Fonética y Fonología en Educación Infantil
Fonética y Fonología en Educación Infantil
Dicho de otro modo, a la fonética le interesa estudiar los sonidos que somos capaces de producir
los humanos teniendo en cuenta todas sus particularidades según las características individuales
del hablante (edad, género, procedencia geográfica, etc.) y la posición que ocupen los sonidos
en el discurso. En cambio, la fonología no está interesada en las diferencias que puedan
presentar los sonidos articulados entre sí sino, al contrario, en las similitudes que hay entre ellos
a pesar de los rasgos peculiares de quienes los producen o del lugar que ocupen los sonidos en
el enunciado.
Por ejemplo, la fonética explicaría las diferencias existentes entre los fonemas /d/ de la palabra
dado en función de la posición que ocupa cada uno (oclusivo el primero y fricativo el segundo);
en cambio, estas diferencias no impiden que cualquier oyente identifique esos dos sonidos
distintos como si fueran el mismo, lo que lleva al estudio fonológico a proponer una unidad
abstracta (el fonema), que representaría cada una de las posibles emisiones. Por tanto, mientras
la fonética estudia los sonidos, la fonología se ocupa de las representaciones abstractas de
dichos sonidos, los fonemas.
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Para entenderlo aún mejor, se puede establecer un paralelismo con el ámbito de la escritura, de
manera que el hecho de escribir la letra “a” de diferentes formas (a, A, a, a) no impediría que todas
ellas fueran interpretadas como la letra “a”. En este sentido, y en el marco del paralelismo
establecido, correspondería a la fonética abordar el estudio de cada una de las posibles
representaciones de cada letra, y a la fonología, el de cada unidad abstracta bajo la que se agruparían
todas sus escrituras posibles. Como se puede intuir, la fonética maneja una mayor cantidad de
unidades que la fonología, ya que hay más de un sonido posible por cada fonema.
La fonética se puede dividir en otras subdisciplinas para abordar el estudio de los sonidos de las
lenguas en función de las perspectivas que se adopten, entre las que mencionaremos las
siguientes: el ámbito lingüístico de análisis, el objeto de estudio, la dimensión temporal, el acto
de habla y el campo de aplicación.
a) El Ámbito Lingüístico de Análisis. Si se estudian los sonidos que producimos los
humanos en el contexto de una conversación, nos situaremos en el ámbito del habla, y
la disciplina encargada de dicho estudio será la fonética. En cambio, si lo que nos
interesa no son las características físicas de los sonidos sino cómo funcionan en una
comunidad de hablantes, nos situaremos en el ámbito de la lengua, y la disciplina
responsable de su análisis será la fonología (o fonética funcional).
b) El Objeto de Estudio. Cuando se tienen como objeto de estudio todos los sonidos que
los humanos somos capaces de producir y percibir a través de los idiomas existentes,
entrará en juego la fonética general. En cambio, si el interés estriba en conocer los
sonidos de una lengua específica, esta tarea corresponderá a la fonética particular (o
descriptiva).
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respectivamente, en la emisión, transmisión y recepción del mensaje. En función de
dónde se ponga el foco del análisis, se distinguen las siguientes ramas de la fonética:
Articulatoria: describe cómo el emisor produce los sonidos.
Acústica: describe cómo se propaga la onda sonora (los sonidos) por el aire.
Perceptiva (o auditiva): describe cómo el destinatario percibe los sonidos.
Fonética teórica: tiene como objetivo conocer y describir los sonidos de una lengua
particular o de todas en general.
Fonética aplicada: persigue aplicar los conocimientos sobre los sonidos de las
lenguas a diversos ámbitos de la realidad, entre los que destacan los siguientes:
o Lingüístico: tiene como fin la enseñanza de idiomas y la pronunciación
correcta de la lengua materna (ortofonía), lo cual es útil para los
profesionales de la palabra (periodistas, políticos, profesores, etc.).
o Clínico: persigue la recuperación de trastornos del habla.
o Judicial: la fonética forense trata de identificar a sospechosos en procesos
judiciales mediante grabaciones sonoras.
o Técnico: las tecnologías del habla nos permiten interactuar con dispositivos
electrónicos mediante el reconocimiento de voz.
