satisfacer sana­
mente, podría hablarnos de madres afectivas, divertidas y auténticas, que
irradiaban optimismo y que pudieron cederles el trono a sus hijos, hacia
quienes se brindaron auténticamente desde el corazón.
Marte en Leo suele hablarnos de hombres poderosos o dominantes, con
grandes ambiciones y aires de grandeza. En algunos casos, la imagen de los
varones del clan está idealizada, debido a sus logros y poder social. Su ex­
presión hacia el mundo fue orgullosa, noble y honorable, aunque también
pudieron ser egocéntricos o dominantes. Supieron hacerse valer y respe­
tar, conquistaron su lugar en la sociedad y en la familia, y actuaron confor­
me a su deseo y su autenticidad. Honestos, transparentes, valientes y leales
a su familia y a sus convicciones. En su sombra, este emplazamiento podría
hablar de despotismo, de hombres que quisieron imponer su voluntad y
actuaron de manera tiránica con sus hijos o sus esposas, haciendo prevale­
cer su deseo y ambición por encima de los demás.
Venus en Leo nos podría hablar de mujeres ambiciosas, de fuerte carác­
ter, que sabían lo que querían y que se hicieron valer ante el mundo y sus
esposos. En algunos casos, mujeres leonas, aguerridas, con una impronta
franca y transparente. En lo vincular, tendían a ser leales y a buscar ser ad­
miradas por sus parejas. Estas mujeres (la madre, las abuelas, las tías o las
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 151

bisabuelas del árbol en su rol femenino) no temían hacerles frente a los


desafíos que aparecieran y supieron hallar algún tipo de reconocimiento
o logro, aunque, si las condiciones del medio no lo permitían, pudieron
guardar resentimientos y competir con sus parejas. También, es posible
que, al no encontrar espacio para expresarse en el mundo, hayan buscado
parejas a quienes admirar y a través de quienes encontrar cierta realización
personal.

Planetas en Virgo

Con el Sol en el signo de Virgo la imagen de padre internalizada es la


de hombres trabajadores y serviciales. Vuelve a aparecer la Tierra, como
en Tauro; por lo tanto, la preocupación económica y laboral puede estar
presente también aquí. Sin embargo, mientras que en Tauro encontrába­
mos un linaje de padres más bien tranquilos y parsimoniosos, en Virgo
tenemos un componente mutable y mercurial, que los vuelve mucho más
nerviosos. En algunos casos hallaremos un padre realizando varias tareas al
mismo tiempo o incluso con dos o tres trabajos para sustentar a su familia.
El tema del estudio también será un valor, ya que Mercurio rige la mente y
la inteligencia. Estos hombres han buscado estudiar (en algunos casos ca­
rreras vinculadas a la ingeniería o la salud) o se han dedicado a oficios con
cierto grado de habilidad. En muchos casos veremos enfermedades en el
árbol, sea que las sufrieran los hombres, sea que ellos tuvieran que atender
enfermos. En todo caso, heredan al nativo el don de ocuparse de los pro­
blemas cotidianos de manera práctica y eficiente, la organización mental
y la facilidad para adaptarse a las circunstancias, por más apremiantes que
sean, optimizando los recursos disponibles.
152 Cecilia García Robles

Cuando es la Luna la que está en Virgo encontraremos que las madres


fueron mujeres muy serviciales y trabajadoras, incluso a veces desde la
temprana infancia en sus hogares, ocupándose del cuidado de la casa o
los hermanitos. Fueron madres realistas, pragmáticas y muy eficientes. En
muchos casos, criaron a los hijos con cierta exigencia intelectual o instru­
mental, con obligaciones que ellas mismas tuvieron que asumir de peque­
ñas. Por eso veremos que en las infancias de las Lunas en Virgo (y muchas
veces replicando el modelo que vivieron sus madres y sus abuelas) ser útil,
práctico, limpio y ordenado se valoraba o exigía más que otros rasgos. En
muchos casos la maternidad en el árbol fue más un trabajo que un disfrute
(aunque quizá hecho con mucha humildad y entrega) y a estas madres les
costó disfrutar y relajarse.
En el caso de Marte en Virgo se puede observar un clan de hombres muy
trabajadores, enfocados en la realización de las obligaciones cotidianas. Las
acciones y el impulso estuvieron doblegados por las responsabilidades, y
pudo costar la expresión del deseo espontáneo. Es muy frecuente ver en los
hombres del clan una gran fuerza de voluntad puesta al servicio del logro
de sus objetivos, aunque en muchos casos desde un lugar de esfuerzo y sa­
crificio: por ejemplo, obreros o jornaleros que trabajaban de sol a sol, en al­
gunos casos con dificultades económicas o a pesar de sus dolencias físicas.
Esto ha dotado a los nativos de una gran capacidad para enfocar sus energías
en lo que hay que hacer, aprendiendo a optimizar sus esfuerzos y cuidar sus
recursos.
Cuando Venus se encuentra en Virgo veremos en el árbol mujeres que
atravesaron este tipo de situaciones, sea en el ámbito de la salud, en lo labo­
ral o en lo económico. A diferencia de la Luna, esto no se observa tanto en
su rol de madres sino en su función como mujeres y esposas. Este modelo
femenino de servicio y trabajo pudo experimentarse en el clan como una
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 153

dificultad para gozar de la vida, para relajarse o para darse gustos y agasajos.
Virgo es un signo austero y Venus es el planeta de los grandes placeres de
la vida. Por eso, en este emplazamiento, a veces las carencias de nuestras
ancestras, sus dificultades, su tendencia a la subordinación o su servicialidad
pudieron dejar ciertas heridas en la autoestima. Este emplazamiento pue­
de hablar de mujeres que fueron muy críticas o exigentes consigo mismas
o con sus parejas, a las que les costaba conformarse con lo que tenían o que
no esperaban mucho más porque no se creían dignas de merecimiento.
Pero, sin duda, heredamos su amor al trabajo, a hacer las cosas de manera
eficiente, su talento para cuidar los detalles, que pudo haber sido muy útil,
especialmente si esto se pudo trasladar a algún oficio, arte o manualidad,
en lo que Virgo tiende a ser experto.

Planetas en Libra

El Sol en el signo de Libra nos habla de padres en el árbol que han tenido
gracia, refinamiento y hasta cierta delicadeza, ya que Libra está regido por
Venus. Vuelve a aparecer el Aire, pero en Libra incluye un componente más
agraciado y diplomático. Si bien la inteligencia está presente como rasgo en
los tres signos de Aire, en Libra puede predominar el sentido de la justicia
o las capacidades artísticas. No sería de extrañar encontrar padres, abuelos
o ancestros músicos, poetas, estilistas, diseñadores, abogados, relacionistas
públicos o diplomáticos. Enseñaron a su descendencia la importancia del
cuidado de los buenos tratos y el protocolo en las relaciones interpersona­
les. Otro rasgo del linaje paterno libriano es la importancia que se le suele
dar a la pareja y a la dimensión social. Por eso, también es normal encontrar
padres con rasgos justicieros, amantes del equilibrio y del buen gusto.
154 Cecilia García Robles

La Luna en Libra nos hablará de muchos de estos rasgos más presentes


en las madres del clan. Se suele tener una imagen de madres y abuelas be­
llas y armoniosas. Siempre arregladas, buscaban gustar y agradar a los de­
más. Sin embargo, lo lunar no solo nos cuenta cómo fueron las madres del
árbol, también habla de cómo dispensaron el afecto y la nutrición primaria
hacia los niños. En el caso de Libra, es posible que se haya sentido cierta
distancia en los cuidados, ya que el Aire está más ocupado de lo mental que
de lo sensorial. La Luna libriana nos da la imagen de una madre amable,
simpática, con talentos sociales y artísticos, pero a veces distante emocio­
nalmente. Podría ser vivida corno una madre tibia, que no torna partido o
evita el conflicto con tal de proteger a los hijos.
Marte en Libra se refiere a hombres del árbol que tuvieron dificultades
para expresar sus deseos ya que evitaban el conflicto y la discusión. Privi­
legiaban el buen trato por encima de sus propias ambiciones y esto pudo
tener consecuencias para toda la familia. En algunos casos los enojos que­
daron reprimidos, porque manifestarlos no estaba bien visto o no era bien
aceptado por la familia. A la hora de expresarse y conquistar sus metas,
esos hombres dudaron o sopesaron demasiado sus decisiones, dificultan­
do la acción y la asertividad. Sin embargo, Marte en Libra también podría
estar haciendo referencia a la energía puesta al servicio de ternas corno la
justicia, la estética o el arte, y no es raro encontrar abogados, mediadores o
políticos en la familia cuando tenernos este emplazamiento.
Con Venus en uno de sus signos de regencia, Libra, serán las mujeres del
clan quienes busquen el vínculo y la armonía a toda costa. Si bien este em­
plazamiento habla de posibles relaciones de pareja armoniosas en el árbol,
donde prevalecieron los buenos tratos y la reciprocidad, también podría
estar aludiendo a mujeres extremadamente preocupadas por complacer,
dependientes emocionalmente y con ciertas dificultades para hacer valer
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 155

sus propios deseos. También podría hablar de mujeres bellas, preocupa­


das por la estética, las apariencias y la imagen social. Ya que Libra es muy
sociable, es probable que estas mujeres dieran al mundo la imagen de estar
en una pareja más perfecta de lo que realmente era y que los problemas
quedaran guardados bajo la alfombra. Por eso, aunque lo vincular puede
estar favorecido en la familia, es importante no descuidar la independencia
e individualidad.

Planetas en Escorpio

El Sol en el signo de Escorpio nos habla de figuras paternas del árbol cu­
yas emociones fueron intensas y profundas, pero quedaron guardadas o
escondidas, fuera de la vista de los demás. Escorpio no quiere dejar salir
a la luz tan fácilmente lo que oculta, ya que esto implicaría perder poder o
quedar al descubierto. El Agua, en sus tres variantes, es críptica y enigmáti­
ca, pero sin duda el Agua de Escorpio es la más oculta de las tres. Aunque
es un signo yin, al estar regido por Marte y Plutón tiene un componente
mucho más fuerte, dominante y activo que los otros dos signos de Agua.
Por eso, en este emplazamiento, no es raro encontrar en el árbol hombres
que buscaron o ejercieron cierto poder, tanto en la esfera pública como en
la privada: políticos, investigadores, amantes de lo oculto. Muchas veces
veremos que estos padres esconden secretos, generalmente asociados a
temas de poder, sexo, dinero o traumas: un padre, un abuelo o un ancestro
que atravesaron situaciones críticas en la vida, que sufrieron grandes due­
los o que realizaron un profundo trabajo de transformación personal, pro­
ducto de una enfermedad, una pérdida o un hecho traumático. Esto dota a
la descendencia de un talento para ir al fondo de cada situación y sacar a la
156 Cecilia García Robles

luz lo que está escondido u oculto. También, la capacidad de transformarse


y regenerarse luego de las crisis vitales.
Cuando es la Luna la que está en Escorpio, estos rasgos los encontrare­
mos en la mamá, la abuela y las madres del árbol. En muchos casos, cuando
la persona nace con Luna en Escorpio, la madre estaba en pleno duelo, mu­
chas veces por la muerte de hermanos previos al nacimiento de la persona
o por abortos (voluntarios o involuntarios). Toda esa energía de muerte se
absorbe a través de la placenta, y vida y muerte quedan para siempre aso­
ciadas. Otras veces la madre pudo estar duelando la muerte de un ser queri­
do o de un proyecto, o atravesando un proceso de muerte y renacimiento
psicológico. Estudiando el árbol, encontraremos seguramente que varias
generaciones atrás también hubo madres en proceso de duelo o pérdidas,
que no quisieron o pudieron hablar al respecto. El nacimiento de la Luna
en Escorpio produce una reparación para el árbol, trayendo nueva vida
donde hubo muerte. De esta manera, se cierra el ciclo vida-muerte-vida.
Marte en Escorpio trae otro panorama, bastante diferente al lunar. Aquí
el guerrero está en su signo y se expresa de modo cauteloso, estratégico y
ambicioso. Hallaremos hombres en el sistema familiar que utilizaron su
energía potente y sexual de manera astuta. Misteriosos e intensos, si supie­
ron canalizar ese potencial en sus proyectos, es posible que hayan logrado
cierto poder y profundidad en lo ·suyo, pero, si este potencial se manifestó
de forma oscura, podríamos llegar a encontrar abusos, violencia encubier­
ta, manipulaciones y dominación. El tema de las herencias también está
muy marcado en este emplazamiento, y muchas veces podremos ver que
hubo peleas o secretos por temas de dinero o bienes heredados.
Con Venus en Escorpio estamos en presencia de un árbol cuyas mujeres
sufrieron por amor, sea porque tuvieron que vivir lo amoroso a escondidas,
cargando secretos y culpas, o sea porque se sintieron víctimas de abusos,
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 157

maltratos o control por parte de sus parejas. A veces, la imagen que se hereda
del árbol es de mujeres en proceso de duelo, muchas veces por viudez. Aquí
también podríamos encontrar secretos en el matrimonio, infidelidades, con­
flictos por temas de dinero y cierta dificultad para confiar en las relaciones.
Por eso este emplazamiento vuelve tan importante estudiar y comprender
cómo fueron las relaciones de pareja en el árbol, ya que esta desconfianza
puede transmitirse de generación en generación y provocar en el nativo un
miedo a la entrega amorosa. Cuando se logra trabajar con la sombra en lo
vincular, se produce un profundo proceso alquímico, capaz de arrancar de
raíz la causa del malestar de pareja y renovar los vínculos amorosos.

Planetas en Sagitario

El Sol en el signo de Sagitario nos habla de un linaje de hombres viajeros


y aventureros, que se animaron a salir de su zona conocida para descubrir
nuevos territorios: ancestros con raíces extranjeras, que traían incorpora­
da la mezcla de culturas, idiomas y tradiciones. Veremos en muchos casos
padres, abuelos o bisabuelos muy creyentes o con fuertes convicciones,
aunque también es posible que lo que nos heredaron sea una gran confian­
za en la vida. Sagitario en su sombra nos enseña que los excesos (incluso
de confianza y alegría) pueden ser un problema, y estos hombres pudieron
haber tomado decisiones exageradas o impulsivas, basados en falsas ilusio­
nes o ideales, lo que impactó negativamente en la familia. Entre estas situa­
ciones podrían observarse problemas con el alcohol y el juego, conductas
irresponsables o desenfrenadas provenientes del padre o de los abuelos o
una dificultad para gestionar adecuadamente la realidad a través de límites
y normas, que pudo traer problemas en la familia y en la descendencia.
158 Cecilia García Robles

La Luna en Sagitario refiere a madres, abuelas, bisabuelas que prove­


nían del campo o de países remotos, que hablaban otro idioma y tenían
costumbres distintas a las locales. En muchos casos optimistas, confiadas,
transmitieron a sus hijos esta alegría y expansión, aunque a veces también
podemos encontrar un componente un poco más ciego y negador, marca­
do por una incapacidad para aceptar y reconocer los problemas cotidianos.
Lo lunar necesita estabilidad y raíces, y Sagitario las busca y encuentra allí
afuera, lejos, en la aventura. Esto puede señalar alguna de las dificultades y
desafíos de esta Luna: echar raíces. Otra de las temáticas sagitarianas es la
relativa a la fe y la religión. Sagitario se asocia a la abundancia y el sentido
de la vida, por lo que es común en las Lunas sagitarianas que las madres, las
abuelas y las figuras maternas del árbol hayan criado a sus hijos con fuertes
valores morales y religiosos, y, si lo llevamos al extremo, valores dogmáti­
cos e indiscutibles.
Con Marte en Sagitario el guerrero se viste de viajero y explorador, mos­
trando un linaje masculino aventurero, arriesgado y entusiasta. Es posible
que los ancestros hayan tomado ciertas decisiones impulsivas o impru­
dentes, porque el Fuego confía y se aventura. De esta manera se produjo la
expansión del árbol, y futuras generaciones pudieron disfrutar los benefi­
cios de estos hechos ( viajes, expansión de negocios, apertura de fronteras a
lo desconocido). Sin embargo, también pudo haber traído consecuencias
negativas para la estabilidad y la cohesión familiar. Y como siempre con el
Fuego, estamos ante la energía de posibles perpetradores, por lo que habría
que estudiar si no hubo violencia de algún tipo, agresividad, descontrol o
excesos que hayan perjudicado a las mujeres y a los niños de la familia.
Venus en Sagitario nos acerca esta energía fueguina a través del linaje fe­
menino, las mujeres del árbol y los vínculos de pareja. Encontraremos mu­
jeres sociables, idealistas, amigables, aventureras, honestas y exploradoras.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 159

Con fuertes valores e ideales sociales, morales y religiosos, estas mujeres


confiaron en sus parejas y en sí mismas, aunque podríamos hallar también
un elemento de negación o exageración en lo vincular. Es frecuente que
haya mujeres extranjeras, que buscaron pareja en el exterior o que se casa­
ron con personas de otros países, etnias, religiones o filosofías. También, a
través del matrimonio, se aseguraron la expansión y la ampliación de sus
fronteras y límites.

Planetas en Capricornio

Cuando el Sol se encuentra en Capricornio otra vez volvemos al elemen­


to Tierra. Hay muchas similitudes con el Sol en Virgo, especialmente si
pensamos en el modelo de padres trabajadores, sacrificados y realistas. Sin
embargo, Capricornio, al ser un signo cardinal, es menos adaptable y más
emprendedor. Estos hombres buscaron mejorar la posición social de la fa­
milia, embarcándose en proyectos que sostuvieron a lo largo del tiempo.
Aquí el nativo pudo haber heredado el talento para emprender, compren­
diendo la importancia de la constancia, la disciplina y la paciencia para el
logro de las metas. La figura de padre es estable, sólida y con autoridad.
Capricornio está regido por Saturno, que en muchos casos podría mostrar
ciertas carencias o dificultades experimentadas por el padre o los abuelos,
especialmente en su infancia y juventud, que les forjaron ese carácter tan
obstinado y responsable.
La Luna en Capricornio habla de madres y abuelas que experimentaron
ciertas dificultades durante la maternidad, o que la vivieron con una gran
responsabilidad. Aquí veremos que el modelo de apego está más orien­
tado a cumplir con lo que se debe desde un lugar de mandato y no tanto
160 Cecilia García Robles

con el factor emocional. Por eso, en los niños de la familia pudo sentirse
cierta frialdad o formalidad en el trato. Probablemente la vulnerabilidad no
estuvo bien vista ni fue aceptada, y muchas veces se la interpretó como una
debilidad. Hallaremos ancestros que quedaron huérfanos de madre y pa­
dre, o que por carencias económicas tuvieron que criarse solos y aprender
a gestionar sus propias necesidades desde pequeños. Sea porque ambos
padres trabajaban en el campo o en la fábrica, o por la gran cantidad de hi­
jos que tenían, estos niños pudieron tener una fuerte influencia de abuelos
y abuelas en la familia, quienes los ayudaron a forjar un carácter estoico y
reforzaron el respeto y valor de las tradiciones.
Con Marte en Capricornio encontraremos hombres en el árbol que
aprendieron a frenar sus impulsos por el bien de algo mayor. Es frecuente
la presencia de militares, gendarmes, figuras de autoridad, policías o tra­
bajadores del campo. Estos hombres no se conformaron con trabajar para
sobrevivir1 sino que dirigieron sus esfuerzos a conseguir sus metas y vol­
verse sus propios jefes. Por eso1 este emplazamiento es frecuente en siste­
mas familiares donde las carencias del pasado se convirtieron en un com­
bustible que avivó las ambiciones sociales1 permitiendo la consolidación
y estructura de logros a largo plazo. Aunque el guerrero en Capricornio se
encuentra encauzado1 siempre es útil recordar que no h ay emplazamiento
que no tenga su sombra1 y en este caso sería la dificultad para tomar deci­
siones arriesgadas y para conectar con el propio deseo personal1 fuera de
los mandatos y las metas social y familiarmente establecidas.
Venus en Cap ricornio nos habla de mujeres que tuvieron un carácter
fuerte1 comprometido1 que buscaron la estabilidad y la seguridad en sus
parejas; responsables afectivamente1 aunque poco demostrativas. Suele
señalar parejas duraderas en el árbol1 que muchas veces se sostenían a base
de mandatos1 costumbres y conveniencia. No encontraremos un factor
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 161

muy pasional ni emotivo en estas mujeres, sino, por el contrario, más bien
reservado y serio. Si las condiciones lo permitieron, pudieron ser mujeres
ambiciosas y trabajadoras, con deseos de crecer profesionalmente. Si esto
no estuvo facilitado por el entorno, estas mujeres proyectaron sus ambi­
ciones en su pareja. Aquí debemos trabajar la dificultad para conectar con
el disfrute y el placer, ya que la energía del clan estuvo más enfocada en lo
que había que hacer, en los logros y en el esfuerzo, que en disfrutar de los
frutos del trabajo realizado.

