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Guerra Del Chaco

Este documento resume los antecedentes y los eventos clave de la Guerra del Chaco (1932-1935) entre Bolivia y Paraguay por el control de la región del Gran Chaco. Describe cómo comenzaron los reclamos territoriales en la zona en 1852 y cómo los enfrentamientos menores llevaron al estallido de la guerra en 1932. Detalla las fuerzas militares de ambos países y los principales generales a cargo, así como varias de las batallas y derrotas clave que sufrieron ambos lados hasta que la mediación internacional logró un alto el
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Guerra Del Chaco

Este documento resume los antecedentes y los eventos clave de la Guerra del Chaco (1932-1935) entre Bolivia y Paraguay por el control de la región del Gran Chaco. Describe cómo comenzaron los reclamos territoriales en la zona en 1852 y cómo los enfrentamientos menores llevaron al estallido de la guerra en 1932. Detalla las fuerzas militares de ambos países y los principales generales a cargo, así como varias de las batallas y derrotas clave que sufrieron ambos lados hasta que la mediación internacional logró un alto el
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DEPARTAMENTO VI – EDUCACIÓN

COLEGIO MILITAR “CNL. GUALBERTO VILLARROEL”


BOLIVIA

“GUERRA DEL CHACO”


CAPITULO I
PROLEGÓMENOS DE LA GUERRA
I. INTRODUCCIÓN.
La narración de la Guerra del Chaco se ajusta al proceso cronológico de los hechos
que se llevaron a cabo durante la contienda bélica con el Paraguay. El área
geográfica donde se llevó cabo esta Guerra fue el Chaco Boreal, un área de
aproximadamente 500.000 km², ubicada al norte del Río Pilcomayo, en la región del
Gran Chaco, en la zona limítrofe entre Bolivia (lugar al que perteneció durante el
virreinato del Perú) Argentina y Paraguay (a cuyo Cabildo de Asunción los
españoles, habían otorgado potestad hasta los ríos Yaurú y Parapetí).
Los paraguayos, se habían ocupado de explotar económicamente la región,
mediante cría de ganado y extracción de tanino, de los árboles de quebracho,
aunque no presentaba recursos abundantes, por la sequedad del clima, pero se
sospechaba, según luego se supo, erróneamente, la existencia de reservas de
petróleo (que se habían descubierto en el oeste chaqueño) y el asentamiento
poblacional de ésta zona era ínfimo.
Los Antecedentes del conflicto fueron de que ésta región ya había sido objeto de
disputas en la Guerra de la Triple Alianza (1.865 – 1.870), tras la cual el gran
vencedor fue Brasil, el Paraguay perdió 160 mil km² de territorio y Argentina
reclamó derechos sobre el Chaco Boreal, que un laudo arbitral por parte de Estados
Unidos le negó otorgando la posesión a Paraguay.
Entre 1.852 y 1.920, se iniciaron reclamos diplomáticos por el control de la zona,
por parte de Bolivia y Paraguay, estableciéndose fortines en el lugar, por parte de
ambos estados. Bolivia, a partir de 1.905, para controlar la escasa agua potable
existente en la zona, Paraguay había comenzado con esta práctica para impedir el
avance Portugués. Grupos de religiosos tradicionalistas menonitas, procedentes de
Canadá, se asentaron en esos lugares.
En 1.928, el fortín “Vanguardia” de los bolivianos, fue tomado por los paraguayos,
quienes dieron muerte a seis guardias, e incendiaron el fortín, Esto trajo como
consecuencia que los bolivianos respondieran ocupando el fortín paraguayo
llamado “Boquerón”. El problema fue resuelto por la Sociedad de las Naciones que
obligó a Bolivia a desalojar el fortín paraguayo y a éstos a reconstruir el fortín
“Vanguardia”, calificando a Paraguay como “País agresor”.
El Río Paraguay le adjudicaba al sector su importancia relevante, por permitir su
comunicación con el océano Atlántico. Bolivia había perdido en su contienda con
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Chile (Guerra del Pacífico, desarrollada entre 1879 y 1883) su salida al Océano
Pacífico.
Entre 1.899 y 1.903, Bolivia y Brasil protagonizaron la Guerra del Acre, que terminó
con la firma del Tratado de Petrópolis. Tras perder el territorio del Acre, Bolivia
recibió entre otras compensaciones, el Chaco Boreal por parte de Brasil, que no era
dueño de la zona. La idea de que allí pudieran existir pozos petroleros estimuló
ambiciones de países externos al conflicto. Así, Estados Unidos apoyó económica y
militarmente a Paraguay, y Gran Bretaña a Bolivia.
El conflicto estalló en 1.932 de manera violenta, luego de fracasar intentos
diplomáticos de solucionarlo pacíficamente, rechazando Bolivia la concesión de un
puerto sobre el río Paraguay, enfrentando a estos vecinos en una Guerra cruel, en
un territorio seco, caluroso e inhóspito, propicio para contraer enfermedades como
la malaria, que los enlutaría por tres años (1.932-1.935).
Bolivia contaba con una Fuerza de 250.000 hombres, mientras los paraguayos
reunieron 150.000. El Presidente Daniel Salamanca, había asumido en 1.931, con
gran Fuerza y deseo de engrandecer a su Patria, sobre todo militarmente. La
economía era próspera, con gran riqueza minera y contando con una población de
3.000.000 de personas. El Paraguay era mucho más pobre, de economía agrícola
ganadera y menos poblado (1.000.000 de habitantes). En Paraguay, el Presidente
José Patricio Guggiari, debió afrontar manifestaciones populares que le exigían una
decisión más ruda en el conflicto por la Defensa del Chaco Boreal, a las que
reprimió con violencia, aunque luego renunció. El Presidente Eusebio Ayala, asumió
el 15 de agosto de 1.932, y su posición se mostró mucho más partidaria del
enfrentamiento armado.
El Militar alemán, General Hans Kundt, veterano de la Primera Guerra Mundial, fue
quien organizó el Ejército Boliviano, y se hizo cargo del mismo, luego de la derrota
sufrida en Boquerón. Al frente de los paraguayos fue elegido al Cnl. José Félix
Estigarribia, formado militarmente en Chile. El estallido de la Guerra ocurrió cuando
el fuerte paraguayo “Carlos Antonio López”, llamado “Laguna Chuquisaca” por los
bolivianos, fue tomado por éstos en Julio de 1.932, y luego recapturado por los
paraguayos. Durante los días 27 y 28 de ese mes los fortines de Corrales,
Boquerón y Toledo, fueron capturados por las Fuerzas de Bolivia.
El 10 de Mayo de 1.933 Paraguay le declaró la Guerra a Bolivia. Los bolivianos, con
4.000 hombres integrando el Primer Cuerpo del Ejército en la zona sudoeste y otros
2.000 al noroeste, avanzaban por el territorio en conflicto sin ninguna respuesta
Paraguaya. En agosto, desde Bolivia, partieron 6.000 efectivos más. Las tropas
Bolivianas se desplazaban por tierra, llegando exhaustas al campo de Batalla.
Para esa época, los paraguayos, habían colocado 8.000 hombres en Isla Poí,
donde construyeron una pista de aterrizaje, 1.500 en Nanawa (SO. del Chaco) y
3.000 en el Alto Río Paraguay. Desde Asunción partieron 3.000 Soldados de
refuerzo.

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La Fuerza Aérea Paraguaya era escasa, pero toda ella fue enviada al combate. Los
bolivianos tenían mucha confianza en su superioridad, no sólo en aviones, sino en
armas y número de efectivos. Los paraguayos usaron mucho su ingenio para
compensar su deficiencia numérica. Por ejemplo, lanzaban granadas con una
honda gigantesca, estrategia que llamaron Curumbe-i”. Si bien el alcance no era
superior a 100 Mts. causaba gran temor al enemigo, que desconocía que eran
armas caseras, fabricadas con postes, cueros y cámaras en desuso.
Cuando los paraguayos del Segundo Regimiento, avanzaban hacia Boquerón
fueron vistos por aviones bolivianos, que los ametrallaron. A pesar de ello, lograron
llegar a destino, el 8 de Septiembre, comenzando el ataque sin resultados positivos.
Los enfrentamientos continuaron. Los paraguayos eran 18.500, los bolivianos 619,
y el día 17 los valientes hombres bolivianos que se mantenían con escasas
provisiones, recibieron la orden de resistir 10 días más, mientras organizaban la
ofensiva. No pudieron el día 19 el fuerte estaba en poder de Paraguay. Los
paraguayos perdieron 7.000 hombres. Los bolivianos, 150 hombres.
En el mes de diciembre, el Ejército fue puesto en manos del General Kundt, quien
atacó a los paraguayos haciéndolos retroceder al sur del kilómetro 7. Ordenó el
ataque frontal de Nanawa, primero, y luego a Toledo, pero no pudo vencer la
resistencia Paraguaya.
Otra vez fue Nanawa motivo de un ataque frontal del General Kundt, en Julio de
1.933, pero a pesar de sus cuantiosos armamentos y el apoyo aéreo. No pudo
vencer a los paraguayos, camuflados entre los matorrales, siendo las pérdidas
Bolivianas, mucho más cuantiosas. Dos mil de sus hombres perdieron la vida en el
ataque, mientras los paraguayos lamentaron unas 150 muertes y unos 400 heridos.
A fines de 1.933 el avance provino de los paraguayos que sorprendieron a sus
enemigos, que subestimaron a las Fuerzas oponentes, el 3 de diciembre, rodeando
a sus divisiones que serian la Cuarta y Novena, ubicadas en Campo Vía. A pesar
del contraataque boliviano del día 10, el 11 se produjo la rendición de esas
divisiones, con un saldo de 2.600 muertos y 7.500 hechos prisioneros. Esta derrota
le costó al General Kundt su cargo, siendo reemplazado por el Coronel Peñaranda.
La Segunda División de Paraguay, ubicada en la zona central (Cañada Strongest)
fue cercada por los bolivianos al mando del Coronel Bernardino Bilbao Rioja,
perdiendo los primeros 500 hombres y 1.500 fueron hechos prisioneros, aunque
lograron abrirse paso y salir de la emboscada.
Los paraguayos, tras sufrir una derrota en “Picuiba” en Julio del año 1.934,
vencieron en Noviembre en “El Carmen” a las reservas del enemigo.
En agosto los bolivianos sufrieron otro duro golpe, cuando los paraguayos les
impidieron abastecerse de agua, al apoderarse de los pozos ubicados en
Yrendagué, posterior mente cortarles las comunicaciones.

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Al finalizar la Guerra, la Liga de las Naciones había impuesto un embargo de armas
a ambos países, e insistió con una propuesta de Paz, en el mes de Noviembre de
1.934, que si bien fue aceptada por Bolivia, fue rechazada por Paraguay. El
embargo por lo tanto le fue levantado solo a Bolivia.
El año 1.935 encontró a ambos bandos agotados. Los bolivianos se habían retirado
a Villa Montes. En Abril, los paraguayos traspusieron el Río Parapetí, pero fueron
rebatidos por los bolivianos.
El Gobierno Chileno propuso a la Argentina, en Enero del año 1.935, una gestión
conjunta para lograr la Paz. A tal fin fueron comisionados Luis A. Podestá Costa a
Paraguay, y posteriormente, Félix Nieto del Río, se dirigió a Bolivia. En Abril de ese
año se unieron a la mediación, Perú y Estados Unidos. En Mayo lo hizo Brasil.
Luego fue invitado a participar un delegado uruguayo.
El fin de la contienda ocurrió el 12 de Junio de 1.935, día en que se firmó un
armisticio, en presencia de los mediadores. El cese de las hostilidades ocurrió el día
14. Paraguay, posteriormente, en 1.936, en la Conferencia de Buenos Aires, logró
el reconocimiento de casi toda la zona a su favor. En 1.938, Paraguay obtuvo
120.000 km², mientras los bolivianos se beneficiaron teniendo acceso al río
Paraguay, y al poblado de Puerto Casado, perteneciente a Paraguay.
Las consecuencias fueron la pérdida de 60.000 Soldados bolivianos y 30.000 de
origen paraguayo. Tardaron mucho ambos países en recuperar sus costos sociales
y económicos.
II. ANTECEDENTES HISTÓRICOS.
Las controversias sobre la soberanía del Chaco Boreal comenzaron con la
ambigüedad con la que España trazaba los límites administrativos en su Imperio
Colonial. Esto tendría sus consecuencias desde la Independencia del Paraguay de
la Corona Española en 1.811; casi de inmediato se hicieron sentir las presiones
portuguesas por anexarse el territorio de la nueva República. A raíz de esto el
nuevo Gobierno paraguayo comenzó de inmediato la construcción de fortalezas
sobre el río Paraguay para contener el avance de los bandeirantes, mercenarios al
servicio de la corona de Portugal. Una en particular fundada ya a fines de la Colonia
Española y administrada desde Asunción (Fuerte Borbón, hoy Fuerte Olimpo) fue
construida en el alto Chaco Boreal, desde entonces se asentaron las tropas
Paraguayas.

Bolivia, desde su Independencia en 1.825 intentó hacer valer su derecho a partir del
criterio del Uti Possidetis Juris (el correspondiente al statu quo que encontró el
primer movimiento emancipador exitoso en Hispanoamérica: la Revolución de
Mayo) y al independizarse Bolivia, reclamó el territorio de la Real Audiencia de
Charcas, que comprendía el Chaco Boreal, entre otros territorios. Sin embargo
España también había otorgado en tiempos coloniales jurisdicción al cabildo de

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Asunción del Paraguay en la región hasta los ríos Parapetí y Yaurú, por lo que
evidentemente se traslapaban los reclamos bolivianos y paraguayos en la región.

El litigio sobre el Chaco apareció por primera vez durante la Guerra de la Triple
Alianza (1.864-1.870), que enfrentó a los Gobiernos de la Argentina, Brasil y
Uruguay contra el de Paraguay. En el tratado previo a la Guerra firmado entre los
aliados, el Gobierno Argentino dejó sentado su reclamo del Chaco Boreal hasta
Bahía Negra.

Terminada la Guerra, y luego de largas negociaciones, se llegó a un acuerdo


argentino-paraguayo por el cual el Chaco Boreal fue dividido en dos partes: la zona
comprendida entre el río Verde y Bahía Negra era otorgada al Paraguay; la sección
entre los ríos Pilcomayo y Verde sería sometida al arbitraje del Presidente de
Estados Unidos. En la última se encontraba ubicada la localidad de Villa Occidental
pretendida por el Gobierno Argentino. El Presidente Norteamericano Rutherford
Hayes falló en favor del Paraguay, otorgando a este País toda la última zona,
incluida la villa, que pasó a llamarse Villa Hayes.

El fallo Hayes se convirtió en un argumento fuerte para las autoridades Paraguayas


en las tensas negociaciones sobre la cuestión del Chaco mantenidas con el
Gobierno de Bolivia entre 1.927 y 1.933. Con dicho fallo parecieron cesar los
reclamos argentinos en el Chaco, pero no los bolivianos.

A consecuencia de ello, las autoridades Bolivianas y Paraguayas hicieron varios


intentos por llegar a un acuerdo: el tratado Quijarro-Decoud de 1.879, el tratado
Tamayo-Hicual de 1.887 y el tratado Benítez-Ichazu de 1.894, pero todos
fracasaron.

En 1.906 el Gobierno de Bolivia construyó puestos Militares en el Chaco para


fortalecer sus reclamos territoriales. En 1.907 se firmó el protocolo Pinilla-Soler, que
contó con la mediación del canciller argentino Estanislao Zeballos. No obstante, las
autoridades Bolivianas demandaron una revisión del protocolo, acusando al
Gobierno argentino de parcialidad en favor de los paraguayos.

El protocolo Ayala-Mujía de 1.915 canceló el protocolo Pinilla-Soler, pero obligaba a


las partes a mantener el statu quo en el Chaco. Entre 1.916 y 1.918 las diplomacias
bolivianas y Paraguaya firmaron una serie de protocolos extendiendo el período
para llegar a un acuerdo directo sobre la disputa territorial.

Tras dos fracasados intentos de acercamiento diplomático en 1.919 y 1.921, las


relaciones entre ambos países sufrieron un serio desgaste, que se reflejó en
Enfrentamientos Militares. El 5 de Diciembre de 1.928, Fuerzas Paraguayas
atacaron y destruyeron el fortín boliviano Vanguardia, y el 14 del mismo mes, el
Ejército Boliviano atacó y capturó el fortín paraguayo de Boquerón.

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El recurso a las armas se volvió una alternativa inevitable para los Gobiernos de
Bolivia y Paraguay, debido al descubrimiento de petróleo en la región de Camiri,
que hizo suponer a las autoridades y agentes económicos bolivianos la existencia
de otras zonas petrolíferas en el Chaco.

A la vez, el descubrimiento de petróleo en el Sudoeste Boliviano aceleró el viejo


interés argentino por la construcción de un ferrocarril que conectara esa región con
el norte argentino. El ministro argentino en La Paz, Horacio Carrillo, insistió además
en la necesidad de una salida para los productos del Oriente Boliviano a través del
Norte Argentino.

Las negociaciones del Gobierno Argentino en este sentido despertaron recelos en


las autoridades bolivianas, que temían que el estrechamiento de los vínculos
económicos entre el Oriente Boliviano y el Norte Argentino contribuyese a
exacerbar los movimientos separatistas contra el Gobierno de La Paz, sobre todo
en la región de Santa Cruz.

A partir de 1.906, Bolivia comenzó a construir pequeñas fortalezas en la llanura del


Chaco, avanzando progresivamente sobre el territorio que el Paraguay consideraba
como propio. El Paraguay respondió al mismo tiempo construyendo sus propios
fuertes y alentando la instalación de colonias de Menonitas en la zona para
sostener sus reivindicaciones en la década de 1.920. El descubrimiento de petróleo
en las llanuras de Bolivia y la alegada intervención de empresas petroleras
estadounidenses condujeron a una guerra abierta en 1.932. El Ejército Boliviano,
más importante y mejor preparado, inicialmente ganaba pero los bolivianos,
habituados al clima de la montaña, sufrían en un campo bélico de operaciones con
clima cálido y seco como el que tienen esas llanuras del Chaco. Mejores tácticas, el
conocimiento del terreno y la pelea encarnizada permitió a los paraguayos tomar el
control de la mayor parte de la zona en conflicto en 1.935. Una tregua y luego un
tratado final fueron firmados en 1938, dando al Paraguay las tres cuartas partes de
la región y el resto a Bolivia. Cerca de 50000 Bolivianos y de 35.000 paraguayos
encontraron la muerte en esta guerra.

A. SÍNTESIS HISTÓRICA DE LA REPÚBLICA DE BOLIVIA1.


En 1.825 Simón Bolívar escribió al Presidente Paraguayo Gaspar Rodríguez de
Francia proponiéndoles establecer relaciones diplomáticas. El misántropo tirano
respondió con un mensaje que equivalía a un portazo en las narices del Libertador
de cinco Naciones. Poco faltó para que Bolívar se dirigiese al Paraguay en son de
Guerra.
"Los señores Alvear y Díaz Vélez (embajadores argentinos), se han avanzado a
proponerme como a uno de los primeros objeto de su misión, que destine un
Ejército a libertar al Paraguay, oprimido por Francia" escribió al General Santander

1 Historia Militar de Bolivia EEA. “Mcal. José Ballivián”


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desde Potosí, en octubre del mismo año. Los urgentes llamados que recibió del
Perú y Colombia, frustraron su propósito.
En 1.840 desapareció Francia, después de haber mantenido a su País en el
ostracismo más completo durante 39 años. Sus inmediatos sucesores se
apresuraron a sacar al Paraguay de su aislamiento proclamando al mundo su
soberanía e Independencia. Bolivia, bajo el Gobierno del General José Ballivián, fue
el primer Estado en extenderle reconocimiento diplomático. Sin embargo, el mayor
del Ejército Manuel Bravo, que llevaba los pliegos Oficiales para el Presidente
Carlos Antonio López, fue detenido en Fuerte Olimpo. El comandante del fuerte ni
siquiera se dignó mirar el rótulo de los sobres, "quizá porque no sabía leer",
comentó don Jaime Mendoza. "El enviado boliviano debió retornar a Santa Cruz
con los despachos cerrados". Con todo, Ballivián no perdió la paciencia, en 1.843
nombró a su compañero de armas en Ingavi, el General Manuel Rodríguez
Magariños, su representante ante el Gobierno de López. Como el río Paraguay
continuaba clausurado, Rodríguez Magariños trató de ir a Asunción por el
Pilcomayo. Quería intentar la navegabilidad de éste río, pero naufragó debido al
excesivo peso y tamaño de sus embarcaciones. Al año siguiente se intento
nuevamente la navegación del Pilcomayo. Rodríguez Magariños, el sargento mayor
Gabino Achá y el marino belga Enrique Van Niven fracasaron en su expedición
luego de innumerables penurias en su lucha contra los obstáculos de la naturaleza
y la hostilidad de las tribus salvajes, quienes no lograron su propósito. Una vez más
intentó Ballivián entablar relaciones con el Gobierno paraguayo, instruyendo a su
representante en Buenos Aires, Manuel Rodríguez, pasase a Asunción. "Lo cual
tampoco se pudo realizar porque en ese sector el río de la Plata estaba cerrado por
voluntad del dictador argentino Rosas, que consideraba al Paraguay como una
provincia sublevada de la Argentina".
Manuel Oliden, nombrado cónsul de Asunción también se vio impedido de llegar a
su destino. El dictador Rosas lo detuvo en Buenos Aires diciéndole que las
relaciones consulares del Paraguay se atendían por él, en esta capital. Aun peor
suerte tuvo el secretario de Oliden, que trató de llegar por el río Paraguay, llevando
una carta autógrafa del Presidente Ballivián para el Presidente López. Fue detenido
en Fuerte Olimpo, con su lancha "bajo los cañones del puerto", mientras se
consultaba a las autoridades de Asunción. La respuesta del Presidente López al
comandante del puerto, ordeno lo siguiente: "Asunción, 5 de Marzo de 1.845.
Mientras el cónsul general, don Manuel Oliden, siga en Buenos Aires y no aparezca
entre nosotros, ¿qué necesidad puede existir en estos lugares de un secretario de
un consulado que no existe? Por consiguiente, dicho secretario debe abandonar
territorio paraguayo en dos días. Explíquele que no pueden existir relaciones
consulares entre Paraguay y Bolivia hasta los límites de los dos países en el Gran
Chaco sean definidos y bajo esta circunstancia su estadía en nuestra capital sería
perjudicial a su economía e inútil para nosotros".
El primer diplomático boliviano en llegar a Asunción fue el Señor Aniceto Arce,
enviado en 1.863 por el Gobierno Achá. El señor Arce, que había tomado parte en
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las expediciones Magariños y Van Niven, quiso trasladarse a su destino intentando
la navegación del río Bermejo. Tuvo la desgracia de naufragar, perdiendo todos sus
papeles y su equipaje en las turbias aguas, a su arribo a la capital Paraguaya por
otra ruta, el Presidente Francisco Solano López no creyó en su plenipotenciaria y lo
retuvo prisionero hasta que llegaron los duplicados de sus cartas credenciales
meses más tarde. Durante los años de Guerra que sostuvo al Paraguay contra la
Argentina, Uruguay y el Brasil, entre 1.865 y 1.870, voluntarios bolivianos acudieron
al terreno de la lucha para combatir en el campo paraguayo o servir en importantes
puestos de retaguardia en el Chaco.
En 1.879 se inicia la romería de las misiones diplomáticas Bolivianas que se
trasladaron sucesivamente a Asunción para proponer un arreglo amigable en la
delimitación fronteriza entre ambos países. Chile en la Guerra del Pacífico había
mutilado a Bolivia cercenándole la parte más vital de su geografía. La nación volvió
los ojos, ansiosamente, hacia el río Paraguay, que ofrecía la única alternativa de
comunicación libre, y soberana con el mundo exterior. Francisco Javier Bravo, tenaz
y pudiente español, propuso al Gobierno de Daza el establecimiento de un puerto
en el río Paraguay, en la región donde antes habían fracasado Manuel Luis Oliden,
Antonio Victorino Tobías, José Domingo Vargas y otros pioneros del oriente. Bravo
obtuvo del Gobierno de Daza la promesa de que se enviara un plenipotenciario a
Asunción para dirimir la soberanía de una y otra República en el río. Luego se
trasladó a la capital Paraguaya para hacer gestiones ante el Gobierno del
Presidente Cándido Barreiro. "Vuelca el Paraguay los ojos a Bolivia" arguyó ante
este mandatario. "Chile se ha apoderado de sus únicos puertos sobre el Pacífico y
sus hijos luchan en estos momentos en defensa de su territorio, Bolivia ama al
pueblo paraguayo por su posición geográfica, vecindad y conveniencia, ningún
pueblo podrá ser más amigo, con ninguno mejor que con él podrá darse la mano.
Las vías de mi empresa se encargarán de facilitar esa unión y hacer de los dos
pueblos uno solo".
El Presidente Narciso Campero escribió al emperador del Brasil, don Pedro II,
tratando de obtener la devolución de los márgenes del Alto Paraguay que Melgarejo
había cedido en el tratado de 1.867. Ese tratado, le dijo en un "argumento
autógrafo", es contrario a "los claros designios de la Providencia impidiendo a las
poblaciones de Bolivia el acceso del río Paraguay en su margen occidental" y
privándolas " de un órgano respiratorio que la ha concedido la voluntad del
Supremo Hacedor". Al mismo tiempo, Campero ordenó a su ministro en la
Argentina, señor Antonio Quijarro, se constituyese en Asunción para negociar un
acuerdo transaccional que asegure la soberanía Boliviana en el margen derecho del
río al Sur de Bahía Negra.
B. SÍNTESIS HISTÓRICA DE LA REPÚBLICA DEL PARAGUAY2.
Reducido por la Guerra de la Triple Alianza, el patrimonio geográfico paraguayo se
redujo casi a la mitad de su heredad de origen, sus gobernantes plantearon la

2 Historia Militar de Bolivia EEA “Mcal. José Ballivián”


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cuestión del Chaco Boreal como litigiosa con Bolivia y dando al asunto de
importante trascendencia para el porvenir de su pueblo establecieron como premisa
que el área nacional remanente no daba al Paraguay condiciones suficientes para
constituir una soberanía económica con futuro político equilibrado en un continente
de naciones de grandes espacios territoriales el enunciado convirtió en dogmas los
conceptos siguientes: Primero, que Bolivia debía pagar el mal negocio del trato de
1.876; Segundo que Bolivia debía ser preterida en absoluto de toda intervención
ribereña en el río limítrofe para disponer de él plenamente en su goce y señorío y
Tercero que partiendo de esa base fluvial poderosa, era infinitamente más fácil al
Paraguay penetrar en el Chaco y apoderarse la cuarta parte de la extensión
territorial de Bolivia, erigiendo la posición de hecho en mejor título que las cédulas
reales de la corona de España.
La medición previsora le dio cuenta cabal del mayor poderío físico de Bolivia,
económico y militar, pero todo temor inmediato al extenso y hostil de los bosques se
neutralizó con la evidencia de arenales del territorio Chaqueño. Siendo la única vía
de accesibilidad al mismo río, se cerró inexorablemente todo paso a nuestros
intentos de establecimiento industrial o militar en el río litoral y Paraguay. A ese
criterio drástico obedeció el desalojo de Bolivia de Fuerte Olimpo y de Puerto
Pacheco. Al lado Sud, se había defendido por la Argentina y al Oeste por la
vastedad de las tierras inexploradas. En consecuencia el tiempo era su gran aliado,
dándole vía libre para innovar colonias civiles, vías de acceso y fortines, ejerciendo
usurpaciones de tierras a título de ocupación primicial. La convicción del pueblo
paraguayo la tradujo su canciller Gregorio Benítez en esta fase: "El Chaco será del
primero que la ocupe". Este mismo plenipotenciario dejó constancia de las
opiniones Paraguayas en una reunión preliminar con nuestro Ministro Telmo Ichazu
dijo: "Que Bolivia no se encuentra en el caso, de invocar en su favor el principio de
Uti Possidetis por cuanto no ha ocupado nunca un palmo de terreno sobre la
margen del río Paraguay, ni antes ni después de su emancipación de la metrópolis
que la cuestión debatidas entre Bolivia y Paraguay es más bien de hecho que de
derecho; es la posesión de Uti Possidetis que ha sustituido a las antiguas cédulas y
títulos".
Bolivia encaró su defensa sobre la propiedad del Chaco, como de las demás áreas
de su geografía, fundando su derecho patrimonial en el principio del Uti Possidetis
Americano de 1.810 con significado jurídico de posesión territorial. Un vicio
inventariado de su diplomacia fue gestionar protocolos imaginando que cada una
valdría por un acuerdo final de los litigios, sin acordarse de que la otra parte nunca
pretendió sino obtener procedentes diplomáticos para forzar a Bolivia a constantes
transacciones. Las misiones Bolivianas no pararon un solo año sin eludir romería a
Asunción en pos de la aprobación legislativa de los convenios sucesivamente
estipulados, aunque siempre encontraron la concebida rehúsa alegando que la
opinión pública y los parlamentarios refutaban excesivas las concesiones
paraguayas.

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El Paraguay después de concluir sus diferencias con la Argentina, busco la amistad
y benevolencia de su vecino del sur con ánimo de ganar el apoyo de los
gobernantes del Plata en las soluciones fronterizas de Bolivia. Al efecto soldó
relaciones indisolubles por sistema de otorgar graciosamente tierras de
extraordinaria extensión a hombres públicos y capitalistas argentinos. En
consecuencia, la Cancillería Argentina estaba siempre a órdenes de los abogados,
banqueros e industriales que gerentaban o componían las compañías argentino
paraguayas. La firma típica fue la constituida por Carlos Casado y sus hijos
propietarios de un imperio capitalista con ciudades, puertos, industrias, barcos y
ferrocarriles propios, un auténtico Estado dentro del Estado.
Eran sus socios ministros y políticos argentinos que percibían rentas en sus
escritorios de Buenos Aires. El testimonio aparece en un libro documentado del
escritor Jaime Molina la precariedad de nuestras relaciones de tregua bélica con
Chile, sirvió también para que este País, se solidarice con la agresividad
Paraguaya, tales relaciones estaban destinadas a contribuir al quebrantamiento de
las resistencias Bolivianas y a la liquidación final del conflicto pendiente del pacífico
a merced del vencedor. Bolivia fue cercada en sus dos frentes al mancomunarse en
un solo complot Argentina y Chile con el Paraguay.
Al contrarrestar el despliegue militar paraguayo en el Chaco, se encamino el
esfuerzo del Presidente Montes, abriendo caminos a Yacuiba, Caiza y Tarija. Llevó
la soberanía nacional a los márgenes del río Pilcomayo, hasta los 20° de Latitud
Sud. Arribando a la Presidencia el Dr. Bautista Saavedra llevó a la práctica la
fórmula republicana del congreso en 1.918 en relación del problema del Chaco.
Para detener los avances paraguayos, ordenó a los generales Baldiviezo y
Gonzáles Flor formar en el Chaco "una herradura que con sus extremidades
estrechen cada día más y más la ocupación paraguayas". Se hizo un avance por la
línea del Pilcomayo y al lado norte se fundaron las guarniciones Tinfunque, Cuatro
Vientos, Saavedra y Arce.
En la administración Hernando Siles comenzó a percibirse que el enardecimiento
político paraguayo pugnaba por definir apresuradamente la cuestión del Chaco en
el campo bélico. El primer síntoma de Guerra se mostró el 26 de febrero de 1.927
cuando un Oficial y tres Soldados paraguayos fueron apresados en el fortín
sorpresa al ser hallados merodeando una Posición Militar Boliviana. Resultado del
espionaje murió el Cap. Paraguayo Adolfo Rojas Silva, esta agresión desatinada
respondió al propósito deliberado de buscar los buenos oficios diplomáticos de la
Argentina, en efecto, la cancillería de Buenos Aires hizo presión mediadora sobre
los dos Gobiernos y consiguió la suscripción del protocolo del 22 de Abril de 1.927
obligando a las partes a reunirse en la capital Argentina a sus diplomáticos
autorizados, a los 90 días de la ratificación del compromiso.
Al asumir Guggiari la Presidencia del Paraguay, fue su acto inicial provocar un
conflicto de primera intención. El Coronel boliviano Victorino Gutiérrez y su comitiva
fueron, sorprendidos de noche en su campamento de exploraciones, levantados en
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la orilla izquierda del río Otuquis, siendo conducidos presos al fortín Diana. El
suceso motivó explosiones de gran enardecimiento patriótico en ambos pueblos.
Tal era el ambiente paraguayo, que con el Ministro Bailón Mercado hizo esta
advertencia: "Es corriente general no solamente en las masas sino en otros
elementos ponderados, que la Guerra es inevitable y hasta ahí quienes se atreven
a dar un breve plazo de 6 meses".
Guggiari volvió a la Carga bélica. He aquí la revelación del delegado paraguayo en
Washington Dr. Francisco Chávez y diplomáticos bolivianos como Finot y Diez de
Medina: "El ataque a Vanguardia fue preparado por el Gobierno del Sr. Guggiari y
consultado a los Jefes de los partidos políticos, entre los cuales se contaba, en una
reunión celebrada en Noviembre de 1.928 en el palacio de Asunción".
Los fortines Boquerón y Mariscal López fueron capturados por tropas Bolivianas,
dando el conflicto lugar a la mediaciones de la liga de las naciones y de la
conferencia interamericana de conciliación y arbitraje. Esta última fue la que
averiguo contradictoriamente los sucesos y estudios a los alegatos de las partes
litigantes. Con esos elementos propuso la aceptación del acta del 12 de Septiembre
de 1.929, en que se reconoció como agresor al Paraguay.
C. EL PROCESO DIPLOMÁTICO.
Para zanjar la controversia boliviano Paraguaya, tuvo su origen el año 1.852, se
ensayaron una serie de tratados por los cuales se buscaba la solución del diferendo,
decimos que se ensayaron, porque hasta el advenimiento de la Guerra, ninguno de
aquéllos tuvo su ejecutoria final, debido a los reparos que siempre oponía el
Paraguay, o bien porque su Congreso no los ratificaba, por un oculto aunque
resaltante propósito de obtener el dominio total del territorio que nos ocupa, a pesar
de que carecía de títulos de propiedad y de derechos fehacientes.
El proceso diplomático en forma muy resumida, nos da a conocer toda la
evolución que tuvo aquél, en largos y dilatados años, en procura de hallar una
solución aceptable a los intereses de ambos países sobre los territorios en disputa y
sobre los cuales, el Paraguay no tenía ningún derecho.
Desde luego, el "Uti Possidetis Juris" de 1.810, que sirvió para diferenciar territorios
poseídos por los contrarios y cuyos límites, tanto provinciales como audienciales y
gubernacionales fueron señalados por la Corona Española, no fue tomado ni
tenido en cuenta por el Paraguay, que con argumentos nada valederos quiso
demostrar que la mayor parte del Chaco Boreal le pertenecía. En síntesis, no respetó
los límites de las porciones que se organizaron como naciones y repúblicas.
Con referencia a Bolivia, fueron los límites de la Audiencia de Charcas los que
señalaron su extensión, dentro de la cual estaba comprendido el territorio del Alto
Perú, lo que hoy es Bolivia.
La Audiencia de Charcas, Según provisión real de 1.563, estaba integrada por las
tierras situadas al Oeste del río Paraguay, desde Asunción hasta el río Grande o

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Guapay, o sea que comprendía las tierras de Andrés Manzo y Ñuflo Chávez. De
esta suerte pertenecía al Alto Perú todo el territorio del Chaco extendido hacia el
occidente del ya mencionado río Paraguay.
La cédula de 1.566, estableció para mayor abundancia de derecho por parte de
Bolivia que "las tierras del Chaco y la Gobernación del Paraguay eran
inconfundiblemente distintas".
La Gobernación del Paraguay, estaba formada entonces de acuerdo con lo
determinado por la cédula real de 16 de Noviembre de 1.617 por cuatro
poblaciones: Asunción, Guaira, Villa Rica y Santiago de Jerez, todas ellas situadas en
la banda oriental del río Paraguay. Por todo lo expuesto llegamos a la conclusión de
que el diferendo boliviano - paraguayo no era una controversia de límites, sino más
bien de soberanía sobre territorios delimitados en forma natural, por dos grandes
ríos: el Paraguay y el Pilcomayo. Debemos agregar, además, que el deseo de
conquista del Chaco por parte del Paraguay, se originó por el abandono de las
tierras Chaqueñas.
Los tratados de límites, fueron tres: el Tratado Quijarro - Decoud de 1879, de
Tamayo - Aceval de 1887 y el de Ichazu- Benítez de 1.884.
1. TRATADO QUIJARRO - DECOUD DE 1.879.
Por este tratado se fijaron como límites entre ambos países, el paralelo 22° 05', que
corresponde a la desembocadura del río Apa en el Paraguay hasta encontrar sobre
el mismo paralelo el río Pilcomayo, cerca de D' Orbigny.
Las cláusulas principales de este documento establecían, que no era necesario
discutir títulos ni antecedentes, Que el Paraguay renunciaba en favor de Bolivia, al
territorio comprendido entre el paralelo antes mencionado y Bahía Negra y Bolivia
reconocía como propiedad del Paraguay la parte hasta el brazo principal del
Pilcomayo. Este tratado, si bien fue aprobado por el Congreso de Bolivia el 3 de
agosto de 1.881, tres años después de que fue celebrado, el Paraguay lo declaró
caduco y negó presentarlo a su Congreso, para su aprobación; por el contrario,
dicho Congreso, en franca beligerancia, autoriza más bien el establecimiento de
una Guarnición Militar en Fuerte Olimpo, sitio que pertenecía a Bolivia, según el
tratado en cuestión. Pese a este incidente, Bolivia, deseosa siempre de definir
posesiones con el Paraguay, insistió, en el lapso comprendido entre los años 1.884
y 1.885, por intermedio de Antonio Quijarro, en nuevas negociaciones, reiterando
infructuosamente sus gestiones. Desde entonces, se puede colegir, que la actitud
del Paraguay, intransigente por cierto, no dio ocasión para arreglar el diferendo por
la vía de la conciliación y el entendimiento, así lo demuestra el incidente de Puerto
Pacheco, que se suscitó poco después.
2. TRATADO DE LÍMITES TAMAYO – ACEBAL DE 1.887.
Por este tratado que fue el resultado de las negociaciones que hemos hecho
referencia, el Chaco fue dividido en tres regiones, Norte., Sud. y Central; la región

