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Formación de Montañas y Tectonismo

Este documento describe los diferentes tipos de movimientos tectónicos como epirogénicos y orogénicos, así como las zonas cratógenas y orógenas. También explica la formación de montañas a través de procesos como plegamiento, fallamiento y actividad volcánica e ígnea. Además, introduce conceptos como geosinclinales, que son cuencas donde se depositan grandes cantidades de sedimentos.

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Formación de Montañas y Tectonismo

Este documento describe los diferentes tipos de movimientos tectónicos como epirogénicos y orogénicos, así como las zonas cratógenas y orógenas. También explica la formación de montañas a través de procesos como plegamiento, fallamiento y actividad volcánica e ígnea. Además, introduce conceptos como geosinclinales, que son cuencas donde se depositan grandes cantidades de sedimentos.

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FORMACION DE MONTAÑAS

CONCEPTOS GENERALES DE MOVIMIENTOS TECTONICOS

Se entiende por “tectonismo” a todos los movimientos -y su interrelación- que afectan


las partes sólidas de la Tierra y que son causados por fuerzas internas. Los movimientos
tectónicos producen pliegues, fallas y el levantamiento o hundimiento de las rocas; se
clasifican en: epirogénicos y orogénicos.

a) Movimientos epirogénicos. - Son movimientos relativamente lentos y que


producen levantamientos o hundimientos amplios que afectan grandes porciones
de un continente; se caracterizan por la inclinación o alabeo de la superficie. Las
rocas sedimentarias involucradas son perturbadas sólo ligeramente por estos
movimientos.

Como efecto de este tipo de movimientos tenemos en el Perú a las terrazas


marinas de Ica -que han sido levantadas varios cientos de metros por encima del
nivel del mar- y a los extensos tablazos de Piura.

b) Movimientos orogénicos. - Son movimientos más intensos que los epirogénicos


y que afectan áreas largas y angostas. Producen fuerte deformación en las rocas
involucradas por lo que originan una topografía montañosa con predominio de
fallamientos y plegamientos. Si bien son movimientos lentos ocurren más rápido
geológicamente que los epirogénicos. Los sismos y la actividad ígnea se hallan
generalmente asociados a este tipo de movimientos.

Se les conoce también como movimientos formadores de montañas u


“orogenia” (de oros = montaña y génesis = formación de). Un efecto próximo a
nosotros de la ocurrencia de este tipo de movimientos es la Cordillera de los
Andes, que recorre todo el borde oriental sudamericano.

ZONAS CRATOGENAS Y OROGENAS

a) Zonas cratógenas. - Llamadas también de Plataforma o de Escudo. Son zonas


estables que no han sufrido movimientos significativos de elevación o descenso -
por lo menos durante los últimos 500 millones de años- y que se hallan
emplazadas generalmente en el centro de los continentes; los movimientos
epirogénicos cuando se presentan lo hacen en sus márgenes y son de escasa
intensidad. Los movimientos orogénicos no ocurren.

Estas zonas se caracterizan porque las rocas sedimentarias que yacen sobre
el basamento son de escaso espesor y porque su topografía es de carácter suave y
uniforme.

b) Zonas orógenas. - Son porciones estructurales alargadas de la corteza terrestre de


considerables dimensiones, en las que tanto los movimientos orogénicos como los
epirogénicos alcanzan su mayor intensidad y donde las rocas sedimentarias -que
llegan a tener espesores de algunos miles de metros- se hallan fuertemente
plegadas y falladas. Es en estas zonas donde se forman los sistemas montañosos,
los cuales pueden encontrarse tanto en regiones continentales como marinas. La
actividad ígnea -plutónica o volcánica- se manifiesta en sus diversas formas.

MONTAÑAS

Las montañas son impresionantes elevaciones de la corteza terrestre que


sobresalen nítidamente del terreno circundante; pueden encontrarse solas o agrupadas,
cuando el agrupamiento es en hilera constituyen lo que se llama una “Cadena
Montañosa”. El término “Cordillera”; se utiliza para las agrupaciones alargadas de varias
cadenas montañosas que tienen una misma dirección y que se hallan unidas por sus bases.

