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Trastornos Paola

Este documento presenta información sobre dos temas: 1) Trastorno del lenguaje, describiendo el trastorno específico del lenguaje y sus subtipos. 2) Trastornos alimenticios, definiendo la anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y sus características, causas y tratamientos. El documento fue escrito por la psicóloga Paola Berenice Huerta de la Cruz para la alumna Rubí Alonso Martínez en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz.

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Este documento presenta información sobre dos temas: 1) Trastorno del lenguaje, describiendo el trastorno específico del lenguaje y sus subtipos. 2) Trastornos alimenticios, definiendo la anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y sus características, causas y tratamientos. El documento fue escrito por la psicóloga Paola Berenice Huerta de la Cruz para la alumna Rubí Alonso Martínez en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz.

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Universidad Popular Autónoma de Veracruz

Docente: Psic. Paola Berenice Huerta De la cruz

Alumna: Rubí Alonso Martínez

1.1Trastorno del lenguaje.

1.2Trastornos alimenticios.

Psicología 501.

Coatzacoalcos Ver, a 20 de Enero del 2024.

1.1 TRASTORNO DEL LENGUAJE.


El Trastorno Específico del Lenguaje:
Denominamos Trastorno Específico del Lenguaje o TEL a aquella situación en la que existen severas
dificultades en el lenguaje expresivo o comprensivo que no se deben a ninguna alteración neurológica,
psíquica ni sensorial, en niños con una capacidad intelectual normativa. Los niños y niñas con este
trastorno tienen un nivel de lenguaje inferior a lo esperable por su grupo de edad, y mantienen un
desarrollo normativo en el resto de funciones y áreas.
En el Trastorno Específico del Lenguaje, también conocido como disfasia infantil o en DSM
simplemente como trastorno del lenguaje, existen dificultades en el uso y aprendizaje del lenguaje en
todas sus modalidades tanto a nivel de lenguaje oral como escrito. Se suele percibir la existencia de
un vocabulario reducido, así como el uso de estructuras gramaticales deficientes y con dificultades
para elaborar un discurso (por ejemplo, les cuesta conectar frases para mantener una conversación o
desarrollar un tema). Estos problemas tampoco provienen de una falta de interés por comunicarse,
siendo frecuente que intenten hacerlo. Si bien todos los tipos de lenguaje se presentan como alterados,
la afectación principal se da en el lenguaje oral. No se trata de un simple retraso: Quienes lo padecen
suelen tener un patrón de desarrollo diferente de esta habilidad. Es persistente, y aunque se trate el
menor va a tener dificultades en esta área. Especialmente relevante es tener en cuenta que no es algo
voluntario o que suponga una falta de esfuerzo por parte del niño. Las dificultades se dan a nivel
sintáctico, morfológico, fonológico, semántico y/o pragmático. También pueden aparecer dificultades
en otras áreas como el cálculo.
Si bien el trastorno no supone la presencia de otras alteraciones más allá de las dificultades con el
lenguaje, el trastorno específico del lenguaje puede tener repercusiones en su vida social y académica.
Presentan dificultades en el ámbito escolar y es posible que tengan un pobre rendimiento en la escuela
o en el ámbito laboral por este hecho, además de limitar su vida social. Si no se trata este problema,
los retrasos observados pueden terminar generando graves limitaciones en la vida del sujeto según el
nivel de exigencia social se va aumentando. Pueden parecer problemas emocionales como
consecuencia de estos hechos. En cualquier caso, sirve para visualizar la gran heterogeneidad de
dificultades que pueden presentarse en un TEL. Una de las clasificaciones más conocidas es la
siguiente.
1. Trastorno del lenguaje expresivo
Las personas con este subtipo de trastorno específico del lenguaje tienen limitaciones marcadas en la
producción del lenguaje sin que existan problemas de comprensión. Dentro de este suele considerarse
el trastorno de la programación fonológica en la que la producción del lenguaje es fluida pero
de articulación distorsionada, o la dispraxia verbal en la que las dificultades de articulación hacen del
habla algo extraño o incluso ausente. La comunicación no verbal no suele estar alterada, y su habla
subvocal (es decir su lenguaje a nivel interno) está preservado.
2. Trastorno mixto del lenguaje expresivo-receptivo o fonológico-sintáctico
En general, se considera que si existen problemas de comprensión en el lenguaje va a existir asimismo
dificultades severas en la producción o expresión. En este tipo de trastorno, por lo tanto, se pueden
observar dificultades tanto a la hora de elaborar el habla como a la hora de comprenderla.
3. Trastorno del proceso central de tratamiento y de la formación
Se trata de un subtipo de Trastorno Específico del Lenguaje en el que se pueden observar diferentes
problemas que no se corresponden por entero al propio hecho de comprender o expresar el lenguaje,
sino con aspectos como la presencia de una sintaxis alterada y un ligero tartamudeo (trastorno léxico-
sintáctico) o bien dificultades de comprensión debidas a la literalidad con el que el lenguaje
Tratamiento y terapias
El tratamiento del trastorno específico del lenguaje pasa en primer lugar por la evaluación de sus
capacidades y el descarte de la existencia de diferentes problemas que pudieran influir en la capacidad
de comprensión, para posteriormente trabajar desde la logopedia diferentes áreas del lenguajes
tendido o no se adapta a las situaciones (trastorno semántico-pragmático). Concretamente, se
procurará estimular la adquisición de vocabulario el diseño de diferentes actividades y estrategias que
ayuden las habilidades con las que tengan problemas a la vez que potencian aquellas en las que más
destaquen. Puede ser de utilidad contar con apoyos visuales que permitan una mejor comprensión de
los contenidos durante la enseñanza, trabajar la conciencia fonológica.