Planetas en Acuario

Cuando el Sol se encuentra en Acuario volvemos al elemento Aire, pero


de un modo muy distinto al de Géminis y Libra, ya que estamos en los últi­
mos signos zodiacales, pisando terreno transpersonal. Acuario nos desafía
a arrancarnos las caretas de Leo (su opuesto complementario) y reconocer
que no somos nadie si no nos enmarcamos en la sociedad y no nos entrega­
mos a lo colectivo. Por eso, este modelo paterno puede ser desconcertante
para el nativo, ya que no le proporcionó una imagen identitaria, como en
Leo (domicilio del Sol). Aquí encontraremos que estos padres actuaron de
forma un poco errática o incomprensible, porque la creatividad y la origi­
nalidad eran más importantes que cumplir con expectativas sociales. Estos
hombres eran sociables, humanitarios, estaban preocupados por temas
colectivos y de derechos humanos. En algunos casos, sus acciones estaban
más puestas en la lucha social o el activismo que en la familia. En otros, la
responsabilidad familiar pudo haber sido muy alta y esto los llevó a huir
o desaparecer por momentos, ya que Acuario ama la libertad por encima
de todas las cosas. También encontraremos padres inventores, tecnológi-
162 Cecilia García Robles

cos, creativos y vanguardistas, que heredan a sus hijos y su descendencia el


amor hacia el futuro y la apertura de conciencia a lo nuevo.
La Luna en Acuario nos trae esta energía a través de las madres y la crian­
za en el árbol. Es posible que se sienta una ausencia en la figura materna,
ya que la naturaleza de Acuario es libertad y creatividad. Puede haber un
modelo de madres diferente al tradicional, con ideas progresistas e intere­
ses sociales muy marcados, madres que heredaron el amor por lo nuevo
y la justicia social. En muchos casos la crianza fue colectiva, en grupos o
comunidades donde el rol materno fue un poco más impersonal. También
es posible encontrar adopciones: tanto que las madres hayan adoptado ni­
ños como que hayan criado a los hijos de sus parejas. Incluso el nativo de la
Luna acuariana a veces se pudo haber sentido adoptado, diferente al resto
de su familia. El vínculo materno a lo largo de las generaciones fluyó des­
de un lugar social y es frecuente escuchar que mamá es "como una amiga''.
Aquí habría que trabajar la dificultad para permanecer, quedarse y generar
un nido afectivo emocional estable y contenedor.
Con Marte en el signo de Acuario la fuerza de los hombres estuvo en­
cauzada en temas sociales y colectivos. Veremos hombres independientes,
con fuertes ideales sociales y de justicia colectiva, que lucharon por los de­
rechos humanos o que se interesaron por las nuevas creaciones y avances
tecnológicos. El modelo masculino es distinto a la norma, y sus acciones y
conductas no siempre fueron bien comprendidas. Estos hombres busca­
ron romper con los parámetros establecidos en la familia o en la sociedad
para abrirse a un nuevo modelo de vida, más libre, rechazando la autoridad
y emprendiendo su propio camino, aunque les pudo haber costado la per­
tenencia familiar.
Venus en Acuario nos habla de mujeres en la familia que no se conforma­
ron con el modelo de pareja y relaciones tradicional. Poco convencionales,
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 163

libres y rebeldes, no se sentían cómodas en los roles establecidos, y esto


les pudo traer como consecuencia el repudio y el rechazo familiar o social.
No es raro en estos casos hallar mujeres que no se casaron, que tuvieron
relaciones libres, que convivieron antes del matrimonio, todos hechos que
antiguamente eran fuertemente castigados. Por eso, recordemos que en
Acuario encontraremos muchas veces qué ancestros quedaron excluidos
o sintieron una falta de aceptación, y en un punto, como Prometeo, que les
robó el fuego a los dioses para dárselo a la humanidad, ese sacrificio fue
necesario para hacer avanzar a toda la familia.

Planetas en Piscis

Cuando el Sol se encuentra en Piscis la imagen del padre y de los padres


del árbol en muchos casos es confusa y poco clara, inconsistente. Piscis
cierra la rueda zodiacal y es una energía transpersonal, que nos invita a la
entrega y a la disolución con el todo. Esto puede sonar muy bonito, pero,
cuando encarna en lo humano, su expresión puede no ser tan espiritual.
En el mejor de los casos podríamos encontrar modelos de paternidad sen­
sibles, espirituales o religiosos, preocupados por ayudar a los más nece­
sitados; también, interesados en la música, el arte, la poesía, la danza y la
sublimación de las emociones; hombres serviciales, médicos, sanadores.
Pero en otros casos, lamentablemente, esto se vivió como una ausencia
de modelo paterno, con padres abandónicos, desaparecidos o incluso au­
sentes de mente y emociones. A veces, consumidos por el alcohol u otras
adicciones, dejaron una imagen de poca estructura y solidez. El talento que
se hereda es la capacidad para conectar con la empatía hacia todo ser vivo y
permitirse fluir con la vida desde un lugar sensible y profundo.
164 Cecilia García Robles

Con la Luna en Piscis esta energía se vivió a través del vínculo materno
a lo largo de las generaciones. Podríamos encontrar madres evasivas, idea­
listas, altamente fantasiosas, que no han podido o querido ver la realidad.
El problema de las adicciones puede correr por parte materna, aunque a
veces la evasión pisciana puede darse a través de otras conductas, como la
dispersión o la negación de los problemas. El vínculo entre madres e hijos
es muy intenso y simbiótico, incluso indiferenciado. Podría sentirse una
fuerte lealtad hacia las madres y las abuelas del árbol, y un deseo de sal­
varlas. En muchos casos la energía de Piscis se encarna desde dinámicas
vinculares de tipo víctima-victimario-salvador, por eso aquí el nativo pue­
de quedar tomado por uno de estos lugares (posiblemente el salvador de
mamá), buscando rescatar a esta madre que se sintió víctima de su marido
o de sus propios padres. Es importante no caer en espejismos y aprender a
poner límites, tema a trabajar en el Agua y especialmente en Piscis, ya que
la simbiosis materna puede cegar fuertemente al nativo.
Marte en Piscis nos habla de un guerrero espiritual, un posible com­
plejo de salvador en el árbol que se encarnó a través de las figuras mas­
culinas de la familia. Estos hombres pudieron ser empáticos, intuitivos y
sensibles. Es posible que les haya costado actuar por miedo a lastimar a
otros; incluso, que el reconocimiento de su propio deseo les h aya resul­
tado difícil, por ser este deseo confuso y estar mezclado con las mareas
emocionales del entorno, lo que pudo haber producido frustraciones en
estos hombres del clan. Por eso, a veces sus actos fueron incomprensi­
bles, pasando de la pasividad y la sutileza (incluso la falta de potencia) al
descontrol y los enojos desmedidos, ya que el Agua no tiene bordes que
la contengan. Si pudieron encauzar toda esa sensibilidad, es posible que
h ayan hecho trabajo comunitario por los más necesitados y hayan canali­
zado esa energía en el arte.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 165

Por último, llegamos a Venus en Piscis. Aquí encontraremos un linaje feme­


nino extremadamente sensible, romántico e idealista. Es posible que las his­
torias de amor de las mujeres del clan hayan estado marcadas por la fantasía
y el engaño. Piscis, al estar regido por Júpiter y Neptuno, puede tender a las
exageraciones y a lo idílico, por eso podría hablarnos de amores platónicos.
Es frecuente escuchar que una abuelita se sacrificó por amor o que una bis­
abuela estuvo toda la vida enamorada de otro hombre, que no era la persona
con la que la habían forzado a casarse. Y la descendencia hereda esta dificul­
tad, típica de Piscis, para reconocer, aceptar y contentarse con la realidad, ya
que el amor más alto y elevado para Piscis es el que se crea en su fantasía.
Aquí es importante trabajar con las idealizaciones y las decepciones amoro­
sas del árbol; de lo contrario, se puede seguir repitiendo este patrón.

Aspectos a los planetas

Los aspectos que reciban estos cuatro planetas sin duda cambiarán la
interpretación, ya que no será igual si Venus en Aries está en conjunción a
Plutón o a Neptuno, o si ese Sol en Piscis tiene una oposición a Saturno o a
Urano. Del mismo modo, la casa astrológica donde se encuentre el planeta
teñirá su manifestación, ya que el Sol en Leo no se expresa igual si está en
casa I o en casa XII.
Dejando el tema de las casas para más adelante, aquí haremos un pe­
queño apartado nombrando algunos aspectos importantes a los planetas
lentos para ayudar a matizar la interpretación planetaria.
Como no hemos mencionado las diferencias entre los aspectos tensos
(conjunción, cuadratura u oposición) y los fluidos ( trígono y sextil) en as­
trogenealogía, nos centraremos más bien en los tensos, que son los más di-
166 Cecilia García Robles

námicos y requieren un mayor trabajo de integración. En un principio, no


haremos distinción entre una cuadratura o una conjunción, no porque no
se expresen de manera diferente ( aunque hay muchos puntos en común
por el mero contacto planetario), sino porque intentaré simplificar la inter­
pretación. Abarcar todas las posibles formas de manifestación de un planeta
diferenciando cada aspecto es una tarea colosal que excede este apartado.
Principalmente, trabajaré con los transpersonales (Urano, Neptuno,
Plutón) y Saturno. Los transpersonales, como vimos en el capítulo sobre
planetas, suponen un gran gasto energético y de adaptación del organismo
al medio. Suelen hacer referencia a las grandes experiencias vitales, aquellos
eventos o situaciones que provocaron un antes y un después en la familia.
Saturno es el último planeta de los sociales y durante miles de años se creyó
que era el último del sistema solar. Su aspecto tenso con los planetas perso­
nales deja ciertas huellas y aprendizajes difíciles para toda la familia.

Aspectos de Plutón
Cuando Plutón hace aspecto a alguno de estos cuatro planetas per­
sonales (Sol, Luna, Marte o Venus) los carga con ese manto de misterio
y secretismo, típico de lo plutoniano. Representa esas experiencias que
nos llevan al límite de lo imaginable, que sacuden nuestras bases, rompen
y destruyen las seguridades y arrancan de raíz lo que ya está caduco. Sin
embargo, también nos permite, luego de esa tarea de limpieza profunda,
construir sobre ese suelo fértil una realidad más auténtica. Por eso es la ca­
pacidad de transformación y regeneración del árbol genealógico.
Cuando está en aspecto tenso al Sol (conjunción, cuadratura u oposi­
ción), es frecuente encontrar que estas experiencias complejas y difíciles se
vivieron en el árbol a través de los padres de la familia. El padre, un abuelo
o un bisabuelo experimentaron situaciones que los llevaron a tener que re-
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 167

nacer a través de la renuncia y el dolor. En aspecto a la Luna, esto pudo ocu­


rrirles a las madres del clan. También, pudo haber una muerte traumática
o prematura durante el embarazo, o pérdida de bebés o niños en el árbol.
En aspecto a Marte, nos puede hablar de violencia extrema o encubierta,
manipulaciones o secretos sexuales. En este caso es importante trabajar
con la sombra, los secretos y los conflictos que generaron o padecieron
los hombres del árbol. En aspecto a Venus, la crisis, el dolor o el duelo se
pudo vivir a través de la pareja o lo padecieron las mujeres de la familia (en
muchos casos con sus maridos) y no es raro encontrar viudez o abusos de
distinto tipo hacia las esposas del árbol.

Aspectos de Neptuno
Cuando Neptuno hace aspecto tenso a los planetas personales, estos se
vuelven más blandos, sutiles y resonantes. Neptuno suaviza y sutiliza. Lo
que toca se sublima y se eleva, aunque también se desorganiza, pierde su
forma original y su solidez. Por lo tanto, los planetas que reciban aspectos
tensos de Neptuno pueden mostrar a través de qué actores, roles y expe­
riencias se vivió el caos, la confusión, la entrega o la trascendencia espiritual.
En aspecto tenso al Sol esto pudo haberle ocurrido al padre o al vínculo
entre el nativo y su padre, o incluso haberlo experimentado su padre con
su abuelo (o generaciones anteriores). Esta figura puede presentar rasgos
más desorganizados o haber perdido el borde y la estructura por alguna
experiencia vital o por adicciones o enfermedad mental. En aspecto a la
Luna esto se suele experimentar más con el vínculo materno. A veces, la
relación de madre a hijo es confusa y desorganizada. Tiende a la indiferen­
ciación, la culpa y la falta de límites. También, podría hablar de engaños (o
autoengaños). En aspecto a Marte, algo del accionar de los hombres tuvo
un matiz dudoso o engañoso. Pudieron haber vivido algún tipo de fraude o
168 Cecilia García Robles

haber sido estafadores. Con Venus, esto lo vivieron más bien las mujeres en
sus vínculos de pareja, sintiéndose engañadas, estafadas o confundidas. Sin
embargo, esto también pudo vivirse como una fuerte influencia del plane­
ta de la inspiración, que pudo haber facilitado la sublimación de la libido a
través de distintas manifestaciones artísticas, como la música, la danza, la
actuación o la fotografía.

Aspectos de Urano
Aquí recordaremos que Urano nos habla de eventos repentinos, ines­
perados y que hacen tambalear la seguridad y estabilidad familiar. Tam­
bién puede referirse a desconexiones emocionales, lazos afectivos que se
cortan, actos de rebeldía contra figuras de autoridad y la posibilidad de
renovar y actualizar el árbol incorporando una mirada más inclusiva, no­
vedosa y vanguardista a la familia. Es una energía difícil de integrar ya que,
si recordamos, los sistemas familiares tienden a comportarse de acuerdo
con la lógica lunar-saturnina: buscan la pertenencia, la cohesión y la segu­
ridad afectiva (Luna), y se consolidan a través de mandatos y reglas a seguir
(Saturno). La cualidad uraniana, si no se integra adecuadamente, amenaza
la seguridad y estabilidad del árbol, y suscita reacciones de exclusión y re­
chazo por parte del sistema.
Cuando Urano está en aspecto tenso al Sol, esta figura rechazada o
excluida pudo haber sido el padre, un abuelo o un bisabuelo, por tener
un pensamiento distinto al tradicional o por rebelarse ante alguna es­
tructura o mandato obsoleto. En aspecto a la Luna, este pudo haber sido
el caso de la madre, una abuela o una bisabuela. También nos puede ha­
blar de una dificultad para establecer un apego seguro a lo largo de las
generaciones, a veces por miedo de la madre a quedar atrapada por las
demandas de sus hijos, en otros casos por situaciones incontrolables que
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 169

cortaron abruptamente la simbiosis madre-hijo, y en otros, porque el


apego seguro se vio dificultado en el vínculo primario debido a pérdidas
de hijos previas (tanto de la madre como de generaciones anteriores).
Cuando hubo muertes abruptas e impredecibles o abortos en el árbol,
como mecanismo defensivo se puede instalar un apego evitativo, que
protege del sufrimiento ante la pérdida ( pero que, a la vez, impide la en­
trega emocional) . Cuando el aspecto se produce con Marte, es frecuente
encontrar a hombres del árbol que fueron rebeldes, antisistema, o que
por algún motivo fueron excluidos o desterrados de la familia. A veces se
fueron lejos y no volvieron a entablar lazos con su familia, sus esposas y
sus hijos. Y cuando el aspecto se produce con Venus, son las mujeres del
árbol quienes sufrieron algún tipo de rechazo, las que fueron distintas,
libres, o las que no cumplieron con las expectativas familiares. Quizá se
enamoraron de alguien que no era aceptado por su familia y, para po­
der vivir esta relación, tuvieron que cortar lazos e irse lejos del hogar.
En todos estos casos, es importante reconocer que estas personas son
parte del árbol; no se puede excluir a nadie del sistema, y comprenderlo
y aceptarlo es un gran acto de sanación familiar.