Las montañas se forman como consecuencia del tectonismo o de la actividad


ígnea, en un proceso que dura varios millones de años *. Durante este tiempo las fuerzas
internas de la Tierra se hallan en continua competencia contra la erosión que busca rebajar
el terreno hasta el nivel del mar.

 Como en el caso de la Cordillera de los Andes, que inició su


levantamiento en el Terciario (hace aprox. 70 mill. años) y que
incluso aún hoy todavía continúa.
Clasificación de Montañas. -

Considerando ciertas características saltantes que las distinguen, las montañas se


clasifican en los siguientes tipos: montañas por plegamientos, por fallamiento en bloque,
volcánicas y por erosión.

a) Montañas por Plegamiento. - Están conformadas principalmente por gruesos


paquetes de rocas sedimentarias que han sufrido deformación intensa provocada
por poderosas fuerzas endógenas de compresión lateral; en ellas abundan los
pliegues anticlinales y sinclinales en sus más diversas formas y las fallas tanto
normales como inversas.

b) Montañas por fallamiento en bloque. - Son montañas formadas por la elevación


de una gran porción de la corteza terrestre como consecuencia del fallamiento y
por acción de fuerzas tectónicas verticales; se encuentran limitadas casi siempre
por una o más fallas normales de fuerte buzamiento.

c) Montañas volcánicas. - Son aquellas montañas formadas por la erupción de lavas


y materiales piroclásticos, los cuales se van acumulando unas sobre otras
conforme se suceden las distintas erupciones.

d) Montañas de erosión. - Se conoce así a las montañas que han sido formadas por
erosión de extensas y elevadas zonas -mesetas- o altiplanos y que se caracterizan
por su relieve ondulado u horizontal y porque sus rocas no han sufrido
deformación.

Aunque todas las montañas pueden ser clasificadas dentro de cualquiera de los
tipos mencionados, suelen presentar también en mayor o menor grado características
correspondientes a las de los otros tipos. En el caso de que la historia geológica sea muy
complicada se les conoce como “Montañas complejas”.
GEOSINCLINALES

Son enormes cuencas alargadas que han recibido abundante deposición de


sedimentos y que se han formado en ciertas áreas por deformación de la corteza terrestre;
se encuentran entre plataformas o bordeando los continentes.

Estas cuencas llegan a alcanzar dimensiones de cientos de kilómetros de longitud


y decenas de kilómetros de ancho, con acumulación de sedimentos del orden de los
15.000 metros o más de espesor. Los sedimentos son epicontinentales, es decir
sedimentos que se depositan como máximo a 300 metros de profundidad, los cuales como
veremos más adelante sufren un hundimiento.

Es a partir de los geosinclinales donde se han formado las grandes montañas de


plegamiento.

Origen y evolución. -

Para que se forme un geosinclinal es necesario que ocurra un gradual


arqueamiento cóncavo de la corteza terrestre con un simultáneo depósito de sedimentos.

Inicialmente se creía -basándose en la teoría de la Isostasia- que el peso de los


sedimentos era de por sí suficiente para producir el hundimiento del piso de la cuenca, de
tal manera que siempre habría lugar para recibir nuevos aportes de sedimentos. Este hecho
sin embargo explica sólo en forma parcial el enorme espesor de los sedimentos
acumulados que como ya se dijo anteriormente llega incluso hasta los 15,000 mts.

Sí una cuenca de 300 mts. de profundidad se va llenando de sedimentos, se


produce por isostasia un hundimiento de su fondo de hasta 720 mts. bajo el nivel del mar.
momento en el cual ya no habrá lugar para más sedimentos debido a que la cuenca se
encuentra colmatada.

De lo dicho se deduce que el peso de los sedimentos no produce un hundimiento


importante en el piso del geosinclinal, sinó que éste es causado principalmente por fuerzas
adicionales -de compresión lateral- de la corteza, las que al actuar hacen que los
sedimentos bajen permitiendo una mayor acumulación de ellos. En algún momento de su
desarrollo debido a la intervención de determinadas fuerzas, el geosinclinal atraviesa por
una etapa de plegamiento y elevación.