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del Norte adjudicada a Bolivia, la del Sud al Paraguay y la Central sometida al
arbitraje del Rey Leopoldo II de Bélgica. La delimitación respectiva de acuerdo con
las cláusulas del tratado fue suscrito el 16 de febrero de 1.887, de acuerdo al
siguiente detalle:
La porción Norte que debía quedar con Bolivia, se hallaba comprendida entre el
paralelo que pasa por Bahía Negra hasta encontrar el grado 63º de longitud del
meridiano de Paris y el paralelo que pasa a una legua al N. de Fuerte Olimpo.
La porción central, o sea aquélla que debía sujetarse arbitraje del Rey Leopoldo
II de Bélgica, estaba comprendida entre el paralelo anterior y aquél que une la
parte media de la desembocadura del río Apa, en la orilla izquierda del río
Paraguay, y el grado 63° de longitud del meridiano de París, ya mencionado.
La porción Sud estaba delimitada por el brazo principal del Pilcomayo desde los
25° 21' de latitud austral , hasta encontrar el grado 63°; luego, siguiendo este
meridiano, hasta encontrar la línea paralela que pasa por la parte media de la
desembocadura del río Apa en el río Paraguay, ya descrita para la porción
central.
El tratado fue aprobado por el Congreso de Bolivia el 23 de Noviembre de 1.888 y
declarado caduco por el Gobierno del Paraguay, el que un año después y no
obstante de haber reconocido a Puerto Pacheco como perteneciente a Bolivia, lo
ocupa militarmente, como lo veremos después.
A consecuencia de este hecho, el encargado de negocios de Bolivia, Claudio
Pinilla, a nombre de nuestro Gobierno interpuso la reclamación consiguiente,
haciendo saber que Bolivia mantenía la integridad de sus derechos,
desconociendo todos los actos jurisdiccionales adoptados por el Paraguay. Cursada
que fue la consiguiente nota que dejaba en cero toda tratativa de arreglo,
abandonó el Paraguay.
3. TRATADO ICHAZU - BENÍTEZ DE 1.894.
El año 1.894, Bolivia ensayó una nueva fórmula de arreglo, habiéndose suscrito en
23 de Noviembre del citado año el Tratado Ichazu - Benítez. Por este documento
se estipulaba, como línea demarcadora entre ambos países, una recta que
partiendo de 3 leguas al N. de Fuerte Olimpo en la margen derecha del río
Paraguay, cruce el territorio disputado hasta encontrar el brazo principal del río
Pilcomayo a la altura del meridiano 61° 28' del de Greenwich.
Este tratado, al igual que los anteriores, no mereció la aprobación del Congreso
Paraguayo dilatándose indefinidamente su aplicación con el pretexto de que
una comisión científica, estudiaría los límites históricos del Paraguay y que, en
consecuencia, no cabía ningún arreglo transaccional. Vistos estos antecedentes,
Bolivia tampoco lo aprobó congresalmente, aunque el Poder Ejecutivo, se lo
considero.
D. PROTOCOLOS.
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Haciendo un análisis del proceso Diplomático, desde luego y más tarde se
ensayaron nuevos intentos para arreglar y poner fin al diferendo; todos ellos
fracasaron, tales fueron los protocolos: Pinilla - Soler de 1907; Mujía - Ayala de 1913;
Gutiérrez - Díaz León de 1.927.
1. PROTOCOLO PINILLA - SOLER DE 1.907.
Fue estimulado por los buenos oficios del Gobierno Argentino, más no sabemos
cuáles fueron los móviles que impulsaron al mismo, ni los propósitos
perseguidos; desde luego, para su suscripción se acepto la fórmula propuesta por
el Canciller Estanislao Zeballos, quien en la época que nos ocupa, tenía intereses en
el territorio disputado, ya que era concesionario de tierras, que había
otorgado el Gobierno del Paraguay a capitalistas argentinos.
Por el convenio respectivo, se sometía al fallo arbitral del Presidente Argentino, "La
zona comprendida entre el paralelo 20° 30' y la línea, que en sus alegaciones
sostenga al N. el Paraguay; y en el interior del territorio, entre los meridianos 61º 30'
y 62° Oeste de Greenwich". Por otra parte se estipulaba: "mientras se tramite el
cumplimiento de este convenio, las partes contratantes, se comprometen, desde este
momento, a no innovar ni avanzar las posesiones que en esta fecha existan, esto
suponía un "Statu Quo"
Como puede observarse, se daba al Paraguay la oportunidad de alegar
mayores derechos, cuando se expresa: “y la línea que en sus alegaciones
sostenga al Norte del Paraguay; "Prácticamente se pactó un compromiso por
demás lesivo a los intereses de Bolivia, aunque después de la Guerra tuvimos que
ceder una extensión mayor de territorio. Aquel convenio en su tiempo no fue
aprobado, y el señor Pinilla fue objeto de una dura crítica y censura por parte del
Gobierno pues, además, convino en un "Statu Quo" a consecuencia de la cláusula
de no avanzar posesiones, lo cual perjudicó a Bolivia en gran manera, pues, el
Paraguay lo invocaba toda vez que se proponía conseguir algún objetivo para su
provecho.
2 . PROTOCOLO MUJÍA - AYALA DE 1.913.
Este nuevo protocolo, que fue el resultado de la caducidad del anterior y su no
puesta en ejecución por la repulsa masiva del pueblo boliviano, fue suscrito por los
señores Dr. Mujía en representación de Bolivia y Ayala en representación del
Paraguay, el 5 de Abril de 1.913 y estipulaba lo siguiente:
1. Los dos países se comprometen a negociar un tratado definitivo de límites en el
término de dos años, contados desde la aprobación del presente convenio por
sus respectivos Gobiernos.
2. Se contemplará primeramente la posibilidad de un tratado por arreglo directo,
teniéndose en cuenta las conveniencias comerciales de ambos países.
3. Si no fuese posible convenir un acuerdo por arreglo directo, las altas partes
someterán su cuestión de límites a un arbitraje de derecho.
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4. Mientras se lleve a cabo el arreglo directo o se pronuncie el fallo arbitral, seguirá
en vigencia el "Statu Quo" estipulado en el acuerdo del 12 de Enero de 1.907,
declarando ambas partes no haber modificado sus respectivas posiciones desde
aquella fecha.
5. Las altas partes declaran la caducidad del acuerdo Pinilla - Soler.
Este protocolo, como el anterior, no tuvo asidero y q uedaron en nada las
propuestas planteadas; nos muestra más bien la mala fe con que Paraguay
obró desde entonces y nos pone en el camino de la evidencia de que la
hermana República no tenía interés en arreglar directa o amigablemente el
diferendo, obcecándose en sus ocultas pretensiones; no obstante e ello, después
de 14 años transcurridos desde el acuerdo a que hemos hecho referencia, surge
un nuevo protocolo.
3. PROTOCOLO GUTIÉRREZ - DÍAZ LEÓN DE 1.927.
Este Protocolo fue suscrito en Buenos Aires el 22 de Abril de 1.927 que estipulaba
lo siguiente:
1. Reiterar la aceptación de los buenos oficios ofrecidos por el Gobierno de la
República Argentina con el fin de promover la cordial reanudación de las
gestiones de solución del diferendo de límites entre ambos países.
2. A este efecto, ambas partes convierten en designar plenipotenciarios que se
reunirán en esta capital dentro de los noventa días de la aprobación de este
protocolo por los respectivos Gobiernos.
3. Los plenipotenciarios deberán fijar la materia que serán objeto de sus
deliberaciones. Las alegaciones o proposiciones que se presentasen para la
determinación de la línea fronteriza podrán incluir a más de los títulos o
antecedentes del respectivo derecho, término de transacción o de equivalencia
territoriales.
4. En caso de no poderse arribar a un acuerdo sobre la fijación de la frontera
internacional los plenipotenciarios harán constar los motivo del disentimiento y
fijarán la zona determinada sobre la cual deba recaer el fallo de un tribunal
arbitral que designarán de común acuerdo.
Cualquiera de estos resultados será comunicado, a la vez que a los Gobiernos
respectivos al Gobierno de la República Argentina, bajo cuyo auspicio se
habrán celebrado las conferencias.
El documento en cuestión fue aprobado por ambos Gobiernos el 24 de
Julio, después de haberse cumplido por parte de Bolivia, la exigencia de que ésta
declarara, que el convenio a suscribirse no modificaba los pactos vigentes y en
consecuencia se procedió a organizar las respectivas delegaciones señaladas en
las cláusulas 2da. y 3ra.
E. CONFERENCIAS.
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En 1.920 caía el liberalismo en Bolivia, la conducción del pleito en su última etapa
pasaba a manos del republicanismo en sus sucesivas modalidades saavedristas,
nacionalista y genuina.
Durante el período presidencial del señor Bautista Saavedra, las discusiones
entraron en receso y los Gobiernos se dedicaron más bien a consolidar y avanzar
posiciones en el terreno. Del lado boliviano surgieron los fortines Muñoz y
Saavedra. El Paraguay concedió tierra a inmigrantes menonitas procedentes del
Canadá y también instaló nuevos Puestos Militares.
Todo movimiento en el Chaco repercutía peligrosamente en las cancillerías. A fines
de 1.924 la situación se puso tan tensa que el Gobierno Argentino creyó
conveniente ofrecer su mediación por segunda vez. Después de varios ajetreos
diplomáticos y de nuevos intentos de arreglo directo con los representantes
paraguayos llegados a La Paz, Arsenio López Decoud y José P. Guaggiari, se
acabó por aceptar los buenos oficios argentinos. El 29 de Septiembre de 1.927, se
reunían en Buenos Aires conspicuos abogados de uno y otro País.
Representaban a Bolivia: José María Escalier, Daniel Sánchez Bustamante, Ricardo
Mujía, Julio Gutiérrez, Carlos Blanco Galindo y Oscar Mariaca Pando.
Representantes del Paraguay fueron: José P. Guggiari, Eusebio Ayala, Francisco
Chávez, Fulgencio Moreno, Manuel Domínguez y Elías Ayala. Como mediador
argentino actuó Isidoro Ruiz Moreno.
En la primera sesión, la delegación Paraguaya planteó como cuestión previa la
necesidad de aclarar el sentido del Statu Quo pactado en 1.907. Respondió la
delegación Boliviana invitando a "fijar como primera materia de las deliberaciones el
fondo mismo de la cuestión, sin esterilizar el trabajo con la preferente discusión de
lo accesorio".
En La Paz, el Presidente de la República Hernando Siles llamó a conferencia
telegráfica al señor Daniel Salamanca, que se encontraba en Cochabamba y le
reiteró las dos invitaciones que se le hicieron días antes para que reforzara la
delegación Boliviana en Buenos Aires. Le manifestó: "Gravita sobre el señor
Sánchez Bustamante el peso del debate, pero él mismo observa que le falta
agilidad parlamentaria. Los paraguayos, en cambio, exhiben todos ellos un
aplastante poder del raciocinio. Las posiciones tomadas han marcado ese colosal
contraste; ganando en arrogancia la delegación enemiga, la nuestra se siente
desmoralizada " Repuso Salamanca " en Buenos Aires se discutirá cuánto más o
cuánto menos debe ceder Bolivia. Esto resfría el motivo que podría inducirme a
asistir. El Gobierno insistió y el señor Salamanca acabó viajando a la Argentina a
incorporarse a la delegación, pero como consejero y sin rango diplomático, de
acuerdo a su propia sugestión.
El señor Eusebio Ayala, Presidente de la delegación Paraguaya, escribió a un
amigo suyo: "Creímos haber avanzado algo, cuando se presenta el señor
Salamanca, cuya influencia francamente irreductible habremos de domar para

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seguir adelante". Dentro de su rol de consejero, el señor Salamanca no intervenía
en los debates Oficiales, más, una vez suspendidas las sesiones, se enfrascaba en
discusiones con el jefe del grupo paraguayo. De esta manera, el destino puso frente
a frente, en el terreno dialéctico, a los dos personajes que pocos años después
serían jefes de Gobierno cuando sus respectivas naciones se enfrentaron en el
terreno de las Armas.
Durante tres meses, los ilustres delegados reunidos en Buenos Aires no pudieron
ponerse de acuerdo y volvieron a sus bases a renovar sus Fuerzas. El señor
Salamanca, que renunció a su puesto poco antes, explicó en un artículo de prensa
a su retorno a Cochabamba: "Las conferencias de Buenos Aires han fijado
posiciones contradictorias respecto al Statu Quo de 1.907, Cada parte ha quedado
con su opinión. El resultado negativo, no es precisamente malo si Bolivia quiere
aprovechar el tiempo y presentarse en el Chaco. He renunciado a mi cargo de
consejero por desacuerdo con el Gobierno sobre todo en lo tocante a la mediación
o intervención Argentina que considero un error. Yo creo que esa intervención es
irreconciliable con una política de reivindicación de los derechos bolivianos en el
Chaco"
En Mayo de 1928 se inició la segunda etapa de la conferencia. La defensa de los
intereses bolivianos la confió el Presidente Siles a Daniel Sánchez Bustamante,
Tomás Manuel Elio, Julio Gutiérrez, David Alvéstegui y el Cnl. Oscar Mariaca
Pando. La representación Paraguaya era la misma, con la excepción del señor
Guggiari que fue substituido por el señor Jerónimo Zubizarreta.
Desde posiciones irreductibles, los señores Sánchez Bustamante y Zubizarreta, con
sus respectivos colegas, se empeñaron en un duelo verbal y escrito que distanció
aún más la posibilidad de un arreglo amistoso de la cuestión.
Zubizarreta: "Los límites entre el Paraguay y Bolivia son los antiguos límites entre la
Gobernación Militar de Chiquitos y la antigua Provincia del Paraguay"
Sánchez Bustamante: "Bolivia reitera su íntegro derecho a la zona limitada por los
ríos Pilcomayo y Paraguay y sostiene que este último río es la frontera que la
separa de la República del Paraguay, conforme a sus títulos de dominio que
emanan de la Constitución y jurisdicción política y administrativa de la Real
Audiencia de Charcas".
Zubizarreta: "Leyes de Indias, Capitulaciones de los primeros adelantados,
Cédulas, Ordenanzas de Reyes, Provisiones Reales editas e inéditas, sentencias y
laudo arbitral, actos de misioneros y conquistadores, resoluciones de Gobernadores
y Cabildos, posesión pública, pacífica, continua, durante siglos, están diciendo que
la región mencionada pertenece al Paraguay".
Sánchez Bustamante: "El Paraguay al fundarse como República no tenía ninguna
población o distrito jurisdiccional al otro lado del río Paraguay y al Norte del
Pilcomayo, salvo Puerto Olimpo. La República del Paraguay comenzó, gracias a su
proximidad, a penetrar en ese territorio y considerarlo a su proximidad, a penetrar
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en ese territorio y considerarlo su heredad, ampliando cada vez más sus
aspiraciones territoriales. No podemos aceptar que esas penetraciones y
ocupaciones puedan prevalecer ante el derecho de Bolivia".
Zubizarreta: "Bolivia ha establecido últimamente fortines en el Chaco,
aprovechando circunstancias dolorosas, como las Guerras civiles en las que
Paraguay se vio envuelto".
Sánchez Bustamante: "Es el Paraguay el que se ha aprovechado de las Guerras
exteriores y civiles de Bolivia para penetrar en el Chaco".
Sánchez Bustamante: "La ruda experiencia demuestra que el criterio de ambos
países no encuentra, por el momento, puntos de avenimiento en el seno de la
conferencia. Hemos machacado el hierro frío".
F. EL INCIDENTE DE FORTÍN VANGUARDIA.
La diplomacia parecía haber agotado todos sus recursos. ¿Habría que buscar la
solución en el mismo terreno? Durante el Gobierno de Hernando Siles, Bolivia
fundó los fortines, Sorpresa, Tinfunque, Alihuatá, Arce y Cuatro Vientos, al Sur, y al
Norte, Paredes, Pando, Vitriones y Vanguardia.
Al amanecer del 5 de Diciembre de (1.928), delante de este último fortín, se
presentó un parlamentario paraguayo con bandera blanca e hizo entrega del
siguiente ultimátum: "Sabedores los paraguayos de que Uds., han ocupado territorio
nuestro, les damos diez minutos de término para esperarnos con los pabellones
armados a cien metros al Sur del cuartel caso contrario abriremos fuego".
La opinión pública mundial leyó pocos días después un comunicado Oficial del
Gobierno boliviano: "Fuerzas regulares del Paraguay, en número de 300, atacaron
sorpresivamente el fortín boliviano “Vanguardia”, compuesto de una guarnición
diminuta de 25 hombres hay numerosas bajas y varios Oficiales y Soldados
prisioneros, Vanguardia fue incendiado y arrasado por los paraguayos, esta
agresión ha creado una grave situación de hecho que compromete el honor, la
soberanía y la dignidad de Bolivia".
El Presidente Siles decidió "lavar la ofensa hecha a la Patria y exigir un desagravio
a la Dignidad Nacional". Se ordenó que el Cnl. José L. Lanza reconquistase
Vanguardia con las tropas que se encontraban con él en el sector de Roboré. La
zona se encontraba inundada y las tropas de Lanza avanzaron hasta donde el agua
les llegaba a la cintura. De allí retornaron comprendiendo lo imposible de su
cometido, por lo tanto el Presidente Siles dispuso entonces la toma del fortín
paraguayo “Boquerón”.
Seis días después de la caída de “Vanguardia”, la cancillería Boliviana lanzó a la
publicidad un segundo comunicado; "Después del ultraje sangriento sufrido por
nuestro Ejército en el fortín “Vanguardia”, sin olvidar la fe jurada de mantener la Paz
a la Liga, de las Naciones, Bolivia queda en el ineludible deber de exigir las
satisfacciones del caso y de tomar medidas de carácter defensivo. Nuevos
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destacamentos paraguayos que amenazaban nuestros fortines han determinado un
nuevo choque sangriento con nuestras Fuerza, las que han castigado a las
contrarias ocupando el fortín Boquerón".
El Presidente Siles, dirigiéndose a una manifestación popular que llenaba la Plaza
Murillo de La Paz, expresó: "Soy enemigo de la Guerra pondré todos mis esfuerzos
para evitarla, pero si a ella nos lleva el Honor Nacional, juro que iré con vosotros".
El Consejo de ministros que deliberó esa noche hasta las 03:30 de la madrugada,
decidió aceptar la mediación diplomática. Contando con la aceptación de los dos
países interesados, a la Conferencia de Conciliación y Arbitraje nombró una
comisión para que actuase como mediadora. Dicha comisión, a la que con el tiempo
se la conoció con el simple nombre de Comisión, Cuba, Estados Unidos, México y
Uruguay. Bolivia acreditó en su seno a los señores Enrique Finot y David Alvéstegui
y el Paraguay a los señores Enrique Bordenave y Francisco C. Chávez.

G. LAS REPRESALIAS BOLIVIANAS: FRUSTRADA TOMA DEL FORTÍN GALPÓN.


ATAQUE Y CAPTURA DEL FORTÍN BOQUERÓN 14-DIC-28. ATAQUE Y
CAPTURA DEL FORTÍN MARISCAL LÓPEZ (14-DIC-28).

Como consecuencia de los sucesos del Fortín Vanguardia el Presidente Siles se vio
impulsado a decretar la movilización parcial del Ejército y ordenó al Cnl. José Luis
Lanza, que con sus tropas dependientes de la 5ta. División, situadas en Roboré
retomase el Fortín Vanguardia, acción que no tuvo lugar debido a la intensa época
de lluvias que se soportaba, la zona se encontraba anegada y los caminos
intransitables, lo que impidió su movimiento, además porque Vanguardia había sido
abandonado por los atacantes después de incendiar sus instalaciones. Es entonces
que, como represalia, se dispuso tomar los Fortines Galpón en el Norte, Boquerón y
Nanawa en el Centro y Mariscal López y Rojas Silva en el Sur.
El Comandante de la 4ta. División, el Cnl. Carlos de Gumucio organizó dos
columnas de ataque empleando para el efecto, a los Regimientos Campos 6 de
Infantería al mando del Tcnl. Samuel Alcoreza y el Ayacucho 8 de Infantería al
mando del Tcnl. Víctor D’ Filippi, ambos Regimientos guarnecían los fortines del Sur
Este. La primera columna de ataque, a su vez, fue fraccionada en otras dos
columnas, una para atacar Boquerón con la compañía Tabera constituida en
destacamento bajo el mando del My. José Gallegillos (Cmte. RI – 6), la otra
columna para atacar Rojas Silva, convertida también en destacamento, bajo el
mando del Tcnl. Samuel Alcoreza. La segunda columna de ataque también se
fraccionó en otras dos columnas constituidas en Destacamentos, la primera a las
órdenes del Tcnl. Víctor D’ Filippi Comandante del RI – 8, debía atacar y capturar el
fortín Nanawa, con la segunda columna al mando del Cap. Froilán Calleja que
debía capturar el fortín Mariscal López.
Lamentablemente y debido a los escasos efectivos de que se disponían en la 5ta.
División, no se pudo organizar el ataque que se tenía previsto contra Galpón, pues
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por informaciones de inteligencia, se conocía que este fortín se hallaba fuertemente
guarnecido con numerosas tropas, es por tales razones que el EMG. había instruido
a las guarniciones del Sur atacaran y tomasen los fortines Mariscal López y Rojas
Silva. Sin embargo y por razones inexplicables y mas debidas a la falta de decisión
y resolución del Tcnl. Samuel Alcoreza, tampoco se llevó a cabo la acción prevista
contra Rojas Silva, no obstante de que disponía de los medios necesarios y de un
personal dispuesto a cualquier sacrificio; dicho jefe aprovecho más bien la
coyuntura por la cual el EMG. Había dispuesto tardíamente la suspensión del
ataque a Boquerón, para conducir sus tropas a dicho fortín con el pretexto de
reforzarlo y protegerlo; otro jefe más decidido había cumplido con su deber y a no
dudarlo, alcanzando para el País un triunfo inobjetable, tal como lo obtuvieron los
comandantes de capturar y tomar los fortines Boquerón y Mariscal López. Cabe
hacer notar que el ataque contra Nanawa fue suspendido por el EMG., en vista de
haberse recibido informaciones que dicho fortín había sido reforzado pocos días
antes con numerosos efectivos llegados desde Concepción. Posteriormente se
supo que Nanawa había sido reforzada con un batallón de Infantería del RI – 1 “Dos
de Mayo”. En estas circunstancias y dados los escasos efectivos con los que se
proponía atacar dicho fortín no había otra alternativa que suspender dicha acción.
El ataque y captura del Fortín Boquerón (14-DIC-28), se realizó en cumplimiento
a las disposiciones emanadas de la 4ta. División, dispuso que el destacamento
Galleguillos integrado por una compañía de Infantería, al mando del Cap. Félix
Tabera, Tte. Víctor Ustariz, Sbtte. José Villanueva, Sbtte. Res. Jorge Blacut y Sbtte.
Res. Bernabé Villarroel, 10 clases y 66 Soldados inicien la orden encomendada.
Concluida la marcha de aproximación del destacamento Galleguillos e iniciado el
despliegue de las tropas a horas 5 de la madrugada se produjo pocos minutos
después el contacto de fuegos, trabándose en combate por espacio de aproximado
de una hora y media, después y varios incidentes que se suscitaron nuestras tropas
se lanzaron al asalto que no pudo ser resistido por el enemigo, el que sorprendido
totalmente emprendió una retirada desordenada con dirección a Cnl. Martínez,
dejando en el campo cuatro muertos y varios heridos, dos banderas, 25 caballos y
la totalidad de su parque logístico. Por la documentación capturada se evidencio
que Boquerón en aquella época estaba guarnecida por más de 70 efectivos con sus
Oficiales al mando de un Teniente.
El ataque y captura del Fortín Mariscal López (14-DIC-28), estuvo a cargo del
Destacamento Calleja con tres Oficiales entre ellos el Tte. René Santa Cruz y los
Sbttes. Clavijo y Solares, 10 Clases y 50 Soldados repartidos en tres secciones que
partieron del fortín Cuatro Vientos a las cero horas del día 14 con dirección a
Mariscal López, maniobrando en forma concéntrica la sección del ataque principal
bajo el mando del propio Calleja, la segunda sección al mando del Sbtte. Clavijo
con acción frontal sobre el camino Cuatro Vientos y Mariscal López y la tercera
sección al mando del Tte. Santa Cruz sobre los caminos de retirada del enemigo en
dirección a Valois Rivarola y Gral. Genes. Las tres secciones cumplieron su misión
exitosamente no dando tiempo a la defensa Paraguaya para reaccionar, habían
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sido suficientes 30 minutos para reducirlo, hecho que determino que las Fuerzas
Paraguayas se retiraran desordenadamente hacía Valois Rivarola, habiendo sido
interceptadas por la tercera sección de Santa Cruz que logró desplazarse varios
kilómetros en profundidad sobre el camino que conduce de Mariscal López a Valois
Rivarola, cayendo prisioneros en nuestro poder 15 Soldados y 2 Oficiales; además
se recogieron 25 fusiles, 1 ametralladora y gran cantidad de munición.

H. PROTOCOLO FIRMADO EL 13-ENE-29 Y RESTABLECIMIENTO DE LAS


RELACIONES DIPLOMÁTICAS.

A pocos días que ambos contendientes aceptaron la mediación diplomática de los


neutrales a través de la Conferencia Interamericana de Conciliación y Arbitraje, que
a la razón funcionada en Washington, se firmó el protocolo Diez de Medina –
Ramírez, el 13 de Enero de 1.929, por el cual se creó la comisión de Investigación
y conciliación, compuesta de dos delegados por cada contendiente y un delegado
neutral por ambos de los Gobiernos de Estados Unidos y México, Colombia
Uruguay y Cuba; esta comisión debía encargarse de investigar los hechos
producidos en vanguardia para establecer las responsabilidades concernientes y en
su caso, la reparación de los daños sufridos, desde luego, tanto Bolivia como el
Paraguay se comprometieron a suspender las hostilidades y paralizar sus
respectivas movilizaciones y concentración de tropas. De esta suerte y ejecución de
este protocolo que contenía ocho puntos y cerrado como fue el proceso de
investigación, los neutrales apelando previamente al procedimiento de conciliación,
redactaron el acta respectiva el 12 de Septiembre de 1.929, la que en su parte
considerativa declaraba al Paraguay como agresor y a Bolivia como agredida. Este
documento contenía lo siguiente:
“La relación Histórica de los hechos revela que el incidente de Vanguardia,
precedió a los sucesos desarrollados en el sector de Boquerón”.
“El empleo de los medios coactivos por parte del Paraguay en Vanguardia
determinó la reacción de Bolivia”.
Sobre estas dos premisas los adversarios acordaron:
1. Olvidar las ofensas y perjuicios ocasionados recíprocamente.
2. Restablecer el Estado de cosas en el Chaco a la misma forma que tenían antes
del 05 de Diciembre de 1.928.
3. Paraguay debería restaurar las construcciones de Fortín Vanguardia que
habían sido destruidas e incendiadas.
4. Bolivia debería abandonar y desocupar el Fortín Boquerón que fue tomado
como represalia.

21 - 112
Estas medidas fueron puestas en vigencia el 22 de Julio de 1.930 en presencia
de los Oficiales delegados del Uruguay, por lo tanto las relaciones diplomáticas
entre Bolivia y Paraguay se restablecieron en fecha 01 de Mayo de 1.930,
dando cumplimiento a la resolución de los neutrales, inserta en el Acta de
Reconciliación y Arbitraje, suscrita por estos.

III. TEATRO DE OPERACIONES.


El Teatro de Operaciones durante la campaña del Chaco, estaba dada
principalmente por la región del Chaco Boreal que está ubicado en la región Central
de Sud. América, entre los paralelos 22 grados, 5’ y 25 grados de latitud Sur,
orientada en su totalidad hacia la denominada “Hoya geográfica del Río de la
PLATA”. Limita al Norte con la CHIQUITANIA Boliviana, al Este con el BRASIL, al
Sudeste, con las regiones interiores del PARAGUAY, al Sudoeste, con la provincia
Argentina de FORMOSA “CHACO CENTRAL” y al Oeste con los contra fuertes de
la Cordillera de los ANDES. Tiene una forma general de triángulo invertido cuyo
vértice inferior coincide con la confluencia de los ríos PILCOMAYO y PARAGUAY,
frente a la ciudad de ASUNCIÓN” 3
Sintéticamente, el área geográfica donde se desarrolló el conflicto estuvo delimitada
de la siguiente manera:
Al Norte.
Las Serranías de SAN JOSÉ o de SUNSAS.
Al Oeste.
Las Serranías del AGUARAGUE, CHARAGUA y el Río PARAPETI.
Al Sur.
El Río PILCOMAYO
Al Este
El Río PARAGUAY.
Es un área geográfica, limita por el N. por la línea PUERTO SUAREZ - SAN JOSE
DE CHIQUITOS - SANTA CRUZ DE LA SIERRA. Por el O. Por la Línea: SANTA
CRUZ - CAMIRI – YACUIBA. Por el S. por la Línea: YACUIBA - DORBIGNY - curso
del río PILCOMAYO hasta su desembocadura en el Río PARAGUAY: y por el E.
Por el curso del Río PARAGUAY hasta fortín COIMBRA - Fortín VANGUARDIA -
PUERTO SUAREZ.
Todo el territorio se encuentra ubicado en la región SE. De nuestro País, con una
superficie aproximada de 200.000 Kms2.

3 “BOQUERÓN”, Cnl. Luis F. SÁNCHEZ, Pag. 17


22 - 112
A. CONSIDERACIONES GEOGRÁFICAS.

El TO. por encontrarse a la Línea Ecuatorial y a un nivel muy bajo con respecto al
mar (300 ms.). Registra una temperatura muy calurosa especialmente en los meses
de primavera y verano; bastante fría en los meses de invierno. Zona seca, las
lluvias caídas en los meses de Diciembre a marzo alcanzan normalmente a 300
mm3.; en algunos años, las precipitaciones caídas se encuentran por debajo de los
datos indicados. En los meses de invierno, como resultado de los surazos caen
lloviznas con temperaturas muy bajas. Durante todo el año se producen vientos
fuertes, especialmente en las tardes, alcanzando en algunos casos hasta 50 km.
Por hora. Siendo los dominantes: en verano los del N. y en invierno los del S., en
cuanto a la nubosidad y neblina en los meses de Diciembre a marzo,
frecuentemente los cielos se hallan cubiertos por nubes altas, mientras en invierno
y durante los surazos, se presentan cielos cubiertos por nubes bajas y muy
espesas. Las neblinas no son muy frecuentes en la zona, por lo tanto no es
fenómeno meteorológico dominante.
Las características topográficas, casi todo el TO. del CHACO se encuentra
comprendido en los Llanos del Plata; su relieve está entre los 500 a 1.000 Mts.,
sobre el nivel del mar, es una llanura uniforme con ligero declive de Oeste a Este.
La naturaleza de su suelo generalmente es arenosa, de origen sedimentario muy
blando.
Las principales elevaciones que afectan por el Oeste, constituyendo su marco
occidental se encuentran los Contrafuertes Orientales de la Cordillera Andina,
representada por las siguientes sierras, de Sur. a Norte: Aguaragüe, Tarimacua,
Incahuasi, Herradura.
Por el Norte, constituyendo su marco los contrafuertes occidentales de las Tierras
Altas del Brasil, constituida por las sierras de: San José, Santiago, Sunsas.
La hidrografía que afecta al Teatro de Operaciones corresponde a dos hoyas: la
Hoya Amazónica, representada por los Ríos: Grande, PARAPETI, etc. y la hoya
Platense, representada por los Ríos: PARAGUAY y sus afluentes y PILCOMAYO y
sus afluentes.
La Vegetación. la vegetación existente corresponde a tres zonas características, la
primera a los bosques más o menos tupidos sobre las faldas de los contrafuertes
andinos y de las sierras altas del Brasil y también a lo largo de los Ríos Grande,
PARAPETI, PILCOMAYO; así como sobre los ríos Otuquis y PARAGUAY, la
segunda a las raladas bajas, constituida por vegetación xerófila, espinuda y muy
raquítica en la región central del CHACO, finalmente a las grandes Sabanas,
cubiertas de pasto sobre la Rivera occidental del Río PARAGUAY.
La Fauna existente en el Teatro de Operaciones corresponde a cada una de las
zonas vegetativas, en la primera región, por el mismo hecho de ser boscoso,
existen jaguares, pumas, ciervos, taitetus, etc., en la segunda región, la fauna por el
23 - 112
mismo hecho de ser árida es menos importante, en la tercera región, por existir
agua en abundancia es también importante como en la primera región.
La población antes de la Guerra del CHACO, el mencionado TO, era casi
despoblado especialmente en el interior del territorio. Las poblaciones más
importantes se encontraban en la superficie Norte y Oeste y sobre el Río
PARAGUAY.
Las principales poblaciones eran: al Norte SANTA CRUZ, SAN JOSÉ, ROBORÉ Y
PUERTO SUAREZ. Al Oeste: CABEZAS, ASAPÓ, LAGUNILLAS, GUTIERREZ,
CHARAGUA, CAMIRI, CHORETI, CUEVO, BOYUIBE, CARANDAYTI,
MACHARETI, TIGUIPA, VILLA MONTES, CAIZA, YACUIBA, ETC. Sobre el Río
PARAGUAY: ASUNCIÓN, SAN PEDRO, CONCEPCIÓN, PUERTO PEÑASCO,
PUERTO CASADO, PUERTO SASTRE, PUERTO GUARANÍ, BAHÍA NEGRA,
ETC.
La región central suramericana conocida como Gran Chaco se divide de norte a sur
en tres regiones: Chaco Boreal, el cual se extiende al norte del río Pilcomayo, el
Chaco Central entre el río antes citado y el río Bermejo, y el Chaco Austral, por su
parte históricamente se ha considerado como una sola unidad geográfica al Chaco
Austral y al Central reunidos bajo el nombre de Gran Chaco Gualamba, mientras
que el Chaco Boreal incluye partes de la Chiquitanía y del Gran Pantanal. El área
disputada entre Bolivia y Paraguay correspondía exclusivamente al Chaco Boreal.
El área que fue disputada entre Bolivia y Paraguay en el Chaco Boreal poseía una
extensión de aproximadamente 598.000 Km²; la misma hasta fines de la década de
los 30 había permanecido en su mayoría casi despoblada y sin explorar. Está
rodeada por el río Pilcomayo y la Argentina al sur, y por el río Paraguay y la región
fértil del centro de Paraguay al este. En el oeste, el Chaco está rodeado por la tierra
baja de los Andes de Bolivia y al norte por las regiones selváticas del Brasil y
Bolivia. La región está cubierta por matorrales copiosos y árboles como el
quebracho, y el potencial para la agricultura tradicional era pobre. La mayor parte
del año el clima es continental predominando los caracteres de muy caliente (entre
40 °C a 50°C en verano) y seco, aunque ocasionalmente durante el invierno austral
las temperaturas en algunas noches invernales pueden bajar a alrededor de los 0°
C, y es sede de una impresionante variedad de serpientes venenosas y varios
insectos portadores de enfermedades como la vinchuca o el mosquito. El agua
dulce es sumamente escasa en las zonas centrales del Chaco Boreal y los pocos
pozos y lagos en la región adoptaron una importancia central estratégica en las
campañas de la guerra. Durante el invierno hay una temporada de lluvia de corta
duración en la que los pocos caminos, que son senderos polvorientos durante la
mayor parte del año, se convierten en ciénagas intransitables. Es una de las
regiones más inhóspitas del mundo para librar una guerra intensa, de hecho fue
una de las guerras más duras sufridas en la historia.

B. VÍAS DE COMUNICACIÓN.

24 - 112
Con el interés Patriótico y Nacionalista que identificaba al entonces Presidente de
BOLIVIA Daniel Salamanca, y avizorando la necesidad de una salida por el río
PARAGUAY, hecho que permitiría la proyección del País a un desarrollo necesario
e imperante es que se ordena una penetración al Chaco.
En ese afán y con el fin de precautelar y determinar una línea que cerrara las
intenciones de avances a través de fortines por parte del PARAGUAY, Salamanca
ordena se consolide terreno y se creé nuevos fortines como una barreara
infranqueable para el avance paraguayo.
Estos deberían consolidar la posesión Boliviana de todo el territorio no ocupado
todavía por el PARAGUAY. En tal virtud se desarrolló un programa que tuvo el
cuidado de no provocar encuentros y roces con las posiciones Paraguayas. En tal
sentido la línea de comunicaciones empleada al inicio de las operaciones
comprendía los siguientes puntos:
En lo que refiere a los caminos, estos no podían llamarse como tales sino más bien
como simples sendas mejoradas, que a cada tanto variaban su curso asimismo
durante épocas de lluvias se convertían en verdaderos obstáculos.
Antes de la Guerra del CHACO, las principales vías de comunicación estaban
representadas por dos tipos de vías: las vías terrestres que eran de tierra y de muy
mala calidad, la mayor parte sólo eran de herradura y las fluviales, el Río
PARAGUAY desde los principales puertos del PARAGUAY hasta BAHÍA NEGRA.

1. LÍNEAS DE COMUNICACIÓN TERRESTRE DEL TERRITORIO BOLIVIANO.


Los caminos carreteros permanentes con relativo de mantenimiento eran:
1. LA PAZ – ORURO – VILLAZON - TARIJA – VILLAMONTES – RÍO
PILCOMAYO - BALLIVIÁN – MUÑOZ.
2. SANTA CRUZ – BOYUIBE – VILLAMONTES.
3. Los principales nudos camineros hacia el SUDESTE. (FORTINES DE
MUÑOZ, CAMPO JURADO Y PLATANILLOS) orientando la salida al
interior por BALLIVIÁN- VILLAMONTES y luego a TARIJA o SANTA CRUZ.
4. Más al norte era CAMACHO que conectaba a PICUIBA y 27 DE
NOVIEMBRE – VILLAMONTES con el PARAPETI al NORTE o con INGAVI
al ESTE.
5. En el sector NORESTE y NORTE se destacaba el camino SANTA CRUZ –
ROBORE – PUERTO SUÁREZ y que desprendían en dirección SUR los
caminos ROBORÉ – RAVELO – INGAVI – y PUERTO SUÁREZ-
VITRIONES – VANGUARDIA.
6. LA PAZ – ORURO – UYUNI – VILLAZON – TARIJA – ENTRE RÍOS –
VILLAMONTES prosiguiendo hacia el interior – GUACHALLA - BALLIVIÁN
LINARES – MAGARIÑOS – MUÑOZ.

2. FERROCARRILES.

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Las estaciones más próximas al TO., eran las de Tupiza y Villazón que se
encontraban a 750 Km. de la línea de fortines en el chaco.
3. LÍNEA DE COMUNICACIÓN AÉREA.

En cuanto a las rutas de la aviación desarrolladas para esa época podemos


indicar:
LA PAZ – COCHABAMBA – SANTA CRUZ – CAMIRI – SUCRE – TARIJA -
VILLAMONTES – BALLIVIÁN - MUÑOZ – ARCE – ROBORE - PUERTO
SUÁREZ, algunas con servicio de mantenimiento y combustibles.

4. LÍNEAS DE COMUNICACIÓN TERRESTRE DEL TERRITORIO


PARAGUAYO.
Sin lugar a dudas, el río PARAGUAY constituía la más importante y decisiva vía
de comunicación que corre de NORTE a SUR y une los principales centros de
producción y poblados del PARAGUAY. Asimismo destacan los caminos que
corren paralelos a los ríos PARAGUAY y PILCOMAYO y que comunicaban a
ambos extremos de su dispositivo con su zona del interior:
1. PUERTO CASADO-CASANILLO- PUNTA RIELES – ISLA POI.-
BOQUERÓN Así como desde ISLA POI A TOLEDO Y CORRALES.
2. VILLA HAYES- GRAL. CABALLERO- NANAWA- FALCÓN.
3. CONCEPCIÓN- FORTÍN NANAWA.

5. FERROCARRILES.
1. De Puerto Casado hacia el Oeste, llego hasta 160 Km. hasta las Minas, con
una trocha de 0.75 Mts.
2. De Puerto Peñasco hacia el Oeste llego hasta 75 Km. con una trocha de 1
Mts.
3. De Puerto Sastre a 70 Km. con una trocha de 0.75 Mts.
4. De Puerto Guaraní a 66 Km. con una trocha de 0.75 Mts.
6. LÍNEA DE COMUNICACIÓN AÉREA.

En cuanto a las rutas de la aviación desarrolladas para esa época podemos


indicar:
FUERTE OLIMPO, ISLA POI, PUERTO CASADO, PUERTO SASTRE, VILLA
HAYES, PUERTO PINASCO, CONCEPCIÓN Y ASUNCIÓN.
Algunas con servicio de mantenimiento y combustible.

C. RECURSOS LOCALES.
Bolivia en el Noroeste del Teatro de Operaciones, existía bastante agricultura
(maíz, yuca, fríjol, arroz, maní, caña de azúcar, etc.). En cuanto se refiere a

26 - 112
ganadería, igualmente en las mismas zonas: vacunos, cabras, caballos, mulos, etc.
En cuanto se refiere a minería, existía petróleo en las sierras del Aguaragüe.
Existían pocas industrias, la mayor parte asentadas en las proximidades de SANTA
CRUZ, en reducida escala y utilizando procedimientos caseros: azúcar, chancaca,
alcohol, cueros, maderas, etc.
Paraguay, en las sabanas del Río PARAGUAY, existía la crianza del ganado
vacuno, caballar, mular, etc. Agricultura reducida, sus Industrias: producían queso,
mantequilla, tanino, etc.

D. CONSIDERACIONES TÁCTICAS.
1. OBSERVACIÓN Y CAMPOS DE TIRO.
Las Condiciones Meteorológicas tuvieron una marcada influencia en el desarrollo
de las operaciones en la Guerra del Chaco, especialmente durante el verano, las
altas temperaturas durante el día no permitieron al personal permanecer tiempos
prolongados en los puestos de vigilancia y control ya que el intenso calor disminuía
el rendimiento agotándolos rápidamente, así como precipitaciones fluviales de esta
estación, constituyeron verdaderas tormentas dificultando la observación hasta los
150 Mts., al mismo tiempo reduciendo la efectividad de los campos de tiro.
Durante el invierno, los surazos, frecuentes durante esta época del año, registraron
con frecuencia bajas temperaturas lo que afectaba el rendimiento del personal que
cumplía misiones de vigilancia, incrementándose esta con las persistentes lloviznas
que eran naturales de esta estación y que limitaba la observación hasta los 200
Mts.
El Relieve del Chaco Boreal, generalmente está constituido por un terreno plano
teniendo una marcada influencia en cuanto a la
observación y campos de tiro, por el Sector Norte, el relieve del terreno se
caracterizaba por ser ondulado y en parte accidentado, donde las elevaciones
alcanzaban hasta los 1.600 Mts., sobre el nivel del mar, el cual permitía mantener
un relativo control de los campos de tiro y una limitada observación hacia los
sectores más bajos. Por el Sector Central se caracteriza por ser menos ondulado y
accidentado que el anterior, es en este sector donde se pierden los últimos contra
fuertes andinos, dificultando con mayor incidencia la observación y por ende los
campos de tiro; también en esta zona existen zonas desérticas facilitando la
observación y los campos de tiro. Finalmente por el Sector Sur es plano, donde la
observación y los campos de tiro se dificultan no permitiendo mantener un control
adecuado sobre los mismos, coadyuvado este aspecto por la espesura del monte.
2. CUBIERTAS Y ABRIGOS.
La vegetación en el Teatro de Operaciones es monte bajo y tupido, característica
del Chaco, afectaba de gran manera a la observación y los campos de tiro,
resultando casi imposible el empleo de armas de tiro rasante y de grueso calibre.
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Las lluvias reinantes durante el verano proporcionaba una relativa cubierta, las
misma limitaba la observación hasta los 100 Mts. La neblina baja durante las
primeras horas de la mañana, en la ribera de los ríos y arroyos durante el invierno,
proporcionaba una relativa cubierta a toda Actividad Militar, particularmente cuando
las operaciones se desarrollaban sobre las márgenes de los ríos Pilcomayo y
Paraguay. Las características del terreno en cuanto a su configuración, brindaban
una buena protección en lo que se refiere a cubiertas y abrigos, especialmente en
el Sector Norte donde su relieve es más accidentado que los otros sectores.
3. PUNTOS CRÍTICOS.
Los puntos críticos existentes en la zona de conflicto estaban materializados por los
siguientes lugares:
Villamontes - Boyuibe - Camiri - Fortín Guachalla - Ballivián - Fortín Vanguardia -
Laguna Chuquisaca - Boquerón - Madrejón - Florida - Baptista - Garrapatal -
Camacho - Fernández - Ramírez - Yujra - Arce - Saavedra - Muñoz - Tinfunque -
Nanawa - Corrales y Galpón.
4. OBSTÁCULOS.
En el Teatro de Operaciones con el Paraguay, los obstáculos existentes estaban
constituidos particularmente por el monte en sectores tupidos, carahuatales que
impedían el avance de las tropas, a todo esto se suma los grandes pajonales y los
lugares desérticos, todo esto conjugado con las condiciones meteorológicas se
constituían en verdadero obstáculo para el personal que operó en la campaña del
Chaco.
En el sector Sudeste, el río Pilcomayo y Paraguay se consideraban un obstáculo de
consideración, especialmente en época de lluvias, como relata la historia, de que
muchas unidades fueron arrastradas por el caudal del río.
Hacia retaguardia y como defensa natural tenemos el Aguaragüe elevación
importante que frenó el accionar paraguayo, así mismo podemos indicar que la falta
de vías de comunicación para el transporte tanto de personal como material
constituyó un obstáculo.
Otro obstáculo que el Ejército tuvo que superar, fue la falta de adaptación del
personal a ese medio, pues la mayoría de los reclutas pertenecían o eran oriundos
del occidente, a lo que se sumaba el inadecuado vestuario que no guardaba
relación con el las condiciones climatológicas del Chaco.
5. DIRECCIONES DE APROXIMACIÓN.
El Teatro de Operaciones del Sudeste, carecía de vías de aproximación. El
Gobierno del Dr. Bautista Saavedra, dio impulso a la penetración por las orillas del
río Pilcomayo, hasta la línea Saavedra, el Presidente Dr. Hernando Siles dispuso el
avance al Chaco mediante la construcción de caminos, especialmente los de Tarija
– Entre Ríos – Villamontes y Santa Cruz – Charagua – Villamontes.