Aspectos de Saturno
Por último, hablaremos de Saturno. Aunque no es un planeta transper­
sonal y, por ende, no está tan lejano a la conciencia humana como las ener­
gías de Urano, Neptuno y Plutón, veremos que las experiencias saturninas
suelen ser dolorosas y difíciles de integrar para la familia, especialmente en
aspecto tenso a los planetas personales.
Saturno puede indicarnos carencias, tanto materiales como afectivas:
situaciones en las que los miembros de la familia se sintieron solos, des­
amparados, tuvieron que aprender a autogestionarse sin ayuda de nadie,
170 Cecilia García Robles

no tuvieron el sostén y el apoyo que necesitaron. Por eso, podría hablarnos


de situaciones de orfandad, pobreza o carencia. También podría indicar
reglas y normas a las que h ay que adherirse para mantener la pertenencia y
el respeto por parte de la familia.
En relación con esto último, hay dos situaciones posibles. En la prime­
ra, más frecuente en aspectos tensos entre Saturno y el Sol, estas normas
eran rígidas, inflexibles, y suponían la supresión de los deseos personales
por el bien de la familia; esto de por sí suele traer dolor, ya que podría ser
el caso de un padre o madre autoritarios o severos. La otra situación que
podríamos encontrar, si el principio saturnino no estuvo bien integrado, es
la falta de límites, orientación, guía y estructura familiar. Esta última situa­
ción, más frecuente (aunque no exclusivamente) en aspectos tensos entre
Saturno y la Luna, podría generar un sentimiento de desamparo en la per­
sona y los ancestros, ya que suele hablar de niños en el árbol que tuvieron
que madurar desde muy temprano para sobrevivir. Los aspectos tensos a
Marte suelen señalar una difícil relación entre los hombres jóvenes del ár­
bol y las figuras de autoridad, y una dificultad para integrar la individuali­
dad con el respeto a las tradiciones. Aspectos entre Saturno y Venus pueden
indicarnos un sentimiento de desvalorización o exigencia por parte de las
mujeres del árbol, que quizá experimentaron que el compromiso o el ma­
trimonio eran un sacrificio, o se sintieron poco respetadas y valoradas por
sus parejas.
En todos estos casos, es importante trabajar el límite sano, matizar esta
exigencia, que llevada al extremo puede ser dañina, y comprender que es­
tas carencias de nuestros antepasados, que suelen sentirse como miedos
por parte de los descendientes, deben entenderse como talentos para ac­
tuar con responsabilidad en el mundo, no como obsesiones o limitaciones
mentales.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 171

Reflexiones finales sobre los linajes

Comprender cómo se han expresado las madres y los padres en la fa­


milia, cómo se sintieron los hombres y las mujeres y qué desafíos experi­
mentaron puede echar mucha luz sobre ciertas dificultades que como des­
cendientes estemos viviendo, y frecuentemente encontraremos en nuestra
historia familiar la causa de los fracasos afectivos o vinculares.
Aunque la temática es larga y compleja, y nunca se pueden abordar to­
das las posibles formas de manifestación de un planeta por signo (o aspec­
to planetario), estas descripciones pueden aportar ciertas pautas para en­
tender un poco más el funcionamiento familiar. Sugiero seguir ampliando
los significados propuestos en este capítulo. Me gustaría reiterar que, a la
hora de interpretar cualquier indicador astrológico a la luz de lo transgene­
racional, la tendencia a la repetición es la más frecuente, pero también hay
que recordar que muchos emplazamientos planetarios pueden implicar
una compensación tendiente a traer el equilibrio al árbol. Además, lo que
cada nativo ha heredado de su árbol nunca es la totalidad de las experien­
cias vividas de sus antepasados.
Siempre es conveniente estudiar el linaje femenino combinando lo
lunar con lo venusino, analizando si hay conflictos entre estos dos roles,
cuál de los dos pareciera mejor integrado y si estas experiencias fueron
placenteras o dolorosas (estableciendo sus dificultades, pero también sus
talentos). Si encontráramos aspectos tensos entre la Luna y Venus, podría­
mos pensar en conflictos entre el rol femenino y el materno, o una dificul­
tad para experimentar ambas situaciones con naturalidad y placer. Por el
contrario, si estuvieran en aspectofluido (trígono o sextil), es más probable
que estos roles se hayan vivido con menos dificultad en generaciones an­
teriores.
172 Cecilia García Robles

Respecto al linaje masculino, también debemos verlo en conjunto. Se


sugiere estudiar cómo se expresó lo solar, cómo fue lo marcial, si alguno
de los dos recibe más aspectos tensos o está más dificultado. Aquí también
es útil ver si hay aspectos tensos entre el Sol y Marte, que podrían hablar de
problemas entre los padres y los hombres del árbol, o entre el padre en su
rol paternal y en su rol masculino, mientras que los aspectos fluidos podrían
indicar una buena integración de ambos roles y energías en el árbol.
Por último, cuando encontramos tensiones entre la Luna y el Sol, o entre
Venus y Marte, no es raro que haya conflictos entre las madres y los padres, o
las mujeres y los hombres del clan, mientras que los aspectosfluidos muchas
veces aluden a una facilidad y comprensión entre ambos a lo largo de las
generaciones.
CAPITULO 6
• ;e::;; e_,

Las doce casas en astrogenealogía

Las casas es el último componente del abecé astrogenealógico, que nos


permitirá tener una lectura más completa y acabada de la carta natal a la luz
de las herencias familiares y transgeneracionales.
Interpretaremos, entonces, las casas en términos sistémicos: persona­
les, familiares y transgeneracionales. Cada casa tiene un significado par­
ticular, indicando ámbitos de experiencia. Nos mostrará cómo se experi­
mentó esa área vital en el seno de la familia y del árbol y; especialmente, qué
es lo que la persona heredó en términos de talentos a desplegar o conflic­
tos a superar. Como siempre, hay que tener en cuenta que la energía pue­
de manifestarse a través de repetición de pautas y modelos familiares 01 en
algunos casos, mediante compensación de dificultades transgeneracionales,
que produce una reparación de estos conflictos.

Algunas consideraciones

A la hora de trabajar con las casas astrogenealógicas tendremos en


cuenta los siguientes factores:
174 Cecilia García Robl�s

• En primer lugar, en orden de importancia, si hay planetas presen­


tes. El planeta nos hablará del actor o la experiencia que se desarro­
lló en relación con los significados de esa casa. El signo en el que
está el planeta será importante (pudiendo o no ser el mismo signo
de la cúspide).
• Si no hay planetas presentes en una casa, se tendrá en cuenta el
signo de la cúspide. Si hubiera planetas presentes, el signo de la
cúspide también es relevante en segundo lugar (y; si hay planetas
presentes, el signo del planeta también).
• Si no hay planetas presentes y se toma el signo de la cúspide, se
puede ir a buscar dónde está el planeta regente de ese signo para
sumar mayor información al análisis.
• Los expertos o estudiantes avanzados pueden también considerar
si hay planetas en otras casas haciendo aspectos a las cúspides de
esas casas o si se producen viajes planetarios (para los que cono­
cen y dominan la técnica).

Todos estos factores darán información importante sobre las distintas


áreas de la vida en el seno familiar. En este capítulo nos limitaremos a des­
cribir las doce casas a la luz de la lectura genealógica dando algunos ejem­
plos de signos o planetas en dichas casas.

Triángulo de Fuego

Cuando hablamos del triángulo de Fuego nos referimos a las casas I,


V y IX de la carta natal. Aunque podríamos argumentar que, al ser casas
identitarias, encontraremos menos información transgeneracional en ellas,
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 175

veremos que esto no es del todo cierto. Por un lado, porque estos ámbitos
se configuraron en función de las experiencias vividas por nuestros padres
y nuestros antepasados con relación a esas temáticas y, en segundo lugar,
porque al representar áreas de expresión y expansión del yo aportan una
información fundamental sobre el rol del consultante en su sistema familiar
y cómo las experiencias de los antepasados, padres, abuelos, y el sistema de
creencias y valores heredados moldearon su personalidad y autoexpresión.

Casal
La casa I es la casa del Ascendente (AC). Esta es un área muy personal
ya que se refiere al yo del sujeto. Sin embargo, no es un ego racional ni au­
toconsciente. Es el yo desde su expresión más pura y espontánea.
Se relaciona con el momento del nacimiento ya que el AC es el signo
que está en el horizonte (punto cardinal Este) en el momento preciso y el
lugar exacto en que nacemos. Esta energía deja una marca, una huella, im­
prime su naturaleza en nosotros y se va manifestando en distintas octavas
evolutivas a lo largo de la vida a través de personas o situaciones que nos
acercan esa energía para que entremos en contacto con sus potenciales y
vayamos empapándonos de ella poco a poco.
Al ser la puerta principal de la carta natal, a través del AC ingresa y sale
toda la energía vital. Por eso, el signo de la cúspide (y los planetas presen­
tes) tiñen toda la carta natal de la persona.
Por casas derivadas (técnica tradicional de astrología para ampliar los
significados astrológicos) encontraremos la influencia de abuelos, espe­
cialmente la abuela paterna y el abuelo materno en la casa I {el abuelo pa­
terno y la abuela materna se verán en la casa opuesta, la VII).
Si llevamos esto al ámbito genealógico, encontramos que el AC está muy
ligado al clima emocional que imperaba en el hogar en el momento en el
176 Cecilia García Robles

que la persona nace. Por eso, el signo y los planetas cercanos al AC (y el go­
bernante de la carta natal, es decir, el planeta regente delAC) pueden darnos
información importante sobre las circunstancias del parto y del nacimiento.
Al hablar de esta energía no podemos obviar el rol que cumple el Proyec­
to y Sentido Gestacional (PSG) en el estudio genealógico. El PSG representa
el plan o proyecto que la familia tenía reservado para el individuo. Nos da
información muy importante sobre qué expectativas tiene el árbol con su
nacimiento. Es un proyecto (no solo de los padres, sino también de todo el
sistema), tiene un sentido para el árbol (incluir un excluido, reemplazar a un
miembro que falleció o un hermanito, traer la armonía familiar o resolver
un conflicto de dinero) y está en relación directa con la gestación, ya que
se establece un tiempo antes de esta y se extiende unos años después del
nacimiento.
El PSG incluye la casa XII (la gestación y vida intrauterina), el AC (las
circunstancias del parto y del nacimiento) y la casa I (los primeros años de
vida del nativo).
Por lo tanto, elAC será un factor clave para determinar el rol que la per­
sona desempeña en su sistema familiar -rol relacionado con los temas que
sus padres estaban viviendo unos meses antes de la gestación-, las circuns­
tancias del nacimiento que dejarán una fuerte impronta a lo largo de su
vida y las experiencias más importantes que atravesó durante sus primeros
años. Todo este cúmulo de situaciones tendrá una gran influencia en su
carácter y en las circunstancias que vivirá en el futuro.
Hay que considerar que el PSG tiene también un componente trans­
generacional, ya que muchas veces el árbol impulsa el nacimiento de un
nuevo miembro al sistema para restablecer el equilibrio perdido. Recor­
demos que funciona de acuerdo con la lógica sistémica, donde cada ele­
mento cumple un rol fundamental y está interconectado con el resto de los
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 177

elementos. Por lo tanto, para mantener la homeostasis, todos los partici­


pantes deben ejercer su función adecuadamente y, cuando esto no ocurre,
el árbol opera mecanismos compensatorios (como cuando se excluye un
miembro del sistema y en su lugar se trae un nuevo miembro a la familia
que cargará con parte de sus programas y herencia).
Teniendo estos significados astrogenealógicos en mente, haremos un
panorama de los AC de acuerdo con el elemento de su cúspide:
Los AC en signos de Fuego en general vienen a la familia a ponerla en
movimiento. Esto implica sacarla del letargo, hacerla avanzar, superar los
miedos o apegos y permitir que todo el sistema corte y trascienda sus con­
flictos inconscientes. Ya que vienen al mundo a aprender a diferenciarse
y ser auténticos, suelen ser pioneros para las siguientes generaciones. Su
función en el árbol es atreverse a ser ellos mismos superando las culpas y
las lealtades ciegas.
Los AC en signos de Tierra tienen la función de traer orden, estructura y
realismo al sistema. A diferencia del Fuego, vienen a aplacar a la familia. En
muchos casos los ancestros han actuado sin medir, por egoísmo o impulso,
y ellos deben aprender a evaluar las consecuencias antes de actuar. Para eso,
es fundamental que aprendan a cuidar el cuerpo, el dinero y la materia y a lu­
char por sus objetivos, estableciendo un nuevo modus operandi que permi­
tirá equilibrar los desbalances sistémicos por falta de precaución y mesura.
Los AC en signos de Aire tienen la misión de poner en palabras lo no di­
cho de la familia y aprender a relacionarse con los otros de forma armo­
niosa, equilibrada y por el bien común. Pueden venir de familias que han
estado muy fijadas en sus objetivos materiales, descuidando el factor social
y vincular, por eso son los encargados de conectar a la familia y abrirla al
mundo social. También deben superar los miedos y el conservadurismo y
atreverse al cambio para el avance de todo el clan.
178 Cecilia García Robles

Los AC en signos de Agua son los que vienen a conectar emocionalmen­


te a la familia. Estudiando el árbol podemos encontrar modos vinculares
superficiales o en los que predominó la razón sobre la emoción, por lo que
su función es aprender (y enseñar) a relacionarse desde el amor, la entrega,
la empatía y el cuidado del otro. Primero deben conectar con las propias
emociones (tarea que puede ser muy difícil), para luego poder empatizar
con las emociones ajenas. De esta manera serán capaces de vincular, unir,
cohesionar lo que anteriormente se desconectó por exceso de raciocinio o
desapego emocional.

Casa V
La casa V, que tradicionalmente nos habla de la autoconciencia egoica,
la autoexpresión y la creatividad, tiene también significados genealógicos
muy interesantes.
Uno de los arquetipos principales que aparecen en la exploración de
este ámbito es la constitución del niño edénico o divino. Todos venimos al
mundo siendo potencialmente perfectos, como una semilla de pura po­
sibilidad, espontaneidad y creatividad. Este niño puede crecer sanamen­
te o las experiencias infantiles pueden dejarle heridas profundas que se
expresarán como complejos o traumas (abandono, inferioridad, falta de
merecimiento, injusticia, vergüenza, etc.). Es altamente improbable que
crezcamos con una autoestima y un orgullo sanos si en nuestro árbol hubo
abandono infantil, orfandad, heridas en el ego, un rechazo hacia la infancia
o bloqueos en la creatividad.
Por lo tanto, en astrogenealogía, la presencia de ciertas energías plane­
tarias más desafiantes en la casa V podrían mostrar una infancia y un ego
heridos, producto de las propias vivencias infantiles durante los años de
constitución yoica, pero también como un reflejo de las dificultades de los
Astrogenealogía: un viaje hacia la:s raíces familiares 179

padres, los abuelos y los antepasados para alojar, cuidar y nutrir a sus pro­
pios niños divinos.
La casa V le sigue a la IY. Mientras que en la IV se constituye una pri­
mera identidad inconsciente, leal a los ancestros, cuya identificación es a
través del apellido, en la casa V el niño reconoce que, además de ser parte
de un clan, es un ser individual, con un nombre propio y con sus propios
deseos y personalidad.
El pasaje de las casas de agua (lv; VIII y XII) a las casas de Fuego (V,
IX y I) puede ser complejo ya que implica un proceso de diferenciación
y un corte con la fusión de la casa anterior. Este corte en el apego con los
padres y al árbol habilitará el despliegue de rasgos, conductas y decisio­
nes propias, que muchas veces no serán aceptadas o aprobadas por la
familia.
Por lo tanto, todos estos factores, el adultocentrismo, las culpas y lealta­
des inconscientes, los mandatos familiares, el rechazo a la espontaneidad
infantil, la muerte prematura o traumática de niños, pueden generar blo­
queos en la autoexpresión adulta.
En la casa V también podremos observar cómo se vivenciaron los em­
barazos y qué valores educativos se impartieron a los niños, cómo fueron
las infancias (qué experiencias se heredaron de los padres y los antepasa­
dos sobre sus propias infancias) y, en función de todo esto, cuánto espacio
se le dio a la creatividad. Por ejemplo, con Saturno en casa V el embarazo o
la crianza pudieron haber sido vividos como una obligación o carga en el
árbol (aunque seguramente esas situaciones se hayan transitado con mu­
cha responsabilidad). Urano podría hablar de una dificultad para compro­
meterse o de intermitencias en el embarazo o en la crianza. Neptuno, de
una fusión emocional profunda con los hijos y, en algunos casos, de confu­
sión en los roles, victimismo o manipulación emocional.
180 Cecilia García Robles

Es un ámbito de autoexpresión, de escenarios, de brillo, donde se busca


mostrar al mundo los recursos y talentos con los que se cuenta y expo­
nerlos con orgullo. Esto sólo será posible si se han asimilado, integrado y
valorado los dones de los distintos miembros del árbol, si se les ha dado li­
bertad para la autoexpresión propia y auténtica. Si hubo lugar para el goce,
la diversión, el disfrute y el esparcimiento en el linaje familiar, esta área pue­
de ser un espacio de placer y disfrute (que se puede a veces observar con
presencia de planetas benéficos, como Venus, Júpiter o el Sol). Al ser una
casa de disfrute y relax, también indica aquello que ha producido placer y
diversión para los miembros del árbol, actividades o vínculos que genera­
ron entusiasmo o se realizaron con pasión. Energías restrictivas como Sa­
turno pueden hablar de miedos o dificultades para divertirse y distenderse,
producto de mandatos familiares o culpas. El deber primó por encima de
todo. Energías más expansivas, como Júpiter, podrían hablar de viajes y
alegría, aunque también de excesos (alcoholismo, ludopatía o adicciones).
Plutón en algunos casos podría hablar de muertes trágicas, secretos, niños
no reconocidos, abortos o traumas que dejan una herida y un temor en
siguientes generaciones.

Casa IX
La casa IX en astrogenealogía nos cuenta las historias de los antepasa­
dos que migraron. Es el área de vida lejana, ajena y foránea donde busca­
mos las respuestas a las incógnitas de la vida.
Sigue a la casa VIII, donde descendemos a los infiernos de la mente
para buscar los secretos y traumas enterrados, navegando en el pantano del
inconsciente para ir a recuperar estos contenidos en sombra. Una vez rea­
lizado este viaje del héroe, estamos en condiciones de volver a elevarnos
hacia la luz, como el águila de Zeus (equivalente griego del dios romano
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 181

Júpiter, regente de la casa IX), obteniendo una visión expandida. El águila


tiene un campo visual de 340 grados y puede ver más allá de 500 metros.
Esa ampliación de conciencia que se alcanza en la casa IX nos permite ver
la vida desde otra perspectiva, trascender los conflictos y adquirir sabidu­
ría para enfrentar los desafíos con calma, conciencia y comprensión.
La casa IX nos muestra la actitud que heredamos de nuestros padres,
nuestros abuelos y nuestros bisabuelos respecto al extranjero, a la apertura
de miras y la búsqueda de la verdad. Muchos de nuestros antepasados tu­
vieron que migrar por uno u otro motivo. Estudiar esta casa nos permitirá
comprender cómo vivieron esta experiencia y qué consecuencias ha deja­
do en la familia. El planeta presente nos indicará quiénes han sido los que
buscaron expandir sus fronteras, salir de sus lugares conocidos, alejarse de
su manada para descubrir qué hay más allá o para mejorar sus condiciones
de vida y las de su familia. Al ser un área de expansión, esto les permitió
crecer, aprender de nuevas culturas y valores morales.
Los planetas de Fuego, como el Sol, Júpiter o Marte, mostrarán una
apertura hacia la aventura y una disposición a correr riesgos. Urano po­
dría ser indicador de una desconexión familiar como consecuencia de un
viaje al extranjero. Saturno podría indicar que la migración o expansión
produjo miedos o dificultades materiales. El Sol y Marte en la casa IX nos
pueden hablar de un linaje masculino migrante, mientras que Venus y la
Luna podrían indicar que las que migraron fueron las mujeres (o la línea
materna).
En este ámbito aspiramos a valores éticos, morales e ideológicos supe­
riores. Se sabe que la religión y la adhesión a ideologías políticas y filosófi­
cas de nuestros padres y nuestros antepasados tienen una fuerte influencia
en nuestra propia cosmovisión. La presencia de signos conservadores,
como Tauro, Capricornio o Cáncer, o de planetas como Saturno o la Luna,
182 Cecilia García Robles

podría indicar un apego a la tradición o un miedo a la apertura a lo nuevo.