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2. El Aparato Fonador
El aparato fonador es el conjunto de órganos que interviene en la producción de los sonidos del
habla. Aunque se habla de órganos, sería más apropiado emplear el término cavidades, ya que la
emisión del sonido se debe a que el aire pasa por una serie de estructuras huecas (cavidades) en las
que encuentra más o menos obstáculos a su paso.
Figura 1
El aparato fonador
Dichas cavidades se pueden clasificar en tres grupos según la posición y funciones que realicen:
a) Cavidades Infraglóticas: tienen como misión la espiración, es decir, expulsar el aire que
se convertirá en sonido al pasar por las otras cavidades superiores. Su funcionamiento
equivale al de un fuelle. Debe su nombre a que se encuentra por debajo de la glotis, que
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es el órgano clave para la producción del sonido. Los órganos que intervienen en la
espiración son los siguientes:
o Diafragma: es el músculo que empuja hacia arriba a los pulmones para que
liberen el aire que contienen.
o Pulmones: son el depósito del aire.
o Bronquios: son los distintos canales por los que sale el aire de los pulmones
hacia la tráquea.
o Tráquea: es el conducto en el que se concentra el aire procedente de los
pulmones a través de los bronquios y continúa hacia la siguiente cavidad (la
laringe). En la tráquea el aire sube a más velocidad que a través de los bronquios
ya que las vías de ascenso se reducen a una sola, que funciona como un embudo.
o Glotis: es el orificio que da paso a la faringe y que cierran y abren las cuerdas
vocales, en cuyo movimiento son fundamentales estos cartílagos:
Tiroides: con forma de escudo o libro abierto hacia atrás, se sitúa por
encima del cricoides y a él se unen las cuerdas vocales.
Aritenoides: son dos cartílagos con forma de pirámide que se conectan
con el tiroides a través de las cuerdas vocales.
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Figura 2
La laringe
Figura 3
La laringe
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c) Cavidades Supraglóticas: tienen como finalidad la articulación del sonido producido en la
cavidad glótica, es decir, realizar los movimientos necesarios para que el sonido,
proveniente de la cavidad inferior, “suene” de diferentes formas en función de la posición
que adopten los órganos de dichas cavidades. Sin esta cavidad, solo seríamos capaces de
emitir un único sonido. La faringe y las cavidades oral y nasal funcionan como resonadores
(cajas de resonancia) ya que prolongan el sonido proveniente de la glotis. A su vez, en la
cavidad oral se encuentran los órganos articuladores propiamente dichos, ya que de su
posición depende la forma mediante la que la corriente de aire sonora es expulsada por el
hablante. Los órganos articuladores se clasifican en dos grupos atendiendo a su capacidad
de movimiento:
o Articuladores Activos: son los órganos que se mueven para pronunciar los
distintos sonidos de la lengua aproximándose a los articuladores pasivos o
tocándolos, así como a otros activos. Son los siguientes:
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Corona: es la parte de la lengua situada entre el ápice y el borde
del predorso.
Dorso: es la parte superior y convexa y se subdivide en predorso
(la zona más adelantada), mediodorso (la zona central) y
postdorso (la más retrasada).
Raíz: es la parte posterior al dorso.
Figura 4
Las cavidades supraglóticas (articulación):
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3. Las Unidades Fónicas
a) El Timbre. Cada persona tiene una voz característica que la distingue del resto. Esos
rasgos particulares de la voz de cada hablante constituyen su timbre, y están
determinados por la anatomía de sus cavidades supraglóticas, que, a su vez, están
condicionadas por las peculiaridades físicas del hablante (edad y género sobre todo).
Para entenderlo mejor, podemos establecer un símil con los instrumentos musicales, ya
que, en este caso, la misma nota musical sonará diferente si la oímos en una flauta o en
un piano, por ejemplo. Esto se debe a que cada instrumento se diferencia de los demás,
como ocurre con cada aparato fonador humano. Por tanto, el mismo enunciado
pronunciado por un niño y por una anciana se percibirán como secuencias de sonidos
diferentes ya que sus “instrumentos” no son iguales.