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No existía camino carretero entre Cochabamba y Santa Cruz y Sucre – Camiri, sin
embargo entre Villamontes y las poblaciones Argentinas de Pocitos – Tartagal y
otras existía camino, ya que se introdujeron los equipos de perforación de la
Standar Oíl Company a principios de la década de los 20.
Podemos indicar que los ejes principales de penetración fueron: saliendo de
Villamontes se internaban hacia el Sudeste hasta Ballivián, desde donde se
bifurcaba hacia Platanillos y Muñoz. Como camino transversal, el más importante y
adelantado era el que, saliendo de Muñoz al Norte, terminaba en el cruce, punto
situado a unos pocos kilómetros al occidente de Platanillos, la carretera sigue
jalonando los fortines Bolívar y Loa hasta Camacho punto final, hacia el Norte.
La transversal de enlace entre Saavedra – Arce – Castillo y Ramírez, era la más
adelantada e importante que se dirigía de Sur a Norte.
El terreno desde el punto de vista paraguayo, fue un aliado ya que el Paraguay
conoció el terreno con anticipación y tuvo la ventaja incuestionable de que su gente
estaba habituada al trópico poco esfuerzo tenía que realizar al internarse en el
Chaco, además se estableció un estudio del régimen de aguas pluviales y sobre la
aguas de los ríos. Se hicieron monografías en las que se estudió la fauna y la flora
y en general las características generales del clima chaqueño, se complementaban
estos estudios con el examen de la riqueza piscícola en los principales ríos de la
región, como medio de subsistencia.
Se efectuaron estudios sobre los caminos existentes y aquellos que debía
construirse, fueron realizados a plenitud, siendo evaluados en razón de su utilidad
militar y comercial. De esos estudios Militares – económicos resultaron los
principales ferrocarriles de Casado (160 Km.), Puerto Sastre (80 Km.), Puerto
Peñasco (100 Km.), que se encontraban a lo largo del río. Por otra parte, se estudió
la posibilidad de construir un ferrocarril desde Villa Hayes a Nanawa. Así mismo se
estudió el desarrollo de esos grandes espacios sin árboles denominados pajonales,
con fines de delinear las posibilidades de maniobra y las defensivas de cada zona,
especialmente en las zonas aledañas a sus líneas de fortines.

E. EL TERRENO Y LAS CC. MM. EN LAS OPERACIONES AÉREAS EN EL CHACO.


1. TERRENO.
Desde un avión, el Chaco se muestra como un inmenso Océano verde, donde
no existía ayuda para la navegación Aérea. Se carecía del enlace radio eléctrico
tan necesario para la seguridad del vuelo, como para el contacto en cuanto a
las informaciones sobre los movimientos del enemigo. El desconocimiento del
terreno y la falta de mapas hizo que la Fuerza Aérea fuera empleada para
diseñar croquis y desarrollar la toma de fotografías que ayudaron mucho en la
difícil tarea de la cooperación entre la Fuerza Aérea y las Fuerzas terrestres.

29 - 112
La morfología chaqueña por sus características exigía que los emplazamientos
e las bases Aéreas se adaptaran a diferentes terrenos, a los sistemas de
fortines y caminos considerando la situación estratégica general, la secuencia
táctica, la seguridad y las posibilidades del apoyo logístico.
La geografía es factor esencial del conocimiento estratégico y como tal ha sido
definido como la ciencia de los príncipes y de los conductores Militares, pero
nuestro mando político y militar de esa época ignoraban la geografía
chaqueña”.4
El Gral. Hans Kundt que instruyo y ejerció el mando de nuestro Ejército por
mucho tiempo, desconocía las características del territorio en disputa y no hizo
maniobras en la región y tampoco se interesó por que se la estudiase de
acuerdo a las diferentes técnicas para el conocimiento geográfico.
Fueron Oficiales jóvenes y aviadores los que fundaron fortines, construyeron
sendas, pistas y realizaron un reconocimiento y exploración del territorio,
trabajos que después servirían para estructurar las primeras defensas.
El encierro geográfico evitaba el secreto y restringía la libertad de acción y este
aspecto se hacía perceptible de tal manera, que tanto el enemigo como los
países vecinos, con sus sistemas de informaciones mucho más desarrolladas,
se enteraban del traslado de armas máquinas y vituallas desde ultra mar a la
zona de operaciones.
2. CONDICIONES METEOROLÓGICAS.
La eficiencia y seguridad de las operaciones Aéreas dependían en gran medida
de las condiciones meteorológicas cuyas características eran poco conocidas
por los conductores en tierra así como por los aviadores que sobrevolaban
estas extensas zonas.
No se tenía un servicio meteorológico organizado y fueron escasos los informes
sobre la frecuencia de vientos, niebla y lluvia, salvo las adquiridas a través de la
experiencia y la observación directa e individual, lo que permitía la actividad
permanente de la tropa y la aviación, en condiciones no siempre favorables”.
Los planes de operaciones prácticamente se los elaboraban a ciegas, lo mismo
ocurría con las operaciones Aéreas Bolivianas las mismas que se elaboraban
sin el conocimiento y diagnóstico del Estado del tiempo, ignorándose las
situaciones barométricas y sus concomitantes térmicas, hidrométricas y
dinámicas”.
Para sus vuelos nuestros aviadores aprovechaban las bases cubiertas de
nubes bajas y las horas de sol radiante, para realizar al máximo los
reconocimientos y observaciones Aéreas”.

4 Conducción de la FAB. en la Guerra del Chaco. Gral. Div. Aé. Alberto Paz Soldán .
30 - 112
Las lluvias obligaban a cerrar por varios días los campos de aviación, hasta que
el sol se encargaba de restablecer las condiciones atmosféricas”.
Entre Diciembre y marzo, las caídas de lluvia se estimaban en 700 a 1.200
mm., con temperaturas de 35 a 45 grados centígrados y con una presión
barométrica de 740 a 750 mm.”
Loa cambios imprevistos de las condiciones atmosféricas y la carencia de
informes oportunos produjo varios accidentes, como el ocurrido a un avión
Junkers F-13 que fue materialmente arrancado de la base Aérea de Ballivián
por un ciclón. Sus restos fueron encontrados 10 años más tarde a 100 Km. del
lugar.”
Las abundantes precipitaciones de lluvia impidieron el avance de las tropas de
Algodonal y la Rosa, sobre Picuiba, la aviación quedo inmovilizada en la
anegada pista de Carandaití.”
Los vientos huracanados de hasta 100 Km. por hora obligaron a amarrar las
aeronaves al suelo para evitar fueran materialmente arrancadas de la base
Aérea.5
Estos aspectos nos muestran, lo cambiante de las condiciones meteorológicas
reinantes en el Chaco, aspecto que se incrementaba por lo violento de sus
efectos, que en la mayoría de los casos, poco a casi nada pudieron hacer
nuestros mandos, que aparte de la carencia de medios materiales necesarios,
no tenían un conocimiento cabal de la mayoría de estos fenómenos
atmosféricos y que dejaban a los mandos siempre con fuertes preocupaciones y
con saldos negativos.

IV. SITUACIÓN POLÍTICA, ECONÓMICA, SOCIAL Y MILITAR DE BOLIVIA Y


PARAGUAY.
A. POLÍTICA.
En BOLIVIA el ambiente político nacional se caracterizaba por su inestabilidad y
la desinteligencia constante por las luchas partidistas en el País por lograr
objetivos políticos, lo que hizo que el Gobierno y el pueblo ignoraran los interés
Nacionales en especial los relacionados a la defensa de nuestra soberanía, en
la que fue sentida la ausencia de diplomáticos activos y previsores que hagan
sentir la causa Boliviana en el ámbito internacional. Asimismo nuestros
territorios se encontraban olvidados y desvinculados de sus centros vitales.
El Gobierno Paraguayo a través de una hábil diplomacia se preocupa en
popularizar sus aspiraciones territoriales, peregrinando con sus títulos de
derechos por los organismos internacionales en busca de justicia, al mismo
tiempo que se dedicaban a ocupar territorio chaqueño a través de

5 Conducción de la FAB. en la Guerra del Chaco. Gral. Div. Aé. Alberto Paz Soldán.
31 - 112
colonizaciones y organizados militarmente para dilucidar el conflicto por las
armas.
Paraguay mediante el manejo de la diplomacia se preocupan de popularizar sus
aspiraciones y difundir sus derechos sobre el Chaco, ocupando activamente
este territorio en base al Uti Possidetis Factum y preparando militarmente a su
población, Bolivia aferrada al Uti Possidetis Juris simplemente mostraba sus
títulos de derecho a los organismos internacionales en pos de justicia, sin hacer
nada por la consolidación real de su territorio.
1. PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE BOLIVIA.
Bolivia tenía como Presidente al Dr. Daniel Salamanca Urey, nació en
Cochabamba el 7 de Julio de 1.863 , fue un abogado y político boliviano.
Elegido como Presidente Constitucional de la República por el Congreso
Nacional de 1.931. Durante su mandato se desarrolló la Guerra del Chaco
(1.932 – 1.935) cuyos cruentos combates dejaron una huella muy profunda
en los pueblos boliviano y paraguayo, especialmente en las Batallas de
Boquerón, Nanawa, Campo Vía, Cañada del Carmen, Kilómetro 7 y
Villamontes.

El inicio de la Guerra se dio con la toma, por parte del Ejército de Bolivia, de
la llamada Laguna Chuquisaca. El Presidente Salamanca escribió en sus
Memorias: "Llanamente debo declarar que yo tenía el propósito de prestar
especial atención a la cuestión del Chaco. Hasta entonces, este magno
interés boliviano, había sido descuidado por los Gobiernos anteriores o
había merecido de los más previsores una atención accidental y
secundaria. Iba en este asunto no solo la honra sino el supremo interés del
porvenir de Bolivia, tanto para asegurar sus territorios del Sudeste,
constantemente usurpados, como para abrirse una salida al Rio de la
Plata".
Fue derrocado por un Golpe Militar, conocido como el "Corralito de
Villamontes" el 23 de Noviembre de 1.934. Como su sucesor fue designado
el Vicepresidente General José Luis Tejada Sorzano.
Falleció en la ciudad de Cochabamba, el 17 de Julio de 1.935, diez días
después de haber cumplido 67 años.

2. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DEL PARAGUAY.


Eusebio Ayala fue un destacado gobernante del Paraguay. Asumió en dos
oportunidades la presidencia de la República: del 7 de Noviembre de 1.921
al 12 de Abril de 1.923, y del 15 de agosto de 1.932 al 17 de febrero de
1936. Nació en Barrero Guazú (Barrero Grande), hoy llamada Eusebio
Ayala, Paraguay, el 14 de agosto de 1.875. Sus padres fueron Abdón
Bordenave y Casimira Ayala, una adolescente de 19 años, analfabeta, que,
de niña, había soportado las penurias del residente. Era hermano del padre

32 - 112
de Juana Concepción, Enrique Bordenave, Rosa, Elena y María Bordenave.
Estuvo casado con la francesa Marcelle Durand, con la que tuvo un hijo al
que llamó Roger Ayala Durand.
El Paraguay tenía como jefe de Estado al Dr. Eusebio Ayala proviene de
cuna muy humilde por parte de su madre.
Sus primeras letras de escolaridad las realizó en su pueblo natal, con su tía
Benita. Luego se trasladó a la capital del País, Asunción, donde trabajó de
cadete en una tienda, esfuerzo propio, gracias al que, más tarde, pudo
ingresar al Colegio Nacional y se recibió de bachiller en 1.896.
Ejerciendo el título de perito comercial, consiguió cátedras en colegios,
mediante lo cual pudo solventar sus gastos en la facultad de Derecho de la
Universidad Nacional, donde se graduó de Doctor en Ciencia Social y
Derecho en 1.904, defendiendo una tesis sobre El Presupuesto Nacional.
Una vez concluida su formación universitaria, realizó varios viajes a Europa.
En el primero de ellos fue como secretario de embajada a Gran Bretaña por
tres años, tiempo en el que llegó a dominar perfectamente el inglés y el
francés, perfeccionando, además, su formación filosófica y cultural.
Es en uno de esos viajes en el que conoció a quien sería su futura esposa,
madame Amelia Marcelle Durand. Ella había nacido en Tours, Francia, el
16 de Enero de 1.889. Muy joven contrajo matrimonio con un joyero
parisino, pero éste sufría de un problema mental que lo llevó al suicidio,
dejando a Marcelle viuda y sin descendencia.
Luego del suceso, continuó viviendo en París, donde conoció a Eusebio
Ayala. Marcelle vivió hasta sus últimos días en tierra Paraguaya como
muestra del gran amor y respeto que tuvo hacia él. Marcelle falleció en
Asunción el 20 de Abril de 1.954. Sus años junto al estadista quedaron
plasmados en su libro “Recuerdos”.
A su regreso al Paraguay, dictó cátedras de Derecho Penal y Derecho
Constitucional en la Facultad de Derecho y fue Rector de la Universidad de
Asunción.
Como periodista trabajó en El Diario y en El Liberal, y más tarde fue director
de la Revista de Derecho y Ciencias Sociales. José P. Guggiari lo nombró
embajador en los Estados Unidos. Se lo recuerda, además, como el único
paraguayo de esa época que dictó una conferencia en La Sorbona, de
París, sobre el Uti Possidetis (la cosa poseída) en un claro y correcto
francés. Fruto de sus investigaciones en materia de finanzas, escribió un
libro al que llamó “Temas monetarios y afines”, en 1.917.
Murió en Buenos Aires el 4 de Junio de 1.942 y en conmemoración suya, en
el Paraguay, la vieja calle llamada San Lorenzo, el 17 de Junio de 1.942,
fue bautizada con su nombre, al igual que su ciudad natal.
33 - 112
A raíz de la renuncia del Presidente Manuel Gondra, como consecuencia de
una crisis política y la imposibilidad de la formación de un Gobierno por el
Vicepresidente Félix Paiva, el Congreso Nacional le nombró Presidente
provisional, el 7 de Noviembre de 1.921, cargo que ejerció hasta 12 de Abril
de 1.923, en momentos sumamente difíciles para el País. Pues tuvo que
gobernar en los anárquicos días de la Revolución de 1.921/22.
El segundo Gobierno, entre el 15 de agosto de 1.932 y el 17 de febrero de
1.936, tampoco fue mejor, pues tuvo que asumir el Gobierno, apenas
iniciada la Guerra paraguayo-Boliviana (1.932-1.935). El Dr. Ayala visitó
varias veces el frente de Batalla durante la contienda, y se ganó el título de
“Presidente de la Victoria”.
Pese a que la Guerra consumió toda la energía del Gobierno, se realizaron
algunas obras, entre ellas la Oficialización de la versión restaurada del
Himno Nacional, entre otras cosas. Durante la contienda sostuvo los tres
grandes pilares de su política: Como Comando en Jefe, junto al General
José Félix Estigarribia, condujo con éxito todas las campañas del Ejército;
aplicó un sistema gradual de los gastos y mantuvo una directiva diplomática
firme con el afán de alcanzar la Paz con dignidad.
Fue derrocado tras la Guerra y unos meses antes de finalizar su período
presidencial, por un movimiento militar el 17 de febrero de 1.936. Fue
apresado y exiliado del País, pasando a residir en Buenos Aires.

TRAYECTORIA POLÍTICA.
En su larga carrera política fue asesor jurídico de importantes empresas,
diputado, senador, ministro de Hacienda, Justicia, Culto e Instrucción
Pública y Relaciones Exteriores.
Se afilió al Partido Liberal en 1.908 y militó en el sector “radical”. Durante la
presidencia de Emiliano González Navero, en 1.909, fue designado
canciller, cargo que ocupó también en otros Gobiernos posteriores.
También fue uno de los fundadores de la Sociedad Paraguaya del Derecho
Internacional y fue nombrado delegado de la Conferencia Internacional
Financiera, realizada en Buenos Aires en 1.916.
Acompañado por el general Estigarribia, el Dr. Eusebio Ayala, dejaba el
Paraguay el 5 de Septiembre de 1.936, partía a Buenos Aires, en donde lo
esperaban su esposa y un recibimiento con todos los honores.
Se afirmó en sus actividades para el año 1.938. Se integró a un importante
estudio de abogados de Buenos Aires, dirigió la Cámara Argentino –
Paraguaya y escribió para La Razón, un periódico local. Su hijo Roger
había terminado sus estudios y se encontraba viviendo con sus padres.

34 - 112
Ayala volvió a hacer algunos viajes a Asunción por cuestiones de trabajo,
oportunidades que aprovechó especialmente para visitar a su hermana.
El 28 de Septiembre de 1.992, los restos de Eusebio Ayala llegaron en un
vuelo especial al aeropuerto internacional Silvio Pettirossi desde Buenos
Aires. Un vehículo de las Fuerzas Armadas transportó la urna hasta el
Palacio de López, al saludo de las banderas Paraguayas.
El 29 de Septiembre de 1.992, los restos del Doctor Eusebio Ayala por fin
descansaron en su País, en el Panteón Nacional de los Héroes de
Asunción.
B. ECONÓMICA.
La existencia petrolífera en el Chaco despierta la codicia de los países vecinos
especialmente en el Paraguay y Argentina, aumentando sus pretensiones y
ambiciones sobre una gran parte de los territorios de Santa Cruz - Tarija y
Chuquisaca. La Guerra del Chaco, a pesar de ser una Guerra de conquista fue
una Guerra económica, llamada justamente la “Guerra del Petróleo”.
En esa Época la situación económica del País era bastante precaria en todos
los órdenes debido a la inestabilidad política en que se desenvolvía el País,
como a la mala administración de sus recursos como resultado de la ausencia
de una política económica que impulse el desarrollo nacional. La economía fue
la minera, soportando todas las exigencias que imponía la Guerra en la que
tuvo que exportarse todos los elementos de vida y de combate para el Ejército
de operaciones para afrontar la situación con medios no adecuados para el
conflicto.
Las transnacionales existentes hasta esa época en la explotación del petróleo
en territorio boliviano eran la Standar Oíl y la Shell, quienes en la ambición de
explotación tuvieron injerencia directa en el conflicto, motivados por la ambición
de Argentina y Paraguay.
Paraguay por su parte con una economía basada en la agricultura y luego de
haber concluido la Guerra de la Triple Alianza tenía una economía aun más
empobrecida que Bolivia.
C. SOCIAL.
BOLIVIA con una doctrina inescrupulosa e individualista del poder carente de
contenido nacional y social; sin una definición de clases no logran unirse
nacionalmente contra el enemigo externo por la acción del colonialismo interno.
La carencia de compenetración y de unidad social-espiritual provocada por la
heterogeneidad demográfica determinada en razón de la discontinuidad
geofísica y por la discriminación clasista en torno a la evolución racial y posición
económica son otros factores que debilitan el sentimiento de comunidad.

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El desconocimiento del CHACO, la falta de población de esta zona y el encierro
de sus habitantes en el altiplano en torno a una economía mono productora,
hace que los
Pese a estas condiciones no se ha previsto el incremento de la cultura cívica de
la población en general y de la preparación espiritual para afrontar una posible
Guerra con el PARAGUAY.
Sin embargo la moral Nacional Boliviana durante el conflicto permitió la
reorganización de tres Ejércitos después de sangrientos desastres.
Por su parte el PARAGUAY basados en la necesidad del CHACO para
proyectarse como nación en el orden mundial, forma un espíritu nacionalista de
invasión, la cual es cumplida en forma pacífica, lenta y paulatina, organizando
núcleos poblacionales con la finalidad de sentar soberanía en tierras Bolivianas.
En Bolivia, como resultado de la situación económica crítica, el aspecto social
se hizo muy inestable.
El pueblo paraguayo con un gran sentido nacionalista y consciente del rol que le
asistía en la hora presente, estuvo predispuesto para una Guerra contra
BOLIVIA.
D. MILITAR.
1. DOCTRINA.
La eficiencia del poder militar se aprecia por su capacidad de producir
efectos de naturaleza militar en el ambiente interno y externo.
En el ambiente interno como símbolo de orden para mantener la Paz y
tranquilidad necesaria para el desarrollo.
El ambiente externo como instrumento de disuasión ante cualquier acto que
atente contra su integridad y soberanía.
La Doctrina Militar se conceptúa como el conjunto de principios, normas y
procedimientos mediante las cuales las Fuerzas Armadas aplican la Ciencia
Militar para afrontar conflictos armados.
En nuestro País antes de la Pre-Guerra la existencia de una orientación
doctrinaria es muy discutida ya que la misma hubiera regido su actividad
preparatoria para el caso de un conflicto bélico, y si tal orientación existía
estuvo alejado de la realidad y posibilidades del poder nacional sin
considerar sus limitaciones, es decir objetivos del País, capacidad potencial,
características geográficas del TO. y la sicología del pueblo que estaba
preparado para un comportamiento.
2. EL EJÉRCITO EN CAMPAÑA.

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El Ejército organizado y comandado por el Gral. Alemán Hans Kundt, quién
en la I.G.M. había tenido una muy buena actuación en el frente oriental fue
un Oficial de tropa y no de Estado Mayor, en consecuencia carecía de
conocimientos sobre conducción operativa y menos una de Estrategia. Bajo
estas limitaciones fueron capacitadas e instruidas nuestras tropas sujetas al
espíritu, reglamentaciones, adaptaciones e improvisaciones de quienes la
dirigieron.
En síntesis estas fueron las normas doctrinarias con que nuestro Ejército
que se prepara para la Guerra, con predominio exclusivo de acciones
Ofensivas. Empero el cúmulo de circunstancias adversas desde la iniciación
de las hostilidades por las condiciones orgánicas precarias de nuestras
Fuerzas le obliga al Ejército a adoptar la forma defensiva pasiva excluyendo
impulsos reactivos para ejecutar acciones contra ofensivas lo que dio lugar
a la perdida de la capacidad combativa de nuestras tropas. Sin embargo la
acción de mando ejercida por un grupo de jefes resueltos y decididos
engendraron reacciones admirables de sus unidades como en la Batalla de
Km. 7, no obstante la deficiencia profesional de algunos Militares estuvo
presente en el Chaco (Bautista Saavedra) ya que el comienzo de la Guerra
habían en Bolivia 21 Generales y ninguno era capaz de dirigir un Ejército,
menos una Guerra.
El Estado Mayor dirigido por el Gral. Filiberto Osorio, había enviado
frecuentemente notas con planes operacionales que nunca fueron tomados
en cuenta por el Gobierno.
El Ejército en esa época planteó al Gobierno la necesidad de disponer un
presupuesto para atender los servicios esenciales de la institución, pero las
autoridades no atendieron el pedido haciendo oídos sordos trayendo como
consecuencia la pérdida de esta contienda junto con la de miles de
Soldados y millones de pesos para levantar al País después de la Guerra.
Ninguno de los dos países se dedicaba a fabricar armamento o aviones, de
manera que ambos agotaron sus economías al máximo para crear grandes
Ejércitos y equiparlos con el mejor armamento que pudieron comprar en el
mercado mundial. Las fuerzas armadas de ambos países habían sido
capacitadas por oficiales europeos, y habían entendido el papel importante
que el poderío aéreo desempeñó en la Guerra Mundial. Por lo tanto, Bolivia
y Paraguay se empeñaron en proporcionarse a sí mismos con las fuerzas
aéreas más modernas que pudiesen sufragar. Tanto Bolivia como Paraguay
habían hecho grandes esfuerzos por organizar fuerzas aéreas eficaces para
la guerra que se avecinaba. Al estallar la guerra, los bolivianos poseían una
fuerza aérea pequeña, pero capaz, de aproximadamente cuarenta aviones,
que incluía aviones entrenadores y de transporte. Paraguay podía colocar
en campaña alrededor de diez aviones de combate y contaba con
aproximadamente veinte aviones entrenadores y de transporte. Una vez

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que comenzó la guerra, ambos países intentarían desesperadamente evadir
restricciones establecidas por los países neutrales en cuanto a la venta de
armamento a los combatientes y
Bolivia, con una población mucho más grande que la de Paraguay y un
ingreso fijo de sus minas de plata y estaño, pudo comprar una cantidad
considerable de armamento moderno en la década antes de la guerra. En
1.926, Bolivia concertó un contrato con Vickers para 36.000 fusiles, 250
ametralladoras pesadas y 500 ametralladoras livianas, 196 piezas de
artillería y grandes cantidades de municiones. El comienzo de la depresión
en 1.929 disminuyó el contrato con Vickers pero, cuando la guerra estalló
en 1.932, Bolivia tenía a la mano un armamento impresionante de 39.000
rifles Máuser modernos, 750 ametralladoras, 64 piezas de artillería
modernas y cinco tanques británicos para dotar su Ejército permanente de
6.000 hombres. A Bolivia llegaron antes de la guerra misiones militares
europeas, sobre todo alemanas, que servían para el adiestramiento y
asesoramiento de sus tropas, aunque en 1.934 solicitó a Checoslovaquia
una misión militar. Los gastos militares bolivianos fueron muy bien
administrados ya que gracias a ello pudo formar un Ejército capaz con una
de las mejores fuerzas aéreas de América. Cabe destacar también, que el
Ejército boliviano era el único que poseía tanques.
Los bolivianos ordenaron 20 Curtiss-Wright C14R “Osprey”, biplanos de
reconocimiento y bombarderos livianos de dos plazas, de Estados Unidos y
el primer avión llegó en enero de 1.933. El Osprey tenía dos ametralladoras,
una frontal y otra trasera, calibre .30 y podía transportar hasta 260 libras de
bombas en diferentes configuraciones. Era maniobrable y su velocidad
máxima era de 163 mph. Era un avión de ataque terrestre muy capaz para
su época y los bolivianos lo utilizaron como bombardero de combate
durante la guerra. El Osprey se convertiría en el avión principal del
inventario boliviano. También se ordenaron a la Curtiss-Wright varios
modelos de aviones de combate “Hawk” II Modelo 35A y el “Sea Hawk”
Modelo 65A. En 1.932 se entregaron cuatro, dos en 1.933 y tres en 1.934.
El avión de combate monoplaza se encontraba entre los mejores aviones
de combate de su tiempo y, con su armamento de dos ametralladoras
frontales y una carga de bombas de 220 libras, generalmente se utilizaba
como avión de combate. Era el avión de combate favorito del Cuerpo Aéreo
Boliviano. Otra adición importante al poderío aéreo boliviano fue la compra
de tres aviones de transporte trimotor alemanes Junkers JU 52. Este avión
de combate sumamente competente podía volar en las condiciones más
escabrosas y transportar una carga de tres toneladas. El primero de estos
aviones fue entregado en octubre de 1.932 y otros dos en 1.933. Se
convertirían en el elemento principal del servicio de transporte aéreo
boliviano.
3. LA POSICIÓN ESTRATÉGICA.
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El primer error estratégico importante de Bolivia, fue que se subestimo que
unos cuantos miles de Tropas Bolivianas podrían sencillamente intimidar al
Ejército Paraguayo y adueñarse del Chaco con poca resistencia. La
Estrategia Boliviana, si así se pudiese catalogar, había sido planificada bajo
el General Kundt en la década de los años veinte, y en ella se dio por
sentado que Paraguay no podía o no quería pelear e hizo un llamado para
una entrada triunfal de las Fuerzas Bolivianas al Río Paraguay. No
obstante, el problema estratégico principal para Bolivia fue su larga y tenue
línea de abastecimiento hacia el frente de Batalla en el Chaco. Las Tropas
Bolivianas fueron movilizadas en el centro de Bolivia y transportadas por
ferrocarril gran parte del camino hacia la principal base Boliviana, la ciudad
de Villa Montes en las tierras bajas Bolivianas. Desde Villa Montes, los
Soldados bolivianos tuvieron que enfrentar una marcha de 700 a 900
kilómetros a través del polvo y del calor sofocante del Chaco, hasta que
llegaron a las líneas del frente. El calor y la falta de forraje significaban que
los caballos no sobrevivirían en el Chaco por mucho tiempo. De hecho, las
unidades de caballería de ambos Ejércitos fueron desmontadas al poco
tiempo. Esto significaba que el medio básico de transporte en el Chaco era
el camión, y éstos escaseaban en ambos Ejércitos. En vista de que solo
había suficientes camiones para los abastecimientos, los Soldados tenían
que marchar durante semanas para llegar a la línea del frente y a menudo
llegaban extenuados y desnutridos.
Los paraguayos pudieron trasladar sus tropas desde Asunción y el centro
de Paraguay por barcos de vapor por el Río Paraguay hasta la base en
Puerto Casado. Desde ahí había una locomotora de vía estrecha que iba
hacia el Chaco y la Isla Poí, la base Paraguaya principal en el Chaco, yacía
a sólo 18 millas al final de la línea de la locomotora. Las tropas y los
abastos tuvieron que enfrentar una marcha relativamente corta hacia el
frente. Durante gran parte de la Guerra, los factores de logística y de
transporte trabajaron a favor de Paraguay e impidieron, en gran medida, la
tremenda ventaja Boliviana en cuanto a personal y material. Esto también
significaba que, desde el inicio de la Guerra, el transporte aéreo sería muy
importante para las Fuerzas Bolivianas.
4. LOS EJÉRCITOS BELIGERANTES.
A inicios del siglo, Paraguay acostumbraba enviar sus mejores Oficiales a
Chile y Argentina para recibir adiestramiento. Antes de la Primera Guerra
Mundial, una Misión Militar Alemana había Estado capacitando activamente
al Ejército Paraguayo. Después de la Primera Guerra Mundial, los franceses
proporcionaron la mayor influencia extranjera con una Misión Militar
Francesa numerosa que llegó en 1.926.
En las reformas que se dieron después de la revolución de 1.922, Paraguay
planificó crear un Ejército permanente de 4.000 efectivos que aumentaría a

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24,000 en tiempos de movilización. A mediados de la década de los años
veinte, Paraguay propasó su presupuesto nacional para equipar
nuevamente sus Fuerzas. A España se le compró más de 10,000 rifles
Máuser. A Dinamarca, Paraguay le compró ametralladoras livianas Madsen
y a Estados Unidos, 32 ametralladoras Browning pesadas.
Paraguay le compró a Francia ocho proyectiles de montaña Schneider
Modelo 1.927 de 105 mm y 24 ametralladoras de montaña de 75 mm.
Después de un enfrentamiento con los bolivianos en el Chaco en 1.928,
Paraguay compró más armamento y continuó aumentando su Ejército.
Se compró siete mil rifles Máuser adicionales al igual que 200
ametralladoras Madsen y 24 morteros Stokes-Brand de 81 mm.
El plan de estudios de la academia de Oficiales fue revisado, y dio lugar a la
creación de una academia para Suboficiales al igual que una academia de
Estado mayor general. Paulatinamente, Paraguay intensificó su Ejército y
Armada, al igual que su Fuerza Aérea y, para 1931, contaba con alrededor
de cuatro mil efectivos con la capacidad de movilizar hasta
aproximadamente dieciséis mil más.
La economía nacional durante la década de los años veinte fue extendida a
sus límites en compras de armamento y equipo para la defensa del Chaco.
Una de las compras más grandes de armamento hecha por Paraguay, una
que tendría un impacto importante en la conducción de la Guerra, fue la
compra a Italia en 1.930 de dos poderosas lanchas cañoneras blindadas.
Las dos lanchas, la “Humaitá” y la “Paraguay”, eran de 845 toneladas y
estaban en servicio en el Río Paraguay. Cada una contaba con dos
ametralladoras principales de 4.7 Pulg. y estaban equipadas con
ametralladoras antiaéreas (tres ametralladoras antiaéreas de tres pies y dos
cañones de 40 mm). Esas lanchas podían transportar tropas y equipo por el
Río Paraguay hasta el teatro de Guerra en el Chaco.
Bolivia, con una población mucho más grande que la de Paraguay y un
ingreso fijo de sus minas de plata y estaño, pudo comprar una cantidad
considerable de armamento moderno en la década antes de la Guerra. En
1.926, Bolivia concertó un contrato con Vickers para 36.000 rifles, 250
ametralladoras pesadas y 500 ametralladoras livianas, 196 piezas de
artillería y grandes cantidades de municiones. El comienzo de la depresión
en 1.929 disminuyó el contrato con Vickers pero, cuando la Guerra estalló
en 1.932, Bolivia tenía a la mano un armamento impresionante de 39.000
rifles Máuser modernos, 750 ametralladoras, 64 piezas de artillería
modernas y cinco tanques británicos para dotar su Ejército permanente de
6.000 hombres.
5. LOS COMANDANTES CONTRARIOS.

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Hans Kundt, un Oficial Alemán, fue la figura Militar principal en Bolivia
durante las dos décadas antes de la Guerra del Chaco. Kundt nació en
1.869 en Mecklenburg, Alemania y fue comisionado en 1.888. Sirvió en el
Estado Mayor y llegó a Bolivia en 1.911 en calidad de Jefe de la Misión
Alemana de adiestramiento en Bolivia. Gozaba de una excelente relación
con los bolivianos y adquirió una reputación de gran administrador y
entrenador de tropas. Al estallar la Primera Guerra Mundial, Kundt regresó
a Alemania. Kundt prestó servicio en el frente occidental como Jefe de
Estado Mayor del cuerpo y como Comandante de brigada. Después de la
Primera Guerra Mundial, Kundt se retiró con el rango de Coronel pero le
confirieron el rango de General de División al retirarse. Después de la
Primera Guerra Mundial, lo invitaron de regreso a su País adoptivo y le
ofrecieron los puestos de Jefe de Estado Mayor del Ejército y de Ministro de
Guerra con el rango de General. Kundt aceptó los puestos y encabezó el
programa de rearme de Bolivia durante la década de los años veinte y la
planificación para la ocupación del Chaco. Kundt gozaba de excelentes
cualidades como administrador e instructor dedicado y tenía inquietud por el
bienestar de sus Soldados, una característica poco común en la Tradición
Militar Suramericana. Sin embargo, durante la Primera Guerra Mundial
Kundt había dado muestras que sus conocimientos de táctica eran
mediocres, prefiriendo ataques frontales en la mayoría de las situaciones de
combate. A pesar de sus conocimientos de Estado Mayor, tampoco era un
buen estratega. Aunque la inquietud militar principal de Bolivia durante la
década de los años veinte era el Chaco, Kundt nunca visitó o se familiarizó
con la región, y su concepto de una Guerra con Paraguay era
esencialmente una marcha triunfante y sin oposición de las Fuerzas
Armadas Bolivianas a través de la región. Kundt estaba renuente a
depender de sus Oficiales bolivianos y contaba con Oficiales muy buenos y
prefería supervisar muy de cerca la labor del Ejército. Kundt fue destituido
de sus cargos como Jefe de Estado Mayor y Ministro de Guerra y fue
enviado al exilio por el papel que desempeño en un intento de golpe de
Estado en 1.930.
Comandante paraguayo, José Félix Estigarribia, nació en circunstancias
humildes hijo de un campesino y orfebre de plata en Caraguatay, Paraguay,
en 1.888 y asistió a una Universidad de Agronomía. Sin embargo, después
de obtener su diploma, Estigarribia cambió su carrera y en 1.910 se alistó
en el Ejército y fue designado el cargo de Teniente de Infantería de 1.911 a
1.913.
Estigarribia asistió a la Academia Militar Chilena. En aquel entonces, el
Ejército de Chile estaba considerado como el mejor en América del Sur.
Estigarribia mostró grandes aptitudes y en 1.917 fue ascendido a Capitán.
Él desempeñó un papel importante en la revolución de 1.922 en Paraguay y
luego fue promovido a Mayor y seleccionado para asistir al curso de Estado
Mayor del Ejército Francés en la Ecole Superioeur de Guerre. En 1.927,
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culminó el curso de tres años de duración y en 1.928 fue nombrado Jefe de
Estado Mayor del Ejército. A menos de un año de haber sido nombrado fue
despedido del cargo a causa de desacuerdos con el Gobierno con relación
a la estrategia para defender el Chaco. Sin embargo, a medida que la
Guerra se avecinaba, el Gobierno decidió que Estigarribia era el hombre
que ellos necesitaban en el Teatro de Guerra y, en 1.931, lo nombraron
comandante en el Chaco con la misión de organizar una División de
Campaña para defender la región. Estigarribia gozaba de una reputación
sólida en el Ejército como un verdadero estudiante de la Guerra moderna.
Él contaba con una amplia biblioteca militar y hablaba francés con fluidez y
algo de inglés. Era conocido como un hombre tranquilo pero intenso y era
popular entre las tropas.
6. MOVILIZACIÓN.
Bolivia, como consecuencia de los sucesos de fortín “Vanguardia”, el EMG.
Dispuso el llamamiento de los reservistas pertenecientes a determinadas
clases y jurisdicciones, sin cumplir ningún Plan de Movilización del
Personal, mezclando instruidos y no instruidos, sin importarse mayormente.
El capítulo de las requisiciones fue desolador y pavoroso Sembraron el
pánico y el odio entre la ciudadanía. Los sucesos sufridos en la movilización
de 1.928, dice un informe, vino a demostrar que la organización del Ejército
hasta aquél año había sido aparente, puro fachadismo y relumbrón que era
menester organizarlo de inmediato, ya que la Guerra con el Paraguay era
inminente.
Producía la represalia Boliviana contra los fortines paraguayos (Corrales,
Toledo y Boquerón) había quedado planteada la Guerra. Para ello era
menester iniciar una movilización general en todos sus aspectos. Pero el
Gobierno apartándose de aquel inmutable principio de que el País, que
movilice primero será el que tenga probabilidad de vencer, se concretó en
decretar tardíamente una movilización parcial para luego paralizarla cuando
las reservas y algunas unidades de línea marchan al TO. La movilización
realizada fue por cuenta gotas y lenta a través de malos caminos y con
grandes limitaciones de medios de transporte.
El Paraguay tuvo ventajas con respecto a Bolivia, pues su ZO., se
encontraba próxima a sus ZZ. Vitales y además contaba con el Río
Paraguay como excelente vía de comunicación. Tenemos que señalar que
la movilización Paraguaya comenzó el 1º de agosto de 1932 y para el 20 de
dicho mes ya habían concentrado desde Bahía Negra hasta Nanawa, más
de 18 mil hombres bien armados y relativamente equipados.
El Paraguay hizo una movilización general de todas clases, desde los 18
hasta los 40 años de edad. En la movilización no hubo confusión ni
desorden. Los reservistas en número de mil o dos mil venían a pie,
camiones o ferrocarriles a los Centros de Concentración. Los Oficiales y
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Suboficiales tenían sus papeletas de movilización desde varios años atrás,
sabían donde debían dirigirse rápidamente. El plan de Movilización se
cumplió perfectamente.
7. CONCENTRACIÓN.
Conocemos que la concentración es la reunión de un Ejército en una zona
determinada del Territorio Nacional en conformidad a un plan estratégico
preparado de antemano fijando uno o más objetivos. Como en Bolivia, no
existía un Plan de Concentración, lógicamente la reunión de las tropas que
pudieron llegar al TO, se redujo a agruparles en los fortines Muñoz y Acre,
con objeto de reforzar a los 1.200 hombres de la 4ta. División que luchaba
entre Boquerón y Agua Rica. En realidad no hubo una verdadera
concentración, sino afluencia de contingentes de tropas que llegaban a la
ZO., por “cuenta gotas” los que eran destruidos por el enemigo a medida
que entraban en acción. Tales fracasos en la 1º fase de la Guerra, nos
demuestran que la movilización y concentración son las primeras
operaciones decisivas que delinean el resultado de una campaña, que no
es posible hacer la Guerra con inferioridad numérica, que hay que reunir en
la zona de operaciones el mayor número de hombres y medios para que
sean utilizados conforme a la concepción de la Guerra.
En el Paraguay, Los reservistas en número de mil o dos mil venían a pie,
camiones o en los ferrocarriles a los Centros de Concentración.