La intervención debe ser intensiva y continuada en el tiempo, y es importante contar con el apoyo y la
participación tanto de la escuela como de la familia. En estos últimos se ha de hacer hincapié en que
el niño no presenta estos problemas por dejadez o falta de motivación, y que comentarios negativos
respecto a sus habilidades pueden provocarle sufrimiento y ansiedad de tal forma que limite e inhiba
la comunicación con otras personas. Puede ser necesario tratar a nivel psicológico posibles problemas
de autoestima y comportamiento para disfrutar de una mejor autoimagen.

1.2 TRASTORNO DE ALIMENTICIOS.

De acuerdo con las definiciones más recientemente aceptadas por la American Psychiatric Association
(1994), la anorexia nerviosa (AN) y la bulimia nerviosa (BN) se definen como trastornos emocionales
de elevada gravedad e interferencia en muchas de las áreas vitales del individuo que la padece. Los
síntomas en los trastornos alimenticios
Por otro lado, suele ser frecuente la presencia de sintomatología ansiosa y depresiva, caracterizada
por la tristeza continúa y el pensamiento de tipo dicotómico (de “todo o nada”).
Una gran proporción de personas con anorexia presentan rasgos de obsesión y compulsión en aquello
en lo referente al mantenimiento de una rigidez y regulación estricta en el control de la alimentación,
práctica de ejercicio físico extremo, imagen y peso corporal. Finalmente, resulta característica también
la dificultad en expresarse emocionalmente exteriormente a pesar de ser muy inteligentes, por lo que
tienden a aislarse de los círculos de relaciones cercanos.
Anorexia
En el caso de la anorexia nerviosa, esta se caracteriza por un predominio de rechazo del peso
corporal, acompañado usualmente de una distorsión de la imagen corporal y de un miedo
desmesurado a engordarse. En la anorexia nerviosa se distinguen dos subtipos, en función de si se
dan o no conductas de atracones o de compensación (AN-Purgativa vs. AN-Restrictiva,
respectivamente).
Bulimia
La segunda nosología, la bulimia nerviosa, se caracteriza por el mantenimiento de episodios cíclicos
de atracones y conductas compensatorias de aquellos por medio del vómito, el uso o abuso de
laxantes, el ejercicio físico excesivo o la restricción en ingestas posteriores. En este caso también se
diferencian las categorías BN-Purgativa, si el individuo utiliza el vómito como conducta compensatoria
y BN-No Purgativo, si recurre al ayuno o a la actividad física desmesurada.
Muchas de las personas que presentan un Trastorno de la Conducta Alimentaria no cumplen todos
los criterios que permiten efectuar uno de los dos diagnósticos anteriores, por lo cual, se distingue una
tercera categoría llamada Trastorno de la Conducta Alimentaria no Especificado donde se pueden
incluir todos estos sujetos de difícil clasificación.
Caracterización de la bulimia nerviosa y la anorexia nerviosa
La anorexia nerviosa usualmente se deriva de historias familiares de alteraciones alimenticias, sobre
todo de obesidad. Resulta más fácilmente detectable que la bulimia nerviosa, debido a la elevada