Los sedimentos a medida que ocupan los lugares más profundos del geosinclinal
soportan una mayor presión, se litifican y su temperatura se eleva; llega un momento en
que los estratos rocosos no pueden resistir temperaturas y presiones tan altas y se pliegan
(iniciándose así la elevación de las montañas de plegamientos).

Además, el material ubicado en el núcleo del geosinclinal es comprimido y al


fundirse es inyectado hacia arriba formando batolitos y diversos tipos de cuerpos
intrusivos.

La expansión de las rocas sepultadas profundamente a medida que se calientan o


funden obligan a que se levante la masa rocosa superyacente. Cerca de los bordes del
geosinclinal, las rocas son exprimidas hacia arriba y hacia afuera a lo largo de grandes
fallas de empuje, mientras que en la zona central son impulsadas hacia arriba para formar
una meseta intermontana.
TEORIAS TENTATIVAS PARA EXPLICAR EL ORIGEN DE LAS MONTAÑAS

Entre las principales teorías que tratan de explicar el origen de las montañas
tenemos las siguientes: teoría de la contracción termal, teoría de las corrientes de
convección, teoría de la deriva continental, teoría de la tectónica de placas.

a) Teoría de la Contracción Termal.- Esta teoría sostiene que la Tierra -


inicialmente fundida- se está enfriando por lo que su volumen disminuye
constantemente. Afirma que la corteza terrestre -que no se enfría debido a que
ya alcanzó su temperatura de equilibrio- se acomoda al encogimiento de las
capas interiores enfriadas, plegándose y arrugándose. Apoyando esta teoría se
encuentran las determinaciones del geofísico ingles Haroid Jeffreys, las cuales
permiten dividir a la Tierra en tres zonas concéntricas: la interior (núcleo) y
exterior (corteza) que tienen volúmenes fijos debido a que no pierden calor y
la intermedia (manto) que se está enfriando por lo que se encoge a medida que
esto sucede.

b) Teoría de las Corrientes de Convección +++.- También llamada “Teoría de


la Termoconvección” por ser el calor la fuente de energía. Esta teoría supone
la existencia de corrientes de convección en el interior de la Tierra, en la zona
comprendida entre la base de la corteza y el núcleo (conocida como manto
terrestre).
Según esta teoría, son los gradientes de temperatura en el manto los
que originan las diferencias de densidad en el material que lo constituye,
causando así las corrientes de convección El material más caliente por su
menor densidad sube y reemplaza al material más frío que se encuentra arriba
y al cual obliga a descender. Este movimiento produce por roce un arrastre
hacia abajo de la corteza terrestre, formando así los geosinclinales, primera
etapa en la formación de las montañas de plegamiento.

+++ La convección es un proceso mediante el cual el calor es


transferido de un lugar a otro por un movimiento de la
materia caliente; normalmente las corrientes de convección
se presentan por pares, recibiendo cada par el nombre de
momento de celda o célula de convección.
c) Teoría de la Deriva Continental.- Fue Alfred Wegener quien en 1920 dió
impulso a esta teoría, afirmando que los actuales continentes son el resultado
final de una serie de divisiones corticales iniciadas hace 180 millones de años
(fines del Triásico) cuando un único y gigantesco continente desarrollado en
el paleozoico -al que llamó Pangea- se fraccionó en dos porciones: Laurasia
en el hemisferio norte (constituido por Europa, Asia y América del Norte) y
Gondwana en el hemisferio sur (integrado por América del Sur, África,
Oceanía y la India), separados por el mar de Thetys, ancestral mar
Mediterráneo. Los continentes de hoy, ocupan sus actuales posiciones como
consecuencia de un proceso de “derivación”.