8. DESPLIEGUE.
Una vez concluida la Concentración viene el Despliegue Estratégico
llevando los contingentes de tropas al punto preestablecido o en el Plan de
Campaña en función de los Ejes de Maniobra.
Sin embargo el Comando Boliviano se concretó, a dislocar sus escasas
tropas entre Boquerón y Yujra para que fueran distribuidas sucesivamente
en detalle. Todo ello obedeció a los efectos de la movilización y a no haber
concentrado al Ejército en forma escalonada en las direcciones donde
tenían que operar. Por otra parte, las escasas tropas movilizadas fueron
detenidas en La Paz, Oruro, Tarija, hasta Muñoz en forma inexplicable por
orden del Gobierno “para no complicar la situación internacional”
Después cuando se quiso echar mano de ellas en momentos angustiosos,
no había movilidad, desde Villamontes para adelante los camiones que
conducían algunos destacamentos quedaron estancados por falta de
gasolina y repuestos, y los Soldados tuvieron que marchar a pie tardando
tanto que las tropas de primera línea ya habían sido aplastadas. Aún más,
Bolivia debía de hacer la Guerra, a 2 mil Km, de distancia de sus bases y
tardar en el mejor de los casos 14 días para llevar sus tropas hasta el

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Chaco, mientras que el Paraguay a 300 Km, de distancia, sólo debía
emplear 3 días. Las Tropas Bolivianas debían marchar 1º en ferrocarril y
luego a pie o en camiones, en tanto que el Soldado paraguayo utilizaba
únicamente la navegación, el ferrocarril y el camión.
9. PLANES Y OBJETIVOS.
Después de la Guerra han aparecido supuestos de Campaña, cuya
autenticidad es de dudosa procedencia. Para mejor encuadramiento
digamos que todo País, que provee una contienda bélica prepara un Plan
de Guerra o de Defensa dentro de él están involucrados planes, como el
Plan Psicosocial y Militar (de Campaña). Dentro del Plan de Campaña
tienen que estar contemplados los planes subsidiarios como el Plan de
Movilización de Concentración de Cobertura ajustados a los Planes de
Operaciones y el Plan de Apoyo Logístico correspondiente. A la fecha se
desconoce con exactitud la existencia de los mismos.
V. DIVISIÓN DE LA CAMPAÑA.
Para realizar un mejor estudio y análisis de los acontecimientos de la Guerra del
Chaco los historiadores la han dividido en cuatro fases:
1. PRIMERA FASE.
Se produjo entre Junio y Diciembre de 1.932, se caracterizó por el avance
boliviano sobre los fortines paraguayos y la recuperación sangrienta de los
mismos. El hecho más importante fue la defensa del fortín Boquerón, en
Septiembre, donde unos 600 Soldados bolivianos resistieron por más de veinte
días la ofensiva Paraguaya de más de 10.000 efectivos. La pérdida de
Boquerón tuvo un fuerte impacto en la opinión pública, que se pronunció en
contra del Gobierno. En esta fase se considera prácticamente la iniciación de
las hostilidades y el comienzo de la Guerra con los sucesos de LAGUNA
CHUQUISACA, ACCIONES DE CORRALES, TOLEDO Y BOQUERÓN,
OFENSIVA BOLIVIANA, BATALLA DE BOQUERÓN, CONTRAOFENSIVA
PARAGUAYA EL REPLIEGUE DEL EJÉRCITO BOLIVIANO.
B. SEGUNDA FASE.
Se organizó el segundo Ejército Boliviano y comprendió todo el año 1.933, se
caracterizó por una desastrosa Ofensiva Boliviana, que culminó en una serie de
derrotas en las Batallas de Nanawa, Campo Grande, Alihuatá y Campo Vía. En
esta etapa, el Ejército estaba conducido por el Militar Alemán Hans Kundt. Al
iniciarse esta fase de la Guerra, las Fuerzas Armadas Bolivianas contaban con
77.000 Soldados, de los cuales quedaron sólo 15.000 al finalizar la misma.
Kundt fue destituido y se posesionó en el Alto Mando a Militares bolivianos.
Tomando en cuenta la OFENSIVA BOLIVIANA, RETOMA DE PLATANILLOS,
PRIMER ATAQUE A NANAWA Y FERNÁNDEZ, ACCIÓN DE TOLEDO,

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MANIOBRA SOBRE ALIHUATA, SEGUNDO ATAQUE A NANAWA Y LA
RENDICIÓN DE CAMPO VIA.
1. TERCERA FASE.
Desde la Defensa de "Ballivian", donde se organizó un tercer Ejército abarcó
todo el año 1.934, se caracterizó por una ofensiva Paraguaya que, después de
tomar Picuiba y El Carmen, obligó al Ejército boliviano a retroceder hasta la
región de explotación petrolera, en los contrafuertes de la cordillera. El general
Enrique Peñaranda, a cargo del comando militar, logró movilizar a 55.000
hombres en el frente. En medio de esta etapa, los Oficiales se rebelaron y
exigieron la dimisión de Salamanca, en un episodio denominado "Corralito de
Villamontes" hasta la retirada de "Picuiba", en Diciembre de 1934.
Considerando la DEFENSA DE MUÑOZ, ACCIÓN DE LA CHINA,
CONTRASTE DE CAÑADA TARIJA, MANIOBRA DE CAÑADA TARIJA,
MANIOBRA DE CAÑADA COCHABAMBA, BATALLA DE CONDADO,
BATALLA DE ISOPOIRENDA Y EL DESASTRE DEL CARMEN.
C. CUARTA FASE.
Desde la Defensa de "VILLA MONTES" y el "PARAPETI", con un cuarto
Ejército, hasta la suspensión de las hostilidades, que se extendió de Enero a
Junio de 1.935, se caracterizó por la Defensa Boliviana del principal centro
petrolero: Villamontes. En esta etapa descollaron las figuras de Bernardino
Bilbao Rioja y Germán Busch. El avance paraguayo se detuvo y se
reconquistaron territorios en Tarija y Santa Cruz. En Junio se firmó el armisticio
que puso fin a la Guerra. Las acciones que se llevaron a cabo son:
DISLOCACIÓN ESTRATÉGICA DEL EJÉRCITO BOLIVIANO, DEFENSA DE
VILLAMONTES, RECONQUISTA DE CHARAGUA, EL BOLSON DE
CAMBEYTI, CESE DE HOSTILIDADES Y LA PAZ DEL CHACO.

CAPITULO II
I. PRIMERA FASE.
A. ACCIONES DE LAGUNA CHUQUISACA.
Los alrededores de la Laguna Pitiantuta habían sido campo de lucha de las
tribus chaqueñas que se disputaron la posesión de sus aguas durante
generaciones. El general ruso Juan Belaieff, ex-oficial de la Guardia Imperial
del Zar Nicolás II, en sus extensas exploraciones del Chaco al servicio del
Paraguay, supo de su existencia por noticia de sus amigos chacamocos y llegó
a sus orillas en marzo de 1.931. El Tcnl. José Félix Estigarribia, Jefe de Estado
Mayor, se dirigió al Ministerio de Guerra y Marina expresando: "Esta jefatura
recalca la importancia que concede a la inmediata ocupación efectiva de la
región llamada Pitiantuta, tanto desde el punto de vista militar, cuando de la

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legitimidad de la posesión de hecho de nuestro Gran Chaco". Dos Oficiales y 22
hombres fundaron el fortín Carlos Antonio López en Julio de 1.931.
El Cabo Oliverio Talavera, que comandaba a los 5 combatientes que hacían
vigilancia en la laguna en Junio de 1.932, fue el último en levantarse la mañana
del ataque, a quien le alcanzó un disparo y herido desapareció para siempre en
el monte. Sus compañeros llegaron en tres días a punta de rieles del ferrocarril
de Puerto Casado y dieron noticia de lo ocurrido. El Gobierno Paraguayo
prefirió guardar silencio y dispuso secretamente el rescate de la Laguna. El
Tcnl. Estigarribia, tomó las disposiciones necesarias desde su puesto de Puerto
Casado. Primero marcharía un grupo de 50 Combatientes, caso éste
fracasase, seguiría un Batallón de 300 hombres del Regimiento Itororó y un
pelotón de caballería a órdenes del Capitán Abdón Palacios, armados de
fusiles, ametralladoras y un lanzaminas.
A orillas de la Laguna, el Mayor Oscar Moscoso esperaba día a día el ataque y
aprovechaba el lapso de calma aprestándose a la Defensa. Sus tropas habían
sido reforzadas con 30 hombres del Regimiento Loa comandados por el
Subteniente Antonio Arévalo. El 29 de Junio Arévalo y 8 de sus Soldados
custodiaban un retén adelantado en la senda que conducía al fortín Paraguayo
Martínez, cuando la columna enemiga lo atacó sorpresivamente por el costado
izquierdo.
Arévalo fue tomado prisionero por el Teniente Ernesto Scarone, comandante
del destacamento Paraguayo, que instaló su puesto de mando en el mismo
lugar. Arévalo y Scarone se reconocieron. Habían hecho amistad cinco años
antes, en Buenos Aires, cuando uno y otro formaban parte de los contingentes
de cadetes, boliviano y paraguayo, que visitaron la capital Argentina con motivo
de los festejos cívicos de Julio de 1.927. Los dos amigos entablaron
conversación, pero con propósitos opuestos. Scarone tratando de obtener
información sobre las Fuerzas que defendían la Laguna y Arévalo dando datos
falsos para desalentarlo. En un momento dado, Arévalo se levantó y caminó,
como distraídamente, hacia la retaguardia Paraguaya. El Cabo Zacarías
Cabañas, que lo custodiaba, y Scarone, lo siguieron sin comprender su
intención.
Arévalo trataba de acercarse a los Soldados de su grupo que se habían
apostado delante de un retén y que todavía no habían sido descubiertos. Si
ellos sabían actuar, podrían liberarlo después de los acontecimientos. Cuando
sólo faltaban pocos metros, Cabañas notó algún movimiento en la maraña y
tendiéndose en tierra, junto con Scarone, disparó su ametralladora. Se produjo
un cruce de disparos y Arévalo, cayó herido. Falleció pocos minutos después,
en brazos de su amigo, fue el primer muerto de la Guerra, el primer héroe.
Cumplido el reconocimiento de Fuerza ordenado por sus superiores, el Teniente
Scarone ordenó el repliegue de sus tropas hacia su base. Las tropas del Mayor
Moscoso llegaron al retén, en busca del Subteniente Arévalo y encontraron su
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cadáver y dos de sus Soldados. Otros tres estaban heridos. El Paraguay hizo
coincidir el movimiento de sus tropas con el retiro de sus delegados de las
conversaciones que venían realizando en Washington, indicó como justificativo
la agresión de que había sido víctima el 15 de Junio.
La cancillería Boliviana publicó una explicación: "La patrulla Moscoso en busca
de agua, llegó a una Laguna donde vio una casucha en la región oriental,
suponiendo que era un puesto Paraguayo se alejo ocupando la región
occidental.
Entrándose la patrulla en faenas ordinarias, fue atacada por una Fuerza
Paraguaya el 29 de Junio, sufriendo cinco bajas. Bolivia tiene derecho a hacer
exploraciones en las partes desiertas de su territorio En este caso como un
todos los demás son tropas Bolivianas las que han sufrido una agresión
LOS SOLDADOS MUERTOS POR PARAGUAYOS EN CERCANÍAS DEL RETEN BOLIVIANO

injustificada. Un reclamo del Gobierno paraguayo habría sido inmediatamente


atendido. Lejos de hacerla, el Paraguay después de muchos días de
preparación silenciosa, emprendió un ataque sorpresivo y sangriento contra
nosotros. No obstante esto Bolivia estima que no hay motivos suficientes para
interrumpir las gestiones, por el contrario, hay mayor necesidad de perseverar
en ellas", el Estado.
Mayor Moscoso cuando se lo designo para restablecer el orden en lagunas
Chuquisaca
El Mayor telegrafió al Comando de la Cuarta División sugiriendo algunos
medios para reforzar al Moscoso, añadiendo que si tales medidas eran
improbables "y siempre que el My Moscoso conceptúe no poderse sostener
satisfactoriamente, autorizaría replegarse a Monte Alto". Peñaranda contesto:
"Según un nuevo informe del Mayor Moscoso sobre la acción del 29 de Junio,
Oficiales y tropa tienen moral muy elevada, luego no conviene desalojar
Mariscal Santa Cruz". El Estado Mayor dirigió entonces un oficio al Presidente:
"Necesidades Históricas, económicas y vitales de la República, exigen su salida
al Paraguay. Aplazar más esta solución es consumar nuestro total y definitivo
enclaustramiento, porque cuanto más tarde se resuelva salir, más tiempo se
habrá dado al enemigo para formalizar su resistencia y ampliar sus
pretensiones. Prácticamente y por muchas victorias que pudiéramos obtener en
la zona Sudeste, nuestra salida al Río Paraguay sería dudosa por Puerto
Casado, aventurada por salvo el caso de tener a nuestro Ejército
permanentemente en pie de Guerra.
En cambio el objetivo Político y Militar indicado por muchas circunstancias como
el más natural a nuestros planes, es Fuerte Olimpo. Esta consideración
fundamental del plan operativo y una imposición de la naturaleza misma nos ha
llevado a ocupar el Gran Lago. Por consiguiente, el mantenimiento de dicha
posición es de una inapreciable importancia para el desarrollo del conjunto de
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las operaciones posteriores. La conservación de este punto significa la
posibilidad de nuestra salida al Río Paraguay. Su abandono la inutilidad de
todos los esfuerzos desplegados en la anhelada unión de nuestras unidades, en
el único lugar en que existe agua".
Don Daniel Salamanca repuso: "En el complejo problema del Chaco, además
del aspecto Militar que es el más importante, debemos atender el aspecto
internacional y a sus posibles consecuencias. Es natural que ante la alternativa
planteada entre estos dos aspectos se produzca la vacilación en el ánimo,
como ha acontecido en efecto. Por mi parte, como lo sabe Ud., señor general
me he inclinado a la solución aconsejada por la prudencia, pasando más en mi
ánimo el temor harto fundado, de una complicación internacional, que
comprometería el fruto de nuestros trabajos y que nos llevaría a una solución
impuesta por la Fuerza, con la consiguiente humillación de nuestra dignidad.
Desgraciadamente, el giro que van tomando las cosas justifica estos temores y
juzgo que seremos afortunados si logramos conjurar la tormenta internacional
que el Paraguay está atizando contra Bolivia".
No obstante la enorme importancia que el comando militar de La Paz y el
Subcomando de Muñoz, acordaban a la conservación de la laguna, las medidas
que se adoptaban para resistir el inminente segundo ataque paraguayo, eran
absolutamente deficientes. El Mayor Moscoso continuaba en su delicada
posición, sin tener ni siquiera instrucciones precisas sobre lo que debería hacer.
"Es absolutamente indispensable para mí- escribía el 5 de Julio al comandante
de la Cuarta División - conocer cuál es el grado que debemos dar a la
ocupación de Laguna Chuquisaca. Ruego a Ud. Señor Coronel, quiera darme
instrucciones concretas al respecto". Sus Fuerzas habían sido elevadas a 170
hombres, de los cuales casi una mitad eran reclutas del Regimiento Campero
que no habían recibido aun instrucción en el manejo del fusil. La estación de
radio que reclamaba tardaba en llegar.
El fortín boliviano más próximo, era Camacho, quedaba a 170 kilómetros de
distancia, situación por la cual los estafetas montados recorrían
sacrificadamente en tres días. Su aprovisionamiento de víveres era escaso. A
partir del 12 de Julio tuvo que disminuir el racionamiento diario. El día 14 ya no
tenían sino harina de trigo y se preparó una cantidad menor de rancho. El 15 se
hizo una sola comida de harina de trigo y el día siguiente se comió la misma
cantidad, media ración". Contaba sólo con un total de 30.000 proyectiles.
El destacamento Palacios que venía a desalojarlo, contaba con 16 Oficiales,
372 hombre de tropa, un mortero, 2 ametralladoras pesadas, 11 fusiles
ametralladoras, 350 fusiles y 100.000 proyectiles.
El 15 de Julio, los puestos avanzados y las patrullas a corta distancia dieron el
parte "sin novedad", ignorando que desde días antes su posición venía siendo
estudiada por las patrullas enemigas .El Mayor Moscoso subió a un árbol que
servía de puesto de observación y disparó sobre unos patos que se
48 - 112
aproximaban. Dos explosiones de artillería hicieron eco desde el monte. El
enemigo estaba encima. El combate se propagó a los diferentes sectores en
que se habían hecho los aprestos defensivos. Las tropas del Capitán Abdón
Palacios trataron de rodear a las Fuerzas de Moscoso y cortaron la senda que
conducía al fortín Camacho.
La orden que tenían las Fuerzas Paraguayas era de "recuperar por la Fuerza
Pitiantuta a costa de cualquier sacrificio". Más su inexperiencia les hacía actuar
con timidez. Fueron rechazadas en todos los sectores. La senda a Camacho
quedó despejada. El mortero, arma que los Oficiales y Soldados de Moscoso
desconocían y suponían ser artillería, no cesaba de martillar con sus obuses, el
centro del campamento boliviano, con más efecto moral que material. En el
curso de la tarde, la actividad enemiga, fuera del bombardeo, se redujo a una
serie de reconocimientos con patrullas.
La noche pasó en calma, con los Soldados y Oficiales en sus puestos de
combate. Al amanecer del día siguiente, se reanudó el movimiento de las
patrullas Paraguayas y el hostigamiento de lanzaminas. Hubo una patrulla que
llegó hasta el primer nido de resistencia, donde un Oficial paraguayo fue muerto
por el Soldado Ortega. En la tarde se reanudó la ofensiva Paraguaya. Una
gritería comparable a la de una numerosa tribu de chulupis anunció la
inminencia de un asalto, pero éste no se produjo. El Mayor Moscoso
recorriendo las trincheras ocupadas por la compañía del Regimiento Campero,
constató con alarma que se encontraban vacías. En otros sectores comprobó
igual defección. Sus Oficiales y Soldados, con excepción de catorce leales del
regimiento Lanza y el Loa.
B. ACCIONES DE CORRALES, TOLEDO Y BOQUERÓN.
La entrante formada por los fortines Corrales y Toledo dentro de las líneas de
puestos que consideraba urgente establecer el Ejército Boliviano de Sur y Norte
para detener nuevos avances paraguayos, resultaba un quiste sumamente
incómodo y peligroso. Su extirpación la consideró el Estado Mayor ya en
Diciembre de 1.931 cuando en fecha 5 de ese mes instruyó al comandante de
las Fuerzas en el Chaco: "Como la Cuarta División avanza penosamente hacia
el Norte por absoluta falta de agua, pues los pozos conocidos están en poder
del adversario, se ha ordenado la preparación de una ofensiva contra la saliente
Paraguaya Boquerón, Huijay, Toledo y Corrales. Ella responderá
inmediatamente a una nueva agresión paraguaya y previa la orden expresa de
esta jefatura y siempre que ese sea el miedo de obtener agua en dicho sector,
como medio fundamental para la penetración del Regimiento Loa. Como
pretexto de represalia a la agresión Paraguaya que se espera a los fracasos de
Agua Rica, la Cuarta División se apoderará de dicho frente para facilitar su
rápido avance hacia el Norte.
La favorable posición diplomática obtenida por Bolivia en las tratativas de un
pacto de no agresión, que se desarrollaban en Washington, determinaron una
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contraorden del Estado Mayor, el 12 de Enero de 1.932: "Conviniendo sumo
grado no perjudicar ventajosa y favorable situación actual en conferencia
Washington encontrándonos obligados dejar sin efecto la represalia ofensiva
ordenada cifrado 1.541 del 5 Diciembre, efectuarse sólo caso extremo y previa
orden expresa". El caso extremo estaba planteado con los sucesos de Laguna
Chuquisaca.
El Coronel Peña puso en marcha la maquinaria bélica. Un destacamento
organizado a las órdenes del Cnl. Enrique Peñaranda e integrado por 300
hombres del regimiento Loa, 50 del Lanza y 80 del Campero, avanzó en
dirección a Corrales, el fortín más adelantado del Paraguay. "El ataque se
inició a las 9 de la mañana del 27 de Julio. La guarnición Paraguaya que
componía aproximadamente de unos 60 Soldados se limitó a disparar sus
fusiles al mismo tiempo que tomaba las sendas de retirada".
Luego de un corto descanso, el Coronel Peñaranda dispuso la marcha sobre
Toledo que distaba 43 kilómetros. A las 4 de la tarde del siguiente día, próximo
a su objetivo, Peñaranda arengó a sus tropas y les dio orden de atacar el punto
señalado por un avión de exploración. Las tropas paraguayas estaban sobre
aviso. La refriega se prolongó más de tres horas. Al atardecer las Fuerzas
Bolivianas se lanzaron al asalto. "La escasa instrucción que poseían sobre
manejo de fusil y desempeño en terreno boscoso, y no obstante los esfuerzos
de la Oficialidad para conducirlas, fue causa de que algunos hiriesen a sus
propios camaradas". Toledo fue conquistado encontrándose en su interior 5
cadáveres, fusiles rotos, 10 mulos, 7 caballos y algunos enseres. En las filas
Bolivianas murieron un Oficial y 8 Soldados y resultaron heridos 3 Oficiales y 7
Soldados.
El Presidente Salamanca había escrito al Cnl. Francisco Peña el 25 de Julio:
"Estimo la situación como gravísima para nosotros por el solo hecho de que el
Paraguay puede poner en un mes 6.000 a 8.000 hombres sobre el campo, en
tanto que nosotros no podemos enviar 2.000 en ese tiempo. En mi concepto no
podremos dominar esta situación sino a Fuerza de audacia y actividad, sin
descuidar todas las precauciones aconsejada por la prudencia. No debe Ud., a
mi juicio, limitarse a tomar Corrales y Toledo, quedando a la defensiva en los
demás puntos, pues el Paraguay en pocos días tendrá algunos miles de
Soldados que nos arrojarían de allí copando nuestras Fuerzas del Sudeste. A
mi juicio, debe Ud. tomar la ofensiva de Sur a Norte, barriendo los fortines
paraguayos en dirección a Isla Poi, en tanto que los vencedores de Corrales
avancen al Oriente con el mismo objetivo. Luego (si no fuese posible capturar el
fortín General Martínez) habría que plantarse y fortificarse a toda prisa, como
para rechazar por veinte días todos los esfuerzos paraguayos.
En ese tiempo le llegarían 500 a 1.000 hombres de refuerzo y sucesivamente
otros refuerzos espaciados. Restablecido el equilibrio de Fuerzas, se abriría el
segundo acto de la campaña".

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Por su parte el comando militar actuaba desconectado con la estrategia
presidencial y de acuerdo con "su plan de operaciones propio" no ocupaba
Corrales y Toledo como represalia para "satisfacer las exigencia del pueblo,
sino en función de futuras operación previstas en el plan de conjunto y
aprovechable en la dirección estratégica fundamental del río Paraguay.
El destacamento que debía tomar Boquerón salió de Muñoz al mando del
Tcnl. Luis Emilio Aguirre. Estaba compuesto de un escuadrón del Regimiento
Lanza, un batallón del Campos y otro del Campero.
Aprovechando la noche y ocultando en lo posible sus intenciones, el
destacamento Aguirre se movió a través de la extensa planicie o pajonal que se
intercalaba entre Yujra y Boquerón. Al amanecer del 31 de Julio, tres aviones
bombardearon la posición Paraguaya e inmediatamente después Aguirre
ordenó el ataque de sus tropas. En tres columnas y bajo la protección de una
pieza de artillería y las bombas de la aviación, los Soldados bolivianos avanzan
lentamente por un segundo pajonal que los descubría al fuego enemigo.
Durante dos horas la guarnición del reducto resistió denodadamente, mientras
las tropas de Aguirre acortaban la distancia. En momentos en que iba a
producirse el asalto, las Fuerzas Paraguayas abandonaron Boquerón simulando
una desordenada retirada hacia Isla Poí. El ataque había sido previsto y una
trampa estaba en acecho. La tropa que escapaba a Isla Poí era sólo una
fracción. El comandante del fortín, Teniente Eulalio Facetty y la mayoría de sus
hombres, quedaron ocultos en el borde del bosque, al Norte de Boquerón.
El mismo Facetty ha relatado: "Los bolivianos convencidos del abandono
completo del fortín, empezaron a llegar en grupos cada vez más densos; lo que
al principio parecían pequeñas columnas de grupos de combate avanzando con
cierta cautela, ahora eran secciones y compañías en orden cerrado. Nadie se
preocupaba de explorar o reconocer los alrededores, fuera de la patrulla (Que
siguió a los que huían hacia Isla Poí). Una multitud abigarrada se había
congregado en la placita, atronando con sus cantos, vítores y hurras. Mientras
tanto de nuestro lado la expectativa era enorme. Cada Soldado, cada tirador,
embelesado y perplejo ante semejante cuadro, no atinaba a fijar su puntería
sobre un determinado blanco.
Los servidores de las seis ametralladoras emplazadas convenientemente con
los cargadores repletos, esperaban tranquilos la voz de mando. Llegó un
momento en que ya no era posible resistir la tentación. Un trío de jefes a caballo
apareció del lado de Yujra y su presencia fue saludada con grandes ovaciones.
Entonces di la señal, tras el primer disparo vino una tremenda explosión. Todas
las ametralladoras y todos los fusiles abrieron fuego simultáneamente, la
sorpresa fue total sembrando el caos, la muerte y el pánico inclusive el mismo
comandante del destacamento había caído víctima de la emboscada
juntamente con varios Oficiales".

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Facetty y sus hombres escaparon al abrigo del desconcierto. El Coronel Aguirre
había caído en el momento en que se disponía a izar la bandera. Sin pensar
que sus heridas le producirían la muerte pocas horas más tarde, dictó su
informe para el Comando de la Cuarta División; "Con destacamento mis
órdenes, con batallones Cuenca y Cárdenas, tomé Boquerón a horas 10 y 30.
Varias horas de combate. Recibí feliz herida por la Patria, juntamente con varios
Oficiales y tropa".
C. OFENSIVA BOLIVIANA.
La aviación, operó sobre Boquerón, el cual cayó en poder de los bolivianos el
31 de Julio de 1.932, después de librado sangriento combate. Aquí se advirtió
también las mismas fallas, la tropa ingreso al fortín sin haber adoptado
previamente las adecuadas medidas de seguridad y secreto necesarios; lo cual
quiere decir, que no se llevaron a cabo los reconocimientos para obtener
informaciones respecto al terreno y al enemigo y aquellas disposiciones de
seguridad para prevenir la sorpresa. En efecto una ametralladora enemiga
emplazada a 200 Mts. del fortín abrió fuego sorpresivamente contra una
fracción de Soldados provocando fuertes bajas, incluso el Comandante del
destacamento fue mortalmente herido. Dicho jefe que había llegado días antes
desde La Paz conduciendo el RI-7, fue designado por el Comando de la Cuarta
División para relevar al Jefe que debía atacar Boquerón, rompiendo así una
disposición reglamentaria que prohíbe el cambio de Comando sin causa
justificada en vísperas o en momentos de una acción táctica.
De tal manera, el nuevo Comandante, que no conocía el terreno, clima, ni
menos a su personal de Jefes, Oficiales y tropa, cuando le tocó actuar lo hizo
en forma improvisada. Con las anteriores operaciones, que constituyeron en su
marco de conjunto una maniobra de ruptura en el dispositivo de cobertura
Paraguaya, había quedado expedito el paso hacia el Río Paraguay; pero
desgraciadamente tales operaciones no fueron apoyadas por la convergencia
de esfuerzos del resto del sistema de Fuerzas Bolivianas, puesto que ni siquiera
se habían previsto reservas locales, menos una reserva estratégica para
consolidar la posesión de puntos importantes alcanzados, y las tropas que
realizaban tales operaciones tuvieron que permanecer inactivas en los puntos
conquistados, esperando en vano la presencia del grueso para la decisión de la
Batalla.
Con esta actitud se había perdido el primer impulso estratégico y táctico, que le
permitía al Ejército Boliviano en condiciones de amplia libertad de acción y gran
potencia, alcanzar sus objetivos sobre el Río Paraguay.
Mientras tanto, habíase ordenado desde La Paz, la suspensión temporal de la
prosecución de la maniobra ofensiva, así como la paralización de la
movilización y concentración de tropas destinadas a formar la 7ma. División de
Ejército.

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D. BATALLA DE BOQUERÓN.
A la muerte del Tcnl. Luis Emilio Aguirre, había asumido el mando de la
guarnición de Boquerón el Tcnl. Manuel Marzana Oroza. Sus principales
características eran la serenidad y la modestia. Oficial educado desde su
juventud en la rígida escuela de "Subordinación y Constancia", era uno de esos
Soldados para quienes una orden que se da es una orden que se cumple.
La consigna del destacamento estaba expresada en un radiograma del Estado
Mayor: "El Capitán General ordena y la Patria pide no abandonar Boquerón de
ninguna manera, prefiriendo morir en su defensa antes de dar el parte de
retirada. Quebrantar la ofensiva Paraguaya en este punto será suficiente para
desmoralizar al enemigo y sobre todo para dar un desmentido ante América de
otra propaganda Paraguaya sobre la incapacidad de nuestras tropas". Marzana
dijo simplemente a sus hombres: "Hijos vamos hacer respetar el uniforme que
vestimos. Ningún Soldado debe retirarse hasta haber quemado el último
cartucho".
Durante los cuarenta días de calma transcurridos desde la ocupación del fortín,
con la entusiasta colaboración del My. Germán Jordán y los Oficiales de su
destacamento, Marzana organizó la defensa del reducto abriendo trincheras,
despejando campos de tiro, construyendo nidos de ametralladoras, colocando
alambradas de púas en ciertos sectores, instalando comunicaciones y
destacando patrullas a los alrededores.
Las Fuerzas de que disponía no eran 1.200 como calculaba Estigarribia, sino un
Teniente Coronel comandante del fortín, un Teniente Coronel comandante de
batallón, un Mayor, 4 Capitanes, 7 Tenientes, 14 Subtenientes, 2 médicos, un
sanitario, un chofer, 320 Soldados del Regimiento Campos, 40 Soldados del
regimiento 16 de Infantería, 24 Soldados del regimiento Lanza y 30 de artillería,
haciendo un total de 448 personas del regimiento 16 de Infantería, 24 Soldados
del regimiento Lanza y 30 de artillería, haciendo un total de 448 combatientes
armados de 350 fusiles, 13 ametralladoras pesadas, 27 ametralladoras livianas,
2 cañones Krupp con 130 granadas, un cañón Schneider, con 66 granadas y 2
cañones antiaéreos con su dotación.
El 8 de Septiembre, los aviones de exploración que salían desde los fortines
Saavedra y Arce y los puestos de centinela avanzados a 6 y 12 kilómetros de
Boquerón informaron que numerosos contingentes paraguayos se aproximaban
al fortín por los dos caminos del Este. Había llegado la hora de prueba. La
orden de operaciones del Teniente Coronel Marzana determinó: "El
destacamento tiene la misión de defender sus posiciones sin abandonarlas bajo
ningún pretexto; los Batallones Cuenca y Romero se defenderán en los
respectivos sectores que actualmente ocupan; la pieza Schneider tomará
posición a un kilómetro al Sudeste de la desembocadura del camino antiguo
Boquerón-Isla Poí Reposición de munición se hará por estafetas desde el
puesto de combate del comando; puesto de auxilio 200 metros al Sur del
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edificio; puesto de combate del comando 20 metros al Sur del mismo edificio;
santo y seña para esta noche: Oruro-Potosí".
El jefe de la División Paraguaya que tenía a su cargo el ataque, dice en un libro:
"Desde el comandante del Cuerpo hasta el último Soldado estábamos
convencidos de que el enemigo abandonaría el fortín al sentir y comprobar la
potencia de nuestro ataque". Otro autor paraguayo, también presente, añade:
"Cinco mil hombres de las tres armas estaban listos para hacer trizas de
Boquerón" El Regimiento Curupaity, cuyos hombres fueron desalojados de
Boquerón en el combate del 31 de Julio, pidió para sí el honor de actuar en el
centro de línea, en la seguridad de que de este modo sería el primero en
ingresar al reducto. A su derecha se desplegó un batallón del Itororó y a su
izquierda dos batallones del mismo. Apoyaba a estas Fuerzas el grupo de
artillería General Roa. La reserva la constituían los Regimientos Corrales y
General Aquino. El Regimiento de Caballería Toledo tenía la misión de cabalgar
hacia Yujra para conquistar este punto y evitar la llegada de refuerzos.
El 9 de Septiembre, a las 5 y 30 de madrugada, el herraje humano formado por
las unidades paraguayas fue acercándose sigilosamente a su objetivo. El brazo
derecho a través del bosque y el brazo izquierdo por el campo abierto de los
pajonales, ocultándose en las suaves ondulaciones del terreno.
Las Fuerzas de Marzana que habían Estado en vela durante toda la noche,
aferradas frenéticamente a sus armas, amanecieron sin apartar la vista del
campo por donde esperaban ver surgir la avalancha. Su angustiosa expectativa
llegó a su extremo cuando el disco rojo del sol comenzó a alzarse en el oriente
anunciando un día de intenso calor. A las 07:00, un "Viva el Paraguay”
provocando por la presencia del jefe de la división entre las tropas del
Regimiento Itororó, hizo cundir la alarma en el fortín. Se iniciaron los fuegos. El
combate se propagó a todo el frente. Los cañones y stocks paraguayos
comenzaron su martilleo.
Las Fuerzas de Marzana, por el nerviosismo de los primeros, abrieron sus
CROQUIS DE LAS UNIDADES DESPLAZADAS EN EL BOQUERÓN

bocas de fuego dejando salir un derroche de proyectiles. La mortífera barrera


de plomo paralizó a los atacantes. Un avión paraguayo fue sorprendido sobre el
fortín por dos aviones bolivianos y se retiró a su base con varios impactos y
llevando herido a su piloto el Teniente Rocholl.
El Comandante de la Cuarta División Boliviana, con asiento en Yujra, dispuso el
envío de refuerzos. El batallón Lairana del Regimiento 14 de Infantería avanzó
confiadamente, ignorando que el camino entre Yujra y Boquerón estaba
controlado por el enemigo. Al cruzar un pajonal recibió de improviso el fuego de
las Fuerzas Paraguayas apostadas en el bosque a ambos costados del camino.
La mortandad fue grande. El Mayor Adolfo Lairana cayó prisionero. Los
sobrevivientes retrocedieron desordenadamente hasta Yujra, dejando en el
pajonal más de 40 muertos. Horas más tarde, avanzó por el mismo camino una

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nueva compañía del 14 de Infantería a las órdenes del Teniente Rosendo Villa,
en orden de combate y con las bayonetas caladas. Chocó violentamente con el
enemigo y se lanzó a feroz lucha cuerpo a cuerpo. La unidad Boliviana quedó
diezmada por la superioridad numérica del contrario. Villa, después de hacer
derroche de heroísmo, cayó muerto al pretender tomar un nido de ametralladora
paraguayo.
El resto del día, los regimientos paraguayos que atacaban el fortín fueron
urgidos a ocho intentos de asalto. Legaron a avanzar hasta 100 metros de las
trincheras bolivianas en el sector izquierdo y hasta 40 metros en el de la
derecha. Empero, el certero fuego de fusiles y ametralladoras de los
defensores, diezmó las filas Paraguayas haciendo imposible su propósito final.
Las tropas bolivianas actuaban ya serenas y confiadamente al comprobar la
terrible eficacia de sus disparos.
Al anochecer, los Regimientos Paraguayos renunciaron a su empeño. Cundió la
desorganización en sus filas. Un Oficial paraguayo ha descrito: "Los Oficiales y
Soldados empezaron a remolinar en el gran cañadón" en busca de agua para
aplacar la sed que corroía sus gargantas. Muchos de los más impacientes
ganaron el interior de los montes para caer sorpresivamente sobre los camiones
aguateros y despojarlos de su carga Otros tomaron el camino de Villa Militar.
No faltaron tampoco los repugnantes casos de “auto heridos" Las posiciones
alcanzadas con tanto sacrificio fueron abandonadas, inclusive a Yujra. El
cuadro era de derrota.
La retaguardia, sin embargo, festejó esa noche la reconquista de Boquerón. El
Comandante del Regimiento Corrales, que fuera herido en el pie en el curso de
la jornada, llegó al hospital de Isla Poi convencido de que las tropas paraguayas
estaban ingresando al fortín. La noticia fue retransmitida de inmediato a la
capital. Las estaciones de radio de Asunción y Buenos Aires propalaron por los
aires el gran triunfo. El ministro de Guerra telegrafió al Teniente Coronel
Estigarribia: "En nombre del Presidente de la República presento felicitación a
los valientes Jefes Oficiales y Soldados que han vengado el honor nacional en
la retoma de Boquerón, mostrándose dignos herederos de los guerreros del 70.
Felicito a ese comando por la inteligencia certera con que ha dirigido las
operaciones, haciéndose merecedor de la confianza en él depositada por el
pueblo y el Gobierno".
Esa noche entró en Boquerón la cuarta compañía del regimiento 14 de
Infantería, comandada por el Capitán Tomás Manchego. El desconcierto en las
filas Paraguayas permitió que el viaje en camiones desde Yujra se realizase sin
contratiempo alguno.
El comando paraguayo se vio obligado a reconocer que su confianza en una
rápida reconquista de Boquerón había sufrido un golpe de gracia. Se hacía
indispensable cambiar de táctica. La guarnición del fortín tenía que ser mucho

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más numerosa de lo que se había calculado al principio. El único medio de
rendirla era por el hambre, encerrándola en un círculo de hierro. La orden de
operaciones de Estigarribia del 10 de Septiembre dispuso: "La división
comenzará en el día, después de reorganizadas las unidades, un sitio
reglamentario. La artillería y los morteros efectuarán tiros de destrucción y las
ametralladoras pesadas efectuarán tiros de hostigamiento y neutralización".
En la operación de rodeo del fortín, las tropas Paraguayas, afectadas
moralmente por la sangría del primer día, actuaron desmoralizadas. La
maniobra se completó penosamente en tres jornadas. Los regimientos Corrales,
Itororó y un batallón del General Aquino se encargaron de marchar por la
izquierda para cortar otra vez el camino Yujra-Boquerón. Al llegar a este
objetivo el 11 de Septiembre, la vanguardia de Corrales encontró dos camiones
acribillados a tiros y en los que yacían varios muertos y tres moribundos entre
éstos el chofer de uno de los vehículos. Eran dos carros que habían salido de
Boquerón el día anterior transportando heridos.
El 13 de Septiembre se completó el cerco del fortín al tomar contacto una
patrulla del Corrales con la cabeza del destacamento del Capitán Abdón
Palacios que había hecho el envolvimiento por la derecha. En tanto los brazos
de maniobra buscaban cerrar el círculo, las unidades del centro y la artillería no
cesaban de presionar a los defensores. El delineamiento de las trincheras de
Marzana, tenía una pronunciada saliente hacia el Este. Los esfuerzos del
regimiento Curupaity se concentraron principalmente contra este punto que en
el curso de la Batalla tomó el nombre de Punta Brava. La compañía Velásquez
llegó a pocos metros, pero al desaparecer su comandante, el resto de la tropa
se desalentó y abandonó el terreno conquistado con la intensión de volver más
tarde.
El Teniente Coronel Manuel Marzana no tardó en darse cuenta de la táctica de
rodeo adoptada por su adversario e impartió órdenes terminantes para que se
ahorrase munición con miras siempre a prolongar la resistencia hasta "el último
cartucho". Una de sus disposiciones decía: "Las tropas deben mantenerse
firmes en sus puestos, conforme lo han hecho hasta este momento, en
cumplimiento de una orden del Capitán General del Ejército y porque la Patria
pide defiendan su honor todos sus hijos". "En previsión de que se nos concluya
la munición rezaba otra de sus instrucciones ordenó que bajo su
responsabilidad los Oficiales, los clases o reemplazantes, dispongan la apertura
de fuego, así como la voz de "cesar el fuego", apenas no tengan objetivo visible
y próximo a su escuadra. No debe dejarse, por ningún motivo, abrir fuego a la
iniciativa propia de cada tirador".
El Teniente Coronel Marzana reunió a sus Oficiales para hacerles conocer el
mensaje lanzado por el General Osorio. Los Oficiales rodearon a su jefe en el
estrecho agujero techado de troncos que le servía de refugio. Sus rostros
mostraban la huella dejada por 19 días y 19 noches de constante tensión