pérdida de peso y las numerosas complicaciones médicas que acompañan el cuadro, de tipo
metabólico, cardiovascular, renal, dermatológico, etc. En casos extremos de desnutrición, la anorexia
nerviosa puede traer a la muerte, encontrándose el porcentaje de mortalidad entre el 8 y el 18%.
A diferencia de la anorexia, la bulimia se consulta con una frecuencia mucho menor. En este caso la
pérdida de peso no es tan evidente puesto que los ciclos atracón-compensación hacen que este se
mantenga, más o menos, en valores similares.
Las personas bulímicas se caracterizan por manifestar una preocupación exageradamente intensa
por su imagen corporal, y depresión; esta última suele presentarse derivada de la primera.
En cuanto al nivel de la ansiedad, usualmente se muestra un paralelismo entre este y la frecuencia de
atracones que lleva a cabo el sujeto. Posteriormente los sentimientos de culpabilidad y la impulsividad
motivan la conducta de compensación del atracón. Es por este motivo que también se ha indicado
una cierta relación de la bulimia con otros trastornos impulsivos como el abuso de sustancias, el juego
patológico, o trastornos de personalidad donde predomina la impulsividad comportamental.
Los pensamientos que caracterizan a la bulimia suelen definirse también como dicotómicos e
irracionales. Dedican mucho tiempo al día a las cogniciones referentes a no engordar y a alimentar las
distorsiones de la figura corporal.
Finalmente, las patologías médicas también resultan habituales, debido al mantenimiento en el tiempo
de los ciclos atracón-compensación. Las alteraciones se observan a nivel metabólico, renal,
pancreático, dental, endocrino o dermatológico, entre otros.
Causas de los desórdenes alimenticios
Tres son los factores que se han demostrado de forma mayoritariamente consensuada por los autores
expertos en este ámbito de conocimiento: los predisponentes, los precipitantes y los perpetuantes. Así
parece haber acuerdo en otorgar a la causalidad de los TCA un cariz multicausal donde se conjugan
elementos tanto fisiológicos como evolutivos, psicológicos y culturales como intervinientes en la
aparición de la patología.
Entre los aspectos predisponentes se hace referencia a factores individuales
(sobrepeso, perfeccionismo, nivel de autoestima, etc.), genéticos (mayor prevalencia en el sujeto
cuyos familiares presentan dicha psicopatología) y socioculturales (ideales de moda, hábitos
alimentarios, prejuicios derivados de la imagen corporal, sobreprotección parental, etc.).
aunque lo manifiestan de distinta manera que en la anorexia: en este caso la ingesta deviene el método
para cubrir sus necesidades emocionales no satisfechas por las vías adecuadas.
Análogamente a la anorexia se observan alteraciones también a nivel psicológico y social.
Normalmente estas personas muestran un aislamiento marcado, por lo cual las interacciones
familiares y sociales suelen ser pobres e insatisfactorias. La autoestima suele ser deficitaria. También
se ha observado comorbilidad entre bulimia, ansiedad.

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