En tal caso es importante explorar por qué hay tanto apego a lo conoci­
do y qué consecuencias tuvo en la familia. Por el contrario, planetas como
Urano podrían indicar tendencias más liberales o incluso una visión del
mundo más rebelde y fuera de las reglas y normas sociales. Incluso podría
mostrar que el nativo rehúsa seguir la misma religión o ideologías políticas
de sus padres o se rebela ante ellas, produciendo un quiebre con el sistema
de creencias familiar.
Las filosofías de vida o la cosmovisión que construimos en la casa IX
nos permite dar sentido a las experiencias. La energía presente en dicha
área nos indicará cómo nuestros antepasados intentaron dar una expli­
cación a las experiencias vitales y podría llegar a aparecer la influencia
de algún guía o autoridad moral o religiosa. Neptuno podría indicar, en
algunos casos, una tendencia a la búsqueda espiritual dentro del árbol,
pero también experiencias de engaño o ilusión. Plutón podría significar
que los miembros del clan proyectaron el poder en líderes espirituales
o instituciones religiosas, quedando como víctimas de manipulaciones;
también podría hablar de una desconfianza básica como consecuencia de
experiencias vitales difíciles o traumas familiares durante procesos migra­
torios.
Los nativos con el Sol en casa IX son los llamados a ampliar la cosmo­
visión familiar, conectar con una mirada renovadora y optimista, aprender
a ver el mundo con nuevos ojos y atreverse a abrirse a los desafíos que la
vida propone, que seguramente dejarán muchísimas enseñanzas para ellos
y futuras generaciones.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 183

Triángulo de Tierra

El triángulo de Tierra abarca las casas 11, VI y X en la carta natal. Son


casas bien concretas y personales, aunque, bajo la lupa sistémica, encon­
traremos interpretaciones que no solo hablen del sujeto, sino también de
su árbol.
Estas casas estructuran nuestro lugar en el mundo físico, la forma en la
que manifestaremos nuestra realidad material, nos aseguraremos el sostén
económico, nos ocuparemos de los asuntos del mundo real, cuidaremos
de nuestra salud y nuestro cuerpo y daremos forma a nuestras metas.
Gran parte de nuestras aspiraciones en la vida, nuestro vínculo con el
dinero y con el cuerpo provienen de aprendizajes familiares y herencias
ancestrales. Por eso es importante estudiar estas casas a la luz de la astro­
genealogía, especialmente cuando la persona tiene alguna dificultad o sín­
toma que pudiera originarse en el terreno familiar y en su relación con el
mundo concreto.

Casall
La casa II es una casa muy importante en astrogenealogía ya que habla
de temas fundamentales que (por espejo con la casa VIII) suelen traer pro­
blemas para los miembros del sistema: el dinero, los recursos, los valores y
la estima personal. Generalmente las personas con planetas en dicha casa
suelen tener temas a trabajar vinculados a estos tópicos. Sabemos que el
factor econó[Link] peleas y conflictos, y no hay una sola familia donde
no sea un tema de discusión (tanto por administración de los bienes y ri­
quezas como por carencia de estos).
En esta casa podremos investigar cómo fue el aprendizaje que heredó el
sujeto respecto a la importancia del dinero y cuáles son los talentos y recur-
184 Cecilia García Robles

sos con los que cuenta para obtenerlo. Veremos cómo la familia ha podido
acumular bienes, tierras, cómo los ha conservado y qué ha hecho con los
ingresos; qué actitud han tenido los padres, los abuelos y los ancestros en
lo referido a lo económico y cómo esto se ha pasado a la descendencia en
forma de mandatos, miedos o creencias sobre el dinero. Para eso debere­
mos estudiar el signo de la cúspide y los planetas allí presentes (de no ha­
ber planetas, será más relevante el regente de esa casa).
Seguramente, si encontramos signos de Tierra en la casa 11, en el ho­
gar pudo haber un criterio muy realista en lo respectivo a lo económico,
con un árbol que tendía a la conservación y el cuidado de los bienes, y que
procuraba no correr demasiados riesgos. Si encontramos signos de Fuego,
puede ser la situación opuesta: un árbol donde se han corrido riesgos ex­
cesivos o se han tomado decisiones impulsivas en lo referente al dinero;
también, donde el tema económico pudo dar estatus y reconocimiento o
se obtuvieron los bienes gracias al carisma o la posición social. Cuando en
la casa II hay signos de Agua podemos encontrar mentiras, confusiones,
estafas o secretos en lo referido a lo económico, donde se puede mezclar
lo propio y lo ajeno, fusionándose lo emocional con lo terrenal; también
culpas, angustias o manipulaciones. En el caso delAire, la situación es muy
distinta: encontraremos una tendencia a poner una distancia en lo eco­
nómico y tomar decisiones más bien racionales y lógicas. El dinero pudo
provenir de estudios, del ámbito social, o se pudo contar con inteligencia y
astucia como recurso de supervivencia (y esto se hereda como un talento
de adaptación a lo nuevo y al cambio).
Sin embargo, la casa II no se agota allí. Hay un ítem muy importante a
evaluar, que son los valores personales: con qué criterio la persona es capaz
de evaluar qué vale y qué no, qué es importante cuidar, valorar, incluyendo
objetos, pero también personas y vínculos. Por eso se dice que es un área
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 185

donde se trabaja la autoestima: cuál es el propio valor; si la persona es capaz


de reconocerlo y valorar sus recursos, capacidades y méritos; cómo acumu­
la, cómo obtiene dinero, energía, experiencias, y cómo cuida lo obtenido.
Hay personas que pueden obtener dinero, beneficios, amigos, pareja,
conocimientos, pero les cuesta cuidarlos (ya que todo lo que se obtiene
requiere un trabajo de mantenimiento); tan pronto como reciben o con­
siguen algo, lo pierden o lo arruinan. Esto puede deberse tanto a culpas o
deudas adquiridas anteriormente por algún antepasado como a un síndro­
me de impostor (no confiar en las capacidades que uno tiene, no reconocer
sus recursos ni creerse lo suficientemente inteligente, valioso o talentoso
para merecer sus logros), que muchas veces se acompaña de una neurosis
defracaso, fenómeno observado por el psicoanálisis que se configura como
un autoboicot en el momento justo en el que la persona está por acceder a
un logro o reconocimiento.
Por lo tanto, es mucho lo que se puede observar en esta casa y debe
evaluarse junto con su opuesta, la casa VIII, que también es una casa de
temas económicos (herencias, dinero compartido, especulación financie­
ra) y psicológicos, ya que las carencias en términos de autovaloración que
encontremos en la II pueden reflejarse en (o también ser un reflejo de) los
conflictos no resueltos que encontremos en su opuesta.

Casa VI
La casa VI tradicionalmente nos indica cómo habitamos los sistemas de
los que formamos parte, qué aportamos a los demás, la búsqueda del refi­
namiento del ego, el cuidado de la salud, la higiene y las rutinas cotidianas.
Sin embargo, desde un análisis transgeneracional, esta casa es muy inte­
resante ya que es capaz de señalarnos cómo fue el vínculo de nuestro árbol
con el trabajo diario, el esfuerzo, el mundo real. Cuando nos encontramos
186 Cecilia García Robles

con situaciones de vida apremiantes, trabajos forzosos, sobreesfuerzos


para lograr lo básico, es muy importante estudiar este ámbito, que nos
mostrará qué actitud se incorporó con relación al mundo del trabajo y a la
realidad cotidiana.
A veces el árbol nos hereda una disposición muy fuerte hacia el compro­
miso laboral, observable a través de una fuerte casa VI (con planetas perso­
nales, Saturno o signos de Tierra), pero vemos una casa X no tan fuerte. En
estos casos, podríamos interpretar que las miras del árbol estaban puestas
en el día a día, en la supervivencia cotidiana, y no hubo posibilidad de aspi­
rar a llegar alto, crecer, superarse. La casa VI, a diferencia de la X, no busca
lograr metas, no tiene objetivos elevados, no es un ámbito de crecimiento,
sino de ajuste, crítica, perfeccionismo, servicio y esfuerzo diario.
Podemos ser herederos de una fuerte cultura del trabajo, valorándolo
y cuidándolo, o también esto pudo haber sido un tema difícil de soste­
ner. Por ejemplo, energías de Agua en la casa VI o la presencia de planetas
como Neptuno o Júpiter podrían indicar que en el linaje hubo una dificul­
tad para hacerse cargo de los asuntos mundanos (trabajo, salud, responsa­
bilidades cotidianas).
En la casa VI trabajamos, nos esforzamos y podemos también sacrifi­
carnos por los demás. Por eso, en algunos casos encontraremos la figura
del chivo expiatorio, aquella persona que llevó en sus hombros las cargas
de otros, el depositario de todos los males familiares (y de todas las res­
ponsabilidades). Este rol puede verse en el eje VI-XII, especialmente si hay
presencia de luminares allí.
En algunos casos se observa que el nativo con el Sol en la casa VI es
el que se ocupa de los padres, o que el que tiene la Luna en dicha casa es
desde pequeño cargado con más tareas o responsabilidades que el resto.
Muchas veces los padres y la familia no lo reconocen, sino que dan por
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 187

sentado que es su tarea. Como en esta casa queremos ser útiles y funcio­
nales al sistema, es posible que caigamos en dar lo que no nos correspon­
de o en sentir culpa si no lo hacemos. De este modo, la persona se siente
querida y valiosa si es capaz de aportar a la familia desde un lugar fun­
cional e instrumental. Si este es el caso, habría que pensar en una posible
parentalización y revisar si la persona no está cargando deudas o culpas
inter- o transgeneracionales.
Otro factor importante en esta casa es lo referido a la salud. Cuando
en el árbol hubo que ocuparse de enfermos o hay una fuerte tendencia a
la somatización de las emociones, no es raro encontrar esta casa habitada.
El planeta allí presente puede damos indicios de qué linaje o qué actores
eran los que presentaban esta dificultad. Por ejemplo, tener el Sol en dicha
casa podría mostrar un linaje paterno (padre, abuelos, figuras masculinas)
que ha tenido que superar dificultades físicas producto de enfermedades
laborales o por un mal uso del cuerpo y las rutinas (por tabaquismo, ma­
los hábitos alimentarios, tendencia al sedentarismo, etc.). La presencia de
la Luna podría hablar de la madre, pero también de un vínculo entre lo
emocional y lo corporal que puede estar presente en el árbol, como si las
emociones tuvieran un canal directo con el cuerpo y sus funciones.
La temática de enfermedades es ampliamente estudiada a través de la
biodescodificación, disciplina que se ocupa de decodificar los síntomas fí­
sicos y psicológicos (comprender la raíz emocional y familiar escondida).
Según esta disciplina, las enfermedades y sintomatologías físicas guardan
un mensaje importante. Muchas veces encontraremos detrás de un sínto­
ma una creencia familiar, una culpa adquirida, un mandato, una historia
dolorosa. La forma en la que se interpretan los eventos se asocia a todo
este andamiaje psicológico que heredamos, por vía consciente e incons­
ciente, a través del mito familiar, de lo que hemos escuchado y observado,
188 Cecilia Carda Robles

pero también a través de las lealtades e implicancias ciegas con nuestros


antepasados.
Según vimos en el capítulo 1, la epigenética estudió y comprobó que
los genes se alteran producto de las experiencias vividas por nuestros an­
cestros y que los nietos de supervivientes de campos de concentración,
genocidios, veteranos o prisioneros de guerra tienen mayores niveles de
cortisol en sangre en situaciones normales y viven en promedio menos
años ya que tienen mayor predisposición a ciertas enfermedades.3 Esto de­
muestra que llevamos el trauma de nuestros ancestros en nuestro cuerpo,
aunque también es importante resaltar que, así como heredamos sus con­
flictos, también llevamos su resiliencia.
Es por esto por lo que la casa VI (junto a su opuesta, la XII) es muy
interesante a la hora de comprender cómo el cuerpo aloja ciertas memo­
rias, secretos, traumas, dolores o conflictos no resueltos por generaciones
anteriores, y la carta natal -en particular la presencia planetaria en la casa
VI, el signo de la cúspide, el regente, los aspectos a dicha casa y a su regen­
te- pueden iluminar muchísimo estos asuntos y ayudarnos a comprender
mejor la causa transgeneracional de muchas dolencias, afecciones o enfer­
medades que cargamos en el cuerpo.

CasaX
La casa X es la última casa del triángulo de Tierra. En ella llegamos al
Medium Coeli o Medio Cielo (MC), el sector más elevado de la carta natal.
Opuesta a la casa IY, donde encontramos lealtades y apegos familiares, la
X será el área de proyección social al mundo, desde un lugar profesional y
maduro.

3 "Las inesperadas enseñanzas que nos dejó la hambruna causada por los nazis en Holanda''.
BBC News, 06/11/2016. Disponible en [Link]
(última consulta: abril de 2022 ).
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 189

Esta casa junto y la N son las casas sistémicas por excelencia1 ya que es­
tán directamente influenciadas por nuestros padres y nuestros ancestros.
Si bien el resto del mandala también nos habla de repeticiones y compen­
saciones familiares1 en este eje las temáticas familiares y transgeneraciona­
les serán más evidentes.
El MC, al ser lo más elevado de la carta natal1 indica las aspiraciones
futuras de la persona: lo que ambiciona conseguir, lograr en la vida1 cómo
desea que los demás la vean y la reconozcan. Es la imagen pública1 sociali
profesional que damos al mundo1 aquellos talentos con los que contamos
para convertirnos en una autoridad para otros y cómo encaramos los pro­
yectos o ambiciones cuando somos adultos.
De niños1 este ámbito todavía no está muy explorado. Se va cargando
de expectativas familiares, de sueños frustrados de nuestros padres o nues­
tros antepasados, y va configurando lo que posteriormente será nuestro
desarrollo profesional. Por eso1 la presencia planetaria y energética en esta
casa nos puede dar mucha información sobre lo que nuestro árbol espe­
ra que nosotros consigamos en la vida, sobre los objetivos que tuvieron
nuestros padres y nuestros antepasados1 y sobre su visión del mundo res­
pecto a la posibilidad de alcanzar sus logros y metas; si pudieron cumplir
con sus ambiciones o no, si esperan que sus hijos respeten las tradiciones
familiares, si hay flexibilidad respecto al rumbo de vida que elijan los des­
cendientes. Veremos qué potenciales nos heredan para convertirnos en
ciudadanos responsables en el mundo, qué modelos estamos repitiendo
en lo profesionali cómo fue el vínculo de nuestro árbol con las figuras de
autoridad y si la profesión que elegimos en nuestra vida es reparadora de
algún conflicto del árbol.
Para algunas familias, el reconocimiento público lo es todo. Viven para
alcanzar fama o dar una imagen social. En otras familias, hay un complejo
190 Cecilia García Robles

de inferioridad, que se sobrecompensa exigiendo de más a alguno de los


hijos, esperando que alcance el estatus social que la familia nunca pudo ob­
tener, o que tuvo y perdió. En algunos casos veremos que los hijos sienten
una compulsión por mejorar la posición social y profesional de la familia, y
son los primeros en graduarse en una carrera universitaria, poner una em­
presa o conseguir estabilidad económica y profesional. En estos casos es
importante cuestionarse si ese afán de logro es propio o adquirido. La pre­
sencia energética en esta casa (y, por reflejo, también en la IV) nos puede
dar información valiosa.

La casa X nos habla sobre uno de los padres. Si en la IV veíamos una ma­
yor influencia de la madre, en la X posiblemente haya una mayor influencia
del padre (y viceversa). Sin embargo, en muchos casos encontramos que
ambos padres (sus influencias, actitudes y experiencias vitales) han parti­
cipado en la configuración de dicha área. La diferencia fundamental es que
la IV es un ámbito de búsqueda de seguridad y confort. Es la base psíquica
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 191

emocional necesaria para poder construir una personalidad sana, cuyas


raíces servirán de base para que se despliegue su copa con sus frutos en la
casa X. La casa N siembra las semillas afectivas y de seguridad emocional
que se cosecharán durante la vida adulta en la casa X. Cuando las expe­
riencias en el hogar fueron muy traumáticas, dolorosas o apremiantes, es
mucho más difícil construir un futuro sano. El adulto no tuvo modelos de
referencia o estos fueron negativos, y las circunstancias no permitieron su
correcto despliegue. Cuando, por el contrario, en el hogar abundaron el
apoyo y el reconocimiento, habrá una mayor facilidad para establecer me­
tas profesionales y trabajar con disciplina para conseguirlas.
A veces, las experiencias de la infancia (casa N) imprimieron una huella
profunda que nos convoca a ayudar a otros dejando un legado en el mun­
do (casa X). No es extraño encontrar, como forma de compensación, que
el sujeto en cuyo hogar había un padre alcohólico se vuelva un terapeuta
especialista en adicciones. Por eso, es importante preguntarse si la profe­
sión es una fuente de satisfacción, plenitud y abundancia. De lo contrario,
será una posible compensación o repetición familiar, cuyas causas trans­
generacionales podremos develar estudiando dicha área profundamente.
La presencia de signos de Fuego en el MC podría indicar que el árbol
espera que la persona se destaque, alcance reconocimiento o sea pionera
en algún ámbito; que tome riesgos, que abra rumbos y sea única en lo suyo.
Podría hacer referencia a un árbol ambicioso o a antepasados que tuvieron
que relegar sus deseos personales para cumplir con obligaciones, esperan­
do que la persona repare esta situación.
Los signos de Tierra nos hablan de una herencia de mucha obligación,
responsabilidad y logro material. El árbol espera que la persona materiali­
ce sus objetivos, tenga un trabajo o profesión estable y acumule bienes. A
diferencia del Fuego, aquí podría costar tomar riesgos, sea porque el sujeto
192 Cecilia García Robles

proviene de un sistema muy conservador o, por el contrario, porque en


generaciones anteriores se tomaron decisiones apresuradas o exageradas
que trajeron pérdidas materiales.
Los signos de Aire cargan con la expectativa de logro social o intelectual.
Se espera que los herederos sean inteligentes, que alcancen títulos acadé­
micos, que aprendan e incorporen conocimiento, que puedan establecer
una pareja o vínculos con otros que servirán para su despliegue profesio­
nal. En muchos casos compensan conflictos de sus antepasados, que no
pudieron completar sus estudios o afianzar su vínculo de pareja.
Los signos de Agua suelen llevar una mochila emocional importante y a
veces aparece la culpa cuando no logran materializar una meta que creen
que su familia espera de ellos. En ocasiones cargan con asuntos emocio­
nales de sus padres y en muchos casos se espera que cumplan con un rol
de apoyo moral en la familia. En lo profesional, es posible que compensen
problemas psicológicos de antepasados, carencias afectivas, dificultad para
expresar las emociones o abandonos, y lo realizarán con profesiones de
asistencia a otros.