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Culminativa: indica la presencia de un grupo acentual, que es un conjunto de
sílabas agrupadas en torno a un acento principal y que, en algunos casos,
permite diferenciar el límite de una palabra y, por tanto, el significado que se
quiere transmitir, como se observa en estos ejemplos: la secuencia
/se'riNdema'dɾiD/ puede interpretarse como ”serrín de Madrid” o “se rinde
Madrid” según la función culminativa del acento, de manera que, en el primer
caso, el grupo acentual sería /se'[Link]'dɾiD/ mientras que en el segundo
sería /se'[Link]'dɾiD/. Un caso análogo se observa en la secuencia
/es'tabarieNdo/, que puede entenderse como “está barriendo”
(/es'[Link]/, o “estaba riendo” (/es'[Link]/).
c) El Tono. Desde el punto de vista articulatorio, el tono está determinado por el número
de vibraciones de las cuerdas vocales, en función de las cuales se distinguen tonos
agudos y graves. Los primeros se caracterizan por un mayor número de vibraciones, a
diferencia de los tonos graves, con menos. La cantidad de las vibraciones está
determinada por la tensión de las cuerdas vocales, de manera que cuanto más tensas
estén, más agudo será el tono, y a la inversa. El tono es un rasgo determinado por
factores biológicos, ya que depende de las características de las cuerdas vocales. En este
sentido, los sonidos presentarán tonos graves o agudos en función de la longitud de las
cuerdas vocales que, en el caso de los hombres, son más largas que en las mujeres, lo
que explica que los primeros produzcan sonidos más graves que las segundas. A
diferencia de lo que ocurre con otras lenguas, como el chino o el sueco, el tono no tiene
función distintiva en español, es decir, podemos pronunciar la misma palabra con tonos
diferentes sin que esta circunstancia afecte a su significado.
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Expresiva: nos permite introducir diferentes matices de significado en un mismo
enunciado mediante entonaciones diferentes. Esto hace que podamos
diferenciar mensajes irónicos de otros que no lo son, por ejemplo.
Enfática: nos permite destacar la información que consideramos relevante
mediante cambios tonales.
e) Las Pausas. Las interrupciones del discurso hablado constituyen las pausas, que
pueden ser de dos tipos:
Silenciosas: son las pausas propiamente dichas, en las que no se emite ningún
sonido.
Sonoras: consisten en alargamientos de vocales finales de palabras o en la
inserción de elementos vocales (eh, um, etc.) para enlazar unas palabras con
otras.
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la velocidad para destacar determinadas expresiones del mensaje o aumentarla en un
estado de nerviosismo.
3.2. La Sílaba
1. El Concepto de Sílaba. La sílaba es, según la RAE (2011), una “unidad estructural que actúa como
principio organizador de la lengua [que] se compone de un conjunto de segmentos sucesivos
agrupados en torno al segmento de máxima sonoridad o máxima abertura oral” (p. 14). Dicho de un
modo más sencillo, una sílaba es un conjunto de fonemas (como mínimo uno) agrupados en torno
a un núcleo, que siempre será un fonema vocálico (o varios en los casos de diptongo y triptongo).
2. La Estructura de la Sílaba. Según la definición anterior, toda sílaba se compone de, al menos, un
fonema, que siempre será vocálico, y constituirá el núcleo de dicha sílaba, mientras que las
consonantes (si las hubiera) serán los márgenes anteriores o posteriores en función de que
aparezcan delante o detrás del núcleo1.
3. El Núcleo. El núcleo silábico puede estar compuesto por dos o tres vocales en el caso de que haya
diptongo o triptongo, respectivamente. En estos casos, se considerará núcleo propiamente dicho a
la vocal tónica, y las vocales que la precedan o sigan serán, respectivamente, el seminúcleo anterior
y posterior. En el supuesto de que no exista vocal tónica en una sílaba, se considerará núcleo a la
que se encuentre más próxima a la vocal tónica de la palabra. Sirva como ejemplo de esto la palabra
/fuísteis/ (véase figura 1), en la que la sílaba /fuís/ se compone del núcleo /í/ (por ser la vocal tónica)
y del seminúcleo anterior /u/ (por estar delante del núcleo); por otro lado, la sílaba /teis/ carece de
vocal tónica (porque se encuentra en la sílaba anterior), pero la vocal /e/ es la más próxima a la vocal
tónica de la palabra, motivo por el que se considera el núcleo de esta sílaba, mientras que la /i/ es el
seminúcleo posterior.