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nerviosa y la escasez de alimentación y agua. Algunos estaban en el límite de
sus Fuerzas. Horas antes, el Subteniente Inofuentes se había desvanecido al
recorrer las trincheras de Punta Brava repartiendo los cigarrillos lanzados junto
con la proclama. Faltaban varios. La ausencia más sentida era la del Capitán
Tomás Manchego, uno de los puntales de la resistencia. Murió a las 48 horas,
después de una agonía sin conciencia. Fue enterrado al lado de su amigo el
Teniente Paraguayo Velásquez, fallecido el día anterior.
El mensaje de los Generales fue leído a todos. Era la tercera vez que se les
pedía "Unos días más, pero en esta ocasión las circunstancias habían
empeorado hasta el extremo. Luego de unos minutos de silencio, se cambiaron
opiniones. Todos sabían que el aprovisionamiento por aviones, por mucho que
sus camaradas arriesgaban sus vidas volando en máquinas viejas y
condiciones meteorológicas adversas, resultaba casi nulo. La mayoría de los
paquetes caían fuera del reducto y la munición, que era lo que más
necesitaban, se inutilizaba con el golpe de la caída. Se podría tratar de
sobrevivir unos días más, alimentándose apenas y bebiendo lo mínimo, ¿pero
qué se podía hacer sin munición? Al repeler los ataques de ese día, se habían
"quemado los últimos cartuchos". Posiblemente uno que otro fusilero tendría
ahorradas 4 ó 5 cartuchos más el total no alcanzaría para un combate de 10
minutos. El otro problema era el de los heridos. Sus camaradas del galpón
agonizaban sin un solo medicamento que aliviase sus dolores y su fiebre, entre
moscas y la putrefacción de sus propias heridas. Lo que pedía el comando
supremo era irrealizable. El comando no sabía que la munición estaba agotada
y que las tropas paraguayas se hallaban a pocos metros de las trincheras. No
habría con qué detenerlas al día siguiente, cuando reanudasen sus ataque. La
caída del fortín era inminente. Empero, no cabía una rendición. Los 20 días de
lucha, la expectativa de todo el País, el sacrificio de Ustarez, Manchego, Rivero,
Cuéllar, Guzmán, Reynolds, Callisaya, Rodríguez y otros, no podía tener por
epílogo una rendición. Existía una sola alternativa. Pedir al jefe enemigo una
capitulación con honor o perder Boquerón en la punta de las bayonetas.
Se acordó que al amanecer del día siguiente saldrían dos Oficiales como
parlamentarios para solicitar una entrevista del Teniente Coronel Marzana con
el comandante enemigo. El Teniente Coronel Marzana trataría de negociar la
entrega del fortín a cambio de que se le permitiese retirarse con sus hombres
hacia Yujra, incluyendo los heridos. En caso de no aceptar el jefe enemigo una
capitulación honrosa, a la vuelta del Teniente Coronel Marzana se adoptarían
las medidas para decidir la suerte de la guarnición detrás de las bayonetas, por
mucho que el resultado podía adelantarse dada la enorme superioridad
numérica del adversario.
Amaneció el 29 de Septiembre en medio de la angustiosa expectativa de los
combatientes. La artillería no se atrevió a actuar por la proximidad entre
atacantes y atacados. El Teniente Coronel Estigarribia había ordenado que sus

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divisiones se jugasen ese día el todo por el todo. Boquerón tendría que caer a
cualquier costo.
Los primeros disparos de los fusiles paraguayos se perdieron en el hondo
silencio con que respondió el frente boliviano. Un Soldado cuenta que en esos
momentos sintió "como si manos invisibles y gigantescas se apretaran a través
del campo enmarañado y se estremeció de terror". Se levantaron algunos
lienzos blancos. El Capitán Antonio Salinas del Regimiento Campos y el
Suboficial Carlos Dávila del 14 de Infantería, salieron por la Punta Brava
llevando el siguiente mensaje: "El comandante del fortín Boquerón al
comandante de las Fuerzas Paraguayas en el mismo sector. Señor: el Oficial
portador de la presente nota, Capitán Antonio Salinas, lleva la misión de
entrevistarse con Ud. en representación mía. Dios guarde a Ud. Teniente
Coronel Marzana".
Estigarribia, en su puesto de mando a 10 kilómetros detrás de primera línea, al
recibir la noticia telefónica de que se veían trapos blancos en las trincheras
Bolivianas, no pudo ocultar su satisfacción y exclamó: “Creo que vamos a
ahorrar muchas vidas Paraguayas". Poco después eran conducidos a su lado,
por el mayor Rafael Franco, el Capitán Salinas y el Suboficial Dávila, que le
hicieron entrega de su credencial y le expresaron que tenían la misión de
concertar una entrevista con su jefe. "Digan a su comandante les contestó
Estigarribia que lo espero en este mismo lugar, esta mañana, a la brevedad
posible". Mientras Salinas y Dávila regresaban, el teléfono transmitió otras
novedades. Las Fuerzas Paraguayas habían invadido el fortín y estaban
tomando prisioneros a sus defensores.
¿Qué había ocurrido? Al no recibir fuego y viendo los lienzos blancos en la
Punta Brava, el Teniente paraguayo Manuel Islas, creyó que se trataba de una
rendición y se lanzó a la carrera hacia el fortín, seguido por su compañía del
Curupaity, con la intención de cosechar el lauro de tomar prisionero al Teniente
Coronel Marzana. Al escuchar el clásico grito de triunfo paraguayo "Piiiipuuuu!,
lanzado por estas tropas, los hombres de las demás unidades también se
precipitaron hacia la misma meta desde todos los costados. Los Oficiales y
Soldados Bolivianos, que tenían orden de no combatir hasta que volviesen sus
parlamentarios, se incorporaron temerosos en sus posiciones al ver esta
avalancha que se les venía encima. En pocos minutos se vieron rodeados de
sus enemigos que los observaban y hablaban con curiosidad. El Teniente
Coronel Marzana fue hecho prisionero por los Tenientes Islas y Valdovinos.
El Teniente Coronel José Carlos Fernández, comandante de la Primera División
Paraguaya, ordenó que se hiciese formar a las Fuerzas Bolivianas en la
plazoleta del fortín. Sus Oficiales obedecieron, pero extrañados de la escasez
del efectivo boliviano, preguntaron una y otra vez: "¿Dónde están los demás?"
No podían creer que toda la guarnición del fortín eran esos pocos espectros,
encorvados y famélicos. "La entrada victoriosa de nuestras tropas en el

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LA SECCIÓN DE HIERRO DE BOQUERÓN EN UN FORTÍN PARAGUAYO PRISIONEROS


histórico Boquerón ha comentado el entonces Mayor Antonio E. Gonzáles fue
empañada por la vista de la espantosa tragedia que envolvía a los defensores:
20 Oficiales y 446 Soldados en el último extremo de miseria humana. Por todas
partes armamento, equipo, cadáveres y escombros. En un galpón oscuro,
cubierto de harapos, mugre, sangre, estiércol y gusanos, se revolcaban más de
100 moribundos, sin curación, sin vendas y sin agua". Añade Heriberto
Florentín, otro Oficial paraguayo: "Era una masa pululante de cuerpos
lacerados, en lúgubre promiscuidad con cadáveres putrefactos cubiertos a
medias por mantas desgarradas y embadurnadas de sangre y excrementos
pestíferos". Este mismo Oficial, refiriéndose a otros puntos del reducto dice: "En
el campo que pega contra el camino a Valencia, el sector más castigado de la
ofensiva Paraguaya, yacían dispersos numerosos cadáveres insepultos,
algunos de ellos, hinchados descomunalmente, terminaban por explotar
estrepitosamente y por lo general en altas horas de la noche, como si quisiesen
ocultar de la luz del sol el siniestro desparramo de su podrida entraña. En
cambio otros, achicharrados por el calor solar, iban reduciéndose a la expresión
de cuerpos momificados".
"El Mayor Arturo Bray, que había exigido como comandante del Regimiento
Boquerón que se le entregase al Teniente Coronel Marzana, para ser él quien lo
condujera a retaguardia, anunció a las 7.40 en el puesto de mando de
Estigarribia: "Presentó al Teniente Coronel Marzana". El Teniente Coronel
Estigarribia se puso de pie y extendió la mano a su adversario. El auditor de
Guerra del Ejército Paraguayo, Doctor Horacio Fernández, ha descrito el
encuentro con estas palabras: "El reducido número de Oficiales presentes
estaba en profundo silencio. Nadie se movía. La respiración contenida de
todos, la presencia del jefe de las Fuerzas Bolivianas, la evocación de todo el
drama sangriento el final imprevisto de la carnicería humana que tantos
horrores no había hecho sentir, los disparos que aún a lo lejos se escuchaban,
todo ello llenaba el ambiente de una solemnidad y una angustia infinita. El
Coronel Marzana con traje kaki, botas de charol usadas, gorra y portapliegos,
permanece de pie, mesa de por medio, frente al Teniente Coronel Estigarribia.
La barba crecida la expresión agradable, un ligerísimo temblor agitaba su labio
inferior, su pierna izquierda ligeramente recogida se movía denotando la lucha
gigantesca de sus nervios en tensión. Su voz era firme". El diálogo fue breve.
Todo estaba consumado Marzana pidió garantías para su gente y Estigarribia le
aseguró que las tenía, además de atención médica inmediata para los heridos.
El Teniente Coronel Marzana y sus hombres fueron conducidos a Asunción. El
Presidente Ayala al referirse en un discurso al triunfo paraguayo, tributó un
noble homenaje a los vencidos: "Los Oficiales y Soldados bolivianos que se
batieron en Boquerón y son nuestros prisioneros se comportaron con tal
bravura y coraje, que merecen todo nuestro respeto".

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A su retorno del cautiverio, en 1.936, el Coronel Marzana al ser requerido por
un diario de La Paz para hacer declaraciones, dijo simplemente: "No hicimos
más que cumplir con nuestro deber".
La Batalla de Boquerón fue una de los combates más importantes de la Guerra
del Chaco (1.932 – 1.935) entre Bolivia y Paraguay. Por un lapso de 23 días los
Regimientos Campos de La Paz y el 14° de Infantería de Oruro, con un total de
aproximadamente 600 hombres al mando del Teniente Coronel Manuel
Marzana, rechazaron los repetidos intentos del Ejército paraguayo de tomar el
Fortín, el cual se encontraba cercado por más de 13.000 soldados al mando del
entonces Coronel José Félix Estigarribia. Cabe recordar sin embargo que el
Ejército boliviano rompió tres veces el cerco, con lo que el total de combatientes
subió a 1200. Se trataba de efectivos del Regimiento "6 de Caballería" de
Oruro, comandado por el legendario Germán Busch Becerra; el Destacamento
"Peñaranda" compuesto por una compañía del Regimiento "Lanza" de La Paz; y
finalmente una compañía del Regimiento "Campero" de Chuquisaca. El
combate arrojó un saldo de más de 1.000 muertos del lado paraguayo y cerca a
150 hombres entre los sitiados, fue mayor el número de bajas bolivianas fuera
del cerco e Plantilla. “En Boquerón están escribiendo unos pocos soldados
bolivianos la más bella página del heroísmo americano. Contados centenares
de hombres luchan desde hace 15 días no solamente contra el enemigo mucho
más numerosos, sino contra el hambre y la sed que les han impuesto los
sitiadores. Antes que rendirse prefieren la muerte.
E. CONTRAOFENSIVA PARAGUAYA.
Después de la captura por parte de los Bolivianos de los Fortines Paraguayos
de Toledo, Corrales y Boquerón incluyendo Huijay o Cnl. Hermosa, resultado de
la operación de represalia por los sucesos de Laguna Chuquisaca, la del Sector
Central prácticamente quedó eliminada a favor de Bolivia.
Como consecuencia de estos sucesos que convulsionaron fuertemente la
conciencia nacional de ambos países afectados, poniéndolos al borde mismo
de la Guerra, quienes se acusaron ante la opinión mundial mutuamente de
agresión y amenaza bélica. En esta oportunidad el Paraguay retira a su
delegación del seno de la Conferencia en Washington donde se ventilaba dicho
pleito y Bolivia insistía por una solución pacífica en el tiempo más perentorio.
Durante el mes de agosto de 1.932, que se caracterizó por ser de statu quo o
sin ninguna actividad bélica, dando la impresión de que ambos países estaban
conformes con todo lo ocurrido; pero esto no fue así, el Paraguay en forma
silenciosa y dentro del mayor secreto y seguridad decretó la Movilización
General del País bajo Bandera. Si comparamos esa movilización con los
procedimientos de la Guerra Total, tuvo mucho de esta. Por otra parte, Bolivia
recurre también por seguridad y en previsión a futuros acontecimientos, a una
Movilización, pero, Parcial, en cuanto se refiere a sus reservas humanas y
materiales. En esta oportunidad sólo se consideraron dos categorías (1.930 y
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1.931). Lo raro fue que los reservistas comprendidos en dicho llamamiento,
cuyo efectivo alcanzó más o menos a 5.000 hombres cuando eran estos
concentrados al TO. Por disposición del Presidente de la República fueron
detenidos entre Tupiza Y Entre Ríos, por casi todo el mes de agosto, mientras
el Paraguay en forma acelerada y sin interrupción prosiguió con la
concentración de sus tropas en Isla Poí.

F. REPLIEGUE DEL EJÉRCITO BOLIVIANO.


Es un axioma militar que todo Ejército refleja el temperamento y el espíritu de
su comando. El 1º de octubre, el Coronel Peña sonó la primera alarma del
desmoronamiento del frente de combate al informar que "25 Soldados del 15 de
Infantería habían abandonado sus posiciones, dejando sus armas y desertando
a retaguardia".
"Un período tan prolongado y caótico con sus características de desgobierno,
de desorientación, de combates desgraciados, de zafadas realmente
milagrosas y de penurias sin cuento, habían concluido por mellar la antes férrea
disciplina y síntomas inequívocos de sedición comenzaron a brotar de un lado a
otro de la maltrecha línea La energía de los mandos subalternos parecía
también haberse debilitado Una racha de pesimismo y hasta la renunciación
abatió los ánimos Un hecho insólito en esos días amargos, vino a evidenciar
que el mal había echado raíces profundas El Teniente de Reserva Julio Murillo,
que ya ornaba sus sienes con los frescos laureles cosechados en los combates
de Boquerón Yujra y Ramírez y que podía ufanarse de haber sido herido en la
defensa de su Patria, fue asesinado con un tiro de fusil en presencia atónita de
la compañía de su comando por el Sargento Benigno Mendoza". Este, tomado
preso y conducido al fortín Arce por su propia compañía, fue condenado a
muerte mediante un juicio sumario. Recibió la descarga de fusilería con
desafiante impavidez.
La excesiva cautela, que en toda la campaña iba a ser una de las
características más salientes en la estrategia del Teniente Coronel Estigarribia,
salvó esos días a la Div. 4 de un completo desastre.
Después de la reconquista de Boquerón, en vez de hacerse una persecución
inmediata y enérgica a las tropas Bolivianas que se encontraban en los
alrededores de Yujra, se dejaron pasar ocho días antes de tomar el primer
contacto. La Batalla de Boquerón había raleado las unidades Paraguayas
"especialmente en Oficiales y Suboficiales". "El cuadro de Oficiales se había
reducido a tal extremo que algunos pelotones de infantería eran conducidos por
simples Soldados". Además, se temía que el Ejército Boliviano hubiese
acumulado Fuerzas frescas en ese sector.
Las dos Divisiones Paraguayas que actuaron en Boquerón fueron reforzadas
por una tercera, aumentado el efectivo del Primer Cuerpo a 15.000 hombres.

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Frente a ellos, la Cuarta División Boliviana alineaba 4.000 plazas en completo
estado de agotamiento físico y moral.
El 4 de octubre llegó a Boquerón el Presidente Ayala y ascendió a Estigarribia
al grado de Coronel. Entre los personajes que acompañaban al primer
mandatario Paraguayo figuraba conspicuo el Coronel Argentino Schwezer. La
misión militar Argentina que desde años atrás trabajó en la Escuela de Estado
Mayor de Asunción, tuvo que ser retirada por haberse movilizado al frente de
operaciones a todos los alumnos, pero el Coronel Schweizer se quedó
figurando como agregado a la Legación Argentina y con la misión de asesorar
al Gobierno Paraguayo. Con el triunfo de Boquerón y el curso tomado por las
circunstancias, tanto en el campo interno como internacional, ya no se pensó en
el regreso a Isla Poí como indicara el Presidente Ayala un mes antes. La
Guerra era un hecho y había que continuarla aprovechando la debilidad del
contrario. El segundo objetivo era el fortín Arce, base adelantada de la
penetración Boliviana en el Chaco, punto de estratégico importante por ser
nudo de caminos a otros fortines y contar con una represa de abundante agua.
El Coronel Estigarribia planeó que una División atacase frontalmente por el
camino Yujra-Arce, mientras una segunda se desbordaba por la derecha para
ganar la espalda del enemigo. La tercera quedaba como reserva. Se preveía
que la conquista de Arce costaría tanto o más que la de Boquerón.
Una de las fracciones Bolivianas que defendía Yujra, se vio acosada por el
Regimiento 2 de mayo por delante y por el Corrales por detrás. El Mayor
Antonio Antola, jefe del primero, propuso una breve tregua a los Oficiales
Bolivianos para discutir su capitulación. La entrevista en el "campo de nadie"
no dio ningún resultado. Los Oficiales Bolivianos volvieron a sus puestos y con
gran sorpresa vieron a sus Soldados rodeados de paraguayos, desarmados y
semiprisioneros. Protestaron airadamente de que se hubiese aprovechado de
la tregua y de su breve ausencia para crear tal situación. El Teniente
Paraguayo Dionisio Balbuena explicó que él no supo de la tregua, que avanzó
con su compañía de Corrales, por la espalda del despliegue Boliviano y que en
vez de encontrar hostilidad fue invitado a visitar las trincheras Bolivianas en son
de Paz. "Se entabló una agria discusión. Balbuena propuso que el problema
fuese resuelto en el Comando de su División. Los Oficiales Bolivianos
aceptaron a regañadientes y no dejaron de protestar en todo el camino. De
este modo cayeron prisioneros el Mayor Francisco Arias y los Oficiales Urcullo,
Indaburo, Pacheco, Aliaga, Álvarez, Gonzáles, Chacón y sus 80 hombres".
Ante la creciente presión Paraguaya, el Ejército Boliviano abandonó Ramírez,
Yujra y Castillo y se posesionó a once kilómetros delante de Arce, en el lugar
llamado "Campo de la Mula Muerta". El Coronel Francisco Peña viajó a Muñoz
para reemplazar al General Carlos Quintanilla que había sido destituido. El
Coronel Enrique Peñaranda asumió el mando de la Cuarta División.

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El 19 y 20 de octubre los paraguayos atacaron frontalmente con fusiles,
ametralladoras y morteros. El Regimiento Boliviano 16 de Infantería recibió la
presión más intensa, pero resistió con el apoyo de la Batería Rivera. El ataque
se trasladó al ala izquierda defendida por los Regimientos Loa y Campero, que
comanda el Mayor Germán Jordán. El 21, la lucha se reinició al amanecer. Al
medio día, los Regimientos Paraguayos 2 de Mayo y Corrales lograron
flanquear la línea Boliviana y salir a su retaguardia, en las cocinas de la Batería
Rivera. "Los Regimientos Pérez, 15, 20 y 35 abandonaron sus posiciones
retrocediendo completamente desmoralizados". El Coronel Peñaranda ordenó
el repliegue general. Las tenazas Paraguayas se cerraron en el vacío.
No obstante que la desmoralización se propagaba rápidamente de hombre a
hombre, se preparó la defensa de Arce. "Pero bastó la caída de algunos
proyectiles de artillería para que los ánimos se alarmaran nuevamente y
perdieran su equilibrio". Sólo los combatientes del Loa, Campero, Lanza y 16
quedaron en sus puestos. El escritor Chileno Aquiles Vergara Vicuña,
refiriéndose al Coronel Enrique Peñaranda, ha manifestado: "Nunca quizá un
Comandante ha tenido que actuar en condiciones parecidas debía hacer frente
a una implacable persecución de las Divisiones enemigas cuyos efectivos no
bajaban de 15.000 hombres, sólo con dos o tres unidades organizadas que no
sobrepasaban de 1.000 plazas, mientras por los campos arrasados por el fuego
y la maldición de todos los vencimientos, 3.000 hombres armados, que
mantenían en rehenes a sus Oficiales, huían por caminos y sendas y a través
de la maraña acosados por el hambre, la sed y el terror". No faltó quien
ultimara a su compañero agonizante para aplacar el tormento de la sed con la
sangre tibia del prójimo.
El ministro de Guerra, señor Joaquín Espada, que se encontraba en Arce, salió
al camino acompañado por un Oficial del comando divisionario, con la intención
de convencer a la tropa que volviese a sus puestos de combate. Lo rodearon
unos 300 combatientes, entre los cuales algunos trataron de justificar su
conducta. "El Sargento Argandoña, con voz entrecortada por la emoción, le
dijo: "No es por cobardía que estamos aquí, es el cansancio y el total
agotamiento que nos consume; pero si es forzoso que sigamos cumpliendo
nuestro deber de Bolivianos, así sea. Volvamos a la trinchera, camaradas". Se
echó el fusil al hombro y comenzó a andar encabezando el retorno, mientras
gruesas lágrimas rodaban por su rostro. Su tropa lo siguió presa de profundo
silencio".
El 22 de octubre "desde horas 18, la plaza de Arce era un mar humano,
movedizo y cambiante. El más leve ruido de los bosques cercanos encrespaba
el oleaje echando su rumbo de un extremo a otro y en cuyo fondo se había
hundido toda noción de disciplina y toda acción de mando". En medio de la
defección general resaltaba el contraste de la figura heroica de Germán Jordán.
"De barba negra llena y crecida, con leve sonrisa que entornaba los labios,
como si volviese de una excursión de recreo. Su estampa simpática y atrayente
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recordaba involuntariamente al vencedor de Ingavi. Su apostura y temple moral
nos demostraban huellas de derrota".
Se reunió a los Comandantes de unidades y se les ordenó el repliegue sobre
Alihuatá. El ayudante de la división, Subteniente Edgar Ruck, con sus estafetas
montados, quedó hasta las 24 horas para incendiar el fortín. También
permanecieron el Teniente Luis Reyes Peñaranda y el Capitán de sanidad
Gabriel Arce Quiroga, encargados de controlar el carguío y despacho de veinte
camiones, con todo el material que pudiera salvarse. Arce Quiroga es autor de
la siguiente narración: "Se aproximó el momento de quemar las construcciones
del risueño y acogedor fortín de los tiempos de Paz. Algunos edificios eran
confortables y sólidos, con techo de teja como el casino de Oficiales y algunos
otros, pero la mayoría tenían cobertura de paja, del mismo modo que los
grandes galpones recientemente construidos. Cuando salió el último camión
cargado, el Teniente Reyes Peñaranda dio la orden a los veinte chaqueños,
provistos de largos palos en cuya punta amarraron trapos impregnados de
gasolina. Encendidas las improvisadas mechas, comenzó el incendio.
Refulgiendo de inmediato grandes llamaradas. En pocos minutos el fortín
exhibía un paisaje fantástico, como el de un mar ígneo que elevaba enormes
lenguas de fuego y del cual emergía la detonación de miles de proyectiles.
Hacia un calor agobiante. Una deslumbrante claridad iluminó la media noche.
El resplandor invitó a la artillería Paraguaya a disparar no ya en una forma
intermitente como lo había hecho antes, sino en forma sucesiva. Listos para
salir, Reyes Peñaranda pasó la voz de retirada y todos iniciamos una
vertiginosa carrera en dirección a los caballos que esperaban en la ceja del
monte, justamente en la boca de una senda que durante el día había sido
franqueada por muchos centenares de Soldados desesperados".
"En esta jornada aciaga, Germán Jordán todavía se mantenía delante de Arce
con el Loa, Campero y Lanza, luchando briosamente para dar tiempo a los que
se retiraban y para que se pudiera destruir el material que no podía
transportarse. Hasta las 9 de la mañana del día 23, se mantuvieron firmes los
Soldados y Oficiales de estos tradicionales Regimientos en la pista de aviación
de Arce, esperando el momento de cerrar el trágico alud humano, para
constituir su única protección, cubriendo su retaguardia y su deshonra.
Entretanto, el cañón paraguayo bramaba sin intermitencias sobre los
resplandores del incendio de Arce que anunciaba las exequias de un Ejército,
puesto que el que se retiraba era sólo una sombra de tal".
El Coronel Enrique Peñaranda ha relatado de esta manera lo ocurrido después:
"Buena parte de las tropas defeccionadas seguían también hacia Alihuatá. De
aquí algunas se extraviaron, otras fueron presa de los ataques del enemigo y
todas sufrieron enormemente. Iban llegando aisladamente, en el más completo
desorden. No pensaban en detenerse allí; el terror los empujaba a continuar
hasta Muñoz. Había que tomar una resolución y en el acto. Era la crisis
suprema. Ordené que se prepare rancho para todos. Se tocó a reunión de
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Oficiales y una vez reunidos les hablé en estos términos: "La situación de las
tropas es desastrosa. Noto también algo que me parece peor, vacilación en
ustedes. En lo que a mi toca, estoy resuelto a salvar el honor de la Patria y del
Ejército; resuelto a permanecer en este fortín con todos los jefes, Oficiales y
Soldados que recuerden que son bolivianos. A nadie impongo ni obligo, ya que
es mejor morir de cara al enemigo, que volver al hogar con la vergüenza en el
rostro. Quienes quieran acompañarme, un paso al frente. Ayudante, tome
nota". Sólo 18 dieron en el primer momento este paso salvador, pero luego, al
ver que el ayudante escribía sus nombres, se agregaron otros más. En total
dieron el paso al frente un Coronel 4 Tenientes Coroneles, 5 Mayores y 62
Oficiales, entre éstos 6 médicos. Luego ordené a las tropas formar en círculo.
Me coloqué en el círculo y tras el saludo reglamentario mandé que las bandas
tocasen el Himno Nacional. Les dirigí la palabra; pero ni los acordes del himno
patrio ni las palabras lograron convencer a estos desventurados. Como lo
hiciera antes con los Oficiales, ordené que dieran un paso al frente los Soldados
que quisieran quedarse conmigo. Sólo 13 suboficiales, 22 sanitarios, 4
chóferes y 320 Soldados avanzaron. El resto de la masa pávida y miserable
emprendió desordenada fuga en dirección a Muñoz".

CAPITULO III
I. SEGUNDA FASE.
A. Después de la captura por parte de los paraguayos de los Fortines de Toledo,
Corrales, Fernández, Platanillos, Loa, Bolívar, a principios de octubre de 1932,
así como de Arce y Alihuatá a fines del mismo mes y gracias a que el Comando
paraguayo, no se sabe por qué razón había detenido su ofensiva demoledora
durante 15 días.
Como consecuencia, los restos del Primer Ejército boliviano habían podido
desprenderse del enemigo y reorganizarse a retaguardia, en una zona de
reunión ubicada en el extenso campo totalmente descubierto, situado a 7 Kms.
al N. de Fortín Saavedra, razón por la cuál fue denominado "Kilometro 7" y
después Campo Jordán.
B. RETOMA DE PLATANILLOS.
Desde que se hizo cargo de la jefatura del Estado Mayor General, el General
José L. Lanza se esforzó en reunir elementos para formar una nueva División
que operase desde Ballivián con dirección a Platanillos. Al mismo tiempo,
ordenó que la Tercera División que se encontraba en la región de Roboré,
bajase por el fortín 27 de Noviembre y Picuiba hasta Camacho. La Octava
División creció poco a poco con los elementos que llegaron del interior y que fue
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posible substraer a las demandas tácticas de la Batalla en Kilómetro 7. A
mediados de Diciembre, la Octava División concluía su desarrollo, integrada por
los Regimientos 47, 20, Colorados, Paucarpata, un escuadrón de caballería y
una batería de montaña. Puesta a órdenes del General Julio Sanjinés, recibió
la misión de retomar Platanillos.
Platanillos estaba guarnecido por el Regimiento Paraguayo Valois Rivarola de
700 plazas. El ataque lo inició la batería Arenas bombardeando el fortín
durante la noche del 12 de Diciembre. Al amanecer del 13, el escuadrón de
caballería y una compañía del Colorados, atacaron frontalmente, mientras el 20
y dos compañías del Paucarpata se desplegaban hacia la izquierda, con la
intención de cortar la retirada enemiga por el camino a Jayucubás, y el 47,
avanzando por la derecha, trataba de evitar su salida por el camino a
Fernández. El Coronel Froilán Calleja, que comandaba el 47 y que tenía la
misión más importante, chocó en su progresión contra el sistema defensivo
paraguayo y no pudo concluir su maniobra de envolvimiento. El Valois Rivarola,
después de un combate desesperado, escapó hacia Fernández.
Al conocer por radio el avance de la Octava División, el Coronel Ángel
Rodríguez, que había dejado la Sección Operaciones del Estado Mayor General
para ocupar la jefatura del Estado Mayor del Segundo Cuerpo decidió salir de
Camacho con el Regimiento Ingavi, 200 hombres más que guarnecían el fortín
y 2 piezas de artillería, para ayudar a la maniobra de la Octava División
tomando el fortín Loa. Sin dar aviso ni pedir permiso al General Kant, que
acababa de hacerse cargo del Ejército, Rodríguez hizo avanzar sus tropas y el
14 de Diciembre, luego de breve combate, conquistó su objetivo.
Los movimientos del Segundo Cuerpo Boliviano en su costado derecho,
preocuparon seriamente al Coronel Estigarribia. Ordenó que el Comandante
del Valois Rivarola, que tan fácilmente había cedido Platanillos, fuese juzgado
militarmente. Su Ejército se había desangrado infructuosamente contra las
defensas de Kilómetro Siete. La situación se le tornaba desfavorable. En
conversaciones con el Presidente Ayala habían calculado que la Guerra no
duraría más de 4 meses. Sin embargo, al cumplirse ese plazo no se había
podido alcanzar ningún resultado importante. El Ejército Boliviano recibía
diariamente nuevos refuerzos y posiblemente sus efectivos estaban ya en
equivalencia de números con los que tenía a sus órdenes. Se había perdido la
oportunidad de asestar el golpe decisivo inmediatamente después de Boquerón
o avanzando desde Platanillos sobre Ballivián o Muñoz. ¿Pero podía él haber
arriesgado esas maniobras sin los medios de transporte necesarios y sabiendo
que si fracasaba se entregarían irremediablemente a una contramaniobra
boliviana? ¿Cuál sería la estrategia del nuevo Comandante del Ejército
boliviano? Cuando estuvo en Europa él estudió la hoja de servicios de Hans
Kundt. Había actuado en el Estado Mayor del Noveno Ejército alemán en la
Primera Guerra Mundial, durante la persecución de las tropas rusas hasta el
Vístula; en 1915 fue jefe del Estado Mayor del Onceavo Ejército; poco después
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Comandante de un Regimiento de infantería y más tarde de una brigada; su
actuación le había hecho acreedor a ascensos desde Teniente Coronel a
General de brigada; obtuvo 23 condecoraciones; según sus jefes en Alemania,
"era un ardiente partidario de la ofensiva a toda costa como instrumento de la
victoria". Acaso la toma de Platanillos, ocurrida a los seis días de su arribo a La
Paz, era el primer paso de una maniobra de gran envergadura.
Estigarribia llamó a su comando en Arce a todos los jefes de cuerpo, las
Divisiones y los grupos de artillería. Les explicó que la caída de Platanillos en
poder de los bolivianos y la fatiga de las tropas que combatían frente a
Saavedra, hacían necesario que el Ejército Paraguayo asumiese por el
momento una actitud defensiva, preparándose para retomar la iniciativa en la
primera oportunidad. El Teniente Coronel Camilo Ricalde opinó a favor de un
repliegue hasta Boquerón o Isla Poí, para alistar allí el "zarpazo final" contra el
enemigo. El Coronel Estigarribia expresó que cualquier paso atrás repercutiría
peligrosamente en la moral del país, mientras los bolivianos se sentirían
envalentonados al aproximarse al río Paraguay. Se decidió que las tropas que
ocupaban las islas de bosque en Kilómetro Siete se replegasen 4.000 metros
para atrincherarse al borde del pajonal. Para enfrentar al Segundo Cuerpo
Boliviano se organizaría un Segundo Cuerpo Paraguayo.
La tregua de 24 horas que el Sumo Pontífice Pío XI obtuvo para los
combatientes el día de Navidad, fue aprovechada por las tropas paraguayas
para salir de las islas del Kilómetro Siete y posesionarse a ambos costados del
camino Saavedra-Alihuatá, a la altura del kilómetro 12.
C. PRIMER ATAQUE A NANAWA Y FERNÁNDEZ.
La situación en el ala derecha tenía que definirse con la conquista de Nanawa.
La operación fue encomendada a la Séptima División, que el 29 de Diciembre
comenzó a moverse desde las posiciones que durante los últimos cuatro meses
estuvo defendiendo en Agua Rica, Murguía y Cuatro Vientos. Se la reforzó con
algunos Regimientos de la Cuarta División.
A fin de despejar el campo de Batalla para el ataque a Nanawa, se consideró
necesario desalojar a los paraguayos de los puestos que ocupaban delante de
Nanawa en fortín Duarte y al Sur, en Mariscal López. Los Regimientos Chichas
y 16 de Infantería, en un combate de dos horas y al precio de 1 muerto y 9
heridos, tomaron Duarte el 29 de Diciembre. La acción sobre Mariscal López
fue demorada por desconocerse su ubicación. Las constantes lluvias impedían
la observación Aérea. Por fin, el 7 de enero (1.933), una vez constatada la
situación del fortín por patrullas, escuadrones de los Regimientos Lanza y
Chichas, desplazándose rápidamente en sus cabalgaduras, tomaron posiciones
de apronte. Peleando a pie, por espacio de tres horas, fueron ganando terreno
y en momentos en que calaban bayonetas para el asalto, sintieron que el
enemigo abandonaba el puesto.

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Con su maniobra sobre Nanawa, el General Kundt se proponía abrir camino
rumbo al Norte, en busca de Rojas Silva y Boquerón. El Gobierno y comando
paraguayos temían que el objetivo fuese invadir la región ganadera que se
extendía a espaldas de Nanawa, avanzar hacia el Este en procura del ferrocarril
de la empresa Pinasco y salir al Río Paraguay, frente a Concepción, la segunda
ciudad de la república. De ahí que decidieron defender ese sector a toda costa.
"El Soldado Boliviano no puede ser más hombre que el Paraguayo decía la
proclama a las tropas defensoras. Una vez terminados sus proyectiles pasarán
a la lucha cuerpo a cuerpo, con machetes, culatas de fusil, palas, etc.
La intención Boliviana de tomar Nanawa la conoció el Coronel Estigarribia con
mucha anticipación, por noticias que le llegaron desde Buenos Aires. Además,
la ocupación de Duarte y Mariscal López sirvieron de confirmación y anuncio de
la maniobra, dándole tiempo a disponer la resistencia. La Quinta División, que
se había desgastado en sus ataques sobre Agua Rica, Murguía y Cuatro
Vientos, fue reforzada con 1.000 hombres del Destacamento Brizuela. Pronto
la guarnición llegó a contar con 2.500 Soldados de los Regimientos Tuyutí, 24
de Mayo, Aca-Carayá, Aca-Verá, un escuadrón divisionario y una batería de
cañones Krupp de 74 mm. El Regimiento Boquerón quedó de reserva en
Rancho 8 y el grupo de artillería Brugues en Bullo. Comandaba el fortín el
Teniente Coronel Luis Irrazábal. Jefes, Oficiales y tropa habían trabajado en la
preparación de las obras defensivas. El 18 de enero, las trincheras hacían unos
semicírculos delante de Nanawa, con protecciones de quebracho, obstáculos
de púas, alambrados y minas explosivas.
En el lado boliviano, el General Kundt asumió personalmente la dirección de la
Batalla. Dispuso la organización de tres destacamentos. El Coronel Frías
comandaba el Destacamento Sur, constituido por los Regimientos 42, 16,
Lanza, Chichas y la batería Seleme. El destacamento del Centro, jefaturizado
por el Coronel Julio Quiroga, lo formaban los Regimientos Ayacucho y Abaroa.
El Coronel Jacinto Reque Terán comandaba el Destacamento del Norte
integrado por el Azurduy, 26, 39, un escuadrón del Abaroa y la Sección Ruck
del Lanza. Doce cañones KK. de 75 mm. del Grupo Peñaranda completaban
las Fuerzas atacantes. La orden de operaciones contemplaba las siguientes
instrucciones: "El Destacamento Frías ataque frontal desde el sur con el centro
de gravedad sobre el ala derecha procurando salir a la retaguardia del enemigo.
El grupo Suárez del Regimiento Lanza protegerá el ala derecha del
Destacamento Frías, cortando la retirada del enemigo por el camino a Suhín. El
Regimiento Ayacucho ataque frontal dirección Este, efectuando limpieza de las
posiciones adelantadas del enemigo y colocándose luego en posición
defensiva. El Destacamento Reque Terán ataque decisivo desde la dirección
Norte para caer contra el flanco y las espaldas del enemigo. La sección Ruck
avanzará 3 kilómetros al Noroeste para emboscarse y hacer frente a cualquier
refuerzo que venga de Gondra. El Abaroa seguirá la progresión del
Destacamento Reque Terán hasta juntarse con el Lanza que atacará desde el
Sur, cerrando el círculo de fuego".
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El General Kundt tenía tal seguridad en el triunfo que anunció que la caída de
Nanawa ocurriría hasta las 12 del día 20 de enero.
Al sonar a las seis de la mañana el cañonazo inicial, las Fuerzas de Ayacucho
salieron de sus posiciones de apronte aproximándose al "Abra de Nanawa",
detrás de la cual se encontraba el fortín antiguo y que servía de punto
adelantado de la defensa. Por su parte el Chichas y el 42 avanzaron dos
kilómetros desde el Sur sin encontrar resistencia. El combate se generalizó en
los frentes central y Sur. Bajo la presión de la artillería, la aviación y los
infantes, los defensores cedieron algún terreno en el centro. El Destacamento
Frías cruzó el pajonal que tenía delante y llegó al borde del bosque donde
estaba ubicado el fortín, amenazando su flanco. Al atardecer, los atacantes
formaban un peligroso herraje que ajustaba Nanawa por tres frentes. Todo
dependía ahora de que el Destacamento Reque Terán lograse salir a las
espaldas y cerrase el círculo. Empero, Reque Terán continuaba luchando
contra los obstáculos que le oponía la naturaleza a su penosa progresión. Su
destacamento había salido de su base el día 19 a horas 22 y avanzó en fila
india por la senda Ruck, abierta exprofeso para la maniobra. Una lluvia
torrencial dificultó la marcha de los Soldados. Como se viese la imposibilidad
de salir al amanecer del 20 al camino que unía Nanawa con su retaguardia, se
dio parte al comando del retraso sufrido. El comando ordenó que se continuase
la marcha. Concluida la senda de 6 kilómetros, se prosiguió a través de un
bosque enmarañado. La tropa aterida de frío y cansada por el esfuerzo de toda
la noche, tuvo que seguir abriéndose paso sigilosamente, mientras cañones y
ametralladoras tronaban ya en el frente de los otros dos destacamentos. Al
amanecer del día 21, la columna Reque Terán chocó contra el flanco derecho
del enemigo, protegido en una isla de bosque que se bautizó con el nombre de
Isla Fortificada. Durante los día 21 y 22, los tres destacamentos combatieron
desde los puntos que habían alcanzado en su avance y sin poder mellar la
defensa.
El 23, el Destacamento Quiroga trató otra vez de desalojar a los paraguayos del
fortín antiguo, perdiendo al Mayor Alberto Valdez y numerosos Soldados. El
destacamento Terán destacó un escuadrón del Abaroa hacia el camino a
Gondra, a fin de evitar que llegase reaprovisionamiento a Nanawa. Una Fuerza
de 1.000 hombres que venía a reforzar a Irrazábal, chocó contra la pequeña
unidad que trataba de cerrarle el paso. El Mayor Roberto Carrasco, que
comandaba el escuadrón, cayó herido por cuatro proyectiles. Poco después se
acercó a socorrerlo la enfermera paraguaya Sinforosa Galeano de Díaz,
dándoles agua de su caramañola. Carrasco le entregó su linterna y pistola de
señales y murió en sus brazos. El Coronel Irrazábal en un comunicado
manifestó "El Mayor Carrasco se defendió valientemente hasta el último
extremo. Rendimos honor al valor del jefe Boliviano".
Frustrados sus propósitos por el Norte y el centro, el centro, el General Kundt
resolvió hacer algo por el Sur donde la resistencia parecía muy débil. Se
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presentó en la línea de combate del Destacamento Frías y, subiendo a un
camión, ordenó al chofer que avanzase hacia Nanawa. Luego de recorrer unas
centenas de metros, el vehículo retornó sin haber recibido disparo alguno. La
razón era que en el fortín se había ordenado el ahorro de municiones en vista
de que éstas estaban a punto de agotarse. Se trabajaba febrilmente una pista
para que aterrizasen aviones que traían proyectiles. Irrazábal había sugerido a
Estigarribia el abandono del fortín, mas este negó la autorización. En
momentos en que el jefe del Ejército Boliviano hacia su arriesgada exploración,
tres aviones llegados desde Isla Poí y un cuarto desde Concepción, aterrizaron
con 16 cajones de munición.
Kundt habló con el Mayor René Pantoja y le instruyó salir con el Regimiento 41
al camino que unía Nanawa con Suhín, para atacar Nanawa por la espalda. A
las 6 de la mañana del 24 de enero, Pantoja y su Regimiento 41 llegaron al
camino. Desplegándose ambos lados, se precipitaron contra Nanawa llegando
hasta las cocinas del reducto. Irrazábal envió al escuadrón Rodríguez del
Regimiento Aca-Verá con misión de desalojar a los intrusos. El choque fue
violento. Mayor Pantoja, comprobando que no le llegaban refuerzos y
sintiéndose aislado en medio del campo enemigo, ordenó la retirada para salvar
a su unidad que iba siendo aniquilada. Repetes y Pilas habían pasado a la
lucha cuerpo a cuerpo, blandiendo bayonetas contra machetes. El Regimiento
41 logró zafarse del compromiso, aunque dejando muchos muertos y heridos.
Las bajas paraguayas fueron también abultadas, incluyendo al jefe del
escuadrón, Teniente Víctor Rodríguez.
Visto el resultado negativo de sus embates por los tres costados, Kundt dictó
nuevas órdenes y contraórdenes. El Regimiento Sucre salió de Kilómetro Siete
para reforzar al Destacamento Reque Terán. Por su parte, Estigarribia movilizó
a Nanawa su Cuarta División que estaba descansando en Alihuatá.
El 24 de enero, durante media hora, la batería Torrez Ortiz hizo llover 3.000
proyectiles sobre la Isla Fortificada. Sus ocupantes huyeron despavoridos. El
jefe del Regimiento Azurduy fue informado del abandono de la isla, pero no se
decidió a ocuparla por carecer de órdenes. Al día siguiente, al querer cumplir
el mandato de ocuparla, se encontró que los paraguayos estaban de vuelta en
ella. Los Regimientos 16 y Azurduy no pudieron avanzar más que hasta la
mitad del pajonal que separaba las trincheras bolivianas de la isla. Allí quedaron
expuestos al fuego enemigo y al azote de un sol canicular. Los proyectiles
enemigos no les permitían ni avanzar ni retroceder, tampoco recibir agua.
Durante todo el día sus filas de Soldados se fueron raleando por efecto de la
insolación y la metralla. La artillería tuvo que recibir una nueva dotación de
proyectiles para ayudar a la retirada de los sobrevivientes que se hizo en la
penumbra del anochecer.
El 26 de Enero, los paraguayos salieron de la isla y asaltaron la saliente de
bosque que quedaba a su frente. Las baterías bolivianas concentraron sus