Triángulo de Aire

El triángulo de Aire se refiere a las casas III, VII y XI. Según algunos as­
trólogos dedicados a la astrología familiar, junto con las casas de Agua son
las que más información sistémica proporcionan, ya que en estos ámbitos
encontraremos temáticas sociales y vinculares. Si bien esto es verdad, ya
que allí podremos ver cómo fueron los vínculos fraternos, de pareja y con
el mundo social, el resto de las casas no son menos importantes en el estu­
dio genealógico, por lo ya mencionado en los apartados anteriores.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 193

Casalll
Este es el ámbito de los vínculos fraternales, las relaciones de pares,
aquellos que han estado presentes durante los años formativos y que fun­
cionan como modelos de rol de cómo vincularse horizontalmente con los
demás. Para entender cómo es el tipo de relación que la persona es capaz
de construir con hermanos, primos, vecinos y pares, nos tendremos que
remitir a cómo fue la relación de sus padres (y también de generaciones
anteriores) con los suyos. Es frecuente que, si hubo alguna situación con­
flictiva con un hermano, un cambio de roles, un proceso de parentaliza­
ción (un hijo asumiendo una autoridad o responsabilidad adulta hacia sus
padres o hermanos), esto se refleje en esta casa, como una temática que
se repite de generación en generación. También seremos capaces de ver
si hubo peleas con hermanos por dinero, poder, herencias, competencia y
todo tipo de dinámica fraterna.
Por ejemplo, la presencia de Saturno o la Luna en dicha casa puede re­
ferir a que la persona tuvo un rol de cuidador, protector o sostenedor de un
hermano (o que su hermano lo tuvo hacia ella). También puede mostrar
que en el árbol los vínculos fraternos se experimentaban desde un lugar
de responsabilidad, autoridad o jerarquíaj en lugar de ser pares, uno de los
hermanos hace de madre o padre para el otro. Esto suele dejar profundas
secuelas psicológicas para ambos: para el hermano que ha ocupado ese rol,
quien puede padecer de baja autoestima, ansiedad, depresión (y repetir el
mismo modelo en su vínculo de pareja), y para el hermano que ha recibido
los cuidados, ya que no pudo ver a sus padres como los cuidadores prima­
rios y aprendió que un vínculo que debería ser horizontal se experimenta
de forma vertical, lo que le traerá dificultades para ubicarse en un rol de
adulto a adulto en sus vínculos futuros} esperando que el resto lo trate de
manera especial o como un niño.
194 Cecilia García Robles

Además, la parentalización tiene consecuencias negativas en el árbol,


ya que produce un desorden y desequilibrio sistémico: el hermano que más se
sacrificó por el resto (resignando su tiempo, energía, dinero o logros) ad­
quiere méritos en el libro de contabilidad familiar. En lugar de posicionarse
a la altura de sus hermanos, consciente o inconscientemente se ubica por
encima de ellos y se atribuye más derechos, porque hizo mayores esfuer­
zos que los demás. Esto, con los años, puede traducirse en que ese herma­
no no pueda tener un vínculo parejo con el resto, que reclame una porción
mayor de la herencia o del negocio familiar, o que siguientes generaciones
paguen de alguna manera esa deuda, dándoles una suma de dinero a los
primos (hijos o nietos de este hermano que se sacrificó más), perdiendo
un inmueble, cediéndoles algún bien, etc.
Los hijos parentalizados muchas veces padecen enfermedades en los
huesos, trastornos alimentarios, adicciones, depresiones, y suelen esperar
que sus hijos devuelvan lo que ellos dieron de más. En general, son padres
no disponibles para sus hijos, ya que cumplieron ese rol con anterioridad y
ahora esperan la recompensa. Los hijos de padres que han paternado a sus
hermanos suelen sentir que sus padres, en lugar de tratarlos como hijos,
los ubican en un rol de padre o madre, esperando que cuiden de ellos emo­
cionalmente (que atiendan a sus necesidades afectivas y les proporcionen
sostén en este ámbito) o instrumentalmente (que gestionen sus tareas y
responsabilidades cotidianas). Vemos que de esa manera se perpetúa el ci­
clo de abusos y es probable que estos hijos no quieran tener descendencia,
ya que fueron hiperexigidos por sus padres, o, si la tienen, carguen sobre
ella la ausencia afectiva de sus cuidadores, repitiendo el ciclo.
Además de este conflicto muy frecuente (y poco reconocido social­
mente), encontraremos otros temas que pueden afectar al vínculo frater­
no, por ejemplo, peleas, luchas de poder, conflictos por herencias, inces-
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 195

tos, abusos sexuales, rivalidades, que pueden verse en la carta natal con la
presencia de Marte o Plutón en casa III. Otras dificultades pueden ser las
desconexiones emocionales, rupturas imprevistas, exclusiones, marcadas
por Urano. Las culpas, cambios de roles, fusión emocional, lealtades cie­
gas, desapariciones o fraudes son más bien observables con la presencia
de Neptuno en dicha casa. Esto no quiere decir que siempre que estén es­
tos planetas en la casa 111 encontraremos estas situaciones en el árbol ni
tampoco que si estos planetas no están presentes allí es que no estuvieron
estos conflictos (ya que también suelen marcarse por aspectos tensos a
Mercurio o a los planetas en Géminis), sino que son un buen indicador
para comenzar a estudiar y poner el foco en esta dinámica. También es im­
portante recalcar que el conflicto en algunos casos no lo padece la persona
directamente (incluso puede no tener hermanos ni primos), pero puede
ser una experiencia vivida por algún ancestro, que igualmente la afecte y la
predisponga a entablar vínculos de pares desde un lugar complejo, com­
petitivo o desigual.
Otras situaciones que podemos explorar en la casa III son: cómo fue
la escolaridad de los ancestros, si pudieron acceder a la lectoescritura, si
hablaban la lengua local, si tenían los documentos y papeles en regla, cómo
fue la comunicación en el árbol, si falta información o hay secretos o temas
no dichos, cuál es el estilo comunicativo que se hereda de la familia, cómo
es la forma de pensar y razonar en el árbol, cómo fueron el contexto y el
entorno, los desplazamientos cortos (como viajes a ciudades, pueblos o
provincias cercanas), el comercio, el intercambio, etc.

Casa VII
Siguiendo con las casas de Aire, la casa VII es un ámbito social donde
aparece el otro, en contraposición a la casa I, que representaba al yo. Si en
196 Cecilia García Robles

la III veíamos al par, hermano, colega, aquel con quien no hay diferencia de
jerarquía (pero tampoco compromisos), en la casa VII está el otro a quien
ver cara a cara y en quien espejarse (tanto lo que la persona tiene para dar
como lo que cree que le falta y la complementa). Una de las diferencias
fundamentales con la casa III es que en la VII sí hay un compromiso. En
esta casa se puede firmar un contrato (explícito o implícito). Por eso, es la
casa de la pareja estable, los socios, los aliados, los amigos y enemigos de­
clarados. Es un ámbito del no-yo, donde hay que confrontar con el mundo,
con los demás.
Por lo tanto, en astrogenealogía será importante revisar esta casa para
comprender qué importancia le dio el árbol al vínculo de pareja, qué te­
máticas se heredaron con relación a lo vincular, qué actitudes han tenido
padres, abuelos y bisabuelos en lo referido a la asociación con otros.
En dicha casa exploraremos si para nuestros ancestros casarse fue un
mandato o, por el contrario, un sueño hecho realidad, si fueron matrimo­
nios felices y prósperos, si hubo violencia hacia las mujeres, si el vínculo de
pareja se fundó sobre una base de compañerismo y confianza, o si hubo
secretos, infidelidades, falta de compromiso o abusos de poder. Veremos
cómo son los modelos de relaciones que se incorporaron consciente e in­
conscientemente del árbol.
En algunas familias, cuando hubo matrimonios arreglados, prohibi­
ciones o traiciones, encontramos repeticiones, reparaciones o programas
inconscientes de fracaso. Por ejemplo, si en el árbol los modelos de pareja
heredados correspondían a hombres ausentes, alcohólicos o violentos, y
existe una fuerte lealtad con las mujeres del árbol, es posible que la persona
se case con un hombre con tales características como una forma de ser leal
al modelo familiar o, por el contrario, que repare este conflicto trabajando
como terapeuta de parejas o asistiendo a mujeres víctimas de violencia.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 197

También puede ocurrir que se active un programa inconsciente que la lle­


ve a no establecer vínculos de pareja para evitar sufrir el mismo destino
que sus antepasadas.
La presencia de planetas transpersonales en la casa VII (o de aspectos
tensos de los transpersonales a los planetas presentes allí) es un indicador,
en muchos casos, de un tema a resolver y trabajar en dicha área.
Por ejemplo, Plutón en la VII podría hablar de luchas de poder en la
pareja, vínculos dramáticos y conflictivos, viudez, decepciones amoro­
sas, secretos, maltratos o abusos. Neptuno en la VII puede indicar amores
platónicos, desilusiones amorosas, entrega y sacrificio desmedido hacia
el otro, que le produzcan a la persona una ambivalencia: por momentos
idealizar el vínculo de pareja y por momentos evadirse del compromiso.
Urano en la VII podría estar hablando de parejas intermitentes, de que uno
de los dos integrantes se desconectó emocionalmente o desapareció, o de
un tema no resuelto con un excluido.
El inconsciente familiar elige el tipo de pareja que tendremos, en fun­
ción de lo que necesita para equilibrarse. El árbol genealógico de nuestra
pareja es un espejo del propio. No sería extraño encontrar los mismos
conflictos en ambos casos. Por eso, es muy interesante revisar las parejas
que hemos tenido a lo largo de nuestra vida y preguntarnos qué necesi­
taba nuestro árbol de ellas: a veces, si las vivencias son muy similares, es
un modo de solucionar una dificultad transgeneracional que no se pudo
resolver en generaciones anteriores¡ otras veces, encontraremos que la pa­
reja o la familia de la pareja resolvió un conflicto que el propio árbol toda­
vía no pudo.
Además del vínculo de pareja, que no es un tema menor, la casa VII
también nos indica qué visión de los otros pudimos haber heredado de
nuestros antepasados. ¿Cómo se vincularon con el mundo social? ¿Fue-
198 Cecilia García Robles

ron capaces de compartir con otros? ¿ Pudieron abrirse a conocer personas


que los enriquecieran?
El equilibrio entre el dar y el recibir es uno de los órdenes del amor de
los que habla Bert Hellinger (2011a), como principio fundamental que
debe regir las relaciones de pareja, que puede extrapolarse a todo tipo de
vínculo horizontal (socios, aliados, amigos, hermanos), ya que son rela­
ciones en las que no debería haber un miembro que dé más que el otro.
Cuando esto ocurre, se producen desequilibrios. El que dio más, asume
(consciente o inconscientemente) un mérito, un punto a favor, que queda
inscripto en el libro de méritos y deudas. Todos llevamos, lo sepamos o no,
un balance contable de cuánto hemos dado y cuánto hemos recibido en
cada vínculo. Esto es lo que constituye el sentido de justicia. Si uno de los
dos ha dado de más, se adjudicará mayores beneficios en situaciones futu­
ras. Si uno ha dado de menos, cargará con una culpa (que se puede sentir
conscientemente o no), pero que seguramente deberá saldar en algún mo­
mento. Si el que dio de menos no devuelve parte de lo que tomó, lo harán
las siguientes generaciones.

CasaXI
Terminando con las casas de Aire, llegamos a la casa XI, ámbito trans­
personal. En la casa anterior (casa X) ya alcanzamos el máximo logro pro­
fesional y social posible y solo queda compartir con la sociedad aquello
que hemos materializado. La XI es la casa de las agrupaciones, el colectivo
social, las amistades, el bien común.
En astrogenealogía podemos ver cómo ha sido el vínculo de la familia
con la comunidad más amplia, con la hermandad humana: si sus miem­
bros pudieron construir redes, abrirse al futuro y al progreso¡ si la dimen­
sión social y política fue importante o no, y; en muchos casos, las conse­
cuencias que esto tuvo en los antepasados.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 199

Cuando hay fuertes emplazamientos en esta casa encontramos algún


ancestro que luchó por causas o ideales sociales, participando de movi­
mientos políticos o agrupaciones o siendo activista. Aquí las ideologías
serán muy importantes, ya que quizá algún miembro de la familia tuvo una
visión del mundo distinta al resto y por esto quedó excluido o apartado. El
planeta allí presente podría darnos la pauta de quién pudo haber sido este
antepasado o de qué experiencias vivió. Por ejemplo, la presencia del Sol,
Marte o Júpiter o energías de Fuego en dicha casa podrían indicar una ac­
titud vehemente o entusiasta en cuestiones sociales y colectivas, que pudo
conducir a los antepasados a realizar sacrificios o acciones solidarias por
el bien de la comunidad. Los aspectos que realicen esos planetas podrían
indicar qué efecto tuvo en la familia y en la descendencia.
Las luminarias en la casa XI podrían indicar que el linaje masculino o
el femenino participaron de acciones sociales, políticas o ideológicas y, de­
pendiendo de los aspectos que hagan estos planetas, podrían hablar de un
conflicto de integración en la sociedad. A veces, también pueden mostrar
que el nativo está implicado con algún antepasado que por su forma de pen­
sar o actuar quedó excluido de la familia, en ocasiones se siente distinto al
resto, y esto se debe a que vino a renovar y actualizar el sistema de valores
y creencias familiares, incorporando una dimensión social más amplia e
inclusiva que permita el avance de todo el árbol.
Los aspectos tensos a los planetas presentes en la casa XI muestran di­
ficultades de adaptación de algún ancestro a la sociedad, producto de su
visión del mundo inconformista, de su participación en agrupaciones po­
líticas, de sus influencias sociales o de su activismo.
En esta área-también encontramos a los hijos de otros (hijos adoptivos,
de la pareja, etc.). No es raro que la presencia de planetas allí indique un ár­
bol que ha adoptado (formal o informalmente) a niños ajenos. Este ámbito
200 Cecilia García Robles

nos habla de ese otro que no es originalmente del sistema, pero que termi­
na incorporándose a él, ampliándolo y otorgándole características nuevas,
que permitirán su diversificación y apertura. El grado en el que el sistema es
capaz de adaptarse a esta energía dependerá de cuán conservador o abierto
se encuentre a lo nuevo. Si bien, en términos generales, repetimos muchas
pautas familiares, siempre viene un nuevo integrante al árbol para asegurar­
se de que este no se vuelva obsoleto. Es posible que una carta con una fuerte
casa XI señale que ese es el miembro que está trayendo el cambio, o que in­
dique un árbol que ha pasado por muchas transformaciones en sus modos
de actuar y sus valores y tiene una mayor apertura social.

Triángulo de Agua

Aquí nos encontraremos con tres de las casas astrológicas más impor­
tantes a estudiar en una carta natal desde la visión genealógica. Son las ca­
sas inconscientes, los ámbitos donde estamos atados o atrapados a hilos
familiares difíciles de desenmarañar. En estas casas podemos caer en ilu­
siones, engaños, culpas, lealtades ciegas, repeticiones inconscientes e im­
plicaciones transgeneracionales y sistémicas.
Los signos que estén presentes en dichas casas (especialmente en las
cúspides) responderán al tono emocional desde el que se viven, se experi­
mentan y se heredan dichas temáticas. De no haber planetas presentes, es
importante estudiar el regente de esas casas para comprender de qué situa­
ciones puede estar hablándonos en la carta natal. Sin embargo, es mucho
más rico cuando tenemos presencia planetaria, ya que allí seguramente ha­
brá hilos invisibles y nudos familiares, comprender y desanudar los cuales
requerirá de nuestro esfuerzo de conciencia.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 201

Casa IV
Esta es una de las casas más importantes en el estudio genealógico ya
que cualquier astrólogo o estudiante de astrología sabe que en la casa IV
encontramos nuestras raíces familiares. El Imum Coeli o Fondo de Cielo es
la parte más profunda de nuestra carta natal, nuestra base psíquica emo­
cional. Muchos esotéricos sostienen que encarnamos en la casa IV, que a
través de nuestro Medio Cielo (casa X), que representa el sahasrara chakra,
el chakra de la coronilla, desciende la energía vital de nuestra alma para
asentarse en el muladhara chakra o chakra raíz, que constituye nuestra
fuente, las raíces que nos anclan a la tierra y a la encarnación.
Como vimos al hablar de la casa X, esa copa que dará sus frutos en el
futuro echa sus raíces en la casa IY, cuyas bases afectivas, emocionales y de
apego constituyen los cimientos desde donde se apuntala el crecimiento
humano.
202 Cecilia García Robles

En la casa N encontraremos tendencias inconscientes que vivencia­


mos durante la infancia, marcadas por los actores presentes en el hogar
(madre, padre, abuelos, hermanos), pero también por influencias ocultas
provenientes de todo el árbol genealógico.
Podremos interpretar qué ocurrió con el hogar (materialmente hablan­
do), sus cimientos, el terreno familiar, y también el hogar en términos emo­
cionales, como el nido afectivo familiar. Estas tendencias luego darán lugar
al estilo de familia y hogar que la persona será capaz de crear como adulto.
Aquí, la presencia de ciertas energías desafiantes (como planetas trans­
personales) podría mostrar un conflicto de nido, una situación traumática
vivida por algún miembro del árbol genealógico en la que se pone en peli­
gro la seguridad material y/ o emocional. Esto puede deberse a la pérdida
de la casa producto de una venta, estafa, fraude o migración, sin posibilidad
de volver a conseguir casa propiaj también, a la muerte de una madre o a
una orfandad durante la infancia, que deja al niño en un estado de desam­
paro y soledad o extrema pobreza. En definitiva, cualquier circunstancia en
la que se haya experimentado una desprotección en la familia. En biodes­
codificación se ha descubierto que este tipo de conflictos en algunos casos
puede desembocar en un cáncer de mamas o de útero o en problemas de
infertilidad a través de programas inconscientes de supervivencia.
Hay mucha discusión en cuanto a si en esta casa se puede observar la
influencia del padre o de la madre. Respecto a este punto ya he hablado en
el apartado sobre los linajes femenino y masculino. Es mucha más la infor­
mación que dan los planetas respecto a los actores de nuestro árbol que las
casas, aunque es verdad que las casas también incluyen algo de informa­
ción, especialmente atinente a cómo fue la experiencia en relación con es­
tos personajes, las actitudes que ha adoptado el árbol respecto de este tipo
de vínculo. Nos puede indicar qué climas, modos vinculares y situaciones
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 203

estuvieron más marcadas y se heredaron como arquetipos (modelos de


conducta) a repetir, qué experiencias dejaron mayores huellas en la familia
y también qué temáticas se deben trabajar para integrar y desplegar más
sanamente.
Respondiendo a la pregunta de si es la casa materna o la paterna, en la
práctica se observa que cada caso es distinto. En muchos casos la presencia
de ciertos planetas o signos apunta más a las vivencias con la madre. Esto se
puede justificar argumentando que es la casa natural de Cáncer, asociada
a los cuidados y la protección, roles que tradicionalmente se adjudican a
las mujeres. En otros casos encontraremos una fuerte presencia paterna y
en otros veremos una combinatoria de energías maternas y paternas que
configuran el clima familiar primario, sin olvidar que este siempre será el
resultado de las experiencias vividas por los padres con sus propios cuida­
dores, y de ellos con los suyos. Cuando estudiamos el mapa natal genealó­
gicamente, tenemos que remontarnos a la transmisión transgeneracional
de pautas, tendencias, lealtades y repeticiones, y no quedarnos únicamente
con las vivencias del consultante, ya que estaríamos reduciendo un factor
sistémico a una situación personal, olvidando el trasfondo heredado.
La presencia de las luminarias en la casa IV podría indicar una fuerte
lealtad hacia estas figuras, una tendencia al apego a las raíces y una impli­
cación inconsciente con algún ancestro o antepasado que fue fundamental
para el árbol. Esto puede ser experimentado por los descendientes como
una dificultad para tomar decisiones que no sean aceptadas por sus padres,
ya que no desean decepcionar a su familia. En estos casos, la frase de Bert
Hellinger "Mamá, papá, necesito que vean con buenos ojos que siga mi
camino': pronunciada con convicción y desde el corazón, puede sentirse
como un bálsamo para el nativo, quien puede estar mucho más enmaraña­
do en los hilos invisibles familiares de lo que cree.
204 Cecilia García Robles