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Figura 5
Representación esquemática de la estructura silábica de la palabra fuisteis
/f u í s t e i s/
Ma SNa N Mp Ma N SNp Mp
4. Los Márgenes. Por lo que se refiere a las consonantes, en aquellas palabras en las que aparezcan
dos consecutivas, se considerarán margen propiamente dicho a las que estén más alejadas del
núcleo, mientras que las contiguas a este serán el semimargen anterior o posterior según estén,
respectivamente, delante o detrás de dicho núcleo. Para ilustrar esto, tomaremos la sílaba /trans/
(véase figura 2) de la palabra transformar, cuya estructura sería la siguiente:
/t/: margen anterior,
/r/: semimargen anterior,
/a/: núcleo,
/n/: semimargen posterior,
/s/: margen posterior.
Figura 6
Representación esquemática de la estructura silábica de la sílaba /trans/
/t r a n s/
Ma SMa N SMp Mp
5. Las Posiciones Silábicas. La posición que ocupan las consonantes prenucleares se denomina
explosiva, y está caracterizada por una fuerza y sonoridad ascendentes hasta llegar al núcleo. Dichas
consonantes constituyen la cabeza o ataque de la sílaba. Por su parte, las consonantes
postnucleares, que constituyen la coda de la sílaba, aparecen en posición implosiva, que se
caracteriza por una fuerza y sonoridad descendentes. Esto justificaría la posibilidad de alternar
determinados fonemas en este contexto al desaparecer las diferencias distintivas de sus rasgos, lo
cual originaría los archifonemas. A su vez, la coda y el núcleo de la sílaba configuran la rima de dicha
sílaba (véase figura 3).
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Figura 7
Representación esquemática de las posiciones y estructura silábica de la palabra fuisteis
/f u í s t e i s/
Ma SNa N Mp Ma N SNp Mp
Cabeza o Núcleo Coda Cabeza o Núcleo Coda
ataque Rima ataque Rima
6. Clases de Sílabas. En español, las sílabas se pueden clasificar atendiendo a los siguientes criterios
no excluyentes, es decir, que se pueden dar simultáneamente en cualquier sílaba:
La intensidad
La sílaba que recibe la mayor intensidad en la pronunciación será la sílaba tónica, mientras que las
otras serán átonas. En la palabra casa, la sílaba /ká/ sería la tónica, y /sa/, la átona.
El número de fonemas
Se distinguen los siguientes tipos de sílaba según la cantidad de fonemas que la compongan:
o Monofonemática: se compone de un solo fonema vocálico (/a/ en la palabra avión, por ejemplo).
o Bifonemática: se compone de dos fonemas, que pueden ser vocálicos o consonánticos (las sílabas (ka/
y /sa/ de la palabra casa, por ejemplo).
Polifonemática: se compone de más de dos fonemas, que pueden ser vocálicos (en el caso de los
diptongos y triptongos) o consonánticos (como / bion/ de la palabra avión).
El sonido es la unidad fónica que se articula al hablar. Son realidades físicas y fisiológicas concretas
de los fonemas. Cuando varias personas pronuncian la misma palabra se notarán diferencias
marcadas.
Cada persona pronuncia de forma peculiar los fonemas, sin afectar a la comunicación. Por
ejemplo, entendemos a las personas que no son capaces de pronunciar la vibrante múltiple o
también podemos entender la pronunciación de persona con fuerte congestión respiratoria
Así como los fonemas son muy pocos, los sonidos de una lengua son innumerables, ya que son
tantos como hablantes y tantos como empleos haga de ellos cada persona. Si varias personas
pronuncian la palabra tren, por ejemplo, se notarán diferencias en la pronunciación más o
menos marcadas. La t sonará más o menos enérgica; la r vibrará más o menos... Incluso si la
misma persona pronuncia la palabra en situaciones diferentes, se notarán variaciones. Estas
variaciones, perceptibles al oído, se notarán mucho más si utilizamos aparatos especiales. Esta
realización física de la t o de la r es lo que llamamos sonido.
También existen diferencias regionales en la realización concreta de los fonemas, por ejemplo,
en el dialecto andaluz tenemos distintos rasgos fonológicos, algunos de ellos son:
1. El yeísmo: Existe el yeísmo en el dialecto andaluz, y esto quiere decir que sólo usan el
fonema /ɟ/ para pronunciar <y> y <ll> porque no tienen el fonema /ʎ/. Como no existe
el fonema /ʎ/, hay la misma representación fonológica y la misma realización fonética
para <y> y <ll> (son homónimos pares). Se pronuncian <y> o <ll> como [ɟ] si viene al
principio de una frase y [ʝ] en otros casos.