Esta teoría se apoya en el notable hecho de que los contornos


continentales a ambos lados del Océano Atlántico concuerdan mutuamente -
concasan- así como también en las semejanzas estructurales, litológicas,
paleontológicas, mineralógicas, estructurales, etc., que existen a ambos lados.
Afirma que la deriva -o flotación- es posible debido a que los continentes están
formados principalmente por roca granítica de peso específico menor que el
de las rocas basálticas ubicadas más profundamente bajo la corteza.

Sostiene que conforme las masas continentales en “derivación”


avanzaban, sus bordes frontales se iban arrugando por efecto de la fricción con
las capas subyacentes. De esta manera se formaron las montañas costeras
plegadas -caso de los Andes-.

Se ha determinado que aún hoy, América continúa separándose de


África a razón de unos tres centímetros por año, en forma equidistante y a
partir de la cordillera meso- atlántica y que, mientras la primera se dirige al
Oeste, la segunda lo hace hacia el Este.

d) Teoría de la Tectónica de Placas.- El concepto de “Expansión de los Suelos


Oceánicos” ha sido concatenado actualmente con la teoría de la “Deriva
Continental” para constituir una nueva idea: la teoría de la “Tectónica de
Placas”.
La teoría de la expansión de los fondos oceánicos, sugiere que las
“dorsales” -alineaciones de relieves de fondos marinos desplegados en forma
de cordilleras- son zonas de ascenso del material del Manto que se derrame
por los “Rift” -fosa tectónica medio oceánica que ocupa el eje axial de la
dorsal, separándola en dos alineaciones montañosas- a ambos lados,
originando la corteza oceánica; y que debido a esto, los fondos oceánicos se
irían expandiendo horizontalmente y los continentes se irían separando
equidistantemente a ambos lados de las dorsales.
Esta expansión evidentemente implica que debe existir un
mecanismo de destrucción de la corteza terrestre que necesariamente debiera
producirse al borde de los continentes por el choque o subducción de la corteza
oceánica con estos. Los lugares donde se produce esta destrucción o
reintegración de la corteza oceánica al Manto son llamadas “Zonas de
Subducción”. Fundamentalmente son fosas oceánicas alargadas y estrechas,
paralelas a los continentes con cordilleras jóvenes.

En resumen, esta teoría afirma que existen en la corteza terrestre


zonas de expansión, constituidas por las dorsales meso-oceánicas en las que
se genera la corteza oceánica sobre la base de los materiales del Manto, y zonas
de subducción donde esta corteza se destruye o reincorpora a él.

Observando la distribución de las dorsales y las zonas de


subducción, podemos concluir que la litosfera está constituida, por una serie
de “Placas Tectónicas” de grandes dimensiones y espesores iguales o
superiores de 70 kilómetros, limitadas por las propias dorsales y las zonas de
subducción; ello permite suponer que los continentes se desplazan montados
sobre las placas. Se considera que existen siete placas principales y muchas
otras secundarias. Actualmente se conoce que las placas tectónicas han estado
funcionando desde hace aproximadamente 180 millones de años.

Las placas tectónicas se mueven una respecto a otras, alejándose,


chocando o introduciéndose una bajo la otra -subducción-, y para explicar las
fuerzas que las impulsan en estos movimientos se ha desarrollado una
aplicación de la “hipótesis de las corrientes de convección” en el Manto. En
este caso las dorsales corresponderían a zonas de ascenso del material caliente
de las corrientes de convección y las zonas de subducción corresponderían a
las de descenso.

Según esta teoría, las cordilleras se formarían por el choque de dos


placas o por la introducción de una bajo la otra a modo de una gigantesca cuña,
dando lugar en ambos casos al levantamiento de la corteza.
APENDICE

¿CUÁNTO SE HUNDE UNA CUENCA EPICONTINENTAL POR


RELLENAMIENTO ?

Para resolver matemáticamente este problema consideraremos que una cuenca


marina epicontinental tiene 300 metros de profundidad y que la densidad del Sial es 2.4
gr/cm3 y la del Sima 3.4 3.4 gr/cm3; para simplificar los cálculos la densidad del agua de
mar lo consideraremos como 1 gr/cm3.
Por lo tanto, el lecho de una cuenca epicontinental de 300 metros de profundidad
se hundirá por el de los sedimentos acumulados, 420 metros en total.