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fuegos sobre este punto y la infantería se lanzó a su reconquista. Entre los
cadáveres en la punta reconquistada, se encontraron cuatro Soldados
bolivianos con la garganta abierta a machetazos. Desde entonces el lugar se
denominó "La Punta de los Cuatro Degollados".
Los combates continuaron de trinchera a trinchera, Kundt instruyó que donde
fuese posible se acortase la distancia cavando zanjas de aproximación. Con el
tesón característico de su raza, se proponía tomar Nanawa en una próxima
oportunidad empleando Mayores recursos humanos y materiales. Su honor iba
en ello. Un Junker alemán, graduado en la escuela Militar de Prusia y con
galones conquistados en los campos de Batalla de Europa, no podía darse por
vencido frente a un Coronelcillo sudamericano educado en la escuela militar
francesa.
D. ACCIÓN DE TOLEDO.
Los ataques paraguayos contra Corrales y su victorioso rechazo, incitaron al
General Kundt a proceder con su ofensiva sobre Toledo, a fin de no ceder la
iniciativa al Paraguay. La Tercera División fue tonificada con unidades de la
Octava División que se quedó con sólo dos Regimientos para cuidar Platanillos.
El avance desde Corrales se lo hizo con una lentitud extraordinaria, que se
atribuyó a la falta de medios de transporte y a la necesidad de arrastrar la
artillería por el camino enlodado. Los 30 kilómetros que separaban Corrales de
Toledo, fueron cubiertos en 15 días. No se quería que la precipitación fuese
causa de un fracaso. La orden de operaciones expresaba que Toledo debía
caer mediante una maniobra llevada a cabo "sucesiva y sistemáticamente.
Los Regimientos Florida y Vanguardia se apostaron al borde de un pajonal,
frente al sector central de las trincheras enemigas. A su izquierda entraron el
Regimiento 23 y el Parí, a su derecha el 17, Chorolque, General Gonzáles y un
escuadrón del Ingavi. Las baterías 5, 8, 9 y 12 se ubicaron detrás de cada ala.
En total, 14 jefes, 73 Oficiales y 3.600 Soldados. La defensa de Toledo la tenía
confiada el comando paraguayo a los Regimientos General Díaz, Piribebuy,
Cerro Corá y dos grupos de artillería, con el Valois Rivarola y el San Martín
como reserva.
El 25 de febrero, al amanecer, tronaron los cañones iniciando la brega. Diez
aviones volaron bajo ametrallando Toledo y sus aledaños. La infantería avanzó
cautelosa. El avión que piloteaba Arturo Valle que tenía como metrallista al
Teniente José Ardiles, fue alcanzado por proyectiles Paraguayos y se precipitó
detrás de Toledo, explosionando al llegar a tierra. La lucha se mantuvo violenta
durante todo el día, pero no alteró la situación del reducto. El Regimiento 26 se
volvió al ataque. El Chorolque, en el flanco derecho y el Vanguardia, en el
flanco izquierdo, ganaron algún terreno. El Regimiento Florida, en el centro,
hizo gala de singular denuedo. El Mayor Paraguayo Gonzáles comentó la
acción de ese día en un diario de Asunción en los siguientes términos: "En el
frente de Piribebuy, ninguna Fuerza humana pudo contener el formidable valor
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del Regimiento Florida, que avanzaba y avanzaba sin cesar. Hasta entonces la
Batalla de Toledo fue la más grande librada en el Chaco. Jamás, ni antes ni
después, los Regimientos Bolivianos hicieron gala de tan memorable bravura
como la que desplegaron el Florida, El Warnes y el Vanguardia. Dignos
adversarios, sólo el empuje de nuestros infantes pudo atajarlos. Es que el
diamante sólo se raya con el diamante". Al subsiguiente día, se volvió a la
carga, pero las unidades estaban extenuadas y con grandes claros. Se perdió
contacto entre unas y otras y la jornada terminó sin más resultado que Mayores
mermas en la dotación humana del Segundo Cuerpo.
El General Paraguayo Delgado glosó de esta manera la lucha en esa fecha: “El
28 de Febrero el enemigo intentó su última carga, como postrer recurso, con
gran preparación de artillería en el punto decisivo. Los defensores viéronse
obligados a luchar con armas blancas, para rechazar la infiltración de un
batallón enemigo que pudo llegar hasta nuestras trincheras y fue diezmado a
bayonetazos.".
Se produjo un cambio en el comando de la Tercera División. El Coronel Luis
Gamarra fue substituido por el Coronel José M. Quintela. El explorador
paraguayo Fernández, apodado Yacaré Valija, que esos días salía
secretamente a la retaguardia boliviana para investigar el tráfico en el camino a
Corrales y escuchar conversaciones telefónicas, se enteró que el nuevo
Comandante estaba enviando a sus superiores un informe y un croquis sobre la
situación de cada una de las unidades que tomaba a su cargo. Preparó una
emboscada y matando al chofer del camión y cogiendo prisionero al secretario
de la división, Teniente Ibáñez, se apoderó del importante documento. Hasta
que leyó los papeles que le trajeron Yacaré Valija, el Teniente Coronel Juan B.
Ayala, Comandante del Segundo Cuerpo Paraguayo, había creído que era
embestido por más de 5.000 hombres. Al enterarse que su número era mucho
menor, que no contaba con ninguna reserva y que sus condiciones generales
eran precarias, decidió contraatacar de inmediato sobre el flanco izquierdo de la
División Boliviana. Su orden de operaciones determinó: "El enemigo se halla
atrincherado frente a nuestras posiciones, diezmado y desmoralizado por los
reveses sufridos. Está incapacitado para toda acción ofensiva realizarse sobre
las posiciones enemigas una presión frontal y un ataque doble envolvimiento,
llevando la Fuerza principal sobre el flanco izquierdo". Las unidades puestas en
maniobra eran el Valois Rivarola y el San Martín (menos un escuadrón), el
Cerro Corá menos un Batallón), un batallón del Piribebuy y los grupos de
artillería Coronel Hermosa y Zayas (HF). El mismo Teniente Manuel Fernández
(Yacaré Valija), con 50 hombres escogidos, inició la marcha de envolvimiento,
con instrucciones de salir a la retaguardia de la formación Boliviana. La
desorientación sufrida por el Regimiento San Martín durante 24 horas,
marchando y contramarchando en el bosque, demoró y perjudicó la orientación.
El 11 de marzo, fuertes fracciones Paraguayas salieron detrás del Regimiento
Boliviano 23 y avanzaron a cortar el camino a Corrales. El Warnes y el 17
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fueron movidos oportunamente a contener la penetración, pero el repliegue
general de la división se hizo forzoso. Combatiendo sin sosiego y protegidos
por el Florida que comandaba el Mayor Manchego, las tropas se despegaron
del enemigo. El plan era hacer una línea defensiva 15 kilómetros delante de
Corrales, mas las penurias físicas y morales habían sido excesivas para
algunos Regimientos. Los Regimientos 23, Parí y Chorolque se negaron a
parapetarse a esa altura y trataron de continuar su retirada.
Los Oficiales lograron convencer a los Soldados del Regimiento 23 y del
Regimiento Chorolque, que volvieron disciplinadamente a sus puestos. Los del
Pari mantuvieron su actitud subversiva y arrastraron consigo a los del Warnes.
Ambos Regimientos huyeron con rumbo a Camacho. "Las cosas llegaron a tal
extremo que el Comandante del Segundo Cuerpo pidió el empleo de la Fuerza
Aérea contra los amotinados. La intervención de algunos jefes y la aplicación
de medidas enérgicas contra los cabecillas restablecieron el orden". El
Comando Superior borró de sus listas a ambas unidades disponiendo que
"ninguna otra llevaría su denominación o su número por las graves faltas
cometidas contra la Patria, el Honor y la Disciplina Militar".
El 7 de marzo, el General Kundt tenía ordenado que la Octava División saliera
por segunda vez contra el fortín Fernández en un ataque demostrativo, a fin de
aliviar la situación de la Tercera División en Toledo. Las lluvias demoraron la
maniobra. Mientras tanto se produjo el repliegue de la Tercera División hacia
Corrales, no obstante la fatiga y desmoralización reinante en ésta, se sacaron
unidades de ella para reforzar la Octava y se reiteró la orden de marcha sobre
Fernández. Los Regimientos Vanguardia y Paucarpata cruzaron la selva
rodeando el fortín por el Norte, con la idea de salir a cortar el camino a Arce.
Los Regimientos 17 y 47 atacaron frontalmente. La curva de rodeo del
Vanguardia y Paucarpata se extendió 30 kilómetros, pero alcanzó finalmente a
salir al camino, ambas unidades se desplegaron allí y amenazaron Fernández
por la espalda. Los paraguayos estaban prevenidos y lanzaron dos
escuadrones del aguerrido Regimiento Corrales para anular la Intrusión. Los
Comandantes de los dos Regimientos Bolivianos sintiéndose en situación álgida
y sin comunicación con el resto de la división, optaron por esquivar el aprieto
volviendo a su base. Los cuatro Regimientos de la División se replegaron hasta
las proximidades de Platanillos.
E. MANIOBRA SOBRE ALIHUATA.
Desde cuatro meses antes, se venía formando una nueva División, la Novena,
en puesto Sosa, a 15 Kms. a la izquierda de las trincheras de Kilómetro Siete,
con la intención de hacerla salir a la retaguardia del enemigo que amagaba
Fortín Saavedra. El Gral. Kundt no quiso aprovechar esta Fuerza en un
principio, seguro como estaba acción convergente hacia Isla Poi iba a ser
coronada por el éxito con las cuatro Divisiones de primera línea. Al aprender por
dura experiencia que la resistencia Paraguaya era superior a lo que había

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imaginado y que su ofensiva había sido detenida en su fase inicial, no obstante
dos meses de cruentos combates, volvió su atención a las tropas que se
alistaban cerca del Cuartel General en fortín Muñoz. Acepto la idea sugerida
por el comando del Primer Cuerpo, de hacerlas marchar rumbo a Alihuatá por
las sendas que en tiempo de Paz habían transitado Ustarez y Rivas y que se
iban ensanchando para el tráfico de rodados. La Novena y Cuarta División, con
las que se iba a intentar la operación, pasaron a depender directamente de él.
Kundt visito los comandos del Primer Cuerpo y de las dos Divisiones para
coordinar los movimientos tácticos. Varios jefes le hicieron notar que los 1.500
hombres de la Cuarta División y los 1.500 de la Novena, sumaban un efectivo
escaso para una maniobra de esa envergadura que se proyectaba
probablemente las unidades Paraguayas de Kilómetro 12 y las que se
encontraban en Alihuatá, contaban con Mayor numero de plazas. El General en
Jefe se mostró irreductible, su estrategia no dependía de la superioridad
numérica, sino de la Mayor movilidad, empuje y Fuerza de choque de las tropas
bolivianas. El país no necesitaba hacer más sacrificios que los estrictamente
indispensables. La Guerra del Chaco no se iba a decidir jamás por la Fuerza de
las armas. Las características del terreno en el que se combatía y la capacidad
humana y económica de los dos pueblos en lucha, hacían imposible una
campaña decisiva para cualquiera de ellos. De lo que se trataba era de ganar
una o algunas batallas de importancia que obligasen al Paraguay a aceptar los
puntos de vista Bolivianos en las tratativas diplomáticas. Cuanta menos
juventud se sacrificase en ese empeño, mas reconocería Bolivia la eficacia de
sus servicios.
El plan quedo concebido de manera que mientras la Cuarta División amarraba a
las tropas enemigas que combatían en Kilómetro Siete, la Novena División iba a
penetrar por el camino que estaba abriendo, paralelo al camino Saavedra-
Alihuatá, para luego hacer una conversión a la derecha y salir sorpresivamente
sobre este ultimo fortín. De estos Soldados manera, la división Paraguaya de
Kilómetro Siete, resultaría cortada de sus bases, quedando sin víveres ni
municiones.
Se hicieron todos los aprestos en el Mayor secreto. Para evitar que la aviación
enemiga descubriese los trabajos de apertura del camino, se los ejecuto en las
noches. A fin de que patrullas de exploración no pudiesen salir de Kilómetro 12
rumbo a Puesto Sosa y descubrir los aprestos, el Regimiento 36 de Infantería
fue a colocarse de tapón contra el extremo derecho de las trincheras
Paraguayas. Al sentir la presencia de esta tropa que encabezaba el Coronel
González Portal, salió una fracción Paraguaya de 100 hombres a las órdenes
del capitán Boris Kassianoff, de nacionalidad rusa y ex-oficial de los Ejércitos
del Zar Nicolás II, quién en su intento de sorprender al amanecer a las Fuerzas
Bolivianas, fue dado de baja por el fuego de una ametralladora; su tropa a los
gritos de "Ha muerto el nene, ha muerto el nene!", se retiró abandonando el
cadáver de su líder y de otros compañeros.

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La Novena División inicio la maniobra. La vanguardia constituida por un
escuadrón del Regimiento Lanza y el grueso por los Regimientos Campos,
Chacaltaya, Illimani, parte del 36, más la batería Mendívil con cuatro cañones
Schneider de 75 mm. Hasta el 1º de marzo se habían avanzado 42 kilómetros,
encontrándose abundancia de agua en un cañadón que se extendía hacia la
derecha con dirección a Alihuatá. El Mayor Alfredo Rivas hizo una exploración
con los jinetes del Lanza llegando sin tropiezos hasta Puesto Charata, en las
proximidades del objetivo. El Regimiento Campos tomo la delantera para el
ataque, seguido del Chacaltaya y el Illimani. El 36 quedo en Charata para
proteger la retaguardia. El personal de artillería continúo trabajando la
conclusión del camino a la vez que aproximaba sus cañones.
El 10 de marzo, una patrulla montada del adversario se retiro al constatar la
aproximación Boliviana galopando hasta Alihuatá para dar la alarma al capitán
Chircoff que comandaba el fortín. El Campos se desvió un poco hacia el Norte
para cortar el camino Alihuatá-Arce. El Chacaltaya avanzó frontalmente. El
Illimani se desplazo rumbo al Sur para cubrir el camino Alihuatá-Saavedra.
Al aproximarse al campo descubierto que rodeaba el fortín el Comandante del
Chacaltaya detuvo la iniciación de la lucha con intención de dar tiempo a que el
Illimani acabase de desplazarse a su derecha. En tales circunstancias, le llego
una amonestación del comando divisionario por su demora. Molestado por
esto, se presento en el puesto de mando de una de sus compañías y dio la
orden: "Adelante, el fortín esta desocupado". Los infantes avanzaron
ocultándose entre los matorrales, pero sin poder burlar el cuerpo al fuego
enemigo. A las cuatro de la tarde el combate llego a su punto culminante. La
compañía Bayá resulto aniquilada. El Regimiento Illimani, que recibía su
bautizo de fuego, llego a disparar detrás del Chacaltaya cuyo extremo aun no
había sobrepasado.
El 13, dos patrullas del Chacaltaya avanzaron cuidadosamente encontrando
que Alihuatá había sido desocupado por los paraguayos. El resto del
Regimiento siguió detrás y se parapeto delante del fortín con frente al Este. Los
250 defensores habían abandonado el fortín dejando 40 mulos, 12 cabezas de
ganado, un carro con víveres, 4 cajones de munición, 100 monturas, 100
sables, varios fusiles y algo de material sanitario.
Las bajas en la división Boliviana fueron desproporcionadas. La maniobra, la
primera de proporciones verdaderamente estratégicas desde la iniciación de la
campaña, de haber sido conducida en su etapa final con la misma eficacia que
en sus etapas iniciales, habría podido ser menos sangrienta para el Ejército
Boliviano. El nerviosismo con que se condujo el ataque dio oportunidad a los
escasos defensores para matar y herir a 150 atacantes, incluyendo algunos
Oficiales.
La sorpresiva aparición de una división Boliviana en el centro de su dispositivo,
fue un rudo golpe para el Coronel Estigarribia y sus comandos subalternos. No
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se esperaba una penetración tan audaz y mucho menos contra Alihuatá que no
tenía otras rutas de acceso que no sea por Saavedra o Arce. Precisamente se
había retirado de Alihuatá a la Cuarta División Paraguaya que estaba allí de
reserva, para trasladarla a Nanawa a raíz de los ataques de fines de enero. La
caída de Alihuatá cortaba la ruta de abastecimiento de la Primera División que
combatía en Kilometro Siete. Con gran premura se tomaron medidas para
desalojar la peligrosa intrusión Boliviana. Con Fuerzas sacadas de Fernández y
Pirizal, una unidad de veteranos traída desde Nanawa, un contingente de
reclutas recién llegados de Asunción y aun armándose a los asistentes y
cocineros del fortín Arce, se constituyo un destacamento de 1.300 hombres que
fue puesto bajo el mando del capitán R. Samaniego.
En el campo Boliviano, el Coronel Victorino Gutiérrez, que había Jefaturizado la
Novena División hasta la toma de Alihuatá, fue substituido por su Jefe de
Estado Mayor, Cnl. Bernardino Bilbao Rioja; el 15 y 16 de Marzo, el Rgto.
Campos y el ala Izquierda del Chacaltaya resistieron estoicamente los ataques
del destacamento Samaniego. El Illimani y dos compañías del Chacaltaya
descendieron hacia el Sur por el camino a Saavedra para presionar por detrás a
la división Paraguaya que combatía en Kilómetro Siete, pero resultaron
detenidos en el kilómetro 31 por el Regimiento Curupaity.
F. SEGUNDO ATAQUE A NANAWA.
De acuerdo con la orden de operaciones transcrita, el asalto lo iban a efectuar 5
Regimientos que sumaban un total aproximado de 2.500 hombres, sobre un
frente de 5 kilómetros. Las reservas las constituían 7 Regimientos con un
efectivo de 3.500 plazas. Añadidas las Fuerzas de artillería y otros servicios, la
Séptima División Boliviana no contaba con más de 9.000 combatientes para
atacar un fortín defendido por un número igual de tropa, protegido detrás de
obras defensivas perfeccionadas durante seis meses y con una reserva de
varios miles en un fortín cercano.
El plan de ataque no contemplaba ninguna acción sobre los caminos que
partían de Nanawa, uno hacia el Norte rumbo a Bullo y el otro hacia el Este con
dirección a Concepción. Las Fuerzas Bolivianas después de su ataque de
enero, habían quedado formando un semicírculo o herraje delante de Nanawa.
En la nueva tentativa, se contemplaba una presión de ambos extremos del
herraje con un ataque demostrativo en el centro. En el Sector Norte el ataque
tenía que seguir a la explosión de una mina subterránea que se había
preparado cavándose un túnel desde la Punta de los 4 Degollados hasta la Isla
Fortificada.
A la hora señalada, las baterías y ametralladoras pesadas iniciaron el fuego.
Una hora más tarde, al mismo tiempo que 12 aviones lanzaban sus bombas
sobre el fortín, la mina subterránea explosionó con gran estruendo y los infantes
iniciaron su avance en los tres sectores. /"El ataque de los cinco Regimientos
en todo lo largo del frente tuvo un efecto espectacular. La explosión retumbante
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de los proyectiles de artillería espaciados en un dilatado frente, las
fulguraciones de los lanza llamas, el crepitar isócrono de las ametralladoras, el
avance estrepitoso y terrorífico de los tanques, el zumbido de una escuadrilla de
doce aparatos que lanzaban bombas de 80 kilos, ofrecían un cuadro terrible,
nunca visto en una acción de Guerra americana pero, el esfuerzo estaba diluido
y desarticulado en un frente demasiado amplio. Los Paraguayos protegidos por
sus obras de fortificación con revestimientos de troncos y tierra, alambradas,
estacadas, fosos de lobo, etc., resistieron impertérritos la lluvia tonante y
diezmadora de los infantes Bolivianos, con fuego de mampuesta. No obstante,
algunos Regimientos lograron llegar hasta la primera línea de defensa y
desalojar a sus ocupantes”.
La presión en el sector Sur no duró más de una hora. La artillería efectuó su
bombardeo durante 30 minutos sobre la posición principal de resistencia. Las
líneas de asalto, retrasadas en su progresión por la maraña del bosque
"llegaron a las trincheras Paraguayas cuando la artillería había alargado sus
tiros, dejando a los atacantes a merced de la defensa que pudo contenerlos
cómodamente" "Los lanza llamas, bajo el fuego de las ametralladoras,
perdieron casi todo su personal". De los dos tanques que actuaron en este
sector, uno avanzó orillando el bosque por donde penetraba la infantería y
"llegó resueltamente hasta el parapeto de la trinchera Paraguaya Al
encontrarse aislado por el retraso de los infantes, regresó y no volvió a
aparecer". El otro incursionó un poco más al Este "hasta detenerse en un lugar,
al parecer empantanado o con alguna avería mecánica, de donde regresó a
retaguardia".
La verdadera Batalla de Nanawa se desarrolló en el sector Norte, en los
alrededores de la Isla Fortificada, en una extensión lineal de 2.000 metros
aproximadamente. La mina subterránea que dio la señal para el asalto,
explosionó 30 metros delante de las trincheras Paraguayas por haber sido
enderezadas estos días antes con un retroceso de esa distancia. Los dos
tanques que actuaron en este costado "avanzaron por la derecha,
desplazándose de un lado a otro y concentrando su fuego sobre otras dos islas
de monte". "Uno de ellos llegó hasta 60 metros de los defensores, donde fue
paralizado por una granada que le alcanzó la torre.". El otro evolucionó en el
campo, "al parecer desorientado" y "por averías o agotamiento de munición",
retrocedió para no actuar más. Los Regimientos de infantería avanzaron
resueltamente por el terreno descubierto y con derroche de heroísmo lograron
conquistar las trincheras enemigas a ambos costados de la Isla Fortificada y
una segunda línea de trincheras detrás. En el último tramo de la zanja, uno de
los lanza llamas que precedía el asalto, enfrentó un nido de ametralladora
pesada instalado en la punta del bosque. "El chorro de fuego cubrió el nido,
penetró por la tronera y chamuscó a sus ocupantes, quienes sorprendidos
abandonaron la posición, dejando la pieza intacta, cargada y lista para
disparar".

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La incursión Boliviana, que llegó hasta los bordes del cementerio del
Regimiento 24 de Mayo, hizo tambalear la estabilidad de todo Nanawa. Cundió
el pánico en algunos sectores. El Teniente Coronel Francisco Brizuela,
responsable inmediato de la defensa como Comandante de la Quinta División,
fue recibiendo partes cada vez más alarmantes: "Las cosas van mal", "Los
Bolivianos han roto la línea". Y poco después "Las cosas empeoran", "Parece
todo perdido, ya se infiltran los enemigos". Bizuela dispuso que les preparase la
incineración de los archivos y ordenó al frente: "Soldado que haya se lo mata y
a solado que llegue hasta aquí lo mato yo". En su informe telefónico al Coronel
Luis Irrazábal, jefe del sector, que tenía su puesto de mando a 5 kilómetros de
Nanawa, Brizuela le dijo: "Mi Coronel, las cosas van muy mal, pronto, quizás,
quedaremos incomunicados". Irrazábal anunció: "En seguida ordenaré que el
Regimiento Boquerón y todas mis reservas acudan a proteger la retirada para
salvar la Quinta División. Procure mantener enlace".
Una compañía del Regimiento 24 de Mayo se mantuvo valerosamente en la Isla
Fortificada, no obstante que las defensas de sus costados y de atrás habían
caído y que 30 metros delante las tropas Bolivianas tenían ocupado el cráter
producido por la explosión de la mina subterránea. A las 2 de la tarde, el
comando Paraguayo movilizó las reservas que tenía en el sector del fortín para
rescatar el terreno perdido y tratar de salvar la situación. "En las tropas
Bolivianas que ocupaban las trincheras conquistadas, reinaba un gran estado
de euforia que se manifestaba con el grito patriótico de ¡Viva Bolivia!, repetido
sin cesar". El comando Boliviano aumentó sus Fuerzas en el sector enemigo
conquistando. Los Soldados apretujados en las zanjas fueron sometidos a la
lluvia letal de los estoques y grandes paraguayos. La lucha se mantuvo fiera
hasta las 5, hora en la que la tremenda sangría obligó a los infantes Bolivianos
a ceder el terreno ganado a la derecha y detrás de la Isla Fortificada. Terminó
el día con las tropas Bolivianas todavía en posesión de las zanjas en el extremo
derecho de la defensa.
La noche transcurrió con intenso hostigamiento de ambos bandos en todo el
frente. Al amanecer del 5 de julio las unidades Paraguayas encargadas de
reconquistar las posiciones en poder de los bolivianos, se encontraban listas
para el asalto. La artillería lanzó 100 granadas sobre las zanjas y en seguida
avanzó la infantería precedida por fuego de estoques y granadas de mano.
Atacantes y atacados se trenzaron en feroz lucha cuerpo a cuerpo. El entrevero
concluyó cuando la infantería Boliviana quedó reducida al Teniente Félix Reyes
Laguna y 25 Soldados, que fueron hechos prisioneros.
El general Estigarribia ha relatado de este modo lo ocurrido: "El 4 de julio,
después de una intensa preparación de artillería que duró una hora, los
Bolivianos hicieron explosionar una poderosa mina que habían colocado en las
proximidades de uno de nuestros puestos avanzados en Nanawa y sin pérdida
de tiempo se lanzaron al asalto y avanzaron resueltamente por el espacio
abierto por la mina. El avance estaba precedido por una barrera arrolladora y
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fuego protector bien ajustado. Numerosos aviones enemigos volando bajo
lanzaron poderosas bombas y dispararon sus ametralladoras con el resultado
de que el primer momento se produjo la interrupción completa entre nuestras
posiciones adelantadas y las de atrás.
Los lanza llamas lamían con sus lenguas de fuego todo lo que encontraban en
su camino. Inmediatamente detrás de ellos avanzaban los tanques haciendo
uso de sus armas. Pero las reservas locales Paraguayas que en medio de esta
tormenta infernal habían corrido hacia la parte rota de la línea, pelearon cuerpo
a cuerpo en una terrible mescolanza hasta que pararon el avance enemigo.
Luego se lanzaron en un furioso contraataque con granadas de mano y al
finalizar el día retomaron dos o tres reductos que habían caído en manos de los
bolivianos. Uno de los tanques fue incendiado con los tiros de artillería y a los
restantes se los paralizó. Entre las 2 y las 3 de la madrugada del día siguiente,
5 de julio, los paraguayos con sus contraataques consiguieron rodear a los
ocupantes de otro reducto perdido y con un vigoroso asalto lo retomaron,
empleando casi exclusivamente granadas de mano. Como resultado de una
lucha titánica que duró todo el día, los Paraguayos consiguieron restablecer la
línea".
La Batalla se prolongó en forma intermitente hasta el 8 de julio. El día 6, los
Regimientos Pérez, 7 de Infantería y Chichas, atacaron nuevamente la Isla
Fortificada, pero todos los esfuerzos y sacrificios no dieron el resultado
apetecido por el General en Jefe.
El general Estigarribia continúa narrando: "El 14 inspeccioné personalmente el
campo de Batalla de Nanawa y fui testigo del espectáculo más macabro que he
visto en mi vida. En todo el sector en que los bolivianos habían roto nuestra
línea e hicieron su más profunda penetración en nuestro sistema defensivo,
fragmentos de piernas y brazos cercenados por la artillería colgaban todavía de
los árboles. En un lugar habían caído abrazados un soldado Paraguayo y un
Boliviano luchando furiosamente cuerpo a cuerpo, hasta que la granada que el
Paraguayo llevaba en su morral explotó matando a ambos. Esto era evidente
por el hecho de que la cadera del paraguayo estaba destrozada al lado en que
tenía el bolsillo de explosivos. Como el campo estaba sembrado de cadáveres
tuvieron que quemarse en lugar de colocar leña entre los cuerpos para
alimentar el fuego hasta su completa desintegración, fueron amontonados y
rociados con kerosén. Mientras había kerosén el fuego se mantenía, pero
cuando este combustible se concluyó quedó un espantoso apiñamiento de
carne a medio quemar que despedía un olor insoportable. El soldado Boliviano
peleó valerosamente, pero no podía alcanzar con sus ataque frontales contra
los fuertes parapetos Paraguayos en Nanawa".
Las bajas Bolivianas se calcularon en 2.000 entre muertos, heridos y
prisioneros, incluyendo muchos Oficiales. Las paraguayas fueron 159 muertos
y unos 400 heridos.

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Desde el 8 de julio, la lucha quedó estacionaría. Durante los meses siguientes,
se produjeron sólo combates de fuego de trinchera a trinchera, choques de
patrullas y duelos entre artillerías.
La artillería Boliviana trató inútilmente de destrozar el tanque que había
quedado paralizado a 60 metros de las trincheras enemigas. Por su parte los
paraguayos le colocaron debajo una poderosa carga de dinamita y lo hicieron
volar en pedazos. La parte superior fue llevada a Asunción para figurar como
trofeo de Guerra en un museo histórico.
El 6 de agosto, en conmemoración de la efemérides nacional y para distraer la
atención del enemigo mientras se operaba sobre Rancho Ocho y Pirijayo, un
escuadrón del Regimiento Chichas fue lanzado al ataque en el sector Sur, bajo
la protección de las baterías Cuéllar y Seleme. La ventura costó la vida a los
dos Oficiales que comandaban la unidad, el capitán Enrique Pantoja y el
Subteniente Antonio Aranibar. La tropa, que había llegado hasta 50 metros de
las trincheras Paraguayas, se desorientó con la muerte de los dos Oficiales y se
replegó.
Frente a Nanawa quedaron únicamente los Regimientos Chichas, Castrillo, 8,
Sucre, Azurduy, con el Colorados, Abaroa y Pérez de reserva. Las demás
unidades fueron sacadas para atender las necesidades de otros frentes.
A la hora señalada, los cañones y ametralladoras pesadas iniciaron el fuego
contra Nanawa. Una hora más tarde, al mismo tiempo que los aviones de la
fuerza aérea boliviana lanzaban bombas sobre el fortín, los infantes iniciaron su
avance en los tres sectores. El esfuerzo era extenuante para los bolivianos en
un frente tan extenso. Los paraguayos, protegidos por sus obras de fortificación,
alambradas, estacadas, fosos de lobo, etc.; resistieron impertérritos, haciendo
disparos de mampuesta. No obstante, varias unidades bolivianas lograron llegar
hasta la 1ª línea de defensa y desalojar a sus ocupantes. En el sector sur, las
unidades que portaban lanzallamas (entre otras armas como fusiles y
ametralladoras) del Ejército boliviano no lograron penetrar causando daños con
poca importancia. Uno de los tanques (de este sector) avanzó orillando el
bosque y llegó resueltamente hasta el parapeto de una trinchera paraguaya
(infligiendo daños a los paraguayos), pero al sentirse aislado por el retraso de la
infantería volvió a su punto de partida y no apareció más durante el ataque.
Otro tanque (del mismo sector) incursionó un poco más al este hasta detenerse
en un lugar (al parecer empantanado o por una avería mecánica) de donde
regresó a retaguardia para ser revisado por los mecánicos.
La parte más sangrienta se desarrolló en el sector norte, en los alrededores de
la llamada Isla Fortificada en una extensión lineal de 2 km aproximadamente. La
mina subterránea, colocada por los soldados bolivianos (a través de una red de
túneles estilo Primera Guerra Mundial) y que debía detonarse debajo de los
defensores de la denominada isla, explotó 30 m delante produciendo daños
poco importantes. Sobre dos de los tanques de este sector se relata lo
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siguiente:, o de los tanques Vickers llegó a 60 m de las trincheras paraguayas
produciendo daños a los defensores pero fue paralizado por una granada que le
penetró por la torre, que la tenía abierta debido al extenuante calor dentro del
blindado. Otro tanque "evolucionó" en el campo de batalla porque se desorientó
ante el caos producido y por varias averías o agotamiento de la munición
retrocedió para ser revisado y no actuó más en la batalla.
El 14 inspeccioné personalmente el campo de batalla y fui testigo del
espectáculo más macabro que he visto en mi vida. En el sector en el que los
bolivianos habían roto nuestra línea e hicieron su más profunda penetración en
nuestro sistema defensivo, fragmentos de piernas y brazos cercenados por la
artillería colgaban todavía de los árboles. En un lugar, habían caído abrazados
un soldado paraguayo y uno boliviano luchando furiosamente cuerpo a cuerpo,
hasta que la granada que el paraguayo llevaba en su morral explotó matando a
ambos. Eso era evidente por el hecho de que la cadera del paraguayo estaba
destrozada al lado en que tenía el bolsillo de explosivos. Lo que seguía era
peor: como el campo estaba sembrado de cadáveres bolivianos, tuvieron que
quemarse. En vez de colocar leña entre los cuerpos para alimentar el fuego
hasta su completa desintegración, fueron amontonados y rociados con kerosén.
Mientras había kerosén, el fuego se mantenía, pero cuando el combustible se
concluyó, quedó un espantoso apiñamiento de carne a medio quemar que
despedía un olor insoportable. El soldado boliviano peleó valerosamente, pero
no podía alcanzar lo imposible. Y lo imposible era lo que Kundt quería alcanzar
con sus ataques frontales contra los fuertes parapetos paraguayos en Nanawa.
La artillería paraguaya colaboró activamente en la defensa del fortín. Varios
tanques bolivianos fueron inmovilizados, mientras que la infantería guaraní se
impuso también decididamente en la guerra con bombas de mano y armas
blancas ante la falta de municiones. La defensa paraguaya contaba con dos
núcleos de reserva: los fusileros y el escuadrón Escolta, con los cuales fueron
restablecidas las líneas quebrantadas.
Kundt tardó en reponerse de esta derrota porque el había planificado muy bien
la organización antes del ataque y planifico bien los recursos. El error que tuvo
fue usar tanto sus ataques frontales al estilo de la Primera Guerra Mundial.
Esta es una de las batallas más cruentas y sangrientas de la historia militar
global, no solo de América. El segundo asalto fue llamado correctamente
Verdún del Chaco.
G. RENDICIÓN DE CAMPO VÍA.
Desconociendo el aluvión que se había precipitado desde Gondra y buscaba
cerrarles la ultima ruta de escape, las Fuerzas del Teniente Coronel Banzer
habían abandonado Alihuatá y marchaban en su "vía cruces", siguiendo el
camino que las conducía a su insospechada claudicación. Los Soldados,
ateridos de frío al amanecer por la lluvia que había empapado sus ropas

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durante la noche, y después aplastados por un sol inmisericorde, caminaron
resignadamente. Los camiones que cargaban la artillería y material pesado se
enfangaban constantemente y eran ayudados por los infantes entre bromas y
maldiciones. Muchos "repetes" haciendo caso omiso de las amonestaciones de
sus Oficiales, cargaban sobre sus espaldas sacos de harina y azúcar recogidos
del abandonado almacén de Pozo Encanto. Otros se precipitaron en un foso
donde habían sido arrojadas encomiendas llegadas del interior y que no
pudieron ser distribuidas a sus destinatarios.
Pozo Encanto y Pozo Esperanza quedaron atrás. Al medio día del 8 de
Diciembre, la cabeza de la columna llego a Puerto Urey, donde se encontraba
el comando de la Cuarta División. Banzer informo por radio a Kundt: "Horas 12
llegaron este comando División Regimientos Chacaltaya, 20, batallón 24. Curso
esta tarde llegaran Colorados, Murguía, Campos, Lanza, escuadrón Abaroa.
¿Donde se colocara la división? Kundt ordeno: "Nueva línea se establecerá
Campo 31". En ese momento llegaron noticias de que el enemigo ataco el
hospital de Pozo Negro.
Un mes antes, el comando de la Cuarta División había sido cambiado. El
Coronel Enrique Peñaranda salió a substituir al general Guillén como jefe
interino del Primer Cuerpo, con asiento en Saavedra, y el Mayor Moscoso fue
llamado a Muñoz para hacerse cargo de una sección del Comando Superior.
Comandaba la Cuarta División el Teniente Coronel Emilio González Quint,
teniendo como jefe de su Estado Mayor al Mayor Jorge Rodríguez. Los nuevos
jefes de la Cuarta División no habían tenido tiempo de familiarizarse con su
sector. Se estudio en el mapa la llamada Picada de Salvación, abierta para el
zafe del mes de julio con rumbo Sur y de la que se ramificaba hacia la derecha
la Picada Capriles. No se conocía cual era la extensión de esta ultima, que se
juzgaba inconclusa y que el Teniente Coronel Banzer eligió como la única ruta
de escape que le quedaba. Se enviaron 40 zapadores para continuar la Picada
Capriles bajo la protección del Regimiento Lanza. Banzer dio más noticias al
Comando Superior: "Enemigo ha salido entre Kilómetro 31 y Pozo Negro y
entre Pozo Negro y Urey Marcho con resto división a kilómetro 22, donde
protegeré este punto. Carecemos de agua, envíennos a kilómetro 22. Cuarta
División manifiéstame tiene grandes sectores sin tropa que comprometen
nuestra retirada. Pido autorización ayudarle".
Algunos Regimientos fueron a tomar posiciones frente al enemigo a fin de
proteger el repliegue del resto hacia la Picada de Salvación y Picada Capriles.
El Regimiento Lanza, que encabezaba a los zapadores que proseguían la
apertura de la Picada Capriles, choco con patrullas Paraguayas. El trabajo de
los zapadores se suspendió al anochecer. Las tropas de las dos Divisiones,
desfallecidas con la marcha, la sed y el hambre, se tendieron al pie de los
árboles y se sumieron en un pesado sopor. De tarde en tarde, disparos
aislados de los centinelas rasgaban el velo de silencio que cubría a los
combatientes. La noche transcurrió sin novedad.
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A horas 10 del 9 de Diciembre, se recibió otro mensaje de Kundt: "A ambos
lados del camino Kilómetro 22-Campo Vía se encuentran tropas de refuerzo.
Allí se encontrara lo necesario". Las tropas de artillería fueron encargadas de
reemplaza a los exhaustos zapadores y continuar la Picada Capriles hacia el
punto indicado por el General en Jefe. Los Oficiales de artillería se reunieron
en consulta y resolvieron hacer una representación ante los comandos
divisionarios. Los delegados encontraron en una carpa al jefe de Estado Mayor
de la Novena División, produciéndose el siguiente diálogo:
-Oficial: "El Grupo de Artillería acaba de recibir órdenes de este comando para
efectuar la continuación del trabajo de la picada".
-Avaroma: "Sí, está ordenado".
-Oficial: "Después de insistentes averiguaciones practicadas, tenemos
conocimiento de que el cerco enemigo no está aún del todo cerrado. El monte
hacia el Oeste, en la dirección de kilómetro 22, por donde se quiere continuar la
apertura del camino, está libre de enemigo".
-Avaroma: "Sí, precisamente por donde deberán trabajar Uds.".
-Oficial: "La grave y difícil situación actual de las Divisiones nos hace pensar en
que para salvar”.
-Avaroma: "¡Bueno, hable, hable, qué quiere!".
-Oficial: "En atención al enorme peligro en que nos encontramos, la Oficialidad
de artillería ha querido hacer llegar a este comando la sugerencia de adoptar
una resolución definitiva Se trataría de aprovechar el claro Se impone antes
un sacrificio, destruir todo el material rodante y las once piezas de artillería, que
es lo único que nos detiene y mañana, con las primeras luces del alba, o antes,
conducir nuestras tropas rompiendo monte con esta medida perderemos
nuestra columna de transporte y el material de artillería, pero en cambio
habremos salvado un Ejército de más de ocho mil hombres con sus fusiles,
ametralladoras y morteros, transportables a hombro ".
-Avaroma: "No estoy de acuerdo con la proposición ¿Cómo se le ocurre a Ud.
proponer la destrucción de tan hermoso material? Cañones 105 nuevos
destrozarlos a proposición de un joven ¡Oficial de artillería! ¡Imposible! ¡Cumpla
la orden que tienen recibida y nada más!"
-Oficial: "Pero mi Coronel, hemos tardado demasiado y hasta mañana el
enemigo habrá ocupado también el claro y entonces todo caerá en poder de él".
-Avaroma: "¿Y Ud. imagina que somos monos para salir trepando por las copas
de los árboles? Si el enemigo ocupara el claro, esto no nos impedirá de ningún
modo salir Romperemos el cerco y saldremos pechando, ¿me entiende? Y la
columna, el material de artillería saldrán también".