2. El seseo: En el dialecto andaluz hay el proceso fonológico que se llama seseo, que
significa que los hablantes no se hacen la distinción entre los fonemas /θ/ y /s/ que
existe en el castellano centro-norteño, pues hay la misma representación fonológica y
la misma actualización fonética para las letras <c> (excepto cuando es /k/), <z> y <s>
como [s]. Por la mayoría se puede encontrar el seseo en el dialecto andaluz en el sur
de España y en todo el mundo hispanohablante.
Rosa / roza > /ɾosa/ [‘ɾo-sa]
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[Link] ceceo: En otros lugares donde se habla el andaluz hay también gente que usan el
proceso que se llama ceceo en vez del seseo. El ceceo es un proceso fonológico en que
el fonema /s/ se realice fonéticamente como una fricativa interdental y se usa el fonema
/θ/ para representarlo. El ceceo se encuentra sobre todo en el habla popular, desde la
provincia véase el apartado y como el seseo, resulta de procesos paralelos del desarrollo
de la africada alveolar sorda medieval /ts/ como el seseo.
A veces > [a-'be-θeθ]
Luces > ['luθ-eθ]
5. Elisión: Hay elisión de la /s/ implosiva (/s/ à [ø]) en las varias posiciones posibles
(interior de la palabra, posición final absoluta, y entre dos palabras:
Interior Posición final Entre 2 palabras
Con elisión: Esta [‘e-ta] Ellos [‘e-ʝo] Las casas [la-‘ka-sa]
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Por ejemplo, en el dialecto andaluz hay dos tipos de neutralización que son comunes:
a. Lambdacismo: el fenómeno fonológico en que un consonante distinta se
convierte en /l/
Carne: /kaɾne/ à [‘kal-ne]
Como hemos podido comprobar, los sonidos se representan entre corchetes, no existe una
correspondencia en español entre el sonido y la grafía y tanto los sonidos como los fonemas
carecen de significado.
3.4. El Fonema
El fonema es una unidad abstracta que representa los sonidos que producimos cuando hablamos.
Puesto que un mismo enunciado consta de sonidos distintos en boca de distintas personas, nos
resultaría imposible comunicarnos si tales diferencias tuvieran valor significativo, ya que una palabra
tendría tantos significados como hablantes la pronunciaran. En este sentido, de los sonidos que
percibimos como oyentes en cualquier conversación, solo nos quedamos con la información sonora
que nos resulta relevante desde el punto de visto informativo. Dicha información está contenida en
el fonema, que, según Quilis (1993), es “la unidad lingüística más pequeña, desprovista de
significado, formada por un haz de rasgos distintivos” (p. 27).
Para determinar los fonemas que constituyen una lengua, es necesario recurrir al principio de
conmutación, que consiste en sustituir un fonema por otro en una palabra, de modo que si se
produce un cambio de significado estaremos ante dos fonemas diferentes. Esto ocurre, por
ejemplo, en la palabra elefante: si sustituimos el fonema /f/ por el fonema /g/, obtendremos dos
palabras diferentes, es decir, un par mínimo (dos palabras con distinto significado que se
distinguen solo por un fonema). Por tanto, la cualidad más relevante del fonema como unidad
de la lengua no es su capacidad significativa (ya que carece de significado, como hemos dicho)
pero sí su valor distintivo, ya que nos permite distinguir unos fonemas de otros para constituir
palabras con significados diferentes. Ejemplo:
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coba/ copa, peso/ beso
La sustitución de b por p o viceversa da lugar a palabras distintas.
/b/ y /p/ son fonemas distintos: en sí mismos no tienen significado, pero sirven
para establecer diferencias significativas
Se diferencian por uno de sus rasgos distintivos:
/p/ oclusiva bilabial sorda /b/ oclusiva bilabial sonora.