Casa VIII
La casa VIII es un ámbito enigmático, profundo, donde se producen los
procesos de renuncia, muerte simbólica, evacuación y transformación. Es
un ámbito de entrega al otro, donde la propia energía y la energía ajena se
mezclan, fusionándose en algo nuevo. Por eso es una de las casas con más in­
dicadores astrológicos de traumas, duelos y conflictos transgeneracionales.
En la casa VIII encontraremos las herencias, el dinero compartido, los
bienes gananciales y los conflictos económicos. Vemos que no solo la casa
11 habla de lo económico; en la VIII se produce el intercambio de recursos
con los otros (sea la pareja o el socio), lo que comúnmente acarrea con­
flictos y diferencias. Por eso, la presencia planetaria en este ámbito podría
mostrar qué ha ocurrido con el dinero compartido de la familia. Aspectos
tensos entre planetas presentes en la casa II y VIII pueden hablar de difi­
cultades para tomar o para soltar, egoísmo o falta de límites, alguien que
tomó de más o que dio de menos en el árbol, estafas o pérdida de bienes y
violencia económica en la relación de pareja de algún antepasado.
Asimismo, es un área de la vida que se asocia a secretos, temas tabú,
abusos, conflictos de poder, lo que cala hondo en el inconsciente y suele
mantenerse oculto. Por eso los secretos familiares que no han encontrado
voz en generaciones anteriores, que han sido deliberadamente aplacados,
dejarán su huella y presencia en este ámbito, donde pueden manifestarse
de distintos modos: a través de síntomas, repeticiones, miedos, conflictos
o malestares (físicos o psicológicos).
También veremos cómo se han gestionado los duelos y traumas fami­
liares. Años atrás, muchos de los duelos no eran tramitados debidamente,
bien por falta de recursos simbólicos, bien porque situaciones apremiantes
no permitían que se produjera la elaboración de la pérdida. Recordemos
que la tasa de mortalidad infantil era muy alta en el pasado, lo que frecuen-
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 205

temente generaba un sentimiento de inseguridad respecto a la maternidad


y una dificultad para hablar de la pérdida y atravesar el proceso de forma
sana. Muchas veces, ante la pérdida perinatal se acudía a reemplazar rápi­
damente al niño o niña perdido, incluso poniéndole el mismo nombre
del fallecido a su hermano menor. Esto provoca en el árbol un fenómeno
que se conoce como síndrome del yaciente ( Sellam, 201 O), un proceso de
reparación transgeneracional que intenta sustituir al que murió trayendo
nueva vida. Este hijo de reemplazo suele manifestar múltiples síntomas,
como una dificultad para tomar la vida, tendencias depresivas, bajo peso u
obesidad, falta de energía o hiperactividad, ya que tiene internamente un
sentimiento de no merecer la vida (o tener que vivir la vida por dos: por sí
mismo y por su hermano muerto).
La sombra se refiere a todo aquello no admitido por el ser humano. Es
una parte del inconsciente que guarda registro de lo que la psique cons­
ciente no quiere o puede tolerar. Así como la psique individual tiene su
sombra, la psique familiar también almacena toda esta información. En ge­
neral, la sombra se niega, se rechaza y se proyecta. Incluye los contenidos
que produjeron vergüenza, culpa, asco, remordimiento, dolor o trauma.
Del mismo modo que heredamos los aciertos y méritos de los antepasa­
dos, también parte de la sombra familiar se expresa en los descendientes,
y la casa VIII es uno de los espacios privilegiados para explorarla (aunque
también lo son la casa XII, los aspectos que realiza Plutón y los planetas
que están en Escorpio, entre otros indicadores astrológicos).
Los planetas presentes en la casa VIII serán indicadores, por lo tanto,
de cómo se tramitaron estas dinámicas, así como también de quiénes pu­
dieron ser los actores familiares que más padecieron (o ejercieron) estas
situaciones. Por ejemplo, las luminarias en la casa VIII pueden indicar que
el padre o la madre fueron quienes experimentaron estas situaciones, o in-
206 Cecilia García Robles

cluso los padres de los padres (abuelos) y generaciones anteriores. En la


Luna podría haber secretos o conflictos con la maternidad, el embarazo
y la crianza de los niños. En el caso de Mercurio, el de los hermanos en el
árbol será un tema complejo que trabajar y explorar. Cuando se encuen­
tra Venus, es posible que haya secretos de dinero, de mujeres o en la rela­
ción de pareja. La presencia de Marte podría hablar de conflictos con los
hombres o el ejercicio de la agresividad y la violencia. El signo donde se
encuentren estos planetas, así como los aspectos que hagan, terminarán de
contarnos la historia a develar.
Los nativos con el Sol en la casa VIII en muchos casos vienen con la
misión de poner luz y conciencia en estos secretos, conflictos y traumas.
Suelen ser los que investigan y profundizan, intentando develar lo que el
árbol calla y esconde. Esto a veces puede ser un proceso doloroso, pero el
verdadero trabajo con la sombra es confrontarla. Abrir esa puerta permi­
te que entre luz, que los fantasmas del pasado finalmente encuentren paz.
Ante estas situaciones, la verdadera y única sanación posible es a través de
la aceptación. Este proceso implica, como el duelo, momentos de nega­
ción, momentos de ira hacia los antepasados y sus decisiones, otros en que
se puede experimentar una profunda tristeza por lo ocurrido, hasta que en
algún momento se logra aceptar la realidad tal cual es. Pero esta sanación
no es sin dolor, sin renunciar al ideal de lo que se esperaba encontrar en la
caja de los recuerdos familiares.
La casa V III, a través de la catábasis (el descenso a los infiernos), la con­
frontación y la renuncia, permitirá la liberación de todas esas emociones
atrapadas que suelen habitar nuestro cuerpo y nuestra psique, y la sanación
propia y de las siguientes generaciones, dando lugar a la anábasis (subida o
ascenso a la superficie) y la posibilidad del restablecimiento del equilibrio
y del orden anteriormente perdido.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 207

CasaXII
La casa XII es, sin ninguna duda, la casa más difícil de comprender y
abordar en astrología , y a la que resulta más complejo acceder. Refiere a las
memorias del pasado, pero de un pasado que no hemos vivido (al menos
en esta encarnación).
El planeta en XII suele generar un conflicto ya que responde a una te­
mática no resuelta, mal gestionada o reprimida en el sistema familiar. A su
vez, al ser memorias de muchas generaciones atrás, suelen estar sumidas
en el olvido. Por lo tanto, todo lo que represente ese planeta en términos
concretos, psicológicos y familiares nos tocará fibras sensibles en lo per­
sonal, y nos costará encontrarle una explicación racional a este fenómeno.
En esta casa estamos directamente en contacto con el plano de lo que el
Dr. Rupert Sheldrake denominó resonancia mórjica ( Sheldrake, 1990). Allí
estamos en comunión con toda la raza humana, incluso podríamos decir
con todo el universo. En la casa XII no hay diferencia entre el yo y el otro,
y el dolor ajeno se siente como propio. Es el estado previo a la vida, pero
también posterior a esta: aquel plano al que vamos cuando desencarna­
mos y, a la vez, anterior a la encarnación.
En esta casa encontraremos las memorias de la vida intrauterina, de aque­
llos meses de gestación en el seno materno, en el que éramos uno con nues­
tra madre y no había conciencia, sino un sueño eterno, un profundo fluir con
la vida. Por lo tanto, es importante revisar qué experiencias vivieron la madre
y la familia durante la etapa de gestación, cómo fue el embarazo, si hubo al­
gún acontecimiento importante para la madre, algún duelo o conflicto, ya
que estas experiencias dejarán improntas inconscientes en el sujeto.
En la XII no hay límites, no hay divisiones, no hay aún yin o yang, es
pura energía indiferenciada. La experiencia no puede ser completamente
aprehendida por el estado de vigilia humana, ya que la conciencia fundo-
208 Cecilia García Robles

na de acuerdo con los principios mercuriales de separatividad. Nuestra


mente humana tiene la función de diferenciar, discernir, separar para com­
prender e interpretar la realidad. La casa XII es un ámbito de no dualidad,
de comunión constante con el todo. Por eso se la conoce como el plano del
inconsciente colectivo, allí donde se alojan las vivencias de toda la huma­
nidad desde el principio de los tiempos. Por este mismo motivo, podemos
afirmar que en la casa XII se encuentra el inconsciente transgeneracional,
que nos remonta a varias generaciones atrás, a ancestros cuyos nombres
no conocemos y cuyas historias ya fueron olvidadas por el árbol.
Qµerer abordar esta casa con las herramientas del ego, querer acceder
para controlar lo que allí se halla, es un grave error y solo provocará frus­
tración, ya que con la casa XII no hay nada que debamos o podamos hacer.
No es un ámbito de control, de trabajo, de lucha, sino de conexión y fluir.
Se manifiesta en nuestra vida a través de las producciones del incons­
ciente personal y sistémico: los sueños, los fallidos, las repeticiones ciegas,
las implicancias sistémicas, los síntomas familiares, las intuiciones.
El aporte de la astrogenealogía a dicha área consiste, no en reducir su
riqueza a un elemento más de análisis mental, sino en la posibilidad de
apertura y entrega a los misterios que nos regala. De este modo, nos abri­
mos a permitir que nos penetre, nos inunde, nos habite. No hay forma de
acceder conscientemente a la casa XII, sino que debemos renunciar a su
uso y usufructo y entregar aquello que allí se encuentra para el servicio de
nuestro sistema familiar y de toda la humanidad.
En la casa XII se produce una muerte: no un proceso catártico, intenso
y conflictivo -como lo es el de la casa VIII-, sino la disolución de lo que
creíamos que éramos, para ingresar a otro plano, más elevado. Allí no hay
temporalidad como la conocemos, ni racionalidad ni sentido común. Las
paradojas se encuentran, las contradicciones conviven, un mismo símbolo
o elemento significa muchas cosas a la vez, y no hay conflicto en esto.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 209

Lo ocurrido al padre de nuestro tatarabuelo nos ocurre también a no­


sotros. Lo que vivieron los antepasados hace cien o doscientos años lo
puede experimentar la persona en el aquí y ahora, y en su propio cuerpo,
ya-que en esta casa no hay temporalidad. Por eso es importante, al abordar
este ámbito, hacerlo desde otro estado de conciencia, ya que, si queremos
pasarlo por el filtro de la mente lógica, no conseguiremos llegar a ninguna
conclusión.
Los planetas (o signos) presentes en la casa XII suelen provocar cier­
ta ambivalencia en la persona. Por un lado, lo concerniente a ese planeta
produce una fascinación: si es Marte, las historias de guerreros, muertes o
violencia en el árbol; en el caso de la Luna, lo referido a la maternidad, el
hogar, la familia o la historia. Como es una casa de velos, la energía que
tengamos allí puede estar sobredimensionada, exaltada e idealizada. Po­
demos ser hipersensibles a las temáticas referentes a ese planeta, porque
son situaciones delicadas en nuestra historia familiar, que resuenan no solo
con el inconsciente colectivo, sino también con el inconsciente sistémico.
En la casa XII es como si tuviéramos un canal que nos conecta directamen­
te con esas historias del árbol que no se trasladan a través de los relatos y
las palabras, sino de forma resonante, empática, por la conexión espiritual
con nuestros ancestros. Por otro lado, al sentir que son energías que por
momentos nos poseen, que no podemos dominar conscientemente y que
nos conducen a experiencias que escapan a nuestra voluntad y control,
podemos sentir miedo, terror o rechazo hacia ellas. Muchas veces nos mos­
trarán temáticas mal gestionadas por el árbol, situaciones bloqueadas en el
pasado, actores familiares perdidos, olvidados, excluidos o desaparecidos;
en muchos casos, personas que hicieron grandes sacrificios por el resto, lo
que implica una deuda a futuro. Los planetas presentes en la casa XII mos­
trarán experiencias que deberemos trabajar muy bien a lo largo de nuestra
210 Cecilia García Robles

vida para no volver a caer en los mismos errores y repeticiones ciegas de


nuestros antepasados.
En la casa XII aparecerán situaciones de ancestros muy lejanos, temas
olvidados por el árbol o que fueron tan sepultados que ya no hay registro
oral ni escrito del evento. Es mucho más desconcertante que la casa VIII
ya que en esta área no hay posibilidad de tomar un contacto directo con la
experiencia. El proceso de implosión, catarsis y depuración que es posible
en la casa VIII no está facilitado en la casa XII. Por lo tanto, los modos de
acceso al inconsciente profundo serán intuitivos, a través de la resonancia,
los sueños, el arte y la apertura a la expresión del inconsciente a través de
la persona.
Capítulo 7
·•-----------------------------·---,-1
Análisis de casos

A lo largo de este libro hemos recorrido un abecé astro genealógico que


seguramente habrá sido de utilidad para ampliar la mirada de la carta natal
incorporando la dimensión sistémica a la lectura tradicional o psicológica.
Si bien la temática no se agota aquí y hay mucho más para explorar, este
último capítulo será dedicado a la integración y a la práctica, de modo de
poder aplicar lo desarrollado de modo teórico en algunos casos de perso­
najes famosos.
Me centraré especialmente en los temas que hemos abordado en este
libro, aunque hay muchísimo más que se puede articular desde esta mira­
da genealógica. No realizaré un análisis exhaustivo de los árboles de estos
personajes ni de sus cartas, sino que recortaré algunos indicadores impor­
tantes. El objetivo es observar en la práctica cómo se puede utilizar la astro­
logía como puente para comprender mejor los legados familiares.
212 Cecilia García Robles

John F. Kennedy

John Fitzgerald Kennedy (JFK) fue un político y diplomático estadou­


nidense que se desempeñó entre los años 1961 y 1963 como presidente
de su país. Nació el 29 de mayo de 1917 en Massachusetts y fue asesinado
el 22 de noviembre de 1963 durante su mandato presidencial.
Su padre,Joseph, era un empresario y líder político. Su madre, Rose, era
hija de un político reconocido que tuvo el cargo de alcalde. El matrimonio
tuvo nueve hijos, de los cuales John fue el segundo.

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Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 213

Estudiando su carta, encontramos un predominio de Tierra y, en se­


gundo lugar, de Aire (el cálculo lo hicimos en el capítulo 2). Esto nos habla
de una memoria familiar de firmeza, estabilidad y solidez, que se confirma
también con ese Saturno en el Medio Cielo haciendo un sextil (aspecto
fluido) con los tres planetas que tiene en Tauro. La Tierra teje lealtades ha­
cia las personas del árbol que han trabajado duro para consolidar la econo­
mía familiar y se han esforzado para lograr la estabilidad. De hecho, estu­
diando su linaje veremos empresarios, hombres de negocios, ambiciosos
y trabajadores.
Si nos remontamos varias generaciones atrás, encontramos al primer
Kennedy que migró desde Irlanda empujado por la hambruna de 1845
debido a la enfermedad de la patata, que se cobró millones de vidas. Cuan­
do Patrick, bisabuelo de John, se establece en Bastan, trabaja de tonelero,
pero muere, con tan solo 35 años, de cólera, dejando a su esposa sola con
cuatro hijos. Estas temáticas se asocian a la Tierra, especialmente a los dos
signos con emplazamientos planetarios, que son Tauro, que busca la segu­
ridad familiar, reforzando la importancia de obtener y asegurar el alimento
y el dinero, y Virgo, signo que nos habla de la importancia del trabajo, el
esfuerzo, el servicio, y también de enfermedades y carencias (las cuales,
además, estuvieron muy presentes en su familia y en el propio John). Se
suma a esto que ese Sol en casa VIII habla de muerte de padres y marca
tragedias y crisis familiares que dejarán una impronta importante en los
descendientes.
Por parte de su madre, tenemos temáticas similares: su bisabuelo
Thomas Fitzgerald era granjero y migró a la ciudad, donde tuvo mayor
éxito realizando distintos trabajos. Aquí aparece el otro elemento que tam­
bién está fuerte en su carta, el Aire, que indica un árbol que ha tenido la
astucia y flexibilidad para adaptarse a las circunstancias, adoptando tareas
214 Cecilia García Robles

diversas de acuerdo con las posibilidades del medio. Géminis, su signo so­
lar, se asocia con la migración del campo a la ciudad, donde hay más acceso
a comunicación y estudios, pudiéndose desarrollar más aspectos mentales
e intelectuales, que fueron ampliamente valorados por ambos linajes.
Volviendo a Patrick, su bisabuelo, cuando muere deja a cargo de la fa­
milia a su hijo mayor, también llamado Patrick, quien debió trabajar desde
muy jovencito y abandonar la escuela para asegurar la supervivencia de
su madre y sus hermanos. Volvemos a encontrar la temática Tierra-Aire
fuerte en su carta: trabajo (Virgo, Tauro) en contraposición a los estudios
(Géminis). Géminis además nos habla de la gran importancia que tuvo en
este árbol el hijo mayor de la familia, a quien se proyectó, generación tras
generación, la tarea de mejorar el legado familiar. John mismo sufrió este
destino: era el segundo hermano, pero el primogénito murió a los 29 años
en un accidente aéreo y John tuvo que asumir la expectativa de su padre
de que fuera presidente (rol que este esperaba que desempeñara su hijo
mayor antes de fallecer).
Este bisabuelo es fundamental para comprender el desenlace de su his­
toria, ya que la fecha de muerte deJohn, el 22 de noviembre, coincide con la
fecha de muerte de este bisabuelo paterno Patrick, fundador de la dinastía
Kennedy en Estados Unidos, y también, "coincidentemente'� del bisabuelo
materno James Hickey. Este dato no es menor, ya que John queda anudado
inconscientemente a estos ancestros. Pero no es el único de los descen­
dientes que está implicado con este bisabuelo. Estudiando el árbol de los
Kennedy encontramos un patrón significativo: John F. Kennedy Jr., su her­
mano, nace un 25 de noviembre; Caroline Kennedy, hermana mayor de
este, un 27 de noviembre. Es decir, dos de sus hermanos nacen en fechas
cercanas a la muerte de estos patriarcas. Además, su fecha de nacimiento es
el 29 de mayo, día separado por seis meses del 29 de noviembre, fecha que
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 215