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La jornada transcurrió lenta y enervante con la expectativa de que la Picada
Capriles alcanzase al fin su ansiada meta. La entereza física y moral de los
combatientes se fue debilitando, no obstante que no se producía ningún
combate de fuegos con el adversario en todo el día. Algunos Soldados no
pudiendo soportar la sed, se internaban en el bosque con la esperanza de
encontrar algún charco o aguada. Proyectiles Paraguayos acababan con su
angustia.
El Mayor Celso Camacho, con 220 hombres del Pérez, se internó por una
senda que le era muy conocida. No encontró enemigo. El anillo Paraguayo no
estaba completo. Las tropas del Pérez avanzaron libremente. Durante la noche,
el capitán René Santa Cruz, Comandante de un batallón del Regimiento 34, que
había sido encargado de cubrir el claro dejado por el Pérez, decidió más bien
seguir a éste. Lo propio hizo otro batallón del Regimiento 20 comandado por el
Teniente Coronel Carvallo y el Teniente Coronel Julio Aguirre, Comandante del
Regimiento 50, con sus estafetas.
Al darse cuenta de este movimiento de tropas que se le escurría aprovechando
las sombras de la noche, el comando Paraguayo ordenó se apresurase la
conclusión del cerco. Los Regimientos Ñuflo Ñu, Lomas Valentinas y Cerro
Corá, siguieron su progresión. Al amanecer del día 10, la vanguardia de estas
unidades tomó contacto con las tropas del Teniente Coronel Franco que
avanzaron desde Gondra hasta Campo Vía. El anillo de fuego estaba cerrado.
Una banda de música celebró el encuentro. La Cuarta y Novena Divisiones
Bolivianas quedaban completamente rodeadas.
El General en Jefe del Ejército y el Presidente de la República cruzaron estos
mensajes:
Kundt a Salamanca: "Quiera Dios que me equivoque, pero encuentro situación
Novena división y con ella de Ejército en campaña, sumamente grave. Si Ud.
cree que con sacrificio mi vida se conseguirá algo para Bolivia, ofrezco mi vida".
De Salamanca a Kundt, "Imposible resignarse al desastre que Ud. anuncia.
Pido que se haga un esfuerzo heroico para salvarnos del desastre y la
vergüenza".
De Kundt a Salamanca, "Única esperanza que queda es que hombres valientes
rompan monte para salvarse para su Patria".

CAPITULO IV
I. TERCERA FASE.
El 6 de enero de 1.934, a las 12 de la noche, el armisticio tocó a su fin. Al día
siguiente, las tropas Paraguayas iniciaron su avance, ocupando los fortines
abandonados Platanillos, Loa y Jayucubás. El Tercer Cuerpo avanzó por la

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izquierda, siguiendo el camino Muñoz – Magariños – Ballivián. El Primer Cuerpo
marchó por el centro, siguiendo la dirección del camino Platanillos - La China -
Cabezón. El Segundo Cuerpo se dirigió por la ruta Camacho –Garrapatal - Picuiba.
El general Estigarribia estuvo tentado con la idea de ocupar Puerto Suárez, para
evitar el abastecimiento que el Ejército Boliviano recibía desde Brasil. Se trasladó a
Bahía Negra a fines de enero para estudiar la operación. Pronto se convenció que
era impracticable por las dificultades de transporte y los inundados de la zona. La
región de Puerto Suárez estaba protegida por la Quinta División Boliviana,
constituida por los Regimientos Quijarro y Suárez Arana y un escuadrón
divisionario. Los paraguayos tenían en Bahía Negra su Tercera División, con los
Regimientos Lomas Valentinas, General Duarte, un batallón de zapadores, una
compañía de comunicaciones y una batería de cañones.
El jefe de Operaciones del comando Paraguayo, comenta así los tanteos del mes
de enero; "El día 7 de enero, las tropas Paraguayas ocuparon los fortines Loa,
Jayucubás y Platanillos, ya abandonados por el enemigo. Realizaron después un
avance sobre Camacho, que fue tomado al día siguiente y se aproximaron a la
Chicha, Esteros y Magariños. Esteros fue tomado en seguida. Íbamos siempre
adelante, ganando territorio y aumentando adicionales problemas logísticos,
mientras el enemigo se retiraba desde posiciones escalonadas.
Para mantener el contacto con él y a fin de que retirara tropas de refuerzo a otros
sectores, mandábamos pequeños destacamentos para hostigarle, algunas veces
bastante separados de las columnas principales de nuestras tropas. Nuestro
avance era lento y encontraba nuevos obstáculos, especialmente en el sector de La
China, cubierto de tupidos y espinosos bosques"
A. DEFENSA DE MUÑOZ.
Consumado el desastre los remanentes de las tropas Bolivianas se vieron en la
necesidad de abandonar los fortines adelantados que ocupaban, para
atrincherarse en las cercanías de MUÑOZ, para defender este fortín el CE. II
defendía PLATANILLOS y el Gral. KUNDT fue relevado de su cargo.
Esta era la situación del Ejército Boliviano hasta el 19 de Diciembre de 1933,
cuando el mando Paraguayo, después de una débil persecución, había
solicitado una inexplicable armisticio que el Gobierno de Bolivia, se apresuró en
aceptar, en pero dicho armisticio fue violado por los Paraguayos que atacaron
violentamente MUÑOZ, lo que obliga las escasas tropas que no pudieron
sostener la defensa, a replegarse hasta MAGARIÑOS juntamente con el CE.II
que lo hizo hasta la CHINA, para luego continuar en tiempos escalonados hasta
la línea de BALLIVIAN.
B. ACCIÓN DE LA CHINA.
El Comando Superior Boliviano resolvió hacer el primer esfuerzo de contención
serio a la altura de los fortines Magariños y La china. El Primer Cuerpo

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defendería Magariños apoyando su ala derecha en el río Pilcomayo. El
Segundo Cuerpo cubriría La China. Entre ambos quedaba un extenso claro
desguarnecido. Pronto se hizo evidente que la táctica Paraguaya consistiría en
distraer las tropas del Primer cuerpo, amarrándolas a sus posiciones, mientras
se buscaba el envolvimiento del Segundo Cuerpo. Se dictó una orden
perentoria con fecha 10 de enero: "Cualquier retroceso del Segundo cuerpo
compromete la situación de conjunto El Primer cuerpo correrá grave peligro de
ser cortado y estrechado contra el río a medida que avance el enemigo en el
sector del Segundo Cuerpo".
Para contrarrestar la escasez de medios bajo sus órdenes, el Coronel
Bernardino Bilbao Rioja había dislocado los Regimientos del Segundo Cuerpo
en forma escalonada. En primera línea la Octava División, con el Regimiento
Chorolque al centro y dos batallones del Campos a los costados. En segunda
línea, el Ayacucho y el Jordán. En Tezén, 50 kilómetros más atrás, el Santa
Cruz y el Loa.
Las patrullas Paraguayas de exploración chocaron contra la primera línea.
Hasta el 15 de enero, se aproximó el grueso del Primer cuerpo Paraguayo y se
inició el rebalse del ala izquierda de la división del Coronel Felipe Arrieta.
La lógica señalaba que los dos cuerpos de Ejército Boliviano deberían seguir
replegándose a posiciones más seguras. El Comando superior aquilataba el
inminente peligro en que se encontraba el Segundo cuerpo, pero tropezaba con
el empecinado optimismo del Coronel Toro.
Toro se sentía intelectual y profesionalmente más capaz que todos los demás
jefes del Ejército, incluyendo los que trataban de darle órdenes desde el
Comando superior. Su condición de subordinado con relación a éstos era
apenas aparente. Peñaranda, Moscoso y Rodríguez iban a aprender con el
tiempo que por mucho que sus decisiones estuviesen sopesadas con las
circunstancias de cada caso, nada podían ordenar que fuese contrario a las
ideas personales de Toro. En última instancia, era siempre la voluntad de Toro
la que primaba. Esta situación, que se repetiría hasta el fin de la campaña, se
planteó por primera vez el 3 de febrero de 1934. En una conferencia telegráfica
a la que el Mayor Antenor Ichazu, Oficial de la Sección Operaciones del
Comando superior, llamó al Coronel Toro en nombre del general Peñaranda, se
cambiaron las siguientes expresiones:
1. MAYOR ICHASO:
"El señor general me encarga comunicarle en el Segundo Cuerpo hay
mucha actividad enemiga, algunas fracciones han salido detrás de la
segunda línea de resistencia. Debe tener listos los Regimientos Lanza,
Abaroa y Chichas y columnas de camiones para transportarlos a Tezén El
Primer Cuerpo debe preparar un repliegue de 30 kilómetros a fin de que se
pueda tener una división en la línea y otra de reserva".

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- CORONEL TORO:
"Pido más serenidad al Comando Superior. El aparente envolvimiento del
Segundo Cuerpo se debe sobre todo a su muy defectuoso sistema de
resistencia y no debe alarmar Mayormente a ese comando No cumpliré la
orden del Comando superior. Antes de un retroceso que nada justifica por
mucho que el Segundo Cuerpo no sepa cumplir su deber, prefiero mi
destitución. Creo conocer la situación general y en el fondo de ello no veo
sino mucho miedo. Estamos en situación de dominar al enemigo y hay que
hacerlo. Yo por mi parte, con el cuerpo a mis órdenes, responderé a esa
situación, sin auxilio de nadie. Por las actividades enemigas hasta hoy
conocidas, creo que se trata de simples amagos o reconocimientos de
Fuerza, que como siempre son posiblemente agigantados por la
nerviosidad del comando del Segundo Cuerpo que acostumbra protegerse
demasiado en su puesto de combate. El Comando Superior no conseguirá
disgregar mis unidades ya por sí muy deficientes para cubrir mi actual
frente. Si por ineptitud el Segundo Cuerpo retrocede, aún a trueque de
hacerme copar contra el río, el Primer cuerpo no cederá un solo palmo más
al enemigo y si el cerco llega sabrá romperlo”.
- MAYOR ICHASO:
"Muy bien, mi Coronel. Está bien. Buenas noches y hasta mañana".
Al día siguiente, el general Peñaranda se dirigió al Coronel Toro mediante
un telefonema: "Comando Superior no se hace impresionar por nada ni por
nadie. Octava división está cortada y en peligro. Lógica elemental
aconsejaba medidas de previsión que le trasmití. Debe Ud. preparar el
transporte de los tres Regimientos de caballería y el repliegue del cuerpo en
la forma indicada”. Toro contestó: "No me acuerdo haber tenido conferencia
con General en Jefe, sino con un Oficial de la Sección Operaciones, no
obstante tratarse de un asunto de suma importancia. Me alegro que el
comando no se deje impresionar ahora. Lógica elemental imponía a ese
comando tener siempre al corriente de la situación del Segundo Cuerpo a
este comando Oficial que conferenció conmigo anoche no indicó que la
Octava División estaba cortada, lo que hace cambiar por completo la
situación. Exijo misiones y órdenes concretas, firmadas por General en
Jefe. Me sorprende ligereza ese comando en términos telefonema,
haciendo derroche energía sólo con sus subordinados. Ordeno alistamiento
para su transporte a Regimientos Abaroa, Lanza y chichas".
Lo ocurrido en el sector del Segundo cuerpo era lo siguiente: En
circunstancias en que el Mayor Dámaso Arenas, jefe del grupo de artillería
que apoyaba a la Octava División en su defensa de La china, viajaba en
camión a Tezén, fue sorprendido y hecho prisionero por patrullas
Paraguayas que habían salido a la retaguardia de la división Boliviana.
Cundió la alarma. El comando del cuerpo destacó al Regimiento Ingavi a
87 - 112
despejar el camino cortado y dio la orden de que la división Arrieta
destruyese su material pesado y saliese de inmediato. El Coronel Arrieta y
su jefe de Estado Mayor, Mayor Emilio Medina, resolvieron salir con todo su
personal y material. Dispusieron el repliegue en dos columnas. El zafé
pudo lograrse con el mejor éxito, salvándose la artillería y los camiones que
transportaron a los heridos, insolados y el bagaje. Una pieza de artillería
tuvo que ser retirada a pulso, con varas de limonero, en una extensión de
tres kilómetros, bajo un sol implacable, en terreno arenoso, hasta poder ser
embarcada en un camión.
La pérdida de La China, determinó el retroceso de los dos Cuerpos de
Ejército a posiciones preparadas de antemano a la altura de Campo Jurado,
en un frente de 100 kilómetros, que se extendía desde el río Pilcomayo
hasta Cañada Esperanza.

C. CONTRASTE DE CAÑADA TARIJA.


Mientras se desarrollaban las acciones de La China, Campo Jurado y
Conchitas, en las que intervenían dos cuerpos del Ejército Paraguayo contra los
dos cuerpos Bolivianos, un tercer cuerpo Paraguayo, bajo el mando del
Teniente Coronel Rafael Franco, avanzaba cautelosamente en dirección a
Picuiba.
El comando Boliviano previendo alguna actividad enemiga en ese sector, tenía
organizada la Novena división, con los Regimientos Montes y 16 de Infantería, a
las órdenes del Coronel Francisco Peña, que instaló su puesto en Carandaití, a
más de 200 kilómetros de la primera línea ocupada por sus unidades.
En Cañada Tarija, delante de Picuiba, fue desplazado un destacamento
comandado por el Teniente Coronel Ángel Bavía. Estaba compuesto por el
Regimiento Montes, un escuadrón divisionario, una batería de acompañamiento
y una compañía de zapadores. Los 1.500 hombres se colocaron en tres líneas
sucesivas. El 24 de mayo, los Regimientos Paraguayos Pirebebuy, General
Días, Valois Rivarola y Lomas Valentinas, que sumaban cerca de 3.000
combatientes, comenzaron a rodear a las tropas Bolivianas. El día 26, un
camión que conducía ametralladoras pesadas al frente de combate, fue
sorprendido por fracciones enemigas. La munición estaba almacenada en
Garrapatal, varias decenas de kilómetros detrás. El contraataque efectuado
para destrozar el envolvimiento se paralizó por la falta de proyectiles. El
Teniente Coronel Bavía ordenó a sus tropas que ahorrasen el último cartucho
para destaparse los sesos. "Que el enemigo pase sobre nuestros cadáveres,
antes que sobre nuestro honor militar". La defensa se desintegró rápidamente
al presentarse parlamentarios en las líneas de defensa. "Es entonces que los
Subtenientes C.T., M.A. y J.D. -comenta el historiador Julio Días Arguedas-,
izaron bandera blanca en señal de rendición y sin orden de sus superiores.

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Más tarde se comprobó con documentos que cursan en los archivos del
Comando superior, que el contraste de Cañada Tarija se debió en gran parte a
la influencia comunista".
El Teniente Coronel Bavía, al conocer la defección de sus subordinados, ordenó
al radio operador que transmitiese a Carandaití el siguiente mensaje: "Para
gloria de Bolivia y para que no se me tache de cobarde, he de dejar mis huesos
en el Chaco". En cuanto fue informado que el radiograma estaba transmitido,
exclamó: "Ahora, si Uds. quieren pueden rendirse". Acto seguido, aplicó el
cañón de su revólver a la sien derecha y apretó el disparador. El general
Estigarribia narra en sus memorias: "El 27 de marzo los Paraguayos cortamos
las líneas de retirada de los Bolivianos en Cañada Tarija. Tomamos 8 Oficiales
y 1.200 Soldados. El Teniente Coronel Ángel C. Bavía quiso suicidarse, pero
no murió. Unos 50 Soldados trataron de evitar que su jefe cayese en nuestras
manos y lo transportaron a un bosque adyacente, no obstante la gravedad de
su estado. Tres días después fueron descubiertos y capturados. El Teniente
Coronel Bavía estaba fuera de sus sentidos y fue llevado a Camacho, donde
recibió atención médica solícita. Fue operado el 2 de abril sin resultado y murió
el 5. Yo lo vi el 30 de marzo. Estaba echado sobre el estómago y de tiempo en
tiempo levantaba la cabeza para decir frases incoherentes".
En Cañada Tarija cayó en manos Paraguayas un croquis Boliviano de todo el
territorio comprendido entre Ballivián, Camacho, Picuiba, Carandaití y
Villamontes. El general Estigarribia informó a su Gobierno que dicho documento
tendrá "extraordinaria utilidad en el futuro".
Hasta entonces y desde la reanudación de la Guerra, el 7 de enero, el Ejército
Paraguayo había venido avanzando a ciegas, "en una zona que le era
totalmente ignorada y que se mostraba más hostil aún que la región
anteriormente ocupada".
El croquis mostró al comando Paraguayo los fortines y caminos existentes en
aquella parte del Chaco, principalmente el camino Campo Jurado-Villamontes
(Lóbrego), que iba a tener "tanta gravitación en las operaciones"
El Comando Superior Boliviano rehuyó su responsabilidad sobre lo ocurrido en
Cañada Tarija. En su informativo a la opinión pública explicó: "El contraste
sufrido por la Novena División se debe única y exclusivamente a que el
Comandante de la División ha desobedecido las órdenes y disposiciones
tácticas dictadas por el Comando Superior como primera medida, dicho
Comandante será cambiado inmediatamente.
D. MANIOBRA DE CAÑADA COCHABAMBA.
A principios de Abril de 1.934, el CE II, fue ubicado a la larga de CAÑADA
COCHABAMBA, cubriendo la dirección de CAMPO JURADO y protegiéndose
hacia el oriente, mientras que el CE.I fue colocado al E. de BALLIVIAN,

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apoyando su ala derecha en el río PILCOMAYO, entre ambos cuerpos quedó
un claro sin cubrir de 800 Kms.
En la tercera fase de la lucha, ya se había descartado la línea continua
defensiva, adoptándose el sistema de reductos aislados y escalonados que
permitirán hacer una defensa más eficaz por su escalonamiento en profundidad.
El Plan estratégico Paraguayo consistía en determinar los flancos de ambos
dispositivos y con maniobra envolvente caer a la retaguardia del CE I cortando
su comunicación hacia GUACHALLA, para concretar esa idea los Paraguayos
comenzaron a abrir una senda, pero fueron descubiertos por aviones de
reconocimiento, en consecuencia el Comando Superior resolvió efectuar una
contramaniobra estratégica para desbaratar al enemigo. Y con tal objeto
concretó al N. de GUACHALLA una fuerte Div. de 10 a 12 Kms.
El Plan era cortar la retirada de las Fuerzas Paraguayas que profundizaban su
penetración en combinación con maniobra de otra división que debía
descolgarse desde la izquierda del CE I. Iniciada la operación la noche del 19
las Fuerzas Paraguayas quedaron encerradas, pero por un descuido se dio
preferencia a un Batallón y no a la División Paraguaya cercada, la misma que
comenzó a luchar desesperadamente para abrirse paso, hasta que hallaron un
claro sin cubrir entre las dos Divisiones Bolivianas, y por donde pudieron poner
a salvo una gran parte de sus tropas librando furiosos combates. En esa acción
capitularon en la tarde del 25 de Mayo, 65 Oficiales, 1.365 Soldados y parte de
su armamento.
E. BATALLA DE CONDADO.
Con la derrota sufrida en CAÑADA COCHABAMBA, el Ejército paso algún
tiempo en reiniciar su ofensiva, mientras tanto el Ejército Boliviano había
cerrado la peligrosa brecha existente, formando en esa línea continua entre
ambos cuerpos.
A mediados de junio, el enemigo comenzó a presionar en tres direcciones y con
3 CC.EE. En el Ala Izquierda con dirección a BALLIVIAN, al Centro hacia
CAÑADA CHILE y en el extremo Norte por LAGUNA LOA con proyecciones de
envolvimiento por ese flanco descubierto.
El CE III Paraguayo, inició sus ataques en dirección EL CONDADO, delante de
BALLIVIAN, logrando romper la línea Boliviana en una extensión de 1 Km. los
Paraguayos irrumpieron, pero sin profundizar la brecha. Días después los
Paraguayos aprovechando de que algunas fracciones adelantadas Bolivianas
se habían retirado a los reductos por el intenso frío, asaltaron las trincheras
ampliando la brecha hasta 5 Kms. y se combatió algunos días, hasta que el
concurso de nuevos refuerzos permitió rechazar la avalancha Paraguaya. En
esta acción se notó la acción comunista infiltrada en las filas Bolivianas.

90 - 112
A partir de ese momento los paraguayos se quedaron atrincherados en el
bolsón, e hicieron presiones hacia CAÑADA CHILE y hacia LAGUNA. Ante el
fracaso fue preciso que el Comando. Paraguayo ideara nueva maniobra para
conquistar BALLIVIAN y al fin comenzó a concretar el grueso de su Ejército
frente al CE II.
F. BATALLA DE ISOPERENDA.
El Ejército Paraguayo golpeó en vano los sectores del I y II Cuerpos Bolivianos
hasta mediados de agosto de 1.934 y en la imposibilidad de romper los
reductos de la defensa habían iniciado una rápida maniobra estratégica en el
lejano sector de PICUIBA con una división de 3.000 hombres, mientras el
Comando boliviano había descuidado su defensa desde la acción de CAÑADA
TARIJA guareciéndola con efectivos reducidos por dedicar la capacidad militar
a la defensa de BALLIVIAN.
El 14 de agosto la sitiada División enemiga atacaba sorpresivamente a los
pocos defensores de PICUIBA y se apoderaron de este fortín, luego
sucesivamente Los Fortines IRANDAGUE, 27 DE NOVIEMBRE, VILLAZON,
ALGODONAL, POZO DE BURRO e ISIPOIRENDA donde hizo alto para atacar
CARANDAITI. Las escasas tropas Bolivianas se establecieron para la defensa
en una pequeña colina delante de CARANDAITI, formando un destacamento
que contaba con 1000 hombres. Ante la grave situación que comprometía la
suerte de VILLAMONTES, de CAMIRI y de CHARAGUA, el Comando Superior
tuvo que reforzar llevando mejores trapas al destacamento sobre el cuál se
organizó el denominado "Cuerpo de Caballería" que fue destruido en Picuiba.
Gracias a la valentía con la que luchó el destacamento, el enemigo fue detenido
en su avance y luego desalojado de las alturas de CARANDAITI, hasta el 5 de
Octubre el citado Destacamento inició una contraofensiva táctica de
envolvimiento para copar a los asaltantes. Dicho movimiento lo realizó
dividiendo las tropas en tres grupos de maniobra para atacar frontalmente sobre
ISOPOIRENDA, otro por el SE. y un tercero por IBANRAITI.
Los Paraguayos tuvieron que retirarse a POZO DEL BURRO, abandonando 7
cañones y otras armas, luego el enemigo se retiró sobre ALGODONAL, se
atrincheró sobre el camino principal en su frente de 6 Kms. escalonando en
profundidad.
El destacamento de CARANDAITI continuó sus operaciones desde el 11 de
Septiembre, divide en dos columnas el ataque, para maniobrar por ambos
flancos para cerrar el cerco en la retaguardia del enemigo. El 23 se produjo una
feroz Batalla y los Paraguayos efectuaron tres asaltos los que fueron
rechazados por los Bolivianos, pero finalmente abrieron un boquete por el cuál
lograron retirarse en dirección VILLAZON, perseguidos por los Bolivianos.
G. DESASTRE DE EL CARMEN.

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A fines de octubre, cuando Estigarribia se dio cuenta de que el Segundo Cuerpo
Boliviano se retiró del centro del despliegue general para trasladarse a Santa Fe
en el ala izquierda, comprendió que había llegado su oportunidad. Podía repetir
su plan de julio, pero esta vez con todas las probabilidades de buen éxito. El
Primer Cuerpo bajo sus órdenes arrollaría a la escasa división Boliviana que
había quedado en El Carmen y avanzaría hasta el río Pilcomayo, copando
todas las Fuerzas enemigas que defendían el sector Ballivián-Strongest. El
Gobierno argentino tenía en la frontera Fuerzas suficientes para neutralizar a
las tropas Bolivianas que intentasen escapara por su territorio.
El 27 de ese mes, el jefe Paraguayo reunió en Garrapatal al Comandante del
<primer Cuerpo, Carlos A. Fernández, y al Comandante de la División Ocho,
Eugenio A. Garay, y les explicó su plan de acción con las Fuerzas que tenía
bajo su mando. Los días siguientes visitó a los jefes de las otras unidades
Mayores para pedirles presionasen en sus respectivos sectores como
colaboración a la Batalla principal en el centro. Arguyó: "No ofrecemos al
enemigo, actualmente, ningún objetivo importante que pueda ayudarle a decidir
la campaña en su favor, por mucho que mantiene la iniciativa. Es posible que
quiera actuar sobre nuestro Segundo Cuerpo, pero estamos prevenidos. En
cambio nosotros estamos amenazando centros importantes del enemigo. El
Tercer Cuerpo, Ballivián que es un símbolo; el Primer Cuerpo y la División Ocho
D'Orbigny y Villamontes; el Segundo Cuerpo, Carandaití, Villamontes y el
Parapetí. El enemigo se halla nucleado en seis agrupaciones con solución de
continuidad. El núcleo que converge hacia Strongest facilita considerablemente
esta maniobra. La destrucción de dicho núcleo permitirá nuestro rápido avance
hacia D'Orbigny y Villamontes copando gran parte del Ejército enemigo”
El general Estigarribia mandó a Asunción a su Jefe de Operaciones para pedir
al Presidente de la República y otros personeros del Gobierno un esfuerzo
general de la retaguardia con el envío de nuevos contingentes de tropas,
material bélico y vehículos.
El Presidente Ayala llegó al fortín Camacho el 3 de Noviembre, Estigarribia
"expresó al jefe del Estado, en forma dramática, las dificultades que se
derivarían de una ofensiva Boliviana que se venía anunciando insistentemente".
Era necesario arriesgarse, quitando la iniciativa al contrario, para "salvar una de
las situaciones más graves de la Guerra". Después de conferenciar cuatro días,
el señor Ayala aprobó el plan de maniobra sobre El Carmen y volvió a la sede
de sus funciones.
A poco comenzaron a llegar los contingentes humanos pedidos, que
inmediatamente pasaron a reforzar las unidades destinadas a la operación.
La división Boliviana que defendía la estratégica zona de El Carmen, en un
frente de 40 kilómetros, se componía de los Regimientos Campos, Manchego y
Chiquitos, un escuadrón divisionario y un grupo de artillería con 7 cañones
divididos en dos baterías. Aproximadamente 4.800 hombres comandados por el
92 - 112
Teniente Coronel Zacarías Murillo. Las dos alas del despliegue colgaban en el
vacío, con 25 kilómetros desguarnecidos a la derecha y 60 a la izquierda. El
mes y medio perdido por el comando Boliviano en discutir su estrategia, fue
aprovechado por el comando Paraguayo para alistar las cuatro Divisiones con
las que iba a operar en El Carmen. El 31 de octubre, una patrulla encabezada
por 3 Oficiales baqueanos e integrada por 25 Soldados y 35 conductores de
agua, salió en una exploración de cuatro días para abrir la senda por donde se
internaría la División Segunda en el flanco Sur Boliviano y determinar el lugar
donde se juntarían las dos columnas envolventes detrás de El Carmen. El
mismo día salió por el flanco Norte otra patrulla compuesta de un Oficial y 6
Soldados, para jalonar la ruta por donde haría su incursión la división Ocho.
La orden de operaciones fechada el 8 de noviembre expresaba: "El núcleo
defensor de Independencia (punto delante de El Carmen), parece estar aislado
de los demás núcleos enemigos. La División Primera amarrará al enemigo. La
división segunda, siguiendo el pique Vidal (senda abierta por la patrulla),
bordeará al enemigo por el Sur, hasta apoderarse de El Cruce. Una vez que se
haya apoderado de El Cruce se organizará defensivamente con frente Oeste y
estrechará el cerco hacia el Este buscará enlace por el Norte con la División
Ocho La División siete con retenes cubrirá su sector, reuniendo el Mayor
efectivo posible para que a la hora que se indicará oportunamente, amenace el
blanco y la retaguardia del enemigo por el Norte”. El número de hombres en
estas unidades era de 7.662.
La columna que operó por el sur inició su marcha a las 8 del 11 de noviembre,
llevando en su punta al Regimiento 2 de Mayo, al que seguían el Corrales y el
Sauce. El diario de campaña del capitán Francisco Chávez del Valle,
Comandante del Regimiento Sauce, contiene los siguientes datos:
"Día 11: Cada hora de marcha se hace un descanso de 10 minutos, pues la
munición es transportada en cajones de mil tiros por cada dos fusileros, en
senda sumamente angosta. A las 17 se hizo alto después de 17 kilómetros de
marcha. La estación de radio de la división se comunica con mucha dificultad
con la del Cuerpo La noche se volvió nublada y un frescor sensible ayuda a los
sedientos No se ha encontrado rastro del enemigo”.
"Día 12: El Corrales recibe mil litros de agua. El 2 de Mayo y el Sauce
continúan sin recibir nada. El Corrales pasa a la vanguardia. A las 8 horas el
Regimiento 2 de Mayo recibe agua y continúa su progresión. A las 11 se da
parte al comando del Cuerpo que se ha avanzado 24 kilómetros y que se oye
ruido lejano de camiones. Se pernocta a esta altura. Durante todo el día no se
encontró indicio del enemigo. Los Regimientos Corrales y 2 de Mayo reciben la
orden de continuar la marcha al amanecer del día siguiente bajo cualquier
sacrificio para llegar a su objetivo. Cada unidad recibe 4.000 litros de agua.
Desde las 21 comenzó una llovizna que refrescó la temperatura".

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"Día 13: La división reanudó su marcha al objetivo con sus tropas sedientas.
En el kilómetro 27 se encuentra una preciosa aguada de 500 metros de largo y
15 de ancho con 0.50 de profundidad. Se pide al Cuerpo que en lugar de
mandar agua envíe más proyectiles. A las 16, el 2 de Mayo da parte de haber
cortado un camino que tiene rumbo Este-Oeste y que ha encontrado otra
aguada. A las 18, el Corrales sudeste y que se dirige contra El Carmen. A las
19 llega la noticia de que el Corrales se ha apoderado de El Carmen".
Mientras tanto, las otras Divisiones Paraguayas estaban cumpliendo también
sus respectivas misiones. La División Ocho, a órdenes del Teniente Coronel
Eugenio Garay, había salido de su base el 10 de noviembre para ejecutar el
rodeo por el Norte. Desde el segundo día de su marcha se fue abriendo paso
por la Fuerza, empujando las débiles fracciones Bolivianas que trataban de
oponerse a su avance. El 12 de noviembre, la patrulla adelantada para explorar
la ruta que iba siguiendo la división, obtuvo un triunfo inesperado. Relata el
Teniente Paraguayo Justo Pastor Acosta: “A golpe de pecho nos íbamos
abriendo paso en la maraña, cuando al filo del mediodía nos dispusimos a
darnos un breve descanso. Apenas habíamos tragado un sorbo de agua,
oímos el ruido de un camión que se dirigía al lugar donde nos encontrábamos,
apercibiéndonos de que estamos cerca de un camino que era nuestro objetivo.
A marcha forzada pudimos adelantarnos por escaso tiempo al camión que
confiado venía dentro de la zona de seguridad de su campo de acción.
Preparada la emboscada, al poco tiempo llegaba el camión. en una breve
escaramuza fueron muertos 7 de los 8 ocupantes (un prisionero de nombre
Emilio Gómez). De entre los elementos capturados cayó en mi poder un
portafolio que llevaba el nombre de Celso Camacho. Dentro del portafolio había
un plano en papel heliógrafo que como título tenía: "Plano de las ubicaciones de
las tropas Bolivianas desde Ballivián hasta Picuiba", con observaciones Aéreas
y terrestres. Asimismo, estaban marcadas con lápiz rojo y a escala las distintas
ocupaciones de las unidades Bolivianas " (VAQ). La posesión del mapa
obtenido tan casualmente y que mostraba la distribución de las Fuerzas contra
las que se iba maniobrando y la ubicación de las sendas y caminos, facilitó
enormemente al comando Paraguayo su operación. Desde ese momento, las
unidades Paraguayas actuaron con más seguridad y rapidez.
El cuatreraje del camión del Mayor Celso Camacho, jefe de Estado Mayor
divisionario y la pérdida de los importantes documentos que portaba, causaron
la consiguiente alarma en el comando Boliviano. El Coronel Oscar Moscoso,
que estaba organizando un nuevo cuerpo de Ejército con la división Murillo y
otra división que se alistaba más atrás bajo el comando del Coronel Méndez, no
se decidió a ordenar por sí mismo el repliegue de la división Murillo y pidió
instrucciones al Comando Superior. Este, aunque sabía la vulnerable que era
la situación de las tropas adelantadas en El Carmen, no aquilató toda la
envergadura del movimiento que estaba ejecutando el Primer Cuerpo
Paraguayo. Creyó que se trataba de una "acción local" destinada a distraer la
atención concentrada en el cerco que tropas Bolivianas hacían en Villazón.
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Ordenó que la división a cargo del Coronel Méndez acudiese en ayuda de la
división Murillo. Recién cuando esta segunda división resultó empeñada en
combate contra las Fuerzas que resultaban muy superiores, el Comando
Superior comprendió la gravedad de la hora. La derrota de las dos Divisiones
en El Carmen, únicas dos Divisiones de reserva con que contaba el Ejército
Boliviano en esos momentos, significaría que el enemigo había abierto de par
en par las puertas del camino que conducía a Villamontes y que todo el Primer
Cuerpo que defendía Ballivián, Guachalla, Esmeralda, Cururenda, Samayhuate,
etc., estaba en peligro de ser embotellado contra el río Pilcomayo, sin
posibilidad de retirada. No quedaba ninguna otra reserva. Se sacó gente de
los hospitales y del servicio de etapas de Villamontes para formar una línea de
contención a la altura de Cañada Oruro. Se decidió el abandono de Ballivián.
El Coronel David Toro, que había convenido anteriormente con el Coronel
Ángel Rodríguez que en último caso Ballivián se defendería en redondo, lo
llamó por teléfono de Carandaití a Villamontes:
Toro: "Acabamos de sufrir un golpe de gracia con la lectura del parte abierto de
Estigarribia respecto a Ballivián. ¿Que ocurre? ¿Y Murillo, ha salido o no
intacto?"
-Rodríguez: (recordando el optimismo de Toro que el día anterior aseguraba
que lo de Cañada El Carmen no podía ser sino una acción Paraguaya local,
puramente táctica): "Lo que ocurre es que la acción local se ha cargado con
toda la división Murillo y parte de la segunda división. Las tropas de Frías
acuden al lugar y no ha habido otro remedio que desprenderse del famoso
Ballivián que tantos entripados me ha ocasionado. La situación el cañada Oruro
puede tornarse gravísima. Por eso no conviene aflojar la presión en el centro
(Picuiba) Eso es lo real de esta enorme desgracia".
El 14 de noviembre parte de las tropas cercadas trataron de romper la línea del
Regimiento Corrales, pero resultaron siendo rechazadas hacia el Este. Durante
la noche, el Corrales fue reforzado y el Sauce se movió a ocupar El Carmen, a
fin de facilitar el avance de aquella unidad mas hacia el Norte y cortar otro
camino señalado en el croquis tomado al Mayor Camacho. El vuelo de cinco
aviones Bolivianos, que durante dos horas bombardearon El Carmen, retraso el
movimiento del Corrales.
La división Méndez al atacar desde fuera para ayudar a la división Murillo, cortó
el enlace de los Regimientos Corrales y 2 de Mayo, mas estos, al volver a
buscar su contacto, aniquilaron entre dos fuegos a las tropas del Chiquito y el
Beni. El bosque quedó sembrado de cadáveres y heridos.
El 16 de noviembre, los dos brazos de la maniobra Paraguaya acabaron por
juntarse a espaldas de las Fuerzas Bolivianas y apretaron su abrazo con
creciente intensidad. Los Soldados Bolivianos, acosados por la presión que se
ejercía en su contra por todos los costados y por la sed, comenzaron a rendirse.

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Otros grupos se internaron en el bosque tratando de infiltrarse hacia la
retaguardia, burlando la vigilancia enemiga. La aviación Boliviana voló todo el
día arrojando más de 600 bombas sobre El Carmen.
El Director General de la Sanidad Paraguaya, ha comentado: "El teatro del
cerco de El Carmen no podía ser más desolado y triste. Bosques en formación,
con arbustos raquíticos que apenas alcanzaban dos metros de alto, con hojas
chicas y espinosas, tallos agrietados terreno en erosión. En este panorama
triste y hostil estaban agrupados los cercados. Reinaba la desesperación.
Todos tenían el semblante desencajado, la mirada ausente, las pupilas
dilatadas, los ojos hundidos, los labios resecos y agrietados, la gran Mayoría
sufría de alucinaciones. Algunos se desnudaban, cavaban con las manos
hoyos profundos donde penetraban, otros gateaban yendo de un lugar a otro;
reñían por tomar el orín de algunos que orinaban Los Oficiales estaban aparte
Hasta ahora guardo en mi retina vivos esos cuadros fantásticos que mi torpe
pluma no puede pintar Sólo una lluvia podía salvar a esos desdichados y el
cielo fue avaro”.
El comando Paraguayo dispuso cien camiones para el transporte de los
prisioneros. Cuenta el general Estigarribia que apenas alcanzó a proveer de
víveres y agua a sus tropas y que el problema de atender a varios miles de
prisioneros, "medio enloquecidos de hambre y sed", adquirió caracteres muy
graves. Su plan había sido derrotar a la división Murillo, pero la suerte hizo que
cayese también en sus manos la división Méndez. "Cuando llegaron los
primeros camiones - dicen sus memorias -, la multitud enardecida se lanzó
sobre los turriles, en una confusión infernal y el agua fue derramada sin usarse
por causa del tumulto. Los chóferes y guardias tuvieron que disparar al aire
para imponer el orden Imposibilitados de traer agua al lugar de concentración
de prisioneros, tuvimos que transportarlos apresuradamente a la retaguardia en
camiones. Algunos estaban tan débiles que con los movimientos del vehículo
caían al camino de donde no podían ser recogidos. Nuestros choferes
declararon que no les era posible detenerse, porque perdían tiempo
reembarcando a los caídos y el resto moriría en el intervalo. De esta manera, el
camino se llenó de una horrenda línea de cadáveres por kilómetros y
kilómetros, unos muertos de sed y otros aplastados por los camiones que
venían detrás”. La picada fue bautizada con el nombre de Picada Yujhei (Picada
de la Sed).
En su parte abierto el general Estigarribia declaró que había destruido
totalmente a los Regimientos Campos, Ayacucho, Manchego, La Paz, Murguía
y a los batallones del Beni, Rocha, Cochabamba y Care, capturando a todo el
personal de jefes y Oficiales. El Comando superior Boliviano quiso distraer la
atención pública asegurando que las bajas Paraguayas en las acciones de
Villazón y 27 de Noviembre alcanzaban a 5.000 entre muertos, heridos y
prisioneros y que el material capturado se avaluaba en dos millones de dólares.
Refiriéndose al sector de El Carmen, su información declaró: "Las tropas
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Bolivianas han roto cercos de los Paraguayos y reaccionan violentamente
contra su fuerte ofensiva”. En otro parte posterior dijo: "Se confirma que la
Mayor parte de las tropas Bolivianas que fueron sitiadas en El Carmen
rompieron sucesivos cercos del enemigo y causaron a éste más de 3.000 bajas.
Cayeron algunos prisioneros Bolivianos, pero las acciones de El Carmen no han
modificado la situación ni las posiciones del Ejército Boliviano".
La verdad era que habían caído más de 4.000 prisioneros, entre ellos dos
bravos: el Teniente Coronel Walter Méndez Comandante de la Segunda
División, y el Coronel Maximiliano Ortiz, jefe del Regimiento Beni. Ambos
heridos. Los muertos eran más de 2.000. De las dos Divisiones sólo lograron
salvarse otros 2.000 combatientes que formaron una nueva línea delante de
Oruro, taponando la irrupción Paraguaya hacia Villamontes o el río Pilcomayo.