Como ya hemos indicado con anterioridad, los fonemas se diferencian entre sí por sus rasgos
distintivos; sin embargo, las diferencias existentes entre determinados pares de fonemas
tienden a neutralizarse en posición final de sílaba. Esto implica que una palabra se puede
pronunciar con dos fonemas distintos sin que ello modifique el significado de la palabra;
simplemente se percibirá una pronunciación distinta pero no un significado distinto. Esto ocurre,
por ejemplo, con la palabra AMOR, que puede pronunciarse con el fonema vibrante simple o
vibrante múltiple sin que ello origine palabras diferentes con significados distintos. Cuando se
da esta circunstancia, estamos ante un archifonema, que es la unidad resultante de la
neutralización de las diferencias existentes entre dos fonemas en posición implosiva (final de
sílaba). Los archifonemas se representan con letras mayúsculas en la transcripción fonológica y
utilizan los mismos signos en los dos alfabetos:
Tabla 1
Archifonemas del español
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Es muy importante tener en cuenta que los archifonemas solo pueden aparecer en posición
implosiva, ya que en otro contexto cada fonema conserva su carácter distintivo. Podemos
observar esto en las palabras CARO y CARRO, en cuyo caso no se podrá transcribir /’kaRo/, ya
que estaríamos indicando que se puede pronunciar tanto /’kaɾo/ (caro) como /’karo/ (carro), lo
cual no es cierto. En cambio, en el caso de AMOR, se transcribiría /a’moR/ porque podemos
pronunciar la palabra de dos formas sin modificar su significado.
La mayoría de los fonemas ve modificado alguno de sus rasgos distintivos al entrar en contacto
con otros fonemas. Esto se debe a los procesos de coarticulación, es decir, a los movimientos
que necesitan hacer los órganos articulatorios para pasar de un sonido a otro. Como
consecuencia de esto, los fonemas contiguos se influyen entre sí traspasándose determinados
rasgos para facilitar la pronunciación, lo cual origina los alófonos, que son las posibles
realizaciones de un fonema en función del contexto en el que aparezca. Los alófonos solo se
reflejan en la transcripción fonética. A modo de ejemplo ilustrativo, presentaremos los alófonos
del fonema /b/:
[b] (oclusivo): se pronuncia así cuando el fonema /b/ aparece tras un silencio (ven o bueno)
o tras consonante nasal (un vaso; cambio).
[β]: (fricativo): se pronuncia así en el resto de los contextos: robar [ro-’βaɾ], hablo [‘a-βlo],
una batalla [u-na-βa-’t̪a-ʝa].
Los grafemas son abstracciones hechas a partir de los signos escritos, que se pueden
corresponder o no con un sonido de la lengua, dependiendo de si se trata de un idioma cuyo
sistema de escritura es de representación fonética (o sea, cada signo representa un sonido,
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como el alfabeto latino) o si más bien consiste en ideogramas de algún tipo (o sea, signos que
representan ideas, como en el caso del mandarín).
La relación existente entre los grafemas y su significado suele ser arbitraria, especialmente en
las lenguas de alfabeto fonético, ya que no hay ningún tipo de relación natural entre un signo
(<a>) y su sonido asociado (/a/). Por ejemplo, en español el fonema /b/ se corresponde con dos
formas de representación escrita: <b> y <v>, mientras que el grafema <h> es mudo, o sea, no se
corresponde con fonema alguno.
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Tabla 2:
Correspondencia entre fonema y grafema
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5. Los Alfabetos Fonéticos y Fonológicos
Los alfabetos fonético-fonológicos son conjuntos convencionales de símbolos, acordados por los
especialistas. Se utilizan para representar gráficamente los fonemas y los sonidos. La
transcripción fonológica (fonemas) → entre barras / / mientras que la transcripción fonética
(sonidos, alófonos) → entre corchetes [ ]
No podemos recurrir a las grafías, porque no existe correspondencia sonido ↔ grafía, como
hemos podido comprobar en el apartado anterior.
No todas las lenguas necesitan el mismo inventario de representaciones. Para el español existen
dos alfabetos: Alfabeto fonético de la Revista de Filología Española (RFE) y el ALFABETO
FONÉTICO INTERNACIONAL (AFI), establecido por la Asociación de Fonética Internacional.
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El Alfabeto Fonético Internacional (AFI, o IPA por sus siglas en inglés) es el alfabeto fonético más
utilizado en todo el mundo. El español tiene 22 fonemas, 17 consonánticos y 5 vocálicos
CONSONANTES
srd. son. srd. srd. srd. son. srd son. son. sord. srd. son.
nasal m n ɲ
oclusiva p b t d k g
fricativa f θ s ʝ x
africada ʧ
vibrante
r
múltiple
vibrante
ɾ
simple
lateral l ʎ
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Rasgos de los fonemas consonánticos
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VOCALES
cerrada i u
media e o
abierta a
Los rasgos distintivos son los elementos que constituyen un fonema y vienen determinados por
los siguientes factores: el lugar de articulación, el modo de articulación, la acción del velo del
paladar y la acción de las cuerdas vocales. Según estos rasgos distintivos, se puede establecer
una primera gran distinción entre fonemas vocálicos y consonánticos. Los sonidos vocálicos
siempre son sonoros y el aire no encuentra ningún obstáculo a su paso por la cavidad oral, a
diferencia de lo que ocurre con los fonemas consonánticos.