está en línea de lealtad con su bisabuelo. Estas repeticiones de fechas sue­


len dejar a los herederos tareas pendientes, implicaciones y repeticiones de
patrones, que, si no se hace un trabajo de desciframiento, en algunos casos
pueden conducir a destinos trágicos, como en el caso de John. El árbol nos
habla a través de símbolos, solo hay que aprender a escucharlo.
Yendo más al detalle de su carta, podemos observar un marcado con­
flicto (cuadratura) entre el Sol en Géminis en casa VIII y la Luna en Virgo
en casa XI. Ese Sol en Géminis nos habla de aspiraciones intelectuales, de­
seos de aprender, pero en casa VIII queda guardado o reprimido, producto
de un conflicto o una muerte (en el caso del abuelo de John, la muerte de
su padre, representante de ese Sol). La cuadratura indica que hay un con­
flicto entre estos deseos y lo que representa la Luna (la familia, el hogar, las
lealtades inconscientes). Que esta Luna se encuentre en el signo de Virgo
indica la necesidad que tuvieron estos antepasados de trabajar para man­
tener a la familia.
Aquí vemos cómo un conflicto de cuatro generaciones atrás queda im­
preso en la propia estructura energética que es la carta natal y que en el
caso de Kennedy tuvo múltiples consecuencias: la imposición de su pa­
dre y la dificultad para desplegar su propio deseo (Sol), por el mandato de
complacer a la familia (Luna).
Ese Sol en Géminis nos puede hablar de la energía paterna que incorporó
John como talento, no solo de su padre sino también de generaciones atrás.
Aquí vemos que encuentra una facilidad o un don para el uso de la palabra,
el comercio y la inteligencia. También es importante destacar que los herma­
nos (y hermanos de los padres o abuelos) pueden ser figuras importantes y
que él viene a poner luz sobre alguna temática fraterna. Este Sol se encuentra
en la casa VIII, que vimos que, remontándonos a la historia de su bisabuelo
Patrick, habla de esa tragedia y muerte prematura que dejó a la familia en rui-
216 Cecilia García Robles

nas. Sin embargo, también sabemos que John tenía muchos hermanos, de
los cuales encontramos que varios tuvieron vidas o muertes trágicas, como
su hermano mayor, Joseph Patrick, o Rosemary, quien fue sometida a una
lobotomía con tan solo 23 años por no tener conductas que la familia Ken­
nedy consideraba apropiadas para una jovencita de la alta elite.
Es interesante señalar que tanto su padre, Patrick, como su hermana
Rosemary nacieron en septiembre con el Sol cerca de la Luna de John, que
está en el grado 17 de Virgo. La historia de Rosemary, nacida un 13 de sep­
tiembre con el Sol en 20º de Virgo, está muy vinculada con la de su padre,
quien además de tener el Sol también cerca (en el grado 14) tiene a la Luna
en el grado 20 y a Mercurio en el 26. Se dice que fue el padre quien mandó
a su hija a lobotomizar, incluso a escondidas de su esposa y del resto de la
familia. Él creía que ella se comportaría finalmente como una señorita y
dejaría de dar que hablar. Ella era muy cercana a su padre, aunque él por
temporadas la escondía y la llevaba a vivir lejos de las cámaras. Incluso se
ven algunas fotografías en las que la agarra fuertemente del brazo en un
intento de disciplinarla. La lobotomía fue un fracaso y Rosemary, con solo
23 años, fue encerrada; quedó con la edad mental de un niño de 2 años y
sin poder caminar. Quien sacó esto a la luz no fue John sino otra hermana,
Eunice, quien tiene a Saturno en el grado 20 de Virgo, el Ascendente en
el 23 y la Luna en el 27. Eunice se inspiró en su hermana para fundar los
juegos paralímpicos en 1968 y fue una activista y filántropa.
Estas repeticiones no son casuales y abundan en el árbol Kennedy. Sin
entrar más en detalle, ya que nos llevaría un capítulo entero y tendríamos
que profundizar en la búsqueda de patrones y el análisis sistémico de las
cartas familiares, solo añado que las temáticas de enfermedades que de­
nuncia la energía de Virgo no son pocas en esta familia. Incluso Eunice y
John ambos sufrieron la enfermedad de Addison.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 217

Siguiendo con su historia, encontramos que el abuelo Patrick, trabajan­


do duro y emprendiendo todo tipo de negocios, especialmente vinculados
a los puertos y la importación (Venus en Casa IX, indicando la apertura
internacional, y en Géminis, el comercio), logra ahorrar y poner varias
tabernas. Aquí vemos ese stellium en Tauro de Marte, Mercurio y Júpiter:
Marte en Tauro nos habla de capacidad de ahorro, trabajo diligente y pa­
ciente con la meta de establecerse económicamente¡ junto a Mercurio, el
comercio y el intercambio, y Júpiter, las importaciones y la capacidad de
expansión y crecimiento. Estos tres planetas se encuentran en sextil con
Saturno. Este sextil indica ese talento heredado y esa habilidad para con­
cretar sus metas. Saturno en el Medio Cielo impulsa a trabajar duramente
para cumplir las expectativas familiares y, además, en el signo de Cáncer,
muestra cómo estos antepasados han tenido que hacer grandes esfuerzos
y sacrificios para mantener a su familia.
Su otro abuelo,John Francis, había podido acceder a las mejores educa­
ciones de la época (Géminis), incluso estudiando en Harvard hasta la trági­
ca muerte de su padre (casa V III). Vemos cómo los árboles Kennedy y Fitz­
gerald funcionan como espejo, replicando experiencias similares. En ambos
ocurrió el abandono de estudios de los abuelos por causa de la muerte de
sus padres, lo que está claramente marcado por ese Sol en Géminis en VIII
y en cuadratura a la Luna. Sin embargo, este abuelo pudo prosperar como
inspector de aduanas y contador, y así pudo ahorrar para crear su propia
compañía de seguros. Vuelve a aparecer la cuestión aduanera, que vimos
en el otro abuelo, Patrick, marcada por la energía de Géminis, en particu­
lar Venus en Géminis en casa IX (dinero a través del intercambio con otros
países), y nuevamente por Tauro (trabajo de contador y administrador de
recursos) en casa Vlll (gestión del dinero ajeno). Las compañías de seguros
tienen una fuerte carga de casa VIII ya que operan en casos de accidentes,
218 Cecilia García Robles

muertes, siniestros, administrando recursos ajenos, todos temas observa­


bles en esa fuerte energía taurina presente en dicha casa.
Las elecciones laborales que aparecen en los abuelos de ambas ramas
familiares tienen una función reparadora: las importaciones y aduanas co­
nectan con las tierras lejanas (Venus y Plutón en casa IX ), intentando re­
ligar a través del comercio (Géminis) con aquella parte familiar que quedó
en Irlanda. Las tabernas posiblemente hayan sido una forma de ser leales
a sus herencias irlandesas. El ahorro (Tauro) y la inversión (casa VIII ) son
la manera de reparar la migración de sus padres: si tenemos suficientes re­
servas, no tendremos que dejar nuevamente nuestro país. Y, respecto a los
seguros, la propia palabra lo dice todo: asegurar que nada malo ocurra Yi si
ocurre, que estaremos protegidos.
Las aspiraciones políticas aparecieron en ambos árboles con los abue­
los, teniendo especial éxito John Francis, el padre de Rose. Es interesante
destacar que John tiene una carta natal con casi todos los planetas (a ex­
cepción de Urano) por encima del horizonte. Las casas más ocupadas son
la VIII (secretos, muertes, dramas, trauma familiar), la IX (religión, ideales,
filosofías, migración), la X (aspiraciones sociales) y la XI ( grupos, elite).
Esa Luna en casa XI, entre otros factores, habla de la familia ( por ambas
líneas, pero más fuertemente del lado de Rose ), perteneciente a un grupo
privilegiado, a la nobleza. Patrick y Rose fueron criados en el seno de fami­
lias muy volcadas a lo social, que lograron su éxito político y popularidad
entre los irlandeses de Boston (John Francis incluso llegó a ser alcalde).
Esto, sumado a su conservadurismo religioso, unió a ambos árboles.
Siguiendo con el análisis de la carta de John, encontramos un Ascen­
dente en Libra, que nos indica que su rol en la familia está relacionado con
mantener el matrimonio de los padres, encontrar el equilibrio y la armonía,
estableciendo un vínculo estable. No es de extrañar que John se case con
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 219

Jackie un 12 de septiembre, fecha muy cercana al nacimiento de su padre,


Joseph, y su hermana Rosemary. El 12 de septiembre el Sol se encuentra en
el grado 19 de Virgo, a dos grados de la Luna deJohn, que, como vimos, es
un punto clave en todo el clan Kennedy. Por lo tanto, podemos pensar que
su relación conJackie puede estar reparando el matrimonio de sus padres,
así como también repara la exclusión de su hermana Rosemary.
Si tuviéramos que resumir su aprendizaje en el seno familiar y su pro­
pósito marcado en la carta, diríamos que se relaciona con vincular, conec­
tar y comunicar, sacar a la luz los secretos familiares y dar voz a las víctimas
del árbol. La Tierra y el Aire le dan esa objetividad, claridad de miras y per­
severancia que fue tan útil para la supervivencia de su árbol. Sin embargo,
esa fuerte casa VIII nos habla de los muchos secretos, tragedias, muertes y
conflictos familiares que él vino a develar y descubrir.

Drew Barrymore

El caso de Drew Barrymore es otro también muy interesante de repeti­


ciones y lealtades transgeneracionales. Drew viene de un linaje de actores
de teatro y televisión y, como no podía ser de otra manera, ella misma saltó
a las pantallas desde muy temprana edad. A los 11 meses de vida ya estaba
grabando comerciales y a los 4 años ya debutó en el cine. A los 7 años saltó
a la fama por su aparición en la película E.T y a los 11 años ya tenía proble­
mas con alcohol y drogas. A los 13 años fue internada por sus adicciones,
trastornos mentales e intentos de suicidio.
Su memoria es claramente de Agua ( Sol, Luna, Venus, Júpiter, Saturno,
sumando 24 puntos), lo que nos habla de una lealtad inconsciente muy
fuerte hacia sus antepasados y la importancia de mantener la cohesión fa-
220 Cecilia García Robles

miliar y conectar con las carencias y necesidades afectivas primarias del


árbol. También en esta memoria encontramos como conflictos predomi­
nantes problemas de adicciones, trastornos mentales, victimismo, cambio
o confusión en los roles familiares, vínculos simbióticos y problemas en la
infancia y en la maternidad producto de abandonos o fuertes privaciones
emocionales.
En sus entrevistas y en su libro autobiográfico (Barrymore, 1990),
Drew habla de su infancia y dice haberse sentido sola desde muy pequeña
(Luna conjunción Saturno), haber tenido que ser su propia madre y padre,
dándose estructura a sí misma por falta de límites en su infancia. Su padre
estaba ausente y su madre la parentalizó desde muy pequeña, llevándola
de audición a audición, explotándola laboralmente, exponiéndola a situa-
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 221

ciones de adultos y no poniéndole límites claros y sanos. Como anécdota,


cuenta que la madre le preguntaba si prefería ir a la escuela, donde sufría
bullying, o ir a Studio 54, una conocida discoteca de Nueva York. Sin duda,
Drew prefería evadir la escuela y terminaba en un club nocturno rodeada
de adultos y alcohol. No es de extrañar que sus problemas de adicción se
hayan iniciado precozmente. Sin embargo, en lugar de encontrar apoyo,
fue llevada engañada a un hospital neuropsiquiátrico, donde fue internada
un año y medio, y rara vez recibió visitas. Palabras de Drew: "Mi madre me
encerró en una clínica, '¡buuuuu!� pero eso me aportó mucha disciplina.
Era como un campamento militar, horrible y oscuro, y fue mucho tiempo,
un año y medio, pero lo necesitaba''.4 Al salir de allí, un juez le sugirió que
se emancipase legalmente y fue declarada mayor de edad con tan solo 14
años. Aquí vemos cómo esa energía de Luna en Cáncer conjunción Sa­
turno se experimentó de forma conflictiva; esos límites que no hubo en el
hogar los tuvo que encontrar en instituciones, jueces, y luego dentro de sí
misma. Gracias al dinero que pudo hacer ( Saturno y Luna en casa 11), pudo
emprender una vida sola como una pequeña adulta solitaria y emocional­
mente huérfana. Esto produjo una ruptura con su madre durante muchos
años. Hay que agregar que esa Luna está en aspecto tenso (cuadratura) con
Plutón, que representa el conflicto, las crisis y las tendencias extremistas
que vivió durante su infancia.
Hasta aquí tenemos un estudio intergeneracional (entre Drew y sus
padres), pero podríamos remontarnos a generaciones anteriores para
revisar si estos patrones de excesos, abandonos, carencias y orfandad se
encuentran presentes en el árbol. Y, sin duda, hallaremos una coherencia

4 Hattenstone, Simon, "Drew Barrymore: 'Tenía mucho miedo de morir a los 25'� en El
Mundo, versión en línea (última actualización: 12/12/2005), disponible en [Link]
[Link]/yodona/2015/12/12/[Link].
222 Cecilia García Robles

entre este estilo de cuidados y las historias de vida de sus padres y ances­
tros, recordando que el vínculo de apego se repite de generación en ge­
neración.
Yendo una generación atrás, John Drew, su padre, tuvo una infancia
muy difícil: sus padres se separaron cuando tenía 18 meses y rara vez vol­
vió a ver a su padre; se alistó en la Academia Militar siendo aún menor de
edad y huyó de su hogar. La madre de Drew, Jaid, nació en un campo de
refugiados en Alemania, hija de húngaros que huyeron durante la Segun­
da Guerra Mundial. Si vamos una y dos generaciones atrás, veremos que
algo similar les ocurrió a sus abuelos y a sus bisabuelos, quienes sufrieron
abandono emocional, quedaron huérfanos prematuramente de madre
y/ o padre y debieron trabajar desde muy pequeños y aprender a ser autó­
nomos y autosuficientes, ya que sus familias priorizaban el trabajo antes
que el cuidado de los niños (lo iremos desarrollando en los próximos pá­
rrafos).
Ese Sol en Piscis en casa X, reforzado por la cuadratura de Neptuno,
nos muestra la ausencia y el alcoholismo en el rol paterno. También la casa
X nos habla de la importancia de la profesión; en el caso de Piscis, esta
puede estar vinculada al arte, el teatro, el cine, la música.
Si rastreamos en su transgeneracional, encontraremos una fuerte pre­
sencia de estos rasgos en hasta por lo menos cinco generaciones hacia arri­
ba. Yendo desde lo más cercano a lo más lejano, tenemos que empezar con
su padre,John, hombre alcohólico y violento, y padre ausente y negligente,
que se divorció cuatro veces y tuvo varios hijos. John tenía una hermana,
Diana Barrymore (tía de Drew), quien también padecía de alcoholismo
y depresión, y, al igual que ella, debió ser internada. Tanto Diana como su
hermanoJohn eran actores de Hollywood, y ambos perdieron sus trabajos
por sus problemas de adicciones y quedaron en la ruina. Diana se suicidó
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 223

a los 38 años y John murió en estado de autoabandono, cuidado única­


mente por su hija Drew. No es de extrañar que Drew creciera con miedo a
morir joven, con semejante herencia. Además, tenía una lealtad transgene­
racional con esta tía, también pisciana y nacida unos días después de Drew.
Subimos una generación más, al padre de su padre,John Sidney Blythe.
John sufría una fuerte adicción al alcohol desde los 14 años, coincidente
con la historia de su nieta Drew. También fue un gran actor que terminó en
la bancarrota. Al igual que su hijo y su nieta Drew, tuvo varios matrimonios
y divorcios. Sus padres, famosos actores (hijos también de importantes ac­
tores de teatro), solían ir de tour seguido, lo que produjo una gran distancia
emocional con ellos, un sentimiento de abandono y una emancipación
prematura. Esto nos recuerda demasiado a la historia de vida de Drew y
nos remite a esa Luna. Cuando a sus 11 años muere su madre de tuber­
culosis, John la sentía una desconocida; fue criado por su abuela, Louise
Lane Drew, actriz y dueña de un teatro. Su padre solía estar siempre de gira
y a su regreso frecuentaba los clubes nocturnos de Nueva York. Esto hizo
que desde muy joven tuviera que procurarse trabajo para ayudar a la fami­
lia, ya que el negocio de su abuela, Louise Drew, comenzó a tener proble­
mas y al tiempo perdió su teatro. A sus tan solo 1S años murió su abuela,
sufrió abuso sexual por parte de su madrastra y ya presentaba signos de
alcoholismo avanzado.
Subiendo una generación más, su padre (bisabuelo de la actriz Drew),
Maurice Barrymore, sufría de un trastorno mental producto de la sífilis y su
hijo John tuvo que internarlo por un brote psicótico del que sólo empeoró
con el tiempo. Esto terminó con su prominente carrera actoral y se suicidó
a los SS años. Maurice era un inmigrante indio, cuya madre había muerto
durante su nacimiento. Su padre quería otra profesión para él y, para evitarle
la deshonra, optó por cambiar su nombre de Herbert a Maurice.
224 Cecilia García Robles

Una generación más arriba, Louise Lane, abuela de John y abuela en


cuarto grado de Drew, era también actriz. Su madre, Eliza Trentner, era
actriz y cantante, y su padre, Thomas Frederick Lane, era actor y manager
teatral. Louise debutó en el teatro siendo muy pequeña. Su esposo, John
Drew, era un actor de teatro. Murió trágicamente por un accidente con
tan solo 34 años; le dejó el teatro a su mujer, quien lo sostuvo hasta su
bancarrota.
Los patrones saltan a la vista: al menos seis generaciones de actores de
teatro y cine; problemas de adicciones al alcohol y las drogas; abandono,
orfandad, trabajo infantil y emancipación prematura de niños; problemas
de alcoholismo desde la niñez; enfermedad mental y hospitalizaciones;
muertes prematuras y suicidios en el árbol. Además, encontramos muchos
matrimonios en el árbol, que incluso Drew repite en su biografía, habién­
dose divorciado tres veces. Todos estos eventos son fácilmente identifica­
bles en estos tres factores que analizamos de la carta de Drew: su memoria
de Agua, su Sol en Piscis en X cuadrando a Neptuno, y su Luna-Saturno en
Cáncer en II cuadrando a Plutón.
Esta fuerte y dolorosa herencia ha marcado inconscientemente a Drew
desde muy pequeña. Ella misma dice haberse sentido al borde del precipicio
en más de una ocasión. Sin embargo, es probable que haya roto el círculo de
repeticiones ciegas y lealtades trágicas al rehabilitarse, seguir con su vida y
su profesión, tener una familia sana, perdonar a sus padres, de quienes cui­
dó y cuida actualmente con amor, expresando octavas mucho más evoluti­
vas de la energía de Piscis: la empatía, la comprensión profunda de la vida
y la capacidad de desarrollar la compasión y el amor. En varias entrevistas
ha hablado de su dura infancia y de cuán agradecida se siente por haber
podido superar sus adicciones y llevar una vida sana, habiéndose amiga­
do con su historia. Actualmente, es activista por los derechos de los niños
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 225

y fue nombrada embajadora contra el Hambre por las Naciones Unidas.


Esto nos muestra que es posible cortar el ciclo de repeticiones familiares
inconscientes y no solo liberarse uno mismo de las ataduras del pasado,
sino también ayudar a liberar a futuras generaciones.