Nota: Esto prueba que una cuenca marina epicontinental por simple
rellenamiento no puede dar lugar a un geosinclinal, el cual se
caracteriza por presentar un prisma sedimentario de más de 15.000
metros de espesor; para ello se requeriría la acción adicional de
fuerzas tectónicas que le impriman un mayor hundimiento.

LA PLACA OCEANICA DE NAZCA

Esta placa ha iniciado su funcionamiento hace unos 190 millones de años, en los
comienzos del Jurásico (D. James 1973), cuando el eje de mayor actividad tectónica se
trasladó cientos de kilómetros hacia el Océano Pacífico. Al romperse la litosfera se inició
la subducción de la Placa oceánica de Nazca por debajo de la Placa continental
Sudamericana como respuesta a una expansión del suelo oceánico. Cabe destacar que en
aquella época América del Sur y África aún estaban unidas y todavía no se había
conformado el Atlántico sur.

Una cordillera prominente submarina desarrollada en la placa oceánica fue


descubierta en 1.958 por la expedición Downwind frente a la costa sur peruana,
denominándola cordillera de Nazca (Nazca Ridge), la misma que se extiende por unos
1.800 kms con rumbo SO-NE notoriamente transversal al rumbo general andino de
dirección NO-SE; dicha cordillera de carácter asimétrico se encuentra coronada por
diversos picos entre los cuales hay tres de cimas achatadas (guyots?) que se hallan sólo a
210, 320 y 402 metros de profundidad. Se considera que los cerros Huaricangana y otros
levantamientos próximos al sur de Nazca constituyen la prolongación en tierra firme de
esta cordillera (W. Ruegg, 1962).

Actualmente el desarrollo y evolución de la placa oceánica está bien documentada,


conociéndose que se sumerge entre 200 y 300 kilómetros de profundidad y que las
diferencias estructurales de los Andes y la Amazonía peruana pueden ser explicadas por
las diferencias en el proceso de subducción de esta placa, cuyo espesor medido por
métodos sísmicos es de 50 kilómetros.

Cabe destacar que el ángulo de subducción no ha sido constante durante los


tiempos geológicos y al presente no tiene la misma inclinación que cuando se conformó,
ya que según Isacks (1988), se ha iniciado hace unos 10 o 5 millones de años (en el límite
Mioceno-Plioceno) un proceso de subducción de bajo ángulo en el segmento litoral
comprendido entre los paralelos 2° y 15° de latitud sur, como consecuencia del
hundimiento de la elevada cresta de Nazca de la placa oceánica por debajo de la placa
continental sudamericana siendo la gradiente de subducción 5° a 10° y su tasa actual de
desplazamiento 11cm por año en promedio (Minster 1974). Este proceso ha generado una
serie de importantes acontecimientos geológicos que en resumen se pueden sintetizar en
los siguientes:

1. Acortamiento cortical migrante hacia el Este.


2. Cese en el Cuaternario del vulcanismo andino.
3. División de la Cuenca Amazónica en varias subcuencas de antearco.
4. Arqueamiento y posterior levantamiento de las Cordilleras Oriental y Subandina.
5. Generación en la selva baja de estas latitudes, de una amplia zona de fallamientos
y plegamientos.

Por otro lado, la subducción no es uniforme a lo largo de los Andes; en algunas


áreas el ángulo de subducción es muy pronunciado así por ejemplo, en la Amazonia de,
Ecuador es de 30° debido a la existencia de la cresta oceánica de Carnegie y en la frontera
peruano-boliviana la subducción va de 20° a 30°.

La subducción de la placa oceánica de Nazca ha implicado un consumo continuo


de ella, de la cual se estima que han sido escurridos unos 5.000 kms por debajo de
Sudamérica desde el Cretáceo hasta el presente (Larson y Pitman 1972).

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