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la que se aproximan o unen dos órganos articuladores. En función de ello, se distinguen los
siguientes lugares de articulación3:
Figura 8
Punto o lugar de articulación de las vocales
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o Interdental: el ápice de la lengua se sitúa entre los incisivos superiores e
inferiores, como ocurre con el fonema //θ/4.
o Dental: el ápice de la lengua toca la zona posterior de los incisivos, como ocurre
con los fonemas /d/ y /t/.
o Alveolar: el ápice de la lengua toca los alvéolos, como ocurre con los fonemas
/l/, /n/, /ɾ/5, /r/6 y /s/.
o Palatal: el predorso de la lengua se une al paladar duro, como ocurre con los
fonemas /ʧ/ (letra ch), /ʎ/ (letra ll), /ɲ/ (letra ñ) e /ʝ/ (letra y).
o Velar: el postdorso de la lengua se aproxima al velo del paladar, como ocurre
con los fonemas /k/, /g/ y /x/7.
b) El Modo de Articulación. Es la forma en que sale expulsado el aire por la cavidad oral,
que está condicionada por los obstáculos que encuentra a su paso. En el caso de las vocales,
se toman en consideración dos factores relacionados entre sí: la posición de la mandíbula
inferior y el grado de abertura de la boca, que está determinada por la primera. En este
sentido, se distinguen los siguientes modos de articulación:
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o Fricativas: no se produce un cierre completo del paso del aire sino una
aproximación de los órganos articulatorios que estrechan el paso del aire (/f/,
/θ/, /s/, / ʝ/ y /x/).
o Africadas: se produce un cierre completo del paso del aire pero se abre
rápidamente, de modo que el aire sale con mucha energía, como si se tratara de
una explosión (/ʧ/).
o Laterales: la lengua obstruye el paso del aire, que consigue salir por ambos lados
de ella (/l/ de calar y /ʎ/ de callar).
o Vibrantes: el aire hace vibrar una o varias veces el ápice de la lengua, de manera
que se distingue, respectivamente, entre la vibrante simple /ɾ/ y la vibrante
múltiple /r/.
c) La Acción del Velo del Paladar. Si el velo del paladar no se une a la pared de la faringe,
el aire saldrá por la cavidad oral y por la cavidad nasal, motivo por el que estaremos ante
fonemas nasales (/m/, /n/ y /ɲ/). En cambio, cuando el velo del paladar se une a la
pared de la faringe, el aire solo saldrá por la cavidad oral y tendremos fonemas orales
(todos los demás, tanto vocales como consonantes).
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7. Los Metaplasmos
El DRAE, s.v. metaplasmo, define el término como: “Del lat. metaplasmos, y este del gr.
μεταπλασμός metaplasmós; propiamente 'remodelación'”, y la considera como una figura de
dicción, es decir, como un “procedimiento retórico que afecta a la forma o al orden de las
palabras; p. ej., la onomatopeya y la paronomasia”.
Los metaplasmos consisten en modificaciones que se producen en la estructura de una palabra:
Dijistes (se produce un metaplasmo por adición de sonido "s" al final de la palabra dijiste).
El abuso de metaplasmos constituye un vicio del lenguaje y debe evitarse sobre todo
en contextos formales pues da una imagen muy descuidada y además puede producir
problemas de comunicación.
1. Metaplasmos de adición:
2. Metaplasmos de supresión:
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o Aféresis: eliminar sonidos al inicio de una palabra.
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Corónica (incorrecto) → Crónica (correcto)
En algunos casos, la palabra original ha sufrido varias de estas transformaciones, por lo general
sucesivas, o encadenadas, a lo largo del tiempo. Por ejemplo, algunas
formas vulgares de croqueta son el resultado de distintas combinaciones de epéntesis,
metátesis y alteración de consonante:
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