CAPITULO V
I. CUARTA FASE.
A. DISLOCACIÓN ESTRATÉGICA DEL EJÉRCITO DE BOLIVIA.
Ante la grave situación militar creada en el Chaco a raíz de los desastres
sufridos en EL CARMEN y PICUIBA, había llegado la hora máxima de los
sacrificios, de tal suerte que al fin se dispuso la movilización general de todos
los Bolivianos hábiles, con los cuales pudo ser organizado el Cuarto Ejército,
sobre la base de los anteriores, para defender ya no el Chaco, que estaba
perdido, sino, la zona petrolera y Santa Cruz.
Mientras tanto las tropas Paraguayas, habían reiniciado su ofensiva
apoderándose el 4 de enero de 1935 de CARANDAITI, el día 11 de
CAPIRENDA, el 18 de SANTA FE, y así sucesivamente de otros puntos
obligando al Ejército Boliviano a ejecutar nuevos repliegues los que concluyeron
en definitiva cuando llegó en fecha 28 de enero a la línea de VILLAMONTES
(Serranía del AGUARAGUE - Rio PARAPETI). Para defender la margen
derecha del río PILCOMAYO, desde SAN ANTONIO hasta D`ORBIGNY, fue
dislocada una división de infantería.
La enorme línea de defensa fue dividida en sectores: Sector VILLAMONTES,
Sector Central y Sector del PARAPETI, hasta el 6 de febrero, el enemigo
comenzó a tomar nuevamente contacto con las tropas Bolivianas en las
serranías que conducen a CAMIRI (Angosto de Lourdes e Itiyuro) habiendo
librado la primera Batalla en las alturas de ÑANCORAINZA, entre el 7 y el 12,
con resultados negativos para los atacantes.
B. DEFENSA DE VILLAMONTES.
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El general Estigarribia anhelaba terminar la Guerra con la conquista de
Villamontes, como lo aconsejaba también el Estado Mayor argentino. Habiendo
llegado sus tropas al río Parapetí y a los pies de la cordillera de Aguaragüe, casi
todo el Chaco estaba en su poder. Sólo le faltaba la reivindicación del triángulo
de tierras bajas que el Ejército Boliviano defendía delante de Villamontes.
Además, la caída de este fortín tenía forzosamente que determinar la
conclusión de la Guerra, puesto que era el corazón de la actividad bélica
Boliviana.
Villamontes era entonces Cuartel General del comando superior, a la vez que
del comando del Sector Sur, asiento de la jefatura del Servicio de Etapas con
sus intendencias y maestranzas, base de la sanidad, además de población
donde se mezclaban tropas entrando o saliendo del Chaco, emboscadas de
todas las categorías, proveedores, negociantes y prostitutas. La defensa de
esa plaza esa decisiva para el Ejército Boliviano. Un nuevo repliegue era
imposible. La "chalana" o trasbordador que hacía el servicio entre San Antonio
y San Francisco, sobre el río Pilcomayo, era el único medio con el que se
contaba para el cruce de sus aguas de una a otra orilla. El puente que se
construía kilómetros más arriba, en el primer angosto, recién iba a quedar
concluido tres meses antes de que terminase el conflicto. La historia del puente
era la historia de la imprevisión civil y militar en la conducción de toda la
campaña.
El ingeniero Roberto Arce luchaba desde enero de 1933 contra la miopía Oficial
para hacer de esa obra una realidad. Aunque la construcción fue aprobada por
el Gobierno en mayo de ese mismo año, las dificultades en el transporte de
material, el paludismo de la zona y la escasez de trabajadores que en varias
ocasiones fueron llevados a las trincheras y en otras trasladados a otras
construcciones, incluyendo la de una casa de prostitución en Villamontes,
demoraron su conclusión hasta el 23 de marzo de 1935. En las circunstancias
de peligro para Villamontes, que estamos relatando, el comando militar ordenó
la colocación de explosivos en las fundaciones del puente, para hacerlo volar en
caso de abandono de la plaza.
En Diciembre de 1934, con el puente aún inconcluso, de producirse un desastre
en la línea defensiva de Villamontes, se habría necesitado que el trasbordador
trabajase siete días y siete noches sin interrupción, para evacuar el número
mínimo de tropas necesario para la continuación de la contienda. La disyuntiva
era clara: o se defendía Villamontes sin ninguna claudicación o el Paraguay
tomaba el fortín e imponía la Paz en las condiciones que mejor le pluguiera.
El tronar del cañón a 12 kilómetros y la incertidumbre de si las medidas de
defensa resistirían los embates Paraguayos, alejaron hacia Entre Ríos y Tarija a
la Mayoría de los que no tenían necesidad indispensable de permanecer en
Villamontes. El comando Superior pensó también trasladarse a Entre Ríos,
pero cuando el transcurso de los días fue mostrando la solidez material y moral

98 - 112
de la línea, optó por sentar sus reales en San Antonio, en la orilla Sur del río. El
Coronel Bernardino Bilbao Rioja, responsable de la resistencia, impuso pronto
en Villamontes las características de su temperamento. Todo lo innecesario fue
enviado a Tarija. El fortín adquirió un carácter netamente militar, austero y
disciplinado.
En la orilla Sudoeste del río, se colocó la cuarta División, que se componía de
los Regimientos Pérez y Pilcomayo, con cuatro baterías de artillería. Su misión
era proteger el territorio entre D'Orbigny e Iruya. La artillería se dedicó a
amagar los caminos que podía usar el enemigo en la otra orilla en su
aproximación a Villamontes. El 16 de enero, la artillería Paraguaya trató de
anular este hostigamiento dirigiendo el haz de sus disparos contra las baterías
Bolivianas. Se produjo un duelo espectacular entre cañones 105 y 75. En el
campo Boliviano murió el Comandante de la batería más próxima al río,
Subteniente Bernardo Soria Galvarro y dos Soldados, un cañón fue perforado y
dos camiones inutilizados.
Hasta entonces en la Guerra la artillería había jugado un rol de efectos morales
más que materiales. A partir de esta etapa, con emplazamiento de los cañones
en las alturas estratégicas y un jalonamiento métrico del terreno a defenderse,
la artillería entró a prestar un papel de importancia. Las trincheras en la orilla
Norte del río se extendían desde Iruya hasta la serranía de Caigua, en una línea
ininterrumpida de más o menos 43 kilómetros. La aproximación Paraguaya fue
cautelosa y dio un mes al comando Boliviano para preparar la defensa, cavar
trincheras profundas y continuas, tender alambradas, colocar cercos con
espinas, hacer estacadas de p as, emplazar observatorios de artillería sobre
árboles y construir reductos para ametralladoras. Como se suponía que el
enemigo no tardaría en tomar contacto, se hizo una primera línea o velo
provisional cuatro kilómetros delante, para contener las patrullas de exploración.
Pero como la aviación constatase que el grueso del Tercer Cuerpo Paraguayo
todavía se mantenía alejado, se optó por convertir la línea del velo en línea
principal, conservándose la demás atrás para un último caso de emergencia.
Ocuparon la primera línea los Regimientos Ayacucho, Santa Cruz, 31 (Octava
División), Abaroa, 2 de Caballería y el Grupo Arteaga (Primera División de
Caballería). Detrás, como reserva, se instalaron los Regimientos Sucre, Loa,
Aroma (Primera División de Infantería), con los grupos de artillería 1 y 3. Los
once Regimientos y dos grupos de artillería alcanzaban a un total aproximado
de 17.000 hombres, con 1.200 ametralladoras, 43 morteros y 32 cañones.
Frente a este despliegue, el general Estigarribia aproximó su Primer y Tercer
cuerpos de Ejército, con 18 Regimientos distribuidos en seis Divisiones,
haciendo un total de más o menos 15.000 combatientes.
Hasta el 11 de febrero las Fuerzas Paraguayas hicieron su aproximación a los
puntos alcanzados por sus patrullas y comenzaron el tanteo de la línea
Boliviana en busca de su punto más débil. El día 13 la presión se dejó sentir
contra los Regimientos Campos, Ayacucho y Cochabamba. El 14, ocultando
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sus movimientos bajo una lluvia torrencial, los paraguayos sorprendieron a los
retenes de centinelas del Regimiento Abaroa y se colocaron en posición de
apronte a pocos metros de la línea principal. Al día siguiente se concentraron
más tropas Paraguayas cerca al mismo punto. Al amanecer del 16 una
concentración de morteros preparó el asalto y luego la infantería se lanzó
adelante armada de machetes y granadas de mano. El Abaroa retrocedió ante
el impacto. El frente quedó roto en una extensión de 3 kilómetros. El
Regimiento Chorolque, parte del Campos y el mismo Abaroa formó un bolsón
para evitar que la penetración fuese más profunda. Las baterías del Grupo de
Artillería 8 colaboraron eficazmente en detener al enemigo, acortando sus tiros
hasta 25 metros del despliegue Boliviano. Durante tres días las tropas
Paraguayas atacaron las paredes del bolsón. En combinación con este
esfuerzo, el Ejército de Estigarribia ejercitó una presión general contra la
defensa de Villamontes. El 20 de febrero Estigarribia quiso definir la Batalla y
ordenó que las paredes del bolsón fuesen destrozadas a cualquier consto, a fin
de abrir el boquete que permitiese la irrupción hasta el propio Villamontes. Tres
ataques fueron contenidos en cambio de la situación. Al finalizar la jornada, un
cuarto y desesperado asalto Paraguayo forzó a las compañías Peñaranda y
Aparicio del Regimiento Campos a retroceder cien metros, donde se volvió a
hacer resistencia con pequeños refuerzos reunidos en circunstancias de gran
angustia. En el extremo izquierdo, ese mismo día, una fracción Paraguaya trató
de cruzar el río para dar un golpe de mano contra la Cuarta División Boliviana,
pero fue descubierta y obligada a retroceder.
A partir de esa fecha, las unidades Paraguayas desistieron de su intento de
quebrantar la línea defensiva de Villamontes, aunque conservaron el terreno
conquistado en el bolsón. El 26 de febrero el Comando Superior informó al
país: "La ofensiva enemiga sobre Villamontes ha sido completamente
quebrantada, siendo más que posible que el enemigo no tenga el propósito de
reanudarla para insistir en la captura de esta importante plaza, frente a cuyas
posiciones dejó miles de cadáveres. Todo deja ver que el enemigo desplaza
actualmente su centro de gravedad sobre los sectores Boyuibe y Parapetí". El
3 de marzo se encomendó a un escuadrón del Grupo Arteaga y a una
compañía del Regimiento Cochabamba salir a su frente para comprobar la
densidad de la línea Paraguaya, hacer prisioneros y apoderarse de material. La
escasez de los efectivos empleados hizo que el golpe de mano no diera
resultados. Las fracciones empeñadas volvieron a sus trincheras protegidas
por la artillería. El Regimiento Santa Cruz fue enviado en otra aventura similar,
logró romper la línea del Regimiento Paraguayo 2 de Mayo, penetrar hasta un
kilómetro de su retaguardia y volver con un botín de ametralladoras, fusiles y
munición.
Tomada en cuenta la pasividad que mostraba el enemigo y la posibilidad de que
hubiese retirado tropas a otro sector, el comando Boliviano dispuso la
reconquista del bolsón cedido el 16 de febrero en la región de Caigua. La
maniobra estuvo a cargo de los Regimientos Sucre y Santa Cruz, que debían
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atacar la base derecho del bolsón para copar las tropas Paraguayas que se
encontraban dentro.
El Chorolque ayudaría presionando a la altura de la laguna M-6 juntamente con
la artillería. La operación se ejecutó los días 16 y 17 de marzo. Al amanecer
del primero de esos días los Regimientos Sucre y Santa Cruz avanzaron en dos
columnas paralelas.
Una hora después chocaron con los primeros puestos enemigos, vencieron su
resistencia y prosiguieron su marcha. Los Regimientos Paraguayos,
amenazados por sus espaldas, se replegaron rápidamente antes de que la
progresión Boliviana alcanzase la pared opuesta del bolsón. Las bajas del
Regimiento Sucre fueron de consideración. En cierto momento, algunas
fracciones desorientadas combatieron entre sí, aumentando la sangría. La
maniobra no alcanzó su propósito de copar las Fuerzas contrarias, pero logró
deshacer la entrante, permitiendo a los Regimientos Abaroa y Campos retornar
a las trincheras perdidas el 16 de febrero. Al rectificarse la línea y recuperarse
el terreno del bolsón, las tropas del Campo tropezaron con un espectáculo
macabro y heroico. En las trincheras cedidas veinticinco días antes, yacían los
33 cadáveres de la Sección Méndez Arcos del Regimiento Campos. Algunos
cadáveres empuñaban todavía el fusil, otros estaban semienterrados. Todos
habían sucumbido en sus puestos, en su bravo intento de contener el cuarto
asalto Paraguayo del 20 de febrero y salvar la estabilidad de defensa de
Villamontes. Cerca de ellos, "a distancias variables de 6 a 8 metros, se
constataron 29 cadáveres Paraguayos, enterrados a flor de tierra y tres fosas
comunes" pertenecientes a hombres del Regimiento Corrales. El país
necesitaba una inyección de moral. El ejemplo de la que fue bautizada con el
nombre de Sección de Hierro se hizo conocer a todo el Ejército y la retaguardia.
La Octava División rindió honores militares a sus héroes. Los restos del Sub
Teniente Félix Méndez Arcos, el cabo Valentín Berríos, los Soldados Manuel
Villca, Manuel María Roncal, Humberto Moscoso, Damián Vásquez, Eduardo
Aranibar, Lorenzo Vargas y sus demás compañeros de sacrificio fueron
trasladados al interior de república para recibir el homenaje de las poblaciones
civiles y ser sepultados en los panteones de sus ciudades o pueblos natales.
La lucha en todo el frente de Villamontes quedó estabilizada. Cuando el
soldado Boliviano se vio en una línea continua, sin el obsesionante temor de
que el enemigo se infiltrase silenciosamente para atacarlo por la espalda,
recobró su confianza. El defensor de Villamontes volvió a ser el estoico
guerrero de Boquerón, Kilómetro Siete y Ballivián. El general Estigarribia
reconoció que era inútil estrellarse contra él y desvió su atención a otros
sectores. Las tropas Paraguayas cavaron zanjas paralelas a las bolivianas y la
contienda en la zona de Villamontes, hasta el final de la Guerra, se convirtió en
choque de patrullas, duelos de artillería y combates de trinchera a trinchera.

101 - 112
El Estado Mayor argentino no pudo ocultar su despecho por el fracaso de los
planes contra Villamontes que había recomendado. En su estudio militar de
esos días expresó: "El comando Paraguayo resolvió momentáneamente
modificar sus planes por las pérdidas y desgastes sufridos. El comando
Paraguayo pensó ocupar Villamontes asestando un golpe moral y muy grande.
No ha logrado su objetivo. Su Gobierno le instruye que carece de urgencia la
ofensiva contra Villamontes y le recomienda economía de vidas. Esta
resolución es a nuestro juicio completamente desacertada, desde el momento
que hemos aconsejado continuamente rapidez en las operaciones, con
sacrificio de vidas, puesto que con el transcurso del tiempo el Ejército Boliviano
se hace más fuerte".
Bolivia enfrentó el mayor riesgo de desintegración nacional en la parte final de
la guerra del Chaco. Si sus tropas no detenían al Ejército paraguayo en la
batalla de Villamontes, nada hubiera impedido que este ocupara Santa Cruz de
la Sierra. La situación ya había abierto el apetito territorial de las oligarquías de
Chile sobre Potosí y Oruro, de Brasil sobre Beni y Pando, de Argentina sobre
Chuquisaca y Tarija y de Perú sobre La Paz. A modo de broma, suele decirse
que los países vecinos no han podido descuartizar a Bolivia porque no saben
cual de ellos se quedará con Cochabamba, el único departamento sin fronteras
internacionales. Por lo anterior, la batalla de Villamontes preservó la viabilidad
de la República en los momentos más angustiosos de su existencia. Tal
defensa fue posible porque se logró reunir a combatientes de todas las latitudes
del país. Allí estuvo presente, para mostrar un sólo ejemplo, la columna
"Porvenir", integrada por jóvenes de Pando, bautizados como "los héroes de la
distancia", quienes, pese a la carencia de caminos, en gran parte del trayecto,
marcharon a defender la heredad nacional desde el extremo norte hasta el
extremo sur del territorio patrio. Al recordar esa epopeya, viene a la mente el
ejemplo del general Bernardino Bilbao Rioja, el comandante de esa batalla,
quien, con serena valentía, aglutinó, apoyado en los contrafuertes de la
cordillera del Aguaragüe, en cuyas entrañas se halla parte importante de las
reservas gasíferas del país, a los hombres que sabían que la derrota implicaba
convertirnos en los
Palestinos de la América del Sur. Hoy, en día, sin necesidad de una contienda
bélica, Bolivia se halla, otra vez, en riesgo de perder su existencia, ya que,
desde algunos puntos del país, se levantan voces destempladas que reclaman
la "República aymara" o la "nación camba". Lo anterior no es lo mismo que
plantear mayor descentralización o autonomías racionales, en un marco
unitario, que deben debatirse en profundidad, a fin de neutralizar el dominio de
oligarquías racistas y de una anquilosada partidocracia, que, aliadas a la
explotación foránea, han usufructuado del poder, salvo breves períodos, desde
la Asamblea Constituyente de 1825. Sin embargo, quienes hablan de repúblicas
dentro de la

102 - 112
república o de autonomías separatistas deberían, de manera previa, legitimar
su representación, mediante elecciones con voto universal, a fin de demostrar
que no ocupan cargos sólo con el apoyo corporativo de logias fascistoides e
influencias económicas, que usurpan la voluntad popular. Cuanta credibilidad
ganarían los cívicos si transitarían por el camino de la democratización efectiva
de sus organizaciones. Y nada les impide hacerlo, ya que los Comités Cívicos
son entes privados, que se rigen por sus propios estatutos. En el caso de la
república aimara se pone énfasis en la defensa de una cultura, olvidando que
las culturas, lejos de ser estáticas, se influencian de manera incesante y
cotidiana. Nadie niega las diferencias entre lo indígena y lo mestizo, pero, al
mismo tiempo, nadie podrá desconocer que la cultura indo mestiza tiene
presencia dominante en La Paz, Oruro, Potosí, Cochabamba y Chuquisaca,
articulada a lo largo de varios siglos.
C. RECONQUISTA DE CHARAGUA Y BOYUIBE.
La maniobra comenzó a ser desarrollada el 16 de Abril, en diversos puntos; al
día siguiente era rota la línea Paraguaya al Sur de la quebrada de Cuevo y las
tropas Boliviana reconquistadas "La Penca y Boyuibe" después de sangrienta y
encarnizada Batalla. La Unidad que se encontraba empeñada en este sector
era la 3ra. Div. Inf., la cual después de desorganizar eventualmente el
dispositivo enemigo, se vio impedida de progresar y cooperar a la maniobra de
la 1ra. Div. Cab. por la resistencia que pronto hicieron las Fuerzas Paraguayas.
En todo caso el resultado que inicialmente alcanzó esta GU., fue más fructífera
que el Norte.
Asimismo, en sujeción a la orden que prescribía operaciones, para la
realización de la primera fase de la contraofensiva, a desarrollarse en la zona
Charagua-Itahuazurenda-Carandayti-Moza; TROPAS
se establecía en general
BOLIVIANAS RUMBO el primer
A CHARAGUA

objetivo: La captura de Charagua por medio de una acción frontal de la 34a.


Div. Cab. y una maniobra a cargo de la 2da. Div. de Infantería.
El II Cuerpo de Ejército, iniciaba su contraofensiva el día 20 de abril,
apoderándose del camino "Carandayti" - "Moza", mediante intensos combates.
Pues el enemigo, al verse cortado e interceptado sobre el citado camino, tuvo
que desocupar la ciudad de "Charagua" el día 27 y continuar su repliegue en
forma lenta, pero sucesiva bajo la presión de las armas Bolivianas, hasta que al
fin fueron reconquistadas por éstas; ambos márgenes del Parapetí después de
porfiadas y sangrientas Batallas.

2. CONTRAOFENSIVA EN VILLAMONTES.

La caída de Charagua alarmó a la ciudad de Santa Cruz. El Gobierno instruyó


al comando que acelerara la contra-ofensiva. Al amanecer del 26 de Abril,

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10.000 hombres iniciaban la contra-ofensiva de acuerdo al Plan preparado,
tomando contacto con el enemigo por tres partes de la línea al anochecer de
aquel día.
Al día siguiente unidades Bolivianas asaltaban las posiciones Paraguayas. El
"Chichas" avanzó hasta BOYUIBE, el "Chorolque" hasta cerca de Cumbarutí,
otras unidades cortaron el camino Boyuibe - Camatindi. Las dos Divisiones
Bolivianas avanzaban ejecutando maniobras tácticas de envolvimiento. Así fue
cercada la 7ma. Div. Paraguaya, logrando escapar más tarde hacia el Parapetí.
La ofensiva duró hasta el 28 de abril, si no se cumplió todo el propósito
planeado los Paraguayos habían retrocedido 25 Kms. en el sector central, se
recuperó Cambeití, Mandeyapecua, Boyuíbe y la Penca. Mientras tanto en el
frente del sector de Villamontes se combatía intensamente, tropas Paraguayas
se estrellaban contra las posiciones Bolivianas "El campo está azulado de
Paraguayos muertos", expresaba un parte.

E. BOLSÓN DE CAMBEITI.
La lentitud del avance del Segundo Cuerpo Boliviano obedecía a la indecisión
de la Batalla de Cambeiti, donde la Séptima División Boliviana seguía
empeñada en su rodeo a la División Ocho Paraguaya. La persecución por parte
del Segundo Cuerpo y el repliegue de las tropas que comandaba el Coronel
Paraguayo Eugenio Garay, continuó durante varios días hasta llegar al río
Parapetí, donde los paraguayos, parapetados en la orilla opuesta, resolvieron
hacer una defensa sólida. El Segundo Cuerpo fue instruido para atacar a los
paraguayos en la orilla del río, con objeto de cooperar en la definición de la
Batalla de Cambeiti. El 26 de abril el Coronel Toro, en conferencia telegráfica
con el Teniente Coronel Añez, le hizo conocer las variaciones introducidas en el
plan general del Comando superior. "El enemigo rompió el cerco de Cambeiti y
se retira desordenadamente por la senda a Santa Fe Efectúa la persecución un
batallón del Colorados Hemos resuelto emplear los Regimientos Jordán,
Montes y Murguía para seguir cooperando al Segundo Cuerpo desde la
dirección Sur, siendo este el máximo de tropas que podemos darle para
despejar completamente la situación del Parapetí".
El Mayor Pablo H. Barrientos, de nacionalidad chilena, que actuaba como jefe
de operaciones del Segundo Cuerpo Boliviano, al relatar esta fase de la
maniobra, hace reflexiones sobre la influencia del factor humano: "¿Es que
alguna vez se considera el carácter de los Comandante, el cansancio de la
tropa, la zozobra de los comandos cuando la munición no basta o cuando se
sabe que no ha de llegar y las unidades empiezan a pedirla angustiosamente,
las cavilaciones cuando por tantos motivos se interrumpen las comunicaciones,
o cuando durante todo el día no llegan noticias de alguna de las unidades las

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bajas que se experimentan diariamente y van reduciendo los Regimientos a
simples batallones?".
El primer momento se creyó que las Fuerzas Paraguayas que se retiraban de
Cambeiti obligarían al comando Paraguayo a debilitar la defensa de la orilla
Este del Parapetí y que esto facilitaría el cruce del río por el Segundo Cuerpo
Boliviano. Empero, la División Ocho y el destacamento González retrocedieron
muy lentamente, cediendo terreno en constante lucha y retrasando el avance de
la Séptima División Boliviana hacia Santa Fe. El cruce del río, cuyas aguas en
esta época ya no eran abundantes, se pudo hacer al fin la noche del 3 de mayo
por la Segunda División de Caballería. Algunas piezas de ametralladoras
Paraguayas trataron de impedir el paso, pero fueron arrolladas por el impetuoso
ataque del Regimiento Tarija. La división Boliviana, a pesar de todos sus
esfuerzos, no alcanzó a cortar la picada Santa Fe-Huirapitindi. Fue
constantemente atacada, salió a su vez al ataque, fue contraatacada, hasta que
tuvo que resignarse a aferrarse al terreno, formando una cabeza de puente en
Ibarenda. Las demás Fuerzas del Segundo Cuerpo intentaron el cruce del río
en diferentes puntos, comenzando por las unidades de la Tercera División,
aguas arriba. Los hombres del Regimiento Montes, que venían desde Sambeiti,
lograron ocupar Casa Alta y esto facilitó que los Regimientos Chuquisaca y 27
se le juntaran sin Mayores dificultades. La Tercera División, que se encontraba
más fatigada que la Séptima, se encargó de efectuar la presión hacia Santa Fe
por el flanco izquierdo del enemigo. Simultáneamente, el Regimiento Oruro y el
escuadrón Parada, que habían cruzado el río en el otro extremo del despliegue
Paraguayo, cerca a los bañados del Izozog, flanquearon la otra ala. Por su
parte, la Segunda División, con su cabeza de puente de Ibarenda, en el centro
del dispositivo, reinició su presión frontal. El Regimiento Lanza fue traído de la
cordillera del Aguaragüe para colaborar el flanqueo del ala derecha. El 16 de
mayo, se intentó cortar al enemigo el camino a Huirapitindi. Al amanecer, la
Séptima División, constituida en dos columnas, rompió la línea Paraguaya,
dirigiéndose hacia San Pablo. Los paraguayos cedieron Santa Fe y se retiraron
de las márgenes del Parapetí, atrincherándose en Huirapitindi. el comando
Boliviano dio noticia de la retirada Paraguaya en estos términos: "Nuestra
Séptima División logró cortar la picada Santa Fe-Huirapitindi, obligando al
enemigo a una retirada precipitada, abandonando prisioneros, armamento,
municiones, etc. El Regimiento Jordán, que ocupó posiciones en el corte, fue
atacado violentamente por el enemigo, habiendo éste logrado romper, después
de varios intentos, en que sufrió enormes bajas. Una compañía del Regimiento
Jordán fue totalmente aniquilada en sus posiciones y por allí logró escapar el
enemigo".
La situación en el Sector Central obligó al debilitamiento del Segundo Cuerpo
con el traslado de los Regimientos Lanza, Chuquisaca, 27, Murguía, Montes,
Ingavi, Oruro, Yacuma y Parapetí. Los efectivos del Segundo Cuerpo, que
sufrieron bajas en una proporción de 20 por ciento en su continuo Batallar de
cuarenta días, quedaron reducidos a un mínimo. El Coronel Eugenio Garay
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desplegó sus tropas en los alrededores de Huirapitindi, haciendo la defensa
desde las pequeñas colinas y aprovechando los campos despejados que tenía
delante.
Allí terminó la contraofensiva Boliviana. El enemigo había sido obligado a
retirarse de Charagua y de las márgenes del Parapetí, cediendo 100 kilómetros
de terreno en una Batalla de cuarenta días, pero logró salvar el grueso de sus
efectivos. Se ha comentado la contraofensiva Boliviana en estos términos: "El
Ejército de Bolivia perdió una gran ocasión de obtener un resultado decisivo en
este teatro de la campaña. En efecto, descartando lo que se refiere a la masa
combatiente, que aunque escasamente veterana e inexperta por su formación e
instrucción recientes, cumplió abnegada y denodadamente con su deber,
venciendo sacrificios y rigores, los comandos operativos cometieron reiterados
errores La impulsión que lanzaron careció de audacia y se resintió de exceso
de repetición metódica en sus concepciones y trazos ejecutivos. Se insistió en
los rodeos lineales con reducido radio y con Fuerzas equivalentes para ambas
alas de maniobra sin un centro operativo verdaderamente tal. El comando
Paraguayo, conocedor de esta modalidad estereotipada, disponía siempre con
acierto y oportunidad para burlar estos ganchos, haciendo escurrir sus tropas
por el espacio todavía abierto o rompiendo la línea cercadora necesariamente
débil. Es decir, que lo que se había visto en Carandaití, Algodonal, Villazón y
Picuiba, durante la contraofensiva del Cuerpo de Caballería Toro, se había
repetido con matemática exactitud en esta nueva contraofensiva del Parapetí.
Lo que demuestra que la experiencia ganada sólo había sido aprovechada por
uno solo de los combatientes".
F. CESE DE HOSTILIDADES.
Informados por sus Gobiernos sobre la concertación del armisticio y la fecha y
hora señaladas para el cese de fuegos, los comandos boliviano y paraguayo
impartieron sus respectivas órdenes.
La del general Peñaranda decía: "Villamontes, 13 de junio de 1.935. A partir
hora 12 mañana deben cesar por completo los fuegos en toda la línea del frente
de operaciones. Las tropas de primera línea permanecerán en sus posiciones,
en vigilancia. No se admitirá parlamentaria ni conversación de ningún género
con el enemigo. Si individuos aislados o fracciones del enemigo se
presentasen armados a menos de 100 metros de nuestra línea con cualquier
pretexto se romperá fuego dando parte inmediato a este comando " La del
general Estigarribia rezaba: "Carandaití, horas 8, 14 de junio de 1.935, a las 12
horas, cesarán los fuegos en todos los frentes. Las tropas harán alto a la hora
indicada en el lugar alcanzado, donde permanecerán hasta nueva orden". El
ambiente de Paz había estado flotando sobre el ánimo de los combatientes
Bolivianos y Paraguayos desde que unos y otros se enteraron del viaje de los
cancilleres a Buenos Aires. Las radio receptoras de algunos comandos de
división captaban las noticias de las radiotransmisores argentinas sobre el curso

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de las conversaciones diplomáticas y eran transmitidas por los telefonistas a
sus camaradas del frente. Un parte de la Cuarta División dio cuenta: "En este
sector Regimiento Junín, Oficial enemigo solicitó parlamentar con Oficial
Boliviano indicando que en Buenos Aires habíase solucionado conflicto. Se
ordenó responder con fuego de automáticas". Un parte de la Tercera División
expresaba: "Ayer los pilas gritaron en el sector Regimiento 12: "Bolis de mala
muerte, sólo hasta horas 3 de la tarde estaremos en Guerra"- haciendo
manifestaciones de alegría. Casos semejantes y diálogos de trinchera a
trinchera se sucedían frecuentemente. El espíritu del soldado parecía alivianado
con la esperanza de que su destierro en la selva inhóspita estaba en vísperas
de concluir. La sonrisa, el silbido o el canto asomaban fácilmente a sus labios.
Su corazón se inundaba de ilusiones sobre su próximo retorno al lejano hogar o
de temor de que la muerte lo sorprendiese traidoramente en esos últimos días
de peligro. Las jornadas parecían más largas y temibles que nunca.
Una última orden del Comando Superior Boliviano dispuso la mañana del 14 de
junio que entre las 11 y 30 y las 12, hora del cese de fuegos, se hiciese un
hostigamiento general en todo el frente y con todas las armas. La intención era
hacer una demostración del potencial bélico para impresionar al enemigo y
colaborar a la acción de la delegación Boliviana en Buenos Aires. Durante esa
media hora, todos los cañones, morteros, ametralladoras y fusiles, dispararon
sin interrupción. Las tropas Paraguayas, alarmadas ante este inusitado alarde,
respondieron a su vez, produciéndose en toda la línea, desde el Pilcomayo
hasta el Parapetí, el combate de fuegos más intenso de toda la Guerra. Fue el
adiós de las armas al campo de Marte. Durante esa media hora, el soldado
rogó por su vida como nunca lo había hecho y disparó al azar, ya sin ánimo de
hacer daño. Sin embargo, la Guerra cobró sus víctimas aún en aquellos
postreros minutos.
A las doce en punto, a los tres años menos un día de iniciada la Guerra, el
tronar de las armas se acalló súbitamente. Un silencio que parecía todavía más
extraño en contraste con el estruendo de un minuto antes, inundó la selva y
anonadó al soldado. El combatiente sintió la impresión de haber ingresado de
golpe a un mundo extraño. Era un sentimiento mezcla de extrañeza, asombro,
sosiego y temor, que poco a poco se transformó en alegría, vítores a la Paz,
abrazos al camarada y gracias al cielo. En el frente Paraguayo se oyeron
iguales manifestaciones de alegría. En uno y otro frente los cuerpos se
incorporaron sobre el borde de las trincheras y los ojos de Paraguayos y
Bolivianos trataron de descubrirse a través de la maraña.
G. LA PAZ DEL CHACO.
staba terminantemente prohibido parlamentar con el adversario. Se trataba de
una tregua de diez días y los comandos temían que la moral del combatiente
perdiese su belicosidad para el caso de una reanudación de las hostilidades.
Sin embargo, en algunos puntos los Oficiales no pudieron resistir a la tentación

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de conocer de cerca al enemigo con el que habían peleado a ciegas. Tal
ocurrió, por ejemplo, en el sector del camino Villamontes - Boyuibe. Luego de
concertar a voces una entrevista en el campo de nadie, los Oficiales del
Regimiento Santa Cruz y de las baterías vecinas salieron de las trincheras y
avanzaron por el camino. Simultáneamente salieron de las trincheras
Paraguayas el Comandante y los Oficiales del Regimiento Toledo. Ambos
grupos avanzaron lentamente hasta colocarse frente a frente. Luego de
saludarse militarmente se estrecharon las manos. La frialdad de los primeros
momentos no tardó en trocarse en franca camaradería. Se formaron grupos y
se comentó la Guerra como si hubiese sido un evento deportivo. Grupos de
Soldados que habían seguido a sus Oficiales confraternizaron también entre sí,
cambiando escarapelas, cuchillos bayonetas, prendas de ropa. Se tomaron
fotografías. Parecía imposible que hasta una hora antes la misión de unos y
otros hubiera sido la de acribillarse a balazos a través de la maraña. La
comprensión y camaradería surgidas tan espontáneamente
Donde quiera que se encontraran excombatientes bolivianos y paraguayos a
partir de ese momento, demostró que había sido una Guerra sin odio, entre
pueblos que no se conocían. Demostró lo absurdo y fratricida de la Guerra, lo
absurdo y la fratricida de todas las Guerras. Durante mucho tiempo pudo leerse
en ese lugar, en un grueso tronco de la vera del camino, esta leyenda
estampada a fuego: "Los Oficiales del 2 de caballería, Coronel Toledo, en
homenaje al primer abrazo fraterno con el Santa Cruz, 9 de infantería". Era el
primer y extraordinario caso en la historia de la humanidad en que dos pueblos
iniciaron franca y noble amistad desde el primer instante en que se vieran frente
a frente, no obstante que para llegar a aquella confluencia de sus destinos se
hubieran acercado ametrallándose a ciegas, durante tres años, y lacerándose
despiadadamente, hasta quedar exánimes.
El protocolo de 12 de junio establecía un término de 90 días para la
desmovilización. El comando Paraguayo procedió a ella en forma acelerada por
razones de economía. En Bolivia hubo tendencia a una desmovilización lenta
que se justificó por la indispensable organización de los transportes, la dificultad
interpuesta por la interceptación Paraguaya del camino Villamontes - Boyuibe,
la forma centralizada en el pago de haberes (cada soldado recibió una
bonificación de 20 Bolivianos, además de sus haberes devengados) y la
minuciosa confección de libretas que se entregó a cada uno, con detalle sobre
fecha de ingreso, tiempo de permanencia en la zona de operaciones,
Regimientos en los que se sirvió, acciones en las que se intervino, ascensos y
condecoraciones. Además, Gobierno y comando buscaron la dispersión
paulatina de los excombatientes para evitar posibles demostraciones públicas.
Los contingentes de Tarija salieron directamente, los de Oruro, La Paz, Potosí y
Cochabamba por Villazón, los de Chuquisaca por Camargo y los de Santa Cruz,
Beni y Pando por Charagua. La Comisión Militar Neutral dio por concluida la
desmovilización el 27 de septiembre de 1.935. Según los cómputos efectuados
por la misma, Bolivia desmovilizó 54.105 hombres y el Paraguay 46.515. Cada
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país conservó 5.000 hombres bajo banderas, de acuerdo al pacto de Buenos
Aires.
El balance general del esfuerzo humano realizado por uno y otro país en los
tres años de campaña, arrojó las siguientes cifras:
PARAGUAY:
Movilizó 150.000 hombres.
Sirvieron en puestos de retaguardia 10.000.
Cayeron prisioneros 2.500.
Muertos 40.000.
BOLIVIA:
Movilizó 200.000 hombres.
Sirvieron en puestos de retaguardia 30.000.
Cayeron prisioneros 25.000.
Muertos 50.000.
CAPITULO VI

I. CONCLUSIONES, EXPERIENCIAS Y ENSEÑANZAS.


A. ENSEÑANZAS Y EXPERIENCIAS.
1. NO SE DEBE SUBESTIMAR AL ENEMIGO., al contrario se deberá
extremar recursos para determinar su situación y sus actividades
presentes y significativas lo contrario significa conducir a ciegas y los
resultados no pueden ser otros que la fatalidad.
2. ES INTELIGENTE RECONOCER NUESTROS ERRORES., saber que
como ser humano se tiene limitaciones y que por lo tanto se es falible, lo
que lo llevará a recibir consejos y asesoramiento que en la Mayoría de
los casos le permitirán ejecutar sobre bases firmes.
3. ESTIMULAR LA INICIATIVA EN TODO NIVEL, LO CONTRARIO
SIGNIFICA EL FRACASO, pues al ser la conducción militar un arte,
entonces la unidad perderá al artista que debe innovar e inventar para
dar solución a una determinada situación, que puede escapar a la
intención y control del Comando superior.
4. EL TRABAJO DE EM. ES EL GERMEN DE LA CONCEPCION
OPERATIVA, PLANEAMIENTO Y CONDUCCIÓN., Corresponde al
Comandante, privilegiar el accionar de su Estado Mayor, asignándole

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determinadas responsabilidades desde su específico campo, lo que le
permitirá contar con un adecuado asesoramiento, que iluminé sus
decisiones.
5. ES NECESARIO DISPONER DE PLANES DE DEFENSA Y
SEGURIDAD NACIONAL, desde tiempos de Paz los más reales
posibles, con la finalidad de que el personal de cuadros realice ejercicios
y desarrolle concepciones estratégicas y habilidades tácticas que
moldeen su perfil profesional.
B. CONCLUSIONES GENERALES.
1. El Paraguay no tuvo la menor intención de arreglar el diferendo por la vía
diplomática, vale decir, por la vía pacífica, pese a la buena disposición
que de su parte puso Bolivia en todo momento, aún a sabiendas de de
los títulos que poseía, demostraban innegablemente el derecho de
propiedad que sobre esas extensas zonas le asistía.
2. La ambición Paraguaya sobrepasó los límites de sus pretensiones y es
por ello que vino preparándose para la Guerra en forma silenciosa,
sistemática y segura.
3. La dilación Paraguaya fue deliberada y cuando buenamente y por las
vías pacificas se pudo contribuir a poner fin al diferendo, siempre se
negó a hacerlo.
4. El Paraguay, tomó conciencia de sus actos futuros y se preparó para la
Guerra en pos de alcanzar todos sus propósitos y objetivos, para ello el
primer paso que dio, fue mostrarnos ante la conciencia mundial como
el país agresor y detentador de sus derechos sobre las tierras
chaqueñas, desenvolviendo, para ello, una hábil diplomacia.
5. La propaganda enemiga, bien dirigida aseguraba que Bolivia era un
país militarizado por excelencia al extremo de ocupar el segundo lugar
en América del Sur como potencia militar; pero nadie, ni los mismos
bolivianos se dieron cuenta de que nuestro país, cuando se desato el
conflicto bélico, no se encontraba preparado para una contienda bélica.
6. La ocupación del margen Oeste del gran lago por parte de Moscoso y no
así la parte NE, como había sido la intención del Presidente Salamanca
dio lugar a confusas interpretaciones por parte de los neutrales quienes
pedían que se les dieran a conocer los límites exactos de las posiciones
alcanzadas por los adversarios.
7. Teniendo el Gran lago en nuestro poder y sabiendo el E.M.G. la gran
importancia estratégica militar de éste, se dio por conveniente mantener
y conservarlo en nuestro poder, lo cual no paso de ser un simple deseo,
ya que era necesario reforzar consistentemente la partida de Moscoso.

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Esto hubiese permitido rechazar los intentos Paraguayos de recuperar la
laguna.
8. El Paraguay, sabiendo que los derechos que decían tener sobre territorio
chaqueño no era más que el producto de sus deseos para recuperar sus
pérdidas a consecuencia de la Guerra de la Triple Alianza, se
encontraban incapaces de demostrar títulos con los cuales pudieran
poner en duda los de Bolivia.
9. El incidente de Laguna Chuquisaca hubiese pasado sin Mayores
inconvenientes, como así transcurrieron muchos otros incidentes que se
produjeron a lo largo de más de 20 años de disputa. Desgraciadamente
no fue así, y para suerte del Paraguay contribuyeron muchos otros
factores contrarios a este buen deseo uno de ellos fue intervención
oculta de la Argentina, la cual a través de su prensa logro volcar en
forma adversa la opinión de mucho países americanos en nuestra contra.
10. La guerra del Chaco fue la más grande y más sangrienta contienda que
se libró en América durante el Siglo XX. El enorme despliegue de
material bélico y municiones no tiene comparación con ningún otro
conflicto americano a lo largo de ese siglo. Durante tres años, Bolivia con
250.000 soldados y Paraguay con 150.000 soldados, se sufrió en los
cañadones chaqueños una guerra salvaje en la que hubo gran cantidad
de bajas (55.000 bolivianos y 40.000 paraguayos).La malaria y otras
enfermedades, al igual que la falta de agua diezmaron a los Ejércitos
tanto como las operaciones de combate Cabe destacar que ha sido el
primer conflicto, en América, donde se usaron tanques y tanquetas. En lo
económico la guerra fue un desastre para ambos países. Llevándose la
peor parte Paraguay, que no poseía una economía muy estable. Durante
su crisis interna, el último golpe de estado fue dado por Alfredo
Stroessner. Años después de concluido el conflicto, se descubrió que no
existían más yacimientos petrolíferos, aparte de los que ya se habían
descubierto en la pre cordillera boliviana del Chaco.

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BIBLIOGRAFÍA

MERCADO, Miguel; “Historia Internacional de Bolivia”; Volumen VIII; Ed. Don


Bosco; La Paz – Bolivia 1.972.

SÁNCHEZ, Luis Fernando; “Boquerón 1.932”; Tomo I – IV; 4ta Edición; Ed. La
Razón; La Paz - Bolivia 2.009.

ANTEZANA, Jorge; “La Guerra del Chaco”; Tomo I – II; Análisis y Critica sobre su
conducción 1ra. Edición; Ed. Calama La Paz – Bolivia 1.981.

ACADEMIA Boliviana de Historia Militar, “Historia de la Guerra del Chaco”;


Volumen I; Ediciones de la Academia Boliviana de Historia Militar La Paz – Bolivia
1.988.

ECEM.; EAA.; Gráficos y Mapas.

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