Marilyn Monroe

Marilyn Monroe, nacida Norma Jean Mortenson, nació en California


el l º de junio de 1926. Hija de Gladys Pearl Baker (cuyo apellido de soltera
era Monroe\ creció toda su vida creyendo que su padre era Martín Mor­
tensen, el ex marido de su madre, hasta que un día su madre le mostró una
foto de Charles Stanley Gifford y le dijo: "Este es tu padre''. Nunca supo a
ciencia cierta quién de los dos era y creció idealizando esta figura.
Su madre, Gladys, nació un 27 de mayo (de 1902), cuatro días antes
que Norma¡ esta cercanía de fechas configura, como ya vimos, lo que se
conoce como dobles transgeneracionales: el sujeto tiene un ancestro con el
que se ha establecido una conexión o lealtad inconsciente, una fuerte afi­
nidad, y cuya historia tiende a repetir o reparar. Los dobles se producen
cuando coinciden por pocos días las fechas de nacimiento (en el mismo
mes, con seis meses de diferencia o con tres meses de diferencia). Veremos
que h ay muchos patrones que Norma repite de su madre, como su enfer­
medad, sus divorcios, sus institucionalizaciones, etc.
Gladys había tenido dos hijos con su primer esposo, un hombre abu­
sivo que durante el divorcio secuestró a sus hijos y los llevó a vivir a Ken­
tucky. Nacida en Chihuahua, México, hija de Otis y Della Monroe, perdió
a su padre cuando tenía tan solo 7 años y Della quedó viuda. Al igual que
en el caso de Gladys, el padre de Otis,Jacob, también falleció cuando él era
226 Cecilia García Robles

niño, con tan solo 40 años, dejando a su esposa Mary Monroe y a sus hijos.
Aquí encontramos otra posible doble: la bisabuela materna, por similitud
de nombres. Investigando la vida de Jacob, un veterano de la Guerra Civil,
encontramos otro dato curioso: los registros muestran que su padre, Wi­
lliam Monroe, murió el mismo año de su nacimiento, dejando a su esposa
sola con seis hijos: otra muerte trágica y prematura de padres en el árbol.
Posiblemente esta información haya sido desconocida para Marilyn, ya
que fue recopilada y descubierta recientemente. 5 Marilyn sabía poco de
sus antepasados y nada de su padre biológico.

5 "Todo sobre Marilyn. Una mirada a su árbol genealógico•, en SwashVillage, s/f, disponible
en https:// [Link]/ article/ all-about-marilyn-a-look-at-her-family-tree-2.
Aslrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 227

Estudiando estos datos, no podemos pasar por alto un elemento que se


repite generación tras generación: Norma Jean crece sin padre, al igual que
su madre, Gladys, su abuelo Otis y su bisabuelo Jacob. No sabemos cómo
fue la infancia de William, pero podemos afirmar a ciencia cierta que en el
clan Monroe h ay al menos cuatro generaciones de padres ausentes, sea por
muerte o abandono. En la carta natal de Norma, el Sol se encuentra en la casa
XI, un ámbito que suele referir a espacios sociales, políticos o colectivos. Allí
veremos en muchos casos antepasados que lucharon por causas sociales o
que buscaron la libertad, alejándose de sus familias. También, es un espacio
donde es frecuente encontrar excluidos, por ser distintos, por haber desapa­
recido o por haberse desconectado de su familia (recordemos que es el ám­
bito que corresponde al signo de Acuario y la energía de Urano). Otro dato
significativo es que la conjunción entre el Sol y Mercurio está feral, es decir,
sin aspectos, desconectada del resto de la carta natal. Cuando un planeta (o
en este caso una conjunción) se encuentra feral, está aislado, no tiene comu­
nicación con el resto de la carta. Esto puede hablar de la falta de información
y el desconocimiento por parte de este árbol de las figuras parentales.
Otro dato importante es ese Saturno en casa rv. La casa IV, como vimos,
es un ámbito de raíces, pasado, infancia, hogar, conexión con los ancestros
y vivencias infantiles primarias. Allí tenemos a Saturno, planeta que en
muchos casos indica carencias (materiales y/ o afectivas), soledad y frial­
dad, que podemos ver que estuvieron presentes en la biografía de Norma
y en sus antepasados, producto de esa ausencia paterna (y también, como
veremos, materna). No olvidemos que Saturno también puede hablarnos
de muertes y orfandad. Queda marcada la muerte (Saturno en Escorpio)
vinculada a la infancia, como un patrón de repetición familiar.
La muerte o ausencia de estos hombres deja a las mujeres solas al cuí-­
dado de los niños. En la carta natal de Marilyn, la Luna, representante de
228 Cecilia Carda Robles

las madres1 el hogar1 la nutrición1 los cuidados básicos1 se halla en aspecto


tenso a dos planetas: a Saturno1 haciendo una cuadratura1 y a Neptuno1 ha­
ciendo una oposición. La cuadratura de Saturno nos está mostrando esta
soledad y carencias emocionales que vivieron tanto Norma como sus an­
tepasados durante la infancia1 y estas madres que tuvieron que criar a sus
hijos solas. La oposición de Neptuno indica estos trastornos mentales que
encontramos en su árbol y en ella misma.
Para entender un poco más la importancia de esta T cuadrada (Luna
en cuadratura a Saturno y oposición a Neptuno) 1 vamos a profundizar un
poco más en su infancia. Con pocos días de vida1 Gladys la dejó al cuidado
de unos vecinos1 los Atkinson1 para reincorporarse a su trabajo. Durante
muchos años ella creyó que ese matrimonio eran sus padres. Se piensa que
allí sufrió abusos sexuales por parte del marido. Unos años después1 la in­
ternaron en un orfanato1 ya que no podían seguir encargándose de ella1 y
posteriormente la entregaron al cuidado de amigos y familiares1 por parte
de los cuales sufrió abusos. Así1 Norma pasa toda su infancia entre orfana­
tos y hogares de acogida. Su madre1 Gladys1 sufría de depresión1 esquizo­
frenia e inestabilidad mental. Su abuela también era paciente psiquiátrica y
en un brote psicótico intentó ahogarla en la cuna cuando era bebé. Al poco
tiempo fue ingresada en un neuropsiquiátrico y murió un año después,
cuando Norma tenía tan solo 1 año de edad.
A los 7 años1 su madre1 Gladys1 de 32 años1 pareció mostrar estabili­
dad y quiso recuperar a su hija1 pero a los pocos meses se enteró de que su
abuelo1 Tilford Hogan1 se había suicidado (posiblemente sufría de trastor­
nos mentales similares1 al igual que su tío) 1 y poco después tuvo un brote
esquizofrénico y fue nuevamente internada en la misma clínica que su pro­
pia madre1 de donde no salió hasta su muerte.
Aquí podemos ya comprender cómo opera esa Luna en Acuario. Re­
cordemos que1 en sus más bajas vibraciones y expresiones1 Acuario puede
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 229

representar la locura, la desconexión, el abandono, la presencia-ausencia,


la desaparición. Y así fue el vínculo con su madre: intermitente, errático,
desorganizado, caótico. Su madre aparecía y desaparecía. La cuadratura
de Saturno (desde la casa N) muestra esa orfandad, tan presente en su
biografia (y, como vimos, en la de sus antepasados también), y la oposi­
ción con Neptuno (desde la casa I) nos habla de esa confusión que sentía
Norma respecto a sus raíces, la falta de bordes y cohesión familiar, ese his­
torial familiar y transgeneracional de enfermedades mentales, depresión y
suicidio, que ella misma también experimentaba y de los buscaba evadirse
mediante los psicofármacos. Se cree que Norma sufría un trastorno límite
de personalidad, que no fue bien diagnosticado y tratado. Una anécdota
cuenta que en un set de filmación la encontraron mirándose al espejo y
preguntándose: "¿Quién soy?�
Y, es que efectivamente, ella no sabía quién era. Ese Sol desconectado,
ese Neptuno en casa I (ámbito del yo), esa Luna huérfana muestran con
claridad esa falta de información sobre sus raíces tanto paternas como ma­
ternas. Incluso, a lo largo de su vida, tuvo muchos nombres: NormaJeane
Mortenson (el nombre que le puso su madre), NormaJeane Baker (usó
el apellido del último matrimonio de su madre, que esta usaba), Norma
Jeanne Monroe (apellido de soltera de su madre) y Marilyn Monroe (el
nombre de pila, en honor a una famosa actriz de la época). Incluso, a veces
escribía su segundo nombre con e al final, y otras veces, sin la e.
Ese Ascendente en Leo en astrogenealogía nos habla de su rol en la fa­
milia: vino a descubrir quién era, cuál era su verdadero nombre (y ape­
llido), a reconocerse en el espejo, a reconectar con su padre, a descubrir
sus brillos y talentos propios, a cortar con esas lealtades ciegas familiares.
Los Ascendentes de Fuego vienen a diferenciarse de su árbol, a hacer su
propio camino. Leo también nos habla del orgullo de ser uno mismo y del
230 Cecilia García Robles

deseo de estar vivos, ya que se alimenta de ese fuego interior. En un árbol


donde el deseo de vivir estuvo mermado por tantas tragedias y enfermeda­
des, conectar con el corazón era una tarea pendiente. Sin embargo, su dura
infancia y sus lealtades inconscientes (hacia su madre y posiblemente su
bisabuela viuda, entre otros) no le hicieron esta tarea nada fácil.
Estudiando su biografía, encuentro un dato curioso que podemos con­
siderar como una fecha aniversario (fecha importante para el árbol, que
tiende a repetirse): es internada a los 1O años en un orfanato un día 13 de
septiembre, la misma fecha de muerte de su bisabuelo William Monroe,
quien deja huérfano aJacob, iniciando (posiblemente) la rueda de orfan­
dad de los Monroe. También, en esa fecha ella se divorcia por primera vez:
para evitar volver a un orfanato, a los 16 años se había casado con un veci­
no de 21, abandonando sus estudios. Su matrimonio no prosperó ya que
él era marino y fue enviado a Australia durante un año. Además, ella cuenta
que no tenían nada en común y se aburría tremendamente con él. A su
regreso, le exigió que dejase su carrera artística como modelo, lo que ella
rehusó, y esto condujo a su divorcio un día 13 de septiembre (podríamos
decir, volviendo a quedar huérfana y sin familia a los 20 años).
Esta fecha (que además coincide con mi nacimiento-nada es casual-)
también aparece en el clan de los Kennedy como fecha de nacimiento de
Rosemary (coincidente con la Luna deJohn y ese grado 20 de Virgo tan
repetitivo en su clan). Y no olvidemos que hubo una conexión entre los
clanes de Kennedy y Marilyn Monroe, ya que hay; al parecer, evidencias
de que ella fue amante de Robert yJohn Kennedy. Incluso hay teorías que
afirman que fue asesinada por el clan Kennedy (hipótesis nunca compro­
bada). Cuando dos sistemas se cruzan, es porque hay fechas, eventos y ex­
periencias similares o complementarias. Cada árbol necesita del ajeno, a
veces para acompañarse desde las experiencias compartidas, otras veces
porque uno le aporta al otro lo que necesita.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 231

Para ir cerrando el análisis de Norma, podríamos concluir que tuvo una


vida e infancia muy difíciles, sufrió violencia física y psicológica por parte
de sus parejas y, como es de público conocimiento, murió con tan solo 36
años. Tuvo tres divorcios, al igual que su madre, repitiendo su historia.
Cercana a la edad en la que fue internada su madre, empezó a sufrir
sintomatología psiquiátrica: depresión y adicciones a los psicofármacos,
sin los cuales no podía conciliar el sueño. Tras la pérdida de un embara­
zo -producto de la endometriosis- y del divorcio con el escritor Arthur
Miller en 1961, fue internada en una clínica psiquiátrica de Nueva York.
Un año después fue encontrada muerta en una habitación de hotel, por su­
puesta sobredosis de barbitúricos. Muchas hipótesis fueron elucubradas,
incrementando aún más el velo de misterio tras su muerte.

Carl G. Jung

Carl GustavJung nació en Suiza el 26 de julio de 187 5. Era hijo de Paul


Achiles, un pastor anglicano de una familia muy numerosa (era el hijo nú­
mero trece), quien falleció a los 57 años dejando a Jung, de 24 años, y a su
familia en la pobreza. A raíz de esto Jung abandonó su sueño de ser arqueó­
logo y decidió estudiar medicina y psiquiatría.
Su interés por el estudio de la psique, las religiones y las mitologías sur­
gió de la gran frustración que sentía cuando discutía de estos temas con su
padre. Según él, tenía una concepción dogmática y retrógrada basada en la
religión, y Jung tenía una visión más universalista. Aquí podemos observar
que su Sol se encuentra en cuadratura a Júpiter y a Neptuno (esta última
cuadratura, partil), representando este linaje masculino de hombres con
tendencia a lo espiritual y religioso, y ese conflicto con el sistema de creen-
232 Cecilia García Robles

03• ts 59'

cias familiar. Sin embargo, con Sol en Leo y Ascendente en Acuario, Jung
desde muy temprano supo que tenía que crear su propio camino, descu­
brir quién era, diferenciarse de su familia y aceptar su singularidad.
Su madre, Emilie Preikwerk, también era la hija número trece de la fa­
milia. Se casó con Paul, con quien tuvo cinco hijos, de los cuales sobrevi­
vieron solo los dos últimos. El tercero de ellos, Paul, solo vivió unos días.
Luego de esta tragedia nació Jung, y al tiempo, Gertrud, su hermana.
Esto hizo que Carl fuese el primer hijo que sobrevivió luego de tres;
la última muerte, la de Paul, fue difícilmente procesada por los padres. Su
madre, Emilie, entró en una grave depresión y nunca volvió a ser la misma.
Jung fue, por lo tanto, un hijo de sustitución. Su vida intrauterina estuvo mar­
cada por el miedo a la muerte y el dolor de esa madre que temía volver a
pasar por la misma situación que en los tres nacimientos anteriores. Estos
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 233

hechos le dieron a Jung un carácter taciturno, introvertido y solitario desde


muy pequeño, síntomas presentes en los hijos de sustitución o yacientes,
ya que inconscientemente sienten que no tienen derecho a vivir su vida y
muchas veces la viven por sí mismos y por su hermano muerto. Sin embar­
go, este carácter tan introvertido lo ayudó a desarrollar un fuerte mundo
interior y forjó su carácter y su profesión futura, en la que investigó las pro­
fundidades de la psique humana. Esto es lo que desarrollamos en capítulos
anteriores como Proyecto y Sentido Gestacional: las circunstancias del na­
cimiento dejan una fuerte huella en la vida de la persona, configurando su
futuro y su destino.
Traduciéndolo a lenguaje astrológico, se puede observar esta proble­
mática muy claramente en esa Luna en casa III (ámbito de hermanos) y en
conjunción a Plutón (muerte, dolor, trauma, conflicto). También vemos
que el Sol en casa VII se encuentra en el ámbito del otro, como si su iden­
tidad se configurara en función de lo ajeno (su hermano Paul). Es intere­
sante porque en sus conceptualizaciones del aparato psíquico él menciona
en varias ocasiones lo que denomina personalidad 1 (la del ego, el yo cons­
ciente) y personalidad 2 (la de la sombra), como dos personas que habitan
dentro de los seres humanos, que podemos relacionar con esta multiplici­
dad que sentía dentro de sí. No es de extrañar que los hijos de sustitución
hagan todo por dos: tengan dos trabajos, dos familias, dos hogares. En el
caso de Jung, la temática de la dualidad estuvo muy fuerte en sus concep­
tualizaciones teóricas, sin olvidar que vivió una doble vida con sus aman­
tes, con las que incluso tuvo relaciones paralelamente durante diez años,
como es el caso de Toni Wolff
Su Sol haciendo una cuadratura partil con Neptuno nos muestra cómo
su identidad podía ser confusa, poco clara, basada en lealtades ciegas con
los desaparecidos del árbol (en este caso, sus hermanos fallecidos). Nep-
234 Cecilia García Robles

tuno disuelve los bordes del ego, y la división entre yo y el otro se pier­
de. Es de público conocimiento que tras la ruptura con Freud Jung entró
en un estado que muchos consideran un brote psicótico, aislándose del
mundo y dejándose inundar por contenidos del inconsciente colectivo.
Estos fueron los años de mayor producción, en los que entró en contacto
con el plano de los arquetipos, el mundo onírico, y escribió su famoso
Libro rojo.
En esa Luna conjunción Plutón también se pueden observar los pro­
blemas psicológicos de su madre, ya que la casa III es un ámbito mental y
la Luna puede representar también cómo Jung vivió el vínculo con ella: la
sentía distante; se aislaba y se encerraba durante días enteros. Esto produ­
jo un fuerte impacto psicológico en Jung, probablemente impulsándolo a
querer comprender qué lleva a un ser humano a tales estados melancóli­
cos e influenciando su futura elección profesional. Las vivencias ocurridas
durante el embarazo y los primeros años de vida (el Proyecto y Sentido
Gestacional) son muy importantes para toda la vida y dejan huellas muy
profundas en la psique, como ya vimos.
Subiendo una generación más, vemos que sus abuelos eran alemanes
y uno de ellos, del cual Jung era doble transgeneracional por tener el mis­
mo nombre, era también médico. Este abuelo tenía conductas excéntricas
(como pasearse con un cerdo de mascota o decir que su padre era Goethe),
lo que generaba cierto rechazo y posiblemente provocó su exclusión del
árbol. Otro dato interesante es que este abuelo tenía un hermano llamado
Segismundo, al igual que Sigmund Freud, quien fue el maestro y una figura
importantísima en la vida de Jung.
Aquí ya podemos comenzar a comprender un factor importante de
la carta natal de Jung: él nace con un Ascendente en Acuario, que viene a
conectar con los locos, los excluidos, los rebeldes y los raros de la familia.
Astrogenealogía: un viaje hacia las raíces familiares 235

Además, que Saturno, representante de los abuelos, esté en el Ascendente


nos da la pauta de que este ancestro no es poco importante en términos de
lealtades transgeneracionales. Por lo tanto, la función de Jung es reivindi­
car el lugar de este abuelo raro o peculiar, él mismo atravesando una crisis
nerviosa cercana a la locura, pero que en su caso fue altamente fructífera ya
que hizo avanzar no solo a su árbol, sino al pensamiento colectivo de toda
la humanidad. Sus aportes no son los de un psicótico, sino los de un genio
creativo que tuvo que permitirse dar ese salto al vacío, fuera del sistema, para
dejar este legado que cambiaría para siempre la historia de la psicología.
Respecto a su vida adulta, en 1903 se casó con Emma Rauschenbach,
con quien tuvo cinco hijos (al igual que sus padres). Su matrimonio reparó
los conflictos de dinero del árbol, ya que Emma provenía de una familia
acomodada, lo que le permitió a Jung, a su madre y a su hermana mantener
una calidad de vida alta, mientras él concluía sus estudios de medicina y
se consolidaba en el mundo de la psiquiatría. Recordemos que Jung tiene
una Luna en Tauro, que muestra la importancia que tuvo para la familia el
factor económico y la estabilidad material.
En conclusión, podemos ver en estos pocos indicadores mucha infor­
mación tanto de su historia familiar como de la ancestral: desde la muerte
de sus hermanos, que lo deja en un lugar yaciente, hasta la depresión de su
madre, su conflicto ideológico con su padre y su lealtad al peculiar abuelo,
todas temáticas que dejarán una fuerte impronta en su vida y en su destino.
Como buen Sol en Leo y Ascendente en Acuario, su tarea fue diferenciar­
se, aprender a ser él mismo, reivindicar a los diferentes, integrar a los exclui­
dos y permitir la apertura mental de su árbol para el avance de su sistema.
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